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El reportaje en radio: anatomía de un género

Herrera Damas, Susana

Abstract

El reportaje es un modelo de representación de la realidad que a partir del monólogo persigue narrar y describir hechos y acciones de interés para el oyente, proporcionándole un contexto de interpretación amplio en los contenidos y el uso de fuentes rico, variado y creativo. En este sentido, constituye un género autónomo que se asemeja a otros pero que, al mismo tiempo, tiene unas particularidades específicas. El objetivo de este artículo es describir los rasgos del reportaje en radio. Para ello, se ha partido de una exhaustiva revisión bibliográfica sobre el tema, a la que se ha sumado la experiencia profesional y docente de la autora.

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El reportaje en radio: Anatomía de un género Susana Herrera Damas (Universidad de Piura, Perú) [email protected] Resumen El reportaje es un modelo de representación de la realidad que a partir del monólogo persigue narrar y describir hechos y acciones de interés para el oyente, proporcionándole un contexto de interpretación amplio en los contenidos y el uso de fuentes rico, variado y creativo. En este sentido, constituye un género autónomo que se asemeja a otros pero que, al mismo tiempo, tiene unas particularidades específicas. El objetivo de este artículo es describir los rasgos del reportaje en radio. Para ello, se ha partido de una exhaustiva revisión bibliográfica sobre el tema, a la que se ha sumado la experiencia profesional y docente de la autora. Abstract The feature is a model of representation of the reality that, from the monologue, tries to narrate and describe facts and actions of interest for the listener, providing a wide context of interpretation in the contents and a use of sources diverse and creative. In this sense, it constitutes an autonomous genre similar to others but, at the same time, with specific characteristics. The aim of this article is to describe the radio feature characteristics. For it an exhaustive bibliography on the topic has been reviewed. The professional and educational experience of the authoress has been added. Palabras clave: Reportaje, Radio, Género periodístico, Redacción. Key words: Feature, Radio, Journalistic genre, Editing. 1. EN CUANTO A SU CONTENIDO El reportaje es un modelo de representación de la realidad que a partir del monólogo radiofónico persigue narrar y describir hechos y acciones de interés para el oyente, proporcionándole un contexto de interpretación amplio en los contenidos y el uso de fuentes rico y variado en los recursos de producción, y cuidado y creativo en la construcción estética del relato (Martínez- Costa y Díez Unzueta, 2005: 114). En este sentido, el reportaje constituye un género autónomo que comparte ciertas semejanzas con otros pero que, al mismo tiempo, tiene unas particularidades que lo hacen diferente. ÁMBITOS. Nº 16 - Año 2007 (pp. 91-105) 92 El reportaje en radio: anatomía de un género El objetivo de este artículo es describir los rasgos específicos del reportaje en radio. Para ello, se ha partido de una exhaustiva revisión bibliográfica sobre el tema (Faus, 1981: 299-302, Cebrián Herreros, 1992: 147-209; Merayo, 2000: 190-197; Muñoz y Gil, 1994: 137-142; González Conde, 2001: 178-179; Rodero, 2001: 117-184 y Martínez-Costa y Díez Unzueta, 2005: 113-127), a la que se ha sumado la experiencia profesional y docente de la autora. Para describir los diferentes elementos que caracterizan al reportaje en radio, es posible distinguir cuatro categorías, según se tenga en cuenta su contenido, sus recursos estilísticos, sus condiciones de producción y su integración en la programación. En la clásica distinción entre fondo y forma, se incluirían aquí los rasgos relativos al fondo del género: en este caso, tanto a aquellos derivados de la actitud del autor como de la finalidad de su discurso. Se abordan también aquí el tipo de asuntos de los que tradicionalmente versa el reportaje en radio. En este punto, el reportaje se caracteriza por su actitud informativa, cierta conexión con la actualidad, un carácter narrativo descriptivo y una mayor profundidad. Asimismo, se trata de un género que se inspira en hechos reales y concretos y que admite una alta versatilidad temática. 1.1. Actitud informativa El reportaje persigue, sobre todo, informar. Puede hacerlo de un hecho, de una acción, o de una declaración. No obstante, esa intención informativa se encuentra siempre en el núcleo del género. Aún así, también es verdad que, por las mismas características del género, esa intención informativa no se limita a dar cuenta de un hecho de manera escueta, estricta o aséptica, tal como ocurre en la noticia. Dado que es misión del reportero indagar, investigar y profundizar en un tema, éste completará los datos más noticiosos de su texto con información relativa al contexto, a los antecedentes, a las causas, a las consecuencias, a los casos similares, a los testimonios y al ambiente (Muñoz y Gil, 1994: 135). 1.2. Cierta conexión con la actualidad La actitud informativa del reportero no se corresponde necesariamente con un máximo grado de actualidad en el reportaje. Dicho de otra forma, en el reportaje la actualidad se debe entender en sentido amplio y la vinculación con ésta no es tan urgente, inmediata y apremiante como ocurre en la noticia o la crónica. En palabras de Aguado y Martínez (2005: 162-164), la novedad ya no es tan importante. Aunque es recomendable que exista -la actualidad siempre añade un grado (Grijelmo, 1997: 58-59)-, la vinculación con la actualidad más inmediata es menor que en otros géneros. A cambio, el reportaje va más allá de los datos para explicar el significado profundo de lo que ha pasado. Por decirlo en palabras de Cebrián Herreros (1992: 152), lo que (el reportaje) pierde en actualidad por su inmediatez, lo gana en profundidad y calidad informativas. Por tanto, no es que los contenidos del reportaje tengan una menor trascendencia que las noticias “frescas”. Por el contrario, ayudan a conocer más el mundo que nos rodea y proporcionan una oportunidad excelente para analizar grandes tendencias y 93 Susana Herrera Damas cuestiones específicas con una calidad de escritura que no siempre es posible utilizar en las informaciones diarias bajo la presión de la hora de cierre (Fernández Parrat, 2003: 29-30). 1.3. Carácter narrativo-descriptivo En cuanto al tipo de discurso, el reportaje en radio es un texto a la vez narrativo y descriptivo. La narración supone la representación lingüística de la alteración de personas, situaciones y circunstancias, en el curso del tiempo. Se refiere por tanto a lo cambiante, a aquello que evoluciona en el tiempo (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 141). Se trata de un tipo de discurso profundamente ligado a las primeras manifestaciones lingüísticas de cada humano y que se articula sobre una estructura simple que debe incluir: una presentación -de los hechos, del personaje o del ambiente-, un nudo -secuencia de los hechos- y un desenlace -resolución de la situación planteada-. En la narración, el sintagma predicativo alcanza una especial importancia sobre todo en los verbos de acción y en determinados tiempos verbales (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 141). Así ocurre también en los reportajes en radio, donde, en general, la condición narrativa es asumida normalmente por la palabra (Martínez-Costa, 1999: 104). Este carácter narrativo se hace sobre todo presente en aquellos reportajes de calle que versan sobre hechos causales y espontáneos, que se producen de manera fortuita e imprevista y sin que exista una actuación anterior o intencionada. Algunos ejemplos podrían ser: un terremoto, un accidente, la erupción de un volcán casi todos los fenómenos naturales y, en general, gran parte de la información que solemos denominar de sucesos. Por su carácter narrativo, este tipo de reportajes suele profundizar en el cómo. Además, hay otros reportajes de ambiente, donde prima la descripción. En este caso se trata de presentar una imagen de la realidad, intentando hacer visibles las cosas materiales mediante la explicación de su aspecto y forma externa (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 144). En la descripción, debe tenerse en cuenta que “el rigor del dato transmite verosimilitud” (Grijelmo, 1997: 71). Además, en radio, la descripción es muy importante, ya que se carece de imagen. Pero esta descripción no siempre se realiza a través de la palabra, sino, más bien, mediante la música o los efectos sonoros (Martínez-Costa, 1999: 104). Dada la actitud informativa del reportero, la descripción en el reportaje tiende a ser denotativa y el autor adopta una actitud que -pese a todas las limitacionespretende ser imparcial y limitarse a detallar con precisión las características que mejor definen a la persona, objeto o lugar sobre el que versa el reportaje. Así, el autor intentará tomar distancia y, una vez escogidos los objetos o acontecimientos que se van a describir, procurará que hablen por sí solos (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 147). Una vez más, la descripción subjetiva o connotativa –aquella por la que el emisor refleja en el mensaje lo que le sugiere personalmente, al margen de que se ajuste más o menos a la realidad (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 147)– es más propia de otros géneros. 94 El reportaje en radio: anatomía de un género 1.4. Mayor profundidad El reportaje no se limita a describir y narrar los elementos más noticiosos de un hecho sino que, una vez conocidos estos, trata de aportar una mayor profundidad. Esto se consigue gracias a la investigación y es lo que permite interpretar los hechos, contextualizarlos, ofrecer un mayor relieve y situar a la información en una perspectiva mayor. Vamos a detenernos brevemente en cada uno de estos conceptos: investigación, profundidad e interpretación. En periodismo, la investigación es una tarea inherente que, sin embargo, se explicita más en unos géneros que en otros. Pues bien: el reportaje es uno de estos géneros que exige del autor una actitud inquisitiva que pretenda siempre llegar más lejos. En este sentido, Martín Vivaldi (1987: 108) afirma sobre todo del gran reportaje que debe ser revelador. Para Lewis, el reportero tiene una exigencia mayor que la del redactor de noticias: La responsabilidad del reportero no es simplemente decir “esto sucedió”, sino “esto sucedió y así fue cómo sucedió, por esto sucedió, y éstas son las preguntas que permanecen sin respuesta”. Para este tipo de periodismo, el reportero debe leer mucho, ser inteligente, reflexivo y escéptico. Debe imprimir su inteligencia sobre el material recabado, y darle forma y orden, aun cuando el evento mismo ofrezca sólo un montón de ideas caóticas y meras impresiones (Lewis, 1994: 95-96) El propósito es profundizar más, adentrarse en el conocimiento de cómo fueron los hechos, para tener una perspectiva mayor y una visión más completa del conjunto (Figueroa, 1996: 241). ¿Y cómo profundiza el reportaje? De muchas formas. Todo depende del tema y envergadura del reportaje que estemos considerando. Aún así, las más habituales podrían ser: buscando más documentación, averiguando las causas, interrogando a más fuentes, indagando sobre las consecuencias, preguntando por casos similares, buscando el testimonio de los afectados, procurando las voces de los expertos, conociendo la postura contraria, sabiendo el número de los afectados, averiguando posibles soluciones, etc. Este grado de profundidad varía según el reportaje. De hecho, este criterio nos permite distinguir entre el reportaje elemental –más básico y sencillo– y el de investigación –más profundo y complejo–. Pero aún así, en todo reportaje debe existir algún tipo de profundidad ya que este rasgo se encuentra en el núcleo mismo del género. A su vez, esta perspectiva más profunda nos permite una interpretación de mayor calidad. O, por decirlo de otra forma: en el reportaje se investiga para profundizar más y para interpretar mejor. La interpretación es así el resultado de la tarea anterior: la de profundizar a través de la investigación. Con la tarea de interpretar ocurre algo parecido a lo que sucede con la investigación: que es una labor consustancial a toda actividad periodística pero que se concreta más en algunos textos que en otros. Para entenderlo mejor, pueden ser útiles los conceptos de interpretación implícita y explícita de Núñez Ladeveze (1995: 22). La interpretación implícita se refiere a la actividad interpretadora que hace todo 95 Susana Herrera Damas periodista para seleccionar y ordenar los datos de la información. En este sentido, todos los géneros tienen algún grado de interpretación implícita. En algunos, esa interpretación se explicita aún más. Esto es lo que pasa en el reportaje. En él la interpretación es más explícita que en la noticia pero menos que en el comentario o el documental. Esto es así porque en el reportaje sigue predominando la función informativa y el relato se ciñe a los hechos y no a la expresión de la subjetividad del autor. ¿Y en qué consiste el trabajo de interpretar en un buen reportaje? Siguiendo a Mac Dougall (1983: 217) en buscar respuesta a todas las preguntas, en encontrar las verdaderas causas del acontecimiento, en hacer ver al oyente la trascendencia de los acontecimientos y aproximárselos, en analizar correctamente los datos, en hacer previsiones y en crear en el oyente la misma sensación ante un hecho noticioso que la experimentada por el reportero como testigo. Por tanto, la interpretación es deseable a la hora de elaborar reportajes. El único peligro consiste en que el reportero deshonesto y sin escrúpulos desconozca dónde están los límites. Así, igual que ocurre en la crónica, el reportero no debe confundir el afán de interpretar en una especie de placebo (González, 1997: 30) y creer que, en ese afán de trascender lo informativo, vale todo. 1.5. Inspiración factual Por su mismo carácter narrativo, el reportaje trata típicamente de hechos. En sentido amplio, nos referimos aquí a eventos y situaciones concretas que han tenido lugar de manera real y objetiva. En este sentido, el reportaje es un género con gran libertad temática y puede abordar potencialmente cualquier tipo de hecho. De manera más restringida, estos pueden ser hechos en sentido estricto, acciones y declaraciones. Todos estos elementos comparten dos cosas: por un lado, son reales y objetivos y no fruto de la ficción y, por otro, se diferencian de las opiniones de su autor. En efecto, el reportaje puede emplear técnicas de la ficción literaria, pero los contenidos que aborde deben ser reales y no pueden, por tanto, ser producto de la imaginación del reportero (Cebrián Herreros, 1992: 149). Así, tiene cierta razón Gabriel García Márquez cuando afirma que para el reportaje se necesita un narrador esclavizado a la realidad (García Márquez, citado en Martínez Ahrens, 1995) 1.6. Alta versatilidad temática El reportaje es un género con gran libertad temática y, en principio, puede abordar cualquier tipo de tema: político o social, científico o cultural, amplio o restringido. No hay límites (Martín Vivaldi, 1987: 84). Aún así, muchas veces debido a la mayor inversión en tiempo y dinero que se requiere para hacer un reportaje -un buen reportaje, se entiendeéstos se limitan a ciertos temas que se considera tienen una mayor envergadura, en función de los tradicionales criterios noticiosos (news values): actualidad, novedad, anormalidad, rareza, diferencia, proximidad, importancia, interés humano, conflicto, notoriedad o utilidad (cfr. por ejemplo, Mainar, 1906; Graña, 1930; o Muñoz, 1994). En la práctica, estos crite- 96 El reportaje en radio: anatomía de un género rios hacen que algunos de los temas que merezcan típicamente el tratamiento de reportaje sean: las tendencias nuevas, los fenómenos emergentes, los sucesos importantes, los problemas sociales, las situaciones conflictivas y los procedimientos novedosos. No obstante, ésta es una relación de “reportajes tipo”, pero potencialmente cualquier tema puede ser abordado con la técnica de reportaje. Hacerlo o no dependerá de la sensibilidad del reportero para descubrir temas de interés o, en su defecto, para revelar nuevos enfoques, ángulos o perspectivas en temas que ya han abordados (Abril, 2003: 72). En esta búsqueda por un nuevo enfoque, es frecuente –y casi siempre deseable– que el reportero enfoque su texto, apelando al interés humano y tratando de poner rostro –en este caso– voz a las personas afectadas. Siguiendo a Grijelmo (1997: 64), los números son fríos. Los personajes cálidos. Por tanto, con la adecuada mezcla entre unos y otros podemos templar nuestro texto. La idea es humanizar las dimensiones de lo que se relata ya que el hombre siempre es objeto de interés para el hombre. De esta forma, podemos acercar mucho más el contenido de nuestro reportaje. 2. EN CUANTO A SUS RECURSOS ESTILÍSTICOS Nos referimos aquí a los rasgos relacionados con la expresividad y la puesta en escena. Estos rasgos son más importantes en el reportaje que en otros géneros porque, al igual que en la crónica, en el reportaje se valora la dimensión estética del texto (Abril, 2003: 22). Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en la crónica –caracterizada por una construcción estética muy austera, funcional y sujeta al propósito informativo del género– en el reportaje existe una alta intensificación de los recursos expresivos y un uso de fuentes rico y variado en los recursos de producción y cuidado y creativo en la construcción estética (Martínez-Costa y Díez Unzueta, 2005: 114). De esta forma, el reportero participa en el texto y tiene libertad para estructurar su relato, escoger el lenguaje, y para hacer un uso intencionado de todas las posibilidades expresivas que ofrece la técnica y el lenguaje radiofónico. En concreto, los rasgos estilísticos que caracterizan al reportaje son su originalidad, su estilo personal, su gran libertad estructural, la diversidad de recursos expresivos que permite y el monólogo en su presentación. 2.1. Originalidad Todo reportaje quiere ser original, nuevo, novedoso, distinto, único y diferente. De alguna forma, todo reportaje quiere ser recordado porque, antes de él, nunca se había escuchado algo así (Cebrián Herreros, 1992: 149). En la práctica, esta originalidad se extiende desde el fondo hasta –sobre todo– la forma que adopte el reportaje. En cuanto al fondo, en ocasiones los reportajes quieren ser originales por el tema que abordan, porque es un tema que –se considera– sí cumple con los criterios noticiosos antes expuestos pero que, sin embargo, no ha tenido un tratamiento más profundo por parte de los medios. En otras ocasiones, la originalidad afecta más bien al enfoque o punto de vista que se adopte. Por lo que 97 Susana Herrera Damas respecta a la forma, la originalidad vendrá sobre todo por el tipo de narrador que se emplee, el uso del lenguaje radiofónico y por los tratamientos de tiempo y espacio. 2.2. Estilo personal Se entiende aquí por estilo el uso particular del lenguaje que hace cada reportero en su texto. En este sentido, el reportaje es un género que permite a su autor una mayor participación que lo que se observa en otros géneros. Así, el autor participa en el texto de diversas maneras: escoge el tema, selecciona los géneros que más convengan, elige las diversas fuentes a las que entrevistará, estructura el texto de la manera que estime más conveniente, elige con mayor libertad verbos, adverbios, adjetivos, imágenes, metáforas o s que le ayuden a contextualizar mejor la información y combina de la mejor manera posible cuantos quiera elementos del lenguaje radiofónico. Las decisiones que vaya tomando cada reportero en relación a todas estas cuestiones irán configurando su propio estilo. En el reportaje, la presencia de este estilo está legitimada por dos razones. Por un lado, el hecho de que el reportero haya investigado el tema le convierte, de algún modo, en voz autorizada para configurar su texto, estructurarlo y adornarlo como quiera. Por otro, el mismo género, por sus características, es libre y abierto, en términos estilísticos. Aún así, la presencia del autor en el reportaje no es absoluta, sino que tiene siempre tres límites: 1. Que todo quede condicionado a la función informativa del reportaje. Es decir, que el reportero no llegue a utilizar ninguno de los elementos para comentar o editorializar, de manera desligada de los hechos. Se insiste: la opinión del autor cabe en algunos géneros periodísticos. Pero el reportaje no es uno de ellos. 2. Que el autor se mantenga siempre en segundo plano. Es decir, que su presencia jamás llegue a opacar el contenido y la esencia de lo que quiere expresar. El reportero es sólo instrumental e importa en la medida en que es un delegado del público para profundizar en temas que a la gente le gustaría conocer y que, sin embargo, no conoce. 3. Que el estilo quede subordinado al propósito comunicativo del reportaje. El estilo está al servicio del reportaje. Una vez más, la claridad es la condición sine qua non de todo buen texto periodístico (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 101). Garantizada ésta, el reportero podrá hacer uso de cuantos recursos, técnicas y figuras considere convenientes. Una vez que se observen estos límites, se podrá entender la afirmación de que el reportaje es un género de autor en el sentido de que ofrece al reportero un amplio margen de libertad. No obstante, todo esto dependerá mucho del tipo de reportaje y, en cualquier caso, resulta secundario respecto a la prioridad informativa que tiene el género. 98 El reportaje en radio: anatomía de un género 2.3. Gran libertad estructural Gran parte de la libertad de la que dispone el reportero la utiliza para estructurar su texto, para organizar el material que ha recolectado de la manera más ordenada y coherente posible. Ésta es la función de toda buena estructura: ayudar a que el texto se comprenda mejor y a que resulte más atractivo. De esta manera además de poner orden en los contenidos (la estructura) debe buscar el equilibrio estético entre las partes y los recursos utilizados (Martínez- Costa y Díez Unzueta, 2005: 119). Pero no hay una sola forma de lograr esto. En realidad, las posibilidades de estructurar un reportaje son prácticamente infinitas. Aún así, quienes han estudiado el tema (Ulibarri, 1994; Rodero, 2001: 163-180 y Martínez-Costa y Díez Unzueta, 2005: 119-123) coinciden en recurrir a la retórica de Aristóteles y señalar una estructura mínima en tres partes: apertura, desarrollo y cierre. Aunque pueden recibir diferentes nombres, a cada una de estas partes le corresponde siempre una misma función. A la apertura, la de centrar el tema del reportaje y captar la atención para que el oyente nos acompañe durante la emisión. Al desarrollo, la parte más extensa y compleja, se le encarga que proporcione el grueso de los elementos del contenido, sustente el enfoque, desarrolle los argumentos, concatene las narraciones y que aporte los principales datos, ideas e interpretaciones surgidas de la investigación (Ulibarri, 1994: 191). Finalmente, el cierre se ocupa de proporcionar la conclusión, la demostración de la tesis de partida, el colofón final y el desenlace de la trama (Martínez-Costa y Díez Unzueta, 2005: 121-122). Éstas son, por tanto, las tres partes mínimas que es posible reconocer en cualquier reportaje en radio. Pero, una vez establecidas, los reporteros cuentan con un amplio margen de libertad para redactarlas de la manera que estimen más oportuna. Esta diversidad de posibilidades suele desafiar a los investigadores, en su empeño de sistematizar y clasificar las distintas formas de estructurar los reportajes. Con el paso del tiempo, algunos de los estudiosos (Rodero, 2001: 165-180 y Martínez-Costa y Díez Unzueta, 2005: 120-123) han logrado identificar ciertos “formas tipo” para redactar las aperturas, desarrollos y cierres de los reportajes en radio. En cualquier caso, se trata de las formas más habituales. En modo alguno son las únicas y, además, las posibilidades de combinar todas ellas multiplican las opciones posibles. Por eso, otro de los rasgos del reportaje es la libertad que ofrece al autor para estructurar su texto. Todo dependerá del tema, del enfoque y del estilo que quiera dar a su reportaje. 2.4. Variedad y diversidad en los recursos expresivos La principal diferencia entre el reportaje y otros géneros dedicados a la información es la mayor variedad e intensificación de recursos que se permite. Esto aporta al reportaje un colorido más vistoso y lo asemeja estéticamente a otros como el documental o el dramático (Martín Vivaldi, 1987: 73 y ss.). Así, para Chillón, la característica más importante del género es la diversidad funcional, temática, compositiva y estilística y el único límite es el impuesto por las exigencias de claridad, exactitud y eficacia inherentes a todo periodismo informativo de 99 Susana Herrera Damas calidad (1994: 19). A juicio de Cebrián Herreros, el reportaje requiere mentalidad radiofónica, dado que permite un máximo rendimiento y eficacia expresiva de lo audiovisual para comunicar lo que el reportero quiere (1992: 153). ¿Y en qué consiste la variedad en el reportaje radiofónico? Tiene muchas facetas. Veamos brevemente en qué consiste cada una de ellas 1. Variedad en el uso de fuentes. En su afán de indagar, el periodista deberá acudir a cuantas fuentes sea necesario -personales, gubernamentales, no gubernamentales y documentales-. En su búsqueda será muy importante también que el reportero conozca la actitud y la credibilidad de la fuente (Peñafiel, 2002: 43-47). 2. Variedad en el empleo de testimonios (Soengas, 2003: 59-60), cuya incorporación no persigue sólo fines estéticos sino que es la forma de subrayar la verosimilitud y autenticidad de lo que se narra (Faus, 1981: 266; Martínez- Costa y Díez Unzueta, 2005: 116). Por consiguiente, las declaraciones deben estar bien seleccionadas y contextualizadas, para rentabilizar al máximo su contenido y evitar que sean percibidas como un dato aislado, o incluso como un elemento extraño y ajeno (Soengas, 2003: 60). 3. Variedad en el uso de géneros. El reportaje es un género que puede contener otros. Esto le ha valido incluso el calificativo de género de géneros (Cebrián Herreros, 1992: 147). En ocasiones, estos géneros se emplean sólo como herramientas periodísticas para obtener información -entrevistas, encuestas-, mientras que otras veces participan como géneros en sí mismos dentro del texto -noticias, crónicas, informes (Muñoz y Gil, 1994: 138-142), entrevistas, encuestas, etc.. 4. Variedad en el uso de los elementos del lenguaje. Aunque la palabra sigue siendo el elemento predominante y el que ocupa el primer plano, la música, el silencio o los efectos desempeñan también un papel importante. Sobre ellos recae casi siempre la condición descriptiva (Martínez-Costa, 1999: 104) y pueden llevar a cabo funciones ambientales, ubicativas, expresivas, narrativas, ornamentales, etc. (Merayo y Pérez Álvarez, 2001: 36-58 y Gutiérrez y Perona, 2002: 33-68). El reportero procurará entonces buscar la mayor cantidad y calidad de sonidos posibles, mostrando además una predilección especial por los sonidos diegéticos, los captados de la realidad (Cebrián Herreros, 1992: 179). 5. Variedad en el uso de transiciones. La variedad que admite el reportaje se extiende también al empleo de los nexos entre sus partes. Para ello, será muy útil que exista primero una buena organización y una estructura clara (Ulibarri, 1994: 256; Martínez Costa y Díaz Unzueta, 2005: 123). Además, en lo posible, se procurará que las transiciones pasen casi desapercibidas, de manera que el relato resulte lo más natural posible. 6. Variedad en los tratamientos de tiempo y espacio: Al igual que en la literatura, también en el reportaje en radio se puede alterar el tiempo según un orden