Diversidad, religión y política durante la Copa del Mundo de Rusia 2018
Abstract
El presente artículo tratará de poner de manifiesto la concurrencia en la fase final de la Copa del Mundo de Rusia 2018 de factores, derivados de la diversidad y el pluralismo de la sociedad actual, como la religión y la política. Para ello se hace imprescindible examinar los diferentes sucesos, de una y otra índole, acaecidos en la fase final de la Copa del Mundo y su tratamiento en función de las normas establecidas por la FIFA. Asimismo se hace necesario abordar las soluciones otorgadas por la propia FIFA en virtud de la referida normativa y la conveniencia de las mismas
Full text
Fair Play! REVISTA DE FILOSOFÍA, ÉTICA Y DERECHO DEL DEPORTE! www.upf.edu/revistafairplay! Diversidad, religión y política durante la Copa del Mundo de Rusia 2018! Rafael Valencia Candalija Universidad de Sevilla! Citar este artículo como: Rafael Valencia (2018): Diversidad, religión y política durante la Copa del Mundo de Rusia 2018, Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte, vol. 12, p.19-53 FECHA DE RECEPCIÓN: 15 Julio de 2018 FECHA DE ACEPTAPCIÓN: 17 de Septiembre 2018!
Diversidad, religión y política durante la Copa del Mundo de Rusia 2018 Rafael Valencia Candalija Universidad de Sevilla [email protected] Abstract The present article will try to highlight the concurrence in the final phase of the World Cup of Russia 2018, factors derived from the diversity and pluralism of today's society, such as religion and politics. To do so, it is essential to examine the different events, of one kind or another, that took place during the final phase of the World Cup and its treatment according to the rules established by FIFA. It is also necessary to address the solutions granted by FIFA itself under the aforementioned regulations, as well as the convenience of them. Key Words: diversity, religión, politics, World Cup of Russia 2018 Resumen El presente artículo tratará de poner de manifiesto la concurrencia en la fase final de la Copa del Mundo de Rusia 2018 de factores, derivados de la diversidad y el pluralismo de la sociedad actual, como la religión y la política. Para ello se hace imprescindible examinar los diferentes sucesos, de una y otra índole, acaecidos en la fase final de la Copa del Mundo y su tratamiento en función de las normas establecidas por la FIFA. Asimismo se hace necesario abordar las soluciones otorgadas por la propia FIFA en virtud de la referida normativa y la conveniencia de las mismas. Palabras Clave: diversidad, religión, política, Copa del Mundo de Rusia 2018 1. Introducción Durante los meses de junio y julio de 2018 el planeta ha fijado su atención en Rusia. Comentarios en torno al descalabro de selecciones favoritas como Alemania o España, el mérito de países pequeños con escaso número de licencias federativas como Uruguay o Croacia, la atractiva puesta en escena de los diablos rojos de Bélgica, la excelente estrategia a balón parado de Inglaterra y ¿cómo no?, las críticas por el juego desplegado por la selección francesa a la postre campeona del mundo, han conseguido que el fútbol se haya convertido en el protagonista de tertulias, cafés, de millones de noticias y otros tantos tuits provenientes de infinidad de lugares de todo el mundo. Han sido treinta intensos días los que han transcurrido desde el partido inaugural que enfrentó a Rusia y Arabia Saudí, hasta la final entre Francia y Croacia. En este tiempo, a ojos !21
de la crítica internacional, la conclusión es que en Rusia solamente se ha respirado fútbol. El mejor Mundial de la historia para muchos, que deja el listón muy alto para Qatar 2022. La paz en los estadios ha sido una de las claves del campeonato, afortunadamente no ha habido que lamentar episodios de batallas entre aficionados y las amenazas proferidas por grupos terroristas durante los meses previos al comienzo del evento quedaron solo en eso. Buena culpa de todo ello tienen probablemente el esfuerzo y el buen hacer de los cuerpos y fuerzas de seguridad del país anfitrión y su capacidad de conexión con las autoridades de la FIFA. Sin embargo, sería injusto ocultar que no todo ha sido fútbol, en el mes de competición, además de lo estrictamente deportivo, han concurrido una serie de factores, en algunos casos intencionadamente y en otros no, que suelen generar debate en la opinión pública y que no siempre son entendidos uniformemente, no sólo en entre los agentes del fútbol, sino también en el seno de las sociedades de los diferentes países. Así, conviene poner de manifiesto que, durante el Mundial de Rusia, se ha hecho evidente el desembarco definitivo en el fútbol de dos factores, nada pacíficos en la actualidad, ni en Europa ni en el continente americano, como son la globalización y, sobre todo, la inmigración. Parece fuera de toda duda que tanto uno, como otro, desde hace tiempo, contribuyen a moldear la sociedad occidental y el fútbol no representa ninguna excepción. En los clubes, cada vez es más usual la convivencia de todo un crisol de culturas y nacionalidades distintas, religiones y razas diferentes lo que, a nuestro juicio, no hace sino engrandecer la capacidad de este deporte de situarse a la vanguardia de la diversidad. Esta visión es compartida por autoridades religiosas como el Papa Francisco que a través del Documento “Dar lo mejor de uno mismo. Documento sobre la perspectiva cristiana del deporte y la persona humana del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida”, publicado el primero de junio de 2018 en el Boletín Oficial de la Sala de Presa de la Santa Sede, indicaba que “el deporte siempre debe ir de la mano de la solidaridad, porque la actividad deportiva está llamada a irradiar los valores más sublimes de la sociedad, especialmente la promoción de la unidad de los pueblos, razas, religiones y culturas, ayudando a superar muchas divisiones que nuestro mundo hoy todavía experimenta”. Además, tras la Audiencia General del 13 de junio, el Santo Padre quiso saludar a los participantes en el Mundial, expresando su deseo de que “esta importante manifestación deportiva se convierta en ocasión !22
de encuentro, de diálogo y de fraternidad entre culturas y religiones diferentes, favoreciendo la solidaridad y la paz entre las naciones”. Cuestión distinta será el debate en la opinión pública, las políticas migratorias o la capacidad de los dirigentes de aceptar que la realidad de la sociedades actuales es diferente a la de hace décadas, pero en los vestuarios y los terrenos de juego, el pluralismo, es un hecho absolutamente consolidado. De este modo, en Rusia compitieron combinados nacionales en los que se hacía evidente la acción de los dos factores a los que nos venimos refiriendo. Las selecciones de Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Bélgica y Suiza constituyen una buena prueba de ello. Algo que, a pesar de las dudas sobre el sentimiento de pertenencia a las mismas creadas en alguno de estos Estados, futbolísticamente al menos, parece ser garantía de éxito, pues tres de las cuatro selecciones que alcanzaron las semifinales del torneo estaban conformadas en un alto porcentaje por hijos de la inmigración. La victoria final de les bleus es el mejor de los ejemplos, tras repetir la fórmula integradora que ya les hizo campeones del mundo en la Copa del Mundo de Francia de 1998. Por otra parte, religión y política suelen ser dos elementos con gran capacidad de generar controversia. En ambos reside un componente propio capaz de incidir directamente sobre la sensibilidad de las personas y si a ello unimos la emoción intrínseca del deporte, obtendremos como resultado un cóctel, explosivo en algunos supuestos, en los que la confusión de los sentimientos religiosos o políticos con los futbolísticos se traduce en incidentes lamentables, por todos conocidos, que convendría erradicar de las canchas. Parece evidente que el deporte en general y singularmente, el fútbol, es un buen escaparate para todo tipo de propagandas (Pérez Triviño y López Frías, 2017:1) y el Mundial el mejor de los escenarios posibles, máxime cuando millones de espectadores están siguiendo las retransmisiones televisivas de los encuentros o a través de sus dispositivos electrónicos. Especialmente complicados son los asuntos donde religión y política van de la mano, ocupando algunos de ellos un lugar preponderante durante la celebración del pasado Mundial. Podemos destacar algunas situaciones que se han reproducido en Rusia en las que se reflejan tanto circunstancias de índole política, como religiosa. Es el caso del conflicto de los Balcanes de la década de los noventa, desgraciadamente revivido durante el mes de competición, con !23
celebraciones cargadas de simbolismo político, declaraciones y mensajes cruzados, así como determinados momentos de tensión ineludible. Trataremos pues de abordar esta compleja temática a la luz de los acontecimientos registrados durante la fase final del torneo, intentando no olvidar la normativa propia de las autoridades del fútbol como la FIFA y la encargada de definir las reglas del fútbol a nivel mundial, la IFAB (integrada por las cuatro federaciones de fútbol británicas y la propia FIFA), así como las soluciones que esta normativa ha otorgado a las posibles situaciones de colisión entre todos los elementos que venimos refiriendo con la práctica y el desarrollo normal de un evento como el que ha tenido lugar en Rusia. 2. La diversidad como elemento definitorio de Rusia 2018 2.1 Consideraciones previas: las cifras de la diversidad Señalábamos en las primeras páginas que la diversidad y el pluralismo han sido las características más destacadas de la Copa del Mundo de Rusia 2018. A menudo, estos factores están asociados o son difíciles de deslindar de los otros dos objetos de nuestro trabajo, la política y la religión, principalmente en la Europa de hoy, en la que asistimos al auge de las políticas anti globalización. Agrupaciones como el Frente Nacional en Francia, Alternativa para Alemania, Amanecer Dorado en Grecia o la Liga Norte en Italia llevan años ancladas en lo que algunos han denominado un discurso racista y xenófobo (Díez Gutiérrez, 2018), insistiendo sobre la conveniencia de revistar las políticas migratorias de Europa y proponiendo medidas nada favorecedoras para el sector inmigrante. Aunque pueda parecer descabellado, ello afecta también al deporte, tal y como demuestra una de las últimas disputas surgidas en torno a la presencia de jugadores extranjeros en los clubes europeos. Como publicaba el portal Besoccer (2018), ha sido precisamente el líder de la Liga Norte italiana, Matteo Salvini, actual vicepresidente y Ministro del Interior de la República de Italia, quien la ha protagonizado. Milanista confeso, al ser preguntado por un menor sobre sus preferencias futbolísticas declaró: “dicen que en política no debería hablar para no desagradar a nadie. Pero, ¿tú no serás del Inter? Si ni siquiera tienen un jugador italiano”. !24
Declaraciones como las del Ministro italiano también han jugado un papel importante en el Mundial, el más plural de la historia, que ha contado con el mayor número de futbolistas procedentes de la inmigración. Según la FIFA, del total de 736 jugadores de la actual competición, 82 no nacieron en los países a los que representan. Pero este número aumenta si se consideran aquellos jugadores que aunque han nacido en el territorio nacional, tienen padres inmigrantes (Salvo, 2018). La cifra aumenta si incluimos a aquellos que pese a haber nacido en la nación, tienen padre, madre o ambos, inmigrantes. En función de la noticia del 23 de junio titulada “World Cup 2018: Nearly one-third of players in European teams are migrants” del rotativo Times of India, ello significa que uno de cada tres jugadores del campeonato son inmigrantes o tienen ascendientes con pasado migratorio. Este dato se hace más notorio, si cabe, en las selecciones europeas, debido como indica el portal Magnet (2018), al legado colonial “muy explícito en el caso de la inmigración subsahariana y argelina en Francia, por los migrantes pakistaníes o jamaicanos en Reino Unido, y por su carácter desarrollado y próspero”. De hecho, como se ha señalado ya, tres de los cuatro combinados nacionales que llegaron a las semifinales, están nutridos por jugadores procedentes de la inmigración, alcanzando estos jugadores el 47% del total de los que compitieron en esta fase de la competición. Para ser más concisos, el infográfico que acompaña a la noticia de Times of India, ha dado a conocer los porcentajes reales. Entre ellas destaca los de Suiza, donde de algún modo, puede decirse que han convivido descendientes de hasta doce nacionalidades, contando con un 65,2% de seleccionados que, o no nacieron en Suiza o fueron sus padres los que procedían de otros países. Xherdan Shaquiri y Valon Behrami nacieron en Kosovo, al igual que los padres de Granit Xhaka. Blerim Dzemaili lo hizo en Macedonia, Johan Djourou en Costa de Marfil, Gelson Fernandes en Cabo Verde, y François Moubandje y Breel Embolo lo hicieron en Camerún. Además, Josip Drmic y es hijo de padres croatas y los del ex realista Haris Seferovic, de origen bosnioherzegovino. A ellos debemos sumar a Ricardo Rodríguez, de padre español y madre chilena, Manuel Akanji, de padre nigeriano, Denis Zakaria (padre de Sudán del Sur y madre zaireña), Edimilson Fernandes (padre portugués y madre caboverdiana), Mario Gavranovic (croatas) e Yvon Mvogo, de origen camerunés (Rubio, 2018). !25
También hemos de detenernos en los porcentajes de la selección inglesa, pues el 47,8% de los pross tienen ascendencia migratoria. Sterling nació en Jamaica, “los progenitores de Welbeck llegaron a Mánchester de Ghana. Walker, Rose y Young tienen sangre jamaicana y Delph y Loftus-Cheek guyanesa. Y el ritmo del Caribe danza por el cuerpo de Lingard y Rashford, con ascendencia en San Vicente y las Granadinas y San Cristóbal y Nieves, respectivamente. El padre de Alli es de Nigeria y Alexander-Arnold podría haber jugado con Estados Unidos. Todos nacieron en Inglaterra pero llevan en su ADN otras latitudes o conectan con países de la Commonwealth. Hasta el progenitor de Kane, capitán y pichichi del Mundial, es irlandés” (Prada, 2018). En cifras muy cercanas se mueve la Mannschasft de Alemania (39,8 %), alimentadas sustancialmente por los futbolistas de ascendencia turca como Messut Özil, Ikay Gundogan o Emre Can y los procedentes de otras localizaciones como Mario Gómez (Española), Khedira (Túnez) o Jerome Boateng (Ghana). También Portugal registra uno datos similares (30, 4%) casi todos son originarios de Brasil o de sus antiguas colonias en África, especialmente de Cabo Verde o de Guinea Bissau (Candil, 2017). Aunque en menor medida, combinados nacionales como el de España y Suecia (las dos el 17,4%), Dinamarca (13%) e Islandia (13,4%) también han seleccionado en sus planteles a hijos de la inmigración. Pero si hay un caso que merece ser tratado es el de campeona del mundo. En las filas de Les Bleus, el 78,3% de sus jugadores tienen ascendentes que en su día tuvieron que emigrar hasta Francia. “Solo cuatro de sus 23 jugadores tienen padre y madre nacidos en la Francia continental, entre ellos su capitán, el portero Hugo Lloris. Otros dos son de ascendencia de las Antillas francesas, en el Caribe: Raphaël Varane (con padre de Martinica) y Thomas Lemar (nacido en Guadalupe). Con orígenes caribeños también es Presnel Kimpembe, de madre haitiana. Su padre es de la República Democrática del Congo […] Además de Kimpembe, otros 13 jugadores bleus tienen algún progenitor del contiente negro. La estrella emergente Kylian Mbappé es de padre camerunés y madre argelina. El barcelonista Ousmane Dembélé es de padre maliense y madre de ascendencia senegalesa y mauritana. El centrocampista del Manchester United Paul Pogba es hijo de guineanos. Adil Rami, de marroquíes. Nabil Fekir, de argelinos. N'Golo Kanté y Djibril Sidibé, de ascendencia maliense. Benjamin Mendy, de senegaleses. Blaise Matuidi, de angoleños, aunque criados en el Congo. De la República !26
Democrática del Congo es también el padre de Steven Nzonzi; su madre es francesa. Como la madre de Corentin Tolisso, cuyo padre es de Togo. Todos ellos han nacido en Francia. Solo el portero suplente Steve Mandanda y el defensa central del Barcelona Samuel Umtiti han nacido fuera de Francia; el primero en R.D. del Congo y el segundo en Camerún” (Cano, 2018). En realidad, la selección francesa no ha hecho sino repetir la fórmula del éxito que ya les permitió proclamarse campeona en la Copa del Mundo de 1998, aquella Francia de los Zidane, Djorkaeff, Henry, Vieira, Thuram o Trezeguet, solamente ocho de los 22 jugadores eran de padres franceses. El resto eran nacidos fuera de Francia, o descendientes de emigrantes africanos, argentinos, españoles o de la Guayana francesa. Lo de 1998 fue calificado como el éxito de la sociedad multicultural francesa que se trasladaba a los terrenos de juego, presentando al mundo una suerte de integración que, como tendremos ocasión de comprobar, en realidad, no es tan perfecta. Pero para ofrecer con claridad todos los datos del origen de los futbolistas de Rusia 2018 hace falta hablar también del proceso inverso. Esto es, referirse no solo a los equipos nutridos de hijos de la inmigración, sino también a los compuestos por hijos de la emigración. Si Francia es el paradigma de la primera de las vías, Marruecos lo es de la segunda. Según el Informe publicado en diciembre por el Observatorio Internacional del Fútbol, el 61,5% de los leones del atlas han nacido fuera de Marruecos, siendo solo 6 de los 23 convocados por Hervé Renard los que fueron alumbrados dentro del país. El resto lo “componen un florilegio de hijos de emigrantes venidos al mundo y criados en Francia, Holanda, Bélgica, España e incluso Canadá, que usan pasaportes europeos y que en la inmensa mayoría de los casos ni se han formado ni han jugado como profesionales en el fútbol marroquí” (Martín, 2018). Es lo que sucede por ejemplo con el capitán Benatia, Fajr, Boufal o Belhanda, nacidos en Francia. Ziyech, Amrabat o Boussoufa proceden de Holanda y el portero Munir, del Numancia, como el lateral derecho ex del Real Madrid, Achraf Hakimi es originario de Madrid (Candil, 2017). Lo mismo sucede con Senegal, con un 39,4 % de jugadores “foráneos”, hijos de emigrantes senegaleses en Francia. Incluso en la finalista Croacia existen dos casos como el de Rakitic nacido en Suiza y Kovacic, de origen austriaco. En todos estos supuestos se produce, como decimos, el proceso inverso, pues son los hijos de emigrantes los que, dejando a un lado su !27
doble nacionalidad, que les permitiría jugar para los países donde han crecido, se enorgullecen de defender la elástica del país de procedencia de sus padres. 2.2 Las diferentes formas de entender la diversidad A la luz de los datos que acabamos de transcribir nadie puede dudar de por qué el Mundial de Rusia es considerado como el más plural de la historia, aunque esta mixtura de nacionalidades, culturas y también religiones en los diferentes equipos, no en todos los casos, ha sido concebida como algo positivo. Podemos citar algunos sucesos que se han producido en la cita mundialista que ha ocasionado no pocos debates y diferencias. Uno de los más comentados ha sido el que ha finalizado con la decisión de Messut Özil de abandonar la selección alemana. El jugador alemán, nacido en Gelsenkirchen, es uno de los muchos alemanes de origen turco, afincados en las localidades de la Cuenca minera del Ruhr. Nacido pues y criado en Alemania, ha declarado en infinitud de ocasiones que se siente alemán y que por esa razón, cuando hubo de decidir entre competir con la selección alemana o la de Turquía, no dudo ni un momento en decantarse por la Mannschaft. Aun así, la andadura de Özil en la selección germana nunca resultó un camino de rosas, a menudo puesto en entredicho por su falta de adaptación y compromiso como sucedió cuando fue criticado por no participar en el tradicional homenaje al himno nacional que tiene lugar antes del comienzo de los partidos. Todo comenzó en el encuentro de semifinales de la Eurocopa de Ucrania y Lituania de 2012, en el que la selección alemana fue derrotada por la italiana, en el que se producía un contraste entre el silencio de algunos jugadores alemanes como Lucas Poldolski, de origen polaco, Khedira y el propio Ozil mientras sonaba Das Lied de Deutschen (La canción de los alemanes) y el grito de los italianos al entonar Il Canto degli Italiani (El canto de los italianos). Ello provocó las críticas de muchos alemanes, encabezadas por la de determinados políticos. “No juegan para sí mismos, sino para la selección nacional alemana. Ya es bastante vergonzoso que tengamos que discutir sobre esto. Los jugadores deberían saberlo”, señalaba el político de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Primer Ministro de Hessen, Volker Bouffier. Por su parte, Joachim Herrman, Ministro de Interior de Baviera, apuntaba que !28
También en Rusia se han generado un sinfín de momentos en los que se aprecia la convivencia de distintas religiones y el respeto mutuo entre los fieles de las mismas. Indudablemente, una de las imágenes más características se produjo durante el encuentro de la fase de grupos entre Bélgica y Panamá. En la foto aparecen separados apenas por un metro Romelo Lukaku y el panameño Fidel Escobar. Podría pensarse que la imagen de dos contrincantes en un partido no tiene nada de especial, pero si añadimos que ambos estaban de rodillas en el suelo, realizando las oraciones propias de su religión, probablemente nuestro pensamiento no sea el mismo. El belga, con las palmas frente a frente como requiere la práctica católica y el panameño con los brazos en alto y palmas al frente como suele ser habitual entre los creyentes evangélicos, propiciando una instantánea que fue calificada como “la foto del día” por diferentes medios (Peña, 2018). Belga de origen congoleño y panameño, católico y evangélico, jugadores de fútbol los dos, que simplemente, se habían detenido sobre el terreno de juego tras finalizar el partido a rezar. ¿Puede existir mejor prueba del pluralismo religioso en el Mundial de Rusia? La referida imagen contrasta con las pretensiones de la FIFA, inducidas por la IFAB, que desde el año 2007 viene adoptando una serie de medidas destinadas a erradicar la simbología política y religiosa de los terrenos de juego. A partir de este momento, en virtud de la normativa de cada una de las competiciones, este tipo de elementos quedaban excluidos de los terrenos de juego, con la consiguiente obligación de acatamiento de la norma para los profesionales. A ello responde la necesidad de definir el concepto de símbolo religioso de las Reglas de Equipamiento FIFA de 2015, cuyo glosario de términos indicaba que debe entenderse por tal “cualquier símbolo, incluidas imágenes u obras de arte de una religión utilizadas para representar una religión o una inclinación religiosa, a excepción de los símbolos que forman parte de una bandera nacional o del escudo oficial de una asociación miembro del país correspondiente”. En la actualidad, según el Reglamento FIFA de la Copa Mundial de Rusia 2018, tanto en la fase preliminar (artículo 24), como en la fase final (artículo 48), “jugadores y oficiales tendrán prohibido mostrar mensajes políticos, religiosos o personales o lemas en cualquier idioma o forma en el uniforme, el equipamiento (bolsas de deporte, botelleros, botiquines, etc.) o en el propio cuerpo. Tendrán igualmente prohibido mostrar mensajes comerciales o lemas en !35
cualquier idioma o forma durante actos oficiales organizados por la FIFA, lo que incluye el tiempo que estén en los estadios para partidos oficiales y entrenamientos, así como en las ruedas de prensa oficiales y en la zona mixta”. Dichas prohibiciones se complementan con el Código Disciplinario para el Mundial de Rusia 2018, que será de aplicación para todos aquellos supuestos en los que se vulneren los términos del Reglamento FIFA para esta competición. Pero, ¿qué sucede con los derechos de los deportistas? Es imprescindible referirse entonces al derecho de libertad religiosa, reconocido en el ámbito internacional (universal y regional), como en los respectivos ordenamientos nacionales. El patrón de todas estas declaraciones es el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 que establece que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Como hemos señalado en trabajos anteriores, también los grandes Pactos Internacionales como el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos de 1996 se hacen eco de este reconocimiento, e incluso, podríamos citar otros textos internacionales proclamados en el seno de Naciones Unidas como la Declaración contra todas las formas de Intolerancia de 1981. Como puede observarse, se trata de una serie de reconocimientos de derechos subjetivos que, a su vez, no han ignorado las declaraciones regionales, como el Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de 1950, la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 o la Carta Africana de Derechos Humanos y los Pueblos de 1981. Normas, todas ellas, que automáticamente se convierten en Derecho de los países cuando son ratificadas, generando de este modo, derechos concretos para sus particulares y para los Estados, un deber de garante a través de las herramientas previstas en los respectivos ordenamientos jurídicos. Todo ello, sin desconocer los reconocimientos que los diferentes Estados han realizado a través de sus constituciones o declaraciones de derechos de manera interna (Valencia Candalija, 2018a: 234). Podemos asegurar, en definitiva, que la libertad religiosa está protegida un marco jurídico compuesto por declaraciones de derechos que nacen con vocación global, !36
persiguiendo dotar a todos los ciudadanos de una esfera jurídica integral, conformada sustancialmente por los derechos y libertades que le son inherentes. Llegados a este punto se nos plantea el eterno interrogante: ¿cuál es el ordenamiento jurídico aplicable a los futbolistas en materia religiosa? Es una pregunta de difícil respuesta porque para ello hay que intentar acompasar los derechos subjetivos de los mismos con las normas que rigen en el fútbol. La relación laboral sui generis de estos deportistas, sustentada en condiciones singulares de movilidad, disciplina deportiva, concentraciones, alimentación y descanso (Gómez Vallecillo, 2017: 89) implica además el sometimiento a la legislación deportiva propia de los Estados donde desempeñen su actividad profesional, las normas federativas y por supuesto, las estipuladas por los organismos internacionales como FIFA. En modo alguno ponemos en duda la obligación de acatar las normas federativas o las que rigen en determinadas competiciones como las ya expuestas para la Copa del Mundo de Rusia 2018, pero albergamos bastantes dudas sobre si ello implica necesariamente tener que renunciar al disfrute de derechos reconocidos internacionalmente y en las constituciones de la gran mayoría de países donde el fútbol se ha convertido en una profesión. Ante este escenario, entendemos que las soluciones pasan por definir el foro competente y la legislación aplicable en aquellos casos en los que las normas del fútbol y los derechos de los futbolistas puedan encontrar puntos de fricción, provocando, generalmente, un perjuicio en los derechos subjetivos de los profesionales. En relación con las normas que tienden a erradicar los símbolos religiosos, afirma Reyes Vizcaíno que, “en el caso de la prohibición de los símbolos religiosos, lo que peligra es la libertad religiosa. La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada por las Naciones Unidas en 1948, en su artículo 18, garantiza todas las personas la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado. Los poderes públicos y los organismos internacionales deben proteger el derecho de los creyentes a ejercer su libertad religiosa, que incluye la manifestación en público de las propias creencias. Y esto afecta a la FIFA en la medida en que regula un sector tan influyente en la sociedad actual como es el fútbol. No puede ocurrir que se garantice la libertad religiosa en toda la tierra menos en los campos de fútbol” (Reyes Vizcaíno, 2008). !37
3.2 Gestos y símbolos religiosos Como puede deducirse del citado artículo 18 de la Declaración de Naciones Unidas, la libertad religiosa comprende una serie de actividades entre las que destaca la libertad para manifestar la propia religión. Dejando al margen las dudas sobre la legislación aplicable en hipotéticos conflictos de normas, lo que no puede cuestionarse es que lo religioso sigue teniendo presencia en el fútbol. Los símbolos y gestos religiosos que hemos constatado en Rusia son considerados como una de esas formas de manifestar, como también lo es la observancia de algunos ritos y festividades que han tenido lugar, en la etapa de preparación y en la fase final del campeonato. Lo primero que queremos destacar es la constante exhibición de símbolos y la realización de gestos de naturaleza religiosa. Apenas unas páginas más atrás hemos recordado la intención de la FIFA de excluir este tipo de acciones de los terrenos de juego, llegando a aprobar una normativa a tal efecto que así lo prescribía. Finalizado el Mundial nos atrevemos a decir que la FIFA no ha conseguido el objetivo perseguido toda vez que las manifestaciones se han seguido produciendo. La foto de la selección mexicana participando en una misa antes del comienzo del partido frente a Alemania (en el lugar habitual de celebración las ruedas de prensa de la concentración azteca), la celebración de los goles de los jugadores de Egipto o Irán postrándose y las oraciones de Lukaku, Escobar, del costarricense Keylor Navas o las del mexicano Chicharito Hernández así lo atestiguan. Consideración especial merecen otros distintivos como los grabados en el cuerpo de los jugadores. Sergio Ramos, James Rodríguez, Ángel Di Maria y un largo etcétera de futbolistas portan tatuajes que representan imágenes religiosas, algo que el Reglamento FIFA para el Mundial de Rusia prohibía, no sólo en el terreno de juego, sino también en entrenamientos, ruedas de prensas oficiales y zona mixta. A priori, era una de las incertidumbres que podían achacarse al referido Reglamento, ya que prohibir gestos podría considerarse factible, pero obligar a los futbolistas a ocultar sus tatuajes o eliminarlos, como ha quedado demostrado, era una misión más que improbable. !38
3.3 Las festividades religiosas: el Ramadán En otro orden de cosas, el de Rusia, ha sido el de mayor presencia musulmana de la historia, siendo hasta seis (Marruecos, Senegal, Arabia Saudita, Irán, Egipto y Túnez), las selecciones cuyos futbolistas pertenecen mayoritariamente a la religión islámica. A los futbolistas de estos combinados nacionales, hay que sumar los de origen musulmán que formaban parte de la selección francesa, belga o suiza, aumentando de esta forma el número de musulmanes en el evento mundialista. Subrayamos este dato por su coincidencia con una de las prácticas más reconocidas de las festividades islámicas, el ayuno del Ramadán, celebrado durante el noveno mes lunar del calendario musulmán, que este año comenzó el 16 de mayó y se ha alargado hasta el 14 de junio, día del comienzo del campeonato. Ello implica que los jugadores musulmanes han tenido que abstenerse de comer, beber y mantener relaciones sexuales durante las horas de sol, prácticamente, durante toda la fase previa de preparación. Como consecuencia de que la fase previa del Mundial y el Ramadán hayan coincidido en el tiempo, ha sido patente la preocupación de las federaciones nacionales por la salud de sus futbolistas. Así, algunas selecciones como la de Túnez han tenido que alterar los horarios de entrenamiento con el objetivo de evitar carencias nutritivas y desfallecimientos durante los entrenamientos y los partidos. Otras, con la consiguiente autorización de las autoridades religiosas de los respectivos Estados, han optado directamente por aprobar regímenes específicos sobre la abstinencia de los jugadores basados en la interpretación de la norma coránica que prescribe el ayuno. El primero de ellos fue Egipto, donde la máxima autoridad religiosa musulmana del país, el gran muftí Shauqui Alam, emitió una fatua que exime a los futbolistas de la selección nacional del ayuno durante el Ramadán, dejando a la elección de los mismos la decisión de hacerlo o no. El segundo ha sido Arabia Saudí, que obtuvo la autorización de las autoridades religiosas para no ayunar en el período de preparación. Así lo comunicó el Presidente de la Federación de Fútbol de Arabia Saudí Adel Ezzat en una rueda de prensa en la que aseveraba que la autorización concedida a los jugadores estaba vinculada a la concentración que precede al inicio del campeonato, durante la cual estarían !39
comprometidos con un entrenamiento riguroso para el que necesitarían energía (Valencia Candalija, 2018b: 68) . 3.4 La negativa a formar parte de ceremonias contrarias a la propia religión Por último, hay que añadir que entre las conductas enraizadas en el derecho de libertad religiosas no solo se encuentran las que permiten al individuo llevar a cabo acciones determinadas, también las que lo llevan a negarse a participar en ceremonias contrarias a la de la confesión a la que pertenece. Eso mismo sucedió con el portero de Egipto, Mohamed El Shenawy, declarado mejor jugador del partido disputado entre su selección y la de Uruguay, siendo galardonado por ello con el premio Man of the match. El guardameta egipcio se negó a posar con el trofeo y consecuentemente, a recibirlo, debido a que la publicidad inserta en el mismo se correspondía con la de la marca de cerveza Budweiser. Como es sabido, para los musulmanes, las bebidas alcohólicas son sustancias haram o prohibidas, siendo su libro sagrado, el Corán, el que impide tomarlas. La negativa del arquero recibió una excelentemente respuesta, por Budweiser, y también por la FIFA, que mostraron su máximo respeto por la actitud de El Shenawy. La cervecera señalaba en un comunicado: “Respetamos las creencias religiosas de todos los jugadores y hemos trabajado con la FIFA para poner en marcha un procedimiento para los jugadores designados como los mejores de cada partido y que no deseen mostrarse con la marca Budweiser por motivos religiosos”. Asimismo, como desvela el portal uruguayo Referi (2018), la empresa reveló que hechos de este tipo no podían suponer situaciones de discriminación, razón por la cual confirmaban que los jugadores que decidan rechazar que su imagen aparezca junto a su marca por motivos religiosos recibirían “igualmente todos los honores” de manera respetuosa con las creencias de cada uno. Para ello, los responsables de la cita mundialista decidieron que, a partir de este momento, si el jugador del partido pertenecía a la religión islámica, se arbitraría un sistema para que pudiera ser condecorado sin que se aparecieran eslóganes publicitarios de la marca que, por el compromiso adquirido por la FIFA, había sido declarada, al igual que en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, la cerveza oficial del Mundial. !40
4. La relevancia del factor político 4.1 Anotaciones previas Antes de examinar las incidencias ocasionadas por los símbolos políticos procede esclarecer algunas dudas sobre la definición de los mismos. Y es que, así como las Reglas de Equipamiento de 2015 establecían el concepto de símbolo religioso, no sucedía lo mismo con los políticos. Su conceptualización quedaba, en virtud del 8.3 de estas normas, a merced de lo que la propia FIFA concibiera como distintivo de estas características. Esta laguna legal fue cubierta gracias a la Circular 11/2017, de 25 de septiembre, denominada “Aclaraciones de las reglas del juego 2017/2018”, que la IFAB dirigió a todas las federaciones nacionales de fútbol y confederaciones. En lo que a la simbología se refiere, dicha circular, pretendía dibujar las líneas definitorias de los caracteres políticos, alegando que “el carácter religioso y personal se define con relativa facilidad, pero el político es menos claro; en cualquier caso, no se permitirán eslóganes, mensajes o imágenes relacionadas con lo siguiente: personas —incluso ya fallecidas—, a menos que formen parte del nombre de la competición oficial; partidos, organizaciones, grupos, etc., locales, regionales, nacionales o internacionales; gobiernos locales, regionales, nacionales o internacionales, o cualquiera de sus ministerios, instituciones o funciones; organizaciones de carácter discriminatorio; organizaciones cuyos fines o actos puedan resultar ofensivos para la mayoría; actos o acontecimientos de carácter específicamente político”. De este modo, se despejaban las dudas que habían fomentado las normas de equipamiento de 2015, reduciéndose las posibilidades de FIFA de estimar discrecionalmente las acciones que excedían de lo permitido en los estadios de fútbol por considerarse incluidas dentro del concepto de símbolo político. Realizadas estas aclaraciones iniciales, huelga decir que lo expuesto anteriormente sobre los símbolos religiosos y la insistencia de la FIFA por apartarlos de los campos de juego, puede reproducirse para los que se identifican con ideologías políticas. De hecho, las prohibiciones de los artículos 24 y 48 del Reglamento FIFA para el Mundial de Rusia 2018 contienen el mismo tratamiento para los emblemas políticos y los religiosos. Ello nos lleva a reflexionar, en esta fase de nuestra investigación, en la misma línea que en páginas anteriores sobre los derechos de los deportistas, en este caso, los de expresión y manifestación política. Una vez más nos posicionamos a favor de la aceptación de las normas de las organizaciones !41
internacionales deportivas, pero apostando por el equilibrio entre éstas y los derechos subjetivos de los futbolistas. Sobre la legitimidad de las manifestaciones políticas en los estadios, afirma Pérez Triviño, que la competencia de organizaciones internacionales del deporte para regular las competiciones no puede ser absoluta en todos los aspectos. Sostiene además el autor que si este tipo de organizaciones “consideran que las manifestaciones políticas deben quedar fuera de los acontecimientos deportivos y pretenden ser coherentes entonces deberían tomar medidas para erradicar las competiciones que tienen como criterio la nacionalidad o estatalidad de los participantes. Por otra parte, deberían también prohibir que los aficionados entrasen en los estadios con cualquier símbolo estatal o político. Pero parece obvio que tales medidas serían contrarias a una práctica muy extendida en el deporte como es que los aficionados lleven los símbolos de los Estados a los que apoyan” (Pérez Triviño, 2017: 66). En otro plano se sitúa la atribución de esta libertad de expresión y manifestación de ideas políticas a los verdaderos protagonistas de nuestro deporte. Entendemos que no es adecuado prohibir a un futbolista la exhibición orgullosa de su bandera nacional o cualesquiera ideales políticos expresados que tengan cabida en el marco de la legalidad. De la misma manera, suscribimos todas aquellas iniciativas encaminadas a perseguir y sancionar a los jugadores que muestren distintivos que excedan de lo internacional o constitucionalmente reconocido por los diferentes ordenamientos jurídicos. El verdadero problema es que en algunos conflictos políticos, la línea que separa lo permitido de lo prohibido es extremadamente fina, más aún en conflictos internacionales como los que se han revivido en Rusia que se expondrán a continuación. En ellos, el sentimiento de quienes reivindican unas ideas convierte a estas personas, en acreedores de una legitimidad que creen haber obtenido, bien ellos, o sus antepasados, tras años de lucha y sometimiento a regímenes políticos que consideran injustos y totalitarios. No es nuestro cometido profundizar en la conveniencia de la normalización de las manifestaciones o reivindicaciones, pero sí poner de manifiesto que también están presentes en el fútbol como corrobora lo acontecido en el pasado Mundial. 4.2 El conflicto de los Balcanes aún sigue vivo !42
En la década de los noventa de Europa existe un antes y un después de que estallara el conflicto bélico en la antigua Yugoslavia. La guerra fue el resultado del proceso desintegrador iniciado con las crisis económicas iniciadas tras la muerte del General Tito en 1980 y otras causas de tipo étnico y religioso, como la confluencia de diferentes opciones religiosas. La mayoría católica, de Eslovenia y Croacia convivía con la ortodoxia de Serbia, Montenegro y Macedonia y la minoría islámica de Kosovo y Bosnia. Las secuelas del enfrentamiento hablan por sí solas, más de un millón de refugiados y desplazados y más de 250.000 muertos, entre ellos, los 8.000 bosnio-musulmanes fallecidos como consecuencia de la llamada “depuración étnica” (Acosta y Gastón Pérez, 2011: 248-250). En lo que respecta a los resultados de la división territorial, un cuarto de siglo después, nos encontramos con los Estados independientes de Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro y las tensiones no resueltas como las de Vojvodina y las de Kosovo, cuya soberanía no es plenamente reconocida internacionalmente, dado que su declaración unilateral de independencia de 2008 solo es aceptada por 112 de los 193 Estados que componen las Naciones Unidas. Aún sin disputar el Mundial, Kosovo ha gozado de gran presencia en Rusia 2018, pues se ha comprobado la supervivencia de la “Guerra de Kosovo”, motivada por los que, todavía hoy, siguen proclamando la independencia de esta región de Serbia y su inclusión en la conocida como “Gran Albania”. Bajo esta denominación, se encontrarían determinados territorios como los del noroeste de Grecia, la República de Macedonia, Montenegro, Kosovo y Serbia que los nacionalistas albaneses han reclamado como propios, en varios momentos, desde su independencia del Imperio Otomano en la “Guerra de los Balcanes” de 1912 y 1913. El desencadenante de todo fue la celebración de los goles de Xherdan Shaquiri y Granit Xhaka, jugadores de la selección de Suiza con un marcado pasado albanokosovar, en el encuentro entre Suiza y Serbia. Un encuentro con una antesala no exenta de polémica. Principalmente por la publicación de Shaquiri en una red social de las botas elegidas para jugar este partido, que incorporaban la bandera de Kosovo en el tacón de las mismas o los tatuajes de Behrami, quien jamás oculta los grabados que porta en sus piernas donde aparecen representadas las imagénes más recordadas de su infancia: un niño jugado a fútbol bajo los aviones de la guerra planeando en la derecha y el águila albanesa roja y negra en la izquierda. !43
Estos hechos fueron concebidos como una ofensa por algunos jugadores serbios como Luka Milivojevic quien reconoció no entender por qué estos jugadores competían con Suiza si se sentían ciudadanos de Kosovo. Estaban muy reciente además los sucesos del Serbia-Albania de octubre de 2014, en el que una bandera de la “Gran Albania”, colgada de un dron, sobrevoló a modo de reivindicación el terreno de juego hasta que el serbio Mitrovic consiguió derribarlo, ocasionando una trifulca entre jugadores que acabó con la suspensión del partido y varios sancionados por la UEFA. Uno de los sancionados fue Taulant Xhaka que, a diferencia de su hermano Granit, optó por competir bajo la elástica de Albania. En Rusia 2018, el partido finalizó con un 2-1 a favor de Suiza, pero con la celebración de los goles por parte de los anotadores a través de la evocación del águila bicéfala de la bandera albanesa sobre el pecho y la mirada desafiante a los aficionados de Serbia, parecía que Shaquiri y Xhaka habían ganado algo más, la batalla política que tanto uno como otro, llevan librando desde años, con continuos guiños (fotografías en sus perfiles sociales incluídas) a la causa iniciada en los noventa por el Ejercito de Liberación de Kosovo. Victoria celebrada también con el comentario en las redes sociales de la Federación de fútbol de Kosovo al señalar: “solo jugaron contra tres de los nuestros (Xhaka, Shaqiri y Behrami), imaginad si jugaran contra 11... Por esto nunca quieren enfrentarse a nosotros. Orgullosos de ser albaneses” (Juanmartí, 2018). En el oponente, Mladen Krstajix, el entrenador de Serbia, contribuyó a la contrariedad suscitada. Siendo preguntado en rueda de prensa por la valoración de la actuación arbitral declaró: “Yo lo mandaría a La Haya. Ahí podrían juzgar como hicieron con nosotros”. Hacía referencia así a las condenas por genocidio y crímenes de guerra serbios impuestas por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. A las palabras de Krstajix, hemos de agregar los cánticos, pancartas discriminatorias y los objetos arrojados al campo por parte de la afición serbia. Semejante panorama dejaba entrever las sanciones de la FIFA por el incumplimiento del artículo 57 del Código Disciplinario, que se tradujeron en forma de multas económicas para Shaquiri y Xhaka por sus celebraciones, a Lichsteiner, capitán de Suiza por solidarizarse con sus compañeros, realizando el mismo gesto y tanto al seleccionador serbio, como a su federación de fútbol por el comportamiento de sus aficionados. !44
en revivirlos durante noventa minutos, tratando de dar cancha a las reivindicaciones y los sentimientos en el verde de los terrenos de juego. Probablemente no será el mejor de los emplazamientos, ni la FIFA deba permitir este tipo de acciones, sobre todo, cuando lo que se pretende hacer valer excede de los límites normativos reconocidos nacional e internacionalmente. La mejor de las pruebas de lo que comentamos es lo sucedido en los prolegómenos del Serbia-Suiza, durante el mismo y en las ruedas de prensa posteriores, mostrando al mundo que las heridas de la guerra no han cicatrizado y lo que es más preocupante, la utilización del fútbol como instrumento habitual al servicio de las causas políticas. En este sentido, la influencia de este deporte en la población mundial y su capacidad de convocatoria es tan incuestionable que, como hemos comprobado, hasta los propios líderes políticos han mostrado su insistencia en figurar y posar con las grandes estrellas, pretendiendo formar parte de la trama mundialista o lo que es mejor, asociando la competición a las contiendas de los territorios que gobiernan. Cuestión distinta son las consecuencias de las medidas promulgadas por Estados Unidos, obviamente sus directrices no nacieron con el espíritu de influir en lo deportivo, pero su alcance es tan extenso que afecta, como hemos visto, hasta la publicidad, las camisetas y el calzado de los futbolistas. En definitiva, pretendíamos abordar las consecuencias de la diversidad en el fútbol utilizando para ello la oportunidad que ofrecía la Copa del Mundo de Rusia 2018, pues pensamos que el escenario es realmente inigualable. No sabemos si lo hemos conseguido pero entendemos que la casuística examinada puede servir para dar buena cuenta del pluralismo que, a día de hoy y, a lo largo del mundo, impera en el mundialmente reconocido como deporte rey. !51
Bibliografía Acosta, Ivana M. y Gastón Pérez, G. (2018), La ex Yugoslavia. Conflictos y tensiones en una región de encrucijada, Huellas. Revista de la Universidad del Norte, 15, 244-264 Altares, G. (2015, 17 de enero) El ideal republicano francés se estrella en Marsella. Diario El País. Recuperado el 5 de agosto de 2018 a partir de https://elpais.com/internacional/ 2015/01/17/actualidad/1421507261_559981.html Candil, J. (2017, diciembre 1) El ranking de selecciones del Mundial con más jugadores nacidos fuera de sus fronteras. Diario As. Recuperado el 14 de agosto de 2018 a partir de https://as.com/futbol/2017/11/30/mundial/1512041641_439285.html Cano, L. (2018, julio 16) ¿De dónde son los orígenes de los jugadores de Francia?, Diario ABC. Recuperado el 18 de julio de 2018 a partir de https://www.abc.es/deportes/futbol/ mundial/rusia-2018/abci-donde-origenes-jugadores-francia-y- belgica-201807101030_noticia.html Comas, J. Manuel (2012, julio 6) Cantar el himno de la Mannschaft divide a Alemania. Diario El País. Recuperado el 16 de agosto de 2018 a partir de https://elpais.com/deportes/ 2012/07/06/actualidad/1341593265_132844.html Críticas feroces a Djokovic por posicionarse a favor de Croacia: “Sólo un idiota puede apoyarles” (2018, julio 14). Recuperado el 15 de julio de 2018 a partir de http:// www.marca.com/tenis/2018/07/14/5b49d7b3e5fdea49198b4662.html Díez Gutiérrez, E. Javier (2018, julio 4) El triunfo de la extrema derecha: la era neoliberal explota en una ola neofascista. Revista Contexto. Recuperado el 15 de julio de 2018 a partir de http://ctxt.es/es/20180704/Firmas/20487/Enrique-Javier-Diez-Gutierrez-xenofobia-UE- racismo.htm Dorado, J. José (2018, enero 15) Más de un 40% de franceses reconoce haber sufrido discriminación. Portal Hispantv. Recuperado el 26 de julio de 2018 a partir de https:// www.hispantv.com/noticias/francia/365687/discriminacion-inmigrantes-musulmanes- encuesta-ined El embrollo político en Rusia por el que Mo Salah considera renunciar a la selección de Egipto (2018, junio 24) Recuperado el 1 de julio de 2018 a partir de https:// cnnespanol.cnn.com/2018/06/24/el-embrollo-politico-en-rusia-por-el-que-mo-salah- considera-renunciar-a-la-seleccion-de-egipto/ !52
Falahi, A. (2018, junio 16) Adidas y Nike regatean a Irán. Diario El País. Recuperado el 17 de junio de 2018 a partir de https://elpais.com/deportes/2018/06/14/mundial_futbol/ 1528994428_956034.html Fue el mejor del partido pero por su religión se negó a recibir el premio (2018, junio 19). Recuperado el 20 de junio de 2018 a partir de https://www.referi.uy/fue-el-mejor-del-partido- pero-su-religion-se-nego-recibir-el-premio-n1244980 Gómez Vallecillo, J. (2017) Deporte y derecho al trabajo, en J. L. Pérez Triviño y E. Cañizares (Coords.), Deporte y derechos (pp.75-94), Madrid: Reus. I’ve got something to say (2018, junio 18) Recuperado el 19 de julio de 2018 a partir de https://www.theplayerstribune.com/en-us/articles/romelu-lukaku-ive-got-some-things-to-say Juanmartí, T. (2018, junio 23) Todo lo que hay detrás de las celebraciones de Shaqiri y Xhaka. Diario Sport. Recuperado el 24 de junio de 2018 a partir de https://www.sport.es/es/ noticias/mundial-futbol-rusia-2018/todo-que-hay-detras-celebracion-shaqiri-xhaka-6903734 Lissardy, G. (2011, diciembre 11) La religión y el fútbol comparten la cancha en Brasil. BBC Mundo. Recuperado el 19 de julio de 2018 a partir de http://www.bbc.com/mundo/noticias/ 2011/12/111212_deportes_brasil_futbol_religion Lo que Europa y sus exitosos semifinalistas le deben a la inmigración en el Mundial de Fútbol (2018, julio 9). Recuperado el 13 de agosto de 2018 a partir de https://magnet.xataka.com/endiez-minutos/que-europa-sus-exitosos-semifinalistas-le-deben-inmigracion-mundial-futbol Mallo, J. (2018, junio) Trump “mete un gol a Irán”: Nike deja de suministrar botas a la selección. Diario El Correo. Recuperado el 17 de julio de 2018 a partir de https:// www.elcorreo.com/deportes/futbol/mundial/rusia-2018/sancion-nike-botas-iran-mundial- rusia-2018-20180614164118-ntrc.html Mansilla Blanco, R. (2018, julio 12) Croacia: los “hijos de la guerra” buscan la gloria en Rusia. El Nuevo País. Recuperado el 20 de agosto de 2018 a partir de http://elnuevopais.net/ 2018/07/12/croacia-los-hijos-de-la-guerra-buscan-la-gloria-en-rusia/ Martín, J. (2018, junio 23) La selección de los “nuevos europeos” hijos de la inmigración. Mundo Deportivo. Recuperado el 15 de julio a partir de https://www.mundodeportivo.com/ futbol/20180623/45347057626/la-seleccion-de-los-nuevos-europeos-hijos-de-la- inmigracion.html “¿No serás del Inter? No tiene a ningún italiano...” (2018, agosto 6). Recuperado el 14 de agosto de 2018 a partir de https://es.besoccer.com/noticia/no-seras-del-inter-no-tiene-a- ningun-italiano-480137 Ojeda, D. (2018, julio 22) Özil denuncia racismo en Alemania tras una foto con Erdogan y deja la selección. El confidencial. Recuperado el 1 de agosto de 2018 a partir de https:// www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2018-07-22/mesut-ozil-alemania-erdogan-foto- seleccion_1596040/ !53
Özil revela el motivo por el cual no canta el himno de Alemania (2017, marzo 4). Recuperado el 15 de julio de 2018 a partir de https://www.larojadeportes.cl/ozil-revela-el-motivo-por-el- cual-no-canta-el-himno-de-alemania/ Panja, T. (2018, junio 19) Cómo México evita ser sancionado por llevar a Rafael Márquez al Mundial. The New York Times. Recuperado el 20 de agosto de 2018 a partir de https:// www.nytimes.com/es/2018/06/19/rafael-marquez-sanciones-patrocinadores-rusia/ Peña, A. (2018, junio 21) Así regatean los jugadores a la FIFA para vivir su libertad religiosa. Recuperado el 23 de junio de 2018 a partir de https://www.actuall.com/laicismo/asi-regatean- los-futbolistas-a-la-fifa-para-vivir-su-libertad-religiosa/ Pérez Triviño, J. Luis y López Frías, Francisco J. (2017). “El deportista político ¿o politizado? El caso de Colin Kaepernick, Fair Play, 10, 1-4. Pérez Triviño, J. Luis (2017). Algunas consideraciones sobre la legitimidad de las manifestaciones políticas en los estadios deportivos, Revista española de Derecho Deportivo, 37, 49-69. Prada, J (2018, julio 6) Los hijos de la inmigración que quieren llevar a la gloria a Inglaterra, Diario Marca. Recuperado el 7 de julio de 2018 a partir de http://www.marca.com/futbol/ mundial/2018/07/06/5b3e575dca4741e77a8b45b9.html Publican un nuevo video del futbolista croata Vida gritando ¡Gloria a Ucrania! (2018, julio 11). Recuperado el 13 de julio de 2018 a partir de https://mundo.sputniknews.com/europa/ 201807101080302337-domagoj-vida-gloria-ucrania-belgrad-gori/ Ricciuli, P. (2018, junio 30) La hipocresía Europea: odian a los migrantes pero celebran sus goles. Portal Shock. Recuperado el 1 de julio de 2018 a partir de https://www.shock.co/ cultura-pop/la-hipocresia-europea-odian-a-los-migrantes-pero-celebran-sus-goles-ie2561 Rubio, D. (2018, junio 3) Suiza, un rival “muy germánico” y plenamente integrador. Diario Sport. Recuperado el 21 de junio a partir de https://www.sport.es/es/noticias/seleccion/suizarival-muy-germanico-plenamente-integrador-6854246 Salvo U., V. (2018, julio 14) El reflejo de la inmigración en las selecciones del Mundial de Rusia 2018. Portal Emol. Recuperado el 1 de agosto de 2018 a partir de http:// www.emol.com/noticias/Internacional/2018/07/14/913235/Equipos-con-diversidad-El-reflejo- de-la-inmigracion-en-las-selecciones-del-Mundial-de-Rusia-2018.html Reyes Vizcaíno, P. Manuel (2008, agosto 27). “La FIFA, el fútbol y la religión”, IUS CANONICUM-Artículos y comunicados. Recuperado el 19 de agosto de 2018 a partir de http://www.iuscanonicum.org/index.php/eventos-y-noticias/articulos-y-comunicados/280-la- fifa-el-futbol-y-la-religion.html Salah, indignado con la federación de Egipto (2018, abril 30). Recuperado el 26 de mayo de 2018 a partir de https://www.sport.es/es/noticias/futbol-internacional/salah-indignado-con- federacion-egipto-6792602 !54
Ucrania ofrece trabajo al asistente croata despedido por culpa del polémico vídeo de Vida (2018, julio 10). Recuperado el 11 de julio de 2018 a partir de http://www.marca.com/futbol/ mundial/2018/07/10/5b44a1f6e2704e5c928b45c7.html Valencia Candalija, R. (2018). ¿Está la religión en fuera de juego?: Reflexiones relativas a la presencia de símbolos religiosos en el fútbol, Anuario de Derecho Eclesiástico del Estado, 34, 225-260. Valencia Candalija, R. (2018). El conflicto entre la religión y las obligaciones laborales en el fútbol: especial consideración sobre el descanso semanal y las festividades religiosas, Revista Española de Derecho Deportivo, 42, 41-81. World Cup 2018: Nearly one-third of players in European teams are migrants (2018, junio 23). Recuperado el 15 de agosto de 2018 a partir de https://timesofindia.indiatimes.com/ sports/nearly-one-third-of-players-in-european-teams-are-migrants/articleshow/64707322.cms !55