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Las industrias líticas de la Cueva de Villaverde (Fuerteventura)

Galván, B.,Rodríguez Rodríguez, Amelia,Francisco Ortega, Mª Isabel,Hernández, F.,Sánchez, D.

Abstract

El estudio que a continuación se presenta, como posible hipótesis de trabajo, se centra en los materiales hallados en la campaña de 1987 y se ampliará en el futuro a toda la industria lítica registrada en anteriores campañas.

Full text

El Museo Canario XLVII LAS PALMAS DE GRAN CANARIA ~985-1986-ut987 EL MUSEO CANARIO PRINTED IN SPAIN IMPRESO EN ESPAÑA DEPÓSITO LEGAL: G. C. 37-1961 ARTES GRÁFICAS CLAVILEÑO, 5. A. - PANTOJA, 20TEL. 415 25 46 - 28002 MADRID Consejo de Redacción: ALFREDO HERRERA PIQUÉ LOTHAR SIEMENS HERNÁNDEZ JOSÉ MIGUEL ALZOLA GONZÁLEZ MANUEL LOBO CABRERA LUIS ALBERTO ANAYA HERNÁNDEZ JULIO CUENCA SANABRIA JUAN MANUEL DTAZ RODR]~GUEZ Secretario: JUAN ANTONIO MARTÍNEZ DE LA FE Redacción y Administración: EL MUSEO CANARIO, Dr. Chi!, 25. 35001 Las Palmas de Gran Canaria Toda la correspondencia al Secretario EL MUSEO CANARIO Revista puLiicada por la SociedaJ del mismo nomine de Las Palmas de Gran Canaria FUNDADA EN 1879 INCORPORADA AL CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS XLVII 1985-1986-1987 SUMARIO Págs. PRESENTACIÓN 9 ARQUEOLOGIA - PREHISTORIA B. GALVÁN, A. RODRÍGUEZ, M. 1. FRANCISCO, F. HERNÁNDEZ, D. SÁNCHEZ: Las industrias líticas de la cueva de Villaverde (Fuerteventura). 13 ANTONIO BELTRÁN: Algo sobre arte rupestre canario, en especial so - bre los signos circulares y laberínticos de la isla de La Palma: problemas de dilfusión, de convergencia y de repetición de ideas elementales 69 ERNESTO M. MARTÍN RODRÍGUEZ: Algunas consideraciones en torno a las prácticas funerarias prehistóricas de la isla de La Palma... 107 Josi~ JUAN JIMÉNEz GONZÁLEZ: Canaria: Redistribución, jerarquía y poder. (Bases estratégicas de la prehistoria insular) 127 PABLO ATOCHE PEÑA: Reconstrucción experimental del proceso de fabricación de cerámicas neolíticas tratadas a la almagra ... 151 HISTORIA ANTONIO TEJERA GASPAR y EDUARDO AZNAR VALLEJO: El primer con - tacto entre europeos y canarios ¿1312? -1477 169 ANA VIÑA BRIT0: La prostitución en las islas realengas en el si - glo XVI 187 FRANCISCO MORALES PADRÓN: Evocación del Real de las Tres Palmas. 195 MANUEL LOBO CABRERA: Silvestre de Balboa, poeta y mercader de Indias 213 LUIS ALBERTO ANAYA HERNÁNDEZ y FRANCISCO FAJARDO SPÍNOLA: opo - sición a la Inquisición,conflictos y abusos de poder a fines del siglo xvi. (Las visitas de inspección a la Inquisición canaria). 217 DEMETRIO CASTRO ALFÍN: Fuentes documentales y análisis etnohis - tórico. Un estudio de caso: la brujería de Canarias en los siglos XVI y XVII 237 JUAN MANUEL SANTANA PÉREZ: Hospicios en la Ilustración canaria. 249 MARCOS GUIMERÁ PERAZA: Dos liberales del siglo xx: Pérez Armas y Mesa López 269 HISTORIA DEL ARTE DOMINGO MARTÍNEZ DE LA PEÑA: «Los Mártires de Tazacorte», en una pintura del palacio del Quirinal atribuida al Borgognone ... 295 CARMEN FRAGA GONZÁLEZ: María Viera y Clavijo en el ambiente ar - tístico de los ilustrados en Canarias 319 LAS INDUSTRIAS LITICAS DE LA CUEVA DE VILLAVERDE (FUERTEVENTURA) B. GALVÁN A. RODRÍGUEZ M. 1. FI~NcIsco F. HERNÁNDEZ D. SÁNCHEZ La cueva de Villaverde se encuentrasituada en el caserío de Vi - llaverde dentro del términomunicipal de La Oliva (Fuerteventura), aproximadamente en el kilómetro 30 de lacarretera comarcal Puerto del Rosario-Corralejo (fig. 1). Su situación geográfica es la siguiente: 28° 31’ 10” latitud Norte y 10° 12’ 30” longitud Oeste. Aparece representado en laHoja 1098 del mapa topográfico del Instituto Geográfico y Catastral, escala 1: 50.000. Desde los primeros trabajos de campo realizados en este yaci - miento hemos creído necesaria una colaboración multidisciplinar donde los análisis geológicos, palinológicos, paleontológicos, etc., fueran considerados imprescindibles a la hora de elaborar una in - terpretación de este asentamiento humano. Desde este punto de vista, al conocer la comunicación de B. Gal - ván, A. Rodríguez e 1. Francisco: «Propuesta metodológica para el estudio de la industria lítica del Archipiélago Canario», presentada en el Congreso de Cultura de Canarias de 1987, nos pareció oportu - no aplicarlaal conjunto lítico hallado en nuestras excavaciones. El estudio que a continuación se presenta, como posible hipóte - sis de trabajo, se centra en los materialeshalladosen la campaña de 1987 y se ampliará en el futuro a toda la industria lítica regis - trada en anteriores campañas. Durante la campaña de 1987 se han reanudado los trabajos en — 13 — el interior de la cueva, interrumpidos desde 1983, año en que nos centramos únicamente en el descubrimiento de la entradanatural de la cueva. Como vimos en su día, la entrada, orientada hacia el Sureste, estabadelimitada por dos paramentos que se alzaban debajo de la roca natural de la cueva sirviendo de techo de la misma. El paramento Oeste se encontraba bien conservado y constaba de dos hiladas de piedras formando curvatura que deja un amplio espacio a modo de vestíbulo. Por el contrario, en el oriental se apre - ciaba unaestructura poco consistente de piedra y tierra que, al ini - ciar nuevamente los trabajos en 1987, se encontraba totalmente destruida. Por ello nuestro primer objetivo fue limpiar esta zona para despejarla entrada y permitir un mejor acceso al interior. Posteriormente se comenzó la excavación de la cuadrícula A4, en laque se observaban en superficie dos estructuras. Una de ellas, que hemos denominado 3, adoptaba una forma casi semicircular; estaba constituida poruna hilada de piedras irregulares y planas, asentadas sobre el piso de la cueva y a su vez estaban delimitadas poruna pared que variaba tanto en altura como en grosor. La estructura 4 delimitaba porel Suroeste lo que debió ser pro - piamente área de ocupación, coincidiendo en parte con la zona en la que se encontrabasituado el único enterramiento hallado en el interior de la cueva. Dicha estructura aparece reforzada por un gran amontonamiento de piedras. Otro objetivo de esta campaña fue finalizar la cuadrícula A3, así como el testigo A3-A4, donde pudo documentarse la presencia de grandes piedras derrumbadas que interumpían dos niveles de cenizas. Los materiales líticos recuperados a lo largo de la campaña de intervención arqueológica de 1987 en la Cueva de Villaverde ascien - den en su totalidad a 478, de los que 463 corresponden a industria lítica tallada y a fragmentos de materiaprima y los 15 restantes a elementos utilizados o pulimentados. 1.—INDUSTRIA UTICA TALLADA Su estudio se lleva a cabo desde la perspectiva metodológica anteriormente citada, en la que se establecían cuatro niveles de análisis fundamentales, el primero de los cuales, análisis traceoló - gico, resulta imposible de realizar porel momento. El segundo nivel lo constituye el estudio morfotécnico. Se re - fiere al tratamiento de las características morfológicas y tecnológi - — 14 — cas del conjunto industrial, conducente a la reconstrucción de la cadena operatoria de fabricación. Dentro del mismo se discrimina el análisis de la materia prima del de la tecnología. A) LA MATERIA PRIMA El análisis material de los elementos integrantes de la presente serie lítica evidencia, ante todo, el uso exclusivo de productos volcánicos, preferentemente afaníticos, para la fabricación de in - dustria lítica, que se concretan en los tipos de roca’: e Basaltos: olivínicos, piroxénicos y microcristalinos. Traquibasaltos. • Traquitas. Dichas materias primas son recolectadas en diferentesformas de presentación, de las que han podido reconocerse éstas: • Cantos rodados. • Disyunciones columnares. e Fragmentos brutos procedentes de colada. En los cuadros siguientes queda expresada la incidencia porcen - tual de las materias primas empleadas. CUEVA VILLAVERDE (materias primas) Nivel III II 1 S Total Bas. olivin Bas. pirox Bas. microcr Traquibasalto Traquita 26,31 47,36 5,26 21,05 — 55,17 17,24 — 24,13 3,44 22,58 50,00 32,25 18,18 3,22 3,02 38,70 27,27 3,22 1,51 42,06 24,82 2,75 28,27 2,06 CUEVA VILLAVERDE (mat. primas: retocados) Nivel III II 1 S Total Bas. olivin Bas. pirox Bas. microcr Traquibasalto Traquita 28,57 14,28 14,28 42,85 — 20,00 40,00 — 20,00 20,00 14,28 52,38 14,28 19,04 14,28 9,52 57,14 19,04 — — 37,50 20,00 10,00 30,00 2,50 1 Clasificación realizadacon el asesoramiento de la Dra. C. R. Cubas Padilla (Dpto. de Geología-Universidad de La Laguna). — 15 — CUEVA VILLAVERDE (mat. primas: lascas) Nivel III II 1 S Total Bas. olivin Bas. pirox 25,00 66,66 62,50 12,50 25,00 37,50 50,00 18,18 44,23 26,92 Bas. microcr — — — — — Traquibasalto 8,33 25,00 33,33 31,81 27,88 Traquita — — 4,16 — 0,26 De una forma general se observa cómo los basaltos olivínicos aparecen en primerlugar dentro del conjunto, seguidos de los tra - quibasaltos bien representados; en tercer lugar, los basaltos piro - xénicos y, por último, con escasa incidencia,los basaltos micro - cristalinos y las traquitas; habiendo que señalar asimismo la pre - sencia de arena litificada o encauchada (compactada por CO3 Ca) en tres elementos encontradosen los niveles 1 y Superficial: dos fragmentos informes y un objeto pulimentado. De forma individual, este orden de prelación se ve algo alterado, aunque no muynotoriamente.Puedeapreciarse cómo en el Nivel III los basaltos piroxénicos predominan en general, específica - mente entre las lascas, pero no entre los utensilios retocados, don - de figuran en tercer lugarjunto a los microcristalinos; como en el Nivel II, ocurre lo mismo con los olivínicos, apareciendo los traquibasaltos en segundo lugarentre las materias primas en gene - ral, las lascas y los utensilios retocados, seguidos de las traquitas ausentes sólo entre las lascas y donde no se encuentran represen - tados los basaltos microcristalinos. En el Nivel 1 ejercen su pre - dominiolos traquibasaltos, excepto en las lascas, aunque con una ligerísima diferencia, por lo que aquí pasan a ocuparel primer lugar los piroxénicos, que figuran en segundotérmino en el cuadro general y se equiparan a los restantes tipos de roca entre los uten - silios retocados. Por último, en el Nivel Superficialvuelven los ohvínicos a su situación de preponderancia total, seguidos de los tra - quibasaltos y, a ciertadistancia, de los piroxénicos, con una anec - dótica presencia de los microcristahinos ausentes entre lascas y de las traquitas, ausentes entre lascas y utensilios retocados. La incidencia porcentual de los diferentestipos de roca queda reflejada en los bloc-índices de la gráf. 1. Las formas de presentación de los tipos de roca identificados en el conjunto, así como la presencia porcentual de losmismos, son indicadas en el cuadro siguiente: — 16 — ca ~, consistente en hallar los índices de Alargamiento y Carenado y los valoresmedios de sus dimensiones absolutas: longitud = L, anchura 1 y grosor = e, tal como queda expresado en el siguien - te cuadro: CUEVA VILLAVERDE (U. retocados) Nivel III II 1 S Total 1. 1. alargamiento carenado 1,183 1,772 1,038 2,067 1,235 1,686 1,397 1,895 1,202 1,879 Medidas medias 63/53/38 69/67/31 74/66/42 72/53/32 70/61/35 El I.A. medio aparece bajo en general, siendo el menos bajo de todos el correspondiente al Nivel Superficial; en cambio, el I.C. medio es alto, sobre todo en los niveles II y Superficial, todo lo cual permite definirlo como un conjunto de utensilios retocados, de proporciones cortas y carenadas, y a juzgar por los valores de las medidas medias absolutas como un conjunto de grandes dimen - siones. ANÁLISIS TIPOLÓGICO Se lleva a cabomediante el estudio de los soportes, de los reto - ques de tipologización y, por último,de la clasificación tipológica. A) Los soportes Las categorías de soportes de utensilios retocados identifica - dos son: Lasca Soporte discoide Soporte bruto Canto rodado Irreconocible incidencia porcentual de las mismas reflejada en el presente cuadro: GALVÁN, B.; RODRÍGUEZ, A., y FRANCISCO, 1.: Op. cit., 1986, p. 9. 1. 2. 3. 4. 5. La queda dentro del conjunto — 23 — CUEVA VILLAVERDE (soportes) Nivel III II 1 S Lasca 66,66 66,66 57,14 31,81 S. disc ——— 4,54 S. bruto — — 14,28 36,36 C. rodado Irreconocibles 33,33 — 33,33 — — 28,57 22,73 4,54 A.1 Lascas Constituyen el 44,77 por 100 de los soportes de los utensilios retocados, cuyaprocedencia determinasu clasificación en las cate - gorías que a continuación se relacionan, con expresión de su pre - sencia porcentual: CUEVA VILLAVERDE (lascas-soporte) Nivel 111 II 1 S L. discoide — 16,66 — 9,09 L. L. Ir frag. bruto c. rodado reconocibles 33,33 33,33 — 50,00 — — 57,14 — — — 13,64 9,09 Las lascas de fragmentos brutos son las mejor representadas del conjunto, alcanzando el 21,05 por 100 del total, especialmente en los Niveles II y 1. Las lascas de cantos rodados comprenden el 10,53 por 100, es - tandopresentes sólo en los Niveles III y Superficial. Las lascas de núcleos discoides, extraídas por talla centrípeta, son las más escasas, con sólo el 7,89 por 100, proveniente de los Niveles II y Superficial. A la categoría de irreconocibles pertenecen únicamente algunas piezas localizadas en el Nivel Superficial. A una distancia considerable de las lascas aparecen los restan - tes tipos de soportes: A.2 Soportes brutos Están constituidos por fragmentos brutos tipificados en utensi - lios mediante retoques que comprenden el 23,68 por 100 de la to - talidad, estandopresentes en los niveles 1 y Superficial. — 24 — A.3 Cantos rodados Suponen el 21,05 por 100 del conjunto, con baja representación en los niveles III y II, másfuerte en el Nivel Superficial. A.4 Soportes discoides Unicamente se registra la existencia de un solo ejemplar en el Nivel Superficial. A.5 Irreconoci bies A esta categoría pertenecen el 2,63 por 100 de los soportes de los niveles 1 y Superficial. En elcuadro general de los soportespuede apreciarse cómo los soportes sobre lasca son sobrepasados por el conjunto de los res - tantes (brutos, cantos y discoides), que alcanzan globalmente el 52,59 por 100, si bien hay que matizar que este hecho se reproduce de forma individual únicamente en el Nivel 1, predominando las lascas-soporte en elresto de la secuencia y, entre ellas, las origina - rias de fragmentos brutos. La gráf. 2.a refleja la presencia porcentual de éstos en el con - junto. B) Los RETOQUES Su análisis se efectúa a partir de los criterios de Modo, Ampli - tud, Dirección, Delineación y Descamación 6• Tanto las diferentes categorías de retoques reconocidas, como la incidencia porcentual de las mismas, quedan de manifiesto en los siguientes cuadros: CUEVA VILLAVERDE (modo) Nivel III II 1 S Simple Sobreelevado 100,00 — 41,66 58,37 70,58 17,64 52,00 28,00 Buril — — 11,76 20,00 6 LAPLACE, G.: Op. oit., 1974, PP. 106-112. — 25 — SOPORTES Jrr’ Irr. L~5,D.Ü C.R~ L. 5.D. 5.B. C,R. lír. 100 90 DE1INEAC~OW 80 70 60 50 40 30 20 D 1 A~ N 0 1 0 1 0 1 A b N Gráfica 2 — 26 — CUEVA VILLAVERDE (amplitud) Nivel III II 1 S Profundo 87,50 91,66 94,12 96,00 Marginal . 12,50 8,33 5,88 4,00 CUEVA VILLAVERDE (direción) Nivel 111 JI 1 S Directo 75,00 91,66 52,94 70,00 Inverso 25,00 — 23,53 8,00 Bifacial — 8,33 11,76 — Alterno ——— 2,00 Normal — — 11,76 20,00 CUEVA VILLAVERDE (delineación) Nivel III 11 1 S Continuo 37,50 25,00 41,18 52,00 Denticulado Muescado — 58,33 17,64 62,50 16,66 41,18 18,00 30,00 CUEVA VILLAVERDE (descamación) Nivel III 11 1 S Escamoso 75,Ó0 58,33 76,47 50,00 Escalerif 25,00 41,66 5,88 30,00 Laminar — — 17,64 20,00 El modo de retoque simple ejerce un claro predominio dentro del conjunto, si se exceptúa el Nivel II, en el que es sobrepasado por el retoque sobreelevado que alcanza el 58,37 por 100, estando ausente en el Nivel III. Se encuentra bien representado, asimismo, en el Nivel Superficial, con el 28,99 por 100. El retoque de buril, cuyapresencia se restringe a los niveles 1 y Superficial, ofrece una especial incidencia en el Nivel Superficial,con el 20,00 por 100. Según la amplitud del retoque, el predominio del profundo es aplastante en toda la secuencia, con un 94,25 por 100 de media, mientrasqueel marginal sólo alcanza el 5,75 por 100. — 27 — Por la dirección es el directo el dominante, con el 70,11 por 100, seguido a gran distancia por el normal (13,79 por 100), el inverso (11,49 por 100) y, finalmente, con escasísima incidencia, por el bifacial (3,45 por 100) y el alterno (1,15 por 100). Conforme al criterio de delineación, el retoque continuo cons - tituye el 44,83 por 100, seguido del muescado,con un 33,33 por 100, y del denticulado, con el 21,48 por 100. Ahora bien, si se conside - ran conjuntamente éstos, de borde discontinuo, frente a los prime - ros o continuos, verdaderamente ejercen un claro predominio sobre aquéllos, con el 55,17 por 100 de media, excepto en el Nivel Super - ficial, donde se encuentran algo menos representados que los con - tinuos. Por último, según el criterio de descamacióndel retoque, el escamoso dominasobre el resto, con un 58,62 por 100, figurando el escaleriforme conel 26,44 por 100 y el laminar con el 14,94 por 100, sólo presente en los niveles 1 y Superficial. En las gráficas 2.b y 3 se indica la presencia porcentual de los distintos tipos de retoque. La descripción morfotécnica de los utensiliosretocados queda reflejada en el siguiente listado: CUEVA VILLAVERDE 87 NIVEL III 576—D321 /D321 /D 321 580—R21 1.230— D 321— D 321 782—D325 784— Bc 1 — D 23 823—D322 + G311 843 —D 323 , R 321 1.168—R 321 ,D323 1.187— D 323, D 323 420—Di 427 —D 21 800— G 311 1.087—D321—D321 ,R321 [eSpd cc med / eSpd cc med /eSpd cc med] [Smi cvx dist + dSpd sin dex] [eSpd cc — eSpd cc dist] NIVEL II [dSEpd escal sin dist] (eSpd cc dist sen + eSpd cc sen — dSmd sin dist.] [dSEpd escal sin sen + SEDd escal cvx dist] [dSpd escal sin dist , Spb escalprox] [SEpd escal sin sen, dSEpd escal rect dext] [dSEpd sin sen, dSEpd cvx dext] Nivm. 1 [Spb cvx] [eSpd cc dext] [eSpd cc — SEpdescal cvx — eSpd cc dist] [eSpi cc — eSpd cc sen , SEpbescal cvx dext) — 28 — 80 - $0 70 70 60 60 50 50 40 40 30 30 70 2 10 C M 0 G ti O C ti O C 0 0 ia U 1 5 Gráfica 3 100 90 80 70 60 50 40 30 20 jo MODO _HH~Lh o $58 b $58 8 5 SE 8 nI 11 1 5 DE! INEAC~O~4 DESCAMACION E~L~L~ — 29 — 1.088—D323——D321 + D323 1.098—D 321 l.121—D 321 ,D321 [dSEpd sin — eSmi cc dist + dSEpd sin dext] [eSpi cc med dext] [eS~i cc dist , eSpd cc prox] NIvEL SUPERFICIAL 109—G 311 113 —B 32 114—G311/D321 +D321/D321 115—G 311 ,G311 118—G311 + D321 + D321 + D321 119—D21—R21 120—B21 + D323+ D321 123—D 321 129—D 321 130—D325/B 12—D321 135—D 323 359—R 321 ,D323 360—D25 361—R321—-D322—R321 372——G311 + G311 375—D23 377—B 12,B 12 379—B 12 850—D21 953—R321 + D323 + R321 958—D23 962—Bcl [eSpd cc — SEpd escal cvx — eSpd cc dist] [Bpn = Bpn] [eSEpd cc — SEpd cvx — eSEpd cc prox / eSEpd cc + eSEpd cc / eSpd CC] [eSpd cc — SEpd escal cvx — eSpd cc, eSpd cc — SEpd escal cvx — eSpd cc] [SEpd rect — CSDd CC sen + eSmd cc dist + eSpd ccdext + eSpd CC prox] [eSpi cc — Spd escal rect sen] [4Bpn dist + dSEpi sin dext + eSpi cc prox] [eSpd cc dist] [eSpd cc dist] [dSEpd sin / Bpn — eSpd cc] [dSpa sin dext] /Spd escal cvx sen , dSpd escal cvx dext] [dSEpd sin dist] [SEpd escal CVX — eS~i cc dist + eSpd cc — SEpi cvxdext] [SEpd escal cvx dist + SEpd escal cvx dext] [dSpd escal sin dext] [Bpn, Bpn] [Bpn dist] [eSpd cc sen] {Spi escal cvx sen + dSEpd sin dist + SEpd sin dext] [dSpd sin sen] [dSmd sin sen + eSpd cc dist] C) CLAsIFIcAcIóN TIPOLÓGICA Se efectúa conforme a los principios de la Tipología Analítica preconizada por G. Laplace en tal sentido y según se indicó en nuestra propuesta metodológica 8• Lbs resultados de la misma pue - den apreciarse en el listado que a continuación se relaciona: LAFLACE, G.: Op. cit., 1974, pp. 113-134. GALVÁN, B.; RODRÍGUEZ, A., y FRANCISCO, 1.: Op. cit. 1986, p. 47. — 30 — CUEVA VILLAVERDE Nivel III II 1 S Total N.° R 2 1 1 R3 21 — D 2 1 — D 2 3 — D 2 5 D 3 2 1 5 D 3 2 2 — D 3 2 3 — D 3 2 5 — G 311 — G 3 1 2 — B 1 2 — B 3 2 BC 1 — Di — % N.° % N.° % N.° % N.° % 16,66 — — — — 83,33 — — — — — — — — — — 2 — 1 — — 1 4 1 1 — — — 1 — — 18,18 — 9,09 — — 9,09 36,36 9,09 9,09 — — — 2,63 — — 1 1 — — 6 — 2 — 1 — — — — 1 — 8,33 8,33 — — 50,00 — 16,67 — 8,33 — — — — 8,33 1 5 2 2 1 9 1 3 2 4 1 5 1 1 — 2,63 13,16 5,26 5,26 2,63 23,68 2,63 7,89 5,26 10,53 2,63 13,16 2,63 2,63 — 2 8 3 3 1 20 2 9 3 6 1 5 1 2 1 2,99 11,94 4,48 4,48 1,49 29,85 2,99 13,43 4,48 8,96 1,49 7,46 1,49 2,99 1,49 Los tipos primarios existentes integran los grupos tipológicos: R = Raederas, D = Denticulares, G = Raspadores, B = Buriles, Bc = Perforadores y Di = Diversos. La incidencia porcentual de cada uno de estos grupos queda de manifiesto en el cuadro siguiente: CUEVA VILLAVERDE (grupos tipológicos) Nivel III II 1 S Total N.° % N.° % N.° % N.° % N.° % R 1 D 5 G — B — Be — Di — 16,66 83,33 — — — — 2 7 1 — 1 — 18,18 63,63 9,09 — 9,09 — 1 9 1 — — 1 8,33 75,00 8,33 — — 8,33 6 20 5 6 1 — 15,79 52,63 13,16 15,79 2,63 — 10 41 7 6 2 1 14,93 61,19 10,18 8,96 2,99 1,49 Resulta muy evidente cómo el grupo de denticulados (D) ejer - ce un fuerte predominio en toda la secuencia, constituyendo el 61,19 por 100 del conjunto de elementos retocados. Comprende to - do tipo de piezas muescadas y denticuladas, como las representa - das en las figs. 2, 11, 3, 4, 7, 8, 12, 19, 20, 22 y 32. El grupo de raederas(R) los sigue a gran distancia, suponien - do el 14,93 por 100 de los utensilios, apareciendoindividualmente o compartiendo el mismo soporte con otro tipo de retocado. Sue - — 31 — len estar tipificadas mediante retoque sobreelevado muy profundo, frecuentementeescaleriforme (figs. 22 y 23). Los raspadores (G), de frente muyvariado, ofrecenciertos ejem - pios retocados sobre canto rodado, de gran interés, como el corres - pondiente a la fig. 12. Se presentan igualmente solos o junto a otro tipo de retoque. Los buriles (B) se encuentran representados únicamente en el Nivel Superficial, con excelentes ejemplares en soporte de disyun - ción columnar y de otro tipo (figs. 29 y 30). El grupo de perforadores (Bc) ofrece una escasa incidencia en el conjunto (2,99 por 100), limitada a los niveles II y Superficial. Por último, en el grupo de diversos (Di) se incluye el único elementoexistente de claro retoquebifacial ° (fig. 14). En la gráfica 4 quedareflejada la presencia porcentual de los grupos tipológicos dentro del conjunto. La ordenación en serie decreciente de los grupos tipológicos ha permitido establecer la siguiente secuencia estructural referida a la totalidad del conjunto, no habiendopodido efectuarse de modo individual para cada nivel, al no encontrarse representados en ellos algunos de los grupos: D/7 R G B Bc Di Se aprecia un fuerte grado de ruptura o discontinuidad entre los denticulados (D) y el resto de la serie, que no registra altera - ción alguna, por lo queresultabastante monótona. Se han seleccionado para su figuración gráfica los utensilios re - tocados y demás elementos que a continuación se relacionan por considerarlos verdaderamente representativos del conjunto: NIVEL III La 2 es unatriple muesca o denticulado simple, de retoque so - breelevado profundo tendente a escaleriforme muescado en soporte bruto espeso, de sección triangular. La 3 es una raedera denticula - da, de retoque simple muy profundo escamosodextro, en soporte de lasca cortical de canto rodado, con talón liso. La 4 está consti - tuidapor un canto rodado como soporte, con retoque simple muy profundo escamosodenticulado convexo, presentando importantes alteraciones superficiales en la zonaretocada, así como fuertes mar - cas de agotamiento. GALVÁN, B.; RODRÍGUEZ, A., y FP.ANclsco, 1.: Op. cit., 1986, p. 48. — 32 — 1131-1: Disco fragmentado, de sección plano convexa y borde ex - terior redondeado. La fuerte alteración de la materiaprima im - pide distinguir con claridad las huellas de pulimento 0 aproxima - do: 6 cm., e: 1,2 cm. 157-S: Fragmento indeterminado, de sección triangular irregular, que presenta una de sus superficies muy pulimentada. L: 4,8, 1: 1,6, e: 0,8 cm. 122-S: Se trata de un objeto que formalmente coincide en sus ca - racterísticas con las de un hacha pulimentada, pero que funcio - nalmente no puede ser considerado como tal, debido a la poca du - reza de la arena litificada. L: 5,4, 1: 4, e: 0,9 cm. En el cuadro siguiente queda expresada la incidencia de cada una de las categorías de elementos líticos no tallados dentro del conjunto: CUEVA VILLAVERDE Nivel 111 II 1 S Total Percutores 2 2 — 4 8 Yunques Pulidores — — 1 1 1 — 4 26 3 E. molturac ——— 3 3 E. pulirnent — — 1 2 3 El presente estudio de las series líticas de Cueva Villaverde, ex - humadas en la campaña de excavaciones de 1987, ha permitido po - ner de manifiesto algunos de los rasgos que parecen caracterizar a dichas industrias, proporcionando asimismo cierta información sobre el uso de los recursos naturales líticos y, en consecuencia, ilustrando, aunque de forma limitada, esta parcela económica de la vida aborigen. Las materias primas empleadas en la producción de utensilios líticos son, en su casi totalidad, de origen volcánico, tan frecuentes en el entorno del propio yacimiento: basaltos (olivínico, piroxéni - co, microcristalino), traquibasaltos y traquitas, si bien es cierto que excepcionalmente también se hace uso del caliche o arena litificada por CO3Ca en la industria pulimentada. Estos materiales pueden ser utilizados directamente en su forma natural de canto, disyunción o fragmento bruto, o bien transformados mediante un procesó tecnológicomás o menoscomplejo, en objetosdebidamen - te tipificados; observándose una intencionalidad de selección de los materiales de tipo afanítico que producen superficies de frac - tura más lisas y por tanto más propicias para la talla, en el predo - minio que de éstas se registra en el contexto general de las mate- — 39 — rias primas. Resulta imposible por el momento determinar con precisión las áreas fuente de aprovisionamientode estos materia - les, a falta de un estudio especializado en tal sentido. Señalar, por último, la existencia de numerosas disyunciones columnares basálticas y de algunos cantos rodados que no presen - tan huella de uso visible alguno, por lo que muy bien pueden ser consideradas como auténticas reservas de materiales. Los métodos tecnológicos empleados en la producción de uten - silios no resultan fáciles de identificar, debido a la escasa presen - cia de elementos pertenecientes a los diferentes estadios de la se - cuencia de reducción, hecho éste que caracteriza al conjunto e impide la reconstrucción completa de la cadena operatoria de fa - bricación, ofreciendo no obstante valiosas concreciones sobre la misma. Así, pues, la estimación de latotalidad de los talones en los productos de lascado, mayoritariamente lisos o corticales, posibi - lita el conocimiento concreto del hábito tecnológico de no preparar los planos de percusión, ni específicamente el talón antes de ser extraída la lasca, hecho que se ve reforzado porla inexistencia de talones facetados y que, por otra parte, permite definirla como una industria afacetada. Los productos de lascado reconocibles pueden ser de tipo discoide o de tipo cortical. Los primeros, pro - cedentes de la explotación de núcleos y soportes discoides, están escasamente representados en general ‘y ausentes en el Nivel III. Sólo en el Nivel Superficial adquieren cierta importancia, con la presencia de un núcleo y un soporte discoides, únicos de la secuen - cia, que vienen a testificarel conocimiento y práctica de la talla centrípeta, aunque de escasa incidencia y limitada a los niveles II, 1 y Superficial de la ocupación. Los productos de lascado corticales, procedentes de la capa su - perficial de alteración de los cantos, disyunciones y fragmentos brutos predominan en el conjunto, siendo empleados frecuente - mente como soportes deutensiliosretocados (niveles III y Superfi - cial), en cuyo caso resulta imposible determinar si verdaderamen - te se trata de lascas extraídas premeditadamente para su tipifica - ción o si, porel contrario, son lascas de desecho originadas en el proceso de decorticado y adecuación de la materia prima, poste - riormente aprovechadas como soportes. Las diferentes categorías de utensilios retocados no sólo apa - recen fabricados sobre lascas, sino también en otras clases de so - portes como cantos rodados,soportes brutos y soportes discoides, ofreciendo lo dos primeros laparticularidad de que su plano activo o cara inferior, a veces, debe ser preparada artificialmente me - diante rebajes amplios, como puede apreciarse en las figs. 8, 12 y — 40 — 32. Estos suelen estar tipificados mediante retoque sobreelevado profundoescaleriformedirecto continuo; mientrasque las lascassoporte suelen serlo mediante retoque simple profundo escamoso directo, de delineación no continua (muescada o denticulada). Los grupos tipológicos reconocidos son: denticulados (D), raederas (R), raspadores (G), buriles (B), perforadores (Be) y diversos (Di), co - rrespondiendo casi la mitad de los efectivos a los denticulados (D), que comprenden desde muescas o denticulados simples hasta rae - deras y raspadores denticulados, presentando además la mayor diversificación en soportes y retoques del conjunto. Las raederas (R) se encuentran mucho menos representadas, comprendiendo sólo dos tipos primarios. Los raspadores (G), ausentes en el Ni.. vel III, están escasamente diversificados, predominando los muy carenados en soporte de granformato. Los buriles(B) sólo apare - cen en el Nivel Superficial, e igualmente en grandes soportes de disyunción columnar especialmente. Los perforadores (Be) no están presentes más que en los niveles II y Superficial, con una incidencia casi episódica. Los diversos (Di), por último, están re - presentadospor un único ejemplar de filo bifacial localizado en el Nivel 1. Se incluye, asimismo, en la categoría de utensilios, a una serie de productos de lascado no retocados que ofrecen evidentes hue - llas de uso y desgaste en sus filos (figs. 5 y 10), cuyo origen resulta imposible de reconocer sin un estudio traceológico que las identi - fique y determine la actividad que las produjo. Dichas huellas se presentan, a veces, en alguno de los filos naturales de ciertas lascas retocadas, como en las figs. 3, 23 y 28, lo que indica claramente que la pieza ha sido utilizada doblemente: en su borde retocado y en su borde natural, aunque se desconozca su funcionalidad. El proceso de fabricación de utensilios no paréce haberse lle - vado a caboen su totalidad en el propio yacimiento, a juzgar por los escasos «debris» de talla recuperados, al menos eji la zona del yacimiento excavada en la presente campaña, quedando,no obstan - te, bien patente quela técnica de talla empleada es la percusión directa con percutor duro (figs. 8 y 32), sobre yunque (fig. 32), aun - que es muyprobable que se combine asimismo con la percusión manual móvil. La reutilización de objetos ha podido ser constatada en varios casos, siendo el más notable de todos el de la fig. 32, consistente en un canto rodado de basalto olivínico algo vacuolar empleado como percutor(parte proximal), como abrasivo (contorno) y como yunque (parte central), que posteriormente fue retocado en su parte distal y convertido en un raspador denticulado de plano in - — 41 — ferior fabricado artificialmente. La pieza presenta una doble pátina, de tonalidad mucho más clara en su antigua superficie y, por el contrario, mucho más oscura en la zona de retoques. Los restantes casos de reutilización están constituidos por: un elemento de filo bifacial de gran formato utilizado como yunque en ambas caras; y un canto rodado con retoques muy erosionados, empleado asi - mismo como yunque. No podemos determinarlo aún con certeza, pero la sorprenden - te escasez de núcleos probablemente se deba a que hayan podido ser reútilizados como utensilios tras una adecuación de sus condi - ciones que seguramente impediríareconocer su antigua fisonomía. Algunos ejemplares evocan estas preformas. El estudiotipométrico del utillaje ha puesto en evidencia una clara tendencia al macrolitismo, marcada por una fuerte propen - sión al carenado con unas medidas medias muy significativas en este sentido a lo largo de toda la secuencia. Como últimas consideraciones en relación con el utillaje lítico tallado podrían citarse: 1) Los utensilios son fabricados en procesos de transformación distintos, si se trata de lascas o de los restantes tipos de soportes indicados. 2) Dichos procesos puedenoscilar desde un esculpido total de la pieza hasta un simple arreglo marginal. 3) La importancia de la talla suele estar determinada por el tipo de soporte. 4) El empleo de soportes naturales como cantos rodados, dis - yunciones o fragmentos brutos de materiaprima supone efectiva - mente una economía gestual en el proceso operativo, ahorrando en muchoscasos una importante y largapreparación del mismo. 5) El uso de tales soportes suele ocasionar una cierta econo - mía de la materia prima,puesto quela mayor parte de ellos com - porta más de un tipo de retoque en sus filos. 6) La variabilidad del conjunto resulta notable, máxime si se tiene en cuenta el bajo número de piezas que lo integran. Respecto a lo líticono tallado, básicamente constituido por ele - mentos de materia prima cuyas formas están determinadas por las funciones a que han sido destinados, puede afirmarse que vienen a aportar una información particularmente valiosa acerca del pro - ceso tecnológico, posibilitando con ello una mayor aproximación a la reconstitución de la cadena operatoria, máxima aspiración en el estudio de los registros líticos. En efecto, los nueve elementos de percusiónrecuperados nos llevan de formainmediata al reco - nocimiento del empleo de la técnica de percusión directa, con per - — 42 — cutor duro manual, para la talla y retoque del utillaje, en relación con lo cual destacan tanto los prominentes bulbos de percusión co - mo los profundos negativos de lascado de la mayoría de los ele - mentos tallados.El hallazgo de los seis yunques permite identificar la técnica de utilizar un punto de apoyo en que descansar la mate - ria prima paraser tallada y retocada bajo cualquiera de sus formas. Todo lo cual constituyeun progreso importante en la comprensión de los métodos de talla. La presencia de los pulidores parece directamente relacionada con los trabajos de preparación de pieles en sus diferentes fases, así como con el proceso de producción cerámica, sin que pueda concretarse en qué fases del mismo. Los elementos de molturación impregnados aún en su parte ac - tiva de restos de almagre resultan de lo más elocuente, pese a la ignorancia absoluta sobreel posibledestino del colorante. Los elementos pulimentados y muy particularmentela pieza que formalmente corresponde a un hacha pulimentada, constituyen la parte más enigmática y compleja del documento lítico, ya que tal vez encierra una interpretación que escapa a lo estrictamente do - méstico y material. Señalaremos, finalmente, que lo reducido de la serie lítica tallada ha impedido el desarrollocompleto de la metodología propuesta para su estudio, así como la aplicación de un sistema estadístico mínimo y que las reflexiones vertidas en este primer estudio de un registro lítico de la Prehistoria de Fuerteventura no deben hacerse extensivas a latotalidad de las manifestaciones líticas del yacimien - to ni deben ser asumidas de forma concluyente, hastaquefuturas excavaciones proporcionen nuevos datos que junto a un buen pro - grama experimental y a un estudio funcional de los objetos posi - biliten el acceso a un conocimiento integral no sólo de las tecno - logías líticas, sino, en definitiva, de la interacción del hombre y su medio. Las referencias escritas sobre los registros líticos del contexto insular son tan escasas ‘° que, en el estadoactual de la investigación, imposibilitan cualquier intento de análisis comparativo entre la presente serie y los restantes materiales. 10 CASTRO ALFÍN, D.: “La Cueva de los Idolos. Fuerteventura”, El Museo Canario XXXVI-XXXVII (1975-1976), p. 132. PERERA, A. y HERNÁNDEZ, R.: Comunicación sobre la excavación de urgen - cia de la M.~ de la Muda. La Matilla. Puerto Cabras. Fuerteventura. Congre - so de Fuerteventura, 1985, p. 332. — 43 — rde FU ERTE VENTURA O 5 10 20 30 ~0Kn~ Escala 1:750000 ____________________ Figura 1. Situación de la cueva de Villaverde — 44 — — 45 — Figura 2 e -~ Figuras 3 y 4 — 46 — ‘o -~ 47 — Figura 7 — 48 — en o 55 — 00 —4 — 56 Figuras 19 y 20 — 57 — 9 j ç r~l — 58 — Figura 22 — 59 — 1~iguraS 2~ y 24 1 a — 60 — 1 — 61 — (‘4 — 62 — J Figura 26 1 — 63 — 00 ¡ :1 — 64 -~