Cinco capitanes generales de Andalucía fueron sevillanos
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CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS POR ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA A MANERA DE PRÓLO GO A través de las investigaciones realizadas para obtener datos de aquellos militares, que ocuparon la máxima autoridad castrense de Andalucía desde su creación hasta 1984, cuyo trabajo dió origen al titulado « La Capitanía General de Sevilla. Historia de una institución »*, pudimo s observar que de los noventa y siete capitanes generales que habían ejercido dicho mando, solo cinco habían nacido en Sevilla. Como en dicha obra nos limitamos a relatar la labor realizada por cada personaje, exclusivamente durante su mandato de capitán general, nos indujo a profundizar con mayor detalle cómo se había desarrollado la vida militar de estos cinco sevillanos, que alcanzaron el honor de ostentar el máximo empleo militar de la Región. Teniendo en cuenta las dificultades para realizar unas amplias biografías, al no contar con datos de sus actividades perso nal es y humanas, lo que nos obligaría a imaginar al personaje y tener que dibujar su figura de forma imprecisa, hemos considerado má s conveniente y veraz, limitar la biografía, a una semblanza militar, basada en los datos obtenidos a través de la documentación de cada uno: Hoja de servicio y vicisitudes, que se encuentran depositadas en los Archivos Militares de Se govia, Cuartel General de Ej ército, y Archivo de Simancas. De los cinco capitanes generales investigados, sólo del último, don Manuel Esquivias, podriamos aportar algunos detalles de su persona, trabajos y méritos, por haber convivido con él, pero no lo haremos, *Publ i cado por dicha Capitanía en 1.984 .
74 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA limitándonos a establecer el mi smo criterio y amplítud para todos, evitando con ello el agravio comparativo. Hemos intentado con este trabajo, no só lo relatar el temple militar de cada uno, sino conseguir situar al lector en la época que les tocó vivir, para que a través de la lectura de todos ellos, se pueda obtener un resumen orientativo de lo que fué la Historia de España a través de estos casi doscientos años. Juan O'Donujú O'Rian Nació en Sevilla el 30 de julio de 1762, siendo bautizado por el cura párroco del Sagrario don Ju an Romero de Mendoza, el 2 de agosto de dicho año. Ingresó como cade te de infantería a la edad de 20 años, el 2 de agosto de 1782, prestando servicios de campaña en el sitio de Gibraltar ha sta que en 1783, fué fumada en Versalles, la paz. Regresa a la Academia de infantería, de donde sale definit ivamen te con el empleo de subteniente, en marzo de 1785, y es ascendido a teniente en Julio de 1791. Su primer destino de oficial lo ejerce en Ceuta, como ayudante del coronel Javier Castaños, interviniendo en las acciones para romper el cerco que los moros pusieron a la ciudad, entre el 30 de septiembre y el 30 de octubre de 1791. En todas estas acciones y como indica su hoja de servicios, O'Donojú demostró «excelentes aptitudes militares y valor sereno». A su regreso a la Península pasó destinado al Regimiento de Infantería Ultonia con sede en Cádiz, desde donde solicitó licencia para contraer matrimonio con la joven sevillana Josefa Sánchez Barriga. A dicha solicitud contestó el fiscal, en escrito del 26 de Octubre de 1792, que para autorizar dicha licencia era preciso acreditar, que la novia, o entre los dos contrayentes, podían disponer de 60.000 reales de vellón como exigía el artículo 13 del capítulo 69, del Reglamento del Montepío Militar, y no solamente veinte mil reale s, como O'Donojú hacia figurar en su solicitud. Respondió O'Donojú confirmando haber depositado 20.000 reales, e informando que la dote de su futura esposa, ascendía a una cantidad superior a la ordenada por el Montepío, pero que por estar pendiente de inventario la cantidad a heredar, como consecuencia de la muerte de la madre, no podía dar testimonio del alcance de dicha herencia. Transcurrí-
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVIl..LANOS 7 5 do casi un año, en Septiembre de 1793, se dispuso de la certificación firmada por el juez Pascual Quilez, en la que confirmaba: «P ertenecerle a Doña J ose/a Sánchez Barriga, sesenta mil reales de vellón en efectivo de la legítima materna, para que conforme a la Real Ordenanza, pueda celebrarse el matrimonio que tiene concertado con el teniente don Juan O'Dono}ú». Pasarían otros tres meses, para que el Pr esidente del Consejo de Guerra, señor Alanje, comunicara por escrito al Presidente del Monte pío Militar don Luís Urbina, que el Rey Carlos IV , había concedido licencia a O'Donojú para contraer matrimonio con doña Josefa, sin derecho al Montepío Militar, excepto, que dicho oficial falleciera en acción de guerra. Cuando este matrimonio se llevó a cabo, O'Donojú había cumplido 30 años. Tras el destino de ayudante en las Reales Guardias Españolas, donde O'Donojú estuvo solamente cuatro meses, ascendió el 5 de Noviembre de 1795 al empleo de teniente coronel, siendo agregado al Regimiento de Infantería Extremadura, donde permaneció durante dos años, incorporandose con dicho empleo al regimiento de la Reina, 22 de Cazadores. Convencido Napoleón de que los puertos portugueses eran refugio de la flota británica, decidió ejercer presión sobre el Rey de España, Carlos IV , para que cumpliendo los Tratados firmados con Francia en 1801, declarase la guerra a Portugal, si esta no evitaba el arribo de la escuadra inglesa. La campaña conocida como «Guerra de las naranjas», no movió a Carlos IV, al afán de conquista, sino a la intervención de amparar con una cobertura de tropas españolas, los Estados del Príncipe Regente de Portugal, expuestos a la invasión de Napoleón. La s Cortes de Lisboa, persuadidas de la buena voluntad de España, cuyas tropas eran enviadas en calidad de defensoras mas que de conquistadoras, no opusieron resistencia al avance español. El conflicto se dió por finalizado con la Paz de Badajoz el 6 de Junio, sin la autorización de Francia; lo que molestó a Bonaparte, avivándose su rencor contra los Borbones españo le s. En estas sencillas acciones militares, que podrían ser catalogadas de amplios ejercícios, demostró O'Donojú su gran visión táctica y su sentido de la logística. Gracias a ello, su Regimiento de la Reina, cumplió a la perfección todas las etapas que se le habían asignado. Esta brillante actuación, le valió para ser calificado como útil para el ascenso, alcanzando el empleo de coronel graduado, el 5 de Octubre de 1802. Transcurrido un año en la situación de cuartel, tomó el mando del regimiento
76 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA de Ca ballería de Cazadores de Olivencia, que se encontraba en Cadraita, partido jud icial de Tudela (Navarra), permaneciendo en dicho destino hasta 1808, en que a la edad de 46 años ascendió a brigadier. Dadas sus excelentes actitudes, la R egenc ia lo designó en 18 13 Ministro de la Guerra, al objeto de que reorganiz ara y modernizara el Ejérci to . Pr eparó O'Dono jú unas am plias Memorias, que leyó en las Cortes, las cuales versaban so br e el estado de la s di ferentes unidades, ta nto en la Pen ínsula como en Ultr am ar, dando así cumplimiento al Decr e to de 4 de septiembre de 1813, que ordenaba, que cada Ministro diese cuenta del funcionamiento de su Mirústerio. Comenzaba O'Donojú con un preámb ulo , en el que daba cuenta del organigrama de la Secretaría del Despac ho de la Guerra y del personal, que componían los altos mandos del Ejé rcito de Tierra, que er an: 7 capitanes generales; 88 tenientes generales; 185 mariscales de camp o; 353 brigadieres y 4 inspectores genera le s, uno por arma. Al tratar de las necesidades de ca da una de ellas, explicaba las fuerzas de que debían constar, entre jefes, oficiales y tropas, para cubrir la s atenciones de los Cuer - pos de la Península y de Ultramar. Dedicó apartados, al Cuerpo de Voluntarios, vestuarios y montura, Escuelas Militares y a los soldados asistentes. Dada la curiosidad de este úl timo aparta do , recogemos algunos párrafos de la desertación. Comentaba O'Donojú que en aquellos momentos, el número de soldados que ejercían la labor de asistentes, e ran 11.797. «Hubo un tiempo -dijoen que en observancia de la ordenanza, no se permitía a los ofi ci ales valerse del auxilio de soldados asistentes y se les asignaba una gratificación para criado: y como esta no era lo suficiente para pagarlo y mantenerlo, el resultado fué, que los oficiales percibían su gratificación y se servían de los soldados desde el coronel hasta el último subalterno». «En 16 de Enero de 1801 -continuóse concedió a los oficiales el auxilio de asistentes, señalándose tr es al coronel, dos a cada uno de los demás jefes, uno a cada capitán y otro a cada subalterno que no viviesen juntos, porque en tal caso bastaría uno para cada dos ». «Esta orden se modificó por la de 17 de Febrero de 1812 reduciendo el número de asistentes a uno por cada jefe y otro para cada dos oficiales. Ultimamente, a pr opues ta del Duque de Ciudad R od rigo, de fecha 2 de abril de 1813, se conceden seis asistentes para cada tenie nt e general; cuatro a los mariscales de campo; tres a los brigadieres; dos a cada jefe de Cuerpo y uno a cada capitán y subalterno». Tras comentar O'Donojú, que este número de soldados eran nulos para utilizarlos en operaciones, com o así mis mo a aquellos soldados que
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUciA FUERON SEVIl..LANOS 77 por falta de vestuario y armamento sólo existían para comer, dijo: «Son bajas considerables que se notan en la fuerza disponible respecto de la total, debiendo adoptarse alguna medida para hacer más efectiva la fuerza de los Ejércitos, considerando los asistentes, como contigente aparte de los 150 mil hombres, que la Regencia pone a disposición del Ejército». Al referirse a la Provincias de Ultramar las fue nombrando una a una, relatando sus novedades. Al Reino de Nueva España le dedicó gran espacio: Según los últimos partes recibidos de el Virrey, don Félix de Calleja, -dijo O'Donojú-explica el mal estado de la Hacienda pública en razón de los robos y saqueos de los insurgente s, y la paralización de los trabajos en las minas y labores de tabaco; en el aspecto militar, notificó lo éxitos obtenidos por las armas na cionales sobre los sublevados, haciendo saber además, que, de resulta de la expedición organizada por el citado Virrey de México contra Hinichapan, se presentaron grupos enteros de insurgentes acogiéndose al indulto que se les concedió generosamente, y lográndose la aprehensión del principal cabecilla Julián Villagran, que con el título de Teniente General de la parte del Norte de aquel Reino, se había situado y fortificado en Zimapan, dominando toda la Sierra, hasta los linderos de la Provincia de Potosí. Seguidamente O'Donojú, comentó que el guerrillero, cura Morelos, reunía fuerzas en Acapulco amenazando vahos puntos de aquella Provincia y de la de Puebla, las cuales el Virrey procuraba defender, cuando se lo permitían las comu nicaciones con la capital. En cuanto a las divisiones empleadas tierra adentro, lograban ventajas sobre los cuerpos de insurgentes, habiendo sido derrotadas las fuerzas mandadas por el cabecilla Cos, que había sido cogido prisionero y que se autotitulaba « Mariscal». Informó O'Donojú, como el virrey Calleja había tomado disposiciones para asegurar la comunicación entre México, y Vera cruz, proporcionando la salida y entrada de correos cada quince días, sin poder asegurar el éxito de esta idea, dado el enorme atraso con que se recibía la correspondencia desde aquella Capital. Don Juan O'Donojú como Ministro de la Guerra, continuó explicando la situación de las demás provincias de Ultramar, informando de la existencia de insurrecciones en Nueva Granada (Perú); Venezuela; Río de la Plata (Uruguay) y Virreinato de Chile. En ca mbio es taban apaciguadas las provincias de Islas Filipinas; Puerto Rico; St. Domingo; La Florida; Isla de Cuba; Yucatán y Guatemala. Buen conocedor O'Donojú de la s necesidades de la caballería, introdujo en ella sustanciales reformas que no se le reconocieron, y que inclu-
78 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA so, le proporcionaron las críticas de los envidiosos de turno, que le obligaron a renunciar al Ministerio de la Guerra, al verse involucrado en un expediente aclaratorio de su actuación en dicha reforma, quedando sujeto a procedimento. El Decreto promulgado por Femando VII, aceptando la renuncia de O'Donojú de su cargo de Ministro, decía: «Don Fernando VII, por la gracia de Dios y por la Constitución de la Monarquía Española, Rey de las Españas, y en su ausencia y cautividad la Regencia del Reino, nombrada por las Cortes Generales y extraordinarias; habiéndome hecho presente D. Juan O'Donojú, Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, que su quebrantada salud y el estado de debilidad a que ha llegado, sin esperanza de pronto recobro, le imposibilitan continuar desempeñando la Secretaría del Despacho de la Guerra, con la asiduaasistenciayextraordinariaactividadquerequiereparaque,poresta causa le admitiese la dimisión de aquél cargo; teniendo en consideración, que el expresado motivo hace necesario acceder a su solicitud, he venido en admitírsela, sin embargo de lo satisfecho que estoy del celo, buen desempeño, patriotismo y amor al mejor servicio público, de que es una nueva prueba este proceder; y atendiendo a ello y a sus servicios, he venido en nombrarle Teniente General de los Ejércitos nacionales, reservándome emplearle, según su distinguido mérito, cuando manifieste hallarse restablecido; pero debiendo continuar en el Despacho de la Secretaría de la Guerra en cuanto su salud se lo permita, hasta la venida de Don Tomás Moreno, Mariscal de Campo de los Ejércitos nacionales, a quien nombro Secretario interino de dicho Departamento. Tendreis lo entendido, y lo comunicareís a quien corresponda. En Palacio a 14 de Enero de 1814 . A raiz de esto, el juez Bernardo Ruiz, envió exhorto al general Ramón Villalba, inspector general de Caballería, con fecha de 16 de Septiembre de 1814, que come nz aba diciendo: «Hallándome desde el 18 de Mayo, instru ye ndo por R. O, la causa formada al ex-ministro de la Guerra donluanO'Donojú O'Rían, arrestado en el fuerte del Cuartel de Guardias de la persona del Re y, estando a prueba su conducta, se certifique el estado de fuerzas que tenían la Caballería». El escrito, continuaba solicitando datos del tiempo que ejerció el cargo de Ministro de la Guerra, hasta la situación en que quedó la Caballería cuando cesó en dicho Ministerio. El juez Ruez pedía, que la certificación solicitada por encargo del Rey, fuese remitida con la máxima urgencia. , El teniente general e inspector de la Caballería Ramón Villalba Cortés, contestó el exhorto con fecha de 19 de Septiembre de 1813, en los siguientes términos: «Certifico que en Mayo de 1813, en cuyo tiem-
CINCO CAPITANES GENERALF.S DE ANDALUCÍA RJERON SEVILLANOS 79 po fue nombrado Ministro de la Guerra mi antecesor don Juan O'Donojú se hallaba la Caballería en el más deplorable estado; la mayor parte de los regimientos en cuadro, y reducida la fuerza útil, a dos Cuerpos Provisionales formados de varios trozos, que se hallaban a las órdenes del General Freyre; otros dos provisionales también, del 5º Ejército a las órdenes del general Conde de Penne y dos o tres bastante bajos, que componían la División del general Whittingham y el Ejército de Reserva de Andalucía, cuyo total con algún otro resto en Cataluña, ascendía entonces a 9.032 caballos~ aunque sólo en estado de utilidad, los que componían los citados cuerpos reunidos. Por las órdenes que existen en la Secretaría de la Inspección General de mi cargo, consta, que desde que el citado don Juan O'Donojú obtuvo la Inspección General de Caballería, trató ef icazmente de su fomento, y que habiendo pasado a las órdenes de Lord Wellington acordó con aquel jefe la reposición y fomento de esta arma , habiendo organizado algunos Cuerpos Veteranos y francos, y que recayendo en mí la inspección, por su salida de Ministro y ocupado el lugar al lado de Wellington, he seguido en un todo sus planes adoptados y se ha logrado reducir el número de cuerpos en cuadro a sólo cinco y ascender la fuerza de caballería organizada en el mes de Abril último, a 15.484 caballos; que es cuanto puedo certificar de los documentos que obran en esta Secretaría». Con este favorable informe, le fue levantado el arresto a O'Donojú quedando aclarado su estado. La situación política de España en esta época era conflictiva. Las intenciones revolucionarias se sucedían, hasta el punto de que, el general Luís Lacy que conspira en Cataluña, es detenido y fusilado. En Madrid, los conspiradores que constituyen la agrupación titulada « El Triangulo», llamada así porque los comprometidos conocían solamente los nombres de los otros dos, prentendían el asesinato del Rey. La posición de Femando VII se hizo comprometida. Continúan los levantamientos y el único que triunfa es el provocado en Andalucía, donde el ambiente de las tropas era el mas propicio, ya que el coronel Quiroga y el comandante Riego pudieron llevar a cabo el movimiento revolucionario, que apoyados por Inglaterra, supo utilizar la masonería, al comprobar la negativa de los soldados de embarcar hacia Nueva España. El 1 de Enero de 1820, Rafael de Riego, proclamó en el pueblo de la provincia de Sevilla, Las Cabezas de San Juan, la Constitución de 1812, convocando un levantamiento que en su iniciación fue un fracaso, pero estimuló a cuantos venían conspirando en otros puntos de la península.
80 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Aunque el general O'Donojú no había estado presente en estas conspiraciones, fue el primer sorprendido al ser nombrado capitán general de Andalucía, en sustitución del general Enrique O'Donnell, conde del Abisbal, al que se le achacaba no haber intervenido con más energía para evitar la sublevación de Riego. Una vez que O'Donojú hubo tomado el mando, designó al general de Caballería, Freyre de Andrada para que, al frente de un ejército expedicionario desarticulara los planes de los sublevados. Conocida la noticia en Sevilla, un grupo de liberales sevillanos simpatizantes de Riego, pretendieron atraerse a su causa al general O'Donojú, pero este prefirió mantenerse en la legalidad y defender la soberanía de Femando VII, ignorando, que le Rey sin posibilidades de reaccionar, aceptaba la Constitución, como quedo patente en el Manisfiesto publicado en La Gaceta del 12 de Marzo, que comenzaba con la frase, que se ha hecho histórica, atribuida a Femando VII, que dice: «Marchemos francamente y yo el primero, por la senda constitucional». De esta manera, y en un mar de confusiones se entraba en lo que iba a ser «El Trienio Liberal». La situación del Ejército al advenimiento del Régimen Constitucional en 1820, era desastroso, y su jefes, se entregaron de lleno a la política, creyendo, que todos los problemas quedarían resueltos gracias a la Constitución. La simpatía despertada por O'Donojú en Sevilla le proporcionó el honor de ser elegido Académico de Buenas Letras el 13 de Septiembre de 1820. Mientras tanto la preponderancia española en América padecía grandes contratiempos. En México, el virrey Juan Ruiz de Apodaca, veía como se derrumbaba el plan de pacificación propuesto por España. Declarando fuera de la ley a Agustín Iturbe*, se dispuso a reanudar la guerra; pero el plan de Iguala, extraordinariamente hábil, ya que implantada a partir de la fecha de su firma (24 de Febrero de 1821), establecer en México un imperio independiente en favor de Femando VII, logró num erosas adhesiones. Iturbe triunfa en casi todas las ciudades, consiguiendo fraternizar con los españoles del ejército realista. Esta actitud mueve a la rebeldía al grupo de oficiales de tendencia liberal, lo que obliga a Apodaca a entregar el mando el 5 de Julio de 1821 , haciendose cargo del mismo, interinamente el mariscal de campo, Francisco Novellas. Es casi seguro, que si el gobierno de Madrid hubiera reconocido el plan de Iguala * Militar y político mejicano. Figuró primero en el bando de los realistas contra los insur ge ntes y luego con el poder que le otorgó el virrey Apodaca, sepasó al par - tido de la independencia, proclamando el plan de Iguala, en el que exponía los principios del nuevo estado independiente.
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 81 y enviado a México a un Príncipe de la casa reinante, manteniendo un vínculo con la metrópolis, se hubiese consolidado la paz; pero desgraciadamente, en 1821, ni el Rey, ni los elementos exaltados que eran dueños del país, podían comprender el problema de la emancipación de América. La prepotente masonería, exigió fuese nombrado urgentemente un nuevo virrey, buscándose, entre los generales adictos a la nueva situación. Se eligió a don Juan O'Donojú, ardiente partidario de la Constitución de 1812, y uno de los principales jefes de la masonería española, que iba a América, dispuesto a aceptar todas la claudicaciones, con tal de establecer la paz. El Real Decreto especificaba, que en atención a los distinguidos servicios prestados a la corona por el teniente general de los ejércitos Juan O'Donojú, el Rey Femando VII lo nombraba gobernador y capitán general de las provincias y reino de Nueva España, con el sueldo de 60.000 pesos al año, cesando el teniente general de la armada Juan Ruiz de Apocada, Conde de Vcnadito. Aclaraba el R.D., que el Rey la concedía facultad para que, como tal y en su nombre, ordenara lo necesario al buen gobierno y a la administración de justicia. Mandaba el Rey a los tenientes generales, mariscales, gobernadores de plazas y a los demás 2º cabos y gente de guerra, guardasen y cumpliera las órdenes que les diera, como si lo mandase él mismo. Embarcó O'Donojú en Cádiz el mes de Julio de 1821 y llegó a Veracruz el 30 de dicho mes, haciendose cargo del mando de aquél reino. Pronto comprendió que la dominación española estaba agonizando, por lo que concertó una entrevista con la Iturbe, que ya se había apoderado de las ciudades de Querétano y Puebla, poniendo sitio a México. La entrevista tuvo lugar en el poblado de Córdoba, el 24 de Agosto, y O'Donojú firmó en nombre de su gobierno el Tratado de Córdoba, que venía a ser una confirmanción del Plan de Iguala, en el cual se declaraba a México soberano e independiente; estipulandose la fundación de una monarquía constitucional, bajo el cetro de un miembro de la familia real española y el establecimiento de un gobierno, que aseguraba al pueblo, la libertad de imprenta y la igualdad de derechos con los españoles. Además, se convino, que el ejército de Iturbe ocupara la capital, y las tropas españolas evacuaran la nación. Esta noticia disgustó al gobierno español· que la puso en conocimiento del Rey, quien ordenó, se hiciese público su malestar, cómo queda recogido en un escrito firmado en su nombre el 7 de Diciembre de 1821 por Pelegrín, Jefe de Negociado Político de la Sección del Gobierno de Ultramar, que decía: «El rey ha entendido que para la extensión de
88 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA previsto para el día siguiente con la llegada del general francés Celemé. Tras esta victoria, Sevilla quedó líropia de enemigos y el 12 de Diciembre de 1812, entraba victoriosos el general Castaños en la ciudad. Transcurridos casi tres años, el 20 de Mayo de 1815, el Cabildo Municipal de Sevilla elevaba un escrito de Rey en el que, se relataban los acontecimientos vividos por la ciudad en Agosto de 1812, y la heróica labor de salvación realizada por las tropas, bajo el mando del mariscal Juan de la Cruz Mourgeón. Dicho escrito, expresaba el agradecimiento de Sevilla a dicho general y suplicaba al Rey, «Se digne conceder al ayuntamiento y habitantes de Sevilla fa dulce satis! ación de ver teniente general y con la Cruz de San Fernando a el mariscal de campo don Juan de la Cruz Mourgeón, en justo reconocimiento de un pueblo fiel a los singulares servicios con que tanto le distinguó y jamás olvidará». En parecidos términos, el Presidente del Cabildo de Jurado s, Antonio Zambrano Portocarrero, elevó otro escrito al Rey. Aunque no se recibió contestación a dichos escritos, el gobierno queriendo premiar la labor del mariscal Cruz lo nombró en Noviembre de 18 17, capitán general de Sevilla. La llegada del mariscal fué apoteósica, siendo recibido por el pleno del ayuntamiento en las afueras de la ciudad y vitoreado por el vecindario en su recorrido triunfal por las calles. Se le recordaba como al héroe, que en 1812 liberó a Sevilla del invasor, y que ahora era portador del título «Muy Heróica» concedido a la capital andaluza en premio a su decidida acción en la lucha contra los franceses. Desde la aparente tranquilidad que caracterizaba al gobierno de Fernando VII durante los últimos años, lo s problemas nacionales, económicos y políticos, dificilmente encontraban soluciones eficaces. La épo - ca en la que el mariscal Mourgeón regenta la Capitanía General de Andalucía, coincide con la hostilidad hacia el inmovilismo de la monarquía, propugnada por los sectores liberales, que activan los «Prommciamientos >>, y exigen la promulgación de la Constitución de 1812. La sublevaciones de Espoz y Mina, Lacy y Vida!, se presentan como eslabones de una cadena, cuyo remate no podía tardar en romperse, dada la inoperatividad del poder constituido. En este estado de cosas, el año 1819, por intereses políticos, el mariscal de la Cruz es sustituido en la Cap it anía General de Andalucía por Enrique O'Donnell, conde del Abisbal y enviado a la Capitanía del Reino de Nueva Granad a. No estando de acuerdo Mourgeón con las condiciones de dicho nombramiento, en Noviembre de 1820 eleva al
CfNCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 89 Rey un amplio escrito exponiendo sus desacuerdos. Dado el interés del mismo, aún a pesar de su extensión, merece la pena conoce rl o en su totalidad. Dice así: «Don Ju an de la Cruz Mourgeón, Mariscal de Campo de los Ejércitos nacionales con el más alto reconocimiento a S.M. expone: que animado de los secretos impulsos conque detesta las maldades, y sediento por la venganza contra el que destronando a S. M. infamemente, olió la nación entera, corrió a tomar las armas y acaudillando las que a sus órdenes se pusieron.fue el primero que contuvo los enemigos, mientras se organizaba nuestro ejército y no el último que distinguidamente oscureció aquél desmesurado orgullo en los campos de Ba ilén, Lerín. Allz11era, y Gibraltar, batiendo a los enemigos, hasta encerrarlos en Marbella y Ronda, toma de Medinasidonia en donde abandonado su caballo en el campo de batalla su puso en la cabeza de la columna venciendo los obstáculos de un horroroso y mortífero fuego y de 1111a posición ventajosísima. lzaciendose dueiios de la ciudad, tomando los almacenes de toda clase, y más de 200 prisioneros, cuya acción di con dos terceras partes menos de fuerza que la que tenían los enemigos: en la batalla del Cerro Puerco recuperó el bagaje inglés y el nuestro ya perdido: en Zújar con mil ochocientos hombres sostuvo contra seis mil, una sangrienta acción por espacio de cinco horas dando lugar a que el General Freyre pudiese salvar al ejército de las ventas de Ba/1111: de orden del Gobierno salió con una expedición de Cádiz para el Campo de Gibraltar que se hallaba ornpado por los enemigos, en ocasión que General en jefe del ejército se había dirigido sobre Málaga y había pe rdido su hase que recuperó: tomó el castillo de Niebla que estaba for tificado y artillado con 14 piezas de grueso calibre: reconquistó la ciudad de Sevilla con poca pérdida, hizo 800 prisioneros, se apoderó de 242 piezas de artillería, gran cantidad de Tabaco.fusiles, y otros efectos, que constan en la adjunta Certificación del Ministerio de la Guerra en aquella época, en su hoja de servicios y justificaciones que tiene dirigida a S.M. en varias ocasiones, y que más claramente se demuestra en el adjunto testimonio de fa misma Sevilla, cuyo ayuntamiento ha representado a S.M. por tres veces y en ninguna ha sido atendido, sin duda por que no han llegado a los pies del trono, así como se ha verificado con repetidos expedientes que el suplicante ha dirigido: ha mandado en jefe la expresada Expedición de Sevilla, ,/,a del Cam po de Gibraltar, el Ejército de Reserva y el Expedicionario de Ultramar y otras much as fuerzas con las que se ha tenido acciones repetidas dejando siempre bien puesto el honor de las armas.
90 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Olvidado entonces de premios y recompensas, acudió concluida la guerra a solicitar por varias veces las Cruces de San Fernando que las expresadas acciones y otras le habían hecho acreedor, respec to a que S.M. quiere difundirlas entre el derrame ju sto de sus gracias, concediendo desde el Soldado hasta el General en Jefe con proporción a sus heroicas acciones el expresado glorioso distintivo también clasificado, que S.M. Iza concedido al exponente la de tercera clase por cada una de las Batalla s de Bai/én, obstinada defensa de Lerín, batalla de la A/ hu era, quedandose sin premios las demás ya citadas, no obstante de hallarse comprometidas en los artículos 16, 17 y 18 del Reglamento vigente de que ha he cho representación a S.M. en 28 de Junio de este año, cuyo expediente está detenido en la Asamblea de Orden. Además de los servicios exp11estos, tiene el singular de haber sa lvado del contagio, en el año anterior, la mayor parte del Ejército de Ultramar llevandoselo a los Montes de Alcalá de los Gazules, como podrá informar el Conde de Calderón, General en Jefe que fue del mismo. Siempre obediente, y siempre dispuesto a sacrific ar su vida en defensa de la Patria ha visto con placer que S.M. le acaba de nombrar Capitán General del nuevo Reino de Granada, excluyendo/e del Virreinato que su antecesor obte ní a, sin poder adivinar la causa, además, Señor, no p11ede mirar con indiferencia que se le halla postergado méritos, máxime c11ando ha visto, que los Subalternos q11e ha tenido el honor de mandar han sido ascendidos: El exponente está bien penetrado que son gratos a S.M. s11s servicios cuando siempre es de los elegidos para los riesgos, como se deduce de este nuevo nombramiento; pero el público observador de las más pequeñas acciones, juzgará que ha cometido algún crimen, no sabiendo como él, que solo el no haber penetrado hasta los Pies de S.M. sus Representaciones y las del Ayuntamiento de Sevilla, es la ca 11sa de no haberlo incluido en las promociones de S. M. ha ten id o la bondad de hacer. En este concepto, y en el de que tiene que expatriarse a remotos climas a hacer la guerra, y que hasta el día son muy contados ó ningu no lo s. que han salido sin el inmediato ascenso. A, S.M. rendidamente, suplica se digne conceder el empleo de Teniente General en que recib irá una de l as gracias que sabe generosamente dispensar a los que han defendido con honor la Patria, que son y serán siempre el Escudo de ella, y que no ha tenido el placer (como le sucede al que expone) de que sus clamores hayan llegado a el superior conocimiento de V.M.- Madrid 12 de Noviembre de 18 20-Señor .A, S. R.M.- de V.M .- Juan de la Cruz Mourgeón».
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCfA FUERON SEVILLANOS 91 La instancia de Cruz Mourgeón tuvo rápida contestación, y más teniendo en cuenta las dificultades de comunicaciones de aquellas épocas. El Ministro, Palacio s, decía en un breve escrito, fechado el 21 del mismo mes de Noviembre: «He dado cuenta al Rey de la instancia de V.E. del l º del actual, en solicitud de que se le conceda el ascenso a Teniente General, en razón de los perjuicios que V.E. alude y en atención al nombramiento de Capitán General del Nuevo Reino de Granada excluyéndole del Virreinato, que acaba de hacerse en la persona de V.E.; y Su Majestad en su vista no ha tenido a bien acceder a esta solicitud habiendo nombrado a V.E. Capitán General de la provincia de Santa F é, concediéndole el Virreinato cuando ocupe dicha capital restablecido que sea el orden. Lo comunico a V.E. para su noticia y conocimiento». Marchó Cruz a Nueva Granada, que con el tiempo sería llamada Colombia, en memoria de Co lón, y malos fueron l os informes que recibió a su llegada en cuanto a Ja insurrección de sus territorios. La lucha por la soberanía de Colombia había comenzado en Julfo de 1813, siendo el promotor de la independencia, Antonio Nariño*, pero sus esfuerzos no tuvieron éxito siendo necesaria la intervención de Simón Bolívar desde Venezuela, para detener a los realistas. La amenaza de los ejércitos de Sucre, la entrada de Bolívar por el norte y lo que era más grave, el total abandono en que se encontraba el país, que desde el levantamiento de Riego no llegaban refuerzos, eran malos augurios para el nuevo capitán general. Con el éx it o de Bolívar, al que llamaban el Libertador, en la batalla de Boyacá durante el verano de 1819, y la proclamación de la Gran Colombia por el Congreso de Angostura, que unía en un sólo estado el Reino de Nueva Granada y Venezuela, el panorama que se le presentaba a Cruz Mourgeón era desolador. A p esar de ello, dado su 'e levado espíritu y optimismo, es timula a sus tropas y eleva la moral de todos en la lucha contra los independentistas. Pero esta actitud dura poco, y tras las batallas de Carobobo y Pu er to Cabello, comienza a vislumbrarse el triunfo de los sublevados. Antonio Su cre desembarca en Guayaquil y se enfrenta a los ejércitos españoles a los que derrota en Yaguachi trás varios meses de combate. El año 1822, tiene lugar la batalla de Pichinc ha con signo favorable para los de Sucre, que forzando la resistencia de las tropas de Cruz de Mourgeón, les penniti ó ocupar Quito y facilitar la entrada en dicha ciudad a Simón Bolívar en mayo de dicho año. * Perseguido por sus id eales fue preso y conducido a Cádiz, de donde se fugó huyendo a Francia. De allí marchó a Inglaterra, volviendo seguidamente a América, viendo casi resuelta la independencia del pais de nacimiento.
92 ENRIQUE DE LA VEGA YIGUERA Este desagradable final, no sería conocido por Juan de la Cruz Mourgeón, pués falleció en Quito un mes antes, el 28 de Abril de 1822, a la edad de 56 años. Precisamente, en el testamento que hizo cinco días antes de que le hicieran la operación de vient~e al padecer hidropesía, dictó un legado en el que ponía de manifiesto su humorístico carác ter sevillano. Bromeando decía: «El cronómetro de oro se lo dejo al Físico, para que arregle en lo sucesivo sus cálculos. pues de no hacerlo, pronto, quedaría destruido el género humano, encargándole lo que la esfera de muestra en el paso de los segundos, pues hombre si n prudencia y sin medida no sirve para la profesión que ha abrazado». Carlos García Tassara Es el tercer capitán general que nace en Sevilla. El hecho suce de el 13 de Septiembre de 1823. Al cump li r 16 años, ingresó como vol untario en el Regimiento titulado «de la Guardia de la Real Persona», ubicado en Madrid. Este ingreso le fue con cedido, como respuesta a la instancia que con fecha de 19 de Abril de 1839 elevó al capitán ge neral ·de Madrid, Duque de Alagón, en la que exponía: «Deseando seguir la honrosa carrera de las armas solicitó y obtuvo plaza a Caballero Cadete de Artillería habiendo justificado su hidalguia, pero habiendo cumplido la edad reglamentaria sin ser llamado por falta de vacantes, acudo a V.E. por si tiene a bien concederle plaza en el Cuerpo de Guardias de la Real Persona, que V. E. dignamente manda, en d on de acreditará con buen comportamiento y celo por el servicio a S.M., su adhesión a la Real Perso na , por lo cual a V. E ., suplica, tenga a bien nombrarle Guardia de la Persona de S. M. pues reune las cualidades para ello». Su primera actuación militar la desarrolló, al ser nombrado esc olta de la Reina Regente Doña María Cri stina, madre de Isabel II, durante el viaje de las Reinas, a Barcelona y Valencia, en los primeros días del mes. Dado su excelente comportamiento, fue galardonado con el ascenso a Alférez de Caballería, en el regimiento de Borbón, 5º de Caballería que, se encontraba en Logroño. La situación política española muy enrarecida, desembocó en una serie de pronunciamientos, que culminaría con la disparatada, aunque romántica empresa, de asaltar el Palacio Real en la noche de 7 de Octubre de 1841, para liberar a la Reina y a su hermana, del poder de Espartero. El movimiento, dirigido por generales de prestigio, resultó prematuro y
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCfA FUERON SEVILLANOS 93 terminó en fracaso. El general Concha al frente del Regimiento de la Princesa y los generales, Lersundi, Córdoba y Pezuela, intentaron entrar en Palacio, subiendo por la escalera principal; al impedírselo la guardia interior, recabaron la presencia del general Diego de León, el más prestigioso en aquellos momentos de los generales del Ejército. Pero todo fue inútil. Los diez y ocho alabarderos de la guardia, situados en las escalinata, a las órdenes del general Dulce, de quien la historia dice que era «la antítesis de su apellido», defendieron heróicamente la entrada. Esta es la situación que vive Madrid, cuando García Tassara, tiene que sali r con su regimiento mandado por el mariscal de campo Pedro Madoz, hacia las provincias del Norte, para sofocar la rebelión iniciada en aque ll os lugares. El Regimiento se integra en la guarnición de Vitoria. Transcurre un año y regresa a Madrid siendo agregado al ejército del teniente general Ramón María Narvaez que habría de intervenir en las acciones de Torrejón de Ardoz*. La actuación de García Tassara re sultó tan eficaz, que fue ascendido al empleo de teniente, quedando destinados en el mismo Regimiento S !! de Caballería. En Septiembre de 1842, el Regimiento de García Tassara interviene en diferentes acciones por el Reino de Aragón concretamente en el s ít io de Zaragoza. A continuación se le ordena a dicho Regimiento, dirigirse hasta Beceite (Terucl), donde permanecen de operaciones hasta mediados Noviembre de 1843 en que regresan a Madrid. Fue este año muy conflictivo en toda España, debido a la oposición despertada contra el Poder y Ja pérdida de popularidad que Espartero había alcanzado en el Ejército. Las Cortes, a petición del gobierno adelantan la mayoría de edad de Isabel II , para que pueda ocupar el trono en toda su plenitud. Apenas cumplidos los trece años, el 10 de Noviembre de 1843, prestó juramento real como Reina de España. Por R.O. de 9 de Julio de 1844, García Tassara asciende a Capitán provisional de Caballería por los méritos contraídos en las operaciones de los Puertos de Beceite. Con dicho empleo presta sus servicios en los Regimientos de M~ Cristiana, 6º de Cazadores y en el de España, 92 de Caballería, ubicados respectivamente en Valladolid y Madrid. Pero hasta Diciembre de 1847 no se le adjudica el empico de capitán efectivo. Con dicho motivo, se le conceden 4 meses de licencia temporal que disfrutó en Sevilla, hasta que el 4 de Abril de 1848 * El 22 de Julio de 1.843, las fuerzas sublevadas por el general Narváez derrotaron a las del gobierno Espartero, mandadas por el general Seoane. Este combate causó la caída del Regente y la subida al poder del partido moderado
94 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA es nombrado ayudante de campo del Ministro de la Guerra que lo era el general Francisco de Paula Figueras. En 'esta época la guarnición de Sevilla era escasa. La constituían casi en su totalidad, fuerzas de artillería que atendían los establecimientos industriales a cargo de dicho cuerpo: Fábrica de cañones, Pirotécnica y Maestranza de Artillería, además de la Fábrica de fusiles ubicada en el antiguo convento de Santo Tomás. De infantería, so lo el Batallón de provinciales qu e realizaba los servici os de guarnición. Para Europa, el año 1848 representó un gran cambio en su política social y económica; lo que repercutiría en España de f01ma tan peligrosa, que obligó al ge neral Narváez a pedir a las Cort es poderes dictatoriales. Incluso se habla ba de República y lo más curioso es, que entre aquellos que pedían un cambio de régimen, figuraba no solo el marqués de Albida, sino incluso el in fante Enrique de Borbón. En esta incertidumbre, se lle ga a la fecha histórica del 26 de Marzo de 1848 en que estalla la revolución en Madrid. Do s días más ta rde en Barcelona, al siguiente día en V,ale ncia, y el 13 de Mayo se su bleva n los progresistas en Sevilla. So rprende comprobar, la energía y efic acia con que Narváez y sus auxiliares sofocaron los pronunciamientos, s in por ello abandonar los com bates contra las partidas carlistas. A los méritos de García Tassara por su actuación en los h ec h os de armas ocurridos en Madrid, se le recompensó con el grado de 2º co ma ndante. Transcurrido un año, el R ey consorte don Francisco de Asís, conseguía convencer a su esposa y Reina, para que destituyese al ge neral Narvá ez de la Presidencia del Consejo de Ministros, y lo sustituye se por el general Serafín María de So to, Conde de Clonard. Esto ocurría el 19 de Octubre de 1849. Pero la llegada de Narvácz a Palacio, fue sufi cie nte para disolver el gobierno pr esidido por Clon ar d, motivo por el que se llamó el «Ministerio Relámpago», ya que solo duró un día. Durante la es tancia de García Tassara de guarnición en Madrid, la capital vivió un avance en su economía y ocurrieron toda clase de espe culaciones: el marqu és de Molins, mejoró la marina de guerra; Sartorius, creó la Escuela de Ingenieros de Montes y re gularizó el correo, es tableciendo el franqueo de las cartas; se iniciaron las obras del canal de Isabel 11 y se embelleció Madrid, con nu ev os edificios, entre otros el Teatro Real y el Palacio de las Cortes. Confirmado García Tassara en el empleo de Comandante en Septiembre de 1851, permaneció en Madrid en se rvicios de su clase, hasta que por R.O. de 2 de Abril de 1852, fue destinado al Regimiento de Lan-
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 95 ceros de Almansa, 6º de Caballería, de guarnición en Alcalá de Henares. Son años en que los motines y conflictos callejeros hacen dificil la convivencia en España. El general O'Donnell pide en Julio de 1856, que es necesario reprimir tal situación. Los progresistas se lanzan a la call e y la violencia vuelve a aparecer. Para reprimir estos conflictos que duraron los días 14, 15 y 16 de Julio, tiene que intervenir el ejército y entre ellos el grupo de caballería de García Tassara. Como premio a su dinamismo y dotes de mando, fue recompensado por gracia particular, con el grado de Coronel, del Ejército, aunque continuó prestando sus servicios en Caballería en el empleo de teniente coronel, como quedó constancia, al ser destinado de Teniente Coronel Mayor, al Regimiento de Lanceros de Alcántara, 16 de Caballería, que estaba ubicado en Sevilla y cuyo destino siempre había deseado obtener. Dos años permanece en su ciudad natal, hasta que el 1 O de Julio de 1858 es destinado a Madrid al Regimiento de Husares de la Princesa *. Como hecho anecdótico, que refleja las actitudes que se tomaban en el Ejército en esta época, ocurrió, que estando García Tassara de Teniente Coronel Mayor del Regimiento Alcántara, se produjo el robo de cierta cantidad de dinero de la Caja, lo que motivó, que se abriera expediente a efecto de investigar la responsabilidad en que hubiesen incurrido y debiera exigirse al Teniente Coronel Carlos García Tassara; Comandante Auxiliar Antonio Castillo González y Capitán Cajero, Juan Marina Ventura. El robo acaeció en la noche de 28 de Enero de 1857, siendo forzada la Caja del Regimiento de la que sustrajeron 148.327 reales de vellón. Se achacó el hecho a Jos cabos Robustiano Rey y Marcos Pérez Márquez, que habían desertado. Se celebró Consejo de Guerra de Oficiales Generales en Sevilla el 7 de Marzo, el cual pronunció sentencia de absolución por unaminidad de los mencionados Jefes, y amonestación verbal al capitán de día, Francisco López Perella, por no haber dado parte a su debido tiempo de la deserción de lo s cabos. Tras un año de permanecer en Madrid a las inmediatas órdenes del general Juan Zabala, al ser nombrado este, Jefe del 2º Cuerpo Expedicionario con destino a Africa, García Tassara embarcó en Cádiz en el vapor de guerra «V ul cano» en dirección a Ceuta. El motivo de este viaje viene condicionado, por la declaración de guerra, que España hace a Ma - rruecos tras las agresiones marroquíes ocurridas en Agosto de 1859. * Otro García Tassara, Carlos, hermano de nuestro personaje, sigu ió la carrera diplomática y fue un gran poeta.
96 ENRIQUE DE LA VEGA VJGUERA El gobierno español, ordenó se constituyese un Ejército expedicionario compuesto de 40.000 hombres, mandado por el capitán general O'Donnell, organizado a base de Tres Cuerpos de Ejército mandados por los generales Echagüe, Zabala y Ros Olano y el de reserva por el general Prim. Esta guerra que estuvo jalonada por acciones importante s, como la de los Castillejos, Tetuán y Wad-Ras, y por nombres apasionantes que se hicieron populares: O'Donnell; Prim; Cabo Mur; Ignacia la Cantinera; la batería de cohetes y la de la Solfa*. dió fín en 1860 con Ja finna de la paz entre el general O'Donnell y Muley Abbas. García Tassara interviene en casi todas las acciones y es herido enla batalla por la toma de Tetuán. Evacuado a un hospital de Cádiz, permaneció en tratamiento médico hasta el 1 1 de Febrero de 1860, en que se reincorpora a su Regimiento en Teluán. Tres días después, le es comunicado su ascenso al empleo de coronel efectivo de Caballería ya que desde seis meses antes era coronel graduado. Hecha la paz con Marruecos, embarca García Tassara para la península y llega a Madrid, el 1 g de Abril, haci en dose cargo del mando del Regimiento Lanceros de Lusitania, 15 de Caballería, de guarnición en Pamplona. Solicita cambio de regimiento y obtiene el mando del de Coraceros del Príncipe, de guarnición en Ocaña (Madrid), donde permanece hasta el 16 de Septiembre de 1861 , en que dicho regimiento es trasladado a Aranjuez, aunque tres años más tarde, se ubica definitivamente en Alcalá de Henares. Desde 1865 a 1868, la vida política española jalonada por constantes conspiraciones, impiden que los gobiernos puedan solucionar los difíciles problemas nacionales. A comienzos del año 1866, O'Donnell sufre el gran desengaño de que su buen amigo Prim, esté conspirando contra la Reina. Es la etapa de la historia de España en la que Sevilla vive la Corte <le los Montpensier. El día que fue bautizado el infante Antonio, hijo de Jos Duques de Montpensier, se celebró un desfile militar frente al balcón del Palacio de San Telmo, donde se encontraba el Duque, acompañado de sus hijos, los príncipes de Ja casa de Orleans y las autoridades de Sevilla. Apareció don Antonio de Orleans llevando a su hijo en brazos para presentarlo al pueblo, con cuyo gesto, daba comienzo el desfile. Cada regimiento iba precedido por una escuadra de gastadores, soldados con grandes barbas, mandiles blancos de cuero y a las espaldas sierras, hachas y palas. Las * Estas dos baterías son comentadas por Enrique de Ja Vega en su libro «Los leones del Congreso y otros recuerdos Sevillanos» publicado en 1.984
CINCO CAPITANES GENERALES DE AN DALUCÍA FUERON SEVILLANOS 97 bandas de tambores llevaban los legendari os tambores mayores, que lanzaban al aire y recogían con presteza sus porras grandes o bastones; la infantería desfiló con una paso más vivo que el normal y la Caballería y la Artillería, al galope. Un detalle que sorprendió en la gran parada, fue, la marcialidad de la recién creada guardia rural, cuyos caballos, excelentes por su estampa llevaban una característica forma de andar. A García Tassara, que continúa al mando de su Regimiento en Alcalá de Henares, se le ordena que con dos escuadrones, se ponga a las órdenes del teniente general Juan Zabala, jefe de la División Expedicionaria de Castilla la Nueva, para contrarestar las acciones emprendidas por los regimientos de Calatrava y Bailén, que se habían sublevado en Aranjuez, y que fueron derrotados con facilidad. El 22 de Junio de 1866, se produce un hecho sangriento e insólito, cual fue la sublevación de los sargentos de artillería del cuartel de San Gil en Madrid, que tras asesinar a los oficiales de servicio, irrumpieron por las calles madrileñas, entremezclados con el populacho. La lucha fue dura y sangrienta. García Tassara volvió a intervenir con valentía. En premio a su eficacia y va lo r, se le ascendió a brigadier, continuando al frente de su regimiento a pesar del ascenso, como solía ser norma en aquella época. El Decreto de ascenso firmado por la Reina en Avila, el 20 de Septiembre de 1866, le concedía el ascenso a brigadier, en atención a sus méritos y servicios y en el turno correspondiente a l as vacantes ocurridas por ascenso de los brigadieres, Gabriel de Torres y Mauricio Alvarez Bohorquez, confirmando a García Tassara en el mando del Regimiento de Caballería del Príncipe, 39 de Coraceros. Los cambios de gobiernos se suceden y los consejeros de la Reina, le sugieren un cambio de política con la sustitución de O'Donnell por Narváez, que ya era conocido como «El espadón de Loja». Se constituyó este gobierno el 10 de Julio de 1866, mientras O'Donnell, despechado con la decisión regía, aseguró, que nunca volvería a Palacio mientras lo ocupase Isabel II. En .Febrero del año sig ui ente, recibe el brigadier García Tassara la orden de entregar el mando de su regimiento a un recién ascendido coronel, para que tome el mando de Gobernador Militar de León, cargo que desempeñó hasta el 20 de Diciembre de 1867, en que marchó a Sevilla con licencia de cuatro meses por asuntos propios al objeto de resolver asuntos particulares, regresando nuevamente a León, donde le llegan las noticias de la revolución de Cádiz, iniciada el 18 de Septiembre de 1868 y conocida como «La Gloriosa». Aunque no intervinene en e ll a, sus simpatías están con los sublevados; actitud que Je permite conseguir el
104 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA que se encontraba destinado en La Habana. De esta unión cele brad a el 6 de Febrero de 1.884, nacieron tres hijos. El mayor, siendo teniente de In fantería murió combatiendo contra Jos moros en Tetuán; el segundo, también militar, se pasó al Servicio de Aeronáutica y la hi ja, se hizo religiosa. El 2 de Julio de 1.886, estando en Cuba, fue promovido al empleo de comandante por antigüedad, y destinado al Primer Batallón del Regimiento de Ja Reina. Este destino fue muy de su agrado, ya qu e en él, podía desarrollar sus aptitudes para el mando de tropas. Pero permanece poco tiempo, en dicho destino, al ser nombrado Gobernador de San Diego, dond e permanece hasta finales de Junio de 1.892. Pasa entonces, agregado al Regimiento Infantería de Tarragona, siendo destacado con el 2ª Batallón de dicho regimiento a guarnecer el Castillo de la Cabaña, donde, años antes, estuvo mandando una Co mp añia. Pero el mayor interés de Zubia, era conseguir el mando de alguna unidad operativa, lo que obtiene en Abr il de 1.893, al ser enviado a Nuevitas, donde eran frecuentes las escaramuzas por l os sectores de San Miguel y Guasinaro. Regresa a la Haba na y tras un mes de descanso, es destacado con su unidad, Pr imer Batallón del Regimiento Infantería Isabel la Católica, a la ciudad de Pinar del Río, dond e marcha al Pu erto de Batabanó situado a unos 180 kilómetros, em ba rcando el 26 de Noviem - bre de 1.893 para llegar a Santiago de Cuba, después de recorrer el archipielago de los Canarreos, en el Mar de las Antillas. Transcurridos dos meses, regresa a La Habana quedando de guarnici ón en el Campamen to del Príncipe. A finales de Marzo de 1.894, le com unican es tar comprendido en el R. O. de JO de Enero, que señalaba el per sonal que debía regresar a la Península. Un mes después embarcaba en La Ha bana en el vapor «Antonio lópew, que lo traslada a Santander donde llegó el 16 de Mayo, d esde donde marcha a Madrid en situación de reemplazo. Allí le aguarda, un destino burocrático, Jefe de la Zona de Reclutamiento n2 57. Como el de stino no es de su agrado decide acoger se a lo s privilegios del artíc ulo 13 del Re glamento de Destino s, que le permite solicitar plaza en el Ejército de Cuba. Concedida dicha autorización, el 10 de Septiembre de 1.894, embarca en Cádiz pa ra trasladarse nuevamente a La Habana dond e lle ga el 26 del mismo mes. Un nuevo destino burocrático le espera. Durante un año ha de ejercer el cargo de Ju ez Instructor, en la región de «las Villas» co n residencia en Santa Clara, ciudad situa da casi en el centro de la isla, de mucho movimiento burocrático y poco actividad militar, que no concu er-
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUC(A FUERON SEVILLANOS 105 da con las aspiraciones de Zubia. Pero ansioso de trabajar en algo nuevo, funda varias Cooperativas que favorecieron la economía de los militares, allí destinados. A mediados del año 1.895 le conceden el mando del Primer Batallón del Regimiento de Alfonso XIII, con la misión de operar por el sector de Cienfuegos. Durante sus actuaciones por la zona de las Margaritas, capturó al cabecilla Alberdi, dispersando las partidad de los insurrectos, Suarez y Zayas, en el sector de las «Solapas» y la de Arturo Mcndoza, en los montes de San Joaquín. El 13 de Agosto de 1.895, tuvo que rechazar un intento de numerosas fuerzas enemigas, que pretendían ocupar el Batey, en el Ingenio de Natalia. Nuevamente el 15 de Septiembre, siempre a las órdenes del general Agustín Luque, intervino en las acciones «Camino de las Calabazas»; « Peralta »;«Paulita» y «Berenguela» en donde fue preciso luchar a la bayoneta en muchas ocasiones. Por su heróica actuación, se le propone para el ascenso. Apoyados los insurrectos por la población, y faltos los españoles de este apoyo, los éxitos se inclinan a favor de los sublevados. No obstante, cuantas veces el general Luque se enfrenta a Maceo y a Má ximo Gómez, les inflige severas derrotas de las que fácilmente se reponen con el apoyo del país. En tanto, las pérdidas españolas no siempre son repuestas de personal y medios. Por orden telegráfica del Ministerio de la Guerra, de 4 de Octubre, fue ascendido Zubia al empleo de teniente coronel por méritos de guerra, siendo destinado al Primer Batallón del Regimiento de Borbón, que se encontraba en Yaguajay. En un reconocimiento por los potreros de «Bale ncita », se enfrenta Zubia a las partidas de Basilío Guerra, Penco Díaz, y el «Sabroso» a los que obliga a retirarse, los persigue a marchas forzadas con su Batallón y bajo las órdenes del coronel Estruch, llega el 20 de Enero de 1.896 a Puerto Alegre, evitando que los sublevados puedan embarcar. Fue 1.896 un año agitado de escaramuzas bélicas, en las que estuvo presente Zubia en la mayoría de ellas. Las de mayor importancia fueron: las mantenidad durante los meses de Marzo y Abril en las proximidades de Santa Clara, y Santa Fé en Fuste, « Mal PaeZ», zona del Quemado de Güines, y en los ingenios de Santa Coloma, Zacateca y Ciego. Durante el mes de Mayo destacó por su virulencia la baralla del «Salado » donde fue derrotada la partida de Arturo Aulet, y en la que se distinguió Zubia, siendo calurosamente felicitado por el general Luque y propuesto para una recompensa. En dicha batalla se desarrolló el siguiente episodio. En lo más álgido del combate, el general Luque ordena a su
106 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA hijo, que era su ayudante, se desplace para avisar al jefe de un batallón que corría el peligro de ser cercado por el enemigo. Al intentar cumplir la órden, fue alcanzado por una descarga enemiga, rodando por el suelo jinete y caballo. Ob servado el incidente por Zubia, haciendose acompañar por dos soldados, se lanzaron a caba llo so bre el enemigo, y tras encarnizado combate que pudo costarle la vida, logró recuperar al compañero herido. La Superioridad ordena al general Luqu e, que con su ejército, donde iba el teniente coronel Zubia, se traslade a la región de Matanzas, al objeto de contrarrestar los movimientos ofensivos de las columnas enemigas mandadas por los cabecillas, Telmo Alvarez, Juan Bruno y Tamayo. En estos combates perdió la vida un personaje muy valiente, pero enormentc sanguinario, que se autolitulaba «El brigadier». Durante el verano de 1.896, la presencia eficaz de Zubia se pone de manifiesto en los combates, de Loma de los Cocos; Mogarcía; San Agustín; Arroyo Blanco y Ojo de Agua. En Agosto, por orden de su ge neral, hizo entrega de su Batallón, al teniente coronel, Santander, tomando el mando del Batallón de Sicilia, que se encontraba en las proximidades de Sabana-Becerra en el camino de Camagüey a Santiago de Cuba. Tras violentos combates con el insurrecto Máximo Gómez, en donde se llega hasta la bayoneta, Zubia resulta herido, siendo evacuado hasta el hospital militar de Gibara, ciudad situada en la costa norte de la isla. En la hoja clínica redactada en dicho hospital, indicaba que «El teniente coronel don Juan Zubia de 42 años, Jeje de Batallón Sicilia, fue herido el 25 de Julio de 1.897 ingresando en el hospital en la madrugada del día 29». En cuanto a la herida decía lo siguiente: «Herida de bala en la mano izquierda en la parte externa entre el índice y el pulgar con orificio de entrada de un centímetro de diámetro por la palma, interesando en su trayecto todos los tejidos blandos y articulaciones metacarpofalangica del dedo índice acompañada de tumefación en toda la mano y sensibilidad, que se extiende a lo largo del miembro respectivo». Permaneció hospitalizado quince días y una vez restablecido se incorporó a su unidad, donde se le comunicó haber sido distinguido con la Cruz de 2ª clase del Mérito Militar, con distintivo rojo. Unos días después se trasladó con su unidad al pueblo de Banes, embarcando en el crucero Magallanes. Y tras forzar el paso de la bahía del mismo nombre, desembarcó en la costa y a partir del 27 de Agosto
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 107 de 1.897, reanudó los combates en Jos sectores de Majacasabe y Bajos de Breñosa. Cuando parecía que los españoles tenían m ás controlados a los cabecillas insurrectos, interviene Norteámerica, que con el pretexto de proteger a los súbditos norteamericanos residentes en Cub a, que no corrían ningún peligro, envió al puerto de La Habana al acorazado «Maine». En Febrero de 1.898 recibió el gobierno español una nota del norteamericano, a través de su embajador en Madrid general Woodfor d, en el que se ofrecía a España 300 millones de dólares por enajenar la isla. El gobierno español dio la callada por respuesta. Pero en Ja noche del 15 de Febrero una explosión -que se sabe fue provocada por los norteamericanosestalló en el interior del «Maine» hundiéndolo y, pereciendo dos oficiales y algunos marineros. Fue la ocasión que el Presidente Mac-KinJey esperaba, para declarar la guerra a España. El gobierno español presidido por Sagasta inició, sin esperanzas, las gestiones para evitarla. Nada se consiguió y la guerra fue declarada el 22 de Abril de 1.898, Ja escuadra norteamericana bloqueó la isla de Cuba impidiendo la salida de los barcos españoles y ob ligándoles a combatir. La historia que relata este suceso, lo titula «La Batalla del Caribe», cuando realmen te fue un ejercicio práctico para los cañones de largo alcance de los barcos norteamericanos, contra los indefensos navíos españoles, que.sólo a fuerza de heroísmo, podían intentar acercarse para combatir, y realizar el abordaje, dado que los proyectiles lanzados por nuestros cañones no llegaban a los posibles blancos. Por estas fechas, 3 de Mayo de 1.898, el te niente coronel Zubia, había sido ascendido a coronel según publicaba el Diario Oficial nº 97, en premio a su valerosa actuación en Sabana-Becerra. Tras el armisticio con los Estados Unidos, fueron evacuadas las tropas españolas que tan heroicamente se habían batido en defensa de Cuba. El coronel Zubia acompañando a su general, embarcó en el transporte «Legazpi», regresando desde Banes hasta La Habana y desde allí, el 11 de Octubre, en el v~por «Reina María Cristina», a España. Una vez en Cádiz se trasladó a Madrid, donde disfrutó los dos meses de permiso concedido a todos los combatientes de Ultramar, según la disposición del 12 de Agosto de 1.898, publicada en la Colección Legislativa nº 277. Tra nscurrido este tiempio, quedó agregado a la Zona de Reclutamien to n 11 57, hasta Abril de 1. 899, en que solicitó la excedencia. Permaneció en esta situación durante unos meses, hasta que al ser nombrado el te niente ge neral Ag ust ín Luque Coca, capitán general de Andalucía, regr esó al servicio activo, siendo designado ayudante de cam-
108 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA po del indicado capitán general. Al producirse el retiro de este general, Zubia queda disponible en la plaza de Sevilla, donde por sus numerosas amistades se le ve intervenir en actos de sociedad, hasta que es destinado a mandar el Regimiento de Infantería Borbón, de guarnición en Málaga, destino que le complace doblemente, por su significado y por permanecer próximo a su tierra natal. El 26 de Febrero de 1.904, Zubia al frente de la Plana Mayor de su Regimiento y con un Batallón al completo, embarca en el «Conde Wifredo» con dirección a Santa Cruz de Tenerife, al objeto de reforzar la guarnición de la isla. Permanece en la Villa de Orotava haste el 31 de Agosto del mismo año regresando a Málaga, donde permanece mandando su regimiento hasta el ascenso a general de brigada, que se produce el 5 de Julio de 1.906. Zubia tiene 51 años cuando asciende a general y fija su residencia en Toledo. Aficionado al estudio de la historia y temas militares, publica numerosos escritos que son muy bien acogidos. El 15 de Septiembre de 1.906 es nombrado 29 Jefe del Gobierno Militar de Ceuta y subinspector de tropas. Destino dificil en el que había que actuar con sumo tacto y dotes de mando. A partir de entonces, comienza para España una etapa de páginas amargas, protagonizadas por Ja que se llamó guerra de Africa. El 9 de Julio de 1 .909, los moros matan a unos obreros españoles que trabajan en la instalación del ferrocarril minero. El gobernador de Melilla, general Marina, pone orden. Pero se declara una guerra, que al contrario de la de 1.860, se hizo impopular. La llamada de reservistas y los primeros reveses militares, fomentan el descontento en la población y algunos diputados en las Cortes, se oponen a la concesión de nuevos crédi to s. En Mayo de 1.911, Zubia al frente de una columna toma la posición de Kudia Anha de Beni Masala y el 22 del mismo mes, con fuerzas del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60, dos baterías del Regimiento Mixto de Artillería y un Escuadrón de Caballería del Grupo de Ceuta, ocup·a la posición de Montenegro. Se organiza una Brigada Expedicionaria, que se envía a Melilla a fin de que ayude a la División de Melilla a expulsar a los moros, de unos terrenos que el alto mando considera necesarios para el despliegue del ejército español. Se designa para mandar dicha Unidad al brigadier Zubia, que realiza el embarque en el vapor «Virgen de Africa» desde el puerto de Ceuta, el 27 de Diciembre de 1.911. En los combates, es herido el general de la División y se encarga del mando, el brigadier Zubia, que continúa las operaciones hasta Febrero de 1.912 en que, asciende a gene-
ONCO CAPITANES GENERALES DEANDALUCfAFUERON SEVIU.ANOS 109 ral de División y regresa a Ceuta. Se le encarga el estudio de la ocupación de Tetuán, consiguiendo un trabajo habilidoso, tanto en el aspecto militar como en el diplomático. Son momentos en los que Francia se opone a que España ocupe Tetuán, a pesar de que, según el Protocolo de Algeciras, nuestro Ejército estaba facultado para ello. El tacto de Zubia salva aquella complicación diplomática, y la ocupación de Tetuán se realizó en 1.913 sin que protestaran, ni franceses ni moros. Fue la única fase de la guerra que causó impacto favorable en la opinión pública. La dirección general de estas operaciones la llevó a cabo el entonces comandante general de Ceuta, general Alfan. Durante los años que Zubia permance en Ceuta, sus eficaces actuaciones llegan a conocimiento del Rey, que expresa sus deseos de que quede patentizado su agrado, en la Hoja de Servicios del general y se tenga en cuenta para puestos importantes en su carrera, como asi sucede, cuando regresa a Madrid tras breve período de Gobernador Militar de Cádiz. El 22 de Junio de 1.914, es nombrado miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina, y dos años más tarde, Subinpector de Tropas de la 1 ª Región y gobernador Militar de Madrid. Se encontraba en este cargo cuando se produce la insurrección de Ago sto de 1.917. El motivo fue ocasionado, al dar estado legal el gobierno de Dato, a las Jumas de Defensa establecidas por el Ejercito, aprobando sus reglamento s. Ante esta claudicación del poder civil, se originaron serios conflictos, que en Madrid no llegaron a ser sa ngrientos, gracias al buen criterio del capitán general Echagüe, lealmente aconsejado por Zubia, que demostró una vez más su inteligencia y sagacid ad. Dos novedades sorprenden la vida de Zubia en el transc ur so de 1.91 8; la primera, su ascenso a teniente general a la edad de 63 años, que fue publicado a través de un R. D. de fecha 5 de Julio, dejandole en situación de disponible en Madrid; la segunda, el 20 de Septiembre, cuando el Diario Oficial número 213, publicaba su nombramiento de capitán general de la 2ª Región Militar con sede en Sevilla, su ciudad natal. Este destino, colmó sus aspiraciones, y causó gran alborozo entre los sevillanos. Pero el 9 de Diciembre del mismo año, tuvo que abandonarlo al ser nombrado por el Ministro de la Guerra, Director General de la Guardia Civil, en premio a su destreza y dotes de mando. Casi siete años desempeñó tan delicado cometido, aportando grandes mejoras en el Cuerpo como era norma en su buen hacer. El 23 de Marzo de 1.925 al cumplir la edad de 70 años, el D. O. nº 68, indicaba su pase a la Primera Reserv a.
110 ENRJQUE DE LA VEGA VIGUERA Su gran actividad y buena salud, le permiten seguir prestando servicios al Ejército, por lo que es nombrado Comandante Genera l del Cuerpo de Invalidos y Vocal de la Junta Clasificadora para el ascenso de generales y coroneles. Al tomar posesión de dicho cargo publicó una orden que dado su interés, recogemos en su totalidad. Decía así: «Al tomar posesión del cargo de Comandante General de Inválidos, que recientemente me ha sido otorgado por el Gobierno de S.M., me complazco en manifestar a los Jefes, Oficiales. Suboficiales y tropa del Cuerpo. el agrado y satisfacción que me produce estar alfrende de L os que simbolizan las f!.lorias militares de nuestra Patria, y mis deseos de conservar con la cooperación de todos, sus honrosas tradiciones y prestigios, ofreciendo mi incondicional concurso para cuantos asuntos se refieran al esplendor del Cuerpo y bienestar de su personal, dentro de los límites que marcan nuestras sabias Ordenanzas y que nunca olvidarán los inválidos». Dos años permaneció en este destino hasta su pase a la Segun da Reserva al cumplir los 72 años. Dispuesta su residencia en Madrid, permaneció en la Capital de España hasta el 22 de Enero de 1.933 que fa lleció poco antes de cumplir los 78 años. No sabriamos opinar de Don Juan Zubia en el aspecto humano y social, ya que no le conocimos personalmente; pero hemos encontrado unos interesantes juicios aportados por Genaro Cavestany, contemporáneo suyo y entrañable amigo de juventud, que nos permiten un conoc imiento más profundo de nuestro sevillano capitán general. He aquí la opinión de Cavestany: «Basre decir que sólo cuenra simpatías y q11e no se le conoce un enemigo. Sus amigos son tantos como personas le hayan conocido, y quien le /zaya hablado una vez, no deja de ser su amigo. Servicial como nadie; quien le pide, obtiene si está en sus manos el dar; y si no está en s11s manos, acude a las en que esté, pidiendo como para él mismo. Incorruptible, no hay que pedirte nada que no sea legal».
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 111 Manuel Esquivias Franco Con este sevillano, dan fín las semblanzas de los capitanes generales nacidos en Sevilla desde la creación de este empleo y que han ejercido el mando como capitanes generales de Andalucía o de la 22 Re gión Militar, en sus distintas variaciones geográficas. Por ahora ningún otro general puede alcanzar la denominación de capitán general de Andalucía, ya que dicho empleo, ha sido denominado de la Región Sur. Nació Manuel Esquivias en Sevilla, el 12 de Febrero de 1919, en la calle Alcoy n2 4, del tradicional barrio de San Lorenzo, perteneciente a distinguida familia de la sociedad sevillana. Su padre er& Ingeniero de Monte,s destinado en esta ocasión en la Jefatura de Sevilla. Once fueron los hermanos Esquivias Franco, tres hembras y ocho varones, figurando nuestro personaje en el séptimo lugar. De los varones, cuatro siguieron la carrera de las annas. Cursó estudios de Bachiller bajo la enseñanza de los Padres Jesuitas en los colegios de Yillasís y «Pajaritos», ingresando en la Universidad hispalense para realizar estudios superiores, tenninando en junio de 1936, el primer curso de la Licenciatura de Ciencias Químicas. La fecha histórica del «18 de Julio», le sorprende veraneando con su familia, en Ja entonces prometedora playa onubense de Punta Umbría. No toma contacto con el Ejército nacional hasta el 29 de Ju lio en que se traslada a Sevilla. Y en consonancia con sus ideales se incorpora el 7 de Agosto al Batallón de Voluntarios de Sevilla, siendo destinado como soldado· a la Primera Compañía. Realiza sus primeros hechos de armas en las operaciones para la conquista de Llerena (Badajoz). Tras sus avances por Extremadura se incorpora a la columna de Castejón, en Talavera de Ja Reina, desde donde avanza para ocupar Maqueda. Las consecuencias de esta ocupación, importante para la defensa de Madrid, abre el camino de las tropas nacionales hacia la capital de España. Interviene el soldado Esquivias en cuantas operaciones se llevan a cabo para la toma de los pueblos de Olias del Rey (Toledo), Torrejón de Yelasco; Getafe; Yillaverde y Cerro de los Angeles. Tras permanecer durante unos meses de guerra de trinchera, el 14 de Febrero de 1937 se in co rpora a Ja Academia de Alferes Provisionales de Artillería establecida en Sevilla, de donde confirmando en dic ho empleo por ord en de 12 de Abril (B.O. n2 175), es destinado al Regimiento de Artillería Ligera nº 3 (Sevilla). Desde este cuartel, marcha al Parque de Artillería de Córdoba, para hacerse cargo del Depósito de Municionamiento de Peñaroya, que le permitió demostrar sus cualidades de organizador, intervinie nd o en los
112 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA avances sobre la sierra de los Castaños y Obejo en la serranía cordobesa. En Agosto de 1937 marcha a Segovia a realizar los Cursos de ampliación y perfeccionamiento de oficial de Artillería en la Academia del arma. Superados estos cursillos vuelve a incorporarse a su Regimiento, conel empleo de teniente provisional, donde se le encarga la instrucción del personal de la 33 batería, de nueva creación. El 5 de Septiembre, sale a las órdenes del capitán Francisco Durban Cr espo para Venta de Baños (Palencia), a incorporarse a la Artillería de la 3 ~ División del C.E. de Navarra que se encontraba en el sector de Sabiñanigo (Huesca). Con sus cañones legionarios del 75/27, pemrnnece en dicho sector hasta el 27 de Marzo de 1938, que da comienzo el avance de dicho C.E. por el Norte de las provincias de Huesca y Lérida, deteniendose en lo que se llamó Bolsa de Bielsa (Huesca), en cuya zona quedó desbordada y encerrada una gran unidad del ejército enemigo. El 9 de Junio tras intensa preparación artillera se rompe el frente y se combate intensamente hasta dejar totalmente liquidada la cita da bolsa con la ocupación de toda la zona montañosa de Bielsa y fronteriza. Do s días más tarde, recibe el capitán de la batería donde el teniente Esquivias presta sus servicios, comunicación del General de la División, concediendo, por orden de la Superioridad, la Medalla Militar colectiva al personal de dicha batería. Pero la guerra sigue su curso. La batería siguiendo los acontecimientos se traslada al frente de Teruel, interviniendo en la rotura del frente que se llevó a cabo el 2 de Julio de 1938, forman do parte de la artillería pert en eciente al Cuerpo de Ejército llamado Turia. La idea del mando era, fijar al enemigo en todo el frente, lanzar un fuerte ataque sobre su flanco oriental y avanzar por los valles hasta el Turia, atacando de revés las importantes posiciones enemigas de Loma Gorda, Las Carboneras y Las Hoyuelas. Las operaciones tienen éxito y finalizan el día 6. Se reanudan el 13 de Julio, con la ruptura del frente enemigo en Sarrión, con objeto de aislar Valencia por el Oeste y el Sur, y ocuparla Juego. El Cuerpo de Ejército del Turia, donde está ubicada la batería del teniente Esquivias avanza en dirección a Manzanera-El Toro (Teruel), y ocupan un rosario de pueblos de lo que fue denominado el sector de Begis Torax. El 10 de Septiembre, Esquivias ha de ser ingresado en el Hospital de Campaña del pueblo de Rubielos de Mora (Teruel), aquejado de elevada fiebre. Allí permanece hasta el 6 de Octubre que se incorpora a su batería. Antes de finalizar el año, la batería se traslada al sector de Barracas (Castellón). El 7 de Enero de 1939 vuelve a cambiar de emplazamiento, ocupado la posición del Alto del Navajo, desde donde en Marzo inicia el avance final hasta llegar a Roquena (Valencia), donde
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVILLANOS 113 se encuentra el 1'' de Abril de 1939, día en que se da por tenninada la guerra. El 15 de Septiembre de 1939, su batería pasó a formar parte del Regimiento de Artillería nº 17, de nueva creación, con motivo de la Reorganización del Ejército, constituyendo la 1 ª Batería de dicho Regimiento. El 2 de Enero de 1940, se incorpora a la Academia de Artillería de Segovia, donde queda cursando los estudios para transformarse en oficial profesional, hasta el 22 de Julio de 1941, que es promovido al empleo de teniente efectivo del Ejército, con antiguedad del 31 de Marzo de 1939. Recibe el despacho de su empleo en un sencillo y al mismo tiempo solemne acto, que presidido por el Generalísimo Franco tiene l ugar en el Patio en ruinas del Alcázar de Toledo. Destinado al Regimiento de Artillería nº 14 de Sevilla, se le encomienda al mando de la 3ª Batería del primer Grupo de Obuses, que está destacado en costa de Huelva, concretamente en Gibraleón, a causa de la segunda guerra mundial. Cuando asciende a Capitán el 28 de Abril de 1942 pasa a mandar la 2ª batería de cañones del Regimiento nº 74, en Jerez de la Frontera. Al año siguiente, el 3 de Enero, es designado Profesor de la Unidad Especial de Instrucción de la Escuela de Aplicación y Tiro de Artillería en Madrid, donde permanece un año. Regresa a Sevilla, y se hace cargo del mando de la 6~ batería del 2º grupo, del Regimiento de Artillería Antiaérea n<) 75, destacada en Tablada (Sevilla). El año 1945, contrae matrimonio con doña Alegría Fedriani Y sem , y en Octubre, se incorpora en Madrid a la Escuela de Estado Mayor para asistir al Primer Curso en dicha Escuela, donde permanece 3 años. Por orden de 13 de Diciembre de 1948, y de conformidad con el artículo 26 del Reglamento para el Régimen Interior de la Escuela de E.M., por haber terminado con aprovechamiento lo s estudios y prácticas correspondiente, se le concede el diploma de aptitud para el servicio de E.M. Ascendido en Julio de 1946 a comandante, lo destinan al Regimiento de Costa de Cádiz donde queda prestando los servicios de su empleo como ayudante. Con carácter forzoso, es destinado en Diciembre de 1949 al Gobierno Militar de Gran Canarias, donde se hace cargo de las secciones 3ª y 4ª, hasta Mayo de 1950 que, pasa a la Sección de Movilización del Gobierno Militar de Sevilla, y dos años después, a la 2ª Sección del E. M. de la Capitanía General. Dadas sus cualidades organi-
120 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Al despedirse de la guarnición sevillana, hizo un balance de su vida militar re saltando su incondicional servicio a España y terminando con esta palabras: «Esta es pues, mi última re co mendación: España y el Rey. Con esta meta y con nuestra unidad, elf11t11ro está lleno de esperanza, un futuro que a vosotros os corresponde y del que pienso ser testigo mientras Dios me dé vida» Cuando el día 30 de Marzo llevaba a cabo las visitas de despedida de las autoridades civiles, a su llegada al Ayuntamiento fue recibido por el Cabildo Municipal, que le hizo saber, en palabras del alcalde Manuel del Valle que había sido propuesto para Hijo predilecto de Sevilla , nombramiento que sería puesto a la aprobación del próximo pleno Municipal. Este importante colofón en Ja carrera de don Manuel Esquivias Franco, era como cerrar con broche de oro, sus relaciones humanísticas, con autoridades, fuerzas vivas, y medios de difusión. Procuró siempre un acercamiento del Ejército hacia otros estamentos, haciendo las relaciones más cordiales de lo que las exigencias protocolarias marcaban. Más no só lo en el aspecto militar la vinculación del general Esquivias a Sevilla se había hecho notar. Su espíritu cofrade, Je llevó a conseguir que la Hem1andad de San Bernardo-hermandad de los artillerosincluyese ent re sus titulares a Santa Bárbara, Patrona de Artillería. El Ayuntamiento valorando las cualidades extraordinarias de este mititar sevillano, o sevillano militar, acordó en el Pleno cele br ado el 28 de Noviembre de 1984 nombrarle Hijo predilecto de Sevilla. Y en efecto, el día 30 de Noviembre en el Salón del Almirante de lo s Reales Alcázares, en sesión pública y solemne, se le otorgó este nombrami en to expresado en un bellísimo pergamino que presidido por las Armas Mayores de la ciudad, con el jeroglífico de la «madeja» y el emblema de teniente general, le fue entregado por el alcalde Manuel del Valle Arévalo. En el discurso que pronunció dicha autoridad, describió el diploma y explicó el motivo de sus alegorías. En bellas y emotivas·palabras de agradecimiento, pronunciadas por Esquivias, hizo resaltar lo mucho que él le debe a Sevilla, para terminar diciendo: «Permitidme que diga con la autoridad que pueda darme es te título, que acabo de recibir y que tanto me obliga, a todos los que sientan a Sevilla y por ella se consideren responsables: Adelante, todos unidos, dejando a un lado protagonismos, rencores y rencillas. Adelante por Sevilla, que Sevilla es agradecida y os lo agradecerá. Y si no, mirad como por mucho menos se ha comportado conmigo».
CINCO CAPITANES GENERALES DE ANDALUCÍA FUERON SEVCL L ANOS 121 El teniente general Esquivias una vez que hubo pasado a la situación de Reserva, eludiendo todo protagonismo, dedicó sus horas libres a la escritura, publicando bellos artíc ul os en la prensa diaria y construyendo un especie de Memorias, relacionadas con la época que había vivido, y que cuando vean la luz se titularán, «Cartas a mis nietos».
