Consolaciones de Franz Liszt a Jacobo Cortines
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CONSOLACIONES DE FRANZ LISZT A JACOBO CORTINES* Por JOAQUÍN CARO ROMERO Es evidente que la poesía tiene su sitio, su momento y su interpretación. Yo tuve el gusto de asist ir a una lectura privada que Jacobo Cortines hizo de este poemario que aquí se presenta, pero no me adentré en la dimen sió n de la obra hasta la soleada tarde de un sábado de otoño, en que me recreé con su lectura en la soledad y el silencio de la azotea de mi casa sevillana, bajo la opacidad y la beatitud de la espadaña de un antiguo convento y con una visión de proscenio de los tejados, balcones y jardines del palacio donde nació Antonio Machado. Desde que J acobo Cortines fue elegido académico numerario de Buenas Letras la poesía, rejuveneciéndose con él, ha fortalecido entre nosotros su presencia. El de Conso la ci ones es un título de raíces clásicas, no solo por hallar su duplicado en la partitura de Franz Liszt -otro devoto de Petrarca, como Cortines-, sino en la historiografía española re nacentista, a la que pertenece una poco conocida joya de Juan Barba: Consolatoria de Castilla. Una figura fundamental del romanticismo hispanoamericano, el argentino Esteban Echevarría, tituló Los consuelos un poemario que vio la luz en 1834. Y si nos remontamos a * Texto leído enla pr esentacíón del libro Cnnsolaciones, de Jacobo Cortines, en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, el lun es 22 de noviembre de 2004, festividad de santa Cecilia.
310 JOAQUÍN C ARO ROMERO los lejanos tiempos del rey Teodorico encontramos un filóso fo ecléctico, Boecio, que escribió en la cárcel Sobr e la consolación por la filosofía. Hay en Consolaciones, aun sin la an ex ión de la rima, una acentuada musicalidad, innata en el poeta melómano, quien receptor y propagador de eternidades, retoma ec os clásicos, nutriéndose en la salubridad de las fuentes: "del monte en la ladera" (página 61), "el tiempo en nuestros brazos ... " (página 93). Pero volvamos a Franz Liszt. Dentro de un mes, finalizando diciembre, hará ciento sesenta años que el genial com po - sitor y pianista húngaro estuvo en Sevilla; es decir, seis años antes de componer sus Consolaciones, fec hada s en 1850 . Con Franz Liszt y Jacobo Cortines la música y la poesía comparten nombre en una fu sión diferenciada. Consolaciones es un libro de amor con dos íntimas sombras de mujer: Salud y Cecilia. (Sa lud ta mbién se llamaba una hermana de León Felipe, que tiene reflejo y dedi cat oria en su poesía). El amor es el eje del libro. Todo lo dem ás es acompañamiento tributario, soledad, decorado, simbiosis, tránsito, memoria, visualidad, paisaje, silueta, revelación, retorno, ausencia, fugacidad, dolor, di c ha , olvido, sueño, espectác ul o, gozo y fatiga de existir, en suma. No sé si ha sido pr emeditación o azar, pero hoy, 22 de noviembre, es una fecha que trasciende la propia ceremonia de presentación del libro para acceder a connotaciones sentimentales, sensibles, sensitivas, que diría Rubén Dario: es la festividad de santa Celicia -es posa, v ir gen y mártir del alborear del silo III -, patrona celestial de los músicos y homónima de la musa de carne y hueso -la me jor musacasi acaparadora del corazón del poeta. Consolaciones nos traslada en un susurro a lo de siempre, a los tem as eternos del hombre, que cuenta y que "ca nta las cosas de su vida / porque ellas son l as únicas de que sabe algo cierto'', como escribió el profesor y poeta José María Valverde: la infancia, el tiempo, la naturaleza, la muerte, el amor. .. Y una sorpresa, Sevilla. Sevilla intuida, presentida, recreada, devuelta, próxima; la ciudad festiva, vieja, soñada, sin tópicos, porque en la voz de Ja cobo Cortines el tópico d esa parece, se
"CONSOLACIONES": DE FRANZ LISZT A JACOBO CORTINES 311 hace certidumbre, se convierte en amordazada emoción, en cernudiana templanza, en bisectriz de antípoda. La edición, en la que predomina el endecasílabo, es muy pulcra, aunque creo que se han deslizado do s o tres erratas, no digo incorrecciones gramaticales, porque tratándose del profesor Cortines no hay terreno abonado para infidelidades léxicas ni barbarismos acentuales. Advierto que el acento gráfico que le sobre a la forma neutra del pronombre demostrativo esto (octavo verso del poema de la página 17, "Imagen doble") le falta al adverbio de cantidad más (quinto verso del poema de la página 27, "Extraño silencio"). En la penúltima línea de la página 49 se acentúa un pronombre en función anafórica. Pero no le busquemos tres o cinco pies al felino. Cuando habla el poeta que callen el académico, el profesor y el obispo. ¿Qué es esa extraña mezcla de poeta y profesor? Para algunos profesores Jacobo Cortines es un poeta y para algunos poetas Jacobo Cortines es un profesor. ¿En qué quedamos? Esto le ocurría, entro otros, a Jorge Guillén, que se lo tomaba con un gran se ntido del humor: ¿Es poeta o profesor? Pr eguntaba el malicioso, Transparente de candor. ¡Soy el gitano y el oso! Jacobo Cortines, como Jorge Guillén, es el gitano y el oso: el poeta y el profesor. Consolaciones es su cuarto poemario. Como este es un buen libro, el siguiente no podrá ser inferior. Por dos razo ne s, porque Jacobo publica lo que tiene que publicar, respirando primero, hondo, sin prisas - infausta compañera-, y además porque no hay quinto malo. J acabo Cortines es un Medrana de la estirpe de Horacio que se llevó su "Mirarbueno" a sus Torre s, a su calle de la Ro sa, hoy Armenta; un Eliot diletante pasado por Mozart y César Sterbini, y con el trato exquisito de un nuevo Lord Byron lebrijano y petrarquesco.
312 JOAQUÍN CARO ROMERO Añadiré para terminar que después de Vicente Aleixandre, J acobo es uno de los pocos poetas con perro que nos quedan, lo cual testifica su magisterio y su nobleza. Yo antes de ser compañero suyo en esta Academia, le pronostiqué su ingreso en la Corporación y, fruto de mi afecto, le dediqué una décima que ha permanecido inédita hasta el día de hoy. Es la siguiente: POETA CON PERRO Tiene Jacobo Cortines Un perro de gran valor. (El perro de un profesor tiene que saber latines.) ¿Va de caza? ¿Y con qué fines? Fa, mi, re ... Do, re, mi , fa ... Dintinguiendo el guau del gua, El traductor no se pierde ... Poeta con perro que muerde Es que sabe a donde va.