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El Oriente de Al-Andalus en el Atar al-Bilad de al-Qazwini

Roldán Castro, Fátima

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EL ORIENTE DE AL-ANDALUSEN EL ATAR BILAD DE AL-QAZWI NI Por FÁTIMA ROLDAN CASTRO Universidad de Sevilla I Zaqariyyäc b. Muhammad b. Mahmud al-QazwTnT, nació en QazwTn, Persia septentrional, hacia el año 6007l203. Existen pocos datos sobre su vida. Sabemos que como típico representante del hombre de letras de la época, marchó a completar su formación a Damasco y otras ciudades orientales. Compartió su labor como geógrafo y cosmógrafo con la actividad de juez o gädTciudades iraquíes de Wâsit y HTIIa (1). El Atar al-bilad (2), una de sus obras conocidas, a la que pertenecen los fragmentos que aquí se presentan traducidos, es esencialmente un estudio geográfico, un diccionario de los países del mundo, en el que éstos, las ciudades y lugares, se hallan distribuidos en un estricto orden alfabético dentro de cada uno de los siete climas (aqâïïm) (3) establecidos en la clásica división ptolemaica. La obra responde por completo al tipo de literatura geográfica enmarcada en el género al-masälik wa-1-mamälik, surgido en el marco de la sociedad árabo-musulmana de finales del siglo lll/IX como respuesta a las necesidades emergentes en el ámbito de un gran imperio. En función de estas nuevas necesidades, aparecidas al compás de la expansión territorial del (1) A propósito de este autor véase-. CI. Huar. E.I., 1.a ed., t. IV, s.v. (Kazwin), p. 840; M. Streck: E.I., 1.a ed., t. IV, s.v. (AI-KazwTnT), p. 841-896; Kahhalah, Mu<jam al-mu'aliifín, p. 183; AI-ZiriklT, Al-A'iäm, t. Ill, p. 80. (2) La edición utilizada está publicada en Beirut, por la editorial Dar Sader, y aparece sin fecha. (3) Existe una segunda obra de carácter cosmográfico titulada "AÇâ'ib al-majluqät. 29 mundo árabe (Dar al-lsläm), la administración precisa conocer las características sociales de la población de cada provincia, el número de sus habitantes, la conformación física del relieve, la delimitación de fronteras, los itinerarios, etc., y aunque la mamlaka islamiyya estaba destinada a desaparecer poco después como marco político unitario, el mundo árabe de entonces continuó encarnando la existencia de un solo espíritu cultural y lingüístico, el espíritu islámico. El género al que pertenece el Atar al-biläd responde a las características de una geografía reflejo de este marco cultural y económico mencionado; se trata de una geografía esencialmente humana, estudio del hombre en su medio, basada en gran medida en la observación directa, y concebida además como actividad literaria, medio que le permite ser transmitida con cierta facilidad (4). Desde una perspectiva histórica los masälik wa-1-mamälik superan las anteriores obras geográficas adoptando como método el estudio del ser humano en unas líneas esenciales que parten de su relación con un tiempo y un espacio determinados (5). En este marco teórico expuesto cabe analizar, aunque sea brevemente, el valor de la obra de al-QazwmT. Es esencial para ello tener presente la época concreta a la que pertenece; pleno siglo XIII, siglo de decadencia en el terreno político y literario. Los viajes ya no se realizan con finalidad puramente erudita y el género geográfico goza de plena aceptación como manifestación independiente del adab. El afán de conocimiento en los autores pertenecientes a esa época, les impulsa a incluir en sus obras noticias referentes a países no visitados por ellos, y eligen partiendo de textos ajenos, unas veces con mayor escrúpulo que otras, tomando los datos que parecían más verosímiles, o más llamativos, según el criterio de cada autor. Es éste último el caso particular de al-QazwTnT, cuyas obras presentan carácter_de compilación, en las cuales expone fielmente el fruto de sus lecturas. El Atar reúne en sus páginas una variedad estimable; no sólo se tratan asuntos concernientes a la naturaleza, sino también fenómenos prodigiosos o cayä~'ib, recopilaciones literarias, y hechos históricos, distribuidos en desigual proporción. Por su labor de recopilador ha recibido al-QazwTnT la consideración de plagiador e incluso de geógrafo amateur (6), aunque, insisto, hay que valorar su actividad desde el punto de vista del hombre del siglo XIII, donde el concep- to de plagio no tenía ningún parecido con el que ahora entendemos como tal. Gracias a este sistema de redacción, se han conservado a lo largo de sus páginas textos pertenecientes a ciertos autores orientales y occidentales en los que basa sus descripciones, y cuyas obras originales nos han llegado incompletas o simplemente se desconocen. En esta línea se sabe que al-QazwTnT utilizó múltiples fuentes para la redacción de su obra Atar al-biläd; Wüstenfeld, su primer editor, recogió una (4) A. Miquel: La géographie humaine du monde musulman jusqu'au milieu du llème siècle, 3 vols., La Haya, 1973-1980, 2.a ed., en concreto t. Ill, p. 285. (5) Idem, p. 281. (6) M. Kowalska: «The sources of al-QazwTriTs Atär al-biläd», Folia Orientalia VIII (1967), p. 87. 30 EL ORIENTE DE AL-ANDALUS... / Roldan serie de nombres, aportando una lista de alrededor de cincuenta, máximos representantes todos de la geografía e historia árabe medieval. Mencionó a al- Istajn, Ibn Fadfän, Abu Dulaf, al-Mas'TJdT, Ibn Hawqal_, al-Juwarizmi, al-cUdn, Yäqüt al-HamawT, Abü" hjlmid al-GarnätJ, al RIzi, etc. Años después Kratchkowsky hacía pública su aceptación de la lista de fuentes dadas por Wüstenfeld proponiendo la posibilidad de alargarla considerablemente (7). Así pues, este autor se valió de obras escritas por historiadores y geógrafos, de noticias transmitidas por hombres de leyes, tradicionistas y filósofos, así como de su propia información y de los datos extraídos de sus viajes, aunque esto último en lo referente a la zona geográfica en la que él se desenvolvió (nunca visitó Al-Andalus). II La recopilación de textos que aquí se ofrece constituye la segunda parte o continuación de mi libro, aparecido en 1990, El occidente de al-Andalus en el Ataral-biläd de al-QazwTnl(8). Como se indica desde el título, allí se estudian los enclaves situados en la zona occidental de la península, aunque no se restringe el elenco de ciudades registradas a la noción física del término «Occidente de al-Andalus», ya que, como explicaba en la introducción de este libro, había decidido establecer una división que respondía al deseo de organizar una estructura bipartita en el estudio global deja obra, es decir, en lo tocante al territorio andalusí tal como aparece en el Atar, cubriendo la primera parte toda la zona central y occidental de la península según unas coordenadas que trazan un eje desde la costa gaditana hasta Toledo, pasando por Córdoba, y desde allí hasta el Atlántico; la segunda parte, que es la que ahora se presenta, estudia todos los lugares mencionados en el Atar al-bitäd situados desde esta línea hasta la costa oriental de la península. Es éste el motivo por el que no se restringe el estudio a las ciudades que supondríamos ubicadas en el espacio entendido como sarq al-Andalus, sino que se amplía su ámbito en función de esta división establecida previamente. En El occidente de al-Andalus se incluye un estudio relativo al autor, su obra, _el_género al que pertenece y los autores que sirvieron de base a al- Qazwmi para la redacción del Atar al-bilad; por ello he decidido presentar ahora sólo una breve introducción. Remito, pues, a esta publicación, para una mayor información sobre los datos referidos. III.-TRADUCCIÓN ELBIRA / HbTra (502) Elbira es una ciudad andalusí que está situada cerca de Córdoba; es una de las ciudades más generosas y más agradables de la península, y se (7) Idem, pp. 43 y ss. (8) Fátima Roldan: El occidente de al-Andalus, Ed. Alfar, Sevilla, 1990. 31 parece mucho a la Guta de Damasco (9) por la abundancia de ríos, árboles y frutas (10). En su costa hay plataneros y es buena la caña de azúcar (11). Hay en Elbira minas de oro, de plata, de hierro, de cobre, plomo y azufre; a esto hay que añadir una mina de atutía y canteras de mármol (12). Estos elementos se transportan desde esta ciudad al resto de al-Andalus. Contó Ahmad b. cUmar al-cUdf¡" (13) que uno de los distritos de Elbira es un lugar llamado Loja, en el que se encuentra una cueva cuya entrada se eleva unos cuatro codos, después hay que descender aproximadamente dos pies dentro de ella; allí se ven cuatro cadáveres cuya historia nadie conoce pues así fueron hallados en tiempos remotos. Los reyes los tenían por buen agüero y les enviaban mortajas (14), y no hay duda alguna de que eran santos porque su aspecto no se ha alterado durante mucho tiempo, a diferencia del resto de los muertos. Nada ocurre si no es por disposición divina. Dijo al-cUdrí (15): «Me habló alguien que entró a verlos, que descubrió el rostro de uno de ellos, y vio que su brazo estaba colocado sobre la cara, esta (9) Este término hace referencia a oasis, jardines, vergeles y cultivos irrigados por el valle de Barada situado muy cerca de Damasco. Cfr. Lammens: E.I., 2.a ed., T. Il, s.v. [Gû"ta], pp. 177-178; AI-RäzT en la descripción dedicada a Elbira también la compara con la Güta de Damasco, véase E. Lévi-Provençal: «La Description de l'Espagne d'Ahmad al-RäzT», Al-Andalus XVIII (1953), p. 86; véase además Yâqiït, Mu'yam al-buldân, t. I, pp. 348-349, ed./pp. 82-87 tr. °Abd al-Karïm, «La España musulmana en el Mu'yam al-buldân de Yäqüt, (siglo XII)», C.H.I., 6 (1974); AI-HimyarT, K. al-Rawd al-mi'ßr, ed. y trd. E. Lévi-Provençal: La Péninsule Ibérique au moyen âge, Leiden, 1938, pp. 24, ed./40 tr.; Ibn Gälib, Farhat al-anfus, p. 372 tr.; J. Vallvé: «Una descripción de España de Ibn Gâlib», Anuario de Filología (Barcelona, 1975); J. Vallvé: La división territorial de la España musulmana, Madrid, 1986, p. 269. (10) Una descripción semejante ofrecen AI-RäzT, Ibidem; Ibn Gälib, Ibidem; Yäqüt, Mu'yam, t. I, pp. 348- 349 ed./82 tr. (11) AI-RäzT: Ibidem; Ibn Gälib, Ibidem. (12) AI-RäzT: Crónica, p. 25; Ibn Gälib, Farha, p. 372 tr. (13) AI-tld_rT, TarsT' al-ajbär, ed. cAbd AI-'AzTz al-AhwäriT, I.E.I., Madrid, 1965, pp. 92-93, ed. La descripción que nos ofrece al-HJdjT supera en amplitud y detalles a la ofrecida por al-QazwTrii". A propósito del texto aquí recogido véase también la traducción de M. Sánchez Martínez: «La cora de "Ilbira" en los siglos X y XI, según al-°UdrT (1003-1085)», CHI, 2 (1975-76), pp. 65-66. Véase también Abu"Hamid al- GarnätT, Al-Mu'rib 'an ba'd 'aya' ib al-Magrib, ed. y trad. I. Bejarano. Fuentes Arábico-Hispanas, 9, CSiC-ÍCMA, 1991, p. 61, y del mismo autor Tuhfat al-albäb, ed. G. Ferrand: Journal Asiatique (1925), pp. 121-122; AI-HimyarT, Rawd, pp. 173-174 ed'./208-209 tr.; La fuente anónima y tardía Dikr bilâd al- Andalus, ed. y tr. L.Molina, CS.I.C, Madrid, 1983, recoge el relato de los durmientes de la gruta de Loja, y lo hace en un apartado general, al referirse a los prodigios de al-Andalus, cfr. pp. 20-21 ed./31 tr.; J. Alemany Bolufer; «La geografía de la Península Ibérica en los escritores árabes», RCEHGR, t. IX (Granada, 1919), p. 166. Sobre la leyenda de los durmientes de Efeso y su difusión en al-Andalus véase B. Fernández-Capel: «Un fragmento de "Kitäb al-Yu'rafiyya" de al-ZuhrTsobre Granada», C.H.I., 3 (1971), pp. 111-114; J. Vázquez Ruiz: «Una versión occidental de la leyenda de los siete durmientes de Efeso», RIEIVII-VIII (1959-60), pp. 41-117; a propósito de la cora de Elbira véase J. Vallvé: La división territorial, pp. 264-273 donde se ofrece una descripción detallada de dicha cora con la mención de los distritos que a ella pertenecen. (14) Según al-cUdjT: Ibidem, las ropas funerarias eran rasgadas y colocadas encima para evitar que dichos cadáveres fueran robados por algún no musulmán. La fuente anónima Dikr biÉd al-Andalus, Ibidem, puntualiza al respecto que los reyes y príncipes enviaban mortajas nuevas cada año, que eran rasgadas y colocadas encima de los cadáveres; AI-HimyarT, Rawd, pp. 173 ed./209 tr. (15) Recogido en el TarsT' al-ajbâr, pp. 93, ed./66 tr. También señalado en la fuente anónima Dikr, pp. 3 ed./31 tr., cuyo autor utilizó sin duda al alménense como base documental en la redacción de su obra. 32 EL ORIENTE DE AL-ANDALUS... / Roldan persona afirmó: "golpeé con mis dedos sobre su vientre y sonó a cuero seco"». ELCHE / Ais (502) Esta ciudad andalusí está situada cerca de TudmTr (16). Entre los privilegios de esta localidad hay que mencionar su palmeral, sin igual en todo el país (17). Se dan en Elche unos higos secos que no se encuentran en ningún otro lugar de al-Andalus, que se exportan desde aquí hasta el resto del territorio. En esta ciudad hay artesanos que elaboran magníficos tapices sin parangón en todo al-Andalus (18). (16) El hecho de que el texto señale que Elche se encuentra «cerca de (bi-qurbi) TudmTr», y no en la cora o país de TudmTr, indica que este último topónimo es aquí el nombre oficial que la ciudad de Murcia tuvo hasta el siglo X. Véase al respecto el trabajo de A. Carmona González: «Murcia ¿una fundación árabe? (Nuevos datos y conclusiones)», Murcia Musulmana, (1989), 94-96, 103-5, 114-5, 123-6, 145- 7. Por lo tanto es de suponer que la fuente de la que procede esta noticia debe ser anterior al siglo XI; tal vez proceda de al-RazT. Una descripción semejante a la que ofrece al-QazwTnT la facilita Yäqüt, Mu'yam, t. I, 350 ed./p. 88 tr.; AI-HimyarT, Rawd, pp. 31, ed./39 tr. ofrece una descripción diferente. AI-BakrT, K.AI-masälik wa-l- mamällk, tr. E. Vidal Beltrán, Geografía de España, Textos Medievales, 53, Valencia, 1982, p. 17, la menciona entre las ciudades situadas en la zona Centro Este de al-Andalus. Según al-°UdrT0 TarsT', pp. 4-5, ed./58-60 tr., Elche es la séptima ciudad del pacto de Teodomiro. Este autor registra 17 distritos (aqaíTm) en la cora de TudmTr, uno de ellos es el que ahora se estudia. Sobre el pacto de Teodomiro véase además: AI-DabbT, Bugya al-multam¡s, BAH III, Madrid, 1885, p. 259; AI-HimyarT, Rawd, pp. 62-63, ed. 7-78-79 tr.;' E. Molina: «La cora de TudmTr», pp. 58-60 y bibliografía allí citada. Véase asimismo J. Vallvé: «La división territorial en la España musulmana (II). La cora de TudmTr (Murcia)», Al-Andalus, XXXVII (1972), pp. 147-148; del mismo autor La división territorial, pp. 189-191; M. Gaspar y Remiro: Historia de Murcia musulmana, Zaragoza, 1905 y E. Lévi- Provençal: España musulmana (711-1031). La conquista, El Emirato, El califato, en Historia de España dirigida por R. Menéndez Pidal, Madrid, 1982, 5.a ed., t. IV, p. 21. A propósito de la cora de TudmTr véase además de la bibliografía ya citada: A. Carmona González: «Noticias geográficas árabes referentes a Biläd TudmTr», Murgetana, 72 (1987), 115-122; «Las raíces islámicas en la Historia de Murcia», Azahara, 9 (1980), 6-15; «Murcia ¿una fundación árabe? (Historiografía de una polémica)», Miscelánea Medieval Murciana (1984), 9-65; «Murcia ¿una fundación árabe? (Nuevos datos y conclusiones)», Murcia Musulmana (1989), 85-147; «Las vías murcianas de comunicación en época árabe», Los caminos de la Región de Murcia. Función histórica y rentabilidad socio-económica, (1989), 151-166; «Recorrido por la geografía histórica de la Murcia Islámica», Guía islámica de la Región de Murcia, Murcia (Editora Regional), 1990, pp. 13-29; «De lo romano a lo árabe: el surgimiento de la ciudad de Murcia», La ciudad islámica. Ponencias y comunicaciones, Zaragoza (Institución Fernando el Católico), 1991, 291-302; E. Molina y E. Pezzi: «Últimas aportaciones al estudio de la cora de TudmTr (Murcia). Precisiones y rectificaciones», CHI, n.s 2 (1975-76), pp. 83-110; E. Molina: «lyyu(h): otra ciudad yerma hispanomusulmana», CHI, 3, serie miscelánea, n.9 1 (1973), pp. 67-82; J. Vallvé: «El reino de Murcia en la época musulmana», RIEIXX (9179-80), pp. 23- 64; M. Arcas campoy: «El "lqiïm"de Lorca .Contribución al estudio de la división administrativa y a los itinerarios de al-Andalus», CHI 4, serle monográfica, n.s 3 (1973); Enrique A. Llobregat Conesa: Teodomiro de Orlóla: su vida y su obra, Publ. Caja de Ahorros Prov. de Alicante, 1973; M.aJ. Rubiera: La Taifa de Denia, Alicante, 1985; J. Alemany Bolufer: «La Geografía», RCEHGR IX (1919), pp. 168- 170. (17) El palmeral de Elche es mencionado igualmente por Yäqüt, Ibidem; Ibn Sa'Td, Al-Mugrib fT huía al- Magrib, ed. SawqTDayf, Cairo, 1978. Véase a propósito H. Pérès: «Le palmier en Espagne musulmane», Mélanges Gaudefroy-Demombynes (Cairo, 1938), pp. 225-239. (18) Yäqüt, Mu'yam, I, 350 ed./88 tr., ofrece Idéntica información. al-cUdrT TarsT pp. 9 ed./70 tr., afirma que «en el 'amalde TudmTr hay excelentes talleres de ricos bordados (tiraz) e industrias exóticas de alfombras, de tapices [...]» (trd. E. Molina). Dice Ibn SaTd a propósito de Elche: «pasé por esa ciudad, y lo que predominaba en sus tierras eran los saladares. Dicen que se parece a Medina (la ciudad) del Profeta, la paz sea con él» (trd. A. Carmona: «Noticias geográficas árabes referentes al biläd Tudmir», p. 118). 33 PECHINA / Bayyäna (509) Pechina es una ciudad andalusí que está situada cerca de Almería (19). Hay en ella unas termas (20) con mucha agua a las que acuden los enfermos crónicos, instalándose en ellas; la mayoría de los que van a este lugar con asiduidad quedan sanados de su mal. En dichas termas hay albergues construidos en piedra para que se alojen los que allí acuden, aunque a veces no se encuentra plaza en ellos por la cantidad de visitantes instalados. Junto a las termas hay dos edificaciones; una de ellas para los hombres, junto al manantial propiamente dicho, y la otra para las mujeres; el manantial nace en el recinto de los hombres. Se construyó un tercer recinto que se cubrió con mármol blanco; el agua le llegaba por un canal subterráneo y se mezclaba con agua de las termas hasta que se ponía tibia. En ella entraba quien no podía acceder al manantial y desde allí salía el excedente de agua con el cual se regaban los sembrados y los árboles (21). (19) No hay que olvidar el papel protagonizado por Pechina hasta la creación de Almería por °Abd al- Rahmán III a mediados del siglo X (955-956). Almería, como es sabido, fue una ciudad muhdata, de nueva fundación, aunque el lugar estaba poblado con anterioridad; se traba de un arrabal marítimo adscrito a la ciudad del interior Pechina. °Abd al-Rahmän III elevó este arrabal a la categoría de madTna y convirtió su puerto en arsenal y fondeadero de la escuadra califal, dotándola de una alcazaba y de una muralla defensiva. Son numerosas las fuente árabes que testimonian estos hechos: Ibn Hayyän, Muqtabis V, ed. P. Chalmetay F. Corriente, I.H.A.C, Madrid, 1979, pp. 65, 72, 185, 211-212, 218, 248, 308; Al-Himyari, Rawd, pp. 38-39, ed./47-50 tr.; Ibn Hawqal, Kifâb suratal-ard, ed. Kramers, Leyden, 1938, p.'l10; Ibn Sa'fd, Mugrib, p. 180, Al-'Udr~,'TarsT, pp. 86-87 ed./45-49 tr.; de M. Sánchez Martínez: «La cora de "llbira" en los siglos X y XI, según ÁI-°Ud_rT», CHI, n.a 2, serle miscelánea (1975-76), pp. 5-82; Ibn Gällb, Farha, pp. 283-284 ed./373 tr., afirma lo que sigue: «En la provincia [de Elbira] también se encuentran las ciudades de Pechina (Bayyäna) y Almería (Al-Mariyya), que es la puerta de Oriente y llave del comercio y de toda clase de negocios. En Almería hay una atarazana y sus murallas están a orillas del mar. Hay utillaje y pertrechos para los navios y todo lo que necesita una flota». A propósito de la cora de Elvira y de las ciudades que la integraban véase además: L. Torres Balbás: «Almería islámica», Al-Andalus XXVII (1957), pp. 411-457; del mismo autor, Ciudades hispano-musul- manas de nueva fundación, Etudes d'Orientalisme dédiées á la memoire de Lévi-Provengal, París, 1962, II, p. 795; °Abd al-cAzTz Sälim, Ta'rTj madTnat al-Mariyya, Beirut, 1969; S.Gibert: «La ville d'Almeriaà l'époque musulmane», Cahiers de Tunisie XVIII (1970), pp. 61-72; P. Chalmeta: «El Estado cordobés y el Mediterráneo Septentrional durante la primera mitad del siglo X. Los datos de Ibn Hayyän», Actas II Congreso Internacional de Estudios sobre las culturas del Mediterráneo Occidental, Barcelona, 1978, pp. 151-159; J. Vallvé: La división territorial, pp. 264-273; E. Molina López: «Algunas consideraciones sobre la vida socio-económica de Almería en el siglo XI y primera mitad del XII», Actas II Coloquio Hispano-Tunecino, Madrid, 1983, pp. 181-196, y bibliografía allí citada. (20) A pesar de que en el texto aparezca el término Pamma cuyo significado es «pozo con mucha agua», y no Ijamma , «termas», como sería esperable, interpreto por la descripción, que, en efecto, debe tratarse de unas termas. (21) AI-HimyarT, Rawd, pp. 38-39 ed./49 tr., es el único autor, de los consultados, junto con al-ldrTsT {vide infra), que se detiene en la descripción de las termas de Pechina que, según afirma, no tienen igual en al-Andalus por la calidad, dulzura y pureza de su agua, la cual tiene efectos diuréticos. También apunta AI-HimyarT que alrededor de estas termas hay un vergel irrigado por las aguas procedentes de aquéllas. Este autor añade a la información registrada la presencia de una segunda fuente termal cuyas aguas son muy eficaces contra las enfermedades y favorecen al organismo. La primera de las mencionadas se refiere a las termas localizadas en Alhama de Almería, a una altitud aproximada de 546 m., y la segunda se refiere a una fuente de aguas termales situadas al nordeste de Pechina, a unos 9 km. en la Sierra de Alhamilla. Al-ldrTsT, Nuzhat al-mustäq, ed. Dozy, Description de l'Afrique et de l'Espagne, Leiden, 1968, pp. 200- 201 ed./245 tr., también repara en la existencia de las termas de Alhama, situadas en la parte superior de una montaña, termas que, según este geógrafo, no tienen parangón en todo el mundo por la solidez de su construcción, y por la calidad de sus aguas. 34 EL ORIENTE DE AL-ANDALUS... / Roldan BAZA / Basta (512) Baza es una ciudad andalusí ubicada cerca de Jaén que goza de abundantes riquezas (22). En ella hay un estanque conocido por «la Hoya» (23), cuyo nivel de agua no llega a una braza de la superficie; no se sabe cuál es la profundidad de este estanque (24). Dijo Ahmad b. cllmar al-cUdn (25): «entre Baza y Baeza hay una caverna llamada al-'sima cuya profundidad no se conoce; hay también en esta zona un monte conocido como "el monte del kuhl (o galena)"; a principios de [cada] mes sale de las entrañas del monte un kuhl negro que no deja de salir hasta mediados del mismo mes y cuando se supera esta fecha comienza a disminuir, y no deja de hacerlo hasta final del mes (26). ALHAMA/ß.L Qwär (512) B.L. Qwär es una aldea de TudmTr, en al-Andalus (27). Hay en este lugar unas termas magníficas, con un recinto para los hombres y otro para las (22) Todas las fuentes consultadas insisten en la abundancia de riquezas que ofrece esta localidad. Baza pertenecía a la cora de Jaén hasta el siglo X en que ya aparece citada en las fuentes árabes como cora independiente. En el año 317/929-930, es nombrado un gobernador para la cora de Jaén y otro para la de Baza (véase al respecto Ibn Hayyän, Muqtabjs V, pp. 254 y 285 ed./192 y 215 tr., de M.a J. Viguera y F. Corriente, Crónica del califa 'Abdarrahmän III an-Näsir entre los años 912 y 942. (Al- Muqtabis V), Textos Medievales 64, Zaragoza, 1981 ,'y J. Vallvé, La división territorial, p. 275. (23) En la edición de Wüstenfeld, Kosmographie, 344, n.d. además del término huta, «depresión, abismo», que es el admitido por el editor, se señala la variante hawiyya, «pozo, profundo», que quizá haya que aceptar pues probablemente es relacionable con la actual «Hoya de Baza». (24) AI-HimyarT, Rawd, pp. 45 ed./576-57 tr., reproduce la misma información, posiblemente tomada a partir de al-cUdrT, como también hace al-QazwTnT. AI-ZuhrT, K. al-fwrafiyya, Ed. M.H. Sadok, Damasco, 1968, p. 96, ofrece una descripción de la Hoya de Baza. Véase al respecto: F.J. Aguirre y M.a Carmen Jiménez: Introducción al Jaén Islámico (Estudio geográfico-histórico), I.E. Giennenses, Excma. Diputación Provincial, Jaén, 1979, p. 46; los autores de esta publicación opinan que quizá se trate de unos manantiales de aguas termales denominados Baños de Zújar con aguas cloruro-sulfato-sódicas, ya que se desconoce la existencia de un estanque situado cerca de Baza y próximo al monte Jabalcón (vide infra). (25) Se trata de un texto no integrado en la fuente TarsT al-ajbärta\ como la conocemos hasta el momento. Así pues, este fragmento nos es facilitado por al-QazwTnT, cuya redacción reafirma la labor de conservador documental que desempeña este último en los casos en que, la versión de la fuente originaria permanece desconocida o incompleta. Al-QazwTnT hace referencia a este monte en la descripción general de al-Andalus, p. 505 ed./p. 104 de mi traducción integrada en El Occidente de al-Andalus. (26) Este monte, identificado con Jabalcón, es un ejemplo más de los numerosos 'aya'ib o prodigios que suceden en al-Andalus. En al-ZuhrT, K. al-fwrafiyya, p. 96, aparece con la denominación yabal Itmud. Según este autor, cuando el viento sopla del este sale del interior de la hoya un vapor blanco denso, más blanco que la nieve; cuando el viento es del oeste, sale un humo rojo como la llama del fuego; por el contrario, si sopla viento del sur, el humo es amarillo como los rayos del sol, y si el viento sopla del norte, sale del interior un vapor azul como el lapislázuli. Véase J. Aguirre y M.a Jiménez: Jaén islámico, p. 46; estos autores señalan cómo evidentemente este hecho no es prodigioso, sino que está producido por los vapores que desprenden las aguas termales. Sobre el fenómeno del monte de la galena véase B. Fernández-Capel: «Un fragmento del Kitäb al- YWrafiyyaúe al-ZuhrT sobre Granada», CHI III (1971, pp. 118-120 y 123-124), así como J. Vallvé, «La industria en al-Andalus», Al-Qantara I (1980), pp. 209-241. (27) AI-°Ud_rT, TarsT, pp. 11 ed., cita dicho enclave como uno de los aqaïïm de la cora de TudmTr. El editor de la fuente mencionada, °Abd al-AzTz al-AhwânT, argumenta en función de las dificultades que plantea dicho topónimo, que tal vez habría que sustituir la secuencia L.q.w.r por Lh.w.ry sugiere identificarlo con Lúcar, perteneciente al partido judicial de Purchena, en Almería. 35 mujeres. El nacimiento del manantial está en el recinto de los hombres, y sale desde allí tanta agua que excede las necesidades de ambas termas y riega los sembrados y la aldea. VALENCIA / Balansiya (513) Valencia es una ciudad antigua de al-Andalus que goza de un amplio distrito en el que se reúnen todo tipo de riquezas procedentes del mar y de la tierra, agrícolas y ganaderas (28). Tiene una excelente tierra de labranza donde se cultiva el azafrán, producto que la beneficia (29); no hay en todo el territorio andalusí un azafrán parecido al que aquí se produce, como ocurre en la tierra de RUdrawar (30), en su zona montañosa. ZARAGOZA / Baydä' (513) Esta es una ciudad antigua de al-Andalus (31), de construcción perfecta realizada con piedra blanca limpísima; se decía que era propia del paraí- En opinión del profesor Vallvé, hay que identificar este topónimo con Alhama de Murcia, y argumenta al respecto que las termas de Alhama o Hamma Bi-Laqwär, situadas a 10 millas de la capital (30 km.), se llamaban así por estar en la alquería de Bi-Laqwär o Laqwär. Obsérvese la relación entre esta descripción por al-QazwTnT con respecto a Pechina; en aquel caso ya se identificaron las termas descritas con las situadas en Alhama, en definitiva las mismas que ahora se comentan. Véase J. Vallvé, «TudmTr», p. 177 y La división territorial, p. 289. Vienen a apoyar esta teoría el texto de Ibn Sah ib al-Salà, al-Män bil-lmäma, ed. al-TäzT, Beirut, 1987, 3.a ed., p. 198, donde se menciona un topónimo «Hamma b. I. qwäd», sin duda fruto de una mala transcripción «d» por «r», así como el texto de Ibn al-AfTr, Al-kamil fí-l-ta'nj, ed. al-Daqqäq, Beirut, 1987, t. 9, p. 370 (año 546), donde se lee "Hamma b. I. qwära». A mi modo de ver, quizá no haya que suponer necesariamente la preposición bi-, sino que puede que se trate de un topónimo de origen latino: Bell(us) Aquar(ius). (28) Todas las fuentes consultadas insisten en la riqueza natural de esta ciudad y en los beneficios que proporciona; así por ejemplo al-HiyärT, autor del IWusfiíb describe dicha ciudad como «Paraíso de la Tierra»; «Ramillete fragante de España, ideal apetecido por los ojos y las almas. Dios la favoreció con una situación inmejorable y la rodeó de ríos y huertas; sólo se ven allí aguas que corren en todas direcciones, sólo se escuchan pájaros que gorjean, sólo se aspira aromas de flores [...]». (Véase E. Teres: «Textos poéticos árabes sobre Valencia», Al-Andalus XXX [1965], p. 292). Al-Razf, «Description», pp. 71-72, insiste en los beneficios de que gozan los habitantes de este distrito. De la misma forma lo hace al-°UdjT, TarsT', pp. 17-18 ed.; Ibn Gâlib, Farha, p. 285 ed./374-375 tr., ofrece una descripción más amplia y detallada que la de al-QazwTnT pero insiste, igualmente, en sus beneficios marítimos y terrestres, agrícolas y ganaderos. La fuente anónima Dikr, pp. 73-74 ed./79 tr., recoge una breve descripción de esta ciudad, en cambio al-HimyärT, Rawd, pp. 47-55 ed./59-69 tr., ofrece una amplia descripción, al igual que en otros casos, se trata de una panorámica histórico-geográfica. A propósito de la ciudad de Valencia véase además: AI-ldrTsT, Nuzha, pp. 191 ed./232-233 tr.; al-°UdrT, Tars V, pp. 17-20 ed., donde además se enumeran, como es acostumbrado en este autor, los aqâïïm que la componen; al-QalqasandT, Subh, p. 41 tr.; AI-ZuhrT, %'rafiyya, pp. 204-205; J. Alemany Bolufer: «La geografía», t. X (1920), pp. 123-124; J. Vallvé: La división territorial, pp. 289-294. (29) También anotado por al-RazT: «Description», p. 72 y por el autor anónimo del Dikr biläd al-Andalus, pp. 73, ed./79 tr.; Yäqut, Mu'yam, I, 730-732 ed./126-129 tr. (30) A propósito de este lugar véase el artículo de E. Honigmann: E.I., 1.a ed., t. VI, s.v. (Rüdhräwar), pp. 1.169. (31) Zaragoza fue la capital de la Frontera o Marca Superior y capital de la cora del mismo nombre. Véase al respecto al-cUdrT, TarsT', pp. 21-22, ed./11-17 tr., de F. de la Granja, La Marca Superior en la obra de al-cUdñ, Zaragoza, 1986. El caso de la descripción de esta ciudad es semejante al observado en el Atar al-biläd para la ciudad de Lisboa; es decir, el autor ya que no conocía personalmente al país de al-Andalus y recopilaba a partir de geógrafos e historiadores andalusíes y orientales, desconocía igualmente las distintas deno- 36 EL ORIENTE DE AL-ANDALUS... / Roldan so (32). Fue edificada para Sulaymän b. Dawud, con él sea la paz (33). No se ve en esta ciudad una sola culebra, ni un escorpión, ni una serpiente venenosa, esto es un fenómeno prodigioso (34). Contó Muhammad b. cAbd al-Rahmln al-Garnati que en sus aledaños se dan distintas especies de uvas, y el peso de un solo g'rano llega a ser de 10 mizcales (35). RONDA / Runda (532) Ronda es una ciudad inexpugnable, situada en al-Andalus. Antiguamente era uno de los distritos (min a'mal) de Täkurunna (36). Ronda se encuentra ubicada entre dos cuencas fluviales: afluyen a ella las aguas de la zona oriental y de la zona de occidente, confluyendo en su interior (37). Aquí está el río de Ronda, que se oculta en una gruta sin que se vea su minaciones atribuidas a una misma ciudad. En este caso en eonereto, dedica dos apartados distintos a la ciudad de Zaragoza, aunque evidentemente desconoce el hecho de que se trate de un mismo lugar, localidad denominada por tantas fuentes árabes como Saraqusta y al mismo tiempo como al-madTna al-baydä'. En el caso antes mencionado referente a Lisboa, creyó al-QazwTnT que al-Usbüna y LusbUna eran dos ciudades distintas, al tomar su información, al igual que ocurre en el caso que aquí se comenta, de diferentes autores. (Véase mi libro El Occidente de al-Andalus, pp. 91 -93 y 159-161 ). (32) Algunos autores atribuyen la blancura de la ciudad a una mina de sal gema, blanca y brillante situada en sus cercanías. Así se lee en al-RazT: «Description», p. 78; YäqiJt, Mu'yam, t. Ill, pp. 78-80 ed./182 ed.; Ibn Galib, Farha, p. 377 tr.; al-HimyarT, Rawd, pp. 96 ed./118 tr.; afirma igualmente que se la denomina con el apelativo de La Blanca por la cantidad de yeso y cal que allí se encuentra; Dikr, pp. 70 ed./76 tr., en esta fuente además se indica que la ciudad se llama Al-Bayda" porque irradia una luz brillante; al-ldrTsT, Nuzha, p. 190 ed./231 tr., argumenta idénticos motivos que al-HimyarT; al-ZuhrT, ^u'rafiyya, pp. 224-225. (33) Son numerosas y variadas las versiones acerca de la fecha de construcción de esta ciudad; según el Dikr biläd al-Andalus, pp. 73 ed./79 tr., «fue construida por los godos, que habitaron al-Andalus en la época de Moisés». El traductor de esta fuente apunta a propósito que en los diferentes manuscritos del Kítab al-$u'rafiyya de al-ZuhrT se dan distintas versiones sobre este asunto, tanto en lo que se refiere al nombre de los que construyeron la ciudad (Constantino, Godos, Coptos, Cordobeses), como en la época en la que se fundó (Moisés, Mahoma). Abu Hamid al-GarnätT, Mu'ríb, p. 65, afirma que esta ciudad fue construida en piedra blanca y que lo hizo un genio para Salomón. (34) Este hecho está reseñado en la mayoría de las fuentes consultadas; así lo afirma al-=Ud_rT, TarsT, p. 23 ed.; Abu" Hamid al-GarnätT, Mu'ríb, p. 11 ; la fuente anónima Dikr, pp. 73 ed./79 tr., donde se añade a la noticia de la inexistencia de serpientes, alacranes y víboras, la de su inmediata muerte sí por casualidad se introduce alguno de éstos en la ciudad; idéntica información ofrece al respecto al-ldrTsT, Nuzha, pp. 190 ed./231 tr.; al-HimyarT, Rawd, pp. 96 ed./118 tr., afirma que en esta ciudad hay un talismán contra los reptiles; al-MaqqarT, Analectes, I, p. 121; al-ZuhrT, tu'rafiyya, p. 225. Este hecho sucede, según la tradición, por la protección del santón Hanas b. cAbd Allah (m. 100/718-719), al que en ocasiones se ha considerado fundador de la mezquita de Zaragoza; véase M. Marín: «Sahäba et TIbic¡Jn dans al-Andalus:histoire et légende», Studia Islámica LIV (1981), pp. 31-32. I. Bejarano repara en la relación existente entre esta leyenda y la historia contada por Plinio, Naturalis Historia, ed. K. Mayhoff, Ed. Teubner, Leipzig, 1892-1909, t. ill, p. 78, donde se cuenta que la tierra de Ebusos (Ibiza) hace que huyan las serpientes y que los que llevan consigo tierra del lugar están protegidos contra éstas. Véase Abü Hamid al-Garná~tT, Mu'ríb, p. 11, n.s 9. (35) Ibidem. El mitqal equivalía a 1'5 dirham. Cf. C Dubler, Abu Hamid el granadino y su relación de viaje portierras euroasiáticas, Madrid, 1953. (36) No son prolíficas las fuentes árabes en lo referente a esta ciudad. AI-RäzT: «Description», p. 97, la describe igualmente, como ciudad inexpugnable, sin duda por su ubicación. Véase además: Yaqüt, Mu'yam, t. II, p. 825 ed./169 tr.; la fuente anónima Dikr biläd al-Andalus, pp. 68 ed./74 tr.; al-HimyarT, Rawd, pp. 79 ed./98 tr. Estas fuentes la sitúan en el territorio o cora de Täkurunna. Esta última perteneció hasta el siglo X, junto con los términos de la ciudad de Osuna, a la cora de Écija (Istiyya o Astiya), pero también en el siglo X aparecen ambas citadas como coras independientes, con nombramientos y ceses de gobernadores en cada una de ellas. (Véase Ibn Hayyän, Muqtabis V, pp. 167 ed./192 tr., 190 ed./215 tr., 213 ed./237 tr.; 313 ed./348 tr.; 329 ed./368 tr.)'. Sin embargo Ibn Gâïib, autor como es sabido del siglo XII, habla de Täkurunna como «distrito de la cora de Écija», cfr. Farha, p. 384 tr. 37 país, y en ella se dan unas frutas que no se encuentran en otro lugar tan buenas y abundantes; hay excelentes peras, granadas y membrillos (72). Entre las cosas maravillosas de esta tierra contó al-°UdrTque allí se dan unas uvas cuyo racimo llega a pesar 50 libras (73), con un grano de trigo se obtiene allí un rendimiento de cien (74). En Lorca hay un río que es como el Nilo en Egipto; atraviesa el territorio y cuando decrece su cauce, se siembra en [sus aguadas] (75). El trigo que allí crece permanece en los silos durante 50 años o incluso más sin alterarse (76). A menudo afecta a esta tierra la plaga de la langosta. Se cuenta que había en una iglesia unas langostas de oro con las que la ciudad estaba protegida de las plagas, pero fueron robadas y como consecuencia empezaron a verse langostas durante todo aquel año y a partir de entonces no desaparecieron (77). El ganado nunca había sido afectado por la sarna, hasta que fueron encontrados enterrados en unos cimientos dos toros de bronce, colocados uno delante de otro y vuelto el segundo hacia el primero. Cuando los sacaron de este lugar empezó a hacer mella la enfermedad de la sarna (78). Entre las maravillas de esta ciudad está el olivo situado en una iglesia de un paraje montañoso, que todos los años, en un día determinado florece, los frutos cuajan y se oscurecen las aceitunas, madurando de un día para otro. Este árbol es famoso entre la gente por su extraña propiedad. Contó al-°UdrT que los dueños de este olivo que eran cristianos, lo cortaron, y lo hicieron debido a la gran cantidad de gente que acudía a verlo y que se agolpaba [a su alrededor]. Así pues, permaneció cortado durante algún tiempo y más tarde volvió a retoñar, de forma que hoy permanece en dicho lugar. Así lo contó al-cUdrT en (72) Esta información fue tomada, sin duda, de la fuente TarsT ai-apar áe al-cUdrT; véase pp. 2 ed./49 tr.; véase al-RázT, «Description», p. 70; Yâqïït, Mu'yam, IV, 355 ed./271 tr.; Ibn GáTib, Farha, p. 374 tr.; al- HimyarT, Rawd, pp. 171 -173 ed./205-208 tr. La mayoría de los geógrafos consultados sitúan esta fertilidad asombrosa en la vega de al-Fundün sobre la cual al-°UdrT ofrece varias referencias (pp. 2 ed./47 tr.; 2 ed./48 tr.; 2 ed./49-50 tr.). Según este autor la llanura se encontraba situada en la ríahiya de Lorca, en cambio al-ldrTsT, Nuzha, pp. 199 ed../236 tr., la sitúa en Cartagena; al-HimyarT, Rawd, pp. 151-152 y 181 ed./171 y 205 tr., la sitúa indistintamente en Lorca y Cartagena. En opinión de E. Molina, «La cora de TudmTr», p. 47, nota 22, no se trata de un error de localización, pues quedaban huellas toponímicas en ambos distritos. (73) Así lo afirma Yâqut, Mu'yam, pp. IV, 370 ed./275 tr. (74) AI-cUdrT, TarsT, pp. 3 ed./50 tr., relata como cosa maravillosa la fertilidad de la vega de Lorca y cuenta que un solo grano de trigo allí ramifica en 300 tallos. (75) Al-HimyarT, Rawd, pp. 172 ed./207 tr.; Yâqiït, Mu'yam, pp. IV, 369 ed./274 tr.; al-°UdrT, TarsT, pp. 1 ed./42-45 tr. se detiene en la descripción de la fértil vega de Lorca y añade que está regada por un río de iguales propiedades que el Nilo de Egipto; este río poseía dos canales diferentes, uno más elevado que el otro y si se quería regar la parte alta del país se elevaba el nivel del agua por medio de azudes hasta que alcanzaba el cauce superior. Esta vega de fertilidad asombrosa es la denominada por este geógrafo y los demás geógrafos consultados, al-Fundun. Véase J. Vallvé, «TudmTr», pp. 169-171 y del mismo autor, La división territorial, pp. 284-289. Véase E. Teres, Nónima fluvial, pp. 338-341. (76) Según al-HimyarT, Rawd, pp. 172 ed./207 tr., durante veinte años. (77) Noticia extraída de la fuente de al-'UdrT, TarsT, pp. 2 ed./47-48 tr.; reproducida Igualmente por al- HimyarT, Rawd, pp. 172 ed./207 tr. (78) Noticia extraída igualmente a partir de la obra TarsT, pp. 2 ed./48 tr.; reproducida también por al- HimyarT, Rawd, pp. 172 ed./207 tr. (79) A propósito del olivo maravilloso véase el apartado dedicado a la ciudad de Granada en la traducción y la bibliografía allí citada. 44 EL ORIENTE DE AL-ANDALUS... / Roldan el año 450/1058 (792- Este autor contó también lo que sigue: «Me dijo IbrähTm b. Ahmad al-TurtïïsT (80) que oyó decir al rey de los RUm: Quiero enviar al Emir de los creyentes de al-Andalus un presente con una petición que es ésta: "Tengo entendido que en el pórtico del recinto sagrado de una iglesia hay un olivo que florece la noche de Navidad, y que sus frutos permanecen maduros todo el día. Has de saber que en esa iglesia hay un mártir que goza de gran consideración a los ojos de Dios, así pues solicito a su Majestad que convenza a los clérigos y monjes de esa iglesia para que se me entreguen los huesos de ese mártir, ya que si así fuera, me concederían el mayor de los favores"» (81). En Lorca está el valle de los frutos. Dijo al-cUdrT que en esta ciudad hay una tierra conocida por el valle de los frutos (Wädi al-tamarât), a la que llega abundante agua procedente de un río (82); regada esta tierra, allí se dan manzanas, peras, higos, aceitunas y otras frutas, excepto la morera, y todo ello sin simiente alguna; la extrañeza de este fenómeno era relatada por personas dignas de confianza (83). MURVIEDRO / Murbaytar (563) Murviedro es una ciudad que se sitúa cerca de Valencia, en al- Andalus (84). Dijo el autor del Mu'yam al-buldän que en ella hay un anfiteatro (80) Se trata de un judío español de principios del siglo X, IbrähTm b. Ya'qüb al-lsra'ifí al-TurtüsT, cuyas informaciones han servido de fuente a al-BakrT en lo referente a la España cristiana y al resto de Europa. AI-HImyarT, Rawd, pp. 171 ed., lo menciona como IbrähTm b. Yüsuf al-TurtüsT, aunque E. Lévi-Próvencal lo traduce como IbrähTm b. Yahyá al-TurtüsT. Este último autor aclara que según el manuscrito de al-BakrT de la mezquita al-QarawlyTn, p. 245, su nombre correcto era IbrähTm b. Ya'qub al-lsrä'irr al-TurtüsT; así pues coincide con el nombre facilitado por al-°UdrT, pero no por al-QazwmT. Véase E. Molina, «La cora de TudmTr», p. 67, nota n.9 81. (81) AI-cUdrT, TarsT, pp. 7-8 ed./67-68 tr., reproduce la misma historia; al-HimyarT, Rawd, pp. 171 ed./206 tr., también la recoge. Véase A. Carmona, «Noticias geográficas», p. 121. (82) Véase A. Carmona: Ibidem, y M. Arcas Campoy: «El Iqlim de Lorca. Contribución al estudio de la división administrativa y a los itinerarios de al-Andalus», CHI, serie miscelánea, n.91 (1971), p. 89. (83) AI-cUdrT, TarsT, pp. 8 ed./68 tr., describe una tierra de gran fertilidad en la nähiya de Lorca; en ningún caso aparece la denominación que al-QazwTnT utiliza, es decir «valle de los frutos». En cualquier caso puede tratarse, al igual que en otras ocasiones, de una variante entre el texto que conoció el geógrafo oriental y el que ha llegado hasta nosotros, que como se ha podido comprobar, es menos amplio que aquel supuesto manuscrito utilizado por al-QazwTnT. Al-HimyarT, Rawd, pp. 172 ed./206 tr., utiliza este fragmento pero referido a un lugar denominado AskUriT. En opinión del profesor E. Molina este lugar descrito por los geógrafos mencionados, podría corresponder a Guazamara, situado en la línea divisoria con Almería; aunque en la actualidad no es un terreno fértil, opina el profesor Molina que en tiempos antiguos pudieron existir en dicha zona determinados cauces fluviales, que con las frecuentes sequías han quedado en secas ramblas, muy típicas en el paisaje mediterráneo. Véase E. Molina: «La cora de TudmTr», p. 68, nota, n.9 82, y M. Arcas Campoy: «El Iqlim de Lorca, pp. 83-95. La traducción correspondiente al texto de Ibn SaTd, ofrecida por el profesor Alfonso Carmona en su trabajo «Noticias geográficas», p. 188, dice lo que sigue: «pasé por esta ciudad y nunca vi nada más hermoso que su llanura ni nada más espléndido que su río y los huertos que están en sus riberas. Por lo que respecta a la inexpugnabilidad de su fortaleza, baste decir que ello es tan notorio y conocido que se ha hecho proverbial». Véase también las páginas 121-122 de dicho trabajo. (84) AI-RäzT: «Description», p. 72; AI-°UdrT, TarsT, pp. 19 ed., la menciona entre los itinerarios trazados desde la ciudad de Valencia, de la cual, afirma, dista 15 millas. El profesor J. Vallvé: La división territorial, p. 292 identifica este topónimo con Sagunto. Véase B. Pavón Maldonado, «Sagunto: villa medieval de raíz islámica. Contribución al estudio de las ciudades hispanomusulmanas», Al-Andalus, XLIII (1978), pp. 181-200. 45 en el que ocurre algo extraordinario, [dice literalmente]: «Nó sé cómo ocurre ésto»; la gente cuando baja a él [en realidad] sube, y cuando sube, [en realidad] baja. Si es verdad que ocurre este fenómeno, es algo realmente extraordinario (85). GUADALAJARA/ Wâdll-hiyära (567) Este distrito se encuentra cerca de Toledo (86). Dijo al-cUdn [sobre Guadalajara]: «No entra en esta ciudad nadie que no sea uno de sus habitantes, con un niño hijo suyo que viva en la ciudad». Esto es lo que dice al-cUdrT. Es posible que lo que quiera decir es que el hijo no vivía allí, o que el padre era quien no vivía allí. Dios es quien conoce la verdad de esta historia (87). (85) Yäqüt al-HamawT, autor del Mu'yam al-buldan, recoge efectivamente dicto fenómeno, véase IV, 486 ed./281-282 tr. A propósito de este emplazamiento véase también: aMHtayaiï, Ramo, pp. 181 ed./217 tr. (86) AI-RäzT: «Description», pp. 80-81, la denomina mad'mat H-faray; así seregistra en la obra de Yäqüt, Mu'yam, pp. Ill, 869 ed,/230 tr., donde aparece con ambas denominaciones; al-HImyaifT, Rawd, pp. 193 ed./234 tr., también la nombra wädT l-hiyära y al mismo.- tjemipo> infama acerca de IB segunda denominación; al-IdnsT, Nuzha, pp. 189 ed./229 tr., la denomina!madFmatIhHiiyëea, (87) Fragmento no localizado en el TarsT al-ajbärde al-'Udinïï, dte interpretación; confusa. Quiero hacer constar mi más sincero agradecimiento) all profesor Emilio Molina por las indicaciones que me hizo en su día, y al profesor Alfonso Carmona por los consejos y/sugerencias em Ta; elaboración definitiva de este trabajo. 46