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El papel de los estereotipos de género en la formación de la intención emprendedora

Cerrato Camuñas, Celia

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo analizar la forma en que los roles de género influyen en el nacimiento de la intención emprendedora individual. Para el análisis se ha utilizado la muestra facilitada por el proyecto ELITE. Esta muestra está formada por un total de 2.191 individuos, mayoritariamente titulados universitarios, en los cuales la intención de emprender es elevada. Una vez que hemos analizado la muestra, los resultados obtenidos muestran que aquellas personas que se identifican con perfiles de género masculino o andrógino presentan una relación positiva y mucho más robusta de cara a desarrollar una carrera profesional en el emprendimiento. En cambio, cuando hablamos de la relación que existe para los perfiles estereotípicamente femeninos nos encontramos que la relación es mucho más débil. Nuestra interpretación es que dicha situación se produce principalmente por las concepciones sociales asociadas a cada rol. Finalmente, con los resultados obtenidos podemos concluir que existe una necesidad real de crear políticas y programas tanto públicos como privados que tengan como objetivo aumentar los niveles de emprendimiento femenino y reducir así las diferencias en las tasas totales. Además, es importante procurar que la actividad emprendedora deje de asociarse con un perfil exclusivamente masculino. De esta forma, el concepto de empresario/a emprendedor/a pasaría a considerarse más inclusivo con todos los individuos.

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Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales El papel de los estereotipos de género en la formación de la intención emprendedora The role of gender stereotypes in the formation of entrepreneurial intention Trabajo de Fin de Máster presentado para optar al Título de Máster Universitario en Economía y Desarrollo por Celia Cerrato Camuñas, siendo los tutores del mismo Dr. D. Francisco Liñán Alcalde y Dña. María Inmaculada Jaén Figueroa. Vº. Bº. de los Tutores: Alumna: Dr. D. Francisco Liñán Alcalde Dña. Celia Cerrato Camuñas Dr. Dña. Inmaculada Jaén Figueroa Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales TRABAJO DE FIN DE MÁSTER CURSO ACADÉMICO 2018-2019 TÍTULO: El papel de los estereotipos de género en la formación de la intención emprendedora. AUTORA: Celia Cerrato Camuñas TUTORES ACADÉMICOS: Dr. D. Francisco Liñán Alcalde y Dr. Dña. Inmaculada Jaén Figueroa RESUMEN: Este trabajo tiene como objetivo analizar la forma en que los roles de género influyen en el nacimiento de la intención emprendedora individual. Para el análisis se ha utilizado la muestra facilitada por el proyecto ELITE. Esta muestra está formada por un total de 2.191 individuos, mayoritariamente titulados universitarios, en los cuales la intención de emprender es elevada. Una vez que hemos analizado la muestra, los resultados obtenidos muestran que aquellas personas que se identifican con perfiles de género masculino o andrógino presentan una relación positiva y mucho más robusta de cara a desarrollar una carrera profesional en el emprendimiento. En cambio, cuando hablamos de la relación que existe para los perfiles estereotípicamente femeninos nos encontramos que la relación es mucho más débil. Nuestra interpretación es que dicha situación se produce principalmente por las concepciones sociales asociadas a cada rol. Finalmente, con los resultados obtenidos podemos concluir que existe una necesidad real de crear políticas y programas tanto públicos como privados que tengan como objetivo aumentar los niveles de emprendimiento femenino y reducir así las diferencias en las tasas totales. Además, es importante procurar que la actividad emprendedora deje de asociarse con un perfil exclusivamente masculino. De esta forma, el concepto de empresario/a emprendedor/a pasaría a considerarse más inclusivo con todos los individuos. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales PALABRAS CLAVE: Emprendimiento, Intención emprendedora, Estereotipos de género, Diferencias de género, Teoría de la acción planificada. TITLE: The role of gender stereotypes in the formation of entrepreneurial intention ABSTRACT: The aim of this paper is to analyse how the different gender role orientations affect the emergence of individuals’ entrepreneurial intention. For the analysis, the sample facilitated by the ELITE Project has been used. This sample is made up of 2,191 people, mostly university graduates, whose intention to create a new venture is high. Once we have analysed the sample, the findings we obtain show that those individuals identifying themselves with androgynous or masculine gender role orientations exhibit a positive and much more robust relationship in order to develop a professional career in entrepreneurship. On the other hand, when we talk about the relation for stereotypically feminine role orientations, we find that the relationship is weaker. Our interpretation is that this situation is produced mainly by the social conceptions associated with each role. Finally, based on our findings, we conclude that a true necessity exits to develop policies and programmes, both public and private, aimed at increasing the levels of female entrepreneurship and thus reduce the differences between total rates. In addition, it is important to encouraging that entrepreneurial activity is no longer exclusively associated with a masculine profile. In this way, the concept of the entrepreneur will be considered as more inclusive for all individuals. KEYWORDS: Entrepreneurship, Entrepreneurship intention, Gender stereotypes, Gender differences, Theory of planned behaviour. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales Índice de contenido 1. Introducción ..................................................................................................................... 7 2. Marco teórico ................................................................................................................ 11 2.1. Intención emprendedora ................................................................................... 11 2.2. El papel del género en el emprendimiento ................................................... 15 2.3. Hipótesis ............................................................................................................... 18 2.3.1. Perfil masculino ........................................................................................... 18 2.3.2. Perfil femenino ............................................................................................ 19 2.3.3. Perfil andrógino ........................................................................................... 20 3. Metodología .................................................................................................................. 23 3.1. Muestra ................................................................................................................. 23 3.2. Variables .............................................................................................................. 24 3.2.1. Variable independiente.............................................................................. 25 3.2.2. Variables dependientes............................................................................. 26 4. Resultados..................................................................................................................... 29 5. Conclusiones ................................................................................................................ 37 Bibliografía ............................................................................................................................ 39 Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 7 1. Introducción Hay información suficiente para creer que el emprendimiento es útil gracias al importante papel que los empresarios tienen en el desarrollo económico de un territorio. Según Liñán et al. (2005) el desarrollo económico es un proceso de crecimiento económico que se mantiene en el largo plazo. De esta forma, se producirá desarrollo por el efecto de la introducción de nuevas técnicas y/o nuevos sistemas organizativos en las empresas, de modo que será posible para un territorio aumentar su productividad (Liñán, Rodríguez-Cohard y Rueda- Cantuche, 2005). En dicha necesidad por alcanzar el crecimiento económico, los empresarios juegan un papel destacado en la economía de un país, puesto que son impulsores de cambios y avances económicos. En su estudio, Baron y Shane (2008) analizaron el efecto que los empresarios tenían sobre el desarrollo económico, llegando a definir a los empresarios como “motores del crecimiento económico”. En general, la imagen de los empresarios va más allá de ser promotores económicos, pues serán también administradores y propietarios de la empresa (Kirzner, 1998; Knight, 1921; Schumpeter, 1934). En palabras de la OCDE, “los emprendedores son agentes del cambio y del crecimiento en una economía de mercado y pueden actuar para acelerar la generación, difusión y aplicación de ideas innovadoras. Los emprendedores no sólo buscan e identifican oportunidades económicas potencialmente rentables, sino que están en posición de asumir riesgos si sus intuiciones son buenas” (OCDE, 1998: página 11). También Sajjad et al. (2012) consideraron a los emprendedores como personas que dirigirán negocios con ideas nuevas o añadiendo valor a ideas ya existentes. Con esta importante función de los emprendedores cabe esperar que el emprendimiento sea una de las principales herramientas para el desarrollo económico (Sautet, 2013). En España, según los datos del Global Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 8 Entrepreneurship Monitor (GEM) la actividad emprendedora creció en un punto porcentual, situándose en 2017 en el 6’2%, con respecto al 2016. Además, en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) el 94% de las empresas españolas tienen menos de 9 trabajadores. Por lo que, es razonable que se promuevan las carreras profesionales de emprendimiento para estimular no sólo el desarrollo económico, sino también el empleo, la competitividad y la modernización del territorio. La decisión de convertirse en empresario es una decisión voluntaria, consciente (Krueger et al., 2000) y consecuencia de un proceso dilatado en el tiempo (Gartner et al., 1994; Kyrö y Carrier, 2005). Dicha decisión se basa en tres factores motivacionales: actitud personal, normas subjetivas y control percibido sobre el comportamiento (Liñán, 2004; Liñán y Chen, 2009). Los estudios muestran una relación positiva entre la actitud personal con la intención emprendedora (Liñán y Chen 2009; McGee et al., 2009; Schlaegel y Koenig, 2014; Wilson, Kickul y Marlino, 2007; Zhao et al., 2005). También una relación positiva entre el control percibido sobre el comportamiento y la intención (Mustafa et al., 2016; Prabhu et al., 2012; Yan, 2010). En el caso de las normas subjetivas los resultados son más variados, hay estudios que sugieren que las normas sociales son un buen predictor de la intención emprendedora (Carr y Sequeira 2007; Kautonen et al., 2009; Moriano et al., 2011; Van Gelderen et al., 2008). Otros, en cambio, encuentran que su papel es débil (do Paço et al., 2011; Fini et al., 2009; Shook y Bratianu 2010; Sommer y Haug 2011). Por lo tanto, la obtención de resultados contradictorios hace que siga siendo necesario investigar sobre la cuestión. Para Mitchell et al., (2002) la intención emprendedora se ve influida por varios factores y los mismos pueden variar de cultura a cultura y de país a país, es decir, entre países las normas sociales son susceptible de cambio. La cultura incluye algunas normas y creencias sociales sobre los valores éticos y morales que deben ser socialmente aceptadas (Hofstede, 1980). Es por ello, que cabe esperar que la cultura predominante en un país tendrá un efecto sobre la intención emprendedora de sus habitantes. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 9 Por ello nuestro objetivo será comprender cómo se produce la toma de decisiones en función de las posibles cuatro categorías que existen en el rol de género: masculino, femenino, andrógino y no-diferenciado. Teniendo en cuenta que este rol vendrá a su vez determinado por las normas sociales. Nos basaremos en la base de datos del proyecto ELITE que cuenta con una muestra de más de 2.300 individuos, que se encuentran en distintas etapas de la fase emprendedora. En este trabajo presentaremos inmediatamente después de esta introducción un marco teórico sobre la intención emprendedora, las teorías más desarrolladas para estudiar la decisión de emprender y las diferencias de género en este ámbito. En el siguiente apartado hablaremos de la metodología aplicada de forma detallada y concreta. Una vez explicada esa metodología, hablaremos de los resultados que hemos obtenido. Finalmente, encontraremos las conclusiones en las que veremos posibles soluciones a las diferencias de género existentes en la actualidad y también intentaremos mostrar posibles líneas futuras de estudio. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 16 Smith y Anderson (2004) analizaron el término emprendimiento en una amplia muestra de aportaciones literarias y comprobaron que el lenguaje utilizado trasmitía una imagen estereotipadamente masculina del concepto. Lo cual influye en la intención de las mujeres y los hombres a la hora de emprender (Carter y Cannon 1992; Gupta y Bhawe, 2007; Moore y Buttner 1997; Smallbone et al., 2000). Lo cierto es que la desigualdad en el ámbito emprendedor es más pronunciada que en mercado laboral tradicional (Aldrich 2005). Por ello existen trabajos que analizan las diferencias en la motivación (Langowitz y Minniti, 2007; Moore y Buttner 1997), financiación (Marlow y Patton, 2005; Carter y Rosa, 1998), factores de éxito (Brush y Hisrich, 2002; Fairlie y Robb, 2009), el estilo de gestión (Verheul et al., 2002; Welch et al., 2008), la influencia del entorno (Klapper y Parker, 2010; Santos, Roomi y Liñán, 2016) o el enfoque sectorial (Lynch, 1998; Tan, 2008). Las diferencias individuales en el reconocimiento y valoración de oportunidades han llevado a una creciente investigación sobre los factores que afectan en la evaluación de oportunidades (Nicolau et al., 2009). En particular, los estereotipos son una fuente de sesgo relativamente frecuente que puede influir en los juicios y las decisiones (Fiske y Taylor, 1991). Algunos trabajos afirman que, las mujeres realizan carrera profesional en el emprendimiento debido a que lo conciben como la mejor forma de acceder al mercado laboral y conseguir la flexibilidad necesaria para el desarrollo de la vida familiar (Constant, 2006). Siendo el emprendimiento una actividad estereotípicamente masculina (Gupta et al., 2009). Los individuos tienden a esperar que los hombres desempeñen la tarea de una forma más competente, salvo en caso de que las tareas sean de carácter femenino (Ridgeway, 2009; Ridgeway y Correll, 2004). Es decir, las personas que cumplan con las características que se consideran socialmente necesarias para realizar una actividad tendrán mayor disposición a ello (hombres) frente a quienes cuenten con un perfil menos indicado (mujeres). Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 17 En la medición del rol de género hay distintos enfoques. Spence et al., (1974) realizaron un análisis sobre las ideas preconcebidas que provocan la existencia de diferencias de género, creando para ello un cuestionario sobre la percepción de atributos individuales. En otros estudios se han creado escalas para medir la personalidad como son la PRF ANDRO o ACL (Berzins et al, 1978; Lenney, 1991). Asimismo, el sistema más conocido y utilizado es el inventario de roles sexuales (BSRI, por sus siglas en inglés) creado por Bem en 1974. Precisamente, este último será el que usemos en nuestro análisis. El objetivo del inventario es medir la orientación individual según las características asociadas al género. Según este sistema, las personas se dividen en cuatro grupos:  Masculino cuando presenten una puntuación elevada en masculinidad y baja en feminidad.  Femenino al obtener una puntuación alta en feminidad y baja en masculinidad.  Andrógino, aquellas personas que obtienen valores altos en masculinidad y feminidad simultáneamente.  No-diferenciado, para aquellos perfiles que puntúen bajo en ambas características. Las investigaciones sobre el espíritu emprendedor demuestran que el sexo no es la variable con mayor poder explicativo en las diferencias entre hombres y mujeres, pero en cambio el rol de género sí que lo es (Mueller y Conway, 2007; Watson y Newby, 2005). Con todo lo que hemos visto, entendemos que queda hueco en la literatura para este trabajo, en el que pretendemos arrojar luz sobre la intención emprendedora y las diferencias que existen en su formación según los roles de género. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 18 2.3. Hipótesis Como hemos visto anteriormente, la intención emprendedora se basa en los niveles que los individuos tengan de cada uno de los tres factores motivacionales: Actitud, normas sociales y control del comportamiento. Factores que además se verán más o menos reforzados en función del rol de género adoptado por cada persona. De esta manera, tomaremos como referencia el género no-diferenciado en la elaboración de nuestras hipótesis. Puesto que es un perfil cuya valoración en las características que diferencian a cada sexo es baja. De forma que, la influencia que tengan en estos individuos los factores motivacionales serán más neutrales entre los perfiles analizados. 2.3.1. Perfil masculino En el punto anterior, se ha hablado de la evidencia en la existencia de más hombres que realizan tareas de emprendimiento que mujeres. Esto es debido, al menos en parte, a que los hombres conforman el grupo social más beneficiado por los estereotipos de cara al emprendimiento. Existen características que favorecen el desarrollo del emprendimiento desde una perspectiva de género masculina (Ahl, 2006; Fagenson, 1993; Fagenson y Marcus, 1991). Por ello, se vuelve lógico pensar que existe mayor intención emprendedora en los perfiles masculinos. Es decir, partimos de la existencia de una norma social que implica un vínculo positivo entre características, generalmente, masculinas con la figura del empresario. Sobre esto se plantea la siguiente hipótesis: Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 19 H1. Las personas que se identifican con un rol de género masculino mostrarán un mayor nivel de las siguientes variables: H1a. La intención emprendedora H1b. La actitud ante el emprendimiento H1c. Las normas subjetivas H1d. El control percibido 2.3.2. Perfil femenino Existe una influencia significativa de los estereotipos a la hora de que las personas muestren su intención en la realización de una tarea determinada (Gupta y Bhawe, 2007). Debemos tener en cuenta que esto provocará la existencia de grupos de individuos que se verán afectados por los estereotipos negativos, en nuestro caso, serán los perfiles femeninos. Es decir, las personas con características estereotípicamente femeninas sentirán la existencia de prejuicios y desconfianza sobre ellas, convirtiéndose en un perfil más vulnerable. De esta manera, como explicaban Baron et al., (2001), la influencia que ejercen los estereotipos de género en las personas se convierte en una buena forma de explicar la falta de motivación o intención emprendedora que muestran los perfiles femeninos. Esto es así, puesto que se verán influenciadas negativamente por el estereotipo y terminarán mostrando un nivel menor de intención emprendedora. De esta forma surge la siguiente hipótesis: H2. Las personas que se identifican con un rol de género femenino mostrarán menor nivel de las siguientes variables: H2a. La intención emprendedora Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 20 H2b. La actitud ante el emprendimiento H2c. Las normas subjetivas H2d. El control percibido 2.3.3. Perfil andrógino Los individuos identificados con el rol de género andrógino se caracterizan por encontrarse identificados con características estereotípicas femeninas y masculinas (Baril et al., 1989; Bem, 1974; Helmreich et al., 1980). Se trata de personas que sabrán adecuar su perfil en función de la situación en la que se encuentren. Por ello, hay estudios que consideran a estas personas las más adecuadas para la realización de tareas de emprendimiento (Flaherty y Dusek 1980; Mullis y McKinley 1989). La ventaja de este perfil es que la gama de comportamientos se amplía. Es decir, mostrarán conductas específicas según la situación, sin tener en cuenta la forma en que se adecue a su sexo biológico (Bem 1974; Jonsson y Carlsson, 2000). Las habilidades andróginas son, por lo tanto, muy útiles en entornos inciertos y en constante cambio (Kedia y Mukherji 1999). En consecuencia, se plantea la siguiente hipótesis: H3. Las personas que se identifican con un rol de género andrógino mostrarán un mayor nivel de las siguientes variables: H3a. La intención emprendedora H3b. La actitud ante el emprendimiento H3c. Las normas sociales H3d. El control percibido Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 21 En resumen, esperamos que los perfiles masculinos y andróginos muestren en su mayoría una buena predisposición ante el emprendimiento. Por el contrario, las personas identificadas con el perfil de género femenino, influenciadas por los prejuicios sociales, presentarán una intención menor de desarrollar una carrera profesional en el emprendimiento. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 23 3. Metodología 3.1. Muestra Los datos provienen de un cuestionario dirigido a individuos emprendedores dentro del territorio español. Los individuos cuentan con un nivel de formación alto, puesto que se trata en su gran mayoría de graduados universitarios. Además, con la intención de otorgar mayor profundidad al estudio, el análisis se realizó con independencia de la fase del proceso de emprendimiento en que se encontrasen. Se trata de una población formada por hombres y mujeres de entre 20 y 45 años. Esta limitación en el rango de edad se basa en la concepción de que los roles de género son de carácter social, es decir, cada individuo se identificará con un determinado rol en función del entorno social en el que vive y su experiencia propia. Es por ello que, para relacionar el rol de género con la actividad emprendedora parece razonable eliminar de la muestra inicial a aquellas personas que se consideran tanto demasiado jóvenes como adultas. Puesto que las primeras, cuentan con un nivel de experiencia o de formación bajo y en las segundas, es probable que la relación con los perfiles de género sea diferente. Esa reducción implicó que en el análisis tuviésemos un total de 2191 individuos de los cuales, 1064 son hombres y 1127 mujeres. Aunque cabe señalar que para el cálculo de los factores necesarios para el análisis se utilizó la muestra completa del cuestionario. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 24 3.2. Variables Respecto al tratamiento de los datos y el cálculo de factores se efectuó un análisis factorial, a la muestra completa del cuestionario. La prueba de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO), obtuvo unos resultados satisfactorios (KMO=,830), que indican una correcta adecuación de los datos, como se puede observar en la Tabla 1. Además, esta misma tabla nos muestra la prueba de esfericidad de Bartlett, la cual evalúa la aplicabilidad del análisis factorial de las variables estudiadas, comprobando que el modelo es significativo y por tanto podemos aplicar el análisis (Sig=,000). Tabla 1. Prueba KMO y Bartlett Medida Kaiser-Meyer-Olkin de adecuación de muestreo ,830 Prueba de esfericidad de Bartlett Aprox. Chi-cuadrado 12385,270 Gl 66 Sig. ,000 Fuente: Elaboración propia Asimismo, se realizó la rotación de factores. La matriz de componentes, disponible en la Tabla 2, nos muestra que existen dos factores claramente diferenciados. Estos dos factores fueron guardados como variables. El primero de ellos, el componente 1, recoge los atributos asociados a la feminidad. Mientras, el componente 2 recoge los atributos asociados a la masculinidad. A partir de estos componentes se llevó a cabo una recodificación para obtener las tres variables dicotómicas necesarias: femenino, masculino y andrógino. Además, se comprobó a través de tablas cruzadas que la muestra estaba bien distribuida. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 25 Tabla 2. Matriz de componente rotado Componente 1 2 A1.Gentil ,665 A1.Simpático ,677 ,290 A1.Con habilidades de líder ,840 A1.Actúa como líder ,825 A1.Dominante ,726 A1.Tierno ,796 A1.Cálido ,859 A1.Afectuoso ,845 A1.Personalidad fuerte ,624 A1.Defensor de las propias ideas ,285 ,587 A1.Sensible a las necesidades de otros ,587 ,255 A1.Toma decisiones fácilmente ,589 Nota: cargas factoriales menores de 0.25 eliminadas para facilitar la interpretación. Fuente: Elaboración propia 3.2.1. Variable independiente La variable independiente, representa la orientación del rol de género que tienen los encuestados. Para su medición se utiliza la escala de Inventario de roles sexuales simplificada en 12 ítems. Las 12 características fueron validadas por Carver et al., (2013), al comparar sus resultados con otros estudios y comprobar que eran similares. Las respuestas a la pregunta: “por favor, descríbase a sí mismo” Permiten crear una separación entre los factores de masculinidad y feminidad. Los resultados del análisis factorial exploratorio (AFE) fueron totalmente satisfactorios y dieron lugar a dos factores (masculinidad y feminidad). Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 32 El último grupo analizado es el formado por hombres, disponible en la Ilustración 4 y sobre el cual podemos observar los siguientes resultados. En este grupo, el perfil andrógino muestra un efecto positivo en la actitud, la norma subjetiva y el control percibido. En este caso, no hay efecto directo sobre la intención. Es decir, se sienten más atraídos, más apoyados, más capaces. Igual que el resto de perfiles andróginos, pero en este caso sienten que son todavía más capaces y tienen una actitud más favorable hacia el emprendimiento. Ilustración 4. Análisis de la muestra de varones sobre la intención Fuente: Elaboración propia Los hombres cuyo rol de género asociado es el femenino sienten mayor capacidad a la hora de crear una empresa, en comparación con los hombres de perfil no-diferenciado. Se observa que existe un efecto positivo sobre el apoyo recibido de su entorno para realizar una carrera profesional en emprendimiento. Ocurre lo mismo con la actitud, es decir, existe efecto positivo. En cambio, aquellos hombres con un rol de género femenino expresan menor intención emprendedora. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 33 En cuanto a aquellos hombres cuyas características cumplen el estereotipo masculino cuentan con efectos positivos en la actitud, el apoyo y la capacidad. Sobre todo, el efecto es más fuerte en la capacidad. Por otro lado, no se puede decir que muestren una intención menor. Por último, si nos fijamos en los coeficientes entre las variables que forman la teoría de la acción planificada, comprobamos que es el hecho de sentirse con mayor capacidad lo que tienen más efecto en la intención. Además, las normas subjetivas hacen que la idea de emprender se vuelva más atrayente para los individuos y, al sentir más apoyo por parte del entorno las personas se sentirán más capaces de llevar a cabo su idea. Una vez explicados los resultados obtenidos en el análisis, comprobaremos si las hipótesis planteadas en el apartado 2 de este trabajo se confirman. De este modo, en la tabla 3 podemos ver el resumen de resultados. En general, respecto a la intención, sólo se cumple la hipótesis H2a (las personas con perfil femenino tienen menos intención), pero no se cumple ni H1a ni H3a, ya que los perfiles masculino y andrógino no conllevan una mayor intención. Tabla 3. Resumen hipótesis MUJERES HOMBRES TOTAL H1a NO NO NO H1b NO SI SI H1c SI SI SI H1d SI SI SI H2a SÍ SÍ SÍ H2b NO NO NO H2c NO NO NO H2d NO NO NO H3a NO NO NO H3b SI SI SI H3c SI SI SI H3d SI SI SI Fuente: Elaboración propia Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 34 Respecto a los antecedentes de la intención, se cumplen todas las hipótesis relativas al perfil masculino (excepto H1b para el caso de las mujeres, que no implican una actitud más favorable hacia el emprendimiento) y para el andrógino (H3b, H3c y H3d). En cambio, no se cumple ninguna de las hipótesis sobre la relación entre perfil femenino y antecedentes de la intención (H2b, H2c y H2d), ya que ninguno de esos coeficientes es negativo, si bien algunos de ellos son no-significativos. Por último, presentamos la tabla 4 donde se realiza una comparación de los niveles medios de las variables que conforman la teoría de la acción planificada para cada perfil de género. En ella comprobamos que, a nivel global, las diferencias significativas se encuentran en la actitud y la intención. Sin embargo, cuando entramos en mayor detalle, observamos diferencias relevantes entre los perfiles de género. Así, las mujeres con perfil femenino tienen una actitud más favorable que los hombres con ese mismo perfil. Por otro lado, los hombres tienen un mayor nivel de intención emprendedora que las mujeres para todos los perfiles de género, salvo en el caso de los perfiles estereotípicamente femeninos. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales Tabla 4. Comparación de medias Actitud Normas subjetivas Control percibido Intención emprendedora Hombre Mujer Diferencia Hombre Mujer Diferencia Hombre Mujer Diferencia Hombre Mujer Diferencia Andróginos 4,145 4,197 -0,053 3,999 4,042 -0,043 3,899 3,854 0,045 3,921 3,643 0,278** Masculinos 3,989 4,072 -0,082 3,806 3,791 0,015 3,644 3,610 0,034 3,651 3,371 0,280** Femeninos 3,912 4,067 -0,155** 3,812 3,805 0,006 3,361 3,327 0,034 3,238 3,147 0,092 No-diferenciados 3,847 3,877 -0,030 3,550 3,622 -0,072 3,242 3,115 0,127 3,309 3,059 0,249* Total 3,980 4,069 -0,089** 3,801 3,833 -0,032 3,554 3,500 0,054 3,546 3,320 0,226*** Fuente: Elaboración propia Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 37 5. Conclusiones En este trabajo hemos visto cómo, a pesar de que existen evidencias que sugieren que el sexo influye en la intención emprendedora, esa influencia es relativamente pequeña, puesto que lo que realmente influye es el rol de género con el que se identifica cada persona. Diferenciando los roles de género observamos que las personas andróginas son las que mayor intención emprendedora muestran. Esto puede implicar que, con independencia del sexo y, pese a las creencias de que el emprendimiento sea una tarea estereotípicamente masculina, sería necesario para ser empresario/a de éxito contar con atributos femeninos. Es decir, entendemos que para el éxito de las personas emprendedoras es conveniente que tengan una personalidad formada por características tanto masculinas como femeninas. Los resultados también revelan que las personas identificadas con el rol de género femenino muestran el nivel más bajo de intención emprendedora. Y este nivel todavía se vuelve más bajo cuando analizamos el grupo formado exclusivamente por mujeres. Esto se explica sobre todo por el papel social de las mujeres y la relación negativa que socialmente se establece entre los atributos femeninos y el emprendimiento. Con todo esto, llegamos a la conclusión de que se debe producir un cambio en el concepto de empresario/a emprendedor/a de forma que se haga desde una perspectiva más inclusiva con los individuos. Puesto que, ninguno de los perfiles asociados al género nace con niveles bajos de intención y esas diferencias van surgiendo con los procesos de socialización e identificación del género. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 38 Como solución a las diferencias en las tasas de emprendimiento se tendría que fomentar una nueva cultura emprendedora inclusiva con los géneros. Incentivando, principalmente, el emprendimiento femenino. A través de políticas y programas de apoyo privados y públicos que faciliten la financiación necesaria para entrar en sectores donde la inversión inicial es más elevada. Teniendo en cuenta estas consideraciones, los cambios culturales propuestos deben integrarse desde los niveles más bajos de educación. Se trata de acciones que tendrán efecto en el largo plazo. Además, se deberán realizar las evaluaciones necesarias para que los programas se ajusten a la situación económica y empresarial vigente en cada momento. En este trabajo nos hemos enfrentado al limitado número de investigaciones sobre el género andrógino en el emprendimiento. Una limitación que se debe a la falta de relevancia sobre el concepto, la cual ha ido aumentando en los años recientes. De forma que proponemos, como línea de investigación un estudio más profundo sobre las implicaciones de este concepto. Pues creemos que la importancia de un uso andrógino del vocabulario es una forma eficiente de luchar contra las desigualdades sociales asociadas al género. Master Universitario en Economía y Desarrollo Facultad de C. Económicas y Empresariales 39 Bibliografía Acker, J. (1992). Gendering organizational theory. In A. Mills, & P. Tancred (Eds.), Gendering organizational analysis (pp. 248-260). London: Sage. Ahl, H. (2006). Why research on women entrepreneurs needs new directions. Entrepreneurship Theory and Practice, 30, 595–622. Ahl, H., & Nelson, T. (2010). Moving forward: Institutional perspectives on gender and entrepreneurship. International Journal of Gender and Entrepreneurship, 2(1), 5-9. Ahmad, S.Z., Jabeen, F. and Khan, M. (2014) Entrepreneurs choice in business venture: Motivations for choosing home-stay accommodation businesses in Peninsular Malaysia, International Journal of Hospitality Management, 36, 31–40 Ahmetoglu, G., Harding, X., Akhtar, R., & Chamorro-Premuzic, T. 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