La sociedad grancanaria en tiempos de León y Castillo
Full text
LA SOCIBDAD DRANCANARIA EN TIEMPOS DE LEON y CASTILLO Pese aque este significativo capítulo de la reciente historia de Canarias apenas si ha comenzado adar estudios rigurosos bajo la óptica de la moderna historiografía, tenemos ya, no obstante, un conjunto de datos cualitativos y cuantitativos nada despreciables que dentro de los límites imprescindibles en este tipo de trabajos permiten un acercamiento objetivo y prudente al análisis de la sociedad insular durante el dilatado periodo bajo la influencia del eximio político yestadista teldense Don Fernando León yCastillo (1842-1918). Para el diseño del presente trabajo hemos acudido acuatro pilares esenciales (demografía, economía, sociolaboral ygrado de instrucción de la población de entonces) que se encuentran en un mismo plano histórico y se interrelacionan perfectamente entre sí proyectando los perfiles generales imprescindibles para construir una especie de retrato robot de la sociedad canaria de la segunda mitad del siglo diecinueveyprimerasdécadas de la presente centuria. CRECIMIENTO HUMANO CONSIDERABLE El progreso incesante de la demografía insular se manifiesta en estos años de una forma rotunda. Tal es así que si tomamos como punto de partida el año 1860 -es decir, desde la elaboración del segundo censo oficial español con carácter modernose aprecia cómo la isla de Gran Canaria ysu capital contaban con un total de 68.970 y 14.233 habitantes respectivamente. Pues bien, sesenta años más tarde, la población de la isla se había visto elevada hasta 173.522 almas, lo que significa que la población absoluta existente en 1860 se había multiplicado por 2,5.'Se trata atodas luces de un crecimiento humano notorio e importante en el que juega un papel decisivo el aumento experimentado tan sólo por la ciudad de Las Palmas que, en idéntico periodo, ve multiplicar sus efectivos nada meonos que por 4,5 -o sea, el doble de lo obtenido por la isla enteraalcanzando la cifra total de 66.461 habitantes en 1920. 12 En términos relativos el porcentaje de población asentada sobre el pequeño espacio geográfico constituido por la plataforma miocénica de Las Palmas pasó en muy poco tiempo del 20 por ciento de la población grancanaria en 1860 al 38,3 por ciento, en 1920. En este progreso demográfico intervienen entre otros factores el establecimiento de las franquicias en 1852, la construcción del puerto de La Luz en 1886, la implantación y expansión de los cultivos especiales de carácter intensivo como el tomate y, sobre todo, el plátano después de que fracasaran sucesivamente la cochinilla, el tabaco y la caña de azúcar. No se puede pasar por alto en este aspecto la incidencia inversora de los ingleses en ob~as de infraestructura, consignatanas y otros negocios de gran relieve. Las mejoras en las comunicaciones con el interior de la isla arr-ojan al comercio zonas hasta entonces semiaisladas y por lo tanto mal aprovechadas agrícolamente a la par que se facilita una perfecta relación entre el Puerto ysu "hinterland". Añádanse aestas mejoras la instalación de una floreciente flota pesquerayla agregación del vecino término municipal de San Lorenzo unido al incremento de las actividades bancarias,turísticas, serviciosy ascenso de la administración pública y obtendremos una explicación cabal del desarrollo poblacíonal yfísico de Las Palmas con la lógica diversificación de sus funciones. Este crecimiento casi ininterrumpido basado esencialmente en las altas tasas de natalidad yen unos índices de mortalidad moderados incluso bajos para la época de referencia con relación al conjunto de la España peninsular permiten observar una evolución satisfactoria en su acepción estadísticoprogresiva. Ahora bien, en general, el crecimiento de la población si bien es importante adolece, en cambio, de una perfecta continuidad en su ritmo por cuanto sufre los embates desfavorables de dos crisis económicas que se inscriben en los intercensales 1878-1887 y19111920 acausa de la caída de los pr-ecios de la cochinilla, la primera; y debido alos efectos derivadosde la segunda guerra mundial con el subsiguiente colapso de la actividad portuaria, la segunda. En efecto, la depreciación de la grana provoca la primera muesca del periodo ante la pérdida de unos 3.604 grancanarios que emigraron. atierras americanas. En la capital de la Isla la crisis se mitigó sin duda alguna, ya que las altas superaron en 3.095 alas bajas, lo que supone de todas las formas una clara desaceleración dentro de la tendencia alcista dominante para el conjunto de los años bajo examen. Con la paralización de la actividad económica araíz de la primera contienda mundial ysu nefasta incidencia en los puertos isleños el estancamiento demográfico se ve otra vez patentizado, si bien no se observan las pérdidas tan notorias del periodo anterior tanto en la Isla como en su capital, sino más bien un ralentizamiento de la curva evolutiva. UNA ECONOMIA INESTABLE En otro orden de cosas se evidencia muy claramente que la economía isleña sigue aquejada de sus dolencias seculares: fortísima ligazón al comercio exterior ysus perni-, ciosos avatares. Así se aprecia cómo la economía de la Isla desde los años cuarenta hasta aproxima- © Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2010
damente 1885 depende casi en exclusiva de los cultivos ,de nopales para la obtención de la cochinilla tintórea. Queal "crack" del bermejo colorante le sucedió con dudoso éxito lo que ha dado en llamarse "modelo cubano", es decir, la reconversión del agro con la implantación de los cultivos alternativos tales como el tabaco, algodóny, sobre todo, de la caña de azúcar. Esta intentona, constatable ya en las postrimerías del pasado siglo, se ofrece como única solución viable no sólo ala quiebra económica de la Isla sino también a la pérdida del abastecimiento de productos tropicales procedentes deCuba después de que ésta obtuviera la independencia de España en 1898. De otra parte, la ventajosa situación de las Canarias en el Atlántico, más próxima alos apetecidos mercados europeos, y la poderosa influencia de la colonia inglesa en las islas hicieron el resto. Muy pronto este tímido renacer de la economía insular comienza ahacer agua para finalmente derrumbarse en la segunda década de la presente centuria en gran medida por obra ygracia de la administración central que mediante dictámenes y reales órdenes desfavorables alos intereses locales dieron un trato discriminatorio yhasta colonial a la producción local. ESTRUCTURA SOCIOLABORAL: FUERTE DEPENDENCIA DE LA AGRICULTURA Agrandes rasgos la estructura de la población activa apenas va a sufrir modificaciones sustancialesa lo largo de todo el periodo estudiado. El hecho más llamativo a este respecto consiste tal vez en que nos presenta un porcentajealtísimo de fuerza de trabajo en el sector primario como lógicamente 00rresponde auna sociedad fuertemente ruralizada cuya estructura económica se apoya en la tierra como exclusiva fuente de ingresos. Dentro de las actividades primarias nos encontramos con que el porcentaje depropietariosyarrendatarios ádq(Ji~re una humilde representación. Se trata naturalmentede una clase media campesina que se había instalado en el segmento social de propietarios gracias alas rentas acumuladas por la cochinilla o, también, como resultado de la política desamortizadora ejecutada durante la primera mitad del diecinueve. En consecuencia surge una clase media rural que se comportará casi siempre como un factorde estabilidad política yde apoyo incondicional al Régimen Li~eral ¡as palmas como lo hacía con más omenos énfasis en todas las partes de la nación. Esta nueva clase media campesina nunca fue muy entusiasta del sistema si bien se abstiene de . cuestionar el creciente poder eoonómico de los terratenientes localesfortalecidosahoraen mayor medida con las nuevas adquisiciones de tierras de vínculos, mayorazgos ybienes comunales posibilitadas por las leyes desamortizadoras de Madoz yMendizábal. El auge de la cochinilla, primero; el tabaco y, particularmente, la caña de azúcar, después, fortalecerá en líneas generales la comunidad de intereses constituida por los propietarios. La superestructura caciquil no hará sino cementar desde la perspectiva política la cohexión de los bloques de poder económico, social ypolítico de la burguesía grancanaria. En efecto, los tiempos de León yCastillo, una vez fracasada la Primera República, coinciden con el encumbramiento de los grandes caciques en que Cánovas ySagasta dividieron el mapa político al mediodía de los Pirineos. Mientras que Sagasta ofrece aLeón yCastillo el feudo político de las Canarias Orientales, la oposición republicana ylas organizaciones obreras, todavía débilmente orga- ~ nizadas, carecían de vigor suficiente para disputarle el poder a la derecha en sus diferentes acepciones. El fortalecimiento de la bur- ,guesía comercial yrural lleva aparejado la creciente proletarización de la población campesinayurbana apesar de todo lo cual su número y precariedad de vida nunca llegaron acorresponderse con el exiguo nivel deorganización sindical yprotagonismo político. En el sector agratj rio, aparceros ymedianeros tenían una condición similar a la de los jornaleros sin tierra, numéricamente más importantes. Los arrendatarios participaban a la vez de las desventajas de unos yde otros, aunque en rigor poco se puede añadir en este sentido acausa de la dudosa formulación de los padrones ycensos de este periodo. El sector secundario se caracterizaba por su reducido papel en el conjunto de los sectores laborales, ya que sólo daba ocupación remunerada a muy pocos trabajadores. Naturalmente la ciudad de Las Palmas escapaba algo aestas apreciaciones esquemáticas por tratarse del núcleo más poblado y, en consecuencia, la demanda de productos artesanaleseindustrialesjusttficaban la existencia de establecimientos de cierta importancia. En su conjunto, pues, se trata de un secundario básicamente preindustrial ynada o muy poco evolucionado integrado por sombrereros, labrantes, carpinteros, albarderos, albañiles, herreros yotras actividades artesanales cuya producción se limitaba a la de cumplimentar la demanda local a la vez que surtiría las necesidades de los núcleos de población más sobresalientes de la Isla. Por su parte, la estructura del sector terciario presenta mayor interés en tanto que absorbe un promedio de activossuperior en efeotivos totales al sumado por el secundario, si bien es claramente inferior al primario con la salvedad particular de Las Palmas donde obviamente eso no ocurre por las razones que se apuntaban anteriormente. Agrandes rasgos se trata de un terciario primitivo, es decir, provisto de una gruesa representación • 13 © Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2010
Ramón Díaz Hernández *Santana Godoy, J.R.: Actas del Partido Progresista de Las Palmas. EPILOGO En definitiva, sobre esta sociedad mayoritariamente campesina y analfabeta se impuso sin grandes obstáculos ysin fuertes resistencias una estructura caciquil en la ' que concurrían casi todos los ingredientes peyorativos que contribuyeron a adjetivar en todo el Estado este peculiar fenómeno sociopolítico y cuyo exponente más genuino recayó en la figura de don Fernando León yCastillo. Este hecho 110 pasó inadvertido alos hombres más lúcidos del momento (Larra, Joaquín Costa, ... ) como tampoco escapó al diagnóstico certero de Ortega y Gasset cuando escribió que "los grupos asociados para el aprovechamiento del poder eran principalmente los grandes capitales, la alta jerarquía militar, la aristocracia y la Iglesia. En vez de sentirse supeditados ala nación era la nación quien tenía que supeditarse asus intereses" . Los contrarios de don Fernando siempre le identificaron como el "cacique supremo" para diferenciarle de la constelación de pequeños caciques que constituían las minorías dirigentes de las zonas ~ urbanas yrurales de la Isla entera. en estas cifras un poco más se obEl usufructo del poder era inserva cómo la brecha entre los que herente alas lógicas servidumbres saben leer y escribir ylos que no ygrandezas. Como contrapartida, saben nada se amplía enormela burguesía local utilizó y muy promente según las clases sociales, vechosamente los servicios del essexo y tipo de asentamiento poblatadista y diplomático canario como ciona'. portavoz de sus intereses ante la Los esfuerzos por erradicar la administración central yen este ignorancia brillaron por su ausensentido cabe decir que dio todo lo cia. El binomio ignorancia-vida ruque de él se esperaba. ral fue siempre inseparable yconEl indiscutible liderazgo que sustancial con la sociedad grancaLeón yCastillo ostentó sobre las naria de la Restauración y la resaca clases dominantes de Gran Canaria que ha dejado aún hoy día no ha pasó como tod.o en la vida de los remitido del todo. hombres públicos por momentos La distancia en loque se refiere de ardoroso delirio acogedor y por al nivel de instrucción según la disetapas de invierno polar. Para sostribución de los sexos era ciertatenerse corilo figura carismática no mente manifiesta alo largo de todo dudó en utilizar hasta lo indecible el periodo considerado. Ello se exlas artes de Maquiavelo. Sírvanos plica porque el rol de la mujer en lade botón de muestra un fragmento sociedad campesina de esquemas de la carta que le envía desde Marígidos fue siempre marginal yredrid asu hermano Juan el 30 de productor de fuerza de trabajo. En Noviembre de 1871 como expocambio el varón debía conocer alnente fiel de la ejecutoria caciquil y gunas cuestiones elementales, no que dice literalmente así: muchas tampoco. Sólo lo impres- "Dile aPedro Bravo, pero con cindible para que el sistema la reserva consiguiente, si quiere funcionase. ser marqués oconde de la Isleta. En este contexto no es de exEste tiene tupé para el caso yeso trañar que las posibilidades de jodería alos del Conde. En fin, pide crear opinión popular fueran poco cuanto se te ocurra, que si es posimenos que imposibles apesar de ble está hecho, y si no es posible se que se publicaban una serie de pehará". * De esta insólita forma de riódicos entre los que descollaban hacer las cosas ycon métodos de "El Tribuno" y "Avance". esta guisa actuaba el Partido Liberal en esta tierra bajo el patrocinio e influencia absorbente de don Fernando desde sus cargos en la administración pública controlando casi hasta su muerte acaecida el 12 de Marzo de 1918 ydurante un largo periodo la política local con aciertos indiscutibles ycon realizaciones materiales inequívocas pero también con los errores propios detoda obra terrenal. / UNA POBLACION CON NIVEL DE INSTRUCCION BAJO MINIMOS El rasgo más sobrecogedor de la sociedad isleña en estos años es sin duda alguna el elevadísimo porcentaje de analfabetos. Por lo general, los índices son siempre altos de tal modo que se puede afirmar que la mayoría de la población grancanaria de estos años carecía de los conocimientos mínimos eindispensables. Todavía en 1920 los recuentos del número de analfabetos seguían resultando verdaderamente espectaculares como lo demuestra el que el porcentaje global para todo el Archipiélago diera nada menos que un 71,9 por ciento de la población total. Pero si se ahonda de sirvientes, menestralesycriados que inflan su dimensión. Por consiguiente, nos encontramos ante un sector en su mayoría superfluo y hasta parasitariotípico de las sociedades preil1dustriales. Otras profesiones integradas en este capítulo -ayudantes del culto, clero, militares profesionales, comerciantes, transportistas yadministrativosconstituyen un espectro sociolaboral muy poco variado (piénsese por ejemplo en la irrelevante representación de las profesiones liberales, incluso en la ciudad de Las Palmas) ycon absoluto predominio de las ocupaciones no productivas directamente. Por lo tanto, de todo lo referido hasta aquí se pueden deducir tres rasgos definitorios que son: a) Predominio de las actividades rurales en propiedades agrarias explotadas intensivamente con miras a la exportación. b) Abundancia de peonaje agrícola einexistencia de proletariado industrial. c) Ausencia de una clase media urbana en su más alto sentido sociológico. 14 © Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2010