scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Una mirada desde la retórica aristotélica y la nueva retórica sobre el debate por la venta del reactor nuclear a Australia por parte de la empresa argentina INVAP

Fazio, María Eugenia

Abstract

En el presente trabajo se analizan dos discursos publicados en la Redes (Revista de estudios sobre ciencia y tecnología), con ocasión de la organización de un dossier dedicado al debate sobre la venta de un reactor nuclear a Australia por parte de la empresa argentina INVAP. Tomando como marco teórico la teoría clásica de la argumentación y la nueva retórica, se realiza una indagación en los textos centrada en la organización de las partes del discurso (dispositio), los hechos y las verdades que asume cada orador, las premisas entimemáticas y los lugares (topoi) que privilegian. La novedad del corpus radica en la apertura, dentro de una publicación académico universitaria, de un espacio para el uso público de la palabra y la presentación de un tema de ciencia y tecnología en el marco de un debate ciudadano en el que intervienen oradores que pertenecen a comunidades de referencia diferentes y que se ofrecen para debatir reconociéndose como interlocutores válidos.

Full text

UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA Y LA NUEVA RETÓRICA SOBRE EL DEBATE POR LA VENTA DEL REACTOR NUCLEAR A AUSTRALIA POR PARTE DE LA EMPRESA ARGENTINA INVAP1 MARÍA EUGENIA FAZIO Centro Redes de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior (Argentina) [email protected] RECIBIDO: 07-11-2007 ACEPTADO: 16-07-2008 Resumen: En el presente trabajo se analizan dos discursos publicados en la Redes (Revista de estudios sobre ciencia y tecnología), con ocasión de la organización de un dossier dedicado al debate sobre la venta de un reactor nuclear a Australia por parte de la empresa argentina INVAP. Tomando como marco teórico la teoría clásica de la argumentación y la nueva retórica, se realiza una indagación en los textos centrada en la organización de las partes del discurso (dispositio), los hechos y las verdades que asume cada orador, las premisas entimemáticas y los lugares (topoi) que privilegian. La novedad del corpus radica en la apertura, dentro de una publicación académico universitaria, de un espacio para el uso público de la palabra y la presentación de un tema de ciencia y tecnología en el marco de un debate ciudadano en el que intervienen oradores que pertenecen a comunidades de referencia diferentes y que se ofrecen para debatir reconociéndose como interlocutores válidos. Palabras clave: reactor nuclear, nueva retórica, premisas entimemáticas Abstract: The following paper analyzes two discourses published on Redes (Journal on Science and Technology Studies), during the organization of a dossier devoted to the debate over a sale of a nuclear reactor to Australia by the Argentine company INVAP. The paper looks into the texts focusing on the organization of the discourses parts (dispositio), facts and truths that each author assumes, and the enthymematic premises and its mains motifs (topoi), by applying the classical theory of argumentation and the new rhetoric. The novelty of the corpus lies in the opportunity, within an academic university publication, for the public use of word and the presentation of a science and technology issue as a citizen debate in which there is also a participation of authors who belong to different communities and who offer themselves to debate acknowledging each other as valid speakers. Keywords: nuclear reactor, new rethoric, enthimematic premises 1 Una versión reducida y preliminar de este trabajo fue publicada en las memorias de las Jornadas Iberoamericanas sobre la ciencia en los medios masivos. Los desafíos y la evaluación del periodismo científico en Iberoamérica, 30 de julio al 3 de agosto de 2007, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Luisa Massarani y Carmelo Polino [Org.], AECI, RICYT, CYTED, SciDev.Net, OEA, 2008, 128p., ISBN 84-96023-60-5. Disponible en: http://www.ricyt.org/interior/interior.asp?Nivel1=3&Nivel2=1& Idioma=#51 Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 98 Presentación del tema La empresa INVAP Sociedad del Estado, cuyo paquete accionario está en manos de la Provincia de Río Negro y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), firmó en julio del año 2000 un contrato con la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO, según sus siglas en inglés) para la construcción de un reactor de investigación a ubicarse en Lucas Heights (localidad cercana a Sydney), inaugurado oficialmente en abril de 2007. El contrato fue antecedido por una licitación internacional que ganó la empresa argentina y que implicó una transacción por 180 millones de dólares. El tema tomó estado público en junio de 2000 cuando, luego del anuncio de la firma del contrato realizado por el entonces presidente de Argentina Fernando De la Rúa, organizaciones ambientalistas encabezadas por Greenpeace y Amigos de la Tierra iniciaron una campaña de denuncia en contra del contrato. El argumento de la protesta era que en una de las cláusulas del mismo se establecía el compromiso de la empresa argentina de gestionar los futuros combustibles gastados generados por el reactor, una actividad que –según sostuvieron las organizaciones ambientalistasestaría prohibida por la Constitución Nacional. El debate cobró mayor fuerza cuando, en agosto de 2001, se firmó el “Acuerdo entre Argentina y Australia sobre cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear”, en cuyo artículo 12 se explicita que “si así fuere solicitado, la Argentina asegurará que dicho combustible sea procesado o acondicionado mediante arreglos apropiados a fin de hacerlo apto para su disposición en Australia”. Los textos de la Revista Redes que se analizan en este trabajo fueron publicados en el momento en que este acuerdo -firmado originalmente por el Poder Ejecutivo de ambos países y refrendado por la Cámara de Senadores de Argentinaestaba a punto de ser debatido para su aprobación final en la Cámara de Diputados de Argentina. La gestión de los residuos generados por el reactor australiano se convirtió para entonces en el eje de un debate que en gran parte transcurrió a través de los medios masivos de comunicación. Los dos discursos que aquí se analizan asumen, y en cierta forma representan, las principales posturas en disputa. El primero de los textos corresponde a Darío Jinchuk, vicepresidente de la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear, cuya postura coincide con la defendida por la empresa INVAP. Este autor, quien también es jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), defiende, por un lado, que la posibilidad -contemplada en el Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 99 contratode que la gestión de los elementos radiactivos se realice en Argentina es una situación potencial a evaluar en el futuro y no un hecho consumado sobre el cual las organizaciones ambientalistas se puedan pronunciar; por otro lado, que de realizarse este procedimiento, no violaría la Constitución Nacional; y por último que, de ser necesario gestionar los materiales provenientes del reactor en Argentina, las instituciones científicas del país poseen las capacidades específicas para realizar el trabajo en condiciones óptimas de seguridad. De manera resumida, estas son las principales tesis que el primer autor utiliza para, por un lado, refutar las acusaciones de las organizaciones ambientalistas y, por otro, defender la venta del reactor. A ello se agrega como argumento favorable a los intereses de INVAP que Argentina ocupa una posición estratégica en la producción mundial de energía nuclear la cual se vería fortalecida por esta transacción e, inversamente, desprestigiada por la interrupción de la operación. Por otra parte, el segundo texto escrito por Juan Carlos Villalonga, Coordinador de la Campaña de Energía de Greenpeace en Argentina, sostiene que el contrato comercial entre INVAP y ANSTO, respaldado por el acuerdo bilateral entre los gobiernos, abre las puertas para el ingreso al país de residuos radiactivos y para la instalación de un “basurero nuclear” como resultado del tratamiento en Argentina de los residuos generados por el reactor vendido a Australia. Como fue mencionado, según su postura estos procedimientos estarían prohibidos por la Constitución Nacional. El debate por la venta del reactor desató la discusión en ámbitos especializados de la ciencia y la tecnología y en diversos medios masivos de comunicación, acerca de cuál debe ser la política nacional de gestión de residuos nucleares y combustibles gastados y sobre si es conveniente o no para el país ingresar al negocio internacional de gestión de este tipo de materiales. El foco más destacado de la polémica se centró en la aprobación por parte de la Cámara de Diputados del acuerdo entre Argentina y Australia, el cual se vio afectado por un juego de presiones cruzadas por parte de los grupos ambientalistas e INVAP. El objetivo de este trabajo es analizar los dos textos mencionados desde la perspectiva retórica.2 Concibiéndolos como representantes de las posturas en disputa, se identificarán qué hechos y verdades se asumen en la narratio como indiscutibles y controvertidos en cada uno de los casos, qué argumentos se utilizan en la confirmatio para persuadir en dirección de las mencionadas posturas y a qué valores y lugares se apela en la construcción de dichos argumentos a lo largo de los discursos. 2 Si bien el dossier de la Revista Redes incluyó un tercer texto escrito por Tomás Buch, tecnólogo general, ensayista y consultor de la conducción de INVAP, en este trabajo sólo se analiza el contenido de los dos primeros textos. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 100 Marco teórico El arte de la retórica es para Aristóteles la facultad de conocer en cada caso aquello que puede persuadir. No se trata de una ciencia que refiere a un género propio y determinado, sino que son ciertas facultades para preparar argumentos. La retórica aristotélica demuestra, por medio de pruebas y argumentos, que una decisión es esencialmente buena, noble o justa. (F. Hill, 1990) Según señala Paul Ricoeur (2001), el gran mérito de Aristóteles fue elaborar un vínculo entre el concepto retórico y el concepto lógico de lo verosímil y construir sobre esa relación todo el edifico de la retórica filosófica. La idea de verosímil es la que acoge el uso público de la palabra, y a su racionalización y regulación se aboca precisamente el programa aristotélico. Roland Barthes (1990, p. 120-121), por su parte, caracteriza la retórica como una técnica o un conjunto de reglas que son independientes de la verdad del contenido y que se utilizan para convencer al auditorio. Este autor también la define como una actividad mecánica a la cual compara con una máquina: “En la máquina retórica –sostienelo que se introduce al comienzo son fragmentos brutos de razonamientos, hechos o temas; y lo que se encuentra al final es un discurso completo, estructurado, construido enteramente para la persuasión.” Para Aristóteles el ejercicio retórico debe apoyarse en el conocimiento de la verdad pero no se puede considerar sólo como un pasaje de ella. Según el Aristóteles, en la transmisión pura y simple de la verdad no se presta atención a la persona a la que se comunica, mientras que en la persuasión de lo verdadero por medio de la retórica la personalidad del oyente es crucial (J. Ferrater Mora, 1975; citado en R. Marafioti, 1991).3 El orador que tiene que emplear un discurso y persuadir al auditorio, tiene que ver qué dice pero además cómo lo dice. Porque el discurso se conforma de tres elementos: el que habla o argumentador; aquello sobre lo cual habla o tema; y aquel a quien se dirige, el o los oyentes, el auditorio o argumentatario. Ricouer (2001) precisa, asimismo, que en la Antigüedad hubo retórica porque hubo elocuencia pública y agrega que la palabra fue un arma destinada a influir en el pueblo, ante el tribunal, en la asamblea pública, y también un arma para el elogio y el panegírico. En este sentido, el tipo de prueba que conviene a la elocuencia no es lo necesario sino lo verosímil, pues las cosas humanas, sobre las que deliberan y deciden tribunales y asambleas no son susceptibles de la 3 Se trata de la obra de Ferrater Mora, J. (1975): “Retórica”, en Diccionario de Filosofía, T. II, Sudamericana, Buenos Aires, p.570-573, citada en R. Marafioti, 1991. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 101 necesidad o constricción intelectual que exigen la geometría y la filosofía fundamental. Por lo tanto, en vez de denunciar la doxa (opinión) como inferior a la epistêmê (ciencia), la retórica filosófica elabora una teoría de lo verosímil protegiéndola frente a sus propios abusos y disociándola de la sofística y de la erística. Antes de la retórica de Aristóteles existió el uso salvaje de la palabra y la ambición por dominar, mediante una técnica especial, su temible poder. La retórica de Aristóteles es ya una disciplina domesticada, sólidamente unida a la filosofía por la teoría de la argumentación, de la que se separó al iniciarse su decadencia. En este sentido, la retórica siempre tuvo una relación ambivalente con la filosofía en tanto siempre existe el riesgo de que el arte del “bien decir” se exima de la preocupación de decir la verdad; la técnica basada en el conocimiento de las causas que engendran los efectos de la persuasión da un poder temible al que la domina perfectamente: el poder de disponer de las palabras sin las cosas y de disponer de los hombres disponiendo de las palabras. La posibilidad de esta escisión acompaña toda la historia del discurso humano. En estas ideas referidas al temor por el poder de la palabra pueden encontrarse algunas claves para entender el infrecuente diálogo que caracteriza la relación entre científicos y actores externos a la comunidad de especialistas. La peculiaridad de los textos aquí analizados es que se apartan de esta regla y abren un espacio para el intercambio discursivo donde, al estar planteado como un asunto de política y ciudadanía que atañe al bien común, el manejo de las estrategias persuasivas compite con el conocimiento experto. Justificación del tema La relación entre ciencia y sociedad mantiene aún hoy una tensión permanente cuando se intenta definir los límites que las separan y las une. Si bien la concepción tradicional o “heredada” de la ciencia -desde la cual se la concibe como una empresa autónoma, objetiva, neutral y basada en la aplicación de un código de racionalidad ajeno a cualquier tipo de interferencia externase encuentra bastante añeja, todavía se dan fervientes discusiones acerca de hasta qué punto las cuestiones políticas, culturales, económicas y sociales pueden inmiscuirse en la producción de conocimiento científico y tecnológico. Cual si fueran dos círculos que comparten un área de intersección, hay versiones diversas acerca del grado de inclusión de una respecto de la otra. Una de las cuestiones que más se discute hoy en día es hasta qué punto dicha intersección puede ser vista como un espacio común, un lenguaje compartido, en el que Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 102 científicos, tecnólogos e ingenieros o especialistas en general puedan conversar con otros actores de la sociedad incluyendo dentro de ello expertos en otras disciplinas, miembros de comunidades distintas a la científica y otros públicos no especialistas. Este es un desafío abierto y aunque es un tema que rebasa los límites de este trabajo, vale la pena mencionarlo porque los textos que aquí se analizan, los temas que en ellos se tratan y el medio donde se publican en cierta forma se inscriben en esta problemática general que hace a la relación –a veces estrecha y otras distanteentre ciencia, tecnología y sociedad. Hay una corriente de estudios que tradicionalmente se ha ocupado de estos problemas y que precisamente se conoce bajo el nombre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS). Este campo de estudios plantea, entre otras cuestiones, un análisis de las repercusiones sociales de la ciencia y la tecnología; una recuperación de la dimensión política de estos temas; y una extensión de la participación ciudadana en los ámbitos de decisión vinculados con el conocimiento tecno-científico. A propósito de la retórica y de la teoría de la argumentación, el llamado “silogismo CTS”, en el que se recogen distintos enfoques y tradiciones de este campo de estudios, sostiene que: ¾ El desarrollo científico-tecnológico es un proceso social conformado por factores culturales, políticos y económicos, además de epistémicos. ¾ El cambio científico-tecnológico constituye un asunto público de primera magnitud por la influencia que tiene en nuestras formas de vida y en nuestras instituciones. ¾ Compartimos un compromiso democrático básico. ¾ Por tanto, deberíamos promover la evaluación y control social del desarrollo científico-tecnológico, lo cual significa construir las bases educativas para una participación social formada, así como crear los mecanismos institucionales para hacer posible tal participación. (M. González García et al, 1996) La Revista Redes, cuyos textos se analizan en este trabajo, se inscribe en cierta forma dentro de dicha corriente de estudios. En el dossier del Nº 19 que analizamos aquí se presenta el tema de la venta del reactor desde la perspectiva de las ciencias sociales sobre la ciencia y la tecnología en general. Como la mayoría de las revistas académicas y especializadas, Redes constituye un ámbito de lectura y escritura para un público específico conformado por académicos, investigadores científicos y universitarios. La novedad del dossier publicado en este número radica en que abre un espacio para nuevos oradores e interlocutores. Ello se puede apreciar, por ejemplo, en que el primer autor, en tanto representante de la comunidad científica, se ve impelido a adaptar su discurso Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 103 para persuadir no sólo a un par, como suele suceder habitualmente en esta revista y en otras del mismo tipo, sino a un militante de la protección del medio ambiente y a la ciudadanía en general que es a quien finalmente afecta el tema del debate. Por otro lado, el representante de Greenpeace produce un discurso para una revista estrictamente académica, lo cual lo lleva a dirigir su argumentación a persuadir a la comunidad científica, es decir, un específico y particular diferente, por ejemplo, a los representantes político o la ciudadanía general. La perspectiva retórica tal como la definimos más arriba, es decir, como una técnica que se ocupa del uso público de la palabra, se centra en el concepto de lo verosímil y no en el de lo verdadero y lo falso. Su aplicación a los discursos aquí analizados nos permite ampliar el alcance de la controversia en torno a la venta del reactor más allá de la dimensión estrictamente científica y distanciarnos del tradicional debate acerca de si los legos pueden o no opinar en materia científica, para transportarnos directamente al terreno de lo público donde se ponen en juego distintas concepciones acerca del bien común. Las partes del discurso Chaïm Perelman explica en su libro El imperio retórico (1997) que bajo el nombre de dispositio la retórica trató en la Antigüedad la cuestión referida a la organización de los temas estudiados, es decir, al orden de los argumentos en el discurso. La dispositio es la puesta en palabras y la ordenación discursiva del material ideado durante la inventio, otra de las operaciones más importantes de la retórica que se ocupa del hallazgo de los argumentos a emplear. Si bien hay diferencias en la clasificación de las grandes partes que conforman un discurso, existen coincidencias en cuanto a los segmentos que pueden ser reconocidos dentro de la dispositio. En primer lugar, Aristóteles enumera dos partes: exposición y demostración o prueba, donde se declara el tema a tratar y se demuestra. Las otras dos partes que reconoce son el exordio y la peroración. En la dispositio se pueden encontrar dos estrategias que también serán características en la inventio, una está destinada convencer y la otra conmover. La búsqueda del convencimiento se despliega en la exposición o relato de los hechos y en la demostración o establecimiento de las vías de persuasión, en tanto que el esfuerzo de conmover se realiza en el exordio y la peroración. Perelman (1997) agrega que si bien Aristóteles las concibió como una estructura fija para todos los tipos de discurso, en la actualidad esta rigidez no se Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 104 mantiene y las partes son tan flexibles como los distintos tipos de auditorios a los que se puede dirigir un discurso. El exordio es la parte inicial cuya finalidad es ganarse los afectos del auditorio (la captatio benevolentiae) y esbozar el plan que se va a seguir en el discurso (partitio). Es la primera parte del discurso, su comienzo y anuncio. Se inicia en el momento en que se descubre el objeto y la finalidad del mismo. Permite conectar con el destinatario para producir en él una actitud favorable hacia la posición defendida por el orador. En el corpus aquí analizado el exordio se encuentra en la presentación del dossier. Allí los editores de la revista presentan el tema y en relación con éste se refieren también a los oradores y al auditorio. Lo primero que se hace en este exordio es enmarcar los textos en un debate y por eso se inicia con una pregunta: “¿cómo valorar el desarrollo tecnológico?” (REDES, 2002, p.119), frente a la cual se presentan dos respuestas posibles, una que considera el desarrollo tecnológico como progreso y la otra que lo considera una amenaza. Además, el exordio nos anuncia que estas dos respuestas -y por lo tanto no otrasson los caminos posibles que van seguir los textos al interior del dossier, es decir, allí ya se anuncia con qué nos vamos a topar en la lectura de los textos y que hay dos alternativas: una a favor y otra en contra de la venta del reactor. En relación con ello, Aristóteles sostiene que toda argumentación se basa en cuestiones que no tienen resolución evidente y que por lo tanto son asuntos controversiales que admiten respuestas coherentes en sí mismas, donde la certeza absoluta no existe y por eso se despliega una argumentación. A propósito de este punto Plantain (2001) señala que, a diferencia de una explicación, la argumentación admite preguntas disyuntivas que a su vez dan lugar a, al menos, dos respuestas posibles. En relación con los aportes de Aristóteles y Plantain, el exordio aquí analizado plantea una segunda pregunta: “¿Quién tiene la razón en este debate?” (REDES, 2002, p.119). La respuesta que se insinúa es que quizás no existe una única solución ni una posición más acertada o más verdadera que otra y que esta multiplicidad de respuestas está planteada en la naturaleza misma del problema, definido por los propios editores como un dilema sin solución aparente. Con ello, los presentadores del debate nos predisponen a escuchar las dos campanas sin necesariamente privilegiar una sobre la otra y, al mismo tiempo, legitiman la publicación del dossier en torno a un debate que, además, tiene la particularidad de abrir un espacio para escuchar la voz de oradores externos a la comunidad académica que no son los más habituales en la publicación.4 4 Es necesario considerar, igualmente, que -como se señaló en la introducciónel dossier está Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 105 De esta manera, los editores también se dirigen al auditorio, es decir, a la comunidad de científicos, académicos y universitarios, y los advierte acerca de que se van a encontrar con oradores diferentes a los que habitualmente encuentran en la revista –es decir sus paresya que esta vez se exponen las posiciones que diferentes organizaciones sociales tienen frente a la cuestión. Así se expresa esta idea en la presentación del dossier: Pero mantener un debate continuo, no circunscrito solamente a los sectores académicos, posibilitará que la decisión que se tome no se escape al imperativo ético de promover el bienestar que el desarrollo tecnológico debe proveer a los hombres. Es con esta intención que dedicamos al presente dossier a la exposición de las posiciones que diferentes organizaciones sociales tienen frente a esta cuestión (REDES, 2002, p.119) Pruebas y argumentos. Primer texto El primero de los textos que analizamos corresponde, como se ha señalado, a Darío Jinchuk, Vicepresidente de la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear y jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuya posición se orienta a defender la venta del reactor a Australia por parte de la empresa argentina INVAP. Si este texto siguiera una organización canónica de las partes, el exordio debería estar seguido por la narratio, es decir, por el relato de los hechos que conforman la causa, y luego por la confirmatio, a saber, la exposición de las pruebas y argumentos que constituyen las principales herramientas para la persuasión. Pero, tal como señala Perelman (1997), los discursos actuales no necesariamente siguen este orden de forma estricta. En este sentido, aunque en las primeras partes de este primer discurso se pueden encontrar elementos de la narratio orientados a establecer acuerdos sobre los que podrá apoyarse la posterior argumentación y, sobre todo, a favor de la tesis central del orador, el discurso va directamente al establecimiento de las pruebas. En la confirmatio, prueba o demostración, se exponen los argumentos y las pruebas elaboradas a lo largo de la inventio. Incluye tres momentos: la propositio, que es una definición concentrada de la causa o el núcleo de conformado por tres textos, de los cuales dos argumentan a favor de la venta del reactor y uno en contra. En este sentido, es posible objetar la imparcialidad editorial y considerar que al incluir más discursos favorables finalmente se está auspiciando esta última posición. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 112 nuclear”; la presentación de la acusación del adversario acerca del tratamiento de material fisionable en Argentina como un hecho hipotético; la demostración –por medio de pruebas extratécnicasde que en Argentina no quedaría ningún elemento radiactivo que pudiera conformar un basurero sino que, por el contrario, todos los materiales tratados serían enviados de regreso a Francia; y, por último, una argumentación para demostrar que, en caso de realizarse algún procesamiento de materiales radiactivos, éste sería seguro. Respecto al primer argumento, el orador utiliza lo que Perelman (1997, p. 67) denomina “la escogencia entre interpretaciones del mismo nivel”. Tal como señala este autor: “Una misma acción podrá ser descrita como el hecho de apretar un tornillo, de ensamblar un vehículo, de ganar su vida, de favorecer la corriente de exportaciones” (E. Geller, 1951, citado en Perelman, 1997, p. 67).5 Perelman agrega que “aún cuando estas diversas interpretaciones no son incompatibles, el hecho de presentar una de ellas, deja a las otras en la sombra: no se puede ver pues, en ellas la expresión simplemente objetiva de lo real” (p. 68). Asimismo, este autor indica que el uso normal del lenguaje ofrece posibilidades de escogencia múltiples: el juego de calificaciones, de categorías gramaticales, de modalidades de expresión del pensamiento, de los lazos que se establecen entre las proposiciones, permiten jerarquizar los elementos del discurso, y acentuar tal o cual de sus aspectos. (…) Cuando una realidad presenta simultáneamente dos aspectos, se puede mostrar la preeminencia de uno de ellos, calificándolo por medio de un adjetivo. Hay una diferencia entre la descripción de un hombre como `alma encarnada` y su descripción como `cuerpo animado.`” (p. 72-73). En el primer texto que analizamos, el autor elige, por un lado, redefinir las expresiones “basura nuclear” y “basurero nuclear” utilizadas por el adversario, como “elementos combustibles gastados”, “material radiactivo restante” y “almacenamiento seguro”, respectivamente. Además, esto lo hace a través de una explicación técnica referida a cómo funcionan los reactores nucleares en general y en la que además se destaca que el combustible gastado del reactor es un material con un alto valor energético que puede ser reutilizado en otra instalación. Así lo expresa el autor: Los combustibles que se emplean para hacer funcionar el reactor deben ser reemplazados luego de un tiempo de uso. Esos elementos combustibles gastados, en algunos casos, pueden utilizarse en otra instalación, o ser tratados de diversas maneras, para recuperar materiales con alto valor 5 Se trata de la obra de Gellner, E. (1951): “Maxims” en Mind, citado en Perelman, Ch. (1997) Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 113 energético y acondicionar el material radiactivo restante para su almacenamiento seguro.” (REDES, 2002, p.122) A partir del mismo, se desprende un argumento que, apoyándose nuevamente en un acuerdo, intenta refutar la acusación del adversario: 1. El reactor produce combustibles gastados que, en algunos casos, pueden ser utilizados en otra instalación, o se tratados de diversas maneras, para recuperar materiales con alto valor energético y acondicionar el material radiactivo restante para su almacenamiento seguro. [Premisa explícita] 2. Si los materiales pueden ser reutilizados, no son basura [Premisa implícita] 3. El reactor no produce basura nuclear [Conclusión implícita] Por medio de este segmento el orador reformula la idea de que el reactor producirá basura y la asociación de un basurero nuclear con algo riesgoso presentándolo como algo seguro. Asimismo, la elección de dar una explicación técnica, como si se tratara de una instrucción, permite oponer o contrastar una expresión más informal o más coloquial como es la de “basurero nuclear” con una terminología más precisa, más técnica y científica que, por lo tanto, puede resultar más verosímil. En lo que sigue el orador retoma una de las principales críticas que hace el adversario al contrato comercial - el tratamiento de material fisionable en Argentina- y justifica la aceptación de esta condición impuesta por Australia en el marco del contrato centrándose en un lugar de cantidad. Esto es, Argentina aceptó dicha condición al igual que lo hicieron todos los otros oferentes interesados en obtener el contrato. Mientras que los entimemas son razonamientos que intentan demostrar o refutar algo, los lugares comunes, topos o topoi son los mecanismos a partir de los cuales se puede llenar de contenido dichos razonamientos. Aristóteles los define como aquello en que coincide una pluralidad de razonamientos oratorios. Comprende dos subtópicas: lugares comunes y especiales. Los primeros son lugares formales por ser generales (propio de lo verosímil), son comunes a todos los temas. Para Aristóteles son tres: el de lo posible/imposible; existente/inexistente; más/menos. Los lugares específicos, por su parte, son propios de una ciencia particular o de una ciencia determinada. (Marafioti, R., 1991) Por otro lado, el autor también se opone a este punto específico de crítica a través del argumento de que se trata de algo hipotético. Con expresiones del tipo: “alternativa de respaldo”; “podría eventualmente darse el caso”; “hipotética circunstancia, que hasta ahora no se ha dado”, muchas de las cuales tiene marcas gráficas que las ubican como respuestas directas a las acusaciones Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 114 del adversario, este primer autor sostiene que la acusación no tiene lugar porque el hecho del cual se lo acusa es algo hipotético y por lo tanto incierto. De estos párrafos y de la acumulación de pruebas -entre ellas algunas extratécnicas como la que se encuentra en que esta operación “debería ser motivo de una contratación específica a celebrarse en su oportunidad” (REDES, 2002, p.122)- se desprende un argumento de tipo refutativo como el que sigue, donde se recogen todas las expresiones que señalan el carácter hipotético del tratamiento del material fisionable que es lo que daría lugar al basurero nuclear: 1. El tratamiento de residuos radiactivos que haría INVAP es un hecho hipotético. (Premisa explícita) 2. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen al tratamiento de residuos radiactivos. (Premisa explícita) 3. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen a un hecho hipotético. (Conclusión implícita) Otra de las pruebas que el orador opone a la acusación del adversario sobre la instalación de un basurero nuclear se encuentra en la afirmación –incluso destacada con marcas gráficas tal como sucede en las otras expresiones directamente dirigidas al adversariosegún la cual sostiene que “la totalidad de los materiales radiactivos, junto con los residuos que se generen serían enviados nuevamente a Australia” (REDES, 2002, p.122). De esta forma, el primer autor presenta otra prueba que refuta la versión de la instalación del basurero nuclear. Luego, el autor desarrolla el argumento a partir del cual aclara que si de todos modos se hiciera el tratamiento de residuos en Argentina, sería una actividad segura. Este también es un argumento refutativo frente a las acusaciones del adversario. Entre otros elementos, para fortalecer el argumento a favor de este proceso se refiere el ejemplo de otros países donde este tipo de procedimientos se realiza sin problemas. Los países que el orador elige para poner como ejemplos son países desarrollados en el caso de Francia e Inglaterra y con una vasta tradición bélica y energética en el caso de Rusia. Así lo expresa el orador: En la actualidad empresas de Francia, Inglaterra y Rusia realizan este tipo de acondicionamiento para terceros sin ningún tipo de inconvenientes (REDES, 2002, p.122) Como se ha señalado, en la inducción retórica o exemplum se considera que dos cosas son equivalentes sin que necesariamente exista prueba de que es así. Lo que permite este recurso es poner en relación dos cosas aparentemente distintas. De esta manera, a partir de ese ejemplo se induce que si otros países de Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 115 referencia pueden hacer este proceso sin inconvenientes, entones también Argentina podría hacerlo en las mismas condiciones. Más allá de las similitudes o diferencias que puede haber entre los mismos, el vínculo entre los términos de la comparación es una decisión de quien organiza la argumentación y las relaciones que establece orientadas a construir credibilidad. Luego, el primer autor da una serie de pruebas y argumentos orientados a demostrar que, de realizarse el tratamiento, se trataría de una actividad segura. Para demostrar esto, el enmarca el procedimiento en el prestigio y la extensa trayectoria de la que gozan las instituciones científicas que se dedican a la actividad nuclear en Argentina. Si bien hay varios párrafos dedicados a desarrollar esta idea, citamos sólo uno de ellos a modo de ejemplo: Nuestro país, a lo largo de cincuenta años ha desarrollado a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de empresas vinculadas con la misma, en particular INVAP, una tecnología nuclear eficiente y absolutamente segura que lo ha colocado entre los primeros del mundo, formando profesionales y técnicos reconocidos internacionalmente y contribuyendo durante medio siglo al bienestar de la población a través de la generación de nucleoeléctrica, la medicina nuclear, las aplicaciones industriales y agropecuarias, la asistencia a la industria y a la investigación científica (REDES, 2002, p.123) En el párrafo anterior el autor enmarca la cuestión específica del reactor dentro del valor de las instituciones científicas apelando a lugares especiales como, por ejemplo, el de tradición, la competitividad y el prestigio. De esta manera, el reactor pasa formar parte -se integra, se apropiade todos esos valores y lugares que, al menos a nivel nacionalson generalizadamente reconocibles como características de las instituciones científicas de Argentina. Asimismo, otro de los movimientos que realiza el orador –y que también aplica en párrafos anterioreses trasladar estos valores específicos al país. De esta forma las instituciones científicas, ya sean privadas o públicas, representan al país y, a la vez, se atribuye a Argentina los logros conseguidos por ellas. El autor pone en un mismo nivel a Argentina, a las instituciones científicas, y al reactor nuclear vendido a Australia. Todo forma parte de lo mismo y, por lo tanto, se los puede valorar de igual forma. A partir de la explicitación de los valores y los beneficios asociados a la actividad nuclear que desarrollan las empresas argentinas, el autor ubica a las organizaciones antinucleares en contra de esta actividad que genera prestigio internacional, puestos de trabajo, ingreso de divisas y avances en medicina nuclear para diagnóstico y tratamiento. De esta forma, el argumento que Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 116 desarrolla a lo largo de estos párrafos puede ser representado de la siguiente forma: 1. Argentina ha desarrollado una tecnología nuclear eficiente y absolutamente segura que contribuye al bienestar de la población a través de la generación de nucleoeléctrica, la medicina nuclear, las aplicaciones industriales y agropecuarias, la asistencia a la industria y a la investigación científica. (Premisa explícita) 2. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen a la tecnología nuclear en todas sus formas y, en especial, a la construcción de este reactor. (Premisa explícita) 3. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen al bienestar de la población a través de la generación de nucleoeléctrica, la medicina nuclear, las aplicaciones industriales y agropecuarias, la asistencia a la industria y a la investigación científica. (Conclusión implícita) El razonamiento se vuelve aún más extremo cuando el orador introduce un argumento en favor de la ecología: 1. La energía nuclear no contribuye al calentamiento global y por lo tanto es ecológicamente más “limpia” que la mayoría de las formas convencionales. (Premisa explícita) 2. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen a la tecnología nuclear. (Premisa explícita) 3. Las organizaciones ambientalistas antinucleares se oponen a una tecnología que ecológicamente más “limpia” que la mayoría de las formas convencionales. (Conclusión implícita) Con este razonamiento, el primer autor ubica a las organizaciones ambientalistas en una posición de contradicción según la cual estarían rechazando la misma causa que defienden y las identifica. Si en el apartado anterior el autor refutó la acusación sobre la posible instalación de un basurero nuclear, en el apartado “Nuestra posición” se aboca a desarrollar una larga lista de pruebas para demostrar que la posibilidad de traer combustibles gastados a la Argentina del reactor vendido a Australia no es inconstitucional. Para ello apela, fundamentalmente, a una lista de citas de autoridad que, en tanto pruebas extratécnicas, le permiten demostrar que se trata de una actividad legítima y legal. Entre las autoridades citadas se encuentra: la Convención Internacional Conjunta sobre Seguridad en la Gestión del Combustible Gastado y sobre Seguridad en la gestión de Desechos Radiactivos aprobada por Ley; un expediente firmado por la procuración del Tesoro de la Nación; la opinión de importantes constitucionalistas; la Ley 25.612 de tratamiento de Residuos Industriales; la opinión del tratadista Dr. Gregorio Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 117 Badén; y por último la legislación que rige la actividad de instituciones como la CNEA y la Autoridad regulatoria Nuclear (ARN). Si bien el autor comienza el apartado con la conclusión a la que quiere llegar: “La alternativa de traer los combustibles gastados a la Argentina no vulnera en absoluto el artículo 41 de la Constitución nacional” (REDES, 2002, p.124), las pruebas que utiliza no están orientadas a mostrar que la actividad esté permitida por la Constitución si no a probar la necesidad de interpretar la Carta Magna en favor del reprocesamiento. Es decir, el orador no cita la Constitución para mostrar que ésta admite el ingreso de materiales radiactivos provenientes del reactor vendido Australia que el adversario califica de inconstitucional, sino que su estrategia es reunir una serie de pruebas que sostienen que hay que reinterpretar la Constitución para adaptarla al dinamismo del avance tecnológico. Un ejemplo de esta estrategia se puede ejemplificar a través de la cita siguiente cita al tratadista Badén: Los progresos tecnológicos alcanzados han reducido sustancialmente la peligrosidad de los residuos radiactivos y, probablemente, en los próximos años anulen los riesgos que ellos acarrean. De modo que las leyes reglamentarias deberán tener en cuenta el dinamismo tecnológico, y superando la imprevisión de los constituyentes, contemplarán dicha posibilidad, apartándose de una lectura literal del texto de la Constitución (REDES, 2002, p.125) Con estas pruebas y argumentos el autor jerarquiza la tecnología sobre las leyes. Obviamente, esta jerarquía es opuesta a la del adversario. La noción de jerarquía se vincula según Perelman (1997) con la de valor. Retomando una idea de Louis Lavelle, Perelman sostienen que “la palabra valor se aplica en todas partes donde hay una ruptura de la indiferencia y de la igualdad entre las cosas, en todas partes donde una de ellas debe ser puesta antes que otra, o por encima de otra; en todas partes donde es juzgada superior y merece que sea preferida” (L. Lavelle, 1951; en Perelman, 1997, p. 48).6 Perelman agrega que “la argumentación se apoya sobre jerarquías tanto concretas como abstractas, homogéneas o heterogéneas. Muchos razonamientos parten de la idea de que los hombres son superiores a los animales y los dioses a los hombres”. (Perelman, 1997, p. 52). El orador también apela a una jerarquía para enmarcar la venta del reactor no sólo como un hecho que se destaca por su importancia económica, sino por el logro que implica en términos de competitividad científico tecnológica. Esta jerarquía adquiere un sentido específico dentro de la 6 Se trata de la obra de Lavelle, L., 1951, Traité de valeurs, París, P.U.F., citada en Perelman, 1997. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 118 comunidad científico tecnológica a la que, por otra parte, el autor también pertenece. Así lo expresa: El hecho de que una empresa argentina ganase el más importante contrato en su tipo en la última década va mucho más allá del beneficio económico directo, porque nos coloca en la primera línea mundial en el ramo de los reactores de investigación y producción de radioisótopos (REDES, 2002, p.126) Uno de los últimos argumentos utilizados por el primer autor se orienta a refutar el peligro señalado por el adversario de que el tratamiento de los residuos podría causar un accidente como el de Chernobyl. Para ello apela a un lugar de cantidad: Cabe remarcar además que en más de 8 millones de kilómetros recorridos en viajes continentales e intercontinentales con elementos combustibles gastados, ya sea de reactores de potencia o de reactores de investigación y producción nunca se ha producido ningún accidente con liberación de radiación al público, lo cual confirma la seguridad de los procedimientos nucleares (REDES, 2002, p.126) La peroración o epílogo es la parte final del discurso. Brinda el impulso final para que el auditorio se vuelque a favor o en contra de lo que se le ha presentado. La última de las partes de la argumentación es la peroratio con la que el orador recuerda al auditorio lo más relevante de lo expuesto en las secciones anteriores; constituye una recapitulación del discurso y un nuevo intento de conseguir la simpatía de los jueces o destinatarios influyendo en sus afectos para hacer que su decisión sea favorable. Se trata de la última oportunidad de comunicación racional y afectiva del orador con el receptor del discurso. Estas funciones de la peroración se relacionan con el exordio, donde el orador intenta a la vez que informar, en influir en los afectos (animos impellere). (R. Marafioti, 1991) Tal como lo concibió Aristóteles, el discurso del primer autor realiza un epílogo (en el apartado “Conclusiones”) en el que recapitula las afirmaciones desarrolladas, argumentadas y probadas durante el discurso. De esta forma, acumula los principales aspectos de su argumentación y concluye con una referencia explícita al auditorio, representado en el público general, al cual busca tranquilizar y lo invita a confiar en la institución científica y en las normas internacionales. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 119 Lo importante a destacar, para tranquilidad del público, es que el tratamiento de combustibles irradiados así como el de cualquier material radiactivo, si se realiza de acuerdo con los procedimientos y normas aceptadas internacionalmente, no constituye ningún riesgo para los operadores y menos aún para la población, como lo demuestran los 52 años de actuación de la CNEA (REDES, 2002, p.126) Así, el autor finaliza su discurso destacando la seguridad de la tecnología garantizada por las normas, las instituciones científicas, la tradición y la acumulación de experiencia, reiterando con esto último la apelación a un lugar de cantidad. Pruebas y argumentos. Segundo texto Tal como sostiene Perelman (1997, p. 43) en el capítulo dedicado a las premisas de la argumentación, “el orador, si quiere obrar eficazmente con su discurso, debe adaptarse al auditorio”. Esa adaptación consiste, según este autor, “en que el orador no puede escoger como punto de partida de su razonamiento sino tesis admitidas por aquellos a quienes se dirige”. El fin de la argumentación –sostiene Perelmanes transferir a las conclusiones la adhesión concedida a las premisas. Nuestro segundo discurso, cuyo autor es Juan Carlos Villalonga, coordinador de la Campaña Energía Greenpeace Argentina, se apoya fundamentalmente en un acuerdo universal que podría sintetizarse en la obligación de respetar las leyes de la Constitución Nacional. Este orador inicia su discurso con una pequeña narratio en la cual relata los hechos que conforman la causa. Tal como sostiene la retórica aristotélica, el segmento de la narratio no es un relato en el sentido literario sino una estructura argumentativa, cumple la función de preparar para el despliegue argumentativo. Se trata de la exposición de los hechos que constituyen la causa; exposición clara, breve, verosímil y creíble desde la perspectiva del orador y toma de postura de éste, es decir, la tesis. En este sentido, la postura del orador es que el Acuerdo de Cooperación nuclear firmado entre Argentina y Australia “permite que, a requerimiento de Australia, la Argentina se encargaría del tratamiento de residuos radiactivos provenientes de ese país” (REDES, 2002, p.128). El orador define estos hechos como “insólitos” y vinculados a la venta del reactor a Australia por parte de INVAP. Esta descripción de los hechos se apoya, como dijimos, en el acuerdo prácticamente indiscutible vinculado a la necesidad de respetar las leyes. De esta forma, se convierte en un hecho que se trata de un acuerdo insólito en tanto viola Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 MARÍA EUGENIA FAZIO 120 la Constitución. Así, el orador se poya en un acuerdo universal cuya prueba extratécnica es el propio texto de la Constitución: Sin embargo, la Constitución Nacional es clara y explícita en su artículo 41 cuando prohíbe `el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos y de los radiactivos`. El acuerdo que De la Rúa firmó con Australia es claramente opuesto a nuestra Carta Magna (REDES, 2002, p.128) El razonamiento que se desprende de este párrafo se puede representar de la siguiente forma: 1) Lo que se opone a la Constitución es ilegal (Acuerdo universal) 2) El Acuerdo Nuclear se opone a la Constitución (Premisa explícita) 3) El Acuerdo Nuclear es ilegal (Conclusión implícita) Recordemos que el primer autor (D. Jinchuk), si bien cita una larga lista de pruebas extratécnicas para demostrar que el acuerdo no viola la Constitución, omite citar el propio texto de la Constitución como prueba porque, en realidad, su argumentación va en el sentido de reinterpretarla y no de tomar lo que dicta en sentido literal. Por otra parte si, tal como vimos más arriba, el primer autor apela a los valores ligados con el beneficio de la tecnología y a destacar lugares específicos de la comunidad científica como el de la excelencia y la competitividad, e incluso a jerarquizarlos por sobre lo económico, el segundo autor, en cambio, apela al acuerdo universal vinculado al respeto de por las leyes y a lugares de cantidad para oponer la opinión de la mayoría (a la cual, según él mismo, representa) al de la minoría representada por una elite que vincula con los intereses científicos y/o empresariales. Podemos ver cómo el segundo autor evoca el lugar de cantidad para argumentar que el acuerdo que defiende el primer orador desconoce la voluntad de la mayoría en el siguiente párrafo: Desde la firma del acuerdo, sin embargo, y procurando contrarrestar la opinión contraria que se generó entre legisladores, organizaciones ambientalistas y distintos actores de la sociedad, los que impulsan la ratificación, del acuerdo mencionado Acuerdo Nuclear han recurrido a maniobras semánticas para interpretar la Constitución de una manera que se adapte a su objetivo (REDES, 2002, p.128) Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126 UNA MIRADA DESDE LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 121 Este segundo autor también apela a un lugar de cantidad cuando sostiene: Las organizaciones que nos oponemos a este acuerdo (más de 300 instituciones, www.basuranuclear.org.ar) lo hacemos con la firme convicción (...) (REDES, 2002, p.128) Lo mismo sucede en: (...) un proyecto que representa el interés de unos pocos y que nunca fue debatido ni aprobado por la sociedad (REDES, 2002, p.129) La diferencia entre los lugares a los que recurre el primer autor y a los que apela el segundo se pueden interpretar en términos de lo que Perelman (1997, p. 53) define como lugares de cantidad y cualidad: “Cuando se dice que lo que aprovecha el mayor número, lo que es más durable y útil en las situaciones más variadas es preferible a lo que no aprovecha sino un número pequeño, es más frágil o no sirve sino en situaciones particulares, se enuncia un lugar de cantidad. Se enunciará un lugar de cualidad si se da como razón de preferir alguna cosa, el hecho que es única, rara, irremplazable, que es una ocasión que no se producirá más: carpe diem. Es un lugar que favorece más a la elite que la masa, lo excepcional que lo normal, que aprecia lo que es difícil, lo que hay que hacer en el momento preciso, la urgencia.” Tomando las definiciones de Perelman se puede comparar los anteriores argumentos del segundo autor con el siguiente del primer expositor: En efecto, la ciencia y la tecnología nuclear es una de las pocas áreas de la tecnología de avanzada en las cuales la Argentina tiene una presencia internacional reconocida, que se vería gravemente dañada en el momento en el que los expertos señalan un renacimiento del interés de esta forma de energía en todo el mundo (REDES, 2002, p.125) El país no debe renunciar a las posibilidades de participar en el importante mercado internacional de plantas nucleares y otras instalaciones de alta tecnología (REDES, 2002, p.125) Lo que se destaca en estos párrafos es, justamente, la oportunidad y la ventaja diferencial que implica la venta del reactor para competir en el mercado internacional de tecnología nuclear. Igualmente, la apelación al lugar de cualidad ya se pudo registrar en el citado párrafo del discurso del primer autor, según el cual: Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 97-126