Full text
E EL L L LÉ ÉX XI IC CO O D DE EL L H HÁ ÁB BI IT TA AT T T TR RA AD DI IC CI IO ON NA AL L E EN N L LA A V VA AL LD DU UE ER RN NA A Pascual RIESCO CHUECA Se recorren los elementos constituyentes de la casa, el núcleo rural y el marco municipal, en un estudio propiciado por el proyecto Guía de buenas prácticas para la observación del paisaje agrario como espacio patrimonial en el oeste peninsular, desarrollado entre 2009 y 2010 bajo la dirección de Esther I. Prada Llorente, y financiado por el Mº de Medio Ambiente, Rural y Marino (ES- 0335/2010). Se acude a fuentes lexicológicas y a materiales recogidos en encuesta directa en Destriana y su entorno, así como a documentos que muestran parte del léxico correspondiente: testamentos, inventarios, partijas, donaciones, proyectos de obra y similares. El recorrido se hace en sentido centrífugo, empezando por la casa y ampliando la escala hasta cubrir la totalidad del espacio laboral y vital, que abarca el término municipal, con extensiones comarcanas. LA CASA No han escaseado los estudios sobre la casa popular leonesa, partiendo de la visión general de Carlos Flores y Luis M. Feduchi. García Grinda (1991: 187-189) describe la casa en la Valduerna como inscrita en el tipo prevalente en El Páramo y sus comarcas aledañas al occidente. Félix Benito la sitúa en el tipo 7D, modelo 7 (1998, I: 346), con corral interior y galerías (Ortiz, Rego y Cañas, 2001; cf. Ponga y Rodríguez, 2003: 192). La casa antigua se cubría con techumbre vegetal. En Destriana, dada la presencia de una clase pudiente, ligada a la encomienda de Santiago, coexistían casas pajizas y tejadas. Los documentos del s. XVII y XVIII recalcan tal distinción. La presencia de tejares, al N del casco urbano, que consta desde los primeros documentos, acredita esta doble tradición. La mayoría de las casas en los barrios periféricos (barrios de Arriba, de la Llomba; de Abajo) eran hasta mediados del s. XVIII, al menos, de cubierta de paja larga de centeno. Posteriormente, tales cubiertas fueron restringidas a piezas accesorias, como pajares y cobertizos. Ello acarreaba riesgo de incendio, según las Ordenanzas de Valle de la V.: “por cuanto las casas de dicho lugar son pajizas, para excusar los daños que se puedan ofrecer, no se saque lumbre de una casa para otra que no sea en olla, pena de un real al que lo diere y otro real al que lo llevare” (1676 SPC). En Palacios de Jamuz se advierte: “si Dios no permita, sucediere quemarse alguna casa, estemos obligados cada uno de los vecinos a ayudarle con una cabriada, que se entiende viga y cabrios, y un real cada uno”. Pero si la quema era extendida, la obligación no tenía vigencia: “si fuere quema popular, en tal caso, cada uno se valga por sí” (1636 SPC). Cabriada es el espacio correspondiente a un tramo entre cabrio y cabrio (= tijera) (LLA II: 20); se usa como forma de medir la extensión de un tejado; es sinónimo de la voz vigada en los inventarios manejados. En Maragatería, sobrevivió la techumbre vegetal de centeno hasta casi finales del siglo XX. Allí recibe el nombre de sobera (VMR); aunque en el N de la provincia, sobera es la viga cumbrera (DLEON 658) y en Galicia es ‘alero; cobertizo’. Las casas pajizas podían carecer de caño de salida de humos para la chimenea; bastaban los intersticios de la paja para colar lentamente el humo. La Sequeda preservó tal uso: en el vecino Curillas gran parte de las casas, a mediados del XX, se cubrían de paja de centeno; y aún hoy queda algún resto visible. En Destriana se recuerda una casa de techo de paja, habitada aún hacia 1940, en el barrio de la Llomba. En la provincia, es común la voz cuelmo ‘haz de paja larga de centeno desgranado’ (LLA III: 631). Una material distinto se empleaba en el vecino Valdejamuz; en Quintanilla de Flórez y Palacios, en el s. XVIII, casi todas las casas eran de techumbre de brezo (urz), material abundante en los montes bajos tan extendidos antes de las repoblaciones de pino. Por las mismas fechas se registra alguna casa cubierta de teja y urz en Castrillo. No
16/ARGUTORIO nº 31 2013 ha quedado memoria ni traza de este tipo de tejado, probablemente descomunal en espesor y amenazante por su negrura. Aisladamente, parece haberse usado tal tipo de techumbre también en Destriana, donde se menciona una casa “con cuar- to alto texado, y lo demás cubierto de urz”, en el Barrio de Abajo, así como un molino en la Zaya, también techado de urz (1748 INVT). Actualmente, la capa vegetal queda relegada a la función de sustento o de relleno bajo las tejas, con el nombre de ripia (de escobas y piornus); en la Valdería, ripia ‘ramaje de urces y jaras colocado bajo las tejas para asentarlas y sostenerlas mejor al construir un tejado’ (IRT); también se colocaban cañizos, trenzados de palera o salguera, como en el Órbigo (MMM). En Redelga se fijaba multa de un real por cortar algún “feje de ripia” en los sotos (1675 SPC). La armadura del tejado a dos aguas constaba de grandes pares de madera, llamados tijeras, que van oblicuamente de viga solera a cumbrera (IRT, VMR, DLEON 690; en las Ordenanzas de Priaranza se prohíbe “cortar ningún madero, viga, poste o tijerón”, 1675 SPC). En Destriana se usa aún carponte ‘cada uno de los pares o tijeras’; carpontada ‘conjunto de las dos tijeras’; igual en el Órbigo y Cabrera (LCNC; VRCL I: 146). Memoria imprecisa de ello pervive en la denominación del caballete del tejado en Tabuyo, carpontada (ALCL). La viga cumbrera es el cimbre en Destriana; cimbrio en Estébanez (MMM); cumbre en Maragatería y Tabuyo (VMR, ALCL). Atravesadas sobre las tijeras, horizontalmente y en paralelo a la cumbrera, van las tercias ‘vigas colocadas de forma horizontal hacia la mitad del techo de una casa, que sirven tanto para sujetar a otras, como para sostener el tejado’ (IRT). Sobre las tercias iban los cantiagos (así en Destriana) ‘palo rollizo o parcialmente escuadrado, dispuesto en la dirección de las aguas’ (LLA II: 117; VRCL; SDS; DVL 141); suelen ser menos gruesos y largos que las tijeras. En tejados de pequeña extensión no había tijeras: la carga se hacía directamente sobre los cantiagos. Las llatas o latas eran varas delgadas, a menudo de palera, puestas casi pegadas unas a otras, inmediatamente bajo la ripia o los cañizos (LLA IV: 405); la voz está viva en la inmediata Sequeda y en Santiagomillas. Cuando la techumbre era vegetal, el centeno se ataba con vilortos a las llatas y cantiagos. Algunos rastros de esta terminología en inventarios de Destriana: “trece piezas de vigas tercias y tixerones, de umero”; “dos docenas de cantiados” (1747 INVT); “un madero de roble para tixera” (1743 INVT); “tres tercias de alamo blanco” (1684 INVT). El desagüe de los tejados se hacía con el aguilón ‘limahoya; teja o chapa grande que recoge el agua de las demás tejas cuando llueve’ (IRT; LLA I: 218); igual en Maragatería y Órbigo (LCNC, VMR). Sin embargo, en Destriana se recuerda aguilón ‘limatesa; tejas especialmente grandes que recubren el caballete’. Los aleros vuelan mucho, para proteger paramentos a menudo de tapial; se hacían con losas saledizas, llamadas grillandas en Destriana, como en Maragatería (López Sastre, 2009: 53), lo cual amplía el área de vigencia de tal voz descrita en LLA (IV: 193). En Destriana, cabezuelas son los canecillos que sustentan el alero; el testero o hastial es la peña. Los materiales de construcción en la casa tradicional son varios. Los sillares y sillarejos (piedras de cantera), de roca sedimentaria, se usan en paredes de fachada y formando esquinazos y refuerzos. Las piedras de río, i.e. cantos rodados, abundantes en las llanuras aluviales del río Duerna, se usan para hacer zócalos y cimientos, para cuajar un muro de machones de sillarejo, o para empedrar el suelo de un corral; cf. en Priaranza y Torneros morrillo ‘canto rodado’ (PRI, TRN); es voz conocida en casi toda la provincia (LLA IV: 894). En Tabuyo, morillo ‘canto rodado de gran tamaño’ (ALCL). Los zócalos, esenciales para unas paredes hechas de tapia, reciben el nombre de lizaz, plural lizaces: en Destriana, “una huerta cercada de tapias y lizaz” (1747 INVT). En Priaranza, llizaz / llizad ‘piedras puestas en fila, semienterradas, para separar fincas’ (PRI). Ello amplia la extensión del área de esta voz en LLA IV (453). La construcción de la casa exigía la cooperación vecinal. Es el acarreo ‘labor en muchas ocasiones comunitaria o de ayuda a un vecino para arreglo de caminos, transporte de tierra, necesaria para levantar la casa, piedra o adobes, así como madera u otros materiales’ (MMM 153; LLA I: 139). En Valdería “echar el acarreto” era ‘reunir piedra o transportar madera para una construcción, mediante ayuda mutua entre vecinos’ (MDF). El entorno de cada casa, que jurisdiccionalmente constituía parte integral de la propiedad, se llama en Destriana el antojano. Solía estar realzado, por acumulación de materiales, y servía para poner el carro y descargarlo. Es frecuente en ventas e inventarios del s. XVII-XVIII la referencia a una casa “con todas sus oficinas, corrales y antojanos”. Etimológicamente, antojano viene a significar ‘lo que está ante la puerta o uxo’: los espacios exteriores a la casa pero inmediatamente antepuestos a la puerta o la fachada tenían funciones productivas y sociales importantes. En ellos estaba permitido extender ramaje o paja para que con el pisoteo se formara estiércol. De este uso sobrevive en Torneros de V. la voz entojano ‘conjunto de urces que se tiraban en la calle para pisar cuando se hacía barro y que se utilizaban luego de abono’ (TRV); cf. entojano ‘el terreno que ocupa la vivienda y el que se sitúa delante de la entrada, a lo largo de la fachada, en el que antes se echaba el estiércol antes de llevarlo a las fincas’ (IRT);
17/ARGUTORIO nº 31 2013 entrejuano ‘callejón, pasadizo’ (VMR). Allí solía estar el poyo arrimado a la pared, donde se tomaba el fresco de noche en verano; en invierno se aprovechaban las horas de sol para hacer vida fuera de casa, y se buscaban los curruchos ‘rincones abrigados’. Cuando las casas eran techadas de paja, evitar el contacto entre tejados era esencial; por ello se disponían callejones de separación. Tales pasadizos eran callejas, caleyas, caleas = medianiles en el Órbigo (LCNC; LLA II: 57). Las hacenderas correspondientes a limpiar las callejas se llamaban caleadas (Redelga, 1675 SPC). La puerta principal a la calle, que solía ser carretal y daba acceso al patio, se apechaba, cerrándola cuidadosamente. De noche se echaba la tranca desde dentro. En Destriana solían ser de roble, a veces de negrillo. La chaveta era un pasador de hierro para cerrar. La puerta tenía su quizo ‘quicio’ (igual en Valdería y otras comarcas vecinas, IRT). En algunos puntos de los paramentos, a veces con fin ornamental o delimitador, se podían usar jeijos ‘guijarros blancos’, que a veces servían para hacer lumbre (‘canto rodado, especialmente el de naturaleza cuarzosa, que es blanco’, SDS). Algunos tabiques y medianeras antiguos son de entramado. Parece deducirse que las calondras (de chopo) citadas en Destriana (1747 INVT) serían vigas para los entramados de medianera, que se cuajaban con adobe colocado a soga o a espina de pez. En los vanos principales, el dintel es el cargadero (VMR). En Destriana lombradura es ‘dintel; cargadero [sobre todo en las puertas carreteras]’. Se hacían de vigas de roble curado; una vez cortado, se dejaba en la zaya un año a remojo; quedaba cocido y ya no se picaba ni se abría; el negrillo, en cambio, tenía tendencia a torcerse. Igual en Torneros de Jamuz: alumbradura ‘dintel’ (TRN); en Torneros de la Valdería, llumbradura ‘id.’ (TRV). En Maragatería, sin embargo, pervive una acepción más antigua, llumbradura, lombradura, lumbral ‘umbral, lancha en la base de la puerta’ (VMR; LLA IV: 504); lumbradura ‘umbral’ en Tabuyo (ALCL). Las jambas se llaman enteras (LLA III: 328), derivación de anta, *anteira: enteras ‘jambas o largueros que forman el marco de una puerta carretal’ (SDS); solían ser de negrillo o de roble. Abundan las citas antiguas: “una lumbradura nueva sin enteras” (1748 INVT); “dos enteras de negrillo” (1684 INVT). Las ventanas, antes de la generalización del cristal, eran de carpintería ciega, “de cuarterón”; así se recoge en Torneros (TRN); contra, cuarterón ‘contraventana’ en Tabuyo (ALCL). También era cuarterón ‘parte superior, de las dos en que se dividen algunas puertas, que gira independiente del resto, como haciendo una ventana’ (IRT). Otros vanos de menor importancia son los boquirones o ventanos ‘ventanucos de pajar’ (boquerón / boquirón ‘ventanuco del pajar, por el que se mete la paja [o la hierba] a bildadas, normalmente desde el mismo carro, situado en la calle’ IRT). Ventana de reglamento era el ventanuco consentido por los vecinos, en medianera. Actualmente es común la casa de dos plantas, organizada en torno a un corral. El acceso a éste se hace por puertas carretales, a menudo la única entrada a la casa. Se llamaba rostral al gozne. La puerta accede a un espacio bajo techado que abre al corral, el portal. Se produce cierta confusión en el léxico comarcal entre el portal y el patio o corral, puesto que ambos están comunicados sin transición. Astro ‘patio’ en Brime de Sog (ALCL); portal ‘patio’ en Tabuyo (ALCL); portalada ‘portal cubierto’ (LCNC). Para el sobrado se oye desván en Tabuyo y Castrocontrigo (ALCL). En el s. XVIII y anteriores, era menos frecuente este tipo, puesto que la techumbre de paja limitaba el desarrollo en vertical. Aun así se mencionan “casas con torre” o “cuarto alto”, es decir, con planta alta. Las torres solían ser tejadas; no así las partes de la casa de planta baja. El corral con doble planta está rodeado parcialmente por corredores, que sirven a las piezas del piso superior; a él se accede mediante escaleras que se adosan a los paramentos por fuera, con pasales ‘peldaños’ de tabla de madera. También existían escaleras de mano: unas “escaleras de umero de ocho pasales” (1748 INVT). Generalmente, llevan corredor los muros orientados al mediodía; en Maragatería, Páramo, Órbigo y comarcas cercanas se ha perpetuado tal estructura, de casa de patio. En torno al patio se distribuyen cuartos, cocinas y dependencias. Cuando hay doble cocina, la cocina de humo suele estar situada de tal manera que linda con una pared comunicando con un horno de ábside situado en un espacio exterior. En un tipo más antiguo de casa, del cual perduran ejemplos, el horno es totalmente interior. La salida de aguas sucias (a la calle o a otra casa), a través de un orificio en la base de una pared de corral o establo, se llama arbañal. Así se recoge también, p.ej., en el Órbigo, ‘agujero practicado en la parte baja de la pared para dar salida a las aguas desde el patio a una calleja’ (MMM) o en Valdería. En Destriana se oye también colaga con un valor similar, especialmente referido al desagüe bajo los portones de los corrales. Un paraje es El Reguero la Colaga. La colaga suele estar en la base de una pared o puerta, a ras de suelo; a veces sirve para dejar que salgan y entren gatos o gallinas; la voz también se usa en pueblos vecinos. En otros lugares, colaga debía de ser ‘desagüe entre dos casas adyacentes; pequeña calleja interpuesta entre dos muros, por la que se evacuan aguas’. Así se conserva en Torneros de la V. (culaga, TRV) o en el N zamorano (LLA II: 468). En el corral solía montarse la tenada, para almacenar la leña “en alto, como en un emparrillado”. Igual en comarcas
18/ARGUTORIO nº 31 2013 limítrofes: tinada ‘montón de leña en casa’ en Tabuyo (ALCL). En Valdería es el ‘lugar en el corral, cubierto con leña o céspedes, y ya últimamente con tejado normal, separado del suelo con postes verticales, en el que almacena la leña para que no se moje si llueve o nieva’ (IRT) o ‘en la portalina o corral, especie de templete para almacenar leña, separada del suelo con postes verticales’ (MDF); en Maragatería ‘lugar o cobertizo, generalmente en el corral, para apilar la leña’ (VMR, PRI). La pieza principal de la casa antigua es la cocina. En las casas viejas, había la cocina de humo. Es plenamente aprovechable lo indicado por Isidora Rivas acerca de la Valdería: [la cocina de humo es] “una de las dos cocinas de que se compone la casa valderiense, en la que se hace fuego con el fin de generar humo para curar los chorizos, jamones y demás alimentos del cerdo. También se denomina ‘cocina vieja’ ya que es más tradicional y arcaica que la ‘cocina económica’. En su interior se suelen colocar aperos y útiles […] como la masera, la artesa, el vasar, cántaros, barriles, barrilas, diversos clavos en el techo para colgar la ‘ración’ al humo, el asador, el fuelle, las tenazas para agarrar los troncos de leña ya ardientes, las trébedes, el buje, escaños o sillas y las abrigancias que penden del palo horizontal colocado en la parte superior de la chimenea”. Esta cocina era habitual en las casas con techumbre vegetal, tipo común en Destriana al menos hasta el s. XVIII. Posteriormente, al introducirse los fogones, se desdobla el espacio de cocina, y la antigua pasa a ser denominada cocina de humo o cocina de curar (VMR). El techado de paja obligaba a medidas de precaución para evitar incendios. De ahí la presencia de lo que en la vecina Maragatería llamaban preula / priula / priesa ‘especie de pantalla en forma de embudo; se coloca en el techo de las casas con sobera para que no se prenda la paja’ (DVL 227; VMR); en Destriana se llamaba simplemente campana; en la Valdería, priula ‘refuerzo, a modo de tejado, o inclinaciones laterales, alrededor de la chimenea de la cocina vieja; evita incendios en la subida del humo demasiado caliente, o de las llamas, y permite colgar alrededor la matanza del cerdo con el fin de curarla’ (IRT). Una función similar tenía en Estébanez el fumero ‘lugar de la cocina para poner la matanza al humo, generalmente el faldón’ (MMM) o el humero de la Valdería ‘zona del techo de la cocina vieja, construida con tablas de omero, donde se cuelga la matanza para que se cure al humo’ (IRT). La revisión de las cocinas para prevenir fuegos era práctica común de los concejos, especialmente si las casas eran pajizas; las Ordenanzas de Carril indican que “por los peligros que se reconocen de incendio por causa de ser las casas pajazas, por no estar limpios los cañizos [donde se ponían productos de matanza y otros a ahumar], que los regidores tengan la obligación de registrarlos cada ocho días” (1734 SPC). Otras especificaciones: “limpiar las piérgolas y cruz de la casa” (Brimeda, 1661 SPC); visita de hogares, chimineas y priulas (Riofrío de Órbigo 1702 SPC). La piedra llar (VMR) o el llar (TRN) era la que conformaba el suelo de hogar. Igual en Valdería: llar ‘especie de tarima de piedra, que sube un poco del resto del suelo de la cocina, en la que se enciende la lumbre’ (IRT) y en Maragatería, con la imprecisa definición ‘fogón de la cocina’ (VMR). Las cocinas y otras estancias de la planta baja estaban a menudo pavimentadas con losas. En las plantas altas se ponían dormitorios, a veces con arcas; se inventaría “una cama de humero, de cordeles” (1747 INVT). Las camas de cordeles se hacían con un trenzado de cuerdas. Se llamaba escusa al ‘lecho, las prendas, la habitación que no tienen uso diario y se reservan para una ocasión, para un huésped (en Astorga y su tierra)’ (SDS). Una pieza central de la cocina de humo son las abregancias /abrigancias ‘cadena larga que pende de la chimenea de la cocina para colgar la caldera’ (LLA I: 116; DVL 118); en particular se colgaba el recipiente donde se calentaba la comida de los cerdos. Un inventario registra unas “verganzias de yerro” (1684 INVT). Con un valor similar, pervive en la Cabrera el término bergancieiro ‘viga tendida sobre las paredes, encima del espacio ocupado por el hogar o de un extremo a otro de la campana. Gancho del que pende el pote o la caldera sobre el fuego’ (SDS). En Valdería, regazales ‘palo atravesado en la campana de la cocina de humo que sirve para colgar las abrigancias’ (MDF). En las cocinas de humo, colgando de varales horizontales, se ponía la chacina y, apuntalando las ollas sobre el fuego, los estrébedes ‘artilugio de hierro que consta de tres patas’ (IRT); trébedes ‘id’ en Tabuyo (ALCL). No necesitaba estrébedes el pote, de metal y con tres patas (PRI); si era más grande se podía llamar pota ( PRI); en Destriana solían ser de hierro. El mueble principal de la cocina era el escaño ‘banco largo y ancho, de madera y con respaldo para sentarse varias personas. Se usaba a veces para dormir con la misma función que hoy un sofá, y también para colocar las hogazas de pan recién sacadas del horno con las que la familia tenía para una temporada o unos días, aunque estas dos últimas funciones más bien las suplía el espaldar, un poco más grande’ (IRT); es voz común (LLA III: 390). El escañil, voz usada también en todo el W leonés, carece de reposabrazos, y su respaldo es una tabla alargada, de poco ancho. El escañil “consta de unas tablas colocadas de forma horizontal y otras, menos anchas, de respaldo. Más pequeño que el escaño” (IRT). Ambas piezas,
19/ARGUTORIO nº 31 2013 escaño y escañil, aparecen abundantemente citadas en inventarios de Destriana; eran de chopo, de negrillo, de castaño; se especifica que tienen respaldo; a veces también tenían guardapolvos. En torno al fuego podían también disponerse los tayos, tayuelas y sentayos, asientos de tres patas o simples trozos de tronco o piedra, de factura rústica, de distinta altura (DLEON 682-683; IRT, SDS; VRCL III: 34). Los bancos, frecuentemente mencionados en los inventarios, carecían de respaldo; probablemente su definición coincide con la que se registra en Maragatería: ‘madero grueso colocado sobre cuatro pies y que sirve para las labores de la matanza’ (VMR). La parte frontal del horno, que solía dar a la cocina, se denominaba testera en Maragatería (VMR). En Destriana, el horno tenía en su proximidad el estrago o estrao, tabla ancha y larga dispuesta sobre un poyo de adobes; servía para poner encima las hogazas (LLA III: 595); asimismo un furganeiro ‘pala del horno’ (MBV); en Tabuyo horganero ‘tirabrasas’ (ALCL); en Valdería, horganero ‘palo con mango de madera, en uno de cuyos extremos se une a otro más pequeño y horizontal, con el que se arrastraban las brasas en el horno antes de meter a cocer las hogazas, o con el que se movían éstas’, y furracón ‘palo largo que sirve para horadar y para meter leña en el horno’ (IRT). Parece casi sinónima una voz de Destriana, el rodabiello ‘pértiga de palo de madera que terminaba en un gancho metálico y que se usaba para mover la leña y escarbar las brasas’ (JMM); en Priaranza, roaviello ‘utensilio de madera en forma de cruz larga, para mover el pan en el horno’ (PRI); en Palacios del Sil el rodaviello se usa tanto para recoger estiércol en las cuadras como para sacar brasas o panes del horno (LLA II: 247); en Asturias, redoviellu ‘raedera’. Junto al horno estaba la masera = “artesa de masar” (1743 INVT), que se hacía de maderas varias; se mencionan de humero ‘aliso’ y de chopo, excepcionalmente de haya. Las había de tablas, pero también enterizas, hechas de una sola pieza. También las “piñeras de zernir” (1742 INVT) ‘cedazos’ y las varillas de cernir, sobre las que se movían las piñeras; actualmente piñera ‘cedazo’ en Encinedo (ALCL) y Torneros de V. (TRV). Asimismo, las palas de horno y las mundillas, que se solían hacer de paja de centeno. En Valdería mondilla / mundilla ‘ramaje o escoba confeccionado de helechos o juncos que se ata a un mango largo de madera para barrer con ella el horno’ (IRT); es voz bien conocida en la provincia (LLA IV: 766); en Tabuyo, mundilla (ALCL); en Maragatería, mundiella (DVL 209). En Destriana se llama también mundilla a una esterilla circular para apoyar cazos y calderas. Una operación común es la de arrojar el horno ‘enrojar; ponerse el horno a la temperatura justa para cocer el pan’. Modesto Berciano define arrojío ‘todo tipo de leña menor utilizada para arrojar el horno. Comprendía varias especies: urces o brezos, carqueisas (carquesas), cudeisos (codesos), ardubillas, piornos y hasta tojos. Lo más común eran las urces y las ardubillas que se recogían en feijes (fejes) y se almacenaban en casa para el año’ (MBV). La iluminación de la casa y la cocina, antes de la llegada de la electricidad, recurría a palos de urz secos o ennegrecidos por el fuego. En La Cabrera se llaman ganzos, llumbreiros, gabuzos; en Maragatería, llumbreiros y aguzos ( LLA IV: 64, 506; VMR; DVL 120); en Priaranza, llumbeiro ‘utensilio para alumbrar’ (PRI); en Torneros de la Valdería se usa la quiruega para hacer llumbreiros (TRV). Junto a la chimenea está el vasal ‘armario de madera, o empotrado en la pared de las cocinas de humo, sin cerrar, en el que se suelen colocar platos y vasos. Repisa para colocar la vajilla. Alacena. Vasar’ (IRT). Casi sinónima es la alacena ‘pequeño armario, casi siempre empotrado en la pared, con puertas o no y siempre con anaqueles. Suele estar en la cocina o en la despensa. También en la cocina de curar’ (VMR). En los vasales podía haber elementos como el mortero (en Tabuyo; almirez en Castrocontrigo: ALCL). Era frecuente la espitera ‘tabla con ganchos para colgar útiles de cocina’ (IRT); ‘tabla con varias escarpias’ (VMR). Una mosquera era el armarito para conservar comidas a salvo de las moscas. Las escobas eran de distintos materiales vegetales: de urcina, con palo incorporado; otras de abaleo. Otros elementos del ajuar doméstico podían situarse en torno a la cocina, como el brezo ‘cuna de bebé, sin patas, que a veces se colocaba encima del escaño de la cocina, a modo de cesto de madera’ (IRT); bricio ‘id.’ (LCNC). En la Valdería, la briza se hacía de un tronco ahuecado, o el brizo, más grande, con el mismo método y a veces de varas o palos (IRT). Se complementaba con el carretón ‘andaderas’, que solía hacerse de chopo, según los inventarios de Destriana; actualmente es palabra viva en Tabuyo (ALCL); carreto en el Órbigo (LCNC). En la despensa y estancias auxiliares anejas a la cocina de humo y el horno, podía haber diversos recipientes, tal como las arcas y los escriños, como indican los inventarios antiguos. Las arcas solían ser de chopo; las mejores eran de castaño o nogal, con cerradura. Los escriños, hechos con rollos de paja de centeno en espiral, se mencionan abundantemente; un escriño de una hemina de capacidad (1743 INVT); más grandes eran las escriñas, a veces “con su tapador” (1744 INVT). La capacidad de un escriño solía ser grande, en torno a una hemina. Podían alojar productos varios, como la harina, el salvado o la semilla para sembrar: se menciona un escriño “con un poco de
20/ARGUTORIO nº 31 2013 cal”. Actualmente los escriños son grandes cestos hechos con paja larga de centeno, reforzada con casca de zarzas o con mimbres. Es voz difundida en todo el entorno (LLA III: 441). En Torneros de la V., la escriña se usa para capturar enjambres de abejas (TRV). Un recipiente, probablemente trenzado de paja como los escriños, pero de mayor capacidad y forma ventruda, era la horona o hurona, voz sólo registrada hasta ahora en el Bierzo (LLA IV: 286). Se recogen abundantes citas: orona grande, de 30 heminas de centeno; orona chica, de carga y media; “una urona grande buena de hacer tres cargas y media de pan con su tapador”; “urona más pequeña sin tapador” (1748 INVT). Solían tener tapa o tapador; el fondo se llamaba hondón. Se guardaba en ellas el grano: “una orona con media carga de linaza”. Para medir el grano se usaban las heminas, de nogal o de chopo, con o sin rasero. Generalmente estaban herradas. Otros productos se recogían o guardaban en banastos o cestos de mimbre: “zesto de vimbres blancas” (1753 INVT). También se mencionan cestas tablizas ‘cestas de tablas, posiblemente de castaño’; figuran “zestas de sembrar” o “zestas sembraderas”, “zestos de vimbres”. Por otro lado había talegas, hechas de mimbre y con asas (no de tela): “talegon de bimbres” (1748 INVT); se usaban para guardar la paja. Actualmente, talega, ‘banasta’ en Tabuyo (ALCL); ‘cesta de mimbre con dos asas’ (TRN). Serillos eran los cestos pequeños; había cestos para la vendimia; algunos se hacían de junquillo. Se citan también los cancillos ‘angarillas; parihuelas’; se hacían con dos largueros y tablas; se cogían entre dos para sacar el estiércol: “un canzillo de echar abono” (1748 INVT); algunos llevaban ruedas para facilitar el transporte. Actualmente canzillo ‘angarillas’ en Tabuyo; andarillas ‘id’ en Castrocontrigo (ALCL) y Destriana (con la acepción también de ‘armazón de palos para llevar carga las caballerías’. También costales y quilmas para ensacar el grano. Un inventario recoge “un carro armado con todos sus aperios y costanas” (1742 INVT). A los lados del carro, iban, entre estacones o pernales / pernillas de roble, unas costanas usadas para retener materiales menudos como patatas (cañizos trenzados de mimbre y palos de roble; a veces de tablas; DVL 151; IRT). Para conseguir palos largos de roble iban de Destriana a Turienzo y Santa Colomba, donde abundaban. Delante y detrás, más livianos, los colaños, que en Destriana eran una mampara de ramas de gavanzo adosadas en vertical atadas con cuerdas de lino. Los palos de gavanzo (Rosa sp.) no se pudrían. En Valdería, los colaños eran un panel de varas (generalmente de mimbre) en la parte posterior del carro, y de tablas en la parte anterior (IRT). Otros elementos del carro: “dogales de carro de lino y serdas”, “un carro viejo con sus pernillas y bordigones” (1748 INVT); “un carro armado con sus pernillas” (1684 INVT). En Destriana, los bordigones eran dos travesaños o bastidores que flanqueaban por delante y atrás la caja del carro; tenían taladros donde encajaban las pernillas ‘estacones’; cf. DLEON (s.v. verbiones, verbigones 731; perniellas 549). En la cercana Valdería, pernilla ‘cada una de las dos armazones con varios palos cruzados, unos horizontales y otros verticales que se colocan a ambos lados del carro, sujetados en los borbijones, para poder acarrear más carga. Son más altas que las costanas, para transportar hierba, paja o cualquier otra carga que no sea muy menuda’ (IRT). En Destriana el carro chillón se siguió usando hasta final de los cincuenta. Los hacían en Santiagomillas y Curillas. Eran más pequeños y pesados, de rueda maciza de madera, con piezas encajadas solidarias al eje. La vara ‘timón’, era una viga de negrillo aserrada longitudinalmente para bifurcarse en forma de Y ciñéndose a la base del carro; este armazón parece ser el llamado brazuelo (cf. LLA I: 578): un inventario menciona un “braçuelo nuevo con unas ruedas viejas” (1684 INVT); Villafañe (1726: 142) cuenta de un vecino de Ruiforco, a quien, en una crecida del Torío “se [le] quebró el carro, y dexando las ruedas, se fue con el brazuelo por el rio abaxo”. La vara contaba con un peón ‘pezón de yugo’ y un tentemozo. Los inventarios ilustran el ajuar antiguo de las casas de Destriana: cántaros, barreñones, cazos y cacetas (una “cazeta y bolbedera de yerro”, 1743 INVT), cuchares. Para echar la comida al ganado se usaban trozos de tronco excavados, duernos; eran de chopo, roble o palera ‘sauce’. Se registra un uso adjetival, en la referencia a “un pesebre duerno” (1684 INVT). Un elemento similar era el artesón (“arteson de los lechones”, 1684 INVT). El ajuar de hilar comprendía elementos como el “torno con su pie, [h]uso y zigañuela” (= manivela ‘cigüeñela’), “argadillo con figañuela de yerro”, naspas (1743 INVT); “devanadera con su pie de madera” (1748 INVT). Los platos de untaza eran redondos; se colocaban en la base de un palo colgado verticalmente, en torno al cual se enrollaban hojas del manto del cerdo. La grasa iba cayendo al plato. Se hacían con la untaza sopas de ajo. “Se pone a curar colgada en la cocina al humo y al frio. Y se va cortando a trozos para hacer las sopas y el cocido de patatas con sopas o berzas...”. Un inventario recoge una untaza de una arroba (1747 INVT). Numerosos pertrechos, que no cabe detallar, figuran en los inventarios: ativa ‘arado de madera’ (“una tiva con su reja y cavía de yerro”, 1753 INVT: véase s.v. clavija, LLA II: 431; S.V. tiva, ativa, DLEON 692, 88). Esta acepción se comprueba en Priaranza: “para saber cada vecino las atibas que ha menester para su labranza” (1675 SPC). También el jajo ‘escardillo’, pellejos de hacer
21/ARGUTORIO nº 31 2013 vino, machado ‘hacha’, bildos / bildas ‘bieldos’; tornaderas, palas de abono, hoces de monte ‘calabozos’ y de segar; yugos, mullidas, entremedianos (cinchas para unir el yugo a la pértiga de carro o arado, mediante la trasga, pieza en forma de U cerrada por un palo); calamón ‘palo que une el yugo al trigo; cambiza, tabla para recoger la paja trillada’ (LLA II: 46); quilmas, fardeles, “sogas de meter paja”, “sogas de lino de carro”; medidas de cereales: “hemina de chopo, con su rasero”; “quartillos ferrados con sus raseros”; cerandas ‘cribas’; cornales ‘coyunda’; tirigüela ‘telera’; belortas. Tales nombres están vigentes, con repar- to variable, en el entorno comarcal, p.ej. en Tabuyo (ALCL). En Destriana algunas cerandas eran de piel de oveja; se usaban para limpiar habas. Se menciona un “ferramental de pellejo de macho, tenazas y martillo” (i.e. un bolsón con herramientas; 1748 INVT). El garabito era un palo largo, ganchudo, del que se colgaba el caldero para sacar agua del pozo. En cambio, la garabita es una especie de rastrillo de hierro. La convivencia prolongada en torno a la cocina generaba sociabilidad: los filandones, filanderos o seranos ‘lugar de reunión de familiares y vecinos en una casa, durante las largas noches de invierno, donde se hilaba, se escogían habas, se chismorreaba y se cantaban coplas o cuentos de tradición oral’ (IRT). Concordantemente, aseranar es ‘participar en un serano’ (IRT). Una pieza que hacía de antesala y recibidor general, inmediata a la puerta de la casa, es la denominada “cuerpo de casa”, “cruz de casa” en inventarios. Coincide con la estancia que en Valdería es conocida como astro, astrocasa, estrocasa (IRT) ‘parte no habitada de la casa, a la entrada, correspondiente al actual recibidor aunque más grande; podía cumplir varias funciones, desde la de comedor, hasta la sala de estar o lugar donde se almacenaban frutos o se ordenaban ciertos atuendos o aperos de labranza’. En torno al patio, además de cuartos para dormir y cocina, despensa y horno, se situaban los establos, pocilgas y cuadras. En Destriana, se usa la voz cortea ‘compartimento para el ganado de cerda’ (en Aliste, corteya; LLA II: 561); cuadra, para el ganado mayor. Igual en Maragatería (VMR) y Carballeda. En Valdería, se conserva cuchiza ‘pocilga provisional y temporal para los cerdos pequeños’ (MDF, IRT; LLA II: 628). Otras formas comarcales: cochera, cubil ‘marranera doméstica’ en Tabuyo (ALCL); corte ‘id’ en Brime de Sog (ALCL). La decadencia del caserío tradicional prodiga las casas en ruina; éstas se arroñan ‘desvencijarse y caerse una construcción’ (IRT; LLA I: 417). Casarones son ‘casas que ya no se utilizan para vivienda. Semiderruidas, solo mantienen en pie las paredes y parte del tejado. Se usan para guardar la leña, paja o funciones similares’ (VMR). EL CAMPO Las labores de concejo, realizadas colectivamente, se llaman facenderas ( DVL 173). Así lo registra el ALCL en Tabuyo. Facendera y hacendera ‘id.’ (IRT); labores habituales eran la reparación de caminos o la monda de regueros. En Castrocontrigo reciben el nombre de concejo (ALCL). En Destriana tocaban las campanas. Se hacía una hacendera de mozos el día de las Candelas. Había una presa de acequia que llevaba agua hacia un pueblo aguas abajo de Castrotierra. Venían los mozos de allá a hacer la facendera en esta presa, y se traían unos burros con pellejos de vino para animar la tarea. Cada pellejo eran 6 o 7 cántaros. El término se divide en bagos o partidas de tierra. Bago equivale al castellano pago (LLA I: 476): ‘paraje, conjunto de tierras designados con un topónimo común’ (DVL 132; VMR; MMM). No se limita a las viñas, como ocurre en la provincia de Salamanca. En todo caso, las viñas en Destriana eran escasas en fecha reciente, más comunes antes de la Guerra Civil. Quiñones son ‘trozos de terreno asignados por sorteo’. La medida de la tierra recurre a varias unidades. La hemina es la unidad de capacidad para cereales, de 18,1 litros. Equivalía a dieciséis cuartillos o cuatro celemines (IRT). Una Real Orden de 1852 fija en León la hemina superficial para las tierras de secano en 939,4 m2; la hemina para las tierras de regadío es de 626,2 m2. En secano “se sembraba más ralo”. La fanega era una ‘medida de capacidad; se usaba para el trigo, centeno, alubias, áridos en general, equivale a 3 heminas. También se utilizaba como medida de superficie’ (MBV); su cuarta parte era el cuartal. La carga es una ‘medida de superficie y de capacidad, equivalente a doce heminas de tierra o a dos fardelas de grano, respectivamente’ (IRT); equivale a “cuatro fanegas o dieciséis cuartales en Astorga y doce heminas en La Bañeza” (SDS). Los límites del término municipal se marcaban con arcas, fitos, mojones, murias. En Destriana, se usa también marra aludiendo a franjas pedregosas que hacen lindero. Entre Nogarejas y Pinilla, un topn. La Marra. Entre Pinilla y Ayóo, Marra Grande. También eran marradas los espacios que quedaban mal arados o sin labrar. Eran senareros “los que no tienen yunta propia y se valen de los ganados ajenos para cultivar sus tierras” (CME-Villalís). Otros eran labradores; los había que, carentes de otro recurso que su capacidad de trabajo, se ocupaban como jornaleros. Adil es el ‘terreno sin cultivar o baldío, aunque apto para el cultivo’ (IRT; LLA I: 176), ‘tierra inculta que solamente produce matojos y escasa hierba. Eran muy frecuentes cuando se empleaba
22/ARGUTORIO nº 31 2013 el sistema terciario en la siembra de secano’ (MMM); voz habitual en inventarios y otros documentos del valle; en Ribas, “las tierras que se hallan por sembrar [h]echas adiles entre los sembrados” (1755 SPC). Los pastores no podían llevar su ganado a “adiles entre panes” (Posadilla, 1588 SPC). El aramio es el ‘campo ya preparado [tras ralvar y binar] que puede recibir siembra o quedar en barbecho’ (LLA I: 363; DVL 126; MMM). Estar en fuelga es estar de barbecho, sin sembrar (DVL 182; VMR, MMM). En Destriana se oye también “estar de balde”. Pedragal ‘pedregal, cascajera, sitio abundante en cantos rodados’ (SDS). Raso es la ‘llanada en el alto de un otero o montaña’ (MMM); se aplica a trozos de monte bajo, explotados para sacar raíces y cepas y ramonear el matorral. Las devesas se dedicaban al pasto o ramoneo del ganado mayor. En referencia a una dehesa en Val de San Lorenzo, las ordenanzas establecen: “la leña que se cota es sardón, roble, zarzas y espinos, y jénero de perales que ai en dicha deessa” (VSL). Un recurso destacado es el ofrecido por los prados. Llameras eran prados de secano, cuya hierba se siega. En Villar de Golfer (CME) se aprovechaban a guadaña un año sí y otro no. Había prados de guadaña, también de secano, pero cuya buena calidad de hierba permitía un doble aprovechamiento anual: en los inventarios del s. XVIII se denominan prados “de pelo y otoño”, o “de dos pelos”. El otoño era el ‘aprovechamiento por segunda o tercera vez consecutivas, durante los meses de septiembre a octubre, de la hierba sembrada para forraje meses atrás, en fincas de regadío’ (IRT). Otros eran sólo de un pelo, con producción anual (en Destriana, “un prado campal de primer pelo”, 1748 INVT). Los prados abiertos solían pastarse “a pico”, i.e. a diente. La vecera era (en Castrocontrigo y pueblos próximos a la Maragatería) el ‘conjunto de bueyes y vacas de los vecinos del pueblo, reunidos al toque de campana, para pastar y ser vigilados de manera comunitaria’ (IRT). El término se dividía en hojas para alternar año a año los cultivos. Sembrar a contrahoja era intercalar dentro de la hoja que, por ejemplo, estaba sembrada de panes (cereal), una parcela discordante, de maíz, de alubia o de patatas (hortaliza). Sembrar a hoja era hacerlo de conformidad con la dominante de hoja. Una chana es una extensión de ‘tierra elevada, pelada y en llano’ (MDF); ‘explanada’ (MMM); si era de gran extensión se le llama chanada ( SDS). Bimar era dar la segunda arada. Se atravesaban los sucos. Otras voces, vivas actualmente en el vecino Tabuyo (ALCL): ralvar ‘levantar el barbecho’ ‘arar por primera vez un terreno que hace tiempo que no se siembra, como rastrojo o pradera; normalmente se hace con vertedera’ (IRT), embelga ‘amelga’, jajar ‘escardar a mano’, pan ‘mies’. En torno al casco hay ferrenales ‘cortinas destinadas a la producción de cereal en verde para cebar el ganado’. La forma local registrada es ferrainal (1684 INVT), ferrainales (en Cuevas, 1675 SPC) y ferrañal, ferrenal (posterior). Ferraña ‘cereal en verde sembrado para pasto o forraje, especialmente avena’ (IRT; también en Encinedo, ALCL); verde ‘id’ (Tabuyo, ALCL). También abundantes huertas y tierras de regantío ( CME; DVL 234): un prado “cerrado y regantio de primer pelo” (1744 INVT). El CME menciona en ellos producción de frutas, ligadas a una diversidad de árboles: camuesales, esperiegales /espriegales, perales, manzanos y peros. Sobre la manzana llamada asperiega o esperiega, cf. Malkiel (1949). También abundaban los linares. De lino se hacían fardeles, quilmas, dogales, sogas. Su cultivo comprendía numerosas tareas. Los vecinos se quejan de que el comendador imponía a mujeres y mozas el ir a su casa a “espadar e majar el lino” (1442 ADAST §5). Desbagar era ‘quitar las bagas al lino para sacar la linaza. Se hacía en las eras por parejas, machacando las bagas con unos machucos planos y ligeros, haciéndolos sonar, a veces, uno con otro los que iban paralelo’ (MBV). La baga es la grana del lino. Mañas eran los ‘grandes manojos de linos para venderlos’; mañizos, los ‘pequeños manojos de lino atados después de desbagarlo’ (MBV). En Destriana se vendía la maña de lino con la baga; un inventario menciona “una maña de lino bagada” (1742 INVT). Su aprovechamiento principal era la obtención mediante prensa del aceite de linaza, usada para sazonar las sopas. Enriar era ‘colocar dentro del agua a remojo, durante dos a tres semanas, cultivos que necesitan ser ablandados para completar su preparación; el lino se metía en pozas o en el río; la mimbre podía ablandarse en regueros o en el caño’ (IRT); ‘llevar los manojos al río y meterlos en el agua. Se les ponía piedras encima para que quedasen sumergidos’ (MBV). Después del enriado, los mañizos se secaban al sol, puestos sobre los rastrojos. La majadura era el ‘lino tendido sobre una losa grande que había en muchos portales, para empezar a majarlo’ (MBV). La piedra de majar se traía del monte, y se dejaba ya fija en el portal. Se menciona “un moil de derripar lino” (1743 INVT); “un derripadero” y “garganta y mazos de lino” (1742 INVT). Derripar es voz de acepción oscura: en el área NW zamorana es ‘usar un mazo para abrir vainas secas’; de ahí la acepción de derripanzo ‘mazo para majar el lino o abrir vainas secas’ (LLA III: 46), voz que parece penetrar en el SE de León; sin embargo, en Galicia, ripar es ‘separar la baga de los tallos de lino mediante un instrumento dentado como un peine’. La voz de-
23/ARGUTORIO nº 31 2013 rripar que se registra en Destriana en el s. XVIII parece aludir a lo que más tarde se llama arrastrillar ‘pasar los tallos por una tabla con dientes para quitar la casca’. Las huertas se dividen en cuadros, ‘presas que se hacen de trecho en trecho en las fincas para que se almacene más agua en los surcos y así dure más el riego. Se usa sobre todo en las alubias, patatas y remolacha’ (MMM); ‘espacio de terreno, en las huertas, destinado para el cultivo de cada hortaliza o legumbre’ (SDS); ‘cada una de las divisiones practicadas en el terreno de cultivo’ (VMR). Una embelga es ‘cada una de las partes o franjas de tierra separadas entre sí por un cantero, con el fin de que, al regarla, retenga mejor el agua’ (IRT), ‘tramos llanos de una finca separados por canteros para regarla a manta’ (MDF). Un cantero es un ‘caballón que delimita partes de una finca de riego = embelgas’ (LLA II: 119). También se oye cembada o cembo ‘borde de un reguero o acequia. Separación elevada entre dos fincas, a la que se llama también liende’ (MMM; cf. LLA II: 273). Es voz abundante en los pleitos sobre acequias entre regantes y molineros. Liende ‘límite o separación con que se marcan las fincas; puede ser un térmano, una pared o un surco’ (IRT), ‘linde, divisoria entre fincas, elevada y con pradera. Se dice también de las orillas de los regueros’ (MMM). Debió de usarse cómaro ‘ribazo’, pues la toponimia de Destriana preserva un paraje El Camarón. Un ribanco es un ‘barranco o altura excesiva, generalmente cercana a un valle o a un cauce de agua’ (IRT, MDF). Voz de sentido similar a las anteriores es cervigal, que parece haberse usado. En Fresno de la V., un “reguero de cervigal” (1643 SPC). Una huerga o buerga era un trozo de terreno aguanoso, con vegetación arbórea densa; había una entre el Duerna y la zaya que viene de Castrillo. Servía fundamentalmente para pasto de ganado. Se usa como apelativo, en Robledo: “canpo y guerga de concexo” (1681 INVT), junto al Morgazo. Las explicaciones de algunos lexicólogos indican matices diferenciales, que pueden ser secundarios. En Valdería, huerga es ‘valle pequeño de monte, entre dos lomas suaves’ (IRT); huerga, güerga ‘vallecito entre dos lomas suaves’ (MDF). Una revisión del término se puede encontrar en Rueda Rueda (1993). Para los aprovechamientos ganaderos en campo abierto, es importante el sistema de cancillas (LLA II: 92). En la Valdería cancilla ‘puerta hecha de tabillas de madera, o varas de mimbre, que se utiliza para encerrar a ovejas, gallinas, conejos’ (IRT); ‘puerta de palos para huerto o cerca. Acancillar o poner la cancilla: cerrar’ (MDF); en el Órbigo: ‘puerta fabricada de madera y cañizos para cerrar huertos y prados. Asimismo es cada una de las partes del cancillar [= redil]. La cancilla de la majada consta de dos maderos verticales unidos por tres o cuatro tablas’ (MMM). En Palacios de Jamuz: “que el concejo tenga cerrados todos sus cierros concejiles y cancillas” (1636 SPC). En Fresno de la V. “la cancilla de panes” protegía del ganado la hoja sembrada de cereal (1643 SPC). Un término frecuente, dada la necesidad de acotar y soltar terrenos de forma cíclica, regulando el acceso de ganado, era el de cerraya y cerradura; cerraya ‘cerca de una finca, sobre todo cuando es de elementos vegetales’ (MMM; LCNC). En Destriana, un prado “con el encargo de zerrar la mitad de la zerradura hacia la zaya” (1742 INVT). En el mismo año, una “tierra en la horca, linda hacia Teleno con cerradura de concejo”; en Ribas, “que se cierran las cerrajas del Soto” (1755 SPC). Frontadas eran las lindes de tierras que daban a caminos o lugares públicos, y que por lo tanto debían ser protegidas del ganado. Una sebe es una ‘cerca o valla hecha con palos y ramas entrelazados, en prados y fincas para que no entre el ganado’ (IRT, MDF, MMM). Figura en apeos de Robledo un prado en el casco, de dos pelos, “cercado de pared y sebe” (1744 INVT). Medianía era un ‘surco grande que divide dos fincas colindantes que suelen pertenecer a diferente dueño. Pared, cerca o vallado que separa dos casas o construcciones. Medianería’ (IRT). Muria era el ‘conjunto de montones de piedras o cantos en las lindes entre dos fincas, especialmente viñas o fincas de secano que se trabajan menos a menudo y que se pueden confundir con mayor facilidad que las de regadío’ (IRT); ‘montón de piedras pequeñas’ (VMR). Apenas se conoce esta voz ya en Destriana. Un terreno anteriormente de monte puede roturarse, dando lugar a un arroto ‘porción de terreno, pradera o monte recién roturados para dedicarlos al cultivo (arroto en Maragatería, Valle del Esla; arrote en la Bañeza)’ (DVL 129); ‘finca de secano en cuesta’ [probablemente porque son terrenos que se roturan en fecha reciente] (MDF), ‘terreno o pradera roturado y que se cultiva después de años’ (MMM), ‘monte o cualquier otro terreno que ha sido roturado y dispuesto para el cultivo. Suele ser terreno comunal que se reparte, por sorteo a los vecinos. A cada uno le corresponde una parte o quiñón’ (VMR). El sistema de regadío tradicional del entorno de la Bañeza es rico en vocabulario propio. La zaya o zaiga es la muy antigua acequia principal, que circula en paralelo al río Duerna, moviendo molinos y dando caudal a acequias secundarias, llamadas regueros. Es voz conocida en toda la Valduerna (la “zaya de los molinos”, Ribas, 1755 SPC); en Torneros de Jamuz y Priaranza, zaiga / zaya (TRN, PRI). La zaya se llamaba también caz, calçe de los molinos (1442, 1481 ADAST). Se usa también la voz moldera para acequias menores