J. M. Jiménez Delgado, Sintaxis del Griego Micénico, Editorial Universidad de Sevilla, 2016, 264 pp [Reseña]
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HABIS 48 (2017) 335-391 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 357 RESEÑAS en su discurso ante los habitantes de Lugdunum en el Senado. Alejándose de la interpretación tradicional según la cual la frase reflejaría la gesticulación del emperador hacia los galos, defiende que ésta, en realidad, hace referencia al uso, por parte de Claudio, de un mapa sobre el que estaría señalando para ilustrar su argumento. El colofón lo pone D. Dueck con una aproximación a la tradición medieval que se presenta como la cuarta parte de este homenaje. En ella, aplicando el criterio hodológico conceptualizado por el maestro Janni al léxico geográfico de Boccaccio, esta investigadora saca a relucir los ecos de Mela, Plinio, los poetas latinos y las Sagradas Escrituras en el mundo pergeñado por el genial literato renacentista. Terminado ya el recorrido por los contenidos del volumen reseñado, un doble apunte se impone como cierre a estas páginas. En primer lugar, es de justicia hacer mención al notable esfuerzo realizado por los editores científicos de la obra y por todos los investigadores cuyas firmas integran el índice de la obra. El cuidadoso diseño, la esmerada presentación y la alta calidad científica de los contenidos auguran un futuro más que notable a esta colección monográfica y a su sostén científico: la asociación internacional Geography And Historiography In Antiquity (GAHIA). En segundo lugar, no podemos sino sumarnos al respeto y la admiración demostrado por todos los participantes en este homenaje hacia el profesor Janni y al reconocimiento público de la deuda que, para con sus escritos, tenemos contraída todos aquellos que, en mayor o menor medida, hacemos de la geografía antigua nuestro objeto de estudio. Encarnación Castro-Páez J. M. JIMÉNEZ DELGADO, Sintaxis del Griego Micénico, Editorial Universidad de Sevilla, 2016, 264 pp. Han pasado 65 años desde que Michael Ventris anunciara que la lengua de las tablillas escritas en lineal B era griega, una afirmación que terminaría dando lugar un año más tarde, en 1953, y en colaboración con John Chadwick al famoso “Evidence for Greek Dialect in the Mycenaean Archives” (JHS 73, 84-103). Desde entonces, las publicaciones sobre el que en los años siguientes al desciframiento dio en llamarse griego micénico crecieron exponencialmente, espoleadas, además, por hallazgos de nuevas tablillas acaecidos con cierta regularidad. Sin embargo, a pesar de valiosísimos manuales como los de Vilborg (1960), Bartoňek (2003) o Bernabé y Luján (2006) y de numerosos artículos de investigación, lo cierto es que la bibliografía dedicada expresamente al estudio de la sintaxis del griego micénico no es tanta, en comparación, y la existente o bien trata sobre cuestiones precisas, o bien forma parte de volúmenes con objetivos más generales. Así lo reconoce el autor al comienzo de este magnífico libro, en una exhaustiva recopilación de los títulos más relevantes publicados al respecto, que constata su dominio sobre el tema. Estamos ante la primera sintaxis del griego micénico. Su artífice, José Miguel Jiménez Delgado, profesor de griego antiguo en el departamento de Filología Griega y Latina de la Universidad de Sevilla, es autor, además, de casi una treintena de publicaciones sobre lingüística griega, especialmente sintaxis, de las que una buena parte atañe al micénico. A él se debe, también, el taller de griego micénico que, con el patrocinio de la Sección de Sevilla-Huelva de la SEEC, se ha venido celebrando anualmente entre los meses de noviembre y diciembre y que el año pasado alcanzó su cuarta edición.
358 HABIS 48 (2017) 335-391 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 RESEÑAS Ya desde las primeras páginas queda en evidencia que el autor no sólo posee un profundo conocimiento en la materia, sino la voluntad de ser pedagógico. El volumen abre con una breve introducción en la que se adelanta la estructura general del libro y se explican las directrices seguidas en la útil transliteración al griego alfabético de los textos citados. A continuación, un capítulo de generalidades enumera, como decía antes, las publicaciones más importantes sobre la sintaxis del griego micénico aparecidas hasta la fecha y describe las principales dificultades de su estudio, las particularidades del corpus emanadas del propio sistema de escritura y de la naturaleza administrativa de los textos. En lo restante, el autor procede siguiendo el esquema tradicional en un manual de sintaxis. Los capítulos II a IV estudian la sintaxis nominal, los accidentes gramaticales de número, género y caso, la concordancia, la determinación, la sustantivación y la clase pronominal. Son especialmente interesantes, por las implicaciones de estos fenómenos en la historia posterior de la lengua, las páginas dedicadas al uso del dual en micénico (pp. 29-32), como indica el autor, aún consistente, pero con incipientes síntomas de la futura sustitución por el plural acaecida en el griego del primer milenio a. C. (concordancia de sustantivos en dual con adjetivos en plural, por ej. en KN Sd 4415.b, o uso del plural por dual, en PY Ub 1318.1, Ub 1318.3 ó KN Ai 739.1); también, aquellas en las que se examinan las implicaciones de la ausencia del artículo, tanto en la caracterización de las posiciones atributiva y predicativa (pp. 42-44), quizá marcadas mediante el orden de palabras (en PY Sh 736 y Ep 539.5), como en lo que respecta a los supuestos casos de sustantivación, que pueden reinterpretarse como elipsis de sustantivos (en PY Ea 803, Ep 704.7 y Es 644.2). El autor finaliza esta sección sopesando las posibilidades de que aún siguieran existiendo de manera autónoma y funcional los antiguos ablativo, locativo e instrumental (pp. 86-91) mediante el análisis de algunas formas que por su contexto sintáctico son susceptibles de ser interpretadas como restos de aquellos casos. Por ejemplo, los nombres temáticos de meses terminados en -o con los que se fechan algunas tablillas pueden analizarse como ablativos, pero, aclara el autor, también como genitivos de tiempo o, incluso, nominativos de rúbrica. El manual continúa con un capítulo dedicado al estudio de la sintaxis de adverbios, preposiciones, partículas y conjunciones subordinantes. En él destaca el minucioso análisis de las preposiciones (pp. 114-127), en el que, tras esbozar algunas particularidades de su uso en micénico (por ejemplo, que el régimen generalizado sea el dativo, exceptuando a-pu y e-ne-ka, construidas con genitivo, y pe-da, con acusativo), se detallan los sentidos propios y derivados de las documentadas en las tablillas, comparándolos frecuentemente con los conocidos en el griego del primer milenio e indicando los casos en los que aquellas preposiciones aparecen en composición o en usos adverbiales. Es igualmente exhaustivo el estudio de las partículas (pp. 128-146) aparecidas en los textos, en concreto, -de, -jo/-o, o-de-qa-a2/o-da-a2/o-a2, -qe y o-u-qe, donde se procede del mismo modo, determinando los valores con los que son usadas y estableciendo comparativas con su uso en el griego alfabético. En los capítulos VI y VII se trata de la sintaxis del verbo en micénico, esto es, de los accidentes de voz, aspecto, tiempo y modo (pp. 149-172), y de las formas no personales (pp. 173-184). Entre otras muchas cuestiones, se analiza en estas páginas el uso impersonal de la tercera persona (por ej. en PY Tn 316), la heredada indiferencia a la voz del tema de perfecto (en KN Ak 611.1 ó L 871.b), que convive con el incipiente uso de las desinencias medias en los participios de este tema para expresar la diátesis pasiva (en PY Ta 641.1 ó KN So 4429.a), o la posibilidad de que secuencias como pe-re-ke (en KN L 520.1) y wo-ke (en KN L 698.3 y PY Sh 736) reflejen aoristos pasivos, un hecho que haría retrotraer la aparición de esta forma al
HABIS 48 (2017) 335-391 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 359 RESEÑAS segundo milenio. El libro finaliza con dos capítulos dedicados a la sintaxis oracional (pp. 185-192) y al orden de palabras y la elipsis (pp. 193-205), respectivamente. En todos los casos el profesor Jiménez Delgado acompaña su exposición de pertinentes referencias a bibliografía especializada y a aquellas tablillas en las que se documenta el fenómeno en cuestión, como explicaba antes, transliterándolas a continuación al griego alfabético y proponiendo una traducción. Debido a la conocida mala adecuación de la lineal B al griego, muchos de los textos mencionados son susceptibles de ser analizados desde varias perspectivas y de recibir distintas interpretaciones. Estas posibilidades son siempre tenidas en cuenta y sopesadas por el autor. El volumen contiene tres útiles índices: el primero, de palabras, está dividido en cuatro secciones dedicadas, respectivamente, a las formas citadas en griego micénico, griego del primer milenio, antiguo indio y raíces indoeuropeas; en el segundo se enumeran los textos citados en otras tres secciones, según pertenecieran al griego micénico, al literario o a textos epigráficos; el último recoge las materias tratadas en el manual. En resumen, el profesor Jiménez Delgado tiene el mérito de haber compilado en este libro la primera sintaxis del griego micénico, un estudio que, aun siendo minucioso y documentado, es claro y pedagógico, razones por las que no sólo resulta recomendable para los especialistas en micenología, sino accesible a cualquier interesado en la historia de la lengua griega. Francisco Rodríguez García T. KAUFMAN, Notes on the Decipherment of Tartessian as Celtic, Washing ton D. C., Institute for the Study of Man, Inc. (Journal of Indo-European Studies Monograph Series, nº 62), 2015, 526 pp. La lengua tartesoturdetana es una lengua indígena del suroeste de la Península Ibérica de documentación fragmentaria. De ella conservamos unas noventa inscripciones, denominadas tartesias por ser anteriores al periodo turdetano, escritas con un semisilabario creado a partir del alfabeto fenicio y la mayor parte procedentes del sur de Portugal, además de algunos grafitos contemporáneos a estas, una larga serie de topónimos y una serie no tan larga de antropónimos documentados en fuentes grecolatinas, amén de en inscripciones y amonedaciones generalmente en escritura y lengua latina. Los problemas para su interpretación son muchos y, desde un punto de vista lingüístico, derivan fundamentalmente de la apariencia no indoeuropea de lo conservado. No obstante, desde hace unos años ha surgido una corriente interpretativa de las inscripciones tartesias que ha querido ver en ellas una lengua indoeuropea de la familia céltica. Esta corriente fue iniciada por John Koch, dentro de una visión más amplia que considera la cultura celta una cultura configurada en la fachada atlántica del oeste de Europa, cf. J. Koch, Tartessian: Celtic in the South-west at the Dawn of History, Aberystwyth 2009, y Tartessian 2: The Inscription of Mesas do Castelinho. ro and the Verbal Complex. Preliminaries to Historical Phonology, Oxford 2011. El libro que aquí se reseña es continuación de dicha corriente y, de hecho, su autor pretende corroborar y corregir la lectura de las inscripciones en cuestión desde el punto de vista céltico. En este sentido, debe señalarse que la interpretación de la lengua de las inscripciones tartesias