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La plaza de toros de Olot. Una historia más que centenaria

Clavijo Ledesma, Julio

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LA PLAZA DE TOROS DE OLOT. UNA HISTORIA MÁS QUE CENTENARIA Julio Clavijo Ledesma* UNOS ANTECEDENTES QUE SE REMONTAN AL SIGLO XVII l primer documento que narra un enfrentamiento en Olot entre el hombre y el toro es de 1636. Lo protagonizó una compañía de soldados acuartelada en la ciudad y que formaba parte de las tropas que guarnecían la frontera en el conflicto que en aquellos momentos enfrentaba a las monarquías española y francesa. El hecho, narrado brevemente por Josep Saderra en su Ressenya històrica del Santuario de Nuestra Senyora del Tura, se desarrolló en la plaza central, cerrada a tal efecto, una vez se condujo allá al animal. El único detalle que da la fuente documental es que, una vez fue muerto, su carne se repartió entre los soldados, «que era cosa graciosa de veurer [ver]». El mismo autor recoge un texto de 1748 en donde se narra por primera vez el desarrollo de un espectáculo taurino. Lo reproduciremos en catalán, tal como está en origen, y seguidamente daremos su traducción: « Acosa de las tres de la tarda se comensà la corrida de toros en la plassa major que may se havia vist tan coronada de Gent, ni may en ella se havia fet corrida que causàs major diversió y alegria. Los toros eran bravos, pero la destressa dels torajadors Revista de Estudios Taurinos N.º 34, Sevilla, 2014, págs. 185-196 E * Doctor en Historia. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 185 Julio Clavijo Ledesma 186 burlant sempre sa fieresa donà sols que admirar a la Plassa, y a la Música repetidas ocasions de celebrar ab trompas y obuesos las moltas sorts que ejecutaren.» [Hacia las tres de la tarde comenzó la corrida de toros en la plaza mayor que nunca se había visto tan coronada de gentes, ni nunca se había hecho una corrida que causara mayor diversión y alegría. Los toros eran bravos, pero la destreza de los toreros burlando siempre su fiereza sólo dio que admirar a la Plaza, y a la música celebrar en repetidas ocasiones con trompetas y óboes las muchas suertes que ejecutaron]. La mayoría de las festividades importantes que tuvieron lugar posteriormente, fueran éstas religiosas, laicas o de carácter político, incluyeron en su programación un día, e incluso más de uno, dedicado a las corridas de toros. Tal sucedió en 1750, con la colocación de la primera piedra de la iglesia parroquial, o en septiembre de 1778 en el marco de las fiestas de la patrona de la ciudad, o en abril de 1796 por la firma de la paz con Francia. Ylo mismo fue sucediendo en el siglo XIX, con la única salvedad de que se trasladó su celebración al paseo del Ferial y a la parte alta de éste, un lugar llamado el Torín, próximo al sitio en el que se edificaría la futura plaza de toros. SECONSTRUYE LA PLAZA En el tomo XII del Diccionario geográfico-estadístico- histórico, de Pascual Madoz, publicado en 1849, podemos leer en la página 260 la descripción de una serie de edificios de Olot, entre los cuales encontramos una alusión a la primera plaza de toros construida en el municipio: «… hay un gabinete de historia natural de propiedad particular; un bonito teatro de construcción moderna; un pequeño circo de madera para las diversiones tauromáquicas [la cursiva es nues- Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 186 La plaza de toros de Olot. Una historia más que centenaria 187 tra] situado en el parage [sic] que ocupaba el convento de Capuchinos, llamado ahora Campo de Marte…». No conocemos la antigüedad de este coso, aunque es lógico pensar que por su estructura no podría ser superior a los diez o quince años, pues el convento al que se refiere Madoz había existido hasta 1825, fecha en que fue incendiado y destruido por los combates que tuvieron lugar durante el asedio que los carlistas hicieron a Olot. Sin embargo, esta plaza era del todo insufi- Fig. n.º 15.- Vista del interior de la Plaza de Toros. Apud. ACGAX. Servei d’imatges. Collecció Joan Casulà Vilanova. Autor: Àngel Toldrà Viazo. 1908. Todas las imágenes de este artículo han sido cedidas por el autor. ciente para atender la demanda de localidades que había en la población, y es por ello que por iniciativa de Esteve Paluzie, un hombre dedicado a la pedagogía y a la paleografía, se constituyó un grupo de personas que, tal como él mismo narra en su obra Olot, su comarca, sus extinguidos volcanes, publicada en 1860, se propusieron impulsar la construcción de una plaza de toros, cuyas ganancias se aplicarían para sufragar los gastos de la fiesta mayor de la ciudad y para ayudar a los vecinos necesitados. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 187 Julio Clavijo Ledesma 188 «La extraordinaria afición que siempre han tenidos los olotenses á las corridas de toros, bueyes ó vacas, y la falta de un local á propósito para esta clase de diversiones, impulsó al autor á promover la construcción de una plaza de toros por medio de acciones. En septiembre de 1858 reuniéronse treinta y seis accionistas, acordaron las bases que debían regir á la sociedad, y el 16 se firmó la escritura ante el escribano D. Pablo Casabona. Por ella los sócios disfrutan de un asiento y entrada en todas las funciones que se den en dicho local, y el artículo séptimo de la misma está redactado en estos términos: “Las ganancias que redituase dicha plaza se aplicarán á las funciones de las fiestas del Tura, ó á las necesidades y mejoras de la población á que conviniere la mayoría de los accionistas”. Emprendióse acto seguido la obra en el local llamado antiguamente “Puig dels Masells” (En este sitio se quemaban las ropas y efectos de los que morían de enfermedades contagiosas), y en 24 de Julio de 1859 (la cursiva es nuestra) se dio la primera corrida de bueyes al estilo del país. La construcción es sólida, la gradería del circo es de ladrillo de canto y el redondel de barrera á barrera tiene cerca de treinta y tres metros de diámetro». El importe de la venta del solar, de una extensión de 2.187m2, fue de 500 reales que fueron abonados por los accionistas a razón de 160 reales por acción, más tres acciones sin coste alguno. Para su construcción se utilizó la piedra basáltica, muy abundante por estar el solar junto a la falda del volcán Montsacopa, lo que le dio un especial colorido negrorojizo a su aspecto exterior. Los accesos contaban con tres puertas, las tradicionales Sol y Sombra y la de Arrastre. Para ver la arena el recinto contaba con seis filas de asientos corridos y quedaba detrás un espacio en el que se podía habilitar una gradería provisional de madera cuando hubiera una gran demanda de entradas. Los palcos fueron construidos en 1893, Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 188 La plaza de toros de Olot. Una historia más que centenaria 189 pero la plaza ya había sufrido anteriormente una modificación importante durante la última guerra carlista (1873-1875), cuando se suprimió la gradería para convertirla en baluarte de defensa y se abrieron unas aspilleras en el muro, cuya huella aún hoy se puede contemplar. El aforo de la plaza permitía la entrada de unas tres mil personas, lo que, teniendo en cuenta que la población de Olot de entonces era de once mil habitantes, puede considerarse como un poco atrevido. Amedida que se aproximaba la fecha de la inauguración, la expectación fue creciendo en la ciudad y en la comarca. El Faro de la Montaña, una publicación local, señalaba el 17 de julio de 1859: «Las obras de la Plaza mercado van tocando á su término, después de la larga paralización que sufrió hace poco tiempo; de modo que pronto podremos ver cosas en ella que no dudamos llamará la atención del público». Yen la edición del día 20, en víspera de la inauguración: «El domingo próximo tendrá lugar la primera corrida, en la cual se lidiarán 12 toros de los más bravos que se han hallado en los Pirineos. Nos consta que la empresa ha puesto en juego todos los medios á fin de que el público quede satisfecho. La baratura del precio hace que esta función creemos atraiga una numerosísima concurrencia. Allá veremos». No tendría mal resultado la inauguración, cuando aquella publicación se hacía eco del ambiente que se respiraba en la población con este comentario publicado el 31 de julio: «Ni la guerra de Italia, ni el atentado contra Napoleón [se refiere a Napoleón III] del 14 de Febrero, ni la revolución de julio, han dado tanto que hablar como las corridas de Toros que deben verificarse por la Virgen del Tura. Ellos son la conversación de moda. Todos hablan…y pocos son los que se entienden.» Una vez fue editado, el programa de festejos recogía para el 9 de septiembre: Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 189 Julio Clavijo Ledesma 190 «A las tres de la tarde la Cuadrilla de Toreros recorrerá con música las calles de esta Villa y se dirigirá luego á la plaza de toros para dar principio, previa la autorización de la superioridad, á la corrida de vichos (sic) Navarros, en la que dicha cuadrilla divertirá al público con sus pantomimas y demás juegos del arte Tauromáquico, y finalizará la función dando muerte á uno de aquellos» Otra corrida con el mismo formato estaba programada para el día siguiente. Ypara que todo saliera bien, El Faro de la Montaña recogía el 23 de agosto que la plaza «ha sufrido alguna innovación, con el objeto de poder dar en ella una verdadera corrida, á cuyo fin no se ha escaseado gasto, tanto en lidiadores como en ganado.» Un dia más tarde, esta publicación incluía una “Redacción en verso del Programa anunciador de las brillantes funciones que en los días siete, ocho, nueve y diez del presente mes celebra la M. I. Villa de Olot”, en la que se hacía alusión a las actividades taurinas: «Por la tarde es la corrida de toros, bichos Navarros, paso por alto esplicaros que será muy divertida» Una vez pasadas las fiestas, El Faro de la Montaña del 13 de septiembre realizó la que podemos considerar como la primera crónica taurina de las corridas celebradas en la Fiesta Mayor de Olot, aunque hay que advertir que, como se verá por el contenido del texto, su desarrollo tuvo más de espectáculo cómico que de taurino. La crónica estaba incluida en un artículo de valoración de las fiestas titulado Revista de Olot. En relación a la corrida celebrada el día 9, la publicación manifestaba: «Pasemos á la plaza de toros. La plaza estaba llena. Ala señal convenida saltó á la arena el primer vicho (sic): corniabierto, pero de buen trapio: huyó el trapo, y como le obligaron poco, poco fue el juego que dio. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 190 La plaza de toros de Olot. Una historia más que centenaria 191 El segundo retozón, de pocos años y muy blando: se hizo de sentio, abandonando las capas en busca del cuerpo. Uno de los lidiadores besó el santo suelo, por habérsele roto la garrocha al tiempo de dar el salto. Al salir el tercer toro (era baca) se hallaba dispuesta una mojiganga, que hizo reir más de una vez á los espectadores. El cuarto toro fue…no quiero decir lo que fue. Fig. n.º 16.- Vista del exterior. Apud. ACGAX. Servei d’imatges. Collecció Joan Casulà Vilanova. Autor: Comptoir Photos Bordeaux. 1911. Empero el quinto fue casi el mejor de la corrida. Bien armado, jugueton, franco, hizo tomar el olivo con frecuencia. Uno de los chicos volvió á hacer el salto de la garrocha. El sesto, negro, corni-corto, y de buena estampa: aplicáronle unos cuantos lazos; pero no hizo caso de la escitacion y volvió al chiquero sin gloria, sin honor y con muchos silvidos. Pasaremos por alto algunos de los vichos, á fin de concretarnos en el que fue asesinado, puesto que otro nombre no merece por el que formaba cabeza (¡¡y que cabeza!!) de la cuadrilla. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 191 Julio Clavijo Ledesma 192 Aparece un toro en la plaza adornado con una moña (yo al menos por tal la tomé) y Blay (a) el Chato se planta ante la fiera y de una sola estocada deja pati-tieso al pobre animal. Cualquiera que esto lea creerá que el toro murió de una estocada algo baja recibiéndole, de algun volapié ó estocada á paso de banderilla; pues no señor, la espada consistía en una mecha encendida y la moña en un castillo de fuegos de artificios, á los cuales prendió fuego á seis pasos de distancia el insigne Blay. Chato, si esto sabes solo, Déjate de torear; puesto que eres tú muy bolo para llegar á matar. Como es de suponer, esto disgustó altamente á los espectadores, que esperaban algo más de un toro de muerte La rechifla fue completa Concedióse un toro para los aficionados, los cuales saltaron á la plaza, deseosos de lucir sus habilidades, lo cual consiguieron más de una vez. Uno de ellos sufrió una cojida, que pudo ser de fatales consecuencias. Gracias al temerario arrojo de que hicieron gala, fue uno de los mejores vichos de la corrida. No obstante; esta dejó mucho que desear. La plaza mal servida». La realizada el día 10 tuvo una mayor calidad, aunque la descripción del cronista no permite comprobarlo, pues, a diferencia de la anterior, esta crónica es muy breve y hasta cierto punto contradictoria: «Estamos en el ultimo día de fiesta. La corrida fue mucho mejor que el día anterior. Un aficionado se brindó á matar el toro á caballo, lo cual escitó algun tanto la curiosidad. El penco que montaba era indigno de presentarse en ninguna plaza» Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 192 La plaza de toros de Olot. Una historia más que centenaria 193 TRAYECTORIA POSTERIOR Las corridas y los espectáculos taurinos continuaron formando parte del programa de la Fiesta Mayor de Olot y sólo se vieron afectados por las vicisitudes políticas que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX, muy especialmente por las guerras carlistas, no sólo porque quedaron suspendidos, sino también porque los desperfectos ocasionados exigieron la rehabilitación del recinto, lo que originó cuantiosos gastos a los accionistas. Apesar de ello, estos hicieron un esfuerzo por Fig. n.º 17.- Detalle de las aspilleras abiertas en el muro de la plaza en 1874. Autor: Julio Clavijo Ledesma. 2013. aumentar el nivel de los toreros que participaban, pasando a contratar profesionales que le daban al espectáculo una mayor calidad y seriedad, aunque no deja de ser sorprendente que para las fiestas de septiembre de 1879 se anunciara que habría «una Corrida de toros africanos», expresión que podemos interpretar como que los astados eran de color negro. Respecto a los toreros que demostraron su arte en Olot, citaremos a los que torearon en aquellos primeros años de existencia del coso olotense. En primer lugar el que sabemos que participó el 9 de septiembre Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 193