Historia Universal. Tomo VIII
Abstract
T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España
Full text
Oca AA DEL Conde de Degur, E pa VIII 29 Ja ¡OO
POrisrnal HISTORIA ANTIGUA De eb ¿Donde De ESegur, DE La Ácapemia Francesa, Par pe Francia: iaducaida al español Por O). Mlberto Lista, con cottecorones , notas Y adiciona. TOMO VIIL ($ MADRID: Enero, 1831. Ba ME pr Gicira de [Dj SA E, lacios, calle del Factor,
E E > 3 > it Y E puorrAL MAOTA ] Ez: 2% A LO st. hy sl 5 od sa al, peca óL auntaod. Al qa e doing du Gallica 0 cl o, o o A e RAT == ca il Dor | Y ago ¿OIL os So. se ES d> eS $ > plo Wi «Ln
HISTOMA DE OIENTE _ÁAXAá AA Ó4A<Aá--- A AAA Lor. ES dí 00510 AGBTID U Li 0o> L > ley j , , Corutantro. . m4 ' E ri) 7 IA Sms , Cuadro del imperio romano.en su senec= - tud. Sonic aaia aca hE Licinio. Ba- -¡tállas del Hebro y Crisóopolis. Concilio “general de Nicea. Muerte de. Crispo. A edbcióni de. Constantinopla: Victoria de Constantino el joven contra los go «dos. Primer establecimiento de los bar» -sbaros en el imperio. San: Atanasio per= “seguidos Y 2010 ibst 19d me y JO 1D C ¿y 4 : 10192 y ins , Vuuinro del imperio romano en' su senectud. Abandonamos ya aquel célebre foro, en que brillaron tantos.oradores elo+ cuentes, :aquel senado que parecid 4Gi= neas un:congreso de reyes; y en ebcual se admiraban: tantas virtudes ,2y:4 uel capitolio en que isa nfaroni(tlabds hill y y volyemos con Constantino:al oriente vo-
(12) añós de su reinadomas atento áyigorizar las antiguas instituciones, que ácrear:otras nuevas. Despues de libertar Roma, procid «reparar los males producidos por la tirania y los desórdenes de la guerra civil. Triunfante bajo las banderas del cristianismo, no hizo al principio Otra cosa.sino dar. la libertad ¿un culto proserito hasta en” tonces; pero dejó ál gentilismo la posesion de. sus derechos y honores antiguos. Despues de haber restituido la justicia al-im- perio + quiso hacer reinar la tolerancia. Con esta sabia politica restableció la pazsinte=- rior, y mereció aquel amor pies rara vez conceden los. partidos vencidos:á los vencedores. Entonces se le, erigió un arco de triunfo con está inscripcion, die». tada por el agradecimiento, y no por la lisonja: «El senado y el pueblo romano han consagrado este arco de triunfo a¿Constan-. tino, el cual por la inspiracion de la divi. nidad, y por: la mida de su ánimo al frente es su ejército, ha sabido con, una justa venganza libertar la república del yugo de un tirano.» El emperador respondió modestamente á este homenaje, atribuyendo sus buenos sucesos á solo Dios y €. rizo poner en lo bajo de la: cruz que Jlevaba:su estátua y la siguiente inscripcion: «Por esta señal saludable, verdadero sim bolo: de fuerza y de valor,» he libertado
(13) vuestra ciudad y restablecido al:senado y puebloromano en suantiguo esplendor.» Al mismo tiempo-que daba tan solemne testimonio: de su predileccion al cristianismo, resistia! Del ardiente de los cristianos de suscorte,, y les prohibia toda reacción contra sus perseguidores. “Por: un edicto, ublicado en Mediolano ; aseguró atodos losgubditos del imperio el libre ejercicio de:sus religiones; y para probar cuanto: temia seguir las pisadas de los tiranos ,! dió una ley condenando al tormento á todo delator: sin: pruebas del crimen-de lesa ma= gestad.:A haber persistido: en ttanmnobles sentimientos ; se. habria iguálado en pru= dencia 4'Marco Aurelio yv4 Trajano, á los euales. superaba quizá: en: : loria-militar; pero la embriaguez del poder y la ambi= cion de ¿los*cortesanos le ¡hicieron sepa= rarse de tan sábia politica. Hubo sectas en el cristianismo; y el emperador que debió usar de su autoridad para "no permitir ads tos contrarios al sosiego público ;y no dar una funesta importanciava las here glas, in terviniendo en la querella; las transformó pa su autoridad; de disputas que podian abersé ventilado sin:comprometer la tranuilidad, en negocios y materias de esta= 0+ Las conciencias resistierón al poder, fue casi imposible soñalar con esactitud los Imites, siempre traspasados por las pa
(14) siories;sentre lá autoridad; espiritual del sas ccerdocio y la: temporal del principe. Algunos emperadores, celosos:de mostrar su podér iy rodeados de ¡perversos cortesa= nos: favoredieron repetidas veces la heres giá contra los dogmas de la Iglesia, y pros» cribieron: a 1ds que no:podian: convencer. Otros j débiles y dominadós por sacerdo=. tesiambiciosos, cedieron á la tiara:nria par. te delos derechos de la corona; El deseo désla gloria mundana , la sed delas rique. zas yola del poder; introdujeron en el cles ro:gérmienes.mumerósós de'corrupcion. La religion:proseribiástodas las pasiones, en. señaba todas!las virtudes ,> señalaba la: poz breza como. Unimeérito, la humildad como un deber :- dabaiáisns ministros predis. car á dos hombres la A e la praia de:las injurias!; pero el. po er produjd sw efecto: ordinario len. los. áderdotgs «que seacercaron: demásiado!a el; y sinuchos. ses higitrón:reos de las mas ostivadas disérisiones, ide la ambicion mas desenfrenada: ;! eslas: querellas mas ¡ndes. centes, y de las venganzas mas. crueles. Al mismo, tiempo: que idescribamos los tristes efectos de las pasiones humanas , «deberes mos-evitariel abismo én que han cáido muchos historiadorés, «que atribuyeron á una religion divina, sespiritual y pacifica los desórdenes; desalgunos de sus ministros,
(15) con tan poca razon como otros lian atribuiz do á:la filosofía los errores de los sofistas, y: a la libertad los crimenes de la anarquía; -+ El. Africa fue el primer:teatro de las disensiones, religiosas. Ceciliano., a de: Cartago», fue acusado por Donato, dé haber' usurpado: la: silla, y de haber sidó traditor; esto.es, de haber entregado por debilidad :4,1los magistrados gentiles. en tiempo de persecucion los libros sagrados: Setenta: obispos de Africa declararon 4 Gé= Cilianoinocente-y debidamente ordenado: el partido de los donatistas, ardiente y nu- MÉTOSO) , 10 quiso.someterse 4 esta decis sion, El .emperador., para, terminar; este cisma',' convocó. un. concilio en. Arelate- (314) , Al cual enyio. dos. legados el: japá ilvestre.: E deCecilian tencia, ste. concilio sentenció.en fay 6r 0, dió,cuenta al Papa de susens 6 y le pidió, que la publicase. Aliaño siguiente hubo. albúrotos en Páles tina:-Los Judios , irritados:contra los cristianos; cos metieron;grandes violencias. Constantino as reprimió ¿declaró libre 4 todo «éristiáno que fuese esclayo de-un'judio , iy-pro> hibió á estos, bajo pena de muerte y con> fiscacion' de bienes , Obligar a los:cristias nosa circuncidarse.,Abolió al mismo tiema po en todo el imperio: el, suplicio de la cruz. Los donatistas , Siempre:ostinados en Su resistencia , apelaron, al emperador de
(16) la:sentencia del concilio. El principe se negó primeroá juzgar una cuestion que n0 era: de su competencia; pero despues mudd de opinión:, y mando d Ceciliano presentarse.en Roma ) y comparecer ante él: Ceciliano no:obedeció ; pero. Constantino juzgó la causa, y declaró inocente al obispode Africa, y calumniadores á sus adversarios!: Los. donatistas mo respetaron ni la autoridad del emperador; ni la de la Iglesial La: confiscacion de sus bienes nopudó vencer su ostinacion: despreciaron la escomunion: falminada contra ellos, y este. cisma degeneró en heregia. Una mucho mias peligrosa! cometió em ¡Africa los mayorés|escesos. Los circunceliones', aldeanos fanáticos; que interpretaban segun sus pas sivneslos preceptos del Evangelio, quisierow establecer violentamente. en este mun do:la igualdad absoluta: que no 'esistel sino. despues de lá muerte. T omando el titulo de. protectores de los oprimidos; rompian las cadenas de los esclavos; les daban" asrproZ piedades delsasamos, libertaban 4 los deu dores de sus'ubli aciones, asesinaban a los pa a Pa osadaménte a los. donatistas', ¿:inmolaban los católicos ás venganza. Socolor de que Jesucristo habia rohibido 4:san Pedro: el uso de la espa uds se armaron: de brazos de arboles 504 l4s cuales daban el nombre de palos de [s-
(17) rael ¿y .con' ellos machucaban-á sus enemigos. Su grito de peta era alabanza á 10s , y.sus generales se llamaban gefes de los'santos. En lugar de temer la autoridad de los magistrados y el rigor de las leyes, muchos de estos furiosos, estravia. dos. por el fanatismo) se daban la muerte, creyendo ganar con el suicidio la palma del martirio. Avisaban antes 4sus compaheros esta resolucion insensata: se cebaban como victimas destinadas al sacrificio, y se arrojaban despues enmedio de las llamas, d se precipitaban al mar desde lo al. to de un peñasco. Mientras que el ardor de las sectas se consumia en disputas, bastaba la escomunion para reprimirlas; pero cuando: los sectarios unian el delito « Epi ror, violando abiertamente las leyes, turbando la tranquilidad , y atacando la vida y la propiedad de los ciudadanos , erajus- to € indispensable. desplegar contra ellos la fuerza del estado. El emperador mando a los condes Ursacio y Taurino que los acometiesen. No pudo estirparse esla sedición sino con la muerte del mayor búmero elos fanáticos. Parecia que el espiritu de vértigo de los judios se habia eomunicado entonces todas las partes del mundo, levando 4 ellas la discordia, el fanatismo que habia convertido la Judea durante tantos siglos. en un teatro de intrigas, querellas TOMO VIII.
(18) y horrores , y el espíritu defaccion que no pudo sofocar en Jerusalen ni aun la presencia del enemigo armado para destruirla. Se saben pocos sucesos de los seis . años que se siguieron a la sedicion de los circunceliones, y que precedieron á la se» gunda guerra con Licinio. Parece que en este intervalo Constantino permaneció en Iiria, defendiendo aquella Eroneóta contra los sármatas, carpacios y godos. Logró muchas victorias, se apodero de la Dacia, y o» bligóálos godos, nosoloáhacerlapaz, sino a pagarle un contingente de 40.000 soldados, ausilio mas peligroso que útil. Eusebio dice que subyugo la Escitia, y condujo sus legiones hasta el mar del norte : si esto fue asi, hubo de abandonar sus conquistas;- pues de alli poco pe muchas syeces con los bárbaros en las orillas del Danubio. Sus brillantes victorias no eran decisivas, y los enemigos vencidos no tardaban en volyer á las armas : por lo cual Sileno dice, que «los laureles de Constantino se marchitaban, como las flores del jardin de Adonis, apenas se abrian:» Estas incertidumbres de la historia prueban que ya la nacion no seinteresaba en la gloria militar, y que ya no se escribian los sucesos sino bajo las formas de la adulacion 6 de la sátira. Al mismo tiempo que Constantino de-
(19) fendia el imperio contra: sus antiguos enemigos', procuraba asegurar á sus hijos la corona: ni olas el titulo de césar , po=- niéndoles casa y señalandoles guardia. Demasiado hábil para no' conocer que era OrzoSO sostener cow el yalor las dadivas de la fortuna , cuidó mucho de la educacion de los principes ; les enseño él mismo los ejercicios militares y la sobriedad, los acostumbro á hacer largas marchas , 4 sufrir el peso de lás armas , á arrostrar la intemperie de las estaciones , y encargó á maestros muy hábiles su instruccion literaria. Como estaba persuadido icon el e> jemplo de:sus padres, que:el alnor de los subo es la base mas sólida dela autoriad , procuró grabar en sus eorazones esta mácsima: Ein justicia deb e.ser plo del principe, y la clemencia su afecto dominante.» La naturaleza y la fortuna se deelararon contra la revision de Constantino : sus hijos herodfdar sus defectos y no sus virtudes. Crispo, que fue el:solo ca= paz de realizar sus esperanzas , ¡pereció victima de los celos de su:madrastra y de la ligereza imprudente de su pailre. Su maestro Lactancio fue uno de los'mas célebres escritores de aquel siglo : su estiló elocuente y puro le grangeó el nombre e Ciceron cristiano. Su apología del eristianismo le dig mucha fama. El año. 320
(20) nombro el emperador cónsul á4:su hijo tercero, que aun era niño: mas solo le per= mitid oi indultos y gracias, sin dida para hacerle gozar de la prerogativa mas feliz que tiene el poder. Dos años despues volvió el emperador al ejército con motivo de una nueva irrupcion delos bár= baros, pasó el Danubio y venció'á los sármatas , dando muerte por su mano 4 Rasimundo ,. rey de aquellos bárbaros. Con motivo de: esta victoria se establecieron + en Roma los juegos sarmáticos: La: guerra no impediaá este principe activo el cuidado dela legislacion. Mando consagrar en todo elrimperio ¿la oracion y al descanso el diwdel domingo, y publicó edictos severos contra la esposicionde los niños que los padres abandonaban por nó poderlos mantener; pero al mismo tiempo abolió la ley Popea, que imponia multa a losique pasaban de 25 años sin casarse, no queriendo obligar á que tomasen este estado los que ó por indigencia d por principios religiosos guardaban el oblibas to. Otro edicto:amenazóo con penas rigo= rosas á los arúspices y 4 todos es que con operaciones magicas 4 con filtros especu= laban sobre la credulidad de los hombres; prometiendo ser útiles ásu odio.d: 4 su a» mor. Sin embargo, transigiendo aun con la supersticion del politeismo , toleró los
(21) charlatanes ¡idólatras que se limitabantá curar las enfermedades y 4 conjurar las tormentas. Otra ley anuló todas las confiscaciones hechas por Diocleciano y Galerio», restituyó a las iglesias los bienes, y es asignó los de los mártires muertos sin herederos. Promulgó eontra el rapto un edicto demásiado severo porque no distinguia la seduccion de la violencia. Casi todas las ciudades de provincias eran goernadas entonces por una especie de senado , cuyos: gefes. ses llamaban: decemviros, yolos.demas individnos decuriones : eran elegidos delas familias mas distinguidas ,- y la mayor-parte de los ciudadanos huian de estas cargas concejiles, porque los obligaban 4 pagar: contribuciones mas fuertes que las que gravitaban sobre os demas vecinos: Gonstantino para mantener ésta útil institución condenó 4 una multa á los que rehusasen dabandonasen estos destinos; pero al mismo tiempo:cedió d:estos.-administradores las: tierras de los ciudadanos que morian sin herederos. As, hallándose estinguido el espiritu público en lasdecadencia del imperio , fue perelos que «el poder obligase. ejercer os destinos:disputados'tan atdientemente en otro tiempo por la-ambition + Laadministración publicasse miraba comoumgra. * vamen. Los oficiales que tenian: comisio-
(28) restante “del imperio se ejecutaron ' com prontitud y facilidad las órdenes de Consb tantino. Este principe escribia asi 4 los) pueblos de oriente: «Mi victoria sobre los: enemigos de Jesucristo y la caida delos perseguidores de los cristianos prueban el poder de Dios; queme ha elegido para:esz tablecer su «culto en el imperio. El; es quien me ha traido desde las playas: de Britannia hasta el centro del Asia: su ma= no poderosa la que ha derribado los'<os= táculos que se oponianá mimarcha. Tan= tos beneficios ecsigen mi gratitud, y debo ser el protector de los que creen en el Dios queme favorece. Mando, pues, que vuelvan todos los desterrados:,-que seres. tituyan sus bienes á los particulares y las iglesias; y quiero quetodos los cristiamos; seguros de mi proteccion, se: regocijem con mi triunfo», y se gocen anticipada” mente en la felicidad que les preparo» Seria cosa maravillosa que la ruina dela antigua religion se hubiese logrado sin se= diciones ni turbulencias, 4 no constar «el descrédito en que estaba entre las gentes instruidas, la. conviccion de los ánimos a= cerca de la santidad del cristianismo , y la prudencia con que el emperador enfrenaai algunos que querian ejercer yenganzas contra sus ántiguos perseguidores. En efecto,.sus cortesanos y los minis- o
PS Sd tros del sacerdocio gue concurrian á SUpálacio', in flamados por el'celo de convertir, deseaban emplear la autóridad para completar mas pronto el triuúfo de-la religión, olvidándose dela: fuerza celestial que la habia establecido y'propagado:enmedio de las mas atroces persecuciones; y 'aun el mismo Gonstantino:cedió en fin al'torrente del celo que lostpálaciegos no afectaban sino para ejercitar desenfrenadamente concusiones odiusas; y satisfacer su codicia d'evsta de los pueblos. Las:quejas de estos llegaron á Coristáantino, elcual se indignó y avergonzó de tales escesos. Un: dia trazó: cón su lanzaen la tierra lafi- e de un cuerpo humano, y dijo 4unode us validos: «Amontonad ¿Vuestro sabor Jas riquezas del imperio poseed tambien las de todo-elemundo: llegará un dia-en ue solo os' quedará ese pequeño espacio 2 e tierra queracabo de medir, si os lo: conceden »Estas palabras memorables fueron proféticas; porque aquel mismo cortesano, que contimuo'abusando de su poder,+fue muerto a manos del pueblo:y privado de sepultura. en el reinado de Constancio. Siel Pis Cl no cra feliz, por lo menos gozaba de tranquilidad, libertado de tan- 0s tiranos: porun emperador activo: los arbaros, vencidos tantas veces, 10 pasaan de sus límites tan frecuentemente; y
(30) los persas, eternos enemigos. de Roma, no se'atrevian. 4 quebran tar el tratado igno=- minioso queles habian impuesto Galerio y Diocleciano. Constantino, despues dela ¡derróta de-Licinio, hizo larga mansion en Nicomedia con el objeto de, pacificar eloxiente. Alli se le, dió el titulo de Victoriosó , que no pudo transmitirá sus hijos eon el poder. Pensaba en viajaria Egipto, cuando le retrajo de esta determinacion lanos tticia de la heregía de Arrio, que amena- -zaba llenar de sediciones:aquel pais. Gon- 'viene antes de tejer la historia. : las tur bulencias que produjo el arrianismo, describir en compendio el estado. de la lgles sia en aquella época, y cuales fueron en Jos tres siglos anteriores 'el espíritu del cristianismo , sus progresos y los ostáculos que se opusieron en.vanbá su propas gacion; y como la Judea fue su cuna, y su divinó Autor no hizo mas que completar y perfeccionar la ley de Moisés, es forzuso ecsaminar las diversas opiniones que se habian establecido entre los judios antes de la predicacion del Evangelio. A escepcion de la secta de los recabitas, poco numerosa y conocida, parece que los judios alteraron muy+poco la doctri= na de Moisés hasta tres siglos antes del nacimiento del Redentor, cuando ya habian vuelto a Judea del cautiverio de Ba-
(31) bilonia. Entoncesse in trodujo en sn creencia el fermento dela filosofia: En los BOE nados de los primeros Ptolemeos muchos judios que habitaban en Alejandria, cedió» ron al deseo de conocer el sistema filosóco que se esforzaba en conciliar las opi= niones de Platon, Pitágoras, Hermes y oroastres. Movidos de la conformidad ue notaban entre las ideas de Platon y las E Moisés, acerca de la grandeza y poder de Dios, se persuadieron á que tanto aquel filósofo como Pitágoras habian conocido los libros del legislador hebreo, y sacado de ellos todo lo que habia de sublime en sus escritos. Adoptaron , pues, el sistema de conciliacion, que se llamaba siíncretismo. Otros judios que escapados de la ruina de su patria, se habian ¡Er en Egipto, buscaron un asilo en los desiertos contra el odio que los erseguía en las ciudades.Privadosde los libros y lejanos de su templo, se dedicaron ála vida ascética: al. gunos pitagóricos, perseguidos tambien, . Se reunieron á ellos y formaron las sectas de eseñios y terapeutas. Cuando Ptolemeo Fi ladelfo; amante de la felicidad de los hom= res de cual quier religion 6 pais que fue= sen permitió alosjudios desterrados volver á su patria, p"0pagaron estos en Palestina sus nuevas Lio Los esenios k , tumbrados á , ACOS= a comtemplacion y profeso-
AA). yes de una.moral austera, no pudieron tolerar los, vicios de Jerusalen, y vivieron xctirados en los campos muy unidos-eñtre «si y socorriéndose mútuamente. Vestian dé blanco: tenian los bienes comunes: sus neofitos pasaban tres años de noviciado, en los cuales se probaba segun la disciplimo de Pitágoras, su discrecion, su celo y sus virtudes. Juraban no hacer daño al prójimo, observar la regla, huir de los malos, ¡obedecer las.leyes,:ser fiel al gobierno, no alterarla doctrina, y. morir antes que descubrir á los profanos el secreto de su religion. Esta secta, fanúlica a proporcion de su austeridad, fue la qué opuso mayor resistencia 4 los romanos en la guerra de - Tito. Creian el fatalismo, la inmortalidad del alma y los premios y castigos eternos» | o Los terapeutas, mas ecsaltadosaun, se consagraban enteramente a la contempla cion, abandonando sus familias, renúun= siandoá todos los bienes y lazos de la tierz ra, separándose de todo Jo material y sen- <sible para acercarse mas'á la divinidad. Estas nuevas doctrinas no se propagaron a Ja masa de: los judios, los cuales con el nombre de saduceos no comprendian sino lo sensible, y no ereianlainmortalidad del alma.» Los que sin admitir la moral pura de los esenios, adoptaron su sistema filosófico de inmalerialidad, se llamaron fart-
(33) seos. A falta de virtudes aumentaron las prácticas religiosas, y ocultaron bajo el velo de la piedad su amor insaciable de poder y riquezas. Dominaban sobre la muchedumbre por su hipocresia, adquirieron grande autoridad y á veces trastorna= ton la de los reyes. Diranos cuando ejercian el poder, facciosos cuando el gobierno triunfaba, fueron una de las causas principales de las discordias que agitaron a Palestina. Los cartaitas , mas racionales y por Pd inci Menos numerosos, se- 5 mian-una doctrina media entre estos partidos- estremos. A pesar de la enemistad que reinaba entre los esenios, saduceos y ariseos, todos vivian eu la misma comu= nión y cocuiaidotlos de Moisés. Enmedio de estas bectas y Opiniones apareció la luz eyan; élica, y los primeros cristianos fueron jp e convertidos. Pero 2 doctrina de Jesucristo irritaba a los fa-= "15608, porque acusaba su ambicion é hi- Pocresia, y colocaba las virtudes sobre las Practicas y ceremonias. Áunque menos contrarias-al sistema de los esenios, conenaba no obstante su orgullo , y destruía sus pretensiones 4 la supremacia entre las sectas religiosas y las escuelas filosóficas. os-saduceos,y la masa del pueblo hebreo, ateniéndoseá la. letra mas bien que al es- Piritu de la; ley y delas profecías, espe= TOMO VitI, 3
(34) raban un salvador de la familia de David, fuerte en las armas, gloriosó por su magestad y sus triunfos, y que estendiese la dominacion terrena de los judios. Como no ercian en la inmortalidad del alma, miraban como absurdo un reino espiritual, una felicidad que no empieza sino en la otra vida, y no reconocieron por Mesías 4 un hombre oscuro, 4 un profeta pobre, sin mas armas que bspábiboa , sin mas poder que la virtud, que no mandaba sino privaciones, que no prometia sino bienes celestiales. Por otra parte, aunque Jesueris- to ylos Apóstoles eran esactos en cumplir todos los ritos de la ley , siempre los miraron como innovadores que introducian una nueva religion en lugar de la de Moisés. En fin, los hebreos que se creian el pueblo predilecto del beñor > no podian tolerar que se Mamase á los gentiles a: la participacion de la nueva creencia y delos favoresdeladivinidad. Estasfueron las causas que apartaron alosjudios del Evangelio, y les'inspiraron su odio pertinaz al eristianismo. A pesar de tantas dificultades ,: la doctrina evangélica se estendió, primero á Damasco y Antioquia, y despues á Efeso y Esmirna : pasó los mares , y por una parte ocupó las ciudades opulentas de Ja Grecia, y por otra dá Alejandría, donde la actividad del comercio reunia hombres
(35) | detodasnaviones. y sectas, y donde el interes públic “recomendaba: la tolerancia. poma, destinada por-la Providencia á ser A capital del mundoreristianoy' despues de aberlo sido: delidólatra: mo tardó en recibita los predicadores delEyangelio. Un pasage de Tácito: rueba que en tiempo d<deNeron, 70:años ues dé "nacimiento Jesucristo. babia:en la capital muchos cristianosy pero entónces se les confundia con: los indtos.:La' moral severa del Eyanj elio fue recibida en los principios mas "en poros! desgraciados queiecesitaban de corisuelos -céles a: desgracia, que-por-lós:wicos: v sabios “delmundo., alucinados po Jas, Era acieñcia; Creció:en el bileñeio el cristia- Mismo: que habia de producir.en la tiorra Jam * revolucion., despreciado de los Y opulentos,, y:aúun de. los dilóso> do prquecestossálo inssestatóea sus in- “gacionés:morales los. mediós econser- e rc e par dl cesario dela felicidád. terrena: mas Yo 4a$- piraban al comocimiénto de la.suente. futura del hómbirescyiah donabamá la. oredolidad popúlane pida el iliseo. Los adoradoves de ] alsas di 1 5 é y ALOS= tumbrados 4-tma relivion «que obraba sobbéilos»sentidos:ylafaptásia, niviban os >
(36) mo insensatos:á los proclamadores de'una doctrina espiritual, que sacrificaba todos los placeres:ypasiones 4 la idea invisible de la felicidad eterna que predicaba la humildad 4 los grandes, y laigualdad á los principes: que despreciaba el lujo , honraba la pobreza, y sustituia a las deidades brillantes del-Olimpo un Dios desconocido, nacido en la clase de los artesanos, alejado de toda grandeza humana , y.condenado por-sus conciudadanos al último suplicio. rá Adi z - Si.es fácil de concebir el desden con que los romanos miraban el Evangelio ,-no lo es tanto esplicar su odio 4 esta religion moral y divina, al mismo tiempo que profesaban la tolerancia mas ilinaitadasá los cultos de todos los pueblos, y 4 las supersticiones mas desatinadas. Música causas históricas pueden asignarse á este odio que hizo derramar tanta sangre. Los judios , -sp0s se miraban como A pueblo uerido del Señor, despreciaban -4- las duda naciones, desdeñaban enlazarse con ellas, sufrian con indignacion el yugo de los romanos, rehusaban tributar á las imágenes de los emperadores los hómenages ecsigidos por las leyes dora, 90 del imperio. Siempre dispuestos á la sedicion, cuando la tierra entera obedecia á los se= ñores del «mundo, les parecia preferible Bor.
REA IIA (37) su total ruina ¿la esclavitud. Por otra parte la voz. de sus profetas, que interpreta= y) segun sus deseos, les hacia esperar el apoyo del cielo y la victoria mas escla= recida. En: el reinado de Neron se:suble= varon, espelieron á los romanos deJudea, asesinaron las guarniciones, y obligaron. a huir aquellas legiones invencibles , con= tra las cuales dingun pueblo del. oriente abia prevalecido sino los partos» Los judios, implacables enemigos: de los roma= nos por. fanatismo , do podian ya ser so= metidos sin ser aniquilados.. Esta guerra e esterminio, y los escesos que cometie= ron las diferentes. sectas judias, y que hicieron tan calamitosos los últimos momen+ tos de Jerusalen, aumentaron hasta lo su= mo la esasp eracion de los romanos contra este. pueblo, sus leyes y su culto.Los cristias nos, a ipricntriaobenban y confundian con ellos, fueron envueltos en el mismo aborrecimiento, y desdeentónces.nb pudo ha= ¿cr union ni paz entre los adoradores de los y los sectarios del politeismo. En va: no los cristianos oponian á esta aversion mjusta la E de:su.moral, los.motivos de credibilidad del Evangelio, su sumision alas autoridades , Su principio de caridad universal, contrario «4 la intolerancia esclusiva delosjudios: como no querian par. ticipar de la s ceremonias de los gentiles,
(46) Hemossadmirado los principios puros celestiales:de una religion predicada por sacerdotes pobres y perseguidos; pero tendremos que lamentar los errores y las asiones que turbarow la paz de la Íglesf cuando fuecopulenta y triunfante. Las de ode delo remitentes ucindardo nr cdajeral suvefecto ordinario en la sociedad evangélica, tantoomas pernicioso cuanto es ma faresta la corrupcion de-lo “mejor. Los rimeros “oristianos solo +aspiraban 4 LoS bi enes celestiales : sometidos á reglas sen cillas y fáciles de ejecutar, eran 'gobern* dos por sacerdotes y didcowos bajo la pre sidencia de los sucesores delos apústoles; e tomaron elmombre de obispos. ElÓS administraban los sacranrentos”, mante” nian la disciplina , donsagraban los minis? tros, manejaban:el caudal conan y juzgr ban conto árbitros las desavenencias entr los fieles. Dejáronse de observar las ce “monias de Mbisés; porque la mayor parte de los eristianos “eran” gentiles:con vertí? dos; y cuando se-dispersócel pueblo judil en tiempo de 'Ndriano, fueron mirados CO mo hereges losmazareos; los euales per” sistian en se ir la loy eserita, aunque pa bian: recibido la evangélicas Los: obispO eran elegidos por los fieles. AY fin del se gundo o dccelebrarse cor cilios provinciales, que consolidaron laa"
(9) toridad de los-obispos- Gomo'era imposi- e bienes“habié dose propagado el éristianismo, se renunció á ella: Establecióse la superioridad de los metropolitanos en cuanto á la jurisdiecion; mas siempre se drabia reconocido £omo el primero a todos y «centro de la unidad católica al obispo de Roma, sucesar de san Pedro, al cual se atribu yo despiu co te el nombre de: papa. ¡l sacrificio absoluto que los fieles hacian sus caudales en los primeros años del cristianismo y se redujo despues al diezmo y alas ofrendas. Castigabaseá los que ha- Dian cometido grav es crimenes 0 adopta= errores contrarios á la doctrina 0 dá la moral cristiana, con la .escomunion : esto €s, la separacion de las cerem nias; sacra= - Mentos y limosnas, y todos los fieles eviiban su presencia. La reconciliación era Mas 0 menos dificil”, segun la disciplina adoptada em cada iglesia» En la de Galacia Po 14--UN- apóstata su Aro despues cinco años de penitencia : en la de Esaq no era absuelto sino:en eb articulo de | por ai «en-los anales debmundo, ni 2 as escuelas filosóficas de la antigúedad conoce una doctrina mas pura ni mas uslamente practicada que la de los-evis" Pr A era suave y auliva : asis. á los:enfermos, socorrian á los indi-
(48) gentes, consolaban á los desgraciados, -2' maban a todos los hombres, aun á sus per seguidores > y se-trataban unos á otros co mo iguales y hermanos. Hasta ellos fue desconocido en, la tierra el principio de benevolencia.general , al cual daban los cristianos la deriominacion de. caridad. Los antiguos filósofos , que dieron dostri: nas tan escelentes. de justicia, templanza y fortaleza, hablaron siempre al entendi- ,miento.: los apóstoles ganaron el corazon» Los discipulos de Sócrates cumplian sus obligaciones: los cristianos las amaban. La caridad sometió el universoal yugo del E- vangelio ; y el orgullo, la ambicion de gloria , la embriaguez de los triunfos , las riquezas , el poder y los deleites del paganismo, desaparecieron á la voz del Dios, que dijo 4 los hombres : 4maos y perdo- UAO Sk rosado! A... ¿Cuando la Iglesia fite triunfante y opulenta , la felicidad despertó las pasiones humanás. Eusebio PE dv esla causa los desórdenes. que empezaron á. sentirse- Uno: de los mayores ,fue: el arrianismo» Veinte años: antes de la paz que Constantino did á: la Iglesia, un obispo de la provincia de Lébas en E ipto , lNamado Melecio , convencido de no hecho sacrificios á losidolos , habia sido depuesto por Pedro, obispo de Alejandria. En esta ciu*
(49) dad y en muchos paises del oriente habia sticedido al sincretismo el sistema de eleccion $ eclecticismo , y estendiéndolo á las creencias religiosas”, hacian los filósofos tha mezela estravagante de la doctrina pura y sericilla del Evangelio con lás opinio= nes de Platon y Pitágoras. Arrio, hombre elocuente y ambicioso, gefe de los partiios de Melecio é imbuido en los erro= res de los'gnósticos y de Montano, ne 9 la divinidad del Verbo. Separósele de ja wion de los fieles: manifestó :arre= pentirse, y Aquilas, obispo de Alejan: a, lo reconcilió con la Telesia; pero Pronto Volvió 4-la heregia. Babia nacido en los desiertos de la Libia: su imaginas ción tenia todo el calor de aquel clima rasado: no carecia de talento é instruc= ción: unia 4 la sutileza griega el ardor africano , era ambicioso , afectaba devo-= cion J: piedad: “adquirió, pues, muchos ba itos', y fue el enemigo mas temible e la Iglesia. Esparcióse rápidamente su | e"miciosa doctrina, que destruia uno de po ogmas capitales del eristianismo en ao Pto , Palestina y Siria : introdújose la Iscordiaen las ciudades y en las familias, Y tal vez se vino'4 las manos. Un concilio ee obis os, convocado en Alejandria, : DO á Arrio, y ¿ Peónas y Segundo, aces suyos; pero el célebre Eusebio; TOMO y111. 4
(50) obispo de Nicomedia; quiso ecsigir de, A» lejandro,, que lo era de Alejandria, que admitiese 4 Árrio a su comunion; y Constancia; hermana del emperador , favore= ció estaisolicitud. Arrio, desterrado, de Alejandria, halló proteccion en otro Eu-+ sebio , obispo de Cesaréa, célebre por su instruccion , y que tenia mucho yalimiento en la corte. Un conciliabulo ces lebrado por los dos Eusebios en Nicome= dia adoptó las opiniones de Ayrio., y es2 cribió en su favor á todas las iglesias del imperio... t; Y unir Concilio general de Nicea. (325.) Constantino, y Osio, obispo de Córdoba, hicies. ron vanos esfuerzos para restablecer la paz. «Permitidme, escribia el emperador a los contendientes, que goce noches sin turbacion, dias serenos y soles sin nublados. ¿Dónde hallaré descanso si los siervos de Dios se hacen la guerra? Yo desear ba ir al oriente, y vuestras disputas me lo impiden : reconciliaos para abrirme el camino de ese pais.» Juntóse otro sinodo en Alejandria, donde los partidos, en vez de amistarse, se irritaron de nuevo. Como los arrianos creyeron que el emperador se inclinaba a la verdadera creencia, lleó su furor á tal punto, que en muchas ciudades mulilaron y destrozaron las estátuas del principe. Algunos cortesanos de-
(51) nunciaroncon calor este atentado para escitar la ira de Constantino: pasándose la mano por la cara, dijo sonriéndose : «No me siento herido.» Este dicho, repetido en todo el imperio , impuso respeto a los facciosos é hizo callar á los delatores. - + Alfin; conociendo el emperador que la querella prolongada comprometia el sosiego público, convocó un sinodo genetal:en Nicéa, ciudad de Bitinia. En esta epoca publicó muchas leyes prudentísi- "mas para aumentar la autoridad paternal, arreglar la emancipacion de los menores, y pa los escesos de la usura, tan grandes, que en dinero era el interes un 12 por 100, y en géneros un 50. El concilio de Nicéa abrio sus sesiones en 325: €esta fue la primer ocasion en que se vió reunida toda la Iglesia. Viéronse alli un gran número de prelados respetables por sus virtudes; por su saber y por el valor con que habian sufrido los tormentos €n a última persecucion: El em erador besó evotamente las señales de la espada de 0s verdugos que se advertian en Pafnu- “10 obispo de una diócesis de la Tebai- a. Solo habia en el concilio 17 obispos arrianos. El mas terrible adversario de €sta heregía fue Atanasio, sacerdote jóven Y discípulo del obispo de Alejandría. Destinado por Dios ¿ser el defensor de la fe . .
(52) en esta gran querella, habló desde el pri. mer discurso con una elocuencia tan: bri. llante y vigorosa, que llenó deadmiracioná los arrianos, ala corte y al concilio. Habian entregado al principe varios memoriales, en que se acusaban reciprocamente muchos de los padres del sinodo. Constanti-. no los llamó á su presencia, y les dijo: «Dejo la decision de estas quejas para el dia ultimo del mundo, en que Dios, vuestro único juez, pronunciara su sentencia» Vuestra obligacion es vivir sin merecer censura y sin acusar a vuestro rójimo- Imitemos la bondad divina. Olvidar y perdonemos.» Arrojó al fuego los libelos, y dijo : «No hagamos públicas las debilidades de los ministros de la religion : n0 escandalicemos al pueblo, no autoricemos sus desórdenes:» El concilio se abrió el mismo dia en que se celebraba la fiesta de san Juan evangelista. Arrio sostuvo sus 0- piniones con astucia: Atanasio las impugnó con vehemencia. La última sesion se celebró en el palacio del emperador. Osio otros dos legados presidieron el concilio en nombre del papa san Silvestre. Constantino se presento sin guardia, é hizo el siguiente discurso : «En fin, se han cumplido mis votos, padres de la Iglesia: despues de tantos favores como he recibido del cielo, el que mas he descado es ves
| (53) ros reanidos conmigo en un mismo espiri= tu. He destruido la tirantla que 0s persi= pp con guerra abierta. Triunfemos hoy el genio del mal que trabaja en destrujrnos con artificios y ataques domésticos. Vencedor de mis enemigos, esperaba no dirigir al Autor de mis victorias, sino los votos de la gratitud. La noticia de las discordias religiosas me causó el dolor mas Profundo , y os he reunido á todos para acabar con esta division, que es el mas funesto de los azotes. Ministros de un Dios de paz, renazca entre vosotros el espíritu de caridad que debeis inspirar al mundo: sofocad todas las semillas del odio: consoidad yunestra union. Esta será ofrenda muy agradable á Dios, y el homenage mas acepto que podeis hacer á vuestro princi- Pe.» Arrio presentó al concilio una profe- Sion de fe artificiora, que eludia la dificultad sin resolverla; pero los católicos Mmutilizaron su ardid , declarando que JesSucristo es consustancial al Padre. Todos Os obispos firmaron la declaracion, escep- to la mayor parte de los arrianos. Dióse 0- tra decision para que la fiesta de Pascua se celebrase en todas partes segun ebuso de a glesia de occidente. A Melecio se le Po con indulgencia permitiéndole ejer- > las funciones episcopales. Se escomul- 5% a los novacianos que negaban á la lgle-
(54) sia el poder de absolver los pecádos, des+ pues de haber agotado inútilmente con respectoá ellos todos los medios de con= ciliacion; en fin, se redactó el simbolo 0 rofesion de fe, que sirve de regla a la lesia católica. f Cerrado el concilio, se volvieron to= dos-los obispos á sus diócesis. Se habian mantenido en su viage, y durante su mansion en Nicéa, á costa del tesoro imperial. Constantino escribió á todas las iglesias de Egiptoeshortándolas a que se adhiriesen 4 la fe de Nicéa, y trató con rigorá los obisposque se conservaron tenaces en su oposicion. Eusebio de Nicomedia y Teóguis de Nicéa fueron desterrados á de Galias: Habiendo muerto el obispo de Alejandria, fue elegido sucesor Atanasio, que procuró en vano sustraerse por la fuga á la eleccion. Su episcopado duró cuarenta y seis años. Su celo, firmeza y elocuencia le hicieron ilustre. Estuvo desterrado cinco veces, y muchas corrio peligro de morir. Muerte de Crispo.(326.) Constantino volvió á Roma y abolió por una ley los combates de los gladiadores, tan contrarios al espiritu del cristianismo. Prohibió a los generales y oficiales ecsigir del pueblo viveres y dinero. Reprimia con sábias leyes las pasiones de los otros, y no supocontener las suyas. En este mismo tiem-
(55) | pO' mandó matará su hijo Grispo, falsa- Mente acusado de un amor incestuoso ; y cuando conoció la verdad , hizo morir a su Muger Fausta que habia sido la acusadora, y erigió al inocente una estátua de Plata con la cabeza de oro; con esta ins- Cripcion en la frente: «Este es mi bijo, in- Justamente condenado.» +: Los romanos; cuyo carácter turbulen- to habia: sobrevivido á la ruina de su liertad, se valieron del pretesto que ofre- Cian estos dos actos de crueldad para manifestar su odio 4 un principe enemigo de Sus dioses y de sus espectáculos. Insultaron 4 Constantino; y:aunque los' cortesahosleeshortaron á enviar las tropas contra el pueblo, tomó el partido mas rudente e mostrarse superior é insensible a la o= ensa; pero la herida quedo abierta en su “orazon.Salid para Hliria y abandono á Ro- Ma por siempre: En el consulado de Cónstancio y Máximo, Helena, madre del emperador , que estaba en Palestina, pasó á erusalen, visitó el monte Calvario, destruyó el templo que los gentiles: habian Crigido á Venus en aquel sitio, : descu= vió el sepulcro y la: eruz del Salvador. 9nstantino pa á Draciliano, gobernador de Palestina, edificar en a da la- 8% una iglesia con la advocacion del San- “o Sepulcro. El emperador colocó en: su
bia tenido por-conveniente- el emperador alejar. de los negocios públicos 4 sul hermanos; pero en -333, viendo su podel consolidado, nombró. cónsul y censor? Dalmacio, uno deellos. La peste y hambre desolaban entonces el imperio: hh solicitud activa y la liberalidad. de Cons tantino aliviaronlos padecimientos del preblodr sp ardor boe di il + Envesta época vino á la corte de orien' teel filósofo Sopatero., y-defendió la caw sa del antiguo culto contra el cristianis mo: el paeblá se alborotó, y: Constantino; aunque le habia recibido bien, mand! cortarle la cabeza y por sosegar el tumul- to. El emperador no se limitaba 4 eleal contra los reyes enemigos de Roma, haci! tambien esfuerzos para que se convirtie” sen á la fe. Informado de que Sapor, ref. de Persia, maltrataba á los cristianos, - escribió en favor de ellos. «Cree, le de, cia, que el emperador Valeriano mereci su largo infortunio, persiguiendo á Lo pri is de Jesucristo; y que yo no de? bo mis victorias sino 4 la proteccion del Dios hombre.» Sus razones no rodujero! efecto, perologró lo que ña envi do armas que faltaban á los persas, y q le pedian. No tardaron en emplearlas co”! tra él. Constante, elmenor de los hijos de emperador, recibiú el titulo de césar.
(63) £Mperador escribió 4 san Antonio abad Una carta manifestándole la admiracion: ue € inspiraba su virtud. Á pesar de los e- “ctos de Constantino no puede negárse- C:el talento: principal de los monarcas, Jue es el de elegir. Donde quiera que Brillabala virtud. el saber y la Cm “imaban la atencion del emperador, ad= Yuirian sus: elogios “y. eran empleados de Una manera útil. Todos los que elevo al £oosulado, dignidad que nose atrevió ásu- Primir 4 pesar de que mudo la constitucion eL imperio:, eran hombres dignos de tan LO puesto. (00 TER —Lrimer establecimiento de los barba= TOS. en el imperio. (334. ) Este año nom= bró. cónsules a Lucio Ranio y Acóncio “Ptato , que habian merecido la estima= les. Pública siendo pretores y procónsu= ES: Paulino Anicio, célebre por su eloencia y. rectitud, obtuvo tambien esta gnidad.- tulo ; «ntonces hubo una gran. revolucion € los bárbaros, cuyas armas habian £hiazado con mas frecuencia las fron= teras del imperio. Los godos, obligados As ¡MMamente á hacer la 0 con los roma-= E buscaron otro cebo: 4-su inquieta se be, y bajo el mando de Geberico, dere marcharon contra los sarmatas, los "9laron completamente y talaron «su entr
(64) | pais. Los vencidos, ya sin esperanzas, ar-. .maron ásus esclavos, llamados limagantes. Estos, despues de haber: rechazado á los. odos, se sirvieron de su gran número y. dal poder que les daba la: victoria, para. vengar su pasada opresion contra sus seño. res. Despojaron alos sarmatas de sus pro= piedades, y los obligaron á la fuga. Trescientos mil sármatas vinieron 4 pedir asilo a Constantino, el cual en vez de dispersarlos por todas las provincias, cometió la. grande imprudencia de incorporarlos en sus tropas y darles tierras en 'Pracia; Macedonia y Pannonia. Abriendo paso de este modo á los enemigos de Roma, pre-. paró la ruina del imperio. Aquellos bárba-. ros sin patria consiguieron por las súpli-. cas las posesiones que durante muchos siglos'no habian podido conquistar por las armas. to | Ln do. 2 En 335 nombró cónsul el emperador 4 su segundo hermano Julio Constancio. Es tejoven'habia tenido de su primer matrimonio un hijo llamado Galo; y habiendo despues casado con Basilina, Debian de Juliano, conde de oriente, tuvo de ella al famoso Juliano, conocido con el nom” bre de Apóstata. El emperador celebró en su nueya capital el trigésimo año de sn reinado, que fue el 337; y con este motivo Eusebio de Cesaréa pronunció su pa”
(65). ' Negirico. M. Tomas observa con razon ue el nuevo orden de cosas, creado por Onstantino, dió nacimiento á Un nuevo Fibero de elocuencia. «El derecho de halar al pueblo, dice, perteneció á los ma- Prados durante la república, despues á “emperadores, y desde Constantino á S ministros de la religion.» Asi florecie- PON sucesivamente en Roma la elocuencia "epublicana, animada por grandes intere Ses; la monárquica, divigida a agradar; la osófica, que introdujo Marco Aurelio, y A cristiana, cuyos principios y objeto £ran antes desconocidos. El mundo restautado, la tierra reconciliada con el cielo, el 8'an pacificador entre Dios y los hombres, Un nueyo órden de justicia, la vida veni- "tra, grandes esperanzas y grandes temo- "es mas allá de los siglos, eran los cuadros Principales de esta ro es y su obje- to fortalecer la debilidad , abatir el orsn lo € ¡eualar las clases o: de la letud. Llena de fuerza al mismo tiempo a dulzura, sellada con el carácter de Pcia santos, tomó algo del colorido ANA nO conocido hasta entonces de los . “dores romanos. Constantino recibió elo-. ¡99 Secos panegiristas cristianos y gentiej ose han conservado siete de es- Oraciones. En una de ellas el autor, or gentil, coloca a su héroe en el nú- O vIit. 5
: (66) | mero de los dioses: le pinta vencedor de los francos en las orillas del Rhin, y le prodiga muchas alabanzas por haber hecho que «sirviese la matanza de los vencidos para la diversion de los romanos. «Has embellecido, le dice, con su sangre la pompa de nuestros espectáculos: nos has dado el placer delicioso de ver una multitud innumerable de cautivos devorados or las bestias feroces; de modo que los Dinos al morir, padecian mas por los ultrages de sus vencedores, que por los dientes de los animales 0 por la acervida de la muerte.» Este pasage basta para c0* nocer cuan atroces eran las costumbres de Roma gentil. El panegirico pronunciado por Eusebio, obispo no muy ortodoxo, cortesano hábil € historiador poco veral en lo tocante á Constantino, es una mezcla, comun entonces, de la filosofia de Pitágoras y de Platon, y de la doctrina de la Escritura. No limitandose á pintar sí héroe vencedor de la idolatría, compara su imperio en la tierra eon el imperi0 eterno de Dios sobre el universo: recono” ee que tiene una comunicacion inmediate con la divinidad; le exhorta á manifestará los fieles las muchas apariciones en que Je” sucristo se habia mostrado á sus ojos; haee el elogio mas pomposo de sus virtudes, y el mas esagerado de sus hazañas. Re vi”
(67) tiéndose despues de la severidad episcopel ,le recuerda las mácsimas evangélicas, “instruye, le alaba y le engaña a un mismo tiempo; y mezclando el estilo de la Catedra al de la corte, le prodiga sucesi- Vamente lisonjas y lecciones. No faltó en £sta solemnidad quien esagerando hasta el último grado la adulacion , predijese como agitado de un espiritu profético, que Yl emperador, despues de haber reinado Sobre los hombres en la tierra, reinaria en el cielo al lado del hijo de Dios. «Calla, indigno lisonjero, le repuso el principe: YO no necesito de elogios, sino de ora- Ciónes.» Constantino, pacifico poseedor del im- Perito, no habia tenido mas sediciones que *eprimir que las de algunos sectarios fa- Maáticos; pero el año 335 un oficial ambi- “toso , llamado Calocero, se atrevió á le- Vantar el estandarte de la rebelion, y con d suUnas tropas que habia seducido, se apolas de la isla de Chipre. El jóven Dal- ¿010 sobrino del emperador, venció a be. rebelde, le hizo prisionero, y abu- Udo cruelmente de la victoria, le mandó qeemar vivo. En esta época fue cuando stantino ; abandonando el prudente Po “ma que habia seguido hasta entonces, Metió el mismo yerro que Diocleciano, lvidiendo el imperio, aceleró su des-
(68) truccion. Habiendo dado en matrimonio su hija Constantina 4 Annibaliano, su segundo hermano, le hizo césar del Ponto y de Capadocia: Dalmacio gobernó con el mismo titulo a Tracia, Macedonia y Gre= cia : Constantino , su hijo mayor, obtuvo las Galias, las Españas y la Britannia: Constante, la livia y el Africa: á Constancio, - 4 el segundo, y el mas amado de los tres, dió el Asia, la Siria y el Egipto. Su fama habia llegado á las estremidades del mundo : muchos a e de la India envia=- ron a Constantinopla embajadores y regalos. Todo se sometia á su poder, escepto los arrianos. Constancia, su hermana, viuda de Licinio, habia entregado su confianza á un sacerdote de esta secta, muy dies. tro y seductor, y al morir le recomendo - al emperador, sobre el cual adquirio en breve tiempo tal ascendiente, que le persuadiod alzar el destierro a Eusebio de Ni= comedia, á Teógnis, y al mismo Arrio. San Atanasio perseguido. (337.) Los dos Eusebios , y los obispos de su partido, - apoyados con esta proteccion, resolvieron arruinar á san Atanasio; pero antes de atrcarle quisieron destruir a Eustatio , 0- pin de Antioquía, firme columnade la fe de Nicéa. Engañan á este prelado con las apariencias de la amistad: se reunen en Jerusalen , inventan la trama , vuelven 4
(69) Antioquia , y hacen que se pensante una cortesana, qué.con fingidas lagrimas asegura ser de Eustatio el niño que llevaba en los brazos: El concilio depone al acu- O sin querer oirle : violeucia que escitó en la ciudad un tumulto. Apaci uólo Acacio, conde de oriente, f- Ho | los dos partidos estaban ya para venir á las manos. Eustatio , llamado por el emperador, ue á confundir a los impostores : estos cambiaron de armas, y presentaron falsos testigos que le acusaron de haber injuria- o en otro tiempo ála emperatriz Helena. l emperador, llevado de la primera in- Ormacion , y ciego de cólera, destierra á ustatio, y la a los arrianosun triun- 0 completo. La muerte del santo obispo, que sucumbió poco despues en Tracia 4 sus padecimientos, libró 4 sus adversarios € un enemigo formidable. Eusebio de ¡comedia se aprovecho de este triunfo €. su partido, y logró del emperador que escribiese una carta a Atanasio , mandanole recibirá Arrio en su comunion. Átahasio, cuya firmeza se igualaba á su caridad, desobedeció. Habia ganado el afecto e los alejandrinos por su dulzura, y al Mismo tiempo sabia hacerse respetar de 0s suyos, y temer de los arrianos. Los que vi lan previsto que su resistencia escila- a el enojo del emperador, le acusaron de
(70) haber fomentado una rebelion en Egipto, profanado los libros santos, y usurpado la autoridad soberana, imponiendo contri=- buciones arbitrarias al pueblo de Alejandria. La acusacion del odio fue tan inve= rosimil, que la inocencia del santo obispo se reconoció sin dificultad. y ; s Y Sus enemigos no se desalentaron por este reves. Al mismo tiempo desapareció Arsenio , obispo de Hipsal,, en la Tebai- . A , da, y los melecianos y arrianos acusaron á Atanasio de haberle hecho morir con operaciones mágicas. Afirmaban que le mutiló antes de matarle, y aun mostraban una mano que, segun decian, le habia cortado Atanasio, ocultando su cuerpo de manera que no habian podido hallarlo. En vano los monges de un convento, donde Arse= nio se habia retirado á hacer vida penitente por algun tiempo, testificaron que vivia : los arrianos dijeron que el supuesto Arsenio era un impostor. Atanasio se presenta en Gonstantimopla con una carta de Arsenio, en que le suplicaba que le recibiese en su comunion, se jastibea y calma por un momento la ira del emperador. Apaciguanse las turbulencias que causaba esta discordia en Alejandria; pero apenas Atanasio se restituyó á esta ciudad, los dos Eusebios vuelven ¿seducir 4 Constantino, le persuaden que es cierto el crimen de
| (71) Atanasio, y fingida la carta de Arsenio. El emperador, pal cd eredulo , abanona al obispo de Alejandria al juicio de Sus enemigos , y le mandó comparecer en ua concilio celebrado en Tiro, y compues- to de obispos, casi todos arrianos, en presencia de Arquelao, conde de oriente, y el conde Dionisio. All se renovo la escena de Eustatio: una muger impudente se presentó y acusó 4 Atanasio de haberla robado su honestidad. Timoteo, presbitero alejandrino, que estaba sentado cerca de su obispo, le dijo en alta voz: «¿Y qué, me acusas de ese crimen?» «Si, le respondió ella con ademan furioso : tú eres quien has atropellado mi honor.» Esta equivocacion singular, que justificaba tan evidéntemente al acusado ,JHeno de Vergiienza ásus enemigos, y escito la risa elos condes y de los soldados que estaan presentes. Sin embargo, los arrianos Prosiguen en su infame proyecto, le acu- San-por la muerte de Arsenio , y presentan en el concilio la mano ensangrentada e la supuesta victima. Atanasio , despues e un momento de silencio , pregunta á lt. Jueces si conocian a Arsenio: muchos Pc ls que lo han visto muchas veces: Dos uces entra en el sinodo un hombre vuelto en una gran capa. Atanasio le “seubre la cabeza, y presenta al verda-
(78) | tima tengo 4 los hombres privados de la luz que me ilumina!» Sus sirvientes pe” dian al cielo que prolongase su vidas «Compañeros, les dijo, la vida en gue yoy. a entrar es la verdadera: conozco Los bienes que me esperan, y deseo volar gremio del Señor.» Así cuenta Eusebio la muerte de este principe. Muchos siglos despues se inventó la fábula de que habia sido bautizado en Roma por san Silvestre, y que sano de la lepra por el bautismo, sin duda para hacer probable la donacion supuesta de Constantino 4 la Iglesia romana, de la capital, su territorio y la costa de Italia. Este fingido documento es digno de los siglos de ignorancia en que se fabricó; pues en el habla el yr: de los sa= trapas de su consejo. Constantino al mo*. riv hizo grandes dones 4 Roma y á Cons- Pe confirmd el repartimiento de sus estados, € hizo jurar á las legiones que serian fieles a sus hijos y á la Elená. Entregó su lestamento al sacerdote arriano que gozaba de su confianza, y le mando. no ponerlo en otras manos que en las de Constancio, el mas querido de sus hijos: Su último acto fue de justicia : mandó llamar del destierro á san Atanasio, y le permitió volver á Alejandría. Este rincipe murió el dia de Pentecostés, 22 de may0 de 337, siendo cónsules Feliciano y Ticiar
(79) no, ¿los 63 años de su vida y 30 de su reinado. En su muerte se olvidaron todos sus Edo y solo se tuvieron presentes sus azañas y grandes cualidades. Los guarlas y soldados manifestaban su dolor con [ofundos gemidos : cada familia parecia lorar ¿su padre. Todos, recordando las desgracias pasadas, y preveyendo las venideras , echaban menos la firme columna el imperio. Su cadaver, puesto en un Itahud de'oro, fue llevado a Constantino- Pla, donde se colocó sobre un túmulo rocado de innumerables antorchas; y todo el tiempo que transcurrió hasta la llegada € Constancio, los principales funciona- '10s los senadores, condes y generales Iban diariamente á palacioá ejercer sus naciones como si viviese el emperador. as legiones, respetando poco a los her- Manos de Constantino , juraron no reco- MOcer por césares sino 4 sus hijos. Constancio llegó á la capital, y llevó el cuer-» la de su padre á la iglesia de los Apósto= €s, donde fue colocado en un sepulcro C. pórfido. Roma, aunque Fevineta da por aeostantino de su antiguo esplendor, par- Cipó del dolor general. El pueblo romacdo acusaba á si mismo de haberle irrisite) y obligado con sus ultrages 4 refune e a Bizancio. Reclamó, aunque en 20, el derecho de conservar en la capi-
(80) tal del mundo los restos préciosos de su libertador. Todos los partidos que desacreditaron á Constantino vivo, lo elogiaron despues de su muerte, arrastrados por el entusiasmo de su gloria. Los cristianos le pusieron entre los santos, y los paganos entre los dioses, cuyos A derribado. De cuantos hombres han brillado sobre la haz del mundo, ninguno uiza ha hecho una revolucion mayor que Cnstafifina: Destruyoó la idolatría, ensal- ¿0 el cristianismo , abatió a Roma, fundo a Constantinopla, y llevando al oriente la fuerza del imperio , preparo la nueva ecsistencia del occidente. Acabó con los simulacros que aun restaban de la antigua república; y colocando en el trono todo el poder, alteró los derechos, los intereses, y aun las ideas radicadas por tantos siglos en los animos. Somparado con otros e 1d , reunió las cualidades mas opuestas de los buenos y de los malos. Fue cLénte con los Li de Maxencio y con los perseguidores de los cristianos; ero se mostró feroz con los francos y los reyes cautivos, que dió en espectáculo a los romanos, y que entregó a las fieras del circo. Homicida desu suegro, cuñado, hijo y esposa, perdonó mas de una vez á los rebeldes, y llevó con paciencia las injurias. Amante de la justicia, oprimio la li-
(81) bertad : limosnero con los pobres, dejaba robar las provincias : celoso de la autoriad suprema, entre o á la Iglesia una gran e del poder judicial: sobrio y templa- o en los campamentos como los héroes e la antigua Roma, desplegaba en su paacio el lujo, la pompa y la molicie de los escendientes de Dario. Sus leyes fueron Suaves, su politica bárbara. Tuvo las virtudes de Trajano, la violencia de Severo, y tal vez la inhumanidad de Neron; pero nO se separará mucho de la verdad quien atribuya a su siglo sus malas cualidades, Y las buenas á su carácter y á la religion que abrazó. TOMO v111. 6
(82) "CÁPITULO” TL, Constanto segundo J Constante, Condltenio! A Constantino IT, Constante y Constancio, emperadores. Sitio de Nisibis por los persas. Muerte de Constantino II. Invasion de los francos. Guerra con los. persas. Batalla de Singara. Usurpacion de Magnencio y muerte de Constante» Segundo sitio de Nisibis. Batalla del Drayo y muerte de Magnencio. Tirania de Constancio y de Galo. Invasion de los alemanes. Juliano , cesar: Nueva persecución contra san Átanasio. Batalla de Argentoracto. Victorias de Juliano y de Constancio contra los barbaros del Rhin y del Danubio» Juliano toma el titulo de augusto. ono 1, Constante y Constancio , emperadores. (337.) El emperador Constantino, menos prudente en su politica que Constancio Cloro, su padre, pre”
(83) -fivió el esplendor de su familia 'á la tranuilidad del imperio; y añadió al yerro de ividirlo entre sus hijos, el de dar provincias á sus tres hermanos, introduciendo el funesto sistema, que produjo en lo futuro tantas desgracias, y que fue en las monarquias nacientes de la Europa moderna causa de tantas guerras civiles, odios im- Placables y asesinatos. Dividir el estado entre tantos principes, era quitar al pue- o el sosiego, única indemnización de la ibertad, y añadir á los inconvenientes del poder despótico todos los. males de la iscordia y de la anarquia. La voluntad de onstantino no fue enteramente cumpli- A. El senado, el pueblo y las legiones no quisieron reconocer mas principes que a sus -hijos : el ejército se rebelo contra sus 'ermanos : á la pérdida de sus coronas se Siguió como di forzoso la de sus vias, y todos tres. y cinco de sus hijos fueron degollados: solo se perdonó á dos hi- Jos de ulio : Galo, que estaba enfermo gravemente, y de quien se creyó que la Naturaleza terminaria pronto sus dias , y su hermano Juliano que tenia 6 años. Mar- “0, obispo de Aretusa, salvó a este ene- Migo futuro de los cristianos, ocultándole ajo el altar á los puñales de los asesinos. A Opinion pública atribuyó estos homicilos á la ambicion de Constancio: san
(84) Gregorio Nacianceno á la rabia de los sol dados; pero segun muchos historiadores, Constancio, arrepintiéndose ya viejo de sus culpas , decia que sus derrotas y la es. terilidad de sus mugeres habian sido cas tigo del cielo por sus crimenes. Los soldados, escitados á la maldad por un principe que sustituia la fuerza 4 la justicia, no pudieron ser contenidos, y degollaron a muchos cortesanos de Constantino, entre ellos al patricio Optato, cuya alta dignidad no pudo libertarle de la muerte. Ablavio, prefecto del pretorio, y que se respetaba como tutor de Constancio, parecia que debia inspirar mas respeto á los facciosos: estos le tendieron ún lazo para arruinarlo, fingieron una conspiracion para tener ere y el mérito de ma- '- tara sus enemigos socolor de castigar la traicion. Algunos oficiales al frente de una tropa de soldados hacen creer al des. graciado Ablavio que él senado va á darle el título de augusto , y que el emperador habrá de consentir en ello. _El prefecto, á instancia de sus amigos, cede á los votos de aquellos pérfidos: revistenle de la púrpura, y los mismos que le han seducido, lo declaran rebelde, y le asesinan sin piedad. Querian tambien matar á Olimpias, su hija; pero esta logró ess taparse 4 la corte de Constante, que pen-
(85) saba en recibirla por esposa; mas habien- 0 muerto este principe, como diremos espues, casó con Ársaces, rey de Armenia. El gefe de todos estos facciosos y al= ma de sus sediciones era el primer camarero Eusebio, eunuco,.y privado de virtudes como de secso , cortesano vil y am= icioso, sin mérito ni moral, infame por Sus vicios y su codicia, sacrificaudo su conciencia 4 su fortuna, sin mas habilidad que la de volverse al sol que nace, sin mas Dios que suinteres, parecia entonces ueño del imperio hasta tal punto, que los Palaciegos burlones decian: «No ofi el emperador de tener crédito con su camarero.» La señora del mundo, perdidos sus héroes, estaba sometida á las especulaciones de un cortesano pérfido, á los caprichos de. un eunuco. | Los tres hijos de Constantino el grandes habiéndose reunido en Constantinopla, deliberaron sobre sus comunes intereses: Juntáronse otra vez en Pannonia, y repartieron definitivamente el imperio. Gonstancio se quedó con toda el Asia, el Egip- to, la ciudad de Constantinopla y la Tra- Cia; Constante con Italia, Hiria y Africa: “Onstantino tuvo las Galias, las Españas Y Britannia; pero se reservo ciertas pretensiones sobre Mauritania, que rompievon de alliá poco los lazos de la paz y amis-
(86) : tad entrelos tres hermanos. Constancio; y los arrianos protegidos por él, continuaron la persecución contra san Atanasio, que vivia desterrado en Galia. Constantino, al contrario, se declaró en su favor, y le envió a Egipto, lo que did nuevas fuerzas á los católicos de Alejandria. La presencia del emperador no contenia siempre el espiritu turbulento de los sectarios de Constantinopla. Alejandro , obispo de esta ciudad, que falleció poco antes de Constantino.,, dijo a su clero antes de espirar; «Si quereis el obispo mas virtuoso, elegid á Paulo: si el cortesano mas hábil, á Macedonio.» Los arrianos eligieron á este: la mayoria, que era católica, á Paulo; pero fue desterrado al Ponto por las acusaciones de Eusebio, Sitio de Nisibis por los persas. (338. ) Constancio le restituyó al subir al trono. La guerra estrangera puso treguas por al gun tiempo á estas disensiones. Sapor, rey de Persia, sitió 4 Nisibis, Mamada hoy Nesben, en el Diarbekir. Esta plaza imortante era la llave de la frontera: los Eliitatos! mostrando algunos vestigios del antiguo valor romano, se defendieron herdicamente., Despues de 63 dias de esfuerzos inútiles, el rey levantó el sitio. El pueblo libertado atribuyó este beneficio á las oraciones de Jacobo, su virtuoso
(87) Obispo. Constancio, para aprovecharse de este feliz suceso, marcho contra los per- Sas; pero como no sabía mandar, sus tropas no quisieron obedecerle. Instruido Por su padre en los ejercicios militares, mostraba en ellos bastante habilidad; pero descuidaba la disciplina, sola base de a fuerza de las armas. El desorden proucido por su debilidad hubiera causado grandes reveses, si los godos y los sarracenos no le hubiesen dado socorros muy Utiles en aquella ocasion; y el oriente fue efendido mas bien por los bárbaros que por los romanos. Constancio, sostenido por sus ausiliares, pacificó la Armenia y € restituyó. su rey, destronado por los Persas. Sapor se volvió á sus estados. El £mperador no le persiguió: erdiendo la Oportunidad y faltando á su AA , prec10 la capital los campamentos, las intrigas á los combates, y los negocios del arrianismo á los del imperio. + Convocó un concilio en Constantinopla qee depuso á Paulo: este se refugió a las »alias y haJló un asilo en la corte de Constantino. El ambicioso Eusebio, elegido obispo por el clero de Constantinopla, logró entonces el colmo de sns deseos. Al Mismo tiempo los arrianos de Alejandria Cugieron a Pisto, para oponerle á san tanasio; pero Eusebio de Cesarea no go-
(96) filas de los soldados. Los romanos reunen todas sus tropas: el oriente se conmueve: encuéntranse ambos ejércitos cerca del Tiris. Constancio, vano como todos los homhas débiles, manda a sus puestos avanzas dos alejarse del rio y dejar el paso libre á los enemigos. «Dejadles que se acerquen, dijo , que escojan el terreno, y que se atrincheren : deseo atraerlos al combate. Lo que temo es que se retiren.» Los persas atraviesan sin ostáculo el Tigris, y se acampan cerca de la ciudad de Singara: la rocsimidad del enemigo disminuye la con- Ed y el valor de Constancio , que le permite fortificarse tranquilamente , y se opone al ardor de sus tropasindignadas de esta cobardía. Eliano, oficial de la guardia, y comandante de Singara, no puede sufrir los denuestos de Jos persas , sale por A A 7 A GÁNLIARO a LA TAS UM E bie la noche al frente de un pequeño número de soldados jóvenes , penetra en el campamento de los enemigos , degúella un gran número de ellos, esparce el terror, y se retira sin ser perseguido. Si el empera: dor hubiera imitado á este romano , € ejército persa hubiera uedado destruido- Al amanecer del dia siguiente se ordenan en batalla los dos ejércitos. Jamás habian desplegado ni uno ni otro imperio fuerzas tan considerables: las orillas del rio , las vastas llanuras de Singara , esta-
(97) ban enbiertas de batallones y escuadrones, cuyas armas “luminadas del sol deslumtaban los ojos. ¿Las altas montañas que rodeaban las llanuras , parecian erizadas de lanzas. Sapor, levantado sobre un eseudo , contempla este magnifico espectáculo, que en vez de ecsaltar su alma , la abate € intimida. Asombrado del ¿órden que observa en el ejército enemigo, y del recuerdo de tantas victorias conseguidas por la táctica romana contra fuerzas muy numerosas, se apodera el miedo de su corazon, tiembla por su trono, olvida el ho- nor, da la *enál de: la retirada, vuelve á Pasar el Tigris, y deja á su ejército que Continue lentamente la retirada á las 0r= denes de su hijo Nárses. Los romanos, viendo la fuga del enemigo, piden á gri- «tos la señal del combate. Constancio, tan imido como Sapor, y que creia que la "etirada era un lazo, procura, aunque en Yano, calmar la fogosidad de las legiones: Mo le atienden ya, se arrojan con furor al themigo , lo desóordenan, fuerzan el cam=- quese , y rodean “y desarmán a Narses. uedaron vencedores, pero no tenian geho Una parte de los romanos se entrega al queo y á la intemperancia : otros atacan Csordenadamente las alturas, donde se Alan atrincherado muchos cuerpos per- Sia 105, y despues de vanos esfuerzos son TOMO y1tt.
(98) rechazados y perseguidos. Los enemigos | se aprovechan de esta confusion, recobran su campamento , y arrojan de élá. los romanos: en este ataque pereció Narses. Constancio, abad reparar el des- ¿rden; como lo habia sido de aprovecharse de la victoria, huye , y lleva tras si las tropas , que siguen tan vergonzoso ejemplo. Al dia siguiente, los persas, mas afligidos por sus pérdidas, que orgullosos de su último triunfo, se retiraron al otro lado del rio. Sapor, avergonzado de su cobardia, é€ inconsolable por Ja muerte de su hijo , se arrancó desesperado los cabellos, y mandó cortar la cabeza á los Ss que le habian aconsejado la guerra. Tal fue el écsito de la batalla de Sin gara, en'la cual fuerón sucesivamente vencidos y ahuyentados dos ejércitos por la incapacidad - de sus gefes. La cobardía de los monarcas inutilizo el valor de los soldados. Constancio , vencido por los persas, volvió 4 su capital, y dominado por los arrianos perseguia a loscatólicos; pero Gonstante, que los protegia, le amenazó con la guerra, y le obligó á ceder en apariencia. Consintió, pues, no solo en recibirlos obispos que su hermano le enviaba, sino tambien en oirá Atanasio; mas éste, no fiandose de él, rehusó al principio pasar á Constantinopla. Los arrianos, aterrados
(99) con la presencia de tantos obispos catoli- “eos, los calumniaron. Estevan, obispo de ntioquía , por medio de un criado que sobornó , introdujo una cortesana Cn casa deuno de ellos, y despues hizo que la sorprendiesen; pero aquella muger perdiósu audacia al aspecto venerable del obispo, y declaró la verdad. Estevan, preso y Juzgado en lo interior del palacio, fue depues- to. Atanasio, asegurado en fin por la proteceion de Constante, vino á Constantinopla, confundió á sus enemigos, logró de ¿onstancio el permiso de volver á suigle-. sia, y entró como triunfante en Alejanría. Mientras el emperador de oriente, Severo en sus costumbres, grave en sus modales, pero estravagante en su conducta, y timido en su politica, no entendia Sino en favorecer á los arrianos , y defenta mal el imperio contra los persas, Constante , mas valeroso , derroto de nuevo 4 los francos ¿los arrojó de las Galias, y se entregó al esceso de los placeres que: man- Cillaban su noble carácter. Dirigido en su Política por el obispo. de: Treviros, que Soteba de toda su confianza ¿rechazó el Os “solicitó la destruccion de la ps olatria, cerró los templos, y los conser- 0 solo como ' monumentos de las artes; Ed: los sacrificios en las ciudades, y 0 los permitió a los habitantes del cam-
(100) po , muy adictos á las ceremonias religiosas, que eran sus únicos espectáculos : por PA E rt e esta razon conservaron largo tiempo el. gentilismo; y de ellos tomaron los idólatras el nombre de paganos, de la palabra pagus, que significa aldea. Los gentiles miraron a Constante como un tirano. A la verdad no fue principe virtuoso : su palacio era una sentina de liviandades , y los historiadores convienen en que solo habia en su corte un hombre de bien; y era el eunuco Euterio , natural de Armenia. + Usurpacion de Magnencio , y muerte de Constante. (350.) Constante, manchado de vicios, y no sostenido por el interes ni porel amor de los-pueblos, sucumbió-a la conspiracion de un barbaro , que formd el atrevido proyecto de ceñirse la corona de Constantino. Magnencio, nacido en los bosques de Germania, fue mu= cho tiempo esclavo de los romanos. Cons+ tantino le dió libertad, y le empleó en una legion ::activo , intrépido , elocuente y ambicioso, ascendió en breve al grado de “oficial: Al valor debió «sus primeros adelantamientos, y á la astucia el favor de que gozó despues. Obtuvo el título de conde, y el mando de dos.cuerpos de la guardia, creados por Diocleciano y Maximiano -con el titulo dejo vianos y hercúleos.Su avaricia y dureza cansaron una sedicion militar: los | ?
(101) soldadosse echaron sobre el, y le amena= zaron con sus espadas. Constante le salvó la vida. El bárbaro le peófmetió gratitud eterna, y juró su rninasiGristo., general e la milicia, y Marceliwo ¿ministro de acienda, hombres poderosos, se asocia= ton 4:sus criminales proyectos , y emplearon su influjo en seducir Jas tropas. Los conjurados nombraron por gefe a Marce= M03 pero este no quiso ser sino el a doy; temiendo: los precipicios que rodean A/un+trono usurpado. «Marcelino, dice un Istoriador de aquel tiempo, prefería un Poder tranquilo aun esplendbr.p eligroso, : E ser dueño del one cinto y y no del imperio.» La: guerra de los francos se habia concluido: Gonstante; á quien des= Pertaba solo:el ruido de las armas del le targo:de los placeres, olvidaba el gobier= 'entreilas delicias, de la paz ,: se entre= aba 4 la diversion dela cázas, ; y pasaba las enteros en lo mas ¡profundo de los Osques.. AN dis Oberaimrres db ¿En el año 3505 siendo cónsules Sérgio y Nigriciano: ¿¿hallañdose Ja ¿corte en Aus 8ustoduno ;; convida Mareelino/á un ban= Quete 4 todoslos oficiales deb ejército: Du. rante. la alegria de la Gesta” Magnéencio sale, sin quese Jeseche menos, y vuelve * entrar coronado, vestido despurpura!, y "rodeado de guardias. Los conjutados' le
(102) os saludan emperador: losdemas enmudecen atemorizados. El les hace un discurso, los prisa s¡marcha al palacio, se apodera e él, y poné-guardias en toda la ciudad. Unese á el un euérpo dé caballeria ilirica, y el pueblo, amigo de novedades , se declara. en su favor. Las legiones, seduci= das por promesas resp lé procla= maron augusto unas despues de otras. Constante ; que a:la sazon. se divertia cazando, supo a un mismo tiempo el pro» yecto y el triunfo de los conjurados:;:la traicion de los grandes, la rebelion del pueblo, y: la A efecaios de. su: guardias Acompañado de un corto número de amigos , huso: á buscar un asilo en España. Gaison, enviado en superseguimiento con algunas tropas, le alcanzó en Elna, ciudad puesta val» pie de los Pirineos. El tenor dispersó a. los pra ai: del principe ; y: el hijo del gran Constantino, señorpocoañtesde Roma y del occidente, desamparado entonces, y vendido por to= dos:lós romanos , solo fue defendido :por un franco ; llamado Lañiogaiso. Despues de un:breve combate, 'cayeron esop oia atravesados. Constante murió álos 30 años de edad y 13:de reinado. Magnencio hizo venir á su.presencia los generales, prefectos Úoradiditclóres que habian servido á Constante con mas fidelidad , y los O PS e MT
(1103) hizo degollar en el camino por asesinos apostados para ello. Sacrificó ademas á su suspicacia todos los hombres de su, parti- 0 in por su lentitud d timidez habian perdido su confianza: Este tirano espantó á todos con la rapidez de su elevación y. el terror de su severidad , y asi se apode» Yó sin ostáculo del occidente. ¿PRA a iciano prefecto de Roma , y 4 Aniceto prefecto del pretorio- La lliria no quiso reconocerle, y nombró augusto 4 Vetra- Mion , antiguo general , que mandaba las legiones de Pannonia. Este hombre , natido en los campamentos, no sabia mas que pelear , y empezó á aprender a leer cuando. fue emperador. Debió su elevacion alcrédito, riquezas € intrigas de Constantina hija del gran Constantino, y viuda de Annibaliano , la cual le puso en el trono con el designio de oponerle á 'agneneio, á quien espreciaba , y a su hermano: Constancio, a quien aborrecia por haber sido asesino de su esposo. Ve= branion escribió a Gonstancio. que no habia. cedido al voto de las legiones sino para servirle, y que bajo el titulo de augus- to no seria mas que Su lugarteniente. El emperador, disimulando su resentimiento, ngid creerle, aparentó reconocerle, y le envió una magnifica diadema. Al mismo liempo Nepociano , principe jóven, li-
(104) bertado de la matanza en que perecieron los hermanos del gran Constantino y sus familias , sale repentinamente de la sole= dad en que viviaignorado, sepone al frente de una tropa de bandidos y gladiadores , marcha a Roma, ahuyenta los solda= dos de Aniceto, manda matar á este prefecto , entra en la capital, la saquea , to= ma la púrpura, y es reconocido por el senado bajo el nombre de Constantino. Ápenas Magnencio. supo este suceso, envió 4 Marcelino y gobernador del palacio, :con algunas legiones para combatir contra este nuevo augusto. Los romanos le salieron al encuentro para defenderá Nepociano; pero en el momento de la pelea, un po le llamado Heraclides se :desertó , y con el una parte de las tropas romanas. Marcelino dispersó las demas, y mató 4 Nepocia= no, cuyarcabeza fue Hevada:en espectáculo en.Ja punta de una lanza. Magnencio, seguido de un gran númeto de soldados galos , francos y germanos, entró en Roma, la inundó de sangre, la entregd sin pudor á la codicia de los bárbaros, y la oprimió con la mas odiosa tirania: Mando bajo pena de muerte á todos: los romanos, que' éntregasen en el tesoro la mitad de sus bienes, y permitió d' los esclayos denunetar á los amos que quisiesen eludir esta ley. Le era: necesario prepa-
: Multitud (105) Yarse-para pelear contra Constancio: de= testado en Roma, atrajo á sus estandartes, con la esperanza del pillage, una Seo , de francos y sajones. Todo el 0c= “idente obligado á obedecer, se armó en Wdefensal 9h sio le obreros ei ob Segundo sitio de Nisibts. Desde la ba- Alla de Singara, la incapacidad de Constancio- habia causado: á los ejércitos de %iente considerables pérdidas, y los sol- 0s romanos , vencidos con harta fre= “encia por la culpa de sus gefes , se ha= lan hecho tan tímidos, dice un historiador “aquel tiempo, que «el polvo de un es- “uadron: persa los ahuyentaba.» Mas no ra loque les faltaba el valor, sino la con- Mza; y cuando se velan defendidos por Maposicion fuerte:ó dirigidos por un ges Rera hábil, encontraban su antigua intredidez.Sapor; informado de las revueltas el imperio, alentado'por el triunfo:ans “rior reunió todas:sus fuerzas para apo= roirse;de Nisibis. Este cerco fue memo-= di le por-la constancia de los sitiadores y. y inacion de los sitiados. Despues de va= 108 asaltos sangrientos ¿ inútiles, Sapor Per al rio de su madre, detuvo sus aguas $ un dique, lo rompe; y la masa de las As se arroja sobre las murallas y las q muye. La llanura inundada presenta Cspectáculo de un lago inmenso, y la
(112) derrotaron'las tropas, en que fundaba todavia algunas esperanzas. Huyó 4 Lugdumo, donde sus propios apidádos viéndole sin recursos, lo pusieron en prision» El bárbaro, reducido á la desesperacion, vuelye contra sí y su familia el ada que habia inundado a Italia: cón la sangre de tantas victimas. Saca $u espada, degiiella á su madre, 4 su esposa y a sus hijos, hiere a Desiderio su hermano, y se atraviez sa el corazon. Murió de 50 años de edad, habiendo reinado 2. Su hermano Decencio supo, su trágico fin en Agendico, y se ahorco.. Desiderio, cuya herida no fue mortal, imploró y obtuvo el perdon de Constancio, que á pesar de su cobardia quedo por el valor de sus soldados úni-. co señor de todo el imperio. Deseando acelerar la caida absoluta del politeismo, esperimentó una resistencia ostinada de parte de los pueblos: en vano prohibió los sacrificios en los campos, y se vió obligado, aunque vedaba las ceremonjas públicas, a tolerar el culto secreto. Hubiera querido derribar los temlos gentilicos; pero estaban tan unidos 4 ps recuerdos de la historia, que le fue preciso dar un edicto para impedir que se SgraCOreA: Se habia quitado por orden del principe el altar de la Victoria, erigido por Augusto en la curia. Despues fue
(113) testablecido, y los romanos conservaron mas tiempo-esta divinidad que las otras. imposibilidad de destruir tan prontaménte errores envejecidos; obligó 4 Constancio a: conservar sus titulos y una parte €-sus privilegios a los pontifices genti- €s. Al mismo tiempo aumentaba las rique- Zas y la autoridad del sacerdocio cristiano, y Megóa decir en el preámbulo de una de Sus leyes, que «el ministerio delos altares tra mas útil al estado que los servicios milares y civiles, y aun los de la agricultu- Ya» espresion que no parecerá ecsa erada a que sepa que la primer necesidad de as naciones esla yirtud. pas -Tirmia de Constancio y de Galo. 1353.) Constancio caso. con Eusebia , hi- Ja, de un consular. Esta princesa era inge- Mosa, diestra y Jena de ambicion: Julia- "0; que le debió: su elevacion, hizo el “logio.. de.ella. Desde este. matrimonio, bl; 0 pg y alejadas de los negocios púlMcos por las antiguas costumbres, gobervaron el palacio, y y bo NDA *rto. Hypacio y Eusebio , hermanos de x emperatriz, fueron omuip otentes en la Ml hicieron-que el arrianismo domi € Rennióse en Mediolano un concilio, Mpuesto casi todo de obispos arrianos; Y Cm esta ¿poca empezó á manifestarse ent z e *e ellos un orgullo, contrario al espiritu TOMO V111,
(114) del cristianismo. La mayor parte de estos prelados creyó que debia rendir sus homenages á la emperatriz. Leoncio, obispo de Tripolis, antes de hacerlo ecsigió que saliese a recibir su bendicion, y que estuviese en pie mientras él sentado, hasta que le permitiese tomar asiento. El emperador estuvo seis meses en las Galias para afirmar su autoridad en aquellas provincias; y en vez de restablecer el sosiego por medio de la clemencia, persiguió 4 los partidarios de Magnencio , dió vidos 4 los delatores, fue sanguinario y siguió las pisadas de los tiranos. Dado el primer paso en este despeñadero; no pudo detenerse: cada acto de rigor produjo nuevos descontentos, y nueyas crueldades. Oprimia temia, y no podian probarle la adhesion a su persona sino por la delacion. Para ser criminal bastaba inspirar sospechas. Solo se perdonó a Ticiano y Paulo, los mas culpables de la tirania de Magnencio. El último era célebre entre los mas famosos delatores: su industria para descubrir lo mas oculto y para envolver las victimas en la red de sus intrigas, hizo que se le "diese el sobrenombre de Catena. Este talento detestable le wereció el favor de emperador y el odio del imperio. El pueblo romano degradado sulria gimiendo el yugo de esta tirania : el esceso de la in-
(115) Justicia solo escitó murmuraciones, y no ubo sedicion sino en algunos momentos e carestía. La supersticion se defendia Mas que la libertad. Orfito Sido de Sim- Maco, pagano celoso, siendo prefecto de oma, se atreviódreparar y volverá abrir Un templo de Apolo. El imperio, débil a Proporcion de las fuerzas que adquiria el Poder arbitrario, era acometido por sus “hemigos. Los francos y germanos invaleron y saquearon. las Galias. Los judios, aciendo el último esfuerzo para romper Su yugo, se subléyaron, eligieron un rey llamado Patricio, atacaron-á los samarita- Mos y destrozaron muchas cobortes romahas, Algunas legiones enviadas contra ellos ispersaron y despedazaron. sus tropas. 0s isauros y persas devastaban. el Ásia; Pero Galo reprimió sus latrocinios, y ar- Fojo de Mesopotamia á los sarracenos, tri- U árabe. Este pueblo, mómade y guerre- FO, que vivia de la caza y de la leche de los SAnAdio», comenzaba entonces á ser te- Mible y célebre en el oriente- Galo no imito 4 los principes que edutados en la escuela de 1 desgracia han si- 0 en el trono modelo de reyes. Vespasia- 9, Trajano, Claudio 11, Probo y Tácito S%bernaron como habian deseado, cuando Particulares, que los gobernasen. Pero él, “Unque escapado de la matanza de su fa- SN n
(116) milia , y oprimido en sus primeros años, se mostró mas irritado que instruido por la desgracia; y fue tirano desde que ascendid ali ode siL.0s Moo gerios le pervirlieron. Constantina, su muger, hija de Constantino, y viuda de un rey, vengativa, codiciosa é implacable, inspiraba odio por sus crueldades, y desprecio por sus bajezas. Vendia el fayor y la severidad de su esposo: Seducida por la oferta de un collar magnifico, hizo morir 4 Clemacio, gobernador' de Palestina. La madrastra de este infeliz, como otra Fedrá, lo acusó de incesto porque relusaba satisfacer su amor criminal; y fue condenado sin ser vido. Los tribumales obedecian al temor, y los jueces eran esclavos bajo el gobierno de-un “tirano. Galo y'sus favoritos se disfrazaban con frecuencia, y se mezclaban con el pueblo para espiar los pensamien= 3 tos, animar 4 los indiscretos , hallar culables , forjar id y castigarháSoto el conde Talaso , prefecto del . ¡pretorio de oriente, se atrevia á resistir 4 Galo, '4 oponerse ú sus injusticias, y á dar cuenta al emperador de las calamidades del Asia, que atribula rincipalmente á la funesta influencia de Dorso gin y alos consejos pérfidos de un sacerdote arriano, llamado pt por sobrenómbre el Ateo. Invasion de los alemunes. (354.) En 7 as AAA AA
ds (117) el consulado de Constancio y Galo.reu- 110 el emperador sobre el Arar un nume- 10s0 ejército. para rechazar la,i¡nvasiob de 0s alemanes : estos fueron perseguidos asta el Rhin : se esperaba que Constan= to, aprovechandose de su iterror., Sostendria la gloriade Roma, vengaria las Galas, y penetraria enla Germania; pero en " £ste tiempo una politica poco sabia habia introducido muchos bárbaros en las legiones, y aun en los empleos. ¡m ortantes de Palacio. Latino era conde de ¿e domeésti- Cos: Agilon y Estadilon mandaban cuer= Pos de Ta guardia. Estos oficiales , abusando desu crédito, favorecieron la solicitud € los alemanes. que medrosos enviaron —Aprincipe una diputaciol para pedir la Paz. Sin embargo, el écsito de su legacion MO parecia fácil; porque el ejército roma- Ses la batalla. Constancio , cediendo dictamen de su favorito, reune las le- Slónes,- y les dice: «Los reyes y pueblos se tinden A vuestro nombre, y 0s,piden, la Paz. Vosotros dictareis mi respuesta; pero si 0is mis consejos , acogercis a unos enemigos terribles que quieren convertirse E aliados fieles y ausiliares útiles , y pre- Crireis las ventajas ciertas de una. mode- "ación. enerosa a los ¡ros peligrosos iS ha victoria eventual y sangrienta.» y ejército acepto la ey FL ere entonces la
(118) suerte bl del imperio : los emperadores, dominados por sus cortesanos y por los estrangeros, no consultaban alsenado, oprimian los pueblos, y 0obedecian a las tropas. Constancio , despues de firmado este tratado vergonzoso, volvió a Mediolano, donde cd los :escesos de Galo y los desórdenes del oriente. Envidle órden de venir á Italia: Galo desobedeció, pretestando el peligro que correrian sus provincias en su ausencia. Constantina le escitaba á hacerse independiente; y el emperador, decidido á arruinarlo, le quitó poeo á poco las tropas én que tenia mas confianza, y le envio e uti del pretorio a Domiciano, con el encargo de espiar su con- ' ducta. Este” oficial cumplió su comision con altanería : Moncio, tesorero de oriente, á nadie obedecia sino á él , y privaba aljóven principe del dinero , nervio de toda potencia. Galo, no dando ya oidos sino á la violencia de su carácter, sublevó el pueblo y los soldados de su guardia contra los enviados del emperador, é bizo ya los asesinasen: entregándose despues desenfrenadamente ásusresentimientos, per= siguió sin piedad 4 todos los que las delaciones le presentaban como sospechosos: La codicia de sus validos llenaba las prisiones de viétimas : las 'sentencias de los ALAS DIAS UEM E A
(119) Jueces nó eran mas que preactinción es dicdas por los acusadores. El valiente y virtnoso Ursicino, general de la caballeria e oriente , se vió obligado, so.pena de la vida , á presidir aquellos tribunales infames. Constantina, oculta detras de una cortina, asistia 4 los juicios paraacelerar la Pena y desterrar de ellos la clemencia. El Oriente gemia bajo este despotismo ¡mpetuoso: el terror helaba los ánimos: las victimas perecieronsinatreversea eshalar una queja, y hasta la desesperacion enmudeció. olo el orador Eusebio, digno de la escuela de Cenon, ilustró su. muerte con su Intrepidez: hizo oir 4 sus verdugos la voz, por mucho tiempo desconocida , de la intpendencia y el grito de la virtud, y pereció como un romano. Ursicino, indighado de estas iniquidades, las puso.en noticia del emperador. Constancio, cubrien- O su resentimiento con el velo de. la amistad, instó 4Galo á que vinieseá Italia, con el pretesto de darla el mando en aquella Provincia mientras pasaba á las Galias pa- Ya libertarlas de una mueva invasion. Galo, seducido por el cebo brillante que oculta: lo proyectos homicidas > Y resistiendo á Os temores y consejos de su muger, se Puso en marcha con una comitiva poco numerosa. Constantina le precedió, y murió en el camino : los suplicios de su con-
(6120) ciencia, y el conocimiento que tenia-del carácter del emperador, su hermano, fueron causa de su enfermedad y de su muerte. Mientras mas adelantaba Galo en-su viage , mayor era su incertidumbre entre el temor y la esperanza. Estadilon le sale al encuentro, le engaña con artificiosas promesas, lisongea su ambicion con la esdeme, de favores quiméricos y de laurees imaginarios. Entretanto, algunas legiones descontentas de la severidad de Constancio ofrecen sus"servicios á Galo > si consiente en delenerse:en Tracia y esperarlas; pero sedescubrid este designio, y se tomaron medidas eficaces, queimpidieron a los diputados de la tropa abocarse con el césar. Este continúa sumarcha: con el pretesto de rendirle homenages, se multiplican poco á poco en derredor suyo los cortesanos y emisarios del emperador : en fin, cuando llegó al Eno, rio del Norico, cesó todo disimulo : Barbacion y Apodemo aparecen al frente de un cuerpo de tropas , penetran en el palacio, despojan al principe de la púrpura, Je obliganá subirsen un cárró', y le Méyan á Flanona, ciudad dela Istria. Ali esinterrogado por el eunuco Eusebio, y por Melobaudes, capor de guardias; y cobarde, tanto como rabia sido cruel ; atribuye todos los escesos cometidos en Antioquía 4 los consejos
(121) de su esposa : su pusilanimidad le envileció sin salvarlo: Sereniano , fiel ejecutor de las'órdenes de Constancio, mando cortarle la cabeza. Galo pereció 4 la edad de años. Su muerte llenó de alegria 4 la corte de Mediolano ; pero no restableció A tranquilidad, en Asia , donde la tirania Ro hizo mas que cambiar de vietimas. Los elatores siempre odiosos y siempre impunos , acusaron y trajeron ante Jos Lri- Unales a todos los que eran adictos:á Gap por la gratitud, el interes y el temor. 'sicino, cuyo solo crimen era mostrar algunas virtudes en una época de corrup- CiOh, y tener un mérito brillante en un siglo de decadencia, fue condenado á muer- £5 pero en el momento de inmolarlo, Onstancio , detevido por el temor de pri- Yarse de un capitan tan esclarecido, anuló sentencia, y lo indulto. Al mismo tiem- Po Juliano , acusado de haber yenido sin so d Nicomedia á yera su hermano, Der 10 un interrogatorio. Este principe ge- si ia evitando igualmente su deshonor y A á Galo ,, y, su perdicion si le dis- OS a, sq nego a responder, y ni las a, las promesas vencieron su A é intrépido silencio. Antioquia de e siendo teatro de la injusticia y crueldad . los habitantes que asesion 4 los enviados del emperador, fue=
| (128) contrario, que la gloria del imperio. era “inseparable del antiguo culto ,-y que la ¡nueva religion, destruyendo las grandes y herdicas iJusiones del gentilismo , habia quitado á la república su principal apoyo: uliano era un ciudadano de la antisua Roma, trasportado violentamente 4 la nueva: era €lalma de Caton, de Escipion 0 de Marco Aurelio, que habitaba en el cuerpo de un principe de la corte de oriente. Estos sentimientos , comprimidos por el temor, Jlegaron á ser pasiones enardecidas: la disimulacion á que st vió obligado, aumentó «su violencia. Olvidó que es imposible resucitar los prestigios ya.destruidos y una religion moribunda , 0 volver atras un rio, 9 restituif un pueblo envejecido en la degradacion al dominio de las virtudes primitivas (1): Su firmeza podia retardar la caida del imperio; mas no regenerarlo : era necesaria | una a no una revolucion. Pero Juliano estaba harto apasionado para distinguir los. principios de los abusos; y en E Ñ TE 45 "iy? Mm $ E a ee y ' - Ad Y 44 4 > (1) Solo la religion cristiana, dando «nú nueva base á la civilizacion , podia establecer imperio, no de la virtud conquistadora y false de los antiguos romanos , sino de la bienhechoró y verdadera. ( Nidel T.). nsis la sO) y o o . 1 ps i '
(129) Ceguera de su odio confundió. el culto. moral del Evangelio con la locura de las seátas, Su aversion al cristianismo le hizo. ol= . vidarla tolerancia que aconseja, siempre Una sábia politiga», El que debia ser gel : elLimperio, lo fue de un partido su des- Precio á algunas; fábulas adoptadas por la *redulidad popular. le precipitó en. las SUpersticiones antiguas. Negó los miste- Mos, y creyó los auspicios. .Los, oráculos y A magia; no hizo. nada estable , porque Quiso mudarlo, todo, y su. 'efimera reyo= lucion no duró mas:que el corto intervalo “de su vida. Gomo do A tr pul juez, y Slerrero, Juliano, semejante.4 Trajano y A-Marco Aurelio, fue un grande,hombre; Pero su legislacion religiosa , mezcla ¿estravagante del deismo y de la doctrina de 'laton y del politeismo, Je hizo idienlo, Y la persecucion contra los cristianos odio- $0 hasta: tal punto, que los enemigos ad- (uiridos por su injusticia, no quisieron re- “onocer en él ninguna de las grandes cuaidades que poseia» En su juventud , no Atreviéndose á contrariar las órdenes de OMmstancio , las eludió;' y no pudiendo Asistir á las lecciones del retórico gentil anio, estudió sus escritos. Confinado a érgamo, halló en aquella ciudad astró- 380% y mágicos, tales como Edeso, Má-. mo y Jámblico; estos subyugaron su ¡mis TOMO virt. 9
(128) ¿contrarió, .que la gloria del imperio. era “inseparable del antiguo culto, -y que la ¡nueva religion, destruyendo las grandes y herdicas ilusiones del gentilismo , habia quitado á la república su rincipal apoyo: uliano era un ciudadano dela antioua Roma, trasportado violentamente 4 la nueva: era el alma de Caton, de Escipion 0 de Marco Aurelio, que habitaba en el cuerpo de un principe de la corte de oriente. Estos sentimientos, comprimidos por el temor, llegaron á ser pasiones enardecidas: la disimulacion 4 que st vió obligado, aumentó «su violencia. Olvidó que es imposible resucitar los prestigios ya destruidos y una religion moribunda, 0 volver atras un rio, 0 restituil un pueblo envejecido en la degradacion al dominio de las virtudes primitivas (1): Su firmeza podia retardar la caida del imperio; mas no regenerarlo : era necesaria una reforma y no una revolucion, Pero Juliano DA apasionado para distin” guir los principios. de los abusos; y en la LA o E pat a 1 ora Lost ty” ES 10) Solo la religion cristiana, dando «nú nueva base á la civilizacion , podia establecer imperio, no de la virtud conquistadora y falsé de los antiguos romanos, sino de la bienhechoró y verdadera. ( Ni del T,). asis 15 soP A A A ART ATACA RATA DATES RRA E AMAA CAAAA TL a
(129) Ceguera de su odio confundió el culto.moral del Evangelio con la locura de las seátas, Su aversion al cristianismo le, hizo ol- Widar la tolerancia que aconseja, siempre Una 0 pta (rep debia ser sele “delimperio, lo fue de:un partido su des- Precio a algunas; fábulas adoptadas por la CSredulidad popular. le preci ito. en. las SUpersticiones antiguas. Negó los miste- Nos, y creyo, los auspicios los, oráculos y A mágia: no hizo nada estable ,porque Quiso múdarlo, todo , y su 'efimera revo= lucion no duró mas:que el corto intervalo € su vida. Gomo do tri puto juez, y guerrero, Juliano, semejante-4 Trajano y A "Marco Aurelio, fue un grande, hombre; Pero su legislacion. religiosa » mezcla ,estravagante del deismo y de la doctrina de 'laton y del politeismo, le hizo ridienlo, Ya persecucion contra los cristianos odio- $0 hasta tal punto, que los enemigos ad- Quiridos por su injusticia, no quisieron re- Conocer en él ninguna de las grandes cuaidades que posela. En su juventud, no Atreviéndose á contrariar las órdenes de Onstancio , las eludió;' y no pudiendo asistir 4 las lecciones del retórico gentil anio, estudió sus escritos. Confinado a érgamo, halló en aquella ciudad astró- S0n y mágicos, tales como Edeso, Má=. mo y Jámblico; estos subyugaron su ima. TOMO vitt. 9
(130) ginacion' y sedujeron sus ojos con prestigios, de modo que le hicieron creer ha- Perle puesto en comunicación con los dioses, y que las deidades le' aconsejaban en sueños: le parecia distinguir en la voz si el que le hablaba AA a Apolo y Diana del genio de Roma. Informado Constancio de'su inclinacion'á la idolatría, encargó a Aecio, e arriano , que pigilase su' conducta. Suliano ,' con un “disimulo muy raro en su edad, pero muy comun bajo'el' despotismo, engaño 4 aquel ardiente sectario y sutil orador. Afectando mucho celo por la religion, cuya ruina meditaba, tomó el hábito: de monge, é hizo en la iglesia las funciones de lector. El pe ligro en que se hallaba no disculpa un artificio tan indecente. Despues de la muerte de Galo le tuvieron preso en un castillo siete meses. El camarero Eusebio no cesaba de iistar 4 Constancio á que le mandase matar, diciendo que era una imprudencia dejar vivo ¿un principe, el cual tarde 6 temprano querria vengar su familia. La emperatriz DtObt», que se interesaba pur él le salvó y le'obtuvo el permiso de irá Grecia á concluir sus ertudiós! No se podia elegir un destierro mas suave ni una mansion mas agradable para Juliano: Grecia era patria de los poetas, á quienes “amaba, de los filósofos que admiraba, Y ALETA A A A A ANA AN ed] AAPA e
(131) de los dioses que adoraba en secreto. Su Memoria prodigiosa, su intensa aplicacion, a diia su, espiritu y la estension e sus conocimientos, admirarona los sostas y oradores de Atenas. San Gregorio Y san Basilio estudiaban ¡ertonces en la Wisma ciudad: Juliano, obligado á ocultar Ss Opiniones, leia con ellos, aparentando Sumo ardor, los libros sagrados. Estos pa” “res de la Iglesia.le echaron en cara des- Pues su hipocresta , aunque forzada. San “Tegorio dice , que Juliano tenia ojos vi- YOs, cejas arqueadas, boca grande, el lal0.inferior caido, el cuello grueso y-en- Corvado , espaldas anchas, cuerpo bien proporcionado , cabellos anillados , barba —£tizada y en punta. Su estatura era peque- a, su fisonomia maligna y burlona, su mi- "Yada incierta, si andar vacilante; hablaba Aprisa, y gustaba de hacer muchas pre- Suntas que se sucedian unas á otras con ra- Pidez. A posar de.sus demostraciones de Piedad, los paganos, enamorados de su in- Senio, hacian vatos porque ascendiese al "ODO; y,san Gregorio, penetrando sus Verdaderas opiniones por entre. el velo religioso con que las disimulaba , escribia Sus amigos: «Este principe será enemigo a la religion: es un monstruo que el im- Perio alimenta en su seno» ; Plegne a Dios Yue yo'seafalso profeta!» Los historiado-
(139) res cristianos describen menudamente los artificios que se empleaban para hacerle creer que estaba en comunicacion con los dioses. Se hizo iniciar en los misterios de Eleusis, que duraron todavía 40 años, eS decir, hasta la invasion de Alarico. Juliano teuia 24 cuando Constancio le envió órden de venir 4 Mediolano para vestir la púrpura. Recibió este decreto como una sentencia de condenacion: pre: feria entonces los placeres del estudio 4 las ilusiones del poder, y sentia sinceramente perder la corte tranqnila de oradores y filósofos que le rodeaban, y las sombras pacificas de los jardines de la academía. Merhetbet de ir al palacio del homicida de su familia, corrió al templo de Mi" nerva, se prosternó al pie de sus altares, Y la suplicó que velase por su vida. Al mismo tiempo agitaban otros temores y cui” dados el ánimo de Constancio: solicitado “por la emperatriz á favorecer á4 Juliano, alarmado por las representaciones del per fido Eusebio, su camarero y enemigo jurz do de aquel jóven, vacilaba en si debi2 riores del imperio ecsigen: to matarle-d coronarle. Eusebia fijó su incer” tidumbre, diciéndole: «Los negocios inte” da tu aten” cion. Los sármatas y godos que pasan € Danubio, los persas que invaden el orier” te, van á emplear todas tus fuerzas. NO A A AAA PR
(133) bastas solo ¿tantos cuidados. Las Galias estan en peligro, acometidas por los franeos y germanos. Envia á lago contra ellos: si vences, tendrás la gloria de su triunfo : si sucumbe, quedarás libre de Un enemigo.» Cuando supo que el principS habia da 4 las cercanias de Medioano, el emperador declaró públicamente resolucion de nombrarle césar : noticia que escitó la sorpresa y las murmuraciones de los eunucos y libertos, temerosos e la eleyacion de un principe habil qu 0s despreciaba. Habiendo recibido orden € venir á palacio para habitar en el, se Presentó sin haber consultado á los dioses, An triste como un reo, couducido al caabalso. Cuando se le hizo la barba y se la quitó la capa de filósofo, tan ridícula en Oeste; Para ponerle el trage guerrero e los cesares , su cortedad y silencio, Sus OJ0s bajos, su ademan triste y pensativo € grangearon algunos sarcasmos de los Cortesanos corrompidos. Como este prin= Cipe atendia mas a los infortunios q0e al esplendor del supremo poder, sup ¡có dá Su tio que le libertase de la carga y le delase vivir enmedio. de sus amados libros, Preferidos por, él entonces al bullicio del mundo. Constancio le dijo que antes de tomar definitivamente un partido tan po- “0 conveniente a su cuna, hablase con-
(134) Eusebia. Esta emperatriz conjuro 4 Ju= liano que renunciase á su selvática filosofía, contraria á los deberes que le inspiraba la virtud: le hizo entender cuán preferible era vencer las dificultades 4 buirlas; que sus estudios serian infruetiferos, si solo lós aplicaba 4 vanas especulaciones; y que llamado 4 trabajar en la salvacion del imperio, no podia sin infamia renunciar á este cargo. El principe cedió á sus instancias. En esta época n0 se ecsigia ya para nombrar un' césar vel consentimiento del pueblo y del senado; pero se consultaba todavía al ejército, porque el imperio era una especie de reública militar. Constanció, rodeado de Los grandes, generales y principales dignatarios, y en presencia de la guardia y de las legiones , anunció que si ls tropas lo aprobaban, daba á Julianó el título de césar. Lós soldados manifestaron'su adhesion dando con las rodillas contra los escudos. «Principe, dijo el emperador, recibe la púrpura de tus antepasados: toma parte en mi autoridad y en mis peligros: arroja á los bárbaros de' Galia“ sana las heridas que afligen aquel desgraciado pais: anima con tu ejemplo las tropas y consérvalas con tu Stradenera "hallen en tí un gefe intrépido para llevarlas al combate, un apoyo seguro en sús necesidades,
(135) Un ilustre testigo de sus hazañas. Se modelo y juez de su valor. Yo te miraré siem- Pre como si estuvieses sentado junto a mi en el trono: mirame tú como si te acompañase en los peligros. Ve, césar: lleva contigo la esperanza y los votos delos romanos, y defiende yalerosamente el puesto que te confian.»:A. estas palabras sucediex9n, aclamaciones universales, que hizo mas fnergicas el aspecto del nueyo césar, ad- Mirable por su ademan guerrero, su semlante sereno y Sus miradas llenas de ar- or: subiendo despues en el carro del emperador, entró con el triunfante. en la ciulad; mas no olvidando, enmedio del tumulto de los curiosos y los homenages de un pueblo inconstante, las vicisitudes de las cosas humanas y el fin trágico de tantos Principes que empezaron como, él com aplausos, a Micaba asu situacion los v'ersos e Homero .en que compara la purpura de Os reyes al lienzo ¿mortnorio de los cada- Veres. Ensebia, para completar, su obra, 1zo que se le diese por espos 4 Helena, ermana de Constancio;, pero de todos los Ones de la emperatriz, A que recibio.con Mas gratitud fue una bibliotera numerosas preciada por £l:como remedio de los maesy consuelo en. los infortunios de la gran- Leza. No tardaron mucho:en hacerle sen; Ur el peso desu eleyacion: Constancio q07
(142) taba 4 Roma, Gonstantinopla: y Alejandria , Juliano, estudiando en Viena ll ciencia militar, llegó 4 ser superior 4 sus maestros. Despues de haber reunido sus fuerzas, restablecido el órden en la admi" nistración yla disciplina en las tropas, 0% do las quejas , reprimido las concusiones y mitigado los impuestos, se puso en mal” -Cha para libertar las Galias de los bárbaros que las saqueaban. Protector en secre” to delos gentiles , neutral entre católicos y arrianos,.severo con los grandes, fami- Var con el soldado, afable con. los, galos .amado de los filósofos y oradores, que lla" maba de todas partes 4 su corte, se habil gaoBrada el'afecto universal. Disputanr lo:.con. los sabios ,: haciendo versos col los poetas, juzgando con los magistrado* y combatiendo con los guerreros , se vel «en su.corte la misma mezcla que en su c4* -rácter. Las capas de los: filósofos se. com” -Sundian con los yelmos de los militares, Y ¿en su palacio habia aun mismo tiempo tri” -bunal , corte , campamento , iglesia, tem” «plo antiguo, Mate academia. Suave!” sion a los elarecallabeia disgustado á*LoS «afeminados moradores de Antioquia y Bi- .zancio; perolegano la estimacion de. los ga” os. Su mansedumbre, instruccion, valor Y gravedad hicieron olvidará Constancio , Y transfirieron á Galia la magestad verdade”
(143) ra del imperio. La sombra de Roma antigua parecia estar á su lado y complacerse €n oir graves discursos y sentencias justas, €n ver ciudades reedificadas y campos cuiertos de ricas mieses 0 de trofeos glorio- Sos. La intencion de Constancio era dejar- e solamente un vano titulo, y que Marceno ejerciese el poder: por-eso le habia rodeado de infames cortesanos qa le apartasen de los negocios y de toda empresa Wriesgada; pero Juliano, sordo á sus con- Sejos pusilanimes, y des reciando la so- >revigilancia de Marcelino, se puso al "ente de un cuerpo de tropas, poco nu- Meroso á la yerdad:, pero cuyas fuerzas y Valor dobló con su ejemplo. Marchó contra los bárbaros: en los primeros dias, COn mas ardor que prudencia, se dejó sor- Prender, y su retaguardia sufrió alguna Perdida; pero este pequeño revés le fue Mas útil que si hubiera empezado por una victoria. Desde entonces observó preenul Clones, evitó los lazos, no marchaba sin conocimientos anteriores, y junto la pru- £ncia de un capitan veterano a la intre- Pidez de un guerrero jóven: Atacado en 7“dos los puntos por una gran multitud de > £manes y germanos, los rechazó ,'avan= Y Stempre combatiendo y persiguiendo á 0s enemigos hasta Remos, donde reunió odas las efionés. Entonces sin perder
(144) tiempo marcho al Rhin, y dió batalla á 105 enemigos cerca de Brumato: la táctica ro? mana triunfo de la intrepidez de-los bárbaros, qua rodeados y deshechos, des «pues de haber perdido mucha gente se ré* fugiaron á las islas del rio. Al mismo tien” po amenazaban los jutongos á Italia :- las tropas de Constancio marcharon á Recit contra ellos. Juliano por su parte los atac0 á retaguardia, subiendo rapidamente £ vio hasta Augusta de los Rauracos. Aquellos bárbaros , espantados de su resolur 'cion, y viéndose entre dos ejércitos , fir” maron la paz. El nuevo césar, restablecir do el honor de las armas rumanas , pus0 sus cuarteles de invierno en Agbndigas La Germania era entonces un semiller0 de soldados, y salian á cada instante de ella enjambres, cuya procsimidad no. se s?” bia sino por losincendios y devastacione* ue causaban. Ni tenian sistema en su po” litica mi método eu sus operaciones milita: res. Las invasiones eran cortas y violenr tas: dejaban las armas y las volvian a tor mar con igual facilidad, y era imposible establecer con ellos una paz sólida. Cuando se les creia.mas tranquilos penetrarol repentinamente en Galia, y sitiaron á Ju” liano.en Agendico. Marcelino, oyendo s0* lo la voz de su infame envidia, le dejó si2 socorros. Pero como en el peligro se mues
(145) tra la superioridad de las grandes almas, Juliano, abandonado á sns propias fuerzas, en lugar de mantenerse timidamente a: la efensiva, ataco á sus NUmerosos sitiado= res, los engañó con falsas acometidas sobre ún punto, reunió todas sus fuerzas en otro, esbaratd a los bárbaros, hizo enellos es- Pántosa carnicería, los abuyentó; y los Obligó 4 pasar el Rhin. Marcelino, que de- Seando arruinarle no logró mas que aumentarsu fama, fue llamado a la corte. Mientras de la gloria romana resucitaba en Galia, nstancio, gobernado por Rufino, preecto del pretorio, por Arbeción,.genetal de la caballeria, y por el eunuco Eusebio, ejercia el mas imbécil despotismo. l temor le hacia eruel y multiplicaba las Acusaciones: una palabre imprudente, una Queja eran crimenes de lesa magestad. Sin Embargo, envanecido por algunos triun-= os de sus armas en Recia, y victorioso. en Rhin por el valor de Juliano, creyó que Merecia entrar triunfante en la capital del Mundo, donde nunca habia estado. El senado y pueblo salieron á recibirle. Admi- “ando como viagerolas antigiiedades de 0ma, vió con respeto los grandes monu- Mentos de gloria que encerraba aquella “iudad. Tomó asienta en el senado) y 0cu- pa el puesto que habian ilustrado 0 Ompeyo, César y Augusto. Se mostró en * TOMO yitL.
(146) el foro, y arengó al pueblo desde la tribuna, donde habia resonado en otro tiempo la voz de Ciceron. Á pesar de su odio alantiguo dio Loca Ad las memorias de la antigua Roma, confirmó los privilegios de las vestales, y aun confirió sacerdocios dá algunas personas distinguidas por su dignidad y nacimiento. En fin, hizo celebrar juegos solemnes, segun la costumbre romana , en todo el imperio; y para embellecer la capital con un monumento nuevo, hizo traer de Egipto á mucha costa un obelisco, que se ve todavia en la plaza de san Juan de Letran. Los: católicos lamentaban la ausencia del papa Liberio, depuesto arbitrariamente; vllas damas romanas se presentaron al emperador, y cou sus ruegos é instancias consiguieron la restitucion del prelado. Liberio volvió 4 Roma; y engañado firmó una profesion de fe, en la cual se ocultaba la heregia arriana, bajo fórmulas ortodoxas. Heleña , muger de Juliano, tuvo varios hijos que inurieron apenas nacian, y despues quedo estéril. La calumnia, que siempre persigue a los grandes, no perdonó á Eusebia, é hizo creer que esta emperatriz infecunda, envidiosa de su cuñada, le habia dado bebedizos para ponerla incapaz de dar sucesores al imperio. No se puede conciliar semejante crimen con la idea |
(147) que la historia nos da del carácter virtuo= so de aquella em eratriz, que siempre se 9puso a las perfi as intrigas del camarero Mayor y de sus artidarios contra Juliano, Siempre fue la protectora de este prin- “be: consiguió que se le aumentase la Mtoridad de que usaba tan habilmente: Zo que se destituyese 4 Marcelino, y que Se le diese por sucesor en el mando de las tropas 4 Severo, general esperimentado, <neapaz de envidia, y digno de ser el se- Sundo de Juliano ; Mas no pudo quitar la Prefectura de Galia á Florencio, cuya baléza, orgullo y codicia se oponian consantemente 4 todas las reformas saluda- €s que proyectaba el principe en la ad- Ministracion de sus provincias. A pesar de €stos ostáculos logró Juliano por su per- SVerancia todos sus desienios, ausiliánole para ello un galo, llamado Salustio, Ombre ilustrado , animoso y fiel: mere- Cla la confianza del principe, y este era lgno de tenerle por amigo- Para liberatse de las sorpresas de los bárbaros, es- Tableció en la linea del Rhin postas y cor- 9 que comunicaban las noticias con su= Ma rapidez. Sin embargo, los germanos Pasaron las fronteras y penetraron hasta o Juliano reunió aslegiones, mar. ontra' ellos, y los destrozó. Habia CStacado tres cuerpos para cortarles la
(148) retirada; y nose hubiera escapado un solo enemigo, si Barbacion, general de Constancio, que estaba en Augusta delos Rauxacos con: 20.000 hombres , faltando ¿ su deber, no hubiese dado paso á los alemanes. Al mismo tiempo acusó de traicion y enganche a Valentiniano, general que le habia llevado la carta en que el césar le invitaba á unirse á él contra los bárbaros. Constancio, sin ecsaminar el hecho, destituyó a Valentiniano, 4 quien la fortuna, que entonces le oprimia, le guardaba el trono imperial. Juliano, no queriendo dejar tiempo á los anemigos para rehacerse, determinó pasar el Rhin, y pidió buques á Barbacion ; mas como este los rehusase, se vió obligado á esperar que con los grandes calores bajasen las aguas del rio : entonces atravesó uno de sus brazos » SOrprendió á los bárbaros que se habian dispersado en las islas, y mató un gran número de ellos. Los demas cargaron subre Barbacion, lo derrotaron, y le dieron de este modo el castigo de su alevosía. Batalla de Argentoracto. (357.) Entretanto siete reyes alemanes, indignados de ver libre la Galia > y las armas de Roma vigorizadas , reunen sus naciones , se acercan á Argentoracto (hoy Strasburgo), y mandan insolentemente 4 Juliano que evacue aquella frontera. Chnodomario E e
(149) era el Agamenon de aquella eonfedera= cion bárbara. El principe, deseoso de Atraerlos á la llanura de Argentoracto, les eja pasar el Rhin, sale de Saverna, y Se acampa á la vista del enemigo. Los solda- Os querian combatir; el principe, tenien- 0 por mas conveniente que reparasen sus Verzas con el descanso, procura calmar su ardor. «Cuanto mas aprecio , les dice, Vuestro denuedo, mas avaro debo ser de Vuestra sangre: no querais con la precipitación comprar cara una victoria cierta» o escel valor la única prenda del guerre- PO: si se muestra altivo contra el enemigo, the ser modesto con sus camaradas y dó- Cil á su general. Puedo daros órdenes; mas Prefiero la persuasión al mando. El dia va “ayendo : la noche, poniendo fin al comate, os impedirá completar la victoria. abeis caminado por arenales encendidos: Pa en un terreno interrumpido por las y arboledas: el enemigo ha eobra- 0 fuerzas con el descanso: una larga mar- e ha disminuido las vuestras : mi ie que nos atrincheremos con prudencia Para pelear mañana con intrepidez. Cobre- PL or por medio del dliióebto y del Res o: al RCA el dia atacaremos y venremos 4 los bárbaros.» Queria prose- SWr; pero los soldados impacientes le imtrumpen , braman de ira, dan en los es.
(152) me: sí quereis huir, pasad sobre mi cada» ver; porque perderé la vida antes que el honor.» deiinabdos de su cobardia se reunen, vuelven contra los bárbaros que atacaban ya el flanco de las legiones. La pelea fue espantosa, deseando unos repa= rar su ignominia, y ostinándose los otros a no perder el terreno que habian ganado. Llega la reserva en socorro de Juliano : 4 pesar de este refuerzo, los reyes alema-= nes ¿ al frente de todas'sus:tropas en masa, derrotan la caballeria romana, desba-= ratan el ala izquierda de la infanteria, y penetran hasta la legion del centro , con= tra la cual se estrelló su: valor y su furia. Cada soldado de esta legion inespugnable rechaza sus golpes, como una torre inmovil los del ariete. Los alemanes, eshaustos por el cansancio, caen á millares bajo el acero de aquella infanteria, que no pueden penetrar.: sus filas, enrarecidas por Ja muerte, se abren: temen, yredoblan su temor las cohortes del campamento romíano que acuden entonces. Retiranse en desorden + su retirada se convierte en fuga: la espada de Juliano lossigue. En vano piden ho alemanes cuartel : el romano:enfurecido-lo niega : el campo de batalla y las orillas. del Rhin se cubren de muertos y moribundos : muchos perccen ahogados en' las ondas. ¿Algunos nadando sobre sus
(153) scudos ganan la ribera opuesta: Chno- o y habiendo escapado de la matan» tés quiso huir al frente de algunos gine- Peña cayó en un pantano, salió de el, se trib gi0,en un bosque; de porun ks Uno, cuya cohorte eenvuelve, es preml conducido entre cadenas a Juliano. "e victoria, igual en esplendor a las mas EN antes de la antigua Roma , salvó el o Juliano vencio con 13.000 soldaes 5.000 bárbaros, mandados por siete E orgullosos con sus muchos triunfos. ines entusiasmadas le dieron el a de augusto : rehusó este título con Dota pia aparente y Justo temor. Conús cido de que la disciplina severa es lá tica garantia sólida de las victorias, Mman- 0 que se le presentasen los 600 ginetes Je habian huido, losreprendió duramen- Es, Y segun la costumbre antigua los hiñ pasear por el campamento vestidos de Ugeres. Cuando se le presentó Clhnodo- Pe apiadado de este rey cautivo, le , 0 con E ; pero cuando vio de rincipe árbaro, tan insolente annio e a ¿batalla , deshonrar su infurturindas á sus pies, 0 implorando me Ménte su clemencia, Je desprecio, le 210 la espalda, y le envio a Constancio. dos llegó a Halia Ja noticia dela vicla de Argentoracto, despertó el orgullo .
(258) ron en su reino, impidieron la ruina del oriente. El emperador favorecia la causa de los armenios , mas por ambicion qué pot justicia: despues de haber fingido pro* teger 4 Para, su rey, le hizo traicion. El conde Trajano convido de órden suya 4 aquel principe y álos grandes de su cor te á un banquete. Concurrieron sin desconfianza, y enmedio de la comida los rodearon y degollaron sus suldados. Los pue” blos civilizados eran entonces mas péríidos, crueles y cobardes «que los bárbaros: era fácil de prever la caida y desmembracion de un imperio , donde ya no ecsistia ninguna virtud. py ed cias venganzas atroces que ejercito Va- Jente contra los godos que habian seguido el partido de Procopio, armabán todos 105 pueblos contra él. Los historiadores de la antigiiedad ofrecen pocas luces acerca de origen de las naciones que destruyeron € imperio y fundaron la Europa nueva. Muchas veces confunden á los godos con los escitas, sármatas y dacios: Tácito los cre” yó originarios de las riberas del Vistula. 5% gun una antigua tradicion, salieron de ¡Asia bajo el mando de Odin, y enpoco tien” po conquistaron el norte y oriente de Europa hasta el mar Báltico, y se estableci” ron despues en la Escandinavia, sometit” dola 4 su dominio y á sus leyes. Otros a”
-(259) tores, sin subir tan alto, cuentan que 300 años antes de Jesucristo muchas tribus e godos, saliendo de los bosques escan= ' dinavos, ocuparon las playas del mar Baltico, con los nombres de rugios, vándaes, longobardos y hérulos. Cuando llegaron á ser muy numerosas, invadieron los paises vecinos. Los mas belicosos de estas tribus, conservando el nombre primitivo e godos, atravesaron la Sarmacia y se estalecieron en las orillas del Panais cerca de laguna Meótide. Los que se quedaron al dobilente del Vistula, recibieron el nomre. de gépidos d perezosos. Los godos, Atravesando despues las llanuras de Escitia Y las riberas del Boristenes, atacaron, ven- Cieron y esterminaron a los getas que po- Selan a situado en la embocadura del anubio. Los vándalos, marcomanos y cua» 0s cedieron muchas veces á sus armas. n tiempo de Caracalla eran enemigos ormidables para Romas en el de Galieno, AProwechéndose de las divisiones del im- Perio, talaron á Hiria, Grecia, Asia, é in- “endiaron á Efeso. Vencidos por Claudio “L, por Aureliano, por Tácito, y casi ani- Yuilados por Probo, se habian ya restable- “ido en ¿scinado de Diocleciano: sus tro- Pas militaron con valor en el ejército de alerio, y en el de Constantino habia 40.000 Sodos, Artificiosos en su conducta é infa-
(260 ) tigables en sus trabajos, eran atrevidos Y rudentes, de alta estatura, cabellos ru- Dios sus leyes sencillas y claras, que pares cian reglamentos de familia: cuando ocu7 aron las Galias, se prefirió en este pais € código de Eurico os de Teodosio. Carlo - Magno conservó en los capitulares muchas desusleyes que aun estan vigentes en In glaterra. Algunos publicistas afieman que la institucion de los feudos tuvo su origen en” tre los godos. No permitian el matrimoni0 entre noble y plebeyo, ni entre esclavo Y libré. El principe proponia las leyes, 105 grandes las discutian, y el pueblo las apro” baba d desechaba. El impuesto era re” partido pes magistrados que se elegian p? ra ello. La pena de muerte-no era comun: el crimen se espiaba'con dinero, el acusa” do tenia por jueces á susiguales, y aveces se decidia el juicio por desafio. Los godos» cuando llegaron á ser poderosos, se dividieron en dos pueblos: los orien tales, que habitaban cerca del Ponto Euxino, 40” maron el nombre de ostrogodos: los qu ocupaban las orillas del Danubio se Hamaron visigodos. Mejor se ha conserva 8 la memoria de sus devastaciónes que de su* reyes: solo se sabe que dos familias cele” bres los gobernaron por muchos siglos: los Amalos en los ostrogudos, y los Baltos en los visigodos. Á estos principes no se
(261) ba mas titulo que el de jueces, prefiriendo el nombre que recuerda la justicia al que indica la autoridad. Guando Valentiviano y Valente ocupaban el trono romano, un principe godo, Mamado Herman ó Hermanrico, gozaba de gran nombradia por sus hazañas en los paises del norte. Este conquistador, a quien los bárbaros llamaron el Alejandro del Septentrion, subyu- E doce naciones, sometió a su poder toas las tribus góticas; y lo que sin duda es mas estraordinario que sus con vistas, nO empezó su carrera militar Da le edad de 80 años, y la terminó a la de 110. Estos pueblos belicosos tenian ademas otros gefes, Alavivo, Atalarico, Fritigernes y Alatico, que adquirieron renombre por sus victorias contra los romanos. Alarico fue el primero que tomó las armas para vengar á muchos de sus compatriotas, pda prisio- Neros y dispersados en el Asia, fueron de- EAU por órden del cruel Valente. En Os campañas estuvo indecisa la suerte; y la habilidad de Victor y de Arinteo no pu- 0 conseguir ningun triunfo importante contra el valor sel vático de los guerreros el norte; pero en el tercer año Atalarieo ms una gran batalla: los generales de Valente habian prometido á los soldaosromanosuna suma considerable por cada cabeza de godo que presentasen, y la c0-
(262 ) dicia los movida perseguir al enemigo con rande ardor, y hacer en él espantosa carniceria. Los barbaros vencidos se sometieron. Valente concluyó un tratado con sus pa se libertó de los subsidios que es pagaba, y no les permitió comerciar sino en el recinto de dos ciudades situadas sobre las riberas del Danubio. Esta paz, violada por la perfidia romana, no fue de larga duracion. El general Marcelino, imitando la vil accion del conde Prajano, hizo dar de puñaladas á Gabinio, rey de los cuados, al cual habia invitado á una conferencia. Con la noticia de este crimen se arman los cuados: únense a ellos los sáarmatas, ahuyentan á los romanos, talan las Pannonias y derrotan dos legiones mandadas por Equicio. Recelábase la perdicion de Mesia; pero el jóven duque Teodosio que imitaba las hazañas de su padre y debia superarle en gloria, reune lei tropas, anima su valor, detiene 4 los barbaros, toma la ofensiva y los obliga á retirarse. Al mismo tiempo Valentihiano , que llegaba á Hliria en socorro de su hermano, persigue á los enemigos hasta mas allá del Danubio, esparce el terror en su pais, destruye sus ciudades y se vuelve á tomar cuarteles de invierno á Carnuto, ciudad que hoy se llama Presburgo. Retibe alli una diputacion de los cibitlas que
(263) para justificarse esponen sus quejas con altaneria : el principe irritado los interrumpe y amenaza, y Con el ardor del enojo se le rompe una vena del pecho y pierde entre raudales de sangre la palabra y la vida. Los romanos habian sufrido doce años la violencia de su condicion, de la cual fue él mismo la postrera victima. Habia repudiado á la emperatriz Severa, porue abuso del poder obligando á un ciuadano a que le cediese su campo, y pasó á segundas nupcias con Justina, viuda de Magnencio. Las leyes y costumbres per= mitian entonces el divorcio, aunque reprobado por la Iglesia. Graciano y Y. alentiniano IT, emperadores de occidente. (375.) Graciano, nombrado césar por su padre, debia sucederle: sus nombres se hallaban en todos los actos públicos, y el respeto que inspiraban sus grandes Sas EP PP se aumento por su casamiento con una nieta de Constantino. Pero Valentiniano habia muerto en Bregecio,enel centro de Pannonia: Graciano estabaausente, ylos generales Equicio y Melobaudo, Air la ocasion favorable para tener un principe que les debiese el trono, presentan en el campamento ala emperatriz Juslina y ¿su hijo. Valentiniano, que solo tenia cuatro años. Los soldaos, escitados por los ambiciosos que es-
(264) peraban reinar bajo el nombre de este ni- E ño, le proclaman emperador. Pero Gracias. no burló las esperanzas de aquellos pérfidos que sacrificaban á sus intereses el imperio y la justicia. Este principe, tan virtuoso como valiente, prefirio dividir la corona a gozarla esclusivamente á costa de. una guerra civil, confirmó por un edieto la eleccion del ejército de Liria, y se declaro colega y tutor de su hermano. El imperio fue gobernado por Valente y sus dos sobrinos. Graciano estaba en Tréviros cuando confirmó la eleccion de Valentiniano 1. Como regente y como emperador mandó á Justina y á su hijo que estableciesen su residencia en Médiolino. Un principe mas hábil que Valente hubiera conseguido sin duda someterlos dos sobrinos á su tutela; pero no muy capaz de defender y gobernar sus propios estados, no tuvo influencia alguna en el occidente: Los elementos parecian reunirse a los bárbaros para acelerar la ruina del imperio- Un espantoso terremoto destruyo las costas : el mar huyendo de las playas, descubrió á la vista de los hombres sus profundos abismos, y después de haber de- _Jado en seco los buques, é innumerable «multitud de peces moribundos sobre la arena, las ondas enfurecidas acometieron en la reaccion los riscos escarpados y los
€ ——nn TB PEL A AN dl A GA (265 ) diques que ordinariamente las detienen, arruinaron muchas ciudades é inundaron vastos territorios. En Alejandria perecieton 150.000 ciudadanos. Los estragos de la. naturaleza fueron contenidos por la mano omnipotente que les ha fijado sus límites: pero los que causaron las pasiunes humanas, se prolongaron mucho mas. En aquel siglo deplorable fue asolado el mundo por la invasion de un pueblo selvático , que tuvo por cuna los hielos del septentrion. Los hunnos, mas terribles á los bárbaros de Escitia y Germania, que estos a los griegos y roma- Bos, se precipitaron desde el oriente al occidente, asolando , destruyendo y deselenco todos los paises or donde pasaan. El terror que spiraban:estos guerreros feroces, arrojó sobre el imperio rotano las naciones sármata, cuada , alana y goda. El miedo los hizo mas temibles que la osadia. Se habia triunfado de sus ataques , mas no se les pudo resistir cuando huian; y emigrando para salvarse en ¿Otros paises , coOnsumaron la ruina del imperio. Los romanos, dueños del mundo Mientras tuvieron virtudes militares, no conservaban ya de su a grandeza sino un lujo desenfrenado. Los emperadores, magistrados y cortesanos despoblaan los campos y ejércitos para llenar sus
(266) casas de esclavos, criados, eunucos y libertos. Los pocos ciudadanos que servian en las legiones, se fastidiaban cada dia mas del trabajo, de la disciplina y del peso de las armas- En fin, cuando el imperio se veia or todas partes acometido ó amenazado de Jos bárbaros, se confiaba muchas veces a estos barbaros mismos la defensa de las fronteras , el mando de los ejércitos , la guarda del principe, el consulado, las prefecturas y las dignidades mas altas del estado. Los hunnos, nacidos en las estensas llanuras de Siberia , fueron easi desconocidos hasta esta época. Procopio los confunde con los escitas y masagetas. Jornandes , historiador godo, atribuyendo la deformidad de aquellos bárbaros á un orlgen infernal, los creia producidos de la «union de los demonios con las hechiceras: los huesos de sus mejillas eran protuberantes , el cabello crespo , los ojos pequeños y escondidos, los miembros cortos Y sin proporcion. Comparábaseles á los idolos que los pueblos selváticos labran groseramente da trozos de madera. Habitaban solo en las tiendas, aborrecian las ciu- * dades, llamándolas cárceles de piedra y sepulcros. Fueron, como tribus errantes Y pastorales, vagamundos y conquistadores: trasportaban en carros sus liendas , muebles y riquezas : sus rebaños los seguian Y
(267 ) les aseguraban la subsistencia: siempre es- ——taban reunidos en sus campamentos, y SU vida era una milicia continua. Pasaban de los pastos consumidos a otros nuevos : asi nunca tenian hogares á que aficionarse» Amaban su nacion y no su patria. La costumbre de cazar los disponia para la guerra: su alimento de carne pas y que solo calentaban macerándola bajo las sillas de-sus caballos, aumentaba su ferocidad natural. , Tal era este pueblo nómade , que despues de haber aterrado durante muchos siglos el vasto imperio de la China, dejó profundos vestigios de sus furores en Ásia Y Europa. El gefe de cada tribu se llama- a mirza, y era juez en la paz y general en la guerra : la gobernaba como un padre de familia. Los mirzas elegian un gefe supremo , llamado kan. Su renta consistia en el diezmo de todos los rebaños : su poder estaba limitado por las dietas ó asambleas nacionales, que deliberaban.-so- re la paz y la guerra, y desechaban ó aprobaban las leyes propuestas por el prin- Cipe. Los chinos, para resistir á sus invasiones, construyeron la rande muralla que escita la admiracion de los viageros. os hunnos , llamados en el oriente del sia tanjoux , que quiere decir hijos del cielo, corrian las vastas llanuras compren-
(274) taba toda obligacion de gratitud. Aun no estaba concluida la negociacion, cuan dó algunos godos impacientes pasaron armados : los oficiales romanos ds rechazaron con pérdida, y fueron destituidos por el - débi Valeñite: Firmóse , en fin, el tratado: un millon de bárbaros entro en el imperio ; pero Io: su dinero , sus joyas , y aun el honor de sus hijas , pará que los inspectores romanos les permitiesen entrar con armas. Un campament0 amenazador cubrió las fértiles llanuras de Mesia, y aterró la corte de Valente. Los ostrogodos , mandados por Safrax y Alateo, hnian entonces de los feroces hun” nos: pidieron asilo 4 los romanos como lo% visigodos ; mas sufrieron la injuria de n0 ser admitidos. : Guérra de los visigodos contra Valente .(377.) Valente habia prometido ase” gurar en los principios la subsistencia de sus nuevos vasallos; pero esta promesa fué violada d eludida. Maximo y Lupicino, g0 bernadores de Tracia y Mesia , entraroP en especulaciones vergonzosas , vejaro” arbitrariamente á los visigodos, y les yen” dieron á precios muy subidos harina cor” rompida. La paciencia de los bárbaros se cansó > rebelaronse, y aquellos dos gefes romanos, tan cobardes como pértidos, huyeron. Los ostrogodos , aprovechándus*
- (275) de esta disension, atraviesan sin permiso el Danubio, y entran en el imperio. Ámbos pueblos unidos eligieron por gefe á Fritigernes-: Lupicino, no atreyiéndose á reprimirlos por la fuerza , quiso domarlos por traicion : convidó al general á una fiesta que daba en su palacio cerca de la ciudad de Marcianopolis, capital de la baja Mesia. La escolta de los godos, que estaba acampada á las puertas de palacio durante, la fiesta, y que no podia entrar en la ciudad,.no halló que comer, porque se le habia privado de viverescon toda intencion : al principio exbaló su iraen que- Jas, y despues cometió algunas violencias. Lupicino, que lo habia previsto , mandd matarla , esperando hacer lo mismo con los generales, cuando estuviesen sin defensores. Pero á la primer noticia del tumulto, el valiente Fritigernes se levanta y grita: «Yo basto á apaciguar esa rencila.» Saca su espada : los intrépidos comperito imitan y siguen, pasan por meio de la multitud intimidada, desaparecen y vuelven á su campamento, Al mo- Mento declaran la guerra, desplegan el Estandarte nacional, marchan contra Lu- Picino, derrotan sus legiones, y lo ponen € fuga. Desde este momento no.se esti- Maron Jos godos como súbditos del impe- Mo, mi como fugitivos dependientes, sino
(276) como señores de las provincias del Danu- e > TE . S ] bio, y asi cometieron horribles devastaciones en Tracia. Otras tribus desu misma nacion , sometidas en tiempos ante- > riores, y queservian entonces en los ejércitos de Valente, se hallaban acampadas en las cercanias de Adrianópolis; y como se temia que sereuniesen á sus compatriotas, se les mando atravesar el Helesponto, «pasar al Asia. En vano piden un término de dos dias, se les amenaza, el populacho losinsulta, toman las armas, se abren paso, y conducidos por Cólias y Suénides, van á ponerse bajo las banderas de Fritigernes, que vuelve con ellos á atacar 4 Adrianópolis. Los habitantes se defendieron con valor: los bárbaros, aunqué temibles en el campo, ni tenian paciencia para bloquear las ciudades , ni máquinas ara forzarlas ; y asi se vieron obligados 4 evantar el sitio. Valente podia aun evitar la guerra Y templar á los visigodos, edita de a Lupicino; pero este principe, hasta entonces tan timido, mostrándose temerario i1- oportunamente, prefirió la fuerza á las neociaciones : desguarneció la frontera de -muaaL os , dejándola á merced de los per” sas, reunió cerca de Antioquía todas las legiones de: Asia que pensaba llevar Constantinopla, y encargó a sus genera”
(277) les Trajano y Profuturo que atacasen ¿los godosconlas tropas de Tracia, mientras él a 4 Europa. Fritigernes, sabedor de a marcha de ls enemigos, recoge todos sus destacamentos, y reune en los reales las tropas de sus aliados, cerca de la desembocadura del Danubio. Aquellos pue= blos bárbaros hacen alianza eon juramentos formidables, y se escitan á la pelea con cantos que recuerdan las hazañas de sus abuelos. Los romanos se presentan y dan su grito acostumbrado de guerra: poruna parte el odio antiguo, las injurias recien» tes y la esperanza: de vengarse: por otra la necesidad de vencer para salvar el im> perio, hicieron la batalla larga y encarni zada. Dióse cerca de Salice.. La victoria estuvo incierta : Jos godos rompieron al principio el ala izquierda de los romanos; pS desraos de un combate ostinado los árbaros fueron rechazados hasta su cam=_ pamento, donde estuvieron «encerrados siete dias. Trajano, aprovechándose de este triunfo ; habia mandado a Saturnino, general de la caballería, que ocupase los desfiladeros: de la montaña: su intento era envolver al enemigo con atrincheramientos, y destruirlo por hambre; pero Duevos cuerpos de bárbavos que pasaron el Danubio, dividieron la atencion de las uerzas romanas , y libraron á los visigo-
f (278) dos. Estos talaron todo el pais, desde el rio hasta el Helesponto. Fritigernes, uniendo la astucia:al valor, tuvo la dicha de hacer alianza con algunas tribus de hunnos, alanos y sármatas: su poder anmentaba cada ' dia + todos los pueblos bárbaros parecieron olvidar entonces sus resentimientos y querellas para volver sus armas cóntra los antiguos señores del mundo. En peligro tan urgente pidió socorro el canes a su ¿cirio yaitioa Este, preparado á sostener la causa comun, reunia sus legiones para marchar á oriente; pero un e mán , oficial desu guardia ,:le hizo traicion. Los germanos, instruidos por él de la partida prócsima del ejército , hicieron en número de 40.000 hombres una invasion en Galia , y obligaron al emperador de occidente á suspender su marcha , y a volver sus armas contra ellos. - Graciano hasta esta época reinaba con gloria: el occidente era feliz bajo'sus leyes, haciendo la bondad amable el poder: el terror que causaba la severidad de Valentiniano, habia desaparecido de palacio á la voz de su hijo: La delacion huyó, volvió la confianza, los proscritos recobraron sus bienes: el pueblo, oprimido de tributos; se vió libre del pago de los atrasos, Y se abrieron las puertas de la cárceles. Graciano era discipulo de Ausonio, proteg!2
(279) y cultivaba la literatura, brillaba en la tri- -buna por su elocuencia, merecia el aprecio de los filósofos por su.amor á Constan» cia su esposa, hija de Constancio, por su templanza, frugalidad y clemencia. Los cristianos elogiaban su religion: los idolatras no podian aborrecer á un principe piadoso, pero sin fanatismo» El ns admiraba su compostura, su modestia en el vestir, la prudencia de sus leyes , su rontitud. en las espediciones- Era padre apuánda de sus soldados: ninguno le avéntajaba en la.carrera, en la lucha ni en los. demas ejercicios militares» Cuidaba de los heridos, des prestaba: sus mismos caballos: siempre-se le veia accesible á las quejas , siempre dispuesto 4 escuchar la verdad. Pero; un gran defecto que manz cilló tan bellas cualidades, abrevid su relnado y causó su ruina. Su justicia carecia de firmeza: su politica de: revision: su bondad de fuerza ; y delas q obligaciomies de un soberano, que son: casligar y remiar , ni:supo ni quiso. llenar mas que la última» Censurábase ademas:su escesiva aficion á la caza, que le robaba el tiempo para los negocios públicos- El carácter de “Graciano se dió:4,conocer por la eleccion een hizo para amigo suyo, del virtuoso Ambrosio. A principios de este reinado se cometió una graude injusticia» Maximino»
(280 ) ministro temible del viejo Valentiniano; obernaba todavía, y engañó al emperaae con falsas acusaciones, idcedidicale Jos consejos de Valente, é hizo morir en Cartago al ilustre Teodosio: Todo el imperio lloró á este héroe: los paganos le pusieron en el número de los dioses. Graciano se desengaño mas tarde; pero espió su yerro y manifestó su: arrepentimiento; asociando al imperio sin temor á Teodó-= sio, bijo de su victima. Maximino, que se habia propuesto mancillar con sangre el reinado del nuevo emperador, como habia hecho con el de su padre, fue puesto en juicio y condenado á perder la vida: Lo que prueba la barbarie de aquellos tiempos es que Graciano, el mas ji no de los principes, el Tito de su siglo, mereció la: gratitud del senado romano por haber mandado que los senadores no pudiesen en ningun caso ser puestos a cuestion de tormento. Su principal ministro era Graco, descendiente último de la familia Sempronia. Era cristiano muy celoso, y aunque no persiguió á los gentiles, derribó muchos ¡do US, y enageno asi el afecto de los adictos al antiguo culto: El emperador protegió y multiplicó las es cuelas en Galia; pero su aficion á las artes y bellas letras no pudo impedir la decádencia del gusto. edo en los escri”
, (281 ) tos y discursos la afectada hinchazon en lugar de la elegante sencillez, asi como la lame” estravagante de los godos sucedia arar y noble. delos griegos: Graciano, obligado á pelear contra los alemanes, marchó rápidamente contra ellos; ausiliado»por el valiente Melobaudo, rey de los franeos, que era al mismo tiempo su aliado y conde de sus domésticos. En vano aconsejaba contemporizar el general Nanieno; el emperador mandó dar la ba= talla: Priario, rey de los alemanes, se mostraba no:menos ardiente. Los dos ejérciz tos, igualmente ganosos de pelear, se eneontraron en la llanura de Argentoractol Despues:de un:combate sangriento la táctica romana triunfo del valor aleman: los bárbaros fueron derrotados, perseguidos muertos; solo se. escaparon 5000 hóm= res. Priario evitó con una muerte: glo= tiosa'el resentimiento de su pueblo, siempre sumiso a los reyes vencedores, siem= pre infleesible con los que volvian ven= cidos. El emperador despues de esta-gran Victoria se puso en marcha para socorrer á Valente: paso el Rhin: encontró en el camino otro ejéreito aleman , lo arrojó de posicion en posicion, y le obligó á pedirle A paz y á que le diese rehenes. Desplegó £n esta campaña, aunque solo tenia 19 años, 0s talentos de un general: y la intrepidez
(284) cuente, y habia un contraste singular:en=- tre sus. mácsimas y sus acciones. Al mismo tiempo.que el temor le obligaba á cometer crueldades odiosas, se citaban de él es. tas espresiones: «Si la: peste y los demas estragos. de la naturaleza destruyen los hombres: 4 los principes toca conser- A A - Habiendo. predicho tres:adivinos que el nombre de su sucesor empezaba por estas silabas: Teod, un secretario del emperador llamado Teodosió,'engañado por el presagio, conspiró y pereció: con sus cómplices. Entonces redobló:el rigor de Va- a PA hechiceros. Bastaba la acusacion de mágia:para perder 4 un enemigo» Heliodoro; que habia sido vendedor de. pescado fresco, convertido en delator impudente,. logró un funesto influjo en: el ánimo del emperador, cuyas cartas, y discursos corregia, segun se aseguraba. Este infame ma hizo perecer mas patricios que los «que hubiera destruido una invasion de bárbaros. Los mas ricos, denunciados porel, perecieron : los filósofos iban al suplicio por hechiceros: Máximo, antiguo amigo de Juliano, fue la primera de sus víctimas. Todos los ciudadanos.cuyos nombres empezaban por las letras fatales, sufrieron la muerte; y por un acaso singular, el solo que se libró de
(285 ) esta ' persecución, fue Teodosio , sucesor de Valente. Enmedio de estas proscrip=- ciones brillaron las virtudes cristianas. San Basilio protegió a los oprimidos, socorrió á los desgraciados y resistió con firmeza á los satélites del emperador. Como uno de ellos lo amenazase, le respondió: «¿Qué uedo temer? ¿la pérdida de mis bienes? olo poseo mis vestidos y algunos libros. ¿La de mi vida? Solo aprecio la vida eterna. ¿El destierro? Mi patria estodo pais dende se adore a Dios.» «Nadie, replicó el gobernador, me ha hablado en ese Peligra ge.» Y Basilio le dijo: «Es porque hasta aho= ta no habeis encontrado un obispo.» El odio que inspiraba la tirania de Valente á los bt de Antioquía, era tan intenso, que idiota espresabañ con esta imprecacion:: «¡Perezca quemado vi- Vo.» 11 Batalla de Adrianopolis, y muerte de Valente. (378 .) El emperador, aborrecido en Siria, despreciado en Constantinopla, ofendido porlos insultos y murmuraciones del pueblo, y envidioso de la gloria de Graciano, abandono su timidez habitual; y como todos los hombres debiles, asó del esceso dela circunspeccion al de a temeridad. Informado de un triunfo conseguido por Sebastian, comandante gene- Yal de lainfanteria, contra un cuerpo de go-
(292) “ra con sola su presencia. Convencido en tan grande infortunio de la necesidad de un gran talento, llama al jóven duque 'Peodosio, que desde la muerte de su pa-' dre vivia retirado en España, donde qna? bia nacido, en la misma ciudad de Itálica, ilustre por el nacimiento de 'Prajano. Los lisonjeros: decian que era descendiente de: aquel gran principe, al cual se le compa-=" ro justamente por sus hazañas. Este guer-- rero valiente, modesto , poderoso y su=" miso a las leyes, rico y laborioso , severo y liberal, fue educado en la escuela de la desgracia para una grande elevacion; y" aun en el tiempo que la proscripcion le privaba de autoridad , ayudabá con pru= dentes consejos á sus amigos desgraciados y ásu provincia oprimida, la cual habia de proteger poco po a revestido del poder-supremo. Una eleccion feliz le dió por esposa'á Flaccila , digna de él por su nacimiento y virtudes. Jamas conoció otro amor : Honorio y Arcadio, sus hijos , fueron los solos que dividieron eon ella su afecto. Llamado por el emperador, dejó con pesar su retiro, echando menos el descanso y lamentando su elevacion. Teodosio, emperador de Oriente. (379.) Graciano le confió las reliquias del ejérci- to de Valente. Teodosio no tardó en justificar su eleccion. Reune las tropas ven-
(293) eidas, las alienta, despierta su valor, restablece la disciplina, la ejercita, distribuye con discernimiento y justicia los premios y castigos, hace olvidar las derrotas, predice victorias, engaña al Sos pEO con falsas noticias, marcha con celeridad, sorprende cerca del Danubio al ejército godo, le ataca y desbárata , le ahuyenta y persigue, y hace en él tal carnicería, que pocos volvieron á' pasar el rio. Despues de esta victoria distribuye sus tropas en todos los puntos fortificados de la fonte» ra, y lleva él mismo al emperador la noticia de su triunfo. Habia sido tan comple- to , rápido é imprevisto, que la envidia lo tuvo por fábula : el mismo Graciano se negó a creerlo hasta la vuelta de pr lali oficiales que envio al ejército para sa erla verdad ; porque la degradación habia llegado á tal estremo , que á. los ojos de los romanos un héroe parecia un fenómeno, y la victoria un vidal | +» Disipado el terror en Constantinopla, ahuyentados los godos y restablecido el honor de las armas, aun estaba el imperio amenazado por todas partes. Numerosas tribns de bárbaros se preparaban á pasar el Danubio : los alemanes el Rhin : los persas el Tigris y el Eufrates. Parecia que el universo, subyugado por tantos siglos, queria romper des cadenas de Roma y
(294) . echárselas 4 su dominadora : enmedio de estos peligros, Graciano, de 20 años de edad, no tenia mas colega para sostener el eso del imperio, que á su hermano Valentriiano , apenas salido de-la cuna. Sin atender ni á las lisonjas de los cortesanos, vi a las ilusiones de la vanidad, ni 4 la envidia que suele inspirar el genio al poder, fue bastante prudente y grande para anteponer el interes público al suyo: con la esperanza de afirmar el trono, hizo sentar en él 4 su lado al vencedor de los godos, y nombró emperador 4 Teodosiohaber consultado al imperio, todo ¿lle hubiera elegido por gefe. Este feliz guerrero reunía, á los 33 años de edad, la actividad de la juventud á la prudencia de hombre maduro. Cuanto mías digno era de reinar, tanto menos lo pretendió. Heredero de la gloria de su padre, creia heredar tambien su desgracia: nacido en un siglo de tiranía, su profundo conocimien- to de las intrigas cortesanas le hacia creer que su victoria no seria premiada sino con el suplicio d el destierro. Manddsele venir á palacio, y esperaba la muerte euando el emperador le ofreció la corona. No se deslumbró con sn esplendor; sino conociendo su gravamen, se negó d aceptarla; y lo que fue mas honroso para el, hasta los cortesanos creyeron que la rehu-
(293) , A saba sinceramente. Graciano insiste y manda: el último acto de obediencia de Teodosio fue ascender al trono. Los romanos aplaudieron universalmente su ecsaltacion, que despertando memorias gloriosas , les recordaba á Trajano y a Oia, Tocaron 4 Teodosio las provincias de oriente y ademas Dacia, Mesia , Grecia y - Jas islas del Egeo. Ricomero y Mayoriano, aunque hasta entonces habian mandado en el ejército de occidente, atraidos por. su gloria, se quedaron á servir bajo sus.órdenes. El nuevo emperador, apenas ocups el trono, desplegd en la administracion el mismo carácter y actividad que en la guerra le hábia dado tanta reputación y asegurado sus victorias. Habiendo afirmado el cetro de: oriente, restituyó la justicia, alejó.4 los delatores , separo de la corte á los favoritos sin talentos, y Mamo al méri- to perseguido o desdeñado. Para reparar las pérdidas de las legiones, armó alos aldeanos de Tracia, y alistó ¿los trabajadores de las minas; marehó de nuevo contra los godos, hunnos y alanos ¡les ganó muchas victorias, y obligó á Fritigernesá retirarse» buin . a 3 En esta campaña empezó á adquirir fama un jóven barbaro destinado á inmortalizarse por la conquista de Roma. Alarico hizo sus primeras empresas bajo las ordenes de
(296) Fritigernes con una tropa de caballeria, . deseusa de gloria y de peligros: un dia sorprendió yenvolvióa Teodosio, que en aquella pelea no debió su salvacion sino a los prodigios de valor que hizo. En otras acciones habia omlbaticá por el imperio, en esta peleo por libertar su vida. Al mismo tiempo se distinguia por su valor ar-* diente y su rara cid Estilicon, otro bárbaro que tuvo grande influjo en el destino de Roma. Modacro, guerrero godo que servia'en el ejército romano , contribuyó en gran manera á las victorias de Teodosio. Era cristiano y amigo de san Gregorio Nacianceno. NCAA al frente de un cuerpo numeroso en los reales de los bárbaros, sorprendió una de sus divisiones, y la destruyó casi enteramente. Graciano , despues de haberse detenido algun tiempo en Sirmio para favorecer 4 su colega, marchó 4 Pannonia, y derrotó en CANOs encuentros á los baaa y asus aliados. Volvió despues á Mediolano, y sins los consejos de san Ambrosio, estruyó las intrigas de Justina, madre de Valentiniano H, y protectora del arrianismo, y aseguró en Italia el triunfo comple- to de los católicos contra los hereges. Una nueva invasion de los alemanes le obligó 4 volver á las Galias , y pasó el invierno en Treviros. En este siglo los paises septen-
(297) trionales de Europa, 'aunque incultos y cubiertos de bosques , inundaban sin cesar el occidente de una multitud de pueblos armados , que eran vencidos algunas - veces, mas nunca subyugados. Despues delas mas sangrientas derrotas volvian a presentarse con mas ardor y en mayor número. Parecia que su sangre vertida fecundaba aquella tierra selvática , engendradora continua de nuevos ejércitos. Los odos , vencidos tantas veces, volvieron á tomar las armas, y entraron en Pannonia á las ordenes del infatigable Fritigernes. Graciano y Teodosio unieron sus fuerzas contra ellos, y habiéndelos vencido, conferenciaron en Sirmio sobre las medidas necesarias para asegurar la tran= quilidad de ambos imperios. Teodosio debió 4 sus grandes cualidades un triunfo mas lisonjero que los adquiridos por las ar= mas , cual fue conquistar el aprecio y la veneracion de los bárbaros, inspirándoles una confianza que la mala fe de los roma= nos habia all hasta entonces imposi-' ble. Hasta el inflecsible Atanarico , abjutando su antiguo odio, vino áaConstantinmolaá pedir un asilo contra los rigores de ritisernes. Teodosio le recibió con ho- nor le dió cuarto en su palacio , y se go- 26 en la admiracion de aquel bárbaro, na= cido en los bosques, y criado en los cam-
(298) * pamentos a la vista de los objetos que:manifestaban la grandeza romana, y de las Obras maestras de la civilizacion, y de las artes reunidas, en la capital de oriente: Teodosio, pacificado el mundo, vencida una parte delos bárbaros, establecidas en "Pracia numerosas colonias de godos por una politica cuyo peligro se conoció mas tarde, e: incorporados: en. sus legiones 40.000 de estos guerreros , se «declaro abiertamente contra los hereges y los paganos: La historia, respetando su piedad, no puede menos de censurar su'intolerancia , manifiestamente inútil : la religion, que habia triunfado por si sola del poder ko los césares, y de tantos siglos de gen” tilismo, no tenia necesidad de fuerzas humanas para completar su victoria. Gracia no , movido del ejemplo. de Teodosio, atacó el antiguo culto en.su mismo 'santario ; y. renunciando á los miramientos que sus predecesores habian tenido á eos tumbres tan antiguas, y ápreoctipaciones compañeras de tantos triunfos, mandó destruir. en. Roma el altar de la victoria. Sin- Inaco ¿»en nombre deiuna parte del sena” do , defendió aquella divinidad tan querida de, los romanos; y despues de cita! los ejemplos de Constantino y Joviano que perdonaron aquel monumento, suponien” do en una prosopopeya atrevida que Roma
(: (299) dirige la palabra al emperador, pone en su boca estas querellas: «Principe generoso , padre valo atria, respeta mi vejez y mis mácsimas, á ds que debi la grandeza y la libertad: Estos dioses , cuyas aras derribas , armaron mi brazo y mi valor, arrojaron a los galos del capitolio, vencieron á Annibal, aterraron á Cartago, y sub yuada la Galía, la Grecia, el Asia, el munotodo.¿No he vivido tanto sino para verme despreciada? Si quieres que ddbré otra deidad, déjame conocerla : querer despues de tantos siglos mudar mi religion y violar mis costumbres, es tratarme en mi ancianidad sin respeto ni veneracion.» Graciano dudaba por el gran peso quelos antiguos Eoferdos daba, a estas palabras. «Principe, le dijo san Ambrosio , ni las consideraciones de una vana política , ni las quejas de una superstición ostinadapodrán justificar tu desobediencia al Señor del cielo y de la tierra; ademas, ¿con qué titulo ecsigen los idólatras que se respeten sus privilegios, cuando ellos en el tiempo de su poder no respetaban la vida de los cristianos? Si decides 4su favor, cometes un acto de apostasia- Por otra parte, el mayor número de senadores profesa el cristianismo, y será nna verdadera persecucion obli Elva a deliberar en presencia de una diosa mentida entre el hu-
(300) mo de los sacrificios. No tomes una determinacion de esta especie sin consultar antes a Teodosio; y pues es fuerza decir la verdad toda entera, sabe que si se consiue de ti ese decreto impio, los obispos, osaldrán de sus iglesias, ó te impedirán que entres en ellas. El altar de la victoria fue derribado. Rebelion de Máximo. (381.) Graciano, despreciando «el usó antiguo, seguido por todos sus predecesores, rehusó el vestido de sumo. pontifice que le presentaron, y separo por la vez primera el imperio del sacerdocio, cuya union habia parecido tan importante para la treiailidad ública. El sacerdote á quien se devolvjo l, ropa sagrada , esclamó : «Si Graciano no quiere ser sumo pontífice, Máximo lo será.» El suceso verificó esta prediccion: la violencia que Graciano hacia á las costumbres y preocupaciones de Roma paga na, y á las opiniones de los arrianos, le hizo odioso 4 un gran número de sus yasallos , y preparó su ruina. Este emperador, que al principio de su reinado fue ac” Uvas dni y atento á cumplir las obli- SECISOSA del trono, se habia entregado espues con una aficion desmedida al placer de la caza : pasaba la vida en los bosques, y dejaba el enidado de los negocios 4 los yalidos, que abusando de su nombre
(800/ . ¿favor de'sus intereses particulares, bor= raron de la: memoria delos romanos las hazañas y virtudes del principe, por las cuales habia ganado antes su afecto y veúeracion. Ademas, siendo naturalmente: belicoso:,; nranifestando: sobradamente-su aprecio'á la intrepidez delos bárbaros; y su desden aer y enervacion de los romanos, acabó de irritar los ánimos vistiendo el trage de los alanos , y conce= diéndoles en'su enrte altas dignidades y preferencias impoliticas.: OD ess Clemente Máximo mandaba entonces las legiones-eo Britannia. Este hombre, de oscuro nacimiento; ocultaba su profdo: al paganismo bajo el velo de la ipocresía'; mas no engañó ni á san Martin ni 4 san Ambrosio. Su espiritu era grande; su ambicion desenfrenada; sus mácsimas: Mlecsibles siempre al interes; su carácter: mudable-conforme a las circunstanciasz era cruel 9 suave, segun con=. venia á sus designios. Habiéndose elevado mas bien por artificios que por su ya- or, miró con envidia el advenimiento de Teodosio, su compatriota; y cubrió su odio bajo las apariencias de la lealtad, y aun estendió la voz de que era pariente suya: Instruido del descontento que escitaban enel ejército la conducta de Graciano y sú parcialidad a favor de los bár-
(308) un momento la disciplina, espanto el vicio y reprimió los crimenes con la justicia de su a dbahistradlon , y dió algunos años de reposo á los pueblos, oprimidos tanto tiempo por monarcas debiles € infames privados. La emperatriz Flaccila, hija del cónsul Antonio, ayudaba á Teodosio en sus nobles tareas: era un modelo de religion, modestia, ternura y castidad, y nunca se citaron de ella sino acciones de beneficencia y generosidad. Átenta á calmar á su esposo, naturalmente iracundo, le repetia con frecuencia estas palabras: «Acuérdate de lo que eres, y no olvides nunca lo que fuiste.» El emperador sosegó con mas facilidad los barbaros que las disputas religiosas. En aquella época no tanto cuidaba A pueblo de los intereses materiales y politicos, como de conocer y fijar su creencia. Los orientales se entregaban á estas diseusiones de un modo Hordaderamente poco conforme á la dignidad del asunto. «¿Pedis á un mercader, decia un viajero de aquel "tiempo, que os cambie una moneda? al punto os hablará de la diferencia entre el vadre y el hijo. ceregitalaa áun panadero a cuanto está el pan? os pondrá un argumento contra la igualdad de las personas divinas. ¿Decis al bañero si está pronta el agua? os responderá que el Hijo fue criado.»
(309) Los arrianos, desconociendo la autoridad del concilio de Nicea, habian acostumbrado á los simples fieles á erigirse en jueces de la fe, y a dar decisiones dogmálicas. El espiritu de partido ensangrentó algunas veces estas querellas: cuando Teodosio, para oprimir el arrianismo , restableció á san Gregorio Nacianceno en la silla patriarcal de Constantinopla, el dia de su instalacion presentaba esta capital el aspecto de una plaza entrada por los bárbaros á sangre y fuego: ¡tan obstinada fue la resistencia que opusieron a su vuelta los arrianos! El virtuoso obispo, fatigado de estas disensiones, cargado de honores y de: años, reverenciado por los virtuosos, per= seguido por la evita fue algun tiempo despues á palacio, y dirigió a Teodosio enmedio de su brillante corte este discurso noble y modesto, digno de un apostol del Evangelio: «Principe, tú gustas de dar, y yo vengo á pedirte uva gracia: no pido dinero para mi, ni ornamentos para mi Iglesia , ni gobiernos para mis amigos: estos bienes no tienen á mis ojos valor alguno, y los dejo á quien los aprecie. Mi ambición se eleva mas alto: concédeme el permiso de sustraerme. al odio que me ESigos- Respeto la silla episcopal ; pero eseo verla desde lejos : estoy cansado de desagradar á los hombres por agradar á
( (310) Dios: él quiera que restablezcas la con= cordia entre los obispos, y que oigan tu voz, sino quieren oir la de la justicia. Deseo, pues has vencido:á los bárbaros, que domesá los que turban y ensangrientan la, Iglesia; pero ya ves mis canas : he consumido en servicio del Señor todas las fuerzas que me habia dado : me rindo al peso con que a mi pesar me oprimiste, y el úvico favor que te pido es que me permitas concluir mis dias en libertad.» Teodox sio le permitió retirarse; pero indignado. por la ostinacion de los sectarios, dio: oidos á su resentimiento, y dió una ley que prohibió los sacrificios de los paganos, privó a los hereges y apostatas del a , publicó otro, decreto. amenazando de muerte á los maniqueos, y mandó esponer en la plaza pública á la risa y ultrajes del pueblo los bustos de: Arrio, Sabelio y Macedonio medio enterrados. Este principe, tan severo cuando creia vengar las ofensas de Dios, era muy otro cuando se trataba solamente de las suyas propias. «Si alguno, escribia a Rufino, prefecto del pretorio , habla mal de mí 9% de mi gobierno, no queremos que se le castigue. Si lo hace por liviandad , merece desprecio : si por error, compasion ; y si abla con Al objeto de insultarme , debo perdonarlo. En los
(311) demas. delitos , y en cuanto pertenezca 4 la seguridad del estado, debes avisarme antes de decidir, para que yo juzgue de la gravedad de la ofensa por la moralidad de las personas, y pueda ecsaminar con prudencia si debo tolerarla ó6 someterla al juicio de lostribunales.» Á pesar de su celo. religioso, quiso poner un freno a las intrigas de los monges , ya demasiado numerosos € influentes : prohibióles salir de su monasterio, y mucho mas venir 4 las ciudades; pero á instancias de ellos mis- -mos revocó el edicto dos años despues. La ambicion que se introdujo en los monasterios, tad contrariaa su profesion, contribuyó mucho en lo sucesivo á los desórdenes del oriente, y adquirieron tanto evrédito los monges , que Fita á ser casi imposible ascender al episcopado sin ha= ber pertenecido antes 4 alguna conunidad. : Mientras que Teodosio hacia triunfar en sus estados la fe católica contra el arrianismo, en Italia, despues de la muerte de Graciano, era estasecta protegida por Justina, madre y tutora de Valentiniano 1; pero encontró un enemigo formidable, cuya firmeza no pudo vencer. San Ambrosio, nacido en Roma de una familia patricia, era hijo de un varon consular; pero escedió 4 su padre en talentos, fortuna y dig-
(312) nidades. Era gobernador de Liguria, cuan» do se temióen Mediolano un gran desastre or el furor del pueblo quelos arrianos su= Eleribad: En aquel momento de peligro se deseaba un pacificador, y Ambrosio era tan respetado de todos los ciudadanos, ue aunque lego y no bautizado todavia, fue elegido unánimemente por obispo, justificó la eleccion del pueblo, sosegó las turbulencias, y fue consejero y guia 3 los emperadores.Su Tratado de lá fe cristiana lo escribió parala instruccion de Graciano. Cuando Justina se declaró en favor del arrianismo , y quiso dar una ¡iglesia á los partidarios de esta secta, Ambrosio se negó ostinadamenteá obedecer. «Pueden disonerde mi vida, decia, no de mi fe : todo ÍA sufriré, menos las ofensasde la religion. No escitaré el furor del pueblo; pira lo reveo. La corte nos prepara grandes ca- Jaridados, mas espero no sobrevivir 4 la ruina de mi patria.» La emperatriz lo desterró; pero una parte del pueblo se encerró con él en la Iglesia, lo defendió y alimentó, y rechazóá un numeroso cuerpo de godos que quisieron forzar aquel asilo. Durante esta especie de silio introdujo san Ambrosio la costumbre de cantar los salmos en el oficio divino. La emperatriz hubo al fin de ceder. Invasion de Máximo en Italia. (387.)
(313) Un peligromas urgente amenazaba el trono deljóven Valentiniano. Máximo, que solo habia encontrado resistencia en la fidelidad animosa de san Martin, obispo de Turones, era el tirano de las Galias. Engrosó su ejército con un gran número de germanos y francos, se acercó á los Alpes, y procuró engañar á-Justina con demostraciones de paz y amistad. Ambrosio conocio el la= zo y avisó a la emperatriz, que no quiso creerle. Máximo se presenta a las puertas de Mediolano, antes que se hubiesen tomado disposiciones de defensa; y el terror fue tan grande como habia sido la confianza. Justina y su hijo, en vez de tentar una resistencia inútil, pasaron a Aquileya, y de alliá Tesalónica para implorar la pro= teccion de Teodosio. s Máximo se apoderó de Jtalia, entró triunfante en Roma, y ganó muchos parti darios, protegiendo la idolatria y levan= tando los altares de los dioses. Derrota ymuerte de Maximo. (388.) Desde que Teodosio supo el infortunio y la rd Valentiniano, salió a recibirle á esalónica, acompañado de un gran número de senadores. Despues de afearú Justina suafecto ála heregía, le prometió restablecer á su hijo en el trono, y como se hallaba viudo, estrecho los lazos que le unian 4 él casando con su hermana Gala.
(314) Juntó las legiones, marchó4 Pannonia, y encontro cerca de Siscia sobre las orillas del'Sabo á Máximo que venia á su oposito con todas las fuerzas del occidente. Esta uerra no duró mas que dos meses: la ca- Pena formidable de los hunnos, alanos y godos que militaban entonces con Teodosio, paso intrépidamente elrio.4 nado, y desbarató puso en huida á los germanos y galos del ejército de Máximio. Marcelino; su hermano, restableció la pelea con un cuerpo escogido:-la batalla se prolongó hasta la noche y quedó indecisa. Al otro dia, cuando iba 4 comenzarse otra vez la accion, una parte de las tropas de -occi- dente arroja las armas: Máximo huye: Teodosio le persigue con tabta rapidez, que Megaron casiá un mismo tiempo ¿las puertas de Aquileya. El pueblo de esta ciudad sé levanta, despoja a Máximo de sus ornamentos, y le lleva preso á los pies del emperador. Teodosio, movido por sus ruegos, estuyo para perdonarle; pero acordándose de la muerte de Graciano, lo entrego á los soldados quele cortaron la cabeza. Arbogasto, guerrero franco, que por su valor y Jos votos de los soldados habia ascendido de grado en grado hasta el de general, persiguió las reliquias del ejército vencido, y dió muerte á Victor, hijo de Máximo, que las mandaba.
- (315) + Meodosio, despues de apaciguar algus nas turbulencias que habia en Mediolano, y de haber restablecido en el trono'áa Va= lentiniano 11, entró triunfante en Roma como Constantino el grande. La lisonjaz do Fla el elogio del emperador, habló el idioma de la verdad. La opinion pupss aprobaba las alabanzas quese daban á este principe por su actividad, vaz lor, prudencia y gloria, y respetable por su justicia, castidad y beneficencia, aun= que por la flaqueza humana , que no pers mite la perfeccion, sus bellas cualidades faeron hp veces oscurecidas por su propensión á la ira: afecto que se empez ño porfiadamente en vencer, y que no siempre pudo sujetar. El fervor religioso de este principe pareció haber aumentas do por los esfuerzos de Máximo para res tablecer la idolatría. Al entrar en Roma halló los altares adornados de flores, disuestos los sacrificios y las estatuas de los ioses rodeadas de ofrendas é inciensos. Reprendió por ello agriamente al senado, y defendió elocuentemente en la curia la causa del cristianismo. Los senadores le respondieron con.uva entereza inespera=, da, y que babian per ido muchos siglos habia; pero el emperador les declaró que. su colega y el detestaban la religion de la mentira y de los vicios deilicados,. y que
(316) si deseaban sii en su ceguedad, el tesoro público no pagaria los costos de un culto tan ofensivo á la Divinidad. «El imperio, añadió, amenazado de los bár- -baros por todas partes , necesita de soldados mas que de victimas.» Si habian respondido a sus discursos, obedecieron á sus órdenes; y como el número de los que no mezclan ningun interes humano en sus opiniones, es siempre el menor, apenas se cerró el tesoro se acabaron los sacrificios. Sin embargo, en Egipto se opuso mas resistencia a la as ds El pueblo defendió los templos, y dió gritos de rabia cuando vió derribar la estátua de Serapis; pero apenas cayó el idolo , aquella multitud inconstante lo insultó, haciendo con él lo mismo que con las potestades de la tierra, á las cuales desprecia cuando deja de temerlas. El emperador para remediar los males que Valente causó al imperio, vencer á los godos, libertar de bárbaros el oriente, y conservar la paz en el occidente , habia tenido que imponer contribuciones tan gravosas, que solo podian sufrirse por ser evidente la urgencia. En todas partes se pagaron con resignación esld en Antioquia. Aquella ciudad , por la licencia de sus costumbres, estaba siempre dispuesta á la sedicion: su pueblo Jigero, burlon y corrompido prodigaba ale-
(317) gremente su dinero en fiestas, juegos, Mio amos y bufones, y murmuraba cuan- o era preciso contribuir á las cargas públicas y á la defensa del estado. Preséntanse, pues, los comisarios del emperador para percibir el tributo: todos los ciudadanos ricos 6 pobres se quejan , resisten tumultuados, se animan y subleyan, insultan á los magistrados, pasan de las Epebias á la violencia, rompen enfurecios las estátuas de Teodosio, de su madre y de sus hijos, las ultrajan y las ar rastran ignominiosamente por las calles. Cuanta mas predileccion habia manifestado el emperador á los antioquenos ¡hasta entonces , mas le irritó su ingratitud; y en el primer movimiento de su ira envió tropas contra los sediciosos con comisarios encargados de su venganza, y armados de Aigares sin límites para castigar a los ha= itantes y arrasar la ciudad. ; El pueblo rebelde, vuelto del delirio, consideraba con espanto sus funestos efectos : la consternación sucedia al furor: esperaban á los comisarios en triste silencio, semejante á la calma horrible que muchas Veces precede y anuncia la tempestad: los mas ricos habitantes huyeron. San Juan Crisóstomo, que se habia opuesto á su lo- Cura, y que los consold en su afliccion y os animo en el peligro; presenta asi la
) (324) justicia cuando un populacho sedicioso, escitado por monges fanáticos, quemó una sinagoga. Teodosio queria castigar a los. incendiarios; Ambrosio consiguió su imunidad. Poco tiempo despues de la derrota de Máximo, y del restablecimiento de Valentiniano 11 en el trono, murió la emperatriz Justina, y perdieron los arrianos su mas firme apoyo. Valentiniano, por agradecimiento á Teodosio, y por docilidad á Ambrosio, fue católico. Este jóven principe era casto, templado, laborioso, enemigo de la injusticia; pero estas bellas cualidades no estaban acompañadas del vigor de alma; y su debilidad fue tan perniciosa como lo hubieran sido sus vicios. Usurpacion de Arbogasto , y muerte de Valentiniano II. (392.) El emperador de occidente dejó tomar sobrado poder en la corte, sobrada influencia en el ejército áun franco, distinguido por sus hazañas, pero desenfrenado en su ambicion. Arbolajusticia obtener el perdon de los dos : si lo fuese, todo monarca seria injusto cuando usa del derecho de clemencia. La moral queda á salvo, ya seperdone á delicuentes convencidos , ya se castigue con penas religiosas al príncipe ¿queno está sometido á otras. (N. del 1.) :
A (325) gasto , elevado al grádo de general por Graciano, y que contribuyó tan eficazmiente, bajo las órdenes de Teodosio, a la ruina de Máximo , mandaba entonces las Jegiones de Galia. Este guerrero, artificioso, perfido, altanero, ávido de pose" y de riquezas, era estimado por Va entiniano como la columna de su trono. Abusaudo de su confianza, y disponiendo de sus tesoros, seduce las tropas, distribuye todos los empleosálos bárbaros que le son adictos, aleja del principe con varios pretestos sus mias fieles amigos , lo rodea de sus agentes y satélites; y en fin, se quita la máscara, y reina en lugar de obedecer. El emperador no fue mas que un cautivo coronado, abrió tarde los 0]0s, gimió al contemplar su riesgo, y escribio en secreto ¿Teodosio que lo libertase de la prision de su palacio. Sin embargo , el peligro crece, la humillación se le hace insoportable, y sobrado impaciente para esperar el socorro que habia pedido, medita un acto de vigor, y compromete su autoridad. Rodeado de toda su corte, y sentado enel trono, confiando que su cetro derribaria la espada de Arbogasto, le hace venir á su presencia, y le manda leer el decreto de su propia destitucion. «Mi autoridad , responde el insolente guerrero, se funda en mis servicios, y no en los capri-
(326) chos de.un principe debil.» Dichas estas palabras arroja el edicto en el suelo, y lo pisotea. Valentiniano enfurecido saca la espada , y acomete al bárbaro; pero los numerosos amigos de Arbogasto le rodean y desarman al emperador. Pocos dias despues se halló al infeliz principe desnucado en su lecho. Arbogasto, queriendo sincerarse de este crimen, estendió la yoz de que Valentiniano, en un impulso de desesperacion se habia muerto:d si mismo, é hizo conducir su cadaver á Mediolano con mucha pompa. San Ambrosio pronunció su panegirico, y consold 4 sus hermanas con la esperanza de que la clemencia divina le habria admitido en el cielo, en virtud del bautismo de deseo, aunque no “habia recibido el deagua. Arbogasto, dueño por traicion de todo el occidente, escepto el Africa, podia disponer del trono; y no atreviéndose, 0 no queriendo ocuparlo, ya porque antepusiese el poder. verdadero á un vano esplendor, ya por= que temiese la indignacion de los roma= nos y si veian la corona imperial en la cabeza de un bárbaro y se contentó con reinar bajo el nombre de un fantasma de emperador, y decoró con el titulo de augus- to á Eugenio, que habia sido su secretario , y ascendido por su mérito y el favor de Arbogasto, del empleo muy subalterno
(327) de profesor de retórica, 4la alta dignidad de maestro de los oficios. Era apreciado por su erndicion y elocuencia , Y amado por su modeslia y dulzura. No pudiendo resistir al poder de Arbogasto, obedeció gimiendo, yaceptó el cetro con pesar. Los embajadores que envid á pelado para que confirmase su eleccion, no lograron mas que respuestas evasivasi El emperador de oriente estaba dispuesto á la venganza, tanto por el interes de su corona, como por él dolor de su esposa Gala, hermana de Valentiniano. + Batalla de Aquileya y muerte de Arbogasto. (394.) Reunió , pues, todas sus fuerzas para pelear contra Eugenio, 6 mas bien contra Arbogasto: antes de comenzar la guerra consultó 4 un monge de la Tebaida, y la respuesta favorable que recibid., aumentó sobremanera la confianza de las tropas , que mandadas por Timasio, Promoto Estilicon , presentaban un espectáculo a mirable por su fuerza y disciplina; pero al mismo tiempo se veian en ella árabes, hunnos, alanos, godos, y 4 su frente Alarico, que aprendia entonces bajo el mando de Teodosio el arte que empleó despues para la ruina de Roma. Parecia que los romanos obcecados llevaban consigo legiones de bárbaros para que reconociesen todas las partes del imperio
(328) -que despues habian de conquistar y destruir. Arbogasto, informado de los preparativos del emperador de oriente, reunió para ie todas las legiones occiden= tales. Eugenio y él hicieron un esfuerzo, y fue el ultimo, para resucitar el politeismo. Entrarón en Roma, y con grande sa=- tisfaccion de los idólatras y dal vulgo, amigo siempre de novedades, restablecieron por un instante el culto de los dioses. Segun Claudiano , que en sus descripciones poéticas cuenta mas circunstancias que. los historiadores de aquel tiempo, Teodosio estendió sus lineas y diseminó sus escuadrones para rodearal enemigo. Arbogasto, siguiendo dictamen opuesto , concentró sus fuerzas cerca de Aquileya pa= ra oponer a los orientales una masa que econ su mismo peso los desordenase. Estos dos sistemas , sostenidos en todos tiempos por grandes capitanes, han dado gloria d ruina á los que los ban seguido, á arbitrio “de la suerte. Teodosio atravesd con su ta» idez ordinaria las Panunonias. Arbogasto e dejó que pasase los Alpes Julios, y se estendiese en la llanura, para que divididas sus fuerzas se debilitasen. Los dos ejércitos se encontraron cerca de Aquileya. El uno estaba animado por el deseo de vengar á Valentiniano y castigar el crimen: el otro, con la esperanza de defender á
(329) los. culpables y legitimar la usurpación por la victoria. Dada la señal, Teodosio marcha contra el enemigo y encarga á los godos que ataquen el campamento atrincherado, con el fin de conseguir la victoria por su ardiente valor, y al mismo tiempo dto su número en una batalla que forzosamente habia de ser sangrienta. Mas solo consiguió esto último: diez mil godos y su gefe Bacurio perecieron en el combate, sin poder atravesar los fosos del campamento. Teodosio rechazado se retiró á una montaña escarpada; y Eugenio, ordt ea su triunfo, lo creyó completo: su guardia, participando del mismo error, se entrega 4 la crápula; pero Arbogasto, como hábil capitan, á quien no podia adormecer aquel lauro primero, ocupo con destacamentos numerosos los desfiladeros. Teodosio se halló rodeado y sin viveres: su pérdida parecia inevitable; pero lo que debia completar su ruina, fue su salud. Los gefes de los cuerpos que le rodeaban conferencian con sus oficiales, atienden á sus proposiciones, tratan con el, dejan el Habtido de los rebeldes y se po ásus banderas. Teodosio, reforzado por estos nuevos ausiliares, se arroja de nuevo contra el enemigo, y le acomete con sus propias fuerzas. Los elementos, segun Claudiano, conspiraron en favor de
(330) Teodosio; pues una tempestad, venida del oriente, leyantó contra los galos tor= bellinos de polvo que los cegaron y espantaron. Los paganos para defender sus montañas, habian eolocado en ellas las estátuas de los dioses. El emperador, recha= zado en el primer ataque, respondio á los que le aconsejaban la retirada: «No se dira que la cruz de Cristo ha huido de las imagenes de los falsos dioses.» Hinca la rodilla en presencia del ejército: declara us ve en las mubes á los apóstoles san uan y san Felipe, combatiendo en su favor: las soldados le creen, y marchan a la pelea con nueva confianza. Los gernranos. y galos, despues de una tenaz resistencia, son desharatados, y. tomado su campamento. Engenio, despojado de la púrpura, se pone álos pies del emperador, y procura enternecerlo y apiadarlo con su elocuencia: pero los soldados que le yeian, interrumpieron su discurso, y le cortaron la cabeza sin esperar las órdenes del principe. Arbogasto, vencido y sin esperanza de reunir sus tropas, se arrojó sobre la espada, y murió , aunque bárbaro, como un antiguo oir ción Ambrosio , que habia cedido á:la usurpacion de Máximo legitimada por el reconocimiento de Teodosio, jamas quiso, á pesar de las instancias de Eugenio, presen-
(331) tarse á su vista. Teodosio adoptó el consejo del santo obispo, y trató con clemencia 4 los partidarios de Arbogastocaos ya dueño pacifico de todo el imperio, decoró coú la púrpura ad sus dos hijos Arcadio y Honorio. La historia ha conservado las palabras siguientes que dijo á uno de ellos : «Si hubieras naeido.en Persia, tu cuna seria un titulo suficiente para asegurarte el trono; péro si deseas que los romanos te tengan por digno de reinar sobre ellos, aprende a reinar sobre ti mismo. Un adan no tiene mas objeto que su propia felicidad : la del universo loba ser el tuyo. Silos vicios te dominan, * no serás mas que un siervo con diadema. Guárdate de las pasiones, las cuales vienen ¿buscara los principes, cuando se dejan solicitar por los otros hombres. Si deseas que te miren como imágen del Altisimo, imita su clemencia. Sigue siempre la voz de la justicia, sin hacer caso de la alabanza ó vituperio del, liviano mundo. Sé la ley viviente por tu virtud : tu ejemplo ten= drá mas fuerza que tu autoridad. La bondad y no el orgullo. hace dóciles a los romanos. Abandona el lujo á los reyes de Asia. El esplendor que conviene a de césares es el de los talentos y: las virtudes. Si haces la guerra, demuestra que sabes mandar, y te obedecerán. Participa del peli-
(332) gro con tus soldados, y no le temerán. Sobre todo estudia la historia de tus predecesores, sus victorias y reveses, su gloria y su infortunio: ellos te enseñarán lo que debes hacer y evitar.» El emperador tenia entonces cincuenta años: su poder y gloria , sus virtudes y su esperiencia hacian esperar un reinado largo y feliz; pero su cuerpo, agotado por la fatiga, sucumbió a la de la ultima campaña. Los sintomas de hidropesia anunciaron la proximidad de su fin. Segun la politica del tiem- o, dividió el imperio entre sus dos hijos: oran tuvo el occidente, y Arcadio el oriente. El emperador, queriendo celebrar en Mediolanolos juegos del circo, hizo un último esfuerzo para asistir a ellos, y murió en la noche siguiente, respetado de los bárbaros y Marido de. sus vasallos. Los ciudadanos alababan su justicia, los uerreros su valor, los fieles su piedad. CAE da en él merecidamente algunos actos de intolerancia y de rte, de pero sus virtudes fueron muy superiores á estos defectos. Adquirió justa celebridad por grandes victorias y por leyes sábias, y detuvo en el márgen del precipicio con brazo fuerte el imperio romano, que vió desaparecer con él su grandeza y su gloria. Honorio y Arcadio, emperadores. (395.) Cuando los hijos de Teodosio subieron al e A A A A
(333) trono de su padre, el imperio romano, res. tituido por aquel héroe, no habia perdido ninguna de sus posesiones- Sus limites eran todavia los mismos que en tiempo de Constantino, escepto algunas plazas cedidas 4 los persas. Este coloso, aterrador por su grandeza, brillante por su opulencia, vivia ds su antigua fama , y los reyes y pueblos bárbaros que habian de destruirle bien ronto, contenidos por las victorias de aid] parecian humillarse ante la magestad romana, y aun contribuian á aumentar instantáneamente su esplendor, bajando sus frentes belicosas ante el trono imperial, y solicitando el honor singularde añadir ásus titulos de reyes, los de cónsul, patricio, prefecto y general romano. Pero era necesario un brazo muy fuerte para servirse de ausiliares tan peligrosos. El esplendor del estado era ilusorio: la corrupcion de las costumbres habiaminado su fuerza: solo los bárbaros le defendian contra los bárbaros, y le dominaban antes de conquistarle. Roma, sin virtud, valor ni espiritu público, no era mas que una sombra magestuosa. El pueblo constaba de una : multitud de estrangeros, de pobres, de esclavos y delibertos. Los grandes, que poeo á poco habian acumulado en sus manos codiciosas los bienes de los ciudadanos y las riquezas del universo, huian de losrea-
(340) dente, esposo de la princesa Serena, era el único dueño del imperio bajo el nombre de Honorio que aun no tenia 12 años. Los bastarnas , escitados por Rufino, ha-= bian derrotado un cuerpo de los romanos de oriente, y asesinado a Promoto: Estilicon se puso:en campaña para vengar 4 su amigo, venció á los bárbaros ¿hizo en ellos gran matanza. Volviendo despues sus armas contra los germanos que se habian alentado con la muerte de embotid; los echó de las Galias y los persiguió mas allá del Rhin. Habiendo libertado al imperio de sus enemigos , preservó a los ciudada= nos, por medio de una severa disciplina, de la Jet cil militar. Su gloria escitaba la envidia de: Rufino, y los dosorgullosos rivales no tardaron en ser ememigos. Los peligros a en eS. entrambos imperios, aterraban e espiritu generoso de Estilicon ; pero: no: hacian mella en elralma baja de Rufino, capaz de sacrificar sin .escrúpulo las tres.:cuartas partes. del imperio a los barbaros, por tener la certeza de reinar en lo.que quedase. El mismo .escitó las tribus de hun= nos y escitas a robar el Asia para aterrar á Arcadio y conservar el poder que tenia en su corte. Los godos volvieron a tomar las armas, y pasaron el Danubio para atacar el oriente. Estilicon, ocupado entonces en
(341) el repartimiento de los tesoros y ejércitos de ambos emperadores, marchd contra los godos, cón el pretesto de llevar a Arcadio las tropas orientales' que habia en Italia. Llegó cerca de 'Pesalónica , y con sus há= biles movimientos estrechd a los bárbaros en una posicion desventajosa , donde era cierta su ruina. Rufino temia mas a Estilicon que a los godos; y asi logró de Arcadio una órden para que sus tropas volvie= sen 4 Constantinopla, y prohibir a Estilicon que marchase con ellas. Este general obedeció, y volvió á Italia; pero estaba cierto de la adhesion de las legiones que enviaba al emperador de oriente: ellas y el godo Gainas que las mandaba, detesta= ban 4 Rufino y prometieron su muerte a Estilicon. Púvose muy secreto este designio, y en su marcha desde Tesalónica á Constantinopla ninguna palabra inconsiderada dió ni aun el menor indicio. Á su llegada ocultaron el odio con la mascara de la lisonjay y Rufino, engañado por los homenages que le tributaban, les prodigo sus tesoros, esperando con el ausilio de ellos triunfar de Eudoxia y coronarse emperador. Arcadio era sobradamente débil para que se atreviesen 4 manifestarle su peligro; y le salvaron engañándolo. Gainas solicitó para sus legiones la houra de que les pasase revista el mismo emperador:
(342) este principe fue con su ministro á la llanura donde las tropas acampaban: saludó res. petuosamente, segun el uso, las ¿guilas romanas , mientras Rufino que habia hecho ya acuñar medallas cou su efigie coronada, contemplaba orgullosamente los soldados en que fundaba su esperanza. Pero apenas lega con el principe enmedio de la id las dos alas avanzan rapidamente y los rodean: Gainas da la señal, y uu soldado se arroja sobre: el ambicioso ministro y «le hunde la espada'en el seno. El desgraciado Rufino gime y cae muerto á los pies del emperador. Estiéndese la noticia de su muerte: el populacho, tan furioso contra los tiranos muertos como bajo:y sumiso a ellos mientras viven, se apodera del cadaver y lo destroza y arrastra por las calles" ponen su cabeza en la punta de una lanza: le cortan la mano derecha y la presentan a los que pasaban como pidiendo todavía contribuciones. Su esposa é hija escaparon de la muerte huyendo, y hallaron asilo en un convento de Jerusalen: sus bienes fueron confiscados. Este funesto ejemplo aumentó el poder de los generales, disminuyó el respeto debido á los emperadores, y sometió el cetro á la espada. Si el proyecto de Estilicon en derribar al odioso Rufino fue gobernar entrambos imperios, se engañó mucho en su es-
(343) péranza. Arcadio que le temia, depositó. su confianza ¡en el eunuco Entropi0, su camarero mayor. El mismo Gáinas se declaro contra Estilicon, y «ligados os dos favoritos contra él, proyectaron asesinar= le. Un decreto del senado de Constantinopla le declaró enemigo público, y C0n- fiscó los bienes que poseia en oriente. si se enemistaron/los dos imperios, cuando el peligro hacia mas necesaria la union, y desde esta época cada una de las dos cottés miraba como aliados suyos A los bárbas ros que atacaban la otrá. La discordia de Jos palacios resucitó la antigua rivalidad de los dos pueblos: los griegos aborrecian siempre la rusticidad romana) y los romanos lamolicie-y perfidia griega: Estilicon, mas moble que sus émulos, DO quiso espuner, por el interes de su orgullo, entrambós imperios. 4 las calamidades de la guerxa civil; y asi abaudonó el debil Arcadio ¿sus nuevos validos. Por otra parle , UnA rebelion temible en Africa ocupaba. enton= ces toda st atencion . | Levantamiento de (riidon en África. (397..) La indulgencia de Teodosio habia dejado en aquel pais vastas posesiones en moder de Gildon, hermano del usurpador Ejemo: Este ambicioso se valio de sus! ri- -quezas para sublevar á los africanos. Algunas tropas FOmanas, faltando 4.su de-
(344) / ber, favorecieron la rebelion. Gildon; elevado al poder supremo, se llamaba libertador de su patria, y era el tirano de ella. No hubo dia sin asesinatos, ni noches sin liviandades que deshonrabañ 4 las familias mas ilustres. Las mugeres mas distinguidas , despues de saciada su lubricidad;, eran entregadas por este mónstrao á-lós negros feroces del desierto que compo= nian su guardia. Reinaba con este despo= tismo sin haber osado ceñirse la diadema, y aun pagaba tributo 4 Roma; pero temiendo el rigor de Estilicon , imploró la proteccion de Arcadio, el cual tomó: su defensa con el designio de reunir el Africa al imperio de oriente: Estilicon, para oponerse con mas fuerza á las pretensiones de la corte de Bizancio, creyó necesario fortificar su poder con la magestad de las antiguas leyes. Hizo, pues, aparecer la sombra de la repúz blica, tanto tiempo olvidada, y determinó al emperador Hohoria á que sometiese la causa de Gildon á la sentencia del senado. Juzgósele, pués, segun las formas antiguas, y los votos unánimes delos seña= dores le declararon enemigo de la república. Encargóse á Estilicon la ejecucion del decreto. Solo el senador Simmacoma-= nifestó. recelo de que esta guerra, impidiendo la llegada de los granos de Africa,
(345) produjese escasez en Roma, y diese motivo ¿un levantamiento; pero la previsión del ministro impidió este peligro: hizo venir de Galia grandes remesas de trigo, y durante la guerra el Ródano fue grane- to del Tiber. Gildon, que respetaba tan poco la naturaleza como la justicia, había prosorito 4 sn hermano Mazerel, y obligádole a refugiarse a Mediolano. Conocien= do Estilicon que no podia nombrar un gefe mas ardiente para lograr la venganza pública, did a Mazerel el mando de los veteranos galos, de los jovios, de los hercúleos, y de dos legiones amadas la afortunada y: la invencible. Se puede juzgar de la decadencia de las fuerzas romanas, observando que todos estos cuerpos esco gidos solo componian 5.000 hombres. Gil dl tenia 70.000 combatientes: orgulloso con este número, se jactaba de atropellar entre los pies de sus caballos y de sepultar en co nitdiraÓN de polvo aquel puñado de galos y romanos que venian á alacar a señor del Africa. Sin embargo, las cohortes romanas, que eran su verdadera fuer= za, constaban de muy pocos soldados: los demas eran africanos sin mas armas que el dardo, nimas escudos que sus capas. Muerte de Gildon. 93.) Mazerel, sin temer aquella multitud indisciplinada, se avanza intrépidamente con sus 5.000 va-
(346) lerosos, Mega 4: las filas enemigas , y les ofrece el perdon si se someten. Un alferez africano le amenaza :: Mazerel le echa abajo el brazo con:el sable : el estandarte cae: los demas alfereces de lás cohortes romanas que servian en el «:ejértito del usurpador, viendo desde lejos la.caida de aquella insignia , creen que es un'acto de sumisión , siguen su ejemplo, arrojan las armas y proclaman-a, Honorio. Esta defeccion esparció el terror y el -desórden entre.los mauritanos, y despues de un ligero. combate huyeron al desierto. Gilon, sin ejército mi esperanza, se embar- £ó para buscar un asilo en oriente; pero arrojado á la costa por los vientos contraxios, y rodeado de las tropas romanas, se dió la muerte para librarse del suplicio. El senado de Roma juzgó d sus cómplices con el escesivo rigor que acompaña siempre al miedo y á la laqueza. Mazerel, comquistador del Africa, y recibido en triundo in Modiclno: escitó la envidia de Estilicon.+ Paseándose los dos algun tiempo despues, se asombró el caballo del principe mauritano y le arrojó en el rio. Muchos acudieron 4 socorrerle; pero Estilicon sonriendo detuvo con una seña el celo de los cortesanos, y Mazerel pereció sin socorro entre las ondas. La fortuna de Estilicon se aumentó por
| (347) ; el casamiento de su hija María,con el jós ven emperador Honorio +La musa de Claudiano celebro este khimeneo 3 y aunque no era permitido adorar ¿los dioses en los templos, se dejo a Jos poetas la facultad de cantarlos en sus versos. La imaginacion no podia renunciará las ficciones del po= liteismo , creadas en la mayor parte por la poesia. El casamiento de: Honorio no produjo herederos al imperio. María mus rió doncella diez años despues de,su.martrimonio; porque Honorio, flaco de alma y de.cuerpo, ni podia ser patas ni princi pe: En su primer ¡uventu solicito-ejercio tarse en las armas:eon los de sw edad ; pe; ro afeminándosé' mas. cada dia, se.encerr en su palacio, solo trató de las niñerias de su casa, jardines y corral, confió el cetro á Estilicon, y fue espectador indiferente de la agonia y ruina de su imperio. Rufino, antes de morir, para dominar a.Árcadio había llamado Jos godos en su soborro, segun algunos historiadores. Eutropio, nuevo 4avorito del emperador de orien= te , descontentó a estos bárbaros, negán= doles los subsidios convenidos, € irrito al jóven Alaárico , 0 concediéndole las dig> uidades militares que este principe creia debidas 4: sus hazañas, y a los servicios hechos militando con Teodosio. Alárico era de la familia de los Baltos: superaba en
(348) genio, ciencia militar y valor a todos los guerreros de su pueblo. La envidia misma cedió'4 su superioridad : todos los ge= fes de los godos le proclamaron general; y este implacable enemigo de Roma se vali para destruirla de la esperiencia que habia adquirido en los ejércitos del gran Teodosio. La córte de»oriente, a la cual acometió primero, solo le opuso generales incapaces de-medirse con él. Añtioco y Geroncio ni supieron mantener la disciplina en las tropas, ni defender la frontera. Alárico los venció en muchos reencuentros, saqueó la Tracia y la Dacia, penetro en Grecia sin ostáculos, y avanzó ¡asta las vertientes del Eta. Pocas fuerzas hubieran bastado para defender el paso de las Termópilas; pero las tropas que habia en él huyeron. Los godos entraron en Beocia como un torrente, matando los hombres , robando las mugeres , saqueando las ciudades y quemando las aldeas. Aun los viageros reconocen hoy en aquellos paises los vestigios de la marcha de Alárico. Argos, Esparta y Corinto ¿ayeron en sus manos: Atenas capituló para evitar la ruina. Alárico entró en esta ciudad y la respetó; pero asoló el Ática, y demolid el cdlebre templo de Eledsis, último asilo del paganismo. La Grecia estaba destruida ,: los monu-
(349) mentos de sus artes derribados. Estilicon que no pudo Megár-á4 tiempo de salvar á los griegos, por Jo menos logró vengarlos: Desembarca en las cercanias de Corinto, da 4 los bárbaros muchos combates ostinas dos y sangrientos, y despues de una terri ble resistencia, logra una completa vic= toria. Obliga á los: godos á retirarse á una montaña cercana á las fuentes del .Peneo: los rodea de atrincheramientos, les corta toda comunicacion, y no Jes deja mas al- ' ternativa que la servidumbre d la muerte. Perdió el fruto de su vietoria por sobrada confianza; porque se alejó momentánea= mente de susejercito para asistir á las fics. tas y ¡fuegos publicos, que nunca dejaban de celebrarse en Grecia, segun la antigua costumbre, aun enmedio de los mayores desastres. Durante su ausencia se aflojo la disciplina en las tropas , y los gefes se en tregaron d la crápula, Los atrincheramientos se guardaban con negligencia, y enmedio de una noche sombria salió Alárico de su,campo cot todo el ejército, forzó las lineas de los romanos, se refugió en las montañas de Epiro y se fortificó en ellas. Estilicon queria perseguirle; pero el rey de los godos, tan diestro como valiente, aprovechándose con habilidad de la desavenencia que habia entre las dos cortes imperiales, hizo la paz con Arcadio
(356) ponde al cenobita con clamores de indignacion , se conmueye y anima, se arroja á él y lo despedaza. Los gladiadores se dispersan , la corte se retira afligida, el clero hace cir su voz respetable, y un decre- to del emperador suprime para siempre aquellos juegos inhumanos. Honorio no: podia olvidar los peligros que habia corrido en la Insubria; y creyendose aun poco seguro en los muros de Roma, trasladó su corte a Ravena, ciudad fuerte situada en la playa del Adriático cerca de la embocadura del Pado, edificada como Venecia sobre estacadas, rodeada de lagunas, defendida por muchos canales, y cuyo uerto, capaz de 250 buques, ofrecia á la debilidad la esperanza de una fácil huida. Los timidos sucesores de Honorio siguie= ron su ejemplo, y Ravena fue la residencia de los emperadores de occidente. Invasion de Radagasio en Italia : ba- «talla de Florencia. (405.) Habia muchos años que los paises septentrionales de Asia y Europa, desde la muralla de la China asta las riberas del Rhin, semejaban un mar alborotado por tempestades continuas. Olas de bárbaros, cayendo unas sobre otras, estendian sus incursiones hasta los paises civilizados. Los tártaros, des- e de vencidos los hunnos, sometieron as" tribus selváticas del desierto que está
(357) + al oriente del mar Caspio. Su gefe Normartapa, que significa en su idioma Señor de la tierra, invadió la China, y fundó una dinastia: su duracion fue de dos siglos, hasta que otros tártaros de la familia de Tulum la venció y destruyó, sometiendo al mismo tiempo las naciones que habitan entre el Oby. y el Volga. Estos tártacos, reunidos despues con los hunnos, acometieron á los sáarmatas , y estos echados de su pais, ¿los suevos, burgundiones vándalos. Al mismo tiempo Radagasio, principe poderoso en el norte de Germania, se desprendió de las costas del Baltico al frente de 400.000 combatientes , y marchó al Danubio con el objeto de penetrar en Italia. Estilicon , para rechazar una invasion tan formidable , reunió todas las tropas disponibles , dispuso nuevos alistamientos, rometió la libertad á los esclavos, prodigó el tesoro público para despertar el valor por medio de la codicia, y 4 pesar de los esfuerzos prodigiosos de su enio activo, no logró juntar mas que 40. hombres: ejército que Roma naciente puso no pocas veces en campaña. En la invasion de los cimbros se levantaron a la voz de Mario en sola Italia 500.000 hombres; y en este siglo de decadencia el temor de la muerte y de la esclavitud no movid á los roma-
(358) nas a arrostrar los peligros de la gnierra para defender la patria, el honor y la vida. El rey vándalo:, no encontrando dificultad, avanza con rapidez, evita el campo de Estilicon, que estaba en Ticino, Mega á Florencia y la sitia. El terror dominaba en Roma: elsenado, teniendo mas riquezas que perder, en vez de animar al ueblo, se mostraba mas medroso y consternado. Alárico, cristiano instruido PY educado en los campamentos romanos, habia respetado por lo menos algunos derechos de la humanidad entre el horror de los combates; pero las costumbres de Radagasio eran feroces y desenfrenadas : sus guerreros selváticos no tenian ninguna instruccion que los reprimiese , y habian jurado arrasar á Roma, é inmolar los senadores á sus idolos. Enmedio de tan gran peligro se manifestó el espiritu de yértigo que dominó á Jerusalen en el momento de su caida. Cuando Roma era amenazada de su ruina total, los adoradores de Júpiter y Marte, poseidos de aquel fanatismo que no cede ni á la razon , ni á la conve- 'niencia, pedian á sus dioses que concediesen la victoria á Radagasio, y se alegraban de ver á este bárbaro, idólatra de Vodda y Odin, dispuesto 4 derribar las iglesiascristianas , y destruir la religion de la cruz. Por otra parte, los cristianos
(359) atribuian las desgracias del imperio a la indulgencia de los emperadores con respecto á los paganos y hereges. “El fanatismo y el miedo agitaban a la plebe ignorante y corrompida. Estilicon, firme columna del imperio, € inaccesible al temor seguía los movimientos de los bárbaros con vigilancia prudente: sin huir de ellos, les inspiraba temeridad, mostrando circunspeccion. Radagasio cayo en la red que tendió su adversario: entró en un desfiladero , se vió rodeado suúbitamente por los romanos, que ocupaban todas las alturas yavenidas. En vano los baárbaros opusieron el furor de la desesperacion á la sabia tietica de su enemigo. Una parte de ellos pereció, otra rindio las armas: Radagasio fue hecho prisionero, conducido á Roma entre cadenas y degollado. El senado concedió á Estilicon por la vez segunda el titulo de libertador de Italia, el triunfo al 'indolente Honorio que no había vido el estruendo de las armas. Invasion de los bárbaros en el occidente .(406.) La Italia se hallaba salva por el genio de un héroe; pero espantosas desgracias amenazaban toc avia el resto del imperio. Cien mil GRS PND de Radagasio ue habian: quedado entre los Alpes y el pep invadieron las Galias. Los alemanes se quedaron neutrales ; solamente
(360) . los francos defendieron el'pais, donde habian de reinar poco despues. Marcomiro, uno de sus gefes, menos fiel á los empe= ños contraidos con Roma, fue acusado por un magistrado romano, sentenciado y ajusticiado; y sus vasallos castigaron de muerte á su hermano que intento vengarle. Los francos derrotaron 4 los vándalos; pero fueron vencidos por los alanos. Esta derrota fue terrible para'el occidente: los bárbaros entraron en él por todas partes, y no volvieron á evacuarle. En este tiempo las orillas del Rhin, del Garumna, Lieris, Ródano y Sequana gozaban de to- a la prosperidad de una antigua civilizacion. Habia en Galia tanta instruccion como en Roma, el mismo lujo , la misma elegancia , la misma industria. En todas artes se velan edificios suntnosos, escuelab espectáculos magníficos. Solo en las fronteras resonaba el rumor de las armas; pero nada turbaba la tranquila felicidad de los campos y ciudades del pais interior. Repentinamente se oye el grito de la guerra: las tribus belicosás del norte entran en las ciudades indefensas , re= corren las aldeas inermes, devastan las he. redades, destruyen los monumentos, degiellan á los hombres, y ultrajan y cautivan á las mugeres. Solo se ve el hierro en lugar del oro, las tinieblas suceden á la
(361) j instruccion ; la Barbárie destruye la' civi= lizacion. La Europa sufrió entonces lo que ahora sufriria, si 4 feroces habitantes de los desiertos de Africa lograsen invadirla en número suficiente para destruir en un instante el fruto de tantos siglos de traba- ' jo , industria ; luces é ingenio. La corte de Ravena no podia oponer ningun ostaculo á este torrente, ningun remedio a estos desastres. En menos de dos años penetraron Jos bárbaros hasta los Pirineos. La Britannia, no queriendo reconocer ya á una potencia que la dominaba sin protegerla , se sublevó y proclamó su independencia. El primer rey que eligió, lamado Marco , no tardó en ser asesinado por sus mismas tropas. Graciano, su sueesor, tuvo Ja misma suerte: despues dió el ejército Ja corona 4 un soldado gregario, que creyó digno de ella porque se llamaba Constantino. Este, mas habil que sus antecesores , conoció que para someter aquellos ánimos turbulentos, era menester ocuparlos sin intermision. Hizo, pues, una espedicion al continente, desembarcó cerca de Bononia, venció sigonos cuerpos alemánes, y se presentó en alia como un conquistador. Honorio puso en precio su cabeza, y envió contra él algunas tropas, ue le atacaron sin ecsito cerca de Viena. spaña reconoció á Constantino por em-
(362) perador. Honorio no tenia ya fuerzas romanas que oponerle; y el apoyo de otros barbaros fue su Úbica esperanza. Por consejo de Estilicon hizo un tratado.con Alárico. El rey de los godos dejó el servicio: de Arcadio, acepto el titulo: de comandante de la Tliria occidental, y promelió restituir la paz al imperio. Pero vo hubo buena fe ni en él, porque erabárbaro, ni en los romanos, porque eran demasiado civilizados. Ninguna promesa era sagrada, ninguna paz estable: los groseros sa yages del norte solo atendian al interes de su codicia: los romanos degradados y cobardes engañaban para preservarse del saqueo y alejar los peligros. Alárico, sin cumplir nada de lo prometido, reclamaba con amenazas la recompensa. Estilicon, no fiando nada del caracter débil del emperador, determinó apoyarse en la autoridad del senado; y porla primera vez, despues de largo silencio , deliberó esta:corporacion sobre losnegocios públicos. Estilicon, despues de alguna resistencia, Je persuadió que era preciso rodigar el oro para salvar la patria, e e faltaba valor para defenderla con el hierro. Siguióvse su dictamen , y comprose la alianza de Alárico en:4.000 libras de. oro. Solo un senador, llamado Campadio, varón verdaderamente romano , protestó contra semejante hu-
(363.) millacion, y esclamó: «Esta no es paz sino servidumbre.» Muerte de Estilicon , y sitio de Roma por Alárico. (408.) Estilicon no gozó mucho tiempo el descanso que habia crei do dar al imperio con sus negociaciones y hazañas. Vencedor de los barbaros , no pudo resistir 4 los intrigantes. Olimpio, cortesano hábil y lisonjero, no ignoraba que los principes que mas necesitan de ser gobernados son frecuentemente los que masse avergienzan de que se les crea dóciles á sus ministros : escito, pues, los celos del emperador contra el hombre que lo sostenia, y le persuadió que Estilicon aspiraba al poder supremo. Honorio, asustado, no volvió á oir los eonsejos de este grande hombre. Sale para Ticino con el pretesto de pasar revista a los soldados que alli habia: eran odos, casi todos enemigos de Estilicon. l emperador les habla, implora su ausilio é in» flama su ira. Movidos d8 sus palabras, amenazas y promesas, se arrojan sobre los oficiales afectos al ministro y los asesinan. La noticia de esta sublevacion legó pron- to al ejército que estaba en Bononia, el cual indignado de tanta perfidia , quiere vengar á su general, y pide á gritos marchar contra el alevoso Olimpio. Estilicon hace la imprudencia de reprimir su ardor:
(364) despreciaba sobradamente 4 sus enemigos para temerlos; pero su contemporizacion resfrió y desalentó á sus soldados. Enmedio de la noche un godo valiente, llamado. Saro, entra en su campamento con tropas de la misma nacion, lo entrega al pillage, y degiiella la guardia de Estilicon. Este general, tan poderoso antes y ya abandonado, huye á Ravena, encuentra esta ciudad lena de enemigos suyos, y se refugia á una iglesia, asilo entonces iosiolóble. El conde Heracliano, obedeciendo á las ordenes del emperador, engaña infamemente al ilustre y desventurado guerrero, le promete la vida en nombre de su señor, Je exhorta á venir á hablarle, y apenas le tiene en su poder, le hace leer la sentencia de su muerte. El héroe cargado de injurias por los mismos soldados, á quienes tántas veces habia guiado á la victoria, y por un pueblo que le debió su salyacion, solo opone á tantos ultrages un frio y desdeñoso menosprecio: presenta la garganta al cuchillo sin decir una palabra, y muere como vivió, verdadero romano. Su memoria fue disfamada: su amistad, que por tantos años habia sido un título de honra, vino á serlo de proscripcion. Los paganos le aborrecian, porque en desprecio de su culto habia quemado los libros sibilinos, y regalado á su esposa Serena el collar de
O) A la' diosa Vesta; y asi celebraron su caida como una victoria. El célebre Claudiano, que habia cantado con entusiasmo Sus virtudes, talentos y hazañas , no tuvo ánimo pas conservarse fiel á su memoria. En fin, omaobcecada tuvo por felicidad la muerte del único hombre que podia retardar su ruina. Honorio, entregado á sus nuevos favoritos, dió su confianza 4 generales sin capacidad. Escluyd de todo empleo a los hereges, y cruel porque era cobarde, hizo matar á todos los godos afectos 4 Estilicon, igualmente que á sus familias. Treinta mil e estos bárbaros que se escaparon de la proseripcion, huyeron al ejército de Alárico. Este rey, libre de su formidable rival , se declaro vengador suyo. La corte de Ravena intentó sosegar su iva. El visigodo entró en negociación, y pidió por rehenes dos grandes dignatarios del imperio; pero sabiendo que el imbecil Honorio pasaba súbitamente del temor ¿la presunción, y ercia que su templanza era debilidad, atravesó los Alpes, saqueó la ciudad de Aquileya, ocupó 4 Cremona, marchó 4 Ravena sin ostáculo, se desdeño de sitiarla, avanzó hasta Árimino, pasó el Apenino de Umbria, y se presento a: las puertas de Roma. Esta ciudad contenia entonces 1.200.000 habitantes, y no halló * ciudadanos para su defensa. Cuando Anni-
(372) - Egipto. Pasa despues al palacio de Augus- to, seguido del vil populacho que se apasiona siempre por lo que es nuevo, aunque sea € mismo déshonor. Los pocos hombres que conservaban aun espiritu romano, gemian y se ocultaban. Los arrianos fanáticos y los ostinados idólatras eseraban para consuelo de su humillacion E caida de los católicos. Estos sueños de Ja venganza fueron tan corlos como el reinado del nuevo emperador. Alárico llevó a su protegido hasta cerca de Ravena: toda Italia estaba sumisa: el débil Honorio ofreció á su rival repartir con él el poder supremo: Atalo no le prometió mas que la vida, si abdicaba. Jovio y Valente abandonaron a su señor y se pasaron al partido de Atalo. Parece que no quedaba á Honorio ninguna esperanza de salvacion; pexo la fortuna hizo que llegasen al puerto de Ravena 4.000 veteranos, a los cuales fió su defensa. Al mismo tiempo se supo que las tropas de Atalo habiau sido sofprendidas y derrotadas en Africa por las del partido contrario. En fiu, el mismo _Alárico, irritado contra un principe que le debia su elevacion y que conspiraba contra él para reinar solo, le mandó venir a su presencia al campameblo de Arimino, le despoja de la purpura que le habia dado, y envia su diadema al empera-
(373) dor Honorio, prometiéndole su amistad: si suseribia al tratado concluido en Roma. Hubo entonces grandes esperanzas de una az sólida: mas el godo Saro, homicida de Estilicon, y enemigo de Alárico y de la dinastía de los Baltos, se opone á la ne= gociacion, engaña a Honorio con promesas, le intimida con ameuazas, sorprende: con sus tropas una division de Alárico, la destruye casi enteramente, y vuelve 4 entrar en Ravena victorioso. > Alárico marcha tercera vez contra Roma. El temor de su espantosa venganza determinadlos romanos a defenderse ; pe yo los esclavos, á quienes habian dado ar-= mas , les hacen traicion, y abren por la noche la puerta Salaria a los hárbaros: un gran número de godos, escitas y germanos entran como enemigos en aque la an= tigua y opulenta ciudad, y la entregan al pillage mas desenfrenado. El 24 de agosto de 410, 1163 años despues de la fundacion de Roma, fue saqueada esta señora del mundo por los bárbaros del norte. Alárico, que no hubiera podido oponerse sin riesgo 4 la codicia de los godos, se contento con darles órden de perdonar á los ciudadanos desarmados, y d respetar las iglesias de los apóstoles. Solo la religión pudo contenerlos, cuando estaban sordos al grito de la naturaleza. Entrega-
(374) ron 4 las llamas'los palacios de los gran-= des y los asilos de la pobreza: degollaban sin piedad á viejos y niños; y Una doncella encadenó su furor y detuvo su codicia, diciéndoles que pertenecia á la iglesia de san Pedro un tesoro del cual querian apoderarse. Lo que hizo mas espantoso el estrago fue el enojo, demasiado natural, de 40.000 cautivos libertados, que llenaron las calles de cadáveres, y se vengaron, cometiendo horribles escesos, de su prolonada humillacion. Orosio dice que el fuego celestial sejuntó'al acero de los bárbaros ara reducir 4 ceniza algunas estátuas de los dioses que aun se velan en el foro. Un ran númeto de senadores fueron hechos prisioneros, muchos desterrados: otros se escaparon al Africa 0 se dispersaron en Egipto y en lo interior del Asia. Otros dadoñó se refugiaron á la pequeña isla de Igilio, se hicieron fuertes en ella, y debieron 4 su intrepidez la vida y la libertad. : Alárico, despues de haber arruinado la gloria de 300 triunfos, destruido los monumentos respetados del tiempo, y derribado la grandeza de doce siglos, dueño de los tesoros robados á todo el universo, se alejó de Roma, desdeñando reinar en una ciudad envilecida. Dominó en Italia hasta el año de 412. Su campamento , por
(375) un contraste singular, presentaba á la vis. ta sorprendida el cuadro temible de las vicisitudes de la fortuna. Allí se veia álos fieros patricios de Roma, antiguos dominadores del mundo, y á sus esposas , en otro tiempo tan respetados, servir como esclavos á sus feroces vencedores, y presentar el vino de Falerno en vasos ador= nados de pedrerias a aquellos guerreros selváticos, desnudos y tendidos al aire libre bajo la sombra de los plátanos. Muerte de Alárico. (412,) Los goces de la victoria no podian fijar largo tiempo á aquellas tribus belicosas, para quienes las ciudades eran cárceles , y el descanso ignominia. Alárico, cediendo á sus votos, emprendió la conquista de Sicilia: la primer division de su escuadra fue disipada por una tempestad , y cuando trataba de reparar este desastre termino la mnerte el curso de sus hazañas. Sus compañeros y soldados celebraron su gloria con himnos, que era el solo monumento histórieo de la nacion, y temiendo que las reliquias de tan ¡lustre rey ide espuestas por la inconstancia de la. fortuna a la venganza y ultrages de sus enemigos, sacaron de su madre al rio Gratis, cavaron en el fondo el sepulcro de Alárico, lo Menaron de trofeos conquistados á los romamos, volyieroná traer las aguas por su an-
(376) tigno cauce, y mataron a todos los canti=" vos empleados en estos trabajos, para que nunca se pudiese descubrit el sitio donde habian depositado las cenizas de su héroe. Despues eligieron para sucederle á su hermano Ataulfo, cristiano, y de mas luces y humanidad que sus compatriotas. Apenas subió al trono declaró que su intencion era salyar el imperio, en lugar de acelerar su ruina. Nada le era mas fácil entonces que destruir el nombre romano, repartir á sus guerreros las posesiones de Italia, y establecer sólidamente su domi- «nacion en aquel pais; pero 0 porque los sentimientos de su corazon fuesen mas generosos, 0 porque temiese la mezcla de sus vasallos feroces y turbulentos con los italianos corrompidos, 0 en fin, porque cediese al amor que le inspiraba Placidia, hija de Teodosio, cautiva en el saco de Roma , abrió negociaciones con Honorio, le prometió sostener el imperio, y defenderle contra sus enemigos, y le pidió por esposa á su hermana. Es preciso conocer el orgullo pueril de los principes débiles nidos junto al trono, para concebir el desden con que Honorio recibió esta proposicion, y la repugnancia que mostro este emperador, cobarde y vencido, al parentesco de un guerrero, llamado por él bárbaro, y que le restituia el imperio y
(377) la cindad de Roma. Placidia, menos vana" y mas politica, salvó a su hermano contra la voluntad de este, y acepto la mano del rey de los godos. Los historiadores euéntan muy por menor las ceremonias de este casamiento, y la magnificencia de los presentes que Ataunlfo hizo á la nueva reina. Solamente el saqueo de tantas provincias, y sobre todo de Roma, podia esplicar tanto lujo. No mencionaremos de aquellos regalos mas que un sia de oro que pesaba 500 libras, y que la casualidad puso despues en el tesoro de Dagoberto, rey de Francia. Una mesa, hecha de una sola esmeralda, rodeada de tres úrdenes de perlas, y apoyada en sesenta y cinco pies de oro macizo, podra dar una idea de la opulencia de los visigodos, 0 de la ecsageración delos historiadores. En esta época se publicó el código Teodosiano, lo que probó que las leyes se multiplican a proporcion que se deptravan las costum> bres. | Victoria de Constancio contra Hera= f á - cliano, Máximo y Constantino. (413.) La paz concluida entre Honorio y Ataulfo res : titayó la tranquilidad á Italia, mas no al imperio. El conde Heracliano, cónsul entonces, y comandante de Africa, se rebeló , tomo el titulo de emperador, hizo numerosas levas, y equipó una escuadra que
(378) los autores: del tiempo comparan á la de Jerges. Constancio, general tan estimado por sus talentos como. por sus virtudes, marchó contra él, dispersó su armada ; y venció sus tropas en Sicilia. Heracliano derrotado huyó al Africa con solo un buque, la encontró sometida á las leyes de Honorio, y fue entregado por sus mismos complices a los generales La emperador, ue mandaron cortarle la cabeza. El va-= liente Constancio, su vencedor, que despues ascendió al imperio, recibió en pre» mio de su victoria los hienes confiscados a Heracliano. Termivada esta guerra tan felizmente, pasó de órden del emperador á la Galia narbonense. El usurpador Constantino reinaba desde la estremidad de Escocia hasta el estrecho de Hércules, y se unia á los barbaros para saquear la Galia. El inconstante Honorio, cobarde para los enemigos, y traidor para los aliódoi , hizo un tratado con Constantino, en el cual se comprometia este á libertarle de la dominacion de los godos; porque en efecto, mas bien eran dueños que protectores de Italia. Pero nuevas revoluciones hicieron desvanecer este proyecto. Geroncio , general de Constantino, se rebeló contra él, asesinó á su hijo Constante, le sitió á él mismo en Arelate, y ciñó la corona á Máxi-
/ (379) mo, su compañero de armas y amigo» Constancio, vencedor del Africa, lego á Galia en esta ocasion, atacó a Geroncio y , , . , á Máximo, los derrotó completamente, y lós obligó á4'huir. En este:caos de guerras civiles, invasiones y tronos tan prontamente caidos como usurpados, muchasha= zañas y crimenesse han olvidado justamen= te; pero la historia ha conservado el recuerdo dela última accion de Geroncio; que eternizó su nombre con su valor. Perseguido hasta Jas fronteras de España, fue rodeado por losenemigos en,una casa don» de estaba alojado: solo tenia consigo 4 su muger , un alano y algunos esclavos. Qomunicoles su intrepidez, y resuelto.4 yender caramente las últimas horas de una vi da que yano podia salvar, se fortifica con e pt se defiende ostinadamente , y disparando con destreza un gran número de saetas que babia reunido, projen a toda la noche un +combate. tan A nAcud] con muerte de 300 contrarios, Cuando no le ea masarma que su espada, le aban= onaron los esclavos, saltando por las ta= pias : él solo se quedó cerca de su muger, á la cual no quiso desamparar. El soldado alano se ofreció tambien á la muerte. Al cas el dia pusieron los sitiadores fuego á la casa. Entonces Geroneio, cediendo á las súplicas de su esposa y del alano, les
(380) dió lá muerte, y se hundió su espada en el seno. El usurpador Máximo -fue alcanzado en su fuga, conducido a Roma, y degollado. o : “Entretanto Átaulfo, irritado de la traicion de Honorio”, habia restituido la púr= parda Atalo, juguete de la suerte y de los árbaros. Honorio, que á cada riesgo mudaba de resolucion, rompió la alianza de Constantino, y encargó á Constancio que se lo entregase. Los francos tomaron en=- tonces las armas, y marcharon á Arelate para defender á Constantino. Gonstancio los venció ; y Ebódis, su genéral, pereció victima de una conspiracion: El romano se aprovechó de esta traicion, castigó a los traidores con suplicio merecido , y premió el valor de sus soldados victoriosos. Constantino y su hijo Juliano , ya sin ejército ni socorro, se entregaron a Constancio, que los envió al emperador. El cruel Honorio los mandó matar. Establecimiento de los visigodos en la Galia narbonense', y principios de la monarquia goda de España.(415.) Otro guerrero disputó ¿la corona. Jovino fue revestido de la púrpura por los'alanos y burgundiones. Sus fuerzas numerosas obliga= ron 4 Constancio á retirarse; pero Ataulfo que sacrificaba todos sus resentimientos al amor de Placidia, abandono a Atalo, ven-
(381) ció y mato 4 Saro rebelado contra él, marcho contra los: alanos y:burgundiones , los derrotó, y arrojó de Cralia a Jovino y 4 su hermano Sebastian. Atalo; entregado á Honorio, fue' espuesto en Roma-a ladibrio del repudio sele cortarón dos dedos para: que no pudiese ni firmar ni manejar las armas; y fue desterrado á Liparia. El imbécil Honorio triunfó: asi de siete usurpadores que los mas eran hombres: hábiles y guerreros valientes. 478 En los últimos cuatro siglos habia gozado España una larga paz, y con ella todos los beneficios de la civilizacion. Cuando los bárbaros invadieron-las Galias, defendió algunos años sus fronteras ; pero cuando Honorio, diez años. antes del saco de Roma, quiso reemplazar las milicias - nacionales del pais con legiones, empezó España á sufrir las mayores calamidades; porque estas tropas corrompidas que no reconocian mas palria que su campamen= to , mas leyes que su interes, desleales á su principe, reconocieron al usurpador Constantino cuando le favoreció la Id na, y despues 4 Máximo cuando le superó en poder. Descubriendo en fin: las fronteras que debian guardar, dejaron penetrar por ellas a los suevos, silinos , alanos y vándalos. Este torrente destructor asoló y despobló las Españas, desde los Pirineos
(388) un general, que lejos de ser un rival temible, ni aun era hombre. Esta eleccion de Arcadio escitó el menosprecio de los buenos ciudadanos; pero su voz, ni muy alta ni muy cercana al palacio, no fue vida. Los lisonjeros incensaron al valido, la corte le poo sus homenages; fue creado cónsul, y el senado de oriente le erigió estátuas. El occidente, aunque yencido por los bárbaros, no pudo pe pat el oprobio de semejante consulado; y el senado de “Roma no inserto su nombre en los archivos. Claudiano vengo de esta injuria la primer dignidad de los romanos, pintando en una satira con versos mordaces el carácter de aquel ministro lan vil como insolente, que esclavo en otro tiempo, se habia enseñado hurtando pequeñas sumas del cajon de su amo 4 robar un dia las riuezas del imperio- Eutropio yendió muchas provincias á los enemigos, dio aliens to á los delatores, aumentó su caudal confiseando , € hizo morir a los generales que habian adquirido mas fama en el reinado de Teodosio, y cuyo valor y crédito temia. Segun la doctrina de todos los que abusan dalipdeto temen la opinion pública, hizo promulgar una ley tiránica con pena de muerte contra el que atacase á un ministro del emperador, 0 4 un oficial ú sirviente de palacio, y con nota de infamia a los
(389) que solicitasen el perdon de los culpables: ley que manifestó la impotencia de la tiranla, y que escitó las sediciones en lugar de impedirlas. Trebigildo, general 'OStroodo, levantó en Frigia el estandarte de ña rebelion: Eutropio envió contra él un cuerpo de Page mandado por Leon, antes cardador de lana, Hamado el 4yaz del oriente. Este gefe , que debia su sobrenombre á su fuerza fisica mas que 4 su valor ni á su habilidad, fue sorprendido y derrotado. El famoso Gainas, aquel godo ue habia hecho morir 4 Rufino, sucedió ¿4 Leon en el mando del ejército; pero en lugar Je pelear con Jos ostrogodos, apoyó sus reclamaciones, atemorizó a Arcadio, y le obligó a entrar en negociación: Gainas Trebigildo pidieron por condicion de 5 paz la cabeza de Eutropi0: el emperador vacilaba: la emperatriz Eudoxia se uejo de un ultragé que habia recibido del ministro, y Arcadio firmo su muerte. La misma corte y el mismo pueblo que lisonjearon dá Eutropio mientras fue poderoso, le llenaron de injurias cuando le vie= ron caido, y 4UN uisieron despedazavle; solo san Juan Crisóstomo , que 110 le habia adulado mientras fue dueño del imperio, le ofreció un asilo en su desgracia, le protegió valerosamente, y con un atélico discurso sobre la instabilidad de las cosas
- (390) humanas logró calmar el furor de la muchedumbre. Prometidse a Eutropio la vida, y fue desterrado á la isla de Chipre, donde infringiendo esta promesa, le hizo matar el cónsul Aureliano. Trebigildo y Gainas despreciaban al emperador, á quien tenian sometido 4 su voluntad, hasta tal punto que le obligaron a entregarles á Aureliano y á Saturnino, sin embargo de que no les hicieron mal cuando los tuvieron en su poder. El imperio estaba, pues, Roberta por estos dos barbaros; pero sus escesos los perdieron. Gainas, nómbrado comandante general del ejérci- to, ecsigió que se diese una iglesia a los arrianos: el emperador no quiso consentir en ello. Los godos irritados de este desaire intentan pegar fuego al palacio imperial. La guardia, instruida de su proyec= to, los sorprende enmedio de la noche, los ataca y mata 47.000 de ellos. Gainas huye á Tracia y reune tropas para volver al Asia; pero Fravita, otro odo que mandaba las galeras del de , dispersa y destruye su escuadra. Gainas al fréntedde un cuerpo numeroso de caballeria quiso volver a la vida errante, en la cual durante su juventud habia adquirido tanta reputacion y fortuna; pero en sus correrías se encontró con Huldin, rey de los huanos, que le venció y le mato, y
391») envió a Arcadio su cabeza: Despues de estos sucesos el emperador, que habia na-= cido para ser gobernado, dejó las riendas del imperio en manos de la ambiciosa Eudoxia. Esta princesa persiguió al santo obispo Crisóstomo, uno de los mas elocuentes oradores de la Iglesia, y digno de veneración por su oicnta y seve= ra, en tanto grado que depuso a 13. obispos de Lidia y Frigia, y adquirió nuevos enemigos, declarando que la deshonestidad y Ja simonia tenian corrompido el órden episcopal. La indignación que le inspiraban los desórdenes de la corte, le impelió 4 dar á la emperatriz el nombre de Jezabel. Arcadio, para vengar el ultrage de la magestad imperial, convoco un si-= nodo que condeno al destierro á san Juan Crisóstomo. Cuando iba a partir este obispo venerado, el pueblo se amotina, se arma y hace resonar sus amenazas en el mismo palacio. Eudoxia asustada se postra a los pies del emperador, confiesa su yerro, y declara que no encuentra otro remedio para los males del estado que la restitucion de Crisóstomo. El obispo victorioso vuelve en triunfo , y para celebrarlo se hizo iluminacion en las playas europea y asiútica del Bósforo. Sube á la cátedra, predica contra los vicios de las mugeres, y sobre todo contra los honores casi ido-
(392) latras que se hacian a las estatuas de la -emperatriz. En el eesordio dijo : «Aun está furiosa Herodias, y pide la cabeza de Juan.» Por mas merecidas que fuesen estas acusaciones, un nuevo concilio se reunid y confirmó la sentencia del primero. El pueblo se oponia á su ejecucion; pero las tropas godas entraron en la ciudad la - vispera de pascua y sitiaron la iglesia, á la cual pusieron fuego, como tambien al palacio del senado, y á pesar del furor popular hubo de salir Grisóstomo de Constantinopla (404), el año antes de la invasion de daeno en Italia. Crisóstomo habia pedido que se le enviase a Nicomedia; pero se le llevó al pie del monte Tauro, donde permaneció tres años, y despues a los desiertos del Ponto, eerca de un pequeño pueblo llamado Cumana, donde murió de edad de 60 años. Treinta años despues fueron trasladadas sus cenizas 4 Constantinopla con el mayor honor, - y Teodosio IL, que salió á recibirlas á4 Calcedonia, se.prosternó ante ellas, á pesar de las injurias hechas 4 su madre. Es verdad que Eudoxia las merecia: despreciaba ¿su marido, y trataba con una intimidad tan indecorosa al conde Juan, que todos le tenian por amante suyo y 0, de Teodosio. Arcadio, que no la creia culpable, probó su ternura paternal dando a
(393) su hijo de una vez, contra la costumbre, los titulos de césar y de augusto. Eudoxia murió lorada de los arrianos. En los años siguientes hubo muchas calamidades, incendios de pueblos, frecuentes terremo= tos y nubes de langostas. Los israelitas devastaron las provincias de oriente desde el Ponto hasta la Palestina. En fin, Árcadio murió despues de 13 años de reinado, ómas bien de servidumbre á su muger 0 á sus favoritos (408), el mismo año del sitio de Roma por Alarico, y la capitulacion de esta ciudad. Procopio dice que este principe antes de morir confio en el testamento la tutela de su hijo a Isdigerdes, rey de Persia, y alaba esta medida que Zozimo condena como muy impolitica; pero es de creer que la narracion de Procopio no tiene fundamento 00 pues de ningun hecho consta que el rey de Persia hiciese reclamaciones fundadas enel mencionado testamento. Segun las leyes antiguas Ja regencia pertenecia á Honorio; pero los grandes del imperio se opusieron á ello, y confiaron el Co supremo, en nombre del emperador, a Artemio, prefecto de oriente, patricio rico, y cuyo talento y probidad eran generalmente estimados. Mas no conservo mucho tiempo su dignidad, y prefiriendo la tranquilidad nágblica a su engrandecimiento,
(394) dejó 4 la célebre Pulqueria, hermana de Teodosio, que se apoderase del trono. sin ostáculo (414), un año antes del establecimiento de los visigodos en Galia. Esta rincesa, cuyo talento justificaba la ambicion, solo tenia 16 años cuando tomó osa= damente las riendas del gobierno. El senado le confirió el título de augusta, y con el nombre del débil Teodosio , su hermano, goberno el imperio con gloria cerca de 40 años. Heredoó las virtudes animosas del gran Teodosio. Su justicia restableció el órden, su bondad le ganó el afecto de todos, su firmeza comprimio las facciones. Bajo su administracion no hubo turbulencias, y la invasion de Atila fue la sola calamidad que afligió entonces el - imperio. Pulqueria protegia las ciencias, y hablaba con igual facilidad el griego y el latin; y lejos de mantener a su joven hermano en la ignorancia para gobernarlo mejor, le dió los maestros mas habiles en todas las facultades. Teodosio era notablé por su fisonomía serena y su ademan magestuoso. No carecia de ingenio, sino de carácter. Se alababa su castidad, templanza y mansedumbre, mas le faltaba el Me vay ue es el que anima todas las virtudes. Su vida tae una larga infancia. Siempre estaba rodeado de mugeres y eunucos, y solo se entretenia en grabar, pin-
(3953: tard cazar. La belleza estraordinaria de su letra le grangeó el renombre de caligrafo. Era tan indolente, que rara vez leía los papeles que le presentaban á la firma. na vez, para hacerle conocer los peligros de su pereza, Pulqueria le mostró firmada por él su propia abdicacion- Al principio del reinado de Teodosio consiguió el imperio o victorias. Los hunnos habian entrado en la Tracia: intimóse á Huldin, su rey, que se retirase; y él juró que no pondria limite á sus conquistas sino en el occéano, donde se terminaba, segun la opinion comun, la carrera del'sol. El écsito no justificó su ad « sus aliados le abandonaron: as generales del emperador le derrotaron, le obligaron á pasar el Danubio, y destruyeron casi enteramente la tribu de los escirvas que componia su retaguardia. Pulqueria; cuando trató de dar esposa á su hermano, atendió para esta union mas bien 4 la sabiduría que al nacimiento. Leoncio, filósofo de Atenas, tenia una hi- ja Hlamada Atenais, cuya hermosura eclipsaba á la de las otras griegas, y cuyo sa= ber y elocuencia ighalaban al de los filó= sofos y oradores mas distinguidos. Leon= cio la desheredó y transmitió todos sus bienes á dos hijos, previendo que Ate» nais con tantas gracias y talentos no ten-
(396) dria necesidad de caudal. La jóven griega no pensaba como él: despues de la muerte de su padre reclamó su parte en la herencia, y presentó su solicitud 4 Pulqueria. La princesa, enamorada de sus gracias é ingenio, la creyó digna del trono. Teodosio tuvo curiosidad de conocerla, vino disfrazado al aposento de su her-. mana, vió 4 la bella ateniense , ardió por ella, y la recibió por esposa. Fue bautizada , y recibio con el cetro el nombre de Eudóoxia. Sus hermanos, sabedores de su elevacion, y temiendo su venganza, se ocultaron en vano; porque Atenais los ha- 16, y lejos de mostrarles el ménor resentimiento, los elevó á las primeras dignidades del imperio. Conservando en la grandeza los hábitos de sujuyentud, fue siempre estudiosa: escribió una parafrasis en verso del antiguo Testamento, la vida de san Cipriano y un panegírico de Teodosio el grande. Llena de religion, bizo una peregrinacion á Jerusalen, pronunció un discurso elocuente en presencia del senado de Antioquía, y trajo de Palestina muchas reliquias. Dos mugeres no pudieron vivir unidas en un bálicto; donde es mas dificil la concordia que en una casa particular. Eudoxia cobró ambicion, y quiso gobernar 4 su marido y al «imperio. Pulqueria defendió su poder.
(397) Dividióse la corte en bandos, y la hermana triunfó de la esposa. Cayeron sospechas sobre la virtud de Eudoxia , y la muerte de Paulino, comandante de los oficios, y el destierro de Giro, prefecto del pretorio, ambos admitidos á la intimidad de la emperatriz, anunciaron a esla su caida. Pidió el permiso de retirarse a Jerusalen, y el emperador se lo concedió. Perseguida por la misma enemistad y las mismas sospechas que la habian separado del trono, vió condenar á muerte á dos eclesiásticos, cuyo Único crimen era su amistad. Irritada de esta injuria, vengó sus muertes con la del conde Saturnino, causa de ellas : violencia que justificó las acusaciones que se le habian hecho. Despues de 16 años de destierro murió protestando siempre contra la calumnia de que era victima. La guerra comenzó en tre Persia y el imperio : el deseo de vengar la muerte de muchos cristianos martirizados por los persas, obligó al emperador á tomar las armas. Despues de dos campañas sin resultados decisivos, aunque celebrados en relaciones fastuosas, con= cluyeron las dos potencias treguas por 100 años. La historia solo ha conservado de esta guerra un hecho mas e de memoria que muchas acciones militares. Acacio, obispo de Amida, empleó los vasos de
: (404) laceres fue la venganza. Fecundo en ar- Kides, atrevido en sus planes, pronto en la ejecucion, sabia derramar el terror con sus armas , y la discordia con sus intrigas. ¡Antes de emprender la conquista que me- «ditaba, venció a los suevos en España, los persiguió hasta Emérita, é hizo perecer en el rio Anas al ejército enemigo y á:su gefe. Dueño de la Bética, hizo su espedicion al Africa. El ejército vándalo, aun- “que aumentado por alanos, godos y desertores romanos, solo sucpdia a 50:000 hombres; pero Genserico aumentó sus fuerzas, aliandose con los mauritanos y protegiendo á los donatistas perseguidos. > Derrota de los romanos en África: y sitio de Hipona. (430.) Bonifacio solo-pi- dió sucorros, y Genserico dictaba leyes como señor. El general romano se arremintió de su delito y se reconcilió con Placidia; que habia descubierto la maldad de Aecio. El general, nombrado de nuewo comandante de las tropas romanas, marcha 4 Cartago , se apodera de ella y “proone la paz á Genserico. El bárbaro la reusa, y los dos ejércitos se dieron una sangrienta batalla, en que fue vencido Bonifacio y perdió sus mejores tropas. Toda el Africa fue presa de la codicia vándala, y de la ferocidad de los maurilanos: aquel vasto y fertil pais, granero euton-
(405) ces del mundo:, fue devastado, sus artes. y monumentos destruidos., sus ciudades. abrasadas , sus ciudadanos entregados a la, esclavitud y á los tormentos. Solo Carta= go é Hipona quedaron en pie enmedio de un desierto espantosa». Bonifacio, sitiado en Hipona, se animó para la defensa con los consejos vigo= rosos y las exhortaciones cristianas de san, Agustin. Este santo prelado murió llorando:las desgracias de su patria. El sitio duro 14 meses, y los vándalos, vencidos por la ostinacion de los cercados, se retiraron., Aspar trajo de Constantinopla algunos ba= jeles eon tropas. Bonifacio, viéndose de: nuevo al frente de un ejército numeroso,, solicita otra vez la suerte de las armas, y, otra vez es vencido. Hipona es tomada, y el Africa perdida para siempre. | Muerte de Bonifacio. (432.) El gene=: ral derrotado volvió 4 Revena. Placidia no quiso castigar ni su delito ni sus infor=: tunios; solo se acordo de sus servicios, y le restituyd su confianza. Aecio,.envidioso de su favor y resuelto á derribarle, marechó de Galia para Italia con un ejército de bárbaros. Bonifacio le salió al encuentro, le acometió y derrotó; pero volvió mor= talmente herido de la mano de su rival. Placidia, en venganza de su muerte, declard a Accio enemigo del estado. Este
| (406 ) general, despues de haber-procurado en vano hacerse fuerte en algunos castillos de sus dominios , se escapo al ejército de los hunnos. Ási perdio Roma dos genera= les hábiles, que fueron sus ultimas columnas. ) | Toma de Cartago por Genserico.(439.) Cartago, aunque abandonada, no se rindid hasta despues de ocho años de resistencia. En fin, Genserico hizo la paz, dejando 4 Valentiniano la soberania ilusoria de las tres Mauritanias. El rey vandalo: era bastardo. Temiendo las pretensiones de los hijos de Gunderico, su hermano, los bizo ahogar igualmente que a su madre. Despues de este crimen se apoderó de Cartago el año 439 , 585 despues de la victoria de Escipion. Á esta ciudad se llamaba la Roma de África. Competia con la de Italia en estension, magnificencia, riquezas, comercio y placeres de una antigua civilizacion. Un denso bosque, situado en el centro de la ciudad, ofrecia su fresca sombra a los habitantes para preservarlos del ardor del clima. Los vándalos saquearon esta opulenta ciudad, y obligaron á todos los ciudadanos que dejaron vivos, 4 cederles sus tierras y Lesoros. La Italia y el oriente se poblaron de sus senadores fugitivos y de sus patricios, que poco antes iguales en riqueza á los reyes,
(407) se veian ya reducidos á pedir limosna. A esta época se refiere la maravillosa Historia de los siete durmientes, redacta= da primero por Juan de Sarúgas, dos años - despues de la muerte de Teodosio ; y tra» ducida al latin por san Gregorio Turónense. Estos siete eran cristianos y nobles ciudadanos de Efeso, que huyendo de la persecución del emperador Decio, se ocultaron en una cueva cercana á aquella cindad, euya entrada mandó tapiar el tirano con una pared. Sorprendidos de un sueño milagroso, no salieron de él hasta 187 años despues en el réinado de Teodosio 11. En esta época el propietario del terreno quitú piedras de la gruta para constrait un edificio; el rayo del sol penetró en la caverna y los despertó. Salen de la cueva, llegan ¿ Efeso, se adimiran de ver la cruz colocada sobre todos los edificios; pagan los viveres tes compran cob monedas del tiempo de Decio ya desconocidas, y sus preguntas y respuestas dán á conocer el rodigio 4 los ciudadanos y magistrados de Efeso, y aun á Teodosio mismo, que mandó hacer de él una solemne informacion. Los durmientes fallecieron de una muerte suave despues de haber dado su bendición 4 los circunstantes. Paz de Teodosio IT con Atila. (447) En estos tiempos adquirió un poder colo-
(408) tal el barbaro Atila, que fue llamado azote de Dios, y se jacto de este titulo. Esta tempestad horrible, que sin el valor de las franeos y visigodos, y la habilidad de Aecio, hubiera:sometido la Europa á un yugo mas absurdo y humillante que el que sufren hoy los pueblos africanos, duro cerca de un siglo, desde: 376 hasta 463. Ninguna irrupción de bárbaros dejó mas ruinas en los paises invadidos. Los hunnos hacian consistir su gloria en destruir; y convirtiendo em vastas soledades las provincias que conquistaban,, engrandecian su nombre y su potencia. Los gemidos de. los opresos eran para ellos murmuraciones sediciosas que ofendian su orgullo: solo el ruido de las cadenas que arrastra=. ban sus cautivos y el silencio de los sepuleros satisfacian su bárbara sed de dominacion. Cuando arrojáandose sobre el ocaso desde las estremidades del oriente, echaron ante siá los godos y vándalos, hubo division entre ellos, y se esperó que sus discordias serian la salvacion de la tierra. Sus diversos caudillos se dieron. combates sangrientos. Unos hicieron alianza con los godos, otros con los romanos; y el gran Teodosio tenia entre sus BENET rales a un rey de hunnos. Mas tarde los vándalos y otras tres naciones alemanas, cuyo yaluor encendian las disensiones, sa=
(409) cudieron'el yugo. de aquellos conquistados, res selváticos. El emperador Teodosio HU fomentó secretamente esta rebelion. Ruz, gilao, que gobernaba entonces la tribu. mas numerosa delos hunnos, cuya prez=, eminencia, aunque a su pesar, reconocian, las otras, amenazó el imperio. de oriente. Teodosio asustado.envió embajadores pa. ra calmar á aquel guerrero feroz; pero ya habia muerto, y eran sus sucesores Atila y Bleda, sus sobrinos. Estos recibieron á los embajadores en Ja llanura: de Margo en la Mesia; y segun la antigua costumbre de los bárbaros, celebraron á caballo las conferencias para la paz. El emperador se vió obligado á suseribir 4 las condiciones afrentosas que se le dictaron. Se aumentó el tributo que debia pagará los hunnos, les coneedió un puer= to franco en el Danubio, y renunció solemnemente á toda alianza con los enemis gos de aquella nacion. Entonces fue cuando los griegos y romanos vieron por la vez primera al formidable Atila. Este principe, hijo de Mondono, ofreció 4 sus miradas el aspecto horrible de un calmuco, rostro ancho , tez morena, nariz roma, cuerpo pequeño y cuadrado , y ojos som-= brios y traidores. Ya era célebre por su crueldad y su amorá la guerra, en la cual mostraba mas bien los talentos de un ge-
(410) neral querel valor de: un soldado: No se advirtió en ¿l'otra virtud sino la fidelidad en cumplir sas promesas: era esclavo desu alabra. Nacido para mándar, se sirvió con destreza de la ignorancia supersticiósa de: sus subditos que le creian superior á lá naturaleza húmana. Un pastor, habiendo advertido SU de sus becerras estaba Kerida én el pie, quiso averiguar la causa de este accidente, y halló la punta de una espada que saliá de la tierra. Cava el suelo, la saca y la lleva al rey. Atila hizo creet á sus pueblos que habia encontrado la espada del dios Marte, y que esta arma divina le daba derechos incontestables al dominio del universo. La espada de Marte fue el idolo de los hunnos: presentáronle ofrendas, y le consagraron como victimas la centésima parte de los cautivos que hacian en la guerra. 'Podos los héroes del norte, que eran terror de a y Asia, temblaban en presencia de Atila; y convencidos de su divinidad, decian: «Que les era imposible sufrir el fuego de sus mi= radas.» Atila, que nada tuvo de comun con Rómulo sino un crimen, comenzo su reinado como el fundadon de Roma, dando muerte á su hermano Bleda. Despues de domar todas las tribus de su nacion y las de Escitia, subyugó en pocos años los pueblos germánicos, se hizo dueño de la )
(411) belicosa Escaridinavia, y derramó el ter= ror en los galos y burgundiones. En fin, se' le reconoció por monarca de todos los bar» baros. Los línrites de su vasto imperio eran: el Volga, el Danubio, el mar del Norte, el Rhin y los Alpes. Eratemido como guet= rero y tambien como mágico. Ardaricoy: rey de los gépidos, y Valamir, rey delos ostrogodos, abatiendo la corona á sus plantas, se honraban con el título de ministros suyos. Se veian colocados en fila en su palacio rústico, como guardias de su persona, y aun como domésticos, una multitud de principes y gefes de tribus, alistadas bajo su estandarte: segun los historiadores del tiempo, su ejército ascendia a 800.000 hombres. LOA Una de sus divisiones invadió la Per=' sia, y estendió sus devastaciones hasta la: Siria» Cuando el emperador de oriente quiso reconquistar el Africa, ocupada por los vándalos, Atila, corddatoitado EN los deseos de Genserico, amenazó con la uerra 4 Teodosio, y por medio de esta RAS le conservó a aquel rey su con= quista. No podia haber paz duradera con un pueblo que no era mas que un ejércitodo hunnos dijeron que el tratado de Margo estaba Ori te se les habia ro-. bado en el puerto franco del Danubio el tesoro de uno de sus caudillos, y ecsigie-
(412) ron que se les devolviese esta suma, y se” les entregase el obispo de Margo. La corte de Bizancio se negó a ello, y se declaro la guerra. Los mesios, temerosos del furor de los bárbaros, pidieron abincadamente 4 Teodosio que cediese á la tempestad; y para libertarse de la ruina que preveian, determinaron entregar ellos mis» mos el obispo. Este lo supo, sacrificó sus deberes y su patria á su seguridad, trató secretamente con Atila, le entregó la ciudad, y con ella lá barrera del imperio por aquella parte. Los hunnos, como un torrente enfurecido, se derraman por la Mesia, la talan, destruyen todas sus fortalezas , queman a Sirmio, Neisa, Sárdica y Marcianópolis, y convierten en desiertos todos los paises que median entre el Pon- to Euxino y el Adriático. Estas calamidades no padiardh mover al débil Teodosio á salir de su palacio. Incapaz de pelear, dió á generales sin talento el mando de sus ejércitos. Estos perdieron una batalla cerca del Danubio, otra en las vertientes del Hemo, y en una tercer derrota quedaron destruidas las legiones destinadas á defender el Quersoneso de Tracia. Atila devastó la Macedonia, quemó 70 ciudades, y legó hasta los arrabales de Constantinopla. Las murallas de esta ciudad y las de Adrianópolis le detuvieron; por=.
(413) que solo sabia pelear en las llanuras, € ig. noraba el arte de los sitios: Tantos reve= ses tenian'consternada 4 Europa y Asia. No eran los males ordinarios de la ao los que entonces afligian á los pueb OS, Si= no la amenaza del esterminio total. Todo hombre que podia tomar las armas , era muerto por los bárbaros: los viejos y mueres, llevados en cautiverio, y aun su cbilidad no los libertaba siempre de la muerte; Cuando el número de estos cautivos incomodaba los movimientos de las iropas, eran degollados sin piedad. Esta multitud de romanos, dispersos entre los bárbaros; no podia -templarlos ni civilizarlos. Aquellos guerreros feroces despre= ciaban las ciencias , sobre todo la de las leyes. Los artesanos les enseñaron algunós oficios: los médicos fueron respetados por ellos: los sacerdotes convirtieron á muchos; pero como la A fa de los obispos griegos eran adietos al arrianismo, se esparció esta secta entre los conquista= dores del Norte. Teodosio HU, que tomaba el título de invencible, no tenia tropas que o 4 sus enemigos. Demasiado cobarde para atreverse a despertar el valor de sus súbditos , estaba siempre entretenido en practicas de devocion, muy laudables cuando por ellas no abandonan los monarcas su principal obligacion. En