El Cabildo de Zacatecas como institución política, económica y social (1550-1650)
Full text
F A CU L T AD D E G EOGRAFÍA E HISTO R IA
DEP A R T AM ENT O DE HISTO R IA DE A MÉR ICA
E L CABILDO D E ZACA TECAS COMO INST IT UCIÓN
PO L ÍTICA, ECONÓMI CA Y SOCIA L (1550-1650)
Marí a d e l os R ey es Alb i Rod r íguez
T esis que presenta para l a obtención del
G ra do de Do ctora, bajo la dirección de:
Dra. Manuela Cristina García Bernal (q.e.p.d.)
Dr . J ulián B a utista Ruiz Rivera
Dr . Em ilio Jos é L uque Az c ona
SEVILL A, 2015.
T ribunal evaluador de la tesis doctoral:
D. Antonio Gutiérrez Escudero
Dña. María L uisa L a v iana Cuetos
D. Mig ue l Molina Martí nez
Dña. Sandra Olivero Guidobono
Dña. Pilar Ponce L eiva
T esis defendida en la Universidad de Se v illa el día 21 de enero de 2016.
Cali fi cación: sobresaliente cum laude
A CRISTINA, MI DIRE CT ORA y MAESTRA, in memoriam.
A MI F AMILIA, MI APO Y O CONST ANTE.
5
ÍNDICE GENER AL
ÍND ICE GENERAL …………………………………………………………….
5
INTR ODUCCIÓN ………………………………………………………………
10
CAPÍTU LO I. EL REAL D E MINAS DE ZACA TECAS: UN A REGIÓN
DE FRONTERA ……………………………………………….
18
1. El esce n a rio geog ráfi co…………… ………………………………………
18
2. L os antece dentes históri c os……………………………………………….
23
3. El descubrimie n t o de Zac atecas y su repe rcusión en la config uraci ón
regional……………………………………………………………………..
27
a) L os cam bios instituciona les…… …………………………………….
30
b) L os nue v os descubrimien tos y la expa nsión reg ional……………….
34
c) Zacateca s: frontera de guerra…………………………………………
39
4. L a ciudad y sus habitante s………… ……………………………………..
43
CAPÍTU LO II. EL PRIMER GOBIERNO DE ZACA TECAS: LA
ALCALDÍ A M A YOR ………………………………………….
52
1. El alcal d e may or de Zaca tecas y sus a tribuciones……………………….
54
a) L as facultade s judi ciales……… ………………………………………
57
b) L as funcione s g uberna tivas…………………………………………..
59
c) L as atribuc iones como juez de m inas………………………………..
62
d) L as compe tencias m ilitares…………………………………………..
64
2. Duración e i ng re sos del c arg o del a lcalde may or de Zacate cas…………..
66
3. L os titula res de la alca ldía may or de Zacatecas………………………….
69
a) L os prime ros alcaldes m ay ores c on corre g i mient os de indi os……….
69
b) L a dedicac ión exclusiv a a la alca l día may or…………………….......
75
CAPÍTU LO III. LA DIPUT A CI ÓN DE MINAS: UN PROT OCABILD O
SINGULAR ……………………………………………………..
89
1. L os orí g e nes de la Diputación……………………………………………..
90
2. L os diputados de mi nas: embrione s de reg idurías………………………..
96
3. F uncionamie nto de la Diput ación des de sus oríg e nes hasta 1580…….
105
4. L os oficios de l a Diputación……… ………………………………………..
1 10
6
a) A lmota cén, oblig ado de las carnicería s y fiel ejecutor…………………
1 10
b) Ma y ordomo del c abildo………………………………………………..
1 13
c) L os escriba nos…………………………………………………………
1 14
d) Depositari o G ene ral…………………………………………………….
1 19
e) L etrados y proc uradores……………………………………………….
121
f) L os alguaciles te mpor ales y la creac ión d el alg ua cilazg o ma y or……...
125
g ) El c orredor de lonja…………… ………………………………… …….
131
5. L os diputados de Zacat e cas: se g ment o rector de l a plut o c racia minera….
132
a) L a configuración económ ica de l real minero………………………….
133
b) L as act iv idades ganaderas de los s eñores de mi nas…………………..
138
c ) El cost e de la producción minera: c apita l y mano de obra ……………
140
d) L os problema s y la s limitaciones de la minería……………………….
144
6. L os diputados de los mine ros: ¿pervivieron hasta 1650?..............................
147
CAPÍTU LO IV . LAS REDES F AMILIARES EN LA DIPUT ACIÓN Y SU
INFLUEN CIA SOCIA L ………………………………………..
149
1. L os diputados fundadores…………………………………………………
152
2. Un cofundador singular: el diput ado don B alta sar de B añuelos…………
158
3. Diputados bene m éritos…………………………………………………….
165
4. Otros diputados y primeros pobla dor e s……………………………………
175
5. El cont rov ertido caso de Alonso H e rnández B achil ler…………………….
187
CAPÍTU LO V . EL CORREGIMIENTO DE Z A CA TECAS …………………..
190
1. El c orregidor de Z acatecas: funcione s……………………………………
191
a) Sus atribuc ion e s judiciales…… ……………………………………….
195
b) L as funcione s de g obi erno y administración…………………………
196
c) L a defici ente protección d e los indios…………………………………
202
d) L a defensa de la ciudad y el orden públic o……………………………
203
2. L os tenient es de correg i dores………………………………………………
206
3. L os primeros corre g i dores de Zacatecas y su relación c on e l cabildo de
transici ón…………………………… ……………… ……………………….
212
4. El gobierno de los correg i dores de comienzos del sig lo XV II ……………..
219
7
5. L a autorida d de los corregidores (16 20 - 1650)……………………………..
227
CAPÍTU LO VI. LA CONSOLIDACI Ó N DEL CABI L DO DE ZA CA TECAS
(1587 -1600) …………………………………………………….
240
1. L a instituci onalización de la municipalidad……………………………….
240
2. L a s dis cutida s elecc iones de los alcaldes ordinarios………………………
243
a) F unciones de los al c alde s ordin arios…………………………………..
244
b) El di fi cultoso discurrir de las el ecciones hasta 1600………………….
247
3. L a s reg idurí as elec t as………………………………………………………
254
a) L os prime ros reg i dores cadañe ro s, 1587 - 1591………………………..
255
b) L a acción gubernativa del primer cabi ldo…………………………….
261
c) L a ruptura de l a uniformidad soc ial……………………………………
264
d) L os últimos regidores cadañe ros, 1592 - 1593…………………………
271
4. L os re g i dores propieta r i os del cabild o de transición……………………….
280
a) L os ofic iales reales de Z acatecas, “al e st i lo que aquí se tiene”…………
280
b) El a lg uacil may or……………………………………………………….
289
c) El deposi tario general: el i nicio de la venta de los reg i mientos………..
299
d) L a primera c ompra de una re g i d urí a………………………………….
305
5. Oficios designados por el cabildo… ……………………………………….
309
a) L os ofici ales de “oficios y artes mecá n i c as”: el nacim i ento de los
prime ros g rem ios…………………………………………………………
309
b) Otros o ficios del con cejo……… ……………………………………….
315
c) Un nombram i ento de nuev o cuestiona do: el fi el y v eedor de l as
carni c erías………………………………………………………………
322
6. L a “cal a y cat a” de los géneros de Castilla………………………………..
324
CAPÍTU LO V II. LOS EFECT O S DEL SISTEMA VENAL EN EL
CABI LDO …………… …………………………………………
329
1. L a tempra na v enta de c arg os en Zacate cas……………………………….
329
2. L a desi g na ción por me rced de l as primeras reg iduría s de l siglo XVII…….
337
3. V enta y re nunciación de l os ofi c ios c apitulares en la primera mit ad del
sig lo XVII…………………………………………………………………..
347
14
estructura s política, económic a y social. Esto hizo que , in icialmente , l a inv estigación se
nos plant eara como un re to por la am plit ud del obje to de estudio y por tra tarse de un
real d e m in as en f echa s tempran as de la Coloni a. De h echo, pod emos c onsider ar que el
pecul i ar a rr anque del ca b i ldo zacateca no baj o la forma de Diputación era una
mani festación m ás del proceso de arraigo i nstitucional que viv í a la región. A demá s, e l
cará c ter fronteriz o de l real aumentaba el a tractiv o de l t e ma, pues te n e mos que pens ar
que, desde su aleja d a posición g eog ráfic a, Z acatecas se c onv i rtió en la pri nc ipal
productora de plata del v i rreinat o y e n e l bastión norteño de una Nuev a Galicia que
apena s estaba dibujada en los mapas . E l r eal se t ransformó entonces en un a soci e dad de
aluvión, e n l a que todo e stab a por hacer . Esto determi nó también la elección del
conte xto c rono lóg ico de la investig ación, que arranca en el descubrimiento de las m inas
en 1546 y c oncluy e e n 1650. E nt endemos que este e s el espacio t emporal ad ecuado para
describir la ev olución i nstituciona l que e xperimentó el cabildo d e sde su nacimi e nto
hasta su ma durez. Asimismo, nos permite ver en toda su extensión las repe rcusiones que
produjo l a política de la venta de ca r g os, así como la formación d e redes y ba ndos
capi tu l ares. Es, también, un int erv alo apropi ado pa r a a na lizar las i nc idencias de l
conte xto h i stóric o e n el reg im iento y en la vida de la c iud ad.
Para conseguir estos objetivos, se ha e structurado la investig a ción con un c riterio
fundame nt almente cronológico a nte la existencia de etapas bie n dife r e nciadas. A sí , en
prime r lug ar se abordará el real de minas de Zacatecas com o e scenario históri co. En este
capí tu l o i nicial se an alizarán el entorno fís ico, el papel de la ci ud a d c omo pl ata for m a de
nuevos descubri mient os y front era de guerra par a, s e g uidame nt e, adentrarnos en la
ciuda d d e c o m ienzos del siglo XVII. Un a vez conoc ido el c on t exto, se describirán las
cara c terísticas de la A lc aldía May or , que durant e m ás de tres décadas fue la ú nic a
institución j udi cial y de g obierno del real. A la antes citad a Diput a ción de minas se
dedic ar á e l tercer capítulo, pues func ion ó como un prot ocabildo y un instrument o de
representación de l os mineros. T a mb ién se analizarán la c onf i g ura ción económica d e los
diputados como representantes del seg mento rec tor del real y las difíc iles c ondiciones
de la actividad min era. En el cua r t o ca pí tulo se descri birán los rasgos socia les de los
diputados como g rupo y la formac ión de rede s familiares. En e l quint o se e x a min ará el
Corregimiento de Z acatecas, que se instauró tras la designación del primer corregido r en
1580, y se ana lizará n los dife r entes c orr eg idores. E l proce so de i nst i tucional ización de
la municipalidad y la consolidac ión del c abildo serán descritos en el capítulo VI , d onde
15
se expl icarán la evolución de las regidurías y las c uestiones de g obierno, así c omo los
ofici a les reales “ a l e sti lo” de Zacatecas. Y el lo enlazará con el séptimo ca p í tulo, c uy o
objeti v o es estudiar los efectos de la temprana venta de car gos en la ciudad. E l c ap ítulo
octa v o se de stinará al estud io del fun c io namie n t o del cabildo en la primera mitad del
sig l o XVII, así como al análisis de su re l ación con otras i nsti tuciones y c on los barrios
de indios de la juri sdi c ción. Y en el último cap í tulo s e de scr i birá el g rupo de los
capi tu l ares de dicho p eriodo desde e l punto de v ista socia l y económ ico. A simis mo s e
estudiará la confi g ura ción de redes famili ares y bandos que pugnaron por e l c ontro l de
la muni c ipalidad. L a investigación concluirá con el análisis de dos capit ul ares, un
alfé rez re al y un deposit ario general , cu y as tra y e ctoria s personales re flejaron las dura s
condic ion e s que a travesó la produc ción local a mediados del siglo XVII y que ta mbi én
influy e ron en la confi g ura ción del cabildo de la é po ca.
L a ela boración de estos contenidos ha estado pr e cedida por una i nt ensa
búsqueda de fuentes en di ferentes arc h i v os y bibliot ecas. I ni cial m ente se investigó e l
A rc hi v o G e neral de Indias, de sta cando las c onsultas realizadas e n las sec cione s de la s
A udi encias de G uadala jara y México, Contaduría, Patron ato Re al, E scrib anía de
Cáma ra, Indiferente General y Justic ia. E l otro acerv o documental lo c onsti tuyó el
A rc hi v o H istóri co de l E stado de Zacatecas, donde se consultaron los cinco primeros
libros de las Actas Capit ulares, a sí como diferent es fondos docume nt ales de l periodo
colonial y cie rtas c olecciones e special es. A fo rt unadame n t e, queda alguna i nformación
para nuestra época y está c atalog ada, aunque es dispersa y resulta má s abund ante para
los periodos posteriores. Sin embarg o, durant e la i nv e stig ación a dv e rtimos que e l
considerado como L ibro Cuart o de las Actas e s en real id ad un cedul ar io, porque así lo
evidencian c l aros indicios. Para e mp ezar, s u morfología, que es m ás pequeña y con peor
encua dern ación, además aún se puede leer el título borroso que lo i d e nt ificaba com o tal
regis tro de c édulas. Pero lo más sig ni ficati v o es que c ontiene cédulas y pro v i siones que
no e ncajan con las sec uencias cronol óg i cas del te rcero y del quinto libro de actas, a lo
que se suma el hecho de f initiv o de que no se registren en él eleccion es ni los contenidos
propios de un libro de ca bildo. Sabemo s de la e xistencia del au téntico cuarto libro
g racia s al mencionado “ Compendio de l a s cosas más not ables cont enidas e n los l ibr os
de cabi ldo de esta ciudad de Nue stra Señora de los Zacate cas desde el año de su
descubrimiento e n 1546 has ta 1730” escrito por José Rivera Bernárdez, cond e de
Santiago de la L ag una, en la pr imera mi tad del sig lo XVIII , aunque el libro de a ctas
16
debió de extraviarse a pa rtir de e nton ces porque no es c itado con posterioridad. Esto ha
supuesto un escol lo para conoce r l os dife r e nte s ca bi ldos y la v ida ca pitular entre 1638 y
1650, por lo que ha sido necesario acud i r a otras fue ntes documentales para i n t e ntar
suplir esta falta. Por ello, t a mbién s e ha v isitado e l Archiv o de la Re ales Caj a s de
Zacatecas que se custodia en e l I nstitu to T ecnológico d e Estud ios Superiores de
Monterrey ( I T ESM) en su Ca mpus de Zaca tecas, donde se revisaron algunos
expedi en tes referentes al re g i stro de qui ntos y diezmos, aba sto de azogue y
correspondenc i a, que se en c ontraban e n buen estado. De la mi sm a for ma , era
impresci nd i ble acudir al A rc hiv o G eneral de la Nación de Méxic o donde, entre otros
fondos, pudimos c onsultar l os g rupos doc ument a les de G e neral de Parte, Civil, T ierras,
Mercede s, Re ales Cé dulas Originales y D uplicados, A yuntamient os, I nquisición y Re al
F i sco. L a búsqueda se ha com p l etado con la c onsul t a de alg una s seccione s d el I nstituto
Naciona l de A nt ropolog ía e H istoria de Méxic o, a sí c omo d e l A rc hiv o Históric o
Naciona l de España , princ ipalmente , su Secci ón de Nobl eza. Por último, d e las
bibliotec as consulta d a s hay que de stacar la valiosa aportación que han supuesto los
fondos bibliográficos de la Escuela de Estudios H ispanoame ricanos de Sevilla.
F i nalment e, quiero expresar a título pers onal mi m ás since ro agradecim iento a
cuant os ha n hecho posib le esta inves tigación, e mp ezando por mi maestra y dire ctora
doña Manuela Cristina G arcía Bernal, sin cuy a a y uda y sabios consejos a portados a lo
larg o de todos estos a ños no habría sido posible concluir la. Por desg racia , se nos ha
marc hado m uy pronto y no podrá estar en el acto de la d efensa y la le ctura. Su pérdida
es irrecuperab le, pero sé que solo será físicame n t e, porqu e sí e stará presente con su obra
y su ali ento, t ransmitiendo esa energ ía que siempre la c ar acterizó. Sea para e lla mi
dedic a ción más especial.
Quiero re cono cer tam bi én el i nest imable apo y o de don José Enciso Contreras,
quien fue un pe rf e c to a nfitrión, que me abrió las puertas de Zacatecas y de cu y a obra
tanto apre ndí y todavía a prendo. T ambién quie ro recordar la ama b le a y uda de todo el
eq uipo de archiv e ros del Archiv o H istórico del Estado de Za c atecas y , espec ialmente, a
quien por e ntonces era su director , don J uan V a lenciano Rojas. No quiero olvidar
tampoc o l a desint eresada c olaboración de l I nsti tuto T ecnológ i co de Estudi os Superiores
de M onterre y , que me permiti ó revisar la doc um entación de las Reales Ca jas, que
contie n e n un importante pote n cial histori og ráfico. V a y a ta mbién mi a g ra decimient o al
personal del A rchivo G e neral de Indias por su magnífica profesionalid ad y buen h acer
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que, a simismo, hago exte nsiv o al del A rchiv o G e neral de la Nación de México por el
apo y o prestado. De i g ua l modo , quiero expresar mi a g ra decimiento a la B i bliote c a de la
Escuela de Estudios H i spanoamericanos, que es un centro i neludible de refere ncia
internacional y de c uy o personal guardo un exc elente recuerdo. As imismo, agrade zco a
la Univ ersidad de Sevilla y , sobre t odo , a l Departamento de Historia de A mérica, la
cola bora ción pr esta d a a lo larg o de estos años de apr endizaje y tute la. Y mu y
especialme n t e a los pro fesores don Jul i án B auti sta Ruiz Riv e ra y don Emili o José L uque
Az cona, que t ambién son mis di re ctores. Por último, c on c luy o re cordando a m uc has
personas que , directa e indirectamente, contribuy eron a la consecución de esta ob ra y
que, por espac io, no puedo cita r . Sea , ig ualme nt e, para e l los mi agradecimiento.
18
CAPÍTULO I
EL REAL DE MIN A S DE Z ACA T E CA S: UNA RE GI ÓN DE
FRO NTE RA
Durante la seg unda m itad del sig lo XVI Zaca tecas fue la fron tera septentri on a l
del I mperi o Hispánico e n A m érica . M ar g inal idad puramente geog ráfica , pues, a p e nas
v einte años de spués de su descubri mient o, el real de minas se convirtió en el nu ev o
pulmón económico d e Nueva E spaña, siempre pre sent e e n las decisiones v irrei nales y
met ropol itanas. H o y , transcurridos ca si quinie ntos años de su fundación, s e c or re el
peligro de cae r en a na cronismos y tópic os mal avenidos con el cará cter de l a ciudad
colonial y e l de sus pobladores. T odo proc eso fundacional e nc ierra un poderoso
atra c tivo para los hi stor ia dor es y esto se ac entúa para el ca so de Zacateca s, v erdadero
poliedro histór ico donde conv er g ieron al icientes económicos, int er eses e stratég i cos,
experi m entos a d m inistr ativos y un aluvió n de motivaciones personales que forjaro n la
impront a de la ciudad an tigua. El interés histori og rá fico aumenta , tod avía má s, si el
seg mento cronol óg i co del estudio coinc id e con el esple ndor de l imperio de l os A u strias ,
al que Zacatecas de bió de contribuir , y n o en pequeña medi d a , desde los c onfines del
mismo. Por otro la do, el aparente asce ns o mete ór ico de la ciuda d no fue tal , sino una
línea que brad a por obstáculos que, a menudo, se solv e ntaron con el t esón y un ci erto
g rado de indómita autonomía, p ropios del que se sabe dueño de una sólida e xperie nc ia.
Por todo ell o, es obj etiv o del presente es tudio la aproximación desde el respeto y el
rigor c ientí fico a l as sing ulari dades que ca racter izaron la vida muni cipal de la ci uda d
desde su funda ción hast a media dos del sig lo XVII. Y nada mejor, a propósito, pa ra
inic i ar e ste recorrido histórico que rec o rdar el lema v irg ili ano que simboli z a la esencia
de la c iudad y orla su escudo desde época de F elipe II: “ Labo r vinci t omnia”.
1. El escenari o ge o gr áfico
Seg ún e l histori ador local Elías Amador , l a e timolog í a de l t ér mi no “Zacatecas”
era náhuatl y sig nifi caba “gentes de Z acatlán”, p alabra que, a su v ez, procedía del
v ocablo “Zacatl” que identificaba una y erba ba j a, el Zacate, característica del territo ri o. 1
1 Elí as Amador , B osque jo histórico de Zacatecas. Za catecas: Ti pografí a de l a Escuela de A rt es y O fici o s
de Guada l upe, 1892, pág. 2 . - D o m ingo Lázaro de Arregui , Descripción de la Nueva Galicia. E st udio
19
Cuando los españoles lleg aron por primera vez a la zona que hoy ocupa la ciudad de
Zacatecas, a comienzos de l a déc ada de los 30 de l siglo XVI, debieron de encont r a r un
panoram a par ecido a l descrito en las re laciones de l obispo A lonso de la Mota y Esc obar
y Pedro de V ale ncia. 2 A m bos document os están e scritos a comienzo s del sig lo XV II y
son la s de scripciones geog ráfi cas e históricas m ás te mpr anas que se conoce n sob re la
ciuda d y su re g i ón, lo que las c onv i erte en re f erentes de g ran valor . Sin e mb ar g o, la
ciuda d de Zaca t ecas es trat ada superficialmente; es dec i r , de form a poc o ac ord e a su
importa n c ia c omo tercer centro v irrei n a l, aunque e n sus textos y a se re fleja n las
transformaciones produci das tra s ci n c uenta a ños de c ontinua e xplo tación minera y
colonizaci ón.
El contexto na tural descri to por estos pri meros c ronistas e r a una serra ní a de sei s
a ocho l eg uas de ext ensión, a ccide n t e orográfico que parecí a i rru m pir sospechosamente
en m edio de grandes llanos, c omo un señuelo de l as riquezas que escondía . 3 En 1608,
Pedro de V al en cia locali z aba la ci ud a d de Nuestra Señor a de l os Zacatecas a unos 23
g rados de latitud norte y a má s de 100 l eg uas de distanci a de la Mar de l Sur ,
coordena das rat ificadas por el conde de S a ntiago de l a L a g una en e l siglo XVIII . 4 H o y
día, el actual estado de Za c atecas está emplazado e n la región centro -norte del país, a
una al tura media de unos 2230 metros sobre e l nivel del mar , re par tido por c u atro
g randes re giones geog rá ficas mexic anas . El norte y una parte del cent ro del esta d o se
encue ntr an e n la zona de Sierra Madre Oriental, c uy a nota destac able es l a continu idad
de serranías. E l o e ste d e l est ado se sitú a en l a reg i ón de Si erra Madr e O ccide ntal ,
cara c teriz ada por l a al ternanc ia de sierr as y valle s. E l re sto del ce ntro del e stad o se
loca l iza en la Mesa C entral, una gran altiplanicie forma d a por ampli as llanuras y sie rras
corta s. Por último, el sureste s e adentra e n el eje n eovolcánico del país, una z ona
constitui d a por sedimentos piroclásticos. L a c apital , que da nombre al e st a do, se ubica
en l a re g i ón de la Mesa Ce ntral y se asient a en una irre g ul ar hondona da, rodead a por
pr eliminar de François Chevalie r . Guadal a ja ra: Go bie r n o de Jal i sco , 1980, pág. 61.
2 Al o n so de l a Mot a y Esco b ar , Descr ipción geogr áf ica de los r einos de Nueva Galicia, V izcaya y León.
Edici ó n f acs i mil ar . Guada l ajara: Go bi er n o del Est a do de Jali s co y U ni ver sida d de Guada l ajara, 1993. Esta
desc r i p ci ó n pudo reali z arse entre 1602 y 1605. - Pedro de V al e nci a, “ Re la ci ó n de Nuestra Señora de l o s
Zac atecas, sac ada de l a i nf o r ma ci ó n que p o r m a ndato del Co n se j o e n e l la se hi zo. Añ o de 1608”. INA H,
México, C o l ecc i ó n Pas o y T ro n coso, l eg. 30, vol . II, N. 74.
3 La Mota y Esco b ar , op. cit. f o l . 33, pág. 63.
4 V a len cia, “Relaci ó n de Nuest ra Señora de l o s Zacat ecas , 1608 ”, ci t . - José de Ri vera Bernárdez, conde de
San t i ago de l a Laguna , “ Descr i pc i ó n breve d e l a mu y not abl e y l eal c i udad d e Zacat ecas , 21 de j u li o de
1732, en Gab r iel Sa li nas de l a T orre (c oord.), T est imonios de Zacatecas . Méxi co: I m pre n t a Unive rsit ari a,
1946, pág. 60.
20
una serie de c er ros que producen desniveles topográficos e n el viario de la ci ud a d. 5
Estos ce rros encie rr a n abunda nt es rec urs os m inerale s como caolín, pla ta, plomo, zinc,
hierro y sulfuros, a mén de ca nteras que abastecen la construcc ión. 6 Entre ell os, de staca
por su ri co pasado históric o el ce rro de la B ufa, que preside , siempre v igilante, esta
hermosa “ Ciud ad de la Plata”, c uy o c entro históri co es Pat ri monio Cultural de la
H um anidad desde 1993. 7 Componen el estado de Zacatecas cincue n t a y seis m unicipios
que l indan con los estados de Coahuila a l Norte, San L ui s Potosí al Este y Nor este,
Ag ua scalient es y Jal isco , al Sur y Sureste, y Duran go al Oeste y Noroeste.
A comie nzos del sig lo XVII la integración territorial er a bien d iferente a l a
act ua l, pue s l a ciudad d e Zaca t ecas estaba pr eca r i amente conectada con otras
poblac ion e s de españoles e indios de la Audiencia de Nueva Galicia , que en su may oría
eran me d i anos y peque ños núcl eos surgidos con el avance de la c onqu i sta y a l abrigo de
las explotaciones mineras. Una de l as debilidades de l a c olonización en la reg ión fue la
escasez de pobl aci ón española e indí g e na. El e stud io c omp arativ o de las fu e ntes
histórica s muestra que la cifra de vecinos español es del territorio d e la A udienci a podía
rondar a comienzos del XVII una s 6000 personas, sin conta r los “ est antes” o gente de
paso. Posibleme n te , las ci fr as reales superarían estas pobre s estimacion e s, aunque cabe
pensar que no m ucho má s, y , en t odo caso, la d ensidad demográfic a t uv o que ser mu y
baja para los 200 000 k m ² de la r egión, como lo atestig ua n antiguas a lusiones a va c íos
demográficos. 8 T ampoco fue nume rosa la pobla ción indígena de la re g i ón, que sufrió un
fuerte d escenso dura nt e el primer siglo de la c o l onia, y a que , en 1519, podía ronda r los
855 000 indígenas, mientras que en 1600 s olo la i n t eg raban 83 000. 9
Una prueba de la débil de nsid ad demog ráfica e ran los a n e cúmenes o zonas sin
poblac ión, así como las c onsid e rab les distancia s qu e separ aban la ciudad de Nuestra
Señora de los Z aca teca s de l os princi p a l es ce ntros de la región. A l Norte , la ciudad
estaba rodead a por un a i n m ensa zona de de spoblados que conducían hasta la s min as de
Mazapil (300 km). Por el Noroest e , una s deshabitadas 150 leg uas la separ aban d e l as
5 R o b erto Gal vá n R amí rez (coord.), Los munici pios de Z acatec as. C o lecci ó n: En c icl o pedia de l o s
m u ni c ipi o s de México. Zacatecas: Cen t ro E s t a t al d e Est udi o s Muni c i pales, 1987 , pág. 9.
6 José R o gel i o Ál var ez, ( di r . ), E nciclopedia de México. 12 v o ls. Mé xi co: Enci cl o ped ia de Méxi co, 1 978.
to m o XII, pág. 483.
7 Man ue l González Ramí rez (co ord. ) , El E stado de Zacatecas . Méxi co: TE LM E X, 2006, pág. 17.
8 A rr egui , op. cit., pág . 56.
9 Peter Gerh ar d, The North Fr ontier of New Spain. Pricen t on: Pri cento n Univ ers i t y , 1982, pág. 24.
21
minas de Santa B árbara , situa d a s e n la reg i ón de la Nueva V izca y a. 10 Hacia el Sur , la
ciuda d estaba c ercada por los fértiles v al les d e T eoc alti che y Tl atenang o, donde se
asentaba n peque ños pu e blos de indios y alguno de e spañol es, disem in ados por l os t res
cam inos que conducían a la ciudad de Guadal a lajara (320 km), sede de la A udi encia y
del obispado. Hacia e l Este, se enc ontr aban las minas de San L uis Potosí (190 km) y por
el Sureste la ciudad conecta b a con e l C amino Real , qu e, tr as a travesar una s 30 le g uas de
despoblados, c onducía hasta Méx i co (610 km). Por el Oeste, las minas de Sombrerete
(167 km), San Martín, L as Nie v e s y A vino (A v iño) ja lonaban d istantes el r esto del
Camino Real, que continuaba e n d irección a la ciudad de G uadiana (290 km), actual
Durang o, en la provincia de N ueva V i z ca y a. De este modo, l as poblac iones
circ unv e cinas a Zacatecas no eran sino pequeños rea l es de minas fundados a expe nsas
de l a ciudad y sus pobladore s, como l as m inas de Pánuco situadas a unas dos leguas en
el Ponien te ( aproximadamente 12 k m ), las d e F resnillo y la v il la de Jere z , a mb as a una s
seis leguas al Oeste y Sudoeste, respectiv ament e ( aproximadamente 36 km). 11
El “temple” de Zacatecas e ra, y es, frío y seco. L os croni stas re g istraban dos
marc ad as estaciones: una fría , que a barca ba desde nov iem br e hasta abril con
“destem p l ados cie rzos ” e, incl uso, alguna s ne v adas en los me ses de dic iembre y e ne ro,
y otra ca lurosa desde abril hasta octubre, en la qu e se conce n traban las e scasas lluv i as.
Estas condiciones climáticas, conside r adas como “m uy sal u dables”, hací an de los
españoles de Zacatecas los m ás fuertes y rec ios del v irrei na to. 12 Seg ún la cla sifi cación
climática de K öpen -G eiger , el ac tual estado de Zacatecas pertenece a la r eg ión BW h,
que de sig na un c lima seco con influen c ias de alt a montaña, co n una temp erat ur a media
anual de 16 ºC y una me dia de precipitacio nes en torno a l os 510 m m . 13
L a red hidrográfica del estado se divide e n dos grandes v ertie ntes: a l Norte , la
del G olfo de México, con las corrientes d e los rí os Ag uanaval y el Sal ado, y al O es te, l a
10 Un a legua equ i va le apro xima damente a 5 ´ 5 k m . M anuel C arrera Stam pa, “E l s is t e m a de pe s os y
m edidas co l onial”, Memorias de la A cademia Mexicana de la Historia, to m o XXVI (Méxi co, e nero -
m arzo 1967), págs. 1 -37; vé ase t ambi én l a t abla de m ed i das incl u i da po r Freder i que La n gue y Ca r m e n
Sa l aza r So l er , Diccionario de término s miner os para la A mér ica española (s . X VI- XIX). Pa r í s: È di t i o n s
Rercherche sur l es Civilis at i o ns, 1993.
11 V a l encia, “Re l ac i ó n de Nuestr a Señora de l o s Zacatecas, 1608 ”, c i t . Se añ ade n en t r e paréntesis las
d i stanc i as act ual es co m o ref er entes.
12 Ibí dem.- La Mot a y E sc o b ar , op. cit., f o l . 36v , pág. 67.
13 A rt h ur N. S tr ahl er , Geograf ía Fís ica , Barcel o n a: Edi c i o n es O m ega, 1986, págs. 240 -242 y Lámina 2
con e l m ap a de l as reg i o n es c limá t i cas del m u n do .
22
v ertie nte del Pacífico, que tiene c omo corrient e principal el río L erma -Sant iago. 14 En
tiem pos c olon iales atravesaba la ciudad de Z acat ecas un arro y o aliment ado po r la s
pequeña s escorrentías que bajaba n desde los c erros circundantes, el “a rroy o de la plata” ,
aunque, a veces, estaba tan sec o que su lecho servía de c alle. En l os meses de lluvia e ra
cuando su ca udal a u m entaba, pe ro ento nc es discurría contaminado y salobre por l os
desagües de los lavaderos de las ha ciendas de minas, siendo, a d e más, e n e stos meses
cuando se produc ían dañ inas c recidas que afe ctaban a l as ca sas próximas y l os pue ntes.
El a g ua para el consumo se ob tenía de fuentes cercanas y po zos . 15
Uno de los elementos na turales que sufr i ó má s al t eraciones e n los in icios d e la
colonizac ión fue e l paisa je natural. A nte s de la l legada de los españo les, e n los m o nt es
cerc anos a la ciudad crecía n encinas, pinos y al g unos cedros. Pronto, la tala a soci ada a
la fundici ón del mineral, al trabajo e n las minas y ca rboneras, así como al consumo
domésti co, dejó y ermos l os alrede dores de la ciudad en un perímetro de unas ocho a
diez leguas. 16 Anualmente se ne c esitaba muc ha madera. De he c ho, a comienzos del
sig lo XV II su mont ante superaba la importante ca n t idad de 30 000 pesos anua les. 17 En
los alrededores de la ciudad abundaban las tuna s y palm illas te rrestr es, pe ro, al ser tierra
de mi nas, el suel o era estéril para e l cultivo, por lo que no existían sem entera s de
importa n c ia y el grano se tra ía de acarreo. Sí había una zona de huert as en la
jurisdicción de la ciuda d, unas seis en activ o a comi enzos de l siglo XVII, dond e se
culti v a ban frutal es (manz anas, duraznos, al baricoques, e tc.) y horta lizas (l echug as,
rábanos, coles... ). 18 Por otra part e, la zona de Zaca tecas habí a sido fe stejada en tiem pos
prehispá nicos por l a a bundancia de lie br es, corzos, v enados, pa lomas y perdi ces. 19 Con
la ocupación española, los pastizal es c ercanos se adec u aron a la ganadería, porqu e as í lo
recl a maba la a lta y constant e demanda de carne de los trabajadore s e n las m in as y
salina s. De este modo, los españoles ex tendie ron la cría de v a cas, ov e jas, mulas y
caba l los en algunas estancia s de ganado ma y or y me nor coma rcanas a las m inas , así
14 Galv á n Ramírez, op. cit., págs. 9 y 312.- P e t er Bakewell , Minería y sociedad en el M éxico colonial.
Zacatecas, 1546-1700 . Méxi co : FC E, 1976. E l aut or i de n t ifi ca e l r í o A guana v al co n el Rí o Gra n de d e l os
si g l o s XVI y XVII , pág. 15. En ca m bi o , Elí a s Amado r , en la pág in a 1 1 de su o bra ci t ada, i de n t if icaba a l
Rí o Gr an de co n e l r í o Santiago. C o in c idien do con él , John H. Parr y reconoce est e úl t im o r í o com o e l R í o
Gran de de la Barranca del s i g l o XVI . Véase : John H. P arry , La A udiencia de Nuev a Galicia en el siglo
XVI. Méxi co: El Co l egi o de Michoacán , 1993, pág. 55.
15 R i v era Bernárdez, c i t ., pág. 59. - V a l e n c ia , “Rel ació n de Nuestra Señ or a de l o s Zac at eca s. 1608”, ci t .
16 La Mota y Esco b ar , op. cit., f o l . 33, pág. 63.
17 V al enc ia , “Rel a ci ó n de Nuestra Señ or a de l o s Zacat ecas . 1608”, ci t .
18 Ibí dem.- A rregu i , op. cit., pág. 163.
19 La Mota y Esco b ar , op. cit., f o l . 33, pág. 63.
23
como e n pequ eños ranc hos en la jur isdicci ón de est as. 20
2. Lo s antece d entes históricos
El primer contacto de los españoles con Zacatecas debi ó d e produc irse e ntre
1530 y 1531, dura nte l a c onquista de Nu ev a Galicia por Nuño de Guzmán, pre sidente
de la prime r a A udienci a de Nueva Esp aña, qui en en 1529 s alió de México c o n un
ejé rc ito de unos qu inientos e spa ñol es y varios miles de guerreros indígenas pa ra
empre nder la conquista de la provincia. Por ent onces , form ab an pa rte de la hueste de
Nuño al g unos de l os futuros conquistadores y prime ros pobladore s del real de mi n as de
Zacatecas. 21 En dici embre de 1529 N uño conqui stó G ua najuat o, Pénjam o el G rande y
pueblos c er canos, continuando en l os m es es sig uiente s su expedic ión por e l valle del
Cuina. A parti r de marzo de 1530, N u ño recorrió y sometió T onalá, donde recibió
noticias de los valles de T alcotlán, d e Juc hi pil a, T eúl, T l atenang o y Nochistlá n, l legando
hasta Etzatlán pa r a encontrarse con sus capi tanes Cristóbal d e Oñat e y Pedro Almíndez
Chirinos, a quienes les había enc o m end ado expedi c iones de conquista por la zona.
Cristobál de Oña te, mano derecha del g obe rn ador , recorrió la región al sur de l a actual
ciuda d de Z acatecas y oc upó T lacotlán, J uchipil a y Nochistlán, donde dejó a su
herma no J uan de Oñate con el e ncarg o de conserv ar lo asent ado. 22
Por su part e, Almíndez Chirinos, t ambién conoc ido c omo Peralmíndez, e ra e l
v eedor y factor de N uño y había sido env ia do por e st e hacia el Norte con el doble
come t ido de verifica r la derrota tomada y t raer alguna noticia de l as legend a rias
ama z onas. Peralmíndez fue a compañado por c incu enta e spaño l es a ca b a llo, treinta a pi e
y quinient os indios mexica nos y tla xcaltec a s. Esta hueste fue la protagonista, hacia 1530
ó 1531, de l primer contacto español c o noc ido con el lug ar dond e años después se
asentaría Z acatecas. Peral m índez ll eg ó con su expedic ión hasta l os v alle s de A catic y
20 V al enc ia , “Rel ac i ó n de Nuestr a Señ ora de l os Zacat ecas. 1608”, ci t .
21 José López-Por t i ll o y W e b er , La conquista de la Nueva Galicia . Méxi co : Consorci o m i nero Peñ a
Col o rada, 1980, págs.1 17- 125 . - Fr . An t o ni o T el l o , Cr ónica miscelánea de la Santa Pr ovincia de Jal isco.
Año 1653 . Guadal a j ara: Go bi er n o del Est ado de Jalis co , 1968, l i bro II, v o l . I, f o l . 318v -319, págs . 92-93.
22 Fr . An t o ni o T ell o, op. cit ., f o l s. 326-32, págs.120-121 y 123.- Matí a s de l a Mot a y Pad ill a, Historia d e l a
conquista del R eino de L a Nueva Galicia. Año 17 42 . Guadalaja ra: T al leres grá fi co s Navarro, 1920 , págs.
32-87. - Fr . Fran cisc o F re j es, “C o n qu is t a de Zaca t ecas . T o m ad a de su lib ro H i sto ri a breve de la co nqu i sta
de l o s estado s in depe n d i e ntes de l imperi o mexican o ”, en Sa li na s de la T orre, op. cit ., págs. 173 - 178.-
López-Port i ll o y W e ber , op .cit , págs. 163, 165 y 209-212. - E l í as Amado r , op. cit., págs . 51-62.- Bakewell ,
op.cit., pág. 19, nota 6.
30
de San Benito y en este mismo a ño, día de T odos l os Sant os, se descubrió l a veta de
Pánuco.” 54 En este t estimonio se cit a a un c uarto descubridor , B alta sar de Bañuelos. Su
presencia en el d e scubri miento no está consta tada y , posiblem ente, lleg ó con
posteriorida d al real. No obstante, s e le considera uno de los fundadores de la ciudad y ,
como tal , aparece en su escudo por mé r itos propios y sobrados, que se tra tarán más
adel an te.
Pasados los difíci les a ños de asentamien to, la l abor m in era de Zacate cas
come nz ó a despegar con importantes bene ficios anuales, como l o d e muestran los 12 000
pesos de oro que se produjeron e n 1549, una c antidad muy considerabl e para la é po c a. 55
A nt e la cre cient e producción, los ofi c iales rea l e s de Compost ela habían informado a la
Corona de l as esperanzas que se a brían para el futuro de la reg ión de l siguiente modo :
“porque las mi n a s, especialmente d e l os Z a catecas, es cosa muy rica , de donde ha d e ser
causa que esta prov i ncia se pue bl e y los vecin os y mora dores de ella em p i ecen a tener
con qué re m ediar , porque h a sta aquí han p a sado g ra n necesida d ” . 56
L o c ierto era que, a pesar de las dificul tade s, e l c recim iento de las minas de
Zacatecas deb ió de ser r ealmente r á pido, porque meses después los ofici ales informaban
que y a t rabaja b a n e n e llas má s de t r e scientos españoles, junto a sus cuadri l las y
esclavos, ext ray endo muc ha plat a. 57 T odo un a v a nce si se com para con el pobre
v ecinda rio de Com post e la, que era la sede de l a Audiencia, la Ca ja Real y de l obi spado,
con ta n solo v e inte vecinos con ca sa y doc e sin ella , o con la c iudad de Guadalaja r a , que
a dura s penas alcanzaba los treinta y c inco v e cinos. 58 Por esta s y otras ra z ones, al calor
de l os nuevos hal lazg os de Zacatecas se rem odeló l a antigua admi nistr ación pública y
religiosa de l a región, ada ptándola d e for ma más efi c az pa ra el control d el a lejado Norte
y de sus prometedora s riquezas.
a) Los cambios ins tituc ionales
Desde 1548 la ci udad de Compostel a era l a sede de l obispado y de una audie ncia
subalterna a la de México, aunque el control regional se ej er cía , en g ran m edida, d esde
México, en virtud del g obi erno superi or que eje r c ía el v irre y . Esta situac ión provocaba
54 R i v era Bernárdez, c i t ., págs. 70- 71.- Elí as Amador , op. ci t , pág. 189. - Bakewell , o p. cit ., págs. 30-31.
55 Declaraci ó n d e D ie go Po l a nc o , mi na s de l o s Z acat ecas , 22 de m arzo de 1550, en “Diego de Ibarra ,
caball ero de l a or de n de San t i ago y gobernador de l a Nue v a V izcaya . Añ o 1582.”ci t .
56 Cart a de l o s o fi c i ales reales a l re y , Co m po st el a, 15 de di ciembre de 1548. A GI, Guadal a j ara, 31, N. 2.
57 Car t a de l o s o fi c iales r eal es a l re y , Com po st el a, 22 de o ct ub re de 1549. A GI, Guada l a j ara, 31, N. 4.-
Bakewell , op . cit ., pág. 32.
58 Cart a de l a Audiencia de Co m po stel a a l rey , 28 de noviemb r e de 1549. A GI, Guadal a j ara, 5, R. 3, N. 9.
31
un “ notorio a g ra v io” a l os vecinos neog al le g os, sobre todo, en a suntos de provisión de
corregimient os o ay uda s de costa , que eran repartidos en la propia capital. Por estos
motivos, l a A udie ncia de Nueva G a licia se c onv irtió e n una a utor idad c o m ba tiva,
preocupa da por lograr la plena faculta d de gobernación y defender los intereses
regionales de las i njerenc ias externas; sir v iendo la nu e v a ri queza d e Zacatecas, en este
confli c to de juri sdi c ciones, com o atractiv o fundam ento para la consec u c ión de la s
reivindicaciones regionales ante la metrópoli.
En e sta lí n e a, l os o i dores de Co m postela solici t ar on a la Coron a e n 1549 m ano
de obra i ndíg e na, a la v e z que ll amaba n l a atención sobre e l extendido fraude del Quinto
que se producía en las minas. T ambién denunc iaron l a saca de plata fu era de Nuev a
G a licia por parte de alg unos grandes mine ros que actua b an y compraba n mi nas en el
real de Zacatecas. L os oidores constata ba n la estrecha v inculación del real de m inas con
la ciudad de México, m ientras que la relación del mismo c on Compost ela era
práct i camente inexistente. L a razón era que la sede neog al lega pres entab a serias
desv entaj as con re specto a la capital virreinal, co mo una may or distanci a, la esca sa
poblac ión, la falta de suministros o una may or desprote cción ante los ataque s indígenas
chic hi mecas, que cada vez se hac ían más fre cuentes. Ante e sto, los mi neros de
Zacatecas pref erían l levar la plata a seña l ar a México, donde a demás les e sper a ban o t ros
negocios. 59
L o s propios mine ros eran conoc edores del fraude contra los quintos y tam bién
denunci ab an la po ca eficacia de la a l ejada Caja Real de Compostela. P a r a evitar e l
peligro y l as pé rdidas que suponían l o s despla z amientos hasta la capital, algunos
señores de minas de Zacatecas transmitieron a la A udienc ia de Compostela la necesidad
de e stab lecer un ofici al real c on cuños y marc as de plata e n las minas de Zacatec as. 60
Por otra parte , Compostel a tampoco parecía el lugar má s a decuado com o sede de l a
A udi encia y a lg unas opinione s señalaba n la conveniencia de trasladar el tribunal a la
ciuda d de G ua dalajara , donde se ejercería un control más ef ectiv o sobre la re gión,
parec e r que también era respaldado por lo s ofici ales rea les. 61
59 Ibí dem.
60 Cart a de la A udiencia de Co m po st el a a l r ey . Co mpostela, 24 de j u li o de 1549. AGI, Guadalajara, 51 ,
f o l s. 6- 12.
61 Car t a del oi do r L eb r ó n de Qui ñones al Consej o , México, 9 de n o vi e m b re de 1548. A GI, Guada l ajar a, 5,
R. 2, N. 8.- Car t a de l o s o f i c i a les r eal e s a l Rey , C o m po st el a, 31 de ene ro de 1549. AGI, Guadal a jara 31,
N. 3.
32
En estos años de de speg ue de Zacatecas se sitúa la v i sita que el L do. Hernán
Martínez de l a Marcha, oidor de l a A udi encia de Compost ela, re aliz ó a l re ino de Nueva
G a licia en 1550. Una men c ión espec i al merece su estancia en Zacatecas dura nt e va rios
meses, y a que tuvo import antes consecuencias. Una de e l las fue l a informa c ión
reca bad a por el vis itador , qu e t iene un gran valor históric o, pues , hasta ahora , es e l
testim on i o m ás a nt ig uo conservado sobre la primitiva fi sonomía del real. Martínez de la
Marcha intentó poner en orden e l real y para ello realizó un recuent o de las c as a s y
haci end as de m i nas que poblaban Zacatecas. E st e i n t eresante r egistro reflej a l a
existencia de una e mbrionari a e st ructura poblac ion al y admi nistrativ a , ade más de una
act iv i dad e xtr activ a re alizada a pleno rendimiento. El vis ita dor censó más de setent a
casas y unos cua renta mineros, con sus respectivas haciendas de m in as, que actuaban
individualmente o forma ndo compañí as. L a s ha ciendas r egis tradas v ariaba n, según l a
importa n c ia del mine ro, en el núme ro de ingenios de moler y fundir , así c o m o en la s
casas de esclav os y de morada . Completaban e l vecindari o censado por el oidor una
serie de dueños de cuadrillas de indios, herreros, carpinteros y merca deres, c on t án dose
de estos últ i mos más de un a docen a de casas en e l real. A t odo este vecindari o se
sumaban los “allegados a los v ecinos”, que superab an el centenar . Por último, el oidor
también realizó el recuento de 152 mi n a s y vetas de plata. 62 T odo un variopinto, y
problem á tico, conjunt o que era administ rado por un a lcalde m ay or , a la sazón Pe dro
Mexía, ac o m pañ ado por varios alg uaci les de minas y escri banos públicos. 63
Al oidor L a Marcha se de bieron tambi én las primeras orde nanzas que regularon
la explotación y la pobla ción de las mi nas , ade más de las destinadas a l bu e n t ra tamiento
de los trabajadores indígenas. E stas ord enanz as c onstituy eron un prác t ico v ademé cum
jurídic o para org ani z ar el i ni cial de sorde n de Zacatecas y tu vieron t al éxito qu e fueron
aplicadas a casi todos los reales de mi n a s del reino durante dos décadas . 64 El oidor
62 T estim o ni o de l a vis i t a de l o i do r Hernan do Mar t ín ez de La March a. Com po ste l a, 7 de ene ro de 15 51 .
A GI, Guadalaj ara 5, R.4, N.10. Co n t i e ne “ una m e m o r ia de l a s casa e ingeni o s, las mi nas de l o s Zaca t eca s,
16 de ab r il de 1550” y u n “test i m o ni o de l as vetas de p l at a descubiertas en l as mi nas de l o s Zac at ecas, 19
de ab r il de 1550”. - Jo sé Enci so Co n t r eras , Zac atecas en el siglo XVI. Der echo y soc iedad colonia l .
Zac atecas: A y u nta mi e n to de Za catecas, 2000, págs. 300 - 302 y 366.- Bakewell , op.cit. págs.32-33.
63 “ D iego de Ib arra. Cab a lle ro d e l a o rden de San t i ago y gobern ado r de l a Nue v a V izcaya . Añ o 1582”, ci t .
64 T rasl ado de unas o rden anzas de Hernando Mart í n ez de l a Marcha, m inas de l o s Zacatecas, 20 de abril
de 1550; t r as l ado de las o rdenanz as hechas a f a v or de l o s n at ural es e n l a s mi nas d e l o s Zaca t eca s, 27 de
ab r il de 1550; r es puesta a l cap í t u l o cuarto del m e m o r i al , Guadalajara, 10 de m arzo de 1570. En
A ver i gua ci ones he chas po r el Sr . Li c enciado Co n t re ras y Gue va ra, oi do r de l a Audien cia d el Nuevo Re i n o
de Ga li c i a, sobre l o to can t e a la v isi t a de l Re al C o n sej o de I n d i as de l o s añ o s de 1569 a 1570. Mar zo de
1570. A GI , Guada l a ja ra, 5, R.13, N. 23, f o l s. 105 -1 15,1 16- 121y 3, r es pectiv a men t e. - Bakewell , op. cit .,
33
también detectó la fuga de l a plat a para marcarla e n México, denunciada por l os
ofici a les reales y estimó que el quinto real de Z acatecas, si est aba bien con trolado,
podría aportar a la Corona unos beneficio s anuale s superiores a los 40 000 c ast ellanos .
Para c ontro lar e l fra ud e , L a Marc ha re a lizó, por pe tición de los propios min eros de
Zacatecas, una probanza sobre la convenienci a de llevar la Caja Real y los cuños h asta
las m inas, aunque el re sto de los oidores neogallegos se m ostraban má s partida rios del
traspaso de la Caja a Guadalajara. L a Marcha a postó e n tonces por una solu ción
transitoria, en e spera de la respuesta de l a Corona, y pro v e y ó que e l v eedor de
Compostela residiera en Zacatec as, si bien los quint os serí an e nv i ados a la Caja Rea l
cada se is meses. Por t an to, los t res oficiales y sus te nientes se alterna ría n
semestralmente seg ún sus instrucciones. 65
Pese a esta resolución, la plat a de Zacat e cas c ont inuó sin fluir a Co mpostela,
inconveniente que nuevamente fue denunciado y aprovechado por la A udienc ia pa ra
real izar una m aniobra a favor de la capital idad de Guadalajara. L os oidores, en cons enso
con l os oficia les reale s, t r asladaron a un ofi cial, dos tenientes y el cuño real hasta esta
ciuda d, porque la consideraban más idónea para el c ontro l de l os quintos. Pero los
mineros de Zacatecas, “c on el cal or que de México sentían”, seguían sin modificar su
costumbre y l a pl ata continuó fluy e ndo a la ca p i tal del v irreinato. De este modo, el
control sobre l os de rechos de la plata z ac atecana produjo uno de los pri meros roces
entre las audi en cias, situ ación qu e los oidores neogallegos a chaca b a n a la desv enta ja de
ser un tribunal subordinado: “E s causa para tratarnos no como a v uestros oidores, más
como a l caldes may ores o corregidores que en e stas part es están puestos por ellos”. 66
Sin e mbarg o, los peli g ros y l os g a stos er an g randes y la distancia m u c ha, por lo
que los señores de m i nas presion a ron p ara e l establecimi ento de una Ca ja Rea l en
Zacatecas. En ene ro d e 1553 los ofi ciales rea les de Compostela a poy a ron inic ialmente
las pre t ensiones de los mineros y rec omendaron el estable cimiento de un a caja real con
tres llaves para Z aca t ecas, aleg a ndo que est a medida detendr ía el fraude del quin to. 67
págs. 33-34.- Parry , op. cit ., pág. 98 . - Enci so Contreras, op. cit., págs. 245-256.
65 T es t i m o ni o de l a pro ban za que se hiz o po r parte de l o s señ o res de m i nas, m inas de l o s Z acatecas, 28 de
ab r il de 1550, en “ T est im o ni o de l a visi t a del o idor Hernan do Martín ez de l a Marcha, 7 de en ero de
1551”, ci t .
66 Cart a del Ldo. Mar t ín e z de l a M archa a l re y , Co mpostela, 25 de m arzo de 1552. A GI, Guadalaja ra, 5,
R. 5, N. 1 1.
67 Cart a de l o s o fi c i ales reales a l re y , Co m po st el a, 10 de enero de 1553. AGI, Guadal a j ar a, 31, N. 6.
34
Pero una cosa era recomendarlo y otra mu y difere nte era establecerl a de f a c to, por que,
meses después, los oficial es cambiaron de opinión. 68 El motiv o de este g iro fue la
deci sión a dop t ada por la Corona de tr aspasar la Caja Real de Compostela h asta
Zacatecas, 69 trasla do que no debió de g ustar demasiado a los oficiales más i nteresa dos
en la candidatura de Guadalajara. L o s oficiales reales informaron al r ey de oscuras
maniobra s tramadas por los señore s de m inas de Zacate cas y “part iculares no de e ste
reino” que desinformaban de la re alidad. L os ofi ciale s denunciaron también la
inseg uridad de l real, su lejanía y l os m alos modos del alcalde may or de las m inas e
insistieron en e stos in convenientes. 70 Pero e l Consejo no varió l a decisión t om ada y la
Caja Re al se mantuvo en Z acateca s.
Del a ná lisis de estos cambios se infiere la importancia que el real de mi n a s
alc anzó e n su prim er a dé cada de existencia. Zacatecas se habí a convertido en el nudo
v ertebra dor de la reg ión y su v ín cul o más pre ciado con Méx ico y la met rópoli. En los
años sig uie ntes la influenc ia e conómic a de Zacat ecas c ontinuó i n cr escendo e hizo
bascular la política regional hacia Guadalajar a e n detriment o de la mortecina
Compostela . T al como se había solicit ado des de di ferentes i nstan cias, se produjo
final m ente el traslado de la A u dienc ia a Guadalaj ara en 1560 y , nue v e años m ás tarde ,
se cre ó en esta c iudad una Caja Re al de pendie nt e de la de Zac atecas. 71 L a influe ncia
eje rc ida por el real de minas y el lej ano Norte c ontinuaría en décadas poste r i ores con la
adopci ón de nu ev as decisione s que a fectar on a la a d m inistración regional.
b) Los nuevos descubrimientos y la expansió n r egi onal
Además de los cambios i nst i tucionales, dos situaciones específic as marcaron
con fuerza el carácter de Zacatecas hasta f i nales del sig l o XVI: ser plat afor ma de nuev os
descubrimientos y fronte ra de g uerra. A propósito de la e xp a nsión regional, e l cabildo
68 Proban za h echa po r l o s o fi c i ales rea l es de Nueva Galicia. Guadal a ja ra, 3 0 de enero de 1553. AGI ,
Guadalajara, 31, N . 7.
69 Real Cédul a de l Pr ín c i pe a l o s o f i ciales rea l es de Nuev a Galicia, Monzón, 3 de sept i e mb r e de 1552 , en
Bakewell , op. cit ., pág . 35, nota 44. Véas e t ambi é n l a r ef ere ncia que l o s o f i ciales rea l es hace n a est a
cédul a en Carta de l o s ofi ciales reales a l rey , minas de l o s Zacat ecas , 23 de o c t ubre de1555. AGI,
Guadalajara, 33, N . 1.
70 Carta de l o s o fi ciales r eales a l re y , minas de l o s Zacatecas, 23 de octubre de 1555, ci t . - Cart a de l o s
o f i ciales rea l es al re y , mi n as de l os Zacatecas, 15 d e ab r il de 1556. A GI, Guadal a j ara, 33, N. 2.
71 Mota y Pad ill a, op. cit . , pág . 282. Véase t am bién las recom e ndaci o nes hechas por el do cto r Morones a
fav o r del t raspaso de l a A ud ien cia, en Carta del D r . M o rones al Co n sej o , o i do r de l a A ud iencia de Nueva
Gali c ia, Co m po stel a, 15 de ago sto de 1557 . AGI, Guadalajara 51, fols . 85v - 86r . - Bakewell , op. cit ., pág.
36.
35
recorda rí a a la Corona en la década de l o s oc henta cómo la ciudad “con sus personas y
haci endas ha bí an c onqu i stado y descubierto m ás d e 300 leg uas tie rr a a d e ntro, que al
presente está n pobladas de sus mismos c riados y paniaguados (…) por ser tierra mu y
ferti l ísima de minas y met ales ricos”. 72 Y , en efecto, fue a sí, pu es a bu ena p arte de los
pobladore s de Zacatecas se debió el avance de l a peligros a frontera norteña y la n uev a
configuración regional. L a fundaci ón de los nue v o s re ales de mi nas referi dos por e l
cabi ldo com enzó hacia 1555, t ras la ape rt ura de una nueva ruta a bi erta en el Nort e por
parte de l a desafortunada expe d i c ión de Ginés Vázquez de Merc ado en la re g i ón
neogallega, y se e xtendió a l o lar go de la siguiente década. El primero de estos
halla zg os fueron las minas de San Martín, descubiertas hac i a 1556 por un grupo de
españoles procedentes de Zacatecas, e n t re cu y os nom bres se repe tía curiosamente el de
Martín. L as expe diciones de catas en bus ca de nuev as v eta s continuaron con éxit o al
noreste de Zaca tecas y a me diados de la déc ada d e los sesenta se había descubierto un
rosario de nue v a s m inas, co mo las de Chalchihuites, L os Ranchos, Sombre rete, Nue stra
Señora de la s Niev e s, A vino, la v illa de Nombre de Dios y las mi nas de Santiago. 73
En 1566 otros m ineros z aca tecanos enc on t raron minas de plata en el c amino que
conducí a de Sombrerete a Zaca tecas, en el lugar conoc ido c o m o F re snillo. 74 Incluso
algunos de los prim eros pobladore s de estos re ales de clararon haberse ade ntr ado e n
zonas mineras de Nuev a V izca y a a ntes de la expedi ción or g anizada por F ra ncisco de
I barra. 75 A veces, coincidían autorías descubridoras en algunas de estas zonas,
coinc id e ncias que no h a n de r esultar extrañas al tratarse d e una cuestión tan jug os a
como la p lata, porque los supuestos descubridores perseguían l a c on c esión de mercedes
real es con sus probanzas. Sirvan c omo ejempl o la s informa cione s de mé ritos y servic ios
real izad as por los hi jos de Jua n e s de T olo sa, quiene s reivindicaron el p apel d e su padre
en a lg unos de l os d escubrimientos a ntes m encionados. En concreto, J uan Cor tés T ol osa
Moctezuma, futuro primer a lférez re al de la ci udad de Zacat eca s, d efe ndió la
intervención d e su pa dre con hombres, b astime n t os y arma s en l os descubrimientos de
las m in as de San Martín, Sombrerete, A vino y la s salinas V iej as de Santa María , así
72 Car t a del cabil do de Zacatecas a l rey , m i nas de l o s Za catecas, 27 de m arzo de 1582. AGI, Guada l a jara,
30, N. 56.
73 Rel ac i ó n de la s minas de S an Mart í n y L l erena y mi na s de So mb reret e, vill a de Sa n Martín , 8 de
feb rero de 1585 . INA H, Méxi co , Col ecci ó n Paso y T roncoso, l eg. 30, v o l . I, nº 6, f o l s. 87 - 1 1 1.
74 Rel ac i ó n de l as mi na s de Fres ni ll o , Fresnill o , 1 de febrero de 1585. IN A H, Méxi co , Col ecci ó n Pas o y
T roncoso , l eg. 30, v o l . I, nº 9, f o ls . 138 - 164.
75 Re l ac i ó n de l a s m i nas de San Mart ín y Llerena , 8 de febrero de 1585, ci t ., f o l . 102v .
36
como d e ot ros l ug a res situados a una s c u a renta leg uas tie rra a d e ntro. E sta información
coinc id í a e n algunos puntos con la emitida déc ad as a trás por el oidor Morones, ap enas
descubiert os los re a les . 76
Es posible que estos nuevos descubrimi entos ta mbién estuvieran re l aci on a dos
con l a e xped ición p ara la conq ui sta de N ue v a V i z ca y a, organiz ada en Zacatecas por el
joven F ranc isco de Ibarra y financi ada por su t ío, el poderoso minero y de scubri dor
zacatecano Dieg o de Ibarra. 77 E sta e xpedición se inició e n 1554 y se prol ong ó v einte
años, durant e los cuales F ra ncisc o recorrió una amplia r egión del noro este d e Nueva
España, atravesando t erritorios de los a ctuales e stados de Sonora, Sinal oa, Chi hua hua y
Durang o. Ibarra pudo tambié n asociarse con J uanes de T olosa pa ra buscar minas, lo que
puede explic ar algunas de est as coinciden cias descubr idoras. Por ejemplo, en el caso de
las m en cionadas mina s d e San Martín, de las que Ibarra había tenido noticias de su
existencia, de modo que los primeros pobladores de este real pudieron ser hombr es bajo
las órde nes de T ol osa. 78 El mi smo F ra ncisc o de I barra, nombrado en 1562 gobernador
de Nuev a V izca y a , dec laró haber expl orado t odo e l te rr itorio comprendido entre
Zacatecas y el río Nazas, y descubie rto l as mina s de San Mart ín, San L ucas, A vino,
Sombrerete , L o s Ra nchos, Cha lchihuites , Las Nie v es, Sant a B árbara y Fresnillo. 79
Quizás se trata ra del mismo v i aje que T olosa y su s herederos describieron en s us
informa c iones. 80 En cualqui er caso, uno de los aspec tos más sig ni ficati v o de esta ca d ena
de de scubri mie n t os fue el papel pri mord ial desem pe ñ a do por l as minas de Zac atecas
como proveedoras de ho mbre s y suministros para la s nuev a s funda ciones del norte
minero.
A l tie mpo que el lo ocurría, nu e v a s rutas se abri eron hacia Zacate cas, ba jo c uy o
ampa ro se fue articulando una cierta integ raci ón regio nal. Por estos ca minos tra nsitaba
un fl ujo constante de mercancías c astellanas y de aba stos agrícolas y ganaderos
76 Inf o r m ac i ó n a peti c i ó n de D. Juan Cort és T o l o sa Moct ezum a, vecin o de l o s Za catecas, hi j o l eg í t imo de
Juane s de T o l o sa y D ña . Leonor Cortés Mo c tezu m a. Segu nda y t ercera pro ban zas. Año 1594, en
“ I nf o r m ac i o nes de m ér i t o s y ser vici o s de Juanes de T o l o sa. ”, ci t . - Car ta del Dr . Mo rone s, o i do r de l a
A udiencia de Nue va Ga l i cia, Co m po st el a, 17 de ago sto de 1557. AGI, Guada l a ja ra, 51, f o l . 103. -
Bakewell , op. cit ., págs. 43- 44 .
77 Mem o rial de l o s servici o s que h a hecho e l go bern ado r Fran c isco de Ibarra a S. M. en l a s co n qui stas y
po bl ac i o nes que h a hecho en l a s pro vin c i as de Copa l a, Nue v a V i z caya, Chiame t la y l o s descub r imien t o s
de m i nas, ca. 1554. AGI, Patr o nato Real , 21, N. 4, R. 2.
78 J. Ll o y d Me cham , F ranc isco de Ibarra and Nuev a V izcaya . Dur ham , Nort h Caro li na: Duke Univer si t y
Press, 1927, págs. 59-60 y 66.
79 Mem o ri a l d e l o s se rvici o s que h a hecho e l gobernador Fran c i sco de I b arr a a S . M. 1554, ci t . - Bakewell ,
op. cit . , pág. 49 .
80 L l o y d Mecham, Francisco de I barr a , ci t . , págs. 6 9 -70
37
procede nt es de Je r ez, M ichoa cán, México, Queré taro, sur de G uanaj uato y Puebl a de los
Áng e les. Es re conocido que el de sarrol lo ag rícol a de la zona del B ajío fue consec u encia
direc t a de la prosperidad m inera de Zaca t eca s y de los re ales de mina s circ und a ntes . 81 A
su vez, a lg unas ma teria s básicas para l a fundi ción d e la plata , como la g reta y la
cendra da, procedían de Yzmiquilpa, Cipamg o y T e huacán . 82 A media dos del sig lo XVI,
el Camino Real o Camino de la pl ata, q ue e nlazaba México y Zacatec as y a e ra m uy
transita do por g randes c arret as y recuas. El pobl amien to de e st e camino se potenció por
el virre y c on la concesión de licencias para establecer pos adas y esta ncias g anade ras a lo
larg o del mismo. E ntr e l os beneficiarios de e stas conce sion e s fig uraron algunos d e los
g randes mi neros act uantes e n Zacatecas, quie nes llegaron a financiar ramal es
secundari os del c amino. 83 Por otra parte, l a fuerte de manda de alimentos g enera da en las
nuevas m inas del Norte favoreció e l prog resi vo a v ance de la frontera ganadera con la
crea c ión de grandes ranc hos a lo l ar g o de l Ca mino Real y de est anc ias com arcan a s a
Zacatecas. Esta se c onv e rtía, así, e n e l pu nt o c ardinal de l nue v o ej e m inero, a l a v e z que
su inic i al plutocracia mi ne ra alentaba la expansión terri torial y económi ca por la zona.
Sin emba r go, mante ner a un ti empo e l avance de la front er a y la producti v i dad de
Zacatecas fue una tarea ha rto peligros a. Y e sta tarea s e hi z o más delicada tras la caí da
que expe ri mentó la ley de l minera l a medi ados del siglo XVI . 84
81 Enri que Fl o res cano, “C o l o nizaci ó n, o cupaci ó n del sue l o y “f r onter a” en e l nort e de Nueva Españ a,
1521- 1750”, en Ál varo Jara et alii , T ierras nuevas. Expansión territor ial y ocupación de l suelo e n
América (siglos X VI- XIX) . Méxi co : El Co l eg i o de Méxi co , 1969, págs . 45 - 47 y 55- 58.- Fl o res O l ag ue et
alii , Br eve historia, c i t ., pág. 76.
82 Ma r í a de l os Reyes Al bi Rodr í guez, “ La t em pra n a p l ut o craci a mi nera de Zacatecas: e l or i ge n de un a
éli t e ( 1550-1650), en Luis Na v arr o Garcí a ( coo rd .), Élites urbanas en Hispanoamérica . Sevilla:
Uni versidad de Se vi ll a, 2005, pág. 104 .
83 Phil iph W . Po well , L a Guerr a Chichimeca ( 1550-1600) . Mé xico: F CE, 1975 , págs. 34 y 37.
84 Albi Rodr í guez, “La t em pra n a p l ut ocraci a mi nera de Za catecas”, c i t ., pág. 104.
38
Ilustración 1 MAP A DE LA NUEV A GALIC IA
A l dorso: “todos los pueblos que tie nen cruces son de la gobernación de Méxi co.
El L do. Martí nez de la Marcha [alcalde may or y visitador de Nueva Galicia qu e hi zo
información en 8 de enero de 1550] ”.
ARCHIVO G EN ERAL DE INDIAS. MAP AS Y PL ANO S, MÉXICO, 560.
39
c) Zacatecas: fr ontera de guerra
L a dificult ad del avance de l a fron t era mi ner a se refleja en mul t itud de
docume ntos, como, por e jemplo, e n l a mi siva e scrita por los oficiales reales a l rey , en la
que alertaban del r ecrudecimiento de l os ata ques reali z ados por l os fieros i n di os
procede nt es de la G ran Chi chime c a. 85 E stos indi os nóma das habitaban un am p l io
terri tor io que se extendía desde pa r t e del estado de Guanajuato hasta la Sierra de Pinos,
aunque , probable mente, tam b i én ocuparon zonas de l actual estado de A guascalientes.
B ajo la denominación genérica de Chich i mecas se ocultaba n v arios grupos de i ndios
que se mostraba n indómitos frente a los inv asores españole s, siendo los c h i chimecas y
los huachic h i les los más citados en los do cument os. 86
Como i nform aban los oficiales reales de Zacat e cas, la dominación e spaño l a y
sus e xcesos habí an generado un a peligros a “ tierra de guerra” al norte del virre i nato.
Esta tierra ha b í a formado e n sus inici os u n inme rso arco qu e a barcaba desde las sierras
del norte de G uadal a jara has ta la s del norte de la ciudad de México, p ero, a medida que
la conquista española av anzó, l os a taques de los indios ch ichimecas se extendieron
haci a la r eg ión de Z a catecas y l os nue vos enclaves mineros. T odos e stos t errito ri os
tarda ron c incuenta años en someterse, e n un lar g o y difíc il proceso denominad o la
G ue rra Chi chime c a. 87 L o s ataques indígenas lle g a ron ca si a paralizar por completo l a
act iv i dad minera de Zacate cas y a pro v o car su despoblamiento, pelig rando c on ello e l
envío de los qui ntos rea les. Para compr e nder e l notable alcance e conó mico d e estos
ata ques basta citar qu e e n 1558 las pé rdid as general es producidas por las incursiones de
los indios chi chimecas en el área de i n fl uencia de Zaca tecas rondaron los 200 000
ducados, de l os cua l es 80 000 corre spon día n a me r c ancías y provisiones perdi das por
dos de s us grandes m ineros y funda dores, Dieg o de I ba rra y Cristóba l de Oñate. 88
T ambién fueron consider a bles las baj a s humanas causadas, porque los chichimecas
“fle ch aban” indi stintamen te a españoles, indi os y ne gros que se e ncontraba n tra ba jando
en l a comarca de las mina s. H ac ia 1561 se e stimaba que más de 200 españoles y 2 000
85 Car t a de l o s o fi c iales real e s al rey , m inas de l o s Z acatecas, 15 de agosto de 1557; s o b re e l ataque de l o s
i nd i o s y e l d escubr im i ento de nuevas mi nas véase t ambi é n : cart a del Dr . Moro nes al re y , Co m po stela, 15
de ago s to de 1557. AGI, Guadal a j ar a, 51, f o l s. 76 y 84 -86, respectiv a m ent e.
86 E l ías Amador , op. cit., págs. 30-34.
87 Powe l l , op. cit ., pág. 47.
88 Albi Ro dr í guez , “ La te m pra na p l ut o craci a minera de Zac atecas”, c i t ., págs. 104-105.
46
promoverla por el temor a que estos reg istros o padrones pudieran i nt imidar a los indios.
L o ci erto es que, t ras el d e scubrimiento de Zacatecas, debi e ron de poblar la ciudad
g rupos de m estizos, indios, negros y mula tos procedentes de otra s par tes del virreinato,
atra ídos por la posibilidad de obtener tr aba jo e n las minas o haciend as y evadi r las
carg a s fi scales de s us lu g a res de ori g e n. H a y que de s ta car que en Zacat e cas nunca
existie ron los repartim ientos forzos os de indios, a dife rencia de otros reales de minas
nov ohispanos, ni t ampoco un m ecanismo simi lar a la mi t a potosina, dada la baja
densidad demográfica de la población i nd í g e na de la región. L a mano de obra i ndí g ena
empleada en Zac atecas e ra fundamentalmente asalari ada o “ nabor ía” , contratada por e l
conce pto de l “tequio”, que era l a cantid ad de mine ral qu e un trabajador debía e xtrae r e n
una j ornada. 119 L o s sala rios v aria ban, toda vez que una pa r te se c obrab a e n reales y la
otra se recibía en espec i e, al pag arse c on part e del mi ne ral, alimentos y ca sas. Pero, en
real id a d, el may or atrac tiv o de est e j orn al era l a “pepena” o piedra con una sig nificativ a
proporción de pl a ta, que el trabajador i ndí g e n a podía recog er una vez cumplido s u
tequio del día , con el permiso del dueño de la mina y cu y o fi n era su venta pa ra l a
fundici ón o e l beneficio. Conviene recordar a propósito que gran pa r t e del tra ba jo
indígena re aliz ado en el re al d e min as y en l as hacie ndas de be neficio fue re g l amen t ado
desde fecha s muy tempra nas con las ordena nzas dicta d a s por e l oi dor L a Marcha,
imbuida s de l espíritu protecc i onista de las L e y es Nuevas. 120
Estas c ondi ciones laborales propiciaron el asentamiento en Z acatecas de un a
poblac ión i ndíg ena cara cterizada por una gran movilidad, abierta a frecuen tes cambios
de minas o h aciendas, según el salario ofertado, l o que causaba un gran m alestar entre
los español es, si empre faltos de mano de obra. T al vez e sta movilidad es otra de la s
razones que explica la ausencia d e g ra nde s conc entracion es de población indíg ena en la
ciuda d de Zacatecas dura nt e los sig los XVI y XVII. A comi enzos de este últi mo siglo,
A l onso de la Mota había estimado que unos 1500 indios tra bajaba n cont ra tados en la s
cuad rillas de los m ineros, entra ndo o saliendo de la ci ud a d con gran fa c ilida d. 121
B akewell , ba sándose en e stas y otra s refe r e ncias h istóricas, e st i mó qu e e n estos sig los l a
poblac ión indí g e na de la c iudad nunca sobrepasó la cifra de 5000 personas. P e ro,
preci sament e, por la presencia de esta poblaci ón india, c onsideró improba b l e que
119 Ibídem, págs. 174- 176 . - Enci so Contr eras, op. cit., págs. 330 y 377-382.
120 Al o nso de l a Mot a descri bi ó l a “pepe na” co m o un “c o stalill o de l as p i edras es cog i das” de me t al r ic o,
en La Mot a y E scoba r , op. cit ., f o l . 37.- En c is o Contreras , op. cit ., pág. 320.
121 La Mota y Escobar , op. cit ., f o l . 35v .- Bakewell , op.cit., pág. 174.
47
Zacatecas sufriera una g ran escasez de mano de obra en l as min a s, a pesar de las
epide m ias, y a que s iempre hubo excede ntes i ndíg enas pa ra m antener e , incluso,
aume nt ar l a produc ción minera. Si bien la re posición de esta mano de obra se hac ía con
dific ul tad y en una canti d a d insuficient e. 122
Muchos indios que trabajaban e n la ci ud a d formaban part e de las cua dr i llas de
los mi neros y v i v ían en las hacienda s de mina s, pero el grueso de la población indíg ena
de Zacatecas residía en barrios, ag rupa do por nacionalid ades. Seg ún B akewell , l os
tlaxcaltecas form aron el barrio de T lacuitlapán, al noroeste del convento de San
F ra ncisco y , próxi mos a ell os, los mexicas cre aron el ba rr i o de Mexicap an. A l sur de la
ciuda d, los t ex coscanos pobl aron el ba rri o de l Niño Jesús, m ientras que l os tara sc os se
loca l izaban en los barrios de San José y T onalá Chep inque, hacia el Poniente. Durante el
sig lo XV II l a pobl ación india se fue ext endiendo por otras zonas de la c iu dad,
mezclándose con e l resto de los ha bitant es. 123 L a composici ón ét nica de Zacatecas se
cerra b a con l a presencia de pob la c ión negra, unos 800 se g ún L a Mota, inclu y endo
negros esclavos y li bres, a sí c omo mu latos. Esta población trabajaba repart ida o
alquilada en minas, v aquería s y la branzas y sus rendim ientos e ran baj os a jui cio de l
cronista. 124
Debe t enerse en c uenta que la ciudad de Zacatecas se asenta b a en una que br ada
llana y an gos ta, sus e dificios esta b a n apreta dos, dispuestos en me d i a ladera y era
habitual e n ella una gran conc urrencia de gentes y a nimal es. L a presencia de mineros,
merc ad eres y personas de dife ren tes oficios hizo conside rar a A rre gui que “está aquella
ciuda d tan i lustrada y pobla da de gente tan mag nánima y poderosa que parece un a
corte”. 125 A comie nzos del siglo XVII formaban e l c aser ío de la c iudad un as
cuat roc ientas casas, a las que se su maban los edi f i c ios propiedad del ca bildo
(a y untam iento, cárcel, casa del c orregidor , a lmacenes) y los de la Caj a Re al. Eran en su
may orí a const rucc iones “poco capaces” de adobe y ta pial con “entre sue los” y cubi ertas
de tajamanil o tej as de madera, a unqu e también las había de “cal y cant o” y con al tos.
122 Bakewell , op. cit ., págs.180 y 310.- Fl o res O l ague et ali i , Histor ia mínima de Zacatecas , pág. 63 .
123 Bakewell , op. cit ., pág. 86.- Gerhard, op. cit., pág. 158.
124 La Mota y Escobar , op. cit ., f o l . 35v .
125 Arregui , op. cit ., pág. 163. - Zac atecas, T axco y G uan a juato f uero n l as c iuda des m á s caract erí st i c as de
México f u nda das e n e l s i g l o XVI que n o si gu ie ro n e l pat rón cuadri cu l ar , por l a nec es i dad de asen t ar el
n úcleo de po bl aci ó n cerca de l a expl o t aci ó n min era. Horst Ha rtung, “Ci udad es mi neras de M é xic o :
T ax co, Guan aj u at o, Zacatecas”, en Boletín del Centr o de Investigac iones Históricas y E stéticas , n úm . 1 1,
(Caracas , m a y o 1969), págs. 123- 127.
48
L a s c asas se d i stribuían por c ua tro pl aza s, lla m adas de San F ranc isco, del Maestr e de
Campo, la Plaza Pública y la de San Agustín, y siete cal les, una de las cua l es era la
princi pa l y a travesaba la ci udad de extrem o a extremo. 126 E l conjunto se c o m pletaba con
dos pue ntes, c ifra que aumentaría ha sta cinco un siglo má s ta rde, si e ndo e l que enla zaba
la ca l le T acuba con la plaza públ i ca, el más importa nte y a ntig uo. En ma teria religios a,
la ciuda d dependía del obispado de G ua dala j ara y cont aba con un vicario y dos c uras
que eran nombrados por el presidente de l a Audiencia s egún e l Patronato Rea l . Un
curat o de Zacat ecas v a lía más de 1000 p es os de oro. L os c uras ca recí a n de die z mos de
importa n c ia por ser ciudad mi ner a, p e ro se sus tentaban d e l os pi ng üe s beneficios de
“pie d e altar” proced ente s de cap ellanía s, m isas y otros aranceles eclesiást icos. Sin
emba r go, la ci udad carecía d e catedral y la ig lesia m ay or , l lama da de la Na t iv idad, era el
templ o principal. A c omienzos del sig l o XVII , ya contaba con otros cuat ro te m plos
perte ne cientes a cada uno de l os c onv entos en e lla fundados: San F ranc isco, Santo
Doming o, San Ag ustín y l a Compa ñía d e Jesús. 127 De ellos, el convento de la Orden
F ra nciscana era el más nume roso y anti g u o, pues los fra nciscanos se establecieron h a cia
1558 a petición de los primeros pobl adores de la s m inas. 128 L o s te mplos de la ciudad
tenía n fama d e estar “muy ricos”, adornados con valiosos ornamentos, plata, joyas y
relicarios. 129 L os pre dicadore s de estos m on a sterios a sistían por turnos a predicar en l a
iglesia parroquial. No exi stí a un convento de monjas para niñas y su fundac ión fue uno
de los obj etivos de la él ite zac atecana en l as prim eras dé c adas del sig lo XVII. V a ri as
doctri nas asistían a los indi os en sus obli g a ciones relig i osas, c omo l a doc trina d e l a
iglesia ma y or , la de los frai les fra nc iscanos y la de San Agustín, siendo costum bre que
los i ndios no pag asen nada a e stos doctri neros. Además de los t emplos de l a c iudad, las
haci end as de minas principales contaban con peque ñas iglesi a s para que sus cua dr illas
asistiera n a los ofic ios relig iosos. 130 Por úl ti mo, en la década de 1580 se c onstata la
act ua ción d e cinco cofradías en las minas, remontándose la fundación d e alguna de ella s
a la t emprana fecha de 1550. 131
126 La Mota y Escobar , op. cit ., f o l s. 34 -35.- Bakewell , op. cit ., págs . 84-85.
127 La Mota y Escoba r , f o l . 35. - Bakewell , op.cit . , págs . 69-74.
128 V a l e n c ia , “C uart a part e: en que se t rata de l o ec l e siás t i co ”, en “ R elaci ó n de Nuest ra S eñ o ra de l o s
Zac atecas, 1608”, c i t . - La pro vi s i ó n par a la fundac i ó n o fi c ial de l co nven t o se oto rg ó en 1567. Elí a s
Am ador , op . cit ., págs. 240- 43 .
129 Arregui , op. cit., pág . 163.
130 “ Re l aci ó n de l as co sas ec l e siás t i c as del obispado de Nuev a Ga lici a, s. f ., ” c i t .
131 Est as c o f r adías eran l as de l S antísim o Sacra m e nto , l a Sa nta V eracruz, l a s Ánim as de l Purga to ri o , l a
So l edad de Nuest ra Señ o ra y la de Sa n Sebas t ián , en No m brami ento de m a y o rdo m o , mi nas de l o s
49
En mater ia d e educ a ción, no ex i stía uni v e rsidad en Z a cate cas y solo la
Compañía de Je sús im partía “e stud i os de la tinidad y gramáti ca” en su cole g io,
continuá ndose las enseñanz as superiore s en Méxi co. Por l o que respecta a la cuestión
asistencial, la ciudad con taba e n 1608 con dos hospitales sustentados por li mosnas, el de
la V era cruz, que e ra para los e spañoles, y el funda do por l os franci s canos, que era para
los indi os, 132 aunque e s e mismo año el ca b i ldo determin ó establece r un hospital d e l a
Orden de San Jua n d e Dios en la ciud ad. 133
No debe olvidarse, por otra parte, que el antig uo real mi n e ro de Zacatecas contó
con una amplia e i mpr eci sa ju risdicc ión, que fue rec or t ad a duran te la segunda mitad del
sig lo X VI. El “part ido de Zacatecas”, según la información de l obi spo de Guadalajara,
llegó a in c luir los valles de Tlatenan g o y Juchi pila, Xa la stot itlán, el pue b lo de
T eocaltiche, la v illa de Sant a María de los L a g os, y los re ales de mi nas de Pán uc o,
F re snillo, San Dem etrio, Sombrerete, San Mart ín, Cha lchihuites, L os Ra nchos, Inde hé y
Mazapil. 134 A comie nzos del siglo XVII, el ca bi ldo recordaba con añoranz a l a a nt igua
influe nc ia que la ci ud a d y sus j ue ces habí an ejercido, “por la jurisdicción”, sobre los
bastime n t os produci dos en a lg unos de estos te rri torios. L a ciuda d ha b ía ob tenido
g randes ventajas c on esta pri mitiv a juri sdicción, especialmente la c ompr a a “primer
preci o” de los product os de diverso s pu eblos, e v i tando e l enca r ecimiento provocado
por los int ermediarios. Para el año 1600 la j urisdicción e fectiv a de la ci ud a d y a era mu y
pequeña y se reduc ía a un perím etro de c inco leg ua s, que inc luía el real de mina s del
Pánuco. Dent ro de la j urisdicci ón, en u n radio de dos l eg uas, se l ocali z aban minas,
algunas mu y rica s en ot ro tiempo, a sí como unas 25 haciendas de beneficio y uno s 60
ingenios de moler mineral. 135
L a merm a te rritorial fue fruto de la provis ión de varias alc aldías may ore s por la
A udi encia de Guadalajara. E l c ab ildo d ecidió reclamar a e sta y al Consejo de Indias sus
antiguas prerrogativ as sobre un cont orno aproxima do d e unas seis l eg uas, donde se
Zac atecas, 1 1 de septiemb re de 1581. L i b r o P ri mero del go bi er no de l ca bildo de esta m u y noble y l ea l
ci udad de Nue stra Señora de l o s Zacat ecas desde e l a ño de 1557 h asta 1586. AHEZ , Fondo Reserv ado ,
f o l . 86. - A co mi e n zos de l sigl o XVII fi guraba t a m bién l a co f rad í a de l E n t i erro de Cris to y Trán sit o de
Nuestra Señora, así aparece e n el t est am e nto de Juan de Llanos, veci n o de l o s Zacatecas, añ o 1605,
i nserto en Juan Ma r m o l e j o Ti noco , sobre que se le dé una i n ci t at i v a para l as Indias. Consej o , añ o 16 19.
A GI, Escrib a nía de Cámara, 1.021 A .
132 La Mota y E sc o b ar , op. cit., f o l . 35. - “ Cuarta parte: en que se t ra t a de l o ec l esiást i co ”, en “Rel aci ó n d e
Nuestra Señ o ra de l o s Zac atecas, 1608”, ci t .
133 Elí as Amador , op. cit ., pág. 31 1.
134 “ Re l ac i ó n de las co sas ec l esiást i ca s del o bi spado de Nuev a Ga licia , s. f .”, c i t .
135 La Mota y Escobar , op. cit ., f o l . 37.- A rregu i , op. cit ., pág. 163.- J o sé R i vera Bernárdez, c i t ., pág. 79.
50
incluían territorios tradicionalm ente g obernados por e l municipio, como e ran M onte
G ra nde, Ojocal iente y Malpaso, así co mo las estancias y hac iendas de g a nado que
estaban c omprendidas desde F resnil lo, J erez y Aguascalientes ha sta la ciuda d de
Zacatecas. 136 L a fal ta de terre nos agrícolas y g anade ros de la ci udad j ustif icaba la
insistencia de l ca b i ldo p or recuperar pa rt e de su antig ua juri sdicción. A pe sar de esta
importa n t e merma , a comienzos del sig lo XV II Zacat e cas e j ercía una fuerte infl u e ncia
sobre una ext ensa área d el Nort e, porque ha sta la ciudad lleg a ban a ensay a r la plata y a
real izar sus c ontrataciones mineros procedent es d e una veintena de r e a les de minas,
algunos de los cua les distaban m ás de 50 leg ua s. 137
Por últi mo, para cerrar el re corrido po r la an tigua ciudad de co mienzos del
sig lo XVII ha y que inclui r en el d istrito de la Caja Real de Z a catecas dos grandes
salinas, l a de Santa Marí a y la del Peño l Blanco, situadas a una s catorce leg uas de la
ciuda d. L os mine ros de Z acat ecas habí an descubierto la primera de e llas, también
llamadas Salinas V ieja s, h acia 1549 y las ha bí an e xp l otado librem ent e ha st a 1562, a ño
en el que la Audiencia de G uadalajara se las arrebató p a ra administrarlas con un alc alde
may or . Con posteriori dad, se descubrieron las salina s del Peñol B lanc o o Sal inas
Nuev as, loca lizadas ent re l a Sierra de P inos y la de los Ra mos, y a lg unas salini llas
menore s. 138 L a Corona obtení a im portantes renta s de los de rechos de la sal recog i da
porque este mineral e ra impre sc i ndible para el beneficio de la plata por azog ue. Por e sta
razón, el control sobre l a jurisdicción de la s s alinas de Zac a te cas fue disputa do y
pleiteado por los mi neros, la A udienci a de G uadala jara y e l virre y durant e la segunda
mita d d e l sig lo XVI y las primeras déca d a s del sig lo XVII. 139
A hora bi en, todo lo e xpuesto hasta a quí no es m ás que una a proximac ión
histórica , general , a l e sc e nario donde se f orjó l a i dentidad del cabildo y se de sarrol ló la
labor de los diferentes ca pi tulares. E sta pr e sentación podría haber c on t emplado m u l t itud
de aspectos, dado e l ri co pasado de la c iu dad, pero e llo h a bría d e sv ia do el estudio de su
136 A ut o s de Juri sd ic ci ó n, Nuest ra Señ o ra de l o s Zacatecas, 7 de se p t i e mbre de 1600. L i b ro S egun do de
A ctas de l Ca bil do , 1587- 1614 . A HE Z, Fondo Reserv ado , f o l s. 162 -163.- Bakewell , op. cit ., pág. 157. - La
ev o l uc i ó n de al gunos de estos t erri to ri o s en la seg un da mi t ad de l s i gl o XVI I se describ e en Ger h ard , op.
cit. , pág. 157 .
137 Cart a del co ntador Sal azar Barahona, Zacat ecas , 18 de septi e mbre de 1604. A GN, M i ner í a, Ca j a 6.547,
ex p. 030.
138 Arregui , op. cit ., pág . 162 .
139 Marí a de l o s Re y es Al b i Ro drí guez, “Las salinas de Nuev a Galicia, un co ntro l d i sput ado por la é li te
mine ra y las aut ori dad es co l o nia l es (s i gl os XVI y XVII )”, en Fe rna n do Nava rro Antolí n (ed.), Orbis
Incognitus. A visos y legajos del Nuevo Mundo. 2 vols . Huelv a: Servici o de Publicaci o nes de l a
Uni versidad de Huelva, 2008, v o l . II , págs . 479-48 9.
51
objet iv o principal. Por otro lado, gran parte de esos aspectos se tratará n a lo larg o de la
inves tigación, porque e l aná lis is de un c abildo como el de Zacatecas ha ce i nev itable
adent rarse en ellos y re alizar un compl ejo eje rcicio de microhistoria. Más aún, n o es una
exageración afi r m ar que la a ctividad d e esta ciudad pudo tener r eperc usión colonial e
imperial, porque los A ustrias t uv i eron e n e l alejado r e al de minas una de sus princ i pale s
fuente s de ingresos. Por estas y otras ra zones el ca bildo de Zacat ecas c onstituye un
cal e idoscopio único de su interesan te époc a.
52
CAP ÍTU LO II
EL P RIMER GO BIERNO DE ZACA TECAS:
LA ALC ALD Í A M A Y OR
L a nat uraleza de la s a lcaldías may ores e s con fusa tant o en Castilla como en las
I ndias porque , a me nudo, e sta instit u c ión present aba afinidades con un corr egidor o un
g obernador . Puede contribuir a esta confusión l a heterogeneidad de l as alcaldías o e l
hecho de que e stas t r es instituciones aparecían desarrollad as baj o un mi smo capítu lo o
títul o en l a legis lación. 140 En la administraci ón c ast ellana me diev al , el alc alde m ay or era
la designación genérica c on la que se conocía a los oficiales que te ní an pre para c ión
jurídica y a yudaban en sus funci ones judiciales a gobernadores territoriales, como los
meri nos o los a d e lantados. Cu a ndo la figura de los correg idores c om enzó a extenderse
en e l á mbito municipal, el a l calde may or pa só a asistir al correg idor en cue st i one s de
justicia y l o su stituía e n su ausencia. Por esta ra zón, ambos oficios a cabaron por
confundirse, s i bi e n la s atribu c iones j ud i ciales del a l cal d e may or se potenciaban si
acom pañ aba a un corregidor de los l lamados de “capa y e spada”. 141
G a rcía G a llo indicó que la ref e r encia má s cl ar a a los alcaldes may ores
ame ri canos fi g ura en la Polí tica Indiana de Solórzano Pereira , quie n se re firió a l os
“corre g i dores” del v irrei na to de l Perú y a los “a lcaldes may ore s” y “ g obe rn a dores” de
Nuev a E spaña, pero Solórzano no ll eg ó a preci sar las dife r encias existe nt es ent re ellos.
L a i nexistenci a de una c l ara delimitación refl eja, e n parte, la transformación que
experi m entaron la s vieja s i nsti tuciones castellanas en I ndi as, donde se enriquecieron
con nuev as at ribuciones. A sí se pue de obser v a r en las numerosas provincias creadas
entre 1518 y 1570, a c uy o frente se encontra ba un “gobernador” que podía nombr ar a
140 Novís ima Recopilación de las Leyes de E spaña dividida en doce libr os. Madr i d: s.n. 1805, to m o II I,
t í t . X, li b. VII.- R ecopilación de Leyes de los Reinos de las I ndias . 3 tom o s. Edi ci ó n Fa cs imil ar . Ma dr i d:
Cons ej o de l a H is panidad, 1943 , to m o 2, t í t . II, li b . V . - Joaquín A v ellá V ives , Los cabildos coloniales.
Madri d: S api e n t i a, 1934, pág. 34.- Al f o nso Garcí a Gall o , Estudios de Historia del Der echo Indiano .
Madri d: I n st i t uto Naci o n al de E stud i o s Jur í d i cos, 1972, págs. 695 - 701.- P i lar A rregu i Zam o ra n o, “Los
al ca ldes may o res e n Indias: a l go m ás so b r e u n a hi pó t esi s de t r ab a j o ”, en Der e cho y administración
pública en las Indias hispánicas. Actas del X I I Congr e so Internacional del Der echo I ndiano. 2 v o l s.
Cuenca : Unive r si d ad de Castill a la Man cha, 2002, vol . I, pág . 162. - Alb erto Y al í Ro m á n , “Sobre al c aldías
m ay o res y co rreg i mi ent os en Indias. Un ensa y o de i n t erpre t aci ó n ”, en Jahr b uc h für Geschichte von S taat,
W irt sch a f t u n d Gesellschaf t Lateiname r i ka s, v o l . IX (Co l o ni a, 1972) , págs . 1 -39.
141 Mi gue l Arto l a (d i r . ), Diccionario temático, v o l . V de l a E nciclopedia de Historia de E spaña . 7 vol s.
Madri d: Ali a n za edi t o rial , 2001, pág. 28.
53
“te ni entes” y “al calde s may ores”. 142 Estos dos últim os carg os, considera dos
“funci onar ios de i nferior categ orí a”, se nombraron al comi enzo de l a conqui sta con
simila r e s funciones g ubernativ as y judici ales, aunque las designacion es no seg uían
reglas fijas.
T anto los tenientes de gobernadores c omo los a lcaldes ma y ores fue ron
nombrados funda mental mente pa ra ejerce r e l poder en lug ares a par ta dos de la sed e de
g obierno, pero l as funci ones judic iales tuvieron má s peso en el ca so de los a lcaldes. 143
Sirv a c omo ejempl o que , en 1537, el virre y de Nueva España se ma n i festó a favor de
nombrar alc aldes may ore s para eje r c er la justic ia local antes que desplazar a los oid ore s
de la s audiencias. Por otra parte, los alcal des may ores de las I ndi as presentaba n la
v entaj a de poder supervisar la recaudación de los tributos locales. Sin embar go, a
comie nzos de esa déc ada, el Consejo d e Indias había manifestado su d e seo de a dop t ar la
práct i ca castellana de suprimir la s a lc al días may ore s e n aquell os l ug a res donde
existie r a n cabildos ofi ciales con correg i dor y a lcal des ordin arios. 144
En sus orígenes, el a l calde may or fue c o ns iderado un oficio “de rey ” , porque su
nombramiento y aut oridad procedían d ir ect a o i nd i recta mente de este, categoría que
compa rt ía también c on los g obernadore s y corre g i dores. A com ienzos de la conquista , la
mane ra más habitual de acc ed er a una alcaldía may or era por ca pitula c ión, a unque a
media dos d e l sig l o XV I los a lcalde s ma y ores eran desig na dos por los v i rre y e s, los
g obernadores y la s a udiencias, salvo los ti tulares de l as ciudades y las provincia s m ás
importa n t es, que e ran nombrados dir ectamente desde la m e trópolis. S iendo habitual que
las fi g ura s de los alcal d e s may ores y los corre g i dores aparecieran e n las provincias
g obernadas por l os v irrey es y las audiencias, mientras que los te n i entes eran nombr a dos
en la s g obernac ion es. 145
142 Garc í a Ga l l o , op. cit., pág . 717.
143 Ri cardo Z o rraquí n Bec ú, “La o rgani zac i ó n de l as Indias e n épo ca de l o s A ustrias” , en Desc ub rimiento
y f undación de los r einos ultramarinos , vo l . VII , en Historia Gen eral de España y América. 25 v o l s.
Madri d: Ed i c i o nes Rialp, 1982, págs. 601 -622.
144 Garc í a Ga l l o , op. cit., págs. 720- 721.- A rregui Zam or ano, ci t ., págs. 157- 159 .
145 Garcí a Gall o , op. cit. , pág . 722.- A v ellá V ives, op. cit ., págs. 35-36.- A rto l a, op. cit ., pág. 2 9 .-
Zorr aquí n Becú, c i t . , pág. 615.
54
1. El alcal d e m ay or d e Z acatec as y sus atrib uciones
Desde 1549 hasta 1580 l a má xima institu c ión j udicial y g ubernat iv a de l re al de
minas de los Zacatecas fue un alca lde may or , g enera lmente nombra do por la A udi encia
de Nueva Galicia . L as pri meras alca ldías may ores de Nue v a G al icia fueron instaur a das
por Nuño de G uzmán a ma n e ra de te ni entazg os de g obe rnadores, com o se hac ía en
Nuev a E spaña. Más t arde, la A udi encia de Compostela c o m enzó a desig na r alcaldes
may ore s para los nuevos re ales d e minas y la zona de los L lanos de los Chichimeca s. 146
Una gran part e de las alca ldí a s may ores de los reales mineros de la región se e r ig ieron
en la seg unda mitad de l a década de los c uarenta y a comie nz os de los c incuenta de l
sig lo XVI, com o fueron T epeque, G uachinango, Xocot lán, Guaxacat lán, A cutl apilc o y
Zacatecas. Hacia 1570 la Audien cia de N ue v a Galicia y a nom braba a un total d e trece
alc a ldes may ore s, ci nco de los cua les eran c orreg idores de l os puebl os de i ndios
cerc anos a su juri sdicción. 147 Por úl timo, es nec esario mencion ar que e n Indias ta mbién
reci bi eron e l t ítu lo de alcaldes ma yores los oidore s de ciertas audie ncias subordinadas,
como ocurría e n la me trópo li. Un claro ej emplo fue la A udi encia de Nueva G a licia ,
cu y os jue ces e ran “oidores y alc aldes m a y ores”, y estaba subordinada a la Audiencia de
México ta n t o en asuntos g ubernativos como judi c iales. 148
L o s al calde s may ore s residían en l a pobla ción cabe z a del distr i to y presidí an l os
cabi ldos como representante s del poder re al. 149 E l al calde may or e jercí a l a jurisdicci ón
civil, mi l itar y j udicial en su circunscripción y , en líne as g ener a les, podía actuar como
juez, inspector de encomiendas, administrador de haciendas, recaudador de tributos,
superv isor de l orden público e, inc luso, e j erce r funciones de capitán general. A simismo ,
era re spons able ante e l v irrey e n c uestiones admi n i strativ a s y mili tares y , ante l a
A udi encia , en las judi cial es. 150 Esta ac umu lación de funciones en un mismo manda tario
no fue ex clusiva de los alcaldes m ay ores nov ohi spanos, pues el régimen indiano empleó
esta modalida d en ot ras i nsti tuciones con e l objetivo de e v i t ar l a proliferación de
146 Peter Gerh ar d, The North Fr ontier of New Spain. Pricen t on: Pri cento n Uni versi t y , 1982, pág. 46.
147 E n c is o Contreras, Z acatecas en el siglo XVI. Der echo y sociedad colonia l . Zacatecas: A yunta mi e n t o d e
Zac atecas, 2000, págs. 91, 94 y 95.- Gerhard, op. cit. , pág. 46.
148 John Parr y , La A udiencia de Nueva Galicia en el siglo X V I. Méxi co: E l Co l eg i o de Michoacán, 1993 ,
pág. 79.- Garcí a Gall o , op. cit ., págs . 723 -724.
149 A v ellá V ives, op. cit . , págs. 36 y 37.
150 Ll o y d Mec h a m, “The Real de M i nas as a Po l i t i ca l ins t i t ut i o n . A St udy o f a Fro n t i er in st i t ut i o n i n
Spani sh Co l o nial America”, en Hispanic American Historical R eview , vo l .7, (Durh a m , N.C. Duke
Uni versi t y Pres s, 1927 ) , pág. 49.- J osé Mi r anda, Las ideas y las instituciones políticas mexicanas.
Pr imera parte (1521-1820) . Méxic o : Ins t i t uto de De rech o Com parado , 1952, págs . 121-126.
55
autori dad es en una misma zona. 151 E sta es una de las causas que produce c onfusión en
el an álisis de ca r gos simi lares, a unq ue hay que c onsiderar que las ap arentes
imprecisiones no fueron g ratuit as y surgie ron como una respuesta de adapt ación de la s
instituciones castellanas a la casuística de las Indias.
L a fi gura del alcalde ma y or de Zaca tecas es un e j emplo de la conjunción de
funcione s en un m ismo carg o, por ser su jurisdic ción un real de m in as y frontera de
g uerra. El proce so de c re ación del carg o pudo ponerse e n ma rcha hacia 1548, c ua ndo
Jua n de Zaldív a r , c omo pro curador de los m ineros de Zacatecas, soli c itó al o idor
neogallego L ebrón de Quiñones el nombram iento de un al calde ma y or para frena r la s
continua s “pendencias” que esta l lab an dentro del re al. 152 T radicionalmente, la
historiografía ha conside r a do a Pedro Mexía Melg arejo el pr i mer alcal d e may or de
Zacatecas, nombra do por la Audiencia d e Nueva G alic ia en 1549. 153 H a y que i ndicar
que su nom bramiento no se conserva y a penas queda inf orm a ción sobre su mandato,
porque el pr i mer libro d e actas comienza e n 1557. No obstant e, a lg unos datos dispe rsos
llevan a cuestionar su proc eso de desig nac ión. El pri m ero de ellos aparece en la cart a
redac t ada por los oi dor es de la Audiencia de Compostela e n nov iembre de 1549, donde
informa ban a la Corona de ha ber “ hallad o puesto” y “ asalari ado” a un alcalde ma y or
para e l r eal y a siento de la s minas de los Zacatec as. 154
¿P uede esta observación indica r que Mexí a fue desig nado por otra autori dad que
no e ra la Audiencia? H a y indic ios que parecen apuntar a l mismo virrey , pue s, de hecho,
Mendoza nombró varias a lcald ías may or es de Nueva G a lici a en aquellos años. 155 M ás
aún, e xiste ot ro dato que pa r e ce corrob orar e sta hipót esis, y a que fue el v irre y don
A nt onio de Me ndoza quien prove y ó pe rsonal mente a Pedro Mexía Melgarejo c omo
corregidor del pueblo de Cuisco e n 1549. E l v i rrey insti tu y ó de este modo la costu mbre
de as ignar un correg imient o a los primeros a lcaldes ma y ores de Z acat ecas, lo que
también hizo con ot ros alc a ldes de Nuev a G a licia . Esta práctica se exte nd ió hasta la
151 Zo r raquí n Becú, c i t . , pág. 619.
152 E n c is o C o n t reras, op. cit., pág. 101.
153 Peter Bake well , M inería y sociedad en el México colonial. Zacatecas , 1546-1700 , ci t ., pág. 31 .
154 Car t a de l a A ud ienci a de Co m po st el a a l re y , Co m po s t el a, 28 de n o vi e mbre de 1549. AGI, Guadal a jara,
5, R. 3, N. 9.
155 Car go de 600 pesos de o r o c o m ú n po r Bal t asar de Gall ego s, al ca lde m ay o r de Nueva Gal icia por
pro vi si ó n de l a A ud ienci a de Mé xi co , 3 de m arzo de 1545; car go de 600 pesos de or o c o m ú n por Di eg o de
Guev ara, alcalde m ay o r de Nue v a Galicia po r provi s i ó n de D. Anto ni o de Me n do za, 2 de enero de 1547.
Cuentas dadas po r el t eso rer o Pedr o Góm e z de Contr eras desde 12 de m a y o d e 1544 h asta fi n d e l a ñ o
1558. AGI, Contadurí a, 841.
62
llamados “ pe cados públ i cos”, c omo era n las borracheras, los sac rif icios, las i dolatr í as,
los am ancebamientos, las bla sfemias y demá s acciones re aliz adas “ en of e nsa de
Dios ”. 179
c) Las atribuciones como juez de minas
Otras fac ul tades específi cas del a lcald e ma y or de Zacate c as se re l aci on a ban con
el carácter mine ro de su jurisdicción y e staban reg uladas por ordenanzas o comisio nes.
Sus c ometidos primordiales era n garantizar la s c ondiciones adec uad as para la
producci ón de p lata y perseguir el fraude cont r a los derechos re ales. E n 1550 , el L d o.
Martínez de la Marc h a decidió org a nizar e l desordenado registro d e minas d e Zac a tecas,
que e ra orig e n de numerosos ple itos y di scordias . Seg ún la s ordenanzas aprobadas por
este oidor , los títulos de propiedad y re gistros de las minas tenían que pre sen ta rse ant e e l
alc a lde may or , su te niente y un escri bano de minas y quedar asenta dos en un libro cuyo
traslado s e enviaría anualmente a l a A u dienc ia. Para solicitar y labrar una min a, el
intere sado tenía que declarar la l o c aliz ación y el est ado d e la misma al a lca l de mayor . A
continuación, é st e orde nab a l a manifesta ción pública de la solicitud en la puerta de la
iglesia durante cuatro doming os y , una vez transcurrido e l plaz o sin reclama ción,
expedí a la licen c ia al solicitante. Entonces , se abría ot ro plazo de tres meses pa r a q ue el
minero procediera a estacar , ahondar y p obla r la mina seg ún unos parámetros comunes
aproba dos por el oi dor . Martínez de la Marcha busca b a fre n ar así la c reciente re v e nt a de
minas sin la br a r que se estaba produciendo en Z aca t eca s. 180
L a toma de posesión de una mina se realizaba mediante un curioso protoc olo.
Una v ez declara da y re g istrada l a mina ante el alcalde may or , este ordena ba a uno de sus
alguacile s “dar la posesión” al sol icitante. A ct o seguido, el mi nero tomaba posesión de
la mina “real y corpora lmente”, sig uie ndo un formulismo g estual consistente e n
introduci r la mano en una c a ta, pasear por la mi n a y sacar met al de e lla c on una vara de
hierro, actos que se testimoniaban ante el alguacil y un escribano. 181 L a Marcha también
reglamentó que e l a l cal d e y l os a lg uaci l es controlaran los hornillos y fuell es presentes
en l as minas, así como el des tino espurio que se da ba a cierta s m ate r i as primas mu y
179 Real Pro vi si ó n a D i ego Mexí a de l a Cerda, Guadalaj ara, 31 de oc t ub re de 1579, ci t .
180 T r as l ado de unas orden a nz as de Herna n do Martínez de l a Marcha, mi nas de l os Zaca t ecas , 20 de abr il
de 1550, ci t . - Enci so Contr eras , op. cit., págs. 243-248.
181 B i e nes de d i funto s de Somb r erete. Cris t ó bal Pé rez Ca rp in t ero. A ñ o 1567. A GI , Contrataci ó n 472, N. 4 ,
R. 4.
63
nece sari as pa ra la fundición del mi ner al. Otro come tido d el alcalde ma y or c omo juez de
minas er a pe rseg ui r el fraude realizado c ontra los derechos reales, especialment e , e l
refere nt e a la plata d e l “re sc ate”, que era la extra ída por los indios y esclavos y se
v endía a los resca tadore s d e pl ata. Esta plata e staba sujeta al pag o del quin to, aunq ue se
hací a pa sar de for m a ilegal por plata d e l diezmo o, simp lemente, se sa c aba de las m inas
sin decla r a r . 182
Este fra ud e y a ha bía sido c ontemplado en la s ordenanzas realizadas por el
prime r alca l de de Zacatecas, P edro Mexía, y e n las redact adas posteriormen te por
Martínez de la Marcha y Mendiola . Estos oi dores prohibi eron el resc ate d e plata y l a
salida de la jurisdicción con carros o arr ias sin haber dado las corr espondientes fianzas
de pag o a los ofi ciale s reales y obtenido la licencia de l alcalde may or . 183 Con el fin de
perseguir el fraude, el a lcalde pod í a i mpo ner pen a s ejemplares a quienes f a lsificar an los
cuños o hi erros reales por inc urri r en “delito criminal y l exa maxe stat is cont r a el re y ” .
T ales fueron las pe nas de mue rt e que el licenciado Rodr ig o Sánc hez a plicó para L ui s
Durán y Pedro de Madrid, carpi nt ero y ba lanzario de las m inas, que fueron conde n ados
a morir en l a horca. Sus c ue rpos descuartizados se e xpusieron en la pla z a públ i ca y e n
los cuatros cami nos que salían de las minas. 184 T ambién era c ometido de l alcalde may or
informa r sobre la actuación de las pe rsonas encarg a das del r egis tro y de la
manife st a ción de l a plata ext r a ída en las mina s; es decir , v ig ilar la labor de los ofic iales
real es y su correcta custodia de la Ca ja Re al. 185 Esta tarea, que apare ce en alg una
instrucci ón de residenc i a, pone de re liev e el cont rap eso de poderes e xistente dentro de
la a dm inistración colonial , m e canismo que podí a resultar e f icaz para un l ug a r t an
apart ado como Zacatecas.
L a s ordenanzas también reglamentaban otra s ac tu aci on e s del alcalde m ay or
182 T r as l ado de unas orden a nz as de Herna n do Martínez de l a Marcha, mi nas de l os Zaca t ecas , 20 de abr il
de 1550, c i t .- Bake well diferencia do s t i po s de res catadores de pl at a; en prim er l ugar , a quello s que
com pr aban la p la t a n o refi nada, por ej e m p l o , las p epena s a l o s t rab ajadores de l as mi na s, y l a fu n d ían e n
un a parada de f ue ll es. E l segu n do ti po l o c o nst i t u í a n l o s m ercaderes aviadores de l o s m inero s que
com pr aban a mal gama e n bruto a estos. Los avi a do res afi na ban la pl at a para dársel a al minero , q ue l a
llev aba a marcar com o pl at a de l di e z m o . Bakewel l, op . cit., pág. 290 .- La cuev a a ñ ade que el dest i n o de l a
p l at a ex t r aí da po r l o s i ndi o s era l a venta al mej o r pos to r , in c l u ido al pro pi o m i nero . Jaim e J . Lacuev a
Muñ o z, L a plata del r ey y sus vasallos . Minería y metalur gia en México (s iglos X VI y X V II.) Se vill a:
CSIC, Univ ers i d ad de Sevill a y Diput aci ó n de S evill a, págs. 63, 161 y 162.
183 Orden anza XXIX, en T raslado de l a s o rden anzas h echas a f a vor de l o s n at ura l es e n l as mi na s de los
Zac atecas, 27 de ab r i l d e 1550, ci t .
184 T es t i m o ni o de l a se n t en c ia de Luis Durán y Pedro de Madr i d que va al Sr . P resi de n t e. A ño 1575. A GI ,
Guadalajara, 34, N . 49.
185 Real Pro vi si ó n a Pedro de L edesma , Guadal a j ar a, 8 de j u li o de 1562, ci t .
64
destinada s a g a rantizar el buen tratamiento de los nat urales en l as minas y eje rcer un
cie rto control sobre la escasa m ano de obra indí g e na. A sí, el alcalde tenía qu e evitar los
“sonsaques” de los indios naborías a otra s haci end as de minas bajo promesas de m ejores
salarios o el e mpleo d e esto s al servicio d e particul ares no mineros. Por el contra r i o , las
ordenanzas prohi bían e l a cceso del alca lde ma y or y sus “ ministros” (alg ua cile s y
tenie n t es) a l mercado de la m ano de obra de Zaca tecas, prohibiéndoles su me diació n en
cual qui er reparto de indios libr es. 186
d) Las competencias militar es
Otras funci ones d e los a lcaldes may ores de Zacateca s estaban relacionadas con
la defensa d e l a frontera de g uerra. Mech am atribuy ó a l os alc aldes m ay ore s de Nueva
G a licia unas i mplicaciones militares que los dife renciaban de los corre g i dores y los
convertían en l as autori dades i dóne as para zonas que ne cesitaba n ser pa c ificadas. 187 E n
este sen tido, Enciso recordaba qu e algunos alcalde s may ores de l a reg i ón cumpli eron
eventualme n t e funciones de g uerra y prot ectorado, com o ocurrió c on el alcalde de
Mazapil. 188 F ue tambi én e l caso de los a lcaldes ma y ore s de Zacatecas, a los que la
A udi encia invistió de función mi l itar por c ausa de la guerra Chichimeca. Un ejemplo
mu y te mprano d e este t ipo de comi sion e s espec íf ica s fue l a pri mera expedición de
castigo prepa r a da por el segundo alcald e may or , Sancho de Ca n i eg o, e n 1551 contr a l os
indios c hi chimecas y huac hichile s qu e atacaban al real y a las c aravanas. 189 A ños m ás
tarde , e n 1557, l a Audiencia de Nuev a Galicia v ol v í a a comisionar a l alcalde may or , por
entonc es, G aspar de T apia, pa r a tomar informaci ón, ca ptur ar y ju zgar a l os indios de
g uerra que hostig a ban la c o m arca de Zac atecas. 190
Estas c omision es se re pitieron en las dé cadas sig ui entes, c omo, por ejemp lo, l a
186 Ordenan za XVI, en T raslado de l a s o rdenan z as h echas a f a vor de l o s n at ural e s en las m i nas de l os
Zac atecas, 27 de ab r i l d e 1550, ci t .
187 Mech a m , op. cit., pág. 66.- L o s al ca ldes may o res nort eñ o s solí a n ser cap i t anes a guerr a y f ue co m ún
l a designaci ó n de esto s c o m o t enien t es de go bern ado r y de capi t án ge n eral, t eni endo a su carg o ot ros
capi t anes y l ugart enien t es . E n m at er i a mili t ar l o s terri to r i o s f ro nterizos depen d ían di r ecta m ent e del virre y ,
que era e l cap i t án ge n era l . V i rginia Guedea, “L a o r g anizaci ó n m ili t ar”, en W o o dr o w W . Borah (coo rd. ), El
gobierno pr ovincial en la Nueva España, 1570-17 87. Méxi co : UNA M, 1985, págs. 134-139.
188 E n c is o C o n t reras, op. cit. , pág. 100.
189 Phili p h W . P owe ll , Soldiers, I ndians and Silver , c i t . , pág. 62; La Guerr a Chichimeca, ci t ., pág. 76 .-
Jus t i na Sarabia V iej o , D. Luis de V elasco, virr e y de N ueva E spaña, 1550 - 1564 . Sevi lla: Escuela de
Est udi o s H i spanoa m er i c a n o s, 1978, pág. 454.
190 Car t a del Dr . Mor ones a l Cons ej o , Com po stel a, 15 de ag osto de 1557. AGI, Guadal a jar a, 51, f o ls . 85v -
86.
65
que mot i v ó la partida de vig ilanc ia or ganiz ada por e l alcalde M aldonado en 1561 ,
compue sta por doce españole s y 40 indios a rmados con la que ll eg ó a capturar unos 140
indios de guerra. 191 Realmente, la vida en el real se t ornó t an p eli g rosa que las
ordenanzas aproba das por e l oidor Mendiola en 1570 cont emplaban l a intervención del
alca lde m ay or para proteger de los a taques c hichimecas a los chirrioneros, arri eros ,
carre t eros, t rabajadores indi os y otros tra nseúntes que quisiera n salir de las m inas . El
alc a lde may or debí a org ani zar la salida de estas pe rsonas en g rupos arma dos, de modo
que qui en a bandon ara las m inas sin su li ce ncia podría sufrir pe n a s de veinte pesos de
oro y una re clusión de t res días en la c á rcel pública. A fi nales de 1576, G a spar de la
Mota, que un mes más ta rde ejercería com o e l nuev o alcalde m ay or de la s minas,
reci bió d el licenci a do Oroz c o, presidente de la Audiencia de G uadalajara y ca pi tán
g eneral de Nuev a Galicia, la “conducta” o comisión de capitán de Zacatecas con l a
instrucci ón de hacer un alarde general de g entes arma das para frena r los ataques de los
indios. 192
Merece la pena detenerse en la “ conducta” de capitán que recibió e l alcalde
Diego Mexía de la Cerda e n 1579, porque detalla las c ompetencias de est as comisi ones
militare s que recibieron los j usti cias d e Z aca t ecas. A pesar de l as medidas tomadas en
años a nteriores, el nombramiento como capitán de Mexía aludía al recrud ecimient o de
los at aques c hi chimecas y huachi chiles en l as mina s. Por entonc es, los c aminos que
conducí an desde el real hasta Méxic o y Michoacá n era n defendidos por l os capitanes y
soldados de los fuertes a l lí fund ad os, qu e no podían acudir a d efender el real c o n la
suficiente pront itud. Con la c o misión da da a Mexía se intent aba p aliar e ste probl ema,
facul t ando a l alcalde ma y or para forma r parti das de g entes arma d a s, hacer información
sobre l os de litos de los i ndios hostiles y , por últ imo, pre nderlos y castigarlos “c omo
caso de cort e y usan za de guerra”. L os indios que no fuera n condena dos a pena de
muert e serían repa rt idos com o indios de servicio por el alca ld e e ntre l os participa nt es,
una v ez hecha su selección p e rsonal sobre la parte qu e le c orr espondía c omo c apitán.
A l gunos document os reflejan que esta s capt uras de indios de g ue rra produjeron
considerables a busos , de los que p articiparon algunos al caldes y sus teni entes, a u nque
no siempre quedaron impunes , como s e observa en a lgunos carg os de residencias.
191 Inf o r m ac i ó n hecha en México a pedi mento del fiscal Ma l do nado, Méxi co , 14 de j u li o de 1561. A GI ,
México 206, N. 45. - Car t a de la A ud i e ncia de Guada l ajara, Guadal a ja ra, 2 de f e brero de 1562. A GI,
Guadalajara, 51, f o l s. 237 -242v .
192 Mér i t o s y servi c i o s de F ra n c is co de la Mot a e hij o s. Añ o 1586. AGI, Pa t ro n ato Real , 79, N. 1, R. 9 .
66
T ambién se comis ionó a Mexía de la Cerda pa ra visitar l os fuerte s de los caminos,
asegurar su ma ntenimi en to y aplic ar j usti cia contra l os posibles de litos que cometieran
los capitanes y soldados de e stos presidios. 193 Posteriorme nt e, Mexía de l a Cerda re cibió
del pre sident e Orozco otra conduc ta que lo facult ab a para pre nd er a los soldados que, en
ausencia de su general, estuv iera n d eamb ul ando por Zacatecas sin acudir a la obli gada
defensa d e los c a minos. No obst a nte, l as causas qu e el alcalde may or rea lizara c o nt ra
estos soldados sería n remitidas a su g eneral cuando este regresara, por ser sólo e l j uez
compe t ente para los delitos de sus s oldados. 194
2. Duración e ingreso s del cargo d e alc alde m ay o r d e Z acatec as
L a dura ción de una alcaldía m ay or e n Nueva España dependía de l os
nombramientos, sie ndo lo f re cu ente un ma ndato bienal, pero las excepcion es fueron
mucha s. Para Zacat eca s, si se e xceptúa l a hipóte sis mencion ada sobre e l nombrami e nto
del primer alcalde, los tí tu los conservados muestran que la A udienc ia de Nueva G alic ia
prov eía la alcaldía m ay or por un año, si bien los m andatos se solían dilatar hasta la
sig uiente toma de posesión. No obstante, es posible aventurar que los primeros
manda tos pudieron ser bienales, com o parecen re f l ejarlo la s prórrog as de l os
corregimient os que acompañaron a esta s alca ld ías. T ampoco hubo uniform id ad e n los
salarios percibidos por los alcaldes may o res del real. As í, e n 1549 el primer alcal d e de
Zacatecas reci b i ó unos 300 pesos de oro c omún como c orreg idor de Cuisco, a los que se
añadi eron otros c ien pe sos pagados por los ofi ciales rea l es de las “j ust as y
v acac iones”. 195 Sin em barg o, datos pos teri ores m uestran que el alcalde A ntonio
Maldonado solo fue retribui do de los tribut os ingresados por e l corregimiento de
Mezquituta, que era n menores que los de Cuisco, en concre to, unos 160 pesos de oro
común pagados “ por los t ercios de l año ” de l a Caja Real de Zac atecas. E ste salario
193 Conducta de capi t án de la s minas de l o s Zacat ecas y su co m ar ca a D i ego Me xí a de la Cerda, a l calde
m ay o r de e l l as. Guada l ajara, 6 de novi e m b r e de 1579. A GI , Gu adalaj ara, 34, N. 26.- Car go contra el Br .
Garcí a de Angul o , t enien t e de Gaspar de la Mot a, en Real Pr ovisi ó n par a que Die go Mexía de l a C erda
to m e residenc i a a su antecesor Gas par de la Mot a, Guadal ajara, 30 de ab r il de 1580. A HEZ,
A yuntami e n t o, Rea l e s Cédu l as, Caja 1.
194 “ P ara que e l a l ca l d e m a y o r , corr egi do r o j ust i c ia que f uer e e n est as m i nas pr oceda con t r a l o s sol da dos
estando e l general aus ente, aunque le re mi t a lo s pl e i t o s y causas cua n do ve nga . Zacatecas, 20 de
n o vi e mbre de 1580”, en Co n duct a de cap i t án de las m i nas de l o s Zacatecas y su co m arca a Diego Me xí a
de l a Cerda, a l ca l de m ay o r de e l las . Guadalaj ara, 6 de novi e m bre de 1579, ci t .
195 Cart a de l a A ud ienci a de Co m po st el a a l re y , Co mpostela , 28 de n o vi e m b r e de 1549, ci t . - Cargo de 30 0
pesos de o ro c o m ú n por Pedr o Mexía com o co rregi do r de Cui sco p o r pr o v isi ó n de D. A nto ni o de
Mendoza, desde 2 de m ar zo de 1549 a 2 de m arzo de 1550, ci t .
67
debió de resultar muy insufici ente, según decla r a ciones del prop i o a l cal d e , quien
denunci ab a ha b e r sostenido l a defe nsa d el re al a su propi a c osta y con la ay ud a de
amigos. 196 L os ofici ales reales de Z acatecas re conocieron que este salario era po co
“com pe tente”, porque había que desig na r un j ustici a bien retr ibuido para evitar l os
fraudes que se producían en las m in as. 197 Co n el ti e mpo, la A udienc ia d e Nueva G alic ia
llegó a consolidar un sistema de pago por el que los salarios de los alcaldes may ores
corregidores se cobraban de los tributos de sus pue blos y se ac recent ab an con una ay uda
de c osta proce d e nte de los gastos de jus ticia. 198 Pero esta práct i ca y a no afe ctó a los
justicias de Zacateca s, porque Maldon ado fue e l úl t imo alcalde provisto con un
corregimient o d e l qu e se tiene constancia.
El resto de los alcaldes may ore s de Zacateca s fu eron retribuidos d e las pena s de
cám ar as ingresadas durante sus mandatos , inc luy é ndose su s sal arios en los gastos de
justicia. No obsta n t e, tras Antonio Maldonado, el sala r i o del alc alde m ay or de Zacatecas
experi m entó un sucesiv o incremento. Así, Pedro de L ede sma y e l li c enciado Rodrig o
Sánchez fueron remune rados con 200 pesos de oro c omún anua les, una subida que no
fue la última si se consideran los 600 pesos que en 1579 lle g ó a c obrar el último alcalde
may or de Zacate c as, y que repre sentaron una retri buc ión m ás acorde c on el salario que
un año después perci b i rí a el pr i mer correg idor de la c iudad. 199
El sistema de cobro de salario a p l icado a l os g astos de j usticia tampo co e stuv o
libre de faltas y al g ún oidor l legó a denu nci arlo por sus inconvenientes, y a que da ba
“oca sión a l os ju ece s par a a lar gar su ma no, pues está cla ro que no se han de v enir sin
sus salarios”. 200 Y e n parte debió de ser a sí, a juzg ar por ci ertos “ alcances” hechos a
cie rtos g astos de justicia de Zacatecas q ue no llegaron a ingresarse en la Caja Real
porque habían sido c onsum i dos por los alcaldes ma y ore s “e n gastos depe nd i entes de sus
ofici os”. 201 L as orde nanzas t ambién deja ban traslucir algunos de estos ing resos
“depe ndi entes” del alcalde y sus mi nistros. De hec ho, el licenciado Mendiola proh ibió
196 Decl arac i ó n de A nto ni o Mal do nado , Méxi co , 14 de j u li o de 1561, en I nf o r m ac i ó n hech a e n Méxi c o a
pedim ento del fi sca l Ma l do nado , Méxi co , 14 de j u l i o de 1561, ci t .
197 Cart a de l o s O fi c ial es Reales a l re y , m i nas de l o s Zacatecas, 10 de feb rero de 1563. A GI, Guadal a j ara ,
51, f o l s. 289-294.
198 Carta del Ldo . Pin edo , Guadal a jara, 6 de abril de 1583. A GI, Guada l a ja ra, 6 R. 7, N. 54.- Real
Provisi ó n para a l ca l de m ay o r , s. f ., m o del o ex ped ido por l a Audienci a de Guada l a jara, c i t .
199 Real Pro vi si ó n a D i ego Mexí a de l a Cerda, Guadalaja ra, 31 de octubre de 1579, ci t .
200 Carta de l Ldo. Pi nedo al Co nsej o , Guada l a ja ra, 26 de f e brero de 1 580. AGI, Guadal ajara, 6 R. 4 , N.
36.
201 Autos sobre e l a l cance reali zado a l t esor er o Hern ando de V e l a sco, Guada l a jara, 20 de m arzo de 1584 .
A GI, Contadurí a, 842 A.
68
una costumbre pra cticada por l os al caldes ma y ore s de Z aca tecas que visitaban las
tienda s de los m ercaderes y los mult aban sin habe rse hallado d e lito a lg uno. Esta
práct i ca fu e prohi b i da bajo pena de suspe nsión del of i cio durant e tres meses y el pago
del doble de l a cantidad m ultada. 202 Por e l c ontrario, el exceso de celo de los a l cal d e s
may ore s se rel ajaba c u a ndo tenía n que prohibir la venta de vino a indios y ne g ros, c omo
así l o rev el an el que fueran ha b i tuales la s m ul tas impue st a s a un mismo mercader por
reinc id e ncia en esta venta, prev arica ción que también ha b ía sido contemplada por el
oidor Mendiola c on la suspensión del c a r g o por un a ño.
Por otro lado, es sabido que, cuando un nuevo al calde may or toma ba posesión
de su c arg o, estaba obligado a presentar las fia nz as corre spondien tes y a re alizar l a
residencia de su predece sor durante treinta días. Hay que seña lar que ape na s se
conservan residencias de los a l cal d e s may ores de Zacatecas, pero los nombramientos sí
reco g e n instrucciones comunes para re s idenc iar a lg unas a c tuaciones de l os a l caldes
predec esor es, por ejemplo, investig ar si había n eje cutado corre c tamente la justicia u
obtenido aprovechamientos il í citos “ con o sin fue rz a”. Sobre todo, las instrucciones
hací an especial hi nc apié en l a observ ancia de no ha b er realizado t r a tos ni contrata ciones
en las minas y el corre g im iento, porque las le y es prohibían a los alcaldes may ores t ener
minas o parte de ellas y rescat ar plata, 203 pr ohibiciones que se e x t endía a sus tenie n tes ,
alguacile s y escriba nos. 204
L a le y e ra explíc i ta al re specto, porqu e los a lcal d e s ma y ore s y e scribanos podí an
ser castigados con la pérdi da de sus oficios si formaba n compañía s con dueños de mina s
o se impli caban en e l de scubr i miento de alguna. 205 F i nalm ente, el nuevo alcalde mayor
también debía t om ar a su predecesor las cuentas de las pena s de cámara y las
condena c iones hechas para g a stos de justi cia u obras públicas, así como la s tenen cias de
los bienes de di fun t os de las minas y su distrito realizadas ba jo su mandato. 206
202 Orden anza XXX, en T rasl ado de l as o rdena nzas de l o i do r Fran cisco de Men d i o la , Guada l a ja ra, 25 de
feb rero de 1570 , ci t .
203 Recopilación de las Leyes de I ndias , l eyes 1 y 2, tí t . XXI , li b. IV .- Nomb ra mien t o de al c a l de m a y o r de
l as mi na s de Xo cot l á n a Pedro Ladrón de Guev ar a, Com po st el a, 25 de j u ni o de 1555, c i t . - P r o vi s i ó n a
Pedro de Le desm a, Guada l a ja ra, 8 de j u li o de 1562, ci t .
204 Orden anza X L VI, en Trasl ado de unas o rdenanzas de Hernan do Mart ín ez de la M archa, m i nas de l os
Zac atecas, 20 de ab r i l de 1550, c i t . - Orden an za X XV , en T rasl ado de l as o rdenanz as hech as a f avor de l o s
n atur al es e n la s m inas de l o s Zac atecas, 27 de ab r i l de 1550, ci t .
205 Recopilación de las Leyes de I ndias , l e y 3, t í t . XX I, li b. IV .
206 Real Pro vi si ó n a Pedro de L edesma , Guadal a j ar a, 8 de j u li o de 1562, ci t .
69
3. Lo s titular es d e la al cald ía m ay or d e Z acatec as
Es obvio que e sta a lcaldía may or fue un fruto muy a petec ido dent ro y fue ra de
Nuev a Galicia . Sirva como demostración la frase e scr i ta por Alonso Sal azar Barah ona,
un futuro oficia l r eal de la ci ud a d, que c o nside raba este car g o c omo mu y “a l tono de l as
v aras de los al g ua ciles may ores que se da n en T oledo”. 207
a) Los pr imer os alcal des mayor es con corr e gimientos de indios
Algunos hi storiadores y cronista s antig uos consideraron, sin c itar la s fuentes,
que e l descubri dor Juanes de T o losa había sido alcalde may or de las m inas en 1548,
aunque el primer j usti cia constatado do c u m entalmente fue el mencionado Pedro Mexía
Melg arej o. 208 Como y a se ha indic ado, este ej erció l a a lcaldía hacia 1549, al t ie mpo que
era c orreg idor del pueblo de Cuisco, y a cabó asent ándose en Zacate cas donde llegó a ser
diputado en 1553 y 1558. 209 Mexía figuraba e ntre los dueños de haciendas y escl avos
del real y fue fa culta do por los “señore s de minas” como su procura dor ante el Cons e jo
de Indias para solici t ar c i erta s merced es, especi almen te, promover el pago del veinte no
de l a plata que los mineros reclama b a n en lugar del diez mo. 210 En 1562 su nombre ya
no apa re cía en la memoria d e la s “haciendas molie n t es y corri entes” de las mi na s, 211
quizás porque Mexí a v en dió su hacien da de minas, y a que , por entonce s, es taba
regis trado en la metrópoli como vecino de Sev i lla, ciudad a la qu e ha b í a llegado con el
fin de l l ev ar a su muje r hasta México. Hay constanci a de su a ctuac i ón ante Consejo e n
1562, porque g a nó una real c édula por la que se prohi bía a l a A udi encia d e Guadalaja r a
207 Cart a de Al o nso Sal az ar Barah o n a a su ma dre, 1 de ab r i l de 1578, e n D i ego de Salaz ar supli ca se l e d é
lic encia para pasar a Nueva España. Año 1578. AGI, In d if erente Gen era l , 2.059, N. 106.
208 Juan de T o l o sa co m o al ca l de may o r fi gura en e l cuadro reali zado por Elí a s Am ador , Zaca t ecas , 16 de
septiemb re de 1892. A HE Z, Fondo Rese r v ado. - Euge ni o de l Ho y o atrib u y e l a a l c a l día desde 1549 a 1551
a Mexí a Me l g are j o , cuando es susti t u i do por Sa n cho de Cani ego . Del Ho y o , ci t ., pág. 13.
209 La f ec ha de 1549 l a apu n t a E ugeni o de l Ho y o , qui e n iden t i fi ca a Lu i s de Lus ardo co m o su t eni e n t e .
Ho y o , ci t . pág .13.- “ D i ego de Ib arr a. Cab a ll ero de l a orden de Santiago y gobern ado r de l a Nueva
V i zc a y a so b r e que se le haga me rced de 10. 000 peso s de ren t a. A ñ o 1582” . C o nti e n e la inf o r mac i ó n
rea l izada e n l as mi na s de Z acatecas a n t e e l a l calde m a y o r P e dro Mexí a y e l e scr i ba no Bal t asar de Cas t r o
el d ía 22 de ma rzo de 1550. A GI, Guadalaj ara, 28, R. 1, N. 5. - S egún Mecham, Mexía fue d i put ado en
1553 duran t e l a a l caldía de Gaspar de T api a. Mecham, op. cit. pág. 63.- A ñ os después Mexía actuó co m o
“ a co m p a ñ ado ” de l j uez de residenci a de T api a, aun que f ue r ecusado por éste que l o con sideraba uno de
sus en emigos cap i t a l e s. T r asl ado del pro ces o co n tra Gaspar de T api a. Añ o 1557. AGI, Guadal a ja ra, 5, R .
13, N. 23, f o l . 61v . - El ecc i ó n de d i put ado s, mi nas de l os Zacat ecas, 1 de en ero de 1558. L i b r o P rim e ro de
A ctas, ci t ., f o l . 6.
210 Poder de l o s mi neros a Pedro Mexí a, mi nas de l o s Za catecas, 18 de en ero de 1558. A GI, Guadal a j a ra ,
34, N. 5.- Encis o Contreras, op . cit., pág. 138.
211 “ Me m o r ia de la s hacien das co rri e n t es y m o li e n t es que h an e n l as mi na s de l o s Zacatecas ho y martes ,
15 de di c iembre de 1562”. L i b ro Prim er o de A ctas, ci t ., f o l . 16.
70
enviar jue ces a las minas c on de udos com o alguacile s, por e l pe r juicio que esto sup onía
a l os naturales. 212 Un año después, Mexía solicitaba su regreso a I ndias donde h a b í a
deja do p endie n tes ciertos c obros y la venta d e su ha cienda. 213 A l pare cer , volv ió a
Nuev a G a licia, pero de jó de residir e n las mi n a s de los Zacatecas, porque e n 1566
eje rc ía como alcalde m ay or de l a v illa de L lere na. 214
Pedro Mexía fue sucedido en la alc aldí a por Sancho de Canieg o, un hidalgo
natura l de la ci udad de G uadala jara (Castilla), qu e oc upó el ca r g o desde 1551 ha sta
1553, a compañado por Antonio de Soto c omo teniente. 215 Caniego era un viejo
conoce dor d e la región, porque había p articipado en las ca mpa ñas de Nuño de G uz mán
en Pánuc o y fue el “ne g re ro” enviado por este para realiz a r corre r ías en las provi ncia s
limítrofes que dependían de México. 216 E n concreto, Ca ni eg o partic ipó en l a expedición
de e xploración por la zona del río Palma s, en l a a c tual Baja California. 217 De su pa so
por l a a lcald ía may or de Zacatecas a pen as se tiene información, sal v o que fue e l primer
alc a lde d el r eal que llev ó a cabo una exped ición de castigo cont r a los in di os
chic hi mecas, amé n de haber sido nombra do corre g i dor de Cuisco hasta media do s de
1552. Durante su reside ncia, Caniego estuvo pre so por deuda s y su s propie dades
castellana s fueron embar g adas. A nt e est a sit uación, solicitó a su sucesor reali z ar
informa c ión de s u hid alguía par a hacer v aler sus preeminencias en ta les
cir cunstan cias. 218 Cinco años después, Caniego re sidía en G ua dalaj ar a, donde fue
212 Real Cédula a l a Audien cia de Nueva Ga li cia, Madr i d, 12 de f e brero de 1562. AHEZ, Reale s Cédu las ,
N. 3, Ca j a 1.
213 Li ce n c ia para que dej e n vo lver a Nueva Españ a a Pedro Mexí a Me l garej o , Madri d, 27 de o ctubre de
1562. AGI, Indif ere nte Gen er al , 1. 966, L. 14. - Ex ped ien t e de con cesi ó n de li ce n cia para pasar a Nuev a
Españ a a favor de Fran c isca de Saa v edr a, cas ada co n P edr o Mexí a M elgarej o , 1563. AGI, Indiferen t e
Gen era l, 2.050, N. 28.
214 Auto dad o por el alcal de m a y o r Pedr o Mexí a Me lgarej o , mi nas de Sa n Mart í n y vill a de Llerena, 9 d e
o c t ubre de 1566, r ec o gi do en Gut i érrez de Segura, esc ribano públi co y de l juzgado de l a villa y minas de
San Mart ín y vill a de Lle re n a. Año 1574. AGI, Gua dal a jara, 34, N. 17.
215 Inf o r m ac i ó n que hizo en Nueva E spañ a S ancho Caniego de Guz m á n, a l c alde may o r y go b er n ador de
l as mi nas de l o s Z acatecas, hi j o que f ue de Juan Sánc hez de Cani ego y Mar i n a de Gao n a. Añ o 1 554.
A HN, Secci ó n A r chiv o H i stó ri co de l a No bl eza, Gri ego s, C.6, D.30. - Hoy o , ci t . , pág. 13 . El aut o r no
i dent if i ca sus f u ent es
216 En una real pro vi si ó n se per mi t e a Cani ego ser regi do r del puebl o de Nuev a Ga l i cia do nde f uera n a
resi d ir Nuño de Guz m á n y l o s o fi c i ales rea l e s, en “Regimi e n t o para Sancho de Cani e go , Ocañ a, 13 de
en er o de 1531”. AGI, Méxi co 1088, L. 1 Bi s, f o l s. 44 - 45.- J. Ló pez -Port i l l o y W eber , La conquista de la
Nueva Galicia . Méxic o : Consorci o mi nero Peñ a Co l o rada, 1980 , pág. 86.
217 San ch o de Canie go . Expedi c i ó n a l r í o P alm as y ot r as activi dades , 1506 - 1550. AHN, Secci ó n Archiv o
H i st ó ri co de l a No ble za, Gr i ego s, C.45.
218 San ch o de Cani ego era h ij o de Juan de Cani ego Guzm á n y Mar ina de Gaona Carril l o , de l a f amilia d e
Caniego de Guzm á n . T anto padre co m o hi j o ha bían f o rm ado part e del cabil do de la co f rad í a de Nuestra
Señ or a de Guadal up e, que sol o l o in t egraban “caballeros hi da lgos” de l a c i udad de Guada l a jara.
Inf o r m ac i ó n que hiz o en Nueva Españ a Sanch o Ca ni ego de Guzm á n . Añ o 1554, ci t . - Proba nza hecha p o r
71
recusado por el l i cenciado L e brón de Quiñones en la s pe squisas a biertas contra este
oidor , y allí conti nuó v iv iendo, constatándose que tení a casas en l a parroquia de San
Esteban. 219
Eugenio del Hoy o asi g nó, sin ba se docum ental, la alcald ía m ay or durante 1553
y 1554 a Gaspar de T apia, 220 lo que supo ndrí a la prol ong a ción de su mandato hasta
1556. Sin embar go, hay constanc ia de que e n 1553 y 1554 la a lcaldía d e Z acateca s fue
ocupada por Rodrigo Mexía, que ha sido confundido con Pedro Mexía Melgarej o, el
prime r alcald e. El nombre de Rodrig o apa r e ce reflej ado en una s orde nanzas de
Zacatecas que la A udie ncia de Nueva G al icia c onf irmó en 1554, e n las que era
identi f i cado como el alcalde may or de la s minas. 221 T am b i én pa rece corroborar la
existencia de su alcaldía la prov isión del corre g i miento de Cuisco al dicho Rodrig o
Mexía, que l o tuvo de sde junio de 1553 hasta el mismo mes de 1555. 222 Sin emba r g o,
como acabamos de mencionar , este alcalde no fu e Pedro Mexía, sino Rodri g o Mexía
Carvajal, un hidalgo na tural de Seg ovia, que, t ras su paso por la alcaldía d e Zacateca s,
se a v e cindó en Guachinango y fue dueño de ha c iendas d e minas y g anados. Hacia 1 568
contra jo matrimonio con Mar ía Sandov al, hija d el o idor neogall ego Juan A l tamirano y
“deuda ” de G onzalo de las Casas, por entonc es , teniente de ca pi tán g enera l de Nu eva
G a licia , quien a causa de e star enfermo nombró a Rodrig o Mexí a como su sustituto. De
este modo, Mexía ejerció este tenienta z g o durant e sie t e años, a su c osta y minsión,
aca rr e ándole deudas que superaron los 40 000 pesos de oro y que sería n heredadas t ras
su m uerte, e n 1581, por su pri mog énito Fra ncisco Mexía y Ca rv ajal , que ejerció
posteriorme n t e como a lcalde may or de las minas de San L uis. 223
cart a r ecep to rí a de la j ust i c i a de l o s Za catecas a p ed i mento de l a part e de S an c h o de Ca ni ego y rea liz ada
an t e l a j u sticia o r di naria de Méxic o. Añ o 1554. A HN, Secci ó n A r chiv o H i stóri co de la No bl ez a, Griegos,
C.6, D . 31.
219 Car t a ej e cutor i a a ped im e n t o de Catali na de Salaza r , vi uda de Cr is tó bal de O ñ at e, en el p l ei t o qu e
t ra t a ron co n San cho de Cani ego , v ec in o de Guada laj ar a. Guadalajara, o c t ub r e de 1561. Archi v o de l a Rea l
Chancill er ía de V a ll ado li d, Reg i st ro de Ej e cutor i a s, Caj a 1.218, 44. - Sarabi a V iej o , op. cit., pág. 364 .
220 Ho y o , ci t . , pág. 13.
221 Véase l as men ci o ne s a la e xi stencia de las or den a n zas de Rodri go Mexía en las or den anzas XXX,
XXXI, XXXII y X L VI apro bada s po r el o i do r Men d i o l a e n las minas de l o s Zacat ecas , a 6 de m arz o de
1568, en T rasl ado de l a s o rden anzas de l o i do r Fran cisco de Men di o la, Guada l ajara, 25 de f e b rer o de
1570, ci t . - Encis o i de n t if i ca erró ne am e nte a R o dri go Mexí a con Pedro Mexí a Me l g arej o . En c is o
Contr eras, op. cit., págs. 235 y 236.
222 Car g o de 300 peso s de oro co m ú n p or Rodri go Mexía com o corregi do r de Cuis co po r pr o vi s i ó n d e l a
A udiencia de Co m po st el a, des de 19 de j u ni o de 1 553 a 19 de m arzo de 1554 , prorrogad o h ast a l a misma
fe cha de 1555, en Cue n t as dadas po r el t esor er o Pedr o Gómez de Contr eras desde 12 de m a y o de 1544
h ast a fi n de l año 1558, ci t .
223 Inf o r m ac i ó n que hizo en Nueva E spañ a S ancho Caniego de Guz m á n, a l c alde may o r y go b er n ador de
78
respondieron a las ne c esidades d e l real minero ni actuaron con l a rectitud que su carg o
exigía. T am poco, salv o cont adas e xcepci ones, tu v ieron conocimientos jurídicos y esto
fue un auté ntico escollo para impartir la justic ia c on cier tas garantías y perse guir los
delit os. N o es de ext rañar, por ello, que e n e l peri odo de la a lcaldí a ma y or algunas voc es
solicitaran e l envío de un aut én tico j ustici a a las minas. Durante el mandato de Rentería ,
los oficiales reale s de Zacat e cas escribieron al Consejo de I ndia s recomenda nd o el
nombramiento de “j u e ces calificados” o letrados para el real. 260 L o s ofic iales insistier on
tres años después, denunciando el silencio de la A udie ncia de G ua dalaj a ra a l re spe c to y
recom end ando el cambio del alcalde may or de Zaca teca s por un o idor renov ado cada
dos años. L os ofi ciale s consideraban que , de este modo , se ev itarí an m uchos de los
“inc onv e nientes” produ cidos por l a enorme poblaci ón y el alto v olumen de
contra tacion es de l real, y , e specialmente, l os fraudes que se cometían contra la Rea l
H a cienda . 261
Puede que la insist e ncia de los oficia les produj er a a lgún fruto, al m enos
temporalme n t e, porque la Audiencia de G uada laj ara desig nó a l licenciado Diego de
V ill anueva como el nuevo alca lde may or, que oc uparía la pla z a dura nte 1567 y 1 568,
aunque e n l as actas no ha y má s const anc ia de su ma ndato que la s elecciones de
diputados y ma y ordom os de esos años. 262 Sin em bar g o, tras V ill a nu e v a , los i nt ereses
personale s de los oidores volv i eron a determina r la designación d e l carg o y la vara del
alc a lde may or de Z acat ecas s e convirti ó en una cot izada mercancía dentro de una
cuida da trama de nepotismo. A sí, en 1569 el oidor A larc ón nom bró a F ra ncisco Morales
B atidor como nu evo a lcalde de la s minas por ser marido de un a sobrina del oi dor Jua n
B autista Oroz c o, futuro president e de la Audie ncia. A su v e z , Oroz c o había conc edido la
alc a ldía may or de San Mart ín a Dieg o de Colio pa r a que el hijo de este se casara con
una sobrina de l o i dor Alarcón. 263
F ue , por tanto, esta desafortunada tra m a d e favores la que det ermi nó el gobierno
de Z aca teca s en estas ocasione s. Por esta razón, no fal tó quien acusara a Morale s de no
ser v eci no ni conquistador del rei no, aunque una i nformación ant er ior de mérit os y
260 Cart a de l o s o fi c i ales reales a l Consej o , m i nas de lo s Z acatecas, 10 de f e b rero de 1563, ci t .
261 Cart a de l o s o fi c i a les r eales , m i nas de l o s Zacatecas , 10 de f ebrero de 1566 . AGI, Guadal a ja ra, 51,
f o l s. 362- 363.
262 El ecci o nes de di put ado s, mi nas de l o s Za catecas, 1 de enero de 1567 y 1 de en er o de 1568 . Lib ro
Prim ero de Actas, f o l s. 29v-30 v .
263 Decl arac i ó n de Juan de Segura, pro curad o r de la Real Audiencia de Guada l a j ar a, Guadalajara, 2 de
ab r il de 1569, ci t .
79
serv icios de smiente este punto, porque el alc a lde may or llegó a Nue v a España en 1529
y residí a en Nueva G a lici a desde hac ía m uchos años. 264 De hec ho, don Cr i stóbal de
Oñate, antig uo te niente de capitán g ener a l y g obernador del reino, declaró que Morales
había parti cipado b ajo sus órdene s e n la pac ifica ción de l m ismo haci a 1540, siendo
g ra v ement e herido y perdie ndo una mano. A de más, Morales B a t idor fue también uno de
los primeros descubr idores y poblador es de Zacatecas, San Martín y Xocot lán,
loca l idades donde tuv o hac i endas de min as, ca sas y cuadri l las de esclavos , información
que c orrobora e l reg i stro rea lizado por e l oi dor L a Marcha en 1550. 265 A pe sar de este
brilla n t e histori al, su paso por la alcaldía may or de Zacatecas no dejó más rastros que
las protocolarias elecciones de d i putados y ma y ordomos en las act as o al g una a cusa ción
de ha ber c o m etido injusticias contra los negociante s de las mina s, amparado en su vara
de al c alde y condi ción de prot eg ido de la Au diencia de G uadal ajara. 266
V ac ante el car g o, el nepoti smo de los oidores volvió a entra r en juego y l a vara
fue asignada nuevament e a J uan de Rentería, que desempe ñó su s eg undo manda to desde
princi pios de 1570 hasta may o de 1571. 267 Re ntería fue otro alcalde may or ac usado de
ser favorecido por ciertos oidores de la A udi enci a d e G uadal ajara, pese a no ser
benem ér ito ni estar ca s ado con hija d e conquistador del re ino. Más aún, Renter ía era
v ecino y minero de Zacatecas. A l parecer , su de sig na ción como a lcalde d e l r eal s e d ebió
a una maniobra d e l o i dor Mendiola, promov i da a instancias del poderoso clan
zacatecano de “ los v i z caí nos”, que a cog ió al nue v o alca ld e m ay or qui zás por su
condic ión de paisano. Este g rupo esta b a integ rado por Diego de Ibarra, J uan de T olos a,
los Z aldívar y doña Cata lina de Sal azar , viuda de don Cristóba l de Oñate, g ra ndes
señores de minas y be neméri tos que habí a n promovido el nombram iento del alcalde a
cam bio de que e ste los a y uda ra e n el cobro de de udas pendie n t es o en las apelaci one s
264 Decl arac i ó n de Francisc o L ó pez Sánch ez de Ur rechi ga, Guada l ajara, 29 de novi e mbre de 1569, en
A ver i gua ci ones he chas po r el Sr . Li c enciado Co n t re ras y Gue va ra, oi do r de l a Audien cia d el Nuevo Re i n o
de Ga l icia, so b r e l o to can t e a l a vi s i t a de l Rea l Co nsej o de I n d i a s de l o s añ o s de 1569 a 1570, ci t .
265 Decl ar aci ó n de Cri st ó b a l de Oñate, M éxi co , 16 de di c iembre de 1564, en Inf o r m ac i ó n rec i bida po r l os
señores presi de n t es y o i do res de l a A udiencia Real de Nueva Españ a so b re l a que d i o Fran c is co M ora l e s
Bati do r de su cal idad y m ér i t o . A ñ o 1564. A GI, M éxic o , 208, N. 1 1. - Enci so Contreras, op. cit ., pág. 366.
266 El ecc i ó n de D i put ado s, mi nas de l o s Zacatecas, 1 de ene ro de 1569. Li b ro Prim ero de A ct as, ci t ., f o l .
33.- Decl arac i ó n de F r an c is co de Pr o añ o , Guadal a ja ra, 1 1 de en ero de 1570. A v er i gu ac i o ne s hecha s por e l
Sr . Ldo. Contreras y Guevara, o i do r de l a Audienc i a de l Nuevo Re i n o de Ga l i cia, sobre l o to can t e a la
vi si t a de l Real Co n s ej o de Indi a s de l o s años de 1569 a 1570.ci t .
267 Apa rece com o al ca l d e en l as act as desde pr i m ero de en ero de 1570 has t a m a y o de 1571. Lib r o Prim er o
de Ac t as , ci t . , f o ls . 3 4v -38v .- T a m bi én ej er ci ó en 1 570 com o t eni e n t e del co ntado r de Z acatecas F rancisc o
de Arb o l a nch a y fue acu sado de t en er m uc ho din ero f uera de l a C aja R eal dur ante s u teni e ntazgo.
Declaraci ó n de Francis co de Proaño, Guadal a jara, 1 1 de enero de 1570 , ci t .
80
dirigidas a la A udiencia. 268
L a re laci ón del alcal d e may or c on e ste grupo e xistió realmente, porque el
mismo Rentería de claró haber ma nt enido una estrec ha amistad con Cristób al de
Zaldív ar , a quien h abía no mbrado su t en iente e n el real de Pánuco. Cristóbal declar ó
haber a co mpañado a l alcalde en las entradas que est e org ani z ó contra l os indios
chic hi mecas, además de escu char sus consejos “en las cosas de la g ue rra”. 269
El epis odio más destacado del seg undo ma ndato de Re nt ería fue la accidentada
intervención del bac h i ller Martí n e z, juez pesquisidor enviado por la A udienci a de
México a las minas par a av eriguar el frau de de l Qui nto. E l bachiller fu e apresado p or e l
alc a lde may or porque no t raía una com isión de la A udie ncia d e G ua dalajara y este
arresto se hizo con el ben eplácito de l os oficiales reales y buena parte de los mineros del
real . El episodio dio lug ar a un la r g o pl eito y a un gra v e conflic to de jurisdicciones entre
tribuna l es, porque l a A udi encia subordinada de G uadala jara y l a élite z acatecana
respalda ron la actuación del alc alde m a y or frente a la intromisión del pesqui sidor
enviado desde la capi tal. El conflicto tam bién produjo e l fortalecimiento d e las
rela c iones de Zacateca s c on la A udienci a de G uadala j ara y c ontribu y ó a la promoción
de este t r i bunal como au diencia princip al al año siguiente, en 1572. 270
A l acaba r su seg undo mandato e n Zacatecas, Rentería fue nombrado alcalde
may or de la s minas de San Martín y L l ere na, e n 1573 y 1574. 271 E n e stos años Re n t ería
se dedicó a la mi n e ría, actividad ro tu ndamente prohi bida a d i chos alcaldes, pero
dela t ada por algunos ca r gos de sal que rea lizó pa ra el beneficio de su hacienda de m inas
durante la década de los sete nta. 272 Recordem os que y a e xplotaba su hac ienda d e minas
268 Decl arac i ó n de Fran c is co López Sánch ez de Urrechi ga, Guada l ajara, 29 de noviemb r e de 1569, ci t. -
Declaraci ó n de Juan de Segura, Guadal a j ara, 2 de a b r il de 1569, c i t .
269 Declaraci ó n d e Juan de Renter í a, mi nas de l o s Z acatecas, 12 de m arzo de 1576, en Ca rt a de Cr i st ób a l
de Zal d íva r a l a Audiencia so li ci t a n do cédul a de reco m e ndaci ó n. Añ o 1584. AGI, Guadal a j ara, 34, N. 21.
270 Marí a de l os Re y e s Al b i Rodr í guez, “Co nfli ct o de j ur is d i cc i ó n en Zacatecas: l a uni ó n de l po der l o ca l y
pro vi n cial fre n t e a l virreinal ( sig l o XVI)”, en E studios sobr e A mér ica siglos XVI -XX. Sevill a: A so c i a c i ó n
Españ o l a de Amer i ca nis t as, 2005, págs. 633- 652.
271 Fue n o mb r ado e l 15 de ju ni o de 1573 con 500 p esos de salari o po r ser “ po blador anti guo y perso n a
que h a servi do bi e n otro s car gos”, en Mem o ria de to d os l os cargos de al calde m ay o r y co rregi mientos que
se pro v een en to d o el Nuevo Rein o de Gali c ia . Año 1582. AGI, Guadal a j ar a, 6, R. 6, N. 52 .
272 Car go de 150 pes os por 300 f anegas de sal a Juan de Ren t er í a y Pedro de M o ras, m ay o rdo m o de l a
h acienda de Dñ a. . Cat al ina de Sal az ar , año 1571, en Car go que se ha ce a l t esorer o Rodri go de V el a sco de
l o s peso s de o r o que se m et en en l a caj a de S. M. de l a sal que se ve n de n a l o s m i nero s y ot r as perso n as de
l as salinas de Santa Mar í a desd e pr im ero de abr il de 1571 h asta fi n de 1573 ; cargo de 350 pesos p or 700
fan egas de sal par a el ben ef i c i o de l a haci enda de Juan de Renter í a, a l calde m a y o r de San Mar t í n, en
Car go que se h ace a l t esorero R o dri go de V e l a sco de l o s pesos de oro que se m et en en l a ca j a de S. M. de
l a s a l qu e se v e n d en a mi nero s y ot r as personas de l a s sa li nas de l P eño l B l anco desde pr im ero d ía de
en er o de 1574 en adel ante. A GI, Co n t adurí a, 841. - Cargo de 500 pesos p or 1.000 f anegas de sa l pa ra la
81
cuando era alcalde ma y or de Zacate cas. Es más, e n 1576 Rentería fu e e l egido otra v ez
diputado, lo que refleja l a posesión de mi nas, al mi smo tiempo que t a mbié n actuaba
como oficial real de Zac atecas. 273 En relación con esto últim o, h ay que señal ar que la
Caja Real fue , as imismo, objeto de acusaciones dura nte es tos años, a nte los problemas
causados al fisco por los “ d e udos” de oidore s que eran de sig nados como oficiales
real es. 274
F ra ncisco Del g a dillo fu e el nuev o alcalde ma y or , nombra do por la A udi encia de
G ua dalaja ra e n 1572 para Zacatecas. E ste titular , nacido ha cia 1512 en el valle de Santo
Doming o, e n T oledo, era vecino de G uadala j ara y bene mérit o, pues declaró habe r sido
soldado de Nuño de G u zmán y part icipado en el descubrimiento de l a serra n ía de L os
L la nos y en la fundaci ón de G uadala jara. Delgadillo ta mb ién estuvo presente en la
paci fi cación del r eino, concretamente, ju nto a Juan de Zaldív ar en las campañas de
Xocotlán y G uaxac atlán. H acia 1550 fue alcalde ordinario de G uadal ajar a y
encom end ero de los pue b los de A pozol y A tiztaque. 275 T ambién t uv o cuadrillas d e
esclavos en T a xco y Zultepec, a sí como u na im portante ha cie nd a de minas en Z acateca s ,
que y a estaba vendida ha c ia 1561, aunque sus acti v i dad es en el real continuaron. 276
A nt es de eje r c er l a a lcald ía may or de Zac atecas, volv ió a re p e tir como alcalde ordi nar io
h acienda de Jua n de Ren t er í a, 31 de enero de 1 578 , en Car go que se h ace a l t esor er o R o dri go de V el a sco y
Franci sco López de Ibarra, en su no mb re, de l o pro cedi do de l a s al de las sa li nas de Sa n t a Mar í a, desde
pr im ero de en ero de 1578 ha sta fin d e d i c i embre d e é l . AGI, Co ntadurí a, 842 A .
273 Cart as de l o s o fi c iales reales de Zacat ecas , mi nas de l o s Zacatecas, 28 de f e b r ero de 1576; cart a de l os
o f i ciales rea l es de Zac atecas, mi na s de l o s Zacatecas, 28 de f ebrero de 1577; car t a de l o s o fi ciales r eal e s
de Zacatecas, mi nas de l o s Zacatecas, 1 1 de ma rzo de 15 78; car t a de l o s o f i c i a les r eal e s de Zacatec as,
mina s de l o s Za cat ecas, 18 de m arzo de 1579 . A GI, Guadal a j ara, 33, desde N . 13 a N. 16.
274 Fran c i sco López dec l aró que er a conoci da la gr an ca n t i dad de di nero que ci rcu laba f u era de l a Ca j a
Real d e Z acatecas y que est aba prest ada a grandes mi nero s co m o Ba l t asar de Ba ñ uel o s o Cat al in a de
Sa l azar , en Dec l araci ó n de Fran cisco López Sánch ez de Urrechi ga, Guada l a j ar a, 29 de novi e mbre de
1569, ci t .
275 Dec l arac i ó n de Franci sco de Del gad ill o , al ca l de o rd i n ar i o y v ec in o de Guada l a jara, Guadal a jara, 13 de
feb rero de 1566, en Inf o r m aci ó n rec i b i da e n l a Audiencia d e Nue v a Galicia a ped im e n t o de Juan d e
Zaldíva r so b r e sus servi c i o s. Año 1566. A GI, Patronato Real , 60, N. 5, R. 4. - Decl arac i ó n de Franci sco
Del gad ill o , Guada l a j ara, 22 de n oviemb r e de 1578, en I nf o r m ac i ó n de m ér i t o s y ser vi c i o s de Diego
Hern ández de Proañ o , Guadal a j ara, 22 de novi e m bre de 1578. AGI, P a tronato Real , 71, R. 5. -
Declaraci ó n de Fran c is co De l gadil l o , Guada l a j ara, 19 de j u ni o de 1585, en Pedro de Cuev a supli c a 1.000
pesos de renta en c ada un año de l o s t rib ut o s de i ndi o s que están puest o s en l a real ca j a de Nueva Ga licia
para hi j o s y nieto s de conqui st ador es . Guada l ajar a, 19 de j u ni o de 1585. A GI, Guada l ajara, 35, N. 5 . -
Icaza, op. cit., págs. 266-267.- Encis o Contreras, o p. cit., págs. 103 y 326.
276 Decl arac i ó n de Francisco De l gad ill o , ve cin o de Guadal ajara y est an t e en Zacatecas, mi nas de los
Zac atecas, 17 de en ero de 1561 , en “ Lo s mi nero s y de m ás perso n as que ti enen mi na s de p l at a en l o s
Zac atecas del Nuevo re in o de Gali c ia , so b r e se le h aga merced de có m o pagan e l d iezm o sea el veint en o
en atenci ó n a l o que exponen .” Co n sej o , Añ o 1561 . AGI, Guadal ajara, 34, N.5. - Enciso C o n t r eras , op.cit.,
pág. 103.
82
de Guadalaja ra e n 1566 y fue corregidor del pueblo de Tlatenango en 1569 y 157 0. 277
De nue v o, las acta s c apitulares ape nas re gistran da tos de esta alcaldía, porque, al año
sig uient e de su toma de pos esión, su t eniente Ruy G a rcía de Ortega era quien presidía
las reuniones del ca b i ldo. 278 T am bi én es posibl e que Delg adill o se hubie ra ded ica do a la
minería siendo alcalde may or de Zaca teca s, como lo refl e ja la compra de 200 fane g as de
sal para el beneficio de minas. 279
L a alc aldía may or del año 1574 resulta e x t rañ a, cubierta por v arios justicias con
cará c ter inte r i no. L as elec c iones de diputa dos para est e a ño se realizaron a n te el justicia
may or y juez de residencia G arcía Man uel Pimentel, que había sido e nv i ado por la
A udi encia de Nu e v a G alic ia. 280 Sobre e ste justic ia se sabe que era nat ur a l de T rujillo y
llegó a Nueva E spañ a hacia 1532, junto con su hermano L uis y muchos criados. Ambos
herma nos a compañaron a l virrey Antoni o de Mendoza en la campa ña de pa c ificación
del Peñol de Nochi stl án , dond e García perdió un ojo, y , posteriorm ente , fueron env iados
por el v irrey a l a guerra del Perú. A ca mbio de los servicios prestados, los h ermanos
Pimentel obtuvieron a lg unas a lcaldías may ore s en Nue va E spaña. 281 Su int erinidad duró
poco, porque en junio fi g ura ba un nue v o justicia , e l l icen c iado S otomay or , que se
mantuvo en Zacatecas hasta nov iem br e , pasando la v ara al bachi ller G a rcía de A ngulo
en ca l idad de tenient e. 282
Es i nneg able el problema de de sg obie rno que padec ía por e nton ces Zaca tecas,
una rea lidad que había sido d enunciada desde d i fer ente s instancias sin ob t ener
resultados. El nue v o presidente de la Audie ncia de Guadalajara, J u an Bautista Orozco,
conocí a e sta rea lida d de primera mano, pues , no en balde , había participado en la
cuestiona d a polít ica de asignación de car g os co menta da anteriormente . Oroz co l le gó a
277 Pago s de 200 pes o s a Franc i sco De l gad ill o , cor reg id o r de Tl at en a ngo, n omb rado el d í a 26 de agosto d e
1569. “C uentas que se to man a Do mi ngo de Mendi o l a de l o que f ue a su c argo de l a Rea l Hacienda de
S.M. en est e r ei no de Ga l i cia de sde el t i e m po que f u e t esorer o en él hast a f i n del dicho m e s de marzo de
15 71”, ci t .
278 Nomb r ami e nto de rector y di put ado s, m inas de l o s Zacatecas, pr i m ero de en ero de 1573. Lib ro
Prim ero de Actas, ci t ., f ol . 41.
279 Cosech a de l a ñ o 1572. Car g o de 100 pesos por 200 f anegas de sal para F ra n cisco Del g ad i ll o , a l ca lde
m ay o r de es t as mi n as. “ Cuentas que se to m a n a Do mi ngo de Men d i o la de l o que f ue a su carg o de l a Real
Hacienda de S.M. en este rein o de Gali c ia desde el t iem po que f ue t esorer o en é l ha sta fi n de l d i cho m es
de m arzo de 1571”, ci t .
280 No m brami ento de rector y d i put ado s, mi nas de lo s Zacatecas, 1 de enero de 1574. Li bro Pr i m ero de
A ctas, ci t ., f o l . 42.
281 Lui s Manuel P im ente l supli ca se l e ha ga merced de al gú n cargo de l o s que S.M. pr o vee conf o r m e
cali dad de su persona. 1560. A GI, Méxi co , 206, N. 5.
282 Ac erca de l a s b u l a s de l a S anta Cruzada, mi na s de l o s Z acatecas, 9 de j u ni o de 1574. L i b ro Prim ero d e
A ctas, ci t ., f o l . 45.
83
reconoc e r que los justicias de Zac atecas ha bían sido muy re misos desde a ños atrás y
ello “ha b ía causado osadía y li bertad para d elinqui r con el favor div ino”. E sta era una
situaci ón difí c il de obviar por más t iemp o, de m an era qu e a medi ados de la décad a de
los sete nt a co menzó a plant earse la necesidad de cambiar el inadecuado estatus
admini str a tivo del real. L o ciert o era que la s de nun cias por la situación de desg obie rno
de Z acatecas traspasaron las instan cias reg i onale s, lleg ando hasta l os o í dos de l virre y ,
que dec id ió terciar en el asunto en v irtud de su s uperior gobierno.
El virre y informó a la Corona de la conveniencia de nombra r “ministros de
justicia” en Zacate c as para lograr una jus ticia más efectiva, un rápido c a st i g o de los
delit os y e l m ejor aprov echa m iento d e la Real Hacienda. El presidente Oro zco,
intentando qu izás fre nar l a injerencia del v irre y en l a desig na ción d e la al caldí a ma yor ,
respondió al Consejo de I ndi as informando que la Audiencia y a habí a tomado las
medida s opor tunas, c o m o la ela bor ación de un memorial c on los pleitos criminales de
las m in as para revisar el estado de l os mis mos. Por su pa rte, el pre sid e nte consideraba
que no era preciso innova r nada sobre la alcaldía de Zac atecas y que solo e ra n e cesario
que el alcalde m ay or cumplie ra con su t rabajo correctamente, pare cer que fue
respaldado por el Consejo c on un e scueto “así lo haga”. 283 No obsta nte, en esta oca sió n
la A udienc ia de G ua dalajara se resolv ió a nombrar a un ministro de justicia para el real
y desi gnó a l li cenciado Rodri g o Sánchez c omo al calde ma y or , “por ser ne cesario un
letra do e n aquell as minas”. 284
Sánchez, que era natural de F re genal y h abía embarcado con su m uj er a Nueva
España en 1570, 285 cumplió con el objetivo señalado por la A udi e ncia, porque las actas
regis tran una g ra n ac tividad dura nte su manda to, m ás que en cu alquiera de l as al cal dí as
prece den tes, a dopt ando de c isiones im por tante s para el cabildo y la ciuda d. L a lista de
los asuntos t ratados conjunta mente por el alcal d e may or y la Diputación fue larg a y
v ariada , desde la org anizaci ón del aba st ecimiento d el r eal minero y el control de los
preci os ha sta el nombramiento de ci ertos ofic ios municipales, pasando po r la
construcci ón de algunas obras púb licas. L as act as capitulares tan s olo reg istra n un
desencue ntro, e l surg ido por la designación del fiel de las carnicerías, a nt ig ua
283 Cart a del Dr . Oro zc o al rey , Guadal a ja ra, 10 de oct ub re de 1573. AGI, Guadalaj ara, 5, R . 15 , N. 35 .
284 Provi st o en Guada l ajara a 15 de diciemb re de 1574. Mem o r i a de to dos l o s cargos de al c a l de m a y o r y
correg i m i ento s que se pro v een en to d o el Nue vo Re i n o de Gal i cia. Año 1582, c i t .
285 El Ldo. R o dri go Sánch ez, na t ura l de Fregen a l , 1 1 de se p t i e mbre de 1570. AGI, Pasaj ero s, L. 5, E.
2.679.
84
prerrogativa de la Diputación, que e ste alcalde m ay or usurpó y que será t ratada en e l
capí tu l o c orrespondiente. Como resul tado de t oda su labor , e l l icenciad o Sánchez dotó a
Zacatecas de una cierta fisonomía inst itucional, 286 lo qu e facilitó el tránsito for m al al
corregimient o, que se produc iría sol o c uatro años después.
A pesar del respiro que supuso la disciplinada alcaldía del l i cenciado Sánch ez,
continua ron aflora ndo quejas por la a tí pic a sit ua ción de gobierno de la s mina s. El
mismo fiscal de la A udiencia de G uadala j ara declaró que los “jueces que a llí se proveen
la may or parte son personas necesit adas y meneste rosas, y no tiene n la libertad que
conviene para la a d m inistr ación de la justi cia, e spe c i almente , c ontr a las personas
poderosas e n hacienda que e n a quellas mi nas viv e n, y así ha y mucha falta de justicia e n
ella s”. 287 En e sa misma línea, un oidor de la A udie ncia, Santiag o del Riego, abunda ba
en l a ne cesid ad de un c amb io, por ser “tantas las muertes y tantos los robos y asaltos de
los indios chic himecas, y t anta la insolencia y desafue ros de l os españoles e indios que
residen en el real d e minas de los Z acatecas y Pánuco, y ta nta la sos pecha e indicios
indubit ados d e que los indios de paz andaban de sasos egados y , que so col or d e amig os,
hací an l os robos”. Ri eg o, que vis itó durante dos me ses las minas en 1576, denunci ó “l a
muche dumbr e de muertes, heri d a s, delito s y at rocidad es” que allí se cometían, pero es
posible que su denunci a fuera al g o te n denciosa, porque aprovechó la o casión para
solicitar l a v a ra de alguacil may or de Zacatecas, ofi c io cuy a cre ación debía de barajarse
y a ent onces en el Consejo de I ndias. 288
T ras l a a l caldía d e l licenciado Sánchez, la A udiencia de G ua dalajara volv ió a
su anti g ua polít ica de de sig na ción y nombró en 1576 a G a spar de la Mota c omo n uevo
alc a lde m ay or . Este benemérito era criollo, na cido e n l a dé cada de los cu a renta en
G ua dalaja ra, hijo de conquistador y bien relacionado con la A udienci a. Además , L a
Mota contaba con un brillante his torial militar , muy indicado para enfre n t arse a la
situaci ón de g uerra generad a por los ataques de los indios chichimeca s. G aspar era hijo
de F ranci sco de l a Mota, uno de los pri m eros conquistadore s del r eino y antiguo re gidor
de G uada lajara que ha bía muerto en la guerra del Mixtón, por cuy os ser vicios e l hij o
286 Las sesi o nes de l ca bi l do baj o l a a l ca l d í a del L do . Sánchez se i niciaron con su presen t aci ó n el d í a 24 d e
d i c iem bre de 1574 y finali zaro n co n la reuni ó n en l a cua l se t rató l a ve n t a de la cárce l viej a, e l d ía 28 de
n o vi e mbre de 1576. Li bro Prim ero de A ctas, ci t ., fo l s. 44v- 66.- Encis o Con t reras, op . cit . , pág. 450.
287 Carta del Dr . Al o n so Mart ín ez, fis ca l de l a Aud i e n c ia , Guada l ajara, 8 de m arzo de 1576 . A GI ,
Guadalajara, 5, R . 18, N . 54.
288 Cart a de l Ldo . Santiago del R i ego a l Co n se j o , min a s de l o s Zac atecas, 3 de se pt i e mbre de 1576. AGI ,
Guadalajara, 5, R . 18, N . 57.
85
reci bió 300 p esos en quitas y corregimient os. El mismo G aspar declaraba haber ser vido
a su costa contra los c h i chime cas en 1568 y fue corregi dor de Nochis tlán y T e qualti che
desde 1567 a 1573. E n 1572 , la A udiencia l o habí a nom brado al c alde may or de los
L la nos de T e qualtiche para realizar una expedición de castig o contra los indios
saltea dor e s y , un año más t arde , Baltasar de Bañuelos, por e nton ces tenie nt e de capitán
g eneral del rei no, lo nom bró capitán para vigilar a l os indios al z ados de la Cie neg uilla ,
en e l c a mino de Zacatecas. Por últ imo, en 1576 , L a Mota reci bió del presidente de la
A udi encia la comisión de asistir en las minas para las co sas de guerra y real iza r un
ala rde g e neral de gente, al t iempo que fue nom brado alca lde may or del re al. 289 El nuevo
alc a lde may or entroncó c on la élite local z aca tecana, al casarse e n primeras nupcia s con
B ernardina T emiño, ni e ta de Baltasar de B a ñuelos y Ma ría de Zaldív a r . De este
matrimonio nació doña Catalina T emiño de l a Mota, casada con don Diego de Porres,
alfé rez may or de Guadalaj ara, quienes instituirían un ping üe m ay orazgo, con haciendas
mu y v a liosas y minas que superaron los 100 000 ducados, m ás varias estancias de
g anado y ca ballerías. 290
Una de las características de la alcaldía ma y or de G aspar de l a Mota fue la
ate nc ión prestada a la seg uri dad del real, con un marcado aumento del núm ero de
alguacile s y la diver sificación de sus fun ciones, aspectos qu e serán tratados a l analizar
el alguacilazg o. T a mbién se t ocaron asuntos pendientes de la ante r i or alcaldía, como,
por e jemplo, la c onstrucción d e las c asas del cabildo y de l ti ang uis, amén del control
habitual de la a ctiv i dad de los regaton es y la regulación de l os pre cios de productos
básicos, como e l maíz , el pa n y e l vino. 291 Apenas termi nó su mandato en Zacatecas, L a
Mota continuó con su prolífic a carrera y fue nombrado en 1580 c apitán g eneral de
G ua dalaja ra por el pr e sidente J eróni mo de Orozco, que había salido a la pacificació n de
los indi os chic himec as a lzados. T ambién sería desig nado alcalde may or de L os L a gos y
de l as mi n a s de San Martín y Sombrerete. Gaspar fue f avorecido por la A udiencia de
G ua dalaja ra con estos nuevos nombram ientos porque se h a bía c asado en segundas
nupcia s con Mariana de V era, sobrina de l oidor Santia g o de V era . 292 Por esta ra zón, se le
289 Mér i t o s y servici o s de Francis co de l a Mota e hi j o . Añ o 1586. AGI, Patronato Real , 79, N. 1, R. 9.
290 Die go de Porr es y Dña . Cat ali na de l a Mo t a, su m u j er . Año 1609. A GI, Pa t ro n ato Real , 85, N. 2, R. 6. -
José I gn aci o Dávila Gar ibi , Zacatecas en los albor es del régimen colonial. Méxi co: José Po r rúa e H ij o s,
1939, pág. 50 y árb o l ge n ea l ó g i co nº 12.
291 Reuni o n es de l ca bil do : m i nas de l o s Zacatecas, 10 de ene ro de 1578 y 12 de ene ro de 1579. Lib ro
Prim ero de Actas, ci t ., f ols. 80 y 82.
292 Mér i t o s y servici o s de Francis co de l a Mota e hi j o . Añ o 1586, ci t .
86
acusó de ser designado en nue v os carg os sin ha ber dado residencia de l os anteri ores,
siendo además conoci do qu e se dedicaba a otra s “mu chas granjerías”. En 1586 , L a Mota
era v ecino y reg idor de G uadala jara y s olic i taba el ac r e centamiento de su pe nsi ón a
1000 pe sos , por dos vidas, obte niendo del Consejo de I ndi as c édula de recome nd ación
para c a r g os y oficios. 293
El último al c alde ma y or , Diego Mexí a de la Cerda, desempeñó el ca r go desde
diciembre de 1579 a noviembre de 1580, pue s en m ay o de este año la Corona y a h abía
nombrado al primer corre g i dor de Z acatecas. Mexí a era un escr ibano , natural de Ci u da d
Real , que a lo l arg o de la décad a de l os sesenta fue provisto por la A udienc i a de Mé xico
en c ar g os como e scrib ano y tasador de l os bienes de difuntos de Méx ico, ademá s de
escriba no suplente de la Casa de Mon eda . Mexí a se present ó a nt e el c abildo de
Zacatecas, que era presidido por Jua n d e L lanos c omo te niente de alcalde ma y or , c on
una condu cta de c ap itán de la s m inas y su comarca, como su a n t ecesor . De su g obierno ,
solo quedaron re g istra das en las actas las ele ccion e s de diputados y oficiale s en en e ro de
1580. 294 T ra s dejar Zacatecas, Mexía regresó a Méxi co, donde en 1582 sería nombrado
alguacil may or inte rino de México, en sustitución de Dieg o de V el asco, y , do s años
después, procurador may or del c abildo de esta ciudad. 295
Con Mexía de la Cerda finalizaba l a a lcaldía m ay or c omo prim er a fórm u la de
g obierno adoptada para la s minas de los Zacat ecas. L as ca racte rísticas de e st a alcaldía
no di firieron demasiado de l pe rfil g eneral que el c ar g o tuvo en Indias, y a que el alcalde
may or de Zacatecas c oncentraba todas las a tribuciones del g obierno loca l , a unq ue su
func ión judicial alcanzó más pe so como jurisdicc ión minera. A e llo se sumaron una s
connota c iones militares que lo i nv e stían d e un pod e r fuerte, necesario pa r a l a d efens a de
la frontera . Por ot ra pa rte, al igual que ocurrí a con ot ras a lcaldí as may ores de la reg ión,
los primeros alcalde s de Zacatecas tambié n fueron correg idore s de pueblos de indio s, e n
concre to, de Cuisco y Me zquituta. Como consecuencia, esta v ara de alca lde may o r fue
mu y festej ada dentro y fuera de Nueva G alic ia y nunca debie ron de faltar c and idatos
para e l la.
293 Cart a de An t o ni o de Medin a a l Co nsej o , Guadalaja ra, 26 de ab r il de 1600. A GI, Guadal a j ara, 36, N. 3.
294 E l ec ci ó n de d i put ado s, mi nas de l o s Zacat ecas , 1 de ene ro de 1580. Li b r o Prim ero de Actas, f o l . 84v .
295 Inf o r m ac i ó n rec i bi da en l a Audienci a Rea l de Nu ev a E spaña de o fi c i o sobre l a ca l i d ad y habilidad de
D i ego Mexí a de l a Cerda, esc r i b ano. A ño 1566. AG I, Méxi co, 209, N. 24 . - Di ego Mexí a de l a Cerda co n
D. Di ego de V el asco , al gua c i l m ay o r de M éxi co sob re que l e devue l va l o que l e ll e vó por el ti e mpo que l e
n o mb r ó p o r su teni e n t e. Añ o de 1585. A GI, Escri baní a de Cámara, 1. 009 A .
87
Ciert o e s que existieron inconvenientes, como la leja n í a, la si t uac ión de guerra o
la hete rog e ne idad social, que e ra n orige n de a lg unos confli ctos, y tam bién un sala rio
reduci do, pero los atractivos fueron poderosos . L a ju risdic ción de l a lcalde m ay or de
Zacatecas e ra amplia y su poder c asi omní modo. Además, la riqueza circulaba a sus
ancha s por el rea l minero y un a lcal de astuto podía sacar partido de ell o, a la v ez que
tenía l a oportunidad de conectar con l a poderosa oliga rquía local, c uy o s tentá c ulos
alc anzab an t oda la re g i ón.
Por estas ra z ones, la alc aldía may or de l os Zacate cas constit uy ó un desta cado
pelda ño en una esca lada de carg os pa ra gran part e de sus titula r es. Sin e mbarg o, e stos
atra c tivos no siempre contribuy er on a que e l c ar g o fuera ej ercido con la pro bida d
esperada de un re presen tante real y ell o obstac ulizó la correcta a plicac ión de l a j ust i cia,
aspectos que fueron denunciados en v aria s ocasiones desde diferent es i nstan c ias,
solicitando un cam b i o para la cond ición a dministrativa de l as mi nas. E ste ca mb io, que
se hizo de rogar , se produciría , finalmen te, e n 1580 c on la lle g a da d el primer corr egidor .
En brev e, le seg uirían la c onc esión del tít ul o de ciudad y la sustitución de los diput ados
por los primeros regidore s con e l nacimie nto del Ca b i ldo.
94
habitual en bue na parte de los cabildos coloniales de m ed iados del sig lo XVI: la
coopta c ión. E ste era un sistema muy ven tajoso porque, aunque desde 1523 e xistí a una
orden que pe rm itía a los v e c inos elegir a sus alcalde s y regidores, favorecía el rápido
acc eso de l a ol ig arquía al cabildo. 316 E l lo muestra qu e si la Diputación d e las m inas de
Zacatecas pre sentaba cue rpo de behet r ía, su espíri tu e ra rea l mente el de un ca bildo. Por
otra parte, la fórmu la de la cooptación empleada en Za catecas l leva a c u e stion a r la
expre sión “democracia c orporativ a ”, acuñada por Hoyo para desig nar al prot oc abildo de
las m inas, má s aún cuando algunos aut ores han considera do que es un anac ron i smo
exagerado e l em pleo de la pa labra “demo cracia” para referirse a los pri meros cabil dos
coloniales. 317 A nt es bie n, la coop tación restó he terog e neidad social al cab ildo de
Zacatecas, de manera que el corporativ ismo c apitula r fue más de “primus inter pa r es”,
es dec i r , la e l ección se hací a entre los m i embros de la i n i cial plutocr acia del re al, que
hicie ron suy a l a rec ién creada Diputación de la s min a s .
A hora bie n, ¿por qué l a A udie ncia prefiri ó e l e stablecimiento de una Diput ación
a un c abildo formal en las minas? Según Enci so Contreras, la Audiencia de Guadalaja r a
pudo insta urar la Dipu tación pa ra Zacat eca s por ser l a fórmula mejor adaptad a a la
eventualida d y pel ig ro sidad del fronteri z o asentamiento minero. 318 Se trat a de una r azón
de pe so. No ob stante, las ri quezas de Za catecas se presuponían duradera s y es po sible
que e xistieran otros m otivos . Sin duda , l a Diputac ión era la fórmula más int er esante
para la A udiencia po rque, com o carecía de poder , no le resta b a ni un ápice de control
sobre el alejado rea l, que era e l pri nc ipal at ractiv o de la reg ión. Además, la Diputa c ión
de l as minas podía obstaculiz ar , pero no impedir , la ac tu aci ón d e l os alcaldes m ay ores
desig nados se gún los inte reses de la propia Audiencia, lo que pe rm itía a la s dos
autori dad es, local y regional, a ctuar en connivencia y recha zar otras int rom isiones . A
ello ay uda ría t ambién el hec ho de que los mine ros inicialmente no de bi eron de esta r
mu y int eresados e n re g i mientos, sino en extra er t oda la plata posible y , e n este sentido,
la fórmula de la Diputación r esultaba cómoda. E n cua lqu ier caso, pront o afloraro n la s
316 A n t o ni o Gut i érrez E scude ro , “ La pr imi t iva o r ganiz ac i ó n in d iana ”, en Manuel Luc ena Sa m o ra l
(coord. ) , Histor ia de Iber oamérica. 3 v o l s. Madr i d : Edi c i o n e s Cátedra, 1992. T omo II. Historia Moder na ,
pág. 220. - Ri cardo Zor raquí n Becú, “La o rganiza ci ón d e la s I n d i as e n épo ca de l o s Aus t r i as”, en
Desc ubrimiento y f undación de los r eino s ultram arinos , en Hi storia General de E spaña y América. 25
v o l s. Ma dr i d: Ed i c i o n e s Rialp, 1982, v o l . VII, pág . 620. - Cons t an t in o Bayl e, Los cabildos secular e s en la
América española . Madr i d: Sap i e n t i a, 1952, pág. 1 02.
317 Ba y le, op. cit., pág. 102.- Enci so Contreras , Zacatecas en el siglo X VI , ci t . , págs. 26 y 120.
318 E n c is o C o n t reras , Zacatecas en el siglo XVI , c i t ., págs. 84,85 y 1 19.
95
care nc ias de e st e “ molde capitular”. L a A lcaldí a May or y l a Diput ación r esultaban
insuficie n t es p ara atender el acelerado crecimiento d el real, porque la contrat ación de
las min as iba e n g ran aumento y era necesario e jercer un control efecti v o sobre ellas.
Por esta razón, a penas transcurridos sie te años de l e st a blecimiento d e la Diput a ción, los
“vecinos y mineros” del real, por v oz de su procurador Pedro Mexía Melga rejo,
escribie ron a l Consejo de I ndias informando de la necesidad de establecer en las minas
un ca bildo c on regidores electos y c on “ toda s las pree min encias que tienen los de la
ciuda d de Mé xico y dem ás ci udades de Nueva E spaña”. 319 E ste e scrito es mu y
intere san t e, porque Mexía expuso en él la que pudo ser la razón princi p a l que mov ió a la
A udi encia de G ua dalajara a e stablec er la f órm ula de la Diputac ión para Zacatecas.
El procurador informó al Consejo cóm o al g unos a ños atrás la A udi encia había
ordenado a los vecinos y mineros de Zacatecas elegir anualmente cuatro dipu tados c on
el obje tiv o de que estos entendie sen “ en las cosas de la repúbli ca y en l as posturas de l as
carne s y ba stimentos que a las dicha s minas v ienen” . 320 H e a quí la ra z ón d el
establecimiento de la Diputación de mina s, lo que cua dr a perfectamente con el carácte r
de “be h e tría” r e conocido por e l obispo de G ua dalaj a ra. El propio Conse jo lle g ó a
extra ñarse de l a fórmula de gobierno em p le ada en Zacatecas y ordenó a la A udienci a de
G ua dalaja ra qu e informara sobre l a conv eniencia de elegir en las minas “ca d a año , seis
personas que tengan car g o de ellas y l as preem in encias que tie n e n los regidores de las
ciuda des y villas de aquella tie rr a”. 321 A ño s de spués, en 1576, el oidor San tiago del
Riego, durante su visita a las m ina s, comentó h aber le ído e sta cédula del Consejo
conservada ent re l os doc umentos del cabi l do y re comendó dotar a los diputa dos de las
preem in e ncias de r eg idores que pedían. El oidor alertaba que Zac atecas e r a la única
poblac ión donde había observado que los j usticias responsables del gobierno no tenían
el me nor cuidado sobre lo que convenía a la población. 322
319 Real C édu l a a l a A udienc ia de Guadalajara, Madr i d, 18 de ene ro de 1562. A GI, Guadal a j ara, 230, L .1 ,
f o l s. 88r-88v . - Real Cédula de l Co n se j o a l a Audienci a de Nueva Ga li cia, Madri d, 1 1 de f eb rero de 1 562.
A HEZ, Fon do Reservado. - El m o t i v o de l establec i mien t o de l a D i put aci ó n t ambi én sa li ó a re l u ci r a
pro p ó si t o de las dif ere n c ias s urgidas e ntre e l a lcalde m ay o r y l o s diputado s p o r l a des i g n ac i ó n del f iel de
l as carnicer í a s t rece años despué s, e n una r euni ó n de l ca bil do ce l ebrada “s o b r e e l no m b ra m iento del fi e l
de l as car ni cer ías”, mi nas de l o s Zacatecas, 19 de agosto de 1575 . Lib ro P rim ero de A ct as, ci t ., f o l . 53v . -
Encis o Contreras, Z acatecas en el siglo XVI , ci t . p ág. 125.
320 Real Cédula del Co ns e j o a la Audienc i a de Nuev a Gali cia, Madr i d, 1 1 de f e b rero de 1562, ci t .
321 Ibí dem.
322 Cart a del Licencia do Sant i ago de l R ie go a l re y , Zacat eca s, 3 de sept i e m bre d e 1576. A GI, Guada l a jara ,
5, R.18 , N. 58.- Encis o Con t reras, Z acatec as en el siglo XVI, c i t . pág. 144.
96
2. Lo s d i putados d e m i nas: embriones de reg id urí as
En realidad, las funciones asig nadas por la A udi encia a los diputados de
Zacatecas y a se re cog ían en l as ordenanz as aproba d a s por la ci ud a d de G ua dalaj ar a en
1545, que bien pudieron ser el r eferen t e más cercano pa r a la or ganización de la
Diputaci ón de las minas. E st a s orde nanzas se basaban , a su v ez, en la s de l cabild o de
México y estaba n firmadas por no mbres ta n estrec h amente vinculados a l os primeros
años de Zacatecas como Mig ue l de Ibarr a o Die g o H ernández de Proaño. 323 El cabildo
de Guadalajara había acordado en sus orden anzas de 1545 “señalar” o elegir cada dos
meses dos diputados entre los reg idores más antig uos para ejecutar, en c ali d ad de
“jue c es” , todos los “ mandos” y orden anzas, así c omo conocer , j unto c on un a lcalde
ordinari o, l os proc esos abiertos cont ra los i nfrac tores. E l esquema e ra parecido al
conte mp l ado por el cabil do de la ciudad de M éxico, pues en l a capital un alcalde
ordinari o y do s re g i dores ejerc í an funciones de diputados ca da dos meses. A sí, el
cabi ldo mexicano había acordado en 1537 que los diputados d ebían hac er audienc ia dos
días a la semana con uno de los alca ld es ordinari os, sin cu y a asistenci a no po dían
conoce r en asuntos tocante s a las ordena n z as de la ciudad, bajo pe n a de nulidad para la
deci sión adop t ada. 324
Puede observ a rse que tant o los di putad os de Méxic o com o los de G uadala jara
estaban rev e stidos de un com ponen te judicia l. Esta función j ur i sdiccional fu e uno de los
aspectos que l os mineros de T a xco solicitaron al virrey en 1551, c uando rec omendaban
la creación de una Diputación p a ra sus minas. 325 Respecto a la Diputación de Zacatecas ,
era e l a l calde may or quien proc edía contra l os infra ctores y los casti g a ba, pe ro se
aprec i an similitudes e n l a for ma de el e cción de los di putados y e n l as funciones
asig nadas a estos, especia lmente , respecto al control de l as postura s y las
manife st a ciones de la s mercan cías vendidas en la ciudad. L os regidores diputa dos de
323 “ Or den a nzas de l a ci udad de Guadal ajara”, t r as l ado de unas or den anzas apro ba das po r el ca bi ldo de
esta ci udad el d ía 16 de en ero de 1545, en A ver i guac i o nes h echas p o r el Sr . Li cenc ia do Contreras y
Guev ara, oi do r de l a A ud ienci a del Nue v o Re i n o de Ga l ici a, sobre l o to cante a l a visi t a del Real Conse j o
de Indi a s de l o s añ o s de 1569 a 1570 . A GI , Guada l ajara, 5, R. 13 , N . 23, f o ls . 138 -142.- Encis o Contreras
t am bién ident if i ca la f u nc i ó n r ot atori a de l o s r egidor es y l o s alcaldes co m o d i put ado s en l a s o r den anzas
n eoga ll eg as, si bi e n confunde el ra m o de l le gaj o original . E n ciso Co n t reras, Zacatecas en el siglo XVI , ci t .,
pág. 221.
324 Porras Muñ o z in d i ca que l a s o rdenan z as f u e ro n apro b adas por e l ca bi l do de Mé xi co el d í a 31 de j u li o
de 1537 y co nfi r madas po r el vi r rey Me n do za e l 18 de ab r il de 1539. Guill er m o Po rras Muñ o z, El
gobierno de la ciudad de México en el siglo XVI . México: UNAM , 1982, págs. 74-76.
325 Sil v i o Za v a la, Li b r o de Asien t o s de l a go b er n a c i ó n de Nueva España. Méxic o : A GN, 1982, págs .186-
187.- En c is o Con t reras, T axco en el siglo XVI, c i t ., pág. 98.
97
México y de G uada lajara d e bían realiz ar estas actividades en presenc ia del escribano de l
cabi ldo y sin salari o al g uno, amén de dar cuentas de las c ondenacion e s realizad a s al
may ordom o de la ci udad, un a vez finali z ados los dos meses de su diputación. 326
L a revisión de las orde n a nz as de la s ciudades de México y G uadal ajara permite
considerar que la figura de los diputados era conocida e n la reg i ón. Por tanto, no e s
arrie sg ado afirm ar que e l virre y Antonio de Mendoza pudo, en sus ordena nz as mi neras,
adapt ar la fig ura de los dipu tados y anexiona rlos a los juzg ados de l os alcaldes ma y ore s
existentes en al g unos reales de minas nov ohispanos. T odo el lo c on el objetiv o de
ate nder a una cuestión tan básica como el aba stecimi ento de e stas poblaciones . Po r su
parte , la A udiencia de Guadalajara pudo apl icar este modelo virreinal al juzg a do del
alc a lde may or existent e e n Zacate cas y as í c rear su Diputación de m in as e n 1553. E sto
explicaría que el al c alde ma y or y los diputa dos act uar an de form a c onjun t a en
dete rm inados aspec tos considera dos d e i n t erés para l as minas, adoptando una form a de
pseudocabil do. A nte e sto c abe preguntars e cuá les serían la s funci on e s que podían
desempeña r los di put ados de Zacatecas, a l c ar ece r d e atribuciones de g obierno y a ctuar
supeditados al a lcalde may or; teniendo en c uenta que el alcalde ma y or de las m i nas
representa b a la única a utoridad por no te ner el real un auténtico cuerpo de ci udad según
el Dere cho Co mún. 327
Para este derecho, l a ciudad era una r epubli ca y un c orpus ; es dec ir , un a
república y una c orporación c on su e n t idad y dere cho. L a ciudad, a sí en tendida,
presentaba una ca beza, que era el príncipe o re y , a quien l e c orrespondía la iu sti tia o
justicia, ej er cida a través de oficios, como el de l os correg idores o alc aldes may ore s. Por
otra parte, la ciudad tenía la gub e rnatio poli tica et econo mica, que eran atri bu c i ones
reservadas a los r ector es o los reg idores . De ma nera que una ciud ad sin re ctores o
regidores podía ser un ente in capacitado para gobernar . 328 Esto oc urría con la
326 “ Ca l a y cat a sobre e l m a í z, a qu i é n se manda v ender”, mi nas de l o s Zaca t ecas , 12 de m arzo de 1575 .
Lib ro Pr i mero de A ctas, ci t ., f o l . 49. - “ Orden a nz as de l a c i udad de Guadalajara”, trasl ado de un as
o rden anzas apr obadas po r e l ca bi ldo de est a c i ud ad e l d ía 16 de enero de 1545, ci t . - P o r ras Muñoz, op.
cit., pág. 74 .
327 En pa l abras de l visi t ador : “ La co stum bre que hast a aq uí ha habido es que cada año se eli ge u n rector
de l o s que e l a ñ o pas ado fuero n d i put ado s que, en e fec t o, n o enti e nden ca si e n na da po rque l o s alca l de s
m ay o res l o u surpan t o d o c om o v e n que rect or y d iputados no ti enen e n que f u n de n sus derec h o s para co sa
a l gu n a. ”, en Cart a de l L i cencia do S an t iago del Riego, Zacatecas, 3 de sept i embre de 1576, ci t . - En ciso
Contr eras, Zacatecas en el siglo XVI , ci t ., pág. 127 .
328 Bartol o m é C l avero , “Sevill a, Co n cej o y A ud i encia” , presentac i ó n a l as Or denan zas de la R ea l
Audiencia de Sevilla impr esas en Sevilla en el añ o 1603 . Edi c i ó n Facsimila r . Sevilla: E d. Guada l q u i vi r ,
S.L., 1995, pág. 39 .
98
Diputaci ón de Zac atecas, que c ar ecía de un fundam en to de derecho en el que asentar su
prete ndido gobierno y ello a pe sar de que los diputa dos electos jura ban su c ar g o con el
protocol o de r eg idores, prome t iendo “el bien y pro com ún de la República”. 329
No obsta nte, cie r t os factores cohesionaron la Diputación e n ausencia d e vínculos
jurídic os. En concreto, existía una conciencia de g rupo que l levó a los diputa d os a
asumir determinadas func iones relacionadas con asuntos im portantes para la s minas y a
eje rc er , en ocasiones, una resis tenci a co rpora tiv a ant e l os alcaldes may ore s u o tra s
instancias. A lgunas de las funciones fueron a similadas por la Diputac i ón c omo a n t i g uas
“co stumbres” y c ontinuarí an bajo la super v isión direc ta o indirecta del cabildo a l o l arg o
del siglo XVII .
L a primera y m ás ant ig ua func ión e jercida por los diput ados zacate canos fue el
referi do c on t rol sobre el a basto de car ne, que fue i mpu esto por la Audie nc ia de
G ua dalaja ra ante la f alta de vig i lancia sobre las c arn ice r í as, los pesos y las m ed idas.
Esta prerrogativa de la Diputación i ncluía el c ontro l de los asuntos refere nte s al
mata d e ro y a la c arnicería, sus remate s y l a elecci ón del fiel ejecut or o repeso de esta. 330
A de más, a las m inas ll eg aban productos proc edentes de muchos lugares y buena parte
de ellos se v endían para los re a les de San Martín, A vino y Chal chihuites, de manera que
este consumo ha bí a generado un t r áfico considerable de mercancías no d e claradas, que
ponía en pelig ro el correcto aprovisionamiento de Zacatecas y producía pérdi das en los
derec hos reales. El cont ro l de l abastecimi ento del real perten ecía al justicia de l as minas
y e staba reg ulado por la s ordenanzas de l oidor L a Marcha, 331 pero los a lcal d e s may or es
parec í an habe r olvidado esta func ión por estar ocupados “ en otras cosas má s
importa n t es”. 332 En 1559 los diputa dos deci dieron actuar a l re spec to, con e l obj etiv o de
g aranti z ar el abastecimiento de las minas y propu sieron al te niente de a l calde may or que
329 E l ec ci ó n de d i put ado s, mi nas de l o s Zacat ecas , 1 de ene ro de 1558. Lib ro Pr i m ero de Ac t as , ci t ., f o l . 6.
330 “ S obre el no mb r amiento del fi e l de l as carnicer ías ”, mi nas de l o s Zacatecas, 19 de ago s to de 157 5.
Lib ro Pr i mero de A ct as, ci t ., f o l . 53v . - Enci so Contreras, Zacatecas en el siglo X V I , ci t ., pág. 125.- Dos
fue ro n l as co m pet encia s bási cas de l o s pr im ero s cabil do s est abl ecidos en Am ér ica : el m antenimiento de l
o rden l oca l y l a admin i st rac i ó n de la vi da co m u n a l, si e n do activi dade s esenciales e l abast o y la vigil a n cia
de l a s pesas y medidas. Dante Ort i z Nú ñ ez, “ Or igen de l o s cabildos en América” , e n CLIO , añ o 76, núm .
173 (S an to Domi ngo, en ero - j u ni o , 2007), págs. 33-34.
331 Orden anzas XVI I a XXV , en T rasl ado de l a s o rden a nzas hechas a f a vor de l o s natur al es e n las min as
de l o s Zaca t ecas , 27 de abri l de 1550. A GI , Guadal ajara, 5, R. 13, N. 23, f o l s. 1 16 -121. - T am bi én al g unos
art í cul os de l a o rdenan za s de Men d i o l a r ecogen la f u nci ó n de l j u st i c ia sobre las po sturas y e l m er cado
l o cal e n l as ordenanz as XI, XIII, XX III, XX V , XXX – XXXV y XL VI. Orden anzas de l o i do r L do.
Franci sco de Men d i o l a r eali zad as en l a s m i nas de l o s Zac at eca s, 6 de m arzo de 15 68 , en T rasl ado de l as
o rden anzas del oi do r F ran cisc o de Men d i o l a, Guadal a j ara, 25 de f ebrero de 1570. A GI, Guadal a j ara, 5, R.
13, N. 23, f o l s. 122 -137.
332 Real Cédula del Co ns e j o a la Audienc i a de Nuev a Gali cia, Madr i d, 1 1 de f e b rero de 1562, ci t .
99
cada diputado se turna ra semanalmente para asistir a las posturas de l as me rcancías , sin
salario y baj o pena de c uatro pe sos “pa ra l os pobres de la c árcel” si no asistían. 333
Asimismo, l os diputados decidi e ron nom brar a un almot acén para e s e a ño, c on la dobl e
función de v igilar l os pe sos y las medi das y denunc iar la s infr a cciones. 334 U n
docume nto posterior emitido por el c a bildo corrobora esta a n t ig ua funci ón de los
diputados en l os sig uiente s términos: “ estando en qui e ta y pací fica posesión d esde su
fundaci ón de nombrar dos reg idores que por su turno usen los oficios de fieles
eje cu tores, los cual es hacen la s causas de diputa ción, v isitando las t iendas y hac iendo
posturas en los mantenimientos que se ven de n en aquella ciud ad”. 335
Por l o general , los diputados tenían q ue “pone r postura” o fijar precios a
cual qui er m er cancía que se quisiera vender , sobre t odo, de primera ne ces idad, evit ando
el a caparamiento y la i nflación producidos por los “re gatones”. Por su parte, l os
come rc iantes y los particul ar es estaban obl ig ados a “manife star” sus me rcancías
(cant id a des, costos y procede ncia) ante los diputa dos y el escri bano del c ab ildo. L o s
diputados ordenaban preg ona r las posturas aprobada s y los pl azos para la venta pública
(tres días pa ra los alime n t os y seis p ara los productos no pere c ederos), porque,
cumpli dos estos plaz os, los regatones podí an vender la s mercan cía s co mpradas. L os
diputados también tenían que vig i lar la ma nifestación de los productos v endidos en
tienda s y ca sas. 336
L o s diputa dos zaca teca nos no debieron de ser m uy dili g e ntes e n las l lamadas
causas de diputación o, al menos, no dejaron constancia de ellas, porque las actas
capi tu l ares no reg i stran ning una postura ni asunto re lati v o al abastecimiento de las
minas hasta f echa ta rdía, c on c retame n t e hasta 1575 c on el L do. Rodri g o Sánche z. E ste
alc a lde may or e stableci ó en la Diputación una rutina , un formulismo y un c ontrol sobre
el aprovisionamiento del real e x traños hasta e ntonces, a florando en las a ctas di ferentes
acue rdos s obre los precios, e l a basto de las ca rnicerías o el mercado. Una de l as
prime ras medidas aproba d a s por este alcalde y l os di putados fue el establecimient o de
333 Asi st i r a l a s po sturas, mi nas de l o s Zacatecas, 1 de en ero de 1559 . Lib ro P rim ero de Actas, ci t ., f o l . 7.
334 No mb ra m i ent o de alm o tacén para estas m i nas de lo s Zacatecas, 1 1 de en ero de 1559. L i b ro Pr i mero d e
A ctas, ci t ., f o l . 7.
335 La c i ud ad de Zaca t ecas so b re l o s o fi c i o s de fi e les e j ecutor es , s.f ., en Re spue sta de l Conse j o , Madrid,
29 de agosto de 1633. AGI, Guadal ajara, 30, N. 78, f o l . 429.
336 Capí t u l o s de l a s o rden anzas de México, co nfi r madas po r l a Real A ud i enc ia de México, 16 de m a y o de
1533, en La c iuda d de Zacatecas sobre l o s o f i cio s de fi e les e j ecutor es , s.f ., en Re spuesta de l Co n s ej o,
Madri d, 29 de ago s to de 1633, ci t ., f o ls . 444 - 451.- “ Or denan zas de l a c i udad de Guadalaja ra”, tr asl a do de
un as o rdenan z as apro ba das por el ca bildo de es t a c iudad el d í a 16 de e nero de 1545, ci t .
100
un mercado o tiang ui oficia l en la plaz a públ ica de Zacatecas y otro en e l rea l de
Pánuco, donde se vendería n el maí z , otra s sem illas y demá s productos ne c esarios “ por
prov eerse esta república de acarreto”, disponiendo que cualquier persona que trajera a
las m in as hari n a , gallinas, frut as u “otra cosa de peso y medi da”, l as vendi e ra e n di c ha
plaza so pe na de veint e pe sos para los propios de la ci ud a d. 337 T am b i én prohibieron la
act iv i dad de los regatones que “encamaraban” , “e ntro jaban y e ncerraba n” el maíz,
prov ocando l a correspondient e inflación . Para ello, los diputados ordenaron v aria s
“ca l as y cata s” o ma nifestaciones d e las fane g a s de m aíz alm acenadas, que se
repart i eron e ntre l os mineros y vecinos de las m inas, y “mode raron” o fij aron el preci o
de la fan eg a a dos pesos de oro común. 338 L os diput ados también redujeron y fi jaron los
preci os de l pan y v ino, que se mante nían elevados, pese a no existir escasez de estos
productos. 339 Estas a ctiv i dades de control sobre l os preci os de los productos bá sic os
continua ron en la a lcaldía de G aspar de la Mota, qu ien, apenas ll egado, se mostró
intere sado por r ecopilar las orde n anzas exi stentes sobre lo “tocante al pa n, m a íz, v i no y
medida s”. 340 L os diput ados ta mbién acordaron visitar tabernas, carnicerías y pa naderías
por turnos sema nales, en c ompañía del alc alde m ay or , de un a lg uaci l y del e scribano del
cabi ldo. A simi smo, alcalde y diputa dos prohibieron a los arri eros descarg a r mercancías
en c asa de regaton es o pa rticulares sin pr eviamente ma nif estarlas y hac er l as posturas ,
bajo pe nas de c ien pesos de oro. 341
Sin embarg o, l a cita da como “quieta posesión” que los regidores del XV II
decl ar aba n man tener sobre las causas de Diputac ión, nunca fue tal, antes bien, s e
convirtió en un terre no c onfl ictiv o, de resistenc ia corpor ativ a , donde algunos a lcal des
may ore s midi eron sus fuerzas frent e al cabildo. El primer alcalde constatado que usurpó
a la Diputac ión sus pre tendidas atribuciones fue qui en j ustam ente más hizo por este
or g anismo, al dot arle de una c ierta oficialidad, el m en ciona do l icenciado Rodrig o
337 N omb ra mi e nto s de pl aza y t i a n gu i s, m inas de l o s Zacatecas, 9 de m arzo de 1575 . Li b r o Prim ero de
A ctas, ci t ., f o l . 47.
338 “ Ca l a y cat a sobre el maíz , a qui é n se manda vender ”, m i nas de l o s Zacatecas, 12 de m arzo de 1575 ;
“A cu erdo s o bre el m a í z”, mi na s de l o s Zacatecas, 19 de o ctubre de 1576. Lib ro Prim ero de Ac t as, ci t .,
f o l s. 48v-49 y 65v .- E n c is o contreras, Zacatecas e n el siglo XVI , ci t . , pág. 135.
339 Para 1575 se aprobaron dif erentes auto s sobre lo s preci o s de l vin o y de l pa n: “A ut o s o b re el vino”,
mina s de l o s Zacatecas, 1 de agosto de 1575; “ V ino y pan”, mi nas de l o s Zacat ecas , 19 de agosto de 1575 ;
“ P an y vin o ”, mi na s de l o s Zacat ecas , 26 de agosto de 1575; “A ut o s sobre l o de l pa n y vin o ”, mi nas de
l o s Zacatecas, 13 de septi e m b re de 1575”. Lib ro Prim ero de Actas, ci t . , f o l s. 53 y 54v .
340 Acue rdo s so b r e or den a nz as y pan aderas, mi nas de l o s Zacatecas, 14 de ene ro de 1577 . Li b ro Pri mer o
de A ctas, ci t . , f o l . 68v .
341 A cuerdo s de ay u nta m i ento, mi na s de l o s Zacat ecas , 12 de enero de 1579. Li bro Prim ero de A ct as, c i t.,
f o l . 82.
101
Sánchez. Este alcalde ma y or hi z o suyo el nom bramiento d el fiel eje cutor y repeso d e las
carni c erías en 1575, ar g um entando l a ause ncia de un a u t éntico cabildo con ca pa cidad de
deci sión. 342 Sig uiendo la línea m arcada por Sánchez, otro alcald e, G aspar de la Mo t a
olvidó repe ntinamen te los acuerdos a dopt ados a comienzos de 1579 con la Diputación y
deci dió visitar las tiendas y ha cer las posturas por sí mismo, lo que pro vocó la quej a de
los diput ados ante l a Audiencia de Guadalajara , preocupados porque el al c alde ma y or
no guardaba “el orden y la mode ración que convenía”. El preside n t e y g obernador de
Nuev a Galici a, e l doc tor J erónimo de Oroz co, respondió ordena ndo que se m antuviese
lo que y a e staba aprobado, es decir , que e l alcalde may or hi ciera l as v isitas y po sturas en
compa ñí a d e uno o dos d i putados. A la mis ma vez , Orozco mandó a los d iputa dos as istir
semana l mente y “ por su ta nda” a las a ud i encias diarias en materia de Diputación, dos
horas por la m añ ana y dos por la tarde, a lg o que contemplaban las ordenanzas
capi tu l ares de México y G ua dalaja ra. 343 No obsta nte, la s desavenencias por e l cont r ol
sobre la s cau sas de Diputa ción no desapareci eron y a floraría n durant e la prim era mit ad
del sig lo XVII, siendo motivo de di scordia e ntre algún corregidor y l os reg idores, que
ale g a ban el tra diciona l control sobre el nom bramiento de los ofic ios de l os fieles
eje cu tores y los diput ados de posturas. 344
A de más del cont rol sobre el mercado lo cal y l os precios, los diputados, junto c on
los al caldes may ores, a probaron a lg unas obras ne cesarias para la repúbli ca, como un
pozo y una pila en la plaza pública o un pue nte que fue ra de sde esta hasta la cal le
T acuba. 345 L o s diput ados tam bién v igilaban las repa raciones de los mata deros , q ue
corría n a carg o de los obligados de la s carni c erías. 346 Especial atención mer eció la
construcci ón de las c asas del ca bi ldo y una nueva cárcel, tratada en v a rias sesione s. L a
compra de las c asas del c abildo se aceleró cua ndo el licenciado Sánc hez se neg ó a
seg uir cel ebrando la s reuniones en la ig lesia m ay or y e stablec ió la c ostumbr e de
342 “ S obre el no m b ra m i ento del f i el de la s car ni cerías”, mi nas de l o s Zacatecas, 19 de agos to de 1575, ci t .
343 Mandamien t o del Dr . Je ró ni m o de Oro zco, Gua dal ajara, 23 de juli o de 1579, en L a c iudad d e
Zac atecas so b re l o s o fi ci o s de fi eles ejecuto res, s . f . E n respues t a de l Conse j o , Madr i d, 29 de agosto de
1633, ci t .
344 La ci udad de Zacatecas sob re l o s o f i ci o s de fi e les ej ecut o res, s.f . En respues t a de l Co n sej o , Madri d, 2 9
de ago s to de 1633, ci t .
345 “ P ozo que se haga en l a p la za”, en las minas de los Z acatecas, 9 de m arzo de 1575. L i b ro Prim ero de
A ctas, ci t ., f o l .48.
346 Sobre l o s edif i ci o s del matadero y de la carni cería, m i nas de l o s Z acatecas, 29 de abril de 1575. L i b ro
Prim ero de Actas, ci t ., f ol . 51.
102
real izar la s en la posada o casa del alcalde . 347 L o s di putados también a proba ron la venta
de la vieja cárcel, porque e sta necesitab a conti nuas re p a raciones y la construc ción de un
aposento donde pudi eran estar presas “personas de respeto”. 348 Otra función de l a
Diputaci ón fue el reparto de solares y sue rte s de ti err as, que era una a n tig ua c ostu m bre
eje rc ida con a quellas personas que acudían a pobla r las minas. H a cia 1581 l os diputados
recl a maron esta a n t ig ua potesta d porqu e , c omo o currió c on el fiel ejecutor de l as
carni c erías, había sido usurpada por la Audiencia alg unos años at rás, lo que obl ig aba a
los int er esados en poseerlos a d esplazars e hasta G uadal ajara a través de un as cuar enta
leguas de tierra de guerra. 349 Por ot ra p arte, el al c alde y l a Diputación aprobaron
disposiciones que hoy esta rían re l aciona das con la cue stión am bi ental , por e j emplo,
frenar la tala indiscriminad a que, a pes ar de esta r contemplada en la s tempranas
ordenanzas de L a Marcha, se había c onv ertido e n un probl ema im port ante , o la
nece sidad de embalsar y ma ntener limpia el ag ua que bajaba de sde el Cerrillo y
abaste cía a la poblac ión. 350
L o s asuntos re lig iosos tam bién ocuparo n al g una s sesiones de la Diputac ión.
A pe nas arra ncan l as actas capitulares, en 1559, que da consta n c i a de l esta bl ecimiento
por pa rte de los Diputados de la advoca ción de Nuestra Señora de los Re m edios como
protec tor a de las m in as y del día ocho de septiembre como l a f estividad local. 351
T ambién en este año los d iputados aprobaron unas orde nanzas, en virtud de un atribuido
derec ho de patronazg o, por la s que fij aro n la s misas, a sí como “e l sala r io y l a pitanz a”
del v icari o y de los c lérig o s de l as mina s, ordenanzas que e stos de bí an cumplir bajo
pena de no ser pagados. El vicario y l os c uras debían pre sentar certificados de los
rect ores y m a y ordom os de l a iglesi a ma y or y cofra días para c obr a r , a sí como las
“ce rt ificaciones de l os señores de cuadrillas de cóm o t ienen confe sad a s a sus gentes”. 352
347 “ Casa de cabildo, se c o m pr e”, m i nas de l o s Zac atecas, 9 de m ar zo de 1575; reuni ó n del ca bildo, m in as
de l o s Z acatecas, 8 de ab r il de 1575; ace rca de que se h aga casa de ay u nta m i ento , mi nas de l o s Zac atecas ,
10 de enero de 1578. Li bro Prim ero de A ctas, ci t . , f o ls . 49, 50 y 8 0.- En ciso C o n t reras, Zacatecas en el
siglo XVI , c i t ., pág. 450.
348 “ Cárce l ”, mi na s de l o s Zac at eca s, 25 de o ctubre de 1575; acerca de que se ve n da l a cárce l vi eja, m i n as
de l o s Za catecas, 28 de n o vi e mb r e de 1576. Li b ro Pri m ero de A ct as , ci t ., f o ls . 55v y 6 6.
349 Car t a del cabildo de Z acatecas al rey , mi nas de l o s Z acatecas, 15 de m arzo de 1581. A GI, Guadal a j ara ,
30, N. 55.
350 Hurtar raj a e n l o s m o n t es de esta j ur i sd i cci ó n , min a s de l o s Zac at eca s, 6 de m a y o de 1575; r euni ó n del
cabil do , mi na s de l o s Za catecas, 18 de enero de 1579. Li bro Prim ero de A ct as , ci t ., f o l s. 53 y 81.
351 A uto en que se in t i t u l ó l a fiesta de Nuestra Señora de l o s Re m ed i o s, mi nas de l o s Zacat ecas , 13 de
en er o de 1559. Lib ro P rim ero de Actas, ci t . , f o l . 8.
352 Acue rdo s de l o s d i put ado s, mi nas d e l os Zacatecas, 7 de m a y o de 1559. Lib ro Pr i m ero de A ct as, c i t . ,
f o l . 8v .
103
L o s diputa dos llegaron, i ncluso, a cuesti o na r el nombramiento de un v i cario e h icieron
pública una propuesta p ara que el pue blo el ig iera a su propio c ur a párroc o, d e manera
que este no percibiera má s emolum entos que l os de “ pie de altar”. 353 E l obispo act uó
con c eleridad ante el atre v i miento de l a D iputa c ión y nombró a un nuevo vicario, h echo
que volv ió a provocar la indig n ación de los diput ados, qu e respondieron al obispo que
los mine ros h abían edificado la iglesia ma y or , l a habían provisto de ricos ornamentos y
había n susten t ado a los cura s con sus propia s “haciendas y cauda les” y , por lo t anto,
eran e llos “como pa tron es” qu i enes d e bía n ele g ir a sus vicario y curas. L os diput ados de
Zacatecas alegaban que no ha b í an solicit a do la confirmación de su pretendido d e r echo
de pa tron azg o por ha ber estado vacante l a sede d el ob ispado y apel aban ahora al nu evo
obispo, dec isión que el al c alde ma y or no c ontrarió, al considerar que e l asunto excedía
su jurisdicc ión. 354 A ños después, el canónig o Mendiola , juez visitador e n las m in as ,
zanjaría la cuestión, anulando las ordenan zas aprobada s por los diputados en 1559. 355
De ma nera que los únicos nombra mient os que e n mat eria relig iosa que da ron
reservados a los di putados fueron los de los ma y ordom os de l as cofra días y la igle sia
may or , que serán tra tados e n el sig ui ente e píg rafe. F ina lmente , la Diputación se encar gó
de org a nizar algunos actos religiosos y de participar en ellos, por ejemplo, portando la s
v aras del palio que cubría la bula de la Santa Cruzada o “echando la s v elas” con las
cuadri l las en las candelas “pr ima, modorra y al ba” de la noche d e l Jueves Santo. 356
Otra func ión ejerci d a por l a Diputación se vinculaba a su ca rácter corporat ivo,
como representantes de los mineros y demá s v e cinos d e Zacatecas. Esta función se
revela en diferentes docum entos dond e los diputados actúan como “v oz” de l a
“Repúbl i ca” y de fienden sus intere ses ante la s decisiones de l as autori dad es coloniale s.
Una p rueba es la rei v i ndicación del pap el que ciert os mine ros tuvieron e n la defe ns a de
la pelig rosa fronte ra de guerra durante los ince san t es ataques de los indios huachich iles
en la década de los ses enta del siglo XVI. L os di putados hi cieron información de l a s
extre m as condiciones y de l desampa ro que sufrían tanto Zacatecas como las m in as de
353 Presen t ac i ó n de l vic ar i o Bern ardo Mal do n ado, minas de l o s Zacatecas, 25 de j u ni o de 1559. Lib ro
Prim ero de Actas, ci t ., f ol . 9.
354 Pr es en t ac i ó n d e Alvaro Gut i ér rez co m o nuevo cur a vica r i o , mi na s de l o s Za cat ecas, 4 de j uli o de 15 6 0 .
Lib ro Prim ero de Actas, ci t . , f o l s. 1 1 y 12.
355 A ut o del ca n ónigo Men d i o la , mi na s de l o s Zac atecas , 4 de m arzo de 1568. Lib ro Pri m ero de Actas ,
ci t . , f o l . 32v .
356 Procesi ón de l a bula de l a S an t a Cruzada, min a s de l o s Zacatecas, 25 de novi e m b r e de 1574;
n o mb r amiento para l a s velas de l Jueves San t o, minas de l o s Zac atecas, 25 de m arzo de 1575. Lib r o
Prim ero de Actas, ci t ., f ols. 45 v . y 49.
1 10
mismas preem i nencias que en la ciudad de G ua dalajara. De e ste m odo quedaro n los
ofici a les re ales int egrados en la Diputa ción, m an teniéndose su a sistencia tras el
establecimiento del cabildo , a mediados d e la dé cada de los o c henta . 377 Es m ás, algunos
diputados fu eron de sig na dos por los ofici a les reales como sus tenientes. F ue el caso de
Jua n de Rentería, dip utado en 1576 y ofi cia l re a l en ese mismo año y e l siguiente, o e l
de J uan d e L lanos, que de sempeñó ambos oficios en 1580. 378
4. Lo s oficios d e l a Dipu tac ión
Estos ofic ios fueron d esig nados por los alc aldes may ores y los di putados para
suplir l as nece sid a de s bá sicas del re al. Produce cierta extrañeza la variedad de oficios
que prestaron servicios para la Diputación, dado e l carácter esquemático de este
or g anismo. Algunos de ell os se cre aron tempranamente y , e n real idad, formaban parte
del aparato de gobierno del juzgado del alc alde may or . T a mbién varios de e stos ofi cios
parti c iparon en e l sistema de venta de c ar g os, otorgándose a personas de consideración
y a lcanzando precios a ltos, al estilo d e la s g randes c iudades del v i rreinat o. Es ne cesario
advertir que e l corte temporal e st a blecido en 1580 es solo para difere nciar el proce der
de e stos car gos durant e la Alcal día May or, porque l a ma y orí a de ellos c ont inuaron bajo
el Corre g i miento con simila res connotaciones.
a) Almotacé n, obligado de las carnicerías y fiel Ejecutor
Especial importan cia tuvieron aquellos oficios re l acionados con el abasto de la
carne , tan necesaria para la al i mentación de los tra bajadores en las m inas y salinas. Y a
en 1559 los diputados determinaron nombrar a un almotacén que vig ilara los pes os y
medida s, a unqu e esta f i g ura solo pe rv i vió como tal un a ño y sus funcione s fueron
asumidas por los di putados y e l fi el e j ecutor de las c arn ice r í as. 379 No ob stante, ante la
377 “A cerca de l os o fi c i ales real es. E x cepc i ó n” , en Real Cédula a l a Audien cia de Nue v a Ga licia , San
Lorenzo el Real , 15 de m a y o de 1575; Real Cédula a l o s o fi ciales rea l e s de Nuev a Ga li c i a, Mentuda, 21
de m ay o de 1577. Lib ro Prim ero de A ctas, ci t ., f o l . 78. - E n ci so Contreras, Za catecas en el siglo X V I , ci t . ,
pág. 128.
378 Carta de l o s o fi c iales rea l e s de Zacatecas a l re y , fi r mada po r Fran c i sco de Cova rrubias , Francisc o
López de Ib arra y Juan de Rent erí a, mi na s de l o s Za catecas, 28 de f ebrero de 1576; car t a de l o s o fici a les
rea l e s de Zacat ecas a l re y , fi r ma da po r Al o ns o C ab allero, Fran c i sco López de I b arr a y Ju an de L lan o s,
mina s de l o s Za cat ecas, 8 de m arzo de 1580 . A GI, Guadalajara, 33, N . 13 y N. 17.
379 No m bramiento de Di ego Ra m í rez co m o alm o t acén , mi nas de l o s Zaca t ecas , 1 1 de enero de 155 9.
Lib r o Pr i m ero de Ac t as, ci t ., fol . 7. - Bayl e, op. cit., págs. 207-208.- Fran c is co Do mí nguez Co mpañy ,
“F u n c i o n e s eco n ó mi cas del ca bildo co l o nial his pan o a m er icano”, en Rafael Al t a mi r a y Cre vea e t alii ,
Contribucione s a la historia municipal de América . Mé xi co: In st i t uto Pan a m er i c a n o de Ge ogr a f í a e
H i st o ri a, 1951, págs. 141, 150 y 151. - Miguel Mo li na Mart í n ez, E l municipio en América. A pr oxim ación
111
falta de ingresos , la Diputación se planteó en 1563 transformar el almotacenaz g o e n un
bien de propios y así l o solicitó a l Con sejo de Indias, junto con la c orr e duría y l a
pregonería de l as minas. 380 Posteriorm en te, durante el corregimi ento, el alm o t acén sería
sustituido por el “fiel de las med idas y pes os”. 381
L a única fina n c iación segura de la Diputación en la alcaldía may or , y tambié n
del c ab ildo dura n t e el corregimiento, procedí a d el remate del ob ligado de la s
carni c erías. En Zaca tecas era c ostu mbre de los alcaldes may ores y la Diputac ión elegir
anual m ente al obli g a do de las carnicería s y l ibrar para el cabild o el “prometido” o el
pago que é ste realizaba, de unos 500 a 700 pesos . El “obligado del aba sto de la s
carni c erías” s e encont rab a bajo la superv isión del fie l ejec utor de l as mismas y s e
enca r gaba de aba st e c er , cortar , de sol lar y “e scarpiar” la carne de carnero y vaca pa ra
tene rl a a disposición d e l as cuadrillas de los mine ros y dem ás v eci nos. 382 El rem a te d el
abasto de carnes o “prome t ido” solía situarse, com o se ha di cho, ent re l os 500 y 700
pesos y esta ba sujeto a una serie de cond i ciones, c omo la construcción o conserva ción
de los edificios del matadero. A ca mbio, la Diput a ción cedía al obligado la s esta n c i as de
g anado ma y or de l os Machines y la de ganado me nor de la Cie neg uilla de los carneros,
que eran propiedad d el cabildo, sie mp re y cuando el ob ligado no fuera prop i etari o de
cam pos ni g a nados. En caso de serlo, amba s e stancia s y otros e jidos se arre ndaban en
almone d a para los ine xisten tes biene s de propi os. 383 E ste condic ionante re fleja el
estrecho vínculo que existió entre este of ici o y los grandes ganaderos de la comarca,
que, a menudo, ta mb ién eran i mportant es señores de mina s. El obli g a do tenía que
mostrar al fi e l ejecutor los recaudos de l as ventas de g anado rea lizadas por l os
g anaderos, donde se e xhibieran los hi erros para así identificar e l ganado y e v it ar l a
comisión de delitos. Puede suponerse que los grandes ganaderos y señores de m inas
influy e ron en el alcalde may or y l os diputados pa r a la designación de a mbos of iciales.
a su desarr ollo histórico . Gr an ada: Centr o de Estudi o s Municipale s y de Coo peraci ó n I n t ern ac io n al ,
1996, págs. 63- 65.- E n ci so Contr eras i n d i ca que la f u n ci ó n de l a lm o t acén e n l o s ca bil dos era revisar l o s
costo s de l o s ab ast ecimi ento s y que f ue sust i t uido por el fi e l de l as car ni cer í as. E n ciso C o n t reras,
Zacatecas en el siglo XVI, ci t . , pág. 131.
380 “ Cart a de l ca bildo a l Sr . D. Fran cisc o de Cast il la so b re l o de l as s ali na s”, mi na s de l o s Za catecas, 26 d e
feb rero de 1563 . Li b ro Prim ero de Actas, ci t ., f o l . 20. - E n c i so Co n t reras, Zacatecas en el siglo XVI, c i t .,
pág. 132.
381 E l ec ci ó n de Go n za l o de Ca b a ñas co m o fiel de med i d a s, Nuestr a Señ o ra de l o s Zaca t ecas , 7 de en er o d e
1587. L i b ro Segundo de A ctas del Cabildo, ci t . , f ol. 7v .
382 Bal t asar de Bañuel o s so b re que se l e haga m erce d de un regi miento de l os Zaca t ecas . Añ o 1587. A GI ,
Guadalajara, 35, N . 16.- Enci so Co n t r eras , Zacatecas en el siglo XVI , ci t ., págs. 133-134.
383 Sobre que se ha gan dili gencias para co b r ar l o que es a car go de P roaño de l a s carni cer ías, mi na s de l os
Zac atecas, 8 de ab r i l d e 1575. Li bro Prim er o de A ctas, ci t ., f o l . 50.
1 12
A unque Bakewell i ndica que la primera refere n c ia a u n “asien t o” o contrato co n un
g anadero es de 1587 y no se hizo efec tiv o por compl eto ha sta 1612, hay e v ide ncias
ante rior es de la cesión del suministro de carne o de una parte de e ste a g a naderos loca les
importa n t es. En conc re to, un ac uerdo e xis t ente con el poderoso mi n e ro Die g o de Iba rra
en 1575, según e l cua l, e l fiel e jecu t or darí a cuenta d el g anado que se ma t ara d e su
hierro. 384 Dos años a ntes, F ranci sco de Proaño, por e ntonces albacea de los hij os de
Diego Hernández de Proaño, había obten ido el remate de las carnicerías de Zac atecas.
El difunt o H erná ndez de Proaño hab ía sido un benemérito y poderoso mine ro,
empa ren tado con l a élite novohispana y dueño, ent re otros biene s raíces, de una
considerable estancia de ganado may or . 385
Por su part e, el “fiel ejecutor y v eedor d e l as carnicerías” t enía que asistir a la
mata nza del ganado en el lug ar dedic ado a ello, asentar en un l ibro el g anado
sacrifi c ado, revis ar los documentos de venta y cum plir todas las ordenanzas re fer entes a
la venta y el pe so de l a c arne. E l fiel tenía prohibido matar v aca s hembras y te rneras , así
como v ender carne s a los indios por piezas o c uartos, porque solo se las podía vende r
“por pesos”. A demás, tenía que v igilar q ue el matadero estuviera l impio y la s me dida s
“aj ustad a s”. P or su t r a bajo, el fiel recibía un sa la rio anual de 200 pesos de minas ,
sacados de l “prometido” que debía abonar el obl ig ado. 386 El fie l e jecutor de las
carni c erías no apa rece reg i strado en las actas capitul ares hasta 1575, pero el car g o
existía desde los inicios de la Dipu t ación. 387 Como y a se ha expue sto, la Diputación de
las m inas consideraba e st e fie l azg o una antigua prerrogativa rec onocida po r su c édula
384 Pe t er J. Bakewel l, Minería y sociedad colonial. Zacatecas 1546 -1700 , Méxi co : F . C.E., 1976 , pá gs .
101-102. - D. Féli x de Zú ñi ga y A vellane da, co rregi do r de l o s Zacatecas, sobre que n o se h an de
en t r em et er el presidente de l a Audienc i a en pro veer sus o fi c i o s. Año 1582. AGI, Guadal ajara, 34 , N. 37.
385 Sobre que se ha gan dili gencias para co b r ar l o que es a car go de P roaño de l a s carni cer ías, mi na s de l os
Zac atecas, 8 de ab r i l de 1575, c i t . - Méri t o s de D i ego Hern ández de Pro añ o y o tros. Añ o 1571. AGI,
Pat r o n ato Real , 71, R. 5.
386 N o m b r amiento p o r la Audienc i a de Martín Sán c hez com o fiel y v eedor de l as car ni cerías, Za catecas, 5
de novi e mbre de 1580, en D. F é li x de Z ú ñiga y A ve llane da, sobre que n o s e h an de en t re m et er el
presi de nte de l a A udienc ia en pro v eer sus ofi ci o s. Añ o 1582, ci t . , f o l . 4. - Encis o Co n tr eras, Zacatec as en
el siglo X V I, ci t . , pág. 132.
387 El pr imer fiel de las c arnicer í a s registrado f ue Hernando de Paz. N o m bramiento del fi el, minas de los
Zac atecas, 14 de ab r il d e 1575. Lib ro Pr i m ero de A ct as, ci t ., f o l . 50v . - E n 1575 e l d iputado Cri st óbal de
A r güell o dec l aró que, desde que l a Audien cia est abl ec i ó l a D iputac i ó n, l o s d i put ados y el a lcal d e may o r
designab an conj u nta m e nte al fiel de l a s carni cer ías. Sobre el no m b ra mi ento del fi e l de la s carnicer í as,
mina s de l o s Zacatecas, 19 de ago s to de 1575. Lib ro Prim ero de A ct as, ci t . , f o l . 53v . - N o o b st an t e,
al gu nos t estim o ni o s i ndicaban que era el a l calde ma y o r qui e n anter i o rm e n t e había designado e l cargo. A sí
l o dec la ró , Al o nso de Man s illa , que habí a sido o bli gado de l as carnic er í as en 1570. Véase, decl arac i o nes
de: Al o n so de Man silla, Méxic o , 1 de ab r i l de 1581 y Al o n so de V elasc o , Méxi co , 4 de ab r i l de 1581. D.
Féli x de Zúñiga y A vellaneda, so b r e que n o se ha n de en t rem et er el presiden t e de l a A udiencia e n pr oveer
sus o fi c i o s. Añ o 1582, ci t . , f o ls . 12 -13.
1 13
fundaci ona l, pe ro e n 1575 su nombram iento fue motivo de enfre ntami e nto. El alcalde
may or Rodri go Sánchez y los diputado s había n elegido conjunta mente a H ernando de
Paz como fiel y v e edor de l as ca rnicerías con el salari o acostumbrado para ese año. Sin
emba r go, la muerte de Paz, meses de spués, enfrentó al alcalde ma y or y a los diput ados
por el control del car g o. Sánche z se ade lantó a la Diputación y nombró al nue v o fiel,
aduci endo que su nombr amiento era función exclusiva del alcalde may or y no reconoc ía
la supuesta prerrog ativa de la Diputación ni habí a cue rpo de regidores que pudieran
obstaculi z ar su g obierno. A de más, Sánc hez justific ó la celeridad de su decisión por la
nece sidad de ma n t ener abastecido a l real mine ro y pagadas la s correspondientes
alc ab alas. El alcalde may or proveyó el carg o sin pe rjuicio del de re cho que de c laraban
te ner l os diputados, si empre que este fuer a de mostr ado por provis iones re ales “y n o de
otra ma n e ra”. 388 L o s diputados decidi e ron remitir el asunto al presidente de la A udiencia
que, en di ciembre de ese año, zanjó la disputa nombra ndo personalmente al fiel y e n
este estado se ma n t uv o hasta la llegada d e l pri mer corre g i dor en 1580. 389 E l t rasv a se de
la designación del fi e lazg o a la A udienci a e stuv o acom pañ ado de l de otros ofi cios y
atri buc iones que tradicionalmente habían c orrespondido a la Diputación, por l o que e ste
or g anismo vio aún más m eng uadas sus f uncione s. El fi elaz g o volvería a e ntrar e n liza
con la llegada de l primer corregidor , i nterfiriendo, esta vez, la Audiencia de Guadalajara
como la o t ra parte en discordia.
b) Mayor domo del cabildo
Un oficio ta rdío fue el “may ordomo d el c abildo o depositario de propi os”,
regis trado por pri mera vez en las a ctas en ene ro de 1577 . H a sta ent onces, los e scasos
biene s de prop ios de Zac atecas habían sido administ rados por los diputados, que
asig naban al obl ig ado l as libranzas de la Diputación. 390 Esta m ay ordomía no e stuvo
mu y control ada por l a Diput a ción, pues su fuente de ing re sos básica era el “prometido”
388 T es t im o ni o de l o s no mb r ami e nto s de fi e les veedores de las carni cer í a s de l a s mi nas de l o s Zacat ecas ,
Zac atecas, 19 de agosto de 1575, en D. Fél ix de Z úñi ga y A vellane da, sobre que no se h an de e n t rem et er
el pr esiden t e de la Audienci a en pr o vee r sus o fi c io s. A ño 1582, ci t ., f o l . 9. - Sobre e l no m b ra m ient o del
fiel de l a s carnicerías , m inas de l o s Zac atecas, 19 de agos to de 1575, ci t . - N o m bramiento de D i ego
Rodr í guez de A y ala, m i nas de l o s Zacatecas, 19 d e ago s to de 1575. Li bro Pr i m ero de A ct a s, ci t ., f o l. 54 . -
Encis o Contreras, Zacatecas en el siglo XVI, ci t ., págs . 124 -125.
389 No m bramiento de Agus t ín d e Rivera co m o fiel de l a s car ni cerías po r e l pr esiden t e de l a A ud i encia,
Guadalajara, 16 de di c i embre de 1575. L i b ro Prim er o de A ct as , c i t ., f o l. 59. - Enci so Contreras, Zacatecas
en el siglo X VI , ci t ., pág. 133.
390 “A cerca de l a co ntrad i cc i ó n de l as o rden anzas”, mina s de l o s Zaca t ecas , 2 de o c t ubre de 1576. L i b ro
Prim ero de Actas, ci t ., f ol . 63. - Enci so Co n t r e ras, Zacatecas en el siglo XVI , ci t ., págs. 135 -136 .
1 14
de la s carnicerías , siendo e ste ot ro de los ra sg os que de notaba l a ausenci a de un
v erdadero ca b i ldo o ay unt amient o. 391 E l me rcader J uan de H ui dobro fue el pr imer
may ordom o nombra do por la Diputa ción para aseg ura r los cobros de st i nados a los
propios y l ibrar las pa rtidas ordena d as por e sta. Este mercader , q ue cont i nuó
ininte rru m pidamente en el carg o hasta 1580, t ambién fue designado may ordom o de la
iglesia por la Diputac ión y rec eptor de las a lcabalas del par tido de Zacatecas. 392
c) Los escribanos
Un ofic io c on un lar go histori al en Zacate cas fue el de escribano, cuy a pre sencia
se detec ta desde los primeros años del real minero. Sin em bar g o, no existió un escri b a no
de l a Diputación propiamente di cho, e s de cir , asalariado de la misma. 393 E n rea lid ad,
este or g anismo ut ilizó la escri b a nía del j uz g ado de la s minas para llevar a cabo su s
regis tros y notifi caciones. El llamado “e s cri bano del juzg ado de l a l calde may or de la s
minas de Za catecas ” fu e un carg o de creación muy tempra na, que fue ot or gad o como
una merced real, lo que una vez m ás viene a de mostrar el interés que estas ap artadas
minas despertaron e n la metrópo li. L a his toria d e e st e car g o se re mon ta a 1552, cuando
la Corona concedió la es criba n í a del juzg ado a Ortega de Briviesca, guardajo y as de l
prínci pe Ca r l os. L a conc esión de esta merce d, a t ítulo d e “r ecompensa”, ocultaba una
v enta encubierta , al g o sim ilar a lo que sucedería treinta años después con el
alguacila z g o may or de l as m inas. L a merc ed facultaba a Briv ie sca para nombra r a la
persona que estimara oportun a para el ofic io, siendo su función la de e jerce r com o
notari o públ ico, así como es criba no d e minas y re gistros . 394
391 Ba l t asar de Bañ uel o s sobre que se l e haga m erced de un reg i mi ento de l o s Zac at eca s. Añ o 1587. ci t .
392 N omb ra mi e nto de Juan de Hu i do bro por m ay o rdo m o de l a i g l es i a, mi nas de l o s Za catecas, 1 de en er o
de 1580. L i b ro Prim ero de Ac t as, c i t ., f o l . 84v . - Car go de 591 pesos meti do s po r Juan de Hu ido b ro,
receptor de l as alcab alas de Zacatecas, en l as mi nas de l o s Zacatecas, 1 de f ebrero de 1580, de l o
pro cedi do de l a s ren t as de d i chas a l cabalas que cobró des de el 26 d e j u ni o d e 1579 hast a fin de ago s to de
ese a ñ o . Cuen t as que se to m a n al t esorero Ro d rigo de V e l a sco y , e n su no mb re, a Fra n c is co Ló p ez de
Iba rra de l o que ha s i do a su car go desde principios de ene ro de 1579 has t a fi n de é l. A GI , Contadur í a,
842 A.
393 E n c is o C o n t reras, Zacatecas en el siglo XVI , ci t ., pág. 137.
394 Co n cesi ó n a Ort ega de Bri viesc a de l a escr i banía públi ca y de l j u zgado del alcal de m ay o r de l as m i n as
de l o s Zac at eca s, Monzón de A ragó n , 16 de sept iemb re de 1552, en R eal pr ovisi ó n e jecuto ri a a pet ici ó n
de Ort ega de Brivi esca, guarda j o y a s del Pr í nc ipe D. Car l o s, de sus t es t a m e n t ari o s y d e Gabriel Gut i érrez
en e l p l ei t o que t r a t a c o n Lu i s M éndez de Har o , dif unt o, gen t il ho mbre de l a Cá m ara Re al , 4 de ag o sto de
1569. A GI, Pa trona t o Real , 292, N. 3, R. 198. - Receptor í a para las j u sticias de las In dias a pedimento de
l o s herederos y test am entari o s de Or tega de Bri vi esca, d if unto, en el plei t o que t ra t an con D. Luis Méndez
de Haro sobre l a escribanía de l j uzgado de l as minas de l os Zacat ecas . Año 1564. A GI, Pa t r o n ato Real ,
289, R. 3.- Par ry señal ó que a pa rt i r de 1559 s e hizo cada v ez más f recue nte e l oto rgam iento de
esc r ibaní as co m o pensi ó n o rec o m pe n sa a cort es a n o s que, posteri o r m e nte, l a s v e n d í an o a l qu i l aba n . Jo hn
H. Parry , The Sale o f Public O f fice in the Spanish Indies under the Haps bur gs. Berkel e y , Los Ange l e s:
1 15
T omás y V al iente precisó que esta forma de conc eder o fi cios, no t anto para su
desempeño dire cto, sino para e l lucro del bene ficiar io, podía incitar a la venta si lenciada
del car go, anti c ipándose este tipo de v entas a la política oficial de enajenación de l os
ofici os en Indias, que se i ni ció en 1559. 395 Y una d e estas ventas e n c ubiertas ocurrió con
el me n c ion ado oficio de escriba no del juzg ado de la s minas, que B riv iesca vendió en
1559. De esta mane r a , el periférico real mi nero se integ raba precozmente e n el ci r c uito
de ventas e stablecido por la metrópoli, pero lo ha c ía de for ma d esequilibrada, da da la
ausencia d e otros oficios s usceptibles de s e r v endidos en la e sque mática Diputación.
El fact o r de México, G arc ía de A l bornoz, que ha bía sido a pode rado por
B ri v iesca, designó o v endió en 1559 a Pedro Sánchez de Palenzuela la escriba n í a de l
juzg a do. Para Sánc hez no fue una nov ed ad, porque era el escriba no del alcalde ma y or
G a spar de T api a y , por e nde, de la Di putaci ón, ad emá s conoc ía bien e l oficio de
escriba no de minas, y a que ha bía a compañado como tal al mi smo alca l de durant e su
ante rior ma ndato en Xocotlán. 396 Sin em bar g o, el nuevo titul ar ape n a s pudo es trena r se
como escribano de l juzg ado porque fa lleció a los poc os días de tomar posesión del
carg o. El vacío c r e ado fue cubierto rápid am ente por e l fa c tor de México, que resolv ió
nombrar a G a briel G ut iérrez com o el nu evo e scribano e n 1561 c on e l benepláci to de
B ri v iesca y el consentimient o de la A udi encia de México, que conc ed ió un pl azo de t res
años para presentar la confirmación d e l título. 397 El Consej o de Indias admitió
prov isionalm ente su nombramiento y ord enó que Gutiérrez pagara la cantidad qu e se
acorda r a para ello, lo que r efleja que el c a r g o ta mbién fue vendido e n esta ocasión. E sta
v enta pudo haberse a c elerado g raci as a l a cédula emitida en 1559, por la que se
ordenaba a las a udienci as am er ica n a s i nformar del valor de los ofi cios nota riales para
procede r a su venta i nm ediata, c on carácter v italicio a pe rsonas “ háb iles y
suficientes”. 398
Uni versi t y o f Calif o r nia Pr ess, 1953 , págs. 14- 1 5.- Jorge Luj á n Muñoz , Los escribanos en las Indias
Occidentales . Méxic o : Unive rsidad A ut ónom a de México, Ins t i t uto de Estudi o s y Docu ment os Hi st ór i co s,
1982, pág. 61.
395 Fran c i sco T o m ás y V a li ente, La venta de o f icios en Indias (1492-1606). Madri d: Inst i t uto de E s t udi o s
A dmin i st rat iv o s, 1972, págs. 47, 52 y 61.
396 T í t u l o de escribano de l j u zgado de l as mina s a f avor de Pedr o Sán ch e z de Pa l enzuela , 9 de se pt i embre
de 1559, en Real pr ovisi ó n e j ecuto ri a a pet i c i ó n de Or t ega de Brivi esca, 4 de agos to de 1569 , ci t . - Ga spa r
de T api a, al c alde m a y o r de Xocot l á n y Guaza cat lán , vecin o de Guadalajara. Año 1570. AGI, Guadalaj ara,
46, N. 33.
397 N o m bra mi e nto de Gab r i e l Gut i érrez po r l a Audien cia d e Mé xi co, Méxi co , 24 de ene ro de 1561, en
Real pr ovisi ó n e j ecuto ri a a peti c i ó n de Ort ega de Brivi esca, 4 de ag osto de 1569 , ci t .
398 T o m ás y V a lien t e, La venta de oficios, ci t . , pág. 61.
1 16
Mientras e sto ocurría e n México, en la me trópoli, al cono cerse la m u e rte de
Sánchez de Pa lenzuela, se había incoado un pl eito por la e scrib anía del juzg a do de las
minas. L uis Méndez de H aro, “ gentilhombre de la Cámara del R ey ”, solicit ó el car go e
impugnó el nombramiento realizado en G abriel G utiérre z , arg um entando que solo se
podía nom brar un a vez y , por lo tant o, Briv iesca y a lo había he cho cuando se aprovechó
de la “ recompensa” pag ada por el difunt o Sánchez de Pal enzuel a. Sin e mbarg o, Méndez
de H aro no pudo probar sus e jecuci ones a tiem po, por lo que el Consejo ratifi có el
nombramient o de G abrie l Gutiérrez, que s e c onv irtió en e l nuev o e scribano de l j uz gado
de las minas y , c onsiguiente mente, de la Diputac ión. 399 Es posible que el pleito a bierto
por Méndez de H aro c r eara alguna ex pect a tiva e n e l Consejo de Indias sobre la
prov isión de nu ev os ofic ios de escriba nos para las m inas de Zaca t eca s. Se a como f uere,
la compra del car go por G a briel G ut iérrez se sitúa c ronológicamente en los ini c ios de la
v enta de escribanías en el distrito de la Audiencia de G ua dalajara. 400
El nuevo t itular , el sev i llano Gabriel G ut iérrez, era un e scrib ano re a l que había
residido dura nte varios años en Méxic o y desde 1560 t rabajaba en Zacatecas como
escriba no púb lico. 401 T ambién actuó como e scribano de la Diputación, redactando l as
act as c apitulares y de más docume ntos del cabildo, así como todos los procesos del
juzg a do de m inas, tra slados y demás noti ficaciones. 402 Una com petencia habitual como
escriba no d e m inas era la realiz aci ón de los registros, l os traspasos de prop ie d a des
minera s y las certifica ciones de e xplotació n de los metales preciosos. 403 H a y que tener
en c uen ta que estos escribanos del juzg ado te nían exclusiv i dad sobre todos los pl eitos
399 Sen t en c ia , Madr i d, 1 de di c iembre de 1563, en Real pr o vi s i ó n e j ecut o ri a a pet i c i ó n de Or t ega de
Br i viesca, 4 de ag o sto de 1569 , ci t .
400 En una c art a de l a A ud i e nci a de Guada l ajara se m enci o n an l o s m e m o r iales que se recib i ero n l o s d í as
23 de m ay o y 3 de agosto de 1560, don de se ha cía r ef er encia a la cédu l a de acrece n t a mi e n t o de o fi c i o s
emi t ida e n V a llado l i d a 17 de j u ni o de 1559. En l a cart a tambi é n se inf o r maba de l a rea l o rden dada para
v ender o fi c i o s de es crib a nías e n l as c iuda d es y villas de l d i st r i t o de l a A ud iencia . Cart a de l a A ud iencia d e
Guadalajara al re y , Guadalajara, 4 de ene ro de 156 1. AGI, Guadal ajara, 51, f o ls . 210 - 213.
401 Gab r i e l Gut i érr ez, expediente de concesi ó n de li cencia p ara pasar a México, Sevi lla, 5 de sept i e m b r e
de 1553. A GI, Indif er ente General , 2.048, N. 36.
402 Gab r i e l Gut i érr ez f ue e l e sc r ib a n o habitua l de l a D i put ac i ó n de sde 1562 h asta 1569. S i n e mba rgo, su
pr im er regi st ro en l a s actas es de 1560 y aparece fi r mado co m o “es cr ibano del ca bil do ”. Las s i gu ientes
actas l a s fi r ma r í a co m o “ escr i bano públ ico”. Si r v a n co m o m u estras l a pr i m era y la ú l t i m a act a que
reg i st ró com o t al e scribano de la D i put aci ó n : parecer de l vicari o Álva ro Gut i érrez, mi nas de l o s
Zac atecas, 4 de j u li o de 1560 y n o mb r amiento de d i put ado s y m ay o rdo m o s, mi nas de l o s Za catecas, 1 de
en er o de 1569. Lib ro P rim ero de Actas, ci t . , f o l s. 11 y 34.
403 Jo sé Lu i s Ca ñ o Ort i go sa, Cabildos y círc ulos de poder en Guanajuato (1656 – 1741) . Sevilla:
Uni versidad d e Sevilla , 201 1, pág. 315. - Luj án M uñ o z in d ica que las funci o n es de est e ti po de escr i bano
era de t i po ha cendari o , por que ante él t ambi é n se hac ía rela ci ó n de to das l as hac i e ndas, ren t as, gan ado ,
et c, que exis t i e se en una pro vin c ia o perteneci e se a l re y . Lu j án Muñoz, op. cit. , págs. 40- 41 .
1 17
civiles y c riminal es tramitados ante el a lcal d e may or , mi entras que la s e scri turas
pública s, p ara las que no tuv iera que estar presente el alcalde, podían ser realizadas por
otros escri banos. 404 E sta actividad de bió de traduc irse e n unos ingresos im portantes, si
se t oman como referencia la g ra n c ontrata ción de las minas o los 40 ma r a v e díes que los
escriba nos decl araban cobra r por cada hoj a escri ta d e un proceso. 405 A demá s, años atrás
los oidores había n i nformado de l a g ran ca nt idad de pleitos que se generaban y
tramitaba n en el j uz g ado de las minas, siendo mínima l a parte que lleg aba hast a l a
ale j ada A udi encia. 406 T am b i én e ra un hecho c onoci do los altos de rechos que ll ev aban
los e scribanos de Zacatecas, especialme nte los del juzg ado, que en alguna ocasión
fueron amone st a dos por no guardar el arancel real. 407 El mi smo Gutiérrez a firmó que su
escriba ní a del j uz g ado valía lo que dio por e lla y “mucho más dinero”, porqu e er a la
única que com o tal actuaba en la s m inas, lle g a ndo a tene r a varios ofici ales ba j o su
carg o. Contrade c ía, con su declaración, la opini ón de los oidore s de la A udi encia de
G ua dalaja ra, qu e consideraban que l as e s cri banías de la región carecían de valor pa ra
ser c ompradas. 408 E s más, es posible que la pre sencia de v a rios ofi ciales que trabajaban
para Gutiérrez encubriera alg ún modo de arri endo.
No obsta nte, la si t uación de G abri el Gutiérrez cambió en 1572, cua ndo la
Corona “ ac re centó” o puso a la venta un a nueva escri banía del juzg ado de Zacatecas,
con l as mismas condicion es que la prime ra. E sta nueva escri b a nía también fa cu lta ba a
su titular p a ra e jercer tanto de escribano públi co como de minas y regis tros, lo que
produjo l a depreciac ión de l oficio adquirido por Gutiérrez. El nuev o oficio d e e scri bano
del juzg a do fue v endido con carácter v italicio en 4000 pe sos de oro c omún al burg al és
Pedro de Nav arrete , que e jercía en l as mina s co mo oficial de G ut iérrez y e scribano
público. 409 Por entonce s, el Consejo de I ndias había emiti do una real cédula dirigida a la
A udi encia de Guadalaja r a y al al calde ma y or de Zacatecas, que prohibía a los
404 Gu ti érrez de S egura, esc rib a n o públi co y del juzgado de l a vill a y minas de San Mart í n y vil l a de
Llerena. Añ o 1574. A GI, Guadal a j ara, 34, N. 17.
405 Derech o s del escr i bano, en P l e i t o entr e D. Lui s de Castill a y Jua n Gó m ez, Guadal ajara, 17 de m a rz o
de 1563. A GI, C o ntrataci ó n , 920, N. 8.
406 Cart a de l a Audiencia al rey , Guadalajara, 17 de ab r il de 1563. A GI, Guada l a jara, 51, f o l s. 308-31 1v .
407 Orden anza X L VIII, en Or den a nzas del o i do r Ldo . Fran c isco de Mendi o l a reali zadas e n la s minas de
l o s Zacatecas, 6 de ma rzo de 1568. T rasl ado de l a s o rden anzas d e l o i do r Francis co de Mend i o l a,
Guadalajara, 25 de f ebrero de 1570, ci t ., f o ls . 122 - 137.
408 T o m ás y V a lien t e, La venta de oficios, ci t . , pág. 61 .
409 “ T í t u l o de l o fi c i o acrecentado en las minas de Z acat ecas a P edro de Nav arret e”, Méxi co , 20 de o c t ub r e
de 1572, en Pedro de Nav arret e, supl i ca se l e dé confi r mac i ó n de un a es cr ibanía de l a s mi nas de l o s
Zac atecas. Año 1573. AGI, Guadal ajara, 34, N . 13 .
1 18
escriba nos re ales su ejerc icio en las minas, reali z ando su l abor l os dos escribanos del
juzg a do de las mi nas, G utié rrez y Na varrete. 410
Una v e z presentada la confirmación de su ofic io, Nav arrete , fue nombrado por l a
Diputaci ón c omo el nue v o e scribano “del c abil do y a y unta mient o ” , sie ndo e s t a la
prime ra vez que las actas ca pitular es regis tran este calific ativ o. Como t a l escr ibano del
cabi ldo, Nav arret e tendría c u e nta de tod os los ne gocios toca ntes a la repúbli c a, sin
cobrar por ell o de re cho ni salari o alg uno. L a labor de este ti po de e scribano era l a d e un
secreta r io que levantaba las actas de l cabildo, l le v a ba e l m an ejo de la se c retar ía y
custodiaba e l archiv o ca p i tular con todo s s us doc umentos. 411 En 1578, los ofici ales
real es de Zacatecas l le g aron a propone r la c reac ión y venta de una “escribaní a de
Cabildo y Diputación” a l a Corona . 412 En es tos años, a pesar d e la prohib ición impuesta
por l a cédula de 1573, además de Nav a rrete se constata la pre senc ia d e otros e scrib anos
públicos y real es en las minas, c omo e l t ambién m inero Alonso H erná ndez B a chille r ,
Melchor del Castillo, el futuro regidor Diego Gutiérrez de Zarz osa, Miguel Sánche z ,
Jua n B autista de Salas y A nt onio Rodrígue z . L os dos últim os también fue ron ofic iale s
de G a briel G utiérre z , ejerc i endo Rodríg uez como escribano de l a Diput ación desde
1571 a 1575. 413 A demás, e n las mina s tambié n ejercían otros esc riba nos di ferent e s,
como los que a sist í an a la r e cogida de sal en las salin as. 414
Y a se ha apuntado que el Consejo de Indias debió de tomar nota sobre las
posibilida d e s de Zaca tec a s en mater ia de v enta de ofici os. Prueba de ello e s que , h aci a
1574, el virre y Martín E nríquez decidió cr ear una t ercera escribanía de minas y re gist ros
para l a localidad. El v irre y nombró par a este carg o a l ante s referido escribano real
Diego Gutiérrez de Zarzos a , con el c om etido d e custod iar el cuarto lib ro de la Caja
Real , a t ítulo d e “escribano may or de minas y re g i stro”, tal c o mo se hacía en l a c i udad
410 “ Re al cédu la a l a A ud ienc i a de Guadalajara, a l a lcal de m ay o r de Zac at eca s y a ot ros j u sti cias”, Madr id ,
29 de abril d e 1573. AGI, Guada l a j ara, 230, L.1 , f ol s. 267v -268 v .
411 N o m b r a mi ento de es cri b ano de l ca bi l do y a y u n t ami e nto a Pedr o de Navarrete, mi na s de l o s Zaca t ecas ,
15 de sept i e mb r e de 1576. Lib ro P ri m ero de Ac t as, ci t ., f o l . 62. - Luj á n Muñoz, op . cit , págs. 39 -40.
412 Cart a de l o s o fi c i ales reales a l re y , m i nas de l os Z acateca s, 1 1 de m arzo de 1578. A GI, Guadal a ja ra, 3 3,
N. 15.
413 Confi r ma ci ó n de l o fi ci o de e sc r ib a n o rea l de Juan Baut is t a de Sal a s, Guada l a j ara, 25 de ene ro d e
1576.- A n t oni o Ro drí guez fi r ma gran part e de l a s act as capi t u l are s desde 1571 a 1575. Lib r o P ri m er o de
A ctas, ci t ., f o l s. 41 a l 58.
414 Pago de 100 pes o s de o ro co m ú n a Hernando Gall ego, esc r i b ano de l a s sa li nas, en Cue n t as de l a Re al
Hacienda desde 1571 hasta fi n de 1573, to m adas a l t esor er o D. Rodri go de V e l a sco. AGI, Co n t ad ur í a,
841.
1 19
de Méxi co. 415 Esta nu eva escribanía fue creada para que su titular a sist i era, j unto con
los oficia l es reales, al registro de las partida s ing re sadas en la “caja del quinto y
diezmos” , así c o m o a l de las al monedas, pag a s y cobranz as de la Real Hacienda,
debie ndo cua dr a r sus re gistros con l as cuent as tom ad as por los ofic iale s reale s.
Asimismo, al finaliz ar el año, el e scri bano ma y or de m inas debía a cudir con l os
ofici a les a tomar cuenta s a los receptores de l as alcabalas. 416 Una reac c ión a la v e nta de
esta nueva escr ibanía fue la queja pla nt eada por l os oidores de la A udienc i a de
G ua dalaja ra, que consideraban que, de habe rse realizado en Nueva G a licia y n o e n
México, la Corona habría obteni do m a y ores benefi cios, recorda ndo a l v irrey la
idoneida d de guardar “ ese ord en” c on l os ofic ios t o c an tes a l a jurisdicción de l a
A udi encia. 417 Otra consec uen cia de l as v entas de e scribanías realizadas en Zacateca s fu e
la solicitud de renunc ia del oficio e le vada por G a briel G ut iérrez, que cont inuaba siendo
el titular de l a prim era escribanía creada para el juzg ado de las minas, in tentando ev itar
con ello una may or depreci ación de su ofici o. Esta renuncia no llegaría ha sta 1583,
cuando e l carg o fue vendido a Alonso de Áv i la L eón por l a cantidad de 4150 p e sos . 418
d) Depositario general
L a s expe ctativ as de a crece n t amiento de nuev os ofi cios en Zaca tecas no solo
apunta ron a las escri ban ías. Durante las década s de 1560 y 1 570 t ambién lle g a ro n al
Consejo de Indias di ferent es rec omendaciones sobre la v enta de nuevos ofic ios par a el
real minero. A sí, a comi enzos de 1578 l os ofici ales re ales recomendaron la concesión
del título de c iudad a l as mi nas, entre otras ra z ones, pa ra a crecentar o v e nder nue v os
415 El Co n sej o : D i ego Gut i érrez Zarzo sa, escri bano de mi nas y reg i str os de l as minas de l o s Zac atec as .
A ra nj uez, 13 de may o de 1579. AGI, Guadal a j ara, 230, L. 1, f o l . 395.
416 “ Trasl ado de un m a ndamien t o y o rdena n zas que el I lm o . Dr . Jer ó nim o de Orozco, pres i d e n t e y
pro cu r ador que fue de est e rein o de Nueva Galicia, di o para e l o rden que l o s o fi c i ales de la Rea l Hac ien da
y esc r iban os de mi nas y r egistros de l a m u y noble y l eal ciudad de Nuestr a Señora de l o s Zacatecas han
de t ener en e l uso y e j ercici o de sus o fi c i o s”, en Pedro V ene g a s, escrib a no de mi nas y r egistro s d e las
mina s de l o s Zacatecas. Añ o 1595. A GI, Guadal a jara, 35, N. 20. - So b r e l a f u nci o n e s de esto s escr i banos
v éase t a m bién, la Recopilación de las leyes de I ndi as , tí t . V , l i b .VIII .
417 Cart a de l a A ud ienc i a de Guadalaja ra a l Co nsej o , Guadalaj ara, 1 de m arzo de 1575. A GI, Guada l aja ra ,
5, R. 17, N. 44.
418 Inf o rmaci ó n de ofi c i o rec i b ida en l a real A ud iencia de Nueva España s obre l a que di o Gab r ie l
Gut i érr ez, Méxi co , 14 de o c t ubre de 1577. A GI, México, 214, N. 13. - Tí t u l o y m er ced de la escrib a nía
públic a de l a s mi nas de l o s Zaca t eca s a Al o n so de Ávil a León, esc r i bano de S. M. Añ o 1583. AGI,
Guadalajara, 41, N. 21.-T o m ás y V a li ente de scribi ó que un a consecuencia de la polí t ica de
acrecenta m i ento o aum e nto de o f i ci o s de la Co rona f ue e l per juici o causado a l o s mi e m bro s de c i erto s
cuerpo s, com o l o s escr i b anos, que estaban sujetos a un número limi t ado según l a c iudad o villa , s ien do
n u m ero sas las quejas al respe ct o. F ran cisc o T o m á s y V a li ente, Gobierno e instituciones en la E spaña d el
Antiguo Régimen . Madri d: Al ianza Ed i t o ri a l , 1982, págs. 169 -171.
126
L o s alguacil es ejecutore s ay udaban a la ejecución de la justic ia real, conc re tada
en los manda mientos que ordenaba el alcalde m ay or . Ell o suponía acudir a una am pli a
v arieda d de funciones. Uno de estos alguacile s t enía una función básicamente
reca uda toria de cobros, costas de ejecuciones y de rechos. Otro alguacil tenía
encom end ada la v ig ilanc ia de los pecados públic os y la ronda nocturna , y un terc er o se
enca r gaba de prender a los indi os y negros borra chos. El alg ua cil de campo v isitaba las
estancias, re g i straba l os carros que transitaban por l os cami nos, inquiría los pecados
públicos y arrestaba a los delincuentes, así c omo a los i ndios y los negros hui dos. Por su
parte , e l al g ua cil y alc aide de cá r c el se encar gaba de la custodia y g uardia de los presos.
Por últim o, el alguacil y te niente de Pánuco era un a lg uacil ej e cutor más que rec i bía
comisión d e l alcal d e ma y or para a sist i r en ese real con v a ra de justicia, hacer
informa c ión de los deli tos y pre nder a los c ulpados , que eran enviados al alc ald e. 448
Asimismo, en 1568 el oidor Mendiola había mandado e n sus ordenanzas la creaci ó n de
un a lg uacil de monte s que vig i lase su c o nserv a ción y fuera pagado por los vecin os y
mineros, pero no hay re gistrado ning ún n ombra miento de tal a lg uacil durante la alc aldía
may or . 449 A demás de e stos alg ua cile s, ta mbién actuaron en las minas los ejecutores de la
Real H ac ienda, que eran designados por los oficiales reale s, los alg ua ciles de las salinas,
que simultanearon su función d e v ig ilanc ia con la actividad d e e scr i bano, y los
alguacile s que v igilaba n l os fuertes de los cami nos co m ar canos a las minas. 450
L o s a lg uacil es de bían ser personas há biles y suficie ntes, ad emás de dar fianz as y
prestar residenci a. A c ambio, recibían un sala rio, a unque también se constata la entrada
Zac atecas, 4 de enero de 1577; no mb ra mi e n t o de D i ego de Obregón co m o al gu ac il ejecuto r , 14 de enero
de 1577; nomb ramiento de Juan Gonzál ez co m o al guac il de ca m po , mi na s de l o s Zacatecas, 30 de en ero
de 1577; no mb r ami e n t o de Al o nso de Ocam po co m o al g uacil e je cuto r , m i nas de l o s Zacat ecas , 1 1 de
feb rero de 1577; n o m brami ento com o al guac il y lugart eni e n t e del Pá n uco a Jeró ni m o de León, mi n as de
l o s Zacatecas, 1 1 de feb rero de 1577; n o m bramiento de Di ego de A vendañ o co m o a l guac il ejecutor , mi na s
de l os Zacatecas, 2 de m arzo de 1577. Lib ro Pri mero de Ac t as , ci t ., f o l s. 68, 67v , 69v , 70 -70v , 71v y 75,
respectivamen t e.
448 Ibí d e m . E n cada u n o de l o s n o mb r ami e nto s c i t ado s en l a n o ta anteri o r se reg i st ran las f unci o n es de
esto s al guaciles . - E n c is o Contreras, Za catecas en e l siglo X VI , ci t ., págs. 142 , 415 y 449- 452.
449 Orden an z a XIX, en Ordenan zas del Ldo . Fran c is co de Men d i o la reali zada s e n l as mi na s de l os
Zac atecas, 6 de m arzo de 1568, ci t .
450 Pago s real izado s a Bal t asar de Ca st ill o , al gu acil ejecuto r de l a Rea l Hac i enda, mina s de l o s Zacat ecas ,
10 de sept i e mb r e de 1579, en “ Cue n t as que se to m a n a l t esor er o D. R o dri go de V e l a sc o y Fra ncis co
López de Ibarra, m inas de l o s Z acatecas de sde princi p i o s de en ero de 1579 h asta fi n de él”. AGI.
Contadurí a, 842 A . - Pago a Herná n V e l a al gu acil y es cr i bano de las sa li nas desde 8 de en ero de 156 4 a 8
de enero de 1566, en Cuent as que se t om an a l o s o fi c iales de S. M de l Nue vo Rein o de Galicia desde
en er o de 1559 h ast a fi n de 1567” ; cargo de 190 pe so s por 380 f anegas de sal a P edro Hern án de z, a l g uacil
de l a ca sa de l a s Palmill as, en Cargo de l o procedi do de l a sa l de las sa l i nas de l Pe ño l Blanco , año 1573.
A GI, Contadurí a, 841.
127
de ing resos no ofi ciales o ilícitos desde los prime ros años de l real mine ro, p e ro estos
aspectos serán de sarrollados en el ca pítu lo de la consolida ción del cabildo. Re spec to a l
alguacil may or , ha y que indicar que l a c re aci ón del ca r go se produ jo realmen te a fi n ales
del pe riodo de la Alcaldía May or , a unque era una posibilidad que se v enía barajando por
las a utoridades coloniale s y me tropolitan as desde la déca d a de los sete nta. En 1570 un
partic u lar se había dirig ido a la Corona sol icitando, por primera v e z , la merce d de dicha
v ara. 451 Además, a m ediados de esta década, en una m isiv a proc ed ente de Nuev a
España, s e reco m endaba al Consejo de I ndi as l a venta del c ar g o en los sig ui ente s
térm inos: “Pro v eer alguacil ma y or de Z a catecas por diez años valdrá 6000 duc ad os y
dando acá persona a qui en S. M. en p arte esté oblig a do a hacerle la m er ced, l a tenga por
cosa ha ceder a c omo se prov e y ó la de a lg uaci l m ay or de México por ci n c o años” . 452
A unque a mbos docum en tos no obtuvieron re spuesta al g una , es pr e ciso ma tiz a r que el
silenci o m ostrado por el Consejo solo fue t e mporal, porque la met rópo li continuó
reci bi endo informes de aut orid ades i nd i an as que recom endaba n la venta de oficios pa ra
Zacatecas. 453 Junt o con estos también llegar on las solicitud es de v arios pa r t iculares que
estaban interesados en la inexistente vara del alguacil may or de la s m inas. Ent r e estas
peticiones figuraba la realizada po r un v ecino de México, Hernando B riceño, que
solicit ó la merced, at ento a los servicios pre stados por sus familiares. 454 Su pe tición no
cae rí a en saco roto, como comprobaremos m ás adelante.
F inal mente , e n 1578 l a concesión d el al g ua cila z g o m ay or de Zaca tecas se
dirimi ó a favor de don Juan de Somorro stro, c omo prom esa de do te c ontr aída con su
esposa d oña Isabel de Ca rv a jal, que era vecina de Madri d e hija de don F ranc isc o de
Carvajal y doña Ele na de G ue v a ra. Según testim on i o de I sabel, su padre había re c ibido
la prome sa del rey de obtene r alg una merc ed com o dot e ma trimonial para ell a. Al
quedar huérfana y tener conc ertada su boda con el hidal g o Jua n de Somorrostro, se
dirigió al Consejo de Indias, solicita ndo el car g o de v eedor y juez de la grana de Méxic o
para su futuro esposo. El Consejo no ac eptó la pet ici ón, p e ro, a cambi o, pro puso
conce der le la merced del car go de alguacil may or de la s minas de los Zacatecas, “el cual
451 Gab r i e l de Cast ro, vecin o de México, hace constar sus ser vi ci os y p i de l a vara de l alguacil may o r d e
l as mi nas de l o s Zacat ecas . Año 1570. A GI, Mé xico, 98.
452 “Carcele ro s de Nuev a España”, s. l ., ca. 1570. AGI, Méxi co, 98.
453 Car t a de l a A ud ienci a de Guadal a ja ra a l rey , Guadal a j ara, 1 de m arzo de 1575. AGI, Guadal a jara, 5, R .
17, N. 44.
454 Hern an do Bric eño supl ica, at ento se refi ere, sea pro v eí do en al gú n cargo en l a s In d i as. Año 1576.
A GI. Méxi co, 100.
128
hasta ahor a s e h a serv ido por las pers onas que habían designado los alca ldes
may ore s ”. 455 E l mat r i monio ob tuv o licencia de e mb arque para Nuev a E spaña jun to c on
v arios c riados y escla v os, así c omo e l pe rmiso pa ra l l evar oro, plata labrada y ar mas.
A de más de la real prov i sión por la c ual se le concedía el título de a lg uacil m ay o r , se
dispusieron real es cédulas que le otorg aba n estanci as y c aballe r ías de tie rra y la pot e stad
de nombra r a dos alguaciles de campo y do s teni entes. Sin embar g o, l a aventura
zacatecana del matrimonio debió de te rm inar aquí, porque su presencia en las minas no
está confi r mada documenta lme n t e. 456
El car g o quedó v a cante entonces, c o m o l o prueban nuev as pe ticiones d e
parti cu lares elevadas al Consejo de I ndias durante 1579. Sin embar go, estas pe tici ones
obtuvieron com o únic a respuest a un lac ó ni co “al mem o ri al”. 457 Mejor suerte c orr i ó la
antigua solic i tud de H ernando Briceño menc ion ada anterior mente. En 1580 , F e lipe II
rescata b a los “r ecaudos” que este vecino de Méx i co ha bí a presen t ado a l Consej o y l o
proponía c omo al g ua cil may or de Z a catecas. 458 Es posible que en la reg ia e lección
influy e ran no solo los a ntec edentes familiares al eg ados por B riceñ o, sino tambié n la
recom end ación de una persona principal y el serv icio que el inter esado a portó de cierta
cant id a d de dinero.
El nuevo a lg uacil may or era hijo del licenciado F ranc isco Briceño, que ha bí a
eje rc ido e n las I ndias varios carg os y muri ó desemp e ñando el de gobernador y c apitá n
g eneral del Nuev o Rei no de G rana da. Hernando esta b a casado con doña A na de Solí s,
hija de Pedro de Solís y niet a de F ranci sco de Orduña, que fi g ura ban e n t re l os prim e ros
conquistadore s d e Nueva España . T ambién era cuñado d e A l onso Ca lderón, contador
real de Méx ico, y poseía cie rt a e xperien c ia en l a adm in istración, por haber o cupado
algunas de l as alcaldías ma y ores del virreinato. 459 Por ot ra pa rt e, de b ió de tene r al g ún
455 So b re l a pet i c i ó n de Dña. Isabel de C arv ajal, Madr i d, 9 de m a y o de 1578. A GI. I n d if erente Gene r al ,
739, N. 72.- Encis o Contreras, Zacatecas en el sigl o XVI, ci t ., pág . 178 .
456 D. Juan de S o m o rrostro, al gu acil may o r de Zacat ecas , San Lorenzo , 25 de j u ni o de 1578. A GI ,
Contr a t aci ó n , 5.788, L. 1, f o l . 1 13. - D. Jua n de Som o rro str o , al gu acil may o r de Zacat ecas, San Lorenzo,
25 de j u ni o de 1578. AGI, Guada l a ja r a, 230 L. 1, f o l s. 327v- 330.- En ci so Cont reras, Zacatecas en el
siglo XVI, c i t ., págs.179- 180 . - Bakewel l , op. cit. , p ág. 137.
457 Cart a de D. Juan de P ort ugal a l Co nsej o . Añ o 1579; cart a de Al o nso de Navas, v ecin o de México, a l
Cons ej o. Año 1579. A GI, Méxi c o, 103.
458 A dvi ért as e que e l ap elli do Br i ce ñ o aparec e a v e ces e n l a do cu m e n t ac i ó n co m o Br i seño y Br içeñ o. -
Cons u l t a de l Consej o . Madri d, 18 de ab r il de 1580. A GI, Indif ere nte Gene ra l , 739, N. 251 .
459 “ Hernando Bri c eño supli ca, at en to se refi ere, se a pro v eí d o en al gú n car go en Las Indi as. Año 1576 ”.
A GI. Méxi co, 100.- Proban za de l a ca l i d ad, m ér i t os y servi ci o s de Hernan do Bric eño, a l guac il mayo r de
Zac atecas hecha ante l a R eal Audienc i a de l a Nu ev a Ga lici a co nf o r m e a la o rden de Su Ma j e stad. Añ o
1587. AGI, Guadal ajara 47, N. 45. - Inf o r m ac i ó n de o fi c i o recibida e n l a A ud i e nci a de Nue v a Ga lic i a a
129
v ínculo con don J uan de L ede sma, sec re tario del Consej o d e I ndias, porque en 15 81 le
agradecía su nombramiento com o alg ua cil may or de Zacatecas e n términos familiares,
pues Briceño se conside raba “hec hur a suy a” por ha ber re cibido continuos favores del
secreta r io, a quie n e st i maba como “señor y pa dre”. 460 H e rnando B ri ceño fue fav orecido
con la merced re al d el alg uac ilazg o may o r de las minas e l m ismo día en que e l Consejo
propuso a don F él ix de A vellaneda como pri mer c orreg idor de la ci udad, dos pasos
importa n t es para la institucionaliz aci ón d e la municipalidad. 461
El modo de provisión del tí tu l o de alguacil may or de Zaca tecas está sujeto a
v arias interpretaciones. Por un lado, Encis o Contre ras d efie nd e el carácter de m er ced y
excl uy e el co m ponente d e venta. 462 Por ot ro, T omá s y V al iente , b asándose en J oh n
Parr y , prima e l c aráct er de venta por l levar la concesión de la merced a p a rejado el pa g o
de una c antidad a la Corona . 463 El origen d e esta disensión pue de e ncontrarse en un a
cart a escrita por el presid ente del Consej o, don Antonio de Padi lla, que informaba al rey
con es t as palabra s: “ V . M. hac e mer ced a Hernando Bric eño del oficio de alguacil
mayor de la pobl a c ión de las minas de l o s Zacat ecas, sirviendo con 4000 duc ados, los
3000 que V . M. manda se den a los hijos de Die go V aca y los otr o s 1000 a D. Lui s de
Guzm án”. 464
Sin duda , se ot or gó un valor pec uniario al carg o, lo que conferí a a la me r c ed
rasg os propios de una v enta . Esto y a se h abía tenido e n cue nta por la administración en
1570, cua ndo se esti mó que el carg o podría v ale r unos 6000 duca dos. Otros i ndicios
posteriore s permiten también abundar en el cará c ter de v e nta, como, por ejemplo, la s
repet id a s peticiones de renunc i a de l ca r g o que B rice ño real izó al Consejo de sde final es
de l a década de los ochenta hasta fecha cercana a su mue rt e. A de más, e l dine ro serv ido
por el car go fue de stinado a sa ldar gratific a ciones o deud as pendientes de la Corona con
parti cu lares. De esta ma nera, en 1581 H e rnando Briceño escribía a pesadumbrado a don
pedim ento del a lgua cil m ay o r Hernando Bri ce ñ o . Añ o 1588. AGI, Guadal a jara, 48, N . 3. - Inf o r m ac io n es
de Hernando Bri ce ñ o . A ños 1588 -1602. AGI, Gu adal a j ara, 48, N. 30.- F ran cisco Bri ce ñ o So l ís f ue hij o
del matr i m o ni o y aparece e n l a s act as susti t u y e ndo a su padre com o a l guac il m ay o r “Auto s de l u to s y
h o n r as ”, Nue stra Señora de l o s Zacatecas, 3 de m arzo de 1599. Li bro Segun do de Actas, ci t . f o l s. 154v -
155.- Thom a s H i lle rkuss, Diccionario biográf ico del occidente novohispano. Siglo XVI. T o m o A – C,
Zac atecas: U ni versidad Autó nom a de Za catecas y E di ci o nes Cuéllar , 1997, pág. 180.
460 Cart a de Hernan do Br i ceño a Juan de Lede sma, México, 23 de oct ubre de 1581. AGI, Méxi co , 105.
461 Co n sul t a de l Co n sej o . Madr i d, 18 de abril de 1580, ci t .
462 E n c is o Contr eras , Zacatecas en el siglo X V I , ci t ., págs . 180-181.
463 T o m á s y V a li ente, La venta de o f icios, ci t ., pág. 88. - Parry , The Sa le o f Public Of f ice in the Spanis h
Indies , ci t . , pág . 27.
464 Cons u l t a de l Consej o , Madri d, 4 de j u ni o de 1580. AGI, I n d if ere nte Gene ra l , 739, N. 261.
130
Jua n de L edesma , porque aún d e bía a do n L uis de Guzmán 400 de lo s 1000 duca dos
estipul ados por la Corona. 465 Por ot ra p art e, como se ha referido, e l carg o f ue
adjudicado como una m e rc ed real v it ali c ia por los serv icios prestados, tal c o m o se
reconoc e en el encabezamiento del título : “ D. Fe lipe, por hacer bien y mer ce d a vos
Hernando Briseño, acatando vuestra suficiencia y habilidad y los servicios que nos
habéis hecho”. 466
El Consejo de Indias consideraba que la c oncesión del carg o, fijando un precio,
era un “gran i nconv enient e ” por la existencia de “ciertos pel ig ros”, pues, por lo g eneral ,
los t itular e s de este ti po de car g os trata b an por todos los medios de “ sa c ar de l os oficios
los dineros que por ell os dan”. No obstante , estas a dv e rtenci as no de bieron de modif i car
la actitud de F el ipe II, quien respondió q ue la asignación de una cantidad al carg o era
una m anifestación má s de la merced. El rey ale g ó que lo pa g a do por Briceño e ra menos
de lo que realmente v alía el oficio, por lo que el alg ua cil may or tení a la obligación
moral de “no in c urrir en los inconvenientes” s eñalados por e l Conse j o de I ndias y
avis aba a l v irrey para que tuviera part icu lar cuidado sobre ello. 467
A este re specto, h a y que menc ionar l a existencia de c i erta s a nalogías con las
prov isiones de ofic ios contemporá neos. Por ejemplo, el alguacilazg o ma y or de la ciuda d
de Méxi co, conce d ido a don J uan de S á mano en 1573, fue una merced real qu e se
otorg ó al que dar v aca nte por la muert e de su ante r ior propietario, don Carlos de
Sámano, hermano del nuevo titular . A dife rencia del alg uacil azg o may or de Zaca tecas,
el de Méxi co no fue conc ed id o c on ca r ácte r v italici o, sino por e l t iemp o l imitad o de
cinc o a ños, pero sí estuvo sujeto a l “servicio” o pa g o de una canti d a d a la Rea l
H a cienda . E l alg ua cil may or de Méxic o fue obl ig ado a re tribuir , de l os derechos
derivados de su ofi cio, el t ercio del salario anual del corre g i dor de la ciudad. 468 Otra
anal og ía se observ a c on la pro v isión de las escribaní as, uno de los primeros oficios
implicados en el proceso de v enta de car gos, que fue ron concedidas con l a fórmula que
se apli có al alg ua cilazg o ma y or de Z ac atecas. Esta fórmula fig uraba en el
465 Cart a de Hernan do Br i ceño a D. Juan de Le desma , Mé xi co, 23 de o c t ubre de 1581, ci t .
466 Al gua c i l m ay o r de las mi nas de Za catecas, Bada j o z, 25 de noviembre de 1580 . AGI, Contr a t aci ó n ,
5.788, L . 1, f o l s. 144v-145.- Tí t u l o de al gua cil may o r a Hernan do Bri ce ñ o , Badaj o z, 25 de novi e m b re de
1580. AGI, Guadalaja ra. 230, L.1, f o ls . 366v-368 .
467 C onsul t a de l Cons e j o , Madr i d, 4 de j u ni o de 1580, ci t . - Parry , The Sale of Public Of fice in the Spani sh
Indies , ci t . , págs. 26-28.
468 N o mb ra miento de Carl o s de Sám ano, San Loren zo El Real , 24 de j u ni o de 1573. AGI, C o n t rataci ó n ,
5.788, L.1 , f o ls. 79- 79v .
131
enca beza m iento de la real c é dula que, e n 1581, permitía l a renuncia de l oficio de
escriba no “te n i endo c onsid e ra ción a qu e por sus servicios y por habernos serv i do por
ello con alg una c antidad , le hi cimos merced de los dichos ofi cios”. 469 Esta ambigüedad,
a medio camino e n t re me rced real y v ent a, reflejaba la disy untiva de la Corona, q ue se
resistía al aba ndono del c on t rol di r e cto so bre sus carg os, pero se v eía apremiada por las
nece sidad e s de numerario o casionadas por su pol ítica imperial.
Por últim o, hay que i ndicar que el a lguacil may or Briceño fue recibido por el
corregidor y el c abildo en m arzo de 1582, en los años fi nales de la Diputac ión. 470 P or
tanto, l a may or part e de su activ idad ca pitular se desarrolló durante la e t apa de
consolidación del c abildo, por l o que hem os deja do para ese epí g ra fe el análisis de dicha
act iv i dad, así como la evolución del car go.
g) El c orr e dor de lon ja
Un ofic io extra c apitular , fundamentalm e nte porque la Diputación no log ró
control ar lo, fue el del corredor de lonja, que actuaba c o m o i n t ermediario e n tre el
v endedor y el compra dor de mercancías “no regatonas ” . 471 E n 1563 la A udi encia de
G ua dalaja ra c reó la correduría de Zac atec as y ordenó a los oficiales re ales su arrie ndo,
prov ocando el r echaz o i nm ed iato de la Diputa ción que l o solicitaba para sí como una
fuente de ing resos. 472 L os diputados seg uían el e jemplo trazado por la c iudad de México
que, dos años ant es, había conseguido, como me rced especial, el d erecho de remate de
la c orr eduría may or . 473 L a Audiencia a rrendó l a correduría de Zacate cas a G re g ori o
Núñez por un año a cambio de 350 pesos de oro. L o s di putados a pelaron rápi d a mente a
la A udi encia de México y los oidore s de G uadala jara escribieron al Consej o, pidiendo
se le s infor mara n si de bí an segu ir c on su arri endo o proceder a su venta. 474 A l m ismo
469 T í t u l o y me rced de l a e scr i banía públi ca de las min as de l o s Zac atecas a Al o nso Ávi l a L eón, escr i ban o
de S. M . A ñ o 1583. A GI, Guadal a j ara, 41, N. 21.
470 Cart a de D. Féli x de Zú ñi ga a l re y , m i nas de l o s Zacatecas, 26 de marzo de 1582. A GI, Guada l ajar a ,
34, f o l s. 606-607
471 Ba y le, op. cit., pág . 269.
472 Cargo que se h ace a l t esor er o Pe dro Góm ez de Co n t reras por l as re ntas de la corr edurí a de l as minas d e
l o s Zacatecas a pr in cipi o s del año 1563, que se com enzó a arr en dar , hasta e l d ía 3 d e m arzo de 1567, que
Rodr i go de Al cázar to m ó l a po sesi ó n de d i cha corr edurí a en no mb re de Fra n c is co de Vi llalpando,
contador de l a Re ina nuestr a se ñ or a, a qui e n S. M. f ue h echa me rced del d icho o fi c i o ”. AGI, Contadur í a,
841.- “ Carta del ca bi l do a l Sr . D. Francisco de Ca st ill a sobre l o de l as sa l i nas”, mi nas de l o s Zaca t ecas, 24
de febrero de 1563, ci t .
473 Mar í a Lu i sa J. Pazo s Pazo s, El ayuntamiento de la ciudad de México en el siglo X V II: continuida d
institucional y cambio social . Sevill a: Diputac i ó n de Sevill a, 1999, pág. 177.
474 “ Cargo de 350 peso s de o ro com ú n que hi zo Pedro Góm ez de Contrer as por el arr en da mien t o que
132
tiem po, lle g ó a España una relación o me morial con los ofi cios vacante s del N ue v o
Reino y , entre ell os, figuraba l a c o rre dur ía de las m inas, a la qu e se le adj udi caba un
posible v alor de venta en t orno a l os 2000 duca dos. Es más, m uy a pesar de l i nterés de
la Diputación, en el memorial se recome n da ba la venta de l car go porque , “aunque de l as
corredurí as de lonja de los pueblos tiene V . M. hecha me rced de los propios de ellos, por
ser este de minas parece q ue V . M. la puede prov e er”. 475
Una vez má s la ausencia de un fundamento de derecho e n el que asentar su
g obierno perjudic aba a l os di putados de Zacate cas. L a suert e de la corre durí a es taba
echa da y la Diputación perdi ó una m a g nífica oportun i dad de aumentar s us e scasos
biene s de propios, porque no l og ró la merce d solicitada. E l lo supuso una v e rdadera
pérdida porqu e l a c antidad conseg uida por el arriendo s e multip licó rápid a mente, a
juzg a r por los 3025 pe sos de oro que pa gó L uis de Soto a los oficia les re ales p ara 1564
y 1565, canti dades muy cerc anas al arriendo obtenido por la correduría may or de
México. 476 L a cifra se m antuvo alta , y a que en 1567 llegaron a pagarse 1527 pe sos p or
el arriendo del oficio. F ina lmente, e n diciembre de ese mismo a ño, la correduría de
Zacatecas e ra concedida como merced real a F ranci sco de V ill alpando, contador de la
reina . 477
5. Lo s d i putados de Zacatecas: seg m ent o r ec to r d e la p l utocracia m inera
El presente epígrafe intenta a naliz ar algunas de las características ec onó m icas y
sociale s que fueron comun es para una g ran pa rte de l os diputados de l sig lo XVI,
especialm ente durante el pe r iodo de la A lc aldía M ay or , cuando los señores de m in as se
convirtieron en e l grupo rector de la soci e dad zacatecana, conformando una suert e de
patrón soci oeconómico que los dife r e nc iaba del resto de la pobl ación. E st a inicial
plutocracia desarrolló durante e sos a ños c iertas característic as propi as de una élite
rea l izó a Gregori o Núñez desde pr incipi o s de 156 3 has t a fi n de 1564”, en C ar go que se hace a l t eso re ro
Pedro Gó m ez de Co n t r eras po r l a s re n t as de l a co rr edurí a de las m i nas de l o s Zacat ecas a pr inci p i o s de l
añ o 1563, ci t . - Cart a de l a Audienci a de Guadala j ara a l r ey , Guada l ajara, 31 de enero de 1563. A GI ,
Guadalajara, 51.
475 T o m ás y V a lien t e , La venta de oficios, ci t . , pág. 73.
476 “F ue re m at ada l a corr edurí a por e l ú l t im o re ma t e con e l cuarto que ech ó en ella L u i s de So to por 3.02 5
pesos de oro co m ú n por el arr en da m i ent o de l o s añ o s 1564 y 1565”, en Cargo que se hac e al teso re ro
Pedro Gó m ez de Co n t r eras po r l a s re n t as de l a co rr edurí a de las m i nas de l o s Zacat ecas a pr inci p i o s de l
añ o 1563, ci t . - Paz o s Paz o s, op . cit . , pág. 178.
477 “ Cargo de 1526 pe s o s de o r o que vali ó l a co rred ur í a de l onja de l a s d i c h as mi nas desde pr in c ipi o s de
1567 h asta 3 de di c i emb r e de 1567 en que to m ó posesi ó n de l d icho o fi c i o Francisco de V ill a l pando”, en
Car go que se hace a l t eso rero Pedro Góm ez de C o n t re r as por l a s r en t as de la co rredurí a de la s minas de
l o s Zacatecas a pr in c i p i o s de l a ñ o 1563, ci t .
133
colonial, a pe sar de la v ersatilidad de la práct i ca minera. E ntr e sus m iembros se fue
g enerando una i den tidad g rupal que, en b ue na medida, se forjó e n la defe nsa común de
sus intereses contra los de safíos impuesto s por las dura s condic ion e s de produc ción del
real , estab leciéndose, además, lazos de parent escos que dieron ma y or c ohesión al g r upo.
Por otra parte, los señore s de minas de Za c atecas hicieron d e la Dipu t ación un cauc e de
representatividad local p ara de f e nder sus i nt ereses de forma corporativ a.
L a riqueza y la e sfera de poder que algunos de estos señores de mina s lle g aron a
alc anzar fueron tale s que el mismo v irrey Martín Enríque z rec om endó a l Consejo de
I ndias que m ostrara cierta prudencia en la resolución de los a suntos conce rn i entes a
estos grandes minero s. Y es que don Mart ín escribió, a propósito de un importante señor
de minas de Z acat e cas, que “en es ta t i erra alg unos que y o tuviera por lac ay o s en
España, cuando se ofrece tratar de e llos es decir “fulano es muy buen caballero”… y
hombres de aque l la hechura y modelos es como en España la gente pri n cipal que tiene
quince y veinte mil du c ados d e renta. Hombres de esta calidad, por un juego tan
mínim o, nun c a los v i poner tra s l a red ”. 478
a) La configuración económica del r e al min er o
Para a prox i marnos a los rasg os esenciales del g rupo rec tor de Zacatecas durante
la segunda mi tad d el sig lo XVI es indispe nsable analiz ar el c ont exto en e l que sur gieron
y se definie ron sus fortuna s y redes de infl uencias. En primer lugar , y a se ha
menc ion a do la crudeza de los ata qu e s d e los i ndios chic h i mecas y huachi chiles que
sufrió Zacat ecas c omo front era de g uerra en est e pe riodo. Esto suponía un im po rtante
obstáculo para la acti v i dad minera, por re percutir en l a permanente escasez
agropecuaria, que oblig a ba a la c ompr a de alimentos y de l resto de los pert r e chos, así
como e n l a adquisición de los esclavos y las contrataci ones de mano de obra indígen a en
lugares distante s de las mi nas. 479 Com o resulta do, durante l as déc ad as de los sesenta y
setenta l os mine ros de Zac a tecas tuvieron que soportar una fuerte inf lación. Hacia 1560
unas informa c iones realizadas por la Audiencia de Nuev a Galicia r eflejaban que en
Zacatecas l os precios de productos básic o s podían l legar a tri p l icarse o cuadruplica r se y
478 Cart a del V irrey al Co n s ej o , Méxi co , 10 de di c i embre de 1573. AGI, Méxi co , 19 , N. 1 15.
479 Marí a de l o s Rey es Albi Rodrí gue z, “L a t e m pr ana p l uto craci a mi ner a de Zacatecas: e l o ri g e n de un a
éli t e (1550- 1560)”, en Luis Na v arro Garcí a (c oor d . ), Élites urbanas en Hispanoamér ica . Sevilla:
Uni versidad de Se vi ll a, 2005, pág. 104 .
134
ello en condiciones norm ales de abast ecimiento. 480 E sta escasez de bastimentos era
prov ocada en oc asiones por intermedi arios proc edente s, e n g ran part e, de la capital
v irreina l, que ob tenían may ores gananci a s al v ender en el alejado real, porqu e así lo
había n denun ciado vecinos de Compost e la que acusaban a los mercaderes de tener
desabastecidas a su c iudad y G uadal ajara para vender sus m e rcan cía s e n la s minas. 481
L o s propios señores de m inas y diput ad os de Zacat e cas escribieron que “la codicia
humana h all ó aparejo e n los m ercader es para ej e cutar en nues tra necesidad”. 482 Es to
puede ser una d e las razones que e xp l iquen el celo corporativo que l os señores de m inas
traspasaron a su Diputación.
Por otra parte, para los mineros de Zacatecas resultaba un claro agrav io e l favor
fiscal qu e goz a ban a lg unos rea l es de minas novohispanos, como T axco, Pachuc a o
T epeque, que, además de contar c on la s v entaj a s de l a cercanía de la capital y no e star
en zona de g uerra, di sfrutaban del pa go del v eint eno en vez de l diezmo. 483 Estos
condic ion a ntes especiales determinaron que, a com ienz os de los sesen ta, los min eros de
Zacatecas nombraran c omo por t av oces a ciertas “ p e rsonas principales” de la c omun idad
con el obj etiv o funda mental de reclamar a l a Corona el c obro de l veinteno. Esta
representación no fue solo puntual, y a q ue los grandes señores de minas c ontinuaron
dirigiéndose a la Corona para soli citar mercedes que a liv ia ran sus costos de produc ción.
Y en alguna ocasión lo hicieron con ásperas pal ab ra s, como las dirigidas al re y en 1569,
que eran t oda una ma n ifestación de e sa identidad g rupal: “No sola mente somos dig no s
de que V uestra Majesta d nos desag ra v i e en ca so t an conoc ido, sino que es justo y propio
de v ue stra real clemencia y benignidad nos g ra tifique y hag a merce des, pues de estas
480 “ I nf o r m aci ó n reco gi da de o fi c i o po r l a A ud ienci a Rea l de S. M . del Nue v o Rein o de Gal icia so b r e los
gasto s y co sto s que t i enen para sup li car", Co m po stela, 13 de ene ro de 1560. AGI, Guadal a ja ra, 5, R. 8,
N.16. - Al bi Rodr í gu ez, “ La t e m pr ana p l ut o craci a m inera de Za catecas”, c i t ., págs. 104 -105. - En ciso
Contr eras sup o n e que el í nd i ce de prec i o s de Zacat ecas f ue infl ac i o n ar i o e n t érmi n o s generales a l o lar go
del sigl o XVI y s eñala que en 1550 l a d if erenc ia de l pr eci o de l gra n o f ue sup er i o r en a l go m á s de un
600% con respecto a Guadal a j ar a, Zacatecas en el siglo XVI, ci t ., págs . 355 y 357-358.
481 Cart a del Ca bil do de Com po st el a a l Consej o , Com po stela, 28 de j u li o de 1557. A GI , Guadalajara, 51 ,
f o l . 65.- “ I nf o r m aci ó n reco gi da de o fi c i o po r l a Aud i e nci a Rea l ... ”, ci t . - Arturo Burn es Ort i z, La mine ría
en la historia económica de Zacatecas (1546-1876) . Zaca t ecas : Uni versidad A ut ó n o m a, 1987, pág. 1 37. -
Al b i Ro drí guez, “La tem pra na p l uto crac i a mi ne ra de Z acatecas”, ci t ., pág. 105 . - L a m isma polí t i ca
m antendr í a n l o s co m erc i antes de Méxi co en e l s i gl o XVII I. D. A . Bradin g, Miner os y comer ciantes en el
México Borbónico (1763-1810) . Ma dri d: FCE, 197 5, pág . 139 .
482 Cart a de l o s mi nero s de Zaca t ecas , mina s de Zacat ecas, 28 de f ebrero de 1569. AGI, Guadal a jara, 51 ,
f o l s. 435- 436.
483 Interro ga to ri o para l a dec l arac i ó n de l o s t est i go s, pr es en t ado an t e el o i do r Mor o nes e n Co m po st ela , a
30 de en ero de 1558. “ Los m i nero s y de m ás personas que ti e nen mi nas de p l at a en l o s Z acatecas de l
Nuev o Re i no de Ga lici a, sobre que se l es ha ga gr aci a de có m o pagan e l d iez m o sea e l vein t eno e n
at en c i ó n a l o que exponen . Año 1561”. AGI, Guad al a jara, 3 4, N. 5.
135
haci end as, que tan a c osta de nu estra sa ngre hem os formado, no tenemos más que la
admini str a ción, porque e l provecho de ella y de n uestro traba jo, V uestra Ma jestad s e l o
lleva”. 484 A tra v és de estas recla maciones fue sali endo a la luz esa inicial pluto cracia de
Za catecas, que, empleando un símil miner o, actuaba c omo “enti bo ” o a poy o del re st o de
la sociedad lo cal. En a lg uno s de los int e rrogatorios adjunt ados a sus peti ciones, l os
testigos, e stratég ic amente sele cci on a do s (m ineros, oficiales reales, c o m er c iantes,
escriba nos, e stantes…), a lertaban de los da ños que sufría n esto s grandes señores de
minas y los pe ligros que ell o supondría para l a Real H a cienda . A sí, el c ont ador
F ra ncisco de Arbolancha declaraba que , si fa ltaban e stos señore s d e m inas, “todas l as
demá s, por s er personas pobres y de poco c audal, se perder ían y dismi nuirían” . 485
Desde el punto d e v i sta pa trimonia l, l os g ra ndes seño res de mina s de Zac a tecas
eran dueños de unos señorí os v a cíos de juri sdic ció n, aunque integ rados por minas o
v arias part es de ell as y por im portantes hacienda s de ben eficio, lo que suponía e l control
de l a c asi totalidad de los medios de producción m inera. Estos señores t a mbié n eran
dueños de cuadrilla s, l o que les pe rm itía c ontrolar la mano de obra i nd í g e na y esclava
básica para e l laboreo, así como la com puesta por may ordom os y a salariados
secundari os que tra b a jaban directa o i nd i rectamente para sus propi edade s. Por tant o,
puede afirmarse que l a v i da d el r eal dep en día en gran m edida del funcionamiento de sus
haci end as de mi n a s, porque su acti v i dad prom ov í a un refl ujo constante de materias
prima s, contr a tacion es y m ercanc ías . 486
El orig e n de al g una s de e stas g randes hacie nd a s de minas s e remontab a a l
sexenio inicial de exp lotación del re al, 15 48 -1554. 487 Para B akewel l e l a ño de 1548 fue
484 Fi r maron est a carta: Pedro de Ah u mada , Dña . Cat ali na de Sal az ar (m u j er de Cri stó bal de Oñ ate) ,
D i ego de I b arra, Juan de Zal d ívar , Jua n de Rentería, Dña. An a del Co rral , Al o nso Guti érr ez de l Campo,
Rodr i go de Á vil a, Bal t asar de Ba ñ uel o s y An t o ni o de Sal as. Carta de l o s mi nero s de Zaca t ecas , m i n as de
Zac atecas, 28 de f eb rero de 1569 , ci t . - Albi Ro drí guez, “ La t em pr ana p l uto craci a mi nera de Zaca t eca s”,
ci t . , págs. 103 y 1 1 1 -1 14.
485 E n l a inf or m a ci ó n que a v a laba la pet i c i ó n se identificaban o ch o gr andes h ace n dados de mi nas que eran
D i ego de Ib arra, Cri st ó b a l de O ñ at e, Juan es de T o l o sa, P edr o de Ah u mada y S ámano, Juan de Za ldív ar ,
Al o ns o de V ill ase ca, Bal t asar de Bañuel o s y Pedro de Cas t i ll o . Véase: declaraci ó n de l co ntado r Fran c is co
de A rbo l a n c ha, mi n as de l o s Zacat ecas, 17 de enero de 1561 . “L o s m i nero s y de m ás personas que t ien e n
mina s de p lata en l o s Za catecas, a ñ o 1561”, c i t ., fo l . 79. - E s t as “ perso nas pr incipale s” y ot ros señ o res de
mina s t a m bi én aparecen c i t ado s en “l a mem o r i a d e l as h aciendas c ontadas”, fech ada e n 15 de d i c iem bre
de 1562 y reco gi da en el L i bro Prim ero de A ct as, ci t . , f o l . 16. - Al bi Rodrí gu ez, “ La t em pr ana p l ut o c r aci a
mine ra de Zacatecas”, c i t ., págs. 103 y 108.
486 Albi Ro dr í guez, “L a t em pr ana pl uto craci a minera de Zaca t ecas ”, c i t. , págs . 103-104.
487 Las dec la raci o nes de var i o s t est i go s, reco gi das e n el e xpe d i e nte envi ado a l Co n se j o po r l o s mi neros
para o b t ene r e l pago de l vein t e n o , rem o n t an la e x p l o t aci ón de e stas h aciendas a d ich o se x e ni o , cuan do
comi enza n a est acars e l as pr im era s mi na s. “ Los minero s y de m ás per sonas que t i e n en minas de p lata en
l o s Z acatecas, añ o 1561”, ci t . - Al bi Rodr í guez, “La t em pra n a pl ut o craci a m i nera de Z acatecas”, c i t ., pág.
142
el proceso de obtención de plata, c o m o lo demue stra el hecho de que, a c omienz os del
sig lo XV II , el obi spo de G uada laja r a reconociera que los indios e r an m ás expert o s que
los escla v os ne g ros y los propi os españoles e n “c onoc er meta les, desaz og a r , juntar la
plata y ha cer ce ndr a da y crisole s”. 517 Alonso de l a Mota también a portó alg una s
refere n c ias sobre los salarios cobra dos p or indios naborías h acia 1600, como el de los
barret eros, que cavaban y sacaba n el m in er a l de las minas, y c obraban de c inco a ocho
pesos mensuale s, seg ún el tequio “asent a do” y medido por la s e sportillas diarias de
metal. 518 Sobre e l número de tra bajadores indios que i nt egraban las c u a drillas apen a s
ha y datos; ade más, el tamaño de e st as esta ba en consonancia c on la importancia d e la
haci end a de beneficio. L a Marcha dispu so en sus orde nanzas un a uni d a d mínima de
doce esclav os con v i stas a g aranti z ar l a explotación de una mina , bien indi v idua lm e nte
o forma ndo una compañía. 519 Para 1592, un registro de la C aja Real muestra que en l a s
minas a ctuaban doce cuadrillas de señores de mina s, que pagaron el lla mado “ n ue v o
serv icio” o e l me d i o peso tri bu tado por cada trabajador indio. L as cant idades variaba n
desde l os veintidós pe sos que pagó B alta sar de B añuelos, lo que puede indicar unos
cuare nt a y cuatro tra bajadores de c lara dos bajo su serv i cio, hasta los cinc o p e sos
abonados por H ernando de Burg os, lo que supone una de cena de t rabajadores. 520
Como a los indi os les esta ban vedadas la s acti v i dades de acc ion ar fue lles o la s
rela c ionadas con la molienda y Zacatec as c arecía d e im por t antes corrientes de ag ua que
hicie r an rent ab le el em pl eo de esta mano de obra pa ra l a construcción de pres as y
ace qui as, los señores de m inas t uv ie ron que recurrir a otras altern ativas más c ost osas
para el trabajo en mi nas y ha cienda s. 521 L a más im port ante fue la fue rza indispensabl e
de caballos y , sobre t odo, de mulas, lo que exp lica la re currenc i a a la a ctiv i dad g a nadera
de los g ra ndes señores de minas. L a se g unda fue el trabajo realizado por esclav os
Zac atecas: A yunta m i ento de Zacatecas; Universidad Aut ónom a de Zacatecas; Co nsej o Nac i o nal p ar a l a
Cul t ura y l a s A rt es, 1998, págs. 43 -51 .
517 La Mota y Escobar , op. cit., pág . 68.
518 Ibí dem, págs. 68 -69.
519 Orden anzas XXXVII - XXXIX. T rasl ado de unas or den a n zas de Hern ando Martín ez de l a Marc h a,
mina s de l o s Zaca t ecas , 20 de abril de 1550, ci t ., fo l s. 1 1 1v- 1 12. - Enci so Contreras, Zacatecas en el siglo
XVI, ci t ., págs. 303 y 313.
520 “ Cargo de l o s peso s de o ro co b rad o s de m edi o peso del nuevo servi ci o de l año de 1592”, en Cuen t a
que e l pres i de nte y l o s o i do res de la Real Audien c i a to maron a l o s o fi c i ales rea l es de l a ñ o de 1593 del
car go de l a Real Hac i enda de l a ca j a de l a c i ud ad de Nues t ra Señora de l o s Zacatecas. Contador de
cuen t as: Di ego N i et o Mal do na do ”, A GI, Co n t adurí a, 842 B. - Según Bakewell , en las 14 h a c i end as de
mina s ubicadas en el norte de l a c iudad e n 1622, e l número de i n d i o s de l as cuadr ill a s osc i laban des d e l o s
85 de Juan de Oñate hast a l o s 18 de Mat e o de Herrera. Bakewell , Minería y sociedad, ci t . , pág. 179.
521 E n c is o C o n t reras, Zacatecas en el siglo XVI, c i t ., págs . 323-324.
143
negros , que eran dedicados, entre otra s ac tiv idades, a mol er , incorporar y lava r los
metales. Estos esclavos siempre estuvieron mu y solicitados y su pre cio fue alt o,
superando los 300 ducados por esclav o a fina les de l os sesenta. 522 A l os g astos de mano
de obra i ndíg ena y es cla v a habí a que sumar otros costes sin e spe c ifica r , co mo l os
jornale s p ag ados a los tra b a jadores de l as carbone r a s, leñadores, fundidores y un larg o
etc é tera. 523
Para comprender l os enormes gastos anual es que soportaban l os g randes
señores de mina s del real re sult a m uy útil y e sclarec edor a la infor mación a por t ada a l a
Corona por don A l onso de Oñate, procurador de lo s mineros de Zacatecas, que mostraba
la contabilidad de una de l as principales haci end as de Zacatecas. De 1581 a 1582 e sta
no ide nt ificada h acienda d e be n e ficio produjo un total d e 3914 marcos y 5 onza s de
plata de diezmo, lo que se tradujo en unas gananci as de 28 339 pesos y 3 tomines. Sin
emba r go, los costos aca baron superando a l os ingresos. En prime r l ug a r , el minero tuv o
que gastar 6953 pesos y 4 tomi nes por 36 quintal es azog ue , en los que se inc luían los
flet es d el mismo d esde México a Zaca t ecas. T amb ié n empleó 1875 pesos en la compra
de 3750 fanegas de sal y 1444 pesos y 4 t omine s por el transporte de d icha sal de sd e la s
salinas. En sal ar ios de los i ndios naborías, pagados por me ses, gastó un tota l de 7312
pesos y 1 tom ín, en los que se incluía e l re s cate de los tomines para la pag a . Por otra
parte , ese a ño murie ron en la hacienda ocho esc lavos chi chimec as, que costaba n 80
pesos cada uno, y tre s e sclavos ne gros q ue se t asaron e n 1000 pesos. Completa ban l os
g astos de salarios un a partida d e 600 peso s pa ra p agas ade lantad as a indios y da das por
perdida s porque los indios “ se huy eron con e llas”. A ell o había qu e a ñad ir l os salarios
pagados al cura y a l os ma y ordomos espa ñole s , que sumaron 2526 pesos y 3 tom ines.
V ari as parti d a s importan t es de los g astos d e esta haci enda d e minas procedían
del a par tado de a l ime n tación de los trabaj adores. Se consumieron 1661 fa neg as de maí z,
que m ontaron 2421 pesos y 6 granos. E l mine ro tam b i én gastó unos 1026 pesos y 3
tomine s en c arn e de vaca y de carne ro, así como en cue ros, v elas y sebo, y 2963 p esos
con 7 tomi nes en pan, pe scado, a ceite, a d e rezos de arria s y “ot ras menude ncias”. Otras
parti das secundarias de gastos incluían ma deras y t ajama niles (847 pe sos ) o pag os
real izados a c arpinteros (800 p esos) y her reros (649 pe sos). Por ot ro la do, en e se a ñ o se
522 La Mot a y Esco b ar , op. cit., pág. 68.- Car t a de l o s mi nero s de Z acatecas al Co n s ej o , m inas de l os
Zac atecas, 28 de f e b rero de 1569. AGI, Guadal a j ar a, 51, f o l s. 435 -436.
523 Albi Ro dr í guez, “L a t em pr ana pl uto craci a minera de Zaca t e cas ”, c i t ., pág. 105 .
144
perdie ron tre in ta m ulas, quince de las cuales se m urieron y la s restantes fueron rob a das
por c hichim eca s, lo qu e arro jó una pérdida de 900 p e sos . Por último, fig uraba la partida
de “da ños hechos para susten tar l os gastos” , o posibl es prést amos con sus
correspondie nt es intereses, que se contrajeron par a sobrellevar todos los g astos
ante rior es y que alc anzaron 3414 pesos . En consecuencia, una v e z suma das todas las
parti das, el g asto tot a l asce ndía a unos 35 373 pesos, arroj a ndo l a hac ienda un saldo
negativ o de 7034 peso s y 1 1 g ra nos. Y el lo sin i ncluir “los alimentos de l dueño de la
haci end a ni de sus hijos ni demás g e ntes del servicio de su casa”. 524
d) Los pr obl emas y las limitaciones de la miner ía
L a situaci ón de esta hacienda de mina s en 1582 refl e ja la v ulnera bi lidad d e la
act iv i dad minera de Zacateca s, que at rav esó por v arias fases. B akewell ide n t ificó una
eta pa de ligero inc re ment o en la producci ón d e plata desd e 1565 a 1575, pero, a p artir
de entonces, se inició un lento de scenso q ue desembocó e n la crisis de co mienzos de los
ochent a, que marcó un punt o de infle x i ó n. 525 El procurador Alonso de Oñate describ i ó
el periodo de 1577 a 1583 c o m o años especialmente “ trabajosos” para los m in eros y ,
por tanto, esc enario de l despoblamie nto y pa ro que experim entaron a lg unas i mportantes
haci end as de minas, entr e ellas , la de algún diputado del protocabildo. 526
A l gunos de l os fa ctores de sencadena n t es de la crisis se arra straban de sde los
años set enta, como, por ejemplo, la may o r profundi dad de las m inas, sus consiguie ntes
inundac ion e s y l a c a ída en l a l ey de l m in e ral. 527 No obstante, los mineros de Zacatecas
informa ban qu e las hac i endas de mi n a s no s e para lizaban por la di sm i nución de metales,
sino por la es casez de ma no de obra y el alto precio del azog ue, que im p e lían a c iertos
mineros a d ejar de sier tas sus ha c iendas ant es que cont inu ar endeudándose. 528 L a
denunci ad a fa lta de serv icio o m ano de obra de comienzos de los oche nta fue
524 Rel ac i ó n de l a pl ata sacada y l o s gasto s de un a de las pr i n cipales h aciendas de mi nas que hay e n las
mina s de l o s Zacat ecas y e l rea l de l P ánuco, pr es en t ada po r D. Al o ns o de Oña t e, Méxi co , 4 de m a y o de
1583. En “ Pet ici ó n de l o s mi ne ro s de Zacatecas”. Cart a del pro curador D. Al o ns o de Oñate al virre y ,
T ras l ado de l a cart a pr ese n t ado en México, 17 de may o de 1583. A GI , Guadalajara, 30, N. 57, f o l s. 325 -
326.
525 Bakewell , M iner ía y sociedad, ci t ., págs. 259-260
526 “ P et i c i ó n de l o s m i nero s de Z acatecas”, Cart a del pro cu rador D. Al o ns o de Oña t e al virrey , T r asla do d e
l a carta presen t ado en Méxi co, 17 de m a y o de 1583, ci t . , f o l s. 317 - 324.- Bake well , Minería y sociedad,
ci t . , pág. 260.
527 Cart a de l o s o fi ciales rea l es a la Co rona, min as de l o s Z acatecas, 12 de ab r il de 1572. AGI,
Guadalajara, 33, N . 7.- Carta del li c e n c iado Santiago del Riego, Zac atecas, 3 de sep t i e mbre de 1576, ci t .
528 Real cédu l a a l vi rre y , Madr i d, 20 de ab r i l de 1583. A GN, Real es Cédulas, Dupli c ado s, vol . 2 ,
ex ped ien t e 82.
145
consecue nc ia de la g ran mortandad que se produjo e ntr e los trabaj adores indios y
esclavos negros , ca usada por una epidem ia de “ co c oliste” o una espe cie de peste que
asoló Zaca t ecas en 1576. Se l legaron a contabiliz ar e ntr e 2 000 y 2500 indios m uertos,
que era “todo lo que en ellas ha bía”. 529 Para pa liar l a f alta de mano de obra, la
A udi encia de G uadala jara solici tó a la Co rona el e nv í o de 2000 i ndios anual es para l as
minas de Zacatecas, Pánuco, San Mart ín y Sombre rete. 530 Pero e l probl e ma continu ó,
como lo de muestr an l as cartas que los diputa dos dirigieron a la metrópoli en 1 581 y
1582, proponie ndo dos posibles solucion es: proveer a las minas de e sclav os negros a
preci os moder a dos o traer indios desde o tr as prov incia s. 531
El otro obstáculo al qu e tuvieron que e nfr entarse los mineros de Zacatecas fue e l
referi do aumento de l prec io de l a z og ue, que produjo un import ante nive l de
endeuda m ie nto. A c omienzos de los oc henta, l a Corona ordenó e l c obro dilig ente de la s
deudas contraídas por e ste c oncepto, porque al Consejo de Indias habían lle gado
informa c iones sobre el “de scu i do” mostra do por los oficiales reales de Zacatecas en su
cobranza. Com o consecue n c ia, los oficiales rea les proce d i eron c ontr a l os m ineros con
rigor , pues, en 1581, el l icenciado Pinedo, fi scal de l a A udie ncia de Guadalajara,
ale rt aba de l de spoblamiento que estaba n e xperimentando c iertas haciendas de minas
cu y os due ños no podían cum plir los plazos de cobro. L o s ofi cial es reales enc arcel aron a
los m ineros morosos y a su s fi adores y emba r garon sus hac iendas de minas, que
quedaba n paralizadas en el act o. A de más, l os ofic iales r e ales dejaron de da r azog ue a
aquel los m i neros cuy os fiadores no era n “ a conte n to” o no tenían por “muy se g uros”. 532
El fiscal de la A udi encia ta mbién informó que los ofi ciale s reales ll eg aban a
coloc ar en la mina a un hom bre, pagado por el propio min ero, pa ra i n c autarle t o da la
plata e x t raíd a. Por o t ra parte, el e nd eud amie n t o había em pu j ado a cie r tos miner os a
recurri r a los mercaderes, porque les solían dar ma y or plazo y comodi dad e n el pag o,
aunque el precio fi na l fue r a má s caro. Sin embar g o, la sit uación se volv ía realmente
529 Ca rta del fi s cal de la Audiencia al Consej o , Guad a l a jara, 6 de m arzo de 1577 . A GI , Guadal a ja ra, 6, R .
1, N. 3.- Cart a de l o s ofici ales r eale s a la Co ro n a, Z acat ecas , 28 de f e b rero de 1577. A GI, Guadal a jara, 33,
N. 14.- Pe t e r Gerha rd, The Nor th Fr ontier of Ne w Spain. P ri c ento n: Pri c ento n Uni v er si t y , 1982, pág. 158.
530 Cart a de l a Audienc i a de Guadalajara a l a C oro n a, Guadal ajara, 2 de o c t ubre de 1577. AG I,
Guadalajara, 6, R . 1, N . 1 1.
531 Cart as de l o s di put ado s de Zacatecas, m i nas de l o s Zacatecas, 15 de m ar zo d e 1581 y 27 de marzo de
1582. AGI, Guadalaja ra, 30, N. 55 y N. 56, res pecti va mente.
532 Cart a del li c enciado Pin edo a l Co nsej o , Guada l ajara, 8 de m arzo de 1581. AGI, Guadal a j ara, 6, R. 5,
N. 42.- Bakewel l , Minería y sociedad, ci t . , pág. 26 0.
146
insostenible par a los mineros muy endeudados, y a que na die les quería fiar . 533 La
presión sobre los señores de minas l legó a ta l grado que e n 1582 l a Diputa ción de
Zacatecas e scrib ió a l Consejo de Indias , r ogando “ dar espera” en el cobro de la s d eudas
y “m oderar” los al tos pr eci os de l a z og ue, a v i sando que, de ot ro modo, sería impos ible
compra r azog ue y producir pl ata. 534
En 1583 , don Alonso de Oñate denunc iaba que la moderación fiscal guardada
con otros rea l es, com o T axco y T e peque, no se apli caba en Zac atecas, que , además,
care c ía de i ng e nios de agua y te nía que ha cer frente a may ore s costos. Don A l onso
ale rt aba que las deud a s contraíd as e stab a n generando un cír c ulo vicioso, porque la
quiebra d e un mi n e ro provocaba l a de su fi ador . Ocurría qu e el me r cader fiador del
azog ue no tenía má s crédito que e l i nv e rtido en e l sostenimiento de la ha c ienda fiada
(dinero para salarios o para la c o mpra d e ma íz, sal , escl av os, mula s, etc ). De ma nera
que, c uando la hacienda de minas era embarg ada, d esparecía el único av al d el f iador . Y
el probl ema de la deuda de los mi neros también repe r cutía en la Corona, porqu e la
haci end a e mbarg ada dejaba de generar derechos y , consiguientem ente, se perdí a el
cobro de l a d euda atrasad a. 535
L a situaci ón comenzó a me jorar tras las m edidas adoptadas por e l virrey conde
de L a Coruña , que dio órdenes de desembar g ar la s haciendas y l iberar a l os mineros
presos. 536 E l virre y ta mbién mandó moderar e l pa g o del azogue, c omo se hací a e n otra s
minas del v irreina to. A pa rtir de e n tonces, el azog ue se da ría con fianzas y en depósito,
seg ún la cantidad qu e cada min ero nec e sitara, y lo que este fu e ra consumiend o, el
“consumido” , se pag a ría al contado, al t iempo que el de pósito se repondría en la m i sma
cant id a d g astada. Re spec to a la s de ud a s at rasadas, el virrey ordenó que estas se cobraran
a ra zón de un m arco de ca da oc ho. Este nuevo sistema de cob ro alivió la situación,
porque, e n 1584, l os ofic ial es re ales de Zaca tecas i nform aban que, de la s quince
533 Car t a del li ce n ciado Pin edo al Co n se j o , Guadalajara, 8 de m arzo de 1581, ci t . - Car t a del vi rr ey d e L a
Cor uñ a a l o s ofici ales rea l e s de Zac at eca s, México, 5 de en er o de 1583. A GI, Guadal a j ara, 33, N. 20.
534 Car t a de l o s di put ado s de Zacatecas, m inas de l o s Za catecas, 27 de m arzo de 1582 . A GI, Guadal a j ara ,
30, N. 55.
535 Las deudas atr as adas se pagab an en est as m i nas m ed i a nte e l “ rec arga do ”, o cuar t a part e de l a p la ta
pro duci da, m ientr as que el azogue que l o s mi neros “ to m ara n” se pagar í a al co ntad o p o r el que fueran
consumi e ndo , en “Pet i c i ó n de l o s mi nero s de Za catecas” al virre y , T rasl ado de l a cart a presen t ado en
México, 17 de m a y o de 1583, ci t .
536 Cart a del vi rr ey de co n de de La Cor uñ a a l o s o ficiales r eales de Zacatecas, México, 5 de enero de
1583, ci t .
147
haci end as que habían estado pa raliza das , ta n s olo quedaban dos. 537 No obstant e, la
producci ón de plata no lleg ó a rec uperar sus ni veles i niciales, porque hasta 1595 se
v i v ió una eta pa de estancamiento, qu e fue seguida por otra de caída , que duró ha sta
1600. 538
6 . Lo s d i putado s d e l os mineros : ¿ perviviero n h asta 1650?
Concluy e aquí el análisis de la Diputac ión de las minas , nacida en 1553 y
defini da hacia 1581 como el “cue rpo d e ofi ciales del regimient o de la república de
Z acate cas”, e n palabras del diputado B alt asar de Bañuelos. 539 Esta ceremonio s a
expresión parecía anunciar la próxima formac ión de un c abildo para la ciudad. En
real id a d, así ocurrió , porque la Diputación, entendida hasta ahora como cuerpo
munici p a l, fue desapa r eciendo progr esiv a mente tras la ll eg ada del C orregimiento y la
desig na ci ón de los primeros re g i dores propietarios y cada ñeros. El t ér mino “ diputa do” ,
hasta e ntonces t an habi tu a l en l a municipalidad de Zaca t eca s, quedó releg ado a las
causas de diputación ejercidas por los regidores com o “ diputados para la s posturas”. No
obstante , al g unos document os m uestran que , durante las décadas d e l os t r einta y los
cuare nt a d el sig lo XVII , act uó e n Zacatecas una Diputación de los m ineros, citad a como
tal y que nada tení a que ver con e l c u e r po ca pitu lar . A sí, en 1634 el cabildo acordó
compra r maíz a nt e l a hambruna que sufrí a la ciudad y pedir “a los señores diputad os de
los mineros que la ca n tidad de pe sos que han dejado los mine ros en l a Caja Real de e sta
ciuda d, para lo que se ofreciere út il de ellos, se pre ste pa ra e ste e fecto”. 540 T ambién po r
esos años, J uan de Savando, “di pu t ado y minero” de Zacatecas, se había dirigi do al
Consejo de Indias soli citando que las de u da s de los mine ros de la ciudad se redujer an al
pago de l veinteno de la plat a que marc asen. 541 A l gunos años de spués, e n 1644, “l os
di puta dos de los mineros de Zacatecas y de l real de Pánuco”, J uan de Medina, Jacinto
537 Car t a de l o s o fi c iales real es a la Co rona, m inas de l o s Zac atecas, 5 de ab ril de 1584. AGI, Guadal ajar a ,
33, N. 22.
538 Bakewell , M iner ía y sociedad, c i t ., , pág. 260.
539 N o m bramiento del r ector y l o s di put ado s, mi nas de l o s Zacatecas, 1 de ene ro de 1582. Li b ro Pri mer o
de A ctas, ci t . , f o l . 88.
540 A cuerdo del ca bildo, Nuestra Señ o ra de l o s Zac at eca s, 9 de j u ni o de 1634. “Li br o de l Cabildo de es ta
Muy Noble y L eal Ciudad de Nu estra Señ o ra de l o s Za catecas. Co m enzóse a e scribi r e n él e n t res d í a s de l
m es de ene ro de este añ o de mil y seis ciento s y catorce, si e n do corr egi do r en ell a po r Su Maj estad D.
Franci sco Suárez de Ezpel et a, caball ero com e ndado r del hábi t o de Montesa, y escr i bano de Di put aci ó n y
Cabil do Andrés V e n ega s”. (E n adel a n t e, L i b r o T ercero de Actas). A HEZ, Fondo Res erv a do , f o l . 298.
541 Pe t i c i ó n de Juan de Sav ando en el no m b re de la r epúbl ica y l o s mi nero s de Z acatecas. V ista en el
acuerdo de Real Hac i enda, Mé xi co, 3 de m arzo de 1637. A GN, Real e s Cédulas, Dup li cado s, vol . 1 1,
ex ped ien t es 469 y 470.
148
de L ara y Die g o de Merlo, expusie ron al visitador F ranc isco de Rojas y Oñate s us
problem as, sobre todo la fal t a de mano de obra y las deudas contraí das por el a z og u e. 542
Y en 1649 el alcal d e ordinario, Domingo de L izaranzu, solicit ab a prender a los
sirv iente s indi os y mestizos huidos, basá ndose en el mand amiento g anado por “los
diputados de esta mine r í a” de Zacate cas. 543 Estas re ferencias mue stra n que la
Diputaci ón de Zacatecas de m ed iados del siglo XVII, aunque ma n t enía v iva la función
representativa de los int eres es mi n e ros, era y a otro órg a no dife ren te, posiblemen te más
próximo a l as diputaciones d e minería del s ig lo XVIII. 544
De hecho, los miembros del T ribun al de l a Minería no vohispano, creado e n
1777, eran el eg idos cada nue v e años por diputados r epre sentantes d e los d iferentes
real es de minas, como Zacatecas, que tenía cuat ro di pu t ados, Guanajuato seis y tre s San
L ui s Potosí. En lí neas g e nerales, e stos diputados se encarg aban de las causas en primera
instancia ori g inadas por descubrim i entos, de nuncias y opera ciones de mina s, a sí como
de v elar por los intereses de los mineros d e su distrito. 545 L os da tos e ncontrados sobre la
act ua ción d e una Dipu tación de mine ros en Zaca tecas dura nte la pri m era m itad del sig l o
XVII permi ten plante a r la hi pó t esis de la posible existencia de una línea de continuidad
con la Diput ación del sig lo XVIII , pe ro ello supera l os límites de l presente estud io. 546
542 Auto del visi t ador Francisco de Roj a s, Nuest ra S eñ or a de l o s Zacatecas, 14 de j u ni o de 1644. A HEZ ,
A yuntami e n t o, Real es Cédulas y P r o vi s i o n es, L i bro de cédula s, 1634 - 1645, f o l s. 166-167. - Auto de l
vi si t ado r Cr i stó bal de T o rres , Zacatecas, 5 de abril de 1644. A HEZ, Fondo Rese rv ado, Lib ro pr im ero de
Reale s Cédulas, s i g l o s XVI -XVII, f o l . 395.
543 So l ici t ud de Do mi ngo de L i zara n zu, Nuestr a Señora de l o s Zacat eca s, 24 de j u li o de 1649. AHEZ,
Judicial / Co l o nial , Civil , Ca j a 1.
544 Un a r ef erencia po s ter i o r s o b r e la D i put ac i ó n de m i nas de Z acatecas aparece en l a cart a es cri t a por
T o m á s de So m o rro str o , que f ue co rregi do r de l a ci udad hacia 1685. So m o rrostro inf o r m a ba sobre u n
m andamiento para que l o s d i put ado s de mi na s hi c i era n e l repart i mien t o del a zogue por resi d i r e n e llo s el
conocimi e nto de l o que era n ecesari o para l as m i n as . Carta de D. T o m á s de Som o rro str o al r ey , s. f . A GI ,
Guadalajara, 84.
545 El Tri buna l de m i ner í a se er i g i ó en Méxic o , 24 d e m a y o de 1777. R o b erto Moren o de l o s Arcos, “ L as
i nst i t uc i o nes de l a in du str i a mi ner a novohis pan a ”, en La minería en México, estudio sobr e su desarr ollo
histórico . México: UNAM , 1978, pág. 154 . - Mecham , “ T h e R ea l de Minas as a Po l i t i ca l I n st i t ut i o n ”, c i t .,
págs. 80-83.
546 Fréde r i que Lan gue señ ala que l o s di put ados de la mi ner ía zacat ecan a de fi nales d e l s i g l o XVIII er an
do s y se renova b a n a nualmen t e. Los mi nero s i m po rt an t es de l a c i udad ejercieron l a f unci ó n de d i put ados,
que no sol o f ue h o n o rífic a, s i no tambi é n re i v i nd icat iv a. Fréder i que Langue, L os señor es de Zacat ecas.
Una aristocr acia miner a del siglo XVI II novohis pano . Méxi co : Fon do de Cul t ura E c o nómi c a, 1999, págs.
121-128.
149
CAPÍTULO IV
LAS R EDES F AMILIA RES EN LA DI PUT ACIÓN Y SU INFLUENCIA SOCI AL
Para consolidar su posic ión económica y a mpliar sus i nfluencias polít ica s y
sociale s, algunos de los grandes señores de minas y diputados e stablecieron enl aces
matrimoniales c on muj er es de la oligarquía nov ohispana, comportá ndose en este
aspecto co mo una élite m ás. Baste recordar el caso de don Dieg o de I ba rra, c u y a
privileg iada condición e conómica le pe r m itió con traer mat r i monio c on doña A na de
V el asco y Ca stilla , hi ja del virre y , con qui en se casó en 1556. Seis a ños ant es, J uanes de
T olosa se había casado con doña L eonor Cortés Moct ezum a , hija de Hernán Cort és e
I sabel de Moctezuma, un a boda en cuy os prepa ra tivos col aboró Baltasar de B añuelos.
T ambién a comie nzos de los cincue nt a se produjo el enlace entre don Cri stóba l de Oñate
y doña Cat a lina de Salazar , hija d el factor y regidor de México Gonz a lo de Salaz ar , y
herma na de los tambié n factores de Nuev a E spaña H e rnando y Jua n de Salaz ar . Don
V ice nte de Zal dívar y Oñate se casó con doña Magdalena de Mendoza, hij a de Ruy Díaz
de Mendoza, que fue te sorero d e la Cas a de M oneda de México, y de Ca tali n a de
Salazar , quien t ras enviudar se despos ó con don Cristóbal de Oñate. A su vez, don Jua n
de Zaldí v a r y Oñate h a bía c ontraído mat r i monio c on doña Marina de Mendoza, hi ja de
L ui s Marín, uno de los conqui st a dores d e T e nochtitl án. A simi smo, el acaudalado don
A l onso de V i llasec a ba só su tem pr a na y g ran fortuna e n el mat r i monio con doña
F ra ncisca de Morón, h i ja única d e un rico resident e de México. Otros m atrimon ios ig ual
de re ntables desde el punto de vista social, a unque de perfiles más l o c ales, fueron e l
contra ído entre don Baltasar de Bañu el os y doña María de Zaldívar , hija del
conquistador de Zacatecas don J u an de Z aldívar , o el de l minero don Antonio de Salas y
doña Ca t alina de Salazar , hija de Hernando de Salazar , segundo factor de Nuev a
España, y , por t anto, sobrina de Cristóbal de Oñate. 547 A su v ez, los descendientes de
547 “ I nf o r m ac i o nes de méri t os y s er vi ci o s de Ju anes d e T o l o sa, f u nda do r de la ci udad de Zacat eca s, y o tras
i n f o r m ac i o nes de l o s desc endientes del d i c h o Juan es de T o l o sa y de l ma r qués Herna n do C o r t és y de l
em per ador Mo c t ezum a, para l a pret en si ó n de D. Juan de Zal d í var Co rtés Moc t ezum a ”. Año 1594. A GI ,
Pat r o n ato Rea l , 80, N. 5, R. 1. - Mari a na de V ill aseca y Agust ín de Guerr ero, su m ar i do , vecino s de
México, con Al o nso de V il laseca, su padre, so b re l o s bien es y he re n cia de Franc is ca de Moró n . 1579.
A GI, Escrib a nía de Cá m ara, 162 A. - Dñ a. Marí a de Sal a s y Sa l azar , Madri d, 10 de sept i e mb r e de 1626.
A GI, Indif ere n t e Gen eral , 451, L. A. 9, f o l . 265v . - V i cente de Zal d ívar . Año 1625. AHN, Ór d enes
Mili t are s, Cab a lle ro s de S an t iago, ex ped i ente 9. 07 0. - I nf o rm a ci ó n de m ér i t o s y ser vi ci o s del cap i t án L u i s
150
estas unione s practicaron la misma pol ítica m atrimoni al que sus anteces ores,
constituy e ndo auténti cos l inajes de benemérit os. A l g unos de su s representant es l leg aron
a ocupar c arg os capitulares en Zacateca s durante e l s iglo XVII, com o s e v erá más
adel an te.
Otra característica prop ia de l as élites vi rre inales, que también reprodujo la
inicial plutocrac ia m inera de Zacatecas , fue el reconocimi ento de la condición de
benem ér itos, gracias a su pape l en la co nforma ción regional. U na pa rt e i mportan t e de
los diput ados de Zaca tecas del sig lo XV I part iciparon en la conquista y e n la
paci fi cación de Nueva G a lici a. A lgunos l o hici eron desde fechas tempranas, i n t eg rando
la hue st e de Nuño de G uz mán. Además, c asi todos ellos e stuv ie ron direct amente
implicados en la guerra Chichimeca, m ov i dos por su propia necesidad y , ca si siem pre, a
“su costa y mi nsión”. T a mbién lo hicieron indirec t amente, porque l a Corona impu so a
los mi neros un “ r epartimiento” sobre la s dos terceras pa r tes de lo gastado militarmente
en dicha pa cific ación. 548 Es m ás, a lg unos de estos g randes señores de minas y diputados
de Zaca t ecas ay udaron a la am plia c ió n y conserv aci ón de la fron te ra norte del
v irreina to. No en vano, com o se expuso en el primer c ap ítulo, la ciudad re cord aba que
“con sus pe rsonas y hacie ndas ha bía conquis tado y descubie rto más de 3 00 leg uas tie rra
adent ro”. 549 En c onsecuencia, e s posibl e que la condi c ión de bene m érito fuera uno de
los c riterios considerados en las eleccio nes de diputa dos, y a que la nómina de la s
difere nt es Diputacione s zacatecanas del sig lo XVI muestra la presencia re gular de estos
prime ros poblador es y c onquistadores. 550
Por último, l os g rande s señores de mi nas de l sig l o XVI tam bién se impl i caron e n
de Mar ín e n l a co nquis t a de Nue v a E spañ a y de J uan de Zaldívar en l a co nquis t a de l Cíb o la. Añ o 1580.
A GI, Pat ronato Real , 76, N. 1, R. 5. - Peter J. Bakewell , M inería y sociedad colonial. Z acatec as 1546 -
1700 , Méxi co : F .C.E ., 1976, pág . 26.- J o sé I gn ac io Dávi l a Garibi , Zacatecas en los albor es del régimen
colonial. Méxi co : Jo sé P o rrúa e Hij o s, 1939, págs . 26 - 27 , 38, 42- 46 y árbo l e s ge n ea l ó gicos 2 , 3, 4, 10, 1 1
y 12. - José Encis o Contreras y Ana H. Re y es V e yna , Juanes de T olosa, descubridor de las minas d e los
Zacatecas. I n f ormaciones de méritos y servicios . Zacatecas: T r i buna l Super i o r de Justi c i a de l Estado ,
2002, págs . 60-61.- Marí a d e l o s Reyes Al b i Rodr íguez, “La t em pr ana pl ut o craci a m ine ra de Zacatec as : e l
o ri ge n de una éli t e ( 1550 – 1560)”, en Lu i s Na v ar r o Garcí a (coor d . ), Élites urbanas en Hispanoam érica .
Sevilla : Univers i d ad de Sevill a, 2005, págs.109 -1 10.
548 Carta del factor Berna rdo Ram ír ez de V argas a l Co n s ej o, Guadal a j ara, 8 de m arzo de 1576. AG I,
Guadalajara, 31, N . 18.
549 Car t a del cabildo de Z acatecas al rey , mi nas de l o s Z acatecas, 27 de m arzo de 1582. A GI, Guadal a j ara ,
30, N. 56.
550 T ambi é n e n e ste punto l a p l ut o craci a mi ner a p arec í a co m po rt arse de m a nera a n á l o ga a l as éli t es
col o niales, pues, en r el ac i ó n al co m po rta m i ento de est as , Man uela Cr i st in a Garc ía Bern a l reco rdaba que
fue ro n l o s b e nemé r i t o s quienes señorearo n l o s dif e rentes cabil do s del s i g l o XVI. Véase: Ma n uela Cristina
Garcí a Bernal, “L as é l i t es capi t u la res indianas y sus m eca ni sm o s de po der en e l sigl o XVII ” . A nuario de
Estudios Americanos , vo l . L VII (Sevi ll a, 2000) , págs . 89-1 10 .
151
el sostenimiento y la expansión de la ig lesia loc al. E n 1569 una nut rid a representa ción
de la olig a rquía respalda b a la decisión de l a Orden F rancisca na de fundar un monasterio
en el real. L os mi neros dec idieron ay udar económ i camente a los fra n c iscanos para que
levantaran “una moderada casa y templo, al modo de la tierra ”, y solici taron 3000
ducados a la Coron a de los 10 000 q ue era n necesarios pa r a la obra, como se había
hecho con ot ros mo n a ster ios de Méx ico. T ambién re co mendaron poblar el monasterio
con unos doscientos indios procedentes de los pue blos má s cercanos, recordando a la
Corona que ellos se encar gaban de sustentar la ig lesia may or y “ asalaria r ” al vic ario,
cura y sac ristán, así com o a los sac erdotes de la s “cofra días y de v ociones”. 551 Dáv i l a
G a ribi i ndica que B añuelos y otros g ra nde s señores de mina s e difica ron la prim i tiva
capi l la de l a V irg en de l Patrocinio , situada e n el cerro de la Bufa. 552 Baltasar de
B añuelos lle g ó a fundar y dotar una import ante capellanía en la capilla de L o s Re yes de
la iglesi a may or , ide ntificada con l a capilla familiar . 553 G ra ndes promotore s del culto
fueron tambié n J uan es de T ol osa y Diego de I barra, que colaboraron p ara la
construcci ón de los antig uos te mplos y de l hospital de la V e racruz, amén de pertenecer a
v arias cofradías, como la de la V erac ru z o la de l Santísimo Sacramento. Entre los
prime ros he r m anos de esta última cofradía también se e ncontraban ot ros diputados y
señores de mina s, co m o Dieg o de Ar güello y Alonso G utiérre z del Campo. 554
L le gados a e ste punto, y una v ez anal izadas las características c omunes de este
inicial grupo rector , se hace necesaria un a de scr i pción m ás d etallada, a l m enos, d e l os
princi pa les diputados. Hay que mati z ar que no es ta r e a fácil encontrar un criteri o de
cla sifi c ación que fa cili te esta descripción , fundame ntalmente , porque fue r a cual fuera
este, siempre resultaría art if icial, hab ida cuent a que l a única condi ción r equeri d a para
ser diput ado era la d e ser señor de minas y todos lo fueron. No sería útil a plicar un
crit er io cronológico, porque, a l ser de si g na ciones anua les, muchos de el los fueron
ele g idos en diferentes años. T ampoc o el criteri o económico resultar ía adecuado, porque
551 Car t a fi r m ada por Pedro de Gu t i érr ez, Catali na de Sal a zar , Di ego de I b arra, V i c ente de Zal d í var ,
Bal t asar de Bañ uel o s, Gaspar de Ortega, Juan e s de T o l o sa, Juan de Renterí a, P edro de A humada , Diego
Maldona do y Go nzal o de Ávil a. Cart a de l os represen t an t es mi nero s de Zac atecas a l a Co ron a, mi n as de
l o s Zacatecas, 16 de f e b rero de 1569. AGI, Guadal a j ar a, 51, f o l s. 429- 430.
552 Dávila Garibi , op. cit., pág. 26 .
553 No m b ra m iento de capel lán , Zacatecas, 10 de j u nio de 1674. AHEZ, N ot arí as, L i b ro Cuar to del not ari o
Feli pe de E spin o sa, f o l . 158. - Dávil a Garibi , op. cit., págs. 20 y 27.
554 Dávil a Gar i b i , op. cit., págs. 36 y 37.- A n t oni o José López Gut i érrez, “R egla y o rden a nzas de la Sant a
Cof rad í a de l San t í s im o Sacram e nto y San t a Co n cepci ó n de l a V i rgen y Madre de Di o s de Zacatecas”,
Revista Vínculo Jurídico, v o l . XVII ( Za cateca s, enero – m arzo 1994).V ersi ó n d i g i t a l : www .
uaz.edu.mx / vinc u l o /w e b r vj /re v 17 -2. h t m , págs. 1- 1 4.
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causas e l corre g i dor no ma nifestó. A pesar de l a elección re aliz ada, se ac ordó qu e l a
justicia ordi naria rec ay e ra t emporalmente e n el joven deposita rio gen era l, don Di eg o
Ruiz de T emiño. Días después, los alcaldes ordinarios de sig na dos por el ca bi ldo fueron
reci bidos en sus car g os. 1034 L as el ecciones de las a l caldías de los a ños 1600 y 160 1,
también baj o e l correg i miento de V aldé s, t ra nscurrieron sin contrad icc iones.
No obsta nte, los incidentes en l as eleccione s de l os al c aldes ordina rios no
final izaron con e l cambio de sig l o porque dura nte la primera mitad del siglo X VII
algunos obstác ulos impidi eron el norm a l discurrir de estas . A sí se evidencia en una
posterior declarac ión que el cabildo haría en 1647, cua ndo la ci ud a d de nuevo ha bía
sido “despojada de sus priv il eg ios y exe nciones, en la cu al h a estado y está desde
tiem po inmemorial a esta p arte , en todos los a ctos de ele cción que por discordia o por
excusa del electo o por no confirmación del superior , siempre se le ha v uelto la n ueva
ele c ción en todo ac aecimiento y c ontingencia”. 1035 Esta brev e, pero descriptiv a
exposición v iene a resumir los av atares de l as elecciones de las a lcaldías ordi na rias
durante el ca bildo de transición que ha st a aquí he mos analizado y , a un mismo t iempo,
sirv e de avance de lo que serían en un fu turo próximo.
3. Las r egid urías elec tas
El re corrido histór i co de las regidurías de Z a catecas, comprendido desde su
crea c ión en 1587 hasta fin a les sig lo, no po r ser tardío y bre ve resulta m enos sing ula r . En
este intervalo los regidores de la ciuda d fueron designados por el ección, me r c ed real y
compra e, incluso, hubo años donde n o estuvieron presentes en e l ay untam iento.
Demasiada variedad para un cabildo tan j ov e n, si s e c ompara con otros de ma y or
tradición. D e hecho, la prim era de las fórmula s empleadas, la elección, era un
1034 El ecci o nes de a l caldes o rdi nar i o s, Nuestr a Señora de l o s Zac atecas, 1 de en ero de 1599; “ Aquí la
confi r mac i ó n , recibimi e n t o y j ur amento. Juan Marm o lej o Ti noco y Pedro de Ort ega, al ca l des, año 1599” ,
Zac atecas, 19 de ene ro de 1599. L i bro S egun do de Ac t as, c i t ., f o l s. 149v -150 v . - Co m o se in d i có en e l
capí t u l o de l a s redes f ami l i ares, Pedro de Ort ega e ra hij o del i m po rt an t e mi nero, gana dero y d iputado Ru y
Garcí a de Ortega y de Ca t a l ina de Ort ega . Aun que su vi d a capi t u l ar arranca con l a e l ecci ó n co m o al c a l d e
o rdi n ar i o en 1599, e l grueso de su act ivi dad municipal t r an scurr i ó co m o regi do r pr opi et ari o a partir de
1604, com o se v erá m ás ade l ante. Sobre su pro cede n cia fa mil i ar , véase Dec l arac i ó n de Pedro de Hurt ad o,
Zac atecas, 27 de sept i emb r e de 1617, en “Dña. Anto ni a Ra mí rez, m u je r que f ue de Felipe Le zcan o , so b r e
el engaño que h ub o en u na h acienda en el d is t r i t o de Zaca t ecas y que e l d i cho Francisco Z al d ívar v e ndi ó
al d i cho F eli pe Lezcano”. Guadal a j ara, año 1618. AGI, Escr ib a ní a de Cámara, 380 B, f o l s. 81 -83.
1035 Confi r m aci ó n de l a A udiencia de Guadalajara de Mar t í n d e Uraga co m o a l ca lde o rdinari o y
n o mb r amiento de Jacin to de Lara en susti t uc i ó n de V i c e n t e de Zal d íva r , Guada l a j ara, 15 de ene ro de
1647; dec l ar aci ó n del cabildo, Zac at eca s, 25 de en ero de 1647. E x pediente in co m p l eto . AHEZ,
A yuntami e n t o. E l ecc i o nes, Ca j a 1.
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