Conflicto indígena, oposición política y su construcción mediática: Ecuador 2009-2011
Abstract
Dos son los planteamientos principales y resultado de los análisis, que se desarrollan en torno a la problemática de las relaciones del movimiento indígena, sus organizaciones y dirigentes, con el gobierno del Presidente Correa durante sus dos primeros añ
Full text
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. Conflicto indígena, oposición política y su construcción mediática: Ecuador 2009-2011 J. Sánchez Parga Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador Resumen Dos son los planteamientos principales y resultado de los análisis, que se desarrollan en torno a la problemática de las relaciones del movimiento indígena, sus organizaciones y dirigentes, con el gobierno del Presidente Correa durante sus dos primeros años: a) el conflicto étnico ha servido sobre todo de soporte a la oposición política de las organizaciones indígenas; b) la frecuencia e intensidad de la conflictividad indígena ha sido en gran medida una construcción mediática, donde se refleja la oposición de la prensa al gobierno. Palabras-clave: conflicto étnico, movimiento indígena, oposición política, mass-media, organizaciones, dirigentes. Abstract There are two main approaches and results of the analysis, which were developed around the issue of relations between the indigenous movement, their organizations and leaders, with the government of President Correa during his first two years: a) the ethnic conflict has primarily served to support the political opposition of indigenous organizations, b) the frequency and intensity of indigenous conflict has been largely a media a construction, which reflects the opposition of the press to the government. Key-words: ethnic conflict, indigenous movement, mass-media, political opposition, leadership, organizations. Durante el período de 1998-2008 se observa una reducción de la conflictividad socio-política en el Ecuador, que se explica en parte por constreñimiento de los márgenes para las reivindicaciones sociales, por un desgaste de la protesta política y sobre todo por un factor de orden más estructural: la hipertrofia de las violencias sociales e institucionales y su progresiva delincuencialización y criminalización provocaría una atrofia de los conflictos sociales, que además se encon-
42 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. trarían cada vez más deslegitimados por la opinión pública y los mass-media1. En nombre de la gobernabilidad se comienza deslegitimando el conflicto para terminar criminalizándolo.2 Sin embargo, a partir del inicio (post-constitucional) del gobierno de Correa (abril 2009) se constata un incremento de la conflictividad socio-política, cuyo carácter más estratégico que estructural parece responder a posicionamientos políticos respecto del nuevo gobierno. Lo más singular de este incremento de la conflictividad es el extraordinario aumento de los conflictos indígenas, cuyas frecuencias pasan del 1º y 2º cuatrimestre del 2009 de 2 a 6, para llegar en los mismos cuatrimestres del 2010 a 38 conflictos (con tasas de crecimiento del 200 y 442 respectivamente). Evolución de la conflictividad social: 2008-2011 PERIODOS N° Conflictos Tasas crec. Nov. 2007- Febr.2008 Mar. 2008- Jun. 2008 Jul. 2008 - Oct. 2008 Nov. 2008- Febr.2009 Mar. 2009- Jun. 2009 Jul. 2009- Oct.2009 Nov. 2009- Febr.2010 Mar. 2010- Jun. 2010 Jul. 2010- Oct. 2010 Nov. 2010- Febr. 2011 Mar. 2011 – Jun. 2011 Jul. 2011 – Oct. 2011 163 155 117 98 95 134 220 270 358 248 257 286 __ -4.9 -24 -16 -3 41 64 22.7 32.6 - 30.7 3.6 11.2 FUENTE: Observatorio Conflictividad Socio-Política: CAAP Revista Ecuador Debate, n. 73-n.84 El nuevo modelo de desarrollo capitalista concentrador y acumulador de riqueza impide toda distribución (limita toda posible redistribución), y por consiguiente también las reivindicaciones de mayor participación de los movimientos sociales, los cuales se politizan traduciendo sus demandas en reacciones contestatarias y convirtiéndose en movilizaciones de protesta o adoptando la forma de fuerzas o movimientos políticos. De este fenómeno, que tiene lugar durante la década de los 90, fue parte el movimiento indígena, que adoptó la forma de par- 1 Para un desarrollo más amplio de estos procesos cfr. J. Sánchez Parga, Decline de los conflictos y auge de las violencias sociales: Ecuador 1998-2008, Caap, Quito, 2010. Roser Cusso et al. Le Conflit éludé, Academia Bruylant, Louvain la Neuve, 2008. 2 A. Decoene et al. “La disparition du conflit social dans la théorie économique” en R. Cussó 2008; Vaia Demertzis & Sophie Heine, “La discalification du conflit social dans les études sur l’integration européenne: l’argument de la régulation de (dans) la diversité”, en R. Cussó, 2008. Francine Mestrum, “La gouvernance comme processus de dépolitisation par le déplacement du conflit”, R. Cussó, 2008.
43 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. tido político (Pachakutek) en 1995. De esta manera el movimiento indígena ecuatoriano, que siempre había combinado una forma étnica y forma clase en sus estrategias y actuaciones, durante las dos últimas décadas combinará también no sin tensiones y contradicciones internas una estrategia más etnicista conducida por las organizaciones indígenas (CONAIE), y una estrategia más bien política representada por el partido (Pachakutek)3. Sin embargo, la creciente politización del movimiento indígena en su oposición al gobierno, más aún de sus organizaciones y de sus dirigentes, superará con mucho el poder parlamentario que pueda ejercer Pachakutek en el Congreso. Desde entonces la participación política de los dirigentes indígenas, de sus organizaciones y de Pachakutek será cada vez mayor y ocupará el proscenio de las luchas sociales ante el decline de los otros movimientos y actores populares. Dirigentes indígenas junto con un sector de militares, a la cabeza de amplias movilizaciones sociales de protesta, se tomarán el Congreso y provocarán el derrocamiento del Presidente Mahuad en el 2001. Así mismo los indígenas participarán en el gobierno de transición de Noboa, y finalmente apoyarán la candidatura del Presidente Gutiérrez, de cuyo inicial gobierno formarán parte. 1. Entre la integración y la autonomía: demanda y protesta Si ya en el transcurso de las últimas décadas se ha consolidado un pleno proceso de integración de las poblaciones indígenas al sistema político nacional con una creciente participación en el Estado, la Constitución del 2008 caracterizada por un marcado indigenismo privilegia todavía más dicha integración de los pueblos y nacionalidades indígenas4. La última Constitución, que se inaugura con una inequívoca declaración de pluriculturalidad nacional, le celebración de la naturaleza, la Pacha mama, y la prosecución del buen vivir, Sumak Kawsay, reconoce un régimen especial a las comunidades indígenas en términos de autonomías y de gestión territorial y de recursos, y de hecho el actual gobierno ha promovido su participación política en ámbitos como la cultura, la educación, el desarrollo, administración de recursos y de gobierno5. Esta integración en el sistema político nacional (de partidos, electoral y parlamentario) deja a las organizaciones y dirigencias indígenas un limitado margen de reivindicaciones sociopolíticas propias, que les permitan afirmarse con relativa 3 Se trata de dos lógicas diferentes, que pueden actuar de manera separada e incluso en tensas confrontaciones entre sí: la conducción propia del movimiento social y la representación política propia del partido. 4 El Preámbulo de la Constitución comienza celebrando “la Pacha Mama, de la que somos parte” y termina el texto constitucional con el objetivo de “alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay”; todo un reconocimiento a las raíces indígenas de la sociedad nacional. 5 Con el propósito de refundar la República la Revolución Ciudadana de Correa inspira la actual Constitución en las glorias históricas de Alfaro y Bolívar y en las raíces culturales de la tradición andina (Sumak Kawsay).
44 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. autonomía en cuanto movimiento social. Esto obligará a las organizaciones y sus dirigentes a privilegiar y forzar la forma étnica (culturalista y tradicional) de sus actuaciones reivindicativas, pero también de su protesta, llegando a constituirse como principal fuerza de oposición al gobierno. Hasta tal punto que muchos opositores al gobierno adoptan la posición de los indígenas, para desde ella ejercer su propia oposición política. Las organizaciones indígenas como sus dirigentes se han vuelto cada vez más conscientes, que la fuerza del movimiento e incluso de Pachakutek se funda sobre todo en su autonomía y sus reivindicaciones de autarquía respecto del Estado e incluso en oposición al gobierno, sin que ello cuestione sus lógicas y dinámicas de creciente integración. Esto explica que las organizaciones y sus dirigentes hagan de la oposición política al gobierno de Correa una cuestión de autoafirmación como de sobrevivencia étnica y política. Esta misma oposición al gobierno se ha internalizado tanto en las organizaciones indígenas, que la representatividad de sus dirigentes y el potencial de su liderazgo se mide en razón de sus oposiciones antigubernamentales y su combatividad frente al presidente. Esto aparece en los discursos de las campañas y elecciones internas de la CONAIE y ECUARUNARI, cuyo liderazgo se expresa en el grado de su oposición al gobierno y menos en la conducción de nuevas reivindicaciones. Esta necesidad del movimiento indígena y sus dirigentes de seguir existiendo en la movilización continua y en la protesta, en el conflicto y oposición, es incluso percibida por la opinión pública: “el movimiento indígena ante el reto de hacerse sentir otra vez” (El Universo, 18.01.2009). Esta referencia al pasado, el levantamiento de 1990 que desde entonces confiere a las movilizaciones indígenas una dimensión nacional, dinamiza la vigencia y fuerza actuales del movimiento: “Protesta es prueba de fuego para el movimiento indígena” (ibid.). En esta línea los dirigentes de las organizaciones indígenas afirman y legitiman su liderazgo de acuerdo a su nivel de oposición o enfrentamiento con el gobierno: caso de la nueva dirigencia achuar en su rechazo a la ley de minería (El Universo, 20.03.2009). Por el contrario, cualquier intento de alianza con el gobierno, de acercamiento al partido gubernamental, tiene el efecto de debilitar y dividir a los indígenas, sus dirigentes y organizaciones: “Acercamiento a PAIS volvió a dividir a los indígenas” (17.01.2009). Cierta tendenciosidad de la prensa sirve también para mantener el enfrentamiento de los indígenas con el gobierno. Aunque el gobierno de Correa se presenta con políticas y programas anti-neo- liberales y el movimiento indígena apoyó en sus inicios la revolución ciudadana del actual gobierno y su fuerza política Alianza país, las organizaciones indígenas y sus dirigentes tratarían de seguir fortaleciéndose políticamente sustituyendo las demandas y reivindicaciones por las protestas y confrontaciones con el gobierno. Frente a un gobierno con amplias políticas públicas y programas sociales muy redistribucionistas, y con una orientación indigenista inspirada en la Constitución, no habiendo lugar para muchas demandas y nuevas reivindicaciones, la mejor manera de justificar las movilizaciones eran las protestas y la oposición indígena al gobierno.
45 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. El movimiento indígena ha sido siempre el más representativo, fuerte y organizado, el de mayor capacidad de movilización, y el más legitimado por su específica identidad, entre todos los movimientos sociales, muchos de los cuales en las dos últimas décadas se institucionalizaron en ONG’s. A esta centralidad social del movimiento indígena hay que añadir ahora una centralidad política, porque actualmente es el mejor interlocutor con el Estado, el que mejor protagoniza el ciclo de las protestas y mejor interpreta la oposición al gobierno. Y aunque la oposición política indígena está muy supeditada a sus dirigentes, es en torno a dicha oposición política indígena y en referencia a ella que se han posicionado muchos y muy diversos opositores al gobierno de Correa. Aunque no siempre la oposición política de los dirigentes al gobierno se encuentra secundada por las organizaciones ni tampoco la oposición de ambos cuenta siempre con el apoyo de la población de las comunidades6. Además de los aliados que buscan en otros grupos sociales o que encuentran en opositores al gobierno, las organizaciones y dirigentes indígenas cuentan con los mass-media como principal apoyo para su oposición política. Tras desertar las instituciones de la representación política, la oposición en general y los indígenas en particular han encontrado en los medios el espacio más eficiente y legitimado de su representatividad. No sólo los dirigentes indígenas opositores se han vuelto mediáticos sino sobre todo el conflicto indígena convertido en oposición política ejerce en los medios y sobre todo en la prensa un extraordinario efecto de amplificación. Es tan fuerte y frecuente la resonancia en la prensa del conflicto indígena, que este parece volverse uno de los instrumentos privilegiados para expresar la misma prensa su propia oposición política al gobierno7. 2. Conflictos y oposición política: agendas, frecuencias y evolución La oposición política del movimiento indígena, de sus organizaciones y líderes, al Presidente Correa, sus políticas y gobierno adoptan la forma de prácticas y discursos, que o bien recurren al repertorio de la conflictividad con movilizaciones y bloqueos, tomas y paros de carreteras, marchas y ocupaciones, enfrentamientos con las fuerzas del orden, o bien se expresan en protestas de todo tipo. A diferencia de los sectores que por su situación en la estructura productiva (trabajadores, laboral público y laboral privado) o en la estructura social (grupos urbano-barriales y heterogéneos), presentan una conflictividad así mismo estruc- 6 El sector de jóvenes de las comunidades indígenas, a diferencia de sus organizaciones, han mantenido un apoyo muy masivo al gobierno de Correa. Cfr. René Unda & Germán Muñoz, “La condición juvenil indígena: elementos iniciales para su construcción conceptual”, Ultima Década, n. 34, junio 2011. 7 La fuente de información han sido los Kipus n. 53,54,55,56, publicación que reseña todas las noticias referidas a los pueblos indígenas aparecidas en los periódicos El Universo de Guayaquil, El Comercio y Hoy de Quito.
46 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. tural, constante en sus intensidades y regular en sus frecuencias, la conflictividad indígena tiene un carácter más estratégico, correspondiente a determinados procesos socio-políticos, como sería actualmente el caso de su oposición al gobierno de Correa, y por eso mismo se traduce en frecuencias e intensidades irregulares y en respuesta a particulares coyunturas políticas. Evolución del número de conflictos indígenas y oposiciones políticas:2009-2011 Años Enr. Fbr. Mrz Abr May. Jun. Jul. Ags. Sept. Oct. Nov. Dic. 2009 57 8 16 6 7 10 8 3 45 73 14 0 2010 36 32 30 30 68 29 18 0 4 6 9 1 FUENTE: Kipus, n. 53, 54,55; Diarios El Universo, El Comercio, Hoy. La frecuencia de estos hechos y su evolución durante las dos últimas décadas aparecen registradas como noticia, informaciones, entrevistas y reportajes por los medios y en particular por la prensa. En este sentido el conflicto indígena como su oposición política son también un producto mediático, siendo su inscripción periodística la que define los repertorios del conflicto (paros, bloqueos, movilizaciones, marchas, enfrentamientos…) tanto como detalla sus distintas formas de oposición política (advertencias y amenazas, críticas y acusaciones, rupturas de diálogo…); y finalmente los mismos medios interpretan el conflicto en cuanto oposición política. El número de conflictos/oposiciones registrados responde a una frecuencia mediática, la cual señala la intensidad de los hechos registrados y su efecto en la opinión pública. Se trata de medir precisamente la repercusión mediática y pública atribuida por los mismos medios a tales conflictos/oposiciones, ya que no tiene el mismo valor un hecho registrado una sola vez por un solo medio, que el reproducido por todos los medios con versiones distintas y con un seguimiento más o menos prolongado. Por ejemplo, las convocatorias de los dirigentes indígenas a las movilizaciones del mes de enero y septiembre/octubre 2011 serán cubiertas por los medios durante dos semanas previas. La extraordinaria conflictividad registrada en enero del 2009 se centra en la oposición a la Ley de Minería. Las protestas, conflictos y movilizaciones, marchas y ocupaciones de vías tienen lugar casi exclusivamente en el sur del país. Sin embargo esta protesta constituye un reto político para el movimiento indígena y una ocasión para sus organizaciones y dirigentes, ya que su oposición al gobierno les permitiría armarse de nuevo y fortalecerse incluso en relación con sus bases: “El movimiento indígena ante el reto de hacerse sentir otra vez”; “La protesta es prueba de fuego para el movimiento indígena” (Universo, 18.1.09). Si acercarse al partido de gobierno contribuyó a dividir a los indígenas y debilitar sus organizaciones (27.1.09), la oposición al gobierno fortalecería éstas y reunificaría al movimiento.
47 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. La protesta como la oposición política de los indígenas al gobierno se encuentra estrechamente relacionada por las futuras elecciones del mes de abril: “Protesta se ata a la lid electoral interna a las elecciones de las organizaciones” (Hoy, 8.1.09). “Elecciones ahondan pugna País y Conaie”; “CONAIE pide a Foro Mundial condena a políticas de Correa” (Universo, 28.109). Esta oposición de las organizaciones indígenas al gobierno repercutirá en la ruptura de la alianza política entre Pachakutek y el gobierno, también en una perspectiva electoralista y tras el fracaso de las elecciones primarias del partido en Cotopaxi: “Ruptura PK-País es oficial” (29.1.09). De hecho Pachakutek propondrá a Alberto Acosta, el más representativo opositor al gobierno, la candidatura a la presidencia por el partido (Comercio, 31.1.09); declinada la propuesta por aquel irá sin binomio a las elecciones (5.2.09). No es la Conaie y Ecuarunari, que inician las movilizaciones contra la Ley Minera, sino los sectores opuestos a la Minería y a la política extraccionista del gobierno, que encontrarán un respaldo en las organizaciones indígenas (Hoy, 8.109), las cuales terminan protagonizando y conduciendo su propia oposición política8. Forzar el enfrentamiento externo con el gobierno no sólo refuerza las organizaciones sino sobre todo sus dirigentes, que se vuelven representativos de la oposición política. Marlon Santi, presidente de la Conaie (Hoy, 8.1.09), Cholango, presidente de Ecuarunari (Universo, 8.1.09) y sobre todo Lourdes Tiban (Hoy, 22.1.09; Universo, 27.1.09; 29.1.09) de Pachakutik encontrarán en los conflictos del mes de enero y en sus posiciones antigubernamentales, en particular contra el Presidente un protagonismo, que los mismos medios promoverán constantemente. Las entrevistas del Universo (18.1.09) a Santi (“El gobernante puede caer en el caso de que sea soberbio”), y a Tiban (25.1.09: “Al actual presidente le fastidia que alguien brille con luz propia”) marcarán el inicio de una oposición muy frontal y muy constante de ambos dirigentes, que encontrarán en la prensa un lugar privilegiado para sus declaraciones y posicionamientos. a) Conflicto y oposición política: Ley de Minería (enero 2009). El conflicto y oposición indígenas contra la Ley de Minería de enero 2009 presenta ya el modelo mediático de las ulteriores movilizaciones y posicionamientos, que se sucederán en los dos años siguientes, contra el gobierno de Correa; ya aquí aparece el formato periodístico de las futuras prácticas y discursos de dirigentes y organizaciones indígenas: 1) anuncios y convocatorias, con fases de preparación, búsqueda de consensos y alianzas, y una anticipación de casi 20 días; pero todo el repertorio conflictivo y de oposición se hace presente casi de manera cotidiana en todos los medios desde el 5 de enero: amenazas de “cierre de vías y machas”, “blo- 8 Sobre la polémica en torno a las políticas extraccionistas del gobierno cfr. los números 79 y 82 de la Revista Ecuador Debate consagrados respectivamente a Conflictos del extraccionismo, abril 2010, y Problemas y perspectivas del extraccionismo, abril 2011.
48 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. queos de carreteras” (Universo, 6.1.09; Comercio,11.1.09), de “levantamiento” (Hoy,11.1.09;12.1.09;Comercio, 11.1.09); dirigentes convocando a sus organizaciones, Santi a la Conaie y Cholango a Ecuarunari (Hoy, 7.1.09; 8.1.09); 2), mientras unos grupos como los amazónicos pliegan a la protesta (Universo, 9.1.09), otros se resisten a ella dividiendo y debilitando la convocatoria y la movilización (Hoy, 10.1.09). 3) finalmente la Conaie pide diálogo al gobierno por la Ley (Universo,17.1.09), la movilización pierde fuerza (Comercio, 21.1.09), y el mismo poder de la Conaie queda “en entredicho” (Comercio, 26.1.09). La conclusión responde siempre a un mismo protocolo: mientras la Conaie sostiene que el paro no fracasó (Comercio, 21.1.09), el gobierno minimiza la movilización y sus efectos (Comercio, 22.1.09). Más allá del episodio, lo que está en juego es una prueba de fuerza y una apuesta por la oposición al gobierno: aunque la Ley de Minería es debatida en el Congreso para su aprobación, y en un principio es contra el Congreso que se manifiesta la oposición de la dirigencia indígena: “las leyes deben debatirse y no imponerse” según Santi (Comercio, 20.1.09); el enfrentamiento termina dirigiéndose contra el gobierno e instigado por los mismos medios: a la pregunta si “la marcha no significa una advertencia al gobierno”, el dirigente de la Conaie responde “no queremos advertir” (ibid.). Tras un período de intensa conflictividad (enero 2009), suele seguir un período de tregua. Aunque la confrontación en torno a la Ley Minera repercute todavía en febrero, cuando la Conaie presenta una queja en la Corte Constitucional (Comercio, 10.3.09;17.3.09), su rechazo está presente en las primeras declaraciones del nuevo dirigente de los Achuar, marcando así su liderazgo por la oposición al gobierno (Universo, 20.3.09). Un nuevo conflicto toma forma en torno a dos organismos, cuya autonomía de gestión había estado a cargo de los indígenas: el Codenpe, institución de desarrollo, y la Dineib (Dirección nacional de educación indígena bilingüe) (Universo, 1.3.09; 5.3.09; 7.3.09; 2.4.09; Hoy, 2.3.09; 5.3.09; Comercio, 3.3.09; 4.3.09; 7.3.09;). La FICI como Ecuarunari y Conaie quieren mantener la autonomía y control de dichos organismos, mientras que el gobierno pretende integrarlos al Ministerio. El problema de la gestión, control y evaluación se vuelve a crispar en un contexto de oposición política, contribuyendo a la radicalización de ésta. De hecho, dos ex-directivos de Codenpe, Marcelino Chumpi y Lourdes Tiban, se han vuelto los dirigentes indígenas con mayor militancia en su oposición al Presidente Correa. El objetivo del gobierno es despolitizar ambos organismos (Universo, 2.4.09) y la necesidad de un rendimiento de cuentas. En abril y mayo la conflictividad indígena en oposición al gobierno declina ante las estrategias de abierta oposición política que presentan las elecciones y que tienen su repercusión mediática: la disputa electoral de Cotopaxi entre la alianza gubernamental y Pachakutik (Universo,1.4.09); Conaie contra gobierno en campaña electoral (Universo, 4.4.09); Pachakutik propone fiscalizar a Correa (Comercio,10.4.09). En el contexto electoral son sobre todo los líderes indígenas
49 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. que protagonizan la oposición, pero también a ellos recurren los medios para convertirlos en portavoces: Tituaña acusa al gobierno de fraude (Comercio,9.5.09); contra “el modelo de Correa”, declara que “Correa es peligroso” (30.5.09); Chumpi (Prefecto de Zamora) lidera oposición en su provincia (8.6.09). En un reportaje sobre Pachakutik El Comercio pregunta si “no ocurrirá lo mismo que con Gutiérrez”; es decir, su derrocamiento (7.6.09). Después de las elecciones, en junio y julio, se definen las posiciones tanto de las organizaciones indígenas como de Pachakutik contra el gobierno, y se preparan las agendas de los futuros conflictos: Ley Petrolera (Comercio, 28.5.09; 31.5.09); para El Universo “el conflicto petrolero” supone que “lanzas se levantan como rechazo a actividad petrolera” (7.6.09); y Ley de Aguas, que encontrará en las organizaciones indígenas no sólo los primeros aliados sino los principales protagonistas de la oposición: “Ley de Aguas definirá posición del movimiento indígena frente a Correa” (6.6.09). El movimiento indígena debate Ley de Aguas antes de conocer el texto (2.9.09). La Conaie discute posición sobre Leyes de Agua, Territorial y Soberanía alimentaria (7.9.09;Comercio,11.9.09); decide movilizarse “contra leyes”, “en lucha por derechos” (Universo,11.6.09); de nuevo “contra la Ley de Aguas” (Comercio,11.9.09). b) Conflicto y oposición política: Ley de Aguas (septiembre/octubre 2009) Así como la oposición a la Ley de Minería concentró una elevada con-ó una elevada conuna elevada conflictividad y oposición política de los indígenas contra el gobierno, también en septiembre y octubre se intensifican los conflictos y oposiciones políticas indígenas contra la Ley de Aguas. La estrategia responde al mismo patrón. Como en el caso de la Ley de Minería la confrontación indígena se dirige primero contra la Asamblea (Comercio,14.9.09), para después enfrentar al gobierno: “Conaie exige al gobierno nacionalización recursos naturales” (14.9.09). En primer lugar, cuando el movimiento indígena y Conaie comienzan a discutir la Ley de Aguas (desde el 2.9.09 y el 7.9.09), la amenaza de movilización y paros anunciados para el 28.9.09 abre un amplio margen de tiempo para la crispación en los medios; y lo que es un anuncio aparece en la prensa como noticia: movilización indígena por Ley de Aguas (Comercio,22.9.09); “Conaie paralizará el país el día 27” (Hoy, 22.9.09); “Las bases de la Conaie alistan marcha” (Comercio, 23.9.09); “Marchas indígenas contra Ley de Aguas” (Comercio,13.9.09); “Indígenas se movilizan por Ley de Aguas” (Universo, 14.9.09). Se da por hecho lo que finalmente no tendrá lugar, o se limitará a cierres de carreteras parciales o muy limitados (28.9.09). Lo que se produjo como ocasión para unificar y fortalecer el movimiento indígena y sus organizaciones tendría efectos contrarios. En segundo lugar, el conflicto y enfrentamiento con el gobierno sirven para reforzar el movimiento y las organizaciones indígenas y recomponer su unidad: “Conaie quiere recuperar fuerza” (Comercio, 28.909). Sobre todo cuando se
56 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. El “faccionalismo andino”, más que un problema al interior de las sociemás que un problema al interior de las socieproblema al interior de las sociedades indígenas y sus lógicas organizativas, ha sido una estrategia política, que si bien cuestionaba la unidad social era condición de sus dinámicas de unión. También las divisiones al interior del movimiento indígena lejos de ser una debilidad constituyó su fuerza a lo largo de la historia11. División y unión operan como sístole y diástole de las organizaciones indígenas y sus dinámicas comunales, respondiendo las fases de unión a estrategias reactivas y protestatarias, y la división a estrategias reivindicativas y proactivas. El problema actual para las organizaciones consiste en combinar el conflicto, en el que pueden participar divididas, y la oposición política donde más bien se impone la unidad de todas. Esto explica las tensiones entre uniones y divisiones en el transcurso de las movilizaciones indígenas de los últimos años. Desde los 90, cuando el ciclo conflictivo de las reivindicaciones da lugar al ciclo político de las protestas, y sobre todo cuando sus aparatos organizativos alcanzan un extraordinario nivel de institucionalización, surgen tensiones y contradicciones entre la dirigencia indígena y sus organizaciones, entre ambas y las bases comunales del movimiento. El fenómeno tiene varias consecuencias: a) los dirigentes indígenas alcanzan una representatividad cada vez más personalizada y por ello más mediática, pero menos representativa de sus organizaciones y bases comunales; b) las movilizaciones indígenas responden menos a dinámicas de las bases comunales, y cada vez más a convocatorias de sus dirigentes y a estrategias de sus organizaciones; c) al sustituirse un liderazgo de conducción social por otro de representatividad política, las organizaciones funcionan más como aparatos entre la acción de los dirigentes y sus bases comunales y menos como mediaciones entre ambos. Las críticas de división interna que suelen dirigirse contra el movimiento indígena y sus organizaciones como si fuera una prueba de su debilidad, ignoran no sólo en qué medida dichas divisiones pueden operar como estrategia de fortalecimiento de los grupos indígenas, sino también que el mismo movimiento indígena ha sido siempre plural y diverso, y que tanto en sus formas organizativas como en sus movilizaciones nunca han dejado de combinar la doble estrategia de unión y diferencias. El problema se plantea en la medida que los movimientos y organizaciones indígenas adoptan posiciones políticas y actúan no ya como movimien- to social sino en cuanto fuerza política. Es entonces cuando las divisiones se convierten en un factor de debilitamiento del movimiento indígena y aparecen como rupturas entre dirigentes y sus organizaciones, entre ambos y sus bases comunales, entre unas organizaciones y otras; es entonces también cuando los dirigentes instrumentalizan la oposición al gobierno para consolidar su liderazgo y vincular las organizaciones con sus bases. La prensa utiliza este prob- 11 Cfr. J. Sánchez Parga, Faccionalismo, organización y proyecto étnico en los Andes, Caap, Quito, 1989.
57 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. lema llamando “división” entre indígenas lo que pueden ser desacuerdos en su oposición al gobierno. En este contexto los conflictos indígenas y oposiciones al gobierno se presentan en cuanto instrumentos y oportunidades para rearticular estratégica o coyunturalmente los tres componentes del movimiento indígena: dirigencia, organización y bases comunales. Tales estrategias políticas del conflicto indígena y su oposición al gobierno pueden correr el riesgo de manifestar las divisiones y desarticulaciones entre un liderazgo muy personalizado, una organización muy instrumentalizada en cuanto aparato institucional, y las bases sociales y comunales del movimiento indígena. Puede ocurrir que las bases comunales no respondan o respondan débilmente a las convocatorias de movilización, protestas de sus dirigentes, y que incluso puedan mostrarse más afines al gobierno y sus políticas: “sectores indígenas se alinean con gobierno pese a oposición dirigencial” (Universo,2.2.09). Durante un período conflictivo y de oposición al gobierno no es raro encontrar divergencias al interior del mismo movimiento indígena y sus bases comunales: “protesta divide a comuneros” (Hoy,1.2.10); “fuerza de la Conaie en entredicho” (Comercio, 26.10.09); “acercamiento a País (alianza del gobierno) volvió a dividir a los indígenas” (Universo,27.1.09); la discrepancia puede surgir entre las organizaciones indígenas en torno al mismo contenido del conflicto (ley de aguas) (cfr. Comercio, 18.9.09; 18.4.10); “Conaie tiene pendiente unidad de sus bases” (Universo,18.10.09). Con relativa frecuencia los dirigentes indígenas critican o rechazan las actividades políticas y programas del gobierno en los sectores rurales y de las comunidades indígenas, considerándolas una intromisión y atribuyéndoles la intención de dividir al movimiento. Son los mismos medios que tachan de “dádivas del gobierno” a estas actividades de desarrollo o programas sociales; y el término será retomado por los mismos dirigentes: “Aunque reciben dádivas del gobierno, las bases indígenas aun apoyan el proyecto de Pachakutik” (Comercio, 7.6.09). Lourdes Tiban dirigente de Cotopaxi y Pachakutik rechaza obras u ofertas del gobierno: “jamás hemos recibido dádivas de ningún gobierno”; “una forma de acallar las organizaciones indígenas” (Comercio, 26.2.10). Al dirigente de Ecuarunari, Cholango, que declara “gobierno colonialista quiere comprarnos con frecuencias o bonos”, el gobierno responde “no son dádivas sino reconocimientos a comunidades”. El dirigente de la Conaie, Marlon Santi, rechaza intervención del gobierno en comunidades: “se busca romper al movimiento indígena” (Universo,7.3.10). Para el diario El Comercio “el gobierno con sus obras ha logrado fracturar la unidad de esta fuerte organización” (16.5.10). Un estudio sobre “la relación del gobierno de Rafael Correa y las bases indígenas: políticas públicas en el medio rural”, concluye que “el gobierno de Rafael Correa ha llevado adelante un conjunto de políticas de intervención entre la población indígena rural. Esto ha producido una significativa adhesión de las organizaciones de base al gobierno
58 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. en la provincia de Chimborazo. En tanto que la CONAIE pierde presencia por la dificultad de movilizar a los sectores indígenas en el contexto de una diversificación organizativa”12. Otro frente de diferencias se ha ido abriendo entre Conaie y Pachkutik. La creciente politización de la Conaie ha reducido su “brazo político” al campo de la representación y oposición parlamentarias. Esto parece invertir la correlación de fuerzas entre el movimiento y el partido, atribuyendo a la organización indígena mayor poder político. PK se mantuvo como aliado parlamentario del gobierno hasta que Tiban propone fiscalizar a Correa (Comercio,1.4.09). También en este caso surge una intromisión mediática: advertir a PK que no le ocurra con Correa lo que le ocurrió con Gutiérrez (Comercio,7.6.09). Durante el 2009 las relaciones de PK con el gobierno fueron ambivalentes y oscilaron entre “no descartar diálogos” y “ruptura pero posibles acuerdos”, pasando por alianzas con el MPD en contra del gobierno (Comercio, 6.10.09); hasta que los dirigentes indígenas censuran los acuerdos de PK con el gobierno (Universo,18.10.09). Las rupturas se vuelven enfrentamientos en 2010, cuando PK “decide oposición frontal a Correa” (Comercio, 25.5.10), y “recopila información para juicio penal contra Correa” (Universo, 25.5.10). Así como los dirigentes indígenas fuerzan a PK para adoptar una oposición cada vez más beligerante contra el gobierno, también los dirigentes indígenas de PK presionan a las organizaciones: “Políticas de gobierno afectaron a Conaie”, en el sentido que la debilitaron; “la dirigencia debe ser más radical en sus luchas” (Comercio,24.11.10). Este es estratégicamente el punto de convergencia entre Conaie y PK: la oposición al gobierno. f) Dirigente indígena y opositor político: su invención y protagonismo mediáticos La oposición política del conflicto indígena combina una duración estratégica correspondiente a la confrontación sostenida contra el gobierno e intensificaciones coyunturales marcadas por determinados conflictos. Esta articulación entre la secuencia diacrónica de la oposición al gobierno y la sincrónica conden-ón al gobierno y la sincrónica conden-n al gobierno y la sincrónica condensación de conflictividad en determinadas circunstancias responden a una dinámica de confrontaciones exteriores, tendientes a reforzar de manera constante la presencia de las organizaciones indígenas en el escenario sociopolítico nacional y a una dinámica de liderazgos y uniones al interior de la Conaie y del movimiento indígena. Las frecuentes reseñas de oposición política indígena al gobierno registradas en la prensa se distribuyen de manera ilustrativa entre enero y junio del 2011. El primer episodio es el juicio sobre la Consulta en la Corte Constitucional, protagonizado por Nina Pacari, dando lugar a una intensa crispación política du- 12 Luis Tuaza, “La relación del gobierno de Rafael Correa y las bases indígenas: políticas públicas en el medio rural”, Ecuador Debate, n. 83, agosto 2011: 127-150.
59 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. rante la semana del 23 al 26 de enero, donde se concentran 13 de las 19 reseñas del mes. El segundo episodio, el caso Acacho, director de la radio shuar, genera en la semana del 2 al 10 de febrero 55 notas de prensa de las 70 registradas durante el mes. Dos problemas de fondo articulan estratégicamente estos episodios: la oposición al Plebiscito gubernamental y las elecciones a la presidencia de la Conaie. La confrontación con motivo de la Consulta y la campaña de la Conaie por el No arranca en enero, se prolonga durante febrero y marzo, para condensarse en la semana del 1 al 7 de abril, cuando se registra casi la mitad (17) de las manifestaciones de oposición al gobierno de todo el mes (36). Más de la mitad (12) de las manifestaciones indígenas del mes (23) giran durante una semana (del 10 al 16) en torno a los posicionamientos frente a la Consulta y la resistencia a la victoria del Sí. La coyuntura revela en qué medida cuanto mayor es su oposición política al gobierno más se legitima el dirigente en su organización y mayores son sus garantías para conducir y dar cohesión al movimiento indígena. Simultáneamente sus mayores muestras de oposición política contra el gobierno y al Presidente hacen más mediático al dirigente indígena, proporcionándole una importante cobertura televisiva y periodística. Fue el caso de Cholango y de Santi, elegidos respectivamente presidentes de Ecuarunari y la Conaie por sus oposición al gobierno y al Presidente, y su prestigio mediático. El caso de Pacari y de Acacho es diferente, ya que ninguno de los dos eran dirigente a inicios del 2011. Pacari, con larga tradición política (Canciller en el gobierno de Gutiérrez), era juez de la Corte Constitucional, y Acacho director de la radio shuar Arutam. Las circunstancias y coyuntura políticas que promoverán mediáticamente su condición de dirigentes indígenas opositores al gobierno. El tratamiento en la Corte Constitucional del proyecto gubernamental para una Consulta popular convierte a Pacari en una ocasional protagonista de los medios. Entre el 23 y 31 de enero, aparece en 17 ocasiones en tres principales diarios (8 veces en el Hoy, 6 en El Universo, 3 en El Comercio). La consulta se convertirá durante 3 meses (de enero a abril) en el principal objeto de oposición al gobierno de los mismos medios. La confrontación entre Pacari y Correa se construye y desarrolla en los medios y de manera particular en la prensa. A una declaración del Presidente, “Correa pone en duda idoneidad de Pacari” (23.01, Hoy, Universo) responde primero la juez “No estoy sujeta a bravuconadas dice la jueza a Presidente” (25.01,Universo), y después una caricatura “Las bravuconadas, los prejuicios y racismos no me amedrentan” (26.01, Hoy). Tiban interviene en la pugna: “exige que Presidente Correa respete a N. Pacari” (26.01, Hoy). La consulta precisa las fuerzas de la oposición: “Conaie y empresarios rechazan consulta” (25.01,Comercio). El enfrentamiento indígena decanta políticamente la oposición a la consulta: “Pachakutik apoya a Pacari y anticipa campaña por el NO” (25.01, Universo). La confrontación entre Pacari y el Presidente adopta la forma mediática de la oposición de los indígenas al gobierno: dos análisis de opinión (30.01,Hoy)
60 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. tratan de “Correa vs Pacari” y “Correa vs. Indígenas”. En el transcurso de una semana no sólo se consagra mediáticamente Pacari (“Una jueza marcada por la defensa de los derechos”: 31.01, Universo), sino que la misma prensa restablece la oposición entre los indígenas y el gobierno: “Fenocin retira apoyo a gobierno” (26.01,Comercio); “indígenas advierten a gobierno. “Conaie moviliza para radicalizar protestas” (28.01,Universo); “Correa se empeña en desacreditar a líderes. Pacari no debe traicionar su pasado” (30.01,Hoy).Hay una inflación mediática del conflicto/posición sobre un hecho preciso: el juicio de la Corte. El posicionamiento de la prensa en esta coyuntura se pone de manifiesto en la Entrevista al dirigente Andrango: “¿Qué acciones del gobierno hacen que la Fenocin se aleje? –El gobierno no cumple sus promesas ¿será un motivo para distanciarse?” (26.01,Universo). La detención de Acacho ocupa los titulares de la prensa (del 2 al 9) de febrero 2011. Las referencias periodísticas al hecho son 58 (21 El Comercio, 19 Hoy, 18 El Universo). También el tratamiento mediático del caso Acacho sirve para: a) hacer de él un dirigente indígena, futuro candidato a la presidencia de la Conaie; b) convertir su detención en punto de partida de una nueva declaración de hostilidades de las organizaciones contra el gobierno; c) consolidar la oposición de los movimientos indígenas a la Consulta. Acacho pasa de ser un indígena poco conocido de los medios y opinión pública (a excepción del conflicto de la radio Arutam, cuando pide a Correa que renuncie: 21.8.10, Hoy), para convertirse en un dirigente víctima del gobierno: “Dirigente shuar fue detenido” (02.02,Universo); “Acacho preso en el penal”; “Despliegue inusual de fuerza para detener a Acacho”; “Policías y militares detienen indígenas acusados de terrorismo” (02.02,Comercio); “Captura de Acacho. Indígenas fijan plazos: amenazas con movilizaciones”; “Pachakutik protesta por detención”; “Vence plazo de Conaie para liberar Acacho” (02.02,Hoy); “Indígenas anuncian lucha a favor de Acacho”; “Shuar responsabiliza al gobierno”; “Indígenas creen que son perseguidos por el Estado”; “Indígenas en vigilancia por el caso Acacho” (03.02.Comercio); “Nacionalidad shuar se declara en emergencia y vigilante”;”Indígenas se movilizan por libertad de sus dirigentes; “Movimiento dio plazo hasta mañana” (03.02.Universo). La confrontación con el gobierno trasciende el caso Acacho y los medios tienden a generalizarla y radicalizarla: “Conaie anuncia protestas y denuncias internacionales” (04.02, Comercio); “Marchas por liberación de dirigente indígenas comienzan a organizarse (05.02, Universo); “Para el movimiento indígena las detenciones son una declaración de guerra”; “Un elemento más al agitado momento político” (05.02, Hoy); “Dirigentes son perseguidos. Campesinos en la clandestinidad” (06.02, Hoy). Acacho será liberado el 9 de febrero (Universo) y su liberación sigue siendo noticia hasta el 13 de febrero (Universo). La hipérbole mediática atribuye una fuerza adicional al conflicto. La defensa de Acacho adopta formas propias de la conflictividad indígena con amenazas y movilizaciones: “Marcha shuar llega a Quito” (07.02, Hoy); “Indígenas advi-
61 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. erten no temer a la persecución (07.02, Universo); “Marcha llega a Quito (07.02, Hoy); “A la Corte llegó grito indígena por libertad de Acacho” (08.02, Universo), “Dirigentes shuar amenazan hacer temblar el país” (08.02, Comercio). Convertido en figura mediática víctima de la oposición al gobierno “Acacho se perfila como sucesor de Santi” (19.02,Hoy) a la presidencia de la Conaie. De hecho competirá con Cholango, siendo elegido vicepresidente con éste: “Cholango y Acacho ratificados por la Conaie” (18,04,Hoy). Como el caso Pacari, también el conflicto con Acacho y la oposición al gobierno generada por su prisión y liberación se prolonga en la oposición a la Consulta gubernamental y en la campaña por el No: “Frentes se organizan por Si y No del gobierno al plebiscito; “Montecristi vive y Coordinadora por el No alistan estrategias; No, partidos políticos y grupos sociales” (18.02, Universo). Durante el mes de abril, la oposición de los dirigentes y organizaciones indígenas se movilizan a favor del No contra del Plebiscito propuesto por el gobierno. En términos mediáticos la campaña indígena por el No se inicia con un episodio anecdótico pero muy agitado por los medios, y que ilustra la oposición de los dirigentes indígenas contra el Presidente Correa y también las contradicciones internas de dicha oposición. El 22 de marzo “Conaie debate retirarle a Correa el bastón de mando” (Universo); un símbolo de autoridad que la dirigencia indígena le había conferido en 2007. Un día después un titular de prensa (23.03,Universo) falsifica el hecho de fondo de la noticia: “División agita quien retirará el bastón de mando a Correa”. La verdad es que mientras un grupo indígena retiraba simbólicamente el bastón a Correa otro se lo devolvía en la persona del Ministro de Salud. La noticia se falsea aun más suponiendo que se trata de “Dos actos uno de la dirigencia y otro del gobierno por los bastones de mando” (26.04, Universo). Tras la “feria de los bastones de mando” (24.03, Hoy) se descubren las diferencias entre dirigentes y comunidades indígenas. Con otro titular equívoco “Indígenas se alejan más por retiro del bastón y consulta” (26.04, Universo) se oculta la noticia de apoyo de los indígenas al Presidente y las declaraciones del presidente de la junta parroquial de Zumbahua, para quien el 95% de la población respalda a Presidente, ratificando un reforzamiento de su mandato; a lo que se añade la declaración del asambleísta indígena Pedro de la Cruz: “la dirigencia de la Conaie se desconecta de sus bases y en la Consulta popular le hacen el juego a la derecha, al respaldar el No” (26.04, Universo). Las reacciones en contra del gobierno, que se desatan a raíz del caso Acacho, lo mismo que el desenlace de la confrontación de Pacari con el Presidente, desembocan en la oposición contra el Plebiscito y en las movilizaciones a favor del No. De hecho, al final del episodio de Acacho reaparece la oposición de Pacari al Plebiscito; “rechaza 4 preguntas de cinco” (10.03,Universo), y acusada de ser de la partidocracia (10.03, Universo) responde “Agresión de Correa no me la esperaba” (20.03,Universo). La oposición al Presidente y al Plebiscito y la campaña por el No se intensifican con los forcejeos en torno a la elección de la Presidencia de la Conaie
62 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. durante el mes de abril. Si ya durante las elecciones anteriores Santi tuvo que desplegar un denodado esfuerzo para dar muestras de la mayor oposición al gobierno y hostilidad contra el Presidente, garantizando una conducción del movimiento indígena y su unión frente al gobierno de Correa, Cholango (presidente de Ecuarunari) no sólo tendrá que repetir el mismo ejercicio, sino que además competía con Acacho que se presentaba como la más reciente víctima y mayor opositor al gobierno, ya que su detención había movilizado a su favor casi todas las organizaciones. Además de la oposición al gobierno el IV Congreso de la Conaie “Discute sobre consulta en jornada de elección de Presidente” (03.04,Universo). El reto de Cholango como candidato es no sólo “reagrupar a los indígenas” (04.04, Universo), sino rechazar el calificativo de ‘correista’: “yo he sido quien ha combatido con mucha fuerza al gobierno de Rafael Correa” (04.04,Hoy). En entrevista al Universo reitera “unificar la Conaie es el mayor reto. Habrá marcha por el No a la Consulta” (04.04); Cholango habla de endurecer la oposición (04.04,Comercio); “Indígenas empezarán caminata el 25 de abril: Rechazo a la Consulta (05.04, Universo); “será un duro opositor a Gobierno”, (06.04, Comercio); Conaie anuncia marcha nacional el 1 de mayo (18.04, Hoy); “indígenas de Cotopaxi por el No” (18.04, Comercio). La campaña indígena y mediática contra el gobierno se reanuda tras la Consulta, destacando que “el No es una respuesta de las bases indígenas” ( Entrevista a Cholango, 11.05, Universo). El triunfo del No en Chimborazo, “según dirigentes da muestra de la unión del movimiento indígena” (12.05, Universo). La otra posición es la resistencia contra la victoria del Sí: “Prefectos y asambleístas anuncian resistencia al Sí” (11.05, Hoy). La unión del movimiento indígena como el liderazgo de sus dirigentes se cifran y miden en base a su oposición al gobierno. Una entrevista a Cholango (15.05, Comercio) muestra cómo la opinión del periodista trata de inducir el discurso indígena, y por tercera vez en dos años se evocan los derrocamientos de tres presidentes anteriores: “¿Hay un renacimiento de los movimientos que lideraron la lucha por la caída de Bucarám, Mahuad, Gutiérrez?”–“¿Cree en una democracia liderada por un caudillo?” – “¿Quisieran un gobierno mucho más de izquierda, revolucionario, radical?”. A ninguna de las tres preguntas responde el dirigente indígena. Las Entrevistas periodísticas que pretenden atribuir a los dirigentes indígenas intenciones golpistas son un ejemplo de inducción: el periodista plantea una pregunta que no corresponde a las opiniones del entrevistado, por eso responde al periodista pero no a su pregunta. “¿Quieren derrocar al Presidente?” – Si el Presidente cae será por sí solo”. Periodista - ¿Acaso pretende tumbar al Presidente como antes? Marlon Santi – El gobernante puede caer en el caso de que sea soberbio (Universo,18.11.09). Periodista - ¿La marcha significa advertencia al Presidente? Santi – No queremos advertir…(Universo,20.10.09). Periodista–En este gobierno se sanciona la discrepancia ¿qué opina? Guaman - Habrá que ver en el contexto.
63 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. 3. Semántica mediática del conflicto indígena y su oposición política Los medios parecen reproducir el sentido griego (del oráculo de Delfos) del significante: “ni dice ni oculta, sino que significa”. Para leer la prensa e interpretar los medios hay que distinguir entre lo que dicen, lo que ocultan y lo que significan. Ya que uno es el sentido de las intenciones periodísticas, otro el sentido de los intereses, fuerzas y discursos a los que medios y periodistas se encuentran sujetos, y finalmente , el significante, que se construye por efecto articulado de ambos. El manejo periodístico de la hipérbole o exageración significante sirve, por ejemplo, para atribuir al dirigente indígena un poder de oposición política, que en realidad no tiene pero que el medio pretende contribuir: “Marlon Santi se ha convertido en dolor de cabeza para Carondelet” (Hoy,04.07.10). “Dirigentes shuar amenazan hacer temblar el país” (Universo, 08.02.11). El conflicto indígena y su oposición política tienen un formato y efecto mediáticos, a la vez que constituyen el lugar e instrumento privilegiados para las posiciones políticas de los mismos medios. Así los medios semantizan el repertorio o modos de expresión del conflicto y oposición política de los indígenas. La nomenclatura de la conflictividad es diversa y se refiere a todo el junto de formas, en las que se expresan los conflictos. Estas diversas manifestaciones de los conflictos están muy relacionadas con las características propias de cada actor o movimiento social que los protagoniza; en este sentido cabe distinguir las modalidades o intensidades de los conflictos laborales (paros y huelgas), de los cívico-regionales (bloqueos y tomas) y de los indígenas. Según esto la identificación mediática de una forma u otra de manifestación del conflicto nunca es arbitraria (hablar de “paro” en el caso del conflicto indígena), como tampoco el recurso a ciertas ideas distintas como si se tratara de sinónimos. No son inocentes las palabras: mientras un periódico habla de “indígenas ejecutan” (12.2.09) y otro, “comuneros castigan” (13.2.09); el mismo hecho titula un periódico “indios rechazan”, y otro “indígenas piden respeto” (5.3.09); para un periódico “Conaie plantea demandas”, para otro “Conaie alista quejas” (5.3.09). En unas ocasiones es cuestión de matices: “cierre de vías y marchas”; “bloqueos de carreteras”. Con frecuencia los medios dan por hecho lo que es una advertencia o amenaza de los dirigentes indígenas: la noticia que “indígenas amazónicos pliegan al paro” (Universo, 9.1.09); más aún cuando los anuncios o amenazas de una medida aparecen reseñados como si fuera ya presente: “Cholango organiza levantamiento”; “advierten adelantar levantamiento” (Hoy,12.1.09); “indígenas amenazan levantamiento” (Universo,11.1.09); “indígenas ratifican marcha de protesta” (Universo,14.1.09); “se vienen más protestas” (Hoy,18.1.09). Durante enero-marzo las noticias sobre los anuncios y preparativos de movilizaciones indígenas ocupan las páginas de los periódicos, manteniendo un clima de aparente conflictividad con efectos de oposición política ante las elecciones del 26 de abril, ganadas por el presidente Correa con un 52%. Más que la intensidad del conflicto es su intensidad mediática, la que tiene efectos en la opinión pública.
64 J. Sánchez Parga Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. a) Movilizaciones o levantamiento El vocabulario para definir la conflictividad indígena lejos de ser inocente puede resultar muy tendencioso aun a costa de deformar su significado. La idea de movilización es la que mejor expresa el ciclo de protesta de los movimientos sociales, ya sea en términos de discursos (críticas y rechazos, acusaciones y amenazas) como de prácticas: marchas, ocupaciones o “tomas” de espacios públicos, cortes o bloqueos de carreteras, rupturas de diálogo… Las movilizaciones son objeto y resultado de una convocatoria de los dirigentes de las organizaciones, dependiendo el grado de respuesta y de participación de los sectores o comunidades indígenas de varios factores: poder de convocatoria de los dirigentes y sus organizaciones entre las bases comunales; el contenido de la convocatoria, los reales intereses cifrados en ella y las razones para la movilización; el grado de legitimidad de los dirigentes y nivel de preparación de las movilizaciones (trabajo con las bases), las coyunturas nacionales o regionales; finalmente la duración e intensidades, más o menos violentas, pueden ser muy variables. La prensa registra las movilizaciones ya desde su amenaza, convocatoria y preparación: se anuncian más movilizaciones desde el 7 de enero (Hoy,8.1.09) contra Ley de Minería; después de las elecciones nacionales de abril la Conaie vuelve a advertir sobre movilizaciones (Universo,11.6.09); en septiembre anuncia nuevas movilizaciones (Comercio,11.9.09) contra Ley de Aguas; y durante todo el mes se reitera constante el anuncio de las movilizaciones (Universo,14.9.09; Comercio, 22.9.09; 25.9.09), que tendrán lugar el 27 de septiembre (Hoy), y se reanudan en octubre (Comercio,1.10.09) y diciembre (Comercio,20.12.09). De nuevo la prensa se hace eco de futuras movilizaciones desde enero 2010 (Universo,13.1;15.1;27.2.10) hasta el mes de marzo (Comercio,6.3.10;21.3.10;Hoy,25.3.10); finalmente en mayo se anuncia una “movilización paulatina” (Comercio, 10.5.10), “movilizaciones de presión” (Universo,12.6.10). Con no rara frecuencia la prensa confunde movilización con levantamiento, como si tratara de una misma realidad o de términos sinónimos. Sin embargo, el contexto del uso de la idea de levantamiento demuestra, que se trata de dos fenómenos diferentes. Los levantamientos responden a una dinámica de las bases y comunidades indígenas, frente a una experiencia acumulada de dominación o de fuertes reivindicaciones, articulada a las organizaciones y conducida por sus dirigentes; por lo general han respondido a reivindicaciones y protestas de carácter más bien estructural, durante largo tiempo inhibidas o reprimidas, y que en una determinada coyuntura se conflagran y desatan con una amplia y hasta combativa participación13. 13 Sobre la diferencia entre movilización, levantamiento y sublevación, cfr. J. Sánchez Parga, El movimiento indígena ecuatoriano, Caap, Quito, 2007: 116-128; Segundo Moreno, Sublevaciones indígenas en la Audiencia de Quito. Desde comienzos del siglo XVIII hasta finales de la Colonia, Edic. Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, 1978.
65 Conflicto indígena, oposición política y oposición mediática... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 41–70. Por el contrario el uso mediático de la idea de levantamiento refleja una radicalización de la oposición política por parte de los mismos medios. Cuando en enero del 2009 la prensa habla de amenaza u organización de un levantamiento (Hoy,11; Universo, 11; Hoy,12.09), los mismos dirigentes indígenas rectifican: “el levantamiento es sagrado, vamos solo a una movilización” (dirigente de Tungurahua, Universo,18.1.09). Las movilizaciones retomadas en octubre merecen otro título en El Universo (1.10.09): Conaie y Ecuarunari reanudan levantamiento. Nuevos anuncios y amenazas de movilizaciones (Comercio,202.09; Universo,13.1.10;15.1.10), “Conaie se moviliza contra gobierno” (Universo,27.2.10), volverán a ser tratadas como levantamiento: “indígenas se declaran en levantamiento y movilizaciones” (Hoy, 27.2.10). Como si la conjunción de ambas ideas intensificara el conflicto y oposición al gobierno. Aunque los medios no dejan de combinar la idea de levantamiento y movilización como si fueran sinónimos (“Conaie suma apoyo para levantamiento”: Hoy,3.3.10; “movilización indígena como poca asistencia”: Hoy,4.3.10), tanto en las representaciones indígenas como en sus mismos usos mediáticos, el término levantamiento aparece directamente referido al acontecimiento que tuvo lugar en 1990, y que marcó un hito en la historia del movimiento indígena: “Conaie celebra 20 años de levantamiento” (Comercio,12.6.10; Hoy,14.6.10; Comercio,20.6.10). Pero la idea de levantamiento es empleada también en referencia a los golpes de Estado y derrocamiento de los tres últimos Presidentes. Precisamente en un ambiente mediático de “levantamiento” en una entrevista a Santi a la pregunta “¿acaso pretende tumbar al gobernante?”, responde “el gobernante puede caer si es soberbio” (Universo,18.1.09). El mismo medio, un año después, al mismo dirigente se la hace la misma pregunta: “¿quiere derribar al Presidente?” (Universo,7.3.10). Dos meses después, en otro periódico en entrevista al mismo dirigente indígena se la formula una pregunta similar: “¿piensan pedir la destitución del Presidente Correa?”; Santi responde “Correa debe gobernar para mayoría o irse a casa” (Hoy, 10.5.10) En un clima mediático de levantamiento (“lanzas se levantan como rechazo a explotación petrolera”: Universo,7.6.09) se evoca la idea de derrocamiento presidencial: “¿No ocurrirá lo mismo que con Gutiérrez?”. Pregunta significativa, pues se trata de un derrocamiento presidencial en el que no hubo participación indígena. Al cabo de un año en una entrevista a Tenesaca (presidente de Ecuarunari) se le hace la misma pregunta: “¿Quiere derrocar al Presidente?”, a la que responde “El Presidente Correa caerá solo” (Comercio,28.3.10). En el centro del conflicto contra la Ley de Aguas, cuando los medios suenan las peores alarmas: “Conaie paralizará el país el 27” (Hoy,22.9.09), “las bases de la Conaie alistan marchas” (Comercio, 23.9.09), en los mismos medios se evocan los derrocamientos de Bucaram (1997), Mahuad (2000) y