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MARGARITA CRUZ SERRANO ARTE Y POLÍTICA EN LA SEVILLA DE POSGUERRA: El “Movimiento Moderno” y la Universidad Laboral TESIS DOCTORAL DIRIGIDA POR Prof. Dr. D. Arsenio Moreno Mendoza (+) Prof. Dr. D. Andrés Luque Teruel Departamento de Historia del Arte SEVILLA – 2023
2 1 INTRODUCCIÓN
3 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Explicación y justificación A mediados del pasado siglo XX, y con cierto retraso con respecto a otros países de Europa, se desarrolla en España el llamado Movimiento Moderno, que supuso la llegada a nuestra arquitectura de nuevos aires renovadores: un estilo funcional, de líneas puras, sin elementos ornamentales ni decoración, una construcción más económica que se valía además de nuevos materiales y nuevas tecnologías. Estas tendencias innovadoras triunfaron entre los años 20 y 60, alcanzando su máximo apogeo en la época de entreguerras (1918-1939). En Andalucía, y sobre todo en Sevilla, el Movimiento Moderno no llegaría a calar plenamente, pues estaba muy arraigado el gusto por el Regionalismo, su inserción en conjuntos históricos monumentales era muy problemática, y no existían élites intelectuales y empresariales que lo apoyaran. A pesar de ello, Sevilla cuenta con destacadas muestras de edificios modernos, que combinan elementos cubistas y racionalistas, en una síntesis de vanguardia que apunta hacia un nuevo lenguaje. Un ejemplo de ello es el Mercado de la Puerta de la Carne (1927), cuyo proyecto está firmado por Aurelio Gómez Millán y Gabriel Lupiáñez Gely, la Casa Duclós (1930), de José Luis Sert, situada en el barrio de Nervión, o el llamado Cabo Persianas (por su parecido con la figura de la cabina de un trasatlántico), de Rafael Arévalo Carrasco y Gabriel Lupiáñez Gely (1938-40), ubicado en la plaza de la Magdalena, en pleno centro de la ciudad, y tan discutido que llegó a decretarse su derribo por el Ayuntamiento en 1940; gracias a la oposición del arquitecto municipal, Juan Talavera Heredia, logró paralizarse su demolición. La amplia exposición sobre el Movimiento Moderno celebrada en Sevilla en 1999 en el antiguo convento de Santa María de los Reyes, en la que se hacía un repaso de sus aportaciones a la arquitectura urbana andaluza, despertó el interés hacia esta original manifestación expresiva, que cada vez es más valorada y protegida. Así, la Fundación Docomomo (Documento Movimiento Moderno) en la Península Ibérica se ocupa de la catalogación de edificios de esta tipología. La exhaustiva elaboración del Registro Ibérico de Docomomo responde a la necesidad de contar con una base datos necesaria a la hora de abordar la tutela del patrimonio de vanguardia construido en el pasado siglo, vinculado a una corriente estética hasta ahora muy poco valorada. En Sevilla y su provincia hay en la actualidad 44 bienes inscritos. Se trata ya de una realidad histórica cerrada y, por lo tanto, valorable. Toda esta recuperación del Movimiento Moderno en nuestro entorno ha motivado el creciente interés crítico de diversos investigadores. En ese sentido destacan Víctor Pérez Escolano, que ha estudiado la novedad de esta arquitectura y su impacto en la ciudad
4 de Sevilla, 1 y Julián Sobrino Simal, más centrado en el ámbito fabril. 2 Ya en 1935 Gabriel Lupiáñez elabora un proyecto de urbe del futuro, de clara filiación racionalista y carácter funcional, una nueva Sevilla que se extendía hasta Itálica. Pero los logros más relevantes de este nuevo lenguaje vendrían después de la Guerra Civil de 1936-39. A partir de 1950 hay una decidida apuesta del Gobierno de España por la arquitectura moderna, tras una primera etapa de neoclasicismo que caracterizó al Régimen de Franco, y cuya mejor manifestación en nuestra ciudad es el edificio de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos (1945-48), en la calle Alfonso XII. En esa línea de modernidad se inscribe la arquitectura de los poblados impulsados por el Instituto Nacional de Colonización entre 1940 y 1970, que han estudiado Ricarda López y Rosa Toribio. 3 Un total de 19 de los que se levantaron en Andalucía están en la provincia de Sevilla, y en ellos destaca la construcción innovadora, especialmente en las iglesias de estos pequeños núcleos, que constituyen verdaderos museos de arte contemporáneo. Desde mediados del siglo XX, y con la voluntad de apertura al mundo exterior que caracteriza la nueva política de Franco, a partir sobre todo de la firma de los acuerdos con los Estados Unidos en 1953, el Régimen va a apostar de una forma decidida por la modernidad arquitectónica, y muchas construcciones oficiales se convierten en una clara manifestación de este empeño: el Instituto Anatómico Forense, la Jefatura de Policía en la plaza de la Gavidia, conjuntos residenciales como los Diez Mandamientos, o todo el campus de la Universidad Laboral (1949-1954). La obra fue proyectada, dirigida y realizada por el Grupo O.T.A.I.S.A, formado por los arquitectos Felipe y Rodrigo Medina Benumea, Luis Gómez-Estern Sánchez y Alfonso Toro Buiza, por encargo específico del Ministerio de Trabajo. A este complejo, que alberga hoy a la Universidad Pablo de Olavide, incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por Orden de 22 de julio de 2008 (BOJA de 8 de agosto), dedicamos este estudio, con el que el que optamos a la colación del Grado de Doctor. 1 PÉREZ ESCOLANO, Víctor: “La arquitectura española del segundo franquismo y el Boletín de la Dirección general de Arquitectura, 1946-1957”, Revista de Arquitectura, nº 16 (2014), pp. 25-40; y “Arquitectura y política España a través del Boletín de la Dirección General de Arquitectura, 1946-1957”, Revista de Arquitectura, nº 15 (2013), pp. 35-46. 2 SOBRINO SIMAL, Julián: Arquitectura industrial, Sevilla, Instituto de Fomento de Andalucía, 1998. 3 LÓPEZ GONZÁLEZ, Ricarda y Rosa Toribio Ruiz: Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla, Sevilla, Colegio Oficial de Arquitectos / Diputación Provincial, 2021.
5 1.2. Objetivos El complejo destinado a Universidad Laboral, desplegado en un amplio paraje situado en los términos de Sevilla, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaira, con generosos espacios libres, consta de una serie de siete módulos de edificios conectados entre sí por una espina de circulación peatonal de orientación aproximada norte-sur, a ambos lados de la cual se disponen simétricamente aquellos. Cada módulo, constituido por dos volúmenes de dos y cinco plantas y otro edificio, también de dos plantas, separado de los anteriores, tenía la misión de albergar un grupo escolar con sus aulas y laboratorios, dormitorios, comedores, recreos y vestuarios. El edificio ubicado en el extremo norte se destinaba a cocina, almacén, lavandería y otros servicios generales. En el extremo opuesto, el de mayor cota, se erigen edificios enlazados por galerías cubiertas que conforman una gran plaza, y constituyen el “centro cívico” que contendría, entre otros espacios, los del salón de actos, locales de dirección y claustro de profesores, biblioteca central e iglesia. A esta última, aunque no llegó a construirse, pertenece la torre, que constituye sin duda el elemento vertical referencial y destacado (visible desde la lejanía) del complejo. La Universidad Laboral de Sevilla “José Antonio Primo de Rivera” inició sus clases el curso 1956/57. El complejo docente y residencial está situado a 5 Kms. de Sevilla, en la carretera local SE-401, de Sevilla-Utrera, y ocupa una extensa finca de 288 hectáreas. Más de 100 hectáreas son ocupadas por la zona edificada, con un edificio central del que parten en alas las construcciones dedicadas a residencias, aulas e instalaciones complementarias. Está dominada por una alta torre de 63 metros de altura, y tenía 7 colegios de internado diferenciados por el color de sus fachadas: 3 colegios Mayores: Fernando de Herrera, Bartolomé Esteban Murillo y San Juan Bosco y 4 colegios Menores: San Fernando, San Isidoro, Alfonso el Sabio y Miguel de Mañara; 7 laboratorios y 12 talleres, 42 aulas ordinarias, 8 extraordinarias, biblioteca, salón de actos (auditórium para cine, música y teatro) y capilla. Asimismo disponía de unos servicios generales de: cocina y comedores para alimentar a 1400 alumnos, almacenes, lavandería, peluquería, cafetería, salones de juegos, sala de visitas, oficina de correos, enfermería con 20 camas, cine y autobús, y como servicios para actividades deportivas: pista de atletismo, 5 pistas cubiertas para gimnasia y deportes, 3 frontones de cinco caras, 4 campos de fútbol, varios de baloncesto, balonmano y voleibol, piscina olímpica, piscina saltos de trampolín y 6 piscinas para enseñanza natación. Hoy día, todas estas instalaciones, una vez remodeladas, acogen la Universidad “Pablo Olavide” de Sevilla con sus distintas Facultades: de Humanidades, de Derecho, de Ciencias Sociales, de Ciencias del Deporte, de Ciencias Experimentales, de Ciencias Empresariales y Escuela Politécnica Superior, además del Rectorado, Paraninfo, Biblioteca, y diversos servicios administrativos y de ocio. La antigua Universidad Laboral de Sevilla fue extinguida, junto al resto de Universidades Laboral españolas, en el año 1978 para pasar a luego a llamarse “Centro de Enseñanzas Integradas”, y más tarde, cuando fueron transferidas las competencias en materia educativa a la Junta de Andalucía, se le denominó “Complejo Educativo Integrado”, y tras un periodo de incertidumbre sobre sus posibles destinos (cierre definitivo y derribo para suelo urbanizable, sede del Centro Asociado de la UNED o aprovechamiento y
6 reconversión de todas sus instalaciones para otra nueva institución educativa), y tras las protestas de ciudadanos y de diversas instituciones, la Consejería de Educación orientó la decisión política de optar por unas importantes obras de remodelación de sus instalaciones, lo que permitió que, como el ave Fénix, resugiera de sus cenizas, para dar paso a la ubicación de la nueva Universidad “Pablo de Olavide” de Sevilla, nacida por la Ley 3/1997, de 1 de julio de 1997, de Creación de la Universidad “Pablo de Olavide”, de Sevilla. (BOJA nº 76 de 03/07/1997 y BOE nº 180, 29-07-1997). Así pues, de Universidad Laboral “José Antonio Primo de Rivera” a Universidad “Pablo de Olavide”: dos conceptos educativos distintos, surgidos en contextos políticos muy diferentes, pero con el nexo común de tener como sede las mismas edificaciones que se construyeron para la primera, una muestra importantísima de la arquitectura del Movimiento Moderno en Sevilla, que bien merece un estudio científico pormenorizado que la ponga en valor y sitúe en su lugar. A este fin se dedica este trabajo. En él pretendemos abordar el análisis histórico-artístico de estas instalaciones, que ocupan un total de 126 hectáreas a la altura del Km. 1 de la carretera de Sevilla a Utrera (A-376). Esta ubicación periurbana, totalmente rodeada de zonas verdes, permite que la vida universitaria se desarrolle lo suficientemente alejada del inevitable ajetreo de la vida de una gran ciudad, sin dejar de tener muy próximas los indudables beneficios culturales, de esparcimiento, etc. que la cercanía de una metrópolis como Sevilla nos aporta. A diferencia de la mayor parte de las Universidades españolas, que tienen sus distintos centros dispersos, la Universidad “Pablo de Olavide” está concebida en un modelo de campus único, con el que se pretende lograr la mejor integración interdisciplinaria posible, potenciando la ubicación de sus funciones sociales, docentes, de investigación, residenciales y deportivas en un mismo espacio geográfico. En paralelo a las ventajas que suponen un campus único y su ubicación, el campus de la Universidad Pablo de Olavide, tiene muchos factores que, en su conjunto, lo hacen muy singular y atractivo. Un amplio entorno dominado por una torre y un conjunto de edificaciones reconocidas como Bien de Interés Cultural que por eso mismo deben ser estudiadas en una investigación académica.
7 1.3. Metodología Con esta tesis se pretende abordar un estudio histórico-artístico de la edificación de la actual Universidad “Pablo de Olavide”, construida para la antigua Universidad Laboral de Sevilla a mediados del siglo XX. Se trata de unas modernas instalaciones docentes públicas creadas por el Régimen de Franco, cuyo objetivo era el de ofrecer un nivel cultural estándar a quienes, en terminología de la época, se les denominaba oficialmente “productores”. Hemos encontrado en nuestra investigación diferentes obras publicadas sobre las universidades laborales, como La Universidad de los pobres, de Patricia Delgado Granados 4 , que aborda el tema desde una perspectiva pedagógica y social, o Las Universidades Laborales como Instituciones de Formación, publicado por la Fundación Metal Asturias, 5 que se centra en la labor docente de dichos centros. No obstante, la temática de la arquitectura racionalista en las Universidades Laborales no parece estar presente en ninguno de ellos, por lo cual parece un buen punto de partida para nuestra tesis. El objetivo principal es conocer las influencias de la arquitectura racionalista europea y norteamericana en el llamado “Movimiento Moderno”, el cual se vio plasmado en dichas edificaciones, entendidas como centros de docencia autosuficientes. Asimismo, pretendemos valorar las adaptaciones y reformas que en dichos inmuebles se han realizado con el paso del tiempo debido a sus nuevos usos y funciones. El presente trabajo, cuyo título expresa claramente nuestra intencionalidad y determina igualmente la metodología que hemos seguido, se estructura en varios capítulos, en orden a un planteamiento histórico-artístico de carácter inductivo. Es decir, hemos partido de los aspectos más generales, como una aproximación al espíritu que fomentó la creación de las Universidades Laborales en España, su configuración arquitectónica y valoración estética, tanto en el resto del país como en Andalucía, para centrarnos luego en el caso de Sevilla, que es el que nos interesa especialmente, para lo que hemos abordado aspectos como el análisis de las diferentes fincas que conforman el conjunto, o las bases artísticas que el Régimen imponía para su construcción, planteando la vigencia del Movimiento Moderno, para ir profundizando poco a poco en nuestro objeto principal de estudio y llegar al final a las conclusiones oportunas. Esta propuesta metodológica para la realización de la investigación se articula en los siguientes apartados del trabajo: 4 DELGADO GRANADOS, Patricia: La Universidad de los pobres. Historia de la Universidad Laboral sevillana y su legado a la ciudad, Sevilla, PUS, 2005. 5 Fundación Metal Asturias: Las Universidades Laborales como Instituciones de Formación, Ayuntamiento de Gijón, 2011.
8 1. Introducción. 2. Breve aproximación histórica a las Universidades Laborales españolas. 3. La arquitectura de las Universidades Laborales en España. 4. Las Universidades Laborales en Andalucía como elementos sintetizadores del paisaje. 5. Estudio histórico-artístico de la Universidad Laboral de Sevilla. 6. Conclusiones. 7. Bibliografía. 8. Anexos. 1.4. Agradecimientos Deseo expresar mi más profundo agradecimiento a cuantas personas me han ayudado de forma directa o indirecta en la realización de esta tesis. En primer lugar, a su director inicial, el Profesor Dr. D. Arsenio Moreno Mendoza, cuyos sabios consejos y total entrega a la tarea han hecho posible su culminación. Lamentablemente no puede hoy apreciar sus frutos, y su fallecimiento reciente nos llena a todos de dolor, aunque también de esperanza con su ejemplo y dedicación. Gracias igualmente, de un modo muy especial, al Profesor Dr. D. Andrés Luque Teruel, que ha dirigido el tramo final de la investigación, lo que ha permitido su presentación hoy ante este tribunal. Gracias, en fin, a todos los profesores del Departamento, que me han orientado acertadamente en mi labor a lo largo de estos años. Al personal de biblioteca y archivos de las distintas instituciones a las que he acudido a investigar, que me han ayudado siempre en mi tarea. Y a mi familia, en particular a mi esposo y mi hijo, que han sufrido con paciencia mi dedicación a este trabajo apasionante pero que me restaba tiempo para entregarme a ellos; gracias a su generosidad también puedo ahora comparecer ante este tribunal, a cuyos miembros les agradezco igualmente el interés que han puesto en la lectura y valoración de esta tesis.
9 2 BREVE APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LAS UNIVERSIDADES LABORALES ESPAÑOLAS
16 Con el fin de que la Universidad Laboral sea un instrumento docente de acuerdo con las exigencias del tiempo, los planes de estudios procurarán abarcar las enseñanzas que exijan el progreso de la técnica y el de la industria nacional, en cuya zona de influjo se sitúa esta institución.” Además, el Estatuto recogía también diferentes artículos relativos al patrono, emblemas, símbolos, calendario y fiestas especiales de las Universidades Laborales. En lo relativo a las actividades docentes, su Capítulo III, artículo 8 recogía que las Universidades Laborales estarían integradas por un conjunto de instituciones educativas que abarcarían los siguientes órdenes docentes: - Los estudios correspondientes a la Formación Profesional industrial, en sus distintos grados y en las especialidades que en cada caso se les reconozcan. - El Bachillerato Laboral Elemental y Superior en todas las modalidades y especialidades que en cada caso se determinen. - Enseñanzas de perfeccionamiento profesional y de Formación y Capacitación Social. - Enseñanzas profesionales elementales y estudios técnicos especiales de los grados medio y superior, respectivamente, encaminados a proporcionar personal calificado o técnicos especializados. Asimismo el artículo 9, dedicado a la Formación humana, recogía que “En todas las actividades docentes a que se refiere el artículo 8 constituirá tarea fundamental la formación humana, que estará dedicada especialmente a desarrollar en el alumno las nobles facultades del espíritu en su triple dimensión religiosa, cultural y social, estimulando el sentimiento de solidaridad y de servicio imprescindibles para el pleno desenvolvimiento de la personalidad. Será característica de la formación humana el que su aplicación comprenderá a todos los alumnos en todos los grados docentes y durante la totalidad de la vida universitaria.” La regulación de las enseñanzas citadas aparecía en el artículo 10 “Las anteriores enseñanzas se ajustarán, de estar ya regladas, a las normas que regulen la organización y reconocimiento de las mismas. Cuando se refiera a enseñanzas que no estén regladas, los títulos previos exigibles, planes de estudios, años de duración, número de cursos y demás condiciones a que hayan de ajustarse serán determinadas por el Consejo Técnico. Corresponderá a la Jefatura del Servicio de Mutualidades autorizar su implantación, de acuerdo con la propuesta que les sea elevada por el Consejo Técnico de Universidades Laborales”. En cuanto a los órganos de las Universidades Laborales, preceptúa en dicho Estatuto, que la superior dirección y orientación de estos centros correspondía a la Jefatura del Servicio de Mutualidades Laborales, y recoge diferentes órganos de gobierno y
17 asesoramiento tales como el Rector, quien ejerce el gobierno de la Universidad Laboral, asistido por la Junta de Dirección, el Claustro como órgano asesor, el Vicerrector y la Secretaría General. Clasifica así mismo al personal docente en Profesores titulares; Profesores Auxiliares; Maestros de Taller y de Laboratorio; Encargados de Prácticas Agrícolas; Ayudantes; Educadores, exigiendo a todo el Profesorado de la Universidad Laboral el estar en posesión del título académico que exigía la Legislación vigente en el grado de enseñanza respectivo, regulando su nombramiento. Por último, el Capitulo IX del Estatuto regulaba el Régimen de prestaciones de acción formativa y becas, estableciendo que existiría un cupo total de alumnos a ingresar en la Universidad Laboral (artículo 57) que se aprobaría por la Jefatura del Servicio de Mutualidades Laborales a propuesta del Departamento Docente de la Universidad Laboral. En el artículo 58, el Estatuto recoge el derecho de todos los mutualistas a solicitar “la prestación de Acción Formativa” para sí o para sus hijos, siempre que cumplan el requisito estipulado en el art. 35 del Reglamento General del Mutualismo Laboral de 10 de septiembre de 1954 (Periodo de carencia): “Los beneficiarios deberán estar comprendidos en las edades fijadas en la correspondiente convocatoria, presentar el certificado médico extendido por el facultativo designado por la Mutualidad y hallarse en posesión del título o certificado acreditativo de haber cursado los estudios que se exijan para ingresar en el grado docente para el que se solicitase la prestación. En todo caso y de acuerdo con los principios de la Ley de Protección Escolar, de 19 julio 1944 debían acreditar condiciones intelectuales suficientes para cursar los estudios correspondientes”. En lo respectivo a las becas, se recogía que el Servicio de Mutualidades Laborales podía concertar con otras instituciones la creación de becas que facilitasen el acceso a la Universidad Laboral de alumnos que no estuvieran integrados en el Mutualismo Laboral. La acción formativa y las becas se clasificaban según el tipo de alumnos: a) Para alumnos internos. b) Para alumnos medio pensionistas (Los que obtengan prestación de Acción Formativa o beca para Universidad que esté enclavada en la localidad donde residan). c) Para alumnos externos.
18 Se regulaba asimismo el cese en el disfrute de la prestación de Acción Formativa o de la beca, que se producía por los siguientes motivos: a) En virtud de petición formulada por los padres del alumno o por su representante legal. b) Por haber finalizado los estudios para los que fue concedida la beca. c) Por haber sido dado de baja de acuerdo con las normas docentes de régimen interno sobre conducta y aplicación. d) Por padecer enfermedad o defecto físico que impida cursar regularmente las disciplinas básicas, o por no incorporarse a la Universidad sin causa justificada en las fechas señaladas para llevarlo a cabo. Se trataba pues de un complejo entramado institucional que se basaba en el Estatuto Docente de las Universidades Laborales, cuya base legal era la Orden de Presidencia de Gobierno de 16 de agosto de 1958.
19 2.3. Marco legal La primera regulación y definición por la Ley de las Universidades Laborales aparece con la Ley 40/59, de 11 de mayo 1959 sobre Normas reguladoras de las Universidades Laborales. En su artículo 1, las define de la siguiente manera: “Las Universidades Laborales son instituciones docentes con la misión de capacitar profesional y técnicamente a los trabajadores españoles y elevar su total formación cultural y humana para hacer posible su acceso a cualquier puesto social”. La primera de las diferencias que subyacen en tal definición con respecto a la normativa anterior, consiste en su desvinculación conceptual, en cuanto a su definición, de las mutualidades laborales, ya que el Estatuto Docente de 1.958, las definía como “órgano docente de las Mutualidades Laborales”. El art. 2 de la Ley atribuye una auténtica función tutelar al Estado y una participación de las Mutualidades en los órganos rectores y consultivos, pero bajo la superior dirección y fiscalización del Ministerio de Trabajo: “El Estado ejercerá sobre las Universidades Laborales una obra de protección e impulso a través de M.º de Trabajo, que determinará reglamentariamente los órganos de gobierno de las Universidades Laborales y sus facultades de gestión en relación con las superiores de dirección y fiscalización del Ministerio, así como todo lo referente a patrimonio y administración de dichas instituciones. A través de la Organización Sindical los empresarios y trabajadores españoles participarán en el gobierno y administración de las Universidades Laborales de cuyos órganos rectores y consultivos también formarán parte los representantes de las Mutualidades Laborales. Será preceptivo el informe previo de la Organización Sindical y de las Juntas Rectoras de las Mutualidades para la ordenación de los planes docentes y de financiación de las Universidades Laborales a los que se refieren los artículos tercero y quinto de la presente Ley”. Es al antiguo Ministerio de Educación Nacional, a quien se atribuyen las facultades en el orden docente, en lo que tenga relación con la ordenación de los planes y de la función docente de las Universidades Laborales. Por otra parte, la formación y selección de los profesores y educadores de las Universidades Laborales serán objeto de singular cuidado a través de cursos o pruebas especiales o de Instituciones adecuadas. En cuanto a su personalidad jurídica, la Ley determinaba que las Universidades Laborales tendrían personalidad jurídica, patrimonio propio y la consideración de Instituciones Públicas no estatales y gozarían a efectos académicos mediante el cumplimiento de los requisitos correspondientes de la situación y beneficios que por la legislación docente se concede a los Centros no estatales reconocidos por el Estado. Las Universidades Laborales disfrutaban igualmente de los beneficios reconocidos por las Leyes a las Fundaciones benéfico-docentes.
20 Respecto a la financiación, la Ley establecía que la aprobación de los planes generales de financiación de las Universidades Laborales, correspondería al Gobierno, a propuesta del Ministerio de Trabajo y previo informe del Ministerio de Hacienda. Postula la Ley que al desarrollo y sostenimiento de las Universidades Laborales contribuirían: “1.º El Estado, con las subvenciones que consigne en el presupuesto general de gastos del Estado en su sección correspondiente a Ministerio de Trabajo. 2.º Las Instituciones de Previsión Social obligatoria: - Mediante las prestaciones de acción formativa que en forma de becas otorguen a los beneficiarios del régimen de Seguridad Social. - Mediante las inversiones que hagan para este fin de sus fondos y reservas, conforme a las normas en vigor. 3.º Las Cajas generales de ahorro popular, que destinarán a esta obra social de interés nacional las cantidades que aportan al M.º Trabajo, con arreglo a lo establecido en el Decreto de 17 octubre 1947, sin perjuicio de satisfacer asimismo las aportaciones establecidas en el ap. c) del art. 20 de la Ley de 20 julio de 1955. 4.º Los trabajadores y las empresas por su participación general en la cuota de formación profesional y en la financiación de los sistemas de previsión social, y además las empresas mediante el abono de becas de estudios que puedan otorgar a sus trabajadores o a las familias de los mismos. 5.º Los intereses y las rentas de su propio patrimonio, el importe de las subvenciones que puedan percibir de entidades públicas y el de las donaciones, herencias o legados de particulares. 6.º En cuanto así lo acuerden las Instituciones de previsión social libre, los Ayuntamientos, las Diputaciones, la Organización Sindical y entidades que la constituyen y, en general, las Instituciones, organismos y particulares a quienes interese o que deseen reservar y sostener becas en los cupos de alumnado de las Universidades Laborales.” Su financiación fue por tanto, bastante peculiar. En sus orígenes recibieron, fundamentalmente, las aportaciones procedentes de las Mutualidades Laborales y su Caja de Compensación, Seguridad Social e Impuestos Generales. Posteriormente, las aportaciones de las Cajas de Ahorro Popular y Confederadas, las del Fondo Nacional de protección al trabajo junto con otras entidades e instituciones, trataron de justificar, de acuerdo con la Ley reguladora del sistema de Universidades Laborales, el cumplimento de uno de los postulados sociales más acusados: el de la redistribución de la renta.
21 En consecuencia, esta singular fuente financiera conformada con las aportaciones de las Mutualidades Laborales – como entidades gestoras de la Seguridad Social– con la recaudación de las cuotas obligatorias a las clases obreras en un contexto político totalitario impregnado, desde sus inicios, por la ideología falangista del nacionalsindicalismo dará lugar a una cómoda, segura y fácil financiación en un procedimiento público parafiscal en el que domina el gravamen de la imposición indirecta sobre la directa, por lo que la parte detraída por los trabajadores de sus ingresos, para destinarlos al consumo, se ve sujeta a imposición indirecta y, por tanto, constituyendo –al propio tiempoparte de la financiación de las Universidades Laborales. La financiación de estas instituciones docentes a través del mutualismo laboral financia el 90% de los gastos de sostenimiento de las Universidades Laborales.
22 2.4. Estructura Orgánica Se establece como organismo central al Servicio de Universidades Laborales, que tiene a su cargo el desarrollo de la labor que al Estado compete sobre dichas Instituciones. Son cometidos del Servicio: a) Proponer, en armonía con la Ley orgánica y el presente Reglamento, las normas precisas para la regulación de los órganos de gobierno de las Universidades Laborales y sus facultades de gestión en relación con las superiores de dirección y fiscalización del Ministerio. b) El estudio y propuesta de desarrollo y ejecución de la normativa referente a patrimonio y administración de dichas Instituciones. c) El enlace con el Ministerio de Educación Nacional a efectos de regular la ordenación de los planes y función docente de las Universidades Laborales y la formación y selección de los profesores y educadores. d) La elaboración de los planes de financiación de las Universidades y sus propuestas al Ministro de Trabajo, así como las de aprobación de presupuestos previo dictamen de la Comisión Económico-Administrativa. e) La preparación de las normas para creación de nuevas Universidades Laborales. f) La formación de planes para el desarrollo de enseñanzas no regladas, sin perjuicio de la competencia del M.º Educación Nacional y oído el Consejo Técnico. g) La fiscalización del funcionamiento de las Universidades Laborales en cuanto es materia de la competencia atribuida al M.º Trabajo. h) La coordinación con el Servicio de Mutualidades Laborales a efectos de regulación de los derechos y obligaciones asumidas por el Mutualismo Laboral en el desarrollo y sostenimiento de las Universidades. i) La determinación de los porcentajes de alumnado que anualmente se pondrán a disposición de las Mutualidades Laborales a los efectos establecidos en el apartado anterior. j) La regulación del régimen becario en dichas Instituciones. k) La elaboración y propuesta al Ministro de Trabajo de cuantas otras disposiciones se requieran.
23 Por su parte, el Patronato de la Universidad Laboral y el Rector constituían los órganos rectores. El Patronato de cada Universidad Laboral tenía el siguiente cometido: a) Conocer e informar preceptivamente ante el Servicio de Universidades Laborales en la elaboración de los planes docentes a desarrollar en la Universidad. b) Aportar iniciativas y sugerencias en orden al establecimiento de enseñanzas no regladas, a fin de formar técnicos especialistas para las Empresas encuadradas en la demarcación geográfica sometida a la influencia de la Universidad. c) Dictaminar sobre los planes y proyectos que proponga el Rector para la expansión de la vida universitaria en general y el perfeccionamiento de la acción docente. d) Vigilar el cumplimiento de la legislación, Reglamentos e instrucciones dictadas por el Servicio de Universidades Laborales. e) Fiscalizar el desarrollo de todas las actividades administrativas de carácter patrimonial, económico y financiero, notificando cualquier irregularidad o anomalía para su debida corrección al Rector. f) Conocimiento e informe sobre los planes de inversión y de gestión de la Universidad, las Granjas y demás establecimientos auxiliares productores de renta, emitiendo Dictamen sobre los presupuestos anuales y sus cuentas de liquidación, como así también los balances de situación y Memorias reglamentarias. g) Visar la Memoria general de actividades realizadas durante cada ejercicio económico o curso por la Universidad. h) Intervenir en las operaciones de contratación de obras, instalaciones o servicios mediante la presencia de Vocales en las Mesas de adjudicación. i) Desarrollar las tareas específicas que concretamente les sean encargadas por el Servicio de Universidades Laborales. Dicho organismo estaba presidido por el Delegado de Trabajo, asistido por los siguientes Vocales: a) El Rector de la Universidad o persona en quien delegue. b) El Delegado Provincial de Sindicatos. c) El Delegado del Servicio de Mutualidades Laborales.
24 d) El Presidente del Consejo Provincial del Instituto Nacional de Previsión. e) Un representante de la Jefatura Agronómica. f) Un representante de la Jefatura de Industria. g) Dos representantes del Distrito Universitario al que pertenezca la provincia donde radica la Universidad, libremente designados por el Ministro de Educación Nacional. h) Dos empresarios, dos técnicos y dos obreros nombrados por el Presidente, a propuesta del Delegado Sindical Provincial, de entre quienes formen parte de los Órganos de gobierno de las Mutualidades Laborales. i) Dos Vocales libremente designados por el servicio de Universidades Laborales entre personas de reconocido prestigio, mérito y competencia en cuestiones sociales. j) El Secretario general de la Universidad lo será del Patronato. k) Circunstancialmente, y previa la autorización expresa del Presidente, podrán incorporarse en calidad de Asesores técnicos funcionarios o Profesores de la Universidad Laboral especializados en las materias de que se trate. Asimismo, la Universidad Laboral estaba gobernada por un Rector, que era nombrado y separado libremente por el Ministro de Trabajo, de acuerdo con el de Educación Nacional, debiendo recaer la designación en persona que ostentase título académico superior y hubiese acreditado suficientes méritos y capacidad en el ejercicio de actividades docentes. El Rector dirigía la Universidad Laboral; las Autoridades inmediatas y las Jefaturas de Órganos y Servicios de aquélla, se entendía que actuaban por su delegación en el ámbito de los correspondientes cometidos. El Rector tenía la máxima autoridad en cuanto afectaba a la disciplina del personal y a la dirección pedagógica y cultural de la Universidad Laboral, a cuyo efecto le correspondían las siguientes funciones: a) Representación de la Universidad Laboral. b) Concesión de diplomas de estudios. c) Suprema dirección de los Órganos y Servicios docentes. d) Dirección personal de la formación humana. e) Función disciplinaria y académica sobre los Profesores y alumnos.
25 f) La designación y separación de las Jefaturas de sección y departamentos docentes. g) Autorización de los documentos y expedientes universitarios. En lo que se refiere al desarrollo de las actividades de carácter económico y administrativo precisas para la gestión de la Universidad Laboral, competía al Rector, y responde ante él Ministerio Trabajo, el ejercicio de las siguientes funciones: a) La dirección de la vida económica de la Universidad. b) La vigilancia para la mejor custodia y conservación del patrimonio universitario. c) La autorización, con visto bueno, del inventario anual del patrimonio universitario, que preceptivamente ha de ser revisado en cada ejercicio económico. l) La aceptación, previo conocimiento del Patronato y autorización ministerial, de herencias, legados y donaciones, así como la ejecución de los actos jurídicos adecuados para consolidar la propiedad de aquéllos. m) La formulación, asistido por el Administrador y el Interventor de la Universidad de los proyectos de presupuestos anuales, Memorias y balances, comprobando la realización del reglamentario trámite que se dispone en el presente Estatuto. n) La elaboración, cumplidos iguales trámites, de los presupuestos extraordinarios, cuando haya lugar, así como el visado de expedientes sobre cesión, habilitación y transferencia de créditos durante el ejercicio económico. o) La ordenación concreta de todos los pagos que hayan de realizarse con cargo a presupuestos. p) La aceptación y firma de los contratos de suministros y obras cuya obligación haya de satisfacerse con cargo al presupuesto de la Universidad. q) La firma conjunta con el Administrador y el Interventor de los documentos precisos para la apertura y movimiento de las cuentas corrientes de la Universidad. r) La ordenación y visado, cuantas veces lo estime oportuno de arqueos de Caja. s) La fiscalización e inspección de todos los libros de contabilidad, administración e intervención.
32 2.6. Las Universidades Laborales dentro de la Ley General de Educación El Decreto de 21 julio 1972 de la Presidencia del Gobierno constituye el primer paso de la desaparición de las Universidades Laborales como instituciones autónomas, con su propia personalidad, que actuaban en el ámbito educativo. Su normalización e integración en el régimen académico de la Ley General de Educación fue el primer paso para su transformación definitiva. Las competencias o capacidades que se les otorgaban en el citado Decreto, “para el cumplimiento de su misión”, a los Centros docentes de Universidades Laborales eran los siguientes: a) Impartir las enseñanzas correspondientes a los niveles de Educación General Básica, Bachillerato Unificado y Polivalente, Educación Universitaria y Formación Profesional en sus diversos grados. b) Impartir las enseñanzas correspondientes a la Educación permanente de adultos y a la Educación Especial, a través de cursos de iniciación, de perfeccionamiento y de readaptación profesionales. c) Amparar, mediante becas convocadas a tal efecto, la capacitación de sus alumnos en otros Centros, incluidos los de carácter universitario, en todos sus ciclos, en especial a tenor de lo establecido en el artículo sexto de esta disposición. d) Proyectar su influencia en la demarcación territorial correspondiente mediante una adecuada labor de extensión y promoción cultural. En cuanto a los alumnos que tendrían acceso a los Centros docentes de Universidades Laborales, serían los trabajadores españoles y sus familiares incluidos en el Sistema de la Seguridad Social, que fuesen declarados beneficiarios de una beca o prestación de acción formativa en las condiciones que reglamentariamente determinase el Ministerio de Trabajo. También tenían, como recogía el Decreto, acceso a los Centros docentes de Universidades Laborales otros alumnos, especialmente los de la zona, comarca o región en que aquellos se encuentren enclavados bajo el sistema de conciertos o convenios con Organismos, Instituciones, Empresas o, en su caso, por el pago de los costes establecidos por el Ministerio de Trabajo en cada supuesto, con adecuación al régimen económico establecido con carácter general para cada grado o nivel de enseñanza. El Decreto establecía además, que cada Universidad Laboral contaría con un Claustro de Profesores y un Consejo Asesor en el que estarían representados los padres de los alumnos a través de las Instituciones Mutualistas de la Seguridad Social. El Claustro y el Consejo Asesor eran únicos para cada Universidad Laboral sin perjuicio de que pudieran funcionar en secciones diferenciadas, atendiendo a las exigencias de especialización de los distintos niveles y grados educativos.
33 En lo referente a las materias educativas, el sistema de Universidades Laborales impartiría, cuando así se dispusiese por el Ministerio de Trabajo y previo informe del Ministerio de Educación y Ciencia, las enseñanzas correspondientes a la segunda etapa de la Educación General Básica y las de Formación Profesional de Primer Grado, cuya gratuidad se haría efectiva en los términos concertados al amparo de la Ley General de Educación. En el nivel de Bachillerato y en el Segundo Grado de Formación Profesional, se reconoció por el M.º Educación y Ciencia a los Centros docentes de Universidades Laborales, la condición de Centros homologados, a los efectos establecidos en los artículos 95 y concordantes de la Ley General de Educación. Los Centros docentes de Universidades Laborales mantuvieron su plena competencia para organizar cursos de perfeccionamiento, de actualización y reconversión profesional y, en general, para las actividades relativas a la educación permanente de adultos en cuanto constituyera materia propia del Ministerio de Trabajo, a tenor del artículo 45 de la Ley General de Educación. A tal efecto, entre sus objetivos se estableció que atenderían preferentemente los cursos de perfeccionamiento y reconversión profesional de personal ya especializado, en sus distintos niveles, de acuerdo con los objetivos del Programa de Promoción Profesional. Asimismo, a los Centros docentes de Universidades Laborales también se les reconoció la posibilidad de realizar actividades relativas a cursos para inválidos recuperables, dentro de la Educación Especial, y se les autorizó para que impartiesen el Curso de Orientación Universitaria, cuyo régimen, desarrollo y valoración se ajustaría a lo dispuesto en la Ley General de Educación. Por último, las Escuelas de Ingeniería y Arquitectura Técnica existentes en las Universidades Laborales quedaron constituidas por este Decreto en Escuelas Universitarias no Estatales, según los términos recogidos en la disposición adicional segunda, y adscritas al Distrito Universitario correspondiente. Con posterioridad se promulgaron más decretos que reformularían las bases de la gestión institucional de dichos centros: Por el Real Decreto Ley 36/1978, de 16 de noviembre, sobre gestión institucional de la Seguridad Social, la salud y el empleo (B. 0. E., de 18 de noviembre), quedaba transferida a la Administración Institucional del Estado desde la Seguridad Social el Servicio de Universidades Laborales, entre otros servicios. Los bienes, derechos y acciones quedaban integrados en el patrimonio del Instituto Nacional de Enseñanzas Integradas. Por el Real Decreto 2049/1979, de 14 de agosto, sobre organización y funciones del Instituto Nacional de Enseñanzas Integradas (B. 0. E. de 28 de agosto), se regulaba la normativa básica de la nueva entidad, que sustituía y se hacia cargo de las Universidades Laborales, cuya personalidad jurídica había sido suprimida por el Real Decreto anterior. El sistema docente de las Universidades Laborales pasaba a constituir la Red de Centros y Servicios Docentes del I. N. E. L, convirtiéndose cada una de las universidades en Centros de Enseñanzas Integradas. El funcionamiento de estos se atiene al Real Decreto
34 1708/1981, de 3 de agosto, por el que se regulan los Centros Docentes del Instituto Nacional de Enseñanzas Integradas (B. 0. E. de 8 de agosto). Dicho organismo había sido suprimido por Real Decreto 2183/1980. De todos estos cambios podemos extraer que la dependencia institucional, financiera y patrimonial de las Universidades Laborales se ve afectada profundamente con la transición política de 1975, en especial a partir de la Ley de Reforma Política. A pesar de esto, se inaugura la veintiuna y última Universidad Laboral en Vigo (año 1976). Los problemas financieros de las mutualidades se agravan con las revalorizaciones de las pensiones y la financiación de los regímenes especiales del mar, agrario y de empleadas del hogar. Asimismo hay que retirar fondos de la Caja de Compensación, el sistema es deficitario e inviable, lo que origina la desaparición del mutualismo laboral y su gestión es integrada en la Seguridad Social (RDL 36/1978). Se desmantela la Organización Sindical al autorizarse las centrales sindicales, y las tasas de desempleo y la inflación obligaban a una revisión global del modelo de protección social. El mutualismo laboral, organismo del que dependía directamente el Servicio de Universidades Laborales, finalizaría sus actividades trasladándose las competencias y funciones del mismo al Ministerio de Educación y Ciencia dentro del Servicio de Enseñanzas Integradas. Así pues, era el fin de estas instituciones. Las Universidades Laborales constituyeron en su etapa inicial, y a lo largo de su desarrollo, un sistema de cobertura educativa para las capas sociales menos favorecidas, esto es, facilitar la vieja aspiración de la población obrera del derecho a la educación. Estas instituciones pervivieron, con todas sus servidumbres y grandezas, durante veintitrés años de la Historia de España de la segunda mitad del siglo XX y han dejado, además de una indeleble huella arquitectónica en la geografía española, con la red de Centros de Universidades Laborales, un rastro cultural y profesional en el casi medio millón de alumnos que pasaron por sus aulas.
35 3 LA ARQUITECTURA DE LAS UNIVERSIDADES LABORALES DE ESPAÑA
36 3. LA ARQUITECTURA DE LAS UNIVERSIDADES LABORALES DE ESPAÑA 3. 1. “Arquitectura Nacional” versus “Movimiento Moderno” En la arquitectura, y ordenación de estos conjuntos, podemos comprobar la influencia progresiva que el Movimiento Moderno ejerció sobre los arquitectos españoles de la época, pudiéndose observar, dentro del arco temporal de más de tres décadas que ocupa su construcción, la evolución desde las posiciones más radicales que rechazan el racionalismo en los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, en la búsqueda de un escasamente conseguido “estilo nacional”, hasta las corrientes más vanguardistas que revisan la modernidad en Europa apenas ésta había comenzado a pisar de nuevo en España, produciéndose en el país, en muchos casos, la pugna entre el deseo de recuperar una etapa perdida en nuestra propia evolución de lo moderno y el de una rápida puesta al día con la máxima vanguardia internacional del momento, que, generalmente, nos llegaría con un cierto retraso. Esta modernización de la arquitectura se desarrollaría a la par que otros procesos sociales, políticos, económicos y culturales que pretenderían la progresiva apertura del país al exterior, a la vez que éste se servía de la disciplina arquitectónica para proyectar la imagen que más le interesaba en cada momento. La evolución de la arquitectura española resulta evidente a la vista del análisis realizado sobre las estrategias de composición general de los conjuntos, así como a través del estudio pormenorizado del diseño de las diferentes partes, espacios o edificios, que componen sus programas edificados, su jerarquía y zonificación. Asimismo, se puede comprobar esta modernización en aspectos transversales como la utilización que se hizo de los materiales y sistemas constructivos, el empleo de tramas reguladoras y sistemas de composición modular, la importancia concedida al espacio vacío en la organización de los proyectos, el trazado de las soluciones circulatorias, la adaptación de la arquitectura a los conceptos pedagógicos e higienistas de referencia en cada etapa, e incluso en las obras de arte incorporadas a los edificios. En definitiva, las Universidades Laborales son un conjunto coherente de edificios en sí mismos y con el contexto cambiante de su época. Analizando dichos conjuntos nos encontramos analizando la arquitectura española de las tres décadas que abarcó su construcción. Es pues en este contexto donde surgirá la disyuntiva acerca de cómo materializar estas construcciones, símbolos de una nueva política social. Nos encontramos por un lado la “arquitectura nacional”, fruto de la corriente tradicionalista tras la Guerra Civil, defendida por muchos arquitectos españoles afines al Régimen. De otro lado, con la incipiente apertura del país al exterior, se introducirían de nuevo en el panorama nacional los abandonados principios de la Arquitectura Moderna. Esta dicotomía se aprecia claramente si se observa el conjunto de las primeras Universidades Laborales construidas, dentro del cual, en el escaso período de un lustro, es posible encontrar
37 casos tan contradictorios, desde el punto de vista estilístico, como los de Gijón y Zamora, de un lado, –encargados en 1946 y 1947, respectivamente- y los de Tarragona, Córdoba y Sevilla, de otro –encargado el primero en 1950 y los otros dos en 1952–. De este modo, es posible clasificar la ordenación de los proyectos de las Universidades Laborales –aún con todas las imprecisiones que tal discriminación implicacomo clásica -o historicista o academicista- o como moderna; o bien, situándonos en un estadio intermedio, podríamos decir que presentan “un lenguaje moderno para un urbanismo clásico” 11 . Analicemos más a fondo esta cuestión. El denominado “Movimiento Moderno” llega a nuestro país en la década de los años veinte de la mano de una serie de arquitectos tales como Fernando García Mercadal (1896-1975), Rafael Bergamín Gutiérrez (1891-1970), Luis Blanco Soler (1896-1988), Casto Fernández Shaw (1895- 1978), Miguel de los Santos Nicolás (1896-1991), Agustín Aguirre López (1896-1985), Manuel Sánchez Arcas (1897- 1970), Luis Lacasa Navarro (1899-1966), Carlos Arniches Moltó (1895-1958) o Martín Domínguez Esteban (1897-1970). De alguna manera también podría incluirse en esta lista a Luis Gutiérrez Soto (1900-1977), a Regino Borobio Ojeda (1895-1976), a José de Aspíroz y Azpíroz (1895-1967) o a Raimon Duran i Reynals (1895-1966), e incluso a algunos de sus maestros, como es el caso de Secundino Zuazo Ugalde (1887-1971). Todos ellos han sido denominados como “Generación del 25”, y asimismo, los pertenecientes al grupo madrileño, sentarán además las bases para la aparición del G.A.T.E.P.A.C. que, de un modo más riguroso, trataría de incorporar al país a las corrientes arquitectónicas del Estilo Internacional. Sin embargo, la llegada de la Guerra Civil acaba con la actividad de estos arquitectos, los cuales retomarán la misma tras el conflicto con un estilo muy diferente al de estos primeros años, asimilando las nuevas líneas impuestas por el Régimen, cuyo referente será el Siglo de Oro español-destacando por encima de todas las obras, El Escorial- y el estilo Neoclásico-cuyo modelo a seguir sería el Museo del Prado–. Así, estos arquitectos pasarían, de trabajar el nuevo racionalismo propuesto por la Bauhaus, a proyectar obras cuya referencia sería el estilo renacentista de Juan de Herrera y el neoclásico de Juan de Villanueva, exponentes máximos para los seguidores del Régimen del poder del país. De este modo, la búsqueda de un estilo que resolviera la “arquitectura nacional”, identificada con Herrera y Villanueva, desemboca en lo único que Pedro Muguruza, al frente de la Dirección General de Arquitectura, podía entender: la Academia. 12 Por tanto, como indica Antón Capitel, el franquismo asimilará el racionalismo al bando republicano y a sus valores, rechazando así todo tipo de manifestación artística próxima a él. Esta nueva situación obligará a los arquitectos de la “Generación del 25” a adaptarse a las nuevas líneas impuestas, y propiciará que figuras tan relevantes como Eugenio 11 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., I, p. 99. 12 Ibíd., I, p. 279.
38 D’Ors o Bernardo Giner de los Ríos defiendan y justifiquen en sus obras teóricas el “estilo nacional”. Sin embargo, no debemos afirmar que la arquitectura producida en España durante la dictadura franquista fuera exclusivamente afín a este nuevo estilo, pues los años de la tecnocracia darían lugar al renacer del racionalismo –el Movimiento Moderno–, que cristalizaría en muchos de los proyectos de las Universidades Laborales. Así, en el plazo de seis años, pasaremos del paradigma de una arquitectura nacional a un lenguaje rebosante de modernidad. Probablemente en la elección del “estilo” intervinieron una serie de causas entre las que es posible encontrar algunas de rango político (búsqueda de una “arquitectura nacional”, símbolo construido de los valores del Nuevo Estado; o preferencia del Régimen, de sus gobernantes, de determinados arquitectos vinculados al poder o del propio Franco por un estilo arquitectónico), económicas (mayor economía supuesta a las soluciones racionalistas frente a las historicistas; o el Plan de Estabilización de 1959, con el ascenso de los ministros tecnócratas al Gobierno tras la salida de Girón en 1957), socio-culturales (apertura del país al exterior y, con ella, a influencias y corrientes venidas desde Europa y América a través de revistas de arquitectura y demás publicaciones internacionales), o socioeconómicas (apertura económica del país y, con ella, posibilidad de importación de nuevas técnicas y materiales como el acero y el cemento, poco abundantes en España durante los años de la Autarquía 13 ). De hecho, esta última razón sería defendida frecuentemente por Luis Moya como argumento a su elección de una arquitectura de matriz clásica para el conjunto gijonés en un momento de nuestro país en el que estos materiales “modernos” eran difíciles de conseguir y, si se conseguían, no disponían de calidades homogéneas. Asimismo, Moya sostendría que el pueblo necesitaba elevarse con la arquitectura, y que para ello era precisa esta monumentalización. Este planteamiento estilístico es la razón por la que la Universidad Laboral de Gijón más bien parece un monumento que no un conjunto de pabellones destinados a la formación profesional de los hijos de los trabajadores. De hecho, al estudiar su imagen exterior, su configuración interior, su modo de plantearse, implantarse y hasta de llegar, o su forma de crecer, fácilmente podríamos caer en la consideración de que se trata, y quizás ciertamente lo sea, de un edificio de matriz clásica, historicista, de un conjunto de arquitectura herreriana, por el aspecto de sus fachadas y también por su ordenación general 14 . Sin embargo, ni en el Estatuto de las Universidades Laborales ni en otro orden de normativas legales se indica cómo habría de ser la arquitectura de estos conjuntos o, concretamente, sobre el estilo en que deberían ser proyectados. De ello se desprende que, al menos de forma oficial, no existió una directriz marcada acerca de tal cuestión. 13 Ibíd., I, p. 279. 14 Ibíd., I, p. 99.
39 Asimismo, de las indicaciones dadas por Girón a los arquitectos de estos centros tampoco es posible extraer consideración alguna en cuanto a este asunto. En otro orden de cosas, los presupuestos bajo los que los centros serían encargados sufrirían una progresiva reducción desde aquellos primeros, acometidos sin reparos económicos y en los que los costes finales se dispararían respecto a las cantidades inicialmente previstas –casos de Gijón y de Zamora-; hacia otros proyectos en los que el presupuesto fue un condicionante estricto que a veces sólo era posible cumplir con la supresión parcial del programa y con una adecuada selección de materiales y técnicas de puesta en obra que condujeran al máximo abaratamiento posible de los costes de ejecución. Otra de las razones que podría haber llevado a la elección de la Arquitectura Moderna, consistiría en el mejor ajuste de la escala, que ahora se ajusta al fin humano de la empresa. No obstante, si este factor jugó algún papel, vino dado por el criterio de cada arquitecto, y no por el promotor del encargo. Debía tratarse, por tanto, de edificios pensados a escala humana para unos alumnos que utilizarían sus instalaciones a diario para aprender un oficio y que no necesitarían de la grandilocuencia de los espacios de los primeros centros. En definitiva, se trataba de construir una institución moderna y, por tanto, era lógico que su arquitectura también lo fuera. En definitiva, como argumenta Miguel Ángel Robles Cardona, no es posible, por tanto, concluir argumentos sólidos que validen cualquiera de las posiciones sobre sí, efectivamente, a Franco le interesaba o no la arquitectura como tal, como disciplina o como forma artística. Lo que si existe en cambio es un marcado interés de Franco –y con él de todo su séquito– en utilizar la arquitectura como una herramienta muy eficaz de propaganda o, lo que es lo mismo, de dar la apariencia exterior que el Estado pretendió transmitir en sus distintos momentos, aún cuando esto resultó una coincidencia de intereses, un azar de la historia, más que una tácita definición y posicionamiento sobre cuál debía ser la arquitectura que representara los valores del Régimen. 15 15 Ibíd., I, p. 290.
40 3.2. Las Universidades Laborales y las nuevas pedagogías Durante el siglo XIX la escuela respondía socialmente a la necesidad de adquirir la cultura primaria y, por tanto, el edificio en sí, como tal, no importaba. Pero llegado el siglo XX comienzan a perfilarse una serie de exigencias que el edificio escolar debe cumplir, pasando a ser objeto de preocupación por parte del técnico de la construcción en cuanto a los materiales empleados, y también del pedagogo en tanto que a las condiciones higiénicas. Paralelamente a éstas surge una tercera preocupación, pues se pretende además que el edificio escolar y sus salas sean agradables y logren un cierto efecto estético propicio para la enseñanza y para la educación, es decir, para la instrucción y para la formación. 16 Por su parte, desde la II República, el Ministerio de Instrucción Pública, posteriormente de Educación, habría pretendido la solución del grave problema escolar en España tomando como base fundamental la aplicación de las nuevas corrientes pedagógicas. Esto daría lugar a una nueva arquitectura escolar, influida además por las nuevas ideas higienistas, así como por la necesidad urgente de escolarizar a un gran número de niños a fin de reducir las elevadas tasas de analfabetismo. La construcción de estas nuevas escuelas sería coordinada por un organismo técnico, la Oficina Técnica de Construcción de Escuelas del Ministerio de Instrucción que, conceptualmente, estaba aún influenciada por la tradición monumentalista de construcciones escolares en España, poco indicada para la aplicación de los nuevos conceptos pedagógicos y de sus parámetros higiénicos. Este organismo, con Antonio Flórez como arquitecto responsable, habría planteado en décadas precedentes una actitud renovadora de la tipología escolar que comenzaba a resultar caduca ante los representantes de unas jóvenes generaciones que observaban la cuestión desde un punto de vista mucho más radical y próximo a las corrientes de vanguardia europeas. En este sentido, el G.A.T.E.P.A.C. (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) organiza en diciembre de 1932 en Madrid la Exposición Internacional de Escuelas Modernas, recuperando para ello parte del material elaborado por Werner M. Moser para su exposición Le batiment escolaire moderne. Por otro lado, cabría hablar de la relación que existe entre los modelos de implantación de los centros y los conceptos pedagógicos que se manejaban en el momento de la proyección de cada uno de ellos, tratando de dilucidar la manera en que estos pudieron haber intervenido en la elección de los distintos esquemas adoptados. En base al conjunto de criterios visto, es posible establecer cuatro categorías en relación al carácter extensivo o intensivo de las implantaciones 17 . 16 REYERO, Marcelino: “Las construcciones escolares y su relación con la pedagogía y la psicología”. Madrid: Arquitectura, nº 23 (noviembre de 1960): p. 7. 17 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., I, pp. 127-141.
41 En un primer grupo se encuadran aquellos centros que cuentan con una organización principalmente compacta, mientras que en una segunda categoría lo hacen aquellos de organización abierta o semi-abierta. El abanico de soluciones abarca desde los conjuntos compactos, cerrados y de bordes definidos y regulares, por tanto, de difícil crecimiento -tales como los de Zamora, Cáceres o Huesca-, hasta aquellos que suponen un sistema disperso de pabellones relacionados por el espacio libre entre ellos, como los Centros de Málaga, Toledo o Las Palmas y, a una escala menor, el de Éibar. Entre ambos extremos se sitúan dos nuevas categorías. En un nuevo grupo de proyectos tendentes a la compacidad se encuadran aquellos conjuntos que, aún suponiendo un continuo de edificios articulados, dado el carácter abierto con que sus límites son definidos dan lugar a ciertas leyes que permiten su crecimiento en mayor o menor medida. En este grupo se incluyen los establecimientos de Gijón, Alcalá de Henares, Madrid o Tenerife, el de Orense, o los de Almería, Albacete y Lardero. Por último, en una cuarta categoría, se situarían aquellos conjuntos organizados en base o en torno a unos pabellones independientes pero conectados entre sí, y no tan sólo por el espacio vacío entre ellos, sino por una red bien estructurada de marquesinas, pasarelas, pérgolas, porches y galerías. Entrarían dentro de este conjunto los proyectos para los Centros de Tarragona, Córdoba, Sevilla, La Coruña, Cheste, Zaragoza y Vigo. En relación a la segunda de las disyuntivas propuestas, se diferencian aquellos conjuntos en los que existe un elemento de fuerte verticalidad que introduce un pronunciado salto en su silueta, generalmente la torre o campanario de la capilla, como sucede en Gijón, Sevilla o Córdoba; de aquellos otros planteados en base a unas disposiciones fundamentalmente horizontales, lo cual no implica necesariamente que se desarrollen en planta baja. Dentro de este último grupo, aún cabría distinguir aquellos en los que aparece algún elemento del programa –generalmente las residencias o el salón de actos– que se eleva de forma moderada, destacando sobre la silueta, plana en general, del conjunto. Esta especialización de los espacios docentes se hace patente desde el principio en los proyectos de las Universidades Laborales pues, bien en aquellos conjuntos concebidos con arquitecturas de tipo pabellón, bien en aquellos otros de tipo compacto, es posible apreciar con claridad la zonificación y diferenciación espacial, separando aulas teóricas de aulas prácticas, o de talleres, no sólo dentro del propio edificio sino que, en algunos conjuntos, incluso en pabellones diferentes. De otra parte, el conjunto constructivo de Tarragona, ligeramente posterior en su proyección, aunque en gran medida coetáneo en su construcción al centro gijonés, atiende a un concepto radicalmente distinto de arquitectura y de urbanismo, planteando un grupo heterogéneo de pabellones diferentes y especializados nacidos desde el rechazo, por parte de sus autores, del edificio compacto en el que las actividades se organizan por plantas, a favor de una organización más abierta. Paralelamente, en el proyecto inicial de la Universidad Laboral de Sevilla, el “concepto funcional” es básico 18 , permitiendo según sus autores que la “elasticidad y amplitud de 18 PAVÓN TORREJÓN, Guillermo y Fernando Quiles García. “La Universidad Laboral de Sevilla, arquitectura en el paisaje”. Sevilla: Atrio: Revista de Historia del arte, nº 10-11(2005): p. 127.
48 vestíbulo principal del edificio. La ordenación de este conjunto no está sujeta a una trama, sino a la extensión de sus ejes y a los criterios articuladores de la capilla como objeto. Se convierte así la capilla en el centro de la composición dominando al resto de construcciones, de manera que el proyecto no puede entenderse sin ella. En el conjunto de Tarragona la importancia de la iglesia también resultaría fundamental, como así lo demuestran las primeras versiones del proyecto, en las cuales el conjunto se ordenaba a partir de una avenida que lo recorría en dirección Este-Oeste, arrancando en una gran torre conmemorativa, y en cuyo extremo se situaba el templo, precedido por una amplia explanada. Según la versión definitiva del proyecto, se formalizarían dos grandes vacíos, quedando el primero de ellos al final de la avenida de acceso, actuando a modo de zona pública. Al fondo de ésta se ubicaría la iglesia, precedida por un atrio que le conferiría el protagonismo necesario. Finalmente, esta parte del programa no sería construida, desapareciendo la iglesia y la plaza que, junto a las dependencias de dirección, habrían configurado el área pública del Centro. Es posible que en la decisión de eliminar esta parte influyera el carácter seglar de esta Universidad Laboral, al ser, como se ha dicho, el único de los primeros establecimientos cuya dirección educativa no recaería en manos de la Iglesia. De otro lado, en la Universidad Laboral de Córdoba es posible distinguir de nuevo esta dualidad de plazas o espacios vacíos de diferente función y grado de privacidad, en la que una de ellas, la relativa a la zona representativa, queda presidida por un templo que, en esta ocasión, no se alinea con el eje de acceso. Por el contrario, la singular capilla y su torre se ubican en uno de los extremos del eje procesional que ordena el conjunto de manera simétrica, apartadas de la rigidez geométrica general, sobre una elevación natural del terreno que les otorga mayor visibilidad. Por su parte, en la Universidad Laboral de Sevilla se proyecta una plaza rectangular de acceso que da la entrada al conjunto y agrupa en torno a sí los edificios de mayor jerarquía. Aquí, como en Gijón o en Tarragona, la iglesia se alinea con el eje de llegada al edificio, y junto a ella, como punto focal, aparece la torre-mirador. Si bien en Tarragona no se construirían finalmente ni la iglesia ni el espacio público, en Sevilla la plaza si sería ejecutada, quedando la torre, a falta de un templo que presida la explanada, como testigo de lo que podría haber sido su campanario. En cualquier caso, se desconocen las razones exactas por las que sólo llegó a realizarse la cimentación de la iglesia –sobre la que luego sería construido el teatro-, quizás la falta de acuerdo entre el patronato y la Sección Central de Universidades Laborales acerca del coste de la misma y su definitiva ubicación. 27 También en el conjunto de La Coruña, como en el de Sevilla, aparece un único espacio vacío que hace las veces de plaza, de lugar urbano de encuentro y recepción de los visitantes del Centro, y de nuevo aquí, se dispone el edificio de la capilla en torno a este espacio público. Por lo tanto, si bien en los primeros conjuntos la iglesia adquiere un 27 Cfr. Patricia Delgado Granados: La Universidad de los pobres, Op. cit., p. 113.
49 valor singular y articulador en los proyectos, aquí pasa a ser un engranaje más del edificio, un elemento que, aún dispuesto en torno a la plaza de bienvenida, no adquiere mayor relevancia que el resto de locales de uso colectivo. Tras el proyecto para la Universidad Laboral de La Coruña, punto de inflexión en el Sistema de Universidades Laborales, pues es el primer centro cuya ordenación y arquitectura es posible encuadrar dentro de las corrientes de pensamiento del Movimiento Moderno, los futuros conjuntos dejarán de contar con edificios específicamente destinados al culto y, excepcionalmente, aquellos que dispongan de él lo harán situándolo lejos ya de cualquier posición preeminente. Así, en la Universidad Laboral de Zaragoza, si bien la capilla se integra en el edificio que preside la plaza de llegada al conjunto, no es posible apreciar su carácter sagrado al exterior, mostrándose como un volumen casi ciego que, de hecho, queda opacado respecto a la plaza tras una lámina de agua. Sólo la escultura del ángel que remata la esquina más alejada insinúa a un observador atento el uso del edificio. Por otra parte, en la Universidad Laboral de Cáceres el espacio destinado a capilla se configura como un ámbito compartido con el salón de actos, al que quedaría unida a través de un escenario. De un modo similar, en la Universidad Laboral de Huesca se dispone el espacio de la capilla contiguo al del salón de actos piramidal, si bien aquí ésta ocupa un local independiente. Sin embargo, en los Centros de Toledo y de Las Palmas se plantea, al menos en proyecto, un edificio exclusivo para su uso litúrgico, aunque con mucha menos capacidad que las capillas de los primeros centros proyectados. En ambos casos, la zona residencial se dispone alrededor del templo, como en un pueblo tradicional, de modo que la capilla resulta el elemento dominante y centro de la composición, pues estaba proyectada su construcción en la zona más elevada del terreno. No obstante, el proyecto no llegó a desarrollarse en ninguno de los conjuntos. De otro lado, en el Centro de Orientación de Universidades Laborales de Cheste, el gran edificio del paraninfo sería utilizado para las misas dominicales además de para el resto de actos multitudinarios del centro. No obstante, para el culto diario, individual y voluntario, se dispone en el extremo Oeste un pequeño oratorio-convictorio con capacidad para 200 personas. Finalmente, en un último grupo se situarían aquellos conjuntos en los que el espacio para el culto sería pensado como un local más dentro de alguno de los edificios de la Universidad Laboral, como en el caso del Centro Técnico Laboral de Éibar, en el que la capilla se sitúa en el pabellón de servicios comunes, compartiendo espacio provisionalmente con el salón de actos. Asimismo, en los Centros de Universidades Laborales de Málaga y de Almería, el espacio inicialmente previsto como capilla se vería reducido paulatinamente desde el propio proyecto, hasta terminar por desaparecer. Así pues, a través del estudio cronológico de las Universidades Laborales es posible observar desde la propia arquitectura y urbanismo de los conjuntos la evolución de esta
50 pieza fundamental, que pasará de ser un elemento capital a prescindible cuando la economía obligue a reducir costes. De hecho, desde 1966 la asistencia a misa para los alumnos de estos centros dejaría de ser obligatoria 28 . Junto con la capilla o iglesia, será de una importancia capital la función de la torre, la cual aparece en los primeros proyectos como un elemento necesario para la comprensión del conjunto desde un punto de vista simbólico (pues se trata del campanario que indicaba la presencia del templo), como arquitectónico, por su valor referencial y como elemento que enclavará al edificio en el paisaje. De este modo, en la Universidad Laboral de Gijón se construye por petición expresa del Ministro José Antonio Girón, una torre más alta de lo previsto inicialmente en el proyecto de obra, con el fin de que esta asumiera, además de sus funciones ordinarias, la función de Monumento al Trabajo. Por otro lado, en las primeras versiones propuestas para el proyecto de la Universidad Laboral de Tarragona se proyecta también una gran torre conmemorativa exenta de la iglesia, diseñada para enclavar al conjunto en el paisaje. Ésta se situaría al comienzo de la avenida de acceso al conjunto, y terminaría en un atrio presidido por la iglesia. Sin embargo, en una propuesta posterior, ambos elementos se aproximan aunque permanecen claramente aislados. Finalmente, como se ha dicho, ni la iglesia ni la torre serían construidas. Por su parte, la torre de la Universidad Laboral de Córdoba es visible desde la distancia, y como en Gijón, también se dispone junto a la iglesia, aunque sin conexión directa con ella, en el extremo del eje que ordena simétricamente el conjunto. Más que un campanario, con sus 60 m de altura, es el hito que enclava el conjunto en el territorio. 29 Construida en hormigón y de planta cruciforme, en su interior se alojan un ascensor y una escalera metálica que dan acceso al mirador y al campanil, rematando el conjunto una cruz de aluminio de 10 m. En el caso concreto de la Universidad Laboral de Sevilla, la torre-mirador que debía presidir el conjunto queda finalmente como testigo de una iglesia que jamás llegaría a construirse. Sin embargo, el campanario corrió mejor fortuna al servir para otras funciones, como acoger los depósitos para el agua de riego y potable, o la emisora de radio. Con su estructura de hormigón armado y fábrica de ladrillo, alcanza los 63 m y una superficie en planta de 77 m2. Cumple así las funciones de enmarcar al conjunto en el paisaje y de mirador-observatorio, al cual se puede acceder mediante las escaleras o un ascensor. Su ligero remate culmina en una veleta. Finalmente, en el caso excepcional de La Coruña, la torre vuelve a aparecer desligada de la capilla y dominando la plaza de acceso al Centro, aunque esta vez se nos presenta como un mástil de 38 m de altura con aparejo, símbolo de las enseñanzas impartidas en 28 ZAFRILLA TOBARRA, Ricardo: Universidades Laborales: un proyecto educativo falangista para el mundo obrero (1955-1978). Aproximación histórica. (Director: Isidro Sánchez Sánchez) Diciembre de 1996. [Departamento de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha]. Castilla-La Mancha: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1998: p 93. 29 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, op. cit, I, p. 157.
51 el centro, suponiendo el contrapunto a la horizontalidad general y señalando la presencia del edificio en el entorno. En lo sucesivo, ninguno de los conjuntos que contó con un edificio específico para el culto, es decir, los Centros de Zaragoza, Cheste, Toledo o Las Palmas, proyectó una torre, torre-mirador, campanario o elemento vertical alguno. Así pues, la Iglesia había perdido ya su papel preponderante entre los valores del Estado y, paralelamente, los nuevos centros no necesitaban de aquel carácter grandilocuente que habría llevado a disponer hitos verticales que los enclavaran en el paisaje. En una arquitectura plenamente funcional, la torre-emblema había perdido toda justificación. 30 Otro espacio capital en la configuración de las Universidades Laborales es el salón de actos, aula magna o paraninfo, a veces también llamado teatro por su capacidad para acoger este uso. Este espacio gozará siempre de una posición privilegiada dentro del conjunto, pues será, en cierto modo, la voz y representación del estudiantado. Podemos distinguir dos formas en su uso: como un espacio conectado al resto del conjunto con capacidad para ser eventualmente aislado para un uso privado, o bien como un lugar plenamente integrado en la red de espacios comunales. En el caso del Centro de Orientación de Universidades Laborales de Cheste, este singular espacio era usado además como cinematógrafo o iglesia de modo eventual, adquiriendo así una gran independencia del resto de usos del programa. El edificio, con aforo para 5000 espectadores, preside la zona principal y destaca en el paisaje, presentando en su parte posterior un auditorio al aire libre, aprovechando así la acústica del entorno. Por otro lado, pero ya con una escala y protagonismo mucho menores, se nos presentan los edificios del teatro-cafetería de los Centros de Universidades Laborales de Toledo y de Las Palmas. En el caso de Toledo este espacio se dispone alrededor de la plaza principal, sobre un promontorio natural, dando su acceso a ella. Por su parte, en el Centro de Las Palmas éste se sitúa en las inmediaciones de la entrada al recinto. En ambos casos, dada su posición central en la ordenación, estos edificios resultaban fácilmente accesibles desde las zonas residencial y docente, haciendo más práctico su uso. En el Colegio de Promoción Social de Tenerife el pabellón del salón de actos es proyectado con el fin de servir de prolongación del edificio principal, y presentará la singularidad de un doble acceso: desde la cafetería o desde el patio, a través de un vestíbulo, permitiendo de este modo su funcionamiento independiente al del Centro. Un planteamiento similar se sigue en el conjunto para la Universidad Laboral de Zamora, donde el teatro se sitúa ligeramente apartado del resto del conjunto, previéndose su uso sólo en ocasiones especiales. Por su parte, en la Universidad Laboral de Cáceres el aula magna se sitúa al Sur del patio principal, conectada a la capilla a través del espacio compartido del escenario. A ella se accede desde un amplio vestíbulo anexo al hall de entrada al conjunto. Como en Huesca, 30 Ibíd., p. 157.
52 la silueta de este edificio sobresale de la horizontalidad del proyecto, dando preeminencia a la fachada principal, abierta a una explanada. De otro lado, en la Universidad Laboral de Zaragoza el salón de actos destaca sobre la fachada que se abre a la plaza principal del conjunto, a la cual se vuelcan sus volúmenes formando un paralelepípedo muy curioso apoyado perpendicularmente sobre el edificio que acoge la zona de dirección y la capilla, por un lado, y sobre un gran podio de hormigón que alberga los camerinos, por otro. También en el Centro de La Coruña el salón de actos se dispondría volcando su volumen a la plaza de acceso al conjunto, accediéndose a él, como en Zaragoza, desde el vestíbulo general del edificio. En la Universidad Laboral de Córdoba, para acceder al aula magna, debería atravesarse el edificio que albergaba los locales de dirección del Centro. La amplia capilla sería utilizada para los actos solemnes, mientras que en la gran explanada se construiría un amplio teatro griego con capacidad para 3000 personas. Asimismo, en la Universidad Laboral de Tarragona los espacios representativos estaban proyectados en torno a la plaza principal, aunque finalmente se organizarían de forma diferente en base a un proyecto posterior. Por otra parte, el proyecto del centro cívico y salón de actos de la Universidad Laboral de Sevilla sufrió diversos cambios, alterando la idea inicial de situar estos edificios bordeando la explanada en U de llegada al conjunto. Con posterioridad, sobre los cimientos del iniciado templo, se construiría un salón de actos con capacidad para 500 espectadores, que haría también las veces de sala de proyecciones y de teatro. Además, en 1962 se inauguraría el Paraninfo, situado a la izquierda de la plaza de llegada. En la Universidad Laboral de Gijón se proyectan dos edificios capitales. De un lado, el teatro, que preside una de las fachadas mayores de la plaza central, y de otro le paraninfo. En este caso, al teatro se accede desde la gran plaza pública del edificio, mientras que para pasar a la singular pieza del paraninfo es preciso atravesar la cafetería. Por último, es posible hablar de un grupo de conjuntos en los que el salón de actos está pensado con un carácter mucho más privado. Se trata pues de espacios concebidos para albergar a un limitado número de asistentes. Así, podemos comenzar destacando la sala polivalente del Centro de Vigo, la cual se encuentra situada en el patio o plaza principal, ocupando el espacio tradicionalmente dedicado a la Iglesia. También el Centro de Universidades Laborales de Lardero presenta el acceso al aula magna en el patio principal, el cual, como en el caso de Vigo, presenta tres lados construidos y una galería porticada en el frente de acceso. Asimismo, y con un esquema casi idéntico, en la Universidad Laboral de Albacete el aula magna se dispone entre dos patios, el de llegada y el de la zona docente. Finalmente, dentro de este grupo de proyectos se encuentra el Centro de Universidades Laborales de Almería, a cuya sala de conferencias se accede desde el vestíbulo principal del edificio, y el Centro de Málaga, cuyo salón de actos inicialmente previsto en el
53 programa es sustituido por una sala de reuniones con capacidad para 250 personas, situada en el cuerpo elevado del edificio de dirección. Junto a estos elementos arquitectónicos representativos del carácter oficial de las Universidades Laborales, encontramos también espacios dedicados al alumnado, igualmente importantes en cuanto a la distribución de los espacios en estos conjuntos. Buen ejemplo de ello son las residencias de los estudiantes, en las que podemos observar dos planteamientos o tipos de proyectos en su configuración básica. Nos encontramos por una parte con conjuntos cuyas residencias se sitúan en un ala determinada del centro, compartiendo espacio en el mismo edificio, el cual agrupa todas las funciones de la Universidad Laboral. La ventaja que presenta este esquema compositivo es que permite el desplazamiento del alumnado a través del centro sin necesidad de salir al exterior. Por otra parte, se nos presentan unos conjuntos en los que la residencia se encuentra separada del edificio principal. No obstante, aun dentro de esta clasificación, debemos considerar unos centros en los que ésta queda aislada del resto de edificaciones del conjunto, y otros en los que junto al edificio residencial se disponen espacios para la docencia y estudio. Este último modelo constructivo será el habitual en las primeras Universidades Laborales y en aquellas proyectadas en la década de los sesenta y principios de los setenta, cuyo propósito final sería evitar la concentración masiva de alumnos en un mismo espacio, para evitar así conflictos estudiantiles, muy comunes en la época. Dentro de este modelo se encuentran los Centros de Gijón, Cáceres, Huesca, Zamora, Almería, Tenerife, Orense y Alcalá de Henares. De otro lado, nos encontramos con los conjuntos de Tarragona, Córdoba, Sevilla y La Coruña, sin cuyas residencias –dadas sus dimensiones-, no serían comprensibles ni legibles los proyectos de sus edificaciones. Por último, podemos distinguir conjuntos cuyos edificios residenciales están agrupados, formando prácticamente una unidad independiente del resto del proyecto; y dentro de esta clasificación es aún posible distinguir entre aquellos en los que este núcleo está totalmente aislado del Centro, o unido a este por medio de una serie de edificaciones. Asimismo, también podemos clasificar a los Centros por la elección de su crecimiento: en altura o en horizontal. De este modo, las Universidades Laborales de Toledo, de Las Palmas, y de Málaga, constituyen tres ejemplos de esta última disposición en núcleos aislados. Su aspecto general es el de pequeños pueblos con funcionamiento independiente al del resto del conjunto, pensados para el recogimiento y descanso de los muchachos en una ubicación convenientemente separada de las zonas de trabajo y de los servicios comunes 31 . Asimismo, los Centros de las Universidades Laborales de Lardero y de Albacete también formarían parte de esta clasificación, si bien en el caso de Albacete, su residencia permanece unida al edificio principal por medio de una galería. 31 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., I, p. 163.
54 En definitiva, podemos observar cómo, a pesar del cambio del paradigma arquitectónico del país, del aspecto de sus arquitecturas y de las diferentes configuraciones que el uso residencial fue tomando en los sucesivos establecimientos –a veces por su necesario tamaño para acoger al elevado número de internos, otras por la singularidad de la estructura elegida–, éste ha supuesto siempre una de las partes más importantes a la hora de comprender estos proyectos, alcanzando en la mayoría de casos un gran protagonismo formal, y contribuyendo en muchos de ellos al entendimiento de la organización toda de los conjuntos, o al menos a una parte fundamental de ésta, principalmente debido al modo en que la zona de habitación se vincula al resto de usos del programa de estas Universidades Laborales que, en todo caso, fueron concebidas como organismos funcionales complejos y engranados como máquinas perfectas. 32 Siguiendo con el estudio de los espacios comunes dedicados al alumnado en las Universidades Laborales, vamos a proceder ahora al análisis en detalle de un espacio singular, dedicado al esparcimiento y a la comunidad: el comedor. Como veremos a continuación, se trata de un espacio que puede acogerse a varias clasificaciones. Nos encontramos así, de un lado, comedores concebidos para que no todo el alumnado pudiera acceder a él a la vez. En este caso se diseñarían dos opciones: comedores amplios pero compartimentados en varias salas, o comedores de reducidas dimensiones que obligarían a los alumnos a dividirse en varios turnos de servicio. Dentro de esta primera clasificación se encuentran los comedores de los centros de Almería, Lardero, Albacete, Zamora, Alcalá de Henares, Tenerife y Vigo. De otro lado, se proyectarían en los conjuntos varios comedores de muy escasas dimensiones, vinculados a cada unidad escolar, dando así cabida sólo a aquellos alumnos. Los casos de las Universidades Laborales de Gijón y de Sevilla son los únicos en los que se aplicaría este diseño. Por último, nos encontramos con comedores diseñados como piezas angulares y articuladoras de los conjuntos, entendidos como lugares de paso y encuentro de los mismos. El mejor ejemplo de ello por su megalómana envergadura, por su sofisticado diseño y su destacada posición en el conjunto, es el comedor de la Universidad Laboral de Tarragona. 33 Se trata de un pabellón de gran envergadura unido a los bloques residenciales mediante pasarelas, y cuya fachada preside la plaza principal de la Universidad Laboral. Asimismo, los conjuntos de Córdoba, Cheste, Málaga, Eíbar, Orense, y en menor medida, Toledo, Las Palmas, La Coruña y Zaragoza presentarían un esquema compositivo en sus comedores similar al de Tarragona. De todos estos análisis compositivos podemos extraer que, tanto la voluntad de los arquitectos como las directrices dadas por el Ministerio de Trabajo, influyeron a la hora 32 Ibíd., I, p 164. 33 Ibíd., I, p. 170.
55 de proyectar estos singulares espacios. Asimismo, el número de alumnos de cada centro, como la edad y escuelas a las que pertenecían, fueron factores a tener en cuenta en sus respectivos diseños. Por último, los talleres constituyeron también espacios significativos en la vida de los conjuntos, lo que los convierte en elementos de estudio por su arquitectura y ordenamiento espacial. Así, distinguimos en un primer grupo, a los conjuntos que contaron con talleres diseñados como grandes naves industriales, espacios diáfanos que respondían a una doble función: la enseñanza práctica y la venta al público de los productos realizados por el alumnado. Dentro de esta primera clasificación se encontrarían las Universidades Laborales de Gijón, de Tarragona, de Córdoba y de Sevilla. Construidas ya las primeras Universidades Laborales, y una vez pasado el régimen autárquico de los años cincuenta, los talleres verán reducido su tamaño, y se alejarán de la imagen de naves industriales. No obstante, seguirán ocupando un papel primordial dentro de los conjuntos. Por otro lado, en el Colegio de Promoción Social de Tenerife y en los Centros de Universidades Laborales de Toledo, de Las Palmas, de Málaga, de Almería, de Lardero y de Albacete, los últimos centros construidos, los talleres no se diferenciarán apenas del resto de las aulas, de hecho, estarán integrados dentro del resto de espacios docentes.
56 3.4. La escultura y la pintura en la arquitectura de las Universidades Laborales No es posible concebir estas grandes construcciones por otra parte, sin la importancia que dentro de ellas adquirieron las otras artes; las cuales no solo aportaron belleza visual y dinamismo, sino que cumplían un papel activo en la dinámica estructural e ideológica de estos conjuntos. Como el citado Robles Cardona nos indica, dichas manifestaciones dejaban traslucir, en cierto modo, la influencia que el Movimiento Moderno recogió en el extranjero y que fue volcada en el diseño de los arquitectos españoles: “Cabría en este sentido hablar de la posible repercusión que el conocimiento de algunos proyectos internacionales pudo tener en los autores de estos conjuntos –como los murales de mosaico del arquitecto y pintor mexicano Juan O nGorman en las fachadas exteriores ciegas de la Biblioteca Central de la U.N.A.M.; o el de Francisco Eppens en la Facultad Nacional de Medicina de la misma Ciudad Universitaria-; o si bien, por el contrario, se trataba de una convicción personal por parte de estos profesionales de que la arquitectura debía ser complementada con obras de las otras artes” 34 No obstante, y a pesar de la influencia internacional, será un rasgo común y definidor en nuestras Universidades Laborales la simbología franquista y fascista; dando un toque personal y único a la pintura y escultura que harán recordar al visitante el origen falangista de dichas instituciones. En este sentido, la Universidad Laboral de Gijón es el paradigma y culmen de la propaganda que el régimen quiso reflejar en el arte. Concebida como una obra de arte total dedicada al Trabajo, el conjunto artístico puede dividirse en dos prismas: las alegorías del Trabajo y las representaciones de Santos y personalidades relacionadas con la institución. Estamos hablando por tanto, del conjunto con una mayor colección artística. Como señala Robles Cardona: “Así, las fachadas de la iglesia, del teatro y del patronato, es decir, de los edificios institucionales que dialogan entre sí abiertos a la plaza central del conjunto, concentran un gran número de esculturas encargadas a los mejores artistas nacionales de la época, como Manuel Álvarez Laviada o Florentino Trapero. El equipamiento decorativo y formal de estas fachadas, y su situación relativa en la plaza, indican la posición jerárquica de las actividades que encierran estos edificios, es decir, su entidad y, por tanto, la de la figura de poder que cada cual representa, monopolizando junto a la entrada casi todo el despliegue ornamental. Asimismo, es también posible encontrar pinturas murales, principalmente en el teatro y en la llamada Sala de las Pinturas aneja a éste, obras de artistas como Enrique Segura o Joaquín Valverde”. 35 34 Ibíd., I, p. 102. 35 Ibid, I, p. 303.
57 Para coronar el conjunto se proyectó un gran monumento a José Antonio Girón cuyo emplazamiento sería la plaza central, y que como nos dice Robles Cardona, seguiría líneas neoclásicas. Sin embargo, la escultura no llegaría a colocarse nunca. Dado ya el pistoletazo de salida con este conjunto, el resto de Universidades Laborales proyectadas tras la de Gijón contarán con sus propios programas escultóricos y pictóricos, no obstante ninguno será tan completo como el de ésta. Un caso destacable no obstante, es el de la Universidad Laboral de Córdoba, la cual cuenta con una gran escultura de 4 metros de San José Obrero, patrón de la misma, situada en la zona del paraninfo y la iglesia; realizada por Ruiz de Olmos. Asimismo, tanto en la zona de los talleres como en la piscina cubierta, encontramos murales de azulejo pintado con la temática de la integración del Trabajo en la Tierra, así como la vida marítima y los deportes. Por otro lado, en la fachada del paraninfo nos encontramos un gran mosaico mural de 100 m2 titulado La Creación y el Trabajo, obra del artista Joaquín Vaquero Turcios. Se trata de una gran representación figurativa sobre la que aparece en letras doradas la cita de Séneca: “Para el bien de todos, trabajan y combaten los mejores”. Asimismo, en el interior del edificio se encuentran pinturas murales de Germán Calvo González alusivas también al Arte y al Trabajo. Para finalizar el programa plástico del conjunto cordobés hablaremos de la capilla, cuyo interior queda completado por sendas vidrieras de colores, obra de los artistas Manuel Suárez-Pumariega Molezún y José Romero Escassi, respectivamente. El lado opuesto al altar está decorado en el interior con un mural de tema religioso, también de Molezún; y en la parte exterior por un mosaico en el que figuran los Santos de Córdoba, obra de Escassi. Todos ellos realizados dentro de la llamada corriente de la pintura figurativa. Asimismo, en el interior de la capilla se dispone un viacrucis de hierro y piedra, obra de Amadeo Gabino, quien asimismo realizó el bajorrelieve de los ángeles de la puerta principal del templo. Por último, el retablo del altar mayor, con la representación de los doce apóstoles, es obra de Francisco Carretero. Para finalizar con el estudio de las Universidades Laborales andaluzas, debemos también mencionar la gran escultura sobre agua que preside la explanada de entrada al Centro de Universidades Laborales de Almería, obra de Guatavo Torner. Se trata de una composición abstracta de cubos de metal que contrasta con el fondo blanco que cierra el acceso y que busca reflejar el cielo y el sol. 36 En esta línea de abstracción Robles Cardona nos remarca en su obra el extraordinario paralelismo entre el edificio almeriense y la obra del artista Gerardo Rueda De levante 36 Como Miguel Ángel Robles Cardona puntualiza en su tesis, esta escultura habría sido inicialmente concebida para otro edificio de Julio Cano Lasso proyectado en Madrid, en el que finalmente no autorizarían su colocación. Cfr. Op. cit., I, p. 306.
64 Si fue o no así, la realidad es que la gran mayoría de los conjuntos han sido en la actualidad absorbidos por el crecimiento urbano de las ciudades en las que se construyeron, quedando asfixiados, con mayor o menor criterio y sensibilidad patrimonial, por núcleos propios de la periferia que han desprovisto a estos centros de su carácter aislado y de la naturaleza que los rodeaba y con la que fueron concebidos como innovadores centros de docencia. De hecho, en algunos de ellos se han producido la venta de parte de sus terrenos, perdiendo así zonas que antaño fueron granjas o campos de prácticas. De hecho, la mayoría ha dado lugar a polos de construcción en torno a los que se han adherido edificios de nueva planta de toda índole y fin (viviendas adosadas, aisladas o en bloque; naves industriales; edificios universitarios complementarios; y todo tipo de instalaciones) que han terminado, sin especial fortuna en la mayor parte de los casos, por invadir su espacio vital, atentando contra unas arquitecturas llenas de valores que, aún a día de hoy, consiguen, no sin esfuerzo, sobrevivir como reductos construidos de un momento en que la arquitectura aún se pensaba. Sólo la distancia física, y en algunos casos la abundante vegetación entre la que estos conjuntos se disolvieron, ha permitido que, en ocasiones, desde algunas ventanas de algunas aulas o contemplando el trozo de cielo atrapado en algunos de los patios, aún se pueda creer, con una cierta esperanza, que el tiempo no ha pasado 47 47 Ibíd., I, p. 72.
65 . 4.2. Las Universidades Laborales de Andalucía como grandes conjuntos urbanos Resulta difícil encontrar una terminología urbanística adecuada para encuadrar al conjunto de Universidades Laborales españolas, más aún cuando en nuestra comunidad contamos con dos planteamientos meridianamente opuestos desde el prisma arquitectónico; por un lado, los dos buques insignia cristalizados en los conjuntos de Sevilla y Córdoba, y por otro la modestia, pragmatismo y utilitarismo de las construcciones de Málaga y Almería. Por su parte, Diego Cano Pintos las definiría como “miniciudades”, dejando nuevamente abierta la posibilidad de considerarlas o no como tales. Por último, en el extremo opuesto de la definición, se encontrarían posturas como la sostenida por el Dr. Zafrilla al expresar que, al menos “las primeras cinco Universidades Laborales eran auténticas ciudades”; o Antón Capitel que, al hablar de la de Gijón, la sitúa como paradigma de ciudad ideal, en definitiva, como ciudad. Es decir, atendiendo a parámetros cuantificables como su superficie o su número de habitantes, o a la propia composición de su población, denominar bajo el término “ciudad” a estos establecimientos docentes y residenciales resulta, a todas luces, desmesurado. De otro lado, si nos fijamos en sus valores productivos o de actividad, o en la oferta de servicios ofrecida, resulta también exagerado encuadrarlos bajo tal definición pues, claramente, estos centros carecen de gran parte de las funciones que se producen en el desarrollo regular de una ciudad. Acaso los primeros, concebidos según una visión semi-autárquica de su sostenimiento y bajo un régimen de poder en autogobierno, podrían aproximarse a alguna de las definiciones anteriormente vistas en las que, sin excesiva precisión, se pretendía establecer la escisión entre asentamiento rural y asentamiento urbano o ciudad. Por otra parte, y desde el punto de vista histórico, España se encontraba en la década de los años cuarenta en una difícil situación económica, tanto por la escasez de recursos como por la de pérdidas humanas. Serán tiempos marcados por la inflación, el paro, la miseria y el hambre. A esto se añadirá el aislamiento internacional que sufrirá el país, marginado del plan Marshall, lo que aumentó las diferencias con el resto de países occidentales. Es lógico por tanto, que el contexto político, social y económico en el que surgen las Universidades Laborales de lugar a la necesidad de establecer en dichas instituciones granjas agronómicas que contribuyeran al sostén de sus futuros habitantes. Como señala Subirana: “Es criterio de los Patronatos de las Universidades Laborales que el suministro de los principales alimentos que los alumnos de éstas han de consumir sea proporcionado por granjas anejas, al objeto de que, además de no originar perjuicios al normal
66 abastecimiento de las ciudades dónde se enclavan, sirvan de enseñanza a los alumnos y resulten más económicos a la administración de la propia Universidad” 48 . Si bien las primeras cinco Universidades Laborales –Gijón, Zamora, Tarragona, Córdoba y Sevillacontaron con una de estas instalaciones, la tendencia quedaría rápidamente abandonada tras la consabida apertura del país al exterior y el incipiente despegue del desarrollo industrial. Con éste, o como consecuencia de él, se produciría la falta de demanda de enseñanzas agrícolas desde los primeros años de funcionamiento de los centros, eliminando éstas de los programas docentes en el curso 1962-1963 en favor de las enseñanzas industriales 49 . Por otro lado, las Universidades Laborales manifestarán asimismo su vocación de autosuficiencia al contar desde sus inicios fundacionales con toda una serie de servicios que garantizaban su independencia económica y de gestión, como era el servicio médico, capilla, su propio periódico y emisora de radio, instalaciones y locales de ocio como pistas deportivas, teatro, departamento de cinematografía, y un largo etcétera que se completaría con los servicios propios de una residencia de estudiantes internos: comedores, cocinas, servicios de mantenimiento, así como otros de lavandería y costura. Surge así de nuevo, la intencionalidad vocacional de estas instituciones de conformarse como ciudades autárquicas. Así, en síntesis, las Universidades Laborales se configuran como grandes conjuntos docentes en los que, con el paso de los años, pudo apreciarse una evolución en relación a su número de estudiantes, así como a la cantidad de estos que en ellas residen; respecto al régimen de gobierno de los centros; respecto a su autonomía funcional y de sostenimiento en relación a otras entidades; a la oferta de actividades y funciones contenidas, en base a la composición de su población, tipo y régimen de utilización de sus instalaciones; y un largo etcétera 50 . De todo ello podemos extraer que estos grandes (o medianos) conjuntos constituyen modelos de ciudad incompleta, en ocasiones ideal, pero alejadas en todo caso del concepto de ciudad o ciudad jardín que manejamos en la actualidad. Sin embargo, si nos enfocamos en los modelos de las ciudades universitarias y asumimos sus características particulares y sus diferencias de fondo con el concepto que tradicionalmente se asume de una ciudad, nos es posible desde este nuevo posicionamiento entender algunos de los conjuntos de nuestras Universidades 48 SUBIRANA, José Luis: “Granja Florencia en Villalazán, Zamora. Arquitecto: José Luis Subirana”. Madrid: Revista Nacional de Arquitectura, nº 162 (junio de 1955): p. 11. 49 Cfr. ZAFRILLA TOBARRA, Ricardo. Universidades Laborales: hacia una historia económica y gráfica. Albacete: Popular Libros, 2008: p. 92. 50 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., I, p. 78.
67 Laborales como ciudades, quizás modelos ideales, concebidas en algunos casos por sus propios autores como tales. En tal sentido, desde el plano funcional podemos comprender los primeros complejos (aquellos que atendieron a un concepto megalómano) como pequeñas ciudades. Nos referimos a los Centros de Gijón, Tarragona, Córdoba, Sevilla y Cheste. En ellos sus habitantes debían desplazarse de unos edificios a otros para realizar las actividades de su vida cotidiana, de este modo cada edificación cumpliría una función específica y cualificada, siendo el alumnado el que cambiaría de ámbito para desarrollar su rutina diaria. Por otra parte, la aparición de la plaza y de la calle, es decir, del espacio urbano articulado y su contrapunto, la manzana, marca el paso decisivo hacia la verdadera ciudad. Es decir, desde entonces la ciudad se entiende como una secuencia de espacios públicos rodeados y definidos por la arquitectura. Por ello, en base a esta definición, las Universidades Laborales, bien como conjuntos compactos y continuos, bien como disgregados edilicios, no pueden ser consideradas ciudades como tales, sino fragmentos ordenados de ésta 51 . Asimismo, también podemos observar cómo en los dos primeros conjuntos (Gijón y Tarragona) orquestados por Luis Moya, se tiende hacia ciudades de composición clásica, a pesar del aspecto medieval y encastillado del de Gijón. También podemos encontrar en ellos referencias a la tradición urbana mediterránea, englobando así no sólo a la vertiente clásica, sino a la tradición española. Siguiendo esta última tendencia, a principios de la década de los años cincuenta y en consonancia con las propuestas urbanísticas de ordenación clásica propias de los fundamentos de la Carta de Atenas, surgirán los proyectos de las Universidades Laborales de Tarragona, Córdoba y Sevilla. El citado manifiesto, redactado durante el IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (C.I.A.M.), celebrado a bordo del Patris II en 1933 en la ruta Marsella-Atenas- Marsella, sería publicado por Le Corbusier y Josep Lluis Sert en 1942. Y en él, a partir del análisis de diferentes ciudades estudiadas, se enumeran y detallan los principales problemas del urbanismo reciente; y llegan a la conclusión de cuáles son las condiciones que deben darse en la ciudad para que ésta se convierta adecuadamente en el soporte de las cuatro funciones fundamentales del hombre, esto es: habitación, esparcimiento, trabajo y circulación 52 . En estos tres últimos ejemplos puede apreciarse claramente la influencia de los postulados de la Ville Radieuse (1930) de Le Corbusier, en la que los usos quedan separados en diferentes edificios, aunque en estos casos la homogeneidad de su población y su particular régimen de funcionamiento hacen que sus necesidades disten 51 Ibíd., I, p. 86. 52 Ibíd., I, p. 86.
68 de las de una ciudad real, constituyéndose en cierto modo como laboratorios urbanísticos. El conjunto de la Universidad Laboral de Córdoba, en tanto que al concepto urbanístico que representa, guarda gran similitud con el del Centro de la ciudad tarraconense, concebidos ambos como verdaderas ciudades de la instrucción, introvertidas, autónomas y autosuficientes. Por su parte, con la Universidad Laboral de Sevilla se cierra esta primera etapa de macrocentros planteados en base a un concepto megalómano y comienza una nueva fase que definirá, también en lo urbanístico, una serie de cambios. Comienza, a partir de este momento, la etapa de mayor desarrollo en la creación de establecimientos del Sistema de Universidades Laborales, definida por la construcción de unos centros más pequeños, algunos de ellos compactos, lejos ya de los magnánimos planteamientos que dieron lugar a los grandes conjuntos de la primera etapa. Es quizás, en los ejemplos que siguen, dónde los límites entre aquellos centros que pueden ser considerados como ciudades bajo alguna de las definiciones anteriormente vistas, frente a aquellos otros que claramente son simples conjuntos docentes y residenciales, aún de generoso tamaño, comienza a ser más borroso 53 . Pero, en definitiva, si bien todos estos conjuntos están planteados por sus autores en función de un determinado concepto urbanístico, ninguno de ellos alcanza la escala y complejidad de una ciudad real dado su tamaño. Nos encontramos por tanto en todos, o en casi todos, los casos ante fragmentos ordenados de ciudad; es decir, ante grandes conjuntos urbanos. Una vez establecido este punto de partida, pasaremos a continuación al análisis individual de cada una de las Universidades Laborales de Andalucía; intentando desgranar el concepto paisajístico que se quiso imprimir en cada una de ellas y estudiando las similitudes y diferencias que podemos apreciar en los diferentes casos. 53 Ibíd., I, p. 86.
69 4.3. Análisis espacial y constructivo de las Universidades Laborales de Andalucía Haciendo una breve aproximación histórica, las dos primeras Universidades Laborales instaladas en Andalucía (Sevilla (1956) y Córdoba (1956)) recibirían los sobrenombres de “José Antonio Primo de Rivera” y “Onésimo Redondo”, respectivamente, en honor al fundador del partido Falange Española y a su colaborador, ambos asesinados al estallido de la Guerra Civil y convertidos en “mártires de la Cruzada” por el Régimen. Asimismo, la Universidad Laboral sevillana también sería conocida popularmente como Universidad Laboral “Virgen de los Reyes”, advocación de la Virgen María venerada en la ciudad andaluza, de la que es patrona general, así como de su archidiócesis. A éstas seguirían los Centros de Universidades Laborales de Almería (1974) y de Málaga (1978), bautizado este último con el sobrenombre de “Utrera Molina” en honor al político falangista local, José Utrera Molina, quién entre 1969 y 1973 ocuparía el cargo de Subsecretario del Ministerio de Trabajo, así como otros cargos a lo largo del régimen de Franco. Desde una perspectiva conceptual, los dos primeros centros docentes fueron concebidos, como ya hemos mencionado anteriormente, como grandes conjuntos autosuficientes que en mayor o menor medida, seguirán las líneas planteadas en la Universidad Laboral de Gijón. Sin embargo, en la caso de las Universidades Laborales de Málaga y de Almería, el cambio no es tan solo de planteamientos ideológicos, sino también de presupuesto y de necesidades dará lugar a unos complejos más modestos (en cuanto a dimensiones y materiales se refiere) aunque igualmente autosuficientes desde el punto de vista urbanístico y utilitario. No obstante, podemos observar un máximo común denominador en estos cuatro conjuntos, que es sin duda el papel primordial que el espacio y el paisaje juegan en ellos, no solo para satisfacer la necesidad de esparcimiento de sus habitantes, sino que serán elementos principales de ordenación de la arquitectura, llegando a formar parte esencial de la misma. A continuación pasaremos a analizar este aspecto a través de cada uno de estos centros, siguiendo un orden estrictamente cronológico de planificación y construcción.
70 4.3.1. Universidad Laboral “Onésimo Redondo” de Córdoba (1952-1956) 54 Francisco Robles Giménez, Daniel Sánchez Puch, Miguel de los Santos Nicolás y Fernando Cavestany y Pardo-Valcárcel. La Universidad Laboral “Onésimo Redondo” de Córdoba es una de las obras con las que se inaugura la segunda modernidad en la ciudad andaluza, tras algunos ejercicios racionalistas de los años 40 vestidos de historicismo. Su historia comienza el día 18 de enero de 1952, fecha en que el Diario de Córdoba publica el artículo “Córdoba aspira a una Universidad Laboral” 55 . Las obras se inician en marzo de 1953 en una finca de 400 hectáreas llamada “Rabanales”, situada a 2,5 km de la capital, quedando así Córdoba al Oeste, explotaciones agrícolas al Este, la antigua nacional IV al Sur y al Norte las estribaciones de Sierra Morena. Se contó con un presupuesto total de 31 millones de ptas que fue distribuido en cuatro fases, quedando oficialmente inaugurada (que no completada) el 5 de noviembre de 1956, y encomendada su labor docente a la Orden de los padres dominicos, asistidos por un cuerpo docente laico. Fig. 1 Vista aérea general de la Universidad Laboral. Fotografía de Época. 54 Los datos e informaciones relativos al proyecto arquitectónico de la Universidad Laboral de Córdoba recogidos en este epígrafe han sido obtenidos de: Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. La arquitectura de las Universidades Laborales españolas (1946-1978), op. cit., II, pp. 102-109. 55 Ibíd., II, p. 100.
71 Como particularidad durante su construcción, es señalable el hecho de la relevancia que se dedicó a su emplazamiento, pues dentro de los terrenos de la finca se llegaron a estudiar hasta tres posibles localizaciones, hasta concretar la actual, que fue elegida en cuarto lugar. Esta circunstancia denota el cuidado e importancia que el equipo de arquitectos le concedía a la concepción espacial del conjunto. Finalmente, la zona elegida para la construcción del conjunto es la franja situada entre el canal del Guadalmellato y el ferrocarril, con una anchura suficiente para poder emplazar todos los edificios. Se trata de un área con ligeros desniveles, con una longitud de 500 m, una pendiente del 2% desde el canal al ferrocarril, y un ancho de 250 m. Por lo cual tenía, en primer lugar, la ventaja de que el movimiento de tierras sería reducido; en segundo lugar, su proximidad a Córdoba y el fácil acceso al ferrocarril y a la carretera, haciéndola más visible desde ambas vías, así como facilitando la entrada y salida de mercancías y de los productos elaborados en las granjas, fábricas y talleres; y en tercer lugar, por estar aproximadamente en el centro de la finca, quedaría casi equidistante de los lugares de trabajo y de enseñanza 56 . Asimismo, dicho emplazamiento permitirá la construcción de una vía paralela al canal que servirá de enlace entre las edificaciones de los colegios y los talleres, granjas y fábricas. Por último debemos señalar que tanto el emplazamiento como la disposición abierta de las edificaciones y sistemas constructivos dejan abierta la posibilidad a futuras ampliaciones. Fig. 2 Ortofoto de situación del conjunto en la actualidad. Fig. 3 Emplazamiento escogido para la Universidad Laboral. 56 Ibíd., II, p. 102.
72 Ideada como una urbe independiente, la Universidad Laboral de Córdoba se convertirá en un centro autosuficiente tanto de docencia como de habitabilidad. Para ello se proyectará la explotación de la finca, la cual será dividida en una zona de regadío de unas 183 ha, bajo el canal del Guadalmellato, y una zona de secano que se abastecerá de agua gracias a la construcción de un canal superior. Así, el conjunto dispondrá de 350 ha. para el cultivo intensivo, además del resto de superficie destinada a edificaciones, zonas deportivas y jardines. El equipo de arquitectos concebirá como punto constructivo fundamental la relación entre la disposición de los módulos constructivos y la formación del alumnado. Es por ello que en la estructura axial encontramos una dicotomía entre la zona de edificios representativos y la zona de colegios, disponiendo el eje principal de acceso perpendicular al que organiza el conjunto. Asimismo, no podemos olvidar la vocación monumental del complejo y la importancia que los constructores le dan a la interacción de todo ello con el entorno natural. Fig. 4 Planta general de ordenación de la Universidad Laboral con indicación del uso de cada uno de los edificios.
73 El proyecto se convierte de este modo en una síntesis de morfologías modernas ordenadas en base a criterios académicos de composición, en el que destaca su simetría y equilibrio, su ritmo y proporción, así como la discreta escala monumental de unos edificios que renuncian al ornamento para destacar la obra arquitectónica. A través de sus pilastras, cornisas y pórticos en clave de clasicismo abstracto, resumidos a su esencialidad geométrica, el proyecto renuncia a cualquier mímesis lingüística que pudiera interpretarse en claves históricas, respondiendo con una cierta voluntad moderna a los requisitos de monumentalidad y simbolismo que entonces planteaba el Régimen en sus operaciones singulares 57 . Se trata, en definitiva, de la misma clasicidad eterna y universal que a principios del siglo XX reivindicaba Auguste Perret, un claicismo capaz de adaptarse a las nuevas funciones, a la estructura de hormigón armado y a los valores del nuevo siglo. 58 En la disposición general del complejo edilicio encontramos un eje principal de poco más de 1 km de longitud, flanqueado a ambos lados por módulos simétricos que culminan en dos zonas diferenciadas: la de servicios comunes y la iglesia. Asimismo, en la totalidad del conjunto se distinguen cuatro grupos constructivos. En primer lugar, la zona representativa, situada en el eje de acceso que culmina en una plaza superior, la cual enmarca a la iglesia y el paraninfo; y presidiendo este primer complejo constructivo, la estatua de San José Obrero, patrón de la Universidad Laboral de Córdoba y obra del escultor Ruiz Olmos. Fig. 5 Vista general de un grupo de colegios-residencia (arriba, fotografía de la década de los 80- 90) 57 Ibíd., II, p. 103. 58 “Universidad Laboral de Córdoba”. Ficha del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. (En línea) (Consulta: 4 de diciembre de 2012). Disponible <http://www.iaph.es/sys/productos/DOCOMOMO/Provincias/Cordoba/cordoba.html>
80 De este modo, la primera zona queda estructurada por una columna central de distribución y enlace que arranca desde la plaza de acceso en U para después curvarse adoptando la dirección Noreste y llegar hasta la central térmica, uniendo los edificios docentes y residenciales, dispuestos simétricamente a eje con dicha columna, configurando así un gran edificio de usos múltiples. A este eje central se conectan todos los espacios, urbanos y comunitarios del conjunto, abiertos o cerrados, cubiertos o descubiertos, es decir: los patios de recreo vinculados a los colegios; las plazas relacionadas con los edificios oficiales; la avenida longitudinal que conecta todo lo anterior; el sistema de calles transversales que enlaza con los prismas ortogonales de los colegios, o los caminos que llevan a las instalaciones periféricas. Se trata, en definitiva, de una ordenación presidida por el rigor de los recorridos y por las jerarquías funcionales. La zona periférica, con una urbanización aparentemente caótica, quedaría compuesta por el conjunto de edificaciones aisladas destinadas a los usos complementarios, que ordenan el territorio circundante a la par que se van disolviendo entre la vegetación y los cultivos. Se trata de la granja, los centros de transformación eléctrica, los talleres, los pabellones deportivos, las marquesinas y pérgolas, los campos de juego y piscinas, los frontones, el granero, los establos, etc. Pero estos recintos no tuvieron nunca la condición de marginales, más bien al contrario sirvieron para experimentar algunas de las proposiciones arquitectónicas menos convencionales. Destacan las viseras en ángulo de los transformadores y distribuidores de la red eléctrica; el silo de grano, cercano al lenguaje racionalista italiano; o los establos, que podrían relacionarse con el ahumadero y secadero de pescado que Arne Jacobsen ideó cerca de Odden Havn en 1943. 69 A pesar de que podría hablarse de condiciones territoriales, características topográficas, de orientación solar o incluso criterios paisajistas, lo cierto es que se desconoce con certeza por qué el esqueleto del edificio se dispuso de esta manera en el suelo, torciendo en el extremo la plaza que ordena las piezas representativas 70 . Lo que parece claro es que en la implantación de la edificación primó la minimización de los movimientos de tierra, el alejamiento del cauce del Guadaira y el aprovechamiento de las mejores visuales sobre el paisaje inmediato. 71 Esta última premisa quedaría confirmada por la memoria, dónde se habla del “factor psicológico en la disposición de edificios y del paisaje”. 72 69 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit, II, p. 121. 70 Ibíd., II, p. 121. 71 Cfr. PAVÓN TORREJÓN, Guillermo y Fernando Quiles García. Op. cit., p. 129. 72 Extracto de la memoria del proyecto de la Universidad Laboral de Sevilla, recogido en: Id., íb.
81 De otro lado, los terrenos presentan una suave pendiente en el sentido Norte-Sur, desde la carretera de Sevilla-Utrera hacia el cauce del río, salvando un desnivel de unos 15 m si se sigue su línea de máxima pendiente, que forma un ángulo de 30 grados con el Norte geográfico y que es la que adopta la columna central del edificio. 73 Fig. 15 Plano general de ordenación de la Universidad Laboral con indicación del uso de cada uno de los edificios. Podría pensarse que la búsqueda de las mejores visuales o la mejor apertura al sol de las fachadas son los criterios que deciden la disposición de la espina, pero ambas hipótesis parecen desmontarse por sí solas. De un lado, la separación entre las diferentes costillas del esternón colegial garantizaría las vistas y el soleamiento uniformes, cualquiera que fuese la orientación adoptada. Por otra parte, si los edificios hubiesen sido orientados con algún criterio de eficacia térmica o de iluminación no presentarían los inútiles parasoles que algunas de sus fachadas disponen en las orientaciones Norte y Noroeste. Sin embargo, la llamativa cantidad de recursos empleados para controlar la severidad térmica sevillana, generando sombras con 73 Cfr. PAVÓN TORREJÓN, Guillermo y Fernando Quiles García. Op. cit., p. 129.
82 pérgolas, galerías, voladizos, viseras y abundantes parasoles, muestra la preocupación de los autores por esta cuestión. Fig. 16 Vista general del edificio articulado desde la torre. En la imagen se observa cómo la galería central enlaza los distintos colegios. Fotografía de la década de los 70-80. Fig. 17, Fig. 18, Fig. 19 y Fig. 20 Pabellones de usos complementarios. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: central eléctrica, establos, silo de grano y almacenes. Fotografías actuales.
83 La Universidad Laboral de Sevilla se plantea, por tanto, como un proyecto integral en el que se diseñan y fijan todas y cada una de las partes, incluso el mobiliario -mesas de trabajo, armarios, cajoneras, bancos de espera, canastas de baloncesto-, definiendo siempre los detalles de manera exhaustiva –más de 500 planos de trabajo-, constituyendo éste uno de sus principales rasgos de modernidad 74 . En concreto, los bancos proyectados guardan algún parecido, más conceptual que formal, con los diseñados por Arne Jacobsen para el Ayuntamiento de Aarhus en 1937. 75 Fig. 21 y Fig. 22 Comparativa entre los bancos de la Laboral y los que Arne Jacobsen diseña para el Ayuntamiento de Aarhus en 1937. Fotografías de época. Fig. 23 y Fig. 24 Dibujo de perspectiva de una de las últimas versiones del proyecto en el que se observa la forma y posición de la iglesia prevista. (derecha). Curva de la galería central, rectorado y torre. Fotografía de la década de los 70-80 (izquierda). 74 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, op. cit., II, p. 122. 75 Comparativa realizada en: PARRA BAÑÓN, José Joaquín. “Dos fragmentos de O.T.A.I.S.A.”, p. 76.
84 Fig. 25 Vista general de la explanada de acceso. Fotografía de la década de los 70-80. Fig. 26 y Fig. 27 Teatro. Vista general del pabellón desde la torre del conjunto (izquierda) y vista del interior (derecha). Fotografías actuales. Fig. 28 y Fig. 29 Fachada del paraninfo (izquierda) y oficinas en el extremo del pabellón (derecha). Fotografías actuales.
85 Fig. 30, Fig. 31 y Fig. 32 Grupos escolares. Edificio de residencia (arriba izquierda), pabellón de zonas comunes y comedor (arriba centro) y aulario (arriba derecha). Fotografías actuales. Fig. 33 y Fig. 34 Grupos escolares. Planta primera y variantes de la planta tipo de dormitorios (abajo izquierda) y planta baja (abajo derecha). Fig. 35, Fig. 36 y Fig. 37 Grupos escolares. Vista general de un conjunto de edificios de residencia con sus fachadas pintadas de distinto color (izquierda, fotografía de la década de los 70-80), galería central (centro, fotografía actual) y jardines delimitados entre las dos alas de los colegios (derecha, fotografía actual).
86 Fig. 38, Fig. 39, Fig. 40 y Fig. 41 Nave I de talleres. De arriba a abajo: planta baja, sección longitudinal, alzado de la fachada delantera y alzado de la fachada trasera. Fig. 42 Pérgola de conexión con los talleres. Fotografía actual.
87 Fig. 43 y Fig. 44 Sección transversal del cuerpo de aulas de la Nave I de talleres (izquierda) y soporte cuadrúpedo de las vigas-cajón (derecha, fotografía actual). Fig. 45 y Fig. 46 Gimnasios. Vista general exterior de uno de los pabellones (izquierda) y vista desde el interior de las perforaciones cilíndricas en los tramos centrales de la bóveda (derecha). Fotografías actuales. Fig. 47 Trampolín de saltos de hormigón armado. A la derecha, en la imagen, la torre del Centro. Fotografía actual.
88 4.3.3. Centro de Universidades Laborales “José Utrera Molina” de Málaga (1972- 1978) 76 Arquitecto: Fernando Moreno Barberá. El Centro de Universidades Laborales de Málaga será encargado por la Delegación General de Universidades Laborales del Ministerio de Trabajo a Fernando Moreno Barberá en 1972 y presentado por el Subsecretario del Ministerio, José Utrera Molina, a la Asamblea Provincial de las Mutualidades Laborales en ese mismo año. 77 Tal y como venía siendo habitual en esta última etapa de creación de los centros, el proyecto y el grueso de las obras fueron realizados con gran celeridad con el objetivo de su inmediata puesta en marcha. Es por ello que algunas partes y modificaciones del proyecto fueron realizadas durante la propia ejecución de las obras, como demuestra la fecha de algunos planos. El centro entraría en funcionamiento a principios del curso 1973-1974, aunque su inauguración oficial no tuvo lugar hasta el 18 de marzo de 1974. El conjunto fue concebido para que se adaptase a los contenidos de la Ley General de Educación de 1970. Enfocando su docencia a un alumnado procedente de las zonas circundantes, lo que provocó el aumento progresivo del porcentaje de estudiantes mediopensionistas y externos frente al de internos. Así, se hizo una previsión de un colectivo total 78 de 750 alumnos aproximadamente, de los que 500 cursarían las enseñanzas de Bachillerato Unificado Polivalente (B.U.P.) y Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.), y los restantes 250 se integrarían en la amplia variedad de especialidades de Formación Profesional de Segundo Grado (F.P. II) que el Centro ofertaba. Por tanto, las edades de los estudiantes oscilarían entre los 14 y los 19 años, aunque también se impartirían enseñanzas específicas para adultos. No obstante, el internado estaba previsto para un número total de 432 alumnos, fundamentalmente de los niveles de B.U.P. y C.O.U., mientras que el resto del colectivo escolar era alumnado externo. El Centro se emplaza a 4 km del casco urbano de la ciudad, en la carretera de Antequera a Málaga, con acceso por una derivación cercana a la llamada Hacienda “de Cabello” y de la estación depuradora, próxima del colegio Los Olivos. La superficie del solar es algo superior a las 20 ha, presentando un desnivel máximo entre las cotas más alta y más baja de 34 m, y formando una ladera orientada hacia el 76 Los datos e informaciones relativos al proyecto arquitectónico de la Universidad Laboral de Málaga recogidos en este epígrafe han sido obtenidos de: Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. La arquitectura de las Universidades Laborales españolas (1946-1978), op. cit., II, pp.306-325. 77 Cfr. “Nuevos Centros de Universidades Laborales”. Madrid: UNI, nº 16 (enero-marzo de 1972): p. 24. 78 Cfr. MORENO BARBERÁ, Fernando. Centro de Universidades Laborales de Málaga. Anexo a la memoria. Especificaciones para el Centro de Málaga fijadas por la Delegación General de Universidades Laborales con fecha 7 de marzo de 1972. Madrid: 7 de marzo de 1972: p. 1.
89 Sur en cuya parte inferior existen zonas con una pendiente media del 10%. 79 . El Este del solar queda cortado por un barranco, mientras que la zona Norte acusa una topografía sumamente accidentada. Fig. 48 y Fig. 49 Ortofoto de situación del conjunto en la actualidad (izquierda) y vista aérea general del conjunto desde el Sur. (Fotografía actual derecha). Dado el tamaño del conjunto, resultaba fundamental realizar su planificación desde la escala urbana, ordenando el emplazamiento y la disposición de las diferentes áreas funcionales, así como la relación entre éstas. Con este criterio, Moreno Barberá define accesos, circulaciones y trazados generales de instalaciones, y distribuye las funciones en el solar con gran solvencia y atractivo, en base siempre a criterios de funcionalidad y economía que, en última instancia, determinan las directrices generales de la composición y las principales decisiones de proyecto. 80 En este sentido, se estudiaron varias posibilidades para la disposición general a adoptar en la ordenación del conjunto. 81 Por un lado, se propuso una organización abierta, disponiendo los edificios en la mayor superficie del solar para aprovechar al máximo las condiciones paisajísticas del emplazamiento; y por otro, se planteó una construcción 79 Cfr. MORENO BARBERÁ, Fernando. Centro de Universidades Laborales de Málaga. Memoria. Madrid: 7 de agosto de 1972: p. 2. 80 Cfr. BRAVO BRAVO, Juan. Enseñanzas prácticas. Espacios para la docencia y la investigación en la obra de Fernando Moreno Barberá. (Directora: Carmen Jordá Such) Mayo de 2007. [Departamento de Composición Arquitectónica de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia-Universidad Politécnica de Valencia]: p. 173. 81 Cfr. MORENO BARBERÁ, Fernando. Memoria, pp. 3-4.
96 § La preferencia por las ordenaciones dispersas o semi-dispersas, basadas en el fraccionamiento del programa en volúmenes de edificación que permiten su integración en el paisaje. § La cualificación de los espacios intersticiales entre edificios, evitando su consideración residual, y confiriendo a las zonas verdes y a la vegetación autóctona un claro papel protagonista. § La gradación de distintos niveles de privacidad en función de las diferentes categorías de usuarios, a través de la minuciosa ordenación de accesos, usos y circulaciones. § La jerarquía compositiva, en la que el acento corresponde en este caso al edificio de dirección. § La jerarquía de accesos, viarios y circulaciones, separando los tráficos principales y los de servicio, y primando los recorridos peatonales sobre los rodados. § La cuidadosa solución de todos los aspectos técnicos, centralizando las instalaciones generales y concentrando sus trazados; § La imagen uniforme, confiada al empleo de un reducido número de materiales y sistemas constructivos, y a la vegetación; § Y la austeridad y contención general como principios de diseño. Fig. 59 y Fig. 60 Edificio de dirección. Vista de las escaleras exteriores en el porche (derecha) y vista desde el interior de la vidriera de la escalera principal (izquierda). Fotografías actuales.
97 Como reconocimiento a su indiscutible calidad, en el año 2003 el Centro de Málaga fue incluido en el Catálogo de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Málaga con Protección Arquitectónica de Grado I. 94 Fig. 61, Fig. 62 y Fig. 63 Aulario de Lenguaje-Antropología. Planta superior (arriba), alzado de la fachada Este (centro) y sección longitudinal (abajo). 94 VILLAVERDE, Susana: “Arquitectura en su entorno”. Málaga: El Mundo (11 de abril de 2005): p. 8.
98 Fig. 64, Fig. 65, Fig. 66 y Fig. 67 Residencias. Vista general del conjunto desde el barranco (arriba izquierda), vista parcial del conjunto desde una de sus calles (arriba derecha), vista de la escalera abierta al vacío sobre la sala de estar (abajo izquierda) y vista parcial del conjunto con los parasoles a Norte (abajo derecha). Fotografías de época. Fig. 68, Fig. 69 Fig. 70 y Fig. 71 Edificio de comedores-cocinas y servicios. De arriba a abajo: planta superior o principal, alzado de la fachada Norte o de acceso, alzado de la fachada Sur o posterior, y sección transversal.
99 Fig. 72 Vista del escultórico trampolín de hormigón de la piscina de saltos. Fotografía de época. Fig. 73 Plano de ordenación general del conjunto según lo construido y tras las ampliaciones. En la imagen se observa la disposición definitiva de las instalaciones deportivas, así como los edificios del club-biblioteca, de mediopensionistas y de vestuarios.
100 Fig. 74, Fig. 75 y Fig. 76 Edificio del club-biblioteca. Vista de la terraza entre la fachada y los parasoles de la planta superior (izquierda, fotografía actual), vista de los parasoles de las fachadas Sur y Este (derecha, fotografía de época) y vista de la caja de cristal que ilumina la sala de lectura (centro, fotografía de época). Fig. 77 Plano de ordenación general del conjunto según la propuesta previa.
101 4.3.4. Centro de Universidades Laborales de Almería (1973-1974) 95 Arquitectos: Julio Cano Lasso, Alberto Campo Baeza, Antonio Más-Guindal Lafarga y Miguel Martín Escanciano. Cano Lasso recibirá el encargo de proyectar este Centro de Universidades Laborales en 1973, a la par que el de Orense. Posteriormente recibirá dos nuevos encargos: uno en Lardero (Logroño) y otro en Albacete. Dado el enorme volumen de trabajo que estos encargos tan concentrados en el tiempo suponían, el arquitecto optaría por formar equipos con algunos de sus colaboradores habituales. En este edificio contó con Alberto Campo Baeza, con quién había proyectado años atrás los Centros para el P.P.O. de Salamanca –al que este conjunto recuerda en algunos aspectos de su volumetría exterior-, Vitoria y Pamplona; así como con Miguel Martín Escanciano y Antonio Más-Guindal Lafarga 96 . El Centro se proyectará para un colectivo de 680 puestos escolares que serían utilizados por 1180 alumnos distribuidos entre Bachillerato Unificado Polivalente (B.U.P.), Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.), Formación Profesional de Primer y Segundo Grados (F.P. I y F.P. II) y Formación Profesional para adultos, según lo establecido en la Ley General de Educación de 1970, a cuyo régimen se había recientemente incorporado el Sistema de Universidades Laborales. Asimismo, la residencia, diseñada para internado exclusivamente femenino, tendría capacidad para 402 plazas, principalmente alumnas de B.U.P. y C.O.U. Finalmente, el colectivo de alumnos mediopensionistas y externos estaría formado por estudiantes de ambos sexos. El conjunto se encuentra emplazado sobre unos terrenos a 7 km al Este de Almería, entre la Rambla del Charco, el aeropuerto –inaugurado en 1968- y la carretera de Almería a Níjar. De planta prácticamente cuadrada, esta llana y árida estepa de más de 16 ha de extensión se encuentra poblada de plantas desérticas, y queda atravesada por caminos polvorientos y poco transitados. Si bien el solar disfrutaba de vistas sobre el mar próximo, según Cano Lasso el espacio entre éste y el nuevo edificio quedaría muy pronto cubierto de construcciones, según lo dispuesto en el Plan de Ordenación Urbana entonces vigente. 97 95 Los datos e informaciones relativos al proyecto arquitectónico de la Universidad Laboral de Almería recogidos en este epígrafe han sido obtenidos de: Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. La arquitectura de las Universidades Laborales españolas (1946-1978), op. cit., II, pp. 333-347. 96 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona: Op. cit., II, p. 323. 97 Según testimonio de Gustavo Torner en una entrevista realizada por la Dra. Arq. Valero, recogida en: VALERO RAMOS, Elisa. Universidad Laboral de Almería 1971-1974. J. Cano, A. Campo, M. Martín, A. Más.
102 Por otro lado, el acceso al conjunto se plantea desde la citada Rambla, alejándose del cruce entre ésta y la carretera de Almería a Níjar, prevista en el futuro como un potente nudo viario, evitando la salida directa a dicha carretera y alejando también las edificaciones, en lo posible, de este punto conflictivo. 98 Fig. 78 y Fig 79 Vista aérea general del conjunto. Fotografía de época (derecha). Ortofoto de situación del conjunto en la actualidad (izquierda.) La solución espacial para este proyecto estuvo muy clara desde el primer momento, 99 razón por la que su redacción concluye, tras apenas cuatro meses de intenso trabajo, en octubre de 1973. 100 Las obras se adjudicaron mediante concurso a la empresa Huarte con un plazo de construcción de 13 meses y un presupuesto de ejecución material superior a los 107,5 millones de ptas. 101 Finalmente, el edificio se terminaría en tan solo ocho meses, comenzando las obras en febrero de 1974 y entrando en funcionamiento el Centro en Almería: Ediciones del Colegio de Arquitectos de Almería, Colección Archivos de Arquitectura España Siglo XX, 2008: p. 91. 98 Cfr. CANO LASSO, Julio et al.: Universidad Laboral de Almería. Memoria, facsímil reproducido en: VALERO RAMOS, Elisa. Op. cit., anexos. 99 Cfr. CAMPO BAEZA, Alberto: “Atrapar el cielo”, en: VALERO RAMOS, Elisa, Op. cit., p. 83. 100 Cfr. VALERO RAMOS, Elisa, Op. cit., p. 7. 101 Cfr. CANO LASSO, Julio et al. Op. cit.
103 septiembre del mismo año, no obstante, su inauguración oficial no se produciría hasta el 4 de febrero de 1975. 102 Cano Lasso entendía el trabajo del arquitecto como una labor basada en una serie de puntos de referencia que, a falta de unas fórmulas infalibles, debían en general cumplirse. Estos eran 103 : - Atención a la relación con el entorno. La arquitectura nunca es un hecho aislado, aunque esté en pleno desierto. - Economía, entendida en el amplio sentido que rige todas las leyes de la naturaleza. Naturalismo y economía de recursos expresivos. - Colaboración con la naturaleza. El arquitecto debe ser siempre un sensible colaborador de la naturaleza. - Desarrollo lógico de un programa de necesidades. Siempre pensando en quienes han de vivirlo. - Racionalidad constructiva. La forma siempre como resultado coherente del proceso constructivo. - Elección de la tecnología apropiada y disposición abierta a la incorporación de los avances tecnológicos con espíritu crítico. - Sensibilidad y rigor en la elección y empleo de los materiales de acuerdo a sus características. El Centro de Universidades Laborales de Almería, con sus 19000 m2 de superficie construida, 104 se proyecta con coherencia a las ideas citadas y de acuerdo a una actitud que entiende la arquitectura como oficio, tomando además como fuente de inspiración diferentes corrientes y tradiciones arquitectónicas. Así pues, está clara la influencia de la tradición popular, de la casa patio. Pero también hay una clara referencia a la obra de Candilis; la Universidad Libre de Berlín (1963-1974) tiene una aplicación directa en Almería en la organización de las células en un entramado horizontal-vertical. Por otra parte, es posible establecer un cierto paralelismo, a la postre menos explícito, pero igual de profundo, con la obra de Luis Barragán. 105 102 Cfr. <http://www.universidadeslaboralesespañolas.es> 103 Cfr. Miguel Ángel, Robles Cardona, Op. cit., II, p. 333. 104 Cfr. CANO LASSO, Julio, Estudio Cano Lasso, p. 225. 105 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., II, p. 334.
104 Fig. 80 Planta del edificio. A su vez, este proyecto entronca con el panorama internacional de superación del racionalismo formal y cierre del Movimiento Moderno, reflejando conceptos desarrollados por los Smithson, los Eames o el Team 10, con una avanzada reflexión sobre la relación entre interior y exterior, e incorporando las recientes innovaciones en materia de pedagogía docente a su arquitectura. 106 Con estos recursos, el proyecto se “aproxima a esas arquitecturas anónimas en las que la sabiduría popular se condensa aportando soluciones de gran economía formal y rigor constructivo”, 107 inspirándose en los principios fundamentales de la arquitectura y el urbanismo vernáculos. Inserta así lo culto en una tradición rica y profunda, de marcada personalidad, que es la de la Andalucía mediterránea, a través de una arquitectura puramente racionalista, actuando como puente entre pasado y futuro. El conjunto se plantea optimizando los recursos ya existentes y las fuentes naturales de energía, sirviéndose de las condiciones de la naturaleza, de la orientación y de los elementos constructivos. La silueta del edificio surge del desierto de tonos ocres y el azul intenso del cielo mediterráneo. 106 Ibíd., II, p. 334. 107 VALERO RAMOS, Elisa, Op. cit., p. 17.
105 El resultado será un edificio unitario, ortogonal, introvertido, con sus muros cerrados al viento y a la aridez que lo rodea, en contraste con la exuberancia y frescor de los patios. Una construcción que proyecta su mirada al mar en el horizonte, y se adapta a la naturaleza del lugar, incorporándola por medio de patios que se abren al cielo mediterráneo, presentando al exterior un juego de volúmenes encalados, limpios y sencillos, sobre los que asoma la vegetación interior. Fig. 81, Fig. 82, Fig. 83 y Fig 84 Vista del patio de la cafetería (arriba derecha, fotografía actual), vista de uno de los patios vinculados a aulas (arriba izquierda, fotografía actual), vista del patio de la zona de dirección (abajo derecha, fotografía de época) y vista del patio principal (abajo izquierda), fotografía de época. De otro lado, si bien es cierto que en cuanto a los materiales y formas existe una referencia a la tradición hispanomusulmana -muros encalados, cubiertas planas, patios cerrados, pavimentos de barro-, en lo referente al urbanismo, la claridad de los sistemas de relación, el orden y la forma de articular los espacios, responden al concepto de la ciudad de tradición clásica occidental del cardo y decumano. 108 Así, el edificio se configura como una ciudad en la que sus distintas partes quedan unidas por calles en sombra, formando una unidad, logrando su funcionamiento conjunto por medio de los espacios de relación. 108 Cfr. Elisa Valero Ramos, Op. cit., p. 20.
112 escultura del propio Gustavo Torner a la entrada del edificio (anexo, pág 345). Se trata de una pieza abstracta de cubos de metal situada sobre una lámina de agua que contrasta con la tapia blanca que cierra la perspectiva del acceso, y que busca reflejar el cielo y el sol, una escultura inicialmente concebida para otro edificio de Cano en Madrid en el que finalmente no se autorizó su colocación. Asimismo y en esta línea de abstracción, cabe remarcar el extraordinario paralelismo entre este edificio y la obra de Gerardo Rueda “De levante a poniente”, también de 1974. 119 Fig. 99 y Fig. 100 Algunos de los cuadros de pintura abstracta en las salas de estar de las residencias (izquierda). Fotografía actual y escultura abstracta de cubos de metal situada sobre una lámina de agua frente al vestíbulo de acceso al edificio, obra de Gustavo Torner (derecha) Fotografía de época. Por último, si nos centramos en su estado actual, este edificio que obtuvo el Concurso Nacional de Arquitectura en 1975, 120 ha envejecido mucho, no estructuralmente sino en apariencia exterior, pese al aprecio que su dirección y profesorado hacen de él. En palabras de su autor tras un visita que realizó al edificio tras un cuarto de siglo de su construcción, “más de la mitad de la arquitectura estaba en los patios, concebidos como una infinidad de pequeños oasis, de uso muy variado: prolongación de las aulas, pequeños jardines, huertas experimentales, placitas sombreadas. Después de los años 119 Cfr. Miguel Ángel.Robles Cardona, Op. cit., II, p. 345. 120 PÉREZ ESCOLANO, Víctor et al., 50 años de Arquitectura en Andalucía: 1936 - 1986. Sevilla: Junta de Andalucía: Dirección General de Arquitectura y Vivienda, 1986: p. 101.
113 transcurridos es una decepción ver que esto no se ha logrado y que las plantas y el ambiente han sido descuidados. Se han creado, sin embargo, pequeños jardines al exterior, rodeando al edificio. Jardines sin gracia, que han destruido el efecto de un juego de volúmenes blancos sobre la desnudez de la tierra, el buscado contraste entre la aridez exterior y el agradable juego de ambientes interiores”. 121 Por lo tanto, muy “Buena intención, pero poco acierto. Creo por otra parte que es difícil volver a un edificio que uno ha construido y sentirse plenamente satisfecho. Siempre la ilusión va más allá de la realidad”. 122 Fig. 101, Fig. 102, Fig. 103 y Fig. 104 Utilización del círculo en huecos de ventana y en maceteros ornametales (arriba, izquierda y derecha, fotografías actuales) y utilización de tubos de acero pintados de blanco en celosías (arriba derecha, fotografía actual, y abajo derecha, fotografía de época) y puertas (abajo izquierda, fotografía actual). 121 Ibíd. 122 CANO LASSO, Julio y Miguel Centellas Soler: “Universidad Laboral de Almería”. Madrid: Periferia, nº 12 (1993): p. 33.
114 5 ESTUDIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA UNIVERSIDAD LABORAL DE SEVILLA
115 5. ESTUDIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA UNIVERSIDAD LABORAL DE SEVILLA 5.1. Encargo y adquisición de terrenos para la Universidad Laboral de Sevilla 123 Los primeros encargos de proyectos de Universidades Laborales serán realizados directamente a sus autores por parte de los Ministerios de Trabajo y Educación Nacional, en muchos casos promovidos por razones de afinidad al Régimen o de amistad con determinados miembros del Gobierno o de las esferas del poder. No obstante, el Jefe de Estado habría expresado “las graves consecuencias que suele tener la designación “con el dedo” –valga la expresiónde los arquitectos encargados de la realización de los vastos planes de obras oficiales, marcando, en cambio, la conveniencia de que estos se sacaran a concurso para, “a cuerpo limpio” y con la mayor objetividad por parte del Jurado, llegar a la selección de los mejores sin la presión de apellidos o de las consabidas recomendaciones”, 124 un hecho éste que, evidentemente, no ocurría o no ocurrió, al menos, en el caso de las Universidades Laborales. Otro hecho destacable es que hasta el momento del encargo en Sevilla, estos eran realizados a grupos de arquitectos que, si bien pertenecían a la misma ciudad o provincia, no formaban parte de un mismo despacho. No ocurre así con este proyecto que, si bien como aquellos sería encargado a una agrupación de arquitectos, estos sí formaban despacho. Se trata de la firma O.T.A.I.S.A. (siglas de Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, Sociedad Anónima). La creación de la Universidad Laboral “José Antonio Primo de Rivera” de Sevilla, también conocida como Universidad Laboral “Virgen de los Reyes”, será anunciada por José Antonio Girón de Velasco en su discurso del 3 de noviembre de 1951 en el Teatro San Fernando de Sevilla. El 2 de febrero de 1952 se establece en la ciudad hispalense la Junta Administrativa Provisional de su futura Universidad Laboral, de la que desde el principio Rodrigo Medina Benjumea –miembro de la Oficinaformaría parte como vocal, hecho que quizás influyó en el encargo a su firma. 125 La Junta definitiva quedó constutuida el 22 de julio de 1952 ocupándose, en tanto que se creaba el patronato, de atender todos los asuntos relacionados con la nueva Universidad Laboral. Una vez creado el patronato –que tenía personalidad jurídica 123 Las imágenes relativas al proyecto arquitectónico de la Universidad Laboral de Sevilla recogidas en este epígrafe han sido obtenidas de los fondos del Archivo Histórico Provincial de Sevilla; Expedientes signaturas 24632 y 24633. 124 RODRÍGUEZ DE VALCÁRCEL, Carlos María: “Concurso de Institutos Laborales”. Madrid: Revista Nacional de Arquitectura, no 153 (septiembre de 1954): p.3. 125 Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel: La arquitectura de las Universidades Laborales españolas (1946- 1978), op. cit., I, p. 359.
116 propia, y aprobada su Carta Fundacional–, éste se ocupó de la administración del Centro, así como de su construcción. 126 Es entonces cuando, previsiblemente, el grupo de arquitectos recibe el encargo de proyectar la futura Universidad Laboral, una vez seleccionados los terrenos para su emplazamiento. Fig. 105 Plano del Conjunto, elaborado por el Servicio Geográfico del Ejército (sin fecha). O.T.A.I.S.A. recibía la mayor parte de sus encargos por parte de la empresa privada, de la aristocracia financiera y de las clases más altas. No obstante, los encargos públicos, aunque no excesivos, fueron habituales, probablemente por sus relaciones políticas y su cercanía a los gestores y administradores de los bienes públicos, sin obviar que tres de sus miembros fueron munícipes de la ciudad. Sin embargo, esta forma de asignar los encargos comienza a cambiar en 1960 y se abre una nueva etapa en la que se pretende la democratización en la elección de los arquitectos autores de los proyectos de las Universidades Laborales, inaugurada con la convocatoria a concurso de anteproyectos del Centro de La Coruña. 126 Cfr. DELGADO GRANADOS, Patricia: La Universidad de los pobres, op. cit., pp. 91-93.
117 Como es razonable, este tipo de concursos gozaba de gran interés por parte de los profesionales. Muestra de ello es el rotundo éxito que tuvo en 1954 la convocatoria a nivel nacional para la realización de los Institutos Laborales, donde se presentaron treinta y ocho arquitectos y equipos de arquitectos, generando un gran impacto en la implantación y repercusión definitiva de la Arquitectura Moderna en nuestro país. A pesar de ello, el nuevo modelo de gestión de los encargos vía concurso –con sus irregularidades y devaneosno daría lugar a una tendencia, pues tras el fallido proyecto madrileño en 1961, comenzaría otra vez de nuevo un período de encargos directos basados en relaciones de interés y amistad que sería la tónica hasta el último de los centros construidos. Esta forma de selección nos priva de los interesantes resultados a que habría dado lugar la presentación de propuestas por parte de diferentes arquitectos o equipos, mostrando las tendencias de la arquitectura entonces en España. Sin embargo, estas designaciones “a dedo” nos permiten conocer la apuesta del Estado por un tipo de arquitectura, o al menos de aquellos mandos encargados de seleccionar a los arquitectos de las Universidades Laborales. 127 Por otro lado, la excesiva premura con que en la mayoría de casos se debía proceder a la puesta en funcionamiento de las nuevas Universidades Laborales –y esto fue una tónica constante a lo largo de las tres décadas que ocupó su construcción, bien fuera por los plazos prometidos por el Gobierno a las poblaciones en que éstas se situarían, o por la ambición de algunos ministros de dejar su impronta en la edilicia del país-, condujo a que muchos de los conjuntos fueran ejecutados en tiempos absolutamente récord y a que otros se abrieran cuando aún sus obras no habían finalizado, además de aquellos que serían ampliados en posteriores fases. En este mismo sentido, Miguel Ángel Robles Cardona hace la siguiente reflexión: “Esta circunstancia se dió fundamentalmente en los primeros centros, es decir, en las Universidades Laborales de Gijón, de Zamora, de Tarragona, de Sevilla y de Córdoba. Posiblemente ello se debiera a la intuición del Ministro Girón sobre su inminente cese. De ahí que quisiera poner en marcha, aún a medio construir, los primeros centros fruto de su idea. No obstante (…), otros centros posteriores entrarían también en funcionamiento cuando aún faltaban por finalizar las obras de algunas partes secundarias de sus programas, como es el caso del salón de actos del Colegio de Promoción Social de Universidades Laborales de Tenerife”. 128 En el caso particular de la Universidad Laboral de Sevilla, el plazo de redacción del proyecto abarca de 1952 a 1960, mientras que el plazo de ejecución de las obras se desarrollará entre 1954 y 1965. 127 Cfr. Miguel Ángel Robles Cardona, Op. cit., I, p. 359. 128 Ibíd., I, pp. 361-362.
118 Los principales requisitos que debían cumplir las fincas elegidas se centraron en “ofrecer los medios necesarios para el desarrollo de las actividades y especialidades educativas de tipo agrícola; suministrar, tras su explotación, los alimentos a la población estudiantil; y mantener contactos con los agricultores de la región, estableciendo buenas relaciones técnicas y experimentales”. 129 Asimismo se estableció que en la elección de los terrenos se siguieran las siguientes premisas: “dimensiones relativas en planta; relieve y ondulaciones del terreno; condiciones del suelo, tanto desde el punto de vista higiénico, como para la residencia y condiciones para la cimentación; orientación relativa a sus dimensiones; características de sus alrededores y sus edificaciones, observándose los vientos dominantes y el paisaje natural -que no hubieran proximidades prohibitivas, como zonas de estercoleros, estancamiento de agua, cementerio, zonas industriales dónde se viertan sus residuos nocivos, etc.-; distancia al casco urbano y al núcleo habitado, suponiendo ahorro y comodidad; proximidad o facilidad de acceso a las carreteras colindantes y a los medios de transporte colectivos; condiciones del terreno en cuanto a servicios urbanos, utilizando los existentes o estableciendo otros nuevos; y, emplazamiento con relación al Plan de Ordenación Urbana”. 130 Ya hemos visto cómo, tras el proceso de búsqueda y selección de terrenos, la Universidad Laboral de Sevilla quedó finalmente constituida por cuatro fincas próximas, colindantes y de diversa extensión. Explicamos sus características a partir de la documentación consultada. Los primeros terrenos de la futura Universidad Laboral, luego Pablo de Olavide, se adquirieron en 1952 mediante compra a Dª Casilda Rocío Martín Carmona por 5.000.000 ptas. Se trataba de una finca llamada Fuentequintillos de 218-14-75 ha. Bajo este nombre se acabarán englobando el total de terrenos que se irán anexionando a dicha finca, no obstante, es en los terrenos originales donde se ubican los edificios principales de la Universidad. 131 Entre los años 1954 y 1955, en lo que podríamos denominar una segunda fase de ampliación, se adquieren dos fincas más para convertirlas en un complejo fitosanitario y de los diferentes servicios de fomento agropecuario donde los alumnos realizarían prácticas. La primera fue la finca denominada Tabladilla, 132 de 75 ha. de extensión, otorgada en 1954 por el Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas a favor de la Caja de Compensación por el valor de 6.005.000`55 ptas. Así como de la finca llamada Molino de San Juan Teatinos, de 14.900 m2, otorgada en 1955 por Dª María Blazco García (como 129 Cfr. DELGADO GRANADOS, Patricia Delgado Granados, Op. cit., pp. 91-93. 130 Ibíd., p. 94. 131 Expediente signatura 24632 del Archivo Histórico Provincial de Sevilla. 132 Ibíd, Tomo 3.
119 figura en el contrato de compra-venta) o por D. León Blasco García (como consta en las escrituras) a favor de la Caja de Compensación, 2.100.000 ptas. En una tercera fase, mediante compra a D. Antonio Sánchez Bedoya Bauzano en 1956 se adquieren nuevos terrenos en la finca denominada Villanueva del Pítamo (18-70-80 ha) para incorporarlos a la finca, cuyo coste ascendió a 1. 465.230 ptas. 133 Los terrenos, divididos por una carretera, fueron adquiridos por la Junta Administrativa que representaba a la Sección de la Universidad Laboral. El encargado de realizar la operación fue el consejero D. Antonio Correa Veglisson. El objetivo de esta compra era edificar la avenida de acceso llamada Virgen de los Reyes. Todas estas fincas fueron adquiridas por la Caja de Compensación de Reaseguros de las Mutualidades Laborales, salvo en el caso de Villa Nueva del Pítamo, que fue adquirida por la Junta Administrativa de la Universidad Laboral. Por último, en 1975 el rector D. Santiago Sánchez Regalado solicita a la Delegación General de Universidades Laborales la enajenación de unos terrenos de 45.000 m2 segregados de la finca Villanueva del Pítiamo, que eran propiedad de la Empresa Hispanoamericana de Distribuciones Alimenticias S.A. (H.A.D.A.S.A.), la cual pretendía construir allí un supermercado. Esta es la última adquisición que se hace en cuanto a terrenos y su objetivo era el de unirse al complejo fitosanitario. 134 Ese mismo año la Caja de Compensación y Reaseguro de las Mutualidades Laborales pasa a denominarse Caja de Compensación del Mutualismo Laboral y comienza el proceso de transmisiones patrimoniales a la Seguridad Social o a dicha Caja. En 1981 la Tesorería General de la Seguridad Social emite un documento en el que se delimitan, tanto en el caso de Córdoba como en el de Sevilla, la pertenencia de los terrenos de ambas universidades. En el mismo se especifica que seguirán perteneciendo a los centros los terrenos en los que se encuentran los edificios e instalaciones, mientras que en el resto de los terrenos de ambas granjas seguirán formando parte de la Seguridad Social. Este documento tiene el objeto de dar cumplimiento a lo dispuesto en la Disposición Adicional 5ª del R.D. 2049/1979 y se sella en el caso de Sevilla con el acta de posesión de los terrenos de la granja existente en el centro de enseñanzas integradas de Sevilla el 4 de marzo de 1982. 133 Ibíd, Tomo 1. 134 Ibíd, Tomo 4.
120 Fig. 106 Plano de las fincas pertenecientes a la Universidad Laboral y a la Seguridad Social. Emitido por la Tesorería General de la Seguridad Social, 1981. Por otro lado, resulta interesante destacar la importancia que desde O.T.A.I.S.A. se le concedió desde un primer momento al emplazamiento del conjunto; hecho este que se materializa en dos documentos que se encuentran recogidos en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla y que fueron redactados por la propia oficina de arquitectos. El primero de ellos se titula Universidad Laboral de Andalucía, Patronato “Francisco Franco”: Factores que han de ser tenidos en cuenta al elegir el emplazamiento. Firmado en Sevilla, el 30 de enero de 1952, por O.T.A.I.S.A. Se trata de un documento en el que se dan órdenes para escoger el terreno sobre el que edificar la Universidad Laboral: a) Forma y dimensiones relativas de la planta. Se aconseja que se tomen en cuenta los trabajos de anteproyectos ya ejecutados. b) Altimetría. Se recomienda construir en terrenos elevados para evitar humedades y favorecer la aireación y el soleamiento. Recomiendan además huir de las grandes ondulaciones del terreno, que conllevarían costosos movimientos de tierra.
121 c) Condiciones del suelo. Tanto geológicas, por higiene y cimentación, como de permeabilidad, del terreno en sí y de sus alrededores. d) Orientación relativa a sus dimensiones. Se hace alusión a los anteproyectos ya ejecutados. e) Características de los alrededores y sus edificaciones, teniendo en cuenta los vientos dominantes y el paisaje natural. Aconsejan los autores del informe huir de las aguas estancadas, estercoleros, cementerios o zonas industriales; en cambio, recomiendan buscar zonas verdes y agrícolas, “teniendo en cuenta también el paisaje, que si es naturalmente bello, proporciona el ambiente y marco convenientes”. f) Distancia al casco urbano y núcleos habitados. Recomiendan la cercanía a los mismos por comodidad de alumnos; profesorado y personal trabajador. g) Accesibilidad por carretera y transportes colectivos. Aluden al punto anterior de forma recíproca. h) Condiciones del terreno en cuanto a los servicios urbanos. Se deben aprovechar las redes urbanas ya establecidas y contemplar la posibilidad de hacer abastecimientos propios. Un punto importante es el abastecimiento de agua, que en caso de no poder ser de la red urbana, deberá analizarse y crear sistemas propios de depuración. i) Emplazamiento con relación al Plan de Ordenación Urbana. Todo lo anteriormente expuesto debe cumplir con las exigencias de este plan aprobado para Sevilla. j) Condiciones económicas para apreciar el valor de adquisición. Fig. 107 Plano de las zonas de influencia de la Universidad Laboral de Sevilla (sin autoría ni fecha).
128 - Sobre la puesta en marcha, se incide en la necesidad de comenzar la obra de forma “urgente y paulatina, sin esperar a que quede ultimada la construcción y el equipo”. Por medio de este planteamiento se obtienen dos ventajas: ahorrar tiempo y poner en funcionamiento el Centro por etapas, permitiendo una organización escalonada. Se proyectó construir primero los bloques aislados de las células educativas completas. El objetivo de esto es dar la mayor cabida posible en cuanto al aforo se refiere a las aulas y dormitorios. Simultáneamente a esto se planea construir, al menos en parte, el edificio de Servicios, el cual albergaría de forma provisional los organismos rectores e incluso la Iglesia. Posteriormente comenzaría a erigirse por etapas el Centro Cívico y los Talleres. Con este objetivo se explica en el informe la disposición en planta de las edificaciones proyectadas, y se ha contempla también que las edificaciones sean “ampliables mediante el alargamiento de los cuerpos de edificación y agregación sucesiva de naves, en los talleres”. Así como había previsión de aumentar los cuerpos de edificación. Asimismo, en la misma signatura se adjunta el acta de la Junta Administrativa de la Universidad Laboral de Sevilla el 22 de agosto de 1953 por la que se abren los pliegos presentados para acceder al concurso para la ejecución de la primera fase de obras de edificación (estructura de los Grupos escolares números 1, 2 y 3 y del Edificio de Servicio) en la finca Fuentequintillo. El concurso fue publicado en el B.O.E núm. 209 de 28 de julio de 1953 y el notario que levantó el acta fue D. Manuel Herrera Carmona, en sustitución de D. Pedro Taracena y Taracena. El presupuesto aprobado para las obras era de 11.102.101,57 ptas y los candidatos que se presentaron al concurso fueron: - D. Felipe Palacios Fuentes. - D. Emilio Gómez Casado, en nombre de Dragados y Construcciones S.A. - D. Jose María Valdenebro Ballesteros, en nombre de Construcciones Govasa S.A. - D. Salvador Gayarre Galbete y D. Jose María Rodríguez Garrido, en nombre de Gayarre y Garrido, Construcciones Especiales de Hormigón S.L. - D. Pablo Scandella García-Otermín, en nombre y representación de la Compañía de Construcciones Hidraúlicas y Civiles S. A. Las obras fueron finalmente adjudicadas a la empresa Gayarre y Garrido, Construcciones Especiales de Hormigón S.L. en el acuerdo tercero del Acta nº 15 de la Junta Directiva de la Universidad Laboral el 9 de octubre de 1953. Junto a estos documentos aparece también la Memoria de la Torre, se trata de un documento a parte del resto de la memoria del conjunto, firmado por la oficina de arquitectos A. Toro y L. Gómez Estern en Sevilla el 3 de noviembre de 1953.
129 La memoria comienza con la siguiente reflexión: “En los edificios de la Universidad Laboral, la función predomina sobre cualquier simbolismo salvo en esta Torre único edifico en el que el símbolo, campanario, tradición etc. Atenta contra la función sin que realmente esta deje de ser cumplida”. 137 Queda por tanto patente la intención artística con la que estos dos arquitectos pretendían abordar el diseño de dicha construcción, imponiendo el significante al significado; aunque no obstante, como bien se nos indica en este primer planteamiento de la memoria, la función práctica de la edificación también debe ocupar un lugar preeminente. A continuación se detalla que la primera opción del proyectista fue acudir en cuanto al diseño, a los grandes depósitos de agua fabriles, no obstante esta opción se descartó, pues como se acordará posteriormente: “La Torre de la Iglesia un Depósito Intze no es una idea aceptable”. Se destaca también en la elección del diseño final la importancia del paisaje que rodea al conjunto, el cual será tomado en cuenta en todo momento por el equipo de arquitectos, y la decisión de emplear la Torre como antena de radio y televisión. Asimismo, se decide proyectar rampas (en la medida de lo posible) y escaleras (en los accesos más dificultosos) para ascender a pie la cúspide del edificio, además de un ascensor en toda la altura del mismo. Se nos detalla también el peso de la Torre, unas dos mil toneladas, y sus materiales de construcción: hormigón armado revestido de ladrillo denominado taco máquina. Asimismo, se indica la sencillez de formas, rematando el edificio con un campanario capulín, una veleta y un pararrayos “que pretendemos tengan tal fuerza de significación sobre el observador, que le haga considerar como secundario cuantos edificios forman el conjunto”. He aquí de nuevo el interés por el urbanismo y paisajismo que los arquitectos imprimen en el diseño de todo el conjunto. A partir de estos documentos encontraremos otros en el archivo que, si bien no están firmados ni fechados, nos sirven como ampliación de la información que ya obtenemos del proyecto principal y nos aportan una visión más completa del conjunto. El primero de ellos se titula Proyecto de Universidad Laboral Sevilla: Informe sobre los edificios. En él se indica que el conjunto consta de una serie de edificaciones “más o menos aisladas y distribuidas las existentes en la actualidad en tres zonas: Grupos Escolares, Centro Cívico, Talleres e Instalaciones Agropecuarias. Además existen los Campos de Deporte y los servicios complementarios generales para caseta de transformación y otros que en su lugar detallamos”. 138 Se describen los siguientes: 137 Ibíd. 138 Ibíd.
130 - Grupos Escolares: Cuentan con edificio de servicios y central térmica; están prácticamente terminados aunque faltan algunas instalaciones dependientes de la central. - La Zona de Aulas se encuentra completamente terminada y se hace una descripción pormenorizada de la misma: Se trata de siete edificios de planta rectangular unidos perpendicularmente a la galería de servicio y por medio de una galería descubierta, al internado. Asimismo, cada uno de estos edificios consta de dos plantas ocupadas por “tres clases teóricas, dos prácticas, servicios y dependencias auxiliares cada una de ellas”. Cuentan además con servicios de megafonía, telefonía, relojes eléctricos y sistema de búsqueda de personal, así como material especial de laboratorio, pararrayos, agua caliente, electricidad y aire acondicionado. - Un curioso detalle de este informe es que se nos aportan los nombres o denominaciones de cada uno de estos edificios que se encuentran situados a ambos lados de la galería: 1º San Fernando 2º San Isidoro 3º Miguel de Mañara 4º Alfonso el Sabio 5º San Juan Bosco 6º Fernando Herrera 7º Bartolomé Esteban Murillo - En la elección de sus nombres podemos apreciar la influencia de la orden salesiana, encargada del funcionamiento del Centro, así como referencias a relevantes figuras literarias, artísticas y culturales de la ciudad de Sevilla. - Se nos detalla además, que la estructura de este conjunto es completamente de hormigón, los paramentos exteriores son de citara de ladrillo, los forjados “in situ” son de losas de hormigón con nervios aligerados con bovedillas, la solería es de gres hexagonal, la azotea está forjada “a la andaluza”(aislamiento de corcho y rasilla en solera perdida y embesado con ladrillo fino prensado), la carpintería exterior es metálica y la interior mixta. Se añade además que el solar ocupado por este conjunto es de 806 metros cuadrados y presenta 8,70m de altura. - Por otro lado, también se encuentra finalizada en este momento la Sección del Internado; un conjunto unido perpendicularmente a la galería de servicio y con una galería descubierta al edificio de aulas. Por su aspecto exterior, puede ser dividido en dos partes: La primera consta de dos plantas y se extiende desde la galería de servicio a
131 la galería descubierta. En la planta baja se ubica el estudio y en la alta el comedor. La segunda parte del conjunto consta de cuatro plantas y se distribuye de la siguiente forma: en la planta baja encontramos la Dirección, Secretaría, Zona de estar del alumnado, biblioteca, archivo, aseos, taquillas y lavabos. Las plantas restantes están destinadas a los dormitorios y servicios del alumnado. Toda esta edificación se encuentra emplazada en un solar de 1.487 metros cuadrados y alcanza una altura máxima en la zona de la cuarta planta de 17 m. Los materiales y técnicas de construcción son los mismos que los descritos hasta el momento en otras dependencias de la Universidad Laboral. - Otra construcción finalizada dentro de esta zona de Grupos Escolares es el Edificio de Servicios, el cual presenta una planta en forma de T y consta de tres plantas en dos tramos y cinco plantas en una de sus alas. El solar sobre el que se asienta presenta una extensión de 2.229 metros cuadrados, y la altura máxima del edificio en su ala izquierda es de 12.50 m. - La parte central estaba destinada al servicio, ubicando en la planta baja los lavaderos y departamentos destinados al planchado de la ropa; en la planta primera a la zona de estar y “vestuario de criados”, y la última planta para la comida. Por su parte, el ala derecha estaba destinada al abastecimiento; y comprendía los servicios de panadería y almacén de alimentos en la planta baja, ropería y almacenes en la planta primera, y cocina y almacenes en la planta segunda. Por último, el ala izquierda estaba destinada a la enfermería en las plantas superiores, así como a servicios médicos y secciones de reserva. Los materiales y técnicas de construcción son los mismos que los descritos hasta el momento, aunque se nos describe la particularidad de su cimentación, a base de pozos rellenos de hormigón unidos entre sí por vigas de apoyo de cerramiento. - El edificio correspondiente a la Central Térmica presenta una cimentación idéntica a la del anteriormente descrito y se encuentra también construido con los materiales y técnicas constructivas que imperan el todo el conjunto. Ocupa 1.092 metros cuadrados de superficie, con una planta rectangular unida al edificio de Servicios y su altura máxima es de 17 metros presentando un alzado irregular. Asimismo cuenta con un foso para poder disponer las instalaciones de los talleres, servicio, despacho, dormitorio para vigilante y todas las demás instalaciones auxiliares. Su funcionalidad era la de albergar una central térmica, una central de frío y un grupo turbo-alternador. Es por ello que no presenta verdaderas plantas, sino unas plataformas donde se ubican las distintas instalaciones. - La estación de Autobuses y la Galería de Servicios forman parte también de este conjunto. De la primera no se nos aporta mucha información, salvo que se encuentra unida a la Galería de forma perpendicular y que sus materiales y técnicas constructivas van en consonancia con lo anteriormente descrito en otros edificios. Consta de una zona
132 de aparcamientos y de un edificio de dos plantas, ubicando en la parte baja las taquillas y la sala de espera, y en la alta otras dependencias. El solar ocupa 736 metros cuadrados y su altura máxima es de 8,50 m. - En el caso de la Galería se nos informa de que fue concebida para tres usos: la centralización de las canalizaciones que parten de los diversos edificios, el tránsito a cubierto del sol y la lluvia y para el transporte de comida o ropa por parte del personal de servicio. Construida de hormigón y dotada de un sótano, este sirve como base para apoyar los pilares que sirven de apoyo para las plantas altas (pasillo, pavimentado con piedra de Aracena y planta superior de gres rematada por una azotea a la andaluza). La galería es recta en su mayor parte, con una curvatura al final de la misma que permite su unión con el Centro Cívico. Se especifica que aunque es una construcción unida a todas las demás, forma una unidad independiente separada por juntas de dilatación, siendo la arteria principal del conjunto. Su superficie total exacta es de 2.925 metros cuadrados y alcanza los 3,75m de altura. - Centro Cívico: En el momento en el que se redacta este informe, solo están construidos Juventudes y Torre; la Galería y el Edificio de Dirección se encuentran solo con su estructura acabada, la Iglesia tiene construidos solo sus cimientos y el espacio para la comunidad y Teatro se encontraban todavía sin empezar. - Se hace una pormenorizada descripción del Edificio de Juventudes, donde se indica que la construcción consta de dos plantas en altura, y se encuentra emplazada sobre un solar irregular de 2.045 metros cuadrados de superficie, presentando en su altura máxima por la fachada Norte 9,20m de altura. Debido al desnivel del terreno “por la fachada Norte exteriormente tiene dos placitas y por la fachada Sur una y la azotea. El edificio forma parte del conjunto llamado Centro Cívico, estando unido a dicho conjunto por su parte Oeste”. - En lo correspondiente a los usos del edificio, se detalla que en la planta baja se encuentra el Auditórium, Bar-Restaurante, Correos, tiendas varias, Sala de máquinas, servicios y dependencias auxiliares; mientras que en la planta alta encontramos las Oficinas de Deporte, Biblioteca deportiva, camerinos, servicios y conserje, además de la central telefónica de Megafonía entre otros. - En cuanto a los materiales constructivos, predomina el uso del hormigón armado con forjados de hormigón con nervios aligerados por bovedillas, salvo en el caso del Auditorium, donde debido a las “grandes luces” se emplearon jácenas metálicas. Asimismo, los cerramientos son de citara de ladrillo visto, la solería es de gres hexagonal, la azotea es a la andaluza y la carpintería es metálica al exterior y mixta al interior. El edificio cuenta con las mismas instalaciones y las comodidades del aulario, además de un cinematógrafo completo, proyector y altavoces.
133 En el momento en que se redacta este informe también se encuentra finalizada la construcción correspondiente a los diversos usos de Torre, el Depósito y el Campanario. Con una superficie de 77,44 metros cuadrados y una altura de 67m, se nos hace la siguiente apreciación de la Torre: “La finalidad de este edificio es la de colocación de los depósitos de agua potable y agua de riego que han de suministrar a la Universidad, pero para que su construcción estuviera acorde con los restantes edificios, se ha construido en forma de torre rematada con un campanario”. Sus cimientos son una gran losa de hormigón armado y se apoya en pilares y los cerramientos de doble citara, con ladrillo visto al exterior. Asimismo está dotado de instalaciones eléctricas, telefonía, carrillón, bolla, pararrayos, reloj, balizamiento y ascensor, las cuales no estaban aún finalizadas en el momento de este informe. - Talleres: Solo estaba finalizado en ese momento el Taller General nº 1, en construcción se encuentran los talleres 2,3,4,5, y 6; así como el Taller para especialistas nº 7. Los Talleres de Fundición, Dirección General de Talleres y edificaciones anejas aún no han sido iniciadas sus obras. El Taller Nº 1 es el único finalizado en el momento de la redacción de este informe. Nos describen su estructura como una composición en tres partes unidas entre sí por galerías interiores: la fachada Norte y la fachada Sur, ambas constituidas por dos plantas con usos de taller, clases y almacenes, así como la zona Central, la cual constituye el verdadero Taller. Además se añade una galería exterior descubierta destinada al aparcamiento de bicicletas, ocupando en total un solar de 10.963 metros cuadrados. Es a este último edificio al que se destina la mayor originalidad constructiva, pues se prescinde del hormigón usado en las fachadas para su estructura, sustituyéndolo por perfiles laminados de hierro y una cubierta repleta de grandes lucernarios formada de placas fribrocemento. Se detalla además que la cristalería y la pintura forman parte del acabado del edificio. - Instalaciones Agropecuarias: No había aún ningún edificio de este Grupo completamente terminado, pues las construcciones necesitan de urbanización e instalaciones. No obstante, en este punto se encuentran muy avanzadas las obras del Almacén de Maquinaria, del Estercolero, la Vaquería y del Almacén de Productos. - Varios: En la finca de San Juan de los Teatinos hay ya algunas edificaciones reparadas y destinadas a almacenes y viviendas del personal agrícola. - Gimnasios y zonas de deporte: Aunque no se les considera parte esencial de estas tres zonas descritas en el informe, se nos incide en la importancia de estas instalaciones para la vida del Centro. Se indica que están construidos al aire libre y que, en el caso de los gimnasios, presentan “unas cubiertas constituidas por forjado de hormigón nervado de forma ondulada, correspondiendo la parte más alta en el centro y la más baja en los laterales para no
134 privar de luz al recinto”. Estas dependencias ocupan una superficie total de 1.200 metros cuadrados. - Por otro lado, los campos de deportes se dividen en tres zonas: Zona A: aún sin construir en el momento de este informe, su función se preveía que fuera la de acoger competiciones semioficiales. No se especifica el lugar ni las medidas del solar escogido para tal uso. Zona B: Construida y destinada a campos de fútbol y de baloncesto. Su extensión total es de 33.800 metros cuadrados. Zona C: Construida y destinada a campos de fútbol, baloncesto, frontón y tenis, ocupando un solar de 49.950 metros cuadrados. Asimismo se describe la finalización de una Caseta de Transformación, Caseta de Riego y Fosa séptica, todas ellas especialmente necesarias para el funcionamiento de la Universidad Laboral. Se las ubica en los límites del conjunto, si precisar su ubicación concreta. En esta misma tónica, se especifica la construcción de una Caseta de Guarda y Almacenes, sin especificar sus ubicaciones concretas, aunque podemos valorar que estuvieran en la finca de San Juan de los Teatinos, como al principio del informe se deja entrever. Fig. 113 Plano de la finca Molino de San Juan de los Teatinos. Elaborado por la Oficina Técnica de Arquitectura O.T.A.I.S.A. 1955.
135 Fig. 114 Planta del camino de unión entre Teatinos y la Huerta con la repoblación forestal. Elaborado por la Oficina Técnica de Arquitectura O.T.A.I.S.A. 1957. Asimismo podemos destacar otro documento titulado Memoria del Edificio de Dirección en Centro Cívico, cuya autoría y año no se especifica, en el que se realiza un análisis descriptivo del mismo desde el punto de vista funcional y arquitectónico. En él se comienza haciendo la siguiente apreciación “La arquitectura externa es armónica en cuanto al conjunto funcional del resto de la Universidad.” 139 Y se procede a realizar un análisis estructural en el que se indica que el conjunto presenta una planta en forma de L y se encuentra edificado sobre 3 plantas más el sótano (dedicado a la maquinaria del inmueble). Cada planta del ala norte se subdivide en entresuelos que dan lugar a 6 plantas dedicadas a la Biblioteca Central de la Universidad Laboral (que contaba con hemeroteca, discotecas, exposición de libros, salas de lectura, despachos y oficinas). Las plantas están vinculadas mediante escaleras metálicas y un ascensor y disponían de montalibros. Asimismo, desde el hall de entrada se accedía al ala oeste, recorrida por un pasillo central a cuyos lados se encontraban las salas de estar, visitas, lectura y guardarropas y en cuyo final estaba la sala de conferencias, de planta curva. En esta ala también se emplazaban oficinas de secretaría y despachos directivos, y parte de ella estaba dividida por un entresuelo dedicado al Archivo y a la caja fuerte. El análisis formal concluye con la descripción de grandes terrazas con balaustradas metálicas y lunas de cristal en el ala oeste y otra gran terraza en la norte sobre pilares de hormigón que forma soportales y cuya prolongación en un edificio contiguo estaba proyectada. Del mismo modo, la memoria incluye un apartado sobre las “consideraciones técnicas” donde se relata que, debido a un movimiento de tierras, se vieron obligados a excavar los cimientos a diferentes alturas y crear pilares de hormigón armado donde apoyar la 139 Ibíd.
136 viga de cimiento. Se especifica también que la estructura completa del edificio (incluso forjados) es de hormigón armado. La carpintería es totalmente metálica, los cristales son dobles y termolux en determinadas zonas, hay diferentes tipos de solerías (gres cerámico, mármol y mosaicos de mármol) y la pintura se componía de óleo mate, silicato o temple. El documento concluye con la siguiente apreciación: “Se ha procurado dotar a este edificio de todas las comodidades propias de un fácil desenvolvimiento, dentro de un aspecto agradable y elegante pero sencillo, evitando el lujo innecesario”. 140 Junto a dicha memoria se adjunta un anuncio de concurso emitido por la Junta Administrativa de la Universidad Laboral de Sevilla para adjudicar las obras de construcción de la Torre, Depósito y Campanario, con un presupuesto de 2.753.155´50 ptas. Por otro lado, en los archivos históricos provinciales se conservan las bases de un Concurso de Escultura y Pintura, en el que no se recoge fecha ni firma de institución alguna. Se trata de una memoria en la que se nos describe la temática de los concursos: “podemos distinguir cuatro temas distintos en estos concursos: religioso, cívico, decorativo y deportivo”. - En ellos se describe la temática de la iglesia de la Universidad: en el exterior habría una Anunciación y las figuras de San Agustín, Santo Tomás y San Isidoro. Una vez en el interior, estaría representado Cristo en la Cruz: “ambas representaciones tocan por igual a la mente y a los sentidos, de forma que la perfecta unión de estos nos eleva hacia Dios”. En el altar habría un bajorrelieve de la Resurrección de Cristo. Como un complemento a dicha temática, se recomienda la representación en color de las Obras de Misericordia en los vestíbulos y galerías. - En el Centro Cívico se plantea la realización de unas ocho alegorías de las constantes más convenientes para el estudiante y el trabajador (el Orden, la Constancia, el Valor, la Ciencia, la Justicia, la Belleza, el Deporte y el Amor) y se especifica: “este número es en consecuencia de la arquitectura”; asimismo se indica: “Que esta representación sea como una antesala de la temática religiosa que efectúa su unión sin trabajo”. - Por último, se detalla que en los distintos Centros Deportivos se preveía una representación escultórica de jardín de formas plásticas sin representaciones y otra de deporte puro con representaciones simbólicas que contuvieran los ideales de perfección física, estática y dinámica. 140 Ibíd.
137 Al final del documento encontramos un apartado de Normas Generales para los concursos de obras de escultura, pintura y cerámica donde se especifica que dichas obras deben evitar la disonancia con el conjunto arquitectónico. Entre las normas más destacables están: - El arte religioso debe cumplir con las normas oficiales de la Iglesia. - Debe evitarse la ostentación y el aparato de las formas. - Hay normas específicas para las obras de la Iglesia, Centro Cívico, jardines y campos deportivos. Por último, se detallan las obras que han de realizarse en el concurso según la temática y su presupuesto: Temática de la Iglesia 1. Bajorelieve en la fachada principal (Anunciación): - Dimensiones aprox 8x9 m. - Material: piedra de Colmenar. - Encargo definitivo 350.000.00 ptas. 2. Esculturas en nichos laterales de la fachada representando a Santo Tomás de Aquino y San Agustín: - Dimensión aprox 3m - Material: piedra de Colmenar. - Encargo definitivo 120.000.00 ptas. 3. Grupo escultórico tras el altar (Cristo yacente en brazos de su madre): - Dimensión aprox 1.90 m - Material: madera de cedro o similar policromada. - Encargo definitivo 150.000.00 ptas. 4. Bajo relieve negativo escultórico (Resurrección): - Dimensión aprox 4x5 m. - Material: mármol blanco sin pulimento sobre fondo idéntico. - Encargo definitivo 100.000.00 ptas. 5. Paneles de óleo con las Obras de Misericordia: - Dimensión aprox 1,25 x 2 m. - Encargo definitivo 140.000.00 ptas.
144 vista, alcanza una altura de 63 m –inferior a la de la Giralda, aún lejana a ésta- y una superficie en planta de 77 m2. Se sitúa como un obelisco que fija la posición del conjunto en el paisaje, a cuyo miradorobservatorio se puede subir, además de por las escaleras, mediante un ascensor. El remate liviano de la torre aligera el cuerpo prismático ciego del tallo construido, culminado en una veleta. Cuenta además con alumbrado, red de telefonía, carros de carga, campanario y reloj 159 . Si bien, también en 1957, se planteó la posibilidad de que otro de los pabellones deportivos se adaptara a salón de actos, 160 cosa que tampoco ocurrió, años más tarde, sobre los cimientos de la iglesia, se construyó uno con capacidad para 500 escolares, útil además como sala de proyecciones y como teatro. En él tenían lugar las representaciones escénicas, así como conciertos, proyecciones cinematográficas, conferencias y demás actos públicos culturales y académicos, siendo también frecuentemente utilizado por los alumnos de Teatro y de Música. 161 Finalizado en 1965, su proyecto atiende a un concepto de arquitectura formal y conceptualmente distinto al del resto del conjunto, utilizando un lenguaje basado en la expresividad del hormigón visto. Lo que sí tuvo lugar fue, sin embargo, la transformación de uno de estos espacios cubiertos, dedicado a gimnasio, en sala de proyecciones de cine, 162 utilizándose desde 1957 hasta 1962, año en que se inauguró el Paraninfo, situado en el ala izquierda de la plaza de acceso. Construido en ladrillo visto como un volumen cúbico que emerge levemente, contiene una sala de planta parabólica con su eje ortogonal al pasillo de acceso. Dada la falta de otros espacios, esta pieza habría de servir además de auditorio y cinematógrafo. En el extremo, resolviendo la charnela entre la plaza de acceso del conjunto y la poligonal situada al otro lado, dónde se ubicaba la parada de autobuses, su fachada se abre en diente de sierra, ofreciendo un anguloso perfil 163 . Por último, en el ala derecha de la plaza se sitúa un edificio docente con planta en forma de L que recoge algunas destacadas soluciones formales como el singular cilindro del aula magna o los enormes voladizos de los parasoles de su fachada, que se relaciona formalmente con el Ambulatorio “Hermanos Laulhé”, un edificio que Fernando Cavestany y Pardo-Valcárcel, uno de los autores de la Universidad Laboral de Córdoba, realiza en San Fernando (Cádiz) en 1954 164 . 159 Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. Op. cit., p. 123. 160 Cfr. PARRA BAÑÓN, José Joaquín. “Pesquisas sobre la Universidad”, p. 116. 161 Cfr. DELGADO GRANADOS, Patricia. Op. cit., p. 120. 162 Cfr. PARRA BAÑÓN, José Joaquín. “Pesquisas sobre la Universidad”, p. 116. 163 Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. Op. cit., p. 123. 164 Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. Op. cit., p. 123.
145 5.3.3. Grupos escolares Para la completa materialización de este proyecto, los autores, conscientes de la escasez de referencias en el panorama internacional, advierten las deficiencias de la enseñanza liberal en Europa y la de tipo tecnológico en Norteamérica. Por tanto, deciden tomar como modelo el de las universidades formativas inglesas, que inspira a los colegios mayores. 165 El Centro contaba con siete colegios o “unidades funcionales de convivencia” con capacidad para 200 plazas cada uno, todos ellos con una casi idéntica estructura arquitectónica: con dormitorios, aulas, comedor, vestuarios y demás estancias comunales. Entre un colegio y otro, cerrados por los propios edificios o por galerías, se estructuran plazas de relación o jardines para el recreo y la expansión de los alumnos. Cada uno de estos edificios, organizados en colegios mayores y menores según las diferentes edades y niveles de estudio del alumnado, presentaba además una pintura de color distinto en su exterior, con lo que la policromía se convertía en un código semiológico. 166 Se trata de unos edificios profundamente racionalistas y rotundos en los que los huecos se insertan sobriamente potenciando su horizontalidad. Cada una de estas siete unidades docentes funcionaba como un elemento autónomo, con su propio patio de recreo dispuesto entre las dos alas que las configuran: la primera, de dos plantas, destinada a las aulas para las enseñanzas teóricas y prácticas; y la segunda, con una parte de cinco plantas y otra de dos, a residencia. El pabellón de aulas tiene una forma rectangular en su planta, y se une perpendicularmente a la espina central del conjunto, así como al otro ala del colegio, por medio de sendas galerías abiertas. Contaba, como se ha dicho, con dos niveles ocupados por las clases teóricas y prácticas, así como por los servicios y dependencias auxiliares de cada una de ellas, además de una parte en sótano destinada a diversas instalaciones y almacenes 167 . Por otro lado, el ala dedicada a la residencia dispone de dos zonas de diferente altura, además de un sótano, quedando también unida perpendicularmente a la galería central del esqueleto y al módulo de las aulas mediante sendos pasos cubiertos. La planta baja de ambos cuerpos está ocupada por las diferentes salas de estar y de estudio, mientras que en la planta superior del cuerpo bajo se ubica el comedor. Este último, así como las salas de recreo y descanso, eran compartidas por los alumnos internos y los mediopensionistas, si bien estos últimos tenían, como servicio propio, una sala de 165 Cfr. PAVÓN TORREJÓN, Guillermo y Fernando Quiles García. Op. cit., p. 127. 166 Cfr. PARRA BAÑÓN, José Joaquín. “Pesquisas sobre la Universidad”, p. 107. 167 Ibíd., p. 124.
146 recepción dónde depositaban sus objetos personales. En las restantes cuatro plantas del cuerpo alto se sitúan los dormitorios, que podían ser de tres tipos según las edades de los alumnos y los grupos de enseñanza, siendo el más común el de seis camas, pero siempre en secciones de 50 alumnos por planta 168 . Los colegios quedaban, pues, unidos al tronco común que los relacionaba con los servicios generales. Esta galería central, que discurre longitudinalmente a lo largo de todo el conjunto, es triple: en el subsuelo, a modo de túnel subterráneo en la mayor parte de su recorrido, se convierte en el canal por el que pasan las instalaciones y la energía, las tuberías y los cables de alimentación y reparto, cuyos elementos productivos se ubican en el edificio de servicios generales; a nivel del terreno, cubierta y abierta por los laterales, se convierte en una galería de distribución, una especie de pasillo, de paseo o de calle defendida de las inclemencias del tiempo; y sobre ésta, apoyada en dos líneas de pilares, discurre la galería que resuelve el funcionamiento de los servicios generales para, por ejemplo, recoger la ropa sucia, transportarla hasta la lavandería y devolverla limpia, o para distribuir la comida desde la cocina a los comedores de los grupos escolares 169 . 168 Ibíd., p. 125. 169 Ibíd., p. 125.
147 5.3.4. Central Térmica y Edificio de Servicios Comunes En el extremo Norte de la espina dorsal se situaba la Central Térmica del Centro, un complicado recinto industrial y mecánico del que partían las redes de agua caliente a través de la galería subterránea. A continuación de ella, formando una T al final del pasillo vertebrador, se sitúa un edificio destinado a servicios generales en el que se ubican, entre otros, la cocina y todas sus dependencias anejas, la panadería, la lavandería y su secadero, la residencia del personal auxiliar, así como la peluquería, la oficina de correos y diversos almacenes, entre ellos los de ropa sucia y ropa limpia. Si bien presentaba alguna singularidad compositiva, su estructura y volumetría es bastante similar a la de los colegios 170 . Por otro lado, en las dos últimas plantas de este edificio se disponen las dependencias del servicio hospitalario, que estaba dotado de un equipo médico especializado y de un equipo de enfermeras; así como con una unidad de enfermería general y otra de enfermos infecciosos; un departamento equipado con rayos X; un quirófano de urgencias; un laboratorio de análisis clínicos; gabinetes de odontología, oftalmología y radioterapia; y un departamento de higiene y salud en el trabajo. Ambas plantas están recorridas por una terraza abierta de extremo a extremo en su fachada Sur, utilizable como una galería de convalecientes al aire libre, relacionando este edificio con algunos hospitales de tuberculosos como el Sanatorio finlandés Paimio de Alvar Aalto (1929-1933) 171 o el de Leza, de Pablo Zabalo Ballarín en Álava (1934 - 1935). Hacia la fachada opuesta, tras el pasillo, se disponen las salas y consultas. Fig. 117 Fachada del almacén principal en la finca de San Juan de los Teatinos. Elaborado por la Oficina Técnica de Arquitectura O.T.A.I.S.A. 1957. 170 Ibíd., p. 125. 171 Comparativa realizada en PARRA BAÑÓN, José Joaquín: “Pesquisas sobre la Universidad”, p. 114.
148 Fig. 118, Fig. 119, Fig. 120 y Fig. 121 Obras de adaptación y reformas de algunas dependencias en la finca de San juan de los Teatinos. Elaborado por la Oficina Técnica de Arquitectura O.T.A.I.S.A. 1957.
149 5.3.5. Talleres Los planos conservados de los talleres recorren el arco que va desde 1954 a 1960, datándose los de ejecución en julio de 1955, 172 lo cual deja sin definir el momento preciso en que estos fueron construidos o finalizados. En ellos, con capacidad para 1000 puestos de trabajo, se llevaban a cabo las prácticas de los trabajos con Metal, Mecánica, Fundición, Electricidad, Madera, Química, Construcción, Industria Automovilística, Forja, Radiotécnica, Delineación, Soldadura, Chapistería, Madera y Química. Situados hacia el Norte, accesibles desde una calle común, cada uno con su pérgola, se proyecta un taller mayor, llamado “Nave I”, y otro de menores dimensiones, denominado “Nave II”. Ambos se orientan en su eje longitudinal en dirección casi estrictamente Este-Oeste, de modo que sus lucernarios en diente de sierra pueden abrirse a Norte. De otro lado, cuentan con accesos de vehículos para transporte de materias primas y productos manufacturados. 173 El conjunto de la Nave I, con sus casi 15000 m2, poco tiene que envidiar a las mejores obras de Jean Prouvé, como su imprenta en Tours de 1950, ni a Eduardo Torroja, con la cubierta de chapa ondulada del Hangar en Cuatro Vientos de 1949, o a los ámbitos industriales y catedralicios de Miguel Fisac. 174 La nave queda contenida entre dos prismas: uno alargado de dos plantas, que contiene las aulas, despachos y servicios; y otro más corto, en el que se sitúan los cuartos de máquinas, recintos de instalaciones y salas de carga y descarga. El pabellón de aulas, de extraordinaria longitud –más de 200 mexacerba su linealidad con las viseras de los huecos, inútiles a Norte, y por el infinito lucernario que lo corona. 175 Las aulas ocupan la planta alta. Se orientan hacia el Norte y están iluminadas, además de por la fachada, por un largo lucernario presente también en las propuestas al concurso nacional de los Institutos Laborales, así como en algunas arquitecturas docentes nórdicas de Arne Jacobsen como su escuela pública en Munkegards (1951- 1958) o la de Teestrup (1954), o en el taller de la Maison Planeix de Le Corbusier (1927). Hacia la nave, la planta superior se abre a modo de pasillo en voladizo para la mejor vigilancia y control de los alumnos en formación. En la planta bajase situaron los accesos, vestuarios, aseos, salas de profesores y de prácticas, laboratorios y archivos. 176 172 Cfr. PARRA BAÑÓN, José Joaquín: “Dos fragmentos de O.T.A.I.S.A.”, op. cit., p. 73. 173 Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel: Op. cit., p. 126. 174 Ibíd. 175 Ibíd. 176 Ibíd., p. 127.
150 La enorme nave diáfana, de 45 x 165 m, se construye con siete vigas-cajón ortogonales al pabellón de aulas y sustentadas cada una por dos soportes gigantes y cuadrúpedos. Sobre ellas se apoyan inmensas cerchas curvilíneas de seis tramos en arco de directriz parabólica y ambos extremos en ménsula, que definen una cubierta dentada y translúcida relacionada con la de los Talleres Ferroviarios de Bagneux de Eugène Freyssinet (1928). 177 Como hemos indicado, frente a los talleres, en su calle común de acceso, se sitúan dos pérgolas que, más que para el paseo, son pensadas como líneas de sombra donde aparcar las bicicletas, encajando sus ruedas en las rendijas de soportes prefabricados de hormigón. Se trata de marquesinas sustentadas por una línea de pilares en el eje, cubiertas a dos aguas, desde las que partían ramales hacia cada una de las puertas de acceso a la nave, quedando el central reservado para los profesores. Se dispusieron además en esta zona dos surtidores de gasolina que abastecían a los dos autocares de la Universidad Laboral. 178 177 Ibíd., p. 127. 178 Ibíd., p. 127.
151 5.3.6. Gimnasios De entre las instalaciones deportivas del conjunto destacan especialmente los gimnasios. Se trata de cinco edificaciones cubiertas por sendas láminas onduladas giradas respecto a la espina central. Dos de ellas se sitúan al Oeste de este eje y otros tres al Este, junto a los colegios. Su proyecto se remonta a 1956 y, pese a la complejidad que su diseño y montaje debieron suponer, al año siguiente ya se había concluido alguno de ellos. 179 Dichos pabellones fueron construidos con los recursos mínimos, utilizando un único material, el hormigón armado. Las delgadas bóvedas que los cubren, láminas de 10 cm, nunca más de 12 cm, son suficientes para salvar una luz de 36,8 m -27,6 m entre apoyos- , ayudadas por ocho vigas flexibles que sobresalen por su cara superior. La cubierta, que sigue el trazo de arcos tangentes de circunferencia, vuela sus alas en los extremos a modo de contrapeso en un interesante ejercicio de composición y alarde estructural. Estas vigas se apoyan en dieciséis varales, ocho muretes poligonales a cada lado, haciendo parecer que la cubierta flota, conformando recintos permeables al paso, a la vista y al viento. Por otra parte, las tres calles centrales de estas bóvedas tienen perforaciones cilíndricas en su clave, generando juegos de sol en el suelo. Se trata de cinco hileras de orificios dispuestas en cada paño, que producen un efecto parecido al de la iluminación cenital en algunos baños árabes. El recurso a la bóveda de hormigón pudo deberse al impacto de las primeras obras de Eduardo Torroja en España, como la cúpula octogonal del Mercado de Algeciras (1934) que éste construyera con Manuel Sánchez Arcas, las bóvedas cilíndricas del frontón de Recoletos (1935) junto a Secundino Zuazo o los hiperboloides de una hoja del graderío del Hipódromo de la Zarzuela (1936) con Carlos Arniches y Martín Domínguez. Destaca también en aquellos años, de referencia mucho más inmediata al proyecto de la Universidad Laboral de Sevilla, el Laboratorio de los Rayos Cósmicos de Félix Candela y Jorge González (1951). No obstante, en ninguno de estos proyectos se puede hallar una filiación directa con estos pabellones de gimnasia. Con el que sí es posible encontrar una amplia relación constructiva y espacial es con el Pabellón de Hípica Mattson proyectado por Arne Jacobsen en la ciudad de Klampnborg (1934). Si bien este espacio diáfano queda configurado por una bóveda de sección elíptica que se apoya en el suelo, también sus jácenas sobresalen por la cara exterior de ésta y el ámbito continuo queda iluminado mediante un sistema similar de perforaciones circulares en la clave de la bóveda. De otro lado, puede establecerse el parecido con el Pabellón de la Casa del Mezzogiorno de la 3a Feria Regional de Cagliari que Adalberto Libera construye en 1953, si bien aquí se recurre a un perfil poligonal. 179 Los datos e informaciones relativos al diseño, construcción, fechas y referencias a otras arquitecturas nacionales o internacionales de los gimnasios de la Universidad Laboral de Sevilla recogidos en este epígrafe han sido obtenidos de: Cfr. ROBLES CARDONA, Miguel Ángel. La arquitectura de las Universidades Laborales españolas (1946-1978), op. cit., II, pp. 127-129.
152 5.3.7. Piscinas, trampolines y vestuarios Como se ha dicho, la Universidad Laboral de Sevilla contaba con una amplia y completa dotación de instalaciones deportivas en relación a otros centros de la región, incluso del país, posiblemente porque el deporte era casi la única actividad lúdica de los alumnos que habitaban este aislado complejo. 180 Además de los gimnasios descritos, el conjunto contaba con un campo de fútbol propio para cada colegio, una pista de atletismo, tres frontones y un gran número de piscinas. Dos de ellas estaban dotadas con escultóricos trampolines de salto; otra, olímpica, se utilizaba para las competiciones de natación; y por último, seis más, de menor dimensión, denominadas peceras, se empleaban para el chapoteo y el aprendizaje, siendo inexplicablemente situadas en la explanada de acceso. Destacaba también el pabellón de vestuarios junto a la piscina olímpica, hoy lamentablemente demolido. Se trataba de un recinto transparente y ventilado, delimitado por mamparas de ladrillo, cuya cubierta adoptaba la forma de un arco parabólico que, a modo de bóveda invertida, servía de techo y dejaba ver, como costillas, las vigas que la soportaban, relacionándose formalmente con el proyecto de Arne Jacobsen para un restaurante-mirador situado en el Parque Herrenhausen en Hannover, Alemania, en 1964. 180 Ibíd., II, p. 129.
153 5.3.8. Del proyecto a la realidad 181 Sin embargo, este ambicioso proyecto no se llegaría a realizar nunca por completo. A continuación vamos a analizar las edificaciones previstas en el plan original que, sobre todo por razones económicas y premura de tiempo, no llegarían a culminarse. Para ello hemos podido consultar en el Archivo General de la Universidad Pablo de Olavide la planimetría de la Universidad Laboral. Signatura 29. Planos generales de emplazamiento, grupos escolares, grupo de servicios Se trata de documentos originarios de octubre de 1953. Entre ellos destacan: - Red general eléctrica. - Anteproyecto del centro cívico (planta), donde aparece la Iglesia ya planteada, así como el Salón de Actos. - Anteproyecto de las galerías de servicios (planta). - Anteproyecto del edificio de Servicios Generales (planta). - Anteproyecto de Grupos Escolares (bachilleres y técnicos, de formación)(planta). - Anteproyecto de la zona deportiva y pistas deportivas (plantas). - Planos de la Torre-depósito (planta). - Diseño de instalaciones de servicio como casetas para transformadores, naves para maquinaria agrícola (alzados). - Planos donde se muestra el progresivo estado de las obras y los edificios que se van terminando y aquellos proyectados o en curso (planta). - Planos de los terrenos de emplazamientos originales y de las explotaciones agrícolas. Un lugar destacado merece el análisis de la planta original de la iglesia, la cual no se llegó a construir, y que, a pesar de no poder difundir la imagen de su planteamiento inicial, podemos describirla como un edificio de planta basilical, con una triple portada de acceso a los pies, un nártex y una sola torre, a los pies de la misma, en la zona este. Asimismo, a pesar de presentar una sola calle central, se pueden observar 7 pseudo capillas laterales en cada uno de los lados, que presumiblemente no desempeñarían tal 181 Las imágenes relativas al proyecto arquitectónico de la Universidad Laboral de Sevilla recogidas en este epígrafe han sido obtenidas de los fondos del Archivo General de la Universidad Pablo de Olavide y pertenecen al grupo O.T.A.I.S.A.