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Eduardo en Escocia ó La terrible noche de un proscripto : drama en tres actos y en prosa / [Félix Enciso Castrillón]

Enciso Castrillón, Félix

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/ EDUARDO EN ESCOCIAs LA TERRIBLE NOCHE DE UN PROSCRIPTO. $ 1 O DRAMA EN TRES ACTOS Y EN PROSA, > representado en el Coliseo de la Calle de la Gruz el at de Mayo de 18106. PERSONAS. EDUARDO. CARLOS ESTUARDO, nieto de Jacobo II, Rey de Inglaterra. EL DUQUE DE CUMBERLAND. LORD DATOL. SIR DARGIE, EL CORONEL COPE. LADY DATOL. ss. |, MISS MALVINA. TOM, alcaide del castillo, | OFICIAL t. OFIGÍIAL+2, UN CRIADO. VARIAS PERSONAS MUDAS. A A SA A TS SS Des QosGceGoo da La escena pasa en Esohi, pequeña isla en la parte sur de la Escocia. ACTO PRIMERO. El teatro representa un rico salon g6- tigo. En ambos lados del foro habrá dos mesas cubiertas con tapetes. En las par= tes laterales de la escena habrá dos puertas; la de la izquierda es la del aposento de Lady Datol; la de la derecha de un aposenta separado. La del fondo - qonduce á la parte esterior del castillo, “ESCENA L MALVINA sola con una carta en la mano, Y han dejado el pais. Dónde se habrán retirado * Mucho temo que estos infelices caigan por fin en manos de sus enemigos. Desventurado Eduardo!.... Mas ay! Es forzoso ocultar en mi pecho unos sentimientos que me harian delincuente á los nada que ver con las guerras eiviles que han estado tanto tiempo ensangrentando la Escocia, me veo precisada por debilidad, ó mas bien por condescendencia, á manifestar una opinion tan contraria á la mia:... Pasos siento.... Es Lady Dato). Ocultémosla esta carta: su genio exaltado y su adhesion al partido de Jorge me dau mucho que temer. ESCENA 11. MALVINA, LADI DATOL. Lady. Me alegro de encontrarte aquí, querida Malvina, pues tengo que co= municarte una noticia muy agradable, Malv. Cuál es? Lady. Que el caballero Dargil acaba de ojos de los que-habitan en este castillo... o-Cuan dura es mi situacion! «Sin tenes llegar 4 esta isla... Qué te pones colorada? z Malo. Tia mial Lady. No debes de avergonzarte de un sentimiento que en sí nada tiene de $) : SARA. ge As nn A ral 1 3 A reprensible, Dargil es jóven, amable, nos, algunos pescadores miserables | de una familia igual á tuya en noble- MoOntañeses, z in za; y, en fin, bajo todos aspectoste Malo. Vuestra llegada aquí los ha hecho conviene. ENS muy dichosos, ”. . Malo: Pero qué es lo que os obliga 4 Lady, La única ventaja de esta isla es que, | creer que... no habiendo tomado parte en la insurrec. Lady. Pues que no soy muger? yo debo ción contra Jorge no ha padecido hasta conocer y entender á mi sexo? Cuanahora Dinguna calamidad con las turbudo me ocultan un secreto sé penetrarlo. — lencias que han afligido á la Escocia. Malo. Ah, Milady! ya que hada puede alo. Cuántos estragos ha ocasionado la | ocultarse á vuestra penetracion, quiero guerra en ese pais desventurado! | —manifestaros el interés que me ha ¡ns- Lady. Mucho temo que aun no se han con» pirado el jóven Dargil. ; : cluido. Acaba de desembarcar un cuerpo Lady. El interés? El amor querrás decir, de soldados, y no penetro el motivo que no es verdad? : puede conducirlos aquí. Dargil, que se Malo, Pues bien, le amo, es cierto. Sus halla al frente de ellos , No tiene otro ob. sobresalientes prendas me hicieron pre: geto que el de consagrar sus obsequios 4 ferirle 4 todos los jóvenes que frecuensu adorada Malvina; pero para semejante taban la casa de mis padres. La muerte visita, bien pudiera no traer consigo tan-= del Lord Macdonaldo, y la necesidad ta gente, en que me ví de abandonar el lugar de mi nacimiento, me precisaron á pedi- ESCENA IIL ros un asilo en vuestra casa, y vos os : | dignásteis concedérmele ; pero dema- DICHAS 5 DN E siado prudente para entregarme á una Criado. El caballero Dargil pide permiso pasion que vuestro esposo desaprobará para' ponerse á vuestros pies, 0 tal vez; quiero esperar á que el tiempo Lady. El caballero Dargil?... Decidle que | y la constancia dé Dargil, hagan conpase adelante, sentir á Milor en una union que es la única gue puede hacer mi felicidad. . ESCENA Ivy, 2) Lady. Respondo de mi esposo desde ahora. El favor que le dispensa nuestro Soberano Jorge, le ha tenido casi siem- Malo, Permitid que me retire... Este tra= - NALVINA, LADI DATOX, pre ausente de esta isla que le pertenega. ce en gran parte; pero pronto vendráá Lady. Te está muy bien. Le agradarás; yo ella para reconocer sus posesiones; y te te lo aseguro. Para una muger no hay aseguro que, á no ser por la palabra mejor adorno que la presencia de sh 4» que me ha dado, nunca hubiera yo gonmante... Pero ya llega. sentido en venir á enterrarme en Eschi, 4 isla que, á la verdad, puede SET Agraa ESCENA V, dable para los que a sitios agrestes, y de rocas escarpadas; pero. fastidiosa en estremo para una Mbger acos. Darg. Mi vista, señoras, os causará sin DICHAS ) DAÁRGIL, tumbrada á las distracciones q la corte, duda alguna admiracion. - ' Malo. No soy del mismo parecer, Este Lady. No, señor: ya teníamos noticia de eastillo , su situacion pintoresca que ins. vuestra llegada, pira al alma cierta melancolía ; 4 mí me Darg. Advierto con placer que el aire embelesa y encanta. del mar no ha alterado vuestra salud, Lady. Frases de novela! Qué es lo que a» Y que... (A Lady.) quí se vés Rocas, mares, bosques de pi- Lady. Los cumplimientos que me haceisno , os permiten saludar á Miss Macdonaldo. Darg. Perdonad.... pensaba haberme ya puesto á sus pies. (algo turbado.) Lady. No tal; no.lo babeis hecho ; pero os lo perdonamos con tal de que en adelante nos tratemos sin ceremonia, y yo misma os quiero dar el egemplo. En primer lugar os alojareis en esta casa; pa: ra lo cual, y a fin de que esteis con la debida comodidad, mandaré disponer. luego todo lo necesario. Sobre todo, desterremos de entre nosotros esos frios cumplimientos, necesarios á veces en las ciudades; pero enteramente inútiles en el campo. En adelante entrad sin haceros anunciar: consideraos, en. fin, como un hijo de la casa. Darzg. Cuántos favores! Lady. Nosotros, por nuestra parte, pro= curaremos alejar de nuestra compañía el tédio que se apodera tan á menudo de las sociedades mas numerosas y escogidas. Este castillo, situado en una eminencia, ofrece por.un lado la inmensa estension del océano. Por las mañanas nos iremos á desayunar á la azotea, donde con un buen anteojo nos diver= tiremos en ver los navíos amigos y enemigos, que el comercio ó guerra traen hácia nuestras costas. Al medio dia un buen paseo por lo mas sombrío del bosque, nos abrirá las ganas de comer... de que rara vez se carece en estos sitios. Alguna que otra vez la pesca nos hará recorrer el rededor de esta isla en una ligera barca. Porla tarde de vuelta alcastillo, leeremos algun libro divertido, Ó lo que tal vez os agradará mu= cho mas, mi sobrina y yo cantaremos algunos romances escoceses, cuyo aire melancólico eseitará en vuestro pecho una dulce sensacion. De este modo pa=. saremos el tiempo sin echar de menos los dias ya pasados, y siempre con la esperanza de que serán todavía mas dichosos los venideros. Darg. Ese delicioso cuadro de unos placeres tan puros é inocentes, me hará aun mas sensible el no poderlos disfrutar. Malw. Rues quéno podreis pasar con no=.. sotros el otoño? ,.-. É Darg. No; bella Malvina: considerad, puss, cuan grande será mi sentimiento. Lady. Vuestra llegada me hacia creer que, estando acabada la guerra, ven níais á buscar en los brazos de vuestros amigos el descanso de tantas fatigas. Darg. Solamente debo á una órden su= perior el placer de veros. El Duque de Cumberlan, despues de la batalla Cullóden, no contento con haber destruido para siempre con su victoria el partido de Carlos Estuardo , quiere hacerle prisionero para entregarle á Jorge. El Duque que , como sabeis, me honra con su aprecio, me ha cofiado el mando de la pequeña division destinada á ir en seguimiento de Eduardo. Ya he estado dos veces próximo á apoderarme de ese ilustre proscripto. Se cree que ba venido á refugiarse en esta isla, y he pasado á ella con una parte de mis tropas. Están cortadas todas sus comunicaciones con la tierra firme; mandado que no se deje salir á ninguna barca, y tal vez, antes de acabarse el dia, habré dado cumplimiento 4 una órden que, á la verdad , me es muy doloroso egecutarz pero de que no puedo prescindir por mi estado. Malv. Bien pudiera el Duque haber recompensado vuestro valor con un en= cargo mas honorífico. ERA Lady. Te engañas, Malvina: yo nada veo en él de deshonroso. (con despecho.) Malo. No es mi intento vituperarlo; considero 4 Eduardo como un desventurado proscripto , y bajo ese respecto me - parece que es lícito compadecerle. Darg. Compadecerle, ah! Malvina, esa bondad de vuestro corazon me enternece; pero considerad que Eduardo es nuestro mayor enemigo. No habeis vis- to hasta qué punto llegó á crecer su partido? Todos los hombres amantes de la; novedad, yasea por ambicion, ya por. locura, se declararon partidarios suyos. El desórden, la anarquía, todas las calamidades de una guerra civil destrozaban nuestra patria; y á no ser por la 4 | victoria de Cullóden; Jorge, todos los pares del Reino, y aun vuestra familia entera, hubieran sido víctimas de su furor. Lad. No creia, Malvina, que fuese necesario hacerte una pintura de todas nuestras desgracias para patentizarte la jus= ticia de nuestra causa. Bien sé que algunos de tu familia, y señaladamente el mismo hermano de mi esposo se han declarado por Eduardo; pero núnca bubiera imaginado que peusases tó como ellos. . Malo. Ese es el fruto de los partidos, Los del uno aborrecen á los del otro, y ese odio es tal, que no se puede _compadecer á un desgraciado sin ofender á los que siguen la opinion contraria. Sir Dargil hubiera podido pasar en silencio esos detalles: y mi opinion, sea la que fuere, es de una importancia demasiado pequeña para alterar en mada la tranquilidad de mi pais. Soy muger, y por lo mismo, en medio de los desastres públicos, me complazco menos en disputar sobre los derechos de Carlos y de Jorge, que en seguir los impulsos de mi corazon, el cual me mueve á compadecer á un desgraciado, y á un desgraciado que, tanto * en su adversidad, como en «u fortuna, es acreedor al aprecio de sus enemigos mismos. Las mas veces esa severidad de principios proviene tan solo del acaloramiento que es consiguiente á las convulsiones políticas; y yo estoy cierta de la misma Milady que acaba de reprender en mí esos sentimientos, los hallará en su cora= , _ zon si quiere consultarle. Lad,. Yo nunca olvidaré lo que debo á Jorge, ni los favores de que ha colmado ni familia... Pero dejemos esta conversacion. tes, Darg. Si, será lo mejor: no gastemos en disputas políticas el precioso tiempo que debo emplear en el cumpli= miento de mi obligacion, : Lady. Hablemos de la vuelta de mi esa poso. Voj no le conoceis, caballero? Darg. No, señora: nunca le he visto, Lady. La casualidad os favorece en esta _OCasion: pronto debe. llegar, y será el primero á inventar nuevas diver= SIONES... Darg. De que no podré disfrutar. De Un día á otro tend;é que marcharme, Y su llegada no estará tan próxima QUe... Lady. Al contrario: le estoy aguardan=- do, y ya hace mas de ocho dias que deberia estar aquí. Esto me hace pen= sar en que si mi esposo, por uno de los acontecimientos tan comunes en el mar, se viese precisado á desembarcar en algun puerto vecino, las órdenes que habeis dado.... Darg. No os podrán perjudicar, El Milor será sin duda conocido en el pais. ¿6 Lady, No. Hemos heredado esta tierra de UN tio nuestro, y esta es la primera vez que viene á ella mi esposo. Bien era necesaría una razon tan poderosa como la de ver y reparar estas nuevas posesiones, para hacerhos abandonar la Corte, y conducirnos á este desierto, Darg. Tendrá sus papeles, sus títulos, su nombre.... Ademas, es permitido abora dar á esta isla, y solo está mandado no dejar salir á nadie de ella, Lady, Eso me tranquiliza. ESCENA VI; DICHOS , TOM, Lady. Y bien, amigo Tom, qué noticia£ traes de tu amo? llegará pronto ? Tom. He estado mucho tiempo esperando en el puerto, y ya empezaba ¿impacientarme , cuando llegó un «marinero que me entregó esta carta. ady (abre la carta.) A ver! Leamos. ” No puedo tener el gusto de verte hoy, ” Mi querida Lady: acabo de naufragar, » Y Por la poca habilidad del piloto, he- »IBOS venido á dar contra las rocas de la 9» COSta opuesta, Solo debo mi vida al va. 3, lor de algunos pescadores, y me hallo » ahora en su cabaña, donde se me prom ¿digan todos los consuelos con la massin. z , cera hospitalidad. Pasaré en ella la no- ,, Che. El mar está todavía muy agitado, , y necesito ademas algunas horas de , descanso. Harás que venga mañana mi , fiel Tom, Es inútil decirte que be per- , dido todas mis alhajas, vestidos y pasy peles; pero esa pérdida no me causa , sentimiento alguno, pensando en que ¿y pronto volveré 4 ver en ti el bien mas », precioso que poseo. Tu esposo= Lord ,, Dato!.? Esta carta me ha llenado de sobresalto. ES Darg. Que debe cesar con la seguridad que teneis ahora de que vuestro esposo se halla fuera de peligro. Malv. Cuánto gusto tendré en ver 4 mi - buen tio! , Darg. Yo igualmente; y tanto mas cuanto que así podré aprovecharme de su venida para hácerle una súplica... Lady. (sonriéndose.) Cuyo obgeto adivi- “no; mas para prepararla entre nosotros confiad á otro oficial el reconocimiento que teneis que hacer en la isla, y yenid luego á pasarla noche en conversacion con nosotras hasta la hora de recogernos, Malo. Nos dais palabra de venir% Darg. Puedo acaso negarme á semejante peticion? Hasta luego, amada Malvina. A vuestros pies, Milady, (vase.) ESCENA VII. LADY y MALVINA, TOM. “ Lady. (á Tom.) Manda adornar esta sala; ase acerca la noche, y es preciso que esté bien iluminada: 'el caballero Dargil cenará con nosotros: ten cuidado de avisarnos cuando llegue. Ven, querida Malvida, te manifestaré mis proyectos. Tu amante está aquí, y yo espero á mi marido ; esto basta para dar mucho que haserá dos mugeres. (vañse Lady y Malo.) ESCENA VII rom solo. Egecutemos las órdenes de mi ama. Llama y «dice al criado que sale. Que traigan luces..,. Es preciso complas 5 cer á la señora. Estan bondadosa! pero qué significa. tanto soldado como ha llegado á la isla? He oido decir que vienen en seguimiento del príncipe Eduardo, Pobre jóven! En verdad, que cuando me pongo á reflexicnar sobre la conducta de los hombres , y veo la locura de los unos, y la necedad de los: otros; doy gracias al cielo de no ser mas que un pobre crias do. Luego que he concluido mi tarea soy el señor mas dichoso de este mundo. Si hicieran todos los hombres lo que yo na se verian tantas desgracias. ESCENA IX. TOM, UN CRIADO. Criado. Señor Tom, se ha entrado en casa un hombre desconocido. Tom. Y eso qué importa? | Criado. Sí importa; porque tiene una traza. Tom. Le has preguntado quién es? Criado. Sí señor; pero no me ha respondi. -do; ha continuado subiendo la escalera, ' y se halla ahora en el recibimiento. Tom. Quién podrá ser? Criado. Yo no sé; pero su trage lleno de andrajos, la palidez de su rostro, y la alteracion de sus facciones, me hacen creer que es un gran malvado ó un hombre muy infeliz. Tom. Y dónde dices que se halla? Criado. En el recibimiento, Tom. Déjale entrar. (vose el criado.) Quiero preguntarle los motivos quele obligan 4 entrar de ese modo en el castillo del Lord Datol. No sabe á loque se espone faltando así al.... Pero ya llega. Es pre- -ciso recibirle con agrado. Me parece muy desgraciado, ysu presenciainfunde respeto» ESCENA X. TOM) EDUARDO embozado en una capa, entra sin ver 4 Lom, Eduar. Ya no me queda esperanzaalguna... Soy perdido, perdido para siempre. Tom. Cometeré alguna indiscrecion preguntándoos?,.. * Eau. Qué me quereis?,., Sabeis quién soy 6 : Tom. Oh, Dios! Su agitacion, el sonido desu. voz, todo me inspira un ESECMOD Ai 1 Eduar (hablando consigo mismo.) Ah, crueles! Tal vez me perseguirán hasta aquí mismo.... Cielos! calmemos la agitacion de mi pecho. (repara en Lom, y se contiene. ER om. Estais aquí en una casa cuyos amos son humanos, generosos»... Eduar. Humanos, générosos! Ah! cuan pccos.se ven en este mundo! Tom. Me pareceis muy desgraciado. Eduar. Desgraciadot nh! sí, lo soy... Viyís en esta casa? Tom. Sí señor: soy el alcaide del castillo; pero podeis estar seguro de que el Lord Datol.... Eduar (hablando consigo mismo.) Lord Datol! Le conozco. Su hermano fue amigo mio.... y él... me acuerdo que un dia en Roma.... Tom: laparte.) Qué dice?... Mi amo... Edu (lo mismo.) Eles, sí, él es á quien defendí- en Roma con riesgo de mi vida: á no ser por mí hubiera perecido.... Aun tengo presentes todas sus facciones. Podré hablar al Lord? (4 Tom.) Tom. Al Lord no es posible, porque está - Ausente; pero Milady está aquí, y es la muger mas respetable... Eduar. Milady! Tom. Oh! si, el Lord ha hecho grandes servicios á Jorge: Milady , por su mérito, ha llegado á ser la favorita de la Reina. Así es que esta es una casa enteramente consagrada á los intereses del Rey Jorge. E : Eduar. Consagrada á los intereses del Rey Jorge! Tom. Lo que yo decia hace poco ha- - blando conmigo mismo. Ya está la guerra acabada, y los partidarios de Estuardo han caido, Algunos señores al ver los primeros sucesos de Eduardo, creyeron que podian declararse en favor suyo; pero no les arriendo ahora la ganancia. Eduar. Infelices! Tem. En cuanto á mis amos, antes morirán que ser infieles 4 sw Soberano. Ednar. Lo creo muy bien... Decid; sin embargo, á la Duquesa que un estrangero “quiere hablarla. E Tom. Pero... Eduar. 1d al punto. Yo os lo man... yo Os lo suplico, Tom. (aparte y vase.) Pues voy. Este hombre me parece sospechoso, y sin embargo me interesa, ESCENA XL EDUARDO solo. Lord Datol no está aquí!.... Él era el único que querria salvarme. Dos años es. casos no pueden haberle hecho olvidar que una noche en las calles de Roma, fué acometido por mis partidarios, y que estando ya para caer, yo mismo le socorrí, y solo debió su vida 4 mi valor y generosidad. Pero tal vez habrá olvidado este servicio: los beneficios co munmente producen solo ingratos. Ya no puedo resistir 4 tantas fatigas. La muerte que mé persigue será la que ponga únicamente término á las desgracias que padezco. Desdichado de mi! (Se sienta cerca de la mesa de la derecha.) E ESCENA XII. EDUARDO, TOM sale sin hacer ruido, y se queda algo lejos de Eduardo. Tom. Bueno! Ya he avisado 4 Milady: veamos lo que hace este hombre... Toma! se ha sentado junto á la mesa. Eduar. Mis miembros se hallan tan fati= gados que apenas puedo moverme. Tom. Está hablando; pero no puedo oir _lo que dice. Eduar. Cinco dias, cinco noches sin tener un instante de sosiego! Tom. Qué será lo que tiene que decir á mi ama? | Eduar. Mis ojos rendidos por el sueño , se cierraná pesar mio. 20:00 Tom. Será tal vez algun gentil hombre de estos alrededores ; que viene 4 implorar - su generosidad. Eduar. Dariatodoslos bienes de la tierra. Tow. Me parece que se duerme. Eduar. Sí, todos los bienes de la tierra - por dos horas de sueño. (Se queda dormido; pero su sueño debe ser muy agitado.) > Tom. Lo dige: ya se ha quedado dormido. Ah! tal vez vendrá de muy lejos, y estará cansado. Pobre hombre! ESCENA XIIL DICHOS , LADY DATOL. Lady. Y bien dónde está ese estran= gero? (á4 Tom.) Tom. Ahí está....Chi.... Cuando llegó tenia trazas de estar muy cansado, y Se ha quedado dormido. Lady. Su vista me llena de sobresalto... Qué me querrá? No te lo ha dicho? Tom. No señora. Lady. Que agitado está! Eduar (soñando.) Jorge!... Jorge! Tom. Está hablando. Eduar. A mí, valientes soldados, Lady. Si será algun proscripto?... Cielos! Eduar. ¡Escoceses, huist... Entregais 3 vuestro Rey? j Lady. Oh, Dios!.... Si será!.... No me atrevo á imaginarlo, : Eduar. Tanta sangre vertida por sola una corona! Ah! “Lady. No hay que dudar, él es.... Tom, has oido! Tom. Yo, señora, no he oido mas que o algunas palabras sueltas. O Lady. Bien estás entra en ese mposento “¿inmediato, Si yo te llamo, ven al pun- to; pero no salgas, de él sin orden mig. o (uase Tom.) cs ¡ESCENA XIV, EDUARDO y L4D1 DATOL, Lady. Esperaré vá: que despierte, óL.., Pero cómo he de creer que Eduardo!... No, no es posible que sea: ese ¡lustre proscripto «el que estoy viendo... Ese vestido tanpobres». Edu. (soñan.) Eduardo! Eduardo infla Lady. Eduardo! No me he engañado. Que he de hacer? Elamaré gente, Ó se= . - guiré los impulsos de la piedad que me inspira mi corazon para con los desgraciados?... Pero yo, la esposa del Lord Datol, habré de cometer una infidelidad 4 mi legítimo soberano! No, ahoguemos los sentimientos que se apoderan de mi alma, llamemos á Dargil y consultemos con él.... A Dargil! “Ah! no, eso seria entregarle 4 la muerte. Dargil es un soldado que no conoce mas que su deber, que responde con sm cabeza de la egecucion de las érdenes que le han dado.... que le aborrece, y desea vengar la muerte de sus hermanos... Eduardo! desventurado Eduardo! quién te podrá salvar] | Eduar. (despertando.) Han pronunciado mi nombre.... Cielos!,., Qué veo! Lady. A Lady Datol. , Eduar. Y sabeis quién soy yo? Lady. Un proscripto sin duda.... Eduar. Pero sabeis que proscripto? Lady. Si he de juzgarlo por algunas palabras que os he oido durante vuestro sueño, temo ver en VOS... : Eduar. Al nieto infeliz de... Lady. Oh Dios! nen Eduar. Sí,:lo soy : ved en vuestra présencia al desgraciado príncipe Carlos Estuardo. + pS JE Lady. Ah! príncipe! y qué venis 4 buscar aquí? | Eduar. El término de una vida que me es odiosa. «Lady. Y sabeis quién soy yo? Eduar. Esposa de un Lord amigo de Jorge y contrario mio. Eady. Silo sabeis, por qué buscais asilo en mi casa? : EduarDrófugo,, perseguido, iba á ceder al peso de la fatiga y del sueño. En el momento de caer en manos de los soldados, ví abierta esta casa y entré en ellas tal es mi situacion que pediria asilo al mas cruel de mis perseguidores. Lady. Y qué puedo ya hacer por vos ? Cuando la piedad me habla:en Íayor 3 vuestro , mi seguridad, la de mi es- POSO... Eduard. No intento comprometerla. Milady , no os pido: mas favor que el que no podeis negar al hombre mas enemi- -g0. y El nieto de Jacobo 11, Rey de ,, Inglaterra, os pide un pedazo de pan.” (Son palabras de la historia.) Lady. Pan! tas Eduar. Sí; y la gracia de poder descansar un par de horas, Lady. Oh Príncipe!... Tom, Tom. . / ESCENA XV. DICHOS y TOM, Lady. Tom, escucha. (le habla al oido.) Sobre todo te encargo el silencio. (vase Tom.) E ESCENA XVI. EDUARDO, MILADY, esta se acerca Á Eduardo, le mira, y se enjuga las lá= grimas con el pañuelo. Eduar. Llorais, Milady? Pues que sería si supieseis los trabajos que be. pasado? No.os hablaré de la inconstancia de la guerra; ta) vez la Francia y la Italia celebran todavía mis sucesos, mis prósperas fortunas... Pues mirad, sin embar=- go, á que. estado me han reducido. Lady. Sé que la última batalla... : Eduar. Si hubiera yo salido victorioso en Cullóden, la Inglaterra era mia; pero vencido, tan solo debo esperar la muerte: Ah! si aun pudiese reunir mis tropas destrozadas; si tuviese 4 mi lado aquellos valientes capitanes. que las mandaban, todavía podria reconquistar mi Reino y humillar á Jorge... (Lady hace un movimiento de disgusto.) Per= donad, señora , si os ofenden mis palabras, y si enel seno de la miseria me entrego á los delirios de la ambicion. No le es dado á un infeliz desamparado de todo el universo, hablar de com= bates y de tronos. Ahlsi fué mi proecto temerario, harto castigado estoy. Tiempo ha que perseguido por el Duque de Cumberland, solo he podido hallar asilo entre la gente del pueblo; y desde entonces proscripto y fugitivo, no vee en derredor de mí mas que la miseria y el espanto, el cadalso y la infamia. ESCENA XVII DICHOS, TOM (trae vino y pan.) Lady (echando vina en. el vaso.) Tomad . UN poco de vino y algun alimento: tal vez sería peligroso ofrecerosmnas cn este instante. Sal, y aguarda á que te llame. (4 Tom.) ESCENA XVIII EDUARDO, LADY BATOL. Eduar. Ab!siempre ha de ser una muger la que me vuelva la vidal Lady. Qué quereis decir? .- Eduar. En estos tiempos de desventuras, de enconos y proscripciones , el valor, la generosidad, todas las virtudes se albergan en el pecho de ese tímido sexo. Lady. Cómo! ¡ Eduar. A su sensibilidad, ásu tierna piedad esá quien debo la ventura de haber escapado hasta hoy del furor de mis "enemigos. Ultimamente una muger... (debo callar su nombre ) me liberió de una muerte cierta, igualmente que á algunos compañeros mios. Ella me amparó : lágrimas de ternura corrian por sus megillas..... COMO Corren ahora por las vuestras... En fin, gracias á su cuidado, esperaba, oculto entre las rocas de la costa, que algun navio estrangero viniese en mi socorro. Vana esperanza, La casualidad ó Ja traicion hizo que se descubriese mi retiro, y me persiguieron hasta él. Nueva fuga, nueva fuente de tormentos. Ah! mis fuerzas no son bastantes para pintaros el cuadro horrible de mis infortunios. He podido resistirlos; pero ahora no me será posible el relatarlos. ú E ¿ Lad. Ah! con lo poco que ya sé, mi CO- razon se parte de dolor: olvido al hablaros que habeis sido el enemigo:de mi orria»... Pero no renovemos mas esas crueles llagas: pensad solo en reparar vuestras debilitadas fuerzas. En breve el dulce sueño alejará de vos la idea de los peligros que os amenazan. Eduar. Pues qué, pensais continuar dándome asilo: Lady. Así lo debo hacer con un infeliz, Eduar. Ved que por premio de vuestra generosidad, una bárbara ley condena 4 Mberte,... Ladv. Ya lo habia olvidado al escucharos. Eduar. No: conozco los peligros que me rodean, y vuestros esfuerzos serán vanos. Cercado en esta isla, no me es posible escapar de mis enemigos. Ya es: toy cansado de arrastrar por todas partes mi mísera existencia. Mientras la esperanza ha reinado cn mi pecho, he sobrellevado con paciencia mi destino: ahora debo y quiero morir. Sin embargo , acepto por algunas horas el asilo que me ofreceis, para recobrar con el reposo mis debilitadas fuerzas. No quie- > ro que al caer en manos de mis enemigos, se noten en mi rostro las señales de un hombre abatido y abandonado. E- duardo quiere morir como príncipe, como soldado ; mas na quiere arrastraros consigo en su ruina. Exijo de vos, para seguridad vuestra, que mañana mismo me entregueis al gefe que manda en esta isla. : Lady. Qué decís? Yo denunciaros? Yo entregaros á la muerte? Qué mal me conoceis! No me avergiienzo de decirlo: daria todos mis bienes porque la casualidad, que os ha traido aquí, no me obligase á faltar 4 la fidelidad que debo á mi Rey; pero ya que el cielo os hizo pisar los umbrales de mi casa, ya que habeis imploradb con confianza el asilo y la hospitalidad debidos á un infeliz , esa hospitalidad será sagrada: el techo que me cubre os abrigará tambien, y hallareis en mi, igualmente que cuantos me rodean, existencia, seguridad y proteccion. Eduar. O generosa Lady! Lady. Tampoco os ocultaré los riesgos que os rodean; pero mi casa es quizás la única en queno hay soldados. Ade= mas todas estarán sujeras al mas severo registro, y la.mia será sim duda esceptuada. El gete de la tropa vive en ella; y lejos de creer que yo haya ¡n= tentado daros un asilo, tiene entera con= fianza en todo cuanto á mí pertenece, Conoce de tal modo mi opinion, que crecria ultrajarme concibiendo la me- nor sospecha contra mí, La venida de mi esposo no alterará en nada mis proyectos, Yo le conozco; el recuerdo de su hermano; la nobleza de su pecho... Eduar. Yo tambien le conozco; y estoy cierto de que su Ccorazon..... Lady (señalando la puerta de la derecha) Pérmanecereis en ese cuarto : cerrándole por este lado, nadie os verá. Un criado de mi confianza os llevará lo que necesiteis. Luego que se haya marchado la division cuya presencia os intimida, mandaré disponer, un barco , y algunos fieles montañeses os conducirán á cualquier puerto de Francia, donde os po= dreis reunir á vuestros aliados. Eduar. Oh muger generosa!.... Qué sentimientos oprimen mi corazon!.... Ab! quiero derramar á vuestros pies abundantes y consoladoras :Ígrimas. Despues de tanto como be padecido, no les quedaba á mis ojos otro llanto que verter, sino el de la gratitud. (Se arroja 4 sus ptes.) Lady. Pasos siento !,... ESCENA XIX. DICHOS , DARGIL. Cielos! es Dargil. Darg. A vuestros pies, Milady. Lado». Qué peligra? (Apartón Darg. Ah, perdonad!... Pero me engaño? - No. Vuestra agitación, vuestros ojos humedecidos aun por el llanto, todo me hace creer que veo aquí... Lady. A quién? : Darg. Al Lord Datol, vuestro esposo. Lady (aparte.) Feliz casualidad = Sí, caballero ; esta turbacion , estas lágrimas provienen de un encuentro inesperado... 2 16 Permanece ¿umáóvil, los ojos clavadas en terra: hay un gran silencios la inquietud se pínta en todos los semblantes.) ? : Lady. Qué os anuncia esa carta? Malo. Os habíais quedado admirado, y ahora os sonreís, Darg. Mi sorpresa no os causará admiracion, cuando sepais que este papel me anuncia que acaban de prender en la costa de enfrente a un hombre que dice ser el Lord Datol, Lady. El Lord Datol! Eduar. Cielos! (aparte.) Darg. Es la cosa mas rara que se puede imaginar. Escuchad. (lee.) » Señor » Comandante: Acabo de-prender:á un » hombre que esá mi parecer aleuno de » los principales partidarios de Eduar- »do, y tal vez Eduardo mismo, Le he . PEnCONtrado ozulro en una cabaña de » pescadores :su turbacion , Su palidez, » cierta magnificencia que conserva aun »sU vestido, todo me ha dado que sos- » pechar, Le he intérrogado, y me ha » respondido qué se llama Lord Da= »tol: que ba navfragado sobre estas » COStas, y que se disponia á volver 4 »”su casa. Le he dicho que me enseñe »sus papeles, y ha respondido que los »ha perdido todos en el naufragio, » Esas respuestas , muy verosímiles to- »das, y que han sido confirmadas por » los pescadores, no me han impedido »asegurarme de su persona. Os será » facil cercioraros de la verdad, pues- »to que mandais en la isla de Eschi, »adonde dice que posee grandes ha= » ciendas.” : Lady. Mi esposo en poder de los soldados! (atemorizada , á Malvina.) Malo. Sosegaos. (á Lady) : Darg. Qué teneis, Miladi? Me parece que os turbais, OS Lady. Y no sin razon. Mi Malú. Conteneos. — (bajo) Darg. Conoceis acaso 4 este proseripto? Lady. Si señor.... Quiero decir, que de. bo conocerle; porque sino tuviese confianza en mi piedad, cómo se atreveria á tomar el nombre de mi esposo? Eauar. Por interesante que sea an proscripto, hay ocasiones en que es pre- C1S0, A pesar nuestro, sacrificarle, y... Una mirada de Milady le hace callar, Darg. Milor habla como verdadero amigo de Jorge. (dá Mila ) Creyendo ese estrangero que vuestro ESPOSO ESIÁ tQ davía ausente y habrá aventurado esa Mentira para salvarse, Lady. En efecto, es ast: la ausencia del Milor.... Pero YO temo que estando á la merced: de los soldados , padezca ese estrangero algun mal tratamiento... En guerras como esta, la vida de un proscripto corre mucho riesgo en manos de sus enemigos. j Darg. No, Milady ; luego que ha caj= do prisionero, cesa contrario. Lady. Ah! ya estoy tranquila. Darg. Pero, á la verdad , tomais por él un interes que no acabo de compren= der: $ vuestra piedad es muy grande, Ó vuestro odio contra los Estuardos se ha disminuido mucho. a Lady. No, caballero; mi opinion siempre es la misma.... No debeis estrañar este interés, Mi sobrina tiene parientes en el egército contrario: mi esposo MISMO teme que su hermano.... No me atrevo 4 decir esto de modo que lo entiendan ; pero notad, notad su turbación. (Bajo 4 Dargil. Eduardo y Malvina demuestran mucha inquietud, Darg. En efecto » los Lullis, los Maca onaldos.... E : ady.Yo creo, sin embargo que no pueden hallarse en estas costas; pero quien quiera que sea ese proscripto, mag. dad que le traten con todo consideracion : yá de ser nuestro graciado.... creo. U favor á mi amistad, Darg. Creed, Milad;, que ese es un de= ber mio. No os lo quiero ocultar: me seria muy sensible que ese proscripte estuviese Unido con vos por la sangre O Por la amistad ; pues quien quiera € DO negareis ese AAA a E que sea tendré que enviarle 4 Lóndres. Soy un soldado, Y RO puedo menos de obedecer. * Lady. Tambien conoceis demasiado mi modo de pensar para creer que mi intento sea el persuadiros á que faltejs. 4 vuestra obligacion, Yo seré la primera que OS demuestre mi impostura. Cese, Milor., vuestra inquietud: nada debemos temer por las” personas que nos interesan. (á Eduardo.) Darg. No acabo de comprender como ha podido ese hombre imaginar un engaño tán inútil; pues bien debia conocer que conduciéndole aquí se habia de descubrir. Lady. Os parece poco una dilacion de cinco á seis horas: (mirando á Eduardo.) En este tiempo Se pueden egecu= tar muchas cosas. Pero decidme, Dargil, cuando tendré el gusto de ver á ése muevo esposo% : Darzg. Os lo voy 4 decir. (lee) m Se acaba de descubrir la escuadra francesa, “my se cree que intentará un nuevo » desembarco.” Edu. La escuadra francesa? (con viveza.) Darg. Sí, ya estaba yo informado de ello. =»Os enviaré ese estrangero lo » mas pronto posible. Estoy haciendo » preparar la barquilla y laescolta que “s»+deben conducirle : es regular que lle. » gue á la isla al rayar el dia.” Lady. Al rayar el dia ya estareis libre. | Bajo 4 Eduardo. Darg. » Acabo de recibir una órden del » Duque de Cumberland, en la cual » me anuncia que llegará pronto á es= tas costas, Ec.” 4 ESCENA IX. picmos, Tom sale y habla en voz baja | 4 Milady. Tom. Ya está todo dispuesto. (Despues de decir esto se aparta un poco para esperar Ú Eduardo.) Lady. Lord Datol, tengo que hablar con vos sobre varios asuntos de la casa... Sir Dargil nos dará su permiso. 17 Darg. Vos lo teneis. (continita leyendo , en voz baja.) j Malo, Nos dejais? (bajo á Eduardo.) Eduar. A Dios. flenvoz baja.) Mato. El cielo os guarde. (vanse Lady, Eduardo y Tom.) ESCENA X. y DARGIL), MALVINA: Darg.Y bien, señora, creeis que NUES> tro enlace merecerá la aprobacion de vuestro tio? : Malv. Yo me lisongeo con r:a alhagieña esperanza. Vos me habeis inspirado un tierno interés. Aun diré 1nas: confiad á otro esa comision que Os ba dado-el Duque de Cumberland ; mandad salir de la isla Á esas tépas que llenan de consternación á sus pacíficos habitan= tes; quedaos en esta.cata; y yO la primera suplicaré á mis tios que señalen el dia de nuestro bimeneo, Ó por me= jor decir de nuestra dicha. Darg. Cuanto me afigís con esas pala - bras! me poneis en la dura precision de desagradaros. Puedo yo acaso, sin faltar á mi deber, renunciar á esa prueba de confianza que me ha dado S. M. antes que mi edad y mis servicios me hayan hecho acreedor á ella? Mato. Ya veo que la ambicion puede - mas con vos que el amor. Bien sabeis, sin embargo, que mis riquezas son' mas que suficientes para asegurar” nuestra felicidad; pero... Darg. Admiro vuestra generosidad; pero tengo un corazon demasiado noble para consentir en deber 4 ella sola mi fortuna. Malv. Mi tia vuelve. ESCENA XL DICHOS, LADY DATOL. Darg. (4 Lady.) Vuestra presencia nos anuncia que no estaremos privados mucho tiempo de la de vuestro esposo- Lady. Creo, sin embargo, que aun pato dará en venir, 18- Darg. Luego. el negocio que le detiene es muy interesante? Lady. Mucho. Ya se han marchado, uiero traer aquí todos los oficiales de la division: con eso será menos activa la vigilancia. (bajo á Malvina.) arg. Teneis algun secreto, señoras? e retiraré, Lady. No, quedaos, hablaba 4 mi sobri= na de una cosa que le interesa mucho, argil. Permitid que os diga que habeis perdido aquella alegría que era antes el embeleso de todos los que os conocian. ady. Es cierto: el naufragio de mi esposo, y su vuelta imprevista han conmovido de tal suerte mi alma, que aun no he vuelto enteramente en mi. Sin embargo , quiero recobrar la alegría que me es natural....Pero ay Dios! ya se me olvidaba: si algunos oficiales ho están contentos con su alojamiento, enviadles récado de que vengan á cenar con nosotros. No perdais tiempo; pues es rarde. Mi marido cenará tal vez solo en su cuarto; pero eso no os deberá ad- Mirar por causa de lo muy cansado que está; ui nos escorbará tampoco para entregarnos á le alegría que vuestra presencia y la de vuestros amigos de= berá inspirar á todo el mundo, ESCENA XII. DICHIS, UN CRIADO. Criado. El Coronel Cope quiere hablar al comandante. Darg. Me dais licencia , señoras, para «.recibirle? Lady. Nos retiraremos. Darz. No me priveis de vuestra presencia. Vendrá solamente á darme parte del reconocimiento que habrá hecho en el bosque, y esto es negocio de un momento. Lady. (al criado.) Decid. pués al coro. nel que pase adelante. V. el criado.) ESCENA XIIL DICHOS, menos el criado, Malo. Cope? Es ese coronel pariente de Un general del mismo nombre que fué: vencido por Eduardo? Darz. Si señora: es cierto que fue ven=. cido; mas no por eso deja de ser un: uen oficial. Esos montañeses tienen un modo de pelear que admiraria á las. tropas mas aguerridas.... En cuanto al Coronel es un escelente hombre, aun= | que algo áspero en el carácter... pero | ya viene, ESCENA Xx1V, DICHOS ) EL CORONEL copy, Cope. Mi comandante, vengo á daros parte.... Señoras, á vuestros pies. Darg. Ha sido infructuoso vuestro reconocimiento en el bosque? Cope. No hzmos encontrado á nadie, Darg. Lo estraño mucho; pues me ase. guraron que habian visto entrar un hombre en él. Si habré sido engañado? Malo. Sin duda: todos vuestros. esfuer. zos serán imútiles, y por lo mismo pienso que lo mas acertado será que hagais salir á vuestros soldados de la isla; pues sus habitantes no se acomodan muy bien con unos huéspedes tan numerosos y turbulentos, Darg. Tambien 4 mí me parece que se. rá eso lo mejor; por consiguiente, ma. ñana daré órden para que la tropa pase á la otra costa, : Cope. Yo no soy de ese dictámen; pues todavía no he perdido las esperanzas de pillar á alguno de esos rebeldes antes del amanecer. ay. Cómo, teneis esperanzas?... Cope. Mucho será que yo me engañe, ady. Pues qué medios teneis?... Cope. Yo conozco mi oficio, Viendo que habíamos recorrido inútilmente todo el bosque, he hecho una reflexion que os Parecerá muy natural. Malo. Cuál es? : Cope. Si los proscriptos se han refugiado en esta isla, solo habrá sido con inten. cion de embarcarse: luego en vez de insernarse en los bosques, se habrán ido 4 esconder entre las rocas de la costa, y principalmente entre las que están al pie de este castillo, para ver si descubren en el mar algun navío. Lady. Y bien! (sobresaltada.) Cope. He enviado ciento y cincuenta oranaderos 4 reconocer esas rocas, y á no ser muy diestro, dificil será que nin- un hombre logre escaparse. Lady. Cielos! Caparte.) Cope. Os admira eso, señora? Lady. Si señor, me admira la prudencia del coronel. No podia haber adivinado cosa mejor. (Bajo 4 Malvina) Sosiégate. Cope: Pues mas os admirareis, cuando sepais que en el acto de colocar á mis granaderos, vi cerca de la costa, al pie de este castillo, una barquilla. Lady. Y que habeis hecho de ella? Cope. La he mandado quitar de allí. Lady. Desventurado! (aparte) Cope. No es verdad que he hecho bien? Me han dicho que esa barquilla os pertenece; pero yo creo que sois demasia- «do adicta 4 nuestro Rey, para querer suministrar á sus enemigos los medios de evadirse. . Lady. En efecto, habeis hecho muy bien... no formo queja de ello; sin embargo, espero que luego que esté hecho vuestro reconocimiento, tendreis la bondad de restituirme esa barquilla; pues es necesaria al servicio de mi casa, Darg. Oslo prometo. Coronel, oid dos palabras. (Le habla al oido). Malo. Conque jamás podrá el infeliz E- duardo?..... Lady. Todavía no he perdido las esperan: was. Tom conoce perfectamente esas rO- cas: si no puede pasar, estará siempre en su mano el volver á entrar en el castilloz pero te encargo qUe procnres contenerte: piensa que el manifestar un interés decidido en favor Suyo, puede erderlos, y 4 nosotras tambien. Cope. (4 Dargil). En efecto, teneis razon. (Oyese un pistoletazo. Malvina da un grito). . Malo. An! Cope. Bueno: esto quiere decir que los sol. T dados han descubierto 4 alguno. El sq do viene por este lado: desde esta ventana podremos ver lo que es al respiandor de la luna. (Cope y Dargil se asoman á la ventana de la derecha.) Malo. Ya esto es hecho: perdióse toda esperanza. (bajo 4 Lady.) Lady. Mucho lo temo. Cope. Señor Dargil, mirad : esos soldados tienen trazas de ir en seguimiento de algun fugitivo. : Darg. En efecto, asi es. Cope. Mirad mas allá un puedo distinguir sus facciones... Si será el príncipe Eduardo? Darg. Bien podrá ser. Cope. Regocijaos, Miladi , pronto tendremos en nuestro poder á ese príncipe rebelde. Lady. (con una alegría fingida.) De veras?... Cuánto me alegro! O príncipe infeliz] (aparte.) Darg. (viendo Á Malo. desmay.) Cielos) Malvina se desmaya. Cuál podrá ser la causa? Lady. Eso no es nada: el tiro, la sor= presa, el miedo... Yo misma, 0s lo confieso.... Ya vuelve en sí. (óyese otro tiro.) Darg. Otra vez! 'Cope (desde la ventana.) Los fugitivos se defienden: nuestros soldados huyen: firmes, voto va!... Comandante, voy 4 reunirlos. (vase.) Darg. Ya os sigo. Malo. Deteneos. : Darg. Semejante resistencia me hace creer que es efectivamente Eduardo. Corro á su encuentro: si no se rinde, no me paro en consideraciones. Muerto Ó vivo ha de caer en mi poder. — (vase.) Malv. Fatal proyecto! Lady. Por haberle hecho salif.... Malo, Le hemos perdido. Lady. No nos detengamos €n quejas n=. fructuosas. Ven, sígueme: veamos si aun hay algun medio de salvar 4 ese infeliz; y sino, lloremos eternamente su desventura. 4 hombre.... no FIN DEL SEGUNDO ACTO» 20 MODO ODODOOODOD DUO Co OCno0n0Ua ACTO. TERCERO. ESCENA L. LADY DATOL, MALVINA: Lady. ué aun no pueda saberse nada de lo que ha pasado! Malo, Sí, querida tia. Un criado acaba de decirme que se han visto diferentes + partidas de soldados venir del lado de las rocas. «Lady. Ah! no nos alimentemos de vanas esperanzas. Si Eduardo babrá sido detenido Tom no viene, y.... O Dios! cuánto temo! Malv. Oigo ruigo..... Es la voz de Tom. Lady. Preparémonos, pues, á todas las desgracias, ESCENA Il. DICHOS , TOM Malo. (á Tom.) Y. bien? habla: instráyenos al puboto.... : Tom. Ay, señora, no puedo mas] Lady. Yodo se ha perdido, sin duda? Está el príncipe en poder. de sus enemigost + Tom. El. príncipe?... Bah!... Quién os ha dicho semejante cosa% Malo. Respiro! Pues esplícate: calma nuestra agitacion. Lady. Qué es de él? Dónde está? Responde. Tom. Qué es: de él? Dónde está? Gracias 4 mi discrecion y travesura, está bueno, y pronto le vereis en este sitio. Mato. Será posible? « Lady. No le han conocido? Dinos, pues, cómo. NX Tom. Voy á contarlo. Salíantos con mucho recato por la puerta,secreta que cae sobre las rocas... E Lady. Yo misma os conduge basta ella. Prosigue. Tom. No estábamos todavía á cien pasos del: castillo, cuando llegó 4 nues- O A A A A A tros oidos una voz que gritaba; » quién » vive? Nosotros nada respondimos; pero quedándonos aterrados al cirla, nO podíamos ir adelante, ni volver atrás, A muy poco tiempo vimos un tiro Je fusil, y en seguida tocar una al arma general. El príncipe echó mano á la espada, y yo me armé de mis dos pistolas. Atacó como un Jeon á los pri. meros que venian, despues que hubiero disparado sus armas; pero cargande mas y mas gente, y resonando las aía5 por nuestros oidos, tratábamos, 4 favor de la obscuridad de la noche ena capar del peligro. Entonces cogí al principe por la: mano, y le conduge á fuerza de muchos rodeos al sitio que yo Juzgué por mas seguro: esperamos un poco, y creyendo poder ya salir sia peligro de las rocas, nos adelantamos á dejarlas, cuando en el mismo punto nos vemos rodeados de una partida de tropa, con luces que traian ocultas, mandada por el caballero Dargil. Pensad cuál sería nuestra sorpresa! » Quién va?” grita el comandante. Descubren á sus voces las luces, se acerca el señor Dargil, nos reconoce, y nos:dice: »cón » mo! el Lord Datol en este sitio?» Yo que oí. tal palabra, me aprovecho de su equivocación, y le digo al instante: » El mismo: hemos oido tiros y ruido »desde los muros del castillo, y S0s- »pechando que tal vez lo motivaria el » quererse refugiar algun proscripto entre las rocas, bajamos 4 buscarlo pa- » ra detenerlo nosotros mismos.” El silencio del príncipe, y una aprobacion con su cabeza, confirmó mi mentira. Sir Dargil, engañado con la verosimilitud de mi respuesta, aplaudió el buen ce- “lo del Milor, le dió mil gracias, mandó á la tropa que hiciese una nueva pesquisa en el bosque, y viene con el príncipe. Yo, lleno de contento por haber= le salvado con mi astucia, me sdelanté % contaros un seceso que, sin duda alguna, os tendría, señoras, en la mayor, agitacion, ; o Malo, Ab, querido Tom! Mi agradeci- __ miento será eterno. Lady. Yo no olvidaré ¡amás.... Tom. Dejad, señoras, c50: nada me agradezcais. Cuando oÍ contar las desventuras de ese principe, $e enterneció uni corazon espro puse hacer en su favor cuanto pudiera. Pero no perdamos el tiempos ellos llegarán muy pronto. Las tropas ban reconocido las rocas, y ya no volverán á ellas. Esta noche misma puede... : Lady. Sí, sis esta misma noche es forzo= so libertarle. Mi esposo debe llegar aquí al rayar el dia, Yo. Tom. Aun ténemos tiempo: á penas son las once. Por otro camino iremos á buscar nuestra barquilla. : Lady. Qué barquilla? si ya no la tenemos: los enemigos de Eduardo se la han llevado. Tom. Se la han llevado? Voto va brios!... Lady. Pero Dargil ha prometido volvér= mela. Corre y reclámala en mi nombre: báblale con firmeza, y haz que en el instante mismo te la entreguen. Tom. Dejadme hacer: él me la volverá. Voy á buscar al coronel Cope, que es sin duda quien la tendrá. Maldito! es mas fiera que hombre... Pero aquí vienen: yo os dejo. Ea, Ton, valentía. Corro á ver lo que pasa por la isla, á espiar á los centinelas, á recoger nuestra barquilla, y 4 emprender el nuevo viage. Hasta la vuelta, señoras. (vase.) ESCENA 1II LADY, MALVINA, EDUARDO, DARGIL. Lady. Cómo, Milor, al fin habeis salido dé casa esta noche dejándonos á todos en la mayor inquietud? Malo. Si supierais cuantas penas DOS habeis costado! Eduar. Me basta el “conocimiento que tengo de vuestras bondades, para Cree que habreis padecido infinito. Darg. En efecto, Milor, por qué esponeis vuestra vida contra hombres qUe nada tienen que perder, Y acrecientan su ferocidad hasta la desesperacion? : 21 Eduar. Yo he podido defenderme de un ataque inesperado, y algunos... Darg. Pues no dejan de ser valientes: han herido á muchos de mis soldados; - pero decidm2, los tres proscriptos que me habeis contado que os acometieron, tomaron el camino de la selva? Será forzoso perseguirlos, y que las armas hagan su deber. ¡ Malv. Siñor Comandante, despues de vuestra llegada no he oido hablar mas que de armas, heridas y soldados: vos haceis muy bien de cumplir con vues= tra obligacion; pero tened la bondad de confesarme que semejantes conversacio= nes no son, á la verdad, nada agradables á las mugeres. Darg. Teneis razon, señorita, debíamos hablar de cosas mas dulces; perO... Malo. Yo os pido por favor que no me hableis mas de ese príncipe desgraciado, Darg. (á Eduardo.) Cómo se interesa por él! ya lo veis. Eduar. Tiene una alma muy sensible, y no es estraño. ESCENA IV. DICHOS, UN CRIADO». Criado. Señora, dos oficiales han llegado, y preguntan por el señor comandante. Darg. Ah! sí, ellos serán. Lady. Quiénes? Darg. Algunos de nuestros compañeros ue vienen á cenar con nosotros. Malo. O Dios! pues cómO?... Lady. Los habeis convidado vos, señor Dargil? Darg. Señora, yo no hubiera tenido por mí solo semejante atrevimiento; pero vos me encargasteis que convidase a aquellos que se encontrasen mal en sus alojamientos, y os he obedecido. Lady. Es cierto, si, me acuerdo: yO 05 lo dige. -Darg. Voy 4recibirlos, y volveré á pre= .sentarlos. (vase.) ESCENA V. EDUARDO, LADY, MALVINA: Malv, Mas si alguno de. ellos...» 22 Lady. No, ellos no pueden conocer á mi esposo despues de una ausencia tan larga. Malo, Pero tal vez retirándose el prín- CS. Lady. En efecto, sería el medio mas prudente; mas no hay lugar de tomarlo. Ya llegan, y le han visto. Disimulad vos, y pensad en que de una sola palabra que se os escape, depende vuestra existencia y nuestra felicidad. (4 Ed.) Eduar. Yo procuraré contenerme.... sin bajeza. ESCENA VI. DICHOS ) DARGIL , COPE, UN OFICIAL. «¿Darg. Milor, permitid que os presente á dos valientes camaradas. - Oficial. Tened la bondad, señora, de di- Simular nuestra libertad, Cope. Ya saben las mugeres que los mili= tares, sobre todo en campaña, gastan muy pocos cumplimientos. Darg. Ah! si todos los presentes conocie= ran como yo al coronel, sabrian que nadie en el mundo desprecia como él la política y los cumplimientos que, segun yo pienso, embellecen el comercio de la vida. Cope. Pues segun: yo pienso no hacen mas que fastidiarla estos diablos de cum= plimientos. Lady. (bajo 4 Malvina.) Gracias 4 la suerte, no le han conocido. Cope. Este maldito asunto de Estuardo no nos deja un instante de reposo; pero paciencia, él pagará bien caro las fati= gas que nos cuesta, Oficial. Pero aun está muy lejos, me pa= rece. Lady. (á un criado.) Dí que nos den de cenar. (vase el criado.) Oficial. Y el Milor, ha estado en la guer= ra de Escocia? Ha peleado contra Eu duardo? | Eduar. YO... no, señot.... yO servía... Lady. Mi esposo estaba en Holanda, y nunca ha dejado al Rey. Gope. Pues no habeis sido , Milor , tan felices en Brabante, como lo hen: sido nosotros en Escocia. Cómo bati mos allí 4 los rebeldes! Ya se acor= darán ellos para siempre de Cullóden. Lady. Hombre cruel! (aparte) duar. Es cierto; pero si no estoy en= gañado, los montañeses sin esperiencia, y en pequeño número, os han batido dos veces completamente. Ofic. No hay duda: es necesario hacer justicia al jóven príncipe. El hombre que se presenta sereno al frente de sus enemigos , que sin-mas apoyo. que su valor y su energia sabe formarse un egército, no puede ser de ninguna manera un hombre comun. Su conducta, por otra parte, está llena de nobleza, y su alma es grande: él es nuestro enemigo, yo deseo batirle; pero sus calidades merecen mi estimacion. Sacan dos criados una mesa con latos, ponen luces, arriman sillas; lc. Lady. Pensais perfectamente. Vamos, pues, á cenar. Cope. Con mucho gusto: tengo una hama bre canina y una sed infernal. Si el Milor lo permite, beberemos como bue= nos ingleses. (Se sientan: Eduardo y el coronel se colocan 4 los lados de la fresa, Lady al frente al lado de Eu duardo, en el centro Dargil y luego Malvina). Dargil. Está bien; pero me permitirá el señor coronel que le diga qué en esta casa se han adoptado las costum= bres mas finas: que aqui, como en Francia, se usa mucha cortesía con las damas, y el beber en la mesa, sin nunca emborracharse. Cope. Voto va brios] mi comandante; pues ahora que voy para viejo, me quereis obligar á que aprenda á vivir? Pues no podreis conseguirlo: yo soy perfecto inglés, y aborrezco como tal las costumbres francesas: yo amo 4 mi patria, y cuando bebo por'su prosperidad, casi siempre me emborracho. : Darg. Señores, disculpadle, POrqUEs.or.. Lady. Dejad que diga lo que guste. ' Cope. Y bien, que se dice de nuestra situa- a cion? se cree que todavía quiera la Fran= cia sostener 4 Eduardo? (Se oye una mísica militar al foro). Lady. Que música es estat Darg. Yo lo'ignoro5 Pero ¡164 VSÉ nooo Cope. No os incomodeis , Mi comandante» Ofic. En efecto , este será un obsequio del coronel. , Cope. Y no lo niego: vanaglorioso de cenar en compañía del Milor, he querido manifestarle que sé como se obsequia á un Lord del Reino que se ha mostrado siempre fiel al partido de Jorge. Lady. Y cemo habeis dispuesto este obsequio , coronel? Cope. He dicho 4 mis granaderos : hijos mios, voy esta noche á cenar en Casa de un favorito del Rey 3 mostrad que sois hombres de bien, uníos con la música del regimiento, tomad las banderas que habeis ganado al nieto de Jacobo 1I, y venid en trianfo hasta las murallas del castillo del Milor 5 arrastrad por el suelo esos miserables trapajos, gritando; viva Jorge! El Milor es generoso, y os enviará que beber á su salud y á la mia. Ellos prometieron su palabra, y ya veis como la han cumplido. (La música toca el Got save the king, y Eduardo padece y manifiesta con disimulo la pena de su cora20n). Lady. En efecto , nosotros somos generos sos, pero al mismo tiempo sensibles. (4 un criado). Haz que les den vino y algunas guineas, y que se retiren, (Vase el criado). Darg.Si la fiesta no ha sido grande, al menos puede disculparla la buena in=- tencion. Cope. Como! que la fiesta no ha sido grandel Pues yo apuesto voto va brios! que no se pudiera buscar NRa mas grata para el Milor. Es verdad, con franqueza, que os ha gustado? (4 Eduardo). Eduard. (Con indiferencia). A mí... Si. Cope. Como Milorl os veo friamente decir que sí, cuando yo crela haber llenado vuestro gusto; y esto lo estraño, (Lady hace una seña á Eduardo). Eduar. Orecd ¿ señor coronel, que yo sé ) : : 23 apreciar las cosas en aquello que valen, Cope. Norabuena; pues aunque no fue-= ' ra mas que el haber dispuesto una funcion en que rabien todos los partidarios de Eduardo que haya ocultos en la isla, no es un mérito? Malo. Que hombre! (Aparte.) Lady. (aparte.) Que impertinente! (4/2o.) Señores, creo que será conveniente en este momento que hagamos treguas con las discusiones políticas. Cope Muy bien pensado ; y el noble Lord no rehusará echar un brindis por mi salad. Eduar. Por vos?... con mucho gusto; y por las mugeres que hermoseando la carrera de nuestros dias, se hacen dignas del mayor reconocimiento. (Beben.) Cope. (Aparte.) Que querrá decir con esta salida tan estraña? Darg. Repitamos nosotros el brindis del Milor. (Beben.) Lady. Nosotras le agradecemos la generosidad con que engrandece nuestro Sexo» Malo. Y ojalá que podamos largo tiempo hacer beneficios que nos puedan agta= decer! Cope. Milor, acompañadme : vaya otro brindis como buenos ingleses: álosgrandes sucesos de las armas d> Jorge en la tierra y en el mar, y 4 la muerte de los Estuardos. (Eduardo arrebatado de cólera, se levanta, rompe el vaso contra el suelo, y dice): Eduar. Yo no brindo jamás á la muerte de nadie. (Todos se levantan y dejan la mesa). Darg. Milor! Todos. Que es esto? , “Lady. Pensad que sois mi esposo. Edu. Y quien podrá contenerse? Eduardo es perseguido, y debe serlo, por los que obedecen á su contrario; pero es un hombre despreciable y poco generoso el que brinda á la muerte de los desgraciados, de cualquier partido que sean. Cope. Milor, yO....** Lady. (Aparte). O Dios, Él se pierde! Cope. Mucho estraño que defendais 4 Un traidor. ! 94 : Eduar. Yo defiendo 4 un príncipe desdi.- chado que, aunque sus armas triunfantes perseguirán algun dia al mismo Jorge hasta su trono, prohibe 4 todos los que por él pelean atentar á la vida de su contrario, Lady. En efecto, señores, os habeis o1- vidado, sin duda, de que Jorge nuestro Monarca no tiene sentimientos tan feroces; sabeis que últimamente en una de las fiestas públicas en que los ingleses celebran sus triunfos, yá que asistia él mismo, le dijo un máscara: yo voy á procurarle á Eduardo su salvacion; y el Monarca le respondió: yo sé la procu=- raré tambjen ; es un príncipe desgracias do. (Histórico.) Luego, por qué estrañais que mi esposo ¡piense del mismo modo que nuestro Soberano? Ofic. En efecto, yo sigo la misma Opinion, Lady. Lo sé. | Cope. Milor, señoras, disculpad mi imprudencia: yo soy buen inglés, Malo. Todos lo somos igualmente. Darg. No cabe en eso duda. Coronel, es tarde, todos nuestros esfuerzos han sido inútiles y dilatados, la oficialidad y la tropa estarán rendidas, pasad á hacer que se recojan, y dejad muy pocas centinelas, Cope. Yo voy en el momento, micomandante. : Lady. ( Aparte.) Recogiendo la tropa, las rocas quedan libres. Cope. Señoras, buenas noches. Ofic, Admitid mis respetos, y mandadme. (Vanse el coronel y el oficial). ESCENA VII. DARGIL) EDUARDO, LADY, MALVINA» Darg. Señoras, permitidme tambien que me retire, porque goceis de un reposo +. Que parece que deseais, Lady. Haced lo que gusteis, ESCENA VIIL DICHOS, EL OFICIAL SEGUNDO, Ofic. Mi comandante, aquí conduzco al «desconocido que se ha arrestado en la costa opucsta, - Malo. Otro infortunio] Darg. Bh! el que 636 tomar el nombre del Milor? Ofic. El mismo. Lady. Cielos! - (Aparte.) Ofic. El nos ha suplicado que le condugés semos aquí sin detencion, á vista de esta señora á quien llama su esposa. Malo. Será tal vez algun desgraciado que... Lady.Si, y por lo mismo permitidme que yo le reciba: todos los desgraciados merecen nuestra estimacion, Vos, Milor, retiraos á vuestro aposento: es tarde, y vuestra salud....., Díalo. Si, tio mio, yo os conducirá. Darg. Oh! no, perdonad: la presencia del Lord es sumamente necesaria en este sitio. (Al oficial). Conducid á ese hombre. (Vase el oficial segundo). ESCENA IX, DICHOS), MENOS EL OFICIAL SEGUNDO» Darg-(A Eduardo). Suplico que os ques deis un instante. Eduar. (Aparte.) Se acabó mi esperanza, Lady. Pero que puede importar?..... Darg. Mucho, señora: el engaño que ha usado nombrándose Lord Datol ha sido formado creyendo vuestra ausencia, y nada puede mas convencerle de fal sario que vuestra presencia misma. Ya llega. ESCENA X, DICHOS) LORD DATOL, OFICIAL SEGUNDO, SOLDADOS. (Lord Datol entra acompa Rado del oficial, y los soldados se quedan á la puerta). Lady. (Aparte) Ah, que peligro! Si €] - pudiera entenderme! Malv (Aparte.) Hombre desgraciado! Eduard. (Aparte). Suframos constante nuestra suerte, : E Datol. Al fin logro verte, sensible esposa. Cuanta es mi alegríal (Quiere abraz.) Lady. (Aparte.) Que haré, Dios mio? Que le diré? Datol. Qué es esto? por qué me recibes CON tanta indiferencia? Mas nada ¡mpot= ta ahora; dígnate declarar á estos seño= res cual es mi nombre y cual mi clases creen que yo Soy UN pro:cripto, UN partidario de Eduardo, y como tal me han arrestado. Diles, pues» quién es el Lord Dato!, y que su na yor gloria ba sido siempre batirse por la gloria de su Monarca. : i Lady. (Haciéndole señas). Escucbad, mirad QUe 2... Datol. (Aparte.) Señas' turbacian! un estrangero! Qué es esto? C Lady. Yo solo anhelo salvar á un pros- Ccripto QUE VOS..»».. Datol, (Aparte.) Salvar 4 un proscripto! Darg. Y por que os habeis de interesar por un proscripto que ha tomado el nombre respetable de vuestro esposo? (4 Datol. Vuestro nombre no es el de Datol. Datol. No es mi nombre? Darg. No, el Lor Datol esta en vuestra presencia; presentaos, señor, para confundirle. 0 Datol. Quien es el que?... (Dargil toma de la mano 4 Eduardo y le presenta á Datol). Darg. Vedlo. Datol. (Aparte) Que miro? O Dios! él es: en Roma me salvó la vida.... Lady. (Aparte.) Su corazon ha adivinado el mio, (4/1t0,) El Lord Datol, que él creia ausente, y que acaba de reconocer, motiva la suspension en que se halla, Datol. (Aparte,) Eduardo aqui bajo mi nombre! La turbacion de Lady....,su -buen corazon.... todo'lo comprendo. Darg. Una sola mirada del Lord, habra trocado ya vuestras ideast, / -Datol. Infeliz Eduardo! y que partido?.., Darg. Eduardo! Qué dice? Vos no sos« «tendreis ya?..... A Datol. No, señor comandante. La vista de una persona, que yo con razon creia estaba muy lejos de este sitio, me obliga á desmentirme. No obstante, si yo no soy el Lord. Datol, soy al presente todo lo que querais que sea, (4 Eduardo). Vuestras facciones se fijaron proundamente en mi memoria: bien lo ha” reis conocido; si p or Luna imprudencia -Darg. 25 harto discolpable en mi situacion, he podido cabsaros algun tormento, COn la mayor sencillez os suplico el perdon. Sed dichoso, Milord, y si algunos acasos desgraciados Os arrastran tal vez al estado de un proscripto, procurad el triunfar ó el escaparos de vuestros enemjgos : este es mi modo de proceder para con vos. Comandante ya lo sabeis todo, asegurar mi persona, conducidme donde gusreis, y dejemos en paz a la sensible señora de esta casa, Edu. Nó lo permito; vos no debeis dejarla, Darg. En cíecto, decidnos antes vuestro nombre , vuestra calidad... Darol. Yo debo y quiero callar. Dag. No os obligaremos nosotros 4 que rompais vuestro secreto; pero vuestra presencia, vuestra dignidad.... UNA palabra que dejasteis escapar de vuestros labios, me hacen sospechar... Datol. Qué? A Darg. Que el príncipe Eduardo esta de-= lante de mí. Datol. Os he dicho yo que no lo soy? O cielos! qué acaso! Infeliz! (mirando 4 Eduardo.) Darg. Procurando ocultar vuestro nómbre, no habeis podido libertaros de vuestro destino; pero creed, que á pe= sar de la severidad de las órdenes que tengo, yo usaré con vos de los respetos y consideraciones que merecen vuestra clase y vuestras desdichas 3.estos derechos imprescriptibles que tienen los desgraciados sobre todos los hombres... Mas qué nos quiere el coronel? Parece que viene agitado. ESCENA XI. DICHOS, EL CORONEL COPE , TOM, Dátol, Cope. Mi comandante, recibid una noticia tan interesante como desgraciada: la seguridad de nuestras costas se ens cuentra amenazada, una escuadrá francesa muy considerable acaba de arribar se teme un desembarco. Darg. Como!... los franceses... los alja= dos de Estuardo...