Acerca de la industrialización del Eje Sambre -Mosa y las agitaciones obreras de 1886 en Bélgica
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ACERCA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES OBRERAS DE 1886 EN BÉLGICA CUSTODIO VELASCO MESA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Fecha de recepción: Septiembre 2004 Fecha de aceptación: Diciembre 2004 RESUMEN Desde mediados del siglo XIX a mediados del XX se iniciaron en Europa —y también en Huelvauna serie de denucias a causa de la existencia de "industrias insalubres" en las ciudades. Estas industrias eran de tres ti -pos: ruidosas, las que podían causar un fuego o las que producían malos olores. Muy pronto fueron apareciendo en Huelva como reflejo de la modernización urbana e industrial que tenía lugar en la ciudad. Pero al mismo tiempo los ciudad an os se fueron sensibilizando ante los peligros de este tipo de industrias y fueron presentando denuncias ante las autoridades municipales por el incumplimiento de las ordenanzas que existían en relación con estos temas desde mediados del siglo XIX aproxima -damente. Este hecho resulta sorprendente en una ciudad tan pequeña como debía ser Huelva en aquellos momentos. PALABRAS CLAVE Industria, industrialización, modernización urbana, insalubre, ruidos, malos olores, incendios, ordenanzas municipales. ABSTRACr Since middle of XIX century to middle of XX took place in Europe and in the same time in Huelva, denunciations about "unhealthy industries"divided in three kinds: the noisies ones, the fires ones and the skins ones. This kind of industries soon was frequents in Huelva and were an example that the urban modernization and the industrialization came over the town. But at the same time, people was sensitiziyng themselves about dangers of these industries and began to make denunciations because nobody fullfiled municipally orders. These orders were published in Huelva near middle of nineteen century and can take us by surprise because of Huelva was a very little town in those times. KEY Woxns Industry, industrialization, unhealthy, urban modernization, noises, stinks, fires, municipally orders. En 1886 Bélgica vivió una fase de agitaciones obreras sin precedentes. El origen inmediato se sitúa en la manifestación del 18 de marzo en Lieja, promovida por grupos anarquistas locales en conmemoración del aniversa- Himvw EN su HIgIORU► -2' É ocn - Vot. 11 - 2004 - (203-2261 - ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
204 CUSTODIO VELASCOMESA rio de la Comuna de París de 1871. Se trató de un movimiento espontáneo que evoca a las "jacqueries" como los propios coetáneos llegaron a señalar' ; un movimiento de carácter defensivo, contundente, incisivo, sin dirección precisa; una liberación de tensiones latentes o explosión de cólera popular que pronto superó toda capacidad de organización, propagándose rápidamente por todo el cinturón industrial del Sambre -Moca y precipitando una sustancial reubicación ideológica y política tanto en los grupos de poder como en los medios obreros. En el seno del pensamiento católico así como en el del liberal se confirmaron sus respectivas divergencias internas, perfilándose, por un lado, el movimiento de la democracia cristiana que se escindía del catolicismo conservador y, por otro, el grupo progresista que hacía lo propio frente al Partido Liberal. Pero el proceso alcanzó también al mundo obrero que, en su lucha por la consecución de mejoras en sus condiciones de vida, experimentó el despegue de un socialismo que acababa de agruparse en 1885 bajo el POB 2 . Por los acontecimientos de esa primavera, 1886 quedaría gravado en la memoria colectiva como el "año terrible" en Bélgica 3 . Sin embargo, un proceso de tal magnitud en donde se relanzó con énfasis renovado el debate acerca de la "cuestión social" no se inició, en esencia, con la manifestación de obreros en Lieja el 18 de marzo de aquel año y, en esa medida, tampoco se deben buscar con exclusividad sus causas en ese acontecimiento puntual. La comprensión de aquellos acontecimientos obliga, conforme a ello, a tener en consideración una más amplia marea de fondo en la que se incluye el medio económico en el que los coetáneos se desenvolvieron. Decididamente, las tensiones sociales creadas, al igual que las conductas de los coetáneos ante ellas, guardan una estrecha conexión con las particularidades que iden- ' Véase La Gazette de Liége. "Cercle Saint-Ambroise: Question ouvriére"; 17-18.04.1886, p. 1. Para un análisis acerca de las similitudes al respecto, véase PECTOR, Daniel-FOURIER, Etienne; 1886. La revolte des damnés de la terre. Le soulévement ouvrler de mars 1886 dans le pays de Liége et de Charlerol, Ed. Le Progrés, Bruxelles-Charleroi, 1986, pp. 4 y ss. Asimismo, FRANK, Joseph; "Une 'jacquerie industrielle' vue comme action para -politique: 1'insurrection beige de 1886", en Revue de 17nstitut de sociologie, Université Libre de Bruxelles, Bruxelles, 1975. 2 El análisis del discurso y las actitudes de la burguesía y del mundo obrero belga ante la "cuestión social" del tránsito de los siglos XIX y XX en VELASCO MESA, Custodio; Los nombres de la "cuestión social ". Discurso y agitaciones obreras: Lieja y Sevilla en el tránsito de los siglos XIX 3 y XX, Ed. Diputación de Sevilla, Sevilla, 2003. Así empezó a calificarlo L. Bertrand: "es nuestro año terrible" afirmó en diciembre de 1886. BERTRAND, Louis; La Belgique en 1886, Ed. J. Maheu, Bruxelles, 1886, p. 1. L. Bertrand fue uno de los más destacados impulsores del socialismo en Bélgica. Nace en Bruselas en 1856 y, tras trabajar como marmolista, llegó a dirigir el diario Le Peuple de 1900 a 1907. Su faceta de escritor autodidacta la simultaneó con su carrera política iniciada tras las elecciones de 1894. Fue diputado socialista por Soignies de 1894 a 1900, y por Bruselas de 1900 a 1926. Además, alcanzó el cargo de ministro de Estado en 1918. Murió en 1934. Véase DENOEL, Thierry; Le nouveau dictionnaire des beiges, Ed. Le Cri, Bruxelles, 1992, p. 117. HuI vA EN su tus oIun - 2 ÉPOCA - Voy.. 11 - 2004 - [203-2261 - ISSN 1136-68770 Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 205 tifican el caso belga en el proceso de adaptación a la nueva fase del capitalismo del último tercio del siglo XIX. De ahí el presente artículo donde se expondrán las directrices generales de la evolución experimentada por la economía belga desde fines del siglo XVIII. 1. LA EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA EN EL EJE SAMBRE-MOSA. A fines del siglo XIX el eje Sambre-Mosa constituía una de las áreas europeas en donde los procesos de mecanización y concentración fabril característicos de la segunda revolución tecnológica se hallaban más desarrollados. En las cuencas de esos ríos (que incluían los centros de Lieja, Hainaut y Borinage) la industria ya se organizaba por entonces abiertamente sobre bases capitalistas; la minería, la metalurgia o el sector textil contaban con numerosas empresas que ocupaban a centenares de obreros; y el despliegue de las sociedades anónimas así como la separación entre el capital y el trabajo, como se empezaba ya a decir, estaban notablemente marcados. Nada de ello fue azaroso. No se trata sólo de que los síntomas que p re figuraban esos procesos ya se hacían notar desde mediados del siglo XIX 4 ; es que el eje formado por las cuencas del Sambre y del Mosa constituyó la zona continental que más se aproximó al modelo británico de desarrollo y la que más tempranamente aceptó la industrialización originaria de Gran Bretaña 5 . La comprensión del contexto económico en que se ubicaba el sur de 4 Si se toma como referencia la estadística de población activa del conjunto de Bélgica en 1846 se podría concluir que en ese año la agricultura mantenían aún en el país una situación de predominio sobre las labores industriales. Las cifras que facilita B. S. Chlepner sobre el censo de 1846 indican que un 51'15% del total de la población estaba adscrita al sector agrícola y un 32'25% al industrial. Pese a ello, dichos datos, además de incluir dentro de la población agrícola a un estimable número de individuos que se ocupaban accesoria pero activamente en trabajos industriales, comprenden dos regiones (Flandes y Valonia), que, unidas bajo el mismo Estado desde 1830, siguieron una desigual evolución. Esclarecedoras, al respecto, son las investigaciones llevadas a cabo por N. Caulier-Mathy sobre la distribución de la población activa en Valonia en 1856; y ello, en tanto que revelan que, en dicha región, la proporción entre ambas actividades fue más equilibrada; un equilibrio que se rompe a favor de las tareas industriales cuando el recuento se realiza sobre el más específico caso de Lieja. Así, en 1856 la Provincia de Lieja contaba con el 36'30% de la población que vivía del trabajo agrícola (79.585 personas) frente al 45'93% que vivía de la industria (100.717 personas). Véase CAULIER-MATHY, Nicole; La modernisation des cbarbonnages liégeoLs pendant la premiere moitté du XIXé sfécle. Techniques d'explottatton, Ed. Les Belles Lettres, Paris, 1971; asimismo CHLEPNER, Ben Serge; Cent arts d'bfstofre socfa/e en Belgique, Université de Bruxelles, Bruxelles, 1972, p. 13; GENICOT, Léopold (Dir.); Histoire de !a Wallonte, Privat Editions Universitaires, Toulouse, 1973, pp. 368 y 372. ARMENGAUD, André; "La población europea, 1700-1914", en CIPOLLA, Carlo (Ed.); Historia económica de Europa. La revolución industrial, Ariel, Barcelona, 1983, t. 3, p. 36. s Los historiadores de la economía han insistido en que el cinturón industrial del Sambre- Mosa acogió con éxito todas las industrias clave de la Revolución Industrial: carbón, hierro, industrias mecánicas, algodón y lana, junto a otras basadas en el carbón y en una tecnología avanzada, tales como el vidrio y las industrias químicas. Como ha destacado S. Pollard, en HUELVA EN su lesroRU► - 2 4 Fsocw • Vot. 11 - 2004 -1203-226] - ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
206 CusroDio Vw sco MESA Bélgica cuando se desataron las agitaciones obreras de 1886 obliga, por tanto, a adoptar la perspectiva de la larga duración. Ello hace posible trazar las líneas de una profunda mutación que incluye, más allá de la vertiente económica, los modelos conceptuales, las estructuras institucionales y las relaciones legales que permitieron las transformaciones materiales y que precipitaron las tensiones sociales; mutación que, en un sentido amplio, se inició a mediados del siglo XVIII 6 . La industrialización del sur de Bélgica se caracterizó por un comienzo temprano al que siguió un impulso de la producción que, tras la depresión de 1873, culminó con la aceleración de dos procesos complementarios: la aplicación de innovaciones tecnológicas y la concentración de capitales y de mano de obra. Lo primero, lo inmediato que cabe matizar al respecto es que ese desarrollo industrial no fue tanto una ruptura con el pasado (en la línea de la hipótesis formulada por W. W. Rostow') como un ascenso añadido a una base de expansión artesanal y protoindustrial. De hecho, tales actividades artesanales y protoindustriales formaron parte importante del paisaje urbano y rural de Lieja en el curso de la Edad Moderna, diversificándose especialmente entre los siglos XVII y XVIII. Pueden citarse algunos casos emblemáticos de industrias rurales a domicilio que daban trabajo a un número creciente de brazos: junto a la célebre industria textil de Verviers, prototípica industria de expo rt ación$ , la tradicional fabricación de armas supuso, desde el siglo XVI, uno de los más importantes focos de actividad cada uno de esos sectores, la región del Sambre-Mosa resiste razonablemente bien en términos de cronología y tecnología la comparación con cualquiera de las principales regiones industriales británicas. Véase POLLARD, Sidney; La conquista pacífica. La industrialización de Europa, 1760-1970, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1991, p. 114. Sobre la opinión de que la Revolución Industrial arraigó en esta zona con más rapidez y firmeza que en otro lugar del continente véase, asimismo, DHONT, Jan; BRUWIER, Marinette; "La revolución industrial en los Países Bajos, 1700-1914" en CIPOLLA, Carlo; Historia económica de Europa. El nactmiento de las sociedades industriales (2), t. 4 (2), Barcelona 1982, p. 341. 6 Esta transición abarcó no sólo la economía, la demografía o la política, sino que fue también de carácter social y cultural; una transición que, para algunos autores, se dio en Valonia en el siglo y medio que separa la guerra de Sucesión de Austria de los disturbios de 1886. Véase DROIXHE, Daniel; "La vie culturelle Bans nos provinces au XVIIIé siècle, en Bulletin trimestriel du Credit communal de Belgique, nQ 138, Liége, octobre 1981, pp. 247-263; LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie, fin 18é-19é siécles", en AA.VV. 1886. La Wallonie née de la gréve' Ed. Labor, Bruxelles, 1990, p. 7. Véase ROSTOW, W.; Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no comunista, Ed. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, 1993. a Situada entre los Países Bajos austriacos y el obispado de Lieja, la industria lanera de Verviers o ri entó su exportación durante la Edad Moderna hacia Prusia, Polonia, Rusia y los Estados Bálticos. También se vendió a España, de donde se importaba la mayor parte de la lana en bruto. LEBRUN, Pierre; L'industrie de la lame á Verviers pendant le XVffIé et le début du XIXé siècle, Ed. Faculté de Philosophie et Lettres de 1'Université de Liége, Liége, 1948, pp. 81, 130-138 y 135. HUEVA EN su rflsroai - 2° ErocA • Vot.. 11 • 2004.1203-2261 - ISSN 1136-6877 C Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 207 de la zona, llegando a contar en 1788 con casi un centenar de fabricantes que daban ocupación a una importante cantidad de obreros; crecimiento, por otra parte, similar al que experimentó el sector del vidrio 9 . No obstante, las industrias de más larga tradición y sin duda las que a la postre resultarían más decisivas en el desarrollo económico del siglo XIX, fueron las ligadas al carbón y at hierro. Contando con un rico yacimiento, largo y estrecho, extendido aproximadamente en una dirección este - oeste, la industria del carbón del área de Lieja, una de las más antiguas de Europa, movilizaba ya desde la Edad Moderna a una abundante mano de obra 10 . En cuanto a la obtención del hierro, es a partir del siglo XV cuando se asiste a la aparición de una multiplicidad de fundiciones que lo trabajaban en su estado bruto, estirándolo en barras, convirtiéndolo en clavos, chapas o armas. Ello generó un conjunto de artes reunidas bajo la denominación de "Corporations du bon Métier des Fébres", cuya actividad era por encargo, abasteciéndose de energía mediante el carbón vegetal que se encontraba a bajo precio en los alrededores de Lieja" . 9 J. Bondas determina el origen de la fabricación de armas en Lieja en el siglo XV y, a partir del estudio realizado al respecto por J. Frainkin, cifra - aunque de forma imprecisaentre 70 y 80 fabricantes de armas que daban trabajo a unos 6.000 obreros en 1788. Un crecimiento similar experimentó la fabricación del vidrio en distintas localidades de Lieja y Charleroi tales como Spa que, tras iniciar sus actividades con la fabricación de botellas de agua en el siglo XVII, acrecentó notablemente su prosperidad mediante la diversificación de la producción (vidrio de ventanas, espejos y cristal), generando el aumento del número de hornos y la constitución de otros centros de reconocido prestigio por la calidad de sus artículos (Val-Saint- Lambert, Jemeppe -sur -Meuse y Vaux-sous-Chévremont entre otros). Véase BONDAS, Joseph, Histolre anecdotique du mouvement ouvrler au pays de Liége, Ed. Syndicales, Liége, 1955, p. 131. FRAINKIN, Joseph; L'industrie armuriére ¡iégeoise et le Banc depreuves des armes d feu de L1 o ége, Liége, 1940. El carbón fue explotado primero a partir de las vetas poco profundas del este, donde era posible el drenaje por galerías en el valle, de ahí que fuese en la sección occidental, de minas más profundas, donde se tomara la iniciativa de la tecnología. La primera bomba Newcomen fue instalada en 1720, antes que en muchos yacimientos británicos. Véase POLLARD, Sidney; La conquista pauta. La industrialización de Europa, 1760-1970, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1991, p. 114; HANSOTFE, George; "Pays de fer et de houille", en AA.VV.; La Wallonie, lepays et les bommes, t. I, Ed. La Renaissance du Livre, Bruxelles, 1975, pp. 269-294; HASQUIN, Hervé; "Déjà puissance industrielle (1740-1830)", en AA.VV.; La Wallonte, lepayset ¡es bommes, t. I, Ed. La Renaissance du Livre, Bruxelles, 1975, pp. 313-349. " La "Corporations du bon Métier des Fébres" comprendía tres categorías de asociados: por un lado los comerciantes que compraban el hierro bruto en gruesas barras y se las suministraban a los maestros de forjas, por otro los maestros de forjas que, mediante un precio convenido, trabajaban el hierro bruto transformándolo en productos comercializebles; finalmente se hallaban los obreros que secundaban a los maestros en esa labor a cambio de un salario. Sobre la evolución de la Industria del hierro desde el siglo XV, véase BONDAS, Joseph, Hfstoire anecdotique du mouvement ouvrler au pays de Liége, Ed. Syndicales, Liége, 1955, pp. 113-125; véase, asimismo, DHONT, Jan; BRUWIER, Marinette; "La revolución industrial en los Países Bajos, 1700-1914" en CIPOLLA, Carlo; Historia económica de Europa. El nacimiento de las sociedades industriales, Barcelona, t. 4 (2), 1982, p. 350. HcmvA EN SU Hr A - 2 5 E^ocw • Voi.. 11 - 2004 -1203-2261 • ISSN 1136-6877 0 Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
208 CUSTODIO VELASCO MESA La existencia de esta paleta de actividades artesanales y protoindustriales, que por lo demás estimularon el florecimiento de otras labores subsidiarias (desde la industria de la madera, del cemento o del transporte, a la de la piedra, localizada en los Valles de 1'Ourthe, de l'Ambléve, de Hoyoux y del Mosa), pone de manifiesto dos hechos elementales y complementarios. Es reveladora, en primer lugar, de que, previamente al desarrollo industrial, la población ya obtenía su sustento no sólo de la agricultura sino también de las industrias extractivas y de transformación. En estas últimas, el modo de producción durante los siglos XVII y XVIII estaba generalmente determinado por el "putting-out system" por el que los comerciantes - fabricantes de las ciudades repartían los pedidos a ejecutar entre una multitud de obreros a domicilio diseminados por las zonas rurales. Un sistema que no sólo cont ri -buyó al frecuente endeudamiento de los trabajadores (en quienes recaía el capital fijo: talleres y herramientas) con los comercianteS' 2 , sino que generó obreros aislados, condición que hizo posible una mayor explotación por parte de los comerciantes - fabricantes que organizaban el "truck system", denunciado a todo lo largo del siglo XIX hasta su prohibición por la ley del 16 de agosto de 1887 referente al pago de salarios 13 . No se trataba aún de proletarios, por tanto, sino más bien de subcontratados pobres que buscaban trabajo y que dibujaban una sociedad híbrida donde se alternaban las tareas agrícolas con las industriales; trabajadores que detentaban aún, pese a todo, un saber adquirido por el aprendizaje 14 En segundo lugar cabe señalar al respecto que ya en el siglo XVIII se advierte el inicio de una concentración industrial y capitalista en algunos sectores de la producción. Junto a las actividades extractivas o a la industria del vidrio, donde este fenómeno se impuso desde el origen por la localización de la materia prima o el acceso a una fuente de energía, uno de los ejemplos más significativos de este inicio de concentración industrial lo constituye la industria de elaboración del hierro que abastecía de clavos y chapas más allá de las fronteras regionales donde gozaba de una elevada reputa -ción 15 . Pero también son elocuentes al respecto los casos de la industria de ` Z LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie, fin 18é-19é siécles", en AA.VV.; 1886. La Wallonie nepe de la gr&v Ed. Labor, Bruxelles, 1990, pp. 8-9. 13 MORISSEAUX, Charles; "Rapport sur les abus qui se commettent dans le paiement des salaires", en Commission du Travail instituée par l'Arreté Royal du 15 avrll 1886. Rapports, Propositions des sections et Conclusions, t. lli, Ed. Lesigne, Bruxelles, 1887, pp. 117-172. Véase LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie, Pin 18e-19é siécles", en AA.VV. 1886. La Wallonie We de la gr&w?, Ed. Labor, Bruxelles, 1990, p. 8. BRUWIER, Marinette; "L'industrie avant la révolution industrielle: une proto-industrialisation? ", en L'industrie avant la revolution industrielle, Catalogue de 1'exposition organisé par le Crédit communal et le Crédit á l'industrie, Bruxelles, 1980, pp. 13-24. LEBRUN, Pierre; "La révolution industrielle", en LEBRUN, Pierre, BRUWIER Marinette, DHONDT, Jon, y HANSOTTE, Georges; Essals sur la revolution industrielle en Belgique 1770-1847, Bruxelles, 1979, pp. 25-47. HUELVA EN su IflSIIUA - 2a Eroc& • VoL 11 •2004•[203-226J • ISSN 1136-6877 0 Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIALIZA CIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 209 armas y, sobre todo, de la textil de Verviers, donde la búsqueda, por parte de los comerciantes - fabricantes, de un control más directo sobre la producción que redujera las pérdidas de materias primas y la duración de la fab ri -cación, provocó la concentración en una fábrica de los obreros encargados del acabado de las telas 16 . Pese a que la mayoría de estas empresas no agrupaban a más de unas decenas de trabajadores a mediados del siglo XVIII, pese a que los obreros continuaban alternando el trabajo industrial con el agrícola, el movimiento de concentración estaba, así pues, prefigurado desde esas fechas en Lieja y otros puntos de la cuenca de los ríos Sambre y Mosa. Y no se trataba sólo de un movimiento de concentración de mano de obra. Más allá de sus efectos en esa materia, el desarrollo de las actividades protoindustriales fue crucial para el futuro de la economía regional por cuanto hizo posible, por añadidura, una acumulación de capitales a escala local que, a su vez, permitió la financiación de las inversiones impuestas por la industrialización del siglo X. A ese proceso de industrialización, al impulso de la producción que experimenta el eje Sambre-Mosa durante el siglo XIX, contribuyeron una paleta de factores complementarios y añadidos a la base de expansión artesanal y protoindustrial del siglo XVIII. Por un lado la región contaba con las ventajas comparativas que le proporcionaban la riqueza de recursos mi -nerales y se hallaba ubicada entre Gran Bretaña y el resto de áreas avanzadas del continente europeo (Francia, Alemania y Holanda). Por otro, la industrialización de esta región se benefició, asimismo, de la apertura del mercado francés a principios del siglo XIX, por no hablar de las concesiones económicas a la industria tanto de la corona holandesa desde 1821, como de los grupos gobernantes del nuevo Estado belga a partir de 1830'. Estos últimos, además, promovieron la concentración financiera y la creación de sociedades anónimas mediante dos grandes bancos, la "Société Générale" y el "Banco de Bélgica ", que atrajeron la inversión de capital francés y británico hacia la región 18 . Pero, junto a estos factores convergentes, el lugar privi- `S BONDAS, Joseph, Histoire anecdotique du mouvement ouvrier au pays de Liége, Ed. Syndicales, Liége, 1955, pp. 113-125. i6 Como ha señalado R. Leboutte, esta concentración generó una conciencia colectiva precoz que se tradujo en la creación en 1759 de una convención secreta: "La Rénovation de cofraternité entre tondeurs de Verviers, d'Ensival, de Hodimont et de Francomont" uno de los más antiguos sindicatos de Valonia. Véase LEBOUTM, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie, fin 18é-19é siécles", en AA.VV.; 1886. La Wallonie née de la grév ?, Ed. Labor, Bruxelles, 1990, pp. 9-10. Sobre la industria de armas, véase GAIER, Claude; Quatre siècles d'armurerie ¡idgen Ed. Wahle, Liége, 1976, pp. 69-85 y 96-99; LEBRUN, Pierre; L'industrie de la lame á Verviers pendant le XVIUé siècle. Contribution d l'étude des origines de la revolution mdustnehe Ed. Faculté de Philosophie et Lettres de 1'Université de Liége, Liége, 1948, pp. 346-409. LEBRUN, Pierre; "L'industrialisation en Belgique au XIXé siècle", en LEON, Pierre; CROUZET, Francois, GASCON, Richard; L'industrlalisation en Europe au XJXé siécle Paris, 1972, pp. 141-186. HUELVA EN su HISIOwA -2' ÉPOCA • VoL 11 - 2004 - [203-226] • ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
210 CUSiooio VELASCO MESA legiado que ocupaba el eje Sambre-Mosa en el ranking de la industrialización europea a fines del siglo XIX no podría entenderse totalmente sin el concurso de otro componente: el crecimiento sostenido de la población que, en el conjunto del Estado belga, evolucionó de los 3.785.814 habitantes en 1831 a los 7.323.784 en 1910 19 . A este respecto, aunque Flandes era una región tradicionalmente más poblada, el crecimiento fue mayor en la Valonia industrial, cuyo número de habitantes aumentó en un 94% entre 1831 y 191020, provocando dos efectos complementarios en el plano económico. En primer lugar, el ritmo de crecimiento de la población habría de contribuir a la expansión de la demanda interna de productos manufacturados; un factor, por tanto, añadido a las favorables condiciones que se dieron en Bélgica para que se ampliaran los mercados, para que la industria mecaniza -da resultara beneficiosa y para que se animara la inversión de capitales. Pero, sobre todo y en segundo lugar, este crecimiento proporcionó una mano de obra abundante, la que el área industrial de Lieja y, más ampliamente, la del Sambre-Mosa, demandaba. En este sentido, el éxodo de población partió, tanto de Flandes (que padecía los efectos de la regresión de su tradicional industria linera y, después, de la crisis agrícola con la enfermedad de la patata) como de las zonas rurales de la propia Valonia donde el IS La creación de estas sociedades anónimas está estrechamente ligada a la participación directa de las altas finanzas de Bruselas en la industrialización del país a partir de 1834. Los dos grandes bancos de Bruselas (La "Société Générale" y el "Banco de Bélgica ") promocionaron la creación de las cuatro quintas partes de las sociedades anónimas. En Lieja, las sociedades anónimas fueron promovidas más por el "Banco de Bélgica ", fundado en 1835, que por la "Société Générale" y absorbieron las principales empresas de esa época. De este modo se formaron 4 grandes empresas: Les Vennes, Saint Léonard, Charbonnages et Haut Fourneaux d'Ougrée y la Fabrique de Fer d'Ougrée. Sobre el papel de la "Société Générale" y del Banco de Bélgica en el impulso a la concentración financiera véase DHONT, Jan; BRUWIER, Marinette; "La revolución industrial en los Países Bajos, 1700-1914" en CIPOLLA, Carlo; Historia económica de Europa. El nacimiento de las sociedades industriales (2), Barcelona 1982, t. 4, p. 358; y también LEBRUN, Pierre; "La Revolución Industrial belga: un análisis en términos de estructura genética ", en AA.VV.; La revolución industrial, Crítica, Barcelona, 1988, p. 101. Sobre la evolución demográfica en Bélgica, véase el análisis de DAMAS, Henriette; "Le mouvement de la population beige", en Population et famille, n° 2, Bruxelles, 1963. 20 Con este crecimiento Valonia seguía - aunque a distanciala línea de progresión ascendente que caracterizó a los países europeos más activos al respecto (Alemania, con un 250% entre 1816 y 1900 o Gran Bretaña, con un 350% en el conjunto del siglo) y dejando atrás a Francia que sólo creció un 45% en todo el siglo XIX. En cifras absolutas, Valonia pasó de tener 1.485.449 habitantes en 1831 a los 2.892.910 de 1910. En Flandes la población aumentó de 2.012.213 habitantes en 1831 a 3.507.547 en 1910. El crecimiento fue, sin embargo, mayor en la región de Bruselas: 288.152 habitantes en 1831 y 1.023.327 en 1910. GENICOT, Leopold (Dir.); Histoire de la Wallonie, Privat Editions Universitaires, Toulouse, 1973, pp. 369-370. Sobre la población de diversos países europeos, véase MITCHELL, Brian Redman; European Historical Statistic 1750-1970, Columbia University Press, New York, 1975, pp. 19-26; y, del mismo autor, "Apéndice estadístico, 1700-1914", en CIPOLLA, Carlo (Ed.); Historia económica de Europa. El nacimiento de las sociedades industriales, Ariel, Barcelona, t. 4, pp. 388-461. He mivA EN su iusro -2' El CA - Voi_ 11 - 2004 - [203-2261 - ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUS IUAUZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 211 descenso de los precios del trigo que siguió a los progresos del transporte, obligó a muchos jóvenes a buscar el sustento en los centros industriales 21 . Valonia fue, conforme a ello, una región mucho más urbana en el último tercio del siglo XIX. El distrito de Charleroi, que ya había conocido en 1816 un crecimiento de población del 22'50% en 1816, continúa progresando y, entre 1846 y 1880, el 40% de los núcleos próximos aumentó su población en más del 100%. En el área de Lieja, por su parte, 8 localidades doblaron entre esos años el número de habitantes, siendo Ougrée (con un incremento del 175%) y, sobre todo, Seraing ( ¡que pasó de tener 1.955 habitantes en 1806 a los 27.406 de 1880!) los ejemplos más destacados del elevado ritmo de urbanización de la zona, más acentuada en los municipios circundantes que en la ciudad propiamente dicha. Con todo, partiendo de la base de expansión artesanal y protoindustrial del siglo XVIII y contando con esta paleta de factores convergentes, la estructura de la producción y del empleo inician una profunda transformación a lo largo del siglo XIX que apunta a la incorporación de innovaciones tecnológicas y a la concentración industrial y financiera. En el caso de la industria textil de Verviers, por ejemplo, la mecanización, iniciada en 1801 con la instalación de la primera hilatura, aceleró el proceso de conversión de los cerca de 25.000 hiladores diseminados en las poblaciones vecinas de los centros urbanos, de modo que en la primera década del siglo XIX ya había 118 máquinas instaladas. Un fenómeno que contribuyó al crecimiento y a la concentración de la producción, y que impulsó un importante movimiento migratorio de las zonas rurales que, a su vez, llevó a plantear graves problemas de alojamiento en la ciudad 23 . Similar evolución experimenta, por otra parte, la tradicional industria de armas de Lieja 24 . Las iniciativas en 21 El éxodo rural de Flandes hacia las regiones industriales de Valonia se compensó, sin embargo, con un aumento de la natalidad. A la inversa, en Valonia hubo un descenso de la tasa de nacimientos, que entre 1846 y 1880 lo fue sólo en las ciudades (aumentando en la periferia), pero que entre 1880 y 1910 fue general. GENICOT, Léopold (Dir.); Histoire de la Wallonie, Privat Editions Universitaires, Toulouse, 1973, pp. 370-371. 22 Sobre las repercusiones en la estructura de la mano de obra de este brusco y vasto desplazamiento de la población hacia los municipios industriales del eje Sambre-Mosa, véase LEBRUN, Pierre; "La Revolución Industrial belga: un análisis en términos de estructura genética ", en AA.VV.; La revolución industrial, Crítica, Barcelona, 1988, p. 87. 23 Véase LEBRUN, Pierre; L'industrie de la lame d Verviers pendant le XVJHé et le début du K/Xe siècle, Ed. Faculté de Philosophie et Le nt es de 1'Université de Liége, Liege, 1948, pp. 202 y ss.; 246 y ss. Sobre la transformación de la estructura del empleo en Verviers, véase DESAMA, Claude; Population et ,volution industrie/le. Evolution des sncactures démographiques a Venden Bans ¡apremiare mof.Né du K/Xe stecle, Ed. Les Belles Legres, París, 1985. Sobre los problemas migratorios que se plantearon en la ciudad, véase LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie, fin 18é-19é siécles", en AA.VV.; 1886. La Wallonie née de la gré e?, Ed. Labor, Bruxelles, 1990, P. 11. 24 Sobre la industria de armas me remito a los siguientes trabajos: GAIER, Claude; "L'évolution de 1'industrie armuriére en Belgique", en Revue universelle des Mines, n° 2, 1971 y, del mismo HUELVA EN su Hisum w -2' EPOCA - VOL 11 -2004 •1203-2261 - ISSN 1136-6877 0 Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
218 CusroDto VEusco MESA Impulsada por estas transformaciones legales e institucionales, la industria -lización está en el origen de tres procesos simultáneos que se van a dar en el curso del siglo Xix En primer lugar, está la polarización económica y social o, lo que es lo mismo, la acumulación de la riqueza en un grupo reducido y poderoso mientras la miseria dominaba la vida de los obreros. Según los cálculos que E. Ducpetiaux hizo del censo de 1846, cerca de un tercio de los obreros belgas se hallaban inscritos en los registros de beneficencia. En el momento que redactaba su estudio, en 1855, el número de indigentes fue incluso proporcionalmente más elevado, sobrepasando el 44% 45 . En segundo lugar y ligada al fenómeno de la polarización económica, se haya la sobreexplotación de la mano de obra. Los testimonios que ofrece la encuesta de 1843 lo corroboran: hablan de la insalubridad en los talleres y fábricas, así como del aumento de enfermedades y deformaciones físicas que padecían los obreros a causa del régimen laboral. Eran signos de las nuevas exigencias a las que estaban sometidos; y es que, si bien el maquinismo alivió el trabajo humano, también acentuó la insalubridad general de los talleres y contribuyó tanto al acrecentamiento de las enfermedades y accidentes laborales, como a la explotación de una mano de obra barata, la formada por las mujeres y los niños . Por último, en tercer lugar, el desarrollo de la industrialización sustentado en la nueva valoración de la industria humana también provocó que los obreros fuesen progresivamente perdiendo el único capital del que disponían: su saber, de tal modo que se fue minando el poco control que creían aún ejercer sobre el proceso de producción 47 . Y es que con la concentración industrial y la introducción de las máquinas se inició un proceso de división del trabajo en una multitud de tareas monótonas que, en el último tercio del siglo XIX, acabó por relegar al obrero al rango de simple auxiliar, disolviendo El censo de 1846 revela que el 75% de los salarios estaban comprendidos entre 50 céntimos y2 francos por día. DUCPETIAUX, Eduard; Budgets économiques des classes ouvrté res en Belgique. Subsistances, salatres, population, M. Hayez, Bruxelles, t. VI, 1855, pp. 442 -446. Véase CHLEPNER, Ben Serge; Cent ans d'bistoire sociale en Belgique, Université de Bruxelles, Bruxelles, 1972, p. 14. 16 Esta explotación se realizaba tanto en las fábricas como en las industrias extractivas. La encuesta de 1843 revela, por ejemplo, que la principal fábrica de tejidos de Brabante ocupaba 318 obreros, de los que 26 eran niños por debajo de los 9 años (20 niños y6 niñas) y 35 que no superaban los 12 años (30 niños y 5 niñas). Una fábrica de tul de Brabante ocupaba un personal total de 70 obreros de los que 30 eran niñas de 8 a 12 años. Enquete sur la condition deja clase ouvriére et sur le travail des enfants, Bruxelles, 1846-1848, vol. II, p. 255 y vol. I, p. U. (Citado por CHLEPNER, Ben Serge; Cent ans d'bfstotre sociale en Belgique, Université de Bruxelles, Bruxelles, 1972, pp. 14-15). Sobre la influencia del maquinismo en las condiciones de trabajo, véase FOHLEN, Claude; Le travail au XUfé siècle, Ed. Presses Universitaires de France, Paris, 1979. " Véase TILLY, Charles; "Retrieving European Lives", en ZUNZ, Oliver- COHEN, David (Eds.); Reliving the Past, The Worlds of Social History, The University of Carolina Press, Chapel Hill, 1985. pp. 43-44. HunvA EN su ms i u+ - 2 EPOCA • VOL 11 •2004•[203-2261 • ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSrRIAl1ZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 219 su cualificación y sometiéndolo en la gran industria a los vaivenes de la economía de mercado, esto es, a las variaciones de un empleo y un salario dependientes de los cambios de la coyuntura. Este galopante proceso de sobreexplotación, degradación profesional y sometimiento a las variaciones del mercado, fue experimentado por el obrero con angustia. Un componente que habría de estar presente en las grandes huelgas de fines del siglo XIX pero que ya determinó reacciones previas; y ello al calor de la creciente tensión vivida a lo largo del siglo XIX entre una patronal cada vez más poderosa y una masa obrera que tomaba conciencia de su degradación profesional. Apunto dos síntomas precursores: en Verviers, por ejemplo, las huelgas que tienen lugar en los dos primeros tercios del siglo XIX buscan no sólo mejorar el salario sino sobre todo reconquistar el control obrero sobre la organización del trabajo'. Y en Lieja los artesanos que se dedicaban en pequeños talleres a la tradicional industria de armas protagonizaron disturbios en protesta por el monopolio que el Estado que -ría implantar en 1836 mediante la creación de la "Société Anonyme pour la Fabrication des Armes de Guerre" 49 . En un contexto no muy diferente, el de los años ochenta, donde se vivía la aceleración de los procesos de mecanización y concentración industrial como respuesta a la depresión de 1873, la reacción del colectivo obrero mostró algunos rasgos similares. El incendio de la moderna fábrica de vidrio de Eugene Baudoux el 26 de marzo de 1886 cuando las agitaciones obreras se hallaban en plena fase de expansión, fue, entre otras cosas, la expresión simbólica de un rencor: el de los trabajadores vejados en su dignidad y presionados por las brutales reducciones de los salarios y de la mano de obra 50 . 3. CRISIS DEL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX Y AGITACIONES OBRERAS DE 1886 La fase de expansión económica de 1850-1873 se vio acompañada en Bélgica por un alza de los salarios nominales y del nivel de vida de los obreros, especialmente entre los años 1869 y 1873 que quedaron gravados en la memoria colectiva incluso como un periodo de abundancia 51 . Pese a ello, se trató de un bienestar extremadamente frágil que no consiguió acabar PUISSANT, Jean; L'évolution du mouvement ouvrtersocfaltste daps le Borinage, Académie Royale de Belgique, Bruxelles, 1982, pp. 87-118. 49 FRAINKIN, Joseph; L'industrie armurOm liégeoise et le Banc d'épreuues des armes d feu de Liége, Liége, 1940, pp. 48-52. Véase PECTOR, Daniel-FOURIER, Etienne; 1886. La réuolte des damns de la terne. Le souléve,nent ouvrter de mars 1886 dares ¡epa de Liége et de Charleroi, Ed. Le Progrés, Bruxelles- Charlerol, 1986, pp. 25-26. s ' Véase LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie", en AA.VV.; 1886. La Wallonte née de la gee? Labor, Bruxelles, 1990, p. 19. Es también la opinión de-B. S. Chlepner, aunque éste estima que la mejora de la situación de la clase obrera se manifestó entre los años 1870-1873. CHLEPNER, Ben Serge; Cent ans d'bistoir+e soctale en Begtque, Université de Bruxelles, Bruxelles, 1972, p. 49. HUELVA ev su tusrowA - 2° Proa► - Vot.. 11 • 2004 - [203-226] - ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
220 CUSroDIO VEg+scD MESA con la miseria de la clase obrera. No sólo porque se trató de un alza irregular donde se intercalaron años de crisis, sino además porque el bienestar fue relativo, acompañándose en algunos años de un alza de los precios y, en esa medida, de un descenso de los salarios reales 52 . La ilusión de un bienestar en progreso habría de evaporarse definitivamente en los años siguientes con el concurso de la crisis de 1873; una crisis que incidió en Bélgica no sobre el nivel producción (que fue en aumento), sino sobre la reducción de precios, (y por tanto, de beneficios empresariales) y también de salarios; un hecho que se hizo más patente en el decenio de 1880 a 1890. El descenso y, más tarde, el estancamiento de los salarios nominales provocados por la depresión de 1873, compensados en algunos casos con un mayor tiempo de empleo, habrían de tener en los obreros efectos desastrosos. Pero lo más significativo a este respecto fue el hecho de que la actividad entrara en una fase de irregularidad; que la desocupación llegara a ser muy intensa en algunos periodos, sobre todo entre los años 1885 y 1886, particularmente graves para el sector de la minería. La generalización de esa desocupación durante la primera mitad de los años ochenta no sólo deterioró el nivel de vida de los obreros, sino que también contribuyó poderosamente a alimentar en ellos el malestar, el rencor y el miedo al futuro, sobre todo ante el 52 Sobre las remuneraciones y el nivel de vida véase LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie", en AA.VV.; 1886. La Wallonie née de lagreve? Labor, Bruxelles, 1990, pp. 18-21; JULIN, Armand; Recherches sur les salaires des ouvriers des charbonnages beiges (1810-1889), Impr. Demarteau, Liége, 1889; PEETERS, M.; "L'évolution des salaires en Belgique de 1831 á 1913, en Bulletin de ¡'lnstitut de recherches économiques, Louvain, agosto, 1939, pp. 389-420; DUPRIEZ, Léon Hugo; Des mouvements économiques généraua, Ed. Nauwelaerts, Louvain, 1947, t. 2, pp. 595-598; MICHOTTE, F.; "L'évolution des prix de détail en Belgique de 1830 á 1913, en Bulletin de !7nstitut des sciences économiques, mayo 1937, pp. 345-357 (citado por CHLEPNER, Ben Serge; Cent ans d'histoire sociale en Belgique, Université de Bruxelles, Bruxelles, 1972, p. 49); LEQUIN, Yves; "Los debates y las tensiones de la sociedad industrial", en LEON, Pierre (Dir.); Historia económica y soc ia ! de! mundo, Ed. Encuentro, Madrid, 1980, t. IV, pp. 385-388. P. Lebrun es rotundo al sostener que a lo largo del siglo XIX existió una infrarremuneración del trabajo en todos los sectores productivos belgas, lo que condujo a una sobrepoblación relativa, también llamada "ejército de reserva" que, compuesta de parados, se halla en la base de la resistencia patronal a la reducción de la jornada de trabajo. LEBRUN, Pierre; "La Revolución Industrial belga: un análisis en términos de estructura genética ", en AA.VV.; La revolución industrial, Crítica, Barcelona, 1988, pp. 98-99. s3 Representativo de esta evolución de los salarios nominales es el cuadro relativo a la Sociedad Cockerill que registra una visible ralentización: la de los años 1883-1887. Véase el Cuadro 5 del Apéndice Documental. 54 El estudio de los presupuestos obreros pone de manifiesto la precariedad de sus niveles de vida hasta que en 1890-1895 apareciera una ligera mejoría. En estos años más de la mitad del presupuesto era absorbido por gastos en alimentación. Como ocurriera bajo el Antiguo Régimen, los precios abusivos del pan y de las patatas eran aún una realidad y explican la importancia de las cooperativas de consumo que se multiplican a partir de 1886. Precisamente en ese año el pan representaba aún el 20% de los gastos, el resto de los artículos alimenticios el 35- 40%Yo; la vivienda el 15%; la ropa el 15%; la calefacción y los productos de "ocio" el 109% JULIN, Armand; Recberches sur le salaire des ouvriers des charbonnages beiges (1810-1889), Htr11.vA EN su ixsiom - 2 txoc Vot,. 11 • 2004 -1203-2261 • ISSN 1136.6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIANZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 221 progresivo crecimiento de una mecanización que asimilaba rápidamente cambios tecnológicos durante ese último tercio del siglo XIX. Conforme a ello, a lo largo de esos años, los obreros veían cada vez más cómo sus ingresos, sus condiciones de trabajo y su estatus eran amenazados por los cambios en la organización de la producción. .. .Y salieron a la calle en 1886. La evolución de los acontecimientos apunta a un acrecentamiento de la tensión social a mediados de la década de los ochenta. Durante el invierno de 1884-1885 hubo manifestaciones de parados, y en 1885 se produjeron algunas huelgas esporádicas, sobre todo en el Borinaje. Mientras tanto, en la industria del vidrio los obreros se inquietaban por la instalación de una nueva maquinaria, los "fours á bassin", y temían el desarrollo de un paro, por así decirlo, tecnológico 55 . En este clima empezaron a establecerse ligas obreras y, tras varias tentativas de unificación de tendencias en el seno del socialismo, se fundó en 1885 el Partido Obrero Belga, fruto de la c ri stalización de diversas doctrinas diseminadas en distintas asociaciones. Por otra parte, los anarquistas de Lieja -que fueron particularmente activos, asociándose en 1882 en torno a la "Avant-garde révolutionnaire"- inician a principios de 1886 una campaña de publicaciones, mítines y actos literarios con la voluntad de movilizar a los obreros. A partir del 14 de marzo de 1886 las reuniones de los grupos anarquistas se multiplican en los alrededores de Lieja, y es que, ya a principios de ese mes, coincidiendo con la publicación Impr. Demarteau, Liége, 1889, pp. 34-35; JULIN, Armand; L'ouvrler beige en 1856 et en 1886, d'apres les budgets ouurlers compares de la commission de statistique et 1'enqeéte du travail, Sécretariat de la Société d'Economie Sociale, Paris, 1891. Véase LEBOUTTE, René; "A propos de la condition ouvriére en Wallonie", en AA.VV.; 1886. La Wallonte née de la gr ve? Labor, Bruxelles, 1990, p. 20. ss La opinión del diario Le Peuple es bien significativa: "esos hornos van a arruinar toda la industria del vidrio ". Le Peuple, 02.03.1886. 56 En su origen, el POB estuvo formado por hombres de distintas tendencias, siendo algunos de ellos antiguos politicos liberales que, antes de formar parte del POB ya se habían inclinado hacia una tendencia progresista. Fue, en palabras de Cl. Desama, la cristalización de una cultura progresista con la voluntad de transformar el régimen social. No es este el lugar de analizar la evolución y naturaleza del POB, sin embargo, puede señalarse que ya en 1877, militantes flamencos se escindieron del marxismo doctrinal y crearon el "Vlaamsche Socialistische Arbeiderspartij" y que desde Bruselas se constituyó, por su parte, el "Parti Socialiste Brabancon". En 1879 el Partido Socialista Belga se propuso como una vía de un ifi cación de esas dos alas; una unificación que no llegará hasta 1885 con la fundación del POB Frente a los anarquistas, fieles a la Asociación Internacional de Trabajadores (1864), los socialistas del norte y del sur del país mantuvieron una actitud legalista, propugnando que el poder -en manos de una minoría censitariapodía ser conquistado mediante el establecimiento del sufragio universal. Véase DESAMA, Claude, RAXHON, Philippe; "1886 et le monde socialiste" en AA.VV.; 1886. La Wallonte née de la gréve?, Labor, Bruxelles, 1890, pp. 95-97. DESAMA, Claude (Dir.); 1885- 1985. Du partí ouvrier beige au partí socialiste, Institut Emile Vandervelde, Bruxelles, 1985. Una síntesis de la evolución del socialismo en Bélgica se halla en Cent ans de socialismo en Belgique. 188511985, Comité National du Centiéme Anniversaire du Parti Ouvrier Beige, Bruxelles, 1985. HUELVA EN su IUSIORIA -2' tpocs - VOL 11 • 2004 • (203-2261 - ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
222 CUSTODIO VELASCO MESA del célebre Catéchisme du Peuple por el socialista A. Defuisseaux, los anarquistas de Lieja convocaron a los obreros a un mitin y a una manifestación que habrían de tener lugar el 18 de ese mes a las 7 de la tarde: era, como ya se ha destacado, la conmemoración del levantamiento popular de la Comuna de 1871. El alcalde de la ciudad había redactado un bando que prohibía toda reunión de más de 5 personas en las calles y plazas públicas, pero ello no impidió el desarrollo de la manifestación y, con ella, de los acontecimientos que desencadenaron una revuelta extendida a toda la cuenca del Sambre- Mosa: ruptura de cristales y farolas; saqueos de algunas tiendas de comestibles, restaurantes y cafés; disparos al aire que provienen de las fuerzas del orden y, según rumores, también de los manifestantes; interviene la gendarmería a caballo. El primer balance de los enfrentamientos arroja la cifra de dos obreros muertos, pero serán muchos más a medida que avanza el conflicto. Y es que, pese a la rápida represión de los disturbios, la intervención del ejérci- to, los muertos, los heridos y los arrestos, ya desde el mismo día de la manifestación los obreros de una mina de carbón de Jemeppes iniciaron una huelga y se dirigieron hacia Lieja, siendo secundados el 19 de marzo por los obreros de Seraing, comunidad industrial próxima a la capital. Días después, las suspensiones masivas de trabajo en los enclaves industriales de Charleroi, del Borinage y del Centro eran un hecho. El movimiento se extendió asimismo a las minas del Baj o -Sambre (donde se acusó de incitación a huelguistas que habrían venido de Charleroi) y, desde fines de marzo a mediados de abril varias huelgas estallan en otros centros de canteros en Namur, Tournais y el Valle del Ourthe; eran huelgas en algunos casos limitadas pero traducían una atmósfera de reivindicación generalizada a toda la región de Valonia. Junto a la multiplicación de manifestaciones de obreros por las principales ciudades y municipios de sus alrededores; junto a la organización de grupos que recorrían la región en demanda de ayuda material para los huelguistas, se suceden saqueos e incendios de fábricas donde las innovaciones tecnológicas que acababan de ser introducidas estaban provocando una mayor reducción de la mano de obra. La huelga se había extendido desde el sector minero a los obreros metalúrgicos que reclamaban mejoras salariales y a los vid ri eros inquietos por la reducción de puestos de trabajo. 57 En poco tiempo, se imprimieron más de 200.000 ejemplares, sin contar los 60.000 de una traducción al flamenco; una enorme tirada para la época. Sobre la figura de Alfred Defuisseaux, véase DELATTRE, Achille; Alfred Defuisseaux: un bomme, unepérfode, Ed. de 1'Institut Emile Vandervelde, Bruxelles, 1959. A. Defuisseaux (Mons, 1834-1901) fue doctor en derecho e ingeniero, además de fundador de una célebre industria de cerámica. Ejerció el cargo de diputado socialista por Mons entre 1894 y 1901. Véase DENOFL, Thierry; Le nouveau dictionnaire des beiges, Ed. Le Cri, Bruxelles, 1992, p. 26. 58 Sob re la extensión del movimiento, véase BRUWIER, Marinette; "1886 en Wallonie", en AA.VV.; 1886. La Wallonie née de la gréve? Labor, Bruxelles, 1990, pp. 106-107; VAN HUELVA EN SU HISTORIA -2' EPOCA - VoL. 11 •2004•1203-2261 • ISSN 1136-6877 ® Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y LAS AGITACIONES... 223 El eje Sambre-Mosa fue declarado en estado de sitio y el gobierno belga hizo intervenir al ejército bajo las ordenes del general Van der Smissen, conocido por sus campañas en Áf ri ca y también por su carencia de contemplación en la represión. Ésta, de hecho, fue dura, sangrienta. En los centros de Roux, Jumet y Bascoup el tiroteo acabó con la vida de 20 obreros; decenas de manifestantes fueron detenidos y, en el curso de los meses siguientes, cientos de obreros fueron condenados a largas penas bajo la acusación de violencias, robos y atentados contra la libertad del trabajo. A los disturbios, siguieron la calma -un equilibrio precario, no obstante - y el retorno al trabajo, con lo que puede decirse que, en lo inmediato, la revuelta no consiguió ningún resultado. Sin embargo, a medio y a largo plazo tuvo consecuencias importantes. Casi un mes después de los acontecimientos, el 15 de abril de 1886, el gobierno encargó a una Comisión la realización de una encuesta oral a los obreros con el objeto de estudiar sus condiciones de trabajo. Una iniciativa tras la que se tomarían medidas. Los estudios llevados a cabo por la citada Comisión constituyeron el embrión de una legislación social por la que en 1889 se prohibió el trabajo industrial tanto a los niños menores de 12 años como a las mujeres menores de 21; se prohibió asimismo el trabajo nocturno, y se limitó la jornada laboral a un máximo de 12 horas. Pero las reacciones a la revuelta no terminaron ahí. Los sucesos iniciados el 18 de marzo, además de suponer la evidencia brutal de que existía una "cuestión social" por resolver, por una parte precipitaron las divisiones ya existentes en el seno de los dos partidos que hasta entonces se disputaban el monopolio del poder político (el Partido Liberal y el Partido Católico, éste en el gobierno tras la legislatura de 1884); por otra marcaron el punto de partida de la consolidación del POB como partido obrero de masas con una lucha encaminada a alcanzar el sufragio universal, sólo parcialmente conseguido en 1893. SANTBERGEN, René; Une bourrasque sociale. Liége 1886, Ed. de la Commission Communale de 1'Histoire de I'Ancien Pays de Liége, Liége, 1969. Sobre Charleroi véase FRANK, Joseph; "Une Jacquerie tndustrieile vue comete action para -politique: l'insurrection beige de 1886", en Revue de 1'Institut de Soctologie, Université Libre de Bruxelles, Bruxelles, 1975; PECTOR, Daniel-FOURIER, Etienne; 1886. La névolte des damnés de la terne. Le soulEvement ouvrier de mars 1886 Bans le pays de Liége et de Cbarlerot, Ed. Le Progrés, Bruxelles-Charleroi, 1986, pp. 34-38; PUISSANT, Jean; L'Evolution du mour ement socialiste Bans le Borinage, Académie Royale de Belgique, Bruxelles, 1982, pp. 213-215; MOTTEQUIN, Philippe; Les grfves de 1886â 1888 dans la region du Centre, Ed. Université Catholique de Louvain, Louvain, 1969. Una relación de las huelgas que se sucedieron en la cuenca industrial de Lieja se halla en LINOTrE, Leon; Les manifestations et les Sréves dans la province de Liége de 1831 d 1914. Inventare somma¡re des Archives de la Sn re té publique de la Province de Liége, Ed. Nauwelaerts, Louvain, 1969. Hu su iasroxu -2' EPOCA - VoL 11 -20041203-226]• LSSN 1136.68770 Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
224 CUSTODIO VELASCO MESA APÉNDICE DOCUMENTAL Cuadro 1: Valores medios de exportación por año en Valonia. AÑOS MILLONES DE TONELADAS 1831-1840 06 1841-1850 1'4 1851-1860 27 1861-1870 4 1871-1880 4'9 Fuente: GENICOT, Léopold (Dir.); Histoire de la Wallonie, Privat Editions Universitaires, Toulouse, 1973, p. 360. Cuadro 2: Distribución de personal en la sociedad cockerill en 1910. DIVISIONES N" DE OBREROS Hulla y combustión 1.787 Minas 95 Altos hornos, fábrica de cementos 647 Acerías 1.544 Fábrica de hierro 499 Fundiciones 721 Forjas 192 Talleres de construcción 1.695 Calderas 735 Ruedas y trenes montados 251 Servicio eléctrico 191 Taller naval (Hoboken-Anvers) 841 Transportes. armamentos, servicios diversos 595 Administración, ingenieros, oficinas 277 TOTAL 10.060 Fuente: Oeuvres Sociales. Société AnonynzeJohn Cockerill, Imprimerie Bernard, Liége, 1910, p. 6. HITEIvA EN su ms - ro ma - 2a Ecx VOL 11 - 2004 - [203 -2261 - ISSN fl 36-6877 36-6877 © Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
ACERCA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL EJE SAMBRE-MOSA Y ¡AS AGtTACIONFti... 225 Cuadro 3: Indicadores de fuerza industrial por habitante hacia 1860. Consumo! Lingote de Vapor Red Países algodón en Carbón y instalado ferroviaria hierro kg rama kg lignito kg por 1.000 km. g hab. Reino Unido 1316 15'l 2.697 24'3 0583 Alemania 13'3 1'5 442 5'5 0'322 Bélgica 71'3 3'0 2.O5 21' 1 0'368 Francia 25'8 25 240 4'9 0'251 Suiza 5'6 5'ó 16 4'0 0'436 Fuente: BAIROCH, Paul; Commerce extérieur et développernent économique de ¡'Europe au XIXé siécle, Ed. Mouton, Paris, 1976, pp. 171 y 270-273. (Citado por POLLARD, Sidney; La conquista pac (flca. La industrialización de Europa. 1760- 1970, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1991. p. 120). Cuadro 4: Relación del número de sociedades, centros de actividad y obreros ocupados. 1861 1896 Cuenca de Cuenca de Reino Lieja Reino Lieja Sociedades 291 123 119 42 Centro de 343 92 262 69 Actividad Obreros 81.675 - 119.246 28.890 ocupados Fuente: BONDAS, Joseph. Histoire anecdotique du mouvernent ouvrier at pays de Liége, Ed. Syndicates, Liége, 1955, p. 124. El número de obreros representa el cociente de la división del número total de jornadas de trabajo prestadas durante el año de referencia por el número total de días de extracción de ese mismo año. HUELVA Ev su tncro - 2• rPOCA • VoL. 11 • 2004 • (203-226) • ISSN 1136-6877 V Universidad de Huelva Universidad de Huelva 2009
226 CUSTODIO Vio M JsA Cuadro 5: Suma de salarios nominales pagados por decenios en la sociedad cockerill. DECENIOS TOTAL DE SALARIOS EN MILLONES DE FRANCOS 1842-1851 22,0 50,0 1852-1861 1862-1871 65,0 1872-1881 90,0 1882-1891 94,5 1892-1901 108,4 1902-1907 87,5 Fuente: Oeuvres Sociales. Société AnonymeJohn Cocker!/!, Imprimerie Bernard, Liége, 1910, pp. 8-9. ^"an,Q.SUwm, - 2 a ^s x • Voy . \1. TU • `203 226 • XXIJA 11 t LtiNecs^clacl de tl^e\Na Universidad de Huelva 2009