Historia Universal. Tomo XX
Abstract
T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España
Full text
OLAS
ELE
+18
L
“Sie
de
>
Degue,
MES
TOMO
XxX,
2.
A
20
HISTORIA
MODER
¡NA
ES
y
3)
Sonde
De
ESegur,
DE
LA
ACADEMIA
Francesa.
Ps
,
PAR
DE
Francia,
Madibida
af
espanol
Toc
Oe
Lióta,
con
CorLecciomes
,
notas
y
adiciones.
|
MADRID
,
susto
1833.
Lar
SR
y
Tanfrenta
de
DON
Tomás
JORDAN,
calle
de
Toledo
,
frente
á
la
del
Burro,
Pm
A
A
E
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|
6
————
O
HISTORIA
DE
FRANCIA.
/
CAPITULO
XXXIV.
Lrircfios
AAA
dle
Lt
once.
Luis
XI,
rey
de
Francia.
Intervencion
de
Luis
XI
en
los
negocios
de
España.
Inter-
vención
de
Luis
en
Inglaterra:
batalla
de
Exham.
Lis
XI,
rey
de
Francia
(1461).
Des-
pues
de
medio
siglo
de
calamidades,
guerras
desgraciadas
,
humillantes
derrotas
,
discor=
tas
en
la
familia
real,
asesinatos
cometidos
por
los
príncipes
y
grandes,
sediciones
causa-
das
por
la
desesperacion
de
los
pueblos
y
re-
primidas
con
ferocidad
sanguinaria,
Francia,
espuesta
al
latrocinio
de
los
aventureros
y
bandidos
de
todas
clases
y
naciones,
se
habia
visto
obligada
por
una
reina
sin
pudor
á
su-
frir
el
yugo
estrangero
y
colocar
un
usurpa-
dor
inglés
en
el
trono
de
san
Luis:
pero
re-
cobrando
pronto
en
susinfortunios
nueva
ener-
lea)
valor
contribuido
á
restituir
la
corona
á
su
padre.
“No
debeis
acusarlos,
le
decia,
por-
ue
ejcutaron
contra
vos
las
órdenes
rigurosas
del
rey
difunto.
La
fidelidad
con
que
le
sirvie-
ron
es
una
prenda
de
la
que
tendrán
con
su
nuevo
monarca;
perseguirlos
por
ella
seria
confundir
el
crimen.
con
la
virtud.
Ademas,
vuétstra
autoridad
no
está
consolidada
todavía:
y
el
clero
y
los
grandes
no
han
consentido
en
los
progresos
del
poder
regio,
sino
con
la
promesa
de
tener
parte
en
las
dignidades
y
empleos.
Conservad
pues,
á
los
consejeros
que
han
trabajado
tanto
en
estender
los
lími-
tes
de
la
prerogativa
de
la
corona,
y
olvidad
vuestras
injurias
personales.”
Luis,
que
olvi-
daba
facilmente
los
beneficios,
pero
jamas
las
injurias,
disgustado
del
consejero
tanto
como
del
consejo,
le
oyó
con
frialdad,
pero
con
de-
ferencia:
y
le
prometió
conceder
una
amnistía,
de
la
que
solo
se
esceptuasen
cinco
personas,
que
no
quiso
decirle
quiénes
eran.
El
duque
no
se
dejó
engañar;
y
hablando
de
Luis
algun
tiempo
despues
á
un
agente
secreto
de
Dam-
martin,
le
dijo:
“Este
hombre
no
reinará
mucho
tiempo
en
paz.”
Felipe
el
Bueno,
que
por
vengar
el
asesi-
nato
de
su
padre
humilló
á
Cárlos
VIL
estipu-
lando
en
el
tratado
de
Arras
que
durante
su
vida
no
prestaria
homenage
ni
4
él
ni
á
sus
sucesores
por
el
ducado
de
Borgoña,
conten-
to
con
esta
declaracion
y
con
haber
sido
el
protector
de
Luis,
atendiendo
á
la
magestad
Hoc
13)
de
la
familia
real,
1
cual
él
mismo
perte-
necia
,
prestó
homenage
voluntariamente
al
rey
el
17
de
agosto,
sin
que
se
le
hubiese
he-
cho
la
menor
insinuación
sobre
esta
materia.
La
fórmula
del
juramento
fue
como
«sigue:
"Mi
señor:
muy
temido:
os
hago
homenage
ahora
del
ducado
de
Borgoña,
de
los
conda-
dos
de
Flandes
y
Artois,
y
de
todos
los
do-
minios
que
tengo
de
la
noble
corona
de
Fran-
c12,
y
os
tengo
por
señor
y
como
á
tal
os
pro-
meto
obediencia
Y
Servicio,
y
no
solamente
de
las
tierras
que
tengo:
de
vos,
sino
tambien
de
las
que
no
tengo:
de
vos,
y
de
todos
los
se-
Ñores
y
hombres
nobles
y
gentes
de
guerra
demas
que
hay
en
ellas.
y
que
yo
pueda
alis-
tar;
las
pongo-á
vuestro
servicio
con
mi
pro-
pia
persona,
mientras
viva,
y
todo
lo
que
yo
tenga
de
oro
ydlata
Concluido
A
de
la
consagracion,
par-
t1i6
el
rey
á
París.
El
duque
de
Borgoña,
que
le
habia
precedido
»
salió
de
esta:
capital
Para
recibirle.-
Hechas
«en
san
Dionis
las
exequias
á
Cárlos
VIL,
Luis
entró
solemne
mente
en
la
corte.
Felipe,
cuyo
defecto
era
la
magnificencia,
onerosa
sie
los,
porque
siempre
los
deslumbra,
osten-
tó
en
esta
ceremoni
¡
ta
entonces.
Sus
caballos,
cubiertos
de
or
luaron
en
un
millon
de
sidad
y
la
de
los
señores
de
su
trastaba
singul
comitiva
con-
armente:
con
la
sencillez
afoc-
de
and
AD
a
rl
(14)
tada
del
rey.
questocaba
ya
en:
mezquindad.
Luis
tenia
un
vestido
de
seda
blanca
sin
mangas
y
un
sombrero
de
puntar:»su:caballo
era
blanco,
sia-ádornos
ni
bordaduras
en
los
jaeces.
Su
presencia
era
ignoble,
«y:
represen-
taba.
mal
la
potestad
«real;
solo
indicada:
por
dos
hombres
de'armas
que
le
precedian
con
hachas
de
desármar,
por
el
palio
de
oro
que
sosténian
sobre
su.
cabeza
«cuatro
vecinos
dis-
tinguidos
de
París,
porel
gransmúmero
de
príncipes
y
señorasvide
su;
comitiva,”
y>+
por
12000:
gendarmas
que
cerraban
la
marcha.
..
Alla
puerta
de
la:
ctudad,:dos
niños:
ves-
tidos
de
ángeles,
bajando
por
tramoya
desun
pábellon,
que
representaba
el
cielo,
Je
ofre-
cieroá:una
coronaysegúnm
la
antigua;
costum-=
bre.
Un
rey
de;armas
que
levaba:el
escudo
de
París,
le
presentó
cinco
damas
montadas
en
soberbios
caballos:
significaban
las
cinco
letras
del
nombre
dela
ciudad
y
recitaron
versos.en
alabanza
¡del
monarca.
Vióse
des-
pues.
un
navío,
yen
él
tres
personas
unidas,
emblemas
del
clero,
de
la
nobleza
y
del
pue-
blo.
En
la
fuente
de
Ponceau
habia
tres
jóve-
nes
desnudas
bañándose
en.
el
agua
como
si-
renas,
que
cantaron
algunos
tenzones
y
pasto-
relas:'y
esto
nose
tuvo
por
indecente.
Mas
adelante
estaba
representado
el
asalto
de
Dicp-
pe,
en
que
Luis
dió
brillantes
pruebas
de
su
valor
siendo
delfin.
Cerca
del»
puente
de
los
cambistas
»se»
soltaron
cál
“áire
mas
de
200
docenas
de
pájaros:
símbolo
dela
li-
A
(15)
bertad
que
el
pueblo
esperaba
de
su
nUCYo
rey.
-
¿En
medio
de
la
alegría
pública,
solo
un
goña,
y.
Orleans;
diciendo
4
Felipe:
"seais
len
«venido
á
esta
ciudad
de
Papís:
ya
hace
mucho
tiempo
que
no
estais
en
ella,
y
siem-
re
habeis
sido
deseado.”
Las
fiestas
con
que
OS
parisienses
recibieron
al
rey,
las
calles
adornadas
de
ricas
colgaduras
los
arcos
de
triunfo
coronados
de
flores
y
la
alegría
univer
sal
calmaron
momentáneamente
las
sospechas
é
inquictudes
de
Luis,
mas
no
el
odio
contra
el
gobierno
de
su
padre,
que
era
su
pasion
ominante,
Destituyo
al
canciller.
sá
Debeuil,
alo
conde
de
Sancerre
y
á
los
magistrados
*
preboste
de
París:
persiguió
al
camarero
Guj-
Mermo:
de
Harcourt
y.
al
mariscal
de
Lobeac,
mandó
prender
a]
bailío
de
la
ciudad
de
Ro-
AB
Y
quiso
que
se
formase
causaá
Chaban:
nes
,
conde
de
Dammartin
,
á
quien
aborre-
cl
mas
que
á
todos
Porque
este
fiel
ministro
habia
descubierto
á
Cua
Vi
la
conspiracion
e
su
hijo,
Y
mandado
el
ejército
que
obligó
á
éstedá
buscar
un
asilo
en
Borgoña.
Habia
cor-
rido
la
voz
de
que
Luis
tuvo
parte
en
lascon-
Juraciones
del
duque
de
Alenzon
y
del
conde
€
Armagnac,
tramadas
á
favor
de
los
ingle-
sesien
el
reinado
anterior:
y
el
nuevo
rey
dió
alguna.
apariencia
de
realidad
4
estas
habli-
asofensivas,
mandando
anular
las
sentencias
Adascomtralosconspiradores,
y
colnanpanas
1
honores
y
beneficios.
El
duque
de
Borgoña
rei-
¡eró
en
vano
sus
consejos:
el
tono
de
protec-
cion
con
que
los
daba,
era
desagradable
á
Luis,
tanto
como
la
vista
de
un
bienhechor,
cuya
au-
sencia
descaba.
Llegó
en
fin
el
momento
de
pat-
tir
Felipe:
el
rey
fue
á
hacerle
la
visita
de
des-
edida
en
el
palacio
de
Artois,
donde
estaba
alojado.
El
duque
salió
á
recibirle
á
ai
y
se
echó
á
sus
pies.
El
monarca,
afectando
enter-
necimiento,
ó
porque
así
lo
sentia,
repitió
en
público,
que
jamas
olvidaria
sus
beneficios;
y
ue
le
era
deudor
de
la
corona
y
de
la
vida.
Apenas
se
vió
libre
de
los
miramientos
á
que
le
obligaba
la
presencia
de
un
consejero.
tan
respetable
,
manifestó
su
verdadero
carac-
ter.
Se
aumentaron
las
contribuciones
con
grande
opresion
de
los
pueblos,
aunque
n0
habia
apariencias
de
guerra
que
justificasen
los
gravámenes.
Esta
providencia
á
principios
de
un
reinado
excitó
mas
indignación
que.
miedo.
Hubo
sediciones
en
varias
partes,
se:
ñfaladamente
en
Ruan,
donde
ya
ls
estados
de
Normandía
habian
declarado
en
los
reima-
dos
precedentes,
que
sin
su
consentimiento
que
solo'darian
en
caso
de
urgencia,
no
sí
habia
de
cobrar
ninguna
contribucion
nuev
en
la
provincia.
El
mariscal
de
Rohault,
enviado
-por
o
rey
para
reprimir
esta
subleyacion,
hizo
entr2!
en
la
ciudad:
de
Ruan
gendarmas
y
soldado
disfrazados
de
mercaderes
y
labradores.
Rev
nidos
en
la
plaza,
acometieron
al
pueb
1
dieron
muerte
á
suiclis
ciudadanos
y
put
dieron
á
80
de
los
principales
rebeldes,
de
los
cuales
fueron
alados
sin
forma
de
proce-
so,
el
gefe
dela
conmocion
y
otros
seis
caudi-
llos,
con
lo
cual
quedó
pacífica
y
sometida
la
ciudad.
Este
mismo
año
perdió
Francia
á
Po-
thou
de
Xaintrailles,
que
falleció
muy
ancia-
no.
Este
antiguo
camarada
de
Lahure,
y
de
Dunois,
era
escudero
mayor,
mariscal
de
Francia
y
senescal
de
Guiena.
;
El
rey
hizo
un
viage
desde
París
á
Tours
para
visitar
á
su
madre,
y
el
conde
de
Cha-
rolais,
que
habia
venido
á
Francia
á
la:rome-
ría
del
santuario
de
san
Claudio,
se
presentó
al
rey
en
aquella
ciudad.
Luis
le
prodigó
tan-
tas
señales
de
amistad
cuanto
era
grande
el
aborrecimiento
que
le
tenia.
El
conde
le
detes-
taba
igualmente:
pero
su
impetuosidad
natu-
ral
le
impedia
ocultar
sus
pasiones.
El
rey.
co-
mo
prenda
de
su
gratitud
á
su
padre
Felipe
el
Bueno,
le
nombró
su.
lugar
teniente
gene-
ral
en
Normandía,
le
dió.
36000
francos
de
renta,
y
á
ruego
suyo
concedió
amnistía
á
los
borgoñones
que
en
la
última
guerra
habian
cometido
en
Ecinoia
crímenes
y
latrocinios.
:.
Estos
fueron
los
primeros
actos
del
rej-
nado
de
Luis
XI.
Para
apreciar
su
conducta
política,
conviene
examinar
cuál
era
el
estado
de
las
demas
potencias
en
aquella
época.
A
ningun
monarca
francés
se
le
habia
presenta-
do
una
ocasion
mas
favorable
para
consolidar
tranquilamente
su
poderío,
y
llevar
al
mas
TOMO
XX.
2
18)
alto
grado
la
grandeza,
la
gloria
y
la:
prospe-
ridad
del
reino.
Luis
XI
era
el
único
soberano
que
poseyese
entonces
una
monarquía
vasta
y
compacta:
un
ejército
pagado
de-20000
hom-
bres,
y
hacienda
superior
á
las
necesidades
de
una
administracion
prudente.
Las
querellas
sangrientas
de
la
rosa
encarnada
y
de
la
rosa
blanca,
que
asolaban
la
Gran
Bretaña,
le
de-
30
libre
por
muchos
años
de
la
rivalidad
in-
glesa:
solo
tenia
que
considerar
los
derechos
de
sus
dos
grandes
feudatarios
los
duques
de
Bor-
goña
y
Bretaña,
que
ambos
le
reonocian
por
soberano.
Las
demas
potencias,
amenazadas
Ó
invadidas
por'sus
vecinos,
estaban
Ocupa-
das'
en
sus
guerras;
y
muchas,
entregadas
á
discordias
intestinas,
ni
tenian
medios
nj
vo-
lantad
de
perturbar
el
reposo
de
Francia,
En
Italia,
la
santa
Sede
,
Ocupada
por
Eneas
Silvio,
que
tomó
el
nombre
de
Pio
Il,
era
árbitra
entre
Fernando
I,
rey
de
Nápoles,
hijo
de
Alonso:
el
magnánimo,
y.
la
casa
de
y
es
le
disputaba
aquel
cetro:
pero
ni
pudo
someter
á
su
política
á
Cosme
1
de
Mé-
dicis,
que
mandaba
entonces
en
Florencia,
ni
impedir
que
los
venecianos
se
estableciesen
en
el
continente,
ni
sosegar
la
inconstancia
anárquica
de
Génova,
sometidas
sucesivas
mente
á
los
reyes
de
Francia
y
á
los
duques
de
Milán.
Roma
necesitaba
de
la
amistad
de
Luis,
porque
solicitaba
de
él
que
revocase
la
pragmática
sancion.
La
casa
de
Saboya,
debil
aun,
no
estaba
segura
de
poseer
sus
cortos
esta-
«lossino
porla
proteccion
de
Francia.
Pocoantes
habian
quitado
los
musulmanes
al
duque
la
corona
de
Chipre,
que
habia
adquirido
por
Carlota
de
Lusignan.
Francisco
Esforcia,
usurpador
reciente
de
Milán,
solicitaba
tam-
bien
la
alianza
de
Luis.
+.
España,
donde
ocupaban
todavía
los
sar
racenos
el
reino
de
Granada,
se
hallaba
di-
vidida
en
los
pequeños
reinos
de
Portugal
y.
Navarra,
y
las
considerables
monarquías
de
Aragon
y
Castilla
que
estaban
casi
siempre
en
guerra,
y
en
vez
de
dar
recelos
á
Luis
le
daban
ocasfones
con
sus
querellas
de
engran-
decerse
á
costa-de
una
y
otra:
porque
ambas
buscaban
su
amistad.
Enrique
1V,
rey
de
Castilla,
era
vicioso,
sin
talento
y
sin
vigor
de
ánimo.
Su
reinado
fue
una
continua
Tid
contra
la
ambicion
de
los
grandes.
Antes
de
morir,
sufrió
la
ignominia
de
ver
escluida
del
trono.
á
su
hija
Juana,
porque
se
la
creia
fruto
del
adulterio
de
la
reina
su
esposa
con
uno
de
sus
privados,
y
reconocida
por:
here-
dera
del
trono
su
hermana
Isabel.
El
matri-
monio
de
esta
princesa
con
don
Fernando
de
Aragon,
uniendo
las
dos
coronas,
les
dió
fuerzas
para
triunfar
de
su
sobrina
Juana,
y
conservar
el
cetro
en
sus
manos.
Pero
en
los
primeros
años
de
su
reinado
solo
emplea-
ron
sus
fuerzas
Fernando
é
Isabela
en
lanzar
los
moros
al
África
conquistando
á
Granada:
y
en
esta
época
no
se
presentaron
las
armas
francesas
en
los
Pirineos
sino
para
conciliar
las
y
e
desayenencias
de
los
partidos,
favorecer
al
que
era
su
aliado
y
aprovecharse
de
sus
discordias.
Alemania
no
podia
ejercer
influencia
en
lo
demas
de
Europa:
porque
el
régimen
feudal
habia
echado
raices,
y
la
soberanía
estaba
di-
vidida
y
subdividida.
La
bula
de
oro,
célebre
de-
creto
del
emperador
Cárlos
IV,
afirmo
por
lo
menos
el
uso
que
habia
reducido
á
siete
el
nú-
mero
de
los
príncipes
electores.
Bastaba
la
re-
pública
aristocrática
de
Venecia
para
impedir
que
los
alemanes
se
estableciesen
en
Italia
:
por
esta
razon
eran
los
venecianos
útiles
alia-
dos
de
Francia.
La
Bohemia
se
hizo
indepen-
diexgte
del
imperio.
Los
húngaros,
capitanea-
dos
por
Uh
le
quitaron
el
Austria
y
la
Carintia:
las
conquistas
de
los
turcos
lo
ame-
nazaban
en
lo
sucesivo:
y
la
Polonia,
poten-
cia
formidable
desde
el
reinado
de
Casimiro,
era
aliada
de
Hungría
y
enemiga
del
empera-
dor.
La
Suiza,
sublevada
contra:
la
casa
de
Austria
y
erigida
en
república
federativa,
solicitaba
desde
1436
la
alianza
de
Francia
ara
defenderse
de
sus
antiguos
señores
y
de
É
ambicion
de
los
duques
de
Borgoña.
El
imperio
griego
acababa
de
ser
destrui-
do
por
los
turcos
con
la
toma
de
Constanti-
nopla:
pero
muchos
de
sus
príncipes,
seña-
ládamente
los
comnenos,
continuaban
la
lid,
aunque
desigual.
El
Occidente
no
les
dió
so-
corro:
porque
la
voz
de
Roma
no
era
podero-
sa,
como
en
otro
tiempo,
para
reunirlo
con-
tra
los
musulmanes.
Ninguna
nacion
curopea
21
comprendió
que
los
ÓN
eran
el
antemu-
ral
de
la
cristiandad:
la
indif
erencia
con
que
se
les
dejó
perecer,
prueba
la
ignorancia
de
aquel
siglo
en
materia
de
política.
Mahomet
1,
caudillo
de
los
turcos,
conquistada
la
ca-
¡tal
del
imperio
de
Oriente,
subyugó
tam-
Pen
la
pequeña
monarquía
de
Trebizonda:
destruyó
12
reinos:
se
apoderó
de
12
islas
del
Archipielago:
invadió
Ja
Morea:
tomó
200
ciudades:
estendió
sus
fronteras
desde
el
Eu=
frates
hasta
el
mar
Adriático,
y
solo
encon-
tró
verdaderos
obstáculos
en
la
espada
del
fa-
moso
Scanderberg,
príncipe
de
Epiro,
y
en
la
intrepidez
de
los
caballeros
de
Rodas,
que
arrojaron
de
su
isla
el
ejército
inumerable
de
aquel
conquistador,
invencible
hasta
enton=
ces.
El
coloso
otomano,
amenazando
las
pro-
vincias
orientales
de
Europa,
aseguraba
por
algun
tiempo
la
tranquilidad
de
las
occiden-
tales.
La
situacion
del
mundo
político
era
pues,
favorable
para
que
la
Francia
se
elevase
á
una
altura
proporcionada
á
sus
fuerzas:
pero
el
caracler
artificioso
y
suspicaz
de
Luis
XI
con-
movió
desde
el
principio
de
su
reinado
el
edi-
ficio
construido
por
su
padre.
Su
tiranía,
su
avaricia
y
sus
intrigas
descontentaron
la
na-
cion,
despertaron
los
partidos
y
renovaron
la
guerra
civil;
y
sus
primeros
actos
manifesta-
ron
que
en
su
corazon
triunfaba
la
venganza,
no
solamente
de
la
justicia,
sino
tambien
de
sus
intereses
mas
notorios.
buenas
costumbres
de
los
nombrados
pára
he-
“e
Deficios:
.
Porque
la
moralidad
de
los
candi-
que
en
una
corte
estranjera.?
51
parlamento
'
ara
fundar
sus
quejas,
cita
la
antigua
disciplina
eclesiástica,
desde
a
eleccion
de
Matías
al
a
ostolado,
hasta
el
concilio
de
Letran
de
130
b%
en
cuyos
cánones
Se
reconoció
que
los
obispos
Juesen
elegidos:
Pero
evita
cuidadosamente
a
las
causas
lelesi
os
siglos
x
y
x1
á
reconocer
en
la
silla
apostólica
una
autori-
ad
mas
fuerte
Y
concentrada;
cuales
fueron
Os
desórdenes
del
régimen
feudal
que
cun-
2
magistratura
francesa
era
entonces
MUy
instruida:
Y
ASÍ
se
citan
en
esta
repre-
sentación
los
edictos
de
Justiniano,
los
capitu-
ares
de-Carlomagno,
las
ordenanzas
de
Fol¡-
pe
Augusto
y
de
san
Luis,
y
los
decretos
de
Felipe
el
Bello,
Luis
e]
Hosco
y
Juan
HI,
to-
os
favorables
a]
derecho
de
eleccion.
Eny-
mera
despues
los
abusos
de
las
espectativas
gracias:
dice
queen
sola
la
diócesis
de
An
gers
habia
600
beneficios
concedidos
de
esta
manera
por
la
corte
de
Roma:
todo
lo
cuya]
hacía
salir
del
reino
gan
suma
de
dinero:
pues
al
fallecimiento
del
sumo
pontífice
se
revoca-
ban
muchas
veces
estas
gracias,
y
era
menester
solicitarlas
de
nuevo:
no
olvida
que
solian
concederse
á
estranjeros
y
aun
á
legos,
y
que
frecuentemente
quedaban
los
beneficios
y
pre-
lacías
ó
vacantes
ó
en
encomienda,
con
no-
table
detrimento
del
servicio
divino
y
ruina
de
los
edificios
sagrados.
:
El
parlamento
terminó
su
discurso
con
esta
conclusion:
“parece
al
parlamento,
que
el
rey
nuestro
señor,
manteniendo
los
santos
decretos
y
constituciones
de
los
concilios
re-
lativamente
á
las
elecciones
y
colaciones,
no
miss
ser
acusado
de
desobediencia
al
gefe
de
a
iglesia:
pues
obrará
segun
la
autoridad
y
santidad
de
los
concilios
antiguos
y
modernos:
decretos,
cuyas
disposiciones
fueron
adoptadas
psapuchadas
en
otro
tiempo
por
los
padres
de
a
iglesia,
tales
como
Pio,
martir,
Leon,
con-
fesor
de
la
fé,
san
Gregorio
y
otros
muchos.
Así
el
rey
nuestro
señor,
publicando
edictos
y
ordenanzas,
conformes
á
estos
decretos,
no
solamente
no
desobedece,
sino
tambien
“se
ilustra,
imitando
los
ejem
de
los
reyes
sus
predeces
doveo,
primer
rey
cristia
el
santo,
Felipe
Deusdedit-
el
conquistador,
san
Luis,
Felipe
el
Bello,
Luis
Hutin
y
otros
monarcas
muy
piadosos,
bajo
cuyo
imperio
floreció
y
prosperó
tanto
la
monarquía.”
Luis
XI
ni
quiso
retractar
su
ordenanza,
plos
de
los
santos,
y
ores
tales
como
Clo-
nísimo,
Carlomagno
O
ni
desatender
la
representacion
del
parlamen-
to.)
Y
así
permitió
que
se
resistiese,
y
que
con-
tinuase
de
hecho
la
pragmática
de
Cárlos
VII,
que
subsistió
con
mas
ó
menos
actividad
has-
ta
el
concordato
de
Francisco
1
Ln
este
tiem-
po
recibia
Luis
de
la
corte
de:
Koma
nuevos
motivos
de
descontento:
porque
el
papa
con-
cedió
á
Fernando,
rey
de
Nápoles,
la
investi-
dura
de
este
reino:
y
como
el
hijo
de
Renato
de.
Anjou
acometiese
á
Nápoles
con
fuerzas
superiores,
pasóá
Italia
en
ausilio
del
arago-
nes
el
último
héroe
de
Grecia,
el
famoso
Scan»
derberg,
príncipe
de
Albania,
movido
no
so-
lo
de
las
instancias
de
la
corte
de
Roma,
si-
no
tambien
de
la
gratitud
que
debia
á-
los
socorros
generosos,
con
que
en
otro
tiempo
le
habia
sostenido
contra
los
turcos
Alonso
el
magnánimo,
rey
de
Aragon
y
de
las
dos
Si-
cilias,
padre
de
Fernando.
Las
hazañas
de
Scanderberg
renovaron
en
los
tiempos
modernos
los
prodigios
de
los
si-
glos
antiguos
de
(Grecia.
¿iba
guerrero
céle-
bre
fue,
en
su
niñez,
entregado
como
rehen,
al
sultan
Amurates
por.su
padre
Juan
Cas-
trioto,
príncipe
de
Epiro.
Cautivo
en
la
corte
del
gran
Señor,
6
por
mejor:
decir,
esclavo,
siguió
á
su
amo
á
la
guerra.Su
brillante
valor,
su
audacia
increible
y
su
fuerza
portentosa
eran
admiracion
de
los
musulmanes.
En
una
ocasion
peleó
á
la
vista
de
todo“el
ejército
con
un
tártaro
de
estatura
colosal,
y
le
cortó
la
cabeza
de
un
solo
golpe.
Otro
dia,
siendo
31
acometido
por
dos
dios
,
atravesó
al
uno
dé
parte
á
parte,
y
le
partió
al
otró:la
cabeza.
n
aldel
siglo
la
pujanza
del
brazo
era
supe-
rior:
á
todas
las
demas
prendas:
y
así
Castrio-
to
ganó
facilmente
el
favor
de
Amurates,
que
le
confirió
grados
supetiores
en
el
ejército
y
el
mando
de
un
cuerpo
escogido.
Los
turcos
le
habian
dado
ya
el
renombre
de
Scanderberg,
esto'es,
principe
Alejandro.
a
fuerza
de
alma
del
jóven
héroe
esce-
dia
á
la
de
su
cuerpo,
y
era
tan
hábil
para
concertar
sus
proyectos
como
ardiente
para
ejecutarlos.;
Fingiendo
la
sumision
de
un
es-
clavo,
para
aprovechar
mejor.la
oportunidad
e
romper
sus
cadenas,
aparentó
pelear
con
fanatismo
mahomético
contra
los
mismos
eris-
tianos
de
los
cuales
se
propuso
ser
libertador.
Mientras
que
el
ejército
otomano
marchaba
contra
los
húngaros
y
polacos,
mandó
Amura-
tes
ás
uno
de
sus
generales
que
se
apoderase
de
Epiro
yde
la
ciudad
de
Croya,
capital
de.
Albania.
El
bárbaro
hizo
dar
muerte
á
los
ermanos
de
Scanderberg;
y
este
héroe,
tan-
to
mas
temible
cuanta
mas
gloria
habia
ad-
quirido,
estuvo
á
pique
de
sufrir
la
misma
suerte:
pero
su
gento
y
una
ocasion
favorable
le
salvaron.
Los
turcos,
en
cuyo
ejército
se
ha-
llaba,
dieron
batalla
al
grán
Huniades,
y
fueron
vencidos.
Scanderberg,
despues
dela
derrota,
convocó
sus
amigos
mas
fieles,
rodeó
la
tienda
del
general
otomano
que
mandaba
el
ejército
vencido,
y
amenazándole
con
la
32
muerte,
le
obligó
á
EN
una
orden
de
en-
tregar
al
alvanes
la
ciudad
de
Croya.
Scan-
derberg
corrió,
d
por
mejor
decir,
voló
á
su
ES
presentó
la
orden,
libró
su
capital,
ió
armas
al
pueblo,
se
apoderó
de
las
prin=
cipales
fortalezas
de
Epiro,
inflamó
á
los
va-
lientes,
animó
á
los
tímidos,
disciplinó
su
ejército,
y
persuadió
á
los
epirotas
y
albane-
ses
que
no
habia
medio
entre
morir
d
vencer.
Sus
primeros
combates
contra
las
tropas
oto-
manas,
que
habia
en
el
pais,
fueron
felices,
y
desde
entonces
se
creyeron
invencibles
los
albaneses
con
tal
caudillo.
Casi
todos
los
gene-
rales
de
Amurates
vinieron
sucesivamente
á
elear
contra
el
nuevo
Alejandro,
y
fueron
Dirrotntas
Amurates
en
persona
emprendió
someterle,
y
Scanderberg
triunfó
de
sus
ar
mas
y
de
su
astucia.
Cuando
Mahomet
II,
elevado
al
trono
de
los
turcos,
hubo
sometido
el
imperio
de
orien=
te,
y
tomado
á
Constantinopla,
su
gloria
se
eclipsó
en
Epiro,
y
despues
de
sangrientas
ba-
tallas,
se
vió
obligado
á
firmar
la
paz
con
los
albaneses.
Scanderberg,
único
monumento
que
quedaba
de
la
independencia
griega,
habia
infundido
tanto
terror
á
los
mahometanos,
que
se
valian
de
su
nombre,
aun
en
las
aldeas,
para
espantar
á
los
niños
y
á
las
mugeres.
Cuéntase
de
este
infatigable
guerrero
que
ha-
bia
dado
muerte
con
su
mano
á
2000
turcos.
Los
prodigios
que
se
le
contaban
de
su
fuerza
eran
tan
estraordinarios,
que
los
turcos
los
33
atribuian
á
una
virivd
etueto
de
su
alfange.
Mahomet
quiso
tenerlo,
y
durante
la
negocia-
cion
de
la
paz,
pidió
á
Scanderberg
que'se
lo
enviase.
Al
verle
quedó
sorbuBendido
de
no
hallar
en
él
nada
de
estraordinario.
“Es
que
no
le
he
enviado
el
brazo
”
dijo
Scanderbere.
Este
héroe,
despues
«de
muchos
años:
de
libertad
y
gloria,
desembarcó
en
Italia
para
ausiliar
al
rey
Fernando,
con
solo
800
hom=
bres
,
pero
valerosos.
Los
“aragoneses
con
este
refuerzo
vencieron
al
angevino,
que
tuyo
que
volver
á
Francia:
porque
al
mismo
tiempo
se
sublevaron
contra
él
los
genoveses:
1042
30D
La
política
de
Luis
XI
producia
tan
ma:
los
efectos
dentro
del
reino
como
fuera
:
por=
que
sus
desconfianzas
y
enojos,
manifestados
con
harta
imprudencia,
prepararon
los
áni-
mos
á
nuevas
sediciones.
Pero.
antes
de
que
los
descontentos
se
entendiesen
unos
con
otros,
y
hubiesen
reunido
medios
suficientes
para
de-
clararse,
gozó
la
Francia
de
aparente
tran-
quilidad,
que
burló
la
penetracion
y
suspicaz
cia:
del
rey,
y
le
ocultó
peligros
muy
cercanos.
Aprovechóse
de
este
descanso
engañoso;
para
arreglar
segun
el.
sistema:
de
50
política
la
administracion
del
reino;
Dió
4
la
reina.
su
madre
una
viudedad
considerable,
y
4::su
hermano
Cárlos
,
el
ducado
de
Berri
€
infan-
tazgo..
Al
mismo
tiempo
no
olvidando
el
proz
yecto
de
someter
los
principales
del
reino
a]_
hagando
su:orgullo
y:códiciay
procuró
atraer;
los
á
la
corte:,
y
les
dió:
dignidades
y
pensio.
TOMO
XxX.
3
i
a
34)
|
l
nes
en
cambio
de
lo
antiguos
derechos
y
del
-
oder
verdadero
que
habian
perdido,
'
+
Felipe
de
Comines
dice
que
en:
aquel
siglo:
las
létras
y
el
saber
hicieron
progresos
muy
notables
en
las
clases
medias
de
la
nacion;
pero
l
quelos
príncipes
y
Señores
mas
poderosos
eran
|
tan
ignorantes.aun
en
materias
desus
intere-
ses
doniésticos
,
que
les
era
forzoso
confiar
el
cuidado
de
su
hacienda
y
el
manejo
de
los
ne-
gocios.
mas
importantes
á
personas
subalter=-
nas
que
se
enriquecian
á
costa
de
ellos,
y
los
servian
ó
vendian
segun
las
ocasiones.
Ls
que
sabia
esto,
se
aplicó
á
sobornar
estos
agen=
tes
codiciosos;
y
así
dividid
y
enflaqueció
el
po-
der
de
los
grandes;
que
en
otro
tiempo
eran
opresores.
del
pueblo
y
rivales
de
los
monar-
cas,
Cuando
venian
á
la
corte,
Luis
adorme-
cia.su'
desconfianza
tratándolos,
no-solo
con
afabilidad
y
cariño,
'sino
tambien
con
fami-.
liaridad.
Comián
á
su
mesa:,
dormian
en
su
cuarto:
sufria
sus
burlas
y
contestaba
á
ellas
con
viveza
y
originalidad:
sus
conversaciones
eran
entonces
de
placeres;
de
caza
y
de
amo-
ríos.
Si
alguno
de
ellos
era'mas
temible
y
ad-
vertido
que
los
demas,
se
abalia
para
ganar-.
le
hasta
el
puntó
de
humillarse:
valíase
de
caricias,
jurameñtos,
regalos,
y
mentiras:
ta-
les
medios
usaba
para
llegar
á
conseguir
su
fin
que
era
corromperlos
á
todos
para
dominarlos-
Aunque
Luis
era
valiente
y
habia
dado
a
su
intrepidéz,
nunca
se
resolvia
á
ruebas
Sho
rla
guerra,
hasta
haber
agotado
todos
los
|
35
:
medios
de
artificio
$
E
seduccion.
No
temia
los
combates;
pero
como
su
éxito
es
incierto,
le
parecian
armas
mas
seguras
la
astucia
y
la
perfidiaz
y
donde
no'bastaban,
el
puñal
y
el
veneno.
Las
mismas
máximas
seguia
en
su
con-
-
ducta
con
el
pueblo:
Iba
á'comer
familiar-
meñte
con
los
Pos
asistia
á
sus
juegos,
les
hablaba
en
su
mismo
tono,
prestaba
aten-
cion
'á
sus
negocios
domésticos:
y
no
recurria
ála
violencia
sino
cuarido
estos
medios
no
al-
canzaban
á
sacarles
dinero.
“Pero
una
vez
en-
furecido,
'ayuel
rey
tan
popular
se
mostraba
tirano,
mandaba
sin
piedad
horrendos
supli-
cios,
y
aun'los
inventaba
nuevos.
Luis
XI
en-
ganó
largo
tiempo
'sus
enemigos
por
medio
de
concesiones,
protestaciónes
y
tratados,
á
pesar
de
que
tenia
siempre
en
la
boca
el
adagio
ma-
quiabélico:
“quien
no
sabe
disimular,
no
sabe
reinar,”
Qui
nescit
dissimulare;nescit
regna-
re:
y
aun
dicen
que
estasison
las
únicas
palabras
latinas
que
encargo
á
su'
hijo
grabar'en
la
me-
moria.
No
puede
negarse
que
enmedio
de
sus
vicios
poseyó
cualidades
eminentes:
Era
pene-
trante,
firme,
mfatigable,rinstruido:
todo
lo
examinaba'por
sí
mismo;
y
velaba'
sobre
sus
ministros,
magistrados;
hacendistas
y
gencra-
les.
Como
siempre
tuvo
necesidad
de
dinero,
que
era
su
arma
principal,
procuraba
con'su-
mo
cuidado
impedir
las
dilapidaciones::Alma-
a
la
justicia
como
instrumento
del
orden
ase
dela
autoridad:
y
así,
cuando
un
grande
interés
no
selo
impedia,
dejó
á
las-
leyes
su
(36)
acdon
tan
libre
y
os
,
que
algunos
le
die-
ron
él
renombre
de
justiciero.
Este
vigor,
que
concedió
á
los
parlamentos,
le
era.
necesarió
para
reprimir
á
los
grandes
ó
castigar
sus
re-.
beliones.
+
|
p
La
necesidad
de
llenar
su
tesoro
le
obliga-.
ba
á
impedir
que
los
barones
oprimiesen
el
pueblo,
y
agotasen,
empobreciéndole,
la
fuente.
de
las
contribuciones.
Por
el
mismo
motivo
fa-
voreció
el
comercio,
que
le
pagó
muy
bien
su.
proteccion,
fue
amigo
de
toda
especie
de
im-
dustria,
y
promovió
la
de
la
imprenta.
Al
cé-
lebre
Fausto,
su
inventor,
mostró
su
benevo-
lencia,
mandándole
restituir
unas
prensas
y
libros
que
se
le
habian
quitado
injustamente.
Publicó
muchos
edictos
y
reglamentos
para
es”
tablecer
ferias,
consejos
de
hombres
buenos
Y
municipalidades
libéemente
elegidas,
y
para
arreglar
el
beneficio
de
las
minas::
y
creó
el
“
servicio
de
postas,
bien
que
se
sirvió
de
él
para
acelerar
el
movimiento
de
sus
intrigas
políti.
cas,
y
estender
á
toda
Francia
el
espronag?
mejor;
organizado.
FA
Bas
í
Ninguna
de:
las
acciones
de
su,
reinado
le
mereció
el
título
de
gran
rey,
que
le.
han
dadí
algunos:
pero
le
es
debida
la
palma
de
hábi
intrigante
y
artificioso
espía:
no
se
puede
aña?
dir
el-títalo
de
gran
político,
á
no
ser
que
*
confunda
decididamente
la
política
con
la
per
Sd
1d
:
Luis
XI
habiendo
hecho
en
la
época
de
si
consagracion
todas
las
concesiones
necesarió
AIDA
ot
Le
v
|
(37)
las
para
establecer
relaciones
de
buena
amistad
entre
Francia
y
Borgoña,
quiso:
asegurar
la
sumisión
de
las
provincias
del
mediodia
y
la
del
duque
de
Bretaña.
A
este
fín
pasó
á
Tolo=
sa
Aids
nO
Tetonoció
signo
alguno
de
descon-
tento
mi
de
turbulencia.
Allí
recibió
embaja-=
dores
del
duque
de
Bretaña,
que
le
prometió
irá
verle
á
su
paso
por
Tours
y
prestarle
ho=
menagt,
como
en
efecto
lo
cumplió.
El
duque
IZO
Juramento
en
presencia
de
Dunois
y
de
Montauban
:
pero
se
suscitó
uná
cuestión.
El
célebre
Tannegui
Duchatel;
antiguamente
vaz
hido:de
Gárlos
VII,
lo
era
entonces
del
duque
de
Bretaña,
y
ademas,
su
camarero
mayor,
gran
maestre
de
se
casa:
gobernador
de
Nan-
tes.
Estezalegó
que
el
duque:
debia
descé-
Ñirse
la
espada
ni
prestar'el
homenage
ligio:
El
réy,
disimulando
su
ra)
osé
contentó
con
un
juramento
redactado
en
términos
ambiguos;
Y
en
vez
de
quejarse
de
esta
oposicion
que
le
InJuriaba,
y
que
$e
propónta
castigará
su
tiemo
PO,
quiso
engañar
al
duque
con
fingida
benez
volencia
y
6
tadisponerle
conel
conde
de
Cha-=
rolais:
para"
lo:
cual
quebrantó
sin
pudor
la
palabra
que
habia
dado
al
duque
de
Borgoña,
quitó
á
su
hijola
lugattenencia
general
de
Normandía
¿y
la
dió
al
dique
de
Bretaña
jun-
tamente"
con
las
de
"Maine?
Durena
y
Anjou:
Pero
él
"mismo
fue
victima
de
sus
“artificios,
como
lo
habiál
sido
cn
sus
"negociaciones
con
Ta
corte
de
Romassin
granjear
el
agradecimien-
to
del
duque
de
Bretaña,
ofendió
mortaliien:
,
.
»
$
;
(46)
«la
entrevista.
Los
castellanos
se
presentaron
¡vestidos
magníficamente.
Enrique,
sus
minis--
tros,
los
grandes
de
su
corte
y
los
caballeros
|
de
su
séquito
estaban
cubiertos
de
oro
y
seda.
No
se'habia
conocido
antes
un
lujo
tan
gran--
de
El
trage:
del
rey
de
Castilla,
sus
armas
y
corona
y
y
ls
jaeces
de
sus
caballos
deslumbra-
ban
la
vista
con
las
piedras
preciosas
y
dia-.
mantes:de
las
bordaduras:
y
las
velas
de
la
fa-
lúaen
que
paso:
el
rio
el
príncipe:
y
su
corte,
|
eran
de
tela
:de
oro.
Esta
brillante
comitiva
formaba
un
contraste
muy
estraño
con
la
sen=
cillez
y
negligencia
afectada,
por
no
decirmez-
quina,
de
Luis
y
de
su
séquito.
El
acero
era
el
único
adorno
de
su
guardia:
el
vestido
del
rey
era
corto
y
de
paño
pardo,
conuna
sobre=-
bata
de
lana.
En
la
cabeza
llevaba
un
sombre=
ro
muy
chico,
sinmas
adorno
que
una
meda-
lla
de
plomo,
donde
estaba
grabada
una
imá-
gen
denuestra
Señora.
Los
españoles
se
rieron
de
la
nutricidad
grosera
de
la
corte
de
Fran-'
cia,
y
los
franceses,
del
lujo
del
rey
de
Casti-
la;
cuyos
estados,
segun
creían,
no
eran
muy
ricos,
ni
sus
fuerzas
muy
considerables.
Luis
afectaba
despreciar
los
adornos:
esteriores;
y
decia
que
la
grandeza
verdadera
no
necesita
de
zancos.
Ñ
pesar
de
eso
ofendió
con
su
ne-
gligencia
y
la
falta
aparente
de
miramiento:á
la
nobleza
castellana:
mas
no
dejó
de
adquirir
entre:
los
¡persónages
mas
distinguidos
de-la
corte
de
Enrique,
partidarios
útiles
y
celosos
por
medio
de
sus
dénes
y
artificios.
La
rema
de
Aragon,
aunque
Els
con
la
sospecha
de
haber
causado
la
ruina
de
sus
dos
entená
dos
Cárlos
y
Blanca,
asistió
4
esta
entrevista.
ubrianse
tn
aquella
época,
con
el
nombre
de
razon
de
estado,
las
violencias
y
maldades
de
Os
poderosos.
.
+:
e;
Dícese
que
el
objeto
de
Luis
en
esta
con-
ferencia
fue
conseguir
la
posesion
de
Guipuz-
coa
y
Vizcaya:
pero
que
Eduardo
IV,
ya
rey
de
Inglaterra,
se
0puso
con
todas
sus
fuerzas
á
esta
pretensión,
no
facil
de
conseguir
sin
el
asenso
de
los
naturales de
aquellas
provincias,
aun
cuando
Enrique
hubiese
tenido
la
flaque-
za
de
ceder.
Solo
pues,
se
estipuló:
que
Enri-
que
renunciase
á
Cataluña
Navarra
Las
de-
mas
cúestiónes
se
dejaron
¿la
decision
de
Luis,
que
fue
favorable
á
Castilla:
Publicóse
una
am-
nistía
general,
“yotodos
se
separaror
descon-
tentos.
coo
aa
|
"Pocos
dias
de
ues,
hallánd
hinon,
devuelta
de
Ba
to
por
el
cual
se
esta)
ose-el
rey
en
yona,
publicó
un
edic-
leció
un
parlamento
en
Urdeos
con
la
misma
composicion
y
los
mis-
mos
derechos
os
de
Paris
y
Tolosa.
Luís
eclaró
en
sus
etras
patentes
de
ereccion
que
segura
el
dictamen
de
su
consejo
;
y
que
desea-
esas
hechas
en
1451
á
|
(48)
dós:.en
el
parlamento
de
la
capital
por
la
mul-
tiplicidad
de
las
causas
y
la
distancia
delos.
lugares,
lo
que:
turbaba
la
tranquilidad
de
los
pueblos
y
comprometia
sus
riquezas,
1ns-
tituia,
con:lajurisdiccion
señalada
en
el
edic-
to
sobre
Gascuña,
Aquitania,
las
Landes,
el
Bazadés.,
el
Agenés,
el
Perigord.
y
el
Limo-
sin,
una
corte
soberana,
llamada
parlamento
de
Burdeos,
con
autoridad
de
juzgar
y
deci-
dir
sin
apelacion:
Este
acto
era
justo
y
sabio:
pero-aun
en
él
puso
Luis
el
sello
de
su
carác=.
ter
desconfiado
y
amigo
de.
la
arbitrariedad:
así
insertó
en:las
letras
patentes
esta
cláu-
sula:
Quamdiu
tamen
nostre
placuertl
volun=
tati.
"Solo
por:
el
tiempo
que
los
guisiéremos.”.
El
año
siguiente
dió
Otro
edicto
para
es-
tablecer
en
Leon
dos
grandes
mercados
ó
fe-
rias,
con
exencion
de
derechos
de
dominios
y
de
las
demas
contribuciones.
Multiplicó
en
las
provincias
estas
ferias
que
dieron
grande
acti-
vidad
al
comercio.
Este
hábil
monarca
sabia
que
el
tesoro
no
tanto
se
enriquece
con
1m->
puestos
gravosos
para
el
comercio
y
la
agri
cultura,
como
con
la
libertad
prudente,
y
de-
rechos
moderados
que
fertilizan
estas
dos
ras
mas
de
la
opulencia
pública,
en
vez
de
esleri-
lizarlas.
La
miseria
era
en
Europa
el
resulta”
do:del
sistema
reglamentario.
del
físico;
aper
nas
hubo
algunas
vislumbres
de
emancipaciol
volvió
á
aparecer
la
abundancia.
Luis
permi?
tió
tambien
á
sus
vasallos
pasar
sus
bienes?
paises
estranjeros,
escepto
á
Roma:;.
tan
res
(9):
-
sentido
estaba:
a
por
el
mal
éxito
de
sus“negociaciones
favor
de:la
casar
de
Anjou:
“Ademas,
era
grande
la
suma
que
la
corte
romana
sacaba
de
Francia
con
diven=
Sos
títulos
,laun
de
los:no:comprendidos
en
Ja
pragmática.
Estasuma
“era
anualmente;
sí
gun
la
valuación,
acaso,
exagerada,
del
parla.
merito,
ocho
4
diez
millones
de
francos.
19
y
En
esta!
misa
época,
«deseando,
Luis:des=
enojar
al
duque
de
Borgoña,
resentido,
por:
habérsele
quitado:
á:
su:
hijos
el.
gobierno,
de
Normandía
¿le
cedió:sus:
derechos.
al
ducado
de
Luxembargo,
y
aun
le
dispensó
de-
pagan
$0000
escullos.que
se
debian
por.esta
adquisi-
ciowaly
duque:
de-Sajonia.
Pero
aún
en:
esta
acción
generosa
mostró
Luis
su-falsedad,
y
al
Mismo
tiémipo:que
halagabaal
padre,
ofen-
dit
alohijo
“cóbmando
de
beneficios
al
señor
de
Cróy,
“su
enemigo.
personal.
y.
dándole,
el
condado
de
Guines;
y
ofreciendo
asilo
en:sú
-palació
al
conde
de
iótampes,:acusado
de
ha-
ber
sido
cómiplico
en:
una
conspiracion.
contra
clconde
de
Oharolaiss
y
-asásel
rey
creába
¿y
aumentaba
prudentemente
la
tom
pestad
que
no
tardo
et
descargarsóbralél
2...
da
“bas
discordias
sangrientas,
que
entonces
dWividian
la
Gran
Bretaña:,
proporcionaron
á
Francia
una
Ocasion
,
«que:
nose
“aprovecho,
de
dar
glorioso
fincála
antigta
y
funesta
ri-
“validad
del
ambas
naciones.
Enrique
VI,
que
sicudo
niño
habia
llevado
Jas
dos
coronas
de
Krancia
y
delnelaterva,
vid
perderse
da!
par-
TOMO
XX,
4
..
(50)
.
te
mas
rica
de
esta
inmensa.
sucesion.
Los
ejércitos
ingleses
,
despues
de
tantos
años
de
victorias
y
conquistas;
cedieron
al
valor
de
Cár-.
los
VII
y
á
la
espada
portentosa
de
Juana
de
Arc.
Enrique,
abandonado
por
el
duque
de
Borgoña,
privado
de
los
consejos
y
de
la
es-
periencia
de
Bedford,
y
arrojado
sucesiva=
mente
de
París,
de
Normandía
y
de
Guiena,
y
abatido
por
tantos
reveses,
no
sabia
oponer
á
los
infortunios
la
firmeza
de
carácter
que
los
repara
ó
los
ennoblece.
Era
débil
de
espí-
ritu
y
de
cuerpo;
laudable
á
la
verdad
por
sus
virtudes
privadas;
pero
incapaz
de.
hacer
res-
petar
en
su
persona
al
hijo
humillado
de
un
conquistador
ó
al
soberano
menoscavado
de
un
pueblo
altivo
y
belicoso.
Mas
tenia
por
compañera
en
el
trono
una
princesa
dotada
de
gran
fuerza
de
ánimo,
una
verdadera
heroina
:
Margarita
de
Anjou,
digna
de
otro
esposo
y
de
mejor
fortuna,
hizo
esfuerzos
prodigiosos
de
audacia
y
de
valor
para
sostener
al
pusilánime
Enrique
VI,
que
parecia
haber
trocado
el
sexo
con
ella.
Mar-
garita,
siendo
muger
y
estranjera,
sucumbió
en
esta
larga
lucha:
todo
lo
perdió,
grande-
Zas,
opulencia,
cetro
,
hasta
la
misma
liber-
tad.
Pero
en
sus
derrotas
y
en
sus
triunfos,
en
la
prision
ó
en
destierro
así
como
en
el
trono,
adquirió
la
gloria
de
ser
contada
justamente
en
el
número
de
los
heroes
y
de
los
grandes
reyes
de
la
Europa
moderna.
La
ambicion
de
los
príncipes
de
la
fami-
í
'
51)
lia
real
fue
la
sola
AS
de
los
disturbios
que
"Sangrentaron
tantos
años
la
Gran
Bretaña.
a
casa
de
York
no
podia
consolarse
de
la
pérdida
de
la
corona,
que
le
habia
quitado
la
familia
de
Lancaster.
Los
reveses
de
Enrique,
su
poquedad
de
ánimo
y
la
indignación
de
os
militares
ingleses,
:ofrecian'
al
duque
de
York
una
ocasion
Harto.
favorable
á
sus
de-
signios,:
para
que
no
se
aprovechase
de
ella.
Acabó
d
e
1britarle
la
injusta
preferencia
que
la
corte
dióyal
conde
de:
Somerset.
Imploró
el
ausilio
de
los
descontentos,
y
todos
se
le
unieron:
formó
un
ejército,
y
lo
aumentó
por
la
indoléncia
de
Enrique.
Los
dos
partidos
vinieron
á
las.manos,
y
fue
vencido
del
rey,
que
perdió
con
la
batalla-la
libertad.
El
ven-
cedor
le
condujo
á
Londres,
se
apoderó
de
la
autoridad
con
el
título
de
protector,
y
solo
dejó
al
monarca
cantivo
el
vano
título
de
rey
sin
poder
alguno.
Enrique
se
resignaba
con
a
Margarita
habia
re-
Su
suerte:
pero
la
altiy
suelto
sacarle
de
aquel
abatimiento.
Emplean-
0
Sucesivamente
las
amenazas,
las
reprehen-
siones,
las
Promesas
y
las
súplicas,
supo
va-
lerse
dela
versatilidad
del
pueblo,
de
la
com-
pasion
que
excita
una
grande
calamidad,
y
de
la
envidia
que
siempre:se
tiene
á
los
que
se
elevan
de
pronto.
La-heroina
reunió
sus
partidarios,
dividió
á
sus
enemigos,
burló
la
vigilancia
del
protector,
y
no
se
declaró
hasta
que
el
entusiasmo
de
los
suyos
le
dió
fuerzas
suficientes
para
triunfar.
Con
ellas
arrojó
de
(52)
>
¡
la:capital
al
duque
de
York,
y
restitayó
4
su
"esposo
la
coronas
que
solo
debia
á
ella
su
es-
lendor.Pero
el
triunfo
de
la
restauracion
du-
ró!
poco.
JEl
enemigo
sorprendido;
pero
no.
abatido,
se
habia
retirado
sin-huirz
y
mien=
tras
el
duque
de
Y
ovk
procuraba
animar
s
tropas,
y'probar:de
nuevo
láa:suerte
de
las
ar
mas
,el
conde
de
WVarwik,
á
quien
habia
en=
comendado
el
mando
de
un
cuerpo:
numeroso,
marchó
atrevidamente contra
Londres,
y
ven=
ció
4
Enrique
en
una'
corta
pero:
sangrienta
bátalla.obosf
7
eoimoinscas
kh
vol
sb
ot
,
«Margarita
no.
pudiendo
evitar
que:
hu
ese
ssuqmarido,
se-retiró
con:
la
flor
de
sus
guerrérós
al
condado
de
Durham,
donde
acu-
dió
probto
un
gran
número
de
sus
partidarios.
Eútretanto
Enrique
volvió
á
su
capital
«per=
seguido
por-
los
yericedores,
y
cayó
segunda:
vez.
cri
sus
manos.
Ll
duque
de
York
se
pres
sento
en
Londres,
convocó
un
parlamento,-y.
exigió
que
le
diese
la
corona
,
en
un
discurso;
en
que
esplicó:los.derechos
de
su
casa,
despoz
jada
por
la:
familia
de-Lancaster:
“Mientras
esta
familia,
dijo,
conquistando
da
Francia,
cubrió
su
usurpacion
don
el
laurel
dela
gloria,
pudo.
tolerarse-
la
¡legitimidad
de
«su
poder
pero
Enrique,
despues
de
haber.
mancillado
12
nacion
inglesa
con
uha
ignominia
indeleble,
n0
es
digno
ya
del
cetro:que
pertenece
4
mi
far
milia:
la
justicia
y
el
honor
piden
igualmen”
te
que
los
restituya.”
El
duque
era
mas
temP
do
que
amado:
la
bondad
de
Enrique
inspira”
3
á
-
(53)
ba
á
todos
cariño
y
compasion:
era:objetodeJa
admiracion
general
la
intrepidez
de
Margari-
ta.
'Podos.
estos
motivos
obligaban
al
parlar
mento
á
vacilar
y
4
manifestar.
su
mecortidum-
bre-con'
el
silericio:
El
duque.
impaciente
es-
clamó:
“yo
he-tomado.mi
partido:
á
vosotros
toca
tomar
el
vuestro.»
El.parlamento
careció
de
energías
mas:
se
le
propuso
un-medio.entre
los
dos
estremos,
y
lo
adoptó.
Este
Luc
el
de
decidir
que
se
ón
la
corona
á
la
casa
de
York
despues
de
la
muerte
de
Enrique;
pero
que
esté
príncipe
conservaria
mientras
viviese,
el
título
y
los
honores
TY
|
Enrique
solo
via;
en
su.humillacion.
un
puerto
despues
de
la
tempestad
y.
un
descanso
muy
á
propósito.
para,
su'
flaqueza.
Libre
«de
las
fatigas,
y
:de-los
peligros.del
gobierno,
ya
no
reinaba,
pero
tenia
una
conte.
Su.
prision
se
llamaba
palacio!,
y:ésto-le:
bastaba
y.
así
escribió
4
la:
reima,exhortándola,
á
que
se-sor
metiese:
un
tratado
tan-yCergonzoso:
ui
la
+
Margarita
demasiado
altiva,
para,
con;
sentir.en.su
degradacion.,
no
respondió,:
au-
mentó
sus
esfuerzos
para:
alistar¡nueyas.
tro-
pas,
con
tal
áctividad,oque,en
pócos
«dias:
se
hallóalb
fréntede-18060
hiombres:
El
duque
de
York,
indignado
de:que
una»muger
y
después
de
dos
victorias
le
disputase.todayía
el,
im-
perio;
no
midió-nicsus
fuerzas
mi
su
valor
¿y
cometió.
la
1mprudencia”
desmarchar.
,tontra
ellacon:solo.5000
hombres;
y
sin
esperar
los
refuerzos
que
Warwik
estaba
reuniendo,
En-
54)
contró
á
su
a
de
Wakefiel,
y
le
dió
batalla,
en
que
fue
castigada
su
temeri-
dad'con
la
ruina
de
su
ejército,
y
con
la
muer-
te
que
halló
en
el
combate.
|
¿El
jóven
conde
de
Rutland,
su
hijo,
cayó
en
poder
de
lord
Cliford,
y
le
pidió
la
vida,
postrado
á-sus
pies:
pero
el
feroz
inglés
le
respondió,
al
atravesarlo
con
su
puñal:
"mo-
rirás,
en
venganza
de
la
muerte
de
mi
padre:
¡ojala
pudiera
esterminar
toda
tu
familia!”
Elbárbaro
envió
á
Margarita
su
cabeza,
con
las:de
Salisbury
y
del
duque
de
York.
La
reina
mancilló
su
gloria
haciendo
cla-
var'
aquellos
sangrientos
trofeos
en
las
mu-
rallas
de
York,
'y
añadiendo
la
crueldad
de
mandar
poner
en
la
cabeza
del
duque
una
corona
de
carton.
Su
noble
carácter
no
pudo
sobreponerse
enteramente
á
la
perversidad
de
su
siglo.
Era
Margarita
demasiado
hábil
para
descuidarse
despues
de
la
victoria
:
y
así
per-
siguió
á
los
enemigos
y
marchó
rápidamente
contra'la
capital.
El
conde
de
Warwik
y
el
duque
Norfolk
le
salieron:al
opósito,
pero
en
vano:
La
reina,
segunda
vez
victoriosa
en
san
Albano,
entró
en
Londres
y
dió
á
su
admi-
rado
esposo
la
noticia
de
que
era
libre
y
rey
Enrique,
insensible
á
estas
frecuentes
vicist-
tudes,
pasaba
con
indiferencia
de
las
cadenas
al
trono:
y
lejos
de
mostrar
encono
contra
su$
carceleros,
pidió
4
Margarita
que
los
perdo-
nase,
mas
no
lo
consiguió:
todos
fuero
envia”
dos
al
suplicio.
55)
-
Los
dos
in
sdoreia
muy
numerosos
,
y
estaban
muy
irritados
para
que
dos
batallas
saciasen
su
furor.
Tenia
necesidad
de
rios
de
sangre.
Margarita
supo
que
el
conde
de
March,
ermano
mayor
del
infeliz
Rutland
,
habien-
do
convocado
á
la
venganza
todos
los
parti-
darios
de
su
familia,
y
alistado
numeroso
ejército,
se
dirigia
á
marchas
forzadas
contra
la
capital.
La
reina,
cuyo
ejército
estaba
fa-
tigado
de
tantos
combates,
no
quiso
esperar
á
su
formidable
enemigo
en
Londres,
cuyos
habitantes
la
aborrecian
por
sus
venganzas
sanguinarias.
Salió
pues,
de
la
ciudad,
lle-
vando
con
sigo
á
su
hijo
y
á
su
esposo,
y
se
refugió
en
las
provincias
del
norte.
El
conde
de
March
entró
pues,
sin
obstáculo
en
la
ca-
pea
y
y
fue
proclamado
rey
con
el
nombre
de
¿duardo
1V.
El
parlamento,
siempre
indeci-
so,
fue
impelido
en
esta
ocasion
por
el
entu-
siasmo
de
la
muchedumbre.
La
mayor
parte
de
estos
sucesos
pasaron
antes
de
la
muerte
de
Cárlos
VII:
pero
se
an
referido
aquí
para
unirlos
con
los
que
se
verificaron
despues
del
advenimiento
de
Luis
XL
Eduardo,
anstoso
de
vengar
la
sangre
vertida
de
su
familia,
se
apresuró
á
perseguir
al
enemigo.
Encontráronse
los
dos
ejércitos:
el
de
Margarita
constaba
de
60000
hombres,
el
de
Eduardo,
de
solos
Lfoo00.
La
victoria
estuvo
indecisa
dos
dias:
por
ambas
partes
se
peleaba
con
igual
valor
y
ostinacion.
Esta
fue
no
una
batalla
campal,
sino
una
multitud
|
(62)
-
deracion
de
hombres
poderosos,
la
culpa
fue
desu
mala
política
y
de
su
perfidia,
que
los
sublevó
contra
su
autoridad.
Este
principe
balló
traza
en
su
ingratitud
de
excitar
la
ira
de
Felipe
el
Bueno,
cuyo
fa-.
yor
le
habia
sido
tan
útil:
porque,
habiendo
prometido
devolverle
el
ducado
de
Luxembur='
go,
diferia:con
vanos
pretestos
la
ejecucion
de
su
promesa.
El
duquele
envió
para
reclamar-
la
al
señor
de
Chimay:
y
como
Luis
le
entre-
tuviese
sin
darle
audiencia,
vino
á
palacio,
se
puso
a
la
puerta
del
cuarto
del
rey,
y
declaro:
que
no
se.
quitaría
de
allí
hasta
que
el
rey
le
recibitse.
-.'
MA
o
«Luis,
se
vió
obligado
á
admitirle;
y
el
borgoñon
exigió
que
se
le
diese
una
respuesta
¡positiva
ó
una
declaracion
de
guerra.
1l
rey,
admirado
de
esta.
osadía,
le
preguntó
si
el
du-
que
de
Borgoña
se
creia
de
diferente
melal
que
otros
príncipes.
Debe
serlo,
dijo
Chi-
may:
pues
0s'recibió
y
protegió,
cuando
na=
die
sino
el
se
hubiera.
atrevido
á
hacerlo.
El
rey,
poco
acostumbrado
á'
semejante
atreví:
miento,
callaba
sorprendido,
El
valiente
Du-
naois
esclamó
indignado.
“¿Cómo
os
atrevel$
á.
hablar
con
tanta
insolencia
á
un
monarca
tan
grande?”
Si
estuviera
á
50
leguas
de
aquí.
«respondió
el
orgulloso
horgoiion,
y
el
rey
har
blase
con
desprecio
del
duque
mi
señor,
y0
hubiera
vuelto
á
toda
brida
para
decir
lo
que
he:dicho."
Las
quejas
eran
fundadas
de
am-
bas
partes
en
cuanto
á
la
esencia
del
asun?
y
to.
La
falsedad
de
Luis
y
la
violencia
del
con-
de
de
Charolais.detenian
á
cada
paso
las
ne-
gociaciones.
Aquel
eludia
todas
sus
promesas:
este
faltaba
continuamente
á
la
moderación
y
al
respeto.
Parecia
inevitable:
la
guerra,
y
los
agentes
de
Eduardo
IV
multiplicaban
sus
es-
fuerzos
para
incitar
los
ánimos
á
un
rompi-
miento.
AD
Pero
la
prudencia
del
duque
de
Borgoña
conjuró
la
tempestad
por
algunos
meses:
y
aun
se
encargó
de
la
mediacion
entre
Fran-
cia
é
Inglaterra,
que
hasta
entonces
no
habian
podido
convenirse
en
suspender
las
hostilida-
es
sino
por-cortos
intérvalos.
Su
voz
fue
0i-=
da
favorablemente,
porque
Eduardo
temia
la
alianza
del
monarca
francés
con'
Escocia,.
y
Luis
XI
pre
|
feria
siempre
las
negociaciones
á
los'
combates.
Hubo
pues
un
armisticio,
y
mientras
se
lograba
terminar
la
querella
por
una
paz
definitiva,
Felipe
concluyó
una
tre-
gua:de
un
año
entre
los
dos
reyes,
que
era
to-
0:lo
que
deseaba
Luis.
Este
rey,
para
premiar
“celo
que
mostró
en
la
negociacion
el
señor
de
Croy,
le
dió
l
condado
de
Guines
que
le
tenia
prometido.
Con
este
dón
adquiria-
la
amistad
de
una
familia
poderosa,
y
ofendia
el
orgullo
del
conde
de
Charolais:su
enemigo.
quella-era
la
época
de
los
malos
hijos,
como
dice
Duclos.
Luis
XI
habia
acortado
á
pesa-
umbres
la
vida
de
su
padre:
os
amigos
de
Fe-
duque
de
Saboya
(64)
|
sublevaha
los
pueblos
contrael
autor
de
sus
dias,
-y
le
obligaba
á
él
y
á:suzmisma
madr
á
buscar
asilo
en
Francia.
La:políticade
Lui
fomentaba
consactividad
todas:estas
enemis-
tados.
Cuanto
séra
amado
el
duque
de
Borgo
ñe
por
su
benignidad,
tanto.miedo
ihspirabi
el:caracter:violento
de
su
hijo,
y:heredero:(
da
dia
se
anunciaban
nuevas
conspiracion
contra
él:
y:ebiodió
las
creia,
por:
mas
ab3ur-
das
que:fuesen.
Se
acusó
á
Joan:
Bruyere;
mé
dico
del
condede
Etampes;
de
haber
usado
de
sortilegios:ysembobedamientos
para
«dal
muerteá
los
príncipes
de
Borgoña:
y
estar
dícula
acusación:
fue
seguida
ante
los
tribuna?
les.
La
desconfianza
que
inspiraba
el
caráctel.
de
Luis
daba
verosimilitud
á:todas
las
aceió
nes
perversas
quede
él
se
contaban:
y.
ia
por
su
parte,
pareció
justificar
estas
sospecha
injuriosasy
protegiendo
alsacusado.
Íísta
con”
ducta
habia
de:obligarál
condende
Charolaió
á
declararse
en:
fin
contra
«elimonarca:
que
10
perdia:ocasion
ninguna
de
dfenderle:
En:
ofeet
to,su
mútuo:
aborrecimiento:seomanifestó
pis
blicamente
cuando.
se
trató
«dei
la
restitucio
dde
las
plazasidel
Soma,
que
segun:
el:
tratado
de
Arras,
debia
entregar:al:
vey
eloduqued!
Borgoña,
mediante
una
sun
de
hodooo::es
scudos.
El
conde
de
Charolais
se
opuso
con
to”
das
sus
futrzas:á
esta
cesión:
pero
Felipe,
les
“4
sus
promesas:
y
docil
á
Los:
consejos
del:sé
Gor
de
Croy
consintió
que
seojecutase
el
té
stado:
2:
>b
:aypub-dsb
ojid
JA.
casi
1
aqi
j
;
65)
El
parlamento
A
París
dió
entonces
un
1ustre
ejemplo
de
adhesion
al
rey
y
á
la
pa-
tria:
porque
dió
la
mitad
de
la
suma
pactada,
repartiendo
el
gravámen
entre
sus
individuos.
uls
procuró
tambien
recobrar
á
Lila,
Dovay
y
Orchies:
pero
como
la
bondad
de
Felipe
es-
taba
exenta
de
Maqueza
>
SUS
MINISTTOS,
ann=
que
vendidos
a]
rey,
no
pudieron
persuadirle
á
hacer
este
nuevo
sacrificio.
Luis
XI
que
no
podia
estar
un
solo
mó-
mento
sin
dar
algun
paso
en
su
designio
prin-
cipal,
que
era
el
abatimiento
de
los
grandes,
se
aprovechó
de
su
reconciliacion
con
el
du-
que
de
Borgoña
para
vengarse
del
de
Breta-
ña.
Las
injurias
que
decia
haber
recibido
de
este
vasallo,
se
Perectda
aumentado
últimamen-
te:
porque
el
duque,
sobre
no
permitir
á
la
armada
del
'cy
Entrar
en
sus'puertos
cuando
los
bajoles
ingleses
amenazaban
las
costas
de
rancia,
se
negó
á
darle
socorro
en
la:guerra
que
sostenia
en
España.
Mito
ee
rey
juntó
Pours.
Desde
allí
€
diese
satisfacej
algunas
tropas
«y
«pasó
á
envió
á
decir
al
“meo
que
on
de
sus
agravios
,
le
pres-
tase
el
homenage
ligio
que
le
habia
rehusa
do,
y
renunciase
al
derecho
de
regalía
sobre:
los
Obispados
vacantes.
El-breton,
con
la
esperan-
za
de
ganar
tiempo,
pidió
por
juez
árbitro
al
papa:
y
declaró
ademas,
que
mas
bien:
que-
ria
llamar
los
ingleses
á:sus
estados:
y;
poner-
se
bajo
la
proteccion
de
ellos;
que
consentiren
a
ruina
de
su
independencia
,
y
en
vivir
mo
TOMO
Xx,
5
(66)
como
príncipe,
sino
como
súbdito
del
rey.
El
papa
aceptó
la
mediacion,
y
Luis
hubo
de
sus-
pender
la
ejecucion
de
sus
amenazas
|
Luis
Xl
no
era
amado,
pero:
se
le
respe-
taba
por
su
valor
personal
de
que
habia
da-
do
pruebas
en
su
juventud,
por
ser
el
mas
há-
bil,
el
mas
rico
y
el
mas
poderoso
de
todos
los
príncipes
de
su
siglo.
Por
su
carácter,
era
el
amigo
menos
seguro
y
el
enemigo
mas
te-
mible.
Y
así
le
sucedió
lo
que
á
los
malos
re-
yes:
se
le
aborrecia,
pero
se
solicitaba
su
amis”
tad.
Felipe,
príncipe
de
Saboya,
era
sosteni-
do,
en
su
rebelion
contra
su
padre,
por
Frar-
cisco
Esforcia,
duque
de
Milán.
El
padre
im-
loró
el
auxilio
del
rey.
Luis,
para
lavorecer-
ls
entró
en
negociacion
con
Esforcia
,
le
cel
dió
la
plaza
de
Sabona
y
sus
derechos
sobre
Génova,
con
tal
que
pagase
200000
escudos
de
oro
al
duque
de
Orleans
en
resarcimiento
de
sus
derechos
al
milanesado,
y
abandonast
la
causa
del
principe
Felipe.
El
senado
de
Gé-
nova,
incapaz
de
resistencia
por
sus
divisio-
nes
intestinas,
sesometió
á
esta
decision,
pres-
tó
juramento
á
Esforcia
y
aun
le
cedió
la
so”
beranía
de
la
isla
de
Córcega.
Este
mismo
año
de
1463
enviaron
los
suizos
una
embajada
4
rey,
pidiendo
que
los
defendiese
contra
la
an,
bicion
de
la
casa
de
Borgoña.
Luis
fúndó
tambien
en
este
año
la
universidad
de
Bour-
ges:
y
publicó
una
ordenanza
mandando
for
mar
un
censo
exacto
de
la
nobleza
y
de
10$
feudos
de
primera
y
segunda
clase
que
poscia:
(67)
:
Falleció
4la
sazon
su
madre
María
de
Anjou,
princesa
que
por
su
dulzura,
moderación
y
piedad
religiosa
era
venerada
universalmente
en
aquel
siglo
de
facciones
y
de
guerras
ci-
viles,
Asamblea
de
Tours
(1/64):
Continuaba
la
rebelion
de
los
catalanes
contradon
Juan,
rey
de
Aragon.
Don
Pedro,
infante
de
Portugal,
á
quien
los
rebeldes
habian
elegido
por
prínci-
pe,
tomo
tambien
el
título
de
ey
de
Aragon
y
de
Sicilia.
Pero
ninguna
hazaña
justificó
esta
temeridad.
Silva,
su
lugarteniente,
puso
sitio
á
Gerona:
pero
fue
muerto
en
un
combate:
y
la
plaza
quedó
libre.
Don
Pedro
solicitó
Ja
alianza
de
Luis
XI,
y
no
la
consiguió;
pro-
curó
despues,
para
despicarse,
sublevar
el
con-
dado
de
Rosellon,
y
tambien
le-salió
mal'esta
empresa.
Luis,
aunque
desechó
las
ofertas
de
don
Pedro,
nO
por
eso
socorrió
á
don
Juan,
Solo
le
envió
pequeños
destacamentos
de
tro-
pas,
inc
apaces
de
terminar
la
guerra,
pero
su-
para
prolongarlos.
nh
nuevo
interés
llamó
su
atencion
hácia
as
provincias
del
norte.
La
ciudad
de
Tour-
nay
se
habia
negado
á
darle
asilo,
cuando
huia,
siendo
delín,
del
enojo
de
su
padre
Cár-
los
VIL:y
temiendo
ue
se
vengase
cuando
ya
era
pacífico
poseedor
del
trono,
le
prestó
20000
escudos
para
completar
la
suma
que
debia
pa-
gar
al
duque
de
Borgoña
por
la
restitucion
de
as
plazas
de
Picardía.
Luis,
hallando
la
ocasion
favorable
para
ficientes
«
(68)
ganar
el
afecto
de
aquella
ciudad
populosa,
fut
á
visitarla,
confirmó
sus
antiguos
privilegios,
y
logró
del
agradecimiento
de
sus
vecinos
gut
el
préstamo
anterior
se
convirtiese
en
donati-
vo
gratuito.
Este
viaje
tenia
ademas
por
ob-
jeto
celebrar
una
conferencia
con
el
duque
de
Borgoña
para
persuadirle
á
que
no
impidiese
sus
designios
contra
Bretaña.
Felipe
exhortó
al
rey
á
que
nombrase
por
árbitro
de
sus
de-
savenencias
con
el
breion
al
conde
de
Maine,
cuya
prudencia
y
autoridad
habian
contribui-
do
tan
poderosamente
á
los
triunfos
de
Cár=
los
VIL
Las
quejas
de
Luis
eran
que
el
hre-
ton
desobedecia
las
decisiones
del
parlamento,
disconocia
la
soberanía
real,
y
se
titulab
duque
de
Bretaña
por
la
gracia
de
Dios.
El
conde
de
Daru,
en
la
historia
que
escribió
de
este
ducado,
esplica
largamente
los
fundamen-
tos
y
progresos
de
este
pleito
feudal:
la
cues.
tion
principal
era
si
Bretaña
debia
ser
reco-
nocida,
d
no,
como
potencia
independiente.
En
este
tiempo
el
pontífice
Pio
IL,
conser.
vada
la
paz
de
Ítalia,
incitó
á
los
principes
cristianos
contra
los
turcos
que
amenazaban
yd
el
occidente
europeo.
El
duque
de
Borgoña,
animado
del
ardor
de
su
fé,
correspondió
al
llamamiento,
alistó
numeroso
ejército,
y
se
pu-
so
en
marcha
para
Italia:
pero
por
falta
de.
prevision
escasearon
los
víveres
y
los
soldados
se
dispersaron.
No
por
eso
abandono
el
papa
su
gloriosa
empresa.
Juntó
en
Ancona
bastan-
tes
tropas,
aunque
indóciles
á
su
autoridad
(69)
1
E
y
acostumbradas
á
la
licencia
€
indisciplina,
se
disipó
tambien
este
simulacro
de
ejército.
Pio-H
murió
poco
tiempo
despues,
afligido
con
el
mal
éxito
de
sus
santos
designios.
Sucediole,
con
el
nombre
de
Paulo
1,
Pedro
Barbeau;
natural
de
Venecia.
Este
renunció
al
proyécto
de
su
antecesor,
viendo
cuán
dificil
era
conven=
cer
á
los
príncipes
cristianos;
atentos
solo
á
sus
querellas
é
intereses,
de
la
necesidad,
deoponer
Írme
resistencia
á
un
pueblo
bárbaro,
conquis-
lador
y
victorioso,
como
eran
entonces
los
turcos.
s
$
El
duque
de
Bretaña,
declarado
enemigo
de
Luis
XI,
propagaba
en
todas
partes
la
no-=
ticia
de
una
conspiracion
tramada
por
el
rey
contra
la
vida
de
los
-prínicipes
de
Borgoña.
uls
interceptó
sus
cartas,
y
envió
á
todás
par-
tes.
muchas
copias
de
ellas
con
el
objeto
de
que
se'supiesen
las
intrigas
secretas:
del
conde
de
Charolais
y
del
breton
para
unirse
con
Ingla>
terra
y
destruir
á
Francia.
Pasó
despues
á
Pi.
cardía,
alistó
tropas,
y
pidió
aldnque
de
Bor-
goña
que
pasase
á
Hesdin
á
conferenciar
con
él.
El
designio
del
rey
era
rebelarle
las
Intri-
gas.criminales
del
conde.
Pero
al
mismo
tiem-
po
cometió
un
acto
de
violencia,
que
hizo
im=
posible
toda
esplicacion,
y
que
la
desconfian=
za
y
el
odio
interpretaron
como
prueba
de
in-
tenciones
aun
mas
perversas
que
las
que
él
te-
nia.
Habiendo
sabido
que
el
vicecanciller
de
>"etaña
estaba
en
Holanda
disfrazado
de
re-
1gloso
dominico
para
hacer
un
tratado
secre-
1
0)
to
entre
el
duque
su
Seo
el
conde
de
Charo*
lais
y
el
rey
de
Inglaterra,
quiso
apoderarse
de
su
persona
y
de
sus
pa
pelos:
y
encargó
esta
mision
al
bastardo
de
Rubenpré,
hombre
há:
bik,
intrigante
y
atrevido.
Este
se
embarcó
en
un
buque
armado,
que
tenia
25
hombres
de
tri
pulacion,
en
la
embocadura
del
Soma,-y
echó
el
ancla
en
Walcheren,
una
de
las
islas
de
Zelanda.
Desembarcó
con
dos
compañeros,
hombres
resucltos,
pasó
de
noche
y
por
cami-
nos
estraviados
á
Gorcum,
ciudad
pequeña,
en
la
cual
esperaba
hallar
y
sorprender
al
yice-
ca
de
Mes
el
conde
de
Charolais,
queá
la
sazon
estaba
reñido
con
su
padre,
se
habia
re-
tirado
á
la
misma
ciudad:
la
llegada
secreta
y
la
conducta
misteriosa
de
Rubenpré
escitaron
sospechas,
y
sele
puso
en
prision.
Como
se
sa-
bia:
que
era
aventurero
y
temerario,
se
dijo
y
repitió
que
habia
venido
á
Holanda
para
apo-
derarse
de
la
persona
del
conde
de
Charolais,
y
despues
de
su
padre
Felipe
y
de
la
de
su
hija
María.
El
mismo
conde,
preparado
ya
á
creer
lo
y
temerlo
todo
de
Luis
X
,
tuvo
tanto
ter-
ror,
que
encargó
á
Oliveros
de
la
Marche,
sú
maestresala,
lleyar
apresuradamente
esta
no-
ticia
al
duque
de
Borgoña
que
esperaba
al
rey
en
Hesdin.
El
mensagero
produjo
tal
impre-
sion
con
estas
nuevas
y
quizá
con
las
circuns
tancias
pl
añadió,
que
el
duque,
en
lugar
de
recibir
al
rey,
á
quien
se
esperaba
al
día
st
guiente
para
comer,
montó
á
caballo
y
sali
de
improviso
para
Lila,
dejando
á
su
sobrin0
-
1
á
el
duque
de
Cleves
A
elidado-de
obsequiar
á
suis,
si
aun
persistia
en
su
determinacion
de
pasar
á
Hesdin.
Entonces
esparcida
la
calum-
nia
en
los
campos,
castillos
y
aldeas,
en
las
plazas
públicas
y
en
las
casas
de
los
parti-
culares,
se
levantó
un
grito
universal
contra
Luis
XL
acusándole
de
tirano
y
asesino.
El
rey,
sabiendo
lo
que
pasaba,
se
retiró
indignado
á
Normandía,
y
envió
embajadores
al
dique
de
plecoba
que
exigiesen
satisfaccion
por
el
agra-
vio
hecho
á
la
magestad
real,
Estos
embajadores
eran
el
conde
de
Eu,
venerable
por
sus
canas
y
esperiencia,
el
arzo-
bispo
de
Naciona,
prelado
virtuoso
y
respeta-
do,
y
Pedro
de
Morvilliers,
canciller
de
al
cia,
hombre
austero,
duro,
y
cuyas
espresio-
nes
violentas
serian-mas
propias
para
irritar
los
ánimos
que
para
calmarlos,
El
rey
no
podia
justificar
un
acto
contrario
al
derecho
de
gen-
tes,
como
era
apoderarse
del
enviado
del
gus
e
Bretaña
en
territorio
estrangero:
y
si
las
Otras
perversas
intenciones
que
se
le
atribuian,
no
estaban
demostradas
él
mismo
habia
he-
cho
verosimil
la
calumnia,
protegiendo
al
con-
de
de
Etampes,
acusado
de
tentativas
contra
la
vida
del
conde
de
Charolais;
pero
otro
su-
ceso
dió
mayor
probabilidad
á
la
sospecha.
Juan
Constain,
repostero
del
duque
de
orgoña,
quiso
envenenar
al
conde,
y
encar-
g9
á
un
caballero,
llamado
Juan
de
Yvy,
que
C
trajese
de
Italia
un
veneno
sumamente
acti-
vo.
Y
yy
cumplió
la
comision,
exigió
recom-
(78)
|
guida
todos
los
señores
juraron
sacrificar
su:
vida
en
servicio
de
S.
M.
El
rey,
satisfecho
de
esta
declaracion,
dijo
al
rey
de
Sicilia,
qu
|
escribiese
al
duque
aconsejándole
la
sumisioD
Solo
el
duque
e
Orleans,
creyendo
por
el
discurso
del
rey
que
el
deseo
de
este
monarí
ca
era
que
le
dijesen
la
verdad,
tuvo
osadía
para
quejarse
de
algunos
abusos
del
sobierno
y
aun
emprendió
disculpar
la
conducta
del
due
que
de
Bretaña.
El
rey
le
respondió
enojado
censuró
su
parcialidad
á
favor
de
un
rebel
de.
El
duque
de
Orleans,
ofendido
de
las
es”
presiones
duras
de
Luis,
cayó
enfermo
y
murió
dentro
de
pocos
dias.
Tenia
un
hijo
qué
reinó
despues
con
el
nombre
de
Luis
XIL
y
do%
hijas:
una
fue
abadesa
en
Fontebrault,
y
otrá
casó
con
Juan
de
Foix,
vizconde
de
Narbona.
Apenas
se
disolvió
la
asamblea,
envió
rey
embajadores
á
Bretaña:
pero
el
duque
ni
uiso
recibirlos.
Pont
1
Abbéá
quien
se
en
vió
despues,
fue
mas
dichoso
en
su
misio!
porque
fue
admitido
y
oido.
“Príncipe,
dij
al
duque,
vos
habeis
propagado
infames
ca
lumnias
contra
el
rey:
vos
permitis,
que
und
de
vuestros
parientes
sirva
en el
ejército
del
rey
de
Inglaterra,
y
son
notorias
vuestras
rel”
ciones
íntimas
con
Eduardo.
Estas
ofensas
con
tra
vuestro
soberano
no
pueden
quedar
sincaS
tigo
Crecdme:
si
habeis
obrado
así
por
consej)
de
algunos
amigos
imprudentes,
sacrificad
A
ávuestra
seguridad;
aplacad
al
rey
con
la
sul
sion.
Mirad
el
peligro
áque
os
esponen
vuestit
A
AN
consejeros,
y
pensad,
que
si
llamais
los
ingleses
eñ
vuestro
socorro,
será
Bretaña
teatro
de
una
guerra
sangrienta,
cuyas
calamidades
caerán
sobre
vos
solo.”
El
duque,
sin
obligarse
á
la
sumisión,
disculpó
con
esprestones
vagas
las
acciones
de
que
se
le
acusaba.
Confesó
sus
ne-
gociaciones
con
Eduardo,
pero
asegurando
que
nada
habia
estipulado
contrario
á
los
iu-
tereses
de
Francia:
y
como
se
le
reprendia
haber
dado
al
rey
de
Inglaterra
en
sus
cartas
el
título
de
su
señor
soberano,
dijo
ES
solo
lo
habia
hecho
por
conformarse
con
la
anti-
gua
etiqueta,
y
por
lisonjear
el
orgullo
del
consejo
británico,
uis,
justamente
enojado
de
esta
respues-
ta,
resolvió
tomar
satisfaccion
con
las
armas:
pero
no
tardó
en
saber
que
el
de
Bretaña
ha-
bia
hecho
alianza
contra
el
conde
de
Charo-
lais
y
cón
el
rey
Eduardo.
Este
,
vacilando
to-
avia
acerca
de
la
determinacion
que
debia
tomar,
acababa
de
dar
á
Luis
alguna
espe-
ranza
fundada
de
reconciliacion.
Su
casamien-
to
con
la
princesa
Bona
de
Saboya
debia
ser
la
prenda
de
la
paz:
y
ya
el
contrato
estaba
ispuesto,
cuando
Eduardo,
tan
fácil
de
sedu-
cir
como
de
irritar,
se
enamoró
perdidamen-
:
te
de
Isabel
Ribers
su
vasalla,
viuda
de
Juan
Gray;
y
sacrificando
á
su
pasion,
todas
as
consideraciones
políticas,
la
recibió
por
esposa
y
la
elevó
al'trono.
Esto
matrimonio
desigual
ofendia
el
orgullo
del
pueblo
inglés:
pero
el
conde
de
Charolais,
que
via
con
pla-
(80)
/
cer
esta
nueva
causa
de
discordia
entre
Eduar
do
y
el
rey
de
Francia,
envió
á
Lóndres
"s
embajador,
acompañado
de
300
caballero
para
felicitar
á
los
nuevos
esposos:
y
este
ho-
menage
tan
público
hizo
mas
respetable
á
la
reina
en
la
opinion
del
instable
vulgo.
-
Liga
del
bien
público:
batalla
de
Montlery:
silio
de
París:
tratado
de
Conflans
(165)
A
pesar
de
este
contratiempo,
Luis
XI
pers.
sistia
en
sus
proyectos
de
venganza
contra
Q
de
Bretaña.
Este,
para
conjurar
la
tempes*
tad,
se
aprovechaba
astutamente
del
odio
qu
se
habia
suscitado
contra
cl
rey.
El
duque
de
Borbon,
cuñado
de
Luis,
estaba
irritado
por
ue
no
se
le
habia
concedido
la
espada
de
coM!
Abla
y
fue
uno
de
los
primeros
que
cdf
traron
en
la
liga
que
el
breton
procuraba
for?
mar
contra
el
rey.
El
de
Berry
no
tardó
o
asociarse
á
ella:
porque
su
infantazgo
era
cof
to
y
su
ambicion
mucha.
El
de
Borgoña
der
seaba
evitar
esta
nueva
guerra
civil:
mas
si
prudencia
no
pudo
sostenerse
contra
las
105
tancias
de
su
amigo
el
duque
de
Borbon,
que
Y
obligó
á
entrar
en
el
partido.
El
clero
estab?
mal
con
el
rey
desde
que
abolió
la
Pragmáll
ca,
aunque
todavia
estuviese
vigente
de
he!
cho.
Los
pueblos
estaban
agoviados
de
impues
tos.
Los
ministros
y
privados
de
Cárlos
Ú
destituidos
por
Luis,
solo
esperaban
una
ol
sion
de
vengar
sus
agravios.
Los
príncipes
nobles,
persuadidos
de
que
el
rey
tenia
el
de
siguio
de
someterlos,
si
dejaban
perecer
in
úl
81)
fensos
á.los
vasallos
h
poderosos,
forraaron,
una
union
defensiva
y
ofensiva,
á
la:cual
die-
ron
el
nombre
de
¡Liga
del
bien
público..
La
mayor
parte
de
los
que
entraron
en
esta
gran-
e
conspiración,
tran
jóvenes,
presuntuosos,
y
tan
imprudentes,.
que
para
concertar
sus
designios,..en
lugar
Ab
¡cubrirlos,
con:
velos
misteriosos,
se
reunian
frecuentemente
pór:
a
noche
en
la.catedral
de
París.
Luis
XI,
4,
pe-
sar
de
su
cautela
y
habilidad
política,
no
hi-
zO
caso
de
estos
conciliábulos.que
pudo.
ha-
ber
destruido
con
su
autoridad
:
y
en
lugar
de
acometer:al
duque
de
Bretaña
antes.
que,
los
coligados
pudiesen
acudir
á
defenderlo,
se
de=
Jó
engañar
con;la
promesa;
de
someterse
:CUAN=
0
estuviese
seguro
del
consentimiento
de
los
estados
de
Bretaña.
El
rey
concedió
al
duque
término
de,
tres.meses
:yerro
notable,
que
co-
metió
por
si
propension
á
las
intrigas:
por=
qu
entonces
trataba
«de
corromper
á
la
dama
el
breton:y
á
Leseum
;
su
favorito,
seguro
de
que
ganada
la
voluntad
de
los
dos
,
dispon-
dria
de
la
del
duque
á
su
arbitrio.
Pero,
ellos
reconocieron
«el
lazo
voy
no
se
dejaron
sobor>
nar.
El
rey,
engañado
en
su
esperanza,
y.
avi-
sado
tarde
comenzaba
á
desconfiar
del
duque
de
Berry
su
hermano:
y
así.
le
llevó
consigo
en
la:
espedicion
que
hizo.
contra
bretaña
al
frente
de
un
cuerpo:considevable.de
tropas...
-
-=»"Lescum
tenia
inteligencias
con
el
de
Berry
y
le
envió
al
Poitou
donde
ya
estaba
el
A
rey,
algunosahombres
seguros,-con
cuyo
auxilio
OMO
Xx.
|
A
|
fingiéndo
una
cacería
¿"se
escapová
Bretaña
Allí
publicó
un
manifiesto
contra
Lois:
El
Berry
se
creia:
gefevde
la
liga,
y
no
cera
ma
úe
instrumiento'suyo.
Apenas
estuvo:
al
fren
te
dee
la
tomó
una
bandera,
proclamaron
10
rebeldes
su'
confederacion
;
y
“adoptaron
po!
insigniá
un
cordon
de'seda',
de
color
de
escaf
lata
¡que
Ulevaban'
en
la
cintura.
Lars
XI,
uistár
la
Bretaña,
se
halló
obligado
á
pen
sar
solo
en
defenderse.
00
coto
oli
2
El
duque
de
Calabria,
1os
condes:
de
D:
nois,
Dammartin
y
"Ad
magnao,
el
duque
Nemours,
el
mariscal
de
Lohéac
y:el
señor:
Albret
entraron
ev
lá-biga.
LU
rey
de
Sicili
y
los
condes
de
Maine,
Nevers;
Vendoma
Y
Eu
permanecieron
fieles
á
-Luisr
Pero
labíd
dolé
de
este
prínempe
era
tal
que
termia
4150
enemigos
y
descontíabe
de'sus
amigos:
cAntes
de
pelear,
ensayó
sus
armas
ord
maras
0qu
eran
las
-prómesas,
el
dincro
y
lasnegotiatió
nes:
La'liga
publico
ua
manifiesto
PM
abusos
del
gobierno
¿y
Luis
respondió
just”
ficando
su
Conducta.
Deciaoque
se
hermano
Y
quejaba:
injustamente
pues
levestaba
asegué
rada
la
herencia
deb
trono,
stel
reyomoria
sió
hijos
y
que
la
prosperidad
«de
quezgorala
0
reino,
bastaba
para
refutar
las:
calumnias
107
ventadas
contra-sú
administracion:
“St
haf'
añadia,
algunos
abusos,
que
me
lostadyicr”
tan
con
el
respeto
debido,
y
no
sigan
los:
co0
sejos
de
una
juventud
imprudente
y:
sin
esp”
UITU
A
,
(83)
riencia,
Act
de:algunos
grandes
Personages
queen
tod
2:51
vida
no:
han
hecho
Otra
cosa
sino,
:oprimir:'á,.sas
vasallos.
Y.
0582
quear:
los,
pueblos/”
Ñ
Profa
31
noi
530
£
Laciudad
de
Burdeos
prometió
fidelidad
al
rey:
pero.
al
mismo
tiem
pole,
suplicó
que
con:
cediese.
al.duque
de
Berryuna
infantazgo:
de
mas
renta..La
Auvernia
¿el
delfinado,
el
Leoz
nesado
y
la
Normandía
tomaron;
las.
armas
contraila
liga;
y-lo:que
nio
era
de
esperar,
el
tey
de
Inglaterra;
renovó,
impolíticamento.
la
tregua
que
tenia:
con,
Francia:
Luis
escribió
al
pontífice;
ue
acallase
consu
autoridad.
las
quejas
del+clero
de
Francia
¿pero
Gruel,.
su
embajador
en
Roma,
indignó
con
espresiones
altaneras
el
'consojo.del
papa.
Mburuns
sidra
«Entretanto
el
rey:
juntó,
'en.
el.
Berry.un
cuerpo:
de.
1
4000
hombres,
y
le
hizo
observar
severa
disciplina;
envió
á
lus
condes
de
Eu
y
de
Never
á
Picardía
para,
que
delendiesen
las
Lronteras:
el
conde
de
Maine,
áolas
de
¡Breta
May
á
Totey;,
á
las:de
Champaña..
Las
ven-
tajas
y
pérdidas
fueron
casi
'1iguales
de
.am-
bas
partes:
los
rebeldes
ocuparon
á
Bourges:
upero
el
rey
tomó
por
asaltolas
plazas
de
Saint
-Amand,
Montront
y
Montlugon,
sometió
el
«borbonés
y:
el:
Berry,
y
bloqueó
4
Bourges.
Hallándose
poco
despues.
en,
Saint
Pourgain,
:
descubrió:una
Conspiración,
trámada
por;
lós
condes
de
Nemours/y.
de
Harrourt,
dirigida
dá
prender
fuego
á:un.
almacen
de
pólvora,
y.en
el
desórden
que
causaria
la
explosion,
apode-
:
1
.
*
rarse
de
la
persona
del
rey.
Poco
despues
su-
po
que
el
de
Armagnac
traia
álos
rebeldes
ul
socorro
de
6060
hombres;
y
mostrando
en
es
ta
ocasion
la
misma
actividad
que
en
su
ju
ventud,
marchó
contra
ellos
al
frente
de
14000
hombres,
y
los
obligó
á
retirarse
con
precip?
”
tación.
Como
á
pesar
de
estas
operaciones
militares
continuaba
la
negociacion
,
se
con
cluyó
una
tregua
de
pocos
dias.
ler
2
Entretanto
los
duques
de
Berry
y
de
Bre-
taña
marcharon
por
las:orillas
del
Loira
cod
poderoso
ejército
tó
reunirse
“en
París
con
el
conde
de
Charolais,
que
marchaba
al
mis
mo
tiempo
desde:la
frontera
del
Soma:
Luis
conociendo
¡'aunque
demasiado
tarde,
que
le
habia
engañado
con
la
tregua,
dejó
4oo
lan”
zas
en
Languedoc
para
defensa
de
esta
pro”
vincia,
encargó
la
del
delfinado
4
Galcazo,
hijo
del
duque:
de
Milán,
envió:
4000
hom*
bres
á
Auvernia
y
y
marchó
rápidamente
con.
el
grueso
de*su'
ejército,
para
impedir,
SÍ
áun
era
posible;"la
reunion
delos
enemigo
y
salvar
la
cápitalo
co...
md
rien
fta
El
conde
de
Charolais,
habiendo
vencido
:á
fuerza
de
instancias
la
repugnancia
de
sí
padre
á
la
guerra
civil,
comenzó
sus
opera”
ciones
con
todo
el
ardor
que
debia
esperar
de
su
carácter
impetuoso
y
de
su
odio
contri
Luis.
El
anciano
duque
le
dijo
al
separars
“devél:
“pues
así
lo
habeis
querido,
pelea:
pe”
ro
ya
que
has
sacado
el
acero
no:lo
vuelva
á
la
vaina
sin
honor:-prefiere
una
muertl
h
MM
85
gloriosa
á
una
fuga
hs
%
envilerca.
Si
sufres
algun
reyes,
yo
marcharé
en
tu
socorro
al
frente
de
20000
hombres.»
Uno
y
otro
procu-
raron
seducir
con
grandes
promesas
las
ciu-
dades
del
Soma:
pero
en
vano.
Todas
perma-
necicron
fieles
al
rey.
El
conde
tomó
á
Koye
y
á
Montdidier:
y
en
este
primer
ensayo
did
á
conocer
su
temeridad
en
el
combate,
su
dure-
za
en
el
gobierno
y
su
mala
fé
en
la
capitu-
ación.
Precedido
del
4
error
que
inspiraba,
y
de-
masiado
violento
para
esperar
la
llegada
de
presentó
al
pie
de
las
murallas
ó
inutilmente
dos
asaltos.
La
2000
hombres
de
guarnicion,
el
mariscal
de
Rouhault.
El
no
amaba
al
rey,
aborrecia
asi
la
resistencia
fue
VIgoro=
es,
despues
de
esfuerzos
inú-
retirarse
á
san
Dionís.
AL
e
París,
y
di
ciudad
tenía
3
mandados
por
pueblo,
aunque
á
los
grandes,
y
sa.
Los
borgoñon
tiles
hubieron
de
gunos
dias
de
JUMRCAan,
y
su
vanguardia
en
Montlhery.
Co-
cuando
obligó
las
tropas
de
la
plaza
que
es-
taban
fuera
á
encerrarse
en
los
muros,
hu-
icra
tomado
la
ciudad
El
conde
es
los
duques
de
B
sejo
de
guerra
ca
de
las
Opera
que
podia
reti
peraba
en
su
campamento
á
erry
y
de
Bretaña.
En
su
con-
hubo
diversos
pareceres
acer-
ciones
ulteriores.
Unos
decian
rárse
sin
mengua,
pues
habia
o
a
ID)
d
ejecutado
por'su:
parte
lo
que
le:tocaba;
otróS|
que
debia
pasár:el
Sena,
y
este
dictamen
se
siguió.
En
estas
circunstancias
llegó
al
cam-
pamento
el
vicecanciller
de
Bretaña,
qua
anunció
la
llegada
inmediata:
de
los
duques:
¿ntretanto
Luis
vencia
desde
el
Borbones
con
tanta
celeridad
que
en
menos
de
diez
dias
atras
yeso
las
sesenta
leguas
que
hay
desde
Montluz
gon
hasta
Montlhery.Su:
objeto
era
pelear
com
los
borgoñones,
antes
que
se
les
uniesen
las
de-
mas
fuerzas
de
la
liga:
pero
ya
habianreforza-
do
al
ejércitoborgoñon
el
duquede
pencas
los
condes
de
Armagnac
y
Albert:
y
el
conde
de
Maine,
enviado
por
el
rey
para
retarda”.
la
marcha
delos
duques
de
Bretaña
y
Berry,
retiró
antes
las
fuerzas
superiores
de
estos.
duques,
reforzadas
con
las
de
Dunnois,
Loéoc,.
Dammartin,
Beuil
y
otros
muchos
desconten-.
tos.
El
ejército
de
Luis
constaba
en
aquel
mo-.
mento
de
2200
lanzas,
del
alistamiento
de.
segunda
clase
del
delfinado,
y
de
las
milicias
de
4o'0
30
señores.
El
rey
convocó
un
consejo
á
que
asistieron
el
conde
de
Maine,
que
ha-
bia
venido
á
dar
cuenta
de
su
mision,
y
el
gran
senescal
Brezé.
Luis;
con
admiracion
de
los
que
le:
escuchaban,
propuso
un
dictamen
tímido,
y
fue,
evitar
el:combate
y
encerrarse
en
París:
pero
sé
conoció
que
su
desconfianza
habitual
era
la
que
le
habia
inspirado
esta
des
terminacion
poca
honrosa.
:Sospechaba
de
conde
de
Maine,
y
no
tenia
mucha
fé
en
la
lealtad
del:
senescal.
Uno
y
otro
aconsejarol
|
|
|
Ñ
(87)
;
que
se.
diese,
la:
batalla..Se.separó,
el
consejo:
sin
haber
decidido
nada,,
y
al
salir,
dijo
el:se=
nescal
4.
un
amigo
suyo:
«yo,
pondre
hoy,
á
Liiis
tan:cerca
de
Cárlos,,
que
ha
de
ser
muy
hábil
«quien:
los
¿aparte.”
"Acaso.
¡deseaba
la
muerte
de:entrambos.
Pero
sobraba
con
per-
fidia,
recibió
el
castigo,
pues
fue
uno
de
los
primeros
que
perecieron
en
la
accion:
El
mis-
mo:
Luis.
refirió
despues
esta
anécdota
á
Co-
OS
E
A
A
OR
SS
El
27
dejulio
de
1465
la
vanguardia
real,
mandada
por.
Brezé;
se
acercó
á
las
murallas
de
Montlhery.
Saint
Pol
dió
aviso
de
esto
al
conde
de
Charolais,
que.
se
hallaba
apostado
dos
leguas
detras
ca.
un
terreno
que
habia
elegido
para
combatir.
Los.gendarmas,
y:
flo-
cheros
de
Saint
Pol
estaban
4
ple;
sus
carros
les
servian
deatrincheramiento,
Ll
conde
man-
dó
llamará
Saint
Pol;
Pero
¿este
le
rescribió
que
su
salida
de
Montlhery
seriamirada
como
una
fuga
y
desanimaria
al
ejército.
Entonces
el
prínei
pe
le
envió
un
refuerzo,
mandado
porel
astardo
de
Borgoña,
y
se.determinó
en
fin
á
marchar
él
mismo
á
Montlhery.con
todas
sus
fuerzas.
Ya
los
franceses
y,
borgoñones
esta-
ban
á.tiro
de
flecha,
separados
no
mas
que
pa
un
foso.
El
vicecanciller
de:
Bretaña,
y
ladray,
un
traidor
que
habia
entregado
á
los
borgoñonoes
el
puente
de
san
Magencio
viendo
ye
se
iba
á
dar
batalla
sin
la
llegada
de
los
uques
de
Berry
y
de
Borgoña,
se
aterraron
y
huyeron.
Cuando
llegó
el
conde.de
Charo-
el
rey
habia
partido.
cobró
aliento;
permili
que
le,
curasen,
las.
heridas,
y
tomó.
algu
alimento.
Como:
el
sitio
donde
se
hallaba
,.
taba:
lleno
de
cadáyeres,
los
apartaron
á
ul
ladó:
pero:
entré;
ellos.
habia
un
soldado
m
hgrido
á
quico
tuvieron.
por
miuerlo,
y
le
de
pojaron;
el.
cual,
apenas
comenzó
el
¡princi
á
comer
se:sentó.
y
grito
con
voz
fucrte:
Den
me
de
beber.
Así'se
hizo,
le
curaron
las.
hesk
das
y
sanó.
odos
dcir
v6d
En
el
consejo.
de
guerra
que
se,celcbró
de
pues,
el
conde,dessan
Pol
propuso
que
aten
«dida.
la
inminencia'del
peligro,
pues
el
ejér
to
se'hallaba
entreel
del
rey,
yla
guarnicio
de
París,
se.
pegase
fuego.
á::los-
equipagó
y.
al
rayar
el
dia
se
-pusieron'
las
trad
en
marcha
para:
Borgoña.
Muchos;
oficia
ds
entre
ellos
el
señor,
de
Hautbóurdin
,'apé
¿yaron
este
dictamen:
pero.
el
de.
Contay
es
.clamó:
“el
partido
que.
se
propone,es
el,
mé
Iguominioso
y.
el,
mas
fanesta:
y.
apenas.
«publique,
se
apoderará,
el
terror
del
ejért
«cito:
se.desmandará,
será:
perseguido,
y
que
dará
destruido.
Cuanto
mayor
:es
nuestro
p%
«ligro
,.
tanto
mas
cuidado
debemos
poner
%
ocultarlo.
El
único
medio
de
imponer
respf
al
contrario
y
de
impedir
que
nos
acomela
acometerle
nosotros
mismos.
La
resolucion*
«vencer
ó
morir,es
lamas
honrosa
«y
la
mas
_gura»
El
conde
de
Charolais
adoptó
este
co”
«sejo.
Poco
despues
los
centinelas
dieron
av
-
de
que
el
rey
habia
levantado
su
campo:
no!
Y
cia
que
Henó'
de-alegria
á
los
borgóñónes.
«En-
tre
“estos,
dice:
Comines,
habia?
muchos
que
¿gritaban
que
pra.
mencster:
perseguir
al
ene-
¿migo
denodadamente:
pero
el
-dia+antes
no
habian
mostrado
tantos
brios:»
Cuando
fue
de
dia,
.aseguraronsal
conde
queel
ejército
de
Bretaña
estabacerca.
Esta
voz:
se
estendió
éon
rapidez,
ytodos
los
fugitivos
volvieron.
á
las
banderas,
llegáron
tambien
el
vicecanciller
de
Bretaña
y
Madváay
y
acompañados
de
dos
fle-
eheros:
del
duque,
y
en
favor:
de
la
buena
no-
ticia
quetratatojose
les
perdonó
laideserción
*
del'dia«de
la
bitalla,
JEl
conde,
ya
libre
del
riesgo
¡:recobró
sú
orgullo,
y.
»comienzo
á:ha-
blar-deslasbatalla:
de!
Montlhery
cómo
de
una
victoria
incontestable;
+:
lorena
1]
ib
Al
día
siguieritedlegáron.con
sus
tropas
los
duques
de
Berry
y
de
Bretaña
a)
campámenñ-
40
de
Cárlos.
Dunois,
Daminartin,
Amboise
y"Obros
mal
contentos
reforzaron.
este
ejército,
Cert
ya
formidable
y
tenia.cerea
de:
6000
Janzas.
Los
prineipes
intimáron.
la:
rendicion
alcastillo
de
Montihery::
pero:
la:
guarnición
256
mantuvo
firmes:
y
ellos:no
tuvieron
por
¡conveniente
perder:en
sitiarlo
un
tiempo
que
podian
emplear
mejor.
El
rey
'estabal
en
Con-
BeiloCu
ando¿supo
La
reunion
de
los:cjércitos
-enemigos,;
Lil
podido.
impedir,
dejó
unas
parte
de:
sus
tropasiei:
Paris,
y
pasóá
Normandía
paracalistar
ven:
¡estas
provincia
“nuevas
fuerzas.
¡Su
ausencia
dió,
motivo
4
que
se
esparcicse
la
falsa
noticia
de:su
muerte;
y
ETORRI
(96)
con
ella
hubo
en
el
ejército
contrario
indeci-
ble
alegría:
El
duque
de
Berry
creia
ya
estar
subiendo
:al
«trono,
cuyos
despojos
ensaban
repartir
entre
sí
los
demas
coliga
os.
Pero
esta
¡ilusion
duró
poco.
ya
48d
Los
principes
pasaron
á
Etampes,
y
vt-
solviéron
acercarse
á
París,
por
si
podian
per-
suadir
á
los
de
esta
capital
que
accediesen
4
la
liga.
No
dudaban
que
las
demas
ciudades
considerables
seguirian
su
ejemplo:
tan
gran-
de
era
la
influencia
que
ejercía
ya
sobre
todo
el
reino.
En
el
consejo
que
celebraron
los
prin
cipesy
el
duque
de
Berry,
'jóven,
sensible:
y
de.
excelente
carácter,
manifestó
sw.
aflicción
or
Jas
calamidades
de
la
guerra
civil
y
«por
La
sangre
derramada.
El
conde
de
Charolais
se
«disgusto
mucho-con
la
bondad:
y
dulzura
del
de
Berry;
y
al
salir
del
consejo,
dijo-4ysus
“amigos:
"¿habeis
oido
áseste
hombre?
Se
ha
desmayado
de
haber
visto.yo0
á
800
heridos,
que
ni
son
sus
parientes
ni
los
conoce.
Juzgad
cuál
seria
sucafliccion
sl
le
tocasen
de
cerca.
Seria
capaz
de
capitular
con
el
rey
y
dejarnos
en
el
lodo.
No
nos
debemos
olvidar
de
las
enemistades:y
¡guerras
que
hubo
entre
su
pa-
dre
Cárlos
VÍL
y
el
mio.
Estas
gentes
Se
vol-
verán
muy
pronto
contra
nosotros,
y
esime-
“nester
buscar
otros
amigos.”
Con
esta
idea
en-
vió
un
prelado
al-rey
de:
Inglaterra
para:
pe-
dirle
en
matrimonio
á
la
princesa
Margarita,
«su
hermana,
y
exhortarle
á
formar
con
dl
es-
«trecha
alianza.
—
;
190
(97)
-Enveste
tiempo
trajo
el
duque
de
Calabria:
á
los
aliados
un:
refuerzo
considerable;
¡Alen-
tados
pues,
echaron
:un-puente
sobre.
el
Sena;
ahuyentaron
las
tropas:del
rey
que
defendiam
el
rio,
+y.
pusieron
¡su
campo
alrededor
dela;
ciudad.
Su
ejército,
que
se-aumentaba:
dia»
riamenteascendia:
ya
cá'
cien:
mil.
hombres»
Con:el
duquede
Calabria:
venía;
pordesgracia;
”
de
Cárlos,
un
aventurero
italiano;
¿llamado
Campo
Basso,
que
despues
colmado.
de
sus!
favores
y
mombrado
gobernador
de:
Botgúña,
fue
en
parte
causa
delos
desastres
que
mans
cillaron
su
reinado
y
abreviaron
sus
dias,
El
rey
al
pasar
Normandía:
se:
detuvo,
algunas
horás
eno
París:
y
«conociendo
el
peligro
:con
pos
le
amenazaba
la
reunion
de
los
ejércitos
e
Borgoña
y
Bretaña;
agotó
los
recursos
de
su:ingenio”para
ganar
eb:
afecto:
de
los
habi=
tantes
de
la
capital,
y
excitar
isu:celo
'á
la
des
fensa.
Comió
familiarmente
con
los
principa=
les:
burgueses,
*
les
«contó
¿us
hazañas
y
los
ligros
que
habia
corrido:eo
la
última
e
la,
exageró
sus
triunfos;
y
divirtió
á
los.
com
vidados
con:sus
burlas
contra
los
horgoñones:
de.modo
que
quedaron
contentísimos
de
él
y
dispuestos:
4
sacrificarse
en
servicio
suyo:
En
esta
ocasion
y
muy
inoportunamente,
Guiller»
mo
Chartier,
obispo
de
París,
le
presentó
quejas
contra
«varios
abusos,
y
le
rogó
que
nombrase
consejeros
mas
hábiles
y
virtuosos
que
los
que
tenia.
Como
entonces
le
importaba
quirir
popularidad,
oyó
con
venevolencia
TOMO
XX.
7
-
al:prelado,
introdujo
E
el
consejó:
seis
vecinos
y
«dóce
miembros
del
parlamento
y
de
la
uni-
versidad
.:
suprimio:los:
¡impuestos
mAas:onero=
sos
»y:solo
pidió:á
layuniversidad
¿en
recom-
pénsa
del
privilegio:
que
le
ofrecia
,yque:
los
estudiantes
tomasen
las:armascomolós
demas
vecinos:
pero
el:rector
se
opuso:
á
ello
,;y:.aun
>
guardó«poca
;
moderacion
kñ'
sus
'espresiones;
sd
siohda
pero:cuando
pasó
el
peligro,
le
mandó
salir
del
reino.
Antes
de
párlir
de
la
capitaloíhizó
alianza:con,
los
de
Lieja,
pueblo
turbulento,
y:cnemigo
pertinaz
de
los
¡borgo=
Rdnescib
ee
orñivod
ODE
pa
:
¿»Se
ercequeal
mismo
tiempo.
Dunois;.
tan
buen
francés
como
valeroso
guerréto.,
le
hizo
el
señalado
servicio:
de-persuadir
al
de
Berry
que
no
hiciese.causa:
comun
¿ón
el
duque
de
Borgoña,
pintándoleá
este:príncipe:como:ene-
migo
del
trono
de
Francia.
Este
gérmen
de
dez
sunion
entre
los
coligados
¡fue
mas
«util
al
rey
que
sus
ejércitos.
El
conde
de
Charolais¿
mas
irritado
cada
dia
contra
el
duque
de
Berry,
no
le
compreadió
en
un
tratado:
muevo
que
his
zo
con:el
de
Bretaña.
Pero
estassemillas
de
di-
vision
no
produjeron
sus
frutos
sino
mas:tar>
de.
Entonces
todos
los
príncipes.
caminaban
de
acuerdo
en
la
apariencia:
yoo
si
0órroo
Enviaron
ua
rey.
de
armás
á
todas
las
au-
toridades
de
París
¿declarando
que
sus
miras
se
dirigian
al
bien
público,
y
pidiendo
que:
se
les
enviasen
diputados
para
evitar
las
guerras
y
deliberar
sobre
los
grandes
intereses
de
la
Ó-
dm
monarquía.
Cada'
corporacion
envió
uno
,'
y
el
obispo
fue
:presidente
de:tódos,-los
di
putados.
Cuando
sepresentaron
ex'el
cimpamento.
Du-
nois,
'en
nombre
de
los
oy
tra
así;
“el
rey,
enemigo
de,nuestros:Lueros,
trata
de
arruinar
á
los
grandes
vasallos,
que
oponen:ob$+
táculo
á
sus
designios.
Y
ase
sabt
que
no
quie»
re
convocar
estadós
generales.
Si
destais.que
la
nobleza
conserve
5u
existencia,
«elvelero
su
in-
dependencia,
el
«pueblo:
sus
libertades,
<yolos
vecinos
de
las
ciudades
sus
privilegios,
abrid.
4
los
príncipes,
las
puertas
de
la
capital,
donde
duxiliados
por:
vuestros:
consejos,
reformatán
el
gobierno,y
obligarán
al
rey
áy
respetan!
las
prerogativas¡de
todos.
Preferimos
la:
paz
á
la
guerra;
peto'el
tiempo:
es'precióso;
os
damos
dos
dias
de
término
para:
10d
o
de
pro-
posiciones;
y-sios
negais
áadmitirlas,
nos
vé»
remos
obligados/4tomár
por
asalto:
4
París
y
¿UñO
darscuartel
214
sp
ooo
dindeb
+
¿Guando
la
diputacion:volvió
ásla
ciudad
y
dió
cuenta
de
está
conferencia,
hubo
grán
tor»
ror:en
el
pueblo;
y:
el
vulgo
amenazó
que
se
su-
levaria,
si
no
se'abrian
las
puertas
á
los
alia-
dos;
pero
los
gefes.y
ca
pitanes
dela
guarnicion
declararon
que
pasarian
á
cuchillo
todos
los
haz
bitántes
que
propusiesen
recibimá
los
princi
pos.
Y
asílos
diputados,
muy
á
sú
pesab,
vol»
Vicronal
campamento,
Heyandoúna
respuesta
negativa,
y
no
pudieron
dar
mas.
escusa!
sino
que
nada
podia
hacerse
sin
ordén
del
rey-que
estaba
ausente.
y
ao
Ads
a
(100)
Los
aliados,
admirados
de
esta
resolucion,
deliberaron
largo
tiempo,
y
no
se:atrevieron
á
asaltar
las
murallas:
Su
incertidumbre
dió
áni-
mo
á
los
enemigos:
y
100
lanzas,
que
salieron
de
París,
apresaron
Ben
caballeser
garantes
Pero
la
ciudad
estaba
consternada,
temiendo
el
asalto
y
la
hambre.
pa!
|
Dos
dias
despues
cambió
la
faz.
de
los
ne-
gocios;
porque
se
presentó
el
rey
al
frente
de
12000
hombros:
fue
recibido
con
entusiasmo
por
la
muchedumbre,
que
poco
antes
queria
abandonarle:
castigó
severamente
á
los
dipu-
tados
que
mostraron
mas
parcialidad
á
favor
de
los
príncipes;
trató
al
obis
o.con
després
cio
y
mandó
azotar
algunos
sediciosos
que
ha=
bian
procurado
sublevar
la
plebe.
Luis
no
di-
simulaba
cuánto
temor
le
infundia
el
estado
de
las
cosas:
y
despues
dijo
á
Comines,
que
¿.
haber
entrado
los:aliados:en
París,
no
le
que-
daba
mas
recurso
que
emigrar
á
Suiza
6
á
á
lán
Despues
de
haber
corregido
al
pueblo,
lo
divirtió
con
la
ceremonia
del
oriflama,
que
su>
puso
haberse
hallado,
y
fue/á
recibirle
con
la
solemnidad
acostumbrada.
Al
mismo
tiempo
trataba
de
dividir
á
los
enemigos:
y
el
rey
de
Sicilia
le
favoreció
en
esto,
rompiendo:
los
la-
zos:que
unian
á
su
hijo
el
duque
de
Calabria
con
el
conde
de
Charolais.
Cada
uno
de
los
«aliados,
temiendo
que
otro
se
anticipase
á
ha-
cer
la
paz
con
el
rey,
procuró
solo
sus
inte-
reses
particulares:
ña
Operaciones
militares
se
suspendieron,
y
las
hostilidades
se
convirtic-
i-
Y
;
i
o
/
(101)
ron
eñ
intrigas.
Solo
en
una
ocasion
se
pe
en
marcha
el
ejército
de
la
liga
contra
unas
lan-
zas
del
rey;
que
segun
los
avisos
estaban
pre-
Paradas
á
atacarlo.
Cuando
se
disipó
la
niebla
que
las
cubria,
vieron
que
las
lanzas
no
eran
mas
que
unos
cardos
muy
altos
que
habia
en
un
terreno
inculto.
¿Poco
despues
convinieron
uno
y
otro
Te
tido
en
entablar
negociaciones,
á
cuyo
efecto
“e
concluyó
una
tregua
que
nadie
observó
con
religiosidad.
Cuando
los
comisarios
se
reunie-
ron
en
Charenton
para
tratar
de
la
paz,
el
rey
ue
en
persona
al
campamento
de
los
príncipes:
y
ibrido
al
conde
de
Charolais
á
la
otra
orilla
el
rio,
le
grito:
"hermano,
¿me
prometeis
se-
guridad?”
"Sí,
como
hermano”,
respondio
el
conde,
Luis
pasó
el
rio,
y
le
dijo:
"sois
ver=
daderamente
caballero
de
la
casa
real
de
Fran.
era:
porque
habeis
cumplido
muy
prontamen=
te
vuestra
palabra.
Cuando
el
loco
de
Morvi-
ICrs
os
dijo
en
nombre
mio
espresiones
bas-
tante
duras,
me
enviasteis
á
avisar
con
el
ar-
zobispo
de
Narbona
que
yo
me
arrepentiria
an-
tes
del
año.
A
mí
me
gusta
tratar
con
gentes
que
saben
cumplir
Jo
que
prometieron.”
Despues
hablaron”
los
príncipes
sobre
las
condiciones
de
la
paz;
y
en
ellas
solo
atendie-
vOn
á
sus
intereses
personales
los
que
habian
condecorado
su
liga
con
el
nombre
de
bien
pú-
se
El
permano
del
rey
pedia
que
se
le
die-
.
A
Intantazgo
la
Normandía
y
la
Guiena:
Uls
senegaba
á
ello,
y
le
ofrecia
la
Champa-
ed
:
102)
fia,
el
Vermandes
y
7
Brie,
reservándose
las
¿plazas
de
Meaux,Melun
y
Montercau.
El
con=
de
de
Charolais
exigia
que
sele
entregasen
las
ciudades
del
Soma;
y
desdeñaba
el
condado
de
Boloña
y
las
ciudades
de
Peronne,
Roye.
y
Mondidier
que
cl
rey
le
cedia.
Los
demas
de
la
liga
pidieron
tierras,
dignidades
y
señoríos;
todos
trataban
4
la
Francia
y
al
tesoro
públi-
co.cómo
una
presa:
y
así
como
el
rey
solo
pen-
.
saba
en
aumentar
su
autoridad,
ellos
solo
aten=
dian:á
amontonar
riquezas
y
privilegios.
La
complicacion
de
tantos
intereses
opuestos
hu.
biera
hecho
interminable
la
negociacion,
á:no
haberse
abreviado
por
circunstancias
impre-
vistas:
El
obispo
de
Baycux
faltó
á
lo
que
debia
al
rey,
y:entregoó
la
ciudad
de
Ruan
al
duque
de
Borbon:
Los
normandos
se
mostra=
ron
entonces
dispuestos
á
abandonar
las
ban-
deras
del
rey,
y
los
parisienses,
á
quienes
Luis
exigia
un
nuevo
juramento,
murmuraban,
y
daban
con
su:
agitacion
fundados
motivos
de
recelo.
El
ejército
de
la
liga
comenzaba
á
estar
escaso
de
víveres:
y
así
la
necesidad
obligó
á
entrambos
partidos
á
transigir.
El
rey
y
el:conde
de
Charolais
conferen-
ciaron
solos:en
el
campo
á
igual
distancia
de
la
ciudad
y
del
campamento,
y
en
el
calor.
de
la
conversacion
llegaron
pascándose
hasta
el
primer
recinto
de
los
atrincheramientos
de
la
capital.
Cuando
Cárlos
reflexionó
donde
estaba,
se
acordó
de
la
triste
suerte.
de
su
abuelo
en
el
puente
de
Montercau:
pero
ya
era
tarde
pa-
(103'
ra
retroceder:
Po.
e)
temor,
y
4
un
peli-
gro
sin
remedio
opuso
firme
y
sereno
rostro,
.
u
recelo
era
infundado:
porque,
habiendo
con-
cluido
la
conversación
y
despedídose
el
conde,
Luis
le
saludó.con
una
risa
que
daba
bastante
á
entender
que
no
ignoraba
lo
que
pasaba
¿en
su
ánimo,
y
le
dejó
ir
libremente.
Ya:
los
bor-
goñones
,
inquictos
por
su
ausencia,
¿habian
montado
á
caballo
para
buscarle,
y
evitar,
.si
era
posible,
las
consecuencias
de
su
temeridad.
Cuando
se
encontraron
con
él,
le
reprendicron
su
descuido.
“No
me
riñais
tanto,
les
dijo,
mi
locura
fue
grande
:
mas
no
'caí
en
ello
hasta
que
estuve
junto
al
baluarte.
4
as
negociaciones
continuaron
consuma
actividad,
y
el
rey
tenia;stanto:
mas
desdo
de
concluirlas
«cuanto
no
pensaban
en:
camplir
nada
de
lo
que
estipulase
en
ellas.
Y
¡así
¿Te-
moviendo
todas
las
dificultades,
firmó
la-páz
en
Conflans,
y
aceptó
todas
las
condiciones
que
le
dictó
la
liga.
El
duque
de
Berry
obtuvo
por
imfantazgo
la
Normandía:
el.duque
de
Cala->
bria,
á
Mouzon;
Santa
Menequilde,
Neufcha+
tel,
la
paga
de
1500.
lanzas
pór
seis
meses,
y
cien
mil
escudos.
Luis:
renunció
4
la
alianza
con
Castilla
y
Aragon:
cedió
al
conde
de
Chal
rolais
las
ciudades
del:Somáa:
con:
lá
facultad
e
recobrarlas
pagando
200000
escudos,
y
ade-
mas,
las
plazas
de
Peronne,.
Boloña,
Montdi-
ter
y
Roye:
prometió
el
restablecimiento
de
a
pragmática:
did
al
duque
de:
Borbon-muchos
señoríos
en
Auvernia,
la
paga
de
300
lanzas
MON
(110)
plaza.
Luis
le
mandó,
venir
4
verle
y
le
pre»
guntó
cuál
'era:su
comision.
Oliveros
respon=
dió
que
solo
la
de:cumplimentar
y
felicitar
al
duque
de
Normandía.
El
rey
le-hizo
muchas
protestaciones
de
amistad
al
duque'de
Borgo-
ña,
y.
el
enviado
se
volvió
4
decir
á-su
amó
qué
todos
sus
designios.
se!
habian;
malogrado
orla
debilidadode:
Cárlos
y.
la
rapidez
de
uis.
Este
príncipe,
usando
sucesivamente
de
amenazas,
de
clemencia
y
de
fuerza,
sometió
á
los
normandos,
concedió
amnistía
á;:muchas
ciudades
,
mandó
arrasar
el
castillo
de
Chaúz
mont,
púso'en
prision
á
Juan
de
Lorena,
con-
denoá
Estena
line
ahogado:emel
rio,
y:4
Mauviel,
uno
de
los
mas
fieles
servidores
de
su
hermano,
4
que
le
cortasen:
la
cabeza.
Los
estados
de
la
proviñicia
fueron
convocados,
y
re-
conocieron
la
autovidad
del
rey.
El
duque
de
Berry
tuvo
que
vender
su
vajilla
para
pagar
sus
criados.
En:yano
invocó
la
garantía
de
los
ríncipes
que
firmaron
los
tratados
de
Con-
ER
y
de
San
Mauro:
se
dolieron
de
su
infor-
tunio;
pero
ninguno:tomólas
armas.para
ven=
garle.
ste
triunfo-de
una
política
desleal
mos-
tróque:el
rey
conocia
muy-bien:la
moralidad
y
el
espíritu
de
los
que
trataba.
Cuando
ha-
bian
puesto
en
salvo
sus
intereses,
no
era
de
temer
que
peleasen
por:una
cáusa:que
solo
les
tocaba
indirectamente.
*
:
pa
«Sin
embargo;
Luis
temia
la
rectitud.
na-
tural
de
Felipe
el
Bueno;
y
así
le
envió
4
los
señores
de
la
Tremouille
y
de
Craon
por
(111)
embajadores
para:que
justificasensu-conduc-
ta:
Estos
le
dijeroñ,-en
su
nombre,
que
«por
lo
mucho:
que
amaba
á:su
hermano
le
habia
con-
cedido,
cuando
subió
al
trono,,
el
título
de
du=
ques
tierras:
yo
pensiones
considerables:
pero
ueel
ingrato
príncipe,
nocontento
con
el
im>
antazgo
que
habia
tenido
el
hermano
de
Cár=
los
Y,
entregándose
álos
consejos
de
hombres
facciosos;
habia
éxcitado
en
el
reino
una
guere
ra'cival,
y
ademas,
mientras
se
éstaba
tra-
tando
de
la
paz.,:sin
esperar
á
que
se
firmase
el
convenio
se
habia
apoderado
cón
violencia
e
Normandía.
“Es
evidente,
añadian,
que
el
rey
no
ha
podido-ceder,
sino
obligado
de
la
uerza,
una
provincia
que
paga-la
tercera
par-
te
de
los
gastos
del
reino.
Ademas,
la
cesion
fue
ilegal,
pues
las
leyes
del
reino,
publicadas
y:
archivadas
en
los
reinados
dde
Cárlos
V
y
Cárlos
VIL,
han
declarado
innagenable
aquel
ducado.
Por
tanto
el
rey
suplicaba
á
Felipe
que
no
juzgase
la
ocupacion
de
Normandía
como
rompimiento
del
tratado;
y
que
creyese,
que
Luis,
siempre
buen
hermano,
indemniza-
ria
convenientemente
al
de
Berry,
sin
perju=
1car
los
intereses
del
reino.”
Felipe,
amigo
de
la
paz,
satisfecho
de
este
lenguaje
mode-
rado,
y
persuadido
de
las
instañcias
de
los
em-
bajadores,
prometió
que
no-intervendría
en
Aquella
disputa«Luis,
mo
teniendo
ya
recelo
“e
parte
del
duque
de
Borgoña,
procuró
apar-
r
dela
aliánza:
de
su:
hermano
á
los
prínel-
Pes:desla
casa
de
Anjou;
y
lo
consiguió
por
(112)
medio
de'una“mezquina
pension
de
24000
li-,
bras
que
concedió
al
duque
de
Calabria.
Cómo
durante
la
guerra
del
bien
público
tuyo,
con=
tra
el
conde
de
Maine
sospechas
por:
indicios
queno
eran
suficientes
para
formarle
causa,
himitó
su
venganza
á
gustado
el
gobierno
de
Languedoc
y
el
mando
de
las
compañias
de
ordenanzas.
Calmó
enteramente
el
enojo
de
Renato,
rey
titular
de
Nápoles,
prometiendó
á
su
nieto
la
mano
de
Ana
de
Francia,,
hija
mayor
del
rey,
y
un
dote
cuantioso.
Para
ase-
gurar
mas
la
amistad
del
condestable
de
Saint
Pol,
le
casó
con
María
de
Saboya,
hermaná
de
la
reina
de
Francia,
y
le
dió
el
condado
de
Guisa,
y
el
de
Eu
con
título
de
par.
Luis
XL
era
inaccesible:á
los
sentimientos
mas
dulces
de
la
naturaleza.
Aborréció
á
«su
padre,
y
tenia
envidia
de
su.
hermano.
Pe-
ro
como
el
despojo
de
este
podia
excitaroenes
migos
poderosos,
conoció:
la
necesidad
de
res
conciliarse
con
él,
y
envió
4
Bretaña
al
du-
que
de
Calabria
para
que
ofrecieseá
Cárlos
como
infantazgo
el
Rosellon:ó
el
bajo:
delfinas
do.
Cárlos
desechó
estas
ofertas:que
le:
pare-
«ieron
un
destierro
mal
disfrazado:
«y
como
Luis:no
quiso:
prometer
mas,-el
duque
de
Bretaña
no
solo:
ofreció
sus
tropas
al
deBer-
ry
para
que
tomase
satisfaccion
de
sus
inju-
rias,
sino
que
procuró
atratr
á
su
partido:
al
rey
de
Inglaterra.
Pero
Eduardo
1V
renovó
en
ésta
misma
época
la
tregua
con
Francia,
y
enr
vió
de
embajador
á
París
al
conde
de-WVarr
113)
wik
para
anunciar
¿Luis
que
iria
á
visitarle
y
á
concluir
y
firmar
con
él
la
paz
definitiva.
suis,
que
de:todo
recelaba,
mandó
prevenir
para
el
recibimiento
de
Enrique
1Y
regocijos
y
armamentos:
El
conde
de
Charolais,
sabiehe
do
la
entrevista
de
los
dos
monarcas
y
y-que
eb
ray
habia
enviado
órdenes
á
los
magistra-
dos
deBeauvais
relativas
al
viage
de
Enrique,
temiendo'que
esta
conferencia
tuviese
por
0b-
jeto
formar
alianza
contra
Borgoña,
escribió
arrogantementeá
Luis,
que:
el:prebostado
de
Beauvais
era
suyo,
y
no-debia
recibir
orde»
-ñées
sino
de
úl
solo...
2!
|
¡00263
Al
mismo
tiempo
convocó
el
rey
en.Paris
nna'asamblea'de
personages
distinguidos
pa-
“Ta
consultarlos
acerca
dela
reforma
del
estado.
Esta
junta;
presidida
por“el
conde
de
Duhots,
se
compontá'
del
arzobispo
“de:
Reims,
del
Obispo
Limoges,
del
primer
presidente
Dauvek
de
los
señores
de
Rambure,
y
deTorey,
de
Es-
cars
y
de
Mony;
de
otros
nobles
y+de!
muchos
magistrados.
El
roy"
les
prosento-la'insolen-
tecarta
del
conde:
de
Charolais,
y
los!
plié-
gos
que
él
enviaba
á
los-duques
de
Bretaña;
Borgoña,
Alenzon
y
Nemours;
4
todosclos
obispos,
senescales
y
bailíos
y
á
todas
las:muni-
cipalidades,
exortándolos
á
manifestarle
los
abusos
que
hubiese
en
el
gobierno
civil
y
mi:
litary
yá
que
le
diesen
informes
exactos
acer-
ea
de
las
sumas
de
dinero
queen
los
tres
años
últimos
habian:
salido
para
Roma,
Los
comi-
sarios
de
la
junta
rogaton
al
rey
que
procu-
TOMO
XX.
3
(114)
ráse;
por
medio
de
embajadores,
conciliar
las
nuevas
disputas
que
se
habian
suscitado.
en-
tre
él
y
el
conde
de
Charolais,:y..se
confió
:es-
ta
mision
á
los
señores
de
la
Lremouille
y.
de
Rochechouart
y
á
dos
consejeros
del
parla-
«mento
de
París;
+
-+5¡
Esta
conducta
tan
moderada,
cuando
aca-
'
so:era
conveniente
reprimir
con
el
castigo
el
ultrage
hechoá
la
dignidad
real
;
procedió
de
haber
sabido,
Luis,
que
el
duque
de.
Borgoña
y
su
hijo
acababan
de
vencer
á.
los
de
Lieja,
y
se
hallaban
en
estado
de
reunir
todas
sus,fuer>
zas
contra
él,
si
los
provocaba.
Asípues,
las
esprésiones
de
los.
embajadores
fueron
suaves
y
conciliadóras:
se
contentaróon
con
repren-
derle
blandamente
por
el
tono
de
su
carta,
y
recibieron
la
disculpa.que
el
conde
dió
de
la
vivacidad
de
sus
espresiones,
atribuyéndola
á
primer
movimiento.
Mas
no
por.eso
dejó
de
insistir
sobre
sus
derechos
á
las
plazas
de
Pi-
cardía::
Cuando
los.
embajadores.
volvieron
á
dar.
cuenta
de:su:comision,-fueron
acompaña-
dos.de
los
queenviaba
el
de
Charolais;
y
es-
tos
espusieron
4
la.asamblea
sus
pretensiones,
y
losomotivos
«de
sus
quejas.
Esto
era
lo.
que
descaba
el
rey:
porque
cuando
formó
aquella
junta',
su
objeto
fue,
no
tanto
la
reforma
del
gobierno
,
cuanto
valerse
de
ella
como.
de
un
instrumento:
dócil
para
acusar
y
condenar
4
,
los
autores
de
la
guerra
del
bien
público.
La
asamblea
no
engañó
su
esperanza,
y
despues
de
muchas
sesiones
en
que
se
examinaron
las
E
A
ab)!
adas
del:condi
de
Charolais,
el;
de
Dunois
eclaró,
en
nombre
de
la
comision,
quemo:
has
biendo
recibido
de
Cárlos
de
Borgoña
las
tier-
ras
de
Picardía,
segun
el
iratado
de
Arras;
sino
como
las
tuvo
su
padre
y
bajo
condicion
€
rescate,
no
podia
exigir
juramento
de
obe-
diencia
ni
delos
vasallos
ni
delas
ciudades,
ni
echar
contribuciones.
en
»el
prebostado
de
cauvals:
ra
claro
que
el
conde
no
se
some-
teria
á
esta
decision:
y
así.redobló
Luis
sus
esfuerzos
para
asegurar
Ja
amistad
de
Ingla-
terra
y
reconciliarse
con
el
duque
de
Breta-
ña:
precaución
muy
prudente,
pués
poco
des-
pues.
tuvo
noticia
de
un
ivatado
secreto
cony
ciuido
en
Utrecht
entre
su
hermano,
el
conde
de
Charolais:
y:
el
rey
de
Dinamarca;
tratado,
al
cual
deseaba
adherirse
el
duque
de
Breta-
ña
y
otros
muchos
señores
del
rejno.
El:
du->
que
de
Borgoña,
enflaquecido..por-los
años,
cedia,
á
pesar.de.su
caracter
pacífico,
á
los
de-
seos
de
su
hijo;
y
ademas
no:ignoraba
que
la
rebelion
de
los
de
Lieja
contra
su:obispo
Luis
de
Borhon,
pariente
de
Felipe,
habia
sido
fomentada
por
Luis
XL
Jsta
noticia
le
eno-
10
tanto,
que
se
puso
en
campaña
con
el
ar-
or
deiunijovenñi
20
0h
guiso
a
Puso
sitio'á
Dinant,-la
tomó
por
asalto,
Pasó
á
cuchillo
todos
sus
habitantes,
y
des-
mintiendo
el
sobrenombre
de
Bueno,
mando
que
le
llevasen
en
unas
parihuelas,
no
pudien-
0.
ir
de
otro
modo
á-causa
de
su
edad,
para
Ser
testigo.de
aquella:
cvuel
sejecucion.
Algus
(116)
nos
ciudadanos
escaparon
de
la
matanza:
el
duque
mandó
perseguirlos,
cogerlos
y
echar-
los
en
el
Mosa.
La
ciudad
fue
entregada
¿las
llamas.
Los
de
Lieja,
que
llegaron
demasia-
do
tarde
á
socorrerla,
A
rou
de
aquel
espectáculo,
que
en
vez
de
indignarlos,
los
atemorizó.
Sometiéronse:al
duque
dándole
300
rehenes,
recibieron
4
su
obispo
y
le»
pagaron
una
indemnización
de
600000
Mosines.
Feli-
e,
aunque
naturalmente
cra
enemigo
de
la
guerra,
solo
oponta
débiles
esfuerzos
á
la
fogo-
sidad
impetuosa
del
conde
de
Charolais,
el
cual
recorria
todas
las
ciudades
de
sus
esta-
dós;
excitándolas
á
la
pelea
é
inspirándoles
odio
contra
eli
rey.
191
154
o
En
la
misma
Francia
encontraba
Luis
iguales
obstáculos
contra
sw
deseo
de
conser
var
la:
paz.
En
aquel
tiempo
la
nobleza
no
te-
nia
otra
pasion
quela
de
lasarmas:
La
guerra
ofrecia
á
los
caballeros
alganos
años
de
desem-
freno
y
licencia:oy:
temian
la
paz,
porque
es-
tablecia
en
todas
partes
el
orden
yla
sumi-
sion
á
las
leyes.
Solo
los
labradores
y
merca-
deres,
víctimas
de
las
calamidades
de
la
guer-
ra,
detestabanceste
horrible
¿azote:
y
¿quizá
fue
esta
disposicion
de
los
ánimos
la+que
hi-
zo
que
Luis"X1
fuese
agradable
al
pueblo,
que
lo:consideraba
como
conservador
de
la
paz
“enemigo
de
los
señores,
que
anhelaban
por
des
combates.
Mas
no
por
eso
deja
de
ser
cier»
toque
el
caracter
suspicaz.
pérfido
y
revoltoso
de
ais,
sus
continuas
intrigas
y
la
inquietud
AS
A
117)
:
de
su
ánimo
dieron
hole
que
se
renovasen
las
facciones:
y
discordias
.
estinguidas
para
largo
tiempo
¿segun
parecia,
por
la
pruden=
cia
de
su:padre.
La
asamblea
de
París
conti-
nuó
sus
operaciones
haciendo
un
examen
ri-
guroso
de
la
tonducta
de
muchos
nobles,
y
proporcionando
al
rey
la
ejecucion
de
algunos
actos
de
justicia
y
muchos
de
venganza.
El
señor
de
Lau,
valido
en
otro
tiempo
del
monarca,
fue
encerrado
en
un
castillo
de
Auvernia,
por
haber
tenido
correspondencia
criminal
con
los
estranjeros.
Por
igual
causa
se
Ele
el
gobierno
de
la
Bastilla
á
Claudio
elun,
cuyo
hijo,
mas
tarde,
fue
decapitado.
e
persiguió
y
condenó
en
el
delfinado
á
un
gran
número
de
concusionarios.
Muchos
de
estos
castigos
se
ejercieron
con
formas
tan
ar-
bitrarias
y
rigurosas,
que
aterraron
todo.
el
reino.
Cuando
el
miedo
llegaba
hasta
el
des-
contento,
Luis
calmaba
al
pueblo
con
amnis-
tías
Ó
promctsas,
que
se
quebrantaban:
casisal
mismo
tiempo.
de
ublicarlas.
Habíase
q
uta-
do
el
condado
de
Cauto
al
vizconde
de
Pat-
tas,
generalmente;
aborrecido
por
sus
Tápi-
ñas.
Ll
rey:
quiso
restituirle
este
feudo:
y
el
pueblo
seo
bie
or
no:volver
Á
caer
en:
sus
manos,
El
yizconde
sitió:
la
ciudad,
la
entre-
gó
al
pillage
y
mandó
ahorcar
á
los
-magis-
trados:
sas
soldados
persiguieron
y
mataron
á
los
fugitivos
al
pic
de
los
altares.
Apelóse
al
rey
de
tantas
violencias:
pero
el
vizconde
que-
ó
sin
castigo,
porque
era
amigo
del
de
Ber-
(118)
)
ry
y
Luis
no
bizo
caso
de
la
justicia
cuando
halló
ocasion
de
ganar
á
un
PUSO
de
sú
hermano.
Otro
amigo
de
Car
halagos
y
amenazas
del
rey
:
y
como
este:
le
ofreciese
gran
suma
de:
dinero,
le
respondio:
"señor,
si
no
habeis
podido
convencerme,
no
me
corrompercis.”.
6h
¡
El
reino
sufria-entonces
las:
calamidades
que
se
siguen
siempre
á
las
guerras
civiles.
Muchos
soldados
que
se
alistaron
en
tiempo
de
la
liga
del
bien
público,
cuando
se
les
di0
su
licencia
hecha
la
paz,
formaron
cuadrillas
de
ladrones,
y
cometieron
en
todas
partes:
los
mayores
excesos.
Los
estragos
que
hacian,
la
interrupcion
de
los
trabajos
del
campo,
la
es-
casez
que
de
ella
resultó
y
el
contagio
que
se
sigió
al
hambre,
hicieron
morir
en
el
año
de
1466
mas
de
¿0000
víctimas.
La
epidemia
no
cesó
hasta
la
entrada
del
invierno.
En
este
mismo
año
fallecieron
el
duque
de
Saboya,
padre
de
la
reina
de
Francia,
y
Francisco
Lís-
forcia,
duque
de
Milán,
cuya
habilidad
y
osa-
día
le
elevaron
desde:la
condicion
privada
á
seruno
de
los
mas
grandes
potentados
deltalia.
Luis
dió
el
empleo
de
almirante,
vacante
has-
ta
entonces
'al
bastardo:
de
Borbon,
y
el
de
gran
maestre
de
la
artillería,
á
Luis
de
La-
bal,
señor
de
Chatillon..
*
Cárlos:
el
temerario,
duque
de
Borgoña:
.
guerra
en
Normandía
(1467).
En
Cataluña
continuaba
siempre
la
guerra
civil.
Don
Pe-
dro,
infante
de
Portugal,
habia
fallecido,
y
os
resistió
á
los
|
11
los
catalanes
iS
cetro
4
Renato,
duque
de
Bar,
conde
de
Anjou
y
de
Proven-
aa,
y
rey
titular
de
Sicilia.
Su
hijo
el
duque
de
Calabria,
era
ademas
duque
de
Lorena.
Don
Juan,
rey
de
Aragon,
tenia
pues,
en
Fran-
cla
dos
enemigos
poderosos,
la
casa
de
An-
jou,
y
el
conde
de
Foix,
que
entonces
inva=>
dia
con
sus
tropas
á
Navarra:
pero
á
tantos
po
opuso
su
firmeza.
y
el
valor
y
las
bri=
lantes
cualidades
de
su
hijo
Fernando,
jóven:
ála
sazon
de
14
años.
No
podia
recibir
socor=
ros
de
Luis:su
aliado:
porque:
este
primtipe,
ocupado
en
las
operaciones
de
la
asamblea.
de
París,
solo
pensaba
en
terminar
su
querella,
con
su
hermáno
el
de
Berry,
y
en
halagar
al
rey
de
Inglaterra
para
que
no
accediese
á
la
alianza
de
los
duques
dEErela
y
Borgoña:
Eduardo,
entregado
enteramente
al
amor
de
su
esposa,
olvidaba
las
guerras
y
la
polí,
tica.
El
pueblo
y
los
señoresde
Inglaterra
lle=
vaban
muyá
mal
la
privanza
de
lafamilia
dela
reina
Isabel
Gray,
y
el
conde
de
Warwik;
que
aun
poscia
la
confianza
del
rey
ani
olvidaba
ni
perdonaba
el
desaire
de
haber
roto
Eduar=
do
el
contrato:con
la
¿asa
de
Saboya,
que
ek
mismo
Warwile
estipuló.
Resuelto
á-
la
ven=
ganza,
y
siéndole
necesario
para
emprenderla
el
auxilio
de
Luis,
persuadió
á
su
rey
que
le:
enviase
por
embajador
á
París
4
terminarlas:
hostilidadessmarítimas
que
habia
renovado
el
Vice
almirante
francés
Coulon,
arruinando
con:
su
curso
el
:comercio
de
la
gran
Bretaña:
Luts,
U
(126)
eró
del
rey.
Esto
enardecia
la
ira
de
los
no-
les
,
que,
conocieron,
apocWe
tarde,
cuan
eérca
estaba
de
su
ruina.
el
sistema
feudal.
Solo
les
daba;
esperanza
y
ánimo
ver
al
frente
de:los
descontentos
al
hermano
del
rey.
e.
Este
príncipe,
auxiliado
por
las
tropas
del
duque
de
Bretaña
y
por
las
milicias
del
de
Alenzon,
invadió
de
improviso
la
baja
Nor=
imandía,
y-se
apoderó
de
ella
casi
sin
resisten-
«cia.
Solo.la
plaza
de
Saint-Lo
se
defendió
tan
'ostinadamente
que
no
pudo
tomarla.
Una
mu-
¿ger.exaltó
el
ánimo
de
los
habitantes,
tomó
Jasiarmas,
marchó.
á
la
cabeza.
de
ellos
contra
los
hretones,
y:
despues
de
haber
muerto
por:
:su.mano
á
muchos
enemigos,
los
auyentó
de
la
plaza.
El
rey
no
dió
en
premio
á
esta,
he-
roina
mas
que
20
escudos
de
oro.
Mientras
-que
los
aliados
devastaban
á:su
sabor
tan
ri-
-ca
provincia,
Cárlos
el
temerario,
con
sorpre-
¿sa
y
admiracion
de
todos
,.en
vez
de
unir
sus
Auerzas
á
las
de
los
duques
rebeldes,
hizo
con
«Luis
una
tregua
de
seis
meses.
El
rey
acome-
-tido
cuando
no
lo
esperaba,
pidio
socorro
al
rey.
de
Sicilia
y
al
conde
de
Maine.
El
con-
-destable
acudió
con
los
lecheros
franceses:
mas
stodavía
fue.
mas
útil
la
defeccion
del
conde
«de:
Perche,
que
abandonó,
el
partido
de
los
saliados,
se
sometió
al
rey,
obligó
á
muchos
¿caballeros
á
que
siguiesen
su
ejemplo,
y
echo
¿os
bretones
de
Alenzon,
donde
fue
recibi-
de
el
rey
con
grandes
aclamaciones
del
pueblo:
us,
Estados
generales
de
Tours:
tratado
de
(127)
Ancenís
(1468).
Este
acontecimiento
intre-
dujo
entre
los
coligados
divisiones
y
descon=
fianzas,
Luis
hubiera
podido
aprovecharse
de
a
ocasion
para
acabar
con
la
liga,
á
noha-
er
sabido
al
mismo
tiempo
que
el
duque
de
rgoña,
no
obstante
la
tregua,
acercaba
tropas
á
las.
fronteras
de
Picardía:
y
temiena
do
ser
engañado,
se
apresuró
á-
entablar
nego=
ciaciones.
Su
hermano,
y
el
duque
de
Bretaña
las
deseaban
tanto
como.
él,.de.
modo
que
se
estipuló
muy
pronto
un
armisticio.
Ninguna.
elas
partes
contratantes
estába
de
buena
fé:
todos
querian
ganar
tiempo
para
¡volver
á
las,
Ostilidades
con
ventaja:
y
en
esta
época
se
tenia
tan
poco
escrúpulo
de
quebrantar
lo
pac=
tado,
que
muchos
escritores
disculpan
las
per-
fidias
de
Luis
diciendo
que
vivia
entre
pérfi-
dos
y
le
era
forzoso
acomodarse
á
la
moda
del
siglo.
El
duque
de
Bretaña
negociaba
en
Secreto
un
tratado
con
Inglaterra
contra
Fran-
cla:
el
de
Borgoña
entraba
en
esta
liga,
y
el
ermano
del
rey
tenia
inteligencias
con
ellos.
“l
duque
de
Alenzon,
los
condes
de
Armag=
ac
y
de
Foix
¿y
otros
señores
interrumpian:
Sus
armamentos.
El
rey
por
su
parte
conti-
únaba
la
guerra,
de
intrigas
en
la
cual
era
"as
fuerte
que¡sus
enemigos:
y
ganó
al
conde.
de
Poix,
que
cansado
de
la
amistad
de
los
q
pss,
se
presentó
al
rey
y
le
prometió
ser-
virle
con
lealtad.
Hizo
“tambien
un
tratado
“on
Galeazo,
duque
de
Milán:
pero
la
casa
ESaboya,
á
pesar
de
las
obligaciones
que
A
tenia”
contraidas
con
el
rey,
favorecia
con
todas
sus
fuerzas
la
rebelion
del
duque
de
-
¿Luis
conoció
en
fin
que
la
presencia
de
este
príncipe
en
el
ejército
enemigo
era
la
verdas
dera
raiz
del
mal:
y
para
remediarlo,
resolvió,
contra
sa
inclinacion
natural
convocar
los:es-
tados
generales
Conocia
mejor
que
nadie
las
ventajas
y
los
inconvenientes
de:
esta
asam=
blea:
halagábanle
los
ausiitos
que
de
ella:
es-
erába
+
mas
temía
las
pretensiones
que
sus
individuos
podrian
suscitar.
Así,
en
vez
dede
jar
las
elecciones
libres,
insinud:ó
dictó
los
nombramientos
de
diputados!
reunió
la
asam-
blea
cuando
el
pueblo
fatigado
de
la
invasion'
del
duque
de
Bretaña,
de
las
amenazas
de
los
borgoñones
y
de
los
ingleses,
y
de
los“alboro-
tos
de
los
varones,
se
hallaba
mas
dispuesto
á
unirse
con
él'para
establecer
la
tranquilidad:
por
medio
del
órden
y
de
Ta'sumision:
Asséla
asamblea
de
los
estados,
cclebrada
en
Tours
en
1468,
mas
bien
obedeció
que
deliberó.
Este
triunfo
de
Luis
ha
sido
elogiado
por
la
habi"
lidad
política
que
lo
preparó.
Otros
han
cen-
eurado
las
miras
estrechas
de
esa
misuía
polf
tica,
que
para
lograr
sus
fines
empleó
medios
soco
decorosos,
como
era
el
soborno,
el
frau-
E
y
la
corrupcion.
El
primer
cuidado
del
res
fue
que
su
hermano
se
someticse
como
él,
cn
enanto
á
los
intereses
que
los
dividian,
4%
decision
de
los:
estados.
El
de
Berry
convir?
en
ello.
Unos
historiadores
ponen'la'
convoca”
einer
estrado
en
un
sólio
alto
al
cua
(129)
cion
de
esta
asamblea
en
1467
y
otros
en
el
año
siguiente,
Esta
divergencia
es
mas'apa-
rente
que
real:
porque
el
año
comenzaba
en-
tonces
por
Pascua
de
Resurrección,
y
los
esta=
dos
comenzaron
el
6
de
abril
de
1468
antes
de
esta
festividad.
Las
sesiones
se
celebraron
en
el
salon
del
palacio
arzobispal
de
“Tours:
estaba
dividido
en
tres.estados,
uno
para
el
rey
y
su
familia,
otro
para.los
grandes
per-
sonages
del
reino,
y
otro
para
los
nobles,
con-
es,
varones,
consejeros
del
rey
y
diputados
de
las
buenas
ciudades:
de
modo
que
los
tres
órdenes
estaban
casi
confundidos.
Cuando
Fe-
lipe
el
Bello
convocó
los
estados
por
la
prime-
ra
vez,
dispuso
que
cada
orden
deliberase
se-
paradamente,
y
así
se
practicó
en
los
estados
generales
que
se
siguieron.
La
innovacion
de
confundir
las
clases
que
introdujo
Luis,
tenia
por
objeto
abatir
la
nobleza
y:
elevar
el
estado
lano,
del
cual
nada
temia.
El
rey
ocupaba:
el
liso
su-
la
por
tres
gradas,
y
que
estaba
cubierto
de
terciopelo
azul
sembrado
de
flores
de
lis,
con
guarziciones
de
oro,
como
tambien.
su
ciclo.
y
6
respaldo,
El
vestido
del
rey
era
de
damasco
blanco
con
broches
de
oro
de:
Chipre:
y
forro
de
marta
cibelina.
Tenia
enla
cabeza
un
som-
brerillo
negro
con-una
pluma
de-
oro.
Asu
derecha
é1zquierda
estaban
sentados
en
sillas
de
respaldo
el
cardenal
de
santa
Susana.
y
el
"ey
de
Sicilia.
El
duque
de
Nevers,
el
conde
de
u,
el
principe
de
Navarra
y
el
conde
de
Foix
TOMO
XX.
/
9
(130)
estaban
en
pie
cerca
del
monarea;
y
un
poco
mas
lejos
y
detras
el
conde
de
Dunois,
cama-
rero
mayor.
En
pic
tambien,
y
fuera
del
es-
trado,
se
via
al
señor
de
Pembrok
,
hermano
del
rey
de
Inglaterra,
al
vizconde
de
Narbona,
.á
los
señores
de
Tancarville
,
Chatillon,
Beuil
,
Longueville,
Laval,
1'Aigle,
Craon,
Crussol
y
otros.
muchos.
En
el
segundo
estra=
do
estaban
sentados
el
condestable
de
Fran-
cia,
el
marqués
de
Pont,
los
condes
de
Perche,
Vendoma
y
Guisa,
el
patriarca
de
Jerusalen
y
gran
número
de
arzobispos
y
obispos.
En
el
tercero
habia,
mezclados
unos
con
otros,
no--
bles,
magistrados,
dignatarios
eclesiásticos
y
diputados
de
los
pueblos.
j
-
El
canciller,
habiendo
recibido
de
rodillas
las
órdenes
del
rey,
espuso
el
objeto
de
la
convocacion
de
los
estados
en
un
discurso.
Pon-
deró
la
constante
fidelidad
del
pueblo
francés
á
sus
reyes,
y
el
mutuo
amor
que
debian
profe-
sarse
los
soberanos
y
los
vasallos:
manifestó
los
inconvenientes
que
se
segutrian
de
ceder
al
príncipe
Cárlos
una
provincia
tan
1mpor-
tante
como
Normandía,
por
la
cual
podrían
tener
franca
entrada
en
el
reino
los
enemigos.
estranjeros,
y
sin
cuyas
rentas,
que
eran
muy
considerables,
no
podia
el
rey
atender
á
las
necesidades
del
estado:
y
concluyó
atribu-
yendo:
la
querella
entre
el
rey
y
su
her-
mano
á
los
pérfidos
consejos
de
los
enemt
gos
de
la
monarquía,
que
abusaban
de
la
ju-
ventud
del
príncipe.
Concluido
este
discurso
A
o
o
LI
(131)
Seretiró
el
rey,
como
para
dejar
mas
libertad
de
opiniones
á
la
deliberación
de
la
asamblea.
Entonces
Juvenal
de
los
Ursinos,
arzobis-
po
de
Reims,
tomó
la
palabra,
y
dirigiéndose
al
rey
de
Sicilia,
presidente
de
la
asamblea,
pronurció;
aunque
ya
tenia
80
años,
un
lar-
go
discurso,
en
que
bajo
formas
obsequiosas
para
la
magestad
del
trono,
no
dejó
de
insi-
nuar
algunas
ideas
relativas
á
los
abusos
del
gobierno.
Empezó
demostrando
la
obligacion
€n
que
estaban
todas
las
clases
del
estado,
de
catar,
obedecer
y
servir
al
rey
con
el
consé-
Jo,
cori
la
espada
y
con
los
bicnes.
Pasó
des-
pues
á
examinar
los
consejos
mas
prudentes
que
podrian
darse
á
S..
M.
en
aquellas
cir-
cunstancias.
“Hay
tres
maneras,
dijo,
por
las
cuales
se
puede
juzgar
que
un
hombre
está
en
peligro
de.
mutrte,
y
un
reino
6
república
próximo
:á
su
ruina:
la
primera,
cuando:los
Iniembros
se
separan
de
la
cabeza
á
pedázos,
a
segunda,
cuando
la
calentura
es
tan:
ve-
hemente;
que:el
enfermo
no
puede
mantener-
se:
en
pie:<la
tercera,
cuándo:se
desangra:
y
madre
acude
á
atajar
la
sangre.”
Aplica
des-
pues,
segun:el
gusto
de
su:siglo,
estos
sínto-
mas
á
la
situacion
de
Francia:
manifiesta
que
muchos
principes
y
particulares
se
habian:
se-
parado
del
rey,
que
es
la
cabeza
del
estado,
y
obligádole
á
firmar:por
violencia
la
paz:
de
flans.
Dice:
que
nose
debe
aconsejar
al
Tey
que
ceda
la
normandía
á
su
hermano:sino
que
E
dé
un
infantazgo
que
pueda
satisfacerle.
(132)
“Es
verdad,
añadió,
que
el
rey
Cárlos
V,
llamado
el
Prudente,
despues
que
subió
al
trono
y
fue
consagrado,
reunió
los
tres
esta-
«dos,
que
satisfacieron
muy
bien
sus
demandas
le
presentaron
muchas
peticiones;
una
de
ellas
fue
que
diese
infantazgos
á
sus
herma-
nos
Luis,
Juan
y
Felipe:
lo
que
el
rey
hizo
de
modo
que
qualaea
contentos;
consideran-
do
que
si
él
tensa
otros
lantos
hijos,
el
mayor,
subiendo
al
trono,
podria
seguir
el
mismo
ejemplo:
y
así
dispuso
que
cada
uno
de
aque-
llos
tres
príncipes
tuviese
12000
libras
de
ren-
ta
y
el
título
de
duque.
Ahora
bien,
cel
rey,
nuestro
soberano
señor,
está
pronto
á
dar
á
su
hermano
mayor
cantidad:
con
lo
cual
po-
drá
sanarse
la
principal
enfermedad
del
esta=
do,
que
es
la
separacion
de
los
miembros.”
-
Pasa
despues
á
la
segunda,
que
es
el
de-
lirio
¿inquietud
contínua
en
que
se
hallaban
todas
las
clases
del
estado.
"lsta
calentura,
dijo,
debe
atribuirse
á
la
discordia
que
hay
entre
el
rey
y
muchos
señores:
la
cual
causa
mucha
pobreza,
destruccion
y
miseria
en
el
pueblo.
orque
todos
estan
arruinados,
y
tan
pobres
que
apenas
tienen
pan
que
comer,
por
las
escesivas
tallas
que
pagan,
y
por
los
sa-
queos
Y
requisiciones
que
sufren.
Ademas
de
agar
la
gente
de
guerra,
segun
los
decretos
«del
rey,
los
soldados
roban
los
pueblos
:
Jos
“oficiales,
recibidores
y
sargentos
hacen
exac-
ciones
indebidas,
con
graude
detrimento
del
público,
y
por
su
interes
particular.
Debemos
|
(133)
advertir
al
rey
lo
que
pasa,
y
aconsejarle
que
0
remedie
castigando
á
los
autores
de
la
mi-
seria
y
despoblacion
del
reino,
y
que
no
sola-
mente
dé
buenas
ordenanzas,
sino
que
tam-
bien
cuide
de
que
se
egecuten:
y
Cs
de
creer
que
lo
hará:
pues
pertenece
á
los
reyes
avert-
guar
y
saber
las
cosas
que
son
útiles
al
pueblo,
y
remediar
sus
calamidades
y
miserias
.
.
.
De
este
modo
sus
vasallos
serán
ricos,
y
le
auxt-
liarán
en
caso
de
necesidad;
y.
como
dice
Cice-
ron,
podrá
descansar,
cuando
haya
asegurado
el
descanso
de
su
pueblo.
Es,
pues,
mi
opi-
nion
que
debemos
suplicar
al
rey
que
nos
ali-
vie
de
los
gravámenes,
calamidades
y
tira-
nías.
En
1355
el
rey
Juan
pidió
á
los
estados
un
arbitrio
de
seis
dineros
por
libra.
Los
es-
tados
lo
negaron,
pero
prometiéndole,
que
en
caso
de
guerra,
mantendrian
30000
comba-
tientes
por
cuatro
meses.
Hay
varias
contri-
buciones
pequeñas
que
afligen
mucho'al
pue-
lo:
y
el
rey
se
acordará,
que
antes
y
despues
de
se
consagración,
manifestó
deseos
de
su-
primirlas.
La
gabela
es
tambien
muy
pesada:
convendria
reducirla
á
lo
que
fue
en
sus
prin-
cipios.
Aunque
el
señor
canciller
no
ha
babla-
dó
de
estas
cosas
en
su
discurso,
me
parece
que
sería
bueno
dirigir
al
rey
humildes
sú-
plicas
sobre
esta
materia.
No
ignoro
que
cierta
persona
ha
dicho
en
el
consejo:
echad
sín
mie-
do
contribuciones
y
tallas,
porque
todo
es
oues-
tro.
Estas
palabras
son
de
un
tirano,
é
indig-
Ras
de
ser
oidas."
e
(134).
--
Pasando
despues
á
la
tercera
causa
de-los:
males,
que
es
la
evacuacion
de
sangre,
entien='
de
por
esto
la
escasez
del
oro
y
de
la
plata.
“En
otro
tiempo,
dice;
habia
en
el
reino
mo-
nedá
blanca
y
fuerte,
carneros;
francos
de
caballo,
francos
de
á
pie,
y
escudos
de
sesen-
ta
en
marco.
Las:monedas
de
oro
y
las
b/an-
cas
son
ahora
muy
inferiores,
y
no
hay
ya
escudos
de
oro.
Corren
las
mallas
del
Bun
de
diversas
especies
y
las
monedas
de
Flandes,
Bretaña,
Saboya
y
de-otros
paises
estrange-
ros;
monedas
faltas,
que
los
cambistas
debie-
ran
llevar
á
la
casa
de
la
moneda.
Pero
aun
así
como:son,
no
las
tiene
el
pueblo,
que
pa=
ga
al
sargento
percibidor
por
su
parte
mas
que
por
la
contribucion
que
exije.»
Esplica
despues
las
causas
de
la
falta
de
numerario,
que
eran
las
sumas
que
pasaban
á
Roma,
el
lujo
de
géneros
estrangeros,
las
pensiones
concedidas
á
los
cortesanos.
En
cuanto
al
lujo
de
los
vestidos
dice;
“en
los
tiempos
pasados
las
señoritas
y
matronas
de
calidad
ponian
por
franjas
en
sus
vestidos
hermosas
picles
de
gato
blanco:
ahora
necesitan
martas,
armiños,
telas
preciosas,
grandes
mantos
de
seda,
y
peinados
altos
como
torres.
Y
este
lujo
no
lo:
costean:con
el
caudal
de
sus
padres
ó
maridos:
sino
con
el
del
rey,
y
por
consiguiente,
con
los
impuestos
que
paga
al
pueblo,
..-
Por
los
registros
de
la
cámara
de
cuentas
se
vé
cuan
modestos
eran
los
regalos
y
gajes
que
daban
antiguamente
los
reyes
á
sus
oficiales.
,
“(135)
Cuando
oe
Il,
duque
de
Borgoña,
vino
á
visitar
á
Carlos
V
su
hermano,
y
se
alojó
en
-Charenton,
recibió
del
rey
para
gastos
de
po-
sada
1000
francos,
y
fue
á
París
á
darle
gra-
cias
por
esta
merced,
Pero
hoy
los
regalos
son
de
20,
/o,
60
mil
libras:
se
hace
todo
el
gas-
to
de
muchos
casamientos:
se
asignan
gajes
y
pensiones
escesivasá
personas
imútiles
al
estado:
y
si
el
rey
tuviese
que
hacer
guerra,
podria
en
conciencia
volyer
á
tomar
todos
es-
tos
dones
concedidos
sin'
justas
causas.”
El
arzobispo
concluyó
su
discurso,
diciendo
que
los
estados
debian
aconsejar
al
rey
lo
que
con-
venia,
y
despues,
obedecer
Jo
que
él
mandase.
Los
estados
no
siguieron
el
consejo
del
ar-
obispo
en
cuanto
á
hacer
peticiones
al
rey:
como
todo:
estaba
convenido
de
antemano:
en-
tre
ellos
y
el
gobierno,
después
de
algunas
se-
siones
muy
cortas
que
no
duraron
una
sema-
na,
enviaron
al
rey
con
un
mensage
su
reso-
lucion
acerca
del
consejo
que
les
habia
pedi-
do.
Esta
se
redujo,
despues
de
las
protesta-
ciones
de
fidelidad,
á
pedir
que
no
se
separa-
se
de
la
corona
la
provincia
de
Normandía,
y
que
se
declarase
nulo
todo
acto
contrario
á
este
principio;
que
se
pasase
copia
de
esta
re-
solucion
de
los
estados:al
de
Berry
en
el
con-
greso
que
estaba
convocado
para
Cambrai:
que
el
rey
podria
dar
al
príncipe
un
infan-
tazgo
de
12000
libras
de
renta,
añadiendo,
st
gustaba,
el
título
de
duque:
que
estaba
en
sus
facultades
aumentar
esta
renta
hasta
20,
30
De
a)
aprecio,
aunquebabia
sidoel
amigo
masantiguo
de
Cárlos
VI.
Jste
astuto
monárca
era
sabidor
«de
todos
los
designios
de
sus:enemigos,
por-
que
interceptaba
las
comunicacionesy
correos.
El
duque
de
Borgoña
despertó
de
su
ler.
targo
conociendo
el
peligro
de
sus
amigos:
to-
mo
las
armas,
pasó
el
Soma
¿y
marchó
al
so-
corro
de
sus
aliados;
pero
Hegó
tarde:
porque
eb
de
Bretaña,
asustado
por
los
rápidos
pro-
grosos
del
ejército
del
rey,
acababa
de
firmarla
paz
en
Ancenis.
Por
ella
se
estipuló
que
el
con-
destable
y
el
duquede
Calabria
arreglarianen:
el
espaciodeunañoelinfantazgo
que
debia
dar-
se
al
de
Berry;
y
que
entretanto
recibiriares-
te
la
suma
de-bo000
libras.
Sino
áceptaba
las
proposiciones
que
sele
harian,
el
de
Bre-
taña
se
obligó
4
no
favorecerle.
De
una
parte
y
dtra:se
devolvicron
las
lazas
conquistadass
El
placer
de
la
victoria
no
mitigó
el
áni-
“mo
vengativo
de
Luis:
El
señor
de
Lau
habia
tenido
correspondencia
con:los:
enemigos
del
rey:
Luis
mandó
prenderle,.
y
llevarle
á:la
fortaleza
de
Usson
para
que:se
le
encerrase
en
una
jaula
de.
hierro:
pero
:el
almirante
«Bournazelle
no
quiso
dar
cumplimiento
á
es-
ta
orden,
y
dijo:
“si
el
rey
«gusta
de
tratar
así
á
los
presos,
custódielos
él
mismo.”
Lau,
poco
despues,
soborno
sus
guardas,
y
se
es-
capó.
Luis
mandó
á
Tristan
¿grau
preboste
de
'su
guardia,
y
su
amigo
íntimo,
que
formase
proceso
á
todos
los
indiciados
de
haber
tenido
«parte
en
la
evasion.
Muchos
fueron
presos
J
|
,
(1)
condenados
4
muerte
y
ajusticiados:
entre
ellos
el
gobernador
del
castillo,
yerno
de
Lou
fiscal
de
Meaux.
Ponto
EA
El
rey
continuó
persiguiendo
á
todos
los
que
le
habian
deservido
en
la
guerra
del
bien
público.
Cárlos
de
Melun,
su
valido
en
otro
tiempo,
gran
maestre
de
su
guardia
y
á
quien
habia
dado
las
tierras
confiscadas
á
Damivar-
tin,
habia
perdido
su
gracia.
Dammartin,
que
volvió
á
ella,
se
conjuro
con
el
cardenal
de
La
Balue
para
arruinar
á
Cárlos,
enemigo
de
ambos:
despertó
antiguas
sospechas
contra
él,
y
le
acusó
de
haber
vendido
empleos
pú-
licos
y
sustraido
documentos
judiciales.
Luis
le
echó
en
cara
haber
impedido
que:sa=
liese
de
París
el
mariscal
de
Rohaúlt
durante
la
batalla
de
Monuhery,
y
que
cayese
sobre
el
flanco
de
los
borgoñones:
La
Balue
sede
nostó
por
sus
inteligencias.
con
el
duque
de
«Bretaña:
y
su
juez
fue
el
feroz
Tristan,
que
divertia
mucho
al
rey
con
sus
chanzas
hruta-
es
contra
los
infelices
que
llevaba
al
suplicio.
Cárlos
de
Melun
sufrió
el
tormento,
y
se.le
condenó
á
ser
degollado.
El
primer
golpe.
no
1z0
mas
que
herirle.en
la
cabeza:
tuvo
alien-
to
para
levantarse
y:
protestar
que
era
inocen-
tez
y
luego
lesacabáron.
0
0oopo
o
a
Dammartin,
que
poseia:
entonces
toda.
la
confianza
del
rey,
y
la
merecia
por
sus
talen-
tos
militares,
fae
nombrado:
comandante
del
Cjército
que
habia
de
defender:
la
provincia
e
Champaña
contra
los
borgotiones.
Los
mar
144)
.
riscales
de
Rohault
ss
A
Líoléno
no
se
des-
deñaron
de
servir
bajo
sus
órdenes.
En
este
tiempo
consiguió
la
abolicion
completa
de
las
sentencias
del
parlamento
que
le
habian
conde=
nado
al
principio
del
reinado
de
Luis
XI.
Juve-
nal
de
los
Ursinos,
ministro
tambien
caido,
re-
cobró
el
empleo
de
guardasellos,
que
se
quitó
4
Morvilliers,
porque
su
discurso
en
los
estados
de
Tours
habia
parecido
flojo
é
insignificante.
El
duque
de
Borgoña,
que
habia
venido
á
pelear,
se
vió
obligado
á
entrar
en
negocia-
ciones,
porque
el
convenio
de
Ancenis
le
de-
jaba
sin
aliados.
Reunióse
pues,
el
congreso
que
se
habia
convocado
en
Cambray.
Los
ple-
nipotenciarios
del
rey
fueron
el
condestable,
el
cardenal
de
La
Balue
y
Doriole.
Pero
Dam-
martin
y
los
generales
de
Luis
le
aconscja-
han
que
comenzase
las
hostilidades,
diciéndo-
le
que
no
debia
sufrirse
que:un
vasallo,
como
era
el
duque
de
Borgoña,
amenazase
siempre,
protegido
por-la
alianza
de
Inglaterra,
la
co-
rona
de
Francia,
sin
que
valiesen
tratados
n1
convenios,
tantas
veces
violados.
“Nuestra
causa
es
justa,
añadian:
nuestras
fuerzas
nu-
'merosas.
Ácometamos,
pues:
y
con
una
victo-
ria
decisiva
pongámos:fin
á
las
desavenencias
interiores,
que
durante
un
siglo
han
entrega-
do
muestra
patria
álos
furores
del
estrangero-”
Ni
menos
incitaban
á
la
guerra
los
barones
de
Borgoña
á
Cárlos,
mostrándole
la
minguna
confianza
que
podia
tener
en
un
tratado
hecho
con
Luis,
que
estaba
en
posesion
de
quebran-
'
145)
y
tarlos
todos,
como
A
el
de
Conflans.
«Ll
no
quiere,
decian
,
tener
vasallos,
sino
esclavos.
Su
único
objeto
es
la
ruina
de
los
príncipes
y
nobles:
y
camina
á
lograrlo,
ya
con
las
armas,
ya
con
el
puñal:
todos
los
pa-
lacios
estan
llenos
de
sus
espias:
en
todas
par-
tes
escita
rebeliones
y
tumulto.
Derribémosle
pues,
del
trono
,.
y
coloquemos
en
él
á:su
her=
mano-».
Á.
pesar
de
estos
discursos
belicosos
pidan
La
paz,
el
pueblo,
por
temor
de
as
calamidades
de
la
guerra:
el
clero,
por
espíritu
religioso:
y
los»
ministros
del
rey
y
del
duque,
porque
swautoridad,
seria,nula
en
tiempo
de
combates,-y-
los
militares:
se
alza-
rian
con
todo
el
poder
dejándoles
á
ellos
el
gravámen
de
la
administracion
y
deudas
«que
no
podrian
pagar.
Cárlos,
violento
por
carác=
ter,
tardó
mas
tiempo
en
reducirse
á
los
con»
sejos
de
sus
mas
prudentes
ministros:
pero
al
fin
,
espantado
quizá
de
la
penuria
de
su
erá-
r1O,
consintió
en
deponer
las
armas
por
la
Corta
suma
de
120000
escudos
de
oro
que
el
rey
le
dió
aconsejado
de
La
Balue,
y.
se
firmó
en
Cambray
una
tregua:
que
náda
decidia:
Porque
Cárlos
no
quiso
nuaca
reconocer
la
de-
Cision
de
los
estados
de
Tours
contra
los
du-
ue
sus
aliados.
Al.mismo
tiempo:
intimo
«al
uque
de
Nevers,
á
quien
acusaba
de
sacrile-
810
y
de
atentado
contra
su»persona,
para'que
Compareciese
ante
el
cabildo
de
la
orden
del
Toison;
El.
de
Nevers
le
devolvió
el:
collar.
de
esta
orden
y
despreció
la
intimacion.
04!
4
TOMO
XX.
10
ia
O
dea
amis
.
solis
CAPÍTULO,
XXXVL....
Hiamado
deidrs
ioncóv
dado:
1468
Ds
hala
Le
|
Conferencia
de
Peronne:
Luís
XI
én
Lieja:
¿Reconciliación
de:
Luis
XI
con
su
herma-
no:
Luis
XI
favorece.
el
partido
de
Lan
caster:
triunfomomentaneo
de
este
partido.
-
Guerra
con
Borgoña:
tregua.
Nuevas:
hos=
tilidades
con
Borgoña:
sitio
de
Beauvais:
muerte
del
dugue
de
Guiena..
|
.
olía
29)
:
'
oubaod:
rl
e
de
Peronne:
Luis
XT:en
Lieja,
El
cardenal
La
Balue
habia
adquirido
tanto
ascendiente
en
el
animo.de
Luis,
queen
to-
dos
los
negocios
del:estado
entendia;
y
en
una
ocasion
pasó
revista
al
ejército
con
el
mismo
trage
eclesiástico
que
siempre
llevaba.
Dam-
martin
se
burló
de
su
presuncion,
pidiendo
licencia
al
rey
para
visitar
el
clero,
cabildo
y
seminario
de:
Kvreux.
La
Balue
,
persuadido
á.qué
le:era
muy
conveniente
apartar)
á:
Luis
delos
'embarazos
y
dificultades:
de
la
guerra
para'cónservar
su
favor
y
¡hacerse
mas
necesa-
rio'alonronarca,
concibio
el
desgraciado
pro=
yecto
de
una
entrevista
con
el
duque
de
Bor=
gota.
Dijo
al
rey
«queen
esta
conferencia
toda
la
ventaja
seria
suya,
por
la
superioridad
de
sus
luces'y
de
su
política.
Luis
lo
«creia
así:
Or
EN
:
'
o
:
145
sin
embargo,
no
avcadló
,
sino
despues
de
ha-
erlo
rehusado
muchas
veces,
á
ponerse
en
manos
de
su
mas
ardiente
enemigo.
La
Ba-
lue,
para
determinarle,
y
vencer
su
repug-
nancia,
se
valió
de
Juan
Vobrissel,
Abáda
de
cámara
y
favorito
de
Luis:
el
cual,
habiendo
hecho
con
diversos
pretestos
varios
viages
á
Borgoña,
dijo
al
rey
que
el
duque,
desconfian-
do:de
los
plenipotenciarios,
deseaba
terminar
con
él
silla
á
silla
todas:sus
desavenencias.
Con
esta
noticia
cesó
la
irresolucion
de
Luis
y
se
dispuso
para
la
entrevista:
pero
su
inclina=
cion
á
la:
astucia
le
hizo
tomar
algunas
pro-
videncias
anticipadas,
que
fueron
causa
del
peligro
en
que
se
vió
despues.
Los
agentes
se»
Cretos,
que
habia
enviado
á
Lieja;
tenian
tra-
tado
con
los
habitantes
de:aquella'
ciudad
que
se
rebelariar'
contra
el
duque
de
Borgoña
en
el
caso
de
que
este
principe
declarase
guer=
-Taá
Francia:
Cuando
el
rey
se
propuso
tener
una
conferencia
con
Cárlos,
en
lugar
de
aban-=
donar
la
alianza
de
una
ciudad
tan
turbulen-
ta,
le
pareció
que'
bastaba
enviar
un
nuevo
agente
que
“aconsejase
á
los
magistradosí
no
renuciar
á
sus
designios,+sino
solo
suspender
a
ejecucion;
y
sintesperar
respuesta,
se
ii
en
camino
para
Peronne.:Antes
de
salir,
Dam-
martin
y
los'
consejeros
mas:
prudentes
le:
hi-
Cieron
algunas
reflexiones
para
-disuadirle
de
Una
Pis
tan
peligrosa:
pero
una
carta
el
condestable:habia
asegurado
al
rey
en
su
Propósito:
porque:
le
decia
en
ella,-que
el
(148)
duque,
depuestas
ya
sus
sospechas,
deseaba
hacer
con
él
estrecha
alianza,
y
que
ademas
de
las
cuestiones
generales
que
podian
resol-
verse
por
la
via
eomun
de
los
plenipotencia-
rios,
habia
otras
particulares
que
requerian
para
su
decision
una
conferencia
secreta
y
ersonal.
_e
“El
rey
pues,
habiendo
recibido
un
salvo
conducto,
firmado
del
duque
de
Borgoña
,
de-
3ó
el
mando
del
ejército-al
conde
de
Dammar-
tin,
y
emprendió
su
viage
el
8
de
octubre
de
1468,
en
compañía
del
condestable,
del
duque
de
Borbon,:
y
del
cardenal
de
La
Balue
con
una
pequeña
escolta.
de
80
hombres
dela
guár-
dia
escocesa
y
60
caballos.
Muchos
barones
de
Flandes
y
Borgoña
salieron
á.
recibirle
hasta
la
orilla
del
Doing.
Allí
se
despertaron
de
nuevo
sus
sospechas
y
temores,
viendo
algu-
nos
enemigos
personales
suyos,
como
Lau,
el
obispo
de
Ginebra,
Felipe
de
Saboya
y
otros,
proscritos
por
él,
y
que
parecian
insultarle,
mezclándose
con
arrogancia
en
las
filas
de
la
escolta
borgoñona
que
le
recibia.
Entonces
re-
cordó
de
un
prognóstico
que
le
habian
hecho
de
que
moriria
pronto,
y
la
apariencia
de
un
cometa,
acaecida
en:aquel
año.
|
Ademas,
las
conversaciones
de
sus
mas
leales
sirvientes
aumentaban
la
turbacion
de
su
ánimo."
El
rey,
decian,
está
aquí
entre
los
suyos:
¡plegue
á
Dios
que
no
dé
un
paso
adelante!,
Las
tropas
del
duque
se
reunieron
de
todas
partes;
trácle
nuevos
refuerzos
el
(149)
|
mariscal
de
Borgoña,
seguido
delos
enemi-
gos
mas
ardientes
de
S.
M.
Todas
esas
demos-
traciones
que
hacen
derespeto
y
amor
son,
flo-
Yes
con
que
cubren
el
abismo,
donde
lo
quie-
ren
sepultar»
Dammartin,
Rohault
y
Lohéac
renovaron
en
aquel
momento
sus
instancias
para
que
Luis
mudase
de
determinacion
:
pe-
ro
ya
era
tarde,
y
ademas
le
parecia
que
Cár-
los
no
tendria
atrevimiento
para
violar
el
sal-
voconducto.
Su
tenor
era
el
siguiente:»
señor,
me
recomiendo
humildemente
á
vuestra
gra-
cia.
Si
es
vuestro
placer
venir
á
esta
ciudad
de
Peronne
á
tener
una
entrevista
conmigo,
Os
prometo
y
juro,
por
mi
fé
y
honor,
que
podeis
venir,
permanecer
y
volveros
con
segu-
tidad
á
Chauni
6
á4
Nayon
cuando
querrais,
sin
que
se
ponga
impedimento
niá
vos,
ná
Ninguno
de
vuestra
comitiva
por
mí
ó
por
Otros,
sean
cuales
fueren
Jos
casos
que
ocur
rieren.
En
testimonio
de
lo
cual,
escribo
y
firmo
esta
cédula
de
mimano,
en
Peronne,
8
de
octubre
de
1468.
Vuestro
humildísimo
y
Obedientísimo
vasallo,
Cárlos.”
:
El
rey
no
vaciló
mas
:
el
duque
salió
á
re-
cibirle:
se
abrazaron,
y
continuaron
su
Mmar-
cha
con
todas
las
demostraciones
de
amistad.
-omines
dice,
que
el
rey,
en
señal
de
cordia-
idad,
ponia
muchas
veces
su
mano
'sobre
la
espalda
del
duque.
En
Peronne
se
alojó
Luis
en
casa
del
recibidor
de
la
ciudad:
porque
el
castillo,
largo
tiempo
no
habitado,
estaba
ruinoso
y
sin'mucbles:
Casi
al
mismo
tiempo
(150)
sé
acampo
el
mariscal
de
Borgoña
con
su
ejér=
cito
junto
á
las
murallas
de
la
ciudad.
inde
para
ganar
á
este
guerrero
que
le
aborrecia,
lo
dió
en
feudo,
ást
advenimiento
al
trono,
la
ciudad
de
Epinal
y
su
territorio.
Mas
los
ha-
bitantes
se
opusieron
á
esta
cesion
contraria
á
letras
patentes
anteriores
que
incorporaban.
aquel
pais
con
la
corona,
y
el
parlamento
de-
cidió
en
favor
de
ellos.
El
mariscal
tomó
las
armas
para
someterlos:
pero
Juan,
duque
de
Calabria,
por
instigacion
del
mismo
Luis,
acudió
al
socorro
de
la
plaza.
Desde
entonces
juró
el
mariscal
vengarse
de
aquel
engaño.
El
duque
recibia
á
los
demas
enemigos
del
rey
tan
favorablemente,
que
Luis,
temiendo
al-
guna
perfidia,
demandó
y
consiguió
que
se
le
diese
alojamiento,
para
mayor
seguridad,
en
el
castillo:
y
pasó
á
él
con
los
pocos
que
le
escoltaban
y
acompañaban.
Las
conferencias
comenzaron
entre
los
consejeros
del
rey
y
del
duque,
en
presencia
de
entrambos.
Luis
prometia
la
completa
eje-
cucion
de
los
tratados
de
Arras
y
de
Conflans:
y
solo
pedia
en
recompensa
que
el
duque
le
jurase
fidelidad
para
con
todos
y
contra
todos.
Epa
Cárlos,
ostinado
en:sus
ideas,
no
queria
ni
abandonar
sus
antiguos
aliados,
ni
renun-
ciar
4
sus
conexiones
con
el
rey
de
Inglaterra.
Esto
dió
motivo
á
que
en
las
deliheracio-
nes
hubiese
mutuas
quejas,
y
tal
yez
animosi-
dad,
Pero
una
noticia
no
esperada
trocó
de
improviso
el
semblante
de
los
negocios,
hizo
A
(151)
imposible.
la:
reconciliacion,
é
inspiró
al
duque
de
Borgoña
las
resoluciones
mas
«violentas.
Súpose
que
los
de
Lieja,
volviendo
á
tomar
las
armás,
habian
sorprehendido
la
ciudad
de
Tóngres,
donde
residia
su
obispo,
y
desarma=-
do
la
guarnicion,
haciendo
prisioneros
al
obis-
po,
á
los
canónigos
y
al
señor
de
Imbercourt,
y
amenazándolos
con
muerte
infame.
Ya
ha-
bian
asesinado
al
arcediano
de
Lieja,
y
he-
cho
pedazos
su
cadáver.
Muchos
habitantes
de
'óngres,
que
huyeron
de
esta
plaza,
conta-
an
y
aun
exageraban
las
atrocidades
comeli-
das
por
los
liegeses.
É
:
]
El
duque
de
Borgoña
estaba
muy
dispues-
to,
por
la
violencia
de
su
carácter
y
por
el
Odio
que
tenia
á
Luis,
á
«creerle
capaz
de
las
mayores
perfidias,
y
así
no
dudó
un
momen-
to
que
la
insurrección
era
obra
del
rey.
«Se
me
convidó,
á
esta
entreyista,
para
adorme-
cerme:
pero
la
venganza
está
en
mis
manos,
y
no
dejaré
la
ofensa
sin
castigo.”
|
Mandó
inmediatamente
cerrar
las
puertas
ela
ciudad,
y
sin
respeto
á
los
derechos
de
a
corona,
ni
á
los
del
hospedaje,
ocupó
con
tropas
escogidas
todos
los
alrededores
del
cas-
tillo,
y
lo
convirtió
en
prision,
Pero
aun
duda-
Da
en
tomar
la
resolucion
á
que
su
enojo
le
Impelia:
ya
para
disculpar
la
violacion
de
su
Juramento,
echaba
voz
de
que
le
habian
roba-
0
unos
diamantes,
y
que
por
coger
al
ladron
daba
aquellas
órdenes
rigurosas:
ya
enfureci-
o
esclamaba
contra
los
de
Lieja
y
contra
los
254,
cipes
á
cda
)
soberano
yá
qui-
tarle
la
corona
y
aun
la
vida.
Saint
Pol,
que-
riendo
libertarse
por
medio
de
una
nueva
per-
fidia,
denunció
al
duque
de
Borgoña
como
autor
de
una
nueva
conspiracion
contra
la
vi-
da
del
monarca,
en
la
cual
habia
querido
iniciar
á
él
mismo
el
secretario
de
Cárlos.
Esta
delacion
fue
despreciada.
Despues
de
escrita
la
confesion
del
reo,
el
canciller
le
dijo:
“Monseñor,
sois
tenido
por
el
hombre
mas
intrépido
del
reino:
no
desmintais
esta
reputacion,
porque
habreis
menester
toda
vuestra
firmeza.”
Despues
le
pidió
el
collar
de
la
orden
de
San
Miguel
y
la
espada
de
con-
destable.
Saint
Pol
dió
el
collar,
y
dijo
que
ya
le
habian
quitado
la
espada:
El
señor
de
Popincourt
le
leyó
en
fin
la
sentencia
de
muerte.
“Loado
sea
Dios!
respondió
Saint
Pol:
solo
deseo
ya
verme
en
su
presencia.»
Fue
conducido
al
cadahalso,
acompañado
de
cuatro
doctores,
que
eran
el
penitenciario,
el
cura
de
San
Andres
Des
Arts,
un
francisca-
no
y
un
agustino.
Confesó
,
comió
un
poco
de
pan
bendito,
oyó
misa,
y
pidió
la
eucaristía:
pero
le
fue
negada.
Repartió
entre
los
docto-
res
6o
escudos
de
oro,
que
tenia
consi
O,
para
jue
los
distribuyesen
en
limosnas,
salido
con
decia
al
canciller,
y
al
pueblo,
se
hinco
de
rodillas
y
recibió
el
golpe
mortal.
Así
pe-
reció
el
condestable
de
Saint
Pol,
descendien-
te
de
la
familia
imperial
de
Luxemburgo
cuñado
del
rey
de
Francia
y
tio
del
de
Ingla-
|
(255)
terra?
gran:
capitan,
poderoso
en
dominios:
Pero'ambicioso;
ingrato
y
pérfido.
Pregunta-
ron
á
los
doctores:si
les
habia:
dado
algo.
.en
Secreto;
y
digeron,
que
un
anillo
de
oro
para
Una
imagen
dela:
vírgen,
y
un
talisman,
que
lle-
vaba
siempre
consigo
como
preservativo
con-
tra
el
veneno;
+para
que
lo
diesen
á
su
hijo.
Elorey
lo
tomó
para:
sí:
permitió.
á
los
docto-
tes-«ue
dispusiesen
de
lo
demas
segunla
inten-
cion
del
difunto:;«y
«confiscó:sus:
tierras
y
las
Tepartió
con:
eliduque-
de
Borgoña,
Luis
XI
MO:
hizo
pesquisaude
sus
cómplices:
la
ira
de
“este-príncipe
soloi
caia
sobre.
los
grandes,
y
con
las:
cabezas
ilustres
«derribó
tambien
el.
Ávbol
feudal;
por
lo:cual
Francisco
1
decia
de
Uoluis
XI
de
quitó
el
ayo
4:
los
reyes
de.
ANCIANO
21005
61
A
2
<AEl
duque
de
Borgoña,
perdida
la
esperan-
22
de
destronar
á
Luis
,
solo:
pensó
en
lograr
"ebobjeto
principal
de
su
ambicion
:
y
como
el
ey
le
permitido
acometer
á
Renato
de
Vaude-
“Mont..
duque
de
Lorena,
marchó
contra
él
y
en
Pocos
dias
le
despojó
de:
sus
estados.
Siendo
ya:
dueño
pacifico
de
Flandes,
Artois,
una
Parte
de
Picardía
y
las
dos
Borgoñas,
queria
“onquistar
la
Suiza.
El
anciano
rey
Renato,
Señor
de
Provenza,
se
proponia
dejarle.
en
Manda
aquel
opulento
condado:
y
hecha
esta
“Adquisicion,
creía
Cárlos.
el
Temerario
cosa
>
Aci
apoderarse
del
Milanesado
,
cuyos
habi-
tantes
detestaban:á
'su
duque
Galeazo.
Con
la
""eumnion
de
tantas
provinciasspensaba
formar
(256)
una
de
las
monarquías
mas
poderosas
de
Eu»
ropa.
Este
plan,
aunque
gigantesco,
era
ase-
quible,
porque
tenia
un
ejército
numeroso
y
valiente,
hábiles
generales
é
inmensas
rique-
zas,
y
acometía
á
estados
pequeños
y
divididos.
La
fortuna
pues,
le
proporcionaba
una
carre-
ra
brillante
y
fácil:
pato
L
violencia
yla
cruel-
dad
le
hicieron
perder
la-ocasion
mas
favora-
“ble,
y
abricron
el
abismo
en
que
pereció.
En
lugar
de
marchar
con
la
prudencia
y
digni-
dad,
propias-de
un
gran
capitan
y
de
un
eran
ríncipe,
acometió
4
sus:tnemigos
con
el
ar-
nh
de
un
soldado
novel
;trátó
á
dos
vencidos
como
tirano,
y
murió.
como
aventurero,
Dueño
de
Lorena
y
resuelto
4
conquistar
la
Suiza,
sembró:
los
gérmenes
de
la
guerra,
mandando
confiscar
los
efectos
de
los.
mercá-
deres
suizos
y.
maltratar:
sis
personas.
Los
de
Berna
escribieron:
al.
coride
de
Romont
que
mandaba
las
tropas
de
Cátlos
en
la
frontera
del
monte
Jura”,
quejándose
de
aquellas
tro-
-pelías,
y
amenazándole
conla
venganza.
«Esta
será
tal,
leescribian
que
pronto
direis:
basta»
Al
mismo
tiempo
enviaron
correosá
Eriburg:
Soleure,
Neufebatel
y
el
Valais,
excitando
4
sus
aliados
á
tomar
las
armas.
Todos
icudie-
ron,
y
alistado
un
ejército,
acómetieron
a
conde
de
Romont,
cuyas:
fuerzas
consistial
or
la
mayor
parte
en
italianos
al
sueldo'
de
:
Borgoña.
Los
suizos
rompian
á
hachazos
125
¿puertas
de
las
ciudades,
lastomaban
por
asal-
to
sin
artillería,
degollaban:las
guarniciones.
257)
Y
tambien
á
sus
pnl
verdugos,
si
Se
MOS=
traban
compasivos
con
los
prisioneros.
Así
se
apoderaron
de
Morat,
Mondon
,
Yverdun
y
_rancourt.
Entraron
despues
en
el
pais
de
aud:
Lausana
se
sometió
é
hizo
alianza
con
ellos,
y
exigieron
contribuciones
de
Ginebra.
Cárlos,
que
sitiaba
á
Nancy
cuando
supo
la
in-
Vasion
de
los
SUIZOS,
juró
vengarse.
:
Guerra
de
bor
oñones
y
suizos:
batallas
de
Granson
orat
(1476).
Luis
XI,
por
NO
verse
en
A
precision
de
dar
ausilio
á
los
SUIZOS,
como
estaba
obligado
á
hacerlo
por
El
tratado
de
alianza,
aconsejó
á
Cárlos
que
esistiese
de
aquella
guerra:
pero
sus
consejos
úeron
muy
Hál
recibidos,
como
era
de
esperar:
l
tuvo
éxito
el
aviso
que
le
dió
el
rey
de
la
traicion
de
su
valido
Campo
Basso,
diciéndole
Jue
este
italiano
le
habia
prometido
entregarle
duque,
ó
matarlo.
Cárlos
respondió:
«si
esta
DOticia
fuese
cierta,
no
mela
daria
Luis.»
Ñ
,
LOs
suizos,
reunidos
en
Zurich,
enviaron
diputados
al
duque
de
Borgoña,
pidiéndole
la
Paz,
y
proponiendo
nombrar
árbitros
para
Wansigir
las
eds
"La
guerra,
le
de-
“14,
no
Os
puede
ser
provechosa:
porque
mas
"o
y
plata
Ya?
en
vuestras
espuelas
y
en
los
Jaeces
de
vuestros
caballos,
que
en
toda
Suiz
24»
Todo
fue
inútil;
y
no
Sua
súplicas
del
ATgrave
de
Baden,
ni
las
representaciones
*
los
estados
de
Flandes
fueron
de
provecho.
*0s
de
Flandes
respondió
Cárlos:
«
estar
es
última
vez
que
pedire
subsidios
á
misvasás
"OMo
xx,
17
<Q
(258)
llos:
pues
tengo
derecho
de
exigirlos,
Yo
les
mostraré
que
soy
su
señor:
y
sí
se
resisten,
los
castigará
como
merecen.”
Cuando
se
puso
en
movimiento,con
su
ejército,
Luis
se
dispuso
á
aprovecharse
de
las
circunstancias
que
pos
dia
presentar
la
suerte
de
la
guerra:
y
para
esto
renovó
por.medio
de
sus
embajadores
an-
tiguas
pretensiones
sobre
las
ciudades
del
So-
má,
y
se
quejó
de
haber
repartido
con
desi-
gualdad
los
dominios
de
Saint
Pol.
Hemos
repartido
la
zorra,
decia
Luis:
Mode
Borgo-
ña
se
ha
quedado
con
la
piel
que
era
muy
rica,
y
me
ha
dejado
la
carne
que
no
yale
nada.”
Al
mismo
tiempo
prometió
socorró
á
los
sui-
zos
é
hizo
saber
á
los
grandes
de
su
reino
que
veria
con
placer
que.
tomasen
las
ármas
con-
tra
Cárlos,
pero
sin
obligarlos,
4
ello
en
nin-
guna
manera.
Este
modo
cauteloso
de
mani-
festar
su
voluntad
fue
funesto
á:muchos
fran-
ceses
que
creyéndose
libres
en
el
partido
que
to*
masen,
secondugeron
con
Cárlos
como
con
un
aliádo
de
su
rey.
Luis
los
castigo,
á
unos
confis-
cándoles
los
bienes,
y
á
otros:con
el
destierro,
y
á
algunos
con
el
último
suplicio.
Envió
tam-
bieu
embajadores
á
Renato,
amenazándole
con
el
juicio
de
felonía,
si
legaba
al
duque
de
Borgoña
la.
Provenza,
y
privaba
á
la
corona
de
la
reversion
de:un
feudo
tán:
considerable;
y
para:
dar
«mas
peso
á
sus
amenazas,
fue
4
con
acompañado
de
muchas
tropas,
con
€
retesto
de
una
romería
á
nuestra
Señora
de
Puy»en:
Valay.,
(239)
Entretanto
Cárlos
atacó
á
la.ciudad
de
Granson
,
defendida
por
500
suizos,
la
tomó
Por
asalto,
obligó
á
la
guarnicion,
que
se
reti-
ró
al
castillo,
á
rendirse
á
discrecion,
y
man-
46
matar
á
todos
los
que
la
componian
,
con
El
cuchillo,
el
agua
6
la
cuerda.
El
mismo
olinet,
cronista
del
duque,
refiriendo:
este
acto
de
ferocidad
,
manifiesta
su
compasion
á
quellas
infelices
víctimas:
bien
que
los
sui-
“os
no
habian
hecho
la
guerra
con
menos
Crueldad
en
la
campaña
anterior,
uando
supieron
sus
compatriotas
el
es-
"ago
de
Granson,
corrieron
á
las
armas
para
"engarlo:
y
un
ejército
de
20000
combatien-
£S
y
formado
de
las
milicias
de
todos
los
can:
Snes,
se
acampó
junto
á
las
murallas
de
Mo-
5
despues
se
adelantó
hasta
el
castillo
de
%4x
Marcus,
situado
en
el
camino
de
Gran-
on
:4
Neufchatel,
Los
borgoñones,
que
se.
labian
a
poderado
sin
resistencia
de
aquel
cas-
tilo,
tenian
en
él
supuesto
mas
avanzado,
y
]
Suna
distancia
mas
atras
babia
sentado
Cár.-
:*SUs
reales
en
una
vasta
llanura:donde
po-
«desplegar
su
numerosa
caballería.
Sus
ca.
Pitanes
mas
antiguos
y
prudentes
le
aconse.
Jaron
que
esperase
en
ella
al
enemigo:
pero
él.
Spreciaba
sobradamente
á:
sus
rústicos
ad=
e
esarios'
para
consultar
la
esperiencia
y
la
“AZon,
Embriagado
de
ira
y
de
soberbia.
lla.
mó
timidez
á
la:
prudencia
del
bastardo
de
jo
Soña
que
procuraba
moderar
su
ímpeta,
adelantó
pues,
imcautamente
hasta
euf-
qe
-
(260)
chatel,
y
entró
en
un
desfiladero
estrecho
cu-
yas
alturas
guarnecian
los
suizos.
Apenas
es-
tos
divisaron
su
vanguardia,
bajaron
de
la'
montaña
con
intrepidez:
y
al
llegar
á
presen=
cia
del
enemigo,
hincaron
la
rodilla
pidiendo
á
Dios
que
protegiese
su
justa
causa.
Cárlos,
engañado
con
esta
demostracion,
dijo:
“ved
esos
villanos,
que
piden
misericordia.
Nos
de-
claran
la
guerra,
y
no
se
atreven
á
hacerla:
Por
San
Jorge,
que
hemos
de
destruir
á
es-
tos
perros,
y
todo
lo
que
tienen
será
despojo
delos
Borgoñones.”
Pero
su
error
duró
poco,
Apenas
los
suizos
se
levantaron,
avanzan
en
escuadrones
cuadrados,
acometen
la
vanguar-
dia
de
Cárlos
en
falanges
cerradas
y
heriza-
das
de
alabardaslarguísimas.
En
vano
el
duque
ataco
aquellas
valerosas
cohortes
y
desbarató
algunas:
los
montañeses
vuelven
á
reunirse,
re-
cobran
sus
ventajas,
y
obligan
á
sus
enemigos
á
retirarse
hasta
el
Arnon,
donde
estaba
el
campo
atrincherado
de
que
no
debieran
ha-
ber
salido.
Muchos
borgoñones
perecieron
en
este
combate:
entre
ellos,
los
señores
de
Ay”
meries
y
de
Poitiers
y
Juan
de
Lalait.
Cár-
los,
habiéndose
reunido
con
el
grueso
de
sí
ejército,
esperaba
que
dándose
la
batalla
el
un
terreno
mas
favorable
lograría
la
victori2:
Mientras
se
preparaba
el
combate,
el
ejército
suizo
ocupaba
tódas
las
alturas,
flanqueaba
y
rodeaba
Aca
enemigo,
llertadoMlos
aires
con
el
grito
de
venganza
Granson,
Gransol:
y
con
el.
sonido
de
dos
trompas,
que
segun
%
e
261)
tradicion
popular,
Abi
dado
Carlomagno
á
Os
helvecios.
Llamábase
la
una
el
toro
de
Vri,
Y
la
otra,
la
vaca
de
Untewalden,
y
sus
acentos
lúgubres
y
roncos,
repetidos
por
los
€cos
de
las
montañas,
fueron
el
terror
de
los
AUustriacos
enla
guerra
que
los
suizos
sostu=
Vieron
contra
ellos
para
asegurar
su
indepen=
dencia.
El
mismo
uque
manifestó
asombro
cuando
en
lugar
de
un
puñado
de
gañanes
que
treia
destruir
en
el
primer
choque,
se
vió
ro-
tado
por
todas
partes
de
20000
guerreros,
que
marchaban
á
él
con
paso
firme;
sin
que
las
cargas
de
caballería
ni
los
tiros
de
los
ca-
ones
pudiesen
desordenarlos
ni
romperlos.
-:
No
obstante
Cárlos
desplegó
en
este,
peli-
870
su
ordinaria
impetuosidad
y
su
ardiente
Valor:
pero
su
caballería
fue
dispersada,
y
de-
Sordenó
las
demas
tropas:
los
italianos
que
tenia
4
su
sueldo,
fueron
los
primeros
en
huir.
A
este
momento
descubrieron
los
suizos
sus
Cañones,
é
hicieron
grande
estrago
en
la
in-
“Uteria
borgoñona
que
ya
cejaba.
En
vano
€!
duque'llamaba
á
gritos
sus
soldados,
di-
“iéndoles
injurias
y
descargando
sablazos
so»
€
ellos:
el
terror
hacía:imposible
la
obedien-
Cia,
Ninguno
se
atrevia
á
«esperar
aquellos
atallones
cerrados
que
descendian
con
rapi-
€z
de
las
montañas
sin
que
ningun
obstácu+
9
Pudiese
detener
su
marcha.
La
victoria
de
9S
Suizos
fue
completa:
el
mismo
Cárlos,
per-
Ido
el
campamento,
el
ejército,
los
bagages,
Y
la
artillería,
y
no
viendo
junto
á
sí
mas
que
262
cinco
domésticos
pe
ER
hasta
el
castillo
de
Joune,
situado
á
lá
entrada
de
un
desfiladero
del
Jura.
Su
rabia
y
desesperacion
era
tal
que
nadie
se
atrevia
á
hablarle.
Sola»
mente
su
bufon,
amado
el
Glorioso,
le
dijo,
mientras
buia
á'su:lado:
por
cierto
que
es-
tamos
bien
annibalizados."
30
“1
+
Ekbotin
fue'inmenso:
porque
entonces
du-
raba
todavía
la
costumbre
de
ostentar.mas
lu-
jo
en:
los
ejércitos:
queen
los:palaciós.
'Aque-
llas
“agrestes
milicras,
“apoderándose:
de
dhjeo
tos
muy
preciosos,
sacaron
de:ellos
muy
poca
utilidad
porque
no
'conocia
sirvalor.
Vendian
la
bajilla
de
plata
por
algunos:sueldos,
comó
si
fuera
estaño:
los
vasos
de
oro
les
parecian
muy
pesados,
y
los
trotaban
por
hierro
6
ace-
ro.
Dieron
un
diamante
muy
grueso
en
tres
escudos:
y
despues
de
haber
pasado
de
man0
en
mano
enriquecicadomuchas
familias,
vin0
á
poder
del
papa
Julio
IL.
Otro,
que
quisieron
compraren
su
tiempo
Cálos
V:
y
un
sultan
de
Constantinopla;
lovadquirió
Enri
ue
VI
rey
de
Inglaterra,
EA
Maríá/lo
regaló
asu
suegro
Cárlos
Voy
así
volvió
á
la
cast
de
Borgoña:
El
diariante
llamado
Sanet,
co”
sido
ensla
misma
batalla,
perienece
ahora
4
la
corona
de
Francia.
Los
4apices
y
alfombras
de
seda;
terciopelo;
oro
y
damasco,
y
las
pre”
ciosas
blóndas
que:adornaban
las
tiendas
0
los
horgoñones,
despues:
de
haber
estado
gua!”
dadas
mucho
tiempo'cir
los
cajones,
se
vendit”
ron
álos
estrangeros
como
telas
comunes.
Pero
”
(263)
conservaron
con
orgullo
los
cañones
de
Cárlos,
Sus
ricas
armas,
sus
lanzas;
adornadas
con
marfil
y
rubíes.
su
bandera
ducal,
las
de:
sus
Vasallos,
su
collar
de
la
orden
del
Poison
y
su
sillon
de
oro
macizo.
Nicolas
de
Scharnactal,
Principal
caudillo
del
ejército:
victorioso
,
ar=
mó
caballeros
en
el
campo
de
batalla
á
los
cas
pestes.
Mullinca
;
Bonstetten,
Reding,
Dies-
ach
y
Otros
que
se
habian
distinguido
en
la
acción:
001
votos:
;
2
ca
En
+
Luis
XI
caando
supo
el
resultado
de
esta
batalla,
muy
superior:á
todas
Sus
esperanzas,
Apenas
pudo
disimular
su-alegria,
y
amenazó
Con
mas
vigor
y
mas
á
las
claras
que
antes
á
os
aliados
desu
rival.
Casitodos
le
abando=
Naron
Galeazo“se
disculpó
diciendo
que
vel
Miedo
le
habia
obligado
á
unirse
con
el
borgo-
Hon,
é
hizo
su
samision
al
rey,
que
fue
acep-
tada,
aunque
no:
el
dinero
que'ofrecía.
Luis
abia
consultado
al
parlamento”
como
debia
Proceder
con
renato,
rey.
titular
de
Sicilia
y
“ónde
de
Provenza.
El
tribunal
respondió
que
€n
rigurosa
justicia
podia
fulminar
contra
él
Mandamiento
de
prision;
pero
que
en
atención
a
su
edad
y
al
parentesco,
debia
contentarsé
9
citarle
á
comparecer
antesí
ó
ante
el
par=
4mento
sopena
de
destierro
y
confiscación.
*
El
anciano
rey;
infelizen
todas
sus
empre=
Sas
de
Italia;
atormentado
por
las
vicisitudes
Jue
4
su
hija
Margarita
elevaron
al
colmo
de
t
eloria
y
la
arrojaron
en
vel
abismo
de
la
ESgracia,
cúidadoso
por
la
suerte
del
duque
270)
el
ala
derecha,
la
retaguardia
de
los
suizos
penetró
en
el
cuerpo
de
batalla,
y
todas
las
posiciones
de
Cárlos
se
hallaron
rodeadas
y
aco-
melidas.
Su:
ejército,
poseido
del
terror,
no
pudo
reparar.
el.
desorden,
y
se
dispersó;
la
derrota
fue
completa,
y
el
duque,
seguido
de.
doce
gendarmias,
debió
su
salvacion
á
la
fuga.
«Asi
por
la
segunda
vez
fue
vencido
por
unos
aldeanos
el
príncipe
mas.
belicoso
y
for-
midable
de
Suropa.
Este
desastre
fue
todavía
mas
completo:
porque
la
caballería
ausiliar
lorenesa
y
alemana
persiguió
4
los
fugitivos
é
hizo
en
ellos
espantosa
carnicería.
Gran
parte
de
los
borgoñones
pereció
en
los
pantanos
y
en
el
lago
que
quedó
enrogecido
con
su
sangre.
Tres
se
despues
sacaban
todavía
los
pescas
dores
en
las
redes
espadas,
yelmos
y
Corazas.
La
pérdida
de
los
vencidos
se
valuó
en
10000'
hombres.
Todos
los
historiadores
de
aquel
tiempo
censuran
á
los
suizos
por
los
actos
de
crueldad
que
cometieron,
Con
los
huesos
de
los
vencidos
formaron
una
columna,
que
se
llamó
el
Osario,
de
los
Borgoñones
,
y
le
pu-
sieron
esta
inscripcion.
Deo
Optimo
Maxi-
mo.
Incliti
et
fortísimi
Burgundie
ducís
ejér-
citus,
Moratum
obídens,
ab
Helvettís
ciesus
hoc
sut
monumentumreliquit.Cuando
los
fran-
ceses
entraron
en
Suiza
en
y
798,
le
destra-
yeron
el
Osario
y
elevaron.en.
su
lugar
una
columna
magestuosa.
Los
suizos
ademas
de
tributar
los
debidos
elogios
á
Renato,
duque
de
Lorena,
le
hicieron
grandes
presentes,
entre
:
|
(271)
ellos-toda
la
artillería
A
se
cogió
á
los
bor=
BOñÓnes.
+
ido
ca
rtá
Luis
XI,
viendo
abatido
á
su
rival,
se
Abstuvo
de
hacer
contra
él
hostilidades
inúti-
CS,
y
se
contento
con
dar
órdenes
á
Dammar-
tin
de
observar
con
su
ejército
las
fronteras
de
Borgoña.
Cárlos,
vencido
segunda
vez,
Volvió
á
caer
en
sus
anteriores
desvaríos;
y
en
uno
de
ellos
mandó
prender
á
los
duques
de
Saboya
que
venian
á
consolarle.
El
duque
hu-
yO
á
tiempo:
pero
la
duquesa
quedó
prisione=
ra.
Los
estados
de
Saboya
se
quejaron
al
rey
e
Francia,
de
esta
violacion
del
derecho
de
gentes,
y
Luis
encargóen
secreto
á
Chaumont'
cAm
boisequelibertaseá
la
cautiva.
Chaumont
Penetró
en
el
castillo
de
Rouvre
donde
estaba,
Y.la
puso
en
libertad.
Luis,
que
poco
antes
Via
ligados
contra:
sí
y
en
favor
de
Cárlos
á
0s
duques
de
Bretaña,
Saboya
y
Milan
y
al
rey
de
Inglaterra,
se
hallaba,
por
los
errores
imbiciosos
del
de
Borgoña,
no
solo
libre
de
tantos
enemigos,
sino
respetado
y
venerado
de
0S
que
hasta
entonces
habian
jurado
su
ruina.
00
antes
exhalaba
toda
Europa
impreca-
Ci0nés
y
acusaciones
cóntra
él:
la
opinion
pú-=
ica
mudó
con
la
fortuna,
«y.
lerconcedio
la
Palma
de
la
habilidad
política:
Pero
su
mériz
"0
en
estas
circunstancias
no
fue
otro
que
el
-
*
permitir
á
Cárlos
correr
á
su
perdición,
sin'
¡Mpelerle
ni
socorrerle:
comprar
la
paz,
no
Muy
noblemente,
del
rey
de
Inglaterra,
que
'bia
entrado
en
sus
estados
con
ejército:
di-
272)
|
ferir
sus
proyectos
Pe
Bretaña,
y
someter
á
su
yugo
con
amenazas
'al
débil
y
anciano
Renato,
cuya
herencia
era
porra
de
dere-
cho
á
la
corona.
No
fue
tan
feliz
en
los
nego=
cios
de
España:
Fernando
é
Isabel
fueron
re-
conocidos
reyes
de
Castilla,
y
Alonso,
rey
de
Portugal,
vencido
por
los
españoles,
imploró
en
vano
el
socorro
de
Luis,
que
solamente
le
dió.
buenas
palabras,
y
encargó
al
señor
de
Albret
mantenerse
á
la
defensiva
y
conservar
la
paz
en
el
Rosellon.
Renato,
duque
de
Lorena,
contento
con
su
triunfo,
deseaba
gozar
de
él
con
tranquilidad:
ero
la
violencia
de
Cárlos
no
se
lo
permitió.
Iantos
reveses
habrian
abatido
un
alma
me-
nos
impetuosa
que
la
del
duque
de
Borgoña.
La
desgracia,
en
vez
de
restituirle
su
razon,
acabó
de
perturbarle
enteramente.
Recelaba
de
los
movimientos
que
hacian
las
tropas
france-
sas
en
sus
fronteras:
y
temiendo
que
Luis
agravase
sus
males,
obligándole
á
evacuar
la
'
Lorena,
resolvió
con
las
cortas
fuerzas
que
le
quedaban,
ea
sitio
á
Nancy.
Cárlos
habia
despreciado
la
única
adver-
tencia
síncera
que
habia
recibido
de
Luis,
y
Campo
Basso
conservaba
todo
su
ascendiente
sobre
él.
Este
pérfido
italiano
conspiró
con-
tra
su
crédulo
bienhechón
Sifrein
de
Baschí,
primer
maestre
sala
del
duque
de
Borgoña,
recibió
del
traidor
la
comision
de
sobornar
al-
unos
soldados
borgoñones
y
de
llevarlos
4
Nancy
para
reforzar
el
partido
del
Lorenes.
La
(273)
Conjuracion
fue
descubierta,
y
Sifrein
preso
y
condenado
á
muerte.
Antes
de
es
irar,
pidió
que
se
le
permitiese
hablará
Gárlos,
á-quien
Queria
revelar
la
traicion
de
Campo
Basso
todos
los
proyectos
tramados
contra
su'wida:
Pero
el
italiano
era
dueño
de'todos
los
con=
ductos
por
donde
podia
lHegar
la
verdad
al
príncipe.
Apresuróse
la
ejecucion
dela
sen=
tencia,
y
Sifrcin
pereció
sin
haber
podido
de-
latar
al
autor
de
su
crímen.
En
el
ejército
de
los
borgoñones
reinaba
el
mayor
desaliento.
Una
enfermedad
conta-
glosa
disminuia
el
número
de
los
soldados,
que
quedó
reducido
á
5000
hombres.
En
estas
Circunstancias
se
supo
qa
Renato,
al
frente
€
un
cuerpo
considerable
de
loreneses,
suizos
Y
alemanes,
llegaba
en
socorro
de
la
plaza
-
Sitiada.
Con
esta
noticia
se
apoderó
el
terror
le
los
borgoñones,
que
se
creian
entregados
A
una
perdicion
inevitable
por
la
demencia
de
Su
príncipe.
Todos
se
quejaban,
todos
mur-
Mmuraban:
pero
Cárlos
sumergido
en
su
pro-
unda
desesperacion,
yacia
taciturno
,
me-
ancólico,
inmóvil
y
sin
tino.
Nunca
salia
de
Su
tienda,
á
nadie
admitia,
y
todos
tembla-
an
de
su
furor.
Solo
el
conde
de
Chimay
arras-
trando
su
enojo,
se
atrevió
á
quebrantar
sus
Órdenes,
llegó
hasta
su
aposento,
y
le
espuso
En
pocas
palabras
la
triste
situacion
del
ejér-
Cito,
la
inminencia
del
peligro
que
amenaza-
A,
y
la
necesidad
imperiosa
de
retirarse.
Cár-
Os
le
respondió
enfurccido:
"ya
veo
que
todos
TOMO
xx.
18
(274)
vosotros
sois
loreneses
6
cobardes:
huid
si
que-
reis:
estoy
resuelto
á
combatir:
y
combatiré:
aunque
me
quede
solo
en
medio
de
los
ene»
migos.”
t
Batalla
de
Nancy:
muerte
de
Cárlos
el
Te-
merario
(1477).
De
allí
á
poco
brillaron
á'
los
ojos
de
los
borgoñones
las
lanzas
de
Rena-
to,
cuyo
ejército
ascendía
á
10000
hombres.
Al
acercarse
el
enemigo,
Campo
Basso
con
200
lanzas
abandonó
la
bandera
de
su
señor,
y
desertó
á
la
de
Lorena.
Los
loreneses
le
re-
cibieron
con
desprecio
y
le
mandaron
alejarse.
El
traidor
fue
á
apostarse
cerca
del
puente
de
Baurieres
con
el
objeto
de
acometer
á
los
bor-
goñiones
en
caso
de
que
pensasen
huir
por
el
camino
de
Luxemburgo
o
de
Metz.
El
insen-
sato
duque
de
Borgoña,
resuelto
á
pelear,
dió
la
señal
de
la
batalla
el
5
de
enero
de
147)+>
En
vano
le
suplicaron
todos
sus
oficiales
que
levantase
el
sitio,
se
relirase,
y
buscase
en
sus
estados
recursos
para
mejorar
su
fortuna.
"Nadie
me
verá,
respondio,
huir
de
un
jóven,”
Renato
puso
su
ejército
en
batalla
en
la
llanura
de
Neúville.
Guillermo
Herter,
suizo,
y
el
conde
de
Thierstein
mandaban
su
vanguardia.
Vau-
demont,
Bassompierre
y
otros
caballeros
mi-
litaban
bajo
sus
órdenes.
Su
ejército
se
habia
doblado
con
los
nuevos
refuerzos
que
le
llega-
ron.
El
cuerpo
de
batalla
constaba
de
8000
hombres
de
infantería
y
150
caballos.
Renato
mandaba
este
cuerpo
con
Linanges,
Ligneville,
Lenoncourt,
Blomont
y
olros
señores.
La
re-
(275)
Serva
destinada
á
acudir
donde
la
necesidad
O
cxigiese,
constaba
de
800
hombres
escogl-
9s.
El
duque
de
Borgoña,
acampado
cerca
de
arville
á
media
legua
de
Nancy,
no
opuso
al
chemigo
para
defender
suslineas
mas
quezooo
ombres,
Dió
el
mando
de
su
derecha
á
Galiot,
el
de
la
izquierda
á
Lalaing,
y
él
se
colocó
en
el
centro.
Los:
suizos,
despues
de
haber
hecho
Oracion
hincada
la
rodilla
segun
su
costum-
bre,
avanzaron
en
buen
orden
jurando
á
gri-
tos
vencer
ó
morir.
Cárlos
les
salió
al
encuen
tro
y
pasó
un
arroyo
que
le
separaba
de
ellos.
Una
batería,
colocada
á
la
derecha
del
cami-
RO
por
donde
venian,
les
hizo
poco
daño:
por-
de
la
servian
algunos
traidores
del
partido
“de
Campo
Basso.
Los
suizos
dejaron
algunos
atallones
en
aquel
punto,
y
siguiendo
la
di-
tección
de
un
vallado,
cogieron
por
el
flanco
a
los
enemigos,
que
á
causa
de
su
corto
nú-
mero
no
podia
ocupar
toda
la
línea
del
com-=
ate.
Renato
mando
á
oo
caballos
que
ata-
“asen
á
los
borgoñones
mientras
otro
cuer-
Po
los
rodeaba
para
cogerlos
por
la
espalda.
Pesar
de
la
desigualdad
del
número,
se
dis-
Putó
con
valor
la
victoria.
Inflamaba
á
los
lo-
Yeneses
el
desco
de
reconquistar
su
patria:
á
Os
borgoñones,
el
recuerdo
de
su
anterior
su-
Perioridad,
y
el
ejemplo
de
su
duque,
que
se
Wrojaba
á
las
filas
enemigas
con
el
furor
de
la
CSesperacion.
Pero
la
lid
no
podia
ser
larga:
Os
horgoñones
rodeados,
acometidos
por
todas
Partes
y
oprimidos
por
el
número,
fueron
.
”
(276)
desbaratados
y
desechos,
y
se
“pusieron
en
fuga.
ios
Cárlos,
consumidas
sus
fuerzas
con
el
can-
sancio
y
cubierto
de
heridas,
fue
llevado
entre
los
fúgitivos.
Blomont,
senescal
de
Saint
Dié,
le
persiguió
con
ardor:
y
aun
se
dice
que
ha-
biéndole
alcanzado,
le
derribó
en
tierra
de
un
bote
de
lanza
sin
conocerle,
en
el
momento
que
le
pedia
cuartel;
y
que
atropellado
por
la
multitud
de
los
que
huían,
y
sepultado
entre
un
monton
de
cadáveres
y
moribundos,
desa-
pareció
á
la
vista
de
todos.
Otros:
dicen
que
fue
asesinado
por
algunos
traidores,
aposta»
dos por
Campo
Basso.
Bievres,
Contay
y
La-
vieuville
perecieron
en
el
campo
de
batalla:
los
dos
bastardos
de
Borgoña,
los
condes
de
Nassau
y
de
Chimay,
Galiot
y
Oliveros
de
la
Marche
quedaron
prisioneros.
Fueron
inú-
tiles
las
di
igencias
que
se
hicieron
duran-
te
dos
dias
para
descubrir
el
paradero
de
Cár-
los.
En
fin,
al
tercer
dia,
por
noticias
que
dió
un
page,
que
segun
algunos
lo
era
de
Campo
Basso,
muchos
oficiales
acudieron
al
sitio
que
señaló,
y
hallaron
el
cadáver
del
duque
de
Borgoña,
desnudo,
desfigurado,
y
sumergido
en
el
hielo,
demanera,
que
fue
necesario
rom-
perlo
con
las
lanzas,
para
sacar
de
él el
cuer-
po.
Su
médico
y
su
secretario
le
reconocieron
por
muchas
señales,
y
principalmente
por
la
cicatriz
de
una
herida
que
recibió
en
la
bata-
lla
de
Montlhery.
El
duque
de
Lorena
mandó
que
se
transportase
á
Nancy.
El
mismo,
yes-
A
(277)
tido
de
luto,
salió
á
recibirle,
Mevando
barbas
€
oro,
segun
el
uso
de
los
antiguos
paladines,
ye
se
las
ponian
el
dia
despues
de
la
victoria.
espues
de
haber
echado
agua
bendita
sobre
el
cuerpo,
le-tomó
la
mano,
y
dijo:
«buen
pri-
mo,
Dios
os
tenga
en
su
gloria.
Mucho
mal
me
habeis
hecho.”
Su
cadáver
fue
guardado
en
una
capilla
hasta
1550,
en
que
setransárid
á
Brújas.
Así
acabó
Cárlos:el
Temerario,
sol-
dado
intrépido,
ambicioso
desmedidamente,
sediento
de
guerras
y
de
sangre,
delirante
en
Su
orgullo,
¿indocil
á
consejo
que
no
fuese
el
e
sus
locas
pasiones.
Su
falsa
gloria
deslum-
ró
mucho
tiempo
los
pueblos
é
hizo
que
le
admirasen
con
entusiasmo.
Muy
caro
pagaron
Este
error.
El
edificio
colosal,
levantado
por
Sus
tres
hábiles
antecesores,
se
desplomó
por
Su
temeridad,
y
la
casa
de
Borgoña
desapare=
c16.
Una
hija
sola
heredó
sus
reliquias,
las
Cuales,
por
un
yerro
de
Luis,
aumentaron
la
Srandeza
de
la
casa
de
Austria.
..
Comines,
que
habia
sido
muy
awigo
de
Cárlos,
pero
que
despues
le
dejó
por
entrar
al
Servicio
de
Luis
XI,
habla
de
él
con
mucha
Moderacion.
"Algun
tiempo,
dice,
fue
el
prín-
“Ibe
mas
estimado
de
toda
la
cristiandad:
no
sé
porque
ha
incurrido
en
la
ira
del
cielo,
sino
€S
por
la
soberbia
con
que
seatribuia
á
sí
mis-
Mo,
y
no
á
Dios,
todos
los
bienes
que
goza-
ba.
Tenía
prendas
buenas
y
virtuosas.
Nadie
trató
mejor
á
la
nobleza,
y
si
sus
dones
no
“ran
grandes,
fue
porque
queria
estenderlos
á
muchos.
Era
afable
54
bie
sirvientes.
En
el
tiempo
que
le
conocí,
no
fue
cruel:
poco
an-
tes
de
morir
contrajo
este
vicio,
lo
que
era
se-
nal
de
corta
vida:
Cávtsha
mucho
de
la
osten-
tación
en
trage,
mesa
y
aparato.
Apreciaha
en
gran
manera
la
gloria,
y
hubiera
cebo
ser
como
los
príncipes
que
han
dejado
espues
de
su
vida
nombre
inmortal.
Ningun
hombre
le
escedió
en
valor.
Pero
todas
estas
prendas
han
cedido
en
mengua
suya:
porque
el
vencedor
tiene
siempre
razon.”
,
(279)
CAPÍTULO
XXXVIHL
GElbonos
años
del
remado
de
Luiz
Vos
Once.
V
Y
Invasion
de
los
franceses
en
Picardía,
Bor-
-
goña
y
Artois:
union
de
las
casas
de
Áus-
tria
y
Borgoña.
Congreso
de
Bolonia:
paz
de
San
Juan
de
Luz.
Renovacion
de
la
“guerra
con
Borgoña:
batalla
de
Guinega-
“te.
Incorporacion
del
Anjou
en
la
corona.
Reunion
del
condado
de
Provenza
y
de
Maine
á
la
corona.
a
-
de
los
franceses
en
Borgoña,
Pr-
cardía
y
Artois:
union
de
las
casas
de
Aus-
tria
y
Borgoña.
La
alegría
de
Luis
en
la
Muerte
de
su
temido
rival,
fue
estraordina-
Tia,
y
la
manifestó
indecentemente.
Sus
cor-
tesanos
afectaron
alegrarse
con
él:
pero
mu-
chos
gemnian
en
secreto
por
ver
destruido
el
Único
obstáculo
que
impe
ia
á
Luis
entregar-
Se
á
sus
arbitrarias
crueldades.
“El
rey,
dice
clipe
de
Comines,
nos
dió
un
gran
banque-
te.
Todos
comimos
bien,
escepto
uno
solo:
Pero
no
era
fácil
de
averiguar
si
las
buenas
ganas
que
mostrábamos
procedian
del
júbilo
9
de
la
tristeza.”
Al
mismo
tiempo
se
supo
la
Catástrofe
de
Galeazo,
duque
de
Milán,
ase-
!
(286)
habia
dado
poco
antes.
Arras
capitulo,
y
se-
gun
Comines
(aunque
otros
niegan
este
he-
cho)
se
dió
muerte
á
muchos
oficiales
contra
el
tenor
de
la
capitulacion.
Añade.
que
Luis
no
gustaba
del
casamiento
de
María
con
el
¿Delfin
su
hijo:
cosa
increible
en
un
príncipe
tan
hábil
que
podia
con
aquel
matrimonio
ad-
quirir
para
la
Francia
un
aumento
tan
grande
de
territorio
y
de
poder,
y
evitar
que
lo
ad-
quiriesen
los
enemigos
de
su
corona.
La
fortu-
na,
y
la
ingenuidad
de
María
le
ofrecieron
tan
grandes
ventajas:
su
perfidia
hizo
que
las
perdiese.
Al
mismo
tiempo
llenaba
de
discordias
y
turbulencias
la
corte
de
Inglaterra,
sobornan-
do
á
sus
ministros.
Estos
persuadieron
á
Eduardo,
por
instigacion
de
Luis,
que
su
her-
mano
el
duque
de
Clarence
aspiraba
á
la
ma-
no
de
la
duquesa
de
Borgoña.
Favorecióle
en
esta
intriga
el
infernal
duque
de
Glocester,
hermano
tambien
de
Eduardo,
que
procura-
ba
abrirse
camino
al
sólio
por
las
ruinas
de
la
familia
real.
El
crédulo
Eduardo
cayó
en
el
lazo:
Clarence
fué
preso,
juzgado
y
condenado
á
muerte,
y
deshonró
su
infortunio
con
un
ca-
pricho
bajo
y
estravagante.
Habiéndosele
de-
jado
la
eleccion
del
suplicio,
escogió
ser
aho-
gado
en
un
tonel
de
malvasía.
Luis
confió
el
mando
de
la
plaza
de
Arras
á
Juan
de
Daillon,
á
quien
llamaba
burlando
el
maestro
de
habilidades,
porque
le
ayudaba
en
todas
sus
astucias
y
sabia
sacar
de
todas
(287)
mucha
utilidad
para
sí
mismo
Envió
á
lacor-
te
de
Borgoña
con
el
objeto
de
sobornar
á
al-
gunos
hombres
poderosos,
á
Oliveros
el
Dain
Su
barbero,
á
quien
habia
dado,
cartas
de
no-
leza
y
nombrado
gentilhombre
de
su
cámara
Y
gobernador
de
San
Quintin.
Este
monstruo.
fue
quien
prometió
á
una
esposa
alligida
la
vi-
a
de
su
esposo
ya
sentenciado,
si
se
rendia
á
Sus
deseos,
y
le
mandó
ahogar
apenas
hubo
sa-
tisfecho
su
criminal
pasion.
Oliveros
fue
reci-
bido
en
Gante
con
el
desprecio
que
merecia:
y
apenas
supo
el
gobierno
de
Flandes
las
intri=
gas
que
tramaba,
dió
órden
de
prenderlo.
Oli-
Veros
se
escapó
y
huyó
á
Tournai,
donde
logró
seducir
algunos
vecinos
que
entregaron
esta
Ciudad
á
las
tropas
del
rey.
Tantas
defecciones
llenaron
de
terror
á
los
flamencos.
Luis
se
aprovechó
de
la
ocasion,
y
tomó
á
Mortagne,
Lannoy
y
Leuse
y
puso
Sitio
á
Bouchain.
Un
artillero
de
esta
plaza
4puntó
contra
él,
y
la
bala
rasando
su
cuerpo
ejó
muerto
á
Tannegui
Dachatel
que
scaln
Un
poco
detras
á
su
lado.
Le
Quesnoy
y
Aves-
Nes
se
sometieron:
esta
última
plaza
fue
to-
Mada
del
modo
siguiente:
estaba
tratándose
e
los
artículos
de
la
capitulacion:
y.un
dia
que
los
gefes
de
la
guarnicion
comian
con
el
"ey,
asaltaron
los
franceses
la
plaza,
sorpren=
“ieron
con
este
ataque
inesperado
las
tro-
Pas
que
la
defendian,
y
aunque
no
opusieron
r
,
-
,
esistencia
las
pasaron
á
cuchillo.
La
guerra
se
hacia
con
suma
barbarie.
Luis
escribió
á
(288)
Dammartin
en
una
de
sús
cartas:
«destruid
la
tierra
de
modo
que
nada
degeis
que
hacer
á
otros.”
El
hijo
del
bastardo
de
Borgoña
no
queria
abrir
al
rey
las
puertas
de
Saint
Omer.*
Luis
le
envióá
decir
que
daria
muerte
á
su
pa-
dre
si
se
resistia,
El
jóven
respondió:
“estoy
pronto
á
entregar
la
vida
por
mi
padre:
pero
no
sacrificaré
mi
obligacion
á
la
piedad
filial.
Ademas,
¿cómo
es
posible
que
el
rey
quiera
deshonrarse
vengándose
tan
infamemente
en
un
prisionero?”
Los
flamencos
llamaron
en
su
socorro
al
duque
de
Gueldres,
y
le
confiaron
el
mando
de
sus
tropas.
El
rey
marchó
rápi-
damente
contra
él,
le
venció
y
le
puso
en
fu-
ga.
El
duque
volvió
á
reforzar
su
ejército,
y
fue
vencido
segunda
vez
por
Morey
con
pér-
dida
de
mil
doscientos
muertos
y
mil
prisio-
neros.
Mientras
que
la
desgraciada
María
era
oprimida
por
sus
vasallos
y
despojada
por
su
poderoso
enemigo,
aspiraban
á
su
mano
mu-
chos
príncipes:
entre
ellos
el
Delfin,
Maximi-
liano,
hijo
del
emperador
Federico
IH.
Juan,
hijo
del
duque
de
Cleves,
y
el
duque
de
Guel-
dres
que
falleció
poco
despues
de
su
segunda
derrota.
La
princesa
no
podia
disponer
de
su
corazon
ni
de
sus
estados.
Los
sufragios
de
los
flamencos
se
reunieron
á
favor
de
Maximi-
liano.
El
rey
hizo
inútiles
esfuerzos
para
des-
baratar
este
contrato:
y
solo
pensó
desde
que
estuyo
firmado,
en
separar
á
Eduardo
del
de-
signio
que
tenia
de
hacer
alianza
con
Maximi-
;
(289)
liano,
que
desde
este
momento
era
el
enemigo
mas
temible
de
Francia.
En
las
negociaciones
con
Inglaterra
logró
completamente
su
objeto
-
por
medio
del.
dinero
que
di
entre
los.
ministros
iúgleses.
La
tregua
que
habia
entre
los
dos
reinos
por
sicte
años,
se
estendio
á
la
duracion
de
las
vidas
de
entrambos
reyes.
Otra
«ventaja,
no
menos
importante;
Tre-
sultó
de:este
tratado.
El
duque
de
Bretaña,
privado
de
todo
“apoyo
sti
de
la
muerte
de
los
daques
de
Guiena
y
de
Borgoña,
no:te-
nia
mas6speranza
que
la
de
ser
protegido
por
los
ingleses;
y
habiéndole
quitado
la
última
tregua
este
único
recurso'
que:
le
quedaba,
re-
solvió
no
'solo
someterse
PR
Sis
,
sino.concluir
con
él:
uná
alianza
ofensiva
y
defensiva.
Pero
como
el
ódio
¡arraigado
en
sus
corazones
des-
mentia
sus
mútuas
protestaciones
de
amistad,
y
ambos.
estaban
resueltos
á-
quebrantar
la
fé
jurada,
apenas
pudiesen,,se
negaron,
el
duque,
á
jurar
la:paz:sobre
la:hostia
consagrada,
y
Luis,
sobrela.cruz
de
Saint
Lo,
Al
cabo
co-
nocieron
úno
y
otro
que
su
resistencia
declara-
ba
á
la
fazdel
mundo
su
mala
fé,
y.
se-pres-
taron
á
jurar.como
se
exigia
de
ellos.
En
el
mismo
tiempo
renovó
«Luis
sus
tratados
de
alianza
con
los
loreneses.
suizos
y
venecianos.
El
príncipe,
elegido:para:ser
esposo
y
pro-
tector
de
María,
era,
tan
pobre,
que
los
fla-
_
mentos
tuvieron
que
costearleel
viaje:
pero
su
comitiva
era
numerosa
y
magnífica,
Hizo
su
entrada
en
Gante,
seguido
de
los
electores
de
TOMO
XX.
19
:
ES
es
(290)
só
Pres
Tréveris
y
de
Maguncia,
de
los
duques
de
Sa-
jonia
y
Baviera,
de
los.marqueses
de:
Bram-
demburgo
y
de
Baden;
en
fin,
de
casi
todos
los
príncipes
del
imperio.
En
18
de
agosto
de
1477
se
celebró
el:
matrimonio
de
la
here-
dera
de
la
casa
de
Borgoña
;
fruto
infausto
de
los
errores
políticos
de
Luis
XL.
La
guerra
continuó
con
todo
el
ardor
que
animaba
á
en-
trambos
partidos:
Orchies,
Ma
rchienne
y
San
Amando
fueron
'redacidas
á
«cenizas.
El
rey
guarneció
de'tropas'la
provincia
de
Borgoña,
y
el
señor
de
Craon
fue
nombrado
gobernador
de"
ella;
un
principe
de
Baden,:
mariscal,
y
Juan'de
Damas;
gobernador
de
Macon.-Estos
nombramientosirritaromal
príncipe
deOfange,
que
no
podia
sufrir
verse
su
bordinado:á
Craon,
y
desertó'
del
servicio
del
rey
al
de
la
duquesa.
Luis
XI
mandó
ahorcarle/en
estátua:
«*
!
“Los
del
franco
coridado
se
sublevaron
con:
tra los
francesesy
era-sw
caudillosel
señor
de
Vaudrey,
que
puso
asechanzas
sun
cuerpo
que:mandaba
dráón
yle:cogió
en
ellas,
y
ma-
tó'€
hizo
prisionera
la
mayor
partede
los
sol-
dados.
Los
suizos
:á:pesar
del
todrisdo
recien=
temente
hecho
con:
suis,
favorecieron
á
los
rebeldes.
Solo:el
canton
de
Lucerna
observó
la
neutralidad.
Losodenas:
comprendieron
que
les
cera
tan
perjudicialltener
ác
Luis
XI:
por
vecino,
comoá
GárlowdoBorgora
0
á-los
aus-
triacos.
Los
franceses
'perdieron
todo
el
Eran-
co
Condado,
escepto
Gray.
Craon;en
lugar
de
esperar
en
esta
plaza:
á
los
enemigos,
les:salió
4
a
Y
:
(291)
ó
al
encuentro
,
los
dió
batalla
y
lós
derrotó,
ha=
tiendo
prisionero
al
señor
de
Chateau
Guyon,
su
caudillo.
Ln
este
tiempo
los
partidarios
de
María,excitaron
movimientos
en
Borgoña;
y
oulangeon,+al
frente
de
ellos,
puso
sitio
á
Chalons.
Estaba
ya
para
tomarla,
cuando
Damas
acudió
en
su
socorro.
En
el
Franco
Condado
Graon
puso
sitio
4
Dole,
mandó
asal-
tarla
antes
de
estar
abierta
la
brocha,
fue
re-
chazado
con
pérdida,
y
hubo
de
retirarse.
El
enemigo
se
Pi
de
este
suceso,
tomó
á
Gray
por
escalada
é
hizo
pedazosla
gúarnicion.
|
e
Maximiliano,
aunque
protegido
por
el
afecto
de
sus
nuevos
Ferris
y
por
el
odio
que
tenian
á
Luis,
via
arruinados
sus
pueblos
por
la
guerra.
El
imperio
le
daba
generales
y
soldados,
pero
no
dinero;-y
el
erario
del
rey-
de
Francia
estaba
siempre
léno.
Esta
razon
obligó
á
los
flamencos
á
pedir-la
paz:
empeza-
ron
las
negociaciones
en
Lens,'y
el
8
de
se-
tiembre
de
1477
se
concluyo:
un
armisticio
indefinido
entre
fanceses
y
Mamencós:
de
mo-
do
que
Luis,
libre
de la
guerra
del
Norte,
pudo
enviar
todas
sus
fuerzas
á
Borgoña
y
al
ra
Condado.
Destituyó
4
Craon,
cuya
co-
dicia
y
malversaciones
habian
sido-causa
de
la
sublevacion
de
estas
provincias,
y
puso
en
su
lugar
al
señór
de
Amboise,
:estimado
por
su
severa
probidad.
lin
este-tiempo:
Don
Alonso,
rey
de
Portugal,
avergonzado;
de
haber
he-
cho
inutilmente
tantas
súplicasinútiles
á
Luis,
se
escondió
en
una
aldea
y
quiso
renunciar
al
(292
mundo:
pero
la
piedad
del
príncipe
su
hijo
le
sacó
de
su
retiro
y
le
llevó
á
la
corte:
Luis,
compadecido
de
su
suerte,
le
concedió
el
pro-'
ducto
de
un
impuesto
que
echó
sobre
los
nor-
mandos,
para
que
se
volviese
á
su
reino,
El
suplicio
de
Santiago
de
Armagnac,
du-
ue
de
Nemours,
y
uno
de
los
señores:mas
po-
dota
de
Francia,
aumentó
en
esta
época
el
terror
que
inspiraba
el
nombre
de
Luis,
man-
chado
ya
con
tantos
actos
de
crueldad.
Duclos
dice
que
este
reo
mereció
su
suerte,
porque
pagó
sublevándose
contra
el
rey
los
beneficios
delia
casado
con
una
princesa
de
su
san-
gre,
hija
del
conde:
de
Maine,
de
haberle
crea-
do
duque
y
par,
confiándole
el
mando
de
las
tropas.
Pero
estas
sublevaciones
y
ligas
de
los
poderosos
se
miraban
entonces
como
actos
de
independencia
feudal,
y
la
paz
ó
la
tregua
los
borraba.
La
verdad
es
que
Luis
siguió
cons-
tantemente
el
plan
de
destruir
los
últimos
vestigios
del:
feudalismo,
y
aniquilar
para
siempre
el
privilegio
de
hacer
confederacion
y
guerra
contra
el
trono.
Su
objeto
fue
justo
y
laudable,
aunque
los
medios
de
que
se
valió
fuesen
inicuos.'
Voltaire
le
acusa
de
haber
he-
cho
morir
en
público
ó
en
secreto
mas
de
4000
de
sus
vasallos.
"Envió
al
cadahalso,
añade,
á
Santiago
de
Armagnac,
descendiente
de
Clo-
doveo,
y
mandó
que
su
sangre
derramada
cayese
sobre
las
cabezas
de
sus
hijos.
Armag-
nac
fue
juzgado
por
una
comision,
y
acusa-
do
de
haber
querido
apoderarse
de
la
persona
(293)
del
rey
y
asesinar
al
Jellin:
delito
poco
pro-
bable'en
un
pequeño
príncipe
de
un
canton
del
Pirineo.
Se
le
hizo
el
interrogatorio
en
su
po
de
hierro,
allí
sufrió
el
tormento
y
se
eleyó
la
sentencia.
El
cadahalso
se
levantó
en
el
mercado
de
París.
Los
hijos
de.
Nemours
fueron
puestos
en
un
calabozo,
y
se
les
arran-
caban
los
dientes
para
que
declarasen
lo
que
se
exigia
de
ellos:
inhumanidad
que
se
come-
tia
entonces
con
los
judios
para
sacarles
di-
nero.
Estas
violencias
contra
los
hijos
de
Ne-
mours
constan
del
memorial
que
presentaron
á
los
estados
de
1483
despues
de
muerto
Luis
XI.
Los
jueces
no
se
avergonzaron
de
enri-
quecerse
con
los
bienes
de
Nemours:
y
Comi-
nes,
que
fue
uno
de
ellos,
recibió
en
premio
algunas
tierras
del
Tournaisis
que
pertenecian
al
duque.”
Pedro
de
Borbon
y
el
señor
de
Lenoneourt
recibieron
tambien
el
salario
de
la
sangre
derramada.
Los
jueces
durante
la
causa
mandarón
quitar
los
grillos
de.Jos
pies
al
duque
de
Nemours
mientras
le
interroga-
ban.
haa
llevó
esto
muy
mal,
y
mando
al
al-
caide
que
no
permitiese
que
se
le
quitasen
las
prisiones
ni
le
sacase
de
la
jaula
sino
pa-
ra
el
suplicio:
Era
imposible
que
un
hombre
de
sentimientos
nobles
y
generosos
tuviescin-
timidad
con
ua
príncipe
tan
cruel.
Así
su
bar-
bero
fue
un
gran
señor:
La
Balue,
general
de
ejército:
el
verdugo,
su
compadre
y
amigo:
uño
de
sus
médicos
presidente
de
un
tribu-
nal,
y
otro
guardasellos.
Confió
una
embajada
A
se
(294)
aa
á
uno
de
sus
lacayos,
dió
el
empleo
de
biblio-
tecario
á
un
rentista:
el
de
rey
de
armas,
á
un
sastre:
á
uno
de
sus
generales
hizo
carcele-
TO,
y
á
su
astrólogo,
arzobispo.
Se
complacía
en
degradar
y
envilecer
las
cosas
y
las
perso-
Nas;
y
por
esta
causa
no
produjo
su
reinado
un
solo
hombre
grande,
La
devocion
que
afectaba,
era
ó
la
hipa-
cresía
ó
la
supersticion
mas
inmoral.
Al
mis-
mo
tiempo
que
hacia
muchos
novenarios
y
peregrinaciones,
cometió
muchos
asesinatos,
y
tuvo
muchas
mancebas
y
tres
bastardos.
Pé-
dia
perdon
á
la
imagen
de
Nuestra
Señora,
que
llevaba
siempre
en
el
sombrero,
de
los
asesinatos
que
iba
á
cometer.
Un
dia
mandó
á
Tristan
su
verdugo
y
compadre
que
echara
al
rio
á
un
ladron,
Hamado
el
capitan
Picard.
do
supo
la
equivocación,
con
decir
una
misa
por
su
alma,
y
con
ahorcar
á
Picard.”
Así
se
burlaban
de
la
vida
de
los
hombres
aque-
los
mónstruos.
Congreso
de
Bolonía
:
paz
de
S.
Juan
de
Luz
(1478)
Luis
procuraba
cuidadosamen-
te
conservar
la
paz
con
Inglaterra:
pe
á
nada
tenia
mas
miedo
que
á
la
coalición
de
pon
queno
daba
ningun
paso
para
conseguir-
0,
enojado
de
que'se-
retardase
el
pago
del
e
295):
rescate
de
la:reina
a
de.
Anjou:
1nme-
“diatámente
dióorden
ásus
ministros
de
apron-
tar
la
mayorparte
de
aquella
deuda:
y
Eduar-
do
ordenó
áslos
suyos
entablar:
negociaciones
¡cda
una
paz.
sólida
y
«duradera.
El
rey:
de
tancia;
Dibre
de
este
cuidado;
incitó
á
los,
de
Lieja
para
que:se
subleyasen
contra
Maximi-,
liano:
pero
¿quel
pueblo,
escarmentado
delmal
éxito
dela
anteriorsediciori,
desatendió
susrue;
gos
y
se“
burló
de
sus:
amenazas.
Habia
:tre=
guas
con
los
flamencos:
pero
tanto
ellos
como.
los:
franceses:
se:
preparaban
á.la.
guerra;
y.
cada
partido
procuraba
reforzarse
pormedio
de
alianzas.
El
conde
de
Montbelliard
y
el
du-
que
de
Wurtemberg.se
declararon
por
Fran-;
cia.
El
emperador.
Federico
se,
quejó
de
que,
el
rey
hubiese
puesto
en
lasmúrallas
de
Cams
brai
las
flores
de
lis
en
lagár
del, águila,
im=;
perial:
y
como
no
recibia
satisfaccion
de
este:
agravio,
envió
tropas
ausiliares
4
su
Hijo
Maximiliano.
El
rey,
por
represalias,
di0
so-.
corro
á
los
suizos,
que
estaban.
en
guerra
con
el
emperador.
Luis,
queriendo
tener,
por
par-,
tidario
suyo
al
bastardo
de
Borgoña,
célebre.
por
sus
hazañas
y
por
su
numerosa
clientela;
e
cedió
las
ciudades
y
territorios
de
Bapau-
me
y
Bauchain:
pero
el
parlamento
no.
con-
sintió
que
se:enagenasen
estos
dominios,
y.se
negó
á
archivar
las
cartas'
patentes,
con
dis-
gusto
del
rey
que
aborrecia.la
guerra,
y
decía:
“yo
amo
«demasiado
á-mí
pueblo:
y
quiero
mas
bien
perder
10000
escudos,
que
arries-
/
E,
302)
cion
para
estender
a
señorío.
Entonces
se
for=
maron
alianzas
mas
íntimas
y
permanentes:
las
guerras
fueron
mas
largas,
y
empezd'el
espíritu
de
conquista,
á
hacer,
con
mas
regu-
laridad,
casi
tantos
estragos
como
la
anarquía
turbulenta
y
ciega
del
feudalismo.
En
el
tratado
de
Arras,
que
celebró
Cár.
los
VIL
con
Felipeel
Bueno,
duque
de
Bor-
goña,
concurrieron
plenipotenciarios
de
casi
todas
las
potencias
cristianas
para
hacer
la
paz
general.
Aquel
congreso
fue,
por
decirlo
así,
ña
cuna
de
la
diplomacia
europea.
Lo
mis.
mo
se
propuso
en
se
de
Bolonia:
pe-
ro
las
pretensiones
recíprocas
eran
demasiado:
opuestas
y
las
pasiones
de
las
partes
belige-
rantes
demasiado
exaltadas
para
esperar
pron-
to
y
buen
éxito
de
las
negociaciones.
Luis
y
Maximiliano
en
nada
querian
ceder:
el
pri-
mero
alegaba
la
reversion
de
los
feudos
á
Ja
corona:
cl
segundo,
los
tratados
últimos
y
el
derecho
de
posesion
del
difunto
duque.
Eduar-
do
podia
intervenir:
pero
estaba
subyugado
por
el
dinero
de
Luis
y
por-la
esperanza
de
casar
su
hija
con
el
delfin,
matrimonio
gue
no
llegó
á
efectuarse,
0
En
Italia
ganó
Luisá
don
Fadrique
,'hí-
jo
del
rey
de
Nápoles,
iiiontótidudolerla
mano
de
una
hermana
del
duque
de
Saboya
con
gran
dote
y
los
condados
de
Roscllon
y
Cer-
dania,
si
consentian
en
ello
los
reyes
de
Ara-
gon
y
Castilla:
pero
al
mismo
tiempo
concluia
un
tratado
con
ambos
monarcas
en
San
Jual
API
SN
(303)
:
de
Luz
el
9
de.octubre
de
1478,
por
el
cual
Se
quedó
Francia
con
aquellas
dos
provincias.
“Renovacion
de
la
guerra
con
Borgoña
:
ba-
talla
de
Guinegate
(1479).
En
Italia
triunfó
las
política
de
£mis:
porque
Nápoles,
Roma,
Lorencia,
Génova,
Milán
y
Venecia
le
eli.
gieron
por
árbitro
de
sus
respectivas
preten-
Stones.
Pasó
los
Alpes
una
embajada
numero-
Sa
del
rey
de
Francia,
compuesta
del
vizcon-
de
de
Lautrec,
de
Guido
de
Arpajon,
del
Presidente
Castelmarin,
de
un
abogado,
de
un
"otario
y
de
un
juez.
Su
misionera
obligar
al
Papa
á
convocar
un
concilio
general
en
que
sees-
tipulase
la
paz
de
la
cristiandad
y
la
alianza
de
odos
sus
príncipes
contra.
los
tuicos
que
ame-
Dazaban
á
Europa»
Los
embajadores
fueron
re-
Cibidos
en
todas
partes
con
sumo
honor,
el
du-
Gue
de
Milán
y
los
florentines,
cuando
pasó
embajada
por
estas
ciudades,
dieron
gran-
es
quejas
contra
Sixto
1V,
por
las
hostilida=
Cs
que
habia
cometido:
pero
cuando
llega
"on
áRomalos
embajadores,
les
hizo
presen
te
el
papa
que
nole
fue
posible
tolerar
el
ase-
sinato
de
un
arzobispo
y
de
muchos.
eclesiás-
Heos,
muertos
á
puñaládas
por
el
pueblo
de
lorencia,
y
les
dijesdio
el
obispo
de
Frejus,
Prometiendo
en
París
que
Roma
nombraba
Por
árbitro
al
rey
de
Francia,
se
habia
exce-
ido.
de
sus
poderes;
desterró
á
dicho
obis
0,
Y
los
cardenales
'no
se
atrevieron
á
mami
“':Opiniones
contrarias
á
las
suyas:
Sin
em-
ArYgo=movido
por
las
súplicas
y
amenazas
Bo)
:
de
los
embajadores,
prometió
hacer
la
pas
bajo
las
condiciones
siguientes:
"que
Loren-
zo
de
Médicis
y
los
florentines
pedirian
perdon,
á
la
santa
Sede,
harian
desaparecer
los
cua
dros
que
recordaban
sus
atentados,
colebra-
rian
exequias
por
las
almas
delos
que
habian
muerto
violentamente,
jurarión
fidelidad
á
la
iglesia,
como
tambien
sus
aliados,
y
recibi-
rian
la
absolucion.
Por
:su
parte
prometian
Sixto
1V,
el
rey
de
Nápoles,
el
conde
de
la
Rovere
y
sus
amigos
mantener
la
república
de
Florencia
enel
goce
de
sus
posesiones,
y
confederarse
todos
contra
los
turcos.
Maximi-
liano
y
el
emperador
su
padre
sostuvieron
las
proposiciones
del
Papa.
na
¿a
td
Sixto
IV,
animado
por-esta
proteccion,
declaró
que
la
santa
Sede
no
reconocia
por
ár-
bitro
al
rey
de
Francia,
y
que
era
menester
ue
Lorenzo
de
Médicis
y
diez
diputados
de
Florencia
pasasen
4
Roma
á
pedirle
perdon
y
aceptarlas
condiciones
que
les
impusiese-
Al
mismo
tiempo
devastaban
sus
tropas
los
estados
de
la
república:
pero
los
embajadores
del
rey
declararon
que
sino
cesaban
las
hosti-
lidades
en
el
término
de
ocho
dias,
se
volve-
rian
á
Francia
y
cesariatoda
comunicaciol
entre
este'remo
y
Roma:
El
Papa,
asustado
de
esta
amenaza,
levantó
la
escomunión
ful-
minada
contra
los
florentines
y
les
concedió
u2
afmisticio.
En
este
tiempo
Fregoso,
que
10”
maba
el
título
de
dux
de
Génova,
hizo
jurá”
“mento
de
fidelidad
á
la
santa
Sede:
los
em”
4
dis
06»)
'bajadores
de
Tinisreclamaron
contra
este
actó,
alegando
que
el
verdadero
señor:
de.
Génova
OS
erá
elorey
de
Francia;
La:corte
de
HRoma'
replicó
que
la
obediencia:de
Fregoso
Se
entendia
solamente:enomaterias*espirituas
es:
y
para
complicarimas
la:
mégogracion;
sel
Emperador
sostenía
que:á'él
¿solo
debia
darse
título
de
cristiamisimo;
y
no.alrey:de
Eran-
Cia,
que
se
habiá
puesto
al'frerite
de
una
con-
federacion
conirá
la
iglesiaol
201107281
50%
*
Pero
abfin-
llegaron
áHalia
embajadores
de
Inglaterra,
que
únicronisus:
instancias
álós
de
ranciay
y
elupapa'concedió-paz
á
losflo-
tentines.
Lorenzo
de
Médicisthizo:su:
paz:
se-
*Parada
con
sel
reyode
Nápoles;
y
el
duque
de
lilán
con
los:
suizos
por
micdiacion
de'Lujs.
Esto
,'seguro
de
la
cooperacion:de
Eduardo,
Misminuyó
las
fuerzas
quertenia
preparadás
tra
Maximiliano,
refórmó
diez
compañías
“de
gendarmas;
y:con
la
economía
de
sus:
suel-
“dos;
alistó
un
cuerpo
auxibarde$nizos:
Desde
“entonces
las
tropas
de
estarrepública
han:en-
trado:y
permanecido
en
el
servicio
de
Francia,
Do
Las
hostilidades
comenzaron,
en
Flandes
“ames
de
queiex
iraseslar
tregua
porque
iha-
bi
ipulado:em
ella
que
la
guarnicion:de
tendo
esti
*Cambrai
foesezmitad:
deflamoricos
y:
mitad-de
Mrancesos,
lóssprimeros
sorprendieron
una;
no-
"ehesla
ciudad;
y
se“apoderaronode
«ella
:y»!de
“otras
fortalezas
quebtaníando
el
armisticio:
p
tro
D
e
rdes
reunió:S00:
AE
A
"banderas!
pisecharó7alsenomigos
Cháumont
FOMO
XX.
20
a
306)
fue-enviado
por
«el
ds
á-Borgofa'
y
-
puso;
si
tio:
4
Dole::
Maximiliano
acudió
en
su
SOCOr-
“xo:
pero:el
gobernador,
sobornado
por.el
di-
mero
de
Luis,
rindió
la:
plaza.
.Anxonne,
Be-
“sanzon
y
todoel
Franco
Condado
se
sometie-
-ron'con
igual
;próntitud.
50.
sil
os
Elrey
fueá
Dijon:,.
se
mostró
muy,
.afar
«ble,
y
concedió
grandes
privilegios.
á
los
has
:bitantes
y
á.los
de
Macon,
Enel
norte.
[ua-
ron
mas
varios
los:sucesos.
El
ejército
del
rey
«hizo
inútiles
ientativas
para
“sorprender
á
“Douai.
Los
flamencos,
mandados
por
Chimai,
-tomaron
á
Virtons.
Maximiliano,
habiendo
reunido
30000
hombres
cerca
de
Cambrai,
mar:
chó
4
Terouanne,
y
dió
batalla
á
Desquerdes,
zque
le
habia
salido
al
encuentro.
4
“Los
francesesapostados
en
la.
montaña
de
Enguin,
dejaron
al
enemigo
«ocupar
la.
de
+Guinegate.
El
centro:
del
ejército
flamenco
-constaba
de
500
flecherós
ingleses
y
3000
ar-
“cabuceros
alemanes.
La
caballería
francesa
los
atacó
vigorosamente,
y
rompió
su
línea.
Des-
.querdes,
no
tomando
consejo
sino
de:
su
ardor
“1mpetuoso
,cometio
la
imprudencia
de
perse-
-guir
al
enemigo
hasta
muy.
lejos.
y
entregar
al
saqueo
sus
reales;
dejando
con
este
movi-
«miento
aislada
é
indefensa:
su
infantería,
Ja
“cual,
creyendo
ganada
la
batalla,
en
yez
de
“atender-al
combate
empezó
á
saquear
los
ba-
«gages.
El
conde
de
Nassau
,
aprovechándose
«del:
desorden;
acometió
á-la
caballería
fran-
'eesa:desmandada,
la
'arrojó-sobre-la
infante-
|
A
(307)
Ha
yy
en.potos
minutos
fue:completa
la
der-
rota
de-los-
franceses.
De
ambas
partes
fue.
grande
la,
pérdida
;
y
unos.
y
otros
se
atribus
yeron
la
victorias
los
flamencos:
por
haber
duedago
dueños
del
campo:
de
,batalla:.
los
tanceses
«porque
«obligaron'al
enemigo,
muy
ebilitado
porla
pérdida
que
sufrió
en
el
com=
bates
álevantar
el
sitio
de
Terouamne.
«>
vs
Cuando
Luis
supo
que:
este
revés
proce
10
de
la
codicia
de:
sus
tropas,
escribió.
en
estos
términos
al
señor
de
Saint
Pierre,
gran
Senescal:“decid
á
vuestros
oficiales
que
quiéz
YO,
que
me
sirvan
para.
misutilidad,
y
no
pa=
Ya
saciar
su
avaricia.
Mientras.dure
la
guer?
Ya,
haced
una
sola
masa
de
todos
los
prisi0=
Mcros,
y
no
deis
libertad
á
ninguno
que
pues
Serme
perjudicial.
Así.
mis.capitanes
no,
es-
pen
enriquecerse
con
los
rescates,
y
no
Arán
prisioneros,
ni
cogerán
caballos
ni-ba=
$ages:
sino
matarán
á
todos
los
enemigos,»
ño
perderémos
las
batallas.”
El
desastre
de
Tulnegate
se
compensó
con
la.
victoria
que
tus
YO
el
almirante
francés
Coulon
de
una
escua=
ta
holandesa
de
80
buques,
que
apresó
y
con=
Ujo
4
la
playa
de
Normandía.
5
2009
¡Este
golpe
irritó
de
tal
manera
4-Maxio
Mmiliano,
quemando
ahorcar,
contra
la
capi,
acion,
á
160
gendarmas
y
¿4
Raimonet;su,
gcfe;
que
defendieron
con
suma:
intrepidez;
$,
Pértenecia
el
castillo
de
Malaunoi,
sitiado
por:
'en:persona.
Luis,
XI,
en
represalia,
man.
%
a:sus
generales.
y
.4:su
compadre,
el
berdu-.
0
£0
Pedro
Tristan
L>
Remite,
ahorcar
en
:el
mismo
sitio
siete
prisioneros
flamencos,
dicx
en
las
puertas
de
Douay,
diez:en
Sainte
Omer,
diez
en
Lila
y
diez-en
Arras.
Man
dó
ademas
asolar
el
condado
de
Guignes:
y
Desquerdes
redujo
á
cenizas
diez
y
siele
vi-
Mas
de
aquel
territorio.
Este
mismo
año
or-
denó
Luis
compilar
las
diferentes
partes
de
la
legislacion
francesa,
y
formar
de
ellas
un
código
regular
y
completo.
9
El
duque
de
Albany,
nia
aná
de
Jacobo
IT,
rey
de
Escocia
,
se
escapó
dela
prisionen
ses
le
tenia
estes
monarca,
y
se
refugió
en
rancia.
Luis
le
recibió
con
honor,
pero
le
,
.
¡
negó
los
socorros
que
pedia.
Mas
tarde,
con
el
'¿áuxilio
de
Iduardo,
volvió:
á
Escocia,
y
venció
á
su
hermano:
pero
detestando
los
triun-
fos
adquiridos
en
la
guerra
civil,
abandonó.
su:
patria
y
se
estableció
en
Francia,
donde
acabó
sus
dias
con
tranquilidad.
>
Luis
descubrió
en
este
tiempo.
que
el-du-
que
de
Bretaña!
tenia
inteligencias
secretas
con
el
rey:de
Inglaterra
y
ofrecia
la
mano
de
sushija
para
el
príncipe
de
Gales:
lo
intimó
pues,
que
cumplicse
lo
prometido
enviándole
un'cuerpo
de
tropas
auxiliares
contra
losifla-
miencos,
y
al
mismo
tiempo
para
intimidarle
compro
en
la
surna
de:50000
libras
los
dores
Nicolasa
de.
Chatillon,
biznieta
de
Juana
la
coja.
El
duquezoreceloso.
de:
la
conducta:
del
rey,
concluyowuy”tratado:con
Inglaterra,
pero
chos
que
alegaba
sobre
el
ducado
de
Bretaña;
|
(309)
denada
le
sirvió:
porque
los
ministros
de
Eduardo,
siempre
favorables
á
Luis,
eludie-
ton
su
cumplimiento.
Á
un
mismo
tiempo
sei
guía
el
rey
de
Francia
muchas
negociaciones
€MTtrigas:
sobornaba
á
los
ministros
ingleses:
Catretenia:á
Eduardo
prometiendo
á
su
hija
sabel
la:
mano
del
delfin:
adquiría
á
precio
.
Coro
grande
influencia
en
los
«cantones
sui-
zOS:
fomentaba
la
discordia
en
Génova,
y
Obligaba
al
duque:
de
Gueldres,
al
obispo
de
unter=y
4
dos
estados
de
Zutphen,
á
nom-
tarle
por
árbitro
y
auxiltarle
con
sus
armas,
0c0
satisfecho
de
los
resultados
de
la
cam=
Paña,
aumentó
considerablemente
su
ejército
en
las
fronteras
de
Flándes
y
de
Picardía:
Astigó
á
la
ciudad
de
Arras,
que
era
muy
“iecta
á
la
casa
de
Borgoña
y
se
rebeló,
mu=
“as
veces
contra
él,
lanzando
de
ella
á:todos
Os
habitarites,
é
introduciendo;
otros
nuevos;
Privándola
«de
su
nombre
¿imponiéndole
el
“Franchise.
Para
sostenerssu
nueva
Colonia,
|
“tableció:
en:
ella
fábricas;
cuyo:
coste:
pagos”
POr
medio.devúna
contribucion
impuesta
so=
"elos
habitantes
del:Sena.
y.
del
Yovné.
En
el
Pranco
Condado
confirmo
y
estendió
Jos
pri-
vilesioscdela:mobleza
que:
era
muy
poderosa
do
Aquella
provincia.
Las:drogaciones
que
Acta:
paras
ganar
partidarios
eran
tantas
qUe
su
erario:
estaba
¡exáusto:
y
como.
no
era:
posible
aumentar
los?impuestos
,
dismi-
MUyO
enfuna
cuartá
parte
todas
las
pensio-
nes;
providencia
que
fue:
muy:
agradable
al
(310)
A
púcblo,
aunque:
descontentó
4
los
poderosos.
Incorporacion
del
A.
njou
en
lacorona
(1480).
Libre
el
rey
de
sus
sii
enemigos,
y
n0
temiendo
ya
ninguna
liga
formidable,
pero.
hallándose
muy
quebrantada
su
salud
no
po-
día
intentar
grandes
empresas,
y
comenzaba
á
desear
la
paz
con
sinceridad.
En-la
campa-
ña
de
1480
se
hizo
la
guerra
de
Flandes
con
mucha
flogedad,
y
los
generales
de
ambos
par-
tidos
evitaron
con
igual
cuidado
venir
á
las
manos.
Jl
delfin
cayó
gravemente
enfermo!
pero
la
naturaleza
6
el
arte
triunfó
de
la
en-
fermedad:
y
el
rey
premió
con
cartas
de
no-
bleza
la
ciencia
ó
la
felicidad
del
doctor
To-
mas,
médico
de
su
hijo.
Mientras
los
príncipes
cristianos
de
Eu-
ropa
,
divididos
entre
sí,
peleaban
con
fuerzas
desiguales,
aunque
con
igual
ambicion,
sin
resultado
que
pudiesen
compensar
las
calami-
dades
de
la
guerra,
Mahomet
Il,
despues
de
ha-
ber
destruido
el
imperio
griego,
y
afirmado
A
en
Oriente.su
dominacion,
se
preparaba
á
es”
tender
sus
conquistas
en
Occidente;
Solo
Pe-
dro
de
Aubusson,
gran
maestre
del
orden
de
san
Juan,
habia:
tenido
la
eloria
de
detener
este
tórrente
impetuoso
y:
de
quebrantar
sus
fuevzas
en
las
playas
de
Rodas:
Pero:
Maho-
met;
mas
irritado
«qué
abatido:
por
este
revés
llevó
sus
armas
á:
talia,
desembarco
en
ella
y
tomó
á
Otranto.:Sus
bárbaros
soliládos
pa”
saron
á
cuchillo
todós.los
habitantes
dela
cru
dad,
y
asesinaron:
alvarzobispo
al'pie
del:
al”
311)
'
tar
La
noticia
de
Leo
invasion
y.
de
estas
atrocidades
asusto
á
las
potencias:
cristianas:
RRE
las
armas
:
porque
los
so=
beranos,
mas
confiados
en
sus
medios
de
de=-
fensa;
no
esperimentaban
ya
aquel
terror
que:
mspiró
en
Africa,
España
y
el
mediodia
de
rancia
la.
aparicion
de
los
sarracenos
en
el.
*
siglo
VII
Pero
Roma
losincitó
á
todos
á:
la
defensa
comun
de
la
cristiandad.
El
buen
rey
Renato
de
Anjou,
el
mas
pa-
cífico
de
los
soberanos,
terminó
este
año
su
Carrera
poética,
En
su
testamento
dejó
la.
Pro=
venza
y
sus
pretensiones
sobre:
Nápoles,
á
Cárlos,
hijo
del
conde
de
Maine,
algunas
lier=
ras,
4
Juana
de
Laval
su
esposa
,
y.mandas
considerables
á
las
iglesias
de
sus
estados.
La
Inconstante
fortuna
fue
largo
tiempo
contra=
ria
á
este
virtuoso
príncipe:
rara
vez
la
glo-
Tia
coronó
sus
armas;
pero
el
amor
constan=
te
de
los
pueblos.
fue
la
recompensa
de
sus
Virtudes,
Su
hija
Yolanda
habia
heredado
la
Orena,
y
cedídola
al
conde
de
Vaudemont.
viso
XI
“se
quejó
de
este
testamento,
que:
esheredaba,
segun
él,
á
la
célebre
Mar=
garita
de
Anjou.
Despues
de
algunas
contes.
taciones,
todo
se
arregló.
El
heredero
de
Re-
Matomurió
poco
despues,
y«el
roy
de
Fran
cla
reunió
4
la
corona
el
condado
de
Proven-
Za;
que
Margarita
le
cedió
al
morir.
La
cues»
tion
acerca
de
la
herencia
del
ducado
de
Bar
'Uró
mas
tiempo
y
produjo
mayores
disens.
siones.
En
estas
luchas
diplomáticas
tenia
cas
(318)
tó:cómo
piadoso.
peregrino:el
sepulcro:
de,
sañ
Martin
para
cumplir
el
voto
que
habia.
hecho
de
dar
cada
año
á
esta
iglesia:en
el
dia
de
la
Asuncion
un
número
de
escudós
de
oro
Ari
ple:
del
de
los
años
que
tenia.
Luis.
creía
que
estos
actos
de
devocion,
no
acompañados
del
verdadero
arrepentimiento,
¿podian
compen?
sar
las
injusticias:
y
violéncias
que
mo
cesaba
de
comeler,....,
ido
ig:
bre.
con
su
cómplice
Oliveros.le
Dain
la
justa
pena:
de
sus;
maldades.
a
a
¿0
La
cercanía
de
la
muerte,
en
yez
de
inspi-
rat:4sLuis
sentimientos.
de
clemenaja
¡
Irrita-
ba:
su
carácter
vengativo.
Renato
de
Alenzon,
conde
de
Perche,
no
habia
tenido
parte
en.
la
conspiracion:
de:su
padre
el
duque
de
Alen=
zon;
«y
así
nose
creyó
obligado
á
solicitar
cartas
de
absolucion.
Luis.lemandá
prender:
con
frívolos
pretextos,
y.
encerrar
en
una
jaust
la
de
hierro.
El
conde
reclamó;
el
derechó:de
ser
juzgado
por,
sus
pares.
Luis.rospondió.que
no
habiendo
aceptado
cartas
de
absolucion:ha*
bia
perdido
las:preeminencias
de-par;
El
par-
19)
Jamento:
deseaba
salvar
al
acusado
sin
ofen-
er
al
rey;
yen
la
sentencia
que
dió,
repren-
dió
la
conducta
del
conde:
pero
le
condenó
solamente
á;
pedir
perdon
al.rey,
so
pena
de
Ser
privado
de
todos
sus
honores,
si
cometia
gun
acto
contrario
á
los
intereses
del
MO
narca.
Si
lamnaturaleza
comenzaba
á
mostrar
Se
rigurosa,
con
Luis,
la
fortuna
continuaba
todavía
favoreciéndole.
La
muerte
de
Cárlog,
conde
de
Provenza
y
de
Maine,
incorporo
en
St.corona
¡estas
dos
provincias.
El
conde
de
'orbin,
al
frente
de
ls
tropas
reales,
tomg
Mmediatamente
posesion
del
condado
de.Pro»
venza.
La
muerte
de
Mahomet
Il
salvó
en
es-
ta
época
á
la
cristiandad
del
mayor.
peligro
Que
desde
mucho
tiempo
antes
la
amenazára.
Alfonso,
hijo
del
rey
de
Nápoles,
se-
aprove-
Chó
con
celeridad
de
este
suceso,
sitio
á
Otran-
to
y
logró
apoderarse
de
esta.
plaza,
aunque
£espues
de
haber
perdido
la
flor
de
su
ejérci-
to.
Otro
Alfonso,
rey
de
Portugal,
terminó
“ste
año
su
carrera-mas
agitada
que
gloriosa.
La
muerte
de
María
de
Borgoña,
hija
de
Cárlos,
produjo
mudanzas
muy
considerables
€n
la
situacion
política
de
Francia
y
de'sus
“hemigos.
Falleció
en
Brújas
de
resultas
de
Una
caida,
cuyos
funestos
efectos
le
impidió
Tevelar
el
pudor.
Este
suceso
fue
tan
favori-
ble
á
Luis
XL
como
perjudicial
4
Maximilis-
no.
Los
ganteses,
consternados,
pidieron
4
Luis
que
Tes
concediese
la
paz:
y
este
monar-
“A
astuto
los
entretuvo
con,
promesas
vagas,
a
se
aseguró
de
la
neutralidad:
de
Eduardo,
Juntó'sus
tropas
y
tomó
la:ciudad
de
Aire.
>
“Al
mismo
tiempo
amenazó
4
Maximiliaz
no
de
suscilar
contra
él
un
terrible
enemigo.
Este
era
Guillermo
de
la:
Marck,
Mamado
por
su
ferocidad
el
Jabalí
de:
Ardenas,
digno
|
aliado
de
Luis
XE
¡y
que
habialevantadosel.
estandarte
de
la
rebelion
contradel
obispo
de
Lieja
su
bienhechor.
Animado'concla
protec
ion
de
Francia,
se
puso
al:
frante
de:
1500
“aventureros,
gabilla
sin
patria
nbhogar,
vor
“ció
ún
cuerpo
:de:2000
licgeses,
entró
envsl
ciudad,
forzó
eb
palacio
episcopal
dividiórpot
medió
con
su
¿hacha
la
cabeza:
del
sobispoyY
|
obligó
á
los
habitantes
aterrados
á
elegir
al
hijo
debusesino
por'sucesoren
la
mitrasióste
crimen
atroz
no
quedó
sin
castigo:
porque
dos
años
"despues
Maximiliano
«Les:hizo»"prisionero-
Y
mandó
que
le
cortasen
la
cabeza;
bro!
a
-oPodo
se
retidia
cal
lpoderode
Luis:
solo't!
aparlanientose
atrevió
algunasivedos
á
oponerle
vigórosa
"resistencia.
J3l
rey
habia+publicado
edictos
«contrarios
4
las
leyes
y
opresivos
de
Veo
do
el
tribunal:
se
negó
:á:archivarlos
aisrenovó:el
mandato
con
amenazas;
San
tiago
de
la
Waquérie,
primer
presidente,
vr
ib
'con:
todoel
parlamento
á
lavcorte
del
m0-
nátea,
y
dijo
con
firmeza:
“venimos
áentr0;
ga
nuestros
'empleos:
y
estamos
resueltos
4
Sufrir
todas
Jasspenas
que
querais
impone!”
vos
antes
que
faltar
álo
quenos
dicta
la
cod
«eléncia?*Luisgadmirado
de:taw
intrepidaY
A
só
A
A
A
(321)
tranquila
virtud,
cedió,
y
revocó
sus
edictos.
Este
triunfo
de
la
justicia
sorprendió
mas
á
103
que
le
LOGRO,
porque
toda
resistencia
á
ás
Órdenes
de
Luis
era
castigada
cruelmente.
Jl
canciller
le
habia
enojado
por
no
haber
querido
tampoco
sellar
unas
letras
patentes,
y
el
rey
le
escribió:
“
canciller:
os
habeis
ne-
gado
á
despachar
las
letras
de
mi
macstre-
sala:
selladlas
al
momento,
so
pena
de
la
vi-
da.”
Este
príncipe
recibió
una
nueya
prucba
de
la
idea
que
se
tenia
de
su
poder
en
los
Paises
estrangeros.
Zizim,
hijo
menor
de
Ma-
omet
II,
aspiraba
al
trono
de
Constantinopla.
úl
pueblo
le
queria:
pero
habiéndose
decla-
rado
el
bajá
Acmet,
hábil
ALEDO
por
cl
hi-
Jo
mayor
Bayaceto,
se
apoderó
de
la
capital,
marchó
á
Bitinia
donde
estaba
Zizim,
y
le
Venció
en
una
batalla.
Zizim
se
refugió
pri-
Mero
en
Caramania,
despues
en
Rodas,
y
úl-
tmamente
vino
á
Francia
á
implorar
la
pro-
deccion
de
Luis-XL
Cuando
llegó,
el
rey,
mas
cometido
que.munca
de
los
tormentos
y
ter-
Yores
que
le
consumian,
no
quiso
escuchar
al
Príncipe
fugitivo.
at
den
ld
».
El
último
favor
de
la
fortuna
brilló:4
los
Ojos
del
monarca
,
cuando
ya
iba
á
morir.
Los
amencos
descaban
con
ardor
la
paz;
Luis
la
Queria
igualmente.
Propusiéronle
pues,
casar
al
delfin
con
la
hija
de
María
de
Borgoña;
lo
Que
reparaba
la
falta
mas
importante
y
gra-
Ve
que
cometió
este
rey.
El
y
Maximiliano
Bombraron
plenipotenciarios
y
Gue
se
reunie-
TOMO
xx.
21
;
ó
(322)
ron
en
Arras:
donde,
despues
de
cortas
contes-
taciones,
habiendo
renunciado
Luis
á
la
res-
titucion
de
Lila,
Douay
y
Orchies,
se
firmó
la
paz
el
23
de
diciembre
de
1482.
Este
lazo,
que
debia
terminar
tantas
querellas,
se
rompió
poco
despues
de
haberse
formado.
El
rey
man-
dó
publicar
en
todas
las
provincias
la
conclu-
sion
de
la
paz:
y
aunque
muchos
harones
se
oponian
á
una
cláusula
del
tratado
que
los
absolvía
del
juramento
de
fidelidad
¿n
caso
de
contravención,
todo
se
hizo
como
el
rey
que-
ria,
El
delfin
juró
la
ejecucion
del
tratado
en
presencia
de
los
embajadores
flamencos;
y
el
tratado
se
ratificó
y
publico.
-
El
rey
nombro
al
señor
de
Beaujen
tutor
del
heredero
del
trono:
nombramiento
esce-
lente,
porque
este
caballero
era
el
hombre
mas
honrado
é
instruido
de
su
tiempo.
El
posto
pasó
provisionalmente
de
París
á
an
Dionis,
á
dar
gracias
á
Dios
por
esta
eleccion
y
por
la
paz.
Recibiéronse
entonces
olicias
poco.
satisfactorias
de
España.
La
reina
de
Navarra
habia
dejado
el
trono
á
su
marido
en
perjuicio
de
sus
hijos.
El
nuevo
rey
falleció
en
medio
de
las
turbulencias
que
causó
el
testamento
de
su
esposa;
como
tam-
bien
Febo
su
sucesor,
que
dejó
el
cetro
á
Ca-
talina
su
hermana.
Luis
se
declaró
protec-
tor
de
esta
princesa:
pero
un
partido
pode-
roso
se
formaba
en
Navarra
para
unir
aque-
lla
corona
á
las
de
Castilla
y
Aragon
bajo
las
leyes
de
Fernando
é
Isabel.
Por
otra
parte,
(323)
.
el
vizconde
de
Narbona
tomó
el
título
de
rey
e
Navarra,
favorecido
por
los
duques
de
rleans
y
Bretaña.
—Luisno
vió
el
fin
de
estas
querellas,
aun-
que
deseaba
casar
á
Juan,
su
hijo
segundo?
-<on
Catalina.
Antes
de
espirar
tuvo:
noticia
e
la
muerie
de
un
príncipe,
que
le
habia
causado
por
mucho
tiempo
grandes
temores.
Este
fue
Eduardo
1V,
rey
de
Inglaterra:
Al-
gunos
dicen
que
el
pesar
de
haber
sido
enga-
ado
por
Luis,
abrevió
su
vida:
otros,
que
Lalleció
de
apoplegia:
otros
en
fin,
que
mu--
YlÓ
envenenado
por
Ricardo,
duque
de
Glo-
“Cster,
manchado
ya
con
varios
crímenes.
Glo-
“ester
formó
un
parlamento,
compuesto
de
Sus
partidarios
mas
celosos,
hizo
anular:
el
Matrimonio
de
Eduardo,
declaró
ilegítimos
Y
Sus
hijos,
y
los
mandó
matar.
Luis
deseaba
“masiado
la
prolongacion
de
estas
discordias
Para
intervenir
en
ellas.
El
áltimo
acto
de
su
política
fue
enviar
Mmbajadoros:á
Jtalia
para
pacificarla.
El
du-
de
de
Calabria
soba
entonces
los:
estados
“Koma:
los
venecianos
dieron
socorro
al
su-
mo
Pontífice,
á
pesar
de
los
celos
que
su
po-
E
y
prosperidad
causaba
á
la
corte
del
papa.
Useñor
de
Beaujeu
y
su
muger
fucron
á
"újas
para
traerá
la
princesa
Margarita
de
e
stria,
hija
de
Maximiliano
y
prometida
“Sposa
del
delfin
,
4
la
corte
de
Francia,
don-
1z0
su
entrada
con
gran
pompa.
Pretendió,
“n
calidad
de
delfina,
tener
facultad
para
in-
(324)
dultar
á
los
presos:
pero
el
parlamento
St
opuso
á
ello,
probablemente
por
insinuación
secreta
del
rey.
Sin
embargo,
no
se
puede
sin
injusticia
tachar
á
esta
corporacion
de
com-
placencia
á
la
corte,
pues
en
circunstanciaS
mas
graves
habia
resistido
enérgicamente
á
la
voluntad
de
Luis.
Este
tribunal,
fuerte
por
su
inamovilidad,
comenzaba
ya
á
ser
un
po”
der
enla
monarquía:
y
por
mucho
tiemp0
no
hubo
otro
dique,
cuando
no
sereunian
los.
estados
generales,
contra
la
arbitrariedad
de
la:corte,
Luis
XL
no
temia
al
pueblo:
y
as
dió
fuerzas
¡al
parlamento,
protegiéndole
con-
tra
el
feudalismo,
enemigo
comun
de
ambos
Pero
haciendo
inviolable
la
justicia
para
10”
dos.sus.
vasallos,
sabia
sobreponerse
á
ella,
cuando
lo
exigía
su
política
suspicaz:
y
“%
una
ocasion
mandó
ahorcar
á
un
juez,
reves”
tido
con
todas
las
insignias
de
su
dignidad.
Este
monarca
estraordinario,
que
afectar
ba
con
los
grandes
tanta
altivez,
era
fami”
liar
con
el
pueblo,
y
fue
el
primer
rey
4
Francia
que
admitió
en
su
mesa
los
vasallo*
Pero
casi
siempre
descubria
la
garra
del1e00*
y
un
rasgo
maligno
y
satírico
lastimaba
fr”
cuentemente
al
crédulo
convidado
á
quit?
aparentaba
festejar.
Un
mercader
rico,
sedu”
cido
por
el
favor.que
el
rey
le
habia
manifeS
tado
admitiéndole
en
su
intimidad,
le
pidin
cartas
de
nobleza.
Luis
se
las
concedió:
y
*
dia
siguiente,
le
recibió
con
estraordina?
sequedad.
Jl
mercader
se
atrevió
á
queja!?
O
A
A
A
O
O
(Ba5)
de
ella.
No
“lo
estrañcis,
respondió
Luis:
señor
caballero,
cuando
os
permití
sentaros
A
miumesa,
erais
para
mí
el
primero
de
los
Mercaderes.
Ahora
sois
el
último
de
los
no-
les;
y
haría.
agravio
á
los
demas
señores,
Yvatándoos
como
a
ellos.”
Pero
el
vulgo,
siem=
pre
dispuesto
á
creer
lo
que
desea,
le
propor-
Cronaba
un
gran
número
de
personas,
que
celebraban
su
bondad
,
porque
comia
muchas
veces
en
casa
delos
artesanos,
y
permitia
que
Se
pusicse
su
nombre
en
las
listas
de
los'
gre-
MIOS
y
cofradías.
Los
cortesanos
le
decian
que
umillándose
de
este
modo,
comprometia
su
'guidad:
pero
él
les
respondia:
“cuando
el
Orgullo
camina
delante,
la
vergiienza
y
el
año
le
siguen
de
cerca.”
Se
enojaba
contra
9S
que
le
resistían:
pero
perdonaba
las
res-
Puestas
ingeniosas.
Un
dia
que
habia
monta-
%en
un
caballo
de
muy
pequeña
estatura,
uno
:
e
Sus
cortesanos
empezó
á
alabar
la
estraor=
'
Maria
fuerza
de
aquel
animal.
“"Pu
te
bur-
as,
le
dijo
el
rey:
no
tengo
otro
peor
en
mi
caballeriza.”
“Pues
yo
creo,
replicó
el
cor-
“Sano,
que
debe
ser
extraordinariamente
vi-
80ros6:
orque
lleva
á
V.
M.
y
á
todo
su
con-
sejo”
Habiendo
encontrado
al
obispo
de
Char-
"es,
montado
en
un
gran
caballo,
y
vestido
Magníficamente,
le
dijo
Luis:
“Los
obispos
Viajaban
con
menos
lujo
en
otro
tiempo.”
“Es
verdad,
señor,
respondió
el
obispo:
cuando
9S
reyes
eran
pastores.”
gunas
yeces
salieron
de
su
hoca
cruel
(326)
E
espresiones
muy
humanas.
Habiendo
visto
4
Radulfo
de
Lannoi
arrojarse
el
primero á
la
brecha
de
una
plaza
sitiada,
y
derribar
á
sus
pies
muchos
enemigos
que
le
acometicron,
le
echó
al
cuello
una
cadena
de
oro,
que
valia
500
escudos,
diciéndole
:
“por
la
Pascua
de
Dios,
amigó
mio,
que
sois
demasiado
furioso
en
€
combate:
y
como
deseo
que
me
sirvais
mucho
tiempo,
es
menester
por
ahora
encadenaros-
Nunca
perdió
ocasion
de
humillar
á
los
no-
bles.que
servian
en
su
palacio
cuando
los
co-
gia
en
alguna
falta.
Un
dia
pasó
revista,
gue
no
esperaban,
á
los
oficiales
de
su
guardia:
Y
habiéndolos
hallado
mal
armados
y
vestidos,
les
envió
escribanías,
advirtiéndoles
que
pues
no
se
hallaban
en
estado
de
defenderle
con
Ja
espada,
era
menester
que
en
lo
sucesivo
Je
sirvieran
con
la
pluma.
««Despreciaba
naturalmente
á
los
hombres»
-
porque
solo
tenia
junto
á
sí
los
seres
mas
des-
preciables.
Los
confidentes,
amigos
y
emisa-
rios
de
Luis
eran
casi
todos
pérfidos
intrigan-
tes,
como
Olivéros,
Tristan,
Bessuire
y
otro$
muchos
que
le
habian
vendido
su
concienciás
y
estaban
siempre
dispuestos
á
ejecutar
sus
¿Srdenes
sanguinarias.
Gustaba
de
oirlos
but”
larse
de
las
convulsiones
en
que
caian
las
vic.
timas,
sometidas
por
sus
órdenes
á
los
mas
crueles
tormentos,
que
algunas
veces
presen-
ciaba
el
mismo
Luis
desde.
un
sitio
oculto:
Uno
de
estos
infamos
cortesanos
habia
mer”
cido
su
favor
inventando
una
prision
en
for-
CORRA
A
cnn
(327)
ma
de
embudo,
en
la
cual
el
miserable
que
entraba,
ni
podia
acostarse,
ni
gozar
un
solo
Momento
de
descanso.
.
Luis
XI
no
conocia
los
sentimientos
que
inspira
la
naturaleza.
Fue
hijo
ingrato,
her-
Mano
cruel,
y
esposo
tibio,
desdeñoso
y
tirá-
Rico.
Su
primera
muger
Margarita
de
Esco-
«4
murió
de
tristeza:
Carlota
de
Saboya,
que
fue
la
Segunda,
llena
de
virtudes
y
de
bondad,
VIviG
cast
siempre
como
desterrada
en
el
cas-
tillo
de
Loches,
olvidada
de
la
corte,
pero
amada
del
pueblo.
De
este
matrimonio
na-
“leron
Luis,
Joaquin
y
Francisco,
que
morie-
"On
de
corta
edad;
Cárlos,
que
sucedió
á
su:
Padre;
Luisa,
que
vivió
pocos
meses;
Ana,
que
“asó
con
Pedro
de
Borbon,
señor
de
Beaujeu,
Y
gobernó
el
reino
como
regente
en
la
menor
edad
de
Cárlos
VIII;
y
en
fin,
Juana,
esposa
**
duque
de
Orleans,
que
reinó
despues
con
“l
nombre
de
Luis
XI;
el
cual
la
repudió
por
“sar
con
Ana,
duquesa
de
Bretaña.
Lpis
XI
SC
mostró
constantemente
padre
duro
y
celoso
de
su
autoridad,
El
delfin
estuvo
casi
prisio-
Acro
en
el
castillo
de
Amboise,
donde
se
edu-
“iba,
por
orden
de
su:
padre:
el
cual
habia
Prohibido
que
se
le
instruyese
en
las
ciencias
Y
en
la
literatura,
recelando
que
los
conoci-
"Mentos
le
hiciesen
soberbio
y
ambicioso,
y
le
Uclinasen
á
sublevarse
contra
su
autoridad,
00
él
mismo
se
habia
sublevado
contra
la
CSu-padre.
uis
era
mas
supersticioso
que
devoto,
(336)
intereses
del
nuevo
rey
(porque
ya
le
daba
este
nombre),
diciéndoles:
“nc
comprometais
la
tranquilidad
de
los
primeros
momentos
de
su:reimado,
ad
antes.
de
tiempo
á
Calés:
y
durante
cinco
ó
seis
años,
evitad
la
guerra,
aun
con
Maximiliano.»
Conociendo
poco
despues
que
era
llegada
su
última
hora,
mando
al
canciller
que
llevase
al
rey
los.
ser
llos,
y
le
envió.
tambien
los
grandes
dignata-
rios
de
palacio
y
una
parte
de
su
guardia.
|
Luis
falleció
el
30
de
agosto
de
1483
á
lwedad
de
61
años,
cuando
ya.concluía
los
22,
de
su
reinado.
linterrósele,
como
habia
man-
dado
espresamente,
en
Nuestra
Señora
de
Cle-
ry«:
Tenia
tanto
empeño
en
que
se
cumpliese
estas
voluntad
suya,
que
Sixto
IV,
por
su
so-
licitud,
fulminó
una
búla
de
escomunion
con-
tra
cualquiera
que
levase
su
cadáver
á
otra
sepultura.
Se
habia
esparcido
y
desmentido
tantas
veces
«la
noticia
del.
fallecimiento
de
Luis
XI,
que
cuando
sucedió
verdaderamente,
dudo
el
pueblo
algun
tiempo
de
su
realidad.
Nadie
se
atrevia
mi:á
mostrar
dolor
anticipa-
damente,
ni
á
manifestar
contento
peligroso!
porque
lo
uno
y
otro
daba
lugar
á
sospechas.
Ademas,
si
no
faltaba
quien
se
alegrase
de
verse
libre
de-yugo
tan
pesado,
otros
muchos
para
los
cuales.se
habia
hecho
Luis
muy
ama-
do,
sentian
haber.
perdido
en
él
un
apoyo
tan
firme
contra
la
prepotencia
dé
los
grandes.
Duclos,
despues
de
haber
pasado
con
im-
parcialidad,
quizá
demasiada,
las
prendas
|
(837)
28
y
las
maldades
de
Luis
XI,
pronuncia
así
su
sentencia:
“puede
decirse
que
fue
igualniente
célebre
por
sus
vicios
y
sus
virtudes;
y
todo
bien
compensado,
era
un
rey.”
A
la
verdad
no
puede
negarse
á
este
príncipe
la
penetra-
cion
de
su
espíritu,
la
firmeza
de
su
voluntad
y
la
intrepidez
de
que
dió
tantas
pruebas:
ni
-
que
promulgó
sabios
reglamentos
é
institucio-
nes
útiles
al
bien
público.
Pero
fue
egoista,
artificioso,
perjuro,
sanguinario,
hijo
ingrato,
ermano
desnaturalizado.
Ninguna
de
sus
ac-
ciones
tuvo
el
sello
de
la
grandeza
de
alma:
debió
sus
triunfos
á
la
fortuna,
sus
peligros
á
sus
yerros
políticos,
sus
reveses
á
su
impru-
dencia
y
malignidad,
el
aborrecimiento
que
ticas
á
sus
violencias
y
perfidias.
El
es-
plendor
de
su
trono,
fue
eclipsado
por
el
gran
-
Múmero
de
cadahalsos
que
levantó,
y
la
san-
+
gre
de
¿000
víctimas
mancho
su
púrpura.
No,
Luis
no
fue
rey:
y
puede
decirse,
en
honor
del
trono,
que
de
todos
los
reyes
franceses
de
la
tercer
dinastía,
si
se
exceptua
Cárlos
1X,
Jue
el
único
que
mereció
el
nombre
de
lirano.
ára
ser
rey,
es
necesario
empezar
por
ser
hombre.
Compárese
su
conducta
con
la
de
san
Luis.
Ambos
tuvieron
el
mismo
objeto,
á
saber,
la
diminucion
del
poder
feudal,
y
san
Luis
tu-
vo
que
trabajar
mas,
porque
los
ba
rones
eran
mas
poderosos
en
su
siglo:
pero
la
virtud
do-
minaba
en
su
corazon,
y
dol
empleó
su
bra-
20
en
sostener
los
derechos
justos
del
trono,
YOMO
XxX.
22
(338)
porque
si
queria
que
estetuviese
fuerza,
era
solo
para
que
pudiese
sostener
la
justicia
y
la
hu-
manidad.
Luis
XI
tenia
un
alma
ambiciosa
y
vengativa,
que
no
hallaba
en
el
poder
mas
mérito
que
el
de
ser
instrumento
de
su
sober-
bia
y
de
sus
venganzas.
Si
la
consolidacion
de
la
autoridad
régia
produjo
bienes
á
la
monar-
uía
y
á
la
nacion,
los
medios
de
que
se
ya=
lió
para
conseguirla,
prueban
que
no
fue
su
intencion
conseguir
aquellos
bienes,
sino
sa-
ciar
sus
horrendas
pasiones.
Así
no
es
de
es-
trañar
el
juicio
imparcial
de
la
historia,
que
cuenta
4
Luis
IX
en
el
número
de
los
san-
tos,
y
á
Luis
XI
en
el
de
los
monstruos.
CAPÍTULO
ADICIONAL.
Mistoria
de
Alemania
desde
la
extincion
de
da
casa
de
Suevia
hasta
el
tratado
de
Wes!falia.
La
union
de
las
casas
de
Austria
y
Bor-
gona,
verificada
en
el
reinado
de
Luis
XI
que
acabamos
de
describir,
segregando
de
la
coro-
na
de
Francia
los
feudos
mas
ricos
y
pobla-
dos
de,su
parte
septentrional,
y
poniendo
cn
contacto
la
potencia-dominante
en
Alemania
con
el
reino
de
los
Capetos,
produjo
catre
una
y
Otra
dinastía
la
larga
y
funesta
rivalidad
>
quejaun
dura
entre
las
dos
naciones.
Nos
ha
parecido
pues
que
es
este
el
lugar
oportuno
para
continuar
la
iHatiddémas
del
impe-
rio
germánico,
que
dejamos
interrumpida
'en
el
capítulo
adicional
del
tomo
XVI,
y
dará
conocer
por
qué
grado
fue
engrandeciéndose
en
Alemania
la
casa
de
Austria,
hasta
poseer
la
corona
imperial
hereditaria
de
hecho:
qué
aumento
de
-poder
le
dió:
el
casamiento.
de
Maximiliano
Í
con
María
de
Borgoña:
á
qué
ee
de
grandeza
llegó
cuando
Cárlos.
Y
:en-
azó
en
su
frénte
la
corona!
imperial:
á
la
de
España:
como
este
poder,sacometido
por
los
turcos,
los
franceses,
y
los
protestantes,
aspi-
ró
sin
embargo
á
subyugar
toda
la
confedera-
cion
germánica,
y
.cómo.en
fin
se
establecie-
ron
en
el
tratado
de
Westfalia
las
bases
que
aseguraron
á
un
mismo'tiempo
los
dcjecbós
de
la
dinastía
dominante
y
la:
independencia
de
los
príncipes
del
imperio:
Largas:
y:
'san-
erientas
lides,
disueltos
los
lazos
sociales
por
la
introduccion
del
principio
protestante:
ñiez-
cladas
las
guerras
y
sedicionés
civiles
con
las
estrangeras,
y
terminados
estos
males
por:los
progresos
de
la:
ciencia:
diplomática
y
porel
prudente
sistema
del
equilibrio,
que:
despues
dió
origen
á
pretensiones
y.
querellas
de
ótra
especie,
son
eu
ve
que
habemos:de
des-
cribir,
aunque
con
la:
concision
á
que
nos:obli-
ga
la
ley
de
nuestra
obra:
»::
nah
abr
Este
capítulo
abraza
un
intervalo
de.cua-
tro
siglos,
y
se-divirá
en
ituatro
secciones:
La
1+Meyará
hasta
el
advenimiento
al
trono
1m-
perial,
de
Alberto
TL,
cuando
extinguida
la:su-
340)
cesion
varoníl
de
la
ls
de
Luxemburgo,
volvió
la
:corona
á
la
casa
de
Austria,
para
no
salir
jamas
de
ella:
la
2,7
hasta
el
advenj-
miento
de
Cárlos
Vila
3.*
comprenderá
el
rej-
nado
de
este
célebrefmonarca,
en
el
cual
adop-
tóvla
Europa
el
sistéma
de
política
que
duró
hasta
la
revolucion
de
Francia,
y
la
4.2,
los
Cie
pasaron
desde
la
abdicacion
de
Cárlos
Y,
que
dividió
en
dos
ramas
la
dinas-
tía
austriaca
hasta
el
tratado
de
Westfalia
y
muerte
del
emperador
Fernando
II.
«SECCION
1.
Desde
la
extincion
de
la
casa
de
Suevia
has-
ta
el
segundo
advenimiento
de
la
casa
de
+
Austria
en
la
persona
de
Alberto
IT.
Rodulfo
L,
emperador
de
Alemania
(1273).
Despues
del
corto
reinado
del
emperador
Gui-
lMórmo
de
Holanda,
que
sucedió
á
Conrado
1V;:último
de
la.
casa
de
Suevia,
hubo
en
Ale-
magia
un
grande
interregao,
en
el
cual
divi-
didos
los:electores
entre
Ricardo
de
Cornwa-
los;
hermano
de
Enrique
UI,
rey
de
Ingla-
terra,
y
Alonso.
X
el
sabio,
rey.
de
Castilla,
puede
decirse
que
no
hubo
verdadero
empe-
rador::Si
Conradino,
hijo
de
Conrado
IV,
hu-
biese
triunfado:en
Italia,
quizá
habria
podi-
do
sostener
los
derechos
de
la
dinastía
de
Sue-
-wia:,
de
la
cual
era
el
único
bástago:
pero
este
x
€
64)
jóven
infeliz
y
digno
de
mejor
suerte,
fue
vencido
en
la.
batalla
del
lago
Celano
6
:de
Tagliacozzo,
por
Cárlos
de
Anjou,
hermano
de
san
Luis;
cayó
en
poder
de
su
cruel
yen=.
cedor
y
fue
degollado
en
un
cadahalso.
Éste
in=
fausto
suceso
separo
enteramente
los
intereses:
de
Alemania
é
ltalia,
unidos
desde
el
reina-=
do
del
emperador
Oton
1
el
erande.
Ber
Sh
Los
principes
de
Alemania
no
querian
dar:
fin
al
interregno,
porque
mientras
el
imperio
estaba
sin
cabeza,
aumentaban
en
la
anar=
quía
y
confusion:
su
poder,
sus
riquezas
y
sus
privilegios:
y:
así
no
quisieron
unirse
á
favor
de
ninguno
de
los
dos
pretendientes,
alegan-
do
por
disculpa
que
estarian
á
lo
que
decidie-
se
la
corte
de
Roma:
y
ésta
escarmentada
£n
los
males
que
habia
causado
en
Halía
la
am-
bicion
de
les
últimos
emperadores,
tampoco
se
daba
mucha
prisa
á
decidir,
pretestando»
que
no
queria
ofender
á
ninguno
de
los
dos:
Uastres
y
poderosos
rivales.
eE
Pero
esta
situacion
de
cosas
no
podía
du-
rar
mucho
tiempo.
La
mayor
parte
de
los
electores
se
decidieron
por
Alonso
de
Castilla,
y
cste
príncipe
habria
ceñido
la
corona-1m-
perial,
si
los
negocios
de
su
reino,
la
guerra
con
los
moros
y
la
distancia
no
le
hubiesen:
impedido
pasar
á
Alemania.
El
desorden
y
la
confusion
crecia
con
la
prolongacion
del
im-
terregno
que
duró
15
años:
los
príncipes,
que
habian
adquirida
grande
poder,
querian
ya
un
orden
regular
de
cosas
que
lo
consolidase:
á
(342)
el:papa
Gregorio
X,
apartándose
de
la
polí-
tica
de
sus
antecesores,
deseaba
dar
á
la
Ale
mania
un
gefe,
que
le
duxiliase
enla
guerra
que
meditaba
contra
los
sarracenos
de
Orien-
te:el
rey
de
Castilla
no
llegaba:
reuniéronse
pues:
los
electores
en
F
rancfort,
comprome-
tieron
sus
votos
en
el
de
Luis
el
Severo,
con=:
de
palatino
de
Baviera,
y
este
nombro
á
Ro-,
dulfo';
conde
de
Habspurg,
el
menos
podero-
so
de
sus
rivales;
pero
estimado
ya
por
su
ca-
pacidad
y
su
valór.
|
us
posesiones
se
reducian
al
castillo
de
Habspurg
en
Suiza,
y
á
algunas
posesiones
en
Suevia
y
Alsacia;
y
como
otros
muchos
caballe-
ros
de
Alemanía
fue
oficial
en
el
palacio
de
Otocaro,
rey
de
Bohemia.
Este
príncipe,
que
no
habia
asistido
á'la
dicta
de
eleccion,
sino
por
medio
de
sus
embajadores,
no
quiso
re-
conocer
á
Kodulfo
:
y
cuando
los
enviados
de
la
dieta
le
instaron
¿
que
le
prestase
homena-
g“,
respondio:
«nada
le
debo:
porque
le
he
pa-
gado:sus
sueldos
conmucha
puntualidad.”
El
rey
de
Castilla
protestó
contra
la
eleccion
de
odulfo,,
y
aun
tuvo
una
conferencia
con
el
papa:en
Beaucaire
para
reclamar
sus
dere-
chos
al
imperio:
pero
legó
tarde,
porque
ya
Rodulfo
se
habia
coronado
en
Aix
la
Chape-
le:
y
aunque
no
renunció
á
sus
esperanzas,
nunca
pudo
realizarla,
detenido
siempre
en
España.
Guerra
con
Bohemia:
batalla
de
Viena.
(1277).
Rodulfo
puso
á
Otocaro
en
el
ban-
en.
;
do
del
imperio,
acusándole
porque
descono-
cia
su
autoridad,
y
tenia
'usurpadas
las
pro-
Vincias
de
Austria,
Carintia,
Carniola
y
Es-
Uria,
de
que
se
habia
apoderado
durante
el
interregno,
alegando
los
derechos
de
Marga-
rita
su
mugér,
hermana
de
Federico
el
beli-
coso,
último
duque
de
Austria.
La
casa
de
Baviera
tenia
pretensiones
¿aquellos
estados,
que
se
habiaw
desmembrado
de
ella,
negando
que
las
hembras
pudiesen
adquirirlos.
Cuando
el
emperador
se
hallaba
ya
en
el
centro
del:
Austria
para
hacer,
la
guerta:
á
Otocaro,
por
mediación
de
algunos
precip
del
imperto
$e
suspendieron
las
hostilidades,
y
se
hizo
un
convenio,
segun
el
cual
Otocaro
debia
cónservar
la
Bohemia
y
la
Moravia,
con
cargo
de
recibir
la
investidura
imperial,
y
dar
en
dote
Tos
estados
de
Anstria
á
su
hi-
Ja
lnés,
que
dasaria
con
Bodúlfo,
quinto
hi-
jo
del
emperador.
Otocaro,
aunque
con
suma
repugnancia,
pasó
adonde
estaba
Rodulfo
á
recibir
de
él
la
investidura
de
Bohemia
y
á
prestarle
el
homenage.
Didió
y
obtuvo
que
es-
“tá
toremiónia,
humillante
para
su
soberbia,
se
cclebrase
privadamente
en
una
tienda
cerra-
da:
pero
en
el
momento
más
esencial
del
ho-
menáge,
O
por
acaso,
d
por
orden
del
empe-
rador,
que
queria
castigar
su
orgullo,
se
abrió
el
pabellon
por
entrambás
pártes,
y
los
corte-
sanos
de
uno
y
otro
ríncipe
vieron
al
rey
de
Bohemia
postrado
41os
ios
del
que
habia
si-
do
mayordomo
de
su
palio
(344)
El
enojo
que
reci
bió
Otocaro
por
este
su=
cesó,
se
aumentó
con
los
denuestos
que
le
di=
jo
su
esposa,
tan
orgullosa
como
él,
cuando
vOl
vió
á
su
reino,
por
haber
sufrido
aquella
que
llamaban
1gnominia.
Resuelto
pues,
á
vengarla,
quebranto
la
paz,
juntó
poderoso
ejército,
entró
en
Austria,
donde
le
salió
al
encuentro
Rodulfo,
y
cerca
de
Viena
se
dió
una
texrible
batalla,
en
que
Otocaro
fue
yen
+
i
d
.
cido
y
muerto
despues
de
haber
hecho
prodi-
gids
de
valor
peleando
casi
solo
y
abandona-
do
de
los
suyos.
!
ste
combate
termino
la
guerra
y
decidio
e
la
superioridad
de
la
familia
de
Rodulfo
en,
Alemania,
Wenteslao,
hijo,
de
Otocaro,
qu
quedaba
en
menor
edad,
heredó
el
reino
e.
Bohemia,
donde
el
emperador
nombró
re-
ente
á
Oton,
marqués
de
Brandemburgo.
El
ori
fue
gobernada
primero
por
sus
pro-
p10s
estados:
despues
se
dió
en
administracion
é
Alberto,
hijo
mayor
de
Rodulfo,
y
última-
mente
en
propiedad
con
el
título
de
duque,
á
pesar
de
los
LO!
y
reclamaciones
de
la
tasa
de
Baviera.
La
familia
de
Habspurg
to-
mo
entonces
el
nombre,
mas
grandioso
de
Aus-
tria
que
conserva
en
nuestros
dias:
y
Rodul-
0,
que
tuvo
la
gloria
de
ser
el
fundador
de
su
grandeza,
respetado
y
temido,
no
tuvo
otras
guerras
que
sostener
durante
su
reinado,
sino.
contra
las
numerosas
cuadrillas
de
ladrones,
que
se
habian
formado
en
el
tnlerregno,
y
que
consiguió
estirpar.
Dividió
la
Turingia
en
dos
345)
partes;
dando
la
P
al
duqne
de
Misnia,
-
la
occidental
á
los
de
Brabante
con
el
títu-
0
de
Landgrave
de
Hesse:
nombró
á
su
hijo:
todulfo
duque
de
Suevia,
dándole
con
este:
título
las
posesiones
que
la
desgraciada
fa-
milia
de
Suevia
tenia
en
aquel
pais,
y
de
que
se
apoderaron
los
señores
cercanos
mas
pode-
rosos
durante
el
interregno.
En
fin,
estable=:
ció
la
paz
pública,
es
decir,
la
prohibicion
de
das
guerras
privadas,
por
tres
años;
y
logró
prolongarla
hasta
su
muerte,
que
se
verificó,
el
30
de
setiembre
de
1291
os
73
años
de
edad
y
18
de
reinado.
AS
a
El
fundador
de
la
nueva
dinastía
adop=
ló.con
fespecto
á
los
negocios
de
Italia
una
po-
lítica
muy
diferente
de
la
que
babia
arruina-
do
las
casas
de
Franconia
y
Suevia.
Sin
re-
dunciar
á
los
derechos
que
como
emperador
e
pertenecian,
procuró
hacerlos
útiles,
vendien-
do
en
grandes
sumas
las
repúblicas
de
Luca
Florencia,
Génova
y
otras
ciudades,
la
li-
ertad
que
ya
tenian
de
hecho.
Conservó
siem-
Pre
estrecha
amistad
con
la
corte
de
Roma:
mas
Mi
quiso
pasará
Italia
á
recibir
la:corona
de
manos
del
sumo
pontífice,
ni
ser
gefe
de
la
Cruzada
que
Gregorio
X
predicó
contra
los
sarracenos.
Conservó
buena
armonía
con
la
ca-
sa
de
Anjou
que
dominaba
en
Nápoles,
aun-
Quese
opuso
con
grande
vigilancia
á
que
domi-
Dase
en
el
norte
de
Italia,
y
logró
reducirla
tl
mediodia,
donde
las
vísperas
sicilianas
y
la
guerra
con
los
aragoneses
que
se
apoderaron
(852)
|
¿ma
de
Bingen,
que
fueron
famosos
en
aquel
tiempo.
Alberto
tomó
esta
plaza
por
asalto,
é
impuso
la
ley
á
los
electores
despojándolos
de
los
derechos
que
habian
usurpado,
y
resti-
tuyéndolos
al
imperio.
Al
año
siguiente
hizo
guerra
á
Wences-
lao,
rey
de
Boemia
é
hijo
de
Otocaro,
pre-
tendiendo
tener
parte
en
las
minas
de
aquel
reino,
y
reclamando
algunos
territorios.
Lá
campaña,
en
cuyos
principios
tuvo
algunas
ventajas,
acabó
infelizmente
para
él:
porque
los
habitantes
de
Bocmia
envenenaron
las
fuentes,
y
hubo
de
evacuar
el
reino
con
gran
mortandad
de
sus
tropas;
pero
en
1303,
de-
seando
Wenceslao
asegurar
la
causa
de
Un-
gría,
vacante
por
muerte
de
Cárlos
Martel,
á
Wenceslao
Vl,
su
hijo,
hizo
pacescon
Alberto,
que
podria
oponer
eficaz
resistencia
á
sus
de-
signios,
y
le
cedió
algunas
tierras
y
minas.
Wenceslao
VÍ
reunió
á
la
corona
de
Ungría
la
de
Boemia
por
fallecimiento
de
su
padre
Wenceslao
V
:
pero
su
soberbia
y
crueldad
le
hizo
odioso
á
sus
vasallos
de
ambos
reinos,
y
pereció
asesinado
en
Olmutz,
capital
de
Mo-
ravía,
donde
habia
ido
á
sosegar
una
sedi-
cion,
en
1305.
No
dejó
sucesion:
y
la
mayor
parte
de
los
boemios
eligieron
por
rey
á
En-
Tique,
a
y
Carintia,
y
marido
de
una
hermana
de
Wenceslao
VI:
pero
Alberto
se
anticipo,
entró
en
Boemiía
con
un
ejercitó.
Y
colocó
en
el
trono
á
su
hijo
mayor
Rodullo,
duque
de
Austria;
siendo
ésta
lu
vez
primera
(853)
|
que
un
príncipe
austriaco'ciñó
aquella
coro-
ña!
En
Úngria
reinó
Caroberto,
hijo
de:Cár-
los
Martel
y
de
Clemencia,
hermana
del
em-
perador,
no
sin
disputar
el
cetro
con
Oton,
duque
de
Baviera,
á
quien
los
úngaros
ha-
bian
elegido:
pero
el
tofujo
de
Alberto
á
fa-
vor
de
su
sobrino,
y
los
auxilios
de
Oton,
destruyeron
la
pretension
del
bávaro,
que
vencido
en
una
batalla,
hecho
prisionero,
y
habiéndose
escapado
de
la
prision,
volvió
á
Baviera,
y
dejó
libre
el
trono
á
su
competi-
dor.
En
hos
principios
de
esta
lid,
recono-
tiendo
los
partidarios
de
Oton
que
su
mayor
contrario
era
Alberto,
le
dieron
un
veneno:
los
médicos
lo
conocieron
á
tiempo,
y
colgan-
do
al
enfermo
de
los
pies,
le
administraron
remedios
para
que
vomitára
la
pócima.
Esta
cura
surtio
buen
efecto:
pero
en
las
bascas
y
en
los
esfuerzos
violentos
que
hizo
el
empera-
dor,
se
le
saltó
un
ojo:
de
donde
le
vino
el
renombre
de
Fuerto.
En
1306
emprendió
otra
guerra
para
po-
ner
á
Felipe
de
Nassau
y
hermano
de
Adolfo,
en
posesión
del
landgraviato
de
Puringia,
Comprado
tan
malamente
como
ya
hemos
di-
cho,
por
este
emperador.
El
intento
del
áus-
triaco
era
adquirir
para
sí
alguna
parte
de
aquellos
estados.
En
esta
guerra
fue
vencido
por
los
hijos
de
Alberto,
marques
de
Mis-
nia,
á
quienes
pertenecia
de
derecho
el
seño-
río,
y
que
quedaron
cn
nO
pacífica
de
él.
Independencia
de
los
suizos
(1307).
Los
TOMO
XX.
23
|
(354)
|
habitantes
de
la.
antigua
Helvecia,
pobres,
valérosos
y
felices,
se
habian
conservado
,
du-
rante
todas
las
vicisitudes
del
imperio
de
los
francos,
viviendo
segun
sus
antiguas
leyes
y
costumbres,
aunque
gobernados
Pyimero
por
los
reyes
austriacos,
despues
por
los
de
Ger-
mania,
á
cuyo
imperio
quedaron
definitiva-
menle
agregados.
No
admitian
privilegios
de
nobleza,
:y
el
empeño
que
algunos
empera-
dorés
de
Alemania
hicieron
para
introducir-
los
envaquel
pais,
dió
motivo
á
varias
se-
diciones.
En
la
última
que
fue
en
el
año
de
1260,
arrojaron
los
helvecios
á
los
que
ha-
bia
en.
su
pais.
|
Alberto
de
Austria,
tanto
por
los
bienes
palrimoniales
que
gozaba
en
Helvecia,
como
en
calidad
de
emperador,
enviaba
goberna-
dores.
á'
los
diferentes
cantones.
Gesler,
uno
de
ellos,
trato
imhumanamente
á
los
del
can=
ton
de
Vri,
obligando
bajo
crueles
penas
á
los
habitantes
á
saludar
un
Cspantajo,
que
habia
puesto
en
una
percha
junto
al
castillo
de
Lejug,.
ue
habia
edificado
cerca
de
Al-
tor£f.
tolva
Tell,
que
no
quiso
somelersé
á
esta.
bumillacion,
le
obligó
á.
der-
ribaride
un
flechazo
una
manzana
que
man-
dó
poner
sobré
la
cabeza
de
su
hijo,,
y
des-
pues
de
haberla
derribado
sin
daño
del
ino-
cente
niño,
le
condenó
4
prision:
perpétua.
Guillermo
logró.
escaparse
de
los
que
le
con-
ducián
4:
ella,
y
animo
á
los
otros
cantones
cuntra
la
tiranía
de
los
ministros
del
empe-
(355)
rador,
que
era.
igual
en
todas
partes.
El
te-
niente
del
«gobernador
de
Underwald
come-
tió
crueldades
inauditas:
su
última
atrocidad
fue
mandar
asesinar
á
una
muger
quedo
nes
gó
á
satisfacer
sus
impuros,
deseos.
Hasta
allí
llegó
la
paciencia
helvética..
Los
cantones
de
Schwitz,
Vri
y
Underwald
formaron
la
famosa
confederación
suiza
,.
que
tomó,.su
nombre
del
de
Schwitz,
arrojaron.
á,
los
go=
bernadores
de
Alberto,
y
se
proclamaron
1n-
dependientes.
dp
La
El
emperador
marchaba
contra
ellos,
cuando
fue
asesinado
en
Rinfeld
por
su
so-
brino
Juan,
duque
de
Suevia,
hijo
de
su
her-
mano
Rodulfo,
y
al
cual
dilataba
bajo
diver-
Sos
pretextos,
restituirle
el
ducado,
de
cuya
administracion
se
encargó,
cuando
murió
Ro-
dulfo,
por
«haber
quedado
Juan
en
menor
edad.
e]
asesino
huyó
á
ltalia,
y
acabó
sus
dias
en
un
convento
haciendo
penitencia;
y
sus
estados
se
reunieron
á
los
de
la
casa
de
Austria.
De
sus
cómplices
solo
uno,
llamado
Varth,
cayó
en
manos
de
la
justicia,
y
fue
atado
á
la
cola
de
un
caballo,
arrastrado
y
partidos
sus
huesos
con
barras
de
hierro.
+.
2:
Luos
hijos,
de
Alberto:
fueron
Rodulfo
el
piadoso,
duque
de
Austria.
y
rey
de
Bohemia,
que
falleció.
sin,
sucesion
antes
que
su
padre,
por
lo
cual
recayó
la
corona
de
aquel
reino
en
Enrique,
duque
de
Carintia:
Federico
el
Hermoso
;
Leopoldo.
el
Glorioso,
Enrique
Oton,
y
Alberto.
el
Contrecho
que
conli-
(356)
núó
la
sucesion
varonil
de-la
casa
de
Austria,
despues
de
la
muerte
de
sus
hermanos.
Sus
hijas
fueron
Ines,
casada
con'
Andres
Í,
rey
de
Ungría,
antecesor
de
Cárlos:
Martel:
Isa-
bel,
“con
Federico;
duque
de
Lorena:
Ana,
con
Herman,
marques
de
Brandemburgo
y
en
segundas
nupcias
con
Enrique,
duque
de
Breslaw:
Cátalina,
con
Cárlos,
duque
de
Ca-
labria,
y
Gutá;
cón
Luis,
conde
de
Oestin=
gen.
ste
emperador
fue
mas
ambicioso
que
*
justo
ni
político:
y
perdió
la
vida
por
el
des-
ordenado
deseo
de
“aumentar
sus
posesiones
con
los
bienes
agenos.
eres
E
|
Enrique
VII
de
Luxemburgo,
empera-
dor
(1308).
Despues
de
la
muerte
de
Alberz
to
[,
se
presentaron
como
candidatos
de
la
corona
imperial
Enrique,
conde
de
Luxem-=
burgo,
y
Carlos
de
Valois,
hermario
de
Feli-
pe
el
Hermoso,
rey
de
Francia.
El
interregno
duró
siete
meses;
y
se
habria
prolongado
mas
tiempo
segun
las
dificultades
“io
tuvieron
los
electores
para
convenirse,
si
e
papa
Clemen-
te
V/que
residia'en'
A
viñon,
donde
habia
tras-
ladado
la
corte
pontificia,
no
les
hubiese
es-
crito
que
acelerasen
la
eleccion,
sio
ucrian
ver
sometida
la
Alemania
al
yugo
fabes:
porque
Felipe
trataba
de
emplear
todas
sus
fuerzas
á
favor
de
su
hermano;
y
el
papa,
á
quien
era
muy
gravosa
la
especie
de
sujecion
política
en
que
le
tenia
la
corte
de
París,
prevía
facilmente,
que
si
llegaba
á
dominar
an
príncipe
frances
en
Alemania,
no
quedaba
357)
niugun
recurso
á
la
A.
Sede
para
sustraera
será
la
influencia
de
dicha
corte
000.
.58
Fue,
pues»
elegido
unánimemente;
por
emperador:
Enrique
de
Luxemburgo,
princi?
pe
de
un
pequeño
estado,,
pero
gran
capitan,
adornado
de
virtudes
religiosas:
JO
civiles
Y
géneral
mente
muy
estimado:y
querido:
Su:prip
mer
cuidado,
apenas
recibió
la
corona
1mp£ez
rial,
fue
terminar
las
disensiones
de
Boemia,
donde:
despues'
de
la
muerte
de
Rodulfo
de
Austria,
dominaba
Enrique,
dique
de
Carín;
tia,
¿4
favor
de
un
partido,
»y.
con
el
auxilio
de
un
ejército
de
comanos
¿:pueblo-
feroz.de
Tartaria,
que
á
principios
del
siglo
XUL
ipvar
dió,
incorporado
con
los
inogoles>
el
«medi0=
dia
de-Rusia
y
Polonia;
y!
el:
norte
de
Ungria
donde
se
establecieron.
Estos
bárbaros;
que
Enrique
habia
tomado
á
su
sueldo,
y
que
le
acompañaron
en
su
espedicion:á
Boemia,
co-
metieron
tantas
atrocidades:
en:
este
reino,
que
sus
habitaíites
sublevados
corricronícon
armas
áPraga,
y-juntoá
sus
muros
dierón»
batalla
álos
comanos,
y
los
esterminaron
com
leta-
mente.
Enrique
huyó
á:su
ducádo
de.
Carin-
tia:
y
los
bohemios
eligieron
por
rey
á
Juan
de
Luxemburgo,
hijo
del
emperador,
á
condi-
cion
de
que
recibiese
por
esposa
á
Isabel,
hija
de
Wenceslao
V,rey
de
Boemia.
Enrique
po-
nia
dificultades
en'
este
matrimonio,
porque
la
eo
tenia
fama
de
poco
honesta.
Cuando
sabel
supo
que
esta
sospecha
era
la
causa
de
dilatarse
los
conciertos,
se-presentó
alempera-
lo
repugnaba*-pero
vencido
de
sus
instan=
ciás
¡a
sometió
al
examen,
y
siendorecono-
cida
por
virgen,
la
casó
con
sa:
hijo.
Así
ad=
utrió
la
casa
de
Luxemburgo
el:
cetro:
:de
dema
o
a
el
(
El
emperador,
que
era
amigo.
de-la
casa
de
Baviera,
quiso
restituir
el
ducado
de
Aus-
Ñ
vió
á
decirz
"la'sucésión
de
estos
estados
há
costado
ya
la
vidavá
cinco
“monarcas:
mirad
no
seais
“el
sexto,”
“Enrique:
renunció
á
esta
máno
del
duque
Federico,
que
le
sirvió
siem
pre
con
gran
fidelidad.
tin
Espedicion:
de
Enríque
WEIL:
4
Lala
(1310):
Enrique
VI
renovando'las
preten=
siones
sobre
Italia,
abandonadás:
con
gran
prudencia
olítica
por
los
dos.
emperadores
añteriores
de
la:casa
de
Austria,
pasó
los
Als
pes
con
ejército
poderoso,
so
color
de
coronar
se
en
Roma,
pero
cón
la
firme
resolucion
de
hacer
.que'
fuese
reconocida:
y
respetada
la
autoridad
imperial
en
la
penfasula.
*
Esta
espedicion
fue
inútil
para
Alemania,
y
le
costó
un
ejército
floreciente
y
la
vida
del
emperador.
En
Milán:
favoreció
Enrique
á
Visconti,
y
la
faccion
de
los
de
la
Torre
emo
|
|
(359)
!
prendiérón'
asesinarle
un
dia
que
lá:
imayor
parte
des
los:
soldados
alemanes
estaban
fue-
ra.de
la
ciudad,
á
ver
el
suplicio
de
un
de-
lincuénte
condenado
al
fuego.
Enrique
se
hi-
zo
fuerte
en
su
palacio:
Leopoldo
des
Austria
abrio
lasopuertas'
de:
la
plaza;
que
habian
cerrado
los"
conjurados
"y"
lHamó
Jas:
E
as
acudieroíi'
y
salvaron'aleemperador.'
es-
eesta
época
favoreció
dos
Visconti,
y
empezó
esta
famili
á
ser,
poderosa!
¡en
Lombardía.
El
emperador
arrojó
de
todas
las!
ciu
dades
á
los:de
la
facción
contraria:
La
de
Brescia
Te
hizo
ostinada
resistencia
yy!
la
tomó
despues
de
un
sitio
en
que
perdió
gran
«parte
de
su
bjórcitasL
2D.
07
SA
O
Pasó
despues
4
Génova
y
á
Pisa
que
le
reconocieron:
pero
Florencia
le
cerró
sús
puer-
tas;
Habiendo
Mogado
á'
Roma
por
el
camino
de
Arezo
y
halló
la
capitalidel
inúndo
“cristia-
ño
dividida
én
dos
facciones:
la:
de
los
Colonas
que
estaban:
por
él,
y
las
de
lós
Ursinos
some=
tida
á
Roberto
de
Anjou,
rey
de
Nápoles,
al
cial
habiadado
el
papa
Olemente
Y
la
comi-
sion
de'oponerseá
los
proyectos
Ambiciosos
de
Enrique.
El:
emperador
tuvo
qué:
entablar
largas
negociaciones
diplomáticas
y
dar'san-
grientos
combates
para
conseguif
que'-dinco
cardenales
le
coronasen*en
nombre
del
papa:
pero
su
autoridad
fue
tan'ipoco
reconocida,
que
en
elo
banquete
que
dió
para
celebrar
la
coronación,
recibieron
los
convidados
algunas
pedradas
de
los
enemigos.
e
(360)
209
XEarique
se
volvió
4
Pisa
resuelto
:4
ha-
cer
guerra
al
rey
de:
Nápoles,
¿para
lo
cual
izo.
alianza
con
Fadrique,
rey
de
Sicilia,
y
aroberto,
rey
de
Ungría:
María,
de
Cárlos
IV
el
Hermoso,
rey
de
Francia;
é
eligieron
á
Luis
»
que
fue
coronado.en,Aquis-
grán:
pero
los
otros:
dos;
que
eran
el
arzobis-
pode
Colonia
y
el
conde
palatino:
del
Rin,
ps
Un
Congreso
en
Saxenchausen,
vi-
Ma
cercana
á
Francfort,
y
dando
el
derecho
(361)
de
sufragio
á
otros
yarios
príncipes
que
care-
cian
de
él
desde
muchos
años
antes,
y
que
estaban
reunidos
con
ellos,
nombraron
.em>
perador
á
Federico
de
Austria,
y
le
coronas
ron
en
Roma.
Dividiéronse
las
provincias
de
Alemania,
favoreciendo
unas
al
bávaro,
otras
al
austriaco;
al
cual
favorecia
tambien
la
corte
pontificia
de¡Aviñon,
inclinada
siempre
á
la
familia
de
Rodulfo
de
Habisjurg,
¡mas
sumisa
á
la
santa
Sede
y
menos
ambiciosa
de
engrandecerse
en
Italia.
ha
osopcitad
La
guerra
civil
empezó.
La
primer
bata-
lla
se
dió
junto
á
Eslingen,
ciudad
de
Suevia,
colocada
cerca
del
rio
Necker,
á
la
cual
habia
Puesto
sitio
Federico,
y
en
cuya
defensa
acu-
dió
Luis.
El
combate
fue
largo,
sangriento
é
indeciso:
porque
Luis
perdió
mayor
número
de:soldados
y
se
retiró
para
hacer
una
inva=
Sion
en
Austria:
y
Federico,
por,acudir
á
la
defensa
de
sus
estados
hereditarios,
tuyo
que
vantar
el
sitio
de
Elingen.
Este,
mismo
año
Os-«suizos,
animados
por
la
guerra
civil.
de
lemania,
hicieron
perpetua
la
confederacion
elós
tres
cantones
de
Schwitz;
Vri.y
Un=
erwald,
á
la'cual
se.agregaron-sucesivamen=
te-los
demas;
y
vencieron
en
un-sangrientó
combate
á
Leopoldo
de
Austria,
hermano
de
ederico,
que
con;
poderoso
ejército
habia
entrado
en
su
territorio
para
subyugatlos.
-
Batalla
de
Muldorf:
prision
de.
Federico
de
Austria
(1322).
Esta
guerra
ctvil
duró
Ocho
años,
y
se
peleó
ostinadamente,
no
solo
]
(368)
|
de
los
estados
de
Carintia
que
le
pertenecian
por
su
muger:
enojado
con
Luis,
autor
de
es*
te
despojo,
se
declaró
contra
él
manifiesta-
mente,
y
empezó
á
fomentar
en
Alemania
partidos
y
disensiones
funestas
que
duraron
muchos
años.
|
-
Segunda
espedicion
de
Juan
de
Luxem-
burgo
en
Italia:
batalla
de
Ferrara.
(1332)
Juan
de
Boemia
hizo
paces
con
los
reyes
de
Ungría
y
Polonia
por
mediacion
del
papa,
Y
empezó
á
solicitar
los
electores
del
imperio
á
fin
de
que
llevasen
á
efecto
la
sentencia
de
Juan
XXIT
contra
Luis,
y
le
diesen
á
él
la
corona
imperial.
Al
mismo
tiempo
se
ligó
con
los
príncipes
de
Italia,
que
temian
la
restau-
ración
de
la
autoridad
de Luis:
pero
no
me-
nos
temian
la
prepotencia
del
boemio:
y
así
al
mismo
tiempo
que
se
confederaban
con
él
cóntra
el
emperador,
sitiaron
á
Parma,
y
obili-
garon
á
su
hijo
Cárlos
á
entregarles
esta
plazd
y
volverse
á
Alemania.
|
+
"El
rey
de
Boemia
tuvo
en
Aviñon
un
conferencia
con
el
pontífice;
y
en
ella
convi?
nieron'
que
pasase
á
Italia
á
arreglar
los
ne-
gocios
de
Lombardía:
y
así
habiendo
junta?
do
un
ejército,
al
cual
Felipe
de
Valois,
rey
de
Francia”,
agregó
un
cuerpo
de
tropas
con”
siderable,
mandado
por
el
conde
de
¿Armag”
mac,
atravesó
los
Alpes,
é
hizo
guerra
á
AzoD
Visconti,
señor
de
Milán,
á
Alberto
y
Ma-
teo
de
la'
Escola,
dueños
de
Verona,
y
al
mis”
mo-rey
de
Nápoles,
para
quitarles
mucháS
O
|
plazas
de
que
se
habian
apoderado,
'peftene-
cientes
al
dominio
de
la
Iglesia.
Los
mismos
Msntos
¡no
escrupulizaban
en
apoderarse
de
as
tierras
de
la
santa
Sede,
á
favor
de
las
turbulencias,
cuando
se
les
proporcionaba
la
|
Ocasion:
y
1D
OS
Uniose
4
Juan
de
Boemia
el
ejército
del
sumo
Pontífice,
que
estaba
á
las
órdenes
de
Beltran
de
Poyet,
legado
de
su
santidad
:
pe=
ro
habiéndose
encontrado
con
las
tropas
ene-
Migas,
mandadas
por:
Azon
Visconti,
fue
com-
pletamente
derrotado,
y
huyó
de
Alemania
con
su
hijo
Gárlos
que
le
acompañaba
en
esta
espedicion.
Así
4
a
los
proyectos
ambi-
ciosos
de
este
rey
en
Italia.
catas
$90
Constitucion
de
la.
independencia
del
impe-
río
(1338).
Luis
de
Baviera
no
pudo
conse-
guir,
nunca
que
le
recónociese
el
pontífice
,
Juan
XXU.
Mejores
esperanzas
tuvo
de
recon-
ciliárse
con
Benito
XUL,
que
ocupd
la
santa
Sede,
habiendo
fallecido
FMRDADON:
por-
que.el.nueyo
papa
era
mas
benigno
y
mas
amante
de
la
paz:
pero
la
A
dela
corte
de
Francia
retardó
ó
aceleró
la
negociación
entablada
entre
elvemperador
y
el
pontífice;
segun
convenía
á
sus
Intereses.
AOS
Entretanto
la
desavenencia
de
Luis
con
la
santa
Sede
dió
pretesto
en
'Alemania
á
algu-
nas
sublevaciones
parciales.
Las
mas
notables
fueron:
las
del
duque
de
Sajonia
y
de
Enrique;
duque
de
la
baja
Baviera,
contra
el
empera-
dor.
Lujs
venció
4
sus
enemigos:
y
conociendo
TOMO
XX.
2%
:
(370)
ue-la.animosidad
de
Fel;
pe
de
Valois,
rey
de
rancia
era
la
causa
única
de
que
Bonito
XL
no
se-peconciliase,
con'él,
¿bizo:
alianza
con
el
cólebre
Eduardo
11,
:pnometiéndole
ebauxilio
de
sus.armas
contrá
Feli
pe,
y
nombrándole
vicario
del
imperio
en
la
Germania
inferior
título:que'no'
le
fueinútil,
porque
de:dió
en
los
Paises
Bajos
una
autoridad
que:cobtribus
yo
despues
en
gran»mánera
á
las
victorias
que
consiguió.contralos
fFanceses.
..
papidri
3
din
bin
para
asegura
romas
la
legitimidad:
del
poder
que
ejercia,
¿convocó
una
dieta
en:
Francfort,
y
enella
se
promulgó
da
cólebre:
constitucion
que
hizo
al
imperio
independien>
te
dela
tiara,
y
ena
que
se
declaró
quebas-
taba.el
nombramiento
de
los
selectores
gerniá-
nicos-
para.
conferir
el
título
y
la
dignidad
imperial,
sin
necesidad
de
confirmacion
dela
santa
Sede.
Esta
dieta
no
hizo
mas
que
decla=
rar:por
de-derecho
lo
que
ya
era
de
hechodesz
de.el
reinado
de
Rodulfo
T-
pero:
su!
declara
cion
quitó
álos
emperadores
uno:de:
los
pre-
testos
que
tenian:
V
¿para
sus
funestas
espodicios:
ness
btalia,
que-craeldo
ser
coronados
"por
elosumo.pontifice.
¿La
autoridad
imperialo
o
tenia
en
sus
principios
otra
atribución
que
la
de
proteger
la;
república
é
Iglesialromana:
po-
19
habiéndose
hecho
desde
Oton
1
propia
del
ge
yocaudillo
de
larcón
ederación:
germánio
cas
Yuhabiéndo
restltado
áncatisaodo
estas
dos
personalidades.
tantaso
guerras.
y
*
disturbios
eritee¡1talianos
y
alemanos,
entre
e]
sacerdocio*
OO
e
is:
IA
|
y
elimperio,
creyeron
conveniente
los
electores
y
príncipes
germánicos
disminuir
la
fuerza
del
imperio
enTtalia,
que
ya
era
solamente
nominal,
para
hacerlo
mas
independiente
en
Alemania.
Dieta!
de
Rentz:
Cárlos
de,
Luxemburgo
elesido
rey
de
romanos
(13146)...
Luis,
cono-
ciendo
que
no
reinaría
tranquilamente
mieh-
tras
la
santa
Séde
no
se
recónciliase
con
él,
abandonó
la
alianza
del
rey
de
Tagláterra
pá=
Ya
tener
propicio
¿Felipe
de
Valois,
y
obli=
garle
á
ser
su
mediador
cón
el
papa,
cuyo
ánimo
le
fue
siempre
favorable!”
y
acaso
hu-
biera
logrado
lo:
que
pretendia,
E
haber
ocurrido,
dos
sucesos
qué,
fustraron"sus
espé-
ranzas.
Ek
primero
fue
la
muerte
de
Benedic=
to
XI
en
“13/42,
y
Ta!
exaltacion'
“al!
tYono
LaS
de
Clémente
VI
«
Encrigó
personal
eleimperádor
y
de
condiciph'
mas
semejada
tá
la
de
Juan
XXIE
que
4
1d
de
Su
antéce-
sor.
El
segundo
fue
hna
injusticia
quela
am-
bición
hizo
cometér
4
Lurs.
Juán
de
Luxcm=
Burgo,
hijo
segundo
del
rey
de
Boemia,
estas
ba
casado
con
Margarita,
Condesa
del
T
1rol,
que
na
ténicado
Hijos,
pidi
difórcios
ante
el
emperadór,
'acusapdo
4
su
marido
de
impa
tencia:
Luis
olvidihdo
Tas
VU
Se
gun
lás
cuales
pertenccia
está
€
¡sa
¡d
los
1
Duúnales
eclesiásticos;
disolvió”
€
'imatrimonio
y
dió
por
esposo,
4
"la
condesa
“3,
hijo
Enis,
marqués
ae
alraodibid
d.
La
Fálta
de
com,
retebcia
en
el
juez,
y,
el
iiterés.
qué
nia
de
cer
propio
de
sí
familia
ver
condado
de
Ti%
PARO
(372)
rol,
y
de
quitarlo
á
la
casa
rival
de
Luxem-
urgo,
hizo
que
fuese
muy
censurada
su
con-
ducta
en
este
negocio,
Y
así
perdió
muchos
de
sus
partidarios,
tanto
por
su
violencia
y
codicia
como
por
la
versatilidad.
con
que
dejó
la
alianza
de
Eduardo
sin
haber
recibido
de
este
príncipe
agravio
alguno.
En
este
tiempo
hubo
grande
movimiento
en
el
pueblo
de
Alemania
contra
los
judíos,
á.
los
cuales
acusaban
de
muchas
maldades
y
sacrilegios,
principalmente
de
haber
ulirajado
las
hostias
consagradas
que
podian
adquirir.
En
muchas
partes
fueron
de
solados,
y
roba-
dos
sus
bienes:
y
á
vueltas
de
ellos,
muchos
cristianos.
Un
hombre
particular,
llamado,
Armileder,.
concito
un
gran
número
de
gen-
tes
del
campo,
tomó:
el
título
de
rey,
y
con
el
pretesto
de
exterminar
á
los
judíos,
cometió
crímenes
horrendos.
El
emperador
envió
con-
tra
dl
un
cuerpo
de
tropas,
que
disiparon
su
gavilla,
y
el
fue
preso
y
llevado
al
suplicio.
Epia
perserueon.
de
Clemente
VI
contra,
Luis
de
dayiera
fue
mas
activa
y
enérgica
que
la
de
Juan
7
XL.
Resuelto
ácolocar
en
el
tro-
no
imperial
yá
Carlos
de
Luxemburgo,
dió
or-
den
á
los
arOreS
que
nombrasen
otro
empe-
rador:
pero
solo
le
obedecieron
cinco,
á
saber:
os
tres
electores:
eclesiásticos,
Juan,
rey
de,
Johemia
,;
y
Rodulfo,
duque
de
Sajonia;
los
se
Ll
ii.
E
;
cuales,
reunidos,
cn
Rentz,:cligieron
por
rey
sio
AAN
de
romanos
á
Cárlos
de
Luxemburgo,
mar-.
;
II
OI
y)
cl
z
é
hijo
del
rey
de
Boemia.
Este
qués
de
Moravia
Jan)
4
e
E
PA
nombramiento
causó
muy
poca
perturbación
en
el
imperio:
porque
el
partido
de
Luis
era
mas
poderoso
y
estaba
mejor
armado:
y
así
el
nuevo
emperador
no
pudo
ser
coronado
ni
en
Aguisgran
ni
en
Francfort,
que
le
cerraron
sus
puertas:
y
hubo
de
contentarse
con
reci-
le
la
corona,
sin
séquito
ni
aclamaciones,
en
Bona,
ciudad
perteneciente
al
electorado
de
Colonia.
ge
Despues
pasó
con
su
padre
á
Francia
en
auxilio
de
Felipe
de
Valois,
y
se
halló
en
la
cé-
lebre
batalla
de
Crecy.
en
que
Eduardo
UI
de
Inglaterra
venció
completamente
al
rey
de
Francia.
El
intrépido
rey
de
Boemia,
aunque
ya
ciego
y
octogenario,
pidió,
cuando
se
trabó
el
combate,
que
le
llevasen
al
sitio
donde
pelea-
ba
su
hijó:
y
cayó
atravesado
de
mil
heridas
en
el
campo
de
batalla.
Su
hijo
Cárlos,
des-
pues
de
la
derrota,
pasó
á
Boemia
á
tomar
posesión
del
reino,
é
hizo
una
invasion
en
el
Pirol
para
sostener
los
derechos
de
Juan,
su
hermano
menor,
y
á
esta
provincia:
pero
fue
rechazado
por
Luis,
y
se
volvió
yencido
á
su
Teno.
Este
fue
el
último
acto
del
largo
y
turbu-
lento
reinado
de
Luis
de
Baviera.
Al
año
si-
guiente,
que
fue
el
de
1347,
murió
cerca
de
Munich
di
un
ataque
de
apoplegía,
persi-
Mendo
4
un
oso
en
la'
caza.
Sus
hijos
fueron
uis,
marques
de
Brandemburgo;
Esteban,
Que
era
contrecho;
Guillermo
,
conde
de
Ho-
landa,
por
herencia
que
recibió
de
su
madre;
(374)
Alberto
,
que
sicedi
dalóno
en
el
mis-
mo
condado;
Luis
el
romano
(lMamado
así
porque
nació
en
Roma,
cuando
sus
padres
fueron
á
Italia
á
recibir
la
corona
imperial),
que
sucedió
á
su
hermano
mayor,
llamado
tambien
Luis,
en
el
marquesado
de
Bran-
demburgo;
y
Oton,-que
sucedió
á
Luis
el
ro-
mano
en
dicho
electorado.
Ninguno
de
estos
hijos
de
Luis
dejó
sucesion,
sino
Esteban
el
contrecho;
y
las,
ilustres
casas
de
Austria
y
Baviera
fueron
perpetuadas
por
dos
prínci-
pes,
tan
poco
favorecidos
de
la
naturaleza,
como
eran
Alberto
y
Esteban.
Luis
de
Baviera
fue
el
primer
emperador
que
puso
en
las
armas
del
imperio
dos
águl-
las,
reducidas
despues
á
una
con
dos
cabezas.
Amaba
las
artes
y
las
letras,
é
introdujo
en
la
corte
imperial
la
costumbre
de
tener
un
poeta
laureado.
El
primero
que
gozó
de
esta
distin-
cion
fue
Albertino
Mussat,
natural
de
Padua,
pocta
é.
historiador
muy
apreciado
en
su
A
Pa
|
Cárlos
IV,
emperador
(1347).
Cárlos
de
Luxemburgo,
aun
habiendo
muerto
su
com-
ctidor,
no
subió.al
trono
sino
despues
de
ha-
bee
vencido
grandes
obstáculos,
á
pesar
de
la
co0peracion
siempre
constante
de
la
santa
Se-
de
á
favor
suyo.
Admitido
en
Ratisbona
co-
mo
emperador,
tuvo
que
volverse
á
Praga,
capital
de
su
reino
de
AB
,
arrojado
por
las
tropas
de
Luis
de
Brandemburgo,.
hijo
e.
mayor
de
su
antecesor.
ee
|
(375)
-L
Losielectores
seculares
se:
reunieron
“con
Otros
muchos
príncipes
en
Loestein,
y
eligieron
unánimemente.
por
emperador
á
Eduardo
1H
de
Inglaterra:
pero
este
príncipe
¿harto
ocú=
.
pado'eri
la
guerra
de
Francia,
fue
bastante
cuerdo
para
no
admitir
una-corona,
que
tenía
mas
esplendor
que
poder:
efectivo.
Los
mis=
mos.
electores
se
reunieron
de
nuevo,
y
ell
sieroná
Federicoel
Severo,
marqués
de
Misnia;
quesrenunció:
tambien
la
corona
por
“10000
marcos
de
«plata
querle
dió
Cárlos.
Ult"
mamente.
nombraron:
4
'Guntero,
conde:
de
Sohwartzburg,
ciudad.
de
Turingia,
capitan
valeroso
y
hombre
de
probidad:
Despues
de
su
elección,
marchó
4
Fráncfort,
donde:no'
fue
recibido:tuvo'
sitiada
lla
ciudad
por
seis
se=
mánas
y
tres
dias;
y
no»habiendo
sido
socor=
rida
la
pláza
en
este
tiempo
por
Cárlos
de
Boemia,
se
Je
recibió
en
ella:
porque
era
fuez
ro
de«Francfort,
que
cuando
habia
competen=
cia'acerca
del
imperios
podía
abrir!
sus
puer=
tas
al
que
la
tuviese
sitiada
el
tiempo
de
seis
semanas
y
tres
dias,
si
en
este
término
no
atus
diasen
su
Socorro
alguno
de
los
competidores,
aunque
fuera
el
emperador
Jegítimo.
¡ATA
fue
envenenado
en
Francfort,
siendo
inocente
el»médico
que
le
dió
la
hebiz
da',
pués
la'
probó:
antes
que
él.
Despues
de
haber
bebido
ambos,
cayeron
uno
y
otro
en=
fermos.
El:
médico
mráiriós
álos
tres:
diás:
Gun-
tero
«conservó
la
«vida
á:
fuerza
«de
remedios:
pero
quedó
impedido
¿inhábil
para
el
gobier
ves
(376)
nO:
Se
creyó
generalmente
que
un
criado
del
médico,
sohornado
por
los
emisarios
de
Cár-
los,
puso
veneno
en
la
bebida,
sin
saberlo
su
amo.
Guntero,
consumido
por
la
enfermedad,
aceptó
22000
marcos
de
plata
y
dos
ciudades
en
Turingia,
que
le
dió
el
rey
de
Boemia,
y
renunció
el
imperio.
Pero
despues
falleció
en
Francfort,
y
sele
hicieron
magníficas
exe-
quias.
En
este
tiempo
los
electores
contrarios
á
Cárlos,
perdida
la
esperanza
de
hallar
otro
sucesor
á
Luis
de
Baviera,
se
reconciliaron
con
él;
fue
reconocido
por
emperador,
y
coro-
nado
solemnemente
en
Aquisgran
en
1349-
Jóntonces
comenzó
su
largo
y
pacífico
reinado
de.
que
tanta
necesidad
tenia
Alemania
para
restablecerse
de
los
desórdenes
y
calamidades
anteriores.
Cárlos
era
prudenta,
misericordio-
SO,
amante
de
las
letras
y
de
la
paz,
y
buen
político,
Conservó
toda
la
vida
la
mejor
armo-
nía
con
la
corte
de
Roma,
y
jamas
intervino
en
los
negocios
de
Italia
para
acrecentar
en
ella
su
poder,
sino
para
favorecer
los
intere-
ses
del
sumo
Pontífice,
y
establecer
la
paz
en-
tre
la
santa
Sede
y
los
Visconti
de
Milán
,
que
no
contentos
con
la
dominacion
de
Lombar-
día
,:
acometieron
y
tomaron
á:
Bolonia,
y
“Surparon
esta
plaza
y
otras
muchas
del
esta-
do
eclesiástico.
es
odia
ob
¿En
Alemania
se
dedicó
á
asegurar
los
de-
rechos.de
los
príncipes
y
electores
cuyo
fin
promulgó
la
célebre
bula
de
oro,
y
4
conser=
|
(377)
Yar
la
paz,
que
pocas
veces
fue
perturbada
en
su
reinado,
y
4
aumentar
los
estados
de
su
familia.
Su
mayor
defecto
era
la
avaricia.
Por
sumas
de
dinero,
aumentaba
los
fueros
de
las
ciudades
imperiales
que
habia,
y
creaba
otras:
tnagenaba
los
peages
y
otros
derechos
del
im-
Perio,
y
tal
vez
cedía
á
los
príncipes
las
mis-
mas
ciudades
que
habia
declarado
libres.
Co-
mo
empleó
tan
grandes
cantidades
de
plata
Cn
ganar
á
los
electores
al
principio
de
su
rei-
nado,
y
despues
se-repuso
enagenando
las
pertenencias
de
la
corona
imperial,
se
dijo
de
él
que
había
arruinado
su
casa
para
adqui-
rir
el
imperio,
y
arruinado
el
imperio
para
restablecer
su
casa:
Por
la
misma
razon
le
lamaba
Maximiliano
I,
uno
de
'sus
suceso=
res,
peste
de
Alemania:
Residia
habitual-
mente
en
Praga;
y
como
los
príncipes
ger-
Mánicos
censurasen
que
siendo
emperador,
no
se
le
veía
nunca
en
el
imperio,
respondio:
"estos
alemanes
quieren
que
yo
vaya
á
gas-
tar
á
su
tierra
los
hermosos
escudos
de
Boe-
mia.”
Vivió
en
paz
con
todos
sus
vecinos:
é
hizo
grandes
esfuerzos
para
terminar
la
guer-
ra
entre
Eduardo
de
Inglaterra
y
Cárlos
Y,
rdy
de
Francia,
que
era
su
sobrino,
é
hijo
de
su
hermana
Bona
de
Luxemburgo.
«
Espedicionde
Cárlos
IV
á
Halia.
(1354).
l
emperador
auxilió
este
año
á
Alberto,
du-
que
de
Austria,
en
la
guerra
que
continuaba
Siempre
entre
su
casa.
y
los
cantones
suizos.
s
dos
príncipes:
púsieron
sitio
á
Zurich,
y
|
(384)
rio,
y
se
hacian
con
estraordinaria
barbaril-
Leopoldo,
hermano
de
Alberto
UI,
duque
de
Austria,
¿hijo
de
Alberto
IT
el
contrecho,
ofen-
dido
de
que
se
hubiesen
agregado
á
la
primera
confederacion
helvética
de
los
tres
cantones,
los
de
Lucerosa
y
Berna,
entró
con
su
ejército
en
este
último,
y
lo.
llevó
todo
á
fuego
y
san-
gre.
Los
herneses,
en
represalia,
asolaron
€
Argow:
y
los
de
Zurich
se
apoderaron
de
la
plaza
de
Sampach,
y
dejaron
en
ella
600
AR
de
guarnicion.
Leopoldo
acudió
con
los
suyos
para
recobrarla,
y
de
zurikeses
pa-
ra
defenderla.
Leopoldo,
capitan
esperimen-
tado,
deseaba
evitar
el
combate;
pero
la
im-
petuosidad
y
jactancia
de
los
suyos,
le
obligó
¿4
acometer.
Se
adelanto
en
buen
orden,
y
ca-
yó
intrepidamente
sobre
el
enemigo.
Sus
sul”
zos
cejaror,
y
aun
empezaron
á
desordenarse:
pero
viendo
que
los
austriacos,
oprimidos
con
el
peso
de
sus
armaduras,
no
mostraban
el
mismo
ardor
que
al
principio,
volvieron
al
ataque
é
hicieron
horrible
matanza:en
los
ene-
migos.
Leopoldo
y
un
gran
número
de
sus
ca-
balleros
quedaron
muertos
en
el
combate,
Los
austriacos
desalentados
hicieron
con'sus
Lerri-
bles
enemigos
la
primer
tregua
que
hubo
en
esta
larga
y
sangrienta
lid,
y
que
duró
hasta
el
reinado
de
Maximiliano
1
de
Austria.
Martirio
de
san
Juan
de
Nepomul
(1389)
Wenceslao
entretanto
solo
pensaba
en
ban-
quetes
y
placeres
inmundos.
El
pueblo
opri-
mido
de
impuestos
para
satisfacer-el
lujo
107
(383)
sensato:
de-la
conte,
yacia:etmla
misente
Ia.
Cmperatrizque
erasmay
Hintuosa:y
carilaliva,
tepartio,
entrenlosopobres
Jasrentas
y
idhajas;
us
polialisponer:
masjouando
le
faltaban
medios
de
aliviará
la
indigencia,
y:
buscaba;
á
su,
marido
para
que
se
los
Miese,
le
hallaba,
siempre.en,
uti
cuarto
remoto.del
palacio;
ban
i
'
La
.
queleando
entre
mugeres,
Puines-y
tomado
del;
Vino
,
que
imponia
suencio
á
sus,
plegarias
em
favor.
delos,
pobreso303
20191003220,
0199
¿51%
0)¿Los
males
públicos
y
el!
eshonor
de,la
car
Sa
imperial
produgeron:én:la;emperat5z.nna.
profunda
.mielancolía:
yo
Y
enceslao,
deseando:
averiguar
la
causa,
se
obstinó.en.que
habra
de,
ecirsela
el,
confesor
de
su¡ésposa,
que
era
un
canónigo.
de
la,catedral
de
Praga,
natural
de
tepomuk,
pequeña
ciudad:
de
Bohemia.
Juan
resistió,
como
debia,
á
violar
el
secreto
de.
la,
confesion
y.
Wenceslao
enfurecido
le
mandó
ahogar.
en.
el
rio,Moldaw,
que
baña.
á
Praga;
oy
adoramos.en
los
altares,
á
este
mártir
de
.
moral.
cristiana:
Wenceslao,
coma
todos
los
ríncipes
disolutos,
era
cruel.
En
el
casti
Uo
E
Visigrad,
habia
mandado
construir
una
especie
de
Lorre
hueca
muy.
alta,
cubierta
en
á
parte
superior
con
un
enlosado,
firme.
y
wido
en
Ja,apariencia;
pero
apenas
se
daba
en
él
un
paso,
giraban
las
¿losas
«sobre.
ejes
ocultos,
y
precipitaban;.al
que
estaba,
sobre
ellas
en
un
profundo
abismo
de'agua,
que
has
bia
en
la
parte
inferior,
dela
torre,
y
del
enal
tra
imnosible
salir.
Con,
este
artificio
infer-
TOMO
XX.
25
HA
|
nal'
hizo:
morir+un
gran
núniero
des
víctimas.
+
Este
mismo:año:hubo:en
Ungria'
randes
revoluciones.
Segismundo,
¡marques
de
Branz
dembargo,
hermano
del
emperador;
habia
ea-
sado'con
María
hijay
heredera!
de
¡Luis
el'
grande,
reyode
Unsría:
Cuando
este
murió,
los
nobles"del
reino)
para
iarpodiw
que
Segis2
mundo
tuvieserparte
en
elygobierso,
dieron
14
regencia
4'Isabel
de
Bosnia;
madre
de
la
rei.
na:
pero
descontentos
poco
despuesodel:
fayor
úe
gozaba
cornella
un
intrigante,
llamado
detGina
determinaron
darla
seorona
4
Cárlos'
de
Durazo,
Fey
de
Nápoles
¿que
ola
aceptó
;
desembarcó
en
as
costas:
de
Dalmacia;
Megó'4
Buda;
y
obligó
á'Segismando
á
huir
á
Alemania,
y
se
córohó
'por
rey:
Isabel;
disi?
,
mulando
su
resentimiento,
le
¡atrajo
4
uná
conferencia,
en
que
fue
muerto!
por
asesinos
apostados.
Los
nobles
indignados
dieron
miuér-
teá
Isabel,
y
pusieron!
presadá!
María:
pero
su
esposo
Segismundo.
entróvea
el
reino
con
un
ejército
que'habia”
alistado:
en"
Brandem-
burgo,
triunfoide
los
rebeldes)
Hbertó
4
su
muger
y
se
coronó
por
rey
de
los
úngaros.
Ta-
les
fueron
los
principiós'de
la
¿grandeza
á
que
despues
llegó0i0o
Mi
1109
30179que
aña
"Wenceslao
preso%y
restituido:
'al
tróno
dos
veces”
(1596)
Ex
1394:
hubo
una
'subleva
ciorgeneral'
del
pueblo
y
la
nobleza
de
Bolie-
mia
contra
WVencóslao,
cuyas
maldades
nó
podian
ya
tolerar:
'Eb
pueblo
rompió
las
puer-
tas
de
palacio,
sé
apoderd
del
roy,
le
cargó
A
XL
E
,
!
a
PR
HUT
rr?
de
cadenas
y
le
púso
en
prision.
Pero
logró.es-
caparse
y
se
retiró
4
un
fuerte
quie
hábia
cóns-
truido
4
dos
leguas
de
Praga:
El
senado,
para
eron
entonces
los
ojos
en
Segismundo,
rey
de
Ungría,
principe
ya
célebre
por
su
valor
:
prudencia:
el
cual,
en
en
ella
ga
solemnemente.
Wenceslao
fue
puesto
en
aliado
suyo,
para
que
le
custodíase
en
un
cas-
¡QUE
e
Vila
IU
Wenceslao
soborno
4
un
pescador
que
so-
lia”
entrar
en
la
torre
á
véuder
pescado
á
los
Presos,
y
por
medio:de
un
cordon
de
seda
bas=
táhite
fuerte
que
le
trajo,
se
déscolgó
de
una
Ventana
que
dea
al
Danubio;
entró
en
el
bo-
te
del
pescador,
pasó
á
la
otra'0
Ha,
se
dis-
Erazo
de
aldeano,
llegó
á
la
fortaleza
de
Vi-
sigrad
en
Bohemia,
pidió
licencia
para
hablar
al
gobernador,
y
obtenida;
entró
en
el
casti-
Mo,
sé
descubrió
á
los
soldados,
que
se
pos-
(388)
traron
4
sus
pies,
y
se
apoderó
de
la.
fortales
mv
él
sobre
un
asunto
de
mucha,
importancia:
porque
él
no
podia
abandonar
su
puesto.
Los
magistrados
vinieron,
fuerón,
presos
y
despo-
jados
de
las
insignias
de
sus
dignidades;
se
reyistió
con
ellas
á
los
soldados
de
Wences-
lao,
que
volvieron
á
Praga
de
noche,
y
á
fa-
vor
de
este
disfraz,
se
apoderaron
de
la
ciu-
|
Jadela.
Segismundo,
que
hacia
entonces
guer=
ra
á
los
turcos
en
las
fronteras
de:
Valaquia
con
poca
felicidad,
no
pudo
oponerse
á
la
res-
tauracion
de
su
hermano,
é
hizo
paces
y
aljan-
za
COn
Clos
7
El
único
negocio
serio
en
que
entendió
Wenceslao
despues
de
su
restauracion,
fue
la
terminacion
del
cisma
de
la
Iglesia:
para
la
cual
pasó
á
Reims
4
verse
con
Carlos
V.
rey
de
Francia,
que
obedecia
á
Benedicto
XI1Í,
papa
de
Ayiñion:
Alemania
reconocia
al
de
Roma,
y
se
convinieron
los
dos
príncipes
en:
E
(389)
.
que
ambos
papas
serian
depuestos,
y
se
reu-
Biria
un
concilio
en
Pisa
para
nombrar
pon-
tífice
legítimo.
Pero
este
medio
no
surtió
el
efecto
deseado,
y
el
cisma
continuó
en
grave
daño
de
la
cristiandad.
Wenceslao
se
hizo
tan
despreciable
en
Francia
como
lo
era
en
Ale-
mania.
En'
casi
todas
las
conferencias
que
hu-
ho
sobre
“los
“asuntos
políticos
y
religiosos,
se
quedaba
“aletargado,
vencido
de
la
em-
Maguez.
>
!
|
Roberto,
conde
palatino
del
Rin,
empera-
dor
electo:
cisma
en
el
imperio
(1400).
Aca-
Óse
la
paciencia
de
los
príncipes
del
impe-
tio,
avergonzados
de
los
vicios
del
empera-
dor,
y
habiéndose
reunido
una
dieta
en
Ma-
guncia,
determinaron
que
se
procediese
á
la
eleccion
de
nuevo
rey
de
romanos:
dos
electo-
res
se
reunieron
en
Landstein,
y
nombraron
á
Federico,
duque
de
Brunswik:
pero
habien-
do
sido
este
principe
asesinado
pocos
dias
des-
pues,
se
reunieron
de
nuevo
en
Pipa
eli-
e
pa-
B9)
'
empresa
considerable
sino.
una
espedicion
4
Italia
contra
Galeazo.
Visconti,
que
derrotó
su
ejército
y
le
obligó
á
volverseii
Alemania,
Ko:
berto
falleció
en
Oppenheim
el
10
de
mayo
de
1410,:Eno
este
intervalo¡nada
pudo
¿hacer
Ses
gismundo,
rey
de
Ungría,
para
sostener
Jos
derechos
de
su
fímilia
en
el
imperio,
Los
ún-
garos
se
rehelaron
contra
él,
le
pusieron,
pre
.
so,
y
llamaron:
para
darle
la
corona
á
Ladis-
lao,
rey
de
Nápoles,
hijo
y
sucesor
de
Cárlos
de
Durazo::
pero
apenas
este
príncipe
habia
'
desembarcado,
en
la
costa
de
Dalmacia,
supo
que
la
nobleza
de
Ungría
habia
puesto
en
li-
bertad
á
Segismundo,
reconciliádose
con
él
y
restituídole
¡al
trono,
y,
tuvo:
que:
volverse
á
Nápoles
donde,
era
necesaria
su
presencia
pa-
ra
reprimir
una
rebelion
de
los
barones,
diri-
gida
por
el
conde
de
san
Severino:
La
prision
y
restauracion
de
Segismundo
acontecieron:en
1403,
Los
electores
nombraron
sucesor
de
Ro-
berto
á.
Jodoce
de
Luxemburgo,
hijo
de
Juan,
hermano,
segundo
de
Cárlos,
1V
,.
y.
primo
de
Wenceslao;
pero,
falleció
al,
año
siguien?
te
en;
Brunn,
ciudad
de
su
marquesado
dé
Morayia....
PA
¿5
es
Segismundo
,
emperador
(141)
En
Lo,
los.
Er
reunidos
en
Francfort,
nombra-
ron
unánimemente,por
emperador,
¿4
Segis-
mundo,
rey
de
Ungria,
como
el
único
princi.
peque
por
su
/pader,
y
herdicas
cualidades
era
capaz
de
terminar:
los.
males
del.
imperio.
Des-
de
la.elevacion
de
su
hermano,
no.tuyo
VWenr
o
<eslao
partesalguna
en
los
negocios.
de
Ale-
mania,
y.se
redujo
áatormentar
los
pueblos
de
Boemia,
hasta
su
muerteiacaecida
en
1418.
Como
falleció
sin
sucesion;
dejó
á.
su
hermano
Segismuado,
la.
corona
de,
aquel
remo
con
la
funesta
herencia
de
la:guerra'de
los'
Husitas:
Mamábanse
así
los
discípalos:
de:
Juan
Hus,
que
adoptó
los
errores
de
Wiclefo,
contra
la
autoridad
eclesiástica:
errores
que
“se
difun-
dieron
con
mas
facilidad
que
en
otras.
partes
en
Bohemia,
porque
su
rey
Wenceslao
daba
£l
ejemplo.
de
no
respetar
ninguna
ley,
huma-
ha
ni
divina.
--
vr
Ten
|
EN
Prisa
o
q
¡Concilio
general
de
Constanza
(1415)
441
principal
objeto
dela
política
de
Segismundo
fue
terminar
el
cisma
que
afligia
á
la
iglesia,
y
porvertia
la
moral
de
lasisociedades
eristia-
nas.
haciendo
dudoso
el
orígen
y
fuente
de
la
autoridad
sacerdotal.
A.
este
fin
persuadió
á
Juan
XXUL,
papa
del.
concilio,
de
Pisa,
que
convocase.
un
concilio
general,
que
debia
reunirse
en
Constanza,
ciudad
de
Alemania
muy.
cercana
4.
los
confines,
de,
Italia,
en
el
cual,
tanto
este
ponti
fice,como
Gregorio,
que
era:
reconocida
en-Boma
cabdicaron
la
tiara.
Benedicto.
X
1,
4.pesar
de
las,
representacio
-
nes
y
viages
de
Segismundo
4;
Perpiñan
y
4
arís
¿
no.
quiso
seguir
el
ejemplo
de.sus:
ri-
vales,
y
Juan
XXUL
huyó,
del
«concilio
y
re-
tractó
su
abdicacion.
Pero:estas
dificultades
Ho
retardaron
la
grande
obra
de
Segism
undo,
El
rey
de
¿
Aragon
Único:
:
puotector
el
de
Benedio-
(94)
allí
pasó
á/Praga,
se
apo
eró
de
la
ciudad
nue
va,
y.
de
la
fortaleza
de
Bisigrad,
saqueó
la
opulenta
capilla;
de
san
Wenceslao,
revestida
toda
de
jaspe
con
embutidos
de
OrO
,
SOrprens
dió
las
centinelas
de
Praga,
entro
en
la.
capir
tal
espada
en
mano,
y
seapoderó
de
ella,
1
EE!
emperador
pidió
socorro
á.los
príacir
pes
de
Alemania,
los
cualos
temérosos
delas
crueldades
de
los
husitas,
que
dueños
de
Bog-
mia,
amenazaban
las
demas
provincias
del
imperio,
:acudieron
con
numerosos
refuerzos
á
las
banderas
de
Segismundo.
El
ejército,
ima
perial
se
presento
junto
á
las
murallas
de
Pra-
ga.
Ziska,
anque
con
tropas
muy
inferiores
en
número,
le
esperó
apostado.en
una
altura
cercana
4
la
ciudad.
Segismundo
le
acometió
denodadamente,
y
ya
lenia
ganada
una
gran
parte
del
monte,
cuando
los,
husitas
¿haciendo
el
último
esfuerzo,
se
precipitaron
sobre
el
enemigo
con
el
valor
de
la,
desesperacion,
y
lo
derrotaron:
completamente..Segismundo
se
retiró
4
Morayia,
juntó
nuevas
tropas,
¡vol-
vió
á
tentar
la
suerte
de
las.armas,
y.
fue,ven-
cido
segunda
vez
por
cl
terrible
Ziska.
07
¿Dueños
los
husitas
de
Boemia,
quisieron
tener
un
rey:
cosa
que
desagradó
mucho'á,
su
ambicioso
caudillo.
Jagcllon,
rey,
de
Polonia,
no
quiso
aceptar
la
coróna
que
le.
ofrecieron,
porque
decia
que.
“un
príncipe,
cristiano,
nó
puede
recibir
un
trono
en
detrimento
de:
su
legítimo
poseedor.”
Coribut,
su
sobrino,
ino
fue
Lan.
escrupuloso;:
pero
Zaska
ile.
arrojó.
del
:
(395)
telno,
parte.
por
¿astucia,
pau
por.
fuerza?
rss
Este
guerrero,
tan
hábil
como
feroz,
der-
rotó
en
1/2:
0lejércilo
de
la
cruzada
que
el
para
Martino,
Y
«mandó
predicar!
contra
los
husitas,
asoló.
la:
parle
septentrional
de
Aus=
tia
cn,
14230
/9-.20:14-24
Lomo
¿por
asalto
á
Praga,
donde
mándaba
Coribut;
oy
obligó
á
este
principe
á
volverse
á-
Polonia.
Esta
fue
la
última
espedicion
de
Juan
Ziska.
Estando.
róximo
áila.muerle,
dijo
á-
los
SuyOs.
«De-
ps
espuesto
mi
cadáver
en
el
campo:
mas
ien
quiero
ser:pasto
de
las
aves
que
de
los
gusanos:
péro
desollad
me
antes,
y
haced
con
mi
pellejo.
un:
tambor.
Yo
os
hoyque
solo
con
su
sonido
huirán;
nuestros
contrarios.”
Victorias
de
Procopio
Raso:
11425)
Los
husitas,
muerto.su-gefe
le
dieton!
por
sucesor
mori
porsobrenombre
Raso,
porqueera
clérigo
y
tenia
cortado
el
cabello;¿
única
señal
de
su.
primitiva
profesion:
pues
ena:digno
dis+
cípulo
deZiska,
y
tan
valiente,
feroz
y
hábil
ca-
pitan.como
él.
Vaásehabia
distinguidoen
1/21
defendiendo
la:
plaza
de
Justemberg-contra
todas
las
fuerzas
de:
Alberto,
duque
de
Aus=
tria
y
obligándole
á
levantar
el
sitio.
Este
nue-
vo,
caudillo
derrotó
á-los
imperiales:
siempre
que
midieron
sus
fuerzas
con
ól:inyádió
y
sas
queó-
el
Austria,
la
Silesia,
Ja
Lusacia,
el
Brandemburgo
y
la
Francónia
oriental,
é
hi-
zo
formidable
su,
nombre
có
vodá
Alemania:
Concilio.
de
Basilea:
derrola
de,
los
huérfa-
nos
(1431)
Segismundo,
«desgraciado
¡en
Sus
402)
Jleros,+llamados
Ptaczek
y
Casainoya;
célebres
por
sus
servicios.'
0,
>:
Eras
ll
Ladislao,
rey
de
Polonia
y
Ungría
(1444).
Ardía
entonces
en,
discordia
la.
iglesia
y
el
imperio
por
las
desavenencias
entre.el
conci=
lio
de
Basiléa
y
el
Papa
Eugenio
LV,
que
con-
vocó
en
Italia
otro.
concilio,.
mientras
el
de
Basiléa,
separándose
de
su
obediencia,
nom-
bró
un
antipapa,
que
fue
¿Amadeo
de
Saboya
con
el
nombre
de
Felix
V.
El
emperador
no
quiso
reconocerle,
y.
se
conservó
unido
á
la
santa
Sede:
el
cuerpo,
germánico,
á
pesar
de.
las
«aficiones
é
intereses,
de
algunos.
de
sus
príncipes,
siguió
su,ejemplo.
Federico
se
con=
federó
con
Cárlos,
VI,
rey
de
Francia,
con-
tra
los
suizos,
que
sostenian
el
concilio
de
Basilca
:
estos
fueron,
vencidos,
y,
la
causa
de
Roma
quedo
triunfante,
á
pesar
de
las
pre-
tensiones
ridículas,
que
sostuvo
todavía
por
algunos
años
el
antipapa.
¿ntretanto
Ladislao,,
rey
de
Polonia,
en-
tró
con
ejército
en:
Ungría,
fue
proclamado
por
un:
partido,
redujo
al
silencio
el
de
La-
dislao
Postumo,
y
se-ciño
la:
corona.
Declaró
guerra
4.
los
turcos,
bizo
un
tratado
de
paz
con,
Ámurates,.
lo
violó,
penetrá
eo
Bulgaria,
y
fue
vencido
y
imuerlo.en
la
célebre.batalla
de
Varna.
Esta
catástrole
restituyo,la:corona
de
Ungría
á
su
legítimo
principes...
000
Concordato
del,
imperio
(1448)...
El.
pri-
mer
tratado
de
esta
clase
que
hubo
en
Europa,
hecho:con
el
objeto.
de.
distinguir:
los
límites
(403)
entre
la
autoridad
temporal
y
la:
espiritual,
fue
el
que
celebró
el
emperador
Federico
1H
con
el
Papa
Nicolao
V:
en
él
se
decidió
cuá-
es
beneficios
eran/de
nombramiento
pontifi=
cal,
y
cuáles
pertenecian
al
ordinario,
y
:se
restableció
el
antiguo
método
de
la
eleccion
en
las
catedrales
y
abadías.
e
Entranto
los
úngaros
resistian
al
poder
y
á
las
armas
victoriosas
de:
Amurates
bajo
las
órdenes
del
valeroso
caudillo
Juan
Huriades,
y
Boemia
era
teatro
de
devastaciones
tan
es-
pantosas
como
las
de
los
husitas.
El
funesto
ejemplo
que
estos
dieron
de
robar
las
iglesias
y
maltratar
á-los
sacerdotes
era
seguido,
no
solo
por
los
sectarios
secretos
que
aun
queda-
ban
en
el
reino,
sino
por
todos
los
hombres
inquietos
y
revoltosos
que
bajo
el
gobierno
dé-
bil
de
una
regencia
querian
adquirir
riquezas,
9
aspirar
á
los
A
ImElaad
haciéndose
temibles.
Los
estados
de
Ungría
y
de
Boemia
pidieron
repetidas
veces
al
emperador
que
les
envíase
á
su
rey
Ladislao
Postumo,
en
lo
cual
obede:
cian
al
instinto
que
mueve
á
todas
las
nacio=
nes
á
no
dejar
en
poder
estrangero
las
prendas
de
su
culto
político.
Pero
Ladislao
estaba
aun
en
menor
edad:
Federico,
que
le
amaba
mucho,
queria
instruirle
y
completar
sa'educacion
an=
tes
de
colocarle
en
el
trono;
y
ademas
temia
que
siendo
de
tan
corta
edad,
correría
grande
riesgo
si
se
le
dejase
en
poder
de
señores
am
hiciosos,
en
dos
pueblos
tan
turbulentos
como
'
eran
el
úngaro
y
el
boemio.
Por
esta:
razón
404)
se.
negó
siempre
á
separarlo
de
su
lado:
con-
dicta
que
fue:siniestramente
interpretada,
no
solo
en
aquellos
reinos,
sino
tambien
en
Ale=
mania;
porque
decian
que
el
emperador
pro-
euraba
tener
sujetas
las
dos
naciones
en
la
persona
de
su
rey.
|
Viage
del
emperador
á
Roma
(1451).
Fe-
derico
tenia
tratado
«su
casamiento
con.
Leo-
nor,
hermana
de
don
Duarte,
ray
de
Portu-
gal:
y
habiendo
venido
esta
princesa
por
mar
hasta
Liorna,
pasó
el
emperador
á
Sena,
ciu=
dad
de
Poscana,
donde
la
recibió.
De
allí
fueron
á
Roma,
hicieron
su
entrada
solemne,
y
los
coronó
el
sumo
pontífice
Nicolao
V.
Poco
pudo
detenerse
Federico
en
ltalia:
pedos
en
el
imperio
se
habia
formado
una
iga
contra
él
compuesta
de
los
boemios,
ún-
garos
y
muchos
príncipes
de
Alemania.
El
objeto
de
esta
confederación
era
sacar
de
su
poder
al
príncipe
Ladislao.
El
emperador
se
nego
á
ello,
á
pesar
de
los
consejos
de
su
ministro
el
célebre.
Encas
Silvio,
que
despues
fue
Papa
con
el
nombre
de
Pio
LL
pero
se
vió.
obligado.
á
hacerlo,
cuando
el.
ejór=
etto
de
los
confederados
penetro.en
Austria,
puso
sitio
á
Neustadt
y
las
tropas
del
empera=
do»
fueron
derrotadas
en
tres.combates.
La-
dislao
fue
coronado.en
Boemia
en
1553,
año
funesto
á
la
cristiandad;
pues
en
él
fue
toma-
da
Constantinopla
por
Mahomet
Y,
sultan
de
los.
otomanos,
mientras
los
príncipes
de
Occi-
dente,
solo
pensaban
en
hacerse
guerra
unos
á
(405)
otros,
Sin
embargo,
G
heroico
Huniades,
que
-
gobernaba
en
nombre
de
Ladislao
el
reino
de
Ingría,
le
defendió
valerósamente
contra'
los
turcos,
obligándoles
á
levantar
cn
1455:
el
Sitio:
de:
Belgrado
con:
¡pérdida
de
mucha
gente
y
desk:
escuadra:
que
tenian
en
el
Da-
Mubio.j
+0
ls
asa!
;
to
2523
>
Muerte
de
Ladislao
Postumo:
Podiebrad,
rey
de
Boemia
(1457.)
Ladislao
Postumo
fa-
leció
á
la
edad
de
17
años;
segun
unos:
de
indigestion:
"segun:
otros;
de»
veneno
que
lé
dieron
los
partidarios
-de!los:husitas:
y
esté
Mtesojustitos
la
oposicion
de
Federico
4:se-
pararle
dessu.
lado.
Los
vúngaros
eligieron
tey
4
Málias
Corvino,
hijordel
grande”
Hu-
niades:
y
los
boemios,
á
Leti
emperador
E
pretendia
disponer"
e
aquella
corona,
á
brge
Podiebrad',
señor
poderoso
en
el
pais,
y
que
habia:
hecho
grandes“servicios
al
estado:
+
En
Ladislao»sc
estinguió
la
línea
primo=
vénita
de
la:casa
de
Austria:
y
la
rama:
de
Stiria;,
descendiente
de
Leopoldo,
hijo
de
AE
berto
el
contrecho,
entró
én
posesion
de
los
estados
hereditarios.
Pero:
los
tres
“príncipes
de
ella,
que
eran
Federico
1]
y
sus
herma-=
nos
Alberto
y
Segismundo,
los
an
entre
sí:
y
hubo
una
guerra
civil
en
/
ustria,
en
la
cual
se
vió
el
emperador
sitiado
en
el
castillo
de
Viena,
habiéndose
“apoderado
de
la
ciudad
los
partidarios
de
Alberto:
La
muer-
te
inesperada
de
este
iia
puso
fin
á
la
guerra:
quedando
Federico
dueño
de
todo
el
ab
6qíA
(406)
ducado,
y
Segismundo
del
Tirol.
y
de
la
Aloa
Qarintia.!.
o:
RE
mo
ds
i
¡Ladislao
de
:
Polonia
,
rey
ide
Boemít
(1470).
Podiebrad;
inficionado'én
secreto
con.
los
erroresí.deslos:husitas.,¿tráyó:
cuando
se'
vió
elevado::al-trono
de:
Boemia»,
que
era
legado
el
tiempo
de
levantar
el
partido
de
aquellos
sectarios,
y
no
disimulómi
su:odio
al
clero
católico
.ni.su
desprecio)
y'aversion
á
la
corte.
de,
Roma.
El
sumo
Pontífice
Paulo
1
le
escomulgó
y
destituyó,
y
encargo
á'
Matías
Corvino,
rey
de
Ungría,
la
ejegucion
de
su
sentencia
Ho
qu
Lost
po
Matías
penetró
en'
Moravia-coh
ejército
numeroso;
y
púso:sitid:4Hradish::Pódicbrad
no
tenia
fuerzas
para
resistirle.
El
empera-
dor.
habia
dado
justos
motiyos
de
queja
á
Cor-
“vVINó
y
porque
teniendo
guardadalen
Viena
la
corona
real
de
Un
ría,
no
habia
querido
res?
tituírsela,
lo
qusibabía
impedido'su'coróna-
cion:
ceremonia
:sin'la
cual
no
reconocen
lós
úngaros
por:
verdadéro
rey.
aun
al
mismo
que
han
elegido.
Temia,
pues,
el
emperador,
que
si
Matías
se
hacia
dueño
de
Boemia/
vol-
viese
sus
armas'
contra'
él'en
venganza
de
la
injuria.
Por
esta
razon
aconsejó
á
Jorge
Po-
diebrad,
que
pues
no
podia
conservar
el
cetro
de
Boemia,
lo
cediera
á
quien
por
lo
menos
-se
lo
agradeceria
y
pudiese
defenderlo
contra
la
ambicion:
de
Matias.
ENriid
tol
al
Podiebrad
siguió
el
consejo
del
empera-
dor;
y
propuso
á
los
boemios,
á
quienes
tam-
ho7)
poco
agradaba'la
domnitaciont
de
los
úngaros,
Us
eligiesen'
nuevo
rey:
Fué
nombrado
La-
islao,
hijo
de
Casimiro;
rey
de
Polonia,
el
cual
sostuvo
la
guerra
contra
Corvino.
El
Pa-
pa
aconsejó
á
este,
que
dejase
de
pelear
coni
tra
un
príncipe
cristiano;
y
volviese
sus
'ar-
mas
en
defensa
de
Ungría,
"amenazada:
por
los
turcos.
Matiás
obedeció,
abandonó
la
em-
presa
de
Boemia,
y
paso
con
su
ejército
á
Moldavia
donde
consiguió
úna
señalada
vic-
toria
de
Mahomet
ML.
Después,
por
mediación
dela
corte
de
Roma,
hizo
la'paz
con
Ladislao,
Sl
de
Boemia,
y
adquirió
en
ella
la
Moravia
y
la
Silesia.
¿o
A
A
“Union
de
lás
casas
de
Austria
y
Borgoña
(1477).
En
este
imismó
tomó
hemos
contado
muy
4
la
larga
las
desavenencias
crueles
de
Luis
XI
con
Cárlos
el
Teméerario,
duque
de
Boéfoña:
la
guerra
de
este
contra
Renato,
duqhe
de
Lorena
y
contra
los
suizos
:
las
ba-
tallas
de
Granson
y
de
Morat,.en
que
fueron
quebrantadas
sus
fuerzas,
y
la
de
Natty:
en
que
murió
peleando.
postas
y
de
Su
hija
y
heredera
María,
que
Luis
XI
debiera
haber
gasado
consu
hijo
para
que
los
vastos
dominios
de
Ja
casa
de
Borgoña
vol-
vieran
á
incorporarse
en“lá
corona
de
Fran-
cia;
dió
su
mano
al
archiduque
Maximiliano
de
Austria,
hijo
de
Federico
HI:
y
por
este
enlace
se
agregó
á
la
casa
de
Austria
la
suce-
sión
de
Borgoña.
Es
verdad
que
Luis
XI,
en
la
guerra
que
tuvo
con
Maximiliano,
se
apo-
(408)
deró
delas
plazas
de
Picardía
que
estaban
por
Cárlos,
de
la,
provincia
de
Borgoña
y
del
Franco
Condado;.pero
toda
la
Germania
in-
ferior
quedó
en:poder
de
Maximiliano:
y
des-
ues
de
la
muerte
de
Luis
XI
y
reconquisto
el
pra
Condado,
que
fue
posesion
austriaca
hasta
el
reinado
de
Luis
XIV.
.
Sitio
de
Viena
por
Matías
Corvino
(1479)
Jl
rey.
de
Ungría,
viendo
ocupadas
las
fuer-
zas
de
Maximiliano
y
del
em
erador
en
la
guerra.
contra
Luis.
XL.
con
la
pretesto:
de
que
Federico
tomaba
entre
sus
títulos
el
de
rey
de
Ungría,
entró
en
el
Austria
con
ejér-
cito
considerable,
y
puso
sitio
á
Viena.
Fe-
derico,:que
no
tenia
fuerzas
que
oponerle,
en-
4ró.en
negociacion
con
él,
renunció
á
sus
pre-
tensiones
sobre
Ungría,
dió
á
Corvino
la
in-
vestidura
de
este
reino,
y
compró
la
paz
en
la
«suma,
de
150000
escudos,
que
prometio
agarle.
El
mismo
año
nació
Felipe,
hijo
de
aximiliano
y
María...
Esta
princesa
falleció
tres
años
despues,
dejando
ademas
de
Felipe,
otra
hija,
llamada
Margarita.
Por
la
muerte
de
la
verdadera
señora
0
los,
Paises
Bajos,
hubo
desavenencias,
que
degeneraron
en
guer-
ra
civil,
entre
los
estados
de
Flandes
y
Maxi-
miliano,
pretendiendo
ambos
partidos
la
tu-
tela
del
archiduque
Felipe,
heredero
de
su
madre
María;
|
adi.
Es
200
«Conquista
del
austria:
inferior
por
Ma-
has
Corvcino
(1486)...
El
rey
de
Ungría
in-
vadió
segunda
yez
:el
Austria.
Sus
pretestos
(Log)
eran
el
casamiento:
de
Consgaridamliija
del
emperador,
con,
Alberto,
duque
de
Baviera,
habiéndola
él.
pretendido
antes
y
recibido
el
desaire
de
negárscla,
y
la
falta
de
exactitud
de
Federico
en
pagarle
la
suma
pactada
:en
el
tratado
de
pazde
1479.
Esta
mueva
guerra
duró
tres
campañas.
En
la
primera;
que
fue
en
1484,
se.apodero
de
Haimburg
y
isaqueó
las
orillas
del-Danubio.
En
la:
siguiente,,
ha=
biendo
acudido
él:en
persona
4
rechazar
los
lurcos
que
amenazaban
la
baja
Ungría
en=
vió
al
Austria
4;
David
Hazt,
su
general
con
una:
parte
desu
ejército.
Este
«guerrerotomó
por
asalto
á
Pruck,
puso
sitio
á
Cornemburg,
derrotó
las
tropas
que
envió
Federico
en
de-
fensa
de
esta
plaza,
la
estrechó,
y
pereció
en
un
asalto:
pero
su:
sucesor
Estevan,
conde
de
Scepus,
la
obligó
á
capitular.
ny
Matías;
resuelto
1á
dar-cl
último
golpe,
habiendo
dejado
bien
defendida
la
frontera
desu
reino
contra
los
turcos,
tomo
el
mando
dessu
ejército
de
Austria,
y
se
apoderó
de
Viena.
Federico
hizo
treguas
de:
8
«meses
con
él,
bajo
la
condicion
de
que
si
Matías
(que
estaba
enfermo)
moria
en
este
intervalo,
vol-
viese
el
Austria
4
su
antiguo
señor,
y
el
cm=
perador:conservase
el
título
derey
de
Ungría.
Este
mismo
año
fue
elegido
Maximiliano
por
rey
de
romanos
en
Francfort
y
coronado
como
tal
en
Aix-la
Chapelle.
Ladislao,
rey
de
Boemia,
protestó
contra
la
“elecion,
por=
queno
se
le
¡invitó
á:concurrir
á
ella:
pero
410)
renuncio
á
la
protesta,
habiéndosele
asegura-
do
por
un
'acto:auténtico
el
derecho
de:susu*
fragio
para
sí
y
para
sus
sucesores.
Maximi
llano
volvió
4
Fl
nencia
con
la
asamblea
de
estados,
que
habia
durado
todo
el
tiempo
dela
guerra
del
Austria.
Habiendo.Hegado
á
Brújas,
«donde
se
celo
braba
la
junta,sse
estendió
la
woz:en
el
pueblo
de:
que:el
rey.
de
romanos:
queria
introducir
tropas
en
la
ciudad
pararapoderarse
de:
ella.
Hubo:
una:
sublevacion
y
y
secle:arrestó
sen:
el
castillo;
y á
muchos
de
susi
partidarios
se
les
formó
proceso
en.
Gante,
y
fueron:
enviados
al:
suplicio.
E)
q
¿Ae
e:
¡100€
108
20
Su
hijo-Félipe
reuniólos:estados
en-Ma-
linas
y
pidió
que
se
pusiese:en
libertad
al
rey
de:romanos:Jo-que:se
hizo,
despues
de
haber
firmado
y
ratificado
un
tratado
de
paz
con
él,
por
el
cual'se
confió
la
tutéla
de
su:hijo
4
los
estados..
Matías:
Corvino»
falleció
en
1487:
y
el
Austria
volvió
al
poder
de:
Federico»
Eh
Ungría
fue
elegido
rey
Ladislao
de
Boemia
á:condicion
de
que
casase
con
Beatriz,
viuda
de
Corvinó?;
E
nosotÍe
¿e
Federico
1!
falleció
en
1
493,
de
un
tus
mor
en
un
pieque
se
le
gangrent.
Este
prín-
cipe
era
religiosó,
mas
no
sin
alguna:
mezcla
de
la
superstición
de
su
tiempo:
pues
gusta-
ba.mucho
de
astrólogos,
alquimistas
éinter-
pretadores
de
sueños.
Dió
frecuentes
pruebas
de:su
probidad
personal
en-la:manera
con
que
amó
y
cducó
á
Ladislao
Postumo,
y
fuc
ami-
.
E
”
ob
49
;
andes
á
terminar
su
desave-
|
A,
PA
Esla
la
paz;'lo
que
le
mereció
el
sobrenom=
bre
de
Pacífico.”
ero
era
tindoleñte,
carecía
de
vigor,
gustaba
mucho
de
atesórar
y
y
“pot
no
gastar,
dejaba
de
emprender
no
solo
guer-
ras
gloriosás'
Io
tambien
necesarias
Casi
ño
tuvo
parte“alguna
en
los
grandes
“sucesos
que
deurrigron”
durante
su
reinado:
todos:se
decidieron
en
otras
partes
y
por
otras
manos.
Nadá'conocia
del
arte
militar,
y'así
fue
ven=
cido
én
casittodas
sus
guerras,
y
tuvo
que
ha-
cer
la
paz
Á'costá
suya.
En
su
tiempo
hubo
entre
los
principes
de
Alemania
muchas
guer-
rás
privadas
efi
las
cuales
rara
vez
interves
nia:
Su
máxima
era,
que
el
ólvido"es
el
úni-
eo
remedio
de
los
males
inéu
tables:
Este
pro-
verbio,
siempre
“peligroso
éw'la'
práctica,
por-
que
la
inidolentia
puede
fignrarse
como
incu-
rables
males
que
venceria
“la
actividad
y
el
talento,
es
aun
cenando
pueda
aplicarse
conri
verdad,
mas
propio
de
un
filósofo,
limitado
á
su
existencia
privada,
qué
dean
monarca,
del'cual
esperan
siempre
su'remedio
las
na-
tines,
aun
en
las
circunstancias
mas
deses-
peradas.
00”
pe
PIO
.
05Sin
embargo,
á
este
príncipe
tan
flaco
€
e...
indolente,
debió
la
casa
de
Austria
gran
pár-
te
de
su
elevación,
por
el
enlaces
que
las
cir
ennstancias
le
proporcionaron,
cón
la
dinas-
tía
de
Borgoña,
extinguida
en
Cárlos-el
te-
merario.
00
000
ES
AAA
AA
“Maximiliano
T,
emperador
(1493).
Ma-
ximiltano,
“que
despues
de
lá
muerte
de
su
(503)
«de
reunir
las
dietas
y
de
pedir
á
los
príncipes
del
imperio
los
SOCOrTOS
necesarios
contra
los
turcos.
En
1608
aspiró
el
archiduque
Matías
á
las
coronas
de
Boemia
y
Ungría,
y
Rodullo:
se
las
cedió
por
“conservar
la
paz
en
la
fami-
lia.
Tres
años
despues
falleció
el
emperador,
á
los
60
años
de
edad
y
36
de
reinado.
Nun=
ca
quiso
casarse,
sin
duda
porque
temió
que
los
cuidados
domésticos
le
distragesen
de
sus
-
importantes
estudios.
Matías,
emperador
(1612).
La
indulgen-
cia
de
los
tres
emperadores
que
sucedieron
inmediatamente
á
Cárlos
V,
aumentó
las
fuer-
zas
de
los
protestantes;
que
en
vez
de
conten-
tarse
con
la
libertad
de
conciencia,
concedida
or
Maximiliano
1,
aspiraban
á
ser
los
seño
res.
En
aquella
época
eran
tan
intolerantes,
ó
mas
que
los
católicos:
y
las
cuestiones
de
re-
ligion
se
resolvian
aun
en
cuestiones
políticas
de
poder.
A
fines
del
flaco
reinado
de
Ro-
dulfo
11,
estaba
el
imperio
dividido
en
dos
confederaciones:
la
católica,
cuyo
gefe
era
€
emperador:
su,
objelo
se
reducia
á
conservar
la
religion
antigua
y
á
libertar
la
Ungría,
an-
temural
del
imperio,
del
poder
de
los
otoma-
nos;
y
la
protestante,
determinada
á
extermi-
nar
el
catolicismo,
Y
á
quitar,
si
podia,
la
corona
imperial
á
los
príncipes
de
la
casa
de
Austria.
Poco
le
importaban
los
desastres
de
Ungría:
porque
los
estados
austriacos,
eran
:
los
primeros
que estaban
espuestos
á
la
¡nva-
(504)
sion
de
los
turcos;
y
no
les
pesaba
de
ver
ame-
nazada
continuamente
por
una
potencia
tan
formidable
la
familia
que
aborrecian.
Despues
de
la
muerte
de
Rodulfo
II,
as-
cendioó
al
trono
imperial
su
hermano
el
archi.
duque
Matías,
á
pesar
de
la
oposicion
de
los
electores
protestantes,
que
eran
solo
dos,
el
de
Brandemburgo
y
el
conde
palatino
del
Rin.
Matías,
con
su
prudencia
y
vigor,
reme-
dió
muchos
de
los
males
que
afligian
á
Ale-
mania:
quitó
á
los
protestantes
gran
parte
de
sus
privilegios,
restituyó
sus
derechos
á
los
catolicos
y
sus
bienes
al
clero:
y
administró
la
justicia
con
tanto
vigor,
que
desapare-
cieron
las
cuadrillas
de
ladrones
que
infesta-
ban
casi
todas
las
provincias.
Pero
no
era
dado
á
la
prudencia
humana
evitar
la
colision
de
dos
partidos
poderosos
y
armados,
que
se
aborrecian
con
todo
el
farór
que
inspiran
las
discordias
religiosas
y
políticas.
A
la
primer
ocasion
estalló
la
guerra:
que
continuada
por
el
espacio
de
3o
años
y
estendida
á
una
gran
parte
de
Europa,
terminó
por
el
célebre
ea
de
Westfalia,
primer
ensayo
del
sis-
tema
del
equilibrio
político.
Principio
de
la
guerra
de
30
años
(1618).
El
emperador
Matías,
viéndose
sin
sucesion
de
su
esposa
Ana,
hija
del
archiduque
Fer-
nando,
conde
de
Tirol,
resolvió
dar
la
coro-
na
de
Boemia
á
su
primo,
llamado
tambien
Fernando,
duque
de
Estiria,
hijo
de
Cárlos,
y
nieto
del
emperador
Fernando
1
Los
de-
X
(505)
mas
archiduques,
hijos
de
Maximiliano
II
y
hermanos
de
los
emperadores
Rodulfo
11
y
Matías
habian
muerto
sin
dejar
hijos.
El
daqúe
de
Estiria
se
habia
distinguido
por
su
vigor
en
sostener
los
intereses
de
los
católicos
contra
los
protestantes
en
sus
pro-
pios
estados:
y
el
emperador
queria
que
rel-
nase
en
Boemia,
no
solo
para
facilitarle
el
camino
al
trono
imperial
despues
de
su
falle-
cimiento,
sino
tambien
para
que
fuese
su
cooperador
en
la
grande
bh
de
tranquilizar
el
imperio.
Pero
los
estados
de
Boemia,
don-
de
dominaba
el
partido
protestante,
se
opu=
sieron
á
la
eleccion
de
PU
arrojaron
á
la
calle
por
las
ventanas
del
salon,
donde
se
celebraba
la
dicta,
á
tres
de
los
partida-
rios
del
emperador:
el
miedo
obligó
á
los
de-
mas
á
enmudecer,
y
el
conde
de
Thurn,
alma
del
partido
antiaustriaco,
alistó
tropas,
se
apoderó
en
dos
meses
de
todas
las
fortalezas
de
Boemia,
hizo
alianza
con
los
pueblos
de
Silesia,
que
tambien
se
habian
rebelado,
y
tremoló
el
estandarte
de
la
guerra
civil.
El
emperador
Matías,
enfermo
y
ya
de
edad
de
sesenta
y
tres
años,
falleció
de
la
pesadumbre
que
le
causaron
tantas
calamidades,
Reinó
siete
años,
y
solo
quedó
de
él
un
hijo
natu-
ral,
llamado
Matías
de
Austria.
ds
Fernando
II,
emperador
(1619).
La
dieta
electoral
de
Francfort
cligi0
emperador
á
Fernando
II,
á
pesar
de
Federico,
conde
palatino
del
Rin,
y
gele
de
la
liga
protestan-
(506)
te,
cuyo
voto
fue
que
se
nombrase
4
Maximi-
liano,
duque
de
Baviera.
El
mismo
Maximi-
liano,
aterrado
de
la
osadía
y
poder
de
los
,
Protestantes,
que
amenazaban
acabar
con
el
catolicismo
en
Alemania,
convencido
de
que
solo
las
fuerzas
de
la
casa
de
Austria
eran
capaces
de
hacerles
frente,
y
ligado
ademas
con
Fernando
por
los
vínculos
de
la
amistad
e
parentesco,
did
su
voto
al
archiduque,
y
os
demas
electores
siguieron
su
ejemplo.
Los
boemios,
resueltos
á
no
volver
bajo
el
dominio
de
la
casa
de
Austria,
eligieron
por
rey
al
conde
palatino,
que
aceptó
la
co-
rona,
no
tanto
por
su
ambicion
propia,
cuanto
por
las
orgullosas
sugestiones
de
su
muger,
-
ce
era
hija
de
Jacobo
1,
rey
de
Inglaterra.
ernando,
despues
de
haber
agotado
todos
los
recursos
de
la
diplomacia,
apeló
á
las
ar=
mas.
Sus
aliados
mas
útiles
eran
los
duques
de
Sajonia
y
de
Baviera,
y
la
corte
de
Espa-
ña,
que
ademas
de
neutralizar
con
sus
nego-
ciaciones
los
esfuerzos
del
rey
de
Inglaterra
á
favor
de
su
yerno,
mando
al
célebre
Espino-
la,
gobernador
de
los
Paises
bajos
ocupar:
el
Palatinado
del
Rin,
y
envió
al
emperador
un
cuerpo
auxiliar
de
10000
españoles
mandados
por
el
conde
de
Buquoi.
2
El
nuevo
rey
de
Boemia
para
hacer
frente
á
la
tempestad
que
le
amenazaba
se
coligó
con
Belen
Gabor,
vaivoda
de
Transilvania
que
aspiraba
á
la
corona
de
Ungría.
Este
atrevi-
do
y
valiente
guefrero
se
apoderó
sucesiva-
(507)
mente
de
Casovia,
Fileck,
Tirnaw
y
Novi-
grad,
puso
sitio
á
Presburgo,
de
cuya
plaza
se
apoderó
á
entradas
de
invierno,
y
amenazó
4
Viena.
El
archiduque
Leopoldo,
hermano
de
Fernando,
y
encargado
de
la
defensa
del
Austria,
llamó
en
su
socorro
al
conde
de
Buquoi,
que
entonces
habia
penetrado
en
Boemia,
y
tenia
sitiada
la
plaza
de
Tha-
bor.
Buquot,
conociendo
cuán
peligroso
era
que
el
ejército
boemio,
mandado
por
el
conde
de
Thurn,
se
diese
la
mano
con
las
tropas
vic-
toriosas
de
Belen,
levantó
el
sitio
de
la
plaza,
y
voló
al
socorro
del
Austria:
Thurn,
que
adi-
vinó
el
motivo
de
aquel
movimiento,
siguió
al
enemigo
con
la
mayor
presleza
que
pudo.
Alcanzóle
en
las
cercanías
de
Viena,
y
le
aco-
metió
con
intrepidez:
pero
no
fue
menos
de-
nodada
la
defensa
de
Buquoi.
Los
boemios
rechazados
se
retiraron
en
desorden
á
su
pais,
despues
de
haber
dejado
2000
cadáveres
en
el
campo
de
batalla.
Esta
victoria
salvó
los
esta-
dos
hereditarios
de
Austria,
y
preparó
los
triunfos
de
la
campaña
siguiente.
Batalla
de
Praga
(1620).
Toda
Ale-
mania,
afligida
por
las
calamidades
presentes
las
que
temia,
esperaba
con
terror
el
éxito
Me
la
sangrienta
lucha
que
iba
á
empezarse.
Los
agiieros
de
la
campaña
fueron
siniestros
para
los
protestantes,
porque
el
marques
Es-
pinola
ig
en
el
Palatinado
con
gran
parte
del
ejército
español
de
Flandes,
arrojó
(508)
del
pais
al
marqués
de
Anspach,
que
lo
de-
fendia,
y
ocupó
todas
sus
plazas.
Entretanto
Maximiliano;
duque
de
Ba-
viera,
generalísimo
del
ejército
imperial,
pe-
netró
en
la
Alta
Austria,
sometió
das
protes=
tantes
que
habia
en
aquella
provincia,
la
dejó
defendida
contra
cualquiera
empresa
que
pu-
diera
intentar
desde
Unigtia
el
transilvano,
y
penetró
en
Boemia
al
frente
de
un
ejército
formidable.
Estaban:
reunidas
en
Praga
todas
las
fuerzas
de
la
liga
protestante,
Federico,
el
nuevo
rey
de
los
boemios,
se
acampo
á
vista
de
la
capital
en
una
posicion
formidable,
y
mandó
cerrar
lás
puertas
de
la
ciudad
para
guitar
todo
asilo
á.la
cobardía.
|
Cuando
el
ejército
imperial
se
avistó
con
el
enemigo,
reunió
el
elector
generalísimo
consejo
de
guerra
para
deliberar
si
se
daria
batalla
á
los
protestantes.
Los
votos
fueron
diferentes:
pero
prevaleció
el
del
coronel
es-
pañol
Verdugo,
comandante
de
los
walones,
que
aconsejó
acometer
al
enemigo.
El
combate
empezó
por
el
cuerpo
que
mandaba
Tilly,
y
que
fue
rechazado
vigorosamente.
Federico
acometió
entonces
al
cuerpo
del
conde
de
Bu-
quoi
con
tanto
denuedo
que
le
obligó
á
cejar:
pero
como
le
persiguiese
con
demasiado
ardor,
observando
aludido
que
el
desorden
era
igual
en
unos
y
en
otros,
hizo
cara
con
algunos
batallones.
El
coronel
Verdugo
le
auxilió,
apoderándose
de
un
reducto,
donde
hizo
prisio-
nero
al
príncipe
de
Anhalt,
uno
de
los
gefes
|
(505)
del
ejército
enemigo,
Y
volviendo
su
artillería
contra
las
divisiones
'de
los
rebeldes,
en
que
hizo
grande
estrago-
El
duque
de
Baviera
en-
tró
entonces
en
combate,
y
la
batalla
se
con=
virtió
en
matanza.
La
victoria
de
los
austria-
cos
fue
completa.
Federico
casi
solo
Se
refugió
en
Silesia,
y
de
allí
pasó
á
Dinamarca:
por-
ue
los
silesianos,
aterrados
con
la
derrota
de
los
protestantes,
Se
sometieron
al
emperador
y
lograron
su
perdon
por
medio
del
duque
de
-
Sajona.
En
las
dos
campañas
siguientes
quedaron
vencidos
los
protestantes
de
Alemania.
Boe=
mia
se
sometió,
y
43
de
los
caudillos
de
la
rebelion
perecieron
en
el
suplicio.
Los
restos
del
partido
de
Federico,
mandados
por
el
conde
de
Mansfeld
y
el
marqués
de
Baden
Dourlach,
que
se
habian
retirado
al
círculo
del
Rin,
fueron
completamente
derrotados
por
Tilly
cerca
de
Heilbron
y
de
Darmstadt,
Cristierno,
duque
de
Brunswik,
y
uno
de
los
mas
ardientes
caudillos
de
la
liga
protles-
tante,
que
se
llamaba
á
sí
mismo
amigo
de
Dios
y
enemigo
de
los
sacerdotes,
Luc
derrotado
completamente
en
Aschaffemburg
or
el
mismo
general
Tilly.
Las
relíquias
del
partido
protestante,
que
se
retiraban
por
el
Luxemburgo,
para
buscar
un
asilo
en
Holanda,
fueron
esterminadas
junto
á
Fleurus,
por
don
Gonzalo
de
Córdoba
,
su-
cesor
de
Espinola
cn
el
gobierno
de
los
Paises
bajos.
.
510)
Toda
Alemania
elo
sometida
á
Fer-
nando
Íl.
En
Ungría
recobró
el
conde
de
Buquoi
la
plaza
de
Presburgo:
y
aunque
murió
peleando
valerosamente
en
el
sitio
de
Neubassel,
los
austriacos
adquirieron
grande
superioridad
sobre
Belen
Gabor,
y
le
obliga-
ron
á
restituir
á
la
casa
de
Austria
las
plazas
usurpadas
y
á
hacer
paces
con
el
emperador.
En
fin,
privado
el
conde
palatino
de
la
dig-
nidad
de
elector,
se
dió
este
título
con
el
alto
Palatinado
á
Maximiliano,
duque
de
Bavie-
ra.
El
palatinado
se
repartió
entre
los
prín-
-
cipes
limitrofes
y
las
casas
de
Austria
y
de
Baviera.
Espedicion
de
Cristierno
IV,
rey
de
Di-
namarca,
en
Alemania:
batalla
de
Northeím
(1626).
Un
nuevo
campeon
apareció
en
el
teatro
de
la
guerra
para
sostener
la
causa
de
los
protestantes
contra
la
dominacion
austria-
ca:
éste
fue
Cristierno
1V,
rey
de
Dinamarca,
incitado
por
el
interés
de
los
de
su
misma
secta,
por
los
lazos
de
la
sangre
que
le
unian
al
conde
palatino,
y
por
agravios
particula-
res
que
decia
haber
recibido
el
emperador
en
las
contestaciones
sobre
algunos
territorios
del
círculo
de
la
baja
Sajonia.
Como
en
cali-
*
dad
de
duque
de
Holstein,
era
individuo
de
los
estados
de
este
círculo,
cuyos
príncipes
eran
casi
todos
luteranos,
no
le
fue
dificil
ex-
citarlos
á
la
union
contra
la
casa
de
Austria;
mucho
mas
cuando
estaban
irritados
por
los
desórdenes
que
cometian
las
tropas
del
gene-
(511)
“val
Tilly,
que
guarnecian
las
plazas
del
Elba,
del
Weser
y
de
Westfalia.
Apenas
Cristierno
se
puso
en
campaña,
y
ocupó
el
principado
de
Minden,
vinieron
á
reunirsele
Mansfeld
y
Brunswick,
que
esta-
ban
refugiados
en
Holanda
y
el
duque
de
Sa-
jonia
Weimar.
Y
illy
pidió
socorros
al
empe-
rador,
que
le
envió
un
cuerpo
de
tropas
con-
siderable
desde
Suevia
á
las
órdenes
del
céle-
bre
Alberto,
baron
de
walstein,
caballero
boemio,
dotado
de
todas
las
prendas
que
for-
man
un
gran
general
y
un
profundo
político:
|
pero
cuya
ambicion
insaciable
fue
causa
de.
su
ruina.
Habiéndose
distinguido
en
la
guerra
anterior
de
Boemia,
el
emperador
le
eligió
po
privado
suyo,
le
dió
el
ducado
de
Fried-
and,
y
le
elevó
á
los.
mas
altos
empleos
de
palacio.
Suactividad
y
su
pericia
militar
jus-
tificaron
siempre
la
eleccion
y
la
confianza
del
emperador.
Tilly,
habiendo
bulo
un
refuerzo
lan
considerable,
presentó
la
batalla
al
enemigo,
y
solicitó
la
ocasion
de
obligarle
á
que
la
ad-
mitiese.
No
era
ese
el
designio
del
rey
de
Di-
namarca,
inferior
en
fuerzas
á
los
austriacos.
Y
así
destacó
de
su
ejército
un
cuerpo
á
las
órdenes
de
Weimar
para
que
hiciese
una
di-
version
en
Westfalia,
y
él
ocupó
con
el
resto
de
su
ejército
el
ducado
de
Brunswick
y
el
obispado
de
Hildeshcim.
Esta
division
le
fue
funesta:
porque
no
quedaron
fuerzas
sufi-
cientes
para
impedir
que
Tilly
sitiase
y
to-
”
(518)
“creía
oportuno
volver
á
tomar
la
ofensiva.
Paso
del
Lech
-
batallas
de
Nuremberg
Y
de
Lutzen
(1632).
El
emperador,
aterrado
con
tantas
desgracias,
no
halló
Más
recursos
que
volver
á
confiar
á
Walstein
el
mando
de
sus
ejércitos:
y
el
orgulloso
privado
puso
por
con-
dicion,
que
no
habia
de
depender
del
consejo
de
Viena,
y
que
solo
consultaria
sus
Ope-
raciones
con
el
emperador.
z
Entretanto
Gustavo
pasó
el
Rin
en
el
rigor
del
invierno,
ocupó
la
Suevia,
puso
sitio
á
Ingolstadt
,
que
defendida
valiente-
mente
por
los
austriacos,
le
opuso
invencible
resistencia,
resolvió
penetrar
en
Baviera,
y
aso
el
Lech
en
balsas,
protegido
por
su
arti-
leas
a
vista
del
enemigo;
Operacion
militar
no
vista
hasta
entonces.
Los
imperiales
decian
que
Gustavo
era
un
rey
de
nieve
que
se
der-
reliría
con
los
atres
de
primavera.
Til
y
pe-
reció
al
retirarse
de
este
combate,
de
una
ba-
la
de
cañon
que
le
partió
el
muslo.
>
Ausburgo,
Landshud,
Freisinga
y
Mu-
nic
cayeron
sucesivamente
en
poder
de
Gus-
tavo.
Los
protestantes
le
incitaban
á
que
ven-
gase
en
la
capital
de
Baviera
el
desastre
de
Magdeburgo:
pero
el
héroe
respondió:
«no
imitemos
á
los
godos
nuestros
antepasados,
»
y
Se
contento
con
imponer
á
la
ciudad
ua
contribución
de
guerra.
Walstein,
que
habia
arrojado
á
los
enemigos
de
Boemia
y
Silesia,
recibió
orden
del
emperador
de
marchar
al
socorro
de
Maximiliano,
duque
de
Baviera.
(519)
e
Apostóse
con
Su
ejército
en
Nuremberg:
el
rey
de
Suecia
y
deseoso
de
medir
sus
armas
con
un
hombre
de
tanta
reputación
»
ataco
sus
atrincheramientos,
y
fue
rechazado
con
pérdida
de
5000
hombres.
Despues
de
esta
accion,
que
alentó
mucho
á
los
austriacos,
el
rey
pasó
áSajonta
para
defender
aquella
pro-
vincia
contra
el
general
Pappenheim
,
que
al
frente
de
las
tropas
auxiliares
del
imperio
la
habia
invadido.
Walstein
caminó
hácia
€
mismo
punto,
para
auxiliar
al
general
2us-
triaco
*
y
los
dos
ejércilos
enemigos
se
haHa-
rob
en
presencia
uno
de
otro
en
las
Hanuras
de
Lutzen:
allí
se
dió
la
célebre
batalla,
en
que
Gustavo
Adolfo
perdió
la
vida
haciendo
un
reconocimiento
Con
solo
dos
edecanes
,
á
manos
de
algunos
coraceros
imperiales
que
le
sorprendieron:
pero
su
caballo
corriendo
por
medio
de
las
tropas
sin
su
dueño,
manifestó
á
los
suecos
que
habian
perdido
su
rey.
Exci-
tados
por
el
deseo
de
la
venganza,
hicieron
prodigios
de
valor:
ni
la
prudencia
de
Pap-
penhetm,
que
pereció
en
la
batalla,
nila
in-
trepidez
de
Y
alstein
fueron
poderosas
á
im-
pedirles
la
victoria,
que
quedo
por
ellos
con
+ran
ruina
de
los
enemigos.
Gustavo
dejó
por
heredera
de
su
trono
á
Cristina,
su
bija
única
y
en
menor
edad,
ba-
jo
la
regencia
de
un
consejo,
dirigido
por
su
canciller
Oxenstiern,
el
mejor
estadista
de
su
siglo:
y
continuaron
sosteniendo
el
honor
delas
armás
suecas*en
Alemanta
Banier,Horn,
(520)
Torstenson
y
Otros
ilustres
generales,
que
habian
aprendido
el
arte
militar
en
la
escue-
la
de
Gustavo.
Muerte
de
Y,
alsteín:-batalla
de
Vordlinga
(1634).
Despues
dela
muerte
de
Gustavo,
adquirió
el
emperador
pruebas
ciertas
de
la
traicion
de
Walsteia,
que
formado
el
proyec-
to
de
coronarse
rey
de
B
Jemia,
en
nada
aten.
dia
al
bien
del
imperio,
ni
al
cumplimiento
de
las
órdenes
de
su
soberano.
Habiéndosole
mandado
penetrar
en
el
Brandemburgo
y
re-
conquistar
la
Pomerania,
se
contento
con
to-
mar
á
Francfort
del
Oder,
y
se
volvió
á
Boe-
mia,
por
no
alejarse
de
Praga,
centro
de
su
poder.
Tenia
inteligencias
con
los
prolestan-
tes
para
asegurar
un
asilo
en
caso
de
revés:
el
gencral
austriaco
Aldringhem,
criatura
y
cómplice
suyo,
habiéndose
reunido
al
duque
de
Feria,
que
con
un
ejército
español
penetró
en
Alemania
en
auxilio
del
emperador,
des.
concertó
todas
las
Cpcraciones
del
duque,
é
hi-
Z0
que
consumiese
su
ejército
sin
producir
efecto
alguno:
de
cuya
pesadumbre
murió
el
pundonoroso
español.
En
la
campaña
de
Nu-
remberg,
Walstein,
por
vengarse
de
Maxi.
miliano
su
enemigo,
saqueo
el
alto
Palatina-
do
como
pudiera
hacerlo
el
rey
de
Suecia.
En
fin,
se
interceptaron
cartas
y
se
recibieron
de-
claraciones
de
confidentos
queno
dejaron
du-
da
alguna
acerca
de
los
intentos:alevosos
de
este
general.
Fernando
le
quitó
el
mando
de
sus
ejércitos,
le
pusu
en
el
bando
del
imperio
:
A
>
y
un
coronel
escocés
de
su
guardia
y
otros
dos
oficiales
austriacos
de
la
misma
graduacion
le
asesinaron
en
Lgra,
cuando
meditaba
su'
fuga
á
los/paises
protestantes.
Este
mismo
año
midieron
sus
armas
los
españoles
con
los
suecos
en
la
célebre
batalla
de
Nordlinga.
Mandaba
el
ejército
austriaco
el
archiduque
Fernando,
bijo
mayor
del
em-
perador
y
rey
de
Ungría,
ya
célebre
por
la
toma
de
ib
que
habia
recobrado
de
los
enemigos;
y
ol
infante
don
Fernando,
herma=-
no
de
Felipe
IV,
rey
de
España,
tenia
bajo
sus
órdenes
un
cuerpo
numeroso
de
españoles.
El
general
sueco
Horn
acometió
los
alrinche-
ramientos
imperiales
con
todas
sus
fuerzas:
pero
la
infantería
española,
mandada
por
don
Martin
Idiaques,
los
rechazó
constantemente.
No
fue
mas
feliz
en
el
ataque
de
caballería,
en
que
le
hicieron
terrible
resistencia
los
gl-
neles
ÚNgaros
y
napolitanos.
En
fin
los
aus-
triacos
y
españoles
se
arrojaron
sobre
los
sue-
cos,
ya
quebrantados
con
tantos
ataques
1m-
fructuosos,
y
los
pusieron
en
completa
derro-
ta.
Esta
victoria
libertó
de
enemigos
las
pro-
vincias
meridionales
del
imperio.
En
1636
se
estendió
el
fuego
de
la
guer-
ra:
porque
RPichelien,
resuelto
á
tomar
parte
activa
en
las
operaciones
militares,
coligado
con
los
holandeses,
declaró
guerra
á
España
y
al
emperador:
pero
este
príncipe
se
halló
aliviado
en
gran
parte
del
peso
de
la
guerra
interior
por
la
paz
que
hizo
en
Praga
con
el
(522)
duque
de
Sajonia,
en
la
cual
concedió
algu-
nos
privilegios
á
los
protestantes,
permitién-
doles
por
/o
años
al
goce
de
los
beneficios
usurpados.
Al
año
siguiente
falleció
este
monarca,
da
despues
de
haber
excedido
en
poder
á
to-
os
sus
antecesores,
se
vió
espuesto
á
su
rni-
na,
y
dejó
envuelta
la
patria
en
una
guerra
cruelísima,
y
espuesta
á
las
invasiones
de
tres
potencias
belicosas
que
la
hicieron
teatro
de
sus
hazañas
y
derrotas.
De
Mariana,
bija
de
Guillermo
duque
de
Baviera,
su
primera
mu-
ger,
tuvo
á
Fernando
MI
que
le
sueedio,
y
al
archiduque
Leopoldo,
á
Mariana
que
casó
con
Maximiliano,
elector
de
Baviera,
y
á
Ce-
cilia
Renata,
esposa
de
Ladislao,
rey
de
Po-
lonia.
De
su
segunda
muger
Leonor,
hija
de
Vicente,
duque
de
Mántua,
no
tuzo
sucesion.
Fernando
H
falleció
á
los
5y
años
de
edad
y
18
de
reinado.
Fernando
III,
emperador
(1637).
La
guerra
continuaba
en
Alemania:
pero
no
tan
ejecutiva
y
rápida,
como
bajo
la
direccion
de
Gustavo
y
Walstein.
Banier,
comandante
del
ejército
sueco,
siempre
feliz
contra
Galas,
ge-
neral
imperial,
le
arrojó
de
Pomerania
y
de
la
marca
de
Brandemburgo:
mientras
el
du-
que
de
Weimar,
con
el
auxilio
de
la
Fran-
cia.
se
apoderaba
de
la
Alsacia.
Habiendo
fa-
lHecido
este
duque
cayeron
en
manos
de
los
franceses
Strasburgo
y
las
principales
ciuda-
des
de
aquella
provincia.
Pero
los
austriacos
(523)
estaban
victoriosos
en
Westfalia,
donde
ven-
cieron
en
dos
batallas
campales
á
Cárlos
Luis,
hijo
del
elector
palatino
que
fue
causa
de
la
guerra,
é
hicieron
orisioneros
á
sus
dos
her-
manos
Ruperto
y
Ai
conde
de
Ferentz.
:
El
general
sueco
Bavier,
habiendo
rect-
bido
nuevas
tropas
en
Suecia,
penetró
en
Sa-
jonia,
derrotó
el
ejército
del
elector,
Ocupó
iodo
el
curso
del
Elba.
hizo
una
invasion
en
Boemia
y
puso
silio
á
Praga.
Acudió
al
so-
corro
de
esta
plaza,
defendida
por
una
valien-
te
guarnición,
el
general
austriaco
Picolomi-
ni
con
ejército
numeroso,
aunque
bisoño.
Ba-
nier
se
retiró
á
Sajonia,
y
reunido
con
un
cuerpo
auxiliar
francés,
mandado
por
el
du-
ue
de
Longueville,
emprendió
el
sitio
de
*Volfembutel.
Pero
desistió
de
él,
por
la
es-
forzada
resistencia
de
las
tropas
austriacas
que
la
defendían,
y
puso
todo
su
cuidado
en
obli-
gar
á
Picolomini
que
le
seguia,
á
una
accion
general.
Mas
no
pudo
conse
ruirlo,
y
la
pru-
dencia
del
austriaco
libertó
al-
imperio
de
un
peligro,
que
era
“nevitable,
si
se
perdia
el
ejército
que
él
mandaba
y
que
era
ya
el
úni-
co
recurso
del
Austria.
Preliminares
de
Amburgo
(1640).
Como
todos
estaban
cansados
dela
gucrra,
mucho
mas
despues
que
DO
producia
resultados
ca-
paces
de
alagar
la
ambicion,
se
reunieron
en
Hamburgo
plenipotenciarios
de
las
potencias
beligerantes,
y
despues
de
muchas
conferen-
cias
inútiles,
se
concluyó
por
la
mediacion
de
(524)
Dinamarca,
un
convenio
para
celebrar
con-
greso
en
Westfalia
donde
se
tratase
de
la
paz
entre
el
imperio,
Francia
y
Suecia.
Decidióse
que
los
plenipotenciarios.
de
Francia
coucur-
ririan
á
Munster
y
los
de
Suecia
ú
Osnabriick.
El
conde
de
Avaux,
embajador
de
Luis
XI,
y
Salvio,
ministro
de
Suecia,
hicieron
en
nom-
bre
de
sus
potencias
un
tratado
de
alian-
za,
por
el
cual
se
obligaban
á
no
hacer
la
paz
separadamente,
y
continuar
la
guerra
de
co-
mun
acuerdo,
mientras
durase;
los
suecos
en
*
Westfalia,
Sajonia
y
Boecmia,
y
los
france-
ses,
en
las
provincias
cercanas
al
Rin.
La
corte
de
Viena
no
quiso
ratificar
el
convenio
preliminar
de
Hamburgo:
porque
la:
muerte
del
general
sueco
Banier,
que
fa-
lMeció
en
Halberstad,
le
daba
esperanzas
de
recobrar”
la
superioridad
militar.
Y
así
no
empezó
el
congreso
hasta
1643,
cuando
la
fu-
nesta
batalla
de
Leipzic
oblig8
al
emperador
-á
consentir
en
que
se
negociase
la
paz.
e
Segunda
batalla
de
Leipztc
(1642).
Tors-
tcuson
sucedió
á
Banier
en
el
mando
de
las
tropas
suecas:
su
primera
empresa
fue
cl
si-
tio
de
Leipzic.
La
heroica
defensa
de
la
guar-
nicion,
dió
lugar
á
Picolomiai
y
al
archidu-
que
Leopoldo,
hermano
del
emperador,
que
mandaban
el
ejército
austriaco
de
acudir
al
socorro
de
la
plaza.
Torstenson
convirtió
el
si-
tio
en
bloqueo,
y
esperó
al
enemigo,
el
cual
le
acometio
estrechándole
por
todas
partes
con-
tra
la
ciudad,
cuya
artillería
le
hizo
mucho
(525)
daño.
Torstenson
tomó
inmediatamente
la
re-
solucion
atrevida
de
hacer
que
desembocase
todo
su
ejército
en
la
llanura
de
Breitenfeld
por
un
paso
estrecho,
que
no
habian
guarda-
do
los
austriacos.
Cuando
se
vió
en
campo
abierto
desplegó
sus
tropas
en
batalla.
El
ar-
chiduque
le
acometió:
pero
la
caballería
aus-
triaca,
despues
de
haber
peleado
con
sumo
valor,
fue
derrotada
y
se
retiró
á
la
plaza,
y
la
infantería
no
pudiendo
sostenerse,
hizo
lo
mismo.
La
derrota
de
los
imperiales
fue
com-
po
perdieron
46
cañones,
y
mas
de
8200
ombres
de
sus
mejores
tropas.
El
ejército
vencido
se
retiró
á
Boemia,
donde
se
reforzó
mientras
Torstenson,
despues
de
un
largo
si-
tio
y
ostinada
resistencia,
se
apoderaba
de
Leipzic.
No
fue
tan
feliz
con
la
plaza
de
Fridberg
en
Lusacia,
que
fue
socorrida
por
Picolomi-
ni.
En
una
accion
que
este
gencral
tuvo
con
los
sitiadores,
les
mató
2000
hombres,
y
los
obligó
á
evacuar
la
provincia.
Pero
abandonó
el
servicio
de
Austria
por
pasar
al
de
Espa=
ña,
y
le
sucedió
el
general
Galas
en
el
man-
do
del
ejército
imperial
En
el
Rin
alternaban
los'buenos
y
malos
sucesos
entre
franceses
y
austriacos:
porque
Francia
tenia
entonces
empleadas
sus
principales
fuerzas
en
la
guer-
ra
con
España.
Retirada
de
Magdeburgo:
invasion
de
los
sue-
cos
en
los
estados
hereditarios:
batallas
de
Ta-
dor,
de
Mariendal
y
de
Nordlinga
(2646).
Ga-
/
(526)
las
habiendo
intentado
un
ataque
contra
las
fuerzas
que
los
suecos
tenian
en
Silesia,
y
llamado
bácia
esta
provincia
el
ejército
de
Torstenson,
se
dirigió
á
la
baja
Sajonia,
para
alejar
al
enemigo
de
los
estados
hereditarios.
El
general
sueco
le
persiguió
con
tanta
dili-
gencia,
que
le
alcanzó
en
Hall
y
le
rodeó,
aunque
no
se
atrevió
á
acometer
sus
atrinche-
ramientos.
Galas
salió
de
este
peligro,
desta-
cando
al
coronel
Donaben
con
2040
infantes
y
1500
caballos
contra
Eisleben.
Torstenson,
como
el
general
austriaco
habia
previsto,
per-
siguió
el
destacamento
con
la
mejor
parte
de
su
caballería:
y
el
ejército
imperial,
sin
per-
der
tiempo
salió
de
su
campo,
y
llegó
á
Mag-
deburgo,
donde
se
halló
en
el
mismo
peligro
que
en
Hall:
porque
el
infatigable
Torsten-
son
le
cortó
los
víveres
y
le
tuvo
como
sitia-
do
en
esta
plaza.
Parecia
imposible
que
el
ejército
de
Galas
se
escapase,
y
en
efecto
lo
era,
si
Torstenson
no
hubiese
dejado
al
general
sueco
Konigs-
mark
una
parte
de
su.
ejército
delante
de
Magdeburgo,
y
no
hubiese
partido
él
mismo
al
frente
de
12000
hombres
para
hacer
una.
invasion
en
Boemia.
Galas
advertido
del
mo-
yimiento
del
enemigo,
se
abrió
paso
por
en-:
tre
las
tropas
de
Konigsmark,
muy
inferiores
en
número,
y
á
marchas
forzadas
llegó
al
cír-
culo
de
Leitmeritz.
El
objeto
del
general
sueco
era
sorprender
al
emperador
y
á
su
hermano
Leopoldo,
que
(Sa).
j
se
hallaban
entonces
en
Praga:
pero
estos
prín-
cipes
advertidos
á
tiempo,
le
tuvieron
para
re-
tirarse
á
Viena,
y
reforzar
con
cuantas
fuer-
zas
tenian
disponibles
en
los
estados
heredita-
rios
el
ejército
de
Galas.
Este
puso
su
Cuar-
tel
general
en
Tabor,
donde
no
tardaron
los
suecos
en
acometerle.
La
victoria
quedó
por
Forstenson;
los
austriacos
perdieron
26
caño-
nes
y
mas
de
8000
hombres
entre
muertos
y
prisioneros.
Boemia,
Moravia
y
el
Austria
septentrional
fueron
saqueadas
por
el
vence-
dor,
cuyas
incursiones
llegaron
hasta
las
puertas
de
Viena.
La
familia
imperial
aban-
dono
esta
capital,
y
se
retiró
á
Gratz.
Ya
no
tenia
ejércitos
que
oponer
al
enemigo:
pero
la
fortaleza
de
Brunn
en
Marovia
hizo
tan
he-
róica
resistencia,
que
dió
lugar
el
archiduque
Leopoldo,
nombrado
generalísimo
de
las
tro-
pas
austriacas,
á
juntar
nuevas
fuerzas
con
que
defender
los
pasos
del
Danubio.
Torsten-
son,
vencedor
de
los
imperiales,
pero
venci-
do
por
los
dolores
de
la
gota,
hizo
dimisión
del
mando
del
ejército,
se
retiró
á
Suecia,
cu-
ya
regencia
nombró
sucesor
SuyO
al
general
Wrangel.
|
Entretanto
el
general
austriaco
Merci
se
llenaba
de
gloria
en
las
orillas
del
Run,
sor-
prendiendo
al
gran
Turena,
general
de
los
franceses,
en
Mariendal,
cs
del
obispa-
do
de
Spira,
y
consiguiendo
de
él
la
victoria,
aunque
no
fue
menos
ilustre
la
retirada
del
francés,
que
pasó
el
Tauber
y
el
Mein,
pe-
(534)
falia,
valiéndose
dicsf
amente
de
las
circuns-
tancias,
supo
no
solo
conservar,
sino
aumen-.
tar
con
la
política
el
poder
que
ni
Cárlos
Y
ni
Fernando
11
pudieron
consolidar
por
la
fuerza.
03
Celebróse
una
reunion
de
plenipotencia-
rios
en
Nuremberg
para
proceder
á
la
ejecu.
cion
del
tratado,
que
ofrecia
muchas
dificul_
tados,
porque
los
generales
suecos,
cuyo
ejér-
cito
o
á
60000
hombres,
no.
querian
evacuar
las
plazas
y
territorios
que
ocupaban
hasta.
que
se
hubiesen
cumplido
enteramente
los
artículos
relativos
á
la
amnistía
y
á
la
res-
titucion
de
los
territorios.
La
junta
de
Nu-
remberg
decidió
que
el
emperador
licenciaría
una
parte
de
sus:
tropas:
que
el
rey
de
Fran-
cia
sacaría
las
suyas
de
las
tierras
del
impe-
rio;
y.
parala
restitucion
de
las
plazas,
se
fija-
ron
tres
términos,
el
10
de
Mayo,
el
24
de
junio
y
el
3
de
agosto:
estipulándose
que
se
pagaria
á
Suecia
en
cada
una
de
estas
épocas
una
parte
de
la
suma
que
se
le
debia.
El
archiduque
Fernando,
elegido
rey.
de
romanos
(1651).
El
emperador,
viendo
tran-
quilo
elimperio,
convocóuna
dietaen
Ratisbona
para
que
se
nombrase
en
ella
rey
de
romanos
á
su
hijo
mayor
el
archiduque
Fernando.
De
todos
los
electores
solo
se
opuso
á-elloel
mar-
qués
de
Brandembargo,
áiastigacion,
segun
se
creyó.
entonces,
de
las
cortes
de
Francia
y
Suecia.
Fernando
11.
venció
esta
dificultad,
prometiendo
al
marqués,
que
no
estaba
muy
contento
con
el
tratado
de
Westfalia,
algunas
condiciones
mas
ventajosas.
En
este
tiempo
Cristina,
reia
de
Suecia,
abdicó
la
corona
en
Cárlos
Gustavo,
su
primo,
conde
palatino
de
Dos
Puentes,
se
retiró
á
Roma,
abrazó
la
religion
catulica
y
se
dedicó
al
estudio
de
las
letras
y
de
la
filosofía,
en
la
cual
habia
tenido
por
principal
maestro
al
cé-
lebve
Descartes.
La
alegría
del
emperador
por
la
eleccion
de
su
hijo,
duró
q
pues
murió
en
la
for
desu
edad
el
año
de
654:
Movióse
guerra
cruel
entre
Casimiro,
rey
de
Polonia,
y
Cárlos
Gustavo,
rey
de
Suecia,
El
primero,
que
creía
tener
mas
derecho
que
Cárlos
á
la
corona
de
Suecia,
se
negóU
á
reco-
pocerle:
y
Cárlos,
en
venganza
de
esta
inju-
ria,
desembarco
en
Prusia,
penetró
hasta
Var
ovia,
se
apoderó
de
esta
ca
pital
yy
obligó
á
Casimiro
á
refugiarse
en
Silesia,
y á
i¡m-
plorar
el
ausilio
del
emperador.
Fernando
HI,
aconsejado
del
embajador
de
España,
se
negó
al
principio
á
dar
ausilios
ostensiblemente
al
polaco:
pero
mudóde
pensamiento,
cuando
supo
que
el
elector
de
Brandemburgo.se
habia
co-
ligado
secretamente
con
el
rey
de
Suecia;
y
echó
voz
de
que
iba
á
poner
á
disposicion
de
Casimiro
90000
hombres
de
sus
nrejorestropas.
Cárlos
Grustavo
procuró
conjurar
la
tem-
pestad,
enviando
á
decir
al
emperador
que
las
armas
suecas
solo
se
mevian
contra
Po-
lonia,
y
que
jamas
habia
tenido
designio
de
hostilizar
ninguno
de
los
estados
del
imperio.
236)
Fernando,
mal
e
de
esta
respuesta,
envió
un
cuerpo
de
tropas
con
cuyo
ausilio
recobro
á
Varsovia
el
rey
Casimiro,
y
se
puso
en
marcha
contra
Gustavo:
pero
fue
vencido
y
perdió
segunda
vez
su
capital.
Entretanto
concluía
Fernando
111
una
liga
ofensiva
y
de-
finitiva
con
los
ministros
polacos;
una
de
las
condiciones
era
que
Polonia
preferiria
siempre
en
la
eleccion
de
sus
reyes
á
los
príncipes
de
lacasa
de
Austria.
uste
fue
el
último
acto
de
soberanía
e
W
e
ejerció
Fernando
TT
Falleció
en
Viena
el
2
de
abril
de
1657
4Jos
49
años
de
edad
y
20
de
reinado,
Fue
casado
tres
veces:
la
primera,
con
Mariana,
hija
de
Felipe
HI,
rey
de
Es-
paña,
de
la
cual
tuvo
á
Fernando
Francisco,
que
falleció
antes
que
su
padre,
elegido
ya
rey
r
Fomanos;
4
Felipe
Augusto
y
Maximiliano
omás,
que
murieron
de
corta
edad;
á
Leo-
poldo
Ignacio,
que
le
sucedió;
á
Mariana,
que.
casó
con
Felipe
NA
rey
de
España,
y
á
Ma-
ría,
que
murió
niña.
De
su
segunda
mugor
María
Leopoldina,
hija
de
su
hermano
Eso.
poldo,
tivo
á
Fernando
Cárlos
José,
que
fue
obispo
de
Pasaw,
De
su
tercer
matrimonio
tuvo
á
Leonor
María
que
casó
ca
primeras
nupcias
con
Miguel,
rey
de
Polonia,
y
en
se-
gundas
con
Cárlos,
duque
de
Lorena,
y
á
Ma-
riana
Joseñina,
esposa
>
Juan
Guillermo,
du-
que
de
Neoburg
y
elector
palatino,
Fernando
Hno
estaba
dota
do
del
genio
de
Cárlos
Y
y
de
Fernando
IL
B
enigno,
afa-
(537)
blé
y
amante
de
la
paz,
tuvo
que
sostener
en
defensa:
de
su
casa
amenazada,
guerra
cruel
y
devastadora:
Obligado
á
hacer
una
paz
des=
ventajosa,
se
dedicó
á
poner
sus
estados
en
ana
situacion
floreciente:
y
así
mereció
y
con-
siguió
ser
amado
de
sus
vasallos.
el
La
historia
del
largo
periodo
que
acaba-
mos
de
describir,
tiene
dos
fases
muy
1mpor-=
tántes;
la
primera,
relativa
al
réjimen
polí-
tico:
la
segunda.
al
social.
La
casa
de
Austria,
desde
que
subió
al
trono
de
Alemania,
renun-
ciando
á
la
dominacion
de
Italia,
dirigió
todos
sus
esfuerzos
contra
el
sistema
feudal,
que:
ha-
bia
echado
mas
raices
en
el
imperio
que
¿en
otras
partes,
ya
por
el
espíritu
de
independen=
cia
de
la
nacion
teutónica
desde
los
tiempos
mas
remotos,
ya
por
las
querellas
de
los
em-
peradores
delas
casas
de
Franconia
y
Suevia:
y
sus
frecuentes
viajes
á
Italia,
dieron
oportu-
nidad
álos
príncipes
y
ciudades
particulares
del
imperio
para
aumentar
sus
preeminencias
y
establecer
sólidamente
su
soberanía
en
los
estados
que
les
estaban
sometidos.
e
¿Los
príncipes
austriacos,
Cuyo
patrimonio
era
muy
corto,
no
tuvieron
otro
medio
para
aumentar
su
poderío,
que-la
“adquisicion
de
nuevos
dominios,
ya
por
matrimonios,
-ya
por
proscripciones.
Habiendo
adquirido
la
pros
vinéia
de
Austria
en
la
guerra
contra
Otocaro,
rey
de
Boemia,
pusieron
cn
ella
la
silla
de
su
imperio,
que
se:
estendió
sucesivamente
á
Un-
gría,
Moravia,
Silesia,
Boemia;,
y
otros
mu-
(538)
chos
territorios
en
otros
círculos
de
Alemania:
”
Cuando
las
grandes
herencias
de
Borgoña
y
España
entraron
en
la
casa
de
Austria,
se
halló
naturalmente
establecida
en-
ella,
como
ereditaria
de
hecho,
la
corona
imperial.
Cár=
los
Y
fue
señor
de
Italia,
y
realizó
la
ilusion
de
los
Enriques
y
Federicos.
Alemania
se
vió
sometida
á
la
casá
reinante:
y
algunas
circuns-
tancias
favorables
pudieran
haber
convertido
el
imperio
germánico
en
una
monarquía
re-
gular,
semejante
á
las
de
Francia,
lspaña
é
nglaterra.
Pero
estas
circunstancias
no»
se
presenta=
ron
:
la
inmensa
fuerza
de]
Austria
se
dividio
en
dos
partes
cuando
Cárlos
Y
abdicó
sus
es-
tados:
y
la
revolucion:
social,
que
produjo
la
doctrina
de
Lutero,
dividiendo
los
ánimos,
fue
mas
favorable
á
la
continuacion
del
feudas
lismo,
que
á
los
progresos
del
principio
mo=
nárquico.
Las
guerras
de
religion:
dieron
por
un
momento
la
supremacia
á
Fernando
IE
pero
Suecia
y
Francia,
interesadas,
la
una
en
acer
conquistas
en
Alemania,
la
otra,
en
de=
bilitar
la
potencia
austriaca,
sostuvieron
los
derechos
de
los
príncipes
del
imperio,
impu-
sieron
la
ley
al
emperador
en:
cl
tratado
de
Westfalia,
y
se
reconoció
legalmente
este
prin=
eipio,
que
esta
máxima
consuetudinaria
en
Alemania,
desde
que
fue
habitada;
á
saber,
que
el
gefe
o
6
emperador
no
es
mas
que
un
general,
como
lo
fueron
Arminio
y
Marobaduo
contra
los
romanos:
y
que
cada
(539)
estado
6
territorio
debe
gobernarse
por
prín-
cipes
0
repúblicas
particulares
Desde
el
tratado
de
westfalia
cesaron
en
el
cuerpo
germánico
las
disputas
y
guerras
de
religion,
y
no
se:ha
visto
que
la
casade
ÁAus-
tria
haya
renovado
las
pretensiones
de
man-
dar
absolutamente
en
los
demas
príncl
pes
del
imperio,
que
tuvieron
Cárlos
Y
y
Fernando
LE
Contenta
con
gobernar
y
aumentar
sus
esta-
dos
hereditarios,
y
valiéndose
siempre
contra
los
enemigos
esteriores
de
las
fuerzas
que
los
círculos
del
imperio
no
le
negaron
en
ninguná
ocasion
importante,
floreció,
ausiliada
de
la
Inglaterra
y
Holanda,
y
prevaleció
contra
las
fuerzas
de
la
monarquía
francesa:
mas
nunca
quiso
tocar
á
las
formas
establecidas
por
el
tratado
de
Westfalia;
conociendo
prudente-
mente
que
su
moderación
con
respecto
á
los
príncipes
alemanes
le
valdria
medios
y
recur-
sos
con
que
aumentar
su
consideracion
este-
rior
y
Sus
dominios
hereditarios.
Este
sistema
de
cosas
duró
hasta
que
la
revo-
lucion
de
Francia
vino
á
alterar
todas
las
rela-
ciones
políticas
anteriores.
Pero
durante
siglo
y
medio,
el
imperio
Puprabd
aunque
com-
puesto
de
partes
tan:
eterogéncas,
de
intere-
ses
tan
diversos,
de
los
cuales
algunos
perte-
necian
d
potencias
estrangeras,
y
de
tan
va-
rias
formas
de
gobierno,
conservó
siempre
su
unidad.
Lacapaz
por
sí
mismo
de
hacer
con=
quistas,
su
principio
antiguo
de
nacionalidad,
representado
en
el
emperador
y
en
la
dicta,
(540)
le
ha
dado
fuerza
para
conservarse
indepen-
diente.
E
pueblo
hai
se
dejó
subyugar
por
el
principio
de
civilizacion
que
le
trajo
Carlo
magno:
resistió
al
principio
monárquico
que
queria
imponerle
Cárlos
V;
y
arrojo
lejos
de
sí
el
yugo
de
la
fuerza
con
que
Napoleon
le
Oprimió
por
algunos
años.
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