Territorio y sostenibilidad. Aproximación a la huella ecológica de Andalucía
Abstract
El presente trabajo conecta con una preocupación existente, desde hace algunas décadas, en la literatura económica que se ocupa del territorio como análisis preferente. En concreto, persigue mejorar las herramientas existentes y salvar algunas de las limitaciones que los indicadores al uso presentan para una más adecuada aprehensión de las realidades territoriales, incorporando además de la consideraciones económicas, las sociales y ambientales. La huella ecológica de Andalucía, indicador territorial de sostenibilidad, satisface en alguna mediada este propósito. Además, es un buen instrumento de comunicación y proporciona información relevante para la gestión y planificación de la sostenibilidad
Full text
Territorio y sostenibilidad. Aproximación a la huella ecológica de Andalucía Territory and sustainability. Approximation to the ecological footprint of Andalusia Antonio Cano Orellana Universidad de Sevilla Recibido, Noviembre de 2006; Versión final aceptada, Enero de 2007. PalabRas claVEs: Huella ecológica, sostenibilidad, crecimiento económico, Indicadores territoriales, análisis territorial. KEy woRds: Ecological footprint, sustainability, Economic growth, Territorial indicators, Territorial analysis. clasificación JEl: c43, c82, Q57, R11, R14. REsumEN El presente trabajo conecta con una preocupación existente, desde hace algunas décadas, en la literatura económica que se ocupa del territorio como análisis preferente. En concreto, persigue mejorar las herramientas existentes y salvar algunas de las limitaciones que los indicadores al uso presentan para una más adecuada aprehensión de las realidades territoriales, incorporando además de la consideraciones económicas, las sociales y ambientales. la huella ecológica de andalucía, indicador territorial de sostenibilidad, satisface en alguna mediada este propósito. además, es un buen instrumento de comunicación y proporciona información relevante para la gestión y planificación de la sostenibilidad. absTRacT The present work is related to the existing worry, for some decades, into the economic literature that takes charge of the territory as a preferential analysis. In short, it pursues to improve the usual tools and to save the limitations that the current indicators present for a better capture of territorial realities incorporating besides the economic considerations, the social and environmental ones. The ecological footprint of andalusia, territorial indicator of sustainability, satisfies in certain way this aim. moreover, it is a good communication tool and it is provides prominent information for the management and planning of the sustainability. 1. INTRoduccIóN a lo largo del tiempo, especialmente en las últimas décadas, ha ido creciendo la preocupación por integrar los problemas ambientales en el análisis económico (HIcKs, J. (1946); TIETENbERG, T. (1988); PEaRcE, d.w., y TuRNER, R.K. (1990); cosTaNZa, R. (1991); NaREdo, J.m. y PaRRa, F. (1993); uNITEd NaTIoNs REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145
116 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 (1993); aGuIlERa KlINK, F. y alcÁNTaRa, V. (1994); maRTÍNEZ alIER, J. (1999); maRTÍNEZ alIER, J. y Roca JusmET, J. (2001); aZQuETa, d. (2002)…) El análisis territorial, a este respecto, constituye un ámbito de estudio especialmente relevante. Entendido el territorio como un sistema vivo en continua evolución, asociado a una realidad no sólo física, participado por personas, culturas y actividades diversas, y en estrecha relación con el conjunto de los ecosistemas existentes (FoRmaN, R.T.T. & GodRoN, m., 1986; TERÁN TRoyaNo, F., 1982). al mismo tiempo, se han observado importantes limitaciones en indicadores tales como el Producto Nacional bruto (PNb), el Valor añadido bruto (Vab) o la Renta Nacional (RN), circunscritos al universo de los valores monetarios, para medir el bienestar y, sobre todo, la escala de la actividad económica y su impacto en el entorno físico. diseñada por william Rees y mathis wackernagel (1996), a principios de los años noventa del pasado siglo, la huella ecológica1 (en adelante HE), indicador territorial de sostenibilidad2, nutre una larga lista de indicadores ambientales que han venido desarrollándose en las dos últimas décadas, con el fin de cubrir algunas de las carencias a las que antes hacíamos referencia, tales como: la Intensidad de material por unidad de servicio o de Producto (mIPs o mIPo), las mochilas ecológicas, construidos por el Instituto wuppertal; los Niveles de cargas críticas, diseñado por la comisión Económica de Naciones unidas para Europa, el Índice de bienestar Económico sostenido (IsEw), elaborado por Herman E. daly, John cobb y clifford cobb, entre otros (caNo oREllaNa, a., 2000). Todos ellos, surgen en un contexto donde la necesidad de nuevas herramientas (ENVIRoNmENT caNada, 1991; ocdE, 1993, 1994) se hace cada vez más urgente para –como pone de manifiesto el Informe de 1996 del Programa para el medio ambiente de Naciones unidas– “evaluar y vigilar la evolución y tendencias en el estado del medio ambiente, el uso de los recursos naturales y los procesos de desarrollo”. 1 la idea de HE parte del concepto de capacidad de carga definida en Ecología como la máxima población de una especie concreta que puede mantenerse indefinidamente en un territorio determinado sin mermar su base de recursos. sin embargo, éste es un concepto que presenta limitaciones al aplicarse a los seres humanos. El vector tecnológico-cultural y las pautas de producción y consumo, que se extienden al conjunto del planeta, obligan a un replanteamiento de la capacidad de carga humana. Es bajo esta perspectiva, ya contemplada anteriormente por autores como HaRdIN (1977, 1991), EHRlIcH y HoldREN (1971), que REEs y wacKER- NaGEl (1996) desarrollan el concepto de HE. Por tal se entiende: la superficie, en hectáreas, ecológicamente productiva (cultivos, pastos, bosques o ecosistema acuático) necesaria para generar los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población o economía determinada con un nivel de vida dado, donde quiera que esta área se encuentre. 2 la idea de sostenibilidad que subyace en este artículo comparte el punto de vista de RIEcHmaNN (2006) cuando considera que: “En esencia, el contenido de esta noción es el siguiente: los sistemas económico-sociales han de ser reproductibles –más allá del corto plazo– sin deterioro de los sistemas en los que se apoyan”.
117 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 adicionalmente, la HE, ante la enorme dispersión de indicadores ambientales, inmanejables para el análisis y la gestión y poco operativos como instrumentos de comunicación, avanza en la elaboración de indicadores de síntesis. a través de una medida tangible como la hectárea resume en una sola cifra el consumo de recursos y los desechos generados por la población de un territorio concreto. se desarrolla bajo el concepto de sostenibilidad fuerte e indica la magnitud de la escala de la economía (daly, H. E., 1991). Trata de responder a la pregunta: ¿cuál es la extensión de tierra necesaria para producir todos los recursos que la población de un territorio consume y para absorber sus desechos? En este artículo, utilizaremos los datos estimados de la HE de andalucía. y, a partir de ellos, reflexionaremos sobre algunos aspectos de la economía andaluza, incorporando una información complementaria a la habitualmente utilizada con el propósito de considerar la relación existente entre dinámica económica y sostenibilidad ambiental. Hemos comparado los resultados obtenidos para el año 2000 con los alcanzados para 1995. El tiempo transcurrido es escaso, las limitaciones estadísticas dificultan una referencia más amplia. a pesar de ello, han sido años de intensa actividad que han tenido un reflejo notable en el incremento de la huella de deterioro ecológico en la que ha incurrido la población andaluza. No obstante, siempre que ello sea posible, las series de algunas de las características analizadas se prolongarán hasta fechas más recientes. la HE, en fin, es una valiosa herramienta para cumplimentar, e incluso discutir, los resultados que, generalmente, se consiguen utilizando exclusivamente magnitudes monetarias3. 2. aNoTacIoNEs mETodolóGIcas No entraremos, en esta ocasión, por razones de espacio, en el detalle de la metodología utilizada para la determinación de la HE4. No obstante, consignaremos algunos aspectos concretos por su relevancia y por cuanto suponen una aportación metodológica para ámbitos territoriales inferiores, como es el caso del trabajo que aquí presentamos5. 3 Es interesante, también, a este respecto el trabajo desarrollado por ZoIdo NaRaNJo, F., et al (2001; 2005) en sendos Informes de desarrollo Territorial de andalucía, en los que se muestra una amplia batería de indicadores físicos y monetarios que favorecen la comprensión de la dinámica territorial de andalucía y permite un mejor conocimiento de los procesos económicos asociados. 4 al lector interesado en una mayor profundización en el concepto y metodología de la HE le remitimos a wacKERNaGEl, m. (1994); wacKERNaGEl, m.; REEs, w. (1996); cHambERs, N.; sImmoNs, c. & wacKERNaGEl, m. (2000). 5 Existen distintas aproximaciones al cálculo de la HE para el territorio español, a diferentes niveles. En el año 1998, ana Prats logra una estimación de la HE para la ciudad de barcelona, a partir
118 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 a. Limitaciones de las fuentes estadísticas y de la información disponible En general, uno de los mayores obstáculos a los que nos enfrentamos en el análisis económico cuando tratamos de incorporar los aspectos físicos y territoriales es la escasez y, en ocasiones, la inexistencia de información estadística. además, cuando la información está disponible ocurre, con frecuencia, que el nivel de agregación no es el adecuado. En estas circunstancias, por desgracia muy habitual, es necesario recurrir a procedimientos indirectos de estimación aunque con ello se pierda riqueza y precisión en los resultados. En el cálculo de la HE para andalucía, nos encontramos con las dos limitaciones antes expuestas. Esto es, las derivadas de trabajar con datos físicos y las que surgen como consecuencia de referirnos a ámbitos territoriales de escala inferior al estatal, como el autonómico o el municipal. a pesar de ello, se ha utilizado toda la información disponible, fundamentalmente procedente de organismos oficiales, que para algunas de las características estudiadas cubre suficientemente las exigencias de una primera aproximación. b. Aportación metodológica Nos referiremos brevemente a dos propuestas metodológicas que tratan de hacer frente a las limitaciones anteriores tanto en el ámbito regional como en el municipal. la primera está relacionada con el consumo aparente. la HE se calcula a partir de éste que, como es sabido, es el resultante de restar o sumar a lo producido el saldo entre importaciones y exportaciones. Para la determinación de ambas hemos recurrido a las Tablas Input-output de andalucía (TIo-a), correspondiente a los años 1995 y 2000 (las últimas disponibles). Hemos procedido de este modo porque las cifras de intercambios comerciales con el exterior que suministra el departamento de aduanas e Impuestos Especiales de la agencia de administración Tributaria no contemplan los flujos comerciales entre las distintas comunidades autónomas y, en consecuencia, no puede principalmente de la información existente para la comunidad autónoma de cataluña; es la primera aproximación que se obtiene en España. Posteriormente, tanto a nivel autonómico, local o sectorial se han alcanzado otras estimaciones (dEPaRTamENTo dE mEdIo ambIENTE, TERRIToRIo y VIVIENda dE NaVaRRa, 2000; muRRay, I., 2002; lóPEZ bERmÚdEZ et al., 2004; caRPINTERo REdoNdo, o., 2005). En andalucía, calVo salaZaR, m. (2001), bajo la dirección de Fernando sancho Royo, calculó la HE de andalucía y una aplicación para la aglomeración urbana de sevilla. Existe una actualización posterior de calVo salaZaR, m. (2005) para andalucía. (http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/web/bloques_Tematicos/Publicaciones_ divulgacion_y_Noticias/documentos_Tecnicos/huella.pdf). En caNo oREllaNa, a. (2004), con datos de 1995, también se estimó la HE de andalucía y de sus 770 municipios, así como una aproximación a la HE de la aglomeración urbana de sevilla. datos que han sido actualizados para este trabajo.
119 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 saberse cuál es el saldo real de lo que entra y sale de éstas. las TIo-a suministran esta información, aunque sus cifras estén expresadas en unidades monetarias. la segunda tiene que ver con la escasa información existente a escala municipal. las realidades urbanas son claves en el análisis territorial. de hecho, los inspiradores de la HE perseguían conocer y cuantificar el comportamiento de las distintas poblaciones, especialmente las urbanas, desde el punto de vista de la sostenibilidad (REEs, w., 1996; wacKERNaGEl, m., 1996). Para salvar esta segunda limitación, nos hemos apoyamos en un factor, resultado del agregado de un conjunto de variables físicas6 para las cuales existe información municipal en términos físicos, al que hemos denominado Intensidad de consumo por unidad de superficie (Icus)7. a través de este indicador, que actuará como coeficiente, trasladamos el dato estimado de HE para andalucía al conjunto de los municipios andaluces. consideramos que este procedimiento resuelve bien, hasta tanto no se disponga de información suficiente en el ámbito municipal, la transposición del dato agregado de HE a escalas inferiores a la regional o estatal. Podremos así obtener tanto una estimación global de la HE de andalucía, cuanto de su distribución territorial, incluyendo la urbana. al mismo tiempo, podemos disponer de información útil para analizar, por ejemplo, actividades de alto impacto ambiental como la turística muy presente en determinados municipios andaluces, especialmente del litoral. Por último, asumimos que los resultados finales están subestimados. Esto es, si dispusiéramos de la máxima información sin limitaciones los requerimientos serían mayores y las disponibilidades más reducidas. de cualquier modo, la HE no se rige por el criterio de la exactitud, aunque alcanzarla sea uno de sus objetivos8. más bien, es una referencia. una cifra que, con las limitaciones comentadas, nos indica si las prácticas de una población concreta son o no sostenibles. Esto es, si su metabolismo se ajusta o no a las disponibilidades locales existentes. 3. la HE aNdaluZa: REsulTados obTENIdos En este apartado presentamos de manera resumida la HE estimada de andalucía para los años 1995 y 2000. 6 las variables consideradas han sido: (1) residuos sólidos urbanos (toneladas); (2) consumo de electricidad (kwh); (3) parque de vehículos; (4) establecimientos; (5) parque de viviendas; (6) plazas de restauración y hostelería. Todas ellas expresadas en unidades por kilómetro cuadrado de la superficie correspondiente a cada uno de los 770 municipios existentes en andalucía. 7 Este indicador se desarrolla y justifica en caNo oREllaNa, a. (2004). 8 los aspectos metodológicos asociados al cálculo de la HE están siendo continuamente modificados con el propósito de mejorar los resultados obtenidos y que éstos alcancen la mayor exactitud posible. Ver http://www.ecologicalfootprint.org/FaQ.html y http://www.ecologicalfootprint.org/pressrelease.html.
120 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 a. Componentes de la HE. Presentación de resultados. la HE se expresa a través de distintas categorías, que establecen una relación entre el consumo y los diferentes tipos de superficies bioproductivas que sustentan tanto este consumo como la absorción de los desechos generados. El consumo se asocia a las principales actividades (agricultura, ganadería, pesca, explotaciones forestales, construcción, manufacturas, energía…) son categorías ajustadas a rúbricas generalmente aceptadas9 y sobre las que se dispone de información. la superficie bioproductiva, a su vez, se divide también en categorías. se consideran distintos usos de suelo que concuerdan con las clasificaciones establecidas por las estadísticas oficiales. Habitualmente, se distinguen seis categorías de superficie biológicamente productiva: (i) la superficie agrícola, la más productiva; (ii) las zonas de pastos; (iii) la superficie forestal; (iv) la superficie marina; (v) la superficie construida; y (vi) la superficie destinada a la absorción de co2, asociada al consumo energético directo o indirecto. una vez efectuados los cálculos, la superficie necesaria para satisfacer los requerimientos de consumo y absorber los desechos generados se comparará con la superficie disponible (a la que se deducirá el 12% para preservar la biodiversidad), la diferencia entre ambas determinará el superávit o déficit ecológico territorial. b. Superficie bioproductiva. Factores de rendimiento y de equivalencia. la superficie disponible (cuadro 1), que compararemos con la requerida, concuerda con las clasificaciones establecidas por las estadísticas oficiales y con los requerimientos de la propia metodología de cálculo de la HE. Por exigencias metodológicas la superficie forestal no incluye ni el matorral sin arbolado, ni los espacios abiertos con poca o sin vegetación, ya que aunque tengan algún rendimiento económico sería marginal. 9 Para asignar las categorías de consumo hemos usado el código Standard International Trade Classification (sITc), suministrado por Naciones unidas. El sITc fue diseñado en 1950 y se usa para relacionar los bienes que se intercambian internacionalmente. Esta clasificación, que facilita miles de referencias, codifica las distintas categorías de consumo y ello garantiza que se tenga presente la totalidad de bienes de consumo incursos en la actividad económica. Ha sido sometida a varias revisiones, la que utilizamos aquí es la tercera. Para más información puede visitarse la página web de Naciones unidas, que facilita una clasificación completa de hasta cinco dígitos. También puede consultarse el documento Commodity Indexes for the Standard International Trade Classification. Revision 3, Vol I y II, statistical Paper series m, Nº 38/Rev.2. department for Economic and social Information and Policy analysis, united Nations, New york, 1994.
121 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 cuadRo 1 Superficie bioproductiva. andalucía, 2000 (hectáreaS) categorías superficie superficie construida 175.375,2 superficie agrícola 4.263.926,9 Pastizales 749.653,0 superficie forestal, de aguas y zonas húmedas 3.573.650,8 superficie marina (zona económica exclusiva) 4.902.600,0 Fuente: Elaboración propia a partir de consejería de medio ambiente (Ima-2004) y coRINE land cover para España (osE-2006). En la clasificación del cuadro 1 no todas las categorías tienen la misma capacidad para generar biomasa por unidad de superficie. Esto es, un pastizal proporciona menos biomasa que, por ejemplo, la superficie agrícola. Para proceder a su agregación posterior se aplican unos coeficientes a cada categoría. Estos coeficientes denominados “factores de equivalencia”, traducen las diferentes categorías de superficie a una unidad universal de área biológicamente productiva, una hectárea global. los resultados obtenidos se ajustarán, posteriormente, a través de los denominados “factores de rendimiento”, que representan la relación existente entre la productividad media local y la productividad media mundial de los recursos consumidos. c. La huella agraria y pesquera andalucía es una de las regiones españolas con una mayor proporción de superficie agrícola, actividad que sigue marcando su especialización productiva. En 2000, la superficie ocupada por las zonas agrícolas ascendía a 4,3 millones de hectáreas (el 48,7 por ciento de la superficie andaluza). sin embargo, la superficie de “vocación” agrícola constituye aproximadamente el 25 por ciento del total (ZoIdo NaRaNJo, F. et al, 2001). cuadro 2 la huella agraria y peSquera andaluza (hectáreas/habitantes) concepto 1995 2000 Variación (%) Hortalizas y Frutas 0,0189 0,0386 104,2 Vid y olivos 0,0838 0,1352 61,1 otros cultivos 0,1708 0,2363 38,3 Producción Ganadera 0,5986 0,6484 8,3 Total HE Agraria 0,8721 1,0585 21,4 Total HE Pesquera 0,2463 0,3237 31,4 Fuente: Elaboración propia.
122 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 Entre 1995 y 2000, los requerimientos agrarios se incrementaron en un 21,4 por ciento (cuadro 2), debido principalmente al consumo de fruta y hortalizas. Teniendo en cuenta la totalidad de los componentes agrarios, los andaluces, como promedio, requieren algo más de una hectárea por habitante para cubrir este concepto. En 2000, la huella agraria era del orden de 78 mil kilómetros cuadrados, casi toda la superficie existente en andalucía. El consumo de pescado, por su parte, creció en más de un 31 por ciento entre los años referidos. En términos de superficie bioproductiva, esto se traduce en 5.695 kilómetros cuadrados adicionales, dos veces y media la extensión de todas las aguas interiores de andalucía (2.281 km2). considerando tan solo los requerimientos agrarios y pesqueros, la economía andaluza había sobrepasado ya sus límites. d. La huella forestal la huella forestal está asociada a los recursos económicos que proporcionan las masas forestales. si bien los bosques prestan servicios ambientales tales como la fijación del co2 excedente o la regulación del ciclo hidrológico, en el cálculo de la huella se imputan tan solo aquellas cifras procedentes de la explotación de los principales recursos que son incorporados a la actividad económica, destinados al consumo intermedio o final. Entre 1995 y 2000 (cuadro 3) se redujo la huella forestal, principalmente debido a un menor consumo aparente de madera10. cuadRo 3 la huella foreStal andaluza (hectáreas/habitantes) concepto 1995 2000 Variación (%) madera 0,1086 0,0631 -41,9 leña 0,0177 0,0124 -29,9 Total HE Forestal 0,1263 0,0755 -40,2 Fuente: Elaboración propia. 10 El consumo aparente puede disminuir por una reducción en la madera extraída o por una caída del saldo entre importaciones y exportaciones. Entre los años 2000 y 1995, la extracción se redujo aproximadamente en un 20 por ciento, mientras que el saldo de importaciones-exportaciones lo hizo en un 40 por ciento. ambas magnitudes explican, por tanto, el descenso de la huella forestal en 2000 respecto a la existente en 1995.
123 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 obsérvese, de acuerdo con los datos facilitados por el observatorio de la sostenibilidad en España (2006a), que en el período comprendido entre los años 1987 y 2000 hay pérdida neta (92.682 ha) de zonas forestales en andalucía, principalmente vegetación esclerófila (73.348 ha) y frondosas (36.934 ha), y un crecimiento de la superficie agrícola en detrimento de la forestal. la superficie artificial aumentó en un 28,1 por ciento, afectando principalmente a zonas agrícolas y en menor medida a la forestal. En consecuencia, la reducción de la HE forestal se ha debido, en parte, a la reducción de la superficie de bosque. e. La huella energética las Figuras 1 y 2 muestran que en los años comprendidos entre 1995 y 2000 el aumento de la huella energética se debió principalmente al consumo de petróleo, que pasa a representar aproximadamente el setenta y cinco por ciento del total. los más de 13 puntos porcentuales de diferencia respecto a 1995, tendrán una fuerte incidencia en el aumento de la HE total de andalucía. FIGuRa 1 componenteS de la huella energética de andalucía, 1995 (ha/hab) Fuente: Elaboración propia, a partir de consejería de medio ambiente de la Junta de andalucía; Encuesta Industrial de Productos; TIoa-1995.
130 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 las altas productividades obtenidas en algunos cultivos están acentuando la presión sobre áreas muy frágiles del territorio andaluz y consolidando un tipo de especialización productiva muy exigente en recursos materiales y energéticos, fruto de un modelo de crecimiento económico que basa su razón de ser en la “eficiencia económica” expresada en términos monetarios (dElGado cabEZa, m., 2000). En la agricultura supone la adopción de los criterios que rigen la “agricultura europea continental”, totalmente desaconsejada para las condiciones edafológicas y climáticas del territorio andaluz (sÁNcHEZ PIcóN, a., 2001), así como de un modelo de desarrollo territorial más anclado en el pasado que preocupado por responder a las exigencias de la realidad actual (moRal ITuaRTE, l. del, 1991; moRal ITuaRTE, l. del, 2001; ZoIdo NaRaNJo, F. et al, 2001; 2005; sIlVa PÉREZ, R. y moRal ITuaRTE, l. del., 2005). FIGuRa 6 evolución de la Superficie de regadío en andalucía, hectáreaS Fuente: Elaboración propia, a partir de sánchez Picón, a. (2001) y consejería de agricultura y Pesca. Junto al recurso agua, los insumos industriales (combustibles fósiles, fitosanitarios, fertilizantes, ingeniería genética…) han tenido una presencia creciente en los procesos de modernización agraria en andalucía (caNo oREllaNa, a., 2005). de hecho, buena parte de la agricultura actual, la más dinámica y con tasas de productividad más elevada, incorpora tal cantidad de inputs industriales y cambios técnicos que, en rigor, habría que referirse a ella más como actividad industrial que agrícola.
131 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 Este hecho, ha estimulado la especialización en aquellos cultivos que presentan mayores rendimientos por unidad de superficie. orientados a la exportación (dElGado cabEZa, m., 2002) han de recorrer grandes distancias para alcanzar los mercados finales (principalmente centroeuropeos). dependientes de los vaivenes y preferencias de estos mercados, rivalizan con mercados emergentes muy competitivos. son, en consecuencia, actividades que comprometen la sostenibilidad ambiental, la gobernabilidad social y la propia viabilidad económica de las explotaciones. cuadRo 4 participación en la pfa de varioS cultivoS (porcentajeS) cultivos 1931 1976 1980 1990 2000 cereales 41,20 15,69 18,81 10,87 4,75 leguminosas y tubérculos 13,20 6,92 4,49 3,87 2,43 Hortalizas y frutas 11,70 27,43 30,18 37,52 53,77 Vino y subproductos 5,80 6,99 6,97 3,90 3,38 aceite y subproductos 20,60 22,37 18,55 18,78 17,61 otros productos 7,50 20,60 20,99 25,06 18,06 Total producción final agrícola 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 Fuente: Elaboración propia, a partir de sánchez Picón, a. (2001) y consejería de agricultura y Pesca. En este contexto, regidos por criterios productivistas y de estricta rentabilidad monetaria, la agricultura andaluza ha ido progresivamente apartándose, y desde la incorporación de España a la cEE de forma más acentuada, de aquellos cultivos mejor adaptados a la aptitud de su suelo. En efecto (cuadro 4), si bien en 1931 los cereales, leguminosas y tubérculos, más adecuados a la vocación natural de los usos del suelo de andalucía, representaban el 54,4 por ciento de la producción final agrícola, en el año 2000 esta cifra se reduce al 7,18 por ciento. En cambio, las hortalizas y frutales, muy exigentes en agua e insumos industriales, que en 1931 representaban tan solo el 11,7 por ciento de la PFa, en 2000 participan en el 53,8 por ciento de ésta. la hortofruticultura está, además, muy concentrada en el territorio andaluz. aproximadamente el 40 por ciento de la PFa de andalucía y el 6,5 por ciento de la PFa de la producción hortofrutícola en la uE-15 (cuadro 5), se localiza en aproximadamente el 6 por ciento del territorio de andalucía (comIsIóN dE las comuNIdadEs EuRoPEas, 2001).
132 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 cuadRo 5 participación del cultivo de frutaS y hortalizaS en la pfa de andalucía y de la ue-15. % sobre PFa de la región % sobre PFa de la uE andalucía 39,6 6,5 murcia 51,8 2,5 Provenza-alpes-costa azul 36,0 2,4 Emilia-Romaña 24,9 3,0 campania 38,0 2,7 apulia 35,7 3,3 sicilia 44,9 4,1 Fuente: comisión de las comunidades Europeas, 2001. El análisis de la actividad agrícola, pues, ilustra bien las limitaciones, las sombras, del modelo de crecimiento de la economía andaluza. una agricultura fuertemente subsidiada, que muestra claros signos de insostenibilidad ambiental ya en el presente y más aún en relación a un futuro más o menos inmediato. así lo reconoce la propia Junta de andalucía, a través de la consejería de medioambiente, en el Plan de Medio Ambiente en Andalucía (1997-2002): “En los nuevos sistemas agrarios, la ruptura del equilibrio medioambiental es mayor ya que, al primar la función productivista, se ha producido la sobreexplotación de acuíferos, la intensificación de la roturación de los suelos, el uso masivo de fertilizantes o la aparición de enormes cantidades de residuos (…) El consumo de plaguicidas y fertilizantes en andalucía representa el 27 por ciento del total consumido en España (…) El cultivo bajo plástico ha generado 30.000 toneladas de este tipo de residuos…” La dinámica forestal andaluza Por razones de espacio y por la importancia relativa del sector forestal en la economía andaluza, mucho más reducida que la agricultura, nos limitaremos a aquello que pueda resultar relevante desde la perspectiva de los objetivos perseguidos en este artículo. a pesar de ello, conviene no olvidar que, en la actualidad, la superficie forestal representa casi el 41 por ciento de la superficie total de andalucía y constituye un factor importante de prestación de servicios ambientales y de fijación de la población en el medio rural. andalucía es una de las áreas mediterráneas más afectada por los procesos de erosión y desertificación. Ésta afecta aproximadamente al 28 por ciento de la superficie andaluza y casi el 47 por ciento de ella se encuentra amenazado por este fenómeno. cada año se pierden en torno a 80 millones de toneladas de suelo solo en el olivar. El 69,7 por ciento de almería es terreno yermo, raso y desabrigado.
133 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 son datos facilitados por el ministerio de medio ambiente (mma) y la consejería de medio ambiente de la Junta de andalucía (cma) con motivo de la celebración del día mundial de lucha contra la desertificación y la sequía. El Programa de Naciones unidas para el medio ambiente (2006) confirma lo anterior: “España es el país de Europa más árido12: el 66 por ciento del territorio está potencialmente amenazado por la desertización, especialmente la vertiente mediterránea y la cuenca del Guadalquivir, y un 6 por ciento se encuentra en situación de pérdida irreversible”. Esto es especialmente problemático si tenemos en cuenta que la tendencia, debido a los procesos asociados al denominado “cambio climático”, apunta a una mayor presencia en andalucía de los termotipos mediterráneos infra y termomediterráneo, así como de los ombrotipos áridos y semiáridos en la totalidad de su territorio (mma, 2005). Ello obliga a huir de esa singular manera de entender la “condicionalidad” vinculada a la idea de conservación propia de los países húmedos que tiene una difícil y problemática traslación a realidades como la de andalucía. Es por esto que, a pesar de las intenciones vertidas en la conferencia Internacional sobre la conservación y uso sostenible del monte mediterráneo (benalmádena 1988), de la que surgió la declaración del monte mediterráneo, la gestión de montes se ha hecho, en muchos casos, sin considerar suficientemente las singulares características de este tipo de bosques. Frente a otras formaciones forestales destinadas, principalmente, a la extracción de madera, con un periodo medio de maduración relativamente corto, sin mayor intervención humana que la de plantación y la extractiva, el bosque mediterráneo, para alcanzar su máximo rendimiento y garantizar su sostenibilidad en el tiempo, requiere la intervención humana continuada. la mayor presencia de mano de obra y los menores márgenes de rentabilidad definen a estas formaciones ecosistémicas. así mismo, la conjugación de actividades diversas, tales como la forestal, ganadera y agrícola ha favorecido tradicionalmente su formación y mantenimiento. su expresión física principal es la dehesa. Nos referimos, pues, a una realidad compleja que tal vez su sino sea el de no comportarse adecuadamente conforme a los criterios estrictos de rentabilidad monetaria, cuyo destino depende en parte de las administraciones públicas y en gran medida de la iniciativa privada, puesto que de acuerdo con el segundo Informe Forestal Nacional el 76,1 por ciento de la superficie forestal andaluza está en manos de particulares. El Pacto andaluz por la dehesa, la ley de la dehesa o el Foro Encinal pueden favorecer la revalorización de este ecosistema de origen antrópico, sobre suelo pobre y clima hostil, de población forestal inestable, mantenida gracias a la intervención humana 12 somos conscientes de los inconvenientes de utilizar como términos sinónimos aridez y desertificación, son cosas distintas, aunque exista relación entre ellos.
134 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 que trata de armonizar, en difícil equilibrio, componentes leñosos, pascícolas, ganaderos y agrícolas y, que, con el paso del tiempo, debido a la primacía de los criterios estrictamente monetarios o conservacionistas, se ha ido degradando y simplificando. Hasta el extremo de conformar, hoy, un ecosistema con una estructura arbórea menos diversificada, catalogada en un ínfimo porcentaje, inferior al 1 por ciento, de alta calidad, y con explotaciones ganaderas homogéneas en cuanto a especies y procesos. Intensa presión urbanística la inadecuada ordenación del territorio, comentada anteriormente, que ha permitido prácticas agrarias y forestales muy problemáticas, se ha agravado en los últimos años. El desaforado desarrollo urbanístico ha estado espoleado por una estrecha visión de la economía, que con el propósito de no poner palos en la rueda del crecimiento ha alimentado una dinámica en la que crecer más, en términos de PIb, a cualquier precio, es concebido como síntoma de buena salud de aquélla. se trata de un enfoque de lo económico muy distante de aquél otro que se ocupa del “estudio de la estructura y el funcionamiento del campo en evolución de las relaciones humanas vinculadas a la provisión de los bienes y servicios materiales para la satisfacción de sus necesidades” (KaPP, K.w., 1995), más acorde a las exigencias del mundo actual. la falta de consenso en cuanto a una definición más acabada de qué se entiende por “ordenación del territorio” (TERÁN TRoyaNo, F., 1982) no impide asumir la necesidad de una gestión más prudente de éste, regida por el principio de precaución, gracias a una mayor conciencia de los límites físicos y sociales existentes. bajo esta perspectiva, la gestión y la planificación sostenible del territorio adquieren cada vez más importancia. Para ello, es necesario avanzar en la concreción de criterios y en la mejora de información significativa que oriente la gestión y planificación del territorio y que permita, también, un buen diagnóstico del estado en que éste se encuentra. los avances en uno y otro sentido son aún modestos, pero indispensables. Junto a lo anterior, la iniciativa “Por una Nueva cultura del Territorio”13 sugiere un conjunto de “principios, criterios y prioridades” que pueden favorecer la reflexión y toma de conciencia de algunos de los problemas asociados al actual uso y consideración del suelo. la dinámica urbanística de los últimos años en andalucía ha sido ajena a estos criterios. la creciente ocupación de suelo, especialmente en torno a las grandes aglomeraciones urbanas y el litoral, ha estado asociada a un importante desplazamiento de la población hacia esos lugares, rompiendo el equilibrio de la trama 13 Ver http://www.ieg.csic.es/age/docs_externos/06-05-manifiesto_cultura_territorio.pdf
135 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 urbana andaluza previamente existente. a pesar de que aún en andalucía alrededor del 25 por ciento de la población se localiza en las zonas rurales, su concentración en el territorio es cada vez más acusada. En tan solo 20 años, por ejemplo, la provincia de málaga se situó a la cabeza de la construcción en España en proyectos visados por arquitectos en viviendas de promoción privada. Esto ha hecho que el litoral malagueño se haya convertido en objeto de deseo de un sector, el inmobiliario, protagonista no sólo del crecimiento económico español sino, también, de las más graves prácticas especulativas y corruptas acontecidas en andalucía en los últimos tiempos. de hecho, junto a almería, constituye una de las demarcaciones territoriales donde los volúmenes construidos, o en previsión de ser construidos, en el primer kilómetro de costa han alcanzado una dimensión extraordinariamente importante, de las más elevadas del conjunto del litoral español (GREENPEacE, 2007) La expansión turística en Andalucía a pesar de que el turismo no ha sido tradicionalmente una actividad ajena a la economía andaluza, en la actualidad –como se señala en Andalucía. Segundo Informe de Desarrollo Territorial– “aparece (…) como un elemento indispensable para analizar e interpretar la realidad económica, social, territorial y cultural de andalucía”. y esto es así por la aceleración que ha vivido en las últimas décadas, especialmente en el litoral andaluz. Este mismo Informe indica que “la actividad turística representa uno de los principales factores de transformación territorial existentes en andalucía”. su relevancia y creciente protagonismo en la dinámica territorial andaluza exige una atención, aunque breve, en este trabajo. una de las implicaciones de este modelo de desarrollo es la creciente ocupación del suelo. según la consejería de medio ambiente de la Junta de andalucía, con datos hasta 1999, más del 26 por ciento del primer kilómetro de la costa andaluza estaba urbanizado. siendo en la actualidad estos porcentajes sensiblemente superiores. algunos municipios costeros tienen más del 60 por ciento de su primer kilómetro litoral urbanizado: Torremolinos (73,8%), Fuengirola (73,4%), málaga (72,3%), benalmádena (69,3%), mijas (61,7%) y cádiz (60,4%). de acuerdo con algunas estimaciones, que toman como base los estudios del obsERVaToRIo dE la sosTENIbIlIdad dE EsPaÑa (2006a; 2006b), en el territorio andaluz se urbanizan unas tres hectáreas de terreno al día. Esta urbanización masiva se concentra especialmente en la costa del sol, el 45 por ciento de lo construido, de la mano principalmente de los cerca de un millón de segundas residencias (Ecofuturo 2007). En la última estimación efectuada por la Junta de andalucía (2005), por ejemplo, el municipio de málaga ofrecía una ocupación constructiva, en los primeros 500 metros cuadrados desde la línea de playa, de un 78,21 por ciento.
136 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 a ello hay que añadir la proliferación de campos de golf. andalucía tiene la principal dotación de campos de golf del conjunto de España, alrededor de cien ya instalados y con la previsión de que se multipliquen por dos. “Incluyendo las urbanizaciones creadas en torno a los campos de golf, se encuentran ocupadas 23.736 hectáreas lo que representa el 0,27% del territorio andaluz. En el horizonte de 2012, se llegarán a ocupar 45.408 hectáreas, esto es el 0,52% del territorio” (asocIacIóN dE coNsTRucToREs PRomoToREs dE mÁlaGa, FadEco PRomoToREs y aPcE, 2006). actualmente, casi el 50 por ciento se concentran en la provincia de málaga, muy deficitaria en recursos hídricos, lo cual ejerce una presión extraordinaria sobre los caudales que riegan la provincia, especialmente sobre las cuencas adyacentes a la costa del sol occidental. El litoral andaluz, aunque no sólo, es el área que soporta la mayor presión de la actividad turística. los municipios de la costa en andalucía comprenden una extensión de 7.942 km2, el 9 por ciento de la extensión total de andalucía, y el 34 por ciento de su población. Esta densidad de población es aún mayor ya que el 75 por ciento del total de pernoctaciones hoteleras de andalucía, debidos al turismo, tienen lugar en estos municipios. llegados a este punto sería interesante disponer de información adecuada capaz de medir el impacto ambiental de la actividad que tiene lugar en esta parte del territorio. Existen indicadores específicos, como, por ejemplo, los desarrollados por el sistema de análisis y Estadísticas del Turismo en andalucía (saETa) para el sector turístico, de los que en parte se ha hecho eco el Informe de desarrollo Territorial de andalucía ya referido. Éstos resultan de una extraordinaria utilidad puesto que permiten identificar los impactos adicionales de la actividad turística. densidad de la población, consumo de agua, emisión de contaminantes, residuos, superficie construida se encuentran entre ellos. la HE es un indicador de impacto local que tiene fuertes implicaciones globales. aspecto que guarda coherencia con la idea de que sostenibilidad local y global están estrechamente relacionadas. más aún, si lo que trata de medir es el impacto de la actividad turística en un territorio determinado. la revista Ecological Economics (2002) publicó un interesante estudio de las islas seychelles en el que se sugiere la “huella ecológica” como herramienta para la gestión de la sostenibilidad del turismo a escala global. según este trabajo la HE de los 117.690 turistas internacionales (el 80% de origen europeo) que visitaron las islas en 2000 ascendió a 218.479,7 hectáreas, 4,8 veces la extensión de las islas seychelles que es de tan sólo 45.500 hectáreas. Iván muRRay (2002) e Iván muRRay, onofre RullÁN y marcià blÁZQuEZ (2005) analizaron también, en términos de HE, el impacto ambiental de la creciente actividad turística en las Islas baleares. de acuerdo con los resultados de este último trabajo, las huellas territoriales de las islas suponen una transformación del
137 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 63 por ciento del suelo y el sellado del 5,4 por ciento como expresión de máxima artificialización. la HE de un habitante de las islas baleares, por término medio, en 1998, ascendía a 4,2 hectáreas. Esto hace que el déficit ecológico del archipiélago equivaliese a 5,7 veces su extensión real. la población flotante, derivada del turismo, concentraba un tercio de este déficit. Para andalucía, ofrecemos de forma resumida los resultados correspondientes a los municipios de la costa almeriense, costa tropical de Granada y costa del sol occidental; todos ellos arrojan crecimientos que superan la media andaluza (cuadros 6, 7 y 8). cuadRo 6 la he de loS municipioS coSteroS de almería costa de almería 1995 (ha/hab) 2000 (ha/hab) Δcapacidades (c) km2 Necesidades (n) km2n/c adra 4,2208 4,7357 12,20 90,05 1.018,41 11,31 berja 2,5540 3,1846 24,69 217,42 422,88 1,94 carboneras 3,5695 4,4390 24,36 95,46 289,87 3,04 Ejido (El) 4,8184 5,9771 24,05 220,76 3.168,37 14,35 Garrucha 8,0889 10,0063 23,70 8,00 529,53 66,19 mojácar 3,5402 4,4004 24,30 74,36 212,32 2,86 Níjar 2,2880 3,0211 32,04 599,77 491,50 0,82 Roquetas 10,9706 14,5916 33,01 59,65 6.474,29 108,54 Vera 3,6854 4,6827 27,06 65,52 324,51 4,95 Total municipios 3,4459 4,3693 26,80 1.430,99 7.515,55 5,25 Fuente: Elaboración propia cuadRo 7 la he de loS municipioS coSteroS de granada costa Tropical de Granada 1995 (ha/hab) 2000 (ha/hab) Δcapacidades (c) km2 Necesidades (n) km2n/c albuñol 2,5906 3,3663 29,94 62,94 183,87 2,92 almuñécar 7,8415 10,4596 33,39 83,29 2.225,28 26,72 Gualchos 3,2258 4,0606 25,88 31,03 120,60 3,89 lújar 1,7595 2,2164 25,97 36,88 11,86 0,32 motril 9,0727 11,7554 29,57 109,7 5.897,90 53,76 Polopos 2,5218 3,2358 28,31 26,58 39,64 1,49 Rubite 1,7193 2,1558 25,39 28,55 8,39 0,29 salobreña 6,6823 8,6614 29,62 35,02 880,69 25,15 sorvilán 1,8905 2,3698 25,35 34,33 15,00 0,44 Total municipios 5,3344 6,9427 30,15 448,32 6.444,88 14,38 Fuente: Elaboración propia
138 aNToNIo caNo oREllaNa REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 En concreto, como promedio, cada habitante de los municipios analizados alcanza, en 2000, una huella de 4,37 hectáreas para los de almería, de 6,94 hectáreas para los de Granada y de 4,65 para los de málaga. Esto es, la superficie bioproductiva necesaria es la equivalente a 5,25 veces la superficie de los municipios almerienses; 14,38 veces la correspondiente a los municipios del litoral granadino y 24,16 veces la de los municipios de la costa del sol, respectivamente. cuadRo 8 la he de loS municipioS coSteroS de málaga costa del sol occidental 1995 (ha/hab) 2000 (ha/hab) Δcapacidades (c) km2 Necesidades (n) km2n/c benalmádena 4,5315 6,3142 39,34 26,68 2.018,28 75,65 casares 2,6011 3,4311 31,91 126,24 113,53 0,90 Estepona 2,9863 4,0349 35,11 137,4 1.700,99 12,38 Fuengirola 11,0528 14,6305 32,37 10,2 7.010,06 687,26 manilva 2,8594 3,8042 33,04 35,15 219,43 6,24 marbella 4,0609 5,6033 37,98 112,29 5.934,43 52,85 mijas 3,0052 4,0466 34,65 148,75 1.696,00 11,40 Torremolinos 6,7679 8,9891 32,82 20,17 3.710,77 183,97 Total municipios 3,4456 4,6537 35,06 596,71 14.901,74 24,16 Fuente: Elaboración propia las cifras anteriores incluyen el consumo de la población flotante que soporta andalucía, como consecuencia de los flujos turísticos. Ésta se concentra en el litoral y representa algo más de 3 veces la población andaluza. El Plan General de Turismo sostenible de andalucía 2008-2011, que asume los principios de la carta Europea de Turismo sostenible, observa con preocupación los aspectos aquí reseñados. En él se afirma que: “la ausencia de un modelo de ordenación del territorio en el litoral que oriente y ordene el intenso proceso de desarrollo urbano, ha incidido negativamente en la percepción y atractivo de estos espacios” así mismo señala que: “Para analizar y diagnosticar correctamente la realidad turística actual y su incidencia territorial y ambiental, es preciso diseñar y desarrollar nuevas herramientas que consideren la complejidad del fenómeno actual y el comportamiento de los factores que más influyen sobre la viabilidad de las estrategias que fijen”. Es posible caminar en otra dirección. sería deseable que las reformas emprendidas corrijan las tendencias negativas y se orienten en un sentido social y ambientalmente más sostenible. de ello dependerá, también, la viabilidad futura de las actividades económicas que tienen lugar en el territorio, en las que el turismo participa de forma destacada. En esta línea se sitúa el Informe de Sostenibilidad Ambiental del Plan de Turismo sostenible de andalucía que admite como principios
139 TERRIToRIo y sosTENIbIlIdad. aPRoxImacIóN a la HuElla... REVIsTa dE EsTudIos REGIoNalEs Nº 84, I.s.s.N.: 0213-7585 (2009), PP. 115-145 rectores que: “En la nueva etapa que ahora comienza es necesario que la Planificación concrete un modelo turístico sostenible, que apueste por maximizar los efectos económicos de un bien escaso como es el suelo, preservando el litoral, los recursos naturales y culturales sobre los que se asienta la viabilidad a largo plazo del desarrollo turístico”. La demanda energética la presión urbanística, que hemos ilustrado a través de la actividad turística, ha venido acompañada de un modelo de urbanización y de movilidad muy exigente en energía y altamente generador de desechos. Pues bien, uno de los mayores obstáculos a los que tienen que hacer frente los distintos territorios para garantizar unos niveles de desarrollo adecuados es disponer de fuentes de energía que, entre otros requisitos, cuente con un alto grado de autosuficiencia, y cuyo impacto ambiental sea limitado. de acuerdo con los resultados obtenidos, la economía andaluza se orienta en un sentido contrario. Esto es, ha aumentado la dependencia de una fuente energética, el petróleo, que procede del exterior y, además, es la principal responsable de la generación de gases efecto invernadero. Veamos a continuación algunos indicadores que ilustran la insostenibilidad del modelo energético que alimenta el metabolismo de la economía andaluza. como puede observarse en la (Figura 7), el consumo de electricidad en andalucía entre 1987 y 2004 ha sufrido un crecimiento exponencial. FIGuRa 7 evolución conSumo de electricidad, andalucía 1987-2004 (año baSe 1987 = 100) Fuente: Elaboración propia, a partir de IEa