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Inmigración y ciudad en España: integración versus segregación socio-territoriales

Domínguez Mujica, Josefina,Parreño Castellano, Juan Manuel,Díaz Hernández, Ramón

Abstract

Ejemplar dedicado a: La planificación territorial y el urbanismo desde el diálogo y la participación. Número extraordinario dedicado al XI Coloquio Internacional de Geocrítica

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Menú principal Índice de Scripta Nova Scripta Nova REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98 Vol. XIV, núm. 331 (50), 1 de agosto de 2010 [Nueva serie de Geo Crítica. Cuadernos Críticos de Geografía Humana] INMIGRACIÓN Y CIUDAD EN ESPAÑA: INTEGRACIÓN VERSUS SEGREGACIÓN SOCIO-TERRITORIALES Josefina Domínguez Mujica Universidad de Las Palmas de Gran Canaria [email protected] Juan Manuel Parreño Castellano Universidad de Las Palmas de Gran Canaria [email protected] Ramón Díaz Hernández Universidad de Las Palmas de Gran Canaria [email protected].es Inmigración y ciudad en España: integración versus segregación socio-territoriales (Resumen) Este artículo tiene como objetivo estudiar y caracterizar las pautas residenciales de la población extranjera en las mayores ciudades españolas. El análisis microescalar y comparado pone de manifiesto que los índices de segregación son relativamente bajos y las condiciones residenciales, en su conjunto, peores que las de los españoles. No obstante, apreciamos importantes disparidades en función de la ciudad, de la antigüedad de los flujos y de las distintas nacionalidades. Todo ello debe matizar los intentos de generalización que sobre este aspecto puedan realizarse. Palabras clave: inmigración, segregación residencial, condiciones habitacionales. Inmigración and city in Spain: integration versus socio-territorial segregation (Abstract) This article aims to study and characterize the residential patterns of foreigners in the major Spanish cities. The micro-scale and comparative analysis reveals overall, low residential segregation indexes and worse housing conditions than the Spanish. However, we can appreciate important disparities in relation to the city, the length of immigration flow and the nationality. For this reason, we think that any attempt of generalization should take into account these aspects. Key words: immigration, residential segregation, housing conditions. La cuantiosa inmigración que ha recibido España en los últimos quince años ha tenido un considerable impacto en el crecimiento y la estructura de las grandes ciudades. Como afirmaba Horacio Capel en 1997, “la diversidad de orígenes es una constante de la población de las ciudades y la ciudad ha sido, con frecuencia, el espacio de la coexistencia y del mestizaje”. Los extranjeros han contribuido a la revitalización de determinados distritos, a dinamizar el mercado de la vivienda, a dotar con nuevas funciones lúdicas ciertos espacios públicos… También han sido responsables de la mayor actividad económica de las ciudades, al fortalecer el comercio y los negocios, al utilizar el transporte público, al satisfacer ciertas necesidades de la población urbana (cuidado de ancianos y niños), al potenciar nuevos nichos de actividad y empleo (envío de remesas, locutorios, comercio étnico), al fomentar la creación de plazas escolares… En suma, han favorecido la diversificación económica que consolida el protagonismo urbano. En consecuencia, el tiempo transcurrido y la importancia alcanzada por la inmigración en las grandes ciudades españolas nos obligan a estimar el grado de integración de los inmigrantes ya que su participación en el mercado de trabajo no siempre ha ido paralela al de su integración en el tejido residencial de la ciudad. Tienen ya una larga tradición en Geografía los estudios que han abordado las condiciones residenciales de los grupos de población extranjera, especialmente en Norteamérica y noroccidente de Europa. Estos análisis se han extendido en los últimos años a los países del sur de Europa, en la medida en que se han ido consolidando los flujos de inmigración. Por ello, se han publicado distintas investigaciones que intentan modelizar los patrones residenciales de la población foránea en los espacios urbanos de la Europa mediterránea. En este sentido, uno de los modelos propuestos ha sido el de Malheiros (2002), que establece cuatro características propias del comportamiento territorial de la inmigración en dichas ciudades, en contraposición a la situación de los países del Norte y Oeste. Estas características son: peores condiciones de vivienda, una mayor importancia del acceso a la vivienda a través de vías informales, menores niveles de segregación residencial y una mayor “periferización” de los inmigrantes en la ciudad. En este trabajo nos proponemos reflexionar acerca de ciertos patrones distintivos de la inmigración en España, sin aplicar específicamente este modelo, aunque nos interesan, en especial, los supuestos menores niveles de segregación y las peores condiciones habitacionales y de acceso a la vivienda. Hemos seleccionado, de entre las ciudades españolas más populosas, las de Barcelona, Madrid, Málaga, Murcia, Palma, Las Palmas de Gran Canaria, Valencia y Zaragoza[1], donde definimos estas características a partir de dos perspectivas de análisis complementarias: el enfoque micro-espacial, por una parte, y el análisis comparado, por otra. Somos conscientes de que, a medida que se han incrementado los flujos de extranjeros, ha aumentado la difusión territorial de la inmigración en el espacio urbano, lo que determina unos niveles de segregación relativamente bajos. Por ello, las ciudades españolas presentan, en la actualidad, situaciones parecidas a las de otras urbes europeas como París, Bruselas o Amsterdam, característica que las distancia del modelo anglosajón, en el que los barrios étnicos confieren un elevado grado de “ghetización” a aquellas urbes con importantes colectivos de extranjeros. Sin embargo, creemos que este proceso de integración residencial no es generalizable a todas las nacionalidades y que conviene aducir factores de diversa índole para explicar esta peculiaridad. De igual modo, se ha constatado que las condiciones de la vivienda ocupada por inmigrantes son peores en el sur de Europa, que las dificultades para acceder a ella son mayores y que las propias características del mercado de la vivienda y de las políticas públicas no han repercutido en una mejora de la situación. Según estimaciones de Esteban, Curiel y Perelló, en 2003, tal como ocurre en el resto de Europa (Arbaci, 2008), las políticas de renovación urbana no están avanzando hacia una integración más equilibrada y no segregada de los inmigrantes, sino que acaban invitando al éxodo obligado de la población con rentas bajas, naturalmente hacia otras zonas ya degradadas. Ahora bien, la orientación de las políticas urbana y de vivienda en el norte de Europa, en un contexto de afluencia de inmigrantes en condiciones precarias, también ha incidido en un empeoramiento de la situación, como ha sido analizado para el caso de Holanda (Leerkers et al., 2007), paradigma de la extensión del estado del bienestar a los colectivos de inmigrados en un pasado reciente (Musterd, S. y Deurloo, R., 2002). Además, en la mayor parte de los estudios se ha demostrado que hay grandes diferencias entre nacionalidades e incluso entre ciudades, heterogeneidad que hay que tener presente en el propio contexto español. Estas hipótesis de trabajo han orientado los objetivos de esta investigación, que se centra en la cuantificación y valoración comparativa de la segregación residencial; la definición de las tendencias que se han desarrollado en el último lustro; la caracterización de las condiciones residenciales y habitacionales de los inmigrantes según las distintas nacionalidades y, todo ello, desde una perspectiva comparada. Fuentes y metodología En los últimos años se ha producido un avance considerable en cuanto a las operaciones estadísticas de carácter geodemográfico que realiza y difunde el Instituto Nacional de Estadística. Ello pone a disposición de los investigadores y, especialmente, de los geógrafos, un material de extraordinaria importancia a partir del momento en que los datos aparecen desagregados a distintas escalas territoriales, desde la macro (estado) a la micro (entidades y núcleos de población y distritos y secciones censales). Con este múltiple nivel escalar se presentaron, por primera vez en la historia del INE, los datos del Censo de Población y Viviendas de 2001. Desde 2004 son publicados también los de la explotación estadística del Padrón. Por otra parte, el INE facilita una serie de microdatos para cierto tipo de investigaciones. En este último sentido, la Encuesta Nacional de Inmigrantes, del año 2007, la primera hecha en España acerca de este colectivo, y que ofrece una amplísima temática, proporciona microdatos que permiten conocer exhaustivamente las características demográficas y sociales de este grupo de nuevos residentes. El Censo de Población y Viviendas de 2001, la explotación estadística del Padrón, desde 1996, de forma conjunta, y a nivel de microescala desde 2004 hasta 2009, así como los microdatos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes, constituyen las fuentes que cimentan la investigación desarrollada. En cuanto a la metodología de trabajo, la hemos orientado a partir de la desarrollada en otro tipo de estudios de temática semejante, especialmente en el ámbito anglosajón, lo que nos ha permitido aplicar una serie de cálculos estadísticos. Algunos de ellos son más sencillos, como la tasa de extranjería o el índice de extranjería, y otros más elaborados, como los índices globales de segregación: índice de disimilaridad (españoles y extranjeros) e índice de segregación (principales nacionalidades). También hemos obtenido las tendencias del índice de segregación según nacionalidad, para reconocer diferentes modelos. Todo ello se ha complementado con el cruce de variables de la Encuesta Nacional de Inmigración y con el tratamiento estadístico de la información proporcionada por la persona elegida del hogar encuestado . Por último, este trabajo cuenta con la aportación documental que representan las investigaciones ya publicadas en relación con las distintas ciudades y con la temática general de inmigración y ciudad. Estos estudios conforman la bibliografía de referencia de la investigación. Inmigración y territorio El vertiginoso aumento de los flujos migratorios internacionales desde mediados de los años noventa y el consecuente incremento del número de extranjeros en España se ha dejado sentir con especial importancia en el ámbito local. Han sido los grandes municipios, tradicionalmente receptores de migración, y los pequeños, los que de forma desigual más han acusado el impacto de esos nuevos flujos (Domingo, A. López y Bayona, J., 2004). En el caso de los grandes municipios urbanos, se ha producido, simultáneamente, una importante atracción de inmigrantes extranjeros y la difusión de residentes urbanos hacia el espacio próximo de las coronas metropolitanas. Estos trasvases de población, por la naturaleza diferente de los sujetos que los protagonizan en edad, estatus u origen, han introducido grandes cambios sociales en las ciudades españolas (Ocaña, C. 2005). Por ello, podemos concluir que la inmigración ha sido uno de los principales factores de transformación urbana en los últimos años. El cuadro 1 nos permite reconocer el peso de la población extranjera en las ciudades seleccionadas, un peso muy alto aunque variable. La cifra es máxima en el caso de Palma, donde de cada cinco residentes uno es extranjero. También tienen tasas de extranjería muy altas Barcelona y Madrid, con cifras muy próximas entre sí, de más del 17%. Valencia, Murcia y Zaragoza se sitúan en una posición intermedia, con tasas que oscilan entre el 12% y el 15% y, finalmente, Málaga y Las Palmas de Gran Canaria se sitúan más alejadas, con valores próximos al ocho por ciento, es decir, con proporciones inferiores a la tasa de extranjería promedio de España (12,08%). Esta disparidad refleja que la dinámica inmigratoria de los grandes municipios urbanos se aprecia de manera más evidente en Barcelona, Madrid, Murcia, Valencia y Zaragoza. Málaga, Palma y Las Palmas de Gran Canaria presentan un comportamiento condicionado por la especialización turística de su provincia y Comunidad Autónoma. Ello juega a favor de Palma, donde la intensidad de la inmigración extranjera va paralela al peso del turismo residencial en determinados barrios de la ciudad y en contra de Málaga y Las Palmas de Gran Canaria, en las que la atracción inmigratoria de este tipo de inmigrados la ejercen otras áreas costeras más dinámicas de su entorno geográfico, lo que reduce el atractivo urbano de estas capitales para los inmigrantes. Cuadro 1. Tasa de extranjería de España y las ciudades españolas seleccionadas en 2009 Población Extranjeros Tasa de extranjería España 46.745.807 5.648.671 12,08 Barcelona 1.621.537 284.385 17,54 Madrid 3.255.944 567.185 17,42 Málaga 568.305 43.253 7,61 Murcia 436.870 59.608 13,64 Palma 401.270 81.032 20,19 Las Palmas de G. C. 381.847 30.331 7,94 Valencia 814.208 122.628 15,06 Zaragoza 674.317 87.592 12,99 Fuente. Explotación estadística del Padrón. INE. Elaboración propia. Otra lectura posible de la información acerca de la atracción urbana es la del destino preferente que escogen ciertos inmigrantes. Los datos padronales permiten conocer la distribución de los extranjeros de cada una de las ciudades por grandes grupos de nacionalidad. En los diagramas radiales de la figura 1, se reconocen los perfiles diferenciados de los grandes municipios urbanos según nacionalidad. Aunque en todos los casos predominan los extranjeros procedentes del continente americano, con excepción de Zaragoza, se detectan importantes variaciones. Madrid es el municipio donde los americanos tienen una mayor importancia relativa, en detrimento del resto de los grupos. Valencia y Barcelona se aproximan a este perfil, pero en ellas ganan relevancia los africanos y los asiáticos, respectivamente. Las Palmas de Gran Canaria presenta un mayor equilibrio entre americanos, africanos y asiáticos. Los diagramas de Murcia y Málaga responden a un patrón distinto, en el que la comunidad africana tiene mucho peso, algo que compensan, en el segundo caso, los extranjeros procedentes de la Unión Europea. Por último, Palma y Zaragoza se caracterizan por una sobrerrepresentación de este último colectivo, con una importante proporción de africanos en la segunda de las ciudades. Sin embargo, a pesar de dibujar una representación radial similar, los perfiles de los europeos de ambos municipios son distintos, ya que en Zaragoza se trata de rumanos y en Palma de alemanes y británicos. Fi g ura 1. Perfil de la población residente se g ún nacionalidad por ciudades en 2009 (%). Fuente: Explotación estadística del Padrón. INE. Elaboración propia . Complementariamente conviene señalar que, en cuanto al conjunto de la población extranjera que reside en las principales ciudades, predomina la heterogeneidad. Es decir, no apreciamos una sobrerrepresentación significativa de una determinada nacionalidad. Ésta es una característica común a los flujos migratorios de nuestro tiempo, tal y como señalan Castles, S. y Miller, M. (2009) cuando afirman que las migraciones se han mundializado, en el sentido de que la mayoría de los países del planeta participa en ellas y de que las gentes van desde cualquier parte a cualquier otra, al mismo tiempo que las migraciones se han diversificado. Por último, en relación con las tendencias de los últimos años, se puede apreciar que, desde 1996 hasta 2009, ha habido una evolución muy destacada del incremento de poblaciones extranjeras, especialmente a partir del año 2000. Si consideramos el promedio del índice de extranjería de España, las ciudades de Palma, Barcelona, Madrid, Valencia, Murcia y Zaragoza han registrado un mayor crecimiento. Además, en casi todas ellas, el incremento de dicho índice fue superior al de los primeros años del siglo XXI. Son excepción, sin embargo, los casos de Madrid y Barcelona, y el de Las Palmas de Gran Canaria. En las primeras ciudades mencionadas apreciamos, pese al incremento, una ligera inflexión de la tendencia, inflexión que es aún más destacada en Las Palmas de Gran Canaria, lo que refleja una pérdida de dinamismo en relación con la atracción de población extranjera en los últimos años. Todo ello se debe, probablemente, al proceso de difusión territorial de la inmigración, por una cierta consolidación de los flujos y por la mayor atracción que ejercen otras áreas con nuevos yacimientos de empleo o nuevas funciones residenciales. Niveles de segregación residencial de la población extranjera El índice de disimilitud sigue constituyendo uno de los indicadores más adecuados para medir la segregación residencial de la población[2]. En este caso lo adoptamos como punto de partida para analizar si se aprecia, entre la población de nacionalidad española y la población extranjera, una diferencia de comportamiento residencial que apunta hacia pautas de segregación de los inmigrados. En el año 2009, según el índice de disimilitud, el nivel de disparidad en la distribución entre españoles y extranjeros, a escala de sección censal, oscilaba entre 0,23 y 0,37[3]. En otros términos, en el caso de Las Palmas de Gran Canaria, donde el índice alcanzaba el máximo valor entre las ocho ciudades consideradas (véase cuadro 2), el 37% de los extranjeros deberían cambiar su sección de residencia para que las distribuciones de españoles y extranjeros fueran uniformes. La misma interpretación cabe en todos los municipios. Por tanto, aunque ambos grupos presentan una cierta heterogeneidad en su distribución territorial, no existe una diferencia tan acusada como se ha detectado en otros ámbitos, sobre todo en relación con las minorías de color. Brown y Chung (2006) midieron valores de 0,6 y 0,64 entre los afroamericanos y los caucásicos y aquéllos y los asiáticos en el condado de Franklin en Ohio para el año 2000. Wong (2005) obtenía un valor de 0,77 entre blancos y negros en Washington D.C. también a partir de datos censales. Cuadro 2. Índice de disimilitud entre españoles y extranjeros 2009 2004 Barcelona 0,26 0,28 Madrid 0,28 0,30 Málaga 0,26 0,28 Murcia 0,32 0,35 Palma 0,24 0,25 Las Palmas de Gran Canaria 0,37 0,40 Valencia 0,23 0,24 Zaragoza 0,30 0,30 Fuente: Explotación estadística del Padrón. Secciones censales. INE. Elaboración propia. No sólo son relativamente bajos los indicadores obtenidos, sino que además la tendencia de los últimos años es descendente. Salvo en Zaragoza, en todos los municipios el índice de disimilitud se ha reducido ligeramente entre 2004 y 2009. Todo ello está en consonancia con el modelo residencial de la población inmigrante propuesto por Malheiros (2002) para las ciudades del sur de Europa, en contraposición con la situación que se detectaba en las del norte y centro del continente, donde se producen unos mayores niveles de segregación espacial, asociados con modelos de distribución residencial más complejos. Cuadro 3. Índice de segregación de las principales nacionalidades extranjeras en 2009 Barcelona Madrid Málaga Murcia Palma Las Palmas Valencia Zaragoza Alemania 0,38 0,47 0,45 0,47 0,41 Francia 0,37 0,5 0,38 0,36 Italia 0,3 0,38 0,35 0,27 0,46 0,29 0,38 Portugal 0,4 0,38 0,35 0,46 0,44 Reino Unido 0,42 0,48 0,73 0,51 0,44 Bulgaria 0,63 0,48 0,56 0,56 0,32 0,42 Polonia 0,52 0,48 0,39 0,52 Rumania 0,47 0,37 0,49 0,41 0,32 0,34 0,31 Rusia 0,46 0,59 Ucrania 0,57 0,53 0,48 0,48 0,47 Argelia 0,66 0,77 0,56 0,51 0,54 Marruecos 0,5 0,48 0,36 0,5 0,42 0,6 0,39 0,48 Nigeria 0,75 0,54 0,68 0,62 0,52 Senegal 0,8 0,59 0,65 0,6 Argentina 0,29 0,36 0,32 0,43 0,22 0,4 0,3 Bolivia 0,38 0,4 0,55 0,43 0,52 0,35 Brasil 0,37 0,4 0,48 0,33 0,36 0,43 Colombia 0,28 0,3 0,4 0,37 0,27 0,4 0,26 0,32 Cuba 0,43 0,42 0,3 0,36 0,42 Chile 0,39 0,48 0,35 Ecuador 0,38 0,4 0,37 0,37 0,53 0,41 0,4 Paraguay 0,52 0,39 0,42 0,49 0,52 Perú 0,31 0,32 0,36 0,46 0,48 Rep. Domin. 0,47 0,45 0,37 0,48 Uruguay 0,46 0,65 0,31 0,44 Venezuela 0,38 0,39 0,4 China 0,43 0,52 0,58 0,58 0,53 0,63 0,45 0,5 Pakistán 0,71 0,89 0,6 0,9 Fuente: Explotación estadística del Padrón, 2009. Secciones censales. INE. Elaboración propia. Las bajas magnitudes en los índices de disimilitud obtenidos encubren en realidad situaciones muy dispares en función de la nacionalidad. Como se puede apreciar en el cuadro 3, en el que se han incluido los índices de segregación[4] de las nacionalidades que alcanzaban el millar de personas en 2009, se manifiestan grandes diferencias. Doce nacionalidades (alemanes, italiano[5], portugueses, rumanos, argentinos, brasileños, colombianos, cubanos, chilenos, peruanos, dominicanos y venezolanos) registraban valores de segregación inferiores a 0,5 en todos los casos considerados. Estamos ante flujos de inmigrados esencialmente laborales que, con el apoyo de la integración lingüística, en algunos casos, y de una mayor antigüedad en el establecimiento, en otros, manifiestan un buen nivel de integración residencial. En contraposición, en el caso de los argelinos, nigerianos, senegaleses, pakistaníes y chinos, los valores de segregación son elevados, a pesar de que el contingente alcanza en algunas ciudades un número considerable (16.993 pakistaníes en Barcelona o 2.518 senegaleses en Madrid, los mayores colectivos de España). Probablemente, las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas condicionan estos valores. Sin embargo, entre los europeos hay que mencionar el elevado índice de segregación de los británicos en Murcia y en Palma, al que posteriormente nos referiremos, de los franceses en Madrid, de los búlgaros en Barcelona, Málaga y Murcia, de los polacos en Barcelona y Valencia, de los rusos en Madrid y de los ucranianos en Madrid y Barcelona. Los marroquíes presentan valores intermedios, con una mayor segregación en Las Palmas de Gran Canaria, Murcia y Barcelona. En el primer caso esta circunstancia obedece, posiblemente, a la preferencia residencial por un área donde se sitúan también los negocios de marroquinería en que trabajan, próxima a la zona portuaria, circunstancia común al caso de Barcelona y, en el de Murcia, a su especialización en las actividades agrícolas que se desarrollan en ciertas áreas del municipio. No conviene olvidar que la mayor parte de las tierras de la huerta murciana las comprende el propio municipio de Murcia. Más allá de estas peculiaridades, las cifras de segregación de los marroquíes son similares, en el conjunto de las ciudades españolas, a las registradas en otras ciudades europeas: un 0,41 en Amsterdam y un 0,48 en La Haya (Musterd y Deurloo, 1998). Entre los inmigrantes procedentes de América sólo se registran valores superiores a 0,5 en los bolivianos de Madrid y Palma, los ecuatorianos de Las Palmas de Gran Canaria, paraguayos de Barcelona y Valencia y uruguayos de Madrid. Una correcta interpretación de los índices de segregación requiere tener presentes dos aspectos de gran relevancia. El primero se relaciona con las limitaciones inherentes a su sistema de cálculo. Al basarse en unidades espaciales artificiales (en este caso la sección censal) no tiene en cuenta la autocorrelación espacial de los datos, como ocurría con el índice de disimilitud. Si considerásemos este aspecto, los valores serían más bajos. Con esta misma lógica, en la medida en que las unidades espaciales son más reducidas, los resultados son más elevados. Un ejemplo de ello son los valores de segregación obtenidos en Trieste para los senegaleses según se apliquen los niveles de census block (0,915) o de urban district (0,183) (Borruso, 2008). Además, existe una relación entre el número de unidades espaciales consideradas y los índices obtenidos (Giffinger, 1998; Sabatini et al., 2001), por lo que toda comparación entre resultados debe realizarse teniendo en cuenta el tamaño y número de las unidades espaciales. sobrevino posteriormente, la subsecuente crisis económica que ha afectado de manera especial al mercado de trabajo de los inmigrantes y, por otra parte, la frecuencia de la suscripción de préstamos mancomunados dentro de este colectivo. El segundo aspecto que abordamos en el análisis de las condiciones habitacionales es el de la disponibilidad de espacio en la vivienda, lo que depende del número de personas que conforman el hogar y de la superficie del inmueble. La superficie media de la vivienda ocupada por los extranjeros de la muestra es de 78,1 m2, excluyendo los trabajadores internos. Este valor se eleva considerablemente en el caso de los procedentes de la Unión Europea y es más reducido entre africanos, americanos y asiáticos. Si tenemos en cuenta el número de personas que ocupan el inmueble, la superficie disponible por inmigrante es de 23,2 m2. La cifra se eleva a 29,7 m2 en el caso de los extranjeros de la Unión Europea y 25,1 m2 para los del resto de Europa y se reduce a 23,3 m2 en los asiáticos, 21,2 m2 en los americanos y 17,8 m2 en los africanos. Esta menor disponibilidad de superficie entre los extranjeros no europeos se ratifica en el porcentaje de encuestados que declaran que su vivienda es demasiado pequeña y en la tasa de hacinamiento o porcentaje de encuestados que cuentan con menos de 15 m2 de superficie útil por persona en el inmueble, tal como se puede observar en el cuadro 8. La elevada tasa de hacinamiento de los asiáticos se relaciona con la mayor frecuencia de estos grupos a formar hogares extensos de dicha nacionalidad, mientras que entre los africanos y americanos tiene más importancia el menor tamaño de la vivienda. Cuadro 8. Disponibilidad de espacio en la vivienda de extranjeros según nacionalidad Superficie media (m2) M2/persona Tasa hacinamiento (%) Consideración de demasiado pequeña (%) Hogares con 5 ó más miembros África 73,3 17,8 19,0 30,1 24,4 América 75,9 21,2 18,1 21,9 23,4 Asia 75,4 23,3 25,0 18,5 30,6 Resto Europa 79,4 25,1 12,2 12,2 17,8 Un. Europea 84,5 29,7 10,5 15,2 13,5 Total 78,1 23,2 16,4 20,7 21,1 Fuente: Microdatos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2007. INE. Elaboración propia. El análisis de la disponibilidad de superficie por persona a nivel de ciudad (cuadro 9) permite apreciar ciertas diferencias. Valencia, Palma y Murcia presentan las mejores ratios, mientras que en Zaragoza, Madrid y Barcelona la superficie per cápita se reduce hasta en 12,3 m2, en correspondencia con el precio del suelo. Las tasas de hacinamiento son también muy elevadas en estas últimas ciudades (en especial en Madrid), lo que se relaciona con la ocupación de viviendas más pequeñas. En general, los inmigrantes tienden a instalarse en los segmentos del parque de vivienda de menor tamaño y esto refleja una clara situación de precariedad residencial, como se confirma cuando consideramos la opinión que los encuestados tienen sobre el tamaño de su vivienda. Cuadro 9. Disponibilidad de espacio en la vivienda de extranjeros según distintas ciudades Superficie media M2/persona Tasa Hacinamiento Consideración de demasiado pequeña Hogares con 5 ó más miembros Palma 93,0 35,8 5,9 18,7 13,0 Barcelona 76,6 29,9 17,6 22,6 15,9 Madrid 69,6 23,9 30,9 24,9 24,9 Murcia 87,3 32,0 15,3 13,4 32,5 Valencia 85,4 36,2 10,6 16,0 22,7 Zaragoza 71,0 24,3 23,6 19,2 20,9 Fuente: Microdatos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2007. INE. Elaboración propia. Murcia, Palma y Valencia presentan valores de superficie per cápita más elevados porque en dichos municipios existe un perfil migratorio algo más dual, que oscila entre el carácter residencial y el laboral; el primero, el de los residentes de Europa occidental y, el segundo, el de otros residentes laborales. Esto justifica el mayor tamaño medio de la vivienda y una distribución de las viviendas por tamaño más dispersa, aunque siga predominando una sobrerrepresentación en los tramos de vivienda más pequeña. De hecho, los resultados globales y, por tanto, estadísticamente significativos de la totalidad de las encuestas permiten apreciar la disparidad en el tamaño del inmueble entre los entrevistados procedentes de países desarrollados y no desarrollados, con una diferencia de hasta 33 m2 entre los primeros y los procedentes de países andinos (INE, 2009). En consecuencia, la elevada tasa de hacinamiento en Murcia y el alto porcentaje de hogares con 5 ó más miembros en esta última y en Valencia nos obliga a considerar un cierto nivel de precariedad residencial, que puede estar relacionado con las áreas de concentración del trabajo agrario en los sectores de huerta de ambos municipios. Conclusiones a) El vertiginoso aumento de los flujos migratorios internacionales se ha dejado sentir en España, con especial importancia, en las grandes ciudades. Por ello, la tasa de extranjería es muy elevada en Palma, donde de cada cinco residentes uno es extranjero, Barcelona y Madrid. Valencia, Murcia y Zaragoza se sitúan en una posición intermedia, mientras que Málaga y Las Palmas de Gran Canaria registran las tasas más bajas. Al mismo tiempo, la inmigración en estas ciudades presenta perfiles diferenciados según nacionalidades. b) Entre la población de nacionalidad española y el conjunto de la población extranjera apreciamos una diferencia de comportamiento residencial, si bien, los indicadores de segregación son relativamente bajos y han tendido a reducirse en los últimos años, a medida que ha aumentado el número de residentes foráneos. Ahora bien, desde el punto de vista de las distintas nacionalidades se manifiestan considerables disparidades: las procedencias asiáticas y africanas registran valores de segregación elevados frente a los menores de europeos y americanos. De entre estos últimos, los extranjeros procedentes de países de Europa del Este junto a bolivianos, ecuatorianos, paraguayos, dominicanos, uruguayos y británicos manifiestan una ligera situación de segregación frente a la mayor integración residencial del resto de las nacionalidades de Europa Occidental y de Latinoamérica y el Caribe. c) Los menores niveles de segregación de las nacionalidades de Latinoamérica y el Caribe, en casi todas las ciudades, se relacionan con la presencia de estos inmigrados en barrios de alto y medio poder adquisitivo, en correspondencia con el empleo doméstico, además de en otras áreas de menor cualificación, en las que residen las unidades familiares. El reciente incremento de la segregación de ecuatorianos en Barcelona, Madrid, Palma y Valencia probablemente obedezca al retorno de muchos de ellos y a la elección de ciertas zonas donde se agrupan, para resistir mejor la situación de crisis. d) Las peculiaridades de los diferentes mercados locales de la vivienda posibilitan y acentúan los procesos de segregación residencial. Como peculiaridades dignas de mención, los británicos en Murcia y Palma y los alemanes en Palma alcanzan valores estimables de segregación. Estos se concentran en determinadas promociones inmobiliarias manifestando autoexclusión residencial. Lo mismo cabe decir respecto a los pakistaníes en las ciudades donde están presentes. e) La situación residencial de los extranjeros se caracteriza por el predominio del alquiler, una cierta presencia de la cesión y una menor disponibilidad de superficie de la vivienda. Existen, no obstante, grandes diferencias según nacionalidades y ciudades. Los extranjeros procedentes de otros países de la Unión Europea y en menor medida del resto de Europa tienen mejores estándares residenciales que el resto, en los que el realquiler es además más frecuente. En las ciudades más caras, los inmigrantes tienden a instalarse en los segmentos del parque de viviendas de menor tamaño, lo que contribuye a que se alcancen elevadas tasas de hacinamiento, en especial por lo que respecta a asiáticos y africanos, colectivos en situación de mayor vulnerabilidad residencial. f) Los aspectos mencionados obligan a revisar los modelos de segregación residencial propuestos para las ciudades del sur de Europa. Es decir, tanto los menores niveles de segregación como las peores condiciones residenciales deben matizarse a partir de un análisis detallado por nacionalidades y del reconocimiento de las peculiaridades del mercado de la vivienda de cada una de las ciudades objeto de estudio. Notas [1] De los municipios de más de 380.000 habitantes, a 1 de enero de 2009, se ha excluido Sevilla, porque la proporción de extranjeros que residía en ella era mucho más reducida que la de las demás grandes ciudades españolas (5,19%). [2] Massey y Denton (1988) establecieron que, de las cinco dimensiones de la segregación, la igualdad es el indicador más adecuado para medirla, por lo que consideraban de gran utilidad el índice de disimilitud propuesto por Duncan y Duncan en 1955. Esta valoración fue cuestionada parcialmente por Morrill, en 1991 y por Wong en 1993 y 2005, que aplicaron a dicho indicador ciertas correcciones. No obstante, estas correcciones no lo invalidaban, ya que su utilidad radica en su fácil cálculo y en las amplias posibilidades de comparación que se pueden afrontar con su uso. [3] , donde x i e y i son la población de dos nacionalidades diferentes en cada sección y X e Y son la población de ambas nacionalidades en el municipio. [4] , donde x i es la población por nacionalidad en las secciones, X es la población por nacionalidad en el municipio, t i es la población total de la sección y T es la población total del municipio. [5] Hay que tener presente que muchos de los empadronados como italianos nacieron en Argentina, Uruguay… y han recuperado la nacionalidad de sus antepasados. [6] No se han considerado Málaga y Las Palmas de Gran Canaria ya que la muestra en ambos casos fue muy reducida. [7] Se sospecha que hay un cierto subregistro de esta situación en la Encuesta Nacional de Inmigrantes, a pesar de que los datos no se refirieran al hogar. Así ha sido destacado en las propias valoraciones que el Instituto Nacional de Estadística ha realizado. Bibliografía ALGABA, A. La discriminación en el acceso al mercado de la vivienda: las desventajas de la inmigración. Novedades y permanencias. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. [En línea]. 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Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2010, vol. XIV, nº 331 (50). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-331/sn-331-50.htm>. [ISSN: 1138-9788]. Volver al índice de Scripta Nova número 331 Índice de Scripta Nova Menú principal 