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El Hospital de la Caridad de Sevilla: aportaciones a su historia asistencial y su enlace a la actividad sanitaria actual

Rojas Álvarez, Rafael de

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA. FACULTAD DE FARMACIA. Dpto. de Farmacia y Tecnología Farmacéutica. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones a su historia asistencial y su enlace a la actividad sanitaria actual. Rafael de Rojas Álvarez. Directores Dr. Antonio Ramos Carrillo y Dr. Joaquín Herrera Carranza UNIVERSIDAD DE SEVILLA. FACULTAD DE FARMACIA. Dpto. de Farmacia y Tecnología Farmacéutica. Antonio Ramos Carrillo y Joaquín Herrera Carranza. CERTIFICAN que la memoria de investigación titulada El Hospital de la Caridad de Sevilla: aportaciones a su historia asistencial y su enlace a la actividad sanitaria actual, realizada por el licenciado Don Rafael de Rojas Álvarez ha sido elaborado bajo nuestra dirección y reúne a nuestro juicio los requisitos para su defensa pública ante el tribunal que ha de juzgarla. Y para que conste a los efectos oportunos firmamos en Sevilla, a 1 de octubre de 2015. Fdo.: Dr. Antonio Ramos Carrillo y Joaquín Herrera Carranza El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 1 INTRODUCCIÓN Directores: Dr. Antonio Ramos Carrillo y Dr. Joaquín Herrera Carranza La presente memoria, titulada “El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones a su historia asistencial y su enlace a la actividad sanitaria actual”, se enmarca dentro de la línea de investigación iniciada en la década de los ochenta sobre la Historia Socio- Sanitaria andaluza y más concretamente dentro del estudio asistencial de los antiguos hospitales sevillanos, que ha venido desarrollándose dentro de la unidad de Historia de la Farmacia y Legislación Farmacéutica del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Sevilla. JUSTIFICACIÓN.- Sin duda el móvil principal del acto de caridad y el primordial valor cristiano es la salvación del alma. Es la permanente y constante inquietud del actuar católico. Sobre todo en ese hombre del Diecisiete que se debate entre el honor, su ambición social y su alma pecadora, su actitud de tener un pie en el pecado y la riqueza y otro en el confesionario. El verdadero creyente del XVII no podrá apartar de sí fácilmente el hecho caritativo, lo lleva imbricado en sus creencias y en su mente, el acto solidario es un acto que le hace subir un peldaño en la salvación de su alma, lo lleva encima como un ropaje insustituible, indescarnable e inevitable. El ejercicio de atender y ocuparse del pobre y del enfermo, es el acto más seguro y firme para poder asegurarse un salto reconfortante al Más Allá, es conquistar en la Tierra el Cielo. Buscar su salvación bien por su paz interior o bien a punta de limosna y dádivas materiales, que garanticen la salvación eterna de su alma. La importancia del Hospital en la sociedad sevillana, la belleza de su grandioso edificio considerado una joya del Barroco sevillano, han sido factores que han motivado la aparición de multitud de trabajos y libros de Historia del Arte. Sin embargo, una parcela poco estudiada del mismo es la que precisamente tratamos en estas páginas, la faceta sanitaria, siendo imposible y debido a la importancia que tuvo su fundador separar la parte histórica. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 2 En este entorno religioso de nuestra ciudad, nace el Hospital de la Santa Caridad, objeto de nuestro estudio, pero…¿Realmente sabemos los sevillanos algo sobre este Hospital?. Está claro que para acercarse al Hospital de la Santa Caridad no hay más que visualizar cualquier guía de viaje sobre Sevilla, en ella seguro que encontraremos alguna indicación sugiriéndonos su visita. Cualquier página web que se precie incluirá, probablemente con impresionantes fotos de su capilla, una visita a nuestro Hospital en su ruta por Sevilla o tropezarte con él de casualidad por haber seguido una indicación callejera. La importancia del Hospital en la sociedad sevillana, la belleza de su grandioso edificio considerado una joya del Barroco sevillano, han sido factores que han motivado la aparición de multitud de trabajos y libros de Historia del Arte. Sin embargo, una parcela poco estudiada del mismo es la que precisamente tratamos en estas páginas, la faceta sanitaria, siendo imposible y debido a la importancia que tuvo su fundador separar la parte histórica. No todo sevillano de a pie sabe ubicar el Hospital y menos aún cual es su función actual, alguno podría relacionarlo con la alta aristocracia sevillana y los más atrevidos señalar a su fundador Miguel Mañara y Don Juan Tenorio como la misma persona. ¿Estamos delante de un gran desconocido por parte de la sociedad sevillana? ¿Saben realmente los sevillanos donde está el Hospital y que misión es la que realiza actualmente? Podría ser así para el gran público, pero no es así para los eruditos del arte, profesores universitarios y cualquier amante de la pintura barroca que podrán darnos lecciones in situ sobre sus famosos cuadros. Todo o casi todo se ha dicho – su “particular” Archivo no deja de dar alguna que otra sorpresasobre el arte barroco que allí se atesora y sobre todo sobre la persona de D. Miguel Mañara. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 3 A este en algunos casos inquietante personaje, D. Miguel, se le han acercado muchos investigadores y desde muchos puntos de vista, predominando el enfoque religioso y cristiano, en su afán de canonizarlo, sin que se hayan olvidado de lo fantasioso, novelesco y en ocasiones hasta rocambolesco. Por lo tanto ¿ Que es lo que justificaría la realización de un trabajo y encima sanitario sobre este Hospital tricentenario? Sólo por acercarse a conocer a su fundador, un sevillano ilustre, merecería la pena comenzar un trabajo de investigación, y si encima en tus primeros cotejos descubres que fue visitador de boticas, todavía más. Son muchos los motivos por los cuales comienzo este trabajo de investigación, desde el puramente egoísta, ya que el Hospital dista prácticamente 500 m de mi lugar de trabajo, a otro puramente romántico, ya que casualmente - o no tan casualfue en su Iglesia donde contraje matrimonio. Pero… vuelvo a insistir ¿Que es lo que puede atraer a un farmacéutico para hacer un trabajo de un hospital como este? Con tanta belleza arquitectónica y pictórica ¿ No sería mejor un historiador? Quizás con sólo darse una vuelta por delante de su puerta veríamos salir muchos potenciales clientes de nuestra farmacias - además buenos clientes ya que los ancianos y los niños son los que dejan dineromuchos andando por ellos mismos y otros empujados en sus sillitas de ruedas. La curiosidad profesional, y económica en muchos casos, te puede llegar a plantear muchas cuestiones ¿ Como recibirán la medicación estos ancianos? ¿Qué botica surtirá de medicamentos al Hospital? Y ¿el médico? ¿ Quien será? ¿Privado, del SAS? ¿ Tendrá un concierto con la Junta de Andalucía?¿Qué tipo de atención sanitaria reciben los abuelos allí dentro? Pero claro, este Hospital lleva más de 300 años atendiendo necesidades de ancianos, con lo cual esta curiosidad investigadora ya se remontaría en el tiempo… ¿ Quien atendía a los ancianos hace tres siglos? ¿ Existiría botica en el Hospital? ¿ Se conservarán tratamientos de esa época?... El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 4 Tras cerciorarme de que no se ha publicado ninguna tesis sanitaria sobre el Hospital, decidí mantener una entrevista con el Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad, actual rectora y responsable desde su fundación del Hospital. La verdad, es que mi interés decreció enormemente tras entrevistarme con él Hermano Mayor de la Hermandad, un NO rotundo fue su respuesta a mi pregunta ¿Cree usted que en el archivo podré encontrar documentación relacionada con la farmacia?. El ánimo me llegó por parte de mi director de tesis que me alentó a intentarlo, con una respuesta igual de contundente: " A mí, en mi tesis, me ocurrió lo mismo, no desanimes e investiga". Intentaremos por tanto investigar y llegar a ciertas conclusiones hasta ahora inéditas, tratar aspectos, que tal vez por lo poco interesantes que puedan ser para los historiadores del arte o para los teólogos, se nos antoja hasta ahora poco analizado. Los mañaristas no se han ocupado mucho, por no decir casi nada, del aspecto sanitario, de la misma manera que no se han ocupado en su obra del “quantum”, de lo cuantitativo, de lo que hoy tanto preocupa a demógrafos y sociólogos en sus estadísticas. Por lo tanto objetivo principal de este trabajo es establecer una visión histórica y sanitaria de una institución de gran importancia en la ciudad de Sevilla, la cual desde la aparición de D. Miguel Mañara a mediados del siglo XVII mantiene su función asistencial hasta la actualidad, por lo que cuenta con más de tres siglos de existencia. Pretendemos mediante este trabajo de investigación acercarnos a la Sevilla del XVII, investigando en fuentes primarias y secundarias, las condiciones económicas, sociales y culturales en las que se encontraba nuestra ciudad cuando se funda el Hospital de la Santa Caridad. Del mismo modo intentaremos acercarnos a la figura de D. Miguel Mañara, ya que sin conocer su origen, su vida y su pensamiento sería imposible llegar a conocer la función asistencial de nuestro hospital. Intentaremos en la medida en que nos permita el Archivo de la Santa Caridad profundizar en su sistema sanitario, revisando sus patologías más frecuentes, El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 5 tratamientos y mortandad, intentando abarcar el período histórico más completo que nos proporcionen sus documentos. De igual manera intentaremos acercarnos a un tema de actualidad como es la nutrición, en nuestro caso intentaremos averiguar cual era la dieta hospitalaria que se administraba en el hospital y su relación con la prevalencia o ausencia de enfermedades hospitalarias. La botica será un tema principal a tratar, intentaremos determinar en primer lugar de su existencia y en el caso de que no existiese, de qué botica se proveía el Hospital en el caso que se administrasen remedios y quien era el boticario que la regía. Determinaremos, en la medida que nos permita la documentación, explicar como estaba organizada, su utillaje y existencias. La actualidad asistencial también será un tema importante a tratar, de igual manera, intentaremos revisar sus patologías, tratamientos farmacológicos y la situación psico sanitaria actual de sus acogidos. El Hospital de la Santa Caridad desde su fundación va a compartir las características de los centros asistenciales de la época, aunque con algunas connotaciones muy particulares, que le darán su principal diferenciación y distinción con respecto a otros Hospitales. La actualidad asistencial del Hospital se mantiene fiel al espíritu de su fundador, siendo su objetivo preservar la salud de varones generalmente de la tercera edad que padecen pobreza afectiva y económica y sufren indebida atención. Pretendemos en una primera parte dar una visión histórica de la Sevilla que vio nacer el Hospital, sus costumbres, su demografía, sus fiestas y también sus desgracias, como la terrible epidemia de peste que asoló la ciudad en 1649, y que fue erradicada según cotejamos en los Archivos Municipales por la intersección del “Santísimo Cristo de San Agustín” y la Virgen de la Iniesta. También nos ocuparemos ampliamente a lo largo del trabajo de esos pobres que no tenían absolutamente nada – tomaban hasta el desechado orujo de los molinos según El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 6 cotejamos-y para los que D. Miguel Mañara creó un primer censo para saber su número y el Hospital de la Santa Caridad objeto de nuestro estudio. Pero incluso hasta en estos momentos difíciles supo el sevillano divertirse y si no era en procesiones – sobre todo la del Corpus que era la más importante en esta época como sospechamos por los enormes gastos dedicados por el Cabildo en ellas-, era con los corrales de comedia –los cuales en nuestra ciudad fueron prohibidos alentado como veremos por el Sr Mañara- y si no con prostitutas de las cuales expondremos las Ordenanzas Municipales que durante un tiempo rigieron su profesión. Otra parte importante de nuestro trabajo estará enfocada a la vida y personalidad de D. Miguel Mañara ya que sin conocer su forma de concebir la vida y sus pensamientos sería complicado conocer nuestro Hospital. Curiosamente Mañara está relacionado con nuestra profesión farmacéutica ya que durante el año 1656 fue nombrado por el Ayuntamiento diputado para las visitas de botica, y aunque este cargo sería uno más en su ya azarosa vida, creemos importante realzarlo en nuestro trabajo. Intentaremos posteriormente profundizar en el origen de la Hermandad, así como en su evolución histórica, estudiaremos en una primera parte el siglo XVII la estructura de la Hermandad, sus cargos y su financiación, aportando datos concretos y hasta ahora inéditos sobre entierros y limosnas tanto en la Santa Iglesia Catedral como por parte de pudientes hermanos. Nos ocuparemos de las funciones de la Hermandad y nos detendremos en como enterraban a los ajusticiados y su peculiar “procesión de los huesos”. Desarrollaremos también la función hospitalaria de los hermanos de penitencia, hermanos de hábito que desarrollaban la función de enfermeros en el Hospital, veremos su número, sus funciones y sus limitaciones, nos acercaremos también a través de los que nos dejó los documentos del Archivo a sus nombres y en algunos casos a sus enfermedades. Al final de este capítulo nos sumergiremos en la tarea hospitalaria de nuestro establecimiento, sus horarios, sus compras, su limpieza y sobre todo su dietética, exponiendo creemos que de forma inédita numerosos y esclarecedores datos. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 7 Por último trataremos dentro de lo que nos ha dejado la documentación, la botica del Hospital, demostrando las funciones que desarrollaba, sus compras y sus tratamientos, así como el nombre de algunos de los boticarios que sirvieron sus compuestos al Hospital. Pretendemos también con estas páginas analizar la enfermedad y sus consecuencias durante el siglo XIX, siglo especialmente convulso, lleno de continuos cambios políticos, sociales, y sanitarios, que aunque influyó en la vida del Hospital no lo sufrió en demasía, ya que por citar un ejemplo no padeció la desamortización de mediados de siglo como era de prever en esta institución religiosa. Analizaremos también como resistió la hermandad a los embates de los vaivenes políticos y como estos afectaron a nuestra institución Nos referiremos también a la situación higiénica y sanitaria de nuestra ciudad en este siglo XIX deteniéndonos fundamentalmente en sus epidemias y en cómo afectaron al Hospital. Nos centraremos también en nuestro estudio de un cambio muy importante en la asistencia hospitalaria como fue la llegada al Hospital de las hermanas de la Caridad, y lo que conllevó para el hospital: nuevos tiempos nuevas costumbres. Estudiaremos gracias al Archivo de la Santa Caridad la mortandad en nuestro hospital durante gran parte de esta centuria decimonovena, haciendo principal hincapié en las causas de la muerte de sus acogidos. Trataremos la enfermedad, obteniendo la información en algunos casos a través de la muerte, estudiamos en la medida que la documentación nos ha permitido la mortalidad registradas en las mismas, abundando también en el estudio de las patologías que produjeron la muerte, revisando la edad, profesión y procedencia de los acogidos. Por último y siempre teniendo en cuenta la limitación que supone la escasa documentación existente referida a botica, intentaremos exponer los tratamientos más frecuentes empleados en nuestro establecimiento durante este siglo XIX. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 10 El año del diluvio fue 1626 porque hubo tales lluvias que el rio inundó toda la ciudad dañando más de ocho mil casas, se anegaron las tahonas y la ciudad se quedó sin pan, el agua estropeó muchas de las mercancías de la flota de Indias sobre todo el palo de Brasil y cantidad de cajones de añil y azúcar, los barcos del puerto fueron arrastrados y de ellos uno vino a quedar en seco en el Prado de San Sebastián y ocho en San Telmo. Estas inundaciones han sido una constante en nuestra ciudad hasta hace bien poco, si bien la ciudad de Sevilla estaba entonces mucho más baja que ahora y para evitar estas inundaciones se conservaron las murallas a modo de protección, las puertas de la ciudad se tapaban con tablas, todavía hoy en las jambas de piedra del Postigo del Aceite, vemos dos ranuras para colocar entre ellas las tablas, que se calafateaban con trapos embreados, y así el río no podría entrar en la ciudad 8 , en la puerta de la Barqueta y en la puerta de San Juan se instaló un sistema de norias que achicaban agua y las propulsaba por encima de las murallas, aunque siempre ha habido “iluminados” que viniendo de fuera quieren solucionar nuestros problemas, es el caso del ingeniero mayor del rey que debido a las terribles inundaciones arribó a nuestra ciudad concluyendo tras numerosos estudios que “nadie construyese casas pegando a la muralla, porque agujereaban a ésta o la deterioraban, con que perdía su solidez” 9 . Estas inundaciones serían quizás el acontecimiento con mayor impacto social durante el primer tercio de siglo, una de las más graves de su historia. Causó daños estructurales en numerosas casas y la ruina en una parte considerable de las clases populares. El desbordamiento del río se inició como consecuencia de las intensas lluvias del 25 de Enero, además de las desgracias estructurales, otro tipo de desgracias se hicieron pronto notar como fue la falta de abastecimientos y la imposibilidad por parte de los menesterosos de solicitar ayudas caritativas, agudizándose los problemas de alimentación, vestido y vivienda que tradicionalmente venía padeciendo la gente humilde. 8 Para más información sobre las puertas de Sevilla Cfr. Jiménez Maqueda, Daniel. “Las puertas de Sevilla. Una aproximación arqueológica.” Coeditado por Fundación Cultural del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos y Editorial Guadalquivir. Sevilla. 2000. 9 Historia de Sevilla. José María de Mena. Ed Plaza& Janes. 2ª Edición. Abril 1986 p. 162. Sevilla El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 11 Al retirarse las aguas, una capa de lodo y fango se extendió por toda Sevilla, miles de casas dañadas, muchas apunto de caerse y otras destrozadas o amenazando ruinas. Si hasta entonces las condiciones de habitabilidad de muchos edificios no habían sido buenas, al ser el estado de las casas por lo general bastante deficiente, la inundación lo deterioró todavía más e incidió en una mayor profundización en los niveles de necesidad de muchos inquilinos. Eran familias sencillas, no propietarias, que con escasos recursos no podían hacer frente al pago de los alquileres o a las reparaciones que según contrato vigente estaban obligadas a hacer en los edificios dañados por las aguas, declarándose por tanto insolventes, por lo que tuvieron que salir del que hasta entonces había sido su modesto refugio. Fueron abundantes estos casos de desamparo, de abandono de la vivienda por pobreza. Además, por aquellas fechas ya se sentían los impactos de la recesión económica y de la profunda crisis social que se manifestaba, junto a otros elementos, a través del grave rebrote de la mendicidad. En 1627 se sufrieron los efectos de la inflación y de la carestía, adversidades que se agudizaron todavía más en 1628 al decretarse por el gobierno real la rebaja de la moneda de vellón a la mitad de su valor, decisión que provocó una fuerte pérdida de la capacidad adquisitiva de la masa popular. Todos estos factores, que venían a golpear duramente a una población ya por sí debilitada por dificultades anteriores, supusieron un deterioro de la masa social. De inmediato se notó un fuerte incremento del paro, la proliferación de la mendicidad callejera, de la prostitución incontrolada y del desamparo de los adolescentes. La vieja acusación de que los pobres no querían trabajar sino vivir de limosnas, de que la miseria errante era algo voluntario, no producto de la crisis económica, se volvió a oir por las calles de la ciudad. La lamentable situación social, fiscal y económica explicaba la disminución de la oferta laboral y el aumento de la pobreza en la clase trabajadora. “Fue una miseria impuesta, no buscada, aún aceptando la práctica engañosa del El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 12 pordiosear por parte de elementos del mundillo picaresco y delictivo, de desaprensivos y embaucadores.” 10 Valido del rey fue Don Gaspar de Guzmán ( Conde Duque de Olivares) que aunque nacido en Roma se sentía sevillano de adopción, se frotaban las manos los sevillanos con esta elección pensando que favorecería aun más a una ciudad que ya de por sí estaba dotada de Audiencia, de Tribunales, de Arzobispo, de la Inquisición, de la Casa de la Contratación, de una Casa de la Moneda, de Aduana…etc, era pues el paradigma y la envidia de todas las ciudades de España, pero no fue así, los sevillanos debieron de frotarse los ojos al ver que el Conde Duque de Olivares pasó pronto a preocuparse más de la política exterior, sobre todo de los aspectos bélicos, que de la política interna. Sevilla se vio muy afectada por estas guerras, ya que se resintió su comercio y hacía peligrar la llegada de materias primas y mercancías provenientes de Holanda, Flandes y las Indias. En 1640 se producen las sublevaciones de Portugal y Cataluña que supusieron que Sevilla tuviera que defender sus territorios occidentales por las incursiones de los portugueses desde tierras extremeñas, en una de estas sublevaciones, concretamente en la portuguesa, influyó de una manera decisiva una sevillana, a la que podríamos calificar de traidora, se trata concretamente de Doña Luisa Pérez de Guzmán, hija del duque de Medinasidonia, la cual estimula al pusilánime de su marido el duque de Braganza para que subleve a las provincias portuguesas contra la corona española y se erija en rey de Portugal, autorizando a su mayordomo Pintos Riveiro para levantar al pueblo y a los nobles portugueses contra la virreina de Portugal Doña Margarita de Saboya, así a las 9 de la mañana un grupo de hidalgos portugueses llegaron a su palacio y pistola en mano la obligaron a firmar una orden para que se entregase el castillo de Lisboa y las galeras españolas que estaban en el puerto. Seguidamente nombraron un gobierno provisional y coronaron el día 15 de Enero al duque de Braganza que adoptó el nombre de Don Juan IV. 10 Carmona García, Juan Ignacio. “Pobreza y asistencia en la Sevilla del Barroco” en Estudios sobre Miguel Mañara. Su figura y su época, santidad, historia y arte. pp 245-262. Sevilla 2011. Editado por Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 13 La ciudad de Sevilla hasta entonces alejada del campo de batalla se vió obligada a defender sus dominios, rompiéndose también la afluencia de hombres de negocios portugueses que participaban en el comercio de Indias. La costa de Algarve antes amiga era ahora adversaria por lo que había que protegerla. La ruptura de la unidad Ibérica fue para Sevilla un grave contratiempo. Los continuos envíos de tropas 11 para aplacar estas sublevaciones motivaron la escasez de hombres para el trabajo en el campo y la artesanía e hicieron de esta década otra para olvidar. Pero además la deuda municipal fue aumentando a lo largo del siglo. El reparto de esta carga fiscal recaía sobre un número de vasallos cada vez menor (la población disminuyó por las guerras y continuas catástrofes) y las nuevas imposiciones recaían sobre productos de productos básicos como el vino, el vinagre, la carne y el aceite, destrozando las endebles economías de múltiples familias sevillanas. Si a esto unimos la inflación galopante del grano en el terrorífico trienio 1650-1652 llegaríamos a la conclusión de una Sevilla de carestía y subsistencia. A la guerra contra Portugal, se le unieron las malas cosechas y la gran inundación de 1642, fecha en la que se produjo otra bajada de la moneda. Pero lo peor quedaba por llegar, tanto es así que al quinquenio 1647-1652 lo podríamos definir como un quinquenio de subsistencia, en este período ocurrió la terrible epidemia de peste de 1649. La primavera de este año se había presentado con precipitaciones constantes y copiosas, acompañadas de vientos casi huracanados. A finales de Marzo se volvió a desbordar el Guadalquivir, quedando la urbe y sus alrededores cubiertos por las aguas, lo que causó un problema de escasez en los productos de necesidad básicos. Sevilla perdía población de forma considerable, tendencia que se agravó de forma definitiva con la peste de 1649. 11 En el Cabildo de 23 de Febrero de 1640 “se da cuenta de una carta del Conde Duque sobre la recluta de los soldados de su regimiento”. Actas de Cabildos. AMS. Los caballeros de hábito estaban obligados a servir al rey en esta guerra o a mandar en su nombre sustitutos, según nos indica Domínguez Ortiz, la ciudad de Sevilla envía una carta a Felipe IV en Agosto de 1640 indicándole que “ se habían sacado seis mil soldados de ella y de los pueblos de su reino, se habían multiplicado las levas, y en aquel momento había seis banderas de reclutamiento arboladas en la ciudad y como está tan destituida de gente no se halla para sustitutos de hijosdalgo y sustitutos de los caballeros de hábito […]”. Domínguez Ortiz, Antonio. “La Sevilla del Siglo XVII” Colección de bolsillo. 2ª edición Publicaciones de la Universidad de Sevilla. pp 21-22. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 14 La ciudad comenzaba el año 1649 anclada en su pasado, como si nada ocurriera o fuera a ocurrir, mandando diputaciones a Madrid para felicitar enlaces matrimoniales: “Carta de D. Luis Mendez deAro (sic) noticiando el casamiento del marqués de Aliche su hixo con hixa del Duque de Medinaceli, se nombró diputación para ir a Madrid adarle (sic) la enhorabuena” 12 Aunque sólo un par de días después, tuvo que tener ya el Cabildo alguna noticia de contagio ya que se manda “[…] Que la procesión de San Sebastián sea general con rogatiba por haver contagio en Cádiz y San Lucar” 13 Siguió la metrópoli sureña más pendiente de sus fiestas y Santos “[…] D. Matheo Coello procurador de la beatificación de San Fernando hace petición que se ponga de manifiesto los retratos y libros para la visita que está mandada hacer de ellos” 14 que de la pesadilla que se le venía encima. Y aunque el Cabildo Municipal tomó algunas medidas de limpieza y mejora de las calles, pudiendo leer en sus actas de cabildo actuaciones como: “limpieza de sanxas y husillos”o “limpieza del río y reparo de murallas” e incluso “petición del cañero maior para la limpieza y reparo de las cañerías y sanxas” 15 , no pudo evitar que en Abril de 1649 la peste hiciera estragos por la ciudad, ya que no se cortó la comunicación con Cádiz 16 . En la primavera de 1649 la epidemia ya había infectado por completo la ciudad. Los enfermos se trasladaron en un principio al Hospital de la Sangre “que los enfermos del contagio, hombres y mugeres se curen en el Hospital de la sangre” 17 , el hospital 12 Actas de Cabildo. Cabildo de 13 de Enero de 1649. AMS 13 Ibid. Cabildo de 15 de Enero de 1649. AMS. 14 Ibid Cabildo de 5 de Febrero de 1649. AMS. 15 Actas de Cabildo 20 de Marzo, 2 de Abril y 2 de Mayo de 1649. AMS. 16 Su origen parece ser un barco procedente de Italia atracado en el puerto de Cádiz, la epidemia se propagó con gran rapidez por los arrabales y en Triana. El número de muertos pasó de 500 diarios, las iglesias no eran bastantes para acoger en sus criptas tantos cuerpos de difuntos, por lo que fue necesario abrir grandes zanjas donde arrojar los cuerpos. La epidemia castigó por igual a nobles, clérigos y muchos artistas, entre ellos Martínez Montañés, de quien se dice que está enterrado en la Plaza de la Magdalena, ya que se le dio sepultura en la iglesia que ocupaba entonces dicha plaza. 17 Ibib Cabildo 19 de Abril de 1649. Por cierto como en todo tipo de catástrofes se produjeron algunos excesos, ya que en el cabildo de 10 de Mayo de 1649 se lee una proposición del procurador Mayor El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 15 terminó por llenarse, al igual que la iglesias 18 y muchos acabaron su vida a la intemperie, la proliferación de fosas comunes por la ciudad era algo muy común “Que se señale sitio de la Puerta Real donde se entierren los vecinos de San Bicente” 19 ,estas fosas simplemente señaladas por una cruz motivó un paisaje urbano que llegó a definirse como una ciudad de cruces 20 .La epidemia duró hasta Julio, el contagio se prolongó durante cuatro meses, con un número de víctimas de 60.000 personas, casi la mitad de la población 21 . Para los sevillanos, la pesadilla de la peste se acabó gracias a la intercesión del milagroso Cristo de San Agustín: “el día de la procesión en que a de salir el Santo Cristo de San Agustín, que se pida al Asistente hordene (sic) se mantenga abierta toda la noche la Puerta del Arenal como es estilo” 22 y por supuesto en esta tierra de María Santísima a la intercesión de la Virgen de la Iniesta: “Que el último día de la octava de Nuestra Señora de Septiembre, se traiga la imagen de la Iniesta a la Santa Iglesia y se le haga nobenario por haver restituido a esta ciudad su entera salud” 23 El comercio por tierra se interrumpió, lo que produjo una gran escasez de alimentos y carestía, y como nos indica Domínguez Ortiz “desde esta fecha en adelante es visible un cambio en el ambiente de Sevilla; dejó de ser la ciudad despreocupada, centro de la picaresca, se hizo más devota y recogida, ayudando a este “pidiendo persona que cuide del Hospital del contagio, dándole permiso para castigar los exesos que se cometiesen dentro de él”. AMS 18 En el Cabildo de 23 de junio de 1649 se da cuenta de la “petición de los beneficiados de Santa Catalina pidiendo licencia para pasar al Santísimo al Hospital de las Bubas, por los muchos cuerpos que han enterrado en dicha Iglesia”. AMS. 19 Ibid Cabildo de 7 de Mayo de 1649. AMS. 20 En casi todas los collaciones de Sevilla existían cruces conmemorando el lugar de enterramiento, concretamente en el Arenal había una donde los vecinos de forma piadosa acudían a rezar y le daban culto adornándola con flores y luces,tanto creció la devoción que se fundó la Hermandad de la Cruz del Baratillo, cuyas reglas se aprobaron en Mayo de 1693, siendo el germen de la actual Hermandad de Penitencia del Baratillo. 21 Algunos ejemplos del estrago que hizo en la población sevillana se puede observar en las actas de Cabildo, donde “se buscan hombres para llevar la custodia por no hallarse” o la necesidad que tiene la ciudad de sacerdotes al haber muerto la mayoría “que el Provisor nombre curas en las parroquias, en especial en San Lorenzo por no haver (sic) quien administre los Santos Sacramentos”. Cabildos de 2 y 23 de Junio de 1649. AMS. 22 Ibid Cabildo 28 Junio 1649. AMS. Para más información sobre las procesiones de la peste de Sevilla: Cfr. “Procesiones con motivo de la peste de 1649” incluida por Morales Padrón en los Apéndices a las Memorias de Sevilla. 23 Ibid Cabildo 9 de Agosto 1649. AMS. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 16 cambio el empobrecimiento general, que fue un freno para el lujo y la disipación” 24 , aunque según nos consta, algunos ese Noviembre ya estaban pensando en divertirse, pensando en ir a las comedias del Coliseo “que se hagan bancos para ber (sic) las comedias en el Coliseo” o en acudir a los toros “Proposición del Sr Asistente sobre el día de la fiesta de los toros” 25 . La cadena fatídica escasez, carestía y hambre se repitió demasiadas veces después de la gran mortandad de 1649 y no permitió que la ciudad se recuperase hasta bien entrado el siglo XVIII y, aún entonces sin alcanzar los niveles de antes de la epidemia. Como consecuencia de la gran epidemia quedaron los campos baldíos en la comarca con la consiguiente disminución de productos agrícolas y por tanto la elevación de los precios de los víveres, el 22 de Mayo de 1652, cuando el precio del pan había llegado a 5 ó 6 reales la hogaza y teniendo en cuenta que un cavador ganaba 3 ó 4 reales al día sin comida, un oficial de obra 4 ó 5 reales y un maestro albañil 8 reales al día 26 , se produjo un alboroto en la calle Feria, las mujeres que acudían a la compra la emprendieron contra los panaderos de Alcalá de Guadaira por el alto precio que habían puesto al pan, los cuales respondieron de una forma tal vez exagerada ya que usaron sus espadas ,también participaron muchos de los hombres sin trabajo que habían acudido a buscarlo a la capital, el resultado de esta insurrección descrita por Ortiz de Zúñiga 27 fue mucho más allá de unos cuantos muertos, era la guerra de los hambrientos frente a los poderosos, frente al Gobierno y frente a su propia carestía de vida. Los amotinados capitaneados por dos tejedores Isidro de Torres y Francisco Hurtado se fueron convirtiendo en multitud dirigiendo su protesta hacia el palacio Arzobispal y hacia las casas del Asistente y los Regidores, después arremetieron contra la mayoría de almacenes de grano de la ciudad saqueándolos y llevándose incluso armas. Un grupo intento romper las puertas de la Casa de la Moneda, pero un fraile los disuadió diciéndoles que nadie osase robar allí porque el dinero era del rey y sería un 24 Domínguez Ortiz, Antonio. “Historia de Sevilla” op cit p 76. Para más información sobre esta epidemia de peste sevillana. Cfr Velázquez y Sánchez “Anales epidémicos de Sevilla”. Sevilla 1886. 25 Ibid Cabildos de 15 y 21 de Noviembre de 1649. AMS. 26 Antonio Domínguez Ortíz. ”Documentos sobre el motín de la Feria en 1652”.Sociedad y mentalidad en la Sevilla del Antiguo Régimen. Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla. 1983. pp 13-40 27 Ortiz de Zúñiga, Diego. Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Madrid. Imprenta Real 1677 p 96. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 17 gran desacato a Su Majestad, los revoltosos se dieron por convencidos y gritando “Viva el rey” y “muera el mal gobierno” se marcharon a otros lugares. 28 Como en todo alboroto popular se produjeron las escenas acostumbradas de de libertar a los presos, quema de documentos y otros desordenes, pero nunca se pronunció palabra ni acto alguno contra el Rey, eso si, consiguieron una promesa no escrita del Asistente de suprimir los impuestos sobre los alimentos con el fin de que pudieran entrar en la ciudad libremente los víveres necesarios, quedaban pues alzados “los millones” que es como se denominaba la contribución sobre el consumo de las seis especies, carne, vino, vinagre, jabón, aceite y velas de sebo. El sábado 29, enviaron las autoridades a varios religiosos y personas respetables, para que entrasen en la calle Feria y trataran de apaciguar los ánimos de la plebe, aconsejándole al mismo tiempo que abandonasen las armas y pidieran perdón a las autoridades, las cuales si el arrepentimiento era sincero se lo concederían “Dejóse convencer un gran tropel de amotinados que se encaminan hacia la Plaza de San Francisco a solicitar el perdón llevando a su cabeza a Don Juan de Asís y a sus religiosos” 29 .Quedaron sin embargo algunos grupos en armas los cuales no abandonarían su actitud sin la seguridad que se quedarían abolidos los impuestos de consumo y que tal confirmación viniera de Madrid, planteadas así las cosas y con la seguridad de que tales impuestos no iban a ser suprimidos, trescientos caballeros armados reunidos por el maestre de campo Don Francisco Tello al amanecer del día 30 atacaron por diversos puntos consiguiendo ocupar el barrio de la Feria, los amotinados abandonaron sus armas y huyeron por la calle de Lineros hacia las murallas, teniendo orden de que la puerta más próxima estuviera abierta, para que los sediciosos pudieran huir y no hubiera más derramamiento de sangre. Controlada por las autoridades toda la ciudad, se procedió a prender a los cabecillas, de los cuales, cinco fueron ajusticiados la misma mañana del día 30 y algunos días después a otros que habían escapado al campo. 28 Ortiz de Zúñiga. Anales eclesiásticos… op. cit. p. 145. 29 Ortiz de Zúñiga. Anales eclesiásticos… op. cit. p. 152. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 18 Para evitar nuevos desordenes se hicieron cuantiosos repartos de trigo, principalmente por cuenta de los duques de Arcos y de Medinasidonia, las dos casa más ricas de la ciudad, con lo que se remedió el hambre de los ciudadanos. Carlos II gobernó desde 1665 hasta 1700, durante su reinado hubo una ligera mejoría de la situación de la ciudad, debido a una menor presión fiscal y a la paz con Portugal e Inglaterra. El comercio con las Indias también se vio mejorado, pero en esta ocasión se benefició más Cádiz que Sevilla, ya que en 1680 se traspasó a ciudad gaditana la cabecera de las flotas todo un signo del declive que iba a ir tomando la ciudad, la ciudad conservaba únicamente el aparato burocrático del comercio. Una solución práctica a la que se adaptaron los miembros del Consulado, sin que la rivalidad Sevilla- Cádiz afectase a las familias que dominaban el complejo monopolístico de la Carrera de Indias 30 , antes del tiro de gracia definitivo que constituirá en 1717 el traspaso a Cádiz de los despachos y tribunales de la propia Casa de la Contratación, esta decadencia sevillana inspira a Antonio Domínguez Ortiz a un análisis bastante certero que se relaciona muy bien con el presente trabajo: “El paulatino traslado del comercio americano a Cádiz no fue sino una de las fases de esta decadencia que transformó la ciudad alegre, rica y exuberante que Cervantes vivió y admiró, en una ciudad estancada y cansina, con más aire de capital regional que de gran centro internacional. (…).Diríamos que si la Sevilla del 1600 es la de Rinconete y Cortadillo y otras novelas ejemplares, la de 1650-1700 es la de los pilluelos y mendigos de Murillo, la de los terribles cuadros de Valdés Leal en la Santa Caridad”. 31 Esta es la Sevilla que en 1682 enterraba a Bartolomé Esteban Murillo uno de sus pintores más populares de nuestra ciudad y que tan relacionado estará con nuestro Hospital y más concretamente con su Iglesia, es la misma ciudad que en 1684 manda una representación del Ayuntamiento al rey Carlos II para informar al rey sobre la ruina económica de la ciudad: Sevilla había dejado de ser el centro del mundo. 30 García- Barquero, A. “Andalucía y la Carrera de Indias (1492-1824).Barcelona. Biblioteca de la Cultura Andaluza. 1986. pp 114-124. 31 Domínguez Ortiz, Antonio. La Sevilla del siglo XVII. Universidad de Sevilla, colección bolsillo, pp. 24-25. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 19 La demografía del siglo nos sitúa en una época de grandes contrastes, así a principios de la centuria Sevilla tendría unos 120.000 habitantes, la cuarta ciudad más poblada de Europa tras Londres, París y Nápoles 32 y exceptuando Lisboa ninguna ciudad peninsular se acercaba a la densidad de población sevillana. Esta población se distribuía irregularmente entre sus 29 parroquias o collaciones, las collaciones más habitadas seguían siendo las del Sagrario, donde vivían los sectores más poderosos y separada por el río Betis, la de Santa Ana, donde había un mayor hacinamiento y una mayor concentración de corrales de vecinos como el de la Parra y el del Judío 33 , a partir de 1610 con la expulsión de los moriscos la población comienza a disminuir, que se acentúa en 1640 con las continuas levas de soldados que la ciudad envía para controlar las sublevaciones de Portugal y que termina definitivamente con la epidemia de 1649 que se lleva por delante a 60.000 personas. Urbanísticamente durante este siglo apenas se alteró el perímetro de la ciudad, disminuyendo la edificación de forma paralela al descenso de la población, la distribución de la población fue similar a la del siglo anterior: marineros en Triana, hortelanos en la Macarena, y comerciantes en el Salvador, se produjo un progresivo estrechamiento de las calles sin que las autoridades sevillanas tuvieran una planificación clara sobre el asunto. La ciudad se dividía en barrios o collaciones que tomaban su nombre de las parroquias a las que pertenecían. Había veintinueve parroquias que unidas a las numerosas capillas, oratorios, ermitas, y humilladeros y junto a los cuarenta y cuatro conventos y colegios de religiosos, hacían de Sevilla una ciudad aparentemente devota y recogida. De estos últimos eran bien conocidos los conventos de San Pablo de los dominicos y el de la Casa Grande de San Francisco, contando cada uno de ellos con más de doscientos religiosos. 32 Para más información sobre la demografía sevillana del siglo XVII. Cfr. Domínguez Ortiz, Antonio. “Orto y ocaso de Sevilla” Diputación de Sevilla. 2003. pp 110-114. 33 Roldán Salgueiro, Manuel Jesús. Historia de Sevilla. Editorial Almuzara. 1ª edición Marzo, 2007, p. 123. Según Domínguez Ortiz la parroquia de El Sagrario tenía 16.776 habitantes distribuidos en 2292 casas, mientras que el hacinamiento en Triana era mayor puesto que los 15.120 habitantes se distribuían en 1848 casas. En el extremo opuesto estaba Santa María la Blanca y San Ildefonso con 137 y 251 vecinos respectivamente. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 26 En general toda persona que pasaba por el temido Castillo de San Jorge quedaba marcada y desplazada en la escala social tanto ella como su familia. Durante esta centuria la represión por parte de la Inquisición fue menor que en siglos anteriores 49 y por tanto disminuyeron sus ingresos, al disminuir el número de incautaciones. Los Autos de Fe eran solemnísimos actos públicos en los que los reos eran conducidos desde el castillo de San Jorge hasta la plaza de San Francisco, allí se sentaban a escuchar sus sentencias y en el funesto caso de que fueran condenados a la hoguera eran conducidos en un magnífico desfile hasta el quemadero que primeramente estuvo en Tablada y que posteriormente se trasladó al Prado de San Sebastián. Famosos autos públicos fueron los celebrados en 1604 contra marranos portugueses, 1624 contra una corriente denominada alumbrados, en la que se mezclaba el misticismo con ciertas formas aberrantes de sexualidad, 1660 contra judaizantes descubierta en Osuna en la que fueron ajusticiados 64 personas y 34 estatuas de ausentes y entre los autos de final de siglo, destacamos el celebrado el 1691 en el convento de San Francisco, donde se juzgaron a doce penitenciados por judaizantes, siete por renegados, seguidores de la ley de Mahoma y siete por delitos diversos. Desde el punto de vista religioso la ciudad ve disminuir la fundación de conventos en la segunda mitad de la centuria, pero en su primera parte los franciscanos fundan en 1600 el colegio de San Buenaventura, que tan relacionado está con la familia Mañara como veremos más adelante; en 1602 la Orden Tercera fundó la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación; en 1604 se fundó el convento de San José por los mercedarios descalzos y en 1624 se fundó el convento agustino del Pópulo. También hubo fundaciones femeninas como las carmelitas de Santa Ana o las dominicas de Santa María de los Reyes; los jesuitas tenían su casa en la Anunciación y 49 En el siglo XVII los autos inquisitoriales de la Inquisición sevillana disminuyeron, así entre los años 1560-1614 fueron 1505, mientras que en el período 1614-1700 a pesar de ser más largo se contabilizaron 538. En cuanto a las categorías sociales sólo los judaizantes experimentaron un alza, pasando de 111 a 171, las causas de mahometismo bajaron de 289 a 77, y las de luteranismo de 423 a solo 8, ya que en el siglo XVI la Inquisición castigaba a los protestantes apresados en el mar, a partir de la paz de 1604 con Inglaterra se estipuló que ningún mercader inglés fuera encausado por esta materia, extendiéndose posteriormente a otras naciones. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 27 los dominicos fueron incluso abucheados por las calles por su oposición al dogma de la Inmaculada. Reformas de conventos también se llevaron a cabo, como la del convento Casa Grande de la Merced (actual Museo de Bellas Artes) en 1612. A pesar de la decadencia todavía se terminó el Hospital del Pozo Santo (1681) y se fundó el Oratorio de San Felipe Neri. El panorama asistencial de la Sevilla de Mañara era cuanto menos desolador, ya que en contra de lo que suele creerse, en la Sevilla del Barroco los centros asistenciales no abundaban y era bastante reducido su número y los que había, dadas sus propias limitaciones fundacionales y la insuficiencia de medios de que disponían, se mostraban muy poco operativos frente a tanta pobreza 50 . La reducción hospitalaria decretada por el arzobispo D. Diego Hurtado de Mendoza en 1587, racionalizó el obsoleto panorama hospitalario gremial sevillano, aunque no significó cambios importantes en la organización, ni en los objetivos que inspiraban a unos centros benéficos que, dependientes de las dotaciones privadas y tutelados por la iglesia a través de administradores eclesiásticos, siguieron respondiendo a la mentalidad tradicional de la preservación de las almas, lo que conllevaba parejo la salvación de sus benefactores, descuidándose la asistencia sanitaria. En el siglo XVII conforme las dotaciones testamentarias se fueron acabando, la asistencia sanitaria de estos centros que siempre fue precaria se deterioró de forma alarmante, las salas eran insuficientes para dar acogida al creciente número de demandantes, la ración alimenticia escasa, los enfermos permanecían poco tiempo y las recaídas eran frecuentes. Esta situación conllevó a que se estudiara lo anteriormente expuesto, es decir la reducción del número de hospitales 51 . El número de hospitales en nuestra ciudad fue importante pero bastante menor que en siglos anteriores, en 1488 había hasta tres 50 Carmona García Juan Ignacio. “Pobreza y asistencia en la Sevilla del Barroco” op cit p 250. 51 Los establecimientos de beneficencia pasaron a denominarse, en general, hospitales, término que los definía como casas de hospedajes, destinadas por tanto a socorrer y amparar según los casos a aquellas personas que lo necesitasen. Carmona García, Juan Ignacio. El sistema de hospitalidad pública en la Sevilla del Antiguo Régimen, Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla, 1979. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 28 y cuatro hospitales por cada parroquia, pudiendo ser un dato corto si nos atenemos a los “ciento y tantos” que estimaba que había el bachiller Pedraza hacia 1535: “[…] Es por cierto el numero mui grande de los hospitales de Sevilla; porque no haciendo perjuicio a nadie, no hay tierra en muchas partes de tanta caridad: demuestranlo a la clara el excesivo número de pobres que cada día entran en ella quasi de todas partes del mundo, de Inglaterra, de Alemania, de Francia, de Borgoña, de Saboya, de Navarra , de Roma, de Nápoles, de Calabria, de Cecilia, de Aragón, de toda Castilla y todo el Reyno de León y asi mismo dan dellos testimonio ciento y tantos hospitales sevillanos […]” 52 A pesar del gran número de hospitales casi ninguno funcionaba bien ya que los gastos de administración se llevaba sus rentas y no quedaba dinero material para atender a los enfermos, esto determinó que el arzobispo Don Diego Hurtado de Mendoza obtuviese una bula papal para reducir estos hospitales, pero no fue tarea fácil porque los patronos, capellanes, y los propios gremios defendían celosamente sus privilegios 53 , así que no fue posible realizar la reducción hasta el año 1587, en que tras un siglo de forcejeo, el cardenal Don Rodrigo Castro impuso la autoridad pontificia y redujo el número de hospitales. Fue un proceso laborioso, no exentos de conflictos y que tuvo como consecuencia la supresión de 75 pequeños hospitales procedentes casi todos de corporaciones gremiales y de cofradías devocionales. Estos hospitales no solían dar una asistencia médico-sanitaria, sino que se limitaban más bien a cumplir con el fin piadoso con el cual fueron instituidos y a prestar diversas formas de caridad tales como dar asilo a peregrinos, conceder dotes a doncellas o viudas, asistir a pobres y reos en la cárcel etc. El proceso significó, en definitiva, la superación del modelo de hospital medieval que se veía claramente insuficiente para cubrir las necesidades de una clase 52 Peraza, Luis. “Historia de la Nobilissima e Imperial Ciudad de Sevilla. Archivo Histórico Universitario de Sevilla (AHUS). Manuscrito 332/136 hoja 438 vuelta. 53 El profesor Carmona cita varios ejemplos del interés de las Hermandades y cofradías en ocultar sus propios orígenes ante el temor, que luego se cumpliría, de ser reformadas o reducidas. Carmona García, Juan Ignacio. El sistema de hospitalidad… op. cit. p. 27 El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 29 social tan depauperada 54 . Los hospitales reducidos se concentraron en dos: Hospital General del Espíritu Santo 55 , para hombres y mujeres enfermos de bubas, llagas o con males contagiosos que procedan de ellas, y el Hospital del Amor de Dios 56 , para varones enfermos febriles, que se amplió considerablemente. Quedaron además subsistiendo porque tenían rentas para ello, los siguientes establecimientos, diferenciándose entre los que realizaban una asistencia médicosanitaria, tales como: Hospital de San Lázaro 57 , para leprosos. Hospital de Nuestra Señora de la Paz, para enfermos pobres incurables. Hospital de San Antón 58 , para la enfermedad llamada fuego de San Antonio o fuego sacro, hoy llamada erisipela. Hospital de San Cosme y San Damián 59 , llamado de las Bubas, para enfermedades de la piel y después para enfermedades venéreas. Hospital de San Hermenegildo o del Cardenal 60 , para heridos y fracturados. Hospital de los Inocentes 61 fundado por Enrique IV para locos. Hospital de la Sangre, más tarde llamado Hospital Central fundado por Doña Catalina de Ribera 62 , para mujeres que sufrieran males curables. 54 Cfr. Carmona García, Juan Ignacio.“El sistema de hospitalidad…” op.cit .pp 177-326 55 Cfr. Martínez García, Consolación y López Díaz, María Teresa. “La asistencia sanitaria a sifilíticos: El Hospital del Espíritu Santo de Sevilla (1587-1837). Sevilla. Padilla libros. 1997. 56 Cfr. López Díaz, María Teresa. “Estudio histórico-farmacéutico del Hospital del Amor de Dios de Sevilla (1655-1755). Sevilla. Diputación Provincial. 1987. 57 Cfr. Moreno Toral, Esteban. “Estudio social y farmacoterapéutico de la lepra: El Hospital de San Lázaro de Sevilla. (siglos XIII-XIX). Sevilla. Diputación de Sevilla. 1997. 58 Cfr. Hermosilla Molina, Antonio. “Los Hospitales de Sevilla” Sevilla. Real Academia Sevillana de Buenas Letras. 1989.pp 46-47. 59 Cfr. Fernández Carrión, Mercedes y Valverde José Luis. “Hospital sevillano del siglo XV: medicamentos, análisis económicos”. Archivo Hispalense 2ª época, tomo 69, 212 (1986) pp 39-55. 60 Herrera Dávila, Joaquín. “El Hospital del Cardenal de Sevilla y El Doctor Hidalgo de Agüero. Visión histórico-sanitaria del Hospital de San Hermenegildo (1455-1837)”.Ediciones de la Fundación de la Cultura Andaluza. Sevilla. 2010. 61 Cfr. López Alonso, Carmen. “Locura y sociedad en Sevilla: Historia del Hospital de los Inocentes (1436?- 1840). Sevilla. Diputación de Sevilla.1988. 62 Cfr. Ramos Carrillo, Antonio. La Sanidad sevillana en el siglo XIX: El Hospital de las Cinco Llagas, Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla, 2003. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 30 Se mantendrían también una serie de hospitales que durante esta época realizaron una acción benéfico-social sin asistencia médico-sanitaria: Hospital Real de Nuestra Señora del Pilar, para recoger pobres inválidos de guerra o lesionados en servicios reales. Hospital de San Bernardo o de los Viejos 63 , para mantener a pobres ancianos desvalidos de ambos sexos mayores de 60 años. Casa de los Niños de la Doctrina, para recoger muchachos huérfanos y desamparados. Casa de las Niñas Huérfanas, para recoger niñas huérfanas y desamparadas. Hospital de San José o Casa de la Cuna 64 , para niños expósitos. Hospital de Santa Marta, para dar raciones de comidas a los pobres. Hospital de la Misericordia, para repartir limosnas entre los pobres y dotes para casamiento o entrada en religión de doncellas. Hospital de la Santa Caridad, para enterrar a los ajusticiados y ahogados, dar sepultura a pobres de solemnidad. Sevilla a pesar de sus desgracias siempre supo divertirse, la fiesta y el espectáculo siempre formaron parte de la vida de los sevillanos y donde se divertía la población era en los corrales de comedias, se llamaban corrales porque eran locales sin techo, a causa de que en aquella época no había luz artificial adecuada y las comedias habían de representarse en pleno día y a la luz del sol 65 , la separación entre hombres y mujeres era rigurosa, hasta el punto de que entraban y salían por puertas diferentes. 63 Cfr. Vázquez Soto, José María. “El Hospital de los Viejos”. Sevilla. 1983 64 Cfr. Álvarez Santaló, León Carlos. “Marginación social y mentalidad en Andalucía Occidental: expósitos en Sevilla (1613-1910). Sevilla. 1980. 65 Por el motivo de no tener techo, el centro del teatro se llamaba “patio”, nombre que todavía usamos hoy en día cuando decimos “patio de butacas”. Los corrales tenían en un extremo el escenario y los otros tres lados ocupados por las “gradas” donde se sentaban los hombres. Por encima de las gradas había un segundo piso al que se le denominaba “la cazuela” y estaba destinado exclusivamente a las mujeres. Además había palcos, que tenían incluso puerta con llave y estaba reservado para las personas distinguidas. Finalmente y por encima de la cazuela, había otro piso al que el vulgo denominaba “gallinero” y en donde se situaban los pilluelos y esclavos. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 31 En 1634 funcionaban en Sevilla dos corrales: el de la Montería, propiedad del Rey, situado en el patio de la Montería de los Reales Alcázares, y dependiente pues de la jurisdicción real y El Coliseo, construido por el propio Ayuntamiento que fue lujosísimo, pues tenía barandales dorados, columnas de mármol con capiteles de estilo dórico y suntuosas pinturas murales 66 . Los dos corrales de comedias recibían cada temporada teatral 67 una o dos compañías y a medida que se sucedían los años eran cada vez más escasos los buenos representantes 68 . Lo que no podían imaginar los sevillanos es que unos años después iban a acabar estas diversiones y es que en 1679 con la aprobación del Ayuntamiento y debido a la presión eclesiástica Sevilla se quedará sin teatros durante casi un siglo, a nadie se le escapa la decisiva aportación que tuvo Mañara en la prohibición de estas representaciones teatrales. De cómo estaba la situación teatral en nuestra ciudad en este tiempo se podría extraer de las palabras de un anónimo sevillano (probablemente miembro del Cabildo Municipal) que contestaba al Conde de Aranda sobre lo sucedido con el teatro sevillano a finales del siglo XVII: “[…] debo exponer a su V.E. que la cesasión de teatro de comedias en esta ciudad tuvo su origen de los desordenes nacidos de ellas mismas. Lo promovió el celo de sus Arzobispos y algunos barones de señalada virtud. Acordólo el de este Ayuntamiento; el Real Consejo la determinó provisionalmente; […] las calamidades públicas y los temores de las pestes que, desolando las costas de Andalucía, se acercaban a esta Ciudad llamaron su atención y empeñaron el celo pastoral del Arzobispo, D. Ambrosio Ignacio Espínola, coadyuvado del fervor del padre José González, misionero insigne jesuita, y de la caridad ardiente del siervo de Dios, D. 66 El Coliseo se quemó el 25 de Julio de 1620, mientras se representaba la obra “San Onofre, rey de los desiertos”, se produjeron varios muertos y bastantes heridos. 67 La temporada teatral comenzaba el Domingo de Resurrección y terminaba el martes de carnaval del año siguiente. A su vez, se dividía en dos partes o períodos activos: la primera desde el Domingo de Resurrección hasta la octava del Corpus y la segunda, no tenía un día de comienzo fijo, pero solía ser en los últimos días de Septiembre, hasta el martes de carnaval del año siguiente. Solían tener la obligación de representar dos comedias cada semana, una “nueva” (que no se hubiera representado en la ciudad en los últimos diez años) y otra “vieja” (cuatro los años que no se representaba). 68 Para más información sobre el teatro sevillano del siglo XVII. Cfr. Sánchez Arjona, José. “Noticias referentes a los Anales del teatro en Sevilla desde Lope de Rueda hasta fines del siglo XVII”. Edición facsímil. Prólogo Piedad Bolaños y M. de los Reyes. Sevilla. Excmo Ayuntamiento de Sevilla. 1994. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 32 Miguel de Mañara, cuya beatificación se solicita y espero con la protección que ha merecido a su Majestad la causa pendiente en Roma, que tuvieron gran parte en la resolución de suspender las comedias, tomada por la Ciudad y providenciada del Consejo […] 69 Aunque sólo hemos extraído unas cuantas líneas de este documento del siglo XVIII, nos parecen bastante clarificadoras. La “cezasión por desordenes” la interpreta el Padre Granero como una relajación en las costumbres de dichos espectáculos, mientras que Piedad Bolaños lo achaca a una relajación en la división de géneros que siempre se habían defendido, es decir las mujeres en la cazuela y los hombres en el patio, aportando numerosos testimonios extraídos de sus brillantes investigaciones en los Archivos de los Reales Alcázares 70 . En cuanto a los defensores o promotores de la supresión de los corrales, a parte del Arzobispo de Sevilla Monseñor Spínola (Octubre de 1668 a 24 de Mayo de 1684), entre los barones de señalada virtud destacaba el P. Tirso González jesuita defensor de un mayor rigor en las conductas morales y por supuesto D. Miguel Mañara, caballero calatravo y destacado sevillano entregado a los pobres. En Sevilla ya se habían suspendido brevemente las representaciones a finales de 1678, ante la amenaza de un contagio de peste que estaba afectando a Málaga, Cádiz, el Puerto de Santamaría y otras ciudades cercanas. La decisión de clausurar los corrales de comedia ya se venía planeando años antes, pero no sería hasta este año de 1678 en el que el arzobispo Spínola lo intentó sin éxito. Tras la negativa del Teniente Alcalde de los Reales Alcázares y del Cabildo Municipal 71 , el arzobispo realiza el 9 de Noviembre de este año una consulta al Consejo Supremo de Castilla, el cual fue presionado tanto por uno de los arrendatarios de los corrales, como por D. Carlos de 69 Archivo del Palacio Arzobispal. Justicia. Leg. 3094. Sevilla 18 de Marzo de 1767. Sin numerar ni foliar. Desde de la Hermandad de la Santa Caridad se promovió el 23 de Mayo de 1767 un nuevo proceso para llevar a D. Miguel a los altares. 70 P. Granero. Op cit. p 514. Bolaños Donoso, Piedad. “Estudios sobre Miguel Mañara” op.cit. pp 383- 417. 71 En el Cabildo de 24 de Octubre de 1678 se recoge que “dio cuenta el Señor Asistente de tener orden del Consejo para que no se innove en la representación de comedias y se vio una petición de la autora de ellas para que se representase y la ciudad resolvió por mayor número de votos dar dicha licencia y que la tarde del mismo día diesen muestra” AMS. Sección XI. Tomo 62 doc 40. f 95v El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 33 Herrera Ramírez de Arellano, antiguo Asistente de Sevilla y gran entusiasta e impulsor de la reconstrucción del corral de El Coliseo. Esperando estaba el arzobispo la respuesta real, cuando se produjo unos días antes de Semana Santa el sermón de Cuaresma del misionero jesuita Tirso González (Marzo de 1679), a este sermón acudió en pleno el Cabildo Municipal y gran parte de la hambrienta y temerosa población sevillana. En este sermón el P. Tirso intentó “abrirles” los ojos a los sevillanos y sus autoridades al decirles que “[…] si traían las comedias (se anunciaban para Pascua) y dejaban entrar esa peste en sus conciencias, Dios no dudará en enviar la peste de los cuerpos” 72 . Estas y otras frases lapidarias del sermón dieron lugar a que al día siguiente, el Cabildo por unanimidad votó dirigir una súplica al Consejo de Castilla para obtener la ansiada prohibición 73 , a la cual se unió la actitud de los nobles al negarse a ir a las funciones teatrales., de nada sirvió porque la respuesta del Consejo de Castilla fue negativa. Llegados a este punto es donde interviene Mañara, ya que escribe una carta en términos muy duros a Don Carlos de Herrera, al cual conocía por haber sido hace unos años Asistente de Sevilla y que entonces ocupaba plaza en el Consejo Supremo de Castilla y en la que llega a “profetizar una manifestación de la cólera divina” y lo que es más importante llega a amenazar con retirar sus limosnas al pueblo si no cesaban las comedias “porque, de mi digo, que no verán un real del patrimonio de Cristo, porque persiguieron a Cristo” 74 . Realmente la carta caló en los políticos del momento, los cuales conocedores de que Mañara cumpliría sus amenazas y ante la terrible hambruna que padecía la ciudad, redactaron rápidamente una respuesta y en pocos 72 P. Granero. “Don Miguel Mañara Lecca y Colona y Vicentelo. Un caballero sevillano del siglo XVII. Sevilla. Artes Gráficas. 1963. p 517. 73 “ Acordose de conformidad: habiendo propuesto su Señoría al Señor Asistente, cuán del servicio de Dios Nuestro Señor y bien de la república el que no haya comedias por ahora por las razones que su Señoría ha representado que hallándose esta Ciudad tan necesitada dos años ha, […] que es castigo de Dios y que debemos aplacar a su Divina Majestad por los medios de rogativas que se están haciendo […] La Ciudad acuerda el que se suplique a S.M. que por ahora tengan a bien se suspenda la representación de comedias, así en el corral de la Montería como el del Coliseo […] y vaya al Cabildo de la Sta Iglesia y al Sr. Arzobispo a participarles lo contenido en el Acuerdo y resolución de esta ciudad […]”. Copia realizada para el Conde del Águila de lo que consta en los dos oficio de Cabildo sobre cesasión de comedias. Oficio de don Andrés Montaño. AMS. Sección XI Tomo 62. doc 40.ff 94r-v. Cabildo 11 de Marzo de 1679. 74 Carta a D. Carlos de Herrera contra las comedias. Sevilla 04/04/ 1679 en la Positio op. cit. pp. 370-371. También en la biografía del P. Cardenas “Breve relación de la muerte, vida y virtudes…” op.cit. carta transcrita pp 142-144. Está reproducida y copiada manuscrita en AMS. Sección XI. Tomo 62. doc 40,ff 96r-98r. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 34 días Don Carlos en nombre del Consejo de Castilla da marcha atrás y acepta las demandas de las autoridades sevillanas. La respuesta del Consejo de Castilla fue recibida el 11 de Abril de 1679 y D. Carlos Herrera antiguo asistente de Sevilla y miembro del Consejo de Castilla se disculpa con Mañara “por medio de sus oraciones me recupere con Dios lo que por Vmd. hubiere perdido de merecimiento” 75 Si bien, y como dice Don Antonio Domínguez Ortiz, son varios los factores que desencadenaran el final de un género que sin embargo era floreciente a principios de siglo, entre los que cita a la Iglesia en connivencia con las autoridades civiles, el carácter irreverente de las comedias de los santos, la vida poco edificante de los comediantes, así como que el teatro era un factor de ociosidad, por distraer al pueblo de sus obligaciones laborales 76 . Dª Piedad Bolaños Donoso cita varios datos muy interesantes, fruto de sus investigaciones en los Archivos de los Reales Alcázares, que pudieron influir en la clausura de estos corrales, como puede ser que el 50% de las compañías de teatro eran dirigidas por mujeres:” Este dato, desde el punto de vista de los moralistas, no podía ser nada más que negativo, pues, por la mujer entró el pecado en el mundo: la reputación de la misma siempre estuvo en entredicho y, mucho más, el de las actrices” 77 . Sigue argumentando que tampoco fue motivo para cerrarlos el contenido de las obras representadas, ya que estos pasaban por la censura, pero “hubo algo más que no podremos nunca examinar y fue la puesta en escena, la representación en sí, que es la que más censuraron, la que más se les escapaba de las manos” 78 . Tampoco considera determinante el gasto económico de las representaciones, que fuera muy gravoso para la ciudad ya que “el gasto de las apariencias o tramoyas (maquinaria escénica) siempre está presente, debiendo repartirse sus gastos al 50 % entre el arrendador y el autor. Por tanto, tampoco pudo ser esta la razón para que se suspendieran las comedias en Sevilla” 79 75 Juan de Cárdenas. “Breve relación de la muerte, vida y virtudes…” op cit. p 145. Copia manuscrita en AMS. Sección XI. Tomo 62. doc 40 f 99 r-v. 76 Domínguez Ortiz, Antonio. El Antiguo Régimen: los Reyes Católicos y los Austrias (Historia de España dirigida por Miguel Artola , vol III) Madrid, Alianza Editorial,1988 77 Bolaños Donoso, Piedad. “Estudios sobre Miguel Mañara” op. cit. p 397. 78 Ibid p 398. 79 Ibid p 399. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 35 La prohibición para el desarrollo de estos espectáculos teatrales en Sevilla, será levantada por el asistente Olavide (1725-1803), cerca de un siglo después. El 20 de Noviembre de 1657 nace Felipe Próspero hijo de Felipe IV y Mariana de Austria, acontecimiento muy deseado y celebrado en todas partes de España. Sevilla, la Muy Noble y Muy Leal, no quería ser menos que otras ciudades españolas y su Cabildo decide mandar una representación a Madrid para que diera la enhorabuena y besara la mano de sus majestades. Esta comisión estaba formada por dos caballeros veinticuatros: Miguel Mañara y Diego de Espejo Maldonado y por los jurados Juan de la Cueva Tejada y Pedro Escudero Barona 80 . Deciden también enviar una carta al valido Don Luis Mendez de Haro para que se sumase a la representación de Sevilla: “[…] y para que esto tenga todo el lussimiento (sic) que la ciudad desea le suplica le honrre en esta ocasión como de esta ciudad como lo quisso en la ocasión pasada del real cassamiento de la reyna nuestra señora […]” 81 . Pero a parte de estas manifestaciones protocolarias, el Cabildo quiso celebrar el feliz alumbramiento de sevillanas maneras, así se celebran danzas y comedias en las casas del Cabildo la víspera del día de la Purísima 82 : Así se libraron en Junio “quatrocientos reales de vellón a Dª Josefa de Cespedes por el gasto que hiço en las quatro danzas en este día de la prossesion general del Nacimiento del Príncipe Nuestro Señor que Dios Guarde”, siendo el gasto en cera de la procesión superior a ochocientos reales de vellón 83 80 Jaime García Bernal nos indica que la ciudad libró 150.000 mrs. a cada uno de los veinticuatro y 100.000 mrs. a los jurados en concepto del salario de cincuenta días en que se estimó la duración de la embajada. García Bernal, Jaime. “Miguel Mañara. Espiritualidad y arte en el barroco sevillano” p 24 nota a pie de página nº 42. 81 AMS. H- 1662. Sección X. Actas Capitulares. 1657. 1ª Escribanía. Cabildo de lunes 22 de Diciembre de 1657. 82 AMS. H-3206. Sección XV. Libro Manual del Mayor de Caja. Años 1648-1660. Libramientos de 7 de Junio de 1658 y 18 de Diciembre de 1657. 83 Se libraron a Luis de Escobar por parte de Alonso Ortega “[…] ochocientos y cuarenta y ocho reales de vellón por lo que montó la cera que gastó en luminaria de la procession general, así como en colgar las tapicerías en las cassas de Cavildo como parezca”. Ibid Libramiento de 7 de Junio de 1658. CAPÍTULO 2. EL HOSPITAL DE LA CARIDAD A TRAVÉS DEL TIEMPO: DON MIGUEL MAÑARA. “¿Quien es Miguel Mañara? Id a la Caridad y lo sabréis bajo unos arcos de las atarazanas que edificó el Rey Sabio, están los rosales diciéndonos quien fue Mañara; en unas amplias naves hay unos ancianos recogidos pregonando quien fue Mañara; arriba hay una celda con una esplendida vista sobre la giralda, testimoniando quien fue Mañara; en la misma sala de Capítulos, a ambos lados de la puerta de salida hay unos cuadritos atribuidos a Murillo, manifestando quien fue Mañara”. Francisco Morales Padrón. Sevilla insólita. 1 La pregunta que se hace Francisco Morales Padrón en la cita anterior ¿Podría contestarse de una manera sencilla?, ¿Realmente los sevillanos sabemos quien fue Miguel Mañara? ¿Bastaría con decir que es uno de los sevillanos ilustres cuya estatua figura en el Palacio de San Telmo? 2 O que su beatificación está todavía en curso en Roma. Algunos podrían incluso contestarte que fue un personaje real en el que se basó Tirso de Molina para su figura de Don Juan Tenorio. A estas y otras preguntas pretendemos contestar mediante esta aproximación histórica de este fascinante sevillano, principal impulsor y fundador del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. Partimos de la base de que la documentación es muy desigual dependiendo de los periodos de su vida de los que se trate y que se encuentran repartidos en diferentes archivos sevillanos. Archivos municipales, archivos parroquiales, archivos notariales, archivos municipales, Archivo General de Indias y por supuesto en los archivos privados de la Hermandad de la Santa Caridad, que será nuestra principal fuente. 1 Morales Padrón, Francisco. “Sevilla insólita” Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. 6ª Edición. 2005. Sevilla. 2 Estas estatuas son del escultor sevillano Antonio Susillo, encargadas por los duques de Montpensier y colocadas sobre una balaustrada del Palacio de San Telmo. Al acercarnos a este personaje nos encontramos en que existen a parte de gran cantidad de artículos y citas y sin detenernos en el mito literario que creo superado, tres grandes biografías. - Una primera, la realizada por el Padre Juan de Cárdenas, jesuita coetáneo de Don Miguel Mañara y titulada “Breve relación de la muerte, vida y virtudes del venerable caballero Don Miguel Mañara Vicentelo de Leca, Caballero de la Orden de Calatrava, Hermano Mayor de la Santa Caridad” 3 1680. Se trata más bien de una recopilación de una serie de testamentos de diferentes personajes coetáneos con Don Miguel Mañara donde se trata de ensalzar las virtudes de Mañara, con vista a promover la devoción y posterior elevación del personaje a los altares, ya que su proceso de beatificación se inicia al poco tiempo de morir. La inmediatez con la que el jesuita retrata el personaje, se puede enmarcar dentro de la producción de las biografías jesuíticas, en el que Mañara cumple perfectamente con el molde de caballero cristiano y caritativo. - Una segunda es la realizada por el Padre Jesús María Granero que en 1963 realiza la que era considerada biografía de referencia y que será citada con frecuencia a lo largo de este trabajo, en ella incorpora una documentación, hasta entonces inexplorada 4 - Por ultimo y realizada en el 2007, curiosamente por un francés Olivier Piveteau 5 describe en dos volúmenes, todas las caras de este personaje polifacético, mercader, asceta, iracundo, santo, con una auténtica demostración de solidez en sus investigaciones, llegando incluso a investigar en los Archivos Secretos de la Santa Sede, se trata sin duda a día 3 De especial interés son la 4ª edición de la biografía del Padre Cárdenas de 1903, ya que contiene apéndices publicados por José María Valdenebro y Manuel Gómez Imaz , donde se citan por primera vez fuentes inéditas relativas a los orígenes y entorno familiar de D. Miguel, así como la última edición publicada en el 2009, ya que se trata de una edición facsímil publicada por el Ayuntamiento de Sevilla y el ICAS, dentro de la Colección de “Clásicos Sevillanos”, siendo el número 38 de dicha colección, y con Introducción de Enriqueta Vila Vilar. 2009. 4 P.J.M. Granero, S.I. D. Miguel Mañara Leca y Colona y Vicentelo (un caballero sevillano del siglo XVII). Estudio biográfico. Sevilla Artes Gráficas Salesianas 1963.618 pp. Existe una versión abreviada en formato de bolsillo titulada Muerte y Amor. D. Miguel Mañara, Madrid 1981, Imprenta Fareso 226 p.p. 5 Olivier Piveteau. D. Miguel Mañara frente al mito de D. Juan. 2 volúmenes Sevilla 2007. Cajasol Fundación Obra Social. de hoy de la mayor recopilación de fechas, hechos y datos sobre Don Miguel Mañara, desmontando definitivamente el mito de Don Miguel y Don Juan. Podríamos incluso considerar una cuarta a la Positio súper virtutibus ex officio concinnata 6 realizada en 1978 a petición de la congregación vaticana para las causas de los santos, con vistas a un examen de sus méritos para una futura beatificación, la realizo un sacerdote especialista en historia de la Iglesia, el Padre Francisco Martín Hernández, su interés reside en realzar las virtudes religiosas de Miguel Mañara a la vez que realza una figura histórica frente a las posibles leyendas. 7 A estas tres biografías, habría que añadirle distintos trabajos como el de Celestino López Martínez, en especial el publicado en Archivo Hispalense 8 , donde buceó en los Archivos Notariales de Sevilla aportando datos desconocidos hasta ese momento y la de Enriqueta Vila Vilar excepcional investigadora, que con sus numerosos estudios contribuyó al mejor conocimiento del perfil humano y mercantilista de D. Miguel, sacó a la luz numerosos estudios, donde puso de manifiesto su faceta de hombre de negocios y la educación recibida, bastante más completa que la que se presumía por parte de sus biógrafos 9 . Vila Vilar nos reveló muchas relaciones comerciales y asuntos económicos desconocidos hasta hace bien poco, aunque desde un punto de vista muy particular, aconsejo por su belleza y 6 Beatificationis et canonizationes venerabilis servi dei Michaelis Mañara, equitis de Calatrava et fundatoris nosocomii vulgo “de la Santa Caridad” (1679). Positio supervirtutibus ex officio concinnata. Roma Polig. Vatic. 1978 440 p.p. Redactor principal P.F. Martin Hernández, en adelante Positio. 7 De este mismo autor debemos de considerar su obra “Miguel Mañara”. Universidad de Sevilla. Sevilla. 1981. 8 López Martínez, Celestino.” La Hermandad de la Santa Caridad y el venerable Mañara”. Archivo Hispalense segunda época nº 1 pp 25-48 y nº 2 pp 5-26. Sevilla. 1943 9 Vila Vilar, Enriqueta. “Don Miguel Mañara, un hombre instruido y culto” en Estudios sobre Miguel Mañara. Su figura y su época, santidad, historia y arte. Editado por la Hermandad de la Santa Caridad. Sevilla, 2011. En otros trabajos Vila Vilar desmonta la teoría de sus biógrafos, por la cual Mañara cuando ingresa en la Santa Caridad, abandona todos sus trabajos mercantiles: “Los Corzo y los Mañara. Tipos y arquetipos del mercader con Indias. Sevilla. Escuela de estudios Hispanoamericanos. 321 pp. En especial pp 203-205. 1991. También nos sorprendió en su trabajo “Algo más sobre D. Miguel Mañara. El viaje a Madrid de 1664” en Minervae Baeticae. Boletín de la Real Academia de las Buenas Letras. Sevilla. 1998. 2ª Época Nº XXVI pp 257-281. Donde nos revela entre otras cosas, la importancia de Mañara en el Cabildo Municipal sevillano. brevedad, la lectura de la obra de Oscar V. Milosz 10 , para regocijo del espíritu cristiano y no por sus reseñas históricas Una vez situadas las biografías de referencia de nuestro personaje, cabe plantearse como era físicamente, su fisonomía, del Mañara de joven apenas tenemos referencias escritas ni pictórica, del Mañara de la Caridad sí y quien mejor podría descubrírnosla si no Juan Valdés Leal en el gran lienzo que se encuentra situado en la Sala de Cabildos, allí se encuentra su obra titulada “Don Miguel Mañara leyendo la Regla de la Caridad” vemos una descripción del cuadro que hace el historiador de Arte y auténtico experto en la riqueza barroca del Hospital de la Santa Caridad, el Profesor D. Enrique Valdivieso [Apéndice III]: “ ... Aparece en actitud de presidir el Cabildo de la Hermandad, dirigiéndose a los asistentes con gesto vivo y directo... Aparece sentado ante una mesa sobre la que figuran varios libros, uno de los cuales lleva en su cubierta el titulo de D ISCURSO DE LA V ERDAD , una cruz de madera con un corazón en llamas, emblema de la Santa Caridad y dos votaderas, que son dos urnas azules de madera que se utilizaban en las votaciones que se llevaban a cabo en los Cabildos de la Hermandad. Mañara tras la mesa, está dirigiendo la palabra a los Hermanos de la Santa Caridad reunidos en Cabildo, parece estar comentando alguno de los pasajes de la regla de la Hermandad y subraya unas palabras con el gesto de una de sus manos señalando hacia una pintura que aparece sobre la pared del fondo. A la izquierda de la representación aparece un niño con el hábito de enfermero de la Hermandad, llevándose un dedo a los labios en actitud de rogar que se guarde silencio ante la plática de Mañara, este detalle del niño enfermero es un recurso anecdótico típicamente barroco, que introduce la atención del espectador en el tema” 11 , cabe destacar también un grabado fechado en 1679 y firmado por Lucas de Valdés Carrasquilla, hijo de Juan Valdés Leal, que ilustra la portada de la primera biografía del P. Cárdenas o el cuadro que Juan Valdés realizó en 1683 para la Hermandad de la Caridad de Málaga, filial de la de Sevilla. A parte, por todo el Hospital de la Santa Caridad, existen varios retratos de Mañara, que según los expertos en Historia del Arte no tienen gran valor y que 10 Milosz, O. “Miguel Mañara”. Encuentro. Madrid. 2009. 11 E. Valdivieso y J. M. Serrera. “El Hospital de la Caridad de Sevilla”. Ediciones Guadalquivir, 1988, p.196. probablemente hayan sido donados por hermanos, pero que impregnan todo el Hospital con su presencia. En general en todos estos cuadros se ve a un Mañara más o menos con los mismos rasgos, austeridad, aspecto solemne, vestido como caballero de la Orden de Calatrava, con su “verdad” en la mano y señalando hacia una pintura. Otra forma de conocer a Mañara que no sean sus obras, biografías y pinturas, sería observar su busto colocado en el patio de los rosales de la Santa Caridad o en la habitación donde murió, donde existe una mascara mortuoria con su cara. Fuera de la Santa Caridad, podemos observarlo en el Palacio de San Telmo, junto con otros sevillanos ilustres o justo enfrente del Hospital que el fundó, en los jardines de la Caridad, donde se alza una estatua de bronce de Don Miguel, obra de Antonio Susillo en 1902, en ambos se observa a Don Miguel llevando en sus brazos a un joven mendigo e intentando llevarlo a la Hermandad de la Santa Caridad, es pues un fiel reflejo de lo que seria la madurez de su vida. Una vez conocido su físico, nos planteamos ¿Cómo llamaban a Don Miguel?, ¿Cómo se hacia llamar?, ¿Cómo firmaba? Su partida de bautismo 12 nos indica que es el hijo legitimo de Don Tomás Mañara y Doña Jerónima Anfriano, sería pues normal pensar que su hijo Miguel se llamara Miguel Mañara Anfriano, pero como bien nos aclara O. Piveteau “Seria un gran error creer que en la época que nos ocupa el apellido se constituía de forma sistemática como ocurre hoy en día, asociando al primer apellido del padre el primero de la madre. No es pues extraño ver en algunas actas oficiales del Siglo de Oro que personas de una misma familia lleven diferentes apellidos […] Los demás motivos que podían llevar a preferir un apellido de otro tenían que ver con el terreno afectivo, con el carácter corriente de cierto apellido o incluso con la notoriedad prestigiosa que podía estar vinculada alguno de ellos.” 12 Véase la transcripción de esta partida de bautismo en “Breve relación de la muerte…” Cárdenas, op. cit p.228. En todos los escritos, artículos y publicaciones se observa que don Miguel se apellida Mañara y Vicentelo de Leca, siendo Vicentelo el segundo apellido de su madre Jerómima Anfriano Vicentelo, la razón pudiera ser que apellidos como Anfriano habían caído en el olvido, mientras que Vicentelo gozaba desde mediados del siglo XVI de gran prestigio a llevarlo Juan Antonio Corzo Vicentelo (1519–1587), uno de los hombres más ricos de su siglo, el cual descendía en linea directa de los Leca y de los Istria 13 .Es pues Mañara Vicentelo de Leca y la que utilizó en las actas relativas a su matrimonio 14 y es también la forma con la que su apellido fue grabado por la Hermandad de la Santa Caridad sobre su lápida sepulcral, junto a las frases que Mañara decidió en su testamento “ Aquí yacen los huesos y cenizas del peor hombre que ha habido en el mundo. Rueguen a Dios por él”. APENDICE IV” FOTO SEPULTURA” Por otro lado en todas las piezas de archivo consultadas, aparece siempre el nombre de Don Miguel Mañara, en ningún caso aparece Miguel de Mañara 15 , pensamos que a partir el siglo XVIII y quizás para darle aún más importancia al nombre del personaje le anteceden la preposición de. Por otra parte, observamos que suele utilizar el Don en la mayoría de los documentos consultados, y no podía ser menos para un caballero de la Orden de Calatrava, en la cual ingresó con sólo ocho años, pero este es un tema que trataremos más tarde. Se puede observar la utilización del Don en diferentes documentos como por ejemplo en su testamento: "yo don Miguel Mañara, ceniza y polvo ..." 16 . 13 Para más información sobre el árbol genealógico de Miguel Mañara consúltese O. Piveteau. Apéndices Vol. II. 14 Vease Positio p.p. 98-102. 15 La primera vez aparece escrito don Miguel de Mañara es en una biografía del padre Blas Rufo en 1768. “Breve extracto o abreviado informe de la virtuosa vida, y preciosa muerte de el venerable, humilde y charitativo siervo de Dios Don Miguel de Mañara Vicentelo de Leca, caballero del Orden de Calatrava Hermano Mayor de la Santa Charidad, escrita, sin intentar prevenir, ni hacer oposiciones en palabra, ni dicho a los decretos de nuestra santa madre Iglesia, por un humilde monge basibiliano de la Provincia de Andalucía.” 56 pp. Sevilla 1768. 16 Testamento de Don Miguel Mañara y Vicentelo de Leca. El Archivo de la Santa Caridad cuenta con una copia notarial del testamento original de Don Miguel Mañara realizada en 1761. El testamento ológrafo de Mañara se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, consta de cuatro hojas y está fechado el 17 de Marzo de 1679, realizado ante el escribano público Francisco Fernández Cano, y abierto el 9 de Mayo de 1679, el día de su muerte, A.S.C.¡¡¡¡¡ APENDICE V!!!! FOTO DE LA COPIA NOTARIAL. Por último y como bien comenta Antonio Burgos en su Guía secreta de Sevilla 17 , el apellido Mañara es la forma castellanizada del apellido italiano Magnara. Su padre, Tomás Mañara, intentó castellanizarse en todos los sentidos, no sólo con su apellido, sino que reunió un capital considerable e intentó hacer olvidar su pasado italiano pobre, humilde y de necesidad: “siendo mozo, andaba a pescar y vendía el pescado para sustentar a su madre, los cuales eran muy pobres” 18 . Es pues la historia de Tomás Mañara la de un intento continuo de superación, la de un extranjero que nacido en Calvi (Córcega) vino a Sevilla como uno de tantos mercaderes foráneos, como los Corzo, los Farja, los Jalón, mercaderes italianos en general y que llegaron a Sevilla con unas pequeñas rentas, pero que pronto supieron abrirse un hueco en el mercado de Indias, arriesgando su capital y convirtiéndose en poco tiempo en respetables empresarios, ejerciendo lo que hoy en día sería consignatario de buques, amasando una gran fortuna. La ascensión meteórica de Tomás Mañara, puede conocerse hoy en día gracias a Enriqueta Vila Vilar: “[…] se convirtió en un gran mercader "sevillano", cuya principal misión será el comercio Atlántico. Los registros de la Casa de Contratación consignan los numerosos cargamentos de mercancías y lingotes de plata transportada en barco y destinados al rico mercader 19 ”.Ante la ausencia de banqueros en nuestra ciudad, estos mercaderes recibieron depósitos particulares, adelantaron dinero a otros comerciantes, realizaron operaciones de seguros y administraron patrimonios de caballeros, eran los auténticos factótum de la ciudad, vigilando por sus intereses y los de sus representados. “Al ser de naturaleza italiana se convierte en el agente sevillano de varios banqueros genoveses instalados en Madrid, lo que le vale un pleno reconocimiento de sus méritos y también relaciones en la Corte 20 .” En 1640 y siempre según la investigadora Enriqueta Vila Vilar, los Mañara 17 Burgos, Antonio.”Guía secreta de Sevilla”. Sevilla. Editorial Al -Boral. pp 220. 18 Granero. J.M. op.cit p 50. Cuando más tarde solicite hábitos militares para sus hijos, nadie sabrá nada de estos orígenes. 19 Vila Vilar, E. “Los Corzo y los Mañara. Tipos y arquetipos del mercader con Indias “op.cit. pp 124–127. Esta obra es la más completa para conocer la vida y obra de Tomás Mañara, estableciendo la autora biografías paralelas de dos personajes singulares de los siglos XVI y XVII, Juan Corzo y Tomás Mañara. 20 Ibid pp 129-130. llegaron a ser los comerciantes más influyentes, importantes y ricos de la ciudad 21 , para llegar a cuantificar parte de su riqueza se puede consultar el testamento de D. Tomás Mañara en el APÉNDICE V. Tomás Mañara había alcanzado lo máximo en su profesión, si bien llegado ya a un cierto nivel de riqueza, sus inversiones se dirigieron hacia valores más seguros pero peor retribuidos, como propiedades rústicas y urbanas, las joyas y la deuda pública. Había llegado la hora de intentar dar un paso más, la nobleza, pero no para él, que se conformaría con ser familiar del Santo Oficio 22 , aunque en poco tiempo consiguió presidir la Hermandad de San Pedro Mártir, que reunía a estos familiares, lo cual le dio un lugar destacado en los autos de fe y cuantas procesiones discurrieron por Sevilla. La intención de Tomás Mañara fue comenzar con un proceso con el que entroncar su descendencia con la nobleza, intentó conseguir hábitos de ordenes para su hijo Juan Antonio y Miguel, y una canonjía para su hijo Francisco, pero se encontró con dos problemas, el primero su condición de comerciante y el segundo su origen extranjero, ambos problemas consiguió solventarlos, así intentó limpiar a su familia de toda mancha mercantil, como bien nos indica O. Piveteau 23 . También consiguió presionar al Consejo de órdenes con sus servicios prestados a la Corona 24 , así en sólo ocho meses consiguió que su hijo mayor Juan Antonio ingresase en la Orden de 21 "Con ocasión de una operación de cambio impuesto a los comerciantes, consistente en sustituir la plata por el vellón, el reparto efectuado en función de la fortuna de cada uno reveló que Tomás Mañara y su hijo mayor habían contribuido ellos dos solos más que todos los demás" Ibidem p.155. Para saber la composición exacta de su fortuna Cfr Vila Vilar, E. op.cit. pp 140. También en el trabajo “Patrimonio, reputación y honra. Vivir y morir noblemente en Sevilla. El caso de Tomás y Miguel de Mañara” pp 353- 381. Aguado de los Reyes, Jesús en el libro “Estudios sobre Miguel Mañara” op.cit. 22 El familiar del Santo Oficio en su auxiliar laico de la inquisición, le permite llevar armas, ser juzgado sólo por los tribunales del Santo Oficio y poner en su casa el escudo. Es pues la declaración pública de ser cristiano viejo, libre de cualquier mancha judía o conversa. 23 O. Piveteau tras consultar el Archivo Histórico Nacional de Madrid nos describe distintos testimonios de testigos que hablan a favor de Mañara "…. recuerdan que muchos hidalgos y caballeros de órdenes militares de Sevilla invierten sin por ello rebajarse, en esta actividad mercantil, y que se le ha conseguido ya hábitos de caballería a miembros del consulado". 24 Una cédula real firmada por Felipe IV, con fecha dos de diciembre de 1637, hace inventario de los servicios prestados a la corona, bien en forma de contribuciones financieras, bien en resolución de problemas fiscales y monetarios (documento reproducido por C. López Martínez.: La Santa hermandad de los Reyes Católicos. Sevilla 1921. pp 130-131). Santiago 25 , tardó en cambio cinco años para que se le concediese a su hijo Miguel el hábito de caballero de la Orden de Calatrava. La merced real para permitir la aptitud del mismo fue expedida el 17 de Septiembre de 1630, pero se encontró con más obstáculos que en el caso de la anterior concesión. El primer obstáculo fue la edad del pretendiente, sólo 3 años, y el segundo, la oposición de una parte de la nobleza sevillana que no veía con buenos ojos esta ascensión meteórica de los Mañara. Los numerosos doblones de Tomás Mañara vencieron cualquier oposición y en 1634 se le concedió la merced a don Miguel, el cual conocedor de los esfuerzos que realizó su padre para obtenerle dicho hábito, solía retratarse casi siempre con la Cruz de Calatrava, de todas maneras era un caballero barbilampiño, pues sólo tenía ocho años de edad cuando fue nombrado caballero de la Orden de Calatrava. Pero no queda aquí la intención por parte de don Tomás de promocionarse socialmente. Para intentar escalar socialmente había que parecerse a la aristocracia y como bien dice E. Vila Vilar: "... la clase con la que comenzaba relacionarse tenía casa ostentosa, caballeriza, numerosa servidumbre y unas reglas de comportamiento acorde con su nueva situación, debían de ser dadivosos, limosneros, sostener patronatos, capellanías y otras cargas de carácter religioso que absorbían buena parte de su fortuna 26 ". No se amedrentó don Tomás frente a la aristocracia e intentó imitarla, basta con citar varios ejemplos: es conocido por parte de los sevillanos su ayuda a los necesitados durante la riada 1626, basta con el testimonio de Francisco Palomo 27 , el arzobispo le concede la autorización de decir misa en su espléndida capilla privada, lo cual sólo lo autoriza a las familias nobles. Posteriormente en 1646 decide comprar el patronato del colegio de San Buenaventura 28 , pagaría a los franciscanos una renta anual, lo cual le permitirá tanto él como a sus herederos un lugar de honor dentro de 25 El 29 de Enero de 1629 se aprobó la ansiada cruz a Don Juan Antonio Mañara y Vicentelo de Lecca. 26 E. Vila Vilar op. cit. pp. 139–140. 27 "Hubo uno que pidió que le diesen doce barcos porque quería gastar 30.000 ducados en dar de comer al pueblo. Este se dice, Tomás Mañara que bien merece escribirse su nombre y saberse su piedad” Citado por F. Palomo en “Historia crítica de las riadas, o grandes avenidas del Gualdaquivir ; desde su reconquista hasta nuestros días” Sevilla.1878. p. 245. 28 Sobre el colegio de San Buenaventura y de los derecho comprendidos en el patronato. Véase P. Granero op. cit. pp. 185- 186 y Positio pp. 24-27. la Iglesia, pero su objetivo es ante todo que se le conceda en la cripta bajo entre el presbiterio, una sepultura digna del noble más exigente, esta inquietud de D. Tomás se puede resumir en las palabras del historiador A. Domínguez Ortiz "se tenia por axiomático que el nivel de muerte debía de ser igual al nivel de vida que había gozado el difunto”. Tras visitar la iglesia de San Buenaventura no hemos visto rastro de este sepulcro, si bien en la cúpula de la Iglesia quedan cuatro blasones con el escudo de armas de la familia Mañara. APÉNDICE VI ( FOTOS BLASONES ). Para acercarse más a la nobleza que tanto anhelaba, adquiere en 1623 su casa palacio que tras una fastuosa restauración, llegará a convertirse en un icono donde se miren el resto de mercaderes con intenciones de escalada social; gracias al testamento de Tomás Mañara y al inventario realizado en 1648 tras la muerte de Tomás Mañara 29 podemos conocer incluso lo que albergaba tras esas fastuosa paredes: tapices de Bruselas, camas con dosel, multitud de objetos de plata sobre todo en la capilla, cerca de 70 cuadros (religiosos, paisajes, mitológicos y varios retratos de familia), curiosamente no se menciona ningún libro, no sabemos si es porque no se consideraban objetos importantes, o es que don Tomás no era muy aficionado a la lectura... Como curiosidad debemos indicar que entre sus posesiones se enumeran con nombre y edad aproximada, cuatro esclavos (2 esclavas mulatas, una negra y un mulatillo), si bien y según O. Piveteau el número de sirvientes empleados en la casa de los Mañara varía según el año, así es de 16 en 1623, 21 en 1626 y de 17 en 1648 30 , si bien esta cifra están lejanas a los servicios que ostentan las grandes familias nobles. Esta es la casa y la posición social donde nace el miércoles tres de marzo de 1627 don Miguel Mañara Vicentelo de Leca, y bautizado el mismo día en la parroquia de San Bartolomé 31 ,noveno hijo del matrimonio de don Tomás Mañara y doña Jerónima Anfriano, le precedieron Juan Antonio (1613), Jácome (1614), Nicolás (1616), 29 “Inventario de bienes dejados a la muerte de Tomas Mañara”. Para un análisis detallado del mobiliario de los Mañara, véase Testamento de Tomás Mañara ( APÉNDICE VII). El testamento también se cita en P. Granero, op cit. pp 75-77 y Positio pp 54-64. 30 “D. Miguel de Mañara frente al mito de D. Juan” O. Piveteau. Op cit p 79. 31 Inscripción en la Iglesia de S. Bartolomé: • El insigne varón D. Miguel Mañara Vicentelo de Leca prodigio de ardentísima piedad recibió el agua del Sto. Bautismo en esta pila de la Parroquia de S. BARME en 3 de Marzo de 1627: La Hermandad de la Santísima Caridad dedica esta memoria a su venerable fundador. Sevilla, 1862. (APÉNDICE VIII pag 41 pivetau.) menor de edad, su padre designó a Doña Jerónima como su tutora, así como la usufructuaria del Palacio Familiar y la mitad de las rentas anuales. La situación es compleja, debido al gran capital que hay en juego, y la dispersión de los capitales en cuestión, tanto es así que dos años después de la muerte de Don Tomás Mañara, el reparto de sus bienes aun no se había efectuado, lo que incitó a Don Miguel y a su madre a darle poderes al contador Diego de Balmaseda, a cargo de la sucesión, para que pueda llevarla a cabo 47 . El problema se le planteaba ahora a la madre de Don Miguel, debía de concretar la boda de su hijo, aunque este asunto ya lo tenía medio cerrado Don Tomás cuando…¿Conoció en la Casa de contratación a su futuro consuegro 48 ?, ¿un mercader?, no Don Tomás buscaba algo más para su hijo Miguel, la afortunada sería Doña Jerónima María Antonia Carrillo de Mendoza y Castrillo Fajardo, hija de Don Diego Carillo de Mendoza (1600-1672), Caballero de Santiago, Señor de las localidades de Huélago y Fonelas, cercanas a Guadix en Granada. Dos documentos de Agosto de 1648, y recogidos en la Positio 49 , nos dan cuenta de la situación de los contrayentes, así nos indica que D. Miguel ha nacido en Sevilla, que no se había casado nunca anteriormente, y que no era pariente de su futura esposa. Llama la atención cuando dice que D. Miguel no había vivido nunca fuera de Sevilla, y según las fuentes archivísticas que hemos consultado, se le conocen al menos dos estancias fuera de Andalucía, dos viajes a Madrid en 1658, y en 1664. Curiosamente los testigos de su proceso de beatificación aseguraron más tarde, que siempre vivió en Sevilla, tampoco salen bien parados los que Donjuanizan a Don Miguel, ya que según ellos, eran frecuentes sus viajes galantes, a Córcega, Flandes, y a media Europa. 47 Acta de 14 de Marzo de 1650, En el momento de realización del presente trabajo: Caja 2, legajo 41 Papeles de D. Miguel. ASC. 48 Esta hipótesis la plantea Antonio Barrios en su libro:” La verdad sobre Miguel Mañara” ed. Almuzara. Sevilla 2007. Otras hipótesis como la O. Piveteau plantean una supuesta amistad entre Don Diego y Don Juan Gutiérrez Tello aunque no se precisa si la amistad es antes o después de la boda, ya que Don Diego Carrillo es requerido como testigo de Don Francisco Tello de Guzmán, hermanastro de Don Juan y cuya boda es en 1651. 49 Positio op.cit. pp. 96-98. Con respecto a Doña Jerónima Carrillo de Mendoza, nos indica el documento, que tiene 18 años, bautizada en 1628 en Guadix, su madre es también de ilustre cuna, heredó de su padre el Señorío de las Cuevas del Becerro, cerca de Ronda, y de su madre los Señoríos de Montejaque y Benaojan. Jerónima dejó Guadix a los 7 años para vivir en Granada, allí residió hasta que su familia partió en 1646 para Italia, donde su padre se trasladó para estar al servicio del Virrey de Nápoles, el Duque de Arcos. El periplo italiano, duró sólo 17 meses, tiempo tras el cual debieron de volver a Granada, tras la caída en desgracia del Duque de Arcos, al que sucedió Don Juan José de Austria (hijo natural de Felipe IV). La boda de Don Miguel resultó cuanto menos extraña, se celebró por poderes el 31 de Agosto de 1648, en el domicilio de los Carrillo de Mendoza, sin que asistan los miembros de la familia Mañara, ni el propio novio, alegando Don Miguel diferentes ocupaciones …, que no le permiten emprender viaje 50 , Don Miguel y su madre fueron representados en la boda, por Don Juan Tello de Guzmán, cuñado y yerno respectivamente, y por Don Alonso de Bolaños, oidor en la Cancillería de Granada 51 , se supone que la recién casada se trasladó después a Sevilla, y al parecer bastante tardíamente. Esta unión en resumidas cuentas tiene todo el aspecto de un matrimonio de conveniencia, entre dos buenos partidos, por un lado la fortuna de Don Miguel y por otro los títulos que aportará Doña Jerónima, hija única y única heredera de varios Señoríos. Nos planteamos como fueron los años posteriores al matrimonio de Don Miguel, el joven era todavía menor de edad, y estaba bajo la tutela de su madre hasta los 25 años, no disponía de su herencia, ni del Palacio Mañara, sería interesante ver su comportamiento juvenil frente a estas dificultades. 50 “[…] Y porque de presente, por diferentes ocupaciones que tengo, no puedo ir en persona a celebrar el dicho casamiento…” Poder citado en la Positio pp 98-99. 51 Véase el poder, con fecha de 30 de Junio de 1648, transcrito en la Positio pp. 100-102. Desgraciadamente durante este periodo las fuentes archivísticas, desaparecen casi completamente, como indica su principal biógrafo el Padre Granero, no hemos encontrado mención alguna de D. Miguel Mañara allí donde cabría esperar: Ni cuando la represión del levantamiento popular sevillano, conocido con el nombre del motín de la calle Feria 52 ; ni en la distintas campañas militares en las que la monarquía presiona a las diferentes ordenes para que se unan a la expedición de la frontera con Portugal 53 , y en las que en cambio participan su cuñado y su sobrino, Tello de Guzmán, que desempeñan un papel importante, en la defensa de Badajoz sitiada por los portugueses, así como el asedio de Elvas, por los españoles 54 . El Padre Granero, nos indica varias hipótesis, creíbles o no, de su ausencia en estas situaciones, plantea que D. Miguel podría estar al lado de su madre gravemente enferma y postrada en la cama, circunstancia que debía mantenerlo alejado de sus obligaciones oficiales 55 . Otra hipótesis relativa sobre todo a su ausencia en las campañas de Portugal, es su condición de único heredero, lo que lo eximiría en cierta forma de los peligros de la guerra 56 . Existe una tercera explicación que considero, la más creíble por la cual D. Miguel junto a su esposa se van a Montejaque, de donde son Señores, para así evitar la terrible epidemia de peste que asoló Sevilla en 1649 57 , al igual que hicieron otras muchas familias sevillanas acaudaladas. Aunque antes de 1661, y según palabras del propio Padre Granero, Mañara prácticamente no existe en los anales de Sevilla, encontramos diversas pinceladas que nos pueden orientar de cómo fue la vida de recién casados de D. Miguel. “Administraba sus rentas, intervenía en los negocios del Consulado, y alardeaba con orgullo de una vida ostentosa. Su casa, con honores de palacio, llamaba la atención 52 Véase cap. 1.1 53 Véase cap. 1.1 54 Véase P. Granero op. cit. pp. 255-257. 55 En efecto Doña Jerónima Anfriano en Junio de 1651, fecha en la que se dicta su testamento, está gravemente enferma, le queda no obstante año y medio de vida antes de apagarse el 29 de Noviembre de 1652. 56 Véase P. Granero op. cit. pp .175-180 nota 60. 57 Véase cap. 1.1 en Sevilla. No se contentaba con pajes y lacayos, que autorizasen su casa y la acompañasen fuera de ella. En los días de mayor concurso de la ciudad, en carnaval y Semana Santa, y en las fiestas del Corpus, o cuando Sevilla rebullía con acontecimientos sensacionales, D. Miguel Mañara recorría a caballo las calles y seguido dos alguaciles a caballo y otros a pie, con baras [sic] altas de justicia, más por gran alarde de su autoridad que por necesidad del oficio” 58 . Es pues y en palabras del historiador Francisco Morales Padrón “un señorito andaluz que amaba las rosas, los perros y los caballos” 59 . Pero contrariamente a lo que se pueda pensar y su biógrafo llegar a escribir, Mañara, no va a abandonar sus obligaciones mercantiles, en marzo de 1651, presenta un requerimiento, por el que solicita ser admitido como provincial, cargo heredado de su padre y que su hermano mayor y su cuñado ocuparon antes que él 60 . A partir de 1653, es decir a partir de la muerte de su madre, aparece con cierta regularidad en los Actas Capitulares del Cabildo Municipal, ocupando diferentes cargos, si bien se trata de tareas anuales que los miembros del cabildo se reparten entre ellos y aunque estos cargos o diputaciones no son de particular relevancia, sí tienen para nosotros un importante valor, ya que entre otros cargos ocupa el de diputado para la visita de boticas en 1656 61 . En estas Actas se nombran todas las diputaciones para ese año nombrándose junto a Mañara a D. Domingo Melgarejo y a D. Francisco Contreras como diputados para la visita de boticas. 58 Esta cita se encuentra en la declaración del Marqués de Paradas, sobrino de D. Miguel, en el proceso de beatificación. P. Granero op. cit pp 264-265. 59 Morales Padrón. F. “Los rosales de Mañara”, Sevilla insólita. Sevilla. Publicaciones de la Universidad, colección de bolsillo, 1972 p 71. 60 En el apéndice VII se observa junto al nombre de D. Miguel Mañara “Provincial Santa Hermandad” Libro del Mayor de Caja H-……AMS. 61 Actas Capitulares 1655 y 1656. Primera Escribanía. H- 1661. Sección X. Libro 62. AMS. APÉNDICE VII Celestino López Martínez nos indica en su trabajo de Archivo Hispalense los otros cargos que desempeñó, así D. Miguel fue encargado en 1653 de la defensa de los vecinos de la Tierra de Sevilla, en 1654 de la Casa de la Moneda, en 1656 de la ya citada visita a las boticas, en 1658 de la llave del archivo, en 1660 de la llave de la reserva de agua, 1661 de la Cárcel Real. En 1663 de los gremios de artesanos, en 1666 de la Casa de los Inocentes. López Martínez, C. “La Hermandad de la Santa Caridad…” Archivo Hispalense op cit Probablemente la vinculación con la botica fue para Mañara una anécdota en su azarosa existencia, pero sólo por el hecho de que haya sido partícipe en vida de una actividad farmacéutica, merece la pena que constancia escrita en nuestro trabajo. En Sevilla surgió en 1625 una nueva agrupación profesional, el Colegio de Boticarios de San José, teniendo una dependencia directa del arzobispado. Carlos II, por Real Cédula de 19 de Diciembre de 1685 y 8 de Agosto de 1689 le permitió la elección de visitadores de botica para la ciudad y el arzobispado, conservando este privilegio hasta 1742 62 . Por tanto hasta 1685 no se permite al Colegio de Boticarios la elección de los visitadores de boticas, sería pues Mañara en 1656 el encargado de realizar esta función, si bien su misión puede considerarse meramente administrativa, dando fe de la inspección realizada en la visita a las boticas. Por tanto el normal funcionamiento de las boticas se verificaba por medio de las visitas que, a modo de inspección, estaban conformadas por profesionales sanitarios y funcionarios civiles, en ocasiones representantes administrativos del municipio, este sería el caso de Mañara que representaba al Cabildo sevillano. La periodicidad mínima de estas inspecciones era de dos al año, pero podían efectuar tantas inspecciones como estimaran oportunas, vigilando de esta manera el ejercicio profesional de todos los miembros de la corporación. Por todo lo cual y haciendo un ejercicio de síntesis, podemos concretar que en 1639, Jerónimo de la Fuente Izcala [ alias Jerónimo dela Fuente Pierola] adquirió, mediante Real Cédula, por 12.000 ducados y durante las tres generaciones habituales, el nombramiento de “ Visitador General de todas las Boticas, Droguerías, destilaciones y demás tocantes y concernientes a la Botica, Medizinas, simples y compuestos, públicos y secretos que en cualquier parte se hizieren de las Ciudades, Villas y Lugares realengos y de señorío abadengos, Behetrías y de hordenes comprendidas en los Arzobispados de Sevilla, Córdoba, Cádiz , Guadix y Almería”. Posteriormente, de la Fuente Pierola revendió el nombramiento de visitador en lo concerniente a Sevilla y a su arzobispado a Tomás Montero de Espinosa que ejerció 62 Para más información, Cfr. Puerto Sarmiento, Francisco Javier. “El mito de panacea Compendio de Historia de la Terapéutica y de la Farmacia. Madrid. Ediciones Doce Calles S L. 1997. su función hasta 1646, fecha en la que fue sucedido por Bentura [sic] Pérez Ortega, el cual cesó sus quehaceres como visitador de boticas en 1703 63 . Por tanto, en 1656, Miguel Mañara actuaría como representante municipal en la figura de diputado para la visita de boticas, coincidiendo con Bentura Pérez Ortega. D. Miguel sigue trabajando, y no lo debía hacer muy mal pues es elegido por el Cabildo junto con otros tres representantes para desplazarse a la corte, y transmitir al rey las felicitaciones de la ciudad, con ocasión del nacimiento del efímero príncipe heredero Felipe Próspero 64 , de su viaje a Madrid, queda constancia en una carta que envió D. Miguel a la ciudad de Sevilla y a la que hicimos referencia anteriormente, es pues, el testimonio fehaciente de la importancia en el Cabildo sevillano de D. Miguel Mañara Vicentelo de Leca 65 .” Durante su estancia en el Cabildo sevillano participa de forma activa en la toma de decisiones, tal es la importancia de D. Miguel en el Cabildo que acepta y veta la propuesta de nuevos cargos. Sirva de ejemplo su negativa en 1656 a que Diego Reyes ocupara el oficio de Administrador de Justicia: “ [Ante el Cabildo] y ante mí, una proposición de el señor Don Miguel Mañara Vicentelo de Leca, Caballero de la Orden de Calatrava y Provincial de la Santa Hermandad de esta Ciudad en que dice, que ha sido notificado que la Ciudad ha nombrado para este presente año a Diego Reyes en el cual no concurren las calidades que se requieren para usar dicho Oficio de Administrador de Justicia […] y que no se resuelva ni se reciba por Escribano Público y délo con protesta la nulidad […] Acordose de conformidad que se llame a Cabildo para ver esta proposición y que no se innove” 66 Aunque como todo buen escribano también tuvo un borrón, así lo vemos que fue multado el 17 de Agosto de 1654 junto con D. Guillén Pedro de Cosans por no acudir a la Rueda de San Roque. Este santo, cuya onomástica se celebra el 16 de 63 López Díaz, María Teresa (prólogo): “Directorio de Boticarios de Francisco de Ortega, 1625 (Edición facsímil). Sevilla. Fundación Farmacéutica Avenzoar. 1991. p 21. 64 El 28 de Noviembre de 1657, la reina de España da a luz a su hijo, el infante Felipe Próspero, que pasa a ser heredero de la Corona, morirá sin embargo antes de los cuatro años. 65 Vease capítulo 1. Carta de Miguel de Mañara a la ciudad de Sevilla, (Madrid, 12 de Febrero de 1658). Archivo Municipal de Sevilla, Ref.: Seccion XI, in folio, tomo VII, numero 106. Sobre el viaje a Madrid véase P. Granero op. cit. pp. 253-255 y E. Vila Vilar “Algo más sobre D. Miguel Mañara: el viaje a Madrid”op.cit 66 Actas Capitulares 1656 .H-1661. Sección X. Libro 62. AMS. Agosto, era un santo protector frente a la peste y toda clase de epidemias. En Sevilla solían escenificarse algunas de estas fiestas importantes mediante una gran cabalgata de caballeros con antorchas, la intención del Cabildo era que los caballeros participantes se repartieran en diez cuadrillas, constituidas cada una de ellas por otros tantos cuadrilleros, de los cuales ocho debían de ser veinticuatros y dos jurados. 67 “En la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla a diecisiete días del mes de Agosto de mil y seiscientos sesenta y cuatro años, en el Cabildo y Regimiento de esta ciudad [se ha] acordado por la Ciudad y por su Teniente Mayor, Don Manuel de Ionera, atento a haber dado fe el presente Escribano en este Cabildo, de haber faltado a la Rueda de San Roque los Señores Don Miguel Mañara, Provincial de la Santa Hermandad, y Don Guillén Pedro de Casaus, Veinticuatro, de multarlos a los dichos Caballeros, y que se tome la razón en la Contaduría, en conformidad de la Real Provisión” 68 Aparte de sus aportaciones al Cabildo Municipal, también es importante mencionar su papel en el Consulado sevillano, para ello debemos acudir sin duda a las investigaciones de Enriqueta Vila Vilar en el Consulado hispalense, en ellas confirmó la presencia de don Miguel en los registros de esta institución, especialmente los años 1655, 1656, 1659 y 1663. Ratificó así la teoría propuesta por algunos de sus biógrafos, de que el joven Mañara no era un libertino preocupado sólo por los placeres y las fiestas, y prueba de ello es el hecho de que en 1665, cuando aún no había cumplido 30 años, fue designado junto a otros dos caballeros, por los miembros del Consulado para defender sus intereses de créditos antiguos con la Corona, por cierto casi todos relativos a la administración del Comercio de Indias. Enriqueta Vila añade que: “No sabemos nada del trabajo que efectúa a lo largo de los años siguientes, pero que cabe pensar que sus gestiones fueron eficaces pues en diciembre de 1663 cuando ya había entrado en la Caridad, los miembros del consulado lo eligen de nuevo para 67 Esta fiesta de San Roque era bastante importante en la Sevilla del XVII, como lo reflejan los numerosos los apuntes contables cotejados, citaremos como ejemplo “[…] Por los gastos de la Fiesta Nuestro Señor San Roque del presente año […] se gastaron 34 mill de mrs” Libro del Mayor de Caja. H-3206. Octubre 1675. AMS. 68 Acuerdos para Librar 1652-1654. Sección II. Carpeta 24. Documento 81. Año 1654. AMS. representarlos en la Corte, esta vez para resolver el litigio en curso sobre el pago de esos intereses atrasados 69 ”. En base a esto, podríamos concluir que don Miguel Mañara y a pesar de lo que mucha gente piensa, no se retira después de la muerte de su esposa en 1661 y abandona sus negocios, la sangre del mercader calvés circulaba por sus venas, y quizás también la educación mercantil que le dio su padre, esto hizo que siguiera con sus negocios de manera brillante, siendo un gran gestor y emprendedor como ya comprobaremos durante su etapa al frente de la Caridad. Con respecto a su matrimonio con doña Jerónima se nos plantean varias cuestiones después de leer a sus biógrafos. En primer lugar debemos considerar la autoinculpación de los adulterios a la que don Miguel hace referencia en su testamento 70 y que serviría años después para donjuanizar el personaje, sus más fieles biógrafos incondicionales no tardaría mucho tiempo en quitarle importancia al asunto, pudiendo leer algún comentario que en algunos casos pueden llega a provocar la sonrisa: “y si alguno cree que el venerable deja en esos párrafos descrita a grandes rasgos su vida pasada, se lo concedemos con tal que tengan presente el conocimiento que el señor le había dado en las sagradas escrituras; pues las entendía hasta leyéndolas en latín, sin haberlo estudiado; y por dicho conocimiento pudo saber de algunos pecados, como el de adulterio, que basta para cometerlo el mirar con mal deseo a una mujer 71 ”. El gran biógrafo jesuita Granero no comulga con estas disculpas pueriles, admitiendo de una parte el adulterio, le quita importancia, refiriendo que el adulterio es inherente a la nobleza “que este adulterio habría podido ser la consecuencia de un hogar sin hijos, y que por otra parte, las infracciones de la moral conyugal no se 69 Vila Vilar. E. op. cit. pp. 265-266. 70 En su testamento Mañara se auto inculpa de adulterios en plural “[…] Serví a Babilonia y al demonio su príncipe con mil abominaciones, soberbias, adulterios, juramentos, escándalos y latrocinios, cuyos pecados y maldades no tienen número […]. Testamento de D. Miguel Mañara en AHPS. 71 P. Avilés op cit pp 39-40 consideraban en esa época incompatibles con la nobleza, así como los sucesivos monarcas españoles, que no se sentían obligados por la moral común 72 .” Por otra parte su relación matrimonial pudiera llegar a considerarse casi idílica si nos atenemos a los testimonios de sus biógrafos, si bien ninguno de ellos no describe a doña Jerónima. No poseemos ni descripción escrita, ni retrato pictórico conocido, una gran mujer si nos atenemos a algunos comentarios del padre Cárdenas: “Vivía muy gustoso y teníase por muy afortunado con la compañía de doña Jerónima Carrillo de Mendoza, su muger, de quien cada día iba haziendo mayor estimación, al passo que iba conociendo los quilates de su mucha virtud, fuera de los demás prendas, que la hacían singularmente amables [sic] 73 ”. Es curioso en la anterior descripción el uso del gerundio (de quien cada día iba haciendo… iba conociendo), quizás se pueda extraer de dicho párrafo, que no fue un flechazo concretamente el amor de don Miguel por doña Jerónima, pero con el paso del tiempo esta relación se fue consolidando, hasta nacer en ellos una relación de amor, que se vería truncada de manera fulminante un 17 de septiembre de 1661, pues de manera brutal la muerte vuelve a cruzarse en el camino de don Miguel. Doña Jerónima muere en Montejaque donde debían estar pasando alguna temporada, nada se nos dice de la naturaleza de su enfermedad, pero para desgracia de Don Miguel se encuentra a los 34 años viudo y sin hijos. Empieza si podríamos decirlo así, una nueva etapa de Mañara, en la cual va a invertir todas sus fuerzas y dinero en una sola causa: La Hermandad de la Santa Caridad. Al contrario de lo que se piensa, el paso de vivir de caballero a hermano de la Santa Caridad no lo hace Mañara de una manera fulminante, el Cardenal Arzobispo de Sevilla Don fray Carlos Amigo Vallejo, nos hace acerca de este cambio una reflexión: “no hallamos datos significativos en la vida de Mañara que nos hagan pensar en una conversión inmediata y espectacular. Es verdad que la muerte de su joven 72 P. Granero op cit p 276 73 P. Cárdenas op. cit. pp. 7-8. esposa le llevó a un periodo de profunda reflexión. Pero el cambio en la forma de vida, fue un proceso lento, gradual, despojándose de sí mismo, se fue llenando de Dios y de los pobres 74 ”. Don Miguel permaneció en Montejaque un tiempo después de la muerte prematura de su esposa, quizás reorganizando su futura herencia, al carecer de descendencia y posiblemente según algunos testimonios leídos en el proceso para su beatificación, se retira al Convento de las Carmelitos descalzos de Nuestra Señora de las Nieves, los últimos días de noviembre de 1661. En este convento realiza una reflexión pasando revista a toda su vida anterior y realizando una confesión general de sus pecados. De vuelta a Sevilla y según sus biógrafos de cabecera, su comportamiento no es del caballero altanero de antaño, según se muestra en numerosos testimonios recogidos en la Positio “dedicaba todo su tiempo a las mortificaciones, oraciones, visita a iglesias o conventos y entrevistas con su director espiritual, como si hubiera renunciado definitivamente a su negocios 75 ”. Hoy en día conocemos que no fue así, por lo menos en lo que respecta a los negocios, Mañara sigue gestionando sus asuntos mercantiles y participando en las reuniones del Consulado de Mercaderes, baste recordar el viaje que realiza a Madrid en 1664, a petición del propio consulado con el fin de hacer valer ante el gobierno los derechos de los acreedores de la corona y que culminó con un rotundo éxito 76 . Centrémonos ahora en lo que podíamos denominar el “Mañara de la Caridad”, en esta etapa madura de su vida y a diferencia de su etapa de juventud, si disponemos de datos biográficos obtenidos del Archivo de la Santa Caridad y que nos permitiría por así decirlo, seguir el día a día de Mañara a través de los Libros de Cabildo. Partamos de la base que cuando Mañara ingresa en la Hermandad de la Santa Caridad, esta no es más que una de tantas hermandades que existen en Sevilla. 74 C. Amigo Vallejo. “El venerable Mañara: elogio y Verdad sobre el hombre”, en Memorias Académicas de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, Sevilla 1985 p. 37. 75 Positio. op.cit. pp. 109-112. 76 Las investigaciones realizadas por Enriqueta Vila Vilar desmontan totalmente esta teoría. Aunque posteriormente nos volvemos a referir a la iglesia , vamos a centrarnos en el Hospital de la Santa Caridad ya que desde el punto de vista histórico sanitario es mucho más interesante. Consultados los libros de Cabildos de la Hermandad,descubrimos a un Mañara lleno de inquietudes caritativas en los Cabildos de Diciembre de 1663 a Mayo de 1664, y que van a desembocar en su principal proyecto, que es la apertura de un hospicio. Para ello somete a la aprobación del Cabildo, en Diciembre de 1663, su intención de la apertura de una especie de refugio o asilo donde los peregrinos y mendigos pueden pasar la noche, y donde se les preste ayuda tanto material como espiritual. Esta inquietud probablemente venga provocado por su contacto real con la pobreza y la enfermedad, ya que durante el mes de Enero de 1663 es diputado de entierros y está en contacto permanente con la realidad que le rodea. Sorprendentemente su proposición es rechazada ya que consideran que “No entra dentro de las atribuciones tradicionales de la Hermandad”, estas supuestas reticencias 100 serán vencidas dos meses después y Mañara acaba obteniendo su consentimiento, siempre y cuando en el hospicio no se pusieran camas, ya que solo se abriría por las noches, cerrándose durante el día. Para ello se alquila un pequeño almacén de las abovedadas Reales Atarazanas de Sevilla 101 , se adecua rápidamente, ya que el hospicio se inaugura el 1 de Septiembre de 1664 y tal como nos indica en la Positio, no se pusieron camas, y respetando lo acordado se pusieron unas simples esteras y tarimas sobre las que durante las noches de invierno dormirían los acogidos 102 . A los tres meses de su apertura,enero de 1665, Mañara propone un reglamento pormenorizado del establecimiento, aprobado por el Arzobispado; en él se prevé su apertura durante todo el año, tanto para los pobres de Sevilla como para los peregrinos y vagabundos de fuera de ella, se les ofrecerá un colchón, en invierno 100 Estas reticencias están descritas en la Positio pp 166-167 que cita las Actas de Cabildo, pero consultadas en ASC estas actas, no se observan ninguna resistencia. 101 Acerca de las Atarazanas Reales véase Gómez Ramos, R. Arquitectura Alfonsí, Sevilla 1974 pp 135- 136. 102 Positio op cit pp 148-156. además de un fuego de chimenea, una sopa y un vaso de vino para los más necesitados, se propone además el contrato de un portero y la elección mensual de los hermanos como diputados de hospicio, que se encargaran del buen funcionamiento del asilo 103 . El hospicio se financia con numerosas limosnas y donaciones, algunos de ellas del propio Mañara 104 . Comienza aquí por tanto el Hospital de la Santa Caridad , que será realmente el objeto de nuestro estudio y que durante más de 300 años ha servido a los pobres y necesitados de esta ciudad. Aunque actualmente en nuestra ciudad hay gente necesitada, las condiciones de pobreza de la segunda mitad del Siglo XVII, deberían ser alarmantes ya que según nos relata el P. Granero “hasta quinientos pobres se habrían podido contar algunas tardes en la puesta del hospicio, muchos más de los que el local podía acoger para pasar la noche” 105 . En el Cabildo del 10 de Enero de 1672 y ante la continua afluencia de pobres y vagabundos, Mañara plantea la posibilidad de crear un hospital para los pobres, esta vez su idea se acepta sin ninguna discrepancia, para ello solicitan a la Corona la cesión de unos locales cercanos a la Caridad, iniciándose las obras el 11 de Junio de 1673, abriéndose sobre los primitivos arcos una serie de ventanas que iluminaran el recinto. A pesar de los desvelos de Mañara la obra no se finalizó hasta el 14 de Julio de 1674, pasando a engrosar la lista de uno de los 20 hospitales que según el P. Granero existían en Sevilla a mediados del Siglo XVII 106 , casi todos ellos estaban destinados a un prototipo de enfermo, recuérdese los leprosos (San Lázaro), los dementes (Hospital de los Inocentes), los sifilíticos (H. del Espíritu Santo), etc., ¿Qué tipo de enfermo acogería el Hospital de la Caridad?, pues los pobres aquejados de enfermedades incurables, 103 Ibidem pp 166-170. 104 Mañara dona una cama y un anillo estimados por él en 3000 pesos que manda vender en 1666, en beneficio de la Caridad. 105 P. Granero op cit pp 349-350. 106 P. Granero op cit p 24. rechazados por el resto de hospitales. Mañara nos lo deja bien claro en uno de sus capítulos de sus reglas: “Nuestra obligación es tener en casa aquellos pobres que nadie quiere y que no tienen cura, por juzgar a los más desamparados del mundo, como en verdad lo son. Porque suma pobreza es la que obliga a ir a un pobre al hospital; y si esto es suma pobreza ¿Qué será la que ni aun hospital tiene? 107 . Por tanto su misión es la de albergar y cuidar únicamente a los enfermos incurables, contentándose con prestar los primeros auxilios a los pobres más sanos de paso por el hospicio, transportándolos después en silla de manos a los hospitales respectivos 108 . Esta primera enfermería se denominará sala de Cristo, contando en un principio con veinticuatro camas y que si nos hacemos caso del P. Cárdenas pronto pasarían a ser cincuenta, en el testero de la nave se situó un retablo con una imagen de Cristo, y en su interior se colocó el lienzo del “Jeroglífico de las diez edades del hombre” y el del “Día del Juicio Final” que ahora figura en la Sala de Cabildos 109 . Solo diez meses después de inaugurarse esta primera sala, y en el cabildo del 6 de Abril de 1675, Mañara propone la creación de una segunda sala, siéndole concedido por Madrid el permiso en Febrero de 1676, consiguiendo la Caridad la nave anexa a la primera enfermería, así como las casas colindantes que dan al arenal del río. Las obras se desarrollan esta vez más rápidamente entre Junio de 1676 a Agosto de 1677, esto se debe al gran número de limosnas recibidas y que según el P. Granero, Mañara consignaba escrupulosamente, sospechando que entre las limosnas anónimas iba gran parte de la fortuna de Mañara 110 . Esta nueva sala llamada Sala de la Virgen o de Nuestra Señora del Rosario se inaugura en Septiembre de 1677. 107 Regla de 1675, Cap. 50. 108 Ibidem. 109 La presencia de estos dos lienzos se hace constar en el ASC. Libro General de Inventarios 1674. Fol. 57. 110 Según el P. Granero la sala del Cristo tenía un presupuesto de 16.000 ducados y la de la Virgen en más de 33000 ducados. Mañara para la ornamentación interior de esta Sala encargó a Bernardo Simón Pineda un retablo, y a Valdés Leal una escultura de Nuestra Señora del Rosario, según indican los pagos a estos dos artistas registrados en el Libro de Tesorería de la Hermandad de 1680. Sorprende sobremanera que el autor de la escultura fuera Valdés Leal, conocido casi exclusivamente como pintor, a este respecto el profesor E. Valdivieso nos indica: “[…] de todos sus trabajos como escultor, el único que hasta ahora parece conservarse, es esta virgen, cuya identificación con la que Valdés Leal, esculpió antes de 1680, para el retablo de la enfermería de la Virgen del Hospital de la Santa Caridad, no plantea al principio grandes dudas, ya que además de encontrarse en el lugar para el que se realizó, en un ajuste de cuentas entre la Hermandad y Valdés Leal, se la cita específicamente como nuestra Señora del Rosario 111 ”. Esta sala tenía capacidad para 50 enfermos más, y se reservó en ella doce camas, aisladas del resto, para frenar el contagio, para los enfermos que Cárdenas calificaba de “éticos”, o sea aquejados de enfermedades contagiosas 112 . Para nuestra sorpresa Mañara, proyectó una tercera sala, cuando no habían pasado tres meses de la inauguración de la anterior, en este caso y según las Actas de Cabildo, se encontró con toda clase de dificultades por parte de la corte, llegando incluso a comenzar las obras el 30 de Septiembre de 1678, sin la autorización real, y no será porque Mañara, no recurrió a la más altas personalidades de la corte, entre la que se encontraba el Duque de Medinaceli, Segorbe y Alcalá, hermano de la Caridad, desde hacía ya varios años, y a D. Juan José de Austria, hijo natural del difunto Felipe IV, y entonces primer ministro de Carlos II 113 . Mañara, no solo proyectó esta tercera enfermería, llamada de S. Antonio, si no que pretendió dar unidad a todas las dependencias mediante un doble patio que facilitara el paso de un lugar a otro, para ello encargó a Génova las dos estatuas de 111 E. Valdivieso. El Hospital de la Caridad de Sevilla. Op. cit. p 25. 112 P. Cardenas op. cit. p. 24. 113 En los ASC, se encuentran la correspondencia relativa a estas negociaciones. Véase Documentos referentes al proceso de beatificación del Venerable Mañara (Vol. I, nº 5, 7, 8, 13, 14, 16 y 17). mármol de la Fe y la Caridad 114 , APÉNDICE XI FOTOS ESTATUAS a la vez que proyectaba también la fachada que daba a la calle Temprado. Mañara no verá el final de estas obras, que se terminarán tres años después de su muerte en julio de 1682, antes de esta en 1674, abandona su casa de la calle Levíes y se traslada a una pequeña casa cercana al Hospital de la Caridad, donde se traslada definitivamente en 1677. Hasta aquí hemos visto al Mañara constructor, influyente en la corte y gran administrador, pero ¿Qué aporta realmente Mañara que tangencialmente no se pueda observar?, ¿Qué pensamiento religioso y de conducta es el que pretende atribuir a la Santa Caridad? Mañara, nos va a dejar dos textos de los que podemos extrapolar su pensamiento: Las nuevas reglas de la Hermandad en 1675 y el Discurso de la Verdad. Ya en febrero de 1664, empezó a cambiar algunas normas de la hermandad, así propuso, puesto que nunca llevaba a cabo sus pensamientos si antes no se habían aprobado en Cabildo, que el número de estos aumentara de tres al año, a uno al mes y que en ellos se incluyera una serie de oraciones y una plática sobre las obras de Caridad. En 1675, redactó unas nuevas reglas, no renunciando a ninguna de las especificadas en la anterior regla (la de 1578 revisada en 1661), sin embargo añadió casi todas, por no decir todas las formas de ayudar a los pobres. Para Miguel Mañara, la humildad era un axioma en su vida tanto es así que sus nuevas reglas las tituló: “Regla de la muy humilde Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo”. En la nueva regla, como hemos dicho anteriormente, no renunció a ninguna obra de caridad de las incluidas en las anteriores Reglas, pero si reduce algunas que no son de su agrado, así el P. Granero nos comenta: “Mañara reduce una ceremonia tradicional de la Hermandad que no era de su agrado, se trata de la “Procesión de los Güesos [sic]”. Era costumbre que el Viernes de Dolores la hermandad saliera con gran 114 E. Valdivieso op. cit. pp. 27-30. Supone que el patio es obra del arquitecto Leonardo de Figueroa, que intervendrá igualmente en la terminación de la Iglesia. pompa para desenterrar, en la puerta de la ciudad y sus alrededores, a los pobres o condenados a muerte fallecidos o ejecutados a lo largo del año anterior y enterrados provisionalmente in situ. Esta macabra tarea de recuperación de los restos, continuaban dos días más tarde, el Domingo de Ramos, con una fastuosa y devota procesión por el centro de la ciudad, para ir finalmente a depositar los ataúdes de estos desgraciados en el colegio de San Miguel, cercana a la catedral 115 ”. APÉNDICE XII PROCESIÓN DE LOS HUESOS. Imagino que a Mañara no le gustaba que la hermandad saliera con “gran pompa” ni que la procesión fuese “fastuosa”, y es que me reitero en que una de sus principales cualidades que era la humildad, por lo menos desde que ingresa en la hermandad. Su pasado podemos decir aristocrático, atrajo a numerosos caballeros hacia la Hermandad de la Santa Caridad, así cuando Miguel Mañara ingresa en la Caridad sólo pertenecen a ella seis caballeros de órdenes militares y un solo noble con título. Entre 1663 y 1679 el número aumenta considerablemente contándose más de 50 caballeros y 20 nobles con títulos, entre ellos un aristócrata ya citado anteriormente, el duque de Medinaceli, Segorbe y Alcalá. El número total de hermanos pasará de un centenar cuando ingresan Don Miguel a 558 en el año que muere Mañara. En estas fechas, la Hermandad de la Santa Caridad , se podría considerar como una hermandad aristocrática (como cree actualmente alguna parte de la sociedad sevillana ), pero Mañara no se dejó influir por esta aristocracia que le acompañaba, en su Hospital no cabía la superioridad sobre el semejante y ordenaba despojarse de toda vanidad al cruzar el umbral de la Casa, como recuerda una inscripción del patio compuesta por Don Miguel: “Esta casa durará, mientras a Dios temieran y a los pobres de Jesucristo sirvieren. Y, entrando en ella la codicia y vanidad, se perderá”. Estamos ante una Hermandad casi aristocrática, que empezaba a manejar mucho dinero, así se aprecia consultando los balances contables efectuados todos los 115 P. Granero op. cit. pp. 489-491 años por la hermandad, que en el período comprendido entre 1671 a 1679, ésta gastó cerca de 7 millones de reales de vellón, o sea más de 600.000 ducados 116 . ¿De dónde sacaba la hermandad estas cantidades tan enormes de dinero? Si hacemos caso a sus biógrafos, este dinero procedía de las limosnas que le eran confiadas para sus obras, bien en forma de ropa, alimentos o dinero en efectivo, lo cual hemos cotejado en diversos documentos en el ASC. Es muy interesante observar especialmente el cuaderno de D. Miguel Mañara 117 donde consignó todo tipo de limosnas, APÉNDICE XII FOTO CUADERNO DE LIMOSNAS desde la más humilde (de los cuales Mañara se sentía sumamente orgulloso), hasta otras realmente espectaculares. Algunas de estas limosnas fueron entregadas directamente a Mañara, otras se obtuvieron mediante colectas públicas, como las que se realizaban en la Catedral por los llamados hermanos de limosnas, y que aún hoy en día puede observarse. Esta limosnas fueron repartidas entre los más pobres, que no podían acudir ni a las autoridades municipales ni militares, y como ejemplo serviría el rechazo que realizó en 1667 al Cabildo de Sevilla para hacerse cargo de la comunidad de los encarcelados en la Cárcel Real; o cuando rehusó en noviembre de 1667 a admitir a los soldados de la Armada Real aquejados de enfermedades incurables, que querían enviarle en nombre del rey, el Capitán General del Mar, Marqués de la Laguna. 118 Don Miguel no limitaba su limosna a los que llegaban directamente a solicitárselas en persona o a través de la Hermandad, sino que se implicó de tal manera en la pobreza de sus conciudadanos, que encargó a los sacerdotes de las diferentes parroquias sevillanas, establecer en 1677 una lista de personas que necesitaran ayuda prioritaria 119 . Don Miguel anotó collación por collación, la dirección 116 Reinventariado Gastos. “Cuentas del siglo XVII”. En el momento de la realización del presente trabajo 2º cuerpo de madera 4ª balda. ASC. 117 ASC. Cuaderno nº 1 del Señor Mañara. Limosnas. 118 P. Granero op. cit. pp .370-372. 119 ASC “Memorias de todas las parroquias de Sevilla y de las necesidades y pobres que había en ellas, que pedía el venerable Sr. D. Miguel Mañara, para tener cuidado de socorrerles, como hizo y, mientras vivió los socorrió, como por estas memorias parece”, Legajo titulado Limosnas repartidas por el Sr. Miguel Mañara. exacta, la situación en la que se encontraba esa persona o familia y el motivo que justificaba la limosna. De todas las formas de caridad practicadas por Don Miguel adquirió especial relevancia la del entierro los pobres abandonados, ahogados o ejecutados en la plaza pública pues según Mañara: “es la obra en que más se muestra la caridad, porque se hace con quien no puede agradecerla”, lejos de abandonar esa misión que ya estaba recogida en la regla de 1661, Mañara la refuerza en la regla de 1675 “los dos diputados por sus manos, sacarán el cadáver de las andas y lo enterrarán en la sepultura, porque eso es enterrar los muertos y lo demás es sólo acompañarlos”. Mañara llevó a esta regla de 1675, una total identificación del pobre con el propio Cristo como podemos leer en algunos de sus pasajes: “Dios padre de los pobres” “en lo pobres se representa nuestro señor Jesucristo” “es de fe que Cristo está con los pobres; quien no está con ellos esta contra Cristo” “nos vemos favorecidos con tantos cristos a quien servir” “¿qué fuera de nosotros si no hubiera pobres?”… Esta última pregunta que se formuló Mañara nos demuestra, que aunque su celo con los pobres lo llevó hasta las últimas consecuencias, no dejó de ser un hombre de su época y como bien nos indica el profesor Carmona, el pobre es necesario para que el rico pueda salvarse. Mañara sin embargo avanzó un paso más, no se limitó a la simple limosna, era realmente un hombre rico que vivió como un pobre, y gastó casi todas sus rentas y posibles en su obra: el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. La regla de 1675 reformada por Mañara nos da una idea del concepto espiritual de su reformador, pero va dirigida sólo a los hermanos de la Santa Caridad. Donde realmente se aprecia su pensamiento, obviamente si exceptuamos la iglesia de San Jorge donde quedaron plasmadas mediante lienzos muchos de ellos, es en el Discurso de la Verdad. El Discurso de la Verdad no excede de 50 páginas en ninguna de sus ediciones, se publicó por primera vez en 1671, esta primera edición como la segunda son anónimas no publicándose del nombre del autor hasta la muerte de Mañara 120 . Esta obra está compuesta por 27 breves capítulos, no teniendo a nuestro entender una cohesión estructural y en la que se pueden intuir varias partes. La primera hasta el capítulo XIV invita admitir la realidad inevitable de la muerte y la consecuencia que se derivan para el cristiano, tratando de convencerlo de la urgencia de convertirse, sirva como ejemplo el consejo que abre el capítulo XIII: “hermano mío, si quiere tener buena muerte, en tu mano está; ten buena vida que con buena vida no hay mala muerte, ni buena muerte con mala la vida” 121 . En los capítulos XV y XVI, insta al lector a la urgente necesidad de reformar su vida: “servir a Dios y a las riquezas no puede ser; agradar a dos señores tan opuestos es imposible. Éstos son dos caminos muy distintos; uno va al occidente del infierno y el otro al oriente del cielo” 122 . A partir del capítulo XVII y hasta el XXVI, insta de una forma vehemente a elegir entre estos dos caminos, animándole a elegir el suyo: “mira si en el camino de este mundo, donde todos somos viadores, encuentras las señas que te dan la vida, y camino de los Santos, para el reino de Dios; y si no encuentras con ellas, erraste el camino, morador eres de Babilonia y esclavo del Demonio, para cuyo desdichado fin mejor fuera que nunca hubieras nacido, ni tu madre te hubiera arrojado al mundo” 123 . El objeto del capítulo XXVII y último, es elegir el camino correcto, es decir su camino, con frases apologéticas como: 120 P. Granero op. cit. p .588 nota 6. 121 Discurso de la Verdad. D. Miguel Mañara y Vicentelo de Leca. Sevilla. Imprenta San Antonio 1961 p 26. 122 Ibidem p. 31. 123 Ibidem p. 39. “Elige, porque has de morir” 124 . Son múltiples las expresiones quizás excesivamente macabras, influido sin duda por la sociedad barroca en la que le tocó vivir y por la cantidad de cadáveres que tuvo que ver pasar por la puerta de su casa, tanto en su infancia como en su adolescencia 125 , así como la enfermedad fulminante y el prematuro fallecimiento de su esposa. Sobre esta obsesión por la muerte y lo macabro, se han considerado hipótesis de una anormalidad de origen patológico siendo el primero en considerarlo el P. Cárdenas: “… e incluso con la tentación de ver en él a un obseso angustioso, con psicología tarada desde la infancia, que resulta un fracasado de la vida, refugiado en la visión derrotista de la muerte” 126 . Pero rápidamente se apresura a descartarla con un “¡Que lejos de la realidad!”. Recientemente Antonio Barrios incide en esta misma hipótesis, citando un texto escrito por un psiquiatra con motivo de los 300 años de su fallecimiento 127 , en consecuencia y como bien apunta O. Pivetau, a falta de un diagnóstico clínico individual sobre esta fascinación por lo macabro, se acude a menudo a una interpretación, sociocultural, o sea las coordenadas del tiempo en que le tocó vivir, Mañara será digno hijo de la cultura y de la espiritualidad barrocas. Las páginas que anteceden han pretendido dar una idea de la energía y de la fe inquebrantable de este supuesto paranoide, cuyo régimen de privaciones y la carga aplastante de trabajo que se había impuesto pronto le cobraría un fuerte tributo a su salud. 124 Ibidem p. 47. 125 “… Prefiriendo darse la vuelta nada más oír el sonido de las campanillas que anuncian el paro inminente del Viático o no pudiendo pegar un ojo tras haberse topado con un ataúd”. Estos pasajes nos lo describe O. Piveteau en boca de su sobrino el Marques de Paradas (ASV. Processus, 1043 fol. 275). 126 P. Cardenas p. 108. 127 A. Barrios: La Verdad sobre Miguel de Mañara, p. 78. vinieran con ningún motivo ni pretexto ni causa se le inquiete ni pueda inquietar en su obtención por declarar es exceptuado el referido oficio del Decreto” Según este edicto firmado por el rey Felipe V, ya en tiempos de Enrique IV la Hermandad de la Santa Caridad gozaba de los beneficios de exención de costas en los procesos judiciales, por lo que debió de ser al menos su padre Juan II de Castilla (1405-1454) quien le otorgara estos poderes. 141 La primera referencia documental escrita de la que tenemos constancia es de 1565, encontramos a un médico, el doctor Juan Díaz y al boticario Juan de Espinosa que se inscriben como hermanos el 10 de Agosto de 1565 y que con fecha 19 de Agosto de ese mismo año, encontramos inscritos de una vez a ciento veinte hermanos en el Libro de Entradas de hermanos 142 .(ILUSTRACIÓN Nº--). Estos libros resultaban imprescindibles para la administración de cofradías y hermandades, pues servían para identificar a los cofrades, sabiendo la fecha de ingreso y baja, apuntándose en algunos casos su profesión o alguna característica diferenciadora 143 . Encabezando dichas entradas aparece Francisco de Santa Cruz, siendo él probablemente escribano público, el que se encargó personalmente del registro. Ese día y a modo de anécdota, se asentaron entre otros, el propio escribano, los sederos Francisco de Torres y Francisco Solana, el espadero Cristóbal de Tordesillas, el mercero Juan Bautista y como no, un boticario, Bartolomé de Barrientos. Estas primeras inscripciones nos demuestran que sus cofrades no procedían 141 Celestino Fernández Ortiz sitúa su origen a finales del siglo XIII o principios del XIV, ya que según este autor la Caridad cuyo patrón siempre fue San Jorge, habría colaborado en sus comienzos con la Orden militar de Montesa, también bajo esta misma advocación. Esta orden, a la que se le habría concedido después de la reconquista de la ciudad (1248) el celebre castillo de Triana, futura sede del Santo Oficio y habría fundado supuestamente en la otra orilla del Guadalquivir, una Hermandad bajo la advocación de San Jorge. López Martínez, Celestino. “La Hermandad de la Santa Caridad y el Venerable Mañara” op. cit pp 25-28. 142 Libro de Hermanos: Libro donde se asientan las entradas de hermanos de esta cofradía de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, comenzando desde el 10 de agosto de 1565. Tiene 159 folios y desde el 150 sin numerar. Armario 3 Estante 7 Balda 4. ASC. 143 Cotejamos profesiones actualmente obsoletas como sederos, hileros, gorreros, bonetero, jubetero y también algunas de cierto rango “alcaide de la cárcel de la Puerta de Triana o Capitán de la Carrera de Indias “. Cotejamos entre los hermanos a boticarios: Juan de Espinosa (10 de Agosto 1565), Bartolomé Barrientos (1565) y otros dos en 1591 Jerónimo Meldes de Acosta y Juan de Conguilar Y algunos curiosos como Pedro Cisneros. Hermano de gracia en cuanto sirvió a la Cofradía en ciertas informaciones, en el oficio de rentas. (1610) o Juan de Alfaro. Platero. Sin pagar. Se ofrece a cambio de aderezar lo que se necesite (1604) ”. “Libro donde se asientan las entradas…” op.cit ASC. de un solo gremio y aunque demuestra una gran variedad social, observamos la ausencia de personajes de alta clase social. Curiosamente transcurre más de un mes hasta que aparecen nuevas inscripciones, concretamente el 21 de septiembre cuando se inscriben 13 nuevos hermanos. La Regla primitiva de esta hermandad no fue aprobada por la autoridad competente hasta el 3 de Octubre de 1578 144 . Parece que los años posteriores a su fundación fueron bastantes prósperos , hemos cotejado hasta 16 Cabildos en 1588 145 , siendo el celebrado el día 23 de julio el más populoso, en él se enumeran por nombres y apellidos hasta ciento siete asistentes. Diversas referencias documentales, basadas en los Cabildos de Hermandad y libros de tesorería, hacen posible establecer con seguridad que la Hermandad de la Santa Caridad estaba establecida como cofradía durante el siglo XVI. Así en el Cabildo de 21 de Febrero de 1588 se acordó que los días que fueran “serenos y claros” se sacaran los pasos a la esquina de San Isidoro y se imponía ya algunas condiciones para ser hermanos: “[…] Y el que quiera entrar de cofrade que dé limosna y que ningún cofrade vaya con vara, sólo con túnica y vela” 146 . El tipo de vela que tenían que usar los cofrades “Que la vela sea larga y blanca” 147 . Incluso en el Cabildo de 27 de Marzo de 1588 hace una diferenciación de rango entre hermanos “los hermanos de sangre pagaran dos reales al entrar y se les aumentara cuando ascendieran a hermanos de luz, en el caso que el Cabildo lo admita” 148 . En el Cabildo de 7 de Abril de 1588 nos indica cuando realizan el Cabildo General, el orden de la procesión y el reparto de túnicas “[…] del orden que ha de llevar la procesión de disciplina el Jueves Santo. Este asunto quedó 144 En el capítulo 1 de la Regla de 1661 se indica las causas de renovación de la antigua Regla:”Regla y aprovación como de ella consta fueron en tres días del mes de Octubre de mil y quinientos y setenta y ocho que ha ochenta años mas o menos [sic] en los cuales tienen los tiempos tan diferente estado que no se puede las mismas que entonces sebieron y que el uso de las cosas en el espacio de ochenta años tanto se ha diferenciado” Regla de la Santa Caridad de 1661. Durante la realización del presente trabajo se encuentra custodiada en la caja fuerte del ASC. También hace mención a esa fecha Ortiz de Zuñiga en “Anales Eclesiásticos y Seculares…” op cit p.551. Por último también en Granero. op. cit p 315. 145 Los Cabildos se celebraron en los días: 21 y 28 de Febrero, 6, 13, 20 y 27 de Marzo, 1,3,7, 10, 19 y 24 de Abril , 18 de Mayo, 23 de Julio, 24 de Octubre y 28 de Diciembre. Libro Primitivo de Cabildos y Acuerdos. Caja fuerte del ASC. 146 Libro Primitivo de Cabildos. f1º vto 147 Ibid f 2 148 Ibid f 4 vto. pendiente para el Cabildo General del Domingo de Ramos. Se acuerda que, el Lunes Santo, asistan cuatro diputados, por la tarde, a la Capilla, para repartir las túnicas” 149 . También nos indican cuales eran algunas de las funciones de la Hermandad según su Regla. “se trate una petición hecha por el Oidor de la Real Audiencia, Andrés de Córdoba, que pretende que, en lugar de dar comidas a los pobres de las cárceles, se saquen los pobres que están allí por deudas, o se case a mujeres convertidas o doncellas pobres. El Cabildo deniega esta petición, ya que las Reglas establecen que únicamente que se dé comida a los pobres” 150 . El Padre Granero nos indica que la siguiente acta de Cabildo de la que tenemos noticia es en 1592 “las actas guardan silencio hasta 1592” 151 , ignoramos si cuando Granero realiza sus estudios, estos documentos estaban extraviados, la cuestión es que en nuestras investigaciones en el ASC hemos cotejado actas de Cabildo en 1589, 1590 y 1591 152 . En el Cabildo de 18 de Abril de 1589 se ordena “ hacer la procesión de disciplina para pedir por la lluvia” y en el de 17 de Septiembre de ese mismo año se ordena “se haga la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz” dándose unos premios “a los carteles que más guste en loor de la Santa Cruz”. El primer premio consistía en “5 varas de tafetán”, el segundo en “unos borceguíes” y el tercero “unos guantes” 153 . El 24 de Abril de 1590 se manda hacer “18 cirios azules de 6 libras cada uno y 50 velas de 1,5 libras”. El 26 de Enero de 1591 se acuerda “hazer elecciones de oficiales” y el 10 de Febrero de ese mismo año “se haga una alacena o un 149 Ibid . folios 5 y 5vto. Era frecuente que las cofradías el Jueves Santo le lavasen a los pobres los pies, así en el Cabildo de 14 de Marzo de 1591 se indica “Que se provea de polvo de arena, esponjas y papel de traza para la ceremonia del lavatorio” Libro I de Cabildos y Acuerdos f 22. ASC. 150 Ibid fol 7 vto, 8 y 8 vto. ASC: El P. Granero plantea la posibilidad del traslado por “[…] la renta les era muy gravosa y además estaban en conflictos frecuentes con los beneficiados de la vecina parroquia, que veían en la capilla de la hermandad una molesta competidora”. Granero.J.M op cit p 316. 151 P. Granero.op cit.p 320. 152 En 1589 se celebran 10 Cabildos, 8 en 1590 y otros 10 en 1591. Libro I de Cabildos. ASC. 153 Ibid. f 17 vto.ASC. Archivo donde se guarden las bulas, títulos y documentos que la Hermandad tiene o tuviere” 154 . La siguiente acta de Cabildo de la que tenemos noticia es en 1592, el Cabildo de 30 de Marzo es bastante relevante, ya que se celebran elecciones y nos indica los bienes de la Hermandad 155 . Coincidimos con el Padre Granero cuando nos indica que “[…] tenemos después un largo silencio en el Libro de Cabildos, indicio de que ya no se conservaba la primitiva tónica. Así solo hemos cotejado una junta en 1596, otra en 1608 y coincidiendo con el Padre Granero una tercera en 1609” 156 . No sería hasta 1619 cuando comienza un nuevo Libro de Cabildos (Libro I de Cabildos), celebrándose el 23 de junio de dicho año Cabildo General de Elecciones 157 siendo reelegido como Hermano Mayor Don Pedro Girón, marqués de Alealá, haciéndose representar por un Teniente Hermano Mayor llamado Muñoz de Medrano, por lo que intuimos que su interés por los asuntos de la Hermandad no sería muy importante y que su reelección podía ser por el prestigio que le otorgara a la Hermandad su título nobiliario. Hasta el ocho de junio de 1620 no se reúne otro Cabildo, el cual es realmente interesante pues en dicho Cabildo un hermano se ofrece a costear por su devoción “[…] todo el gasto de las sillas de las pobres” 158 es la referencia más antigua que hemos cotejado de esta actividad de la Santa Caridad, siendo en la Regla de 1661 donde se detalla pormenorizadamente dicha actividad, reformada posteriormente por Mañara 1675 y de la cual hablaremos en sucesivos capítulos. No sabemos documentalmente nada de la Hermandad hasta el 20 de Abril de 1625, cuando se celebra Cabildo de elecciones, no constando otro hasta dos 154 Ibid f 18.ASC. 155 Casi todos son objetos de culto excepto muebles y ropas usadas en los entierros de los pobres. También se menciona “106 túnicas con sus capirotes y disciplinas y demás recaudo; las 98 de sangre y las 8 de luz”. Libro Primitivo de Cabildos. F 26 vtº-28. ASC. 156 P. Granero. Op cit p 320. 157 Libro I de Cabildos. Alabado sea el Santísimo Sacramento y la Inmaculada Concepción de la Virgen María N. Señora. Libro de autos que comienza desde primero de enero de 1619. ASC. 158 Ibid Cabildo 8 de Junio de 1620. ASC. años más tarde, cuando el 16 de Mayo de 1627 hubo elecciones otra vez 159 , realmente nos cuesta creer esta ausencia de reuniones y especulamos con la posibilidad de una negligencia por parte del escribano, pues en el Cabildo de 16 de Mayo se toma el acuerdo de nombrar dos escribanos, lo cual no mejoró mucho, ya que sólo hemos cotejado trece Cabildos en doce años, hasta abril de 1640. Es pues una época cuanto menos oscura y como comentamos anteriormente decadente. Otro dato que complementa lo anteriormente descrito es el ingreso irregular y mínimo de nuevos hermanos, así de 1613 a 1640, por espacio de casi veintisiete años cotejamos la irrisoria entrada de 29 nuevos hermanos 160 . En el Cabildo de 29 de Abril de 1640 se acuerda reunirse el último domingo de cada mes, parece que la Hermandad toma nuevos impulsos, pues es en este año cuando se deciden a derribar la antigua capilla y edificar una nueva en el mismo emplazamiento, nombrándose una diputación de dos hermanos para que se ocupara de ello y pidiendo un préstamo de mil ducados para la realización de la obra, aunque diversas vicisitudes dilatarían esta obra durante muchos años, siendo finalmente Mañara el que culminara dicha obra. En el decenio 1640-1650 encontramos también enormes lagunas documentales, los Cabildos son muy pocos y escuetos, ignorando hasta la fecha sus motivos, pero parece que a partir de 1650 hubo un creciente entusiasmo y nuevos hermanos acudían a inscribirse en la Hermandad, así cotejamos veintiocho en 1650, veintitrés en 1651, otros veintitrés en 1652 y hasta cuarenta en 1653 161 , el motivo de esta resurrección podría ser un aumento del fervor piadoso y caritativo posterior a la terrible epidemia de peste de 1649. Según el Padre Granero fue el fervor concepcionista que se desarrolló en Sevilla por estas fechas el causante de este entusiasmo: “En 1647 la Inquisición Romana tuvo la infeliz ocurrencia de promulgar un decreto con relación al título Inmaculado. En adelante sólo podría aplicarse a la Virgen, pero no a la Concepción. Mandaba además que se reformasen en este 159 Ibidem Cabildos 20 de Abril de 1625 y 16 de Mayo de 1627. ASC. 160 Libro Nuevo Hermanos. Libro donde se asiéntanlos hermanos de la cofradía de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo. ASC. 161 Ibid pp 2-11. ASC. sentido todas las expresiones que ya circulasen en libros, imágenes o estampas de nuestra Señora […] En 1653, promovidas por el Cabildo y patrocinadas por el Arzobispo, Don Fray Pedro de Tapia, se emprendieron unas informaciones en toda regla que habían que presentarse a la Santa Sede y que demostraban el culto inmemorial tributado en Sevilla a la Inmaculada Concepción. En este clima se explica el juramento y voto que comenzaron a hacer diversas Hermandades en defensa del misterio. No era ciertamente este voto una innovación en Sevilla, pero desde este año se generalizó a todas o casi todas las corporaciones […] 162 . El 9 de Febrero de 1653 celebra sus cultos la Hermandad de la Santa Caridad, los cuales se realizan en la Parroquia del Sagrario, reuniéndose 75 hermanos, y tomándose el acuerdo de no admitir en adelante ningún hermano que no hubiera realizado el piadoso juramento 163 . Según Granero la Hermandad de la Santa Caridad sería la primera en realizar dichos votos. 164 Transcurrido estos años exitosos impulsados por el fervor caritativo concepcionista y si nos atenemos a los documentos cotejados en los Libros de Cabildos y de entradas de hermanos, la Hermandad vuelve a caer en una atonía y bache del que sólo se recuperará durante la dirección del Hermano Mayor D. Diego de Mirafuentes en 1659 y alcanzando su mayor esplendor tras el ingreso de D. Miguel en la Hermandad. El número de ingresos de hermanos decae de forma ostensible, así sólo se recogen cinco ingresos en 1654, seis en 1656 y catorce en 1657, encontrándonos con la sorpresa de que a partir de 1658, no se registra ninguna entrada hasta 1662, habiendo cotejado una nota en el libro donde dice “Del año 657 al de 662 no se hallan entradas de hermanos” 165 , disminuyendo también enormemente el número de Cabildos sólo ocho en el cuadrienio 1654-1657. 162 Granero. Op.cit p 326. 163 Libro I de Cabildos. Cabildo de 9 de Febrero de 1653 164 “Se equivoca Serrano Ortega al decir que empezó en la Congregación de la Inmaculada de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús. Esta hizo voto el 23 de Febrero y la Santa Caridad dos semanas antes el día 9” Granero op cit p 332. 165 Libro de Nuevos Hermanos. Op cit p 73. ASC. Parecía pues necesario un golpe de timón y una reorganización a fondo de la Hermandad, esto fue lo que pretendió el entonces Hermano Mayor marqués de San Miguel, cuando en el Cabildo de 14 de Julio de 1658 propuso la creación de una nueva Regla que se adaptara a las necesidades del momento. Se nombra una comisión para redactarla y que fueran notificando sus avances en los Cabildos sucesivos. Los miembros de la comisión fueron Don Miguel Álvarez Gallego, Don Marco Antonio de Omonte y como presidente y principal redactor, Don Fernando de Céspedes y Velasco, caballero de Santiago y “protector por su Majestad de las naciones extranjeras y naturales en Sevilla” 166 .Según hemos podido leer en capítulo 1 de esta Regla de 1661,APÉNDICE XIV FOTO REGLA 1661 su intención no era prescindir por completo de la regla anterior “tan venerable por sus años” 167 sino conservar de ella lo que aún fuera viable, eliminar lo que no podía practicarse y añadir lo más oportuno acorde con la nuevas circunstancias. Entusiasmado estaba D. Francisco Céspedes redactando las nuevas Reglas, pues ya había presentado algunos capítulos en Cabildo, con gran aceptación por parte de todos los asistentes, cuando tuvo que rendir cuentas a Dios. Tomó el relevo D. Juan de Santo Domingo pero con la condición por parte del Cabildo de que no se cambiase el estilo ni se suprimieran “los preámbulos devotos”, llegando incluso a sugerirse que se le reconociera al Sr. Céspedes como el verdadero autor de las nuevas Reglas aunque Dios no le hubiese concedido el honor de terminarlas. En sucesivos Cabildos se leen varios capítulos de las nuevas Reglas, siendo en el Cabildo de 18 de Junio de 1660 cuando se leyó integra, se aprueban y se mandan para que las apruebe el Sr. Provisor para solicitar la correspondiente autorización eclesiástica. Sabemos que la Regla es de 1661 y es cuanto menos extraño que la autorización eclesiástica tardara casi un año en concederse, planteándonos dos posibles hipótesis en el retraso. Una sería que algunos hermanos no estuvieran totalmente de acuerdo en su redacción y que durante este año se llegaran a acuerdos puntuales en su redacción, estos acuerdos serían fuera de Cabildo pues no se dice nada en ellos. La segunda hipótesis 166 Libro I de Cabildos. Cabildo de 14 de Julio de 1658. ASC. 167 Renovación que se hizo el año de 1675 a la Regla de esta Hermandad de la Santa Caridad. Cap 1. ASC. sería que se dieran un tiempo prudencial para contrastarla con la práctica antes que la aprobación eclesiástica la hiciera inmutable. La aprobación de la Regla por parte del provisor se lee en el Cabildo de 12 de Junio de 1661, siendo Hermano Mayor el Sr. D. Diego de Mirafuentes. Esta Regla consta de 48 capítulos y por ella se regía la Hermandad cuando D. Miguel Mañara solicita su ingreso. Con la nueva Regla y el empuje y ánimo del Sr. Mirafuentes, la Hermandad vuelve a recobrar nuevos bríos. Los Cabildos antes escuetos e irregulares en el tiempo, se realizan cada mes con rigurosa puntualidad, llegándose a reunir más de una vez al mes. 168 Es precisamente durante el mandato del Sr. Mirafuentes cuando D. Miguel Mañara solicita ser miembro de la Hermandad de la Santa Caridad, concretamente en el Cabildo de 10 de Diciembre de 1662, la entrada de D. Miguel y más concretamente su elección como Hermano Mayor el 27 de diciembre de 1663, tras haber sido diputado de entierro y de limosnas, será un punto de inflexión en la historia de la Hermandad, despegando económicamente y aumentando de forma notable su masa societaria y concluyendo grandes proyectos arquitectónicos y asistenciales como fueron la reconstrucción de la Iglesia de San Jorge y la construcción del Hospital de la Santa Caridad objeto de nuestro estudio. 2.3.2.- MASA SOCIETARIA. a) Requisitos para ser hermanos. Durante el siglo XVII y más concretamente tras la elección de D.Miguel Mañara como Hermano Mayor, la Hermandad de la Santa Caridad va a sufrir un enorme auge en cuanto al número de hermanos, no había limitación en cuanto al número de hermanos y se animaba a que aumentaran “…por haber necesidad de que sean muchos, así para las Procesiones públicas, como para enterrar los pobres, llevar los enfermos a los hospitales, acompañar los ajusticiados, pedir limosnas los días que estuvieren en capilla, y otras muchas 168 En 1661 se reúnen catorce veces y en 1662 catorce, siendo en el último de ellos el de 10 de Diciembre de 1662 cuando se admite la solicitud de D. Miguel Mañara. funciones que semejantes obras piden…” 169 . Si había limitacion en el número de religiosos que pertenecian a la Hermandad que no debía de exceder de 12. La persona que deseara ser miembro de esta Santa Hermandad debía ser cristiano viejo, de limpia y honrada generación, sin raza de morisco, ni mulato, ni judío, ni los nuevos conversos ni descendientes de tales. Tampoco podía ser admitido los que hubieran sido condenados por la Justicia ordinaria o por el Santo Oficio. La edad mínima para ingresar en la Hermandad era de veinticinco años y tener la suficiente pericia, responsabilidad y obediencia como para realizar los ejercicios de que les fueran encargados por parte de la Hermandad. Estos requisitos les eran siempre leídos antes incluso de ser admitida su petición de ingreso, para que jamás pudieran alegar ignorancia, haciendo particular hincapié en que en esta Hermandad se venía a servir a los pobres, no a ser servido y que si fuera necesario echarse al hombro algún desdichado, se haría de forma complaciente. b) Instrucción y aprobación. El futuro hermano debía formalizar su petición por escrito, en la cual debía referir tanto el nombre de sus padres como su vecindad. Se realizaba en una especie de formulario cuyo modelo podemos transcribir tras comprobar de su existencia en los Archivos de la Santa Caridad: “Nombre del futuro hermano hijo de… Nombre de los padres, naturales de…digo: Que por mejorar de vida, sirviendo á Dios en sus pobres, y en los demás santos exercicios, en que esta Hermandad se ocupa: A Vms. pido y suplico, si les pareciere á propósito, y que en mi concurren las calidades que su Regla dispone, me reciban en su compañía, que para mí será de particular estimación este favor”. APËNDICE XV FOTO BOLETO ENTRADA Esta petición se leía en el Cabildo y se entregaba al hermano Celador para que realizara las averiguaciones, éstas consistían en informarse de la vida y costumbres de la persona que deseaba pertenecer a la Hermandad, si había alguna duda fundamentada se le comunicaba al Hermano Mayor, no volviendo 169 Regla de la Muy humilde y Real Hermandad de la Hospitalidad de la Santa Caridad de N.Señor Jesuchristo sita en su casa y hospital del Señor San Jorge de la ciudad de Sevilla. Madrid 1675 p 18. a llevarse dicha petición al Cabildo ni haciéndose pública la falta del peticionario. En el caso de que no hubiera ningún problema con las costumbres y vida del futuro hermano, esta petición se llevaba al Cabildo, votándose de forma secreta mediante bolas blancas y negras, siendo admitida su petición si mayoritariamente en el recuento saliera la bola blanca. Una vez admitida la solicitud, que no su ingreso, el Hermano Mayor nombraba a dos hermanos para que realizaran otras averiguaciones complementarias a las realizadas por el Celador. Estos dos hermanos tras realizar sus investigaciones informaban al Cabildo, en el caso de que fueran positivas se volvía a votar de forma idéntica y si obtenía la mayoría suficiente, era admitido como nuevo hermano. No sería hasta el siguiente Cabildo en el que se admitía al futuro hermano, en dicho Cabildo se entregaba la petición firmada por los dos hermanos 170 que habían realizado las averiguaciones, los cuales actuaban como testigos del aspirante y tras pagar en concepto de entrada cien reales y ocho de propina al portero, se le admitía en un acto de posesión bastante protocolario como después explicaremos. Se daba también el caso, de personas que in artículo mortis, deseaban pertenecer a la Hermandad, en muchos casos era por alcanzar las gracias y jubileos que tenía ser hermano de la Santa Caridad, en este caso el Hermano Mayor nombraba a dos diputados que junto con el secretario acudían a la casa del enfermo con la Regla de la Hermandad y la Cruz, el moribundo juraba servir a Dios y a los pobres, quedando ya integrado en la Hermandad como hermano, con todos sus deberes y derechos. En caso de fallecimiento y siempre que hubiera sufragado la limosna de entrada, su entierro sería igual que el de un hermano antiguo, doblando las campanas de la Iglesia, llevando el paño azul y asistiendo a su sepelio toda la Hermandad. c) Admisión y Acto de posesión. 170 En el caso de la petición de D. Miguel Mañara, los hermanos encargados de realizar estas averiguaciones fueron D. Pedro de Ochoa y D. Jorge Silveira. Cabildo 10 Diciembre 1662. Libro I de Cabildos y Acuerdos.ASC. por causa de fuerza mayor eran sustituidos por otros hermanos 182 . Allí permanecían hasta que se cerraban las puertas de las iglesias, guardando lo recaudado ese día y en los días posteriores. Cuando finalizaba el mes se lo entregaban al Tesorero, recibiendo una certificación del dinero obtenido mediante estas limosnas. 183 APÉNDICE XV FOTOS LIMOSNAS También existían limosnas no periódicas las cuales entregaban algunos fieles generalmente hermanos de la Hermandad al Hermano Mayor o al Tesorero y que se realizaban generalmente de manera anónima. 184 Otra fuente de ingreso de la hermandad eran las donaciones, herencias y usufructos que hermanos de la Hermandad donaban a la Hermandad. 185 182 Un ejemplo de sustituciones lo hemos cotejado en Noviembre de 1685, curiosamente son sustituidos los dos hermanos diputados, uno por fallecimiento y otro por ausencia:”Don Juan Morel y Prado de Grade yndignos [sic] Hermanos que hemos sido para pedir en la Santa Iglesia en el mes de Noviembre […] por muerte de D. José Decharreta y ausencia de D. Juan Miranda nuestros hermanos. Certificamos que haviendo pedido para el sustento de los pobres […]. Reinventariado. Cuentas siglo XVII. Actualmente 2º cuerpo madera, 4ª balda. ASC. 183 Numerosos son los ejemplos que hemos cotejado en el ASC, citaremos un ejemplo de las limosnas recogidas en la Catedral, que nos parece de especial importancia al ser el propio Bernardo Simón Pineda, el autor del Retablo Mayor de la Iglesia de San Jorge, el encargado de pedir: “Nos Bernardo Simón Pineda y Don Juan Fhelipe de Tovar yndignos [sic] hermanos de la Santa Caridad de nuestro Señor Jesucristo. Diputados que fuimos para pedir en la Iglesia Mayor para los pobres de la Santa Charidad de Nuestro Señor Jesucristo en el mes de agosto próximo passado. Certificamos que juntamos de limosna treinta i un reales ce vellón la qual cantidad entregamos a nuestro hermano thezorero [sic] y con verdad lo firmamos en 3 de Settº de 1685 años” Reinventariado. Cuentas siglo XVII. Actualmente 2º cuerpo madera, 4ª balda. ASC. 184 Son muy numerosas las limosnas que nos hemos encontrado en los Libros de Contaduría, aparte de la relatada en el Cabildo de 12 de Enero de 1674 y que cita el Padre Cardenas en su biografía. En él Mañara comunica que tras la muerte el 30 de Diciembre de 1673 de D. Luis de Buccarelli, éste ha donado en concepto de limosna la cantidad de 24.500 ducados. “Por este tiempo movió Dios nuestro Señor el corazón de nuestro buen hermano D. Luis de Buccarelli y viniendo a mi casa, con lágrimas en los ojos me dijo este santo caballero: Mucho he ofendido a Dios. Deseo con todo mi corazón agradarle. Y es así razón volverle algo de lo que me ha dado. Aquí tiene v. md. Veinticuatro mil y quinientos ducados, para que se den a los pobres de Jesucristo […]”. Libro I de Cabildos y Acuerdos. ASC. Hemos cotejado un documento que comprende los años 1676 y 1677, y que se encabeza “Partidas de dinero que pasaban de la mano del Sr. D. Miguel a la del Sr. D. Gaspar de San Vitores”. En dicho documento encontramos 67 limosnas o aportaciones ( 24 limosnas en 1676 y 43 en 1677), siendo los donantes de lo más variado: encabeza una partida de 132.510 reales de vellón “recibidos por él” [sic], por lo que suponemos que sería el propio Mañara el que los donara de forma anónima, destacaremos algunas de las donaciones: Juan Framiel dona 4.800 reales, 11.000 el Marqués de Paradas, 1.250 Pedro de Castro, 3.330 Gonzalo Chacón, “legado Capitán Viana” 1648 reales, “testamento Lorenzo Lemus” 24.000 reales, “el almacén de Juan de Ribón” 1.273 reales, Francisco Peralta “ de las rejas y puertas que tomó de la obra vieja” 800 reales, “la alcancía de Honduras” 768 reales, Joseph Calero de Estrada “desde Guatemala” 720 reales, “dejó Sebastián Martínez difunto” 200 reales, “Alonso López testamento” 11.000 reales; aparecen varios apuntes en el que sólo se cita “una limosna”, por lo que suponemos que serían donantes anónimos, “una limosna 2.400 reales”, “otra 1.130 reales”. Legajo Provisional de indiferentes. Curiosos. 1676-1677. ASC. 2.3.3.- ORGANIZACIÓN ESTRUCTURAL DE LA HERMANDAD. Durante esta centuria la Hermandad de la Santa Caridad estaba organizada de forma piramidal, siendo la cabeza de esta Santa Hermandad el Hermano Mayor, también formaban parte esta cúpula los dos Tenientes de Hermano Mayor, que por su antigüedad presidían la Hermandad ante la ausencia del Hermano Mayor, un Tesorero, un Secretario, un segundo Secretario, por si faltara el primero, un Contador, un Celador, un Prioste y un Agente Mayor que cerraban lo que se denominaba el Cabildo de Gobierno, trece diputados consiliarios, ocho oficiales, dos sacerdotes y diez seglares. También contaba con un Capellán Mayor, un Sacristán menor, un Cobrador y un portero. Todos ellos se reunían en los denominados Cabildos, que eran como se denominaba a la junta o reunión de los miembros de la hermandad. Estos Cabildos podían ser ordinarios, si lo que se debatía en ellos eran los temas para el normal funcionamiento de la hermandad o extraordinarios si era un tema de especial importancia y con una resolución urgente que tomar. Para ello debían de ser llamados a estos Cabildos los ocho oficiales, el secretario segundo, el agente mayor y los trece diputados consiliarios, presidiéndolo el Hermano Mayor y debiendo de haber como mínimo doce hermanos. Los 185 Son numerosos los ejemplos de donaciones que hemos cotejado en los Archivos Privados de la Santa Caridad, tanto de dinero en efectivo, como en fincas, casas y otros valores. Así en el Cabildo de 8 de Enero de 1673 se citan hasta tres donaciones en el mismo Cabildo: “[…] Asimismo dio quenta, nuestro Hermano Maior a este Cavildo; que nuestro hermano el Capitán Carlos de Chacarreta ( que este en el Cielo) había dejado, a esta Santa Casa, mil doscientos ducados de limosna; los doscientos dellos, por clausula de su testamento cerrado, que otorgó, en seis días del mes de Otubre del año pasado de 1672, ante Diego Ramón de Rivera Escribano Público de esta ciudad; y los otros mil ducados por otra clausula de un codicilio que hiÇo y otorgo , ante dicho escribano, en diez y nueve de Noviembre de dicho año. Y ambos dichos instrumentos se abrieron y publicaron, por ante el Señor Teniente Maior de esta ciudad en primero de Henero de este presente año […] Dejó Juan Franiel vecino que fue de esta ciudad (que sea en la gloria) mil doblones, que repartió esta Hermandad en diferentes limosnas, como el repartimiento de dichos mil doblones, parece que en vellón montan noventa y seis mil reales” […] El 24 de Setiembre de este presente año, dio nuestro hermano el Marqués de Paradas ( que sea en la gloria) ocho mil ducados de vellón, los quales esta Santa Hermandad, gasto [sic] en pobres vergonzantes y en ropa para pobres desnudos y otras obras pías, parece que en vellón importan ochenta y ocho mil reales”. Cabildo de 8 de Enero de 1673. Libro I de Cabildos y Acuerdos. ASC. Un ejemplo de donación en forme de fincas urbanas lo encontramos en el Cabildo de 3 de agosto de 1749: […] Da cuenta el Hermano Mayor del testimonio de D. Pedro Leal, Escribano Público de esta ciudad, en el que consta el legado de tres casas que el difunto hermano D. Simón Antonio Díaz de la Barrera dejó para el sustento de los pobres […] dichas casas son fuera de la Puerta de Triana, contiguas al almacén de madera del Rey frente al Convento de Nuestra Señora del Pópulo de los Padres agustinos Descalzos”. Libro XI de Cabildos. Folios 62 y 62 vtº. ASC. Cabildos generales u ordinarios se convocaban mediante una llamada el día anterior por parte del portero, a todos los hermanos, siendo el número mínimo para que se celebrase el Cabildo general, veintiuno, teniendo que ser uno de ellos forzosamente el Hermano Mayor o uno de los dos Tenientes. Los Cabildos los convocaba el Hermano Mayor y se realizaban los segundos domingos de cada mes, a no ser que dicho domingo cayera en una gran festividad religiosa, con lo cual se retrasaba para el día después. Todos los hermanos que asistieran a los cabildos tenían la obligación de guardar secreto de todas las materias que en ella se trataran 186 . La disposición o ubicación dentro del Cabildo no era aleatoria, sino que se sentaba presidiendo el Cabildo el Hermano Mayor, y a continuación el resto de cargos en orden de importancia, Teniente primero, o el Teniente segundo, el tesorero, el secretario, y junto a él el secretario segundo, el contador, el prioste, el celador, y después el diputado letrado, todos ellos tenían un sitio reservado, fuera de los anteriormente nombrados no se guardaba ninguna primacía en cuanto al asiento, a excepción de los Hermanos Sacerdotes que se sentaban en los primeros bancos. Una vez que el número de hermanos era suficiente como para que se celebrase el Cabildo, daba comienzo el mismo. El Secretario llamaba al portero y le preguntaba si habían sido llamados todos los capitulares para aquel Cabildo y si había alguno que tuviera una excusa que justificara su ausencia, la cual en el caso de existir quedaba registrada en el acta del Cabildo. El Cabildo comenzaba con una oración determinada 187 y era dirigida por uno de los hermanos sacerdotes, de no haber presente ningun sacerdote era el Hermano Mayor o el que presidiese el Cabildo el encargado de comenzar la oración. Luego el Hermano mayor leía un capítulo de la Regla de la Hermandad de la Santa Caridad, y comenzaba el Cabildo recomendándose que se realizara con 186 “…sea de mucha, ó poca importancia, porque esto importa á la hacienda de los pobres, y al buen gobierno de esta santa Hermandad” Regla de la Santa Caridad op.cit. cap V p 25. 187 “Deus in te sperantium fortitudo, adesto propitius invocationibus nostris: et quia sine te nihil potest mortales infirmitas, praesta auxilium gratiae tuae, ut in exequendis mandatis tuis, et voluntate tibi, et placeamus. Per Dominicum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit, et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus. Per omnia saecula saeculorum. Amen. Spiritus Sancti gratia illuminet sensus, et corda nostra. Amen.” “quietud y sosiego, dexando hablar á cada uno en su lugar, sin muchas controversias […] y si alguno necesitare reprehensión, nadie se atreva á dársela, sino es el que presidiere, de quien debe oírla con todo rendimiento y humildad” 188 . Las elecciones generales en las que se elegían todos los cargos de la Hermandad se realizaban cada año en la Iglesia, en el mes de Diciembre en uno de los cuatro días de la Pascua de Navidad, el día concreto era designado por el Hermano Mayor. El Cabildo de Elecciones se realizaba siempre que hubiera un mínimo de veintiún hermanos y en él sólo se trataban temas relacionados con las elecciones, los nuevos cargos electos no ocuparían su puesto hasta el primer Cabildo del mes de Enero. El día antes del Cabildo se reunían los ocho oficiales (Hermano Mayor, Teniente Hermano Mayor primero, Teniente segundo, Tesorero, Secretario, Contador, Prioste y Celador), el Hermano Mayor proponía en voz alta dos nombres para cada uno de los puestos de la Hermandad, después los escribía y se echaban en una urna, los demás oficiales si lo estimaban oportuno, podían proponer secretamente otros candidatos echándolos en la misma urna y los que tuvieran mayor número de votos se propondrían al Cabildo General del día siguiente. En el caso de que hubiera un empate se sortearía y quedarían propuestos los que saliesen por suerte, estos cargos durarían un año, a excepción del Teniente Hermano Mayor que durará dos años, puesto que un año desempeñaría el cargo de Teniente primero y al año siguiente de segundo. Había posibilidad que algunos de los cargos fueran reelegidos, en cuyo caso el Cabildo votaría con bolas blancas y blancas, siendo la bola blanca la aceptación del cargo y la negra su oposición, debiendo tener el candidato las tres cuartas partes de los votos más uno. En definitiva en el cuarto día de Pascua, y sobre las dos de la tarde, según se indicaba en la Regla, se celebraba el Cabildo de elecciones. Los asistentes al Cabildo escuchaban misa por la mañana en la Iglesia de San Jorge y después el secretario preguntaba al portero si había llamado a todos los hermanos susceptibles de participar en el Cabildo, se apuntaban los asistentes, y se 188 Ibidem Cap VII p 27. ponían todos de rodillas para rezar la Letanía de los Santos y la oración que reflejaba la Regla 189 .Después del rezo el Hermano Mayor se dirigía a los asistentes en estos términos “ La mesa propone a Vms para Hermano Mayor a N. y N. Vms elijan, según Dios, uno de los dos, el que más a propósito les pareciere para servir a los pobres nuestros hermanos”, después se repartían cédulas en las que iban escritos los nombres de los candidatos, una mitad los repartía el hermano Celador y la otra mitad el Segundo Secretario. Cada hermano depositaba su voto en una urna, rompiendo el que no quería e introduciendo en ella el candidato elegido, después la urna se llevaba a la mesa y el Hermano Mayor comenzaba a leer en voz alta los votos, enseñándoselos al Teniente Primero que estaba a su derecha y el Secretario iba apuntando con rayas los votos que iban obteniendo cada uno, quedaría electo el que más votos obtuviera, en el caso de empate se sorteaba y era la suerte el que decidía al elegido. En el caso de reelección se votaría con bolas blancas y negras debiendo obtener, como se ha mencionado anteriormente las tres cuartas partes de los votos más uno más. De la misma forma se votaba o reelegían el Teniente Hermano Mayor, Tesorero, Secretario, Contador, Prioste, Celador, Secretario Segundo, Consiliario Abogado, Agente Mayor. Para el resto de cargos, se escribían los nombres de los hermanos en cedulitas o papelitos que se introducían también en la urna, y en este caso era un niño el que sacaba los nombres y se los daba al Hermano Mayor, el cual lo leía en voz alta y se lo mostraba al Teniente primero, quedando así elegidos 18 Consiliarios, 15 seglares y tres sacerdotes por dos años. Tras elegir estos cargos, el Hermano Mayor se dirigía a los asistentes en los terminos que indicaba la Regla: ¿Quién de los presentes se dedica a servir a Dios nuestro Señor enterrando sus pobres en el mes de…..? Los hermanos se apuntaban en el mes que más le convenía y se proseguía consecutivamente con todos los meses del año. De la misma forma se iban nombrando los diputados para pedir en la puerta de la iglesia, para el hospicio, para la enfermería, para Jubileos, para pedir por los ajusticiados y Pláticas de Cuaresma, terminado lo cual el Secretario realizaba una copia, y se la llevaba 189 Para más información sobre la Letanía de los Santos y la oración, consultese Cap X pp 37-43. al Hermano Mayor para que tuviera conocimiento de los hermanos encargados de ejecutar dichos ejercicios , además se ponían unas tablas en la Sacristía donde se copiaban todas estas obligaciones contraídas o diputaciones, para que al principio de mes el portero avisara, generalmente cuatro días antes, a los diputados que les tocara sus oficios 190 . En definitiva en el Cabildo de elecciones se elegían a: -Hermano Mayor -Teniente Hermano Mayor -Tesorero -Secretario -Contador -Prioste -Celador -Secretario Segundo -Consiliario Abogado -Agente Mayor - 6 Consiliarios -3 Sacerdotes - 24 diputados para enterrar a los pobres de cada mes. - 24 diputados para pedir limosna a la puerta de la iglesia, dos por cada mes. -36 diputados hospicieros para recoger los peregrinos y cuidar los enfermos, tres por cada mes. - 3 diputados para pedir en los Jubileos del Hospital del Cardenal. - 3 diputados para pedir en los Jubileos en el Convento de San Francisco. 190 Actualmente se conservan y usan dichas tablas que se encuentran en la Sala de Cabildos. - 3 diputados para pedir Jueves y Viernes Santo en el Convento de San Francisco. - 2 diputados para pedir en la Iglesia el Jueves Santo por la noche. - 4 diputados eclesiásticos o seculares para asistir a los ajusticiados todo el tiempo que estén en capilla. - 4 diputados para pedir por Triana por el alma del ajusticiado los tres días que estuviera en capilla. - 2 diputados para pedir por los ajusticiados en la boca del puente, banda de Sevilla. - 3 diputados para pedir por los ajusticiados en la Iglesia mayor y toda su collación. - 2 diputados para pedir para los ajusticiados en extramuros, como eran Baratillo, San Telmo, Carretería y los Humeros. - 2 diputados para pedir por los ajusticiados en San Bernardo, San Roque y puerta de Carmona. - 2 diputados para pedir por los ajusticiados en Santa María la Blanca, San Nicolás, San Bartolomé, San Esteban y San Idelfonso. - 3 diputados para peddir por los ajusticiados en San Salvador, San Isidro y la Carnicería. - 3 diputados para pedir por los ajusticiados en San Vicente y la Magdalena. - 2 diputados para pedir por los ajusticiados en San Miguel, San Martin y San Lorenzo. - 3 diputados para pedir por los ajusticiados en la Feria, San Gil y Puerta Macarena. - 3 diputados para pedir por los ajusticiados en Santa Marina, Santa Lucía, San Marcos y San Julián. - 3 diputados para pedir por los ajusticiados en San Román, San Pedro, San Juan de la Palma, Santa Catalina y Santiago. - 2 diputados que fueran pidiendo detrás del ajusticiado desde la cárcel hasta el suplicio. - 6 Hermanos sacerdotes para las pláticas que se hacían los martes por la tarde a los pobres de la Doctrina Cristiana. - 1 sacerdote para las pláticas de la Pasión del Señor que se hacían los Viernes de Cuaresma por la noche. Cada uno estos miembros tenía asignada una función determinada para que la Hermandad funcionara correctamente. Es importante conocer sus actividades porque a lo largo del presente trabajo se nombrará a muchos de sus componentes y podremos saber cual era su función y cometido en esta Santa Hermandad durante esta centuria. Así el Hermano Mayor y según recomienda D. Miguel Mañara en sus Reglas “debía ser el espejo adonde todos miran; y qualquiera polvo que admita, mancha su pureza. Ha de ser desocupado de negocios del siglo, porque si está metido en ellos, no tendrá corazón para los pobres […] ha de ser persona de respeto y sufrimiento, porque es el estafermo adonde todos quiebran sus lanzas, así pobres, como hermanos; y sobre todo piadoso y caritativo con los pobres” 191 . Debía presidir las Juntas y Cabildos procurando mantenerlos en paz y unión, aunque para ello debiera acudir barrocamente a las “ altas esferas”: “los medios para conseguir esto es pedírselo muy repetidamente a nuestro Señor, que envíe su Santo Angel pacífico a dichas Juntas; y en la elección de sujetos no buscar a los más entendidos, ni grandes caballeros, ni poderosos, que si estos son soberbios , todo lo echarán a perder, y no habrá modo de corregirlos; sino que sean hombres de claro entendimiento, pero no altanero; que digan su razón sin tema, y sus discursos sin vanidad; y sobre todo que sean corregibles, domésticos y amigos de pobres, que de este modo mas será junta de Ángeles, que de hombres” 192 . 191 Reglas Santa Caridad op. Cit pp 111-112. 192 Reglas Santa Caridad op cit p 112. Otra de sus obligaciones era visitar todos los días el Hospital, recibiendo a los pobres que vinieran enfermos y despedir a los que ya hubieran sanado y a los escandalosos. Asimismo era el encargado de nombrar a los Hermanos de penitencia, de los que posteriormente se hablará, teniendo facultad de que quitar el hábito al que no cumpliera con sus obligaciones. Debía de participar y supervisar todos los asuntos que tuvieran relación con la Hermandad, tanto en su gobierno diario como en los testamentos y herencias, asistiendo a las Juntas de cuentas del Mayordomo, visitando los archivos y presidiendo todas las acciones públicas y privadas en las que estuviera representada la Hermandad. Su cargo se elegía anualmente, aunque la Hermandad lo podía reelegir uno varios años seguidos. En cuanto a los Tenientes de Hermano Mayor, el primero era el cargo inmediato al Hermano Mayor y en su ausencia presidía las Juntas y el segundo las presidía siempre que se ausentara el primero. Debían consultar los casos de importancia con el Hermano Mayor sin acuerdo del cual no debían de resolver nada. Sus cargos se elegían anualmente. El Tesorero era el encargado de cobrar todas las rentas de la Hermandad, recaudando todas las limosnas que se hubieran recibido a lo largo del año, las cuales depositaba en un arca de tres llaves, una de la cuales la tenía el Hermano Mayor, otra el Contador y otra el mismo Tesorero, en su interior se guardaba un libro de débito y crédito, en el cual el Contador asentaba cada partida que iba entrando o saliendo, debiendo posteriormente firmarlas los tres, después el Contador los debía de asentar asimismo en los Libros de Contaduría de la Hermandad 193 . Era el encargado de realizar las compras de la Hermandad, de las cuales siempre tenía que tener conocimiento el Hermano Mayor y dos diputados nombrados por el Cabildo de Gobierno. Asimismo debía de dar cuenta de la 193 Había casos en que el tema del arca no se llevaba a rajatabla, ya que incluso en las Reglas se contempla el caso de “…Si pareciere ser el Tesorero de tal bondad y crédito, que con su ajustado proceder pueda asegurar el buen cobro de la hacienda, siendo así, que pueda excusar el arca de tres llaves, y puede correr solo con su libro de cargo y data” Regla de Santa Caridad op. Cit p 117. tesorería al final de cada año, tanto de ingresos, como de compras e impagos y en el caso que hubiera alguna duda sería el Hermano mayor el que la comunicaría al Cabildo de Gobierno, una vez resueltas dichas cuentas eran firmadas por el Tesorero, el Contador y los dos hermanos diputados y expuestas en Cabildo para que se supiera el estado económico en que se encontraba la Hermandad. En el caso de reelección, no podría ser reelegido si no hubiera dado cuenta en Cabildo de su tesorería. El Secretario debía escribir de forma manual en un cuaderno los acuerdos de todos los Cabildos y diputaciones de la Hermandad, poniendo en él día, mes y año, así como el nombre de todos los hermanos presentes. Anotaba lo más fielmente posible todas las proposiciones que se realizaban en el Cabildo, en el caso de peticiones particulares debía poner el nombre de quien la realizaba, así como lo que se acordó sobre ella, luego debía pasar todo lo escrito en el cuaderno al Libro Principal de Cabildos redactándolo y amplificando con toda la claridad precisa, este libro lo firmaban el Hermano Mayor, los Tenientes y el mismo Secretario. Otra de las misiones del Secretario era la de ayudar al Hermano Celador, cuando fuera necesario, a repartir los votos y las bolas usadas durante las votaciones, así como repartir la cirios en las Honras de los Difuntos y procesiones. Tenía una alacena donde guardaba todo lo necesario para realizar los Cabildos, Libro de Cabildos, abecedario de los hermanos de la Hermandad, cuadernos de averiguaciones que se hacían todos los años para la inclusión de nuevos hermanos, las urnas, las bolas, la Regla y en general todo lo concerniente a las votaciones y Cabildos. Era la persona autorizada para sacar del Archivo los testamentos, escrituras u otros papeles que fueran necesarios para realizar cualquier gestión, debía de dejar en el archivo un recibo de haberlo sacado, devolviendo después al archivo, el papel que se hubiera sacado, y colocándolo en su lugar original. hermanos de la Santa Caridad de Sevilla estaban obligados por su Regla a socorrerle aunque el enfermo no se lo pidiera, debían enterarse de su dolencia, reconfortándolo de su aflicción y buscando la manera de llevarlo al Hospital de la Santa Caridad. En cuanto la Hermandad tenía conocimiento de su desdichada existencia, se avisaba a unos mozos que cargaban con una silla de mano (ilustración nº---) en la que transportaban al enfermo. Estos mozos iban vestidos con sus opas azules tan barrocas y representativas de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla. Los mozos iban siempre acompañados por el portero del Hospital, el cual vigilaba de que no se perdieran por las calles, ni que pararan por el camino, que se llevara con honestidad y sosiego y de solicitar su admisión en el Hospital 199 . En el caso de no encontrar la manera de trasladarlo, el hermano debía de llevarlo él mismo hasta el Hospital de la Santa Caridad, según indicaban su Regla pues “debajo de aquellos trapos está Christo pobre su Dios y Señor” 200 . Para estos traslados la Hermandad contaba por lo menos con tres sillas, dos ordinarias para los pobres comunes y otra que se denominaba “particular” para personas que debido a ciertas calamidades habían caído en desgracia y pedían limosna con vergüenza y disimulo, es lo que se denominaba pobres vergonzantes. Esta silla iba totalmente cubierta de manera que no se veía quien iba en el interior. Todos estos traslados eran pagados por el Tesorero de la Hermandad, debiendo de informar de los gastos al Hermano Contador. 201 Durante el traslado estaba prohibido pedir limosna para no perder tiempo en socorrer al enfermo. 199 A partir de 1670 tenemos datos exactos de los enfermos así recogidos: se transportaron 1.050 enfermos en 1670, 1.064 en 1671, 912 en 1672, 1.083 en 1673, 1.163 en 1674, 900 en 1675, 984 en 1676, 1.295 en 1677, 1.350 en 1678, y 1.296 en 1679. Libros de Cabildos de la Santa Caridad, resúmenes que ofrece la Junta al final de cada año. 200 Regla de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla. 1675. op cit. 201 Un ejemplo de gastos por el transporte en sillas se especifica en el Cabildo de 28 de Diciembre de 1670, “a cuatro reales la silla”. Libro II de Cabildos. ASC. Existía no obstante, unos hermanos diputados de mes a los que les correspondía por turno atender a los pobres enfermos que solicitaban albergue y ayuda por sí mismos, sin que nadie fuese a llevarlos. Los nombres de cada uno de estos diputados, como ya se ha dicho, constaba mensualmente en unas tablillas, en las que también figuraba un jeroglífico, en este caso se representaba al patriarca Abraham recibiendo en hospedaje a tres misteriosos peregrinos, al lado la silla porteadora de la Hermandad y debajo frases redactadas por Mañara: “Nuestro Padre Abraham, era su ejercicio recoger a los peregrinos, y esto lo hacía con tanto celo y caridad el Santo Patriarca, que se vino a las puertas de la ciudad a recibirlos y en sus hombros les traía terneras para regalarlos. Porque sabía el servicio, que a su Señor Dios hacia en esto. A cuya imitación, nosotros nos ofrecemos en recibir a todos los peregrinos y desamparados, que vinieren a esta casa de la Santa Caridad de Jesucristo, por tener al mismo Señor servido; y llevarlos en nuestras sillas, si cayeren enfermos, a donde curen y hagan bien. Y, si fuere necesario, en nuestros hombros. Y pedimos a nuestro gran Dios baje a nuestros corazones para que, inflamados en su amor, sean nuestras obras agradables a sus santísimos ojos” 202 . La obligación de estos diputados era la de estar en el Hospital a las cuatro de la tarde en invierno y a las cinco en verano, debían entrar en el Hospital bendiciendo a Dios y sin capa y después visitar la enfermería besando primero la mano del pobre más anciano. Mañara siempre exigente, lo era con especial celo con los diputados que cuidaban a sus “pobres”, los diputados no podía descuidarse en otros compromisos “[…] es grandísima la desvergüenza querer cumplir a un tiempo con Dios y con el mundo”. Los diputados, en invierno, debían encender las chimeneas y fogones, para lo que se destinaba cada noche un haz de leña y acomodar a los acogidos cerca de la chimenea “con mucho amor, abrazándolos y dándoles la bienvenida”. 202 Se alude al episodio de Mambre, que se cuenta en el Génesis 18, 1-8. Estas tablillas aún se conservan en el Hospital de la Santa Caridad y se describen en el inventario de 1674. Libro General de Inventarios de esta Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo. Folio 17 v .ASC 1674. A los pobres recién ingresados debían de llevarlos a la enfermería y antes de acostarlos lavarles los pies y en algunos casos avisar al barbero para que los pelaran y afeitaran 203 , poniéndoles también una camisa limpia. Eran medidas higiénico sanitarias, evitando mediante la limpieza y el rasurado, la propagación de artrópodos y otros vectores que pudieran contagiar al resto de enfermos. A cada pobre se les proporcionaba una tarima con una estera de enea, su almohada de lienzo y una manta de cuatro varas y se le servía la cena, que generalmente consistía en un tazón de sopa caliente y un vaso de vino, posteriormente se les enseñaba la doctrina cristiana 204 ,reconfortando como deseaba Mañara, el cuerpo y el alma. b) Enterrar a los pobres.- Otra de las funciones de la Hermandad era la de enterrar a los pobres, misión que seguía desempeñando durante este siglo XVII. En otra tablilla similar a la anteriormente descrita se inscribían a los diputados del mes para el entierro de los pobres, en ella figuraba Tobías cargando sobre sus espaldas un difunto y una consigna de D. Miguel Mañara “El santo Tobías. Era su ejercicio enterrar los muertos de su pueblo. Fue bendito de Dios por tan santa obra. Es en la que más se muestra la caridad, porque se hace con quien no puede agradecerla. A cuya imitación, nosotros nos ofrecemos a enterrar a todos los pobres difuntos, nuestros hermanos, de dentro y fuera de la ciudad, a donde fuéremos enviados, para agradar al mismo Señor, a quien sirvió Tobías. Y le suplicamos, por el sacrificio de su bendito Hijo en la cruz, baje a nuestros corazones para que, inflamados de su amor, sea el corto trabajo que en esto padeciéremos, agradable a sus benditos ojos, con que vivifica el mundo y da vida a nuestras obras”. Estos diputados salían con frecuencia con las andas de la hermandad y su paño mortuorio, en busca de un desamparado cadáver que no tenía quien le 203 Nos hemos encontrado con innumerables apuntes contables en los Libros de Contadurías o Libranzas, en los que se especifica “por rasurar a un pobre enfermo”. 204 En la Regla de 1675 se especifica las oraciones que deben de realizar “[…] los pobres de la enfermería del Rosario, y los del Hospicio dirán la Confesión, el Pater Noster, el Ave María, Credo, y Salve, y los Mandamientos, y después un Acto de Contricción. El Sábado en lugar de dichas oraciones se dirá en reverencia de la Santísima Virgen del Rosario, y el Domingo, y Pasquas por ser días señalados al Señor, el Cántico”. diese tierra santa. Esta penosa ocupación aumentaba enormemente en los años catastróficos de hambre, riadas y epidemias 205 . Esta actividad de enterrar a los pobres ya existía en la primitiva Regla de 1661 pero Mañara añade algo más en su nueva Regla de 1675 “Los dos diputados por sus manos, sacarán el cadáver de las andas y lo enterrarán en la sepultura. Porque eso es enterrar a los muertos y lo demás es sólo acompañarlos” 206 . Mañara pretende implicar hasta el límite a los hermanos en el acto máximo de caridad cristiana, dejando su huella inconfundible en estas obras de misericordia. Para darle sepultura a estos desdichados difuntos, la Hermandad movilizaba al portero y a cinco hombres, dos para que llevasen las andas, las cuales iban cubiertas con un paño azul, una sábana blanca para cubrir el cuerpo y una almohada; otros dos para que llevasen los faroles y el quinto para que llevara el Santo Cristo, a la vez avisaba a los dos diputados de entierros de ese mes, uno se colocaba delante del Santo Cristo y otro detrás de las andas pidiendo en voz alta “para enterrar a los pobres de la Santa Caridad de Jesucristo por amor de Dios”. Esta lugubre procesión llegaba donde estaba el cadáver, los diputados recababan los datos del finado (nombre, estado civil y si había recibido los Santos Sacramentos antes de su defunción) los datos eran anotados por el portero en un libro que llevaba para estos efectos. Debían informarse también de los efectos que tenía, que generalmente solía ser ropa. En el caso que las tuviera, debían recogerla y venderla en los días posteriores, con el fin de que el dinero recaudado sirviera para ofrecer misas por su alma. Por último y como máximo acto de caridad cristiana debían amortajarlo en el caso de que no lo estuviera. Al finado lo enterraban los dos diputados en la Parroquia donde hubiese muerto, daban 168 maravedíes en concepto de derechos a la Parroquia según se indica en una carta del Provisor dirigida al Cabildo de 12 de diciembre de 205 En los Libros de Cabildo encontramos reflejados el número de entierros anuales, así en 1670 hubo 95 entierros, 99 en 1671,98 en 1672, 108 en 1673, 114 en 1674, 119 en 1675, 120 en 1676, 172 en 1677, 315 en 1678 y 353 en 1679. Libro II de Cabildos y acuerdos de la Hermandad de la Santa Caridad. ASC. 206 Regla de la Santa Caridad. Op cit cap XV p 74. 1673 207 , procediendo después con sus propias manos a bajarlo de las andas y enterrarlo, regresaban después a la Iglesia del Hospital de la Santa Caridad pidiendo limosna. Una vez en la Santa Caridad pagaban con esas limosnas a los cinco mozos 208 , dos reales al portero y lo que sobraba se introducía en el arca de los difuntos, cuya llave tenía uno de los dos diputados. A fin de mes ambos diputados contaban el dinero procedente de las limosnas que había en el arca y lo conseguido por la venta de las ropas de los fallecidos, realizando por último una especie de recibo, que según hemos podido cotejar en el Archivo siempre se redactaba de la siguiente forma: Nos nombres de los dos diputados indignos hermanos de la Santa Caridad de nuestro Señor Jesucristo, diputados que fuimos para los entierros de los pobres del mes mes que correspondiera, certificamos que en este mes ha habido número de entierros, y de las limosnas que en ellos pedimos se pagaron los derechos parroquiales, y demás gastos necesarios, y sobró importe; la cual hemos entregado a nuestro hermano Tesorero, de quien irá firmada esta relación para que conste de su recibo, y firmada también de nuestros nombres la entregamos a nuestro hermano Tesorero. 209 No obstante esta obra de misericordia tuvo algunos opositores quizás inesperados. Según podemos leer en la biografía del Padre Cárdenas, el origen de esta oposición estuvo en tres sujetos, dos eclesiásticos y otro seglar, los cuales acusaban a la Hermandad de caminar por las calles con las andas vacías, cubiertas con un paño y sin que hubiera en ellas difunto, engañando al pueblo solo para acaparar limosnas, además acusaban sorprendentemente a la Hermandad de que hubiera más delincuencia ya que los posibles ajusticiados harían más fechorías para ser enterrados con tanto boato. 207 Cabildo ordinario de 12 de diciembre de 1673. Libro II de Cabildos de la Santa Caridad. ASC. 208 La cantidad que reciben los mozos es muy variable según hemos podido constatar en varios Libros de Libranzas, posiblemente dependía de la distancia que tuvieran que recorrer. 209 Múltiples son los ejemplos que hemos cotejado de estos recibos, citaremos un ejemplo en el que se indica tanto el número de entierros, como lo recaudado: “Nos los hermanos de la Santa Charidad de Nuestro Señor Jesucristo D. Juan de Pineda y D. Pedro Tello diputados que fuimos del mes de Henero [sic] de 1684 de entierros de los pobres, enterramos treinta y dos pobres después de aber [sic] pagado los derechos y las mortajas sobraron doze reales de vellón,los cuales entregamos a Nuestro Hermano Tesorero Sr. D. Manuel Belazquez y por verdad lo firmamos en beintinuebe [sic] de febrero de este año”. Demandas. Entierros. Reinventariado. Cuentas Siglo XVII. A tanto llegó el revuelo, que el párroco del Sagrario D. Francisco Mejías escribió un manifiesto defiendo a la Santa Caridad, el cual no se llegó a publicar por la oposición del Hermano Mayor D. Miguel Mañara, el cual manifestaba que “la verdad no la han de defender hombres, que todos son mentirosos, sino la misma verdad que es Dios” 210 , el asunto acabó satisfactoriamente para la Santa Caridad ya que según el P. Cárdenas el seglar murió loco dando voces de que sería condenado sin remedio, no pudiendo sacarle de este estado ningún médico, a uno de los eclesiásticos le dio una perlesía 211 , cayendo en cama y nunca jamás se levantó y el otro murió repentinamente de un día para otro. Ante estos acontecimientos Mañara sentencia con una de sus frases lapidarias “este fin tiene quien persigue a los pobres, pues perseguirlos es perseguir a quien los cuida y hace bien” 212 . No sería la única oposición que tendría la Hermandad, si bien a esta primera se le pudiera considerar un poco absurda y falta de contenido, no pasaría así con esta segunda que tiene un poco de mayor calado, ya que en este caso se llega a chocar frontalmente con algunas parroquias. Algunos sacerdotes no veían con buenos ojos los entierros realizados por la Santa Caridad, ya que opinaban que el pueblo pensaba que ellos no se esforzaban lo suficiente por enterrar a los pobres y por eso había muchos desgraciados a los que nadie quería enterrar. Por otra parte creían que había una ingerencia de la Santa Caridad en detrimento de sus derechos y de sus legítimos ingresos parroquiales. Tras varias confrontaciones se llega a un acuerdo en el Cabildo de 11 de febrero de 1672 celebrado en la parroquia de San Bartolomé y presidido por D. Lucas Suárez de Castro abad mayor de la parroquia de San Vicente. Según hemos cotejado en un documento denominado Cuaderno de pobres de 1672 213 , se resolvió según el propio documento de la siguiente forma: 210 Cárdenas op cit p 123. 211 La perlesía es un accidente cerebro vascular con parálisis cerebral, como la hemiplejia o paraplejia. 212 Ibidem pp 19-20 213 Entierros de pobres: En este cuaderno están tres mandamientos para que nadie pueda enterrar los pobres desamparados sino los hermanos de la Santa Caridad. Acuerdo de la Universidad de beneficiados de esta ciudad a favor de dichos entierros, aprobado por el Sr.Provisor en el año de 1672: ASC. 1) Cuando la Santa Caridad avise de algún pobre difunto, la Parroquia irá hasta la casa de dicho difunto con cruz alta, sin contradicción alguna de que asista la dicha Santa Hermandad a función tan loable. 2) Si, por algún accidente, no diese lugar el tiempo para avisar y ser muy dilatadas algunas parroquias viniendo […] la Hermandad con el cuerpo del difunto […] a la puerta de dicha iglesia, se recibirán caritativamente […] y enterrarán dicho pobre. 3) […] desde ahora y para entonces, ceden y dejan lo que dicha hermandad acostumbraba dar en dichos enterramientos. 4) Y, porque sucede el morir muchos pobres en algunas casas de vecindad sin declarar el tener algunos bienes, que suelen ocultar los convecinos y, con pretexto de que es pobre desvalido, huyen de avisar a la parroquia por dicha causa y avisan a la Santa Caridad para que lo entierren, en tal caso […] corriendo su cobro por cuenta de la Santa Hermandad […] ha de ser sin perjuicio de lo que toca conforme a derecho a su parroquia. Como vemos en el anterior documento la picaresca, o tal vez la carestía económica estaba bien arraigada en esta Sevilla del siglo XVII, pues hasta se quedaban con los bienes de un pobre difunto. El conflicto quedó resuelto en los términos anteriormente expuestos, en un intento de aproximar ambas instituciones, la denominada Universidad de Beneficiados 214 solicitó ser admitida corporativamente en la Santa Caridad, presentándose la solicitud en el Cabildo de 14 de febrero de 1672, con toda cortesía se accedió a ella “atendiendo a la reverencia y amor que debemos tener a personas tan venerables y ministros de Dios nuestro Señor y al buen ejemplo que tendremos con su compañía” […] “su unión será de mucho servicio a su divina Majestad y de su honra en la que se hará a nuestros hermanos los pobres difuntos en sus entierros, pues teniendo en 214 La Universidad de Beneficiados de Sevilla fue instituida en el año 1261, llamándose sus miembros clérigos parroquiales, con un número cercano a 72 integrantes. De entre estos se formó una Congregación o Cabildo, que llamaron “Universidad de Beneficiados” compuesta por clérigos parroquiales y presidido por uno de ellos con el título de abad. El fin de esta institución fue siempre la de defender los intereses de los clérigos beneficiados de las parroquias de la ciudad. Su archivo consta de 111 unidades depositadas en el Archivo Arzobispal de Sevilla, testimoniando la actividad de la Universidad desde 1340 hasta 1870, período cronológico que abarca su documentación. Lo componen fundamentalmente actas, dotaciones, escrituras de propiedad y cuentas. todas las parroquias quien los mire en ellas con el cariño de hermanos, les harán con toda caridad sus entierros y sufragios” 215 . El acuerdo lo aprobó el Vicario General Don Gregorio de Baztán y Aróstegui el 12 de Junio de 1672 en él se indica “se guarde, cumpla y ejecute el dicho acuerdo en todo y por todo como en él se contiene” 216 . c) Entierro de los ajusticiados.- Otras de las misiones de la Santa Caridad era el entierro de los ajusticiados, esta obra de misericordia ya era recogida en la primitiva Regla de 1661, describiéndose la llamada procesión de los huesos, comentaremos algunos aspectos de esta lúgubre procesión ya que Mañara va a influir en la casi desaparición de esta procesión por parte de la Hermandad. La procesión de los huesos se debía realizar una vez al año según la Reglas y concretamente se celebraba el Domingo de Ramos, en ella se enterraban los huesos de muchos desgraciados que caían en los caminos de la ciudad bajo los arcabuces de los alguaciles o colgados de algún lugar por sentencia de la Justicia. Avisada la Santa Caridad acudían los diputados de entierros que correspondieran en ese mes y daban sepultura provisional al desdichado en el mismo sitio donde se encontrara, estas situaciones se repetían de forma continua a lo largo de todo el año. El Viernes de Pasión se extraían los cadáveres, se amortajaban los que se pudieran y se preparaban para la procesión que se iba a realizar esa tarde. A las cuatro de la tarde se reunían todos los hermanos a caballo a las puertas de la Santa Caridad y se formaba el siniestro cortejo que iba a recoger los ataúdes por los campos de la ciudad, los ataúdes con los restos de los desdichados quedaban en la Iglesia durante todo el Sábado, quedando el Domingo de Ramos reservado 215 Cabildo de 12 de febrero de 1672 . Libro II de Cabildos y acuerdos de esta Hermandad de la Santa Caridad. ASC. 216 Cabildo de 12 de Junio de 1672. Libro II de Cabildos op cit. Por otra parte y según cotejamos en el Cabildo de 10 de Julio de 1672, una diputación de los beneficiados se presentó en la Santa Caridad para agradecer el haber sido recibidos como hermanos. para realizar la solemne procesión 217 , siendo un espectáculo multitudinario como el resto de los que se celebraban durante la Semana Santa en la ciudad de Sevilla. D.Miguel Mañara no estaba muy de acuerdo con esta procesión y así lo hizo constar en el Cabildo de 10 de Enero de1666. En este Cabildo D. Juan Galindo propuso que se realizara la procesión pública para enterrar los restos de un ajusticiado que estaba en los caminos y quería que se realizara “con toda la pompa y lucimiento que ordena nuestra regla” Mañara votó en contra, el reo fue descuartizado y para escarmiento general, sus restos se colgaron en distintos caminos de entrada a Sevilla, entre ellos el de Guadaira, en el de Carmona y en el de Brenes, aunque algunos de estos restos desaparecieron antes de que la Santa Caridad se ocupase de enterrarlos, Mañara en el citado Cabildo expresó su disconformidad de la siguiente manera “ sería una cosa disconforme el hacer pompa pública solamente con dos cuartos de un hombre y materia que no sólo no dará devoción, sino será escándalo público” y aunque algunos hermanos votaron en contra, prevaleció el voto de Mañara 218 . Posteriormente en el Cabildo de 9 de Abril de 1667 se planteó transformar las varas de plata que se usaban en la procesión, en diversos adornos para el altar, se aceptó la propuesta, con la salvedad que esto no significaba renunciar a la procesión, si la oportunidad se presentaba 219 . Era pues 217 La composición y recorrido de dicha procesión viene explicada con todo detalle en los Cabildos de 24 y 26 de Marzo de 1645, siendo Hermano Mayor Don Prudencio de la Rentería, los gastos de dicha procesión ascendieron a 3.137 reales de vellón. ASC Libro I de Cabildos y Acuerdos. “[…] por la mañana solemne misa cantada con vigilia. Por la tarde la procesión que ahora marcha toda de pie, mientras dura lanzan sus plañidos de doble las campanas de la Giralda. Tras el muñidor, que va en la cabeza, siguen veinticuatro niños de la Doctrina cirios azules. Luego la fila de hermanos de la Santa Caridad con velas de a libra […] luego el alcalde Antiguo con vara de plata y en fin también el Hermano Mayor también con su vara de plata […] al fin el preste entre cuatro capellanes, todos con pluviales de luto. A hombros de hermanos de la Santa Caridad, siguen los ataúdes de los pobres. Todo acaba con el acompañamiento lucido de señores y caballeros, que se convidan para el efecto” El recorrido también se especifica “Saliendo de la Caridad, el cortejo marchaba por la pescadería y por la calle del Pescado y cruzaba la muralla por la Puerta del Arenal, seguía por la calle de la Mar y la de Génova hasta la Plaza de San Francisco, a la esquina de la Audiencia. Luego por la calle de los Chicarreros a los Mercaderes de lienzo y por el Arquillo de los Chapineros para dar en la calle de Francos. Bajaba `por Placentines hasta las Gradas de la Catedral y rodeándola entraban en el Colegio de San Miguel donde estaba la capilla para el enterramiento destinado a estos miserables”.También en la biografía del P. Granero op.cit. pp 524-525. 218 Cabildo de 10 de Enero de 1666. Libro I de Cabildos y Acuerdos. ASC. 219 Cabildo de 9 de Abril de 1667. Libro I de Cabildos y Acuerdos. ASC. misión complicada intentar cambiar la opinión de determinados hermanos, que estaban tan acostumbrados a estas lúgubres ceremonias de Cuaresma, Mañara en su Regla reformadora de 1675, suprimió todo lo ceremonioso y pomposo y la dejó que transcurriera en términos muchos más sencillos. d) Asistir a los ajusticiados.- Otra de las misiones de la Hermandad era la de asistir a los ajusticiados, la asistencia de los ajusticiados implicaba no sólo el entierro de sus cuerpos sino que también se acompañaban y reconfortaban espiritualmente, como después posteriormente desarrollaremos. En la Regla de 1661 solo se hablaba de acompañar al reo hasta el suplicio y darle después cristiana sepultura con la asistencia de todos los hermanos 220 , para Mañara era más importante el momento anterior al suplicio, debía prepararse al reo para una santa muerte 221 . La Hermandad en el caso de conocer la existencia de un reo que iba a ser ajusticiado enviaba al director o alcaide de la cárcel el dinero suficiente para que por el alma del desdichado, se le ofrecieran misas en la capilla de la cárcel durante los tres días anteriores al suplicio. 222 Asimismo se ordenaba al portero que avisara a los hermanos 223 que estaban dedicados a pedir por el alma del ajusticiado. Una vez avisados, estos iban al barrio de la ciudad que les correspondía y con una espuerta de palma en la mano iban pidiendo a voces “para hacer bien por el alma de este hombre, que 220 “Y al hermano, que no quisiere acompañar el dicho entierro o acompañar la manga o pedir limosna tocándole, se penará con una libra de cera. Cuya ejecución encargamos a la conciencia de nuestro fiscal”. Regla de 1661. Copia de la nueva Regla de la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo. Año de 1661. ASC. 221 Juan Baltasar Federigui que el propio Mañara acudió a la Cárcel Real para asistir a un reo en capilla, “[…] el cual estaba impenitente y no se quería confesar, aunque muchos religiosos se lo abían [sic] persuadido, fue á la cárcel y lo halló entre muchos amigos merendando y con grandes risadas: y que echando de allí los amigos, le habló con tanta eficacia que lo reduxo a confesarle, y á doleré de sus pecados […]. B.C.S. Capitular 57-1-12. folio 184. 222 Son innumerables los apuntes contables que hemos cotejado en los Libros de Contadurías y Libranzas, siendo el concepto “para misas de un reo en capilla”. ASC. . 223 En el siglo XVII el número de hermanos encargados de pedir por el alma de estos ajusticiados era de cuarenta. puede estar en obra tan grande porque no es su instituto, ni puede gastar lo que está dedicado para otras […] ¿Cómo quiere V.S. que nosotros sin bienes entremos en una materia, que nuestros flacos hombros no podrán llevar y que, con la grave carga, caigan a un tiempo los pobres de la cárcel, los enfermos para los hospitales, los pobres del hospicio y los pobres anegados y todos los que demás están a nuestro cuidado? El demonio , común enemigo, sabe lo que nosotros ignoramos y, según doctrina de los santos, unas veces nos aligera la carga para que nos precipitemos y otras veces nos carga tanto que nos derriba, V.S. con su grandeza, no ha de dar lugar a esta caída, ni nunca Dios lo permita, sino reparta el pan por igual a sus hijos, como lo son todos los pobres de esta república, cuyo padre y cabeza es su cabildo […]” ESTA CARTA PODRÍA IR ENCABEZANDO EL PUNTO YA QUE DESCRIBE LAS MISIONES DELA HERMANDAD. *NOTA para mis directores.. A Mañara y sus hermanos les costó una semana el rechazar la invitación del Ayuntamiento, sopesando que la carga sería excesiva y que para los pobres de la cárcel ya existían en la ciudad otras instituciones mejor preparadas, pero conociendo la personalidad del fundador esta decisión tuvo que ser una de la más duras de las que tuvo que afrontar durante su ejercicio de Hermano Mayor de esta Santa Casa. Parece que había llegado el momento de realizar la obra que tanto atormentaba la cabeza de Mañara, que era ni más ni menos que la creación de un Hospital donde recoger a los pobres y darles cobijo, cama, ropa, enseñarle la doctrina cristiana y una asistencia sanitaria momentánea. 2.4.-UNA NUEVA MISIÓN. LA ASISTENCIA HOSPITALARIA: EL HOSPITAL Y LOS HERMANOS DE PENITENCIA. 60.000 ducados. El Ayuntamiento había intentado anteriormente que esta Casa se encargara de la manutención de los pobres de la Cárcel. Ortiz de Zúñiga op.cit. p 570. Desde su posición de Hermano Mayor D. Miguel Mañara propuso al Cabildo una de sus mayores preocupaciones desde que fue admitido como hermano de la Santa Caridad 233 y es la creación de un hospicio para recoger a los pobres desamparados de la ciudad de Sevilla, así lo transmite en el Cabildo de 17 de Febrero de 1664, esta proposición consta íntegra en las actas de Cabildo, por su importancia y por la pormenorizada relación que hace, creemos que merece la pena transcribirla íntegra: “ Don Miguel Mañara, Hermano Mayor de la Santa Caridad de nuestro Señor Jesucristo, digo: que habiendo reparado, en los meses que le ha tocado el ser diputado para enterrar a los pobres, la miseria de sus muertes; como la experiencia con sucesos lastimosos lo ha mostrado la gran necesidad que padecen los dichos pobres desamparados de esta ciudad, pues los más que entierra esta Santa Caridad en los inviernos mueren sin otra enfermedad que su desnudez y miseria, por no tener, en el rigor de los fríos, camas donde acostarse y, en las lluvias de invierno, lumbre con que enjugarse; siendo estas ocasiones motivo que a los viejos y enfermos les quite la vida apresuradamente y a los sanos conocidamente los enferme. Atendiendo a que son nuestros hermanos, de la misma naturaleza que nosotros, y retratos de Jesucristo en la tierra, por cuya representación debemos con todas nuestras fuerzas socorrer las necesidades referidas. Y reparando que nuestra santa Hermandad no tiene rentas, propongo el que pidamos tanto a nuestros hermanos, como a los de fuera, socorran por amor de Dios necesidad tan piadosa, que con la limosna que Dios fuere servido de darnos se arrendará un almacén, que lo hay muy a propósito cerca de nuestra capilla. Y en él se haga una chimenea grande y se pongan las camas que más pudiéremos, que se ha de comprar cada una de tres tablas y dos bancos y una estera de enea y cuatro varas de jerga, que todo montará cinco ducados. Y, demás de las dichas camas, ha de haber otras 233 La idea de la creación del hospital ya la manifiesta Mañara en distintas proposiciones en diferentes Cabildos “[…] que los dichos pobres mendigos se recojan de noche y se les de albergue para que no padezcan mayor daño […] para lo cual, haya lumbre que satisfaga a todos y pasen lo mejor que se pueda hasta que por la mañana salgan los dichos desvalidos a buscar su comodidad. Y que suplica al Cabildo que discurra esto”. El Cabildo recibe con agrado la proposición y alaba “el intento y celo del señor Don Miguel Mañara” animándolo a que “procure su Señoría ponerle en ejecución conforme pudiere y diere lugar el estado de las cosas y vaya dando cuenta al Cabildo” Cabildo de 9 de Diciembre de 1663. Este Cabildo es unos días antes del Cabildo de elecciones celebrado el 27 de Diciembre de 1663??? 1662??? REVISAR y en el que Mañara resultó elegido Hermano Mayor. Libro I de Cabildos. A.S.C. cuatro de colchones y sabanas para que los enfermos, que nos traen para llevar a los Hospitales, mientras se llevan a los unos, los otros no se estén en el suelo, sino que tengan en qué acostarse; y, si los trajeren tarde, tengan camas en que dormir. Y así mismo se ha de comprar la mayor cantidad de leña que pudiéremos y se ha de encerrar en parte segura; y, a la oración, el portero de este hospicio, que se ha de nombrar dándole salario competente para el cuidado y limpieza; el dicho portero ha de tener abierta la puerta antes de la oración, para que los pobres se vayan recogiendo. Y luego les irá repartiendo sus camas y mantas. Y por la mañana, salido el sol, les abrirá la puerta, habiendo recogido primero todo lo que toca a las camas, que ha de estar a su cargo. Y así mismo ha de nombrar nuestra Hermandad cuatro hermanos eclesiásticos y seculares para cada mes que, con el Hermano Mayor, han de tener obligación de cuidar de los dichos pobres. Y que los que hubiere enfermos, nuestras sillas los lleven con tiempo a los hospitales, cuidando de la limpieza y aseo del dicho hospicio. Y los diputados que fuesen, en la Pascua de Resurrección, tengan obligación de llevarlos juntos al Sagrario, a que cumplan con la Iglesia. Y con esta proposición protesto haber cumplido con mi obligación en referir mi dictamen en obra tan necesaria. Y pido a todos nuestros hermanos ayuden a socorro tan común y a obra tan del servicio de Dios y de nuestra obligación y bien de nuestras ánimas” 234 En la proposición que Mañara hace al Cabildo en Febrero de 1664 demuestra que tenía las ideas muy claras de cómo quería que fuera su hospicio, organización, estructura, funciones, costo y hasta las nuevas figuras de hermanos estaban grabadas en su mente. Era de suponer que con la fuerza con la que irrumpió en la Hermandad y sus ansias de construir el hospicio, este estuviera concluido unos meses después de su proposición, pero no sería hasta finales de año cuando se inaugurara. El motivo del retraso fue doble, por un lado diversas misiones que realizó para el 234 Libro I de Cabildo y acuerdos. Cabildo de 17 de Febrero de 1664. Cabildo municipal y por otro lado las presuntas reticencias por partes de algunos hermanos a la apertura del hospicio. En cuanto al primero queda perfectamente documentado en el Archivo Municipal, concretamente en los Libros de Actas Capitulares. D. Miguel aunque volcado ya en la Santa Caridad no pudo dejar de atender diversas misiones que le encargó el Cabildo de la ciudad, así tenemos constancia documental que a finales de Enero de 1664, el Cabildo Municipal le encargó formar parte de una comisión para arreglar un asunto relacionado con el gremio de vinateros, concretamente un conflicto de calidades y precios de diversos vinos. La comisión no terminó de tomar una resolución, siendo Mañara partidario de “separar las tabernas según precios y vinos, para evitar fraudes y especulaciones” 235 . La decisión se dilató en el tiempo, llevaba Mañara sólo un mes de Hermano Mayor y esta misión retrasó su autentica obsesión que es la apertura de su hospicio. No sería la única misión que le encargó el Ayuntamiento, en Mayo de 1664 formó parte de una comisión relacionada con el aprovisionamiento de granos y pan para la ciudad. Esta comisión estaba formada por seis caballeros veinticuatros, los cuales eran elegidos por votación. El resultado de esta votación ha quedado reflejada en las Actas Capitulares, Mañara fue uno de los más votados, ya que obtuvo 16 votos, 17 fue los que obtuvo D. Pedro Caballero y 15 D. Juan Antonio de Andrade, obteniendo los demás miembros mucha menor cantidad de votos 236 . No sabemos en que terminó dichas reuniones debido a lo escueto de la información que ofrecen las Actas de Cabildo, si sabemos en cambio que los miembros de la comisión debían de reunirse todos los días en casa del Asistente D. Pedro Megía de Tovar, Conde de Molina, para determinar “todo lo necesario al buen cobro de este negocio” y que tenían autorización para pasar a la vía ejecutiva sin dar noticia previa al Cabildo. La apertura del hospicio se realizó el día 1 de septiembre de 1664 y según nos indica el P. Granero fue el “humilde” Mañara el que barrió con sus propios 235 Libro de Actas Capitulares. Escribanía primera. Tomo 68. Cabildo de 28 de Enero de 1664. A.M.S. 236 Ibid. Tomo 140. Cabildo 7 de Mayo de 1664. A.M.S. brazos el hospicio. “[…] poco antes de su apertura él mismo con su sobrino el Marqués de Paradas y su paje Pérez de Velasco barrieron y asearon cuidadosamente el local” 237 . Las ansias de Mañara para que el hospicio estuviera terminado antes de que llegara el general invierno estaban cumplidas. El segundo motivo del retraso fue una supuesta reticencia de los hermanos para la construcción del hospicio, pero en las actas de Cabildo cotejadas no hemos encontrado ninguna resistencia, sin embargo el P. Granero indica que “Mañara no retrocedió en su buena obra, a pesar de los murmuradores y descontentadizos que no faltan nunca” 238 . Por otra parte y tras consultar en la Biblioteca Capitular Colombina la obra de Juan Baltasar Federigui en la que alaba las virtudes y hechos extraordinarios en la vida de Mañara, cotejamos que también hace referencia a alguna oposición a la creación del hospicio ya que según Federigui algunas personas consideraban que aquella era una magnífica manera de fomentar la vagancia de los pobres, ya que “asegurada una cena elemental y una noche sin frío no querían más los vagos para prolongar indefinidamente su pereza” 239 . También la Positio cita reticencias por parte de los hermanos a la creación del hospital, remitiéndose a los Cabildos, pero insistimos que esta supuesta oposición no queda reflejada documentalmente en las actas de Cabildo. A principios de 1665 D. Miguel presentó un reglamento para el hospital, siendo esta la primera vez que cotejamos documentalmente el término hospital. Mañara en el Cabildo de 10 de Enero de 1665 exhortó en nombre de Dios a los hermanos a que secundaran su proposición: “ […] en nombre de Dios todopoderoso, que crió el cielo y la tierra y por nuestra salud bajó a redimirnos, siendo pobre, disponemos y determinamos que se 237 Granero.op.cit. p 355 238 Ibid.p 355. 239 Federigui, Juan Baltasar. Conde de Villanueva. Deposición para la probanza de la vida, virtudes y casos maravillosos del venerable siervo de Dios D. Miguel Mañara Vicentelo, caballero del orden calatrava, Hermano Mayor que fue de la Santa Caridad de Jesucristo. B.C.C. 57-1-12. P 191. haga un hospital, para que ya no tengan estos pobres lo que nuestra caridad y amor les desea, gocen siquiera lo preciso y necesario para pasar la vida […] 240 Mañara redactó un reglamento para el hospital, que después quedó recogido y absorbido en la Regla de 1675, pero para dar estabilidad definitiva a la obra hospitalaria faltaban todavía dos cosas: la ratificación por parte de la autoridad competente del reglamento y la unión estatutaria del Hospital con la Hermandad. La aprobación definitiva del reglamento la realizó el arzobispo D. Antonio Paino, el cual había tomado posesión de su cargo el 5 de diciembre de 1663, tres semanas antes que D. Miguel fuera elegido Hermano Mayor 241 . El arzobispo dio su beneplácito tanto al reglamento como a la obra através de su provisor el 16 de Enero de 1665. Más complicado parecía ser la segunda, unir de forma estatutaria e indisoluble la hermandad y el hospital. Mañara pretendía que la obra hospitalaria no fuese flor de un día y que sobreviviera a sus fundadores. La hermandad ya tenía asignadas sus misiones, con el agravante que sus estatutos y reglas habían sido aprobados hacía muy pocos años por las autoridades eclesiásticas,por lo que no debían renovarse tan pronto . D. Miguel encontró un resquicio legal en la regla de 1661, la cual en su capítulo XXXII solicitaba a las autoridades eclesiásticas, que se facultara al Cabildo a “quitar y poner en todo lo que pareciese convenir al aumento, buena administración y gobierno de esta Hermandad y obra pía, guiándolo siempre al mayor servicio y gloria de Dios nuestro Señor” 242 . Basándose en esta facultad que otorgaba el capítulo XXXII, el Cabildo de 10 de Enero 1665 consiente en que el hospital quede unido a la Hermandad y fuese tenido como una obligación reglamentaria, pues que mayor gloria a Dios que cuidar de sus hijos los pobres enfermos. a) ASISTENCIA HOSPITALARIA 240 Libro I de Cabildo y Acuerdos. Cabildo 10 de Enero de 1665. A.S.C. 241 El Arzobispo D. Antonio Paino sucedió al austero franciscano D. Pedro de Urbina y según Ortiz de Zúñiga “el obispo recién llegado encontraba estrecho e incómodo su palacio y se embarcó en la empresa de convertirlo en la fábrica suntuosísima que se admira”. Ortiz de Zúñiga. Op. Cit p 776. 242 Reglas de la Santa Caridad de 1661. Cap XXXII op.cit. A.S.C. La asistencia hospitalaria que se impartía en el hospital en esta Sevilla del siglo XVII la podríamos resumir en una frase de Mañara “ el que pidiere misericordia halle misericordia” y en esta Sevilla decadente eran muchos los que pedían ayuda y misericordia, si nos atenemos a lo recogido en las “Memorias de las cosas que han sucedido en esta ciudad de Sevilla y de otras cosas antiguas dellas” nos podíamos imaginar y aun más creer la procesión que se celebró en nuestra ciudad el 13 de Abril de 1636 en la que participaron “más de 20.000 pobres mendigantes” en este documento indican que muchos mendigaban por pura vagancia “estando buenos y con fuerzas para servir y trabajar, con el cebo y codicia de las limosnas que se hacen y dan en esta ciudad, no quieren trabajar, ni servir y así andan a bandadas y en cuadrillas corriendo toda la ciudad” 243 El Hospital de la Santa Caridad era como nos indica el profesor Carmona, un hospital del Antiguo Régimen que se dedicaba a dar cobijo, comida y lumbre, así como a dar una reconfortante asistencia espiritual a sus acogidos. El hospital acogía a todos los pobres varones que acudiesen a sus puertas reclamando ayuda. Su misión inicial fue dar cobijo por la noche a los pobres durante los crudos días de invierno, aunque más tarde y debido al gran número de pobres que se concentraban en sus puertas, se convirtió en un refugio abierto el resto del año, donde se ofrecía una modesta refección, generalmente una sopa caliente y un vaso de vino 244 . Para realizar esta misión de acogida la Hermandad disponía de dos diputados cada mes, similares a los que ya contaba la Hermandad para otras obras. Los diputados cargaban con la responsabilidad de que todo marchara conforme a lo dispuesto en el reglamento, siendo Mañara tremendamente exigente con el trato que se le otorgaba a los acogidos “[…] Bueno es hospedar los peregrinos, y cuidar del regalo y alivio de los enfermos; pero servirles con humildad en 243 “Memorias de las cosas que han sucedido en esta ciudad de Sevilla y de otras antiguas dellas. 1639- 1676”.59-1-5. Manucritos. B.C.C. 244 En relación con el vino,numerosos son los apuntes contables que aparecen en los libros de Contaduría, cosa completamente razonable, ya que era el principal sustento de los acogidos. El vino se compraba por arrobas y solía ser el Hermano Mayor el que daba la orden de pago: “ Mande vmd. Sr Antonio de Lemus, dar a Don Diego de Mendoza mil y doscientos reales por el valor de cien arrobas de vino, que compró para los pobres del hospicio. Fecho en 17 de Junio de 1675. Son 1200 reales de vellón. D. miguel Mañara”. Libro de Cuentas y visita de la Hermandad de la Santa Caridad de Jesucristo sita en la Resolana del río de esta ciudad de Sevilla. ASC. público y en secreto es de mayor estima delante de Dios […]” 245 . Estos diputados estaban en el hospital a las cuatro de la tarde en invierno y en verano a las cinco. Una vez dentro del hospital, bendecían el nombre de Dios en voz alta, se quitaban sus capas y todo signo de opulencia, y besaban la mano del pobre más anciano, en señal de completa humildad. En el caso de que trajeran a un pobre que estuviera enfermo, después de salir a recibirlo, lo bajaban de su cabalgadura con sus propios brazos y lo llevaban hasta el hospital y antes de acostarlo en la cama, le rasuraban el pelo y la barba, le ponían una camisa limpia y le lavaban los pies y se lo besaban. 246 Estos eran los encargados de acoger y acomodar a los pobres, el ejército de Mañara para combatir la pobreza. A cada uno de estos pobres se le asignaba una tarima con una estera de enea, una almohada de lienzo y una manta de cuatro varas para que se abrigaran, y reservaban el mejor lugar para los enfermos, ancianos e impedidos. También disponían de una chimenea con la que entraban en calor, a la que se destinaba cada noche como mínimo un haz de leña, aunque se podía aumentar si las condiciones ambientales lo demandaban. Tras estar ya reconfortados corporalmente, llegaba el momento de alimentar su espíritu, después de calentarse recibían el sacramento de la confesión, y es que muchos llegaban en tan mal estado que morían la misma noche del ingreso. Posteriormente llegaba el momento de la oración, se rezaban las oraciones recogidas en las Reglas de la Hermandad: la confesión general, el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo, la Salve, los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia, y terminaban siempre de la siguiente forma: “Estas oraciones, que hemos rezado, ofrecemos a la sagrada Pasión de nuestro señor Jesucristo, por el estado de la santa iglesia, paz y concordia entre los reyes y príncipes cristianos, victoria contra los infieles y por los que están en pecado mortal y por las benditas ánimas del purgatorio y por todos aquellos que hoy nos han dado limosna y por los bienhechores de esta Santa Casa y por todos nosotros, que su divina Majestad nos dé buena vida y buena 245 Regla de la Santa Caridad 1675. Exhôrtacion á nuestros Hermanos. [sic] Cap II p 14. 246 “[…] Y crean que mientras esto hacen Dios nuestro Señor les está echando su bendición”. Regla de 1675. Cap XVI p 76. muerte y nos deje acabar en su santo servicio para que, muriendo en gracia, merezcamos verle en la vida eterna. Amén” 247 . Después a cada acogido se le daba una sopa caliente y un vaso de vino durante un máximo de tres días y una comida extraordinaria en las “cuatro pascuas” (Navidad, Epifanía, Resurrección y Pentecostés), abandonaban el hospital a las siete de la mañana en invierno y a las seis en verano. La puerta del hospital se abría una hora antes de la oración y los diputados previa advertencia, tenían potestad de despedir a los escandalosos y a los que crearan mal ambiente. En definitiva el hospicio cogió aire y auge, consolidándose y nadie mejor que Mañara para indicarnos su funcionamiento durante los casi tres años que llevaba funcionando. Así en el Cabildo de 9 de Enero de 1667 Mañara realizó una síntesis de lo conseguido hasta entonces a favor de los pobres: “Don Miguel Mañara, indigno hermano de la Santa Caridad de nuestro Señor Jesucristo, digo: que habiéndome nuestro Señor Jesucristo tomado por instrumento, por su infinita bondad y misericordia, para la fundación de nuestro Santo Hospicio, porque le doy infinitas gracias; en cuya obra la experiencia nos ha demostrado, en los breves días de su fundación, la voluntad de nuestro Señor Dios así en la cantidad de limosnas, que sin trabajo humano la providencia suya nos ha enviado, como en las muchas obras de caridad que manifiestamente en él se han visto, pues no ha tres años que se abrieron aquellas dichosas puertas, pasan más de tres mil pobres los que se han recogido, más de veinte difuntos los que se han muerto con sus sacramentos, multitud de enfermos que han estado recogidos mientras se conseguía se recibiesen en los hospitales, mucha cantidad de ropa que se les ha dado de limosna, por la ocasión de verlos tan desnudos y necesitados, satisfaciendo sus hambres así a los que llegan peregrinos como a los enfermos que se quedaban dentro. Cuidando juntamente de curar los llagados, todos los que no eran capaces de curar en el Hospital; y no contentándose juntamente de cuidar sus cuerpos con fervorosa caridad y amor, cuidaban nuestros hermanos de sus almas, enseñándoles el camino de la salud, que es nuestra Santa Ley Católica, 247 Ejercicios que tiene la Hermandad de la Hospitalidad de Nuestro Señor Jesucristo. P 40. A.S.C. con grande aprovechamiento suyo y amor nuestro […]” 248 Este primer hospicio se hizo estrecho y pequeño para la gran cantidad de peregrinos que iban llegando a sus puertas, ya que si creemos lo que decían del año 1677 en Sevilla tuvo que ser realmente calamitoso: “[…] fue el año más malo que se â visto, pues ubo malísima cosecha, temores de peste, desgracias de muertes repentinas y avenidas del Río Guadalquivir y no faltaron las guerras. Dios Nuestro Señor se compadezca de nosotros.” 249 A los ya archiconocidos pobres y menesterosos que deambulaban por nuestra ciudad en ese terrible año de 1677, se le unieron los restos del ejército que tras la paz firmada con Portugal el 13 de febrero de 1668, se acercaban a nuestra urbe. Mañara ante esta afluencia masiva de pobres, propuso en el Cabildo de 8 de Junio de 1670 que se arrendara otro almacén contiguo al que ya utilizaban, doblándose el espacio primitivo 250 . El ingente número de pobres que afluían al hospicio buscando comida y protección, unido al ansia de Mañara por aumentar su obra, hace que sólo dos años más tarde, intentara alquilar otro almacén, lo cual propuso en el Cabildo de 10 de Enero de 1672 251 , en este Cabildo hubo un hermano anónimo que se ofreció a costear todo lo relativo a la ampliación que se proyectaba y si creemos al Padre Granero, era el propio Mañara el que puso su fortuna para este empeño. Como hemos comentado, el número de pobres que buscaba alimentos y la protección nocturna del hospicio aumentaba de manera exponencial, pero también aumentaban los enfermos que se presentaban o eran llevados hasta el hospicio. Para acogerlos provisionalmente hasta tanto pudieran ser trasladados a los establecimientos sanitarios que les correspondieran por sus dolencias (los hospitales sevillanos estaban especializados en el tratamiento de determinadas afecciones) se crearon unas determinadas camas separadas de las demás, a estos pobres enfermos, es lo que se denomina en muchos documentos como 248 Libro I de Cabildos y acuerdos. Cabildo de 9 de Enero de 1667. A.S.C. 249 “ Memorias de la cosas que han sucedido en Sevilla y de otras cosas antiguas dellas” 84-7-21. B.C.C. 250 “[…] Como nuestro Señor tan a manos llenas es servido enriquecer esta casa con tantos retratos suyos como pobres envía a nuestro Hospicio, ha crecido el número de suerte que ya no caben en el que hoy tenemos. Y así es fuerza corresponder a los favores que recibimos de la poderosa mano de Dios, ensanchando a sus pobres, en que cómodamente se puedan recoger […]”. Libro I de Cabildos y acuerdos. Cabildo de 8 de Junio de 1670. A.S.C. 251 “[…] Por haber habido noches el año pasado, en que han acudido al socorro de nuestro hospicio más de quinientos pobres […]”. Libro I de Cabildos y acuerdos. Cabildo de 10 de Enero de 1672. 32 En la actualidad, cuenta la Hermandad con ……. inmuebles urbanos, ……… rústicos, ……… herencias….. usufructos…… donaciones….. Actualmente la Hermandad de la Santa Caridad recibe una ayuda pública casi simbólica, comparándola con el ingente empeño de su función asistencial. En honor a la verdad, y sobre todo en honor a la esencia y espíritu de Mañara, pensamos que los principios cristianos, que inspiran tanto a Directivos como Benefactores de la Santa Casa, chocarían frontalmente con cualquier actitud de dependencia o solicitud de favores públicos o ayudas, y de estar solicitándolas o aceptándolas. Tras muchas conversaciones con los hermanos rectores, pensamos que los propios principios morales y éticos de la Institución, aparte de la propia dignidad personal de sus Benefactores, quedarían desvirtuados de cara a la auténtica concepción de la caridad que se practica, y de la solidaridad humana, que inspira esta monumental empresa cristiana. Esas ayudas, comparadas con el ingente presupuesto de las necesidades de ambas instalaciones, la Casa-Hogar y Montequinto, son irrisorias y apenas alcanza a un…….. %. Y la mayoría de estas ayudas se derivan para la Casa de Montequinto, en este caso por parte de la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía, y en concepto de proyectos de rehabilitación de los enfermos psicofísicos. Y la que viene del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (I.A.P.H.), para la Capilla de San Jorge en concepto de rehabilitación arquitectónica y estructural 43 . e) APORTACIONES EXTRAS Y ANÓNIMOS En una actividad tan compleja como es la de asistir a casi noventa personas mayores de edad, entre Residentes y Acogidos en la “Casa Principal” de la Calle Temprado y de Montequinto, es comprensible admitir que arroje pérdidas. Sobre todo si se trata de gestiones sin fines de lucro, cuyos resultados de ejercicios anuales no pueden ser otros sino números deficitarios. Biblioteca Capitular Colombina, “Relación de lo que pasa en la Cárcel de Sevilla en 3 Partes”, 82-3-38, 1ª Parte, Ficha 25 43 ¡¡¡OJO!!! Referir aquí datos si no los dan. 33 Esas cifras negativas las absorben, como queda dicho, la masa societaria en la medida de sus posibilidades, sin recurrir a organismos oficiales, ni a grandes colectas públicas, ni verbenas, ni a ventas papeletas como está acostumbrada esta ciudad con otras Hermandades. Los Hermanos cubren los déficits de manera callada, sin ruidos ni cacareos, cumpliendo los designios cristianos que marcan sus principios. Y si no, como ellos dicen, será “la mano de Dios y la sombra de Don Miguel”, o “la oración ante el Santísimo Sacramento” o “la petición a los pies de la tumba de Mañara”, las que pongan remedio de inmediato. Es en boca de un hermano “¡sorprendente que nunca le ha faltado a la Casa los auxilios de ambos a través de más de 300 años de existencia! En ocasiones de escasez de dinero y apreturas financieras, es donde verdaderamente se ponía a prueba la fe y el tesón cristiano, y en muchos casos según los hermanos ha surgido la mano milagrosa que saca del atolladero a la Santa Caridad. En algunos casos se ha “tirado” del tesoro patrimonial, al que se ha recurrido muchas veces en momentos de asedios financieros y de falta de liquidez, el valor del oro, la plata o la gema preciosa utilizada, o la hipoteca pedida sobre una propiedad, sería restituida nuevamente y en algunos casos con creces. Según testimonios verbales recogidos por estas investigaciones, los hermanos no tienen otra explicación sino la supraterrenal, que a problemas insolubles y a momentos de aprieto angustiosos, hayan surgido de manera inesperada la solución insólita o el remedio salvador que ponga fin al problema del momento 44 . 44 Un Hermano, que pidió conservar su anonimato, reveló a estas investigaciones un caso cuanto menos curioso. En época reciente (no se cita fechas para respetar la confidencialidad) un Banco, urgido a su vez por la cúpula administrativa, apremiaba severamente a la Hermandad ante una deuda hipotecaria, que no había podido ser cubierta por falta de fondos. El Hermano, a quien competía el asunto, había tocado cuantas puertas pudo para solucionar el acoso, realizando todo tipo de esfuerzos sin resultados. Ensimismado en su problema, se dijo para sí, que la única puerta que no había tocado era la del Sepulcro de Mañara. Se fue a la Cripta, que está debajo del magnífico Altar de Falconete y Roldán, oró y “le contó” a Don Miguel en la peligrosa tesitura que estaba “aquello”, que él había fundado. Salió al patio, tras media hora de meditación y peticiones, y allí estaba esperándole un administrativo. La noticia no podía ser más satisfactoria. Los Directivos del Banco que apremiaba había llamado a la Santa Caridad dando la noticia de que “no se preocuparan porque ya estaba solucionado el problema, unas acciones que pensaban la Hermandad que no valían nada, habían multiplicado su valor al ser las necesarias por una fuerte firma para alzarse con la mayoría absoluta de una fusión entre entidades” 34 f) DEMANDAS EN LA PUERTA SAN MIGUEL-CATEDRAL Como muchas otras actividades, normas y costumbres dentro de la Institución, ésta de solicitar limosna en la Puerta de San Miguel de la S.I. Catedral todos los Domingos, Festivos y de Precepto, pervive desde hace más de 300 años. Los Diputados de Mes para esta tarea, acompañados de un Residente de la Casa-Hogar, en sitio bien visible en dicha entrada a la Catedral, colocan una mesa, sobre la que destaca el crucifijo emblemático de la Caridad, y una cesta de mimbre. Allí depositan los fieles y piadosos cristianos sus limosnas, que tendrán, como todas ellas, el mismo destino: afrontar los gastos de mantenimiento de la Santa Casa, recibiendo a cambio, si quieren, una estampa de D. Miguel 45 . g) LIMOSNAS EN ENTIERROS Otra entrada que experimentan las arcas de la Santa Caridad son las limosnas que se obtienen en los entierros, que se celebran tanto en la Iglesia de San Jorge, como en la Capilla del Cristo de la Casa-Hogar. En uno y en otro lugar, con ocasión de las honras fúnebres celebradas tanto a Hermanos, como a Residentes y Acogidos, son ocasiones propicias para solicitar la ayuda. Aunque las sumas en este tipo de colectas, al igual que algunas otras, hoy día “no sacan de pobres a los pobres” como dicen algunos hermanos, ni a la Institución le suponen soluciones de grueso calibre, la Casa mantiene viva esta práctica por dos razones. Que la limosna siga siendo el acto solidario que simboliza y que su ejercicio dé sentido, a través de la caridad practicada, a la verdadera “razón social” de la Institución, pues no en vano se denomina Hermandad de la Santa Caridad. 45 “Estatutos de la Hermandad de la Santa Caridad”, Gráficas San Antonio, Sevilla, 1997, Título V, Régimen Económico, Capítulo Primero, Recursos Económicos, Artículo 90-3, P.78 35 De otro lado, pedir limosna es un ejercicio de humildad, y los hermanos deben de seguir el ejemplo que marcó D. Miguel y todos los Benefactores, que le siguieron y le siguen, saliendo públicamente a pedir por las calles, y en los entierros. Antiguamente estas colectas se hacían no sólo en las propias honras fúnebres por los difuntos en la Iglesia, sino en las procesiones que se formaban para acompañar a los restos de Hermanos o residentes a las tumbas y, también a reos condenados a muerte, al patíbulo o al paredón, y posteriormente a los cementerios 46 . h) OTROS INGRESOS Existen otras entradas por concepto de Cultos, referidas exclusivamente a la Iglesia de San Jorge como por ejemplo son las bodas que se celebran en ella, bautizos, celebraciones de Misas especiales, etc. Las Exposiciones monográficas o colectivas, que se organizan en su Sala de Certámenes, de cualquier orden artístico o cultural , también producen algunas entradas, por lo general exiguas que no significan mucho ante los presupuestos generales. Esos actos suelen ser organizados por terceros pagando un canon a la Hermandad. Por último, sin que tampoco se traduzca en importantes entradas, que palien o incidan en su economía interna, están los préstamos externos de sus obras de arte. Son ocasionales y no todas las solicitudes son satisfechas, tratándose de la seriedad del organismo de cultura o institución pictórica, que organice esas Exposiciones 47 . 5.- ADMINISTRACIÓN No obstante que al Cabildo de Gobierno le corresponde la buena marcha y administración de la Casa, y aunque también los más importantes empleos y 46 “Estatutos de la Hermandad de la Santa Caridad” op.cit. Título V, Régimen Económico, Capítulo Primero, Recursos Económicos, Artículo 90-4, p.78 47 Poner aquí algunos datos…… 36 oficios se hallen interconectados para gestionar cumplidamente objetivos y fondos de la Institución, el Cabildo puede nombrar un Administrador que se ocupe de manera específica y concreta de esa materia. El Cabildo por boca del Hermano Mayor nombra un Administrador, en muchos casos de manera temporal, para que administre los bienes y, a la vez, se dedique por entero a la organización interna de la Casa. Sin embargo, en la administración de la hacienda de la Hermandad pueden también intervenir dos de los Diputados de mes, que sean designados para este fin, de acuerdo siempre con la legislación canónica y civil 48 . a) DIRECCIÓN Curiosamente los Estatutos vigentes no hacen mención a la existencia de un Director, pero el Reglamento de Régimen Interno, taxativamente habla de este cargo. Determina que el Centro tendrá un Director “con los requisitos que la Ley establece” 49 . Actualmente el cargo lo ocupa una Psicóloga, acompañada por una Auxiliar de la Dirección, que la suple y auxilia en aquellas tareas, que no requieren una toma de decisiones ejecutiva o determinante. La Dirección tiene línea directa con el Hermano Mayor o sus Tenientes por defecto, y sus funciones específicas, entre otras, son las siguientes: - Supervisar y valorar las solicitudes de ingreso e informar al Hermano Mayor sobre la posibilidad y procedencia de las mismas. -Organizar y distribuir el trabajo diario de acuerdo con las necesidades del Centro. -Solicitar directamente o a través de Administración los pedidos de abastecimientos necesarios. -Organizar y controlar el trabajo desarrollado por el personal al servicio del Centro y por los servicios contratados. 48 “Estatutos de la Hermandad de la Santa Caridad”, op.cit.Título V, Régimen Económico, Capítulo Segundo, Administración y Disposición de Bienes y Derechos, Arts. 93 y 94, P.79 49 “Reglamento de Régimen Interior de la Casa-Hogar o Residencia de Calle Temprado, nº 3, de Sevilla, Capítulo II, Del Gobierno de la Casa-Hogar, Art. 8, Sobre la Dirección, P. 2 37 -Organizar los servicios de asistencia médica y farmacia, tanto internos como externos, designando a personal cualificado que estará al frente de cada uno de los departamentos de Farmacia y Servicio Médico. b) EMPLEADOS, AUXILIARES Y EQUIPO HUMANO Para que la Dirección pueda realizar con normalidad y fluidez las tareas asignadas anteriormente cuenta con un equipo de trabajo que está bajo su control. Todos ellos es personal contratado y especializado cada uno en su área. 1 – CONTABLES Y OFICINISTAS Los asuntos contables son manejados por un Despacho especializado, integrado por Economistas, Administradores y Contables, todos ellos expertos en la conducción y manejo de centros hospitalarios y sanitarios. 2.-CELADORES Y CUIDADORES El colectivo de Residentes y Acogidos, que está bajo el techo de la Casa-Hogar, según conversaciones mantenidas con ellos, recibe a entera satisfacción el trato y asistencia que requiere cada caso. Tanto los que no puedan valerse por sí mismos, como los no dependientes, TODOS reciben la asistencia adecuada a sus posibilidades o exigencias diarias, semanales o periódicas. Este personal contratado que tiene empleado la Institución de forma directa para estos fines proporciona una atención personalizada consistente en: movilización para los que no la tengan cuantas veces lo precisen al día; aseo personal diario, incluido baño; vestir y desvestir a los imposibilitados y darles de comer; varios cambios de ropa interior al día; traslados a su cuarto en horas de descanso; cambio de lencería cuantas veces se precise; traslado de ropa sucia y limpia a habitaciones; arreglo de uñas, asistencia alimentaria, vestimenta, lencería, ocio, movilidad…….. 38 Este Sector está a cargo de un Coordinador General de Servicios, y bajo su control están los dos turnos, que hay establecidos……. de….. a …….de día, …… de noche En la actualidad son ……… los Celadores, y………. los Cuidadores 3.-LAVANDERÍA Esta área comprende no sólo la limpieza diaria de cuanta ropa de lencería y vestimenta precisen los Residentes, sino que atiende también al correspondiente planchado. Es también de su incumbencia el arreglo general de toda la ropa lavada, es decir, zurcir, abotonar y etiquetar toda la ropa, para que los residentes tengan sus propias vestimentas y no se confunda unas con otras. Para los acogidos existe un pequeño stock de vestimenta, consistente en una especie de Bolsín de uso gratuito con ropa interior y lo indispensable para vestir como pueden ser camisa, chaleco y abrigo. En este Departamento hay actualmente ….. personas 4- PELUQUERÍA Para cumplir con la normativa interna de que todo Residente debe presentar buena apariencia y cuidar de su propio aseo personal, la Casa-Hogar dispone de forma gratuita, por supuesto, como todos los servicios que dentro de ella se prestan, de un local de Peluquería propio. Es una sola persona quien lleva a cabo esta tarea y, excepto sábados, domingos y días de precepto, atiende el normal desarrollo de sus funciones, como son el afeitado y el pelado, aunque es frecuente que el residente quizás por coquetería abandone la Casa y proceda a pelarse en peluquerías cercanas a la Institución. OTRAS ACTIVIDADES DE LA CASA Actualmente la Hermandad publica un Boletín con una periodicidad mensual donde se informa a los Hermanos del calendario de Cultos para ese mes, aparte de diferentes artículos de estudio sobre las Imágenes ubicadas en la Iglesia de San Jorge y alguna cita o episodio de la vida de Don Miguel Mañara. 39 c) OTROS SERVICIOS CONTRATADOS Bajo el control y supervisión directos de la Dirección se encuentran también los Servicios Contratados, que la Hermandad sostiene para la normal desenvoltura de sus actividades internas y corresponden concretamente a las áreas de alimentación, limpieza y seguridad. 1 – Seguridad y Portería Corresponde a este sector la vigilancia directa de la Puerta Principal, que controla no solo la libre entrada y salida de aquellos Residentes y Acogidos, que cuenten con su plena facultad física de movilizarse en la calle, sino el flujo del turismo diario y visitantes de la Institución. A su cargo está el sistema de alarma general de las Dependencias Históricas, Artísticas y Administrativas, y en cierto modo son los responsables de la total seguridad del Centro. Son 3 los turnos de vigilancia, dos diurnos y uno nocturno. 2 – Cocina La Institución, a pesar de contar con instalaciones propias para la manipulación y conservación de alimentos, tales como local, cocinas, refrigeradores, almacenes y demás aparatos, tiene este servicio dado a terceros mediante la modalidad de catering. Son los dietistas y expertos nutricionales propios los encargados de fijar los menús, de acuerdo a normas universales del ramo nutricional y gerontológico. Normalmente el servicio lo llevan a cabo 1 Cocinera principal, 2 Auxiliares y 2 Ayudantes. Y como deber más próximo, además de la buena disposición, aseo y condimentación de los alimentos, está el de tener los menús programados a las horas previstas en los dos turnos establecidos para los Residentes y los Acogidos, existentes en cada comida, excepción hecha del desayuno que es un solo turno. 40 3 – Limpieza El aseo y la limpieza que en Hospitales y Residencias es de capital importancia, en la Santa Caridad se lleva a cabo con toda exigencia y puntualidad. Para ello, la Institución ha optado por contratar a terceros este servicio, que abarcan todas las áreas comunes, particulares y también las del público. A diario son limpiados y desinfectados salones, pasillos, comedor, cocina, enfermerías, aseos, ascensores y las habitaciones tanto individuales como las compartidas. La limpieza implica no sólo el barrido, sino el lavado y desinfectado de todas las áreas. En la actualidad la Empresa encargada de este servicio tiene empleadas a diario ….. personas. 6.- SERVICIOS SANITARIOS Y ASISTENCIALES Aparte de la atención personalizada con que cuenta cada Residente y Acogido en las áreas específicas de alimentación, limpieza de áreas comunes, aseo personal individualizado y demás atenciones, existen en el Centro los siguientes Departamentos: a) ENFERMERÍA A fin de atender debidamente a los internados del Centro, éste cuenta con una Enfermería de primer orden, para los casos de atenciones permanentes o temporales. En su habitáculo dispensan consultas médicas todos los profesionales de la medicina, que se alternan en sus diversas especialidades para asistir de manera regular o periódica, permanente o esporádica a los casos específicos. Previa a esta dependencia está la antesala, o pequeña sala de espera, y se intercomunica primeramente con un espacio para reconocimientos y 41 atenciones primarias, dotado igualmente del equipo necesario para el efecto. A continuación, está un quirófano de segundo orden, que permite realizar, si así exigieran las circunstancias, operaciones quirúrgicas primarias. Es de destacar que los aparatos quirúrgicos y médicos de esta última dependencia eran los que funcionaron en la Enfermería de la Plaza de Toros Maestranza de Sevilla, que dirigió por tantos años el Dr. Ramón Vila. Todos ellos fueron donados por la Real Maestranza de Caballería, propietaria del coso taurino. b) BOTICA El botiquín farmacéutico se encuentra separado del resto de instalaciones custodiado y vigilado por el farmacéutico, dispone de gran cantidad de stocks de medicamentos, utilizando métodos de dispensación individualizada (venalink R ). Los medicamentos se encuentran en estanterías metálicas alejados de la luz y la humedad, estando las sustancias estupefacientes guardadas bajo llave y cuya única copia posee el farmacéutico. CONSULTAR SI EXPLICAMOS SU FUNCIONAMIENTO ¡¡¡ILEGAL!!!………………… …………………. …………………… …………………. ……………………. ……………………. c) PRIMEROS AUXILIOS E INTERVENCIONES MENORES Como se ha indicado anteriormente la infraestructura de la Enfermería y sus dependencias anexas está capacitada para realizar atenciones de primeros auxilios, emergencias e intervenciones elementales. d) HOSPITALIZACIÓN Para aquellos casos en que el traslado a un Hospital de un Residente o Acogido no sea necesario, porque su estado no lo necesite, pero que no puede o no debe de quedarse sólo en su habitación el Centro cuenta con tres 48 ajustándonos a los principios cristianos que ancestralmente superviven dentro de la Casa, y considerando la condición de sus Hermanos, cristianos practicantes y fieles creyentes, lo lógico sería que el aspirante practicara la religión católica. Sin embargo, no es así, no hay imposiciones de ningún género, salvo las que atañen al correcto comportamiento colectivo, que ha de mantenerse. Ni tan siquiera se le obliga al Residente asistir a los oficios religiosos, que a diario y en diversas manifestaciones se desarrolla en el Centro. f) FALTAS No obstante, existe un orden disciplinario interno, que hay que cumplir, como se ha dicho. Hay un régimen sancionador de faltas que van desde la falta leve, como pueden ser la falta de puntualidad, la falta de higiene personal, y excederse en la ingestión de bebidas alcohólicas, entre otras. Estas faltas leves son corregidas con amonestación verbal y pueden hacerse públicamente para ejemplarizar. En caso de reincidencia pueden ser advertidos de su expulsión de la institución. Como faltas graves se considera la demora injustificada de un mes de la plaza, amenazar a compañeros y empleados, el robo de objetos de compañeros y personal del Centro, ausentarse del Centro sin permiso dejando pasar 15 días para volver y excederse en la ingestión de bebidas alcohólicas pero en este caso dando lugar a escándalo. Estas faltas graves son corregidas con amonestación pública y a criterio del Hermano Mayor, con la suspensión de la condición de Residente por un tiempo superior a tres meses. Por último, son consideradas como faltas muy graves el intento de agresión a un compañero o empleado, la consumición de drogas, la demora de dos meses en el pago del coste de la plaza, la reiteración de dos faltas graves y la blasfemia. Las faltas muy graves suponen la expulsión del Centro. Las faltas leves prescriben a los dos meses, las graves a los cuatro meses y las muy graves a los seis meses, comenzando a contar el plazo de prescripción desde el día en que se hubiera cometida la falta. Cuando la falta se califique 49 como leve, la Dirección del Centro impondrá la sanción correspondiente, previa citación y audiencia con el interesado. Cuando la falta se califique como grave o muy grave, la Dirección incoará e instruirá expediente sancionador, formulando la correspondiente propuesta de sanción, de la cual se dará traslado al interesado para que en el plazo de 15 días hábiles formule las alegaciones que considere pertinentes, transcurrido dicho plazo, se hayan formulado o no alegaciones, se dará traslado al expediente a la Entidad titular. g) ORGANIZACIONES INTERNAS Y TERTULIAS - ASOCIACIÓN DE RESIDENTES “SANTO CRISTO DE LA CARIDAD”. - PEÑA TAURINA. - JUEGOS Y CAMPEONATOS. - VISITAS DIRIGIDAS A EMPRESAS, ORGANISMOS E INSTITUCIONES - BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANTA CARIDAD. - VOLUNTARIADO. h) UN DÍA EN EL INTERNADO (Carta de un residente). Tal vez pensando obsesivamente en añadir o restar, según lo mire, un día más al monótono final de recorrido de su vida, el Residente se levantará alrededor de las 8 de la mañana. Su obsesión pudiera centrarse, quizás, en el temor de enfrentarse a la soledad, esa soledad diaria que suele acompañarlo la mayor parte del tiempo. O en otro orden de cosas, pensará en la cita con el médico de cabecera, o en la pequeña tarea que debe hacer en la calle. Muy pocos tendrán la mente ocupada en cosas distintas, y otra minoría irá a cumplir compromisos con la Institución, colaborando en áreas de jardinería, recados de oficina, carpintería, archivo, pintura de paredes y rejas, vigilancia turística, aseo o acompañar enfermos a Consultas Médicas Externas u Hospitales. Quizás para algunos esa hora de las 7 u 8 de la mañana equivalga ya casi al mediodía, por la dura duermevela que tuvo que sufrir en la noche. O es 50 quizás demasiado temprano para otros, porque el insomnio se le convirtió en una pesadilla, viniendo a reconciliar el sueño ya alboreando el día. Pero a levantarse tocan, cuando Cuidadoras y Celadores, con su trajinar de aquí para allá, de allí para acá, por corredores, escaleras y dormitorios, se convierten prácticamente en los “despertadores humanos” del colectivo, despertando a los imposibilitados, ayudándoles a asearse u alguna otra labor mañanera. Aquel que se valga por sí mismo, no deberá tardar mucho, porque afeitarse, ducharse y vestirse con demasiada parsimonia, que es la tónica conductual de los mayores de edad, le hará llegar tarde a desayunar. Esperando el desayuno, tal vez el Residente o Acogido se ponga a divagar sobre ese “pesado tiempo” de la Tercera Edad en el que se halla inmerso. Pocas razones encontrará, o quizás ninguna por ignorar sus causas, profundizando en su actual situación, que no es otra, aunque le cueste creerlo, que hace tiempo se halla inmerso en ese proceso fisiológico de deterioro inexorable, al que la edad lo empuja. Se pondrá a ojear los periódicos de circulación gratuita, que han traído de la calle, esperando abran el comedor. O extraviará la mirada en cualquier lugar del techo, buscando explicaciones. O la clavará en la maceta del rincón aquel, aún húmedo y con efluvios del detergente usado por las limpiadoras no hace mucho. Ya en el comedor ante la tostada con aceite, la mantequilla, las magdalenas y la media docena de pastillas, que Enfermeros y Cuidadores han colocado puntualmente en el vasito con su nombre, tal vez se interne en los porqués de estar allí en aquel internado. En esa para él “inexplicable” situación, en ese injustísimo estado, jamás merecido y, si lo merecía, jamás aceptado. Quizás, ante algún imprevisto desagradable, la falta de un azucarillo, el café demasiado oscuro, o que no le agrade cómo saludó el compañero hoy, pueda que se accione el descontento y se disparen las alarmas de su disconformidad. Aquel estado de cosas, ante cualquier insignificancia, lo sacará de sus casillas, y harán que se pregunte por qué está lejos de su casa. Por qué no están allí al lado hijos, nietos, nueras, yernos, o los amigos de siempre. O por qué lo secuestraron de su casa, para todo lo cual siempre tendrá la respuesta benigna, el consuelo templado o la “mentira piadosa” de los Hermanos de la 51 Caridad, los Diputados de Mes, Cuidadores y hasta de sus propios “compañeros de fatiga”, que se consuelan y se acercan a su lado. Tras haber entonado el estómago a las 9,30 de la mañana, hora del diario desayuno, los que aún tienen pies se van a la calle a pasear o a hacer sus cortas tareas. Los de movilidad reducida, bien en carritos o ayudados por otros compañeros más hábiles, también cogen la calle. Por contra, los que se quedan en casa, menudean y trajinan “a sus anchas”. Unos sentados en sus sillones mascullando. Otros, inmersos en su proceloso mundo interior. Otros, viendo televisión o escuchando radio. Los más, “matando el tiempo” o “viéndolo pasar”. Añadiendo o restando un día más, según sea la óptica mental por la que atraviese ese día, el estado anímico que transite, o según el contento o la contrariedad, que haya experimentado o recientemente haya vivido. O lamentándose, una y otra vez, de “aquel dolor nuestro de cada día” en la pierna, en la barriga, en el hombro o en las articulaciones. Quebrantos y noticias, que trasladará repetitivamente a Cuidadores, Enfermeros, a cuanto empleado del Centro vea y a cuanto Médico se aparezca por allí, y que todos atienden diligentemente, dando la respuesta adecuada o el consuelo oportuno. La partida matutina de dominó o cartas, o algún otro entretenimiento de mesa compartida, puede que le proporcione la posibilidad de descargar la adrenalina, que no pudo descargar en su primer enojo de la mañana. Es la oportunidad de espetar antiguos tacos. De aflojar alguna palabrota altisonante. De descargar la pólvora de fogueo o la frase de sal gruesa. Todo ello con la franqueza y la sinceridad del que ya nada teme, como suele ser característico en la personalidad del mayor. Para los más sopesados y que aún dominan carácter y sentimientos, es también oportunidad de templar lo que le queda de autodominio y de sabia madurez. Ya consumida velozmente la mañana, volverá otra vez a las puertas del comedor. Esperando la campanilla de la 13,30 h, tal vez se enfrente nuevamente a sus dudas existenciales. A su cerrazón, a su apatía ya crónica, a esa pasividad que lo carcome, a su falta de fuerzas y movilidad, y en muchos casos a esa desmotivación general, en definitiva a sus carencias. ¿Está allí por eso, o todo comenzó cuando asomó a su vida la jubilación, y con ella los correspondientes vacios y shock en costumbres, hábitos, entorno y demás 52 aspectos? Si fue cuando sobrevinieron los achaques y las enfermedades. A lo mejor, cuando decidió, precipitada o maduramente, romper con los lazos familiares, matrimoniales, o filiales. ¿Decidió internarse, simplemente por huir de las realidades? O por aquél maldito negocio, que lo hizo morder el polvo y lo quedó con la sola pensión no contributiva. Quien sabe que fue lo que provocó todo aquel, para él, el Residente, el tremendo caos. ¿Y si fue que la vida le tocó los tres avisos en la recta final de la suya? ¿Que la hora de recogerse, de decir adiós a todos y a todo, prematura o cumplidamente, le había llegado, para ordenar el petate o el baúl de sus vivencias, para no llevar las manos vacías para Allá? Tras el almuerzo, ya en su habitación o en los salones de descanso, volverá a rumiar y rebobinar las películas del recuerdo. Se adentrará en el pasado y enfocará otra vez, y con esta mil, las escenas y pasajes de sus vivencias. En el pasado, y en cada uno de sus pasajes, se refugiará todas las veces que pueda, y además tercamente, porque la testarudez es otra de las tendencias y “aficiones” a las que se aferra su longevidad, En su habitación, pulcramente limpiada por las limpiadoras, ya sobre la cama, que probablemente él mismo hizo en la mañana, o, si no pudo, se la hicieron, sesteará mirando las manchas del techo de madera, o contando las rendijas que lo forman. Meditará sobre aquel egoísmo, a veces extremo, que lo conduce de manera inconsciente a hacerse un refunfuñón y un cascarrabias. En aquella cerrazón en sí mismo, obstinada e intransigente, se acorazará en su cada día más pequeñísimo mundo, egocéntrico y desconfiado. ¿Por qué, se preguntará, está instalado en aquel conservadurismo, y ya para qué? O en el ya intrascendente ahorro monetario o la tacañería incomprensible. Todo ello lo hará, sin duda alguna, no ya para demostrar aquellas razones, ¡”sus razones”!, que por tantos años lo condujeron al éxito de la mano sentimental y profesional. Sino por afincarse en los afanes y esfuerzos realizados en su pasado, que todo cuanto hacía y se hacía en su tiempo era la correcto y pertinente, y que conservar de alguna manera aquello que le pertenece es la más válida de las fórmulas de reivindicación personal. Levantado de la siesta, si ha sido capaz de aprovecharla, bajará nuevamente a los salones. La merienda de las 4, tal vez le haga recordar el 53 chocolate y las galletas caseros, la camillita, el brasero acogedor, la lumbre del ya desaparecido, o destruido, hogar y la sombra del jardín umbroso. ¡Y otra vez a instalarse en sus crónicas obsesiones existenciales! Y en las crudas realidades. Que ya dejó de ser productivo. Que ya no es lo alegre que era antes. Que se le esfumó la vida. Se le disiparon el entusiasmo, las aficiones, y ¡ay, qué dolor!, también aquella gozosa madurez en la que se le consolidaron todos los éxitos, etapas todas ellas ya irreversibles y lejanas. Comprobará, además, que muy poco está sirviendo, o casi de nada, aquello de que “el tiempo es el gran maestro”. Que, en cierto modo, la sabiduría atesorada, esa que alcanza a dar consejos maduros y que es fruto de la experiencia, también es, además de subvalorada, desperdiciada por las nuevas generaciones y el desmotivado ambiente social imperante en las sociedades occidentales. Tras el tentempié vespertino de las 4 o 5 de la tarde, dejándose llevar por su instinto gregario, aunque en el fondo rechace el compañerismo por, molesto e instigador, puede que acepte terciar en alguna otra partidita. Así seguirá “matando el tiempo”. Lo podrá hacer también incorporándose al cotilleo intrascendente aquel, o terciando en la conversación banal de este otro corro o rueda. Pero la tozudez, propia no sólo de su veteranía redomada, sino del rechazo al entorno, y la propensión a la pelea, tanto consigo mismo como con los demás, le aflorará repetitiva y tercamente. En la Misa de las 7 de la tarde, antes de cenar, si es que es cristiano practicante, meditará tal vez en los otros temores existenciales, que lo conducirán a interiorizarse e intimar profundamente con sus sentimientos, sus deseos de regeneración o perdón. La religiosidad, tal vez, le ayudará en mucho a aliviar sus males y su situación actual. La meditación sincera y el encuentro interior consigo mismo, tal vez le ayuden a sobrellevar su estado de cosas con más convencimiento que resignación. En cualquier caso, y al fin de cuentas, sea del credo que sea, porque en la Casa en la que se encuentra tienen cabida todos, creyentes y agnósticos, reconvendrá que debe prepararse para el viaje final. Puede que, después de rezar en la Capilla, o ejercitar la interiorización, si es dado a tomar copitas o alternar ante un refresco o café, haga una fugaz salida a la tertulia del bar de los alrededores. Ello ayudará, más que consolidar, 54 a recordar con nostalgia las tertulias de amigos, peñas o cofradías. Paliar la falta de aquellas reuniones jaraneras de allegados, de matrimonios, de visitas periódicas, todo ello también lejano y ya inaccesible. Aunque convenga que este compañerismo nuevo y estas nuevas amistades, nacidas y cultivadas dentro del Centro, son más por conveniencia que auténticas, o débiles por no ser raigales, se refugiará en ellas de manera paliativa, convencional, y pocas veces intensa. Amiguismo, en el que podrá compartirse el chiste picante o la frase amable, mas no la confidencia profunda. El comentario jocoso, mas no la confesión abierta o el desahogo franco. En la cena de las 8, sorbiendo la sopa caliente, que pondrá fin al ciclo diario de seis sentadas a la mesa, entre comidas formales y refrigerios, tal vez volverá a adentrarse en las vicisitudes de ese “otoño de la Vida”, como llamaba Cicerón a la ancianidad. Si se ha echado encima el caldo, sea o no dueño aún de su pulso, su mente o sus fuerzas, achacará su torpeza a la decadencia e inestabilidad de su estado interior. A lo mejor, dirá, que la tembladera, su renquear y todo aquello es achacable al propio internamiento, aceptado a regañadientes. Y difícilmente reflexionará de manera objetiva sobre ese otro axioma evidente, que pesa sobre él, acogotándolo. Que ya nada es igual. En la noche, en su cuarto, tras la “agotadora” jornada, rezará o dirigirá sus miedos hacia otras galaxias. Si es creyente, dará gracias a Dios por haber vivido un día más. Haber echado a la mochila otra jornada, que para algunos habrá supuesto una proeza, para otros una casualidad, para los menos, una bendición de Dios. Tal vez se lamente de que no acopió experiencias ese día, por la espesa monotonía en que transcurre su internamiento. O festejará a solas el sucedido alegre o la nueva enseñanza, ¡ya para qué, maldita sea!. O se fortificará al comprobar que dio el pecho con entereza a las situaciones extremas. O se hundirá en lamentos como Jeremías. ¿Qué hacer? ¿Llorar? ¿Maldecir? ¿Rebelarse? ¿Resignarse? ¿Apiadarse de sí mismo? El silencio sobrecogedor de la habitación, finalmente, ya entre sábanas, y la otra soledad de la noche larga, a la que se enfrenta con la sola compañía de un botón de emergencia, que encenderá la alarma en caso de algún “de repente”, podrá de nuevo aproximarlo a la idea de la muerte. Su falta de proyección hacia el futuro, y rodeado por las desesperanzas, lo harán pensar 55 seriamente en aquella. Ansiará que llegue pronto, si sufre. O la distanciará de su mente lo más posible, si le quedan arrestos. En todo caso, sea noche o día, amanezca nublado o soleado, haya tenido hoy el genio dulce o avinagrado, amanezca mejor o peor, terminará por acostumbrarse a tener a su lado a la “Hermana Muerte”. O verla venir como término natural de la vida. Como la veía y la “trataba” el Venerable Miguel Mañara, Fundador de este enorme y esplendente edificio de la Caridad, en uno de cuyos habitáculos se encuentra ahora, esperando reconciliar el sueño. Una última meditación, en un tono ya más distendido, reflexivo y jovial, podría ser que si en verdad la jornada vivida ha servido sólo para “matar el tiempo”, ello ha significado una frase poco afortunada, una desventurada ocurrencia literaria. Pues aquí en la Hermandad, siendo y considerado “el Amo y Señor”, rodeado del entorno más espectacular que en Residencias para Ancianos existen, si no ha “vivido” un día más, es porque ha sido incapaz de percibir el mensaje de Mañara. Sordo ha sido al recado cristiano, que el Centro emite con su bonhomía y su anchurosa generosidad desde hace 500 años. Insensible ha sido al calor humano y cristiano, que irradian Hermanos y Benefactores por conservar el espíritu cristiano y solidario desde hace 350 años. Riguroso, al no reconocer el trato que recibe de Cuidadores, Enfermeros, Médicos, Celadores, Directores y Administradores. 8.- PLANTA FÍSICA Y DOTACIONES En este apartado intentaremos describir la planta física del inmueble destinado a Residencia-Hogar, y nos detendremos, aunque brevemente, en algunos perfiles relevantes. Su propia monumentalidad y la encomiable Institución que en ella se instala, creemos que lo merecen. El inmueble fue declarado “Bien de Interés Cultural” en 1992 51 , constituyendo uno de los edificios emblemáticos de Sevilla. No sólo por esto, sino por la colección de las obras de arte que contiene, “coherente con un 51 La Declaración fue hecha el 4-Agosto-1992, y publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, de 7-Noviembre-1992. El dictamen aunaba méritos arquitectónicos, artísticos, simbología religiosa, histórica, etc., concluyendo “por constituir parte esencial a la Historia”. 56 programa iconográfico difícilmente repetible” y por el “exponente meridiano de espiritualidad y pensamiento, que representa en la Historia local sevillana“ 52 . Como anteriormente hemos referido, la Santa Caridad cuenta con una extensión de 6.445 M2, siendo este dato el de la superficie útil. Ocupa 5 naves de las 17 que el Rey Alfonso X “El Sabio” construyó para las Atarazanas en el Siglo XIII. La forma original, naves longitudinales, es la que determina el gran rectángulo de su Planta Física, en el cual la Iglesia viene a ocupar el costado izquierdo, con torre cuadrangular y campanarios. Ésta es de una sola nave, con fachada en figura de retablo y con arquitectura tradicional sevillana del XVII. Su interior contiene presbiterio en alto, sacristía y coro, resaltando el decorado en yesería y la gran cantidad de lápidas fúnebres, recordando los enterramientos de numerosos Benefactores y Hermanos destacados de la Caridad, aunque en el atrio existen también un gran número. Tras la fachada principal del edificio, de dos pisos y huecos adintelados, de estirpe neoclásica como su vecina, la Maestranza de Artillería, hay un doble patio con paneles de azulejos holandeses, que conducen a las dependencias interiores por dos patinillos distintos. Los dos patios cuadrados están divididos por una galería con columnas, rodeados ambos por arcadas de medio punto e igualmente sostenidas por columnas toscanas. Los azulejos son motivos del Antiguo Testamento. La crujía de fachada está destinada a dependencias de oficinas, portería y despachos, con entrada interior a la Iglesia. Al costado derecho arranca la ancha escalera de tres tiros, que asciende a las dependencias superiores, archivo, biblioteca, Sala Extraordinaria de Cabildos y acceso al Coro. Longitudinalmente a la fachada y los dos patios principales arrancan las naves del Comedor, Sala de Exposiciones y Capilla-Salón de Recreo, todas ellas dedicadas antiguamente a Enfermerías, y que eran denominadas Sala de la Virgen y Sala del Cristo. Al fondo de ellas se hallan otros dos patios transversales, y un último cuerpo de 3 pisos. La parte baja dedicada a habitaciones, el primer piso a 52 “Estudio y Justificación hechos para la Junta de Calificación” por el Arquitecto Fernando Mendoza y el Historiador de Arte José María Medianero, Sevilla 14-Diciembre-1989 57 Enfermería, Quirófano, Primeros Auxilios y Hospitalización; y el tercer piso a más habitaciones, es la llamada Sala Claret. En la parte superior del Comedor, Exposiciones y Recreo-Capilla están construidas ….. habitaciones, llamadas por los Residentes jocosamente “El Hotel”, por contar no sólo con las comodidades propias de esos establecimientos, sino por su fisonomía. Referida tan sólo al entorno del Residente, la Planta Física para su uso y disfrute consta de las siguientes instalaciones: PATIOS : 2 de la Entrada con arcadas, crujías y fuentes, 2 interiores con árboles frutales, CORREDORES EXTERIORES: 2 con ……….. m2 y árboles frutales CORREDORES CUBIERTOS: 3 CON …… m2 y asientos, 2 máquinas expendedoras de bebidas no alcohólicas, enfriador de agua potable y teléfono público. DORMITORIOS : Claret, de la Vírgen y del Cristo SALAS: Sala del Cristo, Sala Comedor, Sala Multiusos, Sala Exposiciones, Sala Antonio María Claret, Sala de la Vírgen, Sala del Cristo. La antigua Sala del Cristo que con tanto tesón construyera Miguel Mañara está dividida en dos grandes compartimentos. La cuarta parte de su extensión (….. M2 aproximadamente) está destinada a Capilla y la más extensa a Sala de Ocio y Recreo (…… M2). La Capilla funciona bajo la advocación del Santo Cristo. Su disposición es como la de cualquier Capilla dedicada al funcionamiento del culto, con amplios bancos y sillas. Aunque está destinada a los Residentes, no es excluyente para Hermanos y feligresía vecina. En ella se celebra la Santa Misa diariamente y se llevan a cabo las ceremonias fúnebres de los Residentes que fallezcan dentro o fuera de la casa. Los entierros se celebran a la antigua usanza, creada por Don Miguel en sus Reglas, y a él asisten todos los Hermanos de la Caridad que deseen. A todos sin distinción se les notifica la muerte del más humilde de los Residentes y Acogidos. 64 lo que no se consideran algunos medicamentos del grupo de los antiinfecciosos y otros, cuya indicación más usual sería las enfermedades agudas. La muestra sobre las patologías prevalentes y los medicamentos utilizados comprende 311 casos, y se utilizan en estas mediciones la clasificación ATC para describir los medicamentos utilizados. 1.- APARATO DIGESTIVO Y METABOLISMO: 1.1.- Fármacos para enfermedades relacionadas con la acidez: Aparecen 2 residentes tratados con combinaciones y complejos de Aluminio, Calcio y Magnesio. (A02AD03). 1.2.-Fármacos para úlcera péptica y reflujo gastroesofágico: Aparecen 2 residentes tratados con antagonistas del receptor H 2 (A02BA02) y 26 residentes tratados con inhibidores de la bomba de protones (A02BC01). 1.3.-Laxantes: Aparece 1 sólo caso tratado con laxante osmótico (A06AD11). 1.4.-Antidiabéticos: 1.4.1.- Insulinas y análogos: Aparecen 6 residentes tratados con insulinas de acción rápida (A10AB3O), 1 residente tratado con una combinación de insulinas de acción rápida e intermedia (A10AD30) y 6 residentes tratados con insulina de acción prolongada (A10AE30). 1.4.2.-Antidiabéticos orales: Aparecen 14 residentes tratados con biguanidas (A10BA02), 4 residentes tratados con sulfonilureas no heterocíclicas (A10BB01) y 1 tratado con replaginida (A10BX02). 1.5.-Vitaminas: Aparecen 5 residentes tratados con combinaciones de vitamina B 1 con B 6 y/o B 12 (A11DB). 2.-SANGRE Y ÓRGANOS HEMATOPOYÉTICOS: 2.1.-Antitrombóticos: 65 Aparecen 4 residentes tratados con antagonistas de la vitamina K (B01AA07). 2.2.-Antiagregantes plaquetarios (Excl.heparinas): Aparecen 17 residentes tratados con ácido acetil salicílico (B01AC06), 3 tratados con trifusal (B01AC18) y 6 tratados con clopidrogel (B01AC04). 2.3.-Antianémicos: Aparecen 2 residentes tratados con hierro bivalente (B03AA07) y 1 tratado con ácido fólico (B03BB01). 3.-APARATO CARDIOVASCULAR: 3.1.-Terapia cardíaca: Aparecen 4 residentes tratados con glucósidos digitálicos (C01AA05). 3.2.-Vasodilatadores usados en enfermedades cardíacas: Aparecen 13 residentes tratados con nitratos orgánicos (C01DA). 3.3.-Antihipertensivos: Aparece 1 residente tratado con bloqueante alfa-adrenérgico (C02CA04), 7 residentes tratados con beta-bloqueantes adrenérgicos selectivos solos (C07AB07), 5 tratados con alfa y beta bloqueantes adrenérgicos (C07AG02), 5 tratados con bloqueantes de los canales de calcio selectivos con acción preferente vascular (C08CA05), 18 tratados con IECA sólo (C09AA01) y 3 tratados con asociaciones de IECA con diuréticos (C09BA02). 3.4.-Vasoprotectores: Aparecen 12 residentes tratados con bioflavonoides (C05CA04). 3.5.-Vasodilatadores periféricos: Aparecen 8 residentes tratados con purinas (C04AD03). 3.6.-Diuréticos: Aparecen 9 residentes tratados con diuréticos de alto techo (C03CA01), 5 tratados con antagonista de la aldosterona (C03DA01) y 2 tratados con diuréticos de bajo techo ahorradores de potasio (C03DB01). 3.7.-Protectores capilares: Aparecen 12 residentes tratados con bioflavonoides (C05CA54). 3.8.-Hipolipemiantes: 66 Aparecen 13 residentes tratados con inhibidores de la HMG CoA reductasa (C10AA01) y 1 tratado con fibratos (C10AB). 4.-APARATO GENITOURINARIO: 4.1.-Fármacos utilizados en hipertrofia prostática benigna: Aparecen 8 residentes tratados con bloqueantes alfa 2 adrenérgicos (G04CA02), 4 tratados con inhibidores de la 5-alfa-reductasa (G04CB01) y 2 tratados con extracto de Pygeum africanum (G04CX01). 5.-APARATO LOCOMOTOR: 5.1.-Antiinflamatorios y antirreumáticos: Aparecen 4 residentes tratados con derivados del ácido propiónico (M01AE01). 5.2.-Antigotosos: Aparecen 2 residentes tratados con inhibidores de la síntesis de ácido úrico (M04AAO1). 5.3.-Fármacos que afectan a la estructura y mineralización: Aparecen 2 residentes tratados con bifosfonatos (M05BA04). 6.-SISTEMA NERVIOSO: 6.1.-Analgésicos opiodes: Aparece 1 residente tratado con analgésicos opiodes derivados de la fenilpiperidina (N02AB03). 6.2.-Antiepilépticos: Aparece 1 residente tratado con carboxamida (N03AF01). 6.3.-Antiparkinsonianos: Aparecen 3 residentes tratados con anticolinérgicos (N04AA02), 2 residentes tratados con Levodopa (N04BA01), y 1 residente tratado con agonistas dopaminérgicos inhibidores de la MAO B (N04BD01). 6.4.-Antipsicóticos: Aparecen 6 residentes tratados con fenotiazinas (N05AA02), 1 tratado con diazepinas,oxazepinas y tiazepinas (N05A403) y tratado con benzamida (N05AL01). 6.5.-Ansiolíticos: 67 Aparecen 18 residentes tratados con benzodiazepinas, de los cuales 8 son tratados con benzodiazepinas de acción larga (N05BA01) y 10 tratados con benzodiazepinas de acción corta (N05BA06). 6.6.-Hipnóticos: Aparecen 9 residentes tratados con clometiazol (N05CM02). 6.7.-Antidepresivos: Aparecen 4 residentes tratados con inhibidores de la recaptación de serotonina (N06AB05) y 1 residente tratado con inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (N06AX16). 6.8.-Fármacos contra la demencia: Aparecen 5 residentes tratados con anticolinesterasas (N06DA02). 7.-APARATO RESPIRATORIO: Aparecen 5 residentes tratados con agonistas beta 2 adrenérgicos selectivos inhalados (R03AC02), 3 tratados con agonistas beta 2 adrenérgicos más corticoides (R03AC20), 4 tratados con anticolinérgicos (R03BB01) y 1 tratado con xantinas (R03DA04). 8.-ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: 8.1.-Oftalmológicos: Antiglaucoma y mióticos. Aparecen 2 residentes tratados con beta bloqueantes (SO1ED01). Tras analizar 311 medicamentos empleados en el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla, observamos que guardan una gran relación con las patologías prevalentes, siendo los medicamentos utilizados en el Sistema Cardiovascular los más usados (37,94%), seguidos de los relacionados con el Aparato Digestivo y Metabolismo (22,5%) y del Sistema Nervioso (17,04%), lo cual coincide, como hemos expresado, con las enfermedades por sistemas de mayor prevalencia en el Hospital de la Santa Caridad. No aparecen en ningún caso medicamentos para la deshabituación alcohólica teniendo en cuenta el alto índice de alcoholismo con el que cuenta la población, siendo tanto la Dirección, como los facultativos responsables de la salud del centro conscientes de ello. 68 Nos sorprende el bajo índice de AINES utilizados, teniendo en cuenta la edad poblacional, si bien guarda relación con la baja incidencia de artrosis. Destacamos también el bajo índice de insulinodependientes (3,93 %), así como el bajo índice de laxantes, lo cual lo relacionamos con el buen régimen dietético que se lleva a cabo en este hospital. 12.- CONCLUSIONES De los referidos 311 medicamentos empleados en el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla, observamos que guardan una gran relación con las patologías prevalentes, siendo estos que a continuación se relacionan los medicamentos más utilizados en términos relativos: Sistema Cardiovascular 37,94% Aparato Digestivo y Metabolismo 22,5% Sistema Nervioso 17,04% Estos porcentajes coinciden, como hemos expresado, con las enfermedades por sistemas de mayor prevalencia en el Hospital de la Santa Caridad. No aparecen en ningún caso medicamentos para la deshabituación alcohólica, teniendo en cuenta el alto índice de alcoholismo con el que cuenta la población. De esta circunstancia son conscientes tanto la Dirección, como los facultativos responsables de la salud del Centro. Nos sorprende el bajo índice de AINES utilizados, teniendo en cuenta la edad poblacional, si bien guarda relación con la baja incidencia de artrosis. Destacamos también el bajo índice de insulinodependientes (3,93 %), así como el bajo índice de laxantes, lo cual lo relacionamos con el buen régimen dietético que se lleva a cabo dentro del colectivo. Teniendo en cuenta los datos anteriores podríamos establecer un perfil tipo del residente en el Hospital de la Santa Caridad: 69 Varón, mayor de 65 años, que sufre pobreza afectiva y/o económica, soltero, bien relacionado con el medio y que posee buena calidad de vida, diabético, hipertenso y anticoagulado. 70 PODAS PARA TRASLADAR A OTROS SITIOS 4.-LAS REGLAS DE LA HERMANDAD La antigua normativa de la Santa Caridad, instalada en la Casa y Hospital de San Jorge, experimenta, como queda dicho, una sustancial transformación con la incorporación del Venerable Miguel Mañara al Centro. Tras varios intentos de reformas no es sino hasta 1675 cuando se aprueba la definitiva Regla con el sentido solidario y la profundidad cristiana, que hoy en día conserva. Esa dualidad de funciones arriba anotadas, la material y la espiritual, queda bien patentada en el final de uno de los argumentos, que defendían los Estatutos propuestos, cuando razona que todo lo nuevo se hacía “… por juzgar es el Señor Dios nuestro más servido y sus pobres más aliviados…” (¿?) El fino sentido organizativo y apostólico, que le imprime Mañara a todo cuanto reforma y perfila, le permite también tocar aspectos asistenciales y sanitarios, que se salen de lo meramente espiritual. En los …….. Capítulos y …… Artículos de que consta, éstos son los temas colaterales: RECEPCIÓN, ENFERMERÍA Y PRIMEROS AUXILIOS Al tratar la forma de recibir a peregrinos y pobres, y cómo auxiliarlos o acompañarlos al hospital, el Venerable Mañara precisa: 71 “….no se ha de permitir haya curación formal en esta Casa, porque si la hubiese los hospitales no querrán recibir los pobres que llevaren nuestras sillas; la curación ha de ser paliativa, como limpiarles las llagas que son incurables, o otras semejantes, porque nuestra obligación es tener en Casa aquellos pobres que nadie quiere, y no tienen cura…..” (¿?) Refiriéndose a cuanto pobre y menesteroso llegara a La Caridad: “….se ha de recibir y lo mejor que se pudiere se ha de acomodar; y viniendo el Portero a reconocer los pobres, verá a qué hospital toca, y por la mañana en la silla lo llevará; y si no quisieren recibirlo, se pondrá en una cama en la enfermería hasta que haya ocasión de acomodarlo…..A los peregrinos en tiempo de invierno han de tener lumbre en los fogones para calentarle….después se les dará la cena….y su manta, tarima, estera y almohada…..” (46) “….cuando hubiere algún pobre que por suma vejez, o estar tullido, quisiere irse a su tierra, o a otra parte donde los curen y hagan bien……se le de una carta de transporte……y cabalgadura y un mozo que le lleve….” (47) DEL TRASLADO, TRATO Y CONDUCCIÓN DE ENFERMOS “…para que no tuerzan calles ni paren, y también para solicitar que en el Hospital le reciban; que hay muchos pobres que por su rudeza o lo grave de la enfermedad no saben decir lo que tienen, y es bien que vaya persona con ellos que se lo sepa decir al Médico….” (1) “…y el portero tenga cuidado de que lo lleven al pobre con sosiego, honestidad y caridad….” (2) “…. porque el pedir no sea ocasión de parar….” (3) “… adviértese no haya sola una silla, sino por lo menos tres, dos ordinarias para los pobres en común, y una particular para personas vergonzantes, que es razón vayan con mayor decencia…..” (4) DE LA ENFERMERÍA 72 DE LOS AJUSTICIADOS Cuidando de que las últimas visiones terrenas del reo fueran gratas: “… y estén todos de pie hasta que el verdugo lo tenga en lo alto de la escalera, y le quiten el Christo de las manos y empiece el que le ayuda a bien morir el Credo: entonces todos se hinquen de rodillas, y los hermanos sacerdotes saquen sus diurnos y empiecen la encomendación del alma, y respondan los seglares; y a nuestra imitación todo el pueblo se pone de rodillas, y entre estas oraciones muere…..” (11) PEREGRINOS, FORASTEROS Y DESAMPARADOS Cuando llegasen a la Casa: “…..visitarán la enfermería…..encender los fogones para que los pobres se calienten……los irán con mucho amor acomodando y que en estando unos enjutos y calientes, entren otros…..salgan con mucho amor y bájenlo de la cabalgadura en sus brazos y llévenlo a la enfermería, y antes de ponerlo en la cama le laven los pies y bésenselos…..quitalle el pelo o la barba….y le pondrán su camisa limpia y con este aseo lo acostarán en la cama….” (19) CIRUJANO Para la atención de los Peregrinos y que se necesitare la asistencia del Cirujano: “….tendrán prevenidos la caja de ungüentos, vendas y paños (20)…..se les dará su cena y vino por tres días….se les repartirán las mantas y tarimas….” (21) OTRAS ATENCIONES 73 Para los Peregrinos: “….que pidieren sus cartas de transporte para ser conducidos a sus tierras, se les den dichas cartas …” (22) A algunos hasta se les pagaban el pasaje (Curiosos, Año ¿?) HONRAS FÚNEBRES El aseo, la limpieza y pulcritud es otra de las premisas que destacan en el reglamentarismo de Mañara. Y no digamos en el predio de la Iglesia, ante los oficios y en los acompañamientos y entierros. Tras pedírsele a los Jueces de Ejecuciones los cuerpos de los ajusticiados, determina: “….lo amortajarán con mortaja de lienzo muy limpia….” (12) “….y con toda decencia, silencio y devoción llegarán a la Parroquia….” (13) “…..y los de los faroles….llevarán una cesta de mimbre blanca…..y la mortaja, hilo y aguja……y nuestros Hermanos con sus salvillas ….y dentro una sábana blanca para cubrir el cuerpo, y una almohada….” (16) “…….y los Diputados le amortajarán con toda decencia y honestidad….y luego se informarán de la ropa que tuviere, la cual recogerán…..” (17) “…….y por sus manos sacarán el cadáver de las andas, y lo enterrarán en la sepultura, porque eso es enterrar a los muertos, y lo demás es sólo acompañarlos ….” (18) CONTAMINACIÓN, EPIDEMIAS Al tenerse noticia de que en el término de la ciudad existieran restos humanos, que conviniera darle cristiana sepultura, y tras pedir la convenientge licencia para ello: “….Recogerán algún cuerpo, cuartos o huesos de algún ajusticiado….y harán su entierro en la iglesia más conveniente….(14) ….y si pareciere que no da lugar a ello o que los huesos son pocos, o por otro accidente o causa, pueda arbitrar el dalles sepultura….haciendo en 80 Con sulfonilureas no heterocíclicas (A10BB01) 4 Contratado con replaginida (A10BX02) 1 Vitaminas: Tratados con combinaciones de vitamina B 1, con B 6 y/o B 12 (A11DB) 1 SANGRE Y ÓRGANOS HEMATOPOYÉTICOS: Antitrombóticos: Tratados con antagonistas de la vitamina K (B01AA07) 4 Antiagregantes plaquetarios (Excl.heparinas): Tratados con ácido acetil salicílico (B01AC06) 17 Con trifusal (B01AC18) 3 Con clopidrogel (B01AC04) 6 Antianémicos: Tratados con hierro bivalente (B03AA07) 2 Con ácido fólico (B03BB01) 1 APARATO CARDIOVASCULAR: Terapia cardíaca: Tratados con glucósidos digitálicos (C01AA05) 4 Vasodilatadores usados en enfermedades cardíacas: Tratados con nitratos orgánicos (C01DA) 13 3.3.-Antihipertensivos: Tratado con bloqueante alfa-adrenérgico (C02CA04) 1 Tratados con beta-bloqueantes adrenérgicos selectivos solos (C07AB07) 7 81 Tratados con alfa y beta bloqueantes adrenérgicos (C07AG02) 5 Tratados con bloqueantes de los canales de calcio selectivos con acción preferente vascular (C08CA05) 5 Tratados con IECA sólo (C09AA01) 18 Tratados con asociaciones de IECA y diuréticos (C09BA02) 3 Vasoprotectores: Tratados con bioflavonoides (C05CA04) 12 Vasodilatadores periféricos: Tratados con purinas (C04AD03) 8 Diuréticos: Tratados con diuréticos de alto techo (C03CA01) 9 Tratados con antagonista de la aldosterona (C03DA01) 5 Tratados con diuréticos de bajo techo ahorradores de potasio (C03DB01) 2 Protectores capilares: Tratados con bioflavonoides (C05CA54) 12 Hipolipemiantes: Tratados con inhibidores de la HMG CoA reductasa (C10AA01) 13 Tratado con fibratos (C10AB) 1 APARATO GENITOURINARIO: Fármacos utilizados en hipertrofia prostática benigna: Tratados con bloqueantes alfa 2 adrenérgicos (G04CA02) 8 Tratados con inhibidores de la 5-alfa-reductasa (G04CB01) 4 82 Tratados con extracto de Pygeum africanum (G04CX01) 2 APARATO LOCOMOTOR: Antiinflamatorios y antirreumáticos: Tratados con derivados del ácido propiónico (M01AE01) 4 Antigotosos: Tratados con inhibidores con síntesis ácido úrico (M04AAO1) 2 Fármacos que afectan a la estructura y mineralización: Tratados con bifosfonatos (M05BA04) 2 SISTEMA NERVIOSO: Analgésicos opiodes: Tratado con analgésicos opiodes derivados de la fenilpiperidina (N02AB03) 1 Antiepilépticos: Ttratado con carboxamida (N03AF01) 1 Antiparkinsonianos: Tratados con anticolinérgicos (N04AA02) 3 Tratados con Levodopa (N04BA01) 2 Tratado con agonistas dopaminérgicos inhibidores de la MAO B (N04BD01) 1 Antipsicóticos: Tratados con fenotiazinas (N05AA02) 6 Tratado con diazepinas,oxazepinas y tiazepinas (N05A403) 1 Tratado con benzamida (N05AL01) ¿? Ansiolíticos: Tratados con benzodiazepinas de acción larga (N05BA01) 8 83 Tratados con benzodiazepinas de acción corta (N05BA06) 10 Hipnóticos: Tratados con clometiazol (N05CM02) 9 Antidepresivos: Tratados con inhibidores de la recaptación de serotonina (N06AB05) 4 Tratado con inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (N06AX16) 1 Fármacos contra la demencia: Tratados con anticolinesterasas (N06DA02) 5 APARATO RESPIRATORIO: Tratados con agonistas beta 2 adrenérgicos selectivos inhalados (R03AC02) 5 Tratados con agonistas beta 2 adrenérgicos más corticoides (R03AC20) 3 Tratados con anticolinérgicos (R03BB01) 4 Tratado con xantinas (R03DA04) 1 ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Oftalmológicos: Antiglaucoma y mióticos. Tratados con beta bloqueantes (SO1ED01) 2 OOOOOOO OOOOOOO OOOOO 84 OTRAS CITAS PARA ENCABEZAR CAPÍTULOS O EPÍGRAFES “Los milagros ordinarios de Dios pasan por la Caridad” BENEDICTO XVI “El gesto de ayuda es sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno” “La nueva estructura de asistencia…. (significa)…. no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas, sino la capacidad de hacernos cercanos y solidarios con quien sufre” JUAN PABLO II (Carta al Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Mayo-2004) RRfarma HERMANOS DE PENITENCIA Una de las actividades que más destacan en la acción reformadora de Miguel Mañara es la creación de los Hermanos de Penitencia. El afán renovador mañarista desde que es nombrado Hermano Mayor en 1663 no descansa. Se ha dedicado con vehemencia a “conquistar” y ganar para su causa a destacados hombres de la sociedad sevillana, enrolándolos en sus planes sociales y caritativos. Se esmera en dotar a la Hermandad de unos Estatutos y una Normativa Interna, en donde rezuma por los cuatro costados un verdadero sentido cristiano y un afán obsesivo por la perfección de la solidaridad humana. Le presta toda su atención a reconstruir la Iglesia de San Jorge, a dotarla de las mejores obras de artes. Inculca a los Hermanos más virtud y perfeccionamiento. Se ocupa, en fin, del continente, de lo exterior, lo estructural, del tejido institucional. Pero no descuida el contenido, a “sus Amos, los Pobres”. Ellos son el leymotiv de sus afanes, y por eso desea lo mejor para ellos. Quiere que estén bien atendidos, y como ellos, los Hermanos Mayores y Benefactores no pueden dedicarse en cuerpo y alma a tu atención física, inventa el mecanismo ideal. Los Hermanos de Penitencia. Los pobres van a ser asistidos por “especialistas” en caridad, idea novedosa de avanzada en las iniciativas asistenciales privadas. No ya crea un Hospicio y albergue de desamparados, en donde encuentran una manta, lumbre en el invierno, techo umbrío 85 para el verano y sopa caliente, hogazas de pan en turnos. Quiere que los que los atiendan sean “peritos y técnicos en la caridad”, en la acción social, en la asistencia sanitarista. Para que ese pobre que harapiento, mugroso y hambriento toca las puertas de la Caridad, o cuantos son acarreados a hombro, se les atienda con sábanas limpias, con pulcritud, y que se le limpien las llagas hace falta que personas con verdadera dedicación cristiana y “con oficio caritativo” se encuentren allí en aquel recinto inventado para ellos y que se dediquen a tiempo completo. Para eso es que Mañara inventa los Hermanos de Penitencia. Gente que conviva allí con sus Pobres, que sean carne de su carne, que coman su misma comida, vistan con la misma estameña y lienzo que ellos. Que cuiden los medicamentos que piden, que estén pendientes de la botica, del vermífugo, de la hoja de sándalo, que velen porque la sábana este limpia y se cambie periódicamente. Don Miguel expuso formalmente la idea en la Hermandad durante el Cabildo Ordinario del 12 de Noviembre de 1673. Propone que “personas virtuosas, libres de Matrimonio y otro estado” dejando “todo traje profano y vestir humilde hábito de Penitencia” se ocupen del Hospicio, a punto de concluirse su obra. Solicitada la aprobación eclesiástica, le es concedida por el Racionero de la Iglesia Metropolitana de Sevilla, Provisor y Vicario, Doctor Gregorio Basttan y Arostegui, el 29 del mismo mes. Y llevado a nueva consideración de la Hermandad en Cabildo del 12 de Diciembre del mismo año. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones… Rafael de Rojas Álvarez 113 CONCLUSIONES: PRIMERA: El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla fue fundado por Miguel Mañara en 1673, con la intención de acoger a los enfermos que no eran admitidos en otros hospitales. Sin conocer a Miguel Mañara, es imposible conocer el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla, su pensamiento reflejado en su libro “El Discurso de la Verdad” y la renovación que hizo de sus reglas en 1675, nos indican sus ideas sobre la muerte, el desprecio del mundo y el ejercicio de la caridad como medio para alcanzar la salvación eterna. Los pobres son sus hermanos, vive por y para ellos y es la idea que transmite a sus compañeros de Hermandad, que se mantendrán fiel a su espíritu durante más de tres siglos y hasta la actualidad. SEGUNDA: La población sevillana del siglo XIX era fiel reflejo de la realidad nacional, viviendo la mayoría de sus habitantes en viviendas insalubres, desnutridos, y con grandes carencias higiénicas, lo que favoreció la aparición de enfermedades. Tras analizar las enfermedades que causaron la muerte en el Hospital de la Caridad de Sevilla a partir de 1840, llegamos a la conclusión que la mayoría de ellas estaban relacionadas con la falta de higiene y condiciones de insalubridad de los enfermos, con predominio de las que cursan con diarreas (enfermedades digestivas) y las enfermedades respiratorias, dato concordante con lo que ocurría en el Hospital Central durante el siglo XIX. TERCERA: Actualmente, el Hospital de la Caridad de Sevilla es una asociación de fieles cristianos sin ánimo de lucro y cuyo fin es el acogimiento de varones, principalmente de la tercera edad, que sufran pobreza afectiva y/o económica. Los requisitos de admisión en la actualidad vienen marcados por el nivel económico, la edad, debiendo tener cumplidos los 65 años o, excepcionalmente, los 55. El residente abona el 75% de su pensión aunque, el que carezca de bienes, no está obligado a pago alguno para ser admitido. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones… Rafael de Rojas Álvarez 114 CUARTA: En la actualidad son 86 los residentes, la gran mayoría con buena calidad de vida, solteros, con pobreza afectiva y/o económica, y que reciben una alimentación regulada por endocrino, con visita médica y administración individualizada de medicamentos. QUINTA: Las enfermedades de mayor prevalencia actualmente son las que afectan al Sistema Cardiovascular, concretamente la hipertensión, y las enfermedades del Aparato Digestivo y Metabolismo, entre estas la diabetes, como corresponde a una población senil. Cabría esperar que el tercer sistema en incidencia fuera el Sistema Respiratorio, sin embargo es el Sistema Nervioso, debido al gran número de enfermedades mentales que padecen los residentes y al elevado índice de alcoholismo observado (casi un 30%). SEXTA: Tras analizar 311 medicamentos empleados en el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla, observamos que guardan una gran relación con las patologías prevalentes, siendo los medicamentos utilizados en el Sistema Cardiovascular los más usados (37,94%), seguidos de los relacionados con el Aparato Digestivo y Metabolismo (22,5%) y del Sistema Nervioso (17,04%), lo cual coincide, como hemos expresado, con las enfermedades por sistemas de mayor prevalencia en el Hospital de la Santa Caridad. Particularmente, son los medicamentos antihipertensivos los más empleados (12,79%), seguidos a corta distancia por los hipnóticos y sedantes (9,51%), los antiulcerosos (9,18%), los anticoagulantes orales (8,25%) y los hipoglucemiantes orales (6,28 %). El bajo índice de AINES usados, teniendo en cuenta la edad poblacional, guarda relación con la baja incidencia de artrosis. El bajo índice de laxantes utilizados guarda relación con el buen régimen dietético del Hospital. Sorprende la ausencia de tratamientos de deshabituación alcohólica a pesar del elevado índice de alcoholismo observado, probablemente por temor al incumplimiento de la abstinencia. El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla: aportaciones... Rafael de Rojas Álvarez. 127 BIBLIOGRAFÍA: AMIGO VALLEJO, CARLOS: El venerable Mañara: elogio y verdad sobre el hombre en Memorias Académicas de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. Sevilla, 1985. 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