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63 COAT SEVILLA Nº95-Julio de 2025 | APAREJADORES Esta investigación ha analizado datos históricos e imágenes de la Puerta de la Carne entre los siglos XVI y XIX para visualizar y comprender sus transformaciones arquitectónicas y urbanas. Además, ha acometido su reconstrucción gráfica, por primera vez con rigor científico, considerando los principios de la Carta de Londres de 2006 y los Principios de Sevilla de 2012 ratificados por ICOMOS en 2017. Como base de la reconstrucción se ha usado una fotografía datada hacia 1855, anterior a la demolición de esta singular obra en 1864. Se han consultado tratados de arquitectura del siglo XVI para croquizar los detalles de la composición y se ha realizado un escaneado láser de su actual entorno urbano. Para integrar y visualizar todo ello se han usado técnicas de motor gráfico de videojuegos. De este modo, se trata de poner en valor este importante patrimonio arquitectónico desaparecido y se pretende abrir un debate sobre su posible reconstrucción material. 1. CONTEXTO HISTÓRICO Y DATOS SOBRE LA AUTORÍA Las murallas de Sevilla protegían la ciudad de ataques exteriores, servían como defensa ante las crecidas del Guadalquivir, como medio de control fiscal y también para confinar a la población en tiempos de epidemias. En época almohade (11471248) se consolidó su configuración, que se mantuvo tras la conquista castellana del año 1248. La desaparecida Puerta de la Carne era una de las más importantes de Sevilla. Se encontraba en las inmediaciones del barrio de Santa Cruz, de la Huerta del Retiro del Real Alcázar, del barrio de la Judería y de una importante sinagoga que también fue mezquita, hoy iglesia de Santa María la Blanca. De ella partía un importante eje urbano, la actual calle Santa María la Blanca, en su cruce con Cano y Cueto (fig. 1). Sobre dicho tramo de muralla, discurría la acequia que suministraba agua al Real Alcázar, proveniente de los Caños de Carmona. Ello supuso una importante limitación en la altura del hueco de paso de la Puerta de la Carne. En el Libro del Repartimiento se denominaba Puerta de la Judería, por su proximidad al barrio judío; y al menos desde el año 1425 se llamaría Puerta de la Carne. Dicho nombre guarda relación con su entorno extramuros, donde tenía lugar el sacrificio de animales para el consumo de la ciudad. Las principales carnicerías se ubicaban en la Alfalfa y sus inmediaciones, al final de la vía pública que comenzaba en esta puerta. Junto al matadero serían frecuentes los espectáculos con ganado antes de su sacrificio, según se indica después. Fig. 1. Vista aérea del entorno de la desaparecida Puerta de la Carne. Google Earth, 2025. Pedro Barrero Ortega Daniel Antón García Antonio Gámiz Gordo Universidad de Sevilla
64 COAT SEVILLA APAREJADORES | Nº95-Julio de 2025 Sevilla se convirtió en el siglo XVI en una próspera ciudad gracias al monopolio del comercio con América. Dicho esplendor permitió la construcción de importantes edificios como el Archivo de Indias, el nuevo Ayuntamiento, la Casa de la Moneda, o el Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía, entre otros. Hacia mediados del siglo XVI se decidió sustituir las puertas medievales de su recinto amurallado por otras más amplias, eliminando las entradas en recodo. Se trataría de renovar su imagen, con un lenguaje arquitectónico renacentista, tratando de evocar a los arcos triunfales romanos situados en lugares estratégicos de la ciudad. Su trazado seguiría un informe del Cabildo de Sevilla de 1560 del prestigioso arquitecto Hernán Ruiz II, que ocupaba el cargo de Maestro Mayor de la Ciudad. Este incluiría trazas que hoy no se conocen. Cuando Hernán Ruiz II falleció, el 21 de abril de 1569, no se habían ejecutado las nuevas puertas. Sin embargo, ningún estudioso ha cuestionado la proximidad formal con otras obras suyas. Atendiendo a su lenguaje arquitectónico, se le han atribuido la Puerta Real, de gran similitud con la Puerta de la Carne, y la Puerta de Triana, aunque la ejecución de ésta fue dirigida por Asensio de Maeda y Diego de Velasco. Se conservan testimonios autógrafos de otros dos maestros mayores de la ciudad que elaboraron trazas para la Puerta de la Carne. Según un documento de 1571, el arquitecto Benvenuto Tortello, sucesor de Hernán Ruiz II, en ausencia de éste y con anterioridad a su muerte, elaboró una traza para esta puerta, que se adjuntaría a dicho documento, hoy en paradero desconocido. La intervención de Asensio de Maeda está documentada en la ejecución de cuatro puertas: de la Carne, 1577; de Carmona, 1578; Postigo del Carbón, 1585; y de Triana, 1585. Debe considerarse que no se ha conservado documentación sobre su toma de posesión como Maestro Mayor de la Ciudad, cargo al que correspondía elaborar las trazas. Según una carta de Asensio de Maeda de enero de 1578, durante cerca de dos años no había percibido salario por realizar trazas para el edificio de la Aduana, para la Puerta de la Carne, para varias fuentes, y por numerosas visitas durante su ejecución, haciendo moldes y tasaciones. En otro documento relacionado con éste se decía que se le debían pagar 150 ducados por sus trazas, un “excesivo precio para tan poco trabajo”, posiblemente porque fue una reforma de trazas previas. Cabe suponer que serían detalles de obra, pues la carrera profesional de Asensio de Maeda estuvo muy vinculada a la construcción. Es posible que Maeda introdujese nuevos elementos formales, como las pilastras almohadilladas incorporadas en las puertas de Triana, de la Carne y de Carmona. Aunque esos detalles no fueron frecuentes en otras obras de Hernán Ruiz II, su conjunto arquitectónico responde sin duda a su gusto estético de carácter manierista, propio de aquella fecha tardía del Renacimiento. Según la trascripción de una placa que existió en la fachada interior de la Puerta de la Carne, en 1577 se completó su remodelación por orden de D. Francisco de Zapata, Conde de Barajas y asistente de Sevilla. Sin embargo, según documentos de ese mismo año, aún no se había eliminado la vieja barbacana exterior, ni se había pavimentado su entorno, ni estaba resuelta la evacuación de aguas. Además, el 11 de febrero de 1577 se derrumbó un tramo de muralla cercano. Las obras se completarían hacia 1579 y en años posteriores se acometieron otras en su entorno. Además, existe diversa documentación sobre reformas o reparaciones de la Puerta de la Carne en 1696, 1796 y 1847. A mediados del XIX, tras considerarse que era un obstáculo para la ciudad, se decidió su derribo, ejecutado entre marzo y julio de 1864. 2. IMÁGENES HISTÓRICAS DE LOS SIGLOS XVI AL XIX La ciudad de Sevilla cuenta con un rico legado de imágenes históricas que aportan valiosos datos sobre sus transformaciones urbanas y arquitectónicas a lo largo de siglos. Dichas imágenes resultan de gran interés como fuente documental, al analizarse junto a otras fuentes escritas o arqueológicas, en relación con la realidad actual. Por ello, esta investigación ha realizado un amplio rastreo de imágenes de la Puerta de la Carne y su entorno a partir del siglo XVI. Aunque muchas se habían reproducido en diversas publicaciones, hasta ahora no se habían reunido y analizado como conjunto. Para su adecuada interpretación se ha considerado el contexto de cada una, su técnica, la escala de la representación, su nivel de detalle y las habilidades o intereses de sus autores, tratando de valorar su verosimilitud y su importancia documental. Seguidamente se reseñan algunas de ellas. La Puerta de la Carne apareció en una vista publicada en 1598 en el tomo V del llamado Civitates Orbis Terrarum. Fue tomada desde el este de la ciudad, en el entorno del arrabal de San Bernardo (fig. 2). En la leyenda figura el nombre del autor, Joris Hoefnagel, que visitó Sevilla hacia 1564-1567.
65 COAT SEVILLA Nº95-Julio de 2025 | APAREJADORES El dibujo de la Puerta de la Carne es muy esquemático y aparece flanqueada por dos torres y una barbacana anteriores a su remodelación. En sus inmediaciones aparece el matadero, un edificio alargado junto a una escena taurina. En el texto incluido en el dorso de la lámina se resaltaba el carácter agrario y lúdico del paisaje en este sector de la periferia de la ciudad. Además, se decía que junto al matadero se gozaba del placer de ver luchar entre sí a los toros, a los que se azuzaban grandes perros que, antes de matarlos, los ponían furiosos y se abalanzaban con ímpetu sobre ellos, atacándoles con sus cuernos y lanzándolos al aire. Dichas escenas taurinas también fueron mencionadas por Alonso de Morgado en su Historia de Sevilla: “... fuera de la ciudad a la Puerta de la Carne está el Matadero en forma de gran casería con sus corrales y naves y Fig. 2. Detalle de vista de Sevilla, Joris Hoefnagel, Civitates Orbis Terrarum, vol. V, 1598. Colección particular Fig. 3. Propuesta de ubicación de Cuartel cerca de la Puerta de la Carne. Antonio Hurtado, 1786. Archivo General de Simancas. Sig. MPD, 23, 043
66 COAT SEVILLA APAREJADORES | Nº95-Julio de 2025 todas pertenencias. Y unos miradores que descubren una buena plaza, donde corren y alancean toros de verano ordinariamente”. El primer plano de la ciudad de Sevilla, fechado en 1771 y conocido como plano de Olavide, representó de forma esquemática la Puerta de la Carne y su entorno extramuros. Se dibujaron los edificios del Matadero y el Rastro, el arroyo Tagarete, y se detalló el muro de la Huerta del Retiro. La Puerta de la Carne también apareció en otros planos conservados en el Archivo de Simancas, con propuestas de ubicación de un nuevo Cuartel de Caballería. Entre ellos, resulta de interés el entorno extramuros representado en un plano firmado por Antonio Hurtado en 1786 (fig. 3). Una visión singular del entorno de la Puerta de la Carne aparece en una pintura anónima, hacia 1800 (fig. 4). Incluye una escena festiva con toros y caballos ante la puerta, entre la muralla, el Matadero, el edificio del Rastro y el nuevo cuartel de Caballería ya construido. Al fondo se aprecia el llamado Monte del Rey, el barrio de San Bernardo, el puente del Tagarete, el convento de Porta Coeli, la Real Fundición de Artillería y la Cruz del Campo en la lejanía. Abajo a la derecha se representó un fragmento del remate de la Puerta de la Carne, vista desde el mirador de la casa en esquina de la calle Santa María la Blanca con Cano y Cueto, cuyo arquitecto sería Fernando Rosales. Abajo aparecen muchos espectadores contemplando el espectáculo taurino desde la propia muralla. El viajero hispanista Richard Ford dibujó cerca de un centenar de vistas de Sevilla durante su estancia entre 1830 y 1833. Detallaron el exterior de su recinto amurallado y una de ellas, fechada en 1831, muestra la Puerta de la Carne (fig. 5) y la tapia de la huerta del Retiro, con la Giralda al fondo. Junto a la puerta aparece un pequeño quiosco, que también se aprecia en imágenes posteriores. Tras la muralla, en la calle Cano y Cueto, se dibujaron dos casas con miradores sobreelevados desde los que se disfrutarían los espectáculos taurinos antes comentados. Sus detalles concuerdan con otras imágenes del siglo XIX y con la realidad actual. De gran valor documental resulta la fotografía tomada hacia 1851 por el Vizconde de Vigier (fig. 6), incluida en una de las primeras colecciones fotográficas dedicadas a la ciudad de Sevilla, poco después de la aparición de esta técnica. Ratifica la verosimilitud de vistas anteriores y corrobora la existencia de la planta superior de la casa en la calle Cano y Cueto nº 7 que dibujó Richard Ford. Se aprecia también la distinta altura de los tramos de muralla a ambos lados de la puerta, el quiosco que existía en uno de sus laterales y el deficiente estado de conservación del conjunto. Fig. 4. Óleo anónimo, h. 1800 (Iconografía de Sevilla, 1989, p. 282) Fig. 5. Dibujo de la Puerta de la Carne y la muralla de Sevilla. Richard Ford, 1831. Colección Familia Ford
67 COAT SEVILLA Nº95-Julio de 2025 | APAREJADORES Fig. 6. Fotografía de la Puerta de la Carne y su entorno, Vigier, h. 1851. Colección particular Duque de Segorbe. Fig. 7. Fotografía de la Puerta de la Carne y su entorno, Gaudin Frères, h. 1855. Colección particular Carlos Sánchez. Otra fotografía de la Puerta de la Carne, tomada con un punto de vista más frontal hacia 1855, fue comercializada por Gaudin Frères en 1858 (fig. 7), poco antes de su demolición en 1864. Sus pormenores arquitectónicos concuerdan con las vistas precedentes y a través del arco de acceso se aprecia la casa que aún hoy existe en la calle Santa María la Blanca nº 15. La pérdida del valor defensivo de las murallas de la ciudad propiciaría su abandono y su progresivo deterioro. A mediados del siglo XIX serían consideradas como un obstáculo para el progreso urbano y muchas puertas fueron demolidas hacia 1857-1869, entre ellas la de la Carne en 1864. Ello supuso la pérdida de un patrimonio arquitectónico muy significativo. Para documentar el entorno de la Puerta de la Carne a finales del XIX resultan de gran interés los planos de alineaciones de fachadas del casco histórico conservados en el Ayuntamiento de Sevilla. Fueron dibujados a escala, incluyendo dimensiones y cotas. En uno de ellos se representaron las alineaciones aprobadas hacia 1900, aunque la toma de datos métricos sería anterior, pues se detalla la posición de la muralla y del hueco de la Puerta de la Carne. Además, a lápiz se esbozaron propuestas de alineaciones para nuevas manzanas edificadas en su entorno extramuros (fig. 8). 3. COMPOSICIÓN FORMAL Y TRAZADO La Puerta de la Carne era una de las más bellas del recinto amurallado de Sevilla. Estaba compuesta por dos volúmenes superpuestos y claramente diferenciados. Según se ha comentado, el trazado de su hueco de paso estaba condicionado por la altura de la canalización de agua que discurría hacia el Real Alcázar sobre los lienzos amurallados adyacentes, procedente de los Caños de Carmona. Según el cronista sevillano Ortiz de Zúñiga, tenía iguales fachadas en su exterior e interior. El volumen bajo contaba con almohadillados en sus macizos laterales, rematados con una moldura de la que arrancaba el arco central de medio punto. Dicho arco tenía arquivoltas que se prolongaban horizontalmente y una clave decorada con ménsula. En España era frecuente que la altura desde el suelo hasta dicha clave fuese una vez y media la anchura del hueco de paso. Sin embargo, en este caso no se alcanzó dicha proporción, quizás debido a la mencionada limitación impues ta
68 COAT SEVILLA APAREJADORES | Nº95-Julio de 2025 Fig. 8. Detalle de la Puerta de la Carne en plano de alineaciones, h. 1900. Ayuntamiento de Sevilla, Gerencia de Urbanismo, 10/2021. Fig. 9. Alzado exterior de la desaparecida Puerta de la Carne. Elaboración propia, 2025
69 COAT SEVILLA Nº95-Julio de 2025 | APAREJADORES por la conducción de aguas sobre la muralla. Este volumen bajo quedaba rematado por una especie de entablamento, con una segunda imposta más un friso y una cornisa perimetral con pequeños retranqueos en sus esquinas. Sobre ello se situaron pedestales como base de los pináculos pétreos, muy habituales en la obra de Hernán Ruiz II (fig. 9). En el eje del cuerpo central había otro tondo circular con el escudo de armas de la ciudad. La composición se remataba con acróteras sobre las cornisas, en sus extremos y en el vértice superior del frontón. En la fachada interior, otras inscripciones indicaban que la puerta fue restaurada en el año 1577; y que estaba dedicada a los santos Leandro e Isidoro, patrones de Sevilla. La composición del conjunto mantiene una clara relación formal con la desaparecida Puerta Real en Sevilla, atribuida a Hernán Ruiz II y con el Libro de Arquitectura de dicho arquitecto, un manuscrito original conservado en la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Además, existen similitudes con algunas láminas del tratado de Sebastiano Serlio que Hernán Ruiz II pudo tomar como referencia. Dichas composiciones arquitectónicas se asemejan especialmente por el volumen superior de tamaño reducido, por el frontón triangular realzado por acróteras o pináculos, por las figuras circulares interiores y por la inclusión de inscripciones. Los materiales usados para construir la Puerta de la Carne serían los habituales en otras puertas de la ciudad, la piedra y el ladrillo, según documentos relacionados con su derribo, conservados en el Archivo Municipal de Sevilla. Se ejecutaría con piedra caliza procedente de El Puerto de Santa María y de Espera (Cádiz), al igual que otras destacadas obras hispalenses del XVI. Futuras excavaciones arqueológicas podrán confirmar si bajo la cota del suelo actual, más elevada que en el siglo XVI, se conservan la cimentación y los sillares pétreos de los arranques de la puerta. 4. LA RECONSTRUCCIÓN GRÁFICA Aunque no resulta sencillo plantear teorías o metodologías de reconstrucción válidas para cualquier tipo de patrimonio desaparecido, la revisión de experiencias previas puede proporcionar pautas, siempre abiertas y flexibles. Resultan de interés algunas referencias reseñadas seguidamente. En primer lugar, cabe mencionar la Carta de Londres de 2006, sobre la visualización digital en la investigación y divulgación del patrimonio cultural. Dicho documento establece principios generales para promover el rigor científico y técnico en reconstrucciones y recreaciones visuales. En cada representación debe determinarse el nivel de certeza y el grado de hipótesis o certidumbre. Además, resultan de interés sus recomendaciones sobre fuentes documentales. En ese sentido, esta investigación ha acometido una amplia recopilación y análisis de imágenes históricas para documentar las transformaciones del modelo estudiado y su entorno. Dichas imágenes resultan imprescindibles para la elaboración y comprensión del modelo digital. Para profundizar en la Carta de Londres, se formularon otros postulados más detallados, incluidos en los llamados Principios de Sevilla de 2012, ratificados por ICOMOS en su 19ª Asamblea General, celebrada en Nueva Delhi en diciembre de 2017. En estos principios se subraya la importancia de la interdisciplinariedad o el aval de profesionales de distintas ramas del saber. En esta investigación sobre la Puerta de la Carne confluyen intereses de la arqueología, la arquitectura, la historia, el dibujo y el paisaje urbano. Otro principio alude a las visualizaciones digitales de restos arqueológicos originales destruidos. Debe diferenciarse lo real, lo auténtico, frente a lo que no lo fue. En los Principios de Sevilla también se subraya la importancia de la calidad final de la visualización digital. Esta debe evaluarse atendiendo al rigor del proceso gráfico de reconstrucción y no sólo por la vistosidad del resultado. Para alcanzar adecuados niveles de rigor y veracidad, la reconstrucción digital debe estar sustentada por una sólida investigación. No deben mostrarse edificios aislados o descontextualizados. Por ello, se ha optado por representar la Puerta de la Carne en su actual paisaje urbano, para tratar de abrir un debate sobre su posible reconstrucción material. La digitalización del entorno actual de la Puerta de la Carne se ha llevado a cabo a través de su escaneado láser terrestre 3D. Para ello, se ha posicionado una unidad BLK360 G1 de Leica Geosystems en 15 estaciones distribuidas por la zona (fig. 10). Se ha usado la aplicación Leica Cyclone FIELD 360 en un Apple iPad Pro para configurar los parámetros del levantamiento y la captura de fotografías de alto rango dinámico para el mapeo a color de las nubes de puntos. Por otra parte, el programa Rhinoceros se ha usado para localizar y modelar en 3D la Puerta de la Carne a partir de documentación gráfica histórica, considerando además la nube de puntos procedente del escáner láser como referencia dimensional del entorno. Se ha superpuesto
70 COAT SEVILLA APAREJADORES | Nº95-Julio de 2025 el plano histórico de alineaciones (fig. 8) con dicha nube de puntos para precisar la ubicación de la puerta, tomando como referencia las alineaciones de las fachadas en el cruce de las calles Cano y Cueto y Santa María la Blanca. Para ello, se importaron estas líneas en el programa de procesado de nubes de puntos CloudCompare, ajustándose y escalándose su trazado. De este modo, se ha alineado el plano histórico con la realidad escaneada y se ha ubicado la Puerta de la Carne reconstruida. Para definir sus detalles arquitectónicos, se ha dibujado a mano el croquis del alzado frontal y lateral (fig. 11), considerando las formas y proporciones de los elementos principales con respecto a las fotografías disponibles. Siguiendo los principios básicos de la arquitectura del Renacimiento, se ha considerado cada elemento como parte de un todo, con proporciones relacionadas entre sí, siguiendo los cánones estéticos de la época. Para precisar la forma y dimensiones de las molduras y detalles, se ha consultado, además de las fotografías disponibles, el tratado de Sebastiano Serlio que tuvo una amplia difusión en Fig. 10. Posición de los puntos de estacionamiento del escáner 3D. Elaboración propia Fig. 11. Croquis de la Puerta de la Carne. Elaboración propia