Historia Universal. Tomo V
Abstract
T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España
Full text
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DEL | Soda de Seque TOMO Y. - 4 $ y Y, E P pS $ > sn w '
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Peninad HISTORIA ANTIGUA ' yr SE ¿Donde De Segur, DE LA ACADEMIA Francesa, P AR DE Francia: btuaducida al espa 5 of Pos Q) Alberto Lista, con correcciones, motas y adiciones. TOMO Y, a PP MADRID: Mia 1850:
CONO” uso y 95 NS A E AA — . AU OLIVA A C 21H E: ¡PAE A LP, y Efe 96 de BE l 15 td ¿5d a cr 2 ya añ AMIA. 11, 34 Mond A mA otodlr Id Ay) se e Y catas tado reno TN * e A o O A A M 0 MoT. A ¿078 ¿abro AMA A << Mo, NO hh ON
HISTORIA 7] ROMAN A: AAA == s ] EXPUEULOS VI. ria ara O Le PRA cos. | Decadencia de: a Guerra de Viria- to. Guerra de Numancia. Tribunado y muerte de Tiberio Graco, Tribunado de Ca-. yo Graco. paa de la república, Am M. 3856 A. J. 148.) Roma victoriosa en Europa y tn Africa vió triunfar en sus muros á un mismo tiempo á ¿Escipion. el segundo. africano , 4 Metelo. el macedónico, y 4 Mummio el acaico; mas no pudo resistir 4. la embriaguez ordinaria que causa la prosperidad en los hombres por: grandes que sean. ¿Y qué virtud podria libertar del orgullo 4 tintos ciudadanos ¡lustrados. por triunfos, 4 tantos guerreros adornados de coronas cedo y murales, nobles
(12) embajadores para que le diesen' muerte en sa yo A - mismo. lecho. ol Guerra de Numancia. (A. M. 3859. A.J. 145:) El pueblo de Numancia, firme y belicoso, fue acometido: por los romanos con el pretesto de que habia dado la hospitalidad: 4 los refugiados de otras: ciudades conquistadas: por Roma.:Los numantinos despues de haber vencido: 4 Quinto Pompeyo, acometieron al cónsul Mancino, lo derrotaron, tomaron su campas mento, y hubieran aniquilado su ejército á-nó ser por la intrepidez y talento de Tiberio Gra* co. Este joven guerrero, que habia" adquirido ya mucha celebridad, habiendo sido el' primero que subió á las murallas de Cartago: cubrió la retirada de Mancino, y salvó las reliquias de las legiones, haciendo con Numancia un tra* tado que el cónsul firmó. El senado no ratificó esta paz, y ú pesar de las representaciones de muchos romanos que declararon haberse salvado por ella la rompió, y Mancino' cargado de cadenas fue entregado 4-los de Numancia. Esta sentencia recayó solo sobre él, porque el favor del pueblo salvó á Graco y 4 los demas oficiales que habian intervenido en la capitulacion. El ejército romano, mandado por Furio, venció á los lusitanos y calaicos; pero fue vencido por los numantinos, Lépido, su
y (13) sucesor y sin mas'causa que el ansia del, botín atacó á los vacceos, que rechazaron valerosa= imente esta agresion injusta , derrotaron. las legiones, y las desanimaron de tal manera que desde este momento el nombre sole de los españoles: les infundia temor,. Los alistamientos para España se: hacian con dificultad, y los senadores aspiraban 4 mandar, en esta provincia solo por: saciar .su, avidez, Dos cónsules solicitaban: venir á ella, el uno avaro «y :el otro pobre. Escipion se opuso-al nombramiento de entrambos diciendo ceque el uno .era demasiado rico, y que el otro no lo era bastante.» El buen suceso de los insurgentes aumentaba su audacia, y el ejército romano perdia 4 un mismo, tiempo sus conquistas, su valor y disciplina. En estas circunstancias críticas el senado recurrió al talento de Escipion el segundo Africano. Elegido cónsul pasó á España, reunió las tropas, restableció el orden en ellas, evitó los negocios decisivos, y redujo la guerra á acciones de, puestos , €n las cuales se reanimó el valor y la confianza del soldado con yictorias parciales. Marchó despues contra Numancia y la sitió; mas no quiso arriesgar ningun asalto porque los españoles estaban aguerridos y se mostraban mas intrépidos que los romanos. Limitóse pues á defender sus líneas '
(014) y ¿rechazar as salidas” de la”¡guarnicion ,, se apoder8'de todas las' ¿venidas, “y "bloqueó esac: tamente la ciudad: Tos numantinos y reducidos en btéve 4 una españtósa miseria; pidieron una paz honorífica. Escipión quiso quese rindiesen á discrecion. No se avinieron ú ello, y -pidiez ron por último fivor que se les diese Batalla pará morir como esforzados. Negado esto! tambien, sú consternación 'sé trocó en “desesperacion. Salieron todos dé sus murallas y: sé: precipitaron sobre las trincheras con tal furia que, á pesar de la fuérza de su posición , el cónsul tuvo necesidad de todo su valor y'talento para rechazarlos. En fin, despues de quince meses de una resistencia ostinada,:los númantinos .Privadós'de todo socorro y espéranizay pusieron fuego 4 la ciudad y perecieron cón todas las riquezas en el incendio. No quedó rástró de este moso pueblo, que Bossuet llama el terror segundo de los romanos. Estaba sitiado en lo qué hoy es Castilla lá Vieja, cerca de Soria. En el triunfo de Escipion no se presentaron mas que cincuenta numantinos. Su ruina fue el año 621 de Roma. AI ano Tribunado'y muerte de Tiberió Graco. (A: M.:3869. A.J. 135.) Roma no gozó largo tiem- PO del descanso que parecian asegurarle sus victorias, El espíritu de sedicion turbaba la pros-
15) peridad y: «de: lascual A gozaban igualmente los poderosos: y ' los: plebeyos: Dos“hermanos, Tiberio'y :Cayo:Graco , célebres por su valor, talento, elocuencia «é: infortúnios , 'abrazaron lá “causa popular, “escitaron* prafides turbaciones 'én su patria, dieron mucho:esplendor su nom- Dre, y presóntaron: “al mundo un triste ejemplo: de las»vicisitudes de la fortuna, del pelis gro de las“facciones , del espíritu vengativo de los grandes: y ¿de:lo poco: que se” puede. confiar en vel favor. de lá muchedumbre: Eran nietos de Escipion* 'el primer Africano, *y cuñados del segundo y que' habia casado con una hermana: «de ellos. Cornelia", su madre, fue tan célebre por sus virtudes , como su padre'y sus hijos por gus acciones. Cuando quedó viuda de Sempronio Graco, Ptolemeo, rey de Egipto, le ofreció su cetro y su mano. Pero +su altivez la ha- «cia mirar el trono con desprecio, «porque: en aquella época los ciudadanoscromaños se creian superiores 4 los: reyes. Cornelia hallaba su gloria'én la virtad,, y su placeren el cumplimien- to de los deberes: despreciaba' el lujo delas matronas, y les decia que dsus mejores joyas erán sus: hijos.» ¿La educacion que les dió los elevó sobre -sus «conciudadanos, : fortificó su alma y desenvolvió sus talentos;'pero al'“mismo tiempo:les inspiró la fiereza, la osadía y el
(16 ardor qué PE aun $e cuenta que los incitó á ser facciosos diciéndoles: cetodos me llaman la suegra de Escipiom: ¿cuándo tendreis bastante gloria y poder para que llamen la madre de los Gracos?” + 105 Tiberio, adornado con todos. los dones de la. naturaleza y de la fortuna, hechizaba la vista por su rara hermosura; era querido de los soldados por-su: valor, y admirado de sus conciudadanos por. su olocuetadá: sus brillans tes hazañas lo habian hecho ilustre, en Africa y España, y loslazos de la sangre y de la amis, tad le unian con los personages mas distinguidos de la república. Era natural pues que .se uniese al partido de los grandes; pero como el senado no quiso ratificar el tratado que habia hecho con Numancia para salvar el ejército, la sentencia injusta dada contra Mancino, su general, y la censura ignominiosa: que recayó sobre él, le irritaron contra los senadores y le obligaron á entrar en el partido popular. Su hermano Cayo participaba de sus sentimientos y no le era inferior en elocuencia; pero Tiberio, mas suave, diestro y moderado, ganaba los corazones insinuándose en ellos, Cayo, vehemente y arrojado, pensaba mas que en con+ vencer en mover. La razon parecia que hablaba por la boca del primero: el otro respiraba AAA A pi A si re
r el fuego impetuoso de las pasiones. Tiberio era sencillo en sus costumbres, templado en sus deseos. Cayo, ávido de placeres, se entregaba, á ellos con esceso , y su violencia le hacia le= vantar la voz de tal manera, que conociendo este defecto ponia un músico detras de sí en la tribuna para que. moderase su tono cuando era necesario. EN Sip Las leyes promulgadas en diferentes épocas para impedir la escesiva concentracion de las riquezas no estaban en vigor. Los senado= res se habian apoderado de casi todas las tierras de conquista. El dominio público debia arrendar una parte. de ellas á los pobres mediante un censo módico: los ricos hicieron alzar esta renta é impidieron asi 4 la muchedumbre hacer los. arriendos, Algunos grandes , mas há» biles y atrevidos,.mo disfrazando ya su avari= ciá mi su iniquidad, despreciaron la ley que probibia tener mas de quinientas yugadas. Tam poco se desdeñaron de servirse de testas fer= reas, y laborearon.ó tomaron. en arriendo públicamente. las mas, vastas posesiones. Los po» bres de la plebe, desanimados por esta usurpacion y oprimidos de miseria, se disgustaban del servicio militar, y aun se negaban á-ali- mentar y educar sus hijos; de modo que poco á poco se fue despoblamio la Italia de hombres TOMO Y, "
18) | ingénuos, y. OÍEGIcOS de bárbaros y escla- | yos que trabajaban: las tierras de los ricos. Lelio, el amigo del primer Escipion; “quiso reme- | diar este desórden; pero las intrigas de los ses | 'nadores hicieron ifúriles sus tentativas, y m0 sacó de ellas mas fruto que'el sobrenombre de | :sábio, dado “por “el 'reconocimierito público. Cuando Tiberio volvió de España, quedó asombrado de la miseria y despoblacion que habia | en los campos de Etruria. El deseo de restable= cer la justicia y la igualdad, y el de vengarse | de los' senadores , le movieron 'á solicitar-eltri- bunado. Lo obtuvo, y propuso una reforma | «en la legislacion. Los filósofos Diofames y Blosio le incitaron á esta empresa), y le auimaron en ella el cónsul Mucio Escévola, el soberano pontífice Craso y: Apio Claudio','su'suegro. Ti berio fue al principio prudente, como suelen serlo los reformadores, se irritó:como ellos de los obstáculos, “y la: pasion le Hevó mas e del término á que aspiraba: 14 El edicto que Tiberio propuso era moderade .s 2 En ElRÓ de Spa dá los pruite paa i E — ci) ¿Era maderá ¿cion cnt A od de la pro”, piedad, bajo el pretesto de-resucitar la ley Licinia? Esta era buería para dos tiumpos de Camilo y Fabricio; me Len q el pueblo, Señor del Tajo y del Puctolo, (N
(19) de las'tiérras conquistadas, mandaba que el tesoro' público les pagase: el precio de sus ad= quisiciones. Todos los buenos ciudadanos recibieron 'con Aplauso esta ley 3 pero: los ricos indignados se opúsieron'á: ella, calumniaron. las intenciones de Tiberio,” y 'le acusaron: de'que. queria trastornar la república con sus innovaciones. El tribuno rechazó con energía 'sus: ataques. «No: concibo, decia, como en una ciu-: dad libre ha de ser la: condicion del: pueblo peor que: la. de ¿las fieras: Cuanido éstas quie-' ren descansar” hallan. retiradas seguras: en las: cuevas, asilós pacíficos en' los bosques: ¿uan-: do los ciudadanos que prodigan contínuamen=: te su vida” por' la salud: y: gloria de la patria, sc vén privados al fin de su'carrera de alimen. to y de: hogar; y si sua gozan del aire y del sol, es porque los ricos no pueden quitárselos. Oid'sin'embargo-á nuestros consules y: pretores orgullosos cuando .arengan ¿4 los soldados el dia dérmna batalla : les hablan: como 4 hom= bres félices' que poseen «todos .los bienes:de la vida. ¿No es una burla insultante eshortarlos á combatir por nuestros altares, cuando carecen de hogárz por-los palacios. de-Roma, cuando no tienen ni una cabaña; por una patria! opu= lenta, que nada les dá?. Privados de todo, ¿qué tienen que defender?: Han conquistado: |
(20), los vastos piises que. enriquecen la república, y cada:dia son mas, pobres. Su sangre ha pa-, gado-esos tesoros, de-los cuales mo se les per-. mite participar. El diá antes de/un combate, ' se les. lama señores del.mundo : el dia despues, del triunfo. se les «disputan algunas. yugadas. del reino. que han conquistado.» (1)..; «La: elocuencia. del tribuno le, eoucilla ba los, votos del. pueblo. El senado, no pudiendo re-. sistirle abiertamente, ganó al tribuno. Marco Octavio; el cual declaró que la ley daria mo-. tivo á muchas injusticias , trastornaria. las pro-. piedades . y violaria: los contratos .y::transacio», nes; y que asi el interes público le obligaba á. oponerse á su adopcion. Segun la. ley; la oposicion: de un tribuno suspendia las, delibera-. ciones. Tiberio, irritado. de este impedimento, propuso algunos dias «despues un «edicto. mas. favorable al pueblo y. .mas severo,,contra la avaricia de los grandes. Pidió. que. se. pusiese. en vigor la ley que probibia tener mas de quinientas yugadas, y que:el escedente se: reparment “eE j 115] "Md y Or. 1 o . E ' his qu v(1)- Obsérvese que estos tópicos, de que se; han valido los, revolucionarios de todos los paises para conmover los pobres contra los ricos, no eran injustos en Roma, donde la ley, mal obiitradds concedia á: los pobres las tierras conquistadas. (N, del Too
$ A + | tiese 4 los pobres. Detenida segunda: vez por la resistencia de Octavio, empleó para atraerlo á su partido todas las armas de su elocuencia; mas no pudiendo ni convencerlo ni persuadirle, hizo que el pueblo ordenase 4 todos los magistrados suspender el ejercicio: de sus funciones hasta que la ley fuese desechada ó aprobada definitivamente. El mismo ejeentó el - plebiscito, poniendo 'su“sello sobre la «puerta del tesoro público para que los cuestores no pudiesen sacar dinero” Esta resolucion atreyida escitó el furor de los senadores, y juraron su ruina: algunos no“tuvieron vergiienza de disfrazarse y de buscar en la oscuridad la ocasion y los medios de asesinarle. Graco. informado de sus designios, tomó precanciones - contra ellos y guardaba un puñal bajo su ropa para defender su vida. Llegó el dia delos co- _Micios y Octavio persistió en su oposición, 4 pesar de las súplicas de Tiberio y las lágrimas de los*ciudadanos que pedian no los sacrifcase al interes de sus enemigos. Graco dijo al pueblo que dos magistrados, iguales en autotidad y opuestos en Opiniones sobre una materia tan importante, no podian permanecer en sus destinos sin comprometer la'tranquilidad pública: que semejante discordia” presagiaba la guerra civil, y que era forzoso depo-
a a e E por Fulvio Flaco. El cónsul Rúupilio, sul site: sor, terminó esta guerra con la toma é incendio de Enna. El nuevo rey, prisionero de los romanos , se dió la muerte. Su derrota y el suplicio de innumerables esclavos en Sicilia, Roma, Minturno y Africa, ahogó esta con. juracion, que durante muchos años causó á la república grandes recelos, Aristónico, 'vencido por Perpenna, sirvió de ornamento en el triunfo de Aquilio su sucesor, general cobarde L ) Jae y cruel, que si Roma fuera entonces virtuosa) en vez de triunfar, hubiera sufrido el último suplicio; porque para rendir las ciudades del | Asia, habia envenenado el agua de las fuentes y acueductos. a E El espíritu de sedicion sobrevivia 4 Tibe- Tio y reinaba siempre en Roma. Labeon, tribuno de la plebe, para vengarse del censor Metelo, que le habia rayado de la lista de los senadores, le hizo condenar, sin juicio antes rior, á ser precipitado de la roca Tarpeya. Otro tribuno se opuso y le salvó la vida; pero Las. beon confiscó sus bienes, y para completar sú triunfo , recobró su asiento en el senado, pro? poniendo una ley que fue adoptada, para qué los tribúnos entrasen en la curia y tuviesen voto deliberativo, Cada dia se cometian nutvas violencias, de las que destruyen la libér- TIO ar
> (29 tad por-sus.mismos. Le mas. terribles para ella, que sus mayores enemigos. Se habia es-, tablecido el tribunado para defenderlas, y la ambicion de. los tribunos fue una de las principales causas . de su. ruina. . Enmedio de esta . agitación , se, observaba con sorpresa que Cayo Graco no hacia ¡ningun esfuerzo. para vengar á - sulhérmano y. hegerlas su poder, Algunos años vivió retirado del foro y en la ¿mas absoluta. oscuridad. El mm comenzaba. á Creer que abandonaba su; causa y que desaprobaba, las opiniones y conducta de Tiberio.. Y acaso en los; primeros años atemorizado por. el ódio de los.ricos y. por la, ¡inconstancia de la muchedumbre, que escita sus favorecidos al ataque - y«los abandona en, el peligro, tuvo Cayo la intencion de alejarse de las facciones y buscar la seguridad en; el retiro; pero la prudencia no podia detener largo tiempo. un alma tan ardiente como la suya, y si la razon le inclinaba al descanso , la naturaleza le condenaba al movimiento, Los enemigos de su familia cifavon en juicio á uno de sus amigos, lama- _ do Viccio, y. Cayo, se presentó inopinadamente envla tribuna para defenderlo. El pueblo manifestó mucha alegría al verlo. Su elocuencia confundió á. los, acusadores y ganó todos los sufragios en favor del acusado. Esta victoria
A : | alarmó á los poderosos dad reunieron sus es “fuerzos para escluirlo del tribunado. Fue nom-=". brado Cuestor, y sacó á la suerte la provincia de Sardinia , adonde acompatió al cónsul Ores+ tes. Se enenta que la causa de haber salido | de su retiro y de solicitar Ta cuestura , fué un sueño en que se le aparéció su: hermano'y | le dijo: «en vano quieres librarte de tu hádos Ten valor y obedece al cielo. Los dos estamos | predestinados á perecer por'la libertad: del pueblo. » Cuando Graco llegó 4 su provin+ | cia, fue modelo de valor y obediencia. Supe? raba á todos en actividad , en prendas militáres, en templanza, y se ganó el afecto genes ral por su justicia. Habiendo “ecsigido Orestes ue los sardos contribuyesen para el equipo de las tropas, aquellas ciudades se quejaron al senado y fueron eséntas del gravámen. No teniendo medios €l cónsul para suplir la falta; Graco visitó los pueblos de la' isla, y ganó de | sal manera el afecto de Tos habitantes, que voluntariamente proveyeron en abundancia todos los objetos necesarios 4 la tropa. La fama de sus virtudes y talentos se estendió hasta Numidia, cuyo rey Micipsa escribió á Roma que enviaba trigo 4 las tropas romanas de Cer? | deña en consideracion 4 la amistad de Graco. Este mensage itritó 4 los senadores, arrojarom PP >. panda
31 con menosprecio á rl embajadores de Micipsa y quisieron que Orestes “conservase :el mando de la isla “para prolongar la ausencia de su cuestor ; pero ¿ste burló la esperanza de sus enemigos y no tardó en volver.4 Roma. Los censores reprendieron esta vuelta por contraria á las leyes: Cayo pidió al senado una audiencia para justificarse; y habiéndola obtenido, representó. que habia pasado doce años en la milicia, aunque solo estabaobligado á á servir diez. La ley limitaba 4 un año.el ejercicio de la cuestura , y él la habia servido tres Sus predecesores se habian enriquecido en :aquel destino ,. y él habia consumido su patrimonio: Estos medios de ¿justificación eran tan evidentes, que sus mismos enemizos se vieron obligados á absolyerle. Tri hunado 'de:Cayo Graco. CA M. 3879. A. J. 125). Habiendo salido «con vietoria de esta lid, pidió el tribunado. Los ricos lo solicitaron tambien para 'escluirlo; pero el favor del pueblo se declaró por €l, y fueron tantos los que concurrieron de dvd los puntos de Italia para darle el voto, que no cupieron en el campo de Marte y 'muchos tuvieron que votar desde-los techos de las'casas. Las intrigas de sus adversarios le impidieron conseguir los tres primeros lugares, y no fue nombrado sino f
(32) cuarto Tribuno; pero, su elocuencia le dió en * breve el primer puesto, Cuando arengó al pue-. blo , mostró su profundo dolor por la muerte trágica de su hermano. “Romanos, les dijo, la república hizo en otro tiempo la guerra 41 los faliscos , porque habian insultado al tribuno Genucio. Vuestros antepasados condenaron á muerte 4 Cayo Veturio, porque no quiso | apartarse para que pasase uno de vuestros ma: gistrados: ¡y habeis sufrido que esos orgullo- | sos hayan asesinado á vuectros ojos 4 mi hermano Tiberio! Hayan arrastrado su cadáver por la ciudad, le hayan arrojado al Tiber, hayan degollado á todos los partidarios suyos que pudieron haber á las manos! Y cuando las le. yes ecsijen que un simple ciudadano, antes de dársele la muerte sea citado en juicio y | admitido 4 defenderse, una multitud: de ro- | manos ha sido inmolada sin formalidad alguna de justicia. ! » _ / Cuando Graco hubo reanimado el rencor de la plebe, hizo decretar que todo magistrado depuesto por el pueblo, quedase incapaz de obtener dignidades; y que el magistrado : que hubiese hecho morir 4 un ciudadano sil observar las formas legales , fuese juzgado pol el pueblo. Esta decision le vengaba de todos . sus enemigos. Popilio, temiendo la acusación
: 3 porque: habia desterrado á los partidarios de - Tiberio, se retiró voluntariamente al Asia. Este decreto, y.el rigor con que los triunviros nombrados por el pueblo ejecutaban la ley: dal repartimiento de las tierras, escitaban la : avidez de los pobres, la desesperacion de los ricos, y daban orígen á ódios, venganzas ,-fac- ciones y contínuas turbulencias. El senado veia la necesidad de mombrar un dictador, y Ls. cipion el africano aspiraba descubiertamente á esta dignidad: pero una mañana entrando sus esclavos á despertarle, lo hallaron muerto en la.cama, y como habia dicho que la muerte de Tiberio era justa si habia perturbado la república, se acusó 4 Cayo Graco, y aun á su madre Cornelia, de haber terminado la vida de aquel grande hombre. Su virtud los hacía superiores 4 esta calumnia dictada por el ódio. El favor del pueblo al tribuno y su familia, crecia en razon del ódio de sus enemigos. Este amor sobrevivió á los Gracos, y en tiempos posteriores el pueblo mandó. erigir una estátua de cobre en honor de Cornelia con solo esta inscripcion: á Cornelia , madre de los Gracos. La. muerte de Escipion, el entusiasmo del pueblo 4 favor de Cayo, y la estimacion y afecto que le profesaban todas las naciones aliadas, desanimaron por algun TOMO y, 3
(34) | +iempo á los poderosos. Cedieron por un moz mento al torrente que no podian contener, Y eclipsaba la de los :otros magistrados. Usó de ella para aumentar el poder del pueblo Y disminuir el del senado: objeto que 'tuviero | todas sus leyes: Una mandaba” que se yolviés. sen 4 poblar tres ciudades grandes del imperio, enviando á ellas ciudadanos pobres dl Roma: otra que el vestido del soldado se pY gase del tesoro público, y que nadie pudié* servir hasta la edad de diez y siete años. DM el derecho de' ciudadanía 4 los pueblos comí federados de. Italia: hizo distribuciones trigo entre los pobres 4 precio muy ínfim/ A los trescientos senadores, que hasta ento ” ees habian tenido la facultad esclusiva de fof imar “los tribunales, agregó “trescientos cablí Jléros : en fin, hizo democrático enteramen” eligobierno que hasta entonces habia estad” porn antiguo uso en manos delos patricios; 7 como «el pueblo le: confió la” eleccion de jueces, ejerció, bajo el nombre: de tribudnY una autoridad' casi absoluta. El mismo senal, movido en'cierto' modo por la opinion púb! ca, pareció algun tiempo quese dirigia Pp sus consejos, y: Graeo no los dió sino glonó, sos y útiles 4 la república. Hizo restituir *
(35) los españoles el precio de Jos granos que les habia quitado la. avaricia del pretor Fabio. Por' sus: consejos y actividad se reedificaron ciudades arruinadas, se repararon los caminos reales, se construyeron otros nuevos, se for= maron graneros de reserva. Estableció en todos los. caminos columnas miliarias, allanó - montañas, contuvo torrentes, facilitó. el paso de los, rios con puentes sólidos y magníficos; y uniendo á la dignidad el afecto del pueblo, adquirió la estimacion de los embajadores y : filósofos estrangeros , y el amor de.la muchedumbre. Despues de tantos afanes, Cayo pidió al«pueblo una recompensa. Todos creian que aspiraba á la primera dignidad del esta= do; pero cuando llegó el dia de los comicios, declaró que su único deseo era ver ¡elevado 4 la magistratura consalar á Cayo Fanio. El pueble se lo concedió; y Fanio, apenas fue cónsul, se pasó al partido de los enemigos de Graco. Este, elegido tribuno por segunda vez sin haberlo solicitado , reconoció en la frialdad del cónsul para con él, que tenia que buscar un nuevo apoyo contra el ódio de sus adver= sarios; y asi pidió el derecho completo de ciudadanía para todos los pueblos latinos,. y propuso una ley para volver 4 poblar á Ta» rento y 4 Cápua. El senado formó entonces + A
(36) otro plan para aniquilar el crédito de Cayo En logar de combatir sus proposiciones, hizo. que el tribuno Livio Druso, á quien habian ganado los ricos, hiciese otras mas ecsageradas y populares Y:asi propuso Livio que en la. gar de dos ciudades, se poblasen doce, y-qué se libertase 4 los nuevoscolonos del censo anual, al cual los dejaba: sometidosla ley: dé los Gracos; y al mismo tiempo daba 4 entea”. der el tribuno que sus propuestas eran .con” formes á las intenciones del senado. Por:.estÉ medio disminuyó el ódio: dol. pueblo conti? los senadores, y se debilitó en gran mane la popularidad de Graco. Rubrio, tribuno:tam: bien del pueblo , hizo adoptar otra ley. par la reedificacion de Cartago. La suerte dió A Graco esta comision, y hubo de pasar al Af ca. Durante su ausencia, Livio atribuyó 1: muerte de Escipion el africano, 4 Fulvio, ent” migo declarado de aquel héroe; y que el dia antes de su muerte habia proferido contra £ palabras violentas y amenazadoras. Fulvio ex* amigo de Graco, del partido del pueblo, Y. colega suyo en la comision de ejecutar la 10% sempronia; y el senado, acusando á FulvY por el asesinato de Escipion , atacaba indire” tamente 4 Cayo, objeto “constante de su dio El pueblo se opuso al juicio de Eulyio 1%
j 37 miento ver ooo ads á Graco en esta causa, Y asi quedó: sin venganza la muerte del segundo africano. Cayo estableció en Africa los cimientos de la nueva Cartago, á la cual puso por nombre Junonia. Los historia- - dores de aquel tiempo, supersticiosos como su siglo, dicen que fue perturbado con presagios siniestros: que un huracan arrebató las víctimas que ofrecia 4 los dioses; y que por lx noche el' valladar, plantado “para señalar los límites del pueblo, fueron arrancados por los lobos. Cayo ejecutó sin embargo las órdenes del pueblo, estableció la nueva colonia, y ' volvió 4 Roma para sostener á Fulvio contra las diatrivas de Druso. Apenas legó anunció que iba 4 proponer, segun su costumbre, nuevas leyes favorables al pueblo: una gran multitud” de ciudadanos del campo acudió ¿ Roma con el deseo de oirle; pero el cónsul Fanio, de acuerdo con el senado, mandó salir de: la ciudad á todos los forasteros. Cayo irritado fijó una proclama, en la cual censuraba la injusticia del cónsul, y prometia su apoyo á los espulsos si querian resistir 4 aque- Ha orden: tiránica. Poco tiempo despues los ediles, que iban á dar al pueblo el espectáculo de un combate de gladiadores, hicieron construir tablados y graderías, donde era me-
| (44) | la union, porque la plebe estaba oprimida po! los magnates , y esperaba una ocasion fayvorW ble para la venganza. Hubo: en el Lacio Y. en Cerdeña algunas rebeliones parciales que fueron oprimidas por el cónsul Aurelio y el pretor Opimio. Hizo muchos estragos en Afric. ca una peste, producida por una nube horri. ble de langostas que cubrió los campos y éorrompió los granos y los frutos. Los galos, cu” yo solo nombre causaba en otro tiempo tant0 terror á los romanos, atacados ahora en sU propio suelo veían amenazada su independen” cia. Teutomaco, rey de los salios, pueblo de. los Alpes , habia insultado el territorio de. Marsella. El cónsul Fulvio y su sucesor Ses" tio Calvino , socorrieron aquella república % liada, y arrojaron de su pais á Teutomaco que se retiró á los alobroges, pueblo que ha*. bitaba lo que hoy es la Saboya y el Delfina”. do. Estos se ligaron con los arvernos y rut6* nos , y pelearon contra los eduos que habia? hecho alianza com los romanos. La capital 4 los eduos se llama hoy Autun El cónsul Do” micio Ahenobarbo marchó contra los alobr0” pes, los derrotó y les mató veinte y tres 5d hombres. Despues Fabio Maximo, hijo 4% Paulo Emilio, logró contra ellos y sus ali” dos una victoria todavia mas completa y sañ”
(45) es romanas, probablemente ersageradas, dicen.que la pérdida de los galos en aquella batalla ascendió 4 doscientos mil hombres. Uno de sus reyes fue prisionero y sirvió de ornamento en el triunfo de Fabio Máximo. Este tomó el sobrenombre de alobrógico. grienta. Las relacion
CAPITULO VIL 7 Alaro y La, Establecimiento de la provincia narbonenste|' Guerra de Numidia. Primer consulado de: Mario. Cuestura de Sila. Invasion de los. cimbros y teutones. Batalla de Acuas Sex? é sias. Batalla de Vercelas. Guerra sociale" Guerra de Mitridates, y guerra civil entP Y Sila y Mario. Dictadura perpetua de Silde p Muerte de Sila. A YE soanreciorento de la provincia narbonen se. (A. M. 3888. A. J. 116.) No nos admira rá tanto el aumento rápido de la potencia ro” mana , cuando consideremos que las naciones atacadas por sus numerosos ejércitos, no es” o taban ligadas entre sí: que Roma era el único co estado que tenia tropas regulares y paga das, á las cuales oponian los bárbaros untmuchedumbre intrépida , pero desordenadw con malas armas, é ignorante en el arte de las evoluciones, y en el de asegurar las sub”
(47) sistencias; No sabian ni escoger posiciones ni fortificar sus campamentos. Jl soldado romia= no, habituado al trabajo desde «su infancia, cubierto de-un largo escudo y “armado: de una espada corta, aguda y tájante, Hlevaba:sin'dificultad un peso de sesenta Ains 'hacíadia= riamente cargado con él una «marcha de quince millas, y apenas tomaba' posicion , fortificaba el campamento. El órden de las-cohor- tes, la velocidad de las tropas ligeras, las filas estrechas de las legiones, les daban una inmensa ventaja sobre sus enemigos, que se afanaban en vano por romperlas y desbaratarlas. Contra “aquellas falanges invencibles se consumía su ardor; y éuando:desanimados con, el mal écsito de sus ataques, huian en' desórden, la caballería romana hacía en ellos' ter: rible matanza, y se apoderaba de su campamento, donde tenian sus mugeres, hijos y: ri quezas. Asi: la ruina de una nacion era frecuentemente la consecuencia de una sola victoria, y desde el año seiscientos treinta y seis de Retol ya «eran bastante estensas las. conquistas hechas por la república al otro lado de los Alpes, para fotmar con ellas una provincia que se Jlamó Galia narbonense. El mismo «año una colonia de galos, establecida en Tracia sorprendió y venció ú los
(48) romanos mandados por el cónsul Caton; pero los escordiscos (que asi se llamaban estos bárbaros) no supieron aprovecharse de su yictoria. Los romanos recobraron la superioridad, aunque lo áspero del pais hizo durar esta guerra seis años, Metelo se distinguió en ella: Mucio la terminó, y la derrota completa de aquellos pueblos le adquirió los honores del triunfo. : , Guerra de Numidia. (A, M. 3891. A. J. 113.). Despues de la victoria de Mucio no hubo por el espacio de cinco años ningun suceso considerable en el vasto imperio de los romanos. Pero este reposo fue turbado por la ¿guerra de Numidia, famosa á causa de la corrupcion de los romanos, y de los artificios, - Crímenes, talentos y valor de lugurta.. Muerto Masinisa, heredó el reino Micipsa, su hijo. Este príncipe tuvo dos hijos , lamados Adherbal é Hiempsal: con ellos se educó en su palacio lugurta, hijo natural de Manastábal hermano de Micipsa. Jugurta se distinguia ya al salir de la infancia , por su fuerza prodigiosa , su rara hermosura, su carácter osado, y, su espíritu viyo, flecsible y penetrante. En vez de dejarse corromper, como la mayor parte de los príncipes , por la molicie y los deleites, siguiendo los antiguos hábitos
(49) de su ñacion, se ejercitaba en domar caballos fogosos, en lanzar dardos y en disputar el premio de la carrera ú los compañeros de su juventud. Los númidas veían con gozo repartirse en él la imágen de Masinisa. Diestro y. liheral, sabía hacerse amar de los mismos que se reconocian por inferiores á él. Apasionado 4 la caza, atacaba intrepidamente los tigres y leones. Túdos celebraban sus hazañas, y él parecia ignorarlas. Micipsa admiraba sus grandes cualidades ; pero pronto le inspiraron una vi- Ya inquietud, porque recelaba que si á tanto Mérito se añadia la ambicion, quitaria el tronO 4 sus hijos: por otra-parte nada pocia ha- Cer contra él, porque los númidas no disimuiban el afecto que le tenian. Resolvió , pues, toncciendo el ansia de lugurta por la gloria, Csponerle ¿ los peligros de la guerra , esperando que en ellos pereceria un rival tan peligroso para sus hijos ; y le dió el mando de un Cuerpo ausiliar de númidas que marchó ¿4 Es- Paña para reforzar:el ejército romano. Esto era en la época del sitio de Numan=- la. Tugurta, vigilante, activo , intrépido, arliente en el combate, sagaz en el consejo, grangeó el aprecio de Escipion , que. le confió AS espediciones mas dificiles, en las cuales ad: Utrió mueva gloria y aumentó la idolatría de TOMO v, 4
No) los númidas. Como era amable y liberal , contrajo amistad íntima con muchos oficiales romanos, ambiciosos de dominacion y de riquezas. Estos le inspiraron el deseo de apoderarse del trono de Numidia despues de la muerte de Micipsa, y le aseguraron que no le faltarian valedores en Roma , donde todo se, conseguia á precio de oro. Concluida la guerra de Numancia, Escipion antes de salir de Es-. paña colió á fugurta de elogios y presentes; pero le advirtió en secreto que prefiriese merecer la estimacion y benevolencia del senado y pueblo romano por medio de una conducta leal, á ganar la amistad peligrosa de algunos hombres turbulentos. Le aconsejó que no fandase su gloria sino en los talentos y las virtudes, y le predijo que el camino de la intriga y de la corrupcion le conduciria infaliblemente á su ruina: concluyó dándole una carta para Micipsa, en la cual felicitaba al rey por tener un sobrino tan digno de él y de Masinisa. Los elogios de Escipion, la gloria de lugurta, y el amor que le tenia el pueblo, obligaron á Micipsa 4 mudar de sistema. Determi-= nó ganar con beneficios al que no podia arruinar sin peligro, y le cedió la tercera parte del reino para conservar á sus hijos las otras dos, Cercano ya á su muerte, llamó á los tres prín-
51 cipes y dijo 4 nt cp te he amado com» si fueras mi hijo No has engañado mi esperanza, y tus hazañas han llenado de gloria la patria y mi reinado. Has triunfado en fin de la envidia. Yo te conjuro que ames á estos dos príncipes, parientes tuyos por la sangre, y hermanos por mis beneficios. Serán fuertes mas bien por tu amistad que por mis tesoros. El trono que os dejo será indestructible si os Unis: perecerá fácilmente si os dividis. Tú tienes mas edad, lugurta: tu esperiencia debe impedir las desgracias que temo. Vosotros hi- Jos mios, respetad é imitad Á este héroe : no se diga que he sido mas feliz por la adopcion Que por la naturaleza.” | Micipsa murió dentro de pocos dias. Des- Pues de sus ecsequias , los tres príncipes se reu- Dieron para tratar de sus negocios. Hiémpsal, Orgulloso por su nacimiento, tomó arrogante- Mente el primer lugar lugurta propuso que Se anulasen los decretos dados por Micipsa en 0s cinco últimos años de su reinado, porque en ellos se conocia la decadencia de su espíritu. Hiémpsal dijo que aprobaba esta determi- Nación, porque la adopcion de Iugurta solo te- Mia tres años de fecha. Esta palabra amarga encendió un ódio que no pudo estinguirse sino n Sangre. Los tres reyes repartieron los te. 5 / 1
(52) soro3 de su padie y fijaron los límites de sus. estados. Hiémpsal se retiró despues á la ciudad de Ternida, y algunos emisarios de lugurta se introdujeron con llaves falsas en su palacio y aposento y le cortaron la cabeza. La noticia de este crímen, esparciéndose con rapidez, aterró á Adherbal y á sus partidarios. Todos los pueblos de Numidia tomaron ' las armas: el mayor número se declaró por Adherbal: los mas belicosos por lugurta. Este, reuniendo cón prontitud sus tropas, marchó contra el enemigo, lo acometió y venció , le arrojó de sus estados y se apoderó de toda la Numidia. Adberbal vencido buscó asilo en oma, donde el asesinato de su hermano ha- , bia escitado mucha indignacion. Iugurta envió embajadores con mucho oro para conservar el valimiento de sus antiguos amigos y adquirir otros nuevos, La llegada de estos diputados y el repartimiento del dinero causaron una mudanza repentina, y la mayor parte de los senadores convirtieron desvergonzadamente el ódio violento que tenian á Tugurta en la mas activa benevolencia. Adherbal recordó en vano, al senado sus derechos al trono y los servicios, que su padre y abuelo habian hecho á la república. Representó inútilmente que aun cuan- An A do no tuviera mas título que su desgracia,
53 tra propio de la dignidad del pueblo romano Socorrerle ; y que el senado no debia permitir que un fratricida le arrojase del reino que su familia debia 4 la generosidad de Roma. Los embajadores de lugurta respondieron que los Dúmidas habian muerto á Hiémpsal, porque nO podian tolerar su carácter violento ni su tiranía sanguinaria: que Adherbal, habiendo Stacado á Iugurta, se quejaba sin justicia de las calamidades que su agresion le habia cau- Sado: y que el rey suplicaba al senado creer mas bien sus acciones que las calumnias de sus enemigos, y no suponer que hubiese pertido repentinamente las buenas cualidades que * grangearon en el sitio de Numancia, la estimacion de Escipion y de todo el ejército ro- Mano. Los senadores ganados por el oro de Ugurta, defendieron su causa con calor, re- “ordando sus servicios. Algunos, mas amigos del honor que de las riquezas, opinaroh que se castigase el crímen y se diese socorro al in- *Ortunio. Este dictámen fue sostenido por Es- “auto , hombre intrigante y ávido, pero que Sabia evitar el escándalo y ocultar su Corrupcion bajo las apariencias de la rigidez. El partido mas injusto: prevaleció, Decidióse enviar lez comisarios al África para repartir la Nu- Midia entre lugurta y Adherbal. Opimio, el
(60). en venta, á presencia del ejército, el interes. público y la magestad de Roma. Sino castigais á los culpables , consentid en ser sus es-. clavos ; porque hacer impunemente todo lo que se quiere, es la verdadera tiranía. » 5 Este discurso de Menamio inspiró al pueblo. tanto enojo que promulgó, con sorpresa de los senadores , un plebiscito, mandando al pretor. Casio que enviase á Roma á Logurta con nn salyo conducto , para tomarle declaracion, justificar con ella los crímines, y castigar á los delincuentes. Iugurta no resistió a las insinuaciones de Casio, cuya providad era tan cé- Jebre que el rey se fió mas de ella que del salvo conducto de la república. Llegó 4 Roma no con la pompa de un monarca poderoso, sino con el aparato lúgubre, de un acusado que procura escitar la piedad. Su primer operacion fue ganar con prodigalidades algun par-- tido en el pueblo; pero la muchedumbre, irritada contra él, queria que se le pusiese en la cárcel y que sino declaraba sus cómplices» se le diese muerte como á enemigo público... Memmio, enemigo de todo esceso, y. fiel á los principios de-la justicia declaró: que no permitiria la violacion: de la fé pública. Su firmeza apaciguó. el tumulto. Despues: mandó que lugurta se presentase, le recordó. sus crí-
61) menes y le advirtió ES el pueblo cónocia 5us cómplices y queria que'su declaracion acabase de convencerlos. Le previnb ademas que si con= fesaba la verdad, podia confiar en la clemencia de Roma; pero que si mentia , su ruina era cierta sin salvar á los demas culpables. Dicho esto, le: mandó responder 5 pero otro tribúno, llamado Bebio y que estaba sobornada por Lugurta, prohibió á este pring!ps que declarase. Esta oposicion escitó un tumulto en la muchedumbre. Bebio resistió Obstinadamente 4 sus clamores y amenazas, Y la asamblea se separó enfurecida de haber sido tan indignamente burlada. Este suceso dió ¿nimo 4 Tos acusados. Habia entonces €n Roma un númida, llamado Masiva, que cra nieto de Masinisa. Habíase escapado de Cirta despues de la muerte de Adherbal. El nuevo, Cónsul Espurio Albino, le aconsejó secreta- Mente que pidiese al senado el reino de Nu- Midia, y Masiva lo hizo asi. Iugurta, informado de sus pretensiones, hizo que Bowmil- Car, uno de gus favoritos, Apostase asesinos, que lo mataron. Bowmilear fue preso y.se le 120 sumaria. El rey dió por él cincuenta tohenes y le envió en secreto al Africa. Des- Pues hizo vanos esfuerzos para alentar su par- y ido con nuevos regalos: todos sus tesoros no
dn | pudieron borrar el horror que inspiraba tan- | tos y tan grandes crímenes. El senado le declaró la guerra y le'mandó salir de Italia. Se cuenta que al partir volvió la cara hácia Roma y esclamó: **¡O ciudad venal ! no tardarás en ser esclava sino lo que tardes en hallar comprador!” e 1 El cónsul Albino pasó al Africa. Queria terminar la guerra antes de los comicios ó | con la victoria ó con un tratado. Mas era tan dificil vencer como engañar á lugurta. Este príncipe, viendo que el senado estaba resuelto ¿ arruinarlo, opuso á las fuerzas de Roma las de su génio. Valiente , astuto é infatigable , se aprovechó para aumentar sus tropas y ganar tiempo, de todos los recursos que le ofrecian su conocimiento del pais y la presuncion Orgullosa del general romano. Unas veces amenazando, otras suplicante, ya se mostraba dispuesto 4 combatir, ya á someterse. Vivo en sus ataques, pronto en sus retiradas, s6 burló con sus movimientos y ardides del general enemigo, de modo que pasó el año sin que el cónsul hubiese hecho progresos en la Numidia. Volvióse á Roma para celebrar los comicios, donde el pueblo le acusó de incapaz ó traidor. Su hermano Aulo, que quedó con el mando del ejército, quiso apoderarse de un3
(63) ciudad donde lugurta tenia.sus tesoros. Ávariento y presuntuoso , esperaba amedrantar al rey de Numidia con esta empresa atrevida y obligarle 4 comprar la paz. Tugurta, que se burlaba de su impericia, se manifestó aterrado para inspirarle mas confianza , y le envió iputados que lisongearon su ambicion y avaticia, Finge huir, y con el pretesto de un tratado secreto y lucrativo, persuade á Aulo que Penetre en unos Campos retirados, donde la Mtriga podria hacerse ocultamente : sus emisarios sobornan á Jos oficiales romanos, que le prometen abandónar sus puestos á la primer señal. Estando tolo dispuesto , acomete de noche el caímpamento de Áulo y se apodera de él. Las legiones huyen tirando las armas, y se hallan rodeadas de númidas que se habian Puesto en asechanzas- Al otro dia declaró Ugurta 4 Aulo que aunque le tenia encerrado y podia arruinarle con todo su ejército, le “oncederia la paz, á condicion qne las legiones Pasasen bajo el yugo y evacuasen la Numidia en diez dias. Aulo, medroso, firmó esta paz que le cubria de ignominia. Es mas fácil de concebir qhe de esplicar la sorpresa y la indignacion de Roma á la noticia de este reves. 'l senado rehusó aprobar el tratado, declatando que no habia podido concluirse sin ór-
(64 den suya : decision ps A porque tompiendo la paz, no ponia el ejército en la situacion peligrosaen que se hallaba cuando hizo la capitulación ( 1). El pueblo irritado mas que nunca contra lós nobles, nombró una comision €ncargada de proceder contra todos los que se habian dejado sobornar por Tugurta. Escauro tuvo la osadía y la habilidad de hacer que se le nombrase comisario y juez de sus cómplices, y los condenó impudentemente al destierro. La faccion popular, despues de lograda esta victoria contra los magnates, mostró una insolencia igual alorgullo anterior de los nobles; y la humillacion de estos la disponia á la sedicion, asi como sus triunfos la habian preparado 4 admirar hasta sus defectos. Se ellgieron cónsules ¿Metelo y Silano. La provincia de Africa tocó al primero, hombre de una. probidad sin mancha, y general dábil, estimado igualmente por los dos órdenes del estado. No haciendo confianza de las legiones hu- e (1) En esta parte no somos de la opinion del conde de Segur. Tugurta debia saber que Áulo no tenia poderes para firmár la paz, y sicfue engañado, €? porque quiso. Las capitulaciones militares: son actos relativos únicamente á la suerte de los ejércitos y 92 á la de las naciones, (N. del T,) ad
¿ 65) milladas y vencidas , alo otras'y reunió muchos víveres, armas y caballos. En Africa halló un ejército indisciplinado , insolente, cobarde, perezoso, ladron y mas temible para los aliados que para los enemigos. Metelo restableció el órden con su severidad, sometió el soldado á ejercicios continuos y restituyó el vigor 4 la disciplina. Tugurta, temeroso de un adversario como Metelo , le envió embajadores y le prometió entregarse Con su reino á los romanos si se le aseguraba Una ecsistencia honrosa. Metelo dió en público Una respuesta evasiva á estas proposiciones Poco sínceras; y atacando á aquel príncipe Pérfido y corruptor con sus propias armas ganó en secreto á sus embajadores, que le pro= Metieron entregarle al rey, é invadió la Numidia. La aparente sumision de lugurta no habia adormecido al cónsul; porque sabia que “quel príncipe era tan temible de lejos como € cerca. Aunque no encontraba obstáculo á $4 marcha, hacia continuos reconocimientos, Bria sus flancos, y estaba siempre en los Puestos avanzados del ejército. lugurta, vien- 0 que no era posible engañar á Metelo , resolvió tentar Ja suerte de las armas. Reune todas sus tropas, coloca parte de ellas en una altura y oculta las demas en los matortales TOMO y, $
(66) que coronaban la orilla de un rio. Entre este rio y la montaña. habia-un campo desierto por, el cual debia pasar Metelo,.:¿Desde.:que los. ro= manos :se-adelantaron , fueron .embestidos por los númidas en todas direcciones. in este terri= ble combate no.era. posible maniobrar ;.sepeleaba cuerpo: 4 cuerpo, y. la victoria dependia, mas bien del valor que de la habilidad, Lua ac-, cion duró todo el dia; pero:al fin, «debilitados, un poco los númidas por el calor y el Ccansancio, consiguió Metelo arreglar las, filas y. formar las cohortes, y :4 pesar..de la ¿resistencia del enemigo se apoderó» de la colina. El rey, solo tenia 4.su favor su habilidad. y la fortan. leza desu posicion : los romanos eran mas valientes que sus-tropas; y desde que. se apoderaron de la altura , los bárbaros huyeron. Kutilio, que mandaba la retaguardia de Metelo, irán: al mismo tiempo el ala; izquierda de: los africanos. Metelo, vencedor , continuó. ,su. marcha , conquistó muchas fortalezas , taló. los campos , é hizo que se Je -entregasen muchos rehenes y. municiones. .Lugurta vencido, mas» no desalentado, varió de sistema y.no .dió.mas. batallas , si nose puso al frente de una numes, rosa caballería , costeó sin: cesar á los romanos, se apoderó: de, sus convoyes y mató .cuantos soldados se separaban de: las columnas, En. Ja
(67). | ciudad de Sica, sorprendió 4-Mario, lugar-te= niente del:cónsul. Este. guerrero, tan célebre despues; nacido para gloria y: desgracia de Roma, salió del riesgo con unavintrepidez: heroica:sin Pérdida ninguna. Metelo:sitió 4 Zama, oreyendo: 4: Iugurta miy: lejos de: aquel: sitio; Pero cuando daba el: asalto ,:aparece:el tey y se apodera del campamento romano. Ya: estaba Muerta toda la guardia : solo cuarenta hom. bres defendian en la estremidad del.campó un Puesto elevado, cuando Mario acude con algunas tropas y; encuentra los»mámidas ocupados enel saqueo, los arroja y:hace en ellos granma= tanza. Al' otto dia Metélo volvió: 4 asaltar la Plaza iy Tugurta el: campamento: la: batalla duró “dós” dias : Metelo rechazó: á los africa= nos , pero debilitado por tantos combates , levantó el sitio de Zama , dejó guarniciones en ' las ciudades conquistadas y tómó cuarteles de invierno en' las fronteras de-NumidiaDesean- O triunfar por la astucia con" mas»seguridad Y prontitud que: por: las armas ,sobórnó 4: omilear con grandes promesas, y este:traidor. Valido le prometió vender á su rey Lugurta Estaba idovórado de inquietudes. Bomilcar le "epresentó que devastados los campos y-ésaus- to el tesoro, él desaliénto obligaria:á los nú= Midasá tratar con los:romanos , sino 56 anti=
(68) cipaba :4 someterse y entrar en negóciacion con la república donde tenia tantos amigos que asegurarian su vida en todo: peligro. Iagurta , movido por sus consejos, envió á decir al cónsul que ponia en manos de Roma su persona y su reino. Metelo pedia que le entre- - gase al momento un gran número de elefantes, caballos y armas y dos: mil libras de oro. lugurta obedeció. Entonces recibió orden de irá. Tifidio; mas sea por inconstancia suya, Óó por el temor que le inspiraban los avisos secretos de sus amigos, mudó repentinamente sus res0- luciones y determinó continuar la guerra. - Primer consulado de Mario. (A. M. 3895. A. J. 109.) Al mismo tiempo Mario, que se hallaba en Utica, ofreció un sacrificio 4 los dioses, y el arúspice, consultando las entrañas de la víctima, le predijo una gran. fortuna: presagio que desplegó su ambicion devoradora. Mario, dotado de grandes talentos para la guerra, despreciador de los placeres y de las riquezas, solo:era ávido de gloria y de autoridad. Tenia fuerza, valor, «inteligencia, en fin, todas las cualidades que. en tiempos turbulentos pueden elevar un hombre 4 la cumbre del poder, Habia nacido en la plebe, y Participaba del ódio de ésta 4 la nobleza. Militó desde su infancia; y despreciando.lá instruccion de los
((69) | griegos yola urbanidad romana, solo estudió la guerra , en la cual se distinguió de: modo que aunque «desconocido: personalmente de la mayor parte de sus conciridadanos, fue «elevado en los:comicios por-los:sufragios que le'adquirió la»fama de 'sus' hazañas: 4 tribuno. militar. Ascendió sucesivamente :4-todos'los: grados , y los: desempeñó cón tal acierto que siempre se le creia digno: de un+empleo: superior :al qne ocupaba: A pesar de su «mérito aun no: babia elevado sus miras 4'lx dignidad consular, la cual pocos plebeyos se 'atrevian á pretender. La prediccion del arúspice le: alentó, y pidió á Metelo una licencia con' el designio ¿de irá Roma:4 solicitar el consulado. Metelo:apreciada su valor y habilidad; y hasta entonees habia sido su'anágoz pero orgulloso como:todos los nobles , procuró disúadirle desu determinacion diciéndole que no se espusiese á un destire; y como Mario insistiese, le añadió que haria muy bien en esperar á que Metelo el hijo, que aun era niño, fuese capaz: de pedir el consulado, para' solicitarlo juntamente con él. Este sarcasmo ofendió profundamente á Mario: dando oidos solamente 4 su ambicion; y nada eserupuloso en los medios de satisfacerla, 9rmó un partido entre los oficiales, éscitó el descontento de los soldados, censuró la conduo-
(76) k el ardor. de la juventud para alistarse. Despues de haber tomado las medidas que'aseguraban el logro de su empresa, partió al “Africa. Metelo no quiso verle, y encargó á Rutilio que le entregase el mando del ejérci- to. El cónsul, para ejercitar y dar ánimo á las tropas del muevo alistamiento, las llevó á un pais fértil, atacó muchas fortalezas, y distribuyó entre los soldados el inmenso botin + que en ellas se hizo. Los dos reyes africanos reunieron en el centro de sus estados las fuerzas necesarias para oponerse á un adversario tan temible. Metelo creia, cuando llegó 4 Roma, que' los ánimos estarian irritados contra él por las intrigas de Mario: pero con gran - sorpresa suya, vió que el senado y el pueblo le mostraban ' igual benevolencia. La envidia habia espirado con su autoridad. Mario, prosiguiendo su marcha rápida, venció en muchos reencuentros -4 los mauritanos y á los númidas: sorprendió la ciudad de Capsa y degolló sus habitantes: el temorhizo: que otras muchas plazas le «briesen sus puertas- La fortuna, á la cual deben una parte de sus triunfos los grandes generales, hizo que cayese en poder de Mario una fortaleza don» de estaban los tesoros de Iugurta, y que era tenida por inespugnable 4 causa de sU
(77) posicion sobre un :risco tajado. Unsoldado ligur, andando en busca de caracoles, descu=, brió un sendero oculto entre las malezas. Los. romanos, aprovechándose de. este .descubrimiento, subieron en el silencio de Ja noche, é la roca por aquel camino, escalaron la ¡mutalla, y se apoderaron de la ciudad. Cuestura de Sila. (A. M- 3896. A.J. 108). Mario recibió poco tiempo despues un refuer- 20 considerable que venia de Italia, 4 las Órdenes de Lucio Cornelio Sila. Este joven patricio, que se inmortalizó por su génio, su felicidad y sus crueldades, descendia de una familia antigua, pero de poca nombradía. Instruido en la literatura griega y latina, dotade una vasta inteligencia, amigo de los 'eleites, pero codicioso de gloria, no se entregaba al placer sino en los tiempos de des-, canso. Sacrificó á sus amorios su. virtuosa €s- Posa, pero nunca! á los intereses de su ambición. Elocuente y astuto, amable .con sus Amigos afable. con la muchedumbre , pro- Undo en sus designios, hábil para ocultarlos, Pródigo de sus riquezas , intrépido en cl Co1= te constante ensus determinaciones, fue Mirado como el mas venturoso de los hom- "es hasta la guerra civil que coronó.su am- 'ciOn y. manchó su, gloria, Nunca fue infe-
(78) rior su capacidad á su fortuna, y no se pie-' de decidir 'si tuvo'mas dicha que habilidad. Salustio, despues de habéir hecho! un magní-' fico 'elogio de este célebre romano, «añades cehablo de los tiempos anteriores á: su dictadura. Si'tuviera que hablar de los posterio= res, no sé qué sentimiento: dominaria mas en: mí, el dolor'0'la -vergiienza” Sila empezaba su carrera 'militar cuando ¡legó:a1 Africa. «Su reputación! eclipsó. en «breve: la+ de todos: sus compañeros: ¡Familiar con: el soldado y respe= tuoso con sus gefes, recibiendo presentes: con: disgusto y 'prodigándolos. con-placer , haciendo: servicios 'sin'ecsigir recompensa , y siendo ge” neroso sin interés, pasaba fácilmente de la. con= versacion mas frívola 4,los negocios mas! sé= rios. Activo. en todos los ejércicios , vigilante en los puestos , infatigable: en-los trabajos, el: primero en: los' peligros , seapartaba del .sendero comun de los ambiciosos, no:censurando; nunca las operaciones deulos generales, y no. atacando 'la'reputacion! de; nailie: Suamor propio consistía en obrar de:mauera que nin-: guno le escediese en actividad, prudencia. y: valor. Sus grandes cualidades Je: ganaron «en' breve' lá 'estimación de Mario y el afecto: de: los soldados: 4 Livio erisuy 0) ved 2910 -Boco y “Iugurta atacuron á-los romanos ÓN A id E ii ci
E «con todassus-fuerzas. La batalla'fue:larga: y Sangrienta.; Mario, ¡al«frente-de, un: cuerpo. es=; cogido ,ireunia sus isoldados «que los “africanos: Ostigaban,. y detenia ¿los enemigosocargando: sobre: ellos «cuando! conseguian alguna ventas: Ja. Lacnoche: puso: fin :al combate: sin:deci=: dirse»lawvictoria pero! cuando, los «dos ejérciz tos cansados de pelea ,-se entregaban alodes- Canso' para cobrar fuerzas, Mario al ra yar el dia dá lauseñal del «combate. El estruendo de las trompetas y la griteria de los romanós des piertan 4 ¿los bárbaros asustados y sorprendidos. El ivigor*del ataquérepentino desordena: y aterra 4 los africanos. Muchos perecieron al tomar las :armas «y reunirse los. demas hu= yeromy y esta derrota les causó: mas «pérdida que una! batalla disputada con tenacidad:: Maz Mio, despues "de «la uvictoria! se: acercó: á las Ciudades marítimas pará:quessu'ejército:gozadelas abundancia»y del: descanso:Los:pue=. los Pelicosos del África ¿Jopóniendó. suonú- -—Meroval valor: de las legiones, ponian: en lu= Bar de los ejércitos: desteuidos, otrós: nuevos. 0c0 +y:Iugurta:yolvieron:4“atácár: ás los 10+ Manos ¿ly «mientras: Mario ,' al 'frenté» de: su: ala. derecha; srechazabiesvalerosamente cá los: númidas y«Boco.,> esparciendo: la: falsa voz «de Jue-el cónsul habia::muerto:; desordenó: el-ala
(80) izquierda del enemigo, y la persiguió hasta el cámpamento. Sila acude con prontitud , acomete á los mauritanos , los detiene y. restablece el combate. Mario , vencedor de los númidas, se une con él: los bárbaros son completamente derrotados; y lugurta, abandona-» do de los suyos, no pudo salvarse sino por la ligereza de su caballo. Algunos dias despues, Boco desalentado pidió la paz. El cónsul mandó á Sila y 4 Manlio que se viesen.con él. Sila, despues de haber lisonjeado en ¡un discurso artificioso el amor propio de aquel principe, elogiando su valor y poder, le aconsejó - que no mancillase su gloria teniendo alianza con lugurta, el mas perverso de los hombres. eeNo nos pongas, le dijo,.en la triste necesidad de castigar á un mismo tiempo'tu. error y sus crímenes. El pueblo romano ha preferido siempre tener amigos á tener esclavos: porque cree mas segura la alianza que. la, sumision. Atendida la distancia que nos separa; Roma será para tí una aliada util y ino. peligrosa. ¡Ojalá te hubieras convencido ¿antes de esta verdad! Pero,.pues que: las cosas humanas dependen de los caprichos «de la fortuna, no deseches la ocasión que te presenta, y repara con servicios el mal que has. querido hacernos. Sabe que: el pueblo rómano no se ARETES A AAA 7 AAA AREA AAA A AID JPA AAA TT PEA. AS AE ASA AAA A AA A A A A A
(81) deja vencer en beneficios: la fuerza de sus armas ya la conoces. ” | lugurta, receloso de esta negociacion , €mpleó todos sus artificios para inutilizarla, y lo consiguió por algun tiempo: pero Boco, cansado dela guerra, resolvió terminarla, y e€nvió embajadores á Roma para saber á qué condiciones podria reconciliarse con la república. El senado respondió que se olvidaría lo pasado; y que Roma le concedería su amistad y. alianza cuando la hubiese merecido. Boco escribió al cónsul que deseaba tener Otra plática con Sila; y éste vino á su corte con algunos oficiales romanos. Encontró en el camino un cuerpo de caballería imaura á las ordenes de Vólux, hijo de Boco; sabiendo que lugurta estaba cercano con sus tropas, creyó que se le hacía traicion, y se preparó al combate prefiriendo una «mucrte cierta, pero gloriosa, 4 la ignominia del cautiverio. Vólux se adelanta ¿4 hablarle, hace protestas de que está inocente, y le asegura que ignoraba el movimiento de lugurta; añadiendo que el númida tenia pocas fuerzas; que no se habia puesto en marcha sino por inquiepi y que fundando sus esperanzas solo en % Proteccion de Boco, no se atreveria 4 co- Meter á su vista un. atentado contra la, per. TOMO y,
(82) sona del embajador romano; en fin, propone á Sila que vaya solo con él á hablará su padre. El intrépido cuestor se resuelve 4 ello: y Íugurta, admirado de su audacia, le deja atravesar su campo, y se contenta con enviar sus agentes para que espien las operaciones del rey de Mauritania. Este, vacilando entre el parentesco que lo ligaba con el rey de Numidia, y el temor que Roma le causaba, - no tenia que elegir sino traiciones, y dudaba si pondria 4 lugurta en poder de los romanos, 6 4 Sila en poder de Tugurta. En la conferencia pública solo se trató de la paz general; pero á la moche hablaron secretamente Sila y Boco. El rey, incierto y falaz como. todos los príncipes débiles, pidió al principio que Roma le permitiese quedarse neutral entre ella y lugutta. Mas no pudo lograrlo, Sila le amenazaba por una parte con la pérdida de su trono sino se declaraba enteramente á favor de la república, y por otra le ofrecia la alianza de Roma y una parte de la Numidia si entregaba 4 lugurta. Boco, impelido por el miedo y retenido por la vergúenza, cedió en fin á la astucia y elocuencia de Sila: y envió 4 decir al númida, que habia llegado el momento favorable para hacer la paz 4 condiciones honrosas, y que de- PS
(83) - bia apfesurarse 4 venir 4 la negociacion. luí y gúrta deseaba cón ansia el fin de la guerra, pero dudando de la sinceridad de los romanos, respondió que ecsigia se le entregase ú Sila como rehen, porque desconfiaba de Mario. El pérfido Mauro lo prometió, y engañó con sus Protestaciones al rey de Numidia y ¿% sus agentes. El dia señalado para la conferencia, avanzó Iugurta al frente de sus tropas. Boco socolor de honrarle, salió 4 su encuentro con algunos oficiales, y se detuvo detras de una eminencia donde hubia puesto una celada. El Ptíncipe númida , no observando ninguna Cosa que pudiera darle rezelo, se separa de su tro- Pa, y se acerca al rey seguido de algunos ami- 80s, Unos y otros estaban sia armas, segun el Convenio hecho anteriormente: pero apenas se acercó Tugurta 4 donde estaba Boco, ¿ una señal se levantan los de la emboscada , los rodean, matan 4 sus compañeros, lo encadehan y lo entregan á Sila, que marchó con élal campamento de Mario. — sn orA Invasion de los Cimbros y Teutones (A M'* 3897. A. J. 107). Cuando el cónsul y “su” Cuéstor, en vez de imitar las virtudes y gene=" osidad de los Cáwmilos y Fabricios, terminaban * por la traición la guerra de Númidia, se has! laba consternada la Ttulia con Ta” noticia “de /
84) haber sido eirosian e derrotadas sus le” giones por los bárbaros del septentrion. Los cimbros originarios de la península que hoy” se llama Jutlandia , atravesaron la Germania y las Galias, y aniquilaron los ejércitos romanos mandados por Cepion y Manlio. Este. desastre aterraba á Roma; y el pueblo sabiendo que la Numidia estaba sometida y lugurta preso, nombró cónsul á Mario por la segunda vez, aunque estaba ausente , y le dió por provincia la Galia. Cuando llegó 4 Roma recibió los honores del triunfo. lugurta seguia su carro oprimido de hierros. El senado abusando de su victoria, le condenó 4 morir. de hambre- Sus crímenes eran «dignos del último suplicio; pero Roma no tenia sobre él mas derecho que el de la fuerza. El verdugo rompió sus vestidos y le metió desnudo en un calabozo , donle la muerte no terminó su padecer hasta el séptimo dia, el año seiscientos cuarenta y siete de Roma. Los cimbros se habian reunido en su invasion con los teutones, pueblos originarios de las islas del Báltico, “y Con otras naciones germanas. Éste torrente devastador, que derribaba todos los obstáculos, amenazaba pasar los Alpes. Ya habian perecido ochenta mil roananos ó aliados en muchos combates, en que A NARA INN NN NN
IB (85) el valor selvático de aquellos guerreros habia triunfado de la táctica italiana. Antes de pe- Netrar en Italia , atravesaron Ja Aquitania, pa- _Saron los Pirineos y talaron la España. Mario, en lugar de atacarlos en este pais, quiso esperarlos 4 su vuelta á las Galias , creyendo “sin duda que seria mas fácil vencerlos despues de tan largas marchas y viniendo cargados de botin. Para prepararse á esta Jucha peligrosa, siguiendo el ejemplo de los Escipiones y de Paulo Emilio, restableció la disciplina : ejercitó las legiones sin cesar; y para despertarlas de la ociosidad, que afemina el alma y el Cuerpo, los hizo trabajar en la reparacion de 09s caminos y en la construccion de los puentes. Las bocas del Ródano estaban entonces lenas de arena y légamo. Mario apartó eleur- So de este rio abriendo un canal que se llamó ssa Mariana. Batalla de Acuas Sextías. (A. M. 3890. X. J. 104.) Los cimbros volvieron pronto á las Galias, y los de Tolosa se reunieron á ellos. ario les presentó batalla y los derrotó. En 2 accion Sila, su lugar teniente, se distinguió POr su valor é hizo prisionero á Copilo, rey e los tolosanos. Despues de esta victoria», el Consul, para debilitar á los cimbros, habia re- Suelto prolongar la guerra. Pero los bárbaros
2) go que sus consejos tios escitado á entrar en el camino de la perdicion. Sin embargo, el tribuno sostenido por un partido numeroso, opuso la fuerza á la justicia: y el senado tuvo que emplear la fórmula usada en semejantes ocasiones. Mario , encargado de preservar á la república de todo detrimento , atacó á los rebeldes y los obligó 4 refugiarse al Capitolio. Ellos esperaban siempre que no castigaria con - mucho rigor un delito cometido en favor suyo, y quizá por sus ordenes; pero su esperanza fue vana: Mario permitió á los caballeros romanos que los matasen. Guerra social. (A. M. 3g11. A. J. 93) Poco despues se levantó contra Roma una tempestad que puso en peligro, no solo su gloria , mas tambien su ecsistencia. Druso, tribuno del pueblo, no atreviéndose á combatir directamente las usurpaciones del partido de la plebe, creyó conveniente para lograr su intento y restituir al senado una parte de sus antiguos derechos, proponer una ley que parecia tan popular como justa. Los caballeros eran dueños de los tribunales: propuso que. se les diesen las plazas vacantes enel sent” do, y que despues se eligiesen de este cuerpo los ¡neces. Cepion, colega suyo, se opuso con vehemencia á este proyecto: declamó, c0* A ARAS A E A E ES
(93) mo los gracos, contra el orgullo y corrupcion, y acusó de malversacion 4 muchos de sus miembros. Druso, perseverando en su empresa, trató de asegurar su logro ganando el afec- to del pueblo. Para esto pidió la ejecucion rigorosa de la ley agraria: y temiendo ofender 4 los aliados de Italia , sino entraban en el Te - Partimiento, presentó una nueva ley, por la enal se les concedian los privilegios y derechos de ciudadanos romanos. El senado se opu- $0 á ella, juzgando con razon que el derecho € Ciudadanía iba 4 envilecerse prodigándolo, Y que el pueblo romano perderia su esplendor Y magestad, si ponia al nivel suyo tantas na- “iones. estrangeras. Los aliados que se hallaan en Roma, sostenian con todas sus fuerzas la proposicion de Druso: y las pasiones, inflamadas con esta disputa, fueron tan vio- Entas, que algunos estrangeros insultaron ¿ irieron al cónsul Filipo, impugnador acérrimo de la ley. , - Druso, viendo que no podia vencer la opo- “cion al edicto de repartimiento, queria á lo Menos que se adoptase el de naturalizacion: Pero un dia, al volver del foro, fue asesinado E Puerta de su casa, Esta violencia, atribui. senado, no quedó impune. s pueblos aliados, que eran entonces la
4) principal fuerza de a Iedcmos romanos, Ílevaban á mal ser inferiores en derechos: á los ciudadanos de la capital. Los gracos les habian prometido la ciudadanía: Druso acababa de despertar sus esperanzas. Tenian muchos partidarios en Roma: pero su ausilio les era inútil, porque los caballeros romanos mataban ó desterraban á los que se atrevian á hablar en su fayor. Las ciudades italianas declamaban violentamente contra la ingratitud de Roma, que se habia engrandecido por sus armas y les negaba la recompensa debida á sus'servicios. Ecsasperadas por la muerte de Druso, hicieron alianza y se enviaron rehenes. Los primeros pueblos que tomaron las armas fueron los lucanos, los apulos, los marsos, los peliguos y los samnites. Su conspiracion fue tan secreta que no se supo en Roma en ocasion oportuna para impedirla. El procónsul Servilio, que estaba junto 4 Neapolis , informado de algunos movimientos bostiles de los habitantes de Asculo, marchó 4 contenerlos; pero se arrojaron sobre él y lo asesinaron; y lo mismo hicieron con los, demas romaños que habitaban en la ciudad, Despues de este alzamiento la confederacion declaró públicamente sus designios, y envió al senado una memoria que contenia sus quejas y peticiones. El sena- A ARPRIATIN IED TRE PELO TARTA EE TE LRNDLICERCITDO 0 AAN TIRAS E TN ETS ATI pS
(95) do respondió que «ton las armas ño se conséguian favores de Roma, sino con el arrepentimiento y la sumision. »» Los diputados se rétiraron y comenzó la guerra. Escepto la de Annibal, no sostuvieron los romanos otra mas Activa, sangrienta ni peligrosa: porque no Combatian contra los bárbaros, sino contra los que antes habian militado bajo sus bande- Tas, El vacío que dejaron en los ejércitos tantos oficiales y soldados, obligaron á alistar los ibertos. Esta guerra se llamó' socíal. En la Primer campaña fueron vencidos en muchas acciones los generales romanos. En la siguien= te dieron muerte los marsos en una emboscada Al cónsul Rutilio. El espectáculo de su cadá- “er y de otros muchos guerreros distinguidos, “AUsó en Roma tal consternacion en el pue- 9, que el senado dió un decreto para que se Cnterrasen en el sitio donde estaba el ejército, pe los que muriesen en una accion. Cepion, ES de Rutilio, cometió los mismos yerél ses tuvo el mismo-fin. El peligro crecia, y “nado resolvió confiar 4 Mario el mando carp ócito La edad, sin haber suavizado el HÑidO”. feroz de este hombre , habia disimics 08% audacia y actividad. No obstante, contra os ímpetus del enemigo, limitándose Y costumbre ú la defensiva, Pompeyo
6 Silon , uno de los LI mas acreditados del énemigo, le escribió que si era tan gran general como se decia, saliese de sus líneas y entrase enbatalla. Mario le respondió : ce Si eres tan hábil como crees, oblígame á, salir del campamento y á combatir.» Terminó, su campaña con una victoria : pero Sila, que servia bajo sus ordenes, consiguió triunfos mas brillantes y decisivos. Lo que salvó á Roma fue la division de los aliados: pues á haber perseverado en su union, bubieran oprimido á los romanos: pero separando sus tropas para defender cada uno su pais, fueron sucesivamente vencidos. La fortuna de Roma quiso que todos los pueblos, dentro y fuera de Italia, cometiesen el mismo. yerro. Al año siguiente , bajo el consulado de Pompeyo, padre del grande y de Porcio Caton, el senado concedió la ciudadanía á los pueblos de Italia que no habian tomado las armas contra Roma. Esta medida afirmó la fidelidad de los pacífcos é introdujo el arrepentimiento en los rebeldes. Caton consiguió muchos triunfos, y envanecido con ellos, se atrevia d compararsó 4 Mario. Vlario el joven, celoso de la gloria de su padre, y tirano como él, se acercó al cónsul en el momento que acometia 4 los marsos, y lo asesinó infamemente, Pompeyo ganó
(97) una batalla contra los picentinos, y S€ apodes, ró de Asculo, cuyos habitantes mandó azotar y degollar. Venció despues á los miarsos , 12” tándoles 18000 hombres. Sila venció dos yeées 4 los samnites y se apoderó de su campiiento. Atribuyósele el honor de haber. terminado esta guerra tan funesta 4 entrambos Partidos, que segun Veleyo Patérculo, perecieron en ella 300000 de los mas valientes guerreros de Roma é Italia. Los rebeldes se sometieron, y el senado mostrándose generoso despues de la victoria, les concedió la ciudadanía. Guerrá de Mitridates, y guerra civil enire Sila y Mario. (A. M. 3914- A.J. 90, Sila obtuvo el consulado el año 662 de Roma. La tranquilidad, que produjo la terminacion de la guerra social, no duró mucho tiempo. Mitridatés rey del Ponto, airádo contra los tomanos que le habian quitado la Frigia, artojó del Asia menor las tropas que la guarne- Clan y ultrajó y mató indignamente al. pretor quilio su prisionero. El senado le declaró la guerra, y dió al cónsul Sila el mando del ati contra el rey del: Ponto. Mario habia Si pleado a antes medios violentos para tandar del templo de Júpiter las estátnas de 0%0 que contagraban la gloria de Sila: pero TOMO y, 7 e
98) sin consegúir su ma Viendo ahora á Silaencargado de la guerra del Asia, no pudo enfrenar su resentimiento. Resuelto á apoderarse de la autoridad que le negaban, y no limitándose ya á alimentar el ódio del pueblo contra el senado, pagó 3000 satélites, y los puso á las ordenes «le Sulpicio, tribuno de la plebe, el mas atrevido de los facciosos y el mas adicto al partido de Mario. Sulpicio Hamaba á aquella tropa su antisenado: y se va- “lia de sus puñales para asesinar á-los que le deservian. Sostenido por semejante canalla, abrió en el foro una secretaría, donde recibió el precio del derecho de ciudadano, que vendia desvergonzadamente ú los libertos y estrangeros. Un. hijo. de Pompeyo, colega de Sila, fue asesinado. en una sedicion: Sila quiso reprimir los desórdenes, y lo echaron de la plaza pública. Perseguido y obligado para salvar su vida 4 refugiarse en.casa de Mario, éste le prometió.la seguridad, pero 4 condicion que le cediese..el mando del ejército de “Asia. El pueblo escitado y. engañado por Sulpicio, anuló los decretos del senado y dió é Mario el mando: de aquel ejército: pero ya Sila era dueño. de. él: apenas llegó al campa- “mento; sus soldados degollaron 4 los oficiales del partido de Mario, y éste hizo. lo mismo
(99) en Roma con los amigos de. Sila. Desde este momento no es posible escribir sino con san,re la historia de la república, mas célebre en Otro tiempo por sus virtudes que por sus victorias, ; má El senado, deseando, aunque inutilmente, Impedir los males que amenazaban á la ciudad, envió 4 Bruto, y 4 Servilio 4 tratar de la Paz con Sila. Los soldados furiosos maltratan y despojan á estos diputados y los echan del Campamento. Sila estaba incierto si marcharia % no contra Roma: pero se cuenta que haiendo visto en un sueño á Belona dejar un tayo entre sus manos, dió parte de su vision . al ejército y marchó rápidamente, basta las puertas: de la capital. El pueblo, seta contra el senado, hace cortaduras en, las calles, y arroja. desde lo alto. delas casas piedras, y flechas contra los soldados le Sila. Mario comate al frente de sus partidarios , y arma los esclavos para aumentar Sus fuerzas: pero el ejército triunfa de aquella muchedumbre mas propia para las facciones que para Jas Datallas ila se hace dueño de. a, ciu ta s cal l ad y Mario evita la muerte huyendo. Poco dias antes ha lerte uyen On $ 250? E do ax polvado la vida de Sila; este , mas implacab Pa 0 Y ' a LA Eng ds UVA 2 o 1120 condenar A muerte ¡Y ¿299,845 Se el precio, Smplicio, vendido por, un psClayo,
(100) fue descubierto y asesinado, El pueblo sufria con” indignacion el yugo del vencedor: Sila para apaciguarlo, consintió que se nombrase cónsul á Ciana, uno de los gefes del partdo popular; mas le hizo jurar que abrazaria su causa y le seria fiel: juramento, prestado por la ambicion ,.y quebrantado poco despues por la perfidia. Cinna citó á juicio al vencedor; y el altivo Sila , desdeñándose de responder, le dejó arengar al pueblo 4 todo su placer, salió de Roma y tomó el mando del ejército : seguro de que si el ódio le acusaba, aun cuando la justicia le condenase, seria absuelto por la victoria. Mitridates se habia apoderado de Grecia, y Atenas seguia su partido, Sila entregó al saqueo las ciudades y templos de «quel desgraciado pais. El espíritu de faccion, que habia destruido la disciplina del ejército, hacia que los generales para ganar el afecto de las tropas les permitian todo género de escesos. Sila conoció la necesidad de testablecer el órden y volver á la autoridad su' vigor. Estaba acampado cerca de Elatea y tenia al frente el ejército de Mitridates mandado por Arquelao, y su inmenso número, compuesto de todas las naciones del Oriente, aterraba á los romanos. En vano Sila se empeñó en hacerlos salir del
1OI Campamento: ni E das ni aun los insultos del enemigo consiguieron moverlos. El Procónsul tomó el partido de someterlos Á trabajos tan rudos y penosos, que prefirieron en fin los peligros á la fatiga y pidieron á gritos la batalla. Los enemigos sitiaban 4 Que- _Yonea ; Sila los siguió rápidamente, é hizo marchar á la espalda de ellos, sin que lo conociesen, un cuerpo de tropas escogidas , que los atacó de improviso. El procónsul, aprovechándose de su desórden , los acomete con sus legiones , los derrota y hace en ellos grande carnicería. Despues erigió un trofeo en celetidad de esta jornada , y puso en las inscripciones: Marte, Victoria y Menus. Creia Ó queria persuadir 4 Jos pueblos que Venus le fa- Vorecia particularmente, y Por eso á sus nombres Lucio Cornelio Sila, añadia el de Epa- Frodito. Algunas veces tomaba tambien el sobrenombre de Felix (feliz): y cuando Mario Atribuia 4 su génio sus triunfos, Sila atribuia los suyos 4 la fortuna. Este hábil político sabia que todos se arriman al partido de los afortunados. Las fuerzas de Mitridates eran demasiado numerosas para ser destruidas Cn una sola batalla: Sila tuvo que pelear otra E con Arquelao junto 4 Orcomeno; y la peca fue muy disputada. Sus soldados, Oprimi-
A 108 ) Antonio, uno de los mas nobles ornamentos de. la tribuna de Roma, fue muerto en esta proscripcion: Cátulo, varon ilustre y que habia sido colega de Mario , intercedió por él. Mario respondió con frialdad : “es fuerza que muera. Perecieron todos los amigos de “Sila que no pudieron escaparse. Estos vencedores, llevando la venganza mas allá de la muerte, negaban la sepultura á sus víctimas, y se complacian en ver á los buitres cebarse en sus cadáveres. El senado, oprimido y diezmado, declaró á Sila enemigo de la república, .su casa fue demolida y sus bienes vendidos, y no se perdonó á ninguno de sus amigos. Cátulo y. Mérula, citados en' juicio por haber ejercido las funciones de cónsul despues de la destitucion de Ciana, se robaron al suplicio por modio. de una muerte voluntaria. Mario fue olegido cónsul por la séptima vez :.el pueblo contaba que siendo niño, se habian visto siete águilas volando sobre su cabeza; y que un .agorero, esplicando el presagio, dijo que ascenderia siete veces al poder supremo. Éste viejo ausbicioso y cruel, oprimido por la edad y los pesares, envidioso de la gloria de Sila, y temiendo su vuelta, no podia gozar un momento de reposo. De dia agitaba el furor su alma: por la noche, la sangre que habia des-
¿509 | - tamado, gravitaba sobre su corazon», y turbaba su descanso con sueños funerales. Queriendo libertarse de imágenes tan lúgubres, se entregó, contra su costumbre , á los banquetes y á la crápula, cayó enfermo y murió, Mario, hábil general é intrépido guerrero, mal tiuladano, y tan célebre por sus hazañas como por sus delitos, legó en sus últimos dias á ser tan odioso al pueblo romano, como fue querido en su juventud. Fue el primero que ensayó en Roma la tiranía. Su último consulado no duró inas que diez y siete dias , y murió de edad de setenta años. Su hijo heredó sus vicios y su Crueldad , pero no su gloria. El pueblo dió. el consulado 4 Cinna y á Carbon, que armaron la Italia y alistaron toda su juventud para completar las legiones. Entretanto Sila, proserito en Roma, estendia con sus victorias la gloria de su patria. Metela, su esposa, escapó de la proscricion, se reunió con su marido en Grecia, y le informó que habian jurado su ruina, robado sus rique- y vendido sus tierras. Arquelao al saber éstas mudanzas creyó favorable la ocasion para "recobrar con negociaciones lo que habia perdi- Pa la suerte de las armas. Pidió una Conro á Sila, y le propuso unirse con Mitri- $, el cual le daria ausilios para vengarse de
(110) su ingrata patria. Sila, sin responder ¿:esta próposicion, le eshortó 4 rebelarse contra el rey del Ponto, ofreciéndole sus armas para usurpar el trono. Arquelao horrorizado desechó esta propuesta: ce Y ¿qué, le replicó Sila, tú siervo de un rey bárbaro tienes honor para avergonzarte de una perfidia, y vienes á proponerla 4 un lugarteniente del pueblo romano, á Sila? Acuérdate que hablas 4 quien te abuyentó de Queronea, cuando mandabas ciento veinte mil guerreros, y te obligó despues á esconderte en las lagunas de Orcomeno.”, Rota la conferencia, Sila continuó el curso de sus victorias y echó á los bárbaros de Grecia, Su escuadra batió ú la del rey, y pasando al Asia concluyó la paz con Arquelao, y obligó á: Mitridates 4 ratificarla. Se cuenta que babiéndole pedido aquel altivo monarca una conferencia en la Troade. se acercó á él, y sin hablarle le presentó la mano. Sila, sin alargar la suya, le preguntó: «e; Consientes .en el tratado. que he hecho con Arquelao?». El rey vacilaba en responder, y Sila: prosiguió :.ee Mira que los que piden la paz son los que ban de bablar: el vencedor debe callar y oir las súplicas.» Mitrídates declaró que ratificaba:el tratado , y Sila lo abrazó y lo reconcilió con los reyes de Bitioia y Capadocia. Estos dos príncipes, que habian
111) tido destronados A Mitrídates, dijeron al general romano ee¿cómo perdonaba á un príncipe que habia hecho asesinar en el Asia ciento cincuenta mil italianos?» Pero la situacion de Sila, el armamento de Italia contra él, y la cercanía de las legiones de Fimbria, general del partido de Mario, que mandaba en el Asia Menor, le-imposibilitában arruinar enteramente 4 Mitrídates. Se contentó pues con quitarle en el trotado las conquistas que habia hecho en Asia y Grecia, obligarle 4 pagar los gastos de la guerra y encerrarle dentro de sus estados. Wbre de la guerra estrangera, atendió 4 la ci- Vil y marchó contra Fimbria, mas no tuyo que Pelear con él: las legiones de aquel general lo abandonaron, y él se dio la muerte. Sila yol- VIÓ á Grecia y puso sitio 4 Atenas, de la cual $e apoderó por asalto, diciendo con menospre- £io 4 los oradores atenienses que venia ú Ccasti- Sar rebeldes y no á escuchar arengas. Sin em- Argo despues de haber desmantelado la ciudad, € volvió sus leyes y se inició en los misterios cleusinos, En Atenas descubrió las obras «de Ustóteles y. de Teofrasto, y enriqueció con as su patria. Envió al senado cartas amena- 2adoras, dándole cuenta de sus hazañas, €nu- - "érando sus quejas, anunciando su Venganza, Y Prometiendo perdonar solo 4 los ciudadanos
(113) virtuosos y pacíficos. El senado libre dela tiranía de Mario, y obedeciendo 4. otro nuevo 64 los cónsules continuar el arfue obedecido. Cinna hizo embarcar sus tropas para hacer la guerra á Sila en el continente de Grecia; pero habiendo vuelto 4 entrar en Brundusio á causa de una tempestad, los soldados se declararon contra la guerra civil y no quisieron volver al mar. Cinna acudió para apaciguar el motin: su presen: cia lo irritó en lugar de calmarlo, y queriendo castigar á los rebeldes se arrojaron 4 él y lo mataron. Entretanto Sila desembarcaba en Italia, donde habia quince ejércitos formados contra él. Los primeros que atacó fueron los que mandaban Mario el joven y Norbano, y los derro” 16 matíndoles seis mil hombres. En las memorias escritas por él y dedicadas 4 Luculo, dice que este suceso decidió su destino, pues si no hubiera vencido todo su ejército, qué empezaba 4 disgustarse de la guerra civil, $0 habria desbandado y entregádole indefenso al furor de sus enemigos Carbon quiso reconcíliarse con Sila, más éste desechó sus ptoposiciones. Escipion y Norbano, nuevos: cónsules, Carbon y Mario hicieron los mayores esfuerzo? eontra Sila; pero se vió con sorpresa ú Ceteg0» temor, prohibi mamento, mas no
| 113) partidario de Mario O la causa de su enemigo, ejemplo muy comun en tiempos de fac= ciones, en los cuales pierden su fuerza los vínculos de la humanidad, el interes borra los Principios de justicia, Y la ambicion triunfa de los demas afectos. El ejército de Escipion, abandonando á su gefe, cedió á las promesas Y amenazas del vencedor de Mitrídates, «y Se Pasó 4 sus banderas. El. mismo cónsul fue arrestado ; pero Sila le concedió generosamente : la libertad. Carbon, admirando á pesar suyo el valor y los ardides de Sila, decia que habia en él un leon y una raposa, y que la raposa acia mas estragos que el leon. Sila, ya por. Supersticion , ya por política, hablaba con res-, Peto de: los presagios y miraba los sueños co- MO avisos de la divinidad. Cuando desembarcó. en Italia la tierra se abrió junto d Brundusio, Y salió una lama viva y clara que se lanzó al Cielo. Los augures esplicando este fenómeno, dijeron, que un hombre grande y rubio se apo- €raria de la autoridad y daria la paz á la re- Pública. Sila tenia rubios los cabellos, y. 2pli- Cándose este oráculo aumentó el ánimo de su ejército, ' ne Norbano fue vencido otra vez por un ges ral de Sila, y no atrevióndose ú fiar en la generosidad de éste huyó. Los ejércitos de Sila y TOMO Y. 8
(114) de Carbon hacian en Italia los estragos mas horrorosos : todas las ciudades, divididas en las dos facciones, fueron teatros sangrientos de ho- - micidios y latrocinios. Al año siguiente Pompeyo, Craso, Metelo y Servilio, generales del venturoso Sila, esperimentaron como él los fayores de la fortuna. Metelo derrotó completamente 4 Norbano, que se dió la muerte: Pompeyo venció 4 Marcio, lugarteniente de los cónsules: Sila encontró 4 Mario el jóven junto á Signa, le dió batalla, le mató veinte mil hombres, y le persiguió con tanto furor que lo 'obligó á encerrarse en Preneste. Enfurecido Mario, no queriendo que el partido de la nobleza se rego- - cijase «le su infortunio, escribió 4 Bruto que hiciese matar á todos los que por temor abandonasen su causa: este orden atroz se ejecutó. Metelo derrotó el ejército de Carbon, el cual desanimado por este reves y por la desercion de una parte de sus tropas, se escapó al Africa, aunque tenia todavia bajo sus órdenes un cuerpo de treinta mil hombres Sila, despues de haber derrotado 4 Mario, entró sin obstáculos en Roma, y al principio limitó su venganza Á confiscar Jos bienes de los fugitivos. Habiendo dejado guarnición en la cupital marchó 4 Prenesté , que tenia sitiada , contra un ejército de samnites ausiliares de Mario; pero durante su
115) marcha Telesino, general de los samnites , se presentó inopinadamente á las puertas de Ro- “ma, con: gran terror de los habitantes. Apio Claudio, al frente de pocos soldados, defendia a entrada con mas valor que esperanza. Sila acude con una parte de su ejército, y aunque inferior en número se atreve á dar batalla á aquéllos antiguos y temibles enemigos de la re- Pública. A pesar de todos sus esfuerzos los samnites desbaratan el ala izquierda donde .él mandaba: envuelto por los contrarios, ¡invocó 4 Apolo «délfico, del cual llevaba «siempre una Imágen de oro, reune sus soldados, y redobla . *u valor y ¿pertinacia, aunque en vano, por- Que al fin se vió obligado 4 buscar su salyacion 0 la fuga. Enel momento que se creia p£rido y sin recursos, sabe con admiracion que raso, comandante de su ala derecha, acababa € derrotar 4 los .enemigos y de conseguir una Victoria completa. Sila, furioso por el peligro Jue habia «corrido, mandó degollar tres mil Prisioneros y echar á la plaza de Preneste las Cabezas de: los generales Marcio y Carino. Los. ADitantes de la ciudad consternados por la ' Porres de los samnites, y desesperando de ser artis se rebelan contra su general y se hos pr á Luculo. Mario se dió de puñaladas: eza fue enviada 4 Roma, y Sila mandó
(116) clavarla en la tribuna de las arengas. Entretañito Carbon habia reunido tropas en Africay é hizo un desembarco en Sicilia, donde fue derrotado por Pompeyo, y perseguido en la mar hasta Corcira. Alli fue hecho prisionero: Pompeyo, estraviado por los furores y por el ódio, tristes efectos de las guerras civiles, ultrajó á este cónsul, le mandó matar y envió su cabeza á Sila. d | Este caudillo, dueño de Roma, no disimuló ya sus furores, y declaró ante el pueblo que: queria recompensar dignamente á los que le habian sido fieles; pero que se vengaria de to-. dos los que le habian ofendido. Mas cruel que Mario y mas implacable inundó de sangre la ciudad. Sus listas de proscripcion, dictadas 10 menos por la codicia que por el ódio, se aumentaban de dia en dia. En el campo de Marte degolló una vez ocho mil ciudadanos. Era delito capital haber servido en las banderas de Mario, y haber obedecido á los cónsules ó 4 sus generales. La amistad y aun la compasion de los proscritos era castigada con la muerte” La independencia, el honor y la humanidad conducian al suplicio: la sospecha valia tanto como la conviccion; la queja era un crímen- La posesion de una heredad fértil, de una bella casa , ó de una alquería productiva, era tam-
A (117) bien castigada; porque Sila, frio cn sus violen- Cias y profundo en sus crueldades, mataba para confiscar, y enriquecia-á sus oficiales, pattidarios y soldados con los despojos de sus ene- Migos , y aun de los que se habian mantenido neutrales en las disensiones. Por este metio se aseguraba el apoyo constante de los ejércitos, Y un inmenso partido cómplice ya de sus ven- Banzas, y tan interesado como él en sostener su poder y sus decretos. Las mismas escenas de latrocinios y asesinatos se repetian en todas las ciudades de Italia. La codicia, la delacion y el puñal perseguian constantemente á sus Víctimas. Sila, temiendo que se les escapasen algunos proseritos, puso precio 4 sus cabezas Y amenazó con la muerte á los que les diesen asilo. Al hermano de Mario se le hicieron saltar los ojos, y se le cortaron manos y lengua ántes de matarlo. Los hombres mas perversos Ograban el favor de Sila conretiendo crímenes. zatilina habia asesinado 4 su propio hermano, Atte á Sila que para disimular este delito Ebo: al muerto en la lista de proscri- Ñ Ma despues este horrible favor dando h > HN á un enemigo de Sila y trayén- OA EÓl a : concluida la espedicion lavó sus Vies, e en el agua lustral del e Apolo. La avaricia sacrificó mas víc-
(124) -fayor ni clemencia sino por la intercesion de su esposa. Cuando estaba moribunda , su marido, cediendo á la supersticion y temiendo que un cadáver mancillase su casa, la hizo transportar á otro alojamiento: pero habiendo muerto Metela , manifestó la mas violenta desesperacion, y le prodigó las espresiones del mayor dolor y ternura. Habiendo legado al poder supremo, re- Compensó la complacencia servil de Valerio Flaco nombrándole general de la caballería. Queriendo despues consolar á Roma de la dependencia en que estaba ofreciéndole alguma imagen de la antigua libertad, hizo que el pueblo nombrase cónsules 4 Marco Tulio Décula y á Cneyo Cornelio Dolabela. Las leyes que publicó tuvieron por objeto el mantenimiento del órden y de la autoridad del senado y la abolicion de los privilegios que se habia abrogado el pucblo. Renovó la prohibicion de solicitar el consulado antes de haber sido pretor; y estableció el intersticio de diez años entre dos consulados de una misma persona. Completó los colegios sacerdotales: introdujo trescientos caballeros en el semado: quitó 4 los tribunos de la plebe los CS que habian usurpado; y limitó suS unciones á la de proteger como antiguamen-
(125) te los intereses del pueblo. Estendiendo-' su: . poder 4 todo el imperio, ecsigió tributo de las provincias conquistadas > de las ciudades, Pueblos y reyes aliados. En Roma dió la dig”, Didad y derechos de ciudadano ú4 diez mil libertos; y estendió esta medida á todas las ciudades de-Ttalia para tener en ellas un partido seguro. Éstos nuevos ciudadanos tomaton todos el: nombre de Cornelio. Todas las tierras que pertenecian al fisco por las proscriciones, fueron distribuidas á los veterar nos que habian conquistado bajo sus bande= ras la Grecia, el Asia y á¿ Roma. Para lisonjtar el orgullo de esta capital, despojada por él de la libertad, estendió su recinto , Yee= dificó el capitolio que se habia quemado dutante la guerra civil; é hizo buscar por todo el imperio copias de los libros, sibilinos COn- “SUmidos en aquel incendio. Para destruir las teliquias del partido de Mario en: cualquiera. Parte que se arraigasen, envió al Africa 4 Ompeyo contra Domicio Enobarbo , yerno de Cinna, cuyas fuerzas Se habian aumentado con la alianza de Juba, rey de Numidia. Ompeyo, en solo cuarenta dias, destruyó el ejército de Domicio, batió 4 Juba y conquistó la Numidia , cuyo trono dió 4 Hiémpsal. Sila le llamó 4 Italia : sus soldados querian dete-
(126) nerle, mas él obedeció al dictador: Este, contento con su sumision, le dió «el título de grande, que conservó despues. Entonces fue cuando obtuvo, :Ó por mejor decir, arrancó los honores del triunfo. Sila, ejerciendo siem-= pre el poder absoluto, hizo que Je nombrasen cónsul con Metelo. Despreciando insolentemente la opinion pública, sostituia muchas . veces en el tribunal sus caprichos á las leyes» y concedia las rentas de una ciudad y aun de una provincia á histriones y mugeres de mala reputacion. Un mal poeta le dedicó un dia sus obras: el dictador le hizo un regalo magnífico y le mandó que no .volviese 4 escribir. versos. | En su consulado Roscio fue citado en juicio por Crisógono, que habiendo asesinado al padre de aquel, le habia hecho poner en la lista de los proscritos, y ahora queria apoderarse de su herencia. Ciceron se presentó por la vez primera en la tribuna, y defendió con valor la causa del heredero del proscrito en presencia del proscritor. Su brillante elocuencia escitó la admiracion general, y anunció á los romanos un grande hombre. Despues de este principio glorioso, pasó 4 Atenas á perfeccionar su talento. Apolonio Molon;: uno de los mas célebres oradores de Grecia, habién-
(127) dole oido ;meditaba tristemente y no leaplaudia. Ciceron :le:preguntó la causa «desu silen= cio, y Apólonio le respondió: suspirando: «Admiro 4 la verdad tu discurso: pero “me lastima la suerte de» mi patria. Solo lequedaba la glovia de la elocuencia, y túsvas :«4-quitárscla y Á transportarla 4 Roma.” Ciceron «era del: orden de los caballeros: nació el mismo año que Pompeyo; que fue-el 647 de.Roma. Mientras que Sila procuraba «consolar 4. la república, dándole algun reposo, de los males que le ha- Dian hecho “sufrir tantas guenras:estrangeras y Civiles, su «Ingar teniente Murena que manda- a.en Asia, impelido de su ambicion , volvió á comenzar, sin estar autorizado para ello, la guerra con Mitridates, tomando por pretesto Que aquel príncipe :“aumentaba su ejército y se negaba 4 restituir algunas «iudades de Ca- Padocia, Hubo una batalla, en la cual estuvo tudecisa la victoria : porque la pérdida de am- 0s ejércitos fue igual, y uno “y otro se reti- Xaron- 4 ún mismo tiempo del lugar donde se dig la accion: Sila para abatir el orgullo de itridates que se atribuia la victoria, hizo que se concediese el triunfo 4 Murena: pero al mismo le dió orden de que 'suspendiese las "aa Uno de los actos mas absolutos dictador fue el decreto que hizo aprobar
(0) . porel senado y el pueblo, y que ratificó todos los que él habia dado antes y despues de, su dictadura. Ciceron niega justamente el nom» bre de ley á:este edicto despótico, que consaz graba tantas atrocidades y hacia cómplice de ellas al pueblo romano. bra Parecia probable que un hombre que habia derramado: tanta sangre para conquistar el poder supremo, no le. dejase sino con la vida: porque nadie se atreve á descender. de un trono fundado por crímenes. El. pueblo, acos=, tumbrado al yugo, ofrecia «al dictador el tetcer consulado: pero con grande admiracion de Roma y del mundo, Sila lo rehusó, abdicó la dictadura y declaró que viviria en lo sucesivo como un simple ciudadano. Su, génio ardiente y soberbio no ballaba un alimento digno de 3f en los cuidados de una administracion pacífica. No tenia mérito para él la potencia sin peligros: y no habiendo ya que conquistar ni á quien proscribir, cualquiera, otra ocupacion le parecia insípida y vulgar. Su retirada , mas atrevida que sus victorias , mostró que estaba, muy fastidiado de los hombres para gustar de gobernarlos: y que los despreciaba. demasiado para temerlos. Guando bajó de la tribuna y $ retiraba á su casa, un joven. le: dijo. palabras afrentosas. » Tu. imprudencia , le respondi
(129) Sila con frialdad, hará que otro dictador no abdique. » Si nosadmiramos al ver este hombre feroz, precedido poco antes de veinte y - Cuatro segures que inspiraban miedo , pasearse sin poder ni terror por: la ciudad que habizw inundado de sangre y entregarse desarmado á la venganza de las numerosas familias sumergidas por él en el luto y la miseria, se dismi- Nu ye esta sorpresa recordando la inmensa cautidad de cómplices que habia adquirido por las confiscaciones: los partidarios que logró en el senado restableciendo Jos privilegios de este cuerpo: la adhesion de los cornelios que le debian su ecsistencia, y el afecto de los vete- “anos , vencedores bajo sus ordenes y enrique- Cidlos por sus beneficios. Acoimeter á Sila huera sido acometer á todos, y su interes le rmaba una guardia perpetua para la seguridad de su persona y el mantenimiento de sus leyes, El partido de los descontentos, nuUme= FOSO , pero sin poder, se vengó de sus males Verdaderos con chanzas inútiles. Daba 4 su autoridad absoluta, revestida con las formas republicanas , el. nombre de monarquía negaiaa y de tiranía confesada. Sila, despues de U abdicacion, consagró 4 Hércules la décima Parte de sus bienes, y dió una gran fiesta en cual conyidó todo el pueblo 4 un banquete. TOMO Y. 9
130) Laprofusión fue Nos grande ,-que huho que arrojar al Tiber una gran cantidad de comestibles sobrañtes. No teniendo ya ambicion sino para sus hijos, les dió los sobrenombres de Fausto y Fausta, creyendo que con esto serian tan afortunados como él. Despues de muerta Metela su esposa, casó con Valeria, hermand del célebre orador Hortensio. Muerte de Sila. (A. M. 3924: A. J. 80.) Alejado de los negocios y retirado 4 Cúmas, se entregó á los placeres, quizá para libertarse de los remordimientos, y terminó su carrera como Mario , entre los escesos de la intemperancia. Dos dias antes de morir escribia sus memorias: pero siempre supersticioso, dijo que su muger Metela se le habia aparecido en suéños y avisádole que se reuniria pronto con ella. En un movimiento de enfado se le reventó un absceso que tenia en las entrañas y murió á la edad de 60 años. Su sombra pareció que que: ria renovar las discordias civiles: porque sus ecsequias dieron motivo 4 una violenta disputa entre los cónsules. Lépido queria que se le enterrase sin pompa y que se aboliesen sus decretos. Cátulo, sostenido por Pompeyo, ganó la votadura en el senado; y segun el decreto que propuso, el cadáver del dictador, vestido de la ropa triunfal, llevado sobre un lecho
(131) de oro y precedido de veinte y cuatro lictores, corrió la Italia, venerado de todos los pueblos, - Y Vino á Roma á recibir los últimos honores. odos los soldados que habian militado á sus Ordenes, acompañaron el cuerpo: las vestales, los pontífices, el senado, los caballeros , y mucha parte del pueblo le salieron á recibir. Se Cantaron á coro sus alabanzas, y su pira se' erigió en el campo de Marte. En tiempo de lutarco se conservaba su sepulero en el mis- Mo campo con este epitafio, compuesto, segun se decia, por él mismo: Aquí descansa Sila. adie le escedió en hacer bien á sus amigos Y mal á sus enemigos. Este hómbre, tan cé- €bre por sus crímenes como por sus hazañas, Se mostró en su juventud digno de los bellos - Siglos de Roma (1). En otras cireupstancias, 10 se hubieran conocido sino sus virtudes: las discordias civiles desenvolvieron sus vicios. La WMpunidad de sus escesos*y el mantenimiento “e sus actos aun despues de su abdicacion, en- Selaron 4 les ambiciosos que Roma podia sutir un tirano. Todas sus empresas, coronadas Y la fortuna, le adquirieron el nombre de elíz, desmentido por su abdicacion, sn fas- 50 No olvidemos la traicion infame de que se valió '% apoderarse de lugurta. (N. del T.)
(132) | tidio del mando, su triste fin y sus remordimientos. Aun humeaban sus cenizas cuando el cónsul Lépido, no desalentado por su primer revés, emprendió reanimar la facciom popular, llamar á los desterrados; restituir los bienes confiscados á las familins de los proscritos Y. comenzar de nuevo lus turbulencias civiles. Era mas ambicioso que hábil, é incapaz de llevar al cabo una empresa tan vasta que parecia justa por ser en defensa de los opriwidos; pero que envenenaba las heridas en lugar de curarlas, como todas las reacciones políticas: y como dice Floro, la república semejaba entonces ú los enfermos que mueren cuando s6 vuelven á abrir sus llagas, que no pueden sufrir ningun remedio violento y solo sienten 1 necesidad de descanso. Cátulo , apoyado po! un gran número de senadores, se oponia cob actividad 4 los proyectos de Lépido, que tenia en su favor la muchedumbre y el partido de Mario. De las discusiones se pasaba ¿á laS amenazas, y ya venian á las manos. Jl sena” do receloso de nuevas turbulencias conjuró los cónsules que no volviesen á destrozar la patria, eshausta por tan largos infortunios. Cedieron por el momento á su voz, suspel” dieron sus debates y sacaron las provincias:
la suerte. Lépido HS, la suya que fue la Galia. Llamado 4 la capital poco tiempo despues, en lugar de venir solo como debiera, avanzó en Italia al frente de su ejército con el designio de obligar 4 los comicios á que le nombrasen cónsul segunda vez. El senado difició la eleccion y encargó al interey Apio Clandio y al procónsul Cátulo, que velasen Por la seguridad de la república. Cátulo , sostenido por Pompeyo, marchó contra Lépido, le venció en batalla campal, y le obligó ú retirarse 4 Etruria. Despues de la derrota de Lépido fueron nombrados cónsules Decimo ruto y Marco Emilio. Pompeyo, lugar te- Diente de los cónsules, penetró en la Galia Cisalbina, venció 4 Marco Bruto, lugar teniente de Lépido, le obligó á encerrarse en Muti- Ma y despues á rendirse, Y mandó cortarle la cabeza. Cótulo dió batalla en Etruria 4 Lépi- 0: este peleó con tanto valor, que hubiera ganado la victoria, 4 no acudir Pompeyo en socorro' del proconsul. Lépido vencido se retirS 4 Cerdeña. Concedióse una amnistía cometa, y Roma conoció que Sila no ecsistia ya. Gu $
(140) cuando le suponia muy lejos. Ási debilitaba las “fuerzas romanas sin comprometer las suyas, y Metelo era vencido por su enemigo sin haber logrado combatir con él. Un refuerzo inesperado mudó de repente la posicion y los planes de Sertorio. Perpenna llegó 4 España con las legiones que habian escapado de la derrota de Lépido. Este patricio, orgulloso por su nacimiento, creyó que la Lusitania y aun toda la España, y las tropas del partido de Mario le darian el mando general: pero sus propios soldados , prefiriendo: la gloria á la al= tivez y el mérito al nacimiento, le obligaron 4 reunirse con: Sertorio y á someterse ¿4 él: con lo cual hallándose este capitan al frente de un verdadero ejército, marchó contra Metelo y le venció en varios reencuentros. Mitrídates le envió entonces una embajada ofre» ciéndole su alianza y sOCorros poderosos, con tal que Te dejase señor del Asia. El general rómano. tenia mas virtud que ambicion , y DO podia preferir el bien momentáneo de su partido 4 los intéreses de la patria. Respondió, pues, no como un desterrado, sino como 1B cónsul, que aceptaria la alianza, si el rey. se contentaba con la Bitinia y la Capadocia, que. nuaca habian pertenecido 4 Roma; pero que sino seria su enemigo; pues: él peleaba pare
| (141) realzar la gloria y la libertad de da república, “no para disminuir su poder. Esta respuesta noble y generosa aumentó la estimación de Mitrídates d Sertorio, y el tratado se hizo como queria este general. : | Cuando su gloria y prosperidad habian llegado 4 colmo, Pompeyo, á quien se habia dado el título de procónsul, desembarcó €n España con ua nuevo ejército. Su primer coubate no fue dichoso; porque yendo 4 socorrer á Laurona que estaba sitiada , Sertorio lo yen: ció y se apoderó de la plaza. Despues de la victoria, una muger española arrancó los ojos á un soldado que quiso ultrajarla: la cohorte 4 que pertenecia el soldado, se disponía á vengarle, porque toda ella no solo aprobaba aquel insulto , sino cometia diariamente Otros temejantes. Sertorio lo supo, y condenó á muerte los soldados de un cuerpo tan indisciplínado: lo que no solo afirmó el buen órden en las tropas sino tambien aumentó el afecto que le tenian los españoles. Metelo , mas feliz Contra los lugar-tenientes de Sertorio que contra. éste; consiguió en la Bética una gran victoria de Lucio Hirtuleyo, que para vengar PON revés, acometió dé nuevo al enemigo y Ae muerto. Los ejércitos de Pompeyo y Ser- Orio se encontraron una yez junto á Sucrona,
142 ciudad de los apo e victoria se disputó por mucho tiempo. Afranio derrotó el ala derecha de Sertorio y la persiguió hasta su Campamento; pero Sertorio vencedor con su ala izquierda , obligó á Pompeyo á retirarse , se arrojó despues sobre Afranio y lo derrotó. En medio del tumulto de esta batalla ¿ desapareció | la cierva de Sertorio, lo que fue mirado como un agiiero siniestro. Un soldado la trajo por la noche, y Sertorio la ocultó. Al dia siguiente reunió el ejército y declaró que en un sue= ño se le habia prometido por los dioses la restitacion de la: cierva querida. Apenas habia pronunciado estas palabras, se presentó el animal, corrió 4 él, y se hechó 4 sus pies. liste ardid disipó el terror de los lusitanos, los confirmó en su supesrticion y reanimó su valor. Sertorio perseguia á Pompeyo; pero sabiendo que se le habia reunido Metelo, se retiró diciendo: “sino hubiera llegado esa vieja, “yo hubiera enviado el niño á Roma bien azotado.» Metelo llamaba á Sertorio “el fugítivo de Sila, escapado del naufragio de Carbon.» Asi eternizari las facciones sus ódios , esacer= bándolos con el menosprecio. Metelo y Pompeyo obligaron en fin á Sertorio 4 arriesgar una accion general: despues de una batalla larga y disputada, Pompeyo cedió y Sertorio ven-
a 0? ! vid 4 Metelo, que sl uná herida y estuvo á pique de caer prisionero * mas sus tropas reanimadas por el peligro de su general, se arrojaron furiosamente sobre los sertorianos y os desbarataron. Los “de Pompeyo, alentados Con este suceso, volvierón al combate y le quitaron la victoria 4 Sertorio. Este se vió ligado 4 retirarse. 1 etelo mancilló su últi- Mo triunto con el orgullo y la crueldad. Hizo Que le rindiesen los honores divinos en las Ciudades de España y puso en precio la cabeza de Sertorio, esperando vencerlo, como dice lutarco, mas bien por traicion que con las Armas -. Mientras pasaban en España estas cosas, la turbulencia de los tribunos producia en' Roma Mevas alteraciones. Sicinio , UNO de ellos , so- “citaba que se restituyesen al tribunado sus Privilegios : el cónsul Curion lo hizo matar; Pero al año siguiente el pueblo alborotado por Causa de la carestía, obligó al cónsul: Aurelio Ota 4 abolir la ley de Sila, que escluia de todas las dignidades 4 los que hubiesen sido tribunos. Al mismo tiempo acometió á la re- Pública un nuevo enemigo muy formidable, Porque habiéndose hecho dueño de todos los "Mares « interceptaba los convoyes y esponia la “4bital del mundo al azote del hambre. Los
144) cilieios que pin en las costas del Asia Menor, un pais montuoso y casi impenetrable, se hicieron temibles 4 todos los pueblos por : sus piraterías. Aumentaron sus fuerzas dando asilo 4 los piratas de las demas naciones que se acogian á ellos. Sus barcos numerosos y ligeros, se presentaban en los mares, destruian el comercio é infestabán las playas. Ciceron, que entonces era euestor en Sicilia, libertó á Ronia de la carestía, enviando un gran conyoy de granos, que felizmeute se escapó. de manos de los piratas. Á su vuelta: de aquella ista, en la cual habia restablecido el órden y las leyes, se halló muy ofendida su vanidad , como él mismo cuenta ingenuamente, cuando al desembarcar en Italia , conoció por las preguntas que le hacian los ciudadanos mas distinguidos, que la mayor parte de sus compatriotas ignoraba si venia de Africa, de Sicilia Ó de su casa de campo. Este desengalo de su amor propio, le movió á consagrarse á la profesion de orador, y se fijó en Roma con el designio de 0s- tentar siempre sus talentos á la vista de sus conciudadanos , para quitarles la posibilidad de olvidarlo. La provincia de Macedonia fut acometida en esta época por los dardanios: el procónsul Curion los subyugó , venció ú 1o3 dacios , conquistó la Mesia y penetró hasta el ,
145) Dánubio. Asi. 4 pesar: de,las turbulencias Contínuas de. Roma., sus armas victoriosas rechazabañn en todas partes ¿sos enemigos. Parece. que la: fortuna hizo ¿los romanos invulnerables para ¡los bárbaros , é incapaces de ser vencidos sino por sí MismoOs» dl En españa continuaba siempre la guerra civil; pero la:suerte inconstante que habia ele- . vado. tanto 4 Sertorio » cesó repentinamente de favorecerle. Habia. algun tiempo que Perpenna, envidioso de su gloria y cansado de obedecer, vejaba á los soldados con. trabajos muy duros , les infligia, castigos crueles y descontentaba' 4. 1os españoles » esigiéndoles ¿Cre-, cidos. tributos, Este pérfido, fingiendo que ha-, Cia aquellas cosas por. órden de Sertorio y contra su propia. voluntad y hizo aborrecible el general al ejército yal pueblo. No, tardaron las sediciones: Sertorio » obligado á obrar cóntra su carácter, ejerció rigores que produjeron su efecto. ordinario ;€l de. necesitar de otros Rueyos, y. enagenar los ánimos de dia en dia. Poco. seguro de la fidelidad de las, legiones, vacilantes ya por las intrigas de su lugar-te- niente, confió 4 los celtiberos la guardia de su Persona , con: lo que acabó de irritar 4 los ro- Manos, Cuando Perpenna los vió en la dispo» sicion. que, deseaba», tramó. una conspiracion TOMO Y. 10
146) contra la vida de Ms y como uno de loa conjurados iba por'indiscrecion '4'descubrir el secreto, el lugar-teniente se apresuró. Convidó al general á un banquete: empezaron 4 hablar en presencia suya de un modo libertino,'contrario como todos sabian, á la esyeridad de las costumbres de Sertorio. Indignado de'aquella licencia , se recostó en el lecho volviendo la espalda á sus indignos convidados, que se arrojaron sobre él y le dieron de purialadas: Perpenna , heredero de su poder y no-de su: génio, no tardó en llevar el castigo"de'su traicion. Pompeyo conociendo su temeraria incapacidad, dispersó en los campos los soldados de algunas cohortes : el enemigo cayó enel lazo y diseminó tambien sus fuerzas para perseguir á los forrageadores. Entonces Pompeyo le:ataca súbitamente , destruye sin dificultad 'un ejército desordenado y hace prisionero 4 su indigno gefe. Perpenna no tenia valor para salvarse, y recurrió 4 una nueva perfidia. Los papeles de Sertorio estaban en su poder , y constaban de numerosas correspondencias con muchos senadores, caballeros y otros ciudadanos de todas clases, que favorecian secretamente desde Roma aquel partido. El vil Perperna 108 entregó al vencedor 'eréyendo que cón ellos compraria la vida. Pompeyo, jantificando el
PA ANA (147) sobrenombre de grande, quese le habia dado, ahogó aquella funesta semilla de discordias y: venganzas , y echó en público al fuego todos los papeles «sin «leerlos, honró con nobles lá+ grimas la memoria de-Sertorio y vengó á este £tánde hombre, enviando al suplicio su asesino, Estos dos actos de justicia y. generosidad atrajeron á sus banderas los soldados de la fac» cion vencida: Habiendo terminado.-la guerra de España , que habia durado diez años, Pompeyo hizo erigir en los montes Pirineos monumentos de su victoria , de los cuales quedas ban algunos vestigios muchos siglos despues; El senado Je concedió por segunda vez los ho» nores del triunfo. es 0 En el mismo año Publio. Servilio venció por mar á los piratas, penetró en Cilicia y se apoderó de Isaura, su ciudad principal; por lo. que adquirió. el sobrenombre de Isáurico, Vencidos los piratas, ¡mas no subyugados, vol- Vieron 4 parecer con nuevas fuerzas , é hicieton alianza con Jos cretenses que los recibieron en sus puertos. Marco Antonio, hijo del Orador y padre del famoso triumviro ,: fue enviado contra ellos con: gran armada; pero los Piratas rompieron su línea, tomaron al abor- «Casi todos sus buques, y colgaron á su vista los marineros romanos con «las cadenas »
(148) quiepresuntuósamente. tenia» destinadas: pare atar á los gnemigbs: Este general temerario Y desgraciado: ho «púdo sobrevivir=al. pesar; «de aquella derrota,' que aumentó hasta lo barr IET E oómata el es Segunda! guerra de ¡Mitridates, (As Mo 3928. Ai J.:76) Mitrídates y viendo el mar casi cerrado los" romanos, y 4 Pompeyo y: Metelo ocupados en España: por las fuerzas: de Sértorio su" aliado, concibió' esperanzas, no solo de“tecobrar el Asia, sino tambien de llevar el terror! ¡comovannibal al pie de las murallas de Roma, eterna enemiga de los' reyes. Sus espe= ranzas se' áumentaron cuando supo. que la 1ta- lia estaba ardiendo en los furoreside una guerra intestiná”, escitada por un esclavo 'tracio, é rompiendo sus hierros habia sublevado los desu clase 'y formado «de: ellos un grande ejército: Pero” Roma, aunque 'habiaperdido sus costumbres “conservaba: todavía su valor: su] población guerrera acudia á-todos los pelipS , y en estas circunstancias eríticas terminó nerta de España por medio de Pompeyo, contuvo 4 los galos: cón firmeza: lachó en: Italia contra Espartaco; muatuvo, la ¡Grecia bajo-su o «y :envió: contra | Mitrídates; un: ejército poderoso mandado-por Lieulo: Jl senado trató al principio eon «desprecio: Ja rebelion! delos e.
(148) que AS tenia» destinadas: para atar á los dnemigbs: Este general temerario y desgraciado: ño «púdo sobreviviral. pesar:«de aquella derrota,: que Pp a hasta lo Qué . porcid devlos"piratas.b rtomos «Segunda ':guerra de: Mitridates, (A Me 4988: A:-3.:76:) Mitrídates y viendo' el mar cási cerrado '4'los* romanos, y á Pompeyoy: Metelo ocupados :en España por las fuerzas:de Sertorio su" aliado, concibió esperanzas, no solo de'recobrar el Asia, sino tambien de llevar el terror cómo"Annibal al pie de las murallas de Roma, eterna enemiga de los reyes. Sus esperanzas se' aumentaron cuando supo. que la Ita lia estaba ardiendo en los furores:de una guerpa” intestina'y “escitada por un esclavo 'tracio, que rompiendo” sus hierros habia sublevado los de'su' elase 'y formado -de:ellos un: grande ejército. Péro”Roma, aunque habia. perdido sus costumbres “conservaba todavía: su' valor: su poblacion guerrera acudia á+todos los peligros, y en estas circunstancias críticas términó guerra de España pormedio de Pompeyo, contuvo 4'los' galos cón firmeza,» luchó en: Italia contra Espartaco; muatuvo, la lGrecia: bajo «su y “envió: contra | Mitrídates un: ejército prat imandado-por Lento El señado trató al principio seon «desprecio: ta rebelion! de-Los a.
(251) nalmente 4 Caton á salir de Ttalia por la comision que le dió el pueblo de reducir 4 provincia romana la isla de Chipre, donde reinaba á la sazon un hermano de *tolemeo Auletes. La república fundaba: sus pretensiones sobre aquela isla en el testamento de Ptolemeo Alejandro, que al principio no quiso aceptar. El rey de Chipre no pudiendo defender su trono, y no queriendo sobrevivir á su dignidad, se dió la muerte. Aunque la comision era tan odiosa, Caton sacó de ella la gloria del desinterés , muy rara en aquella época, pues nada se apropió de las inmensas riquezas que halló en Chipre, y las envió todas al tesoro público. Sin embargo, el pueblo romano no apreciaba ya estas virtudes, solo premiaba la opulencia mal adquirida con tal que contribuyese 4 sus placeres. En aquel siglo se vió al edil Escauro costear trescientas sesenta columnas de mármol, otras tantas de cristal, é igual número de madera dorada para un teatro que no duró mas que un mes, y colacó entre las columnas tres mil estátuas de bronce y mas de diez mil cuadros. Curion, otro edil, construyó dos teatros móviles de madera unidos por la espalda, y que giraban sobre diversos ejes, de manera que los espectadores, sin levantarse, pasaban de la escena en que habian visto representar una trageilia al anfi-
(252) teatro donde peleaban los gladiadores. César, libre de Caton y de Ciceron, dueño del ánimo de Pompeyo por la influencia de su bija, y temiendo poco á Craso, cuya ambicion estaba contenta cuando se satisfacia su avarlcia, partió en fin á las Galias con su ejércitos Sabia que Sila no se habia hecho dueño de la república hasta que venció 4 Mitridates, y har bia visto 4 Pompeyo cuando volvió de oriente . árbitro de la autoridad suprema si se hubiese atrevido á ella. Menos imprudente que el uno y menos tímido que el otro, determinado á seguir sus pasos y á superarlos , concibió el vasto designio de subyugar la Galia, atemorizar la Germania, fijar los estandartes romanos en la Britannia , volver á Italia al frente de su ejército victorioso, y fundar un trono sólido sobre las ruinas de la: república. Los galos, terror en otro tiempo de Roma , eran tenidos por los mas valientes de los bárbaros. Dueños del norte de Italia se habian derramado como un torrente en Grecia, Germania y Asia. Siendo mas fuertes que los romanos por su constitucion física y su número, hubieran conquistado el mundo en menos tiempo, á haber tenido un solo gefe y formado un solo cuerpo de nacion. Pero divididos en tantos reinos ó repúblicas pequeñas como ciudades habia en el pais, no pudieron
sil (253) e seguir un plan e para el ataque 6 la defensa. Sus diversas confederaciones, envidiosas Unas de otras, se hacian la guerra con frecuencia. Pronto perdieron sus conquistas: Roma subyugó la Galia Cisalpina, y poco despues la Narbonense. La fertilidad del suelo, el aumen- to de las ciudades y la vecindad de los romanos alteraron sus costumbres. Los galos se afeminaron civilizándose: y el amor de los placeres, y el hábito del lujo y del comercio estinguieron poco á poco la pasion de la guerra, que habia sido dominante por tantos siglos. odavia eran valientes: mas no tenian el mismo ardor en la victoria, ni la misma constan- Cia en los reveses; y asi.se vió que los germa- Mos, subyugados antiguamente por ellos, se icieron temibles 4 la Galia, la invadieron en diferentes ocasiones, y sometieron á tributo muchos de sus pueblos. Si César no hubiese Conocido esta grande alteracion en las costumres y fuerzas de los galos, no habria podido Sin nota de temeridad tener esperanzas de con- Quistar con cuatro legiones un pais tan estenso Y belicoso. César poseia el genio del poder, y Sus miradas afcanzaban mas que las de sus “Ontemporáneos: previó pues á cuánto alcan- Zaban la audacia y la disciplina contra pueblos Valientes , pero sin constancia ni union, y con
(254) asombro del mundo con solo treinta mil hombres sometió en ocho años á los fieros descendientes de aquel Brenno, cuya espada era 1e= mida aun en el Capitolio. Esta famosa espedicion comenzó el año 694 de Roma. El mismo César dice en sus comentarios, que la Galia estaba entonces dividida en tres partes princi, pales, la Céltica, la Aquitania y la Bélgica: Los romanos daban el nombre de galos á los habitantes de la Céltica. Los rios Watrona Y Secuana separaban esta provincia de la Bélgica, y el Garumna servia de límites entre la Céltica y la Aquitania. Los mas valientes de todos los enemigos con quienes César peleó eran los belgas y los helvecios , llamados ahora suizos. Estos pueblos, que casi desconocian el comercio, estaban aguerridos por sus contínuas lides con los germanos. creeo 4d Guerra de los helvecios y batalla de Bibracte. (A. M. 3940. A. J. 58.) La ambicion de un novle helvecio dió 4 César la primer ocasion para la guerra. Orgetorix savia que sus compatriutas Jescontentos de verse encerrados entre los límites estrechos del Kin y del Jurú deseaban buscar otra patria en un clima mas suave, y €n un. pais mas fértil y estendido» ¿Quiso pues valerse de estas disposiciones paró subir al trono, persuadido de que un puebio
255 que emigra e. un gefe para que su invasion tenga felíz ésito. Inflamando los deseos de sus compatriotas, y mostrando mucho celo Por el logro de su proyecto, solicitó la-alianza de los secuanos (habitantes del Franco-Con- dado) y de los eduos (borgoñones). Los agentes encargados de esta negociacion no disimularon las esperanzas de reinar que tenia Orgetórix, y prometieron que repartiria con sus nuevos aliados el imperio de las Galias, Estas intrigas se descubrieron : los helvecios subleyados citan en juicio 4 aquel ambicioso , que rehusa comparecer y arma sus parciales: pero viendo que sus fuerzas eran cortas se dá la Muerte. Su proyecto de emigracion le sobrevivió, y los helvecios quemaron sus doce ciudades y sus cuatrocientas aldeas , y resolvieron Penetrar en las Galias. El camino directo al Pais de los secuanos tenia un desfiladero muy Estrecho entre el Ródano y el Jura: y como el Puente de Geneva les pertenecia prefirieron —Atravesar la provincia romana, mucho mas te- Miendo la esperanza de que se les reuniesen los Obroges, César, informado de sus designios, 08 impidió con su celeridad ; caminando á mar- Chas dobles llegó 4 Geneva , rompió el puente Que los enemigos creian poder pasar sin difi- Sultades, y mandó alistar la juventud de la
(256 » provincia romana. Los la asombrados de su aparicion imprevista, le enviaron diputados para pedirle el permiso de pasar por su territorio. César no queria concederlo: pero no teniendo aun bastantes fuerzas reunidas para pelear, les dijo que dentro de un mes les responderia, y se aprovechó de la dilacion para construir un grande atrincheramiento desde el lago Lemano hasta el monte Jura. Colocó en él las tropas recien alistadas y negó el paso á los helvecios. Estos se dirigieron al pais de los secuanos , que les permitieron pasár por sus fronteras. Pusiéronse en marcha con la intencion de atravesar toda la Galia hasta el Océano y establecerse en el pais de los santones (Saintonge). César, informado de sus movimientos, encargó 4 Labieno la defensa de los atrincheramientos y pasó á Italia, donde tomó tres de sus legiones, levantó otras dos, volvió 4 pasar los Alpes, venció á los montañeses que se le opusieron, y llegó al país de los secuanos (Leonesado), primer pueblo galo que estaba fuera de los límites del imperio. AVi recibió las que” jas de los eduos, cuyo pais talaba ya la vanguardia de los helvecios. César marchó á. socorrer este pneblo, antiguo aliado de Roma, y alcanzó á los enemigos en las riberas del Araf (Saona), cuando las tres cuartas partes del ejér-
(257) cito helvecio lo habian: pasado, ataca y destrus ye su retaguardia, y echa un puente sobre aquel rio. EDEN iO Los helvecios, mas sorprendidos que desanimados por este revés, le propusieron altas neramente la paz, amenazándole si la rebusaba con la suerte de Cacio, que en otro ticmpo habia sido derrotado y muerto por elios. César les respondió que no conocia el miedo, principalmente cuando tenia la justicia de su parte: que sin embargo les concederia la paz si daban rehenes. Diyicon, general, de los encmigos , le respondió que los helvecios tenian la costumbre de recibirlos y no de darlos. La conferencia se rompió : los bárbaros se alejaron del rio, y aunque César queria seguirlos, se hallaba sin víveres. Admirado de ver que no se realizaban las promesas de los eduos, siendo asi que habian implorado su socorro ó prometídole susistencias , supo de Diyiciaco, hombre principal de aquel pais, en cuya adhesion confiaba, que los eduos estaban divi» didos en dos facciones, y que era gefe de la favorable 4 los helvecios su hermano Dumno» Fix, con la esperanza de usurpar la soberanía, César, sin perder tiempo, hace venir 4 Dum- Rorix á su provincia, lo reprende, le perdona en consideracion á su hermano, mas no sin TOMO Y. 17
(258) observar su conducta. Frustrada esta conjura= cion, llegaron los víveres , y el ejército romano en una marcha rápida se puso en presencia del enemigo , que estaba acampado al pie de una altura á-dos jornadas de Bibracte (Autum). César reconoció su posicion y envió secretamente 4 Labieno para que rodease la montaña “y se apostase en su cima. Hizo despues un movimiento pára acercarse 4 sus almacenes: los enemigos, creyendo que huia, salieron de su campamento con tanto ardor como confianza, y se arrojaron sobre los romanos. Eran intrépidos , muy superiores en número y estaban alentados por las victorias que habian conseguido. El écsito de esta batalla podia decidir toda la Galia en favor de los helvecios, destruir la fama de César y derribar ea sus principios el edificio de su ambicion. César conoció que aquel momento y aquella primera accion eran decisivos para él. Comunicando á sus tropas la pasion que le agitaba, mandó á todos los oficiales que desmontasen, fue el primero en dar e ejemplo, mostrando que estaba resuelto 4 convertir el campo de Bibracte en teatro de su primer victoria O 4 perecer. Las legiones atacan de frente al enemigo con impetuosidad y penetran en sus masas : pero la: reserva de los helvecios acomete el flanco de
(259) los romanos, restablece el combate y balancea la victoria. Entonces baja Labieno de la montaña y ataca á los enemigos, que le. resistieron ostinadamente desde la una de la tarde hasta el anochecer. Ninguno de ellos volvió la espalda á los romanos ni aun en la retirada: pelaron hasta en medio de sus bagages ; y despues que estos fueron tomados y el campamento quedó en poder del enemigo, se retiraron en nÚmero de ciento treinta mil hombres al pais de los lingones (territorio de Langres ). Entre los prisioneros habia un hijo y una hija de Orgetórix. César prohibió 4 los lingones conceder asilo 4 los vencidos. Despues de enterrar los cadáveres y dar órden en la curacion de los heridos, persiguió al enemigo, le alcanzó 4 pocas marchas , le cortó la retirada y lo obligó á implorar su clemencia. Celébróse una trégua, y los romanos pidieron rehenes. Durante la negociacion , seis mil hombres del Canton de Urbigena (Berna) se escaparon dirigiéndose á Germánia. César mandó 4 las ciudades del tránsito que los detuviesen, como en efecto lo hicieron y se los enviaron. Redújolos 4 la condicion de esclavos é hizo la paz con los helvecios. Eran trescientos sesenta y ocho mil cuando salieron de su patria, entre ellos noventa y des mil capaces de
(260) tomar las armas: solo volvieron once mil: los demas perecieron, á escepcion de veinte mil boyos, 4 quienes -César permitió incorporarse con los eduos y establecerse en su territorio. Los galos tenian mas miedo á la dominaclon de los romanos que á la invasion de los helvecios; pero la victoria les hizo mutar: de opinion, como siempre sucede: el temor se convirtió en lisonja, y el ódio se puso la máscara de la amistad. Todos los gefes de la Galia Céltica vinieron á felicitar 4 César por su triunfo. El general romano no se adormeció con este incienso, como los hombres vulgares : aprovechóse de él con desconfianza. Mas bien esperaba-el logro de sus planes de la rivalidad de los pueblos galos que de su afecto. En una conferencia secreta que tuvo con Diviciaco, se informó del verdadero estado de los negocios políticos en aquel pais. Habia mucho tiempo que los eduos disputaban el imperio con los arvernos (los de Auvernia). Éstos, muchas veces vencidos, hicieron alianza con los secuanos y llamarou á los germanos en su socorro, sacrificando el interés general al privado y entregando «la patria al yugo estran. gero. Los germanos pasaron el Rhin solo en número de quince mil hombres: mas se le reunieron en breve doce mil de sus compar
(267) - to impuesto era consecuencia legítima de su victoria. Los romanos, dijo, no han sostenido 4 los éduos contra los secuanos: ¿por qué estarian obligados á defenderlos contra mí? Yo sospecho que no has tomado las armas sino para hacerte dueño de las Galias, y estoy Yesuelto 4 oponerme á ello Si en esta guerra te quito la vida, te prevengo que daré mucho placer á personages muy ilustres de Roma que me han incitado. con sus cartas 4 pelear contra tí: pero en lugar de hacernos daño, unámos nuestros intereses. Si me: dejais libre en mis conquistas, te prometo favorecer tus designios con todo mi poder. ». César comenzaba 4 replicarle que no habia razon para que las Galias fuesen mas bien de los suevos que de los romanos, cuando. vinieron á avisarle que la caballería enemiga avanzaba, decia insultos á la suya y le tiraba piedras. César interrumpió la conferencia, y se retiró prohibiendo á los romanos las represalias, queriendo probar asi SU buena fé, y culpar á Ariovisto. por la infraccion de la tregua. Una - conducta tan pérfida redobló el ardor de los romanos contra los: bárbaros, César sabia que los suevos eran superiores en los combates de tropas ligeras, porque llevaban junto á los caballos infantes ágiles que lanzaban dardos ,
(268) mientras los ginetes acometian y protegian 4 estos con sus escudos y espadas si se hallaban en aprieto. Y asi, en lugar de comprometer sus tropas en escaramuzas , atrincheró su campo á vista del enemigo, y le presentó la batalla. Ariovisto no la aceptó, y se mantuvo encerrado en sus tiendas, Los espias de César lo esplicarou la causa de aquella contemporizacion. Los germanos creian en los hechizos y sortilegios, pensaban que las mugeres adivinaban lo futuro, y tenian sus palabras por oráculos. Arioyisto las habia consultado, y su respuesta fue que no esperase la victoria si peleaba antes del novilunio. César, conociendo cuánto podia valerle esta supersticion, atacó el campamento enemigo, y arrojó de él á los bárbaros. Desbarató con el ala que mandaba la izquierda de Ariovisto: pero la derecha penetró en las filas: romanas. El jóven Publio Craso, que mandaba la caballería, hizo avanzar la tercer línea, Y restableció el combate. El enemigo derrotado huyó por todas partes, y no se detuvo sin0 en las orillas del Rhin. Ariovisto atravesó el rio con muy pocos 4 nado y en bateles,: los demas se ahogaron ó fueron degollados por los romanos. Una de las hijas del rey y dos «de sus mugeres, perecieron en el combate: otrá
(169) hija quedó prisionera. César halló 4 algunos de sus diputados que el rey bárbaro habia puesto en prisiones. Procilo, uno de ellos, habia visto tres veces echar la suerte para saber si le quemarian antes ó despues de los Otros cautivos. La derrota de Ariovisto difun= dió el terror entre los suevos, y pasaron con prontitud al oriente del Rin. César, habiendo terminado con tanta felicidad dos guerras en una sola campaña, dió 4 sus legiones cuarteles de invierno en el pais de los secuanos, y vol. vió 4 la Galia Cisalpina para presidir sus asambleas, Tan profundo político como sábio general, se establecia todos los inviernos en aque; lla provincia, desde la cual estaba en corres: pondencia con su ejército, gobernaba las Galias, y contenia á sus enemigos de Roma. Lejos de esta ciudad solamente eran dignos de admiracion los romanos de aquel tiempo. Mientras que la república plantaba sus águilas en las riberas del Rhin, la tristeza y la confusion reinaban en la capital del mundo. El senado, creyendo con razan que el destier- to de Ciceron era el de la libertad, decidió solemnemente que hasta que fuese restituido No deliberaria sobre ningun asunto. Este sena= tus consulto detavo el movimiento de la ad- Ministracion, y la Italia pidió la yuelta del / e s
(270) libertador de la patria. Mientras la opinion pública se declaraba mas contra los facciosos» mas crecia la insolencia de Clodio. Habia triunfado de la justicia y la virtud : pero fue vencido por la fuerza y la ambicion. Cometió la imprudencia de ultrajar en una: oracion á Pompeyo, cuyos numerosos amigos aumentando el partido de Ciceron, le dieron la superio: ridad en las tribus. El senado, viendo propicia la ocasion, dió el decreto para restituir á aquel ilustre desterrado, y el pueblo lo con” firmó á pesar de los esfuerzos de Clodio, que procuró en vano oponer la violencia á la justicia. La vuelta de Ciceron fue un verdadero triunfo: recibió diputaciones de todas las ciu” dades de Italia, que hicieron solemaes acciones de gracias 4 las deidades: se celebraron fiestas en su honor: el senado y el pueblo salieron de la ciudad á recibirle, y "como él mis" mo dice: ce pareció que Roma se arrancaba de sus cimientos para abrazar á su libertador.” Basta 4 la virtud un dia semejante para pa" garle un siglo de infortunio. Se le volvieroM sus bienes, y se reedificó su casa á costa 0 la república. Ciceron, menos irritado de la 1M- juria que reconocido al beneficio, ó quizá deiándose levar demasiado de la gratitud , 1ns6- parable compañera de la honradez, en la pri"
(271 Mer ocasion que a E el senado, hizo que se concediese 4 Pompeyo por cinco años la Superintendencia de los víveres, con un poder sin límites en todos los puertos y costas del imperio. Este esceso descontentó á los republi- Canos, y dió motivo á las primeras quejas de César. La guerra con los piratas de Cilicia no Justificaban ya la concesion de un poder tan tstenso, y la carestía momentánea producida por la negligencia de la administracion, no era causa suficiente para colocar á un hombre sobre las leyes. físte mismo año,-696 de Roma, murió Lúculo: su gloria y aun su razon , se habian eclipsado mucho tiempo antes. Guerra con los belgas. (A. M. 3948. A. y; 56). César no tuvo lugar de observar por mucho tiempo los progresos rápidos de la autoridad de su colega. La derrota de Ariovisto y el temor de la ambicion romana , que estendia ya su poder en las Galias desde Masilia hasta las riberas del Rhin y las fuentes del Sao- Ma, inquietaron á los pueblos de la Bélgica, ermanos de origen , belicosos € independientes, resolvieron vengar á los suevos y libertar á los galos de la dominacion de Roma. César RO podia oponerles mas que ocho legiones: Pero sabia que la constancia romana lucharia
(272) ventajosamente contra el valor indisciplinado y la índole móvil“de sus enemigos. Le hemo seguido paso á paso en su primer campaña para dar á conocer su carácter, su modo de hacer la guerra, sus recursos, y el pais qué se proponia conquistar: en lo sucesivo describiremos con mas rapidez el curso de sus. brillantes espediciones. Los Comentarios, en que el mismo dá cuenta circunstanciada, de ellas, son bien conocidos de todos, y los jóvenes que se dedican á la defensa de la: patria , deben leerlos incesantemente para aprender el arte militar. César no dejó á la liga: quee amónazaba, tiempo para adquirir fuerzas: marchó con prontitud al Axona con todas sus trO7 pas, cuando los belgas se debilitaban .separándose. En la primer batalla hizo gran des= trozo en los enemigos, se apoderó de Remos Y Suessiones , de Belovaco y Samarobriva. Los servios, que habitaban las orillas del Escalda y del Sambra, reunidos á los atuates. le dies ron una batalla que fue sangrienta y disputar da, y en la cual los romanos estuvieron en peligro inminente. César, viendo retroceder sus tropas , tomó el escudo de un soldado y se arrojó en inedio de los enemigos; las legiones avergonzadas de su covurdía, se precipita detras de él y logran la victoria. Despues ata”
(273) có 4 los adnáticos (pueblos del Namur). El asombro que les causaban las máquinas de guerra que veian por la primera vez, los movió al principio á capitular; pero tan veloces para romper el tratado como para hacerlo , salen por la noche de sus murallas y caen súbitamente sobre los romanos. César remedia con celeridad el desorden que produjo este ataque, reune.sus cohortes, desbarata al enemigo , se apodera de la ciudad, y vende como esclavos á todos sus habitantes. Se confiaba tanto en su fortuna, en el poder de su nombre, en el terror que inspiraban sus victorias, y en la superioridad que la táctica romana, Sus armas y el arte de los campamentos le daban sobre el valor fervoroso, pero desordenado de los galos, que en el momento que atacaba ¿ los servios, los mas belicosos de sus Cnemigos , enviaba á sus lugartenientes con Cuerpos de tropas poco numerosos á someter Otras partes de la Galia. Publio Craso, hijo del triumviro, ocupó todas las costas de la Cél. tica que yacen entre el Secuana y el. Ligeris. César, habiendo vencido ú los belgas, volvió, Segun su costumbre, á principios de invierno la Galia Cisalpina. El senado mandó hacer "Por sus victorias suplicaciones , esto es, accio» nes solemnes de gracias: duraron quince dias, TOMO y, 18
(274) mas tiempo que el de todas las que se habiam celebrado hasta entonces. Los triumviros Creyeron necesario tener una conferencia para estrechar mas los lazos que los unian. César habló con Craso en Ravena, y con Pompeyo en Luca. Convinieron que se prorogaria otros cinco años el proconsulado de César en las Galias, y que los otros dos triumviros sería cónsules. Ciceron hubiera querido, y quizá debido, oponerse con los repubiicanos al triunyirado: pero su destierro habia abatido su valor, y aunque César fue promotor de aquella desgracia , se creyó obligado á elogiarle en la curia y á opinar por la prolongacion de su mando, El mismo se 4cusa de debilidad en sus cartas á Ático, y confiesa que erdebia haber imitado 4 Filoxeno volviendo á la prision antes que alabar los versos de Diomisio.» Una nueva confederacion se formó en la Galia Céltica contra Roma. Los venetos (habitantes de Vannes), pueblos de la Armórica (Bretaña), se unieron á los eburices y lexobios, y aun enviaron diputados á la Bélgica, con la esperanza de sublevar todas las Galias por la causa sagrada de la independencia. Los venetos defendidos por el mar en el cual temian una escuadra bien ejercitada, por lagunas casi impracticables 4 por bosques densísi-
(275) mos, se creian invencibles; y asi insultaron y maltrataron á los diputados romanos que fueron á pedirles víveres. César marchó con» tra ellos. Halld grandes dificultades, no solo para vencerlos, sino aun para acercarse á sus pueblos. Ningun ostáculo fue capaz de detener su valor. Hizo construir bajeles, y por medio de sus máquinas abordó y quemó la escuadra enemiga. Los venetos, consterrados or la ruina inesperada de sus fuerzas navales en las cuales tenian toda su confianza, capitu» laron y se rindieron. César, vengando sin medida ni piedad la injuria hecha 4 sus diputados, hizo degollar todo el senado, y redujo 4 servidumbre la poblacion. Es dificil concebir, atendida esta accion, conto los contemporáneos y aun los enemigos de César han preconizado su clemencia: pero los venetos no tenian entonces historiadores, y ademas muchas virtudes de los tiempos antiguos nos parecerán bárbaras en el dia, Mientras Decio Bruto destruia la es- Cuadra de los venetos, Titurio Sabino, lugarteniente de César, derrotó completamente los eburices y lexobios: y el jóven Craso conquistó con una sola legion toda la Aquitania, venviendo tantos pueblos armados como le rodea ban. En esta época el famoso Marco Antonio echó en Egipto los cimientos de su reputacion
(276) y fortuna. Siendo comandante de las tropas ro“ “manas de Siria bajo-el procónsul Gabinio, res” tituyó la corona de Egipto á Ptolemeo Auletes, destronado por sus vasallos. Habiendo adirido inmensas riquezas, igualmente que SU gefe, por el saqueo de ambos paises , consiguió sin embargo toda la gloria de la conquista, Y el castigo de las concusiones cayó sobre Gabinio. Terminada esta guerra pasó á Galia Y siguió la suerte de César. Éste no ignoraba que todos los pueblos septentrionales de aquel - pais habian entrado en la liga de los venetos pero el invierno se acercaba, y ocultó su resentimiento hasta la primavera. El senado de Roma hallaba mas dificil someter los enemigos interiores que los estraneros. Cuando se iba á reedificar la casa de Ciceron, Clodio, apoyá¿ndose en una respuesta ambigua de los arúspices, se Opuso al trabajo de los obreros, armó sts partidarios Y marchó contra Ciceron. Milon y sus amig0* le defendieron valerosamente y abuyentaron á los facciosos. La libertad moribunda arrojas ba aun algunas llamaradas, y los republicanos reunieron sus esfuerzos para disputar el consulado á Pompeyo y Craso. Los comicios eS” tuvieron tan alborotados, que fue preciso diferir la eleccion : pero despues de un corto in-
(283) César , informado de la invasion de los germanos , reune sus legiones, marcha contra ellos , los derrota, hace pedazos á los tencteros y arroja á los demas al otro lado del Rhin. Este rio no le detiene: en diez dias construye un puente inmenso, objeto de admiracion para los romanos y de espanto para los bárbaros. Pasa el Rhin, penetra en Germánia y asombra y dispersa aquellos pueblos selváticos, aterrados de ver-en sus bosques las águilas romanas. Vuelve á Galia, la atraviesa, junta un gran número de bajeles , pasa á la costa de Britannia, vence á sus habitantes descanocidos hasta entonces 4 los romanos , los obliga á prometer rehenes y se vuelve al continente sin poder continuar sus conquistas, porque una tempestad habia dispersado los buques que llevaban su caballería. Asi aumentaba César cada año su gloria, su riqueza y SU autoridad. El partido republicano, mas receloso que contento por los triunfos de este general, aprovechándose de su ausencia , solicitaba despertar en el pueblo el amor casi estinguido de la libertad. Reuniendo, en fin, todas sus fuerzas, logró que se diese el consulado 4 Dimicio Aenobarbo y la pretura 4 Caton: pero ademas de los muchos partidarios que la gloria de César le adquiria
(284) en Roma, se temia al ejército de Craso, que podia volver de Asia con prontitud : y Pom-. peyo, aumentando su popularidad por la abundancia de víveres que habia proporcionado á la capital, mandaba el ejército de España y ademas reunia cerca de Roma algunas legiones; de modo que los republicanos, á pesar de los progresos que habian hecho en el espíritu del pueblo, se vieron obligados á la inaccion y no podian sacudir el yugo del triumvirato. La opinion estaba á favor de ellos, pero sus enemigos tenian la fuerza No tardó en saberse que Craso , despues de haber quitado á los partos muchas ciudades de Mesopotamia, - los habia saqueado , y que de vuelta 4 Siria oprimia esta provincia con impuestos , robaba la Judea y se apoderaba del tesoro de Jerusalen. El esperaba conquistar el imperio 4 fuerza de oro: César se dirigia mas seguramente al mismo fin con la gloria y las armas. Este guerrero infatigable pacificó el norte de la Galia, invadió segunda vez la Britannia, y sometió la parte meridional de esta isla. Casivelauno, rey del pais situado ú orillas del Támesis á 20 leguas de la costa , fue el único que no le cedió la victoria sin haberle. resistido ostinadamente. Las playas del mar eran habitadas por pueblos de orígen belga; cuan-
(285 do estos fueron vencidos, E bárbaros del interior se sometieron á la dominacion romana, pagaron un tributo y dieron rehenes. Esta - Conquista inútil aumentaba mas la gloria del _ vencedor que el imperio de Roma. César, “cuando volvio á las Galias , halló el pais de- —solado por una hambre espantosa que le obligó á dividir sus tropas para que encontrasen mas fácilmente subsistencias. Ambiorix , rey de los eburones (habitantes de Lieja), aprovechándose de la diseminacion de las fuerzas “romanas, marchó contra dos legiones mandadas por Sabino y Cota. El primero , desalentado por este ataque imprevisto y resistiendo á los consejos prudentes y vigorosos de su - Compañiero , Se dejó engañar por los bárbaros y firmó una capitulacion insidiosa. Atacado en su marcha, y defendiéndose demasiado tarde, pereció víctima de su debilidad. Los bárbaros forzaron el campamento y destruyeron las dos legiones- Este triunfo reanimó el espí- -ritu independiente de los galos y dispuso todos los pueblos á la insurreccion. Quinto Ciceron, hermano del orador, fue atacado por una multitud de bárbaros alentados por su Primer victoria. Mas firme que Sabino se de- -Fendió con intrepidez: pero los soldados de la legion que mandaba, fatigados, heridos y
(286) sin víveres, se hallaban en el mayor apuro: Un galo del partido de los romanos, atraviesa el campo enemigo, informa 4 César del peligro de Ciceron, y vuelve con la misma fe- Jicidad 4 anunciar á los sitiados la esperanz2 de un pronto socorro. César acude con siete mil hombres y acomete y destroza sesenta mil galos. Esta hazaña espanta á: los otro% pueblos que estaban ya para sublevarse. Guerra con los treviros. (A. M. 3951. Ar J. 53.). Entretanto los habitantes de 'Previros, mandados por Induciomaro , tomaron: las armas contra Roma. César los batió completa” mente, y se le trajo la cabeza del general ene” migo. La agitacion sorda que reinaba en las Galias no le permitió volver á Italia despues de esta campaña, y permaneció todo el invietno al frente de su ejército. Los lazos que formó la ambicion de los triumviros, no fuero duraderos. Pompeyo , aparentandofavorece! el poder y cultivar la amistad de sus colegas, trataba de elevarse sobre ellos. Sus mumeros08 clientes agitaban el pueblo con sus intrigas, Y querian que se le nombrase dictador, á lo que se opuso vigorosamente el tribuno Quint0 Mucio Escevola. Los partidarios de Pompeyo retardaban con sus manejos la eleccion de 105 cónsules , lo que ocasionó un interregno de
(287) muchos meses: hasta que en fin Cneyo Do- Micio Calvino y Marco Valerio Mesala , ga- Mando el pueblo con sus liberalidades , obtu- Vieron, g mas bien compraron , el consulado. Al mismo tiempo un gran desastre ponia fin al poder y 4 la avaricia de Craso. Siguiendo á unos guias pérfidos, fue atacado, vencido y Muerto por los partos en los desiertos de Mesopotainia , no lejos de Cárras. Un estrago tan terrible hubiera puesto la Siria y el Asia me- nor en poder de los partos, sin la intrepidez de Casios que salvó las reliquias del ejército, César vengaba en el occidente la ignominia que las armas romanas sufrieron en el Ásia, Pidió refuerzos para reparar la pérdida del Cuerpo de Sabino, y Pompeyo le envió tres legiones. Pusose en marcha desde la primave- Ya al frente de sus tropas, y taló el pais de los nervios, que se disponian ú la rebelion, abiendo reunido despues en Lutecia (París) 0s diputados de las diferentes ciudades de la Galia, fue al pais de los senones, que no haian querido enviar diputado al congreso, los Sorprendió con su ordinaria celeridad, los der- 10tó y obligó 4 su gefe Accon á dar rehenes. carnutos (territorio de Chartres) volvie= "On tambien á la obediencia. Subyugó rapida- Mente á los menapios, y uno de sus lugar te-
(288) nientes venció y sometió los treviros. Avisado de un nuevo arimamento de los germanos , Cuyo socorro imploraban los pueblos nuevamente conquistados, pasó otra vez el Rhin y obligó á los bárbaros á refugiarse al seno de sus bosques. Queriendo intimidarlos con un freno que no se atreviesen á romper, fortificó la cabeza del puente y puso guarnicion en ella. Taló despues el pais de los eburones, hizo matar á Accon, gefe de los senones, que st preparaba á rebelarse de nuevo, y creyendo la tranquilidad consolidada por estos escarmientos, volvió á pasar el invierno en Italia» Cuando Roma era pobre y libre premiabaá los generales mas ilustres con una corona de encina ó de laurel : pero cuando fue pode” rosa y corrompida, se emplearon los despojos del enemigo en hacer coronas de oro que sé regalaban á los vencedores, Julio César recibió mas de mil ochocientas. Lo que en tiempo de la república era un don voluntario ofrecido la gloria, vino á ser en tiempo de los empéradores un impuesto esigido por el orgullo Y pagado por la servidumbre. La cadena qué oprimió á la república fue de oro: porque las riquezas de Roma no eran adquiridas por € comercio é industria, que afirmasen la inde" pendencia de los ciudadanos, sino por la con”
(289) Quista, y no tenian mas resultado que el de proporcionar 4 algunos ambiciosos la facilidad de comprar clientes y armar soldados para oprimir la república, corrompiendo las costumbres é inmolando. la patria y la virtud á la avaricia. El gran Pompeyo no se aplicaba. ya en Aumentar su gloria , única base del poder en los paises gobernados por la opinion : y mientras César aumentaba incesantemente su fama en medio de las penalidades, los peligros y las victorias, su rival no pensaba mas que en estender su ilusoria potencia y en multiplicar las fruiciones de su vanidad. Valiéndose de la anarquía, ocasionada por las intrigas de los candidatos al consulado , consiguió que se le nombrase cónsul único ; cosa inaudita hasta entonces, y lo que es dificil de creer, todos los senadores y hasta el severo Caton fa- Vorecieron esta infraccion de las leyes. No se Puede esplicar semejante deviacion de los prin- Cipios republicanos, sino por el motivo siguienle; Pompeyo, sosteniendo por su alianza con César el partido popular, le habia dado una Superioridad visible sobre el del senado: pe- Yo Craso , aliado de los dos, habia perecido en Asia, y Julia, muger de Pompeyo, acababa de morir en Roma, y con ella se estinguió. el TOMO y, 19
(290) j único lazo que esistia ya entre los dos rivales y como Pompeyo tonocia la imposibilidad de balancear en la plebe el favor del conquistador de las Galias, y sobre todo del hoimbre audaz que habia restituido las estátuas de Mario, no contenido ya por el imperio que su esposa tenia sobre su ánimo, pareció dispuesto á mudar de partido y ¿ sostener contra el pueblo la causa de los ricos y de los grandes. El senado y el mismo Caton miraron la adquisicion de Pompeyo como la mas importante que entonces podian hacer. Desde aquel momento fue gefe de la aristocrácia, y en la apariencia defensor de la libertad: porque era evidente que César, mostrándose popular, as" piraba al poder absoluto. Ciceron y sus amigo% se unieron al partido de Pompeyo, aunque no se dejó engañar ni por su dulzura ni pof sa amor fingido 4 la república. En una de sus cartas, hablando de estos dos célebres rivales que disputaban el imperio, dice: rel unO no puede sufrir superior: el otro ni igual: César quiere apoderarse del trono: Pompeyo, que se le dé. El mismo Caton , desengafíado mas tarde, decia cuando comenzó la guerra civil: cesi triunfa Pompeyo me voy de Roma: 5 triunfa César me doy la muerte. » El consul" do de Pompeyo fue abundante en turbulencii
(291 y facciones. Clodio trataba de sublevar el pueblo contra el cónsul único , á quien llamaba ley, y procuraba la muerte de Ciceron, á quien ténia nn ódio implacable. Milon, ami- 80 del orador, encontró á aquel tribuno fac- Cioso en las cercanías de Roma: movióse Una disputa entre los siervos de sus comitivas . y uno de los esclavos de Milon mató á Clodio. El pueblo citó en juicio á Milon y le condenó al destierro, á pesar de la elocuencia de su Amigo, príncipe de los oradores romanos. Pom- Peyo, tranquilizado con la muerte de Clodio, hizo mas íntima su alianza con los grandes, tomando por esposa 4 Cornelia, hija de Mételo Escipion y madre de Craso el jóven. En el tiempo que gobernó solo la republica, hizo mudanzas útiles en las leyes y abrevió las formas de los procedimientos judiciales En aquel momento todo parecia favorecer su ambicion Y realizar sus esperanzas. El único rival que Dodia temer se hallaba entonces en un peligro tan grande, que tuvo necesidad de toda la uerza de su génio para triunfar de él, Guerra de Vercingetorix. (A. M. 3952» «J. 52,). César tenia que combatir contra Pueblos unidos. Vercingetorix , rey de los ar- Vernos, que atribuía justamente las derrotas de los galos 4 su desunion , se mostró digno
(292) por su esfuerzo y habilidad , de luchar con el héroe de Roma. Envió diputados á todas las ciudades de la Galia para conciliar sus desavenencias , y escitar los ¿ánimos á hacer el último esfuerzo contra la dominacion romana. Sus enviados, inspirando el amor de la independencia, hicieron cesar las discordias : la Galia st sublev» , y todas las ciudades armaron sus guerreros y juraron tenerlos reunidos al principio de la primavera. César, informado de sus proyectos , se anticipa sin temor del invierno, atraviesa el monte Ceyenna, marcha directamente al centro de la rebelion, halla la Auvernia indefensa y la devasta. El príncipe galo, que se hallaba en el pais de los bituriges con su ejército, vuelve con prontitud al socorro de su territorio. César, no teniendo bastantes fuerzas que oponerle, corre 4 buscaf las que invernaban en el pais de los lingones: habiéndose reunido con ellas marcha á Genabo (Orleans), cuyos habitantes habian dego” llado la guarnicion romana. Apodérase de es" ta ciudad y la entrega á las llamas : pasa los bituriges y toma á Avarico ( Bourges). Un peligro mas inminente le Mama á otra partes porque los eduos, antiquísimos aliados «Le 108 romanos, se sublevan tambien; y convencido de la necesidad de un pronto escarmiento , $
(299) motivos ostensibles, solicitó primero la superintendencia de los caminos, seguro de que no se la darian. Pompeyo rehusándola le dió un pretesto plausible para murmurar y quejarse El cónsul Marcelo, ansioso de arruinar prontamente á César, propuso al senado que le quitase el gobierno de las Galias y del ejército. La mayor parte de los senadores apoyaron el dictámen del cónsul; Escipion , por servir á Pompeyo: Lentulo, con la necia esperanza de elevarse él mismo y llegar á la misma autoridad que tuvo Sila, á quien no imitaba ni en el valor ni en el talento. Pompeyo, disimulando sus intenciones y esperanzas, apoyó débilmente á Marcelo, y aun afectó tener por muy rigor3sa su proposicion contra un general que habia hecho tan señalados servicios á la república. Sin embargo, el decreto iba á ser adoptado, como se esperaba, cuando Curion, mas hábil que todos ellos, tomó la palabra, y despues de haber aprobado el dictámen del cónsul añadió, que si se quetia defender sinceramente la libertad y quitar á la república todo motivo de recelo, era menester que César y Pompeyo dejasen 4 un mismo tiempo los mandos y las provincias que ha: bian gobernado por un tiempo demasiado largo, Cuanto mas prudente era este consejo, tan-
(300) to mas irritó 4 los amigos de Pompeyo. Su futor llegó á tal estremo que el censor Apio propuso arrojar del senado á Curion : pero el cónsul Paulo se opuso á ello. Despues de una deliberacion enardecida la pluralidad de los sena= dores parecia inclinarse al dictámen de Curion; cuando el cónsul Marcelo disuelve repentinamente la sesion , sin baberse decidido ninguna cosa. El pueblo lUenó de flores 4 Curion, lo colmó de elogios, y decidió en los comicios que si Pompeyo conservaba su gobierno , César debia conservar tambien el de las Galias, y que su ausencia, no teniendo otro motivo que la gloria de la república , no le impediria obtener el consulado. Pompeyo, ofendido de este plebiscito, que trastornaba sus esperanzas, salió de Roma y escribió al senado que no haria dimision del mando hasta que César fuese privado del suyo. Curion por su parte declaró, que si era necesario salia por fiador de César, porque conocia su resolucion de seguir el ejemplo de Pompeyo. Los senadores embarazados con estas dos proposiciones igualmente falaces, no se atrevia ni 4 aceptarlas, ni á rechazarlas enteramente. Queria favorecer á Pompeyo porque creia que si ambos rivales se hallaban sin ejército, nada podria resistir 4 César, sostenido evidentemente por el pueblo, 'Pomó pues
(301) un partido medio, y se contentó con mandar que se quitase una legion á cada uno para reforzar el ejército de Asia. César obedeció y envió una legion á Italia; pero Pompeyo le pidió la que le habia prestado algunos años antes, de modo que en la realidad fue César quien perdió entrambas legiones; y no le fue posible dudar de los intentos hostiles de sus adversarios cuando supo que en vez de enviar €stas tropas contra los partos, se quedaban en las cercanías de Roma bajo las órdenes de Pompeyo. Ciceron , que entonces volvió de Cilicia, se propuso dar un paso conveniente 4 sus virtudes y ¿su dignidad, haciéndose mediador €ntre dos hombres poderosos , cuya ambicion amenazaba igualmente á la república. César parecia dispuesto 4 entrar en negociacion, y aprovechándose hábilmente de los yerros que €l orgullo hacia cometer á su rival, ponia de su parte sin compromiso alguno las apariencias de la justicia: seguro de que sus proposiciones no serian aceptadas, pidió que tanto él como Pom- Peyo fuesen privados de todos sas mandos para dejar á la república gobernarse como:en otro tiempo por sus magistrados. Esta peticion aumentó su popularidad, y por consiguiente lo hizo mas peligroso. Al mismo tiempo enfermó Pompeyo en
(302 Nápoles, y el temor de E produjo una coasternacion genéral en toda Italia: y cuando sanó la alegría fue tan escesiva que se hicieron acciones de gracias á los dicses, y se le dieron honores no concedidos hasta él á ningun ciudadamo. En los mismos dias Apio, volviendo del ejército de César, esparció falsas noticias diciendo que los soldados, hartos de guerra y ofendidos por la severidad de su gefe, solo deseaban el reposo, y abandonarian ú César apenas pasase los Alpes. Pompeyo, engañado por esta relacion infiel, y envanecido con los homenages que se le rendian, se negó á toda concordia : y cuando Ciceron le preguntó qué fuerzas pensaba oponer á César, respondió con altivez: «donde quiera que dé una patada , brotará legiones la Italia.» ce Dos yerros, replicó el orador, has cometido: haberte hecho amigo de César, y dejar ahora su amistad.» El ódio y la presuncion cegaban tambien á los demas senadores. Todo era denuestos y amenazas, Y aun el mismo Caton se jactaba de que obligaria 4 César dentro de poco á dar cuenta de su conducta, y le enviaria á un destierro como el que sufria Milon. Mientras los partidarios de Pompeyo mostraban mas pasion é imprudencia, César afectaba mas modestia y juicio. En esta época ofreció tres medios de pacificación:
(303) conservar ambos sus gobiernos, ó abdicarlos ó que se le permitiese pedir el consulado estando ausente. Doro fue desechado por los senadores, César irritado pasó los Alpes con una legion y se apostó en Ravena, última ciudad de su provincia. Desde alli escribió á los nuevos cónsules Léntulo y Marcelo recordando sus servicios y hazañas, y su deferencia al senado, y protestando de nuevo que atento únicamente á la gloria de Roma y á la suya propia, no temia que su moderación se creyese debilidad, Al mismo tiempo declaró que estaba pronto á despojarse de su autoridad si Pompeyo renunciaba á la suya. El desprecio que se hacia de las pocas fuerzas que habia traido ú Italia, cegó al senado de tal manera, que leida su Carta, despues de una corta deliberacion, en lugar de responder ú ella dió un decreto mandándole licenciar su ejército en el momento , so- Pena de ser declarado enemigo público, y otro Por el cual se encargaba á los cónsules que velasen por la salud de la patria, y se daba á ompeyo el mando de los ejércitos: medida que no se tomaba sino en los grandes peligros. Sin respeto á las fórmas, los cónsules no difirieron un solo instante la ejecucion del de- Creto: y antes de saber si César obedeceria ó resistiria, hicieron alistamiento y dieron el go-
(204 bierno de las Galias á io Aenobarbo, En yano Marco Antonio, que por el influjo de César habia sido nombrado tribuno del pueblo, y Casio y Curion, sus colegas, quisieron opo” nerse á tan violentas resoluciones: injuriados, amenazados, perseguidos y no seguros en Roma, salieron de ella disfrazados de esclavos Y huyeron precipitadamente á Ravena. César informado por los tribunos de los escesos que se cumetian contra él, se valió de ellos para inflamar el ardor de sus partidarios» é hizo que se presentasen ante el ejército en el trage mismo de esclavos á fin de escitar el resentimiento de los soldados, á quienes habló de esta manera. ce Camaradas, no ignorais con cuanta paciencia be sufrido las injurias é injusticias de mis enemigos por consideracion al bien público. Envidiosos de vuestras hazañas y de la gloria que por ellas he adquirido, haB logrado robarme la amistad de Pompeyo , cuyo talento admiré siempre, cuya elevacion siem” pre favorecí. Cegados por sn ódio, acaban de cometer un atentado casi inaudito en nuestid república, privando á los tribunos del pueblo de sus mas sagrados derechos. El mismo Sila aunque despojó á los magistrados populares de una gran parte de su autoridad, les dejó la de defender la plebe, é impedir en favor de ella
(305) las determinaciones del senado. Restablecidos por Pompeyo, este mismo les ha quitado ahoa ta lo que antes les habia dado , y aun ha hecho mas. Sabeis que el decreto solemne para dar 4 los cónsules el poder absoluto, encargándoles que velen por la república, y llamando todos los ciudadanos á las armas, no se ha promulgado nunca sino en el caso de un peligro inminente, cuando tribunos violentos proponen leyes perniciosas , ó el pueblo sublevado se refugia 4 los templos ó al monte Aventino. En cireunstancias semejantes Saturnino y los Gracos espiaron sus culpas : mas ahora no hay motivo que justifique semejante rigor, ni se proponen. leyes agrarias, ni el pueblo está en sedicion, ni se traman conspiraciones, No se toman las ármas en favor de la república, sino contra nosotros. Soldados, espero que no me abandonareis; defendereis el honor de un general que tantas veces os ha guiado á la victoria , que con vosotros ha servido tan gloriosamente á la república, y que ha subyugado con vuestras espadas la Galia y la Germania.» Dichas estas palabras los soldados de la tercera y décima legion (porque las demas no habian legado Aur) gritan unánimemente que están prontos á sostener la dignidad de su gefe y los dereehos de los tribunos. Esta oracion, manifiesto TOMO Y. 20
(306) corto pero enérgico, anunciaba y. declaraba la espantosa guerra que iba á abrasar el mundo y á aniquilar la república. Los movimientos de, César se distinguen de los de todo otro gene* ral en que jamas dependian de la casvalidads y siempre fueron efecto de cálculos infalibles y de planes meditados muy de antemano. Despues de laber tomado las medidas mas acerta= das, aseguraba la ejecucion de ellas con su iacreible celeridad, y anticipándose á sus enemigos les hacia sentir el golpe al fnismo tiempo que el amago. | Guerra civil entre César y Pompeyo. (Az. M. 3933. A. J. 5r.) Arimino, llamada hoy Rimini, era entonces una de las ciudades ma$ considerables de Italia, é importábale mucho á César apoderarse de ella. Envió, pues, con prontitud y secreto sus soldados para que en” trasen furtivamente en la plaza, sin mas ar” mas que las espadas. Mientras ellos marchaban, fingiendo que solo pensaba en juegos Y espectáculos, asistia en Ravena 4 un combat0 de gladiadores. Despues se puso á comer CoM sus amigos, y lejos de manifestar que meditaba una grande empresa, no habló mas qué de literatura y de filosofia. En medio de comida salió con el pretesto de que le busca” ban, y rogó á los conyidados que siguiesen
¡ESA comiendo 'hasta su vuelta, Mas le esperaron en vano : César sube en su carroza y marcha á Arimino. Llegando á las orillas del Rubicon, pequeño rio que separaba la Galia Cisalpina de la Italia , se detiene reflesionando las con= secuencias del paso que vá á dar. Turbado por algunos remordimientos, y por algunas reli- -quias de la veneracion á las leyes, grabada desde la infancia en los corazones romanos, irritado por las ofensas de sus enemigos , aguijoneado por la ambicion y retenido por el te» mor de las heridas que iba á dar á su patria, revuelve en su imaginacion los destinos: del mundo, y dice á su amigo Asinio Polion: « si paso este riachuelo, ¡ay de Roma! Sino lo paso, ¡ay de mí!» Refirióse despues que en aquel momento se le apareció un gigante tocando la flauta. Este fantasma, creado por la supersticion popular d por el artificio de César, toma una trompeta, toca 4 embestir y atraviesa el rio. César pronuncia en fin estas breves y terribles palabras : echada está la suerte: y atraviesa precipitadamente el Rubicon , semejante, dice Plutarco, á un hombre que se cubre los ojos para no ver el abismo en que se arroja. Su llegada: imprevista, el valor de sus soldados que le esperaban, y el favor del pueblo, que lo llamaba con sus deseos, le
(308) e entregaron sin resistencia la: ciudad de Árimino. : de Apenas llegó á Roma esta noticia, se apo” deró del senado la consternacion. Los senado” res, vanos y presuntuosos en la ociosidad Y débiles en el peligro, habian injuriado impru- _dentemente á César, y aunque le vieron des” cender de los Alpes, no habian sabido tomar medidas para detenerlo : y ahora estaban aterrados por la pérdida de una ciudad, como sl todos los pueblos de Galia y Germania se desplomasen sobre Iralia. Se dió tumultuariamente á todos los ciudadanos el órden de tomaf las armas. Los senadores, creyéndose ya sitiar dos en Roma, salen de esta ciudad con precipitacion : los cónsules, olvidando su dignidad» abandonan el timon del estado, y dejan á solo Pompeyo el mando de las tropas y el gobierno de la república. El mismo Pompeyo comienza á desconfiar de su fortuna, y poseido del ter” Tor ganeral, sale de Roma, alista soldados atropelladamente, duda que direccion les dar y con la esperanza de ganar tiempo para reU- nir sus fuerzas y traer el ejército de Españas envia diputados 4 César ofreciéndole condicio” nes que sabia muy bien que no: serian acep” tadas. César, tan poco síncero como él, pero mucho mas hábil, consiente en abrir negoció”
(315 neral debe creer no. dd hecho nada cuando le queda algo que hacer. Asi, sin descansar despues de su victoria, volvió CON prontitud á estrechar el sitio de Masilia, que hasta entonees se habia defendido ostinadamente. La lle= gada del conquistador de España, aterró á los habitantes y 4 la guarnición, y se rindieron. La fortuna seguia los pasos de César: pero nO trataba tan favorablemente á sus generales. Dolabela y Cayo Antonio fueron derrotados en Wiria por Octavio y Escribonio, lugar-tenientes de Pompeyo. Curion, enviado al Africa por César con dos legiones, peleó al principio felizmente contra el pretor Varo y Juba, rey de Mauritania: pero despues, arrebatado por su ardor , fue rodeado y pereció con casi todas sus tropas. Supiéronse en Italia estos dos reves ses antes que la derrota de Afranio y Petreyo; y cuando se esparcian falsas noticias de las vic= torias de estos dos generales contra César , escribian de Epiro que el ejército de Pompeyo se aumentaba de dia en dia, y que los reyes de Oriente se armaban en su favor. Casi todos los senadores que habian quedado en Roma , salieron de la ciudad para embarcarse y reunirse con Pompeyo. Ciceron no resistió al ejemplo , renuncio 4 su prudente neutralidad y se dejó seducir por ellos. 'Podos los ricos y
(316) grandes le imitaron, siguiendo el camino en el cual veian el fantasma engañoso de la fortuna. César , despues: de la toma de Marsella, volvi5 4 Roma; y como los cónsules estaban ausentes, el pretor Lépido, contra la antigua costumbre, le nombró dictador. Este título, cuya perpetuidad se temia, desagradó al pueblo. César-lo conoció, y al cabo de diez dias abdicó la dictadura: mas como necesitaba de un título legal para cubrir su usurpacion, hizo que le nombrasen cónsul. Sus primeras actas fueron dos leyes, una en favor de los deudores, y otra llamando á los desterrados y permitiendo á los hijos de los ciudadanos proscritos por Sila, el derecho de aspirar á su destinos públicos. Despnes de baber presidido los comicios y elegido magistrados 4 su devocion, salió de Roma con un pequeño cuerpo de tropas y se embarcó temerariamente en Brundusio. Pompeyo, dueño del Oriente, tenia á sus órdenes trescientos bajeles , nueve legiones romanas y un gran número de tropas estrangeras, mandadas por Ariobarzanes , rey de Capadocia, por Cótis, rey de Tracia, y los generales macedonios, tebanos , sirios, fenicios y egipcios que eran mas estimados en sus provincias, Con todas estas fuerzas, que cubrian
| | | | (317) los mares y las: tierras, creia cerrados para César los caminos del Epiro , y esta seguridad fue su ruina. Bibulo , comandante de la armada, se tardó en reunir sus bajeles; y César Con una pequeña parte de su ejército desem= Dare; entre unas rocas cercanas al monte de la Quimera. Llegó «cuan lo se creia que aun 00 habia salido de Italia, y Ciceron dijo de él “que era un prodizio de celeridad y vigilan= cia.» Fue recibido en Apolonia y tomó á Ori- Co. Despues encargó 4 un prisionero, llamado Rufo, que llevase 4 Pompeyo proposiciones de paz. « Te he quitalo, le decia, la [talia y la España: tus: lugar-tenientes han batido: á los inios en Africa é Iliria: hemos logrado bas- * tantes victorias y cometido bastantes yerros Para temer 4 la fortuna : eviremos grandes infortunios 4 nuestra patria, licenciemos los ejércitos en el término de tres dias y someta- Mos nuestras desavenencias al juicio del senadoy pueblo romano.» Pompeyo no respondió á esta proposición, porque sabia cuán seguro estaba César del favor del pueblo : y él mis- Mo, que se hallaba al frente del ejército mas numeroso , dueño del mar, rodeado en Tesalónica de cónsules, pretores y casi todo el senado, de todos los caballeros romanos, y en Ñía, de Caton y Ciceron, cuyos nombres ya»
(318) lian legiones entéras, se creia demasiado: seguro de la-victoria para entrar en negociacion; y esperaba esterminar sin combate 4 un ent” migo, cuyas fuerzas no ascendian entonces á veinte mil hombres y que no podia sacar ví veres de Grecia ni de Italia. Al mismo tiempo Escipion , que habia logrado algunas ventajas en Asia, vino ¿4 reforzarle con sus legiones como primer lugar-teniente suyo. Desde que llegó á Grecia, César le envió un oficial , invitándole 4 que mediase para la terminacion de la guerra. Escipion escuchó al principio favorablemente. al enviado ; pero despues temiendo hacerse sospechoso á su partido, rom= pió toda plática. César buscó todavía otros medios de pacificación, y. tuvo con Libon unz entrevista, que tambien fue. inútil : porque conoció que sus enemigos no: querian la paz sino una tregua para ganar tiempo. Desde que Pompeyo supo el desembarco de su rival, se puso prontamente €n marcha hácia la costa! llegó demasiado tarde para salvar á Apolonia y Orico,. y la diligencia de César le impidió nerse en comunicacion con Dirraquio, donde tenia sús almacenes de armas y municiones. | | Apenas se. aprocsimaron las vanguardias de ambos ejércitos, muchos soldados: se recono”
(319) cieron- y'entraton en conversacion» César, queriendo aprovecharse de esta circunstancia, llamó ¿ Lavieno, su antiguo lugar-teniente, que habia desertado de su. causa y convertídose en implacable enemigo. Le preguntó sino habia medio para evitar la efusion de sangre romana. Estando en esta plática, los soldados mas ardientes de:los dos partidos se lanzaron dardos. La conversacion se acabó, y Lavieno dijo á César cuando se separtaron: ceno hay mas me» dio de paz que llevarle 4 Pompeyo tu cabeza.” Todos. los pasos de conciliacion dados por el Conquistador de la Galia, aumentaban el amor del pueblo y del ejército hácia él: y la orgu=, losa resistencia de Pompeyo no le adquiria Crédito sino en el senado y entre los nobles. Durante muchos dias emplearon aquellos dos generales el uno contra el otro los recursos de su génio y esperiencia : César, para obligar á Ompeyo á dar una batalla decisiva, y Pom- Peyo para evitarla. La posicion de César era tada dia mas crítica. Habia solicitado inutil- Mente impedir la reunion de Escipion con su tival; y ni tenia víveres ni veia llegar las legiones que por instantes esperaba de Brundusio, á las cuales cerraba el mar la escuadra de Bibu- 9. Cediendo 4 su impaciencia, se disfraza una Moche de esclavo, entra en una barca, dá la
320) vela para Brundusio y con audacia increible confia su destino á los vientos y á las olas. Levántase una tempestad furiosa : el barquero, temiendo la muerte, y no queriendo confiar su frágil esquife al embate del mar, abierto ra tragarlo, quiere virar de bordo y entrar en la rada. El guerrero se levanta y descubriéndose le dice: ¿qué temes? César vá comtigo. El barquero espantado teme á César mas que li muerte, y obedece silencioso. «Pero el furor de los giant hizo inútil su maniobra, y varó á pesar suyo en la costa de donde habia salido. Pocos dias despues supo César que Antonio , burlando la vigilancia de los enemigos, habia atravesado el Adriático y desembarcado con sus legiones sin+sufrirpérdida de consideracion. Háiésa con él sin que el enemigo pudiese impedirlo... Batallas de Dirraquio y uba (A. M. 3954: A.J. 50). César vino con este aumento de fuerzas á presentar la batalla 4 Pompeyo cerca de Dirraquio: éste, sin rehusarla. de modo que comproumetiese su reputacion, ordenó sus tropas tan cerca delos atrincheramientos , que era imposible atacarle sin desventaja. Entonces César, aunque muy inferior en número , concibió el proyecto atrevido de sitiur el ejército enemigo y de apoderarse de
(321) él cortándole los víveres. Tomó con increible celeridad todas las alturas que dominaban el llano donde Pompeyo tenia su campamento, construyó en ellas terrenos y atrincheramientos que los unian de modo que el enemigo se halló cerrado en aquel recinto. El écsito fue como César habia esperado: la falta de yíveres aflijia ya á los Pompeyanos , cuando dos nobles alóbroges , desertando del campo de César por un leye motivo, descubrieron á Pompeyo el sitio débil de la posicion de su rival, que era una parte del atrincheramiento mo concluida aun, hácia el lado de la marina. Mientras que César , aprovechándose de sus ventajas, acometia y forzaba uno de los campamentos de Pompeyo , éste, dirigiéndose al lugar indicado por los desertores , ataca y desbarata la legion novena , que guarnecia aquel puesto, Ahuyentada, introduce el desórden y el terror en el ejército de César : caballería , infantería , todo - Se mezcla y amontona €n los caminos, Ó se sumerge en los fosos. César, arrancando un estandarte , quiere detener á los fugitivos : en vano: él mismo fue arrebatado por la multitud : los atrincheramientos son abandonados: los oficiales y soldados arrojan las armas: se dispersan y entran tumultuariamente en los reales , sin pensar siquiera en defenderlos, TOMO Y, 21
A Pompeyo los hubiera tomado infaliblementes “ 4 haber perseguido al enemigo: pero creyendo que aquella derrota inesperada , era una 'asechanza , se detuyo, y con esto hubo tiempo. para que se disipase el terror y rénaciese er denuedo. César , que habia medido to:la la estension desu riesgo , dijo: e Pompeyo sabe vencer: mas no aprovecharse de la victoria.» Des pues de haber infligido algunos castigos 4 la indisciplina y animado á sus soldados , recordándoles sus antiguas huzañas, que un corto revés no podia mancillar, mudó de pian, dejó las cercanías de Dirraquio y marchó á la Te- A rd bt: La noticia de su derrota, aumentada por la novelería, le habia precedido: y la' ciuda de Gonfos, que antes se habia mostrado favorable 4 su causa, le cerró las puertas. No sé ultrajaba impunemente 4 César: escaló en el momento las murallas, saqueó la ciudad Y marchó 4 Metrópolis, que se rindió apenaS llegó 4 ella. Hízose dueño de toda la Tesalias á escepcion de Larisa, que Escipión defendi2 con una legion. Este general pidió socorro 4 Pompeyo; €l cual hasta entonces no dand0 oidos sino 4 su prudencia, habia seguido el plan mas sábio de campaña Ganar tiempos era arruinar 4 César, que mi recibia yívere?
| (323) | mi reclutas para:su ejército, mientras que el de Pompeyo, abundando de todo, crecia diariamente. Pero la victoria de Dirraquio enlo- “quecia 4 todos: los. senadores ancianos y los jóvenes patricios sufrian impacientemente la ausencia de: Roma; la privacion de Jos placeres y el fastidio de la guerra. Mirando á César como un fugitivo, acusaban públicamente á su gefe de que retardaba la ruina de su rival “por satisfacer su orgullo y conservar por mas tiempo el mando de un ejército en el cual se hallaban los cónsules , los senadores y toda la magestad del imperio. Pompeyo,. cediendo ¿4 su impaciencia, marchó 4 Tesalia, y se acam- Pó al pie de una altura en la llanura de Farsalia, donde César acudió prontamente para «dar la batalla decisiva, tan deseada de él. El espectáculo. era grandioso y terrible. Los dos hombres mas ilustres de la tierra iban 4. pelear en presencia de la Europa, del Asia y del “Africa, inciertas todavia del dueño que habia dde + darle la fortuna de las batallas. En los reales de César solo pensaban en disponer las Armas, en escitarse mútuamente 4, la pelea y en preparar todos los medios de victoria. En los de Pompeyo se bablaba de los despojos del triunfo, de la vuelta á Italia y de los espec- Káculos de Roma. Los gefes repartian ya los
324) bienes y heredades de los que daban por ven= | cidos. Domicio, Escipion y Léntulo, disputaron con suma vivacidad el sumo “pontificado que César obtenia. La venganza turbaba los ánimos tanto como la ambicion; y los nobles estaban resueltos á proscribir á todos los de su misma clase que habian quedado en Roma y sometídose al enemigo. Pompeyo, partícipe del delirio general, habló con desprecio de César, pintándole como un bandido, enemigo de la justicia y de las leyes: atenuó el mérito de sus hazañas, diciendo que solo habia vencido á los bárbaros, y que no resistiria 4 los romanos. «e Os he prometido, añadió, que el ejército de Gésar seria vencido sin combate: y si esto os parece increible, mi plan que voy á manifesta- Tos, Os lo esplicará. César no puede oponef mas que 1000 ginétes á nuestra numerosa .C2” ballería: compuesta de toos los caballeros 10- manos y patricios mas distinguidos, sed su ejército, atacará, su espalda y flancos, y 10 destruirá sin comprometer nuestras legiones» y aun sin que sea menester lanzar un solo dardo.» Lábieno, cuyo nombre inspiraba á 108 soldados grande confianza, porque brillaban en él algunos rayos de la gloria adquirida con su antiguo gefe, les dijo: «¿No creais, compa"
(331) | de Asia le Id entrar en sus territos rios. Hubiera podido y debido ir 4 Numidia, donde le: presentaban esperanzas de. mejorar su: fortuna un ejército fiel y. un aliado. leal como. el rey 'Juba: «pero en su ¡impaciencia prefirió los recursos mas' cercanos. La memoria de los favores que habia hecho 4 los ptolemeos, le determinó 4 buscar en Egipto asilo y socorros. Su grande alma.no prevía la bajeza y la ingratitud : confió en el reconocimiento. y se perdió. Anunció su llegada al jóven Ptolemeo, hijo y Sucesor. de Auletes. Este ¿reunió su consejo para deliberar sobre lo que debia hacer: y pues dudaba entre. la magnanimidad y la vileza, es claro que habia. de adoptar el partido mas infame. Sus ministros, temiendo el resentimiento de Pompeyo sino le admitian, ó el de César si lo amparaban , movieron á su jóven: príncipe á comprar la benevolencia del vencedor con la cabeza del vencido. Pompeyo, fiado en las. protestaciones de afecto de aquellos bárbaros, y resistiendo, 4 los terrores de Cornelia, 4 la cual el amor daba sagacidad, pasa á una chalupa para ir á ver al rey, y es asesinado 4 la vista de su esposa. El bajel de Pompeyo huye con la infeliz Cornelia, ápe- sar de ella, para libertarla de la perfidia y Crueldad de sus enemigos. El tronco del gran
o (332) Pompeyo yacia “sobre las arenas del Egipto; pasto á las fieras y á las aves. Un liberto y un antiguo soldado romano fueron los que la providencia destinó 4 hacer las ecsequias del señor de tantos reyes, y caudillo de tantos ejércitos. Hicieron la hoguera con los destrozos de un buque varado, y colocaron sus cenizas en un túmulo de tierra y cesped con la siguiente inscripcion: «en esta breve tumba yace aquel 4 quien el mundo erigió templos.” El partido de Pompeyo le sobrevivió , y combatió algun tiempo para defender su causa y vengar su memoria. Dirraquio era su plaza de armas: Caton mandaba las tropas en aquel punto, y tenia consigo 4 Varron, Ciceron y otros senadores, Reuniéronseles Labieno, Pompeyo el joven y los comandantes de las escuadras. Consternados por la derrota de Farsalia, estaban dispuestos á huir, pero con motivos diversos. Caton pensaba llevar 4 Italia sus tropas, y huir 4 un desierto donde no. hubiese tiranos: Ciceron aspiraba solo al retiro y á la tranquilidad: Labieno, Pompeyo y Escipion deseaban continuar la guerra. Reunidos, pues, para deliberar, Caton que solo era pretor, cedió el mando de la escuadra á Ciceron, actualmente proconsul: pero éste», en lugar de aceptar un honor tan arriesgado,
ais A | . declaró que era tiempo, no:solo de «dejar “las “armas sino tambien de tirarlas. Estas, pala; bras irritaron hasta: tal punto al joven Pom+ peyo , que le llamó desertor y traidor, y le hubiera muerto 4 no haberse, interpuesto Ca- 4on. Ciceron, libre de; aquel peligro, Se embarcó para Brundusio,: consternado € igual - mente réceloso de la vuelta del enemigo , COM” tra el cual habia combatido, y del triunfo de los amigos que abandonaba. En Italia esperó con inquietud las" órdenes de César, que le devolvió su amistad. Caton, 4 quien la caida del cielo no hubiera amedrentado , partió con algunos bajéles en busca de Pompeyo, del cual aun se ignoraba el desastrado fin. Escipion, seguido de Labieno, condujo sus legiomes al Africa, resuelto á solicitar el ausilio de Juba , rey de Mauritania. Casio se dirigió con diez navios á las costas del Asia con el desig- “nio de: atraer á su Causa, las armas de, Farnaces, rey + del, Bósforo; y, el joven Pompeyo partió con el resto del ejército y de la arma- ¿da ¿las riberas de España, donde su valor y so nombre le formaron en breye un poderoso ejercito. e - César, que fiaba mas en su celeridad que en el número de' sus tropas para somcter el oriente, mo tenia mas designio que perseguir
(334) 4 Pompeyo: con rapidez:,:y no dejarle: tiempo de recobrar-espíritu ni de juntar unejército. Sin levar consigo mas: que: tres mil. hombres, y marchando siempre delante" de; ellos, atravesó el Helesponto en una: barca, y se halló en medio de la éscuadra de Casio.. Cualquiera tro se” hubiera lturbadoen tan'estremo. peli. | gro y y habria perecido en «él. César, inaccesible"al''temor, - lega Já: los: enemigos : como vencedót * manda que se:le rindan, yes obe” decido. Cúando llegó"4' Alejandría le presentaron la “cabeza de' Pompeyo. César la desechó con Hófror, y lloró la muerte' de su rival: pero Uebió vengárle y "no" lo: liizo: Juez, átbitro de las desavenencias entre Ptolemeo y su hermana Cleopatra que aspiraba:á-la ;participación del 'trono segun el «testamento de “Auletes, enamorado de' aquella «muger.,, que fué despues tan célebre, decidió'á su favor, Y hubo dé sostener contra Prolemeo- y su: herla isla. de Faros: mas fue rechazado; sumergióse el bajel en que iba, y se salvó atrave"
(335) - sándo 4 nado desde la isla al puerto, y Mes vando en una mano el borrador de sus comens tarios, que siempre “traia consigo, en otra la éspada', y lá cota: de mállasgentre los «dientes, Habiéndole Hegado refuerzos “de Siria, vence las tropas de -Arsinoe y hace prisionera á esta princesa, se apodera de“Pelúsid” y «des Menús, y derrota junto al Nilo v4+Ptolemeo , que se ¿horó en el río af huir en una*bárca. Vuelve ¿A ejandría” y eortona 4 Cleopatra: por reina de Egipto. UI síñor le detuvojunto 4:ellu mas démpo del'que convenía “sus negocios. Roms le habia dombrado' dictador saunqueestaba ausente. Caton' y Escipion' al frente. de las reliquias vencidas én' Farsália,fomentaban en Africa el partido “de "Pompeyo" con-«l :ausilio de Juba. Pompeya el joven Tevantaba Jgiones en España y cubria: el “mar''con' sus ' bajeles; mientras César sumergido en Josidelcites, pa» recia desconocer el precio" del-tiémpo. 0701] UE paralld dé Zelo. CA2 Me 3965. Aid. 49). Un peligro mas prósimo le “espertó. Farnaces, rey del Bósforo hijo del. fainoso | WMitrídates, amenazaba el Asia menor despues'«de haber vencido 4 Dimisio Calvino, general de César. Este vuela inmediatamente contra'él: y «con veinte mil hombres derrótd *junto á £Lela 4 Farnaces, que tenia mas de sesenta mil. Dió
336) cuenta al senado de esta ás espedicion con solo estas palabras: veni, vidi, vici; llegué, ví y vencí. Farnaces se retiró al Bósforo, don-, de fue asesinado por el gobernador; de aquella provincia. César dió su reino 4 Mitrídates de Pérgamo, que le habia hecho grandes servicios en la guerra de Egipto. ca - Compuestas las cosas del oriente, volvió ¿4 Roma: Antonio mancillaba la ciudad com sus liviandades, y humillaba,al senado con ¿su altanería, llegando al estremo de presidirlo como vencedor teniendo la espada al lado contra la costumbre. Al mismo tiempo Dolabela, lisongeando á la muchedumbre, para adquirir su favor, turbaba todos los ánimos y amena: zaba ¿4 todos los ricos la ruina de sus caudales con un proyecto de ley, dirigido á abolir las deudas. En fia, aunque, se habia dado ú César la dictadura por un año, el consulado por cinco, el tribunado por, toda su vida, pa un poder sin límites, todos los que se habian declarado en avor de la libertad , temian la llegada y el resentimiento del vencedor. César se presenta, disipa todas las inquietudes, r6- prime los escesos de Antonio , se opone á las proposiciones facciosas de Dolabela , concede 4 los deudores una moratoria. para ¿las deudas atrasadas , limita sus rigores 4. la venta de los Ls
(337) bienes de Pompeyo, «lama ¿4 los desterrados, perdona á:los vencidos en la distribucion de los empleos, no hace diferencia de partidos, y restablece con su clemencia la tranquilidad A la paz. Lo Oigisadioa sli sa poor vi Guerra de Africa: y batalla de Tapso. (A.M: 3956. A. J. 48)»: £l Africa le llamaba 4 combatir: Caton, atravesando los. desiertos de la Livia, arrostrando el fuego del sol, la aridez del terreno, los animales feroces y las serpientes horribles que infestaban aquellos 'wastos' desiertos, habia llevado á Utica las reliquias de Farsalia. Alli encontró el ejército de Mauritania y las legiones ulistadas por Metelo Escipion: todas estas tropas , decididas en defensa de la república; debian ofrecer el mando general de' ellas al: mas firme:=poyo de la Tibertad, 4'Caton: pero” Catonlo :relusó , se encargó solamente de la defensa “de Utica, y quiso que fuese general Escipion:, cuyo nombre "le parecia en el” tertitorio de Cartago un presagio seguro de la victoria. Labieno/mandaba el ejército bajo sus Órdenes. ><! : “> César, con su: diligencia acostumbrada, “reune sus legiones y bajeles, y lega al Africa. 'Al desenibarcar “esbala y cao. Vemiendo la impresion que “este accidente pudiera hacer én el'4nimo de '5us soldados, finge abrazar la TOMO Y. 22
(338) tierra y esclama: Africa, ya eres mia. Convirtiendo en. utilidad suya las necedades del yulgo , habia dado en su ejército un destino elevado 4 un hombre oscuro y de poco. valor, pero que se llamaba Escipion, neutralizando asi la ventaja que este nómbre daba en la opinion pública al general enemigo. Este vino á atacarle inmediatamente. para no darle tiempo de tomar posiciones que le asegifrasen la victoria. La fama de Metelo Escipion, la numerosa caballería de Juba, el valor de los antiguos soldados de Pompeyo, y sobre todo la habilidad de Labieno, ardiente como todos .los «desertores, triunfaron en €l primer combate del genio de César. A pesar de todos sus esfuerzos, la fortuna quedó indecisa; sino fue vencido, le fue imposible vencer, lo que para un hombre de su temple, era tanto como una derrota. César, rapidísimo en sus demas espediciones, probó en esta que conocia el mérito de la paciencia tanto como el de la celeridad, y que sabia esperar cuando las circunstancias lo ecsigian. Resuelto 4 no combatir "hasta que llegasen las tropas que esperaba de Sicilia, se encerró en sus reales, sufriendo con serenidad los insultos de Metelo Escipion y las amenazas de Juba. Apenas llegaron sus refuerzos, salió de sus atrincheramientos y
| a inarchó 4 Tapso. o esta plaza pará atraer al enemigo á una posicion desventajo= sa. Consiguidlo, y dióse la batalla. César no pudo hallarse: en ella porque estaba enfermo: pero las hábiles disposiciones que habia tomado decidieron la victoria, y solo se conoció su ausencia en la espantosa carniceria que hicieron: sus lugartenientes. Aunque los mas de los enemigos arrojaron las armas y pidieron la vida, fueron degollados sin piedad. Juba, viendo destruido su ejército, se dió la muerte para librarse del furor de sus vasallos que le detestaban. Metelo Escipion huia : pero prócsimo ¿caer en manos de los vencedores , se atravesó con su espada. César se apoderó con prontitud de. todas las ciudades que se opusieron 4 su marcha, y avanzó hasta Utica, donde estaba entonces la “sombra de la república representada por un gran:número de nobles que tomaron el. título de senado, presididos por Caton..Este romano austero, cuyo único defecto fue quizá (1) la afectacion de singularidad y la ecsageracion de la virtud, viendo destruido el ejército de e _— o A (1) El verdadero defecto de Gaton y de todos los Que seguian su doctrina política, fue querer lo imposible, Roma no podia ya ser una república, (N. del T,)
(340) Escipion, sometido el mundo , y aterrados: Ea los defensores. de Utica, creyó que su ecsistencia debia sepultarse con la libertad. Disimulando su desiguio, hizo que una parte de los senadores se embarcase para España» y aconsejó á los otros que se sometiesen: 4: César. Por la noche habló con. sus amigos de fi= losotia, literatura y otras materias indiferentes con tanta serenidad y alegría, que ninguno sospechó su intencion. Despues de la comida entró en su gabinete, y conversó largo tiempo con dos filósofos: y observando que habian quitado su espada, puesta ordinariamente jun- to á la cabecera de su cama, llamó á4:sus esclavos y se quejó de que le hubiesen privado del único medio de defensa si las tropas 'enemigas entraban de noche en la plaza. 00 ¿Demeis, les dijo, que me mate? Vuestra precau= ciones inútil, porque si quiero me sobran caminos para salir de la vida.» Volviéronle su espada, y al recibirla dijo: «soy, pues, dueño de mi destino.» Quedó solo, se recostós y .leyó algunas horas el tratado de Platon sobre la'inmortalidad del. alma: despues tomó la espada, la hundió en sus entrañas, y dando un terrible grito, cayó en el suelo, Al ruido acude su familia, y le hallan todavia vivo: curan la herida á pesar suyo: pero apenas s0
(347) patria: en fin ,lo:que es A, vergonzoso de des' tir como dificil de creer, se deliberó en el senado sobre un proyecto de ley: dirigido. 4 entregar á su arbitrio “el pudor de las matronas. De todos los: honores que se le ofrecieron, solo. rehusó el consulado decenal , porque nada aña= dia: 4 su poder,"y le quitaba los medios de satisfacer á poca» costa la vanidad de algunos personages. Habiendo llegado al “término de sus deseos, podia gozar en paz de¿su fortuna, si hubiera sabido ponerle límites, pero era ambicioso; El señor dela tierra no necesitaba del título de rey: ninguna diadema brillaba tanto como sus Jaureles. César tuvo la debilidad de ambicionar un nombre odioso á los romanos» y esta necedad fue su ruina. -="Podos los proyectos de este hombre €straordinario eran vastos é inmensos como su -génio. Reedificó 4 Cartago y Corinto : pensó en llenar á Roma de monumentos y formar en “ella la biblioteca mas copiosa del mundo: queria redactar UN código civil; componer la estadística del imperio 5 abrir en la embocadura del Tíber un puerto para los bajeles grandes + secar las lagunas pontinas; unir el mar Egeo con el Jonio, cortando el istmo de Corinto: vengar la muerte de (raso: subyugar los partos, penetrar en Escitia, pasar el Bo-
(348) ristenes, abrir un camino por medio dé “los bosques de Germania y volver á Roma: por. las Galias. mbriagado de glorix,- estraviadO por los consejos de Antonio;*y probablemente engañado por' los senadores que meditaban su perdicion, resolvió ceñirse la diadema antes de salir 4 la guerra contra: los partos. El se= nado, siempre adulador, colocó su estátua entre las de :los reyes de Roma: mas por una. casualidad se pnso: cerca de la de Bruto, lo Que era pronosticar su suerte. Todos los que en secreto amaban la república, pedian con sus deseos un segundo Bruto. y lo hubo. Este romano», destinado á: dar algunos momentos, de libertad 4 su patria á costa de un crímen, era hijo de Servilia, hermana de:Caton: lamábase Marco Bruto : y se creia generalmente hijo de César, su futura víctima, por la pasion de Servilia 4 este héroe. Bruto, fiel á los principios de Catón, siguió en Tésalia Jas banderas de Pompeyo. En la «batalla de Farsalia, César manifestó mucha inquietud por él: Habia caido. prisionero: y no contento con perdonarle, lo colmó de favores. Bruto detestaba ja tiranía, pero amaba al tirano, Su alma estaba indecisa entre un afecto que no podia vencer y una obligacion que creia sagrada, De todas partes recibia avisos secretos que lo:
rs 1 CIA escitaban: 4 sostener la gloria de su nombre y libertar la patria: A“ cualquier lugar que fuese, y aun en “el mismo tribunal donde adíministraba justicia coro pretor, “encontraba bi- Vetés que decian: Bruto; y tu duermes? Tu nb' épes “el verdadero Bruto, Hasta entonces el estúicismo de sús principios no' le” habia impedido 'nióreter "el título «del mas ainable y sua- ve: de los: roíanos , asi como era el mas vir túoso'+ pero "li pasion de la libertad y los con= sejós de'sus Amigos; todos ardientes republicaz nos;' le arrastraron ú la conjaración que Casio y otros “sesenta formaban contra el dictador: Advirtieron: 4 César que descontiase:de Bruto. e Yo conozco su virtud, respondió» esperará á que yo muera para resucitar la libertad.» Dijeronle que se guardase de Dolabela , y re» plicó: teno temo'ú esos hombres gordos y colorados : pero desconfio de ese Casio," siempre flaco, pálido y melancólico.»'La superstición, que mezcla siempre sus fábulas 4 las verdades de la historia, inventó presagios de la ruina prócsima' de César. Se vieron en el cielo fuegos errantes: fantasmas nocturnos recorrian la capital. El dictador en un sacrificio”que hizo, halló que la víctima no tenia corazon: demoliendo el sepulcro de Cápis, fundador de Ca- Púa, se encontró en él una inscripcion que
] (350) | decia: eel año'que «se abra este sepulcro, pe” recerá el gefe-de la estirpeiJulia. ? En fin¿. UN adivino 'advirtió ¿4 César que ¡se. guardase de los idus de MAZO. cxmoymuinitin; odas «y César.no. era muy crédulo; despreciaba 1oS agiieros que le eran contrarios; y.se valia de los favorables. Y asi mandó publicar un orás culo dela Sibila, segun el cual no podrian.seX vencidos los partos por los; romanos » á no ser que estos peleasen bajo las. ordenes, de un rey+ Las tentativas de los amigos. del dictador ¡para que el pueblo.le coronase, se despanecieron todas sin mas resultado,que : el de probar, el ódio invencible. de ¿los romanos, al título, de rey. Antonio, .corriendo :en las fiestas Lupercales, ofreció ¿4 César una. diadema: pero, las amurmuraciones. del pueblo. le obligaron 4 rehusarla. Sus partidarios habian, puesto coronas en las cabezas de. sus estátuas:. Flayio y :Marulo, tribunos ' del pueblo, tuvieron el yalof de arrancarlos, y la plebe les dió repetidos aplausos. Los cortesanos de César, en lugar de desanimarse , esperaban lograr sh “intento por la condescendencia del senado, que lleno de temor y corrompido, debia reunirse, como se decia, en las idus de marzo para proclamar 4 César rey de Africa y Asia, de España, de las Galias y de Grecia, dejúndole en Italia el tÉ-
| 351) tulo ¡de dictador. IS -«conjurados ; sabedores de esta resolucion, escogieron aquel mismo dia para ejegutar su designio. Porcia, hija de Catonyo muger de Bruto, era digna por su firmeza de su padre y marido. Instruida por los presentimientos del amor, habia adivinado los proyectos de Bruto, y se indignaba de que su esposo la ereyese demasiado débil para confiarle su empresa. Dióse ella misma una grande herida, y despues de haber resistido largo tiempo al: dolor que'le causaba, la muestra 4 su esposo: y le dice: remira, Bruto, si la hija de Caton merece tu confianza, y si es digna de entrar á la parte en tus esperanzas y peli gros, ¡Antes de preguntarte tu Secreto, quise sabersi podria sufrir el dolor.” Esta fue la única muger que fue admitida en la conspiracion. Estos conjurados, famosos en la historia, eran Casio, que fue su gefe, aunque dejó este título á Marco Bruto, mas estimado por su nombre Y su virtud: Servio Galba, antiguo lugar. teniente de César: los dos Cascas, Cimbro y Minucio , partidarios de Pompeyo: Decimo Bruto, Domicio Cisnnaz Casio de Parma y Poncio Aquila. Los demas no son conocidos. a mayor parte del senado, sin «ser de la conspiracion , deseaba la mudanza. César á la Verdad no era cruel, habia perdonado á sus
(352) enemigos, y Aun: hecho-héneficios á: grán nú. mero:de' ellos: acababa «de levantar las estátuas de Pompeyo, asegurando «asi la permanencia de las suyas » segun la noble espresion de Ciceron: Pero si dejaba:á todos:el tranquilo goce dessu: ecsistencia y «de sus bienes, ofendia sin reparó: el amor propio y: el orgullo de todos; . pasion: irritable, para: la cual no hay herida pequeña, y que perdona mas bienla ruin2 quo daciójoria, oónd nbreouecii y obio A : César, burlándose delas formas republica: nas', Hacia 4'su placer senatusconsultos, sobre! los. duales ino habia deliberado la curiaw Ciceron'escribióh 4 Atico y que 4 su quinta,+donde * estaba retirado, legaban toos los dias decres tos Hiéchos'ú proposicioa suya, “de los cuales núnca lubia oido tratar, y que por ellos'recibia' gracias de reyes y príncipes desconocidos para 'él.: Estando en una 'ocasion'*el «dictador sentado! ei el foto en $ silla curil, vino todo el senado "4 felicitarle por la dictadura perpetua y “otros nuevos honores que acabába de confetirlez y no se dignó de levantarse, lo:que produjo grande enojo “aunque élisé! discul despues con el mal estado de su salud. ¡El futor erecia y “el ódio ocultaba su puíial: bajoel velo de la adulación. Los conjurados, habiéndose reunido una noche en casa de Bruto, 1e- Ñ Ea
eii O solviéron 'matarle el e de los idus en el pórtico de Pompeyo, donde habia de cele» brarse junta del senado. A proporcion que se acercaba el instante, mostraba César menos atencion á los consejos de la” amistad y de la prudencia. Ejerciendo un poder usurpado €n una república, celosa de sus derechos , y €ntre los amigos de Pompeyo vencidos por él, nunca quiso tener guardia. Mas vale, decia, morir una vez, que temblar muchas. » - A-los que le aconsejaban que desconfiase"de Bruto, respondia: « yo lo conozco : el asesinato le pareceria una victoria demasiado fácil para su valor.» Cenando la noche antes de las idus en casa de Lépido, recayó la conversación so= bre el género de muerte que era preferible, y César dijo: la mas pronta y la menos pre= AR QA . ES “EL dia en que iba 4 terminar su, Carrera, llegó. sá muger Calpurnia, turbada por un sueño. én que habia creido verle asesinar entre Sus brazos, se arrojó á sus pies y le suplicó qué no saliese de su casa en “un momento que tantos “presagios señalaban por infausto. La graride'alnia de César, conmovida por los temorés' dél amor, vaciló un moménto) y ea fin, cediendo á las lágrimas de su esposa, Fesolvió dejar para Otro dia la reunion del sena- TOMO Vo» 23
(354) do. Décimo Bruto , uno de los conjurados que entró entonces en su casa, previendo. que la tardanza podria trastornar todo el proyectos le representó el ultrage que haria; al, senado réhusando venir 4 él cuando le esperaba para coronarle, y la mancha que caeria sobre su gloria, si por un sueño de Galpurnia insultaba al primer cuerpo del estado. César salió : mas parece que la fortuna quiso avisarle en el camino-el precipicio.en que iba á caer, Habiendo entontrado al adivino Espurina, que le habia pronosticado. desgracias, le dijo: « y2 han llegado las idus de marzo.» c Es verdad, replicó Espurina; pero no han pasado.» Un “esclavo, que iba á advertirle el riesgo que 1e amenazaba , no pudo atravesar .su «numerosa comitiva, Artemidoro, filósofo griego., que te-. nia intimidad con los principales conjurados» y habia penetrado su secreto, poniéndose. entre los que presentaban memoriales 4, César» le.entregó. un escrito, donde estaban, detalla” das: todas las circunstancias de ¿la conspira” cion, y le dijo;..cleelo pronto: te interesa Y urge.» César , rodeado de:tantos ¡personages Y negocios. no «tuvo lugar de «leerlo , y cuan” do entró..en el senado lo Jleyaba: todavi consigo, esiradl tii Los «conspiradores que 'le esperaban, encU”
(355) 'brian-bajo' la mas profunda serenidad los: mp- Yimientos diversos de que «eran agitados. La Vista mas penetrante no habria podido adivinar por.su ademan el texible. golpe que mes ditaban. Estaban: ocupados. con la mayor. pres .sericia de ánimo. en la discusion delos nego- «cios: públicos; y .como uno «de los «senadores «Contradijeseun dictámen de Bruto con la re- ¿comendacion de César, c el mismo César, res» pondió el pretor , no podrá impedirme que obre conforme á la ley.:» ¡Desde que legó el «dictador:la mayor parte de los conjurados sa= lieron 4 recibirle, «segun estaban: convenidos, Y lo acompañaron hasta su «silla curul, mientras:otros entretenian 4 Ántonio,su amigo .y.su «colega: en .el consulado; con el pretésto de co= .Municarle un «negocio: importante.: Mientras .que César:caminaba; 4 «su asientos el: senador Popilio Lena , de «quien se sabia: que estaba iniciado en: la conspiracion , se acercó á él y le habló al:oido. Esparcióse' un terror repenti- Ro sobre todos los conjurados:,: y creyéndose 'endidos echaban: ya mano á sus puñales ¡pas Ya darse la muerte: “pero Bruto', conociendo «en: eloróstro de Popilio mas señas: de:suplican= te que: de acusador aseguró 4 :sus cómplices «Con una miradas: Apenas se sentó¡el dictador, Cimbro se arroja á: sus pies ; pidiéndole la res= ,
(356) titucion de su hermano que estaba desterrados — los demas conspiradores rodean á César para apoyar la peticion: el dictador la niega, é in= eomodado de las instancias quiere levantarse; Cimbro le detiene por el vestido, que era la señal convenida. César esclama: «esta es violencia y no ruego.» Casca, situado detrás de la silla , le hiere en la espalda, pero ligeramente: su mano temblaba del mismo golpe que queria ejecutar. Malvado Casca ,¿ qué haces * le dijo César volviéndose :4 Él, «y al. mismo tiempo le atravesó el brazo con un punzon de escribir en cera. Casca :implora el socorro «de su hermano : todos «los conjurados sacan los - puñales: César se «arroja sobre ellos, separa ú4 los unos, derriba á los otros , hasta: que recibe una puñalada enel pecho. Ni la sangre. que vierte, ni los aceros que brillan á su vis" ta, aterran su valor: se defiende, aunque .cercado y sin-armas , como un leon furioso y herido: pero en el momento que vió 4 Bruto sepultarle el puñal en el costado, esclamó gimiendo: ¿4ú tambien hijo: mio? Deja de .resistir, cubre lacabeza con su manto, baja la túnica para' morir con decencia , «recibe sin dar un ay todos los golpes que le asestan, Y por una casualidad estraordinaria .cae: y muer* al pie de la estátua de Pompeyo. + a
| O, PRE teditaba leyes haciendo A guerra (1). Cruel Para aterrar, se mostraba clemente pára dar Confianza ú los vencidos: concedió la vida á Domisió su enemigo, qué debia sucederlé en el gobierno de las Galias: Respetando la gratitud para inspirarla,, permitió 4 muchos oficiales suyos que se tenniesen 4 Pompeyo, de quien habian recibido beneficios. Al principio de la guerra civil, Pompeyo habia “declarado que trataria como enemigos á los que no abrazasen su causa: César, mas prudente , proclamó que serian amigos suyos los que permaneciesen neutrales, y asi ganó á:los inciertos y ú los tímidos, que compondrán siempre el mayor número. Político profundo , Orador elocuente, historiador verídico, soldado intrépido, gobernador instruido vencedor gederoso , presentado por la fortuna y coronado Por la gloria, César, 4 quien comunmente no se alaba sino como el primero de los genera= ' les y el mas célebre de los conquistadores, fue un hombre universal. Su genio era vasto A A (1) César no fue cruel, sino en el sentido que lo fue- Fon los Escipiones, Fabios y Camilos contra los encmi- $0s de su patria. Sabido es que las virtudes de los ro- Anos no se estendian mas allá de las murallas de Koma, (N, del T)
(364) | como, el. mundo que sometió: pera asi..como admirando las pirámides. de Egipto, lamentar mos. que¡hayan costado ¡tanta sangre y, or0 sin utilidad ninguna, para el género humano, asi sentimos al contemplar á César, cuyo nombre ha atravesado tantos siglos, que su grandeza colosal, funesta á los hombres y fundada sobre las ruinas dela república , no haya tenido por base la virtud. ]
(365) CAPITULO 1% Mario Hi dd Cota Consulado: de Marco Antonio, pd Disavíó, ¡Guerra contra Antonio y batalla de Mutina, Segundo iriumvirato. Batalla de Fin lipos. Guerra de Perusa. Muerte de Pompeyo' y destitución de Lepido. Guerra civil entre Augusto Y Antonio. Batalla de Accio. Fi pues de Marco Antonio. El tirano habia caido, mas no la tiranía. Era mas facil €£n una nacion corrompida dar muerte ¿ un usurpador, que resucitar la libertad. La justicia condena el asesinato que cometieron Bru- to y sus cómplices. Es verdad que las leyes de la república romana lo aprobaban, permitiendo y aun mandando matar á todo él que 28» Pirase al poder supremo: y en otro tiempo Aquella accion, aunque contraria á la moral, hubiera sido elogiada por los romanos. Pero ás costumbres no eran ya las mismas: los
(366), A grandes, demasiado ricos y poderosos, no P9= dian ya sufrir la igualdad politica: y el pueblo preferia un solo dueño! á/ tantos “tiranos , riva> les en el poder y ansiosos de riquezas. Asi 1 muerte de César, en vez de resucitar sentimientos republicanos, Causó una consternación general, La mayor parte de los senadores que no estaban en el. secreta,de la conjuracion» temieron ,ver dirigidos contra sus, pechos os puñales..que habian acabado con..el. dictador» Los que mas temblaron: fueron sus amigos» no dudando que: ¿ellos .se estenderia tambien la proscricion. El ejércitos, que en todas las naciones oye mas bien el grito de la glori2 que el de la libertad , veia con indignacion la muerte de un general que tantas veces lo ha” bia.guiádo .4la. yictoriaz y que Je prometi? en Asia nuevos triunfos y; MUeNas.recompen” sas. Una gran parte «del, pueblo lamentaba la pérdida de un gefeque:no habia ascendido al poder sino, por su:popularidad , y 4 quien mir raba como protector, contra el orgullode los patricios», Los antiguos partidarios .de Pompeyo, Ciceron, y. otros ¿amigos de Ja repúblicas» "miraban..con un secreto ¡placer ¡el ¡triunfo de la conjuracion; pero, disimulaban su ¿alegría por; el secelo que les, inspiraban. la ambicion de Antonio, que cutonces era cónsul ,:el des?
' 1 | (367) contento del pueblo y las amenazas del ejército. Si los, conspiradores , aprovechándose del espanto que “causó su atrevido golpe, hubieran muerto 4 Antonio , que tenian en su poder, arrojado al Tiber el cadáver de César, aterrado á los senadores , y anulado todas las actas del dictador, probablemente la muche= dumbre los hubiera, aplaudido, seguido y esaltado, porque la costumbre del vulgo es admirar á quien lo espanta, y ver la justicia donde está la fuerza, Pero poseidos ellos mismos de la «consternacion general , lo perdieron todo perdiendo tiempo., Su retirada al Capitolio, indicio de temor, dió ánimo 4 los amigos de .. Lépido, que mandaba una legion apostada cerca de, Roma, la trajo al campo de Marte, y esperó, alli. las órdenes del cónsul Antonio. La «presencia de estas tropas intimidó 4 los conjurados 3. Y perdiendo su audacia, .coinenzaron á, moyer negociaciones, y enviaron diputados al cónsul y ¿ Lépido para persuadirles que se habian armado, no por ódio personal ¿César Ó, 4.sus amigos , sino por amor á:la patria: que Roma, debilitada “por tantas guerre s,civiles, quedaria arruinada .si se encendiese una ¡nuevas y que creian 4 Antonio Y. Lépido bastante generosos para sacrificar
- > A sus resentimientos particulares 4 la cansa Comun y al bien público. Aunque Antonio es-. taba determinado á vengar á César, y sobre todo á sucederle si podia, recelaba de las fuerzas considerables que mandaba Décimo Bru- to, uno de los conjurados y gobernador en» tonces de la Galia, el cual podia caer sobre él con un ejército: temia el poder de Sesto Pompeyo, que comenzaba 4 dominar en los mares, sostenido. por los numerosos partidarios de su. padre. Estas consideraciones le. oblie garon á disimular sus proyectos y. su ódio, Y se mostró dispuesto á entrar en negociación para ganar tiempo. En su respuesta á ls con- _jurados , les aseguró que á pesar de sus juramentos , por los cuales debia perseguir á los asesinos de César, y á pesar de su horror al perjurio, inmolaria su enojo 4 los intereses de la república y en lugar de emplear la fuerz2 para dominar el senado, dejaria ú esta augus” ta corporación toda la autoridad que le competia. ¡ nd De conformidad, pues, con esta resolucion, convocó el senado. Nunca se le hiabi2 ropuesto una cuestión mas importante. La deliberacion fue larga, animada y tumultuosd. Unos querian que se declárase 4 César tirano, pe disfamase su memoria, y se decretasen elo”
| RO... gios á los libertadores de la patria: otros, mirando como un crimen el asesinato del primer magistrado de “la república, pedian * que los -conjurados fuesen declarados culpables, y n9 se libertasen del supticio sino por medio de una ainnistía. La mayor parte del senado se mostraba dispuesta á sostener la república y 4 favorecer á los hombres intrépidos que los habian libertado de la dominacion : pero Antonio Opuso hábilmente.sus interests 4 sus sentimientos: probó que no se podia infamar la memoria de César sin anular todas sus. actas, y despojar por consiguiente de su esplendor á lus personas mas distinguidas de la república: lo que produciria un trastorno general quitan» tdo 4 un gran número de ciudadanos sus digmidades , gobiernos, grados y bienes que debian ¿la liberalidad y benevolencia del dictador. Esta reflecsion hizo que muchos senadores de entrambos partidos mirasen la cuestion bajo ótro aspecto: opuestos los intereses á los deberes, la virtud capituló con la codicia: y el senado, bajo el pretesto especioso de la paz pública, dió un acta de abolición 4 los asesinos de César, y ratificó todas las operaciones del dictador. Ésto era declararlo tirano, pues no se persegaia á sus asesinos, y al mismo tiempo magistrado legítimo, pues que so TOMO Y. 24
(370) confirmaban sus decretos. Segun las disposiciones del dictador, relativas al repartimiento de _los gobiernos, las provincias mas importantes tocaron á los gefes «de los conjurados; á Marco Bruto la Macedonia é lliria: 4 Casio la Siria: á Trebonio el Asia menor: á Cimbro la Bitinia: 4 Décimo Bruto la (Galia Cisalpina. Esta ttransacion , obra de la debilidad y de la astu- «cia, cubrió por un momento «el fuego sin .estinguirlo. Antonio, :afectando .una moderacion opuesta á:su carácter, consintió en visitar á Bruto y á Casio, y aun asistieron juntos á un banquete. El senado no creia .en la sinceridad del cónsul, y por eso le prodigaba elogios muy -esagerados. , Al dia siguiente anunció «Antonio que ¡ba á celebrar las exequias de César y ¡pronunciu£ su elogio. Pison , suegro del «dictador , propuso abrir su testamento :.en vano los senadores mas prudentes quisieron «oponerse :4.estas solemnidades, muy propias para «escitar rencillas y alborotar la plebe. Antonio y Pison respondieron. «que habiéndose ratificado todas las actas de César, era imposible contestarle la disposicion «de:sus bienes. y que la religion , que pro* hibia negar los honores de la sepultura al ciusddadano mas «oscuro , no permitia .ehusarlos 4 un soberano pontífice, El senado hubo de ce*
| (371) der 4 este argumento sin réplica, Antonio, hábil en valerse de las circunstencias para satisfacer su ódio é inflamar las pasiones populares, hizo colocar en el foro. en medio de la tribuna, adornada como un templo, el cuerpo de César” en un lecho portátil. Este aparato solemne Y lúgubre hizo concurrir un número inmenso de ciudadanos. Pison leyó el testamento del dictador , por el cual adoptaba 4 Cayo Octavio, nieto de su hermana Julia, le declaraba RES dero de la mayor parte de sus bienes , le nombraba tutores (entre ellos 4 muchos de los conjurados)» sustituia en caso de muerte 4 Décio mo Bruto, legaba al pueblo los jardines “que poseia al otro lado del Tíber, y hacia una manda á cada ciudadano. El espectáculo del cadá- “ver del héroe, SU popularidad , que le JORGE vivió, y su liberalidad para con lós indádas nos, escitaban 4 un mismo tiempo en la Mus chedumbre agradecimiento hácia él é indignacion COn los conjurados. El cónsul Antonio, aproyechando este momento propicio 4 sus designios sube 4 la tribuna , hace nna sosoiO pd llante , rápida y animada de las grandes acciones de César: recuerda todos los honores del que le habia condecorado la gratitud pública: las actas del senado y del pueblo que Jegitimaban su poder, y el decreto que hacia su perso-
(372) | na inviolable y sagrada. Despues de leer este: senatusconsulto esclamó: reste es el monumento inmortal elevado á su clemencia. Mandaba respetar no solo su persona, sino la de todos los que buscaban un asilo cerca de él: y este hombre sagrado, cuya proteccion era tan inviolable como los templos de nuestros dioses, ha perecido á puñaladas. Se han mirado como un crímen los honores mismos de que era digno, que no pedia y que nosotros le hemos concedido. Se nos acusa de cobardía; de servidumbre, por haberlos dado. Pero vosotros, 0h romanos, nos justificais de esta acusacion por los últimos honores con que'hoy ce” lebrais su memoria. Vosotros todos, lo mismo que yo, estabais obligados 4 defender á César: y par vuestros juramentos habeis consagrado á los dioses infernales á los que no volasen 4 socorrerlo en caso de peligro» Alzando despues las manos al Capitolio dijo: «Júpiter, pro” tector de Roma, yo renuevo mi promesa: €stoy dispuesto 4 vengar á César, ú llenar mis juramentos, á mostrarme fiel 4 las imprecaciones que he pronunciado, Pero los árbitros del destino de Roma han pensado que el bien público reclamaba otras medidas: solo me es per” miitido hacer votos porque sean saludables? A estas palabras se levantó un gran 1umulto
e | (379) -Despreciando los decretos del senado que él mismo habia propuesto y quitándose la máscara, obligó á los senadores á que le diesen la Macedonia, 4 Dolabela la Siria, y 4 dar en resarcimiento 4 Bruto y 4 Casio, despojados por esta arbitrariedad, los mezquinos gobiernos de Creta y Ciremaica. En fin, sin atreverse 4 tomar el +ítulo de dictador ó de tey reinaba en Roma con imperio absoluto, y creia haber llegado al colmo de sus deseos, eúando un joven ambicioso de diez y. ocho años vino á trastornar su crédito, mudar su for= tuna, y derribar su poder. “== Cayo Octavio. Octavio, hijo del senador Cayo Octavio y de Atia, hija de una hermana de César, se presentó inopinadamente en Roma, y reclamó los derechos que le daban el testamento y la adopcion del dictador su tio. César le habia nombrado general de la caballería: pero siendo aun demasiado jóven para servir este empleo, se habia quedado en Apolonia, ciudad de Epiro, para concluir sus estocios, Alli supo la muerte del héroe, víctima de los ingratos que debian la ecsistencia y fórtuna á su clemencia y sus beneficios: pero: ignoraba si este crimen era obra de algunos «conspiradores Ó de todo el senado. Su madre le escribió que solo sesenta senadores habian A
(380) entrado en la conjuracion: pero que los demas la favorecian secretamente , y miraban á los asesinos como restauradores de la república: que Antonio y Lépido pensaban mas en sucederle que en vengarle, y que la ciudad estaba entregada á la animosidad de los partidos. El jóven heredero del dictador, le= jos de sostener sus pretensiones y de manifestar sus resentimientos, no podia esperar seguridad sino viviendo oscurecido fuera de Roma. Muchos de sus amigos llegaron hasta á aconsejarle que renunciase. 4 la herencia de César y á su adopcion. Octavio , indignado de una cobardía que se disfrazaba con el nombre de prudeneia , tomó la resolucion atrevida de Hevar y sostener el nombre de César y de vengar su muerte. Este primer paso en circunstancias tan críticas, probó la elevacion de su alma y su capacidad para grandes empresas. Se embarcó dirigiéndose á htalia, y no estando seguro de la disposicion de las tropas que habia en Brundusio, entró en el puerto de Lubía, algo distante de aquella ciudad. Apenas los oficiales y soldados supieron que habia legado el hijo adoptivo de su general, acudieron á rodearle, disiparon su recelo, ju- * raron defenderle, le llevaron 4 Brundusio y. le hicieron dueño de la plaza, El aumentó el
(381) celo de las tropas con alabanzas y promesas, hizo sacrificios á los dioses, y tomó solemnemente el nombre de Cár, cuya celebridad - Perpetuó despues con. sus acciones. Animado - €on este primer suceso, partió 4 Roma con solo sus esclavos; pero precedido por su nombre, que atrajo 4 él un gran número de oficiales, soldados y ciudadanos del partido del dictador. Rodeado de la gloria de este” héroe, cuando se acercó á la capital, salieron á recibirle muchos magistrados y guerreros y casi todo el pueblo. Solo Antonio, ó por su dignidad ó «envidioso, no honró en .esta ocasion al hijo de su amigo y bienhechor, y ni aun se dignó enviar uno de sus oficiales d sir. vientes para darle la enhorabuena de su llegada. Octavio, tan disimulado en sus palabras como firme en sus proyectos, aparentó no ofenderse por la inurbanidad de Antonio; atribuyéndola á los derechos de su edad y ¿las prerogativas del consulado, dijo á sus amigos que siendo él mas joven y un mero ciudadano, le tocaba hacer la primer visita, y que pensaba cumplir este deber al dia siguiente: pero antes de todo invitó 4 sus amigos á acompañarle delante del pretor para asistir ú la ceremonia de legalizar su adopcion. Su ma-
| (382) dre y todos los que se interesaban en su suél” te, querian -apartarle de este. designio. Des clarándote, le decian, heredero de César, te encargas de vengarle: escitas la indignacion del senado que: quiere sepultar. en el olvido todo lo que ha pasado : llamas sobre tí el furor de los conjurados, temibles tanto: por su número como por sus dignidades , y: por las legiones que mandan en las provincias: y en fin, te enemistascón ¡Antonio ,+poniéndote al . frente de un partido que hasta “ahora le reconoce por gefe: »' Octavio respondió: «Desde que tomé en 'Brundusio el nombre: de César, -preví las consecuencias de mi resolucion. . Lio que he visto en Roma confirma mi intencion. * Si los “asesinos de*mi padre han: logrado .amnistia, fue por la debilidad de los que no se han opuesto. Fayorecido por mis amigos», por los soldados" de César, por la justicia: de mi causa y por el afecto del pueblo, espero que se revocará aquel acto: vergonzoso, El mismo Antonio se. avergonzaria de no sostener mi causa: y aun cuando los: dioses se deelarasen contra mí, prefiero perecer, á despojarme de una adopcion tan gloriosa. Nunca se me podrá acusar de declararme cobardemente incapaz de llevar el nombre de que César me creyó digno.» Tanta firmeza en 1t9n corte
(383) edad, dió ánimo 4 su madre, y sucediendo al temor la admiracion , le estrechó contra su seno, ¿ inundándole con su llanto dijo : celos dioses, hijo mio, te guien 4 donde te Mama tu alto destino, y te den pronta victoria de tus enemigos.» Octavio salió, al foro seguido de muchos amigos : declaró solemnemente que aceptaba la adopcion del dictador, y pasó despues .4 los jardines de Pompeyo»: despojo. de este grande hombre, que Antonio se habia apropiado. - : El soberbio cónsul, irritado de la osadía de Octavio, afectando despreciar su juventud, le hizo:esperar mucho tiempo :antes de admitir su visita; y cuando al fin dió orden de introducirle, lo recibió con frialdad. Octavio, sin mostrar enojo ni temor, por este recibimiento, empezó «primero 4: hablar. «« Antonio, padre mio, le dijo, pues la amistad que César,te tenia me impone la .obligacion de darte este nombre., una parte de tu «conducta desde la muerte de mi bienhechor, merece todo mi reconocimiento: pero otras acciones son dignas de que las acuse con libertad, siendo mi disculpa:el dolor, No estabas junto 4.César cuando le mataron y asi no ¡pudiste .defenderle. Los homicidas te habian separado de él, y es grato para mi que escapases de sus puñales.
iS E | No lo es. menos que te hubieses opuesto en el senado 4 que se les diesen premios: es verdad que defendias tu propia causa, pues no ignoras que buscaban tu muerte, no por vengador de César, sino como ellos dicen , por heredero de su tiranía. Estos hombres feroces que se dan el nombre de libertadores, mo son mas que viles asesinos: por eso buscaron un asilo en el capitolio, donde hallaron como rebeldes una fortaleza; como reos un:templo. Y ¿este crímen se cubrió con una amnistía? Y ¿los traldores compraron la impunidad ? Pa deber c0- mo cónsul era conocer el espíritu del pueblo, ilustrarlo y emplear toda tu autoridad en el castigo de tan grande atentado. Pero tú les diste tus hijos en prenda de su seguridad. Acaso en los primeros momentos te fue preciso ceder al partido de los conjurados, que espantaba y corrompia á la plebe: pero cuando leido el testamento de César, pronunciaste su oracion fúnebre, y diste 4 su memoria loS debidos elogios , el -pueblo' inflamado por US palabras, corrió á abrasar las casas de los conjurados: cuando al siguiente dia quiso tomar las armas, ¿por qué no te pusiste 4 su frente! Es verdad que despues has intentado una call” sa criminal contra ellos: pero tú, amigo %* César, cónsul y Antonio, ¿debiste seguir 1a5
(385) formas lentas de la ¡justicia para castigar á: unos malvados, cuyo delito era público? Pudiste dar de. puñaladas 4 Amacio y no'impediste la evasion' de los conjurados. Les dejaste. ocupar las provincias, que en desprecio de las leyes se han dado á los matadores del mismo; que se las''señaló. Es verdad que despues tú y Dolabela les habeis quitado la ¡Siria y la Macedonia ,: pero dándoles: otras | provincias donde podrán fortificorse contra mí , y .Décimo, Bruto poses todavia la Galia. El senado: lo qui= so'así, me: responderás.. Vas: ¿ por qué.no te opusiste ul decreto, pues tu deber y. ta, inte= res te obligaban 4: ello? La amnistia salvó 4 los homicidas del suplicio: con. «los honores y provincias que-se les dicron,:se ultrajó la memoria de César. El dolor me: hace 'traspasar dos Hmités que me imponen: mis años y tu digmidad : pero hablo:al amigo de César, á quien 'elevó '4 los" mas grándes honores, y 4 quien hubiera: nombrado heredero, si. hubiese creido que un descendiente de Hércules gustaria de entrar en la familia de Eneas. En «nombre de los dioses y de tu amistad con César, renuns cia, Antonio, 4 UN sistema tan tímido: revos ca esos decretos injustos, que «bien puedes si quieres: Unámonos al pueblo y á los amigos de mi padre: para vengar su muerte, Poro 5 TOMO Y. 25
(386) te detienen consideraciones personales d¿ un yano respeto-4 las resoluciones del senado, déjame obrar á mí sin censurarme ni oponerte. No ignoras la situacion de mi fortuna: sabes que necesito reunir todos mis medios para cumplir las mandas que mi padre ha hecho:al pueblo, Toda tardanza seria ingratitud, En tu poder están los bienes rauebles de César: acepta de ellos lo que te sea agradable ; pero dame el oro que tenia. reservado para la guerra de los partos: creo que bastará para cumplir las mandas de trescientos 1mil ciudadanos. Si necesito de mas, ó prestámelos ó sírveme de fiador, porque estoy resuelto 4 vender cuanto poseo para cumplir el testamento de César, conservar el amor del pueblo .y. vengar la muerte de mi padre.” Adan - Antonio, admirado del «atrevimiento de Octavio, despues de un momento de silencio, le respondió. con: severidad : eejóven, 4 haberte dejado César su autoridad «como su nombre, podrias hacerme cargos sobre la situacion de los negocios públicos: pero el. pueblo romano, que no sufria ni aun en tiempo de los reyes la herencia del poder, ha jurado no concederla 4 ninguna autoridad. No te responderé, pues, á lo que me has dicho acerca de la república, y en esta parte te dispenso de tods
| | (387) gratitud, pues:lo que he hecho en tan críticas, circunstancias, lo he hecho-por el pueblo y. no por tí. Solo esceptuaré dde mi «silencio un. solo punto tan importante 4 la memoria de, César. como :4 tu fortuna. Si consultando. solo, ámi interes. y «seguridad , hubiera: permitido, decretar recompensas á los conjurados como ás libertadores ' des: la, patria y homicidas de un; tirano, la: memoria de César. habria quedado: cubierta de «una mancha' indeleble, y. segun; las leyes, se hubieran confiscado .susbienes,. anulado .su testamento, prohibido .sus ese», quias, y tú mi serias su hijo:ni su herederos. Arrostrando»lós peligros que me amenazaban, las manos de: los conjuradosaun teñidas. de sangre y las pasiones del: senado ¿'que .aborre= cia el poder escesivo de tu padre, defendí 4 César, y quise esponerme á:la muerte. antés que permitir que yaciese sinhonores el cadáver del: primer “capitan del mundo, que me habia' colmado de beneficios. Á este riesgo con= servéBl nombre de César y tu-fórtuna, y tú debias “ágradecerlo' en vez: de censurar, «sin atender 4 la diferencia de nuestras edades, mi condescendéncia al senado 6 las medidas que he: debido tóitiar para conciliar los ánimos'entonados y disponerlos á' serme favorables en otras cirennstancias. No «diré mas sobre esta
(388) materia. Yo no he aspirado , como parece que crees, 4 la smprema autoridad, aunque no me creo indigno de ella. A la verdad me glorío de descender de los heraclidas: mas no por eso dejo de sentir que César no me haya ad-' mitido en su familia. No puedo ereer que hables con seriedad cuando me pides ser fiador tuyo en préstamos del tesoro público. No de-- bes ignorar que tu padre lo ha dejado vacío. Cuando gobernaba el estado, pasaban por su mano las rentas de la república: se podian reclamar de él durante su vida, y se reclamarán. de su heredero en su tiempo y lugar. Tu sucésion no será tranquila segun el gran número de ciudadanos que tienen sumas que demandar. Nada hay: en mi poder del dinero de César, porque todos los magistrados, escepto Dolabela y mis hermanos, lo repartieron entre sí como despojos de un usurpador: y solo consintiendo en ello pude ganar votos para los decretos que propuse en honor de César. Si eres prudente, en lugar de dar :al pugplo lo que te quede de la herencia de tu padre, dalo á sus enemigos para que te libren de la obligacion de cumplir mandas imposibles, No busques el afecto de la plebe: es mas varia.que las olas del mar, y levanta ídolos para temer ed placer de derribarlos,”
(395) P lanco con las cinco de la Galia Transalpina; abrazarian su partido. Octavio, habiendo: reunido su ejército en Alba, ofreció al: senado sus servicios y y los mismos senadores que acababan de adular bajamente 4 Antonia en Tibur, se declararon en Roma «4 favor de Octavio. ¿Qué esperanza podia. quedar á la re> pública, cuando la opinion versatil del senado era dictada por el temor ? Queria la libertad y cedia á la fuerza. a “Pronto se súpo en Roma que Antonio haz bia entrado en la Galia Cisalpina , y que Décimo Bruto , cuyas fuerzas eran solo tres legiones, se habia encerrado en Mutina , donde su enemigo le tenia cercado. La guerra comenzaba sin' orden del senado: Antonio, disponia ¿su voluntad de las legiones de la. república, y de las provincias concedidas ád Otros magistrados por Un senatusconsulto. Octavio sin título y autorizacion , levantaba y regia un ejército. No era” posible que durase semejante anarquía: y el senado;.si habia de conservar una sombra de autoridad, era preciso que sancionase con su aprobacion uno de los dos partidos. Hircio y Pansa, elegidos cónsules, convocaron el senado y le invitaron ú deliberar sobre la triste situacion de la república. En este momento mostró Octavio aquella política
(396) profunda, que le: adquirió y conservó el imperio. Á haberse dejado arrastrar por sus pasiones y las de. sus tropas , hubiera favorecido 4 Antonio contra Décimo Bruto, homicida de César; se hubiera hecho lugar teniente de uN procónsul y subalterno en un partido del cual queria ser gefe. Por otra parte, lidiando con Antonio en defensa de Décimo Bruto, parecia hacer traicion 4 la causa de su: padre Y favorecer á los conjurados; y este partido, fue el que prefirió. Para destruir ia república, aparentó defenderla, y adquirió la dignidad legal sin la cual no podia consumar su, ruina: Ciceron por su gravedad y elocuencia, por sus servicios y virtudes, parecia , muertos ya Caton y Pompeyo, el gefe del partido republicano. La muerte de César le habia restituido el valor y la esperanza, y soíaba en el renacimiento de la república la víspera de su destruccion. Llamado por su mérito á ocupar el primer lugar en una ciudad virtuosa y Moxe> ciente, era incapaz por su carácter de sostenerse en tiempo de decadencia. Hablaba mejor que combatia ; conocia mejor las formas oratorias que las asechanzas políticas: y SU esperiencia se dejó engañar por. los artificios de un joven. Octavio supo añadir á la fuerza que le daba el nombre de César, el crédito y glo”
ria del de Ciceron. Fingiendo profesarle el mayor respeto y confianza , le pidió sus: consejos, se hizo, por decirlo asi, su discípulo : afec-, tó, para agradarle, Eran celo por Ja república, y barda no gobernarse sino por sus principios. Ciceron, encantado de su docilidad, cre" yó ciegamente que podia setvirse de un. hijo de César+«para destruir la tiranía, se lisonjeó con demasiada ligereza de ser el árbitro de su conducta, y fue sin conocerlo, el primer instrumento de su ambicion Aitrita: Guerra contra Antonio y batalla de Mutina. (A. M. 3959. A. J. 45.). Guando los cónsules dieron cuenta en el senado de la entrada ilegal de Antonio en la Galia Cisalpina, algunos senadores Opinaron que se le declarase enemigo de la república: :otros al frente de los cuales estaba Pison, no pudiendo justificar un ? violencia tan contraria á las leyes procuraron ganar tiempo proponiendo que solo se siguiesen contra él los trámites de la justicia. Salvio , tribuno del pueblo, sobornado por Antonio, se oponia:á toda medida violenta. Despues de discusiones largas y enardecidas, el dictámen de Ciceron ganó todos los sufragios, y se decretó que se diesen. gracias 4 Décimo Bruto, por no haber evacuado la Galia Cisal» pina: que se mandase á César unir sus tropas
| (398) ¿las de los cónsules: que se cónservase ¿4 Bru- to el mando desu. provincia : que: se erigiese. 4 Octavio una estátua de.oro por haber pre”. servado 4 Roma de la tiranía de Antonio: ue se le concediese voz deliberativa en el senado con el título de propretor » y la facultad de aspirar” al consulado diez años antes de la edad prescrita por las leyes, y que el, tesoro público abonase las pagas de las dos legiones que habian descrtado del: partido de Antonio al de Octavio. Al dia siguiente, Cuando todos -1os senadores iban á la curia, los parientes y amigos de | sus pies y les pidieron sollozando que revoca» sen aquellos injustos decretos. Sus ruegos» lá grimas y gritos agitaban la plebe y: conmo= yian á muchos senadores. Ciceron , temiendo una mudanza repentina en los: ánimos ; habló con la misma yehemencia queen: otro tiempó contra Catilina:'y para destruir el: efecto de la oposicion de 'Sálvio, y el influjo de'los amigos de Antonio , recordó todos los delitos de éste ambicioso , hizo una pintura satírica de sus costumbres, de su codicia Y de su violencia : le echó en cara la dilapidacion «del tesoro público despues de la muerte de César, la usurpación de Macedonia , el desembarco de tropas en Italia, la entrada en Roma al fren- “Antonio se arfojaroná
(399) ES te de sus satélites , el suplicio de los soldados cuyo único delito era ser fieles á las leyes , y en fin las calamidades de una guerra civil, que comenzaba sii atender. 4 las órdenes del senado, y contra un gobernador de provincia que tenia poderes: de la república. «ce ¿Qué pueden decir, añadió , Antonio y sus adherentes para justificarse ?: Talan la Italia, atacan á nuestro pretor, le mandan insolentemente salir de la provincia que le habeis confiado, sitian vuestro, ejército; y ¡se atreven á quejarse de núestro decreto! Es verdad que los honores y acciones de gracias , concedidos á Octavio y á . Bruto, condenan 4 Antonio; pero ¿somos nosotros los que le declaramos enemigo público; 6 es él quien nos hace la guerra? ¿ El tribuno del pueblo «puede ignorar sus proyectos y 0pe- raciones? ¿Debemos esperar á que Décimo Bruto sea vencido, á que una provincia tan cercana 4 Roma y vuestro ejército caigan en poder de Antonio para acusarle ? ¿No deberemos declararle enemigo de la patria hasta que sea mas poderoso que nosotros?” Este discurso escitó grandes aplausos : no obstante Pison defendió ¿4 Antonio , censuró la parcialidad de Ciceron á favor de los asesinos de César, é hizo temer al senado el resentimiento del pueblo que habia dado 4 Antonio la Galia Cisal-
dde q (400) , pina, aunque los senadores se la habian neg: do. Limitóse pues, la deliberacion 4 decretar que el procónsal Antonio levantase el sitio de Mutina, dejase 4 Bruto la Galia, y esperase - las órdenes del senado en las orillas del Rubicon. Antonio respondió 4 los diputados: que le llevaron este decreto: e Siempre obedeceré al senado; pero á Ciceron, redactor único del senatusconsulto lanzado contra: mí, le digo, - que el pueblo me ha dado la Galia: que echas ré de ella 4 Décimo Bruto, y le haré espiar el asesinato de César para vengar al senado del crímen eon que le ha envilecido Ciceron, per” suadiéndole que proteja á este asesino.» | El senado, oida esta respuesta, declaró á “Antonio enemigo de la. patria, y dió el mando de Macedonia é Iliria á Marco Brato : confió la Siria 4 Casio, y le mandó hacer la guerra á Dolabela. Asi los conjurados fueron Jegalmente señores de las provincias orientales , Y Octavio se vió obligado á pelear con los cónsules contra Antonio, y emplear SUS armas en defensa de los enemigos de su padre. Mientras duró esta guerra, Ciceron , que creia y parecia entonces dirigir Ja república, renovó sin cesar sus violentas declamaciones contra Antonio. Su elocuencia igualó á la de Demóstenes en estos célebres discursos , y :se les dió
| (401) Con Justicia el:nombre de Fil¿picas, pues que eran dictados por el mismo. amor de la independencia contra UN hombre no menos ambicioso y temible que Filipo. El orador emplea sucesivamente las armas de la elocuencia, del enojo y de la ironía: ya muestra el mas - profundo desprecio á los vicios y disoluciones de Antonio: ya» comparándole con Catilina, le representa inferior en talento y superior en maldad 4 aquel célebre conjurado. Reprende su vida privada y pública; cuenta su prostitucion, sus latrocinios, su bajeza en el inforíunio, su'insolencia en la prosperidad. Prediee sus crueldades, que no tardó en esperimentar el mismo orador: le atribuye todas las desgracias de la república; y declara :en fin, que si toda servidumbre es penosa, ninguna es mas insoportable que la que ejercia en Roma un tirano tan infame y odioso. Esasperado por su ódio 4 Antonio , manifiesta á .Octavio una predileccion ecsagerada: le prodiga los mayores elogios; y engañando al senado, porque él mismo se engañaba , le promete, Je declara y aun le jura, que el joven César , so+ inctido á las leyes y fiel á: la libertad y solo combatiria por: la causa sagrada de la repúbli. ca: Las Filípicas de Ciceron son: modelos «de elocuencia, y lecciones. para evitar el peligro TOMO Y. 26
(«402 ) de apasionarse en el manejo de. los negocios políticos. Octavio tenia demasiada penetración para dejarse engañar por la benevolencia aparente del senado, que le daba honores inútiles despojándole del poder verdadero. Su ejército quedaba sometido por un decreto 4 las órdenes de los cónsules Hircio y Pansa. Bruto y Casio ejercian en oriente una autoridad ¡li mitada; y en lugar de vengarse la muerte de César, se miraban sus homicidas como libertadores de la república. Disimuló, pues, suS resentimientos , que entonces hubiera sido peligroso manifestar. Antes de descubrir sus designios, queria abatir 4 Antonio y á Lépido, y hacerles conocer la necesidad de sacrificar su orgullo al temor y de unirse con él por su interés comun: Obedeció 4 las órdenes del senado, y marchó con su ejército .hácia Mutina para reunirse con los cónsules. iS Pansa , arrebatado por el ardor de la legion marcia , dió batalla á Antonio antes de ser reforzado por su colega como él deseaba. Los dos partidos estaban animados del furor que hace tan crueles las guerras civiles: el combate fue ostinado y sangriento3 hasta que el cónsul, habiendo recibido una herida mortal mandó que le lMevasen 4 Bononia, donde murió. Antonio destruyó en gran parte la legion
: (403) amarcia ,é hizo un estrago espantoso. en log: nuevos reclutas. Su hermano Lucio atacó los reales defendidos por Octavio Con dos legiones: fue rechazado, y esta fue la única accion en que 'se dice que Octavio mereció elogios por su valor: porque segun todos los histo=: riadóres ,+la: audacia que mostraba .en. la polí». tica, le abandonaba en el .campo de batalla; y si debió sa grandeza 4 sus artificios y 4 su habilidad, nunca pudo. atribuirse el honor de sus triunfos conseguidos. y muchas veces en su ausencia por.sus colegas ó generales. El cónsul Hircio estaba cerca de Mutina cuando supo la derrota de Pansa. Acudió .con suma rapidez, y “sorprendió el .ejército de Antonio entregado á los convites que suelen seguirse á la victoria: -Á- pesar de su ataque impetuoso y no esperado, el enemigo logró reunirse: pero rendido: al::cansancio, se: vió obligado 4. retirarse despues: de una yana resistencia. Hircio lo persiguió ¿Jo atacó de nuevo al otro dia, lo derrotó completamente , Y pereció en medio de los reales enemigos, donde. habia penetrado. Octavio llegó 4 ellos despues de la batalla, y no pudo conservarlos 3, porque Antonio poniéndose al frente de lasreliqnias de su ejérci- to, le obligó á abandonarlos. Pero 4 pesar de este triunto insignificante, demasiado debili-
| (404) tado para continuar el ataque de Mutina Y' resistir 4 los ejércitos de Roma, levantó el sl tio, pasó los Alpes y se aprosimó á Lépido- Mostróse á la wista de los soldados sin haces, despojado de la púrpura y vestido de luto + llorando la muerte de César y el triunfo de sus asesinos. El ejército de Lépido, conmovido por este espectáculo, no esperó las órdenes desu general, y se reunió á los soldados: de Antonio jurando morir en su defensa. Décimo Bruto, libre por la retirada de Antonio , salió de Mutina con sus legiones. Como homicida de César, creia á Octavio mas bien enemigo suyo que defensor: y asi habiendo cortado el puente que le separaba de él, le envió diputados para darle gracias por su libertad, disculparse de haber tomado parte en la muerte del dictador, atribuyéndola 4 la inspiracion de un génio funesto, y pedirle una conferencia. Octavio respondió : ec Bruto no me debe ningun agradecimiento : vine, nu en su defensa, sino para pelear con Antonio, que puede ser mi amigo algun: dia» Ni 4 mi nombre ni 4 mi dignidad es conveniente ver á un asesino de mi padre. Busque cómo pueda su seguridad, mientras se lo permiten los que mandan.» Décimo Bruto, irritado de, esta respuesta, se acercó á la orilla «del rio»