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Historia Universal. Tomo XX

Ségur, Philippe-Paul, comte de (1780-1873)

Abstract

T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España

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OLAS ELE +18 L “Sie de > Degue, MES TOMO XxX, 2. A 20 HISTORIA MODER ¡NA ES y 3) Sonde De ESegur, DE LA ACADEMIA Francesa. Ps , PAR DE Francia, Madibida af espanol Toc Oe Lióta, con CorLecciomes , notas y adiciones. | MADRID , susto 1833. Lar SR y Tanfrenta de DON Tomás JORDAN, calle de Toledo , frente á la del Burro, Pm A A E E EE , jo + cer da a a REA RN dr A e Pl A % varo 2AGDI OE , o : AO Vik ni > e NIT ._ Y e > MA al A A A AP ' | 6 ———— O HISTORIA DE FRANCIA. / CAPITULO XXXIV. Lrircfios AAA dle Lt once. Luis XI, rey de Francia. Intervencion de Luis XI en los negocios de España. Inter- vención de Luis en Inglaterra: batalla de Exham. Lis XI, rey de Francia (1461). Des- pues de medio siglo de calamidades, guerras desgraciadas , humillantes derrotas , discor= tas en la familia real, asesinatos cometidos por los príncipes y grandes, sediciones causa- das por la desesperacion de los pueblos y re- primidas con ferocidad sanguinaria, Francia, espuesta al latrocinio de los aventureros y bandidos de todas clases y naciones, se habia visto obligada por una reina sin pudor á su- frir el yugo estrangero y colocar un usurpa- dor inglés en el trono de san Luis: pero re- cobrando pronto en susinfortunios nueva ener- lea) valor contribuido á restituir la corona á su padre. “No debeis acusarlos, le decia, por- ue ejcutaron contra vos las órdenes rigurosas del rey difunto. La fidelidad con que le sirvie- ron es una prenda de la que tendrán con su nuevo monarca; perseguirlos por ella seria confundir el crimen. con la virtud. Ademas, vuétstra autoridad no está consolidada todavía: y el clero y los grandes no han consentido en los progresos del poder regio, sino con la promesa de tener parte en las dignidades y empleos. Conservad pues, á los consejeros que han trabajado tanto en estender los lími- tes de la prerogativa de la corona, y olvidad vuestras injurias personales.” Luis, que olvi- daba facilmente los beneficios, pero jamas las injurias, disgustado del consejero tanto como del consejo, le oyó con frialdad, pero con de- ferencia: y le prometió conceder una amnistía, de la que solo se esceptuasen cinco personas, que no quiso decirle quiénes eran. El duque no se dejó engañar; y hablando de Luis algun tiempo despues á un agente secreto de Dam- martin, le dijo: “Este hombre no reinará mucho tiempo en paz.” Felipe el Bueno, que por vengar el asesi- nato de su padre humilló á Cárlos VIL estipu- lando en el tratado de Arras que durante su vida no prestaria homenage ni 4 él ni á sus sucesores por el ducado de Borgoña, conten- to con esta declaracion y con haber sido el protector de Luis, atendiendo á la magestad Hoc 13) de la familia real, 1 cual él mismo perte- necia , prestó homenage voluntariamente al rey el 17 de agosto, sin que se le hubiese he- cho la menor insinuación sobre esta materia. La fórmula del juramento fue como «sigue: "Mi señor: muy temido: os hago homenage ahora del ducado de Borgoña, de los conda- dos de Flandes y Artois, y de todos los do- minios que tengo de la noble corona de Fran- c12, y os tengo por señor y como á tal os pro- meto obediencia Y Servicio, y no solamente de las tierras que tengo: de vos, sino tambien de las que no tengo: de vos, y de todos los se- Ñores y hombres nobles y gentes de guerra demas que hay en ellas. y que yo pueda alis- tar; las pongo-á vuestro servicio con mi pro- pia persona, mientras viva, y todo lo que yo tenga de oro ydlata Concluido A de la consagracion, par- t1i6 el rey á París. El duque de Borgoña, que le habia precedido » salió de esta: capital Para recibirle.- Hechas «en san Dionis las exequias á Cárlos VIL, Luis entró solemne mente en la corte. Felipe, cuyo defecto era la magnificencia, onerosa sie los, porque siempre los deslumbra, osten- tó en esta ceremoni ¡ ta entonces. Sus caballos, cubiertos de or luaron en un millon de sidad y la de los señores de su trastaba singul comitiva con- armente: con la sencillez afoc- de and AD a rl (14) tada del rey. questocaba ya en: mezquindad. Luis tenia un vestido de seda blanca sin mangas y un sombrero de puntar:»su:caballo era blanco, sia-ádornos ni bordaduras en los jaeces. Su presencia era ignoble, «y: represen- taba. mal la potestad «real; solo indicada: por dos hombres de'armas que le precedian con hachas de desármar, por el palio de oro que sosténian sobre su. cabeza «cuatro vecinos dis- tinguidos de París, porel gransmúmero de príncipes y señorasvide su; comitiva,” y>+ por 12000: gendarmas que cerraban la marcha. .. Alla puerta de la: ctudad,:dos niños: ves- tidos de ángeles, bajando por tramoya desun pábellon, que representaba el cielo, Je ofre- cieroá:una coronaysegúnm la antigua; costum-= bre. Un rey de;armas que levaba:el escudo de París, le presentó cinco damas montadas en soberbios caballos: significaban las cinco letras del nombre dela ciudad y recitaron versos.en alabanza ¡del monarca. Vióse des- pues. un navío, yen él tres personas unidas, emblemas del clero, de la nobleza y del pue- blo. En la fuente de Ponceau habia tres jóve- nes desnudas bañándose en. el agua como si- renas, que cantaron algunos tenzones y pasto- relas:'y esto nose tuvo por indecente. Mas adelante estaba representado el asalto de Dicp- pe, en que Luis dió brillantes pruebas de su valor siendo delfin. Cerca del» puente de los cambistas »se» soltaron cál “áire mas de 200 docenas de pájaros: símbolo dela li- A (15) bertad que el pueblo esperaba de su nUCYo rey. - ¿En medio de la alegría pública, solo un goña, y. Orleans; diciendo 4 Felipe: "seais len «venido á esta ciudad de Papís: ya hace mucho tiempo que no estais en ella, y siem- re habeis sido deseado.” Las fiestas con que OS parisienses recibieron al rey, las calles adornadas de ricas colgaduras los arcos de triunfo coronados de flores y la alegría univer sal calmaron momentáneamente las sospechas é inquictudes de Luis, mas no el odio contra el gobierno de su padre, que era su pasion ominante, Destituyo al canciller. sá Debeuil, alo conde de Sancerre y á los magistrados * preboste de París: persiguió al camarero Guj- Mermo: de Harcourt y. al mariscal de Lobeac, mandó prender a] bailío de la ciudad de Ro- AB Y quiso que se formase causaá Chaban: nes , conde de Dammartin , á quien aborre- cl mas que á todos Porque este fiel ministro habia descubierto á Cua Vi la conspiracion e su hijo, Y mandado el ejército que obligó á éstedá buscar un asilo en Borgoña. Habia cor- rido la voz de que Luis tuvo parte en lascon- Juraciones del duque de Alenzon y del conde € Armagnac, tramadas á favor de los ingle- sesien el reinado anterior: y el nuevo rey dió alguna. apariencia de realidad 4 estas habli- asofensivas, mandando anular las sentencias Adascomtralosconspiradores, y colnanpanas 1 honores y beneficios. El duque de Borgoña rei- ¡eró en vano sus consejos: el tono de protec- cion con que los daba, era desagradable á Luis, tanto como la vista de un bienhechor, cuya au- sencia descaba. Llegó en fin el momento de pat- tir Felipe: el rey fue á hacerle la visita de des- edida en el palacio de Artois, donde estaba alojado. El duque salió á recibirle á ai y se echó á sus pies. El monarca, afectando enter- necimiento, ó porque así lo sentia, repitió en público, que jamas olvidaria sus beneficios; y ue le era deudor de la corona y de la vida. Apenas se vió libre de los miramientos á que le obligaba la presencia de un consejero. tan respetable , manifestó su verdadero carac- ter. Se aumentaron las contribuciones con grande opresion de los pueblos, aunque n0 habia apariencias de guerra que justificasen los gravámenes. Esta providencia á principios de un reinado excitó mas indignación que. miedo. Hubo sediciones en varias partes, se: ñfaladamente en Ruan, donde ya ls estados de Normandía habian declarado en los reima- dos precedentes, que sin su consentimiento que solo'darian en caso de urgencia, no sí habia de cobrar ninguna contribucion nuev en la provincia. El mariscal de Rohault, enviado -por o rey para reprimir esta subleyacion, hizo entr2! en la ciudad: de Ruan gendarmas y soldado disfrazados de mercaderes y labradores. Rev nidos en la plaza, acometieron al pueb 1 dieron muerte á suiclis ciudadanos y put dieron á 80 de los principales rebeldes, de los cuales fueron alados sin forma de proce- so, el gefe dela conmocion y otros seis caudi- llos, con lo cual quedó pacífica y sometida la ciudad. Este mismo año perdió Francia á Po- thou de Xaintrailles, que falleció muy ancia- no. Este antiguo camarada de Lahure, y de Dunois, era escudero mayor, mariscal de Francia y senescal de Guiena. ; El rey hizo un viage desde París á Tours para visitar á su madre, y el conde de Cha- rolais, que habia venido á Francia á la:rome- ría del santuario de san Claudio, se presentó al rey en aquella ciudad. Luis le prodigó tan- tas señales de amistad cuanto era grande el aborrecimiento que le tenia. El conde le detes- taba igualmente: pero su impetuosidad natu- ral le impedia ocultar sus pasiones. El rey. co- mo prenda de su gratitud á su padre Felipe el Bueno, le nombró su. lugar teniente gene- ral en Normandía, le dió. 36000 francos de renta, y á ruego suyo concedió amnistía á los borgoñones que en la última guerra habian cometido en Ecinoia crímenes y latrocinios. :. Estos fueron los primeros actos del rej- nado de Luis XI. Para apreciar su conducta política, conviene examinar cuál era el estado de las demas potencias en aquella época. A ningun monarca francés se le habia presenta- do una ocasion mas favorable para consolidar tranquilamente su poderío, y llevar al mas TOMO XX. 2 18) alto grado la grandeza, la gloria y la: prospe- ridad del reino. Luis XI era el único soberano que poseyese entonces una monarquía vasta y compacta: un ejército pagado de-20000 hom- bres, y hacienda superior á las necesidades de una administracion prudente. Las querellas sangrientas de la rosa encarnada y de la rosa blanca, que asolaban la Gran Bretaña, le de- 30 libre por muchos años de la rivalidad in- glesa: solo tenia que considerar los derechos de sus dos grandes feudatarios los duques de Bor- goña y Bretaña, que ambos le reonocian por soberano. Las demas potencias, amenazadas Ó invadidas por'sus vecinos, estaban Ocupa- das' en sus guerras; y muchas, entregadas á discordias intestinas, ni tenian medios nj vo- lantad de perturbar el reposo de Francia, En Italia, la santa Sede , Ocupada por Eneas Silvio, que tomó el nombre de Pio Il, era árbitra entre Fernando I, rey de Nápoles, hijo de Alonso: el magnánimo, y. la casa de y es le disputaba aquel cetro: pero ni pudo someter á su política á Cosme 1 de Mé- dicis, que mandaba entonces en Florencia, ni impedir que los venecianos se estableciesen en el continente, ni sosegar la inconstancia anárquica de Génova, sometidas sucesivas mente á los reyes de Francia y á los duques de Milán. Roma necesitaba de la amistad de Luis, porque solicitaba de él que revocase la pragmática sancion. La casa de Saboya, debil aun, no estaba segura de poseer sus cortos esta- «lossino porla proteccion de Francia. Pocoantes habian quitado los musulmanes al duque la corona de Chipre, que habia adquirido por Carlota de Lusignan. Francisco Esforcia, usurpador reciente de Milán, solicitaba tam- bien la alianza de Luis. +. España, donde ocupaban todavía los sar racenos el reino de Granada, se hallaba di- vidida en los pequeños reinos de Portugal y. Navarra, y las considerables monarquías de Aragon y Castilla que estaban casi siempre en guerra, y en vez de dar recelos á Luis le daban ocasfones con sus querellas de engran- decerse á costa-de una y otra: porque ambas buscaban su amistad. Enrique 1V, rey de Castilla, era vicioso, sin talento y sin vigor de ánimo. Su reinado fue una continua Tid contra la ambicion de los grandes. Antes de morir, sufrió la ignominia de ver escluida del trono. á su hija Juana, porque se la creia fruto del adulterio de la reina su esposa con uno de sus privados, y reconocida por: here- dera del trono su hermana Isabel. El matri- monio de esta princesa con don Fernando de Aragon, uniendo las dos coronas, les dió fuerzas para triunfar de su sobrina Juana, y conservar el cetro en sus manos. Pero en los primeros años de su reinado solo emplea- ron sus fuerzas Fernando é Isabela en lanzar los moros al África conquistando á Granada: y en esta época no se presentaron las armas francesas en los Pirineos sino para conciliar las y e desayenencias de los partidos, favorecer al que era su aliado y aprovecharse de sus discordias. Alemania no podia ejercer influencia en lo demas de Europa: porque el régimen feudal habia echado raices, y la soberanía estaba di- vidida y subdividida. La bula de oro, célebre de- creto del emperador Cárlos IV, afirmo por lo menos el uso que habia reducido á siete el nú- mero de los príncipes electores. Bastaba la re- pública aristocrática de Venecia para impedir que los alemanes se estableciesen en Italia : por esta razon eran los venecianos útiles alia- dos de Francia. La Bohemia se hizo indepen- diexgte del imperio. Los húngaros, capitanea- dos por Uh le quitaron el Austria y la Carintia: las conquistas de los turcos lo ame- nazaban en lo sucesivo: y la Polonia, poten- cia formidable desde el reinado de Casimiro, era aliada de Hungría y enemiga del empera- dor. La Suiza, sublevada contra: la casa de Austria y erigida en república federativa, solicitaba desde 1436 la alianza de Francia ara defenderse de sus antiguos señores y de É ambicion de los duques de Borgoña. El imperio griego acababa de ser destrui- do por los turcos con la toma de Constanti- nopla: pero muchos de sus príncipes, seña- ládamente los comnenos, continuaban la lid, aunque desigual. El Occidente no les dió so- corro: porque la voz de Roma no era podero- sa, como en otro tiempo, para reunirlo con- tra los musulmanes. Ninguna nacion curopea 21 comprendió que los ÓN eran el antemu- ral de la cristiandad: la indif erencia con que se les dejó perecer, prueba la ignorancia de aquel siglo en materia de política. Mahomet 1, caudillo de los turcos, conquistada la ca- ¡tal del imperio de Oriente, subyugó tam- Pen la pequeña monarquía de Trebizonda: destruyó 12 reinos: se apoderó de 12 islas del Archipielago: invadió Ja Morea: tomó 200 ciudades: estendió sus fronteras desde el Eu= frates hasta el mar Adriático, y solo encon- tró verdaderos obstáculos en la espada del fa- moso Scanderberg, príncipe de Epiro, y en la intrepidez de los caballeros de Rodas, que arrojaron de su isla el ejército inumerable de aquel conquistador, invencible hasta enton= ces. El coloso otomano, amenazando las pro- vincias orientales de Europa, aseguraba por algun tiempo la tranquilidad de las occiden- tales. La situacion del mundo político era pues, favorable para que la Francia se elevase á una altura proporcionada á sus fuerzas: pero el caracler artificioso y suspicaz de Luis XI con- movió desde el principio de su reinado el edi- ficio construido por su padre. Su tiranía, su avaricia y sus intrigas descontentaron la na- cion, despertaron los partidos y renovaron la guerra civil; y sus primeros actos manifesta- ron que en su corazon triunfaba la venganza, no solamente de la justicia, sino tambien de sus intereses mas notorios. buenas costumbres de los nombrados pára he- “e Deficios: . Porque la moralidad de los candi- que en una corte estranjera.? 51 parlamento ' ara fundar sus quejas, cita la antigua disciplina eclesiástica, desde a eleccion de Matías al a ostolado, hasta el concilio de Letran de 130 b% en cuyos cánones Se reconoció que los obispos Juesen elegidos: Pero evita cuidadosamente a las causas lelesi os siglos x y x1 á reconocer en la silla apostólica una autori- ad mas fuerte Y concentrada; cuales fueron Os desórdenes del régimen feudal que cun- 2 magistratura francesa era entonces MUy instruida: Y ASÍ se citan en esta repre- sentación los edictos de Justiniano, los capitu- ares de-Carlomagno, las ordenanzas de Fol¡- pe Augusto y de san Luis, y los decretos de Felipe el Bello, Luis e] Hosco y Juan HI, to- os favorables a] derecho de eleccion. Eny- mera despues los abusos de las espectativas gracias: dice queen sola la diócesis de An gers habia 600 beneficios concedidos de esta manera por la corte de Roma: todo lo cuya] hacía salir del reino gan suma de dinero: pues al fallecimiento del sumo pontífice se revoca- ban muchas veces estas gracias, y era menester solicitarlas de nuevo: no olvida que solian concederse á estranjeros y aun á legos, y que frecuentemente quedaban los beneficios y pre- lacías ó vacantes ó en encomienda, con no- table detrimento del servicio divino y ruina de los edificios sagrados. : El parlamento terminó su discurso con esta conclusion: “parece al parlamento, que el rey nuestro señor, manteniendo los santos decretos y constituciones de los concilios re- lativamente á las elecciones y colaciones, no miss ser acusado de desobediencia al gefe de a iglesia: pues obrará segun la autoridad y santidad de los concilios antiguos y modernos: decretos, cuyas disposiciones fueron adoptadas psapuchadas en otro tiempo por los padres de a iglesia, tales como Pio, martir, Leon, con- fesor de la fé, san Gregorio y otros muchos. Así el rey nuestro señor, publicando edictos y ordenanzas, conformes á estos decretos, no solamente no desobedece, sino tambien “se ilustra, imitando los ejem de los reyes sus predeces doveo, primer rey cristia el santo, Felipe Deusdedit- el conquistador, san Luis, Felipe el Bello, Luis Hutin y otros monarcas muy piadosos, bajo cuyo imperio floreció y prosperó tanto la monarquía.” Luis XI ni quiso retractar su ordenanza, plos de los santos, y ores tales como Clo- nísimo, Carlomagno O ni desatender la representacion del parlamen- to.) Y así permitió que se resistiese, y que con- tinuase de hecho la pragmática de Cárlos VII, que subsistió con mas ó menos actividad has- ta el concordato de Francisco 1 Ln este tiem- po recibia Luis de la corte de: Koma nuevos motivos de descontento: porque el papa con- cedió á Fernando, rey de Nápoles, la investi- dura de este reino: y como el hijo de Renato de. Anjou acometiese á Nápoles con fuerzas superiores, pasóá Italia en ausilio del arago- nes el último héroe de Grecia, el famoso Scan» derberg, príncipe de Albania, movido no so- lo de las instancias de la corte de Roma, si- no tambien de la gratitud que debia á- los socorros generosos, con que en otro tiempo le habia sostenido contra los turcos Alonso el magnánimo, rey de Aragon y de las dos Si- cilias, padre de Fernando. Las hazañas de Scanderberg renovaron en los tiempos modernos los prodigios de los si- glos antiguos de (Grecia. ¿iba guerrero céle- bre fue, en su niñez, entregado como rehen, al sultan Amurates por.su padre Juan Cas- trioto, príncipe de Epiro. Cautivo en la corte del gran Señor, 6 por mejor: decir, esclavo, siguió á su amo á la guerra.Su brillante valor, su audacia increible y su fuerza portentosa eran admiracion de los musulmanes. En una ocasion peleó á la vista de todo“el ejército con un tártaro de estatura colosal, y le cortó la cabeza de un solo golpe. Otro dia, siendo 31 acometido por dos dios , atravesó al uno dé parte á parte, y le partió al otró:la cabeza. n aldel siglo la pujanza del brazo era supe- rior: á todas las demas prendas: y así Castrio- to ganó facilmente el favor de Amurates, que le confirió grados supetiores en el ejército y el mando de un cuerpo escogido. Los turcos le habian dado ya el renombre de Scanderberg, esto'es, principe Alejandro. a fuerza de alma del jóven héroe esce- dia á la de su cuerpo, y era tan hábil para concertar sus proyectos como ardiente para ejecutarlos.; Fingiendo la sumision de un es- clavo, para aprovechar mejor.la oportunidad e romper sus cadenas, aparentó pelear con fanatismo mahomético contra los mismos eris- tianos de los cuales se propuso ser libertador. Mientras que el ejército otomano marchaba contra los húngaros y polacos, mandó Amura- tes ás uno de sus generales que se apoderase de Epiro yde la ciudad de Croya, capital de. Albania. El bárbaro hizo dar muerte á los ermanos de Scanderberg; y este héroe, tan- to mas temible cuanta mas gloria habia ad- quirido, estuvo á pique de sufrir la misma suerte: pero su gento y una ocasion favorable le salvaron. Los turcos, en cuyo ejército se ha- llaba, dieron batalla al grán Huniades, y fueron vencidos. Scanderberg, despues dela derrota, convocó sus amigos mas fieles, rodeó la tienda del general otomano que mandaba el ejército vencido, y amenazándole con la 32 muerte, le obligó á EN una orden de en- tregar al alvanes la ciudad de Croya. Scan- derberg corrió, d por mejor decir, voló á su ES presentó la orden, libró su capital, ió armas al pueblo, se apoderó de las prin= cipales fortalezas de Epiro, inflamó á los va- lientes, animó á los tímidos, disciplinó su ejército, y persuadió á los epirotas y albane- ses que no habia medio entre morir d vencer. Sus primeros combates contra las tropas oto- manas, que habia en el pais, fueron felices, y desde entonces se creyeron invencibles los albaneses con tal caudillo. Casi todos los gene- rales de Amurates vinieron sucesivamente á elear contra el nuevo Alejandro, y fueron Dirrotntas Amurates en persona emprendió someterle, y Scanderberg triunfó de sus ar mas y de su astucia. Cuando Mahomet II, elevado al trono de los turcos, hubo sometido el imperio de orien= te, y tomado á Constantinopla, su gloria se eclipsó en Epiro, y despues de sangrientas ba- tallas, se vió obligado á firmar la paz con los albaneses. Scanderberg, único monumento que quedaba de la independencia griega, habia infundido tanto terror á los mahometanos, que se valian de su nombre, aun en las aldeas, para espantar á los niños y á las mugeres. Cuéntase de este infatigable guerrero que ha- bia dado muerte con su mano á 2000 turcos. Los prodigios que se le contaban de su fuerza eran tan estraordinarios, que los turcos los 33 atribuian á una virivd etueto de su alfange. Mahomet quiso tenerlo, y durante la negocia- cion de la paz, pidió á Scanderberg que'se lo enviase. Al verle quedó sorbuBendido de no hallar en él nada de estraordinario. “Es que no le he enviado el brazo ” dijo Scanderbere. Este héroe, despues «de muchos años: de libertad y gloria, desembarcó en Italia para ausiliar al rey Fernando, con solo 800 hom= bres , pero valerosos. Los “aragoneses con este refuerzo vencieron al angevino, que tuyo que volver á Francia: porque al mismo tiempo se sublevaron contra él los genoveses: 1042 30D La política de Luis XI producia tan ma: los efectos dentro del reino como fuera : por= que sus desconfianzas y enojos, manifestados con harta imprudencia, prepararon los áni- mos á nuevas sediciones. Pero. antes de que los descontentos se entendiesen unos con otros, y hubiesen reunido medios suficientes para de- clararse, gozó la Francia de aparente tran- quilidad, que burló la penetracion y suspicaz cia: del rey, y le ocultó peligros muy cercanos. Aprovechóse de este descanso engañoso; para arreglar segun el. sistema: de 50 política la administracion del reino; Dió 4 la reina. su madre una viudedad considerable, y 4::su hermano Cárlos , el ducado de Berri € infan- tazgo.. Al mismo tiempo no olvidando el proz yecto de someter los principales del reino a]_ hagando su:orgullo y:códiciay procuró atraer; los á la corte:, y les dió: dignidades y pensio. TOMO XxX. 3 i a 34) | l nes en cambio de lo antiguos derechos y del - oder verdadero que habian perdido, ' + Felipe de Comines dice que en: aquel siglo: las létras y el saber hicieron progresos muy notables en las clases medias de la nacion; pero l quelos príncipes y Señores mas poderosos eran | tan ignorantes.aun en materias desus intere- ses doniésticos , que les era forzoso confiar el cuidado de su hacienda y el manejo de los ne- gocios. mas importantes á personas subalter=- nas que se enriquecian á costa de ellos, y los servian ó vendian segun las ocasiones. Ls que sabia esto, se aplicó á sobornar estos agen= tes codiciosos; y así dividid y enflaqueció el po- der de los grandes; que en otro tiempo eran opresores. del pueblo y rivales de los monar- cas, Cuando venian á la corte, Luis adorme- cia.su' desconfianza tratándolos, no-solo con afabilidad y cariño, 'sino tambien con fami-. liaridad. Comián á su mesa:, dormian en su cuarto: sufria sus burlas y contestaba á ellas con viveza y originalidad: sus conversaciones eran entonces de placeres; de caza y de amo- ríos. Si alguno de ellos era'mas temible y ad- vertido que los demas, se abalia para ganar-. le hasta el puntó de humillarse: valíase de caricias, jurameñtos, regalos, y mentiras: ta- les medios usaba para llegar á conseguir su fin que era corromperlos á todos para dominarlos- Aunque Luis era valiente y habia dado a su intrepidéz, nunca se resolvia á ruebas Sho rla guerra, hasta haber agotado todos los | 35 : medios de artificio $ E seduccion. No temia los combates; pero como su éxito es incierto, le parecian armas mas seguras la astucia y la perfidiaz y donde no'bastaban, el puñal y el veneno. Las mismas máximas seguia en su con- - ducta con el pueblo: Iba á'comer familiar- meñte con los Pos asistia á sus juegos, les hablaba en su mismo tono, prestaba aten- cion 'á sus negocios domésticos: y no recurria ála violencia sino cuarido estos medios no al- canzaban á sacarles dinero. “Pero una vez en- furecido, 'ayuel rey tan popular se mostraba tirano, mandaba sin piedad horrendos supli- cios, y aun'los inventaba nuevos. Luis XI en- ganó largo tiempo 'sus enemigos por medio de concesiones, protestaciónes y tratados, á pesar de que tenia siempre en la boca el adagio ma- quiabélico: “quien no sabe disimular, no sabe reinar,” Qui nescit dissimulare;nescit regna- re: y aun dicen que estasison las únicas palabras latinas que encargo á su' hijo grabar'en la me- moria. No puede negarse que enmedio de sus vicios poseyó cualidades eminentes: Era pene- trante, firme, mfatigable,rinstruido: todo lo examinaba'por sí mismo; y velaba' sobre sus ministros, magistrados; hacendistas y gencra- les. Como siempre tuvo necesidad de dinero, que era su arma principal, procuraba con'su- mo cuidado impedir las dilapidaciones::Alma- a la justicia como instrumento del orden ase dela autoridad: y así, cuando un grande interés no selo impedia, dejó á las- leyes su (36) acdon tan libre y os , que algunos le die- ron él renombre de justiciero. Este vigor, que concedió á los parlamentos, le era. necesarió para reprimir á los grandes ó castigar sus re-. beliones. + | p La necesidad de llenar su tesoro le obliga-. ba á impedir que los barones oprimiesen el pueblo, y agotasen, empobreciéndole, la fuente. de las contribuciones. Por el mismo motivo fa- voreció el comercio, que le pagó muy bien su. proteccion, fue amigo de toda especie de im- dustria, y promovió la de la imprenta. Al cé- lebre Fausto, su inventor, mostró su benevo- lencia, mandándole restituir unas prensas y libros que se le habian quitado injustamente. Publicó muchos edictos y reglamentos para es” tablecer ferias, consejos de hombres buenos Y municipalidades libéemente elegidas, y para arreglar el beneficio de las minas:: y creó el “ servicio de postas, bien que se sirvió de él para acelerar el movimiento de sus intrigas políti. cas, y estender á toda Francia el espronag? mejor; organizado. FA Bas í Ninguna de: las acciones de su, reinado le mereció el título de gran rey, que le. han dadí algunos: pero le es debida la palma de hábi intrigante y artificioso espía: no se puede aña? dir el-títalo de gran político, á no ser que * confunda decididamente la política con la per Sd 1d : Luis XI habiendo hecho en la época de si consagracion todas las concesiones necesarió AIDA ot Le v | (37) las para establecer relaciones de buena amistad entre Francia y Borgoña, quiso: asegurar la sumisión de las provincias del mediodia y la del duque de Bretaña. A este fín pasó á Tolo= sa Aids nO Tetonoció signo alguno de descon- tento mi de turbulencia. Allí recibió embaja-= dores del duque de Bretaña, que le prometió irá verle á su paso por Tours y prestarle ho= menagt, como en efecto lo cumplió. El duque IZO Juramento en presencia de Dunois y de Montauban : pero se suscitó uná cuestión. El célebre Tannegui Duchatel; antiguamente vaz hido:de Gárlos VII, lo era entonces del duque de Bretaña, y ademas, su camarero mayor, gran maestre de se casa: gobernador de Nan- tes. Estezalegó que el duque: debia descé- Ñirse la espada ni prestar'el homenage ligio: El réy, disimulando su ra) osé contentó con un juramento redactado en términos ambiguos; Y en vez de quejarse de esta oposicion que le InJuriaba, y que $e propónta castigará su tiemo PO, quiso engañar al duque con fingida benez volencia y 6 tadisponerle conel conde de Cha-= rolais: para" lo: cual quebrantó sin pudor la palabra que habia dado al duque de Borgoña, quitó á su hijola lugattenencia general de Normandía ¿y la dió al dique de Bretaña jun- tamente" con las de "Maine? Durena y Anjou: Pero él "mismo fue victima de sus “artificios, como lo habiál sido cn sus "negociaciones con Ta corte de Romassin granjear el agradecimien- to del duque de Bretaña, ofendió mortaliien: , . » $ ; (46) «la entrevista. Los castellanos se presentaron ¡vestidos magníficamente. Enrique, sus minis-- tros, los grandes de su corte y los caballeros | de su séquito estaban cubiertos de oro y seda. No se'habia conocido antes un lujo tan gran-- de El trage: del rey de Castilla, sus armas y corona y y ls jaeces de sus caballos deslumbra- ban la vista con las piedras preciosas y dia-. mantes:de las bordaduras: y las velas de la fa- lúaen que paso: el rio el príncipe: y su corte, | eran de tela :de oro. Esta brillante comitiva formaba un contraste muy estraño con la sen= cillez y negligencia afectada, por no decirmez- quina, de Luis y de su séquito. El acero era el único adorno de su guardia: el vestido del rey era corto y de paño pardo, conuna sobre=- bata de lana. En la cabeza llevaba un sombre= ro muy chico, sinmas adorno que una meda- lla de plomo, donde estaba grabada una imá- gen denuestra Señora. Los españoles se rieron de la nutricidad grosera de la corte de Fran-' cia, y los franceses, del lujo del rey de Casti- la; cuyos estados, segun creían, no eran muy ricos, ni sus fuerzas muy considerables. Luis afectaba despreciar los adornos: esteriores; y decia que la grandeza verdadera no necesita de zancos. Ñ pesar de eso ofendió con su ne- gligencia y la falta aparente de miramiento:á la nobleza castellana: mas no dejó de adquirir entre: los ¡persónages mas distinguidos de-la corte de Enrique, partidarios útiles y celosos por medio de sus dénes y artificios. La rema de Aragon, aunque Els con la sospecha de haber causado la ruina de sus dos entená dos Cárlos y Blanca, asistió 4 esta entrevista. ubrianse tn aquella época, con el nombre de razon de estado, las violencias y maldades de Os poderosos. . +: e; Dícese que el objeto de Luis en esta con- ferencia fue conseguir la posesion de Guipuz- coa y Vizcaya: pero que Eduardo IV, ya rey de Inglaterra, se 0puso con todas sus fuerzas á esta pretensión, no facil de conseguir sin el asenso de los naturales de aquellas provincias, aun cuando Enrique hubiese tenido la flaque- za de ceder. Solo pues, se estipuló: que Enri- que renunciase á Cataluña Navarra Las de- mas cúestiónes se dejaron ¿la decision de Luis, que fue favorable á Castilla: Publicóse una am- nistía general, “yotodos se separaror descon- tentos. coo aa | "Pocos dias de ues, hallánd hinon, devuelta de Ba to por el cual se esta) ose-el rey en yona, publicó un edic- leció un parlamento en Urdeos con la misma composicion y los mis- mos derechos os de Paris y Tolosa. Luís eclaró en sus etras patentes de ereccion que segura el dictamen de su consejo ; y que desea- esas hechas en 1451 á | (48) dós:.en el parlamento de la capital por la mul- tiplicidad de las causas y la distancia delos. lugares, lo que: turbaba la tranquilidad de los pueblos y comprometia sus riquezas, 1ns- tituia, con:lajurisdiccion señalada en el edic- to sobre Gascuña, Aquitania, las Landes, el Bazadés., el Agenés, el Perigord. y el Limo- sin, una corte soberana, llamada parlamento de Burdeos, con autoridad de juzgar y deci- dir sin apelacion: Este acto era justo y sabio: pero-aun en él puso Luis el sello de su carác=. ter desconfiado y amigo de. la arbitrariedad: así insertó en:las letras patentes esta cláu- sula: Quamdiu tamen nostre placuertl volun= tati. "Solo por: el tiempo que los guisiéremos.”. El año siguiente dió Otro edicto para es- tablecer en Leon dos grandes mercados ó fe- rias, con exencion de derechos de dominios y de las demas contribuciones. Multiplicó en las provincias estas ferias que dieron grande acti- vidad al comercio. Este hábil monarca sabia que el tesoro no tanto se enriquece con 1m-> puestos gravosos para el comercio y la agri cultura, como con la libertad prudente, y de- rechos moderados que fertilizan estas dos ras mas de la opulencia pública, en vez de esleri- lizarlas. La miseria era en Europa el resulta” do:del sistema reglamentario. del físico; aper nas hubo algunas vislumbres de emancipaciol volvió á aparecer la abundancia. Luis permi? tió tambien á sus vasallos pasar sus bienes? paises estranjeros, escepto á Roma:;. tan res (9): - sentido estaba: a por el mal éxito de sus“negociaciones favor de:la casar de Anjou: “Ademas, era grande la suma que la corte romana sacaba de Francia con diven= Sos títulos ,laun de los:no:comprendidos en Ja pragmática. Estasuma “era anualmente; sí gun la valuación, acaso, exagerada, del parla. merito, ocho 4 diez millones de francos. 19 y En esta! misa época, «deseando, Luis:des= enojar al duque de Borgoña, resentido, por: habérsele quitado: á: su: hijos el. gobierno, de Normandía ¿le cedió:sus: derechos. al ducado de Luxembargo, y aun le dispensó de- pagan $0000 escullos.que se debian por.esta adquisi- ciowaly duque: de-Sajonia. Pero aún en: esta acción generosa mostró Luis su-falsedad, y al Mismo tiémipo:que halagabaal padre, ofen- dit alohijo “cóbmando de beneficios al señor de Cróy, “su enemigo. personal. y. dándole, el condado de Guines; y ofreciendo asilo en:sú -palació al conde de iótampes,:acusado de ha- ber sido cómiplico en: una conspiracion. contra clconde de Oharolaiss y -asásel rey creába ¿y aumentaba prudentemente la tom pestad que no tardo et descargarsóbralél 2... da “bas discordias sangrientas, que entonces dWividian la Gran Bretaña:, proporcionaron á Francia una Ocasion , «que: nose “aprovecho, de dar glorioso fincála antigta y funesta ri- “validad del ambas naciones. Enrique VI, que sicudo niño habia llevado Jas dos coronas de Krancia y delnelaterva, vid perderse da! par- TOMO XX, 4 .. (50) . te mas rica de esta inmensa. sucesion. Los ejércitos ingleses , despues de tantos años de victorias y conquistas; cedieron al valor de Cár-. los VII y á la espada portentosa de Juana de Arc. Enrique, abandonado por el duque de Borgoña, privado de los consejos y de la es- periencia de Bedford, y arrojado sucesiva= mente de París, de Normandía y de Guiena, y abatido por tantos reveses, no sabia oponer á los infortunios la firmeza de carácter que los repara ó los ennoblece. Era débil de espí- ritu y de cuerpo; laudable á la verdad por sus virtudes privadas; pero incapaz de. hacer res- petar en su persona al hijo humillado de un conquistador ó al soberano menoscavado de un pueblo altivo y belicoso. Mas tenia por compañera en el trono una princesa dotada de gran fuerza de ánimo, una verdadera heroina : Margarita de Anjou, digna de otro esposo y de mejor fortuna, hizo esfuerzos prodigiosos de audacia y de valor para sostener al pusilánime Enrique VI, que parecia haber trocado el sexo con ella. Mar- garita, siendo muger y estranjera, sucumbió en esta larga lucha: todo lo perdió, grande- Zas, opulencia, cetro , hasta la misma liber- tad. Pero en sus derrotas y en sus triunfos, en la prision ó en destierro así como en el trono, adquirió la gloria de ser contada justamente en el número de los heroes y de los grandes reyes de la Europa moderna. La ambicion de los príncipes de la fami- í ' 51) lia real fue la sola AS de los disturbios que "Sangrentaron tantos años la Gran Bretaña. a casa de York no podia consolarse de la pérdida de la corona, que le habia quitado la familia de Lancaster. Los reveses de Enrique, su poquedad de ánimo y la indignación de os militares ingleses, :ofrecian' al duque de York una ocasion Harto. favorable á sus de- signios,: para que no se aprovechase de ella. Acabó d e 1britarle la injusta preferencia que la corte dióyal conde de: Somerset. Imploró el ausilio de los descontentos, y todos se le unieron: formó un ejército, y lo aumentó por la indoléncia de Enrique. Los dos partidos vinieron á las.manos, y fue vencido del rey, que perdió con la batalla-la libertad. El ven- cedor le condujo á Londres, se apoderó de la autoridad con el título de protector, y solo dejó al monarca cantivo el vano título de rey sin poder alguno. Enrique se resignaba con a Margarita habia re- Su suerte: pero la altiy suelto sacarle de aquel abatimiento. Emplean- 0 Sucesivamente las amenazas, las reprehen- siones, las Promesas y las súplicas, supo va- lerse dela versatilidad del pueblo, de la com- pasion que excita una grande calamidad, y de la envidia que siempre:se tiene á los que se elevan de pronto. La-heroina reunió sus partidarios, dividió á sus enemigos, burló la vigilancia del protector, y no se declaró hasta que el entusiasmo de los suyos le dió fuerzas suficientes para triunfar. Con ellas arrojó de (52) > ¡ la:capital al duque de York, y restitayó 4 su "esposo la coronas que solo debia á ella su es- lendor.Pero el triunfo de la restauracion du- ró! poco. JEl enemigo sorprendido; pero no. abatido, se habia retirado sin-huirz y mien= tras el duque de Y ovk procuraba animar s tropas, y'probar:de nuevo láa:suerte de las ar mas ,el conde de WVarwik, á quien habia en= comendado el mando de un cuerpo: numeroso, marchó atrevidamente contra Londres, y ven= ció 4 Enrique en una' corta pero: sangrienta bátalla.obosf 7 eoimoinscas kh vol sb ot , «Margarita no. pudiendo evitar que: hu ese ssuqmarido, se-retiró con: la flor de sus guerrérós al condado de Durham, donde acu- dió probto un gran número de sus partidarios. Eútretanto Enrique volvió á su capital «per= seguido por- los yericedores, y cayó segunda: vez. cri sus manos. Ll duque de York se pres sento en Londres, convocó un parlamento,-y. exigió que le diese la corona , en un discurso; en que esplicó:los.derechos de su casa, despoz jada por la: familia de-Lancaster: “Mientras esta familia, dijo, conquistando da Francia, cubrió su usurpacion don el laurel dela gloria, pudo. tolerarse- la ¡legitimidad de «su poder pero Enrique, despues de haber. mancillado 12 nacion inglesa con uha ignominia indeleble, n0 es digno ya del cetro:que pertenece 4 mi far milia: la justicia y el honor piden igualmen” te que los restituya.” El duque era mas temP do que amado: la bondad de Enrique inspira” 3 á - (53) ba á todos cariño y compasion: era:objetodeJa admiracion general la intrepidez de Margari- ta. 'Podos. estos motivos obligaban al parlar mento á vacilar y 4 manifestar. su mecortidum- bre-con' el silericio: El duque. impaciente es- clamó: “yo he-tomado.mi partido: á vosotros toca tomar el vuestro.» El.parlamento careció de energías mas: se le propuso un-medio.entre los dos estremos, y lo adoptó. Este Luc el de decidir que se ón la corona á la casa de York despues de la muerte de Enrique; pero que esté príncipe conservaria mientras viviese, el título y los honores TY | Enrique solo via; en su.humillacion. un puerto despues de la tempestad y. un descanso muy á propósito. para, su' flaqueza. Libre «de las fatigas, y :de-los peligros.del gobierno, ya no reinaba, pero tenia una conte. Su. prision se llamaba palacio!, y:ésto-le: bastaba y. así escribió 4 la: reima,exhortándola, á que se-sor metiese: un tratado tan-yCergonzoso: ui la + Margarita demasiado altiva, para, con; sentir.en.su degradacion., no respondió,: au- mentó sus esfuerzos para: alistar¡nueyas. tro- pas, con tal áctividad,oque,en pócos «dias: se hallóalb fréntede-18060 hiombres: El duque de York, indignado de:que una»muger y después de dos victorias le disputase.todayía el, im- perio; no midió-nicsus fuerzas mi su valor ¿y cometió. la 1mprudencia” desmarchar. ,tontra ellacon:solo.5000 hombres; y sin esperar los refuerzos que Warwik estaba reuniendo, En- 54) contró á su a de Wakefiel, y le dió batalla, en que fue castigada su temeri- dad'con la ruina de su ejército, y con la muer- te que halló en el combate. | ¿El jóven conde de Rutland, su hijo, cayó en poder de lord Cliford, y le pidió la vida, postrado á-sus pies: pero el feroz inglés le respondió, al atravesarlo con su puñal: "mo- rirás, en venganza de la muerte de mi padre: ¡ojala pudiera esterminar toda tu familia!” Elbárbaro envió á Margarita su cabeza, con las:de Salisbury y del duque de York. La reina mancilló su gloria haciendo cla- var' aquellos sangrientos trofeos en las mu- rallas de York, 'y añadiendo la crueldad de mandar poner en la cabeza del duque una corona de carton. Su noble carácter no pudo sobreponerse enteramente á la perversidad de su siglo. Era Margarita demasiado hábil para descuidarse despues de la victoria : y así per- siguió á los enemigos y marchó rápidamente contra'la capital. El conde de Warwik y el duque Norfolk le salieron:al opósito, pero en vano: La reina, segunda vez victoriosa en san Albano, entró en Londres y dió á su admi- rado esposo la noticia de que era libre y rey Enrique, insensible á estas frecuentes vicist- tudes, pasaba con indiferencia de las cadenas al trono: y lejos de mostrar encono contra su$ carceleros, pidió 4 Margarita que los perdo- nase, mas no lo consiguió: todos fuero envia” dos al suplicio. 55) - Los dos in sdoreia muy numerosos , y estaban muy irritados para que dos batallas saciasen su furor. Tenia necesidad de rios de sangre. Margarita supo que el conde de March, ermano mayor del infeliz Rutland , habien- do convocado á la venganza todos los parti- darios de su familia, y alistado numeroso ejército, se dirigia á marchas forzadas contra la capital. La reina, cuyo ejército estaba fa- tigado de tantos combates, no quiso esperar á su formidable enemigo en Londres, cuyos habitantes la aborrecian por sus venganzas sanguinarias. Salió pues, de la ciudad, lle- vando con sigo á su hijo y á su esposo, y se refugió en las provincias del norte. El conde de March entró pues, sin obstáculo en la ca- pea y y fue proclamado rey con el nombre de ¿duardo 1V. El parlamento, siempre indeci- so, fue impelido en esta ocasion por el entu- siasmo de la muchedumbre. La mayor parte de estos sucesos pasaron antes de la muerte de Cárlos VII: pero se an referido aquí para unirlos con los que se verificaron despues del advenimiento de Luis XL Eduardo, anstoso de vengar la sangre vertida de su familia, se apresuró á perseguir al enemigo. Encontráronse los dos ejércitos: el de Margarita constaba de 60000 hombres, el de Eduardo, de solos Lfoo00. La victoria estuvo indecisa dos dias: por ambas partes se peleaba con igual valor y ostinacion. Esta fue no una batalla campal, sino una multitud | (62) - deracion de hombres poderosos, la culpa fue desu mala política y de su perfidia, que los sublevó contra su autoridad. Este principe balló traza en su ingratitud de excitar la ira de Felipe el Bueno, cuyo fa-. yor le habia sido tan útil: porque, habiendo prometido devolverle el ducado de Luxembur=' go, diferia:con vanos pretestos la ejecucion de su promesa. El duquele envió para reclamar- la al señor de Chimay: y como Luis le entre- tuviese sin darle audiencia, vino á palacio, se puso a la puerta del cuarto del rey, y declaro: que no se. quitaría de allí hasta que el rey le recibitse. -.' MA o «Luis, se vió obligado á admitirle; y el borgoñon exigió que se le diese una respuesta ¡positiva ó una declaracion de guerra. 1l rey, admirado de esta. osadía, le preguntó si el du- que de Borgoña se creia de diferente melal que otros príncipes. Debe serlo, dijo Chi- may: pues 0s'recibió y protegió, cuando na= die sino el se hubiera. atrevido á hacerlo. El rey, poco acostumbrado á' semejante atreví: miento, callaba sorprendido, El valiente Du- naois esclamó indignado. “¿Cómo os atrevel$ á. hablar con tanta insolencia á un monarca tan grande?” Si estuviera á 50 leguas de aquí. «respondió el orgulloso horgoiion, y el rey har blase con desprecio del duque mi señor, y0 hubiera vuelto á toda brida para decir lo que he:dicho." Las quejas eran fundadas de am- bas partes en cuanto á la esencia del asun? y to. La falsedad de Luis y la violencia del con- de de Charolais.detenian á cada paso las ne- gociaciones. Aquel eludia todas sus promesas: este faltaba continuamente á la moderación y al respeto. Parecia inevitable: la guerra, y los agentes de Eduardo IV multiplicaban sus es- fuerzos para incitar los ánimos á un rompi- miento. AD Pero la prudencia del duque de Borgoña conjuró la tempestad por algunos meses: y aun se encargó de la mediacion entre Fran- cia é Inglaterra, que hasta entonces no habian podido convenirse en suspender las hostilida- es sino por-cortos intérvalos. Su voz fue 0i-= da favorablemente, porque Eduardo temia la alianza del monarca francés con' Escocia,. y Luis XI pre | feria siempre las negociaciones á los' combates. Hubo pues un armisticio, y mientras se lograba terminar la querella por una paz definitiva, Felipe concluyó una tre- gua:de un año entre los dos reyes, que era to- 0:lo que deseaba Luis. Este rey, para premiar “celo que mostró en la negociacion el señor de Croy, le dió l condado de Guines que le tenia prometido. Con este dón adquiria- la amistad de una familia poderosa, y ofendia el orgullo del conde de Charolais:su enemigo. quella-era la época de los malos hijos, como dice Duclos. Luis XI habia acortado á pesa- umbres la vida de su padre: os amigos de Fe- duque de Saboya (64) | sublevaha los pueblos contrael autor de sus dias, -y le obligaba á él y á:suzmisma madr á buscar asilo en Francia. La:políticade Lui fomentaba consactividad todas:estas enemis- tados. Cuanto séra amado el duque de Borgo ñe por su benignidad, tanto.miedo ihspirabi el:caracter:violento de su hijo, y:heredero:( da dia se anunciaban nuevas conspiracion contra él: y:ebiodió las creia, por: mas ab3ur- das que:fuesen. Se acusó á Joan: Bruyere; mé dico del condede Etampes; de haber usado de sortilegios:ysembobedamientos para «dal muerteá los príncipes de Borgoña: y estar dícula acusación: fue seguida ante los tribuna? les. La desconfianza que inspiraba el caráctel. de Luis daba verosimilitud á:todas las aceió nes perversas quede él se contaban: y. ia por su parte, pareció justificar estas sospecha injuriosasy protegiendo alsacusado. Íísta con” ducta habia de:obligarál condende Charolaió á declararse en: fin contra «elimonarca: que 10 perdia:ocasion ninguna de dfenderle: En: ofeet to,su mútuo: aborrecimiento:seomanifestó pis blicamente cuando. se trató «dei la restitucio dde las plazasidel Soma, que segun: el: tratado de Arras, debia entregar:al: vey eloduqued! Borgoña, mediante una sun de hodooo::es scudos. El conde de Charolais se opuso con to” das sus futrzas:á esta cesión: pero Felipe, les “4 sus promesas: y docil á Los: consejos del:sé Gor de Croy consintió que seojecutase el té stado: 2: >b :aypub-dsb ojid JA. casi 1 aqi j ; 65) El parlamento A París dió entonces un 1ustre ejemplo de adhesion al rey y á la pa- tria: porque dió la mitad de la suma pactada, repartiendo el gravámen entre sus individuos. uls procuró tambien recobrar á Lila, Dovay y Orchies: pero como la bondad de Felipe es- taba exenta de Maqueza > SUS MINISTTOS, ann= que vendidos a] rey, no pudieron persuadirle á hacer este nuevo sacrificio. Luis XI que no podia estar un solo mó- mento sin dar algun paso en su designio prin- cipal, que era el abatimiento de los grandes, se aprovechó de su reconciliacion con el du- que de Borgoña para vengarse del de Breta- ña. Las injurias que decia haber recibido de este vasallo, se Perectda aumentado últimamen- te: porque el duque, sobre no permitir á la armada del 'cy Entrar en sus'puertos cuando los bajoles ingleses amenazaban las costas de rancia, se negó á darle socorro en la:guerra que sostenia en España. Mito ee rey juntó Pours. Desde allí € diese satisfacej algunas tropas «y «pasó á envió á decir al “meo que on de sus agravios , le pres- tase el homenage ligio que le habia rehusa do, y renunciase al derecho de regalía sobre: los Obispados vacantes. El-breton, con la esperan- za de ganar tiempo, pidió por juez árbitro al papa: y declaró ademas, que mas bien: que- ria llamar los ingleses á:sus estados: y; poner- se bajo la proteccion de ellos; que consentiren a ruina de su independencia , y en vivir mo TOMO Xx, 5 (66) como príncipe, sino como súbdito del rey. El papa aceptó la mediacion, y Luis hubo de sus- pender la ejecucion de sus amenazas | Luis Xl no era amado, pero: se le respe- taba por su valor personal de que habia da- do pruebas en su juventud, por ser el mas há- bil, el mas rico y el mas poderoso de todos los príncipes de su siglo. Por su carácter, era el amigo menos seguro y el enemigo mas te- mible. Y así le sucedió lo que á los malos re- yes: se le aborrecia, pero se solicitaba su amis” tad. Felipe, príncipe de Saboya, era sosteni- do, en su rebelion contra su padre, por Frar- cisco Esforcia, duque de Milán. El padre im- loró el auxilio del rey. Luis, para lavorecer- ls entró en negociacion con Esforcia , le cel dió la plaza de Sabona y sus derechos sobre Génova, con tal que pagase 200000 escudos de oro al duque de Orleans en resarcimiento de sus derechos al milanesado, y abandonast la causa del principe Felipe. El senado de Gé- nova, incapaz de resistencia por sus divisio- nes intestinas, sesometió á esta decision, pres- tó juramento á Esforcia y aun le cedió la so” beranía de la isla de Córcega. Este mismo año de 1463 enviaron los suizos una embajada 4 rey, pidiendo que los defendiese contra la an, bicion de la casa de Borgoña. Luis fúndó tambien en este año la universidad de Bour- ges: y publicó una ordenanza mandando for mar un censo exacto de la nobleza y de 10$ feudos de primera y segunda clase que poscia: (67) : Falleció 4la sazon su madre María de Anjou, princesa que por su dulzura, moderación y piedad religiosa era venerada universalmente en aquel siglo de facciones y de guerras ci- viles, Asamblea de Tours (1/64): Continuaba la rebelion de los catalanes contradon Juan, rey de Aragon. Don Pedro, infante de Portugal, á quien los rebeldes habian elegido por prínci- pe, tomo tambien el título de ey de Aragon y de Sicilia. Pero ninguna hazaña justificó esta temeridad. Silva, su lugarteniente, puso sitio á Gerona: pero fue muerto en un combate: y la plaza quedó libre. Don Pedro solicitó Ja alianza de Luis XI, y no la consiguió; pro- curó despues, para despicarse, sublevar el con- dado de Rosellon, y tambien le-salió mal'esta empresa. Luis, aunque desechó las ofertas de don Pedro, nO por eso socorrió á don Juan, Solo le envió pequeños destacamentos de tro- pas, inc apaces de terminar la guerra, pero su- para prolongarlos. nh nuevo interés llamó su atencion hácia as provincias del norte. La ciudad de Tour- nay se habia negado á darle asilo, cuando huia, siendo delín, del enojo de su padre Cár- los VIL:y temiendo ue se vengase cuando ya era pacífico poseedor del trono, le prestó 20000 escudos para completar la suma que debia pa- gar al duque de Borgoña por la restitucion de as plazas de Picardía. Luis, hallando la ocasion favorable para ficientes « (68) ganar el afecto de aquella ciudad populosa, fut á visitarla, confirmó sus antiguos privilegios, y logró del agradecimiento de sus vecinos gut el préstamo anterior se convirtiese en donati- vo gratuito. Este viaje tenia ademas por ob- jeto celebrar una conferencia con el duque de Borgoña para persuadirle á que no impidiese sus designios contra Bretaña. Felipe exhortó al rey á que nombrase por árbitro de sus de- savenencias con el breion al conde de Maine, cuya prudencia y autoridad habian contribui- do tan poderosamente á los triunfos de Cár= los VIL Las quejas de Luis eran que el hre- ton desobedecia las decisiones del parlamento, disconocia la soberanía real, y se titulab duque de Bretaña por la gracia de Dios. El conde de Daru, en la historia que escribió de este ducado, esplica largamente los fundamen- tos y progresos de este pleito feudal: la cues. tion principal era si Bretaña debia ser reco- nocida, d no, como potencia independiente. En este tiempo el pontífice Pio IL, conser. vada la paz de Ítalia, incitó á los principes cristianos contra los turcos que amenazaban yd el occidente europeo. El duque de Borgoña, animado del ardor de su fé, correspondió al llamamiento, alistó numeroso ejército, y se pu- so en marcha para Italia: pero por falta de. prevision escasearon los víveres y los soldados se dispersaron. No por eso abandono el papa su gloriosa empresa. Juntó en Ancona bastan- tes tropas, aunque indóciles á su autoridad (69) 1 E y acostumbradas á la licencia € indisciplina, se disipó tambien este simulacro de ejército. Pio-H murió poco tiempo despues, afligido con el mal éxito de sus santos designios. Sucediole, con el nombre de Paulo 1, Pedro Barbeau; natural de Venecia. Este renunció al proyécto de su antecesor, viendo cuán dificil era conven= cer á los príncipes cristianos; atentos solo á sus querellas é intereses, de la necesidad, deoponer Írme resistencia á un pueblo bárbaro, conquis- lador y victorioso, como eran entonces los turcos. s $ El duque de Bretaña, declarado enemigo de Luis XI, propagaba en todas partes la no-= ticia de una conspiracion tramada por el rey contra la vida de los -prínicipes de Borgoña. uls interceptó sus cartas, y envió á todás par- tes. muchas copias de ellas con el objeto de que se'supiesen las intrigas secretas: del conde de Charolais y del breton para unirse con Ingla> terra y destruir á Francia. Pasó despues á Pi. cardía, alistó tropas, y pidió aldnque de Bor- goña que pasase á Hesdin á conferenciar con él. El designio del rey era rebelarle las Intri- gas.criminales del conde. Pero al mismo tiem- po cometió un acto de violencia, que hizo im= posible toda esplicacion, y que la desconfian= za y el odio interpretaron como prueba de in- tenciones aun mas perversas que las que él te- nia. Habiendo sabido que el vicecanciller de >"etaña estaba en Holanda disfrazado de re- 1gloso dominico para hacer un tratado secre- 1 0) to entre el duque su Seo el conde de Charo* lais y el rey de Inglaterra, quiso apoderarse de su persona y de sus pa pelos: y encargó esta mision al bastardo de Rubenpré, hombre há: bik, intrigante y atrevido. Este se embarcó en un buque armado, que tenia 25 hombres de tri pulacion, en la embocadura del Soma,-y echó el ancla en Walcheren, una de las islas de Zelanda. Desembarcó con dos compañeros, hombres resucltos, pasó de noche y por cami- nos estraviados á Gorcum, ciudad pequeña, en la cual esperaba hallar y sorprender al yice- ca de Mes el conde de Charolais, queá la sazon estaba reñido con su padre, se habia re- tirado á la misma ciudad: la llegada secreta y la conducta misteriosa de Rubenpré escitaron sospechas, y sele puso en prision. Como se sa- bia: que era aventurero y temerario, se dijo y repitió que habia venido á Holanda para apo- derarse de la persona del conde de Charolais, y despues de su padre Felipe y de la de su hija María. El mismo conde, preparado ya á creer lo y temerlo todo de Luis X , tuvo tanto ter- ror, que encargó á Oliveros de la Marche, sú maestresala, lleyar apresuradamente esta no- ticia al duque de Borgoña que esperaba al rey en Hesdin. El mensagero produjo tal impre- sion con estas nuevas y quizá con las circuns tancias pl añadió, que el duque, en lugar de recibir al rey, á quien se esperaba al día st guiente para comer, montó á caballo y sali de improviso para Lila, dejando á su sobrin0 - 1 á el duque de Cleves A elidado-de obsequiar á suis, si aun persistia en su determinacion de pasar á Hesdin. Entonces esparcida la calum- nia en los campos, castillos y aldeas, en las plazas públicas y en las casas de los parti- culares, se levantó un grito universal contra Luis XL acusándole de tirano y asesino. El rey, sabiendo lo que pasaba, se retiró indignado á Normandía, y envió embajadores al dique de plecoba que exigiesen satisfaccion por el agra- vio hecho á la magestad real, Estos embajadores eran el conde de Eu, venerable por sus canas y esperiencia, el arzo- bispo de Naciona, prelado virtuoso y respeta- do, y Pedro de Morvilliers, canciller de al cia, hombre austero, duro, y cuyas espresio- nes violentas serian-mas propias para irritar los ánimos que para calmarlos, El rey no podia justificar un acto contrario al derecho de gen- tes, como era apoderarse del enviado del gus e Bretaña en territorio estrangero: y si las Otras perversas intenciones que se le atribuian, no estaban demostradas él mismo habia he- cho verosimil la calumnia, protegiendo al con- de de Etampes, acusado de tentativas contra la vida del conde de Charolais; pero otro su- ceso dió mayor probabilidad á la sospecha. Juan Constain, repostero del duque de orgoña, quiso envenenar al conde, y encar- g9 á un caballero, llamado Juan de Yvy, que C trajese de Italia un veneno sumamente acti- vo. Y yy cumplió la comision, exigió recom- (78) | guida todos los señores juraron sacrificar su: vida en servicio de S. M. El rey, satisfecho de esta declaracion, dijo al rey de Sicilia, qu | escribiese al duque aconsejándole la sumisioD Solo el duque e Orleans, creyendo por el discurso del rey que el deseo de este monarí ca era que le dijesen la verdad, tuvo osadía para quejarse de algunos abusos del sobierno y aun emprendió disculpar la conducta del due que de Bretaña. El rey le respondió enojado censuró su parcialidad á favor de un rebel de. El duque de Orleans, ofendido de las es” presiones duras de Luis, cayó enfermo y murió dentro de pocos dias. Tenia un hijo qué reinó despues con el nombre de Luis XIL y do% hijas: una fue abadesa en Fontebrault, y otrá casó con Juan de Foix, vizconde de Narbona. Apenas se disolvió la asamblea, envió rey embajadores á Bretaña: pero el duque ni uiso recibirlos. Pont 1 Abbéá quien se en vió despues, fue mas dichoso en su misio! porque fue admitido y oido. “Príncipe, dij al duque, vos habeis propagado infames ca lumnias contra el rey: vos permitis, que und de vuestros parientes sirva en el ejército del rey de Inglaterra, y son notorias vuestras rel” ciones íntimas con Eduardo. Estas ofensas con tra vuestro soberano no pueden quedar sincaS tigo Crecdme: si habeis obrado así por consej) de algunos amigos imprudentes, sacrificad A ávuestra seguridad; aplacad al rey con la sul sion. Mirad el peligro áque os esponen vuestit A AN consejeros, y pensad, que si llamais los ingleses eñ vuestro socorro, será Bretaña teatro de una guerra sangrienta, cuyas calamidades caerán sobre vos solo.” El duque, sin obligarse á la sumisión, disculpó con esprestones vagas las acciones de que se le acusaba. Confesó sus ne- gociaciones con Eduardo, pero asegurando que nada habia estipulado contrario á los iu- tereses de Francia: y como se le reprendia haber dado al rey de Inglaterra en sus cartas el título de su señor soberano, dijo ES solo lo habia hecho por conformarse con la anti- gua etiqueta, y por lisonjear el orgullo del consejo británico, uis, justamente enojado de esta respues- ta, resolvió tomar satisfaccion con las armas: pero no tardó en saber que el de Bretaña ha- bia hecho alianza contra el conde de Charo- lais y cón el rey Eduardo. Este , vacilando to- avia acerca de la determinacion que debia tomar, acababa de dar á Luis alguna espe- ranza fundada de reconciliacion. Su casamien- to con la princesa Bona de Saboya debia ser la prenda de la paz: y ya el contrato estaba ispuesto, cuando Eduardo, tan fácil de sedu- cir como de irritar, se enamoró perdidamen- : te de Isabel Ribers su vasalla, viuda de Juan Gray; y sacrificando á su pasion, todas as consideraciones políticas, la recibió por esposa y la elevó al'trono. Esto matrimonio desigual ofendia el orgullo del pueblo inglés: pero el conde de Charolais, que via con pla- (80) / cer esta nueva causa de discordia entre Eduar do y el rey de Francia, envió á Lóndres "s embajador, acompañado de 300 caballero para felicitar á los nuevos esposos: y este ho- menage tan público hizo mas respetable á la reina en la opinion del instable vulgo. - Liga del bien público: batalla de Montlery: silio de París: tratado de Conflans (165) A pesar de este contratiempo, Luis XI pers. sistia en sus proyectos de venganza contra Q de Bretaña. Este, para conjurar la tempes* tad, se aprovechaba astutamente del odio qu se habia suscitado contra cl rey. El duque de Borbon, cuñado de Luis, estaba irritado por ue no se le habia concedido la espada de coM! Abla y fue uno de los primeros que cdf traron en la liga que el breton procuraba for? mar contra el rey. El de Berry no tardó o asociarse á ella: porque su infantazgo era cof to y su ambicion mucha. El de Borgoña der seaba evitar esta nueva guerra civil: mas si prudencia no pudo sostenerse contra las 105 tancias de su amigo el duque de Borbon, que Y obligó á entrar en el partido. El clero estab? mal con el rey desde que abolió la Pragmáll ca, aunque todavia estuviese vigente de he! cho. Los pueblos estaban agoviados de impues tos. Los ministros y privados de Cárlos Ú destituidos por Luis, solo esperaban una ol sion de vengar sus agravios. Los príncipes nobles, persuadidos de que el rey tenia el de siguio de someterlos, si dejaban perecer in úl 81) fensos á.los vasallos h poderosos, forraaron, una union defensiva y ofensiva, á la:cual die- ron el nombre de ¡Liga del bien público.. La mayor parte de los que entraron en esta gran- e conspiración, tran jóvenes, presuntuosos, y tan imprudentes,. que para concertar sus designios,..en lugar Ab ¡cubrirlos, con: velos misteriosos, se reunian frecuentemente pór: a noche en la.catedral de París. Luis XI, 4, pe- sar de su cautela y habilidad política, no hi- zO caso de estos conciliábulos.que pudo. ha- ber destruido con su autoridad : y en lugar de acometer:al duque de Bretaña antes. que, los coligados pudiesen acudir á defenderlo, se de= Jó engañar con;la promesa; de someterse :CUAN= 0 estuviese seguro del consentimiento de los estados de Bretaña. El rey concedió al duque término de, tres.meses :yerro notable, que co- metió por si propension á las intrigas: por= qu entonces trataba «de corromper á la dama el breton:y á Leseum ; su favorito, seguro de que ganada la voluntad de los dos , dispon- dria de la del duque á su arbitrio. Pero, ellos reconocieron «el lazo voy no se dejaron sobor> nar. El rey, engañado en su esperanza, y. avi- sado tarde comenzaba á desconfiar del duque de Berry su hermano: y así. le llevó consigo en la: espedicion que hizo. contra bretaña al frente de un cuerpo:considevable.de tropas... - -=»"Lescum tenia inteligencias con el de Berry y le envió al Poitou donde ya estaba el A rey, algunosahombres seguros,-con cuyo auxilio OMO Xx. | A | fingiéndo una cacería ¿"se escapová Bretaña Allí publicó un manifiesto contra Lois: El Berry se creia: gefevde la liga, y no cera ma úe instrumiento'suyo. Apenas estuvo: al fren te dee la tomó una bandera, proclamaron 10 rebeldes su' confederacion ; y “adoptaron po! insigniá un cordon de'seda', de color de escaf lata ¡que Ulevaban' en la cintura. Lars XI, uistár la Bretaña, se halló obligado á pen sar solo en defenderse. 00 coto oli 2 El duque de Calabria, 1os condes: de D: nois, Dammartin y "Ad magnao, el duque Nemours, el mariscal de Lohéac y:el señor: Albret entraron ev lá-biga. LU rey de Sicili y los condes de Maine, Nevers; Vendoma Y Eu permanecieron fieles á -Luisr Pero labíd dolé de este prínempe era tal que termia 4150 enemigos y descontíabe de'sus amigos: cAntes de pelear, ensayó sus armas ord maras 0qu eran las -prómesas, el dincro y lasnegotiatió nes: La'liga publico ua manifiesto PM abusos del gobierno ¿y Luis respondió just” ficando su Conducta. Deciaoque se hermano Y quejaba: injustamente pues levestaba asegué rada la herencia deb trono, stel reyomoria sió hijos y que la prosperidad «de quezgorala 0 reino, bastaba para refutar las: calumnias 107 ventadas contra-sú administracion: “St haf' añadia, algunos abusos, que me lostadyicr” tan con el respeto debido, y no sigan los: co0 sejos de una juventud imprudente y: sin esp” UITU A , (83) riencia, Act de:algunos grandes Personages queen tod 2:51 vida no: han hecho Otra cosa sino, :oprimir:'á,.sas vasallos. Y. 0582 quear: los, pueblos/” Ñ Profa 31 noi 530 £ Laciudad de Burdeos prometió fidelidad al rey: pero. al mismo tiem pole, suplicó que con: cediese. al.duque de Berryuna infantazgo: de mas renta..La Auvernia ¿el delfinado, el Leoz nesado y la Normandía tomaron; las. armas contraila liga; y-lo:que nio era de esperar, el tey de Inglaterra; renovó, impolíticamento. la tregua que tenia: con, Francia: Luis escribió al pontífice; ue acallase consu autoridad. las quejas del+clero de Francia ¿pero Gruel,. su embajador en Roma, indignó con espresiones altaneras el 'consojo.del papa. Mburuns sidra «Entretanto el rey: juntó, 'en. el. Berry.un cuerpo: de. 1 4000 hombres, y le hizo observar severa disciplina; envió á lus condes de Eu y de Never á Picardía para, que delendiesen las Lronteras: el conde de Maine, áolas de ¡Breta May á Totey;, á las:de Champaña.. Las ven- tajas y pérdidas fueron casi '1iguales de .am- bas partes: los rebeldes ocuparon á Bourges: upero el rey tomó por asaltolas plazas de Saint -Amand, Montront y Montlugon, sometió el «borbonés y: el: Berry, y bloqueó 4 Bourges. Hallándose poco despues. en, Saint Pourgain, : descubrió:una Conspiración, trámada por; lós condes de Nemours/y. de Harrourt, dirigida dá prender fuego á:un. almacen de pólvora, y.en el desórden que causaria la explosion, apode- : 1 . * rarse de la persona del rey. Poco despues su- po que el de Armagnac traia álos rebeldes ul socorro de 6060 hombres; y mostrando en es ta ocasion la misma actividad que en su ju ventud, marchó contra ellos al frente de 14000 hombres, y los obligó á retirarse con precip? ” tación. Como á pesar de estas operaciones militares continuaba la negociacion , se con cluyó una tregua de pocos dias. ler 2 Entretanto los duques de Berry y de Bre- taña marcharon por las:orillas del Loira cod poderoso ejército tó reunirse “en París con el conde de Charolais, que marchaba al mis mo tiempo desde:la frontera del Soma: Luis conociendo ¡'aunque demasiado tarde, que le habia engañado con la tregua, dejó 4oo lan” zas en Languedoc para defensa de esta pro” vincia, encargó la del delfinado 4 Galcazo, hijo del duque: de Milán, envió: 4000 hom* bres á Auvernia y y marchó rápidamente con. el grueso de*su' ejército, para impedir, SÍ áun era posible;"la reunion delos enemigo y salvar la cápitalo co... md rien fta El conde de Charolais, habiendo vencido :á fuerza de instancias la repugnancia de sí padre á la guerra civil, comenzó sus opera” ciones con todo el ardor que debia esperar de su carácter impetuoso y de su odio contri Luis. El anciano duque le dijo al separars “devél: “pues así lo habeis querido, pelea: pe” ro ya que has sacado el acero no:lo vuelva á la vaina sin honor:-prefiere una muertl h MM 85 gloriosa á una fuga hs % envilerca. Si sufres algun reyes, yo marcharé en tu socorro al frente de 20000 hombres.» Uno y otro procu- raron seducir con grandes promesas las ciu- dades del Soma: pero en vano. Todas perma- necicron fieles al rey. El conde tomó á Koye y á Montdidier: y en este primer ensayo did á conocer su temeridad en el combate, su dure- za en el gobierno y su mala fé en la capitu- ación. Precedido del 4 error que inspiraba, y de- masiado violento para esperar la llegada de presentó al pie de las murallas ó inutilmente dos asaltos. La 2000 hombres de guarnicion, el mariscal de Rouhault. El no amaba al rey, aborrecia asi la resistencia fue VIgoro= es, despues de esfuerzos inú- retirarse á san Dionís. AL e París, y di ciudad tenía 3 mandados por pueblo, aunque á los grandes, y sa. Los borgoñon tiles hubieron de gunos dias de JUMRCAan, y su vanguardia en Montlhery. Co- cuando obligó las tropas de la plaza que es- taban fuera á encerrarse en los muros, hu- icra tomado la ciudad El conde es los duques de B sejo de guerra ca de las Opera que podia reti peraba en su campamento á erry y de Bretaña. En su con- hubo diversos pareceres acer- ciones ulteriores. Unos decian rárse sin mengua, pues habia o a ID) d ejecutado por'su: parte lo que le:tocaba; otróS| que debia pasár:el Sena, y este dictamen se siguió. En estas circunstancias llegó al cam- pamento el vicecanciller de Bretaña, qua anunció la llegada inmediata: de los duques: ¿ntretanto Luis vencia desde el Borbones con tanta celeridad que en menos de diez dias atras yeso las sesenta leguas que hay desde Montluz gon hasta Montlhery.Su: objeto era pelear com los borgoñones, antes que se les uniesen las de- mas fuerzas de la liga: pero ya habianreforza- do al ejércitoborgoñon el duquede pencas los condes de Armagnac y Albert: y el conde de Maine, enviado por el rey para retarda”. la marcha delos duques de Bretaña y Berry, retiró antes las fuerzas superiores de estos. duques, reforzadas con las de Dunnois, Loéoc,. Dammartin, Beuil y otros muchos desconten-. tos. El ejército de Luis constaba en aquel mo-. mento de 2200 lanzas, del alistamiento de. segunda clase del delfinado, y de las milicias de 4o'0 30 señores. El rey convocó un consejo á que asistieron el conde de Maine, que ha- bia venido á dar cuenta de su mision, y el gran senescal Brezé. Luis; con admiracion de los que le: escuchaban, propuso un dictamen tímido, y fue, evitar el:combate y encerrarse en París: pero sé conoció que su desconfianza habitual era la que le habia inspirado esta des terminacion poca honrosa. :Sospechaba de conde de Maine, y no tenia mucha fé en la lealtad del: senescal. Uno y otro aconsejarol | | | Ñ (87) ; que se. diese, la: batalla..Se.separó, el consejo: sin haber decidido nada,, y al salir, dijo el:se= nescal 4. un amigo suyo: «yo, pondre hoy, á Liiis tan:cerca de Cárlos,, que ha de ser muy hábil «quien: los ¿aparte.” "Acaso. ¡deseaba la muerte de:entrambos. Pero sobraba con per- fidia, recibió el castigo, pues fue uno de los primeros que perecieron en la accion: El mis- mo: Luis. refirió despues esta anécdota á Co- OS E A A OR SS El 27 dejulio de 1465 la vanguardia real, mandada por. Brezé; se acercó á las murallas de Montlhery. Saint Pol dió aviso de esto al conde de Charolais, que. se hallaba apostado dos leguas detras ca. un terreno que habia elegido para combatir. Los.gendarmas, y: flo- cheros de Saint Pol estaban 4 ple; sus carros les servian deatrincheramiento, Ll conde man- dó llamará Saint Pol; Pero ¿este le rescribió que su salida de Montlhery seriamirada como una fuga y desanimaria al ejército. Entonces el prínei pe le envió un refuerzo, mandado porel astardo de Borgoña, y se.determinó en fin á marchar él mismo á Montlhery.con todas sus fuerzas. Ya los franceses y, borgoñones esta- ban á.tiro de flecha, separados no mas que pa un foso. El vicecanciller de: Bretaña, y ladray, un traidor que habia entregado á los borgoñonoes el puente de san Magencio viendo ye se iba á dar batalla sin la llegada de los uques de Berry y de Borgoña, se aterraron y huyeron. Cuando llegó el conde.de Charo- el rey habia partido. cobró aliento; permili que le, curasen, las. heridas, y tomó. algu alimento. Como: el sitio donde se hallaba ,. taba: lleno de cadáyeres, los apartaron á ul ladó: pero: entré; ellos. habia un soldado m hgrido á quico tuvieron. por miuerlo, y le de pojaron; el. cual, apenas comenzó el ¡princi á comer se:sentó. y grito con voz fucrte: Den me de beber. Así'se hizo, le curaron las. hesk das y sanó. odos dcir v6d En el consejo. de guerra que se,celcbró de pues, el conde,dessan Pol propuso que aten «dida. la inminencia'del peligro, pues el ejér to se'hallaba entreel del rey, yla guarnicio de París, se. pegase fuego. á::los- equipagó y. al rayar el dia se -pusieron' las trad en marcha para: Borgoña. Muchos; oficia ds entre ellos el señor, de Hautbóurdin ,'apé ¿yaron este dictamen: pero. el de. Contay es .clamó: “el partido que. se propone,es el, mé Iguominioso y. el, mas fanesta: y. apenas. «publique, se apoderará, el terror del ejért «cito: se.desmandará, será: perseguido, y que dará destruido. Cuanto mayor :es nuestro p% «ligro ,. tanto mas cuidado debemos poner % ocultarlo. El único medio de imponer respf al contrario y de impedir que nos acomela acometerle nosotros mismos. La resolucion* «vencer ó morir,es lamas honrosa «y la mas _gura» El conde de Charolais adoptó este co” «sejo. Poco despues los centinelas dieron av - de que el rey habia levantado su campo: no! Y cia que Henó' de-alegria á los borgóñónes. «En- tre “estos, dice: Comines, habia? muchos que ¿gritaban que pra. mencster: perseguir al ene- ¿migo denodadamente: pero el -dia+antes no habian mostrado tantos brios:» Cuando fue de dia, .aseguraronsal conde queel ejército de Bretaña estabacerca. Esta voz: se estendió éon rapidez, ytodos los fugitivos volvieron. á las banderas, llegáron tambien el vicecanciller de Bretaña y Madváay y acompañados de dos fle- eheros: del duque, y en favor: de la buena no- ticia quetratatojose les perdonó laideserción * del'dia«de la bitalla, JEl conde, ya libre del riesgo ¡:recobró sú orgullo, y. »comienzo á:ha- blar-deslasbatalla: de! Montlhery cómo de una victoria incontestable; +: lorena 1] ib Al día siguieritedlegáron.con sus tropas los duques de Berry y de Bretaña a) campámenñ- 40 de Cárlos. Dunois, Daminartin, Amboise y"Obros mal contentos reforzaron. este ejército, Cert ya formidable y tenia.cerea de: 6000 Janzas. Los prineipes intimáron. la: rendicion alcastillo de Montihery:: pero: la: guarnición 256 mantuvo firmes: y ellos:no tuvieron por ¡conveniente perder:en sitiarlo un tiempo que podian emplear mejor. El rey 'estabal en Con- BeiloCu ando¿supo La reunion de los:cjércitos -enemigos,; Lil podido. impedir, dejó unas parte de: sus tropasiei: Paris, y pasóá Normandía paracalistar ven: ¡estas provincia “nuevas fuerzas. ¡Su ausencia dió, motivo 4 que se esparcicse la falsa noticia de:su muerte; y ETORRI (96) con ella hubo en el ejército contrario indeci- ble alegría: El duque de Berry creia ya estar subiendo :al «trono, cuyos despojos ensaban repartir entre sí los demas coliga os. Pero esta ¡ilusion duró poco. ya 48d Los principes pasaron á Etampes, y vt- solviéron acercarse á París, por si podian per- suadir á los de esta capital que accediesen 4 la liga. No dudaban que las demas ciudades considerables seguirian su ejemplo: tan gran- de era la influencia que ejercía ya sobre todo el reino. En el consejo que celebraron los prin cipesy el duque de Berry, 'jóven, sensible: y de. excelente carácter, manifestó sw. aflicción or Jas calamidades de la guerra civil y «por La sangre derramada. El conde de Charolais se «disgusto mucho-con la bondad: y dulzura del de Berry; y al salir del consejo, dijo-4ysus “amigos: "¿habeis oido áseste hombre? Se ha desmayado de haber visto.yo0 á 800 heridos, que ni son sus parientes ni los conoce. Juzgad cuál seria sucafliccion sl le tocasen de cerca. Seria capaz de capitular con el rey y dejarnos en el lodo. No nos debemos olvidar de las enemistades:y ¡guerras que hubo entre su pa- dre Cárlos VÍL y el mio. Estas gentes Se vol- verán muy pronto contra nosotros, y esime- “nester buscar otros amigos.” Con esta idea en- vió un prelado al-rey de: Inglaterra para: pe- dirle en matrimonio á la princesa Margarita, «su hermana, y exhortarle á formar con dl es- «trecha alianza. — ; 190 (97) -Enveste tiempo trajo el duque de Calabria: á los aliados un: refuerzo considerable; ¡Alen- tados pues, echaron :un-puente sobre. el Sena; ahuyentaron las tropas:del rey que defendiam el rio, +y. pusieron ¡su campo alrededor dela; ciudad. Su ejército, que se-aumentaba: dia» riamenteascendia: ya cá' cien: mil. hombres» Con:el duquede Calabria: venía; pordesgracia; ” de Cárlos, un aventurero italiano; ¿llamado Campo Basso, que despues colmado. de sus! favores y mombrado gobernador de: Botgúña, fue en parte causa delos desastres que mans cillaron su reinado y abreviaron sus dias, El rey al pasar Normandía: se: detuvo, algunas horás eno París: y «conociendo el peligro :con pos le amenazaba la reunion de los ejércitos e Borgoña y Bretaña; agotó los recursos de su:ingenio”para ganar eb: afecto: de los habi= tantes de la capital, y excitar isu:celo 'á la des fensa. Comió familiarmente con los principa= les: burgueses, * les «contó ¿us hazañas y los ligros que habia corrido:eo la última e la, exageró sus triunfos; y divirtió á los. com vidados con:sus burlas contra los horgoñones: de.modo que quedaron contentísimos de él y dispuestos: 4 sacrificarse en servicio suyo: En esta ocasion y muy inoportunamente, Guiller» mo Chartier, obispo de París, le presentó quejas contra «varios abusos, y le rogó que nombrase consejeros mas hábiles y virtuosos que los que tenia. Como entonces le importaba quirir popularidad, oyó con venevolencia TOMO XX. 7 - al:prelado, introdujo E el consejó: seis vecinos y «dóce miembros del parlamento y de la uni- versidad .: suprimio:los: ¡impuestos mAas:onero= sos »y:solo pidió:á layuniversidad ¿en recom- pénsa del privilegio: que le ofrecia ,yque: los estudiantes tomasen las:armascomolós demas vecinos: pero el:rector se opuso: á ello ,;y:.aun > guardó«poca ; moderacion kñ' sus 'espresiones; sd siohda pero:cuando pasó el peligro, le mandó salir del reino. Antes de párlir de la capitaloíhizó alianza:con, los de Lieja, pueblo turbulento, y:cnemigo pertinaz de los ¡borgo= Rdnescib ee orñivod ODE pa : ¿»Se ercequeal mismo tiempo. Dunois;. tan buen francés como valeroso guerréto., le hizo el señalado servicio: de-persuadir al de Berry que no hiciese.causa: comun ¿ón el duque de Borgoña, pintándoleá este:príncipe:como:ene- migo del trono de Francia. Este gérmen de dez sunion entre los coligados ¡fue mas «util al rey que sus ejércitos. El conde de Charolais¿ mas irritado cada dia contra el duque de Berry, no le compreadió en un tratado: muevo que his zo con:el de Bretaña. Pero estassemillas de di- vision no produjeron sus frutos sino mas:tar> de. Entonces todos los príncipes. caminaban de acuerdo en la apariencia: yoo si 0órroo Enviaron ua rey. de armás á todas las au- toridades de París ¿declarando que sus miras se dirigian al bien público, y pidiendo que: se les enviasen diputados para evitar las guerras y deliberar sobre los grandes intereses de la Ó- dm monarquía. Cada' corporacion envió uno ,' y el obispo fue :presidente de:tódos,-los di putados. Cuando sepresentaron ex'el cimpamento. Du- nois, 'en nombre de los oy tra así; “el rey, enemigo de,nuestros:Lueros, trata de arruinar á los grandes vasallos, que oponen:ob$+ táculo á sus designios. Y ase sabt que no quie» re convocar estadós generales. Si destais.que la nobleza conserve 5u existencia, «elvelero su in- dependencia, el «pueblo: sus libertades, <yolos vecinos de las ciudades sus privilegios, abrid. 4 los príncipes, las puertas de la capital, donde duxiliados por: vuestros: consejos, reformatán el gobierno,y obligarán al rey áy respetan! las prerogativas¡de todos. Preferimos la: paz á la guerra; peto'el tiempo: es'precióso; os damos dos dias de término para: 10d o de pro- posiciones; y-sios negais áadmitirlas, nos vé» remos obligados/4tomár por asalto: 4 París y ¿UñO darscuartel 214 sp ooo dindeb + ¿Guando la diputacion:volvió ásla ciudad y dió cuenta de está conferencia, hubo grán tor» ror:en el pueblo; y: el vulgo amenazó que se su- levaria, si no se'abrian las puertas á los alia- dos; pero los gefes.y ca pitanes dela guarnicion declararon que pasarian á cuchillo todos los haz bitántes que propusiesen recibimá los princi pos. Y asílos diputados, muy á sú pesab, vol» Vicronal campamento, Heyandoúna respuesta negativa, y no pudieron dar mas. escusa! sino que nada podia hacerse sin ordén del rey-que estaba ausente. y ao Ads a (100) Los aliados, admirados de esta resolucion, deliberaron largo tiempo, y no se:atrevieron á asaltar las murallas: Su incertidumbre dió áni- mo á los enemigos: y 100 lanzas, que salieron de París, apresaron Ben caballeser garantes Pero la ciudad estaba consternada, temiendo el asalto y la hambre. pa! | Dos dias despues cambió la faz. de los ne- gocios; porque se presentó el rey al frente de 12000 hombros: fue recibido con entusiasmo por la muchedumbre, que poco antes queria abandonarle: castigó severamente á los dipu- tados que mostraron mas parcialidad á favor de los príncipes; trató al obis o.con després cio y mandó azotar algunos sediciosos que ha= bian procurado sublevar la plebe. Luis no di- simulaba cuánto temor le infundia el estado de las cosas: y despues dijo á Comines, que ¿. haber entrado los:aliados:en París, no le que- daba mas recurso que emigrar á Suiza 6 á á lán Despues de haber corregido al pueblo, lo divirtió con la ceremonia del oriflama, que su> puso haberse hallado, y fue/á recibirle con la solemnidad acostumbrada. Al mismo tiempo trataba de dividir á los enemigos: y el rey de Sicilia le favoreció en esto, rompiendo: los la- zos:que unian á su hijo el duque de Calabria con el conde de Charolais. Cada uno de los «aliados, temiendo que otro se anticipase á ha- cer la paz con el rey, procuró solo sus inte- reses particulares: ña Operaciones militares se suspendieron, y las hostilidades se convirtic- i- Y ; i o / (101) ron eñ intrigas. Solo en una ocasion se pe en marcha el ejército de la liga contra unas lan- zas del rey; que segun los avisos estaban pre- Paradas á atacarlo. Cuando se disipó la niebla que las cubria, vieron que las lanzas no eran mas que unos cardos muy altos que habia en un terreno inculto. ¿Poco despues convinieron uno y otro Te tido en entablar negociaciones, á cuyo efecto “e concluyó una tregua que nadie observó con religiosidad. Cuando los comisarios se reunie- ron en Charenton para tratar de la paz, el rey ue en persona al campamento de los príncipes: y ibrido al conde de Charolais á la otra orilla el rio, le grito: "hermano, ¿me prometeis se- guridad?” "Sí, como hermano”, respondio el conde, Luis pasó el rio, y le dijo: "sois ver= daderamente caballero de la casa real de Fran. era: porque habeis cumplido muy prontamen= te vuestra palabra. Cuando el loco de Morvi- ICrs os dijo en nombre mio espresiones bas- tante duras, me enviasteis á avisar con el ar- zobispo de Narbona que yo me arrepentiria an- tes del año. A mí me gusta tratar con gentes que saben cumplir Jo que prometieron.” Despues hablaron” los príncipes sobre las condiciones de la paz; y en ellas solo atendie- vOn á sus intereses personales los que habian condecorado su liga con el nombre de bien pú- se El permano del rey pedia que se le die- . A Intantazgo la Normandía y la Guiena: Uls senegaba á ello, y le ofrecia la Champa- ed : 102) fia, el Vermandes y 7 Brie, reservándose las ¿plazas de Meaux,Melun y Montercau. El con= de de Charolais exigia que sele entregasen las ciudades del Soma; y desdeñaba el condado de Boloña y las ciudades de Peronne, Roye. y Mondidier que cl rey le cedia. Los demas de la liga pidieron tierras, dignidades y señoríos; todos trataban 4 la Francia y al tesoro públi- co.cómo una presa: y así como el rey solo pen- . saba en aumentar su autoridad, ellos solo aten= dian:á amontonar riquezas y privilegios. La complicacion de tantos intereses opuestos hu. biera hecho interminable la negociacion, á:no haberse abreviado por circunstancias impre- vistas: El obispo de Baycux faltó á lo que debia al rey, y:entregoó la ciudad de Ruan al duque de Borbon: Los normandos se mostra= ron entonces dispuestos á abandonar las ban- deras del rey, y los parisienses, á quienes Luis exigia un nuevo juramento, murmuraban, y daban con su: agitacion fundados motivos de recelo. El ejército de la liga comenzaba á estar escaso de víveres: y así la necesidad obligó á entrambos partidos á transigir. El rey y el:conde de Charolais conferen- ciaron solos:en el campo á igual distancia de la ciudad y del campamento, y en el calor. de la conversacion llegaron pascándose hasta el primer recinto de los atrincheramientos de la capital. Cuando Cárlos reflexionó donde estaba, se acordó de la triste suerte. de su abuelo en el puente de Montercau: pero ya era tarde pa- (103' ra retroceder: Po. e) temor, y 4 un peli- gro sin remedio opuso firme y sereno rostro, . u recelo era infundado: porque, habiendo con- cluido la conversación y despedídose el conde, Luis le saludó.con una risa que daba bastante á entender que no ignoraba lo que pasaba ¿en su ánimo, y le dejó ir libremente. Ya: los bor- goñones , inquictos por su ausencia, ¿habian montado á caballo para buscarle, y evitar, .si era posible, las consecuencias de su temeridad. Cuando se encontraron con él, le reprendicron su descuido. “No me riñais tanto, les dijo, mi locura fue grande : mas no 'caí en ello hasta que estuve junto al baluarte. 4 as negociaciones continuaron consuma actividad, y el rey tenia;stanto: mas desdo de concluirlas «cuanto no pensaban en: camplir nada de lo que estipulase en ellas. Y ¡así ¿Te- moviendo todas las dificultades, firmó la-páz en Conflans, y aceptó todas las condiciones que le dictó la liga. El duque de Berry obtuvo por imfantazgo la Normandía: el.duque de Cala-> bria, á Mouzon; Santa Menequilde, Neufcha+ tel, la paga de 1500. lanzas pór seis meses, y cien mil escudos. Luis: renunció 4 la alianza con Castilla y Aragon: cedió al conde de Chal rolais las ciudades del:Somáa: con: lá facultad e recobrarlas pagando 200000 escudos, y ade- mas, las plazas de Peronne,. Boloña, Montdi- ter y Roye: prometió el restablecimiento de a pragmática: did al duque de: Borbon-muchos señoríos en Auvernia, la paga de 300 lanzas MON (110) plaza. Luis le mandó, venir 4 verle y le pre» guntó cuál 'era:su comision. Oliveros respon= dió que solo la de:cumplimentar y felicitar al duque de Normandía. El rey le-hizo muchas protestaciones de amistad al duque'de Borgo- ña, y. el enviado se volvió 4 decir á-su amó qué todos sus designios. se! habian; malogrado orla debilidadode: Cárlos y. la rapidez de uis. Este príncipe, usando sucesivamente de amenazas, de clemencia y de fuerza, sometió á los normandos, concedió amnistía á;:muchas ciudades , mandó arrasar el castillo de Chaúz mont, púso'en prision á Juan de Lorena, con- denoá Estena line ahogado:emel rio, y:4 Mauviel, uno de los mas fieles servidores de su hermano, 4 que le cortasen: la cabeza. Los estados de la proviñicia fueron convocados, y re- conocieron la autovidad del rey. El duque de Berry tuvo que vender su vajilla para pagar sus criados. En:yano invocó la garantía de los ríncipes que firmaron los tratados de Con- ER y de San Mauro: se dolieron de su infor- tunio; pero ninguno:tomólas armas.para ven= garle. ste triunfo-de una política desleal mos- tróque:el rey conocia muy-bien:la moralidad y el espíritu de los que trataba. Cuando ha- bian puesto en salvo sus intereses, no era de temer que peleasen por:una cáusa:que solo les tocaba indirectamente. * : pa «Sin embargo; Luis temia la rectitud. na- tural de Felipe el Bueno; y así le envió 4 los señores de la Tremouille y de Craon por (111) embajadores para:que justificasensu-conduc- ta: Estos le dijeroñ,-en su nombre, que «por lo mucho: que amaba á:su hermano le habia con- cedido, cuando subió al trono,, el título de du= ques tierras: yo pensiones considerables: pero ueel ingrato príncipe, nocontento con el im> antazgo que habia tenido el hermano de Cár= los Y, entregándose álos consejos de hombres facciosos; habia éxcitado en el reino una guere ra'cival, y ademas, mientras se éstaba tra- tando de la paz.,:sin esperar á que se firmase el convenio se habia apoderado cón violencia e Normandía. “Es evidente, añadian, que el rey no ha podido-ceder, sino obligado de la uerza, una provincia que paga-la tercera par- te de los gastos del reino. Ademas, la cesion fue ilegal, pues las leyes del reino, publicadas y: archivadas en los reinados dde Cárlos V y Cárlos VIL, han declarado innagenable aquel ducado. Por tanto el rey suplicaba á Felipe que no juzgase la ocupacion de Normandía como rompimiento del tratado; y que creyese, que Luis, siempre buen hermano, indemniza- ria convenientemente al de Berry, sin perju= 1car los intereses del reino.” Felipe, amigo de la paz, satisfecho de este lenguaje mode- rado, y persuadido de las instañcias de los em- bajadores, prometió que no-intervendría en Aquella disputa«Luis, mo teniendo ya recelo “e parte del duque de Borgoña, procuró apar- r dela aliánza: de su: hermano á los prínel- Pes:desla casa de Anjou; y lo consiguió por (112) medio de'una“mezquina pension de 24000 li-, bras que concedió al duque de Calabria. Cómo durante la guerra del bien público tuyo, con= tra el conde de Maine sospechas por: indicios queno eran suficientes para formarle causa, himitó su venganza á gustado el gobierno de Languedoc y el mando de las compañias de ordenanzas. Calmó enteramente el enojo de Renato, rey titular de Nápoles, prometiendó á su nieto la mano de Ana de Francia,, hija mayor del rey, y un dote cuantioso. Para ase- gurar mas la amistad del condestable de Saint Pol, le casó con María de Saboya, hermaná de la reina de Francia, y le dió el condado de Guisa, y el de Eu con título de par. Luis XL era inaccesible:á los sentimientos mas dulces de la naturaleza. Aborréció á «su padre, y tenia envidia de su. hermano. Pe- ro como el despojo de este podia excitaroenes migos poderosos, conoció: la necesidad de res conciliarse con él, y envió 4 Bretaña al du- que de Calabria para que ofrecieseá Cárlos como infantazgo el Rosellon:ó el bajo: delfinas do. Cárlos desechó estas ofertas:que le: pare- «ieron un destierro mal disfrazado: «y como Luis:no quiso: prometer mas,-el duque de Bretaña no solo: ofreció sus tropas al deBer- ry para que tomase satisfaccion de sus inju- rias, sino que procuró atratr á su partido: al rey de Inglaterra. Pero Eduardo 1V renovó en ésta misma época la tregua con Francia, y enr vió de embajador á París al conde de-WVarr 113) wik para anunciar ¿Luis que iria á visitarle y á concluir y firmar con él la paz definitiva. suis, que de:todo recelaba, mandó prevenir para el recibimiento de Enrique 1Y regocijos y armamentos: El conde de Charolais, sabiehe do la entrevista de los dos monarcas y y-que eb ray habia enviado órdenes á los magistra- dos deBeauvais relativas al viage de Enrique, temiendo'que esta conferencia tuviese por 0b- jeto formar alianza contra Borgoña, escribió arrogantementeá Luis, que: el:prebostado de Beauvais era suyo, y no-debia recibir orde» -ñées sino de úl solo... 2! | ¡00263 Al mismo tiempo convocó el rey en.Paris nna'asamblea'de personages distinguidos pa- “Ta consultarlos acerca dela reforma del estado. Esta junta; presidida por“el conde de Duhots, se compontá' del arzobispo “de: Reims, del Obispo Limoges, del primer presidente Dauvek de los señores de Rambure, y deTorey, de Es- cars y de Mony; de otros nobles y+de! muchos magistrados. El roy" les prosento-la'insolen- tecarta del conde: de Charolais, y los! plié- gos que él enviaba á los-duques de Bretaña; Borgoña, Alenzon y Nemours; 4 todosclos obispos, senescales y bailíos y á todas las:muni- cipalidades, exortándolos á manifestarle los abusos que hubiese en el gobierno civil y mi: litary yá que le diesen informes exactos acer- ea de las sumas de dinero queen los tres años últimos habian: salido para Roma, Los comi- sarios de la junta rogaton al rey que procu- TOMO XX. 3 (114) ráse; por medio de embajadores, conciliar las nuevas disputas que se habian suscitado. en- tre él y el conde de Charolais,:y..se confió :es- ta mision á los señores de la Lremouille y. de Rochechouart y á dos consejeros del parla- «mento de París; + -+5¡ Esta conducta tan moderada, cuando aca- ' so:era conveniente reprimir con el castigo el ultrage hechoá la dignidad real ; procedió de haber sabido, Luis, que el duque de. Borgoña y su hijo acababan de vencer á. los de Lieja, y se hallaban en estado de reunir todas sus,fuer> zas contra él, si los provocaba. Asípues, las esprésiones de los. embajadores fueron suaves y conciliadóras: se contentaróon con repren- derle blandamente por el tono de su carta, y recibieron la disculpa.que el conde dió de la vivacidad de sus espresiones, atribuyéndola á primer movimiento. Mas no por.eso dejó de insistir sobre sus derechos á las plazas de Pi- cardía:: Cuando los. embajadores. volvieron á dar. cuenta de:su:comision,-fueron acompaña- dos.de los queenviaba el de Charolais; y es- tos espusieron 4 la.asamblea sus pretensiones, y losomotivos «de sus quejas. Esto era lo. que descaba el rey: porque cuando formó aquella junta', su objeto fue, no tanto la reforma del gobierno , cuanto valerse de ella como. de un instrumento: dócil para acusar y condenar 4 , los autores de la guerra del bien público. La asamblea no engañó su esperanza, y despues de muchas sesiones en que se examinaron las E A ab)! adas del:condi de Charolais, el; de Dunois eclaró, en nombre de la comision, quemo: has biendo recibido de Cárlos de Borgoña las tier- ras de Picardía, segun el iratado de Arras; sino como las tuvo su padre y bajo condicion € rescate, no podia exigir juramento de obe- diencia ni delos vasallos ni delas ciudades, ni echar contribuciones. en »el prebostado de cauvals: ra claro que el conde no se some- teria á esta decision: y así.redobló Luis sus esfuerzos para asegurar Ja amistad de Ingla- terra y reconciliarse con el duque de Breta- ña: precaución muy prudente, pués poco des- pues. tuvo noticia de un ivatado secreto cony ciuido en Utrecht entre su hermano, el conde de Charolais: y: el rey de Dinamarca; tratado, al cual deseaba adherirse el duque de Breta- ña y otros muchos señores del rejno. El: du-> que de Borgoña, enflaquecido..por-los años, cedia, á pesar.de.su caracter pacífico, á los de- seos de su hijo; y ademas no:ignoraba que la rebelion de los de Lieja contra su:obispo Luis de Borhon, pariente de Felipe, habia sido fomentada por Luis XL Jsta noticia le eno- 10 tanto, que se puso en campaña con el ar- or deiunijovenñi 20 0h guiso a Puso sitio'á Dinant,-la tomó por asalto, Pasó á cuchillo todos sus habitantes, y des- mintiendo el sobrenombre de Bueno, mando que le llevasen en unas parihuelas, no pudien- 0. ir de otro modo á-causa de su edad, para Ser testigo.de aquella: cvuel sejecucion. Algus (116) nos ciudadanos escaparon de la matanza: el duque mandó perseguirlos, cogerlos y echar- los en el Mosa. La ciudad fue entregada ¿las llamas. Los de Lieja, que llegaron demasia- do tarde á socorrerla, A rou de aquel espectáculo, que en vez de indignarlos, los atemorizó. Sometiéronse:al duque dándole 300 rehenes, recibieron 4 su obispo y le» pagaron una indemnización de 600000 Mosines. Feli- e, aunque naturalmente cra enemigo de la guerra, solo oponta débiles esfuerzos á la fogo- sidad impetuosa del conde de Charolais, el cual recorria todas las ciudades de sus esta- dós; excitándolas á la pelea é inspirándoles odio contra eli rey. 191 154 o En la misma Francia encontraba Luis iguales obstáculos contra sw deseo de conser var la: paz. En aquel tiempo la nobleza no te- nia otra pasion quela de lasarmas: La guerra ofrecia á los caballeros alganos años de desem- freno y licencia:oy: temian la paz, porque es- tablecia en todas partes el orden yla sumi- sion á las leyes. Solo los labradores y merca- deres, víctimas de las calamidades de la guer- ra, detestabanceste horrible ¿azote: y ¿quizá fue esta disposicion de los ánimos la+que hi- zo que Luis"X1 fuese agradable al pueblo, que lo:consideraba como conservador de la paz “enemigo de los señores, que anhelaban por des combates. Mas no por eso deja de ser cier» toque el caracter suspicaz. pérfido y revoltoso de ais, sus continuas intrigas y la inquietud AS A 117) : de su ánimo dieron hole que se renovasen las facciones: y discordias . estinguidas para largo tiempo ¿segun parecia, por la pruden= cia de su:padre. La asamblea de París conti- nuó sus operaciones haciendo un examen ri- guroso de la tonducta de muchos nobles, y proporcionando al rey la ejecucion de algunos actos de justicia y muchos de venganza. El señor de Lau, valido en otro tiempo del monarca, fue encerrado en un castillo de Auvernia, por haber tenido correspondencia criminal con los estranjeros. Por igual causa se Ele el gobierno de la Bastilla á Claudio elun, cuyo hijo, mas tarde, fue decapitado. e persiguió y condenó en el delfinado á un gran número de concusionarios. Muchos de estos castigos se ejercieron con formas tan ar- bitrarias y rigurosas, que aterraron todo. el reino. Cuando el miedo llegaba hasta el des- contento, Luis calmaba al pueblo con amnis- tías Ó promctsas, que se quebrantaban: casisal mismo tiempo. de ublicarlas. Habíase q uta- do el condado de Cauto al vizconde de Pat- tas, generalmente; aborrecido por sus Tápi- ñas. Ll rey: quiso restituirle este feudo: y el pueblo seo bie or no:volver Á caer en: sus manos, El yizconde sitió: la ciudad, la entre- gó al pillage y mandó ahorcar á los -magis- trados: sas soldados persiguieron y mataron á los fugitivos al pic de los altares. Apelóse al rey de tantas violencias: pero el vizconde que- ó sin castigo, porque era amigo del de Ber- (118) ) ry y Luis no bizo caso de la justicia cuando halló ocasion de ganar á un PUSO de sú hermano. Otro amigo de Car halagos y amenazas del rey : y como este: le ofreciese gran suma de: dinero, le respondio: "señor, si no habeis podido convencerme, no me corrompercis.”. 6h ¡ El reino sufria-entonces las: calamidades que se siguen siempre á las guerras civiles. Muchos soldados que se alistaron en tiempo de la liga del bien público, cuando se les di0 su licencia hecha la paz, formaron cuadrillas de ladrones, y cometieron en todas partes: los mayores excesos. Los estragos que hacian, la interrupcion de los trabajos del campo, la es- casez que de ella resultó y el contagio que se sigió al hambre, hicieron morir en el año de 1466 mas de ¿0000 víctimas. La epidemia no cesó hasta la entrada del invierno. En este mismo año fallecieron el duque de Saboya, padre de la reina de Francia, y Francisco Lís- forcia, duque de Milán, cuya habilidad y osa- día le elevaron desde:la condicion privada á seruno de los mas grandes potentados deltalia. Luis dió el empleo de almirante, vacante has- ta entonces 'al bastardo: de Borbon, y el de gran maestre de la artillería, á Luis de La- bal, señor de Chatillon.. * Cárlos: el temerario, duque de Borgoña: . guerra en Normandía (1467). En Cataluña continuaba siempre la guerra civil. Don Pe- dro, infante de Portugal, habia fallecido, y os resistió á los | 11 los catalanes iS cetro 4 Renato, duque de Bar, conde de Anjou y de Proven- aa, y rey titular de Sicilia. Su hijo el duque de Calabria, era ademas duque de Lorena. Don Juan, rey de Aragon, tenia pues, en Fran- cla dos enemigos poderosos, la casa de An- jou, y el conde de Foix, que entonces inva=> dia con sus tropas á Navarra: pero á tantos po opuso su firmeza. y el valor y las bri= lantes cualidades de su hijo Fernando, jóven: ála sazon de 14 años. No podia recibir socor= ros de Luis:su aliado: porque: este primtipe, ocupado en las operaciones de la asamblea. de París, solo pensaba en terminar su querella, con su hermáno el de Berry, y en halagar al rey de Inglaterra para que no accediese á la alianza de los duques dEErela y Borgoña: Eduardo, entregado enteramente al amor de su esposa, olvidaba las guerras y la polí, tica. El pueblo y los señoresde Inglaterra lle= vaban muyá mal la privanza de lafamilia dela reina Isabel Gray, y el conde de Warwik; que aun poscia la confianza del rey ani olvidaba ni perdonaba el desaire de haber roto Eduar= do el contrato:con la ¿asa de Saboya, que ek mismo Warwile estipuló. Resuelto á- la ven= ganza, y siéndole necesario para emprenderla el auxilio de Luis, persuadió á su rey que le: enviase por embajador á París 4 terminarlas: hostilidadessmarítimas que habia renovado el Vice almirante francés Coulon, arruinando con: su curso el :comercio de la gran Bretaña: Luts, U (126) eró del rey. Esto enardecia la ira de los no- les , que, conocieron, apocWe tarde, cuan eérca estaba de su ruina. el sistema feudal. Solo les daba; esperanza y ánimo ver al frente de:los descontentos al hermano del rey. e. Este príncipe, auxiliado por las tropas del duque de Bretaña y por las milicias del de Alenzon, invadió de improviso la baja Nor= imandía, y-se apoderó de ella casi sin resisten- «cia. Solo.la plaza de Saint-Lo se defendió tan 'ostinadamente que no pudo tomarla. Una mu- ¿ger.exaltó el ánimo de los habitantes, tomó Jasiarmas, marchó. á la cabeza. de ellos contra los hretones, y: despues de haber muerto por: :su.mano á muchos enemigos, los auyentó de la plaza. El rey no dió en premio á esta, he- roina mas que 20 escudos de oro. Mientras -que los aliados devastaban á:su sabor tan ri- -ca provincia, Cárlos el temerario, con sorpre- ¿sa y admiracion de todos ,.en vez de unir sus Auerzas á las de los duques rebeldes, hizo con «Luis una tregua de seis meses. El rey acome- -tido cuando no lo esperaba, pidio socorro al rey. de Sicilia y al conde de Maine. El con- -destable acudió con los lecheros franceses: mas stodavía fue. mas útil la defeccion del conde «de: Perche, que abandonó, el partido de los saliados, se sometió al rey, obligó á muchos ¿caballeros á que siguiesen su ejemplo, y echo ¿os bretones de Alenzon, donde fue recibi- de el rey con grandes aclamaciones del pueblo: us, Estados generales de Tours: tratado de (127) Ancenís (1468). Este acontecimiento intre- dujo entre los coligados divisiones y descon= fianzas, Luis hubiera podido aprovecharse de a ocasion para acabar con la liga, á noha- er sabido al mismo tiempo que el duque de rgoña, no obstante la tregua, acercaba tropas á las. fronteras de Picardía: y temiena do ser engañado, se apresuró á- entablar nego= ciaciones. Su hermano, y el duque de Bretaña las deseaban tanto como. él,.de. modo que se estipuló muy pronto un armisticio. Ninguna. elas partes contratantes estába de buena fé: todos querian ganar tiempo para ¡volver á las, Ostilidades con ventaja: y en esta época se tenia tan poco escrúpulo de quebrantar lo pac= tado, que muchos escritores disculpan las per- fidias de Luis diciendo que vivia entre pérfi- dos y le era forzoso acomodarse á la moda del siglo. El duque de Bretaña negociaba en Secreto un tratado con Inglaterra contra Fran- cla: el de Borgoña entraba en esta liga, y el ermano del rey tenia inteligencias con ellos. “l duque de Alenzon, los condes de Armag= ac y de Foix ¿y otros señores interrumpian: Sus armamentos. El rey por su parte conti- únaba la guerra, de intrigas en la cual era "as fuerte que¡sus enemigos: y ganó al conde. de Poix, que cansado de la amistad de los q pss, se presentó al rey y le prometió ser- virle con lealtad. Hizo “tambien un tratado “on Galeazo, duque de Milán: pero la casa ESaboya, á pesar de las obligaciones que A tenia” contraidas con el rey, favorecia con todas sus fuerzas la rebelion del duque de - ¿Luis conoció en fin que la presencia de este príncipe en el ejército enemigo era la verdas dera raiz del mal: y para remediarlo, resolvió, contra sa inclinacion natural convocar los:es- tados generales Conocia mejor que nadie las ventajas y los inconvenientes de: esta asam= blea: halagábanle los ausiitos que de ella: es- erába + mas temía las pretensiones que sus individuos podrian suscitar. Así, en vez dede jar las elecciones libres, insinud:ó dictó los nombramientos de diputados! reunió la asam- blea cuando el pueblo fatigado de la invasion' del duque de Bretaña, de las amenazas de los borgoñones y de los ingleses, y de los“alboro- tos de los varones, se hallaba mas dispuesto á unirse con él'para establecer la tranquilidad: por medio del órden y de Ta'sumision: Asséla asamblea de los estados, cclebrada en Tours en 1468, mas bien obedeció que deliberó. Este triunfo de Luis ha sido elogiado por la habi" lidad política que lo preparó. Otros han cen- eurado las miras estrechas de esa misuía polf tica, que para lograr sus fines empleó medios soco decorosos, como era el soborno, el frau- E y la corrupcion. El primer cuidado del res fue que su hermano se someticse como él, cn enanto á los intereses que los dividian, 4% decision de los: estados. El de Berry convir? en ello. Unos historiadores ponen'la' convoca” einer estrado en un sólio alto al cua (129) cion de esta asamblea en 1467 y otros en el año siguiente, Esta divergencia es mas'apa- rente que real: porque el año comenzaba en- tonces por Pascua de Resurrección, y los esta= dos comenzaron el 6 de abril de 1468 antes de esta festividad. Las sesiones se celebraron en el salon del palacio arzobispal de “Tours: estaba dividido en tres.estados, uno para el rey y su familia, otro para.los grandes per- sonages del reino, y otro para los nobles, con- es, varones, consejeros del rey y diputados de las buenas ciudades: de modo que los tres órdenes estaban casi confundidos. Cuando Fe- lipe el Bello convocó los estados por la prime- ra vez, dispuso que cada orden deliberase se- paradamente, y así se practicó en los estados generales que se siguieron. La innovacion de confundir las clases que introdujo Luis, tenia por objeto abatir la nobleza y: elevar el estado lano, del cual nada temia. El rey ocupaba: el liso su- la por tres gradas, y que estaba cubierto de terciopelo azul sembrado de flores de lis, con guarziciones de oro, como tambien. su ciclo. y 6 respaldo, El vestido del rey era de damasco blanco con broches de oro de: Chipre: y forro de marta cibelina. Tenia enla cabeza un som- brerillo negro con-una pluma de- oro. Asu derecha é1zquierda estaban sentados en sillas de respaldo el cardenal de santa Susana. y el "ey de Sicilia. El duque de Nevers, el conde de u, el principe de Navarra y el conde de Foix TOMO XX. / 9 (130) estaban en pie cerca del monarea; y un poco mas lejos y detras el conde de Dunois, cama- rero mayor. En pic tambien, y fuera del es- trado, se via al señor de Pembrok , hermano del rey de Inglaterra, al vizconde de Narbona, .á los señores de Tancarville , Chatillon, Beuil , Longueville, Laval, 1'Aigle, Craon, Crussol y otros. muchos. En el segundo estra= do estaban sentados el condestable de Fran- cia, el marqués de Pont, los condes de Perche, Vendoma y Guisa, el patriarca de Jerusalen y gran número de arzobispos y obispos. En el tercero habia, mezclados unos con otros, no-- bles, magistrados, dignatarios eclesiásticos y diputados de los pueblos. j - El canciller, habiendo recibido de rodillas las órdenes del rey, espuso el objeto de la convocacion de los estados en un discurso. Pon- deró la constante fidelidad del pueblo francés á sus reyes, y el mutuo amor que debian profe- sarse los soberanos y los vasallos: manifestó los inconvenientes que se segutrian de ceder al príncipe Cárlos una provincia tan 1mpor- tante como Normandía, por la cual podrían tener franca entrada en el reino los enemigos. estranjeros, y sin cuyas rentas, que eran muy considerables, no podia el rey atender á las necesidades del estado: y concluyó atribu- yendo: la querella entre el rey y su her- mano á los pérfidos consejos de los enemt gos de la monarquía, que abusaban de la ju- ventud del príncipe. Concluido este discurso A o o LI (131) Seretiró el rey, como para dejar mas libertad de opiniones á la deliberación de la asamblea. Entonces Juvenal de los Ursinos, arzobis- po de Reims, tomó la palabra, y dirigiéndose al rey de Sicilia, presidente de la asamblea, pronurció; aunque ya tenia 80 años, un lar- go discurso, en que bajo formas obsequiosas para la magestad del trono, no dejó de insi- nuar algunas ideas relativas á los abusos del gobierno. Empezó demostrando la obligacion €n que estaban todas las clases del estado, de catar, obedecer y servir al rey con el consé- Jo, cori la espada y con los bicnes. Pasó des- pues á examinar los consejos mas prudentes que podrian darse á S.. M. en aquellas cir- cunstancias. “Hay tres maneras, dijo, por las cuales se puede juzgar que un hombre está en peligro de. mutrte, y un reino 6 república próximo :á su ruina: la primera, cuando:los Iniembros se separan de la cabeza á pedázos, a segunda, cuando la calentura es tan: ve- hemente; que:el enfermo no puede mantener- se: en pie:<la tercera, cuándo:se desangra: y madre acude á atajar la sangre.” Aplica des- pues, segun:el gusto de su:siglo, estos sínto- mas á la situacion de Francia: manifiesta que muchos principes y particulares se habian: se- parado del rey, que es la cabeza del estado, y obligádole á firmar:por violencia la paz: de flans. Dice: que nose debe aconsejar al Tey que ceda la normandía á su hermano:sino que E dé un infantazgo que pueda satisfacerle. (132) “Es verdad, añadió, que el rey Cárlos V, llamado el Prudente, despues que subió al trono y fue consagrado, reunió los tres esta- «dos, que satisfacieron muy bien sus demandas le presentaron muchas peticiones; una de ellas fue que diese infantazgos á sus herma- nos Luis, Juan y Felipe: lo que el rey hizo de modo que qualaea contentos; consideran- do que si él tensa otros lantos hijos, el mayor, subiendo al trono, podria seguir el mismo ejemplo: y así dispuso que cada uno de aque- llos tres príncipes tuviese 12000 libras de ren- ta y el título de duque. Ahora bien, cel rey, nuestro soberano señor, está pronto á dar á su hermano mayor cantidad: con lo cual po- drá sanarse la principal enfermedad del esta= do, que es la separacion de los miembros.” - Pasa despues á la segunda, que es el de- lirio ¿inquietud contínua en que se hallaban todas las clases del estado. "lsta calentura, dijo, debe atribuirse á la discordia que hay entre el rey y muchos señores: la cual causa mucha pobreza, destruccion y miseria en el pueblo. orque todos estan arruinados, y tan pobres que apenas tienen pan que comer, por las escesivas tallas que pagan, y por los sa- queos Y requisiciones que sufren. Ademas de agar la gente de guerra, segun los decretos «del rey, los soldados roban los pueblos : Jos “oficiales, recibidores y sargentos hacen exac- ciones indebidas, con graude detrimento del público, y por su interes particular. Debemos | (133) advertir al rey lo que pasa, y aconsejarle que 0 remedie castigando á los autores de la mi- seria y despoblacion del reino, y que no sola- mente dé buenas ordenanzas, sino que tam- bien cuide de que se egecuten: y Cs de creer que lo hará: pues pertenece á los reyes avert- guar y saber las cosas que son útiles al pueblo, y remediar sus calamidades y miserias . . . De este modo sus vasallos serán ricos, y le auxt- liarán en caso de necesidad; y. como dice Cice- ron, podrá descansar, cuando haya asegurado el descanso de su pueblo. Es, pues, mi opi- nion que debemos suplicar al rey que nos ali- vie de los gravámenes, calamidades y tira- nías. En 1355 el rey Juan pidió á los estados un arbitrio de seis dineros por libra. Los es- tados lo negaron, pero prometiéndole, que en caso de guerra, mantendrian 30000 comba- tientes por cuatro meses. Hay varias contri- buciones pequeñas que afligen mucho'al pue- lo: y el rey se acordará, que antes y despues de se consagración, manifestó deseos de su- primirlas. La gabela es tambien muy pesada: convendria reducirla á lo que fue en sus prin- cipios. Aunque el señor canciller no ha babla- dó de estas cosas en su discurso, me parece que sería bueno dirigir al rey humildes sú- plicas sobre esta materia. No ignoro que cierta persona ha dicho en el consejo: echad sín mie- do contribuciones y tallas, porque todo es oues- tro. Estas palabras son de un tirano, é indig- Ras de ser oidas." e (134). -- Pasando despues á la tercera causa de-los: males, que es la evacuacion de sangre, entien=' de por esto la escasez del oro y de la plata. “En otro tiempo, dice; habia en el reino mo- nedá blanca y fuerte, carneros; francos de caballo, francos de á pie, y escudos de sesen- ta en marco. Las:monedas de oro y las b/an- cas son ahora muy inferiores, y no hay ya escudos de oro. Corren las mallas del Bun de diversas especies y las monedas de Flandes, Bretaña, Saboya y de-otros paises estrange- ros; monedas faltas, que los cambistas debie- ran llevar á la casa de la moneda. Pero aun así como:son, no las tiene el pueblo, que pa= ga al sargento percibidor por su parte mas que por la contribucion que exije.» Esplica despues las causas de la falta de numerario, que eran las sumas que pasaban á Roma, el lujo de géneros estrangeros, las pensiones concedidas á los cortesanos. En cuanto al lujo de los vestidos dice; “en los tiempos pasados las señoritas y matronas de calidad ponian por franjas en sus vestidos hermosas picles de gato blanco: ahora necesitan martas, armiños, telas preciosas, grandes mantos de seda, y peinados altos como torres. Y este lujo no lo: costean:con el caudal de sus padres ó maridos: sino con el del rey, y por consiguiente, con los impuestos que paga al pueblo, ..- Por los registros de la cámara de cuentas se vé cuan modestos eran los regalos y gajes que daban antiguamente los reyes á sus oficiales. , “(135) Cuando oe Il, duque de Borgoña, vino á visitar á Carlos V su hermano, y se alojó en -Charenton, recibió del rey para gastos de po- sada 1000 francos, y fue á París á darle gra- cias por esta merced, Pero hoy los regalos son de 20, /o, 60 mil libras: se hace todo el gas- to de muchos casamientos: se asignan gajes y pensiones escesivasá personas imútiles al estado: y si el rey tuviese que hacer guerra, podria en conciencia volyer á tomar todos es- tos dones concedidos sin' justas causas.” El arzobispo concluyó su discurso, diciendo que los estados debian aconsejar al rey lo que con- venia, y despues, obedecer Jo que él mandase. Los estados no siguieron el consejo del ar- obispo en cuanto á hacer peticiones al rey: como todo: estaba convenido de antemano: en- tre ellos y el gobierno, después de algunas se- siones muy cortas que no duraron una sema- na, enviaron al rey con un mensage su reso- lucion acerca del consejo que les habia pedi- do. Esta se redujo, despues de las protesta- ciones de fidelidad, á pedir que no se separa- se de la corona la provincia de Normandía, y que se declarase nulo todo acto contrario á este principio; que se pasase copia de esta re- solucion de los estados:al de Berry en el con- greso que estaba convocado para Cambrai: que el rey podria dar al príncipe un infan- tazgo de 12000 libras de renta, añadiendo, st gustaba, el título de duque: que estaba en sus facultades aumentar esta renta hasta 20, 30 De a) aprecio, aunquebabia sidoel amigo masantiguo de Cárlos VI. Jste astuto monárca era sabidor «de todos los designios de sus:enemigos, por- que interceptaba las comunicacionesy correos. El duque de Borgoña despertó de su ler. targo conociendo el peligro de sus amigos: to- mo las armas, pasó el Soma ¿y marchó al so- corro de sus aliados; pero Hegó tarde: porque eb de Bretaña, asustado por los rápidos pro- grosos del ejército del rey, acababa de firmarla paz en Ancenis. Por ella se estipuló que el con- destable y el duquede Calabria arreglarianen: el espaciodeunañoelinfantazgo que debia dar- se al de Berry; y que entretanto recibiriares- te la suma de-bo000 libras. Sino áceptaba las proposiciones que sele harian, el de Bre- taña se obligó 4 no favorecerle. De una parte y dtra:se devolvicron las lazas conquistadass El placer de la victoria no mitigó el áni- “mo vengativo de Luis: El señor de Lau habia tenido correspondencia con:los: enemigos del rey: Luis mandó prenderle,. y llevarle á:la fortaleza de Usson para que:se le encerrase en una jaula de. hierro: pero :el almirante «Bournazelle no quiso dar cumplimiento á es- ta orden, y dijo: “si el rey «gusta de tratar así á los presos, custódielos él mismo.” Lau, poco despues, soborno sus guardas, y se es- capó. Luis mandó á Tristan ¿grau preboste de 'su guardia, y su amigo íntimo, que formase proceso á todos los indiciados de haber tenido «parte en la evasion. Muchos fueron presos J | , (1) condenados 4 muerte y ajusticiados: entre ellos el gobernador del castillo, yerno de Lou fiscal de Meaux. Ponto EA El rey continuó persiguiendo á todos los que le habian deservido en la guerra del bien público. Cárlos de Melun, su valido en otro tiempo, gran maestre de su guardia y á quien habia dado las tierras confiscadas á Damivar- tin, habia perdido su gracia. Dammartin, que volvió á ella, se conjuro con el cardenal de La Balue para arruinar á Cárlos, enemigo de ambos: despertó antiguas sospechas contra él, y le acusó de haber vendido empleos pú- licos y sustraido documentos judiciales. Luis le echó en cara haber impedido que:sa= liese de París el mariscal de Rohaúlt durante la batalla de Monuhery, y que cayese sobre el flanco de los borgoñones: La Balue sede nostó por sus inteligencias. con el duque de «Bretaña: y su juez fue el feroz Tristan, que divertia mucho al rey con sus chanzas hruta- es contra los infelices que llevaba al suplicio. Cárlos de Melun sufrió el tormento, y se.le condenó á ser degollado. El primer golpe. no 1z0 mas que herirle.en la cabeza: tuvo alien- to para levantarse y: protestar que era inocen- tez y luego lesacabáron. 0 0oopo o a Dammartin, que poseia: entonces toda. la confianza del rey, y la merecia por sus talen- tos militares, fae nombrado: comandante del Cjército que habia de defender: la provincia e Champaña contra los borgotiones. Los mar 144) . riscales de Rohault ss A Líoléno no se des- deñaron de servir bajo sus órdenes. En este tiempo consiguió la abolicion completa de las sentencias del parlamento que le habian conde= nado al principio del reinado de Luis XI. Juve- nal de los Ursinos, ministro tambien caido, re- cobró el empleo de guardasellos, que se quitó 4 Morvilliers, porque su discurso en los estados de Tours habia parecido flojo é insignificante. El duque de Borgoña, que habia venido á pelear, se vió obligado á entrar en negocia- ciones, porque el convenio de Ancenis le de- jaba sin aliados. Reunióse pues, el congreso que se habia convocado en Cambray. Los ple- nipotenciarios del rey fueron el condestable, el cardenal de La Balue y Doriole. Pero Dam- martin y los generales de Luis le aconscja- han que comenzase las hostilidades, diciéndo- le que no debia sufrirse que:un vasallo, como era el duque de Borgoña, amenazase siempre, protegido por-la alianza de Inglaterra, la co- rona de Francia, sin que valiesen tratados n1 convenios, tantas veces violados. “Nuestra causa es justa, añadian: nuestras fuerzas nu- 'merosas. Ácometamos, pues: y con una victo- ria decisiva pongámos:fin á las desavenencias interiores, que durante un siglo han entrega- do muestra patria álos furores del estrangero-” Ni menos incitaban á la guerra los barones de Borgoña á Cárlos, mostrándole la minguna confianza que podia tener en un tratado hecho con Luis, que estaba en posesion de quebran- ' 145) y tarlos todos, como A el de Conflans. «Ll no quiere, decian , tener vasallos, sino esclavos. Su único objeto es la ruina de los príncipes y nobles: y camina á lograrlo, ya con las armas, ya con el puñal: todos los pa- lacios estan llenos de sus espias: en todas par- tes escita rebeliones y tumulto. Derribémosle pues, del trono ,. y coloquemos en él á:su her= mano-». Á. pesar de estos discursos belicosos pidan La paz, el pueblo, por temor de as calamidades de la guerra: el clero, por espíritu religioso: y los» ministros del rey y del duque, porque swautoridad, seria,nula en tiempo de combates,-y- los militares: se alza- rian con todo el poder dejándoles á ellos el gravámen de la administracion y deudas «que no podrian pagar. Cárlos, violento por carác= ter, tardó mas tiempo en reducirse á los con» sejos de sus mas prudentes ministros: pero al fin , espantado quizá de la penuria de su erá- r1O, consintió en deponer las armas por la Corta suma de 120000 escudos de oro que el rey le dió aconsejado de La Balue, y. se firmó en Cambray una tregua: que náda decidia: Porque Cárlos no quiso nuaca reconocer la de- Cision de los estados de Tours contra los du- ue sus aliados. Al.mismo tiempo: intimo «al uque de Nevers, á quien acusaba de sacrile- 810 y de atentado contra su»persona, para'que Compareciese ante el cabildo de la orden del Toison; El. de Nevers le devolvió el: collar. de esta orden y despreció la intimacion. 04! 4 TOMO XX. 10 ia O dea amis . solis CAPÍTULO, XXXVL.... Hiamado deidrs ioncóv dado: 1468 Ds hala Le | Conferencia de Peronne: Luís XI én Lieja: ¿Reconciliación de: Luis XI con su herma- no: Luis XI favorece. el partido de Lan caster: triunfomomentaneo de este partido. - Guerra con Borgoña: tregua. Nuevas: hos= tilidades con Borgoña: sitio de Beauvais: muerte del dugue de Guiena.. | . olía 29) : ' oubaod: rl e de Peronne: Luis XT:en Lieja, El cardenal La Balue habia adquirido tanto ascendiente en el animo.de Luis, queen to- dos los negocios del:estado entendia; y en una ocasion pasó revista al ejército con el mismo trage eclesiástico que siempre llevaba. Dam- martin se burló de su presuncion, pidiendo licencia al rey para visitar el clero, cabildo y seminario de: Kvreux. La Balue , persuadido á.qué le:era muy conveniente apartar) á: Luis delos 'embarazos y dificultades: de la guerra para'cónservar su favor y ¡hacerse mas necesa- rio'alonronarca, concibio el desgraciado pro= yecto de una entrevista con el duque de Bor= gota. Dijo al rey «queen esta conferencia toda la ventaja seria suya, por la superioridad de sus luces'y de su política. Luis lo «creia así: Or EN : ' o : 145 sin embargo, no avcadló , sino despues de ha- erlo rehusado muchas veces, á ponerse en manos de su mas ardiente enemigo. La Ba- lue, para determinarle, y vencer su repug- nancia, se valió de Juan Vobrissel, Abáda de cámara y favorito de Luis: el cual, habiendo hecho con diversos pretestos varios viages á Borgoña, dijo al rey que el duque, desconfian- do:de los plenipotenciarios, deseaba terminar con él silla á silla todas:sus desavenencias. Con esta noticia cesó la irresolucion de Luis y se dispuso para la entrevista: pero su inclina= cion á la: astucia le hizo tomar algunas pro- videncias anticipadas, que fueron causa del peligro en que se vió despues. Los agentes se» Cretos, que habia enviado á Lieja; tenian tra- tado con los habitantes de:aquella' ciudad que se rebelariar' contra el duque de Borgoña en el caso de que este principe declarase guer= -Taá Francia: Cuando el rey se propuso tener una conferencia con Cárlos, en lugar de aban-= donar la alianza de una ciudad tan turbulen- ta, le pareció que' bastaba enviar un nuevo agente que “aconsejase á los magistradosí no renuciar á sus designios,+sino solo suspender a ejecucion; y sintesperar respuesta, se ii en camino para Peronne.:Antes de salir, Dam- martin y los' consejeros mas: prudentes le: hi- Cieron algunas reflexiones para -disuadirle de Una Pis tan peligrosa: pero una carta el condestable:habia asegurado al rey en su Propósito: porque: le decia en ella,-que el (148) duque, depuestas ya sus sospechas, deseaba hacer con él estrecha alianza, y que ademas de las cuestiones generales que podian resol- verse por la via eomun de los plenipotencia- rios, habia otras particulares que requerian para su decision una conferencia secreta y ersonal. _e “El rey pues, habiendo recibido un salvo conducto, firmado del duque de Borgoña , de- 3ó el mando del ejército-al conde de Dammar- tin, y emprendió su viage el 8 de octubre de 1468, en compañía del condestable, del duque de Borbon,: y del cardenal de La Balue con una pequeña escolta. de 80 hombres dela guár- dia escocesa y 60 caballos. Muchos barones de Flandes y Borgoña salieron á. recibirle hasta la orilla del Doing. Allí se despertaron de nuevo sus sospechas y temores, viendo algu- nos enemigos personales suyos, como Lau, el obispo de Ginebra, Felipe de Saboya y otros, proscritos por él, y que parecian insultarle, mezclándose con arrogancia en las filas de la escolta borgoñona que le recibia. Entonces re- cordó de un prognóstico que le habian hecho de que moriria pronto, y la apariencia de un cometa, acaecida en:aquel año. | Ademas, las conversaciones de sus mas leales sirvientes aumentaban la turbacion de su ánimo." El rey, decian, está aquí entre los suyos: ¡plegue á Dios que no dé un paso adelante!, Las tropas del duque se reunieron de todas partes; trácle nuevos refuerzos el (149) | mariscal de Borgoña, seguido delos enemi- gos mas ardientes de S. M. Todas esas demos- traciones que hacen derespeto y amor son, flo- Yes con que cubren el abismo, donde lo quie- ren sepultar» Dammartin, Rohault y Lohéac renovaron en aquel momento sus instancias para que Luis mudase de determinacion : pe- ro ya era tarde, y ademas le parecia que Cár- los no tendria atrevimiento para violar el sal- voconducto. Su tenor era el siguiente:» señor, me recomiendo humildemente á vuestra gra- cia. Si es vuestro placer venir á esta ciudad de Peronne á tener una entrevista conmigo, Os prometo y juro, por mi fé y honor, que podeis venir, permanecer y volveros con segu- tidad á Chauni 6 á4 Nayon cuando querrais, sin que se ponga impedimento niá vos, ná Ninguno de vuestra comitiva por mí ó por Otros, sean cuales fueren Jos casos que ocur rieren. En testimonio de lo cual, escribo y firmo esta cédula de mimano, en Peronne, 8 de octubre de 1468. Vuestro humildísimo y Obedientísimo vasallo, Cárlos.” : El rey no vaciló mas : el duque salió á re- cibirle: se abrazaron, y continuaron su Mmar- cha con todas las demostraciones de amistad. -omines dice, que el rey, en señal de cordia- idad, ponia muchas veces su mano 'sobre la espalda del duque. En Peronne se alojó Luis en casa del recibidor de la ciudad: porque el castillo, largo tiempo no habitado, estaba ruinoso y sin'mucbles: Casi al mismo tiempo (150) sé acampo el mariscal de Borgoña con su ejér= cito junto á las murallas de la ciudad. inde para ganar á este guerrero que le aborrecia, lo dió en feudo, ást advenimiento al trono, la ciudad de Epinal y su territorio. Mas los ha- bitantes se opusieron á esta cesion contraria á letras patentes anteriores que incorporaban. aquel pais con la corona, y el parlamento de- cidió en favor de ellos. El mariscal tomó las armas para someterlos: pero Juan, duque de Calabria, por instigacion del mismo Luis, acudió al socorro de la plaza. Desde entonces juró el mariscal vengarse de aquel engaño. El duque recibia á los demas enemigos del rey tan favorablemente, que Luis, temiendo al- guna perfidia, demandó y consiguió que se le diese alojamiento, para mayor seguridad, en el castillo: y pasó á él con los pocos que le escoltaban y acompañaban. Las conferencias comenzaron entre los consejeros del rey y del duque, en presencia de entrambos. Luis prometia la completa eje- cucion de los tratados de Arras y de Conflans: y solo pedia en recompensa que el duque le jurase fidelidad para con todos y contra todos. Epa Cárlos, ostinado en:sus ideas, no queria ni abandonar sus antiguos aliados, ni renun- ciar 4 sus conexiones con el rey de Inglaterra. Esto dió motivo á que en las deliheracio- nes hubiese mutuas quejas, y tal yez animosi- dad, Pero una noticia no esperada trocó de improviso el semblante de los negocios, hizo A (151) imposible. la: reconciliacion, é inspiró al duque de Borgoña las resoluciones mas «violentas. Súpose que los de Lieja, volviendo á tomar las armás, habian sorprehendido la ciudad de Tóngres, donde residia su obispo, y desarma=- do la guarnicion, haciendo prisioneros al obis- po, á los canónigos y al señor de Imbercourt, y amenazándolos con muerte infame. Ya ha- bian asesinado al arcediano de Lieja, y he- cho pedazos su cadáver. Muchos habitantes de 'óngres, que huyeron de esta plaza, conta- an y aun exageraban las atrocidades comeli- das por los liegeses. É : ] El duque de Borgoña estaba muy dispues- to, por la violencia de su carácter y por el Odio que tenia á Luis, á «creerle capaz de las mayores perfidias, y así no dudó un momen- to que la insurrección era obra del rey. «Se me convidó, á esta entreyista, para adorme- cerme: pero la venganza está en mis manos, y no dejaré la ofensa sin castigo.” | Mandó inmediatamente cerrar las puertas ela ciudad, y sin respeto á los derechos de a corona, ni á los del hospedaje, ocupó con tropas escogidas todos los alrededores del cas- tillo, y lo convirtió en prision, Pero aun duda- Da en tomar la resolucion á que su enojo le Impelia: ya para disculpar la violacion de su Juramento, echaba voz de que le habian roba- 0 unos diamantes, y que por coger al ladron daba aquellas órdenes rigurosas: ya enfureci- o esclamaba contra los de Lieja y contra los 254, cipes á cda ) soberano yá qui- tarle la corona y aun la vida. Saint Pol, que- riendo libertarse por medio de una nueva per- fidia, denunció al duque de Borgoña como autor de una nueva conspiracion contra la vi- da del monarca, en la cual habia querido iniciar á él mismo el secretario de Cárlos. Esta delacion fue despreciada. Despues de escrita la confesion del reo, el canciller le dijo: “Monseñor, sois tenido por el hombre mas intrépido del reino: no desmintais esta reputacion, porque habreis menester toda vuestra firmeza.” Despues le pidió el collar de la orden de San Miguel y la espada de con- destable. Saint Pol dió el collar, y dijo que ya le habian quitado la espada: El señor de Popincourt le leyó en fin la sentencia de muerte. “Loado sea Dios! respondió Saint Pol: solo deseo ya verme en su presencia.» Fue conducido al cadahalso, acompañado de cuatro doctores, que eran el penitenciario, el cura de San Andres Des Arts, un francisca- no y un agustino. Confesó , comió un poco de pan bendito, oyó misa, y pidió la eucaristía: pero le fue negada. Repartió entre los docto- res 6o escudos de oro, que tenia consi O, para jue los distribuyesen en limosnas, salido con decia al canciller, y al pueblo, se hinco de rodillas y recibió el golpe mortal. Así pe- reció el condestable de Saint Pol, descendien- te de la familia imperial de Luxemburgo cuñado del rey de Francia y tio del de Ingla- | (255) terra? gran: capitan, poderoso en dominios: Pero'ambicioso; ingrato y pérfido. Pregunta- ron á los doctores:si les habia: dado algo. .en Secreto; y digeron, que un anillo de oro para Una imagen dela: vírgen, y un talisman, que lle- vaba siempre consigo como preservativo con- tra el veneno; +para que lo diesen á su hijo. Elorey lo tomó para: sí: permitió. á los docto- tes-«ue dispusiesen de lo demas segunla inten- cion del difunto:;«y «confiscó:sus: tierras y las Tepartió con: eliduque- de Borgoña, Luis XI MO: hizo pesquisaude sus cómplices: la ira de “este-príncipe soloi caia sobre. los grandes, y con las: cabezas ilustres «derribó tambien el. Ávbol feudal; por lo:cual Francisco 1 decia de Uoluis XI de quitó el ayo 4: los reyes de. ANCIANO 21005 61 A 2 <AEl duque de Borgoña, perdida la esperan- 22 de destronar á Luis , solo: pensó en lograr "ebobjeto principal de su ambicion : y como el ey le permitido acometer á Renato de Vaude- “Mont.. duque de Lorena, marchó contra él y en Pocos dias le despojó de: sus estados. Siendo ya: dueño pacifico de Flandes, Artois, una Parte de Picardía y las dos Borgoñas, queria “onquistar la Suiza. El anciano rey Renato, Señor de Provenza, se proponia dejarle. en Manda aquel opulento condado: y hecha esta “Adquisicion, creía Cárlos. el Temerario cosa > Aci apoderarse del Milanesado , cuyos habi- tantes detestaban:á 'su duque Galeazo. Con la ""eumnion de tantas provinciasspensaba formar (256) una de las monarquías mas poderosas de Eu» ropa. Este plan, aunque gigantesco, era ase- quible, porque tenia un ejército numeroso y valiente, hábiles generales é inmensas rique- zas, y acometía á estados pequeños y divididos. La fortuna pues, le proporcionaba una carre- ra brillante y fácil: pato L violencia yla cruel- dad le hicieron perder la-ocasion mas favora- “ble, y abricron el abismo en que pereció. En lugar de marchar con la prudencia y digni- dad, propias-de un gran capitan y de un eran ríncipe, acometió 4 sus:tnemigos con el ar- nh de un soldado novel ;trátó á dos vencidos como tirano, y murió. como aventurero, Dueño de Lorena y resuelto 4 conquistar la Suiza, sembró: los gérmenes de la guerra, mandando confiscar los efectos de los. mercá- deres suizos y. maltratar: sis personas. Los de Berna escribieron: al. coride de Romont que mandaba las tropas de Cátlos en la frontera del monte Jura”, quejándose de aquellas tro- -pelías, y amenazándole conla venganza. «Esta será tal, leescribian que pronto direis: basta» Al mismo tiempo enviaron correosá Eriburg: Soleure, Neufebatel y el Valais, excitando 4 sus aliados á tomar las armas. Todos icudie- ron, y alistado un ejército, acómetieron a conde de Romont, cuyas: fuerzas consistial or la mayor parte en italianos al sueldo' de : Borgoña. Los suizos rompian á hachazos 125 ¿puertas de las ciudades, lastomaban por asal- to sin artillería, degollaban:las guarniciones. 257) Y tambien á sus pnl verdugos, si Se MOS= traban compasivos con los prisioneros. Así se apoderaron de Morat, Mondon , Yverdun y _rancourt. Entraron despues en el pais de aud: Lausana se sometió é hizo alianza con ellos, y exigieron contribuciones de Ginebra. Cárlos, que sitiaba á Nancy cuando supo la in- Vasion de los SUIZOS, juró vengarse. : Guerra de bor oñones y suizos: batallas de Granson orat (1476). Luis XI, por NO verse en A precision de dar ausilio á los SUIZOS, como estaba obligado á hacerlo por El tratado de alianza, aconsejó á Cárlos que esistiese de aquella guerra: pero sus consejos úeron muy Hál recibidos, como era de esperar: l tuvo éxito el aviso que le dió el rey de la traicion de su valido Campo Basso, diciéndole Jue este italiano le habia prometido entregarle duque, ó matarlo. Cárlos respondió: «si esta DOticia fuese cierta, no mela daria Luis.» Ñ , LOs suizos, reunidos en Zurich, enviaron diputados al duque de Borgoña, pidiéndole la Paz, y proponiendo nombrar árbitros para Wansigir las eds "La guerra, le de- “14, no Os puede ser provechosa: porque mas "o y plata Ya? en vuestras espuelas y en los Jaeces de vuestros caballos, que en toda Suiz 24» Todo fue inútil; y no Sua súplicas del ATgrave de Baden, ni las representaciones * los estados de Flandes fueron de provecho. *0s de Flandes respondió Cárlos: « estar es última vez que pedire subsidios á misvasás "OMo xx, 17 <Q (258) llos: pues tengo derecho de exigirlos, Yo les mostraré que soy su señor: y sí se resisten, los castigará como merecen.” Cuando se puso en movimiento,con su ejército, Luis se dispuso á aprovecharse de las circunstancias que pos dia presentar la suerte de la guerra: y para esto renovó por.medio de sus embajadores an- tiguas pretensiones sobre las ciudades del So- má, y se quejó de haber repartido con desi- gualdad los dominios de Saint Pol. Hemos repartido la zorra, decia Luis: Mode Borgo- ña se ha quedado con la piel que era muy rica, y me ha dejado la carne que no yale nada.” Al mismo tiempo prometió socorró á los sui- zos é hizo saber á los grandes de su reino que veria con placer que. tomasen las ármas con- tra Cárlos, pero sin obligarlos, 4 ello en nin- guna manera. Este modo cauteloso de mani- festar su voluntad fue funesto á:muchos fran- ceses que creyéndose libres en el partido que to* masen, secondugeron con Cárlos como con un aliádo de su rey. Luis los castigo, á unos confis- cándoles los bienes, y á otros:con el destierro, y á algunos con el último suplicio. Envió tam- bieu embajadores á Renato, amenazándole con el juicio de felonía, si legaba al duque de Borgoña la. Provenza, y privaba á la corona de la reversion de:un feudo tán: considerable; y para: dar «mas peso á sus amenazas, fue 4 con acompañado de muchas tropas, con € retesto de una romería á nuestra Señora de Puy»en: Valay., (239) Entretanto Cárlos atacó á la.ciudad de Granson , defendida por 500 suizos, la tomó Por asalto, obligó á la guarnicion, que se reti- ró al castillo, á rendirse á discrecion, y man- 46 matar á todos los que la componian , con El cuchillo, el agua 6 la cuerda. El mismo olinet, cronista del duque, refiriendo: este acto de ferocidad , manifiesta su compasion á quellas infelices víctimas: bien que los sui- “os no habian hecho la guerra con menos Crueldad en la campaña anterior, uando supieron sus compatriotas el es- "ago de Granson, corrieron á las armas para "engarlo: y un ejército de 20000 combatien- £S y formado de las milicias de todos los can: Snes, se acampó junto á las murallas de Mo- 5 despues se adelantó hasta el castillo de %4x Marcus, situado en el camino de Gran- on :4 Neufchatel, Los borgoñones, que se. labian a poderado sin resistencia de aquel cas- tilo, tenian en él supuesto mas avanzado, y ] Suna distancia mas atras babia sentado Cár.- :*SUs reales en una vasta llanura:donde po- «desplegar su numerosa caballería. Sus ca. Pitanes mas antiguos y prudentes le aconse. Jaron que esperase en ella al enemigo: pero él. Spreciaba sobradamente á: sus rústicos ad= e esarios' para consultar la esperiencia y la “AZon, Embriagado de ira y de soberbia. lla. mó timidez á la: prudencia del bastardo de jo Soña que procuraba moderar su ímpeta, adelantó pues, imcautamente hasta euf- qe - (260) chatel, y entró en un desfiladero estrecho cu- yas alturas guarnecian los suizos. Apenas es- tos divisaron su vanguardia, bajaron de la' montaña con intrepidez: y al llegar á presen= cia del enemigo, hincaron la rodilla pidiendo á Dios que protegiese su justa causa. Cárlos, engañado con esta demostracion, dijo: “ved esos villanos, que piden misericordia. Nos de- claran la guerra, y no se atreven á hacerla: Por San Jorge, que hemos de destruir á es- tos perros, y todo lo que tienen será despojo delos Borgoñones.” Pero su error duró poco, Apenas los suizos se levantaron, avanzan en escuadrones cuadrados, acometen la vanguar- dia de Cárlos en falanges cerradas y heriza- das de alabardaslarguísimas. En vano el duque ataco aquellas valerosas cohortes y desbarató algunas: los montañeses vuelven á reunirse, re- cobran sus ventajas, y obligan á sus enemigos á retirarse hasta el Arnon, donde estaba el campo atrincherado de que no debieran ha- ber salido. Muchos borgoñones perecieron en este combate: entre ellos, los señores de Ay” meries y de Poitiers y Juan de Lalait. Cár- los, habiéndose reunido con el grueso de sí ejército, esperaba que dándose la batalla el un terreno mas favorable lograría la victori2: Mientras se preparaba el combate, el ejército suizo ocupaba tódas las alturas, flanqueaba y rodeaba Aca enemigo, llertadoMlos aires con el grito de venganza Granson, Gransol: y con el. sonido de dos trompas, que segun % e 261) tradicion popular, Abi dado Carlomagno á Os helvecios. Llamábase la una el toro de Vri, Y la otra, la vaca de Untewalden, y sus acentos lúgubres y roncos, repetidos por los €cos de las montañas, fueron el terror de los AUustriacos enla guerra que los suizos sostu= Vieron contra ellos para asegurar su indepen= dencia. El mismo uque manifestó asombro cuando en lugar de un puñado de gañanes que treia destruir en el primer choque, se vió ro- tado por todas partes de 20000 guerreros, que marchaban á él con paso firme; sin que las cargas de caballería ni los tiros de los ca- ones pudiesen desordenarlos ni romperlos. -: No obstante Cárlos desplegó en este, peli- 870 su ordinaria impetuosidad y su ardiente Valor: pero su caballería fue dispersada, y de- Sordenó las demas tropas: los italianos que tenia 4 su sueldo, fueron los primeros en huir. A este momento descubrieron los suizos sus Cañones, é hicieron grande estrago en la in- “Uteria borgoñona que ya cejaba. En vano €! duque'llamaba á gritos sus soldados, di- “iéndoles injurias y descargando sablazos so» € ellos: el terror hacía:imposible la obedien- Cia, Ninguno se atrevia á «esperar aquellos atallones cerrados que descendian con rapi- €z de las montañas sin que ningun obstácu+ 9 Pudiese detener su marcha. La victoria de 9S Suizos fue completa: el mismo Cárlos, per- Ido el campamento, el ejército, los bagages, Y la artillería, y no viendo junto á sí mas que 262 cinco domésticos pe ER hasta el castillo de Joune, situado á lá entrada de un desfiladero del Jura. Su rabia y desesperacion era tal que nadie se atrevia á hablarle. Sola» mente su bufon, amado el Glorioso, le dijo, mientras buia á'su:lado: por cierto que es- tamos bien annibalizados." 30 “1 + Ekbotin fue'inmenso: porque entonces du- raba todavía la costumbre de ostentar.mas lu- jo en: los ejércitos: queen los:palaciós. 'Aque- llas “agrestes milicras, “apoderándose: de dhjeo tos muy preciosos, sacaron de:ellos muy poca utilidad porque no 'conocia sirvalor. Vendian la bajilla de plata por algunos:sueldos, comó si fuera estaño: los vasos de oro les parecian muy pesados, y los trotaban por hierro 6 ace- ro. Dieron un diamante muy grueso en tres escudos: y despues de haber pasado de man0 en mano enriquecicadomuchas familias, vin0 á poder del papa Julio IL. Otro, que quisieron compraren su tiempo Cálos V: y un sultan de Constantinopla; lovadquirió Enri ue VI rey de Inglaterra, EA Maríá/lo regaló asu suegro Cárlos Voy así volvió á la cast de Borgoña: El diariante llamado Sanet, co” sido ensla misma batalla, perienece ahora 4 la corona de Francia. Los 4apices y alfombras de seda; terciopelo; oro y damasco, y las pre” ciosas blóndas que:adornaban las tiendas 0 los horgoñones, despues: de haber estado gua!” dadas mucho tiempo'cir los cajones, se vendit” ron álos estrangeros como telas comunes. Pero ” (263) conservaron con orgullo los cañones de Cárlos, Sus ricas armas, sus lanzas; adornadas con marfil y rubíes. su bandera ducal, las de: sus Vasallos, su collar de la orden del Poison y su sillon de oro macizo. Nicolas de Scharnactal, Principal caudillo del ejército: victorioso , ar= mó caballeros en el campo de batalla á los cas pestes. Mullinca ; Bonstetten, Reding, Dies- ach y Otros que se habian distinguido en la acción: 001 votos: ; 2 ca En + Luis XI caando supo el resultado de esta batalla, muy superior:á todas Sus esperanzas, Apenas pudo disimular su-alegria, y amenazó Con mas vigor y mas á las claras que antes á os aliados desu rival. Casitodos le abando= Naron Galeazo“se disculpó diciendo que vel Miedo le habia obligado á unirse con el borgo- Hon, é hizo su samision al rey, que fue acep- tada, aunque no: el dinero que'ofrecía. Luis abia consultado al parlamento” como debia Proceder con renato, rey. titular de Sicilia y “ónde de Provenza. El tribunal respondió que €n rigurosa justicia podia fulminar contra él Mandamiento de prision; pero que en atención a su edad y al parentesco, debia contentarsé 9 citarle á comparecer antesí ó ante el par= 4mento sopena de destierro y confiscación. * El anciano rey; infelizen todas sus empre= Sas de Italia; atormentado por las vicisitudes Jue 4 su hija Margarita elevaron al colmo de t eloria y la arrojaron en vel abismo de la ESgracia, cúidadoso por la suerte del duque 270) el ala derecha, la retaguardia de los suizos penetró en el cuerpo de batalla, y todas las posiciones de Cárlos se hallaron rodeadas y aco- melidas. Su: ejército, poseido del terror, no pudo reparar. el. desorden, y se dispersó; la derrota fue completa, y el duque, seguido de. doce gendarmias, debió su salvacion á la fuga. «Asi por la segunda vez fue vencido por unos aldeanos el príncipe mas. belicoso y for- midable de Suropa. Este desastre fue todavía mas completo: porque la caballería ausiliar lorenesa y alemana persiguió 4 los fugitivos é hizo en ellos espantosa carnicería. Gran parte de los borgoñones pereció en los pantanos y en el lago que quedó enrogecido con su sangre. Tres se despues sacaban todavía los pescas dores en las redes espadas, yelmos y Corazas. La pérdida de los vencidos se valuó en 10000' hombres. Todos los historiadores de aquel tiempo censuran á los suizos por los actos de crueldad que cometieron, Con los huesos de los vencidos formaron una columna, que se llamó el Osario, de los Borgoñones , y le pu- sieron esta inscripcion. Deo Optimo Maxi- mo. Incliti et fortísimi Burgundie ducís ejér- citus, Moratum obídens, ab Helvettís ciesus hoc sut monumentumreliquit.Cuando los fran- ceses entraron en Suiza en y 798, le destra- yeron el Osario y elevaron.en. su lugar una columna magestuosa. Los suizos ademas de tributar los debidos elogios á Renato, duque de Lorena, le hicieron grandes presentes, entre : | (271) ellos-toda la artillería A se cogió á los bor= BOñÓnes. + ido ca rtá Luis XI, viendo abatido á su rival, se Abstuvo de hacer contra él hostilidades inúti- CS, y se contento con dar órdenes á Dammar- tin de observar con su ejército las fronteras de Borgoña. Cárlos, vencido segunda vez, Volvió á caer en sus anteriores desvaríos; y en uno de ellos mandó prender á los duques de Saboya que venian á consolarle. El duque hu- yO á tiempo: pero la duquesa quedó prisione= ra. Los estados de Saboya se quejaron al rey e Francia, de esta violacion del derecho de gentes, y Luis encargóen secreto á Chaumont' cAm boisequelibertaseá la cautiva. Chaumont Penetró en el castillo de Rouvre donde estaba, Y.la puso en libertad. Luis, que poco antes Via ligados contra: sí y en favor de Cárlos á 0s duques de Bretaña, Saboya y Milan y al rey de Inglaterra, se hallaba, por los errores imbiciosos del de Borgoña, no solo libre de tantos enemigos, sino respetado y venerado de 0S que hasta entonces habian jurado su ruina. 00 antes exhalaba toda Europa impreca- Ci0nés y acusaciones cóntra él: la opinion pú-= ica mudó con la fortuna, «y. lerconcedio la Palma de la habilidad política: Pero su mériz "0 en estas circunstancias no fue otro que el - * permitir á Cárlos correr á su perdición, sin' ¡Mpelerle ni socorrerle: comprar la paz, no Muy noblemente, del rey de Inglaterra, que 'bia entrado en sus estados con ejército: di- 272) | ferir sus proyectos Pe Bretaña, y someter á su yugo con amenazas 'al débil y anciano Renato, cuya herencia era porra de dere- cho á la corona. No fue tan feliz en los nego= cios de España: Fernando é Isabel fueron re- conocidos reyes de Castilla, y Alonso, rey de Portugal, vencido por los españoles, imploró en vano el socorro de Luis, que solamente le dió. buenas palabras, y encargó al señor de Albret mantenerse á la defensiva y conservar la paz en el Rosellon. Renato, duque de Lorena, contento con su triunfo, deseaba gozar de él con tranquilidad: ero la violencia de Cárlos no se lo permitió. Iantos reveses habrian abatido un alma me- nos impetuosa que la del duque de Borgoña. La desgracia, en vez de restituirle su razon, acabó de perturbarle enteramente. Recelaba de los movimientos que hacian las tropas france- sas en sus fronteras: y temiendo que Luis agravase sus males, obligándole á evacuar la ' Lorena, resolvió con las cortas fuerzas que le quedaban, ea sitio á Nancy. Cárlos habia despreciado la única adver- tencia síncera que habia recibido de Luis, y Campo Basso conservaba todo su ascendiente sobre él. Este pérfido italiano conspiró con- tra su crédulo bienhechón Sifrein de Baschí, primer maestre sala del duque de Borgoña, recibió del traidor la comision de sobornar al- unos soldados borgoñones y de llevarlos 4 Nancy para reforzar el partido del Lorenes. La (273) Conjuracion fue descubierta, y Sifrein preso y condenado á muerte. Antes de es irar, pidió que se le permitiese hablará Gárlos, á-quien Queria revelar la traicion de Campo Basso todos los proyectos tramados contra su'wida: Pero el italiano era dueño de'todos los con= ductos por donde podia lHegar la verdad al príncipe. Apresuróse la ejecucion dela sen= tencia, y Sifrcin pereció sin haber podido de- latar al autor de su crímen. En el ejército de los borgoñones reinaba el mayor desaliento. Una enfermedad conta- glosa disminuia el número de los soldados, que quedó reducido á 5000 hombres. En estas Circunstancias se supo qa Renato, al frente € un cuerpo considerable de loreneses, suizos Y alemanes, llegaba en socorro de la plaza - Sitiada. Con esta noticia se apoderó el terror le los borgoñones, que se creian entregados A una perdicion inevitable por la demencia de Su príncipe. Todos se quejaban, todos mur- Mmuraban: pero Cárlos sumergido en su pro- unda desesperacion, yacia taciturno , me- ancólico, inmóvil y sin tino. Nunca salia de Su tienda, á nadie admitia, y todos tembla- an de su furor. Solo el conde de Chimay arras- trando su enojo, se atrevió á quebrantar sus Órdenes, llegó hasta su aposento, y le espuso En pocas palabras la triste situacion del ejér- Cito, la inminencia del peligro que amenaza- A, y la necesidad imperiosa de retirarse. Cár- Os le respondió enfurccido: "ya veo que todos TOMO xx. 18 (274) vosotros sois loreneses 6 cobardes: huid si que- reis: estoy resuelto á combatir: y combatiré: aunque me quede solo en medio de los ene» migos.” t Batalla de Nancy: muerte de Cárlos el Te- merario (1477). De allí á poco brillaron á' los ojos de los borgoñones las lanzas de Rena- to, cuyo ejército ascendía á 10000 hombres. Al acercarse el enemigo, Campo Basso con 200 lanzas abandonó la bandera de su señor, y desertó á la de Lorena. Los loreneses le re- cibieron con desprecio y le mandaron alejarse. El traidor fue á apostarse cerca del puente de Baurieres con el objeto de acometer á los bor- goñiones en caso de que pensasen huir por el camino de Luxemburgo o de Metz. El insen- sato duque de Borgoña, resuelto á pelear, dió la señal de la batalla el 5 de enero de 147)+> En vano le suplicaron todos sus oficiales que levantase el sitio, se relirase, y buscase en sus estados recursos para mejorar su fortuna. "Nadie me verá, respondio, huir de un jóven,” Renato puso su ejército en batalla en la llanura de Neúville. Guillermo Herter, suizo, y el conde de Thierstein mandaban su vanguardia. Vau- demont, Bassompierre y otros caballeros mi- litaban bajo sus órdenes. Su ejército se habia doblado con los nuevos refuerzos que le llega- ron. El cuerpo de batalla constaba de 8000 hombres de infantería y 150 caballos. Renato mandaba este cuerpo con Linanges, Ligneville, Lenoncourt, Blomont y olros señores. La re- (275) Serva destinada á acudir donde la necesidad O cxigiese, constaba de 800 hombres escogl- 9s. El duque de Borgoña, acampado cerca de arville á media legua de Nancy, no opuso al chemigo para defender suslineas mas quezooo ombres, Dió el mando de su derecha á Galiot, el de la izquierda á Lalaing, y él se colocó en el centro. Los: suizos, despues de haber hecho Oracion hincada la rodilla segun su costum- bre, avanzaron en buen orden jurando á gri- tos vencer ó morir. Cárlos les salió al encuen tro y pasó un arroyo que le separaba de ellos. Una batería, colocada á la derecha del cami- RO por donde venian, les hizo poco daño: por- de la servian algunos traidores del partido “de Campo Basso. Los suizos dejaron algunos atallones en aquel punto, y siguiendo la di- tección de un vallado, cogieron por el flanco a los enemigos, que á causa de su corto nú- mero no podia ocupar toda la línea del com-= ate. Renato mando á oo caballos que ata- “asen á los borgoñones mientras otro cuer- Po los rodeaba para cogerlos por la espalda. Pesar de la desigualdad del número, se dis- Putó con valor la victoria. Inflamaba á los lo- Yeneses el desco de reconquistar su patria: á Os borgoñones, el recuerdo de su anterior su- Perioridad, y el ejemplo de su duque, que se Wrojaba á las filas enemigas con el furor de la CSesperacion. Pero la lid no podia ser larga: Os horgoñones rodeados, acometidos por todas Partes y oprimidos por el número, fueron . ” (276) desbaratados y desechos, y se “pusieron en fuga. ios Cárlos, consumidas sus fuerzas con el can- sancio y cubierto de heridas, fue llevado entre los fúgitivos. Blomont, senescal de Saint Dié, le persiguió con ardor: y aun se dice que ha- biéndole alcanzado, le derribó en tierra de un bote de lanza sin conocerle, en el momento que le pedia cuartel; y que atropellado por la multitud de los que huían, y sepultado entre un monton de cadáveres y moribundos, desa- pareció á la vista de todos. Otros: dicen que fue asesinado por algunos traidores, aposta» dos por Campo Basso. Bievres, Contay y La- vieuville perecieron en el campo de batalla: los dos bastardos de Borgoña, los condes de Nassau y de Chimay, Galiot y Oliveros de la Marche quedaron prisioneros. Fueron inú- tiles las di igencias que se hicieron duran- te dos dias para descubrir el paradero de Cár- los. En fin, al tercer dia, por noticias que dió un page, que segun algunos lo era de Campo Basso, muchos oficiales acudieron al sitio que señaló, y hallaron el cadáver del duque de Borgoña, desnudo, desfigurado, y sumergido en el hielo, demanera, que fue necesario rom- perlo con las lanzas, para sacar de él el cuer- po. Su médico y su secretario le reconocieron por muchas señales, y principalmente por la cicatriz de una herida que recibió en la bata- lla de Montlhery. El duque de Lorena mandó que se transportase á Nancy. El mismo, yes- A (277) tido de luto, salió á recibirle, Mevando barbas € oro, segun el uso de los antiguos paladines, ye se las ponian el dia despues de la victoria. espues de haber echado agua bendita sobre el cuerpo, le-tomó la mano, y dijo: «buen pri- mo, Dios os tenga en su gloria. Mucho mal me habeis hecho.” Su cadáver fue guardado en una capilla hasta 1550, en que setransárid á Brújas. Así acabó Cárlos:el Temerario, sol- dado intrépido, ambicioso desmedidamente, sediento de guerras y de sangre, delirante en Su orgullo, ¿indocil á consejo que no fuese el e sus locas pasiones. Su falsa gloria deslum- ró mucho tiempo los pueblos é hizo que le admirasen con entusiasmo. Muy caro pagaron Este error. El edificio colosal, levantado por Sus tres hábiles antecesores, se desplomó por Su temeridad, y la casa de Borgoña desapare= c16. Una hija sola heredó sus reliquias, las Cuales, por un yerro de Luis, aumentaron la Srandeza de la casa de Austria. .. Comines, que habia sido muy awigo de Cárlos, pero que despues le dejó por entrar al Servicio de Luis XI, habla de él con mucha Moderacion. "Algun tiempo, dice, fue el prín- “Ibe mas estimado de toda la cristiandad: no sé porque ha incurrido en la ira del cielo, sino €S por la soberbia con que seatribuia á sí mis- Mo, y no á Dios, todos los bienes que goza- ba. Tenía prendas buenas y virtuosas. Nadie trató mejor á la nobleza, y si sus dones no “ran grandes, fue porque queria estenderlos á muchos. Era afable 54 bie sirvientes. En el tiempo que le conocí, no fue cruel: poco an- tes de morir contrajo este vicio, lo que era se- nal de corta vida: Cávtsha mucho de la osten- tación en trage, mesa y aparato. Apreciaha en gran manera la gloria, y hubiera cebo ser como los príncipes que han dejado espues de su vida nombre inmortal. Ningun hombre le escedió en valor. Pero todas estas prendas han cedido en mengua suya: porque el vencedor tiene siempre razon.” , (279) CAPÍTULO XXXVIHL GElbonos años del remado de Luiz Vos Once. V Y Invasion de los franceses en Picardía, Bor- - goña y Artois: union de las casas de Áus- tria y Borgoña. Congreso de Bolonia: paz de San Juan de Luz. Renovacion de la “guerra con Borgoña: batalla de Guinega- “te. Incorporacion del Anjou en la corona. Reunion del condado de Provenza y de Maine á la corona. a - de los franceses en Borgoña, Pr- cardía y Artois: union de las casas de Aus- tria y Borgoña. La alegría de Luis en la Muerte de su temido rival, fue estraordina- Tia, y la manifestó indecentemente. Sus cor- tesanos afectaron alegrarse con él: pero mu- chos gemnian en secreto por ver destruido el Único obstáculo que impe ia á Luis entregar- Se á sus arbitrarias crueldades. “El rey, dice clipe de Comines, nos dió un gran banque- te. Todos comimos bien, escepto uno solo: Pero no era fácil de averiguar si las buenas ganas que mostrábamos procedian del júbilo 9 de la tristeza.” Al mismo tiempo se supo la Catástrofe de Galeazo, duque de Milán, ase- ! (286) habia dado poco antes. Arras capitulo, y se- gun Comines (aunque otros niegan este he- cho) se dió muerte á muchos oficiales contra el tenor de la capitulacion. Añade. que Luis no gustaba del casamiento de María con el ¿Delfin su hijo: cosa increible en un príncipe tan hábil que podia con aquel matrimonio ad- quirir para la Francia un aumento tan grande de territorio y de poder, y evitar que lo ad- quiriesen los enemigos de su corona. La fortu- na, y la ingenuidad de María le ofrecieron tan grandes ventajas: su perfidia hizo que las perdiese. Al mismo tiempo llenaba de discordias y turbulencias la corte de Inglaterra, sobornan- do á sus ministros. Estos persuadieron á Eduardo, por instigacion de Luis, que su her- mano el duque de Clarence aspiraba á la ma- no de la duquesa de Borgoña. Favorecióle en esta intriga el infernal duque de Glocester, hermano tambien de Eduardo, que procura- ba abrirse camino al sólio por las ruinas de la familia real. El crédulo Eduardo cayó en el lazo: Clarence fué preso, juzgado y condenado á muerte, y deshonró su infortunio con un ca- pricho bajo y estravagante. Habiéndosele de- jado la eleccion del suplicio, escogió ser aho- gado en un tonel de malvasía. Luis confió el mando de la plaza de Arras á Juan de Daillon, á quien llamaba burlando el maestro de habilidades, porque le ayudaba en todas sus astucias y sabia sacar de todas (287) mucha utilidad para sí mismo Envió á lacor- te de Borgoña con el objeto de sobornar á al- gunos hombres poderosos, á Oliveros el Dain Su barbero, á quien habia dado, cartas de no- leza y nombrado gentilhombre de su cámara Y gobernador de San Quintin. Este monstruo. fue quien prometió á una esposa alligida la vi- a de su esposo ya sentenciado, si se rendia á Sus deseos, y le mandó ahogar apenas hubo sa- tisfecho su criminal pasion. Oliveros fue reci- bido en Gante con el desprecio que merecia: y apenas supo el gobierno de Flandes las intri= gas que tramaba, dió órden de prenderlo. Oli- Veros se escapó y huyó á Tournai, donde logró seducir algunos vecinos que entregaron esta Ciudad á las tropas del rey. Tantas defecciones llenaron de terror á los flamencos. Luis se aprovechó de la ocasion, y tomó á Mortagne, Lannoy y Leuse y puso Sitio á Bouchain. Un artillero de esta plaza 4puntó contra él, y la bala rasando su cuerpo ejó muerto á Tannegui Dachatel que scaln Un poco detras á su lado. Le Quesnoy y Aves- Nes se sometieron: esta última plaza fue to- Mada del modo siguiente: estaba tratándose e los artículos de la capitulacion: y.un dia que los gefes de la guarnicion comian con el "ey, asaltaron los franceses la plaza, sorpren= “ieron con este ataque inesperado las tro- Pas que la defendian, y aunque no opusieron r , - , esistencia las pasaron á cuchillo. La guerra se hacia con suma barbarie. Luis escribió á (288) Dammartin en una de sús cartas: «destruid la tierra de modo que nada degeis que hacer á otros.” El hijo del bastardo de Borgoña no queria abrir al rey las puertas de Saint Omer.* Luis le envióá decir que daria muerte á su pa- dre si se resistia, El jóven respondió: “estoy pronto á entregar la vida por mi padre: pero no sacrificaré mi obligacion á la piedad filial. Ademas, ¿cómo es posible que el rey quiera deshonrarse vengándose tan infamemente en un prisionero?” Los flamencos llamaron en su socorro al duque de Gueldres, y le confiaron el mando de sus tropas. El rey marchó rápi- damente contra él, le venció y le puso en fu- ga. El duque volvió á reforzar su ejército, y fue vencido segunda vez por Morey con pér- dida de mil doscientos muertos y mil prisio- neros. Mientras que la desgraciada María era oprimida por sus vasallos y despojada por su poderoso enemigo, aspiraban á su mano mu- chos príncipes: entre ellos el Delfin, Maximi- liano, hijo del emperador Federico IH. Juan, hijo del duque de Cleves, y el duque de Guel- dres que falleció poco despues de su segunda derrota. La princesa no podia disponer de su corazon ni de sus estados. Los sufragios de los flamencos se reunieron á favor de Maximi- liano. El rey hizo inútiles esfuerzos para des- baratar este contrato: y solo pensó desde que estuyo firmado, en separar á Eduardo del de- signio que tenia de hacer alianza con Maximi- ; (289) liano, que desde este momento era el enemigo mas temible de Francia. En las negociaciones con Inglaterra logró completamente su objeto - por medio del. dinero que di entre los. ministros iúgleses. La tregua que habia entre los dos reinos por sicte años, se estendio á la duracion de las vidas de entrambos reyes. Otra «ventaja, no menos importante; Tre- sultó de:este tratado. El duque de Bretaña, privado de todo “apoyo sti de la muerte de los daques de Guiena y de Borgoña, no:te- nia mas6speranza que la de ser protegido por los ingleses; y habiéndole quitado la última tregua este único recurso' que: le quedaba, re- solvió no 'solo someterse PR Sis , sino.concluir con él: uná alianza ofensiva y defensiva. Pero como el ódio ¡arraigado en sus corazones des- mentia sus mútuas protestaciones de amistad, y ambos. estaban resueltos á- quebrantar la fé jurada, apenas pudiesen,,se negaron, el duque, á jurar la:paz:sobre la:hostia consagrada, y Luis, sobrela.cruz de Saint Lo, Al cabo co- nocieron úno y otro que su resistencia declara- ba á la fazdel mundo su mala fé, y. se-pres- taron á jurar.como se exigia de ellos. En el mismo tiempo renovó «Luis sus tratados de alianza con los loreneses. suizos y venecianos. El príncipe, elegido:para:ser esposo y pro- tector de María, era, tan pobre, que los fla- _ mentos tuvieron que costearleel viaje: pero su comitiva era numerosa y magnífica, Hizo su entrada en Gante, seguido de los electores de TOMO XX. 19 : ES es (290) só Pres Tréveris y de Maguncia, de los duques de Sa- jonia y Baviera, de los.marqueses de: Bram- demburgo y de Baden; en fin, de casi todos los príncipes del imperio. En 18 de agosto de 1477 se celebró el: matrimonio de la here- dera de la casa de Borgoña ; fruto infausto de los errores políticos de Luis XL. La guerra continuó con todo el ardor que animaba á en- trambos partidos: Orchies, Ma rchienne y San Amando fueron 'redacidas á «cenizas. El rey guarneció de'tropas'la provincia de Borgoña, y el señor de Craon fue nombrado gobernador de" ella; un principe de Baden,: mariscal, y Juan'de Damas; gobernador de Macon.-Estos nombramientosirritaromal príncipe deOfange, que no podia sufrir verse su bordinado:á Craon, y desertó' del servicio del rey al de la duquesa. Luis XI mandó ahorcarle/en estátua: «* ! “Los del franco coridado se sublevaron con: tra los francesesy era-sw caudillosel señor de Vaudrey, que puso asechanzas sun cuerpo que:mandaba dráón yle:cogió en ellas, y ma- tó'€ hizo prisionera la mayor partede los sol- dados. Los suizos :á:pesar del todrisdo recien= temente hecho con: suis, favorecieron á los rebeldes. Solo:el canton de Lucerna observó la neutralidad. Losodenas: comprendieron que les cera tan perjudicialltener ác Luis XI: por vecino, comoá GárlowdoBorgora 0 á-los aus- triacos. Los franceses 'perdieron todo el Eran- co Condado, escepto Gray. Craon;en lugar de esperar en esta plaza: á los enemigos, les:salió 4 a Y : (291) ó al encuentro , los dió batalla y lós derrotó, ha= tiendo prisionero al señor de Chateau Guyon, su caudillo. Ln este tiempo los partidarios de María,excitaron movimientos en Borgoña; y oulangeon,+al frente de ellos, puso sitio á Chalons. Estaba ya para tomarla, cuando Damas acudió en su socorro. En el Franco Condado Graon puso sitio 4 Dole, mandó asal- tarla antes de estar abierta la brocha, fue re- chazado con pérdida, y hubo de retirarse. El enemigo se Pi de este suceso, tomó á Gray por escalada é hizo pedazosla gúarnicion. | e Maximiliano, aunque protegido por el afecto de sus nuevos Ferris y por el odio que tenian á Luis, via arruinados sus pueblos por la guerra. El imperio le daba generales y soldados, pero no dinero;-y el erario del rey- de Francia estaba siempre léno. Esta razon obligó á los flamencos á pedir-la paz: empeza- ron las negociaciones en Lens,'y el 8 de se- tiembre de 1477 se concluyo: un armisticio indefinido entre fanceses y Mamencós: de mo- do que Luis, libre de la guerra del Norte, pudo enviar todas sus fuerzas á Borgoña y al ra Condado. Destituyó 4 Craon, cuya co- dicia y malversaciones habian sido-causa de la sublevacion de estas provincias, y puso en su lugar al señór de Amboise, :estimado por su severa probidad. lin este-tiempo: Don Alonso, rey de Portugal, avergonzado; de haber he- cho inutilmente tantas súplicasinútiles á Luis, se escondió en una aldea y quiso renunciar al (292 mundo: pero la piedad del príncipe su hijo le sacó de su retiro y le llevó á la corte: Luis, compadecido de su suerte, le concedió el pro-' ducto de un impuesto que echó sobre los nor- mandos, para que se volviese á su reino, El suplicio de Santiago de Armagnac, du- ue de Nemours, y uno de los señores:mas po- dota de Francia, aumentó en esta época el terror que inspiraba el nombre de Luis, man- chado ya con tantos actos de crueldad. Duclos dice que este reo mereció su suerte, porque pagó sublevándose contra el rey los beneficios delia casado con una princesa de su san- gre, hija del conde: de Maine, de haberle crea- do duque y par, confiándole el mando de las tropas. Pero estas sublevaciones y ligas de los poderosos se miraban entonces como actos de independencia feudal, y la paz ó la tregua los borraba. La verdad es que Luis siguió cons- tantemente el plan de destruir los últimos vestigios del: feudalismo, y aniquilar para siempre el privilegio de hacer confederacion y guerra contra el trono. Su objeto fue justo y laudable, aunque los medios de que se valió fuesen inicuos.' Voltaire le acusa de haber he- cho morir en público ó en secreto mas de 4000 de sus vasallos. "Envió al cadahalso, añade, á Santiago de Armagnac, descendiente de Clo- doveo, y mandó que su sangre derramada cayese sobre las cabezas de sus hijos. Armag- nac fue juzgado por una comision, y acusa- do de haber querido apoderarse de la persona (293) del rey y asesinar al Jellin: delito poco pro- bable'en un pequeño príncipe de un canton del Pirineo. Se le hizo el interrogatorio en su po de hierro, allí sufrió el tormento y se eleyó la sentencia. El cadahalso se levantó en el mercado de París. Los hijos de. Nemours fueron puestos en un calabozo, y se les arran- caban los dientes para que declarasen lo que se exigia de ellos: inhumanidad que se come- tia entonces con los judios para sacarles di- nero. Estas violencias contra los hijos de Ne- mours constan del memorial que presentaron á los estados de 1483 despues de muerto Luis XI. Los jueces no se avergonzaron de enri- quecerse con los bienes de Nemours: y Comi- nes, que fue uno de ellos, recibió en premio algunas tierras del Tournaisis que pertenecian al duque.” Pedro de Borbon y el señor de Lenoneourt recibieron tambien el salario de la sangre derramada. Los jueces durante la causa mandarón quitar los grillos de.Jos pies al duque de Nemours mientras le interroga- ban. haa llevó esto muy mal, y mando al al- caide que no permitiese que se le quitasen las prisiones ni le sacase de la jaula sino pa- ra el suplicio: Era imposible que un hombre de sentimientos nobles y generosos tuviescin- timidad con ua príncipe tan cruel. Así su bar- bero fue un gran señor: La Balue, general de ejército: el verdugo, su compadre y amigo: uño de sus médicos presidente de un tribu- nal, y otro guardasellos. Confió una embajada A se (294) aa á uno de sus lacayos, dió el empleo de biblio- tecario á un rentista: el de rey de armas, á un sastre: á uno de sus generales hizo carcele- TO, y á su astrólogo, arzobispo. Se complacía en degradar y envilecer las cosas y las perso- Nas; y por esta causa no produjo su reinado un solo hombre grande, La devocion que afectaba, era ó la hipa- cresía ó la supersticion mas inmoral. Al mis- mo tiempo que hacia muchos novenarios y peregrinaciones, cometió muchos asesinatos, y tuvo muchas mancebas y tres bastardos. Pé- dia perdon á la imagen de Nuestra Señora, que llevaba siempre en el sombrero, de los asesinatos que iba á cometer. Un dia mandó á Tristan su verdugo y compadre que echara al rio á un ladron, Hamado el capitan Picard. do supo la equivocación, con decir una misa por su alma, y con ahorcar á Picard.” Así se burlaban de la vida de los hombres aque- los mónstruos. Congreso de Bolonía : paz de S. Juan de Luz (1478) Luis procuraba cuidadosamen- te conservar la paz con Inglaterra: pe á nada tenia mas miedo que á la coalición de pon queno daba ningun paso para conseguir- 0, enojado de que'se- retardase el pago del e 295): rescate de la:reina a de. Anjou: 1nme- “diatámente dióorden ásus ministros de apron- tar la mayorparte de aquella deuda: y Eduar- do ordenó áslos suyos entablar: negociaciones ¡cda una paz. sólida y «duradera. El rey: de tancia; Dibre de este cuidado; incitó á los, de Lieja para que:se subleyasen contra Maximi-, liano: pero ¿quel pueblo, escarmentado delmal éxito dela anteriorsediciori, desatendió susrue; gos y se“ burló de sus: amenazas. Habia :tre= guas con los flamencos: pero tanto ellos como. los: franceses: se: preparaban á.la. guerra; y. cada partido procuraba reforzarse pormedio de alianzas. El conde de Montbelliard y el du- que de Wurtemberg.se declararon por Fran-; cia. El emperador. Federico se, quejó de que, el rey hubiese puesto en lasmúrallas de Cams brai las flores de lis en lagár del, águila, im=; perial: y como no recibia satisfaccion de este: agravio, envió tropas ausiliares 4 su Hijo Maximiliano. El rey, por represalias, di0 so-. corro á los suizos, que estaban. en guerra con el emperador. Luis, queriendo tener, por par-, tidario suyo al bastardo de Borgoña, célebre. por sus hazañas y por su numerosa clientela; e cedió las ciudades y territorios de Bapau- me y Bauchain: pero el parlamento no. con- sintió que se:enagenasen estos dominios, y.se negó á archivar las cartas' patentes, con dis- gusto del rey que aborrecia.la guerra, y decía: “yo amo «demasiado á-mí pueblo: y quiero mas bien perder 10000 escudos, que arries- / E, 302) cion para estender a señorío. Entonces se for= maron alianzas mas íntimas y permanentes: las guerras fueron mas largas, y empezd'el espíritu de conquista, á hacer, con mas regu- laridad, casi tantos estragos como la anarquía turbulenta y ciega del feudalismo. En el tratado de Arras, que celebró Cár. los VIL con Felipeel Bueno, duque de Bor- goña, concurrieron plenipotenciarios de casi todas las potencias cristianas para hacer la paz general. Aquel congreso fue, por decirlo así, ña cuna de la diplomacia europea. Lo mis. mo se propuso en se de Bolonia: pe- ro las pretensiones recíprocas eran demasiado: opuestas y las pasiones de las partes belige- rantes demasiado exaltadas para esperar pron- to y buen éxito de las negociaciones. Luis y Maximiliano en nada querian ceder: el pri- mero alegaba la reversion de los feudos á Ja corona: cl segundo, los tratados últimos y el derecho de posesion del difunto duque. Eduar- do podia intervenir: pero estaba subyugado por el dinero de Luis y por-la esperanza de casar su hija con el delfin, matrimonio gue no llegó á efectuarse, 0 En Italia ganó Luisá don Fadrique ,'hí- jo del rey de Nápoles, iiiontótidudolerla mano de una hermana del duque de Saboya con gran dote y los condados de Roscllon y Cer- dania, si consentian en ello los reyes de Ara- gon y Castilla: pero al mismo tiempo concluia un tratado con ambos monarcas en San Jual API SN (303) : de Luz el 9 de.octubre de 1478, por el cual Se quedó Francia con aquellas dos provincias. “Renovacion de la guerra con Borgoña : ba- talla de Guinegate (1479). En Italia triunfó las política de £mis: porque Nápoles, Roma, Lorencia, Génova, Milán y Venecia le eli. gieron por árbitro de sus respectivas preten- Stones. Pasó los Alpes una embajada numero- Sa del rey de Francia, compuesta del vizcon- de de Lautrec, de Guido de Arpajon, del Presidente Castelmarin, de un abogado, de un "otario y de un juez. Su misionera obligar al Papa á convocar un concilio general en que sees- tipulase la paz de la cristiandad y la alianza de odos sus príncipes contra. los tuicos que ame- Dazaban á Europa» Los embajadores fueron re- Cibidos en todas partes con sumo honor, el du- Gue de Milán y los florentines, cuando pasó embajada por estas ciudades, dieron gran- es quejas contra Sixto 1V, por las hostilida= Cs que habia cometido: pero cuando llega "on áRomalos embajadores, les hizo presen te el papa que nole fue posible tolerar el ase- sinato de un arzobispo y de muchos. eclesiás- Heos, muertos á puñaládas por el pueblo de lorencia, y les dijesdio el obispo de Frejus, Prometiendo en París que Roma nombraba Por árbitro al rey de Francia, se habia exce- ido. de sus poderes; desterró á dicho obis 0, Y los cardenales 'no se atrevieron á mami “':Opiniones contrarias á las suyas: Sin em- ArYgo=movido por las súplicas y amenazas Bo) : de los embajadores, prometió hacer la pas bajo las condiciones siguientes: "que Loren- zo de Médicis y los florentines pedirian perdon, á la santa Sede, harian desaparecer los cua dros que recordaban sus atentados, colebra- rian exequias por las almas delos que habian muerto violentamente, jurarión fidelidad á la iglesia, como tambien sus aliados, y recibi- rian la absolucion. Por :su parte prometian Sixto 1V, el rey de Nápoles, el conde de la Rovere y sus amigos mantener la república de Florencia enel goce de sus posesiones, y confederarse todos contra los turcos. Maximi- liano y el emperador su padre sostuvieron las proposiciones del Papa. na ¿a td Sixto IV, animado por-esta proteccion, declaró que la santa Sede no reconocia por ár- bitro al rey de Francia, y que era menester ue Lorenzo de Médicis y diez diputados de Florencia pasasen 4 Roma á pedirle perdon y aceptarlas condiciones que les impusiese- Al mismo tiempo devastaban sus tropas los estados de la república: pero los embajadores del rey declararon que sino cesaban las hosti- lidades en el término de ocho dias, se volve- rian á Francia y cesariatoda comunicaciol entre este'remo y Roma: El Papa, asustado de esta amenaza, levantó la escomunión ful- minada contra los florentines y les concedió u2 afmisticio. En este tiempo Fregoso, que 10” maba el título de dux de Génova, hizo jurá” “mento de fidelidad á la santa Sede: los em” 4 dis 06») 'bajadores de Tinisreclamaron contra este actó, alegando que el verdadero señor: de. Génova OS erá elorey de Francia; La:corte de HRoma' replicó que la obediencia:de Fregoso Se entendia solamente:enomaterias*espirituas es: y para complicarimas la: mégogracion; sel Emperador sostenía que:á'él ¿solo debia darse título de cristiamisimo; y no.alrey:de Eran- Cia, que se habiá puesto al'frerite de una con- federacion conirá la iglesiaol 201107281 50% * Pero abfin- llegaron áHalia embajadores de Inglaterra, que únicronisus: instancias álós de ranciay y elupapa'concedió-paz á losflo- tentines. Lorenzo de Médicisthizo:su: paz: se- *Parada con sel reyode Nápoles; y el duque de lilán con los: suizos por micdiacion de'Lujs. Esto ,'seguro de la cooperacion:de Eduardo, Misminuyó las fuerzas quertenia preparadás tra Maximiliano, refórmó diez compañías “de gendarmas; y:con la economía de sus: suel- “dos; alistó un cuerpo auxibarde$nizos: Desde “entonces las tropas de estarrepública han:en- trado:y permanecido en el servicio de Francia, Do Las hostilidades comenzaron, en Flandes “ames de queiex iraseslar tregua porque iha- bi ipulado:em ella que la guarnicion:de tendo esti *Cambrai foesezmitad: deflamoricos y: mitad-de Mrancesos, lóssprimeros sorprendieron una; no- "ehesla ciudad; y se“apoderaronode «ella :y»!de “otras fortalezas quebtaníando el armisticio: p tro D e rdes reunió:S00: AE A "banderas! pisecharó7alsenomigos Cháumont FOMO XX. 20 a 306) fue-enviado por «el ds á-Borgofa' y - puso; si tio: 4 Dole:: Maximiliano acudió en su SOCOr- “xo: pero:el gobernador, sobornado por.el di- mero de Luis, rindió la: plaza. .Anxonne, Be- “sanzon y todoel Franco Condado se sometie- -ron'con igual ;próntitud. 50. sil os Elrey fueá Dijon:,. se mostró muy, .afar «ble, y concedió grandes privilegios. á los has :bitantes y á.los de Macon, Enel norte. [ua- ron mas varios los:sucesos. El ejército del rey «hizo inútiles ientativas para “sorprender á “Douai. Los flamencos, mandados por Chimai, -tomaron á Virtons. Maximiliano, habiendo reunido 30000 hombres cerca de Cambrai, mar: chó 4 Terouanne, y dió batalla á Desquerdes, zque le habia salido al encuentro. 4 “Los francesesapostados en la. montaña de Enguin, dejaron al enemigo «ocupar la. de +Guinegate. El centro: del ejército flamenco -constaba de 500 flecherós ingleses y 3000 ar- “cabuceros alemanes. La caballería francesa los atacó vigorosamente, y rompió su línea. Des- .querdes, no tomando consejo sino de: su ardor “1mpetuoso ,cometio la imprudencia de perse- -guir al enemigo hasta muy. lejos. y entregar al saqueo sus reales; dejando con este movi- «miento aislada é indefensa: su infantería, Ja “cual, creyendo ganada la batalla, en yez de “atender-al combate empezó á saquear los ba- «gages. El conde de Nassau , aprovechándose «del: desorden; acometió á-la caballería fran- 'eesa:desmandada, la 'arrojó-sobre-la infante- | A (307) Ha yy en.potos minutos fue:completa la der- rota de-los- franceses. De ambas partes fue. grande la, pérdida ; y unos. y otros se atribus yeron la victorias los flamencos: por haber duedago dueños del campo: de ,batalla:. los tanceses «porque «obligaron'al enemigo, muy ebilitado porla pérdida que sufrió en el com= bates álevantar el sitio de Terouamne. «> vs Cuando Luis supo que: este revés proce 10 de la codicia de: sus tropas, escribió. en estos términos al señor de Saint Pierre, gran Senescal:“decid á vuestros oficiales que quiéz YO, que me sirvan para. misutilidad, y no pa= Ya saciar su avaricia. Mientras.dure la guer? Ya, haced una sola masa de todos los prisi0= Mcros, y no deis libertad á ninguno que pues Serme perjudicial. Así. mis.capitanes no, es- pen enriquecerse con los rescates, y no Arán prisioneros, ni cogerán caballos ni-ba= $ages: sino matarán á todos los enemigos,» ño perderémos las batallas.” El desastre de Tulnegate se compensó con la. victoria que tus YO el almirante francés Coulon de una escua= ta holandesa de 80 buques, que apresó y con= Ujo 4 la playa de Normandía. 5 2009 ¡Este golpe irritó de tal manera 4-Maxio Mmiliano, quemando ahorcar, contra la capi, acion, á 160 gendarmas y ¿4 Raimonet;su, gcfe; que defendieron con suma: intrepidez; $, Pértenecia el castillo de Malaunoi, sitiado por: 'en:persona. Luis, XI, en represalia, man. % a:sus generales. y .4:su compadre, el berdu-. 0 £0 Pedro Tristan L> Remite, ahorcar en :el mismo sitio siete prisioneros flamencos, dicx en las puertas de Douay, diez:en Sainte Omer, diez en Lila y diez-en Arras. Man dó ademas asolar el condado de Guignes: y Desquerdes redujo á cenizas diez y siele vi- Mas de aquel territorio. Este mismo año or- denó Luis compilar las diferentes partes de la legislacion francesa, y formar de ellas un código regular y completo. 9 El duque de Albany, nia aná de Jacobo IT, rey de Escocia , se escapó dela prisionen ses le tenia estes monarca, y se refugió en rancia. Luis le recibió con honor, pero le , . ¡ negó los socorros que pedia. Mas tarde, con el '¿áuxilio de Iduardo, volvió: á Escocia, y venció á su hermano: pero detestando los triun- fos adquiridos en la guerra civil, abandonó. su: patria y se estableció en Francia, donde acabó sus dias con tranquilidad. > Luis descubrió en este tiempo. que el-du- que de Bretaña! tenia inteligencias secretas con el rey:de Inglaterra y ofrecia la mano de sushija para el príncipe de Gales: lo intimó pues, que cumplicse lo prometido enviándole un'cuerpo de tropas auxiliares contra losifla- miencos, y al mismo tiempo para intimidarle compro en la surna de:50000 libras los dores Nicolasa de. Chatillon, biznieta de Juana la coja. El duquezoreceloso. de: la conducta: del rey, concluyowuy”tratado:con Inglaterra, pero chos que alegaba sobre el ducado de Bretaña; | (309) denada le sirvió: porque los ministros de Eduardo, siempre favorables á Luis, eludie- ton su cumplimiento. Á un mismo tiempo sei guía el rey de Francia muchas negociaciones €MTtrigas: sobornaba á los ministros ingleses: Catretenia:á Eduardo prometiendo á su hija sabel la: mano del delfin: adquiría á precio . Coro grande influencia en los «cantones sui- zOS: fomentaba la discordia en Génova, y Obligaba al duque: de Gueldres, al obispo de unter=y 4 dos estados de Zutphen, á nom- tarle por árbitro y auxiltarle con sus armas, 0c0 satisfecho de los resultados de la cam= Paña, aumentó considerablemente su ejército en las fronteras de Flándes y de Picardía: Astigó á la ciudad de Arras, que era muy “iecta á la casa de Borgoña y se rebeló, mu= “as veces contra él, lanzando de ella á:todos Os habitarites, é introduciendo; otros nuevos; Privándola «de su nombre ¿imponiéndole el “Franchise. Para sostenerssu nueva Colonia, | “tableció: en: ella fábricas; cuyo: coste: pagos” POr medio.devúna contribucion impuesta so= "elos habitantes del:Sena. y. del Yovné. En el Pranco Condado confirmo y estendió Jos pri- vilesioscdela:mobleza que: era muy poderosa do Aquella provincia. Las:drogaciones que Acta: paras ganar partidarios eran tantas qUe su erario: estaba ¡exáusto: y como. no era: posible aumentar los?impuestos , dismi- MUyO enfuna cuartá parte todas las pensio- nes; providencia que fue: muy: agradable al (310) A púcblo, aunque: descontentó 4 los poderosos. Incorporacion del A. njou en lacorona (1480). Libre el rey de sus sii enemigos, y n0 temiendo ya ninguna liga formidable, pero. hallándose muy quebrantada su salud no po- día intentar grandes empresas, y comenzaba á desear la paz con sinceridad. En-la campa- ña de 1480 se hizo la guerra de Flandes con mucha flogedad, y los generales de ambos par- tidos evitaron con igual cuidado venir á las manos. Jl delfin cayó gravemente enfermo! pero la naturaleza 6 el arte triunfó de la en- fermedad: y el rey premió con cartas de no- bleza la ciencia ó la felicidad del doctor To- mas, médico de su hijo. Mientras los príncipes cristianos de Eu- ropa , divididos entre sí, peleaban con fuerzas desiguales, aunque con igual ambicion, sin resultado que pudiesen compensar las calami- dades de la guerra, Mahomet Il, despues de ha- ber destruido el imperio griego, y afirmado A en Oriente.su dominacion, se preparaba á es” tender sus conquistas en Occidente; Solo Pe- dro de Aubusson, gran maestre del orden de san Juan, habia: tenido la eloria de detener este tórrente impetuoso y: de quebrantar sus fuevzas en las playas de Rodas: Pero: Maho- met; mas irritado «qué abatido: por este revés llevó sus armas á: talia, desembarco en ella y tomó á Otranto.:Sus bárbaros soliládos pa” saron á cuchillo todós.los habitantes dela cru dad, y asesinaron: alvarzobispo al'pie del: al” 311) ' tar La noticia de Leo invasion y. de estas atrocidades asusto á las potencias: cristianas: RRE las armas : porque los so= beranos, mas confiados en sus medios de de=- fensa; no esperimentaban ya aquel terror que: mspiró en Africa, España y el mediodia de rancia la. aparicion de los sarracenos en el. * siglo VII Pero Roma losincitó á todos á: la defensa comun de la cristiandad. El buen rey Renato de Anjou, el mas pa- cífico de los soberanos, terminó este año su Carrera poética, En su testamento dejó la. Pro= venza y sus pretensiones sobre: Nápoles, á Cárlos, hijo del conde de Maine, algunas lier= ras, 4 Juana de Laval su esposa , y.mandas considerables á las iglesias de sus estados. La Inconstante fortuna fue largo tiempo contra= ria á este virtuoso príncipe: rara vez la glo- Tia coronó sus armas; pero el amor constan= te de los pueblos. fue la recompensa de sus Virtudes, Su hija Yolanda habia heredado la Orena, y cedídola al conde de Vaudemont. viso XI “se quejó de este testamento, que: esheredaba, segun él, á la célebre Mar= garita de Anjou. Despues de algunas contes. taciones, todo se arregló. El heredero de Re- Matomurió poco despues, y«el roy de Fran cla reunió 4 la corona el condado de Proven- Za; que Margarita le cedió al morir. La cues» tion acerca de la herencia del ducado de Bar 'Uró mas tiempo y produjo mayores disens. siones. En estas luchas diplomáticas tenia cas (318) tó:cómo piadoso. peregrino:el sepulcro: de, sañ Martin para cumplir el voto que habia. hecho de dar cada año á esta iglesia:en el dia de la Asuncion un número de escudós de oro Ari ple: del de los años que tenia. Luis. creía que estos actos de devocion, no acompañados del verdadero arrepentimiento, ¿podian compen? sar las injusticias: y violéncias que mo cesaba de comeler,...., ido ig: bre. con su cómplice Oliveros.le Dain la justa pena: de sus; maldades. a a ¿0 La cercanía de la muerte, en yez de inspi- rat:4sLuis sentimientos. de clemenaja ¡ Irrita- ba: su carácter vengativo. Renato de Alenzon, conde de Perche, no habia tenido parte en. la conspiracion: de:su padre el duque de Alen= zon; «y así nose creyó obligado á solicitar cartas de absolucion. Luis.lemandá prender: con frívolos pretextos, y. encerrar en una jaust la de hierro. El conde reclamó; el derechó:de ser juzgado por, sus pares. Luis.rospondió.que no habiendo aceptado cartas de absolucion:ha* bia perdido las:preeminencias de-par; El par- 19) Jamento: deseaba salvar al acusado sin ofen- er al rey; yen la sentencia que dió, repren- dió la conducta del conde: pero le condenó solamente á; pedir perdon al.rey, so pena de Ser privado de todos sus honores, si cometia gun acto contrario á los intereses del MO narca. Si lamnaturaleza comenzaba á mostrar Se rigurosa, con Luis, la fortuna continuaba todavía favoreciéndole. La muerte de Cárlog, conde de Provenza y de Maine, incorporo en St.corona ¡estas dos provincias. El conde de 'orbin, al frente de ls tropas reales, tomg Mmediatamente posesion del condado de.Pro» venza. La muerte de Mahomet Il salvó en es- ta época á la cristiandad del mayor. peligro Que desde mucho tiempo antes la amenazára. Alfonso, hijo del rey de Nápoles, se- aprove- Chó con celeridad de este suceso, sitio á Otran- to y logró apoderarse de esta. plaza, aunque £espues de haber perdido la flor de su ejérci- to. Otro Alfonso, rey de Portugal, terminó “ste año su carrera-mas agitada que gloriosa. La muerte de María de Borgoña, hija de Cárlos, produjo mudanzas muy considerables €n la situacion política de Francia y de'sus “hemigos. Falleció en Brújas de resultas de Una caida, cuyos funestos efectos le impidió Tevelar el pudor. Este suceso fue tan favori- ble á Luis XL como perjudicial 4 Maximilis- no. Los ganteses, consternados, pidieron 4 Luis que Tes concediese la paz: y este monar- “A astuto los entretuvo con, promesas vagas, a se aseguró de la neutralidad: de Eduardo, Juntó'sus tropas y tomó la:ciudad de Aire. > “Al mismo tiempo amenazó 4 Maximiliaz no de suscilar contra él un terrible enemigo. Este era Guillermo de la: Marck, Mamado por su ferocidad el Jabalí de: Ardenas, digno | aliado de Luis XE ¡y que habialevantadosel. estandarte de la rebelion contradel obispo de Lieja su bienhechor. Animado'concla protec ion de Francia, se puso al: frante de: 1500 “aventureros, gabilla sin patria nbhogar, vor “ció ún cuerpo :de:2000 licgeses, entró envsl ciudad, forzó eb palacio episcopal dividiórpot medió con su ¿hacha la cabeza: del sobispoyY | obligó á los habitantes aterrados á elegir al hijo debusesino por'sucesoren la mitrasióste crimen atroz no quedó sin castigo: porque dos años "despues Maximiliano «Les:hizo»"prisionero- Y mandó que le cortasen la cabeza; bro! a -oPodo se retidia cal lpoderode Luis: solo't! aparlanientose atrevió algunasivedos á oponerle vigórosa "resistencia. J3l rey habia+publicado edictos «contrarios 4 las leyes y opresivos de Veo do el tribunal: se negó :á:archivarlos aisrenovó:el mandato con amenazas; San tiago de la Waquérie, primer presidente, vr ib 'con: todoel parlamento á lavcorte del m0- nátea, y dijo con firmeza: “venimos áentr0; ga nuestros 'empleos: y estamos resueltos 4 Sufrir todas Jasspenas que querais impone!” vos antes que faltar álo quenos dicta la cod «eléncia?*Luisgadmirado de:taw intrepidaY A só A A A (321) tranquila virtud, cedió, y revocó sus edictos. Este triunfo de la justicia sorprendió mas á 103 que le LOGRO, porque toda resistencia á ás Órdenes de Luis era castigada cruelmente. Jl canciller le habia enojado por no haber querido tampoco sellar unas letras patentes, y el rey le escribió: “ canciller: os habeis ne- gado á despachar las letras de mi macstre- sala: selladlas al momento, so pena de la vi- da.” Este príncipe recibió una nueya prucba de la idea que se tenia de su poder en los Paises estrangeros. Zizim, hijo menor de Ma- omet II, aspiraba al trono de Constantinopla. úl pueblo le queria: pero habiéndose decla- rado el bajá Acmet, hábil ALEDO por cl hi- Jo mayor Bayaceto, se apoderó de la capital, marchó á Bitinia donde estaba Zizim, y le Venció en una batalla. Zizim se refugió pri- Mero en Caramania, despues en Rodas, y úl- tmamente vino á Francia á implorar la pro- deccion de Luis-XL Cuando llegó, el rey, mas cometido que.munca de los tormentos y ter- Yores que le consumian, no quiso escuchar al Príncipe fugitivo. at den ld ». El último favor de la fortuna brilló:4 los Ojos del monarca , cuando ya iba á morir. Los amencos descaban con ardor la paz; Luis la Queria igualmente. Propusiéronle pues, casar al delfin con la hija de María de Borgoña; lo Que reparaba la falta mas importante y gra- Ve que cometió este rey. El y Maximiliano Bombraron plenipotenciarios y Gue se reunie- TOMO xx. 21 ; ó (322) ron en Arras: donde, despues de cortas contes- taciones, habiendo renunciado Luis á la res- titucion de Lila, Douay y Orchies, se firmó la paz el 23 de diciembre de 1482. Este lazo, que debia terminar tantas querellas, se rompió poco despues de haberse formado. El rey man- dó publicar en todas las provincias la conclu- sion de la paz: y aunque muchos harones se oponian á una cláusula del tratado que los absolvía del juramento de fidelidad ¿n caso de contravención, todo se hizo como el rey que- ria, El delfin juró la ejecucion del tratado en presencia de los embajadores flamencos; y el tratado se ratificó y publico. - El rey nombro al señor de Beaujen tutor del heredero del trono: nombramiento esce- lente, porque este caballero era el hombre mas honrado é instruido de su tiempo. El posto pasó provisionalmente de París á an Dionis, á dar gracias á Dios por esta eleccion y por la paz. Recibiéronse entonces olicias poco. satisfactorias de España. La reina de Navarra habia dejado el trono á su marido en perjuicio de sus hijos. El nuevo rey falleció en medio de las turbulencias que causó el testamento de su esposa; como tam- bien Febo su sucesor, que dejó el cetro á Ca- talina su hermana. Luis se declaró protec- tor de esta princesa: pero un partido pode- roso se formaba en Navarra para unir aque- lla corona á las de Castilla y Aragon bajo las leyes de Fernando é Isabel. Por otra parte, (323) . el vizconde de Narbona tomó el título de rey e Navarra, favorecido por los duques de rleans y Bretaña. —Luisno vió el fin de estas querellas, aun- que deseaba casar á Juan, su hijo segundo? -<on Catalina. Antes de espirar tuvo: noticia e la muerie de un príncipe, que le habia causado por mucho tiempo grandes temores. Este fue Eduardo 1V, rey de Inglaterra: Al- gunos dicen que el pesar de haber sido enga- ado por Luis, abrevió su vida: otros, que Lalleció de apoplegia: otros en fin, que mu-- YlÓ envenenado por Ricardo, duque de Glo- “Cster, manchado ya con varios crímenes. Glo- “ester formó un parlamento, compuesto de Sus partidarios mas celosos, hizo anular: el Matrimonio de Eduardo, declaró ilegítimos Y Sus hijos, y los mandó matar. Luis deseaba “masiado la prolongacion de estas discordias Para intervenir en ellas. El áltimo acto de su política fue enviar Mmbajadoros:á Jtalia para pacificarla. El du- de de Calabria soba entonces los: estados “Koma: los venecianos dieron socorro al su- mo Pontífice, á pesar de los celos que su po- E y prosperidad causaba á la corte del papa. Useñor de Beaujeu y su muger fucron á "újas para traerá la princesa Margarita de e stria, hija de Maximiliano y prometida “Sposa del delfin , 4 la corte de Francia, don- 1z0 su entrada con gran pompa. Pretendió, “n calidad de delfina, tener facultad para in- (324) dultar á los presos: pero el parlamento St opuso á ello, probablemente por insinuación secreta del rey. Sin embargo, no se puede sin injusticia tachar á esta corporacion de com- placencia á la corte, pues en circunstanciaS mas graves habia resistido enérgicamente á la voluntad de Luis. Este tribunal, fuerte por su inamovilidad, comenzaba ya á ser un po” der enla monarquía: y por mucho tiemp0 no hubo otro dique, cuando no sereunian los. estados generales, contra la arbitrariedad de la:corte, Luis XL no temia al pueblo: y as dió fuerzas ¡al parlamento, protegiéndole con- tra el feudalismo, enemigo comun de ambos Pero haciendo inviolable la justicia para 10” dos.sus. vasallos, sabia sobreponerse á ella, cuando lo exigía su política suspicaz: y “% una ocasion mandó ahorcar á un juez, reves” tido con todas las insignias de su dignidad. Este monarca estraordinario, que afectar ba con los grandes tanta altivez, era fami” liar con el pueblo, y fue el primer rey 4 Francia que admitió en su mesa los vasallo* Pero casi siempre descubria la garra del1e00* y un rasgo maligno y satírico lastimaba fr” cuentemente al crédulo convidado á quit? aparentaba festejar. Un mercader rico, sedu” cido por el favor.que el rey le habia manifeS tado admitiéndole en su intimidad, le pidin cartas de nobleza. Luis se las concedió: y * dia siguiente, le recibió con estraordina? sequedad. Jl mercader se atrevió á queja!? O A A A O O (Ba5) de ella. No “lo estrañcis, respondió Luis: señor caballero, cuando os permití sentaros A miumesa, erais para mí el primero de los Mercaderes. Ahora sois el último de los no- les; y haría. agravio á los demas señores, Yvatándoos como a ellos.” Pero el vulgo, siem= pre dispuesto á creer lo que desea, le propor- Cronaba un gran número de personas, que celebraban su bondad , porque comia muchas veces en casa delos artesanos, y permitia que Se pusicse su nombre en las listas de los' gre- MIOS y cofradías. Los cortesanos le decian que umillándose de este modo, comprometia su 'guidad: pero él les respondia: “cuando el Orgullo camina delante, la vergiienza y el año le siguen de cerca.” Se enojaba contra 9S que le resistían: pero perdonaba las res- Puestas ingeniosas. Un dia que habia monta- %en un caballo de muy pequeña estatura, uno : e Sus cortesanos empezó á alabar la estraor= ' Maria fuerza de aquel animal. “"Pu te bur- as, le dijo el rey: no tengo otro peor en mi caballeriza.” “Pues yo creo, replicó el cor- “Sano, que debe ser extraordinariamente vi- 80ros6: orque lleva á V. M. y á todo su con- sejo” Habiendo encontrado al obispo de Char- "es, montado en un gran caballo, y vestido Magníficamente, le dijo Luis: “Los obispos Viajaban con menos lujo en otro tiempo.” “Es verdad, señor, respondió el obispo: cuando 9S reyes eran pastores.” gunas yeces salieron de su hoca cruel (326) E espresiones muy humanas. Habiendo visto 4 Radulfo de Lannoi arrojarse el primero á la brecha de una plaza sitiada, y derribar á sus pies muchos enemigos que le acometicron, le echó al cuello una cadena de oro, que valia 500 escudos, diciéndole : “por la Pascua de Dios, amigó mio, que sois demasiado furioso en € combate: y como deseo que me sirvais mucho tiempo, es menester por ahora encadenaros- Nunca perdió ocasion de humillar á los no- bles.que servian en su palacio cuando los co- gia en alguna falta. Un dia pasó revista, gue no esperaban, á los oficiales de su guardia: Y habiéndolos hallado mal armados y vestidos, les envió escribanías, advirtiéndoles que pues no se hallaban en estado de defenderle con Ja espada, era menester que en lo sucesivo Je sirvieran con la pluma. ««Despreciaba naturalmente á los hombres» - porque solo tenia junto á sí los seres mas des- preciables. Los confidentes, amigos y emisa- rios de Luis eran casi todos pérfidos intrigan- tes, como Olivéros, Tristan, Bessuire y otro$ muchos que le habian vendido su concienciás y estaban siempre dispuestos á ejecutar sus ¿Srdenes sanguinarias. Gustaba de oirlos but” larse de las convulsiones en que caian las vic. timas, sometidas por sus órdenes á los mas crueles tormentos, que algunas veces presen- ciaba el mismo Luis desde. un sitio oculto: Uno de estos infamos cortesanos habia mer” cido su favor inventando una prision en for- CORRA A cnn (327) ma de embudo, en la cual el miserable que entraba, ni podia acostarse, ni gozar un solo Momento de descanso. . Luis XI no conocia los sentimientos que inspira la naturaleza. Fue hijo ingrato, her- Mano cruel, y esposo tibio, desdeñoso y tirá- Rico. Su primera muger Margarita de Esco- «4 murió de tristeza: Carlota de Saboya, que fue la Segunda, llena de virtudes y de bondad, VIviG cast siempre como desterrada en el cas- tillo de Loches, olvidada de la corte, pero amada del pueblo. De este matrimonio na- “leron Luis, Joaquin y Francisco, que morie- "On de corta edad; Cárlos, que sucedió á su: Padre; Luisa, que vivió pocos meses; Ana, que “asó con Pedro de Borbon, señor de Beaujeu, Y gobernó el reino como regente en la menor edad de Cárlos VIII; y en fin, Juana, esposa ** duque de Orleans, que reinó despues con “l nombre de Luis XI; el cual la repudió por “sar con Ana, duquesa de Bretaña. Lpis XI SC mostró constantemente padre duro y celoso de su autoridad, El delfin estuvo casi prisio- Acro en el castillo de Amboise, donde se edu- “iba, por orden de su: padre: el cual habia Prohibido que se le instruyese en las ciencias Y en la literatura, recelando que los conoci- "Mentos le hiciesen soberbio y ambicioso, y le Uclinasen á sublevarse contra su autoridad, 00 él mismo se habia sublevado contra la CSu-padre. uis era mas supersticioso que devoto, (336) intereses del nuevo rey (porque ya le daba este nombre), diciéndoles: “nc comprometais la tranquilidad de los primeros momentos de su:reimado, ad antes. de tiempo á Calés: y durante cinco ó seis años, evitad la guerra, aun con Maximiliano.» Conociendo poco despues que era llegada su última hora, mando al canciller que llevase al rey los. ser llos, y le envió. tambien los grandes dignata- rios de palacio y una parte de su guardia. | Luis falleció el 30 de agosto de 1483 á lwedad de 61 años, cuando ya.concluía los 22, de su reinado. linterrósele, como habia man- dado espresamente, en Nuestra Señora de Cle- ry«: Tenia tanto empeño en que se cumpliese estas voluntad suya, que Sixto IV, por su so- licitud, fulminó una búla de escomunion con- tra cualquiera que levase su cadáver á otra sepultura. Se habia esparcido y desmentido tantas veces «la noticia del. fallecimiento de Luis XI, que cuando sucedió verdaderamente, dudo el pueblo algun tiempo de su realidad. Nadie se atrevia mi:á mostrar dolor anticipa- damente, ni á manifestar contento peligroso! porque lo uno y otro daba lugar á sospechas. Ademas, si no faltaba quien se alegrase de verse libre de-yugo tan pesado, otros muchos para los cuales.se habia hecho Luis muy ama- do, sentian haber. perdido en él un apoyo tan firme contra la prepotencia dé los grandes. Duclos, despues de haber pasado con im- parcialidad, quizá demasiada, las prendas | (837) 28 y las maldades de Luis XI, pronuncia así su sentencia: “puede decirse que fue igualniente célebre por sus vicios y sus virtudes; y todo bien compensado, era un rey.” A la verdad no puede negarse á este príncipe la penetra- cion de su espíritu, la firmeza de su voluntad y la intrepidez de que dió tantas pruebas: ni - que promulgó sabios reglamentos é institucio- nes útiles al bien público. Pero fue egoista, artificioso, perjuro, sanguinario, hijo ingrato, ermano desnaturalizado. Ninguna de sus ac- ciones tuvo el sello de la grandeza de alma: debió sus triunfos á la fortuna, sus peligros á sus yerros políticos, sus reveses á su impru- dencia y malignidad, el aborrecimiento que ticas á sus violencias y perfidias. El es- plendor de su trono, fue eclipsado por el gran - Múmero de cadahalsos que levantó, y la san- + gre de ¿000 víctimas mancho su púrpura. No, Luis no fue rey: y puede decirse, en honor del trono, que de todos los reyes franceses de la tercer dinastía, si se exceptua Cárlos 1X, Jue el único que mereció el nombre de lirano. ára ser rey, es necesario empezar por ser hombre. Compárese su conducta con la de san Luis. Ambos tuvieron el mismo objeto, á saber, la diminucion del poder feudal, y san Luis tu- vo que trabajar mas, porque los ba rones eran mas poderosos en su siglo: pero la virtud do- minaba en su corazon, y dol empleó su bra- 20 en sostener los derechos justos del trono, YOMO XxX. 22 (338) porque si queria que estetuviese fuerza, era solo para que pudiese sostener la justicia y la hu- manidad. Luis XI tenia un alma ambiciosa y vengativa, que no hallaba en el poder mas mérito que el de ser instrumento de su sober- bia y de sus venganzas. Si la consolidacion de la autoridad régia produjo bienes á la monar- uía y á la nacion, los medios de que se ya= lió para conseguirla, prueban que no fue su intencion conseguir aquellos bienes, sino sa- ciar sus horrendas pasiones. Así no es de es- trañar el juicio imparcial de la historia, que cuenta 4 Luis IX en el número de los san- tos, y á Luis XI en el de los monstruos. CAPÍTULO ADICIONAL. Mistoria de Alemania desde la extincion de da casa de Suevia hasta el tratado de Wes!falia. La union de las casas de Austria y Bor- gona, verificada en el reinado de Luis XI que acabamos de describir, segregando de la coro- na de Francia los feudos mas ricos y pobla- dos de,su parte septentrional, y poniendo cn contacto la potencia-dominante en Alemania con el reino de los Capetos, produjo catre una y Otra dinastía la larga y funesta rivalidad > quejaun dura entre las dos naciones. Nos ha parecido pues que es este el lugar oportuno para continuar la iHatiddémas del impe- rio germánico, que dejamos interrumpida 'en el capítulo adicional del tomo XVI, y dará conocer por qué grado fue engrandeciéndose en Alemania la casa de Austria, hasta poseer la corona imperial hereditaria de hecho: qué aumento de -poder le dió: el casamiento. de Maximiliano Í con María de Borgoña: á qué ee de grandeza llegó cuando Cárlos. Y :en- azó en su frénte la corona! imperial: á la de España: como este poder,sacometido por los turcos, los franceses, y los protestantes, aspi- ró sin embargo á subyugar toda la confedera- cion germánica, y .cómo.en fin se establecie- ron en el tratado de Westfalia las bases que aseguraron á un mismo'tiempo los dcjecbós de la dinastía dominante y la: independencia de los príncipes del imperio: Largas: y: 'san- erientas lides, disueltos los lazos sociales por la introduccion del principio protestante: ñiez- cladas las guerras y sedicionés civiles con las estrangeras, y terminados estos males por:los progresos de la: ciencia: diplomática y porel prudente sistema del equilibrio, que: despues dió origen á pretensiones y. querellas de ótra especie, son eu ve que habemos:de des- cribir, aunque con la: concision á que nos:obli- ga la ley de nuestra obra: »:: nah abr Este capítulo abraza un intervalo de.cua- tro siglos, y se-divirá en ituatro secciones: La 1+Meyará hasta el advenimiento al trono 1m- perial, de Alberto TL, cuando extinguida la:su- 340) cesion varoníl de la ls de Luxemburgo, volvió la :corona á la casa de Austria, para no salir jamas de ella: la 2,7 hasta el advenj- miento de Cárlos Vila 3.* comprenderá el rej- nado de este célebrefmonarca, en el cual adop- tóvla Europa el sistéma de política que duró hasta la revolucion de Francia, y la 4.2, los Cie pasaron desde la abdicacion de Cárlos Y, que dividió en dos ramas la dinas- tía austriaca hasta el tratado de Westfalia y muerte del emperador Fernando II. «SECCION 1. Desde la extincion de la casa de Suevia has- ta el segundo advenimiento de la casa de + Austria en la persona de Alberto IT. Rodulfo L, emperador de Alemania (1273). Despues del corto reinado del emperador Gui- lMórmo de Holanda, que sucedió á Conrado 1V;:último de la. casa de Suevia, hubo en Ale- magia un grande interregao, en el cual divi- didos los:electores entre Ricardo de Cornwa- los; hermano de Enrique UI, rey de Ingla- terra, y Alonso. X el sabio, rey. de Castilla, puede decirse que no hubo verdadero empe- rador::Si Conradino, hijo de Conrado IV, hu- biese triunfado:en Italia, quizá habria podi- do sostener los derechos de la dinastía de Sue- -wia:, de la cual era el único bástago: pero este x € 64) jóven infeliz y digno de mejor suerte, fue vencido en la. batalla del lago Celano 6 :de Tagliacozzo, por Cárlos de Anjou, hermano de san Luis; cayó en poder de su cruel yen=. cedor y fue degollado en un cadahalso. Éste in= fausto suceso separo enteramente los intereses: de Alemania é ltalia, unidos desde el reina-= do del emperador Oton 1 el erande. Ber Sh Los principes de Alemania no querian dar: fin al interregno, porque mientras el imperio estaba sin cabeza, aumentaban en la anar= quía y confusion: su poder, sus riquezas y sus privilegios: y: así no quisieron unirse á favor de ninguno de los dos pretendientes, alegan- do por disculpa que estarian á lo que decidie- se la corte de Roma: y ésta escarmentada £n los males que habia causado en Halía la am- bicion de les últimos emperadores, tampoco se daba mucha prisa á decidir, pretestando» que no queria ofender á ninguno de los dos: Uastres y poderosos rivales. eE Pero esta situacion de cosas no podía du- rar mucho tiempo. La mayor parte de los electores se decidieron por Alonso de Castilla, y cste príncipe habria ceñido la corona-1m- perial, si los negocios de su reino, la guerra con los moros y la distancia no le hubiesen: impedido pasar á Alemania. El desorden y la confusion crecia con la prolongacion del im- terregno que duró 15 años: los príncipes, que habian adquirida grande poder, querian ya un orden regular de cosas que lo consolidase: á (342) el:papa Gregorio X, apartándose de la polí- tica de sus antecesores, deseaba dar á la Ale mania un gefe, que le duxiliase enla guerra que meditaba contra los sarracenos de Orien- te:el rey de Castilla no llegaba: reuniéronse pues: los electores en F rancfort, comprome- tieron sus votos en el de Luis el Severo, con=: de palatino de Baviera, y este nombro á Ro-, dulfo'; conde de Habspurg, el menos podero- so de sus rivales; pero estimado ya por su ca- pacidad y su valór. | us posesiones se reducian al castillo de Habspurg en Suiza, y á algunas posesiones en Suevia y Alsacia; y como otros muchos caballe- ros de Alemanía fue oficial en el palacio de Otocaro, rey de Bohemia. Este príncipe, que no habia asistido á'la dicta de eleccion, sino por medio de sus embajadores, no quiso re- conocer á Kodulfo : y cuando los enviados de la dieta le instaron ¿ que le prestase homena- g“, respondio: «nada le debo: porque le he pa- gado:sus sueldos conmucha puntualidad.” El rey de Castilla protestó contra la eleccion de odulfo,, y aun tuvo una conferencia con el papa:en Beaucaire para reclamar sus dere- chos al imperio: pero legó tarde, porque ya Rodulfo se habia coronado en Aix la Chape- le: y aunque no renunció á sus esperanzas, nunca pudo realizarla, detenido siempre en España. Guerra con Bohemia: batalla de Viena. (1277). Rodulfo puso á Otocaro en el ban- en. ; do del imperio, acusándole porque descono- cia su autoridad, y tenia 'usurpadas las pro- Vincias de Austria, Carintia, Carniola y Es- Uria, de que se habia apoderado durante el interregno, alegando los derechos de Marga- rita su mugér, hermana de Federico el beli- coso, último duque de Austria. La casa de Baviera tenia pretensiones ¿aquellos estados, que se habiaw desmembrado de ella, negando que las hembras pudiesen adquirirlos. Cuando el emperador se hallaba ya en el centro del: Austria para hacer, la guerta: á Otocaro, por mediación de algunos precip del imperto $e suspendieron las hostilidades, y se hizo un convenio, segun el cual Otocaro debia cónservar la Bohemia y la Moravia, con cargo de recibir la investidura imperial, y dar en dote Tos estados de Anstria á su hi- Ja lnés, que dasaria con Bodúlfo, quinto hi- jo del emperador. Otocaro, aunque con suma repugnancia, pasó adonde estaba Rodulfo á recibir de él la investidura de Bohemia y á prestarle el homenage. Didió y obtuvo que es- “tá toremiónia, humillante para su soberbia, se cclebrase privadamente en una tienda cerra- da: pero en el momento más esencial del ho- menáge, O por acaso, d por orden del empe- rador, que queria castigar su orgullo, se abrió el pabellon por entrambás pártes, y los corte- sanos de uno y otro ríncipe vieron al rey de Bohemia postrado 41os ios del que habia si- do mayordomo de su palio (344) El enojo que reci bió Otocaro por este su= cesó, se aumentó con los denuestos que le di= jo su esposa, tan orgullosa como él, cuando vOl vió á su reino, por haber sufrido aquella que llamaban 1gnominia. Resuelto pues, á vengarla, quebranto la paz, juntó poderoso ejército, entró en Austria, donde le salió al encuentro Rodulfo, y cerca de Viena se dió una texrible batalla, en que Otocaro fue yen + i d . cido y muerto despues de haber hecho prodi- gids de valor peleando casi solo y abandona- do de los suyos. ! ste combate termino la guerra y decidio e la superioridad de la familia de Rodulfo en, Alemania, Wenteslao, hijo, de Otocaro, qu quedaba en menor edad, heredó el reino e. Bohemia, donde el emperador nombró re- ente á Oton, marqués de Brandemburgo. El ori fue gobernada primero por sus pro- p10s estados: despues se dió en administracion é Alberto, hijo mayor de Rodulfo, y última- mente en propiedad con el título de duque, á pesar de los LO! y reclamaciones de la tasa de Baviera. La familia de Habspurg to- mo entonces el nombre, mas grandioso de Aus- tria que conserva en nuestros dias: y Rodul- 0, que tuvo la gloria de ser el fundador de su grandeza, respetado y temido, no tuvo otras guerras que sostener durante su reinado, sino. contra las numerosas cuadrillas de ladrones, que se habian formado en el tnlerregno, y que consiguió estirpar. Dividió la Turingia en dos 345) partes; dando la P al duqne de Misnia, - la occidental á los de Brabante con el títu- 0 de Landgrave de Hesse: nombró á su hijo: todulfo duque de Suevia, dándole con este: título las posesiones que la desgraciada fa- milia de Suevia tenia en aquel pais, y de que se apoderaron los señores cercanos mas pode- rosos durante el interregno. En fin, estable=: ció la paz pública, es decir, la prohibicion de das guerras privadas, por tres años; y logró prolongarla hasta su muerte, que se verificó, el 30 de setiembre de 1291 os 73 años de edad y 18 de reinado. AS a El fundador de la nueva dinastía adop= ló.con fespecto á los negocios de Italia una po- lítica muy diferente de la que babia arruina- do las casas de Franconia y Suevia. Sin re- dunciar á los derechos que como emperador e pertenecian, procuró hacerlos útiles, vendien- do en grandes sumas las repúblicas de Luca Florencia, Génova y otras ciudades, la li- ertad que ya tenian de hecho. Conservó siem- Pre estrecha amistad con la corte de Roma: mas Mi quiso pasará Italia á recibir la:corona de manos del sumo pontífice, ni ser gefe de la Cruzada que Gregorio X predicó contra los sarracenos. Conservó buena armonía con la ca- sa de Anjou que dominaba en Nápoles, aun- Quese opuso con grande vigilancia á que domi- Dase en el norte de Italia, y logró reducirla tl mediodia, donde las vísperas sicilianas y la guerra con los aragoneses que se apoderaron (852) | ¿ma de Bingen, que fueron famosos en aquel tiempo. Alberto tomó esta plaza por asalto, é impuso la ley á los electores despojándolos de los derechos que habian usurpado, y resti- tuyéndolos al imperio. Al año siguiente hizo guerra á Wences- lao, rey de Boemia é hijo de Otocaro, pre- tendiendo tener parte en las minas de aquel reino, y reclamando algunos territorios. Lá campaña, en cuyos principios tuvo algunas ventajas, acabó infelizmente para él: porque los habitantes de Bocmia envenenaron las fuentes, y hubo de evacuar el reino con gran mortandad de sus tropas; pero en 1303, de- seando Wenceslao asegurar la causa de Un- gría, vacante por muerte de Cárlos Martel, á Wenceslao Vl, su hijo, hizo pacescon Alberto, que podria oponer eficaz resistencia á sus de- signios, y le cedió algunas tierras y minas. Wenceslao VÍ reunió á la corona de Ungría la de Boemia por fallecimiento de su padre Wenceslao V : pero su soberbia y crueldad le hizo odioso á sus vasallos de ambos reinos, y pereció asesinado en Olmutz, capital de Mo- ravía, donde habia ido á sosegar una sedi- cion, en 1305. No dejó sucesion: y la mayor parte de los boemios eligieron por rey á En- Tique, a y Carintia, y marido de una hermana de Wenceslao VI: pero Alberto se anticipo, entró en Boemiía con un ejercitó. Y colocó en el trono á su hijo mayor Rodullo, duque de Austria; siendo ésta lu vez primera (853) | que un príncipe austriaco'ciñó aquella coro- ña! En Úngria reinó Caroberto, hijo de:Cár- los Martel y de Clemencia, hermana del em- perador, no sin disputar el cetro con Oton, duque de Baviera, á quien los úngaros ha- bian elegido: pero el tofujo de Alberto á fa- vor de su sobrino, y los auxilios de Oton, destruyeron la pretension del bávaro, que vencido en una batalla, hecho prisionero, y habiéndose escapado de la prision, volvió á Baviera, y dejó libre el trono á su competi- dor. En hos principios de esta lid, recono- tiendo los partidarios de Oton que su mayor contrario era Alberto, le dieron un veneno: los médicos lo conocieron á tiempo, y colgan- do al enfermo de los pies, le administraron remedios para que vomitára la pócima. Esta cura surtio buen efecto: pero en las bascas y en los esfuerzos violentos que hizo el empera- dor, se le saltó un ojo: de donde le vino el renombre de Fuerto. En 1306 emprendió otra guerra para po- ner á Felipe de Nassau y hermano de Adolfo, en posesión del landgraviato de Puringia, Comprado tan malamente como ya hemos di- cho, por este emperador. El intento del áus- triaco era adquirir para sí alguna parte de aquellos estados. En esta guerra fue vencido por los hijos de Alberto, marques de Mis- nia, á quienes pertenecia de derecho el seño- río, y que quedaron cn nO pacífica de él. Independencia de los suizos (1307). Los TOMO XX. 23 | (354) | habitantes de la. antigua Helvecia, pobres, valérosos y felices, se habian conservado , du- rante todas las vicisitudes del imperio de los francos, viviendo segun sus antiguas leyes y costumbres, aunque gobernados Pyimero por los reyes austriacos, despues por los de Ger- mania, á cuyo imperio quedaron definitiva- menle agregados. No admitian privilegios de nobleza, :y el empeño que algunos empera- dorés de Alemania hicieron para introducir- los envaquel pais, dió motivo á varias se- diciones. En la última que fue en el año de 1260, arrojaron los helvecios á los que ha- bia en. su pais. | Alberto de Austria, tanto por los bienes palrimoniales que gozaba en Helvecia, como en calidad de emperador, enviaba goberna- dores. á' los diferentes cantones. Gesler, uno de ellos, trato imhumanamente á los del can= ton de Vri, obligando bajo crueles penas á los habitantes á saludar un Cspantajo, que habia puesto en una percha junto al castillo de Lejug,. ue habia edificado cerca de Al- tor£f. tolva Tell, que no quiso somelersé á esta. bumillacion, le obligó á. der- ribaride un flechazo una manzana que man- dó poner sobré la cabeza de su hijo,, y des- pues de haberla derribado sin daño del ino- cente niño, le condenó 4 prision: perpétua. Guillermo logró. escaparse de los que le con- ducián 4: ella, y animo á los otros cantones cuntra la tiranía de los ministros del empe- (355) rador, que era. igual en todas partes. El te- niente del «gobernador de Underwald come- tió crueldades inauditas: su última atrocidad fue mandar asesinar á una muger quedo nes gó á satisfacer sus impuros, deseos. Hasta allí llegó la paciencia helvética.. Los cantones de Schwitz, Vri y Underwald formaron la famosa confederación suiza ,. que tomó,.su nombre del de Schwitz, arrojaron. á, los go= bernadores de Alberto, y se proclamaron 1n- dependientes. dp La El emperador marchaba contra ellos, cuando fue asesinado en Rinfeld por su so- brino Juan, duque de Suevia, hijo de su her- mano Rodulfo, y al cual dilataba bajo diver- Sos pretextos, restituirle el ducado, de cuya administracion se encargó, cuando murió Ro- dulfo, por «haber quedado Juan en menor edad. e] asesino huyó á ltalia, y acabó sus dias en un convento haciendo penitencia; y sus estados se reunieron á los de la casa de Austria. De sus cómplices solo uno, llamado Varth, cayó en manos de la justicia, y fue atado á la cola de un caballo, arrastrado y partidos sus huesos con barras de hierro. +. 2: Luos hijos, de Alberto: fueron Rodulfo el piadoso, duque de Austria. y rey de Bohemia, que falleció. sin, sucesion antes que su padre, por lo cual recayó la corona de aquel reino en Enrique, duque de Carintia: Federico el Hermoso ; Leopoldo. el Glorioso, Enrique Oton, y Alberto. el Contrecho que conli- (356) núó la sucesion varonil de-la casa de Austria, despues de la muerte de sus hermanos. Sus hijas fueron Ines, casada con' Andres Í, rey de Ungría, antecesor de Cárlos: Martel: Isa- bel, “con Federico; duque de Lorena: Ana, con Herman, marques de Brandemburgo y en segundas nupcias con Enrique, duque de Breslaw: Cátalina, con Cárlos, duque de Ca- labria, y Gutá; cón Luis, conde de Oestin= gen. ste emperador fue mas ambicioso que * justo ni político: y perdió la vida por el des- ordenado deseo de “aumentar sus posesiones con los bienes agenos. eres E | Enrique VII de Luxemburgo, empera- dor (1308). Despues de la muerte de Alberz to [, se presentaron como candidatos de la corona imperial Enrique, conde de Luxem-= burgo, y Carlos de Valois, hermario de Feli- pe el Hermoso, rey de Francia. El interregno duró siete meses; y se habria prolongado mas tiempo segun las dificultades “io tuvieron los electores para convenirse, si e papa Clemen- te V/que residia'en' A viñon, donde habia tras- ladado la corte pontificia, no les hubiese es- crito que acelerasen la eleccion, sio ucrian ver sometida la Alemania al yugo fabes: porque Felipe trataba de emplear todas sus fuerzas á favor de su hermano; y el papa, á quien era muy gravosa la especie de sujecion política en que le tenia la corte de París, prevía facilmente, que si llegaba á dominar an príncipe frances en Alemania, no quedaba 357) niugun recurso á la A. Sede para sustraera será la influencia de dicha corte 000. .58 Fue, pues» elegido unánimemente; por emperador: Enrique de Luxemburgo, princi? pe de un pequeño estado,, pero gran capitan, adornado de virtudes religiosas: JO civiles Y géneral mente muy estimado:y querido: Su:prip mer cuidado, apenas recibió la corona 1mp£ez rial, fue terminar las disensiones de Boemia, donde: despues' de la muerte de Rodulfo de Austria, dominaba Enrique, dique de Carín; tia, ¿4 favor de un partido, »y. con el auxilio de un ejército de comanos ¿:pueblo- feroz.de Tartaria, que á principios del siglo XUL ipvar dió, incorporado con los inogoles> el «medi0= dia de-Rusia y Polonia; y! el: norte de Ungria donde se establecieron. Estos bárbaros; que Enrique habia tomado á su sueldo, y que le acompañaron en su espedicion:á Boemia, co- metieron tantas atrocidades: en: este reino, que sus habitaíites sublevados corricronícon armas áPraga, y-juntoá sus muros dierón» batalla álos comanos, y los esterminaron com leta- mente. Enrique huyó á:su ducádo de. Carin- tia: y los bohemios eligieron por rey á Juan de Luxemburgo, hijo del emperador, á condi- cion de que recibiese por esposa á Isabel, hija de Wenceslao V,rey de Boemia. Enrique po- nia dificultades en' este matrimonio, porque la eo tenia fama de poco honesta. Cuando sabel supo que esta sospecha era la causa de dilatarse los conciertos, se-presentó alempera- lo repugnaba*-pero vencido de sus instan= ciás ¡a sometió al examen, y siendorecono- cida por virgen, la casó con sa: hijo. Así ad= utrió la casa de Luxemburgo el: cetro: :de dema o a el ( El emperador, que era amigo. de-la casa de Baviera, quiso restituir el ducado de Aus- Ñ vió á decirz "la'sucésión de estos estados há costado ya la vidavá cinco “monarcas: mirad no seais “el sexto,” “Enrique: renunció á esta máno del duque Federico, que le sirvió siem pre con gran fidelidad. tin Espedicion: de Enríque WEIL: 4 Lala (1310): Enrique VI renovando'las preten= siones sobre Italia, abandonadás: con gran prudencia olítica por los dos. emperadores añteriores de la:casa de Austria, pasó los Als pes con ejército poderoso, so color de coronar se en Roma, pero cón la firme resolucion de hacer .que' fuese reconocida: y respetada la autoridad imperial en la penfasula. * Esta espedicion fue inútil para Alemania, y le costó un ejército floreciente y la vida del emperador. En Milán: favoreció Enrique á Visconti, y la faccion de los de la Torre emo | | (359) ! prendiérón' asesinarle un dia que lá: imayor parte des los: soldados alemanes estaban fue- ra.de la ciudad, á ver el suplicio de un de- lincuénte condenado al fuego. Enrique se hi- zo fuerte en su palacio: Leopoldo des Austria abrio lasopuertas' de: la plaza; que habian cerrado los" conjurados "y" lHamó Jas: E as acudieroíi' y salvaron'aleemperador.' es- eesta época favoreció dos Visconti, y empezó esta famili á ser, poderosa! ¡en Lombardía. El emperador arrojó de todas las! ciu dades á los:de la facción contraria: La de Brescia Te hizo ostinada resistencia yy! la tomó despues de un sitio en que perdió gran «parte de su bjórcitasL 2D. 07 SA O Pasó despues 4 Génova y á Pisa que le reconocieron: pero Florencia le cerró sús puer- tas; Habiendo Mogado á' Roma por el camino de Arezo y halló la capitalidel inúndo “cristia- ño dividida én dos facciones: la: de los Colonas que estaban: por él, y las de lós Ursinos some= tida á Roberto de Anjou, rey de Nápoles, al cial habiadado el papa Olemente Y la comi- sion de'oponerseá los proyectos Ambiciosos de Enrique. El: emperador tuvo qué: entablar largas negociaciones diplomáticas y dar'san- grientos combates para conseguif que'-dinco cardenales le coronasen*en nombre del papa: pero su autoridad fue tan'ipoco reconocida, que en elo banquete que dió para celebrar la coronación, recibieron los convidados algunas pedradas de los enemigos. e (360) 209 XEarique se volvió 4 Pisa resuelto :4 ha- cer guerra al rey de: Nápoles, ¿para lo cual izo. alianza con Fadrique, rey de Sicilia, y aroberto, rey de Ungría: María, de Cárlos IV el Hermoso, rey de Francia; é eligieron á Luis » que fue coronado.en,Aquis- grán: pero los otros: dos; que eran el arzobis- pode Colonia y el conde palatino: del Rin, ps Un Congreso en Saxenchausen, vi- Ma cercana á Francfort, y dando el derecho (361) de sufragio á otros yarios príncipes que care- cian de él desde muchos años antes, y que estaban reunidos con ellos, nombraron .em> perador á Federico de Austria, y le coronas ron en Roma. Dividiéronse las provincias de Alemania, favoreciendo unas al bávaro, otras al austriaco; al cual favorecia tambien la corte pontificia de¡Aviñon, inclinada siempre á la familia de Rodulfo de Habisjurg, ¡mas sumisa á la santa Sede y menos ambiciosa de engrandecerse en Italia. ha osopcitad La guerra civil empezó. La primer bata- lla se dió junto á Eslingen, ciudad de Suevia, colocada cerca del rio Necker, á la cual habia Puesto sitio Federico, y en cuya defensa acu- dió Luis. El combate fue largo, sangriento é indeciso: porque Luis perdió mayor número de:soldados y se retiró para hacer una inva= Sion en Austria: y Federico, por,acudir á la defensa de sus estados hereditarios, tuyo que vantar el sitio de Elingen. Este, mismo año Os-«suizos, animados por la guerra civil. de lemania, hicieron perpetua la confederacion elós tres cantones de Schwitz; Vri.y Un= erwald, á la'cual se.agregaron-sucesivamen= te-los demas; y vencieron en un-sangrientó combate á Leopoldo de Austria, hermano de ederico, que con; poderoso ejército habia entrado en su territorio para subyugatlos. - Batalla de Muldorf: prision de. Federico de Austria (1322). Esta guerra ctvil duró Ocho años, y se peleó ostinadamente, no solo ] (368) | de los estados de Carintia que le pertenecian por su muger: enojado con Luis, autor de es* te despojo, se declaró contra él manifiesta- mente, y empezó á fomentar en Alemania partidos y disensiones funestas que duraron muchos años. | - Segunda espedicion de Juan de Luxem- burgo en Italia: batalla de Ferrara. (1332) Juan de Boemia hizo paces con los reyes de Ungría y Polonia por mediacion del papa, Y empezó á solicitar los electores del imperio á fin de que llevasen á efecto la sentencia de Juan XXIT contra Luis, y le diesen á él la corona imperial. Al mismo tiempo se ligó con los príncipes de Italia, que temian la restau- ración de la autoridad de Luis: pero no me- nos temian la prepotencia del boemio: y así al mismo tiempo que se confederaban con él cóntra el emperador, sitiaron á Parma, y obili- garon á su hijo Cárlos á entregarles esta plazd y volverse á Alemania. | + "El rey de Boemia tuvo en Aviñon un conferencia con el pontífice; y en ella convi? nieron' que pasase á Italia á arreglar los ne- gocios de Lombardía: y así habiendo junta? do un ejército, al cual Felipe de Valois, rey de Francia”, agregó un cuerpo de tropas con” siderable, mandado por el conde de ¿Armag” mac, atravesó los Alpes, é hizo guerra á AzoD Visconti, señor de Milán, á Alberto y Ma- teo de la' Escola, dueños de Verona, y al mis” mo-rey de Nápoles, para quitarles mucháS O | plazas de que se habian apoderado, 'peftene- cientes al dominio de la Iglesia. Los mismos Msntos ¡no escrupulizaban en apoderarse de as tierras de la santa Sede, á favor de las turbulencias, cuando se les proporcionaba la | Ocasion: y 1D OS Uniose 4 Juan de Boemia el ejército del sumo Pontífice, que estaba á las órdenes de Beltran de Poyet, legado de su santidad : pe= ro habiéndose encontrado con las tropas ene- Migas, mandadas por: Azon Visconti, fue com- pletamente derrotado, y huyó de Alemania con su hijo Gárlos que le acompañaba en esta espedicion. Así 4 a los proyectos ambi- ciosos de este rey en Italia. catas $90 Constitucion de la. independencia del impe- río (1338). Luis de Baviera no pudo conse- guir, nunca que le recónociese el pontífice , Juan XXU. Mejores esperanzas tuvo de recon- ciliárse con Benito XUL, que ocupd la santa Sede, habiendo fallecido FMRDADON: por- que.el.nueyo papa era mas benigno y mas amante de la paz: pero la A dela corte de Francia retardó ó aceleró la negociación entablada entre elvemperador y el pontífice; segun convenía á sus Intereses. AOS Entretanto la desavenencia de Luis con la santa Sede dió pretesto en 'Alemania á algu- nas sublevaciones parciales. Las mas notables fueron: las del duque de Sajonia y de Enrique; duque de la baja Baviera, contra el empera- dor. Lujs venció 4 sus enemigos: y conociendo TOMO XX. 2% : (370) ue-la.animosidad de Fel; pe de Valois, rey de rancia era la causa única de que Bonito XL no se-peconciliase, con'él, ¿bizo: alianza con el cólebre Eduardo 11, :pnometiéndole ebauxilio de sus.armas contrá Feli pe, y nombrándole vicario del imperio en la Germania inferior título:que'no' le fueinútil, porque de:dió en los Paises Bajos una autoridad que:cobtribus yo despues en gran»mánera á las victorias que consiguió.contralos fFanceses. .. papidri 3 din bin para asegura romas la legitimidad: del poder que ejercia, ¿convocó una dieta en: Francfort, y enella se promulgó da cólebre: constitucion que hizo al imperio independien> te dela tiara, y ena que se declaró quebas- taba.el nombramiento de los selectores gerniá- nicos- para. conferir el título y la dignidad imperial, sin necesidad de confirmacion dela santa Sede. Esta dieta no hizo mas que decla= rar:por de-derecho lo que ya era de hechodesz de.el reinado de Rodulfo T- pero: su! declara cion quitó álos emperadores uno:de: los pre- testos que tenian: V ¿para sus funestas espodicios: ness btalia, que-craeldo ser coronados "por elosumo.pontifice. ¿La autoridad imperialo o tenia en sus principios otra atribución que la de proteger la; república é Iglesialromana: po- 19 habiéndose hecho desde Oton 1 propia del ge yocaudillo de larcón ederación: germánio cas Yuhabiéndo restltado áncatisaodo estas dos personalidades. tantaso guerras. y * disturbios eritee¡1talianos y alemanos, entre e] sacerdocio* OO e is: IA | y elimperio, creyeron conveniente los electores y príncipes germánicos disminuir la fuerza del imperio enTtalia, que ya era solamente nominal, para hacerlo mas independiente en Alemania. Dieta! de Rentz: Cárlos de, Luxemburgo elesido rey de romanos (13146)... Luis, cono- ciendo que no reinaría tranquilamente mieh- tras la santa Séde no se recónciliase con él, abandonó la alianza del rey de Tagláterra pá= Ya tener propicio ¿Felipe de Valois, y obli= garle á ser su mediador cón el papa, cuyo ánimo le fue siempre favorable!” y acaso hu- biera logrado lo: que pretendia, E haber ocurrido, dos sucesos qué, fustraron"sus espé- ranzas. Ek primero fue la muerte de Benedic= to XI en “13/42, y Ta! exaltacion' “al! tYono LaS de Clémente VI « Encrigó personal eleimperádor y de condiciph' mas semejada tá la de Juan XXIE que 4 1d de Su antéce- sor. El segundo fue hna injusticia quela am- bición hizo cometér 4 Lurs. Juán de Luxcm= Burgo, hijo segundo del rey de Boemia, estas ba casado con Margarita, Condesa del T 1rol, que na ténicado Hijos, pidi difórcios ante el emperadór, 'acusapdo 4 su marido de impa tencia: Luis olvidihdo Tas VU Se gun lás cuales pertenccia está € ¡sa ¡d los 1 Duúnales eclesiásticos; disolvió” € 'imatrimonio y dió por esposo, 4 "la condesa “3, hijo Enis, marqués ae alraodibid d. La Fálta de com, retebcia en el juez, y, el iiterés. qué nia de cer propio de sí familia ver condado de Ti% PARO (372) rol, y de quitarlo á la casa rival de Luxem- urgo, hizo que fuese muy censurada su con- ducta en este negocio, Y así perdió muchos de sus partidarios, tanto por su violencia y codicia como por la versatilidad. con que dejó la alianza de Eduardo sin haber recibido de este príncipe agravio alguno. En este tiempo hubo grande movimiento en el pueblo de Alemania contra los judíos, á. los cuales acusaban de muchas maldades y sacrilegios, principalmente de haber ulirajado las hostias consagradas que podian adquirir. En muchas partes fueron de solados, y roba- dos sus bienes: y á vueltas de ellos, muchos cristianos. Un hombre particular, llamado, Armileder,. concito un gran número de gen- tes del campo, tomó: el título de rey, y con el pretesto de exterminar á los judíos, cometió crímenes horrendos. El emperador envió con- tra dl un cuerpo de tropas, que disiparon su gavilla, y el fue preso y llevado al suplicio. Epia perserueon. de Clemente VI contra, Luis de dayiera fue mas activa y enérgica que la de Juan 7 XL. Resuelto ácolocar en el tro- no imperial yá Carlos de Luxemburgo, dió or- den á los arOreS que nombrasen otro empe- rador: pero solo le obedecieron cinco, á saber: os tres electores: eclesiásticos, Juan, rey de, Johemia ,; y Rodulfo, duque de Sajonia; los se Ll ii. E ; cuales, reunidos, cn Rentz,:cligieron por rey sio AAN de romanos á Cárlos de Luxemburgo, mar-. ; II OI y) cl z é hijo del rey de Boemia. Este qués de Moravia Jan) 4 e E PA nombramiento causó muy poca perturbación en el imperio: porque el partido de Luis era mas poderoso y estaba mejor armado: y así el nuevo emperador no pudo ser coronado ni en Aguisgran ni en Francfort, que le cerraron sus puertas: y hubo de contentarse con reci- le la corona, sin séquito ni aclamaciones, en Bona, ciudad perteneciente al electorado de Colonia. ge Despues pasó con su padre á Francia en auxilio de Felipe de Valois, y se halló en la cé- lebre batalla de Crecy. en que Eduardo UI de Inglaterra venció completamente al rey de Francia. El intrépido rey de Boemia, aunque ya ciego y octogenario, pidió, cuando se trabó el combate, que le llevasen al sitio donde pelea- ba su hijó: y cayó atravesado de mil heridas en el campo de batalla. Su hijo Cárlos, des- pues de la derrota, pasó á Boemia á tomar posesión del reino, é hizo una invasion en el Pirol para sostener los derechos de Juan, su hermano menor, y á esta provincia: pero fue rechazado por Luis, y se volvió yencido á su Teno. Este fue el último acto del largo y turbu- lento reinado de Luis de Baviera. Al año si- guiente, que fue el de 1347, murió cerca de Munich di un ataque de apoplegía, persi- Mendo 4 un oso en la' caza. Sus hijos fueron uis, marques de Brandemburgo; Esteban, Que era contrecho; Guillermo , conde de Ho- landa, por herencia que recibió de su madre; (374) Alberto , que sicedi dalóno en el mis- mo condado; Luis el romano (lMamado así porque nació en Roma, cuando sus padres fueron á Italia á recibir la corona imperial), que sucedió á su hermano mayor, llamado tambien Luis, en el marquesado de Bran- demburgo; y Oton,-que sucedió á Luis el ro- mano en dicho electorado. Ninguno de estos hijos de Luis dejó sucesion, sino Esteban el contrecho; y las, ilustres casas de Austria y Baviera fueron perpetuadas por dos prínci- pes, tan poco favorecidos de la naturaleza, como eran Alberto y Esteban. Luis de Baviera fue el primer emperador que puso en las armas del imperio dos águl- las, reducidas despues á una con dos cabezas. Amaba las artes y las letras, é introdujo en la corte imperial la costumbre de tener un poeta laureado. El primero que gozó de esta distin- cion fue Albertino Mussat, natural de Padua, pocta é. historiador muy apreciado en su A Pa | Cárlos IV, emperador (1347). Cárlos de Luxemburgo, aun habiendo muerto su com- ctidor, no subió.al trono sino despues de ha- bee vencido grandes obstáculos, á pesar de la co0peracion siempre constante de la santa Se- de á favor suyo. Admitido en Ratisbona co- mo emperador, tuvo que volverse á Praga, capital de su reino de AB , arrojado por las tropas de Luis de Brandemburgo,. hijo e. mayor de su antecesor. ee | (375) -L Losielectores seculares se: reunieron “con Otros muchos príncipes en Loestein, y eligieron unánimemente. por emperador á Eduardo 1H de Inglaterra: pero este príncipe ¿harto ocú= . pado'eri la guerra de Francia, fue bastante cuerdo para no admitir una-corona, que tenía mas esplendor que poder: efectivo. Los mis= mos. electores se reunieron de nuevo, y ell sieroná Federicoel Severo, marqués de Misnia; quesrenunció: tambien la corona por “10000 marcos de «plata querle dió Cárlos. Ult" mamente. nombraron: 4 'Guntero, conde: de Sohwartzburg, ciudad. de Turingia, capitan valeroso y hombre de probidad: Despues de su elección, marchó 4 Fráncfort, donde:no' fue recibido:tuvo' sitiada lla ciudad por seis se= mánas y tres dias; y no»habiendo sido socor= rida la pláza en este tiempo por Cárlos de Boemia, se Je recibió en ella: porque era fuez ro de«Francfort, que cuando habia competen= cia'acerca del imperios podía abrir! sus puer= tas al que la tuviese sitiada el tiempo de seis semanas y tres dias, si en este término no atus diasen su Socorro alguno de los competidores, aunque fuera el emperador Jegítimo. ¡ATA fue envenenado en Francfort, siendo inocente el»médico que le dió la hebiz da', pués la' probó: antes que él. Despues de haber bebido ambos, cayeron uno y otro en= fermos. El: médico mráiriós álos tres: diás: Gun- tero «conservó la «vida á: fuerza «de remedios: pero quedó impedido ¿inhábil para el gobier ves (376) nO: Se creyó generalmente que un criado del médico, sohornado por los emisarios de Cár- los, puso veneno en la bebida, sin saberlo su amo. Guntero, consumido por la enfermedad, aceptó 22000 marcos de plata y dos ciudades en Turingia, que le dió el rey de Boemia, y renunció el imperio. Pero despues falleció en Francfort, y sele hicieron magníficas exe- quias. En este tiempo los electores contrarios á Cárlos, perdida la esperanza de hallar otro sucesor á Luis de Baviera, se reconciliaron con él; fue reconocido por emperador, y coro- nado solemnemente en Aquisgran en 1349- Jóntonces comenzó su largo y pacífico reinado de. que tanta necesidad tenia Alemania para restablecerse de los desórdenes y calamidades anteriores. Cárlos era prudenta, misericordio- SO, amante de las letras y de la paz, y buen político, Conservó toda la vida la mejor armo- nía con la corte de Roma, y jamas intervino en los negocios de Italia para acrecentar en ella su poder, sino para favorecer los intere- ses del sumo Pontífice, y establecer la paz en- tre la santa Sede y los Visconti de Milán , que no contentos con la dominacion de Lombar- día ,: acometieron y tomaron á: Bolonia, y “Surparon esta plaza y otras muchas del esta- do eclesiástico. es odia ob ¿En Alemania se dedicó á asegurar los de- rechos.de los príncipes y electores cuyo fin promulgó la célebre bula de oro, y 4 conser= | (377) Yar la paz, que pocas veces fue perturbada en su reinado, y 4 aumentar los estados de su familia. Su mayor defecto era la avaricia. Por sumas de dinero, aumentaba los fueros de las ciudades imperiales que habia, y creaba otras: tnagenaba los peages y otros derechos del im- Perio, y tal vez cedía á los príncipes las mis- mas ciudades que habia declarado libres. Co- mo empleó tan grandes cantidades de plata Cn ganar á los electores al principio de su rei- nado, y despues se-repuso enagenando las pertenencias de la corona imperial, se dijo de él que había arruinado su casa para adqui- rir el imperio, y arruinado el imperio para restablecer su casa: Por la misma razon le lamaba Maximiliano I, uno de 'sus suceso= res, peste de Alemania: Residia habitual- mente en Praga; y como los príncipes ger- Mánicos censurasen que siendo emperador, no se le veía nunca en el imperio, respondio: "estos alemanes quieren que yo vaya á gas- tar á su tierra los hermosos escudos de Boe- mia.” Vivió en paz con todos sus vecinos: é hizo grandes esfuerzos para terminar la guer- ra entre Eduardo de Inglaterra y Cárlos Y, rdy de Francia, que era su sobrino, é hijo de su hermana Bona de Luxemburgo. « Espedicionde Cárlos IV á Halia. (1354). l emperador auxilió este año á Alberto, du- que de Austria, en la guerra que continuaba Siempre entre su casa. y los cantones suizos. s dos príncipes: púsieron sitio á Zurich, y | (384) rio, y se hacian con estraordinaria barbaril- Leopoldo, hermano de Alberto UI, duque de Austria, ¿hijo de Alberto IT el contrecho, ofen- dido de que se hubiesen agregado á la primera confederacion helvética de los tres cantones, los de Lucerosa y Berna, entró con su ejército en este último, y lo. llevó todo á fuego y san- gre. Los herneses, en represalia, asolaron € Argow: y los de Zurich se apoderaron de la plaza de Sampach, y dejaron en ella 600 AR de guarnicion. Leopoldo acudió con los suyos para recobrarla, y de zurikeses pa- ra defenderla. Leopoldo, capitan esperimen- tado, deseaba evitar el combate; pero la im- petuosidad y jactancia de los suyos, le obligó ¿4 acometer. Se adelanto en buen orden, y ca- yó intrepidamente sobre el enemigo. Sus sul” zos cejaror, y aun empezaron á desordenarse: pero viendo que los austriacos, oprimidos con el peso de sus armaduras, no mostraban el mismo ardor que al principio, volvieron al ataque é hicieron horrible matanza:en los ene- migos. Leopoldo y un gran número de sus ca- balleros quedaron muertos en el combate, Los austriacos desalentados hicieron con'sus Lerri- bles enemigos la primer tregua que hubo en esta larga y sangrienta lid, y que duró hasta el reinado de Maximiliano 1 de Austria. Martirio de san Juan de Nepomul (1389) Wenceslao entretanto solo pensaba en ban- quetes y placeres inmundos. El pueblo opri- mido de impuestos para satisfacer-el lujo 107 (383) sensato: de-la conte, yacia:etmla misente Ia. Cmperatrizque erasmay Hintuosa:y carilaliva, tepartio, entrenlosopobres Jasrentas y idhajas; us polialisponer: masjouando le faltaban medios de aliviará la indigencia, y: buscaba; á su, marido para que se los Miese, le hallaba, siempre.en, uti cuarto remoto.del palacio; ban i ' La . queleando entre mugeres, Puines-y tomado del; Vino , que imponia suencio á sus, plegarias em favor. delos, pobreso303 20191003220, 0199 ¿51% 0)¿Los males públicos y el! eshonor de,la car Sa imperial produgeron:én:la;emperat5z.nna. profunda .mielancolía: yo Y enceslao, deseando: averiguar la causa, se obstinó.en.que habra de, ecirsela el, confesor de su¡ésposa, que era un canónigo. de la,catedral de Praga, natural de tepomuk, pequeña ciudad: de Bohemia. Juan resistió, como debia, á violar el secreto de. la, confesion y. Wenceslao enfurecido le mandó ahogar. en. el rio,Moldaw, que baña. á Praga; oy adoramos.en los altares, á este mártir de . moral. cristiana: Wenceslao, coma todos los ríncipes disolutos, era cruel. En el casti Uo E Visigrad, habia mandado construir una especie de Lorre hueca muy. alta, cubierta en á parte superior con un enlosado, firme. y wido en Ja,apariencia; pero apenas se daba en él un paso, giraban las ¿losas «sobre. ejes ocultos, y precipitaban;.al que estaba, sobre ellas en un profundo abismo de'agua, que has bia en la parte inferior, dela torre, y del enal tra imnosible salir. Con, este artificio infer- TOMO XX. 25 HA | nal' hizo: morir+un gran núniero des víctimas. + Este mismo:año:hubo:en Ungria' randes revoluciones. Segismundo, ¡marques de Branz dembargo, hermano del emperador; habia ea- sado'con María hijay heredera! de ¡Luis el' grande, reyode Unsría: Cuando este murió, los nobles"del reino) para iarpodiw que Segis2 mundo tuvieserparte en elygobierso, dieron 14 regencia 4'Isabel de Bosnia; madre de la rei. na: pero descontentos poco despuesodel: fayor úe gozaba cornella un intrigante, llamado detGina determinaron darla seorona 4 Cárlos' de Durazo, Fey de Nápoles ¿que ola aceptó ; desembarcó en as costas: de Dalmacia; Megó'4 Buda; y obligó á'Segismando á huir á Alemania, y se córohó 'por rey: Isabel; disi? , mulando su resentimiento, le ¡atrajo 4 uná conferencia, en que fue muerto! por asesinos apostados. Los nobles indignados dieron miuér- teá Isabel, y pusieron! presadá! María: pero su esposo Segismundo. entróvea el reino con un ejército que'habia” alistado: en" Brandem- burgo, triunfoide los rebeldes) Hbertó 4 su muger y se coronó por rey de los úngaros. Ta- les fueron los principiós'de la ¿grandeza á que despues llegó0i0o Mi 1109 30179que aña "Wenceslao preso%y restituido: 'al tróno dos veces” (1596) Ex 1394: hubo una 'subleva ciorgeneral' del pueblo y la nobleza de Bolie- mia contra WVencóslao, cuyas maldades nó podian ya tolerar: 'Eb pueblo rompió las puer- tas de palacio, sé apoderd del roy, le cargó A XL E , ! a PR HUT rr? de cadenas y le púso en prision. Pero logró.es- caparse y se retiró 4 un fuerte quie hábia cóns- truido 4 dos leguas de Praga: El senado, para eron entonces los ojos en Segismundo, rey de Ungría, principe ya célebre por su valor : prudencia: el cual, en en ella ga solemnemente. Wenceslao fue puesto en aliado suyo, para que le custodíase en un cas- ¡QUE e Vila IU Wenceslao soborno 4 un pescador que so- lia” entrar en la torre á véuder pescado á los Presos, y por medio:de un cordon de seda bas= táhite fuerte que le trajo, se déscolgó de una Ventana que dea al Danubio; entró en el bo- te del pescador, pasó á la otra'0 Ha, se dis- Erazo de aldeano, llegó á la fortaleza de Vi- sigrad en Bohemia, pidió licencia para hablar al gobernador, y obtenida; entró en el casti- Mo, sé descubrió á los soldados, que se pos- (388) traron 4 sus pies, y se apoderó de la. fortales mv él sobre un asunto de mucha, importancia: porque él no podia abandonar su puesto. Los magistrados vinieron, fuerón, presos y despo- jados de las insignias de sus dignidades; se reyistió con ellas á los soldados de Wences- lao, que volvieron á Praga de noche, y á fa- vor de este disfraz, se apoderaron de la ciu- | Jadela. Segismundo, que hacia entonces guer= ra á los turcos en las fronteras de: Valaquia con poca felicidad, no pudo oponerse á la res- tauracion de su hermano, é hizo paces y aljan- za COn Clos 7 El único negocio serio en que entendió Wenceslao despues de su restauracion, fue la terminacion del cisma de la Iglesia: para la cual pasó á Reims 4 verse con Carlos V. rey de Francia, que obedecia á Benedicto XI1Í, papa de Ayiñion: Alemania reconocia al de Roma, y se convinieron los dos príncipes en: E (389) . que ambos papas serian depuestos, y se reu- Biria un concilio en Pisa para nombrar pon- tífice legítimo. Pero este medio no surtió el efecto deseado, y el cisma continuó en grave daño de la cristiandad. Wenceslao se hizo tan despreciable en Francia como lo era en Ale- mania. En' casi todas las conferencias que hu- ho sobre “los “asuntos políticos y religiosos, se quedaba “aletargado, vencido de la em- Maguez. > ! | Roberto, conde palatino del Rin, empera- dor electo: cisma en el imperio (1400). Aca- Óse la paciencia de los príncipes del impe- tio, avergonzados de los vicios del empera- dor, y habiéndose reunido una dieta en Ma- guncia, determinaron que se procediese á la eleccion de nuevo rey de romanos: dos electo- res se reunieron en Landstein, y nombraron á Federico, duque de Brunswik: pero habien- do sido este principe asesinado pocos dias des- pues, se reunieron de nuevo en Pipa eli- e pa- B9) ' empresa considerable sino. una espedicion 4 Italia contra Galeazo. Visconti, que derrotó su ejército y le obligó á volverseii Alemania, Ko: berto falleció en Oppenheim el 10 de mayo de 1410,:Eno este intervalo¡nada pudo ¿hacer Ses gismundo, rey de Ungría, para sostener Jos derechos de su fímilia en el imperio, Los ún- garos se rehelaron contra él, le pusieron, pre . so, y llamaron: para darle la corona á Ladis- lao, rey de Nápoles, hijo y sucesor de Cárlos de Durazo:: pero apenas este príncipe habia ' desembarcado, en la costa de Dalmacia, supo que la nobleza de Ungría habia puesto en li- bertad á Segismundo, reconciliádose con él y restituídole ¡al trono, y, tuvo: que: volverse á Nápoles donde, era necesaria su presencia pa- ra reprimir una rebelion de los barones, diri- gida por el conde de san Severino: La prision y restauracion de Segismundo acontecieron:en 1403, Los electores nombraron sucesor de Ro- berto á. Jodoce de Luxemburgo, hijo de Juan, hermano, segundo de Cárlos, 1V ,. y. primo de Wenceslao; pero, falleció al, año siguien? te en; Brunn, ciudad de su marquesado dé Morayia.... PA ¿5 es Segismundo , emperador (141) En Lo, los. Er reunidos en Francfort, nombra- ron unánimemente,por emperador, ¿4 Segis- mundo, rey de Ungria, como el único princi. peque por su /pader, y herdicas cualidades era capaz de terminar: los. males del. imperio. Des- de la.elevacion de su hermano, no.tuyo VWenr o <eslao partesalguna en los negocios. de Ale- mania, y.se redujo áatormentar los pueblos de Boemia, hasta su muerteiacaecida en 1418. Como falleció sin sucesion; dejó á. su hermano Segismuado, la. corona de, aquel remo con la funesta herencia de la:guerra'de los' Husitas: Mamábanse así los discípalos: de: Juan Hus, que adoptó los errores de Wiclefo, contra la autoridad eclesiástica: errores que “se difun- dieron con mas facilidad que en otras. partes en Bohemia, porque su rey Wenceslao daba £l ejemplo. de no respetar ninguna ley, huma- ha ni divina. -- vr Ten | EN Prisa o q ¡Concilio general de Constanza (1415) 441 principal objeto dela política de Segismundo fue terminar el cisma que afligia á la iglesia, y porvertia la moral de lasisociedades eristia- nas. haciendo dudoso el orígen y fuente de la autoridad sacerdotal. A. este fin persuadió á Juan XXUL, papa del. concilio, de Pisa, que convocase. un concilio general, que debia reunirse en Constanza, ciudad de Alemania muy. cercana 4. los confines, de, Italia, en el cual, tanto este ponti fice,como Gregorio, que era: reconocida en-Boma cabdicaron la tiara. Benedicto. X 1, 4.pesar de las, representacio - nes y viages de Segismundo 4; Perpiñan y 4 arís ¿ no. quiso seguir el ejemplo de.sus: ri- vales, y Juan XXUL huyó, del «concilio y re- tractó su abdicacion. Pero:estas dificultades Ho retardaron la grande obra de Segism undo, El rey de ¿ Aragon Único: : puotector el de Benedio- (94) allí pasó á/Praga, se apo eró de la ciudad nue va, y. de la fortaleza de Bisigrad, saqueó la opulenta capilla; de san Wenceslao, revestida toda de jaspe con embutidos de OrO , SOrprens dió las centinelas de Praga, entro en la. capir tal espada en mano, y seapoderó de ella, 1 EE! emperador pidió socorro á.los príacir pes de Alemania, los cualos temérosos delas crueldades de los husitas, que dueños de Bog- mia, amenazaban las demas provincias del imperio, :acudieron con numerosos refuerzos á las banderas de Segismundo. El ejército, ima perial se presento junto á las murallas de Pra- ga. Ziska, anque con tropas muy inferiores en número, le esperó apostado.en una altura cercana 4 la ciudad. Segismundo le acometió denodadamente, y ya lenia ganada una gran parte del monte, cuando los, husitas ¿haciendo el último esfuerzo, se precipitaron sobre el enemigo con el valor de la, desesperacion, y lo derrotaron: completamente..Segismundo se retiró 4 Morayia, juntó nuevas tropas, ¡vol- vió á tentar la suerte de las.armas, y. fue,ven- cido segunda vez por cl terrible Ziska. 07 ¿Dueños los husitas de Boemia, quisieron tener un rey: cosa que desagradó mucho'á, su ambicioso caudillo. Jagcllon, rey, de Polonia, no quiso aceptar la coróna que le. ofrecieron, porque decia que. “un príncipe, cristiano, nó puede recibir un trono en detrimento de: su legítimo poseedor.” Coribut, su sobrino, ino fue Lan. escrupuloso;: pero Zaska ile. arrojó. del : (395) telno, parte. por ¿astucia, pau por. fuerza? rss Este guerrero, tan hábil como feroz, der- rotó en 1/2: 0lejércilo de la cruzada que el para Martino, Y «mandó predicar! contra los husitas, asoló. la: parle septentrional de Aus= tia cn, 14230 /9-.20:14-24 Lomo ¿por asalto á Praga, donde mándaba Coribut; oy obligó á este principe á volverse á- Polonia. Esta fue la última espedicion de Juan Ziska. Estando. róximo áila.muerle, dijo á- los SuyOs. «De- ps espuesto mi cadáver en el campo: mas ien quiero ser:pasto de las aves que de los gusanos: péro desollad me antes, y haced con mi pellejo. un: tambor. Yo os hoyque solo con su sonido huirán; nuestros contrarios.” Victorias de Procopio Raso: 11425) Los husitas, muerto.su-gefe le dieton! por sucesor mori porsobrenombre Raso, porqueera clérigo y tenia cortado el cabello;¿ única señal de su. primitiva profesion: pues ena:digno dis+ cípulo deZiska, y tan valiente, feroz y hábil ca- pitan.como él. Vaásehabia distinguidoen 1/21 defendiendo la: plaza de Justemberg-contra todas las fuerzas de: Alberto, duque de Aus= tria y obligándole á levantar el sitio. Este nue- vo, caudillo derrotó á-los imperiales: siempre que midieron sus fuerzas con ól:inyádió y sas queó- el Austria, la Silesia, Ja Lusacia, el Brandemburgo y la Francónia oriental, é hi- zo formidable su, nombre có vodá Alemania: Concilio. de Basilea: derrola de, los huérfa- nos (1431) Segismundo, «desgraciado ¡en Sus 402) Jleros,+llamados Ptaczek y Casainoya; célebres por sus servicios.' 0, >: Eras ll Ladislao, rey de Polonia y Ungría (1444). Ardía entonces en, discordia la. iglesia y el imperio por las desavenencias entre.el conci= lio de Basiléa y el Papa Eugenio LV, que con- vocó en Italia otro. concilio,. mientras el de Basiléa, separándose de su obediencia, nom- bró un antipapa, que fue ¿Amadeo de Saboya con el nombre de Felix V. El emperador no quiso reconocerle, y. se conservó unido á la santa Sede: el cuerpo, germánico, á pesar de. las «aficiones é intereses, de algunos. de sus príncipes, siguió su,ejemplo. Federico se con= federó con Cárlos, VI, rey de Francia, con- tra los suizos, que sostenian el concilio de Basilca : estos fueron, vencidos, y, la causa de Roma quedo triunfante, á pesar de las pre- tensiones ridículas, que sostuvo todavía por algunos años el antipapa. ¿ntretanto Ladislao,, rey de Polonia, en- tró con ejército en: Ungría, fue proclamado por un: partido, redujo al silencio el de La- dislao Postumo, y se-ciño la: corona. Declaró guerra 4. los turcos, bizo un tratado de paz con, Ámurates,. lo violó, penetrá eo Bulgaria, y fue vencido y imuerlo.en la célebre.batalla de Varna. Esta catástrole restituyo,la:corona de Ungría á su legítimo principes... 000 Concordato del, imperio (1448)... El. pri- mer tratado de esta clase que hubo en Europa, hecho:con el objeto. de. distinguir: los límites (403) entre la autoridad temporal y la: espiritual, fue el que celebró el emperador Federico 1H con el Papa Nicolao V: en él se decidió cuá- es beneficios eran/de nombramiento pontifi= cal, y cuáles pertenecian al ordinario, y :se restableció el antiguo método de la eleccion en las catedrales y abadías. e Entranto los úngaros resistian al poder y á las armas victoriosas de: Amurates bajo las órdenes del valeroso caudillo Juan Huriades, y Boemia era teatro de devastaciones tan es- pantosas como las de los husitas. El funesto ejemplo que estos dieron de robar las iglesias y maltratar á-los sacerdotes era seguido, no solo por los sectarios secretos que aun queda- ban en el reino, sino por todos los hombres inquietos y revoltosos que bajo el gobierno dé- bil de una regencia querian adquirir riquezas, 9 aspirar á los A ImElaad haciéndose temibles. Los estados de Ungría y de Boemia pidieron repetidas veces al emperador que les envíase á su rey Ladislao Postumo, en lo cual obede: cian al instinto que mueve á todas las nacio= nes á no dejar en poder estrangero las prendas de su culto político. Pero Ladislao estaba aun en menor edad: Federico, que le amaba mucho, queria instruirle y completar sa'educacion an= tes de colocarle en el trono; y ademas temia que siendo de tan corta edad, correría grande riesgo si se le dejase en poder de señores am hiciosos, en dos pueblos tan turbulentos como ' eran el úngaro y el boemio. Por esta: razón 404) se. negó siempre á separarlo de su lado: con- dicta que fue:siniestramente interpretada, no solo en aquellos reinos, sino tambien en Ale= mania; porque decian que el emperador pro- euraba tener sujetas las dos naciones en la persona de su rey. | Viage del emperador á Roma (1451). Fe- derico tenia tratado «su casamiento con. Leo- nor, hermana de don Duarte, ray de Portu- gal: y habiendo venido esta princesa por mar hasta Liorna, pasó el emperador á Sena, ciu= dad de Poscana, donde la recibió. De allí fueron á Roma, hicieron su entrada solemne, y los coronó el sumo pontífice Nicolao V. Poco pudo detenerse Federico en ltalia: pedos en el imperio se habia formado una iga contra él compuesta de los boemios, ún- garos y muchos príncipes de Alemania. El objeto de esta confederación era sacar de su poder al príncipe Ladislao. El emperador se nego á ello, á pesar de los consejos de su ministro el célebre. Encas Silvio, que despues fue Papa con el nombre de Pio LL pero se vió. obligado. á hacerlo, cuando el. ejór= etto de los confederados penetro.en Austria, puso sitio á Neustadt y las tropas del empera= do» fueron derrotadas en tres.combates. La- dislao fue coronado.en Boemia en 1553, año funesto á la cristiandad; pues en él fue toma- da Constantinopla por Mahomet Y, sultan de los. otomanos, mientras los príncipes de Occi- dente, solo pensaban en hacerse guerra unos á (405) otros, Sin embargo, G heroico Huniades, que - gobernaba en nombre de Ladislao el reino de Ingría, le defendió valerósamente contra' los turcos, obligándoles á levantar cn 1455: el Sitio: de: Belgrado con: ¡pérdida de mucha gente y desk: escuadra: que tenian en el Da- Mubio.j +0 ls asa! ; to 2523 > Muerte de Ladislao Postumo: Podiebrad, rey de Boemia (1457.) Ladislao Postumo fa- leció á la edad de 17 años; segun unos: de indigestion: "segun: otros; de» veneno que lé dieron los partidarios -de!los:husitas: y esté Mtesojustitos la oposicion de Federico 4:se- pararle dessu. lado. Los vúngaros eligieron tey 4 Málias Corvino, hijordel grande” Hu- niades: y los boemios, á Leti emperador E pretendia disponer" e aquella corona, á brge Podiebrad', señor poderoso en el pais, y que habia: hecho grandes“servicios al estado: + En Ladislao»sc estinguió la línea primo= vénita de la:casa de Austria: y la rama: de Stiria;, descendiente de Leopoldo, hijo de AE berto el contrecho, entró én posesion de los estados hereditarios. Pero: los tres “príncipes de ella, que eran Federico 1] y sus herma-= nos Alberto y Segismundo, los an entre sí: y hubo una guerra civil en / ustria, en la cual se vió el emperador sitiado en el castillo de Viena, habiéndose “apoderado de la ciudad los partidarios de Alberto: La muer- te inesperada de este iia puso fin á la guerra: quedando Federico dueño de todo el ab 6qíA (406) ducado, y Segismundo del Tirol. y de la Aloa Qarintia.!. o: RE mo ds i ¡Ladislao de : Polonia , rey ide Boemít (1470). Podiebrad; inficionado'én secreto con. los erroresí.deslos:husitas.,¿tráyó: cuando se' vió elevado::al-trono de: Boemia», que era legado el tiempo de levantar el partido de aquellos sectarios, y no disimulómi su:odio al clero católico .ni.su desprecio) y'aversion á la corte. de, Roma. El sumo Pontífice Paulo 1 le escomulgó y destituyó, y encargo á' Matías Corvino, rey de Ungría, la ejegucion de su sentencia Ho qu Lost po Matías penetró en' Moravia-coh ejército numeroso; y púso:sitid:4Hradish::Pódicbrad no tenia fuerzas para resistirle. El empera- dor. habia dado justos motiyos de queja á Cor- “vVINó y porque teniendo guardadalen Viena la corona real de Un ría, no habia querido res? tituírsela, lo qusibabía impedido'su'coróna- cion: ceremonia :sin'la cual no reconocen lós úngaros por: verdadéro rey. aun al mismo que han elegido. Temia, pues, el emperador, que si Matías se hacia dueño de Boemia/ vol- viese sus armas' contra' él'en venganza de la injuria. Por esta razon aconsejó á Jorge Po- diebrad, que pues no podia conservar el cetro de Boemia, lo cediera á quien por lo menos -se lo agradeceria y pudiese defenderlo contra la ambicion: de Matias. ENriid tol al Podiebrad siguió el consejo del empera- dor; y propuso á los boemios, á quienes tam- ho7) poco agradaba'la domnitaciont de los úngaros, Us eligiesen' nuevo rey: Fué nombrado La- islao, hijo de Casimiro; rey de Polonia, el cual sostuvo la guerra contra Corvino. El Pa- pa aconsejó á este, que dejase de pelear coni tra un príncipe cristiano; y volviese sus 'ar- mas en defensa de Ungría, "amenazada: por los turcos. Matiás obedeció, abandonó la em- presa de Boemia, y paso con su ejército á Moldavia donde consiguió úna señalada vic- toria de Mahomet ML. Después, por mediación dela corte de Roma, hizo la'paz con Ladislao, Sl de Boemia, y adquirió en ella la Moravia y la Silesia. ¿o A A “Union de lás casas de Austria y Borgoña (1477). En este imismó tomó hemos contado muy 4 la larga las desavenencias crueles de Luis XI con Cárlos el Teméerario, duque de Boéfoña: la guerra de este contra Renato, duqhe de Lorena y contra los suizos : las ba- tallas de Granson y de Morat,.en que fueron quebrantadas sus fuerzas, y la de Natty: en que murió peleando. postas y de Su hija y heredera María, que Luis XI debiera haber gasado consu hijo para que los vastos dominios de Ja casa de Borgoña vol- vieran á incorporarse en“lá corona de Fran- cia; dió su mano al archiduque Maximiliano de Austria, hijo de Federico HI: y por este enlace se agregó á la casa de Austria la suce- sión de Borgoña. Es verdad que Luis XI, en la guerra que tuvo con Maximiliano, se apo- (408) deró delas plazas de Picardía que estaban por Cárlos, de la, provincia de Borgoña y del Franco Condado;.pero toda la Germania in- ferior quedó en:poder de Maximiliano: y des- ues de la muerte de Luis XI y reconquisto el pra Condado, que fue posesion austriaca hasta el reinado de Luis XIV. . Sitio de Viena por Matías Corvino (1479) Jl rey. de Ungría, viendo ocupadas las fuer- zas de Maximiliano y del em erador en la guerra. contra Luis. XL. con la pretesto: de que Federico tomaba entre sus títulos el de rey de Ungría, entró en el Austria con ejér- cito considerable, y puso sitio á Viena. Fe- derico,:que no tenia fuerzas que oponerle, en- 4ró.en negociacion con él, renunció á sus pre- tensiones sobre Ungría, dió á Corvino la in- vestidura de este reino, y compró la paz en la «suma, de 150000 escudos, que prometio agarle. El mismo año nació Felipe, hijo de aximiliano y María... Esta princesa falleció tres años despues, dejando ademas de Felipe, otra hija, llamada Margarita. Por la muerte de la verdadera señora 0 los, Paises Bajos, hubo desavenencias, que degeneraron en guer- ra civil, entre los estados de Flandes y Maxi- miliano, pretendiendo ambos partidos la tu- tela del archiduque Felipe, heredero de su madre María; | adi. Es 200 «Conquista del austria: inferior por Ma- has Corvcino (1486)... El rey de Ungría in- vadió segunda yez :el Austria. Sus pretestos (Log) eran el casamiento: de Consgaridamliija del emperador, con, Alberto, duque de Baviera, habiéndola él. pretendido antes y recibido el desaire de negárscla, y la falta de exactitud de Federico en pagarle la suma pactada :en el tratado de pazde 1479. Esta mueva guerra duró tres campañas. En la primera; que fue en 1484, se.apodero de Haimburg y isaqueó las orillas del-Danubio. En la: siguiente,, ha= biendo acudido él:en persona 4 rechazar los lurcos que amenazaban la baja Ungría en= vió al Austria 4; David Hazt, su general con una: parte desu ejército. Este «guerrerotomó por asalto á Pruck, puso sitio á Cornemburg, derrotó las tropas que envió Federico en de- fensa de esta plaza, la estrechó, y pereció en un asalto: pero su: sucesor Estevan, conde de Scepus, la obligó á capitular. ny Matías; resuelto 1á dar-cl último golpe, habiendo dejado bien defendida la frontera desu reino contra los turcos, tomo el mando dessu ejército de Austria, y se apoderó de Viena. Federico hizo treguas de: 8 «meses con él, bajo la condicion de que si Matías (que estaba enfermo) moria en este intervalo, vol- viese el Austria 4 su antiguo señor, y el cm= perador:conservase el título derey de Ungría. Este mismo año fue elegido Maximiliano por rey de romanos en Francfort y coronado como tal en Aix-la Chapelle. Ladislao, rey de Boemia, protestó contra la “elecion, por= queno se le ¡invitó á:concurrir á ella: pero 410) renuncio á la protesta, habiéndosele asegura- do por un 'acto:auténtico el derecho de:susu* fragio para sí y para sus sucesores. Maximi llano volvió 4 Fl nencia con la asamblea de estados, que habia durado todo el tiempo dela guerra del Austria. Habiendo.Hegado á Brújas, «donde se celo braba la junta,sse estendió la woz:en el pueblo de: que:el rey. de romanos: queria introducir tropas en la ciudad pararapoderarse de: ella. Hubo: una: sublevacion y y secle:arrestó sen: el castillo; y á muchos de susi partidarios se les formó proceso en. Gante, y fueron: enviados al: suplicio. E) q ¿Ae e: ¡100€ 108 20 Su hijo-Félipe reuniólos:estados en-Ma- linas y pidió que se pusiese:en libertad al rey de:romanos:Jo-que:se hizo, despues de haber firmado y ratificado un tratado de paz con él, por el cual'se confió la tutéla de su:hijo 4 los estados.. Matías: Corvino» falleció en 1487: y el Austria volvió al poder de: Federico» Eh Ungría fue elegido rey Ladislao de Boemia á:condicion de que casase con Beatriz, viuda de Corvinó?; E nosotÍe ¿e Federico 1! falleció en 1 493, de un tus mor en un pieque se le gangrent. Este prín- cipe era religiosó, mas no sin alguna: mezcla de la superstición de su tiempo: pues gusta- ba.mucho de astrólogos, alquimistas éinter- pretadores de sueños. Dió frecuentes pruebas de:su probidad personal en-la:manera con que amó y cducó á Ladislao Postumo, y fuc ami- . E ” ob 49 ; andes á terminar su desave- | A, PA Esla la paz;'lo que le mereció el sobrenom= bre de Pacífico.” ero era tindoleñte, carecía de vigor, gustaba mucho de atesórar y y “pot no gastar, dejaba de emprender no solo guer- ras gloriosás' Io tambien necesarias Casi ño tuvo parte“alguna en los grandes “sucesos que deurrigron” durante su reinado: todos:se decidieron en otras partes y por otras manos. Nadá'conocia del arte militar, y'así fue ven= cido én casittodas sus guerras, y tuvo que ha- cer la paz Á'costá suya. En su tiempo hubo entre los principes de Alemania muchas guer- rás privadas efi las cuales rara vez interves nia: Su máxima era, que el ólvido"es el úni- eo remedio de los males inéu tables: Este pro- verbio, siempre “peligroso éw'la' práctica, por- que la inidolentia puede fignrarse como incu- rables males que venceria “la actividad y el talento, es aun cenando pueda aplicarse conri verdad, mas propio de un filósofo, limitado á su existencia privada, qué dean monarca, del'cual esperan siempre su'remedio las na- tines, aun en las circunstancias mas deses- peradas. 00” pe PIO . 05Sin embargo, á este príncipe tan flaco € e... indolente, debió la casa de Austria gran pár- te de su elevación, por el enlaces que las cir ennstancias le proporcionaron, cón la dinas- tía de Borgoña, extinguida en Cárlos-el te- merario. 00 000 ES AAA AA “Maximiliano T, emperador (1493). Ma- ximiltano, “que despues de lá muerte de su (503) «de reunir las dietas y de pedir á los príncipes del imperio los SOCOrTOS necesarios contra los turcos. En 1608 aspiró el archiduque Matías á las coronas de Boemia y Ungría, y Rodullo: se las cedió por “conservar la paz en la fami- lia. Tres años despues falleció el emperador, á los 60 años de edad y 36 de reinado. Nun= ca quiso casarse, sin duda porque temió que los cuidados domésticos le distragesen de sus - importantes estudios. Matías, emperador (1612). La indulgen- cia de los tres emperadores que sucedieron inmediatamente á Cárlos V, aumentó las fuer- zas de los protestantes; que en vez de conten- tarse con la libertad de conciencia, concedida or Maximiliano 1, aspiraban á ser los seño res. En aquella época eran tan intolerantes, ó mas que los católicos: y las cuestiones de re- ligion se resolvian aun en cuestiones políticas de poder. A fines del flaco reinado de Ro- dulfo 11, estaba el imperio dividido en dos confederaciones: la católica, cuyo gefe era € emperador: su, objelo se reducia á conservar la religion antigua y á libertar la Ungría, an- temural del imperio, del poder de los otoma- nos; y la protestante, determinada á extermi- nar el catolicismo, Y á quitar, si podia, la corona imperial á los príncipes de la casa de Austria. Poco le importaban los desastres de Ungría: porque los estados austriacos, eran : los primeros que estaban espuestos á la ¡nva- (504) sion de los turcos; y no les pesaba de ver ame- nazada continuamente por una potencia tan formidable la familia que aborrecian. Despues de la muerte de Rodulfo II, as- cendioó al trono imperial su hermano el archi. duque Matías, á pesar de la oposicion de los electores protestantes, que eran solo dos, el de Brandemburgo y el conde palatino del Rin. Matías, con su prudencia y vigor, reme- dió muchos de los males que afligian á Ale- mania: quitó á los protestantes gran parte de sus privilegios, restituyó sus derechos á los catolicos y sus bienes al clero: y administró la justicia con tanto vigor, que desapare- cieron las cuadrillas de ladrones que infesta- ban casi todas las provincias. Pero no era dado á la prudencia humana evitar la colision de dos partidos poderosos y armados, que se aborrecian con todo el farór que inspiran las discordias religiosas y políticas. A la primer ocasion estalló la guerra: que continuada por el espacio de 3o años y estendida á una gran parte de Europa, terminó por el célebre ea de Westfalia, primer ensayo del sis- tema del equilibrio político. Principio de la guerra de 30 años (1618). El emperador Matías, viéndose sin sucesion de su esposa Ana, hija del archiduque Fer- nando, conde de Tirol, resolvió dar la coro- na de Boemia á su primo, llamado tambien Fernando, duque de Estiria, hijo de Cárlos, y nieto del emperador Fernando 1 Los de- X (505) mas archiduques, hijos de Maximiliano II y hermanos de los emperadores Rodulfo 11 y Matías habian muerto sin dejar hijos. El daqúe de Estiria se habia distinguido por su vigor en sostener los intereses de los católicos contra los protestantes en sus pro- pios estados: y el emperador queria que rel- nase en Boemia, no solo para facilitarle el camino al trono imperial despues de su falle- cimiento, sino tambien para que fuese su cooperador en la grande bh de tranquilizar el imperio. Pero los estados de Boemia, don- de dominaba el partido protestante, se opu= sieron á la eleccion de PU arrojaron á la calle por las ventanas del salon, donde se celebraba la dicta, á tres de los partida- rios del emperador: el miedo obligó á los de- mas á enmudecer, y el conde de Thurn, alma del partido antiaustriaco, alistó tropas, se apoderó en dos meses de todas las fortalezas de Boemia, hizo alianza con los pueblos de Silesia, que tambien se habian rebelado, y tremoló el estandarte de la guerra civil. El emperador Matías, enfermo y ya de edad de sesenta y tres años, falleció de la pesadumbre que le causaron tantas calamidades, Reinó siete años, y solo quedó de él un hijo natu- ral, llamado Matías de Austria. ds Fernando II, emperador (1619). La dieta electoral de Francfort cligi0 emperador á Fernando II, á pesar de Federico, conde palatino del Rin, y gele de la liga protestan- (506) te, cuyo voto fue que se nombrase 4 Maximi- liano, duque de Baviera. El mismo Maximi- liano, aterrado de la osadía y poder de los , Protestantes, que amenazaban acabar con el catolicismo en Alemania, convencido de que solo las fuerzas de la casa de Austria eran capaces de hacerles frente, y ligado ademas con Fernando por los vínculos de la amistad e parentesco, did su voto al archiduque, y os demas electores siguieron su ejemplo. Los boemios, resueltos á no volver bajo el dominio de la casa de Austria, eligieron por rey al conde palatino, que aceptó la co- rona, no tanto por su ambicion propia, cuanto por las orgullosas sugestiones de su muger, - ce era hija de Jacobo 1, rey de Inglaterra. ernando, despues de haber agotado todos los recursos de la diplomacia, apeló á las ar= mas. Sus aliados mas útiles eran los duques de Sajonia y de Baviera, y la corte de Espa- ña, que ademas de neutralizar con sus nego- ciaciones los esfuerzos del rey de Inglaterra á favor de su yerno, mando al célebre Espino- la, gobernador de los Paises bajos ocupar: el Palatinado del Rin, y envió al emperador un cuerpo auxiliar de 10000 españoles mandados por el conde de Buquoi. 2 El nuevo rey de Boemia para hacer frente á la tempestad que le amenazaba se coligó con Belen Gabor, vaivoda de Transilvania que aspiraba á la corona de Ungría. Este atrevi- do y valiente guefrero se apoderó sucesiva- (507) mente de Casovia, Fileck, Tirnaw y Novi- grad, puso sitio á Presburgo, de cuya plaza se apoderó á entradas de invierno, y amenazó 4 Viena. El archiduque Leopoldo, hermano de Fernando, y encargado de la defensa del Austria, llamó en su socorro al conde de Buquoi, que entonces habia penetrado en Boemia, y tenia sitiada la plaza de Tha- bor. Buquot, conociendo cuán peligroso era que el ejército boemio, mandado por el conde de Thurn, se diese la mano con las tropas vic- toriosas de Belen, levantó el sitio de la plaza, y voló al socorro del Austria: Thurn, que adi- vinó el motivo de aquel movimiento, siguió al enemigo con la mayor presleza que pudo. Alcanzóle en las cercanías de Viena, y le aco- metió con intrepidez: pero no fue menos de- nodada la defensa de Buquoi. Los boemios rechazados se retiraron en desorden á su pais, despues de haber dejado 2000 cadáveres en el campo de batalla. Esta victoria salvó los esta- dos hereditarios de Austria, y preparó los triunfos de la campaña siguiente. Batalla de Praga (1620). Toda Ale- mania, afligida por las calamidades presentes las que temia, esperaba con terror el éxito Me la sangrienta lucha que iba á empezarse. Los agiieros de la campaña fueron siniestros para los protestantes, porque el marques Es- pinola ig en el Palatinado con gran parte del ejército español de Flandes, arrojó (508) del pais al marqués de Anspach, que lo de- fendia, y ocupó todas sus plazas. Entretanto Maximiliano; duque de Ba- viera, generalísimo del ejército imperial, pe- netró en la Alta Austria, sometió das protes= tantes que habia en aquella provincia, la dejó defendida contra cualquiera empresa que pu- diera intentar desde Unigtia el transilvano, y penetró en Boemia al frente de un ejército formidable. Estaban: reunidas en Praga todas las fuerzas de la liga protestante, Federico, el nuevo rey de los boemios, se acampo á vista de la capital en una posicion formidable, y mandó cerrar lás puertas de la ciudad para guitar todo asilo á.la cobardía. | Cuando el ejército imperial se avistó con el enemigo, reunió el elector generalísimo consejo de guerra para deliberar si se daria batalla á los protestantes. Los votos fueron diferentes: pero prevaleció el del coronel es- pañol Verdugo, comandante de los walones, que aconsejó acometer al enemigo. El combate empezó por el cuerpo que mandaba Tilly, y que fue rechazado vigorosamente. Federico acometió entonces al cuerpo del conde de Bu- quoi con tanto denuedo que le obligó á cejar: pero como le persiguiese con demasiado ardor, observando aludido que el desorden era igual en unos y en otros, hizo cara con algunos batallones. El coronel Verdugo le auxilió, apoderándose de un reducto, donde hizo prisio- nero al príncipe de Anhalt, uno de los gefes | (505) del ejército enemigo, Y volviendo su artillería contra las divisiones 'de los rebeldes, en que hizo grande estrago- El duque de Baviera en- tró entonces en combate, y la batalla se con= virtió en matanza. La victoria de los austria- cos fue completa. Federico casi solo Se refugió en Silesia, y de allí pasó á Dinamarca: por- ue los silesianos, aterrados con la derrota de los protestantes, Se sometieron al emperador y lograron su perdon por medio del duque de - Sajona. En las dos campañas siguientes quedaron vencidos los protestantes de Alemania. Boe= mia se sometió, y 43 de los caudillos de la rebelion perecieron en el suplicio. Los restos del partido de Federico, mandados por el conde de Mansfeld y el marqués de Baden Dourlach, que se habian retirado al círculo del Rin, fueron completamente derrotados por Tilly cerca de Heilbron y de Darmstadt, Cristierno, duque de Brunswik, y uno de los mas ardientes caudillos de la liga protles- tante, que se llamaba á sí mismo amigo de Dios y enemigo de los sacerdotes, Luc derrotado completamente en Aschaffemburg or el mismo general Tilly. Las relíquias del partido protestante, que se retiraban por el Luxemburgo, para buscar un asilo en Holanda, fueron esterminadas junto á Fleurus, por don Gonzalo de Córdoba , su- cesor de Espinola cn el gobierno de los Paises bajos. . 510) Toda Alemania elo sometida á Fer- nando Íl. En Ungría recobró el conde de Buquoi la plaza de Presburgo: y aunque murió peleando valerosamente en el sitio de Neubassel, los austriacos adquirieron grande superioridad sobre Belen Gabor, y le obliga- ron á restituir á la casa de Austria las plazas usurpadas y á hacer paces con el emperador. En fin, privado el conde palatino de la dig- nidad de elector, se dió este título con el alto Palatinado á Maximiliano, duque de Bavie- ra. El palatinado se repartió entre los prín- - cipes limitrofes y las casas de Austria y de Baviera. Espedicion de Cristierno IV, rey de Di- namarca, en Alemania: batalla de Northeím (1626). Un nuevo campeon apareció en el teatro de la guerra para sostener la causa de los protestantes contra la dominacion austria- ca: éste fue Cristierno 1V, rey de Dinamarca, incitado por el interés de los de su misma secta, por los lazos de la sangre que le unian al conde palatino, y por agravios particula- res que decia haber recibido el emperador en las contestaciones sobre algunos territorios del círculo de la baja Sajonia. Como en cali- * dad de duque de Holstein, era individuo de los estados de este círculo, cuyos príncipes eran casi todos luteranos, no le fue dificil ex- citarlos á la union contra la casa de Austria; mucho mas cuando estaban irritados por los desórdenes que cometian las tropas del gene- (511) “val Tilly, que guarnecian las plazas del Elba, del Weser y de Westfalia. Apenas Cristierno se puso en campaña, y ocupó el principado de Minden, vinieron á reunirsele Mansfeld y Brunswick, que esta- ban refugiados en Holanda y el duque de Sa- jonia Weimar. Y illy pidió socorros al empe- rador, que le envió un cuerpo de tropas con- siderable desde Suevia á las órdenes del céle- bre Alberto, baron de walstein, caballero boemio, dotado de todas las prendas que for- man un gran general y un profundo político: | pero cuya ambicion insaciable fue causa de. su ruina. Habiéndose distinguido en la guerra anterior de Boemia, el emperador le eligió po privado suyo, le dió el ducado de Fried- and, y le elevó á los. mas altos empleos de palacio. Suactividad y su pericia militar jus- tificaron siempre la eleccion y la confianza del emperador. Tilly, habiendo bulo un refuerzo lan considerable, presentó la batalla al enemigo, y solicitó la ocasion de obligarle á que la ad- mitiese. No era ese el designio del rey de Di- namarca, inferior en fuerzas á los austriacos. Y así destacó de su ejército un cuerpo á las órdenes de Weimar para que hiciese una di- version en Westfalia, y él ocupó con el resto de su ejército el ducado de Brunswick y el obispado de Hildeshcim. Esta division le fue funesta: porque no quedaron fuerzas sufi- cientes para impedir que Tilly sitiase y to- ” (518) “creía oportuno volver á tomar la ofensiva. Paso del Lech - batallas de Nuremberg Y de Lutzen (1632). El emperador, aterrado con tantas desgracias, no halló Más recursos que volver á confiar á Walstein el mando de sus ejércitos: y el orgulloso privado puso por con- dicion, que no habia de depender del consejo de Viena, y que solo consultaria sus Ope- raciones con el emperador. z Entretanto Gustavo pasó el Rin en el rigor del invierno, ocupó la Suevia, puso sitio á Ingolstadt , que defendida valiente- mente por los austriacos, le opuso invencible resistencia, resolvió penetrar en Baviera, y aso el Lech en balsas, protegido por su arti- leas a vista del enemigo; Operacion militar no vista hasta entonces. Los imperiales decian que Gustavo era un rey de nieve que se der- reliría con los atres de primavera. Til y pe- reció al retirarse de este combate, de una ba- la de cañon que le partió el muslo. > Ausburgo, Landshud, Freisinga y Mu- nic cayeron sucesivamente en poder de Gus- tavo. Los protestantes le incitaban á que ven- gase en la capital de Baviera el desastre de Magdeburgo: pero el héroe respondió: «no imitemos á los godos nuestros antepasados, » y Se contento con imponer á la ciudad ua contribución de guerra. Walstein, que habia arrojado á los enemigos de Boemia y Silesia, recibió orden del emperador de marchar al socorro de Maximiliano, duque de Baviera. (519) e Apostóse con Su ejército en Nuremberg: el rey de Suecia y deseoso de medir sus armas con un hombre de tanta reputación » ataco sus atrincheramientos, y fue rechazado con pérdida de 5000 hombres. Despues de esta accion, que alentó mucho á los austriacos, el rey pasó áSajonta para defender aquella pro- vincia contra el general Pappenheim , que al frente de las tropas auxiliares del imperio la habia invadido. Walstein caminó hácia € mismo punto, para auxiliar al general 2us- triaco * y los dos ejércilos enemigos se haHa- rob en presencia uno de otro en las Hanuras de Lutzen: allí se dió la célebre batalla, en que Gustavo Adolfo perdió la vida haciendo un reconocimiento Con solo dos edecanes , á manos de algunos coraceros imperiales que le sorprendieron: pero su caballo corriendo por medio de las tropas sin su dueño, manifestó á los suecos que habian perdido su rey. Exci- tados por el deseo de la venganza, hicieron prodigios de valor: ni la prudencia de Pap- penhetm, que pereció en la batalla, nila in- trepidez de Y alstein fueron poderosas á im- pedirles la victoria, que quedo por ellos con +ran ruina de los enemigos. Gustavo dejó por heredera de su trono á Cristina, su bija única y en menor edad, ba- jo la regencia de un consejo, dirigido por su canciller Oxenstiern, el mejor estadista de su siglo: y continuaron sosteniendo el honor delas armás suecas*en Alemanta Banier,Horn, (520) Torstenson y Otros ilustres generales, que habian aprendido el arte militar en la escue- la de Gustavo. Muerte de Y, alsteín:-batalla de Vordlinga (1634). Despues dela muerte de Gustavo, adquirió el emperador pruebas ciertas de la traicion de Walsteia, que formado el proyec- to de coronarse rey de B Jemia, en nada aten. dia al bien del imperio, ni al cumplimiento de las órdenes de su soberano. Habiéndosole mandado penetrar en el Brandemburgo y re- conquistar la Pomerania, se contento con to- mar á Francfort del Oder, y se volvió á Boe- mia, por no alejarse de Praga, centro de su poder. Tenia inteligencias con los prolestan- tes para asegurar un asilo en caso de revés: el gencral austriaco Aldringhem, criatura y cómplice suyo, habiéndose reunido al duque de Feria, que con un ejército español penetró en Alemania en auxilio del emperador, des. concertó todas las Cpcraciones del duque, é hi- Z0 que consumiese su ejército sin producir efecto alguno: de cuya pesadumbre murió el pundonoroso español. En la campaña de Nu- remberg, Walstein, por vengarse de Maxi. miliano su enemigo, saqueo el alto Palatina- do como pudiera hacerlo el rey de Suecia. En fin, se interceptaron cartas y se recibieron de- claraciones de confidentos queno dejaron du- da alguna acerca de los intentos:alevosos de este general. Fernando le quitó el mando de sus ejércitos, le pusu en el bando del imperio : A > y un coronel escocés de su guardia y otros dos oficiales austriacos de la misma graduacion le asesinaron en Lgra, cuando meditaba su' fuga á los/paises protestantes. Este mismo año midieron sus armas los españoles con los suecos en la célebre batalla de Nordlinga. Mandaba el ejército austriaco el archiduque Fernando, bijo mayor del em- perador y rey de Ungría, ya célebre por la toma de ib que habia recobrado de los enemigos; y ol infante don Fernando, herma=- no de Felipe IV, rey de España, tenia bajo sus órdenes un cuerpo numeroso de españoles. El general sueco Horn acometió los alrinche- ramientos imperiales con todas sus fuerzas: pero la infantería española, mandada por don Martin Idiaques, los rechazó constantemente. No fue mas feliz en el ataque de caballería, en que le hicieron terrible resistencia los gl- neles ÚNgaros y napolitanos. En fin los aus- triacos y españoles se arrojaron sobre los sue- cos, ya quebrantados con tantos ataques 1m- fructuosos, y los pusieron en completa derro- ta. Esta victoria libertó de enemigos las pro- vincias meridionales del imperio. En 1636 se estendió el fuego de la guer- ra: porque RPichelien, resuelto á tomar parte activa en las operaciones militares, coligado con los holandeses, declaró guerra á España y al emperador: pero este príncipe se halló aliviado en gran parte del peso de la guerra interior por la paz que hizo en Praga con el (522) duque de Sajonia, en la cual concedió algu- nos privilegios á los protestantes, permitién- doles por /o años al goce de los beneficios usurpados. Al año siguiente falleció este monarca, da despues de haber excedido en poder á to- os sus antecesores, se vió espuesto á su rni- na, y dejó envuelta la patria en una guerra cruelísima, y espuesta á las invasiones de tres potencias belicosas que la hicieron teatro de sus hazañas y derrotas. De Mariana, bija de Guillermo duque de Baviera, su primera mu- ger, tuvo á Fernando MI que le sueedio, y al archiduque Leopoldo, á Mariana que casó con Maximiliano, elector de Baviera, y á Ce- cilia Renata, esposa de Ladislao, rey de Po- lonia. De su segunda muger Leonor, hija de Vicente, duque de Mántua, no tuzo sucesion. Fernando H falleció á los 5y años de edad y 18 de reinado. Fernando III, emperador (1637). La guerra continuaba en Alemania: pero no tan ejecutiva y rápida, como bajo la direccion de Gustavo y Walstein. Banier, comandante del ejército sueco, siempre feliz contra Galas, ge- neral imperial, le arrojó de Pomerania y de la marca de Brandemburgo: mientras el du- que de Weimar, con el auxilio de la Fran- cia. se apoderaba de la Alsacia. Habiendo fa- lHecido este duque cayeron en manos de los franceses Strasburgo y las principales ciuda- des de aquella provincia. Pero los austriacos (523) estaban victoriosos en Westfalia, donde ven- cieron en dos batallas campales á Cárlos Luis, hijo del elector palatino que fue causa de la guerra, é hicieron orisioneros á sus dos her- manos Ruperto y Ai conde de Ferentz. : El general sueco Bavier, habiendo rect- bido nuevas tropas en Suecia, penetró en Sa- jonia, derrotó el ejército del elector, Ocupó iodo el curso del Elba. hizo una invasion en Boemia y puso silio á Praga. Acudió al so- corro de esta plaza, defendida por una valien- te guarnición, el general austriaco Picolomi- ni con ejército numeroso, aunque bisoño. Ba- nier se retiró á Sajonia, y reunido con un cuerpo auxiliar francés, mandado por el du- ue de Longueville, emprendió el sitio de *Volfembutel. Pero desistió de él, por la es- forzada resistencia de las tropas austriacas que la defendían, y puso todo su cuidado en obli- gar á Picolomini que le seguia, á una accion general. Mas no pudo conse ruirlo, y la pru- dencia del austriaco libertó al- imperio de un peligro, que era “nevitable, si se perdia el ejército que él mandaba y que era ya el úni- co recurso del Austria. Preliminares de Amburgo (1640). Como todos estaban cansados dela gucrra, mucho mas despues que DO producia resultados ca- paces de alagar la ambicion, se reunieron en Hamburgo plenipotenciarios de las potencias beligerantes, y despues de muchas conferen- cias inútiles, se concluyó por la mediacion de (524) Dinamarca, un convenio para celebrar con- greso en Westfalia donde se tratase de la paz entre el imperio, Francia y Suecia. Decidióse que los plenipotenciarios. de Francia coucur- ririan á Munster y los de Suecia ú Osnabriick. El conde de Avaux, embajador de Luis XI, y Salvio, ministro de Suecia, hicieron en nom- bre de sus potencias un tratado de alian- za, por el cual se obligaban á no hacer la paz separadamente, y continuar la guerra de co- mun acuerdo, mientras durase; los suecos en * Westfalia, Sajonia y Boecmia, y los france- ses, en las provincias cercanas al Rin. La corte de Viena no quiso ratificar el convenio preliminar de Hamburgo: porque la: muerte del general sueco Banier, que fa- lMeció en Halberstad, le daba esperanzas de recobrar” la superioridad militar. Y así no empezó el congreso hasta 1643, cuando la fu- nesta batalla de Leipzic oblig8 al emperador -á consentir en que se negociase la paz. e Segunda batalla de Leipztc (1642). Tors- tcuson sucedió á Banier en el mando de las tropas suecas: su primera empresa fue cl si- tio de Leipzic. La heroica defensa de la guar- nicion, dió lugar á Picolomiai y al archidu- que Leopoldo, hermano del emperador, que mandaban el ejército austriaco de acudir al socorro de la plaza. Torstenson convirtió el si- tio en bloqueo, y esperó al enemigo, el cual le acometio estrechándole por todas partes con- tra la ciudad, cuya artillería le hizo mucho (525) daño. Torstenson tomó inmediatamente la re- solucion atrevida de hacer que desembocase todo su ejército en la llanura de Breitenfeld por un paso estrecho, que no habian guarda- do los austriacos. Cuando se vió en campo abierto desplegó sus tropas en batalla. El ar- chiduque le acometió: pero la caballería aus- triaca, despues de haber peleado con sumo valor, fue derrotada y se retiró á la plaza, y la infantería no pudiendo sostenerse, hizo lo mismo. La derrota de los imperiales fue com- po perdieron 46 cañones, y mas de 8200 ombres de sus mejores tropas. El ejército vencido se retiró á Boemia, donde se reforzó mientras Torstenson, despues de un largo si- tio y ostinada resistencia, se apoderaba de Leipzic. No fue tan feliz con la plaza de Fridberg en Lusacia, que fue socorrida por Picolomi- ni. En una accion que este gencral tuvo con los sitiadores, les mató 2000 hombres, y los obligó á evacuar la provincia. Pero abandonó el servicio de Austria por pasar al de Espa= ña, y le sucedió el general Galas en el man- do del ejército imperial En el Rin alternaban los'buenos y malos sucesos entre franceses y austriacos: porque Francia tenia entonces empleadas sus principales fuerzas en la guer- ra con España. Retirada de Magdeburgo: invasion de los sue- cos en los estados hereditarios: batallas de Ta- dor, de Mariendal y de Nordlinga (2646). Ga- / (526) las habiendo intentado un ataque contra las fuerzas que los suecos tenian en Silesia, y llamado bácia esta provincia el ejército de Torstenson, se dirigió á la baja Sajonia, para alejar al enemigo de los estados hereditarios. El general sueco le persiguió con tanta dili- gencia, que le alcanzó en Hall y le rodeó, aunque no se atrevió á acometer sus atrinche- ramientos. Galas salió de este peligro, desta- cando al coronel Donaben con 2040 infantes y 1500 caballos contra Eisleben. Torstenson, como el general austriaco habia previsto, per- siguió el destacamento con la mejor parte de su caballería: y el ejército imperial, sin per- der tiempo salió de su campo, y llegó á Mag- deburgo, donde se halló en el mismo peligro que en Hall: porque el infatigable Torsten- son le cortó los víveres y le tuvo como sitia- do en esta plaza. Parecia imposible que el ejército de Galas se escapase, y en efecto lo era, si Torstenson no hubiese dejado al general sueco Konigs- mark una parte de su. ejército delante de Magdeburgo, y no hubiese partido él mismo al frente de 12000 hombres para hacer una. invasion en Boemia. Galas advertido del mo- yimiento del enemigo, se abrió paso por en-: tre las tropas de Konigsmark, muy inferiores en número, y á marchas forzadas llegó al cír- culo de Leitmeritz. El objeto del general sueco era sorprender al emperador y á su hermano Leopoldo, que (Sa). j se hallaban entonces en Praga: pero estos prín- cipes advertidos á tiempo, le tuvieron para re- tirarse á Viena, y reforzar con cuantas fuer- zas tenian disponibles en los estados heredita- rios el ejército de Galas. Este puso su Cuar- tel general en Tabor, donde no tardaron los suecos en acometerle. La victoria quedó por Forstenson; los austriacos perdieron 26 caño- nes y mas de 8000 hombres entre muertos y prisioneros. Boemia, Moravia y el Austria septentrional fueron saqueadas por el vence- dor, cuyas incursiones llegaron hasta las puertas de Viena. La familia imperial aban- dono esta capital, y se retiró á Gratz. Ya no tenia ejércitos que oponer al enemigo: pero la fortaleza de Brunn en Marovia hizo tan he- róica resistencia, que dió lugar el archiduque Leopoldo, nombrado generalísimo de las tro- pas austriacas, á juntar nuevas fuerzas con que defender los pasos del Danubio. Torsten- son, vencedor de los imperiales, pero venci- do por los dolores de la gota, hizo dimisión del mando del ejército, se retiró á Suecia, cu- ya regencia nombró sucesor SuyO al general Wrangel. | Entretanto el general austriaco Merci se llenaba de gloria en las orillas del Run, sor- prendiendo al gran Turena, general de los franceses, en Mariendal, cs del obispa- do de Spira, y consiguiendo de él la victoria, aunque no fue menos ilustre la retirada del francés, que pasó el Tauber y el Mein, pe- (534) falia, valiéndose dicsf amente de las circuns- tancias, supo no solo conservar, sino aumen-. tar con la política el poder que ni Cárlos Y ni Fernando 11 pudieron consolidar por la fuerza. 03 Celebróse una reunion de plenipotencia- rios en Nuremberg para proceder á la ejecu. cion del tratado, que ofrecia muchas dificul_ tados, porque los generales suecos, cuyo ejér- cito o á 60000 hombres, no. querian evacuar las plazas y territorios que ocupaban hasta. que se hubiesen cumplido enteramente los artículos relativos á la amnistía y á la res- titucion de los territorios. La junta de Nu- remberg decidió que el emperador licenciaría una parte de sus: tropas: que el rey de Fran- cia sacaría las suyas de las tierras del impe- rio; y. parala restitucion de las plazas, se fija- ron tres términos, el 10 de Mayo, el 24 de junio y el 3 de agosto: estipulándose que se pagaria á Suecia en cada una de estas épocas una parte de la suma que se le debia. El archiduque Fernando, elegido rey. de romanos (1651). El emperador, viendo tran- quilo elimperio, convocóuna dietaen Ratisbona para que se nombrase en ella rey de romanos á su hijo mayor el archiduque Fernando. De todos los electores solo se opuso á-elloel mar- qués de Brandembargo, áiastigacion, segun se creyó. entonces, de las cortes de Francia y Suecia. Fernando 11. venció esta dificultad, prometiendo al marqués, que no estaba muy contento con el tratado de Westfalia, algunas condiciones mas ventajosas. En este tiempo Cristina, reia de Suecia, abdicó la corona en Cárlos Gustavo, su primo, conde palatino de Dos Puentes, se retiró á Roma, abrazó la religion catulica y se dedicó al estudio de las letras y de la filosofía, en la cual habia tenido por principal maestro al cé- lebve Descartes. La alegría del emperador por la eleccion de su hijo, duró q pues murió en la for desu edad el año de 654: Movióse guerra cruel entre Casimiro, rey de Polonia, y Cárlos Gustavo, rey de Suecia, El primero, que creía tener mas derecho que Cárlos á la corona de Suecia, se negóU á reco- pocerle: y Cárlos, en venganza de esta inju- ria, desembarco en Prusia, penetró hasta Var ovia, se apoderó de esta ca pital yy obligó á Casimiro á refugiarse en Silesia, y á i¡m- plorar el ausilio del emperador. Fernando HI, aconsejado del embajador de España, se negó al principio á dar ausilios ostensiblemente al polaco: pero mudóde pensamiento, cuando supo que el elector de Brandemburgo.se habia co- ligado secretamente con el rey de Suecia; y echó voz de que iba á poner á disposicion de Casimiro 90000 hombres de sus nrejorestropas. Cárlos Grustavo procuró conjurar la tem- pestad, enviando á decir al emperador que las armas suecas solo se mevian contra Po- lonia, y que jamas habia tenido designio de hostilizar ninguno de los estados del imperio. 236) Fernando, mal e de esta respuesta, envió un cuerpo de tropas con cuyo ausilio recobro á Varsovia el rey Casimiro, y se puso en marcha contra Gustavo: pero fue vencido y perdió segunda vez su capital. Entretanto concluía Fernando 111 una liga ofensiva y de- finitiva con los ministros polacos; una de las condiciones era que Polonia preferiria siempre en la eleccion de sus reyes á los príncipes de lacasa de Austria. uste fue el último acto de soberanía e W e ejerció Fernando TT Falleció en Viena el 2 de abril de 1657 4Jos 49 años de edad y 20 de reinado, Fue casado tres veces: la primera, con Mariana, hija de Felipe HI, rey de Es- paña, de la cual tuvo á Fernando Francisco, que falleció antes que su padre, elegido ya rey r Fomanos; 4 Felipe Augusto y Maximiliano omás, que murieron de corta edad; á Leo- poldo Ignacio, que le sucedió; á Mariana, que. casó con Felipe NA rey de España, y á Ma- ría, que murió niña. De su segunda mugor María Leopoldina, hija de su hermano Eso. poldo, tivo á Fernando Cárlos José, que fue obispo de Pasaw, De su tercer matrimonio tuvo á Leonor María que casó ca primeras nupcias con Miguel, rey de Polonia, y en se- gundas con Cárlos, duque de Lorena, y á Ma- riana Joseñina, esposa > Juan Guillermo, du- que de Neoburg y elector palatino, Fernando Hno estaba dota do del genio de Cárlos Y y de Fernando IL B enigno, afa- (537) blé y amante de la paz, tuvo que sostener en defensa: de su casa amenazada, guerra cruel y devastadora: Obligado á hacer una paz des= ventajosa, se dedicó á poner sus estados en ana situacion floreciente: y así mereció y con- siguió ser amado de sus vasallos. el La historia del largo periodo que acaba- mos de describir, tiene dos fases muy 1mpor-= tántes; la primera, relativa al réjimen polí- tico: la segunda. al social. La casa de Austria, desde que subió al trono de Alemania, renun- ciando á la dominacion de Italia, dirigió todos sus esfuerzos contra el sistema feudal, que: ha- bia echado mas raices en el imperio que ¿en otras partes, ya por el espíritu de independen= cia de la nacion teutónica desde los tiempos mas remotos, ya por las querellas de los em- peradores delas casas de Franconia y Suevia: y sus frecuentes viajes á Italia, dieron oportu- nidad álos príncipes y ciudades particulares del imperio para aumentar sus preeminencias y establecer sólidamente su soberanía en los estados que les estaban sometidos. e ¿Los príncipes austriacos, Cuyo patrimonio era muy corto, no tuvieron otro medio para aumentar su poderío, que-la “adquisicion de nuevos dominios, ya por matrimonios, -ya por proscripciones. Habiendo adquirido la pros vinéia de Austria en la guerra contra Otocaro, rey de Boemia, pusieron cn ella la silla de su imperio, que se: estendió sucesivamente á Un- gría, Moravia, Silesia, Boemia;, y otros mu- (538) chos territorios en otros círculos de Alemania: ” Cuando las grandes herencias de Borgoña y España entraron en la casa de Austria, se halló naturalmente establecida en- ella, como ereditaria de hecho, la corona imperial. Cár= los Y fue señor de Italia, y realizó la ilusion de los Enriques y Federicos. Alemania se vió sometida á la casá reinante: y algunas circuns- tancias favorables pudieran haber convertido el imperio germánico en una monarquía re- gular, semejante á las de Francia, lspaña é nglaterra. Pero estas circunstancias no» se presenta= ron : la inmensa fuerza de] Austria se dividio en dos partes cuando Cárlos Y abdicó sus es- tados: y la revolucion: social, que produjo la doctrina de Lutero, dividiendo los ánimos, fue mas favorable á la continuacion del feudas lismo, que á los progresos del principio mo= nárquico. Las guerras de religion: dieron por un momento la supremacia á Fernando IE pero Suecia y Francia, interesadas, la una en acer conquistas en Alemania, la otra, en de= bilitar la potencia austriaca, sostuvieron los derechos de los príncipes del imperio, impu- sieron la ley al emperador en: cl tratado de Westfalia, y se reconoció legalmente este prin= eipio, que esta máxima consuetudinaria en Alemania, desde que fue habitada; á saber, que el gefe o 6 emperador no es mas que un general, como lo fueron Arminio y Marobaduo contra los romanos: y que cada (539) estado 6 territorio debe gobernarse por prín- cipes 0 repúblicas particulares Desde el tratado de westfalia cesaron en el cuerpo germánico las disputas y guerras de religion, y no se:ha visto que la casade ÁAus- tria haya renovado las pretensiones de man- dar absolutamente en los demas príncl pes del imperio, que tuvieron Cárlos Y y Fernando LE Contenta con gobernar y aumentar sus esta- dos hereditarios, y valiéndose siempre contra los enemigos esteriores de las fuerzas que los círculos del imperio no le negaron en ninguná ocasion importante, floreció, ausiliada de la Inglaterra y Holanda, y prevaleció contra las fuerzas de la monarquía francesa: mas nunca quiso tocar á las formas establecidas por el tratado de Westfalia; conociendo prudente- mente que su moderación con respecto á los príncipes alemanes le valdria medios y recur- sos con que aumentar su consideracion este- rior y Sus dominios hereditarios. Este sistema de cosas duró hasta que la revo- lucion de Francia vino á alterar todas las rela- ciones políticas anteriores. Pero durante siglo y medio, el imperio Puprabd aunque com- puesto de partes tan: eterogéncas, de intere- ses tan diversos, de los cuales algunos perte- necian d potencias estrangeras, y de tan va- rias formas de gobierno, conservó siempre su unidad. Lacapaz por sí mismo de hacer con= quistas, su principio antiguo de nacionalidad, representado en el emperador y en la dicta, (540) le ha dado fuerza para conservarse indepen- diente. E pueblo hai se dejó subyugar por el principio de civilizacion que le trajo Carlo magno: resistió al principio monárquico que queria imponerle Cárlos V; y arrojo lejos de sí el yugo de la fuerza con que Napoleon le Oprimió por algunos años. [Document text truncated for crawler view.]