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Pensar el poder: derechos humanos y herramientas comunicativas

Abstract

Pensar el poder: derechos humanos y herramientas comunicativas abarca la confluencia de dos elementos clave para la sociedad. Por un lado, la imposición del poder es una constante histórica que permanece y que, para ejercerse, ha necesitado (necesita y necesitará) de herramientas para llegar a la tribu, la aldea, el feudo, la ciudadanía o la población, y así alcanzar sus objetivos. Por otro, desde el propio pueblo, el poder suele constituirse como “contrapoder”, en tanto que se fundamenta principalmente en la defensa y reivindicación de unos derechos que peligran por la acción de los poderosos, y para ello, también acuden a la comunicación. A lo largo de sus páginas, este libro realiza un recorrido que entrelaza estas dos caras de la moneda e invita a pensar el poder desde un enfoque multidisciplinar.

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P ENSAR EL PODER : D ERECHOS H UMANOS Y HERRAMIENTAS COMUNICATIVAS PENSAR EL PODER: DERECHOS HUMANOS Y HERRAMIENTAS COMUNICATIVAS Coord. V ICTORIA G ARCÍA P RIETO L AURA M ANZANO Z AMBRUNO 2022 PENSAR EL PODER: DERECHOS HUMANOS Y HERRAMIENTAS COMUNICATIVA S Diseño de cubierta y maquetación: Francisco Anaya Benítez © de los textos: los autores © de la presente edición: Dykinson S.L. Madrid – 2022 N.º 57 de la colección Conocimie nto Contemporáneo 1ª edición, 2022 ISBN: 978-84-1122-080-4 NOTA EDITORIAL: Las opiniones y cont enidos publicados en esta obra son de responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de Dykinson S.L ni de los editores o coordinadores de la publicación; asimismo, los autores se responsabilizarán de obtener el permiso corre spondiente para incluir material publicado en otro lugar. ÍNDICE INTRODUCC IÓN ............................................................................................... 10 V ICTORIA G ARCÍA P RIETO L AURA M ANZANO Z AMBRUNO CAPÍ TULO 1 . LA PARRESÍA DE SÓCRATES : LIBERTAD DE PALABRA, FLORECI MIENTO AN ÍMICO Y PO DER .................................... 12 I GNACIO M ARCIO C ID CAPÍ TULO 2 . SÓCRATES FRENTE AL PODER DE ATENAS: ESTRATEGIAS Y CONSE CUENCIA DE DIALOGAR CON LIBERTAD PARA LA VIRTUD ............................................................................................ 35 I GNACIO M ARCIO C ID CAPÍ TULO 3 . SUBLIMA ÇÃO DA PROSPERIDADE E CONSERVA ÇÃO DA MONARQ UIA EM A LVITRE DE LU ÍS MEND ES DE VASCONCELOS, 1608 ...................................................................................... 58 M ARIA L EONOR G ARCÍA DA C RUZ CAPÍ TULO 4 . NACIONALC HOVINIS MO INSTITUCI ONAL Y MELANCOL ÍAS IMPERIALES EN EL DISCURSO DE ROCA BARE A: EL CONTUBERNI O NACIONAL ISTA ANTIESP AÑOL ................................ 68 M ANUEL R ODRÍGUEZ I LLAN A CAPÍ TULO 5 . PODER Y REACCIÓN EN LA SEVILLA DEL XVIII: DISCURSOS Y CONTRADISCURS OS EN LAS F IESTAS DE PROCLAMACIÓN DE C ARLOS IV ................................................................. 84 M ARÍA -C ARMEN M ONTOYA -R ODRÍGUEZ CAPÍTULO 6 . DE LA PROPAGANDA SANDINISTA DE LOS OCHENTA AL ACTUAL MARKETI NG POLÍTICO DEL FSLN ............................................. 102 B ELÉN A MADOR R ODRÍGUE Z CAPÍ TULO 7 . LA IRONÍA, EL INSULTO Y LA MENT IRA, FOR MAS DE MANIPULAC IÓN EN LA C OMUNICACIÓN DEL DISC URSO POLÍTICO DESDE EL P UNTO DE V ISTA DE L A PRAGMÁTIC A. .............................. 121 Á NGEL L ÓPEZ G UTIÉRREZ CAPÍ TULO 8 . EL PENSAMIE NTO ECONÓM ICO DE LA CE OE Y SU ESTRATEGI A DE COMUNICACIÓN ............................................................ 136 D IEGO S ÁNCHEZ D E L A C RUZ J ORGE G ALLARDO -C AMACHO CAPÍ TULO 9 . ESTRATEGIAS C OMUNICATIVA S Y LOBBYING DE LA INDUSTR IA FARMACÉUTIC A EN EUROPA ........................................ 156 A NA B ELÉN O LIVER G ONZÁLEZ CAPÍ TULO 10 . LUC HA POR EL MONOPOLIO DE LAS RADIOCO MUNICACIO NES ABORDO ......................................................... 171 R AQUEL E STHER R EY C HA RLO CAPÍ TULO 11 . LA ECONOMÍA CIRCULAR CO MO ATRIBUTO DE LA MARCA . SU EVALUACIÓN M EDIANTE ECOLOGICAL NEUROMARKETING TE ST .............................................................................. 186 A NTONIO G ONZÁL EZ -M ORALES CAPÍ TULO 12 . SINIZ ACIÓN Y SOFT POWER CHI NO: LA COMUNI CACIÓN PÚBLICA E INTERNET ............................................ 205 G ABRIEL T EROL R OJO CAPÍ TULO 13 . DE LAS IMÁGENES PREHIS TÓRICAS AL US O DE EMOJIS. SÍMBOL OS E ICONOS EN LA COMUNI CACIÓN MEDIADA POR COMPUTAD ORA .................................................................................... 233 B ORJA B ARINAGA H ÉCTOR P UENTE CAPÍ TULO 14 . SIMBOLISMO DEL PODER: LOS VIDEOJUEGOS COMO ELE MENTOS DE COM UNICACIÓN SIMBÓLICA P ARA LA TRANSMISIÓN DE PROPA GANDA E ID EOLOGÍA DE L PODER ............. 259 E GOITZ D E L A I GLESIA G ANBOA CAPÍ TULO 15 . EXPE RIENCIAS S OCIALES TRANS MEDIA: PLAYSTATION HOM E COMO PRIMERA APROX IMACIÓN DE LOS METAVERSO S EN VIDEOC ONSOLAS ........................................................ 279 M OISÉS O NETO M ÁRQUEZ CAPÍ TULO 16 . REVOL UTION IN THE METAVERSE. READIN G VILÉM FLUSSER’S UTOPIA T O DAY ........................................................... 296 M ARCO M ENON CAPÍ TULO 17 . LA INSERC IÓN DEL BESTSELLER EN LA LITERATURA CIENT ÍFICA. UNA PERSPECTIVA INTERDISCIP LINAR Y MULTICULTUR AL ................................................ 313 M ARÍA M UÑOZ -R ICO CAPÍ TULO 18 . ALT ERNATIVAS FICC IONALES AL PODER BIOPOLÍTIC O: PERSPECTIV AS DESDE LA NARRATIVA RECIENTE LATI NOAMERICANA ................................................................ 326 M IGUEL A MORES CAPÍ TULO 19 . CO MUNICACIÓN DE L PODER A TRAVÉS DE LA ARQ UITECTURA ................................................................................ 338 M IGUEL Á NGEL C ALVO A NDRÉS CAPÍ TULO 20 . SEGURIDAD FRENTE A ECONOMÍA : IMPLANTAC IÓN DE UN NUEVO SISTE MA, GMDSS ............................... 353 R AQUEL E STHER R EY C HA RLO CAPÍ TULO 21 . LA RESPONSABILIDAD SOCI AL DE LOS MEDIOS EN LA INFORMACIÓN AMBIENTAL. UN ESTUDIO SOBRE LOS FACTORES QUE INFLUYERON EN EL C OMPROMISO DE LOS PROFESIONALES D URANTE LA CAT ÁSTROFE DEL PREST IGE ......... 375 I SABEL L EMA B LANCO CAPÍ TULO 22 . LA GUERRA DE UCRANIA A TRAVÉS D E IMÁGENES. INSTAGRAM COMO HERR AMIENTA DE DIFUSIÓN DE LOS FOTOPERIO DISTAS ....................................................................................... 388 M ANUEL J. C ARTES -B ARROSO CAPÍ TULO 23 . HERR AMIENTAS TECNOLÓG ICAS QUE CONTRI BUYEN EN EL D ESENVOLVIMIENTO PROFESIONA L DE LOS COMU NICADORES CON DISCAPACIDAD E N EL ECUADOR ....... 407 J ULIA D OLORES A BIFAND I C EDEÑ O B RENDA M IROSLAVA C ARRIÓN R AMÍREZ M ARÍA V IVIANA M URILLO P ÁRRAGA N ORMA A LLYSON A RMIJOS T RIVIÑO CAPÍ TULO 24 . EL PO DER COMO DIAL ÉCTICA DE LA VIGILANCIA: ÉTICA DEL CUIDAD O O ESTRATEGIA DE DOMIN ACIÓN. ................... 427 E LISA F ERNÁNDEZ B ASCONES CAPÍ TULO 25 . LA DICOTOMÍA ÉT ICA EN TRE LA DEONTOLOGÍA FRENTE A L A TELEOLOGÍ A ........................................................................ 439 P AULA Q UIJANO P EÑA CAPÍ TULO 26 . DESARROLL O DE SOFT S KILLS Y FORTALEZ AS PE RSONALES .................................................................... 447 A NA R ODRÍGUEZ -M ARTÍNEZ F RANCISCO J OSÉ L AFUENT E P ÉREZ E LENA D OMPER B UIL C AROLINA F ALCÓN L IN ARES CAPÍ TULO 27 . INVE STIGACIONE S SOBRE EDUCACIÓ N VIRTUAL DEBERÍAN CENTR ARSE EN CÓMO AP REHENDER A TRAVÉS DE LAS NARRACIONES ME DIÁTICAS ............................................................. 464 F RANK S OTO O CAMPO CAPÍ TULO 28 . LA ÍNFIMA PRESENCIA DE LA MUJER EN LOS MANUAL ES MÁS CONCURRIDOS DE LE NGUA CASTELLAN A Y LITERATURA ................................................................... 488 Á LVARO C LAVIJO C ORCHERO CAPÍ TULO 29 . O PODER DA COMUNICAÇÃO NA LECIO NAÇÃO E NA APRENDI ZAGEM NO E NSINO SUPE RIOR ........................................... 511 A. G UIMARÃES F. R EBELO CAPÍ TULO 30 . IMP ACTOS DE LA COVID-19 E N LAS COMPETENC IAS MEDIÁTI CAS AUDIOVISU ALES EN LA EDUCACIÓ N SUPERIOR EN COMUNICACI ÓN DEL ÁREA A NDINA .... 525 A BEL S UING CAPÍ TULO 31 . ESTR ATEGIAS COMUNICACIONALES P ARA EL APRENDIZ AJE EN ESTU DIANTES UNI VERSITARIOS CON DISCAPACI DAD VIS UAL .............................................................................. 540 H ÉCTOR C ÓRDOVA M EDINA W ILLIAM S EG URA L OOR B RENDA C ARRIÓN R AMÍREZ CAPÍ TULO 32 . LA COMUNICACIÓN COMO HERRAMIENTA E DUCATIVA FRE NTE A CASOS DE ESTUDIANT ES CON DISC APACIDAD ........................................................ 559 M ARÍA V IVIANA M URILLO P ÁRRAGA B RENDA M IROSLAVA C ARRIÓN R AMÍREZ J ULIA D OLORES A BIFAND I C EDEÑ O CAPÍ TULO 33 . CONFLICTOS AMBIENTALES Y DERECH OS HUMANOS. UNA PROPUESTA DIDÁCTICA CON PRO FESORADO EN FORMAC IÓN ............................................................................................. 576 L UIS S ÁNCHEZ V ÁZQUEZ CAPÍ TULO 34 . LOS MENORES E N LAS REVISTAS P ERIODÍSTICAS .... 591 M ARÍA -C ONCEPCIÓN T URÓN -P ADIAL CAPÍ TULO 35 . LOS MED IOS DE COMUNIC ACIÓN FRENTE A LOS LÍMITES CONST ITUCIONALES DEL DEREC HO A LA INFORMAC IÓN ............................................................................................... 606 D ANIEL M ARTÍNEZ C RIS TÓBAL CAPÍ TULO 36 . EL DEREC HO AL OLVIDO FRENTE AL DEREC HO A LA IN FORMACIÓ N. EL CASO DE GOOGLE ........................................... 621 T ANIA B LANCO S ÁNCHEZ CAPÍ TULO 37 . EL PO DER DE LAS I NICIATIVAS DE VERIFICACI ÓN EN ESPA ÑA ........................................................................ 640 M ARÍA L UISA C ÁRDENAS R IC A N URIA S ÁNCHEZ -G EY V ALENZ UELA CAPÍ TULO 38 . LA PRO TECCIÓN CONTRA L A DESINF ORMACIÓN ..... 655 L ILIÁN G ALVÁN B AUTISTA CAPÍ TULO 39 . COBERTURA SOBRE MUDAN ÇAS CLIMÁTICAS NO BRASIL: OS DIREIT OS HUMANOS COMO TÓP ICO DA REPERCUSSÃO DO IPCC-AR6 ...................................................................... 674 C LÁUDIA H ERTE D E M ORAES CAPÍ TULO 40 . EL IMPAC TO DE LAS R EDES SOCIALES EN LA LIBERTAD DE EX PRESIÓN DE L OS ECUAT ORIANOS ............................ 695 T ERESA L ÓPEZ M ENDOZA A RIEL A BAD F IGUEROA CAPÍ TULO 41 . AS N OVAS DECL ARAÇÕES DE D IREITOS DIGITA IS – UMA ABORDAGE M INICIAL .................................................. 736 D ORA R ESENDE A LVES M ARIA M ANUELA M AGALHÃ ES S ILVA CAPÍ TULO 42 . LA REPRESENTACIÓN ICÓNIC A DE LOS DERECHOS HU MANOS EN L OS BANCOS DE IMÁGENES. L OS CASOS DE ALAMY, GETTY IM AGES Y SHUTTERSTOCK ..................... 754 J AVIER T RABADELA -R OBLES E DUARDO C ARCABOSO -G ARCÍA CAPÍ TULO 43 . LAS REPR ESENTACIONES SOC IALES SOBRE LA CULTURA D E PAZ Y LA RESOL UCIÓN DE C ONFLICTOS DES DE LA VISIÓN DE LOS EST U DIANTES DE PR EGRADO ............................... 773 R OCÍO C ALDERÓN G ARCÍA J ORGE ALFREDO J IMÉNEZ T ORRES M ARTHA V ERGARA F REGOSO CAPÍ TULO 44 . PROCESOS DE DESARR OLLO SOCIALME NTE INNOVA DORES: ¿QUÉ PAPE L JUEGAN LOS ACTORE S Y LOS LIDE RAZGOS? ........................................................ 790 N ÉSTOR V ERCHER S AVALL CAPÍ TULO 45 . MIGR ACIÓN I NDÍGENA EN BOGOT Á, COLOMB IA. TEJIDO DE COMUNI TARIEDAD DESDE LA COSMOVI SIÓN PROPIA .. 808 M ARÍA V ICTORIA R UGELES G ÉLVEZ CAPÍ TULO 46 . UNIVERSALIDAD, MU JER Y DE RECHOS. LA PARTICIPAC IÓN DE L A REPRESENT ANTE DEL CONSEJ O INDÍG ENA MEXICA NO MARÍ A DE JESÚS PATRICIO MARTÍNEZ EN LA DEMOCR ACIA ELECTORAL MEXICA NA .................................................. 825 G ABRIELA M ORENO V ALLE B AUTISTA CAPÍ TULO 47 . LAS MUJERE S EN LA AUTOPERCEPCIÓN DE PARTICIPAC IÓN EN E NTORNOS PÚB LICOS ............................................ 846 Y UDI J ANEH Y UCRA M AMANI CAPÍ TULO 48 . LA CRISIS DE LA S DEMO CRACIAS LIBERALES Y EL FIN DE LAS IDEOL OGÍAS ....................................................................... 864 M ARÍA D EL C ARMEN S EGURA C UENCA E NRIQUE C ONEJERO P AZ ‒  ‒ lo demás, no trasponer la ‘libertad de expresión’ actual en cuanto al de- recho positivo, consagrado legalmente, de expresar, comunicar o dar a conocer públicamente de palabra o por escrito cualquier idea sin que medie censura previa o posterior o algún tipo de castigo. En este asunto antiguo, Parker (cf. 1996, p. 199) llama la atención sobre la extensión de la παρρησία y su significado a la luz de la condena a Sócrates, una cuestión espinosa en la que los pro blemas subyacentes a la libertad de palabra se entremezclan con los relativos a la libertad de conciencia, religiosa o intelectual. Al reflexionar sobre la libertad inte- lectual en la Grecia antigua, Dover (cf. 198 8, II, p. 137) se expresa análogamente cuando (se) pregunta cuán libre era un ateniense para ex- presar su desacuerdo con los postulados religiosos, morales o políticos dominantes en su propia sociedad. A la vista de su etimología ( πᾶς , ῥῆ σις ), la palabra parresía designa en griego el decirlo todo, esto es, la franqueza, la sinceridad, el hablar li- bremente, o, en fin, la libertad de palabra, tan característica de Atenas 3 . En este punto es estimable la distinción de Van Raalte (cf. 2004, p. 279, n. 1) entre la situación política o social en que una persona es libre para decir lo que piensa y la actividad, la actitud o la cualidad personal en ese sentido. Importa apostillar, de todos modos, que ambas acepciones están íntimamente relacionadas, hasta el punto de que lo performativo legal- privado y lo cualitativo se entremezclan. Más interesante parece la dis- tinción, ya inherente al vocablo, que estudia Konstan (cf. 2012, p. 7) entre el discurso libre y el insolentemente osado, que puede decir lo im- portante, pero actúa contra el decoro y la decencia, por lo que debe ser sometido a control y censura; en su contribución, el estadounidense llama la atención sobre la vigencia y actualidad de la cuestión para nues- tro propio mundo. Hansen (1991, p. 26 3) la define sucintamente como: “libertad de expre- sión. El derecho de todo ciudadano a d ecir lo que piensa en público tanto en las asambleas políticas como en otros foros de debate público”. Wa- llace (cf. 1994, p. 127) afirma que este derecho, el παρρησιάζεσθαι – 3 Cf. Platón, Gorgias, 461e 2 -3, 1987, p. 46: “el lugar de Grecia donde hay mayor libe rtad para hablar [ πλείστη ἐ στ ὶ ν ἐ ξουσία το ῦ λέγειν ]”. ‒  ‒ hablar con franqueza radical o decir lo que guste –junto a la libertad personal de vivir como cada uno quiera – τὸ ζῆν ὡς βούλεταί τις – “es citado por muchas fuentes antiguas como un rasgo destacado de la de- mocracia ateniense”. En la misma línea, Hansen (cf. 1991, pp. 77, 85) considera que uno de los derechos individuales más apreciados, fomen- tado por los demócratas, pero suprimido por los partidarios de régimen autoritario, era la libertad de expresión; por ello, si todos los ciudadanos son iguales en el sentido de igualdad de oportunidades y acceso, no hay conflicto entre libertad e igualdad. Esto lo transmit e Polibio ( Historias , II, 38, 6, 1981, p. 230): “sería imposible encontrar un régimen de igual- dad política y de libertad de palabra más puro que el que prefieren los aqueos”. A su vez, Pohlenz (1963, p. 62) también menciona, muy poco, la παρρησία como un pilar fundamental de la democracia ateniense clá- sica y lo pone en relación con la comedia. Igualmente, Solana Dueso (cf. 2013, p. 64) anota el fuerte vínculo ent re la total franqueza y la caracte- rización de Atenas como ciudad de la retórica política y estima que la sinceridad es “la vertiente subjetiva desarrollada en el alma como consecuencia de la isegoría y c onsist e en el impulso nat ural a expresar c on sinceri dad y sin inhibición los juicios personal es”. Aquí toma el antedicho estudioso algunas con sideraciones de Bordes, (1982, p. 212, n. 130), que aporta poco cuando se ñala que “la palabra parresía tenía un valor más amplio y neutro” y de Gil (1985, p. 48). So- lana Dueso ofrece además valiosas cita s textuales sobre la presencia del término en la tragedia griega, cuya referencia principal se halla en Mo- migliano (1973, p. 259). Este remite a primeros testimonios de παρρησία en Eurípides, Hipólito 4 e Ion 5 . Quizás la caracterización más aquilatada 4 Eurípides, Hipólito, v. 422 y ss., 1991, p. 342: “¡Ojalá pueda n ellos, libres para hablar con franqueza y en la flor de la e dad, habitar la ciudad ilustre de Aten as, gozando de buen nombre por causa de su madre!” 5 Eurípides, Ion, vv. 670-67 6, 1985, p. 179: “Ojalá mi madre sea una mujer de Atenas! -si es que puedo expre sar un deseo. Así tendré de mi madre libertad para hablar. Pues un e xtranjero en una población no mezclada, por más que sea ciudadano según la ley, tendrá la b oca enca- denada y carecerá de liberta d para expresarse”. ‒  ‒ se halla en Konstan (2012, pp. 4, 10), que advierte, para no confundirla con el derecho actual: “parrhêsia is perhaps better concei ved as a license t o express one’s views, whate ver the cont ext. An Athe nian citizen felt that he could spea k up and di d not have to defer to s uperiors, w hether in a s pirit of flattery or as an especi ally bold dis play of honest y under press ure: this was n ot a right guaranteed by law, or by a constitution , but an expectation, a feature of social life. […] [A] kind of bold speech, carrying a certain connotation of defiance”. Por su parte, Ober (2010, pp. 166, 172) señala cómo los atenienses acep- tan gozosamente la parresía en cuanto libertad de expresión y de con- ciencia, aunque también consideran el consenso como un ideal comuni- tario; así, un ciudadano podía decir vi rtualmente lo que quisiese, pero también debía asumir las consecuencias públicas de sus palabras, de acuerdo con la capacidad de la ciudadanía para hacerse cargo de las con- tradicciones de la comunidad. Desde un perspectiva que investiga la libertad intelectual atenien se, Do- ver (1988, II, pp. 151-152) – tras haber estudiado diacrónicamente las evidencias sobre las acusaciones, los procesos y las condenas en Atenas por asuntos ligados a la libertad de pensamiento y expresión que rayan en la impiedad ( ἀσέβεια ) – entiende que la sentencia de Sócrates está en total consonancia con el comportamiento de los atenienses frente a Só- crates por su vida consagrada a la crítica intelectual sin paliativos, de forma que es el último capítulo de una historia de persecución. En sin- tonía con esto, Strauss (cf. 1986, pp. 13, 33) observa que, siendo los tribunales prácticamente subcomités de la asamblea, el juicio de Sócra- tes fue político, en un contexto en que la reputación lo era todo. De este modo, (cf. O’Connor, 201 1, pp. 54-55) p ar e ce q u ed a r c la ro e l pe s o q ue en el juici o tuvo la proximidad a dos admiradores notables, Critias y Alcibiad es, ambiciosos y violen tos, con trarios a la demo cracia; a es to se agrega un sesgo ateniense antiintelectualis ta y el contexto post-bé- lico, men os proclive o fl exible ant e la discre pancia ide ológica . Por eso el juicio y la condena a Sócrates fue uno de muchos, llev ados a cabo po r el bi e n de At en a s (cf., en sentidos varios, Wallace, 1994, pp. 139-144; Ober, 2010, p p. 167-175; Dover, 1988, pp. 152, 155-157). ‒  ‒ Se deja aquí constancia de que, salvo en algunas cuestiones, no to mamos en consideración los trabajos sob re el particular de Foucault (2004, 2009, 2017), porque responden, si se pe rmite la expresión, más al pen- samiento contemporáneo y al relevante programa del filósofo que a la mera reconstrucción histórico-filosófica y han recibi do amplia contesta- ción (cf. Lévy, 2009; Hernández Ca stro, 2018); aunque ofrezca obser- vaciones de mérito – como la relación entre la parresía, la cura sui y el modo de vida transformado –, aquí la propuesta me todológica no pasa por mirar al pasado desde Foucault. No obstante, es necesario rec onocer, con Mulhern (2004, p. 31 3), que “las conferencias de Foucault han lla- mado la atención de la parresía en los diálogos platónicos y en el pensa- miento griego en general”. 3. SÓCRATES Y SU OPOSICIÓN A LA S OFÍSTICA, AL SABER APARENTE Y VICAR IO Como es sabido, Sócrates tiene intereses comunes con los sofistas: el abordaje de los problemas desde el lenguaje, la pre ocupación por cues- tiones relativas al ser humano, especi almente de carácter moral, y por suponer una ruptura con el modelo educativo tradicional (cf. Strauss, 2002; Parker, 1996, pp. 203-204); en ese paradigma, los jóvenes eran adiestrados en la virtud, en cuanto adm inistración de los propios asuntos y los de la ciudad, mediante el contacto con sus mayores, la familia y la pederastia. Frente a esto, tanto los sofistas como Sócrates propon en otro tipo de παιδεία en que la autoridad familiar se ve menoscabada. El pro- blema que supone el adiestramiento técnico verbal propugna do por los sofistas radica en que servía a los intereses de los demagogos – los lla- mados líderes del pueblo. Eso sucede porque – co mo señala Munn (cf. 2000, pp. 71-72) – el δῆμος no era capaz de actuar políticamente y hacer efectiva su voluntad sin el concurso de líderes agresivos. E stos eran re- presentantes voluntarios que se prestaban a deliberar en la asamblea en interés del pueblo. Puesto que su ha bilidad consiste en hacer las veces de sus representados, por eso asumían una legitimidad vicaria que nunca arraigaba en su conducta personal sino en su sola habilidad en persuadir a la mayoría. A fin de cuentas, esos liderazgos surgen de los miembros de las clases altas de Atenas, los ricos y podero sos, que habían recibido ‒  ‒ la formación adecuada en retórica. El propio Munn recoge una relevante e iluminadora cita de Pseudo Jenofont e ( República de los atenienses , 2 , 19-20, 1984, pp. 309-3 10): “El pueblo at eniense c onoce bien qué ci udadanos s on los import antes y quiénes s on los de baja con dición, y, c omo los c onoce, am a a los parti - darios y si mpatizante s suyos aun c uando sea n de baja c ondición y odia, más bien, p or el cont rario, a la s pers onas importantes. Efectivamen te, no creen que sus nobles virtudes crezcan junto c on los intereses del pueblo, sino sob re su ruina. Tambié n ocurre lo opuest o a esta si tuación, y algu- nos, al menos, que son realmente pa rtida rios del pueblo, no pertenecen al pueblo por su clase”. Este pasaje describe, entonces, un retorcimiento de la democracia en que el pueblo resulta instrumentalizado por aquellos que dicen velar por su s asuntos. No en vano son ellos los que intervienen (cf. Momigliano, 1973, 259) en el consejo ( βουλή ). En cambio, Sócrates presenta, con su saber ágrafo 6 , un distintivo interés por el alma (cf. Sarri, 1997, p. 189) en cuanto verdadera personalidad, estructura yoica auténtica del ser huma no, su identidad moral e intelec- tual (no sencillamente reconducible a supuestos físi cos ni a asuntos ma- teriales como la fama, el honor y la riqueza) de la que es preciso tomar cuidado. Como bien escribe Stavru (2009, p. 80): “Prendersi c ura dell’anima significa non s olo conoscere se stessi, ma rapportarsi con quant o di più subl ime esiste a que sto mond o: il pensier o, che per Socrate è al tempo stesso divino”. De algún modo es esta la única tarea a la que el tábano de At enas se entrega, como bien se observa en el siguiente pasaje de Jenofonte ( Re- cuerdos Sócrates , IV, 4, 7, 1993, pp. 176-177) en que se reporta un sutil intercambio de opiniones con Hipias, famoso sofista: “Hipias, que lo había estado e scucha ndo, dijo en tono de burla: — ¿To- davía sigues di ciendo, Sócrates, las mismas cosas que te oí decir hace mucho tiempo? Y Sócrates le respondi ó: — Sí, Hipias, y, lo que es más sorpren dente t odavía, n o sólo di go las mismas c osas siempre, sino que sigo ha blando de los mismos tópi cos. En cambio , tú, como eres un eru- dito, nu nca dices l o mismo s obre los mi smos temas. Descuida, siempre intento decir cosas nue vas. ¿Y eso t ambién sob re materias que c onoces? 6 Sobre la comunicación escrita de ideas en esa época, cf. Lledó, 198 2, p 12. ‒  ‒ Por ejemplo, si alguien te preg unta, hablando de letras, cuá ntas y cuáles tiene la palabra Sócrates, ¿intentará s decir una s veces una cosa y otras otra? O a l os que pregu ntan sobre números, si cinco y cinc o son diez, ¿no les responderás ahor a lo mismo que antes?”. Tomado esto con la debida precaución, aquí aflora la dedicación única la reforma moral por vía intelectual, desde un p unto de vista netamente antirrelativista frente la voluntad innovadora, cambiante y acomodaticia de Hipias. A ese respecto, Sócrates parece abjurar de la retórica sofística, erística, demagógica o populista y asumir, como escribe Gribble (1999, p. 148): “a more personal form of mora lity”. En ese sentido, no se pliega, por ord en del demon, a las convenciones argumentativas propias de la retórica forense, como prueba el pasaje de Jenofonte (cf. Apología de Sócrates , 20 06, 2-3, pp. 367-368) en q ue de- cide no preparar, según los usos retóricos, los argumentos de su apolo- gía, puesto que estima que toda su vida es defensa, libre de injusticia, pese ser advertido de que los discursos persuasivos a veces condenan a inocentes contra los hechos mismos o consiguen la absolución d e culpa- bles despertando compasión y utilizando la adulación. Otro rasgo de distinción opositiva estriba en el hecho de no percibir por su enseñanza retribución, regalo o compensación alguna, según se no s ha transmitido tanto en la Apología platónica como en la de Jenofonte ( Apología de Sócrates , 16 , 2006, p. 372); esto pre serva aún más su in- dependencia, su autosuficiencia y, espe cialmente, su carácter atópico. El tema de la no retribución aparece al menos 3 veces en la Apología de Platón (19d-e, 31b-c, 33a-b 7 , 1982, pp. 152, 170, 17 3). En el tercer pa- saje platónico recién citado no sólo se refuta el cobro educativo, sino además que se subraya la disponibilidad dialógica al margen de la edad, del recurso económico y se rechaza la existencia de un acto educativo en sí mismo. Por lo primero, se excluye el vínculo profesional caracte- rístico de los sofistas, con los jóvenes; por lo segun do, la cercanía sólo 7 “Si cuando yo estaba habla ndo y me ocupaba de mis cosas, alguie n, joven o viejo, deseaba escucharme, jamás se lo impedí a nadie. Tampoco dialogo cuan do recibo dinero y dej o de dia- logar si no lo recibo. antes bien me ofrezco, para que me pr egunten, tanto al rico c omo al po- bre, y lo mismo si alguien prefiere r esponder y escuchar mis pregunta s. Si alguno de éstos es luego un hombre honrado o no lo es, no podr ía yo, en justicia. incurrir en culpa: a ningu no de ellos les ofrecí nunca enseñanza al guna ni les instruí”. ‒  ‒ con las clases acomodadas o dirigentes, puesto que Sócrates también se relaciona frecuentemente con artesanos y trabajadores manuales; por lo tercero, se subraya el carácter bidireccional del intercambio racional, sin que se dé una simple transmisión doctrinal asimétrico y unidireccional. 4. EL PODER Y LA LIBERTAD DE PALABRA EN SÓCRATES: ΠΑΡΡΗΣΊΑ , ΜΕΓΑΛΟΨΥΧΊΑ Y ΜΕΓΑΛΗΓΟΡΊΑ Si aceptamos el brevísimo fragmento del orador y político ateniense Hi- pérides (Jensen [ed.], 1917, p. 122, fr. 55), en el sentido de que “a Só- crates nuestros ancestros lo castigaron por palabras” 8 , parece aceptable postular que, si bien cogitationis poenam nemo patitur , la palabra pro- nunciada constituye no un pensamiento, sino una conducta y, por así decir, un hecho jurídico susceptible de calificación. De algún modo, Só- crates constituye un unicum en comparación con los sofistas, al ser con- denado no por sus acciones sino porque, en su calidad de maestro dialó- gico, podía inspirar a su s alumnos a obrar de acue rdo con esos principios (cf. Parker, 1996, p. 204; cf., con parecidos argumentos, Todd , 1993, pp. 311-312). Gil (cf. 1985 , p. 50) acierta plenamente al observar que en Atenas se producen los primeros intentos de limitar la libertad de pen- samiento y magisterio para moderar los excesos de la sinceridad y el l ib r e pe n s am i en t o . A la hora de definir la franqueza radical de Sócra- tes cabe decir, con Van Raalte (2004, p. 200), que es: “the freedom to speak the truth, however unwelcome it may be to the audi ence”. Aquí se pone en juego el intelectualismo moral, es decir, la identi- ficación entre conocimiento y bien, que están coaligados en la ver- dad y en la acción, dado que nadie obra mal a sabiendas (cf. Platón, Protágoras , 358c 7- d4, 1982, p. 583). De l m is m o m od o , p er s is t e una postu ra de adhesión inquebrantable a la verdad, de antirrela- tivismo, puesto que ( Platón, Gor gias , 473b 10–11, 1987, p . 63): “la verdad jamás e s refutada ”. Precisa mente sobre la cont radic- ción y la libertad de pensamiento sostiene Erler 9 (2010 , p. 280): 8 Σωκράτην ο ἱ πρόγονοι ἡ μ ῶ ν ἐ π ὶ λόγοις ἐ κόλ αζον . 9 Damos las gracias al Prof. Dr. Erler por h abernos proporcionado es ta contribución suya. ‒  ‒ “Questa franc hezza ( parrh ē sia ) costituice fo ndamento della conv ersa- zione elenctico-dialettica, la quale mi ra a met tere alla prova non soltanto la tesi che ricorre nell'amb ito di un dis corso, ma anch é la person a che la sostiene. In questa prospettiv a Socrate sarebbe quindi il p rotoparresiasta filosofico”. Subsiste, como recuerda Wolfsdorf (c f. 2008, p. 11, n. 22), el hecho de que en Atenas no hay tanta libertad de pensamie nto o franqueza para debatir en los foros políticos de la ciudad, pues Sócrates es consciente de que si hubiera intentado antes r ealizar actos políticos, habría muerto hace tiempo (cf. Platón, Apología , 31d, 1982, p. 171 ). Todavía Van Ra- alte (2004, pp. 287, 297) nos pone sob re la pista de dos textos platónicos clave, uno tomado de Gorgias (487 a2-3, 1987, p. 85) y otro de Apolo- gía . Dice el primero: “observo que e l que va a hacer una co mprobación suficiente sobre si un alma vive rectamente o no, ha de te ner tres cosas que tú tienes: ciencia ( ἐπιστήμην ), benevolencia ( εὔνοιαν ) y deci sión para ha blar ( παρρησίαν )”. Aparece aquí no sólo la parresía, sino t ambién la ciencia y la buena dis - posición anímica. Habrá de esclarecerse cómo se relacionan con lo que llamamos grandilocuencia y magnanimidad. Respecto a la Apología (22 a2, 22b 5-6 , 1982, p. 156) cabe señalar cómo todo el discurso de defensa está trufado de expresi ones que aluden a la veracidad, a la necesidad de la verdad: “pues es preci so decir la ve rdad ant e vosotros. (…) me resi sto por ver- güenza a deci ros la ver dad, atenienses . Sin e mbargo, ha y que decirl a” 10 . Esto subra ya que la verda d debe decirse a toda costa. Tal comportamiento cuadra a quien sostiene (Platón, Gorgias , 521d 6- 8, 1987, p. 137): “Creo que so y uno de los pocos atenienses, p or no decir el único, qu e se dedica al verdadero arte de la política y el único que la practica en estos tiempos”. Por eso, sabe Sócrates que el alma de Atenas y de sus conciudadanos tiene que ser curativamente reformada, aunque sólo le resta el martirio 10 δε ῖ γ ὰ ρ πρ ὸ ς ὑ μ ᾶ ς τ ἀ ληθ ῆ λέγειν (…) α ἰ σχύνομαι ο ὖ ν ὑ μ ῖ ν ε ἰ πε ῖ ν , ὦ ἄ νδρες , τ ἀ ληθ ῆ · ὅ μως δ ὲ ῥ ητέ ον . ‒  ‒ (cf. Strauss 1986, p. 36), siendo como es el ejemplo perfecto de la hom- bría de bien, καλοκαγαθ ία , tal como subraya Wolff (cf. 2005, p. 76) y atestigua Jenofonte (cf. Recuerdos Sócrates , I, 6, 14 , 1993, p. 56). Como bien anota Erler (2010, p. 286 ), la alusión al verdadero arte de la política tiene que ver con el cuidado anímico que Sócrates ofrece. Aquí se juega su papel de tábano, ejerciendo la parre sía – según escribe acer- tadamente Saxonhouse (cf. 2006, p. 12 5) – para perseguir la verda d, des- cubrirla y desvelarla comunicándola al margen de toda coerción en s u hablar, sin sentir vergüenza e invirtiendo el reproche a su propio jurado democrático, porque (cf. Platón, Apología , 38d 3-8, 1982, p. 1 81; 37e 3- 5, p. 180) a él la han faltado no las palabras ( ἀπο ρίᾳ λόγων ), sino la osadía ( τόλμης ) y la desvergüenza ( ἀναισχυντ ίας ) de pronunciar pala- bras dulces para los jueces pero in dignas de sí mismo ( ἀνάξια ἐμοῦ ). Tampoco desea guardar silencio y vivir tranquilo. Este giro es profun- damente irritante para quienes lo enjuician. Así, como escribe Markovits (2008, p. 4): “While Socrates remains committed to the idea of truth in speech, his practice highlig hts the difficulty and vulnerab ility of demo cratic speech”. Con la franqueza que lo caracteriza, consciente de haberse sometido al dios (Platón, Apología, 26e4-6, 29d 3-4, 1982, pp. 166, 168), asume Só- crates que debe vivir filosofando y examinándose a sí mismo y a los demás sin temor alguno, declarando su obediencia más al dios, lo mejor, que a los hombres conciudadanos. Así, el Sóc rates de la Apología platón ica (36c, 1982, 178) sab e que busca la utilid ad ὄφελος , puesto que les causa el mayor beneficio [ τὴν μεγίστην εὐεργεσίαν ] a los conciudadanos – en cuanto cu idarse o atenderse ( ἑαυτοῦ ἐπιμελεῖσθαι ) para hacerse lo mejor y más sensato posible ( βέλτιστος καὶ φρονιμώτατος ) – y asume que ejerce de benefactor ( εὐεργέτης ). Que sepamos, fue Wolff (1929, 2005, pp. 6, 27, 49-54) 11 el primero en destacar la relación temática entre la noción de εὐεργέτης y, 11 Antes que Gauth ier (1951, pp. 55-118, esp. pp. 114-117); con Jolif, 1 959, II, Comm., p. 272 y ss., basado en Deman, 1942, (es pecialmente, pp. 55-57)– c uya estela, para la cuestió n, sigue Pakaluk (2004). ‒  ‒ especialmente, algunos motivos tratados por Aristó teles en su definición de magnanimidad ( μεγαλοψυχία ) que enlaza, en el Estagirita, con la παρρησία , como muestra el siguiente pasaje (Aristóteles, Ética a Nicó- maco , IV, 1024b 27-1025 a2, 1985, p. 223): “se preocupará más de la ve rdad que de la reputació n, y que ha ble y actúe abiertamente (tiene, e n efecto, desparpajo [ παρρησιαστὴς ] por que es desdeñ oso[ καταφρονητικὸς ], y es veraz, excepto c uando es irónico, y esto, sól o con el vul go)”. Según el de Estagira, la franqueza radical se liga a la magnanimidad; en el Sócrates platónico aparece, por su parte, ese empeño en de svelar a cada ciudadano, rindiéndole, por indicación del demon, el mayor servi- cio. Aquí detecta Wolff (2005, p. 49 ) el eco socrático de Aristóteles ( É.N. , IV, 1023b 1-2, 1 5-24, 1985, p. 219): “Se tiene por magnánim o al hombre que, siendo dig no de grandes cosas, se considera merecedor de ell o. […] Así pues, si un hombre es y se cree digno de gran des cosas, sobre todo de las más excelentes (…) el honor; éste es, en verdad, el mayor de los bienes exteriore s”. El texto griego – aclara Wolff (2005, p. 49)– de Aristóteles 12 presenta los mismos elementos que la “más pura expresión de la estimación que de sí mismo tiene Sócrates”. Se consiga el texto de Platón ( Ap ología, 36d 1-5, 1982, p. 178) 13 : “Por consigu iente, ¿qué mer ezco que me pase por ser de este modo ? Algo bueno, (…) ¿qué con viene a un homb re pobre, benefact or y que necesita tener ocio para exhortaros a vosotros?”. Sobre esta correlación textual Pakaluk (2004, p. 101, n. 1), c on buen criterio, escribe: “The similarity suggests, of co urse, not that Aristotle derived his formula from Socrates or Plato, but rather t hat what Socrat es was displayi ng, at that point in his trial, was what Aristotle wished to pick out w ith that formula”. Todavía Wolff (2005, p. 50) apunta a la imbricación que existe, en Aris- tóteles, entre acción benéfica ( εὐεργ εσίαν ) y magnanimidad 12 “ δοκε ῖ δ ὴ μεγαλόψυχος ε ἶ ναι ὁ μεγάλων α ὑ τ ὸ ν ἀ ξι ῶ ν ἄ ξιος ὤ ν […] ε ἰ δ ὴ μεγάλων ἑ αυτ ὸ ν ἀ ξιο ῖ ἄ ξιος ὤ ν , κα ὶ μάλιστα τ ῶ ν μεγίστω ν (…) κα τ ' ἀ ξίαν δέ ”. 13 “ τί ο ὖ ν ε ἰ μι ἄ ξιος παθε ῖ ν τοιο ῦ τος ὤ ν ; ἀ γαθόν τι ”. ‒  ‒ (Aristóteles, Retórica , I, 1366b,17, 1999, p. 244): “la magnanimidad es la virtud de otorgar grandes beneficios [ εὐεργετημάτων ]”. Aún podemos recoger otro testimonio de Aristóteles, que no alcanzamos a ver citado por Wolff; se trata de Analíticos segundos (97b 15-26 (1988, p. 427): “Digo, p or ejemplo, que, si invest igamos q ue es el org ullo 14 [ μεγαλοψυχία ], habrá que o bservar, e n algunos orgull osos que conoce- mos, qué tie nen en comú n todos ellos en cuanto tales, (…) en otros ca- sos, como Lisandro o Sócrates: si tie nen en común el ser indi ferentes a la buena y la mala fortu na (…)”. Aquí se alude a la indiferencia ante las mudanzas de la fortuna , en co- nexión explícita con Sócrates y con la nombrada μεγαλοψυχία . Según Aristóteles, hay otros rasgos del magnánimo que nos parece abiertamente predicables de Sócrates y su actividad filosófico-política (cf., en otro sentido, Momigliano, 1973, p. 260), a saber ( É. N. , IV, 1123b 27-30, 1985, p. 22 0; 1024a 1-3, 15-24, p. 220; 1024b 13-16, p. 221; 1124b 5-11, p p. 221-222; 11 24b 17-20, p. 222; 1124b 23-26, p. 222): “Éste, si es digno de las cosas ma yores ( με γίστων ), será el mejor de to- dos (…). Po r consigui ente, el homb re verda deramente magnánimo ha de ser buen o ( ἀγαθὸν ); incluso la grandeza e n t odas las virt udes podría pa- recer ser propia del magnánimo. [… ] Parece , pues, que la magna nimidad es como un ornato ( κό σμο ς ) de las virt udes; pues las realza y no puede existir sin ellas. […] se comportará con mode ración respecto de la ri- queza, el poder , y toda buena, mala fort una, sea ésta como fuere , y no se alegrará excesi vamente en la prosperidad ni se apena rá con exceso e n el infortunio. […] ni se expone al pelig ro por fruslerías ni ama el peligro, porque estima pocas c osas, pero af ronta g rande s peligr os, y c uando se arriesga, no regatea su vida p orque consi dera que no es digna de vivi rse de cualquier manera ( οὐκ ἄξιον ὂν πάντως ζῆν ). Y es de tal índole que hace beneficios ( οἷος εὖ ποιεῖν ), pero se avergüenza de recibirlos, por- que una cosa es propia de un supe rior y la otra de un infe rior […] Es también propio del magnánimo no necesitar nada o apenas (nada), sino ayudar a los o tros prontamente, y ser altivo ( μέγαν εἶναι ) co n los de ele - vada posici ón y con l os afort unados, pero mesurado con los de nivel medio ( τοὺ ς μέσους μέτριον ). […] Asimi smo, es propi o del magnánimo 14 La traducción de Candel nos pa rece errónea y des conocedora de las dificultades que el tér- mino entraña. ‒  ‒ evitar ir hacia cosas que se estiman o a donde otro s ocupan los pr imeros puestos; y estar inactivo ( ἀργὸ ν ) o ser remiso, excepto allí d onde el ho- nor o la empre sa sean gra ndes, y sólo en contadas ocasiones, per o que sean grandes y nota b les”. El magnánimo no es, entonces, un inactivo hombre contemplativo o θεωρητικός , según quiere Gauthier (1959, II, Comm ., pp. 290-292); al contrario, el μεγαλόψυχος sí es activo en las cosas grandes, como bien apunta Cooper (1989, p. 205, n. 23) y advirtió antes Rees (1971, p. 242 y n. 26), además de haber indicado el papel pionero de Wolff. Como escribe Gribble (1999, p. 15): “The megalopsuchos displays th e sort of greatness which puts him on another level in the field of moral behav- iour”. Si revisamos, a la luz de los testimonios aristotélicos, la figura de Sócra- tes, podemos observar q ue, en efecto, es magnánimo por se r radical- mente franco, activo y arriesgado para l o importante, bueno, benefactor, no dispuesto a vivir a cualquier precio, moderado ante la riqueza y e l poder, indiferente en los cambios de fortuna, y gran de ( μέγαν ) o desde- ñoso con los de elevada posición. Para concluir esta sección, es necesario abordar aquí la continuidad que la μεγαληγορία socrática, descrita por Jenofonte (cf. Gray, 1989), tiene con la parresía y la magnanimidad expuestas y presentes, a su modo, también en Apología de Platón. Como es sabido, Jenofonte ( Apología de Sócrates , 1-2, 32, 2006, pp. 367, 377) menciona respecto a Sócrates “la altanería de su lenguaje ( μεγαληγορίας )” como “i nsensata” ( ἀφρονεστέρ α ) pero correspondiente con su manera de pensar ( αὐτοῦ τῇ διανοίᾳ ) y el hecho de que “[a]l en- salzarse a sí mismo ( τὸ μεγαλύνειν ἑαυτὸν ) ante el tribunal, Sócrates despertó el odio de los jueces y lo s impulsó más aún a votar su co ndena”. Sobre este término, yerra Hogenmüller 15 (cf. 2007, pp. 222-223; 2011, 2017), a nuestro criterio, al señalar la actitud del Sócrates que presenta Jenofonte como altanera o grandilocuente, aunque el término pueda ser vertido con ese matiz; recoge Hogenmüller (2007, p. 220, n. 366; 2011, 15 Damos las gracias al Dr. Boris Hogenmüller p or habernos atendido y proporcionado estos artículos y escritos. ‒  ‒ p. 197, n. 27), empero, un pasaje que puede resultar aclarativo para nues- tro planteamiento (Diógenes Laercio, II, 18, 2007, p. 99): “Y Calias en sus Encadenados : A. ¿Por qué vas tan solemne y con aires soberbios? B. Porque puedo. Sócrates es el responsable”. Es necesario apostillar que el texto lo traduce García Gual como “ir con aires soberbios” y dice en griego: “ φρονεῖς οὕτω μέγα ”. Por su parte, importa recordar que Sócrates afirma (Platón, Apología, 20e 4-5, 1982, p. 154): “Atenienses, no protestéis ni aunque pa rezca que digo algo presuntuoso ( μέγα λέγειν )”. La fuente de legitimidad procede del dios, Apolo délfico, rel evador de su sabiduría. En todo caso, se apre- cia un paralelismo conceptual significativo entre μέγα λέγειν y μεγαληγορία , señalado por Waterfield (2012, p. 274) y por Pontier (2017, p. 439), porque q ue se da ejemplo con la propia vida, que es como imparte su magisterio Sócrates, y se hace el máximo beneficio a la ciu- dad. Con acierto postula Dorion (2005, pp. 131-135) que la actitud de Sócra- tes la Apología de Jenofo nte no busca la condena por deseo de muerte, suscitando intencionalmente la predisposición adversa del jura do, sino que plantea una defensa basada en los hechos y obras de su v ida, no meramente en la palabrería forense. Aducidos los datos y argumentos antedichos, y a la luz de la presenta- ción aristotélica sobre la magnanimidad, parece justo sostener que la li- bre palabra socrática no es parloteo jactancioso, sino la expresi ón de su μεγαλοψυχία 16 , acorde con su franqueza al hablar, con el ser grande ante los poderosos, pensar a lo grande y hablar a lo grande, teniendo exacto conocimiento de la propia valía, de la propia dignidad y estimación, que sabe ligada a lo mejor. Así, al ser preguntado por sus méritos y obras, ni hay vanidad ni pusilanimidad, sino capacidad de juzgarlos cabalmente (cf. Jenofonte, Apología de Sócrates , 5, 5, 2006, p. 368 [“sintiendo por mí mismo una gran estima”]). De este modo, se comprende mejor la afirmación socrática en Jenofonte ( Apología de Sócrates , 1, 3:5, 2006, p. 368): “a lo largo de toda mi vida no he come tido ninguna acción 16 Es relevante observar cómo en inglés el término se traduce en ocasiones por ‘hig hminded- ness’, con el que también se t raduce, a su vez, μεγ αληγορία . ‒  ‒ injusta ( οὐδὲν ἄδικον )” y en Platón, ( Apología, 32d 1-3) 1982, p . 172) “a mí la muerte (…) me importa un bledo, pero (…), en cambio, me preocupa absolutamente no realizar nada injusto e impío ( ἄδικον , ἀνόσιον )”, p orque no cuadra al magnánimo “huir ( φεύγειν ) alocada- mente del peligro o cometer injusticias ( ἀδικεῖν )” (Aristóteles, É. N. , IV, 1123b 31-32, 1985, p. 220 ). Así, de acuerdo con esto, al hablar, Sócrates parece altanero ( ὑπερόπται ; cf. Aristoteles, E. N ., 1124 a 20) y hace gala de un ju sto desprecio ligado a la verdad ( δικαίως καταφρονεῖ ; cf. Aristoteles, E. N ., 1124 b 5-6), sin tomar en cuenta las veladas amenazas que recibe por supuestam ente ha- blar mal de los demás ( κακῶς λέ γει ν ; cf. Plato, Meno , 93e 3 - 94 a1). Para terminar, puede apostillarse, sobre la franqueza, que el magnánimo acepta con moderada complacencia los honores de hombres virtuosos, pero “si proceden de gente ordinaria y por motivos fútiles, los despre- ciará por completo” (Aristóteles, É. N ., 1024a 10-11, 1985, p. 220). 5. CONCLUSIONES Tras la exhibición y discusión de los testimonios antiguos, el análisis terminológico y el estudio crítico de la cuestión a partir de aportaciones eruditas, es posible afirmar que la parresía – como franca libertad de decir lo que se piensa – tiene una relación peculiar y fundacional con la democracia ateniense; que no sólo remite a un rasgo inherente de los ciudadanos en el ámbito del poder político, sino también en el ámbito público, incluida la enseñanza. Igualmente, resulta manifiesto que en la impiedad y en la corrupción juvenil se alían dos resortes legales para poner límites a la libertad de palabra expresada, en tanto en cuanto pudiera suponer una amena za para el statu quo . Asimismo, queda clara la postura socrática abiertamente contraria a la retórica sofística y al acomodo del λόγος a los intereses oscilantes y oportunistas de los demag ogos. Como contrapunto a esto, se a rticula, especialmente, a partir del con- cepto de magnanimidad en Aristóteles y sus ecos intertextuales, el ejer- cicio de franqueza radical socrática, propia de un alma grande y de al- guien magnilocuente , no tanto por el estilo retórico sublime, cuanto, por ‒  ‒ las obras de su vida y el legado no escrito de sus valores intelectuales y morales, característicos de la noble perfección anímica de Sócrates, su καλοκαγαθία . Por otro lado, no es posibl e intentar aquí, a partir de lo expuesto, ubicar a Sócrates políticamente en relación con la democracia y la tiranía, re- gímenes bajo los cuales vivió. Es cosa sabida que esta cuestión ha hecho correr ríos de tinta. Sólo cabe constatar aquí que, si atendemos a su obrar en ambos marcos gubernativos, Sócrates no es un amante de la demo- cracia tal como se presenta en Atenas ni de la tiranía, sino que se con- fronta activamente contra ambos, salvaguardando su independencia mo- ral e intelectual. Cual tábano que aguijonea a un animal grande y tardo, rechaza todo aquello que no esté ligado a la verdad, el bien y la justicia, motivo por el que denuncia también, como se deduce de las Apologías , el saber me- ramente técnico y vacuo de la retórica populista o demegórica, encabe- zada por demagogos que no protegen los intereses del pueblo. Su pala- bra es, hasta la muerte, la de un hombre libérrimo y, por ello, franca en todo lugar y contexto, abierta y valiente. Para curar los males de la ciu- dad y los ciudadanos, propone una reforma moral basada en el cuidado anímico de introspección reflexiva y dialógica. Tampoco podemos describir el modo en que se transforma el legado magnánimo de Sócrates en pro de una militante refundación ética de la πολις , en vista de que su martirio filosófico no resu ltó efectivo. Más allá quedan las metamorfosis de la parresía de bidas a las circuns- tancias geoestratégicas de la época helenística. Es entonces c uando la franqueza radical deja de ser un rasgo ciudadano y se convierte en una virtud privada y filosófica para el florecimiento espiritual íntimo 17 , tal como sucede en cinismo y en el epicureísmo, por ejemplo. 17 Es interesante anotar, cosa que a gradecemos al Sr. Pablo Montosa, cómo la par resía se adopta, a través de la retó rica en un valor semántic o tópico e invertido, cínico, adul ador o in- sincero, porque, según DRAE, sig nifica “[a]pariencia de que se habla audaz y librem ente al de- cir cosas , aparentemente ofensiv as , y en realidad gratas o halagüeñas para aquel a quien se le dicen”. ‒  ‒ Es esta la huella indeleble que Sócrates deja en las filosofías helenísti- cas. Ese legado de sinceridad veraz qu e será continuado a su modo por el mundo romano (cf. Fields, 2020) y cristiano (cf. Scarpat, 1964, 2001; Van Renswoude, 2019). 6. REFERENCIAS Aristoteles, Bywater, I. (ed.) (  ). Aristotelis Ethica Nicomachea. Clare ndon Press. 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Oxford Uni versity Press. ‒  ‒ apariencias para suscitar p ersuasión, propia de quien gusta más de con- tradecir victoriosamente, dado que quien pone en venta la excelencia retórica se juega allí su retribución (cf. Bowe, 2008, p. 238). En este contexto, encaja una perspicaz observación de Nietzsche que pone de manifiesto, por un lado, la dimensión vital, nuclear, no aparente, de la filosofía socrática, y por otra, la pretensión de un conocimiento en que se aúnen verdad y excelencia (Nietzsche, 2003, p. 186): “Sócrates es el p rimer filósof o de l a vida y t odas las escuel as que l e su- ceden son a nte todo fil osofías de la vida. ¡ Una vida dominada por el pensamient o! El pensa miento sirve a la vida, mie ntras que en t odos los filósofos a nteriores la vida servía al pensam iento y al cono cimiento: la vida correcta parece ser aquí el fin, allí, el conocimiento mayor y más correcto. La filosofía socrática es abs olutamente práctica ; se muestra hostil a tod o conocimien to que no vaya asociado a consecu encias éti- cas”. Aquí emerge la vida que se juega en el conocimiento con tono moral, haciéndose cargo, con su vocación dialógica y mutuamente aclarativa, de que (Aristóteles, Metafísic a, II, 93a 28–b 2, 19 94, p. 121): “[e]l est udio a cerca de la verdad es di fícil en cierto sentido, y en cierto sentido, fácil. Prueba de ello es que n o es posible ni que alguien la al- cance plename nte ni que yerre n todos, sino que cada uno logra decir algo acerca de la Naturaleza. Y que, si bien cada uno en pa rticular contri buye a ella poc o o na da, de tod os conju ntamente re sulta una ci erta magnit ud”. Resulta evidente, en efecto, cuán lejos está este obrar, esta praxis para la vida, que postula Sócrates, de quienes se dedican a elaborar, para la actio oratoria, sutiles argumentarios como maestros en la palabra y fin- gen saber aquello que no saben mediante las figuras de dicción y la ape- lación a los sentimientos del auditorio. De hecho, aquí el ciudadano, pre- sente en los tribunales y en las asam bleas, cobra un papel clave, por cuanto es él quien decide, entregado todo al Estado, dador de su sangre en la guerra y de su tiempo en la paz, velador de los asuntos públicos (cf. Fustel de Coulanges, 1971, p. 42 2), aun cuando se vea condicionado también por cuidados particulares. Aq u í e s o p o r t u n o a n o t a r q u e , en cuanto educadores, los sofistas – que buscan y a no tanto articular el sentido cuanto vencer en la disp uta – venden su saber del decir al mejor postor, que se cor responde con las familias de mejor posición. ‒  ‒ En cualquier caso, esta circunstancia – en que conv ergen actos presidi- dos por una palabra más o menos vaciada de sentido y el poder decisorio de individuos libres en cuanto pueblo – se sostenía porque tenía una re- lación simbiótica con el dominio militar y naval a teniense, ya que los ciudadanos eran hombres que habían contribuido como soldados a la conquista del poder de e xpansión y debían disfrut ar las contrapartidas socioeconómicas (cf. Kallet, 2000, pp. 202-205). 4. DIÁLOGO QUE (SE) ABRE A LOS DEMÁS , INCLUSO A LOS ARTESANOS: ZAPATEROS Y HE RREROS El diálogo socrático está encaminado, a diferencia del anterior uso del lenguaje – más resultadista y acuciado por las urgencias del poder –, hacia la inteligencia, la verdad y al modo en que el alma se haga lo mejor posible, por la virtud, ( Apología , 29e-30a, 31b,41e , 1982, pp. 168, 170, 186). Esta interlocución socrática (Marcio Cid, 2018, p. 138; 2020, pp. 333-334) implica un reconocimiento mutuo entre seres humanos, sin- tientes y pensantes, diferenciados y capaces de λόγος , con ide ntidades distintas, que se otorgan mutua legitimidad y competencia racional y verbal, sin descalificación premeditada o intencional. Así, el δι άλογος socrático, inscrito en la noción de comunidad, puede designarse como la palabra pensada que fluye, se abre paso a través de ( διά ) al menos dos emisores y receptores que se afectan recíprocamente. En su transacción informativa aflora (la aspiración a) un conocimiento intelectual o moral, así como la pretensión de aclarar algo ignorado o confuso, en un vaivén de preguntas y respuestas que se c onfrontan con la vista puesta en la verdad y el bien, sin tensión impositiva, aleccionadora o de adoctrina- miento. Al contrario, muestra una disposición abierta y receptiva, se pre- senta como una manera de considerar los asunto s, al tiempo que eviden- cia la insuficiencia de lo supuestamente incontestable. Con la vista puesta en el horizonte de la verdad y la excelencia humana, especial- mente moral, cabe comprender las palabras de Sóc rates en la Apología platónica (38a 2-7, 1982, p. 180), cuan do sostiene: ‒  ‒ “[…] el mayor bien pa ra un hombre es precisamente éste: t ener conver- saciones cada día acerca de la virtud ( περὶ ἀρετῆς τοὺς λόγους ποιεῖσθαι ) y de los ot ros te mas de los q ue vosot ros me habéi s oído dial ogar cuan do me examina ba a mí mis mo y a ot ros, y si di go que u na vida sin exa men no tiene o bjeto vivi rla para el hombre, me cr eeréis aún men os. Sin em- bargo, la verdad es así”. Este cultivo de la razón hablante con vistas al bien tiene importantes antecedentes y suele conocerse (cf. Marcio, 2020, pp. 266-270; 2022, pp. 124, 127) como ἐπιμέλει α ἑαυτ o ῦ , cura sui o, dicho de un modo más griego y platónico, como περὶ ψυχῆς θεραπεί αν (Platón , Laques , 185d- e, 1982, p. 461). Esto designa la cura o terapia del alma, su cuidado, que recientemente recupera Camps (2021, pp. 190-201). Aquí se atisba una felicidad basada en la autenticidad y en la dedicación a lo que Sócrates estima como esencial, esto es, el aplicar atención a la interioridad refle- xiva para saber vivir, de modo que el sa ber se concibe para la vida buena. En esta línea Solana Dueso (2013, p. 6 8) aduce dos ricos textos d e Platón y Jenofonte, cuyo contenido merece ser citado, en vista de que el hablar socrático se emplea “para llegar a ser hombre s de bien y poder tener una buena relación co n su familia, con el servicio, sus p arientes y amigos, con la ciudad y sus conciuda danos ” (Jeno fonte, Recuerdo s de Sócrates , I, 2, 48, 199 3, p. 46). Así lo sintetiza Canto-Sperber (2000, p. 107): “El ejercicio de la racionalidad crítica es el mejor modo de realizar este buen estado del alma, pues permite el desembarazarse de las falsas creencias sobre los bienes y sobre los males. El examen y el diálogo con otro permiten poner al día las creencias morales implícitas del in terlocu- tor, revelar las contrad icciones que existen entre ellas y, al término de una refutaci ón, convencerle de que a bandone una creencia falsa”. El texto de Platón resulta especialmente iluminador a la hora de presen- tar la práctica antisofística de Sócrates (Platón, Gor gias , 503a, 1987, p. 111: “[S]i hay estas dos clases de retórica, una de ell as será adulaci ón y ve r- gonzosa oratori a popula r; y herm osa, en ca mbio, la otra, l a que procu ra que las almas de los ciudadanos se hagan mejores y se esfuerza e n decir lo más c onveni ente, sea agrad able o desagradabl e para los que lo oyen”. ‒  ‒ Aquí la conveniencia no se ubica en la ocasión, en la remuneración o en la persuasión inmediata, sino en los valores característicos del saber ético, que ponen el foco en lo más noblemente humano. Esto, debido al modelo cívico de Atenas, queda preterido, pero es lo esencial para Só- crates. Su estrategia discursiva, como señala Solana Dueso (cf. 20 13, pp. 68-77) es de carácter privado (no masi vo), breve y deseosa de c onstruir en común una trama argumentativa, por recurrir al diálogo como dispo- sitivo lógico-racional en el que plantear el (des)acuerdo o la (d is)con- formidad frente a los razonamientos revisables y n o meramente retóri- cos, basándose en la secuencia continua de pregun tas y repuestas. Ese ejercicio depurativo gracias a las razones intercambiadas (con una vertiente destructiva y otra constructiva) se muestra en el ἔλεγχος o ar- gumentación dialéctica refutativa, que es más que un método de inves- tigación filosófica (cf. Vlastos, 1991, pp. 111, 114 y ss. ), por cuanto concierne significativamente al examen de sí mismo y de los demás en dos sentidos: 1) la pretensión de obtene r una verdad moral; 2) la revisión de las propias creencias realizada por quienes quedan contradichos. Todo lo que señalamos enlazaría, entonces, con una epistemología y una moral, aparejadas, que resultan mucho menos pesim istas si las compa- ramos con Platón (cf. Popper, 1991, p. 33). En cuanto a esto, parece que Sócrates asume el poder de su palabra para abrir(se) a los demás, o abrir- les, simbólicamente, la cabeza, en el sentido de presentarles la entrega al cuidado y la mejora anímicos; así, el diálogo socrático se basa, como es harto conocido, en la ironía y en la llamada docta ignorancia. De este modo, lo que en el examen dialógico se logra del interlocutor, sin humi- llación alguna, es que “le desnudamos, de algún modo, por dentro” (Pla- tón, Cármides , 154e 5-6, 1982, p. 329). Debe mencionarse, con todo, una faceta adicional de la abertura socrá- tica en cuanto participa y hace partícipes del λόγος a clases bajas, a aque- llas que no protagonizan la vida política ateniense coetánea ni las obras de Platón. Sobre este asunto, se impone recordar que, como señalan Cartledge (2001, p. 107) y, con argumentos plausibles, Valdés Guía (2020, pp. 107-127), Sócrates era hijo de un cantero / escultor, con algún acomodo social pero obligado a trab ajar para mantenerse; por ello, la resolución de consagrar su vida a la filosofía convirtió al tábano de ‒  ‒ Atenas en alguien “pobre como un thes”, aunque estableciera lazos edu- cativos con atenienses de excelente posición. Aquí puede, en consecuen- cia, aventurarse: 1) que el tábano de Atenas, pese a su relativo acomodo, ejecute una misión de bonificación anímica transversal, para toda la ciudadanía, con lo que el poder de su palabra introspectiva y transformadora hace que tomen voz – intelectual, moral y política – también aquellos que no la tenían, quizás acuciados por sus múltiples obligaciones como artesanos ( τεχνῖται ), trabajadores manuales ( βάναυσοι ) o jornaleros ( θῆτες ). Esto podría interpretarse como un acto de generosidad d escensional de quien está algo más arriba en la escala social y busca una cierta reunificación. 2) que Sócrates es capaz de un dialogar campechano con aquellos que, a fin de cuentas, pertenecen a su misma categoría ciudadana, y que esto explica su cercanía con ellos y permite inferir cuán molesta pudo resultar la palabra moralmente incriminatoria que, por un lado, causaba disgusto entre aristócratas y artesanos puestos en evidencia por un ha- blar que señalaba valores o repreguntaba hasta la extenuación; por otro lado, esa palabra suscitaba la adhesión embrujada en lo más granado de la juventud ateniense, llamada a ejercer el poder, hasta el punto de que no atendían cuanto la tradición familiar, religiosa y cívica esperaba de ellos. Como quiera que sea, deb en mencionarse todavía d os datos relevantes: el carácter socrático de contraejemplo político por la virtual dejación de (algunas de) sus responsa bilidades, sin remuneración alguna, y la alu- sión algo frecuente, en los escritos de Platón y Jen ofonte – entre otros – , al trato socrático con zapateros, herreros y otros artesanos. En cuanto lo primero pueden aducirse múltiples pasajes de la Apología platónica (23b-c, 29e-30b, 31b-c, 1982, pp. 157-15 8, 168, 170), en que la persona Sócrates reconoce no haberse podido de dicar a las obligacio- nes públicas o privadas por su misión divina; insiste en su consagración a lo que vale mucho, que ubica en el alma, no en los bienes exteriores; igualmente, señala el descuido de sus asuntos privados y el abandono de sus bienes familiares en pro del bienestar psíquico de sus ‒  ‒ conciudadanos, ello sin pretender pago o remuneración dineraria alguna, lo que lo deja en una situación – según confiesa – de pobreza. En cuanto a lo segundo ca be presentar diversos testimonios, de la Apo- logía (cf. 22c-d, 1982, pp. 156-157) y de otras obras platónicas, como de las obras de Jenofonte o de Diógenes Laercio (cf. II, 122, 2007, pp. 141-142). En cualquier ca so, se produce con los artesanos una interlo- cución con vistas a esclarecer qué sea el saber, por cuanto ellos deben de poseer muchos y bellos conocimientos; aquí se significa el Simón, a cuyo taller acudía Sócrates para dialogar, mientras este zapatero tomaba notas que, al parecer, le sirvieron para poner por escrito por primera vez las charlas de Sócrates en forma de diálogo. Así mismo, interesa obser- var que Simón rechazó ser mantenido por Pericles y así no renunció a su παρρη σία . De esto se infiere que Sócrates no hizo ascos a los obra- dores ( ἐργαστήρια ) que – según reporta Lewis (2021, pp. 223 -225) – había cercanos al ágora, ya fuera para escribanos, curtidores, carpinte- ros, zapateros o herreros. En sintonía con lo antedicho, estos oficios y trabajadores son también objeto de estudio analógico en Platón (cf. Go rgias , 517d-e, Protágoras , 319d, 324d, 1987, pp. 132, 522, 530) y aparecen asimismo en Jenofonte (cf. Recuerdos de Sócrates , III, 7, 5-8; IV, 4, 5, 199 3, pp. 129, 176) como aquellos que no están tan ejercitados en el arte político, puesto que tra- bajan como bataneros, albañiles, campesinos y comerciantes, entre otros oficios. En el intercambio dialógico para pensar el bien en el sentido de la πόλις emergen estos operarios retribuidos como portadores de una voz que puede ser atendida, lo que configura una identidad ateniense más polié- drica, fluida y plural de lo que cierta filosofía nos ha transmitido, (cf. Vlassopoulos, 2007a, pp. 37-42; 2007b , pp. 76-84). En esta misma línea, Sobak (2015, 676-681) investiga sobre la relación de Sócrates con los zapateros y hasta qué punto deben estos estar úni camente “a sus zapa- tos”, en el sentido de no desbordar su papel laboral con reflexiones que los superarían. Lo noved oso estriba, sin embargo, en que (cf. Sobak, 2015, p. 676) Sócrates se mezcla con todo tipo de atenienses, artesanos / trabajadores populares, cuyo saber, en pos de uno superior, también le interesa. Esta costumbre intrigaba y exasperaba a sus amigos mejor ‒  ‒ situados. Aquí aparece, como bien se ñala Millett (1998, p. 223), la ten- sión entre quienes se dedican a humildes labores manuales y la aristo- cracia, en torno a quiénes ocupan ese lugar, el ágora, que es cent ral para el intercambio de bienes y de ideas. En todo caso, l o importante para el tábano de Atenas es que (Jenofonte, Recuerdos d e Sócrates , III, 7, 9, 1993, p. 129): “[n]o te desconozcas a ti mismo, mi querido amigo, ni cometas el error que comet e la may oría, pues mucho s, lanza dos a ave rigua r los as untos de los otros, no se vuelve n a examinarse a sí mismos . No te dejes arras- trar por la pereza, sino más bien es fué rzate en poner má s atención a ti mismo”. 5. PALABRA VIVA, EJEMPLO Y PRAXIS Como bien apunta Bastide (cf. 193 9, pp. 172-173; 176-184 ), subsisten dos concepciones opuestas de lo racion al en época de Sócrates: la de una razón especulativa, abstractiva, verbosa, orgullosa, petrificadora, lógica y conceptual frente a otra que sí asume y supera el d esconocimiento que de la vida y sus flujos borboteantes tienen las filosofías conceptualistas. Como bien sostiene Landa (2003, pp. 115-116): “Sócrates es un pensad or pre sto para afrontar la complejidad de la ex is- tencia. L o mismo reivindi ca un discurso i nobjetabl emente lógico que apela, cada tanto, al céle bre daimon (…)”. En él el pensar bien se orienta al vivir bien, a la virtud reflexionada que se manifiesta además en una vida concorde con lo pensado. Esta dimen- sión práctica y concreta, caso por caso, diálogo por diálogo y en unas condiciones de auténtica comprensión mutua, dem uestra la consistencia inseparable entre pensamiento, palabra y acción (cf. Marcio Cid, 2018, 136-137) que han sido subrayados por P. Hadot (cf. 1998 , pp. 13-15; 2006, p. 245). El francés i ndica el engarzamiento entre la forma de vida y el discurso filosófico, en cuanto est e es mostración de aquella, que implica una transformación radical y significativa de la propia existen- cia, por cuanto se lleva otra vida. En esta línea cabe destacar el caso de Sócrates que, guiado por su demon (cf. Platón, Apología , 31c, 1982, p. 170), abandona en buena medida los asuntos públicos y priva dos para filosofar; no ob stante, no puede ser ‒  ‒ tachado de ἀπράγμων , esto es, de inactivo en lo concerniente a la vida pública de la ciudad (cf. Carter, 1986, pp. 40, 1 84-185), por cuanto – si estimamos el testimonio de Jenofonte ( Recuerdos de Sócrates , IV, 4, 1- 3, 1993, p. 175) –, Sócrates ocupó cargos políticos y asumió con gran disciplina sus responsabilidades de hoplita; además, la viva ocupación por el bienestar anímico de sus conci udadanos lo singulariza como al- guien no propiamente desocupado o indolente. Al contrario, puede ser c onsiderado la encarnación de la filosofía y de la coherencia intelecto-vital para la bondad excelente, habida cuenta de que, según reporta Epictecto (IV, 5, 1.1 -2.3, 1993, p. 408): “El hombre b ueno y honrad o ni disp uta él mismo c on nadi e ni, en l a medida de sus fuerzas , se lo permit e a otr o. Para nosotros es ejemplo también de esto, c omo de las demás cosas, la vida de Sócrat es”. Precisamente por la vinculación necesaria entre palabra y vida, cabe re- cordar lo que señala Diógenes Laercio (II, 20, 2 007, p. 100): “Fue tam- bién el primero en dialogar sob re la manera de vivir”. Sobre este asunto, escribe con razón Bracht Branham (2000, p. 124 ): “La idea subyacente de que la autorida d de un filósofo (o sabi o) es el resultado de su éxito en ad optar (o poner en práctica) lo que e nseña, antecede a la filosofía propiamente dic h a, y es una de las razones por las que Sócrates y Diógenes tienen su peculiar sitio en el panteó n de los filósofos”. Esta correlación necesariamente bidireccional entre el pensar-decir y el obrar está testimoniada también por Jenofonte ( Rec uerdos de Sócrates , I, 2, 18; IV, 4, 10, 1993, pp. 28, 177), en el sentido de dar expl icación no sólo con las palabras, sino también con los hechos, porque é stos son más persuasivos e implica n la no contradicción inmoral entre vida y pen- samiento, ya que el mejor modo de enseñar es hacer cuanto se predica. En sintonía con esto, mencionamos la noción de palabra viva so crática, que destaca por su agrafía, por el no escribir, como apunta Niet zsche ( Fragmentos póstumos , I, 1, 24, 2010, p. 69): Sóc rates es “aquel que no escribe”. Sobre la voluntad militante de no escribir, suele aducirse el pasaje co- rrespondiente del Fedro platónico (cf. Hyland, 2008, pp. 115-135). Al ‒  ‒ hilo, puede asumirse con matices el hecho de q ue el diálogo es algo vivo, dinámico y que – contra l a insistencia en la pureza de Sócrates que pro- pugna Heidegger (2 005, pp. 79-80) – p recisa un arraigo en la co existen- cia presente, sin que acontezca una cierta petrificación del discurso por- que el despertar de la salud anímica y el amor a la sabiduría están en juego ahí (cf. Kingsley, 2006, pp. 1 4, 37). Mediante la renuncia a la escritura se evita, entonces, que la filosofía se convierta en una forma de mera reproducción de pensamientos, antes que un modo original de reconsiderarlos y compartirlos en la continui- dad intermitente del diálogo 22 . Así, no hay sustitución del habla, que es presencia e interacción de seres concretos y efectivos dando razón frente a la idealización textual de la verdad y del valor (cf . Derrida, 1986, pp. 182-183; De Magalhães Vilhena, 1952, p. 68). El hablar está aquí hen- chido de sentido porque remite a una praxis, que la larga tradición li- bresca nos ha nublado. Montouri (1998, p. 11-13) p ropugna una relación entre agrafía y aristocratismo intelectual antidemócrata de la que discre- pamos, pero ofrece ricas observaciones sobre la no escritura socrática, como De Magalhães Vilhena (cf. 1952, pp. 6 3-82). Es preciso en este punto consignar algunos posibles motivos – teñidos de evaluación anti- demócrata de Sócrates – propuestos por el portugués para la agrafía so- crática: porque fue un hombre centrado en la acción, en la palabra ha- blada, porque no era usual que los hombres de la época de Pericles es- cribieran, porque ‘la musa no había aprendido a escribir’, esto es, porque todavía persistía un cierto predominio cultural e institucional de la ora- lidad frente a la escritura en prosa, no poética, y por el rechazo de la logografía, es decir, de la escritura de discursos para que los pronuncia- sen otros, en la línea de los sofista s mercenarios. A diferencia de otros autores, no apreci amos en este asunto una correla- ción entre rechazo abierto de la democracia y de la escritura. De hecho, parece más justo afirmar que – con su advocación por una palabra que desea la mutua comprensión, la elevación anímica desde el examen de la propia vida – Sócrates lanza un órdago al statu quo ateniense y su palabrería política, movida por ambiciones poco confesables. Eso 22 El estímulo germinal para est a consideración proc ede de Decharneux (2015, p. 24). ‒  ‒ supone, por decirlo de algún modo y con Foucault (2005, pp. 122-123), que su discurso, como entramado de p oder y saber, es un asalto a Atenas y a sus individuos en pro de un λόγος que sirva a la καλοκαγαθία anímica, a la ἀρετή , y a la εὐδαιμονί α . Por ese motivo, Rivero Weber (2005, pp. 98, 100) alude a Sócrates como aquel que practica “el trágico arte de escribir sin t inta (…) Sóc rates no re quería escribir con tinta para hablarle a la humanidad, por que filosofar para él no era e scri- bir con tinta en pape les, sino escribir en la Histor ia con su propia v ida, con su ejemplo”. Al hilo de lo antedicho cabe apos tillar que, con sus pensamientos, sus palabras y su ejemplo mortalmente vital, Sócrates esculpió martilleante, desde el λόγος y en la mente de (algunos de) sus conciudadanos, la pre- gunta por el cuidado anímico, por la introspección con vistas a la exce- lencia moral, a la virtud. Por eso afirma Festugière (2006, p. 1 05): “La grandeza de Sócrates es haber conduci do a Grecia a la edad de la razón. (…) . Tal es el alcance del axioma: ‘Conócete a ti mismo’. Toda acción del hombre es humana, es mora l, desde el momento e n que es razonable. Una ciencia de la moral se deriva de ello naturalmente. Hay una perfecci ón que nos es propia y debemos tender a ella s o pena de no ser ya hombres” . Esa inscripción ejemplar supone devolver a los coetáneos grie gos y la posteridad la mirada, de manera que puedan reflejarse, ver a Sócrates moribundo y a sí mismos, en el juego de espejos y miradas que conforma la identidad griega (cf. Vernant, 2001, p. 114). 6. LA ENDIABLADA P ALABRA SOCR ÁTICA: CORRUPTORA ANÍMICA E IMPÍA No pretendemos esclarecer aquí qué sea el demon; pero sí indicar algu- nos elementos que, si se permite la expresión, convie rten a lo que a priori sería una señal o acto de la divinidad en algo diabólico, nefasto. En este punto, debe recordarse la íntima relación que en Atenas existe entre religión, prácticas cohesivas públicas y política (cf. Cartledge, 2009, pp. 79-80). Frente a esto, como ya se ha ind icado, Sócrates dice tener una misión – vinculada a su daimon – de servicio a la ciudad, cosa ‒  ‒ que lo lleva a hablar con todos los conciudadanos para que examinen y mejoren su alma (cf. Platón, Apología , 31c, 1982, p. 170). Sobre el asunto, escribe sagazmente Hadot (2013, pp. 60-61): “no puede negarse el carácter ‘misio nero’ de muchos filóso fos antiguos important es, m isioner o en el doble senti do de ‘recibir una mi sión divina ’ y de ‘ pretender la con versión’. S ócr ates, también en este punto, supone el modelo fundamental”. En todo caso, la práctica del diálogo socrático supone un riesgo para la πόλις porque, dicho sumariamente, 1) conlleva una elección excluyente entre el cultivo de los negocios cívicos tradicional; 2) implica la obe- diencia al demon personal, en cuanto di vina voz de la conciencia, frente a las prácticas cultuales establecidas, q ue tienen una función coh esiona- dora, con lo que se tiñe de irreligiosidad o impiedad; 3) constituye la constatación de que, al menos para el Sócrates platónico, las convencio- nes legales tienen un rango inferior (cf. Solana Dueso, 2013, pp. 147- 148, 198); 4) muestra la proximidad educativa y la seducción intelectual entre la juventud ociosa de clase alta; 5) fomenta la transmisión de una actitud crítica o de cuestionamiento personal y social sobre valores y conductas; 6) se convierte en mácula e infracción para la estabilidad so- cial porque altera, por la vía de la reflexión y de la acción ejemplarizante, el marco mental identitario más o menos discrepante y requiere servicial subordinación tácita (cf. Benéitez, 2007, pp. 18-20). Todo ello visibiliza, en consecuencia, la singularización de un individuo frente a la comuni- dad (cf. Platón, República , 1990, V, 462 a-c, pp. 264-265; Leyes , XII, 942b, 1999, p. 293) y ta mbién ciertos valores antisociales, al modo de una disonancia o, por mejor decir, de una desviación traidora. De acuerdo con esto – y ya señalada más arriba el entretejimiento de religión y política en la Atenas – cabe pensar con Cartledge (cf. 2009, pp. 85-87) hasta qué pun to el juicio de Sócrates fue de tipo religioso tanto contra los librepensadores irreligiosos cua nto, contra los sofistas, por haber violado ambos tipos humanos los más sagrados valores de la ciudad, abusando de la libertad de pensamiento. En esa línea, Wallace (1994) apunta que Sócrates pudo haber sido un chivo expiatorio en una Atenas que venía de la derrota en la guerra del Peloponeso; igua lmente, restaban las relaciones con Critias (esto es, cercanía a los 30 Tiranos); ‒  ‒ además, persiste en Sócrates un rechazo consciente de los procedimien- tos y métodos argumentativos de la inautenticidad cívica. De hecho, su discurso de defensa desarticula sutilmente la retórica forense (cf. Co- laiaco, 2001, pp. 26-36). Así, este comportamiento pudo resultar muy irritante, pese a que tanto en los Recuerdos de Jenofonte se procura re- futar, de modo filosófico, las acusaciones de impiedad y corrupción mo- ral de la juventud (cf. Gray, 1998), al igual que en la Apología de Platón. A fin de cuentas, el Sócrates platónico es bien consciente (cf. Apología , 23cd, 1982, p. 158) de que le acompañan los jóvenes de clase alta, que le oyen, lo emulan y ofenden a los con ciudadanos con las pregu ntas im- portunas que ellos form ulan en sus exámenes, las cuales ponen en evi- dencia la ignorancia del preguntado. El cuestionamiento de los mayores puede, entonces, subsumirse en la acusación de impiedad porque revela un menoscabo de la moralidad pú- blica (cf. Colaiaco, 2001, p. 119). La buena relación con los jóvenes y poderosos la recoge Platón con tintes literarios en el discurso de Alci- bíades (cf. Banquete , 221e-222a, 1988 , p. 283) en que contrasta la pobre apariencia del discurso con su oro interno, pues guarda imágenes de vir- tud para ser nobles y bueno; esto es a sí hasta el punto de que el joven queda subyugado, fascina do y seducido y se aparta de sus ocu paciones cívicas, por más que tales discursos se presenten por fuera plag ados de burros y herreros. Por otra part e, cabe recordar que, in cl uso en el trance de l a conde na y de la muer te, se muestr a Sócrat es impelido por su demon (Pl atón, Apo- logía , 31cd , 1982, p. 1 70) y ad herido a lo s valore s del verda dero diá - logo filosófico; enarbola una desafian te religio sidad indi vidual (cf. De- charneux , 2015, pp . 55-56), do nde lo divi no se an uda con el autoaná- lisis, con el intelectualismo moral por la vía del oráculo dél fico – so bre el hecho de que Sócrates se a el hombre más sa bio de Grecia por su docta ignora ncia – (cf. Marci o Cid, 2018, pp . 136-138). No obstante , también importa el nuevo luga r que Sócrates abre al dar razó n exigent e de la propia cond ucta, los valores y la prop ia identidad. S o b r e es o , no yerra Parker (cf. 1996, p . 210) cuando afirma qu e en cierto s entido hubo una crisis religiosa en el siglo V porque algunos vieron, quizás por primera vez, al pensamien to especulativo co mo una amenaza. ‒  ‒ 7. CONCLUSIONES A la luz de lo expuesto, Sócrates encarna de manera paradigmática y desde una perspectiva eurocéntrica, la conflictiva relación entre poder, comunicación y autenticidad. En una Atenas movida por diversos y ba- jos intereses, tiránicos o populistas, el llamado tábano de Atenas persiste no tanto por la búsqueda de una verda d absoluta, cuanto por el rechazo de lo aparente e impuesto, con una (im)pertinente interrogación pro- funda que trastoca los cimientos mismos de la vida, y la tiñe de morali- dad racional. Esa conmoción transformadora es para todos, artesanos o aristócratas. Igualmente, este asalto a un λόγος arraigado en la vida, junto a los ries- gos de su aguijoneo, cuestan la vida a Sócrates, lo que al propio tiempo conlleva – paradójicamente – ahogar literalmente su voz, pero no pro- vocar una damnatio memoriae , sino la máxima difusión de sus palabras no escritas; esto último señala, por su fracaso, a los mecanismos más o menos explícitos de exclusión e inclusión para la difusión de la propia voz (Foucault, 2018, p. 14): “en toda sociedad l a prod ucción del discu rso está a la vez control ada, seleccionada y redistribuida por cier to número de procedi mientos que tienen por fu nción co njurar su s poderes y peli gros, domina r el aconteci- miento aleatorio y esquivar su pesa da y temi ble materialidad”. Platón nos recuerda este hecho, cuando literaturizando, su Sócrates dice ( Apología , 31c, 1982, pp. 182-183): “Van a se r má s los que os pidan c uentas. (…) si pensáis que mata ndo a la gente vais a impedir que se os reproc he que no vivís rec tamente, no pensáis bie n”. En ese sentido, Sócrates – que selló su destino al presentar su misión filosófica ante el jurado – constituye un símbolo antiguo, en cuy a estela se halla Jan Patocka. Así, como sostiene brillantemente Colaiaco (2001, p. 103): “[t]he trial of Socrates illustrates that when a city seeks power and wealth at the expense of justice and morality, the good man is perceived as a bad citizen”. ‒  ‒ 8. REFERENCIAS Aristófanes (ed., trad.) (  ). Come dias. Vol.  . Gre dos. Aristóteles (  ). Tratados de lógica  . Gredos . Id., Calvo Martínez, T. (e d., t rad.) (  ). Metafísica. Gredos. Id., Pseudo Aristóteles (  ). Constitu ción de los atenien ses: Económicos. Gredos. Id. (  ). Ética Nicomáquea; Ética Eudemia. Gre dos. Id. (  ). Política. Gredos. Bastide, G. (  ). Le moment histori que de Socrate. Alcan. Benéitez Prudencio, J. J. (   ). 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Nela o autor revela a sua formação sobre autores clássicos e filósofos da Antiguidade, assim como a leitura de pensadores se us con- temporâneos como Giovanni Botero (1 540-1617), seja através da Razão de Estado (1583), da s Causas da Gra ndeza e Magnificência das Cida- des (1589) ou das Relações Universai s (1591). No discurso de 1608 em diálogo entre um Político, um Soldado e um Filósofo, Lisboa é amplamente valorizada pelos seus atributos naturais para abrigar a residência do rei e da sua corte: desde a salubridade do sítio, a capacidade de ser abastecida de tudo o necessário, a sua feição inexpugnável, até dispor de condições para repouso e actividades lúdi- cas, além de ser um activo porto marítimo internacional. 23 Conclui-se 23 Tais características teriam sido salientadas tam bém por Francisco de Monzón a o elogiar Lis- boa em capítulo ampliado (e m relação à edição prínceps de 1 544) sobre a comparaç ão com Jerusalém, no seu Libro Primero del Espejo del Prí ncipe Christiano, de 1571 (Bouz a Álvarez, 2000, p.178-180) . Outros escritores valorizaram Lisboa, ant es e depois de Luís M endes de Vasconcelos, seja Damião de Góis (Évora , 1554), Afonso G uerreiro (Lisboa, 1 581), seja Duarte Nunes de Leão (Lisb oa, 1610), Fr. Nicolau de Oliveira (Lisboa , 1620), Manuel Severim de Faria (Évora, 1624), ou Manuel de Faria y Sousa (Madrid, 1628), como salienta Día z-To- ledo (2016, 112-1 13). Sobre Severim de Faria vela-s e López Millán (2011). ‒  ‒ pela pertinência de voltar a funcionar como capital de um amplo Impé- rio, territorial e marítimo. De facto, passara-se já vinte e sete anos desde que n as Cortes de Tomar (1581) fora legitimada a sucessão do trono português em Filipe II de Espanha, neto de D. Manuel I, após período de tensões incluindo mili- tares. O novo rei, Filipe I de Portugal, assumira compromissos em Cor- tes de manter a identidade nacional portuguesa (o reino), fosse do ponto de vista legislativo, na moeda, nos est atutos de corpos sociais e na ad- ministração do reino e do seu império. Mostrara intenção de não se afastar demasiado da antiga capital, Lisboa, e da relação com os súbditos portugueses 24 . A image m então criada de Filipe I era a de um rei nacional, até na forma de se trajar (Bouza Álva- rez, 2000, p.74) 25 . Em Portugal terá permanecido algum tempo, até à morte do seu primogénito e reunir Cortes para celebrar o novo herdeiro. Desde 1583 não mais voltou, até falecer em 1598. Aquando da publicação de 1608, governava a monarquia dual Filipe III de Espanha (II de Portuga l). Sob várias pon derações e alguma celeuma deslocou-se a Corte de Madrid para Valladolid em 1601, para de no vo regressar a Madrid em 1606. Não faltaram conselhos, altercações e, ao que tudo indica, empenhamentos de certas figuras de forte valimento para tal acontecer (Olival, 2010, p.191-197). Só em 1619 e por apenas três meses Filipe II de Portugal visitará Lisboa. Não demonstrou inte- resse maior por ouvir queixas, facto que representa a inoperacionalidade 24 Fez parte da propaganda filipina para a aceitação p elos Portugueses do novo rei, arbít rios insinuando vir Lisboa a ser engr andecida e até tornar-se eixo d o tráfego americano o u mais ainda, integrar uma rota de globalização unindo, pela circumnavegaç ão, o comércio da Amé- rica, da Ásia e da África ( Archivo General, Simancas, Valhad olid, Estado, 401, fols. 257-259 e 248, apud Bouza Álvarez, 2 000, p.176-177). Tornav a-se também digna de re flexão a pas- sagem da Casa de la Contratació n para Lisboa. Nem tudo seria propaganda pois havi a con- senso sobre a excelência do po rto de Lisboa. 25 Filipe II de Espanha, I de Portugal, assumindo a sua monar quia plural, cria, antes me smo do juramento em Cortes (Tom ar, 1581), um novo escu do de armas integrando as armas portu- guesas identificadoras do reino ( Bouza Álvarez, 2000, p.75 -77). Ficariam numa posiç ão nobre. Também integra Portu gal, naturalmente, no seu tít ulo. Quanto à assi natura régia, a versão por- tuguesa incluía à direita cinco po ntos (sendo o último começo de traço) simbolizando a s qui- nas ou as cinco chagas de Cristo ( Olival, 2010, 160/161). ‒  ‒ 7. REFERÊNCIAS Alves, J.F. (  ). Nota prévi a. In L.M .Vasconcel os, Do sítio de Lisboa: Diálogos (pp.  -  ). Lis boa. Li vros H orizont e. Bell, A. (  ). O humanista Dom Jerónimo Osório . Coimbra. Impr ensa da Universi dade. Bouza Álvarez, F. (  ). Portugal no tempo dos Filipes. Po lítica, Cultura, Rep resen taçõ es (   -  ) . Lisboa . Ediç ões Cosm os. Cruz, M.L.G. (  ). O comporta mento humano num projecto de consciencialização e de reforma económica de  . In Proble matiz ar a História. Est udos de Históri a Moderna e m Homen agem a Mari a d o Rosário Th emudo Barata (pp.  -  ). Lisboa. Cal eidosc ópio e C HUL. Cruz, M.L.G. (  ). As controvérsias ao tempo de D. 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En ese contexto de gestación, con una cota de ebullición del con- siguiente proceso político catalán, el aparato propagandístico de Estado activó todos sus resortes mediáticos e institucionales; en concreto, la Junta de Andalucía gobernada por el PSOE. Uno de los síntomas reacti- vos debidos a ese momento crítico fue, en el caso de la institución auto- nómica , premiar al año siguiente, 2018, con la Medalla de Andalucía, la erupción chovinista de sacar pecho por las glorias imperiales, que lle- vaba algunos años siendo reivindicada, y que había plasmado negro so- bre blanco la escritora Elvira Roca Barea. Profesora de Secundaria y filóloga medieval (donde el adjetivo, aparte de a su perfil ideológico, también es aplicable a su á rea de especializa- ción académica), Roca Barea fue presentada mediáticamente como si fuera historiadora y como si hubiera sido docente de largo recorrido en Harvard más allá de alguna estancia puntual: “Hoy tenemos con noso- tros a una investigadora malagueña, durante muchos años también en la Universidad de Harvard, que nos trae muchas respuestas”, era l a presen- tación de una entrevista en Buenos días, Andalucí a , de Canal Sur, a la que nos vamos a referir en breve. Es c ierto, eso sí, que Roca Barea, bien ‒  ‒ conectada con determinadas instanci as políticas, organizó en marzo de 2004 en esa conocida universidad una “ Semana Andaluza” con el patro- cinio de la Viceconsejería de Cultura de la Junta y el Ayuntamiento de Sevilla, así como la presencia del entonces alcalde de esa ciudad, Al- fredo Sánchez Monteseirín, del PSOE. Sin embargo, su popularidad se disparó al publicar en 2016 el título su- perventas Imperiofobia y Leyenda Negra , texto entusiásticamente publi- citado por los medios de comunicación y elites políticas del reino de España y bien acogido por un sector d e público consumidor del relato de las hazañas conquistadoras como bálsamo contra la herida en el or- gullo español ocasionada por la herej ía catalana. No en vano, el que fuera vicepresidente del Gobierno español durante la prime ra etapa PSOE, Alfonso Guerra , publicó un artículo el 6/IX/2017 en Tiempo- dehoy.com titulado “La confusión” 31 en el que decía: “El nacionalismo ha practicado una política de propaganda continua, sistemática, durante años, con gruesas mentiras, con acusaciones permanentes a España y los españoles, sin que los partidos políticos y los dirigentes constituciona- listas hayan dado respuesta. Ahí hay una urgente e intensa tarea, porque la batalla que no se da, e s batalla perdida. Si quieren verlo con mayor claridad, lean, por favor, el extraordinario libro de María Elvi ra Roca Barea Imperiofobia y leyenda negra”. “¡Una lectura muy recomenda- ble!”, exclamaba en su cuenta de la red Twitter el entonces ministro de Exteriores del Gobierno español del PSOE (y actual Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, así como vi- cepresidente de la Comisión Europe a) Josep Borrell en el ve rano de 201832. A raíz de la aparición de dicho volumen, la escritora fue, natu- ralmente, protagonista de un festival de apariciones mediáticas donde repitió ad nauseam una serie de ideas-fuerza, a cuyo examen de algunas de ellas nos dedicaremos en el present e capítulo. 31 http://www.tiempodehoy.com/espana/turn o-de-palabra/la-co nfusion2 32 https://twitter.com/JosepBo rrellF/status/1022846928 923643904 ‒  ‒ 2. OBJETIVOS El propósito de este trabajo será, de acuerdo con las coordenadas del enfoque conocido como análisis crítico del discurso, tomando partido explícito, y esperando contribuir de manera efectiva a la resistencia con- tra la desigualdad social, investigar este discurso imperialista como muestra concreta de todos aquellos en los que el abu so del poder social, el dominio y la opresión son practicados, reproducidos, legitimados e invisibilizados por los textos y el habla en el contexto social y político (Van Dijk, 1999: 23). Tal objetivo apunta a temáticas como el análisis de los agentes de poder en distintos sistemas del mundo, su s herramien- tas de comunicación, el sistema mediático, la falta de pluralismo discur- sivo, sus intereses y las conexiones con dicho poder. 3. METODOLOGÍA Junto con el mencionado enfoque ge nérico, nos serviremos a efectos medotológicos del análisis de contenido, conjunto de técnicas de análisis de comunicaciones tendente a obtener indicadores por procedimientos sistemáticos y objetos de descripción d el contenido de los mensajes, per- mitiendo la inferencia de conocimientos relativos a las condiciones de producción/recepción (variables inferidas) de esos mensajes. Se trata de una metodología compuesta de tres fases fundamentales: descripción (enumeración de las características del texto, resumida tras el trata- miento), inferencia (deducciones lógicas relativas a dos cuestiones: cau- sas del mensaje y consecuencias) e interpretación (significación acorde con esas características del texto) (Bardin, 1996). En lo que a quí nos atañe, tras el examen de una serie de apariciones mediáticas (que con- signaremos más abajo), seleccionamos y clasificamos una serie de enun- ciados asignándolos a respectivos ejes semánticos. 4. DISCUSIÓN Y RESULTADOS En este capítulo abordaremos cómo el discurso de l a escritora superven- tas elevada a los altares mediáticos establece un relato en el que la cons- piración de nacionalistas disgregadores aprovecha para injuriar a España ‒  ‒ y su unidad, antes imperial y ahora (presuntamente) nacional; narrativa que desglosamos a su vez en dos vecto res. El primero de los vectores temáticos de la doctrina rocabareana es la denuncia de la existencia de un pretendido contube rnio antiespañol que no para de esparcir infundios, antes y ahora, motivado bien p or la envi- dia de las potencias rivales o bien en la actualidad intraestatal por la enfermedad secesionista catalana, contra nuestros gloriosos imperio y nación eterna. Pareciera que “los imperios presentan o integran en su seno solo un fenómeno ne gativo”, a saber, “que algunas oligarquías lo- cales, con sus intelectuales impunes, inventen todas esas leyendas ne- gras antimperiales para desprestigiarlos, amilanarlos y en su caso des- truirlos” (Villacañas, 2019: 46). Para ella, cualquier objeción crítica ha- cia los imperios es provocada por el resentimiento de los pueblos some- tidos (caso del holandés, tal como vamos a comprobar) o de un su puesto complejo de culpa de quienes ejercen el poder imperial. Si alguien se resiste a los abusos que padece, o muestra independencia de juicio, da testimonio del sufrimiento (como Bartol omé de las Casas, tal como veía- mos, o los pintores Francisco de Go ya o Diego Rivera, según co mpro- baremos en el propio discurso de la escritora) o si mplemente tiene el suficiente coraje para no enrolarse en las filas de los vencedores, allí “la autora solo ve debilidad, cooperadores de los racistas intelectuales infe- riores”, o mera “complicidad con el enemigo”, o “espíritus débiles que no pueden resistir la gran verdad del mundo” (a pereza intelectual , in- dolencia o intereses ideológicos lo va a atribuir uno de los prese ntadores televisivos que le hará la ola a Roca Barea), esto es, “que hay pueblos imperiales y pueblos subalternos”. De tal manera, “Ahora debemos pa- sar a ver cómo esta teoría informa su narración histórica” ( ibid .: 52-53). Glosemos algunos de sus momentos estelares, donde los indicativos BDA, CAD, ABC, DM y GH se corresponden, re spectivamente, con una entrevista en Buenos Días, Andalucía , de Canal Su r; 27/I/2017 33 ; otra en el espacio de la misma cadena Cultura, Andalucía al Día 34 ; Abc.es , 33 https://www.youtube.com/watch?v=Indq7JlIewE 34 https://www.youtube.com/watch?v=bobNvPIvzgs ‒  ‒ 5/IX/2017 35 ; Diocesismalaga.es , 27/III/2017 36 y Granadahoy.c om , 4/III/2018 37 . En el caso de las dos prim eras fuentes, de carácter audio- visual, están indicados los minutajes: [3:52] Se pue de y se debe habl ar de hispan ofobi a. La incor poración del mito de la destrucción de las cultu ras i ndígenas es una creación de la guerra con l os Países Bajos. Es una c reación de Guillermo de Ora nge. (BDA) [0:04] JESÚS VIGO RRA: Hay algo en la Historia que no es como nos la [sic] contaron. Bien por pereza inte lectual, indolencia o intereses ide o- lógicos, el caso es que la Historia de España s e conoce bastante mal entre la mayoría de sus ha bitant es que, entre otra s cosas y cons ecuencias, ha supuesto el cargar con el sambenito de la Leyenda Negra, el salvajismo rampante en la co nquista de Améri ca o la inmisericord e Inquisición. Es- tos pecados de nuestros antepasados, la poca lectura y los d ébiles planes de estudio han cont ribui do a tomar co mo ve rdades abs oluta s todo lo fe o y horrible q ue se ha dicho de nosotros; malenten didos que viene a reme- diar ahora M aría Elvira R oca, hi storiad ora malague ña, nues tra invitada de hoy, que, en s u libro, I mperiof obia y l eyenda negra , corrige est os errores de la Historia y más […]. [5: 52] ELVIR A ROCA: Por ejemplo, como le sucede a Goya, que d ibuja a Galileo torturado cuando eso jamás sucedió. Pero é l pensaba que realmente a quell o había sucedi do, y di buja esas escenas tremendas de la Inquisic i ón, cosa s que él no vi o jamás. Pe ro realmente el poder, digam os, de la propaga nda y de la imaginació n es tan enorme que uno [s ic] termina cr eyendo que todas esas cosas s uce- dieron, c uando no las ha visto n unca. [1 0:18] [R oca i nterr umpe y re- prende a Vigorra por la elección de las imágenes de fondo que aparecen en pantalla.] ¿Le pu edo interrump ir? Fíjese en las imágenes qu e hay de- trás de usted y que ust ed está ense ñando, ¿va le? Bueno, s u programa. Es que so mos torp es. So mos muy torp es. No hago m ás que ser un soporte de imágenes ne gativas de España y eso me irri ta y muchís imo. Esas im á- genes emiten un mensaje negativo constantemente y lo llevan emitiendo siglos, y cada v ez que ha blamos de ell o y las ponemos y las pu blicit amos se quedan en l a retina imá genes desa gradab les vinc uladas al pasado de este país, cua ndo ha y imágen es preciosas, m agnífi cas. Eso, y aq uí tene- mos a Diego Rive ra y a un Hernán Cortés sifilítico y destruido, y hay cosas muy hermosas que ens eñar. ¡Por fav or, sí [pactem os las imáge nes en el próximo prog rama]! [11:56] ¡Y más imágenes! ¿Pod emos poner la 35 http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-elvi ra-roca-barea-sucede-ca taluna-fenomeno-feudal- rebelion-oligarcas-20171105003 7_noticia.html 36 https://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inic io/2014047261/la-inquisici on-evito-grandes-bar- baridades/ 37 http://www.granadahoy.com/entrevistas/Espana-dejo-vida-Iglesia-cato- lica_0_1223877688.html ‒  ‒ de la p rincesa inca c on el. ..? [20: 53] Ten ga uste d en cue nta que durant e el siglo XI X se reescribe la Historia de Euro pa, la q ue nosotr os estudia- mos ahora en los lib ros. [... ]. Entonces e n el si glo XIX se produce, diga- mos, esa gran reescritura y, claro, nuestr o impe rio se est á destrozand o en estos moment os. Es decir, no hay en ningún lado del imperi o capaci- dad ni s osiego intelectual ni mental com o para ponerse a cuestio nar esa versión de l a hist oria de Euro pa que en el siglo X IX se está s olidificand o. Cuando se empieza a ace ptar esta rea lidad, e n la segunda mitad del siglo XIX, nuestras clases letradas y nuestras uni versidades absorben la His- toria de Euro pa que se ha escrito en alemá n, que se ha esc rito en i nglés, que se ha esc rito en francé s. Y en ese momento, ya, es o vi ene a encajar como un guante en el hecho de que realmente las generaciones a las que les tocó gestio nar el derrumb e [imperial]… B ueno, hay que tene r com- pasión. [ 13:20] El primer as unto estrel la, que luego ha t enido una vige n- cia larguísima y ha vivi do hasta hace…, ha sta ahor a, es el vínculo de España con la sangre semita. Es decir, son los humanistas italianos los primeros que comienzan a denigrar [a] España ac hacándole a la sangre española y a la religiosidad española s u impureza. Es decir, la sangre… Los españoles están, digamos, contaminad os de semitismo y por esa ra- zón su raza no es pura. «Nosotros», digamos, «somos italianos, descen- dientes di rectos de los romanos, n uestra sa ngre», di gamos, «es más no- ble; esta gente no lo es, se me zclar on con los moro s, se mezclaron con los judíos; y además esto les h a estropeado también la religión, o sea, que no s on bue nos cristi anos en rea lidad, porque como están contami- nados de semiti smo...». « Mar rani » e ra un si nónim o de español en el si - glo XVI en Italia. (CAD) “Esa forma vi ciosa, ese relato vi cioso de la Historia de España ha si do una de l as fue ntes de alimen tación de est e tipo de naci onalismo pe - riférico que si es algo, es an tiespa ñol”, “me marché a EE.UU., y allí tuve claramente la sensación de que los norteamericanos estaba n en un pro- ceso de asunción de los prejuicios que existen contr a ellos en el mundo de la misma fo rma que los es pañoles empez aron e n el siglo XVII a a su- mir el result ado de la propag anda cont ra la pote ncia hege mónica de ese momento, que era España”, “la misma incapacida d con l a que los es- pañoles […] se enfrent aron a la pr opaga nda a nglicana es co n la q ue nos hemos enfrent ado, nos esta mos e nfren tando, a esta crisi s del secesi o- nismo catal án”, “[PR EGUNT A]–De t odas la s leye ndas ne gras que arras- tra la Hist oria de Es paña […] , ¿cuál cree que ha sido la más perniciosa? / [RESPUESTA] –La de América. Y [. ..] porque no sólo nos hace daño a nosotros, sino que afecta y hace un daño enorme a las naciones de habla española de América”, “Es el moment o en el que hay que actuar empujado por la necesi dad. Nosot ros necesitamos clarificar la Historia. Cuando di go «nos otros» es la socie dad español a”. (ABC) “España está a bsolutame nte destroza da por e fecto de l a propaga nda que durante siglos hab ían ido acumulando en el teatro europeo tod os los enemigos q ue España ha bía i do tenien do: el pr otestanti smo lutera no, ‒  ‒ Inglaterra , el secesioni smo o rangista, luego la ilustración francesa, etc.”, “la historia de España ha si do mani pulada por t oda esa propa ganda”, “Un imperi o c on 20 millones de ki lómetros cuadrad os que se s ostiene durante prácticamente tres siglos es algo que las otras naciones de Eu- ropa habían intentado h acer y no consi guieron. Era necesari o teñir t odo eso de barba rie, de destr ucción y de hor ror para que no quedara com o un gra n logro en la hi storia de la hu manida d”, “Que haga el fa vor de informarse y no confo rmarse con l a visión de la hi storia de Europa y del mundo q ue han i mpuesto a base de propaga nda y de t ergi versación de los hechos la s naciones que se apoyar on en la lucha religiosa para com- batir cont ra el Im perio es pañol. Ese es el q uid de la cuesti ón. ¿Que la hispanofobia no existe o el anticato licismo no existe? ¡Falso!”, “Cuando uno estudia la época álgid a de las guerras religiosas, se percata de la producci ón tor rencial de follet os y de imágenes infa mantes y atroces e n el lado prot estante. [… ] Frente a la agresivida d que se muestra e n el otro lado, la pasividad con qu e en el lado de acá se acep ta que, bueno, que nosotros no nos de fendemos . […] Si t e atacan c on armas q uímicas, ¿tú que haces con un tirachinas en la mano?”, “ Por no hablar l uego del tema de las propieda des de la I glesia que fueron confisca das. [...] un l atrocinio monumental. Hasta lo qu e pasó con los judíos en la Segunda Gu erra Mundial, ha si do pro bableme nte el lat rocinio más gra nde de la hi storia de Europ a”. (DM) “España su frió el acoso p ropagan dístico y, al dej ar de ser im perio, quedó en Europa un paisaje dibu jado, que sigue ho y y no nos h emos cuestio - nado por l a credulida d”, “me i ndigna que 500 años de spués de la Re- forma la Ig lesia de Roma organice funerales a Lutero y dé por bueno lo que se di jo, los gra bados atroces co ntra los ca tólicos. M e indi gna porque a este país le ha afectado muc ho”. (GH) Comencemos con la identificación que realiza en el plató de Cultura al día de Italia como germen de la terrible e ignomin iosa leyenda negra. La tesis rocabareana de que la primera manifestación de prejuicios anti- españoles nace en tierras transalpinas la toma de un libro del sueco Sver- ker Arnoldsson (una de cuyas reediciones la propia Roca Barea ha pro- logado en tiempos recientes), quien en los años 50 del siglo pasado fue becado por la fundación Rockefeller para estudiar el mundo hispanoa- mericano (Villacañas, op. cit.: 79). Como hemos visto, la escritora afirma que en Italia estaba mal vista España por impureza sanguínea y religiosa, por contagio semita. Es una argumentación empleada por el historiador Domínguez Ortiz (al que nombrábamos también en el capí- tulo anterior) y muchos otros, característica de una corriente en la histo- riografía española que interpreta el creciente etnicismo en la monarquía ‒  ‒ hispánica a partir de finales del siglo XV c omo una influencia europea. “Esta interpretación ofrece la doble ventaja de que, a la vez que se ex- culpa a España por los excesos históricos de la intolerancia étnica, se afirma el europeísmo del país”. En las diferentes elaboraciones de “esta sutil inversión de papeles –la España-víctima acorralada por la intole- rante Europa que le empu ja al papel de verdugo–”, no se encuentra, sin embargo, “ni palabra de la polémica que en aquel momento oponía a España al Vaticano con motivo de los excesos de represión perpetrados en este país contra los conversos, estos cristianos genealógicamente – racialmente– impuros, por medio de los estatutos de limpieza de sangre y el Santo Tribunal de la Inquisición” (Stallaert, 2006: 124-125). Frente a la versión rocabareana, por contra, “el desprecio que l lamaba judíos a los españoles en general tiene una genealogía precisa”. Lo que, es más, “el pogromo de Toledo es de 1449 y en él se redactó el primer estatuto de limpieza de sangre, si dejamos a un lado las leyes de Ayllón de primeros de siglo”, conjunto de normativas restrictivas contra los ju- díos y los mudéjares relativas a aspectos como pérdida de autonomía judicial, vestimenta y aspecto obligatorio, prohibición de oficios, de tí- tulos de tratamiento, de actividades económicas y marginación en gue- tos. Tal fue así que “ Solo cuando los poderes cast ellanos levantaron la cuestión racial en los tiempos de Juan II y Enrique IV” de Castilla “di- vidiendo a sus propios p ueblos entre cristianos viejos y nuevos, los de- más pueblos europeos dirigieron a la generalidad de los hispanos los insultos que parte de sus dirigentes lanzaban contra los sefardit as”. Dán- doles donde más les escocía, en Italia y otras zonas del subcontinente europeo “Aprendieron que lo que más les dolía a esas elites” de las co- ronas de Castilla y Aragón “era la presencia de judíos en su seno y les aplicaron los mismos insultos que ellos mismos aplicaban a los judíos” (Villacañas, op. cit .: 80). De tal modo, la escritora superventas premiada por la Junta “se em peña en defender que la leyenda negra contra España y la hispanofobia tam- bién son asuntos de los antisemitas. Es to es pintoresco […]. Eso que ella llama el imperio español, impulsado y forjado por los que destruyeron al milenario pueblo sefardita, también padeció el antisemitismo euro- peo. Ya es triste destino” porque, como se ha dicho, a pe sar de que “Las ‒  ‒ elites cercanas al rey Fernando” de Aragón “(representadas por los do- minicos) hicieron todo lo posible por destruir ha sta la última gota de sangre hebrea en España”, inexplicablemente, “Eso no las hace antise- mitas” en el relato de Roca Barea hasta el punto de que, incluso “Por el contrario, ellas fueron las víctimas de los furores antisemitas europeos” cuando ella firma que la propaganda antiespañola nace del prejuicio an- tijudío (p. 75). Escudarse en los prejuicios antisemitas de los europeos contra los peninsulares le sirve para soslayar que las elites castel lanas de poder solían infligir un trato material aún más duro a los judíos, ya que estas, presa de un compl ejo de inferioridad deseando pre sentarse ante las europeas como plenamente cristianas y homogéneas (caso de Fer- nando el Católico, de estirpe hebrea por línea materna), se mostraron prestas a usarlos como chivo expiatorio. Los liberales exiliados a diver- sos lugares de Europa hui dos de lo que más tarde sería el reino de España comprobaron siglos más tarde que en sus emplaza mientos de acogida, aunque ciertamente las comunidades judías habían sido expulsa das ha- cía tiempo, se les había permitido volver y a posteriori no solo eran to- leradas, sino que incluso a veces gozaban de reconocimiento y prospe- ridad, a diferencia del Estado español, declarado sitio donde los judíos no podían emigrar. Un ejemplo que suele salir a colación es el de Ben- jamin Disraeli, descendiente de sefardíes, quien llegó a primer ministro de la emperatriz de Gran Bretaña en el siglo XIX (pp. 222-22 5). Naturalmente, con esta enésima descontextualización histórica a base de medias verdades, “Roca Barea nos ha contado una historieta hipersim- plificada que no ayuda a comprender la historia del catolicismo, de la Monarquía hispánica ni de las realidades europeas” (p. 85). Así, “Al pre- tender que” lo que concibe como “España perdió por esta conjura de papel” que es la propaganda, “la autora no tiene ya necesidad de inves- tigar las actitudes, formas de gobierno, de comprender el pode r, de es- tudiar y de pensar, de dominar la realidad” que co ndujeron a “todas las derrotas históricas. […] L o único decisivo” a sus ojos “es la propa ganda, no las realidades materiales, culturales y sociales”, porque “Quizá si las tuviera en cuenta comprendería por qué a lo largo de los siglos tuvimos infinitas Roca Barea que nos distrajeron acerca del sentido de las cosas, del principio de realidad y de la s formas de controlarlo, y no s ‒  ‒ embarcaron en formas de representación que eran autoengaños ilusos y perniciosos” (pp. 11 0-111). Aunque la escritora insi sta en la idea de que esa presunta hispanofobia de la que habla formaría parte indisoluble de gran parte de los nacionali smos europeos, “Que algunos p ueblos y po- deres se hayan tenido por enemigos” de España “ con razón durante un tiempo, al ser atacados injustamente” por determinados reyes y empera- dores, eso no significa que padezcan la citada hispanofobia, dado que, si así fuera, por ejemplo, no visitarían por millones como turistas cada año el Estado español. Pero “Roca Barea no parece darse cuenta, por el contrario, de que quejarse amargamente de la existencia de la leyenda negra y sentirse odiado por buena parte de los pueblos europeos es una de las más estúpidas y estériles características del nacionalismo espa- ñol”, algo “tan estéril como eso de fu ndar una marca España. Como si los seres humanos fueran tan estúpid os y se dejaran determinar exclusi- vamente por la propaganda. A veces, Roca Barea parece creerlo. Y por eso hace la suya de forma descarada y asombrosam ente burda” (p. 116). Cuando “argumenta que la leyenda negra es un factor constituyente de Europa” es el momento en que “comprendemos que este libro”, Impe- riofobia , que presenta a ritmo maratoniano por los platós, estudios ra- diofónicos y páginas impresas y digitales, “es un producto de la factoría de Steve Bannon”, exbanquero y e stratega político de la extrema dere- cha internacional que trabajó para Donald Trump, “mezclada con el co- razón castizo de la melancolía imperial de Gustavo Bueno, utilizado por los padres fundadores de la Asociación en Defensa de la Nación Espa- ñola en su proclama inaugural y hoy inspiradores del partido político VOX” (p. 228). Realmente la leyenda negra ayudó a combatir al llamado imperio espa- ñol, vencedor de todas las batallas pero candidato a la derrota fina l desde el principio, dada las debilidades materiales señaladas por dicho relato, puesto que aquel era un imperio débil de transición entre la Edad Media y la Moderna regido por ideales arcaicos y formas políticas improducti- vas, motivo por el que carecía de una base popular suficiente o de cual- quier fundamento ideológico más allá de los intereses de la Casa de Aus- tria, la cual privaba de derechos políticos a las ciudades allá por donde pasaba. Se trató de la lucha de varios David contra Goliat, pero cada uno ‒  ‒ de los primeros, dotados de entusiasmo, energía y perseverancia, se acreditaba como el pueblo elegido por Dios, en contraste con el imperio de los Austrias, que no tuvo ni una i dea coherente de sí mismo o su destino, aparte de los citados intereses de una dinastía, ni tampoco contó con defensores entre los habitantes de sus reinos peninsulares, dado que los únicos que hablaron de Castilla como pueblo elegido eran los con- versos en el siglo XV y, como ya hemos desarrol lado, cuando llegó el momento de las tareas imperiales ya habían sido neutralizados o literal- mente quemados. De acuerdo con el discurso de autolegitimación de la Monarquía católica, lo único elegido por Dios para acompañar a la Igle- sia de Roma ad infinitum era la mencionada Casa de Austria, un recurso psicológico muy lejos de la eficacia derivada de la mística de la elección de pueblo. Tal dignidad solo se adquiere transfo rmando profundamente la vida religiosa, algo de lo que el poder de los Austrias se privó al vin- cularse con la defensa de dicha Iglesia, lo cual no le supuso a e sta, por otra parte, ningún problema para emplearse al máximo en levantar con- tra dicha Casa a las católicas Francia, Venecia y Baviera (pp. 2 43-247). Pero ¿a qué se debe en última instancia la fabricación de esa ominosa propaganda respecto a la sagrada y católica España? Aquí entra el se- gundo de los vectores temáticos, complementario con el anterior: la per- versa enfermedad del nacionalismo; en otro momento histórico, e l de las potencias rebeldes europeas, protesta ntes, por ende, pero que persiste todavía hoy, como demostraría, por ejemplo, el caso catalán. Dicho na- cionalismo, ideología corrosiva y patológica, universalmente instigado por oligarquías locales disgregadoras, es sinónimo de atraso, y va diri- gido contra España, entidad cuyo nacionalismo, por otra parte, por defi- nición no existe. Vamos a repasar e ste cuarto vector semántico rocaba- reano tal como fue enunciado en los medios: [7:29] Ese imperio que prete nde ser pa neur opeo, que se expa nde tam- bién por un contin ente desconoc ido. […] el enfrentamiento tremendo entre España y el catolicismo con Ma rtín Lutero y los príncipe s alema- nes. [7:59] “Y en l os Países B ajos hay una oli garquía que se nie ga abso- lutamente a acatar, digamos, una situ ación de integración en un proyecto europeo más grande que ell os, que e ra lo que Carlos V, que era el sobe- rano legítimo de esos territo rios, como luego fu e su hijo, pretende con s- truir”, [8: 34] “Real mente lo que ocur rió en los Países Bajos fue una gue- rra civil. Fue una guerra civil entre neerlandeses: unos q ue apoyab an al ‒  ‒ rey, y a poyaba n esa inte gración e n el pro yecto im perial eur opeo comú n, y unos que defendían la secesión y el rechazo a esa unida d superior. Y entonces, claro, resulta que [el duqu e de] Alba llevaba más neerlandeses con él que neerlandeses llevaba Guillermo de Orange. […] ¿Cómo cuenta uste d ahora mism o en Hola nda, vale , que el du que de Alba te nía más holand eses con él que Gu illermo de Orange?” (BDA) [18:59] “ELVI RA ROCA (ER): El naci onalismo es una cosa que es la misma siempr e, o sea, no h ay dis tintos na cionalismos. Siempre es el mismo naci onalismo. F unciona de l a misma mane ra y co n los mismos mecanismos. Es decir, empieza apropi ándose del nombre de un territo- rio, se proclama dueño de él, ha bla en s u nomb re, decide su destino , considera qu e todos los que se le oponen no es que están contra mis ideas, sino que están contra… Al emania… / JESÚS VIGORRA (JV): ¿De qué sigl o está uste d habl ando? / ER: P ues da igual. P odía ha blar perfectament e… Estaba ha blando de los príncipes l uteranos, pe ro puedo aplicar… / JV: Es que … Yo n o sé por qué, esta ba pensando en Cata luña. / ER: Pues también sirve. Sirve. Le estoy diciendo que el naci onalismo siempre es igual. Funcion a como tod as las mentalidades duales, segr e- gando un ene migo, haciendo de l a segreg ación de ese enemig o su sis- tema de triunfo sólo. Es terrible. / JV: ¿Veremos una Cataluña indepen- diente? / ER: No. [... ] A fin de cuentas , como si empre, di gamos, el na- cionalism o espa ñol, eso que no exist e ni ha exist ido nu nca, ti ene una manga ancha enorme . Lo que ha caracterizado a España siempre en to- das las fases de su historia es l a manga anc ha enorme que ha tenido pa ra encajar, tolerar, soportar e integrar dentr o de sí com o quie ra que sea la s cosas”, [20:53] “Tenga usted en cuen ta que durante el siglo XIX se re- escribe la Historia de Europ a, la qu e nosotros estudiamos ahora en los libros. Es decir, la Historia de Europa, el relato de la Historia de Eu ropa que nosotro s conocemos y que se ha s olidificado en l os libros de t exto se construye e n el XIX en un mome nto álgid o, digamos , del naci ona- lismo alemán, de la época de su un ificación; en el mome nto álgido tam- bién del naci onalismo an glicano [si c], en el mome nto vict oriano de gra n triunfo colon ial; en el momento d e la unificación italiana… Es decir, es muy difí cil par a España … Yo no sé c ómo es tá el país. .. Ha sobre vivido habiend o colis iona do com o ha colisio nado c on t odos l os nac ionalis mos que en Eur opa han emergi do, en disti ntas épocas de s u histori a”. (CAD) “La misma incapacida d con la que los es pañoles […] se enfrentaron a la propaga nda an glicana es co n la qu e nos he mos e nfrenta do, nos est amos enfrentando, a esta crisis del secesionismo catalán”, “No lla mamos feu- dalismos a lo de ahora porque no es cost umbre, pe ro real mente es l o mismo. Lo que sucede en Cataluña es un fenómen o feudal, feudal en el sentido de que son oliga rquías estruc tura das que se niegan –se rebelan – a someterse al pode r del Est ado, que es el impe rio de la ley”, “El nacio- nalismo es una enferme dad perve rsa. Excita l o peor del ser h umano. [… ] Que uste d se crea superi or a ot ro y di ga que va a salvarlo es para ce rebros que no ti enen más de cinc o años”. (ABC) ‒  ‒ “Tenemos una aversión irraci onal [al «imperio español»]”, “–¿El himno de España de bería t ener letra ? / –Debe ría. Aun que el Que viva España de Manolo Escobar está haciendo la s veces c on mucha digni dad [alusión a su uso e n Cataluña c omo res puesta co ntra el i ndepende ntismo]”. (G H). La sempiterna cantinela españolista reproducida en el extracto de CAD según la cual los naciona listas siempre son los otros ha sido amplia- mente analizada por Taibo (2014: 86-97 y 17-19), por lo cual no nos deten dremos en ella. Concentrémonos, por tanto, en el primero de lo s fragmentos, el correspondiente a BDA, d onde la filóloga nos h abla de la separatista y oligarquizada Holanda (permítasenos usar su mismo topó- nimo, aun con su carácter impreciso) que inexplicablemente rehúsa so- meterse por más tiempo al imperio español . Merecería la pena pregun- tarse, en relación con ello (Villacañas, op. cit .: 121-127), ¿por qué una sociedad tan sensible a sus propias libertade s ancestrales […] se levant ó contra l a admini stración de l os Austri as? ¿Cuál f ue el origen del mal estar? […] ¿Cómo empez ó todo? Lo más sorprendente es que Roca Bare a lo sabe. La mona rquía de Ca rlos [V] p retendía cambia r los tres obis pados que admi nistraba n los Países B ajos por… ¡diecisiete! […] Todos sabían que esa medida era el primer paso para imponer la Inquisición . En suma, […] un cambio en la compren sión de un cristia- nismo m uy popul ar, mu y carit ativo, c omo se ve t odavía e n los be guina- jes o beateri os de Bruj as, de Mal inas, de Lovaina, inspirados e n la De - votio mod erna . ¿Alguien puede imaginar que aquellos catorce ob ispos adiciona les iban a bajar los impuesto s? ¿Y quién iba a pagarlos ? […] Las protestas c ontra estas me didas no e ran anticatól icas. […] no se ne- cesita ser anticatólico para protestar contra e sa insensatez […]. Roca Ba- rea sugie re que los holande ses debí an haber a ceptado a quella pr opuesta sin rechistar. […] una política qu e, con los patrones ideales de la ép oca, era completamente injusta. Antes de esto, la nobleza holandesa y borgo- ñona era fiel a Carlos. Desde la destrucción de Gante, humillante y feroz, las cosas comenzaron a torcerse. […] La fidelidad d e [l conde de ] Eg- mont, sin embargo, se mantuvo a pru eba de bombas. [...] Cuando el r ey Felipe impuso finalmen te la Inquisición, p ercibió que aquello no podía traer na da bueno, pero to davía menos c uando im puso las alcabal as, […] un impuesto al consumo, universal e injusto, pues afecta por igual a ricos y a pobres. […] Cuando Alba llegó a los Países Bajos invitó a Egmont a cenar en palacio y [este] fue asesinado en un acto q ue escandalizó a l a opinión e uropea, que no se ac ostum braba a esta s actuaciones , a pesar de que Ca rlos habí a hecho lo mismo con Felip e de Hesse, con Pierluigi Farnesio , el hijo del papa, con l os Fiesco genoveses, t odos ellos asesi natos impul sados por los agentes d e Estado. […] lo miremos como lo miremo s fue una ‒  ‒ villanía. […] Guillermo de Orange […] pasó a liderar la oposición de los holandese s justo por la reacción escandalizada ante estas muertes. […] Si este [de Roca Barea] es todo el análisis de la realidad histórica que pr omueven nuestr os grandes l íderes de opi nión p ública, si este es el sentido de su justi cia, que el ci elo nos prot eja. [… ] Sencillamente ni los alemanes n i las Provincias Bajas querían tener so- bre ellos un re y absolut o que i gnorara su s hábit os prot oparlament arios y sus formas de vida. La capacidad de estos re yes […] para genera r polí- ticas expansivas y opresivas era temida desde an tiguo, y esas políticas provoca ban guerras c ontinua s. Roca Barea […] En su rel ato quiere transmitirnos la sensación de que la única actitud d igna de esos pueblos era someterse al poder de Ca rlos o de Feli pe, lo ejercieran como lo ejer- cieran. Como también hemos visto, en el tercer corte procedente de BDA la escritora aduce que el duque de Alba tenía más holandeses con él que Guillermo de Orange, al efecto de demostrar el presunto hecho de una guerra civil intraholandesa. Una burda tergiversación. Leamos una vez más a Villacañas ( ibid .: 125) y Sigamos el argumento de Roca Barea […]. Que estos calvinistas era n una mi noría sa gaz, astuta, perversa, que supo manejar a las bue nas gen- tes y en gañarla s con la e xcusa de la religió n, lo de muestra a sus oj os el hecho de que e n las t ropas de C arlos [V] y Fel ipe [II] hubo muchos ho- landeses. ¡Pru eba irrefutable de qu e la buena gente senc illa del pueblo estaba lealmente con su re y y que lo s re beldes eran una oli garquía na- cionalista! [ …] Luego di ce que había más h olandeses en el ban do rea- lista que en el de Orange. Cualquiera qu e esté familiarizado con los tex- tos y las fuentes qu e describen la forma de ser de los sold ados de la époc a llegará a la convicción de que la inmensa mayoría se alistaría en las filas del mismísim o Satanás p or una bue na paga. ¿Q ué demuest ra esto, sino que la may oría de los sol dados se reclutaba n sobre el te rreno? Por su- puesto que mu chos eran hola ndeses, pero no debemos cree r ni por un momento que e ran solda dos pop ulares, c onvencid os de defender a su re y y a su patria. Eran profe sionales de la guerra y enfrente t uvieron comer- ciantes y art esanos q ue al final los venciero n. […] u na monarquía j amás podrá vence r a una repúbli ca, porque e ste rég imen es muc ho más barat o y cuenta por eso c on el respal do po pular. Como igualmente hemos verificado en el discurso reproducido en CAD de Canal Sur, Roca Bare a también traza “una analogía entre naciona- lismo, rebelión y Reforma” protestante “y siempre induce a creer que todavía padecemos ese síndrome” ya que su mensaje “está atravesado por la cuestión subliminal del caso catalán”, que, en este caso, el ‒  ‒ periodista Jesús Vigorra se encarga de explicitar. “Sin embargo, es ella la que […] quiere mantener abierta la cuenta de agravios […] en una conclusión que mira a Flandes y de reojo a Cataluña”. Claro está que “al entender que la Reforma fue solo un procedimiento astuto para el nacio- nalismo […] no explica la existencia de un Flandes católico, igual de nacionalista o más que el Flandes reformado holandés, o las aspiraciones separatistas del imperio alemán protagonizadas por la católica Baviera” (Villacañas, op. cit .: 130-132), a la que nos referíamos más arriba. En definitiva, “siempre que tiene oportunidad de hacerse una pregunta in- teresante, Roca Barea nos lanza una respuesta e stéril. Lo más sorpren- dente de su argumento es su incapacidad reflexiva. Cuando […] esta- blece que el nacionalismo es «victimista por naturaleza y fabrica enemi- gos», apenas se da cuenta de que ella se convierte en una quejica archi- nacionalista al recontar todo lo que h an dicho […] los forjadores de la leyenda negra”. No sabemos “con qué finalidad hace ese inmenso re- cuento de quejas”, quizá también “para fabricar enemigos, pero desde luego sí para obtener provecho: vender muchos libros dando carnaza a todos los talentos españoles necesitados de llorar juntos por las injusti- cias que han cometido con nosotros” ( ibid .: 115). 5. CONCLUSIONES Haciendo gala una vez más del empleo de las medias verdades y bajo una total ausencia de enfoques estructurales a la hora de interpretar los fenómenos históricos, la abanderada de las hazañas imperiales es capaz de presentar como víctimas del antisemitismo europeo a los gobernantes ibéricos perpetradores de la persecució n contra los judíos conversos, ob- viando que fue la condición de imperio débil de transición entre la Edad Media y la Moderna regido por ideales arcaicos y formas políticas im- productivas, carente por ello de una base popular o fundamento ideoló- gico sólido, lo que a la postre motivó su fracaso, al vincularse, precisa- mente por aquellas carencias, a los intereses de la Casa de Austria, que privaba de derechos políticos a las ciudades sometidas. Lo hace me- diante la apelación a una presunta enfermedad nacionalista de los pue- blos que se negaban a someterse a las políticas expansivas y opresivas de dicha dinastía, a los cuales asocia con el feudalismo y con e l actual ‒  ‒ catalanismo. En este sentido, no convi ene perder de vista que la motiva- ción última que ha motivado la redacción y recepción de su libro super- ventas no es otra que el proceso de autodeterminación de Catalu ña, con la consiguiente herida en el orgullo del nacionalismo español, el cual, dicho sea de paso, es el único que no existe a juicio ni de Roca Barea ni de cualquier persona adscrita a él, de forma general. 6. REFERENCIAS BARDIN, Laurence (  ): El an álisis de contenido. Madrid: Akal. STALLAERT, Christiane (  ): Ni una got a de san gre impu ra. La Espa ña inquisitorial y la Alema nia nazi cara a cara. Barcelona: Gal axia Gutenbe rg. TAIBO, Carlo s (  ): Sobre el naci onalism o español. Madrid: L os Libros de la Catarata. 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Estos impresos, común- mente denominados ‘relaciones’, al ti empo que dan noticia de a conteci- mientos de actualidad con trascendencia histórica, construyen una ima- gen de la ciudad que los grupos de po der pretenden perpetuar, consoli- dando con ello su propio prestigio y p osición social. Puesto que son una herramienta más al servicio del juego de poderes en los que se desen- vuelve la modernidad, estas fuentes son susceptibles de ser sometidas a un análisis ideológico que permita detectar realidades antagónicas, pro- pias de un tiempo de transición como es el reinado de Carlos IV: inmo- vilistas y partidarios del status quo; y propiciadores del cambio socio- político. La renovación filosófica-metodológica que acompañó a la Ilustración, con un modelo de comprensión del mu ndo desde una hermenéutica crí- tica, puso en crisis el propio sistema informativo barroco. Las fuerzas tradicionales seguían percibiendo la cultura impresa como un instru- mento autoritario que satisfacía su voluntad de poder y trataron de blo- quear la emancipación del individuo, reduplicando sus esfuerzos de con- trol cuando fue necesario. Mientras tanto, la palabra escrita se había ido convirtiendo en detentador burgués de la nueva cultura, con una clara ‒  ‒ El amor de Sevilla hacia su Señor ha quedado de m anifiesto, a pesar de su decadencia”, con el mismo fervor y entusiasmo con que en otras épo- cas más prósperas lo hom enajeó: La lealtad que la ha distin guido e n todos los si glos y en las ocasiones más arriesgadas y c ríticas, aún dura en ella con la misma viveza, con el mismo celo, y con el mismo tierno amor a sus Sob eranos (Gil, 1790 : 102). El sensacionalismo en este caso busca reforzar la idea del cumpl imiento del precepto real sin ningún resquicio para la duda aun siendo tiempos difíciles para la fidelidad, como se deja entrever. El sentido de la proclamación es mostrar la importancia de la monarquía como un régimen necesario (González Enciso, 1999). Con los Borbones se ha consolidado la idea de un rey qu e no sólo reina, sino que también gobierna, copando todos los ámbitos y resortes de poder, de modo que buena parte de los argumentos expresados tienen que ver con el futuro de la monarquía. La popularidad de las ideas regali stas llevó aparejada una cierta secularización del poder político que, paradójicamente, se vuelve en contra del poder desp ótico de los reyes. De modo que, cuando nuevos peligros atenazan el poder de la monarquía absoluta a fines de siglo, los súbditos demandan nuevos retos al rey: contribuir a la felicidad del pueblo y acabar con las amenazas y los enemigos de la religión. Es preciso, además, encontrar una teoría filosófica capaz de justificar el ori- gen de la autoridad civil y de legitimar la autoridad real: A la luz del de recho natural y de gent es se analizan lo mism o el comercio y la guerra entre las naciones que las relaciones entre el ciudadan o y el poder estatal. Las instituciones políticas depend en de la voluntad de los hombres y re flejan el gra do de i lust ración de los gobern antes. Las nor- mas heredadas carecen de legitimid ad y la sociedad, en su totalid ad, debe someterse exclusi vamente a reglas emanadas de la razón (Gil, 1790:15 ). Las referencias a la verdadera sabidurí a, que es la que procede de Dios, son constantes en las fiestas sevillana s, por oposición a la sabiduría de los hombres, siempre limitada y orgullosa. Así Manuel Gil considera a Dios artífice de la verdadera Ilustración: ‒  ‒ Todo don b ueno desciende de lo alto d el Padre d e las Lu ces… Las providen- cias del ho mbre son in ciertas: su sabiduría y su pr udencia va nas, y sin prove- cho sin el s ocorro del Ciel o: incapaces, e ntregadas a sus propias fuerzas , des- gobierno de un gr an pueblo; siendo cierto que, si el Señor no guarda la Ciu- dad, trabaja inútilmente el hombre que vela en su defensa (Gil, 1790: 45). Desde luego Gil no es un ilustrado, sin o un firme defensor de la monar- quía absoluta y el vasallaje. La presencia pública de la religión, a estas alturas de siglo, se ha convertido en un instrumento político de la mo- narquía, utilizada para exaltar la majestad soberana, legitimando su po- der para perpetuar la obediencia de los súbditos. Son rasgos q ue carac- terizan a los andaluces: el respeto a la religión, el amor a sus reyes, la obediencia a sus magistrados, el aprecio por la nobleza, la cortesanía y urbanidad con todos, y la hospitalidad más cordial y franca con el ex- tranjero (Gil, 1790:94). No debe pasar desapercibida la novedad, en fe- cha tan temprana, de la reivindicación nacionalista de la identidad anda- luza frente al conjunto de la nación. En las celebraciones sevillanas, no se encuentra ese discurso reformista radical que pretende, para alcanzar la felicidad pública, modificar la es- tructura social heredada del pasado y desterrar a la monarquía del go- bierno absoluto del reino, más bien se apunta a prolongar la obra refor- madora de Carlos III para concluir la restauración de la nación y culmi- nar la común felicidad. No se trata de emprender nuevas empresas, sino de desarrollar las ya emprendidas. I .2. H ACIA UNA NUEVA ALIANZA DEL TRONO Y EL ALTAR . Frente a las tenden cias ilustradas, la defens a a ultranza del poder om- nímodo del monarca lo representa Francisco Osorio, que predica las funciones de la Real F ábrica de Tabacos, sobre la teoría de la elección divina del rey: “el Altísimo lo buscó entre los tiernos sentimientos de Religión, que ocup aban su corazón, y hab iendo hallado con forme al suyo, le mandó que go bernara la España” (Osorio , 1789:51). Se trata de un discur so encendido en ás pera lucha contr a los filós ofos, que reivindica una mon arquía fuerte, que, refo rzando su propio poder, haga fuertes a otros poderes. La auto ridad jurisdic cional de la nobleza y los eclesiásticos se había visto r ecortada con la invalidación d e ‒  ‒ mercedes y el espíritu re galista, fruto de la avidez de Carlos I II. P o r eso se pro pone al nuevo rey imitar a Au gusto, quie n puso todo su empeño en “vela r por el re splandor de la Grandeza” y dotó a l noble Hortalo para que no se eclipsara su familia (Osorio, 1789:67). Es un objetivo primordial volver al e spíritu de la Contrarreforma para atenazar a las fuerzas que amenazan a la Iglesia: el ateísmo y el rega- lismo. Para ello habrá que propagar la fe, reforzar el culto católico, de- fender los altares y los cr éditos del sacerdocio (Osorio, 1789:10) y ex- tinguir a los herejes, cismáticos y libertinos (Osorio, 1789:29). La tarea principal del nuevo monarca será “impugnar, con vencer y rebatir a sus apóstatas y antagonistas; humillar, desconcertar y confundir a sus reli- gionarios y perturbadores”. Y habrá de hacerlo preparando decretos “que sofoquen de una ve z en su seno la cizaña maldita de los errores, …cuyas erupciones pestíferas y envenenadas son capaces de precipitar un rey entero a su ruina”. La pervivencia de la propi a monarquía está en juego, lo que justifica el uso de un lenguaje bélico: “los batirá en brecha, los trastornará, los arrollará, y extirpará, hasta quemar sus sacrílegos huesos, hasta arrojar sus v iles cenizas al aire” (Osorio, 1789:53). Este mandato alcanza también a los ministros, que deben ser el alter-ego del rey y trabajar incansablemente por “remediar la indigencia de los pobres, fomentar la Religión, conserva r la Justicia y dilatar la Iglesia”. Osorio da por superada la etapa de los válidos, c uando predominó la “avaricia y arrogancia”. El camino es “conciliar el Evangelio con la po- lítica”, sin que el hecho de abrir el c omercio al mundo perjudique la religión (Osorio, 1789:45) . El miedo a lo foráneo e s otro puntal del pen- samiento reaccionario. I .3. L A UNIVERSIDAD Y LAS REFORMAS ILUSTRADAS . En medio de este debate sobre la continuidad y sentido del poder mo- nárquico y sus responsabilidades de gobierno, la Universidad Literaria y el Colegio Mayor de Santo Tomás, sacan a relucir en sus má scaras sus diferencias institucionales. En el trasfondo de ambos discursos enfren- tados subyace una manera de reacción por la insatisfacción del proyecto ‒  ‒ político borbónico que no acaba de resolver la reforma de la educación superior, siempre aplazada. Tanto el programa diseñado, como las relaciones que editaron las dos instituciones educativas, llevan la semilla de la desautorización del sis- tema de representación barroco pues optaron por dejar las ideas de sus máscaras a personas ajenas a la vida académica, de cuya implicación tenemos conocimiento por la relación del Ayuntamiento. La universidad eligió a un acreditado poeta y escritor de comedias, funcionario del Ar- chivo de Indias, Antonio González de León, para que le diera un tono lúdico a una idea tan solemne como es la del triunfo de la sabiduría sobre el error. Se le atribuye el pregón, que tendrá como protagonista al per- sonaje de la Fama, y el coloquio que recitaron los personajes del carro triunfal. De la máscara del Colegio de Santo Tomás se encarga, según Gil, Francisco Buendía y Ponce, un reconocido médico y científico se- villano vinculado a la Regia Sociedad de Medicina y con una extensa aportación científica por su. Tanto uno como otro, son voces acreditadas de la vida pública sevillana que trascienden el ámbito académico, indicio de que las autoridades de ambos centros quisieron implicar a la opinión pública en sus polémicas. Para las funciones, los un iversitarios optaron por una cabalgata alegó- rica, que cumpliría la doble finalidad de divertir y enseñar según el mo- delo de mascarada culta jesuítica. La Universidad muestra orgullosa la distinción de haber sido reformada por Carlos III, a quien se d ebe el renacer de las Ciencias y las Artes con la implantación de un nuevo or- den más útil que el antiguo. La idea de fondo del proyecto es proponer la reforma social con la ayuda de la Teología, las Ciencias y las Huma- nidades. Los estudiantes dieron vida a la Verdad que perseguía en la representación al Error, acompañada de un batallón formado por la Crí- tica, la Experiencia, el Ecléctico estudio, la Invención, el Ingenio, la Pie- dad, la Historia, la Elocuencia y la Fe católica. El Er ror, simbólicamente, aparecía acompañado de los vicios: Despotismo, la Ignorancia, la Preci- pitación del Juicio o Inconsideración, la Obstinación o Espíritu de Par- tido, la Barbarie, la Algarabía, la Herejía, la Impiedad y el Lujo. Recor- demos que la barbarie y la algarabía son los grande s errores que se acha- can al escolasticismo, sistema filosófico imperante en el Colegio de ‒  ‒ Santo Tomás. La alegoría defiende la supremacía de la Teología como madre de todas las ciencias, en una concesión a las fuerzas conservado- ras que habrán de acompañar y propici ar los cambios futuros. Pese a esta concesión conservadora, el programa de progreso que se plantea al nuevo rey es ilustrado. Se reivindica el comercio como pieza esencial, pues a su sombra “crecen y se aumentan fábricas, población y agricultura, y la marina y artes: la perfecta mina de las riquezas de un Estado, que no se agota” (González de León, 1789:89). El buen mo- narca, como Carlos III que destacó po r su buena gestión empresarial, comercial, legisladora y educativa, se ajusta al derecho; perdona los atra- sos y aminora los impuestos para favorecer a la Industria; baja los pre- cios para promover las Artes, da trabajo al mendigo y pena al ocioso pena” (González de León, 1789:97). La prosperid ad de las letras y las ciencias es fundamental ya que “a nivel de la ciencia de un Estado siem- pre está su poder y su riqueza” (González de León, 1789:89). Los uni- versitarios exigen reducir el autoritarismo ministerial y la arbitrariedad de las leyes con la reforma de la jurisprudencia, liberada de la esclavitud del Derecho Romano y ab ierta al Derecho de Gentes, público y privado. La separación del Trono y el Altar es una consecuencia lógica del desa- rrollo de la ciencia del Derecho (González de León, 1789:77). I .4. E L TRIUNFO DE LO BURLESCO Por oposición al discurso universitario, la máscara del colegio de Santo Tomás responde a un modelo celebrativo que se al eja de los solemnes teatros didácticos de inspiración jesuítica y se mueve en una línea más popular, por lo que la reacción de las elites intelectuales contra la popu- larización de la fiesta no tardó en aparecer. El proyecto festivo se inspira en el viejo esplendor del imperio hispano católico que parece querer re- sucitar. La idea de la máscara era un paseo de gala en que condu cían en un carro triunfal los augustos retratos de los Reyes, custodiados por guardias de corps de las compañías española, italiana y flamenca y cor- tejados de los grandes de España, las órdenes militares españolas y la de Malta, que figuraban gallardos jóvenes. Precisamente en un momento en el que la monarquía española se muestra incapaz de ganar guerras y paliar los problemas bélicos en el Estrecho, la lectura política parece ‒  ‒ muy clara, una crítica a la ausencia de conquistas y el amodorramiento de España en el plano internacional. Los tratados con Constantinopla, Argel y Lisboa resultaron nefastos, sin embargo, en la mascarad a la mo- narquía hispánica se muestra como due ña del mundo con un d ominio sin fronteras naturales, religiosas ni políticas. El carro triunfal iba ocupado por seis estudiantes que representaban las seis facultades que se enseñaban en el Colegio: Gramática, Retórica, Poesía, Física, Teología y Lógica, concebida al contrario que las Luces de los filósofos como “luz natural de donde procede el recto raciocinio” (Buendía,1789:16). Estos personajes representaron un melodrama có- mico que responde al modelo de entretenimiento popular de los entre- meses y las tonadillas, apoyado en lo s dos propósitos de la dramática menor áurea: la sátira y e l reflejo costumbrista. Así la presenta ción de las clases del Colegio a Sus Majestades queda desplazada a favor del argumento principal: ridiculizar la propia máscara y satirizar las penu- rias económicas que había padecido la propia institución para sacarla a la calle (Buendía, 1789: 32). El tono era poco apropiado al objeto que se celebraba. De hecho, el propio personaje de la Poesía rinde pleitesía al monarca con una graciosa cancioncilla de claras connotaciones eróticas: “Tiene tal gentileza / mi amado dueño / que arrastra su persona / todo mi afecto:/ qué airosas sus miradas, / qué gracioso su aspecto, / encantan sus palabras, / hechiza su gracejo. / Viva, viva, mi Carlos/ reine, reine en mi pecho” (Buendía, 1789:25-26). En la proclamación lo culto y lo popular, los argumentos racionales y las pasiones, se confunden. El viejo teatro de colegio, que sirvió de ins- trumento propagandístico a la Contrarreforma, se ha desritualizado y convertido en un elemento espectacular más de la sociedad de consumo burguesa que se está gestando. Las relaciones, por tanto, en 1789 han dejado de ser expresión de los intereses de Estado para vehicular ahora los intereses críticos de las instituciones, que se valen de los recursos retóricos habituales barroco para desgastar aún más sus aspectos técni- cos y lingüísticos. La orientación burlesca desacredita los valores tradi- cionales a los que dicen servir de soporte. El prop io Colegio de Santo Tomás autoriza desde el principio el punto de vista subjetivo y una ‒  ‒ posición crítica específica con respecto al modelo festivo barroco como una forma de desacreditar a su rival, la Universidad. La reacción de los críticos no tardó en llegar. Cumplido lo proyectado se desarrolla una cruda polémica entre los dos bandos, universi tarios y tomistas (Montoya, 2020), que contribuirá al descrédito de la institución dominica. Una relación satírica obra de Antonio López de Palma paro- diará la máscara del Colegio de Santo Tomás, Longevidad mímica , cuyo discurso crítico permitirá calibrar la decadencia de las relaciones como género representativo de la sociedad de fin de siglo . Impreso en el Puerto de Santa María, permite ampliar los horizontes del discurso disidente gestado y producido en la ciudad más allá de las fronteras locales. 5. DISCUSIÓN La novedad que presenta el presente estudio es la perspectiva multidis- ciplinar para el estudio del discurso festivo. Los e scasos acercamientos al discurso festivo de 1789 se han realizado desde el ámbito de la historia del arte no han subrayado los aspect os ideológicos y la confrontación como vector de cambio aquí defendida (Ruiz Lagos, 1985:19). En el inicio de la decadencia de la monarquía borbónica la mentalidad ilus- trada goza de una entidad e institucionalización importante en Sevilla, vinculada a una problemática local que lleva a particularizar el discurso frente al de otras ciudades, e incluso a reivindicar una identidad nacio- nalista andaluza, en el caso de Manuel Gil. Esta producción noticiosa supera la finalidad propagandística tradicio- nal de servir de refuerzo a la conservación de las estructuras de poder, para ejercer la contraofensiva hacia otros discu rsos que cuestionan el freno de la monarquía a las reformas y abogan por modificar el orden establecido. Queda confirmada la premisa de pa rtida de nuestra apuesta metodoló- gica que se basaba en reconocer que e sta producción fue objeto de ne- gocio, como ocurre con otras polémicas del siglo, en el marco general de una red de comunicación que trasciende las fronteras de lo local. Así lo demuestra el recurso a la imprenta portuense de Luque y Leyva para dar a luz el libelo contra Alvarado, Longevidad mímica . Es posible, por ‒  ‒ tanto, identificar a Sevilla como un nodo importante de producción de opinión en el Sur de España al iniciarse el reinado de Carlos IV, en co- nexión con otros puntos de la red que habrá que clarificar en el futuro, posiblemente el Puerto de Santa María y Málaga, ambas con una posición relevante en la difusión de material propagandístico rela- cionado con la Revolución francesa y otros disc ursos subversivos. El trabajo se ha centrado en trasladar los mensajes que comunicaban estos papeles, pero no se h a considerado la dimensión oral a través de la que mayoritariamente se difundiría el discurso crítico alternativo. Queda para futuras investigaciones dilucidar los efectos que pudieron obrar so- bre el público y qué papel pudieron tener en la forja de corrientes de opinión liberales. La interpretación en este nivel está llena de dificulta- des y precisará de la confrontaci ón con otros documentos políticos, co- rrespondencia, memorias coetáneas, etc. Sólo podemos atisbar algo de esos efectos por la pertinaz insistencia desde el púlpito, en los sermones que han quedado impresos, del acoso a la monarquía de los sátiros. Es preciso conceder relevancia a esta categoría de la comunicación social oral tan relevante en aquellas décadas decisivas en las que se está fra- guando la nación (Serrano, Prado y Larriba, 2014).Ello supone abrir una nueva línea de investigación que ahonde en el discurso oral en todas sus modalidades (sermón, declamación pública, arenga,...) sin caer en el re- duccionismo de la interpretación única , puesto que son fórmulas que al- canzan significados diversos según los públicos o tiempos de la di fusión. 6. CONCLUSIONES La recuperación de este legado documental permite justificar la influen- cia de la naciente opinión pública en el orden del discurso. Se trata de un debate necesario entre dos realidade s contrapuestas que contribuyó a fraguar un nuevo orden de la comunicación, lejos de los moldes barro- cos. Se ha puesto el máximo interés en identificar a algunos de stacados protagonistas de la red de comunicación sevillana, que va más allá de las instituciones y los propios responsables de impresión. Las estrategias de ocultación consiguieron cubrir la autoría de los verdaderos artífices de las ideas y mensajes que se difunden en las fiestas, tanto en el caso ‒  ‒ de Antonio González de León para la máscara universitaria como en el caso de Francisco de Alva rado en la del Colegio de Santo Tomás. Quizás sus identidades se oculten para prot egerlos de los críticos. Muy al con- trario, la participación de Manuel Gil como relacionero de las fiestas de 1789 contribuyó enormemente a aumentar su pop ularidad e influencia, como constata el aumento de obras suyas impresas. Su proyección tras- ciende la órbita local y llega hasta la misma Corte, a la que será llamado por Godoy para que prest e servicios de espionaje que ocasionarán su caída en desgracia. Queda por esclarecer si el alcance, por tanto, de su discurso y su propuesta de una monarquía reformista que pong a en pri- mer plano la religión corrió la misma suerte. La historiografía decimonónica consagró a Francisco de Alvarad o como uno de los agentes del pensamiento reaccionario a partir de su de stacada participación en las Cortes de Cádiz. La revelación de su participación en las fiestas de 1789 y su cuestionamiento en los libelos que lo cuestio- naban permite abrir nuevas hipótesis so bre su relevancia en la gestación de la corriente reaccionaria, al menos en fechas tan tempranas donde otros sermonistas, como e l mínimo Osorio, habrían tenido mayor capa- cidad de acción. No se han alcanzado conclusiones cerradas a partir de los indicios reca- bados de que estas manifestaciones críticas en la Sevilla de 1789 sean síntomas de una mentalidad revolucionaria. Todo lo más que se ha cons- tatado es la institucionalización de unos hábitos o prácticas que permiten instaurar los principios de la deliberación pública y convirtieron en una práctica cotidiana la opinión sobre cuestiones generales que afectan al conjunto de la nación. Au nque la población no estuviese lista para una revolución, ya se había fraguado un sistema de comunicación efectivo que informaba al público sobre los acontecimientos y proporcionaba un comentario sobre los mismos. En este sentido, la finalidad didáctica de los impresos de formación del público es concluye nte. Las reglas de la discusión pública, entendida como actividad políti ca, también para la gente común, ya se habían establecido mucho antes de que el fervor re- volucionario poblase las calles en 1808. ‒  ‒ 7. AGRADECIMIENTOS/APOYOS Este trabajo se inscribe en el Proyect o Historia crítica del Per iodismo Andaluz, HI[C]PAN, con referencia P18-RT-1552, Ayudas a la I+D+i del Plan Andaluz de Investigación, desarrollo e inno vación (PAIDI 2020) de la Junta de Andalucía (Consejería d e Economía y Conocimiento). 8. REFERENCIAS Achón Insausti . J.A. e Imízcoz Beunza, J.M.(eds .) (  ). Dis curso s y contradi scursos en el proceso de l a moder nidad (si glos XV I-XIX) . 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Oración panegyrica que en la solemnidad de acción de gracias por la exaltación de nuestro s soberanos ... C arlos IV y doña Luisa de Borbón al trono de España y de las Indias ... / dixo en el día  3 de junio de el año de     ... Francisco Osorio . Joseph Codina Ruiz Lagos, Manuel (1985). Cultura simbólica e Ilustración española . CSIC-CECEL Sánchez-Blanco, Francisco (2002). El Absolutism o y las Luces en el reinado de Carlos III. Ma rcial-Pons Sánchez-Blanco, Francisco (2007). La Ilustración goyesca. La cultura en España durante el rei nado de Carlos IV (    -    ) . CSIC y Centro de Estudios políticos y constitucionales Serrano, Ra fael, Pra do, Á ngel de, Lar riba, El isabel (  ). Discu rsos y devocione s religi osas en l a Pení nsula I bérica,  -  : De la crisis del Anti guo Régime n a la consol idació n del Liber alismo . Universi dad de Valladolid ‒  ‒ C APÍTULO 6 DE LA PROPAGANDA SANDINISTA DE LOS OCHENTA AL ACTUAL MARKETING POLÍTICO DEL FSLN B ELÉN A MADOR R ODRÍGUE Z Universidad de Sevilla 1. INTRODUCCIÓN Este trabajo forma parte de la tesis doctoral, Análisis comparativ o de la propaganda sandinista , la cual puede definirse como una investigación que pretende contribuir al conocimiento de la propaganda política en tanto que objeto formal de investigación y, dentro de ella, a la Historia de la Propaganda; particularmente, a la propaganda latinoamericana, so- bre la que no existe una abundante bibliografía. Más concretamente, y en el caso específico de la propaganda en Nicaragua, se trata de una in- vestigación de cuya temática, al menos hasta la fecha, no conocemos que se haya abordado desde esta perspectiva, ya que prácticamente toda la bibliografía encontrada es escrita por los sandinistas desde un punto de vista propagandístico, destacando sobre todo la revolución que lide- raron entre 1977 y 1979, pero casi no se trata este tema desde un enfoque analítico y al margen de intereses ideológicos o partidistas. A través de esta investigación realizo un análisis comparativo de las transformaciones y po sibles recurrencias que presen ta la propaganda ge- nerada por el partido nicaragüense Fre nte Sandinista de Liberación Na- cional (FSLN) en las campañas electorales de 1984 y 2016. Estos dos procesos electorales han sido elegidos porque son los primeros y los úl- timos que, por ahora, se han llevado a cabo en el país latinoamericano, además de estar separados por una cant idad de tiempo (32 años) que se considera suficiente como para comprobar si se han producido transfor- maciones en los contenidos y procedimientos propagandísticos con los que una entidad política como el FSLN aborda su comunicación. ‒  ‒ El FSLN, como grupo guerrillero a finales de los sesenta dio gran im- portancia a la comunicación. En 1984, cinco años después del triunfo revolucionario, el denominado Gobierno de Reconstrucción Nacional convocó elecciones y, tras ganarlas, se mantuvo en el poder hast a 1990. Después de dieciséis años en la oposición, el sandinismo ganó el proceso electoral de 2006, y desde entonces gobierna Nicaragua. En este devenir histórico, resulta especialmente significativo que en todas las elecciones el candidato sandinista haya sido el mismo, Daniel Ortega Saavedra, quien también se presentará a las elecciones, cuya celebración está pre- vista en 2021. Además de rellenar cierto knowledge gap en el conocimiento acumulado sobre la propaganda política latinoamericana, y especial-mente en la de Nicaragua y la del sandinismo, la relevancia del objeto de estudio de este trabajo radica en la importancia política que ha tenido el movi- miento sandinista en el contexto latinoamericano, ya que el FSLN “supo aglutinar a las principales clases o grupos socia-les del país hacia la toma del poder, con el reclamo de un amplio gobierno democrático y antim- perialista, para reconstruir la nación” (Rozos, 1990: 4). Una victoria que “inauguró a principios de los año s ochenta, una década de vigorosa lu- cha guerrillera en El Salvador, Guatemala, Colombia y Perú” (Rozos, 1990: 4). He considerado asimismo relevante desde el punto de vista de los estu- dios sobre propaganda el caso del FSLN porque parto de la premisa de que esta formación política revolucionaria ha adaptado su forma de co- municación y su mensaje a los tiempos, condiciona ndo su imagen a las circunstancias políticas, económicas y militares que ha vivido el país, siempre bajo el liderazgo del actual presidente. 2. OBJETIVOS 2.1. PRINCIPAL ‒ C omparar diacrónicamente la s acciones propagandísticas utilizadas en 1984, las primeras elecciones a las que se pre- sentó el Frente Sandinista de Liberación Nacional como ‒  ‒ partido, y la propaganda actual de esta formación política en las elecciones celebradas en noviembre de 2016 . 2.2. E SPECÍFICOS ‒ Analizar los temas de la propaganda sandinista, que a priori no son los mismos en 1984 que en 2016 debido a la variabilidad del contexto histórico. ‒ Estudiar comparativamente el empleo de técnicas y reglas de propaganda por parte de la propaganda sandinista en 1984 y 2016. 3. METODOLOGÍA Para lograr los objetivos de este trabajo es imprescindible que llevar un análisis de contenido propagandístico que tenga e n cuenta la vertiente temática y conceptual de los mensajes emitidos por el FSLN, ya que pretendo alcanzar conclusiones sobre las estrategias de este movi miento sustentadas en datos fiables. El análisis de contenido es “una técnica de investigación para la d escrip- ción objetiva, sistemática y cuantitativa del contenido manifiest o de la comunicación” (Berelson citado en Abela 2002:2). Mientras que Fred Kerlinger (1973) lo define como: Un método de estudiar y analizar la comunicación, de manera sistemá- tica, objetiva y cuantitativa p ara medir variables (...). Ha sido usado para determinar el énfasis o l a frecuenci a de di versos fe nóme nos comuni ca- tivos: prop aganda, tendencias, estilos, cambio s en el contenido, legibili- dad (... ). El anál isis de co ntenid o es un mét odo para la obs ervación y la medición. (cit ado en Martín -Algarra, 1995: 68) La utilidad de esta técnica en los estudios sobre comunicación se puede resumir según Martín-Algarra (1995: 68-69) en seis características: 1. Es un método para la investigación empírica de la comunica- ción. 2. Se usa para describir, no para predecir ni para interpretar, sino para decir lo que hay. No habla de efectos ni de intenciones. ‒  ‒ 3. Sólo se describen los aspectos manifiestos del contenido de la comunicación. 4. Es un método objetivo, es decir, intersubjetivo. Esto implica que tiene que poder ser repetido por c ualquiera con el mismo resultado. 5. Es una técnica sistemática porque cada paso del análisis de contenido (la selección de la muestra, l as reglas explícitas para el análisis, la codificación de los datos y el análisis de los da- tos) ha de estar construido sobre criteri os sistemáticos. 6. Se usa para la investigación cuantitativa. Hay que tener en cuenta que el análisis de contenido es una técnica clá- sica en los estudios sobre propaganda. Esta técnica consiste en decodi- ficar las unidades de reg istro (Bardin, 1986). El c oncepto de “unidad” puede hacer referencia tanto a cualquier mensaje identificable como al componente de un mensaje (Pineda, 2016: 354). En este caso analizaré textos periodísticos, por lo que estoy de acuerdo c on Antonio Pineda (2016: 354) en que “en lo relativo a la recolección de datos, destaca la multiplicidad de unidades en que se puede descomponer el análisis”. He analizado alrededor de 750 unidades, la muestra incluye los tres me- dios de comunicación escritos que cubrieron las elecciones en Nicaragua en el año 1984: Barricada , El Nuevo Diario y La Prensa , y el período seleccionado son las publicaciones desde el mes previo hasta el día pos- terior de las elecciones de 1984, es decir desde el 1 de octubre de 1984 al 5 de noviembre de ese mismo año. He escogido las unidades de infor- mación que hacen referencia al mensaje sandinista y las que están rela- cionadas con los comicios electorales, además de la portada, el editorial y las viñetas que aparecen en cada periódico. De ahí que la m uestra de este período sume un total de 444 unidades, de las cuales 208 pertenecen a Barricada ; 97 La Prensa y 139 a El Nuevo Diario . En el caso de las elecciones de 2016, he seleccionado el mismo período de tiempo, desde el 1 de octubre de 2016, mes previo a los comicios, hasta el día posterior a la celebración de las elecciones, el 7 de noviem- bre de ese año. En cuanto al criterio de selección de las unidades de muestreo he aplicado el mismo que en las elecciones de 1984, con la Page 106 could not be converted This page was skipped, but the rest of the document is available. converter failed: {'job_id': '82b8a410-92eb-4bc3-a789-fe740912532d', 'status': 'failed', 'file_path': None, 'callback_url': None} ‒  ‒ 8. Marxismo. Explica este sistema filosófico, económico y po- lítico que defiende la igualdad y la justicia social. 9. Mártires. Categoría que engloba a aquellas personas perte- necientes al FSLN que fallecieron por defender los ideales sandinistas. 10. Indeterminado. Explica temas que no están determinados e n el resto de las categorías y que forman parte de la propa- ganda sandinista. 11. Otros. Categoría que resume otros temas presentes en la pro- paganda sandinista. En cuanto a las variables relativas a técnicas y procedimientos de pro- paganda (obtenidas de Domenach y Brown), merece la pena destacar, en cualquier caso, que se trata de procedimientos que ya se han utilizado en la investigación de la propaganda. Así, la variable Reglas de Propa- ganda de Domenach consistiría en: 1. Regla de la simplificación. Se interpretará la presencia de la regla de significación cuando el mensaje propagandístico transmita simplicidad y divida entre “buenos”, los sandinis- tas, y “malos” los somocistas y estadounidenses. 2. Regla del enemigo único o focalizado. Se observará esta re- gla en la propaganda sandinista al individualizar al adversa- rio, al considerar a determinada persona o grupo como úni- cos responsables de todo lo que está sucediendo. 3. Regla de la exageración y desfiguración. Se interpretará la presencia de esta regla en la propaganda sandinista a l exage- rar y descontextualizar un hecho determinado. 4. Regla de la orquestación. Se trata de repetir los temas de la propaganda sandinista insistentemente y a través de diferen- tes formatos para llegar al máximo número de ciudadanos. 5. Regla de la transfusión. Se interpretará la presencia de esta regla cuando la propaganda sandinista se base en ideas pre- concebidas por la población. ‒  ‒ 6. Regla de la unanimidad y contagio. Se identificará esta regla en el momento que la propaganda sandinista sea la mayori- taria y esté “bien vista” por la población en general. 7. Contrapropaganda. Se trata de un me nsaje propagandístico generado como respuesta a otro, es decir, contrario, y que beneficia a una instancia de poder. Respecto a la variable Té cnicas de Propaganda según Bro wn, se com- pondría de las siguientes categorías: 1. Empleo de estereotipos. Se obse rvará en la propaganda san- dinista al “tipificar” a los sandinistas y a quiénes no lo son. 2. Sustitución de nombres. Se identificará en la propaganda sandinista cuando se sustituyan términos neutrales por nom - bres propios. 3. Selección. Se analizan hechos complejos que los sandinistas eligieron para conseguir su fin. 4. Mentira descarada. Se identificarán mentiras difundidas por los sandinistas para lograr sus objetivos. 5. Repetición. Se registrarán las repeticiones de mensajes san- dinistas que acabaron siendo aceptados por el públi co. 6. Afirmación. Se analizará el aspecto m ás presentado por los sandinistas en su propaga nda. 7. Señalar al enemigo. Se interpretarán los mensajes sandinis- tas “en contra” de los enemigos: Somoza y EE.UU. 4. RESULTADOS Como se ha visto en el apartado de metodología, la principal utilidad que va a tener el análisis de contenido es describir los principales temas y técnicas de la propaganda sandinista. He analizado la caracterización ideológica de la propaganda sandinista (es decir, los contenidos de ésta en función de las coo rdenadas ‒  ‒ ideológicas del sandinismo), como puede comprobarse a través de la si- guiente Tabla: TABLA 1 . Tema s de la propaganda sandinista en la campaña de 1984. Medio de comunicación Barricada El Nuevo Diario La Prensa Caracterización ideoló- gica (menciones) fi % fi % fi % Imperialismo 344 35,46% 238 43,99% 54 19,22% Augusto César Sandino 12 1,24% 7 1,29% 2 0,71% Somocismo 25 2,58% 13 2,40% 6 2,14% Héroes latinoamericanos 5 0,51% - - - - Nacionalismo 227 23,4% 74 13,68% 4 1,42% Revolución cubana 2 0,21% - - 3 1,07% Mística de las montañas 17 1,75% 5 0,92% - - Teología de la Liberació n 1 0,1% 6 1,11% - - Marxismo - - 1 0,18% 2 0,71% Mártires 10 1,03% - - - - Transparencia electoral 286 29,48% 178 32,90% 189 67,26% Partidos d e oposición 6 0,61% - - - - Apoyo social - - - - 3 1,07% Servicio Militar Patriótico 7 0,72% - - - - Dirigentes sandinistas y FSLN 15 1,55% 3 0,55% - - Religión católica 2 0,21% - - - - Apoyo internac ional 5 0,52% 1 0,18% 2 0,71% Compromiso FSLN 6 0,62% - - - - Situación económica - - - - 1 0,36% Elecciones en El Sal- vador - - - - 6 2,14% Indeterminado - - 3 0,55% 9 3,2% Total 970 100% 529 100% 281 100% Fuente: elaboración propia. A juzgar por el resultado, el imperialismo es la característica ideológica que más se repite en la propaganda sandinista: en el caso de Barricada se menciona 344 veces en un total de 208 unidades, 238 veces en las 139 unidades de El Nuevo Diario , y 54 en las 97 de La Prensa . En la portada de Barricad a del 6 de octubre de 1984 tenemos cinco noticias y el im- perialismo está presente en tres de ellas. De ahí que el titular titular ‒  ‒ principal sea: “Plan de tres fases para agredir la Revolución”, una noticia en la que se habla de la estrategia que está desarrolla ndo Estados Unidos para derrotar a la revolución sandinista. Un contenido muy similar al de la noticia titulada “El terror no ha podido contra la revolución”, que apa- rece con una fotografía y c uyo eje central es la respuesta de la población nicaragüense a los ataques de la CIA. La tercera noticia de la portada que también ataca al imperialismo trata sobre la denuncia de El Salvador a Estados Unidos en la Corte Internacional de La Haya y se titula “Buró Noal señala peligro de agresión”. Las otras características ideológicas que también se repiten en las uni- dades de los tres periódicos son la transparencia electoral, el naciona- lismo, el somocismo y la referencia a Augusto C ésar Sandino. Respecto a la caracterización ideo lógica de la propaganda sand inista en la campa ña de 2016, la transparencia elec toral es el elemento más repetido en la muestra que hemos r ealizado. Concretament e, está p re- sente en un 44 ,78% en El   Digital , en un 75% en el El Nuevo Diar io y en un 79,31% en La Prensa . Por ejemplo, en la noticia publicada el 6 de novi embre po r El   Digital el Cardenal Brenes se re fiere al pro- ceso electoral as egurando q ue “transcurr e en tran quilidad y plen a ma- nifestación de libertad”. También en la noticia titulada “Diálogo con OEA gen era c onfianza en elec tores” public ada el 1 de n oviembre de 2016 en El Nuevo Diario se da a cono cer e l resulta do de u na encu esta realizada por M&R Consultores en la que se af irma que “el 67,8% de los nicaragüenses co nsideran opor tuna la mesa de negociación entre el Gobierno y la Organiz ación de Estados Lat inoameric anos de ca ra a las elecci ones”. De ig ual modo, se recogen testimonios de represen- tantes de la ig lesia, de l a oposic ió n, de tr abajadores, dando s u op inión sobre el proceso electoral . El coste de las boleta s electoral es es el tema sobre el que trata una noticia de La Pr ensa publ icada el 8 de octub re de 2016 en la que se cues tiona al Consejo Supr emo Electoral (CSE) al acusarlo de no rev isar la contratació n de la empresa qu e estaba im- primiendo la s boleta s. Asimismo, denunc ian el trato que se les pro- porciona como medio de com unicac ión: “a La Prensa s e le ha impe- dido el in greso al sitio d onde se impri men las b oletas elect orales”. ‒  ‒ TABLA 2 . Tema s de la propaganda sandinista en la campaña de 2016. Medio de comunicación El 19 Digital El Nuevo Diario La Prensa Caracterización ideoló- gica (menciones) fi % fi % fi % Imperialismo 5 3,73% 2 1,52% - - Augusto César Sandino 6 4,48% - - - - Somocismo - % - % 18 5,17% Héroes latinoamericanos 3 2,24% - - - - Nacionalismo 3 2,24% 1 0,76% 1 0,29% Revolución cubana - % - - 1 0,29% Marxismo - - - - 4 1,15% Indeterminado 17 12,69% 30 22,73% 48 13,79% Transparencia electoral 60 44,78% 99 75% 276 79,31% Partidos d e oposición 24 17,91% - - - - Apoyo social 16 11,94% - - - - Apoyo internac ional 16 11,94% - - - - Total 134 100% 132 100% 348 100% Fuente: elaboración propia. En cuanto a la presencia y representación de las reglas de propaganda de Jean-Marie Domenach, la de la Simplificación es la que más se repite en la propaganda sandinista de las elecciones de 1984 estando presente en un 23,39% en Barric ada , en un 24,62% en El Nuevo Diario , y en u n 56,41 en La Prensa . Le sigue la Regla del Enemigo Único que aparece en un 19,33% en Barricada , en un 18,36% El Nuevo Diario , y en un 20,51% en La Prensa . La Regla de la Orquestación , por otro l ado, la observamos prácticamente en el mismo porcentaje en Barricada y El Nuevo Diario , mientras que en La P rensa aparece significativamente menos (7,69%). Porcentajes similares registra el ítem Regla de la Trans- fusión: 16% en Barricada ; 17,06% en El Nuevo Diario y 7,69% en La Prensa ; y lo mismo en la categoría de la Regla de Unanimidad y Contagio, (15,90%) Barricada ; 17,06% en El Nuevo Diario ; 7 ,69% L a Prensa ) . Por el contrario, la Regla d e la Exageración sólo se observa en Barricada , en un escasísimo 1, 77%, y la con trapropa- ganda, además de en Barricada (con un 7,17%), también está pre- sente en El Nuevo Diario con un 6,61%. Estos resultados se pue- den observar en el s iguiente gráfico : ‒  ‒ GRÁFICO 1 . Frecuencia de aparición de las regl as de p ropaganda de Domenach (porcen- tajes) en la propaganda sandinista de la campaña de 1984 Fuente: elaboración propia. Pasando a la presencia de reglas de propaganda de Domenach e n 2016, podemos observar solamente la regla del enemigo único, con un porcen- taje del 40% en La Prensa , y la de la simplificación, al 100% en El   Digital y un 60% en La Prensa . GRÁFICO 2 . Frecuencia de aparición de las regl as de p ropaganda de Domenach (porcen- tajes) en la propaganda sandinista de la campaña de 2016. Fuente: elaboración propia. En la noticia publicada por El   Digital el 6 de noviembre de 2016, titulada: “Presidente Daniel después de ejercer su derecho al voto (6 de noviembre 2016)”, podemos obse rvar estas reglas en el discu rso que ‒  ‒ emite el candidato a la presidencia del FSLN después de votar, y que hace referencia a la intervención estadounidense en los comicios electo- rales a lo largo de la historia de Nicaragua. Relata que quienes presidían el Consejo Electoral “eran los altos comandantes del Ejército norteame- ricano”, un hecho que provocó según sus propias palabras “dolor” y que “sangrara la Patria”. Aquí observamos la regla del enemigo único al acu- sar al Ejército norteamericano del sufrimiento del pueblo, y también la de simplificación porque divide entre “buenos”, la población nicara- güense y “malos”, el Ejército norteamericano. En lo que se refiere a la presencia y representación de las técnicas de propaganda de J.A.C. Brown, la que más se repite en las unidades ana- lizadas es el empleo de estereotipos. Prueba de ello es que está presente en el 25,83% de las unidades analizadas en Barricada , en el 28,50% de El Nuevo Diario y en el 34,48% de La Prensa . La técnica consistente en señalar al enemigo también ocupa un l ugar importante en nuestra mues- tra, concretamente se registra en el 20,36% de Barricada , 21,63% en El Nuevo Diario , y 34,48% de La Pren sa . Le siguen la de afirmación y repetición con prácticamente los mismos porcentajes, en Barricada y El Nuevo Diario , pero muy inferiores (1 0,34%) en La Prensa . La técnica de sustitución de nombres la encontramos en el 11,47% de las unidades de Barricada , así como en el 3,56% de El Nuevo Diario y el 10,34% de La Prensa . La técnica de selección sólo aparece en dos de los tres perió- dicos seleccionados, Barricada y El Nuevo Diario , con escasos porcen- tajes de 4,39% y 6,62%, respectivamente; la mentira descarada se regis- tra únicamente en un 2,25% del total de informaciones de Barricada. Un ejemplo en el que se observan algunas de estas técnicas como la d e señalar al enemigo o el empleo de estereotipos es en una noticia de Ba- rricada publicada el 25 de octubre de 1984, cuyo titular es ba stante ex- plícito: “Pueblo con su voto derrotará a Reagan”. En esta frase ya se indica que el presidente estadounidense es el enemigo de Nicara gua. El empleo de estereotipos también está presente, al calificar al pueblo ni- caragüense como “bueno” y Reagan como quien impide el desarrollo del país: “El que no vaya a votar quedará en evidencia que se e stá pres- tando al juego del enemigo”. Page 114 could not be converted This page was skipped, but the rest of the document is available. converter failed: {'job_id': 'ac3c122b-be44-4829-8680-40f8b8b17a6f', 'status': 'failed', 'file_path': None, 'callback_url': None} ‒  ‒ GRÁFICO 4 . Frecuencia de apa rición de las técn icas de propaganda de Brown (porcenta- jes) en la propaganda sandinista de la campaña de 2016. Fuente: elaboración propia. 5. DISCUSIÓN En lo que se refier e a la caracteriza ción ideo lógica de la propagand a sandin ista, desde el punto de vista cuantitativo el antiimp erialismo, (es decir el imperialismo valorado de manera negativa), es la cara cte- rística q ue más se repite en la propaganda sandinista de 1984 . Un re- sultado q ue concuerda c on el “cont enido AntiIm periali sta de nue stra propagan da” com o se indic a en l a pági na un o del Docume nto de Es- tudio Lín ea de Propa ganda de la Revo lución Sandinis ta publicado en 1980 por la Secretaría de Propaganda y Educación Política del FSLN. Más aún, todos los autores consulta dos, tanto aq uellos que pertenecen al FSLN como los que no, coinciden en que si por algo se caracteriza la propaganda sandinis ta desde s u surgimiento es por el “antiimperia- lismo”. Es ta ten dencia se puede relacion ar también co n lo señ alado por otros au tores, como Pizarro so Quintero (1993), que afi rma que durant e la revoluci ón se desarro lla una propa ganda en la que existen dos en emigos : el so mocis mo, q ue equiv ale a l que s e encu entr a en e l interior, y el contr arrevolucionario, en este caso Estados Unidos. En 1984, a juzgar por los resultados ob tenidos, es ta tendencia propagan - díst ica no varía, de forma que par ece que el co ntexto d e la pr opagand a (ya sea bélico o electoral) no in cide necesariamente en su cont enido. ‒  ‒ En definitiva, estos datos nos llevan a compartir el punto de vista de Domenach (2002) cuand o afirma que la repetición incesante de los te- mas principales es la primera condición de una buena propaganda; en este caso, por todos los medios y de distinta forma, se responsabilizaba a Estados Unidos de todos los problemas de Nicara gua. Por otro lado, y en función de los datos mencionados anteriormente, re- chazamos la idea que aparece en Línea de Propaganda de la Revolución Sandinista. Documento d e Estudio (1980: 11) sobre la forma de abordar el contenido de la propaganda, ya q ue, según nuestros datos empíricos, no se rompe “con los estilos panfletarios vacíos e induce al pueblo a una lectura crítica de la realidad”, ni tam poco se presentan “las cosas con más sobriedad, más reflexión, mejorando el estilo y el contenido, al mismo tiempo” como se señala en este documento. Esto puede indicar, de forma más amplia, que las líneas prescriptivas orientadas a guiar la propaganda no siempre se corresponden con el output propagan dístico generado por las instancias de poder. Continuando con los resultados, es importante destacar que la transpa- rencia electoral es el segundo tema más recurrente. En el caso de la cam- paña de 1984 el país estaba en guerra y un tema como la transparencia electoral pasaba a un segundo plano, mientras que los pro pios de la pro- paganda revolucionaria (como el Servicio Militar, la Mística de las Montañas y la Revolución Cubana) llegan a tener mayor prota gonismo, a pesar de que su frecuencia, según el a nálisis de contenido realizado, es sumamente inferior a la de la transparencia electoral. Y si en 1984 la transparencia electoral es la segunda característica que más se repite, en 2016 se convierte en la primera. Este dato no es casual, ya que en Nicaragua se fue dando paulatinamente una alta abstención desde las elecciones de 1996, don de un 24,4% de la población n o acudió a las urnas. Una cifra que siguió en a umento, 25% en los p rocesos elec- torales de 2001, 25,8% en 2006, y 28,2% en 2011. L os sandinistas, cons- cientes de esta situación, intentaron dejar claro a través de su propaganda que se trataba de un proceso electoral transparente. En resumen, puedo decir que existe una diferencia temática entre la pro- paganda de 1984 y la de 2016, ya que en las pri meras elecciones el ‒  ‒ antiimperialismo es el eje central, y en las últimas apenas tiene protago- nismo. Lo mismo ocurre con las referencias a el so mocismo, el naciona- lismo y a Augusto César Sandino. Mi entras que por el contrario la trans- parencia electoral ocupa un lugar destacado en la propaganda sa ndinista de ambos comicios. Arribas y Barberá (2018) señalan que la propaganda se utiliza para im- plicar al pueblo conectando con sus emociones y frustraciones: miseria, derrota, hambre. Y esto es lo que hicieron los sa ndinistas en las primeras elecciones donde emplean todas las R eglas de Propaganda en función del antiimperialismo. La forma en que se presenta esta idea guarda tam- bién relación con el Principio de Orquestación, al q ue también hizo re- ferencia Goebbels, que consiste en repetir una misma idea, en es te caso el antiimperialismo, desde diferentes puntos de vista para calar en la mente del receptor. Para ello, y como explica una de nuestras entrevis- tadas, los medios de comunicación tienen un papel fundamental ya que “eran brazos del Estado, no eran medios de comunic ación”. Como he mencionado anteriormente, la Regla de la Simplificación es la que más se repite en la propaganda sandinista de la campaña de 2016. A través del análisis de contenido llego a la conclusi ón de que palabras como amor, paz o esperanza son las q ue se atribuyen los sandin istas, por lo que el mensaje obvio que se transmite es que son “los buenos”, los que quieren el bienestar del país. Una apelación a la emoción que coin- cide con el punto de vista de Chomsky y Herman (1990), quienes afir- man que los resultados eficaces de la propaganda se obtienen cuando se apela a la emotividad o los sentimientos de las personas para generar acciones contrarias a las pensadas co n sentido crítico. Y si por algo se caracteriza la propaganda sandinista de 2016 es porque alude al futuro y a la perennidad. En cualquier caso, y en relación las reglas de la propa- ganda de Domenach, es interesante destacar desde un punto de vista his- tórico que unos principios de propaganda formulados a partir de la ex- periencia propagandística de los estados totalitarios del siglo XX sigan estando presentes a finales de este siglo y en la actualidad. En el caso de las técnicas de propaganda según Brown, el resu ltado es similar. En la campaña de 1984 se utilizan todas, las siete: empleo de estereotipos, sustitución de nombres, selección, mentira descarada, ‒  ‒ repetición, afirmación y señalar al enemigo. En cuanto a 2016, por orden de frecuencia tenemos el empleo de estereotipos, la sustitución de nom- bres y el señalar al enemigo. Y es la técnica del empleo de estereotipos la que más lleva a cabo el FSLN en la propaganda de estas dos campañas electorales, lo cual se traduce en presentar a los sandinistas como “los buenos”, quienes luchan por la justicia e igualdad frente “a los malos”. La diferencia es que en 1984 se le otorgaba claramente este papel al somocismo y a Estados Unidos de man era explícita; en 2016, al tratarse de un discurso es mucho más conciliador, — y aunque en algunas noti- cias se señala a este país como el principal obstáculo de los sandinistas para llevar a cabo el desarrollo de Nicaragua —, no se señala claramente “al causante de los males del país”. En relación a la s técnicas de propa- ganda, puedo comparar mis resultados con los datos del artículo “Aná- lisis de los elementos estético-expresivos en la propaganda de Corea del Sur y Corea del Norte” realizado por María Salazar y publicado en 2016 en el que Estados Unidos se representa constantemente como la nación enemiga de NorCorea, lo cual según Goebbels y Brown “pe rmite al Go- bierno dar a los ciudadanos un objetivo sobre el cual arrojar su odio, desviando la atención de otros” (Salazar, 2016: 74) 6. CONCLUSIONES El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es el partido que actualmente gobierna Nicaragua tras ganar las elecciones de 2021. Tras llevar gobernando el país de forma intermitente desde 1979, el sandi- nismo volvió a ganar con el mismo candidato electoral, Daniel Ortega. Desde el punto de vista de la Teoría de la Propa ganda, una de las prin- cipales conclusiones de este trabajo es que los sandi nistas continúan uti- lizando una “propaganda revolucionaria” en las primeras elecciones de- mocráticas que se celebran en el país, las de 1984. Al constituirse como Gobierno de Reconstrucción Nacional en 1980 publican desde la Secre- taría Nacional de Propaganda y Educación Política del FSLN el Docu- mento de Estudio Línea de Propagan da de la Revolución Sandinista , cuyo objetivo es “hacer conciencia de los objetivos fundamentales de nuestra revolución”; para ello desarrollan la “propaganda de la produc- ción”, una expresión de tintes inequívocamente leninistas, de he cho. A ‒  ‒ su vez, esta conclusión se relaciona con las relativas a la Histo ria de la Propaganda, ya que la estrategia propagandística de corte revoluciona- rio-marxista nada tiene que ver desde el punto de vista temático con la estrategia de propaganda de 2016, debido a que al igual que el FSLN ha evolucionado como formación política, también lo ha hecho en el ám- bito de la comunicación; una comunicación que se encuentra condicio- nada por los acontecimientos contextuales de tipo histórico, político y militar, de forma que actualmente estamos ante un modelo político de catch all party (“partido atrapalotodo”) regido más por consideraciones mercadotécnicas que por la mística revolucionaria. La prioridad para este tipo de formación política es conseguir el máximo número de votos, por lo que se rige por los principios del mercado y se caracteriza por la desideologización. No por casualidad, el marketing político en todas sus dimensiones es su principal herramienta, ya que se trata de “vender” tanto al partido político como al candidato, de presentarlo de una forma atractiva, para que resulte agradable al máximo número de personas. Resulta interesante que el cambio en el modelo de propaganda vaya acompañado de cierta matización en el uso de las técnicas: aunque en general, los recursos de empleados en ambas campañas electorales son los mismos, se diferencian en que las reglas y técnicas de propaganda se utilizan en mayor medida en 1984 porque en aquel momento el FSLN tenía una fuerte carga ideológica y lleva a cabo una propaganda revolu- cionaria; algo que no ocurre en 2016, cuando los sandinistas emplean el marketing político y apuestan por un enfoque de “partido atrapalotodo” cuyo mensaje va dirigido al público en general. 7. AGRADECIMIENTOS/APOYOS Esta investigación no hubiese sido posi ble sin la disponibilidad del Ins- tituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, perteneciente a la Uni- versidad Centroamericana (UCA) de Managua. ‒  ‒ 8. REFERENCIAS Abela, J. A. (  ). Las técnicas de análisi s de cont enido: una re visió n actualizada. Fundación Centro de Estudi os Andal uces. Arribas, F. & Barberá, R. (  ). La Re voluci ón Bol chevique: los orí genes de la propaga nda y l a manipul ación de l a opi nión pública. Histor ia y comunicación social ,  ,  ,  -  . Bardin, L. (  ). El análisis de conten ido. Madrid, España: Edicione s Akal. Brown, J. A. C. (  ). Técnic as de persuas ión. De la pr opaga nda al lava do de cerebro. Alianza Editorial. Chomsky, N. y Herman, E. (  ). Los guardianes de la libertad. Barcelona, España: Biblioteca de Bolsillo. Domen ach, J. M. (  ). La pr opaganda política . Editorial Universitaria de Buenos Aires. Martín-Algarra, M. (  ). 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En principio, la comunicación política designó al estudi o de la comuni- cación del Gobierno para c on el elect orado (l o que hoy se ll ama comu- nicación gubernamental); más tarde , al intercambio de discursos entre políticos en el poder y los de la oposición, en especial duran te las cam- pañas electoral es. Luego el ca mpo se exte ndió al estu dio del pa pel de los medios de comunicación masiva e n la formación de la opinión pública, y a la infl uencia de los so ndeos en la vida pública pa ra estudi ar las dife - rencias entre las preocupaci ones de la comunicación públ ica y la con- ducta de los políticos. (Mendé, Smith y Gülay , 1999:201) El discurso político constituye hoy en día un campo de gran interés entre los lingüistas, especialmente en el ámbito de la pragmática y el análisis del discurso. Esto se debe al impacto social de este tipo de discurso y a su carácter persuasivo. Desde un enfoque crítico del discurso, muchos lingüistas se han interesado por desvelar el carácter persuasivo y a me- nudo manipulador del discurso político . El análisis pragmático del discurso es de utilidad sobre todo en contextos de lenguaje fuertemente estructurado que manifiestan el conflicto y una toma de posiciones a favor o en contra de una situ ación, aunque no de ‒  ‒ modo explícito. El discurso político actual responde a un ideario que tiende a revelar episodios encubiertos y a manifestar actitudes del polí- tico a favor o en contra de una serie de episodios. El discurso se hace con el objetivo de agravar el escándalo en la comunidad, o bien, por el contrario, de minimizar los episodios para aislar los eventos y restable- cer un clima de tranquilidad. La utilización de elementos como la ironía, el insulto y la mentira son las herramientas manejadas por los políticos para la manipulación del lenguaje y conseguir el impacto deseado entre su propio público y no con ánimo de convencer sino de reafirmar una post ura. 1.1 E L CONCEPTO DE MANIPULACIÓN La manipulación del discurso político, de acuerdo con las afirmaciones de Oswald (2010), se puede definir como la utilización de una serie de técnicas que están relacionadas entre sí creando una imagen o una idea en el discurso que favorece los intereses de u n político o de un partido político. Investigadore de distintas disciplinas como la lingüística, el análisis del discurso o de las ciencias de la comunicación han evaluado las propiedades de la manipulación y las condiciones necesarias para su utilización. El concepto de manipulación va asociado al conc epto de engaño. Un discurso se considera manipulativo o engañoso si el hablante, el político en este caso, lo utiliza intencionadamente para conseguir un objetivo perlocutivo 39 , es decir teniendo en cuenta el efecto que el acto comuni- cativo tiene sobre el oyente, como lo interpreta y, como se siente. Estos actos perlocutivos siempre se harán de manera encubierta a través de exageraciones, ironías, medias verdades, mentiras e incluso insultos. 39 Acto de habla pe rlocutivo: Cuando un oyente escuc ha “Abre la ventana” el rece ptor reac- ciona de una forma u otr a según la intencionalidad que perciba del emisor: pued e ser una or- den o una petición, la intención puede ser intimidar o persuadir, etc. ‒  ‒ 2. OBJETIVOS Los objetivos que se alcanzan a través de este trabajo vienen indicados y su importancia radica en cómo la comunicación política se está viendo afectada. La demostración y consecución de estas metas forman parte importante para demostrar que el discurso político es la fuente impor- tante para conseguir el poder. 2.1. O BJETIVOS PRINCIPALES ‒ Análisis de distintos discursos políticos desde el punto de vista de la pragmática y así poder comprobar que la utilización de la ironía, el insulto y la mentira son formas recurrentes en la vida política española actual, y también mundial. ‒ Confirmar la manipulación de las personas a través del len- guaje político y, por tanto, constatar que el discurso político está vacío de contenido y que la función del mismo es enaltecer a los seguidores del partido político que protagonice dicho dis- curso. Unas veces será de un partido y otros casos serán otros partidos los protagonistas. El sistema es el mismo para todos. ‒ También confirmar el papel del lenguaje y su dominio como símbolo de poder. Quién domina el discurso político, domina a los oyentes que han sido convencidos por los políticos. Así: discurso + herramientas (ironía, insulto y/o mentira) = mani- pulación = poder. ‒ La apariencia engaña. Hoy en día no sólo el lenguaje es impor- tante para comunicar, también la aparie ncia aporta credibilidad o rechazo a la comunicación política. Hay que recordar el re- vuelo que se produjo en el Parlamento español cuando entró como diputado electo el Sr. Alberto Rodríguez quien fue re- presentante de la provincia de Santa Cruz de Te nerife en el Congreso de los Diputados entre los años 2016 y 2021. Su apa- riencia, por su pelo, no eran políticamente correcta. Todos estos aspectos forman parte del discurso político actual donde pa- rece que el mensaje con los propósitos de actuación, son sec undarios ‒  ‒ frente al discurso tergiversador. La meta final es, a través de distintos ejemplos de discursos políticos, demostrar como la manipulación del lenguaje, del mensaje o del discurso en definitiva, es un arma estratégica para la consecución de los propósitos de los políticos sin distinción de ideologías. 3. METODOLOGÍA Carlos Sabino (2014) dice que el método de una investigación, “no es un camino fijo o predeterminado y menos aún un recetario de acciones que se siguen como una rutina.” Es por ello por lo que, para poder ana- lizar distintos discursos políticos, se han escogido aquellos que consi- dero más relevantes por su claridad, donde la manipulación es muy clara y se puede observar fácilmente. La selección es de distintos protagonis- tas de distintos partidos. También se incluyen noticias de otros países cuyo discurso político es igualmente manipulado. En algunos c asos se hace referencia al discurso oral, en otros el discurso escrito será el refe- rente. Hay tantos ejemplos que dejan de ser actuales de un día para otro. En cualquier caso, los ejemplos son m uy reconocibles por todas las per- sonas que vean información política en televisión, lean artículos en los periódicos o vean y/o escuchen programas con tertulias sobre política, muy famosos en España. Según Morales (2018), la investigación descriptiva “consiste, funda- mentalmente, en caracterizar un fenómeno o situación concreta indi- cando sus rasgos más peculiares o diferenciadores.” En este caso, se puede decir que es una metodología descriptiva con una crítica y análisis final. También, en algunos casos, se hace una comparación entre unas épocas históricas y otras. El discurso político es, básicamente, el mismo. De igual manera se trata de aplicar también un tipo de explicación a la investigación que, atendiendo a lo que también afirma Morales (2018) la investigación explicativa “se encarga de buscar el porqué de los he- chos mediante el establecimiento de relaciones causa-efecto.” La aplicación de ambas técnicas de investigación ha de conducir a la confirmación de la hipótesis inicial sobre el valor del lenguaje y el dis- curso político como elemento que sirve para manipular a los oyentes y ‒  ‒ hacer que acepten sin ningún tipo de cuestionamiento, cualquier pro- puesta de los líderes políticos que dirigen distintas Instituciones del país, o que están en la oposición política. 4. RESULTADOS Hoy día vivimos en lo que se ha dado en llamar la sociedad de la infor- mación, prácticamente toda la población del estado Español tiene acceso a las distintas informaciones políti cas, deportivas, de entretenimiento, etc, y además tenemos acceso a esas informacione s de manera casi in- mediata: Internet, móviles, mensajes de WhatsApp, periódicos digitales, y muchas otras formas recibir información casi inmediata. Los políticos lo saben y es por ello por lo que, cuando lanzan cualquier tipo de men- saje, será recibido por millones de personas. Cabe recordar el uso del ex presidente de USA Donald Trump y sus mensajes en Twitter. Las noti- cias a las que se hace referencia en este trabajo pueden ser consultadas, en cualquier momento, a través de las distintas plataformas de Internet y, en muchos casos, pueden ser visionas de nuevo a través de las aplica- ciones de las televisiones del país e incluso muchas están grabadas en video en la red social de YouTube. Hay muchos casos donde el lenguaje es utilizado como arma de mani- pulación, donde el uso de la ironía es una falta de respeto encubierta, la mentira se utiliza sin ningún tipo de pudor, el insulto puede llegar a ser un adjetivo común y la falta de educac ión característica necesaria para ser político en la actualidad. La selección escogida para el análisis y co- mentario es: 1. Los enfrentamientos entre el Presidente Pedro Sánc hez y el ex jefe de la oposición Pablo Casado. 2. El Ministro Garzón y las macro granjas. 3. Los partidos nacionalistas. 4. Isabel Diaz Ayuso y su v ersión sobre la historia de España. 5. Trump: México manda violadores y criminales a EEUU. 6. Mentiras interesadas en la información sobre la guerra por parte de Rusia y de Ucrania. ‒  ‒ Como se ha dicho anteriormente, los ejemplos son múltiples y surgen cada momento, pero en este trabajo hablaremos sobre los anteriormente citados. 4.1. S ÁNCHEZ VERSUS C ASADO Y VICEVERSA De todos es conocido qu e los enfrentamientos en el Congreso de los Diputados entre el Presidente Pedro Sánchez y el ex líder de la oposición Pablo Casado. Mientras que Pedro Sánchez se caracteriza por utilizar “seguridad y claridad en los argumentos de sus discursos, ya que evita el uso de oraciones complejas” (Morales, 2018). Por otra parte, “sus de- bilidades son sus discursos encorsetados y poco improvisados y la frial- dad y carencia de expresiones corporales y faciales con los que se trans- mite”. (Morales, 2018). Siguiendo con los aspectos analizados por Mo- rales explica que Casado es un portavoz experimentado y se apoya en datos y cifras que no necesita leer; po r el contrario, su punto dé bil es la necesidad de pactar con otros partidos (Vox y Ciudadanos) lo cual y siempre según Morales, no le permite hacer un discurso ganador. El en- frentamiento que se prod ujo el 15 de diciembre de 2021 en una sesión de control al Gobierno es un ejemplo de los modos distintos del discurso político utilizado. Recordada es la frase que Pablo Casado le lanzó al Presidente del Gobierno”¿Qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma una responsabilidad?”.(Cruz. 2021) Est a frase con la pala- bra coño se convierte en u na frase muy popular y, en cierto modo, insul- tante y que muestra hartazgo e impaciencia. Hay que decir que el tono fue casi un grito y para nada incitaba a la calma. En un momento determinado Sánchez le ha dicho irónicamente: “Señor Casado, ¿pero ¿cuántos cafés lleva ya esta mañana?” Sin entrar en quién tiene o no tiene razón, se puede observar la utiliza- ción del lenguaje como arma arrojadiza., La versión original se puede consultar en https://www.huffingtonpost.es/ent ry/pedro-sanchez-ca- sado_es_61b9a085e4b0317f (está incluido un video) https://www.el- mundo.es/espana/2021/12/15/61b9ad39fc6c83884c8b45b2.htm l (tam- bién incluye video) ‒  ‒ Como muestra de la utilización de insultos en el discurso político, el video de YouTube recoge 19 i nsultos de Casado a Sánchez https://youtu.be/278xHHXfSO4 (El HuffPost, 2019,XXXX) entre los insultos recogidos están algunos que se hicieron famosos como “felón, ridículo o chovinista del poder.” Hay muchísimos más videos que reco- gen los enfrentamientos y los insultos del debate político. Se recomienda prestar atención al tono de voz de lo s implicados ya que, se gún la prag- mática, el tono utilizado nos dará una información extra del mensaje emitido. Por otra parte no deja de llamar la atención que en un lugar donde se presume de educación y elegancia en las formas de dirigirse uno a otro, no hay que olvidar que el tratamiento entre diputados es de Señoría. 4.2. E L M INISTRO G ARZÓN Y LOS MACRO GRANJAS . En una entrevista concedida al periódico The Guardian, publicada el día 26 de diciembre de 2021, y de la que se hace eco el periódico El País con fecha 12 de enero de 2022 y en artículo firmado por Emili0 Sánchez Hidalgo reprodujo algunas frases literale s que pronunció el ministro. Al- gunas de estas frase s son: las macro granjas “conta minan el suelo, con- taminan el agua y luego exportan carne de peor calidad de animales mal- tratados”, y calificó como “medioambientalmente sostenible” la gana- dería extensiva. Aunque estas declaraciones son mu y parecidas a las que ya hizo en julio de 2021, durante los primeros días pasaron casi i nadver- tidas, pero días después crearon una gran polémica. Sin embargo , el día 3 de enero: El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), le criticó en Twitter enlazando un ar tículo de una web esp ecializada en información sobre el se ctor cárnic o titulado “Garzón afirma en The Guardian qu e España exporta carn e de mala calidad d e animales mal- tratados ”. El texto no explica qu e el ministro cargaba con tra las macro granja s y reivindi caba la ganader ía extensiv a. Sin embargo, Mañueco señaló al ministro acompañando el ar tículo del siguiente mensaje: “Qué ha hecho Castilla y León para que el Gobierno d e España ataque de nuevo a nuestros g anaderos. Nos tendrán enfren te en la defensa de los hombres y las mujeres del campo”. La única mención d e Garzón a Castilla y León en la en trevista en The Guard ian es, precisamente, p a r a reivindicar el territori o como uno de los q ue produce un a ganadería extensiva “ecológicame nte sosten ible”. (Sánchez Hidalgo, 2022) ‒  ‒ Después de e sto, las críticas sobre todo de miembros del PP. Vo x y ciu- dadanos se incrementaron. Algo similar ocurrió con las declaraciones del mismo Ministro sobre la carne. En este caso tam bién hubo críticas y comentarios no solo de los partidos de la oposición, sino de miembros del PSOE y del gobierno del que él forma parte. En el caso que estoy haciendo referencia, las macro granjas, se pueden leer las declaraciones exactas que hizo el Ministro en https://acortar.link/bwoLsG que nada tienen que ver con las críticas de Mañueco. En este caso se observa que hay una manipulación intencionada de una noticia, y se llegan a afirmar una serie de cosas que nu nca fueron dichas. 4.3. L OS PARTIDOS NACIONALISTAS . El partido político nacionalista que apoya al Gobierno de España, pero con continuas exigencias e incluso vel adas amenazas, es Esquerra Re- publicana de Cataluña y su representante en el congreso, Gabriel Rufián. Un ejemplo es el que recoge Antena 3 noticias que reproduce las pala- bras que Rufián ha pronunciado con la intención de volver a ser socio del gobierno: "Sospechamos que tiene la tentación de dejar pasar la oportunidad de la Mesa de Diálogo y de Negociación porque así, igual, nos desgasta, frente el conflicto político con Cataluña porque, quizá, solo así, evite hacer las maletas en la Moncloa". La utilización de un discurso irónico y en su última frase. Implica una amenaza por parte de un socio que hasta aho ra ha mantenido su apoyo a l Gobierno. En esta frase, y de acuerdo con la pragmática, la implicatura es : Yo te sigo apo- yando pero ¿qué hay de lo mío? El nacionalismo vasco y su Lendakari Iñigo Urkullu, de forma similar al nacionalismo catalán, pero con menos notoriedad pública, utilizan el lenguaje para presionar al Gobierno de España y favorecer sus int ereses. 4.4. I SABEL D IAZ A YUSO Y SU VERSIÓN SOBRE LA HISTORIA DE E SPAÑA . Uno de los múltiples ejemplos que la Presidenta de la Comunidad de Madrid ofrece respecto a sumabilidad en el manejo del discurso político ocurrió el pasado día dos de mayo. La conmemoración del día de la co- munidad de Madrid sirvió como escenario para da r una nueva versión, interesada, sobre la historia de España. El texto íntegro de l citado ‒  ‒ discurso se encuentra en l ibertaddigital.com. Algunas de las frases in- cluidas son: Napoleón estuv o ciego cuando inten tó invadir una nación con dos mile- nios de Histori a: desde la romanizaci ón, la monarquía visigótica, la «Es- paña perdida » por la invasi ón musulm ana, que nos hace perseverar du- rante casi oc ho siglos para segui r siendo e uropeos , libres, o ccidentales; el Camino De Santiag o, las Cortes de León, la Unida d Nacional que lo- gran los Reyes Ca tólicos, el Descubrimi ento del Nuevo M undo, la Es - cuela de Salamanca, la Monarquía cat ólica, es decir, uni versal…( Ayuso reivindica la "España perdida con la inva sión musulma na" y los tuiteros le recuerdan que es ella la que es tá perdida, al menos en historia , s. f.) Como se puede observar en esta cita literal, se hace una interpretación interesada y falsa de la historia de España. España como nación no exis- tían hace dos milenios de historia, ¿España perdida por la invasión mu- sulmana? Todos los españoles utilizamos una gran cantidad de palabras que nos llegaron con los musulmanes…Este discurso ha sido amplia- mente contestado en Twitter, algunos de estos eje mplos han sido reco- gidos en www.público.es En YouT ube , https://youtu.be/3BLU1ayfBH4 (Isabel Díaz Ayuso, 20 22, XXXX) también se puede encontra r la gra- bación completa de discurso y se pueden ver otros ejemplos de manipu- lación del discurso. Se dan ideas genera les sobre España y los españoles que, a fuerza de repeticiones, crean la idea de veracidad en todo aquello que se está diciendo. El d iscurso está dirigido realmente, no a todos los madrileños, sino a los madrileños seguidores de las tesis de Ayu so. 4.5. T RUMP : M ÉXICO MANDA CRIMINALES Y VIOLADORES A EEUU La prueba de que la manipulación del lenguaje político no es exclusiva de los políticos españoles la tenemos en Mr. Trump, expresidente de los Estados Unidos. Cuando decidió presentarse a las elecciones presiden- ciales por la candidatura republicana ya apuntó c ual sería uno de sus temas favoritos en la política de su país: la inmigración, o el control de la inmigración con mano de hierro en un país compuesto, casi en su to- talidad, por inmigrantes. El objetivo de sus duras críticas no eran todos los inmigrantes, solo los latinoamericanos que entraban en el país a tra- vés de la frontera mejicana. Sus palabras literales y traducidas fueron recogidas por la CNN en español en las que se incluye un video con sus ‒  ‒ declaraciones en el idioma original. Llama la atención la siguiente afir- mación: “Cuando Méxi co envía a su gente, no enví a lo mejor, no los en vía a ustedes. Est án envia ndo gente con montone s de problema s. Están tra - yendo drog as, están trayendo crimen, son violad ores y algunos asumo que s on buena s pers onas, per o yo habl o con guardias fr onteriz os y eso tiene sent ido com ún” (2 015) El insulto y la mentira referidos a un grupo es otra forma de manipula- ción que contaba con gran apoyo po pular en un país donde el racismo es algo muy común. 4.6. M ENTIRAS INTERESADAS SOBRE LA GUERRA EN R USIA Y EN U CRANIA La guerra que enfrenta a Rusia con Ucrania es un ejemplo de los men- sajes falsos que los gobiernos deciden enviar al mundo, pero sobre todo son para crear confusión en el enemigo y sus seguidores. Generalmente el mensaje va dirigido a los propios seguidores para crear confianza en- tre gobierno y ciudadanos. A pesar de esto, sigue siendo una manipula- ción de las noticias y se utiliza e l discurso como arma comunicativa y motivacional ante hechos completa o parcialmente falsos. Putin y Ze- lenski también se enfrentan en el campo de la manipulación de la infor- mación, cada uno para favorecer sus propios intereses. Un ejemplo sobre esta manipulación es que el Kremlin siempre ha ase- gurado que no se atacaban hospitales, sin embargo, hay un video reco- gido en el periódico digital en su sección de internacional, donde se muestra lo contrario. La población ru sa dentro de Rusia solo c onoce la versión que ha hecho circ ular el gobierno de Putin que asegura la false- dad de esto. Una vez más, el mensaje va dirigido, fundamentalmente, a la población rusa. 5. DISCUSIÓN Hemos visto varios ejemplos de c ómo el discurso puede ser man ipulado utilizando diferentes métodos. La manipulación del discurso no es ex- clusiva de los políticos, también la podemos encontrar en los medios de comunicación, redes sociales, anuncios publicitarios, cualquier tipo de ‒  ‒ ventas y en muchos má s casos. Tanto es así que, y de modo general, cuando vemos un anuncio, leemos periódicos de distinto signo político, etc ya sabemos que todo no es verdad. En el caso de los políticos nos ha costado más desconfiar de su verdad, -cada uno tiene la suya y no suele coincidir con el resto- pensábamos que el político debía ser honesto y preocuparse del bienestar de la población. Nada más alejado de la reali- dad. Después de ver los casos anteriores y viendo lo que nos muestran las televisiones sobre lo que se vive en el Parlamento, los mensajes que se mandan entre sí los dirigentes de los partidos políticos, las mentiras que nos cuentan en las campañas electorales, las excusas que los políti- cos nos dicen como justificación a las declaraciones que no han salido como pretendían (se me ha malinterpretado, lo han sacado fuera de con- texto, y usted más…). R esulta bastante curioso que cuando se le pre- gunta algo a cualquier pol ítico y, que pueda resultar incómodo para él o para su formación política, en vez de contestar claramente suele hablar del partido al que está más enfrentado diciendo lo mal que lo hacen. Un buen político debe utilizar su discurso para argumentar y, por lo tanto, razonar demostrando la verdad de sus declaraciones. Desafortu- nadamente esto es algo extraño hoy día en el panorama político español, e incluso mundial. Las siguientes aseveraciones así lo muestran: La observación de cierto número de discursos en su circulación social, particularmente aquellos que perten ecen a la comunicación política, pu- blicitaria, mediática o didáctica, ev i dencia que esos disc ursos no hacen referencia sólo a una argume ntación lógica, sino más bien a una puesta en escena per suasiva en la que, con ima ginarios de verdad en el f ondo, ethos 40 y path os 41 obt ienen la me jor part e, deján dole al l ogos 42 la pe or. (Charaud eau 2009 , p. 278) La argumentación es una actitud mental que trata de definir el por qué y el cómo. Si aceptamos esta premisa se puede afirmar, sin ningún tipo de duda, que los políticos en la emisión de sus mensajes son muy conscien- tes de lo que dicen y para qué lo dicen, luego cualquier utilización de 40 Forma común de vida o de un comportamiento qu e adopta un grupo de individuos que perte- necen a una misma sociedad. 41 Empleo de recur sos o temas destinados a emocionar fuert emente al lector o espectad or. 42 Voz de origen gri ego que significa palabra. ‒  ‒ recursos como la mentira, la ironía o el insulto ya han sido previamente planeados para la consecución de sus intereses, es decir el fin último de un político es tener poder aunque lo disfracen por el eufemismo de cam- biar el mundo, el estado, la comunidad o cualquier otra cosa a la que se refieran. Fuente: www.nuevatribuna.es Esta viñeta resume perfectamente la utilización del discurso político de hoy en día. Seguramente siempre fue así. La cuestión es que hoy día el valor del discurso de cualquier político queda deteriorado por las conti- nuas manipulaciones de todo tipo. La siguiente reflexión también resume cuál debería ser la función del discurso político. El uso de insultos y mentiras no está incluido. El discurso político no es un discurso “representativo ”. No se lo puede describir como un co njunto de enunciad os en relación cognitiva con lo real, sino que puede ser caracterizad o como un disc urso de campo, des - tinado a llamar y a responder, a disu a dir y a convencer; […] (Fabbri y Marcario, 2002, pp . 17-18) Un último aspecto al que hacer referencia, se trata de la confianza que muestran los españoles con respecto a la política y, por lo tanto, su po- sición ante el discurso político. Lo s datos han sido tomados de sta- tista.com y hacen referencia a un estudio realiza do en diciembre de 2021. La encuesta para la obtención de datos se llevó a cabo en España. En la fecha en la que se llevó a cab o este estudio un 44% de los encues- tados mostraron su desconfianza hacía la política. ‒  ‒ El gráfico muestra lo siguiente: Fuente: Creación propia con dat os obtenidos de www.statista.co m 6. CONCLUSIONES El discurso político debería caracterizarse por exponer un tema y desa- rrollarlo con argumentos de manera que pueda ser comprendido por la audiencia. Además, ha de ser verificable. Debe basarse en hechos com- probables que justifiquen y den validez al discurso. Sin embargo, la realidad muestra que no si empre es así puesto que muchos discursos po- líticos no son verificables y en realidad es pura palabrería con pret ensio- nes de convicción a aquellos que prestan atención a los mensajes emiti- dos. El discurso político debería ser representativo de los intereses de la po- blación del país, en vez de eso se ha c onvertido en una especie de pan- fleto pseudo informativo cuya función última es conseguir el objetivo del líder político y no las pretensiones de los votant es. 44% 40% 14% 2% Confianz a de los españoles en la politica. Diciembr e 2021 En absoluto Poco Si Completamente ‒  ‒ El pensamiento político actual debería consistir en considerar las deci- siones de los gobernantes y, también, criticarlas de forma positiva y así conseguir un bien común. En este sentido, el pensamiento político es la forma de encaminar el gobierno de un Estado. Se debería tratar de una forma de reflexión que busca solucion ar los problemas de la sociedad. Sin embargo, las decisiones de los gobernantes más bien parecen una negociación de favores. Parece un intercambio de opiniones cuya vera- cidad no importa, se busc a perjudicar al adversario sin importar el bien común de la sociedad. El insulto, la mentira y los malos modos se han convertido en los reyes del discurso político actual. El discurso político en la actualidad se ha convertido en un engaño a la población del país en gen eral, y de ahí el apoyo, ca da vez menor, de los ciudadanos a la política. La población del país cada vez está más alejada de la política y de sus discursos vacíos de contenido y rellenos de mani- pulaciones, mentiras y malas palabras, de hipocresía, en definitiva. Por otra parte, las instituciones políticas también reflejan la precariedad en popularidad con respecto a los ciud adanos. El Congreso y el Senado parecen oficinas de empleo donde, la gran mayoría se dedican a no hacer nada, a sestear, a jugar c on el móvil o la consola y a faltar tod o lo que puedan, pero sin recortar sus altos sueldos. El discurso político actual sólo atrae a unos pocos y produce rechazo en la mayoría. Sin embargo, la profesión de político sigue siendo muy bien valorada debido a los muchos privilegios de todo tipo y a los altos suel- dos que se perciben. El estudio del discurso político y la forma de ex- presarlo, dicen muy poco de nuestros políticos. Para concluir dejo una frase de un político para la reflexión de todos y donde, en palabras de un político, se refleja la hipótesis defendida en este tra bajo. El discurso po- lítico es el medio para llegar al poder, “No desgasta el poder; lo que desgasta es no tenerlo”. Giulio Andreo tti, pre- sidente del Consejo de Ministros en Italia entre 1972 y 1973.(cesnext, 2022) ‒  ‒ asunto en profundidad y, a renglón seguido difund irá sus hallazgos de forma activa, dando pie a la puesta en marcha de estrategias de acompa- ñamiento o persuasión que incidan en una reforma efectiva de aquellos aspectos que se pretende modificar. El autor deshecho las estrategias de presión al uso e insiste e n abordar el proceso con una perspectiva más integral y de largo plazo. Aconsejado directamente por Friedrich Hayek, Fisher (planteó un mo- delo que aconsejaba a los empresarios deseosos de promover una mayor libertad económica que se abstengan de meterse en política y se centren en el mundo de las ideas (Frost: p. 7). Frente a la aversión al riesgo pro- pia de las fundaciones tradicionales, Fisher también aboga inc luso por un modelo de capital riesgo y recomienda diversifi car esfuerzos en ma- teria filantrópica: los empresarios deberían invertir no en uno, sino en varios think tanks hasta consolidar aque llas plataformas que demuestren una efectividad superior a la hora de comunicar con éxito un d etermi- nado pensamiento económico. El Modelo Fisher de influencia plantea que la reforma política no será sostenible sin cultivar antes un cierto grado de aceptación en el ámbito del conocimiento y en la esfera mediática. Bajo su planteamiento, los cambios estructurales parten de la mente de los intelectuales, se disemi- nan después a través de e ventos o publicaciones, posteriormente dan el salto a los medios y la op inión pública y finalmente amasan un mayor respaldo social que anima a los políticos a incorporar tales postulados a su discurso, lo que abriría las puertas a la aprobación de reformas basa- das en el pensamiento económico originalmente cultivado. La estrategia planteada por Fisher bien puede entenderse como un in- tento de dar respuesta al dilema planteado por Schu mpeter (1942), quien sostenía que el capitalismo se terminaría viniendo abajo, pues to q ue su mejor desempeño pr oductivo no sería su ficiente para acallar las crít i- cas del mundo de la i ntelectualidad y la cult ura, que en últim a instancia terminarían por deslegitimar la aceptación sociopolítica del m ercado. ‒  ‒ Figura 2. Frecuencia de menci ones a la expresión “batalla de las ideas” en libros publicados en castellano. Fuente: Google NGrams. En este sentido, merece la pena rescatar los postulados desarrollados por el influyente teórico comunista italiano, Antonio Gramsci (1967: p. 22), quien planteaba la necesidad de cultivar la “hegemonía cultural” como paso previo para el cambio político. De modo que, aunque el modelo económico anhelado por Fisher y Gramsci sería muy distinto, ambos confiaban la transformación esperada al debate ideológico. Habida cuenta de la influencia que tuvieron ambos en sus respectivas esferas ideológicas, no es de extrañar que, tal y como recoge la Figura 2, la ex- presión “batalla de las ideas” haya cobrado cada vez más peso con el paso de los años. 2. OBJETIVOS El objetivo general de esta investigación es entender mejor c uál es el proceso de generación de ideas que influye en el pensamiento econó- mico comunicado por la CEOE. Para ello, plantearemos una serie de objetivos de trabajo. El primer objetivo (O1) es comprobar si la CEOE se aproximó al Mo- delo Fisher a la hora de diseñar su estrategia de comunicación de ‒  ‒ pensamiento económico. Se trata, pues, de comprobar si la patronal con- fió esta tarea a la creación de laboratorios de ideas o think tanks . El segundo objetivo (O2) pasa por e studiar si el pensamiento de la CEOE se adscribe efectivamente al marco teórico liberal/neoliberal que proponen autores como García Crespo (2019) o Molinero (2020). 3. METODOLOGÍA La metodología seguida para la presente investigación es de corte cuali- tativo. Con ánimo de comprobar el O1, se recogen los hallazgos deriva- dos de cuatro entrevistas en profundidad, celebradas entre 2021 y 2022. Las personalidades seleccionadas par a dichas entrevistas son José M. Goizueta, Pedro Schwartz , Juan Carlos Ureta y Gregorio Izquierdo. Las entrevistas se desarrollaron presencialmente, salvo en el caso de Grego- rio Izquierdo, con quien se realizó telemáticamente por motivos de pro- tocolo covid-19. TABLA 1. Entrevistas en profundidad. Entrevistado Relevancia para la investigación Lugar y fecha de la entre- vista José M. Goizueta Entre 1979 y 2 019, Goizueta f ue adm inistrador del IEE, think tank de la CEOE. Con anterioridad, formó parte de la As ociación de Es tudios Em presariales. El grueso de su v ida profesi onal ha est ado vincula da al asociacion ismo empresarial, por el flanco de la forma- ción de p ensamiento ec onómico. Madrid, 30/abril/20 21 Pedro Schwartz Economista l iberal de r eferencia en la Transic ión. Fue el i deólogo de r eferencia del Ins- tituto de Econ omía de Merc ado, impulsado por Joa- quín Garrigues y otros grandes empresarios involucra- dos en los pr ocesos as ociativos aso ciados a CEOE. Madrid, 10/fe- brero/2022 Juan Carlos Ureta Presidente de Re nta 4 Banc o. Mantuv o una estrecha relación pers onal y profesio nal con J osé M. Cuevas, que fue sec retario general de CEOE entre 1978 y 1984 y, posteriormente , ocupó la presiden cia de la patronal, entre 1984 y 2007. Madrid, 18/fe- brero/2022 Gregorio Iz- quierdo Director de estu dios del IEE, think tank de la CEOE, de 1997 a 20 11. Director de Ec onomía del Círcul o de Empresarios, d e 2011 a 2012. Direc tor de Econom ía de CEOE desde 2 019. Telemática, 22/fe- brero/2021 Fuente: elaboración propia. ‒  ‒ Para comprobar el O2 de la investigación, seguiremos el marco teórico desarrollado por Kim, Mil ler y Roberts (2022), que ofrecen una taxono- mía muy clara y reconocible en su Índice de Libertad Económica. De esta forma, comprobaremos cuáles son los elementos centrales de apli- cación práctica del pensamiento económico liberal y podremos realizar una codificación clara de su presencia en el discurso de CEOE. Es importante recalcar que las variables de libertad económica plantea- das por estos autores so n coherentes con los que plantean Gwartney, Lawson, Hall y Murphy (2021). De hecho, ambas publicaciones guardan una correlación de 0,8 puntos sobre 1 (Dicharry, Nguyen-Van y Cuong Pham, 2019), REVI SA NORMAS APA, NO SE PONE N LOS NO M- BRES de modo que estamos ante posiciones que generan un notable consenso entre la academia especializada en el análisis práctico del li- beralismo económico. Pues bien, de acuerdo con la taxonomía que presentan Kim, Miller y Roberts (2022), existen doce grandes componentes que permiten estimar si una proposición de política económica puede o no ser considerada como representativa del acervo teórico liberal. La tabla 2, presentada a continuación, recoge las doce variables consideradas por los autores e incluye una breve explicación de cada una de ellas. TABLA 2. Variables prácticas del pensamiento económico liberal. Variable Descripción Derechos de pro piedad Estricta salvaguardia de la propiedad privada, privatiza- ción de empresas y activo s públicos, etc. Efectividad judicial Resolución satisfactoria de disputas legales, seg uridad jurídica, imperio de la ley, etc. Integridad gubernamental Ausencia de corrupción, buen gobierno, transpa rencia y diálogo con la sociedad civil, etc. Presión tributaria Impuestos bajos, regulaciones tributarias sencillas, gra - vámenes competitivos en el plano internacional, etc. Gasto público Eficiencia presupuestaria, contención de los desembol- sos, control del despilfarro, etc. Salud fiscal Moderación del déficit, c ontención de la deuda pública, cultura de estabilidad presupuestaria, etc. Libertad de empresa Facilidad para hacer negocios, e liminación de trabas al sector privado, d esregulación, etc. ‒  ‒ Flexibilidad laboral Descentralización de las negociaciones, vínculo sala- rios-productividad, abaratamiento de la contratación, etc. Estabilidad monetaria Contención de la inflación, moderación de los precios, mantenimiento del poder adquisitivo, etc. Apertura comercial Promoción del libre comercio, entrada en las insti tucio- nes europeas, integración en mercado s globales, etc. Facilidades inversoras Ausencia de trabas para la inversión privada, trat o fa- vorable al empresariado, captación de capital foráneo, etc. Solvencia financiera Robustez del sistema bancario, facilidad para el acceso al crédito, tipos de interés comp etitivos, etc. Fuente: elaboración propia a partir de Kim, Miller y Roberts (2022). Establecida la taxonomía que nos permite traducir la filosofía liberal en principios y acciones concretas de política económica, se ha procedido a realizar un análisis de contenido de los discursos presidenciales de Carlos Ferrer Salat al frente de la CEOE. La muestra de textos a los que se ha tenido acceso para la presente investigación a parece reflejada en la tabla 3 y abarca un total de veintiséis intervenciones públicas del pre- sidente de los empresarios. TABLA 3. Discursos de Carlos Ferrer Salat anal izados para la presente inve stigación. Fecha Organizaci ón Evento 22/9/1977 CEOE Asamblea Constituyente de la CEOE 24/10/1977 CEOE Rueda de prensa 24/11/1977 CEOE Rueda de prensa 30/05/1978 CEOE Rueda de prensa 25/09/1978 CEOE Asamblea Electoral de la CEOE 30/11/1978 CEOE Rueda de prensa 28/12/1978 CEOE Rueda de prensa 15/01/1979 CEOE Rueda de prensa 14/02/1979 Cámara de Comercio Conferencia 07/03/1979 CEOE Rueda de prensa 08/05/1979 CEOE Rueda de prensa 22/05/1979 Cámara de Comercio Conferencia 29/05/1979 Cámara de Comercio Conferencia 26/06/1979 CEOE Asamblea General 29/08/1979 CEOE Junta Directiva 18/10/1979 European Management Forum Conferencia ‒  ‒ 02/07/1980 CEOE Asamblea General 27/11/1980 UNICE Discurso 04/02/1981 CEOE Asamblea General 12/05/1981 CEOE Rueda de prensa 09/09/1981 CEOE Asamblea Electoral 03/03/1982 CEOE Asamblea General 22/07/1982 CEOE Asamblea General 06/10/1982 CEOE Junta Directiva 25/11/1982 CEOE Junta Directiva 29/11/1982 CEOE Rueda de prensa Fuente: Archivo CEOE. Para completar nuestro análisis del O2, cruzaremos los elementos teóri- cos asociados al pensamiento económico liberal/neoliberal con los enunciados prácticos comunicados en los discursos de Ferrer Sal at, para comprobar hasta qué punto la doctrina económica d e la patronal es con- sistente con los postulados planteados por parte de los acadé micos de referencia del ámbito intelectual liberal. 4. RESULTADOS A continuación, se pre sentan los resultados de la presente investigación. A grandes rasgos, podemos anticipar en relación c on O1 que CEOE sí parece haber intentado una aproximación al Modelo Fisher durante su proceso fundacional, principalmente a través de la a ctividad del Instituto de Estudios Económicos. Con respecto a O2, nuest ro análisis revela que sí cabe tildar de liberal el pensamiento económico que comunica CEOE, pero con matices. 4.1.1. ¿APL ICÓ CEOE EL MODELO FISHER? Las entrevistas en profun didad conducidas para investigar esta cuestión confirman que no todos los actores inv olucrados en el lanzamiento de la CEOE mostraron el mismo interés por la constitución de think tanks ca- paces de vertebrar el pensamiento económico de la patronal. De hecho, algunas de las corrientes fundacionales se mostraban indiferentes hacia esta cuestión, mientras que otras pensaban que este tipo de instituciones podían promover un excesivo aperturismo económ ico que resultaría en ‒  ‒ menor grado de certidumbre y previsibilidad para sus respectivas com- pañías y sectores de actividad. Sin embargo, las entrevistas realizadas permiten concluir que el Modelo Fisher terminó siendo parcialmente implementado, principalmente por la actividad de tres grandes iniciativas: el Instituto de Economía de Mer- cado (IEM) promovido por Joaquín Garrigues, el Círculo de Empresa- rios (CdE) creado por un centenar de grandes empresarios y el Instituto de Estudios Económicos (IEE) impulsado por la familia March. A estas iniciativas se le podría sumar puntualmente el trabajo desempeñado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), cuya actividad en los años de la Transición fue más allá de su misión habitual, más cen- trada en aspectos de gestión empresari al. Hay coincidencia entre los entrevistados a la hora de confirmar la im- portancia que tuvieron los ejemplos internacionales de insti tuciones creadas por el propio Anthony Fi sher , caso del Institute of Economic Affairs, cuyo modelo sirvi ó de inspiración tanto para el IEM como para el IEE. De hecho, la propia CEOE h abría llegado a patrocinar varios viajes de trabajo al extranjero que sirvieron para conocer de primera mano la forma de trabajar de estas instituciones. El planteamiento de capital riesgo enarbolado por Fisher también pare- cería haber sido asumido por el empresariado espa ñol, en la medida en que se patrocinaron distintas iniciativas. De hecho, a lgunos de los think tanks mencionados anteriormente nacieron de la fusión o integración de proyectos convergentes. Es el caso d el IEE, cuya génesis está en otra entidad denominada Asociación de Estudios Empresariales, o del Círculo de Empresarios, que nace del entendimiento entre los promoto- res del manifiesto 100E y de la actividad de la Asociación para el Estu- dio y la Acción Empresarial (EAE). Los entrevistados consideran muy rele vante el compromiso personal de Carlos Ferrer Salat con este tipo de organizaciones y, más específica- mente, con el IEE, una iniciativa que terminó haciendo suya con ánimo de convertir a la entidad en el laboratorio de ideas de la CEOE, una relación que con el tiempo se ha institucionalizado. Previamente, habría ‒  ‒ barajado la creación de una Fundación de Estudios Empresariales, pro- yecto que abandonó al comprobar la e fectividad del IEE. Fue así como el IEE pasó a ocupar un lugar protagónico en la estrategia de comunicación de pensamiento económico de la patronal. ¿Qué ocu- rrió con las demás instituciones? Las entrevistas realizadas permiten concluir el CdE adoptó un papel más propio de un grupo de presión , aunque manteniendo el enfoque en la ideología en vez de la defensa de intereses. Por su parte, el IEM cesó su actividad y la APD se centró en su misión original, más referida a la formación de directivos. 4.2.2. ¿ES CORRECTO ATRIB UIR UN PENS AMIENTO LIBERAL AL DISCURSO ECONÓMICO DE CEOE? RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE CONTENIDO DE LOS DISCUR SOS PRESIDENCIA- LES DE FERRER SALAT. Los resultados del análisis de contenido planteado en relación con O2 aparecen reflejados en la tabla 4: TABLA 4. Presencia de elemento s liberales en el discurso económico de CEOE (1977-1982). Variable de libertad económica Menciones/comentarios en los discursos de Carlos Ferrer Salat (1977-1982) Derechos de pro pie- dad 2 Efectividad judicial 7 Integridad guberna- mental 1 Presión tributaria 16 Gasto público 9 Salud fiscal 6 Libertad de empresa 9 Flexibilidad laboral 24 Estabilidad monetaria 10 Apertura comercial 8 Facilidades inversoras 6 Solvencia financiera 7 Fuente: elaboración propia. Como puede verse, el énfasis del discurso económ ico de la CEOE du- rante su periodo fundacional recae en temas refe ridos al mercado de ‒  ‒ trabajo, con llamados reiterados al aumento de la flexibilidad laboral (24). En siguiente lugar aparecen las reivindicaciones referidas a la pre- sión tributaria y su re ducción (16), se guidas en tercer lugar de los co- mentarios sobre la estabilidad monetaria y contra la inflación (10). En cuarto, quinto y sexto lugar figurarían las menciones a la contención del gasto público (9), la promoción de la libre empresa (9) y la ape rtura co- mercial asociada a la entrada en las instituciones europeas (8). En cam- bio, son más puntuales los comentarios con respecto a la efectividad ju- dicial (7), la solvencia financiera (7). Con menor importancia, figurarían los llamados a garantizar la salud fiscal, asociada a la contención del endeudamiento y el déficit público (6), y los comentarios sobre la im- portancia de aumentar las facilidades para la inver sión (6). Por último, las menciones a la salvaguardia de los derechos de propiedad (2) o la integridad gubernamental (1) son más puntuales. Podemos concluir, pues, que el discurso de CEOE durante su etapa fun- dacional sí sería susceptible de ser considerado liberal, aunque con un grado de preocupación de sigual en relación con los principales e lemen- tos de política económica asociados a dicha escuela de pensamiento. En este sentido, se puede afirmar que los think tanks liberales impulsados desde las élites empresariales españolas tuvieron éxito a la hora de es- corar el discurso económ ico de la CEOE hacia po stulados que podría- mos asociar con un liberalismo moderado, especialmente preocupado en aquel momento por flexibilizar el mercado de trabajo, bajar los impues- tos y contener la inflación. 5. DISCUSIÓN Los hallazgos presentados confirman la influencia de Julio Pascual en lo referido a la consolidación del Modelo Fisher en el marco del asocia- cionismo empresarial español. Pascual fue el primer presidente del Co- mité de Política Económica de la CEOE e insistió de forma recurrente en la “importancia de impulsar “entidades de defensa ideológica, que promuevan, con carácter general, el sistema de libre empresa, centrán- dose en el discurso que desea impulsar el sector privado” (Pascual, 1977). Citando a Alexis de Tocqueville, reivindicaba la importancia de ‒  ‒ articular el pensamiento económico del empresariado a través de entida- des dedicadas a la difusión de ese ideario liberal. (Pascual, 1979). En opinión de Pascual, “hay un primer mercado que e s el económico, un segundo mercado que es el político y un tercer mercado que es el de las ideas (…). Las organizaciones empresariales no pueden dedicarse a de- fenderse en el regate corto, deben de splegar los medios idóneos para ganar la guerra en el terreno de las ideas y dedicar parte de sus energías y recursos a esta lucha favorable al sistema de libre empresa” (Pascual, 1982). Como hemos visto, esta interpretación se impuso y dio pie a la creación de diversos think tanks directa o indirectamente vinculados a la CEOE. Las labores de investigación confirman parcialmente las advertencias de Linz y De Miguel (1966) o Tuñón de Lara (1982) acerca del olvido his- tórico del asociacionismo empresarial en el campo de la investigación en ciencias sociales. En efecto, las publicaciones a este respecto son es- casas, a pesar de la importancia política y económica de la patronal. No obstante, sí es cierto que, como aventuraban Fernández y Pardo (1995), el paso del tiempo ha permitido que la brecha investigativa empiece a cerrarse, aunque aún queda mucho trabajo por delante. Al contrario de lo que sost iene Márquez (2012), la i nvestigación muestra que CEOE siempre tuvo presente la importancia de la difusión de pen- samiento económico. Cosa distinta es que las estructuras diseñadas para su cultivo y su difusión estén fuera del seno de la organización patronal. Sin embargo, los think tanks y entidades evaluadas no surgieron a l mar- gen de la configuración de la Confederación Española de Organizacio- nes Empresariales, sino que fueron sie mpre y en todo caso un fenómeno asociado a dicho proceso. La investigación realizada ofrece una mirada complementaria al papel de la CEOE en los años de la Transición. García Crespo (2019b ) centró sus investigaciones en las estrategias de presión política que desplegó la patronal durante aquella etapa. Sin embargo, para entender las diferen- cias entre Ferrer Salat y los Ejecutivos de Adolfo Suárez y Calvo Sotelo, es preciso analizar el pensamiento económico de la CEOE y adentrarse en sus estrategias de difusión del mismo. No en vano, la CEOE empezó mostrando afinidad política por los gobiernos centristas, pero fue ‒  ‒ adoptando una actitud crítica conforme comprobó el escaso eco que te- nía su discurso económico en las fil as del Ejecutivo (Díaz-Varela y Guindal, 1990: pp. 58-75, pp. 146-1 50). 6. CONCLUSIONES La presente investigación ha puesto de manifiesto que la CEOE apostó por desarrollar think tanks y organizaciones ideológicas paralelas para maximizar la influencia y la propagación de su discurso económico, que también ha sido evaluado para el presente trabajo, alcanzándose la con- clusión de que guarda coherencia con algunos de los principios centrales de la doctrina liberal. Cabe preguntarse si el hecho de que la CEOE sea una organización cú- pula tan aglutinadora implica que la difusión de discurso económico pasa a un segundo plano frente al diálogo social con gobierno y sindi- catos. En otros países europeos, esta situación se ha resuelto optando por una suerte de bicefalia, constituyendo dos entidade s representativas, una centrada en el discurso económico y otra en la representación del em- presariado ante los poderes públicos y las centrales de trabajadores. Es el caso de Alemania, donde la BDA ( Bundesvereinigung der De utschen Arbeitgeberverbände ) se encarga de lo primero y la BDI ( Bundesver- band der De utschen Industrie ) hace lo segundo. En cambio, también te- nemos en nuestro entorno otros ejemplos de sistemas institucionales en que la patronal confía el discurso económico a think tanks y organiza- ciones similares. Es el caso de Suecia, donde la patronal Swedish Enter- prise constituyó en 1978 su propio laboratorio de i deas (conocido como Timbro), adoptando de esta forma un Modelo Fisher de difusión de pen- samiento. Así las cosas, el análisis comparado con otros países europeos puede resultar de interés para enriquecer nuestro entendimiento de la situación española. A primera vista, parecería que el modelo institucio- nal español de representación del empresariado genera un incentivo para el desarrollo paralelo de think tanks y organizaciones complementarias que se vuelquen en la difusión de pensamiento económico, puesto que la CEOE se ve obligada a jugar un papel muy formal en el plano de las relaciones con el gobierno y los si ndicatos, limitándose de esa forma su ‒  ‒ margen para desarrollar un discurso económico más ideologizado. En cualquier caso, esta es una cuestión que deberá ser esclarecida en futuras investigaciones. Otra cuestión derivada del presente trabajo es la del presidencialismo de la CEOE y su impacto en el discurso económico de la organización. De las entrevistas realizadas se deriva la enorme influencia que tienen los máximos responsables de la organización patronal sobre las ideas que expresa la entidad. De hecho, el análisis de los discursos de Ferre r Salat confirma que sus pre ocupaciones en materia económica como presi- dente de la CEOE coinciden, en grandes medidas, con los temas centra- les del Círculo de Economía, el think tank barcelonés donde Ferrer Salat empezó su andadura en el mundo del asociacionismo empresarial. De cara a futuras investigaciones, puede resultar de interés analizar la im- pronta de los distintos presidentes de la CEOE en el discurso de la pa- tronal, para desentrañar hasta qué p unto se confirma la tesis de que el presidencialismo de la organización condiciona directamente el pensa- miento económico comunicado por la misma. A lo largo de la investigación también emergió con fuerza el peso de las distintas corrientes fundadoras de la CEOE, especial mente en el caso del empresariado madrileño y catalán. En este sentido, otra futura línea de trabajo pasaría por estudiar la comunicación de pensamiento eco nómico por parte de CEIM, la patronal madrileña, y Fome nto del Trabajo Na- cional, la organización empresarial catalana. De esta forma se podría esclarecer el peso que han tenido am bas entidades en relación con el discurso económico de la CEOE y, al mismo tiempo, se podría conside- rar su influencia en la política de cada región. Puesto que ha quedado probada la aplicación del llamado Modelo Fisher en la estrategia de comunicación de pensamiento económico de la CEOE, parecería lógico avanzar hacia el estudio de los vínculos entre el think tank de la patronal española, el IEE, y otras organizaciones inter- nacionales especialmente identificadas con la figura de Anthony Fisher. Las entrevistas celebradas con Goizueta y Schwartz confirman la rela- ción de trabajo del IEE con organizaciones como el Institute of Econo- mic Affairs británico. La exploración de estos lazos puede esclarecer ‒  ‒ hasta qué punto el pensamiento económico liberal de la CEOE en los años 80 estuvo influenciado por el clima de ideas propio del auge polí- tico de figuras como Margaret Thatcher o Ronald Reagan. Para mejorar nuestro entendimiento de las estrategias desplegadas por la CEOE para influir en el ámbito del pensamiento económico, también se antoja relevante analizar las técnicas específicas de comunicación y relaciones públicas empleadas por los think tanks que consagran su tra- bajo a esta labor. En el caso del Instituto de Estudios Económicos, la última memoria de actividades pub licada, correspondiente al año 2020, habla explícitamente de casi 1.800 apariciones en los medios, c on valor social de 15,2 millones, según una auditoría de Kantarmedi a (IEE, 2021). Por tanto, además del análisis de contenido, parece recomendable un estudio de las técnica s empleadas para la diseminación de pensa- miento económico por parte de la institución. Por último, de cara a futuras investigacioens, se plantea la posibilidad de analizar la influencia del pensamiento económico de CEOE en las dinámicas políticas de la democracia española. Los trabajos de Karlson (2018) y Shiller (2021) pueden resultar de interés para esta tarea. El au- tor sueco parte de la importancia de las estrategias de influencia ideoló- gica, pero introduce variables referidas al liderazgo y el oportunismo político, mientras que el estadounidense ofrece técni cas analíticas orien- tadas a medir la penetración de narrativas económi cas en la sociedad y los gobiernos. 7. AGRADECIMIENTOS/APOYOS Los autores quieren expresar su ag radecimiento a todas aquellas perso- nas que han facilitado la presente investigación y, especialmente, a los participantes en las entrevistas en profundidad. 8. 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Oxfo rd University Press ‒  ‒ C APÍTULO 9 ESTRATEGIAS COMUNICATIVAS Y LOBBYING DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA EN EUROPA A NA B ELÉN O LIVER G ONZÁLEZ Universida d Complutense de Ma drid 1. INTRODUCCIÓN El lobbying , o cabildeo en castellano, es un proc edimiento decantado por la interacción de actores y sectores con poder (político, económico, mediático) y la intervención de factores externos involucrados en los procesos de adopción de decisiones y políticas específicas, el lobby ca- rece de una conceptualización semántica pura, de ahí, que la investiga- ción tienda a una aproximación concep tual a partir de las formulaciones de los principales autores académicos sobre la temática. A este respecto Juan Hernández Viguera señala que, “Por lobbies se entiende aquel las ag rupaciones voluntar ias de personas o corporacio nes, que se c onstituye n con el fi n de ejercer i nfluencias s o- bre lo s representan tes legítimos de la política, principalmente, d el poder legislativo y ejecutivo, aunque del análisis de la realidad podemos dedu- cir que también se ejerce sobre el p oder judi cial. Estas asoc iaciones co- nocidas tam bién bajo la expresión más gené rica de grup os de presión o grupos de i nterés, p rocuran ej ercer su infl uencia sobre el proceso polí- tico de la toma de decisiones, priori zando sus intereses p articulares so- bre los generale s.” (Herná ndez, 2 013, p. 17) Influencia sobre el proceso de toma de decisiones para la primacía de los intereses particulares sobre el interés general es lo que observa Her- nández (2013) sobre los lobbies , donde su objeto de influencia es el po- der, es decir, la afectación del proceso decisorio de quienes detentan el poder político por parte de grupos específicos con intereses. Juan Francés describe en el mismo contexto que: ‒  ‒ “El lobby n o es más que la gestión de la defensa de unos int ereses par- ticulares ante los distintos poderes esta blecidos, llevada a c abo de forma directa por las empresas u organizacion es afectadas, o a través de inter- mediarios” (Fr ancés, 2013, p.24 ). En ambas conceptualizaciones se trata fundamentalmente de la preser- vación y consecución de ventajas y preferencias por parte de sectores empresariales frente al sector público representado en las autoridades políticas e institucionales del Estado. En Europa existen miles de lobbies , de distintos tipos y diversas proce- dencias, desde fundaciones extranjeras, organizaciones no gubernamen- tales, defensores del medioambiente, grupos empresariales sectoriales, entre estos últimos, la industria farmacéutica, y a su vez, todos ellos ejerciendo su labor de cabildeo a nivel europeo. El control de las comunicaciones y manejar adecuadamente la informa- ción son uno de los p rincipales instrumentos de trabajo de lo s lobbies a nivel mundial. En Europa, las políticas de limitaciones y controles que se han introducido –si bien son insuficientes– para regular su persuasión y persistencia, están en la dirección correcta para aumentar la transpa- rencia del lobbying , ya que el lobby es una actividad opaca por su propia naturaleza, que, aunque necesaria para el ejercicio de la democracia y los derechos, está mediada por el manejo de información –algunas veces de forma privilegiada– que reducen la maniobrabilidad democrática de actores que de por sí no han sido electos para el cargo que ocupan siendo más susceptibles a presiones e influencias. 2. OBJETIVOS 2.1. OBJETIVO GE NERAL ‒ Describir como influyen los lobbies de la industria farmacéu- tica en Europa y como ejercen su influencia a través de cam- pañas de comunicación mediáticas. 2.2. OBJETIVOS ESPEC ÍFICOS ‒ Identificas los intereses de la industria farmacéutica. 1. Definir y describir las principales características de los lobbies farmacéuticos en Francia y Reino Unido. ‒  ‒ ‒ Identificar las acciones comunicativas y políticas persuasivas que influyen en las instituciones comunitarias por parte de los grupos de lobbies farmacéuticos, observando su importancia, características y la normativa aplicable en el proceso. 3. METODOLOGÍA La técnica de investigación es cualitativa en tanto que explica el lobby farmacéutico partir de la definición, caracterización y regulaciones del lobbying a nivel europeo. Se busca con esta técnica una comprensión amplia de la influencia ejercida por estos grupos de presión a partir de forma de trabajar, manejo de información y los p rocesos de comunica- ción que llevan a cabo para persuadir e influenciar en los tomadores de decisiones y en los procedimientos normativos. Se pretende identificar las acciones comunicativas y políticas persuasi- vas que influyen en las instituciones comunitarias por parte de los gru- pos de lobbies , observando su importancia, características y la norma- tiva aplicable en el proceso, mediante el caso concreto en un e studio, los lobbies de la lucrativa industria farmacéutica, analizando como ejercen su influencia en diferentes paíse s europeos, concretamente Francia y Reino Unido, por sus dife rentes sistemas jurídicos. Las búsquedas se han realizado en diversas plataformas y bases de datos como Leisure and Tourism , Google Scholar, Academic Search Com- plete , Redalyc, Dialnet, Scopus, utilizando los descriptores: lobby, ca- bildeo, farmacéuticas y campañas mediáticas. Se han revisado libros, revistas de divulgación e investigación científica, textos académicos, pá- ginas web. 4. RESULTADOS En el estudio del Observatorio Corporativo Europeo (Corporate Euro- pean Observatory, CEO) de septiembre de 2015, y enmarcado en las negociaciones entre la UE y los EEUU para el establecimiento del acuerdo de libre comercio (Transatlantic Trade and Investme nt Par- nership, TTIP), la industria farmacéutica destinó casi 40 millones de ‒  ‒ euros a gastos directamente relacionados a lo bby, campañas de presión y relaciones públicas en Bruselas. El objetivo en torno al TTIP era lograr una ext ensión del periodo de concesión de las patentes, al tiempo qu e combatir y reducir el mercado potencial para medicamentos genéricos. De conformidad con los datos y conclusiones del reporte publicado po r el CEO, también buscarían pre- sionar para reducir la información exigida en la UE sobre los ensayos clínicos que llevan a cabo, es decir, una estandarización con las normas americanas a la baja, reduciendo los márgenes de transparencia en el sector. El informe Prescripciones Normativas, la potencia de fuego del lobby farmacéutico europeo y sus implicaciones para la salud pública de sep- tiembre de 2015 señala las desigualdades que arrojan los datos propor- cionados por el voluntario Registro de Transparencia, colocando en evi- dencia que las cifras reales pueden se r mucho mayores. Indica el CEO en el Informe que mientras la sociedad civil tenía 48 agentes registrados, la industria farmacéutica tiene 176, además de 113 “pases libres” para ingresar a las comisiones y mesas del Parlamento. La relación es 1 a 3, siendo que el peso de esta última resulta crucial para el proceso de toma de decisiones por parte de los legisladores comunitarios y altos funcio- narios de la UE. Ese mismo registro había pasado de evidenciar un gasto combinado en materia de lobbies por poco más de 8 millones de euros en 2012, a casi el doble 15 millones de euros en 2015; evidenciando las presiones que desde la sociedad civil y sectore s de salud pública han colocado para que las empresas transparenten los gastos en que incurren para presionar a Bruselas. El centro del gasto en lobbying por parte de la industria farmacéutica está en las concesiones a futuro. De acuerdo con el diario alemán Spegiel en su versión en línea, un "número de registro de pa tentes están a punto de expirar en los próximos años. Un gran número d e fármacos sucesores rentables reemplazará a los llamados éxitos de taquilla, lo que, según Forbes, han hecho de la industria farmacéutica el sector más rentable del mundo.” (2015). ‒  ‒ a los 22.000 millones de euros. Su potencia se hace notar no solo a nivel nacional, sino también internacional (Fernández, 2022). "Las farmacéut icas nos atacan porque sabe n que muc hos fumadores es- tán sustituy endo el cigarrillo tradicio n al por este producto [cigarrillo electrónico] y ellos quieren hacer negocio con sus me dicamentos contra el tabaco", dice Alej andro Rodríg uez de la Asociación Na cional de Ci- garrillos Electrón icos (ANCE) de España (Romera, 2014). Así de tajante se mostró el director general de la ANCE para evidenciar como la industria farmacéutica estaba dispuesta a generar campañas me- diáticas que le favorezcan, más allá de la salud. Aporta algunos datos: señala que se han re ducido entre 2012 y 2014 en 85% el número de ven- tas de cigarrillos electrónicos, lo que h a reducido de casi 3000 estable- cimientos a poco más de 200. Tras la disposición de la UE de separar al cigarrillo electrónico como producto farmacológico, la industria farmacéutica ha apostado por des- aparecerle. El nicho de mercado que representan los fumadores de ciga- rrillos tradicionales para el sector (desde tratamientos contra sus efectos, como consecuencias fatales: cáncer) son un lucrativo negocio amena- zado por la sustitución a través del dispositivo electrónico. Es el caso que a nivel europeo, el mercado, la regulación y la competencia sobre el cigarrillo electrónico (eCig), sigue siendo muy amplio, heterogéneo y diverso: “En Europa, los cigarrillos electr ónicos aún no tenían una regulació n sanitaria específica (España, Irlanda, Reino Unido), o se clas ificaban como medicamentos para deshabituación tabáquica depend iendo del contenido en nicotina (Bélgica, Francia, Luxemburgo, Austria, Es- lovenia, República Checa, Chipre). En Grecia están prohibidos a no ser que se autoricen explícitamente. En Noruega todos los productos nuevos que contienen tabaco o nicotina están prohibidos. E n lo s ú l- timos meses, Francia ha llevado a cabo una serie de cambios y propuesta s legislativa s en esta área , como es la prohi bición de la venta de cigarrillos electrónicos a menores y de la publicidad, así como la propue sta de prohibici ón de su co nsumo en l ugare s públi- cos donde no se puede fum ar y del aument o de los impue stos de estos producto s.” (Ministe rio de Sanida d de España, 2014, p.3 6). ‒  ‒ Según Jorrín (2019), los re cursos que se los gobierno s dedican a la sani- dad pública acostumbran a ser siempre son limitados, por ello es impres- cindible que sean eficientes para con el presupuesto disponible lograr los máximos resultados. La Autoridad Independiente de Responsabili- dad Fiscal (AIReF) propuso una suba sta de medicamentos para mejorar la eficiencia del gasto público en medicamentos, con la crítica del po- tente lobby farmacéutico, que argumentó que este sistema provocaría una reducción de la inversión en medic amentos que afectaría a su sumi- nistro y tal vez, algún desabastecimiento de fármacos. Las farmac éuticas no quieren subastas, prefieren la fijación de precios de las administra- ciones públicas que evita así la competencia entre compañías. Los bene- ficios de la competencia entre farmacéuticas para mejorar la eficiencia del gasto, respetando siempre los 10 añ os garantizados por las patentes. El objetivo es introducir elemen tos de mercado en el sistema de for- mación de los precios públicos, permitiendo mejorar la eficiencia, ya que no se trata de lo grar un ahorro en sanidad sino de lograr los mejores resultados con los recursos que se disponen (Jorrín, 2019). Farmaindustria , la Asociación Española de Medi camentos Genéricos y la Federación de Empresarios Farmacéuticos Españoles se opusie- ron al sistema de subastas y la prescripción por indicación terapéu- tica en vez del principio activo. El sector expuso que ambos s istemas afectarían a la inversión en nuevos medicamentos y su suministro. La competencia redu ce los beneficios de las far macéuticas gracias a la regulación de precios, pero las farmacias no quedarán desabaste- c i d a s . Las p atentes garantizan un retorno a los laborator ios que invierten en desarrollar nuevos medicamentos. La AIReF de- fiende estas patentes garantiza ndo la rentabilidad farmacéutica. 6. CONCLUSIONES La industria farmacéutica es un lucrativo negocio que mueve mi les de millones anualmente y con ello, un ejército de profesionales lobistas pu- jando por los intereses de este importante sector. En el análisis comparado se evidencia las preferencias y prioridades na- cionales que el lobby y el lobbying encierra en los si stemas políticos ‒  ‒ británico y galo, enlazados cada uno al conjunto de valores, cultura, po- lítica y capacidad institucional de sus sistemas democráticos. Esto mismo se evidencia en el análisis com parado de la manera que t ienen de persuadir los lobbies de industrias concretas, adoptando diferentes es- trategias en Reino Unido y Francia, como las diferencias existentes en las campañas mediáticas que llevan a cabo un mismo lobby en diferentes estados miembros, adaptando la com unicación persuasiva a estos valo- res, cultura y políticas nacionales. En Francia la industria farmacéutica goza de muy buena salud, por lo que el sistema sanitario público ha desarrollado estrategias para reducir el consumo de medicamentos en la ciudadanía. Mientras en el caso de Reino Unido, tanto en las campañas, presiones y lobbies sobre la indus- tria farmacéutica se aplica una comunicación persuasiva, tendiente a in- fluenciar las directrices y a los funcionarios públicos a través de agen- cias de relaciones públicas. En el caso de Francia, el sector farmacéutico, se revela una estrategia comunicacional distinta, defensiva frente al sec- tor público, dado las amplias disposi ciones legales que permiten al go- bierno francés ejercer una vigilancia, control y limitación cercana en los casos analizados. Bru selas, sin em bargo , se d ifere ncia ta nto de l ca so britán ico co mo del caso francés, en que es un escenario con información más opaca, donde las grandes transnacionales y cor poracione s favor ecedoras a la indus tria far- macéutica y encuentra un te rreno más pr ocli ve para ejer cer presion es, e “irradi ar” de forma in directa al re sto de los paí ses miem bros de la UE. El caso de las negociaciones del TTIP con los Estados Unid os, especialmente en lo relativo a la propiedad in telectual ilus tra bien el ejer cicio del lobismo. No existe un marco homogéneo por ta nto ni de evaluación ni de sujeción que no sea susceptible de vulneración por parte del ejército lobista per- manente en Bruselas, como tampoco hay un marco único en cada uno de los Estados europeos. Se trata en general de me canismos novedosos para regular un oficio que hasta no e merger como parte de la crisis de 2008 no constituyó un problema; muy por el contrario, sigue siendo visto como parte fundamental del ejercicio de la sociedad civil en peti- cionar al Estado por sus sectoriales intereses. ‒  ‒ 7. REFERENCIAS Corporate E urope Obse rvatory (  ). “T he firepower of the EU pharmaceutical lobby and imp lications for public health”. Policy Prescriptions. http://corp orateeurope.org/sites/default/files/  _bigph arma_web. pdf. 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Además de esta singulari- dad, también se determinó que se producía dificultad por la vari edad de idiomas, asuntos técnicos como sería la infraestructura, los aranceles que se llevaban a cabo ya que cada país imponía una cuantía distinta, etc. El proceso de la comunicación telegr áfica entre países consistía en un emisor, transmite un mensaje desde un punto del país, llega a la f rontera con otro país, es decir los puestos fronterizos donde se haría entre ga del mensaje que tendría que ser traducido y entregado, y nuevamente volver a transcribirlos y enviarlos al destinatario. La necesidad de las naciones para comunicarse entre sí era un proceso largo y laborioso, es lógico que los países acordaran interconectar sus redes. Entre los años cuarenta y sesenta se realizaron negociaciones en- tre países vecinos, consiguiendo así ac uerdos bilaterales y una serie de normas internacionales comunes. Algunos acuerdos bilaterales son entre Prusia y Australia, Prusia y Sajonia en 1849, Austri a y Baviera en 1850, ‒  ‒ y entre ellos se unieron y formaron la Unión Telegráfica Austroalemana (UTAA). Con el tiempo se le unieron Wurtemberg, Hannover, Países Bajos, Baden y Mecklembourg-Scherin . En una reunión de la UT AA se decidió eliminar las oficinas y operadores de la frontera, para ello sus líneas deberían de estar conectadas entre sí, el aparato de tele grafía morse seria el método para comunicar y según la distancia se est ablecie- ron los costes del telegrama. Las comunicaciones telegráficas terrestres tanto en Europa como en Es- tados Unidos estaban plenamente extendidas en 1840. En aquel mo- mento surgió la idea de conectar el Viejo y el Nuevo Mundo a través de un cable telegráfico transatlántico. Fue en 1842 cuando Samuel Morse comenzó una serie de experimentos para el tendido de cables submari- nos. En 1850 sería cuando se consiguiera c olocar el primer cable telegráfico submarino entre Francia e Inglaterra. En los comienzos fue un poco desastroso como consecuencia de la ausencia de blindaje del cable que ocasionaba mala señal recibida y llegaba con retardo. Este primer cable sufrió una rotura un año después de su puesta como consecuencia de las maniobras de pesca que se realizaba por aquel entonces. Este percance con el cable fue un nuevo reto para los ingenieros de la época que tuvie- ron que solventarlo con nuevas soluciones técnicas, como fue el caso del recubrimiento del cable. Gracias a los avances en los cables, se pudo extender el telégrafo a dis- tintas islas e incluso consiguió unir telegráficamente a dos continentes Europa y África. En 1858 se consiguió tener 30 líneas sumergidas y la más larga la del mar Negro. Confirmada la viabilidad del cable subma- rino y por tanto la efectividad de la telegrafía submarina y sus ventajas frente al correo tradicional que tardaría menos en llegar, el siguiente paso a seguir fue unir América y Europa. Este proyecto se convirtió en un reto, lanzar un cable por el At lántico, donde la topografía era fundamental. Los ingenieros para llevarlo a cabo eran Frederick Newton, Samuel Morse y el empresario de la Atlantic Telegraph Company, Cyrus West Field. ‒  ‒ Aquí se observa que en a quella época ya se financiaba al personal tanto de Inglaterra como de Estados Unidos con la venta de acciones de la compañía. A parte, el gobierno británico colaboró económicamente y prestó sus barcos para rea lizar la conexión por el Atlántico. El primer intento para llevar a cabo dicho proyecto consistió en cargar a dos buques con la mitad del cableado. Dichos buques, desde cada lado desenrollarían el cable en la navegación con la intencionalidad de co- nectarlo en medio del océano. Con t an mala suerte que, como conse- cuencia del oleaje, se partió el cable y se tuvo que interrumpir la manio- bra. Este percance promovió a la compañía a encargar más cable. Nue- vamente salieron los buques y se logró empalmar el cable, pero en las profundidades se partió, d esde ese momento la soc iedad ya no veía tan claro el éxito del proyecto. Tras los dos intentos fallidos, se planteó la modificación de cóm o reali- zar la operación. Esta modificación consistió en realizar primero el em- palme y luego los buques se iban distanciando, realizando comprobacio- nes de llamadas para saber que iba bien todo hasta que llegaron a la costa. Una vez llegado a ese punto tan solo faltaría conectarlo a la red terrestre. El primer mensaje enviado fue desde Irlanda y decía “Gloria a Dios en el cielo, paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad” A los pocos días de ser colocado, se realizó una comunicación entre la Reina Victoria y el Presidente de Estados Unidos donde se produjo in- tercambios de telegramas. Las celebraciones y los continuos mensajes se hicieron notario, pero a pesar de eso, la velocidad de transmisión era lenta y el intento de aumentar la velocidad provocó un deterioro del sis- tema por lo que al poco tiempo el cable tuvo una avería y se quedó inu- tilizado. Pero no sería hasta 1866 , cuando se consiguiera ext ender un cable tras- atlántico en el buque de vapor Great Eastern que est ableciera un circuito de comunicación entre Europa y América de manera permanente y efec- tiva. Gracias a los avances tecnol ógicos, se consiguió un cable más ‒  ‒ grueso, más aislado, con mayor blindaje y su velocidad de comunicación ochenta veces superior al anterior. Hay que recordar que, mientras tanto en tierra a pesar de todo, de los años, de quedar todo cubierto de numerosos acuerdos telegráficos sola- pados entre sí, era evidente que se seguía teniendo problemas de líneas, de normalización y de reglamento, por lo que era lógico que se tenía que unificar los acuerdos. (Al Qemzi & Al Mansoori, 2015). La unici dad en 1865 de los 20 países para firmar el primer Convenio Internacional de Telégrafos dio origen a la UIT (Unión Telegráfica Internacional, hoy día Unión Internacional de Telecomunicaciones). (UIT, 1865) 2. UNIÓN INTERNACI ONAL DE TELECOMUNICACIONES (UIT) Este convenio se caracteriza por tener distintas sesiones, la primera de ellas fue el 1 de marzo de 1865, cuya finalidad era normalizar el manejo del trafico telegráfico. En la segunda, para ir reem plazando los conve- nios se acordó en crear un comité integrado por los directores de las redes telegráficas ya que poseían experiencias técnicas. El comité se reunió en distintas ocasiones para analizar los detalles de la Con vención Internacional de Telégrafos. Y la tercera sesión fue el 17 de mayo de 1865, con el nacimiento de este primer convenio, donde se de finió la normalización de los equipos telegráficos, determi nó la tarificación y la contabilidad. Entre las normas básicas se estableció el uso del código morse, la confidencialidad de la correspondencia, el derecho de todos a utilizar este medio de comunicación, el derecho de detener transmisio- nes que fueran en contra de la seguridad, infracción de leyes, orden pú- blico, etc. El Convenio y su Reglamento no entraría en vigor hasta el 1 de enero de 1866. (ABEBA et al., n.d .) La segunda Conferencia Internacional de Telégrafos, fue en 1868 en Viena, donde se revisó la conferencia anterior y se estableció que se creara una secretaria «Oficina Internacional de Administraciones Tele- gráficas», cuya finalidad seria compendiar, divulgar información téc- nica, publicar tarifas, recopilar estadísticas y publicar una revista sobre telegrafía. (UIT,1868) ‒  ‒ Entre 1871-1872, en Roma (Italia), se realizó la tercera Conferen cia In- ternacional de Telégrafo, donde se acordó permitir a las empresas tele- gráficas privadas la asistencia a las conferencias como parte implicada al ser propietaria de gran parte de las l íneas telegráficas, donde podrían dar sus opiniones y discutir, pero no te ndrían derecho de votar. Como es el caso de Reino Unido qu e poseía una red telegráfica privada por lo que hasta ahora no había podido asistir a d ichas Conferencias Internaciona- les. (Headrick, 1991) (UIT, 1872) La cuarta conferencia s e produjo d iez años después en 1875 en San Petersbu rgo, donde se creó una Conferencia Administr ativa para revisar el Reglamento y la Tarificación , los responsables eran expertos técnicos de los países miembros. Se produ jo varias Con- ferenc ias Administ rativas, pero estas no serí an revisa das hasta la siguiente Conv ención Internacional d el Telégrafo. (UIT, 18 75). 3. TELEGRAFIA SIN HILO Desde 1860 el telégrafo era el medio por el cual se enviaba los mensajes tanto comerciales, como diplomáticos, como militares, construyéndose así redes telegráficas por los con tinentes y unidos entre sí por cables submarinos telegráficos permitiendo la comunicación. Pero todo esto te- nía unos costes, un cableado a mantener, y en ocasiones los cables no podían llegar a algunas zonas, dejando éstas aisla das, como es el caso de los buques en el mar. Esto llevó a que los ingenieros, los inventores tuvieran que realizar estudios para solventar el probl ema. Para tal fin, se dieron cuenta que, si eran capaces de enviar impulsos eléctricos entre dos puntos separados y sin cables, podrían llegar a estas zonas a isladas. El descubrimiento de la onda de radio en 1887 y el posterior desarrollo de transmisores y receptores radiotelegráficos, los llevaría a una buena solución del problema. Los diferentes intentos hasta llegar a la solución pasaron de tener dos cab les entre dos estaciones a pasar a uno. Por lo que esto, daba que pensar que se podría quitar también el cable que que- daba y transmitir así la señal por el suelo. A parte se intentó transmitir la señal por agua para poder pasar por ríos y lagos. En estas inve stiga- ciones destacan aquí, Morse en Estados Unidos y James Bo wman en ‒  ‒ Gran Bretaña. En 1890 el investigador Tesla también trabajo en un si s- tema inalámbrico y un año después tras el descubrimiento de la induc- ción electrostática, Edison patentó un telégrafo inalámbrico de barco a tierra. Willian Preece fue el ingeniero jefe del Post Office Telegraphs en Reino Unido y el creador de un sistema de telégrafo de inducción elec- tromagnética más reconocido y prestigioso. 4. LAS RADIOCOMUNICACIONES EN L OS BUQUES Una de las causas má s relevantes que amenazaba la seguridad de la na- vegación era la ausencia de unas comunicaciones eficientes entre buque y tierra, teniendo como resultado una gran cantidad de siniestros produ- cidos en los buques debido al desconocimiento y sobre todo a la impo- sibilidad de una rápida intervención para asistirlos. Como consecuencia de ello, los gobiernos adoptaron la posición de que- rer incrementar la seguridad marítima como un objetivo primordial. Se- ría por aquel entonces, cuando introdu jeron el Código Internacional de Señales y en 1863 se estableció el Rule of the Roa d at Sea (Regla sobre el tráfico en el mar). Los británicos junto a los franceses en 1863 intro- dujeron nuevas reglas de navegación y eran más completas. Dichas re- glas fueron enviadas al resto de países para regularlas, unificarlas y con- seguir un carácter internacional. Los Estados Unido s y treinta países más las adoptaron. (Wisneskey & Llana, 1986). La necesidad de un sistema de comunicaciones en los buques fue y si- gue siendo hoy día extre madamente importante, siendo los avances tec- nológicos la clave para ello. Guglielmo Marconi perfeccionó con éxito los avances científicos logrados con anterioridad en el campo de las on- das electromagnéticas facilitando el hacer posible las comunicaciones con los buques, cuyas nec esidades estaban cubiertas por la implantación de la telegrafía sin hilo (TSH) (Cruz & Corbacho, 2014) En 1899 y tras distintas experiencias a nteriores, el “Saint Paul” se con- vertiría en el primer buque en hacerse al mar provisto de TSH, consoli- dando el nacimiento de una nueva p rofesión, “operador radiotelegráfico marítimo” (González & Corbacho, 2015). ‒  ‒ Los progresos de las comunicaciones en los buques por aquel entonces, era poco conocidas por la gente a pie, hasta que ya se empezaron a rea- lizar rescates en los accidentes ma rítimos, como fue el caso del rom- pehielos “Yermak” (Szymanczyk, 20 13) en 1900, que tras reci bir una llamada pudo rescatar a unos pescadores en el Mar Báltico. La tensión entre Reino Unido y Alemania estaba vigente, los d os países querían ser la primera potencia mundial en comunicaciones entre otros aspectos. 5. MARCONI Fue físico e inventor italiano, su s investigaciones siempre estu vieron afín a las ondas electromagnéticas hertzianas. Sus i nicios sobre el estu- dio de la transmisión y recepción de ondas fueron en su propia casa, y en 1895 descubrió cómo aumentar varios kilómetros el alcance de re- cepción. Esto lo llevó a cabo a través de la construcción de un pequeño aparato que alcanzaba hasta 2,5km. Los avances tecnológicos ya eran visibles y los intentos de Marconi de mostrar sus progresos al gobierno italiano también. Pero tras el rechazo de su propio gobierno en 1896, se vio obligado a emigrar a In glaterra donde siguió su s investigaciones y su s pruebas al tratarse de un país avanzado y con una mayor flota. Pero no fue hasta 1896 cuando patentó ese aparato después de algunas mejoras realizadas en Reino Uni do. Allí estuvo respaldado por el ingeniero del Post Office, con el que rom- pió su relación un año después, en 1897, fundando el Wireless T elegraph and Signal Compañy Limited donde sería nombrado director técnico. Más tarde dicha empresa se convertirí a en la Marconi International Ma- rine Comunication Company la cual te ndría posteriormente varias sede s como fue en Londres, Pa rís, Roma y Bruselas (Yuste, 2002a) (Yuste, 2002b). El primer mensaje inalámbrico de Marconi fue en 1897, tras su éxito, el Gobierno italiano le solicitó que regresara para realizar allí sus demostraciones. Aunque parece probado que Marconi fue el primero en retransmitir un mensaje, los rusos creen que fue Aleksander Popo v, el cual inventó el ‒  ‒ receptor de ondas. La polémica estaba servida ya que Popov presento ese mismo año un receptor muy similar al de Marconi, pero la demos- tración de Marconi fue días antes que la de Popov por lo que el obtuvo la patente y los rusos siguen reclamándola. Su logro de comunicar C helmosford y Wimereux y saber la ne cesidad de comunicar buques con tierra, accedió a practicar con sus estaciones la retransmisión de la regata de Kingston y más tarde la Copa América. Con la introducción de los resultados de las competiciones náuticas, hiz o visible la utilidad de la telegrafía. En 1900 se constituyó La Marconi s International Marine Communica- tions Company, dicha compañía tuvo como clientes a la British Lloyd Company y el Gobierno Italiano a los cuales alquiló sus equipos y a sus operadores. Ansiaba tant o el poder y el monopolio, que no le bastaba con poner sus equipos en los buques sino también, quiso que los buques con sus equipos solo se comunicarán con otros bu ques que tuvieran sus propios equipos e invitan do así a no c omunicarse con buques q ue no lo tuviesen. 6. TELEFUNKEN Paralelamente a las investigaciones que se realizaban en Reino Unido, se encontraba Alemania, que es otro p aís con un gran desarrollo tecno- lógico. Por ello, cabe remontarse al origen de la apari ción de Telefunken al tratarse de la mayor empresa rival de Marconi. Es conocido que la empresa Telefunken fue la unió n de las dos empresas más importantes y rivales entre sí del aquel entonces en Alemania, las empresas AEG y Siemems. Georg Wilhe lm von Arc o físico e ingenie ro alemá n, est udió In geniería Eléctrica. Como consecuencia de sus est udios e n 1898 fue cont ratado en la empr esa AEG en la cons trucc ión de c ables . En dicha empres a cono ció a Adolf Slaby, rec onocido como el padre de la radio alemana y que tenía el apoyo del emperad or Guillermo II el Kaise para sus inve stigacion es, más específicame nte para desa rrollar un transmi sor para la telegrafí a sin hilos. ‒  ‒ Von Arco y Slaby se asociaron y en 1898 crearon el departamento de telegrafía dentro de la empresa AE G, Compañía alemana de Edison. Allí construyeron un sistema de radio Slaby-Arco, experimentaron con an- tena de 300m de altura entre tierra y buque. Las investigaciones realiza- das por dicha empresa estaban enfocadas para la Armada Imperial Ale- mana. Ferdinand Braun era otro investigador alemán que trabajaba con expe- riencias análogas para la otra empre sa, Siemens&Halske. Dicha em- presa se dedicó a las comunicaciones inalámbricas para el ejército ale- mán. Los esfuerzos por parte de ambas empresas por se r la primera, les llevó a la rivalidad entre ellas por las patentes. Por un acontecimiento ocurrido (que después se desarrollará) llevó al emperador Guillermo II querer fu- sionar los departamentos de radio de ambas empresas, creando así Tele- funken y luchar contra el monopolio de Marconi. Dicho nombre proviene de la fusión de la palabra “Tele” que en latín significa “distancia” y “Funken” cuyo significado en alemán es “chispa”. 7 PRIMERAS RIVALIDADES Entre 1901 y 1902, un total de 70 barcos comerciales ya estaban equi- pados con los equipos de Marconi pud iendo comunicar con 25 estacio- nes costeras. Esto le llevó a tener grandes ingresos en la empresa e ir conquistando el mar y la tierra. Los inicios de la radio, de las señales telegráficas, las normativas… ge- neró una gran rivalidad entre compañías por el control de las radioco- municaciones abordo. Era tan evidente el monopolio de Marconi que muestra de ello fue en 1902. En dicho año se produjo un perca nce que evidencio a las comunicaciones, se trataba de la ne gación a una comu- nicación entre buque y costa por no tener las instalaciones la misma compañía, norma que estableció Marconi a sus operadores. (Yago, n.d.). El monopolio de Marconi estaba en auge y se vio sus repercusiones cuando el príncipe Heindrich de Prusia atravesaba el Atlántico de ‒  ‒ regreso de los Estado Unidos. El prínc ipe quiso mandar un mensaje de agradecimiento al presidente americano, pero dicho servicio de comuni- cación fue denegado. El motivo de la negación fue como consecuencia que los equipos de comunicación que llevaba el buque era distinto al que se encontraba en tierra, el cual era un equipo Marconi. Dicho incidente llevó a convocar el preludio de la primera Conferencia Internacional de Radiotelegrafía, que se llevaría a cabo en 1903. 7.1 C ONVENIO 1903 Para solucionar estos inconvenientes en 1903 tuvo lugar en Berlín, por solicitud de Telefunken, una Conferencia Preliminar, a dicha conferen- cia asistieron representantes de nueve países, entre los cuales se encon- traban Alemania, Gran Bretaña, Italia, Estados Unidos, Francia y E s- paña. En dicha Conferencia se debatió la explotación comercial de los nuevos sistemas de comunicaciones marítimas y se acordó que las costeras de- bían recibir y transmitir telegramas con buques sin distinción del sistema de comunicaciones utilizado. Es decir, se pretendió llegar a unos acuer- dos mínimos para dar más flexibilidad a las comunicaciones. Gran Bretaña e Italia no firmaron por su relación con Marconi, pensaban que, rompiendo el monopolio de Marconi, solo se beneficiarían a otras compañías que explotasen la telegrafía sin hilo. Así que, no llegaron a buen puerto, tan solo la promesa de un proyecto. Se trataba pues de la primera conferencia sobre telegrafía inalámbrica. Pero dicha conferen- cia a pesar de su fracaso se convirtió en uno de los pilares de las comu- nicaciones. Visto el fracaso ocasionado en la Conferencia, el Gobierno ale mán or- denó que solo se usaran sus equipos, y el emperador hizo que las dos grandes compañías rivales del país, Slaby-Arco-AEG y Braun-Siemens- Halske, se fusionaran y co nstituyesen una sola potencia para luchar con- tra el monopolio de Marconi. El resultado de la unión de ambas empre- sas se denominó Telefunken. ‒  ‒ Las dos compañías rivales más grandes eran la inglesa Marconi Wireless Telegraph y la alemana Telefunken (fusión de AEG y Siemens), las cua- les no lograban alcanzar un acuerdo en cuestiones elementales, como por ejemplo en la asignación de lo s indicativos de llamada. Siendo así su rivalidad, les llevó al extremo que en ocasiones no se abandonaran las frecuencias en las que otros buques ya estaban comunicando, provo- cando fuertes interferencias o incluso que los operad ores de una compa- ñía sólo comunicaran entre sí. 7.2 C ONVENIO 1906 Fue en Berlín en 1906, la primera Conferencia Radiotelegráfica Interna- cional (UIT, 1906), donde se firmó el primer “Convenio Radiotelegrá- fico Internacional” donde se apreciaba por primera vez una reglamenta- ción de obligado cumplimiento, que recogía entre otras el deber de poder comunicar entre equipos de distintos fabricantes y navieras e in cluso se estableció el orden de prioridad de las comunicaciones, la banda de fre- cuencia se dividió en bloques, una para la correspondencia publica ma- rítima, la segunda entre estaciones costeras que estén a larga distancia y la tercera para las instalaciones navales y militares. Considerando que según el Reglamento de Radiocomunicaciones define banda de frecuen- cia como: “Banda de frecuencias en el interior de la cual se autoriza la emisión de una estación determinada; la anchura de esta banda es igual a la anchura de banda necesaria más el doble del valor absoluto de la tolerancia de frecuencia.” En dicho Convenio también se estandarizó el código “SOS” e n morse como la señal de socorro, así como un código de tres letras conocido como código Q, útil en las comunicaciones (Fernández-Shaw, 1973). 7.3 C ONVENIO 1909 En 1909 tuvo lugar el primer rescate marítimo donde las radiocomuni- caciones jugaron un papel primordial. El incidente que tuvo lugar fue el abordaje entre un buque de pasaje británico “RMS Republic” y otro ita- liano “Florida”. En dicho abordaje el RMS Republic perdió sus motores ‒  ‒ y su energía eléctrica, pero le dio tiem po de realizar una llamada de so- corro telegráfica. Gracias a que llevaba las nuevas tecnologías(THS) se pudo salvar muchas vidas en la maniobra de resca te (Fedunkiw, 2007). Desde ese momento las radiocomunicaciones han adquirido una impor- tancia vital como medio de alertar rápidamente de cualquier incidente para su posterior solución como por ejemplo el rescate de embarcacio- nes o tripulantes, entre otras acciones. Aun así, Marconi seguí recha- zando las comunicaciones de otros buque s que no tuvieran sus equipos. Siendo así, dichas reglamentaciones han sido revisadas en m ultitud de conferencias y convenios, hasta llegar hoy día al “Reglamento de Ra- diocomunicaciones” (UIT 2016), ampara das por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Toda esa normativa es recogida y se hace obligatoria a través de la Orga nización Marítima Internacional (IMO) que es el que regula la normativa que deben de cumplir los buqu es. 8 SINIESTRO DEL TITANIC La sociedad comenzó a hacerse eco de la importanc ia de las radiocomu- nicaciones como medio de contacto entre buque y tierra, gracias a la difusión que se dio a la información que se recibía sobre los rescates marítimos por su gran eficacia (Szymanczyk, 2013). La importancia que las radiocomunicaciones en materia de seguridad comenzaban a tener, despertó el interés de las naciones para establecer normativas comunes a pe sar de ser conscientes de que tenían un ele- mento difícil de superar, la rivalidad comercial entre las distintas empre- sas (Monforte, 2006) (Da Silva, 1963). En 1912 con el siniestr o del Titani c, se produj o un punt o de infle - xión. En dicho año se realizó la Conferen cia Telegráfica I nterna- cional, la finalidad de dicha Conferencia era formalizar una nor- mativa de obligado cumplimiento por am bas partes, por parte de la naviera y por part e de las compa ñías de comuni caciones (Ba- rrios, 2003 ). Además, el desastre del “Titanic” (González, 1998), significó un antes y un después en la seguridad marítima al poner de manifie sto la im porta ncia de é sta a bo rdo (Rod ríguez, 2006). ‒  ‒ Para poder comprender esa importancia de la seguridad a bordo, hay que retomar su viaje de inauguración en 1912, en ese 14 de abril. El radiote- legrafista del Californian y del Frankfurt enviaron mensajes a los buques cercanos a su área de navegación por la presencia de tres grandes ice- bergs por la ruta. Según l as investigaciones del siniestro, el oficial ra- diotelegrafista del Titanic al recibirlo no lo trasladó a su superior y con- tinuo con sus transmisio nes de mensajes que tenía acumulado por una avería sufrida el día anterior. Tras colisionar contra un iceberg, el Titanic envió su mensaje de socorro (convirtié ndose en el primer buque que uti- lizo el SOS que hacía poco tiempo que se había implantado y que se usaba juntamente con el CQD). Dicho accidente se convirtió en un tema mediático y en un gran impacto social. Las investigaciones llegaron a muchas con clusiones, pero con respecto al tema que estamos trabajando, llegaron a la conclusión que los buques cercanos no llevaban una escucha continua, en ese momento solo se tenía un oficial encargado, el cual no estaba de guardia, y la ri- validad entre compañías aún se hacían presente. Se podría decir que después de ese trágico accidente, en 1914, las auto- ridades marítimas buscaron medidas de seguridad para la vida humana en la mar, por lo que se realizó el primer Convenio Internacional de la Seguridad de la Vida Humana en la Mar (conocido por su s siglas en inglés, SOLAS). La primera potencia Marítima de aquella época era Reino Unido, la cual convocó dicha Conferencia en Londres a la cual asistieron representantes de 13 países. En dicho convenio se observó que los Reglamentos de Seguridad se ha- bían quedado obsoletos en relación a los grande s cambios tecnológicos surgidos en aquellos años. También se revisó el Con venio de Berlín para perfeccionar la radiotelegrafía entre buques. Para llegar a tal fin, se acordó las normas mínimas para la construcción, los equipos y el perso- nal requerido para una buena seguridad en la navegación (IMO 2014), se estipul o la obligatorie dad de una e scucha radioe léctrica co ntinua, se impuso los peri odos de silen cio de tres minutos a l f i n a l d e c a d a c u a r t o de hora por si hubiera algún socorro, la instalaci ón de radio a bordo y una nueva banda para los p artes meteorológic os. (Brenot, n.d.) ‒  ‒ 9. CONCLUSIONES A lo largo del tiempo los investigadores y tecnología han avanzado en materia de radiocomunicaciones motivando cambios en las normativas internacionales acordes a la evolución tanto en el desarrollo en tierra como en buques. C on el telégrafo, las personas tuvi eron que ada ptarse a la realidad, cualquier mensaje podía ser entregado a la distancia y de forma instantánea. Tan indispensable se hace a bordo el disponer de los recursos necesarios para emitir señales de socorro, como el de un personal que conozca y domine los procedimientos necesarios, además de ser capaz de mantener los equipos, que las empresas luchan por el dominio para que los buques lleven sus equipos y a ser posible a su personal a bordo. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de una adecuada legislación que controle la situación y de un estrecho seguimiento de la normativa de obligado cum- plimiento. La evolución legislativa en materia de seguridad marítima, así como en materia de radiocomunicaciones ha estado siempre vinculada tanto a avances tecnológicos como a accidentes y catástrofes habidos a lo largo de la historia. 10. AGRADECIMIENTOS/APOYOS Mi más sincero agradeci miento al Departamento de Ciencias y Técnica de la Navegación por su gran apoyo, y en particular a mi gran colabora Manuela. 11. REFERENCIAS Abeba, A., Asean, B ., SFI , B., FMI, I. D. A., OEA , I., OMS , O. I. 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Posteriormente se describirá la atribución que podría realizar la economía circular a la marca de l os productos y em- presas mediante el branding, como e strategia de diferenciación y cómo la neurociencia puede ayudar a evaluar las asociaciones de los atributos a las marcas para poder mejorar desde su evaluación, la incorporación de este atributo en las marcas y nombres de las empresas (el proceso de incorporación del atributo a la marca no es objeto del presente trabajo de investigación). El concepto de economía circular lo introdujo en el ámbito de los nego- cios Kenneth Ewart Boulding (1966). Desde entonces son muchos los profesionales, investigadores y organizaciones que han reconocido lo beneficioso que puede ser cerrar los cicl os de los materiales, reutilizando y reciclando todo el material utilizado en la industria para conseguir dos objetivos, en primer lugar, aprovechar a l máximo los recursos materiales y en segundo lugar, evitar tener que arrojarlos al medioambiente [Document text truncated for crawler view.]