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Decimas glosadas y trovos para cantar los aficionados

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\ YTROVOS PAPuV CANTAR LOS AFÍCíOx^JADOS.- A' la márgen de una fücnté;, solo, kiste yretirado, un amaníe enamorado lloraba su.dueño auseníe. Petisativa ypesarosa" de lo que el amor ie fragua,, mirando correr el agua Con prisiones ycadenas tíisle un cautivo lloraba, porque en la prisión, no haliaba-’- quien aliviara sus penas, sus esperanzas agenas; n)hay cosa que ie contente;, oyó tan suavemente que un inslnimenio tocaba,. y(¡ue una mora cantaba ála márgen de una fuente. Al oir voz. tan sonora, füé el cautivo paso ápaso, se echo la cadena al brazo * sin que lo oyera la mora viendo tan bella señora, quedó atónito yturbado: áhablarla no soba acercado yen un fresco fresno se sienta, , donde llora' yse lamenta solo, triste y, retirado.. se quedó la dama hermosa; yviéndola tan quejosa fué el cautivo con agrado, ála dama ha preguntado, yella triste respondió: ¡hay de mí! que rne dejó- un amaníe enamorado.- En fin, con tanto primor . la venció, ycon tal esmero,, que él se quedó prisionero,, yella cautiva de amor; fué tan grande su fervor que allí mismo se arrepiente,. , yen aquella misma fuente recibió el santo bautismo; ydel regocijo mismo lloraba su dueño ausente, ,.'ji Nadie en el mundo podrá tu amor desapartarme, ma pasión entibiarme oel orbe alcanzará; es todo acabará !yo olvide tu hermosura, sde mi amor la locura ollegara áespirar, nte tenia de amar níro de la sepultura. Si con castigos violentos mandaran te olvidára, oal punto contestara oon esforzados alientos; ¡ue previnieran tormentos "ármáran contra mí guerra: Jianlo mal el mundo encierra, amor nunca olvidaré, Inuue yo difunto esté de darme tierra. Dentro de la sepultura al punto de darme tierra, no podrá la misma muerte privamnede que te quiera. Tluando los ojos abrí 'fe luz de la razón, Uodo mi corazón, ¡{j yvida le ofrecí: tamor usé en tí, ífeima encantadora, Arclia que el alma adora, illa azucena fragante, ique espera ser tu amante !r»t6e reina yseñora. (tquel que en grandes lamentos Íb en continuo penar, tique no pudo alcanzar estension del pensamiento^ ro si me estás atento cucha lo que te digo: piedad uses conmigo, esi en tí veo aílcion, abrira mi corazón carta que te escribo^ Ya pueden provenir pena», ya pueden iuventnr niales, entre fatigas mortales cargarme con mil cadenas: todo esto ávoces llenas ycon espíritu fuerte, les diré de aquesta suerte: es mi amor de tal manera, que el hacer que no te quiera no podrá la misma muerte. Es tan fina mi oasion, yte amo en tal estremo, que ni ála muerte la temo ni al mas sangriento león; grabada en mi corazón te tengo de tal manera, que si alguno pretendiera que de tu amor me apartara, todo el mundo no lograra privarme de que te quiera. Recibe, reina yseñora esta carta que te escribo, que es de un infclh cautivo, que entre prisiones te adora. Yo quisiera muy de veras el hablarle cara ácara, yque tu luz me alumbrara para dejar de penar; pero si me dás lugar no muestres tu génio esquivo con este infeliz, rendido, que asi pena por tu amor, recibe este borrador que es de un infeliz cautivo. En fin, yo vivo aguardando de tus labios esquisitos, que con grandes requisitos respuestas me vayas dando: que me digas donde ycuando podre verte bella aurora, cuándo llegará la hora de unir tu rostro hermoso con este infeliz dichoso que entre prisiones te adora. /