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Percepción en adolescentes de los valores olímpicos asociados a la práctica del fútbol frente a otros deportes

Martínez Patiño, Mª J.,Pena Pérez, Xesús,Mateos Padorno, Covadonga

Abstract

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Retos, número 30, 2016 (2º semestre) - 226 - Percepción en adolescentes de los valores olímpicos asociados a la práctica del fútbol frente a otros deportes Teenagers perception about olympic values associated to football practice compared to other sports *María José Martínez Patiño, *Xesús Pena-Pérez, ** Covadonga Mateos Padorno *Universidad de Vigo (España), **Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España) Resumen. El objetivo del presente trabajo es analizar qué valores asocian los adolescentes a la práctica deportiva con especial énfasis en los que caracterizan al Movimiento Olímpico. Para ello se ha elaborado un cuestionario ad-hoc en el que se ha preguntado a jóvenes de entre 12 y 18 años por 30 cualidades que, tanto en la bibliografía como en la sociedad, se relacionan comúnmente con el deporte. Dado que el fútbol es el deporte mayoritariamente practicado (como también se refleja en nuestro trabajo) y de mayor impacto social y mediático, hemos centrado el análisis en la percepción de los valores olímpicos de sus practicantes. Así, el valor más importante asociado a la práctica deportiva es la diversión. Además, los cuatro Valores Olímpicos consensuados en la bibliografía: esfuerzo, juego limpio, amistad y respeto; aparecen situados entre las seis primeras posiciones por orden de valoración. De los facilitados en el cuestionario, los valores negativos como «machacar al rival» son los menos valorados. Sin embargo, los futbolistas puntúan significativamente más alto que la media las variables negativas. Por género, los chicos futbolistas también puntúan significativamente más alto que las chicas cualidades negativas como las asociadas a la competitividad. Los futbolistas dan más valor a cualidades relacionadas con el equipo frente a los practicantes de artes marciales que valoran en mayor medida cualidades personales. Palabras clave. Valores Olímpicos, educación en valores, deporte escolar, fútbol, cuestionario de evaluación. Abstract. The aim of this paper is to analyze what values associated teens with sport with special emphasis on those that characterize the Olympic Movement. To do that, we have developed an ad-hoc questionnaire in which we asked young people, between 12 and 18 years, for 30 qualities that commonly associate with the sport. Since football is the sport mostly practiced (as is also reflected in our work) and with the greater social and media impact, we have focused the analysis on the perception of the Olympic values of the football players. Thus, the most important value associated with the sport is: fun. In addition, the four Olympic Values consensus in the literature: effort, fair play, friendship and respect; they appear positioned between the six top positions, in order of valuation. Of those provided in the questionnaire, negative values as «crush rival» are the least valued. However, football players scored significantly higher than average negative variables. By gender, the boys football players also scored significantly higher than girls negative values associated with competitiveness. The football players give greater importance to team-related values compared to martial art practitioners who emphasize personal values further. Keywords. Olympic values, social and moral education, school sports, football, evaluation questionnaire. Introducción En el «incierto» contexto económico actual que amenaza con extenderse a una crisis social y de valores de más largo recorrido, la práctica deportiva puede ser un excelente instrumento para la promoción y desarrollo de valores sociales. El Olimpismo Moderno tal y como fue concebido por su restaurador, Pierre de Coubertin, es (ante todo) un instrumento pedagógico de primer nivel con el que, apoyados en su actual relevancia social y cultural, podemos incidir en las políticas educativas. La formación en valores es uno de los contenidos transversales que, hoy día, están adquiriendo una mayor relevancia en los programas educativos de las enseñanzas no universitarias en España. De hecho, Giménez & Rodríguez (2006) señalan al respecto que: «La posibilidad de integrar los contenidos de la Educación Física y especialmente los de la práctica deportiva, en la formación y educación en valores de los escolares, se ha convertido en una necesidad» (p.40). Es por ello que, en el marco de la línea de investigación sobre «Análisis de la Organización y Gestión del Movimiento Olímpico» del Grupo de Investigación en Educación y Salud (GIES-10) de la Universidad de Vigo y en colaboración con: la Academia Olímpica Española, el Comité Español Pierre de Coubertin y los Centros de Estudios Olímpicos de las Universidades de Vigo y Santiago de Compostela; se está llevando a cabo un proyecto de investigación para determinar qué valores o cualidades asocian los adolescentes a la práctica deportiva. El objetivo último de esta caracterización es determinar carencias, amenazas, fortalezas y debilidades con el fin de preparar programas formativos en valores, adecuados a las necesidades de los diferentes entornos educativos. El deporte y la educación en valores Parece indiscutible que, en las sociedades occidentales actuales, el 2016, Retos, 30, 226-232 © Copyright: Federación Española de Asociaciones de Docentes de Educación Física (FEADEF) ISSN: Edición impresa: 1579-1726. Edición Web: 1988-2041 (www.retos.org) deporte es percibido como una herramienta para la mejora de la salud y la calidad de vida (íntimamente ligado, en numerosas ocasiones, a un creciente culto al cuerpo) y por ello constituye una alternativa de ocio de primer nivel. Además, cuando asociamos deporte y juventud, debemos tener en cuenta que puede convertirse en una salida profesional más con las ilusiones y frustraciones que ello conlleva, especialmente en el caso del fútbol que nos ocupará en este trabajo. Pero hoy día debemos hacer una primera diferenciación entre el deporte más profesionalizado (y que podemos considerar casi como un mero espectáculo) y el deporte aficionado o lúdico-recreativo que podemos asociar, en mayor medida, al deporte escolar. Gutiérrez, M (1998) señala al respecto que: «Resulta muy difícil seguir defendiendo que el deporte es bueno en sí mismo sin analizar previamente la forma en que se practica» (p. 101). Para Hernández (2014): «Comprender el deporte escolar y su valor educativo pasa por comprender su situación intermedia entre la educación física escolar y el deporte institucionalizado». Para continuar concluyendo que: «Es preciso superar los discursos extremadamente idealizados basados en experiencias personales, héroes u orígenes culturales del deporte. Los estudios han mostrado que el deporte, actualmente, necesita de una clara orientación pedagógica para otorgarle unos valores educativos» (p.130). Monjas, Ponce & Gea (2015) señalan que: «El deporte puede ser un recurso educativo de primer orden, pero también puede generar aprendizajes no deseados: conductas discriminatorias, ejemplos negativos relacionados con la (des)igualdad, sentimientos y vivencias negativas» (p.276). Podemos preguntarnos entonces, ¿cuáles son esos aprendizajes? ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de valores? Milton Rokeach, que pasa por ser uno de los autores más citados y reconocido en sus estudios de los valores, los definió como: «Una creencia duradera donde un modo de conducta o un estado último de existencia es personal y socialmente preferible a un opuesto modo de conducta o estado final de existencia» (Rokeach, 1973, p.5). Además, este autor diferencia entre: «Valores instrumentales o finales, en función de su referencia a modos de conducta o estados últimos de existencia, Fecha recepción: 14-03-16. Fecha de aceptación: 31-05-16 Maria José Martinez Patiño [email protected] - 227 -Retos, número 30, 2016 (2º semestre) respectivamente» (Serrano, G., 1984, p. 13). Por tanto, el concepto de valor lleva consigo una percepción subjetiva propia de cada persona que se ve influenciada por multitud de factores como pueden ser: el conjunto de la sociedad en la que convive, la cultura en la que fue educada, la religión que profesa y/o su más próximo entorno profesional y familiar. Para Arufe (2011): El término «valor» es un término polisémico y complejo de definir que posee un alto contenido de subjetividad, obteniendo así distintos grados de interés para cada persona. Los valores se constituyen y se aprenden fundamentalmente en la infancia y la adolescencia, a partir de los modelos sociales de padres/madres, docentes, medios de comunicación y amigos/as. De ahí la gran importancia de la intervención del docente de Educación Física dentro del aula (pp. 34-35). Como consecuencia de la anterior definición, podemos incidir (entre otras fuentes) a través de la educación, en la escala de valores de un individuo. Así, para Monjas et al. (2015) la educación en valores es: «El proceso sistémico, pluridimensional, intencional e integrado que garantiza la formación y el desarrollo de la personalidad consciente; se concreta a través de lo curricular, extracurricular y en todos los sentidos de la vida» (p. 277). Para Giménez & Rodríguez (2006) «Educar en valores significa contribuir a la función integradora del individuo, incorporando prácticas y actitudes que den paso al cumplimiento de derechos y responsabilidades de las personas. Los valores no se enseñan y se aprenden de la misma forma que los conocimiento y procedimientos» (pp. 40-41). Es por ello que para educar en valores no podemos hacer uso de procesos memorísticos o incluso de la simple presentación teórica de las bondades (o maldades) de acciones o actitudes. Debemos conseguir que los individuos asimilen conceptos, es decir, comprendan lo que se aprenden, incorporándolo a sus conocimientos previos. Familia, escuela, amigos, medios de comunicación, instituciones, empresas (a través de potentes maquinarias de marketing ligadas al consumo) … todos ejercen su influencia a la hora de educar en valores, cada uno a su manera, y cada uno intentando que prevalezca su propia escala de valores (Heinemann, K., 2001). Además, los valores interaccionan y se interrelacionan entre sí de tal forma que no se puede entender la tolerancia, de forma aislada, sin asociarla a la igualdad, la no discriminación o al racismo y la xenofobia. En el entorno pedagógico: «La educación física se ha convertido en uno de los contextos más utilizados para el análisis de los procesos que pueden mediar en los comportamientos morales de los adolescentes» (Sánchez-Oliva, Leo, Amado, González-Ponce, López, 2012, p.9). Existen multitud de experiencias en la bibliografía de la utilización de la educación física, el deporte en general y el fútbol en particular, como instrumento para la formación en valores (Ruiz, J.V., Ponce de León, A., Sanz, E. & Valdemoros, M.A., 2015; Veroz, R., Yagüe, J.M. & Tabernero, B., 2015; Rocha, T., 2015; Peixoto, L., 2014; Jasso, J., Almanza, C.R., Conchas, M., Rivero, J., Paredes, R. & Jiménez, D.J., 2013; Rodríguez, D., 2010; Arévalo, M. & Sotoca, P., 2014; Ortega, G., Jiménez, A.C., Giménez, J., Jiménez, P. & Franco, J., 2012; Borrás, P.A., Palou, P., Ponseti, F.X., Vidal, J. & García-Mas, A., 2009; Leo, F.M., Sánchez, P.A., Sánchez, D., Amado, D. & García, T., 2009; Beregüi, R. &Garcés, E.J., 2007; Prat, M., Font, R., Soler, S. & Calvo, J., 2004). Incluso se han utilizado otras herramientas que podemos considerar menos convencionales como son las mascotas olímpicas (Gavala, J., 2015), el «clásico» del fútbol español (Ginesta, X., 2006) o el cine (Marín, J., 2003). Cabe destacar (aunque sea de forma tangencial) que, en el caso del trabajo con jóvenes estudiantes o deportistas, una de las influencias más importantes a tener en cuenta es la del profesor de educación física o entrenador. Así, para López (2006): En el deporte en edad escolar todo el mundo es consciente de la importancia educativa que debe tener, por la importancia del monitor/entrenador en la transmisión de valores y de su rol como ejemplo para los jugadores, por lo que no debería ser realizado ni dirigido por quienes carezcan de la preparación suficiente. (p.21). Por otra parte, al estudiar nuestra relación con el deporte no nos podemos limitar a la faceta de practicantes, ya que también podemos participar como espectadores de lo que muchas veces es más un espectáculo que simple práctica deportiva. Incluso, con el actual auge de las redes sociales, podemos ser simples consumidores de acciones aisladas, pequeños gestos o actitudes que se producen durante la práctica deportiva pero que dan lugar a grandes debates y coloridas interpretaciones que resuenan durante mucho tiempo en nuestro entorno. En resumen: La adquisición de valores y actitudes a través del deporte no es, pues, el resultado de una información pasiva ni de la comprensión que de la misma extrae el sujeto, sino algo más complejo que tiene que ver con componentes de la personalidad y sus formas de expresión a través de conductas y comportamientos. (Giménez & Rodríguez, 2006, p.41). Igualmente, hay que tener en cuenta que, como señala Gutiérrez (2002): Los valores van cambiando en el tiempo según las necesidades o demandas sociales, por lo cual no son iguales para todos. Incrementando la dificultad de seleccionarlos para integrarlos curricularmente. Pero además podemos quizá señalar que exista la intención de fomentar determinados valores que contrarresten aquellos que la dinámica social involuntariamente implanta. (p.17). Los valores Olímpicos Como hemos esbozado, en la bibliografía existe una documentada controversia tanto en la capacidad del deporte, por sí mismo, de aportar valores positivos a la conducta social como por el tipo de valores que deben considerarse como propios del deporte en general o del Olimpismo en particular. El Movimiento Olímpico Moderno no fue concebido en un estadio de atletismo ni en un gimnasio, ni siquiera en una reunión de ministros del deporte, sino al amparo del prestigioso claustro de la universidad parisina de La Sorbona en 1894 bajo el tenaz impulso del humanista, filántropo y pedagogo francés, Pierre de Fredy, Barón de Coubertin (Durántez, C., Pérez-Turpin, J.A., Martínez, A., Mateos, C., Martínez, M.A. & González, A., 2010). Por tanto, el Olimpismo moderno de Coubertin nacía con una clara vocación pedagógica. En sus textos, Pierre de Coubertin asociaba al Movimiento Olímpico ciertas características comunes que definen la filosofía coubertiniana de la «educación olímpica». Tales se pueden resumir en las seis siguientes (Müller, 2010, p.11): «1. El concepto de desarrollo armónico de todo el ser humano. 2. La idea de esforzarse para lograr la perfección humana mediante grandes logros, donde los resultados científicos y artísticos deben igualar el rendimiento deportivo. 3. La actividad deportiva vinculada voluntariamente a principios éticos tales como el juego limpio, la igualdad de oportunidades y la determinación de satisfacer dichas obligaciones; incluido el ideal de lo amateurismo, que actualmente está casi abandonado. 4. El concepto de paz y buena voluntad entre naciones, reflejado por el respeto y la tolerancia en las relaciones entre personas. 5. La promoción de movimientos que fomenten la emancipación gracias al deporte». Por tanto, la idea primigenia de la restauración olímpica de Coubertin no era la de crear el mayor espectáculo deportivo que ha conocido la humanidad sino la de utilizar el deporte para impulsar una profunda reforma educativa en Francia en particular y en la Europa continental en su conjunto. Para Fernández (2015): «El deporte para Coubertin siempre significó un medio y no un fin en sí mismo, por lo que quienes entienden la práctica deportiva solo en términos de récord, marca o resultado, no han conseguido entender a Coubertin ni a su olimpismo». (p.82) La Carta Olímpica, auténtica Constitución del Movimiento Olímpico que dirige el Comité Internacional Olímpico (CIO) no menciona Retos, número 30, 2016 (2º semestre) - 228 - los valores olímpicos como tales, pero, en su redacción actualmente en vigor (desde el 2 de agosto de 2015) se recogen siete principios fundamentales del Olimpismo entre los que destacaremos los tres siguientes: «1. El Olimpismo es una filosofía de la vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la formación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales. 2. El objetivo del Olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana. [...] 4. La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio. [...]» De ellos podemos extraer los siguientes «valores olímpicos»: cultura de esfuerzo, valor del buen ejemplo, búsqueda de la paz, comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio Actualmente, el programa educativo del CIO, se centra en la denominada alegría del esfuerzo, el juego limpio, el respeto, la búsqueda de la excelencia y el equilibrio entre cuerpo, mente y voluntad. (Binder, 2007). Frente a estos, el programa de marketing del propio CIO propugna tres valores fundamentales que son objeto de multitud de mensajes publicitarios en especial antes de la celebración de los Juegos de la Olimpiada. Estos son: la excelencia, la amistad y el respeto. A estos suelen añadirse en las publicaciones del CIO: la determinación, la inspiración, la igualdad y el coraje; en función de los programas de marketing de los patrocinadores del CIO o de los comités organizadores de cada edición de los juegos. Por lo que respecta a España, el humanista José María Cagigal es: «Una referencia imprescindible a la hora de explorar las amplias posibilidades del deporte al servicio de la educación del individuo y los principios del Movimiento Olímpico desarrollado por Coubertin» (Molina & Jorquera, 2015, p.284). Para estos autores, Cagigal se fundamentó en la obra del excampeón olímpico alemán y doctor en filosofía Hans Lenk, de tal forma que una treintena de objetivos y valores olímpicos pueden ser alcanzados a través de los Juegos: Dimensiones tales como el entendimiento y respeto mutuo, participación del arte y de la vida espiritual, el amateurismo, la misión de paz, la creación de una élite deportiva, los Juegos entendidos como competiciones entre individuos, igualdad de condiciones, independencia internacional y económica, fair play o el desarrollo armonioso del individuo son analizados por Lenk. (Molina & Jorquera, 2015, p.285). Finalmente citaremos, por su larga trayectoria en la investigación en valores asociados a la práctica deportiva, que lo hacen merecedor de un gran reconocimiento internacional, al Programa Australiano A.S.P.I.R.E.: actitud, deportividad, orgullo, responsabilidad individual, respeto y relevancia de la opinión propia (por sus siglas en inglés). Como se puede observar, con sus diferencias y matices, existen una serie de cualidades comunes que podemos tomar en consideración y que podemos desarrollar en el entorno educativo a través de la educación física, ya que están relacionados directamente con algunos contenidos transversales como son: la educación para la salud, la educación para el ocio y la educación para la paz (Zagalaz, 2015). Zagalaz (2015) recoge información de distintas fuentes bibliográficas para clasificar los valores en dos grandes grupos: sociales (amistad, justicia, responsabilidad social, igualdad, etc.) y personales (esfuerzo, deportividad, juego limpio, espíritu de sacrificio, perseverancia, humildad, etc.). Según esta autora: «La actividad física y el deporte, por sí mismos, no son generadores de valores sociales y personales, pero son excelentes terrenos de promoción y desarrollo de los mismos» (p.77). Esta diferenciación entre valores sociales y personales ya estaba presente en las competiciones atléticas de la Grecia Clásica, cuna del Olimpismo. Así, para Jorquera, Molina & Sánchez-Pato (2015): Observamos indicios de cómo las competiciones atléticas en la Grecia Clásica constituyen una esquematización en miniatura del modelo ideal de sociedad que se quiere proyectar fuera del terreno de juego: el control de los niveles de violencia, el sometimiento a unas reglas que igualan las oportunidades de los participantes, el sentimiento de unidad, el ambiente pacifista. Igualmente, las competiciones físicas plantean, a nuestro modo de ver, una esquematización del comportamiento ejemplar y actitud ante la vida que se espera del hombre: esforzarse por obtener la mejor versión de uno mismo, lograr un perfecto equilibrio entre las cualidades físicas y espirituales o cultivar la cultura de la perseverancia y la sensatez. (p.307). Si trasladamos el foco a la actualidad y a la presencia de los valores del Movimiento Olímpico que acabamos de definir en el contenido curricular de la educación secundaria obligatoria en España, Calle & Martínez (2015) concluyen que: «Existen dos valores propuestos en el ideario olímpico que vienen siendo desarrollados explícitamente en los centros docentes españoles estudiados: el juego limpio y el respeto a los demás» (p.357). El fútbol como paradigma En el presente trabajo se ha analizado la percepción que los jóvenes tienen respecto a qué valores se asocian a la práctica del deporte en general y del fútbol en particular. La justificación para la realización de este estudio radica en subsanar la falta de conocimiento sobre la asociación entre práctica deportiva y valores en función de variables clasificatorias como el género, la edad, o el deporte practicado. En palabras de Sánchez-Oliva et al. (2012): Casi la totalidad de los estudios anteriores han sido desarrollados bajo metodologías descriptivas o correlacionales, siendo escasos los trabajos que hayan analizado cómo determinadas variables como el género, la edad, el tipo de centro o el nivel de práctica deportiva pueden provocar diferencias destacables en la percepción sobre el desarrollo de este tipo de conductas (p.10). La elección del fútbol como herramienta para el trabajo de valores y actitudes en jóvenes es justificada por Rodríguez (2010) por ser una actividad ampliamente aceptada por el alumnado, aunque el fin no sea el dominio del juego en sí mismo sino potenciar valores como la relación interpersonal, la integración y el respeto. Además, como ya se ha citado, en la percepción personal de los valores existen multitud de influencias que la modelan: los medios de comunicación, las redes sociales, nuestra actitud como espectadores o consumidores, el marketing comercial, etc… Ningún otro deporte como el fútbol, nos puede ofrecer una mayor riqueza a la hora de poder interpretar todas estas influencias en la percepción de los jóvenes sobre los valores que asocian a su práctica. Metodología La población objeto estudio está constituida por el total de alumnos del sistema educativo de Galicia de los niveles correspondientes a la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. Como instrumento para realizar el estudio se envió durante el año 2013, a través de correo electrónico a los Departamentos de Educación Física de los centros educativos, un cuestionario elaborado ad-hoc, de respuesta voluntaria, concebido en tres partes diferenciadas: La primera constaba de variables clasificatorias como son: la edad, el sexo y el nivel educativo de los sujetos. En la segunda parte se preguntaba por la relación de los encuestados con el deporte. En caso de responder afirmativamente a la pregunta de si practicaban deporte deberían indicar, además: qué deportes practicaban (sin ningún tipo condicionante), con qué frecuencia, en qué entorno, de qué forma y a qué nivel competitivo. Estas cuatro últimas cuestiones sí eran de respuesta condicionada ya que se les ofrecían opciones para facilitar las posibles respuestas. Finamente, en la tercera parte del cuestionario se presentaban 30 ítems que los alumnos debían relacionar con el deporte - 229 -Retos, número 30, 2016 (2º semestre) tanto si habían contestado anteriormente que lo practicaban como si no. Para ello disponían de una escala numérica de 0 a 4 donde 0 representaba que el ítem no tenía ninguna relación con la práctica deportiva, 1 poca relación, 2 una relación moderada, 3 bastante relación y 4 muchísima relación entre el ítem considerado y la práctica deportiva. Se eligieron 30 variables expresadas en un lenguaje claro y que están presentes de forma habitual en el contexto de la práctica deportiva, tanto en la bibliografía general, que ya se ha citado, como en la específica (Ponce-de-León, Ruiz-Omeñaca, Valdemoros-San-Emeterio & SanzArazuri, E., 2014; Andrade, E.M., Arce, C. & Seoane, G., 2002) y/o en los medios de comunicación y la sociedad en general. Los ítems fueron ordenados de forma aleatoria y el cuestionario fue presentado en dos posibles idiomas: castellano o gallego. Variables objeto del estudio: fomentar la paz, tener éxito, hacer amigos, la justicia, ganar, adelgazar, fomentar la igualdad entre personas de distinto sexo, raza o clase social; conseguir títulos, la colaboración, la diversión, ser admirado, machacar al rival, ser el mejor, la constancia, hacer músculo, la honestidad, convertirse en un ídolo, la deportividad, el juego limpio, el esfuerzo, competir, triunfar, clasificarse, alcanzar la fama, la superación, el respeto, sobresalir, la unión, la solidaridad y vencer. En algunas variables se han utilizado descriptores para facilitar la comprensión del cuestionario como es el caso de: «fomentar la igualdad entre personas de distinto sexo, raza o clase social» o «machacar al rival». También se presentaron variables con un significado similar o que se pueden considerar sinónimas como el caso de: ganar, triunfar y vencer; que nos pueden servir de control de las respuestas de los encuestados. Se recibieron contestaciones de quince centros educativos de toda Galicia, para un total de 1316 cuestionarios válidos admitidos que constituyen nuestra muestra para este estudio. Tabla 1. Resultados La primera parte del cuestionario constaba de tres variables clasificatorias: La edad media de la muestra se sitúa en los 15 años con una desviación típica (DT) de 1.27 siendo el mínimo de edad los 12 años y el máximo los 20. La distribución de edades sitúa entre los 14 y los 16 años a la mayoría de los sujetos del estudio. La distribución por género se acerca a la paridad con un 54% de mujeres y un 46% de hombres. En cuanto al nivel educativo de los participantes en la muestra, el 74% cursaban la ESO en el momento que se realizó el estudio frente a un 26% de alumnos de bachillerato. La segunda parte del cuestionario trataba de caracterizar la práctica deportiva de los individuos participantes en el estudio: El 76% afirmaron practicar deporte frente al 24 % restante que no lo hacen. El mayor porcentaje de no practicantes está entre las mujeres que representan el 79% de las respuestas negativas. Sin embargo, entre los practicantes los porcentajes están más igualados: 54% son hombres y 46% son mujeres. La frecuencia con la que los encuestados practican deporte refleja una media de 3,3 días (DT = 1.47). El lugar preferido para la práctica deportiva son los polideportivos con casi la mitad de las respuestas (48%) seguidos por el propio centro escolar con un 22%, los parques y las calles con un 21% y en menor medida los gimnasios con el 9% restante. Por otra parte, el 52% de los encuestados practica deporte en equipos de una forma organizada frente al 36% que lo hace con amigos y el 12% que lo hace individualmente. Respecto al nivel competitivo de dicha práctica deportiva, un 56% lo hace en su misma población a nivel local, un 33% a nivel regional, un 9% a nivel nacional y 2% alcanza a practicar deporte en un ámbito internacional. También se analizó el deporte que practican los alumnos encuestados como primera opción, es decir, en caso de respuesta múltiple, nos referiremos sólo al deporte indicado en el primer lugar de la sucesión. El fútbol es el deporte más practicado con un 36% de las respuestas, seguido de la natación con un 12%, el baloncesto con un 8%, balonmano Tabla 1 Centros educativos participantes en el estudio Nombre del Centro Localidad Provincia Cuestionarios Recibidos CPI de Pontecesures Pontecesures Pontevedra 37 CPR Plurilingüe Labor Vigo Pontevedra 41 IES de Mos Mos Pontevedra 206 IES 12 de Outubro Ourense Ourense 18 IES Miraflores Oleiros Coruña (A) 27 CPR Plurilingüe Nuestra Señora de Lourdes Estrada (A) Pontevedra 27 IES Julio Prieto Nespereira Ourense Ourense 51 IES Plurilingüe Fontem Albei Fonsagrada (A) Lugo 60 CPR Ntra.Sra. del Carmen Fisterra Coruña (A) 63 IES Antonio Fraguas Fraguas Santiago de Compostela Coruña (A) 73 IES de Arzúa Arzúa Coruña (A) 95 IES de Cacheiras Teo Coruña (A) 98 IES Lama das Quendas Chantada Lugo 124 IES Terra de Xallas Santa Comba Coruña (A) 185 IES Alfredo Brañas Carballo Coruña (A) 211 Total 1316 Notas: CPI = Centro Público Integrado. CPR = Centro Privado. IES = Instituto de Educación Secundaria. Tabla 2 Clasificación de las variables objeto de estudio en función de la puntuación otorgada por los encuestados Nº Orden Nº ítem Descripción del ítem Puntuación (valor medio) Desviación Típica 1 10 La diversión 3.62 .67 2 20 El esfuerzo 3.48 .73 3 19 El juego limpio 3.38 .93 4 3 Hacer amigos 3.28 .87 5 18 La deportividad 3.26 .90 626El respeto 3.22 .97 7 28 La unión 3.18 .95 8 25 La superación 3.13 1.01 9 29 La solidaridad 3.13 1.03 10 7 Fomentar la igualdad entre personas de distinto sexo, raza o clase social 3.09 1.07 11 9 La colaboración 3.06 0.94 12 16 La honestidad 2.96 1.08 13 14 La constancia 2.72 1.01 14 21 Competir 2.67 1.16 15 4 La justicia 2.62 1.23 16 1 Fomentar la paz 2.60 1.17 17 2 Tener éxito 2.59 1.04 18 23 Clasificarse 2.56 1.16 19 5 Ganar 2.54 1.11 20 8 Conseguir títulos 2.45 1.18 21 30 Vencer 2.39 1.24 22 22 Triunfar 2.38 1.22 23 6 Adelgazar 2.24 1.29 24 27 Sobresalir 2.09 1.17 25 11 Ser admirado 2.06 1.19 26 15 Hacer músculo 2.01 1.31 27 24 Alcanzar la fama 1.87 1.28 28 13 Ser el mejor 1.84 1.31 29 17 Convertirse en un ídolo 1.77 1.28 30 12 Machacar al rival 1.49 1.38 0,00 0,50 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 3,50 4,00 La diversión El esfuerzo El juego limpio Hacer amigos La deportividad El respeto La unión La superación La solidaridad Fomentar la igualdad entre personas de… La colaboración La honestidad La constancia Competir La justicia Fomentar la paz Tener éxito Clasificarse Ganar Conseguir títulos Vencer Triunfar Adelgazar Sobresalir Ser admirado Hacer músculo Alcanzar la fama Ser el mejor Convertirse en un ídolo Machacar al rival Puntuación (valor medio) Fútbol Figura 1. Gráfico de puntuaciones de practicantes de fútbol frente al conjunto de datos. Retos, número 30, 2016 (2º semestre) - 230 - y ciclismo con un 5%, correr (entendido en el sentido actual del running) con un 4% y el baile y/o ballet con un 3%. Con porcentajes inferiores se reparten el 27% restante otros 36 deportes. El análisis del subgrupo de practicantes de fútbol en cualquier orden de preferencia arroja los siguientes datos: Tamaño del subgrupo: 383 individuos. Distribución por edades: la edad media del subgrupo de futbolistas se sitúa en los 15 años con una desviación típica (DT) de 1.29 siendo el mínimo de edad los 12 años y el máximo los 18. La distribución de edades sitúa entre los 14 y los 16 años a la mayoría de los sujetos de este subgrupo. Distribución por género: 82% de hombres y 18% de mujeres. Distribución por nivel educativo: 78% alumnos de ESO y 22% alumnos de bachillerato. Por orden de preferencia: el 93% de los individuos del subgrupo eligieron el futbol como primera opción, el 5% como segunda y el 2% como tercera opción de deporte practicado. Discusión La tercera parte del cuestionario se reservó para el objeto principal del estudio, la caracterización de las variables que los chicos asocian a la práctica deportiva dentro del grupo de 30 previamente seleccionadas. En la Tabla 2 se muestran dichas variables ordenadas de mayor a menor según la puntuación media que los encuestados les han otorgado, siendo 4 el valor máximo posible para una variable que se considere con muchísima relación con la práctica deportiva y 0 el valor mínimo para una variable que se considere sin relación con la práctica deportiva. En dicha tabla se indica además la posición del ítem dentro de la lista de variables facilitada y la desviación típica de la muestra para cada variable. Por lo que respecta a las variables a asociar con la práctica deportiva, en primer lugar, debemos hacer una clasificación previa en dos grandes grupos: 1. Variables que, asociadas a la práctica deportiva, poseen connotaciones positivas. Entenderemos por positivo, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua (RAE): útil, práctico o beneficioso. Estas son: fomentar la paz, hacer amigos, la justicia, fomentar la igualdad entre personas de distinto sexo, raza o clase social, la colaboración, la diversión, la constancia, la honestidad, la deportividad, el juego limpio, el esfuerzo, la superación, el respeto, la unión y la solidaridad. 2. Variables que, asociadas a la práctica deportiva, poseen connotaciones negativas. Entenderemos por negativo, según la definición de la RAE: malo, perjudicial o infructuoso. Estas son: tener éxito, ganar, adelgazar, conseguir títulos, ser admirado, machacar al rival, ser el mejor, hacer músculo, convertirse en un ídolo, competir, triunfar, clasificarse, alcanzar la fama, sobresalir y vencer. Del análisis de la Tabla 2 podemos inferir que el ítem que los encuestados asocian en mayor medida a la práctica deportiva es la diversión con una puntuación de 3.62. A continuación, y a distancia, se sitúan el esfuerzo (3.48) y el juego limpio (3.38). Cabe destacar que las 15 variables que, a priori, podemos considerar como positivas aparecen en las 16 primeras posiciones en orden de valoración ya que sólo «competir» (a la que tampoco podemos considerar intrínsecamente negativa se sitúa por delante de «la justicia» y de «fomentar la paz» que son las cualidades positivas con peor valoración. De entre estas cualidades, las cuatro que podemos consensuar como las más citadas por la bibliografía tanto general como particular del CIO como Valores Olímpicos: esfuerzo, juego limpio, amistad y respeto; aparecen situadas entre las seis primeras posiciones por orden de valoración. Por tanto, las cualidades que hemos considerado con un sesgo negativo se sitúan claramente como las menos valoradas de la serie. Así, «machacar al rival» alcanza sólo una puntuación de 1.49, seguida por «convertirse en un ídolo» (1.77) y «ser el mejor» (1.84). Sin embargo, hay que señalar un dato importante, las desviaciones típicas de las variables positivas son considerablemente menores que en el caso de las negativas. Esto es indicativo de que la muestra es muy homogénea a la hora de calificar a una variable positiva como asociada al deporte, pero existen muchas más diferencias entre los sujetos a la hora de calificar a las variables negativas como no asociadas al deporte. Así, «la diversión» tiene una DT de .67 frente a «machacar al rival» que tiene una DT de más del doble: 1.38. ¿Cuál puede ser la fuente o fuentes de esta variabilidad? La edad de los sujetos, que puede cambiar su percepción y su relación con las variables de estudio a través de su propia experiencia vital. También el hecho de que sean o no practicantes de deporte. Alguien que indique que no practica deporte tendrá su percepción condicionada de una forma indirecta y no por la propia experiencia. Pero, además pueden existir otras variables que se reflejan en nuestro cuestionario y que influyan en la percepción de los encuestados sobre los valores que asocian al deporte y a la práctica deportiva. Tales pueden ser: el género, el deporte practicado o si se trata de un deporte individual o de equipo. En este estudio nos hemos centrado en el análisis del deporte practicado y, más en concreto, en los practicantes de fútbol ya que como se demuestra en este estudio es el deporte mayoritariamente 0,00 0,50 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 3,50 4,00 La diversión El esfuerzo El juego limpio Hacer amigos La deportividad El respeto La unión La superación La solidaridad Fomentar la igualdad entre personas de… La colaboración La honestidad La constancia Competir La justicia Fomentar la paz Tener éxito Clasificarse Ganar Conseguir títulos Vencer Triunfar Adelgazar Sobresalir Ser admirado Hacer músculo Alcanzar la fama Ser el mejor Convertirse en un ídolo Machacar al rival NO Practicantes Fútbol Figura2.Gráficodepuntuacionesdepracticantesdefútbolfrenteanopracticantesdedeporte. 0,00 0,50 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 3,50 4,00 L a d i v e r s i ó n E l e s f u e r z o E l j u e g o l i m p i o H a c e r a m i g o s L a d e p o r t i v i d a d E l r e s p e t o L a u n i ó n L a s u p e r a c i ó n L a s o l i d a r i d a d F o m e n t a r l a i g u a l d a d e n t r e p e r s o n a s d e d i s t i n t o … L a c o l a b o r a c i ó n L a h o n e s t i d a d L a c o n s t a n c i a C o m p e t i r L a j u s t i c i a F o m e n t a r l a p a z T e n e r é x i t o C l a s i f i c a r s e G a n a r C o n s e g u i r t í t u l o s V e n c e r T r i u n f a r A d e l g a z a r S o b r e s a l i r S e r a d m i r a d o H a c e r m ú s c u l o A l c a n z a r l a f a m a S e r e l m e j o r C o n v e r t i r s e e n u n í d o l o M a c h a c a r a l r i v a l Hombres Mujeres Fútbol Figura 3. Gráfico de puntuaciones de practicantes de fútbol diferenciados por género. - 231 -Retos, número 30, 2016 (2º semestre) practicado por más de un tercio de los jóvenes. Así, en la Figura 1 se comparan las respuestas obtenidas de los chicos y chicas que afirman practicar fútbol como deporte, en cualquier orden de preferencia, frente al conjunto de respuestas. Como se puede observar, los futbolistas puntúan significativamente más alto las variables calificadas como «negativas» en comparación a la media. Es decir, los jóvenes que juegan al fútbol dan una mayor importancia que la media de sus compañeros a variables como: «machacar al rival», «convertirse en un ídolo», «hacer músculo», «triunfar» o «competir». Este dato es importante ya que, como se señaló anteriormente, el fútbol es el deporte mayoritario en la muestra. Podemos preguntarnos ahora qué valores asocian a la práctica deportiva los individuos que afirman no practicar deporte frente a los que juegan al fútbol. Los resultados pueden verse en la Figura 2. Cualitativamente obtenemos las mismas conclusiones que en el caso del conjunto de datos, pero cuantitativamente, las diferencias son ahora más acusadas. Es decir, los individuos que no practican deporte asocian en menor medida al deporte variables como: «machacar al rival», «convertirse en un ídolo», «hacer músculo», «triunfar» o «competir» frente a los futbolistas. En consonancia con estos resultados, los encuestados que no practican deporte también asocian en menor medida cualidades positivas al deporte. Si diferenciamos entre chicos y chicas futbolistas, la comparativa se establece en la Figura 3 y nos indica que: de los quince ítems que hemos considerado como «positivos», las chicas puntúan ligeramente más alto que los chicos todos ellos excepto «la superación» y «la constancia». Por el contrario, los chicos puntúan mucho más alto el resto de cualidades, excepto «adelgazar», con especial significación: «competir», «triunfar», «hacer músculo» y «ser el mejor». En la Figura 4 la comparativa se establece entre el nivel educativo que cursan los individuos del estudio. Podemos observar que los alumnos de ESO puntúan ligeramente por encima las cualidades «positivas» frente a los alumnos de bachillerato que valoran en mayor medida las «negativas». A esta tendencia general escapan: «hacer amigos», «la superación» y «la constancia» más puntuadas en bachillerato y «adelgazar», más puntuada en alumnos de ESO. Pero, ¿qué ocurre cuando comparamos las respuestas de los futbolistas (deporte de equipo) con los practicantes de deportes individuales como pueden ser las artes marciales: full contact, judo, karate, kung-fu, taekwondo y kendo? Con esta elección se pretende establecer una doble comparativa: por un lado, confrontar los datos de un deporte de equipo frente a uno individual y por otra parte comparar al fútbol con deportes en cuyas filosofías podemos encontrar conceptos como: equilibrio físico y mental, empatía, autoestima, respeto, cortesía, honor, paciencia, serenidad, etc. Esta comparativa, se establece en la Figura 5. Dentro de las variables que consideramos positivas, los futbolistas puntúan más alto: «la diversión», «hacer amigos», «la solidaridad» y «la colaboración»; mientras que los practicantes de artes marciales asocian en mayor medida al deporte: «el esfuerzo», «el juego limpio», «la deportividad», «la superación» y «la justicia». Por lo que respecta a los ítems «negativos», estos alcanzan una mayor puntuación en los futbolistas y la diferencia se hace más acusada en aquellos menos valorados, es decir: «machacar al rival», «convertirse en un ídolo», «alcanzar la fama» y «ser admirado». Conclusiones Fruto de la colaboración entre el Grupo de Investigación en Educación y Salud (GIES-10) de la Universidad de Vigo, la Academia Olímpica Española, el Comité Español Pierre de Coubertin y los Centros de Estudios Olímpicos de las Universidades de Vigo y Santiago de Compostela se está llevando a cabo un proyecto de investigación para determinar qué valores o cualidades asocian los jóvenes a la práctica deportiva. Del análisis de la percepción de los adolescentes de los valores olímpicos asociados a al deporte podemos obtener las siguientes conclusiones: Tres de cada cuatro alumnos, de entre 12 y 18 años afirman practicar deporte con regularidad, una media de 3 días a la semana. La distribución por género de los practicantes de algún deporte está equilibrada con un 54% de hombres y un 46% de mujeres. Sin embargo, entre los no practicantes predominan las mujeres con un 79%. El fútbol (36%) se sitúa como el deporte preferido muy por delante de la natación (12%), el baloncesto (8%) y el balonmano y ciclismo (5% cada uno). Existe una amplia oferta deportiva ya que se citan hasta 43 deportes diferentes. El valor más importante que los alumnos asocian a la práctica deportiva es la diversión que puntúan con 3,62 sobre 4. A continuación se sitúan: el esfuerzo, el juego limpio, hacer amigos y la deportividad. Todas ellas cualidades «positivas». Además, estos valores presentan las menores desviaciones típicas lo que es indicativo de un mayor grado de consenso en las respuestas. Los cuatro Valores Olímpicos consensuados por la bibliografía: esfuerzo, juego limpio, amistad y respeto; aparecen situados entre las seis primeras posiciones por orden de valoración. El valor menos importante que los alumnos asocian a la práctica deportiva es «machacar» al rival que puntúan con 1,49 sobre 4. A continuación se sitúan: convertirse en un ídolo, ser el mejor, alcanzar la fama y hacer músculo. Todas ellas cualidades «negativas». Sin embargo, estos valores presentan las mayores desviaciones típicas lo que es indicativo de diferencias acusadas de criterio entre los encuestados que deben ser objeto de posteriores análisis en profundidad. Al focalizar el estudio en los futbolistas, por ser el deporte practicado por más de un tercio de la muestra además de ser el que concita una mayor relevancia social y mediática, podemos concluir que: Los futbolistas puntúan significativamente más alto que la media de la muestra, las variables calificadas como «negativas» en comparación a la media, es decir, asocian a la práctica deportiva en mayor medida cualidades que consideramos no deseables. La diferencia señalada anteriormente es más acusada si comparamos a los futbolistas con los chicos que no practican ningún deporte. Es decir, los chicos que no practican ningún deporte asocian al mismo cualidades más «positivas» que los futbolistas. Las chicas que juegan al fútbol asocian a su práctica, en mayor medida, cualidades «positivas» que los chicos. Los ítems que podemos asociar a la competitividad son los preferentes (con gran diferencia) en las respuestas de los chicos. Los alumnos de ESO asocian al deporte en mayor medida las cualidades «positivas» que los alumnos de bachillerato. Sin embargo, las diferencias no son muy acusadas respecto a esta variable clasificatoria. Los practicantes de artes marciales asocian en mucha menor medida las variables «negativas» a la práctica deportiva que los futbolistas. Para ellos: «el esfuerzo», «el juego limpio», «la deportividad», «la superación» y «la justicia» son las más valoradas lo que va en consonancia con las filosofías de las artes marciales. «La diversión», «hacer amigos», «la solidaridad» y «la colaboración» son más puntuados por los futbolistas siendo ítems que podemos asociar a la práctica de un deporte de equipo. Agradecimientos Los autores quieren agradecer la desinteresada colaboración de los Departamentos de Educación Física de los centros educativos participantes en el estudio, así como la de todos los chicos y chicas que respondieron al cuestionario. También agradecen la colaboración de las diferentes instituciones educativas de todos los ámbitos competenciales y a las instituciones olímpicas implicadas en el proyecto por su apoyo y aporte de conocimiento. Referencias Andrade, E., Arce, C., & Seaone, G. (2002). 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