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Resignificación de la utopía aristofénica a través del liderazgo femenino en Lisístrata y Las Mujeres Solas

Samuel Prieto, Carmen

Abstract

Este Trabajo de Fin de Grado se centra en el análisis literario de Las mujeres solas, única obra conocida de Mariana Cabaña. El objetivo principal es justificar la resignificación de la utopía aristofánica en esta obra del siglo XVIII mediante el estudio del liderazgo femenino en sus protagonistas, contribuyendo así a la recuperación y visibilización de una voz literaria apenas abordada por la crítica académica. Para ello, se desarrolla un análisis comparado entre Lisístrata, de Aristófanes, y Las mujeres solas, explorando las diferentes interpretaciones de la comedia griega desde una doble perspectiva: la mujer como lectora y la mujer como escritora. Asimismo, se abordan los elementos intertextuales de ambas obras, atendiendo en concreto a los rasgos característicos del contexto ilustrado, y se examina la construcción del personaje femenino en ambas piezas como eje de transformación y resistencia.

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FACULTAD DE FILOLOGÍA DOBLE GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA E HISPÁNICA TRABAJO FIN DE GRADO CURSO 2024-2025 RESIGNIFICACIÓN DE LA UTOPÍA ARISTOFÁNICA A TRAVÉS DEL LIDERAZGO FEMENINO EN LISÍSTRATA Y LAS MUJERES SOLAS CARMEN SAMUEL PRIETO TUTORA: EVA MARÍA MORENO LAGO A mis padres, por ser mis pilares en mi día a día, a Juan y Jesús, por ser mis ejemplos a seguir en cada paso que doy, y a Eva, por enseñarme a estudiar a las autoras con tanto cariño. Gracias. 1 Resumen Este Trabajo de Fin de Grado se centra en el análisis literario de Las mujeres solas, única obra conocida de Mariana Cabaña. El objetivo principal es justificar la resignificación de la utopía aristofánica en esta obra del siglo XVIII mediante el estudio del liderazgo femenino en sus protagonistas, contribuyendo así a la recuperación y visibilización de una voz literaria apenas abordada por la crítica académica. Para ello, se desarrolla un análisis comparado entre Lisístrata, de Aristófanes, y Las mujeres solas, explorando las diferentes interpretaciones de la comedia griega desde una doble perspectiva: la mujer como lectora y la mujer como escritora. Asimismo, se abordan los elementos intertextuales de ambas obras, atendiendo en concreto a los rasgos característicos del contexto ilustrado, y se examina la construcción del personaje femenino en ambas piezas como eje de transformación y resistencia. Palabras claves: mujeres, utopía, liderazgo, siglo XVIII, teatro, Mariana Cabañas. Abstract This Final Degree Project focuses on the literary analysis of Las mujeres solas, the only known work by Mariana Cabañas. The main objective is to demonstrate how the Aristophanic utopia is re-signified in this 18th-century text through the study of female leadership in its protagonists, thereby contributing to the recovery and visibility of a literary voice scarcely addressed by academic criticism. To achieve this, a comparative analysis is carried out between Aristophanes’ Lysistrata and Las mujeres solas, exploring different interpretations of the Greek comedy from a dual perspective: woman as reader and woman as writer. The study also examines the intertextual elements present in both works, with particular attention to the features characteristic of the Enlightenment context, and analyzes the construction of the female character in both texts as a central axis of transformation and resistance. Keywords: women, utopia, leadership, 18th century, theatre, Mariana Cabañas. 2 ÍNDICE 1.- INTRODUCCIÓN ............................................................................................... 3 1.1.- Justificación .................................................................................................. 3 1.2.- Estado de la cuestión ....................................................................................... 4 1.3.- Objetivos ...................................................................................................... 6 1.4.- Metodología .................................................................................................. 6 2.- MARCO TEÓRICO ............................................................................................. 9 3.- ANÁLISIS ........................................................................................................ 11 3.1.- Las mujeres solas: una adaptación intertextual a través de la razón, el utilitarismo y la moda ................................................................................................................. 12 3.2.- La interpretación de Lisístrata como mujer lectora y escritora ............................. 16 3. 2. 1.- La mujer lectora ................................................................................... 16 3. 2. 2.- La mujer escritora ................................................................................ 18 3.3.- Resignificación de la utopía de Aristófanes....................................................... 19 3. 3. 1.- Construcción de los personajes dramáticos: Lisístrata y Antonia ................. 19 3. 3. 2.- Elementos utópicos en las obras ............................................................. 22 4.- RESULTADOS Y CONCLUSIONES ................................................................... 23 5.- BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................... 26 3 1.- INTRODUCCIÓN 1.1.- Justificación La elección de este tema responde a dos motivaciones principales: una de índole académica y otra de carácter personal. Ambos motivos resultan inseparables y se encuentran estrechamente vinculados, puesto que surgieron de forma simultánea. La idea de este trabajo se originó en el marco de la asignatura Literatura Española de siglo XVIII, en la que se planteó la tarea de comparar una obra canónica con una menos conocida. En mi caso, opté por trascender los límites temporales establecidos y seleccionar como obra canónica Lisístrata, de Aristófanes, perteneciente al siglo V a. C., para contrastarla con la obra de Marina Cabañas, Las mujeres solas. La razón de esta elección radica en mi formación en el doble grado de Filología, lo que me permitió unir ambas áreas de estudio. Este enfoque no solo responde a mi interés por establecer un puente entre los contenidos curriculares de ambas disciplinas, sino que también justifica la pertinencia de mi interés personal al permitirme abordar el análisis de una autora y una obra que han recibido escasa atención crítica. De este modo, consigo aunar el objetivo académico con un propósito personal, orientado al rescate y la difusión de producciones literarias menos exploradas. Otra razón que motiva la elección de este corpus es mi interés en profundizar la investigación iniciada. El estudio anterior, al ser un trabajo de una asignatura, no contaba con las herramientas metodológicas y científicas que requiere la investigación académica. Además, centré el análisis en el papel del liderazgo femenino encarnado en las protagonistas: Antonia (Las mujeres solas) y Lisístrata (Lisístrata). Sin embargo, en el presente TFG pretendo ampliar dicha perspectiva mediante un enfoque comparativo e intertextual que examine cómo el ideal utópico, reflejado en las obras de Aristófanes, desaparece en la obra de una autora del siglo XVIII. S. M. Gilbert y Susan Gubar afirman que la imagen de la mujer ha sido considerada por el hombre como «meras propiedades» y se han convertido en «imágenes aprisionadas», debido a la sociedad patriarcal a la que han pertenecido (1984, p. 27). De la misma manera, Beauvoir reconoce que «la condición de la mujer ha consistido siempre en estar sometida, como Otra, al hombre» (López Pardina, 2009, p. 18). Ambas reconocen que la mujer ha estado silenciada a lo largo de la historia porque la autoridad la ejercía el hombre y este era el que tenía la pluma para escribir, como metáfora del pene (Gilbert y Gubar, 1984, p. 21). Debido a esta cultura falogocéntrica, los discursos textuales compuestos por escritores reflejarán a las mujeres de esta manera porque «la literatura es una institución social encajonada dentro de los artefactos ideológicos particulares de la sociedad que la ha producido» (Kolodny, 1980, p. 147). Por estos 4 motivos, esta propuesta no solo busca evidenciar los contrastes entre ambos textos, sino también poner de relieve los cambios en la representación del poder femenino y su vinculación con la configuración del imaginario literario a lo largo del tiempo. Al analizar estas transformaciones, se pretende contribuir al estudio de la evolución de los discursos literarios relacionados con las utopías y los roles de género, además de aportar una visión crítica feminista que enriquezca el conocimiento sobre obras menos canónicas y autoras infrarrepresentadas en los estudios filológicos. 1.2.- Estado de la cuestión Para llevar a cabo el propósito planteado en los objetivos de este trabajo, se ha realizado una revisión bibliográfica sobre ambas figuras autorales y sus respectivas obras. Aristófanes ha sido objeto de numerosos estudios. Escribió más de cuarenta comedias, pero solo se han conservado once en el manuscrito de Ravenna (R, siglo XI) (Gil, 1989, p. 39): Pluto, Nubes, Ranas, Caballeros, Acarnienses, Avispas, Paz, Aves, Tesmoforiantes, Asambleístas y Lisístrata. Para este TFG se han consultado las investigaciones claves sobre Lisístrata, especialmente aquellos que se centran en su representación del poder femenino, como los estudios de Dina Urgel Chueca (2019), que plantea si Aristófanes puede considerarse feminista o es realmente una ridiculización del género femenino; Mercedes Seoane (1998-99) aborda la utopía en las obras de Aristófanes, que está en sintonía con el estudio anterior; o el estudio de Daniel Alberto Sicerone (2018), quien analiza el papel desempeñado por las protagonistas de Lisístrata y La asamblea de las mujeres en un espacio que no le pertenece según los dispositivos de poder de la época, lo cual hace que se encuentren en un lugar utópico. Elina Miranda Cancela (2023) también estudia la relación entre mujer y poder con Aristófanes y su experiencia real con Aspasia, la mujer de Pericles. Este estudio también muestra las adaptaciones que se han hecho en el siglo XX en Hispanoamérica sobre esta comedia, donde sigue primando el enfoque patriarcal. Claudia N. Fernández (1999) estudia las relaciones existentes entre los dos géneros y propone la posibilidad de inversión de roles, de manera que el hombre desempeñe una actitud pasiva dedicada al οἶκος, mientras que las mujeres han dejado este espacio para desempeñar sus funciones en el espacio político. Además de estos estudios, destaca también el trabajo realizado por Moreno Amor y Rojo Martínez (2020) sobre el matriarcado en contraposición al patriarcado. Estos estudiosos se centran en la relación entre el cuerpo femenino y el uso que le dan las protagonistas de la obra para ejercer su poder. Por otro lado, también hay estudios que analizan los diferentes rasgos de la comicidad en la obra (Sardón Navarro, 2001). Con respecto a este asunto, destaca el artículo sobre la transgresión de la realidad a través de la utopía de 5 González Vázquez (2018), que analiza las estrategias empleadas por Aristófanes para conseguir el distanciamiento en la comedia a través de la utopía, por el intercambio de los espacios que ocupan las mujeres y los hombres: el doméstico y el político en la ciudad, y a través de las escenas eróticas y lenguaje cómico que provocan la risa del espectador, mientras critica un problema social. Caterina Anush Stripeikis también estudia otro rasgo cómico en su trabajo (2015): el travestismo. Lisístrata impone vestimenta femenina a un magistrado de manera violenta, a través de una orden que el hombre obedece. Esta acción otorga un papel activo y, por eso, se presenta, en diversas interpretaciones, como un personaje con caracteres masculinos. Por último, el trabajo de Iglesias Zoido (2010) se enfoca en la influencia de Lisístrata en la historia y literatura desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Por otro lado, las investigaciones sobre Mariana Cabañas son más escasas, lo que refuerza la relevancia de este trabajo. En este sentido, destacan los datos aportados por Emilio Palacios (2002, pp. 224-227) y Hormigón (1996). Se tiene constancia de que esta obra se representó en el segundo entreacto de la comedia El más justo rey de Grecia de Eugenio Gerardo Lobo, cuya primera representación fue en 1757 (Palacios Fernández, 2002, p. 226). Otros autores que mencionan a Cabañas son Aguilar Piñal (1981-996) y Fernández Gómez (1993, pp. 583, 584, 648, 692). Este último no solo menciona Las mujeres solas, sino que añade otro título a su producción dramática: La tropa de gitanos. En la Biblioteca Digital Hispánica aparecen cuatro sainetes con una portada similar a la del sainete analizado en este estudio y se indica la autoría «De la Sra. Mariana Cabañas». Estas cuatro obras son: La tropa de gitanos, Los daños del vestido, Los propósitos de las mujeres y El peluquero viudo. No obstante, este autor asegura que no tiene información sobre Mariana Cabañas, sino de Ramona Cabañas, y no sabe si podría haber alguna relación entre ambas, lo cual da lugar a nuevas investigaciones sobre esta autora (1993, p. 584). El sainete Las mujeres solas se encuentra en el Insitut de Barcelona en la colección de Arturo Sedo. El estudio de Amaya Macías (2021) es el único encontrado hasta la fecha que menciona la obra en relación con la obra Lisístrata de Aristófanes. Su objeto de estudio son las dramaturgas marginadas del siglo XVIII, por lo que incorpora otros nombres y obras en su artículo. La mención que hace sobre Lisístrata es para puntualizar la similitud que hay entre ambas sobre los grupos de mujeres que se imponen frente a los hombres (2021, p. 232). Se puede constatar que, si bien la obra de Aristófanes ha sido ampliamente abordada desde perspectivas literarias, históricas y sociales, la de Mariana Cabañas continúa siendo un campo de estudio casi inexplorado. Esto justifica la necesidad de un análisis comparativo que 6 permita profundizar en las similitudes y divergencias de ambas producciones, así como sus implicaciones en torno al género, la utopía y los espacios de poder. 1.3.- Objetivos El objetivo general de este trabajo es contribuir al estudio crítico y comparativo de la representación del liderazgo femenino de las protagonistas de Las mujeres solas, de Mariana Cabañas, y Lisístrata, de Aristófanes. A partir de una perspectiva intertextual y feminista, se analizará la resignificación de la utopía en la obra contemporánea, comprendiendo este fenómeno como un diálogo cultural y político con el texto clásico. Para alcanzar dicho objetivo general, se plantean los siguientes objetivos específicos: 1. Contextualizar históricamente la situación de la mujer en la Atenas clásica y en el siglo XVIII, en términos de política, cultura y teatro, para comprender las condiciones socioculturales que informan ambas obras. 2. Investigar las posibles influencias grecolatinas recibidas por Mariana Cabañas, especialmente a través de las traducciones disponibles en el siglo XVIII. 3. Interpretar Lisístrata desde una perspectiva feminista, atendiendo tanto a la figura de la mujer como lectora (a partir de su experiencia, recepción y resignificación del texto) como a la figura de la mujer como escritora. 4. Analizar Las mujeres solas como una adaptación intertextual de Lisístrata, descartando la noción de imitación o mera influencia. Para ello, se aplicará el concepto de «ideologema» (Kristeva), que permite explorar los núcleos ideológicos que persisten, se transforman o se invierten en el tránsito entre ambas obras. 5. Aplicar un enfoque de análisis dramático y caracterológico para estudiar la construcción de las protagonistas desde la perspectiva del liderazgo femenino para profundizar en los contrastes entre ambas figuras, sus recursos de autoridad, agencia y negociación frente al poder patriarcal. 6. Estudiar los elementos constitutivos de la utopía presentes en ambas obras, con el fin de identificar y evidenciar la resignificación del ideal utópico que propone Mariana Cabañas. Se compararán los dispositivos narrativos, políticos y estéticos que configuran estos mundos posibles y sus implicaciones ideológicas. 1.4.- Metodología La metodología que adoptará el presente TFG estará basada en un estudio intertextual aplicado al análisis de ambas obras. La elección de este método se alinea con el objetivo general del trabajo. Este aspecto comparativista justifica la utilización de la intertextualidad para entender 7 la adaptación de temas literarios empleados en tradiciones anteriores en obras posteriores; en este caso, las tradiciones literarias del siglo V a. C. en las del siglo XVIII. En segundo lugar, se adoptará una metodología basada en la crítica literaria feminista, con la finalidad de estudiar las funciones desempeñadas por las mujeres en el ámbito literario en ambos marcos históricos; es decir, la mujer como lectora y la mujer como escritora. Asimismo, esta metodología también responde al objetivo vinculado a la justificación de la resignificación de la utopía. Finalmente, con respecto a la parte formal del texto, se llevará a cabo un análisis de los elementos de la utopía y otro análisis para la construcción de los personajes dramáticos. Con respecto a la intertextualidad, el trabajo se basará en el análisis del concepto de la «cámara de ecos» de Barthes y también en el estudio que propone Kristeva sobre el «ideologema». Barthes afirma que todo texto es una cámara de ecos (Villalobo Alpízar, 2003, p. 138), es decir, es «la caja de resonancia de diversos discursos, sin estar en la obligación de asumir con maestría ninguno de ellos» (Villalobos Alpízar, 2003, p. 139). El autor aclara que la intertextualidad no consiste en «buscar las fuentes o influencias» (Barthes, 1994, p. 78) de una obra, ya que de esta manera se «satisface el mito de la filiación» (Barthes, 1994, p. 78), «sino que ha de enfocarse como la inserción de todo texto en un espacio cultural del que toma los códigos de significación» (Villalobos Alpízar, 2003, p. 139). Asimismo, estas definiciones se relacionan con el concepto de ideologema que «es una función intertextual que se puede leer “materializada” en los diferentes niveles de la estructura de cada texto, y que se extiende a todo lo largo de trayecto dándole sus coordenadas históricas y sociales» (Kristeva, 1978, p. 148). En este sentido la historia se integra dentro del texto, ampliando la idea desarrollada por Barthes, al relacionar la cultura e historia con el texto que se escribe en ese momento histórico. Igualmente, también explica que «todo texto se construye como mosaico de citas» (Kristeva, 1997, p. 3) o como afirma Barthes al concebir el texto como «un tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura» (Barthes, 1994, p. 71). El concepto de «cámara de ecos» de Barthes y el «ideologema» de Kristeva realmente funcionan de la misma manera, pero con la diferencia de que la teoría de Barthes aborda un concepto más genérico, mientras que Kristeva hace alusión a la historia y cultura en concreto. De esta manera, según la teoría de Barthes, no se puede afirmar que la obra de Las mujeres solas esté influenciada por Lisístrata desde el punto de vista intertextual, sino que hay que comprender el espacio cultural en el que se inserta el tema y el discurso presente en Lisístrata. Por este motivo, es más preciso hacer un análisis desde el punto de vista del «ideologema» para entender la evolución de un discurso literario, cuyo tema principal es similar a la tradición clásica, en un lapso temporal debido a las circunstancias históricas y culturales de la época. Es 14 el desenlace, cuando Antonia interpela directamente a la cazuela, tendiendo un puente entre escena y sala e invitándolas a reproducir la rebelión fuera del teatro: «A la empresa, amigas mías, / con maña, valor y esfuerzo. / Y cuidado, señoritas, (A la cazuela.) / que es la moda este proyecto / Practicarlo, y por mi cuenta / si presto no fueran buenos.» (vv. 422 - 427). La obra cierra con un imperativo de acción que convierte la emancipación en «moda», desde la ayuda mutua y colectiva que da lugar a una forma de sororidad 9 , ya que actúan unidas frente a una injusticia común. La autora también emplea la moda como otra estrategia discursiva femenina. En el siglo XVIII la indumentaria actúa como marcador social, revelando actitudes personales y la pertenencia a determinados grupos (Pérez Hernández, 2019, p. 476). La cultura patriarcal asoció históricamente el interés femenino por la moda con la pérdida de virtud y decoro exigidos a las «mujeres respetables» (Pérez Hernández, 2021, p. 255). La autora, a través de la voz de la protagonista, subvierte este prejuicio al convertir la moda en un recurso estratégico con el que movilizar a otras mujeres y articular una alianza emancipadora: ANTONIA.- Ya sabéis, amigas mías, / el que ha sido en todos tiempos / la moda y su inclinación / pecado original nuestro, / puesto que todas lo tienen / y todas con él nacemos. / Pues, amigas, de este mal / quiero yo sacar provecho. (vv. 288 - 295). Antonia verbaliza el tópico que equipara el gusto femenino por la moda con un pecado original, marca de culpa congénita. Pero, lejos de aceptarlo como estigma, lo revierte en herramienta de acción colectiva: asume que desde el teatro se puede convertir la moda en tendencia emancipadora y contagiar a otras mujeres su proyecto: «que es moda y estilo nuevo / no hacer caso de los hombres y aun el pasarnos sin ellos, / y hablarles con aspereza / y tratarlos con desprecio;» (vv. 309 - 313). Así, lo que la tradición patriarcal denuncia como frivolidad se transforma en un dispositivo estratégico: ANTONIA.- También sabéis que nosotras / (las cómicas decir quiero) / somos los originales / de aqueste nuestro embeleso, / pues por nosotras se copian / todas las demás del pueblo, / siendo siempre las primeras / en plantear usos nuevos / y las que damos la ley / en la Corte y todo el reino. (vv. 296 - 305). La moda actúa como reclamo infalible porque convence incluso a quienes, como Micaela, no mostraban interés en el plan ni en el matrimonio. El diálogo lo ilustra con ironía: 9 «Relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento» (Real Academima Española, 2025, segunda acepción de sororidad). 15 MICAELA.- ¿Con que eso ha de ser la moda? / Pues ya, amigas, entro en ello, / que yo quiero entrar en ella / mas que pierda el casamiento. / JUANA.- ¿Con que por ser moda entras? / MICAELA.- Sí, amiga, solo por eso. / ANTONIA.- Si por moda se tomara / hacer, señoras, lo bueno, / ¡cuántas cosas se enmendaran / y se evitaran mil yerros! (vv. 336 - 345). Mariana Cabañas ofrece así una crítica sutil a la superficialidad de los valores sociales impuestos, a la vez que utiliza esa lógica para subvertirlos. Es un cambio de mentalidad, mientras que Aristófanes usa «las referencias constantes al cuerpo y a elementos relacionados con el erotismo y la sexualidad» y «lenguaje cargado de groserías, blasfemias y juramentos», entre otros elementos 10 (Sardón Navarro, 2001, p. 151), Mariana Cabañas utiliza la estrategia de «estar a la moda». Se aprecia la diferencia entre el escritor y la escritora: el escritor, hombre, utiliza lo físico, la violencia y lo sexual, mientras que la escritora, mujer, se basa en la estrategia, la maña, el pensamiento y la razón. Por lo tanto, ambas obras comparten una estructura centrada en el liderazgo femenino, el diálogo colectivo y una resistencia inicial. Sin embargo, el desenlace es notablemente diferente, ya que en Lisístra la sociedad acaba siendo gobernada por Pritanis y no por las mujeres, por lo que el sometimiento por parte del hombre a la mujer sigue estando presente. En cambio, en Las mujeres solas, el plan de Antonia parece que culmina con éxito: Parte del texto Lisístrata Las mujeres solas Inicio ([...] Es muy temprano y Lisístrata da vueltas sin parar en torno a su casa.). LISÍSTRATA.- Si alguien las hubiera llamada a una fiesta de Baco o de Pan, [...], pero ahora no hay aquí ninguna mujer. [...]. CALÓNICA.- Y a ti, lisistrata. ¿Qué te inquieta? No pongas cara de escita, criatra, que no te favorece enarcar las cejas. (vv. 1 - 8)11. (Sale ANTONIA muy pensativa hablando como que habla entre sí paseándose.) ANTONIA - Mujer he de ser famosa / si consigo aqueste intento. / Estatua han de levantarme / si salgo bien de este empeño./ […] UNA.- Antonia, amiga, ¿qué tienes? / […] MARÍA TERESA.- ¿Qué te ha dado amiga mía? (vv. 1 - 21). Nudo CLEÓNICA.- ¿Y si te pegan? LISÍSTRATA.- Forzoso es entonces ceder de la peor gana, pero no hay placer en JUANA.- ¿Y si vienen dando voces / con amenazas y fieros? / 10 «Tema del mundo al revés y parodia de la vida ordinaria [...]. Burla de instituciones establecidas. [...] Diferencia entre los sexos» y «parodia verbal que se manifiesta con ataques, injurias e insultos entre los personajes o entre grupos opuestos» (Sardón Navarro, 2001, p. 151). 11 Para la numeración de versos he seguido la edición del texto en griego de Jeffrey Henderson (2000). 16 lo que se hace por la fuerza. Además hay que hacerles daño: y no te preocupes, que enseguida desistirán, pues nunca gozará un hombre si no va de acuerdo con su mujer. (vv. 162 - 166). ANTONIA.- Alzar entonces el grito / y darlos mayores que ellos. (vv. 360 - 363). Desenlace LISÍSTRATA.- Lleváis razón. Y ahora purificaos para que las mujeres os agasajemos en la Acrópolis con lo que tenemos en los canastos. Una vez allí, intercambiad juramentos y garantías de lealtad, y luego que cada uno se largue llevándose a su mujer. (vv. 1182-1187) [...] PRÍTANIS.- Y ahora, venga, ya que se ha hecho bien todo lo demás, llevaos a esas, espartanos, y vosotros a esas otras. Que cada hombre se ponga junto a su mujer y cada mujer junto a su marido. [...] y procuremos no volver a cometer esos errores en lo sucesivo. (vv. 12731278) ANTONIA.- A la empresa, amigas mías, / con maña, valor y esfuerzo. / Y cuidado, señoritas, (A la cazuela.) / que es la moda este proyecto / practicarlo, y por mi cuenta / si presto no fueran buenos. / Y por celebrar la dicha / de este famoso concierto, / mi Juana, una tonadilla / has de cantar con esmero / que logre tener aplauso / y el sainete complemento. / TODAS.- Que lo tendrá si consigue / que se perdonen los yerros. (vv. 422-435) Elaboración propia Este contraste refuerza la lectura a través del «ideologema», ya que el desenlace responde a los códigos sociales de cada época. En Aristófanes el hombre sigue dominando, pero en Cabañas la mujer actúa como sujeto autónomo. Por este motivo, el sainete Las mujeres solas puede leerse como adaptación intertextual que resignifica la comedia clásica de Aristófanes. 3.2.- La interpretación de Lisístrata como mujer lectora y escritora Los textos del corpus presente se caracterizan por estar escritos por un hombre y una mujer, y dirigidos a públicos de diferente género. Esta diferencia en los autores y públicos conlleva interpretaciones distintas; por ello, en este epígrafe se estudiará la interpretación de la obra de Aristófanes, aplicando la crítica literaria feminista. Para ello, el presente TFG se ha basado en una de las categorías heurísticas de Lola Luna, la experiencia, y en la tercera fase de la ginocrítica de Elaine Showalter. 3. 2. 1.- La mujer lectora En primer lugar, es posible que Mariana Cabañas leyera alguna traducción de la obra de Lisístrata, ya que la estructura tan similar en la que Antonia pregunta a sus compañeras si se 17 unen al plan es igual que la empleada por Lisístrata. Este planteamiento sugiere que, quizás, Cabañas tuvo acceso a la obra original o a alguna traducción. Sin embargo, atendiendo al contexto histórico, se sabe que las mujeres, en particular las dramaturgas del siglo XVIII, tenían escasa educación y, por tanto, acceso limitado a la lectura de obras griegas, por lo que es difícil que Mariana Cabañas leyera la obra original de Aristófanes. Por otro lado, la posibilidad de que leyera una traducción tampoco parece probable porque, como se ha mencionado en el marco teórico, las traducciones de Lisístratas comenzaron a realizarse mucho después del estreno de este sainete. Por tanto, las dos únicas hipótesis que quedan son que la autora haya conocido la obra a través de una representación o mediante el imaginario colectivo. La primera hipótesis es difícil de corroborar debido a la escasez de datos biográficos sobre la autora, por lo que se descarta esta opción, centrándose el análisis en el imaginario colectivo. Mariana Cabañas interpreta la obra desde su propia experiencia, es decir, observa la situación de las mujeres de la obra de Aristófanes como suya propia. El nivel de identificación es tal que es posible que ella misma se vea representada en la obra: MARIANA.- Pues mi buen Calderoncito / es majadero a lo serio: / siempre me habla en un tono / de lector que está leyendo / en la clase a sus discípulos. / Másme parece maestro / que marido, pues que siempre / me está el machaca diciendo: / «Mariana, tú no conoces / la dignidad que yo tengo. / Me has de ser muy obediente, / me has de tratar con respeto, / ya que lograste la dicha / que otras mucha pretendieron. / Un señor marido es mucho: no todas logran tenerlo» (vv. 198 - 213). Este pasaje permite vislumbrar (aunque de forma conjetural) la dimensión autobiográfica del sainete y constituye uno de los pocos indicios internos de que la autora pudo estar casada con un hombre vinculado al mundo teatral. No obstante, se trata de una hipótesis que, debido a la escasez de datos, debe asumirse con cautela. Emilio Palacios (2002, cap. IV) argumenta que este personaje es la dramaturga Mariana Alcázar, porque era una de las actrices de la compañía de Parra (Cotarelo y Mori, 1899, p. 440) –compañía que representó este sainete– . Sin embargo, su hipótesis no se puede confirmar porque asocia las mujeres de la compañía con los personajes ficticios sin ninguna base rigurosa, es una hipótesis más como la que se expone en el presente trabajo. Asimismo, el personaje de Antonia también puede aludir a una actriz real de la compañía. La propuesta de la autora puede sugerir que conoce la tradición dramática clásica y la reescribe desde la perspectiva de las actrices diciochescas. La intertextualidad se convierte así en estrategia de empoderamiento: Antonia declara haber superado ya la tiranía marital y aspira a extender esa liberación a sus compañeras, del mismo 18 modo que el texto de Cabañas aspira a resonar más allá del escenario en la vida de sus lectoras y espectadoras. Del mismo modo, el análisis se puede extender al personaje de la soltera, quien rehúsa sumarse al plan: prefiere casarse primero y, solo después de vivir esa experiencia, pronunciarse al respecto. Esta reflexión está muy vinculada al pensamiento ilustrado, que se basa en un juicio razonado y en el uso de la razón para formar opiniones justificadas. En este caso se marca una diferencia entre las mujeres solteras y las casadas: las primeras viven en base a las apariencias y lo que la sociedad impone, mientras que las segundas se han liberado de ese «yugo» y anhelan la libertad. De hecho, se relacionan los términos «libertad» y «cautiverio» con los estados civiles de «soltera» y «casada»: «MARÍA TERESA.- Por pasar de esclava a libre / se debe hacer todo esfuerzo , / y como aquesto se logre / todo lo demás es menos» (vv. 126 - 129). Este estado es el que Antonia quiere romper con su plan: el poder estar casadas pero en libertad, algo que para la época era revolucionario. 3. 2. 2.- La mujer escritora En segundo lugar, se afirma que Mariana Cabañas alcanza un estado de madurez literaria y feminista al crear una obra que no imita modelos masculinos ni se limita a confrontarlo, sino que propone un discurso propio, fundado en la experiencia femenina. Este estudio se realiza desde el concepto de la «ginocrítica» de Elaine Showalter, en concreto en la tercera de sus tres fases, explicadas en la metodología. Mariana Cabañas refleja esta acción a través de la protagonista: ANTONIA.- Pues, amigas, la experiencia / me ha enseñado el que podemos / intentar cualquier cosa, / salir de cualquier empeño, / estando nosotras solas / sin que nos ayuden ellos. / Testigo el caso presente, / pues en él patente vemos / sabemos hacer de hombres / el papel mejor que ellos. [...]. (vv. 234 - 243). El discurso no está construido como oposición directa al poder masculino, sino como una afirmación de la autosuficiencia femenina. Mariana Cabañas propone así una literatura autónoma, que sirva de referencia para otras escritoras, pero, de forma paralela, Antonia también quiere crear una situación nueva para sus compañeras y mujeres de la época. Por tanto, aunque la obra incluya un personaje llamado «Mariana», es probable que sea Antonia quien encarne verdaderamente la voz de la autora, al ser ella quien lidera la acción y simboliza la toma de conciencia. En definitiva, tanto desde la experiencia como desde la ginocrítica, Las mujeres solas representa un ejemplo temprano de literatura feminista, si se estudia desde las teorías literarias 19 del siglo XX, que propone una emancipación y reivindicación de los derechos de las dramaturgas basada en los rasgos característicos del pensamiento ilustrado. 3.3.- Resignificación de la utopía de Aristófanes Uno de los objetivos principales del presente TFG es justificar la resignificación de la utopía de Aristófanes que emprende Mariana Cabañas con su sainete. Además de atender a cuestiones contextuales históricas y sociales, tratadas anteriormente con el «ideologema», y cuestiones autoriales, desde una perspectiva de género, conviene analizar esta cuestión a través del estudio de la construcción de las protagonistas y de los elementos de la utopía. De esta manera, se responde por un lado al asunto del liderazgo de las protagonistas y, por otro lado, se explica objetivamente el porqué Las mujeres solas no es una utopía, sino un reflejo de la realidad del momento y por ello resulta verosímil, a diferencia de Lisístrata. 3. 3. 1.- Construcción de los personajes dramáticos: Lisístrata y Antonia El análisis de Lisístrata y de Antonia se realizará a partir de la tipología de rasgos propuestos por José Luis García Barrientos (2007). Aplicada a ambas protagonistas, dicha clasificación revela los siguientes elementos definitorios de su caracterización: Caracteres sistemáticos Lisístrata Antonia Físicos CORIFEO DE VIEJAS.- [...] la más machota [...]. (vv. 549) -------- Psicológicos Reflexión 12 LISÍSTRATA.- Es un asunto que yo he meditado [...]. (v. 25). ([...] continúa paseándose como hablando entre sí). Decisión y actitud de líder LISÍSTRATA.- [...] Vamos, Lampito, vete y arregla las cosas en tu tierra y déjanos en prenda aquí a estas [...]. Y nosotras vayamos con las que están en la acrópolis y ayudémosla a echar los cerrojos. (vv. 242-246). ANTONIA.- [...] vosotras habéis de ser / las que a este heroico hecho / habéis de prestar auxilio / con generoso denuedo. (vv. 106-109). Estrategia LISÍSTRATA.- Eso precisamente es lo que espero que nos salve: los vestidos azafranados, los perfumes, los zapatitos, el colorete y las túnicas transparentes... (vv. 4648). ANTONIA.- [...] la moda [...] / de este mal / quiero yo sacar provecho. (vv. 295) 12 Esta clasificación dentro del carácter psicológico es elaboración propia. 20 Resolución LISÍSTRATA.- Mujeres, si hemos de forzar a nuestros maridos a vivir en paz, hemos de abstenernos... (vv. 120122) ANTONIA.- Estas razones, amigas, / y de este día el ejemplo, / ha infundido en mí tal ánimo / he formado el gran proyecto / de romper la vil cadena / que mañosos nos han puesto / y sacudir este yugo / de su tiránico imperio. (vv. 98-99) Elaboración propia Ambas descripciones físicas se realizan de manera externa, es decir, bien por el corifeo de viejas –como el ejemplo anterior del verso 549– u otros personajes –«CLEÓNICA: [...] No pongas cara de escita, criatura, que no te favorece enarcar las cejas» (vv. 7-8)– o bien por acotaciones –como los ejemplos anteriores–, pero nunca son descripciones realizadas por ellas mismas. A Antonia no se le describe físicamente, aunque sí se ofrecen datos de su movimiento por el escenario: «(Sale Antonia muy pensativa hablando como que habla entre sí paseándose.)». Lo mismo aparece con Lisístrata en la primera acotación: «(Es muy temprano y Lisístrata da vueltas sin parar en torno a su casa)», pero en el caso de esta última protagonista, es más destacable la descripción que hace el corifeo sobre ella en diversas ocasiones, como «la más machota de todas» (vv. 549). La denomina de esta manera porque tiene un carácter dominante, con iniciativa y autoridad frente a sus compañeras de grupo, cualidades vinculadas al hombre en aquella época, mientras que las mujeres estaban destinadas a estar en casa con las tareas del hogar y los hijos. De esta manera, al atribuirle a una mujer los rasgos masculinos y dejar que los hombres sean dominados por mujeres, está subvertiendo una realidad del momento, creando una utopía ligada al género teatral cómico que se convierte en una parodia de la situación y, por lo tanto, está ridiculizando a las mujeres. No obstante, no es la primera vez que se describe a una mujer con actitudes masculinas, pues ya en la mitología griega existía el mito de las amazonas 13 , al cual Mariana Cabañas también hace alusión en su sainete cuando una de las compañeras responde a la propuesta de Antonia: «MARÍA TERESA.- [...] Que a no serlo yo creyera / querías fundar un reino / de unas nuevas amazonas» (vv. 27813 «Las Amazonas eran una raza de mujeres guerreras [...]. Se equiparaban a los hombres en su manejo de las armas, en su pericia en el arte de la guerra, y en su habilidad para montar a caballo; asimismo, su apariencia resultaba en cierto modo masculina, andrógina [...]. Dentro de esta sociedad estrictamente femenina los hombres eran relegados a un segundo plano, siendo los que se ocupaban de realizar las tareas que, en el resto de las sociedades griegas, eran propias de las mujeres; asimismo eran usados por las Amazonas para satisfacer sus apetencias sexuales y reproductoras». (Sanjuán Iglesias, 2004, p. 27). 21 280). Este personaje alude directamente al mito al interpretar que Antonia quiera crear una sociedad matriarcal conformada por las dramaturgas. En cuanto a los rasgos psicológicos, en ambas destaca la idea de la reflexión antes de proponer el plan. Esta iniciativa se intensifica con el carácter decisivo que tienen las protagonistas, sin embargo hay una diferencia entre ellas y es que Lisístrata lo hace desde el mandato hacia sus compañeras, lo cual se refleja con el léxico de la obra y el tono que emplea: «LISÍSTRATA.- [...] ¿A qué vienen esas lágrimas? ¿Lo haréis o no; qué problema tenéis?» (vv. 127-128), «LISÍSTRATA.- ¿Eso dices tú, lenguado?» (v. 131), «LISÍSTRATA.- ¿Qué gusanos? Vuelve aquí» (vv. 730-731); es decir, muestra una actitud más autoritaria y un tono enfadado que genera un nivel de superioridad. En cambio, Antonia, aunque también lo haga desde el imperativo, incluye a las demás mujeres y las trata con igualdad; generándose más sororidad que en el grupo de Lisístrata, sobre todo a través del empleo de la palabra «amigas». La diferencia de actitudes obedece al ideologema propio del contexto histórico. Ya en el siglo XVIII la amistad tiene especial importancia debido al sentido de unión, búsqueda de igualdad y una lucha común por unos principios, a diferencia del barroco donde lo que destacaba era la vanidad y el ego, es decir, en esta época hay «un interés especial por establecer formas de comunicación paralelas, alternativas y especializadas» (Sánchez-Blanco Parody, 1992, p. 101). Mariana Cabañas demuestra con este caso que es una mujer de su tiempo y construye a su protagonista adaptándola a su contexto histórico que la aleja del mundo utópico e inverosímil de Aristófanes. Además de esta explicación, la diferencia en la construcción de estos dos personajes también se puede explicar mediante el concepto de experiencia, porque Aristófanes no puede construir al personaje en base a su experiencia porque no es una mujer, pero Cabañas proyecta su voz a través de Antonia porque ha vivido la misma situación. Además de reflexionar el plan y ser determinantes, son estratégicas, ya que en ambas obras las dos protagonistas utilizan una táctica para que las demás compañeras se unan a su proyecto. En el caso de Antonia, utiliza la moda, como se ha explicado anteriormente, pero en Lisístrata, aunque es cierto que hay alguna alusión a la moda (vv. 46-48), la protagonista no la utiliza de manera estratégica, sino que convence a las demás a través del sexo. Puesto que sus maridos están ausentes, las mujeres experimentan la falta de la práctica sexual y desean su regreso, por ello, para conseguirlo, Lisístrata las persuade diciéndoles que si se abstienen del sexo, los maridos regresarán. Este regreso se justifica mediante el intento de conseguir un estado de paz, por lo que se interpreta que esta motivación es aparente porque responde a un interés personal, encubierto con el discurso implícito del bien común. Estos rasgos dan lugar 22 al carácter resolutivo de Lisístrata y Antonia porque plantean una solución para un problema y lo verbalizan, aunque no se llegue a ejecutar en el caso de Las mujeres solas. Ambas están construidas aparentemente de la misma manera, cumplen los mismos rasgos, excepto la descripción de «machota» y el rasgo de líder autoritaria para Lisístrata y líder en hermandad con las demás compañeras por parte de Antonia. 3. 3. 2.- Elementos utópicos en las obras Para justificar la resignificación de la utopía por parte de Mariana Cabañas, conviene estudiar cuáles son los elementos que componen una situación utópica. Para ello se ha seguido el análisis de Mercedes Seoane (1998-99): Elementos Lisístrata Las Mujeres solas El deseo o la fantasía Sí Sí Crítica institucional y el nuevo proyecto de Estado Sí No Colectividad del movimiento y la figura del líder Sí Sí Revuelta Sí No Intención de quebrar el orden imperante No No Elaboración propia El deseo o fantasía aparecen en las dos obras porque las dos quieren conseguir un mundo mejor donde vivir. Sin embargo, lo que hace que realmente sea utópico es el contexto, porque el intento de conseguir ese mundo mejor en Lisísitrata es a través de una solución absurda que no resulta verosímil para la época. En cambio, en Las mujeres solas deja de ser utópico y se convierte en real porque el contexto es el adecuado para que se dé esa situación o al menos se proponga sin ser ilógico, gracias a las evidencias históricas del auge de la educación de las mujeres, como se ha investigado anteriormente. Con respecto a la crítica institucional y el nuevo proyecto de Estado en Lisistrata sí se cumple porque el bien común es conseguir la paz. Asimismo, en cuanto al nuevo proyecto, Lisístrata propone que sean ellas las que administren el dinero: «CONSEJERO.- ¿Pues qué harás? LISÍSTRATA.- ¿y tú me lo preguntas? Nosotras lo administraremos. CONSEJERO.- ¿Vosotras administraréis el dinero? LISÍSTRATA.- ¿Por qué te extrañas? ¿No somos nosotras las que os lo administramos todo en casa?» (vv. 493-495), lo cual es algo novedoso para la conformación económica del país, de la misma manera que las mujeres toman la Acrópolis, sin embargo no llega a desarrollarse el plan, sino que queda en un simple esbozo por parte de la protagonista. En la obra de Mariana Cabañas no se aprecia un nuevo proyecto de estado, sino que la propuesta 23 afecta en concreto a las dramaturgas, por lo que sí hace un bien común, pero a un grupo reducido, aunque se puede extender al resto de mujeres porque se dirige a la cazuela. En definitiva, tras el análisis se afirma que hay una crítica institucional, ya que de manera implícita critica la situación injusta de desigualdad que viven las mujeres respecto a los hombres, pero al hacerse de manera concreta y reducida en un grupo social, no se puede decir que cumple con un proyecto de estado. En cuanto a la colectividad del movimiento y la figura del líder, Lisístrata ejerce un mando jerárquico y enérgico, situándose por encima de sus compañeras, mientras que Antonia dirige desde la colaboración: propone el plan y lo coordina, pero lo hace en un clima de igualdad y sororidad, sin el tono autoritario que caracteriza a la protagonista de Aristófanes. Lo interesante es que en ambas obras la figura del líder es femenina. El rasgo revolucionario es decisivo para dilucidar el alcance utópico de cada obra. En Lisístrata, la insurrección se concreta cuando las mujeres toman la Acrópolis y desafían abiertamente el orden patriarcal. En Las mujeres solas, en cambio, no hay sublevación: las protagonistas exponen ante la cazuela la injusticia que las oprime, pero no traducen su protesta en un acto de fuerza colectiva. Si bien una revuelta «nace de la oposición entre la “tiranía” reinante y la aspiración legítima a un mundo mejor» (Mucchielle, 1960, citado por R. Trousson, 1995, p. 38), presente en ambas obras, la diferencia es que en Lisístrata esa tiranía y confrontamiento entre hombres y mujeres sí existe, mientras que en Mariana Cabañas no llega a concretarse, sino que simplemente se plantea la propuesta. La sublevación física de Lisístrata es abiertamente utópica: en la Atenas clásica ninguna mujer podía alzarse así contra los hombres. Las mujeres solas, en cambio, plantea una revuelta intelectual, desde la razón, la astucia y la estrategia, perfectamente verosímil dentro del siglo ilustrado, y por ello no entra en el territorio de la utopía. Se supone que en toda utopía, tras conseguir la revuelta, el objetivo es quebrar el orden imperante e imponer uno nuevo. Sin embargo, en las obras de nuestro corpus eso no existe, porque en Lisístrata no llegan a gobernar las mujeres, sino que vuelven al orden impuesto antes de la revuelta, de la misma manera que en Las mujeres solas no tiene lugar y no se rompe ningún orden, pero sí se propone una visión esperanzadora que intenta cambiar la situación de opresión que viven todas las mujeres, dentro y fuera del ámbito teatral. 4.- RESULTADOS Y CONCLUSIONES A partir del análisis desarrollado en los capítulos anteriores, se pueden extraer varias conclusiones fundamentales. En primer lugar, destaca la mayor verosimilitud de la propuesta de Cabañas frente al carácter utópico de la obra de Aristófanes, lo cual pone de relieve un