El dominio del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso (Córdoba)
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El dominio del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso (Córdoba) A pesar de la importancia que tuvo el monacato durante los últi - mos siglos del Medievo, suestudio está aún por realizar en España, donde si bien se hanhecho encomiablesmonografías sobre institucio - nes monásticas altomedievales, todavía no existen trabajos que nos permitan conocer la vida monástica a fines de la Edad Media. Si falta está la Península de estetipo de estudios, el desconocimiento del mo - nacato en Andalucía durante esteperiodo es casitotal, aunque tenga - mosnoticias del alcance que tuvo estefenómeno en la región. Con este trabajo pretendemos un acercamiento al tema ceutrándo - nos en el análisisdel dominio del monasterio cordobés de Valparaíso que perteneció a la orden de San Jerónimo,regla aún mal conocida no obstante la extraordinariaimportancia que tuvo sobre los más diversos aspectos de la vida de la España del siglo XV. Aunque no sea este el lugar más apropiadopara hablar sobre la fundación del Monasterio, es oportuno dar unas notas acerca de la misma a modo de presentación del cenobio, cuyo dominio vamos a analizar. En 1405 y coincidiendo con una época de renovación ecle - siásticageneral en toda la Península, un grupo de monjes, en su mayor parte portugueses, llegaron a Córdoba y con la generosa ayuda mate - rial prestada por doña Inés de Pontevedra y de su hijo Martin Fernán - dez, Alcaide de los Donceles, fundaron en las faldas de la Sierra el - 1 monasterio de San Jerónimo - Pasados sus humildes primeros tiempos, el Monasterio alcanzó gran prestigio entre los cordobeses de la época, sobre todo entre las Para un estudio de la fundación puedeverse: LORA SERRANO, O.: El mona - cato en Córdoba. Valparaíso. Publicaciones del Mente de Piedad yCaja Provin - cial de Ahorres de Córdoba (en prensa). Estudios en memoria del Profesor D. Salvador de Moxci, 1. V, C. M. 198-2 (&i7-690)
668 Gloria Lora Serrana capas másfavorecidas de su sociedad, quienes le donaron parte de sus bienes, formando así un rico y extenso patrimonio que no cesó de agrandarse durante los últimos años del Medievo. El estudio de su dominio tiene mucho interés no sólo por ser el primero que de este tipo se hace en el ámbito cordobés, sino que de - bido a su particular riquezaofrece datos interesantes para el conoci - miento del mundoagrario de la Baja Edad Media. 1. FORMACIóN DEL PATRIMONIO El dominio del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso se cons - tituyó en base a las adquisiciones: donaciones, compras, ventas y cam - bios, de las cuales la más frecuente fue la primera. Así pues, la histo - ria de la formación de este patrimonio no va a diferir, en lineas gene - rales, de la de otras instituciones eclesiásticas de la época: a unas donaciones le seguirán compras que irán conformando el dominio monacal.Ventas de propiedades que por cualquier circunstancia no le eran rentables al cenobio y cambios de unas heredadesporotras, en un intento de organizarracionalmente la explotación del dominio, configurarán, en suma, el patrimonio. Analizando el gráfico adjunto se observa que fue durante los años 1470-1490 cuando San Jerónimorecibió más donaciones. Sin embargo, el periodo decisivo en la creación de tal patrimonio fue el decenio 1460-1470, ya que durante esta etapa, los grandes benefactores del Monasterio:fray Gonzalo de Illescas, obispo de Córdoba> el jurado Diego Alfonso de Gahete, Ferrand Ruiz de Aguayo, chantre de la Ca - tedral, su prima Leonor Bocanegra, etc., no cesaron de entregar al Monasterio parte de sus bienes que, por su gran valor, contribuyeron eficazmente a aumentar la riqueza de Valparaíso. Las compras de heredadespor parte de San Jerónima no comien - zan hasta pasados bastantes años de su fundación, cuando las dona - ciones recibidas le producen un excedente de dinero que le permite adquirir nuevas propiedades. Frente a la diversidad de bienes recibi - dos vamos a encontrarnos conque Valparaíso comprará exclusivamen - te tierras, tanto de cereal como de regadío, y, en menor proporción, casas. En raras ocasiones vende San Jerónimo sus bienes. Cuando lo hace, por regla general, se debió a que las heredades vendidas, por su lejanía u otras causas, no le era rentable explotarlas>, o bien por 2 Este fue lo que hizo cuandorecibió un olivar en Yaén. ALCEN, Clero, Códi - ce 233-13, fol. 34r. Seguramente la lejanía fue lo que también impulsó a Valpa - raíso a vender la dehesa de Des Hermanas, situada en eí término de Espiel. A(rchivo) C(atedral) C(órdoba), Caja JHS-75.
El dominio del monasteriode San Jerónima de Valparaíso... 669 encontrarse en un determinado momentofalto de dinero 2 Como pue - de apreciarse, la formación del dominio de Valparaíso es idéntica a la de otras instituciones ya conocidas’. Tampoco cremosque sean ninguna novedad los motivos por los que los benefactores de San Jerónimo ceden parte de sus bienes a Valparaíso. Unos de índole puramente espiritual: para que rezasen por su alma entregó Catalina González de Cantalapiedra una casa en el arrabal de Ecija ~. En algunas ocasiones, lo que pretendía el donante era encontrarsepultura en el Monasterio. Fueron bastantes las dona - ciones hechas con ese fin y entre ellaspodemos citar el ejemplo del jurado Francisco Rodríguez ~, o bien el de Catalina de Aguayo, quien, como el anterior, nombró heredera universal a la obra y fábrica del Monasterio a cambio de un lugar en el que descansareternamente % Muchas veces fue el simple afecto que el benefactor sentía por el ce - nobio lo que le impulsaba a donar parte de susbienes Frecuentemente el documento hace constar detalladamente en lo que debía emplearse tal ofrenda: «parala abra del retablo que agara se fase deste dicha monasterio», entregó Luis de Mariana, «vezino e arador» de San Jeró - nimo, una sexta parte deunas casas y el remanente de sus bienes y Diego Alfonso de Gahete donó para la construcción de la iglesia 28.000 mrs Del año 1464 existe un documento en el que se indica que por quanto nos tenemos comen Qado a hedificar e rehedifícar la eglesia del dicho klonasteric de subtuoso hedifigio e estando como está la obra della en gran parte en gimada. y faltándole fondos al Monasterio para concluirla, deciden los frailes vender algunos bienes del mismo. Ibídem, Obras Pías, Leg. 191-31. Ibídem, 13-111260. De igual manera formaron su patrimonio la Cartuja de Yerez y el Cabildo Catedral de Sevilla La primera ha sido estudiada por A. GONZÁLEZ GÓMEZ: La cartuja de Jerez de la Frontera. Formación de su patrimonio. Actas del 1 Con - greso de Historia de Andalucía. Andalucía MedievalII, Publicaciones del Mente de Piedad y Caja Provincial de Ahorros de Córdoba. Córdoba, 1978, Pp. 173-197. GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M.: «Propiedades y rentasterritoriales del Cabildo de la Ca - tedral de Sevilla a fines de la Edad Media», en Cuadernos de Historia, 7 (1977), pp. 167-212. A(rchivo) S(an) N(icolás)de la V(illa), Papeles Varios. Ibídem, n. 24, Testamentos, leg. 3-2. Ibídem, leg. 2-5. Ibídem, leg. 3-11. Ibídem, u. 27, Casas por Parroquias, leg. 2-60. ‘~ Investigando en el archivo de protocolos de Córdoba, hemos comprobado cómo en la mayor parte de los testamentos conservados pertenecientes a gentes del estado llano, se ofrecen limosnas a los monasterios de San Francisco, San Pablo, o San Agustín, que se hallaban dentro de la ciudad y mucho más en contacto con sus habitantes. A(rchivo> P(rotecolos) C(órdoba), Of. 14, Leg. 9, fels. 17v-21r. Ibídem, fois. ólv-63r. Ibídem, fols. 66r-67r. Ibídem, leg. 6, fols. 3vr. Ibídem, fols. 12r-13v. Ibídem, leg. 1, fols. 89r-90r.
670 Gloria Lora Serrana Respecto a la extracción social de los donantes los documentos son parcos en noticias, pero la calidad de las donaciones o los ape - llidos de los benefactores, ponen de manifieste el grupo socialal que pertenecían. Como se observa en el gráfico número 2 no fue San Je - rónimo un cenobio al que pudiéramosconsiderar objeto de la devo - ción popular, puesta que sus bienhechores no son catalogables den - tro de los de ese estamento,sino que fue, más bien, la nobleza de Cór - doba y sus oligarquias quienes con sus donaciones hicieron posible la prosperidad de San Jerónimo. Y en este punto si que se nos mues - tra Valparaíso como un monasterio singular, diferenciándose profun - damente del resto de los cenobios cordobeses, quienestenían como benefactores al amplio estado llano ~o Valparaíso fue un monasterio tremendamente elitista, cuyos frailes parece que tuvieronun especial interés en cultivar determinadasamistades “. Por otra parte, la rela - tiva lejanía de Córdoba —unos ocho kilómetros— hizo que San Je - rónimo fuese más ajeno a la vida de los cordobeses pertenecientes a las capas más populares de su sociedad. Es intersante establecer cuándo comienza Valparaíso a disfrutar de los bienes que recibió. A pesar de que la documentación no lo in - dica, es evidente que si los bienes fueroncomprados, la toma de pose - sión de los mismos no se hacíaesperar. En cuanto a los bienes donados sabemos que n un 48 por 100 de las ocasiones éstos se entregaron con la intención de que el Monas - teriotomase posesión de inmediato de los mismos. Muy frecuentes fueron las donaciones post obitum, es decir, aquellas que tendrían efecto después de la muerte del donante (42 por 100). Sin embargo, las donaciones con reserva de ususfructo fueron muyescasas y ade - más, en ningún caso de los seis que conocemos el usufrutuario era el posedor del bien que enajenaba, sino que aquél solía ser, por lo común,un pariente más o menos cercano que el benefactor seña - laba Donaciones con prohibición expresa de vender el bien transferido fueron bastantes raras; sólo conocemos dos, una de ciertas casas si - tuadas en la collación de San Nicolás de la Villa cedidas por doña Inés de Pontevedra ‘>, y la hecha por doña Sancha de Rojas de la de - hesa del Encinarejo “ Las relaciones de San Jerónimo con la nobleza, las altas jerarquías ecle - siásticas, y en algunas ocasiones con los Reyes de Castilla, fueron estrechas. Esto puede comprobarse analizandoel cuadro de donaciones. 42 Entre otros, pueden verse: A(rchivo) H(istórice) P(rovincial) C(órdoba). Libro protocolo del Monasterio de San Jerónimo. Fol. 124r. ASNV. n. 24. Tes - tament os, leg. 2-5. Ibídem, u. 40. Luis Carro, leg. 5-6. ~> ACC, Catálogos Protocolo de San Jerónimo, fois. 105v-106r. 14 AHPC, Libro protocolo. - -, fol. 10¡t Este cortijo había sido entregado al Mo - nasterio a cambio de un censo de 22.000 mrs., 12 cahices de trigo, 5 de cehada,
Eldominio del monasteriode San Jerónimo de Valparaíso... 671 D DONACIONES VENTAS COMPRAS 15 10~ 5 1410 20 3040 50 60 70 80 90 1500 GRÁFIco 1.
672 Gloria Lora Serrana 2. PRopwlnoEs DEL MoNAsTERIO DE SAN JERÓNIMO El Monasterio poseyó un dominio esencialmente rural,muy dis - tinto a los de otros cenobios cordobeses que tuvieron su patrimonio ubicado dentro de la ciudad ‘>. Si bien es verdad que tuvo gran nú - mero de casas, fueron, sin embargo, sus extensas heredades la base del dominio. No posemos muchas noticias acerca de los bienes muebles que tuvo; los que conocemos fuerontodos donados por sus bienhechores y se trataron en su mayor parte de objetos de tipo suntuarioque que - dan reseñados en el cuadro de donaciones: tapices, libros, vasos para el culto, brocados, etc. Mucho más interesantes y cuantiososfueron los bienes inmuebles. Las tierras cedidas a Valparaíso o compradas por ¿1 fueron muy abun - dantes, pero desgraciadamente los documentos de la época, en bas - tantes ocasiones, silencian la extensión de las mismas, sobre todo si se trataba de pequeños pedazos de viñas, olivares o huertos; por esta razón, el volumen total de las tierras donadas y compradas no lo po - demos establecer. Por el contrario, la localizacióngeográfica es rela - tivamente fácil señalarla: salvo contadas excepciones en que San Je - rónimo recibió tierras situadas en otras provincias, las heredades en - tregadas al Monasterio por sus benefactores se localizaron funda - mentalmente en dos lugares del alfoz de Córdoba: 1. Si lo donado o adquirido eran tierras de producción funda - mentalmente cerealista éstas se encontraban en la Campiña cordobe - sa. Los grandes cortijos que poseyó San Jerónimo, que tenían una tierra de excelente calidad, como El Encineño, ¡El Tascar, El Temple> etcétera, estaban situados en esta zona. La superficie media de los mismosera de unas 14 yugadas de tierra (= 322 Ha.), por lo que po - demos considerarlos prácticamente como unos latifundios. Además, no fue extraño que unas fincas lindaran con otras, por lo que real12 carneros, 15 quesos de oveja y4 puercos anuales que San Jerónimo habría de pagarle durante toda su vida a esta señora. ACC, Catálogos, Libro protocolo.., fois. llrv. Muerta la benefactora, el cenobiotomó posesiónde la dehesa después de aceptar la donación. Ibídem, fois. 12v-14r., en la que se estipulaba que Valpa - raíso debería entregar a doña Maria Carrillo, mujer de Martín Alfonso de Mon - temayor, 5.000 mrs. al año. En una concordia establecida posteriormente entre ambas partes, se acordó que San Jerónimo pagara a María Carrillo 50.000 mrs., viéndose así el cenobio libre de tal censo. AHPC, Libro protocolo. - -, fols. 106rv. “ Analizando los libros protocolos de los monasterios de San Pablo y San Agustín conservados en el archivo de la Catedral de Córdoba, vemos cómo estos des cenobios poseyeron un elevadísimo número de casas y muy pocas tierras. La calidad sociológica de los donantes, más bien baja, contribuyó decisivamente a que esto fuera así.
El dominio del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso.. 673 Reales lHID~fl Nobles y alto clero ~ L Oligarqu las Clero Frailes 30 Urbana 25-- 2015- - 10 - r 57 -- e______ GgÁrice 2.
674 Gloria Lora Serrano mente la extensión de algunaspropiedades era inmensa: el cortijo del Tascar unido al de Encineño sumaban más de 26 yugadasque, agregadas a las 26 yugadas de Pan talva, que también lindaban con las tierras de esas dos heredades; sumaban algo más de 1.196 Ha., una finca de tremendas proporciones. Las tierras del Encinareja añadidas a las lindantes del cortijo. El Mocho, sumaban por encima de las vein - ticuatro yugadas. 2. En la aldea de Santa María de Trasierra y en la Aduana, si - tuados ambos lugares en el corazón de la Sierra, en el Villar o en otros parajes que formaban el ruedo de Córdoba, poseyó el Monas - terio un número elevado de pedazos de tierras cuya extensión no debió de ser muy grande a juzgar por los precios de los trozos com - prados” o arrendados “. El número exacto de estasheredades lo des - conocemos, pues, frecuentemente, la documentación sólo nos dice «unas pedaQas» sin especificar la cantidad. Los más numerosos fue - ron los de viñas, situados casi en su totalidad juntoa la aldea de San - ta Maria de Trasierra. Las huertas estuvieran localizadas en las faldas de la Sierra, muy próximas a la ciudad; olivares y pequeñas hazas de tierra calma se hallaban en las cercanías de Córdoba. Heredades situadas a más de 60 kilómetros del Monasterio pose - yó Valparaíso en escaso número. Cuando le eran donadas procuraba venderlas ‘~. Sin embargo, en una ocasión y por causas incomprensi - bles adquirió San Jerónimo a Antón Cabrera la dehesa de >4lgallarín, situada en el término de Adamuz. No tenemos ningún dato acerca de la extensión y aprovechamiento de tal heredad, pero ambos debie - ron de ser elevados a juzgar por el precio pagado por ella: 1.200.000 maravedíes 19 La importancia que tenían en la época establecimientos como bo - degas, lagares, molinos, batanes, aceñas, etc., no permite que en el momento de valorar el patrimonio de San Jerónimo los omitamos, mucho más teniendo en cuenta que la posesión de estas haciendas era fundamental para una eficaz explotación del dominio. Localiza - dosfundamentalmente en la Sierra, fue frecuente encontrarlos junto a otras propiedades, viñedos u olivares, del Monasterio “. Viendo el mapa de las propiedades rústicas de Valparaíso, obser - vamos, que junto a su gran extensión hay una cierta dispersión de 16 Véase el cuadro de compras. ‘~ Por ejemplo, por el arrendamiento de un olivar en el pago del Tocenar recibió San Jerónimo 50 nirs. y 2 arrobas de aceite anuales. AHPC, Libro pro - tocolo,- -, fois. 119v-120r. 18 Véase nota 2. “ ACC, Catálogos, Libro protocolo..., fol. 17v. ~‘ Entre otros, ASNV, n. 40, Luis Carro, leg. 5-9. AHPC, Protocolo de San..., fol. 82v.
El dominio dei monasteriode San Jerónimo de Valparaíso. - - 675 las tierras, hecho comprensible si tenemos en cuenta que las donacio - nes, que tan decisivamente actúan en la formación del dominio, tienen una procedencia muy diversa 21 De cualquier modo se observa en las compras realizadaspor San Jerónimo un interés extremo en adquirir tierras que linden con las que ya posee “. A modo ilustrativo citare - mos una compra, fiel reflejo de la política de concentración de tie - rras seguida por Valparaíso durante el siglo XV: el 8 de agosto de 1461, unos meses después de haber recibido de doña Leonor Bocanegra la extraordinaria finca de La Atalaya de Dan Marcas 22 por lo que el Mo - nasterio tiene una nueva fuente de ingresos,adquiere las hazas de Diaguilla (seis yugadas y 39 aranzadas)por valor de 66.500 mrs., y dos cornados ~. Estas hazas estaban en linde con la dehesa de Rojas, propiedad del jurado Diego Alfonso de Gahete, quien, sospechosa - mente, le dona al Monasterio la mitad de dicha dehesa nueve días des - pués de esta compra ~ Seis años después de esta donación, San Jeró - nimo compra la otra mitad de la dehesa (cinco yugadas y media) por 95.000 mrs. 28 y, a fines de siglo, el Monasterio efectúa dos compras más de tierras quecompletan las realizadas en esta zona: el 8 de no - viembre de 1493 adquiere a Beatriz Núñez de Morales des yugadas y 16 aranzadas de tierra en las hazas de Diaguillo27, y el 26 del mismo mes compra otras dos yugadas y 48 aranzadas en la misma heredad a Lope Gutierre de Torreblanca 28 Constituyeron patte importante del patrimonio del Monasterio de Valparaíso ciertas casas, que si no fueron tantas como las que pose - yeron los grandes monasterios urbanos cordobeses de San Agustín y San Pablo 29 no podemos olvidarlas en esta enumeraciónsucinta de bienes de San Jerónimo. Su número exacto no es posible establecerlo, pues igual que cuan - do se trata de pequeñospedazos de tierra, la documentación no pre - eisa cuántas casas había, sino que siempre habla de <‘unas Casas». En más de 30 ocasiones se le donaron casas al Monasterio y en tres las adquirió ». Estas propiedades las tenía situadas, en su mayor parte, El profesor CABRERA Mu~oz ha resaltado cómo este hecho es bastante co - mún en los dominios eclesiásticos: «El inundo rural», en Historia de Andalucía, vol. III, Barcelona, 1980, Pp. 157 yss. 22 En el cuadro de compras, todaslas señaladas con el signo sen aquellas heredades que liudan con otras que yaposeía. ‘>ACC, Caja JHS-5. ~‘ Ibídem, Catálogos, Libro protocolo. - -, fols. 3lrv. 25 Ibídem, foL 29v. 28 Ibídem, fols. 30v-31r. 27 Ibídem, fols. 31v-32r. 29 Ibídem, fols. 32v-33r. ~> Ibídem, Libros protocolos de los Monasterios de San Agustín y San Pablo. ~ Nos referimos a casas completas, no a parte de unas casas.
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688 Gloria Lora Serrano
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