Artefactos e instrumentos de piedra en un espacio de almacenamiento colectivo. El caso de El Cenobio de Valerón (Gran Canaria, España)
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Recibido: 2015-10-21 Aceptado: 2015-12-21 Artefactos e instrumentos de piedra en un espacio de almacenamiento colectivo. El caso de El Cenobio de Valerón (Gran Canaria, España) Lithic implements in a communal granary. The example of Cenobio de Valerón (Gran Canaria, Spain) RESUMEN Los graneros comunales constituyen una peculiaridad del registro arqueológico preeuropeo de Gran Canaria, aunque sean más conocidos en el Norte de África. El Cenobio de Valerón presenta singularidades que lo sitúan como uno de los monumentos más espectaculares de la isla, sobre todo por su envergadura y la variedad de interpretaciones que se le han dado. A pesar de los expolios sufridos durante más de 300 años, todavía se conservan elementos que aportan información sobre la naturaleza de las materias almacenadas, la configuración de los espacios o las actividades allí desarrolladas. Aquí se presenta, el conjunto de artefactos líticos, vinculados con el procesado de materias vegetales o el acondicionamiento de los silos. Su estudio morfotécnico y funcional, es el primero realizado en un contexto de almacenamiento, lo que permitirá comprender mejor las funciones de estos recintos en las relaciones sociales de producción de los antiguos canarios. LABURPENA Bihitegi komunalak Kanaria Handietako erregistro arkeologiko aurreeuroparraren berezitasuna dira, Afrika iparraldean ezagunagoak izan arren. Valeróngo zenobioak berezitasun handiak ditu; hori dela eta, uharteko monumentu ikusgarrienetako bat da, batez ere duen neurriagatik eta eman zaizkion interpretazio ugariengatik. 300 urte baino gehiagoz espoliazioak jasan arren, oraindik ere gordetako materien izaerari, espazioen konfigurazioari edo han garatutako jarduerei buruzko informazioa ematen duten elementuak gordetzen ditu. Hemen aurkezten da landare-materien prozesatzearekin eta siloen egokitzapenarekin lotutako gailu litikoen multzoa. Haien azterketa morfotekniko eta funtzionala da biltegiratze arloan egindako lehenengoa, eta horrek ahalbidetuko du garai bateko kanariarren ekoizpeneko harreman sozialetan esparru horiek zituzten funtzioak hobeto ulertzea. ABSTRACT Communal granaries are a peculiarity of the archaeological record of the pre-European stage in Gran Canaria Island, although they are more known in North Africa. Among them, the Cenobio of Valerón has singularities that raise it as one of the most spectacular archaeological sites of ancient canaries. Its monumentality and the variety of interpretations about its functionality have attracted scientifics and curious people for a long time. Despite the changes experienced during more than 300 years, there are elements that still give information about the commodities preserved there, the strategies of its construction and the variety of activities developed inside. We are presenting here the whole set of lithic artifacts related to the plant processing and in other tasks, such as the carving of silos. This morpho-technical and functional study is the first approach that takes into account these devices in a context of storage. So, we believe that it may help to better understand the nature and functions that granaries had in the social relations of production from the ancient canaries. PALABRAS CLAVES: Gran Canaria, periodo preeuropeo, granero, materiales de molturación, industria lítica tallada. GAKO-HITZAK: Kanaria Handia, aldi aurreeuroparra, bihitegia, ehotze-materialak, landutako industria litikoa. KEY WORDS: Gran Canaria, pre-european period, granary, grinding stone tools, knapped lithic industry. (1) G.I. Tarha. Becaria FPI. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, [email protected] (Malvavisco, 3, 2º D Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas) (2) G.I. Tarha. Dpto. Ciencias Históricas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Yurena NARANJO-MAYOR(1) &Amelia RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ(2) MUNIBE Antropologia-Arkeologia nº 66 291-308 DONOSTIA 2015 ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 1.- INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS El Cenobio de Valerón es uno de los vestigios de los antiguos canarios que fue reconocido como tal desde el S. XVII, debido a su tamaño y espectacularidad. Ha sido objeto de diversas intervenciones, entre las que destacan los trabajos realizados entre 1972 y 1973, orientados al acondicionamiento del yacimiento para su apertura al público. En 1978 fue declarado Monumento Histórico Artístico. Durante los años 80 y 90 del siglo XX se llevaron a cabo varias acciones de mejora, auspiciadas por la Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria. doi: 10.21630/maa.2015.66.16 16-arqueo66art19.qxp:Maquetación 1 6/6/16 13:07 Página 291
Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 Sin embargo, sólo cuando se acometieron los trabajos de restauración fomentados por el Cabildo, a comienzos del siglo XXI, se dieron las condiciones para realizar su estudio integral (Barroso y Marrero, 2009). Nuestro grupo de investigación pretende contribuir en esa tarea, desde las distintas líneas de trabajo que desarrollamos. Aunque el sitio ha sido foco de expolios por parte de eruditos y aficionados a la arqueología, a lo que hay que sumar los trabajos realizados en el siglo XX con métodos menos apropiados que los actuales (Jiménez, 1944), este yacimiento siguió atesorando interesantes evidencias que van a permitir comprender el papel que desempeñaban estos emplazamientos en las relaciones sociales de producción de los antiguos canarios. Uno de los primeros estudios que hemos desarrollado concierne a la industria lítica. Así, nos hemos marcado unos objetivos que contribuyan a elaborar una propuesta sobre las actividades desarrolladas en estos recintos, partiendo de este estudio. Con ello se podrá ir completando la perspectiva que se tiene de los graneros, para los que estamos conociendo aspectos ligados a los procesos de almacenamiento de vegetales, así como su cronología (Morales et al ., 2014; Morales y Rodríguez, 2014) (Tabla I).Por tanto nos hemos propuesto los siguientes objetivos específicos: 1.Caracterizar los diversos artefactos líticos presentes en el yacimiento y clasificarlos atendiendo a sus características morfológicas, tipométricas y tecnológicas. 2. Identificar las actividades desempeñadas en este lugar, mediante el estudio funcional del material, con el fin de integrarlas en la interpretación de estos espacios. 3.Contribuir a la compresión de los procesos postdeposicionales que han afectado al sitio para mejorar la interpretación de sus evidencias. 2.- EL CENOBIO DE VALERÓN 2.1. Contexto geográfico e historiográfico El Cenobio de Valerón está localizado en el T.M. de Santa María de Guía en el norte de Gran Canaria a 263 m.s.n.m. (UTM 3112764/3112741) (Figura 1). Geológicamente se trata de un gran arco natural de 20 m de altura por 27 m de ancho, situado en un acantilado del margen izquierdo del Barranco de Silva, que surge por el desmantelamiento del cono volcánico de Montaña del Gallego (Barroso y Marrero, 2009).En él se horadaron cerca de 300 cavidades, interpretadas como silos, gracias a las características de la toba o lapilli -ceniza volcánica compactadaque actúa como soporte. Este lapilli procede de la erupción del volcán de Montaña Clavijo (Mangas et al ., 2006) y posee unas condiciones idóneas para labrar estructuras negativas porque no es muy duro y puede ser trabajado con artefactos líticos. La visibilidad del enclave y los materiales que todavía podían observarse cuando se realizaron las primeras “excavaciones” han permitido que dispongamos de descripciones del S. XIX. No obstante la referencia a conjuntos con características similares, que parecen estar describiendo este lugar, se recoge en algunas fuentes etnohistóricas (Morales, 1978). Un ejemplo es la crónica del S. XV de Pedro Gómez Escudero (Baucells, 2004), con la siguiente anotación: […] tenían pósitos onde encerraban cebada y cosa de comer, y era de los frutos como diezmo que daban en aquél depósito para los años faltos y hacer repartimiento de limosnas: Tenían silos en los riscos y se conservaba el grano muchos años sin dañarse […] Gómez Escudero [1484] (1936), 82 Ya en el siglo XVII, en la Historia Regional de Pedro Agustín del Castillo, aparece la primera mención al yacimiento: 292 YURENA NARANJO-MAYOR & AMELIA RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ Tabla 1: Dataciones Cenobio de Valerón / Radiocarbonic dates from Cenobio de Valerón. Beta - 384697 CV09Z10S15M2 Raquis cebada desecado 520 +/- 30 BP Cal AD 1330 to 1340 (Cal BP 620 to 610) and Cal AD 1395 to 1440 (Cal BP 555 to 510) Beta - 390473 CV09Z8S38M4 Semilla de cebada carbonizada 600 +/- 30 BP Cal AD 1295 to 1410 (Cal BP 655 to 540) Beta - 384696 CV09Z10S11M1 Semilla de cebada carbonizada 670 +/- 30 BP Cal AD 1275 to 1315 (Cal BP 675 to 635) and Cal AD 1355 to 1390 (Cal BP 595 to 560) Beta - 390474 CV09Z8S10M5 Semilla de cebada carbonizada 780 +/- 30 BP Cal AD 1215 to 1280 (Cal BP 735 to 670) Beta - 384698 CV09Z15S1M3 Semillas de higo desecadas 890 +/- 30 BP Cal AD 1040 to 1220 (Cal BP 910 to 730) REFERENCIA MUESTRA TIPO CONVENCIONAL CALIBRADA 2σ Fig. 1. Mapa de situación de El Cenobio de Valerón. Escala 1:100000 / Location map from Cenobio of Valerón. Scae1:100.000.
[…] Barranco que llaman de Valerón […] en un risco se hizo sin herramientas templadas, porque no las conocieron… (sino lascas de pedernales, que fijaban en unos palos como hachas y azuelas […]a la entrada, corría un largo cañón, o crujía que corría hacia dentro, y de un lado y otro con grande igualdad, y correspondencia mucho número de celdas, o aposentos, unos sobre de otros con sus ventanillas […] Pedro Agustín del Castillo [1737] (1848), 56 En el S. XIX Agustín Millares Torres (Millares, 1880), narra su visita al yacimiento. El autor detalla el colapso parcial de la techumbre y paredes laterales, verificando además el expolio que sufría el sitio, aludiendo a que no aparecía nada en superficie, pese a que los vecinos aseguraban haber visto cerámica y huesos tiempo atrás. Asimismo interpreta los silos como dormitorios haciéndose eco de una de las versiones aceptadas en aquella época, que consideraba el lugar como morada de cenobitas. Esta idea se recoge en otras obras, como la de José Batllori y Lorenzo, que lo relaciona con el ritual de las harimaguadas relatado en varias fuentes etnohistóricas (Batllori, 1901). Ya en el S.XX, Sebastián Jiménez Sánchez, Comisario de Excavaciones de la Provincia de Las Palmas comenzó los primeros trabajos sobre el sitio, con la ayuda de los arqueólogos Julio Martínez Santa-Olalla y George Marcy (Jiménez Sánchez, 1943, 1944), que definieron el enclave como granero. Esta interpretación ha sido la predominante desde entonces, aunque se introdujeron nuevos elementos a la discusión, como la forma más correcta de denominar el lugar. Así, Dominik Josef Wölfel (1954: 84), aun destacando el uso del Cenobio como almacén, criticó el empleo del término Agadir utilizado por Julio Martínez Santa Olalla, ya que consideraba que esta terminología era incorrecta, puesto que en el Norte de África designaba un castillo o fortificación. Los estudios más recientes sobre los sistemas de almacenamiento de Gran Canaria, asocian esta tipología de yacimientos a graneros. De forma general se distingue entre los colectivos, como el Cenobio de Valerón, y los de carácter individual, mucho más pequeños y situados en espacios domésticos. Se incide en conocer los métodos para preservar el grano, la capacidad y el control ambiental de los silos, para así comprender el papel de estos lugares en la estructura socioeconómica de los antiguos canarios (Onrubia, 1989, 2003; Morales, 2010). Por otra parte, la ubicación y el difícil acceso al Cenobio, favorece su identificación como granero fortificado, similar a los norteafricanos (Onrubia, 1986, Delaigne et al ., 2006). Por último, hay que mencionar su interpretación como lugar de enterramiento, pues se constata la presencia de restos humanos (Hernández, 1944). A mediados de los años 90 del S. XX, cuando se presentaron otras propuestas sobre el origen del poblamiento del Archipiélago, el yacimiento fue descrito como un monumento de filiación fenicio-púnica, interpretando las oquedades como estructuras funerarias (hipogeos) con paralelos en las colonias fenicias de Occidente (Atoche 1993, Atoche y Martín, 1999, Atoche y Ramírez, 2001, Balbín et al ., 1995). 3.- MATERIAL Y MÉTODO El material lítico analizado procede fundamentalmente de la intervención llevada a cabo en el año 2009 por la empresa Arqueocanaria S.L. (Barroso y Marrero, 2009). Se actuó de forma integral en todos los silos y la zona de la visera, con unas operaciones de limpieza y documentación que implicaron la recogida de la totalidad de materiales arqueológicos de cada estructura. Cuando se conservaba sedimento se tomaron muestras para el estudio arqueobotánico. Además se integraron los materiales depositados en El Museo Canario, procedentes de la etapa de la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas (Ramírez, 2000). En este caso no se dispone de información precisa sobre la ubicación de las evidencias conservadas. La envergadura del sitio, el elevado número de silos y su distribución en pisos, articulados en pasillos o en torno a cámaras de mayores dimensiones, hace difícil establecer una buena descripción de los sectores que lo integran (Figura 2). En este trabajo se va a utilizar la sectorización realizada por Arqueocanarias S. L. en 1994, que agrupa los silos en 15 zonas, más el área de visera (Figura 3). 293 ARTEFACTOS E INSTRUMENTOS DE PIEDRA EN UN ESPACIO DE ALMACENAMIENTO COLECTIVO. EL CASO DE EL CENOBIO DE VALERÓN (GRAN CANARIA, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 Fig. 2. Cenobio de Valerón. Detalle de dos de los silos (derecha). / Cenobio of Valerón. Detail of two negative structures (right).
Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 Los resultados del análisis morfotécnico y funcional de los artefactos se presentan en conjunto, sin atender a su localización. Desde el punto de vista metodológico, se ha procedido al estudio integral de los artefactos líticos, independientemente de las técnicas y métodos empleados en su manufactura o modo de uso. Se ha recurrido a propuestas formuladas previamente para el análisis morfotécnico de los conjuntos líticos del Archipiélago (Galván et al ., 1987; Galván y Hernández, 1996; Rodríguez, 1993, 2009; Rodríguez y Francisco, 2012; Naranjo 2013; Naranjo y Rodríguez, 2014). Con respecto al análisis funcional, todo el material se ha sometido a una observación microscópica, que ha permitido identificar huellas de uso y fabricación. Esta es la primera aproximación funcional a los materiales de molturación y las observaciones dependen de la comparación con los estigmas obtenidos en nuestro programa experimental. Para el material lítico tallado y algunos soportes no configurados intencionalmente contábamos con estudios previos y comparaciones con otros contextos (Adams et al ., 2009; Alonso 1999; Anderson et al ., 1993; Cuartero, 2014; Dubreuil, 2002; González e Ibáñez, 1994; Hamon, 2004; Hamon y Plisson, 2008, Keeley, 1980; Marreiros et al ., 2015; Plisson, 1982 y 1983; Procopiu, 2001; Rodríguez-Rodríguez, 1993 a y b, 1998 a y b; 2009 a y b; Rodríguez-Rodríguez et al ., 2006 a y b; Santallier et al ., 2002). En el análisis funcional se realizó en primer lugar una inspección de visu de los artefactos para advertir marcas de utilización o residuos. A continuación el estudio microscópico se desarrolló con una lupa binocular (Nikon SMZ1000), un microscopio metalográfico Nikon Labophot 2 y un microscopio invertido (Nikon MA100). Todos los aparatos están equipados con una cámara Nikon SD-Fi1 que 294 YURENA NARANJO-MAYOR & AMELIA RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ permite registrar los estigmas. Se ha usado el software fotográfico Helicon Focus v. 4.62 para procesar las imágenes. Estas técnicas se llevaron a cabo siempre que el tamaño de las piezas lo permitió, algo imposible en algunos materiales de molturación por su tamaño y su peso. Como alternativa se usaron moldes de acetato o silicona líquida, que registran parcialmente la superficie activa de los materiales (Dubreuil, 2004; Bofill, 2014). En la Tabla II, se presenta el cómputo de las categorías que hemos considerado significativas para el análisis, organizadas en cuatro grupos. El primero lo conforma la industria lítica tallada. El segundo integra los materiales de molturación, con subgrupos que responden al modo en que han sido configurados e incluye algunos soportes no modificados intencionalmente (Naranjo y Rodríguez, 2014). El tercero engloba piezas no talladas (modificadas intencionalmente o no), que han sido asociadas con acciones distintas a la molturación, destacando los útiles alfareros. Por último, el cuarto grupo incluye las piezas definidas como material constructivo. Estos elementos aparecen subrepresentados en la tabla, ya que no se ha podido realizar el cómputo y ponderación de las piezas grandes de fractura plana, debido a su compleja manipulación. 3.1. Grupo 1: Material lítico tallado El conjunto está integrado por 315 piezas talladas, 27 rocas volcánicas de grano grueso (RVGG) y 288 vidrios volcánicos (VV). Entre las RVGG hay nueve soportes de basalto, 15 de fonolita, dos de tefrita y un indeterminado. No conocemos la procedencia de los basaltos, ya que escasea en las prospecciones realizadas, tanto en las cuencas de los barrancos como en las playas cercanas al sitio. Por el contrario, las fonolitas están presentes en el entorno del Cenobio de Valerón (Pérez, 2000) por lo que es fácil obtenerlas de bloques localizados en sus inmediaciones. Otro tanto puede decirse de las tefritas, que también se localizan, aunque en menor medida, en el entorno más cercano. Las categorías de soportes documentadas son lascas, cantos, bloques e indeterminados (Tabla III). Entre las lascas se han contemplado las estrategias de explotación unidireccional (4) y centrípeta (3). Este bajo nivel de identificación se debe a la gran incidencia de piezas fracturadas y con escasez de aristas que permitan su clasificación. También existen cinco soportes con una reserva cortical superior al 50%, que se consignan como corticales. Así, en ocho ocasiones las lascas están fragFig. 3. Sectorización del Cenobio de Valerón (Arqueocanarias, 1994) / Zoning of Cenobio of Valerón. Tabla 2: Conjunto lítico de El Cenobio de Valerón / Lithic assemblage from Cenobio de Valerón. Lítico tallado 315 11,4% 7167 gr 2,7% Molturación 45 1,6 % 166665 gr 63 % Otros útiles líticos 44 1,6% 24766 gr 9,3% Material constructivo 2354 85,4 % 65634 gr 25 % Total 2757 100 % 264232 gr 100 % Nº piezas Peso
295 ARTEFACTOS E INSTRUMENTOS DE PIEDRA EN UN ESPACIO DE ALMACENAMIENTO COLECTIVO. EL CASO DE EL CENOBIO DE VALERÓN (GRAN CANARIA, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 mentadas por el talón, mientras que las plataformas de percusión más comunes son las lisas/planas. El resto de categorías es escaso, lo que constituye una constante entre los productos de lascado del Archipiélago (Galván et al ., 1992; Galván y Hernández, 1996; Rodríguez, 1993, 2009). Sólo hay cuatro piezas retocadas: dos muescas y dos lascas con retoque simple continuo. El segundo tipo de soporte en RVGG son los picos. Dos se elaboraron sobre bloques naturales con formas triangulares, que necesitaron un escaso nivel de configuración, ya que se preparó un único extremo activo (lo que corresponde a un tipo 3 de la clasificación morfológica de los picos propuesta en otro lugar (Rodríguez y Francisco, 2012). El trabajo se centró en crear ápices con fuertes biseles mediante extracciones bifaciales marginales. El tercero responde a una estrategia de configuración más elaborada, ya que presenta dos ápices activos del tipo picante triedro, es decir, con forma de pirámide de tres caras. La morfología general de la pieza es un triángulo invertido asimétrico, lo que corresponde a un tipo de pico 1(2) de la clasificación citada anteriormente. Se trata en todos los casos de piezas bastante grandes, con un peso que oscila entre los 308 y 986 gr (Figura 4). Por último contamos con una pieza sobre canto, tallada unifacialmente y de gran formato, pues pesa 1220 gr. Su filo es de delineación convexa y presenta un ángulo de 45º con huellas de uso muy desarrolladas. Por lo que respecta a los 288 VV, se seleccionaron 137 para el estudio morfotécnico, considerando el resto como restos de talla (inferiores a 10mm). En este grupo también se han incluido 3 piezas de aspecto silíceo, ya que sus características geológicas y su modo de explotación son idénticos a los presentes en la obsidiana. Los VV se asocian de visu de forma mayoritaria con la obsidiana de origen traquítico procedente de las minas de Hogarzales y El Cedro (Rodríguez et al ., 2007; Rodríguez, 2010). En solo ocho casos se determinó una procedencia desconocida. La obsidiana de las montañas de Hogarzales y El Cedro se caracteriza por su coloración gris-azulada, es opaca y su granulometría puede variar de muy fina a ligeramente rugosa. Tiene un córtex característico de su naturaleza ignimbrítica, muy rugoso y de coloraciones cenicientas o rojizas. Para corroborar si los criterios de visu son adecuados para identificarla, se ha realizado recientemente un análisis geoquímico mediante un aparato portátil de fluorescencia de Rayos X sobre una muestra de 8 piezas procedentes del granero. Los resultados se ajustaron a la clasificación macroscópica en todas las ocasiones. Se identificaron 7 piezas con el tipo Hogarzales. La octava tiene unas características distintas: su coloración es negra, aunque como es Tabla 3: Tipos de soporte RVGG y VV / Kind of supports RVGG and VV. Tipo pico pico Unifacial Unidireccional (muesca) Centrípeta (muesca) Cortical (ret continuo) Indeterminada (ret continuo) Unidireccional Centrípeta Cortical Indeterminada Total RVGG Unidireccional Cortical Bipolar Indeterminada Total VV Soporte Indeterminado Bloque Canto Lasca R Lasca Lasca RVGG VV 1 2 1 1 1 1 1 3 2 4 10 27 11 19 94 13 137 3,7% 7,5% 3,7% 3,7% 3,7% 3,7% 3,7% 11,1% 7,5% 14,8 37,0% 100% 8,0% 13,9% 68,6% 9,5% 100% MMPP Lítico Tallado Cantidad Fig. 4. Pico de basalto y pico de fonolita / Basalt and phonolithic picks.
Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 ligeramente traslúcida presenta matices verdes en las zonas más delgadas. Además tiene una granulometría muy fina y es muy brillante. Su córtex suele aparecer rodado, indicando que fue recuperada en contextos secundarios, al contrario de la que procede de las minas. El análisis geoquímico indicó que tiene una composición diferente, que la vincularía con un área fuente desconocida. En estos momentos se está procediendo a contrastar los datos obtenidos con técnicas tradicionales (ICP-OES e ICP-MS) (Buxeda et al ., 2005). Los tipos de soporte identificados más comunes son lascas bipolares y fragmentos (Tabla III). El pequeño tamaño de las obsidianas disponibles en la isla (Martín et al ., 2001) es responsable de que la estrategia de talla más apropiada sea la bipolar. Así, mediante el contrapunto del yunque se obtienen en un solo gesto técnico piezas extraídas desde dos direcciones opuestas (Galván et al ., 1992; Rodríguez, 1993). Los soportes de obsidiana presentan talones mayoritariamente corticales (32), pues el pequeño tamaño de los nódulos de los que se extraen dificulta la eliminación total del córtex. Por otra parte, su naturaleza vítrea y el empleo de la técnica bipolar favorece la formación de talones puntiformes y lineales. El estudio funcional del material lítico tallado se ha visto dificultado por alteraciones posdeposicionales. Estas consisten en aristas redondeadas, playas de abrasión y, en el caso de los vidrios volcánicos, lustres y zonas mate. Las lascas sobre RVGG no retocadas no presentan huellas de uso que hayamos podido identificar. Por el contrario entre las retocadas sí se han observado diversas clases de estigmas. Los filos de las dos muescas tienen desgaste y melladuras bifaciales asociadas. Las alteraciones posdeposicionales y la rugosidad de la fractura impiden determinar la naturaleza del material de contacto, aunque parece una materia dura y abrasiva (Rodríguez, 2009b). Una de las lascas con retoque continuo tiene asimismo un claro desgaste y melladuras unifaciales, vinculadas al mismo tipo de materia. Por último destaca el elemento de mayor formato (140x130x37mm), que se obtuvo a partir de un canto rodado. En la reserva cortical de la cara dorsal existe una zona con un pulido intenso, asociado a estrías lineales desorganizadas. Estos estigmas se vinculan al uso anterior del canto en una labor de fricción sobre una materia no determinable. Posteriormente se obtuvo la lasca, que fue retocada en todo su perímetro, con negativos simples tendentes a abruptos. Los filos generados no presentan indicios claros de uso. Por lo que respecta a los 3 picos, todos tienen huellas de uso muy desarrolladas en los ápices. Así, las aristas ligadas a los biseles tienen un gran desgaste confiriéndoles un aspecto redondeado. Además existen estrías perpendiculares y melladuras. Todo ello los vincula con un trabajo intenso de percusión y fricción sobre una materia dura y abrasiva que hemos asociado con la propia toba que sustenta al yacimiento. Otro tanto puede decirse del canto tallado unifacialmente. Su filo tiene un desgaste continuo muy desarrollado, creándose un bisel plano de tendencia convexa en el que se aprecian estrías perpendiculares. Estas huellas de uso se relacionan con actividades de raspado de la toba. Por lo tanto, pensamos que estos útiles han participado en labores de mantenimiento o construcción de silos, tanto en el labrado y piqueteado para abrir las oquedades, como en las acciones destinadas a regularizar sus paredes. Por lo que respecta al análisis funcional de los VV, se han analizado 14 soportes (11 obsidianas-3 materia silícea). Este número es bajo en relación a las 137 piezas inventariadas, sin embargo se estudiaron todas aquellas que tuvieran al menos uno de sus filos con una delineación apta para realizar acciones longitudinales o transversales. Además, ya se ha señalado que las obsidianas tienen un componente cortical importante, que en muchas ocasiones ocupa los filos. Esto implica que no sean adecuadas para aquellas actividades que, a priori , serían las más apropiadas para esta materia. De los 11 VV, 6 son lascas bipolares, 3 unidireccionales, 1 cortical y 1 resto de talla kombewa, que puede proceder de una acción de talla bipolar sobre yunque. Entre las piezas bipolares hay dos que no fueron usadas y otro par con superficies alteradas que no permiten realizar un diagnóstico. Las dos restantes han servido para cortar materia blanda y abrasiva, posiblemente de tipo animal (Clemente et al ., 2015). De las tres lascas unidireccionales dos no tienen huellas de uso y la tercera presenta alteraciones que la convierten en no analizable. Por último, la lasca kombewa no fue usada, mientras que la cortical se usó en un movimiento de raspado de una materia dura, posiblemente madera. Las tres lascas silíceas también se obtuvieron mediante la técnica bipolar. Sólo una tiene un filo con huellas de raspado de materia semidura con componente abrasivo, y quizás fue empleada en la limpieza de un hueso que conservara parte del tejido blando (Figura 5). Estos datos tan exiguos no permiten formular hipótesis concluyentes sobre las actividades realizadas con estos instrumentos. 3.2. Grupo 2: Materiales de molturación Estas piezas se definen por su función, destinada a reducir cualquier materia a una fracción más pequeña, mediante machacado o fricción, pudiendo llegar a una pulverización total. Las categorías establecidas dependen de la morfología de las piezas y de la observación de estigmas de manufactura o uso. Se han analizado 45 fragmentos, que posteriormente se redujeron a 40 piezas, ya que se realizaron 4 remontajes en 3 útiles. Concretamente se ha reconstruido parcialmente un mortero de basalto y dos molinos naviformes, uno de igual materia prima y el otro realizado en ignimbrita (Figura 6). Se documentan 19 piezas realizadas en RVGG, con una textura porfídica e inclusiones ocasionales de fenocristales. En este conjunto destacan 13 basaltos masivos, así como 6 piezas realizas en ignimbrita, algo interesante ya que es el único ejemplo del uso de esta materia prima en los yacimientos analizados. Quizá esa presencia se deba a la cercanía de los afloramientos que conocemos en el T.M. de Arucas, a 10 km del Cenobio. Estas RVGG se 296 YURENA NARANJO-MAYOR & AMELIA RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ
297 ARTEFACTOS E INSTRUMENTOS DE PIEDRA EN UN ESPACIO DE ALMACENAMIENTO COLECTIVO. EL CASO DE EL CENOBIO DE VALERÓN (GRAN CANARIA, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 Fig. 5. Huellas de uso en lascas de obsidiana: pieza superior (A y B) raspado materia dura, posiblemente madera; Piezas inferiores (C y D) estigmas de corte de materia animal blanda / Use-wear in obsidian flakes: upper tool /A & B) scraping hard material, possibly wood; down pieces (C & D) cutting soft animal material. Fig. 6. Tipología de materiales de molturación de El Cenobio de Valerón. Molino de mano rotatorio; fragmento de molino naviforme y mortero/Typology of Grinding Stone tools from Cenobio of Valerón, fragments of a rotary quern, a back and forth quern and a mortar.
caracterizan por su gran tenacidad y dureza, por lo que se usan especialmente en los molinos naviformes y los morteros, que requieren un soporte resistente que mitigue los impactos y roces generados en la fricción. Seguidamente destacan 15 artefactos elaborados en RVGG vesiculares. Su textura es adecuada, tanto para los elementos activos como los pasivos, porque la presencia de vacuolas genera siempre superficies muy rugosas, que se renuevan sin necesidad de reavivados intencionales. Finalmente hay 11 artefactos realizados en toba, cuyas propiedades varían en función del tamaño del lapilli que la compone, que presentan textura irregular y una resistencia variable con escasa compacidad (Rodríguez et al ., 2001; Rodríguez y Martín, 2007a, Rodríguez et al ., 2010). Pese a estos inconvenientes, en Gran Canaria se usó mucho la toba para elaborar molinos de mano rotatorios y el Cenobio no es una excepción. La toba utilizada en la manufactura de los molinos no se asemeja a la que actúa como soporte del granero, por lo que se descarta esta procedencia. Algunos resultados previos1de los análisis geoquímicos en curso indican que al menos una de las piezas procede de la Cantera de Montaña Quemada, en el T.M. de Las Palmas de Gran Canaria, situada a 24 km, y que es una de las más cercanas entre las identificadas hasta ahora (Rodríguez et al ., 2010). El estudio tecnológico de los soportes indica que las huellas de fabricación conservadas son marcas de labrado, fundamentalmente estrías de delineación lineal, anchas y poco profundas, que aparecen o formando haces. Aparecen especialmente en las partes no activas de los útiles, que no han sufrido un proceso de modificación intenso, es decir con escasas evidencias de abrasión y pulimento. Existen otras marcas, situadas en la base de algunas piezas, que relacionamos con las alteraciones que provocaba la manera de fijar los útiles. Se trata de estrías lineales anchas y profundas, más desordenadas, acompañadas de playas de abrasión y piqueteados. Entre los materiales de molturación debemos establecer una distinción entre elementos activos y pasivos. Entre los primeros, destacan 11 muelas superiores de molinos de mano rotatorios, 11 manos y 1 pilón. Las muelas superiores realizan un movimiento rotatorio sobre la muela durmiente, a la que se unen a través de un vástago que impide el desplazamiento por la fuerza centrípeta de la pieza superior. Entre ellas 7 presentan morfología cilíndrica y 4 son Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 troncocónicas. Además 3 muelas presentan hoyuelos de prehensión en la cara externa, en donde presumiblemente se insertaba un elemento intermedio, plausiblemente en madera que permitía ejercer la fuerza propulsora de la rotación de manera más eficiente. En los hoyuelos se detecta un gran desgaste asimétrico, generado por el roce de este elemento en la oquedad que indica la dirección de la rotación (Hamon, 2004; Alonso, 2014). El orificio central se conserva en 9 muelas superiores. Hemos identificado variaciones morfológicas, que quizás tengan relación con el tamaño, la materia prima o la habilidad del labrante. Así, 5 perforaciones tienen morfología troncocónica, frente a 3 de tendencia bitroncocónica (en una pieza no se ha determinado), lo que indicaría que la apertura se realizó en unos casos desde una sola cara y en otros a partir de las dos, en un gesto de aproximación que favorecería la segunda forma. Por este orificio, además del eje que mantenía unidas ambas piezas, se introducía el grano para alimentar al molino. En ocasiones presenta una prolongación a modo de cuello, denominada gollete, que permite suministrar mayor cantidad de materia durante la molienda. Las superficies activas de las muelas presentan una tendencia plana, con pequeñas irregularidades propias tanto de la microtopografía de la pieza, en el caso de los basaltos vesiculares, como de los piqueteados intencionales registrados en otras. El cálculo de sus áreas en cm² es aproximado, debido a que se trata de fragmentos, pero en nuestra muestra oscila entre los 111 y 1230 cm². El resto de elementos activos identificados incluye las manos y pilones, ambos elementos no configurados intencionalmente. Las primeras se accionan con un movimiento de fricción, es decir, con una percusión de contacto, generalmente bidireccional. Normalmente se seleccionan cantos rodados, ya que su forma es idónea para el trabajo en útiles pasivos con una superficie activa plana o ligeramente cóncava, como los molinos naviformes. En el Cenobio de Valerón aparecen 11 manos, 7 de morfología esférica u ovoide y las 4 restantes de tendencia aplanada. Esta categoría puede incluir casos de reutilización de piezas rotas por accidentes, como muelas de molino fracturadas, por lo que su forma definitiva no es fruto de una configuración ex proffeso . Los pilones, también realizados sobre canto, se accionan mediante percusión sobre artefactos durmientes, como los morteros. Se trata de instrumentos con un índice de alargamiento (L:A) superior al de las manos con una media de 1,24 (100x81 mm) frente a 1,13 de las manos (88x78 mm), y con un índice de carenado (A:E) casi igual a 1, mientras que en las manos es más variable (Laplace, 1968, 1972). Atendiendo ahora a los elementos pasivos, en el yacimiento se documentan molinos naviformes y morteros. Resulta curioso que no se haya identificado ninguna muela inferior de molino rotativo. Éstas son más difíciles de reco298 YURENA NARANJO-MAYOR & AMELIA RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ 1 Comunicación personal de Jauma Buxeda i Garrigós que está analizando el conjunto en el Laboratorio de la Universitàt de Barcelona. Tabla 4: Materias primas y peso de Mat. Molturación / Raw material and weight grinding stone tools. RVGG 19 41% 68847 gr 41 % RVGG vacuolar 15 34% 84923 gr 51 % TOBA 11 25% 12895 gr 8% Total 44 100 % 166665 gr 100% MMPP CANTIDAD PESO
nocer pues no tienen elementos característicos, como las muelas superiores (orificios de prehensión/gollete). En todo caso, existen 2 muelas indeterminadas cuyo reducido tamaño impide clasificarlas en este grupo (Naranjo y Rodríguez, 2014). No tenemos una explicación razonable para esta asimetría en la proporción entre muelas superiores e inferiores. Este fenómeno se repite en todos los yacimientos que estamos analizando. En nuestro programa experimental hemos comprobado que los elementos superiores experimentan una tasa de desgaste significativamente mayor, lo que implicaría que tendrían que reponerse con más asiduidad que los inferiores. Quizás esta circunstancia puede responder a esa sobrerrepresentación, de manera que se desechan más piezas activas que pasivas. La segunda categoría la componen los molinos naviformes, caracterizados por una morfología elipsoidal u ovoide y una superficie activa alargada con sección en forma de U abierta, de profundidad variable. En ellos se emplea una cinemática bidireccional o de vaivén ejercida con el útil activo, la mano. En el conjunto estudiado hay 8, la mayoría fragmentados, lo que ha impedido determinar su longitud máxima. Sin embargo, las dimensiones de los fragmentos indican que estas piezas tenían un porte superior a los 30 cm de longitud. Estos instrumentos presentan niveles de amortización elevados, destacando una pieza, en la que se documenta un desgaste tan desarrollado que posiblemente sea responsable de su fractura. La tercera categoría de elementos pasivos son los morteros. Estos artefactos son piezas durmientes idóneas para el machacado o triturado de sustancias, a través de una percusión directa con un pilón, de piedra o madera. En nuestro repertorio hay 12 ejemplos de morfología circular/oval y superficies activas en U de diversa profundidad. Existen piezas configuradas intencionalmente, pero también se documentan algunas que no se han modificado. Las huellas de uso detectadas en uno y otro caso no permiten establecer diferencias funcionales claras. Sólo se ha podido determinar la morfología de 6 artefactos circulares/ovales pues el resto está muy fragmentado. En 5 piezas la morfología de las superficies activas es cóncava, con una profundidad media de 115 mm. Asimismo, aparecen 3 ítems con una superficie activa de tendencia plana, aunque se trata de elementos muy fragmentados cuyo aspecto original es difícil de deducir. En estos útiles, también se ha hecho una estimación aproximada del área activa ya que tienen un alto grado de fragmentación, que oscila entre los 95 y los 24410 cm². Sin embargo, cabe destacar la presencia de un gran mortero (52x29x9cm), del que solo conservamos la mitad, que informa en cierta medida del volumen de materia trabajada en piezas de esta prestancia. Una característica importante de estas piezas es el grosor de las superficies activas, que oscila entre 73 y 92 mm, siendo significativamente mayor cuando se compara con los molinos rotatorios o de vaivén. Esto puede vincularse con la necesidad de resistir mejor los efectos de una percusión, mediante una base gruesa y resistente que mitigara los impactos y evitara fracturas indeseadas. Todos los morteros están realizados en RVGG, fundamentalmente basalto vesicular e ignimbrita. El análisis funcional del conjunto ha tenido que afrontar los problemas derivados del grado de fragmentación de las piezas y las alteraciones de las superficies activas. Las razones para el nivel de fragmentación pueden ser diversas, pero entre ellas es evidente que algunas son fruto de un uso intensivo. Tampoco se descarta que muchos han podido verse afectados, por procesos postdeposicionales, como los ya descritos para las industrias líticas talladas. En todo caso, la mayoría de las piezas tiene un desgaste desarrollado, lo que indica una amortización importante de estos instrumentos. Entre las muelas de molinos de toba se documenta un tipo de estigma particular, vinculado al reavivado de las zonas activas. Se caracteriza por la presencia de piqueteados y microhoyuelos, que aparecen especialmente en las áreas centrales de las superficies activas, que experimentan procesos de desgaste muy intensos. Ambos estigmas aumentan el poder mordiente de la pieza, restaurando la irregularidad de la superficie activa, que mengua la eficiencia en la molienda por la pérdida de granos. Las huellas de uso varían según el tipo de útil. En el caso de los molinos de mano circulares se observa un gran desgaste de las superficies activas, especialmente visible en los elaborados en toba. Asimismo destacan las estrías lineales, que aparecen paralelas tanto al borde perimetral como al orificio central, que señalan la cinemática rotativa. Este tipo de estigmas se observan especialmente en el perímetro de la superficie activa de las muelas superiores. Los datos obtenidos a través del trabajo experimental y los vestigios de los diferentes yacimientos arqueológicos analizados, apuntan a que la fuerza ejercida con el elemento intermedio que facilita la rotación de la muela superior, favorece la aparición de estos estigmas. Esa zona experimenta una presión mayor, y por tanto proliferan estos estigmas (Figura 7). El constante movimiento y la pérdida de material entre ambas muelas generarían además del contacto con la sustancia procesada, el ocasional roce directo entre ambas muelas, creando zonas más alteradas. Además de estas trazas relacionadas con la cinemática del instrumento se han detectado estrías más finas con orientaciones variables, que cruzan y se superponen a las anteriores. Estos estigmas se han documentado en el programa experimental y pueden vincularse a la evacuación del producto final. La combinación de desgastes, estrías, así como de micropulidos brillantes, de trama cerrada y especialmente intensos en las aristas más destacadas de la microtopografía de las superficies activas, nos permite vincular estas huellas de uso al contacto con materia vegetal, seguramente cereal. Para el caso de los molinos naviformes, el análisis traceológico de las superficies activas muestra la prevalencia de estrías largas y estrechas de profundidad variable organizadas en haces densos y orientadas de manera paralela al eje mayor del área de trabajo. En ocasiones se superponen o aparecen desordenadas, fruto de un uso 299 ARTEFACTOS E INSTRUMENTOS DE PIEDRA EN UN ESPACIO DE ALMACENAMIENTO COLECTIVO. EL CASO DE EL CENOBIO DE VALERÓN (GRAN CANARIA, ESPAÑA) Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555
Munibe Antropologia-Arkeologia 66, 2015 pp.291-308 S. C. Aranzadi. Z. E. Donostia/San Sebastián ISSN 1132-2217 • eISSN 2172-4555 ATOCHE, P. & RAMÍREZ, Mª.A. 2001 Canarias en la etapa anterior a la conquista bajomedieval (circa s. VI a.C. al s. XV d.C.): Colonización y manifestaciones culturales. Arte en Canarias [siglos XV-XIX]. Una mirada retrospectiva. Tomo I, 43-95. Tomo II, 475-479. Gobierno de Canarias. Consejería de Educación, Cultura y Deportes. Viceconsejería de Cultura y Deportes. Dirección General de Cultura. Madrid. BALBÍN, R., BUENO, P., GONZÁLEZ, R. & ARCO, Mª. C. 1995 Datos sobre la colonización púnica de las Islas Canarias. Eres Arqueología 6(1), 7-28. BARROSO, V. & MARRERO, C. 2009 Memoria de restauración del Cenobio de Valerón. BATLLORI Y LORENZO, J. 1901 Revista del Museo Canario Tomo X, año 6, n. 103. BAUCELLS, S. 2004 Crónicas, Historias, Relaciones y otros relatos: las fuentes narrativas del proceso de interacción cultural entre aborígenes canarios y europeos (siglos XIV a XVII). Fundación Caja Rural de Canarias, Chil y Naranjo 2003. Gran Canaria. BOFILL, M. 2014 Inicio y consolidación de las prácticas agrícolas durante el neolítico en el Levante mediterráneo (septentrional y central): el proceso de molienda y trituración a partir del análisis funcional del instrumental macrolítico. Tesis doctoral inédita. Universitat Autònoma de Barcelona. BUXEDA, J.; KILIKOGLOU, V; MARTÍN, E.; RODRÍGUEZ, A. & MADRID, A. 2005 Preliminary results on obsidians from Gran Canaria. Geoarchaeological and Bioarchaeological Studies 3: 49-51 CASTILLO, P.A. del 1848 Descripción histórica y geográfica de las Islas de Canaria. Imprenta Isleña. Santa Cruz de Tenerife. CLEMENTE, I; LAZUÉN, T; ASTRUC, L. & RODRÍGUEZ, A. 2015 Use-wear analysis of nonflint lithic raw materials: the cases of quartz/quartzite and obsidian. En J.M. Marreiros, J.F. Gibaja Bao, N. F. Bicho eds Use-Wear and Residue Analysis in Archaeology. Ed. Springer, pp. 59-81. CUARTERO, F. 2014 Percutores y retocadores: Interpretación de comportamientos técnicos en el Paleolítico Medio peninsular desde el análisis de instrumental del tallador. Tesis Doctoral inédita. Universidad Autónoma de Madrid. CUENCA, J.; GÓMEZ, D. & ABREU, I. 2014 La intervención arqueológica en el complejo troglodita de Cuevas de La Audiencia, Temisas. Actas del XXI Coloquio de Historia Canario Americano (en prensa). DELAIGNE, M.C; ONRUBIA, J; AMARIR, A. & BOKBOT, Y. 2006 Etnoarqueologí de los graneros fortificados Magrebíes: El agadir de Id Aysa (Amtudi, Marruecos). Treballs d´Etoarqueología 6. CSIC. Madrid. DELAIGNE, M.C; ONRUBIA, J; BOKBOT, Y. &AMARIR, A. 2011 Une technique d´engrangement, un symbole perché. Tecniques & Culture 57, 182-201. DUBREIL, L. 2004 Long-term trends in Natufian subsistence: a use wear analysis of ground tools. Journal of Archaeological Science 31(11), 1613-1629. GALVÁN, B; RODRÍGUEZ, A.C.& FRANCISCO, M.I. 1987 Propuesta metodológica para el estudio de las industrias líticas talladas de las islas Canarias. Tabona VI, 9-89. GALVÁN, B.; HERNÁNDEZ, C.M.; FRANCISCO, M.I. & RODRÍGUEZ, A.C. 1992 La industria obsidiánica, en GALVÁN, B. (ed). El yacimiento de la cueva de Las Fuentes (Buenavista del NorteTenerife). 87-169. Cabildo de Tenerife. GALVÁN, B. & HERNÁNDEZ, C. M. 1996 Aproximación a los Sistemas de captación y transformación de las industrias líticas canarias. Tabona IX, 45-73. GÓMEZ ESCUDERO, P. 1936 Historia de la Conquista de Gran Canaria. Notas de Dacio Victoriano Darias Padrón . El Norte. GONZÁLEZ, J.E. & IBÁÑEZ, J.J. 1994 Metodología de Análisis Funcional de instrumentos tallados en sílex. Universidad de Deusto. HERNÁNDEZ, P. 1944 Cuevas de Valerón. Ni cenobio ni granero. Revista de Historia 65, 78-80. JIMÉNEZ, S. 1943 Silo o Agadir colectivo de Valerón . Informe citado como Revista Canaria en Digitalización realizada por la Biblioteca de la ULPGC (Repositorio Digital). 24-81. 1944 Silo colectivo prehispánico o Agadir de Valerón. Revista de Historia 65, Tomo X, año 17, 24-31. 1946 Excavaciones arqueológicas en Gran Canaria, de los planes nacionales de 1942, 1943 y 1944 . Informes y memorias de la Comisaría general de Excavaciones Arqueológicas, n. 11. Madrid. KEELEY, L.H. 1980 Experimental determination of stone tool uses. A microwear analysis. Prehistory, Archaeology and Ecology Series. The University of Chicago Press. LAPLACE, G. 1968 Recherches de typologie analytique 1968. Roma. 1972 Cahiers de typologie analytique . Centre de Palethnologie Stratigraphique des Pyrénées Occidentales (Arudy). Arudy.Pau. MANGAS, J.; RODRÍGUEZ, A.; FRANCISCO, I. & MARTÍN, E. 2006 Canteras aborígenes de molinos de mano de la isla de Gran Canaria (España): Caracterización petrológica de tobas de lapilli. Geo-Termas 10, 1301–1304. 306 YURENA NARANJO-MAYOR & AMELIA RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ
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