Perry Oliver. Grabados últimos
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Revista de Estudios Taurinos N.º 7, Sevilla, 1998, págs. 189-192 PERRY OLIVER, GRABADOS ÚLTIMOS 1 Fig. n.º 35.-Oliver: Toro con azul (Apud Oliver, 1997: l ). 1 Exposición celebrada en el Museo del Grabado Español Contemporáneo, en Marbella, del 11 de diciembre de 1997 al 17 de enero de 1998.
190 José María Luna A guitar Para finalizar 1997 y comenzar 1998 el Museo del Grabado Español Contemporáneo eligió, de manera sumamente acertada, una muestra de la última producción del grabador americano, pero afincado ya largo tiempo ha en la malagueña Nerja, Perry Oliver. Se da la circunstancia de que Oliver, además de amigo y colaborador del Museo desde sus inicios, fue galardonado con el Premio Ruii Nicoli en la tercera edición de los Premios Nacionales de Grabado que convoca este Museo, además de haber sido premiado en otras convocatorias de gran prestigio como Doylestown Art League Annual, la Phillips Mill Association Annual, el Premio de Grabado Máximo Ramos a la Internacional de Miniprint de Barcelona. En la obra grabada de Oliver la presencia del toro es una constante. Es motivo y pretexto para desarrollar un sencillo, pero a la vez, y de forma paradójica, sumamente complejo, len~ guaje de gestos, de líneas y campos de color que, merced a su brillante dominio de los arcanos del grabado, de la vulgarmente llamada cocina del grabado, en.cuentra un fluido cauce de expresión. En el toro, Oliver no busca sino encuentra -parafra- seando a Picassola esencia de la nobleza, de la fuerza, de la sensualidad de la Andalucía mediterránea en la que eligió vivir. El toro generalmente aparece recortado sobre fondos con insinuantes, y a veces matizadas, wnas de color, aunque de reducida gama. Colores que son, como dice Antonio Parra en el texto del catálogo: «regulados en una paleta de verdes y ocres con la siempre obsesiva presencia del negro. Sobre una sobria y elegante estampación y en el discreto refinamiento de los tonos, que se desarrollan con una viva luminosidad, descansan las líneas». El artista recurre & formas intelectualizadas que fácilmente identificamos con la cabeza del animal, nunca los representa en toda su fisonomía. El artista esquematiza los elemen-
Exposiciones 191 tos más universalmente reconocibles de la bestia. Junto con el animal en ocasiones se insinúa la presencia de un cuerpo femenino, motivo recurrente en la obra de arte desde el principio de los tiempos, desde la antigüedad clásica hasta la lírica vanguardia picassiana, tratado aquí de una forma cuanto menos erótica; el erotismo de una relación entre fuerza y sensibilidad, rudeza y belleza, vigor y delicadeza. Estas relaciones se reducen, fundamentalmente en sus últimas obras de 1997, en líneas sumamente esquematizadas de gran fuerza gestual y de marcado carácter semántico. Como también dirá Antonio Parra: «Líneas que el artista quiere convertir en lenguaje, recordándonos las enseñanzas de Klee o las fantasías de Holweck. Es una lectura que orienta la dificultad de dar nueva forma a una experiencia, valiéndose de una sutil y aprendida herencia histórica de ese lenguaje junto a un retorno a la escritura de lo profundo». Y todo ello a partir de una rigurosidad y versatilidad técnicas de gran calado. Oliver domina con sutileza, como quedó dicho, los secretos de las técnicas de estampación, y con su combinación, con su conjugación encuentra resultados sorprendentes. Los delicados tonos y medios tonos trabajados con un uso dulce de la resina, las cuidadas luces trabajadas con el bruñidor de forma maestra, y el uso justo, y siempre acertado, de la punta seca, proporcionan al artista y su obra sobrados recursos para conseguir efectos verdaderamente meritorios. José María Luna Aguilar Conservador Jefe Museo del Grabado Español Contemporáneo ~~ ~