Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas
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63 Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas Alberto Carrillo-Linares 1. Introducción Aparentemente, dejarse el pelo largo era una simple cuestión estética que se ubicaba en la moda de los años sesenta y que entroncaba con la cultura pop (músicos, estudiantes, artistas, etc.). Como la Revolución pop [de popular] parecía atender mucho más a las formas (estilos, colores, tamaños, cortes, etc.) que al contendido, pero, en el mundo estudiantil e intelectual, efectivamente, la forma era una declaración de intenciones de contenido. Era una manera de provocar y también de romper y proponer referentes alternativos. La similitud con los románticos decimonónicos es clara, idealistas y rompedores, parecen sentir más que razonar. Así, los aspectos estéticos son determinantes para poder reconstruir el universo mental e identitario de los agentes juveniles en cuestión, en este caso, el en el movimiento estudiantil antifranquista. Éste ha sido estudiando en gran medida a partir de los aspectos políticos y orgánicos en perspectiva diacrónica (Colomer, 1978; Álvarez Cobelas, 2004; Valdelvira, 2006; Hernández Sandoica y otros, 2007; Rubio Mayoral, 2005; Carrillo- Linares, 2008; Rodríguez Tejada, 2009; Gurriarán, 2010, etc.), pero menos atención se le ha prestado a las cuestiones relativas a su identidad o el papel y significado que éste puede tener, salvando algunas excepciones
64 Alberto Carrillo-Linares Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 como los trabajos de Enrique Laraña, realizados desde la sociología y para el curso 1986-1987 (Laraña, 1999)1. El posmodernismo actual ha abierto enormes campos para la investigación, donde tienen cabida los hechos, pero también los sentimientos, las identidades, los miedos, las esperanzas, los silencios o las imágenes simbólicas, que vuelven a cargar las herramientas interpretativas de los historiadores. Se trata en esta ocasión, en definitiva, de evaluar la importancia de la representación o el reflejo de una realidad histórica conflictiva por el choche de dos modelos antagónicos; pero lo son más que por motivos estéticos, por los éticos y morales. Esta representación de los estudiantes melenudos y sin corbata –opuesta a la imagen deseada por sus mayores– es construida socialmente y defendida individualmente, y en España habla en especial de la ruptura con el franquismo y su moral. Por lo tanto, adquirió de inmediato una dimensión política en tanto que el asfixiante marco institucional representaba la imposibilidad para normalizar los nuevos valores sociales coincidentes en mucho con los de sus compañeros occidentales (que paradójicamente, miraban más a oriente). Con todo, también hubo estudiantes que se opusieron abiertamente a esa nueva «indumentaria desaliñada». Se sugiere una aproximación al estudio del movimiento estudiantil desde planteamientos constructivistas considerando que los movimientos sociales se construyen y que, en su explicación como fenómenos sociales e históricos, han de tenerse en consideración aspectos que participan en su diseño, al margen de las posibles causas objetivas que dan sentido a la acción. Para el planteamiento de la idea se parte de una serie de casos concretos procedentes de diversas fuentes complementarias, lo que sirve para ilustrar los muy diversos recursos informativos existentes que podrían completar el planteamiento general que se realiza en esta ocasión (académicas, policiales, periodísticas, artísticas y fotográficas). 2. Mi melena es mía y mi corbata tuya Haciendo un símil con la clásica expresión del movimiento feminista, la propiedad del cuerpo era una de las grandes reivindicaciones juveniles de los sesenta y setenta. Quizás la faceta sexual sea la más llamativa y seguramente que estimulante, pero no fue la única. En gran medida, el antiautoritarismo tan nuclear en todos estos movimientos se incardina de 1 En algunos trabajos relativamente recientes se prestó atención de manera tangencial a la cuestión de la importancia de la identidad en el movimiento estudiantil antifranquista como Rodríguez Tejada o Carrillo-Linares, pero faltan trabajos sistemáticos, que combinen historia, antropología, sociología, y psicología en un solo objeto de estudio.
65 Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 lleno en la reivindicación y aceptación del uno mismo, en la negación de la voluntad ajena impuesta por razón de jerarquía, condición social o edad. Esta afirmación rotunda de voluntades del movimiento estudiantil estuvo llamada a convertirse en choque generacional, en su doble vertiente política y cultural y en el caso español tuvo consecuencias de cara a la transición política (Carrillo-Linares, 2006). Con varios ejemplos en torno al 68 español trataré de proponer algunas ideas que podrían desarrollarse con facilidad, estableciendo categorías y casos más amplios. Parto de una base obvia: la indumentaria hippie de algunos jóvenes durante el tardofranquismo les señalaba ante las autoridades y adultos como «anomalías»; esta distancia representaba visualmente el alejamiento del régimen2. Melena y barba era sinónimo de sospechoso político. Y, en general, no le faltaba razón al régimen, si bien es cierto no fue una actitud generalizada entre toda la juventud; y entre la opositora, raramente se encontraban trabajadores melenudos como testimonian las fotografías de época3. Pero la Universidad era otro mundo, una burbuja en ebullición en un lago dictatorial. En un informe de la Brigada político social, fechado en noviembre de 1968, se recogía la asistencia de un grupo de estudiantes, de los más politizados y radicalizados tras el mayo francés, a unos Seminarios Marcuse que se habían organizado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla, y se aluden a ellos como el «conocido grupo de los “Hippies”».4 Unos meses más tarde, era detenido un grupo de jóvenes, integrado por varios estudiantes y músicos, por, según recogía textualmente la ficha policial formar parte de un grupo de melenudos [sic]. El uso de la melena o la barba, sin corbata, se fue extendiendo en las Universidades, aunque no es algo que surgiera por generación espontánea en 1968; pero después de este año se puede decir que sí se popularizó. En muchas imágenes hasta 1968 es frecuente contemplar manifestaciones de jóvenes enchaquetados y encorbatados; las fotografías posteriores señalan claramente esa transformación estética. La generación de 1968, especialmente los estudiantes más jóvenes, iniciaron una presión por abajo que incomodó a los más veteranos. En noviembre de 1967 el delegado de la Facultad de Medicina de una ciudad de provincias como era Sevilla 2 Se han realizado algunos trabajos sobre la relación entre indumentaria y oposición política en las dictaduras del Cono Sur. Ver, por ejemplo: Salerno, 2007. 3 Esta es otra cuestión de enorme interés: las culturas políticas y su representación en el movimiento obrero y estudiantil, estudio que arrojaría luz sobre las complejas relaciones entre ambos movimientos. En gran medida, el estudiantil rompió con la cultura y orales obreras heredadas del siglo XIX lo que obligó con los años a redefinir los referentes y el discurso en cuestiones como la moralidad, relaciones sexuales, consumo, ocio, etc. 4 Boletín Informativo de Actividades Estudiantiles, nº 8, 4-XII-1968, p. 12.
66 Alberto Carrillo-Linares Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 hizo saber, en la Junta de Facultad, el desagrado de la Delegación de Estudiantes Por la presencia de alumnos, especialmente en los primeros cursos, que utilizan vestimenta no adecuada y arreglo personal más de acuerdo con las tendencias excéntricas que con la compostura propia de un estudiante universitario, solicitando a la Junta de Profesores que tomara las medidas pertinentes «para evitar estas anormalidades»5. Con cierta satisfacción parecía publicar ABC una nota titulada «Un “no” a los “beatniks”», en la que convertía la anécdota en categoría de noticia.6 La sacudida estudiantil de 1968, también en España, agitó profundamente la Universidad, aunque sus efectos se notaron especialmente tras el verano (Carrillo-Linares, 2018). Todavía, incluso en mayo, las representaciones y autopercepciones resultan bastante clásicas. La siguiente imagen recoge el epicentro de uno de los momentos calientes de una manifestación en marzo del 68 en Sevilla y no se atisban muchos (aunque lo había) con estéticas alternativas. Ilustración 1. Inicio manifestación frente a la Universidad de Sevilla. Marzo 1968. Foto Gelán. Hemeroteca Municipal de Sevilla. Pero es que incluso en sus auto-representaciones se retratan con corbata, pese a que el discurso revolucionario se halla en esos días en un nivel elevado de radicalidad. La siguiente imagen reproduce un cartel estudiantil, de mayo de 1968 en Sevilla, donde se convoca a catedráticos 5 AHFMS, Libro de Actas de la Junta de Facultad de Medicina, sesión de 21-XI-1967, fol. 179. 6 ABC (edición de Sevilla), 26-XI-1967, p. 79, donde también se hacía mención a las «indumentarias femeninas».
67 Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 y estudiantes de Derecho a una asamblea. Con buena calidad técnica, se representa a los estudiantes puño en alto, con corbata y en una posición jerárquica inferir respecto al que se supone es el catedrático, que también eleva el puño en ademán revolucionario, quizás entonando la Internacional. Ilustración 2. Cartel anunciador de una asamblea de catedráticos y estudiantes. Mayo de 1968. Colección Alberto Carillo-Linares. Pero 1968 no pasó en balde. Una de las circunstancias más características del 68 mediterráneo fue el intento de aproximación del movimiento estudiantil al obrero, procurando integrar con su acción la teoría revolucionaria marxista. Las vanguardias estudiantiles se encontraban absolutamente ideologizadas en base a una teoría política que consideraba al proletario como el sujeto histórico llamado a hacer la revolución. El rechazo a la corbata tenía que ver con ello. En efecto, en segundo lugar, además de un choque político y cultural con la dictadura franquista, la indumentaria de la nueva generación beat de los sesentasetenta representaba el deseo de acabar con el perfil eminentemente burgués que había dominado a la Universidad desde el siglo XIX; de hecho una de las reivindicaciones más repetidas esos días tenía que ver con la reclamación de mayor presencia obrera en la Universidad (se generalizó el dato de que sólo el 1% del proletariado accedía a la enseñanza
68 Alberto Carrillo-Linares Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 superior). Quitarse la corbata y dejarse melena, desde esta perspectiva, constituía un acto de afirmación personal, al tiempo que un episodio de rebeldía política y representaba la ruptura con la imagen tradicional del estudiante universitario, procedente de las clases sociales favorecidas. Con ello se pretendía mostrar el apoyo e identificarse con las clases populares, aquellas a las que iba dirigido el discurso marxista dominante entre los estudiantes que veían la Universidad como un espacio para ricos alejado de las posibilidades de las clases bajas, mayoritariamente analfabetas hasta bien entrado el siglo XX y alejadas de los campus académicos. A partir de entonces, la imagen del estudiante progresista se asociará recurrentemente a la melena, a las chaquetas de pana, a las gabardinas largas, el jersey de cuello vuelto, la barba y la ausencia de corbata. La imagen de la autoridad –y diferencia de edad– se representa, por contraposición, calva. Un rápido repaso a la prensa posterior al 68 da cuenta de ello. Algunas representaciones en forma de chistes sirvan como muestra. Ilustración 3. Chiste aparecido en El Correo de Andalucía. Febrero de 1970.
69 Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 Ilustración 4. Chiste publicado en El Correo de Andalucía. Julio de 1972. Ilustración 5. Chiste publicado en Informaciones. Marzo de 1974.
70 Alberto Carrillo-Linares Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 Ilustración 6. Chiste aparecido en la revista Triunfo. Mayo 1971. 3. Conclusiones El movimiento estudiantil que salió del 68 en España perdió su inocencia política y explotó ideológicamente. A partir de ese momento intensificó poderosamente su identidad, marcada por posiciones conflictuales respecto al poder, y por cierto complejo respecto al movimiento obrero, al que quiso aproximarse y abrazar, pues en la teoría que daba sentido a la acción debía ser el protagonista del cambio. Esta potente y emocional aproximación a un movimiento muy politizado, antifranquista, subrayaba su lejanía con el régimen: por su moral y costumbres, por su condena de la individualidad (sentimientos, expresión y acción), por su persecución de los opositores; en definitiva, por todo. Para aquella generación nada bueno había en la dictadura. Con este complicado marco político, resultaba imprescindible el solaz y apoyo de que nutre el grupo en el que se encuadran los estudiantes. Entendido como un núcleo contracultural y antisistémico, se hace especialmente resistente con el reforzamiento de la identidad del colectivo,
71 Sin corbata y con melena: imágenes y representaciones de los estudiantes sesentayochistas Globalizing the student rebellion in the long ’68 ISBN: 978-84-948270-3-7 sobre todo ante fuertes adversidades, como era el caso. El sentimiento de pertenencia, y por lo tanto de posibilidad, se robustece sobremanera con la indumentaria, que hace que los agentes se sientan parte integrante de un proyecto noble. Música, eslóganes, teatro, mitos, literatura, cine, etc. son otros tantos elementos aglutinantes que dan sentido a la existencia de la juventud en el seno de un colectivo. Ello es algo fundamental cuando lo que se pretende es el enfrentamiento cada vez más frontal contra el franquismo. Y en esto hay otro cambio sustancial tras 1968 con el inicio de una espiral de radicalidad y atomización. Ilustración 7. Imagen de manifestación estudiantil. Universidad de Sevilla. Noviembre de 1976. AHCCOO-A. J. J. Ruiz Benavides. En parte, el movimiento estudiantil antifranquista de los «sestenta» fue más emocional que racional, si se evalúan fríamente los datos, de ahí la relevancia de todo aquello que mirara al universo emocional (el componente racional venía de la mano de la misma ideología, muchas veces de fe casi religiosa). Para mover (que es un proceso físico) primero hay que conmover (que es intelectivo y emocional) y la imagen construida inyectaba confianza y seguridad en los agentes sociales y reforzaba el sentimiento grupal y facilitaba el compromiso y la acción. De estos hechos derivó finalmente, una imagen icónica del estudiante desmelenado y sin corbata, convertido en la representación de un acto de rebeldía