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La representación mediática de los levantamientos indígenas en la prensa ecuatoriana (1990-2022): el caso de los diarios El Comercio (Quito) y El Telégrafo (Guayaquil)

Coronado Otavalo, Ximena Margarita

Abstract

Históricamente, en Ecuador, los indígenas han aparecido en la prensa solo cuando se trataba de pobreza, folclorismo o movilizaciones. Por ello, en la presente investigación nos centramos en analizar la representación mediática de los levantamientos indígenas en los diarios El Comercio y El Telégrafo durante cinco hitos diacrónicos. Nos interesa examinar cinco movilizaciones lideradas por el movimiento indígena en rechazo de las medidas económicas, las cuestiones agrarias, las políticas educativas, las políticas de Estado, los Derechos Colectivos y los modelos extractivistas que han instaurado los gobiernos de turno en los años: 1990, 1997, 2000, 2019 y 2022. A partir de la agenda setting, la teoría del framing, la interseccionalidad y la perspectiva del nosotros y los otros, se han configurado rasgos positivos y negativos que han permitido identificar encuadres desde la exotización cultural, la estigmatización, la criminalización de la protesta, la invisibilización, la polarización social, la representación mediática, la contextualización de los hechos y la demanda social. Para el efecto, se ha tomado como punto de inflexión normativas legales como la Ley Orgánica de Comunicación y la Constitución Política de 2008, considerando también el regionalismo desde el que los dos medios impresos cubrían la información. La investigación longitudinal, a través de un enfoque mixto, ha permitido ponderar el contenido de 323 piezas periodísticas; asimismo, desde una perspectiva cualitativa se ha analizado el discurso de 50 noticias. Para estudiar esos datos, nos hemos apoyado en el software ATLAS.ti. Los datos correlacionados exponen que los tres hitos históricos acaecidos en la última década del siglo XX muestran una mirada más sesgada hacia los rasgos negativos, representando mayor exotización del indígena, que era visto como un sujeto extraño dentro de su propio territorio, mientras que las movilizaciones de 2019 y 2022 representan una mirada un tanto más equilibrada en las noticias publicadas, contextualizando más los hechos y contrastando las voces que hacen noticia, aunque con claras diferencias entre los dos medios analizados.

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DEDICATORIA A mi Luis Francisco; porque su bondad y paciencia infinita son más grandes que todos los obstáculos del mundo. Gracias, hijo, por entender las ausencias físicas y mentales de tu madre. A mi Nina; tu temple y entereza me hacen soñar en un mundo en el que las mujeres ya no tenemos que romper techos de cristal. Gracias, hija, por soportar mi ausencia física y mental durante este tiempo final de la tesis. A mi Dani; por creer en mí mucho más que yo. Tú has despertado mi verdadera esencia RUNA. Gracias, corazón, por ser mi mejor amigo y compañero de vida, caminar juntos es una bendición... ¡Ishkanti puripashun! A mamita Tránsito; porque a pesar de que la vida no le ha permitido aprender a leer ni escribir ha querido siempre que su hija “solo” estudie. Gracias, mamita, por ser mi mejor ejemplo de lucha y perseverancia. A papito Segundo; porque ha esperado con prudencia y amor infinito que le cuente mis planes. Gracias, papito, por simplemente dejarme ser. Este pedacito de mí para ustedes… Con amor, Ximena AGRADECIMIENTO A Rafa; por ser un maestro y amigo. Gracias por responder siempre a mis preguntas, por tu empatía y por las maravillosas charlas. Me llevo en el corazón los dos meses de otoño en que permitiste que invada tu espacio laboral y lo llene de libros y de dudas. A Paco; por su extraordinario don de gentes. Gracias por tus acertados aportes y por leerme con tanta precisión para explotar lo mejor de mí. Siempre con las palabras acertadas, gran profesionalismo y compresión increíble. A Luis; porque no he conocido en el mundo nadie más generoso y atento que usted. Gracias por el abrigo y la compañía en el tiempo que me tocó estar lejos de la otra mitad de mi vida. A María Jesús; gracias por la prudencia y por la valentía de respaldar mis decisiones aun sabiendo que no eran fáciles. A mis hermanos; a esos amigos que son familia y a mis compañeros que han estado atentos a las vicisitudes y novedades de mi tesis doctoral. A mi primera Alma Mater, la PUCE Ibarra, por haber apostado por mí. Gracias infinitas, Ximena i ÍNDICE DE CONTENIDOS RESUMEN ...................................................................................................................... 1 ABSTRACT .................................................................................................................... 2 CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN ................................................................................. 3 1.1. Motivaciones de la investigación .................................................................................. 3 1.2. Problema de investigación ............................................................................................. 5 1.3. Objeto de estudio ............................................................................................................ 8 1.4. Hipótesis y preguntas de investigación ........................................................................ 9 1.5. Objetivos de investigación ........................................................................................... 11 1.6. Estado de la cuestión: la representación mediática de las minorías étnicas desde una perspectiva glocal .......................................................................................................... 12 1.6.1. La representación mediática de las minorías étnicas en España, Estados Unidos, México, Brasil y Argentina........................................................................ 12 1.6.2. La representación mediática de las minorías étnicas en la región andina (Chile, Bolivia, Perú y Colombia) ........................................................................... 17 1.6.3. La representación mediática de los pueblos indígenas en Ecuador .............. 21 1.7. Aportaciones originales e innovadoras de la investigación ..................................... 26 CAPÍTULO II FUNDAMENTOS TEÓRICOS Y CONCEPTUALES SOBRE LA REPRESENTACIÓN MEDIÁTICA .......................................................................... 29 2.1. Las interacciones entre los medios de comunicación y la cultura de masas ......... 29 2.2. Apocalípticos, integrados y emplazados .................................................................... 30 2.3. La espiral del silencio: una teoría sobre la formación de la opinión pública ........ 31 2.4. La agenda setting: la noticia como construcción de realidades............................. 33 2.5. La teoría del cultivo: una aproximación a la influencia social de los medios ...... 35 2.6. La teoría del framing: un enfoque metodológico clave para estudiar la representación mediática ..................................................................................................... 38 2.7. La comunicación intercultural: una asignatura pendiente para la prensa .............. 42 2.7.1. La identidad, los imaginarios y la interseccionalidad como fundamentos conceptuales para el análisis mediático ................................................................... 45 2.7.2. Nosotros y los otros ...................................................................................... 49 2.8. La construcción mediática de la pobreza y la desigualdad ...................................... 51 2.9. El poder mediático y los movimientos sociales ........................................................ 53 2.10. El discurso del racismo en los medios ..................................................................... 54 ii CAPÍTULO III UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA, POLÍTICA Y JURÍDICA A LAS MOVILIZACIONES INDÍGENAS Y A LOS MEDIOS EN ECUADOR .. 58 3.1. Origen y evolución histórica del movimiento indígena en Latinoamérica............ 58 3.2. Interconexiones y sinergias transnacionales entre movimientos indígenas a finales del siglo XX .............................................................................................................. 62 3.3. Luchas de resistencia y autonomía indígena en las primeras décadas del siglo XXI 64 3.4. Genealogía del movimiento indígena en Ecuador .................................................... 66 3.5. De 1990 a 2022: cinco hitos históricos de las movilizaciones indígenas en Ecuador .................................................................................................................................. 71 3.5.1. El levantamiento indígena del Inti Raymi (1990) .......................................... 71 3.5.2. Las movilizaciones contra el gobierno populista de Bucaram (1997) .......... 74 3.5.3. Las protestas contra el presidente Mahuad y el Triunvirato de Salvación Nacional (2000) ....................................................................................................... 75 3.5.4. El estallido social en rechazo al “paquetazo” de Lenín Moreno (2019) ....... 77 3.5.5. La reacción popular en oposición a los acuerdos con el FMI (2022) ........... 79 3.6. Pachakutik, el brazo político del movimiento indígena en Ecuador ...................... 82 3.7. El marco jurídico en Ecuador y su relación con los pueblos y las nacionalidades indígenas ................................................................................................................................ 83 3.7.1. El derecho constitucional a la resistencia: definición teórica y limitaciones prácticas ................................................................................................................... 86 3.7.2. Las políticas públicas de comunicación en Ecuador: entre la interculturalidad y la democratización de los medios de comunicación ............................................ 88 3.8. Una aproximación a la historia y la estructura de los medios de comunicación en Ecuador .................................................................................................................................. 93 3.8.1. La prensa en Ecuador: el regionalismo marcado en la Costa y la Sierra ...... 98 3.8.2. El Comercio (Quito, 1906), “diario independiente” y de referencia en Ecuador.................................................................................................................. 101 3.8.3. El Telégrafo (Guayaquil, 1884), de periódico liberal a medio público....... 104 CAPÍTULO IV METODOLOGÍA ........................................................................... 108 4.1. Diseño de la investigación ......................................................................................... 108 4.2. Descripción espacio-temporal del estudio ............................................................... 112 4.3. Población y muestra: corpus diferenciado para técnicas cualitativas y cuantitativas ......................................................................................................................... 116 4.4. Análisis de contenido ................................................................................................. 118 4.5. Análisis del discurso ................................................................................................... 123 4.6. ATLAS.ti: una herramienta informática de apoyo para el análisis de datos cualitativos ........................................................................................................................... 126 iii CAPÍTULO V RESULTADOS ................................................................................. 128 5.1. Tendencias en la cobertura de las movilizaciones indígenas en los diarios El Comercio y El Telégrafo ................................................................................................... 129 5.1.1. Diálogo, indígenas, paralización y Gobierno: los términos más recurrentes en las portadas de El Comercio y El Telégrafo .......................................................... 131 5.1.2. Predominio del término paralización en los titulares de El Comercio y recurrencia de Gobierno e indígenas en El Telégrafo........................................... 133 5.1.3. La noticia prevalece en la narrativa periodística de El Comercio y El Telégrafo ............................................................................................................... 136 5.1.4. Extensión de los textos dedicados a las movilizaciones indígenas ............. 137 5.1.5. Catálogo de secciones en las que se recoge información de los levantamientos ....................................................................................................... 139 5.2. Encuadres informativos en las noticias .................................................................... 146 5.2.1. Patrones discursivos en la narrativa informativa de las movilizaciones indígenas................................................................................................................ 148 5.2.2. Discurso implícito en los relatos noticiosos ................................................ 152 5.2.3. Correlación entre la comunicación intercultural y la representación de los indígenas................................................................................................................ 154 5.2.4. Fuentes informativas de la movilización indígena ...................................... 155 5.2.5. El indígena, indio y campesino en la narrativa informativa ....................... 157 5.2.6. Los indígenas y la representación de rasgos positivos y negativos en el contenido periodístico ........................................................................................... 159 5.3. La profundidad y la intención del discurso en El Comercio y El Telégrafo desde la perspectiva crítica ........................................................................................................... 160 5.3.1. La estigmatización: la distancia entre nosotros y los otros ......................... 186 5.3.2. Las minorías étnicas invisibilizadas ............................................................ 196 5.3.3. La exotización del indígena acentúa los contrastes ..................................... 204 5.3.4. La protesta y su legitimación en la narrativa periodística ........................... 207 5.3.5. Los indígenas como actores políticos.......................................................... 216 5.3.6. Uso ambiguo del término "indígenas" en la cobertura periodística ............ 219 5.3.7. Enfoque intercultural en el discurso periodístico ........................................ 221 5.3.8. Las voces de la narrativa: la autoridad del nosotros versus el testimonio de los otros 228 CAPÍTULO VI CONCLUSIONES ........................................................................... 235 6.1. Entre la estigmatización y la exotización ................................................................ 235 6.2. El impacto jurídico sobre la representación mediática de las movilizaciones .... 240 6.3. El regionalismo político y social como factor clave .............................................. 244 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ..................................................................... 249 ANEXOS ..................................................................................................................... 276 iv ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1 Cronología de los levantamientos indígenas en Ecuador (1990-2022) ........................ 81 Tabla 2 Listado de variables y descripción ............................................................................. 111 Tabla 3 Lista de variables y correspondencia con los enfoques de la investigación ............... 112 Tabla 4 Detalle del corpus de investigación para el análisis de contenido .............................. 117 Tabla 5 Categorías asociadas a los géneros periodísticos ....................................................... 120 Tabla 6 Categorías asociadas a la extensión que ocupan los cuerpos periodísticos respecto al total de la página impresa .......................................................................................................... 121 Tabla 7 Categorías asociadas a los términos empleados en los titulares .................................. 121 Tabla 8 Ficha de categorías que orientan el análisis del discurso ............................................ 125 Tabla 9 Códigos y nodos para el análisis en ATLAS.Ti .......................................................... 127 Tabla 10 Frecuencia de aparición de los términos más empleados en los textos de las portadas del diario El Comercio .............................................................................................................. 132 Tabla 11 Frecuencia de aparición de términos más empleados en los textos de las portadas del diario El Telégrafo .................................................................................................................... 133 Tabla 12 Términos más frecuentes en los titulares de las piezas periodísticas sobre movilización indígena del diario El Comercio ................................................................................................ 134 Tabla 13 Términos más frecuentes en los titulares de las piezas periodísticas sobre movilización indígena del diario El Telégrafo ................................................................................................ 135 Tabla 14 Géneros periodísticos empleados por el diario El Comercio durante su cobertura informativa de las movilizaciones indígenas en Ecuador ......................................................... 136 Tabla 15 Géneros periodísticos empleados por el diario El Telégrafo durante su cobertura informativa de las movilizaciones indígenas en Ecuador ......................................................... 137 Tabla 16 Extensión de las piezas periodísticas dentro de las páginas del diario El Comercio . 138 Tabla 17 Extensión de las piezas periodísticas dentro de las páginas del diario El Telégrafo . 139 ÍNDICE DE FICHAS Ficha 1 Categorización de la noticia - Código 01-1990-EC - El Comercio ............................. 160 Ficha 2 Categorización de la noticia - Código 01-1990-ETEl Telégrafo ............................... 163 Ficha 3 Categorización de la noticia - Código 01-1997-ECEl Comercio .............................. 165 Ficha 4 Categorización de la noticia - Código 01-1997-ETEl Telégrafo ............................... 167 Ficha 5 Categorización de la noticia - Código 01-2000-ECEl Comercio .............................. 169 Ficha 6 Categorización de la noticia - Código 01-2000-ETEl Telégrafo ............................... 172 Ficha 7 Ficha de categorización de la noticia - Código 01-2019-ECEl Comercio................. 174 v Ficha 8 Categorización de la noticia - Código 01-2019-ETEl Telégrafo ............................... 177 Ficha 9 Categorización de la noticia - Código 01-2022-ECEl Comercio .............................. 180 Ficha 10 Categorización de la noticia - Código 01-2022-ETEl Telégrafo ............................. 184 ÍNDICE DE GRÁFICOS Gráfico 1 Comparación entre las piezas informativas publicadas ............................................ 130 Gráfico 2 Comparación entre las apariciones en portada de los dos periódicos ...................... 130 Gráfico 3 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1990 ................................................................................................. 140 Gráfico 4 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1997 ................................................................................................. 141 Gráfico 5 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena del 2000 ................................................................................................ 141 Gráfico 6 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 2019 ................................................................................................. 142 Gráfico 7 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1990 ................................................................................................. 143 Gráfico 8 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1997 ................................................................................................. 144 Gráfico 9 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena del 2000 ................................................................................................ 145 Gráfico 10 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 2019 ................................................................................................. 146 Gráfico 11 Red de categorías asociadas a los rasgos positivos y negativos presentados en las noticias de El Comercio y El Telégrafo .................................................................................... 148 Gráfico 12 Patrones discursivos presentes en las noticias del diario El Comercio entre 1990 y 2022 ........................................................................................................................................... 150 Gráfico 13 Patrones discursivos presentes en las noticias del diario El Telégrafo entre 1990 y 2022 ........................................................................................................................................... 152 Gráfico 14 Aspectos, sesgos y nodos negativos de las noticias publicadas en cada período por los diarios El Comercio y El Telégrafo ..................................................................................... 153 Gráfico 15 Elementos de representación mediática de El Comercio y El Telégrafo en 2019 y 2022 ........................................................................................................................................... 155 Gráfico 16 Las voces de la movilización indígena en los diarios El Comercio y El Telégrafo 156 Gráfico 17 Co-ocurrencias entre códigos asociados a las fuentes de información utilizados en las noticias de los diarios El Comercio y El Telégrafo ............................................................. 157 vi Gráfico 18 Términos: indígenas, campesinos, indios y aborígenes en las noticias en El Comercio y El Telégrafo ........................................................................................................... 158 Gráfico 19 Nube de palabras con mayor repetición/recurrencia en el total de las noticias analizadas de El Comercio y El Telégrafo ................................................................................ 158 Gráfico 20 Co-ocurrencias entre códigos asociados a las fuentes de información utilizados en las noticias de Diario El Comercio y El Telégrafo .................................................................... 159 ÍNDICE DE IMÁGENES Imagen 1 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-1990-EC - El Comercio ........ 162 Imagen 2 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-1990-ET - El Telégrafo......... 164 Imagen 3 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-1997-EC - El Comercio ........ 166 Imagen 4 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-1997-ETEl Telégrafo.......... 168 Imagen 5 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2000-ECEl Comercio ......... 171 Imagen 6 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2000-ETEl Telégrafo.......... 173 Imagen 7 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2019-ECEl Comercio ......... 176 Imagen 8 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2019 ETEl Telégrafo .......... 179 Imagen 9 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2022-ECEl Comercio ......... 182 Imagen 10 Reproducción de la noticia - Código 01-2022-ETEl Telégrafo ........................... 185 Imagen 11 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 04-1997-ET - El Telégrafo ....... 191 Imagen 12 Noticias publicadas en los diarios El Comercio y El Telégrafo en 2022 ............... 195 Imagen 13 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2019-EC - El Comercio ...... 198 Imagen 14 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 02-1990-ET - El Telégrafo ....... 201 Imagen 15 Reproducción digitalizada de la noticia – Código03-2019-ET - El Telégrafo ....... 203 Imagen 16 Reproducción digitalizada de la noticia –Código02-2019-EC - El Comercio ...... 205 Imagen 17 Reproducción digitalizada de la noticia – Código 02-1990-EC - El Comercio ..... 208 Imagen 18 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 03-1997-EC - El Comercio ...... 210 Imagen 19 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 03-2000-EC - El Comercio ...... 211 Imagen 20 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 04-2022-EC - El Comercio ...... 213 Imagen 21 Noticia publicada en la web - Código 02-2022-ET - El Telégrafo......................... 215 Imagen 22 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 04-2019-ET - El Telégrafo ....... 218 Imagen 23 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 04-1990-EC - El Comercio ...... 220 Imagen 24 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 05-1990-EC - El Comercio ...... 223 Imagen 25 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 05-1990-EC - El Comercio ...... 226 Imagen 26 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 03-1997-ET - El Telégrafo ....... 231 Imagen 27 Reproducción digitalizada de la noticia - Código 01-2019-ET - El Telégrafo ....... 233 7 “incapacidad mental”. Su gobierno por ende duró apenas seis meses, puesto que se ganó el repudio popular debido a su bochornosa conducta, los múltiples escándalos de decadencia política, sobornos, malversaciones y por su plan económico neoliberal. El tercer hito que se aborda es la movilización indígena de enero del 2000. La grave crisis económica, el llamado “feriado bancario” (símil del “corralito” argentino) y la dolarización impuesta por el presidente Jamil Mahuad provocaron que los indígenas, apoyados por otras organizaciones sociales y un grupo de militares, tomaran las calles de gran parte del país. Todo esto desencadenó en el derrocamiento del Gobierno después de 3 días de intensas manifestaciones. La oposición a las políticas neoliberales de Jamil Mahuad no evitó un tratado de paz pírrico con Perú en 1998, la mencionada eliminación del sucre como moneda nacional de modo unilateral en el cambio de siglo y la fuerte crisis socioeconómica que provocó el mayor éxodo migrante en años posteriores. El levantamiento indígena de octubre de 2019 representa el cuarto suceso emblemático analizado en esta investigación. La emisión del Decreto Ejecutivo 883 durante el gobierno de Lenin Moreno, que incluía medidas de austeridad económica y la eliminación de los subsidios a los combustibles, generó una profunda conmoción en el país. En respuesta, miles de personas se movilizaron hacia Quito y en todo el territorio bloquearon carreteras, paralizando actividades educativas, económicas y productivas a nivel nacional. Este contexto polarizó a la sociedad, ya que junto a las protestas surgieron actos vandálicos y destrucción de bienes públicos, que desbordaron el marco de la manifestación pacífica. Finalmente, la mediación de la Iglesia Católica y un diálogo televisado entre el presidente Moreno y los líderes indígenas y sociales llevaron a la derogación del Decreto Ejecutivo 883, luego de 11 días de estallido social. El último hecho mediático que forma parte de la investigación es la movilización indígena que empezó el 13 de junio de 2022 y se extendió por 18 días. En ese año, la demanda de los pueblos y nacionalidades obedecía al rechazo hacia el sistema neoliberal, impuesto por el presidente Guillermo Lasso sobre la base de un modelo extractivista, y hacia el alto coste de la vida, como resultado de la agenda económica fijada por el Fondo Monetario Internacional. Un levantamiento bastante convulso, que estuvo matizado por una elevada carga racista y peyorativa hacia los otros, quienes estaban en las calles buscando la reivindicación de sus derechos. Al igual que en 2019, las organizaciones de base también se trasladaron hasta la capital y se registraron bloqueos de carreteras, escasez de productos, suspensión de servicios públicos y otras consecuencias de la 8 convulsión social que vivió Ecuador hasta el 30 de junio. Este episodio estuvo marcado por la alta criminalización de la lucha social, según numerosos observadores internacionales. Es preciso señalar que, en medio de todo este camino convulso del movimiento indígena, en junio de 2013 se aprobó la Ley Orgánica de Comunicación en Ecuador, lo cual marcó un antes y un después para el movimiento indígena y para el acceso a la comunicación con una mirada intercultural. El tratamiento de la información, sin lugar a dudas, se convierte en un escenario importante a la hora de realizar cualquier investigación sobre medios de comunicación en Ecuador. Los trabajos realizados en este campo son recientes y se considera que, dentro de este cambio de paradigma, desde la academia podemos incidir en la profundización de temas como la prensa, la identidad, el racismo, el fomento de la interculturalidad, el diálogo de saberes y el empoderamiento de la opinión pública por los sectores que han sido históricamente excluidos6. 1.3. Objeto de estudio Las cuestiones identitarias, relacionadas con la interculturalidad y analizadas desde el enfoque interseccional, en el discurso mediático, son una cuestión no resuelta en Ecuador y América Latina. La presente tesis doctoral aborda un estudio de caso de la representación mediática de los levantamientos indígenas en la prensa ecuatoriana, considerando cinco momentos históricos entre 1990 y 2022. La representación incluye los encuadres narrativos, los discursos y los enfoques utilizados por la prensa para construir imágenes, percepciones y significados en torno al movimiento indígena y sus acciones de movilización. Además, se recoge la forma en que se presentan las demandas del movimiento indígena, los actores involucrados, las relaciones con el Estado y los contextos de tensión social o política que perfilan los levantamientos en un primer período (1990, 1997 y 2000) y en un segundo período (2019 y 2022). La exploración abarca los diarios El Telégrafo y El Comercio, dos cabeceras seleccionadas a partir de la prensa centenaria, privada y de alcance nacional. Los periódicos tienen diversos enfoques editoriales, lo cual permite identificar posibles sesgos 6 De acuerdo con los datos presentados por el INEC, en Ecuador existe una sólida presencia de nacionalidades y pueblos indígenas, es decir, el 8% de la población, si bien esta cifra podría ser mayor al considerarse que existe una infrarrepresentación en la autoidentificación (INEC, 2022). 9 y diferencias en la cobertura de los levantamientos indígenas. En cambio, desde la dimensión histórica se analizan los discursos de la narrativa periodística en virtud del contexto en el que se han desarrollado las luchas sociales en rechazo a las medidas económicas, sociales, ambientales, culturales y educativas tomadas por los Gobiernos de turno. A partir de la dimensión sociopolítica se considera la forma en la cual la prensa refleja o construye el discurso en torno al rol de las movilizaciones indígenas en la sociedad, destacando aspectos de legitimación, criminalización, exotización (neologismo inspirado en el concepto de la alienación, que vendría a significar “convertir al otro en exótico o diferente”) o estigmatización de las acciones lideradas por los pueblos y nacionalidades del Ecuador. Aunque el enfoque principal se centra en la producción del discurso, también se busca comprender cómo estas representaciones pudieron influir en la percepción sobre los levantamientos y en la construcción de imaginarios colectivos sobre los indígenas en la sociedad. Desde la perspectiva interseccional, se profundiza en cómo se representan los indígenas en torno al liderazgo, la participación y las demandas vinculantes a la clase y la etnia. No se ha incluido el enfoque de género debido a que se considera un campo de profundo estudio independiente al que se presenta y que debe abordarse en próximos análisis. 1.4. Hipótesis y preguntas de investigación Al hilo del problema y el objeto de estudio, se han configurado las hipótesis y preguntas derivadas. Aclaramos que éstas nacieron como supuestos bastante escuetos, pero tras la robusta revisión de la literatura científica sobre el tema se fraguaron tres conjeturas desde las cuales se ha diseñado la investigación. Hipótesis 1. Las representaciones mediáticas de los indígenas en 1990, 1997 y 2000 presentan patrones de estigmatización o exotización pues la narrativa periodística que recoge a los grupos étnicos aparece en la prensa de forma despectiva, folclorista, minimizando la lucha social y marcando un discurso racista. Hipótesis 2. La Constitución Política de 2008, define a Ecuador como Estado plurinacional y reconoce la coexistencia de la diversidad étnica, amparando a las nacionalidades y pueblos como sujetos de derechos. Es posible que, en las movilizaciones de 2019 y 2022, la prensa haya destacado elementos de lucha política y derechos 10 colectivos y los representó mediante un discurso menos sesgado. En esto puede haber incidido también la previa aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación en 2013, que exige la publicación de información intercultural en los medios de comunicación. Hipótesis 3. La cobertura de los levantamientos indígenas por parte de El Comercio y El Telégrafo presenta diferencias significativas en sus agendas a partir de los enfoques narrativos y discursivos. El Comercio tiene una perspectiva más asociada a la región Sierra y tiende a enfatizar los aspectos económicos y políticos del conflicto. Por otro lado, El Telégrafo, vinculado históricamente a intereses oligárquicos de la Costa y al Estado, privilegia un encuadre que minimiza la movilización indígena y resalta las implicaciones para el orden nacional. Las siguientes preguntas resumen los vacíos identificados como punto de partida de la investigación: 1. ¿Qué patrones de estigmatización o exotización predominan en la representación mediática de los levantamientos indígenas de 1990, 1997 y 2000 en los diarios El Comercio y El Telégrafo? 2. ¿De qué manera los discursos periodísticos, durante 1990, 1997 y 2000, reflejan narrativas despectivas, folcloristas o racistas y minimizan las demandas sociales del movimiento indígena? 3. ¿Cómo influyeron los marcos legales de la Constitución de 2008 y la Ley Orgánica de Comunicación de 2013 en las representaciones mediáticas de las movilizaciones indígenas de 2019 y 2022? 4. ¿Qué elementos de lucha política y derechos colectivos se destacaron en las narrativas mediáticas de las movilizaciones indígenas de 2019 y 2022? 5. ¿Qué diferencias se pueden observar en la construcción discursiva de los levantamientos indígenas entre los períodos 1990-2000 y 2019-2022, en términos de enfoque intercultural? 6. ¿Cuáles son las diferencias en las agendas mediáticas de El Comercio y El Telégrafo en la cobertura de los levantamientos indígenas entre 1990 y 2022? 7. ¿Cómo influye el regionalismo en los enfoques narrativos y discursivos de El Comercio y El Telégrafo en la cobertura de las movilizaciones indígenas? 11 1.5. Objetivos de investigación Para el presente trabajo de investigación se ha trazado un amplio objetivo general: Analizar el proceso de representación mediática de los pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador, adentrándonos en hitos históricos en los cuales los indígenas lideraron movilizaciones y por ende dejaron de aparecer en la prensa como actores pasivos para convertirse en agentes activos dentro de la opinión pública, particularmente en los diarios El Comercio y El Telégrafo, cabeceras de alcance nacional. El cumplimiento de este objetivo principal nos lleva al planteamiento de objetivos específicos que se han concretado en la medida que se han trazado metas desde la investigación bibliográfica y de campo. 1. Comprender el contexto histórico y sociopolítico de cada movilización registrada en el Ecuador, entre los años 1990 y 2022, pues considerando ese período se establecieron los sucesos en los que estuvieron inmersos los indígenas, identificando los factores estructurales y coyunturales que condicionaron la cobertura mediática y el protagonismo indígena en la opinión pública. 2. Identificar los discursos mediáticos hegemónicos predominantes en la cobertura informativa de los cinco levantamientos indígenas más relevantes en época reciente, a partir de un corpus representativo de textos periodísticos, pertenecientes a dos cabeceras nacionales y categorizados según criterios temporales, temáticos y narrativos. 3. Cuantificar el contenido periodístico de los diarios El Comercio y El Telégrafo, a través de la identificación de sus enfoques editoriales, el uso de fuentes, el espacio que ocupa el contenido, el género informativo en el que se cuenta el hecho, la aparición en la portada, y otros elementos que forman parte del tratamiento informativo de las movilizaciones indígenas. 4. Analizar críticamente la evolución del rol de los actores indígenas en las narrativas presentes en los periódicos, desde su invisibilización como actores pasivos hasta su representación como sujetos políticos que marcan un liderazgo. 5. Establecer el impacto de las representaciones textuales y simbólicas utilizadas por la prensa en la construcción del discurso mediático para la determinación del imaginario estereotípico sobre los pueblos indígenas. 12 6. Reflexionar críticamente sobre las implicaciones políticas, sociales y culturales de las representaciones mediáticas, identificando su contribución en la creación del arquetipo del otro (como una persona que pertenece a un pueblo o nacionalidad indígena que evoca a una figura de resistencia, trabajo y lucha social) frente al nosotros (como el resto de la población). 1.6. Estado de la cuestión: la representación mediática de las minorías étnicas desde una perspectiva glocal El análisis de la representación mediática de diversas minorías ya ha sido explorado en otros estudios, si bien de manera fragmentaria o parcial, al menos en lo relativo al colectivo indígena andino y específicamente ecuatoriano, como se expondrá en el presente epígrafe. Con esto se quiere señalar que, por un lado, la investigación se sustenta en un marco preexistente que permite no partir totalmente de cero, aunque, por otro lado, el estado de la cuestión nos demuestra la pertinencia de profundizar en nuestro objeto de estudio, ante la falta de un trabajo que sistematice la realidad mediática de los sucesivos levantamientos. Por ello, desarrollaremos este apartado de lo macro a lo micro, glosando trabajos en torno a esta temática en diferentes niveles y ámbitos a nivel mundial, regional y local, aun admitiendo que hoy la realidad es glocal. 1.6.1. La representación mediática de las minorías étnicas en España, Estados Unidos, México, Brasil y Argentina En el ámbito hispanoamericano, pueden establecerse ciertos paralelismos entre el pueblo gitano en España y el indígena en la región andina. El pueblo gitano en España y los indígenas en Ecuador comparten, sin ir más lejos, la experiencia de haber sido históricamente marginados y estigmatizados en sus respectivos países. En lo relativo a estudios que muestren la representación de los gitanos en la prensa española, se puede reseñar el trabajo de Pedraza (2011), donde se examina el enfoque de dos periódicos nacionales y dos locales con el fin de aproximarse a la forma en que los medios representan al grupo social gitano, buscando identificar posibles sesgos informativos etnocéntricos en su cobertura. La prensa se selecciona como fuente de información debido a su impacto en la sociedad y su poder para generar consenso sobre el significado de los 13 acontecimientos sociales. Se analizaron aspectos como el vocabulario, los temas tratados, las estructuras sintácticas y las imágenes utilizadas en las noticias sobre los gitanos publicadas entre el 8 de noviembre de 2005 y el 20 de noviembre de 2010. Asimismo, manteniendo la línea de la representación mediática de este grupo racial minorizado, en Oleaque y Moreno (2017) se muestra cómo, pese a ser la comunidad gitana la minoría étnica más antigua de España, sus miembros suelen ser retratados en los medios de comunicación a través de imágenes de pobreza, conflicto y tradición folklórica. No obstante, la imagen que el propio grupo difunde de sí mismo en las redes sociales contrasta con esta representación. Este estudio compara artículos clave sobre los gitanos, publicados entre 2004 y 2010, en periódicos destacados como ABC, El País y La Vanguardia, con un video viral de 2015, difundido en Internet y asociado al lema “Yo no soy trapacero”. A nivel metodológico, se realiza un interesante análisis crítico del discurso en la prensa y un estudio del contenido del video. Los hallazgos revelan cómo los periódicos refuerzan numerosos estereotipos, mientras que la representación de la comunidad gitana en Internet ofrece nuevas perspectivas sobre su discriminación mediante una voz mediática diferente. Desde una visión que une ambas orillas, tanto Cottle (2000) como Larson (2006) mencionan el modo en que, hoy en día, en países como los de Europa y América, la relación entre los medios de comunicación y las minorías étnicas se caracteriza típicamente por la continuidad, el conflicto y el cambio. Así, en el discurso académico, al igual que en la sociedad en general, las definiciones en disputa de raza, racismo y etnicidad —por mencionar solo algunos de los términos clave con los que se debe trabajar— luchan actualmente por el reconocimiento teórico y político. Estos términos y sus marcos teóricos correspondientes, a veces llamados los problemas de la raza, nos proporcionan diversas formas de pensar y reflexionar sobre algunas de las categorías, distinciones y procesos discriminatorios más fundamentales que la humanidad ha producido, dentro de los cuales, o en relación con los cuales, toda persona construye su identidad, sentido de pertenencia y aspiraciones. Sin embargo, en esencia, las cuestiones de etnicidad y raza se refieren al trazado y redefinición de fronteras. Las fronteras definen los límites de las naciones, los territorios y también las imaginaciones de las mentes y comunidades. Por definición, y a menudo por diseño, sirven para marcar los límites de un campo, territorio o espacio social determinado. Con el tiempo, las fronteras pueden quedar profundamente arraigadas en las 14 estructuras e instituciones de las sociedades, en sus prácticas e incluso en su “sentido común”. Una vez sedimentadas institucionalmente y dadas por sentadas, estas fronteras a menudo se endurecen en barreras excluyentes legitimadas por creencias culturales, ideologías y representaciones. De esta manera, los marginados y excluidos pueden quedar ontológicamente privados de humanidad, mal reconocidos como otros, explotados y oprimidos. Por otro lado, en Estados Unidos, Ramasubramanian, Doshi y Saleem (2017) investigan los factores que influyen en cómo los medios tradicionales y étnicos moldean la percepción que las audiencias de minorías étnicas tienen de sí mismas, destacando que estas comunidades suelen estar subrepresentadas y retratadas de forma estereotipada y negativa en la cultura popular estadounidense y los medios de tipo mainstream. Este estudio emplea una metodología de encuesta para evaluar los efectos diferenciados de los medios tradicionales y étnicos en las minorías étnicas. En esta línea, Bleich, Bloemraad y De Graauw (2018) reflejan cómo los estudiosos de la comunicación política han subrayado el papel fundamental de los medios en las democracias liberales modernas, considerando que estos informan al público, actúan como un puente comunicativo entre actores políticos y sociales, influyen en las percepciones sobre cuestiones importantes, presentan temas y personas de maneras particulares y pueden moldear las opiniones políticas y la participación de los individuos. Sin embargo, a pesar de este papel crucial, los estudios sobre migrantes y minorías rara vez han utilizado un análisis sistemático de los medios en sus investigaciones. Los autores emplean para ello un enfoque comparativo que conecta los análisis sobre los medios, los migrantes y las minorías con preguntas de investigación más amplias en ciencias políticas comparadas, sociología y estudios de comunicación. A nivel metodológico, se resalta la importancia sobre cómo los recientes avances en archivado y análisis informáticos han provocado una explosión de datos mediáticos sin procesar, así como nuevas técnicas y programas informáticos para hacerlo, lo que se abordará más adelante en la metodología de la presente tesis doctoral. En cuanto a la representación mediática vinculada con períodos de protesta o movilización social de grupos raciales, resulta interesante el análisis de Dunivin et al. (2022), quienes, siguiendo la huella de Leopold y Bell (2017), pretenden demostrar que las protestas de Black Lives Matter (BLM) modifican el discurso público hacia la agenda del movimiento, tal como se refleja en las redes sociales y los informes de noticias. En 15 conjunto, sus hallazgos indican que BLM ha logrado aprovechar los eventos de protesta para generar cambios duraderos en la forma en que los estadounidenses lidian con la desigualdad racial. Aún en Norteamérica, concretamente en México, Ulloa Luna y Uribe (2012) manifiestan cómo, históricamente, la representación de los indígenas en los periódicos se limitaba principalmente a notas sobre violencia o censos. Del mismo modo, Díaz Delgado (2021) investiga la indiferencia estatal y la falta de cobertura de un brutal episodio donde fueron asesinados 26 indígenas campesinos como resultado de una disputa histórica, descubriéndose que, debido a sus características socioculturales y su brutalidad, este caso se convirtió en un ejemplo paradigmático de mala praxis periodística, al ser ignorado por la agenda setting de la época, que estaba “enfocada” en la cobertura de la Copa Mundial de Fútbol de 2002. En este sentido, también nos encontramos con el excelente estudio de RoviraSancho (2013), quien sostiene que la dimensión visual de la protesta social la hace susceptible tanto a la omisión como a la distorsión mediática. Así, el uso de la violencia, que siempre atrae la atención de los medios, conduce de manera subrepticia a la criminalización y la represión. Por ende, el autor reflexiona sobre las diversas respuestas de los movimientos sociales mexicanos recientes ante la omisión mediática. Se examinan ejemplos de cómo los grandes medios de comunicación criminalizan o distorsionan las protestas. También se analizan experiencias de comunicación alternativa dentro de los movimientos sociales, todo ello a través de las voces de quienes han estado activamente involucrados en estos procesos. Igualmente, Villagrán (2010) menciona el modo en que el movimiento indígena en Latinoamérica, a partir de 1990, trata de refutar y superar los históricos discursos discriminatorios de la sociedad mayoritaria y la tergiversación que los medios de comunicación masivos les han impuesto a los indígenas, además de buscar visibilizar y legitimar sus demandas actuales. Asimismo, Tipa (2020) presenta un estado de la cuestión sobre los estudios dedicados al análisis del racismo y la discriminación en los contenidos mediáticos en México. La relevancia de esta revisión radica, por un lado, en el problema histórico del racismo y la discriminación en la sociedad mexicana, relacionado con aspectos como los tonos de piel y la pertenencia étnica, y por otro lado, en la pregunta de cuánto se ha analizado este fenómeno en los contenidos mediáticos, que son uno de los principales espacios en los que tanto niños como adultos aprenden sobre los estereotipos y construyen 16 representaciones sobre lo que es deseado o rechazado en una dinámica de inclusión y exclusión simbólica. Siguenza (2016), por el contrario, manifiesta que el proceso puede ser dinámico y modificarse por el rol de los actores. Así, en un trabajo cuyo objetivo es comprender la representación que los líderes de opinión (periodistas) construyeron en la prensa de la capital mexicana sobre los indígenas después del levantamiento neozapatista en 1994, se defiende la idea de que, gracias a la aproximación que tuvo el movimiento guerrillero con la prensa, se logró realizar, si no un cambio en la imagen que se venía difundiendo sobre los indios, sí un debate importante en torno a la imagen que los medios construían y difundían sobre ellos, modificando la representación que hasta entonces se realizaba de estos al repensar las categorías ya preestablecidas dentro del imaginario mexicano. Ello se logra analizando dos diarios de tirada nacional seleccionados por tener líneas editoriales opuestas, a fin de contar con una mejor perspectiva de los acontecimientos que dieron origen a esas representaciones. Siguiendo nuestro recorrido global, es importante detenernos por un momento en Brasil, el gigante sudamericano donde, como es de sobra conocido, la inequidad y los conflictos raciales campan a sus anchas. Santi y Araújo (2021) analizan la representación mediática del Movimiento de los Pueblos Indígenas a través del portal del Consejo Indígena de Roraima (CIR), con un enfoque en la visibilización de la comunidad indígena en uno de los estados con mayor porcentaje de población indígena en Brasil según el censo de 2010. Basado en las teorías de Mattelart y Maldonado sobre los medios como transmisores de ideas dominantes, el análisis muestra cómo los discursos mediáticos contribuyen a consolidar una visión única y dependiente de los indígenas, creando sistemas de representación específicos. En Argentina, país vecino de Brasil, diversos autores, como Maidana, Alonso, Aragon y Carabelli (2021), estudian las narrativas sobre los pueblos indígenas presentadas por la prensa de la ciudad de La Plata durante la primera mitad de la década de 1990. Esto permite observar que, a pesar de la diversidad de discursos sobre lo étnico y de momentos de críticas, revisiones y avances legislativos sobre la cuestión indígena, predominan narrativas que se alimentan de estereotipos y contribuyen a perpetuarlos. Estas narrativas suelen centrarse en la exaltación de aspectos culturales, desvinculando las presencias indígenas de sus demandas sobre territorio, salud, educación, empleo y vivienda digna. Así, se resalta la necesidad de crear otras representaciones que 23 largo del tiempo, en función de su relación con los distintos gobiernos. Este estudio examina brevemente los mandatos de Gutiérrez, Correa y Moreno (hasta 2019) con el objetivo de identificar marcos teóricos que permitan clasificar las demandas y reclamos del movimiento indígena. A partir de este análisis, se trazan las posibles estrategias de acción y los factores que han incentivado las diversas movilizaciones, especialmente las referentes a cómo las políticas gubernamentales han configurado de manera puntual “estructuras de oportunidad” que han permitido al movimiento ejercer presión sobre el poder estatal. Cabe reseñar que, en Ecuador, ya en pleno siglo XXI, los esfuerzos del Estado por regular los medios de comunicación a través de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) en 2013 no lograron implementar políticas comunicacionales eficaces, especialmente en el ámbito intercultural. Esto se reflejó en la falta de una representación sustantiva del sujeto indígena en los medios, donde continuó siendo visto desde un enfoque folclórico. Durante las manifestaciones sociales, esta tendencia limitó la visibilización de las necesidades reales de los sectores movilizados, quienes no encontraron un espacio en la narrativa hegemónica de los medios (Pérez, 2020). No es de extrañar en este sentido que existan diversas investigaciones con una fuerte óptica educomunicacional e intercultural. Suing et al. (2015) realizaron una investigación para ver el tratamiento del contenido de once estaciones de televisión que se transmitían en Ecuador, llegando a la conclusión de que las estaciones de televisión emitían tres programas educativos y culturales (Educa TV, Expresarte y Aprendamos) por disposición legal, pero sin ir más allá. Para los autores, los programas con contenido cultural que se difundían en las estaciones de televisión en Ecuador estaban en una etapa inicial que no permitía cumplir con el objetivo que se plantea en la LOC. Así también, una investigación desarrollada por López et al. (2018), en la que se aplicaron diversas entrevistas directas a personas pertenecientes a los pueblos, nacionalidades y comunidades de Ecuador, concluyó que estos colectivos no se sienten visibilizados por los medios de comunicación en el contenido que difunden. Asimismo, se identificó una tasa del 62% de desaprobación de los pueblos afrodescendientes e indígenas de la provincia de Imbabura (en el Norte del país) ante la forma en que son retratados por el sistema mediático ecuatoriano. 24 Villalva y Villagómez (2020) muestran cómo el discurso mediático contribuye a la construcción de un imaginario discriminatorio, ya que, según estas autoras, el pensamiento hegemónico tiende a excluir a los grupos minoritarios, considerándolos poco relevantes desde una perspectiva informativa, con una presencia en los medios motivada más por el cumplimiento de normativas vigentes que por un interés genuino en sus realidades. Desde este enfoque, se identifica cómo se configura la representación de lo intercultural en la prensa ecuatoriana y se evalúa si las modificaciones en la legislación han contribuido efectivamente a la construcción de un país intercultural desde el rol de los medios de comunicación, que entran fácilmente en contradicción con sus propios códigos deontológicos y libros de estilo. En esta misma línea, pero tomando en cuenta el fuerte estallido de 2019, Pérez (2020) analiza el marco normativo ecuatoriano sobre la comunicación intercultural y pluricultural, cotejando su aplicación en la cobertura del diario El Comercio durante las protestas sociales de esas fechas, desencadenadas por medidas económicas del presidente Lenín Moreno. La investigación destaca la persistencia de estigmas y la subvaloración hacia el pueblo indígena, y se presenta en dos planos: la disputa por el espacio público y la legitimidad política, con un discurso mediático que según el autor promueve la exclusión y justifica proyectos hegemónicos. De igual manera, Luna Jaque (2021) menciona que, en octubre de 2019 en Ecuador, la movilización expuso diversas contradicciones estructurales del modelo de gobierno neoliberal. Asimismo, dicha protesta abrió el camino a nuevas interpretaciones sobre el funcionamiento de los movimientos sociales, la relación de los actores políticos con el Estado y el papel de la comunicación masiva como espacio de disputa y herramienta ideológica del bloque de poder. Desde una perspectiva teórica basada en la sociología de la comunicación y la propaganda mediática, en este trabajo se examina cómo estos medios defendieron los intereses del poder a través de narrativas racistas y dicotómicas, orientadas a criminalizar la protesta y justificar la violencia represiva. La representación del otro como un enemigo se desarrolla también en los recientes trabajos de Luna Báez et al. (2024) y Luna Báez y Simelio (2024) mediante el análisis de los relatos informativos de los principales medios de comunicación televisivos, escritos y digitales en Ecuador, producidos durante la cobertura de las movilizaciones del movimiento indígena en octubre de 2019 y junio de 2022. Las autoras identifican las estrategias recurrentes utilizadas por los medios para construir la imagen del otro como 25 un “enemigo”. Dicho enemigo es representado como un “campesino ignorante”, en contraste con el modelo urbano, que es presentado como superior por ciertos actores políticos, periodísticos y sociales, cuya retórica continúa influyendo en el panorama mediático actual. El estudio se fundamenta en el paradigma del periodismo de paz, la teoría de la construcción del enemigo de Umberto Eco y los enfoques de escalada y desescalada en la cobertura mediática de Shabir Hussain. También acerca de la cobertura mediática de las protestas en Quito durante octubre de 2019 son los estudios de Ynciarte (2021) y Villagómez-Rodríguez (2020), cuyo propósito en ambos casos no es otro que examinar el papel de los medios de comunicación en la construcción de encuadres informativos en el momento de difundir las noticias, basándose en enfoques teóricos como la agenda setting y el framing. Los resultados revelan una marcada tendencia en la cobertura, la cual se alinea con el discurso oficial, contribuyendo a la invisibilización y representación negativa de la protesta: los medios públicos adoptaron un enfoque alineado con el discurso oficial, deslegitimando y judicializando las manifestaciones. En el caso de los medios privados, su relación implícita con el gobierno los llevó a una cobertura con un sesgo favorable al oficialismo. En contraste, los medios comunitarios, como Wambra, ofrecieron una perspectiva más positiva de las protestas, destacando la voz de la ciudadanía. Ramón Solano et al. (2019) analizan estos eventos a través de una lectura crítica que compara la cobertura de medios nacionales con internacionales, en un enfoque hermenéutico crítico. Centrándose asimismo en el marco, pero con una mirada más amplia, hallamos trabajos como los de Chavero (2020), quien relata cómo Ecuador vivió de 2007 a 2017 una intensa disputa mediático-política entre el entonces presidente Rafael Correa y los medios de comunicación privados, que adquirieron un rol activo como actores políticos, situación que, con la llegada de Lenín Moreno a la presidencia en 2017, cambió radicalmente: el delfín (Moreno) se desmarcó de su valedor (Correa), experimentando el país no solo un cambio de liderazgo, sino también una transformación abrupta en la política nacional, donde las fuerzas políticas y económicas conservadoras, que fueron opositoras durante el gobierno de Correa, se convirtieron en aliadas de Moreno. En este nuevo escenario, los medios de comunicación, voz de la oligarquía, pasaron de ser opositores y contendientes políticos a alinearse con el Poder Ejecutivo de un gobierno que se decía socialista, en un reencuadre significativo. 26 En este sentido, resulta interesante la aportación de Bagua (2020) desde un campo aparentemente alejado de la política como es el fútbol. Por ello, el autor afirma que “representar implica hablar sobre algo, capturar y enmarcar una realidad, así como construir un archivo cultural que establece un régimen de verdad”. En este proceso, como ya sabemos, la figura del indígena ha sido históricamente representada como estática, descontextualizada y marginal. En este estudio, el fútbol es analizado como un espacio de disputa simbólica y construcción de significados, en el que se manifiestan expresiones de racismo, identidades y afectos temporales volcados en el único equipo ecuatoriano compuesto única y exclusivamente por indígenas: el Mushuc Runa. De este modo, el runa (indígena) moviliza sus símbolos y estructuras culturales para impregnar el fútbol no solo con una dimensión identitaria, sino también con una carga política y económica. Su autonomía y resistencia en el ámbito simbólico desafían las imágenes y discursos hegemónicos que permean toda la cultura mestiza. Finalmente, sobre la jornada de movilización nacional de 2022, podemos referir la investigación de Bravo Mancero et al. (2023), quienes, en una aproximación desde el periodismo de opinión, analizan el uso de la caricatura en los periódicos El Comercio, El Universo, El Mercurio y El Heraldo para representar este momento, considerando dos ejes: la perspectiva sobre la protesta y la representación simbólica, organizadas en ocho categorías bajo un enfoque cualitativo, empleando como técnicas la revisión documental y el análisis del discurso. Sus hallazgos revelan las formas en que estos medios impresos representaron la medida de hecho, así como las coincidencias y divergencias en sus enfoques. 1.7. Aportaciones originales e innovadoras de la investigación Si bien es cierto que, en la apertura del presente capítulo introductorio, con una carga altamente emocional, se plantea el interés personal de esta investigación, no por ello queremos dejar de detallar también la importancia de este trabajo en el contexto científico. Así, dada la envergadura del objeto de estudio, se ha venido señalando el modo en que la representación mediática ha sido objeto de análisis de múltiples investigaciones previas que responden a otras perspectivas. En este sentido, los trabajos que nos anteceden, como ya se ha demostrado sobradamente, por lo regular están concentrados en uno o dos levantamientos indígenas, tratan de manera anecdótica, tangencial o 27 complementaria la representación mediática o se constriñen a momentos históricos puntuales sin visión analítica o diacrónica de la evolución discursiva. En tal virtud, la presente tesis doctoral es realmente pertinente pues, a partir de los fundamentos teóricos de la Comunicación, la investigación se impregna también de la Antropología, la Sociología, la Historia y la Jurisprudencia, con una mirada que, desde la humildad, reconoce la complejidad de cada uno de los cinco hitos periodísticos de Ecuador en que incursionamos, marcados por el cambio de siglo y la entrada al milenio tras los “500 años de resistencia indígena”. Nos apegamos por eso al paradigma de la complejidad de Edgar Morin (2005), como propuesta válida para comprender la realidad de manera integral, donde se busca entender los fenómenos como un conjunto de elementos interrelacionados. La interdisciplinariedad referida ha permitido obtener un estudio comparativo mucho más sesudo a la hora de relacionar aspectos como la identidad, la folclorización, la interculturalidad, el racismo, la estigmatización, la discriminación y las estructuras de poder. Así también, nos ofrece luz en la exposición de la evolución discursiva que han tenido los periódicos respecto a la representación de los levantamientos indígenas en un trecho de más de tres décadas. Ello supone, claro está, considerar que dicha complejidad implica ambigüedad, imprecisión o contradicción de conceptos, e integrar en la medida de lo posible los diferentes niveles o ámbitos de los fenómenos humanos a fin de proponer una visión más holística de los hechos, tanto en términos de conocimiento científico como de percepción ético-moral, sin caer en simplificaciones maniqueístas y diferenciando los enfoques propuestos desde la Antropología Social de Harris (1990), donde el enfoque emic se entiende generalmente como el punto de vista del nativo, y el etic, como el punto de vista del analista, mediante una serie de herramientas metodológicas y de categorías. Por otro lado, no se puede dejar de señalar el aporte innovador del componente hemerográfico de la presente tesis doctoral, lo cual no deja de tener una apariencia contradictoria: ¿puede resultar innovador sumergirnos en archivos digitalizados in extremis y páginas amarillentas en formatos sábana con aire de otra época? Bajo nuestro punto de vista, ello adquiere un valor crucial en el contexto actual de la sociedad en red, ya que los periódicos analizados, como El Comercio y El Telégrafo, han dejado de circular (lamentablemente decimos) en formato impreso tras más de un siglo de existencia. Su transición completa hacia el ámbito digital convierte nuestro objeto de estudio en archivo historiográfico esencial para comprender y dar mayor luz sobre 28 aspectos clave de la historia ecuatoriana. Este cambio no solo redefine su rol como fuente de información, sino que también realza su relevancia para estudios que aborden la memoria y representación histórica desde un enfoque mediático, a través de la prensa, como el nuestro. La investigación también aporta más elementos para el debate en torno al periodismo con enfoque intercultural y la deontología profesional, puesto que se identifica que la información mediática sobre las movilizaciones o levantamientos está narrada sin considerar los elementos étnicos, simbólicos y representativos de los pueblos y nacionalidades indígenas, lo cual dista mucho de la premisa principal de la comunicación intercultural tal y como se ha venido planteando. En el plano jurídico resulta asimismo trascendental la aproximación que la presente tesis doctoral hace entre la narrativa mediática de la prensa y la promulgación de las cartas magnas de finales y de inicios de siglo (Constitución de 1998 y Constitución de 2008), así como de la primera Ley Orgánica de Comunicación (2013). Desde esta lógica se generan insumos para profundizar en la relación causa-efecto que existe en la evolución del discurso mediático entre los años 1990, 1997, 2000, 2019 y 2022. En sintonía con la línea de investigación en la que se suscribe la presente tesis doctoral, la importancia del estudio para el periodismo radica en su contribución al análisis crítico de las prácticas informativas y sus implicaciones deontológicas. En este sentido, el estudio aporta evidencia empírica y teórica sobre el grado en que el periodismo, como institución social, debería garantizar el derecho ciudadano a una información imparcial, contrastada y alineada con los principios éticos. El análisis sirve como base para propuestas prácticas que impulsen una praxis periodística más reflexiva y comprometida con los valores de justicia social, inclusión y respeto a los derechos colectivos, especialmente en contextos marcados por tensiones históricas y desigualdades estructurales. 29 CAPÍTULO II FUNDAMENTOS TEÓRICOS Y CONCEPTUALES SOBRE LA REPRESENTACIÓN MEDIÁTICA “El discurso dominante sobre asuntos étnicos reproduce, por supuesto, la profunda desigualdad social basada en ‘raza’ (color, aspecto) y etnicidad en todos los países de América Latina”. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso en América Latina, 2007 2.1. Las interacciones entre los medios de comunicación y la cultura de masas Al estudiar los medios de comunicación, es crucial revisar los trabajos teóricos desarrollados en el ámbito de la comunicación y la cultura. En el contexto de nuestra investigación, la articulación de estas dos disciplinas proporciona un espacio favorable para ahondar en la mediación cultural con miras a entender la dinámica entre el poder mediático y las audiencias diversas, considerando la temática central de nuestro estudio, que está vinculada con las movilizaciones indígenas en Ecuador y su representación mediática. La comunicación es una parte esencial del ser humano desde sus orígenes, ya que permite la creación y la interpretación de símbolos, lo cual es fundamental para la vida social y la construcción de la historia. En el contexto de Latinoamérica, para Beltrán et al. (2008), la historia comunicacional no comienza en la época colonial ni con la imprenta, sino en las vivencias de las sociedades precolombinas, donde la antropología interpretativa permite entender la interrelación entre cultura y comunicación. La capacidad humana para codificar, transmitir e interpretar símbolos es la base de la relación social y de la cultura misma, destacando que todo comportamiento humano es simbólico y que la producción de símbolos es central en la humanización. Por tanto, la comunicación, en conjunto con otros elementos, define la naturaleza del ser humano. La comparación que plantea Barthes (1957), cuando habla de mitos y otros sucesos que engloban a la cultura y la comunicación de masas, ofrece una perspectiva crítica sobre cómo la comunicación y la cultura de masas son utilizadas para perpetuar el poder y la ideología dominante. Además, el semiólogo francés explica que los medios de comunicación, al funcionar como un vehículo de mitos, despolitizan y naturalizan ciertos 30 discursos, lo cual podría facilitar la imposición de la ideología burguesa como una verdad universal. De acuerdo con la teoría de la acción comunicativa, Habermas (1999) propone que la comunicación no es solo un medio para transmitir información, sino también una herramienta para alcanzar entendimientos mutuos, coordinar acciones, y establecer relaciones sociales. De acuerdo con los postulados de Habermas, cuando la prensa se orienta únicamente hacia los efectos “perlocucionarios”, la información influye en la opinión pública según intereses específicos, sin necesariamente buscar un entendimiento mutuo o un diálogo. Si, en cambio, la cobertura se basa en reforzar acuerdos normativos existentes, puede estar alineándose con narrativas dominantes que perpetúan ciertos estereotipos sobre los movimientos indígenas, sin cuestionar el statu quo. Desde la escuela Latinoamericana de comunicación, Martín Barbero (1987) advierte que la comunicación a partir de la perspectiva cultural implica una ruptura con las disciplinas tradicionales y una reconsideración del papel de los medios. Durante mucho tiempo, la teoría comunicativa estuvo dominada por enfoques sociológicos y semióticos que buscaban delimitar su campo de estudio a través de modelos teóricos específicos. Sin embargo, la realidad social latinoamericana ha demostrado que la comunicación es un proceso en constante movimiento, influido por prácticas sociales y culturales. Lo masivo en esta sociedad no es un mecanismo aislable o un aspecto, sino una nueva forma de socialidad. De masa es el sistema educativo, las formas de representación y participación política, la organización de las prácticas religiosas, los modelos de consumo y los del uso del espacio. De ahí que pensar lo popular desde lo masivo no signifique, no deba al menos significar automáticamente alienación y manipulación, sino unas nuevas condiciones de existencia y de lucha, un modo nuevo de funcionamiento de la hegemonía (Martín Barbero, 1987, pp. 248249). 2.2. Apocalípticos, integrados y emplazados Desde el planteamiento de Eco (1964), la cultura de masas es un concepto genérico que se explica a través de la teoría sobre “apocalípticos e integrados”. Por un lado, los apocalípticos ven los medios masivos como instrumentos de manipulación y 31 homogeneización cultural. Los integrados, en cambio, consideran que los medios facilitan la democratización de la cultura y el acceso a la información. “El universo de las comunicaciones de masa —reconozcámoslo o no— es nuestro universo; y si queremos hablar de valores, las condiciones objetivas de las comunicaciones son aquellas aportadas por la existencia de los periódicos, de la radio” (Eco, 1964, p.15). La dicotomía expuesta por los “apocalípticos e integrados” resulta útil para explorar cómo la prensa ecuatoriana ha retratado al movimiento indígena, oscilando entre perspectivas que pueden presentar a los indígenas como una “amenaza” a la paz nacional o como agentes de cambio social. Vázquez Medel (2003) propone que “todo en la existencia es discurso”; por ende, dicho autor muestra el relato como forma de expresión de la vida y expone los tres niveles del discurso, partiendo desde lo que percibimos en realidad de forma objetiva, pasando por la percepción personal y trascendiendo al modo en el que compartimos con los demás. Recalca que los humanos somos seres que vivimos en relación constante y logramos la existencia gracias a la narración. Asimismo, Vázquez Medel desentraña la teoría del emplazamiento como esa forma de mirar y admirar el mundo pues todo está influenciado por el contexto en el que nos encontramos. Las ideas y redes a partir de las que estamos configurados tributan para percibir la realidad. Es decir, estamos impregnados de percepciones que se forman a raíz del bagaje cultural y narrativo que tenemos. En el marco del presente estudio, es pertinente centrarnos en comprender todos esos elementos desde los que se puede configurar e interpretar el discurso mediático sobre los levantamientos liderados por los indígenas. 2.3. La espiral del silencio: una teoría sobre la formación de la opinión pública Para el caso de la presente investigación, resulta de gran importancia estudiar la interacción entre la opinión pública, la espiral del silencio y el discurso mediático porque permite una comprensión más profunda de cómo se forman, se mantienen o se cambian las actitudes sociales. Lippmann (1997) expuso una visión profunda sobre la naturaleza y la función de la opinión pública en la sociedad sosteniendo que esta no emerge simplemente de los hechos objetivos, sino que es significativamente moldeada por la presentación y la interpretación que los medios de comunicación hacen sobre estos 32 sucesos. Asimismo, introduce el concepto de cliché, aludiendo a que las personas dependen de imágenes simplificadas y preconcebidas para interpretar el mundo complejo que les rodea. Estos estereotipos actúan como filtros a través de los cuales los individuos perciben y reaccionan a la información, y juegan un papel crítico en la configuración de la opinión pública. La opinión pública creada a partir de lo que dicen los medios puede generar cierta polarización en la sociedad. De acuerdo con la teoría de la espiral del silencio desarrollada por Noelle-Neumann (1995), los individuos pueden reprimir sus opiniones si perciben que estas no son compartidas por la mayoría, debido al miedo al aislamiento social. Esta teoría es fundamental para entender cómo las representaciones mediáticas consiguen influir en la percepción pública y en la disposición de las personas a expresar apoyo o rechazo hacia determinados grupos sociales, como el movimiento indígena en Ecuador. Desde el paradigma crítico, Dittus (2005) sostiene que los medios de comunicación emergen como actores centrales, pues generan un constructo mediático y cultural, esto es, forman la realidad social a través de la difusión de ciertas opiniones y el silenciamiento de otras. En este sentido, la opinión pública puede ser modelada por fuerzas hegemónicas que buscan mantener un orden social específico, a menudo al servicio de intereses políticos y económicos dominantes. Estudios más contemporáneos establecen que los medios no solo reflejan la opinión pública, sino que también la forman, incidiendo directamente en la participación cívica y política de la gente. Por tanto, las personas que no se alinean con las narrativas dominantes pueden sentirse menos inclinadas a participar en debates o actividades ciudadanas, lo cual claramente es una manifestación expresa del efecto de la espiral del silencio (Lara López, 2018). Este fenómeno se refuerza a través de la cobertura mediática que, al favorecer ciertas versiones, puede marginalizar otras, limitando así el debate y la diversidad de discursos en el espacio público. Esto es especialmente significativo en temas como el que nos ocupa, ya que la ausencia de información o el sesgo en el tratamiento de cuestiones relativas a los pueblos y nacionalidades indígenas afecta a la opinión pública, restringiendo la capacidad de tomarlo como parte de la realidad de la que se habla. Y esta “invisibilización” de todo un grupo étnico favorece —incluso en caso de omisión intencionada o inconsciente por parte de los medios— los intereses de ciertos grupos habitualmente relacionados con el poder y el interés en mantener una posición dominante. 39 relacionado con la teoría de la agenda setting, la cual postula que, al priorizar ciertos temas y omitir otros, los medios no solo informan, sino que también configuran la jerarquía de temas en la agenda pública. Este proceso, a su vez, influye directamente en la opinión pública, condicionando la forma en que los ciudadanos entienden y evalúan la legitimidad de las movilizaciones indígenas. Al situar este análisis en el marco de las teorías de los efectos de los medios, se abre la posibilidad de explorar no solo la forma en la cual los contenidos de la prensa influyen en las actitudes y comportamientos del público, sino también cómo refuerzan o desafían estereotipos preexistentes en torno a pueblos y nacionalidades, como el caso del movimiento indígena en Ecuador. Desde una mirada sociológica, uno de los primeros autores en referirse a la necesidad de comprender la realidad y las interacciones sociales en relación con los marcos es Goffman (1979), quien advierte que los marcos de entendimiento funcionan como esquemas de interpretación que ayudan a las personas a localizar, percibir, identificar y etiquetar experiencias, lo que se ha conceptualizado como la teoría del framing. Los frames mediáticos, conforme a su construcción, pueden definirse como un eje organizador principal o una secuencia narrativa que otorga sentido a una serie de sucesos a través de la relación que existe entre ellos (Gamson, 1987, citado en Ardèvol-Abreu, 2015). Desde el enfoque constructivista, Zhongdang Pan y Kosicki (1993) señalan que los textos informativos funcionan como una forma de discurso y consideran que el encuadre es una metodología para el escrutinio del discurso mediático, enfatizando la necesidad de desglosar los textos periodísticos en cuatro dimensiones que permitan su operatividad empírica, tales como las estructuras sintácticas, de guion, temáticas y retóricas. A partir del estudio de la cobertura de noticias que recogieron una diversidad de temas en Estados Unidos, Noelle Neumann, Just y Crigler (1992) determinaron cuatro frames que corresponden a: a) Encuadre de conflicto: marca problemas entre personas, colectivos o instituciones. b) Encuadre de moralidad: se presenta un acontecimiento, conflicto o cuestión dentro de un marco de principios morales, valores religiosos o consideraciones éticas. 40 c) Encuadre de interés humano: ofrece una perspectiva personal o un enfoque emocional para introducir un hecho. d) Encuadre de consecuencias económicas: expone un suceso considerando el impacto económico que generará en una persona, comunidad, organización, región o nación. Si bien estos frames se identificaron en noticias publicadas en otro tipo de medios y contextos, en la presente tesis doctoral es preciso recurrir a la comprensión de estos encuadres debido a que la movilización indígena en la prensa también se representa desde esas cuatro perspectivas. Según Entman (1993), el framing implica la selección y el énfasis en ciertos aspectos de la realidad, lo que influye en cómo el público interpreta y comprende los eventos y las cuestiones sociales, guiando la interpretación y evaluación de la información que recibe la audiencia. Analizar la representación mediática de los grupos indígenas a través de la lente del framing equivale a investigar no solo qué historias se cuentan, sino cómo se cuentan. La capacidad de los medios para enmarcar las historias en torno a los grupos indígenas puede influir significativamente en la percepción pública de estos grupos y en la agenda política relativa a sus derechos y su bienestar. Si bien el encuadre se presentaba como una teoría centrada en el medio y su forma de abordar el discurso informativo, más adelante el estudio del encuadre se volcó hacia la audiencia y la manera de interpretar lo que se recibe. Para Scheufele (1999), el encuadre debe conceptualizarse como una teoría de los efectos de los medios a partir de cuatro aspectos: “construcción del marco, configuración del marco, procesos de encuadre a nivel individual y retroalimentación desde el encuadre a nivel individual hasta el encuadre mediático” (Scheufele, 1999, p. 118). Los periodistas crean y emplean símbolos basados en las percepciones colectivas de la sociedad. Por ello, Amadeo (2022) aclara que la comprensión de una noticia puede ser moldeada por las experiencias personales del individuo y por su interpretación de los acontecimientos. Así, el framing surge como resultado de la interacción compleja entre quienes generan y reciben contenido, en un ciclo continuo de creación y reafirmación de significados. A partir de los estudios del encuadre, la objetividad ha dejado de ser un cliché que abandera el periodismo. Tanto el periodista como la audiencia perciben la realidad, la 41 cuentan y la interpretan desde su contexto. Por un lado, el emisor de modo inconsciente proyecta su forma de ver el mundo a través de la noticia que narra en un medio que tiene su propio marchamo ideológico. El receptor, por su lado, asimila la información desde sus prejuicios, actitudes y estructuras sociales (Giménez Armentia, 2006). Desde el estudio empírico del framing, Tankard (2001) señala que el sesgo no es necesariamente explícito, pero se manifiesta en la presentación y el enfoque del contenido mediático. Framing differs from bias in several important ways. First, it is a more sophisticated concept. It goes beyond notions of pro or con, favorable or unfavorable, negative or positive. Framing adds the possibilities of additional, more complex emotional responses and also adds a cognitive dimension (beliefs about objects as well as attitudes). Second, framing recognizes the ability of a text-or a media presentationto define a situation, to define the issues, and to set the terms of a debate (Tankard, 2001, p. 96). Mark Miller y Parnell Riechert (2001) introdujeron un modelo denominado la espiral de oportunidades, que considera el encuadre de noticias como un proceso dinámico de interacción entre periodistas y los diversos actores involucrados en conflictos. A su vez, examinan cómo los periodistas utilizan los conflictos entre actores para generar contenidos que son tanto económicos como efectivos para captar la atención del público. El origen de todo estudio es la vida cotidiana, no obstante, el framing se ha trasladado hacia los estudios de comunicación desde la perspectiva en que los periodistas son los que procesan información y la emiten a través de los medios (Sádaba, 2001). La teoría del encuadre con el pasar de los años se concentró en el contexto de la comunicación política. Sobre esa base, Scheufele y Tewksbury (2007) distinguen entre framing, agenda setting y priming, como modelos fundamentales para entender los efectos de los medios en la percepción pública y la opinión. Estos modelos sugieren que no solo es importante qué temas eligen los medios cubrir (establecimiento de la agenda), sino también cómo los presentan (framing) y los efectos a largo plazo de estos enfoques en las actitudes y comportamientos del público (priming). Desde una perspectiva mediática, Aruguete (2011) hace un recuento sobre la forma en la que se han analizado los encuadres como herramientas mediante las cuales los medios de comunicación organizan y presentan las noticias y lo sintetiza en los 42 principios de selección, énfasis, exclusión y elaboración de los textos informativos que se difunden a través de los diversos canales. Así también, Alcíbar Cuello (2015) centra su estudio en el contenido de los editoriales a partir del framing y el análisis del discurso, como una mixtura que “representa un esfuerzo sistemático por relacionar las elecciones lingüístico retóricas que realiza el productor del texto con el contexto y la ideología, así como con las condiciones de interpretación de las audiencias” (Alcíbar Cuello, 2015, p. 273). Resultado de ello, queda claro que la ideología de los medios influye en la forma en la que se encuadran los hechos en la prensa y también, en cierta medida, cómo estos toman postura a través del enjuiciamiento o no de un suceso coyuntural. En el caso de los movimientos indígenas, los encuadres empleados por los medios pueden centrarse en conflictos o aspectos culturales, ignorando otros ángulos como los logros socioeconómicos o las injusticias históricas. Fung y Scheufele (2014) sitúan su estudio en un análisis exhaustivo sobre cómo las teorías de las normas sociales, la espiral del silencio y el framming se interrelacionan para explicar los efectos de los medios de comunicación. Los efectos del encuadre están sujetos a variaciones culturales, debido a que tanto la creación como el consumo de noticias están inmersos en un entorno sociocultural determinado. Este contexto no solo condiciona, sino que también modela los procesos mediante los cuales las noticias son producidas y percibidas. Por tanto, enfatizan la importancia de considerar las diferencias transculturales en la investigación de los efectos mediáticos. 2.7. La comunicación intercultural: una asignatura pendiente para la prensa Dadas las circunstancias en las que se presenta el estudio de esta investigación, es importante centrarnos en la comprensión de la cultura, la interculturalidad y la comunicación, pues así se evitan generalidades y se integran cuestiones desde la diversidad. La cultura ha persistido en el tiempo gracias a la comunicación. Rodrigo Alsina (1999) explica que no existen culturas diferenciadas superiores e inferiores pues la cultura es un amplio proceso que está en constante interacción entre los individuos que la conforman. Asimismo, la interculturalidad supone la interacción entre distintas culturas, lo que requiere, por una parte, desarrollar nuevas habilidades comunicativas y, por otra, tener un conocimiento básico de la cultura con la que se interactúa. 43 Los medios de comunicación cuando reciben el material informativo, solo para hacer los acontecimientos más comprensibles los adaptan a los patrones culturales de su audiencia. A pesar de que puedan existir distintas comunidades interpretativas en una cultura, los medios suelen hacer la interpretación hegemónica o al menos la más fácilmente consensuable (Rodrigo Alsina, 1999, p. 85). García Canclini (1989) establece que se han generado hibridaciones a raíz de la mezcla entre las culturas indígenas y las culturas hispano-coloniales. Existen tradiciones que han sido empleadas como mecanismos para legitimar los privilegios del antiguo orden ante los retos impuestos por la expansión de la cultura de masas. “Pese a los intentos de dar a la cultura de élite un perfil moderno, recluyendo lo indígena y lo colonial en sectores populares, un mestizaje interclasista ha generado formaciones hibridas en todos los estratos sociales” (García Canclini,1989, p. 71). El modelo ideal de comunicación intercultural propuesto por Hernández Sacristán (2003) abarca dimensiones educativas, creativas y de apoyo para facilitar la comprensión y la interacción efectiva entre culturas. El autor, también, resalta la función mediadora como un agente clave para promover el entendimiento mutuo y el intercambio simbólico, basándose en la capacidad de descubrir y comprender las relaciones sociales, desde una perspectiva transcultural. Dicha intervención busca fomentar diálogos y entendimientos entre modelos culturales, lo cual guía la acción comunicativa logrando consenso, integración y cohesión social. La interculturalidad, en efecto, más allá de ser un concepto que engloba el vínculo entre culturas, en países como Ecuador, se ha convertido en un proceso que busca el reconocimiento de la diversidad y fomenta la relación entre los diversos pueblos y nacionalidades que conviven en todo el territorio. La comunicación intercultural en el contexto mediático de América Latina debe entenderse como una asignatura pendiente y un requerimiento necesario más que una realidad totalmente alcanzada. Aunque existen elementos que promueven la comprensión de la interculturalidad, Fornet-Betancourt (2002) señala que, no puede considerarse un eje transformador de las prácticas culturales en la región. Este diálogo intercultural se vislumbra como un programa de acción que busca abordar la diversidad y riqueza cultural de Latinoamérica, en lugar de una práctica ya establecida. La urgencia de fomentar esta comunicación es evidente, ya que representa la única alternativa para superar los rezagos 44 del colonialismo8 y contrarrestar la colonización moderna impuesta por las narrativas hegemónicas. Desde una visión más crítica, Fornet (2008) señala que la globalización, aunque parece conectar a toda la humanidad, en realidad no promueve un verdadero crecimiento en términos de diversidad cultural pues no fomenta una comunicación auténtica entre las diferentes culturas del mundo. El autor resalta, desde la filosofía intercultural, que no se puede unir a la humanidad imponiendo un solo modelo cultural. Y añade, que la verdadera universalidad surge del intercambio libre y respetuoso entre todas las culturas, lo que es esencial para una comunicación intercultural real y fructífera. En el marco de la comunicación intercultural, aparece un concepto muy interesante que encaja con el objeto de nuestro estudio. Se trata de lo que se conoce como el ruido intercultural en la información periodística, que, a decir de Israel Garzón (2003), corresponde a los estereotipos negativos que se forman en relación con el otro, con aquel que resulta diferente y extraño al patrón generalizado y dominante de la sociedad. La clase social, el género y el origen de las personas han configurado, históricamente, dichos ruidos interculturales; por tanto, los códigos deontológicos deben aplicarse efectivamente en el tratamiento de la información relacionada con las minorías, de modo que se incorpore en los medios la exigencia de producir contenido que exprese un verdadero sentido pluralista en el periodismo (Israel Garzón, 2001). En la cobertura informativa de grupos minoritarios, aparecen los ruidos de influencia. Los más frecuentes son las fuentes informativas y su injerencia en el comunicador, de manera consciente o no, para desviar el enfoque del mensaje hacia ciertos elementos, distorsionando la información al dar mayor relevancia a unos aspectos sobre otros. Así también, las limitaciones personales del periodista generan interferencias en el mensaje, ya sea por desconocimiento, comprensión parcial o por prejuicios y sesgos, incluidos sus propios valores éticos o su postura hacia el tema. Las diversas presiones (psicológicas, económicas, culturales y políticas) ejercen influencia sobre el redactor de una noticia. Si él decide adaptarse a ellas o incluso resistirse, puede alterar el contenido del mensaje. 8 Este concepto es quizá el más amplio que existe, pues el mismo Diccionario de la Real Academia de la Lengua, define al Colonialismo como un “Régimen económico y político en el que un Estado controla y explota a otro territorio ajeno al suyo”. 45 Por otro lado, los prejuicios del receptor sobre ciertos temas, fuentes o medios pueden modificar su interpretación de la noticia. La comprensión del mensaje logra no ser inmediata, siguiendo un proceso de interpretación indirecto a través de un “líder cultural” al cual el receptor consulta para interpretar la información (Israel Garzón, 2001). Las minorías aparecen asociadas temáticamente a problemas y amenazas. […] En el relato del acontecer, los periodistas desarrollan la denominada persuasión cognoscitiva, es decir, hacen saber lo que sucede en su entorno o en el mundo. Esta narración de la actualidad condiciona la percepción pública de los acontecimientos. En el proceso que se desarrolla desde el acontecimiento hasta su emisión codificada como información periodística entran en juego los valores culturales del emisor, los criterios de lo noticiable y las rutinas productivas (Israel Garzón, 2003, p. 139). Para Aneas y De Santos (2007), los ruidos asociados a la nominación y conceptualización surgen cuando, influenciados por la teoría del etiquetaje, se destacan aspectos como la etnicidad, el país de origen, el color de piel o la cultura de una persona, aun cuando tales referencias carecen de relevancia contextual. Este tipo de nominación, si bien puede añadir un matiz llamativo o espectacular, en realidad no contribuye al valor informativo del mensaje y puede perpetuar estereotipos en lugar de enriquecer la comprensión. Estos énfasis innecesarios extienden barreras de entendimiento y fomentan prejuicios en la comunicación intercultural. La cultura se aborda estableciendo referentes universales o, al menos, globales, entre los cuales se destaca un poder claramente impositivo, lo cual choca con aquello que resulta diverso y distinto. Llera (2003) señala que la pugna de civilizaciones intensifica la urgencia de encuentros que prevengan conflictos mayores, mientras la conciencia crítica del etnocentrismo occidental sigue vigente. 2.7.1. La identidad, los imaginarios y la interseccionalidad como fundamentos conceptuales para el análisis mediático Perceval (1995) explica que la humanidad fundamenta su vida mediante los constructos sociales narrados desde el esquema de presente, pasado y futuro. Todos los acontecimientos que se han dado a lo largo de los tiempos se han podido conocer porque alguien nos los ha contado; por tanto, en ese momento un hecho histórico se convierte en imaginario colectivo, puesto que las personas ya formaron su percepción ante ese suceso. 46 En los sistemas democráticos, los medios contribuyen altamente a la creación de imaginarios que se dan a raíz de la información difundida; por tanto, son los principales generadores de opinión pública, que podría resultar discriminatoria o no (Sandoval, 2013). Los imaginarios colectivos se construyen en relación con los registros culturales que existen como producto de la formación de una identidad mental que se genera sobre el otro. En ese sentido, Nash (2003) advierte: “se ha puesto de relieve a menudo que las identidades étnicas y de colectivos de inmigrantes o de mujeres son fruto de una construcción cultural” (p. 21). Es preciso contextualizar la percepción que se ha tenido del “indio” desde la sociedad considerada blanco-mestiza en el siglo XIX. Guerrero (1994) hace una radiografía del sujeto “racializado” por su condición de pertenecer a una etnia distinta. Históricamente se han marcado los estereotipos ligados a lo étnico que refieren a un grupo de personas inferiores sin acceso a la educación que vivían en situaciones de marginación y servidumbre. Se consideraban sujetos ajenos a la civilización y por ende su voz e imagen eran invisibles. Para Chomsky y Herman (1996), los medios de comunicación prestan especial atención a lo que ocurre con los grupos marginados y, por ende, la forma como estos los representan marca una estructura en la sociedad. La cobertura informativa se diferencia en función del tipo de personas que protagonizan un hecho: el tono, la carga emocional, la ubicación de las noticias e incluso los editoriales que les dedican a un tipo de suceso se diferencia por quienes son “dignos” y “menos dignos” de ocupar espacios en la prensa. A partir de la teoría crítica de la comunicación y los estudios culturales, Hall (1973) reflexionó sobre el proceso de codificación que hacen los medios y la decodificación que crea la audiencia. Los códigos culturales, sociales y contextuales intervienen explícitamente en la forma en la que se construye el mensaje mediático y en la que el receptor lo entiende. De esta forma, dichas condiciones podrían influir en la forma en la que se ha codificado la identidad y la historia de los grupos indígenas, y cómo estas representaciones han sido descodificadas por el público en diferentes pasajes culturales y temporales (Habermas, 1984). Según Anderson (1993), la historia ha sido crucial para construir “nacionalidades imaginadas” que se han gestado como parte del proceso convulso de los territorios a través de espacios de conquista y transformación social que ha vivido el mundo y 47 especialmente Latinoamérica. De ahí la importancia de analizar el rol del periódico en la construcción de realidades efímeras que calan en el imaginario de la sociedad y generan impacto en la arquitectura identitaria. Dicho autor incluso aborda los orígenes de la prensa desde la perspectiva de las élites, llegando a la conclusión de que el consumo de la prensa estaba supeditado a cierto estatus socioeconómico que denotaba supremacía. La identidad, entendida desde una perspectiva subjetiva, puede describirse como un esquema que se compone de elementos cognitivos, afectivos y motivacionales. Estos elementos se encuentran relacionados con la forma en la que se comprende y se vive una identidad en particular. Un esquema de identidad está construido por diferentes fragmentos de conocimiento específicos sobre esa identidad específica, también conocidos como autoconstrucciones (Barvosa, 2008). También, existe una economía política de la identidad, un régimen y una lucha acerca de la representación, creación, producción y reproducción de identidades, así como construcciones socio-históricas de tipo simbólico o discursivo (Llera, 2012). La mayor parte de la literatura revisada refiere la identidad como un tema complejo de conceptualizar en la medida en que no se puede definir un término que abarca grandes aristas estructurales y ontológicas. Desde la aproximación que hace Llera (2012), los estudios sobre la identidad etnocultural se abordan a partir de los diversos enfoques como el funcionalista, el hermenéutico, el estructuralista y el crítico. El funcionalismo, prevalente hasta los años 80, del sigo XX, veía la cultura de manera objetiva. Por otro lado, la hermenéutica entiende la identidad como algo cambiante, que se construye en las interacciones sociales; lo cual se simplifica en que la identidad se forma a través del reconocimiento mutuo y lo que otros perciben de cada persona, abarcando aspectos personales y comunitarios. En cambio, desde el estructuralismo se ve la identidad como un espacio de lucha influido por factores políticos y económicos. La interseccionalidad surge pues desde la necesidad de entender el mundo y las experiencias complejas que se desarrollan en la sociedad a través de los distintos elementos que componen la diversidad humana, principalmente asociados a la etnia, el género y la clase. Si bien la definición de interseccionalidad, acuñada en 1989 por Kimberlé Crenshaw, nació desde un enfoque netamente práctico, para examinar las carencias jurídicas y las inequidades específicas de las mujeres afroamericanas, en el camino este concepto se ha convertido en un paradigma que ha tomado vuelo en los estudios de ciencias sociales (La Spina, Cruz Ayuso y Morondo Taramundi, 2021). 48 Hill Collins y Bilge (2019) advierten que rara vez los acontecimientos y las circunstancias de la vida social y política pueden explicarse a partir de un único factor, pues usualmente están moldeados por múltiples elementos que se entrelazan e influyen mutuamente. Por tanto, la interseccionalidad como herramienta analítica brinda una mayor comprensión sobre la complejidad de las identidades humanas y el entramado de desigualdades que las configuran, permitiéndonos una mirada más profunda y rica sobre el mundo y sobre nosotros mismos mediante la interacción de varios de estos ejes simultáneamente. “El análisis interseccional […] siempre está presente en dinámicas de poder que involucran a grupos marginados, como mujeres, conjuntos racializados y clases populares” (Del Valle y Olarte Fernández, 2020, p. 71). Los estudios sobre interseccionalidad son amplios, en el sentido de que este concepto ha dado pie al planteamiento de diversos ejes o códigos que podrían aplicarse en el análisis de la desigualdad en la sociedad. Más allá de la raza, el género y la clase aparecen variables como la etnicidad, la cultura, la religión, el color de piel, la sexualidad, la condición migratoria o la casta social, entre muchas otras. Tal y como lo explica RodóZárate (2021), los autores que han profundizado en la interseccionalidad, plantean un listado de categorías de estudio que no han logrado posicionarse como algo definitivo y concreto. Por el contrario, esas listas de códigos siempre resultan incompletas pues todo depende del contexto, lo cual siempre deja abierta la posibilidad de incluir más elementos de investigación y de excluir otros. La violencia, desigualdad, discriminación y aplicación de estereotipos negativos por razón de origen, etnicidad, racialización o identidad religiosa tiene que ver con el colonialismo, el imperialismo, el eurocentrismo y la supremacía blanca. Estos sistemas de dominación son fruto de procesos históricos de espolio, esclavitud y explotación que en la actualidad y en nuestro contexto se materializan en diferentes formas de racismo, xenofobia y también en relaciones económicas y políticas desiguales entre países (Rodó-Zárate, 2021, p. 49). Según lo que plantean Rubio Guzmán, García-Santesmases y García-Castilla (2024), el estudio de la realidad social a partir del enfoque interseccional logra mayor cristalización a través de estas tres perspectivas: estructural, política y representacional o simbólica. Para el caso de la presente tesis doctoral, interesa centrarnos en lo que se ha considerado como interseccionalidad representacional o simbólica, pues observa el predominio de la formación sociocultural desde la exclusión y segregación de las 55 mediada por una interfaz cognitiva que vincula las prácticas de los periodistas con las ideologías grupales y las limitaciones institucionales de los medios, mostrando cómo las macrodimensiones sociales, históricas y culturales se trasladan al nivel amplio del discurso informativo. El enfoque propuesto revela cómo las ideologías influyen en las representaciones cognitivas ocultas en la creación y recepción de la noticia, destacando el rol de los medios en la reproducción cultural. Van Dijk (2000) también señala que el discurso en los medios está influenciado por factores étnicos e históricos como la esclavitud y la segregación, que han dado forma a patrones comunicativos específicos en diversas comunidades. Los grupos étnicos desarrollan modos de expresión propios que pueden generar influencias mutuas y conflictos en la comprensión intercultural. Además, los discursos en los medios pueden reforzar el racismo y el etnocentrismo al hablar de manera prejuiciosa sobre minorías y migrantes, perpetuando estructuras de poder desiguales, lo que estaría visiblemente relacionado con el movimiento indígena en Ecuador. También abordamos la importancia del discurso en la amplificación de cierta ideología racista. Todorov (1991) advierte que la palabra racismo tiene un significado común que se aproxima hacia dos campos que difieren de la realidad: primero, cierta actitud que se expresa con odio y menosprecio a quienes presentan rasgos físicos bastante diferentes a esa entidad plural dentro del “yo y los míos”; y, segundo, una corriente de pensamiento sobre la superioridad racial. El racismo afecta principalmente a las minorías y se manifiesta de forma cotidiana, contribuyendo a un sistema de opresión psicológica y social. Este racismo sutil se ha normalizado tanto que pasa desapercibido, y solo las expresiones más extremas se destacan y condenan en los medios. Se trata de un sistema que reproduce la desigualdad étnica y racial tanto a nivel micro, mediante el discurso y las interacciones cotidianas, como a nivel macro, a través de estructuras institucionales, reforzado por ideologías racistas que sustentan estas prácticas (van Dijk, 2003). Si bien los estudios sobre racismo discursivo (van Dijk, 2023) se han centrado en países de América Latina que no han sido Ecuador, bien podemos extrapolar esos hallazgos debido a las coincidencias que existen, sobre todo con Chile, pues en los dos países hay una considerable población indígena que comparte ciertas características. De acuerdo con los datos presentados por Berger et al. (2024), en Ecuador el 7,7% de la 56 totalidad de la población pertenece a 14 nacionalidades indígenas, predominando la nacionalidad Kichwa. Por su parte, en Chile, el 12,8 % de la población es indígena, preponderando la nacionalidad Mapuche. El racismo se aprende y, por tanto, se enseña, no surge espontáneamente a partir de las experiencias cotidianas. La sociedad necesita categorías sociales de diferencia, criterios de superioridad, pautas, es decir una legitimación para su racismo. Los medios masivos y los discursos políticos o didácticos son las fuentes principales de estos procesos de comunicación y de reproducción del racismo (van Dijk, 2003, p. 110). En América Latina, las dimensiones del discurso racista, de acuerdo con lo indagado por van Dijk (2007), exponen una clara tendencia mediática de los periódicos por informar sobre temas negativos de los otros, haciendo apología de la delincuencia, la inmigración, la violencia, las carencias y otras cuestiones que marcan un estereotipo de las llamadas minorías étnicas. No obstante, se resalta la contradicción que existe cuando se habla de las razas “dominantes” o “elitistas” pues lo que se cuenta de nosotros está asociado con la modernidad, el desarrollo, la tolerancia e incluso la democracia, minimizando situaciones discriminatorias y de prejuicio vinculantes con el racismo. Ahora sabemos más sobre las maneras en que esas estructuras discursivas afectan a la mente del público en general y, por ende, cómo el discurso racista, tanto en su forma escrita como oral, contribuye a la reproducción de los prejuicios étnicos, las ideologías racistas y la discriminación de los “Otros” (van Dijk, 2007, p. 28). A partir de las diversas áreas desde las que se puede abordar un discurso, Charaudeau (2003) profundiza en aquel que lo describe como informativo, a partir de la lógica del contexto comunicativo en el que se desarrolla y de las situaciones en las que se enuncia, de ahí que los medios masivos en ocasiones se han convertido en difusores de hechos donde la información sobre asuntos étnicos ha sido tratada desde el folclor y no como parte de un proceso identitario. Traemos a colación lo que García Canclini (1990) resalta respecto a la declaración que hizo la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre folclor, donde se puso de manifiesto el rol que cumplían los medios masivos y el breve tratamiento de la información relativa a lo que se entendía por cultura popular. García Canclini cataloga a los medios como promotores del “falso folclor” marcando la clara diferencia entre lo que se entiende como tradicional y moderno. 57 Escobar (2007) resalta que dadas las graves circunstancias económico-sociales que atravesó América Latina entre los años 80 y 90 del siglo pasado, surgieron los movimientos sociales y la acción colectiva tomó fuerza. Desde ese espacio se afianzaron procesos de construcción de identidad pues “la movilización se basaba en la clase, el género, o la etnia como categorías fijas” (p. 361). La dicotomía generada entre la conceptualización de raza y etnicidad ha generado profundos debates. Siguiendo el pensamiento de José María Mariátegui, Quijano (2014) describe que la raza corresponde a una categoría vinculada más a la diferencia biológica de los pueblos y naciones, mientras que la etnicidad aparece para diferenciar cuestiones socialmente culturales. El racismo y el etnicismo fueron inicialmente producidos en América y reproducidos después en el resto del mundo colonizado, como fundamentos de la especificidad de las relaciones de poder entre Europa y las poblaciones del resto del mundo. Desde hace 500 años, no han dejado de ser los componentes básicos de las relaciones de poder en todo el mundo (Quijano, 2014, p. 757). Por otro lado, Silverstone (2007) argumenta que los medios deben fomentar un diálogo ético que promueva la comprensión mutua y el respeto entre diferentes culturas y sociedades. Esta visión implica una crítica a la representación mediática de los grupos indígenas cuando se basa en estereotipos o se centra en aspectos sensacionalistas, sin considerar la complejidad y riqueza de estas culturas. Por tanto, es crucial evaluar cómo los medios contribuyen a la inclusión o exclusión de los grupos indígenas en el discurso público. Adichie (2018) no se centra directamente en temas mediáticos, pero ofrece una perspectiva valiosa para comprender las limitaciones y consecuencias de las narrativas unidimensionales. Asimismo, alerta sobre los relatos simplificados que pueden crear estereotipos y marcar el predominio de una sola historia sobre cualquier grupo o cultura. Esto conduce a la comprensión empobrecida y sesgada de las comunidades étnicamente diversas en Ecuador a través de su aparición en la prensa. 58 CAPÍTULO III UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA, POLÍTICA Y JURÍDICA A LAS MOVILIZACIONES INDÍGENAS Y A LOS MEDIOS EN ECUADOR “Nosotros que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos chupado las cuerizas, las garrotizas… tenemos que estar unidos porque la unidad es como la mazorca: si se va el grano se va la fila y si se va la fila se acaba la mazorca”. Tránsito Amaguaña10, 1987 3.1. Origen y evolución histórica del movimiento indígena en Latinoamérica De acuerdo con Castillo et al. (2002), los movimientos indígenas pasaron por tres etapas importantes de organización y movilización. La primera etapa incluyó el período de la conquista española (de 1519 hasta 1821) y las revueltas locales, que se extendieron hasta 1920. La segunda etapa, entre 1920 y 1960, se caracterizó por las primeras luchas por la tierra, en las que los partidos comunistas y socialistas actuaron como intermediarios, defendiendo la “causa india” desde una perspectiva marxista. Finalmente, con la tercera etapa, a partir de los años 70, se inició un proceso de organización más amplio y estructurado del movimiento indígena. Dicho en otras palabras: “Los pueblos indígenas del continente han sobrevivido tres holocaustos: la invasión y la colonia de 1492, la reforma liberal de 1970 y las diferentes dictaduras militares desde la década de 1960 hasta finales de 1990” (Yagenova, 2014, p.45). Al revisar la historia de los movimientos indígenas en América Latina, se identificó que su origen y sus transformaciones estuvieron determinados por numerosos espacios de rebeldía colectiva. Se alega, incluso, que “la dinámica de la confrontación social y las movilizaciones son tan habituales en la región que la literatura sobre 10 Tránsito Amaguaña (1909-2009) fue una líder indígena de referencia, su lucha ha servido de legado para el movimiento indígena. Es símbolo de la lucha por los Derechos Campesinos. Promovió la organización indígena, la reforma agraria, la educación bilingüe y dejó un legado de justicia y resistencia social (Rodas Morales, 1987). 59 movimientos sociales llega a hablar de una rutinización de la protesta” (Bringel et al., 2021, p. 20). Estos procesos de lucha generalmente estaban encabezados por personas marginadas en situación de pobreza, quienes demandaron al Estado el reconocimiento de la plurinacionalidad. Las llamadas minorías buscaban no solo ser reconocidas como sujetos culturales, sino convertirse en verdaderos actores que incidiesen en la política del país (Vargas, 2005). La investigación bibliográfica coincidió en que los movimientos indígenas latinoamericanos centraron sus luchas en superar la herencia colonial, un legado que impregnó profundamente la historia regional desde el siglo XVI, con la invasión española del área andina (Sequera, 2023). Este fenómeno, según Gallego (2017), implicó el sometimiento de la nobleza del Tahuantinsuyo (imperio incaico) que se encontraba en plena expansión, lo cual marcó una dinámica de solapamiento conquistador que provocó en último extremo y en ciertos casos el colapso demográfico y el despojo de tierras de los pueblos indígenas durante tres siglos de colonización española. La colonialidad11 alteró el patrón de poder mundial, evidenciado en la delimitación de diferencias entre conquistadores y conquistados a partir del concepto de raza y características biológicas (Quijano, citado por Sequera, 2023). Como consecuencia, surgieron movimientos de resistencia indígena que buscaron frenar el avance colonial a través de estrategias basadas en conocimientos tradicionales (Gallego, 2017; Salinas, 2016). A finales del siglo XVIII, José Gabriel Condorcanqui, conocido como Túpac Amaru II, lideró una gran rebelión indígena desde el Virreinato del Perú en respuesta a los abusos y tributos excesivos impuestos a su juicio por las autoridades coloniales. Inspirado por su linaje inca, abolió la mita (trabajos forzados), los tributos y prometió la libertad a los esclavos, lo que le hizo ganar un amplio apoyo. Aunque inicialmente tuvo éxito con la toma de Chayanta y el sitio de Cuzco, su ejército, mal armado, fue finalmente derrotado, y Túpac Amaru fue brutalmente ejecutado en 1781. A pesar de su muerte, la resistencia continuó bajo el liderazgo de su hermano Diego Cristóbal y de otros jefes como Julián Túpac Katari, quienes mantuvieron asedios en regiones como La Paz. La represión colonial sofocó la rebelión, pero dejó un legado de lucha que inspiró 11 Esta definición surge desde la perspectiva de la herencia que se ha mantenido hasta después de la conquista privilegiando lo europeo como dominante. Quijano (2014) incluso ha acuñado el término “colonialidad de poder”, que refieren al poder capitalista centrado en el trabajo, el sexo y la raza. desde lo cual se concibe la dominación de Europa sobre América Latina particularmente. 60 sublevaciones en otras partes de Hispanoamérica, demostrando el impacto duradero del movimiento en la resistencia anticolonial y las eventuales guerras por la independencia (Guerra Vilaboy y Padrón Iglesias, 2018). A lo largo de su resistencia contra el colonialismo, los pueblos indígenas desarrollan no solo expresiones de resistencia pasiva, sino también los conceptos de indigenismo e indianismo como formas de reivindicación, destacando su carácter insurreccional y de oposición al sistema establecido (Bringel, 2020). Otro ejemplo de insurrección de los indígenas andinos para rechazar al invasor europeo se ejerció invocando fuerzas espirituales y naturales, consideradas sus deidades (Montenegro, 1992), en oposición al culto católico asociado a la evangelización del imperio español. Entre 1816 y 1825, la independencia hispanoamericana se consolidó al movilizar amplias masas populares, lo que permitió superar en cierta manera el enfoque elitista de las primeras revueltas. Las victorias militares en territorios como Chile, Venezuela, Perú, Nueva Granada y el actual Ecuador (durante los primeros años de independencia, parte de la llamada “Gran Colombia”), resultaron en la expulsión de las tropas españolas y el establecimiento de repúblicas independientes. Además, se intentó consolidar la unidad entre los nuevos estados con proyectos como la ya referida Gran Colombia y el Congreso de Panamá, aunque estos esfuerzos se vieron limitados por divisiones internas y la presión de potencias extranjeras como Inglaterra y especialmente el naciente y expansivo Estados Unidos (Guerra Vilaboy y Padrón Iglesias, 2018), vivamente interesado en destruir todo conato de unión sudamericana. El fin de la colonización en América Latina marcó una nueva etapa para los movimientos sociales, quienes iniciaron una lucha contra lo que denominaron el “fantasma colonial”. En esta era, el periodismo resultó crucial, ya que empezó a “representar eventos y expresar preocupaciones que correspondían a momentos bien diferenciados” (Poupeney, 2010, p. 16). Sin embargo, los estudios sobre textos coloniales en Latinoamérica mostraron que la representación del indígena en la literatura era muy limitada. Esto se debió, posiblemente, a que estas comunidades se asociaron de forma generalizada con la figura del campesino, lo que invisibilizó su identidad específica (Masera, 2006). Tras la independencia, la situación de las poblaciones indígenas en América Latina experimenta pocos cambios sustanciales. El inicio del siglo XX está marcado por una industrialización todavía incipiente, la cual impacta en la matriz 61 productiva y en las dinámicas sociales, con una creciente desigualdad económica que afecta principalmente a las antiguas colonias andinas (Bartolomé, 2002; Torres, 2019). En Latinoamérica, el retorno a la democracia en varios países durante los años ochenta del siglo XX abrió un espacio para que los pueblos indígenas se organizaran y participaran políticamente. El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), firmado en 1989, resultó clave al reconocer derechos colectivos como la autoidentificación y el consentimiento previo, reemplazando la antigua perspectiva individualista. A raíz de esto, tomó impulso el movimiento zapatista en México y la resistencia indígena en Ecuador y Bolivia. Más adelante detallaremos el caso concreto de Ecuador. “Los indígenas capitalizaron experiencias organizativas previas (en sindicatos, cooperativas, partidos políticos, organizaciones barriales, centros de estudiantes, etc.) en las que aprendieron y/o reforzaron estrategias para lidiar con las instituciones estatales y, a su vez, se fortalecieron políticamente” (Rodríguez, Magalhães de Carvalho y Michelena, 2018, p.45). A inicios de la década de 1990, América Latina entró en una nueva fase histórica impulsada por transformaciones significativas derivadas del colapso del socialismo en Europa del Este y la disolución de la Unión Soviética con la caída del Muro de Berlín, eventos que impactaron profundamente el contexto global. Este período se definió por el fortalecimiento de Estados Unidos como la única superpotencia, en un escenario internacional donde predominó la expansión del pensamiento neoliberal (Guerra Vilaboy y Padrón Iglesias, 2019). La respuesta a la instauración de gobiernos que facilitaron la entrada de la globalización y promovieron políticas elitistas permitió a los movimientos sociales indígenas fortalecer sus formas de organización y estrategias de resistencia (Svampa, 2017). Hacia finales del siglo, en la década de 1990, se generó un contexto favorable para posicionar al indígena latinoamericano como un sujeto con “formas de hacer política, discursos y reivindicaciones propios” (Revilla, 2005, p. 50). Antes de que se le reconociera al runa como un actor político relevante en la sociedad, los movimientos indígenas andinos y mesoamericanos ya enfrentaban las políticas públicas que pretendían reducirlos a la categoría de campesinos, respondiendo únicamente a necesidades económicas y desatendiendo su identidad étnica (Bartolomé, 2002). 62 Por otro lado, el análisis de los movimientos indígenas en la última década del siglo XX e inicios del siglo XXI exigió romper con la homogeneidad y simplicidad con que se les trataba en el pasado. Según los estudios de Bringel et al. (2021), fue necesario superar la visión bicolor maniqueísta para apreciar “una diversidad de procesos políticos y de antagonismos que atravesaron varias culturas militantes, en algunos casos con arraigos locales y, en otros, con raíces nacionales” (p. 26). Para Yagenova (2014), las demandas de los pueblos indígenas en Latinoamérica iban más allá de la acción política; buscaron el reconocimiento como “pueblo”, priorizando la reconstitución de sus estructuras sociales y culturales de forma autónoma. Esta lucha exigió que sus liderazgos respondieran a las necesidades de las comunidades en lugar de reforzar las estructuras del Estado. De esta manera, el movimiento indígena no buscó solo integrarse al sistema, sino transformarlo desde sus propios marcos culturales, reconfigurando nociones de soberanía, ciudadanía y democracia para sus pueblos, sin perder la perspectiva decolonialista. 3.2. Interconexiones y sinergias transnacionales entre movimientos indígenas a finales del siglo XX América Latina puede ser imaginada o concebida como un territorio que comparte una historia analógica de colonialismo. Sin embargo, los procesos de descolonización en cada región resultaron ser más complejos que lo inicialmente previsto. “Las movilizaciones y dinámicas de lucha protagonizadas por los pueblos y nacionalidades originarias cobraron creciente visibilidad y contundencia en los diversos escenarios públicos sin distinción” (Ouviña, en el prólogo de Iza et al., 2021, p. 20). Navarrete (2010) expuso un recuento sobre los procesos de descolonización en distintos espacios de América Latina. Inició con Mesoamérica, particularmente en México, donde se produjo un fenómeno de apropiación selectiva del pasado que pretendía “mexicanizar” al indígena, integrándolo en el proyecto de nación sin comprometer su esencia cultural. Diferente y más drástica fue la situación en el Cono Sur, donde países como Argentina, Uruguay y Chile enfrentaron el exterminio de la población indígena (caso Mapuche). En los países andinos (Perú, Bolivia y Ecuador), en cambio, el proceso de descolonización estuvo influenciado por la politización de la identidad étnica, lo que 63 dio como resultado la formación de importantes movimientos sociales y demostraciones de poder por parte de los pueblos indígenas. Desde la década de 1990, los tres países andinos referidos fueron testigos de movilizaciones indígenas que perseguían demandas más allá del simple reconocimiento territorial, enfocándose en la reivindicación de derechos básicos y de participación política. Estas acciones respondieron a un contexto de exclusión y marginación prolongada, que exigía una respuesta colectiva de los pueblos indígenas (Martínez, 2015). Ecuador se destacó en el escenario latinoamericano como uno de los principales protagonistas de levantamientos y algaradas, especialmente debido a la movilización de 1990, que buscó promover medidas de reforma agraria y enfrentar la crisis del sector agropecuario (Trejo, 2000). Bolivia también fue escenario de importantes movimientos como la marcha “Por el Territorio y la Dignidad” de 1990, en la que diversas organizaciones indígenas se congregaron para rechazar las políticas neoliberales del Estado. Tras 34 días de protesta, se lograron decretos que comprometieron al gobierno a crear una Ley de Pueblos Indígenas del Oriente (Makaran, 2007). En 1994, México experimentó una importante rebelión liderada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento indígena que se levantó en oposición a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Este levantamiento no solo representó una protesta contra el acuerdo comercial, sino también una manifestación de resistencia indígena frente a políticas económicas que los zapatistas consideraron perjudiciales para las comunidades rurales y marginadas del país (Bengoa, 2009). Los procesos reivindicatorios simultáneos que surgieron en diversos países latinoamericanos recibieron reconocimiento a través de tratados y declaraciones internacionales, que resultaron una pieza clave para fortalecer el derecho de los pueblos indígenas a gestionar su propio desarrollo y proteger su cultura (Banco Mundial, 2015). El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales, adoptado en 1989, representó el gran primer esfuerzo por enfrentar las políticas de integración y asimilación que los Estados habían aplicado para procesar las demandas indígenas, reconociendo sus derechos a la identidad y al territorio y abriendo camino al reconocimiento de su autonomía (Revilla, 2005). 64 El convenio inicial de la OIT restringió prácticas encaminadas a promover la discriminación y fomentó el fortalecimiento de los modos de vida indígenas (Tuaza, 2020). Posteriormente, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en 2007, estableció un marco normativo más amplio que reconoció los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, particularmente en relación con la preservación y protección de su cultura (Organización de las Naciones Unidas, 2013). Tanto el Convenio 169 de la OIT como la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas fijaron estándares mínimos para garantizar la no discriminación de las comunidades indígenas. Además, estos instrumentos reforzaron la conexión entre los derechos humanos y la lucha por la autodeterminación, posicionándose como un derecho clave a nivel nacional e internacional (Salinas, 2016). De este modo, la aplicación de la normativa internacional permitió y permite compensar a los pueblos indígenas mediante derechos reparativos, distintivos y de autodesarrollo, reconociendo su exclusión sistemática de bienes y recursos socialmente valiosos no solo durante el lejano imperio español, sino también —para el caso de Ecuador— ya en época republicana (Martínez, 2015). 3.3. Luchas de resistencia y autonomía indígena en las primeras décadas del siglo XXI En las dinámicas regionales recientes, los movimientos políticos de izquierda que llegaron al poder en Sudamérica durante las primeras décadas del siglo XXI ejercieron un impacto considerable en la estructura social andina (Ströbele-Gregor et al., 2010). Entre los principales líderes de este giro progresista destacaron Néstor Kirchner, en Argentina; Tabaré Vázquez, en Uruguay; Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil; Hugo Chávez, en Venezuela; Evo Morales, en Bolivia; y Rafael Correa, en Ecuador. Los citados presidentes impulsaron, al menos sobre el papel, políticas orientadas a la justicia social y la redistribución económica (Dussel, 2012, p. 176). A partir del concepto de autonomía indígena, Latinoamérica presenció tres momentos clave para entender la dinámica regional. Según Svampa (2017), el primero se refirió al levantamiento Zapatista de Chiapas en 1994, seguido por los levantamientos en Argentina entre 2001 y 2002, en los que los trabajadores rechazaron las políticas 71 3.5. De 1990 a 2022: cinco hitos históricos de las movilizaciones indígenas en Ecuador A lo largo del siglo XX y hasta el presente12, Ecuador ha enfrentado constantes conflictos económicos que son el reflejo de tensiones más profundas de interculturalidad dentro de la sociedad (Endara Tomaselli, 1998). En este contexto, los levantamientos indígenas se han erigido como una fuerza que busca frenar el avance de las políticas hegemónicas establecidas desde el siglo XVIII (Quijano, 2006). Dentro del objeto de estudio de esta tesis doctoral, hemos considerado cinco hitos en la historia más reciente del movimiento indígena ecuatoriano, momentos clave en los que éste no solo participó, sino que asumió un papel de liderazgo en las protestas, lo que marcó un punto de inflexión y fue reafirmando su capacidad de representación y organización. Esta trayectoria histórica destacó su consolidación como un actor social y político significativo. 3.5.1. El levantamiento indígena del Inti Raymi (1990) El levantamiento indígena de 1990 generalmente ha sido denominado levantamiento del Inti Raymi 13 (tanto en los medios de comunicación, como en la academia, los espacios políticos e incluso dentro del propio movimiento indígena). Esto ocurre porque la gran movilización se dio en las fechas cercanas a las de las celebraciones más emblemáticas para la nacionalidad kichwa, considerada como la fiesta del sol dentro del calendario agroecológico. El levantamiento indígena de junio de 1990 marcó así un hito en la historia de los movimientos sociales en Ecuador, siendo considerado por el movimiento indígena como el inicio de una serie de rebeliones populares contra el neoliberalismo a nivel continental, e incluso global. En ese momento, las comunidades indígenas permanecían en gran medida invisibles para el gobierno mestizo (Iza et al., 2021). Simbaña (2020), sin embargo, sostiene que no fue propiamente un suceso que siguiera una planificación estructurada, al menos en sus inicios. El contexto electoral que atravesaba el país en ese momento, marcado por la elección de representantes provinciales 12 La redacción de la tesis doctoral concluyó en la primera mitad de 2025. 13 El Inti Raymi, celebrado en el solsticio de junio, simboliza la fertilidad y renovación de la madre tierra (Pachamama, un palabra de origen quechua y aimará). Es una de las cuatro celebraciones más significativas para los kichwas del Ecuador. Esta festividad sagrada busca fortalecer la devoción hacia la Pachamama, revitalizar el sistema del ayllu (familia o clan), así como renovar la energía física y espiritual tanto de las personas como de la tierra. Era y es un tiempo de creatividad, enamoramiento y renovación de energías (Kowii, 2019). 72 y municipales al Congreso, generó numerosas contraposiciones entre movimientos de izquierda y derecha, permitiendo la apertura de un espacio político propio. El 28 de mayo de 1990, un grupo de indígenas de la Sierra Centro del Ecuador tomó la iglesia de Santo Domingo, en Quito. Esta ocupación fue una estrategia de presión dirigida al gobierno de Rodrigo Borja para exigir la resolución de más de 100 conflictos de tierras que afectaban a las comunidades indígenas, en disputa con hacendados y funcionarios estatales. A partir de ese hecho, se transformó la percepción de la sociedad ecuatoriana sobre el movimiento indígena, mostrando la fuerza y unidad de sus pueblos y nacionalidades. Cinco días después, el levantamiento se intensificó. Los manifestantes se negaron a abandonar la iglesia hasta que sus demandas fueran escuchadas, en un contexto de confrontación entre tres actores clave: indígenas, Estado e Iglesia. El Gobierno se mantuvo firme en su negativa a dialogar mientras los indígenas no desocuparan el templo; por su parte, el movimiento indígena, liderado por la CONAIE, rehusó retirarse sin garantías para iniciar un diálogo; finalmente, los representantes de la propia Iglesia intentaron mediar pacíficamente en el conflicto (Moreno et al., 1992), lo que se convirtió en un precedente que se repetiría en próximas ocasiones pero que también ha sucedido, por ejemplo, en las negociaciones de paz de Colombia entre el Estado y las FARC. La tensión llevó a la CONAIE, liderada por Luis Macas, a convocar una gran movilización para los días 4, 5 y 6 de junio, con el respaldo de otras organizaciones sociales. Las demandas presentadas, organizadas en 16 puntos, abarcaban temas agrarios y educativos, además de la instauración de un sistema plurinacional y la protección de derechos culturales, lo que reveló la profundidad y alcance del conflicto. Simbaña (2020) clasificó las primeras cinco demandas centradas en problemas de tierra y agua, mientras que a partir del séptimo punto se sumaron reivindicaciones políticas más amplias y prolijas, como el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado ecuatoriano. Las movilizaciones iniciaron el 4 de junio y se extendieron hasta el 11, pues en esa fecha el país comenzó a recuperar la normalidad en actividades como el transporte interprovincial y las clases, interrumpidas anteriormente por las protestas. Sin embargo, el diálogo entre la CONAIE y el gobierno no comenzó sino hasta el 6 de junio, después de que los manifestantes decidieran abandonar la iglesia de Santo Domingo. Aun así, la presión en las calles persistió varios días más. 73 Durante ese gran levantamiento, para Borja Núñez (2011), el movimiento indígena tuvo una clara intención de posicionarse como un importante actor político, con incidencia dentro de la escena nacional. A esto se sumó el reclamo por una transformación en el proceso de democratización que avanzaba excluyendo a los pueblos y nacionalidades. Aunque la reforma agraria fue la principal demanda de la protesta o sirvió como punta de lanza y elemento concreto de negociación, las partes involucradas en el proceso de diálogo abordaron el problema de forma particular (Zamosc, 1994). Dentro de la historia ecuatoriana, Endara Tomaselli (1998) interpretó el levantamiento de 1990 como la expresión de un conflicto profundo de identidades entre la sociedad mayoritariamente autoidentificada como “blanca” o “mestiza” e hispanohablante y la sociedad indígena. Este enfrentamiento no solo involucró demandas económicas y políticas, sino también una reivindicación de las culturas indígenas, que hasta entonces habían sido excluidas del ámbito político nacional. Desde ese momento, las comunidades indígenas dejaron de ser invisibles y comenzaron a reclamar su papel como actores esenciales en la construcción del país. Este primer levantamiento significó una victoria parcial para el movimiento indígena en términos de sus demandas concretas. Zamosc (1994) dejó claro que los únicos resultados de la protesta fueron “la discusión abstracta sobre la inserción política por lo alto (estado multinacional) y las propuestas formales sobre la cuestión agraria (proyecto de nueva ley agraria) por lo bajo” (p. 180). Lo descrito deja entrever que aún quedaron asignaturas pendientes frente a las políticas neoliberales que encarecían los productos agrícolas y acrecentaban la situación de vulnerabilidad de los pueblos y nacionalidades indígenas, entre otros muchos factores de conflicto. El levantamiento indígena de 1990 dejó como herencia la convergencia entre distintos sectores de la sociedad ecuatoriana, generando una colaboración sin precedentes. En este contexto, por ejemplo, nacieron organizaciones como la Coordinadora de Organizaciones en Conflicto de Tierras en 1989 y la Coordinadora de Movimientos Sociales en 1995, que contribuyeron a consolidar la lucha por una mayor inclusión política y social de los pueblos indígenas y otros sectores excluidos (Simbaña, 2020; Moreno et al., 1992). Este proceso culminó con la creación del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik en 1995, un partido político que, aunque buscaba representar la diversidad del movimiento social, operó y aún opera principalmente como el brazo político de la CONAIE, canalizando o promoviendo las demandas sociales del 74 movimiento indígena, pero con poca autonomía efectiva en la toma de decisiones. Pachakutik se convirtió, así, pese a sus debilidades internas, en una herramienta crucial para dar voz a las aspiraciones de justicia y equidad de las comunidades indígenas en el ámbito político ecuatoriano (Borja Núñez, 2011). En Ecuador, como se ha mencionado, el levantamiento de 1990 suele percibirse como un evento unitario que comenzó con la ocupación de la iglesia de Santo Domingo el 28 de mayo y concluyó con el diálogo oficial entre la CONAIE y el gobierno, seguido del cese de movilizaciones en las provincias entre el 6 y el 12 de junio de ese año. Sin embargo, un análisis detallado de los acontecimientos y de los documentos “oficiales” emitidos por la CONAIE y otras organizaciones participantes reveló que este proceso se compuso de, al menos, dos eventos distintos, cada uno operando sin un guion preestablecido. Estas acciones no respondieron a un plan rígido, sino que surgieron en respuesta a la dinámica de las movilizaciones y la interacción con el gobierno y otros actores (Simbaña, 2020). En este marco, es preciso puntualizar que, para el caso de Ecuador los datos oficiales de analfabetismo en 1990 bordeaban el 12% de la población (probablemente el porcentaje real y oficioso fuera mucho mayor); el informe UNESCO (2009) exhibe que ya entrado el siglo XXI la mayor parte de las personas que no saben leer ni escribir pertenecen a la población indígena. No obstante, el último registro oficial de acuerdo con el censo nacional de 2022 refleja cifras más alentadoras que dan cuenta que el analfabetismo se ha reducido al 3,7 % de la población (INEC, 2022). 3.5.2. Las movilizaciones contra el gobierno populista de Bucaram (1997) La segunda gran movilización referida en este estudio ocurrió en 1997, siete años después del anterior, una fecha en la que Ecuador se enfrentó a la “agudización de la crisis económica, el conflicto político y el desbordamiento de los marcos institucionales” (Guerrero et al., 2003, p. 158). Para contextualizar, cabe señalar que un año antes de esta crisis, el país andino atravesó un período de elecciones nacionales y seccionales en el que el movimiento indígena participó por primera vez en la política formal a través de la creación del partido plurinacional Pachakutik. Este movimiento político, en alianza con el partido Nuevo País, logró que representantes indígenas obtuvieran 8 de los 82 escaños en el Congreso, marcando un hito en la representación política de los pueblos indígenas. 75 De este modo, se registró la entrada oficial de la CONAIE al escenario político nacional a través del movimiento Pachakutik (García, 2001). Las elecciones presidenciales de ese año dieron como vencedor al populista Abdalá Bucaram, candidato por el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE). El Gobierno, que permaneció en el poder solo seis meses, se caracterizó por un populismo sin ambages y la aplicación de una agenda de claro corte neoliberal. La mezcla de políticas autoritarias y medidas económicas neoliberales provocó un profundo descontento social, lo que desencadenó un gran levantamiento de los sectores populares entre enero y febrero de 1997 (García, 2001; Ortiz, 2011). Así también, el movimiento indígena atravesó diversas turbulencias que amenazaron al statu quo, pues el gobierno de Bucaram incumplió su promesa de convocar a un proceso constituyente y rehusó ratificar el Convenio 169 de la OIT (Resina de la Fuente, 2012). Las movilizaciones ejercieron presión sobre el Congreso ecuatoriano para que destituyera al presidente Abdalá Bucaram. La razón esgrimida para derrocar al presidente fue su “incapacidad mental”, uno de los motivos establecidos en la Constitución Política vigente en aquel entonces, que posibilitó su destitución. Este acontecimiento representó una victoria no solo para el movimiento indígena, sino también para otros sectores sociales que se unieron en rechazo a las políticas neoliberales impulsadas por el gobierno del cesado (Ortiz-T, 2011). Tras este episodio, la CONAIE adoptó una estrategia de alianzas durante y después de dicha movilización, destacando su colaboración con sectores estratégicos como el Municipio de Quito —en la persona de su alcalde, Jamil Mahuad— y otras organizaciones opositoras al gobierno de Bucaram. 3.5.3. Las protestas contra el presidente Mahuad y el Triunvirato de Salvación Nacional (2000) Antes de adentrarse en el tercer hito que, para efectos de la presente tesis doctoral, fue la movilización indígena del año 2000, resulta importante revisar el contexto previo. En 1997, a raíz de la agitación social que buscaba destituir al expresidente Abdalá Bucaram, como ya se ha mencionado, se gestó cierta camaradería entre el movimiento indígena y el entonces alcalde de Quito, Jamil Mahuad. En aquel escenario, surgió la figura de Mahuad, quien convocó a una Asamblea orientada, al menos sobre el papel, a garantizar la participación del movimiento indígena en los diálogos nacionales (Barrera, 76 2001). Esta convocatoria marcó un esfuerzo por incluir al movimiento indígena en las decisiones políticas. La iniciativa de Mahuad generó una atmósfera de confianza y euforia dentro de la CONAIE, lo que facilitó que el movimiento indígena apoyara su candidatura presidencial. Este respaldo se convirtió en un factor clave para que Mahuad, con el respaldo explícito de la CONAIE y la simpatía de las clases populares, ascendiera a la presidencia de Ecuador. Así, el apoyo indígena se consolidó como un elemento estratégico en su campaña, por lo que, al asumir Mahuad el poder, se podría considerar como deudor de aquél. Sin embargo, esta suerte de “luna de miel” no fue eterna: el 11 de enero del año 2000, el presidente de Ecuador, Jamil Mahuad, anunció la dolarización de la economía nacional. Esta medida implicó fijar un tipo de cambio de 25.000 sucres por cada dólar, en un escenario crítico en el que el salario mínimo era de apenas 53 dólares, mientras que el costo de la canasta básica rondaba los 200 dólares, lo que generó gran preocupación y malestar entre los sectores más vulnerables del país (Ciriza, 2020). En paralelo a la decisión de Mahuad de dolarizar la economía, Antonio Vargas fue elegido presidente de la CONAIE y adoptó una postura abiertamente contraria al Gobierno. Durante su liderazgo, se fortaleció la figura de los Parlamentos Indígenas y Populares, que exigieron la renuncia de nada más y menos que los tres poderes del Estado (Guerrero et al., 2003). En respuesta a la inminente dolarización y a la grave crisis económica, política e institucional que enfrentaba el país, parecida a la crisis vivida en Argentina con el famoso “corralito”, el 21 de enero de 2000, cientos de indígenas provenientes de diversas comunidades de la Sierra llegaron a Quito con la intención de sitiar la ciudad en señal de protesta (Kingman, 2001). Las autoridades gubernamentales, que ya anticipaban la llegada de los manifestantes, desplegaron fuerzas del ejército y la policía en las calles de Quito, con el objetivo de impedir el ingreso de los manifestantes y limitar su acción. Esta respuesta represiva afectó directamente la visibilidad de la protesta, lo que provocó que varios medios de comunicación calificaran el levantamiento como un fracaso debido a la disminución del número de manifestantes que lograron llegar a la capital (Kingman, 2001). A pesar de todo, en Ecuador se consolidó el Triunvirato de Salvación Nacional, conformado por Antonio Vargas, líder de la CONAIE, Carlos Mendoza, Comandante General, y Carlos Solórzano, Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Este grupo fue respaldado por la fuerza de más de 10.000 indígenas que se encontraban en las calles de 77 Quito (Garzón-Vera et al., 2023). El triunvirato asumió el poder por solo tres horas, el 21 de enero de 2000, asistiendo en un solo día al ascenso y caída de esta división tripartita. Aunque fue efímera, la alianza entre la CONAIE y los altos mandos militares propició un acercamiento significativo entre su presidente, Antonio Vargas, y el coronel Lucio Gutiérrez. Esta relación derivó, mediante una especie de déjà vu, en el respaldo del movimiento indígena a la candidatura presidencial de Gutiérrez, quien ganó las elecciones en 2002 (Larrea, 2004), de manera similar al modo que lo hizo Mahuad. A partir de 2004, ya en el poder, el coronel Gutiérrez afianzó su discurso populista de rechazo a las formas de gobierno que denominaba “oligárquicas” (actualmente denominadas “castas” con el mismo sentido), logrando con esto neutralizar a la oposición y dividir profundamente al movimiento indígena mediante políticas clientelares (De la Torre, 2008). 3.5.4. El estallido social en rechazo al “paquetazo” de Lenín Moreno (2019) En 2007, Rafael Correa asumió la presidencia de Ecuador, marcando un cambio en la relación entre el gobierno y las organizaciones indígenas, especialmente con la CONAIE. Durante las elecciones de 2006, esta relación comenzó a deteriorarse debido a la competencia por el voto indígena entre el movimiento indígena y el propio partido de Correa, lo que creó una tensión que se extendió en los años siguientes (León et al., 2020). Además, la CONAIE enfrentó una crisis de legitimidad derivada de su apoyo previo al gobierno del coronel Lucio Gutiérrez, lo que desacreditó en parte su rol como representante legítimo del movimiento indígena y redujo su relevancia política, consolidando la percepción de que su influencia pertenecía al pasado (Lalander et al., 2012). Aunque los movimientos indígenas mantuvieron su espíritu de movilización, su capacidad de organización y convocatoria se vio limitada durante el gobierno de Correa, quien se marcó como uno de sus principales objetivos desactivar a este sector. En 2009, un paro convocado por estos movimientos no tuvo éxito y, en 2010, la CONAIE y la CONFENAIE organizaron una marcha en rechazo a la Ley de Aguas, pero el gobierno ignoró sus demandas, reflejando que la desconexión histórica entre el Estado y las comunidades indígenas permanecía tan vigente como años atrás (León et al., 2020). Tras una década de gobiernos correístas, tomó el testigo quien fue uno de sus vicepresidentes, convertido en heredero natural en 2017: Lenín Moreno Garcés. Bajo su presidencia, en octubre de 2019, Ecuador vivió once días de intensas protestas sociales 78 que unieron a sectores diversos, como la clase obrera, campesina e indígena, las mujeres y los jóvenes, en una lucha común contra el Decreto 883, emitido por el presidente Lenín Moreno. Este decreto, que eliminaba el subsidio a los combustibles, respondía a compromisos neoliberales adquiridos por Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI) (Iza et al., 2021). Aunque la eliminación del subsidio fue el detonante de las protestas, el levantamiento reflejó una acumulación de tensiones más profundas, originadas desde 2017 con la llegada de un gobierno que heredó un déficit presupuestario y redujo la inversión en sectores clave como educación, salud y desarrollo social (Gómez, 2020) e inclusive desde años atrás por los cortocircuitos en el seno del movimiento generados por las estrategias correístas. Las protestas comenzaron el 4 de octubre con una paralización liderada por el gremio de transportistas (FENACOTIP), que se extendió rápidamente a otros sectores, y culminó en un levantamiento general protagonizado por la CONAIE (Álvarez, 2019; Pérez, 2020). Frente a la magnitud de las movilizaciones, el gobierno impuso un estado de excepción mediante el Decreto 884, medida que, según Iza et al. (2021), “demostró el carácter represivo del Estado en su intento de sofocar la resistencia popular” (p. 176). El Decreto 883, como ya se ha mencionado, además de eliminar el subsidio a los combustibles, incluyó una serie de políticas impopulares que impactaron directamente en los derechos laborales y la economía de los sectores populares. Este “paquetazo” (denominación que se refiere a “paquete de medidas” en el español de América, según el Diccionario de la RAE) comprendió la reducción de salarios para nuevos contratos, despidos masivos, flexibilización laboral y reducción de vacaciones en el sector público, así como beneficios fiscales para las grandes fortunas, como la eliminación de aranceles y la reducción del Impuesto a la Salida de Divisas (Chavero, 2020). El levantamiento de 2019 se convirtió por ende en un momento clave de resistencia, que expuso no solo la magnitud de la desigualdad, sino también las divisiones sociales en un país que se descubrió profundamente desigual tras el imaginario de progreso de la “década ganada” correísta. La cobertura mediática, que en un principio criticó las políticas de gobiernos anteriores, rápidamente se alineó con el gobierno de Moreno y presentó las protestas como actos vandálicos y terroristas (Chavero, 2020). En el transcurso de las manifestaciones, se estimó que al menos 1.330 personas fueron detenidas, 132 vías fueron cerradas y aproximadamente 1.500 personas recibieron atención médica debido a los 79 enfrentamientos (Andrade, 2020). Asimismo, es importante señalar cómo, a pesar de la magnitud del levantamiento, la sociedad ecuatoriana demostró una profunda fragmentación social. Durante las protestas, los discursos de odio, racismo y desprecio hacia las comunidades indígenas se intensificaron, reforzando estereotipos y dificultando el diálogo necesario para resolver el conflicto. La polarización entre diferentes sectores de la población, con la percepción de “ellos” contra “nosotros”, se convirtió en un obstáculo importante para alcanzar acuerdos que pudieran frenar las consecuencias de la movilización (Izurieta, 2020). Este levantamiento dejó al descubierto las tensiones latentes en el país y resaltó la urgente necesidad de abordar las desigualdades estructurales que afectaban a gran parte de la población ecuatoriana. 3.5.5. La reacción popular en oposición a los acuerdos con el FMI (2022) El movimiento indígena en Ecuador volvió a movilizarse y tomó las calles de Quito el 13 de junio de 2022, en el que ha sido el último levantamiento significativo hasta el presente. Este estallido social se desencadenó tras las elecciones presidenciales de abril de 2021, en las que Guillermo Lasso asumió la presidencia como sucesor de Lenín Moreno. Siguiendo con las políticas de su predecesor, de quien se presumía había sido asesor los últimos años de mandato, Lasso, un connotado banquero, priorizó la reducción del déficit fiscal mediante la disminución de la inversión estatal y reforzó los acuerdos con el FMI. Entre sus primeras decisiones, destacó el Decreto Ejecutivo Nº. 95, con el cual anunció la privatización de la industria de hidrocarburos y la liberalización del mercado de combustibles. Este decreto permitió la libre importación y distribución de combustibles, dejando su precio a la variabilidad o “libre regulación” del mercado (Dávalos, 2022). El 13 de junio de 2022, la CONAIE junto a la FEINE y FENOCIN convocaron a un paro nacional como respuesta a la crisis económica que afectaba especialmente a los sectores más vulnerables de la población y ante la falta de políticas gubernamentales para aliviar la situación sobrevenida por las medidas impuestas por el Gobierno. La CONAIE presentó un pliego de diez demandas, exigiendo al gobierno medidas contra la austeridad, definida como “austericidio”. Entre los puntos centrales se incluyeron la reducción y congelación del precio de los combustibles, la condonación de deudas en la banca privada y cooperativas, la implementación de precios justos para los productos agropecuarios, la 80 inversión pública para mejorar las condiciones laborales y la limitación de la expansión extractivista en territorios ancestrales (Dávalos, 2022; Leyes, 2023). Las movilizaciones de junio de 2022 en Ecuador, aunque menos letales que las de octubre de 2019, reflejaron un persistente nivel de violencia y vandalismo. Hubo 7 muertes y 162 detenidos. Se observaron igualmente ataques a instituciones públicas y enfrentamientos violentos. La represión policial y la presencia de infiltrados para la comisión de actos vandálicos fueron más intensas en estas protestas en comparación con levantamientos previos. Esto podría explicarse por la delincuencia que, en medio del desorden social, aprovechó la distracción de las fuerzas de seguridad enfocadas en contener las protestas (Ospina, 2022), si bien también se adujeron otros culpables, llegándose a señalar al movimiento correísta como incitador de los disturbios. Tras los 18 días de protestas, los movimientos sociales y populares lograron presionar al gobierno para entablar negociaciones. El 30 de junio de 2022, luego de largos días de intensas movilizaciones y diálogos, se estableció un proceso formal de negociación entre el gobierno y las organizaciones indígenas, mediado por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (como ya sucedió, recordemos, en el levantamiento del Inti Raymi de 1990), que culminó con la firma de un acuerdo de paz (Leyes, 2023). Como resultado, el gobierno promulgó el Decreto Ejecutivo Nº. 467, que redujo el precio de los combustibles, derogó el Decreto Nº. 95 sobre la privatización de hidrocarburos y modificó el Decreto Ejecutivo Nº. 151, excluyendo el desarrollo de la minería en áreas protegidas y territorios ancestrales. Además, se acordó una respuesta urgente para mejorar el sistema de salud pública (Herrera, 2022). Debido a la gran cantidad de fechas significativas, así como a la extensa recopilación de datos y detalles históricos, se ha elaborado una tabla que tiene como propósito fundamental establecer de manera clara y ordenada la cronología detallada de los levantamientos indígenas en el territorio ecuatoriano. Este registro abarca un lapso significativo de tiempo que comprende un total de 32 años, lo que constituye el marco temporal establecido para el desarrollo y la contextualización de la presente investigación académica. Dicho período abarca desde el primer levantamiento ocurrido en el año 1990, considerado un hito histórico en el contexto de la movilización indígena en el país, hasta el levantamiento más reciente que tuvo lugar en el año 2022, destacándose en ambos casos la relevancia social y política de estos eventos. Dicha tabla, que se muestra a continuación, proporciona información específica acerca del año en el que ocurrió cada 87 fundamental al ser consagrado en la Constitución ecuatoriana de 2008, vinculado estrechamente con la dignidad humana, convirtiendo este elemento es un factor esencial para la defensa de los derechos de los ciudadanos (Landa, 2017), especialmente dentro de la cosmovisión indígena. El derecho a la resistencia otorgó a los individuos y colectivos la facultad de manifestarse ante cualquier vulneración o amenaza a los derechos que se les reconocían en la Constitución, la ley o en instrumentos internacionales (Loyola, 2023). El texto constitucional estableció, en su Artículo 98, que: Los individuos y los colectivos podrán ejercer el derecho a la resistencia frente a acciones u omisiones del poder público o de las personas naturales o jurídicas no estatales que vulneren o puedan vulnerar sus derechos constitucionales, y demandar el reconocimiento de nuevos derechos. Para Loyola (2023), este artículo contenía los elementos clave que constituían el derecho a la resistencia. En primer lugar, señalaba a los ciudadanos, de forma individual o colectiva, como los sujetos que podían ejercer este derecho, y establecía al Estado como el responsable de garantizar su respeto. En segundo lugar, contemplaba dos escenarios en los que podía ejercitarse el derecho a la resistencia, esto es, ante acciones u omisiones del poder público que atentaran contra los derechos constitucionales de los ciudadanos. Por último, otorgaba la facultad de demandar el reconocimiento de derechos no contemplados previamente en el ordenamiento jurídico (Bonifaz et al., 2019). La inclusión del derecho a la resistencia en la Constitución ecuatoriana no implicó únicamente su reconocimiento como un mecanismo de defensa, sino que lo posicionó como un pilar fundamental para la construcción de una sociedad más participativa y, en suma, justa. Sin embargo, la falta de claridad en las situaciones que legitimaban el derecho a la resistencia generaba incertidumbre y abría un abanico de incertidumbres. Coronel et al. (2022) identificaron, a partir del análisis doctrinario y jurisprudencial, dos requisitos clave para su ejercicio: que el derecho vulnerado fuese considerado primordial; y que existiera una evidente inacción estatal en su protección. El derecho a la resistencia, aunque protegido frente a posibles restricciones por otras normas jurídicas, enfrentaba la ausencia de un procedimiento claro que facilitara su aplicación efectiva (Ramos et al., 2013). Esta falta de un marco normativo específico para su desarrollo obstruyó su objetivo principal, que era proteger los derechos vulnerados, y 88 generó un constante y creciente conflicto entre las autoridades de control y los ciudadanos que ejercían este derecho. Zambrano (2023) argumentó que esta situación convirtió al derecho a la resistencia en una figura jurídica que, en la práctica, era frecuentemente ignorada o reprimida, al ser percibida como un acto de desobediencia civil y, en muchos casos, criminalizada. Coronel et al. (2022) sostuvieron que el derecho a la resistencia se entendía como un derecho declarativo que permitía una forma legal de desobediencia al orden jurídico, pero su aplicación se encontraba condicionada. En Ecuador no se permitió el desarrollo pleno del derecho a la resistencia, ya que enfrentó múltiples limitaciones prácticas. Según datos presentados por Vistín et al. (2023), en Ecuador, el 28% de los casos de criminalización de manifestantes correspondieron a imputaciones por ataque o resistencia, el 17% a acusaciones por daño a bienes ajenos, el 16% a cargos por paralización de servicios públicos y el 5% a delitos de terrorismo. En Ecuador, las disposiciones contenidas en leyes como la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional y la Ley de Participación Ciudadana fungieron como espacios de desarrollo normativo del derecho a la resistencia, pero su implementación se dio a través de una interpretación que lo reducía a una garantía o mecanismo de participación más que a un derecho autónomo. Zambrano (2023) recalcó que existía un vacío legal en la Constitución, que no establecía un procedimiento específico para el ejercicio del derecho a la resistencia, limitando así su efectividad y desarrollo pleno. 3.7.2. Las políticas públicas de comunicación en Ecuador: entre la interculturalidad y la democratización de los medios de comunicación Las políticas públicas fueron entendidas como instrumentos normativos que emitían los gobiernos, tanto centrales como seccionales, con el fin de utilizar recursos destinados a atender problemas de interés público (Marcillo et al., 2018; Espín et al., 2021). En esencia, eran mecanismos a través de los cuales las entidades gubernamentales canalizaban sus recursos para resolver desafíos sociales y promover el bienestar colectivo. Es importante señalar que dichas políticas públicas diseñadas en Ecuador a finales del siglo XX fueron promovidas por sectores de la sociedad donde el poder estaba concentrado. Estos grupos de poder actuaron desde frentes ideológicos conservadores y 89 liberales, controlando el diseño y la implementación de dichas políticas (Marcillo et al., 2018). Durante ese período, la toma de decisiones estuvo dominada por intereses específicos que limitaron la inclusión de sectores más amplios de la población en el proceso de formulación de políticas. Mientras la Constitución de 1979 estuvo vigente, las políticas públicas en Ecuador se enfocaron en el desarrollo económico, priorizando la generación de ingresos y empleos. Al inicio de la década de 1980, se adoptó un nuevo enfoque en el diseño de políticas, orientándolas hacia el desarrollo rural, así como al fortalecimiento de derechos fundamentales como la salud y la educación (Marcillo et al., 2018). Este cambio reflejó una respuesta a las demandas sociales y económicas emergentes, evidenciando una mayor atención a las necesidades de los sectores rurales. En 2008, la nueva Constitución de la República del Ecuador introdujo un enfoque renovado hacia la interculturalidad, colocándola en el centro de las políticas públicas. A partir de ese momento, los pueblos y nacionalidades indígenas adquirieron un rol protagónico en el escenario político, con el reconocimiento de un capítulo de derechos colectivos que sirvieron como base para proyectos de desarrollo orientados a estas comunidades (Iturralde, 2021). Esta nueva orientación marcó un hito en la inclusión de grupos históricamente marginados en la toma de decisiones a nivel estatal. La formulación de políticas públicas, especialmente aquellas relacionadas con la interculturalidad, requirió de un diálogo bipartito entre los representantes del Estado y la sociedad civil (Tello, 2019). La participación de las centrales de los pueblos y nacionalidades indígenas, como la CONAIE, fue clave para impulsar políticas que promovieran la inclusión de estos grupos en el escenario político y social. Desde el primer levantamiento indígena, la CONAIE se consolidó como un actor central en este proceso. Tras consolidarse como un Estado plurinacional e intercultural, Ecuador dio pie a la implementación de leyes que amparasen los derechos de los pueblos y nacionalidades (Luque et al., 2020). En junio de 2013 se promulgó la Ley Orgánica de Comunicación (LOC). Esta Ley surgió bajo la premisa de promover procesos comunicativos que reconociesen la diversidad cultural y democratizasen el derecho a la comunicación (Alarcón et al., 2023). Por otro lado, Tamarit et al. (2020) explican que la ley surgió en un contexto de tensión entre el Gobierno de Rafael Correa y los medios privados del país, lo que influyó en su redacción y posterior implementación. Además, la norma señalada 90 imponía regulaciones para los medios de comunicación, tales como la prohibición de la concentración de medios, la obligación de difundir información veraz y equilibrada, y la protección de la privacidad de las personas. A partir de la promulgación de esta Ley, la agenda gubernamental cambió; en parte, esto se produjo debido a la incertidumbre política ocasionada por otros frentes, principalmente económicos, que llevaron a desviar la atención hacia temas relacionados con la estabilidad financiera del país. La comunicación también ha sido reconocida como un derecho inherente a la persona humana, exigiendo la creación de políticas públicas que fomenten su desarrollo desde una perspectiva pluralista (Barragán et al., 2015). Con la Constitución de 2008, la comunicación intercultural adquirió relevancia, y en 2010 se incluyó como un tema prioritario en la agenda gubernamental, promoviendo la “democratización de los medios de comunicación” como una política clave para garantizar el acceso equitativo a la información y el respeto a la diversidad cultural (Iturralde, 2021). En lo que respecta a derechos para la comunicación intercultural, la LOC (2013) exigía la presencia de contenidos que reflejasen la cosmovisión y cultura de pueblos indígenas, afroecuatorianos y montubios (Villalva et al., 2020). En este contexto, se incluyó el Artículo 14, sobre el Principio de interculturalidad y plurinacionalidad, que reza así: El Estado a través de las instituciones, autoridades y funcionarios públicos competentes en materia de derechos a la comunicación promoverán medidas de política pública para garantizar la relación intercultural entre las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades; a fin de que éstas produzcan y difundan contenidos que reflejen su cosmovisión, cultura, tradiciones, conocimientos y saberes en su propia lengua, con la finalidad de establecer y profundizar progresivamente una comunicación intercultural que valore y respete la diversidad que caracteriza al Estado ecuatoriano. Para Caicedo et al. (2021), la comunicación intercultural busca minimizar las barreras impuestas por el lenguaje dominante. Los medios de comunicación, al ser los principales canales para la divulgación de contenido, juegan un papel indispensable en el cumplimiento del derecho a la comunicación intercultural. Así también, la comunicación intercultural se instituye como un derecho contenido en el Artículo 36 de la LOC. Este 91 derecho tiene como propósito cuidar de las tradiciones ancestrales por medio de la difusión y producción de contenido que refleje su cultura y formas de vida (Noboa et al., 2018). El derecho a la comunicación intercultural y plurinacional aparece en la ley de la siguiente manera: Los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianas y montubias tienen derecho a producir y difundir en su propia lengua, contenidos que expresen y reflejen su cosmovisión, cultura, tradiciones, conocimientos y saberes. Todos los medios de comunicación tienen el deber de difundir contenidos que expresen y reflejen la cosmovisión, cultura, tradiciones, conocimientos y saberes de los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianas y montubias, por un espacio de 5% de su programación diaria, sin perjuicio de que, por su propia iniciativa, los medios de comunicación amplíen este espacio. El Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y la Comunicación establecerá los mecanismos y la reglamentación para el cumplimiento de esta obligación. La falta de cumplimiento de este deber por parte de los medios de comunicación, será sancionada administrativamente por la Superintendencia de la Información y la Comunicación con la imposición de una multa equivalente al 10% de la facturación promediada de los últimos tres meses presentada en sus declaraciones al Servicio de Rentas Internas, sin perjuicio de que cumpla su obligación de difundir estos contenidos. La interculturalidad de la que se habla en este artículo de la LOC hace referencia al reconocimiento de los distintos pueblos y nacionalidades del Ecuador como actores sociales con rasgos propios que los diferencian de los demás (López et al., 2018). La conceptualización de este artículo resultaba ambigua puesto que teóricamente la interculturalidad debe recoger el patrimonio, valores y creencias que están destinadas a construir la identidad cultural, situación que no estaba recogida desde los medios ante la vaguedad e indefinición de esta tipificación (Noboa et al., 2018). Así, si bien la LOC estableció el derecho de los pueblos y nacionalidades de producir y difundir contenido con carácter intercultural, eso no pudo ser aplicado hasta 2015, año en que se expidió el Reglamento para la aplicación del artículo 36 sobre difusión de contenidos interculturales (Vélez, 2019). Por contenido intercultural se entiende, según el Artículo 3 del Reglamento para la aplicación del Artículo 36 de la Ley Orgánica de Comunicación sobre difusión de Contenidos Interculturales (2015): 92 Todo tipo de mensajes, información, opinión y publicidad que se produzca, reciba, difunda o intercambie a través de los medios de comunicación social, incluidos impresos y los sistemas de audio y video por suscripción que operen un canal propio, siempre que expresen y reflejen la cosmovisión, cultura, conocimientos, saberes y ciencias milenarias de diversas culturas, en su propia lengua y sus propios símbolos, así como aquellos que promuevan el respeto, integración y relación intercultural. El reglamento expresa que el contenido intercultural debe buscar el beneficio de la historia de las culturas desde distintas perspectivas, de modo que difundan su memoria colectiva, cultura y saberes (Murillo, 2020). A pesar de la vigencia de la LOC y su reglamento de contenido intercultural, a juicio de la bibliografía consultada, los medios de comunicación no se han empoderado del verdadero sentido de este precepto. Por ello, aunque cumplan con el requisito de difundir contenido intercultural, esta producción no refleja realmente las formas de vida o prácticas de las comunidades, pueblos y nacionalidades (Zeballos, 2022). El derecho a la comunicación intercultural obliga a los medios a difundir al menos el 5% de su espacio con contenido tendiente a fomentar la igualdad e interculturalidad (Zeballlos, 2022). Para garantizar el cumplimiento de la ley se crearon dos entidades de control: por un lado, el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (CORDICOM), encargado de vigilar la difusión y aplicación del contenido intercultural en los medios de comunicación; y, por otro, la Superintendencia de Información y Comunicación (SUPERCOM), destinada a la regulación y la sanción (Gehrke et al., 2016; Suing et al., 2015). Seis años más tarde de su promulgación, en 2019, ya bajo otro gobierno, la LOC se reformó, con lo cual se derogó la sanción económica, establecida inicialmente, por el incumplimiento del 5% en la difusión del contenido intercultural en los medios de comunicación (Zeballos, 2022). El artículo 36 en este nuevo marco legal modificado se enfoca más en la promoción de los derechos de los pueblos y la producción de contenidos por las mismas comunidades, priorizando el acceso a la justicia a través de la Defensoría del Pueblo y acciones legales. No detalla sanciones, sino que sugiere una orientación a la colaboración y cumplimiento voluntario por parte de los medios. Una nueva reforma de la LOC se da en el 2022: en el artículo 36 se generan ciertas variantes respectos a los dos textos anteriores. Se aborda el derecho a la comunicación intercultural y plurinacional desde un enfoque que combina obligaciones legales con un 93 componente educativo o educomunicativo. A diferencia de los dos textos anteriores que enfatizan principalmente sanciones financieras o la intervención de la Defensoría del Pueblo, este artículo, particularmente, introduce un enfoque más integral y correctivo en cuanto a las medidas que deben tomarse si los medios de comunicación no cumplen con sus obligaciones de difusión intercultural, estableciéndose que, ante el incumplimiento del artículo 36, se realizarán como medida compensatoria campañas educativas o talleres de formación con perspectiva de Derechos Humanos, diversidad e interculturalidad (Ley Orgánica de Comunicación, 2022). 3.8. Una aproximación a la historia y la estructura de los medios de comunicación en Ecuador Según se enseña en las Escuelas de Comunicación, el periodismo en Ecuador empezó en 1792, dominado en gran medida por la Iglesia Católica, y se centró en asuntos políticos y sociales. A lo largo del siglo XIX, la práctica periodística se afianzó, lo que dio lugar al surgimiento de varios medios de comunicación con un enfoque más moderno (Punín Larrea y Calva Cabrera, 2014). Para entender mejor los orígenes de la prensa en Ecuador, resulta pertinente explorar su surgimiento en el contexto de la creación del país como estado independiente14. Checa Godoy (2019) advierte que, entre 1830 y 1843, en el inicio de la República con el primer presidente Juan José Flores, se trazó ya una tendencia clara en cuanto a la relación que mantienen los medios y el poder a lo largo de la historia del país, pues el Presidente promulgó la “Carta de Esclavitud” donde se limitaba radicalmente la libertad de prensa, por el miedo criollo al resurgimiento de ideas proespañolas y la posible reversión de proceso independentista. Esto se ha traducido históricamente en una marcada desconfianza del gobierno de turno hacia los medios críticos y el uso de los medios para construir una imagen pública favorable. Aunque la 14 El 13 de mayo de 1830, Quito declaró la independencia del territorio de la antigua Real Audiencia como un nuevo Estado, que luego, en la Asamblea Constituyente de Riobamba, decidió llamarse Ecuador, inspirándose en los estudios franceses sobre la línea ecuatorial. Desde su origen, el país se caracterizó por una marcada regionalización: la Sierra centro-norte (Quito) dominada por el régimen hacendatario, la Sierra sur (Cuenca) con pequeña propiedad agrícola, y la Costa (Guayaquil) centrada en el latifundio exportador. Las guerras de independencia debilitaron los lazos económicos internos y orientaron el comercio hacia potencias extranjeras, especialmente Gran Bretaña. La naciente república, controlada por una élite terrateniente, fue un Estado débil, excluyente y centrado en intereses criollos, dejando marginada a la mayoría indígena y campesina. Esto cimentó un proceso de construcción nacional marcado por conflictos de clase, regionales y raciales que han perdurado desde la creación de Ecuador como nación independiente (Ayala Mora, 2015). 94 legislación de la primera época republicana aparentaba ser permisiva, en la práctica prevaleció la censura y la autocensura. Entre 1830 y 1850 las dificultades técnicas no fueron impedimento para la aparición de un sinnúmero de periódicos que respondían a líneas editoriales partidistas y conservadoras; dichos medios se imprimían principalmente en Quito y Guayaquil, como urbes principales de Ecuador. En ese período, Gabriel García Moreno fue un personaje destacado del periodismo ecuatoriano porque fundó y editó cuatro periódicos, que le servían a la postre como trinchera política para promocionar sus ideales. Los impresos fueron su plataforma política de manera indudable pues lo llevaron a convertirse en presidente de Ecuador en dos períodos (1861-1865 y 1869-1875) (Marín Gutiérrez et al., 2016), gracias en buena parte a la influencia adquirida mediante los rotativos. Según Benítez (2000), la última década del siglo XIX fue un tiempo de apogeo para los periódicos en Ecuador pues existían cerca de 90 impresos, el 40% arraigados en Guayaquil. En ese contexto, el diario El Telégrafo fue fundado en 1884 siguiendo los principios conservadores, con una línea editorial reaccionaria. Entrando el siglo XX, en el marco del liberalismo radical (1895-1912) surgieron 237 medios impresos bajo la consigna liberal; gran parte de ellos tuvieron una circulación efímera porque respondían a intereses propagandísticos puntuales en favor del presidente Eloy Alfaro (Gómez Iturralde, 1998), es decir, funcionaron como medios de campaña política, al estilo de los panfletos. Como nacieron también se extinguieron periódicos ecuatorianos. Muchos de ellos se crearon con la necesidad de apoyar a grupos políticos durante las elecciones y luego para combatir a los que llegaban al poder; las inclinaciones más comunes entre los medios eran liberales, afines al gobierno, conservadoras, satíricas y de oposición (p. 1131). En el transcurso de las primeras décadas del siglo XX, con cierta fluctuación, surgieron otros periódicos de corta data. No obstante, desde lo que se reconoce como prensa seria, en enero de 1906 empezó la circulación del diario El Comercio, en Quito, medio que con el transcurrir de los años se convirtió en uno de los impresos más relevantes de Ecuador. Así también los diarios El Universo (fundado en Guayaquil en 1922), El Expreso (fundado en Guayaquil en 1973), El Extra (fundado en Guayaquil en 1974) y La Hora (fundado en Quito en 1982) han perdurado en el tiempo de manera más continuada hasta por lo menos las dos primeras décadas del siglo XXI. En los años 60 y 95 70, los medios impresos eran dirigidos principalmente por grupos familiares (Báez Avilés, 2018). Entrado el siglo XX, entre 1920 y 1960, Ecuador experimentó un evidente crecimiento urbano y la incorporación de diversas innovaciones tecnológicas en su vida social. El ensanchamiento de la población y los avances en alfabetización ampliaron significativamente el público lector, lo que, pese a la recesión económica, impulsó un leve aumento en la publicidad comercial. Así, para mediados del siglo XX, la mayoría de las capitales contaban con uno o dos periódicos, estableciendo un modelo en el que la prensa de Quito y Guayaquil, aunque considerada “nacional”, mantenía una influencia diversificada por regiones. A finales del siglo XX, la propiedad y control de los medios impresos se concentra en ciertos grupos oligárquicos, que de a poco expanden sus negocios a la radio y la televisión además de diversificar sus intereses en empresas y negocios de todo tipo. Esta centralización o, por mejor decir, concentración de los medios sigue un patrón común en la economía ecuatoriana, consolidando el poder mediático en un escaso número de corporaciones con enorme influencia (Ayala Mora, 2012). Es notable puntualizar el caso del diario El Extra, cuyos inicios estaban orientados hacia la prensa seria, pero donde se puede encontrar cómo en 1988, 15 años después de su fundación, el cambio de editor dio un giro también en el contenido del medio que se volcó sin ambages hacia el amarillismo: “En 1988, con la llegada de Henry Holguín como editor, el diario comenzó a tornarse sensacionalista, la crónica roja, los cuerpos de mujeres “bonitas”, farándula y drama ocupan las primeras páginas del diario” (Celorio Moreno, 2016, p.34). Por otro lado, ya en el campo del medio radial, cabe señalar que los inicios de la radiodifusión en Ecuador han sido de carácter amateur; en 1925 en Guayaquil y de manera posterior en Quito se hicieron las primeras pruebas de modo experimental (Yaguana y Delgado 2014). Cuatro años más tarde, con programación relativamente formal la radio El Prado se emitió desde la ciudad de Riobamba, en 1929, con las trasmisiones hechas por radioaficionados. Este espacio se mantuvo 10 años al aire con una parrilla cuyos segmentos eran locutados desde la espontaneidad (Punín Larrea y Rivera Rogel, 2014). En 1930 se creó legalmente la primera radio en Ecuador, llamada La Voz de Los Andes, posteriormente denominada La Voz de Quito, administrada por misioneros americanos y cuyos fines eran claramente evangelizadores. En dicha década de los 30 se generó la expansión de la radio en el país, principalmente en Quito y Guayaquil, a través de la opción de la Frecuencia Modulada (FM) (Grijalva, 2019). 96 En los años 40 del siglo XX, el incipiente desarrollo profesional de la radio incidió en la proliferación de emisoras con programación particularmente recreativa. En cambio, para la década de los 60, eran ya cerca de 200 estaciones de radio en todo el país, excepto Galápagos. En ese entonces, las emisoras consolidaron sus programaciones con amplios espacios informativos y de opinión pública, a través de los cuales se dio forma a la creación de cadenas radiales (Ruiz, 1990). Fue en esta época, hacia mediados del siglo, en Latinoamérica, y más particularmente en Ecuador, cuando tomó vuelo y causó, también, revuelo la figura de las radios comunitarias, que respondían a intereses más sociales y educativos. Así, las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE) se crearon en 1963 de la mano de monseñor Leonidas Proaño. Una de las razones principales fue promover y apoyar las campañas de alfabetización, dirigidas a la población indígena y campesina, razón por la cual se emitieron espacios formativos e instruccionales en español y kichwa (Crespo, 1983). Este fenómeno tuvo un impacto importante en las décadas siguientes, dentro de un contexto marcado por la Teología de la Liberación. Sin embargo, la radio popular y comunitaria se fue apagando y perdiendo vigencia conforme avanzaba el siglo XX, de modo que, para el año 1990, la radiodifusión seguía concentrada en Quito y Guayaquil dentro de esquemas tradicionales. Un estudio de Meneses (1991) reveló la existencia de 314 emisoras, de los cuales el 97% eran de propiedad privada, con fines claramente comerciales. Entrado el nuevo siglo, en Ecuador, la radio también ha tenido que converger hacia la tecnología y migrar a internet, en el contexto de la crisis y renovación de los medios de comunicación. De este modo, aunque el tránsito hacia el mundo virtual ha sido pausado, actualmente, pasando ya un cuarto del siglo XXI, la radio es un medio híbrido, donde se ha dejado atrás su rasgo puramente y únicamente sonoro: “La radio se recoge por medio de pantallas, donde lo sonoro es sólo un elemento más de todo ese mundo multimedia; la radio se escucha, pero también se la ve” (Yaguana, 2019, p. 224). Al igual que la radio, la televisión llegó a Ecuador por influencia de la iglesia evangélica. Tras una serie de altibajos y vicisitudes propias de los países en vías de desarrollo, se instauró el primer aparato transmisor en 1959, en la ciudad de Quito. Las crónicas refieren cómo, curiosamente, la emisión de las primeras películas dobladas al español despertó un interés mayor que el esperado entre la población. En ese mismo año, de manos privadas, entró en operaciones Canal 2, que posteriormente se trasladó a 103 Así también, el grupo corporativo tuvo a bien adquirir una radio y formar una revista dominical de largo trayecto, denominada La Familia. Con el pasar de los años dieron luz a revistas como Líderes, especializada en economía y Carburando, especializada en el mundo del automovilismo (Orquera Polanco, 2020). Llama la atención la resiliencia de este medio durante tantos años. En este sentido, Checa Godoy (2014) resalta que, a pesar de las adversidades y la inestabilidad política y económica en Ecuador, El Comercio se ha mantenido firme y ha logrado sobrevivir al contexto desfavorable. No obstante, en 2015 todo el imperio informativo del grupo El Comercio dejó de pertenecer a la familia Mantilla y fue vendido a Ángel González, un empresario mexicano. “El Comercio se ha preocupado siempre por permanecer a la vanguardia tecnológica y profesional. Por eso, cada cierto tiempo, su apariencia ha evolucionado, sin olvidar, por supuesto, las nuevas tendencias en la práctica periodística” (Márquez, et al., 2018, p.86). A partir del cambio de dueño, una serie de noticias publicadas por diversos periódicos ecuatorianos han seguido de cerca el declive que ha sufrido el diario El Comercio. En un artículo publicado por el portal GK, Varas (2023) detalla que, en junio de 2023, el principal diario de Quito cesó la publicación de su edición impresa, marcando el final de más de un siglo de circulación en formato físico. Posteriormente, su última actualización en la plataforma digital se registró el 9 de agosto del mismo año. Este hecho simbolizó el cierre definitivo de un medio que había sido un referente informativo en Ecuador, evidenciando los profundos desafíos económicos y estructurales que enfrentó la industria comunicativa y especialmente la periodística en el país. Después de 8 meses fuera del escenario mediático, el 15 de abril de 2024, El Comercio volvió a aparecer, pero en esta ocasión únicamente en versión digital, abandonando totalmente la presencia rotativa. El editorial publicado en la web el día de la reapertura de El Comercio decía así: Es, sin duda, un reto porque los tiempos y sus contextos no son fáciles. Esta casa editorial debe reconectar con la propia comunidad que hizo de esta marca la más vista del Ecuador y sus redes sociales tuvieron los más altos porcentajes de interacción. Desde hoy, www.elcomercio.com está renovado con nuevos espacios ajustados a las exigencias de los lectores. Se integran a nuestras columnas de opinión y blogs nuevas voces y agregamos nuevos espacios editoriales, de acuerdo con el perfil de nuestras audiencias. Además, en nuestras 104 redes sociales vendrán nuevos segmentos con narrativas que nos permitan crecer, conectar con las nuevas generaciones y, a la larga, ser sostenibles. Tras el cese de la circulación del periódico en papel, El Comercio se mantiene en el radar mediático a través de la página web y las redes sociales, al igual que gran parte de los medios que nacieron en soporte tradicional. De acuerdo con un reporte de Noticias Equinoccio (2024), en la ciudad de Quito propiamente ya no se imprime ningún periódico: los únicos impresos que circulan son El Universo, El Expreso y El Extra, cuyas rotativas están en Guayaquil; estos medios se venden limitadamente en ciertas provincias junto a otros periódicos locales sumamente marginales que intentan sobrevivir como pueden ante la ola digital que ha irrumpido y puesto patas arriba el ecosistema mediático tradicional. 3.8.3. El Telégrafo (Guayaquil, 1884), de periódico liberal a medio público El diario El Telégrafo fue fundado el 16 de febrero de 1884 por Juan Murillo Miró, miembro de una reconocida familia de impresores de Guayaquil. El periódico se consolidó rápidamente como un medio de línea liberal siguiendo la consigna de Eloy Alfaro, político ecuatoriano de gran influencia en el tránsito del siglo XIX al XX. Su postura crítica hacia el presidente José María Plácido Caamaño le otorgó prestigio y una base fiel de lectores, pero también lo convirtió en un objetivo del poder político. Esta actitud desafiante provocó que Murillo fuera forzado al exilio, dejando el periódico en manos de José Abel Castillo en 1898. A pesar de que un incendio destruyó su sede, en 1902, el diario continuó publicándose e inclusive, en 1913, lanzó el suplemento El Telégrafo Literario. La postura crítica del periódico obligó también a Castillo a exiliarse, delegando la dirección a sus hijos, Manuel Eduardo y José Santiago, quienes asumieron el control definitivo en la década de 1940. A partir de los años sesenta del siglo XX, El Telégrafo enfrentó crecientes vicisitudes debido a su clara confrontación con el poder político, incluyendo un intento de embargo en 1961. Los siguientes años no fueron nada fáciles para el periódico y resultaron a la postre en una crisis interna pues en 1969, la familia Arosemena, influyente en la política ecuatoriana, tomó el control del periódico a través de la adquisición de una parte significativa de las acciones (Checa Godoy, 2021; Tamayo Cruz, 2023). 105 Tras la muerte de José Samaniego Castillo, en 1972, los Arosemena sumaron también como accionista a Rodrigo Ycaza Candell, dueño del banco La Previsora. Con estos cambios el diario experimentó un giro en su orientación, alejándose de su compromiso social primigenio y alineándose con intereses empresariales. A inicios de los ochenta, Ycaza compró totalmente el diario, pero tras el cierre de su banco abandonó el país y con ello nuevamente El Telégrafo franqueó una severa crisis económica. De este modo, en 1986 aparece la figura del empresario José Antón, quien adquirió el periódico con la intención de revitalizarlo, invirtiendo en la infraestructura y estrategias comerciales, pero tuvo poco éxito. El diario fue vendido nuevamente a Fernando Aspiazu Seminario, dueño de Banco el Progreso (Troya Macías 2015). La constante transferencia de propiedad entre los empresarios y banqueros influyó a nivel periodístico negativamente en El Telégrafo, que perdió su fama de medio liberal y no logró modernizarse frente a la competencia local y nacional. Esta serie de cambios y la deficitaria administración incidieron en que la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD)16 incautara el periódico, en 1999, al igual que gran parte de las propiedades vinculadas al Banco el Progreso. Para ese entonces el impreso tenía casi 200 empleados, pero las ventas cayeron en picado. Empero, no fue sino hasta el año 2002 cuando la AGD tomó el control mayoritario del periódico y con accionistas minoritarios intentaron impulsar el periódico, a través de la ampliación del capital, pero no hubo mayor beneficio ni la medida supuso un revulsivo real (Checa Godoy, 2011). Tras 123 años de operación como empresa privada, El Telégrafo pasó a ser propiedad del Estado ecuatoriano mediante un proceso no exento de polémica pues, en 2008, el gobierno de Rafael Correa adquirió el diario a través del fideicomiso “No Más Impunidad”, gestionado por la AGD. Con este cambio, El Telégrafo se transformó en el primer diario público del país, funcionando bajo un nuevo modelo de gestión estatal. Su línea editorial sufrió una patente y potente modificación (Checa Godoy, 2012). Hacia el 2010, el periódico enfrentó una crisis interna sobrevenida de acusaciones de censura y la renuncia de varios colaboradores. Pese a los esfuerzos fallidos por 16 La Agencia de Garantía de Depósitos fue un organismo creado con entidad autónoma de derecho público y con personería jurídica propia, con el objetivo principal de garantizar el pago de la totalidad de los depósitos que el público ha invertido en el Sistema Financiero Ecuatoriano. Esto a raíz de la grave crisis ocasionada por el “feriado bancario”, el 8 de marzo de 1999, que significó el congelamiento de las cuentas bancarias y depósitos a plazo que mantenían en el sistema financiero a nivel nacional (Hidalgo Loffredo y Yturralde Farah, 1999). 106 modernizar el diseño y reducir el precio de venta, el diario mantuvo pérdidas significativas, llegando a los seis millones de dólares de déficit ese año. A esto se sumaba que una cantidad considerable de ejemplares se distribuían de forma gratuita (lo que acentuó la sospecha de fines proselitistas), hecho que evidentemente afectó la sostenibilidad financiera del periódico (Checa Godoy, 2011). En 2010 siguiendo la estela del diario El Comercio, El Telégrafo compró una imprenta de tecnología alemana KBA, con una altísima capacidad de impresión, capaz de publicar más de 50 mil ejemplares de distinto tipo al día. Para octubre de 2013, El Telégrafo apostó por el fortalecimiento de su página web y creó la redacción web, reforzando su presencia en redes sociales. Cinco meses más tarde el medio lanzó la aplicación de descarga para dispositivos móviles. Así también, de acuerdo al primer informe de rendición de cuentas, emitido en marzo de 2014, el medio justificó su vitalidad refiriendo un crecimiento en la circulación que llegaba a las 24 provincias, incluidas las islas Galápagos. Sin embargo, de manera contradictoria, en el mismo 2014, en menos de seis meses la tirada de El Telégrafo se redujo de 34.412 ediciones diarias a 17.022 (Vaca Burneo y Villota Traversari, 2014), algo que no habla precisamente bien de la salud del medio de comunicación, todavía en años previos a la pandemia del COVID19. Los cambios de administración han sido una constante en el funcionamiento de El Telégrafo. Como muestra de ello, pese a que desde el año 2008 el periódico funcionaba como medio público, aún seguía perteneciendo a Editores Nacionales Gráficos Sociedad Anónima “Editorgran SA”. No obstante, en el 2015 el periódico se convirtió en Empresa Pública “El Telégrafo EP”. Para el 2016, el presidente Rafael Correa creó la Empresa Pública “Medios Públicos EP”, la cual absorbió a El Telégrafo. Con el cambio de Gobierno, en 2020, el presidente Lenín Moreno, por decreto ejecutivo, disolvió “Medios Públicos EP” para someterla a un proceso de liquidación e instauró la Empresa Pública de Comunicación del Ecuador “Comunica EP”, que albergaba a los medios públicos de radiodifusión, televisión y el diario El Telégrafo, que para este año ya se había convertido en un medio en internet de manera forzada tras el impacto de la pandemia. El remate de los medios públicos se encuentra en proceso y hasta el depósito de la presente tesis doctoral (año 2025) no se ha concluido. De acuerdo al informe de rendición de cuentas de Medios Públicos EP (2023), la liquidación, escisión y extinción de “Medios Públicos EP” está vigente desde mayo de 2020 y no ha podido concretarse, 107 por lo cual el entonces presidente Guillermo Lasso emitió un último Decreto el 12 de junio de 2023 y amplió el plazo de liquidación de los medios hasta junio de 2025. Cabe señalar que la circulación de la versión impresa de El Telégrafo se interrumpió y en julio de 2020 pasó a operar exclusivamente en formato digital. Esta decisión formó parte del reajuste de “Medios Públicos EP” en un contexto de austeridad y control del gasto estatal; dicho proceso involucró una reducción drástica de la nómina que bordeó casi el 80% de los empleados, según Primicias (2020). El “decano de la prensa ecuatoriana, como también como se le conoce por su antigüedad al diario El Telégrafo, cumplió 141 años en febrero de 2025. Desde su web, y pese a las incidencias que ha atravesado o su futuro incierto, sigue informando y cumpliendo su rol. El edificio en el que funcionó históricamente ya no alberga a la rotativa, pero funciona en la actualidad como hogar de la Universidad de las Artes (El Telégrafo, 2025). 108 CAPÍTULO IV METODOLOGÍA 4.1. Diseño de la investigación El marco metodológico responde a un diseño no experimental que ha partido de la combinación de métodos, enfoques y técnicas de investigación con los que se busca despejar las hipótesis y solventar las preguntas que se han planteado para la presente tesis doctoral, siguiendo la hermenéutica propuesta por Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio (2014). Para abordar nuestro objeto de estudio, que corresponde al análisis de la representación mediática, se ha diseñado un estudio longitudinal de la investigación, puesto que la intención es identificar la forma del discurso sobre el movimiento indígena, en la prensa, a lo largo de tres décadas. Así, se realiza una identificación discreta de cinco momentos, correspondientes a otras tantas movilizaciones indígenas, registradas en momentos mediáticos, políticos y constitucionales distintos, lo cual permite conocer y explicar la existencia o no de un tratamiento discursivo diferenciado en la prensa, considerando también que los indígenas son reconocidos como sujetos de derechos solo de modo reciente, en la Carta Magna ecuatoriana de 2008, actualmente (abril de 2025) vigente. A partir de este enfoque, se considera preciso recabar datos de dichas movilizaciones indígenas acontecidas en distintas franjas de tiempo, a través de los hitos históricos que se trazan desde el levantamiento de 1990 hasta el de 2022 (se puntualiza más adelante, en el epígrafe 4.2., la descripción espacio temporal). A diferencia de otras metodologías que pueden resultar escasas, estáticas y superficiales en su intento de analizar la representación mediática de los indígenas u otros colectivos minoritarios en diversas franjas históricas, se considera pertinente aplicar lo que en Ciencias Sociales es, por lo demás, bastante frecuente: el uso de la investigación longitudinal, tanto para estudios de enfoque cuantitativo como cualitativo. Visser (1985) aclara que el diseño longitudinal corresponde a un modelo de investigación que desarrolla un registro periódico de datos sobre una o más unidades utilizando el mismo instrumento. Dicho en otras palabras, “la estrategia longitudinal puede entenderse como una alternativa al enfoque estático y la recogida suele realizarse a lo largo de una serie de puntos u ocasiones de observación en el tiempo” (Arnau Gras, 1995, p. 15). 109 Así también, la perspectiva longitudinal se complementa, en el caso de nuestra investigación, con el enfoque correlacional, por medio del cual se pretende hallar la relación que existe entre lo que se ha publicado en dos periódicos sobre cinco etapas de la historia ecuatoriana a partir de un hecho con características similares, como el levantamiento indígena. El propósito declarado de aplicar aquí estudios correlacionales es determinar la relación o el grado de asociación entre dos o más variables, conceptos o categorías dentro de un contexto o muestra específica. Es importante señalar que, aunque en algunos casos este enfoque se limita al análisis de la relación entre dos variables, es común que se identifiquen y analicen múltiples situaciones en el fenómeno estudiado, como en nuestro caso. El objeto de estudio se aborda por ende desde una construcción teórica fundamentada desde la mirada o la inspiración de la ya bastante conocida interseccionalidad a partir de la etnia y la clase, así como la presentación y representación del otro (sustentado ampliamente en el capítulo II). El procedimiento de la investigación se ha guiado entonces por una “ruta mixta”, que combina la información explícita y el significado implícito, a través de la comparación de los datos cuantitativos (medición) y cualitativos (interpretación) dirigidos a corroborar los resultados y obtener, con la mayor fiabilidad posible, una validación cruzada de la información o la refutación de las hipótesis inicialmente planteadas. Cabe recalcar que dicho proceso mixto responde a diferentes esquemas que van en armonía con la naturaleza de la investigación: en ocasiones lo cuantitativo se presenta antes que lo cualitativo, y en otros momentos lo cualitativo antecede lo cuantitativo. Para el estudio que se desarrolla en esta tesis doctoral, se ha optado por iniciar con el análisis cuantitativo, con la técnica del análisis de contenido. No obstante, lo más oportuno y tal ha sido nuestra intención es que los datos a lo largo de la investigación interactúen y se potencien (Hernández Sampieri y Mendoza Torres, 2018). El enfoque cuantitativo de la investigación ha facilitado la medición “debido a que los datos son producto de mediciones, se representan mediante números (cantidades) y se deben analizar con métodos estadísticos” (Hernández Sampieri et al., 2014, p. 4). En este trabajo se ha aplicado el análisis de contenido para extraer las métricas sobre el número de repeticiones que tienen códigos, previamente establecidos, relativos a las 110 movilizaciones indígenas, dentro de las páginas de los diarios El Comercio y El Telégrafo. Dicho enfoque busca entender los fenómenos en un contexto específico; por lo general, se basa en la recolección de datos observables y documentales. Este tipo de análisis sigue un proceso inductivo, permitiendo que las conclusiones emerjan a partir de los datos, con el objetivo de explorar significados y patrones (Acosta Faniete, 2023). Asimismo, la investigación incorpora tanto el análisis del discurso (AD) como el análisis de datos cualitativos asistido por medios informáticos (Computer-Aided Qualitative Data Analysis, en adelante CAQDAS), mediante el programa ATLAS.ti. A raíz de la codificación, las dos técnicas de investigación muestran un valioso análisis gráfico y textual del contenido discursivo de los textos periodísticos publicados por los dos medios en el tiempo de estudio. Interesa profundizar en el discurso informativo de las noticias y en la evolución que muestran esos textos informativos a lo largo de los cinco hitos históricos trazados por los levantamientos indígenas. La definición de variables corresponde a la caracterización de aquellos elementos que van a ser medidos dentro de la investigación. A nivel teórico, una variable es una “característica observable de un objeto de estudio que puede cambiar y expresarse en valores o categorías distintas”, de acuerdo con el enfoque cualitativo o cuantitativo que se emplee (Rodríguez, Oré y Vargas, 2021). En tal virtud, en el presente trabajo, las variables han sido identificadas a partir de las hipótesis y preguntas de investigación trazadas en el capítulo I. Tienen un rol crucial, pues constituyen el eje central para estructurar categorías, dimensiones y códigos utilizados en los instrumentos de recolección de datos. Estas variables se han diseñado de manera que se alinean tanto con técnicas cuantitativas, que buscan medir y analizar datos numéricos, como con técnicas cualitativas, enfocadas en la interpretación y análisis de patrones o significados. En las dos tablas que se incluyen a continuación, se presentan las variables y el enfoque desde el cual son abordadas. 111 Tabla 2 Listado de variables y descripción Variables Descripción Actoría política Los actores políticos son entidades, individuales o colectivas, con roles asignados y capacidad de acción, que regulan y asumen responsabilidades dentro de un marco de valores e intereses (Japp, 2008). Demanda social Implica una solicitud dirigida a un otro, generalmente al sistema político, que se manifiesta como un pedido o un reclamo en busca de respuesta, regularmente asociada a la acción colectiva (Retamozo, 2009). Derechos colectivos Los derechos colectivos de los pueblos indígenas, afroecuatorianos y montubios, antes clasificados como de tercera generación, fueron reconocidos internacionalmente después de los civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Discurso racista El racismo tiende a difundirse desde las élites hacia la sociedad, siendo previamente estructurado, a menudo de manera sutil, por líderes políticos, medios de comunicación y otros actores simbólicos influyentes (van Dijk, 2003). Enfoque intercultural Recoge los principios de la comunicación intercultural que reconoce la existencia de la diversidad étnica y la aborda de forma respetuosa. Estigmatización Se describe como un proceso social en el que un individuo es identificado y marcado negativamente debido a una característica real o percibida que lo diferencia del grupo dominante (Goffman, 1970) Extensión del contenido Se refiere al tamaño o proporción que ocupa el cuerpo periodístico dentro de la página del periódico. Exotización Es una forma de representación que resalta y magnifica las diferencias, limitando al Otro a ciertos aspectos (físicos, psicológicos o culturales) que la sociedad define como propios o esenciales, atribuyéndoles un carácter inherente (Morales, 2017). Folclorismo Énfasis y amplificación de costumbres, tradiciones y expresiones culturales populares, muchas veces descontextualizándolas o simplificándolas. Géneros periodísticos Los géneros informativos (noticia, entrevista), interpretativos (crónica y reportaje) y de opinión (editorial y artículo) que forman parte del contenido del impreso. Identidad étnica Se forma mediante un proceso de diferenciación, pero principalmente a través de la interacción con el otro (Bari, 2002) Invisibilización Referida como la segregación de minorías étnicas, sociales y culturales, por ende, además se está relacionada con la vulnerabilidad social (Bastidas y Torrealba, 2014). Regionalismo Refiere a los matices que se presentan respecto a una región dividida geográficamente dentro de un país. En el caso de Ecuador, las regiones: Costa, Sierra, Oriente e Insular. Voces de la narrativa Los actores principales, testimonios, que aparecen en los textos informativos como fuentes de las noticias. Fuente: Elaboración propia 112 Tabla 3 Lista de variables y correspondencia con los enfoques de la investigación17 Variables Enfoque Cuantitativo Enfoque Cualitativo Actoría política X X Demanda social X X Derechos colectivos X X Discurso racista X Enfoque intercultural X Estigmatización X Extensión del contenido X Exotización X Folclorismo X Géneros periodísticos X Identidad étnica X X Invisibilización X Regionalismo X Voces de la narrativa X X Fuente: Elaboración propia. 4.2. Descripción espacio-temporal del estudio La delimitación del sujeto de estudio de la presente tesis doctoral se formuló en relación a dos periódicos de tirada nacional y cinco momentos de la historia de Ecuador, en donde los pueblos y nacionalidades, organizados en sendos colectivos, han liderado movilizaciones en rechazo a las medidas ambientales, políticas y económicas de los Gobiernos y autoridades de turno. Los levantamientos indígenas, en todos los casos, han producido un alto impacto en la sociedad y también han dado paso a cierta polarización en los ecuatorianos. Tal como se expone en el capítulo III de este trabajo, se ha recurrido a momentos históricos (entre 1990 y 2022) en donde el movimiento indígena ha convocado y liderado la protesta social, pues también han existido otros “paros”, huelgas y manifestaciones convocadas o encabezadas por otros colectivos, que en este caso no se consideran; por ende, los sucesos analizados toman una connotación distinta, que supera 17 En la tabla 3 se ha marcado con una X las variables que serán analizadas desde la perspectiva cuantitativa y cualitativa, puntualmente, en los instrumentos para recopilar los datos. 119 en los textos periodísticos. Como hemos anticipado en el epígrafe anterior, desde el enfoque cuantitativo se ha trabajado bajo esta práctica que permite, desde un plano más objetivo, cuantificar la extracción de datos de lo que se publica en los medios de comunicación, como la prensa, y se convierten en un valioso indicador social. La literatura sobre el análisis de contenido expone que su aplicación se adapta a diversos sujetos de estudio y ha evolucionado en virtud de la convergencia de los medios. Bardin (1996) resume esta técnica de investigación como: Un conjunto de técnicas de análisis de comunicaciones tendente a obtener indicadores (cuantitativos o no) por procedimientos sistemáticos y objetivos de descripción del contenido de los mensajes permitiendo la inferencia de conocimientos relativos a las condiciones de producción/recepción (variables inferidas) de estos mensajes (p. 32). Este estudio adopta un enfoque de análisis de contenido con un marcado componente hemerográfico, siguiendo la propuesta clásica de Kayser (1966). Esta propuesta plantea una alternativa de análisis exhaustivo de publicaciones basada en cinco elementos fundamentales que, en conjunto, permiten llevar a cabo el estudio: la representación de los mensajes, las categorías de medición, la empresa informativa, los espacios y las unidades de redacción. Sin descartar esa perspectiva convencional, Moreno Sardá (1998) realiza una adaptación y recalca que el uso de la prensa mediante la revisión de hemeroteca contribuye en la comprensión de la historia, pues “para relacionar lo que dicen las publicaciones con lo que sucede y valorar los diversos aspectos de que tratan, hemos de ampliar el enfoque histórico tradicional hasta visualizar lo invisible a la mirada académica” (p. 155). En consecuencia, las unidades de análisis en esta investigación son los textos periodísticos de portadas y páginas interiores de los diarios El Comercio y El Telégrafo, sobre información de los levantamientos indígenas durante los días que duraron dichas movilizaciones en 1990 (el levantamiento del Inti Raymi), en 1997 (las movilizaciones contra el gobierno populista de Bucaram), en 2000 (las protestas frente al presidente Mahuad y el Triunvirato de Salvación Nacional), en 2019 (el estallido social en rechazo al “paquetazo” de Lenin Moreno) y en 2022 (la reacción popular en oposición a los acuerdos con el FMI). 120 Para profundizar en el contenido se han delineado las unidades de muestreo a través de la identificación de códigos asociados a los géneros periodísticos, la extensión que ocupan los cuerpos periodísticos dentro de la página, el uso de las palabras en los titulares y la sección en la que se ubican. Analizamos también los llamados sobre la movilización indígena que aparecen en las portadas, puntualmente los titulares, a través de los términos más frecuentes. El objetivo es ponderar lo que se ha publicado a lo largo de las cinco movilizaciones para conocer la evolución de la cantidad de información difundida en los dos periódicos. Las variables que conforman el estudio cuantitativo a través del análisis de contenido son: la demanda social, la actoría o autoría política, la identidad étnica, los géneros periodísticos, las voces de la narrativa y la extensión del contenido periodístico. Para facilitar la obtención de la información se han agrupado cuatro grandes unidades de análisis; de estas se derivan códigos y la respectiva descripción. Con esos datos se han configurado fichas de registro, lo cual disminuye o minimiza sesgos y facilita la obtención de información tras la revisión hemerográfica del corpus de estudio. Tabla 5 Categorías asociadas a los géneros periodísticos Unidades de análisis Descripción Artículo de opinión El autor expresa su postura personal sobre un tema. Lo escribe una persona externa al medio, pero el contenido sí se encuentra en armonía con la línea editorial del periódico. Crónica Sucesos contados de forma cronológica y con narrativa más literaria, de carácter interpretativo. Editorial Expresa la ideología del periódico frente a un tema coyuntural y se encuentra en la sección correspondiente. Noticia Información neutra que responde a la narración de un hecho y da respuestas al qué, quién, cómo, cuándo, dónde, por qué. Reportaje Información extensa, contada con detalle que refleja investigación periodística en profundidad. Fuente: elaboración propia. 121 Tabla 6 Categorías asociadas a la extensión que ocupan los cuerpos periodísticos respecto al total de la página impresa Unidades de análisis Extensión Descripción Corto/breve Espacio mínimo de la página que ocupa entre el 5% y 15%, se encuentra por lo general en una columna lateral o en la parte del faldón Cuarto de página Corresponde al 25% de una página, que por lo general está ubicada en la parte inferior de la misma. Una página Es el 100 % de una página. Media página Ocupa el 50% de una página, puede estar ubicada en la parte superior o interior. Fuente: elaboración propia24. Tabla 7 Categorías asociadas a los términos empleados en los titulares Unidades de análisis Términos Descripción Campesinos Palabra que se asocia más con la condición socioeconómica y la actividad agrícola. Conflicto Se refiere a la confrontación entre los movimientos indígenas y el Estado. Diálogo Enfatiza los intentos de negociación y búsqueda de acuerdos entre el Estado y las organizaciones indígenas. Fuerzas del orden Describe a las fuerzas del orden como institución. También nombra a policías y militares. Gobierno Se emplea en palabras vinculadas al Presidente del país, Ministros, partidos políticos o autoridades de otra índole. Iglesia Utiliza el término iglesia o hace referencia a uno de sus miembros. Incidentes/ Disturbios Destacan los aspectos conflictivos de las protestas, enmarcando todo lo negativo del hecho. Se relaciona con la violencia Indígenas Término utilizado para referirse a los pueblos y nacionalidades resaltando su condición étnica. 24 Para la definición de estas unidades de análisis, se han utilizado los términos de la jerga periodística que describen la forma en la que está distribuido el contenido en el interior de una página y la portada. Cabe señalar que los diarios El Comercio y El Telégrafo durante el período de estudio mantienen el formato sábana, que sólo cambia en El Telégrafo a partir de 2019 y en El Comercio a partir de 2021, momento en que pasan a formato tabloide. 122 Unidades de análisis Términos Descripción Indios Término cargado de connotaciones despectivas o arcaicas. Levantamiento y movilización Se asocian a acciones organizadas con reivindicaciones históricas, enmarcadas como resistencia legítima o desafío al sistema. Mediación Se presenta como la intervención de terceros (como la Iglesia u organizaciones internacionales) para resolver los conflictos. Protesta y huelga Describen una acción espontánea de descontento y refiere la suspensión de actividades laborales para ejercer presión. Paralización y cierre de vías Destacan la interrupción de actividades clave de la movilización social, enfocándose en el perjuicio a la economía y la ciudadanía. Organizaciones CONAIE/ ECUARUNARI. Alude a las voces de liderazgo relacionadas con los colectivos y organizaciones que representan el movimiento indígena. Fuente: Elaboración propia25. Para el caso de la unidad de análisis referente a las secciones de la prensa, no se han extraído categorías ni se han agrupado criterios, debido a que cada uno de los periódicos tiene secciones diferentes, que además varían en función de los hitos históricos estudiados a lo largo de las tres décadas. En la exposición de los resultados (capítulo V) se explica con mayor precisión esta particularidad. Como parte del procedimiento, el diseño del instrumento para la revisión hemerográfica se ha desarrollado con el apoyo de una matriz diseñada en Excel en la que se incluyen las unidades de muestreo y análisis. La obtención de información y la revisión minuciosa del corpus, previamente establecido, se hace tras la lectura exhaustiva de cada uno de los textos de las dos cabeceras informativas y, de acuerdo con los hallazgos, se cumplimenta la matriz. 25 Se agruparon los términos en relación con la frecuencia con la que aparecen en los titulares. Se establecieron las unidades de análisis con su respectiva descripción, en relación con los objetivos de la investigación. 123 4.5. Análisis del discurso El eje inicial y el vector de esta investigación radica en la exploración detallada del discurso informativo reflejado en las noticias sobre los levantamientos indígenas. El trabajo se justifica por ende desde la necesidad de comprender tanto los contenidos explícitos como los implícitos presentes en los textos de los diarios El Comercio y El Telégrafo de Ecuador, desde un enfoque crítico y pragmático del discurso: El discurso es lo que enlaza las circunstancias en las que se habla o escribe con lo que se dice. Las circunstancias no son solo el lugar o el momento en el que se habla; también incluyen la identidad de quien habla y de su interlocutor, la relación de intencionalidad que los vincula y las condiciones físicas de intercambio (Charaudeau, 2003, p. 49). La genealogía del análisis del discurso (AD) resalta que este tipo de estudio en su concepción ha estado direccionado y fuertemente ligado al campo lingüístico, a la sazón su lugar de nacimiento. Sin embargo, dicha técnica, con el pasar del tiempo, se ha extrapolado a estudios de diversas ramas de las ciencias sociales como la que nos ocupa (la Comunicación) y puntualmente al contenido mediático a través de la prensa. Existe un sinnúmero de autores que han indagado y profundizado en los estudios sobre el discurso; no obstante, centramos la atención en las premisas planteadas por van Dijk (1990), puesto que es uno de los primeros teóricos que planteó el análisis de la noticia como discurso. El principal objetivo del análisis del discurso, pues, consiste en producir descripciones explícitas y sistemáticas de unidades del uso del lenguaje al que hemos denominado discurso. Estas descripciones tienen dos dimensiones principales a las que podemos denominar simplemente textual y contextual. Las dimensiones textuales dan cuenta de las estructuras del discurso en diferentes niveles de descripción. Las dimensiones contextuales relacionan estas descripciones estructurales con diferentes propiedades del contexto, como los procesos cognitivos y las representaciones o factores socioculturales (p. 45). En la muestra de noticias sobre el levantamiento indígena profundizamos en el texto y el contexto a raíz de las relaciones histórico-temporales que marcan el discurso y la representación del sujeto indígena. Para ello, se presta especial atención a una parte de las dimensiones que formula el mismo van Dijk (2007, p.29) como: el predominio de enfoques negativos sobre “Ellos” en los titulares y en las portadas de los medios; la 124 persistencia de temas negativos al relatar situaciones cotidianas; el uso de estereotipos al describir a integrantes de grupos étnicos; la elección de vocabulario tendencioso, destacando diferencias valorativas entre grupos: mientras que los miembros del propio grupo son considerados “luchadores por la libertad”, los demás son etiquetados como “terroristas” o “traidores”; el empleo de pronombres y demostrativos que crean distancia, como "esas personas", y uso de metáforas negativas como “invasión” o “olas de inmigrantes”; la exageración de características negativas, describiéndolos con términos hiperbólicos como “parásitos”, entre otros; el uso de eufemismos para suavizar expresiones racistas, presentándolas como “descontento popular” y la formulación de argumentos falaces para justificar características negativas atribuidas al grupo mencionado. Así también, tomamos como referencia para la práctica del análisis el sujeto de enunciación, desde el enfoque teórico de Maingueneau (2004), quien plantea un elemento de enunciación desde dos posturas: la noción de situación de enunciación y la situación de comunicación, con lo cual se propone emplazar al objeto-sujeto del enunciado y al espacio donde se produce el enunciado. De este modo, nuestro estudio se basa en esta premisa debido a que nos referimos a la prensa de Ecuador y sus discursos periodísticos para visibilizar ese sujeto (los indígenas), del cual se habla en los textos indagados. El análisis del discurso en este estudio explora variables como la estigmatización, la exotización, el folclorismo, el racismo, la demanda social, los derechos colectivos, la actoría política, la identidad étnica, la invisibilización, el enfoque intercultural y las voces narrativas. Este enfoque cualitativo permite desentrañar las estructuras subyacentes y los significados implícitos que influyen en la representación mediática de los pueblos y nacionalidades indígenas. En sincronía con la literatura revisada, para el análisis de discurso de las noticias (previamente seleccionadas de los diarios El Comercio y El Telégrafo) hemos definido categorías propias que contribuyen a la interpretación del discurso mediático, centrándonos en el sujeto de estudio. El detalle se expresa en la siguiente tabla, a la que hemos denominado ficha de categorías. 125 Tabla 8 Ficha de categorías que orientan el análisis del discurso Categoría Descripción ID de la noticia Número o código único para cada noticia analizada. Actorialización Análisis de quién habla, cómo se presentan las voces indígenas (directa o indirectamente), y si el enunciador pertenece a la comunidad indígena. Asunto principal de la noticia Resumen breve del propósito de la noticia que identifica su singularidad. Contexto de publicación Temática asociada con la noticia o si forma parte de una cadena de noticias ya conocida. Dedicación al acontecimiento Evaluación de la cobertura: completa, incompleta, complementada con otros textos, con análisis profundo, postura del medio, etc. Estilo de enunciación predominante Descripción de los hechos, suma de declaraciones, crónica-resumen, texto mixto, análisis, opinión. Fecha de publicación Fecha en que se publicó la noticia. Fotografía En el caso de que la noticia tenga una fotografía: Descripción general de la fotografía que acompaña al texto. Qué sujetos predominan la fotografía, qué elementos paisajísticos o contextuales aparecen. Grado de intervención indígena Grado en que las personas indígenas intervienen en la noticia: alto (declaraciones e imagen), medio-alto (solo declaraciones), medio (solo imagen), bajo (se habla de ellas sin otros elementos), nulo (no se mencionan). Identificación indígena Si la persona o personas mencionadas son claramente identificadas como indígenas. Perfil del texto Indicar si el tono es negativo, positivo o neutro. Pie de foto Pie de foto redactado textualmente, en el caso de existir una fotografía que acompañe al texto. Protagonismo de personas indígenas Grado de protagonismo de personas indígenas: alto, medio-alto, mediobajo, bajo, nulo. Reconocimiento de los sujetos Evaluación de si las personas habladas son adecuadamente reconocidas y respetadas. Ocupan el lugar que les corresponde, se dice quiénes son. Relación de los sujetos con el asunto Vínculo de los indígenas con el asunto central de la noticia (directa, indirecta, ninguna). Sección del periódico Sección donde se publica la noticia (ej., Política, Sociales, Cultura). Si no está claramente definida, se sugiere una sección estimada. Sujetos principales Quién/es son los protagonistas de la noticia (persona en particular, grupo de personas, comunidad indígena, autoridades, especialistas, documentos, mujeres, etc.). Titular Transcribir el titular de la noticia. Fuente: elaboración propia. 126 Para analizar el discurso, partimos de la lectura tanto de los textos como de las fotografías que acompañan las noticias. Esta lectura se guía por los datos obtenidos a partir de una ficha de categorías, que ayuda a identificar elementos clave. Además, se desglosan algunas expresiones textuales, descomponiendo los elementos del discurso y organizándolos según el contexto en el que aparecen. De esta manera, se busca comprender cómo se construyen los significados dentro de cada noticia. 4.6. ATLAS.ti: una herramienta informática de apoyo para el análisis de datos cualitativos Al igual que muchos otros programas computacionales, los CAQDAS se utilizan como un recurso o, más propiamente, como una herramienta de apoyo complementario para el análisis cualitativo. Precisamente en esta investigación, el software ATLAS.ti cumple esa función, dado que permite conocer la evolución del giro discursivo (desde 1990 hasta 2022) que ha tenido la representación mediática de las movilizaciones indígenas, considerando un punto de inflexión como la promulgación de la Ley de Comunicación, en 2013. Resulta conveniente también identificar la posible existencia de regionalismo en el tratamiento informativo de las noticias, debido al origen de los diarios El Comercio (Quito) y El Telégrafo (Guayaquil). Es importante indicar que el conocimiento y uso previo de ATLAS.ti nos da indicios de que el objetivo de su utilización es válido. Hernández Sampieri et al. (2014) destacan que programas de este tipo facilita la codificación de datos y relación de conceptos y temas. Las reglas que guían el comportamiento de la codificación las expresa el propio investigador mediante los diferentes nodos y categorías. Ello brinda variadas alternativas de graficar la data cualitativa a través de diagramas o esquemas para visualizar los datos, facilitando así un enfoque correlacional objetivo y cabal en el análisis. La muestra del estudio para ATLAS.ti es la misma que se ha empleado para el análisis del discurso; por tanto, 50 noticias son codificadas manualmente (fragmentos de texto) a través del programa informático. Este uso descarta la codificación automática, opción posible pero que puede presentar situaciones erradas contrarias y que no van en armonía con el objetivo del uso de estas herramientas informáticas para esta investigación. Por ello, a fin de cumplir con el análisis, se emplean las variables afines: la exotización, el folclorismo, el discurso racista, la demanda social, los derechos 127 colectivos, la actoría política, la identidad étnica, el enfoque intercultural, el regionalismo y las voces de la narrativa. Todos esos elementos se recogen a modo de códigos en una tabla diseñada para la mejor comprensión de las dimensiones que buscamos identificar año por año, en cada uno de los periódicos estudiados, con miras a distinguir el giro discursivo sobre los levantamientos liderados por los colectivos indígenas en Ecuador. Los códigos se configuraron ubicando palabras claves categorizadas para facilitar la codificación en el programa ATLAS.ti: Tabla 9 Códigos y nodos para el análisis en ATLAS.Ti CÓDIGO DESCRIPCIÓN Campesino/s Uso ambiguo de la palabra indígena/s para identificar a una persona perteneciente a pueblos o nacionalidades ecuatorianas. Contextualización Razones de las condiciones históricas, sociales o estructurales que motivan la movilización. Criminalización Representación de la movilización o levantamiento como un hecho subversivo, criminal o fuera del orden social. Demanda social Referencias explícitas a las peticiones del movimiento indígena. Estigmatización Representaciones textuales que describe a los indígenas de manera negativa, asociándolos con violencia, desorden, analfabetismo o ilegalidad. Exotización cultural Exposición textual de los indígenas como ajenos al país o exóticos frente a la cultura dominante. Folclorización Minimización de las movilizaciones indígenas a expresiones culturales o de folklore sin considerar sus demandas políticas. Indígena/s Uso de la palabra para identificar a una persona perteneciente a pueblos o nacionalidades ecuatorianas. Indio/s o aborigen/es Uso de estos términos asociado a connotaciones negativas o despectivas. Invisibilización Narrativas que omiten o descontextualizan las razones de la movilización. Polarización discursiva Representaciones que dividen la narrativa entre otros (movimiento indígena) y nosotros (el resto de la sociedad). Representación Textos donde se enfatizan logros o contribuciones del movimiento indígena de manera positiva. Voces del autoridades Declaraciones de autoridades del Gobierno u otra entidad de los poderes del Estado en relación con la movilización. Voces del movimiento Referencias o declaraciones de líderes o miembros del colectivo indígena. Voces de terceros Declaraciones de ONGs, académicos, representantes de la iglesia. Fuente: Elaboración propia 128 CAPÍTULO V RESULTADOS El presente capítulo corresponde a la exposición de resultados detallados, en virtud de nuestro enfoque mixto de análisis. Dicha aproximación, que combina métodos cuantitativos y cualitativos, ofrece múltiples ventajas al permitir una comprensión más integral y profunda de los fenómenos estudiados. Como veremos en el desglose de los resultados, el análisis cuantitativo aporta rigor, precisión y proyección de los hallazgos a través de la medición numérica y el uso de estadísticas, lo que facilita la identificación de patrones y tendencias en grandes volúmenes de datos. Así también, el componente cualitativo permite explorar en detalle las percepciones, significados y contextos que subyacen en las experiencias humanas, proporcionando una visión más rica y contextualizada de la realidad. Al integrar ambos enfoques, se logra una triangulación metodológica que refuerza la validez de los hallazgos, permitiendo tanto la explicación de correlaciones como la comprensión de los factores subjetivos que las generan. Esta complementariedad resulta especialmente útil en investigaciones como la nuestra, donde los datos numéricos por sí solos pueden ser insuficientes para capturar la complejidad de los fenómenos estudiados. Entretanto, desde el análisis de contenido, a partir del estudio descriptivo se presentan gráficos ilustrativos en donde se calculan cifras sobre el espacio que ocupa la narración del contenido sobre movilizaciones indígenas, las palabras con mayor y menor uso en los titulares, el tipo de género periodístico empleado y la sección en la que se ubican. La información se correlaciona con lo que se interpreta a través de los flujos de datos presentados en los diagramas de Sankey y las nubes de palabras proyectados por el software CAQDAS ATLAS.ti. Con ello buscamos identificar la evolución discursiva de la representación mediática de la prensa respecto a aquellas movilizaciones indígenas. Asimismo, desde la mirada más pragmática y cualitativa se profundiza en la interpretación de las implicaciones del proceso comunicativo manifiestas en los textos y las fotografías. Para ello, se extraen fragmentos que permiten hacer relaciones de texto y contexto mediante un AD crítico. Nos centramos en cuestiones más profundas como la estigmatización, la exotización, el racismo, el sesgo informativo y la lucha sociopolítica, entre otros elementos que permiten determinar el sentido del nosotros frente a los otros. 135 indígenas y Gobierno pues son los más predominantes, destacando como actores clave de la movilización indígena. Con todo, el término Gobierno sugiere que el periódico ha puesto énfasis en marcar el discurso hacia las voces estatales. Así también, los enunciados paralización y levantamiento, con un porcentaje muy similar, ponen de manifiesto que la atención mediática se ha centrado en las consecuencias disruptivas de las movilizaciones, enfatizando un impacto económico y social. Encontramos también a la CONAIE como término que tiene cierta prevalencia en la agenda setting de diario El Telégrafo pues destaca, de entre otros, como el colectivo que mayoritariamente agrupa a los pueblos y nacionalidades indígenas. Por otro lado, el uso del vocablo indígenas frente a indios es relevante, pues denota un cambio discursivo hacia un término menos despectivo. La ausencia del término conflicto, sugiere una tendencia mediática más apaciguadora. Nótese la evolución y la frecuencia del uso: Tabla 13 Términos más frecuentes en los titulares de las piezas periodísticas sobre movilización indígena del diario El Telégrafo Términos en titulares Hito 1990 Hito 1997 Hito 2000 Hito 2019 Hito 2022 Porcentaje Gobierno 6 5 1 2 16 18% Indígenas 18 2 6 2 1 18% Paralización 1 10 3 5 6 15% Levantamiento 4 0 7 1 7 12% CONAIE 1 3 3 3 8 11% Diálogo 2 0 1 2 6 7% Incidentes 4 1 0 3 3 7% Protesta y huelga 0 2 3 3 2 6% Fuerzas del orden 0 0 0 2 3 3% Campesinos 0 1 1 0 1% Iglesia 0 1 0 1 0 1% Mediación 0 0 0 0 1 1% Conflicto 0 0 0 0 0 0% Indios 0 0 0 0 0 0% Total 36 25 25 24 53 100% Fuente: elaboración propia 136 5.1.3. La noticia prevalece en la narrativa periodística de El Comercio y El Telégrafo Los textos periodísticos del diario El Comercio a lo largo de los cinco hitos históricos en los que se desarrollaron las movilizaciones indígenas, se centraron principalmente en contar el hecho, algo que se recoge mayoritaria y consecuentemente en las noticias (60%). Dicha prevalencia se interpreta como un interés del medio por narrar un suceso sin profundizar en los pormenores que engloban a la protesta social, sino que se enfocan en un relato cotidiano sin contexto. En el contenido de El Comercio también encontramos una cantidad significativa de artículos de opinión (24%), lo cual recalca que las movilizaciones generaron amplia controversia en la opinión pública y marcaron la agenda setting de ese tiempo. No nos detendremos en precisar si los articulistas amplificaron la protesta social desde visiones discriminatorias, folclóricas, interculturales o reivindicativas, pues eso correspondería a otro estudio. Por otro lado, los textos narrados a modo de crónica y reportaje están entre el 5% y 6%. Con lo cual, se infiere que la movilización indígena no se aborda desde la profundidad noticiosa, ni tampoco se ha desarrollado investigación periodística que se sustente en cifras y datos que puedan introducir en la audiencia un discurso mediático más consciente. La tabla que se presenta a continuación recoge lo mencionado: Tabla 14 Géneros periodísticos empleados por el diario El Comercio durante su cobertura informativa de las movilizaciones indígenas en Ecuador Géneros Periodísticos Hito 1990 Hito 1997 Hito 2000 Hito 2019 Hito 2022 Porcentaje Noticia 30 16 13 30 44 60% Artículo 9 1 1 21 21 24% Crónica 2 6 0 3 2 6% Editorial 5 1 0 3 2 5% Reportaje 2 4 0 2 3 5% Total 48 28 14 59 72 100% Fuente: Elaboración propia 137 Asimismo, la narrativa utilizada por el diario El Telégrafo evidencia que el 82% de las publicaciones sobre las movilizaciones indígenas están relatados en forma de noticia. Este enfoque denota dos aspectos principales: por un lado, una aparente intención de mostrar objetividad en la cobertura de los hechos, centrada en la descripción de las cuestiones relacionadas con las movilizaciones. Por otro lado, manifiesta un tratamiento informativo limitado, caracterizado por la falta de profundidad y análisis crítico respecto a las demandas específicas, el contexto sociopolítico y las dinámicas estructurales que subyacen a las acciones del movimiento indígena. Esta perspectiva privilegia la inmediatez y superficialidad del relato, lo cual también se confirma con la escasa difusión de reportajes que ocupa apenas el 3%. El editorial y los artículos de opinión constituyen el 11% de los textos publicados por El Telégrafo sobre las movilizaciones indígenas. Este dato sugiere que, además de la cobertura informativa, el medio ha abordado el tema desde su línea editorial, ofreciendo matices propios, y ha incluido reflexiones de expertos a través de artículos de opinión, tal como se ilustra a continuación: Tabla 15 Géneros periodísticos empleados por el diario El Telégrafo durante su cobertura informativa de las movilizaciones indígenas en Ecuador Géneros periodísticos Hito 1990 Hito 1997 Hito 2000 Hito 2019 Hito 2022 Porcentaje Noticia 25 23 13 20 53 82% Reportaje 0 0 3 2 0 3% Crónica 1 0 5 0 0 4% Artículo 6 0 4 0 0 6% Editorial 4 2 0 2 0 5% Total 36 25 25 24 53 100% Fuente: elaboración propia 5.1.4. Extensión de los textos dedicados a las movilizaciones indígenas En cuanto al espacio que ocupan los textos periodísticos, en El Comercio, podemos ver una evolución que estaría relacionada con la relevancia que han ido expresando mediáticamente las movilizaciones indígenas en el contexto nacional. Esto es debido a que en 1990 predominan los textos cortos, que se encuentra por lo general en una columna lateral o en la parte del faldón, mientras que en 2022 destacan aquellas 138 notas periodísticas que ocupan una página entera del impreso. Es preciso indicar que, a nivel general, los textos de cuarto de página (36%) preponderan en los cinco hitos históricos, pues las publicaciones se concentran más en estos espacios. Asimismo, en 2022, la aparición de textos de una página (22%) representa un giro importante en la cobertura periodística, posiblemente vinculado al aumento en la trascendencia mediática del movimiento indígena y su complejidad dentro del país. No menos importante es señalar que desde 2022 el diario El Comercio cambió el tamaño de su formato impreso de sábana a tabloide. Las cifras que respaldan lo que hemos enunciado se presentan en la siguiente tabla: Tabla 16 Extensión de las piezas periodísticas dentro de las páginas del diario El Comercio Extensión en la página Hito 1990 Hito 1997 Hito 2000 Hito 2019 Hito 2022 Porcentaje Cuarto de página 16 8 10 27 18 36% Una página 1 0 2 0 46 22% Corto/breve 23 14 1 2 6 21% Media página 8 6 1 30 2 21% Total 48 28 14 59 72 100% Fuente: elaboración propia En cambio, en el análisis de los textos periodísticos publicados por El Telégrafo sobre la movilización indígena, se observa que la extensión de la página a la cual hemos denominado corto o breve ocupa una posición predominante, representando el 74%. Esto expresa una representación restringida en términos de espacio desde el cual se cuentan las movilizaciones indígenas, lo cual refleja otras prioridades editoriales para el medio impreso. Además, se destaca que las noticias con una proporción más amplia referida como cuarto de página alcanzan solo el 15%. Por otro lado, únicamente el 10% del contenido sobre movilizaciones se presenta en una página, con mayor presencia en el año 2019, período en el cual el medio ya era de carácter público. El análisis no incluye datos de 2022 porque la metodología empleada no se aplica a la versión digital. Los datos interpretados podemos verlos a continuación para mejor comprensión: 139 Tabla 17 Extensión de las piezas periodísticas dentro de las páginas del diario El Telégrafo Extensión en la página Hito 1990 Hito 1997 Hito 2000 Hito 2019 Hito 2022 Porcentaje Corto/breve 35 9 21 6 No aplica 74% Cuarto de página 0 1 2 11 15% Una página 1 1 1 7 10% Media página 0 0 1 0 1% Total 36 25 25 24 100 Fuente: elaboración propia 5.1.5. Catálogo de secciones en las que se recoge información de los levantamientos Es relevante analizar detalladamente las secciones en las que se publican las noticias relacionadas con las movilizaciones indígenas. Estas secciones no constituyen una variable estática, ya que el diario El Comercio, a lo largo de los cinco hitos históricos examinados, ha modificado y diversificado los nombres de sus secciones. Por tal motivo, se presentan cinco gráficos que ilustran esta categoría, facilitando una mejor comprensión y análisis de la información. En 1990, el 26% de lo que se ha publicado se encuentra en la sección Opinión, lo cual corresponde estrictamente a editoriales y artículos. A esto le sigue el 24% de contenido entre informativo e interpretativo alojado principalmente en la sección Desarrollo Social. El resto de información publicada se encuentra distribuida en las secciones: País, Política, Temas y Economía. Como se puede apreciar, los temas vinculados a la movilización indígena se encuentran dispersos en varios componentes del impreso: 140 Gráfico 3 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1990 Fuente: elaboración propia En 1997, los textos periodísticos que abordan temas de la movilización indígena aparecen en nueve secciones. La que tiene mayor predominancia es la que está presente en la sección País, donde se alojan el 29% de las notas informativas. En las secciones: Primera Plana, Información General y Crónicas se encuentra distribuido el resto de contenido. Llama nuestra atención que han nombrado a una sección exclusiva. Paro Nacional, aunque en ese espacio no se encuentran muchos textos alusivos a la movilización sino únicamente el 4% de las publicaciones: 26% 24% 11% 11% 7% 7% 4% 4% 2% 2% 2% Opinión Desarrollo Social País Política Economía Temas Crónicas Notisemana Cultura Elecciones Social 141 Gráfico 4 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1997 Fuente: elaboración propia En el año 2000, el 79% del texto informativo se ubica en la sección Primera Plana, lo cual demuestra que existió una clara asignación de las noticias que recogen este hecho en un espacio concreto del periódico. El nombre de la sección resulta revelador puesto que se expone en la parte principal de diario El Comercio. Lo podemos ver con detalle en el siguiente gráfico: Gráfico 5 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena del 2000 Fuente: elaboración propia 29% 21% 14% 11% 7% 7% 4% 4% 4% País Primera plana Información general Crónicas Opinión Cronología Quito Política Paro nacional 79% 7% 7% 7% Primera plana Opinión El retorno La Nación 142 En 2019, el 59% de los textos periodísticos sobre las movilizaciones indígenas publicados por el diario El Comercio se ubicaron en la sección Actualidad, reflejando la relevancia del contexto coyuntural de estas protestas. Además, el 34% de las publicaciones se concentraron en la sección Opinión, lo que evidencia el interés significativo que este tema despertó entre analistas políticos, económicos y sociales en el Ecuador: Gráfico 6 Secciones de El Comercio en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 2019 Fuente: elaboración propia En 2022, el diario El Comercio implementó cambios en su formato y tamaño, que tuvo como resultado la ausencia de secciones claramente definidas. En su lugar, los contenidos se organizaron en torno a temas circunstanciales relacionados con los acontecimientos que respondían a la cobertura periodística del impreso. Sin embargo, la sección Opinión es la única que se mantuvo como un área específica destinada a los artículos y editoriales. Asimismo, desde El Telégrafo, es fundamental examinar con detenimiento las secciones en las que se han publicado noticias relacionadas con las movilizaciones indígenas, reconociendo que estas no representan una categoría fija. A lo largo de los cinco hitos históricos analizados, diario El Telégrafo ha realizado cambios significativos en la denominación y organización de sus secciones, evidenciando una evolución en su 59% 34% 3% 2% 2% Actualidad Opinión Ecuador Política Tendencias 143 estructura editorial. Para ilustrar esta dinámica, se presentarán cuatro gráficos que permiten visualizar de manera clara las transformaciones observadas en esta variable. Recordemos que, debido a las características de la versión digital, los datos correspondientes al año 2022 no han sido incluidos en este análisis. En 1990, los textos periodísticos relacionados con la movilización indígena se concentraron mayoritariamente en la sección Política, representando el 39% del total. Este dato evidencia que el levantamiento fue abordado principalmente desde su impacto en el ámbito político y su influencia en la esfera pública. En segundo lugar, la sección Editorial concentró el 17% de estas publicaciones, lo que refleja la capacidad de las acciones de protesta social para generar debate y provocar respuestas en la agenda setting. Sin embargo, solo el 3% de los contenidos apareció en la sección Investigación, lo que pone de manifiesto una carencia de análisis profundo sobre los procesos y las implicaciones del levantamiento indígena, que tuvo su inicio emblemático con la toma de la iglesia a finales de mayo de ese mismo año. Las cifras generales se muestran en la siguiente gráfica: Gráfico 7 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1990 Fuente: elaboración propia 39% 17% 14% 11% 8% 6% 3% 3% Política Editorial Notas Varios Económica Hechos Investigación Opinión 144 En 1997, el contenido periodístico sobre las movilizaciones indígenas en El Telégrafo se distribuyó en solo tres secciones, lo que refleja un tratamiento limitado y segmentado del tema. La sección Noticias locales concentró el 80% de la información, destacando un enfoque predominantemente local y una perspectiva que minimiza el impacto nacional de la movilización. En Noticias nacionales se publicó el 12% del contenido, mientras que Editorial apenas alcanzó el 8%, lo que evidencia una escasa apertura al análisis crítico o a la discusión más amplia del evento. En este sentido, no parece osado afirmar que el tratamiento informativo que expresa El Telégrafo no concuerda con la relevancia histórica de la movilización indígena de ese año, la cual estuvo estrechamente vinculada a la intensa presión social que culminó con la destitución del entonces presidente Abdalá Bucaram, subrayando la desconexión entre la cobertura periodística y la trascendencia política de los hechos. En el siguiente gráfico se puede apreciar con mayor detalle lo mencionado: Gráfico 8 Secciones de El Telégrafo en las que aparece el contenido periodístico sobre la movilización indígena de 1997 Fuente: elaboración propia En el año 2000, la cobertura mediática de las movilizaciones indígenas evidencia un cambio notable respecto a levantamientos anteriores, con un enfoque más destacado en su impacto nacional. La mayoría de las notas informativas se ubica en la sección Noticias nacionales, que concentra el 48% del contenido, mostrando un reconocimiento 80% 12% 8% Noticias locales Noticias nacionales Opinión 247 donde resalta su presencia y aporte dentro de las funciones de cuidado, vigilancia y soporte de las causas, sobre todo logísticas, de la protesta. Esta postura, por cierto, perfectamente podría tacharse como machista; pues la supuesta importancia que se le da a la mujer dentro de los levantamientos está vinculada a los roles tradicionales, sin mostrar a la mujer en un rol claro de liderazgo. Ante esta ambivalencia, en cambio, en El Telégrafo no se registran noticias protagonizadas exclusivamente por féminas, las cuales sí aparecen escasamente como fuente, por lo que esas voces no resultan significativas. A lo largo de la historia, la prensa ha ejercido una notable influencia en la configuración de la opinión pública. Su impacto radica, en parte, en su carácter duradero, a diferencia de otros medios de comunicación como la radio, la televisión y, más recientemente, las plataformas digitales, cuya naturaleza es más fugaz y efímera. Por esta razón, resulta pertinente hacer una comparación entre lo que han difundido los diarios El Comercio y El Telégrafo, centrándonos en las diferencias y coincidencias de cada uno respecto a nuestro objeto de estudio. No se trata de definir las características de los periódicos sino la forma en la que estos han representado a los indígenas en las noticias que abordan el tema de las movilizaciones en 1990, 1997, 2000, 2019 y 2022. En Ecuador, los diarios El Comercio y El Telégrafo poseen una cobertura a nivel nacional; sin embargo, presentan diferencias significativas en su tratamiento informativo sobre las movilizaciones indígenas. Los hallazgos de la investigación evidencian que estas discrepancias no solo responden a la línea editorial de cada medio, sino que también están influenciadas por la ubicación geográfica de su producción y circulación. En este sentido, El Comercio, cuya sede se encuentra en Quito, ofrece una cobertura más extensa y detallada de los levantamientos, mientras que El Telégrafo, impreso en Guayaquil, aborda estos acontecimientos de manera más limitada y con menor profundidad. Por tanto, existe un evidente regionalismo por la forma en la que se abordaron los temas, en cantidad y con mayor escepticismo por parte de diario El Telégrafo. Así, el análisis comparativo de las técnicas de investigación aplicadas revela que la dicotomía entre nosotros y los otros es un eje central en la construcción de discursos dentro de la cobertura mediática presente en los dos impresos. Por otro lado, las voces de terceros, principalmente miembros de la sociedad civil, muestra que sus intervenciones han cumplido un papel clave en la contextualización de los hechos, aportando una visión complementaria a la interpretación de la movilización desde una perspectiva más ciudadana. 248 En el actual contexto de auge de extremismos y polarización donde se ha dado un proceso de (des)legitimación de la protesta social en los medios; por tanto, se evidencia tensiones no resueltas dentro del sistema democrático ecuatoriano, al parecer, larvadas hasta la próxima movilización social. De modo que, tal como señalan Bringel et al. (2021) p. 20) podría rutinizarse esta dinámica de latencia y estallido. En este sentido: ¿cuánto ha cambiado y cuánto permanece desde que los indígenas empezaron a aparecer en las portadas de los medios nacionales, casi cien años atrás? En consonancia con lo recogido en este apartado, la representación mediática con enfoque de género es otra línea de investigación que cobra especial relevancia en la actualidad. Analizar la paridad en las fuentes utilizadas por los medios, el lenguaje empleado y la visibilidad otorgada a las voces femeninas e indígenas permitiría comprender en qué medida se reproducen o desafían las estructuras patriarcales en la cobertura periodística. Además, estudiar el protagonismo de las mujeres en los relatos noticiosos ayudaría a identificar patrones de inclusión o exclusión dentro de la esfera mediática. Ahondar en estas temáticas no solo contribuiría al análisis crítico del periodismo y sus dinámicas de representación, sino que también aportaría herramientas para fomentar una cobertura más inclusiva y equitativa. Ante la falta de información documentada y académica devenida de la revisión teórica y del estado de la cuestión, otra línea de investigación en la que merece la pena profundizar está vinculada con el cierre casi masivo de las rotativas en Ecuador. Hemos identificado datos que generan alarma en cuanto a la circulación del periódico en papel, gran parte de ellos ha desaparecido y los que persisten mantienen una tirada mínima que les permite circular exclusivamente en ciertas ciudades y provincias del país. Para finalizar, creemos haber reflexionado críticamente sobre las implicaciones políticas, sociales y culturales de las representaciones mediáticas, identificando su contribución en la creación del arquetipo del otro, como una persona que pertenece a un pueblo o nacionalidad indígena que evoca a una figura “distinta” de resistencia y lucha social, versus el nosotros, como el resto de la población. A nuestro juicio, queda sobradamente demostrado el modo en que las representaciones mediáticas juegan un papel fundamental en la construcción de imaginarios sociales y en la consolidación de narrativas que refuerzan la distinción entre el nosotros y el otro, en una alteridad distorsionada. 249 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acosta Faneite, S. F. (2023). Los enfoques de investigación en las Ciencias Sociales. Revista Latinoamericana Ogmios, 3(8), 82–95. https://doi.org/10.53595/rlo.v3.i8.084 Adams, E. M., & Goffman, E. (1979). Frame Analysis: An Essay on the Organization of Experience. In Philosophy and Phenomenological Research (Vol. 39, Issue 4). Harvard University Press. https://doi.org/10.2307/2106908 Adoum, J. E. (1998). Ecuador: señas particulares (ensayo). Eskeletra editorial. Agar, M. (1994). The intercultural frame. International Journal of Intercultural Relations, 18(2), 221– 237. https://doi.org/10.1016/0147-1767(94)90029-9 Aguirre Mayorga, C. (2024). 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Negativo: En un grado mínimo existe confusión al referirse al indígena como campesino, sin tono discriminatorio, solamente referencial. Pie de foto Los indígenas continúan sus acciones como apoyo a los ocupantes del templo de Santo Domingo. Protagonismo de personas indígenas Alto: La palabra indígena o campesino refiriéndose a los indígenas está presente en todo el texto, ocupando dos tercios del texto. Reconocimiento de los sujetos Se da realce al cargo, a la organización a la que pertenece el sujeto. Sorprende que algunas veces para referirse a los indígenas se utilice la palabra campesino. Además, se lee textos como: Blanca Chancoso, líder campesina de Imbabura. Relación de los sujetos con el asunto Directa. Los líderes de la CONAIE, ECUARUNARI y otras organizaciones expresan las demandas de sus representados. La crónica resalta la permanencia de 11 personas en la iglesia de Santo Domingo como una medida de presión para ser escuchados por el Gobierno. Asimismo, los bloqueos viales se presentan como un acto de respaldo a los manifestantes en la iglesia. Sección del periódico Desarrollo social Sujetos principales Cristobal Tapuy, presidente de la CONAIE; Manuel Imbaquingo, secretario de la ECUARUNARI; Blanca Chancoso, líder de Imbabura; Ocupantes del templo de Santo Domingo; Dirigentes de la CONFENIAE; Gobernador de Chimborazo; Comunidades del cantón Chunchi, Riobamba; Familia Berméo, Benjamín Bermeo, dueño de la hacienda Charrón; indígenas de la provincia del Cañar. Campesinos que protestan en varias provincias de la Sierra, Cotopaxi y Chimborazo. Titular Continúa movimiento campesino Fuente: elaboración propia Ficha 2 Categorización de la noticia - Código 03-1990-ECEl Comercio CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 03-1990-EC Actorialización Indirecta. Aunque la nota informa sobre el levantamiento de la huelga otorga un nivel alto de protagonismo a la comisión mediadora. Asunto principal de la noticia La nota relata el levantamiento de la huelga de 170 indígenas, quienes ocuparon la iglesia de Santo Domingo durante 11 días. Esto ocurrió tras un diálogo entre la comisión designada por los indígenas y el Gobierno, en el que se discutieron demandas como la solución al problema de tierras y otras reivindicaciones. Contexto de publicación En el marco del levantamiento indígena de 1990, los manifestantes decidieron poner fin a la huelga y desalojar la iglesia de Santo Domingo después de 11 días de ocupación, tras alcanzar un diálogo con el Gobierno. Dedicación al acontecimiento Completa. La nota ofrece un informe detallado sobre la finalización de la huelga en Quito. Estilo de enunciación predominante Crónica, la narración sigue una estructura secuencial para contar los hechos. Fecha de publicación Jueves, 7 de junio de 1990 Fotografía La imagen en blanco y negro muestra a un grupo de personas limpiando el suelo de un gran recinto, que parece ser una iglesia. Los individuos, tanto hombres como mujeres, visten ropa sencilla y algunas prendas tradicionales. Algunos portan herramientas como escobas y palas y baldes. En el fondo, se observan más personas de pie y estructuras metálicas que podrían ser bancas o estanterías. En la parte derecha de la imagen, una gran pintura mural con figuras humanas y un relieve en la pared refuerzan la impresión de que el lugar es un espacio religioso. Grado de intervención indígena Medio. La imagen muestra a los indígenas en el momento en que realizan tareas de limpieza antes de su retirada. Identificación indígena Nula, ya que la nota no incluye voces indígenas. Perfil del texto Positivo: No presenta un sesgo racista, otorga visibilidad a los indígenas y ofrece una cobertura completa de los acontecimientos y el impacto de las movilizaciones. Negativo: Se emplean términos como "campesino" o "comunero" para referirse a los indígenas, lo que puede generar ambigüedad en la identificación de los sujetos. Pie de foto Los indígenas de varias comunidades del país ocuparon durante once días la colonial iglesia de Santo Domingo. Antes de abandonarla limpiaron las instalaciones donde improvisaron el dormitorio y el comedor. CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Protagonismo de personas indígenas Nulo. Aunque la nota trata sobre el levantamiento de la huelga indígena, el protagonismo recae en las voces de los mediadores, la iglesia y Rubén Espinosa, presidente de la Asociación de Ganaderos de la Sierra. Reconocimiento de los sujetos No se reconoce a ningún líder indígena. Las declaraciones provienen exclusivamente de representantes de la iglesia y otras organizaciones. Relación de los sujetos con el asunto Indirecta. Aunque la noticia trata sobre el levantamiento de la huelga indígena, las declaraciones y el enfoque giran en torno a los mediadores, la iglesia y otros actores, sin incluir la perspectiva de los indígenas. Sección del periódico Desarrollo social Sujetos principales Víctor Corral, arzobispo de Riobamba; 170 campesinos (indígenas); Comisión nombrada por los indígenas; Andrés Vallejo, Ministerio de Gobierno; comisión mediadora: Antonio Gonzales, arzobispo de Quito; Obispo de Riobamba; Presidenta de la CEDHU. Hermana, Elsie Monge; Nelsa Curbelo, del Servicio de Paz y justicia de américa latina; CONAIE Organizaciones estudiantiles y campesinas, efectivos militares; Rubén Espinosa, presidente de la Asociación de ganaderos de la Sierra, y Andrés Borja; Diego Sandoval, cronista del Comercio; Doctoras: Fernanda, Sandra y Rosario. Titular Templo recobra la paz Fuente: elaboración propia Ficha 3 Categorización de la noticia - Código 04-1990-ECEl Comercio CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 04-1990-EC Actorialización Indirecta. El relato proviene de fuentes oficiales y medios de comunicación, sin incluir voces indígenas directas. Asunto principal de la noticia Se informa sobre el fin de la medida de hecho con el levantamiento progresivo de las protestas indígenas en las provincias del país. De manera paulatina, las carreteras son reabiertas y la normalidad se restablece, lo que es atribuido a las negociaciones entre el Gobierno y las organizaciones indígenas, con la mediación de una comisión facilitadora. Contexto de publicación Últimos días del Levantamiento Indígena de 1990, aproximadamente el día 12 del paro. Dedicación al acontecimiento La nota ofrece una cobertura completa, presentando un reporte desde distintas provincias sobre la finalización del levantamiento indígena. Estilo de enunciación predominante Resumen. Fecha de publicación Viernes, 8 de junio de 1990 Fotografía No tiene fotografía. Grado de intervención indígena Bajo. Se habla de los indígenas desde una perspectiva externa, sin incorporar elementos que reflejen su participación directa. Identificación indígena No hay una identificación clara de los manifestantes como indígenas, ya que el texto los denomina indistintamente como "campesinos" o "aborígenes". Perfil del texto Negativo: Se evidencia un tono racista y discriminatorio al referirse a los indígenas como "campesinos" e incluso "aborígenes". Además, el enfoque de la nota resalta los efectos negativos del levantamiento, mencionando el bloqueo de vías, la escasez de agua debido a la rotura de tuberías atribuida a los manifestantes y la preocupación de la ciudadanía ante las marchas con palos y machetes. Pie de foto No tiene. Protagonismo de personas indígenas Nulo. Aunque la palabra "indígena" aparece en algunos fragmentos, el texto no recoge declaraciones de dirigentes ni participantes del levantamiento. Reconocimiento de los sujetos No se otorga un reconocimiento explícito a los líderes indígenas. En la nota, los manifestantes son referidos como "campesinos" e incluso "aborígenes", lo que invisibiliza su identidad indígena. Relación de los sujetos con el asunto Indirecta. La voz principal es la de Lino Armijos, gobernador de Chimborazo, quien no pertenece al movimiento indígena. Sección del periódico País social CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Sujetos principales Fuentes principales: Gobierno, representantes indígenas, Ecuadoradio, Comisión Mediadora, Lino Armijos (gobernador de Chimborazo). Fuentes secundarias: Policía. Titular Decrece problema con campesinos Fuente: elaboración propia Ficha 4 Categorización de la noticia - Código 05-1990-ECEl Comercio CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 05-1990-EC Actorialización Indirecta. El Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio presenta la voz de los indígenas a partir de la información obtenida en su investigación, en lugar de incluir declaraciones directas de los afectados. Asunto principal de la noticia La nota examina las causas históricas del crecimiento de la pobreza extrema en el área rural, destacando la persistencia de la discriminación y la injusticia contra los pueblos indígenas a pesar de los esfuerzos de organizaciones sociales y programas de desarrollo. Se contextualiza el fenómeno social actual, señalando que las recientes movilizaciones reflejan la vigencia de estas problemáticas. Contexto de publicación Publicada días después del primer Levantamiento Indígena de 1990, en un contexto en el que se analizaban las movilizaciones y sus causas estructurales. Dedicación al acontecimiento Completa. La nota informa sobre los resultados de un análisis del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio, una institución que busca soluciones en contextos de crisis, sobre las causas estructurales de la pobreza en el país Estilo de enunciación predominante Mixto: combina análisis y opinión. Fecha de publicación Lunes, 18 de junio de 1990 Fotografía En primer plano, una niña indígena y un hombre indígena, ambos descalzos, realizan un lavado de pies sobre una caja de madera, utilizando un balde con agua. La escena transcurre en un espacio abierto, rodeado de sembríos y con suelo de tierra. En el fondo, se pueden observar escombros apilados en el lado derecho, lo que sugiere un entorno rural. Grado de intervención indígena Alto. La nota incluye declaraciones e imágenes relacionadas con las comunidades indígenas. Identificación indígena No hay una identificación clara como indígenas, ya que el texto los menciona indistintamente como "campesinos" o "indios". CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Perfil del texto Positivo: En términos de contenido, la nota visibiliza la vulnerabilidad de los pueblos indígenas ante la injusticia, el atropello de sus derechos y la falta de apoyo institucional. Pie de foto Cinco siglos de postergación, discriminación e injusticia vienen soportando nuestros indígenas y hoy esperamos una respuesta definitiva del gobierno para convertirse en protagonistas del desarrollo nacional. Protagonismo de personas indígenas Medio-alto. La presencia de los indígenas es significativa en el texto, ya que se menciona su situación de desigualdad y falta de oportunidades. Reconocimiento de los sujetos Aunque la nota reconoce la situación de vulnerabilidad de los pueblos indígenas, la terminología utilizada refuerza estereotipos racistas al referirse a ellos como "indios". Relación de los sujetos con el asunto Directa. La nota analiza las desigualdades estructurales que limitan el acceso de los indígenas a mejores condiciones de vida. Sección del periódico Desarrollo Social Sujetos principales Comunidades indígenas (referidas como "indios" en la nota), Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio. Titular La rebelión indígena Fuente: elaboración propia Ficha 5 Categorización de la noticia -Código 02-1990-ETEl Telégrafo CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 02-1990-ET Actorialización Directa, el testimonio de Andrés Vallejo domina la narración de la noticia. Asunto principal de la noticia El anuncio del Ministro de Gobierno sobre la disposición de reanudar el diálogo con los indígenas, condicionado a la aceptación de ciertas exigencias. Contexto de publicación El Ministro de Gobierno, Andrés Vallejo, anunció la disposición del Gobierno para reanudar el diálogo con los dirigentes indígenas y atender sus demandas. Sin embargo, estableció condiciones para esta reapertura: La salida de los manifestantes de la Iglesia de Santo Domingo. La liberación de un grupo de soldados y policías retenidos. Dedicación al acontecimiento Incompleta. La noticia no incluye la versión de los dirigentes indígenas respecto a la decisión del Ministro. Esto favorece la postura gubernamental, ya que se menciona que el diálogo ha durado más de un año y que “se ha avanzado muchísimo” sin aportar información desde la perspectiva indígena Estilo de enunciación predominante Descripción de hechos. La nota expone las condiciones impuestas por el Gobierno para reanudar el diálogo y presenta un recuento de las negociaciones del último año. Fecha de publicación Miércoles, 6 de junio de 1990 Fotografía No tiene fotografía. Grado de intervención indígena Nulo. No hay participación indígena en la noticia, más allá de referencias generales a sus demandas. Identificación indígena Sí se los identifica como indígenas, pero sin profundizar en sus demandas o puntos de vista. Perfil del texto Negativo. La noticia presenta exclusivamente la perspectiva gubernamental, sin incluir testimonios indígenas. Se destaca la frase del Ministro "se ha avanzado muchísimo" sin contrastarla con la postura indígena. Al final del texto, se enfatiza que "este Gobierno ha apoyado más a las comunidades indígenas como ningún otro", lo que evidencia una inclinación hacia la gestión gubernamental. Pie de foto No tiene pie de foto. Protagonismo de personas indígenas Bajo. El protagonismo lo tiene el Ministro de Gobierno, mientras que la participación indígena es mínima y solo mencionada de forma indirecta. Reconocimiento de los sujetos Se menciona a los indígenas de manera general, sin utilizar otros términos. Relación de los sujetos con el asunto Directa. Las fuentes citadas están relacionadas con el tema central: la reanudación del diálogo entre el Gobierno y los dirigentes indígenas. Sección del periódico Notas CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Sujetos principales Andrés Vallejo, Ministro de Gobierno y la Policía. Los indígenas, mencionados de forma general sin individualización de voces. Titular Min. de Gobierno dispuesto a diálogo con los indígenas Fuente: elaboración propia Ficha 6 Categorización de la noticia -Código 03-1990-ETEl Telégrafo CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 03-1990-ET Actorialización Directa, ya que el único testimonio proviene del arzobispo de Quito, quien marca el enfoque de la noticia. Asunto principal de la noticia El arzobispo de Quito resalta que la violencia ha complicado las manifestaciones indígenas y recomienda que los reclamos se realicen con firmeza, pero sin violencia. También se menciona la primera conferencia entre el Gobierno y representantes indígenas, aunque sin mayor detalle sobre los planteamientos indígenas. Contexto de publicación El arzobispo de Quito, monseñor Antonio González, enfatiza la importancia de mantener la paz y evitar la violencia en las manifestaciones indígenas. En su discurso, sostiene que la violencia solo genera más violencia. Además, la nota menciona la primera conferencia entre los representantes del Gobierno, una comisión mediadora y 23 miembros de comunidades indígenas, quienes señalaron el incumplimiento de sus derechos y, como consecuencia, tomaron la iglesia de Santo Domingo. La liberación de un grupo de soldados y policías retenidos. Dedicación al acontecimiento Incompleta. La nota no incluye testimonios de dirigentes indígenas ni de manifestantes que expliquen su postura. La única fuente citada es el arzobispo de Quito, lo que genera una visión parcial del acontecimiento. Estilo de enunciación predominante Descripción de hechos. Se narra la primera conferencia entre el Gobierno, la comisión mediadora y los representantes indígenas, además de la postura del arzobispo sobre la violencia en las manifestaciones. Fecha de publicación Viernes, 8 de junio de 1990 Fotografía La imagen muestra una reunión en una gran sala con una mesa alargada rodeada por numerosos participantes. Se observa a hombres y mujeres sentados, con documentos y cuadernos frente a ellos. En el fondo, hay una persona de pie hablando, mientras otros la escuchan. La sala presenta cortinas decorativas en las ventanas y un retrato colgado en la pared. CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Grado de intervención indígena Bajo. La noticia menciona a los indígenas como grupo, pero no incluye declaraciones de sus representantes. Identificación indígena Sí se reconoce a los manifestantes como indígenas, pero sin profundizar en su postura o demandas. Perfil del texto Neutro. No se muestra una inclinación explícita a favor o en contra de algún grupo, aunque la ausencia de voces indígenas limita la pluralidad informativa. Pie de foto Momentos en que se desarrollaba la reunión entre el ministro de Gobierno, licenciado Andrés Vallejo, y los representantes indígenas, quienes protagonizaron un levantamiento en reclamo por sus derechos. Protagonismo de personas indígenas Nulo. No se otorga voz a los dirigentes indígenas ni a los manifestantes. Reconocimiento de los sujetos González es identificado como arzobispo de Quito. Relación de los sujetos con el asunto Indirecta. Si bien la nota menciona a los indígenas, no se incluyen testimonios directos de ellos, dejando como única fuente al arzobispo. Sección del periódico Notas Sujetos principales Monseñor Antonio González, arzobispo de Quito Titular Indígenas deben reclamar derechos sin violencia Fuente: elaboración propia Ficha 7 Categorización de la noticia -Código 04-1990-ETEl Telégrafo CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 04-1990-ET Actorialización Directa. Se presentan testimonios de los sujetos mencionados. Asunto principal de la noticia Se presenta la reunión entre representantes del Gobierno y la CONAIE, destacando el aparente consenso entre ambas partes. Gonzalo Ortiz resalta el papel del movimiento indígena en la construcción de una mayor conciencia nacional y menciona beneficios otorgados por el Gobierno (seguro social campesino, entrega de tierras, educación bilingüe y apoyo financiero a organizaciones agrarias). Por otro lado, Luis Macas, vicepresidente de la CONAIE, denuncia la discriminación histórica hacia los indígenas y exige asistencia técnica para mejorar la producción agrícola y evitar la migración forzada por la crisis económica. Contexto de publicación Se informa sobre la segunda reunión entre funcionarios del Gobierno y ocho representantes de la CONAIE, en la que se discutió la tenencia de tierras. La noticia toma como fuente principal al secretario de la presidencia de la República, doctor Gonzalo Ortiz. CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Dedicación al acontecimiento Completa. Se incluyen distintos puntos de vista, tanto del Gobierno como de los representantes indígenas. Estilo de enunciación predominante Predomina la suma de declaraciones, presentando los testimonios de Ortiz y Macas sobre la tenencia de tierras y la relación del Gobierno con las comunidades indígenas. Fecha de publicación Domingo, 10 de junio de 1990 Fotografía No tiene fotografía. Grado de intervención indígena Medio-alto. Aunque solo se recoge la declaración de Macas, su testimonio es relevante dentro de la noticia. Identificación indígena Sí, se identifica a los indígenas como colectivo y se menciona a un representante (Luis Macas). Perfil del texto Neutro. No se evidencia una inclinación marcada hacia ninguna de las partes. Pie de foto No tiene pie de foto. Protagonismo de personas indígenas Medio-alto. Se incluye la voz de Luis Macas y se abordan temas centrales para la comunidad indígena, aunque no se citan otros dirigentes. Reconocimiento de los sujetos Sí, todos los sujetos son identificados con sus respectivos cargos. Relación de los sujetos con el asunto Directa. Las fuentes citadas están directamente relacionadas con el tema tratado. Sección del periódico Política Sujetos principales Gonzalo Ortiz, secretario de la presidencia de la República. Washington Herrera, secretario nacional de la Administración Pública. Luis Macas, vicepresidente de la CONAIE. Director Nacional del IERAC (sin nombre especificado). Título Discuten problema de tenencia de tierra Fuente: elaboración propia CATEGORÍA DESCRIPCIÓN Protagonismo de personas indígenas Bajo. Aunque se menciona la postura de Julián Ainaguano, la noticia se centra en las declaraciones de Fabián Alarcón, el precio del gas y las festividades, sin una participación activa de los líderes indígenas en la narrativa. Reconocimiento de los sujetos No se aclara quién es Fabián Alarcón, lo que genera confusión. En cambio, los otros sujetos sí son identificados con sus respectivos cargos. Relación de los sujetos con el asunto Directa. Las fuentes citadas están vinculadas con los acontecimientos principales de la noticia. Sección del periódico País Sujetos principales Sujetos principales: Julián Ainaguano (concejal de Ambato y secretario de Educación del MIT), Fabián Alarcón y Marco Morales (jefe de la OID-T). Titular Tungurahua: un cese provisional Fuente: elaboración propia Ficha 12 Categorización de la noticia - Código 05-1997-ECEl Comercio CATEGORÍA DESCRIPCIÓN ID de la noticia 05-1997-EC Actorialización Directa. Se incluye el testimonio de Miguel Lluco, reforzando la postura de los movimientos indígenas. Asunto principal de la noticia Los movimientos indígenas vigilan activamente el cumplimiento de sus exigencias gubernamentales. Miguel Lluco, diputado de Pachakutik-Nuevo País, supervisa la conformación del nuevo gabinete de Alarcón. Aunque dos de las demandas ya han sido atendidas, aún falta la eliminación del Ministerio Étnico y la Secretaría de Asuntos Indígenas, lo que se espera resolver en un plazo de 60 días. Alarcón ha asegurado que el cumplimiento de estos compromisos se verá reflejado en la integración de su gabinete. Contexto de publicación La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) mantiene una postura vigilante ante el cumplimiento de sus peticiones, de las cuales dos ya fueron atendidas: la destitución de Abdalá Bucaram y la posesión de Fabián Alarcón como nuevo presidente. Sin embargo, aún se espera la eliminación del Ministerio Étnico y la Secretaría de Asuntos Indígenas, para dar paso a la creación del Consejo de Pueblos Indígenas y Negros del Ecuador. Dedicación al acontecimiento Completa. Se detalla la posición del nuevo presidente respecto a las demandas de los movimientos indígenas, complementada [Document text truncated for crawler view.]