La construcción de la identidad a través de la memoria en Ein Kapitel aus meinem Leben, de Barbara Honigmann
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FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN LENGUA Y LITERATURA ALEMANAS Trabajo de Fin de Grado Curso 2024/2025 La construcción de la identidad a través de la memoria en Ein Kapitel aus meinem Leben, de Barbara Honigmann Alumna: Laura Ruiz Villasclaras Tutora: Olga Hinojosa Picón Sevilla, junio de 2025
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 3 2. CONTEXTO DE LA OBRA ............................................................................................ 4 2.1. Biografía de Barbara Honigmann .......................................................................... 4 2.2. Ein Kapitel aus meinem Leben ................................................................................. 5 3. MEMORIA E IDENTIDAD............................................................................................. 6 4. EVOLUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LITZY ......................................................... 10 4.1. Infancia: Litzy y el judaísmo heredado ................................................................ 10 4.3. El exilio de Litzy en Inglaterra y Francia ............................................................ 14 4.3.1. Primera estancia en Inglaterra ....................................................................... 14 4.3.2. Francia ............................................................................................................. 15 4.3.3. Vuelta a Inglaterra .......................................................................................... 17 4.4. Litzy en la RDA: compromiso comunista ............................................................ 18 4.5. Regreso de Litzy a Viena: vuelta a sus raíces judías ........................................... 23 5. CONCLUSIONES ........................................................................................................... 24 6. BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................. 26
3 1. INTRODUCCIÓN El presente trabajo tiene como objetivo analizar cómo se construye la identidad a través de la memoria tomando como ejemplo el personaje protagonista, Litzy Kohlmann, en la novela de autoficción de Barbara Honigmann Ein Kapitel aus meinem Leben. La cuestión sobre la memoria y la identidad ha adquirido, con el paso del tiempo, gran importancia entre los estudios de la literatura, especialmente en el ámbito de la literatura alemana. Esto se debe a que la historia de Alemania ha sufrido importantes cambios en el plano político y social, que todavía tienen impacto en la actualidad y que influyó a toda una generación de escritores tras la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, Barbara Honigmann y su novela Ein Kapitel aus meinem Leben se convierten en ejemplos significativos de esta corriente literaria, pues la memoria adquiere un papel central en el libro, ya que se conforma con recuerdos que reconstruyen el período del siglo XX en el que se sitúa la novela. Igual de significativo es el papel que desempeña el tema de la identidad, puesto que, por una parte, en el personaje de Litzy, la protagonista, se refleja de manera bastante clara cómo la historia que le tocó vivir hizo que tuviera que adaptarse a un contexto en el que la identidad judía no siempre podía expresarse libremente, y, por otra, plasma también la intención que tiene la autora de recuperar esa identidad judía de la que su madre se fue desarraigando a lo largo de su vida. Para entender los profundos cambios que se produjeron en la vida de la protagonista, es imprescindible entender en primer lugar el contexto en el que se desarrollaron sus memorias. Seguidamente, para la correcta comprensión de los conceptos de memoria e identidad, el presente trabajo se propone investigar la estrecha relación que se establece entre ambos términos. Con ese objetivo, se ha considerado fundamental la inclusión de un marco teórico que permite delimitar dichos conceptos, recurriendo a estudios clave como Literatura, memoria e identidad: una aproximación teórica, de Manuel Maldonado Alemán; Identidad chilena, de Jorge Larraín o Das kulturelle Gedächtnis, de Jan Assmann. A partir de esta base teórica, se realizará un análisis de la construcción de la identidad de la protagonista, siguiendo su desarrollo y transformación a lo largo de su vida. Para ello, se tendrán en cuenta las experiencias vitales a las que se tuvo que enfrentar en los distintos países y ciudades en los que residió. Este análisis constituye el objetivo principal del presente trabajo.
4 2. CONTEXTO DE LA OBRA 2.1. Biografía de Barbara Honigmann Barbara Honigmann nació el 12 de febrero de 1949 en Berlín Oriental, territorio administrado por la República Democrática de Alemania. Es hija de Litzy Friedmann y Georg Honigmann, quienes se establecieron durante el Holocausto en la ciudad de Londres como refugiados debido a su condición judía, aunque, una vez finalizó la Segunda Guerra Mundial decidieron volver a Alemania para asentarse en la zona del este después de que el Partido Comunista les encomendara participar en la reconstrucción del país (Hinojosa Picón, 2018: 53). Esto determina la trayectoria de Honigmann, quien estudia teatro en la Universidad Humboldt de Berlín, lo que le abre las puertas para trabajar como dramaturga en el Teatro Alemán de Berlín Oriental y en el Volksbühne. De esta manera, comienza a escribir sus primeros comentarios teatrales, pero debido a su poco éxito, decidió abandonar el mundo del teatro (Fiero, 2008: 78). Honigmann inicia su carrera como escritora independiente en 1975. Es considerada escritora alemana judía de la segunda generación, ya que es hija de supervivientes del Holocausto. Este grupo de escritores también es conocido como la generación “post-Shoah”, es decir, la generación después del Holocausto (Fiero, 2008: 1). Aunque estos autores no han experimentado de primera mano este terrible acontecimiento, es un tema muy vivo en sus escritos. Como resultado, en los textos de Barbara Honigmann predominan los elementos autobiográficos que combina con ficción, un género literario que se conoce como autoficción (Fiero, 2008: 4). En consideración con este aspecto, sus obras están muy influenciadas por el pasado y la memoria, en cuanto que Barbara Honigmann introduce en sus libros una selección meticulosa de sucesos que ocurrieron en un período tan significativo para la historia de la humanidad. En este sentido, la crónica de sus predecesores cobra gran importancia en su escritura (Stern, 1994: 332). Su estilo y su lenguaje están marcados por la sencillez y la claridad con las que trata de recuperar elementos que, con el tiempo, perdieron su significado y su esencia. Además, sus
5 textos son considerados postmodernos 1 , dado que evita las narraciones lineales tradicionales (Stern, 1994: 335). En 1984, Barbara Honigmann decide abandonar la RDA junto con su marido y sus dos hijos y emigra a Estrasburgo. En esta ciudad, comienza la búsqueda de sus raíces judías. Por esta razón, la autora manifiesta una inclinación hacia la verdadera práctica del judaísmo, mostrando un interés particular por la Torá (Fiero, 2008: 2). Por otra parte, se desvincula del sentido victimista que se le otorgó a la palabra judío en la Alemania Oriental, pues la República Democrática Alemana compensaba a las víctimas del Holocausto —entre ellas los judíos— para que se vincularan con sus doctrinas políticas y silenciaran sus creencias religiosas (Hinojosa Picón, 2018: 55). Sin embargo, a pesar de la necesidad que sentía Honigmann de abandonar Alemania y la RDA, sigue escribiendo en alemán y opta por mudarse a una ciudad de un país diferente, pero que sigue estando cerca de su lugar de origen (Fiero, 2008: 6). Honigmann no solo ha escrito teatro y prosa, sino también numerosos comentarios en revistas, periódicos y libros. Además, se ha dedicado también a la pintura y ha afirmado en alguna ocasión que su modo de escribir y su modo de pintar son bastante parecidos en cuanto que se basa en elementos biográficos a la hora de crear sus obras. Además, cabe destacar que ha sido galardonada en numerosas ocasiones por su trabajo 2 . De esta manera se reconocía su habilidad a la hora de escribir y su gran aportación a los temas sobre el judaísmo y la identidad judía, la vida en la RDA y el exilio (Fiero, 2008: 14). 2.2. Ein Kapitel aus meinem Leben La novela Ein Kapitel aus meinem Leben de Barbara Honigmann, publicada por Carl Hanser Verlag en 2004, es el objeto de análisis de este trabajo. Esta obra relata el segundo matrimonio de Litzy Friedmann, madre de la autora, con el espía inglés Kim Philby, a quien conoció en Viena. Su relación se desarrolla durante el período de la Guerra Fría, momento en el que cada vez crecían más las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Esta tensión se hizo 1 La literatura postmoderna se caracteriza por una escritura de carácter fragmentario, en la que se introducen pequeñas historias que no siguen necesariamente un orden cronológico, pero que, en conjunto conforman los relatos (Mbaye 2014: 210). 2 Según el Ministerio de Ciencia, Investigación y Arte de Baden-Württemberg Barbara Honnigmann ha recibido premios de gran prestigio como el Kleist-Preis (2000), el Max-Frisch-Preis (2001) y el Jakob-Wassermann-Preis (2018).
6 notar sobre todo en Alemania, que quedó dividida en dos zonas: la República Federal de Alemania, administrada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, y la República Democrática Alemana, controlada por la Unión Soviética. Kim Philby trabajó para la KGB —Comité para la Seguridad del Estado—, la agencia de inteligencia y policía secreta de la Unión Soviética. Fue uno de los agentes dobles más grandes y famosos, pues, proporcionó a la KGB información de gran valor sobre las potencias occidentales gracias a su infiltración en el Servicio de Inteligencia Británico. Finalmente, abandonó Inglaterra y se fugó a la URSS (Fiero, 2008: 159). Se puede entender que el propósito de esta novela era retratar un fragmento de la vida de Litzy. Honigmann rechaza la utilización de documentos para reconstruir recuerdos que su madre prefiere mantener en silencio, pues estas fuentes conducen a más preguntas sin respuesta y expectativas que no se pueden cumplir, como se puede inferir en la siguiente cita (Fiero, 2008: 160): Sollte ich jetzt Revanche nehmen, ihr nachspionieren, Akten einsehen, Standesämter in halb Europa aufsuchen, Leute befragen, die Bruchstücke ihres Lebens aufklauben und zusammensetzen, die sie doch offensichtlich selbst zersplittert hat, halb, weil es so gekommen ist, wie es eben gekommen ist. Ich bin nirgends hingereist, hingefahren, hingegangen. Habe keine Dokumente gesucht, gefunden, gesehen. Ich habe mit niemandem gesprochen und keinem Menschen Fragen gestellt. Ich hätte es tun können, aber ich habe es nicht getan (Honigmann, 2012: 124). 3. MEMORIA E IDENTIDAD Ein Kapitel aus meinem Leben es una novela de autoficción de Barbara Honigmann en la que, bajo la premisa del segundo matrimonio de su madre con el agente doble secreto británico Kim Philby, narra, junto con algunas memorias familiares, una etapa de la vida de su madre, Litzy Kohlmann. Esta etapa abarca desde los años precedentes a la Segunda Guerra Mundial hasta la muerte de Litzy. De este modo, la autora introduce las memorias de su madre de manera fragmentada, entrelazando distintas líneas temporales que crean una sensación de continuidad (Stern, 1994: 329). Sumado a esto, consigue, a través de estos recuerdos, evocar momentos clave de la historia de Alemania y Europa, como son el Tercer Reich y la vida en la antigua República Democrática Alemana.
7 Así, esta novela puede inscribirse dentro de la narrativa contemporánea de Alemania, caracterizada, según Manuel Maldonado Alemán, por “plasmar estéticamente el proceso de recuerdo y olvido que emprenden determinados individuos o colectivos, a fin de recrear, a través de sus particulares visiones del pasado, unas identidades imaginadas o reales” (2010: 172). La obra de Honigmann plantea la estrecha relación que existe entre la experiencia personal de Litzy y los grandes acontecimientos históricos que influyen inevitablemente en la construcción de su identidad y, con ello, demuestra que la memoria y la identidad están profundamente conectadas. Este apartado del trabajo analizará de forma teórica ambos conceptos. En primer lugar, para abordar los conceptos de memoria e identidad, es necesario partir de una explicación de ambos términos por separado, tanto como de su interacción. En este sentido, es oportuno recurrir a las aclaraciones que aporta Manuel Maldonado Alemán 3 . Como señala el propio autor, “la estrecha relación que manifiestan la memoria, en cuanto hecho de recordar, y la identidad, en cuanto conjunto de rasgos y circunstancias que definen y diferencian a una persona o a un grupo social” permite comprender cómo ambos conceptos interactúan entre sí (2010:172). Por consiguiente, la interrelación de las dos definiciones radica en que la historia personal que se construye a partir de los recuerdos y las experiencias que se comparten con la sociedad conforman la identidad. Asimismo, como indica Jorge Larraín 4 , los rasgos que conforman la identidad han sido culturalmente establecidos y resultan esenciales tanto para la cohesión como para la diferenciación de los grupos sociales (2001: 34). Sin embargo, es importante comprender que estas características con las que un individuo se identifica no son siempre fijas ni inmutables, sino que a medida que transcurre el tiempo y se adquieren nuevas vivencias en diferentes situaciones y circunstancias están, en la mayoría de los casos, sujetas al cambio (Maldonado Alemán, 2010: 172). Como se comprobará más adelante, Ein Kapitel aus meinem Leben corrobora esta idea al mostrar de forma evidente cómo la identidad de la protagonista se transforma a lo largo de la novela, en estrecha relación con el marco histórico que atraviesa. 3 Cf. Maldonado Alemán (2010). 4 Cf. Larraín (2001).
8 En cuanto a identidad, Jorge Larraín establece una distinción entre identidad colectiva e identidad personal. Por un lado, las identidades colectivas se centran en el grupo y se forman a partir de las cualidades o rasgos específicos que comparten un gran número de los participantes de la comunidad. Por otro, la identidad personal se enfoca en el individuo y en su capacidad de definirse a sí mismo a través de su identificación con ciertos rasgos que tiene en común con un grupo. Para que se produzca este reconocimiento de los rasgos identitarios, la interacción social en el día a día es un elemento determinante en la construcción de la identidad personal (2001: 34). Estas dos formas de identidad no pueden concebirse por separado, es decir, una no puede existir sin la otra, ya que las identidades colectivas se forman a través de las acciones que llevan a cabo los individuos que las componen. Al mismo tiempo, las identidades colectivas crean un marco de rasgos culturales específicos con los que los individuos se puedan sentir identificados y formar parte de un grupo (Larraín, 2001: 34). Con esto se puede comprobar la necesidad que tiene el ser humano de pertenencia. Además, en la sociedad existe una gran cantidad de identidades colectivas, cada una con características propias que las definen. Debido al contacto y la interacción constante de los individuos con estas identidades, es irremediable que se sientan afines no únicamente a una de ellas, sino a varias simultáneamente (Maldonado Alemán, 2010: 173). La identidad personal no se forma a partir de una única raíz, sino que surge de una síntesis de múltiples pertenencias. Otra característica fundamental de la identidad es su estrecha vinculación con la memoria, cuya influencia en su proceso de construcción es innegable. Así lo explica Manuel Maldonado Alemán: La singular trascendencia que la memoria desempeña en la constitución de la identidad es incuestionable. La identidad se sustenta en la memoria, esto es, se forma y se construye mediante el recuerdo. Sin la facultad y sin el hecho de recordar se hace imposible la formación de la identidad. La función de la memoria aparece vinculada a una de las características que definen de manera esencial tanto al individuo como a la sociedad: la dependencia del pasado, la imposibilidad de abdicar del ayer (2010: 173). De esta manera, los seres humanos estamos condicionados por las experiencias pasadas, las cuales determinan nuestro presente, nuestro futuro y, por lo tanto, quiénes somos, no solo de forma individual sino también de manera colectiva.
9 En cuanto a lo que a memoria se trata, Jan Assmann 5 plantea el término de “memoria colectiva” y, dentro de ella, distingue dos formas: memoria comunicativa y memoria cultural. La memoria comunicativa corresponde con los recuerdos más recientes del pasado, que abarcan como máximo de tres a cuatro generaciones de individuos portadores de esos recuerdos; cuando estas generaciones desaparecen, lo hace con ellas su memoria, lo que da paso, con las generaciones posteriores, a la formación de una nueva (Assmann, 1992:50). De este modo, se le concede a este tipo de memoria una condición efímera, pues a medida que pasa el tiempo, los recuerdos van desapareciendo hasta formar parte del olvido. Además, la memoria comunicativa se asocia con lo oral y lo cotidiano, en cuanto que esta memoria la conforman las experiencias individuales que las personas transmiten a sus círculos cercanos, contemporáneos a ellas, a través de la comunicación del día a día (Assmann, 1992: 50). La memoria cultural, en cambio, se caracteriza por su naturaleza institucionalizada asociada a símbolos y tradiciones; es decir, se centra en la selección y conmemoración de momentos puntuales del pasado que se consideran fundamentales para la definición de una cultura (Assmann, 1992: 52). De esta manera, la memoria cultural no se basa en las experiencias individuales como lo hace la comunicativa, sino que se centra en una narrativa compartida por un colectivo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no se puede establecer una gran diferencia entre los dos tipos de memoria, como aclara Helmut Galle 6 en el siguiente fragmento de: “No es posible distinguir con exactitud entre memoria comunicativa y memoria cultural, dado que la comunicación ya depende de instituciones culturales, de la lengua, las convenciones comunicativas y las conceptualizaciones del mundo” (2006: 2). Una vez explicados los conceptos de memoria e identidad, es conveniente añadir, para finalizar con este punto, que la novela objeto de análisis en este trabajo se puede entender dentro de una narrativa actual que, tal y como señala Maldonado Alemán, tenía como propósito representar el proceso del recuerdo con el fin de reconstruir el pasado y las identidades. En palabras del autor: 5 Cf. Assmann (1992). 6 Cf. Galle (2006).
16 Este cambio en el ámbito profesional determina la etapa en París. Los cometidos que realizó Litzy para la KGB interiorizan una identidad de agente secreto no solo durante el período en el que trabajaba para ellos, sino que consolida ese estilo de vida, incluso después de que su trato con el servicio secreto soviético cesara. Esta actitud, caracterizada por los silencios y las omisiones, se evidencia en la dificultad que tiene para revelar detalles sobre su pasado, como se aprecia en el siguiente fragmento de la obra: […] und erst viel später ist mir klar geworden, daß sie, als sie mir so groß ankündigte, »Details« erzählen zu wollen, im Grunde wenig preisgegeben hat. Wahrscheinlich war ihr die Fähigkeit eines geschulten Agenten, den anderen während eines Gesprächs in dem Glauben zu wiegen, daß er sich in einem Austausch von Gedanken befinde, und dabei selbst nichts zu sagen, was irgendeine Information enthält, zur zweiten Natur geworden (Honigmann, 2012: 55). Esta segunda naturaleza sobre la que habla la narradora es consecuencia de una memoria cuyos elementos característicos se basaban en la prudencia y la ocultación a la hora de detallar aspectos sobre su vida. Así lo explica Olga Hinojosa Picón en la siguiente cita: En estas aparentes lagunas de su memoria reconoce Honigmann la herencia de una vida en la que la discreción era sinónimo de supervivencia y reconstruye bajo esta premisa la vida de Litzy aceptando sus múltiples omisiones en lo concerniente a su ascendencia húngara, a los años que pasa en la Viena afiliada al comunismo, a la época que sobrevive como judía en el exilio en Francia e Inglaterra y a sus años en la RDA (2018: 54). La costumbre de silenciar vivencias pasadas es en parte resultado de su papel dentro de la KGB y de una vida marcada por la actividad secreta. Pero, sobre todo, responde a la necesidad de adaptarse a un contexto en el que la identidad judía no siempre podía expresarse libremente. Ambas eventualidades conforman la memoria que define su identidad de espía en esta etapa. Sin embargo, Francia no solo representa una etapa de espionaje y secretismo, sino también un período de significativa felicidad para Litzy, destacado por las numerosas fiestas que organizaba en su estudio, a las que acudían artistas húngaros y holandeses. La etapa se caracteriza por la comodidad con la que vivía la protagonista, debido a los ingresos que recibía por parte de Kim Philby. Este ambiente y la estabilidad económica de la que gozaba permitieron a Litzy sumergirse en el mundo de la moda y el arte, lo que refleja su interés por comprar una gran cantidad de sombreros, vestidos e incluso cuadros de artistas célebres como Modigliani. En la siguiente intervención de la madre de Barbara Honigmann queda plasmado el derroche de su riqueza: “Nie wieder in meinem Leben habe ich in so großem Stil gelebt, das Geld
17 verschenkt und zum Fenster rausgeschmissen, es hat mir großen Spaß gemacht.” (Honigmann, 2012: 72). El pasaje pone en manifiesto la contradicción con su postura comunista, pues esta concepción predica una superación de las diferencias de clase del capitalismo (Dyer-Witterford, 2007: 2). El gasto de dinero en ropa de alta costura y en obras únicas perpetúan la distinción social que el marxismo rechaza categóricamente, una contradicción que desvela la fisura que se ha producido en la identidad personal de Litzy, consecuencia, por un lado, del conflicto originado entre sus ideales políticos y sus deseos materialistas y, por otro, de las experiencias personales que modifican su identidad a través de la memoria comunicativa del nuevo entorno en el que vive. Petra S. Fiero propone dos formas de interpretar la etapa vivida en Francia: una corresponde, por un lado, a la memoria cultural inscrita en la historia universal y, por otro, a la memoria vinculada específicamente a Litzy, como se muestra en la siguiente cita: Das Kapitel bestand aus der Zeit der Konspiration, der Kassiber, den Treffen mit den Kontrolloffizieren, der Roman hingegen umfasste mehrere Bände und verbindet sich in der Erinnerung der Mutter mit den ausschweifenden Festen, die sie dort gefeiert hat, mit ihrer Liebe zu Pieter und mit einer Wunschliste von historischen Ereignissen, die nicht hätten eintreten dürfen, um dieses mondäne Leben auch weiterhin führen zu können (Fiero, 2008: 179). Siguiendo esta premisa, no es de extrañar que uno de los recuerdos más significativos que determinó esta etapa de felicidad sea su aventura amorosa con Pieter, de quien se enamora profundamente y a quien conoció en una de las fiestas que celebró Litzy. Ella lo recuerda como su amor más feliz, tal vez porque se tuvieron que despedir antes de que pudiera fracasar la relación, pues al estallar la guerra tuvieron que huir y sus caminos se separaron. En un momento dado, la pareja alquila una casa en la que, tras la anexión de Austria a Alemania, acogerían a refugiados vieneses con quienes Litzy compartía ideales y discutía sobre temas antifascistas (Honigmann, 2012: 72-73). Estas conversaciones y experiencias compartidas en el día a día contribuyen a consolidar una identidad colectiva entre ellos como individuos implicados con la lucha contra el fascismo y evoca una necesidad de pertenencia a un grupo. 4.3.3. Vuelta a Inglaterra Una vez comienza la Segunda Guerra Mundial, Litzy regresa a Inglaterra, ya que corría gran peligro por ser judía, pues existía el riesgo de que Francia fuera ocupada por Alemania. En este nuevo contexto, se produjo un gran distanciamiento entre Litzy y Kim Philby con sus amigos
18 liberales o de izquierda, debido a, como se mencionó anteriormente, un aparente cambio en la orientación ideológica de la pareja hacia posturas más conservadoras. Sin embargo, su círculo íntimo de amistades inglesas permanece leal (Honigmann, 2012: 55). Este cambio también acaba afectando a la pareja: Litzy no logra adaptarse del todo a las ideas conservadoras, lo que provoca una creciente incompatibilidad entre ambos. Esta situación puede explicarse a partir de la siguiente afirmación de Eric Hobsbawm: Pero la política de la identidad asume que una entre las diversas identidades que todos tenemos es la que determina, o por lo menos domina, nuestra acción política […]. Y asume también, por supuesto, que hay que librarse de los otros porque son incompatibles con tu «verdadero» yo (2000: 118). En el caso de Litzy, el elemento dominante de su personalidad durante la etapa en cuestión es su afinidad con el comunismo, dado que su identidad está profundamente marcada por el ideario comunista y prevalece sobre las demás. Esta firme convicción le impide adoptar la postura conservadora que exigía su trabajo como agente secreto, lo que conduce al fin del matrimonio entre Philby y la protagonista. Una vez se separa de su marido, Litzy conoce en Londres a Georg Honigmann, padre de la autora de la obra y periodista, con quien contrae matrimonio. Finalizada la guerra, ambos deciden mudarse a Berlín Oriental con la intención de colaborar en reconstrucción del país, labor que contribuye a la creación de la memoria cultural de la posguerra. 4.4. Litzy en la RDA: compromiso comunista Finalizado el Holocausto, Georg y Litzy Honigmann comienzan, tras su exilio en Inglaterra, una nueva vida en la zona Este de la ciudad de Berlín, administrada por la Unión Soviética, donde se percibían a sí mismos como héroes que reconstruirían el país de entre las ruinas de la posguerra con la esperanza de ser recompensados por ello (Fiero, 2008: 166). Así, la República Democrática Alemana se convierte en el escenario en el que se produce la ruptura de Litzy con su herencia judía. Aquí, abandona completamente su fe religiosa para abrazar el comunismo, influenciada por los beneficios que la RDA ofrecía a aquellos que se alienaban con su programa ideológico y rechazaban cualquier doctrina religiosa (Hinojosa Picón, 2018: 55). Esta idea se puede ver reflejada en el estudio Memoria colectiva en Alemania: la Segunda Guerra y la literatura de Helmut Galle, donde defiende que los sistemas políticos tienen una cultura conmemorativa que consiste en la difusión y el dominio de una determinada memoria
19 cultural sobre las otras. Para ello, cada uno de los grupos sociales, a través de los medios de comunicación, tratan de imponer su modo de ver la historia, lo que influirá en las decisiones políticas que posteriormente se tomarán. Asimismo, estas decisiones pueden dar remuneraciones económicas o recompensas similares a comunidades que se han visto desfavorecidas (2006: 3). En el caso de la novela, el gobierno de la RDA divulgó una memoria que otorgaba a los judíos un sentido de víctima del Holocausto del que era imposible despegarse a no ser que se adscribieran completamente a sus políticas comunistas y olvidaran su fe religiosa. Sin embargo, incluso bajo esas condiciones, no era posible desvincularse de esta victimización. En resumen, Litzy Kohlmann se convierte en un personaje representativo de la comunidad judía de la zona Este de Alemania en la posguerra, la cual se vio directamente afectada por una memoria en la que ser judío no era legítimo. En consecuencia, Honigmann subraya la desigualdad promovida por el SED 8 , que favorecía a quienes “combatieron” activamente contra el régimen nazi, incluso si eso significaba ignorar la discriminación que se mantenía contra las víctimas del nacionalsocialismo (Fiero, 2008: 168). Además, critica no solo que sus padres no reconocieran dicha exclusión, sino también el caso omiso que hacían sobre los crímenes cometidos por la Unión Soviética como nos cuenta la narradora en la siguiente cita de la obra: Ich ersparte ihnen auch nicht den Bericht über meine Begegnung mit der jungen Frau, die, kaum älter als ich, gerade aus einer psychiatrischen Anstalt entlassen worden war, in die man sie wegen »Verbreitung illegaler Schriften« gesteckt und mit jeder denkbaren Art psychiatrischer Behandlung gefoltert hatte, und die, als ich in Mischkas Küche traf, ganz ruhig ihren Tee trank und weiter illegale Schriften verbreitete. Ich wußte natürlich, daß meine Elternsolche Berichte nicht gerne hörten, deshalb erzähle ich sie ihnen ja, das mußte ich ihnen zumuten. Ich wagte jedoch nicht, ihnen Komplizenschaft mit diesem System vorzuwerfen, wenn ich probehalber solche Worte wie »Verbrechersystem« aussprach. Meine Mutter sagte dann »Na, na, na«, und mein Vater sagte auch »Na, na, na«, und »warum regst du dich denn so auf«. Es war aber gerade die Verharmlosung, die von diesem »Na, na, na« ausging, die mich so aufregte (Honigmann, 2012: 64-65). 8 SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands), en español Partido Socialista Unificado de Alemania, gobernó en la zona de administración soviética alemana y se fundó en 1946. (Hernández y Maldonado, 2003)
20 En esta cita se ve reflejada la indiferencia de la generación testigo de la Segunda Guerra Mundial ante los delitos que se cometieron durante y después del conflicto bélico, pues, como afirma Helmut Galle, “Frente a la destrucción física del país, la amenaza de la guerra fría y el deseo de recuperar el bienestar económico, no es tan raro que durante los años de posguerra los alemanes se ocuparan de otros temas que no fueran la derrota y el genocidio” (2006: 5), lo cual erige la memoria sobre la que se basa la identidad de la protagonista. Tanto ella como su entorno estaban profundamente comprometidos con las convicciones comunistas de Alemania del Este y tenían como principal objetivo reconstruir el país, una tarea que fue encomendada por el gobierno de la RDA a cambio de compensaciones. Este compromiso provocó, en consecuencia, la desvinculación de otros problemas cruciales del momento, como los terribles crímenes cometidos en un pasado reciente. Durante este período, Litzy reside en una villa en el barrio de Karlshorst, una zona mayormente militarizada donde gozaba de privilegios debido a su condición como judía superviviente y comunista (Honigmann, 2012: 6). Esta situación se convirtió en su estigma, lo que dio lugar a una forma de marginación social, pues su círculo más cercano estaba únicamente compuesto por emigrantes (Hinojosa Picón, 2019: 170) firmemente comprometidos con el nuevo Estado socialista, muchos de ellos procedentes de familias burguesas, con quienes mantenía frecuentes discusiones políticas. Hinojosa Picón 9 describe el papel que desempeña el grupo de emigrantes en las memorias de la protagonista y, por lo tanto, en la novela: Diese Emigranten lassen durch ihren Transit die Grenzen verschwimmen und ermöglichen die Koexistenz unterschiedlicher politischer und religiöser Diskurse in dem Zwischenraum, in dem sie aufeinandertreffen. Die Stimmungen dieser Emigranten ermöglichen aber zugleich der Schriftstellerin, das Schweigen ihrer Vorfahren zu kompensieren. Denn durch ihre Geschichten, die tief mit Honigmanns Familie verbunden sind, kann die Autorin erst die Lebensgeschichte ihrer Familie erzählen (2019: 171). Entonces, la identidad personal de Litzy porta en esta etapa distintas identidades debido a su contacto con emigrantes, ya que establece una conexión con diferentes expresiones ideológicas y confesionales. Un rasgo común entre estos emigrantes es su estancia previa en Occidente y su origen judío (Fiero, 2008: 164). Estas características consolidan el vínculo entre emigración y victimización, 9 Cf. Hinojosa Picón (2019).
21 pues muchos se vieron forzados a huir, lo cual otorgaba al hecho de ser judío un sentido de víctima. Sin embargo, al llegar a la Alemania Oriental, estos emigrantes fueron excluidos de la ciudadanía alemana, ya que fueron considerados extranjeros (Honigmann, 2012: 6), lo que impidió su reintegración en la sociedad. Esta marginación reforzó tanto su naturaleza cosmopolita como su papel de víctima, condiciones que les hicieron beneficiarios de ciertos privilegios. Según Fiero, este papel de víctima se vincula con una actitud soberbia y orgullosa (2008: 169), derivada de los méritos que les eran atribuidos por haber sobrevivido al Holocausto. Además, estos emigrantes compartían la costumbre de idealizar su pasado en Inglaterra. Para ellos, no se trataba solo de recuerdos y anécdotas, sino de algo paralelo a su presente. Sin embargo, las sublimes historias que relataban no podían estar más lejos de la realidad (Honigmann, 2012: 86). Este círculo de amigos refleja así una identidad colectiva forjada, por un lado, a través de la memoria comunicativa, basada en las experiencias individuales compartidas, y, por otro, de la memoria cultural comunista de la RDA que define su nueva cultura y personalidad, como lo ilustra el siguiente fragmento de la obra: Meine Eltern sprachen noch oft englisch miteinander und mit ihren Freunden, die ebenfalls aus der Emigration zurückgekehrt waren und von denen sich einige Ehefrauen aus England oder den USA mitgebracht hatten, die natürlich kein Deutsch sprachen und sich auch keine besondere Mühe gaben, es zu lernen, und das Englischsprechen war wohl auch eine Art, sich der Zusammengehörigkeit und des Zusammenhalts zu versichern und gegen die Ablehnung derer zu schützen, die sie als fremd und als privilegierte Parteiteile ansahen, was keine ganz falsche Wahrnehmung war (Honigmann, 2012: 6). La identidad colectiva de este grupo de amigos se construye a partir de rasgos específicos que comparten: son emigrantes, hablan inglés, comparten una ideología comunista y gozan de ciertos privilegios en la RDA, entre otros. Otro aspecto que caracteriza la personalidad de la protagonista durante su estancia en Berlín Oriental es que sigue mostrando una gran pasión por la moda y el interiorismo, pasión que fue creciendo a lo largo de sus experiencias en diferentes países y, en cierta medida, comienza a prevalecer sobre sus convicciones políticas, como se expone en la siguiente cita de la novela: “Da hörte sie sogar auf, von Politik zu sprechen, und war ganz und gar ihren ästhetischen Aufbrüchen hingegeben oder den Erinnerungen, wann sie einmal etwas Ähnliches wie das, was
22 ihr im Moment gerade vorschwebte, gesehen hatte.” (Honigmann, 2012: 34). Su fascinación por la moda se manifiesta en el caos de las prendas que confeccionaba, influida por los modistos de la alta costura parisina e inspirada en las revistas Vogue y House and Garden, que sus amigos le enviaban mensualmente desde Inglaterra. No obstante, es su entusiasmo por el interiorismo lo que verdaderamente reflejaba su vida en constante tránsito: Meine Mutter wäre wohl gerne […] Innenarchitektin geworden, den das Entwerfen, Dekorieren, Ausmessen, Zeichnen, umstellen, Möblieren und folgerichtig auch das Umziehen waren ihre eigentliche Leidenschaft; neu beginnen und neu gestalten, aus dem Nichts Form entstehen lassen, alles hinter sich lassen, alles wieder neu beginnen (Honigmann, 2012: 35). Esta cita evidencia cómo la vida de la protagonista estuvo marcada por incesantes nuevos comienzos. Las mudanzas y su interés por el interiorismo pueden considerarse como una metáfora de su identidad, caracterizada por continuos cambios, que a su vez reflejan su estilo de vida como nómada. Este aspecto estaba completamente arraigado en su personalidad, ya que la costumbre que tenía la madre de tirar todo lo que no fuera estrictamente útil le permitía no establecer una identidad fija y construir otra en el momento que viera necesario para poder adaptarse al entorno en el que vivía. Dicho hábito le sirve también para protegerse de cualquier cosa que le pudiera causar dolor, como atestigua Petra S. Fiero 10 : “In diesen Zusammenhang muss eine andere wichtige Charaktereigenschaft der Mutter gesehen werden, nämlich »Contenance bewahren«. Das gelingt einem nur, wenn man sich als Selbstschutz einen eisernen Panzer zulegt, um gegen die vielen Schicksalsschläge […] gewappnet zu sein.” (2008: 172). Este comportamiento impidió a su hija llegar a conocer plenamente a su madre. Litzy no solo ocultaba numerosos episodios de su pasado, sino que, incluso si su hija hubiese querido investigar su historia, apenas quedaban documentos que pudieran atestiguar quién y cómo era ella realmente. Ante esta situación, la autora opta por retratar fielmente en la novela la imagen que Litzy mostraba al mundo, reconociendo así la memoria fragmentada que tanto caracteriza a su madre y que se refleja en la obra. De esta forma, Honigmann introduce en la narración su propia interpretación de la vida de Litzy Kohlmann, como revela Fiero en la siguiente cita: 10 Cf. Fiero (2008).
23 Entscheidend ist also, was man sehen will, was völlig subjektiv ist und eventuell nichts mit der Realität zu tun hat. Diese Erkenntnis der Tochter deckt sich mit einem Grundthema ihrer Interpretation der Vergangenheit der Eltern, die für sie mythisch und legendenhaft ist, ein Leitmotiv in Honigmanns Werken. Die Erinnerung an eine Person muss auch nicht notwendigerweise an greifbare Gegenstände […]. (2008: 175) 4.5. Regreso de Litzy a Viena: vuelta a sus raíces judías Tras residir durante varios años en la República Democrática Alemana, la última etapa de la vida de Litzy se desarrolla en Viena, su ciudad natal, pues a pesar de su gran compromiso con el Estado socialista, se seguía sintiendo una extranjera y nunca llegó a encajar en Berlín Este. Este sentimiento de no pertenencia le impulsó a iniciar un largo proceso para recuperar su nacionalidad austriaca. Para ello, la protagonista envía una carta a la delegación de la RDA en Viena, con el objetivo de eximirse de su vinculación con Estado alemán administrado por la Unión Soviética (Honigmann, 2012: 114). Para alcanzar esta meta, recurrió al asesoramiento de un abogado, quien la ayudó con la recopilación de los documentos necesarios, entre ellos testimonios de refugiados políticos a quienes había socorrido durante la época de las revoluciones de la capital austriaca. Esto refleja cómo tanto la memoria de la antigua Viena — marcada por las luchas obreras— como la memoria personal de la protagonista —relacionada su implicación con el movimiento obrero— contribuyen a configurar uno de los rasgos constitutivos de su identidad en esta nueva etapa, es decir, la nacionalidad austriaca que erige una parte de su nuevo yo. No obstante, el regreso de Litzy a su ciudad de origen implica también el retorno a sus raíces judías. Con el paso del tiempo, la protagonista se va distanciando progresivamente de la ideología comunista que fue rígidamente impuesta por la RDA (Honigmann, 2012: 117) a raíz del desencanto provocado por las falsas convicciones sobre el comunismo (Hinojosa Picón, 2018: 55). En esta nueva etapa, Litzy reniega —e incluso se avergüenza— de su pasado, el cual compartía con sus antiguos amigos, quienes también volvieron a ingresar en la comunidad judía. Esto se evidencia en algunas de las conversaciones de tono burlesco, en las que compartían anécdotas que evidenciaban una actitud irónica hacia su antigua afiliación comunista. Esta actitud puede explicarse como resultado de la profunda decepción que Litzy sentía ante las mentiras y los engaños de la República Democrática Alemana, un Estado que coaccionaba a aquellos que no se vincularan con sus ideales. Ciertamente, el trato que ofrecía este gobierno
24 a la mayoría de los emigrantes se caracterizaba por la manipulación, el rechazo y la desconfianza hacia aquellos con raíces judías y pasado en Occidente (Fiero, 2008: 166). Por esta razón, tras varios años, Litzy descubre la verdadera cara de la RDA y, al abrir los ojos ante esta falsedad, decide reinscribirse en la comunidad judía. Esto no es casualidad, pues Litzy representa a un individuo con múltiples orígenes culturales, como se ha evidenciado a lo largo del trabajo. En otras palabras, ella incorpora elementos culturales adquiridos a lo largo de su vida en diversos países y contextos. Por lo tanto, es probable que, a partir de esta memoria crítica sobre la falsedad de la RDA, vuelva a identificarse con lo que una vez fue, con uno de esos rasgos identitarios de los que en un momento dado se desvinculó, con sus raíces judías. Sumado a ello, el yo narrador expone en la novela otro motivo para justificar el reingreso de la protagonista y sus amigos en la comunidad judía: el deseo de garantizar su permanencia conjunta en el cementerio judío (Honigmann, 2012: 118). Este motivo refleja una sólida identidad colectiva que evidencia una profunda necesidad de pertenencia por parte del círculo de amigos. Finalmente, Litzy falleció mientras dormía, en la noche del 18 al 19 de mayo de 1991, en una residencia en Viena (Honigmann, 2012: 41). Su muerte pone fin a una vida caracterizada por constantes desplazamientos y cambios, consecuencia de una historia llena de grandes acontecimientos que marcaron profundamente su identidad. 5. CONCLUSIONES El objetivo de este trabajo ha sido analizar la evolución de la identidad de la protagonista, Litzy Kohlmann, en la novela Ein Kapitel aus meinem Leben, de Barbara Honigmann. Para ello, se ha realizado un estudio del contexto histórico en el que se desarrolló la vida de la protagonista, el mismo que influyó a la autora al escribir la novela, desde la Segunda Guerra Mundial hasta el período de posguerra. Hemos tomado también como referencia las definiciones de los conceptos base que caracterizan la obra objeto de análisis de este trabajo, la memoria y la identidad. Tras la explicación de ambas concepciones hemos podido analizar qué elementos de la memoria europea han sido determinantes para la construcción de la identidad de la protagonista durante las diferentes etapas de su vida.
25 A partir de este análisis, hemos podido concluir que en un contexto donde no se podía expresar libremente la identidad judía, Litzy se vio obligada a adaptarse a las circunstancias sociopolíticas de los países en los que residió. Inicialmente, su identidad estuvo marcada por las tradiciones judías que heredó de su entorno familiar. Sin embargo, con el tiempo fue alejándose de ellas para adoptar una ideología comunista, especialmente tras su experiencia como superviviente del Holocausto en la República Democrática Alemana. Finalmente, Litzy retorna a las raíces judías de las que en un pasado rehusó. Para finalizar, el análisis de la identidad del personaje protagonista ha permitido demostrar que la construcción de la identidad no depende únicamente de una elección individual, sino que esta construcción identitaria está profundamente influenciada por los hechos del pasado que conforman la Historia y el contexto en el que se desarrolla la vida del individuo. De esta manera, la identidad se concibe como un proceso en constante cambio determinado por la memoria, lo que argumenta la fuerte conexión que existe entre memoria e identidad.
