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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación LA APORTACIÓN DEL BILINGÜISMO BIMODAL AL DESARROLLO DE LA FUNCIÓN EJECUTIVA Tesis doctoral Coral Cantillo Horrillo Memoria de investigación presentada para la obtención del Grado de Doctor en Psicología con Mención Internacional Sevilla, 2019
LA APORTACIÓN DEL BILINGÜISMO BIMODAL AL DESARROLLO DE LA FUNCIÓN EJECUTIVA Memoria de investigación presentada por CORAL CANTILLO HORRILLO para la obtención de Grado de Doctor con Mención Internacional Directora ISABEL DE LOS REYES RODRÍGUEZ ORTIZ Profesora Titular del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación UNIVERSIDAD DE SEVILLA Sevilla, 2019
A mi familia. A la memoria de mi querida abuela, María Rosario.
Agradecimientos Realizar la tesis doctoral fue una idea que comenzó a rondar por mi cabeza en primero de carrera cuando una profesora de la Universidad de Granada me habló de la suya propia. Han pasado ya unos años desde que tuve la suerte de conocer a la directora de esta tesis doctoral, Dra. Isabel de los Reyes Rodríguez Ortiz, y no puedo más que agradecerle la oportunidad que me ofreció para realizarla y todo el esfuerzo y dedicación que ha brindado a este trabajo. Gracias, Isabel, porque además de dirigir esta tesis de manera excelente y haberme guiado en mi camino hacia el aprendizaje de la naturaleza de la investigación, me has proporcionado apoyo moral y motivación en los momentos de debilidad haciendo que el camino siempre sea más fácil. Mi agradecimiento también se dirige a todos y cada uno de los miembros del Laboratorio de Diversidad, Cognición y Lenguaje, quienes han estado siempre disponibles para resolver todas las dudas estadísticas y metodológicas que iban surgiendo a lo largo de esta investigación. Especialmente quiero hacer llegar mi agradecimiento a Martina, Mari, Eliana, Ellie, Pili, David, Marta, Joaquín y Javi. Muchas gracias también a las alumnas Lourdes, Mari Carmen, Rocío y Cristina, que han colaborado en la recogida de datos de los monolingües y bilingües unimodales. Agradezco con todo mi corazón a todos los participantes que, de forma desinteresada, se prestaron a realizar todas las pruebas durante tres largas sesiones. Y, por supuesto, a las personas que mediaron y facilitaron sus contactos para que participasen en esta investigación: Belén, Ana Valme y Chari. Sin vuestra colaboración, este trabajo no habría sido posible.
También quiero dar las gracias a todos mis familiares por contribuir de una manera u otra en la realización de este trabajo. Pero, entre estas personas, me gustaría destacar especialmente a mi tata María del Carmen, que no dudó un segundo en cederme su ordenador portátil para que yo pudiese recoger los datos de todos los participantes. Gracias también a Pepi y Claudio, que me han acogido en su casa en Dos Hermanas siempre que lo he necesitado, preocupándose constantemente de que no me faltase nada. Gracias, por supuesto, a todos mis amigos por haberos mantenido cerca a pesar de mis muchas ausencias y por celebrar conmigo cada pasito hacia la culminación de esta tesis. Mi agradecimiento más profundo se dirige a mis padres. A pesar de las barreras y las adversidades, ellos se han esforzado incansablemente en ayudarnos tanto a mí como a mi hermana Belén a alcanzar nuestras metas académicas. Gracias también, papá, mamá y hermana, por vuestros consejos, por el apoyo continuo y por vuestro amor infinito. Me siento feliz y orgullosa de ver el gran equipo que hacemos siempre ante cualquier desafío. Y, sobre todo, quisiera dar las gracias a Juanjo que, desde que nos conocemos, ha permanecido siempre a mi lado, apoyándome y esforzándose en sacar adelante este trabajo conmigo. Le agradezco su disposición en solucionar juntos los errores técnicos que se presentaban en el diseño de las tareas empleadas en esta tesis. Asimismo, agradezco su compañía en cada lugar de la geografía española donde he tenido que recoger los datos de los participantes bilingües bimodales. Le agradezco sus palabras de ánimo cuando la dura tarea de la investigación debilitaba la propia moral. Gracias, Juanjo, por tantos aportes al desarrollo de esta tesis y a mi vida. Eres tú mi fuente inagotable de energía y mi felicidad. Coral Cantillo
Resumen A lo largo de los años se han desarrollado multitud de estudios con relación al bilingüismo, sin embargo, el interés por conocer la influencia de este sobre las funciones ejecutivas (FE) ha aumentado en las últimas décadas. Los investigadores se han interesado especialmente en conocer cómo controlan los bilingües sus dos lenguas y qué efectos tiene este control sobre el resto de sus FE. Hasta el momento se ha encontrado que la doble activación de las lenguas de un bilingüe y el coste del cambio de la segunda lengua (L2) a la primera lengua (L1) están relacionados con ventajas en control inhibitorio (Blumenfeld y Marian, 2013; Declerck y Philipp, 2015). También se han observado ventajas en otras FE como memoria de trabajo (Kazemeini y Fadardi, 2016), atención (Desideri y Bonifacci, 2018) o cambio entre tareas (switching) (Seçer, 2016). Recientemente, se ha incorporado un nuevo grupo de interés en el estudio de la influencia del bilingüismo sobre las FE: los bilingües bimodales (dominio de una lengua oral y una lengua de signos). Este grupo se diferencia de los bilingües unimodales (dominio de dos lenguas orales) principalmente en que sus dos lenguas no comparten los mismos canales de comprensión y producción. Es decir, debido a las diferencias en la naturaleza de sus dos lenguas, los bilingües bimodales utilizan, por un lado, un sistema viso-gestual para la lengua de signos y, por otro lado, un sistema oral-auditivo para la lengua oral. Estudios científicos han encontrado importantes similitudes entre los bilingües bimodales y bilingües unimodales en cuanto a los mecanismos subyacentes que se encargan de seleccionar el lenguaje, como por ejemplo la activación paralela de las lenguas (Shook y Marian, 2012; Villameriel, Dias, Costello y Carreiras, 2016) o el mayor
Working memory .......................................................................................................162 Attention control ........................................................................................................165 Psychomotor speed and task switching .....................................................................168 Perceptual speed .......................................................................................................169 Discussion ......................................................................................................................169 BLOQUE III. DISCUSIÓN GENERAL. CONCLUSIONES CAPÍTULO 5 1. DISCUSIÓN GENERAL Y CONCLUSIONES .......................................................179 1.1. Efectos del bilingüismo sobre las funciones ejecutivas......................................182 1.2. Efectos del control de interferencias en bilingües bimodales sobre las funciones ejecutivas ...................................................................................................................188 2. LIMITACIONES DE LA TESIS ..............................................................................192 3. FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN ...........................................................193 SUMMARY AND CONCLUSIONS ............................................................................195 REFERENCIAS...........................................................................................................209 ANEXOS Anexo I. Autorización del Comité de Ética de la Investigación ..................................227 Anexo II. Información y consentimiento informado ....................................................231 Anexo III. Cuestionarios de caracterización de la muestra y competencia lingüística 235 Anexo IV. Estímulos de SimonVerbal .........................................................................251 Anexo V. Estímulos de Stroop LSE .............................................................................257 Anexo VI. Estímulos de Simon LSE ............................................................................261
Índice de tablas y figuras ESTUDIO 1: TABLAS Table 1 Overall results in inhibition tasks ......................................................................93 Table 2 Results of the interference indices for inhibition ...............................................96 Table 3 Global results of the Tower of Hanoi ................................................................97 Table 4 Mean and standard deviation in Digits, Letters-Numbers, and Span Visuospatial ...................................................................................................................100 Table 5 Descriptive data on correct responses and reaction time in Letters and Figures .......................................................................................................................................101 ESTUDIO 2: TABLAS Table 1 Characteristics of bilingual participants ..........................................................121 Table 2 Median in reaction time in ms and percentage of errors in each condition and group ..............................................................................................................................127 Table 3 Average scores for alerting, orienting, conflict groups, total reaction time and total percentage of errors (SD) ......................................................................................130 Table 4 Overall results of psychomotor speed, task switching and perceptual speed ..132 ESTUDIO 3: TABLAS Table 1 Global results in experience and linguistic skills in LSE ................................146 Table 2 Inhibition and planning tasks ...........................................................................149 Table 3 Psychomotor speed and task switching tasks ..................................................155 Table 4 Global results of the inhibition tasks ...............................................................156
Table 5 Results of the interference indices for inhibition .............................................160 Table 6 Global results of the Tower of Hanoi ..............................................................161 Table 7 Descriptive data on Digits, Letters-Numbers, and Visuospatial Span tasks. ...163 Table 8 Facilitation and interference costs on ACC and RT in Letters and Figures ....164 Table 9 Median in RT in ms and percentage of errors in each condition and group. ...165 Table 10 Average scores by groups for alerting, orienting, time and error conflicts, total RT and total percentage of errors ..................................................................................168 ESTUDIO 1: FIGURAS Figure 1 Facilitation and interference costs in correct responses and response time in the Letters and Figures tasks for each group .................................................................103 Figure 2 Facilitation and interference costs in correct responses and response time in the Figures tasks for each group (graphic based on Bialystok et al., 2014) ..................104
BLOQUE I. INTRODUCCIÓN GENERAL CAPÍTULO 1 1. BILINGÜISMO UNIMODAL 2. LENGUAS DE SIGNOS 3. BILINGÜISMO BIMODAL CAPÍTULO 2 OBJETIVOS GENERALES E HIPÓTESIS DE LA INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO 1
21 1. BILINGÜISMO UNIMODAL 1.1. Beneficios del bilingüismo en funciones ejecutivas En las últimas décadas, el bilingüismo unimodal (dominio de dos lenguas orales) ha despertado mucho interés en el campo de la psicología, especialmente en el estudio del control cognitivo. Los beneficios del bilingüismo sobre las funciones ejecutivas (FE) se han observado en multitud de estudios que han evaluado diferentes procesos ejecutivos como la inhibición (Bialystok, Klein, Craik y Viswanathan, 2004; Blumenfeld y Marian, 2011), memoria de trabajo (MT) (Bialystok, Poarch, Luo y Craik, 2014; Blom, Küntay, Messer, Verhagen y Leseman, 2014; Garraffa, Obregon y Sorace, 2017; Kazemeini y Fadardi, 2016), control atencional (Costa, Hernández y Sebastián-Gallés, 2008; Desideri y Bonifacci, 2018; Pelham y Abrams, 2014; Sabourin y Viñerte, 2019), cambio entre tareas (Seçer, 2016) y velocidad psicomotora (Abdelgafar y Moawad, 2015). 1.1.1. Inhibición Respecto a la inhibición, Blumenfeld y Marian (2011) y Bialystok et al. (2004) han observado diferencias significativas entre bilingües unimodales (UB) y monolingües (ML), a favor de los primeros. Concretamente, Blumenfeld y Marian (2011) emplearon la tarea Stroop no verbal en una muestra de 30 ML (21,4 de edad media) y 30 UB (22 de edad media) que aprendieron su segunda lengua (L2) antes de los 8 años, alcanzando en ella un dominio de 7,7 de media (en una escala de 0 a 10). Los análisis mostraron que los UB obtuvieron significativamente mayor número de aciertos con respecto a los ML. Por su parte, Bialystok et al. (2004) evaluaron a ML y UB jóvenes (41,25 de edad media) y ML y UB mayores (71,1 de edad media), con nivel educativo y nivel socioeconómico similares, en el desempeño de una tarea de Simon no verbal. Los participantes UB fueron
22 educados en sus dos idiomas (inglés y tamil) a partir de los 6 años y la media de uso diario de cada una de sus lenguas fue similar (56% de inglés y 44% de tamil). De forma global, se encontraron ventajas de los UB con respecto a los ML en inhibición (mostrando menores tiempos de respuestas y costes de inhibición) y en MT, pero las diferencias desaparecían cuando los participantes realizaban una práctica continuada de la tarea (10 bloques consecutivos). Por el contrario, otros estudios no han encontrado diferencias significativas en el control inhibitorio entre UB y ML. Por ejemplo, Kousaie, Sheppard, Lemieux, Monetta y Taler (2014) emplearon las tareas Simon no verbal y Stroop verbal para evaluar el rendimiento de 70 ML (21,64 de edad media) y 51 UB (21,49 de edad media) jóvenes y 61 ML (72,43 de edad media) y 36 UB (70,69 de edad media) mayores. Aunque los resultados mostraron cierta ventaja en los UB con respecto a los ML en cuanto a la interferencia del efecto Stroop, los análisis en Simon no verbal no arrojaron diferencias significativas entre ellos. Los autores atribuyeron la ausencia de diferencias entre los grupos a varios factores: los participantes ML no eran puramente ML; la influencia de variables contextuales, como que la evaluación se llevó a cabo en diferentes lugares y con diferentes ordenadores portátiles; el tipo de bilingüismo al que estaban expuestos sus participantes UB (dos lenguas que se emplean de forma regular en el día a día debido a la situación de bilingüismo existente en Ottawa); y las tareas, que no requerían de procesos de monitorización donde la ventaja del bilingüismo se habría puesto de manifiesto, según los autores. Otro ejemplo donde se observa la ausencia de diferencias significativas en el control inhibitorio es el estudio de Papageorgiou, Bright, Periche Tomas y Filippi (2019). Los autores emplearon la tarea Simon no verbal en una muestra de 37 ML y 37 UB (ambos grupos tenían 70 años de media), equiparada en edad, género y situación socioeconómica.
23 En este caso, el argumento para explicar la ausencia de diferencia significativa se basa en que la edad media de adquisición de la segunda lengua era alta (15 años) y que los bilingües de la muestra empleaban el inglés la mayor parte del tiempo, lo que se traducía en bajo esfuerzo para cambiar entre las dos lenguas. De acuerdo con Ye, Mo y Wu (2017), otra razón sería que la edad avanzada del grupo no permitiese mostrar beneficios en una tarea con altas demandas de FE. 1.1.2. Planificación En cuanto a planificación, son pocos los estudios que han estudiado los efectos del bilingüismo sobre esta función. Uno de ellos es el de Festman, Rodriguez-Fornells y Münte (2010), que compararon el rendimiento en planificación entre dos grupos de UB: con alto control del lenguaje ("non-switchers") (n = 13; 23,4 de edad media) y con bajo control del lenguaje ("switchers") (n = 16; 26,4 de edad media). Los UB con alto control del lenguaje son aquellos que cambian de idioma cuando es necesario, controlando los cambios involuntarios entre los idiomas, y los UB con bajo control del lenguaje son aquellos que muestran más interferencias entre sus lenguas. La agrupación se realizó en función de su desempeño en una tarea de control de idiomas (Bilingual Picture Naming task; Festman, Rodriguez-Fornells y Münte, 2007). Los participantes fueron evaluados en una versión de cuatro y cinco discos de la Torre de Hanoi. Los análisis en cuanto al número de movimientos y número de errores indicaron ventajas de los "non-switchers" con respecto a los "switchers". Sin embargo, Papageorgiou et al. (2019) no han encontrado ventajas del bilingüismo en planificación cuando han comparado UB con ML. En concreto, ellos observaron que, en una versión de tres discos de la tarea Torre de Londres, los ML respondieron significativamente más rápidos que los UB. Los autores
30 sobre los ML no se consiguen replicar y explican que, probablemente, los beneficios cognitivos encontrados en los estudios se deban a factores como los tamaños de muestra pequeños y las diferencias entre los grupos en cuanto a inteligencia, genética, interacción social, estatus de inmigrante o nivel socioeconómico (Paap et al, 2015; Paap, Johnson y Sawi, 2016). En realidad, los autores que apoyan la hipótesis de que el bilingüismo influye sobre el desarrollo de las FE, también atribuyen las ausencias de diferencias encontradas a la falta de control de variables a la hora de formar los grupos (Bialystok, 2018; De Bruin, 2019; Morales et al., 2016). De acuerdo con ellos, muchos estudios incluyen grupos de UB que presentan variaciones en cuanto la edad de adquisición de la L2, dominio, frecuencias y contextos de uso de las lenguas, etc. Según De Bruin (2019), el hecho de emplear muestras de UB con variaciones en las características del bilingüismo podría ser la causa de las inconsistencias en los estudios sobre bilingüismo. En el apartado siguiente se exponen los diferentes factores que modulan las ventajas del bilingüismo. Por otro lado, quizás, como explica Valian (2015), la ventaja del bilingüismo no siempre se manifieste en comparaciones con ML puesto que es posible que los ML hayan desarrollado sus FE realizando otro tipo de tareas exigentes, como por ejemplo jugar a los videojuegos o tocar algún instrumento musical. Por esta razón, Mishra (2015) destaca la importancia de realizar comparaciones únicamente entre UB con mayor y menor competencia en L2 o UB con mayor o menor frecuencia de cambio entre idiomas, y no con ML. Según el autor, los UB con mayor competencia en L2 y los UB con mayor frecuencia de cambio entre idiomas practican más el bilingüismo y esto podría impactar sobre el control ejecutivo.
31 1.3. Factores que modulan las ventajas del bilingüismo Existen estudios que afirman que el bilingüismo en sí mismo no es suficiente para mostrar beneficios en FE, sino que las ventajas ejecutivas encontradas en los UB sobre los ML están moduladas por otros factores como la edad de adquisición de la L2, el dominio de las lenguas, la demanda de gestión bilingüe, el contexto de uso de las lenguas y la cultura, el control entre lenguas, el estatus de inmigrante, el nivel socioeconómico y el tipo de tarea. En cuanto a la edad de adquisición de la L2, Sabourin y Viñerte (2019) afirman que convertirse en UB a una edad temprana tiene ventajas cognitivas debido a la mayor cantidad de experiencia que se adquiere también en la gestión bilingüe. Su afirmación está basada en la comparación que realizaron del control atencional entre UB nativos, UB tempranos, UB tardíos y ML. Los resultados mostraron ventajas por parte de los UB nativos con respecto al resto de grupos y de los UB tempranos con respecto a los ML. Las diferencias entre UB tardíos y ML no fueron significativas. Por el contrario, otros autores como Duñabeitia y Carreiras (2015) defienden que la adquisición de una L2 a edades tardías supone una reconfiguración cognitiva, que no ocurre en los UB nativos y que conlleva a mejoras cognitivas. Otro punto de vista es el de aquellos autores que no han encontrado ninguna influencia de la edad de adquisición de las lenguas. Por ejemplo, Pelham y Abrams (2014) evaluaron el control atencional en una muestra de 30 ML (19,3 años de media), 30 UB nativos (20,3 años de media) y 30 UB tardíos (22 años de edad media) que adquirieron la L2 después de los 13 años. Los resultados mostraron que los UB nativos y UB tardíos obtuvieron resultados equivalentes entre ellos y significativamente mejores con respecto a los ML. Respecto al dominio de las lenguas, muchos autores coinciden en el argumento de que la ventaja del bilingüismo se manifiesta en UB con un alto conocimiento de lenguas
32 puesto que dominan más los cambios entre ellas. Mishra, Hilchey, Singh y Klein (2012) compararon la inhibición de retorno entre dos grupos de UB. La inhibición de retorno consiste en mayores tiempos de reacción para responder a lugares a los que se ha orientado la atención de manera involuntaria previamente (Samuel y Kat, 2003). Los participantes UB estaban equiparados en edad y nivel socioeconómico, 15 UB con alto dominio de L2 (22,1 de edad media) y 15 UB con bajo dominio de L2 (19,5 de edad media). En la tarea, se les pidió a los participantes ignorar las señales periféricas (cambio en el grosor de una de dos cajas que aparecían a cada lado del punto de fijación) y pulsar una tecla lo más rápido posible cuando se presentaba el estímulo (un disco blanco) o no responder si no se presentaba. Los análisis mostraron que los UB con alto dominio de las lenguas manifestaron una desconexión más eficiente de la atención de señales periféricas irrelevantes y como consecuencia una aparición más temprana de la inhibición de retorno con respecto a los UB con bajo dominio. En otras palabras, los UB con alto dominio fueron capaces de atender más los estímulos de la tarea con respecto a los UB con bajo dominio de las lenguas. No obstante, cuando se han analizado los efectos del dominio del idioma de los UB sobre la inhibición de la respuesta y el monitoreo, Singh y Mishra (2015) han encontrado que el dominio en el idioma modula la resolución en tareas de monitorización pero no de control inhibitorio. Por lo que se refiere a las demandas de gestión bilingüe (es decir, el grado de implicación del control cognitivo para emplear dos lenguas adecuadamente; Macnamara y Conway, 2014), estudios como el de Yudes, Macizo y Bajo (2011) han observado que, controlando la experiencia en interpretación como factor de agrupación, los UB con experiencia en demandas de gestión bilingüe (intérpretes) mostraron beneficios en flexibilidad cognitiva con respecto a los UB y los ML. En concreto, los autores emplearon el Test de clasificación de tarjetas de Wisconsin y la tarea de Simon no verbal en una
33 muestra de 16 ML (21,65 de edad media), 16 UB (25,68 de edad media) y 16 intérpretes profesionales (36,31 de edad media). Los resultados mostraron que los intérpretes resolvieron mejor el Test de clasificación de tarjetas de Wisconsin con relación a los UB y los ML, que no se diferenciaron entre ellos. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre los grupos en la resolución de Simon no verbal. Los autores atribuyen estos resultados al hecho de que un intérprete no requiere de control inhibitorio para realizar su labor, sino de flexibilidad cognitiva puesto que deben cambiar de una lengua a otra manteniendo sus dos lenguas activas para comprender y producir información al mismo tiempo. Un resultado similar fue el que encontraron Morales, Padilla, Gómez-Ariza y Bajo (2015) cuando estudiaron los efectos de la interpretación sobre tareas de actualización y monitoreo de MT (N-back) y control atencional (ANTI-V; Attention Networks Test for Interaction-Vigilance). Los autores realizaron dos experimentos. En el primero de ellos compararon la resolución de N-back entre 16 UB intérpretes (37 de edad media) y 16 ML (34 de edad media), y en el segundo analizaron las diferencias en el desempeño de ANTI- V entre la misma muestra de UB y 15 ML (35 de edad media). Los resultados mostraron ventajas de los UB sobre los ML en N-back, y diferencias entre ellos en cuanto a las formas de interacción de las señales de alerta y la red de orientación de ANTI-V. Concretamente, los ML mostraron mayores efectos de orientación cuando se les presentaba la señal de alerta, mientras que los UB se beneficiaban de los efectos de orientación independientemente de las señales de alerta. Los autores sugieren que las redes de orientación de los UB funcionan de manera eficiente independientemente del estado de alerta, lo cual estaría mostrando una ventaja de los UB sobre los ML, pero solo en aquellos procesos envueltos en tareas de interpretación.
34 En relación con la influencia del contexto de uso de las lenguas, Mishra (2018) sugiere que las diferencias culturales y en el contexto donde se practica el bilingüismo podrían ser la causa de muchos intentos fallidos de replicación de estudios que sí han observado diferencias entre UB y ML. Por ejemplo, Saint-Aubin et al. (2018) no consiguieron replicar los hallazgos de Mishra et al. (2012), empleando la misma tarea en Canadá que Mishra et al. (2012) habían utilizado en la India. Según Saint-Aubin et al. (2018), una posible razón de los diferentes hallazgos entre los dos estudios se debería al hecho de que el tipo de bilingüismo que se practica en Canadá es muy diferente del que se practica en la India: en la India se está más expuesto a los cambios frecuentes entre lenguas en comparación con el tipo de bilingüismo que se practica en Canadá. En esta línea, Prior y Gollan (2011) y Verreyt, Woumans, Vandelanotte, Szmalec y Duyck (2016) han observado que las diferencias en la frecuencia de cambio entre lenguas modulan las ventajas del bilingüismo en tareas de cambio y resolución de conflictos, respectivamente. Por ejemplo, Prior y Gollan (2011) compararon grupos de ML y UB en el desempeño en una tarea de cambio no verbal. El grupo de UB constaba de dos subgrupos: UB con alta frecuencia de cambio entre lenguas en su vida diaria y UB con baja frecuencia de cambio entre lenguas. Estos dos grupos también se comparon entre sí en una tarea de cambio entre idiomas. Los resultados mostraron que, en la tarea de cambio no verbal, los UB con alta frecuencia de cambio entre lenguas manifestaron menores costos de cambio en relación con los ML y con los UB con baja frecuencia de cambio, sin llegar a observarse diferencias significativas entre estos dos últimos grupos. En cuanto a la tarea de cambio entre idiomas, de nuevo los UB con alta frecuencia de cambio superaron a los UB con baja frecuencia de cambio mostrando menores costos. Los mismos resultados encontraron cuando equipararon los grupos UB en cuanto a la fluidez de la lengua no dominante. Por su parte, Verreyt et al. (2016) encontraron mejor
35 desempeño de los UB equilibrados (UB con dominio equiparado entre las dos lenguas) con alta frecuencia de cambio entre lenguas sobre los UB desequilibrados (UB con mayor dominio en una lengua que en otra) y los UB equilibrados con baja frecuencia de cambio entre lenguas. Pero esta vez las diferencias se observaron en tareas de resolución de conflictos (tarea de flancos y tarea de Simon). No obstante, es importante destacar que las condiciones que se dan en los laboratorios experimentales no se asemejan a los contextos reales donde un UB cambia entre idiomas (Mishra, 2018). Es decir, en la vida real un UB no cambia de idioma cuando aparece una señal, sino que usa otras claves, como el reconocimiento facial para seleccionar la lengua más adecuada. Con respecto al control entre lenguas (capacidad de controlar los cambios involuntarios entre las lenguas), Festman y colaboradores (Festman y Münte, 2012; Festman et al., 2010) han obtenido resultados consistentes con la noción de que un alto control entre lenguas esta relacionado con ventajas en el control cognitivo. Así, Festman et al. (2010), citado previamente, compararon el rendimiento entre "non-switchers" (UB con alto control del lenguaje) y "switchers" (UB con bajo control del lenguaje) en una serie de tareas de FE (p. ej. Torre de Hanoi, Go/noGo, atención dividida y Prueba de Fluidez Generativa). Los análisis mostraron mejor rendimiento de los "non-switchers" con respecto a los "switchers" en tareas que evaluaban inhibición, resolución de problemas, atención dividida y fluidez generativa. Empleando la misma muestra, Festman y Münte (2012) encontraron los mismos resultados cuando se evaluaron la resolución de conflictos y la monitorización con las tareas de flancos y tarea de clasificación de tarjetas de Wisconsin. Es decir, los "non-switchers" mostraron ventajas con respecto a los "switchers". Los autores explicaron que las diferencias en el dominio del idioma podrían justificar las diferencias en el control del lenguaje.
36 Por lo que se refiere al estatus de inmigrante, Paap et al. (2015) argumentan que muchos de los estudios que han encontrado ventajas de los UB sobre los ML han empleado muestras compuestas mayoritariamente por inmigrantes (por ejemplo, Bialystok, Craik y Luk, 2008). Según estos autores, cuando los estudios equiparan el estatus de inmigrante no hallan esas diferencias entre UB y ML (por ejemplo, Kousaie y Phillips, 2012). Para Paap et al. (2015), la importancia del estatus de inmigrante reside en la asociación de este con las mayores puntuaciones de CI y menor deterioro cognitivo que se han encontrado en estudios que han separado el estatus de inmigrante del bilingüismo. Según Fuller-Thomson y Kuh (2014) esta asociación se relaciona con las estrategias de los gobiernos de selección de inmigrantes con altos niveles educativos, y con la autoselección natural, que hace que las personas más sanas (y con menos enfermedades asociadas al deterioro cognitivo: presión arterial alta, colesterol alto o diabetes) sean las que emigren. Paap et al. (2015) critican que los estudios que han encontrado una relación entre el bilingüismo y el retraso en el deterioro cognitivo han empleado muestras de inmigrantes (por ejemplo, Bialystok, Craik y Freedman, 2007). Sin embargo, esa relación también se ha observado en otros estudios (como el de Bak, Nissan, Allerhand y Deary, 2014) con muestras de UB no inmigrantes. Respecto al nivel socioeconómico, una de las críticas que realizan los autores contrarios a admitir una ventaja del bilingüismo es el uso de grupos UB y ML no equiparados en esta variable (Paap et al., 2015; 2016). Así, Antón et al. (2019) han encontrado beneficios del bilingüismo cuando los grupos UB y ML difieren en nivel socioeconómico. Sin embargo, otros estudios observan estos beneficios cuando UB y ML se equiparan en nivel socioeconómico. Por ejemplo, Hansen et al. (2016) han encontrado, en muestras equiparadas en nivel socioeconómico, ventajas de niños UB sobre niños ML en la tarea N-back (una tarea de actualización e inhibición) y Seçer (2016), citado
37 anteriormente, también encuentra ventajas de UB adultos sobre ML adultos una vez se equipararan los niveles socioeconómicos. En definitiva, los efectos del bilingüismo, del nivel socioeconómico y del estatus de inmigrantes son independientes (Calvo y Bialystok, 2014; Thomas-Sunesson, Hakuta y Bialystok, 2018). En cuanto al tipo de tarea, algunos autores han observado que los UB muestran mejor rendimiento en tareas no verbales (Ye et al., 2017), mientras que en tareas verbales tienden a mostrar peor rendimiento con respecto a los ML (Bialystok et al., 2008; Pelham y Abrams, 2014). Por otra parte, la complejidad de la tarea también influye: Ye et al. (2017) han observado que el bilingüismo desarrolla la monitorización pero solo se pone de manifiesto en tareas que requieren mucha atención. Además, los mismos autores señalan que la edad también ejerce su influencia mediada por el nivel de complejidad de la tarea: en niños y adultos mayores las ventajas del bilingüismo aparecerían en tareas simples, mientras que en adultos jóvenes la ventaja se mostraría en tareas más complejas. Según Bialystok (2018), una de las razones que explicaría la ausencia de diferencias de los adultos jóvenes en tareas simples podría estar relacionada con los menores tiempos de reacción que necesitan para resolver la tarea en comparación con los niños y los adultos mayores, lo cual reduciría el espacio de tiempo que permite mostrar diferencias significativas. En definitiva, los estudios dirigidos a esta temática exigen tener en cuenta y controlar muchas variables antes de poder determinar las ventajas en FE asociadas al bilingüismo. 1.4. Las razones para las ventajas del bilingüismo La influencia positiva del bilingüismo sobre las FE se atribuye a la necesidad de seleccionar una de las lenguas y al control del lenguaje. En cuanto a la selección de la
38 lengua más adecuada, según Morales, Gómez-Ariza y Bajo (2016), para los UB es más costoso acceder a la representación léxica en comparación con los ML debido a la activación de sus dos entradas léxicas (una para cada lengua). De hecho, las investigaciones sobre el tema encuentran que la activación de las dos lenguas de un UB es constante, incluso en contextos puramente ML (Bialystok, 2011), y que esta coactivación lingüística conduce a una competición entre las lenguas por la selección. Ejemplo de ello se observa en los estudios que obtienen que la presentación de estímulos en una lengua afecta a las respuestas en la lengua alternativa cuando ambas lenguas comparten propiedades léxicas, ortográficas, fonológicas o gramaticales (véase Morales, Gómez-Ariza, et al., 2016). Respecto al control del lenguaje, existen tres perspectivas que explican el modo en el que los bilingües controlan sus lenguas. Estas perspectivas se diferencian en los mecanismos implicados en el control del lenguaje: inhibición, atención y combinación dinámica de varios mecanismos de control. Respecto al primero de ellos, algunos autores han apoyado el supuesto de que el control inhibitorio es necesario para seleccionar una de las dos lenguas (que permanecen activas) más adecuada al contexto e ignorar la lengua que no se va a usar. De esta forma, los UB resuelven la competición entre las lenguas y evitan las interferencias. La relación entre la doble activación de las lenguas y el control inhibitorio se ha puesto de manifiesto en estudios como el de Blumenfeld y Marian (2013). Estos autores evaluaron a 31 UB y 30 ML mediante movimientos oculares en una tarea de reconocimiento auditivo de palabras y mediante una tarea de Stroop no verbal. Los análisis mostraron que los UB con mayor activación lingüística entre 300 y 500 ms después de la presentación de la palabra y menor coactivación lingüística entre los 633 y 767 ms después de esa presentación manifestaron mayor control inhibitorio que el resto de UB. Es decir, los resultados mostraron que la activación de las dos lenguas estaba
39 directamente relacionada con menores efectos de Stroop. Además, esta relación era mas fuerte en UB con mayor dominio del idioma. Uno de los principales modelos que consideran el control inhibitorio como responsable de la selección del lenguaje es el modelo de Activación Interactiva Bilingüe (Bilingual Interactive Activation; BIA; Dijkstra y Van Heuven, 2002). BIA considera que existe un sistema léxico común que integra los dos nodos de lenguaje conectados a todos los nodos de palabras de las dos lenguas (Dijkstra y Van Heuven, 2002). De manera que la activación de una palabra activaría también el nodo del correspondiente lenguaje y, por tanto, se produciría la inhibición de la lengua alternativa. Algunos estudios han observado que la activación, además de a nivel de lexema y nodo de lenguaje, también se produce a nivel de fonema (p. ej. Timmer, Ganushchak, Ceusters y Schiller, 2014). Otro de los modelos más influyentes es el modelo de Control Inhibitorio de Green (1998). Este modelo supone que cada concepto léxico está asociado a una palabra y que, a su vez, cada palabra tiene una etiqueta asociada a una de las dos lenguas que domina un bilingüe. Estas etiquetas facilitan que los esquemas de lenguaje activados por el sistema atencional supervisor (SAS) (un sistema que integra distintos procesos cognitivos; Shallice y Burgess, 1996) seleccionen la lengua adecuada e inhiban las palabras con etiquetas asociadas a la lengua irrelevante. De esta manera, se produce inhibición a nivel de palabra y a nivel de lengua. Asimismo, Grundy y Timmer (2016) sugieren que el modelo de Control Inhibitorio puede explicar la asimetría de los costos de cambio entre lenguas. Esta asimetría de los costos se refiere al hallazgo de que los costos de cambiar de L2 a L1 son mayores con respecto a los costos de cambiar de L1 a L2 (Declerck y Philipp, 2015; Peeters, Runnqvist, Bertrand y Grainger, 2014). Grundy y Timmer (2016) argumentan que el cambio de L2 a L1 supone mucho esfuerzo para superar la inhibición de la lengua
46 (Emmorey, 2002). Por ejemplo, para hacer referencia a una persona que da vueltas en circulo, en LSE el signo clasificador sería el signo PERSONA situado de pie en el espacio realizando un movimiento en círculos. Dentro de los clasificadores, algunos autores como Fernández-Martín et al. (2019) han diferenciado entre nueve tipos de clasificadores en LSE: clasificadores pronominales o semánticos (que a su vez se distinguen en seis tipos: configuración en forma de B, configuración con el dedo índice extendido, configuraciones que representan a una persona, configuraciones en forma de Q, configuraciones en forma de C y configuraciones que representan objetos planos de 90º), clasificadores de lugar (describe la posición y, a veces, el movimiento de un objeto o persona), clasificadores instrumentales (expresa la manipulación que se ejerce sobre un objeto determinado), clasificadores descriptivos (aporta información visual en cuanto a la forma, tamaño, volumen, etc.), clasificadores plurales (indica información acerca del número de personas u objetos), clasificadores corporales (representan el verbo de la oración), clasificadores para partes del cuerpo (representan partes concretas del cuerpo realizando algún movimiento), clasificadores de elementos (representan fenómenos de la naturaleza como la lluvia, viento, fuego, agua, humo, etc.) y clasificadores predicativos (describe el predicado de la oración combinando el lugar, el movimiento, la orientación y los signos no manuales). De acuerdo con Rodríguez-Ortiz (2005), las LLSS, al igual que las LLOO, tienen las siguientes propiedades lingüísticas: son sistemas arbitrarios, poseen reglas gramaticales, cambian con el tiempo, son compartidas por los miembros de una comunidad y poseen dualidad o doble articulación y carácter discreto o diferencial de sus unidades. Del análisis de la autora se extrae que, respecto a la arbitrariedad, en las LLSS como en las LLOO, existen signos arbitrarios que dificultan su entendimiento en aquellas personas que no conocen la lengua. En cuanto a las reglas gramaticales, aunque las LLSS
47 no comparten la misma morfología y sintaxis que las LLOO, tienen sus propias reglas gramaticales. En relación con la productividad, al igual que las LLOO, las LLSS son capaces de producir infinidad de enunciados a partir de un número limitado de unidades mínimas, que en este caso son parámetros. La mutabilidad es una característica de las LLSS que se observa cuando se crean nuevos signos para adaptarse a las necesidades de una comunidad. Respecto al uso por los miembros de una comunidad, las LLSS permiten la comunicación entre las personas que la conocen y varían en función de la zona geográfica. En cuanto a la doble articulación en las LLSS, los signos formarían parte de la primera articulación y los parámetros de la segunda articulación. Por último, las LLSS también poseen carácter discreto y diferencial, es decir, las diferentes combinaciones de los parámetros conllevan a diferentes signos con diferentes significados. 2.2. Diferencias con respecto a las lenguas orales En el epígrafe anterior hemos puesto de manifiesto las similitudes que comparten las LLSS y las LLOO en cuanto a la estructura lingüística: ambas contienen unidades mínimas que carecen de significado, como los fonemas en LLOO y los parámetros en LLSS, y unidades mínimas con significado, como los morfemas y los signos. Sin embargo, existen diferencias entre las LLSS y LLOO que deben ser señaladas y que derivan principalmente del canal de comunicación, gestual-visual vs oral-auditivo. Una de las diferencias entre las LLSS y LLOO reside en la propiedad de iconicidad. Debido al carácter visual de las LLSS, el grado de iconicidad de estas lenguas es superior al de las LLOO (Rodríguez-Ortiz, 2005). Según Alcina (2002), aunque las lenguas orales también tienen propiedades de iconicidad como el vocabulario onomatopéyico, mayoritariamente están formadas por palabras que no tienen una relación de semejanza con su referente. En la misma línea, es un error pensar que el alto grado de
48 iconicidad implica la universalidad de las LLSS. Como las LLOO, las LLSS son lenguas naturales que nacen de las necesidades de las personas por comunicarse y, por tanto, van evolucionando a lo largo de la historia y la cultura. Por tanto, en ambas modalidades (oral y signada) no existe una lengua universal, sino que cada país tiene la suya propia, aunque reciba influencias de otras lenguas. Incluso, dentro de un mismo país pueden coexistir varias lenguas como resultado de las diferencias culturales y geográficas. Por ejemplo, en el estado español contamos con cinco lenguas orales (castellano, catalán, valenciano, gallego y euskera) y dos lenguas de signos (LSE y LSC). Otra de las diferencias entre las LLSS y LLOO radica en el carácter espacial y simultáneo de los parámetros. Debido a las características del canal de emisión, oral vs gestual, en las LLOO no se puede articular más de un fonema al mismo tiempo, mientras que en las LLSS se puede producir más de un parámetro a la vez y, por tanto, puede aportar más información en un periodo de tiempo menor. Ejemplo de ello son los clasificadores, que simultáneamente permiten indicar la posición, movimiento y forma de un objeto. Por último, otra diferencia entre las LLSS y LLOO hace referencia a las reglas gramaticales. El carácter visogestual de las LLSS provoca que su gramática se exprese mediante el uso, no solo del orden de los signos, sino también del espacio, del movimiento, de la mirada y de la expresión facial. En LSE, Fernández-Martín et al. (2019) distinguen entre cinco estructuras oracionales básicas: sujeto + objeto + verbo (p. ej. YO CARNE COMER), sujeto + objeto + verbo + negación (p. ej. YO CARNE COMER NO), sujeto + verbo + partícula interrogativa (p. ej. TU COMER DONDE?), adverbio temporal/espacial + sujeto + verbo + partícula interrogativa (p. ej. HOY TU COMER DONDE?) y tiempo + sujeto + verbo + partícula interrogativa (p. ej. FUTURO LUNES TU COMER DONDE?).
49 En conclusión, las LLSS son lenguas naturales que poseen estructuras y propiedades lingüísticas similares a las LLOO. Las diferencias de las LLSS con respecto a las LLOO radican principalmente en los diferentes canales de producción y comprensión. Mientras las LLOO emplean un sistema de comunicación oral-auditivo, las LLSS utilizan un sistema de comunicación gestual-visual, y esto conlleva a diferencias en las características de las lenguas. 3. BILINGÜISMO BIMODAL El bilingüismo bimodal, o bilingüismo que involucra dos lenguas de diferente modalidad (lengua de signos y lengua oral), es el tipo de bilingüismo que frecuentemente practican aquellas personas con acceso a la lengua oral que están inmersas en una comunidad sorda y usuaria de una lengua de signos. Aunque los estudios sobre el bilingüismo han dedicado mayor atención al bilingüismo unimodal, actualmente está creciendo el interés por conocer los efectos de adquirir dos lenguas que no comparten modalidad, los sistemas de procesamiento del lenguaje de los bilingües bimodales (BB) y sus implicaciones cognitivas. 3.1. La adquisición de lenguas de signos en oyentes 3.1.1. Lenguas de signos como L1 Los oyentes que adquieren una lengua de signos desde el nacimiento son frecuentemente hijos de padres y/o madres sordos usuarios de las LLSS, que también están expuestos a la LLOO y que, por lo tanto, adquieren simultáneamente dos lenguas
50 de diferente modalidad: lengua de signos y lengua oral. A estas personas se les conoce por el término CODAS (children of deaf adults) y, aunque lleguen a dominar perfectamente una lengua de signos, su lengua dominante casi siempre es una lengua oral debido a la gran influencia que esta tiene en el contexto sociolingüístico de la persona. A pesar de las diferencias en la modalidad de las lenguas, los procesos de adquisición de ambas son similares, es decir, comienzan con la etapa prelingüística o producción de códigos que no tienen significado y continúan con la etapa lingüística donde se manifiestan los primeros códigos con significado y, posteriormente, las combinaciones de estos (Amate y Giménez, 2002). Existen estudios que han comparado la adquisición de las dos lenguas de un CODA con las dos lenguas de un UB a edades muy tempranas. Uno de ellos es el de Petitto et al. (2001), que han estudiado la adquisición de dos lenguas en dos grupos de niños expuestos a contextos bilingües desde el nacimiento, uno formado por tres niños que adquirieron la lengua de signos de Quebec (LSQ) y francés, y otro formado por tres niños que adquirieron francés e inglés. Los autores observaron que ambos grupos (CODAS y UB) produjeron sus primeras palabras en cada uno de sus dos idiomas al mismo tiempo (entorno a los 0;10-1;02), edad similar también a la de la producción de las primeras palabras de niños ML. Petitto et al. (2001) encontraron también que gran cantidad del vocabulario en una y otra lengua eran equivalentes y que, los niños CODAS producían las dos lenguas de forma simultánea pero produciendo los signos y las palabras en el orden apropiado para cada lengua. Según De Quadros, Lillo-Martin y Pichler (2016), aunque las dos lenguas de un CODA sean independientes, las gramáticas de ambas interactúan, por ejemplo, al cambiar de forma involuntaria de una lengua a otra o al usar las dos lenguas simultáneamente.
51 En niños oyentes de madres sordas se ha observado el uso de expresiones simultáneas, incluso en mayor medida que en sus progenitoras (Van den Bogaerde y Baker, 2005). Estas madres cuado se dirigen a sus hijos sordos y oyentes tienden a combinar la lengua oral y la lengua de signos, aunque usan expresiones simultáneas en las dos lenguas en mayor medida con sus hijos oyentes que con sus hijos sordos. Van den Bogaerde y Baker (2005) también observaron en los hijos oyentes que las expresiones simultáneas se producían con mayor frecuencia que los cambios involuntarios entre lenguas. Esta transferencia lingüística (cambios entre lenguas y expresiones simultáneas de ambas lenguas), se observa también en adultos CODAS. Por ejemplo, Emmorey, Borinstein, Thompson y Gollan (2008) analizaron las conversaciones de 11 CODAS (ASL - inglés) adultos. En concreto, los participantes realizaron dos tareas en parejas, la primera era una conversación de 15 o 20 minutos acerca de alguno de los temas que les fueron proporcionados y la segunda tarea consistió en contar a su compañero una historia que previamente habían visto en un video de dibujos animados de siete minutos de duración. Los autores observaron cambios de una lengua a otra y simultaneidad entre las lenguas. Los análisis también mostraron que la simultaneidad entre las lenguas era más frecuente que los cambios, y que esta ocurría especialmente en discursos orales. En definitiva, los hijos de padres sordos (CODAS) que adquieren dos lenguas de diferente modalidad (lengua de signos y lengua oral) manifiestan transferencias lingüísticas (simultaneidad de las lenguas y cambios entre lenguas), independientemente de la edad. No obstante, la simultaneidad de las lenguas se da con mayor frecuencia que los cambios entre lenguas tanto en niños como en adultos CODAS.
52 3.1.2. Lenguas de signos como L2 en adultos En cuanto al aprendizaje de una lengua de signos como L2 en adultos, el orden de adquisición de los parámetros de los signos sigue el mismo proceso que el de los niños que aprenden la lengua de signos como L1 y, además, las dificultades en su adquisición aumentan en aquellos signos con mayor número de parámetros (Ortega, 2013). A estas dificultades se añaden los efectos de transferencia lingüística que se producen en el aprendizaje de una L2 signada, y que también se observan en el aprendizaje de una segunda lengua oral cuando los usuarios transfieren de una L1 oral a otra L2 oral características propias de la L1, como los fonemas, sintaxis o discursos (Chen-Pichler y Koulidobrova, 2016). Según Best (1995, cit. en Chen-Pichler y Koulidobrova, 2016), los aprendices de una L2 suelen cometer errores en expresiones de L2 que para ellos resultan similares a las de L1. Excepto las características fonológicas, que no se pueden transferir de una lengua oral a una lengua de signos, en los oyentes que comienzan a adquirir una lengua de signos como L2 se producen los mismos efectos de transferencia, solo que, además, se suma un factor más: la modalidad signada. En este caso, los aprendices de una lengua de signos pueden cometer errores en la articulación de un signo cuando la colocación de las manos les resulte similar a algún gesto de su repertorio gestual (Chen-Pichler y Koulidobrova, 2016). En los errores de articulación juega un papel muy importante la iconicidad de las LLSS. Según Ortega (2013), la iconicidad afecta a la adquisición de los parámetros en la medida en que los aprendices reproducen con menor precisión los signos icónicos que los signos arbitrarios. Asimismo, Ortega y Morgan (2015) han observado que la iconicidad de los signos afecta a los aprendices oyentes de lenguas de signos porque, al ser fácilmente reconocidos y vinculados con su referente, estos aprendices procesan de manera muy superficial los parámetros del signo. Para llegar a estas conclusiones, los
53 autores realizaron dos experimentos. En el primero, se presentaba un conjunto de signos icónicos y arbitrarios junto con su traducción al inglés a un grupo de 15 oyentes (inglés nativo) sin conocimientos de ninguna lengua de signos. Tras cada signo mostrado, los participantes tenían que reproducir el mismo signo con la máxima precisión posible. El segundo experimento fue exactamente igual al primero con la diferencia de que en este caso no se mostraba la traducción de los signos al inglés y se trataba de una muestra distinta con similares características: 15 oyentes (inglés nativo) sin conocimientos de ninguna lengua de signos. Los resultados en ambos experimentos mostraron menor precisión en signos icónicos que en signos arbitrarios. Según Ortega y Özyürek (2013) los aprendices parecen recurrir a su repertorio gestual para procesar signos icónicos y, por tanto, se genera una transferencia del repertorio gestual a la producción de signos que provoca menor precisión a la hora de signar signos icónicos. La transferencia lingüística entre una primera lengua oral y una segunda lengua de signos también ocurre en aquellas personas con mayor competencia y experiencia en el uso de las LLSS. Por ejemplo, Davis (2003) en un estudio con cuatro intérpretes (dos CODAS) de ASL encontraron simultaneidad entre las lenguas especialmente al producir nombres, números, palabras interrogativas y deletreo con el alfabeto dactilológico. Además, los autores no encontraron diferencias entre CODAS y no CODAS en las formas de transferencia lingüística. Otro ejemplo de transferencia lingüística en oyentes competentes en una segunda lengua signada lo podemos observar en el estudio de Weisberg, Casey, Sehyr y Emmorey (2019). Los autores emplearon ocho escenas de dibujos animados de unos siete minutos de duración para evaluar a tres grupos de habla inglesa: 15 CODAS (ASL), 15 intérpretes de ASL y 15 ML. En concreto, los participantes tenían que contar la escena que habían visto previamente a una persona ML. Los resultados mostraron que, por un lado, el
54 número de producciones de gestos icónicos eran mayores en CODAS e intérpretes que en ML y, por otro lado, que los intérpretes superaban a los CODAS en número de signos de ASL producidos durante el discurso oral. Los autores atribuyen las diferencias observadas entre CODAS e intérpretes al hecho de que los intérpretes tenían mayor competencia y mayor tiempo de exposición a la ASL. En definitiva, las personas oyentes que adquieren una lengua de signos en edad adulta también muestran transferencias lingüísticas en forma de simultaneidad de las lenguas. 3.2. Procesamiento y producción simultánea de las lenguas en bilingües bimodales La evidencia de que los BB a menudo combinan lengua oral y lengua de signos en sus discursos, plantea la pregunta de cómo gestionan los BB la producción de sus lenguas y ha dado lugar a numerosos estudios sobre la producción simultánea de las LLOO y las LLSS. Uno de los hallazgos más importantes en el estudio de la producción simultánea se relaciona con la mayor frecuencia de la simultaneidad de las lenguas durante discursos orales que durante discursos signados (Emmorey, Borinstein, et al., 2008). De acuerdo con Emmorey, Borinstein et al. (2008), el hecho de que la simultaneidad ocurra especialmente en discursos orales sugiere que la lengua de signos no se inhibe al mismo nivel que la lengua oral (o lengua dominante). Es decir, según los autores, la lengua oral se inhibe en mayor grado que la lengua de signos. Así, en discursos signados, la lengua oral se inhibiría fuertemente, pero en discursos orales la lengua de signos estaría débilmente inhibida, provocando tasas de simultaneidad entre las lenguas diferentes en unos y otros discursos. Este argumento sería consistente con el estudio de Dias et al. (2017), que han observado que los BB obtienen mayores costos en los cambios de LSE
55 al español que del español a LSE. De manera que la L1 o lengua dominante (español) tendría mayor activación que la L2 (LSE). La simultaneidad de las dos lenguas es más frecuente que el cambio entre las lenguas en los BB (Emmorey, Borinstein, et al., 2008; Van den Bogaerde y Baker, 2005). Emmorey, Giezen y Gollan (2016) argumentan que la preferencia de los BB por producir simultáneamente las dos lenguas se debe a que la inhibición de una sola lengua requiere más esfuerzo cognitivo que la recuperación léxica de dos lenguas. Ejemplo de ello lo observan Emmorey, Petrich y Gollan (2012) en el hecho de que producir dos lenguas al mismo tiempo no genera ningún tipo de costo en el procesamiento léxico. Concretamente, Emmorey et al. (2012) compararon los costos del procesamiento léxico durante la simultaneidad de las lenguas con la producción de las lenguas de forma independiente. Realizaron dos experimentos para explorar los mecanismos cognitivos subyacentes en la simultaneidad de las lenguas, concretamente en producción y comprensión. En el primer experimento, se empleó la tarea de nombrar imágenes para comparar el rendimiento en las tres modalidades lingüísticas (lengua de signos, lengua oral, simultaneidad de ambas lenguas) de 40 BB (ASL-inglés). Esta tarea consta de tres bloques, uno por cada modalidad lingüística, que se presentan de forma contrabalanceada. Los participantes fueron instruidos para nombrar las imágenes en ASL, en inglés o en ASL e inglés, según el bloque. En el segundo experimento, se empleó el mismo procedimiento, pero con una tarea de categorización semántica y 45 BB. Es decir, los participantes debían determinar si los ítems nombrados en el video (en ASL, en inglés o ASL e inglés, según el bloque) eran comestibles o no. Los resultados mostraron que, en producción, la simultaneidad de las lenguas ralentiza la lengua oral, pero no solo no ralentiza la producción de la lengua de signos, sino que acelera la recuperación léxica de signos de uso poco frecuente. Por otro lado, los análisis en comprensión mostraron que la simultaneidad de las lenguas
62 los costes de cambiar de una L2 a una L1 son mayores que los costos de cambiar de una L1 a una L2 (Declerck y Philipp, 2015; Dias et al., 2017). Por otro lado, en los dos tipos de bilingües las dos lenguas compiten entre sí para ser producidas. Esto se pone de manifiesto en los estudios de Pyers et al. (2009) que han reportado mayor número de episodios letológicos en grupos UB y BB con respecto a los ML. Todos estos hallazgos indican que los BB, al igual que los UB, deben resolver el conflicto que se produce entre las lenguas y esto podría suponer ventajas en FE. No obstante, algunos factores como las demandas de gestión bilingüe y la competencia en cada una de las lenguas podrían modular las ventajas de los BB.
CAPÍTULO 2
65 OBJETIVOS GENERALES E HIPÓTESIS DE LA INVESTIGACIÓN Los objetivos que orientaron los estudios de la tesis fueron: (1) estudiar si los bilingües unimodales (UB) presentan ventajas en tareas de función ejecutiva (inhibición, planificación, MT, control atencional, velocidad psicomotora, cambio entre tareas y velocidad perceptiva) sobre los monolingües (ML) y si esas ventajas se encuentran también en los bilingües bimodales (BB); y (2) comprobar cómo afecta el grado de control de interferencias entre las lenguas sobre las FE de los BB. En cuanto al primer objetivo, la constatación de que los UB y los BB activan sus dos lenguas de forma paralela y de que ambos grupos comparten similitudes en cuanto a los mecanismos subyacentes a la selección del lenguaje (mayor coste cuando se cambia de L2 a L1 que cuando se cambia de L1 a L2), dos factores que se han relacionado con beneficios en el control inhibitorio de UB, hizo que nos preguntásemos si los UB presentarían ventajas en FE y si esas ventajas se extenderían también a los BB. De esta forma, realizamos dos estudios que compararon el rendimiento entre ML, UB y BB en una serie de tareas que evalúan diferentes FE. El primer estudio se centró en aquellas funciones que han atraído mayor interés por parte de los investigadores hasta el momento (inhibición, planificación y MT) y, el segundo estudio en aquellas otras funciones que habían recibido menor atención (atención, velocidad psicomotora, cambio entre tareas y velocidad perceptiva). Las hipótesis que se plantearon con relación al primer objetivo fueron las siguientes: (1) en inhibición, la ventaja del bilingüismo (unimodal y bimodal) se mostrará en una ausencia de efecto de incongruencia en las tareas no verbales que los monolingües sí mostrarán; (2) en planificación, la ventaja del bilingüismo (unimodal y bimodal) se traducirá en un menor tiempo, número de movimientos y número de errores respecto a los monolingües en la Torre de Hanoi; (3) en MT, la ventaja del bilingüismo (unimodal
66 y bimodal) se manifestará en la obtención de mayores puntuaciones respecto a los monolingües en tareas de memoria auditiva, aunque no en la memoria visoespacial, y en mayores costos de facilitación y menores costos de interferencias en las tareas de memoria no verbal respecto a los monolingües; (4) en control atencional, los UB y los BB mostrarán menores efectos de conflicto con respecto al grupo de ML; (5) los participantes UB y los BB obtendrán mayores puntuaciones respecto a los ML en cambio entre tareas, sin que se encuentren diferencias significativas en cuanto a velocidad psicomotora; (6) los participantes UB y BB diferirán en velocidad perceptiva respecto a los ML, sin que se pueda precisar de antemano a favor de qué grupo se inclinarán las diferencias a juzgar por los estudios previos. En relación con el segundo objetivo, los hallazgos de Festman et al. (2010) sobre la relación entre un alto control de interferencias entre las lenguas de los UB y el control cognitivo y las sugerencias de Emmorey, Luk, et al. (2008) sobre la probabilidad de que los BB tengan mayores interferencias entre sus lenguas debido al hecho de no compartir el mismo canal de producción, planteó una segunda pregunta a este trabajo de investigación: ¿existen diferencias en los BB en cuanto a los beneficios en FE debido al diferente grado de control de interferencias entre sus lenguas? Para dar respuesta al segundo objetivo de la investigación, se agruparon a los BB en dos grupos, alto control de interferencias y bajo control de interferencias, en función de una adaptación a la LSE de la tarea Bilingual Picture Naming (Festman et al., 2007). De esta manera, se comparó el rendimiento de ML y BB de alto y bajo control de interferencias en una serie de tareas que evaluaban diferentes FE. Las hipótesis que se plantearon respecto al segundo objetivo fueron las siguientes: (1) en inhibición, la ventaja de los BB con alto control de interferencias (NSW) se traducirá en una ausencia de efectos de incongruencia en tareas no verbales que los BB
67 con bajo control de interferencias (SW) y ML sí mostrarán; (2) en planificación, la ventaja de los NSW se manifestará en un menor tiempo, número de movimientos y número de errores respecto a los SW y ML; (3) en MT, la ventaja de los NSW se traducirá en mayores puntuaciones respecto a los SW y los ML en tareas de memoria auditiva, aunque no en la memoria visoespacial, y en mayores costos de facilitación y menores costos de interferencias en las tareas de memoria no verbal respecto a los SW y ML; (4) en control atencional, los NSW mostrarán ventajas sobre los SW y ML en tanto que mostrarán menores efectos de conflicto; (5) en cambio entre tareas, la ventaja de los NSW sobre el resto de grupos se manifestará en la obtención de mayores puntuaciones, pero en velocidad psicomotora no habrá diferencias significativas entre los grupos; (6) en velocidad perceptiva, se espera encontrar diferencias significativas entre los grupos, sin que se pueda precisar de antemano a favor de qué grupo.
BLOQUE II. EXPERIMENTAL SECTION CHAPTER 3 Study 1: Do the unimodal bilingual benefits on executive function extend to bimodal bilingualism? Their effects of inhibition, planning, and working memory. Study 2: Bimodal bilingualism and executive functions: any influence on attentional control, psychomotor and perceptive speed or task switching? CHAPTER 4 Study 3: Effects of bimodal bilingualism and language interference on executive functions.
CHAPTER 3
Abstract Aims and objectives: Studies on bimodal bilingualism (spoken language and sign language) have found important similarities with unimodal bilingualism (two spoken languages) in respect of underlying mechanisms of language selection and parallel activation of two languages. The aim of this study is to examine whether this similarity also extends to the advantage that unimodal bilingualism has in relation to the development of executive functions. More specifically, we seek to determine whether bilinguals (unimodal and bimodal) differ from monolinguals in terms of the development of attention control tasks, psychomotor speed, task switching and perceptual speed. Methodology: A total of 80 monolingual, unimodal bilingual and bimodal bilingual participants from between 18 and 40 years of age were assessed using attention tasks (Adult-ANT), psychomotor speed (Connection A), task switching (Connection B) and perceptual speed (WAIS-IV Symbol Search and Digit Symbol-Coding). Data and analysis: For the analysis of results repeated-measures ANOVA, the Kruskal- Wallis test, the Mann-Whitney test and one-way ANOVA were used. Findings: The analyses did not show significant differences between the groups in attention control, psychomotor speed, task switching and perceptual speed, that is, bilingualism, regardless of the modality in which it presents, does not involve any advantage in relation to these executive functions. Keywords Unimodal bilingualism, bimodal bilingualism, sign language, attention, psychomotor speed, task switching, perceptive speed.
CHAPTER 4
83 Estudio 3: Effects of Bimodal Bilingualism and Language Interference on Executive Functions Reference: Cantillo, C. and Rodríguez-Ortiz, I.R. (2019). Effects of bimodal bilingualism and and language interference on executive functions (Submitted)
85 Abstract Previous studies on unimodal bilingualism (two oral languages) showed that individual differences in the control of language interferences are related to executive functions. Since bimodal bilinguals (oral language and sign language) have proven to share important similarities with unimodal bilinguals in terms of the underlying language selection mechanism, this investigation sets out to study how the level of control of interferences among languages affects certain executive functions (inhibition, planning, working memory, attention control, psychomotor speed, task switching and perceptual speed) of bimodal bilinguals. To this end, we divided the bimodal bilinguals into two groups, high interference control (non-switchers) and low interference control (switchers), using an adaptation to sign language of the Bilingual Picture Naming Task, and their data were compared with those of a group of monolinguals. The analysis showed significant differences in inhibition and perceptual speed. The results revealed that interference control of the language of bimodal bilinguals is also linked to executive functions, but to a lesser degree than in unimodal bilinguals because this relationship only appears in complex tasks related to the viso-gestural nature of sign language. Keywords: unimodal bilingualism, bimodal bilingualism, sign language, executive function, language interferences
BLOQUE III. DISCUSIÓN GENERAL. CONCLUSIONES CAPÍTULO 5 1. DISCUSIÓN GENERAL Y CONCLUSIONES 2. LIMITACIONES DE LA TESIS 3. FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN.
94 el tema de la influencia que ejerce el control de interferencias entre las lenguas de un BB sobre las FE. 1.1. Efectos del bilingüismo (unimodal y bimodal) sobre las funciones ejecutivas En los dos primeros estudios se exploró si los UB manifestaban beneficios en FE en comparación con los ML y si esos beneficios se extendían a los BB. Para ello se compararon los datos de UB, BB y ML en inhibición (Stroop verbal, Stroop no verbal, Simon verbal y Simon no verbal), planificación (Torre de Hanoi) y MT (Dígitos, Letras y números, Span visoespacial, Letras y Figuras) por un lado (estudio 1), y en control atencional (Adult-ANT), velocidad psicomotora (Connection A), cambio entre tareas (Connection B) y velocidad perceptiva (Búsqueda de símbolos del Wais-IV y Clave de números), por otro lado (estudio 2). En cuanto al bilingüismo unimodal, cuando los UB realizaron tareas de inhibición, planificación y MT, mostraron ventajas sobre los ML en los tres procesos y sobre los BB solamente en inhibición (estudio 1). Sin embargo, en tareas de control atencional, velocidad psicomotora, cambio entre tareas y velocidad perceptiva no se diferenciaron del resto de los grupos (estudio 2). De forma más específica, en inhibición, los UB solamente manifestaron beneficios con respecto a los ML y BB en la tarea de Simon verbal. En concreto, los UB no se vieron afectados por los efectos de incongruencia en los RT, como ocurría con los ML y BB. En planificación, los UB se mostraron superiores a los ML en cuanto al número de movimientos y número de errores cuando se emplearon 5 discos. En MT, los UB se diferenciaron significativamente de los ML solo en la tarea de Letras y números (memoria auditiva). En control atencional, no se encontraron diferencias significativas entre UB y ML en la resolución de Adult-ANT. En velocidad psicomotora y cambio entre tareas, los grupos no se diferenciaron en las tareas de
95 Connections A y Connections B. Y, en velocidad perceptiva, tampoco se observaron ventajas de los UB sobre los ML. Los resultados en inhibición, contrarios a nuestra hipótesis inicial donde se esperaba encontrar ventajas en tareas no verbales, difieren de aquellos estudios que han encontrado mejor rendimiento en tareas no verbales (Ye et al., 2017) y de aquellos otros que han observado que los UB tienden a mostrar peor rendimiento en tareas verbales con respecto a los ML (Bialystok et al., 2008; Pelham y Abrams, 2014). No obstante, replican los hallados por Kousaie et al. (2014), que, empleando una muestra de ML y UB jóvenes y mayores, observaron mejor rendimiento de los UB sobre los ML en tareas verbales pero no en tareas no verbales de inhibición. También van en la línea de los estudios que han observado que en bilingües las ventajas en inhibición aparecerían en tareas que requieren de supresión de interferencias (como Simon) y no en tareas que requieren inhibición de respuestas (como Stroop) (Martin-Rhee y Bialystok, 2008). Probablemente, en nuestra muestra de adultos jóvenes, la naturaleza verbal de la tarea no se haya mostrado tan importante como la demanda de supresión de interferencia y el grado de complejidad. Tal y como defiende Ye et al. (2017), en adultos jóvenes los beneficios del bilingüismo se manifiestan en tareas de monitorización que requieren mucha atención y en tareas con una demanda cognitiva elevada. Entre las tareas de Simon, Simon verbal parece ser la más compleja puesto que es la tarea con mayor porcentaje de ensayos descartados por exceder el límite de tiempo (17,62%) y porque cuatro participantes (tres ML y un UB) tuvieron que ser eliminados de los análisis al tener tasas de errores superiores al 95%. Además, Simon verbal es una tarea muy exigente en cuanto atención puesto que, además de exigir la supresión de la interferencia del estímulo (ubicación), requiere establecer la dirección del estímulo antes de dar la respuesta. Todo esto explicaría por qué en nuestra muestra de adultos jóvenes, las ventajas del bilingüismo
96 no se manifiestan ni en Stroop (verbal y no verbal) ni en Simon no verbal porque estas tareas no exigen la demanda cognitiva necesaria para que las diferencias entre los grupos aparezcan, pero sí en Simon verbal. La misma conclusión se extrae de los resultados de planificación y MT auditiva: es en tareas con mayor demanda cognitiva donde se manifiestan los beneficios del bilingüismo (Ye et al., 2017). En planificación, los UB muestran ventajas sobre los ML cuando aumenta el nivel de dificultad de la tarea (5 discos), aunque no tanto para que la demanda de la tarea supere la habilidad de todos los participantes (6 discos). Estos resultados en planificación confirman en parte nuestra hipótesis y se aproximan a los resultados hallados por Festman et al. (2010), que encontraron ventajas en los niveles de 4 y 5 discos de bilingües con mayor control y dominio de idiomas sobre los bilingües con menor control y dominio de idiomas. Respecto a la MT auditiva, los UB reportan mayores puntuaciones con respecto a los ML en Letras y números, pero no se diferencian de estos en Dígitos (en orden directo y en orden inverso). La tarea de Letras y números, a diferencia de las tareas en orden directo e inverso de Dígitos, demanda el procesamiento de la información (Wechsler, 2008). Esto significa que la memoria operativa estaría implicada en la resolución de esta tarea y contribuiría a su complejidad. Nuestros resultados en Dígitos difieren de los obtenidos por Kazemeini y Fadardi (2016), que encontraron ventajas de los UB sobre los ML en la tarea de Dígitos en orden inverso del WAIS. Según Macnamara y Conway (2014), la mayor cantidad de experiencias en demandas de gestión bilingüe conduciría a un aumento de la capacidad de MT. La principal diferencia entre el estudio de Kazemeini y Fadardi (2016) y el nuestro radica en las características de las lenguas que dominan los UB. Mientras nuestros UB dominan, además del español, una diversidad de lenguas (portugués, inglés, alemán, italiano, francés y rumano), sus UB dominan dos lenguas
97 (kurdo y persa) con estructuras lingüísticas similares y con muchos elementos léxicos compartidos. Esto podría significar que la magnitud de las demandas de gestión bilingüe y la cantidad de experiencia en estas demandas de sus UB sean mayores que en el caso de nuestros UB y, por ello, en su caso las ventajas del bilingüismo se manifiestan incluso en tareas más simples. En cuanto al resto de tareas evaluadas, los análisis no mostraron ventajas del bilingüismo sobre el monolingüismo. Algunas de las razones que podrían explicar las ausencias de diferencias podrían hallarse en la edad de los participantes de nuestra muestra. Como argumenta Bialistok y colaboradores (Bialystok, 2018; Bialystok et al, 2014) las ventajas del bilingüismo se observarían con mayor facilidad en niños y adultos de edad avanzada puesto que las habilidades en FE de los adultos jóvenes se encuentran en su punto máximo y, por tanto, difícilmente se observarían beneficios del bilingüismo. Para esta afirmación se basan en las medias y desviaciones típicas que suelen mostrar niños, adultos jóvenes y adultos mayores. Según Bialystok (2018), en una tarea de flancos por ejemplo, los adultos jóvenes obtendrían menores medias en tiempos de reacción (sobre los 500 ms), incluyendo condiciones congruentes e incongruentes, en relación con niños y adultos mayores, un tiempo muy complicado de superar incluso con el estímulo de experiencias bilingües (Bialystok, 2018). En este sentido en los adultos jóvenes se daría poco margen para que las diferencias individuales tuvieran impacto en los resultados. En nuestro caso, la muestra estaba compuesta de adultos jóvenes con alto nivel educativo, lo que dificultaría aún más la manifestación de la ventaja bilingüe. Además, la edad temprana de adquisición de la L2 podría haber reducido los beneficios en FE de nuestros UB. Según Duñabeitia y Carreiras (2015), los bilingües nativos aprenden
98 fácilmente dos lenguas, mientras que una edad tardía de adquisición de la L2 supone una reconfiguración cognitiva que conlleva a mejoras cognitivas. Los autores que, al contrario que en nuestro estudio, han encontrado ventajas en MT visoespacial (Kazemeini y Fadardi, 2016), control atencional (Desideri y Bonifacci, 2018; Sabourin y Viñerte, 2019) y cambio entre tareas (Seçer, 2016) comparten una característica en común a diferencia de nuestro estudio: sus participantes UB frecuentan contextos bilingües (por ejemplo, lugares donde las dos lenguas del UB son oficiales y se usan frecuentemente en el contexto social y/o escuela o lugar de trabajo) (Desideri y Bonifacci, 2018; Sabourin y Viñerte, 2019; Seçer, 2016) o usan dos lenguas con estructuras lingüísticas similares (Kazemeini y Fadardi, 2016). Esta podría ser otra razón de las ausencias de diferencias en nuestro estudio: las características similares de las lenguas o un contexto donde se practique frecuentemente el bilingüismo podrían haber conducido a un aumento de las experiencias en demandas de gestión bilingüe, algo que se ha relacionado con el desarrollo de las FE (Macnamara y Conway, 2014). Nuestros UB solo utilizan la L1 en el hogar con sus familiares y la L2 en el resto de los contextos y esta circunstancia puede haber reducido la magnitud de las demandas de gestión bilingüe en nuestro caso. Además de comprobar si los UB presentaban ventajas en determinadas tareas de FE sobre los ML, nuestro primer objetivo era conocer si esas ventajas se encontraban también en los BB (estudio 1 y estudio 2). Los análisis no mostraron diferencias significativas entre BB y ML en ninguno de los procesos evaluados. Las razones para esta ausencia de diferencias significativas podrían hallarse entre las mismas que han sido expuestas con relación a los UB: la edad de adquisición de la L2 de los BB, teniendo en cuenta lo expresado por Duñabeitia y Carreiras (2015), las mejoras cognitivas se asocian a la edad tardía de adquisición de una segunda lengua. En nuestra muestra, la mitad de
99 los BB son nativos (CODAS) y la otra mitad adquirieron la LSE en la edad adulta (ILSE) y esta circunstancia, el contar con nativos en la muestra de BB, podría haber reducido o eliminado las diferencias respecto a los ML. Otra posibilidad podría radicar en el hecho de haber usado muestras de BB que emplean sus dos lenguas en contextos diferentes: los ILSE emplean sus dos lenguas en contextos laborales y los CODAS en contextos familiares y/o sociales. Estas diferencias en el contexto de uso podrían suponer diferencias en las demandas de gestión bilingüe y, por tanto, tener diferentes efectos en las FE. El haber empleado un grupo de BB heterogéneo en esta variable ha podido conducir a la ausencia de diferencias respecto a los ML. Sin embargo, cuando se han comparado los CODAS e ILSE en cuanto a las demandas de gestión bilingüe, no se observan diferencias entre ellos en la tarea Bilingüal Picture Naming (Festman et al., 2007). Tampoco se observan diferencias en las tareas de FE, lo que significa que las diferencias en la edad de adquisición de la LSE o en las demandas de gestión bilingües entre esos dos grupos no parece que sea el motivo de la ausencia de diferencias entre BB y ML en nuestro caso. No obstante, aunque no hubo significatividad estadística, es importante destacar que, en las tareas donde los UB sí manifestaron ventajas sobre los ML (Simon verbal, Torre de Hanoi y Letras y números), las puntuaciones medias de los BB se situaron entre las de los ML y los UB. Estos datos nos llevan a contemplar la consideración de Emmorey, Luk et al. (2008) respecto a que el grado de interferencias al que están expuestos los BB podría ser menor que en el caso de los UB debido a las diferencias en la modalidad de las lenguas. Es decir, el hecho de que las dos lenguas de un BB no compartan el mismo canal de comunicación podría estar reduciendo el grado de interferencias y la magnitud de las demandas de gestión bilingüe (Macnamara y Conway,
100 2014). Esto explicaría que los BB no alcancen el nivel de beneficio de los UB en FE y que incluso los UB los superen en inhibición (tarea de Simon verbal). En definitiva, los resultados de los dos primeros estudios indican que los UB solo muestran ventajas en tareas con cierto grado de complejidad de control inhibitorio, planificación y MT auditiva, pero esa ventaja no se extiende a los BB. 1.2. Efectos del control de interferencias en bilingües bimodales sobre las funciones ejecutivas En el estudio 3 comprobamos cómo afectaba el grado de control de interferencias entre las lenguas de los BB sobre las FE. Para ello, empleando una adaptación de la tarea Bilingual Picture Naming task (Festman et al., 2007), se configuraron dos grupos de BB en función del control de interferencias entre las lenguas (SW = bajo control y NSW = alto control) y se compararon los datos de inhibición, planificación, MT, control atencional, velocidad psicomotora, cambio entre tareas y velocidad perceptiva entre SW, NSW y ML. Los grupos bilingües bimodales (SW y NSW) también realizaron dos tareas signadas de inhibición: Stroop LSE y Simon LSE. Los análisis en cuanto al efecto del grado de control de interferencias de los BB sobre las FE han mostrado diferencias significativas entre NSW y SW en inhibición y velocidad perceptiva. En cuanto a inhibición, los NSW solo se diferenciaron de los SW en el Stroop LSE, mostrando un menor índice de interferencia en esta tarea. Los resultados de inhibición coinciden con los resultados hallados en el estudio de Festman et al. (2010), que encontraron ventajas de los UB con alto control del lenguaje con respecto a los UB con bajo control del lenguaje en tareas de inhibición. Sin embargo, las ventajas en nuestro estudio solo se han observado en la versión signada del Stroop. La muestra de Festman et al. (2010) difiere de la nuestra en el dominio del idioma y en el
101 tipo de bilingüismo (unimodal vs bimodal). En su muestra los UB de alto control del lenguaje y UB de bajo control del lenguaje se diferenciaban en el dominio del lenguaje (mayor en el caso de los UB con alto control del lenguaje), mientras que en nuestro estudio no se han encontrado diferencias en este aspecto, los grupos SW y NSW eran equivalentes en su conocimiento de las lenguas. Por tanto, las diferencias de nuestros resultados con respecto a lo encontrado por Festman et al. (2010) podrían explicarse por el hecho de haber neutralizado la variable dominio del lenguaje. Otras razones podrían hallarse en la diferente naturaleza de las lenguas exploradas en uno y otro caso que podría motivar que las ventajas en inhibición en BB y UB se manifestaran en tareas de distinta naturaleza (UB en Go/noGo y BB en Stroop signado). A diferencia de lo hallado en el Stroop LSE, los NSW y SW no manifestaron diferencias en Simon LSE. En este caso la razón podría atribuirse al bajo nivel de dificultad de la tarea en su versión signada: el estímulo (signo en LSE presentado en vídeo) facilitaba la dirección de la respuesta, haciendo desaparecer las diferencias entre las condiciones y entre los dos grupos de BB. En cuanto a la velocidad perceptiva, los NSW obtuvieron mayor puntuación en la tarea de Búsqueda de símbolos con respecto a los SW, lo que parece indicar que el control de interferencias en el lenguaje supone un entrenamiento en algún proceso general de ejecución que favorece la resolución de este tipo de tareas. Respecto a la comparación con los ML, en cuanto a inhibición las diferencias significativas se han observado en las tareas verbales (Stroop verbal y Simon verbal). En el Stroop verbal, los análisis indicaron ventajas de los ML sobre los SW en los RT de las condiciones congruente e incongruente. Estos resultados eran esperables puesto que los bilingües suelen demostrar peor desempeño en tareas verbales debido a la competición que se produce entre sus dos lenguas (Giezen y Emmorey, 2017). En NSW esta desventaja
102 frente a los ML no se manifestó tal vez debido a que en ellos esta desventaja podría verse compensada por el alto control de interferencias que estos tienen sobre sus lenguas. En Simon verbal las diferencias entre los grupos radicaron en que el efecto de incongruencia (en ACC y RT) apareció en los ML pero no en los SW ni en los NSW. Este fue el mismo resultado que se obtuvo en el estudio 1, salvo que en el grupo completo de BB, sin distinción de niveles de control de interferencia, el efecto de incongruencia sí apareció en RT, por tanto, la ventaja sobre los ML fue más limitada en ese caso. El mayor tamaño del grupo BB frente a cada uno de los grupos SW y NSW podría ser la clave de esta inconsistencia. En todo caso, ya sea el grupo completo o divido en función del control de interferencias, los BB no presentan el efecto de incongruencia en ACC como sí lo presenta el grupo de ML. Este hallazgo difiere de lo observado en aquellos estudios que han encontrado ventajas de los bilingües en tareas no verbales y desventajas en tareas verbales (Giezen y Emmorey, 2017; Pelham y Abrams, 2014; Ye et al., 2017). Tal como hemos señalado en líneas anteriores, es probable que las diferencias observadas estén relacionadas con el grado de complejidad de la tarea (Ye et al., 2017) y con el hecho de que sea una tarea que requiere de supresión de interferencia y no de inhibición de respuesta (Martin-Rhee y Bialystok, 2008). Esto es relevante puesto que las tareas de supresión de interferencia reproducen la experiencia bilingüe al activar los procesos de control para resolver la tarea (Martin-Rhee y Bialystok, 2018). Es decir, en ambos casos, los bilingües deben resolver la competición entre dos elementos haciendo uso de los mecanismos de control. Respecto a la velocidad perceptiva, solo los NSW obtuvieron mayor puntuación en la tarea de Búsqueda de símbolos con respecto a los ML. Este resultado parece indicar que el grado de control del lenguaje en los BB supone un entrenamiento en algún proceso que favorece la resolución de esta tarea. Esta ventaja, no observada en los UB respecto a
103 los ML, podría estar provocada, además, por el propio carácter viso-gestual de las lenguas de signos. En el resto de las tareas de función ejecutiva examinadas no se observaron diferencias con respecto a los ML en ninguno de los grupos de BB. En planificación los NSW y SW no mostraron diferencias significativas en ninguno de los niveles de Torre de Hanoi respecto a los ML. En MT, los análisis tampoco mostraron diferencias de los dos grupos de BB sobre los ML en ninguna de las tareas empleadas para evaluar la memoria auditiva, la memoria visoespacial y la memoria no verbal. En control atencional, tampoco se observaron beneficios de los grupos NSW y SW sobre los ML en la tarea de Adult- ANT. Asimismo, en velocidad psicomotora (Connection A) y cambio entre tareas (Connection B) los grupos tampoco mostraron diferencias significativas. A pesar de lo anterior, los resultados en el tercer estudio parecen indicar que el control de interferencias de los BB, al igual que sucede en los UB (Festman et al., 2010), influye sobre las FE, aunque en menor grado que en el bilingüismo unimodal. En el bilingüismo bimodal esa influencia solo se manifiesta en tareas signadas de inhibición (Stroop LSE) o en aquellas que tienen relación con la naturaleza de la lengua de signos (velocidad perceptiva) (Arnold y Walter, 1979; Ferrari et al., 2019). La ausencia de diferencias en procesos donde otros estudios sí han encontrado beneficios del alto control del lenguaje de los UB (Festman et al., 2010) y beneficios de la experiencia en demandas de gestión bilingüe bimodal (Macnamara y Conway, 2014) podría tener dos razones. En primer lugar, el menor control de interferencias entre las lenguas al que están expuestos los BB (Emmorey, Luk, et al., 2008) colocaría a estos participantes en una situación de menor demanda cognitiva a la hora de manejar dos lenguas de distinta modalidad lo cual se traduciría en una menor ventaja en FE respecto a los UB. En segundo lugar, las ventajas del alto control del lenguaje y de la experiencia en demandas de gestión bilingüe podrían
110 verbal Simon), planning (Tower of Hanoi) and WM (Digits, Letters-Numbers, Visuospatial Span, Letters and Figures), and in Study 2, UB, BB and ML data were compared in attentional control (Adult-ANT), psychomotor speed (Connection A), task switching (Connection B) and perceptual speed (Symbol Search and Digit Symbol- Coding for WAIS-IV). With regard to unimodal bilingualism, when the UB performed inhibition, planning and WM tasks, they showed advantages over ML in the three processes and over BB only in inhibition (study 1). However, in attentional control tasks, psychomotor speed, task switching and perceptual speed did not differ from the rest of the groups (study 2). More specifically, in inhibition, the UB only showed benefits with respect to ML and BB in the Verbal Simon task. Specifically, the UB were not affected by the effects of incongruence in the RT, as was the case with the ML and BB. In planning, the UB were superior to the ML in terms of number of movements and number of errors when 5 discs were used. In WM, UBs differed significantly from ML only in the task of Letters- Numbers (auditory memory). In attentional control, no significant differences were found between UB and ML in the Adult-ANT resolution. In psychomotor speed and task switching, the groups were not differentiated in Connections A and Connections B tasks. Finally, in perceptual speed, no advantages of the UB over the ML were observed either. The results in inhibition, contrary to the initial hypothesis that predicted advantages in nonverbal tasks, differ from those studies that have found better performance in nonverbal tasks (Ye et al., 2017) and from others that have observed that UB tend to show worse performance in verbal tasks with respect to ML (Bialystok et al., 2008; Pelham and Abrams, 2014). However, results replicate those found by Kousaie et al. (2014), who, using a sample of young and older ML and UB, observed better UB performance over ML in verbal tasks but not in nonverbal inhibitory tasks. They were
111 also in line with the studies that observed inhibition advantages in bilinguals in tasks that require interference suppression (such as Simon) and not in tasks that require response inhibition (such as Stroop) (Martin-Rhee and Bialystok, 2008). It is probable that in our sample of young adults, the verbal nature of the task has not been shown to be as important as the demand for interference suppression and the degree of complexity. As Ye et al. (2017) stated, in young adults the benefits of bilingualism are manifested in monitoring tasks that require a lot of attention and in tasks with a high cognitive demand. Among Simon's tasks, verbal Simon seems to be the most complex since it is the task with the highest percentage of trials discarded for exceeding the time limit (17.62%) and because four participants (three ML and one UB) had to be eliminated from the analyses because they had error rates higher than 95%. In addition, Verbal Simon is a very demanding task in terms of attention since, in addition to requiring the suppression of stimulus interference (location), it requires the direction of the stimulus to be established before giving the response. This may explain why in our sample of young adults, the advantages of bilingualism are not manifested in tasks without the necessary cognitive effort for group differences to appear (e.g. Verbal and Non-Verbal Stroop, Non-Verbal Simon), but they do appear in sufficiently cognitively challenging tasks (e.g. Verbal Simon). The same conclusion is drawn from the results of planning and auditory WM: it is in tasks with greater cognitive demand that the benefits of bilingualism are manifested (Ye et al., 2017). In planning, UBs show advantages over ML when the level of difficulty of the task increases (5 discs), although not so much so that the demand for the task exceeds the ability of all participants (6 discs). These planning results partly confirm our hypothesis and approximate the results found by Festman et al. (2010), which found
112 advantages in the levels of 4 and 5 disks in bilinguals with high control and language proficiency over the bilinguals with less control and language proficiency. With respect to auditory WM, the UBs report higher scores with respect to ML in Letters-Numbers, but they do not differ from these in Digits (in direct order and in reverse order). The task of Letters-Numbers, unlike the tasks in direct and reverse order of Digits, demands the processing of information (Wechsler, 2008). This means that the operating memory would be involved in the resolution of this task and would contribute to its complexity. Our results in Digits differ from those obtained by Kazemeini and Fadardi (2016), who found UB advantages over ML in the task of Digits in reverse order of WAIS. According to Macnamara and Conway (2014), the greater experience in bilingual management demands would lead to an increase in WM capacity. The main difference between Kazemeini's and Fadardi's study (2016) and ours lies in the characteristics of the UB languages. While our UBs master, in addition to Spanish, a diversity of languages (Portuguese, English, German, Italian, French and Romanian), their UBs master two languages (Kurdish and Persian) with similar linguistic structures and many shared lexical elements. This could mean that the magnitude of the demands for bilingual management and the amount of experience in these demands of their UBs are greater than in the case of our UBs and, therefore, in their case the advantages of bilingualism are manifested even in simpler tasks. As for the rest of the tasks evaluated, the analyses did not show any advantages of bilingualism over monolingualism. Some of the reasons that could explain the absence of differences could be found in the age of the participants in our sample. As Bialystok and colleagues (Bialystok, 2018; Bialystok et al, 2014) argue, the advantages of bilingualism would be more easily observed in children and older adults since the EF skills of young adults are at their peak and therefore benefits of bilingualism would be difficult to
113 observe. For this statement they are based on the averages and typical deviations usually shown by children, young adults and older adults. According to Bialystok (2018), in a flank task for example, young adults would obtain lower averages in RT (over 500 ms), including congruent and incongruent conditions, in relation to children and older adults, a very difficult time to overcome even with the stimulus of bilingual experiences (Bialystok, 2018). In this sense, in young adults there would be little margin for individual differences to have an impact on the results. In our case, the sample was composed of young adults with a high level of education, which would make it even more difficult to manifest the bilingual advantage. In addition, the early age of acquisition of L2 could have reduced the EF benefits of our UBs. According to Duñabeitia and Carreiras (2015), native bilinguals easily learn two languages, while a late age of acquisition of L2 is a cognitive reconfiguration leading to cognitive improvements. Authors who, contrary to our study, have found advantages in visuospatial WM (Kazemeini & Fadardi, 2016), attentional control (Desideri & Bonifacci, 2018; Sabourin & Viñerte, 2019) and task switching (Seçer, 2016) share a common characteristic unlike our study: its UB participants frequent bilingual contexts (e.g. places where the two UB languages are official and are frequently used in the social context and/or school or workplace) (Desideri & Bonifacci, 2018; Sabourin & Viñerte, 2019; Seçer, 2016) or use two languages with similar linguistic structures (Kazeme Kazini & Fadardi, 2016). This could be another reason for the absence of differences in our study: similar characteristics of languages or a context where bilingualism is frequently practiced could have led to an increase in experiences in demands for bilingual management, something that has been related to the development of EF (Macnamara & Conway, 2014). Our UB only use L1 in
114 the home with their relatives and L2 in the rest of the contexts and this circumstance may have reduced the magnitude of the demands of bilingual management in our case. In addition to checking whether the UB had advantages in certain tasks of EF over the ML, our first objective was to know if these advantages were also found in the BB (study 1 and study 2). The analyses did not show significant differences between BB and ML in any of the processes evaluated. The reasons for this absence of significant differences could be found among the same ones that have been exposed in relation to the UB: the age of acquisition of the L2 of the BB, considering what was expressed by Duñabeitia and Carreiras (2015), the cognitive improvements are associated with the late age of acquisition of a second language. In our sample, half of the BBs are native (CODAS) and the other half acquired the LSE in adulthood (ILSE). The circumstance of having natives in the sample of BBs could have reduced or eliminated the differences with respect to the MLs. Another possibility could lie in the fact that our BB samples used their two languages in different contexts: ILSE use their two languages in work contexts and CODAS in family and/or social contexts. These differences in the context of use could lead to differences in the demands of bilingual management, resulting in different effects on EF. Having used a heterogeneous group of BB in this variable could have led to the absence of differences with respect to ML. However, when CODAS and ILSE were compared in terms of bilingual management demands, no differences were observed between them in the Bilingual Picture Naming task (Festman et al., 2007). This means that the group differences in the age of acquisition of the LSE, or in the demands for bilingual management, does not seem to account for the lack of differences between BB and ML in our case.
115 Nevertheless, although there was no statistical significance, trends were observed. In the tasks where the UB did show advantages over the ML (Verbal Simon, Tower of Hanoi and Letters-Numbers), the mean scores of the BBs were placed between those of the MLs and the UBs. These data lead us to consider the results of Emmorey, Luk et al. (2008) which showed that the degree of interference to which BBs are exposed could be lower than in the case of UBs due to differences in language modality. In other words, the fact that the two languages of a BB do not share the same communication channel could be reducing the degree of interference and the magnitude of bilingual management demands (Macnamara & Conway, 2014). This would explain why BBs do not experience the advantages of UBs in EF, and even UBs overcome them in inhibition (Verbal Simon's task). To summarise, the results of the first two studies indicate that UBs only show advantages in tasks with a certain degree of complexity of inhibitory control, planning and auditory WM, but this advantage does not extend to BBs. 1.2. Effects of bimodal bilingual interference control on executive functions In study 3 we saw how the degree of control of interference between the languages of the BBs on the EFs was affected. To do this, using an adaptation of the Bilingual Picture Naming task (Festman et al., 2007), two groups of BBs were configured according to the control of interferences between languages (SW = low control, and NSW = high control) and the data of inhibition, planning, WM, attentional control, psychomotor speed, task switching and perceptual speed between SW, NSW and ML were compared. Bimodal bilingual groups (SW and NSW) also performed two signed inhibition tasks: LSE Stroop and LSE Simon.
116 Analyses regarding the effect of the degree of control of BB interferences on EF have shown significant differences between NSW and SW in inhibition and perceptual speed. In terms of inhibition, NSW only differed from SW in LSE Stroop, showing a lower rate of interference in this task. The inhibition results are in line with the results found in the study by Festman et al. (2010), which found advantages of UBs with high language control over UBs with low language control in inhibition tasks. However, the advantages in our study were only observed in the signed version of the Stroop. The sample of Festman et al. (2010) differs from ours in language proficiency and type of bilingualism (unimodal vs. bimodal). In their sample the high language control UB and low language control UB differed in the language domain (higher in the case of the high language control UB), while in our study no differences were found in this aspect: the SW and NSW groups were equivalent in their knowledge of languages. Therefore, the differences of our results with respect to what was found by Festman et al. (2010) could be explained by the fact that language domain variable was neutralized. Other reasons could be found in the different nature of the languages explored in one and the other case that could motivate that the advantages in inhibition in BB and UB were manifested in tasks of different nature (UB in Go/noGo and BB in signed Stroop). Unlike what was found in the LSE Stroop, the NSW and SW did not show differences in LSE Simon. In this case the reason could be attributed to the low level of difficulty of the task in its signed version: the stimulus (sign in LSE presented in video) facilitated the direction of the response, making the differences between the conditions and between the two groups of BBs disappear. In terms of perceptual speed, the NSW obtained higher scores in the Symbol Search task with respect to the SW, which seems to indicate that the control of
117 interferences in language supposes training in some general execution process that favors the resolution of this type of task. With respect to the comparison with ML, in terms of inhibition, significant differences were observed in the verbal tasks (Verbal Stroop and Verbal Simon). In the Verbal Stroop, the analyses indicated advantages of the ML over the SW in the RT of the congruent and incongruent conditions. These results were to be expected since bilinguals usually show worse performance in verbal tasks due to the competition between their two languages (Giezen & Emmorey, 2017). In NSW, this disadvantage was not manifested compared to MLs, perhaps because in BBs could be compensated by the high control of interference that they have on their languages. In Verbal Simon the differences between the groups were that the effect of incongruence (in ACC and RT) appeared in the ML, but not in the SW or in the NSW. This was the same result that was obtained in study 1, except that in the complete group of BBs where interference control levels were not distinguished, the incongruence effect did appear in RT. Therefore the advantage over ML was more limited in this case. The larger size of the BB group versus each of the SW and NSW groups could be the key to this inconsistency. In any case, the BBs (whole group or divided according to interference control) did not present the effect of incongruence in ACC that the ML group exhibited. This finding differs from previous studies in which advantages of bilinguals in non-verbal tasks and disadvantages in verbal tasks were found (Giezen & Emmorey, 2017; Pelham & Abrams, 2014; Ye et al., 2017). As pointed out earlier, it is probable that the differences observed are related to the degree of complexity of the task (Ye et al., 2017), and to the fact that it is a task that requires suppression of interference and not inhibition of response (Martin-Rhee & Bialystok, 2008). This is relevant since interference suppression tasks replicate the bilingual experience by activating control processes to solve the task
118 (Martin-Rhee & Bialystok, 2018). In both cases, bilinguals must solve the competition between two elements by making use of control mechanisms. Regarding the perceptual speed, only the NSW obtained a higher score in the Symbol Search task with respect to the ML. This result seems to indicate that the degree of language control in the BBs implies training in some process that favors the resolution of this task. This advantage, not observed in the UB with respect to the ML, could also be caused by the visuospatial nature of sign languages. In the rest of the executive function tasks examined, no differences were observed with respect to ML in any of the BB groups. In planning, the NSW and SW did not show significant differences in any of the Tower of Hanoi levels with respect to the ML. In WM, the analyses also did not show differences of the two BB groups on ML in any of the tasks used to assess auditory memory, visuospatial memory and non-verbal memory. In attentional control, the benefits of the NSW and SW groups over the ML in the Adult- ANT task were not observed either. Likewise, in psychomotor speed (Connection A) and task switching (Connection B) the groups did not show significant differences. Despite this, the results in the third study seem to indicate that the control of interference of BB influences EF, although to a lesser degree than UB (Festman et al., 2010). In BB, this influence is only manifested in tasks marked as inhibition (LSE Stroop) or in those related to the nature of sign language (perceptual speed) (Arnold & Walter, 1979; Ferrari et al., 2019). The absence of differences in processes where other studies have found benefits from the high control of UB language (Festman et al., 2010) and benefits from experience in bimodal bilingual management demands (Macnamara and Conway, 2014) has two possible explanations. First, less control of interference between languages to which BBs are exposed (Emmorey, Luk, et al., 2008) would place these participants in a situation of lower cognitive demand when handling two languages of
119 different modality, which would translate into a lower EF advantage over UBs. Secondly, the advantages of high language control and experience in bilingual management demands could be masking factors such as language proficiency. That is to say, neutralizing the variables of domain and age of acquisition of the languages in the two groups of BBs may have accounted for the lack of differences between the three groups, and the different findings found with respect to other studies. In conclusion, the results of this doctoral thesis show certain advantages of UBs over MLs in EF tasks with a particular degree of complexity; these advantages do not extend to BB. This may be due to the fact that in this group the possibility of using two languages simultaneously exposes them to a lower degree of interference control than UBs and, therefore, to lower cognitive demands. When evaluating the degree of interference control of the BBs, it is observed (study 3) that this control is related to EF. It is clear that the advantages of bilingualism (unimodal and bimodal) in EF could be modulated by some factors such as the type of task, the degree of interference control, and the demands of bilingual management.
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143 Anexo II: Información y consentimiento informado La hoja de información y el consentimiento informado fueron entregados a cada participante con el fin de informarles acerca de los objetivos del estudio y de las garantías de confidencialidad de los datos y obtener sus consentimientos para colaborar en la presente investigación.
145 Estudio sobre la aportación del bilingüismo bimodal al desarrollo de la función ejecutiva Estimado/a Sr./Sra., El motivo de la presente carta es invitarle a participar en un estudio que pretendemos llevar a cabo sobre la aportación del bilingüismo bimodal al desarrollo de la función ejecutiva. La atención, memoria y función ejecutiva serán analizadas mediante una serie de tareas. ¿De qué trata el estudio? Este estudio trata de la aportación del bilingüismo bimodal al desarrollo de la función ejecutiva. En particular, la presente investigación se dirige a explorar las diferencias en cuanto a función ejecutiva entre bilingües bimodales (lengua de signos y lengua oral), unimodales (dos lenguas en la misma modalidad) y monolingües, utilizando tareas de evaluación de la función. ¿Qué conlleva el estudio? La implicación en el estudio supondría participar en la realización de pruebas de atención, memoria y función ejecutiva. Los participantes van a tener que realizar una serie de actividades para medir la capacidad de inhibición, control atencional, flexibilidad mental, memoria de trabajo, velocidad perceptiva y velocidad psicomotora. El tiempo necesario para llevar a cabo todo ello se estima en tres sesiones de una hora y media cada una, incluyendo varios descansos a lo largo de la tarea. ¿Será confidencial la información que se recoja? Toda la información y los datos recogidos se custodiarán con las máximas garantías para su confidencialidad. Los datos sólo se emplearán en el marco del proyecto de investigación y en ningún caso se publicarán sus datos de forma que pueda ser identificado individualmente. ¿Tengo que participar? Como es lógico, su participación es totalmente voluntaria. Si decide que desea hacerlo, le pedimos que firme la autorización que acompaña a esta carta y la entregue a la investigadora o bien nos la envíe a la dirección de correo electrónico corca[email protected]. Puede también llamarnos por teléfono al 954556369, donde le atenderá Coral Cantillo. ¿Es importante participar? Su participación en el presente estudio es de gran importancia por varias razones. Por un lado, gracias a ella pretendemos avanzar en un conocimiento más preciso sobre los beneficios del bilingüismo en una situación poco habitual como es el dominar lenguas de modalidades diferentes. Por otro lado, se espera que los resultados de esta investigación sirvan para apoyar la implementación de políticas destinadas a fomentar el uso de la lengua de signos no solo como vehículo de comunicación para las personas sordas, sino como segunda lengua para las personas oyentes y para aquellas otras personas sordas que ya dominan en mayor o menor grado una lengua oral. Agradeciendo de antemano su colaboración, reciba un saludo, Isabel de los Reyes Rodríguez Ortiz Directora del estudio
146 CARTA DE CONSENTIMIENTO Escriba sí o no, según proceda, en la casilla de la derecha. 1. Conozco los objetivos y actividades a realizar durante este estudio y los he comprendido plenamente. 2. Entiendo que mi participación es voluntaria y puedo retirarme del estudio en cualquier momento sin tener que dar ninguna explicación y sin que mis derechos legales se vean afectados. a 3. Estoy de acuerdo con mi participación en este estudio. 4. (Opcional) Deseo que este equipo de investigación contacte conmigo en ocasiones futuras para la realización de otros estudios (no implica participación en los mismos). Nombre y apellidos Fecha de nacimiento Firma Dirección Localidad Teléfono fijo de contacto Teléfono móvil de contacto E-mail Investigador que acepta el consentimiento
147 Anexo III: Cuestionarios de caracterización de la muestra y competencia lingüística. Para cada grupo (monolingüe, bilingüe unimodal y bilingüe bimodal) se empleó un cuestionario de caracterización de la muestra y competencia lingüística.
149 Monolingües Cuestionario de caracterización y uso y aprendizaje de las lenguas DATOS DE IDENTIFICACIÓN Código Participante Nombre y apellidos: Fecha de nacimiento (dd/mm/aaaa): Sexo (hombre/mujer): Lugar de nacimiento: País: Provincia: Pueblo: Número de habitantes (Marque con una X, a rellenar por el evaluador) - De 10.000 - 10.000 – 50.000 - Más de 50.000 Datos de contacto: Calle: Número: Población: Código Postal: Provincia: Teléfono: Correo electrónico:
150 INFORMACIÓN SOBRE SALUD 1. ¿Alguna vez ha tenido alguna lesión cerebral traumática (por ejemplo, conmoción cerebral)? (SI/NO): 2. ¿Tiene problemas de lectura o aprendizaje? (SI/NO): 3. ¿Fuma? (SI/NO): Si su respuesta es SI, ¿menos de 25 cigarrillos al día? (SI/NO): 4. ¿Toma menos de 5 bebidas con cafeína (café, té, Coca-Cola) al día? (SI/NO): 5. ¿Ha tomado alguna droga ilegal en las últimas 4 semanas? (SI/NO): 6. ¿Tiene diabetes mellitus? (SI/NO): 7. ¿Alguna vez ha sido arrestado? (SI/NO):
151 INFORMACIÓN SOBRE EDUCACIÓN ACADÉMICA Y TRABAJO (1) Rodee con un círculo todos los cursos que haya realizado. No importa que haya obtenido el título o no. Primaria / EGB 1º 2º 3º 4º 5º 6º 7º 8º ESO 1º 2º 3º 4º Bachillerato/BUP/COU 1º 2º 3º COU FP 1ºFP1 2ºFP1 1ºFP2 2ºFP2 1ºFP3 2ºFP3 Ciclo Formativo Med 1 Med 2 Sup 1 Sup 2 Estudios Universitar ios 1º 2º 3º 4º 5º Otros (cuáles) (2) Señale qué títulos tiene: (3) ¿Cuál es su situación laboral actual? Certificado de Estudios Primarios Trabajo indefinido o funcionario/a Graduado Escolar o en Educación Secundaria Trabajo temporal Formación Profesional Primer Grado (FP1) Desempleado/a FP2 o Ciclo Formativo de Grado Medio Jubilado/a, incapacidad laboral permanente o retirado/a FP3 o Ciclo Formativo de Grado Superior Estudiante BUP Labores del hogar COU o Bachillerato Grado Universitario, Diplomatura o Licenciatura Otro, indique cuál _________________ (4) Ocupación ¿Cuál es el nombre de su puesto laboral (o en el que trabajó por última vez si está desempleado/a o jubilado/a)? (por ejemplo, técnico administrativo, gerente, dependiente, etc.) ¿Dónde trabaja actualmente (o trabajó por última vez si está desempleado/a o jubilado/a)? (por ejemplo, en un colegio, en un hospital, en una tienda, etc.