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La idea de nobleza y el más allá: advocaciones religiosas en los testamentos

Vila Vilar, Enriqueta; Kuethe, Lourdes

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LA IDEA DE NOBLEZA Y EL "MÁS ALLÁ": ADVOCACIONES RELIGIOSAS EN LOS TESTAMENTOS. Por ENRIQUETA V/LA VIIAR y LOURDES KUETHE Los mercaderes, los grandes cargadores que comerciaban a través del Atlántico , formaron un grupo compacto, una especial "clase social" cuyas características se repiten frecuentemente en España y en América. Aquellos que en sus viajes y en sus prolongadas estancias a uno y otro lado del mar que tanto frecuentaban, conseguían reunir una fortuna, se afincaban en una de las ciudades importantes que eran terminales de este comercio -Sevilla, Lima o México- y constituían grupos soc ioeconómicos de múltiples actividades con las que conseguían no sólo acrecentar su hacienda sino también elevar su prestigio social. Invertían en bienes inmuebles y en juros, fundaban mayorazgos , compraban cargos importantes, se introducían en las instituciones, sobre todo, los cabildos, realizaban buenas bodas que elevaran su posición social y, en general, se aristocratizaban consiguiendo formar parte de una Orden de Caballería y algunos con siguiendo títulos nobiliarios. Entre los muchos que se pueden encontrar con estas características, son paradigmáticos los grandes mercadere s que, después de una prolongada estancia en América, se afincan en Sevilla en la primera y segunda década del siglo XVII y forman parte de su Consulado desde donde manejan toda s las operaciones económicas de la institución a la que pertenecían, hacen fuertes préstamos a la corona y se introducen en la sociedad 214 ENRIQUET A VILA Y LOURDES KUETHE sevillana siendo el origen de una nueva nobleza1• Toman por tanto las costumbres nobiliarias de una ciudad tan apegada a ellas como Sevilla, entre las que sobresalen las que se refieren a las ceremonias de la mue1te. No hay mercader que se precie que, a la vez que una buena casa, no se procure un lujoso enterramiento y que no deje dispuesto un entierro digno de un noble. Pero indudablemente estos hombres-puentes entre Sevilla y el Nuevo mundo, son también el origen de una nueva mentalidad y unas nuevas costumbres que habían adquirido durante su estancia en Indias y que introducen en España. Ellos siguen siendo hombres emprendedores y acti - vos que no rechazan la profesión mercantil pero que aspiran a otra cosa para sus hijos. La mayoría de éstos abandonan el comercio y se dedican a vivir de las rentas de los mayorazgos fundados por sus padres tomando las costumbres y los hábitos que se entendía por "una vida noble". Tomás de Mercado, que tan bien conocía la vida mercantil y a sus protagonistas, dedicó un capítulo de su tratado Suma de tratos y Contratos a dar a los mercaderes algunos consejos de tipo moral dirigidos a ganar la vida eterna. Y dice entre otras cosas: "El primero [consejo} es que no tengan gran casa, ni costosa, así en edificios como en criados, alhajas, piezas, joyas, atento a que, como todo lo ganan vendiendo a los ciudadanos, si les ven gastar mucho, sospechan luego que les han engañado en mucho. En lo cual tienen los mercaderes gran culpa, porque gastan su hacienda en vanidades .... Itero deben ser muy limosneros, como, gracias a Dios, lo son en extremo los de estas gradas, porque, demás de la obligación general que a ello tienen todos los fieles, corre en ellos una particular, conviene a saber: que mercando y vendiendo a la continua, no pueden tanto ajustar el justo precio que no pequen por carta de más .... que con limosna se limpia y descarga el hombre de muchas máculas... Item deben ser aficionados a los buenos libros, usando mucho de su lección, que les servirá de l. Vila Vil ar , Enriqueta: .. El poder del Consulado sevillano y los hombres del comercio: una aproximación" En E. Vila Vilar y A. J. Kuethe (Edts.) Relaciones de poder y comercio colonial. Nuevas perspectivas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos y Tex as Tex University, Sevilla, 1999. LA IDEA DE NO BL EZA Y EL "MAS ALLÁ" 2 15 un despertador del alma y les mostrar á a ser mercaderes en otro género de trato más subido y prov echoso que es gr anj ear mediante la virtud la bienaventura nza, hacienda y caudal eterno ... " 2 Consejos que tenían mucho que ver con su vida espiritual y con su prestigio temporal, pero que lo s comerciantes no atendieron salvo en el caso de las limosnas, que el mi smo dominico reconoce que ya las hacían. Siguieron procurándose buenas casas y no eran nada aficionados a los libros o al menos en sus inventarios aparecen con muy poca frecuencia. Pero su preocupación por ennoble cer a sus hijos es una co nstante que se repite con insistencia y que tiene como consecuencia un cambio de mentalidad de una generación a otra que se refleja en muchos aspectos, entre otros en la diferencia al redactar lo s testamentos de padr es a hijos o de padres a nietos. Vamos a centrarnos en cuatro c ue stiones: los enterramientos, las misas que encargaban para la salvación de su alma, las limosnas y, finalmente, en las advocaciones religiosas y en la s protestaciones de fe que van ha ciéndose mas largas, ampulosas y pretenciosas a medida que el ennoblecimiento era más palpabl e. Como si quis ieran buscar en el más allá un puesto más alto que los demás mortales. Quizá sea el testamento uno de lo s documentos más usados por los historiadores en los últimos tiempo s. Mezcla de disposiciones civiles y religiosas que el hombr e otorga al enfrentarse con la muerte, lo convierten en un in strumento de carácter económico, pero también social y so bre todo espiritual. El testamento, después de Tr ento, en el mome nto de triunfo de la Contrarreforma, se convierte en un documento más religioso que civil y nos permite penetrar en la mentalidad y la conciencia del testador. Desde que las obras pioneras de Vove ll e, Aries, Le Goff o Chaunú lo tomaron como base de sus tr abajos, ha sido utiliza- 2. Edición de Nicolás Sánchez Albornoz, Instituto de Estudios Fiscales. Ministerio de Haciend a, Madrid. 1977. vo l. I, libro II. cap. V. págs. 84 y ss. 216 ENRIQUETA VILA Y LOURDES KUETHE do desde todos los puntos de vista3. Pero sobre todo han servido para contemplar la postura del hombre ante la muerte: su grado de fe, de caridad y esperanza, su estado de ánimo, la amplitud o estrechez de su conciencia, sus devociones, su sentido religioso. Como expresión escrita de una sociedad comercial española preocupada por disponer de sus asuntos terrenales de manera orde - nada y arreglada pero también ineludiblemente obligada a pensar en el más allá por las enseñanzas religiosas, el testamento resulta un documento interesantísimo tanto histórica como retóricamente. El género participa de historicidad, institucionalidad, cultura y situación. Alcanzar metas, desempeñar funciones, llevar a cabo ciertos actos y a jugar con el idioma ha dado como resultado diversos recursos retóricos. El testamento como género existe en el sentido de que es un patrón resultante de acciones repetidas de acuerdo con el marco de referencia de los lectores y autores que usan el idioma. Y este hecho implica el asunto, el receptor, el productor del texto (con su intención retórica) y el propio texto retórico en el que cuajan todos ellos. Así el testador, el testamen- to, y el destinatario tienen cada uno su función específica. Y a estas funciones hay que añadir, a no ser en el caso de un testamento holográfo, la función del notario o escribano. Hasta qué punto esta figura es un determinante en los testamentos varía de notario en notario y de testador en testador pero su papel cuando aparece es incontestable. 3. Véase: Vovelle, Michele: Ideologías y mentalidades. Barcelona 1985, págs. 107 y 11 6.Como trabajos más recientes podríamos citar: Lorenzo Pinar, Francisco: Muerte y ritual en la Edad Moderna: el caso de Zamora, Salamanca 1991; González, Carlos Alberto: Dineros de ventura: La varia fortuna de la em igración a Indias <S iglos XVI y XVIIl. Sevilla,! 995; Herrero Gil, M.Dolor es: Cuentas saldadas: acercamiento de una burguesía gaditana del siglo XVIII a través de la liquidación de sus bienes, Sevill a, 199 9. Es muy curiosa la obra de Juan de la Ripia: Prác ti ca de testamentos y modos de suceder, Madrid 1755. Ver también: Reder Gadow, Marión: Morir en Málaga: Testamentos malagueños del S. XVIII, Málaga, 1986; Rivas Alvarez, J,Antonio: Miedo y [?iedad : Testamentos sevíllanos del Siglo XV IU. Sevilla, 1986; Bejarano Rubio, Amparo: El hombre y la muerte. Los testament os murcianos bajomedievales., Cartegena. 1990; Figueroa Navarro. Alfredo: Testamento y sociedad en el istmo de Panamá: siglos XVIll v XIX, Panamá 19 91; Palacios: Amelina Alberti na: Camino al C ie lo: [?referencias testamentarias de mujeres del siglo XVUJ en Santiago de Guatemala, Guatemala 1991: Aranda Me ndia z, Munue l: El hombre del siglo XVlIT en Gran Canaria: El testamento como fuente de investigación histórico-jurídico, Las Palmas de Gran Canaria, 1993. Un reciente y magnífico trabajo realizado sobre testamentos es el de Véronica Zárate Toscano, Los nobles ante la muerte en México, México, 2000. LA IDEA DE NO BL EZA Y EL " MA S ALLÁ" 217 El testamento no es un género objetivo estático sino dinámico cuya expresión par te de un modelo y se crea a través de la interacción del escritor, el lector y el texto . Por ser lo que es, un texto sublimadamente subjeti vo y al mi smo tiempo documento de stinado al uso público, el testam ento se matiza por la memoria del testador en ese último momento de enfrentarse con su realidad. Así, las modulaciones personal es qu e la introspección provoca aportan una tonalidad diferente a cada uno. Las proclamaciones de fe y las invocaciones al re ino celestial cr ean una dimensión única al trasvasar lo terreno para anticipar el má s allá. Esta preocupación por el más allá, avivada por la iglesia en sus sermones y pr edicaciones, iba cerrando su cerco a medida qu e se aproximaba el momento de la muerte que , como todos sabían, era una lucha cruenta entre el bien y el mal, con los ángeles y los demonios disputándose hasta el último suspiro el alma del moribundo. Ante esto la respuesta era prepararse pa ra salir airoso de es te lance mortal y la manera mejor de hacerlo era por medio de un testamento co mo lo pr eceptuaba la iglesia. Este documento tenía la capacidad de "enderezar los entuertos" que se habían cometido en vida contra Dios y contra los hombres y facilitar el paso del alma al más allá. Insistir en el lugar que ocupaba la religión en la sociedad del siglo XVI y, sobre todo, del XVII es algo que, por co nocido y repetido, no merece la pena insistir. Eran formas y fórmulas que lo impregnaban todo y la iglesia imponía sus principios de man era indiscutible4. Es en esta época cua ndo se multiplican las obras par a prepararse a bien morir y en lo s sermones abundan las descripciones del juicio final. Cristo co mo juez y la Virgen y de los santos, que pr esencian el castigo de los pecadores y que suelen actuar como mediadores5. El temor a la 'cer te ra y segura' mu er te, el miedo al mundo desconocido y ete rno movía a hombres y mujeres, de toda clase y co ndición, a pr epararse y a estar pr eve nidos para 'la nce tan 4. Von Wobeser, Gi se la: Vida Eterna y Pr eornpaciones Terrenales: las Cap ellanías de Misas en la Nueva Espwia. 1700-1821. Unive rsi dad Nacional. Au tó noma de México. Mé xico. 1999, pág.95. 5. Juan A. Estra da : ··La pas ión según Sevill a: Algunas cla ves t eo l ógicas" En: Hurtudo Sánch ez . José. Ed .. Religiosidad popular sevillana. Un iversidad de Sevilla. 2000. págs. 2 18 y 228-229. 218 ENRIQUET A VILA Y LO URDES KUETHE terrible.' El testamento es valorado como un instrumento valiosísimo para prepararse para una buena muerte y asegurar un lugar entre los escogidos. Es también un documento mezcla de conciliación de intereses económicos y espirituales que pone los pri - meros al servicio de los segundos. En una palabra: el testador se dispone a "comprar" su salvación6. Entre las cláusulas religiosas, los testamen tos presenta dos tipos diferenciados: las declaratorias y las decisorias. En las primeras están las invocaciones iniciales y la protestación de fe que puede ser más o menos larga y que va, normalmente, en consonancia con la categoría del testador. Entre las segundas la elección de sepultura, disposiciones del entierro, encargo de misas , limosnas, fundación de capellanías, etc.7 De estas segundas parece necesario hacer una nueva distinción: las que pretenden mantener el prestigio adquirido en la tierra -entierro, sepultura- y las que buscan méritos para la salvación -misas, limosnas-. Según el debate actual sobre el tema que tiende a considerar las primeras como puras fórmulas notariales, serían las segundas las que podrían servir para comprender la mentalidad del individuo. Pero a nuestro parecer son las primeras las que de verdad reflejan la personalidad. la espiritualidad y la religiosidad del testador. Para este trabajo se utilizan una serie de testamentos de personajes pertenecientes a un linaje mercantil ennoblecido, unos publicados y otros no, pero nunca usados para este fin8. Varios de ellos pe11enecen a personajes de una misma familia que son los que van a servir para hacer un estudio comparativo de las advocaciones iniciales que bajo nuestro punto de vista es lo que define más exactamen- 6. García Fernández, Máximo.: "Vida y muerte en Valladolid. Un estudio de religiosidad popular y mentalidad colectiva: Jos testamentos :· En: Álvarez Santaló, C. Mª Jesús Buxó y S. Rodríguez Becerra: La religiosidad popular, 3 tomos. Editorial Anthopos y Fundación Machado. Sevilla, 1989. T. Il. pág . 225 7. López. Roberto J . .. Las disposiciones testamentarias sobre misas y fundaciones de misas en Asturias en los siglos XVI a XVIII." En ibidem. pág. 244 8. Los testamentos son de los personajes siguientes: Juan A. Corzo Vicentelo. Sevilla, 17 de abril de 1587 (Biblioteca Casa de Velásguez. Fondo Saltillo, Ms. 30. Se encuentra publicado en Vila Vilar. Enrigueta:Los Corzo y los Maiiara. Tipos y arque tipos del mercader con América. Escuela de Estudios Hi spano-Americanos y Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Sevilla, 19 91, págs.213 y ss): Tomás Mañara. Poder para testar a favor de su esposa. Sevilla, 28 de abril de 1648. Publicado en: Positio sup er virtutihus ex officio concinnata. Beatificacion es et cmwni:ationis venerahilis serl'i dei Mi - LA IDEA DE NO BL EZA Y EL " MA S A LLÁ " 219 te la mentalidad del ind iv iduo para enfrentarse al "más allá". Las misa s. las limosnas son méiitos para la salvación. Las confesiones iniciales es la manera de enfrentarse al Todop oderoso. La com pra de enterramientos era uno de las fórmulas que utilizaban los mercaderes para ennoble cer su linaje. El po seer una capilla en alguna iglesia como sepultura era signo de fortuna, poder y nobleza. En Sevilla los nobles resto s estaban distribuidos en iglesias siguiendo un orden tradicional de forma que muchas de ellas quedaban vinculadas a dete rminada s familias. D. Santiago Montoto ofrece una amplia mue stra del macabro reparto, tomadas de antiguas memorias sevillanas de la Biblioteca Colombina9 Juan Antonio Corzo que tanto se había preocupado de comprar una gran casa, fundar dos ricos mayorazgos para sus hijos y comprar tres villas - Cantillana, Bren es y Villaverde- a las que queda vinculado su apellido. le sorpren dió la muerte sin se pultura digna de su rango, pero se pr eocupó en su testamento de enmendarlo. En una de las claúsulas deja ordenado " ... facer y fabri car o comprar mi entierro y capilla, rejas y retablo s, y ornamento, cálices y servicio de plata, lámparas y vestuarios ordinarios y extraordinarios ... " y encomienda a su esposa que lo haga en la iglesia o monasteiio que quisiera. Es eleg ido el convento de San Francisco 10. El patriarca de los Mañara, To má s, y su esposa, ambos de o ri gen corso, compraron pa ra su enterramiento un patronato, el de San Buenaventura, cerca del Convento de San Francisco, reservándo se para ellos un lugar en el pr esbite ri o, colocando en chaelis 1 'v/a ñaru. Ci u<lad <lel Vaticano. 1978. pág~. 28-3 0) Miguel Mañara. Sevi ll a. 17 <le marzo de 16 79. (AHPSP. leg. 1 1. 102, págs.470-473 vto. Publicado en la Positio .... págs. 372 y ss) Diego García de Almonte. Poder para t es tar . 5 de Julio de 1603 (A.G.S .. Contaduría de Mercedes. 629. 24. Publicado como tod os l os de los Almontes o Dorno nt es en Vila Vi lar . Enriqueta y Guillermo Lohrnann Villena: Familia. linajes y negoc ios entre Sn· illa y las fndias: íos A/mont e, F un dación Mapfre Tavera, Madrid. 2003): Diego de Ahnonte. Sevilla, 1629. (AHPSP. leg. 4327. s/n): Juan de la Fuente Alm o111e. Sevilla. 1666 (AHPSP. leg. 811 1. Fol..366-383): Fr ancisco Do monte y Robledo. Marqués de Vi - llam•irín. Sevilla, 171 1 (AHPSP. leg. 11 994. Fol .. l l 14- ll l 9v): Antonio Mª Bu carelli. Sevilla, 1643.(AHPSP. leg.13949. Fol.. 802-809 v): Ni co lá s Bucarelli. Sevilla 30 de Oc tu bre de 1682. (AHPSP. leg.2753. Fo l .. 1278-1291): Mi guel de Neve, Sevilla, 9 de mayo de 1649 CA HPSP, leg. 5584, Fols. 800 y ss.): Juan Serón. Sev illa 16 36 (AHPSP. leg. 2589. Fo l s. 38 1-396vto. J 9. Ver su obra Se1 ·illa y PÍ Imperio. EdicilÍn del Ayuntamiento de Sev ill a. Sevilla 1997. p:ígs. 199-203 10. Testamento <le Juan A. Corzo. Vid nota 8. 220 ENRIQUETA VILA Y LOURDES KUETHE él sus escudos nobiliarios. Además como ta les patronos, debía gozar ellos y sus sucesores de ciertos s ufragio s y servicios religiosos "para siempre jamás" 11 . Digno de un noble fue el que dispu so labrar en la Catedral, Juan Serón, importante comerciante y comprador de oro y plata, es decir, banquero y financiero. Reco - gemos el párrafo de su testamento en el que ordena: "Y cuando Nuestro Señor fuere se rvido de llevarme de esta presente vida, mando que mi cuerpo sea sepultado en la bóveda de nuestra capi11a que llaman de los alabastros al lado del coro de la Santa Iglesia de esta ciudad de Sevilla frontero de la capilla de Nuestra Señora de la Antigua que fundamos y dotamos doña Maria Antonia de Verástegui, mi mujer y yo, y los señores deán y cabildo de la dicha santa Iglesia nos dieron para nuestro entierro y de nu estros herederos y sucesores y para quien de lo s unos y de los otros tuviere título y causa en cualquier manera, por dos mi l ducados de plata doble que la dicha doña Antonia de Verástegui y yo dimos a la fábrica de la dicha Santa Iglesia, con obligación de hacer a nuestra costa la bóveda que habemos hecho, junto a la dicha nuestra capilla y la reja del retab lo de la Santísima Encamación de Nuestro Señor Jesucristo que a nuestra costa hemos de hac er , según más largo en Ja escritura se contiene que pasó ante Alonso de Alarcón escribano público de Sevilla, en siete días del mes de diciembre del año pasado de mil y seiscientos treinta y cinco".12 El marqués de Villamarín, Francisco Domonte y Robledo, sobrino nieto del gran mercader Juan de la Fuente Almonte, confesaba en su testamento que era poseedor de dos enterramientos: uno en el Convento de San Francisco donde estaban enterrados sus padres y a bu elo s, los Domontes, y otros en Santa María la Blanca por parte de los Robledo, pero pidió ser enterrado en el convento de Regina Angelorun " ... en una sepultura dentro de la capilla de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, cuya sagrada imagen ha sido mi amparo toda mi vida y espero con suma confianza de su gloriosísi- 11. Vil a Vilar. E.: Los Cor ~ o y los Mariara .... págs. 178 -17 9. 12 . Te stamento de Juan Serón. Vid nota 8. LA lDEA DE NOBLEZA Y EL "MAS ALLÁ" 221 mo atributo de madre de pecadores lo ha de ser en la dicha hora de mi muerte, no permitiendo que el alma de un cuerpo que ha de descansar a sus santísimos pies deje de gozar en la gl01ia de su dichosa vista donde esté eternamente alabando y bendiciendo sus inmensas misericordias"13• Devociones que hacen a la Virgen personaje clave de su vinculación con "e l más allá", de la salvación y el alcance de la gloria eterna hasta el punto que lo anteponen al honor de ser enterrado en los mausoleos de sus antepa sa do s. De los testamentos estudiados todos sus autores piden ser enterrados con el hábito de San Francisco, lo que en esta época era casi general porque parece ser que exis tía la creencia que con el cordón del hábito sacaba a las ánimas del Purgatorio14• Y como nota curiosa en este año cervantino, el propio Cervantes pidió que lo amortajaran con uno de ellos. Verdaderas fortunas en misas dejaban encargadas en sus testamentos estos hombres en su afán de comprar su salvación. El término medio era de 4.000 misas 15 que se repartían entre las numerosas iglesias y conventos de Sevilla, las Indias y la tierra natal del testador, pero hubo ocasiones en que esa cifra subía de forma des me surada. Juan A. Mañara, el hijo mayor de Tomás que murió en plena juventud, deja encargada en su testamento la insólita cantidad de 17.600 misa s. Des pués de especificar minudosame nte en donde se deberían decir, de señalar una serie de mandas y obras pías y otra serie de legados a instituciones religiosas, como e ra costumbre, pide pe rdón a su esposa por no dejarle nada y a su padre y suegro que se hagan cargo de suplir el dinero que faltara para pode cumplir su testamento. Tuvieron que poner cada uno 2.000 ducados 16 • A medida que iba avanzando la centuria, el número de misas encargadas en los testamentos baja 13. Testamento del M~ rqués de Villama rí n. Vid nota 8. 14. Von Wobeser. Giscl a: \'ida e1mw .... págs. 104 y 11 6. Zárate Toscazo. Verónica: Los nobles ame la muerre en México. El Colegio de México. Mexico. 2000, págs. 251-252. 15. Vila Vilar. E. y Remedios Tassel Carmona : "La muerte como motor económico de la iglesia barroca" en ff?lesia. religi611 y sociedad en la his1oria lati11am erica- 11a( 1492 -1945). t. II . Szeged, 1989. págs. 72-92. García Fernández. M .: "Vida y muerte en Valladolid. pág. 232 J 6. Testamento de Juan A. Mañara. Noviembre de 1640. A.S.C. Ca ja 3. 228 ENRIQUET A VILA Y LO URDES KUETHE pongo por intercesora la misma sangre que nuestro Señor Jesucristo derramó por mi en su sagrada pasión y todos l os dolores y afrentas de ella que se encaminaros a satisfacer por mi s grande s cu lpas y juntamente a la que por excelencia es abogada y madre de todos los pecadores, la Santísima Virgen Maria, Nues tr a Señora concebida sin manc ha de pecado original desde el primer instante de su ser, de quien soy indigno esclavo como consta por carta de esclavitud que tengo hecha en doce de Agosto de mil seiscientos setenta y do s, firmada de mi mano, la cual vuelvo a revalidar y quisiera poder hacerlo con la sangre de mi corazón, y pido a los que vieren este mi testamento me encomienden a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Madre" 26 . "En el nombre de Dios Trino y uno que vive sin principio ni disminución y que vivirá sin fin para toda la eternidad de quien me gozo en el alma y a quien doy rendidas gracias por haberme hecho uno de los que le conocen y confiesan a quien suplico humildemente por lo inmenso de su ser que toda la redondez de la ti erra le conozca, confiese, venere y ame como a su Dios creador y redentor; que así sea Señor. Sepan cuantos esta carta de mi testamento vieren como yo D. Nicolás Bucarelli , vecino y natural de esta ciudad de Sevilla en la collación de San Miguel, hijo legítimo de los señores Antonio Maria de Bucarelli y doña Gemma Federighi, su mujer, mis padre que santa gloria haya. Estando enfermo del cuerpo y sano de la voluntad en mi libre juicio, memoria y entendimiento natural tal cual Dios Nuestro Señor fue servido de darme, conociendo la brevedad de la vida y Jo infalible de la muerte y la incertidumbre del como y cuando y que la s uma verdad de Cristo, nues tro bien nos manda por su evangelio que estemos apercibido s, obedeciendo como debo en negocio de tanta imp01tancia y para que tenga el acierto que deseo, mego a Dios Nuestro Señor que me as ista y ayude por se obra de sus divinas manos y a la serenísima reina de los Cielo s, la siempre Virgen Santísima María, señora nuestra y a todos los santos de la C01te celestial y en particular a mis abogados que intercedan por mi, para que en todo 26. Testamento del Marqués de Villamaría. Vid nota 8. LA IDEA DE NOBLEZA Y EL " MAS ALLÁ" 229 tiempo. principalmente en la horn de mi mu e1te haga verdaderos actos de fe, esperanza y caridad y finísima contrición y así con la ayuda y favor divino, digo y declaro y co nfieso y creo en el misterio de la Santísima Trinidad y en todo s Jos divinos misterios de nuestra santa fe y todos lo s que cree y confiesa nuestra santa Madre Iglesia Católica Romana por cuya creencia y confe sión si fuere menester ayudado del di vin o auxilio no solo diera mi vida sino l as de todas las c1iaturas si fue se n mías y consiguientemente digo, declaro y confieso que soy un miserable pecador y que me pesa muy en mi a lma de todo mi corazón sobre todo lo que me puede pesar de haber ofendido a un tan gran Dios, mi Señor y mi criador, mi redentor, mi salvador, mi justificador. mi glorificador, mi liberal ísimo bienhechor y cuando mas eran mis desatenciones y ingratitudes más llovían sobre mí sus misericordias o bondad infinita. Quien siempre te hubiera amado y nunca te hubiera ofendido. Habed misericordia de mi y yo quisiera ten er tal contrición de mis culpas que jamás hubiese habido criatura alguna que mayor la haya tenido y a mi me pesa solo por se r Vos quien sois dignísimo de ser amado y porque os amo y no tanto que l as eternas penas que merecen mis innumerables y graves culpas. Y propongo firmísimamente con vuestra Divina gracia de antes morir qu e vo lveros a ofender. Así sea, Señor. Juntamente declaro que no obstante lo innumerable de mis culpas y desperdicio de l as Divinas misericordias y mucho que tengo por que temer, confío y espero en aquella inmensa bondad de mi Dios y padre, mi criador, mi redentor y salvador y en el precio infinito de su sangre, méritos de su sagrada pasión y muerte y la de la intercesora poderosa su sagrada Madre la siempre Virgen Santísima María, señora nu estra concebida sin mancha de pecado original desde el primer in stante natura l. Y de los santos mis abogados, cuya intercesión invoco y me ha de perdonar y salvar en esta confianza, a la ma yo r gloria de su nombre, ordeno y dispongo mi testamento y última voluntad en la manera siguiente: Lo primero ofrezco y encornie ndo mi alma a Dios Nuestro Señor que la hizo, crió y redimió con el precio infinito de su sangre y cuando su Di vina Majestad fuere servido de llevarme d .d ,, ry7 e esta pr esente v1 a. . . - 27. Testamento de Nicolás Bu care lli. Vid nota 8. 230 ENRIQUET A YILA Y LO URDES KUETHE Analizando en detalle los ejemplos incluidos se notan varias constantes y algunas i nt eresantes variant es. Los cuatro testamentos má s simpl es de los propios mercaderes coinciden en los c on cep tos de la Santísima Trinidad en el mi ste 1io de tres personas en una; en Ja vene - ración de Ja Virgen concebida sin pecado original; y en la creencia, confesión y obediencia al dogma que enseña la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, lo que nos hace pensar que tales advocaciones bien pueden haber salido de un modelo del notario. Los tres testamentos de sus hijos y nietos, lejos todos de la fó1mu la protocolaria, más largos, má s retóricos, m ás literarios discu- JTe n acerca de las ideas siguientes. Los dogmas de fe co mo aparecen en el Credo son tratados originalmente por cada testador quienes dan glosas distintas. Los misterios de la Trinidad, la Inmaculada Concepción, la encamación, la pasión, la mue rt e, la resuITección y el juicio final desfilan ante el lector en ese recuento de la catequesis cristiana. Todos los testadores de alguna fo rm a u otra reconocen que han sido objeto de la misericordia divina quien les ha dotado de vida, esencia, capacidad de actividad, li bre albedrío, en te ndimiento, memori a, juicio sano, salud y conocimiento de Dios. También son constan te s las invocaciones de in strumentos mediatorios para alcanzar la salvación. Se acude a Cristo mismo, a la Virgen. a vaiios santos y santas, y hasta se invoca la sangre y el suflimiento de Jesús como mitigante para el cas ti go. Las proclamaciones de catolicidad y el reconocimiento de las propias faltas completan el cuadro de estos textos t es tamentarios. Es interesante notar que en ninguno de ellos se vislumbra ni la más leve duda del resultado positivo de este ejercicio. Al fin y al cabo, si se seguían todos los consejos de la iglesia, se daban limosnas, se decían Misas y se te staba cristianamente se ganaría el cielo. y si se hacía una protestación de fe acorde con la categoría del testador, la gloria sería, esperaban, mayor. El resultado en cada caso es altamente individualista y personal pero fiel reflejo de la mentalidad de cada individuo como producto de su circunstancia vital que es lo que avala la importancia del género testamentario para el estudio de la Hi storia.