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El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos antiguos del siglo XVI

Prieto Hames, Pablo

Abstract

A partir del ensayo bibliográfico La imprenta en Córdoba (1900) de José María de Valdenebro y Cisneros, el presente estudio profundiza en las publicaciones salidas de las imprentas de la ciudad de Córdoba durante el siglo XVI con el objetivo de desempolvar y analizar las entalladuras que se incluyeron entre sus páginas. De esta forma, iniciando un recorrido desde los impresos de Juan Bautista Escudero hasta los de Andrés Barrera, descubriremos los temas iconográficos que circularon en la época.

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El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos antiguos del siglo XVI The art of the printing workshops in Cordoba. Engravings of antique printed books from the 16th century. Pablo Prieto Hames Universidad de Córdoba https://orcid.org/0000-0002-2270-5971 Resumen: A partir del ensayo bibliográfico La imprenta en Córdoba (1900) de José María de Valdenebro y Cisneros, el presente estudio profundiza en las publicaciones salidas de las imprentas de la ciudad de Córdoba durante el siglo XVI con el objetivo de desempolvar y analizar las entalladuras que se incluyeron entre sus páginas. De esta forma, iniciando un recorrido desde los impresos de Juan Bautista Escudero hasta los de Andrés Barrera, descubriremos los temas iconográficos que circularon en la época. Palabras clave: Imprenta; Libros impresos antiguos; Entalladuras; Córdoba; siglo XVI. Abstract: Based on the bibliographical essay La imprenta en Córdoba (1900) by José María de Valdenebro y Cisneros, this study explores the publications that came out of the printing workshops in the city of Córdoba during the 16th century with the aim of dusting off and analysing the engravings that were included in their pages. In this way, from the publications printed by Juan Bautista Escudero to those of Andrés Barrera, we will discover the themes and iconographies that were in circulation during this period. Keywords: Printing workshops; Early printed books; Woodcuts; Córdoba; 16th century. 113 e-ISSN: 2792 7709 Cómo citar: Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos antiguos del siglo XVI, CR ÁTER, Arte e Historia, 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia, 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 Introducción En los siglos XV y XVI, los grabadores ejercían su labor prácticamente en el anonimato, por lo que apenas se encuentran ejemplos de entalladuras firmadas. Poco a poco, éstas irán incorporando el nombre o las iniciales de sus autores, sobre todo en el caso de los burilistas. Como bien refleja la investigadora Blanca García Vega en su estudio El grabado del libro español (1984), a lo largo del siglo XVI, casi la totalidad de las ilustraciones se encuentran grabadas en tacos de madera, siendo hacia finales de la centuria, cuando se encuentren ejemplos en metal. A pesar de que la primera suponía un menor coste, se desgataba con más facilidad, teniendo los tacos un uso bastante limitado. Este hecho, junto a la mayor expresividad, detallismo y resistencia al desgaste que poseía el grabado sobre plancha de metal, provocó un cierto declive de la entalladura (García Vega, 1984: 83-96 y Gallego,1979: 61). De esta forma, durante el Quinientos, no puede abordarse el estudio del grabado en madera sin aludir al libro impreso, ya que la ilustración sirvió para hacer más atractivos los proyectos editoriales y, por lo tanto, estimular las ventas, en un contexto en el que solamente un reducido número de personas podía permitirse la compra de ejemplares, entre las que caben destacar algunos sectores del clero, nobleza, mercaderes o algunos artesanos. Amén de los pliegos sueltos y estampas de carácter popular, las cuales circulaban entre todo tipo de estratos sociales e, incluso, fomentaban el aprendizaje de la lectura en el caso de las personas más humildes. Por lo tanto, entre sus principales funciones, se encontraban el valor didáctico, puesto que facilitaban, no solamente la comprensión de conceptos más complejos, sino también la circulación de ideales estéticos y técnicas artísticas (Gallego, 1979). Aunque la gran mayoría de grabados de esta época han perdurado a través de libros y pliegos, sí que se produjeron estampas sueltas tanto de carácter culto como popular. Sin embargo, sea de función religiosa como lúdica, no se han llegado a conservar (Gallego, 1979:57-74), por lo que el estudio de las entalladuras del XVI se hace posible gracias a las bibliotecas, archivos y centros de investigación que recogen entre sus fondos buena parte del patrimonio bibliográfico. En lo que se refiere a la ciudad de Córdoba, todavía es difícil establecer los motivos exactos que llevaron al asentamiento de la imprenta en la ciudad, no obstante, pueden encontrarse interesantes aportaciones, entre las que caben señalar, el magno repertorio bibliográfico de José María de Valdenebro y Cisneros, titulado La imprenta en Córdoba (1900). Esta obra de indispensable consulta, recoge y describe gran parte de las publicaciones que salieron de los tórculos cordobeses de los siglos XVI al XIX. Tras descubrir que el primer ejemplar impreso fue la obra de André des Freux De utraque copia, verborun et rerum praecepta… (1556), investigó cómo la imprenta tardó en establecerse en la ciudad debido a su cercanía con Sevilla, la cual satisfacía en la época la gran mayoría de encargos, pues en ella abundaban una variedad de “mercaderes, artistas, poetas, hombres de ciencia, libreros…” (Valdenebro y Cisneros, 1900: XI). Siendo las cosas así, los impresores vieron en Sevilla un nicho de mercado bastante atractivo y una buena oportunidad para prosperar, quedando supeditada la consolidación de la imprenta en Córdoba a la apertura, a finales de 1553, de algunas escuelas -fundadas por la Compañía de Jesúsque enseñaban “Gramática, Retórica, casos de conciencia y lengua griega” (Valdenebro y Cisneros, 1900: XI-XII). En todo ello jugó un papel esencial el librero más antiguo que se conoce: Alejo Cardeñas, quien propició la llegada del impresor Juan Bautista Escudero con el fin de imprimir materiales didácticos para el alumnado. A partir de estas primeras hipótesis de Valdenebro, fruto del análisis y catalogación de las publicaciones cordobesas que encontró en su época, el número de ejemplares del siglo XVI ha aumentado gracias a las aportaciones de diferentes investigadores e investigadoras1. Así pues, en un artículo reciente de 1 Sirvan como ejemplo los completos estudios de PORRO HERRERA, 1992: 367-398 y COLLANTES SÁNCHEZ, 2020: 69-78. 114CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Carlos María Collantes, con una perspectiva más amplia que la de Valdenebro -al tener a su disposición un amplio catálogo de libros del siglo XVI y teniendo en cuenta a los promotores de los mismospone de relieve cómo la imprenta logró consolidarse gracias a los encargos del cabildo de la Catedral de Córdoba (Collantes Sánchez, 2021: 211-213), así como adelanta un año la salida del primer impreso en la ciudad. Como puede entreverse, en las portadas de las primeras publicaciones, no solamente abundarán los escudos xilográficos de la compañía de Jesús, sino también los escudos de obispos. Además, Collantes, apoyándose en la investigación del historiador Antonio J. Díaz Rodríguez “Las casas del deán don Juan de Córdoba: lujo y clientela en torno a un capitular del renacimiento” (2009) destaca también la figura de Juan de Córdoba, abad de Rute. Según Díaz Rodríguez, el religioso a través de su criado Alejo Cardeña – quien organizó sus cuentas y figuran “a su costa” e “impensis” algunas publicaciones de la compañía de Jesús - sería el verdadero impulsor de los libros de los jesuitas. De esta forma, mientras que Alejo Cardeña, sería el intermediario entre el comitente y el impresor, el abad obtendría el beneficio de las publicaciones sin poner en riesgo su imagen (Collantes Sánchez, 2021: 225). Finalmente, en esta centuria, cabe tener en consideración a los impresores Juan Bautista Escudero, Simón Carpintero, Gabriel Ramos Bejarano, Diego Galván, Francisco de Cea Tesa y Andrés Barrera; pues a ellos se deben no solo los primeros libros impresos, sino también las primeras entalladuras producidas en la ciudad de Córdoba. La iconografía en los impresos antiguos. Tras abordar brevemente el inicio de la imprenta en Córdoba, es necesario atender a las principales iconografías que aparecieron en los libros y pliegos, bien para ilustrar las portadas, el comienzo de los capítulos más importantes o la última página de una obra. Para este cometido partiremos de las publicaciones salidas de las imprentas cordobesas. Juan Bautista Escudero Juan Bautista Escudero, hijo de Miguel Escudero, llegó probablemente a la ciudad de Córdoba el año de 1555 (Collantes Sánchez, 2021). Durante su estancia en Córdoba, se sabe que residió en la collación de Santo Domingo y en la calle del Estudio (Valdenebro y Cisneros, 1900: XV). Los primeros años, el impresor trabajó de manera ambulante. Hacia 1566, al contar con un repertorio de mejor calidad y poseer un mayor número de encargos, fija la imprenta en su casa (Collantes Sánchez, 2021: 224). Además, imprimió en el Monasterio y Colegio de San Pablo, así como en el Palacio Episcopal, siendo en 1577 cuando se feche la última publicación a su cargo (Valdenebro y Cisneros, 1900: XV-XVI). La primera publicación impresa en Córdoba se debe al citado impresor y se trata del Sermón que hizo don Pedro Fernández de Córdoba: En las honras de la Reyna doña Juana… (1555) (Collantes Sánchez, 2021: 211). La obra, publicada para recoger el sermón que se pronunció en las exequias a la reina Juana I de Castilla en la Catedral de Córdoba, cuenta con una portada ricamente ornamentada (Fig. 1, Sup. Izq.) en las que se pueden entrever elementos decorativos propios del renacimiento. Desde el empleo de mascarones a motivos de candilieri , los tacos evidencian así una correcta asimilación de los repertorios de grutescos. Con el fin de acentuar el carácter luctuoso, como elemento central y bajo el título de la obra, atisbamos una entalladura en la que se abrió una calavera, muy similar a la que podemos hallar, aunque más 115CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia , 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 tardíamente, en Las empresas morales (1581) de Juan de Borja con lema “ Hominem te ese cogita ”2, por el cual se pretende advertir al lector que no hay nada mejor que conocerse así mismo, puesto que será el único medio tanto para recordar que somos polvo y ceniza, como para no estimar “en mucho lo que ay en el mundo viendo que muy presto lo ha de dexar” (Borja, 1581: 101). Bajo esta premisa, puede deducirse que la iconografía y el diseño de la portada en general, no solamente servirían para ensalzar a la reina, también aludirían a lo efímero de la vida, la irrupción irremediable de la muerte y, por ende, a la importancia de practicar la virtud alejándose de la vanidad. Finalmente, cabe destacar cómo la propia firma del impresor no solamente se ha quedado reservada a la última página del ejemplar, a modo de colofón, además se ha colocado su escudo -el cual queda conformado por su nombre, a través de un intrincado juego en la abreviatura “II[T]B”- en el encabezado (Fig. 1. Sup. Izq.). Esta marca tipográfica, se desarrollará aún más en las últimas páginas de las obras Fig. 1. Sup. Izq. Portada del Sermon que hizo don Pedro Fernandez de Cordoua: en las honras de la Reina doña Juana nuestra señora… ( 1555 ), Biblioteca Universidad de Santiago de Compostela. Dominio público. Sup. Dcha. Portada de Recopilacion de las cartas que fueron enviadas de las Indias e islas del serenisimo rey de Portugal … (1557), The New York Public Library, domino público. Inf. Izq. Escudo del impresor Juan Bautista Escudero en Saludable instrucion del estado del matrimonio (1566), Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. Fotografía del autor. Inf. Dcha. Escudo del impresor Juan Bautista Escudero en Herodiani historiae de imperio post Marcum… (1557). Ejemplar perteneciente a las colecciones de la Biblioteca Nacional de España, Dominio Público, CC BY SA 4.0. Saludable instrucción del estado de matrimonio… (1566) de Vicente Mejía (Fig. 1. Inf. Izqda.) y en la de Herodiani historiae de imperio post Marcum … (1557) de Herodiano (Fig.1. Inf. dcha.). Mientras que, en la primera obra, el escudo del impresor se configura integrando sus iniciales con el león del escudo de armas de Córdoba; en la segunda, el escudo queda inscrito en un marco oval con decoración vegetal. Los tacos no fueron utilizados solamente por el impresor para el Sermón de Juana I, sino que sobresaldrán especialmente aquellos que utilizó para decorar la portada de Recopilación de las cartas que fueron enviadas de las Indias & islas del serenísimo rey de Portugal (1557), por poseer un variado y estilizado repertorio de especies, dispuestas en el interior de las orlas, con el fin de ennoblecer y dinamizar la publicación de la Compañía de Jesús. Además del repertorio de entalladuras de Bautista Escudero, analizado hasta el momento, también salieron de su imprenta un variado número de escudos heráldicos entre los que caben destacar el de la citada obra Saludable instrucción del estado de matrimonio… (1566), una publicación en la que, bajo la intención de “Dar un aviso general para todo linage de personas que viven en estado de matrimonio”(Mejía, 1566), subyace la preocupación por el “enseñamiento de mujeres casadas”; 2 Acuérdate, que eres hombre. Traducción de Bernat Vistarini y Cull, 1999: p. 158. 116CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia , 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 objetivo básico en el que profundiza la obra con el fin de que sepan cuáles son sus reglas en el “estado de matrimonio” y principales exigencias en la “gobernación de su casa y de su familia” (Mejía, 1566), precisando así los límites entre la mujer esclava de su marido y señora de sus bienes. Más allá de ofrecer indicaciones a tener en cuenta para una vida conyugal, la obra posee una portada interesante, ya que figura -como elemento centralel escudo principesco de Felipe II, rodeado por el Toisón de Oro. Esta composición no era nueva, pues el grabado ya había sido incluido previamente en las publicaciones In causam pauperum deliberatio (Salamanca, Oficina de Juan de Junta, 1545) de Fray Domingo de Soto y en El arte de navegar (Valladolid, Francisco Fernández de Córdoba, 1545) de Pedro de Medina, el cual incluyó las verdaderas armas del rey (Sánchez-Molero, 2011: 49-55). De esta forma, la obra impresa por Bautista Escudero se hizo eco de estas aportaciones y se incluyó en él, a modo de telón de fondo, el escudo liliado de la Orden de Predicadores sobre campo de plata y sable -colores que simbolizan la pureza y la austeridadcon las estrellas. De esta forma, quedó constancia de la influencia del maestro de la Orden de Predicadores Vicente Mejíaperteneciente al monasterio y colegio de San Pabloquien aseguraría la provisión de ejemplares de carácter didáctico y moral para la correcta formación del alumnado. El papel de la Orden de Predicadores como patrocinadora de este tipo de iniciativas vendría reforzado por la inclusión nuevamente del escudo al final de la impresión (Fig. 2. Sup. Dcha), utilizando el stemma liliatum flanqueado por dos perros que sostienen una antorcha en la boca. Mientras que, a través del campo de plata y sable, se hace alusión al hábito dominicano, los canes refieren a la visión que tuvo la madre de santo Domingo antes de darle a luz, en la que vio cómo nacería de ella un hijo con “una estrella sobre la frente bajo el emblema de un perro blanco y negro que tenía en sus fauces una antorcha encendida, lo cual significaba que estaba llamado a defender la fe, amenazada por la herejía” (Réau, T. 2, Vol. 3, 1997 :394). En este sentido, no se debe olvidar en esa defensa, el juego de palabras de “Domini Canis”, es decir, “perro del Señor”, con el que se acentúa la lucha fervorosa de los frailes dominicos contra los vicios (Duchet-Suchaux y Pastoureau, 2009: 172-175). Además de los escudos anteriormente citados, Bautista Escudero imprimió entre los años de 1566 a 1570 las constituciones sinodales, advertencias y avisos emitidos por Cristóbal de Rojas y Sandoval, obispo de Córdoba, en los cuales se insertó el escudo partido del mismo: con primer cuartel compuesto por un campo de oro con una banda de sable y, en el segundo, un campo de oro con cinco estrellas de ocho rayas dispuestas en aspa. La composición queda rematada por un capelo Fig. 2 . Sup. Izq. Escudo de Felipe II y Sup. Dcha. Escudo de la Orden de Predicadores en Saludable instrucion del estado del matrimonio (1566). Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. Fotografías del autor. Inf. Izq. Entalladuras en Verdadera relacion sobre vn martirio… (1577), Biblioteca Nacional de España. Dominio Público. CC BY 4.0. Inf. Dcha. Cruz Trinitaria en La institucion o fundacion y summario de Indulgencias… (1581), Digitalización de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico. Dominio Público, CC BY 4.0. 117CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia , 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 del que penden seis borlas, dispuestas en tres órdenes a cada lado (Figs. 3, Sup. Izq. e inferiores). Las constituciones sinodales españolas supusieron, durante la Edad Moderna, el medio ideal para formular disposiciones y elaborar prohibiciones, siempre conducentes a adaptar la liturgia de la Iglesia hispana a los decretos tridentinos (González Torres, 2017:144). Además de los escudos del obispo, debemos señalar también la presencia de aquellos que corresponden a órdenes religiosas como las de la Compañía de Jesús -compuesto por rayos, el trigrama, los tres clavos y la cruz de Cristo- (Fig. 3 Sup. Dcha.) con el objetivo, en un primer momento, de facilitar la enseñanza en el colegio de Santa Catalina -como podemos apreciar en el caso de Herodiani historiae de imperio post Marcum… (1557)-, así como también encontraremos el escudo compuesto por la cruz trinitaria, correspondiente a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos (Fig. 2 Inf. Dcha.) para La institución o fundación y sumario de indulgencias, de la Santísima Trinidad de la redención de cautivos (1581). Finalmente, cabe destacar de la imprenta de Bautista Escudero, las entalladuras para el pliego de cordel V erdadera relación sobre un martirio que dieron los turcos enemigos de nuestra santa fe católica en Constantinopla… (1577) (Fig. 2 Inf. Izq.) En el que un fraile franciscano va a predicar a dicha ciudad y, tras defender la palabra de Dios frente a la del falso Mahoma, es condenado a arder en tres fuegos y a ser lapidado. A causa de esto último, murió el viernes “día de los sanctificados”. Además, incluye “otro milagro” en el que un clérigo pone rumbo a Orán para liberar a un hermano suyo, sin embargo, es capturado y llevado a Argel, donde debe servir a un musulmán. Pese a todos los esfuerzos de este último para hacer que reniegue de su fe, el clérigo se mantiene firme en sus convicciones, así como en su veneración a la virgen de Monserrat. Entonces, el musulmán se enfureció, le abrió el pecho, le sacó “la asadura”, le cosió y dio el hígado. Fue liberado y, por intercesión de la virgen, el clérigo pudo poner rumbo a la iglesia de Monserrat para comulgar y dar el último aliento. El cordel se hizo eco de estas historias incluyendo unas entalladuras en la que aparecen claramente unos edificios parecidos a unas iglesias, la figura de un fraile o un calvario en el que puede distinguirse a la virgen y a San Juan. Sin lugar a dudas, cómo hemos podido comprobar, este tipo de publicaciones serían el medio ideal para promover entre las clases más modestas, no solo los valores cristianos a través de historias impactantes de milagros y martirios, sino también el culto a alguna advocación, como es el caso de la virgen de Montserrat. Fig. 3. Sup. Izq. Synodo diocesana… (1566), Biblioteca Fundación Manuel Ruiz Luque. Fotografía del autor. Sup. Dcha. Portada con el trigrama de la Compañía de Jesús en Herodiani historiae de imperio post Marcum… (1557). Ejemplar perteneciente a las colecciones de la Biblioteca Nacional de España. Dominio Público, CC BY SA 4.0. Inf. Izq. Capitulos que el illustrissimo… (1567), Biblioteca Fundación Manuel Ruiz Luque. Fotografía del autor. Inf. Dcha. Advertencias que el illustrissimo… (1567), Biblioteca Fundación Manuel Ruiz Luque. Fotografía del autor. 118CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos ... CRÁTER. Arte e Historia, 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 El Missale Cordubensis impreso por Simón Carpintero Hacia la mitad del siglo XVI, sea por la crisis del mercado tipográfico de Sevilla, por la ausencia de Juan Bautista Escudero en Córdoba o por la falta de medios de éste para hacer un encargo editorial de mayor envergadura, el impresor sevillano Simón Carpintero fue llamado a la ciudad por Alejo Cardeñas para satisfacer los deseos del obispo Diego de Álava y Esquivel. Al considerar que había una escasez de misales, quiso continuar con la edición que ya había iniciado su antecesor Leopoldo de Austria, materializándose así la impresión del primer misal hecho en Córdoba el 28 de septiembre de 1561 (Valdenebro y Cisneros, 1900: XVI; Collantes Sánchez, 2021: 225). La publicación contó con un frontispicio en su portada (Fig. 4 Sup. Izq.), grabados en su interior, entre los que caben destacar un calvario (Fig. 4 Inf. Izq.) y cuatro portadillas para comenzar los capítulos más importantes, dedicados a las misas de la Navidad, la Pascua, el día del Pentecostés y la Plegaria Eucarística (Fig. 4 Inf. Dcha.). En cuanto al frontispicio, podemos destacar una portada de marcado aire renacentista, articulada mediante dos columnas dóricas sobre podio, las cuales sustentan un sencillo arquitrabe y friso. Sobre este último, se distingue un frontón curvo que queda rematado por dos pináculos, dispuestos cada uno en sus extremos. De esta forma, el escudo del obispo Diego de Álava y Esquivel (impulsor del misal) queda destinado al centro de la composición, situándose entre las columnas y bajo el arquitrabe. Se trata de una tipología cuartelada, en el que se puede apreciar cómo, en el primer y cuarto cuartel, aparece un creciente de luna, mientras que en el segundo y tercero un león rampante (Herreros Moya, 2020: 308). La composición queda rematada por una bordura, en la que se vislumbran diez aspas y coronada por un capelo del que penden seis borlas, dispuestas en tres órdenes a cada lado (1,2,3). Se encuentra, por lo tanto, en un espacio muy simbólico quedando arropado por una virgen nimbada, acompañada por un grupo de ángeles que tiran de sus vestiduras para elevarla hacia el cielo. Esta marcada ascensionalidad del frontispicio, no es algo baladí, sino que viene a reforzar la autoridad del obispo, quien coge las riendas del proyecto editorial y, además, se encuentra más cerca de los designios de Dios. Finalmente, la portada queda flanqueada y enmarcada por unos tenantes ligeramente avolutados que arrancan desde el podio de las columnas y se prolongan hasta la cornisa. En lo que respecta al calvario llama la atención, a nivel general, la rigidez de los personajes, así como la ausencia de emociones, lo que hace que resulte la composición más cercana al gótico. El sol y la luna, que flanquean al crucificado, ponen de relieve el tiempo que tardó en expirar la vida de Cristo, así como Fig. 4. Sup. Izq. Frontispicio ; Inf.Izq. Calvario e Inf. Dcha. Portadilla ornamentada en Missale Cordubensis Ecclesiae (1561), Biblioteca Digital Hispánica. Dominio Público. CC BY 4.0. Sup. Dcha. Calvario en Constituciones sinodales del obispado de Córdoba (1521), Biblioteca Rector Machado y Núñez (Universidad de Sevilla). Dominio Público. 119CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia , 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 refieren al momento en que se oscureció el sol y las tinieblas cubrieron la tierra. Mientras, las tres Marías se lamentan a los pies de la cruz, la calavera recuerda que la muerte del Mesías redimió el pecado original (Réau, 2008, t.1, vol.2: 504-506). Esta misma entalladura y tema iconográfico no serán únicos, ya que aparecerán en numerosas publicaciones. No obstante, llama la atención el grabado del calvario de las Constituciones sinodales del obispado de Córdoba (1521), impresas en Sevilla por Jacobo Cromberger, debido a su similitud en la composición y la gestualidad de los personajes, con la salvedad de que cambian los espectadores (Fig. 4. Sup. Dcha). En cuanto a las portadillas que se incluyeron para enriquecer las misas más importantes, debemos destacar que consistieron en la repetición de un frontispicio, en los que solamente varía la letra capital de los textos que enmarcan. Este esquema no era nuevo, puesto que ya podemos encontrarlo en publicaciones de la época como en la portada del Tomus secundus commentariorum in psalterium (1524, Alcalá de Henares, Impreso por Miguel Eguía) o en la portada del S egundo volumen de los morales de San Gregorio” (1534), impreso en Sevilla en casa del jurado Juan Varela de Salamanca. Entre los temas iconográficos que se representan en el frontispicio caben destacar los doctores de la iglesia en la orla inferior, acompañados por los cuatro evangelistas, San Pablo y San Andrés en las orlas laterales. Encabezando la composición, en la orla superior, se encuentran dos alegorías que, al tiempo que aluden a la defensa de la religión, flanquean a Dios, quien sujeta el orbe crucífero y se encuentra en actitud de bendecir rodeado por un coro de ángeles (Fig. 4. Inf. Dcha). Para concluir destacamos cómo las entalladuras iban circulando entre los diferentes territorios de la Monarquía Hispánica, pues la propia letra capital del texto -en la que se muestra la celebración de una misase utilizó también en la imprenta de Miguel Eguía, en Alcalá de Henares, para la portada de Resolutorium dubiorum circa celebrationem missarum ocurrentium (1526) de Juan de Lápide, lo que pone de relieve la versatilidad de las entalladuras, las cuales pueden adaptarse a múltiples fines. Finalmente, debemos reseñar que, en la ciudad de Córdoba, se conservan dos ejemplares del Missale Cordubensis Ecclesiae , uno en la Biblioteca Diocesana y otro en la Biblioteca-Archivo Capitular de la Catedral, el cual sobresale por su buen estado de conservación. Gabriel Ramos Bejarano Además de Juan Bautista Escudero3, durante el siglo XVI, estuvo imprimiendo en la ciudad de Córdoba Gabriel Ramos Bejarano. Con seguridad se sabe que residió en la collación de Santo Domingo en 1594 y en la del Salvador. (Valdenebro y Cisneros, 1900: XVI). En 1609, se trasladó a Sevilla y continuó su labor hasta 1624, en el que Valdenebro cree que pudo morir, pues a partir de esa fecha se encuentran los libros impresos por la viuda, María de Andújar (Valdenebro y Cisneros, 1900: XVII). Ciñéndonos a la cota contextual del presente estudio, podemos destacar tres entalladuras de importancia que salieron de su tórculo, por ejemplo, el escudo cuartelado del cardenal de Toledo Gaspar de Quiroga y Vela (Fig. 5. Izq.), compuesto por un primer cuartel de cuatro estacas o palos recortados, y la punta del escudo dentellada. El segundo, una flor de lis flanqueada por seis dados, tres a cada lado. En el tercero se vislumbra un árbol y en el cuarto tres fajas. La composición queda resguardada bajo un capelo del que penden seis borlas, dispuestas en tres órdenes a cada lado. Este grabado formó parte de la portada de Las obras del Maestro Fernán Pérez de Oliva… (1586), puesto que se dedicó al citado cardenal. En el mismo año, también se llevó a la imprenta el escudo cuartelado del obispo Antonio Mauricio 3 Quien estuvo imprimiendo, según Valdenebro hasta 1577, pero pueden encontrarse con seguridad obras salidas de sus tórculos hasta el año de 1581, ello lo podemos deducir porque consta su autoría de impresión al pie de la portada de La institución o fundación y sumario de indulgencias, de la Santísima Trinidad de la redención de cautivos , presente en este trabajo. 120CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos... CRÁTER. Arte e Historia , 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09 de Pazos y Figueroa (Fig. 5. centro), en el que puede encontrarse en un primer campo, una banda de oro engolada de cabezas de dragones, superado por una estrella; en el segundo, dos espadas cruzadas en aspa y, en cada ángulo, una venera; en el tercero, dos alas y en el cuarto, un castillo donjonado (Herreros Moya, 2020: 343). El blasón se dispuso en la portada de Los cinco libros postreros… (1586) de Florián de Ocampo. Finalmente, al igual que hizo Bautista Escudero, Ramos Bejarano usó una marca de impresor, formada por un grutesco y sus iniciales G.R.B. (Fig. 5. Dcha.), que se encuentra en Discursos para todos los Evangelios que canta la Iglesia en los domingos (1620) de Gaspar López Serrano. Diego Galván Según Valdenebro, Diego Galván estuvo activo entre 1588 y 1595, imprimiendo libros y romances. Utilizó el nombre de Jacobo cuando actuaba como editor, tuvo su imprenta en las Açonaicas (hoy calle García Lovera) y vendió sus utensilios y materiales a Andrés Barrera (Valdenebro y Cisneros, 1900: XVIIXVIII y López-Mezquita Santaella, 2021: 13). Entre las entalladuras que salieron de la imprenta de Diego Galván, podemos destacar una tarja en cuyo interior se representó un crucificado (Fig. 5 Sup. Izq.), usándose como portada para Officia propria santorum… (1590), una publicación dedicada al culto de los santos, fiestas y oraciones marcados por la Santa Sede. Cabe destacar, en el mismo año, la portada de De festo translationis (1590). En ella se encuentra, como si de una letra capital se tratase, un grabado del Apóstol Santiago (Fig. 6. Sup. Dcha.), en la que se le representa descalzo, flanqueado por un entramado vegetal, portando el rollo del Nuevo Testamento y un bastón (Rèau, 2008, T. 2, Vol.5: 177). A su producción también se deben pliegos de cordel en los que insertó entalladuras en primera página con el fin de que parecieran más atractivos y favoreciese su venta. Un ejemplo podemos encontrarlo en la entalladura que refleja una ciudad devastada (Fig. 6 Sup. Dcha.) para mostrar las consecuencias que dejó tras de sí el terremoto del 21 de septiembre de 1589 en Famoso romance que trata de la gran Fig. 5 . Izq. Escudo del cardenal Gaspar de Quiroga y Vela en Las obras del Maestro Fernan Perez de Oliva… (1586), Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. Fotografía del autor. Centro Escudo del obispo Antonio Mauricio de Pazos y Figueroa en Los cinco libros postreros… (1586), Copia digital de la Biblioteca Virtual de Andalucía. Dominio Público. Dcha. Escudo del impresor Gabriel Ramos Bejarano en Discursos para todos los evangelios… (1620). La obra original reproducida en la imagen pertenece a los fondos bibliográficos de la Bizkaiko Foru Liburutegia/Biblioteca Foral de Bizkaia y es propiedad de la misma. Dominio público. 121CRÁTER. Arte e Historia (e-ISSN: 2792 7709), 3, diciembre de 2023. Universidad de Sevilla. Prieto Hames, P. (2023). El arte de las imprentas cordobesas. Los grabados de libros impresos ... CRÁTER. Arte e Historia, 3, 113-127. https://dx.doi.org/10.12795/crater.2023.i03.09