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Un testimonio holandés sobre los toros del siglo XVII

Martínez Shaw, Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 31, Sevilla, 2012, págs. 193-198 UN TESTIMONIO HOLANDÉS SOBRE LOS TOROS DEL SIGLO XVII Carlos Martínez Shaw* n 1660, las Provincias Unidas enviaron una primera embajada extraordinaria a España después de la firma en 1648 de la paz de Münster, que había consagrado la independencia de la República de los Países Bajos. Los enviados holandeses fueron Johan van Merode, Godard Adriaan van Reede van Amerongen y Philips Aebinga van Humalda. Entre el séquito de la legación venía otro personaje menos encumbrado, Lodewijck Huygens, quien dejó escritas sus impresiones del viaje, especialmente las estrictamente relacionadas con la misión diplomática y las referidas al ámbito del arte, particular afición del autor. El Diario de Viaje de Lodewijck Huygens ha sido recientemente publicado por la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, traducido al español por Goedele de Sterck (con la colaboración de Jacinto de Vega) y editado por el profesor Maurits Ebben, quien además ha escrito un extenso y excelente estudio introductorio, que revela a la perfección las circunstancias de la expedición y de la misión diplomática: Maurits Ebben: Un holandés en la España de Felipe IV. Diario del Viaje de Lodewijck Huygens, 1660-1661, Madrid, Fundación Carlos de Amberes/Doce Calles, 2010. * Fundación de Estudios Taurinos. E Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 193 El Diario de Viaje, que se cierra el 17 de marzo de 1661, no habla para nada de toros, pero, en el transcurso de sus investigaciones, el profesor Maurits Ebben supo que los embajadores y su personal se habían demorado en Madrid unos meses más, hasta el 19 de mayo, lo que les brindó la ocasión de asistir a una corrida de toros celebrada en la Plaza Mayor de Madrid en honor de San Isidro el 18 de mayo (aunque en realidad la festividad correspondía al día 15), la víspera de su partida. Y, lo que aquí nos interesa más, se conserva una carta dirigida a los Altos y Poderosos Señores de los Estados Generales por uno de los embajadores, Johan van Merode, quien en unas breves líneas da cuenta de sus sentimientos tras haber presenciado el espectáculo taurino. Así, el embajador nos informa primero sobre la mencionada fiesta de toros para honrar a San Isidro, el patrón de Madrid, una función que ya era tradicional en 1661 (aunque la beatificación del milagroso labrador databa sólo de 1619 y su canonización de 1622) y que ha resistido el paso del tiempo llegando hasta nuestros propios días (aunque la feria taurina de San Isidro no surja como tal hasta la relativamente reciente fecha de 1947). El lugar también era el habitual, la Plaza Mayor de Madrid, donde las autoridades habían reservado a los representantes de las Provincias Unidas una localidad privilegiada en un balcón, de acuerdo con el rango de la nueva república de los Países Bajos, que debía haberse designado seguramente al lado del embajador de la república de Venecia, pero que por ausencia del titular de la Serenísima había quedado junto al del reino de Dinamarca, como señala el diplomático holandés, no sin una punta de orgullo por la deferencia que significaba para su joven nación. Sin embargo, la carta del embajador sólo da cuenta de la parte del festejo que solía celebrarse por la mañana y que sólo servía como preámbulo o introducción a la celebración más formalizada que tenía lugar por la tarde («a las cuatro de la tarde» Carlos Martínez Shaw 194 Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 194 Un testimonio holandés sobre los toros del siglo XVII en este caso concreto). De esta costumbre tenemos testimonios que recientemente han sido recogidos y comentados por algunos de los mejores especialistas en la fiesta de toros durante el siglo XVII. Así, Lourdes Amigo nos documenta la aparición de esta práctica en Valladolid a partir de los primeros años del reinado de Felipe IV, cuando la mañana se dedicaba a «la primera parte del festejo, la menos estructurada y oficial», así como también la consolidación durante la segunda mitad del siglo XVII y la pri- 195 Fig. n.º 5.- Cubierta del libro Un holandés en la España de Felipe IV. Diario del viaje de Lodewijck Huygens 1660-1661, 2010, de Maurits Ebben, Fundación Carlos de Amberes, Doce Calles. mera mitad del XVIII del «toro de la algarada», que se corría igualmente por la mañana tras el encierro, como atestigua esta descripción de las fiestas en honor de la Virgen de la Piedad en 1727: «Por la mañana se encerraron diez y siete toros, los que estaban en la plaza desde la una. Apartados los mansos, soltaron uno, que capearon los aficionados, rodando algunos por la plaza» (¡A la Plaza! Regocijos taurinos en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII, Sevilla, 2010, págs. 216-217). Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 195 Del mismo modo, José Campos Cañizares nos da cuenta de la celebración por la mañana de un encierro seguido de un «ensayo taurino», tomando por testigo al viajero francés Antoine de Brunel, que nos ofrece su descripción sólo seis años antes de la visita de los embajadores holandeses, a quienes le une también su confesión protestante (Voyage d’Espagne, 1655): «Por la mañana se corren cinco o seis toros para aquellos que no pueden asistir. No se observa el mismo orden y, debido a la confusión por el gentío que hay en la plaza, suceden desgracias a menudo. Me han dicho que en la mañana de dicha fiesta hubo muchos heridos y un muerto de una cornada que le saltó los sesos, ya que le entró por el ojo». (El toreo caballeresco en la época de Felipe IV: Técnicas y significado socio-cultural, Sevilla, 2007, pág. 324). El embajador relata el hecho que sin duda más le había impresionado: la entrada al recinto de la plaza de varios toros bravos que sólo en el transcurso de la mañana habían matado nada menos que a nueve personas y herido a otras cinco o seis más. Yel diplomático, sin duda a partir de las opiniones recogidas sobre las consecuencias ordinarias de tales celebraciones, no se hace ilusiones sobre unas resultas más favorables en la sesión de la tarde que, a su juicio, «no terminará mejor». La cifra de víctimas parece ciertamente elevada y nos convence de que los afectados fueron sin duda los toreros (aficionados o ya profesionales) que participaban a pie en el «ensayo taurino». En cualquier caso, la descripción («entraron en la Plaza Mayor unos toros bravos») parece corresponder claramente a este momento del encierro de las reses y de la irregular corrida matutina y no al del desarrollo de la lidia propiamente dicha, la fiesta caballeresca, que se reservaba para la ocasión ya más solemne de la tarde. La referencia a los toros termina con un comentario donde el diplomático desliza el calificativo de insólito para el Carlos Martínez Shaw 196 Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 196 Un testimonio holandés sobre los toros del siglo XVII 197 espectáculo y donde lamenta la muerte de las víctimas, calificadas de pobres e inocentes, lo que refuerza nuestra convicción de que no eran los nobles los que más se exponían a la furia de los toros, sino los toreros a pie o los subalternos encargados de las tareas complementarias o previas al despliegue de la caballería aristocrática sobre la plaza. En resumen, un breve texto cuyo valor reside en ser un temprano testimonio de un representante de las recién independizadas Provincias Unidas sobre la fiesta de toros del Antiguo Régimen en ese tiempo de esplendor taurino que fue el reinado de Felipe IV. Un testimonio que abunda en la idea común a los visitantes europeos de que el espectáculo resultaba un ejercicio sangriento, donde los hombres se jugaban la vida simplemente para seguir alimentando una forma tradicional de diversión que ya aparecía como específicamente española. Aprovecho, finalmente, para dar las gracias muy efusivamente al profesor Maurits Ebben, de la Universidad de Leiden, por facilitarnos generosamente la carta de Johan van Merode en el original y en su traducción española y permitirnos su publicación, así como también al profesor Bernardo García, de la Fundación Carlos de Amberes, por poner a nuestra disposición un ejemplar del libro, sin el cual no hubiéramos podido contextualizar adecuadamente el texto de la epístola del embajador holandés. (Original neerlandés) Brief van Johan van Merode aan de Heren Ho Mogenden der Staten General, Madrid, 18 mei 1661. Gelders Archief Arnhem, Archief van de huizen van Waardenburg en Neerijnen, B. Clingelenborch Neerijnen, V. Van Merode, 782 II. Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 197 Carlos Martínez Shaw 198 «Heden word hier gecelebreert het Feest van St. Isidro, die zij patron van de stad noemen ende an gewent zijn haar Fiesta de Toros te houden, wij zijn tot hetselve nevens ander uitheemsche ministers genoodigt ende wert ons aldaar gereserveert de rang en balcon, die het respect van Haer Hoog Mogenden toekomt, inmediatelijk near den ambassadeur van Denemarken, die van Venetiën absent zijnde, dees morgen sijn eenige wilte stieren op de Plaetse Mayor geloopen, de welke 9 persoonen ten dood hebben gebragt en vijf à ses gespietst. Ten 4 uren op de naenoen zal ‘t wederom angaen, en zal misschien nae ordinaries gewoonte niet beter aflopen. Voor ons seen ongewoon tijdverdrijf, daer arme en onno ele menschen haar leven komen te verliezen…» (Traducción española) Carta de Johan Van Merode a los Altos y Poderosos Señores de los Estados Generales, Madrid, 18 de mayo de 1661. Archivo de Güeldres, Arnhem, Archivo de las casas de Waardenburg y Neerijnen, B. Clingelenborch Neerijnen, V. Van Merode, 782 II. «Hoy se celebra la fiesta de San Isidro, a quien llaman el santo patrón de la villa, y tienen la costumbre de tener en el mismo día la Fiesta de Toros. Anosotros como a otros ministros extranjeros nos habían invitado a la misma y nos habían reservado el rango y el balcón correspondientes al respeto que merecen Sus Altos y Poderosos Señores, inmediatamente al lado del embajador de Dinamarca, ya que el de Venecia se había ausentado. Esta mañana entraron en la Plaza Mayor unos toros bravos que mataron a nueve personas y cornearon a cinco o seis. Alas cuatro de la tarde se reanudará el espectáculo y normalmente no terminará mejor. Para nosotros es un pasatiempo insólito por el que pierden la vida pobres inocentes…». Revista n” 31 quark.qxp 06/06/2014 10:48 PÆgina 198