Aproximación general al negocio tabaquero en Canarias
Abstract
197
Full text
Ran1ón Diaz Hernández es profesor de Geografía Humana desde 1974, Doctor en Filosofía y Letras por la ULL en 1988 y Catedrático de EU de la Universidad de Lus PJln1as de Gran Canaria. Es autor de vurias inonografías y artículos cien~ tíficos sobre ten1ns relncionados con la población, los 1novin1ientos n1igratorios, el medio rural y el urbanisn10. Es n1iembro, desde 2004, del Observatorio C<1nario de la Sociedad Civil Organizada y, desde 2008, del Comité Científico del Observatorio de Desarrollo Sostenible de Canarias. Está integrado en el Equípo ele Investigación de Geografía Econó1nica y Social de la Universidad de Las Pahnas de Gran Canaria. Resumen APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS Ramón Díaz Hernández Grupo de Investigación en Geografía Econó1nica y Social de la ULPGC En el presente artículo se hac(> un recnrrido histórico sobre t•l cultivo, 1<1 ('labor,1ciún, J,1 con1crcializJciún y el consun10 d1..• tab<iC(l en las lslJs Canari<.1s, desde sus orígenes hast<J Ja actttalickid, apoyJndc1se 1..•l discurso en nun1erosas rL•ferencías íl los contextos estatal l' intern;1cíon<ll. Paralcl.tn1l'nle, se tr.1lan aspl'ctos complen1entarios n1uy diversos, desde las caractl'rístic,1s de J,1 planta hasta los organisn1os ínsularl's y estatales l]llt' han regulüdo la dinón1ica del sector, p.1sando por las zon,1s de producción en lJs islas, el volun1en de ést,1 v las variedades n1.1s den1and¡1das. Fínaln1ente, se estudia el eco de la actividad en los p.<.ltrones culturales isleños y, en particular, en el h,ü1I.1, asi con10 el papel de esta induslrí<l en la econon1fr1 canari,1 a la vista de l;.1 debilidad del ~ector Sl'CUndario. Palabras clave: t.1bJco, puertos francos, econotnía Cilnuría, Cub.1, lslus CnnariJS.
A general approach to the tobacconist business in the Canary Islands Abstract In this article its author rnakes an historical review of the cultivation, manufacture, marketing and consumption of the tobacco in the Canary Islands, from its origins to the present day, basing the work upan a large nurnber of references obtained on national and international contexts. By the same way, this article deals with very different and complementary features: the characteristics of the plant itself, the insular and national institutions that had been regulating the sector dynamics, the production areas in the Archipelago or its amount and the more requested varieties. At last, the author shtdies the trace of this activity on the Canary Islands cultural patterns and, in particular, on the speech, together with the role of this industry in the Canary Islands economy at sight of the weakness of the secondary sector. Keywords: tobacco, free ports, Canary Islands' economy, Cuba, Canary Islands. Approche générale au commerce du tabac aux Canaries Résumé Dans le présent article nous faisons un parcours historique sur la culture, l'élaboration, la commercialisation et la consommation du tabac aux í'les Canaries depuis ses origines a nos jours en appuyant notre information sur de nombreuses références des contextes de l'état et internationaux. Parallelement, nous y traitons des aspects complémentaires tres divers, depuis les caractéristiques de la plante jusqu'aux organismes insulaires et de l'état qui ont régularisé la dynamique du secteur en passant par les zones de production dans les í'les, le volume de la production et les variétés les plus demandées. Finalement, nous y étudions l'écho de l'activité dans les modeles culturels des í'les et, en particulier, dans le langage ainsi que le róle de cette industrie dans l'économie canarienne a la vue de la faiblesse du secteur secondaire. Mots clés: Tabac, ports-francs, économie canarienne, Cuba, hes Canaries. iii6.o45.ú Aproximación general al negocio tabaquero en Canarias La planta del tabaco: origen, cultivo y expansión En esta primera parte nos vamos a centrar en la planta del tabaco, su cuna originaria, cultivo y expansión. Empezaremos destacando que el tabaco es una planta herbácea, 1 de olor fuerte, anual o perenne, de entre uno y tres metros de altura, descubierta por primera vez en América. Posee una raíz fibrosa y un tallo velloso. Sus hojas son alternas, grandes, ovaladas o ampliamente lanceoladas y glutinosas de hasta unos 70 crns. de longitud. La parte más provechosa de esta planta son sus hojas. Es un vegetal narcótico debido a que contiene un alcaloide tóxico que se conoce como nicotina. La planta en su esplendor se remata con una vistosa flor en forma de racimo, con un cáliz tubular y una corola de color rojo purpúreo o amarillo pálido. El fruto se presenta en cápsulas cónicas con abundantes semillas menudas. Pertenece al género de las nicotianas, correspondiente a su vez a la extensa familia de las solanáceas, junto con otras muchas conocidas popularmente como el ton1ate o la papa. La planta del tabaco comprende a su vez más de 60 subespecies. La más conocida por su utilización industrial es la Nicotiana tabacu111 o tabaco co111ú11, a la que le corresponde más del 90º/o de las plantas cultivadas. En cambio, de la Nicotiana rústica se obtienen productos de peor calidad y menores rendimientos.2 Como se ha dicho, este vegetal es oriundo de las zonas tropicales de América, pero se ha adaptado con facilidad a los más diversos climas. Sin embargo, su 1 El término tabaco, de ascendencia árabe, se empleaba en Europa desde, al menos, el siglo XV, aplicado a diversas plantas medicinales. Para el diccionario de M. Moliner (1990), esta palabra deriva del térn1ino tabbak o tubbnk con que los antiguos árabes denominaban las diferentes plantas adormecedoras y que, por esa razón, los descubridores hispanos trasladaron a la nicotinna que encontraron en el Caribe, donde al parecer también existía la voz talmk. En cambio, cuenta con menor consistencia la teoría de que !a voz tabaco por su parecido proceda de la castellanización del non1bre del lugar en donde la planta fue descubierta en la isla caribefia de Tobago o en la localidad mexicana de Tabasco. 2 El género Nicotia11a abarca unas sesenta especies clasificadas en cuatro grupos principales: N. tabnc11111, N. petunoides, N. rustica y N. polidic/ia. La especie N. tabac11m se puede, a su vez, clasificar en cuatro variedades: !iavanensis, brasilensis, virgí11ica y purpúrea, que son el origen de las distintas variedades más usadas en la comercialización.
Imagen 1. Cultivo de Nicotiana tabacum. Fuente: FAO-OMT RAivJÓN DiAZ HERNÁNDEZ Imagen 2. Nicotiana tabac11111 en flor Fuente: FAO-OMT cultivo exige al menos una temperatura favorable, que no puede ser inferior a los 15º C., ni subir más allá de los 38º C. Requiere, además, de un ambiente húmedo y agua abundante, suelos sueltos, esponjosos, profundos y fértiles. El tabaco se cultiva trasplantando en campos abiertos y adecuados las plántulas o crías obtenidas a partir de semilleros en sus correspondientes viveros. Como ya indicamos anteriormente, el tabaco exige suelos bien laborados, es decir, profundos, oxigenados y fértiles, riego frecuente y temperaturas permanentemente altas. Las labores deben hacerse con extremo cuidado, motivo por el cual requiere mucha mano de obra especializada.3 Debido a esta última exigencia se le ha aplicado el calificativo de cultivo social por la amplia fuerza de trabajo que demanda. El tabaco como planta de rápido desarrollo vegetativo y corto ciclo de crecimiento es exigente tanto en agua como en elementos nutritivos. Se siembra mediante trasplante de plántulas a los campos de cultivo en donde se dispone en hileras, guardando distancias unas de otras de 0,8 metros. A los tres meses 3 Por término general se requieren 2.200 horas de trabajo por hectárea, más que cualquier otro cultivo. APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS de su plantación aparecen los primeros signos de madurez. Los cultivos (que constituyen monocultivos conocidos también como tabacales), se pueden extender por casi todas las regiones del mundo siempre y cuando cumplan los requisitos señalados. Ahora bien, en aquellos lugares en donde se implante este cultivo es seguro que configurará un paisaje de fuerte personalidad y de una espléndida belleza cron1ática, además de introducir una cultura agraria sumamente peculiar. En el pasado, cuando los españoles descubrieron América, el tabaco ya se fumaba por parte de los indígenas (amerindios). Existen vestigios de artilugios parecidos a una pipa de fumar en distintos yacimientos arqueológicos que prueban el arraigo de esa costumbre en épocas prehispanas. Por ejemplo, los relieves mayas de Palenque de los siglos VI y VII confirman fehacientemente lo señalado. Por otro lado, el propio Cristóbal Colón observó en Cuba cómo los indígenas fumaban o mascaban hojas y tomaban infusiones de tabaco o reducían las hojas a polvo para luego aspirarlo por la nariz. Se atribuye a los compañeros del primer viaje de Colón, Rodrigo de Xerez y Luis de la Torre, su descubrimiento en 1492. Las crónicas refieren que Rodrigo de Xerez, a su regreso a España, empezó a cultivar en Ayamonte las sen1illas que trajo y sufrió cárcel por la Inquisición bajo la acusación de brujería, ya que «sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca».4 Algunas de estas hojas fueron llevadas a España a la vuelta del primer viaje colombino. 5 Las crónicas precisan que es a finales del siglo XV cuando los navegantes que acompañaron a Colón en sus diferentes viajes al Nuevo Mundo introdujeron el hábito de fumar en tierras de Portugal, desde donde pasaría luego a España. Se asigna a fray Román de Pané el mérito de haber sido el primer introd·uctor del tabaco en España allá por 1518. Sin embargo, el verdadero iniciador de la corriente médico-científica en torno al tabaco es, sin ninguna duda, el sevillano Nicolás Monardes, quien, en su libro La Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, editado en 1580, dedica un amplio capítulo al estudio de las innumerables virtudes curativas de la planta. 4 La Iglesia se opuso tajantemente a la introducción de los nuevos hábitos de fumar, probablemente por la reputación que traía el tabaco del Nuevo Mundo de ser una sustancia afrodisíaca y abortiva, según relataban los monjes que habían ido a evangelizar a los indígenas. El papa Urbano VII excomulgaría posteriorn1ente a quienes n1ascaran, fumaran en pipa o aspiraran tabaco en el interior de las iglesias y, unos ailos más tarde, el papa Inocencio XII emitiría otra bula en la que extendía la pena de excomunión a todos los fumadores. 5 Bartolomé de las Casas y Gonzalo de Oviedo y Velázquez, en sus respectivas crónicas de 1527 y 1535 (Apologética historia de las Indias e Historia Genernl de las Indias), hablan de la práctica de <da h1ma» y describen cómo es la planta del tabaco y los usos que le daban los indígenas.
RAMÓN DíAZ HERNÁNDEZ In1agen 3. Can1pos de tabaco en Medellín (Colombia). Fuente: FAO-OMT En cambio, otras fuentes distinguen al toledano Francisco Hernández de Boncalo, 6 médico de Felipe II, como el primero que plantó semilla de tabaco en la península; concretamente, en la localidad de Cigarrales (provincia de Toledo), así llamada por las frecuentes invasiones de plagas de cigarras. De esta forma surgió el primer cultivo de tabaco en Europa, siendo esta última circunstancia la que dio nombre al cigarro de fumar. Mientras tanto, la costumbre de fumar tabaco pasó en el siglo XVI de Portugal a Francia, si bien hay que aclarar que los franceses ya fumaban en pipa sucedáneos tan curiosos como el cáñamo, la olorosa artemisa mediterránea, o mezclas de distintas hierbas aromáticas. En 1556, el francés André Thevet fue quien introdujo el cultivo del tabaco más allá de los Pirineos. Pero la expansión del consumo se debió al diplomático Jean Nicot de Villemain (1530-1600). Este último había sido embajador de Francia en Portugal, desde donde envió en 1561 rapé de tabaco a la reina Catalina de Médicis, para aliviar sus frecuentes jaquecas. De ahí, precisamente, derivó el nombre científico de nicotiana al tabaco, rebautizado por el botánico Adam Lonitzer (1528-1586) en 1565, en homenaje al mencionado diplomático J. Nicot. 7 Posteriormente, Car! Linneo (1707-1778) 6 Cronista e historiador de las Indias, nacido en Puebla de Montalbán en 1514 y fallecido en 1587. 7 Lo que son las paradojas de la historia: en sus comienzos, el tabaco tuvo en Europa fan1a de aliviar dolencias y curar enfermedades. De ahí, su interés inicial y la facilidad que encontró para expandirse. En can1bio, hoy en día su consumo es desaconsejable debido a que se conoce mejor su con 1 posi~ ción, por cuanto que el análisis químico ha revelado que cuenta en su haber con más de 2.000 sustancias y que la nicotina es sólo una de los aproximadamente 200 alcaloides identificados. APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS introdujo la denominación de nicotina en su clasificación botánica en honor de Nicot de Villemain en sus dos grandes obras: Las Especies de Plantas (1753) y Systema Naturae (1758). Los ingleses contribuyeron tan1bién a la expansión del tabaco y de los hábitos correspondientes. En este sentido, no falta quienes aseguran que fue el mismísimo sir Francis Drake (Devonshire 1540-costas de Portobello 1596) el responsable de difundir el hábito de fumar tabaco en Inglaterra, desde donde se extendería al resto del continente. Sin embargo, otros dicen que el verdadero popularizador de semejante práctica en el Reino Unido fue Sir Walter Raleigh (1552-1618), conImagen 4. trovertido personaje que, además de Cultivo del tabaco. Fuente: FAO-OMT cultivar las artes de la poesía y la navegación, fue favorito de Isabel de Inglaterra, fundador de la colonia de Virginia en 1584 y condenado a muerte por instigación española durante el reinado de Jacobo 1 (1566-1625) al ser acusado de complot contra el mencionado monarca. La tradición oral británica recuerda la elegante pose del referido sir subiendo parsimoniosamente al cadalso con una hun1eante pipa en la mano. Posteriormente, el gran paso para la difusión del tabaco por todo el mundo sería la aceptación del mismo por parte de la nobleza y las cortes de Europa que, en forma de moda o hábito, lo extienden al resto de la sociedad. Por otra parte, la hoja mascada o fumada en forma de cigarro o pipa se expandiría ampliamente por los ambientes marineros, siendo los españoles y portugueses quienes contribuirían decisivamente a su propagación por todo el mundo. El tabaco en la actualidad. El tabaco en España Hoy en día, el tabaco se cultiva de forma industrial en casi todos los países del n1undo, salvo en Escandinavia y Reino Unido. Son mundialmente famosas las producciones de Virginia, Burley (Idaho) y Maryland (USA), en toda Latinoamérica y Caribe, Asia oriental, Holanda, Bélgica, Rusia, África del Sur, Fili-
RAMÓN D íAZ H ER NÁN DEZ pinas, Los Balcanes y Turquía. Pero es conveniente resaltar que es principalmente en los Estados Unidos donde se obtiene la cuarta parte de la producción mundial y que el lid erazgo hoy en día está centrado en China, que se ha convertido en el principal productor de tabaco, seguido a mucha distancia de Brasil e India. 45 40 35 30 25 20 15 10 ~ .j¿: ~ :;::: ~:;:::~::::::::~:::!~;::::!!!!!t;::::!~=:!~~~ Gráfico n° 1 Principales países productores de tabaco en 2005 Fuente: FAO-OMT Según la FAO, la producción mundial de tabaco en 2005 ascendió a las 6.57 1. 650 toneladas. Los principales países productores fueron China, Brasil, India y EE.UU. con los porcentajes que se reflejan en el gráfico númer o l. En España 8 es un cultivo industrial que, pese a los mucho s obstáculos que rodean su práctica, goza aú n de cierta relevancia. Su aportación al valor añadido bruto primario era elev ado hasta no hace mucho y cubría hasta unas 26.000 hectáreas que se distribuían por las vegas cacereñas que se prolong an por el sur de Ávila,9 campiñas sevillanas, vegas granadinas, comarca de El Bierzo, costas asturianas, riberas navarras y valencianas y regadíos tol edanos a la vera del Tajo. Por tratarse de un cultivo inten so, tiene una amplia capacidad empleadora y da bueno s rendimientos: 2.500 kgr por hectárea de hoja de tabaco. La 8 En España, l os antecedentes de Tabacalera se remontan a la fundación, en 1636, de la Institución del Estanco del Tabaco. En 1887, se crea la Compañía Ar r endataria de Tabacos (CAT), que se encarga de la gestión del monopolio del tabaco en nuestro país. En marzo de 1945 cambia su nombre por el de Tabacalera, S.A., empresa que dejó de ser de titularidad pública en abril de 1998. 9 En la provincia de Cáceres, se produce el 80% del tabaco español, destacando la comarca de La Vera, en donde se cosecha una media anual de medio millón de kilogramos. APR OX IM ACIÓN GE N ERAL AL NE GOC IO TABAQU ER O EN CANARI AS Compañía Espafiola de Tabaco en Rama (CETARSA), empre sa pública tabaquera en manos de la SEPI,w es la encargada de la ordenación de este subsector , desde la producción a la transformación. En el contexto de la PAC, aporta sustanciales márgenes económicos que permiten vivir relativ amente bien a una familia que disponga como mínimo de unas tres hectáreas. 11 Recientemente, la progresiva reducción de las subvenciones europeas al cultivo, junto a la caída de la demanda por las campañas que desaconsej an su consumo, amenazan seriamente su continuidad en España. CETARSA nació en 1987 (cuando la empresa pública Tabacalera fue privatizada y reconvertida en ALTADIS) y su misión se centra en la compra y procesado del tabaco. Con fecha de agos to de 2002, cuenta con centros industriales en Tatayuela, Navalmoral, Coria, Plasencia, Jaraíz y Jarandilla, en Cáceres y Granada. Igualmente tiene almacenes en Candeleda en Ávila, Don Benito en Badajoz, Carracedelo en León y Murieta en Navarrra . CETARSA ti ene capacidad para operar con 80.000 tone lada s de tabaco en rama, pero sólo transforma unas 30.000 so br e una producción nacional estimada en 40.0 00 tms. anua les. Por otro lado, ALTADI S, la empresa resultante de la fusión de Tabacalera y la francesa SEITA 12 es la primera compañía mundial en fabricación de puros y la tercera de Europa en fabricación de cigarrillos. En España contaba con 14 fábricas de cigarrillos, puros y picadura (julio de 2002) en A Coruña , Gijón, Cantabria, San Sebastián, Logroño, Tarragona, Madrid, Palazuelo, Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga y dos factorías en Cádiz. En enero 2008, la británica Imperial Tobacco a dquiere Altadis, que hasta ese mome nt o ocupaba la quinta posición del ranking a nivel mundial, lo que le sirve a la nueva entidad resultante para consolidar la cuar ta posición liderando esta modal idad productiva a escala global. Con esta nueva fusión, la empresa multinacional Imper ial Tobacco pasa a contar con una potente área de producción que se apoya en unas 58 fábricas repartidas por var ios paí ses europeos. Recolección y preparación del tabaco para el consumo Para poderse consumir, la hoja de esta planta debe curarse y prepararse para lu ego poder ser fumada, mascada o aspirada en polvo. La recolección se realiza trascurridos unos tr es meses a partir de la siembra, cuando la planta ha llegado 10 Ac rónimo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. 11 MÉNDEZ, R. & F. M OLI NERO (1993): Geog rafía de Es pmia, Ed. Arie l, Bar ce lo na , pp. 325-378. 12 Los antecedentes de la francesa SEITA se remontan al año 16 64 en que se crea la Hacienda de Tabacos. En 1926, se constituye el Servicio de Explotación Indus trial de T ab acos (SEIT ), que pa só luego a convertirse en SE IT A en 1935. Su privatización tuvo lugar en 19 95 .
RAMÓN DíAZ HER NÁNDEZ Imagen 5. Secado del tabaco en Corinto por el método de circulación de aire . Fuente: OMT a su desarrollo óptimo, que es cuando las hojas adquieren un tinte amarillento. Las hojas se van recogiendo de abajo para arriba, desde las de más antigüe - dad a las más jóvenes y se ensartan luego a unos alambres que se cuelgan en unos soportes de troncos para su secado natural, cubriéndose con plásticos en caso de lluvia. Durante este proceso se van seleccionando las hojas bajas, Imagen 6. Secado de las hoj as mediante circulación de aire caliente. Fu ente: FAO-OMT APROXJMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS medianas y altas. Cuando las condiciones atmosféricas dificultan el proceso de secado natural, se recurre al secado artificial mediante circulación de aire caliente. Se trata de un sistema de tuberías que se encarga de esparcir el calor de modo uniforme y rápido. Una vez secadas, las hojas se apilan en montones y se colocan en sucesivas capas para que experimenten un proceso de fermentación, que tiene por objeto modificar su aroma. La elaboración del tabaco para fumar procede a tratar las hojas que vienen de los secaderos, clasificándolas, regándolas con soluciones salinas y sometiéndolas a nueva fermentación; entonces adquieren un peculiar color oscuro y un aroma característico; o también se trata con soluciones azuImagen 7 Tabaco de Virginia e mbalado en toneles de roble americano. Fuente: FAO-OMT caradas para que adquieran un sabor u olor especiales. Después se someten al secado y pasan a formar parte de las diferentes labores según el producto final que se quiera obtener: picadura, cigarrillos, puros o puritos. La elaboración industrial del tabaco El consumo humano de tabaco ha contado siempre con cinco posibilidades: pipa, mascado, cigarro puro, rapé y cigarrillo. Con el tiempo se tiende a abandonar el ma scado y la aspiración de polvo de tabaco, s iendo el cigarro puro y, sobre todo, el cigarrillo los que mayor aceptación tienen por parte del público. Veamos a continuación y detalladamente cómo se e laboran estos dos últimos. En la composición de los cigarrillos intervienen tabacos de distinta procedencia. La mezcla se prepara en mod e rna s fábricas, en donde las balas de hojas son previamente humedecidas. Luego se procede a la separació n del par é nquima y nerviaciones o palillos. Esta operación suele hacerse con la ayuda de una máquina despalilladora. Asimismo, los strips o fragmentos de par énq uima y l os nervio s, so metido s a un recalentamiento y una rehumectación, so n picados en laminill as mediante un laminador como el que se ve en las imágene s siguientes.
RAMÓN DíAZ 1-IERNÁNDEZ Imágenes 8 y 9. Torrefactores y laminadora de nervios en una fábrica de Dijon. (Foto SEITA) Según la calidad que se quiera dar al tabaco de los cigarrillos, el tabaco puede someterse a una operación de torrefacción. Esta desecación, ligera en los tabacos de tipo inglés o americano, es n1ás intensa en los tabacos negros. En la imagen 8 pueden verse unos torrefactores de una fábrica en los que unos cilindros rotativos fuertemente calentados realizan el proceso de torrefacción. Realizado todo el proceso, el tabaco pasa a la máquina de liar cigarrillos en la que se distribuye una hoja continua de papel de fumar, que se enrolla y se pega (imagen 10). Cuando el cigarrillo lleva filtro, el proceso es igual solo que el ln1agen 10. Máquina de liar cigarrillos en Dijon. (Foto SEITA) APROXIMACIÓN GENEl~AL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS papel de fumar ya viene preparado para ajustar con el filtro el tabaco. A continuación se cortan los cigarrillos a la longitud deseada. El empaquetado y precintado de las cajetillas y cartones se hace también de forma automática. Otra producción den1andada por los consumidores es la de cigarros puros. Existen cuatro formas diferentes de puros: a) waisl, b) bel/y, c) straight y d) corona. En el mercado se ofertan, ade1nás de los descritos, otras variantes como los puritos, los fan1osos habanos o los Davidof, más finos, cortos o n1uy alargados y de aromas exquisitos. El cigarro puro consta de una parte central (véase la ünagen 11) que es la tripa, que se confecciona con hojas picadas. La tripa se envuelve con una primera hoja, el cepillo, que le da su forma característica. Finalmente, una segunda hoja, delgada, flexible, resistente y aromática, denominada capa o capote, es enrollada alrededor de la capilla o capillo. El verdadero puro habano está elaborado a base de tabaco de origen y calidad homogéneos. La calidad del puro depende de hecho de la combinación entre destreza en la confección y del sabor y aroma de la materia prima empleada en la tripa. En el afio 1945 se produjeron a nivel mundial unos 2.000 millones de kilos de tabaco. La producción n1undial de tabaco a granel fue en 1949 de 281.054 toneladas métricas; 10.926 tnillones de unidades de cigarros puros y a b d ©Bordas Imagen 11. Diferentes formas de cigarros puros
RAMÓN DíAZ HERNÁNDEZ 812.514 millones de cigarrillos. En España, la producción a granel alcanzó en esa misma fecha las 18.883 toneladas y los 9.466 millones de unidades de cigarrillos. En suma, la universalización del hábito de fumar, así como la notab le imposición tributaria que grava los procesos de producción, elaboración y consumo, convierten al tabaco en una poderosa fuente de ingresos para las haciendas públicas. Introducción del tabaco en Canarias En Canarias, el cultivo del tabaco estuvo prohibido ha sta 1827 en que fueron autorizados determinados ensayos a modo de experimentación. El desestanco y descuelgue del monopolio de Tabacalera tuvo que esperar a 1836, a partir del cual se permitió el libre cultivo y la libre manufacturación. Durante el período comprendido entre 1852 y 1875, se fomentó su producción tanto desde las instancias oficiales insulares como de las centrales. Viera y Clavijo (1731-1813), estudioso de la botánica insular, en una magnífica descripción de la planta para los conocimientos de la época, deja claras tres cuestiones: primero, que es una planta que estaba ya enraizada en nuestras isla s; segundo, que estaba prohibido su cultivo; y tercero, que ya se conocían sus propiedades medicinales y placenteras. Viera dijo del tabaco que era «Planta americana, demasiado célebre, que connatural i zada en nuestras islas, se cría espontáneamen te en huerto s y heredad es, sin que se permita su cultivo. 13 Consérvase siempre verde por ser vivaz. Su tallo es grueso, rol li zo, velludo, lleno de una médula blanca, y de cinco a se is pies de alto. Las hojas, son alternas, alanzadas, de palmo y medio de largo y seis pulgadas de ancho, enteras, blandas, pegajosas, un poco vellosas, de un verde pálido, y de un sabor acre, sin pezón. En las extremidades de los tallos, que ramifican en muchos pedúnculos, nacen las flores, formando ramilletes; y consta cada una de un cáliz permanente, aovado, de cinco puntas agu das ; una corola blanca tirando a roja, embudada, con el tubo may or que es el cáliz, y el borde muy abierto, cortado en cinco divisiones replegadas, con puntas; cinco estambres y un germen oval de dos celdillas, llenas de simientes menudas, oleaginosas. Las hojas del tabaco, o tabaquero como se suele decir, son un excelente vulnerario para limpiar y cicatrizar las úlceras inveteradas y de mal carácter. También sa na las contusiones; y su infusión en orina humana, de st ruy e los piojos de niños y de bru tos. Acerca del continuo uso que el capr icho de los hombres ha querido hacer de esta plan t a, que de suyo es cáustica, narcótica y amoniacal, t omándo la por la n ar iz en polvo fino y en rapé, y por la boca en humo de sus hojas 13 Como es sabido, desde un principio, España sometió el tabaco al régimen de tasa y estanco. APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS quemadas o mascadas en crudo; se pueden ver autores médicos y natur alistas, pues a los canarios sólo les incumbe el sabor, que su país produce tabaqueros salvajes». 14 La extensa cita tomada de nuestro erudito arcediano nos excusa el tener que aportar más argumentos acerca de la imp lantación del tabaco, de uso y conocimiento del mismo en las islas, inmediatamente después de los viajes de Cristóbal Colón hacia América a final es del sig lo XV. Ahora bien, como cultivo sistemático orientado a los mercados exteriores, debemos esperar al último tercio del siglo XIX que es cuando se empieza a t omar en serio esta posibilidad ante la crisis de la cochinilla. 15 La exportación de tabaco se elevó considerablemente entre 1875 y 1878. Sólo en ese último año fueron embarcadas 354.640 libras de peso; pero en el año 1879 se pudieron vender en el exterior unas 36.978 libras debido a la retirada de la ayuda al tabaco por parte del gobierno español. La calidad de la producción todavía no era suficiente y parecía evidente a los conocedores de entonces que se requería mayor destr eza en su mejora. Una proporción importante del tabaco que se consumía entonces en las islas se producía aquí, mientras que el resto se vendía en Europa, siendo Aleman ia el mayor consumidor, por delante de Inglaterra y Francia. Pequeñas cantidades se orien t aron hacia Sudamérica y la costa occidental africana. El precio oscilaba entre 8 y 16 dólares por cada 100 libras de peso. Se decía que el tabaco de mejor cal idad se cultivaba en Adeje y en la isla del Hierro . 16 Pero también se obtenían producciones esperanzadoras en Gran Canaria y Tenerife (Granadilla y Vilaflor), entre los meses de diciembre a marzo . El destino inicial de estas primeras cosechas fueron los mercados de Argentina, Francia, España, Alemania y África. Entre 1879 y 1880, el tabaco seguía prometiendo resultados satisfactorios, habiéndose conseguido bastante cantidad y logrado una calidad semejante a la del tabaco cubano. Sin embargo, el gobierno español, que había decidido comprar durante tres años las cosechas de las Islas, no cumplió su compromiso. Por lo que los cosecheros con sus almacenes rep l etos de tabaco tuvieron que abandonar el cultivo y dedicarse en muchos casos a la caña de azúcar. Sólo en Las 14 VIERA Y CLAV IJ O, J. DE (1982): Diccio11nrio de Historia Nnturnl de /ns I s/ns Cn11nrins. Mancomunidad de Cab i ldos de Las Palmas, p. 403. 15 Escribe J. Mateo Día z en 1934 que «a lgunos agricultores de Canarias, más previso r es o más desconfiados, dudaban d el porveni r de la cochin illa e intentaron mon t ar a lo grande el cu l tivo del tabaco» (Esq11er11n de liistorin eco 11ó111ic n de /ns I s/ns Cminri n s, p. 20.) 16 QUINTANA NAVARRO, F. (1992): l11 for111es co11s11/nres británicos sobre /n s Is/ns Cnnnrins (1856-1914), coedición del SEHIC de la UNED, la ULPGC y el CIES, Las Palmas de Gran Canaria, pp. 238 y 239.
RAMÓN DíA Z HERNÁNDEZ Pal mas se recogieron unas 33.000 l ibras de tabaco en 1882, según testimonio de l citado Miller. El mismo autor manifiesta en uno de sus informes que en 1884 se vendieron 2.268 quintales de tabaco a España; 1.753 libras a Alemania; 939 y 27 libras a África y Francia respectivamente. Y que, en 1885 y 1886, se exportaron 279 y 6.774 quintales por valor de 10.454 y 56.137 libras esterlinas respectivamente.17 De nuevo Miller informa en 1880 de que existía en Las Palmas de Gran Canaria dos fábricas de cierta importanc ia, en las cua les se reali zaban todas las relacionadas con la manipulación de l tabaco, añadiendo que los artículos fabricados se exportaban luego a Inglaterra y Alemania donde disfrutaban de buena acogida. En el informe consular correspondiente a 1885 se dice que « El cultivo del tabaco ha permanecido constante desde mitad del año pasado, cuando recibió un gran impulso por parte del gobierno españo l, que sin embargo rompió su acuerdo pronto. Esto produjo un gran golpe a la industr ia del secado y preparac i ón de la hoja de tabaco. De todas maneras, hay unas ocho o nueve fábricas y en cada una de ellas las operaciones se llevan a gran escala. Respecto a este producto, está también la confección de cigarros al estilo de La Habana, en cuya industria Jos capitalistas encuentran una forma de invertir su dinero y los artesanos un medio de encontrar trabajo. No hay estadísticas oficiales de su producción ». Lo cierto es que los propios cónsules británicos desaconsejan en 1886 a los comerciantes ingleses la venta de tabaco en las islas debido a que la producción insular, más la que llega desde América y Alemania, es suficiente para el abastecimiento de la demanda local.18 Hecho que además se puede constatar con el incremento de las exportaciones durante los años 188 7, 1888 y 1889, que ascendi ero n a 150.000, 121.000 y 91.251 libras de peso respectivamente que, en con - junto, alcanzaron un valor de 83.664 l ibras esterlinas. En 1890 se escribía desde la cancillería br i tán ica acredit ada en Canar i as que la principal ind ustria de las Islas era la de puros que había alcanzado una aceptable calidad así como unos precios razonables (mitad del val or que en Inglaterra). Son cuidadosamente producidos con mezclas de tabacos importados de Cuba, Sumatra, Chi le y Cincinati. Se especifica que la principal empresa está radicada en Tenerife y son sus titulares los señores Zamorano y Villars, mi entras que la fábrica de Las Palmas pertenece a J. Millar. En 1891 se exporta17 Ibídem, pp. 238 y ss. 18 Ibídem, pp . 335, 336 y 337. APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS ron 91.317 libras de tabaco; mientras que en 1893 se vendieron a España, Inglaterra, África, Alemania, Francia e Italia un total de 24.566 kilogramos de tabaco en rama y manufacturado por valor de 79.462 pesetas. Sin embargo, en la última década del siglo XIX, la producción tabacalera insular debió debilitarse considerablemente puesto que entraron, entre 1899 y 1900, por los puertos de Tenerife importaciones procedentes de España, Alemania (810 toneladas), Gran Bretaña (86 tone ladas) y Estados Unidos, duplicando en 1899 las compras de tabaco foráneo respecto de l año anterior. En cigarrillos so l amente, Ing l aterra se erigió en el principal proveedor de l archipiélago. Estas cantidades siguieron aumentando en 1901, pero el incremento del tipo de cambio y la puesta en vigor de una nueva tarifa por entrada de mercancías (arbitrios) redujeron temporalmente el volumen de las transacciones con el exterior. Sin duda, las únicas excepciones vendrían representadas por las islas de La Palma y Tenerife que exportaron unas 109 tone l adas de tabaco en hoja con destino a la península 19 entre 1900 y 1901. En este último año, Tenerife consiguió además enviar unas 63 toneladas de tabaco manufacturado a España. La pérdida de Cuba en 1898 forzó un cambio en la política tabaquera española que a partir de entonces determina promover nuevamente el cultivo del tabaco en Canarias. Con vistas a la obtención de la autosuficiencia en el aprov isionamiento de este produc to, Tabacal era propone a comienzos de l siglo XX obtener unas 220.000 l ibras de tabaco an uales, superando con ello las mejores cifras medias alcanzadas hasta ese momento en l as islas. Con esta final idad se siembran más superficies, se ap l ican métodos racionales y se intensifica la tute la por parte de peritos especializados. La isla de La Pal ma fue la que más se benefició de esta coyuntura por disponer de mano de obra experta formada en las veguerías cubanas de Pinar del Río.20 Las medidas adoptada s permitieron que la sociedad monopolista para la venta del tabaco en España adquiriese la can ti dad acordada, siendo en 1905 manifiestamente creciente la calidad de l producto en relación con años precedentes. En 1908, el vicecónsul F. Mill er informa desde La Palma que el tabaco que allí se cultiva sigue prosperando, dando la mejor y más abundante cosecha de los últimos años. Su producción seguirá en los sucesivos años vendiéndose en forma de cigarros puros básicamente en Reino Unido.21 19 Ibídem, pp . 57 0573 . 20 Ibídem, t omo 11 , pp. 623-6 24. 21 fbídem, p. 762.
RAMÓ N D íAZ HER NÁNDEZ La pla nta cubana culti va da aquí, añade el distinguido info rma nt e, ha produ cido una calidad inferior de hoja, fuerte y basta; pero que creía que se iba a persistir en el em p eño puesto que con la experiencia en es ta rama de la agr i cu ltura se puede mej orar bastante la calidad de la cosecha. 36 Al año sig ui en te, vuelve de nue vo el mismo diplomático a exponer que no se ha hecho ningún progreso. Come nta que en su finca cercana a La Laguna un terrateniente dedicó una gran super ficie al tabaco pero ha dec idid o dejarlo, si bien ti ene no ti cias de que otros han tenido má s éxito, pero que só lo se pu eden co nsid erar co mo meros experimentos, qu e no han de mostrado ser ni muy rentab les ni todo lo contrario. Ante el boom de la cochinilla, los dem ás cultivos prácticamente h an declinado duran - te todo s estos años. En ca mbio , en 1875, se notifica qu e la «a tención de los terrat en i entes se ha centrado en gran medida en el cultivo del tabaco, el cua l, con mayor c uid ado y experienc ia , puede mejorar en calidad y promete conve rtir se en una de las principales expo rta ciones, además de ser un medio de traer pro sper id ad de nuevo a las islas. El gobierno esp añ ol compró 30.661 kilos para sus indu strias» en ese mi s mo año.37 Tenerife 38 ha sido la isla con ma yor superficie dedicada al tabaco so br e ti e rra s de re ga dío y con mayor producción de las tr es que si guen aún cultivando es ta planta. Para no ir muy a tr ás en el tiempo, destacaremos que sólo en la cosecha de 19 80-1981, con la variedad Haban ensis y so bre un número reducid ísimo de hectáreas, se obtuvieron unos 20.000 kilogramos de tabaco, a una medi a de 2.000 kilo gramos por he ctárea. Y eso sin contar que los resultados de estos años so n bajos en comparación con los pr ecede nt es. Esta produ cci ón se vende en su m ayor part e a través del Consejo Tabaquero de Canar ias que ofrece a los agr icu ltores una mayor seg uridad y estabilidad a los cultivos, por lo que se espera que las cosech as se puedan seguir ma nt eniendo. Las subvenciones oficial es se acercaron más o menos a 325 pesetas por kilogramo producido , con lo que se logró en parte incentivar todav ía más a l os cosecheros. En el norte de Ten er ife, fundamenta l mente en el municipio de La Orotava, existen bu enas co ndi ciones agroedafológicas para el cultivo de l tabaco ca l diad y los tabacos caperos idóneos para producir ci garros p uro s. En efecto, a bund an los suelos aptos para obtener tabacos de excel en te calidad. Allí se producía m ás del 50% del total por el procedimiento de ga llardet es que exi ge m ás mano de obra (lo que hace aumentar el coste de producción) y se reali zaba en peq u eñas parcelas o bancales de 0,5 o menos hectáreas, lo que impo sibilita a todas luces la 36 QUIN TANA NAVARRO, F. (1992): !11/ ormes co 11 s 11/ nres ... , op. cit., pp . 27 y 28. 37 Ibíd em, p. 190. 38 GUARNIOO OLMEDO, v. (1984): art. cit ., pp. 35-57. APROX IMACI ÓN GENERAL AL NE G OC IO TABAQUERO EN CANARIA S mecanización de las labores. El procedimiento de gallard etes es típi co de Cuba. Cons iste en producir gru pos de hojas en brotes laterales que s urgen al de s truir la yema t erminal del tallo principal, des botonando en caja, c uando aún no ha iniciado la planta el crecimi ento en longitud. Se persigue con ello ate nu ar la apo rt ación de sav ia directa a fin de producir hojas má s finas. La recolección se hace por hojas y el curado es al aire libre, sin secad eros de obra o cha mizos. Era frec uente qu e fuera el intermediario el que se encargaba de l as labores de finalización del c urad o que se so lían realizar en las llamadas casas del tabaco. La fermentación también recaía casi s iempre en el int er mediario mediante el procedimie nto de obten er tabaco al es tilo palmero, lo que frecuentemente provocaba pérdidas de hasta un 30%. 39 El tabaco orientado a la fabricación de puros arte sa nal es procuraba ba sarse en la capa, capote y tripas de cigarro. Por eso, la ca lidad era relativamente buena , el aroma también y el color marrón claro de cua nd o la pla nta es tá cruda se ti e ne que oscurecer d esp ués de fermentado hasta alcanzar la aparie ncia o el est ilo de los típicos puro s palmeros. Los tabacos inf er ior es se e mpl eaban para produ cir pi cad ura de cara al comercio local. En los muni ci pios de Arafo y Candelaria, s ituad os al nord este de la isla, se encont raba otra su bárea tabaquera de ca lidad , en mucho s aspectos se mejant e a la de l norte, especia lm ente en lo que a producción se refiere. Otra s ub área también relevante era la de Arico-Granadilla, s itu ada en pl ena comarca sur de Tenerife, con rasgos climatológicos y edafo-agrarios típicame nte sureños, en donde se producía el 10% del total de la isla durante los años sese nta y seten t a. En esta comarca, los cu ltivos ya pr esci ndían de los típicos ga ll ardetes, ha ciéndose el curado por planta entera. Para su produ cción se adecuaba el terreno en bancales de s up erficie pequeña o m ed ian a por unidad de exp lotació n. Todavía m ás hacia el sur se encuentra la su bárea más extensa y productiva de Tenerife, en el municipio de San Miguel y el Va lle de Ara na. A quí se producí a hasta no hace mu cho un 40% del tabaco que se recolectaba en t oda la isla de Tenerife. En es ta comarca, como en l as resta nt es, los cultivos han evolucion ado pasando del régimen de secano a regadío desde 1960 en ade la nte , a unque en el sur el agua seg uí a sie nd o escasa y cara. El c urado se hace al aire libre. El tabaco en esta parte de la isla, por estar m ás exp ue sto al so l y al aire, presentaba un col or m ás claro, de hojas finas, pobr e en aroma, aligerado o parcia lm ente vaciado. Esos rasgos eran determinant es de la inferior calidad del mi smo respecto del que se obtenía en las comarcas del nor te, especialmente al qu e se cosechaba en el Va lle de La Orotava. El tabaco de esta zo na, con un tej ido de la hoja 39 Ibídem , pp. 35-57.
RAMÓN DíAZ HERNÁND EZ algo más basto, se destinaba generalmente para la confección de picadura en hebra (Scaferlati) y se supone que t amb ién co mbi naba con los tabacos más exóticos en la fabricación. También tenía cierta imp ortanc ia la producción de tabaco de bote, que era un tabaco de desecho y qu e se solía pagar al 50% del precio del tabaco normal. Cultivo e industria tabaquera en Gran Canaria La ca íd a de los precios de la cochinilla favoreció, sin duda, la r ean udación del cultivo del tabaco en 1872. En esta isla se ha conseguido acumular más experiencia en el cu ltivo y preparación de la planta. Con ello, han aumentado los precios del tabaco expo rt a do al m ercado alemán, 40 que alcanzó las 200 balas en 1870 a precios que oscil aron entre los 24,25 y 38 dólares por quintal. También se env iar on desde Gran Canaria y La Palma muestras, princ ipalm en te, a Bremen, a un precio mínimo de 15 dólares por quintal, con aceptable resultado. Cuadro n• 4. Exp ortación de tabaco a la penín s ula Años Cigarros Cajetillas de cigarros de 16 e/u 1953 6.402.500 885.000 1954 6.675.000 2.259.000 Fuente: INE (1955): Rese 1i a estadística de la pr ov i11 c ia de La s Palma s, p. 280. En Gran Canaria se formó en 1874 la soci edad el Porvenir Ag rí cola de las Islas Canar i as con el objetivo de fom entar y proteger el negocio tabacalero insul ar. Wetherell, vicecónsul británico en Las Palmas de Gran Canaria, informaba en 1874 que el tabaco había de s pertado mu chas expecta ti vas y que en ci er tos círculos compuestos por personas pr ep ara d as existía la convicción de que es ta isla estaba capacitada para producir tabaco de calidad. Si bien, añade, que inicialmente los «C ulti vado res nativ os se hi ci ero n ideas extravagantes con respe cto a esta planta y se negaron a cultivarlo a un os precios que a la mitad ya se consideran rentables en otros paí ses ». 41 En 1875, el gob ie rn o españo l compró un as 20 ton eladas de tabaco produ c ido en es ta isla a un pr ecio de 4 che lin es la libra, lo qu e animó a num erosos finqueros a aumentar su cultivo. 40 QUINTANA NAVARR O, F. (1992): In formes co11s11Inre s ... , op. cit., pp . 91 y 92. 41 Ibídem, p. 175. Años 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 APROXIMACIÓ N GEN ERAL AL N EGOC IO TABAQUERO EN CAN ARI AS Cuadro nº 5. El tabaco en la provincia de Las Palmas: s up erficie cultivada , pr oducción y valor en pesetas (1943-1952) Supe rfi cie en Has Producción media/ Ha. Producción Precio Valo r de la enQms global del Qm. producción Secano Regadío To tal Secano Regadío (En Qms.) (En pts.) (En pts .) 25 150 175 10,0 24,0 3. 850 650 2.502.500 30 124 154 7,0 19,0 2.566 650 1.667.900 16 19 35 7,0 25,0 587 650 381.550 22 31 53 11,0 25,0 1.017 650 661.050 20 30 50 11,0 25,0 970 650 630.500 22 29 51 8,0 20,0 756 500 378.000 200 6 206 11,0 25,0 2. 350 900 2.115.000 172 8 180 8,0 20,0 1.536 900 1.382.400 133 63 196 8,0 20 ,0 2.324 900 2.091.600 241 5 246 8,0 20,0 2.028 900 1.825.000 Fuente: INE, R ese1ia es tad ís tica de la p rov i11 cia de Ln s Palm as, p. 189. En Gran Ca naria y en las islas or i en tales, en ge neral, el cultivo del tabaco ha estado muy limitado. Es cierto que en tiempos pasados alcanzó un a gran imp or ta ncia, p ero desde mediados de los cincuenta no ocupa grandes extensiones. Po r ejemplo, en 1952 se se mbr aro n so lame nt e una s 246 hectáreas (que suponían el 0,06% de la supe rficie agraria provincial} 42 que produjeron 2.028 qms. con un va lor de 1.825.000 pesetas. Exceptuando Lanzarote, ha sta hace unos años se plantaba únicamente en Santa Lucía de Tirajana. La indu st ria in su lar , en cambio, ha estado mu y presente con num erosas fábricas que en años como 1956 procesaron los 3,04 quintales métricos cosechados e ntr e las 380 hectáreas de la provincia de Las Palmas. La imp ortación de tabacos en rama d esde Amér ica y la penínsu la hi zo posible esta activid ad que ha tenido y ti ene una decisiva aportación al comercio exterior. Durante muchos años fue el producto más relevante de l as exportaciones canarias detrás de la fruta (plátanos y tomates) y las salazones de pescado, teniendo como destino preferente In glaterra (15%) y la península (7%). La ex porta ción de tabaco al territorio pe ninsular se hi zo a través de Tabacalera S.A. en régimen de mon opolio del Estado. Por ejemplo, tomando los datos a por42 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍST ICA (1956): Re s e1in estadís tica de la provi11cin de La s Pa/111n s. Madrid, 495 pp.
RAMÓN DiAZ HERNÁNDEZ tados por el INE, a finales de los años 50 la isla de Gran Canaria exportó un total de 15.027 kgrs. de cigarros puros; 73.889 kgrs. de cigarrillos populares y 3.237 kgrs. de cigarrillos de lujo que hacían un total de 92.153,5 kgrs. Conclusiones Para concluir esta parte, centrada en una descripción genérica sobre la evolución de la actividad tabaquera en las islas, insertamos una interesante reflexión del profesor T. Bravo Expósito realizada en la década de los cincuenta del pasado siglo que dice así: ((El cultivo del tabaco se incrementa extraordinariamente cuando existen restricciones para su importación, ocupando una escala mucho menor cuando cesan las causas restrictivas. Puede considerarse un cultivo de emergencia. Se ha cultivado tradicionalrnente en la isla de La Palma, en donde su calidad y su elaboración pueden competir con las mejores n1arcas del extranjero. Los procedimientos de cultivo y fabricación son n1uy similares a los de la isla de Cuba, puesto que durante muchos años, gran número de obreros canarios atendieron los cultivos de las Antillas, aprendiendo la técnica y práctica de todos los procesos, desde el cultivo hasta la elaboración».43 En la actualidad, la producción tabaquera cultivada en Canarias ha decaído bastante, reduciéndose su espacio a la mínin1a expresión, puesto que los costes y los precios que detern1inan hacen del cosechado aquí una materia priina escasamente competitiva con relación a las producciones foráneas. Bibliografía consultada Asu-SHAM y otros (1998): El tabaco. Aye1; lloy y mmlana, colección: Temas transversales, Gobierno de la Comunidad Autónoma de Navarra. ASOCIACIÓN CANARIA DE INDUSTRIALES TABAQUEROS: Estadísticas, Cuaderno nº 46 (sin fecha). BERGASA PERDOMO, O. (2003): La fiscalidad sobre el tabaco, Ediciones del Umbral, Los libros de Altadis, nº 3, Madrid. CORREA VIERA, B. (1945): «El tabaco», en Revista Islas Cauarias. Estudio Econó111ico, publicación del Mando Económico de Canarias. 43 BRAVO EXPÓSITO, T. {1956): op. cit., tomo l, p. 360. APROXIMACIÓN GENERAL AL NEGOCIO TABAQUERO EN CANARIAS BRAVO EXPÓSITO, T. (1956): Geografía de Canarias, Ediciones Goya, tomo 11, Santa Cruz de Tenerife. GUARNIDO OLMEDO, V. (1984): «El tabaco en las Islas Canarias», Revista de Estudios Geográficos, nº 174, Madrid. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (1956): Rese1ia estadística de la provincia de Las Palnzas, Madrid. ISTAC-GOBIERNO DE CANARIAS: Anuario estadístico de Canarias 2001 y 2002. MÁRQUEZ MACÍAS, R (1991): «La búsqueda de un modelo laboral capitalista en la economía cubana. La emigración de colonos canarios, 1852-1855», Anuario de Estudios Hispano-Americanos, tomo XLVIII. Sevilla. MATEO DíAz, J. (1934): Esquema de historia económica de las Islas Canarias, Madrid. MÉNDEZ, R. & F. MOLINERO (1993): Geografía de Espmla, Ed. Ariel, Barcelona. MORALES LEZCANO, V. (1996): Síntesis de la Historia Económica de Canarias, Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife. PANCHO GUERRA (1977): Obras escogidas, tomo Ill, Léxico de Gran Canaria, Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. ÜRTIZ, P. (1996): «Sectores sociales de La Palma piden una etiqueta identificativa para el puro artesanal», en Revista Canaria Agraria y Pesquera, nº 32, eneromarzo. QUINTANA NAVARRO, F. (1992): Informes consulares británicos sobre Canarias (18561914), UNED, ULPGC y Crns, Las Palmas de Gran Canaria. VIERA y CLAVIJO, J. DE (1982): Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas.