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Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX)

Bravo-García, Eva

Abstract

El azar de la guerra ha permitido rescatar un corpus epistolar femenino escrito en Cuba en la segunda mitad del siglo XIX. Esta contribución muestra, a través de algunos documentos, cómo mujeres cubanas de distinto estatus social, etnia y formación narran desde su experiencia personal y según su competencia escrituraria, la experiencia de las contiendas que dieron la independencia a la isla. Los textos permiten trazar una imagen de la mujer y de los usos lingüísticos que caracterizan al español cubano del siglo XIX.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX)1 Eva Bravo-García2 Universidad de Sevilla ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2064-8889 Introducción “¡A todas horas está mi imaginación dando veinte mil vueltas, queriendo adivinar el destino de ustedes y el giro de las cosas de nuestra pobre tierra!” (#7)3. Estas palabras escritas en marzo de 1896 resumen la situación de S., una de tantas mujeres para las que la vida cambió un año antes cuando su esposo, Máximo Gómez, firmó junto a José Martí el Manifiesto de Montecristi (25 de marzo de 1895), inicio de la llamada guerra necesaria: ... la guerra, que es un ahorro de tiempo y de desdicha, y consume los obstáculos al bienestar del hombre en una conflagración purificadora y necesaria (Martí 1889). Esta ofensiva final, tenía como precedente dos contiendas que sembraron un ambiente continuo de inestabilidad social y hostilidad en el ochocientos cubano: la Guerra Grande (1868–1878) y la Guerra Chiquita (1879–1880). La sucesión de episodios cruentos por la emancipación fue especialmente lacerante tanto en Cuba como en España ya que, como toda contienda civil, separó familias y fracturó la sociedad. La Paz de París (10 de diciembre de 1898) supuso una cesión absoluta por parte de una metrópoli minada por los problemas –internos y externos– arrostrados a lo largo de una compleja centuria; sin embargo, esta paz no trajo la deseada Cuba libre, sino que dio paso a una etapa marcada por la dependencia de los EE. UU. Finalmente, en 1902 y bajo la enmienda Platt, nació la República de Cuba. 1 Esta investigación es resultado del proyecto «Lengua, identidad y memoria a través de las cartas y la prensa de Andalucía y Cuba (siglo XIX)» (P20_01166), PAIDI 2020, Proyectos I+D+i, Consejería de Transformación Económica, Industria y Conocimiento, Junta de Andalucía <https://institucional. us.es/cuba19>. 2 ([email protected]). Catedrática de Lengua Española y directora del Instituto Universitario de Estudios sobre América Latina (IEAL) de la Universidad de Sevilla. Véase <https://ebravo.es> 3 Los ejemplos se referencian indicando el número de la carta precedido del signo (#). V. Documentos 866 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 Entre el material que narra esta agitada época, se encuentra un conjunto de cartas escritas por mujeres de distinto estatus social, etnia y formación que, desde su experiencia personal y unidas por la preocupación de la guerra, brindan una mirada única sobre los acontecimientos. La documentación tomada al enemigo Las cartas particulares que aquí se ofrecen están custodiadas en el Archivo General de Indias (AGI) de Sevilla, el Archivo Histórico Nacional (AHN) y el Archivo del Instituto de Historia y Cultura Militar (AIHCM) de Madrid. Se encuentran mezcladas entre otros papeles de diverso tipo catalogados como “documentación tomada al enemigo”, entendiendo por tal el material capturado en el campo de batalla o en una requisa y recopilado para su posterior análisis. En este conjunto misceláneo hay textos que responden a formatos estrictamente castrenses (órdenes, comunicaciones, diarios de operaciones, telegramas, etc.) junto a otros de carácter estrictamente personal (notas, cartas familiares, poemas, fotografías, etc.). Los documentos militares aportaban información táctica (tropas, recursos, armamento), pero también los privados podían facilitar datos interesantes sobre la ubicación de jefes insurrectos, los movimientos de las guerrillas, la identificación de individuos como leales o traidores, etc. Gracias a la captura de estos papeles ha sido posible rescatar cartas personales escritas por mujeres a sus allegados en el frente cuya conservación, de otro modo, habría sido más que improbable. Las condiciones en las que se obtuvo este material conllevan algunos inconvenientes que, en ocasiones, dificultan la lectura: cierto grado de deterioro, manchas de humedad, roturas, etc. que pueden afectar a la lectura. A estas circunstancias hay que añadir la baja calidad de los materiales empleados y que afecta tanto al soporte –en ocasiones papel reutilizado, muy fino o encerado– como al instrumento de escritura –lápiz o tinta aguada–. En contrapartida, se nos ofrece un material genuino para analizar la expresión escrita personal y vislumbrar en ella cómo se expresaban las mujeres cubanas del siglo XIX. El corpus ha sido transcrito conforme a los criterios de la Red Charta (2013), adecuándolo a las características documentales y cronológicas4. Con las pautas indicadas, se ha construido el Corpus Documental y Hemerográfico 4 Los criterios de edición Charta ofrecen los documentos en una triple presentación: imagen del original, transcripción paleográfica y edición crítica. Esta última es la base de la que se ofrece en el apéndice documental, normalizando los usos gráficos sin transcendencia fonética. Los rasgos que tienen información sobre pronunciación (seseo, yeísmo, etc.) se conservan, dado que reflejan la formación escrituraria de los autores e informan de usos variacionales que caracterizan el español cubano de la época (según lectos). El lector interesado podrá ver las imágenes y una edición paleográfica fidedigna en CODHECUN. Para una descripción del tratamiento y etiquetado de la documentación, véase Bravo–García, Mancera Rueda y Martín Aizpuru (2021). 867 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 de la Cuba del Novecientos (CODHECUN). La selección que aquí se ofrece recoge textos de firmantes con distinto grado de alfabetización, posición social y contenido, para ilustrar la pluralidad del material rescatado. Entre las firmantes constan mujeres de cierta relevancia como la esposa de Carlos M. de Céspedes y Céspedes5, la hermana de Néstor de Aranguren Martínez6, la compañera de Máximo Gómez, la hermana del general José Lacret Mortot7, junto a otras menos conocidas o anónimas. La carta femenina A lo largo de su extenso desarrollo secular, el género epistolar ha demostrado tener una gran capacidad para, a partir de unos moldes retóricos básicos, acomodar su ejecución a épocas y necesidades comunicativas muy diversas. La carta fue un pilar en las comunicaciones con América y un medio alentado por la propia Corona, que vio en él una forma accesible para que cualquier individuo pudiera cumplir con su obligación de informar8. En época moderna se observa una ágil amplificación de sus funciones y registros (Castillo Gómez 2005) y se implanta en la prensa, un medio fundamental para la expresión de las ideas de la emancipación americana (Mancera Rueda 2022). En cuanto al estilo femenino, los manuales de escritura decimonónicos hacen referencia a la importancia que tiene para la mujer el dominio de este género: Las cartas son el género de literatura que debe una señorita cultivar con especial esmero. Los mismos deberes familiares exigen de ella el cultivo de este ramo literario; pues los afectos de familia y de amistad se debilitan si no se renuevan; y la ausencia puede fácilmente aflojar 5 Hijo de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, primer presidente de la República de Cuba en Armas. La firmante de la carta, Eulalia, es hija de Pedro (Perucho) Figueredo, revolucionario y autor del himno nacional La Bayamesa. 6 Néstor de Aranguren nació en La Habana en 1873. Perteneció al Ejército Libertador desde el inicio de la Guerra del 95. Su hermana se queja de la ausencia de cartas, pero 1897 fue para él un año intenso: en enero asaltó el tren de la línea Regla-Guanabacoa y el poblado de Barreras, en marzo combatió en Llano de Oviedo; en abril realizó una incursión en la provincia de Matanzas, donde voló un puente en San Miguel. Poco después de que su hermana escriba esta carta, el 29 de octubre, rechazó un ataque a su campamento de Borroto; continuó en la lucha hasta su muerte en 1898. 7 General de División del Ejército Libertador que participó en todas las guerras cubanas y fue uno de los nueve generales que estuvieron presentes en el cambio de poderes el 1 de enero de 1899. 8 Carlos V fomentó el uso de la carta y legisló para proteger la libertad de circulación: “Que la correspondencia con las Indias sea libre, y sin impedimento”, se intitula la ley dictada en 1550 (Recopilación… Lib. III, Tít. XVI, Ley VI). Felipe II, “reconociendo que este es el instrumento con que las gentes se comunican”, legista de nuevo en 1592 sobre este asunto (Recopilación… Lib. III, Tít. XVI, Ley VII). 868 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 los lazos sociales si falta una correspondencia mutua y continuada, que conserve siempre vivo el interés de las relaciones. Las cartas misivas llenan perfectamente este objeto (Manjarrés, 1854: 69-70). La singularidad de las misivas que aquí se ofrecen reside en que están producidas para una comunicación íntima e inmediata, sin propósito de trascender más allá del receptor, trazadas con premura y casi sin posibilidad de revisión9. Sus autoras son mujeres de muy distinta procedencia social que se ven impulsadas a escribir por la necesidad de comunicarse con los familiares y amigos que luchan por la causa porque, como expresa Julia a su hijo: “Qué triste es estar siparado de los seres que más se quieren en este mundo” (#6). Como consecuencia, toman la pluma personas de muy variada competencia escrituraria: desde las que son estrictamente analfabetas y deben recurrir a la escritura interpuesta (#3)10, hasta las que son cultas (#16, #19)11. Por ello, de este material se desprende una cierta imagen de la educación femenina en Cuba en la segunda mitad del XIX, ya que la escritura establece una relación tajante y fuerte de desigualdad entre aquel que escribe y aquel que no; entre aquel que lee y aquel que no, entre el que lo hace bien y mucho y el que lo hace mal y poco; y esta desigualdad sigue y revela a la vez los límites de la distribución social de la riqueza, de la diferencia de sexos, edades, geografías y culturas (Petrucci 2003: 27). En circunstancias como el contexto al que obedecen estos textos, el iletrado se sobrepone a sus carencias, escribe como puede, al límite de sus habilidades, o busca recursos para comunicarse12. Todo ello sin importar la imagen social que proyecte, consciente o no de ella, porque la necesidad es dar noticias y obtenerlas de los que están en el frente. Por ello, son misivas en general breves y directas que no responden al tópico de la época: 9 Aunque disponemos de algunos estudios sobre cartas de mujeres americanas de diversas centurias, no obedecen a los mismos perfiles escriturarios y finalidades (Castillo Gómez 2002; Silva 2013). Por ejemplo, las cartas particulares y de reclamo de los siglos XVI y XVII (Otte 1998; Stangl 2012) responden a un interés muy distinto a las que hoy nos ocupan y, de hecho, se conservan porque se transformaron en documento probatorio para obtener un permiso de embarque; en ocasiones, se toman como cartas privadas lo que son, en su mayor parte, cartas de reclamo, que se sabe que van a ser leídas por terceras personas. A esto se añade que, en muchos casos, la mujer protagoniza una “emigración pasiva” (Pérez Murillo 1999: 13), por lo que las implicaciones lingüísticas de estos documentos son bien diferentes. 10 También la mujer se convierte en escribiente de otros, como es el caso de Sebastiana Méndez , que traza por su mano unas líneas finales en nombre de Ramón Rodríguez (#7). 11 Petrucci (2003: 27) diferencia seis categorías de individuos: cultos, alfabetizados profesionales, alfabetizados instrumentales (dell’ uso), semianalfabetos funcionales, semianalfabetos gráficos y analfabetos. 12 La carta de Sita Lamarque a su amigo (#17) es un ejemplo de cómo solo a duras penas se puede escribir. 869 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 Las cartas de mujer, cuando son largas, son terribles para quien las recibe. Cuando las mujeres tienen algo bueno que anunciarnos, escriben tres palabras; para anunciar una desgracia, tres renglones; para causar una desesperación, tres páginas y para referir una muerte, tres pliegos (El Heraldo de Madrid, 1892: 15). En cuanto al contenido, se afirma que la escritura femenina, a diferencia de la masculina, se centra más en el relato que en la expresión del yo (Jancke y Ulbrich 2005). En un contexto convulso, estas cartas expresan sobre todo la preocupación por el tú alejado y la cohesión del nosotros, es decir, el mantenimiento de la red formada por familiares y allegados. Se establece así una dicotomía que se expresa en forma de diálogo con un ausente (sermo absentium): al tú se le pide que escriba y dé noticias sobre su bienestar, como hace con toda soltura María Luisa, en la carta a sus hermanos13: (1) Mentira parece que Vds. dejen ya pasar no las semanas sino los meses sin ponernos una línea que venga a disminuir un tanto nuestra continua angustia e intranquilidad por la vida que lleváis; [...] Mamá bien, los abraza estrechamente y bendice suplicándoles escriban. Hortensia y Bella, que les diga mil cosas de su parte y también que escriban; [...] ¿Qué es de Ricardo? Dile que haga lo posible por escribirle a su madre que, según nos escribe Amelia, está muy abatida por no tener carta suya [...] ¿Y Felillo ha enmudecido también? Tía Luisa nos escribe desesperada por no ver letra suya (#19) Por otra parte, el nosotros del emisor busca la conexión de familia y amigos, compartiendo con el ausente novedades, noticias, información sobre el estado de salud, etc. (2). Las misivas contienen constantes muestras de cariño expresadas mediante el uso de los tratamientos, adjetivos y apelativos, advocaciones religiosas que, en ocasiones, se complementa con posdatas de allegados (#10, #11). Junto a la carta se envían paquetes con obsequios, ropa y todo aquello que le puede hacer la vida más fácil al ausente, incluidos los materiales para que escriban su respuesta (3)14: (2) Nosotras estamos buenas; el único que está enfermo es Santo, que le han dado unas calenturas, pero lla está mejor. Nosotras estamos muy bien asistidas por Miguel y Benigno, pues ellos hasen lo posible por quedar bien con nosotras (#10); Tu hermano Abelardo se fue al campo con el Mayor General; está en Oriente y nos han dicho que pronto bajan 13 Esta petición se realiza en casi todas las cartas y de forma angustiosa, como la de Julia a su hijo (#6) o Eufemia a su marido Pepe (#13). 14 También podía incluirse en ellas fotografías (#18), poemas, oraciones, recortes de prensa, etc. 870 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 por aquí. Tu familia y la mía está toda buena; yo estoy con una de tus hermanas que vive en el campo (#18) (3) Te mando dos mudas de ropa completas, menos un patalón, porque tú llevastes dos de más; van también tres pañuelitos oscuros, una fundita y el forro para la empuñadura del sable (#1); Te remito dos platanitos (#2); Te mando papel, sobre y pluma, E. (#11); te remito el hule que pide, y todo lo demás te fue hace días, así como chocolate, dime si lo has recibido y dónde estás para mandarte más (#18) Algunos textos transmiten las penurias que deben sobrellevar las familias en la retaguardia, las enfermedades, la quema de las casas, etc. (4); en otros, aparece el resentimiento por el olvido o el abandono (5): (4) Papá, dígale a mi hermano que se ocupe de mandar algo porque lla a mí me duele la vida de salir a la calle a buscar los alimentos ¡lla estoy que paresco un bacalao! (5) En la última que te hise te desía que si podías me mandaras una cadenita que deseo tener y quiero que venga de tu mano, pero ahora te digo que no quiero nada; déjala para la puta que vive contigo (#15) La conversación que establece la carta es fragmentaria, ya que solo en raras ocasiones se conserva alguna respuesta. Además, hay que considerar las omisiones y los silencios ya que la remitente es consciente del riesgo de que el correo sea leído o interceptado por el enemigo (6)15. Por ello, se toman medidas como usar solo las iniciales de los nombres (#4, #11), recurrir a un seudónimo16 o incluso una contraseña (7): (6) No te digo respecto a la guerra nada como se dice que las carta ante de llegar a su destino son abiertas no quiero que interpreten mis palabras en mal sentido (#3) (7) La dirección me la pones: Sor. Dn. Feliciano Becerra, Brigada de Cienfuegos. Fíjate en esta contraseña (#18)17. En algunas situaciones, la mujer se ve obligada a dirigirse a la autoridad, como Emilia Rubio, que pide ayuda para mudarse y suelas de zapatos “pues tengo toda la familia descalsa” (#3); en otros casos recurre a escritura interpuesta18, como hace Escolástica, quien ruega a Guillermo Moncada que le 15 En algún caso las omisiones obedecen a cierta complicidad entre los amantes, como en la carta firmada Sielo bello que contiene una posible referencia sexual (1r 13 - 1v 5). 16 Las cartas firmadas por Sara (#7, #12) van dirigidas a Máximo Gómez con el seudónimo Cuabero. 17 Traza como contraseña una raya cruzada por dos más pequeñas. 18 “Por no saber firmar, firmo yo a su ruego. G. Andrial” (#2). En este caso el documento tiene una 871 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 devuelva a su hijo, que lucha en el ejército libertador pese tener “doce años no cumplidos” (#5). Cómo escriben las mujeres La fecha 1898 pone fin a cuatro siglos de estrecha relación lingüística de España con los territorios de ultramar. Desde este punto de vista, el Caribe fue la primera y la última región en tener contacto con las tendencias del español metropolitano; por ello, es importante para los estudios filológicos19 conocer materiales de una centuria, hasta hoy escasamente investigada sobre fuentes no literarias20, que permitan conocer la génesis de la variedad cubana actual. Es precisamente la disparidad de competencia escrituraria que muestran las firmantes de estas cartas lo que nos permite registrar tanto usos normativos como otros que están más próximos a una oralidad coloquial. Lejos de la idea coetánea a los textos de que “[l]as mujeres tienen el defecto de escribir las cosas antes de meditarlas” (Llanos y Alcaraz 1864: 366), son las condiciones concretas y el contexto en el que se produce la escritura lo que permite, solo hasta cierto punto, la figuración de lo hablado. Los grafemas actúan como un conducto de doble dirección: partiendo de la oralidad, intentan plasmar de forma permanente una comunicación; partiendo de lo escrito, permiten reconstruir lo hablado (Bloomfield 1984: 21; Olson 1999: 89). En efecto, aunque la escritura no refleja de forma precisa la pronunciación, sí da ciertas pistas sobre el uso cotidiano –en pronunciación, sintaxis y vocabulario–, especialmente cuando se analizan los usos en documentos que obedecen a una inmediatez y pertenecen a la esfera personal. Las cacografías evidencian la consolidación en el habla cubana de la época de rasgos de pronunciación como el seseo (confiansa, sapatos, descalsa, conose, etc.)21, el yeísmo (tullo, lla ‘ya’) y la pérdida de las consonantes en estructura similar al modelo de la instancia e incluye instrucciones firmadas por el propio Moncada con la simbología masónica en su rúbrica. 19 Desde el punto de vista sociolingüístico, el siglo XIX es un momento clave en la redefinición del idioma español en América y en ella se establecen las bases de los procesos posteriores de normalización (Brumme 1995; Flores y Melis 2015; Frago Gracia 2010). 20 Aunque disponemos de algunos estudios sobre cartas de mujeres escritas en América, el foco de interés se ha centrado en los siglos XVI y XVII y no todas obedecen a los mismos perfiles escriturarios y finalidades. Por ejemplo, las cartas de reclamo (Otte 1998; Stangl 2012) responden a un interés muy distinto a las que hoy nos ocupan y, de hecho, las conservamos porque se transformaron en documento probatorio para obtener permiso de embarque; en definitiva, se toman como cartas privadas o particulares lo que son, en su mayor parte, cartas de reclamo que se saben van a ser leídas y usadas a tal efecto. A esto se añade que, en muchos de estos casos, la mujer protagoniza una “emigración pasiva” (Pérez Murillo 1999: 13), por lo que las implicaciones lingüísticas son bien diferentes. 21 Junto a testimonios de grafía ceceosa (Jesucito, liciado, cocer ‘coser’, haz ‘has’, etc.), lo que pone en evidencia las dificultades del escribiente para diferenciar grafías cuando solo tiene una pronunciación. 872 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 posición final de sílaba en los casos de las consonantes /-s/ (te viera ‘te vieras’, digustada, cueta ‘cuesta’)22, /-n/ (si más ‘sin más’, patalón), y las líquidas /-r, -l/ (ovido ‘olvido’, creelas ‘creerlas’); estas últimas, además de debilitarse, se confunden (inorbidable, cabar ‘cabal’, mardita)23. Otros casos delatan a un hablante vulgar con confusión de consonantes y vocales en otros contextos (especialmente intensas en #14, #15 y #17)24. Además, se observan rasgos morfológicos y estilísticos como el uso del diminutivo (cartica, papeletica, platanito, amiguito), la ponderación mediante adjetivos y posesivos (“idolatrado hijo mío” #3; “mi Pepe de mi vida” #13; “mi queridísimo padrino de mi corazón” #13) o las estrategias de intensificación: “te suplico que tengas mucho, muchísimo cuidado” (#1); “mi madrina muy triste y muy regañona, pero muy buena conmigo” (#13). La expresión afectiva se canaliza también mediante la adjetivación, los hipocorísticos y el uso de los nombres familiares en diminutivo –en mayor medida que en la correspondencia masculina (Bravo-García 2022)–: Pancho, Jesucito, Candita, Nestorín, Chichita, etc. El espacio epistolar como espacio social Si, como se ha indicado ut supra, la escritura femenina se inclina más al relato que a la justificación del yo, es lícito considerar que un epistolario como el que aquí se presenta es una fuente apreciable para los estudios de la vida cotidiana, las mentalidades y las historias de familia. De otra parte, la mirada de la mujer es catalizadora, en el sentido de que los hechos y vivencias por ella narrados se convierten en una forma de percibir los acontecimientos y, en cierto sentido, expresa un proceso que –como retorno– contribuye a la definición de prácticas sociales simbólicas (Bernstein 1994). Por lo tanto, el espacio epistolar es revelador de un espacio social que debe ser tenido en cuenta en la historia de las culturas e ideas (Bello Vázquez 2007: 86) y, en el caso concreto que nos ocupa, puede contener claves para detectar cambios en ámbitos tales como la transformación de la mujer en el proceso de independencia, la redefinición de los valores sociales coetáneos o la configuración del concepto de cubanía25 que se está fraguando en estos momentos. En el contexto preindependentista, la figura femenina es copartícipe tanto en ideas como en acciones, rompiendo así con su acotación al ámbito 22 Y las consecuentes hipercorrecciones: hes salido (‘he salido’), por tis (#14), etc. 23 En ocasiones se evidencia confusiones de consonantes en esta posición, como en el caso salus ‘salud’. 24 Las cartas #15 y #17 están escritas por mujeres de ascendencia africana (pardas o morenas). 25 Vitier (1958) ofrece una visión acerca de los elementos que componen la cubanía, síntesis de la identidad nacional de Cuba. 873 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 doméstico: “En la historia de todas las sociedades la mujer aparece consagrada a la vida interior y el hombre a la vida pública” (Del Amo 1876: 95). En efecto, la lucha por una Cuba libre interesó en fecha temprana a buena parte del sector femenino, que asumió sus ideales y se propuso conseguir la emancipación de la isla. Asuntos como los derechos jurídicos de la mujer, el divorcio, la reforma de la educación y el acceso a determinados trabajos se convirtieron en poderosas motivaciones26 que eran palpables ya en la primera mitad del ochocientos. Durante su estancia en Cuba, Nicolás Estévanez es testigo del intenso apoyo a la causa: por mi parte, no tardé mucho en rectificar mi juicio –antes de la insurrección– al ver que los poetas y las mujeres tenían por su único ideal la independencia de Cuba. Tanto rectifiqué mi juicio que, de regreso en España el año 67, daba yo por perdida aquella hermosa tierra (Estévanez 1975: 125). Además de describir los acontecimientos y dar noticias, las misivas demuestran que sus autoras expresan opiniones, ayudan a sus maridos y los aconsejan abiertamente: (8) No creas, Carlos mío, que estos son “temores de mujeres”, no; te hablo así porque papá dice que eso del Macio es uno de los puntos más peligrosos... Otra cosa: es necesario que no duerman con tanta confianza (dice papá que Miguelito, tú y Gustavo roncan a cual más); pues en tiempo de guerra los militares no duermen más {2r} que con un ojo y nosotros, que desgraciadamente estamos tan rodeados de traidores, con más razón (#1) (9) Mi esposo aún en su cautiverio. No por eso deja de trabajar bastante para la patria, teniéndome a mí de ayudante o secretaria. Aunque del sexo débil, tengo energía y mucha constancia para ayudarlo (#16) Hubo también una participación activa, con apoyo material e incluso personal (atendiendo heridos o acompañando a la guerrilla). De la implicación de las camagüeyanas en las acciones insurgentes deja constancia Teodoro Guerrero en su retrato de la mujer cubana: ...son mujeres que tienen pistolas por ojos (segun la feliz expresión de un Gobernador general de la Isla que visitó la ciudad de Puerto- 26 Hay que tener en cuenta la asimilación de nuevos modos de vida por influencia tanto de los viajes por Europa de la élite social como por los EE. UU., donde muchas familias enviaban a sus hijos a estudiar, pasaban temporadas e incluso tenían lazos familiares. La carta de María Luisa Aranguren a sus hermanos (#19) es una muestra de ello. 880 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 he tenido que salir hullendo de Alcalá donde me hallaba, por la tropa y por la escases de comida, y me hallo en Baguano. Jesucito me ha dicho que si me quiero ir para la Jíquima avice a V. y lo hago para que V. mi salvador me ampare y me facilite bestias y algunos hombres que me allude a llevar a mi numerosa y peque{1v}ña familia, y allí me dé casa y la comida y lo necesario. Le agradecería le diera permiso a Jesucito para que nos alludara a ir y dos o tres hombres de la confiansa de V. También le agradecería [que] la casa fuera sola para mi familia y hágame favor de mandarme con Jesucito una papeletica para que aquí en Baguano me den un poco de suela y 4 pares de sapatos de baqueta, pues tengo toda la familia descalsa. Si más, soy siempre su agradecida amiga que besa su mano, Emilia Rubio [rúbrica] Al General en Jefe Julio G. de Peralta. Maniabón 4. L. a Domingo (Barcelona, 1870) {1r} Barcelona, junio 3/70. Querido Domingo: por conducto de Miguel recibí ayer una carta tuya para Matilde; justamente hacía una hora que había salido ella para los baños de la Puda, después de haber estado aquí con nosotros 15 días. No te puedes figurar el gusto que he tenido al saber de ti, pues nosotros la última noticia que tuvimos fue por Brígida, que nos dijo te había visto hacía algún tiempo, y mucho ha llorado mamá por no saber de ti ni ver tu nombre nunca en ningún periódico. Se figuraba que te había sucedido como el pobre Eduardo y que le ocultábamos la noticia, como habíamos hecho con la otra. Veo que tú no sabes más que la deportación de papá y no la de C. Vinieron juntos y yo vine con mis hijos el 30 de marzo; desde entonces estoy en Barcelona esperando el triunfo de mis hermanos para volver a mi país. Aquí los comulgan con ruedas de molino y ahora ha mandado Caballo de Ruedas a decir que los insurrectos piden que se les aseguren sus vidas y hacienda y que, sin condiciones, volverán a sus casas. Aquí están locos de contentos pues ya creen que esto quiere decir que no pueden más los insurrectos y casi todos opinan por que no se les con ceda ni esto. Que sigan adelante para tener el gusto de fusilarlos a todos y para concluir con la raza de esos “alacranes”. Yo me río y me incomodo otras veces porque veo que to{1v}do esto lo hacen de puro brutos. Yo jamás he creído en estas patrañas, pero sin embargo mucho me he alegrado de ver desmentidas sus calumnias con tu carta. Tú nos dices que la derrota de Puello y Goyenech fue completa y aquí se dijo que a Vs. los habían 881 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 destrozado; aquí se dice siempre que Vs. salen huyendo a todo lo que pueden correr en cuanto ven a los españoles y tú dices que ellos son los corredores. Soy de tu misma opinión: antes convertir a Cuba en un desierto que permitir que vuelvan los infames a apoderarse de ese territorio En la Habana los voluntarios matan gentes por las calles como chinches. Estando yo mataron por la muerte del malvado Castañón como 50, entre ellos niños dos o tres y a un bobo que vendía cascarilla, que lo mató un voluntario para probar un fusil nuevo que le habían dado. Mucho he sentido que mamá tuviera que quedarse allí, pero fue imposible dejar los negocios de papá en el desarreglo en que se encontraban, y dejarla recibiendo insultos como recibíamos a cada hora del día venían a nuestra casa a insultarnos, pues sabían que si contestábamos nos podían fusilar y eso era lo que ellos que rían. Ya se les había pasado un poco, pues esto fue a los pocos días de salir los deportados. Papá vive aquí con nosotros y está tan triste como te puedes figurar, viéndose separado de su fe y con sus intereses en tan mal estado. Dios quiera que la revolución triunfe pronto, pues si no muchos vamos a morir en la deportación. {2r} Nosotros no nos vamos a Francia porque nos embargarían inmediatamente y, como eso es lo que ellos quieren, es necesario no darles gusto. Aquí hay mucho de los de Fernando Poo y yo quisiera que tú les oyeras contar las atrocidades que hacían los hidalgos hijos de Pelayo con unos infelices presos a quienes llevaban indefensos. ¡Son muy nobles estos hijos del Cid! Si no, que lo diga esa guerra de caníbales que están haciendo en nuestra infeliz patria. Yo estoy por que no quedé ni uno allí y preferiría que se la tragara el mar a que se le dejasen a los españoles sus bienes y el consentimiento de seguir viviendo en Cuba tranquilamente después de hacernos independientes. Si puedes contestarme dame razón de la tía y dime por dónde anda la infeliz, y lo mismo Ángela, Brirdita y Julia con sus hijos; me figuro a la primera inconsolable con la muerte de su hijo. Muchos sacrificios nos cuesta el echar a esos bárbaros y quién sabe todavía si lo conseguiremos; lo deseo tanto que hay días que desespero del triunfo. Esto está plagado de cubanos y yo me insulto de ver un joven soltero aquí paseándose; les digo que son unos canallas, pues no tienen familia a quien hacerle falta y que qué hacen, y ya hemos embarcado algunos. Temo que algunos no vayan, pues hay también sinvergüenzas entre nuestros hermanos, no todos son héroes como Vs. los camagüeyanos a quienes levantaría yo un monumento de glorificación. Yo los tengo a todos en mi corazón, los admiro y los venero. A mis hijos les enseño a respetar esos héroes, ellos son los verdaderos sacrificados pues ni la tran{2v}quilidad de que sus familias están 882 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 en seguridad. ¿Y las camagüeyanas, que diré de ellas? esas son las mujeres sin ejemplo en el mundo, deben ocupar un gran puesto en nuestra historia. Me contaron en La Habana que tú eras muy magnánimo y muy generoso con los enemigos. Yo admiraría estas virtudes si estos enemigos fueran hombres, pero los considero criminales, desde el momento en que se trate de fieras como esas que no respetan ni los niños ni hay para ellos nada sagrado. Deseo me digas la verdad de lo que haya habido con Caballero de Rodas para saber a qué atenerme y poder dar un mentís a toda esta canalla indecente que vocifera aquí que los cubanos piden ya por Dios. Me acaban de decir que han preso a Oscar Céspedes, el hijo del presidente, y que lo llevan a La Habana a darle a los voluntarios otro grandioso espectáculo ¡como el de Goicuría! ¡Cuándo podremos nosotros darnos ese gusto con sus ricachos y prohombres¡ ¡Tengo sed de sangre española! Aquí no doy ni limosnas, viene un mendigo a pedírmela me da lástima y al momento sigo andando porque recuerdo que el que me la pide es uno de nuestros tiranos, es uno que si lo ponen en Cuba se gozaría en ver morir a mis hermanos de hambre y de desesperación, que sería ca paz como los voluntarios de La Habana de tirarle a un niño de 9 años, tal vez a mi hijo. Mi dinero se lo doy a los infelices cubanos que están aquí muertos de hambre a los que han venido de Fernando Poo llenos de llagas sin ropa, que ni podían desembarcar porque estaban desnudos. Y si tuviera qué lo daría para ayudar a comprar armas para destruirlos a ellos, pero es tan poco lo que tengo que apenas me alcan{1r}za para vivir y economizar un poco para mis paisanos desgraciados. Manuel Márquez está en París; ha mandado a buscar a su madre y hermana, va a poner una tabaquería con capital de Lusina. Expresiones de C., papá dice que te va a escribir, y tú sabes que siempre te quiere mucho y desea saber de ti. L. 5. Escolástica Labañino a Guillermo Moncada (Los Caidizos, 1879) {1r} Brigadier Guillermo Moncada Brigadier La Ciudadana Escolástica Labañino a Vd. con el debido respeto expone que hace dos meses poco más o menos que su hijo Luciano Chaveco, de edad de doce años no cumplidos, se ha separado de la exponente solo por voluntariedad y mal proceder; y como quiera que dicho niño necesita el calor de su madre para inculcar en él nobles sentimientos y le hace notable falta para su sostenimiento [A] Vd. suplica se sirva atender estas razones, por creelas en justicia siendo Vd. el que, como un verdadero padre, lo llame al deber con un castigo 883 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 arreglado a su edad y, al mismo tiempo, obligarlo que se conserve al lado de la exponente en virtud que en tan tierna edad no {1v} hay ley que le obligue a prestar servicios en el Ejército y por necesitar el calor de su legítima madre. Justicia que espera alcanzar de la notoria imparcialidad de Vd. su humilde servidora. Por no saber firmar, firmo yo a su ruego. [mano 2: G. Andrial] [rúbrica] Los Caidizos y diciembre 8/879. [mano 3: Diciembre 17.= Cuartel General en el Macío abajo. Pase al Prefecto de su demarcasión para que con más conocimiento de las causas haga comparecer al mencionado Luciano Chaveco y madre y resuelva lo que sea de justicia. Patria y Libertad. El Mayor General Jefe interino] [mano 4: G. Moncada] 6. Julia a su hijo Francisco Morales (Habana, 1895) {1r} Sr. Dn. Francisco Morales Idolatrado hijo mío: quiera Dios y su Madre santísima estés bueno y que el no recibir cartas tuyas el miércoles y sábados pasado sea por atraso u otro motivo que el estar malo. Dios quiera mañana la recibamos para que se nos quite la congoja que tenemos pues, como te decía en la del 11,que tú nos dijeras en dónde podía girarte y todavía no he tenido contesta, por eso no te lo hemos girado pues ya sabes el motivo que hay para no mandarlo a casa del americano. Pero sin embargo de eso, te conviene visitarlo y tener amistad con él, por si acaso te viera malo tener una persona que conose tu padre nos puede avisar. Tú no puedes, hijo de mi vida, figurarte lo digustada que estoy al no recibir cartas tuyas, y que todo {1v} el que tiene familia hoy de las que conosco las han recibido; si hubiera sido rica, en vez de esta carta fuera yo, hijo querido, pero Dios ha dispuesto las cosas así. ¡Que voy [a] haser! Sufriremos hasta que él quiera. No te digo respecto a la guerra nada como se dice que las carta ante de llegar a su destino son abiertas no quiero que interpreten mis palabras en mal sentido luego no leo nada. No te olvide, hijo mío, de decirme cómo sigues de lo que tenías y dime algo del calor, si has sufrido mucho. Eso me tiene muy digustada; veo los estragos que hasen. Dios quiere que tú, hijo de mi alma, no hayas tenido novedad ninguna. Qué triste es estar siparado de los seres que más se quieren en este mundo. No quiero, hijo de mi corazón, entristeserte, pues yo sé que tú, por más que eres muy joven, sufres con la separación; no dejes, hijo mío, de escribir una vez que sea todas la semanas dos letras que sean. Sabiendo que estás {2r} bueno es todo lo que deseamos tus padres, así que no dejes de 884 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 hacerlo. Recibe expreciones de tu primo Paco y toda la familia y amistades y de tus padres todo su cariño y que no los olvides nunca y recibas su bendición; él no te escribe, hijo mío, por separado porque lo hago yo, para el sábado lo hará. Recibe hijo mío el corazón y un abrazos de tu madre, Julia [rúbrica] Habana, 18 de agosto 1895 7. S. a Máximo Gómez (Veracruz, 1895) {1r} Veracruz, noviembre 13 de 1895. Mi queridísimo M.: ¡con cuánto gusto he visto tu letra! en la que te veía a ti tal cual eres y tan en tu elemento. Pero yo, al ver tu letra, acaricié por un momento la ilusión de que vendrían también para nosotros. ¡Cómo lo deseo! Los supongo reunidos ya y esto me da alguna tranquilidad. Procura siempre al françois, por lo menos siempre que puedas. La idea de que todos Vds. puedan reunirse no se aparta de mí y constituye un deseo vehemente. Esta es la cuarta que te escribo; dos por vía de los E. U. y dos por vía de la Habana a Santiago. Papá sigue bien desde hace unos diez o doce días. En los primeros días de este mes y en los últimos de octubre llegó a ponerse mal, pero enseguida se ha repuesto y está perfectamente. {1v} Demás está que te diga que Vds. no se apartan un momento de mi memoria. ¡A todas horas está mi imaginación dando veinte mil vueltas, queriendo adivinar el destino de Vds. y el giro de las cosas de nuestra pobre tierra! La Providencia ha de protegernos. Yo lo espero con fe ciega. Da un abrazo mío con todas tus fuerzas cuando lo veas y no olvides que es mío. A L. también. Y cree que yo pienso de tal modo en Vds. que no hay instante que no los persiga en mi mente. Te da un fuerte abrazo tu S. [rúbrica] 8. Rosa Lesanes a su padre [ca 1896] {1r} Queridícimo padre: la hago esta para decirle que me ha cerbido de bastante placer al haber recibido sus cortas línias. Padre mío de mi vida, quiciera con alma, vida y corazón poder ir a esa pero me es impocible pues tengo a Evarista con viruelas y estuvo bien mala; no creía que las horas de esta tuviera vida, lla está regular. Mi papá, antes de esta línias yo le mandé otra con la china diciéndole la novedad de mi hermana; por sierto que las moneda que usted me mandó se fueron en medicinas. Papá, dígale a mi hermano que se ocupe de mandar algo porque lla a mí me duele la vida de salir a la calle 885 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 {1v} a buscar los alimentos ¡lla estoy que paresco un bacalao! Papá de mi vida, usted no sabe cuánto sufro en este mundo por todos concectos. Cada vez que llo me entero que algunas de mis herminas se hallan juntas con usted quiciera ser una centella, pero dígale que gonse mientras dure el sol. Cuando el gato está paciando los ratones se divierten. Papá, cuanto mi hermana esté buena cuente con su hija. Cuando usted me mande a buscar dígale al portador que mi madre no se entere y si usted puede mandarme alguna cosa con alguna pelsona de confianza, pues estoy pasando un vida muy mal a mis hermanos y mis sobrinitos los tengo a mi {2r} lado; pues cuanto que mi hermana esté buena iré a tomar baños de ducha y a comer dulce de tomate. ¡Quisiera volverme hojas de tabacos para ir con el portador! Sin más concérvece bien y reciba un beso y un abrazo de esta su hija que le pide la bendición, Rosa Lesanes [rúbrica] 9. “Sielo bello” a su amado F. (1896) {1r} Mi querido inolvidable F.: Muy querido niño, tomo el lapis para desirte que no te había escrito porque no sabía si te habías ido de ahí o no, pues no había podido hablar con nuestra amiga porque, por más que estamos tan serca, respeto a eso no podemos hablar mucho, no balla a haber un topillo. Referido a el encargo que me haces, pues pierde de cuidado que ellas están como a ti te gustan. Por más que estuve enferma no enflaquesiron pu{1v}es estoy más gruesa que antes; llo te las cuidaré bien para cuando vengas que te las comas con gusto. No te soy más extensa porque me bi [‘voy’ a] acostar. Tulla hasta la tumba resibe un abraso apretado y un beso, Sielo bello [rúbrica] 10. Sebastiana Méndez a Braulio (Güira de Miranda, 1896) {1r} Güira de Miranda, 4 Enero /896 Querido Braudio: Después de saludarte con la atención que tu persona merece para mí, es para decirte que nos alegramos mucho que se hayen bien tanto tú como todos nuestros hermanos. Nosotras estamos buenas; el único que está enfermo es Santo, que le han dado unas calenturas, pero lla está mejor. Nosotras estamos muy bien asistidas por Miguel y Benigno, pues ellos hasen lo posible por quedar bien con nosotras. Recibe muchos recuerdos de tu comadre, de Candita, la bendición de tu padre, de Hermenegildo y familia de tu compadre Manuel, 886 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 y familia de José y familia de Nuñes y familia de Manel mi hermano, y familia de todos tus amigos y amigas de mamá, que siempre está pensando en ti. Dale muchos recuerdos al compadre Pancho y la bendición de su ahijado y muchos recuerdos de Benigno y Miguel y de Ramón, que está enfermo aquí desde que ustedes se fueron, que creo que quedará liciado. En fin, recibe la bendícíon de tus hijos y el corazón de tu mujer fiel, Sebastiana Mendes Braudio, hasme el favor de dármele ese papelito al coronel Peña; va dentro tu carta. Tullo, Ramón Rodríguez 11. E. a su “inolvidable amiguito” (1896) {1r} Mi inorvidable amiguito: Deseo que por esta te halle bueno; en esta lla vamos mejor del sarampión, ya yo estoy alevantada, pues creo que, con el favor de Dios, pronto estaremos todos con salud. Pues lo que me mandates me vino muy bien para comprar leche para pasar el sarampión, pues mamá también está media mala y quiere que tú nos avises cuándo podemos ir para, en cuanto ella se acabe de poner buena, ir allá. Pues tú dispensa lo poco {1v} que te mando, porque la cosa está mala y como papá no puede salir por temor al peligro que hay ahora por esa, así es que tú me avisarás cuándo se puede ir y entonse te mandaré dulce del que a ti te gusta. Y tú no vayas a intentar venir a esta tú solo porque ese es hoy mucho peligro. En otra seré más extensa. Recuerdos de todos y tú cuenta siempre con el cariño de quien te apresia. {2r} P. D.: Me alegraré que cuando esta resibas gose de cabar salud como yo para mi deseo, ‟A”. Yo estuve ahoras días hasta serca de allá poro no me fue posible ir hasta allá y tú me avisarás cuando pueda llegar allá. Tu amigo que te apresia, A. {2v} Te mando papel, sobre y pluma, E. 12. Sara a Cuabero (Máximo Gómez), (Veracruz, 1896) {1r} Veracruz, abril 23 de 1896. Queridísimo Cuabero: ya supondrás el gusto con que vi tus letras y busqué en ellas en vano la reminicencia de algún recuerdito tuyo para mí. ¡Pícaro! Ponme una letrica siquiera y me proporcionarás un gusto grandísimo. papá esta mejor en estos días los demás estamos bien. Tu sobrinito idéntico a ti y 887 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 recordándote siempre cariñosamente. Quisiera escribirte mucho; pero ahora no me es posible. Será pronto. Entretanto espero tener alguna de ustedes, o por lo menos noticias, Dios lo quiera, porque, a la ver{1v}dad es el único refrigerio para mí. Memorias a San Juan y a R. Y a mi B. le das un abrazón por mí, que yo deseo mucho darles a él y a ti personalmente. Será ¿cuándo? Tu S. [rúbrica] {2r} Querido Cuabero: te remito el hule que pide, y todo lo demás te fue hace días, así como chocolate, dime si lo has recibido y dónde estás para mandarte más. Dame razón si se puede de todos que es lo que desea tu a. Sara 13. Eufemia Estrada de Rizo a su esposo Pepe (La Carmita, 1896) {1r} La Carmita, 15 de mayo de 1896 Mi inolvidable Pepe de mi corazón: con el cariño de siempre te hago esta. Hoy ase tres mese que no resibo carta tulla, la última me la trajo Lino, y llo no seso de escribirte pues tú sabes que tú eres mi sueño adorado y que solo anhelo el saber de mi Pepe a quien tantísimo quiero. Ay momentos que en mi soledades y tristeza vienen a mi idea tantos pensamiento sin saber a qué atribuir que {1v} mis carta tú no las resibe cuando por segunda ves bajo. Pepe, mi hermano te llevó dos carta pero como él tuvo que volver porque estaba malo de una pierna, que aún está, pero dise que te la mandó y que la recomendó mucho y después de esa te he escrito dos más. En este mes pasado se ha corrido la muerte del pobresito Tibre; se dise que estando él en un combate una mardita bala lo alcanzó. Suponte qué golpe ha sido ese para mí sabiendo llo que es él {2r} el que en todo estaba a tu lado, pero todavía me parese mentira, así es que deseo resibir carta tulla para que me digas si es sierto su muertte o no. Su madre no lo cree, ella dise que cuando tú lo mandes a desir le dará crédito. ¡Pepe de mi vida, de qué me valdría llo o de qué Santo me colgara llo para que tú subiera para esta! Me desían que iban por tres mese y llo veo que lla andan en ocho meses y todavía no veo que vienen. Por esta las casas todas quemada, V. Es{2v}tá lo más feo. Nosotras aunque han quemado los sordado la finca pero no nos hemos movido de la hasienda. Sabrás que mis pobre padres están bastantes malos. La pobre mamá hase dos mese que está en la cama con un braso casi comido y dándole calentura, y el pobre papá se ha entristesido tanto desde que quemaron que por momento le dan ataque. Considera que lla son bastantes viejos. Llo no me atrevo ir a Cuba porque {3r} días pasado le escurcaron la casa a mamá y papá; la fueron 888 Eva Bravo-García Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 a escurcar a la una de la noche y como esos marditos españoles tanto prenden hombre como mujeres, quiero evitar. Tus hermano bien, siempre vienen a darme su vuelta por acá, prinsipalmente Ricardo y Visente. Manga no te olvida, la pobre siempre está pensando: “cuando venga, preparé esto” y todo lo guarda para cuan do tú vengas. Mi {3v} Pepe de mi vida, quisiera que llegaran las santas oras de verte llegar a mi lado, así te suplico que hagas lo posible por subir. Sabrás que me han llevado tu caballo moro después de haber luchado tanto por salvarlo; por aquí no dejan parar las bestia. Pepe te suplico, mi vida, que si algo te pasa no me lo ocultes y si te hallas enfermo pidas venir a curarte a esta; mira que llo anhelo el verte y si estas malo a mi lado te se sobrará todo. Sin más, resibe un fuerte abraso de tu fiel esposa que anhela las santas hora de verte llegar a sus brazo y deseo {4r} más verte que escribirte, Eufenia Estrada de Rizo Nada te digo de mi Francisquita porque ella te escribe. Está grandísima y formal y se ha puesto muy trabajadora. Llo no creí que tan niña me fuera tan buena compañera; no se separa de mí ni un segundo. Vale [mano 2: Mi queridísimo padrino de mi corazón: ¡será pocible que haga ocho meses que usté se halle tan lejos de nosotras! ¡cuándo será el felís momento de verlo llegar! En su carta veo que usté se queja de no recibir carta de nosotra cuando mi madrina {4v} y llo no sesamos de escribirle y las cartas no llegan a sus manos; así espero nos escriba pronto. Mi madrina muy triste y muy regañona, pero muy buena conmigo. Reciba un abraso de su ahijada que no lo olvida, Francisca Suárez] 14. Antonia Ortega a su esposo Esteban (Humilladero, 1896) {1r} [Hu]milladero, venite de mayo Querido Esteban: tomo la pluma con la vida pue tú sabe. Hase el die de Mayo tuvite sei meses que no sé de ti pue no he resibido ni una letra tulla y todos han venido y las que no, han escrito. Querido Esteban, acuérdate que tiene una hoy desgrasiada madre con die hijo de nuetra entrañas y otra por naser. Ten piedad de tus hijos anunque de mí no, pue tú sabe que soy sola faltando tú de mi lado y me hayo hoy en la situación más mala que puede considerar. Ya me fal[ta] el espírito para oír tus {1v} “mañana viene papá”, “¿cuando vendrá papá?”, “no se acuerda de nosotro, parese se va a quedar en Las Villa”. Esteban, cuántas lágrimas me cueta tu ausencia y considero que tú no te acuerda de mí ni de los hijo de nuestra entraña, pue no has tomado la pluma para haseme cuatro letra para que sepa de tu salus. A mí me tiene mi epíritu loco 889 Cartas de amor y de guerra. Correspondencia femenina de Cuba (siglo XIX) Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 865-893. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.43 el no saber de ti. Por otra cosa estoy tranquila, por aquí todo quieto. Hes salido de Santa María porque todo aquello es un pinguero y los muchacho estaban todos pálido y flaco; estoy en la casa de Visen te de los cocos esta la hago {2r} para [que] sepa mi suerte. Hoy hasta donde llega no tengo hombre ninguno; los perfeto no se cuidan de las familia de salida. De tus amigo de confiansa no he vito ninguno, como Luca, como Ismael, que ni a desirme si tú quedaba bueno no me han dado una rasón; a mi casa no llegaron ni los hes vito por mis alrededores, te lo digo para que lo sepa. Disen tu hijos que te acuerde de ellos que desean verte. Hotico siempre esta allamándo por tis y Guarina te quiere conoser. Recibe el cariño de la que has olvidado de tu pensamiento, Antonia Ortega [rúbrica] Échale la bendición a dies pedaso de nuestras entraña. {2v} Contéstame para saber dónde te halla. Dámele recuerdo [a] Agutín María, a José Guaquín de su madre que lla está buena; recibe recuerdo de Bergamín Tarna, de Pancho Almeriche y demás amigo que desean salus para tis. Resibe todo mi cariño de la que ha (‘has’) olvidado que se halla hoy trivabando. Nada, sin más soy tulla ahora y siempre tu afetísima sirvidora, Antonia Ortega [rúbrica] 15. Carta sin firma a su compañero (1896) {1r} Querido Compañero: le deseo esté bueno y demás familia; yo buena y demás familia. La tuya buena; estaban aquí de visita, se fueron ayer. Yo tomo la pluma aunque ya a ti no te alcanza el tiempo, pues hay como 4 meses que no te ocupas de mí, pero yo estoy muy rresinada a pasar todos los trabajos que Dios me mande. En la última que te hise te desía que si podías me mandaras una cadenita que deseo tener y quiero que venga de tu mano, pero ahora te digo que no quiero nada; déjala para la puta que vive contigo. {1v} Me desías que tendría poco en tesorería, con la miedosa a los locos ya no tengo; pero tu gente me está dando y si no me pueden dar más yo trabajo, me hago de cuenta que no tengo marido, que es de otra mujer. Lo único que yo te encargó es que no te entretengas mucho con eya, no te descuides y tengas un mal resurtado. Eso es todo mi pensar, pues yo cada día te quiero y todo lo atribuigo a que mi estreya siempre ha sido la de los sufrimientos. Mi hermana tiene otra hija que se llama como la de nosotro. Yo estoy gruesa, pues parese que he perdido la vergüenza, pues yo sufro más de lo que tú buedes figurarte. Paso muchas soberbias {2r} con las habladurías y las sinvergüenzuras de los canayas, pues por todos lados tratan de ofenderme contigo y hasta se ocupan si