Viard, André: Terres Taurines. Tierras Taurinas [Reseña]
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Fig. n.º 28.- Viard, André: Terres Taurines/Tierras Taurinas, XI y XII de 2016, 160 páginas, fotografías en color y b/n, algunas a toda pág., textos, fotos y composición de A. Viard, traducción de Gloria Sánchez-Grande. Revista de Estudios Taurinos N.º 40, Sevilla, 2017, págs. 349-361 Este n.º 31 del libro-revista Terres Taurines/Tierras Taurinas se abre con un prólogo titulado “Estado de urgencia”, donde André Viard1, autor de esta original publicación –variedad de “libro taurino por entregas”– expresa CONTRA LORCA 1André Viard nació en Vic Fezensac, plaza emblemática del torismo francés y fue matador de toros. Viard también es licenciado en Derecho Constitucional por la Universidad de Burdeos, lo que le facilitó preparar la solicitud ante el Consejo Constitucional de legitimidad de la Fiesta en Francia y obtener, en 2012, un fallo a favor que la blindó de forma definitiva.
Pedro Romero de Solís 350 su desacuerdo con un artículo firmado por Antonio Lorca y publicado en el diario El País (2016-08-29). Lorca es, desde 1993, crítico oficial de este prestigioso diario de centro-izquier- da, tribuna en la que trabajó durante muchos años junto al maestro Joaquín Vidal, uno de los mejores cronistas de toros que ha tenido España y que, como el propio Lorca, fue rechazado por el “sistema” y criticado muy duramente por sus portavoces2. Volveré más adelante con la polémica. Al prólogo le siguen tres partes bien diferenciadas: la primera, titulada, “Acabar con la doxa animalista”, que es una amplia crónica que ocupa 39 págs. y recoge las intervenciones realizadas por distintos conferenciantes en el seno de un Coloquio dirigido por Viard y organizado por el Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas3en París, concretamente en el Senado, institución alojada en el Palacio de Luxemburgo, un bello edificio del siglo XVII. La segunda parte, “La controversia lorquiana”, entiendo que es el núcleo principal de este n.º 31. Y una tercera parte formada por un artículo de materia histórica 2Lorca desarrolló su actividad profesional en el diario El Correo de Andalucía de Sevilla durante más de diez años, en los que también estuvo a cargo de la crítica de toros. Editorialista del periódico durante una decena de años, fue redactor jefe, director en funciones y director adjunto hasta 1989. Fue corresponsal taurino en Sevilla del desaparecido diario El Sol (periódico del grupo editorial Anaya que existió de 1990 a 1992 y se inspiró en la histórica cabecera madrileña fundada en 1917, conocido como “el periódico de Ortega”). Durante varios años participó en la tertulia taurina de la Cadena Cope dirigida por Carlos Crivell. Asimismo compatibilizó sus responsabilidades de dirección del periódico El Correo con la crítica taurina. En el año 1987 publicó el libro Pepe Luis Vargas y hace unos días, junto con Carlos Crivell, otro sobre Pepe Luis Vázquez. 3Durante años Viard se empeñó en poner las bases de una agrupación de partidarios de una Fiesta íntegra hasta que, en 2008, este proyecto se hizo realidad en Arles, donde Viard fue elegido presidente del Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas. En 2010 creó el primer portal taurino de Francia. Es autor de libros como Comprendre la Corrida y Le Mythe du Taureau. En 2010 decide publicar la traducción al castellano de sus Terres.
dedicado a las peleas de perros con toros que tuvieron lugar en Inglaterra y se prolongaron a lo largo de seis siglos, hasta el XIX en que fueron prohibidas, y otro trabajo que relata una visita a la prestigiosa ganadería Torrealta de Borja Prado Colón de Carvajal, descendiente del ganadero fundacional Duque de Veragua. “Acabar con la doxa animalista” es la crónica del interesante coloquio al que acabo de hacer mención con referencias a las intervenciones de André Viard (presidente del Observatorio), Gérard Larcher (presidente del Senado), Recensiones de libros 351 Guillaume François (representante de las Ciudades Taurinas), Dany Michel (senadora por las Landas), Jean-Pierre Digard (antropólogo), Frédéric Saumade (antropólogo), Bernard Traimond (antropólogo), Francis Wolff (filósofo), Didier Guillaume (presidente del Grupo Socialista en el Senado), Reynald Ottenhof (jurista), Joël Pon (psiquiatra), Salvador Boix (empresario y, hasta 1913, apoderado de José Tomás), Gilbert Azibert (ex fiscal general del Estado), Jacques Mailhan (ganadero de reses de Camarga), Michel Vauzelle (diputado y exministro de Justicia), Patrick Laugier (presidente de los Criadores Franceses de Toros Bravos) y Jean Louis Darré Fig. n.º 29 .- Palacio de Luxemburgo, París (tomada de internet).
Pedro Romero de Solís 352 (ganadero de reses bravas). Al final del coloquio los participantes procedieron a la proclamación de la Carta a favor de las libertades y de la diversidad de las Culturas. Tengo entendido que “doxóforo” era como Platón llamaba a los filósofos que, en sus intervenciones en el ágora, no lograban concitar la atención de muchos contertulios. La raíz griega “doxo” se utiliza en castellano formando otras palabras de mayor difusión y, por consiguiente, de más fácil comprensión, como, por ejemplo, “ortodoxo”. La RAE entiende que ortodoxo es lo que está “conforme con la doctrina tradicional en cualquier rama del saber”. La voz “foro” deriva, por el contrario, del latín y significa plaza pública. Así que, uniendo las dos versiones, ¿debemos entender por doxóforos a los simples opinadores que actúan en el espacio social de la palabra (la plaza pública, los diarios, las redes, etc.) sin que sus opiniones estén suficientemente contrastadas? Me sospecho que ha sido esta modalidad de periodistas e intelectuales contra la que se ha movilizado Terres Taurines –una publicación sin duda imprescindible– y, para ello, ha incluido la larga reseña del Coloquio. La segunda parte, “La controversia lorquiana”,como he avisado, es la parte fundamental del tomo 31 se extiende a lo largo de las págs. 40 a 101 y es importante, no tanto por el ataque contra Antonio Lorca, que uno esperaría mucho más virulento después de leer el prólogo, sino porque es el relato de la peregrinación de un gran aficionado por los horizontes taurinos de Francia y España, y durante la misma va dando muchos datos para confirmarnos en la influencia negativa del “sistema”. Por eso, a lo largo de ese denso periplo, hay veces que descubre situaciones que le permiten interpelar a Lorca y otras, por el contrario, que le obligan a aproximársele. En la tercera parte, págs. 102-159, reúne dos trabajos muy diferentes, ambos, como siempre, de Viard: “Combate de perros” y “Torrealta. Marca España”. En el primero, que titula
Recensiones de libros 353 “El Bull beating de la Pérfida Albión”, describe esta primitiva tauromaquia que formará parte de la antigua corrida española, como atestiguó Goya en sus pinturas y estampas, y sitúa los inicios del combate entre toros y perros antes de la Edad Media y, ya convenientemente documentados, desde el siglo XIII en Inglaterra y Aquitania (Francia), hasta que fueron prohibidos en 1835 por una ley adoptada por el Parlamento contra la crueldad hacia los animales. Sin embargo, durante siglos este combate fue propiciado por leyes que sólo permitían consumir la carne de los toros que hubiesen sido matados por perros, pues de esa manera se aseguraba que era fresca y, por consiguiente, comestible. Pero a pesar de celebrarse estos combates, que eran muy populares, a lo largo de seiscientos años, lo que, sin duda, fue una tauromaquia primitiva heredada de la caza, «jamás alcanzó, como se apresura a reconocer André Viard, el rango de disciplina artística por una razón evidente: en vez de combatir al toro poniendo en peligro su propia existencia, sin ninguna preocupación estética, se contentaba con entregarlo a los perros». Estos canes, posteriormente, han sido fundamentales a la hora del pastoreo de reses bovinas en general y de bravas en particular. Es emocionante, por ejemplo, ver un encierro de toros bravos realizados exclusivamente por alanos, el perro de presa o agarre genuinamente español del que descienden, por cruzamiento, otras razas como el propio bulldog inglés. En “Torrealta. Marca España” Viard saluda al propietario actual de la vacada, Borja Prado Colón de Carvajal, un descendiente del Duque de Veragua, y aprovecha para recordar que aquel legendario ganadero construyó la Gran Plaza de Toros del Bois de Boulogne de París4La ganadería de Torrealta es bien conocida en 4Fue inaugurada en 1889 con un aforo de 22.000 personas y para la mayor comodidad de éstas estaba cubierta por una claraboya movible. Sólo muchos años después aparecieron en España las plazas monumentales con tamaña capacidad (Barcelona y Sevilla) y, más de un siglo después, las plazas cubiertas. Sin duda, el gran ganadero fue también un gran visionario.
Pedro Romero de Solís 354 Sevilla pues tuvo, durante prácticamente veinte años seguidos, el privilegio de correr sus toros el Domingo de Resurrección5. Vayamos de nuevo a la réplica, que bajo el título “La controversia lorquiana” anunció Viard en el prólogo y que, con toda razón, titula “Estado de urgencia” pues reconoce, con alarma, que «El viento de cambio sopla ya, sin duda, para muchos. La inestabilidad, la inseguridad, las perpetuas y múltiples polémicas que nacen y luego se apagan de la noche a la mañana, fomentan un ambiente malsano donde se hunde nuestra sociedad, como el Brexit en la niebla de Londres. Las certezas, los indicios y la esperanza de una vida ordenada han desaparecido incluso entre los ciudadanos más optimistas. ¿Qué ocurrirá mañana?» A Viard le parece que cada día que pasa se descubren más aficionados «poseídos por un impulso autodestructor» que les arrastra a la convicción de que «el mundo taurino ha entrado en fase terminal». Identifica a uno de estos nihilistas y le pone nombre: Antonio Lorca, el actual crítico taurino de El País. Viard se refiere al clarividente artículo «El toreo, una mafia sin competencia. La fiesta desaparecerá, y no por imposición de los políticos, sino por desidia de los que pagan», publicado en el mencionado diario madrileño, el 29 de agosto de 2016 y al que califica de “apocalíptica requisitoria”. El crítico sevillano denuncia «los chanchullos-de las empresas y los apoderados, la ausencia de relevo, la posición hegemónica de ciertos matadores, la decadencia del toro de lidia, las trampas del sistema que sortean los toreros jóvenes, que José Tomás torea demasiado poco y que otros torean demasiado, la falta de público en las plazas, la decadencia de ciertas ferias...». Viard, acepta los males reales a los que se refiere Lorca y, por si fuera poco, afirma que no son nue- 5En efecto, como precisa Viard, se lidiaron Torrealtas en Resurrección de 1985 a 2004 salvo el año 2000, que lo hizo en feria. Este ganado es de procedencia Ybarra refrescada con sangre de Torrestrella, Jandilla y Juan Pedro.
Recensiones de libros 355 vos, es decir, que llevan años obrando y demoliendo la Fiesta pero advierte que «por sí solos no conforman los únicos síntomas para analizar la situación de la nación taurina»6. Viard se propone actualizar el balance de Lorca, aportar datos positivos olvidados por el crítico y relativizar algunas de sus afirmaciones “precipitadas” con la intención, quizá, de matizar el conjunto de “los males reales” que aquél, valientemente, había denunciado. Fig. n.º 30.- Toro de Valdellán (Fot. de A. Viard). Vaya por delante mi acuerdo con la mayor parte de las opiniones “radicales” de Lorca, pero también mi confesión de ser asiduo lector del espléndido libro-revista Terres Taurines/Tierras Taurinas que me ha descubierto la asombrosa riqueza y variedad de los encastes que todavía sobreviven en la Piel de Toro y me ha hecho gozar indeciblemente con sus incursiones por la histo- 6A decir verdad, el artículo de Lorca tiene dos folios escasos y, por consiguiente, muchas cosas que debe pensar, sospecho, que no le cupieron en tan pequeño espacio.
Pedro Romero de Solís 356 ria y la paleoarqueología del toro. ¡Mi admiración, Sr. Viard! Pero esa “variedad de encastes”, muchos de ellos a punto de desaparecer, ¿no es por sí sola una denuncia del “sistema”? Por supuesto que el artículo de Lorca tuvo sus partidarios en el sector de la afición que suele compartir sus análisis pero sufrió un ataque despiadado de numerosos colegas –esos que suelen escribir, casi todos los días de toros, «que asisten a faenas históricas»– y que se sentían aludidos puesto que, para la decadencia de la Fiesta, es necesaria la cooperación de unos periodistas –entre los que nuestro critico tiene el compromiso y la humildad de incluirse– en cuidarla, protegerla y preservarla, esto es, «en ocultar sus pecados». Viard no considera que esta denuncia sea nada nuevo en España, ya que durante la primera mitad del siglo XX los periodistas compraban sus columnas en los diarios para escribir lo que les interesaba económicamente y rentabilizarlas vendiendo sus espacios al torero, empresario o ganadero que mejor pagase. De muchos es sabido cómo en Sevilla se confeccionaba la Hoja del Lunes. Fue, si mal no recuerdo, el ABC quien puso coto a esta situación escandalosa pagando a sus críticos, enviándolos a las ferias más importantes, alojándolos en hoteles dignos, abonándoles unas dietas suficientes, es decir, poniendo las bases económicas para que pudieran expresar libremente su juicio7. Otras publicaciones de aquellos tiempos secundaron esta política informativa y surgió, por primera vez en España, una crítica veraz. Sin embargo, los periodistas de las “faenas históricas” no interpretaron el artículo de Lorca, en su justa verdad como una denuncia del “sistema”, sino como un ataque frontal contra la Tauromaquia. 7Me parece haber leído este dato tan importante para la formación de una crítica seria en la tesis doctoral de Juan Carlos Gil, hoy director del Aula de Tauromaquia de la Universidad de Sevilla, sobre la crítica taurina.
En la peregrinación iniciática que nos ofrece André Viard por las ciudades, las plazas y las dehesas durante la temporada de 2016 nos deja un fresco impresionante del bullir del toro que comienza con la resurrección, en Vistalegre (Madrid), de dos toreros ejemplares, David Mora y Saúl Jiménez Fortes y termina en Arles y Nimes aludiendo a los triunfos de Juan Bautista “en la cumbre de su arte” que cortó tres rabos, y un Castella al que el fallo con la espada le Recensiones de libros 357 8Los comentarios en las redes de los antitaurinos expresando su satisfacción por el gravísimo percance sufrido por el diestro fueron atroces y moralmente repugnantes. Fig. n.º 31.- Recortando un toro de Adolfo Martín, Valencia, 2016 (Fot. de A. Viard). hurtó un éxito clamoroso ante seis toros de Adolfo Martín. David Mora cayó herido casi de muerte ante la puerta de chiqueros de la plaza de Las Ventas por un toro de la ganadería El Ventorrillo que lo prendió de mala manera cuando se disponía a recibirlo “a porta gayola”8. El segundo fue corneado en el cuello en el mismo San Isidro y vuelto a coger de manera espeluznante por la barbilla en la