Gramática de la lengua castellana : ajustada á la latina para facilitar su estudio por Don Agustín Muñoz Alvarez...
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EL ABUELO, YLA NIETA. COMEDIA DE MUSICA, EN TRES ACTOS: POR DON LUCIANO FRANCISCO COMELLA. Representada por la Compañía de Manuel de 1792^^ Martínez en el año PERSONAS. ACTORES. D. Diego ,hombre de abanzada edad ,padre de Sr. Josef Morales. D. Josefyde un carácter severo ^padre de^x. Vicente García. Doña Rosita, señorita vanaysoberbia....Sr3. Antonia Prado, D. Pedro ,Abate seductor Sr. Juan Miguel Antolíiu D. Benito ,amante de Doña Rosa Sr. Vicente Sánchez. Daña Montea, ayajustificada Sra. Manuela Montéis. Stlverio ,capataz de la huerta ,tio de......Sx, Vicente Romero. Faustina ,pastora simple Sra. María Concha. Tomasa... 1-,Sra. Manuela Morales. Manuela, f** Sra. Lorenza Correa. finan fióse/ ,negrillo volante de D. fióse/.Sx. Pedro Cubas. labradorasyLabradores LA ESCEFA ES ESTABLE ,YSE FINGE EN UNA QUINTA de las inmediaciones de Madrid,propia de D. Diego. ACTO PRIMERO. Galería de una Quinta ,con varias puertas que conducen dlos respectivos quaríos de los dueños ,pared de una altura regidar ,con puerta en medio y pozo dmi lado en elforo. Sobre la pared sobresalen unos emparrados d. lque figur.'irá ser patio ,yen el ultimo termino, la puerta de la entrada de la Quhita. Aparece D. Benito embebido en contemplar ti retrato de Doña Rosa, yD. Diego le observa apoyado en el bastón. Canta. Ben. Fiel traslado de mi dueño, dulce copia de mi vida, desde que te vió embebida en tí toda el alma está. Si la copia asi arrebata, si el trasladólas! sorprende, fácilmente se comprende el original que hará. Dieg. Bend.to seas mil veces; dexa que te de cien besos» dile al retrato de Rosa, mi Nieta ,dos mil requiebros, que original yretrato, ame-
merecen qoaíquler oBsequio. Ben. El prodigio qüe vi en sombras quando n\s cegó el reflejo, de sus ojos ,contemplarlo .en el retrato resuelvo, 4menos que su retrato no me dexe también ciego. Noes estraño que te guste , i^i Nietecilla 5an ndmado ásu beldad. El 1- --'rá dará átrompones amero, j^ero no dará hermosuras ‘ como la suya. ^ Bcn. Yo creo, que quando uatUTaleza, quiera hacer otro embeleso de igual beldad, de la suya se valdrá para modelo, ypor esta causa indigno, de su mano me contemplo. Dieg. Tú eres digno de Riosita, ydigno de ser mi nieto* Ben. Si Don Josef.... Dieg. Ya ,Pepito. Ben. Haquerido hacerme dueño de su mano ,no es Señor, porque su beldad merezco, sino porque quiere honrarme con tan venturoso empleo. Dieg. Quando Pepe me escribió el ventajoso concierto de su boda ,me parece que dudaba de su efecto, por el miedo que mostrabas ápasar el charco. Ben. Es cierto, que dexé con repugnancia el Perú ,yexpase al riesgo del mar vida éintereses; yque el amor que profeso áDon Josef .por haberme criado desde pequeño, pudo vencer solamente la repugnancia que áello mostraba ,aunque fue mi padre español ,yningún deudo me quedaba allí ;mas tanto mi venida áEspaña .apruebo, . que los riesgos que he pasado me parecen cortos riesgos, ávista de la ventura que he conseguido por ellos. Dieg. Si te gusta por hermosa, mas te gustará en sabiendo la educación que la he dado; no entienden palabra de esto los padres. Quando principia ádesarrollarse el genio de ios niños ,se le oprimen con importunos maestros, que quieren con el castigo cultivar su entendimiento enseñándoles materias tan estúpidas como ellos, que sirven de hacerlos tontos, ycriarlos entisecos. Yo me quité de etiquetas, tontunas ycumplimientos: apenas cumplió tres años, mandé que comiera aquello que quisiese ;si cevoiias, cevollas ,si verros ,verros. Igualmente mandé al aya, que en verano ,yen invierno, fuese ála hora que se fuese, saliese ála huerta en cuerpo, sin resguardarla del sol, ni del rigor de los yclos. Que si la tomase etnbrazos, algún pastor óquintero, yia llevase ála siega, óal prado áver los corderos, no la pusiesen reparos yaunque volvía de entre ellos, apestando áajos yávino, manchado todo el pañuelo, yel vaquerito arrugado ylo regañaba al verlo, en el modo de reñirlo conocicn mi contento. En fia ,con estas anchuras, poca labor ,mucho juego, un estudio moderado, yquatro m/imos átiempo, he criado una muchacha, mas rolliza que un ternero, que
que iue dará isi s? casa, iporrillo losvlzmetos. En Ueducación de Rosa, mostró usted su grao talento, J)ieg. Querías qoe yo criara mi Nieta como uq escuerzo, deseoiorida ydeígada, comootras que en Madrid vemoS| cuya complexión endeble las casas va obscureciendo? No Señor ,quise criarla, como crian sus hijuelos ios Aldeanos, Al instante que Pepe se fue al Gobierno, rae vine ála Quinta ,en donde permanecí todo el tiempo de su puericia ;después que la morriña del cuerpo hecho del todo ,yse puso tan sana como estas viendo, la Heve áMadrid ,yen todo lo concerniente aí manejo, que tienen las señoritas, que quieren brillar enmsdio de las gentes del gran mundo, la hice imponer ,yun talento en esto mostró tan grande, que ámuy pocos documentos que la dieron ,aprendió mas que la enseñó ei Maestro; ycuidado que en Madrid, no hay ninguno tan experto como cl suyo :es un esmchsde mil jugnetes compuesto; áno ser por éi ,la niña mil veces se hubiera muerto. Ayer tarde de Madrid ábuscarle aquí vinieron de parte de un poderoso que con él consulta. Pero pronto volverá ,yveras si en alabarle me excedo; es un critico famoso, un escritor estupendo, un especiñeo tiene, óelixir para los viejos.... «i soy mas mozo que Pepe,,, isu elixir se io debo. En fia ,estoy persuadido, que nadie con tanto esmero ha criado una muchacha como yo ,yaunque contemplo que sin trabajo ,tú el fruto cojeras de mi desvelo, lo doy por bien empleado, porque te hacen digno de ello tus circunstancias. Estimo el favor que áusted merezco como es debido :áqué hora querrá usted que áver entremos al cielo desu hermosuraf Si te parece ,ahora me.smo; que aunque ayer noche no pude sacar áRosa del cuerpo, si le gustabas óno, nada importa ;yo estoy cierto que hará justicia al instante átu nieríto ;ámas de esto, como estaba algo malilla.... Luego fué tan popo el tiempo que te vió..,. Vamos áverla, dexa de una vez el miedo, qne ella se sugetará álo que diga su Abuelo, ymi hijo vendrá pronto? Ya estoy deseando verlo. Está mas vieio que yo? Representará álo menos ^ . veinte años mas :yo áDios gracias todavía me manejo muy bien :conserva la vista? Querrás creer que yo veo un cabello de una legua? Bi^n. Aél le sucede lo mesmo. JOieg. Ypor qué no vino anoche contigo ?Mas ya me acuerdo, me dixiste que tenia que presentarse áun sugeto que le favorece ,yque hoy vendría ácomer ;no es eso? Ben. Si Señor. Diegi Que cosas tíesw este Pepe. ?€o comprehendo porque quiere que en la Quinta, Yao ea Madrid le esperemos az yo
fyo yRosita, ^en. Eso io hace por evitar cuoiplimientos. Si digo yo que Pepito es pateta. Fuera de esto, que aquí con tranquilidad quiere esteuder ios conciertos de la boda ,ycelebrarla, si puede ser en secreto. Dí¿£. Me parece bien :qué tienes qae no paras coa el cuerpo ? ahj si, quieres ver la niña; yes razón ;pero qué es esto? Salen del quarto de Doña Rosa ,Tomasa yManuela corriendo ,manifestando en las acciones su jpoco juicio. Adónde vais fQué decis? que yo palabra no entiendo, está visible tu ama? sin responderme se fueron, va ála fuertade Doña Rosa, voy ámirar... Dentro Man. No entre usted. Dieg. No está visible. Silverio? Sale Silv.Señor} ' Dieg. Lo que te he mandado, está del.todo dispuesto? Sih. Nada Litará. Dieg. Ya s«bes que hoy -viene Pepe ,yque quiero, como que es Gobernador obsequiarle. Silv. Yá lo entiendo. Dieg. Cuidado que nada falte. Lo has entendido ,Silverio ? Silv. Si Señor. Dieg. Mientras se viste Rosa ,en mi quarto estaremos; vamos ,que ya la verás. Den. Como es debido obedezco. Amor apresura el logro de m'ú amantes deseos. Entran en el quarto de D. Diego. Silv. Con la venida de! hijo, está el Amo medio lelo; pero ya vienen los mozos Salen mozos ymozas con fkhanes y verduras. del palomar ydel huerto. Jesús que pesados sois! Ala cocina con eso vosotras ;venid vosotros, que todavía tenemos, que alcanzar bubas. El Amo está loco de contento, yes preciso darle gusto. Pero quién viene corriendo? La niña; ya se conoce qué le falta su D. Pedro. Entran los mozos for la farte delforo ,ysuben dlos emparrados. Sale Doña Rasa de su quarto ,pateando ,andando desaforada por el Eeairo, yDoña Monica conteniéndola. Canta. Ros. No quiero ,no quiero, hay ta! machacar. Sin el bien que adoro no puedo parar; pero ya ha llegado, dexeme usté estar: si tarda otro rato me he de repelar. No quiero ,no quiero, hay tal machacar. Dexeme usted. Mon. Señorita..,. (ro. Ros. Ya he dicho áusted que no quie- Qué no venga ]gateando. Mon. Tenga usted algo mas do miramiento. Ros. Con sermones se me viene la Beata de Lora. Bueno, quando éntre ádarme los días, yo se lo diré al Abuelo. Mon. Dígaselo usted ,que ya se me acabó el sufrimiento. Ros. Pues vayase ustedt las siete, mirando el relox. 'y no ha venido D. Pedro! Mon. Peínese usted. Ros. Vaya ,vamos. Mon. Aquí-? No es me)or adentro?' Ros. Si yo quiero -aquí. -•- Mo~
a/éW. Pees sea, ^ ya oue usted se empeña en ello, T)lña Monica ,llama dun criado Ínterin canta Siherio en el emparrado-. el criado entra por el tocadory p)oña Monica se pone avemaria. Bolera. íío están mala la muerte como la annsencia, aquella el mal caba yesta le aumenta. Ay de aquel pedio, que la tortura sufre de mal tan fiero. Ros. Qué bien que cantal Es un pasmo: vuelve áproseguir Silverio ybaxa por la propina asi que acabes con eso. Bolera. Sih. Piensa con el Abate ser juana sola yel tiene en cada calle cinco óseis mozas. Se levanta de pronto Doña Rosa en-^ furecida. Ros. Como no calle el bribón le he de hacer moler los huesos úpalos; como se entiende ponerse ácantar sabiendo del modo que estoy íninguno me ha de parar un momento. Quando rabio, mis criados han de rabiar, que para eso son mis criados ,ylos pago. Mon. Mas no son esclavos vuestros. Ros. Beata de Lora. Molí. Loca. Ros. Hoy en día es moda el serio. Beata de Lora. Mon. Usted... Ros. Ya se ha picado. Motí, Acabemos el péynado ,por si acaso entra áver áusted su Abuelo con el novio. Ros. Con el novio? usted si yo le quiero? ^^uón. Aquello que hagan sus Padres, deberá usted dar por hecho. Ros. Pues ya. 2Mon. Qaé lazo se pone usted? Ros. Traygame usté el negro. Mon. Si yo sobre tí mandara yo domaría tu genio. vase. Ros. Para recibir áeste hombre que me quieren dar por dueño, qué traxe te pondrás Rosa? Una vez que le aborrezco me pondré el de luto, áver si de este modo le auyentoj me gusta la idea... vamos Sale Manuela. correa viene yá Don Pedro? Man. No Señora. Ros. Con que flema lo dice. Ros. Vuelve de nuevo áverlo desde la puerta, sosona. Man. Yz voy corriendo que vivera!... vase. Sale Doña Montea con un lazo negro. Mon. Tome usté el lazo. Ros. Ya no le quiero, yo le he pedido áusté el blanco yusted me ha traído el negro. Mon. Pues iré por él ;paciencia pues que no hay otro remedio, vas. Ros. £1 vestido me ha chocado; pero tolerar no puedo esta tardanza.... si acaso le habrá espantado el Abuelo? si lo supiera ,si lo... , vino, Tomasa, el Maestro? ^ Sale Tmn. No se le yé todavía por ningún lado. Ros. Si es cierto lo que imagino.,’ anda corre di que venga acá mi Abuelo. Tom. Cómo una malva es la uiñaí ^ Ros. Si es verdad lo que sospechó.'.. Sale Doña Monica ion el lazo blanco. Mon. Aquí esta ya el lazo blanco.. Rr.s. El lazo blanco ?Esto' es bueno íe
'se Iq he yo iQstfá? Sí Señora, JR.OS. Qué enveleco! Mon. Paciencia. Jlos. Paciencia, hal.. traygams nsted el baqoero de luto. Despache usted. Mon. Aque viene ese edefesio? Jtos. Me quiero poner de luto. (to? Mon- De luto? pues quién se ha muer- ^os. Se ha muerto mí corazón» ya que usted quiere saberlo. Mon. Luego que su padre venga no paro aquí ni un momento, ^ Sale Don DifgOy yTomasa. Doñ^ Rosa se sienta yhace que llara, Tom. Entre usted. Ros. Ya viene aquí; de este modo he de saberlo. No lo creyera jamás: codos caminan de acuerdo para matarmn iyei peor es mí Aboeiiío imas presto tendrán el gusto de verme baxo una losa... qué es esto! Mace que se accidenta. Qué convulsión... T>ieg. Pobrecíta! hay que se accidenta cielos! Chucurrutita... Rosita? Tu AbucUto qué te ha hecho? Válgame Diosl Se te pasa? Doña Monica ?Silverio? Mas ya vuelve; qué te ha dadof Ros. Un dolor aquí en el pecho. Sale Doña Monica. Dieg. Usted sin duda áRosita le ha dado algún sentimiento. Mon. Ay Señorí... Ros. Qué trae usted? ya ei luto iba previniendo pensando que me moriaj no me pueden ver. Di^g. En esto ia niña tiene razón. Vuelva usted la bata ádentro (^Mon. ydexenos. Que rarezas vas. Duna cieuea estas ayas !Cíelo míe» eftas ya mejoretta? Rqs. Algo al?vi.2da me siento* pero Abuelo» sabe usted por qué no viene Don Pedro? Dieg, No, hija. Dicen que usted coa él ha reñido un cuento, yle ha dicho que no venga. jyteg. Quién te ha contado ese enredo? Ros. Con qué vendrá? Dieg. Yíi no viene ¡re ábuscarle yo mesmo si es necesario. Ros. No envaldc 1 .. tanto ájíii iVbaeíito quiero: ' si es tan bonito... i Dieg. De veras? ' Con la risa celebra la monería de Dtña Rosa. Ros. Tiene tan blanquito ei pelo.,, ylos ojos? Abeíito, si vieras quanto te chero? Mira me das una onza? j Dieg. Si es menester también ciento. ¿ Ros. Dame el voisiíiito, Dieg Toma, I qué has de hacer de tantos pesos? Ros. Qué be de hacer !vestir áusted de majo. Dieg. Para que efecto? Ros. Para tener quando ocurra con quien bayiar el bolero. Dieg. Muger, si yo no le baylo. Ros. No hay en ei mundo maestros? Dieg. Tengo los huesos muy duros. t Ros. Eso es decir que usté es viejo? Dieg. Pero lo soy ,lo soy Rosa? Ros. Usted viejo ?ni por pienso, Dig. De ese modo, todavía veré si puedo aprenderlo. j Alos muchachos es fuerza irles siempre con el genio. ^ Ras. Mire usted, la aya me dixo, que no sé contar dinero yahora voy ádesmentirla. Se sienta al tocador dcontar dmf Doña Monica ha vuelto dsalir. Dieg- Me parece muy bien
ílsted trata ála mnchacha ^Voo quiero, con aspereza ,y'i tUnr);^o-,Na<ia miro, disimule óreñiremos. Vos Quátro duros son diez reales., medio duro soa dos cientos... una onza quince reales. Luego dirán que no entiendo de coutiir* ^— Al bastidor Don Die^o Don Bemió. T)ke. Entra qne ahora no tiene el humor revuelto yte admitirá gustosa. Ben. Amor lo quiera Don Diego. Jiieg. Contémplala desde aquí, mira qué color tan belloj que talle tan primoroso, yque ojos tan hechizeros..» ylos piezeciíos ?Vaya aquel modo de ponerlos en el bien parado, asombra. Tú baylaras el bolérc? Ben. No Señor. Bug. Pues hijo mío es necesario aprenderlo, que también le aprendo yo. Ben. Este hombre ha perdido el seso. Dieg. Vamos en nombre de amor. Rosita aquí te presento átu nobio. jRoí. Aquien ,Señor? Sin mirar ni dexat ds contar el di^ mero. Dieg. Atú nobio. -Jí&x. Puf, que íeo..-.. vase corriendo. Dieg. Muchacha ?Espérame aquí que pronto con ella vuelvo... Toase. Ben. Ay triste, que ya conozco qué soy blanco de su ceño! ‘Ocómo vaticim'ba el corazón su desprecio quando dexar por España repugnaba el patrio suelo! Señora ,vos que sabéis los ocultos sentimientos de Doña Rosa ,decidme de que nace su despego: solos estamos ,después de recojer, tendréis tiempo, el tocador ;respondedm.e. Tiene yá elegido dueño? calíais? Blon. Sobre estos asuntos tan solo deciros puedo, que yo soy una criada de honor ;yque los secretos de los amos, nunca expió, por no exponerme ásaberlos. Ben. Solo de nombre sabéis ^ que soy Indiano ,yyo quiero, por si ^czso lo dudáis, que lo sepáis por los hechos. Vosestáis acatarrada, yestos cinco caramelos peruanos ,me parece Que os ablandaran el pecho. 2íSn. Aunque dicen qae se ablandan los mas cerrados con ellos, sé de cierto que en el mío no han de hacer ningún efecto, que en donde el honor es mas, es lo íTiénoi el dinero. JBen. Admirado ysorprendido me dexáis áun mismo tiempo: válgame Dios !Qué he de hacer? entre mis dudas me pierdo, ypues no tengo otro arbitrio, temple el canto mis tormentos. Seguidillas serlas. Ay de ei que llora enojos que no ha causado, ycarece de medios para aplacarlos. Apela al obsequio, apela ai alhago yen vez de disminuirlos los vá aumentando. Ay del que hora enojos que no ha causado _ Al haber empezado laS seguidillas saj le Don Diego ,le ofC un poco .dando muestras de que le ha sor prendado'. en~ ira por Dona Rosa ,la saca ;y piteas de haber acabado de cantar ^ 1
sé -oá dando una, carcajadat Don Benito la miray sevddespechado^ Dteg^ Dí; sus rarezas de usted ya ss han visto los efectos. Porque usted no la contempla, trata Rosa con desprecio ásu nobio; ya se vé, si la están siempre oprimiendo, no ha de estar de mal humor? usted tiene muy mal genio, yes muy tonta ;si la boda no se efectúa por eso, se acordará usted de mí. Mon. Ha cabado usted Don Diego? Dieg. Qué tiene usted que decirme? Mon. Que con el permiso vuestro me voy áMadrid. Dieg. Eí coche le tiene el Señor Don Pedro, yno puede ser. Mon, No importa me iré áMadrid en volviendo. Después que usted me ha perdídoj ahora quiere huir el cuerpo. Mon. Usted se pierde ásí mismo después le pierde el maestro: de todo quanto aquí pasa usted yél son causa de ello: yo lo digo, sí Señor. Dieg. Siempre sale usted con eso. Mon. Usted ha criado un toro en la niña; después de esto eí maestro es un tunante un bribón ,un embustero... Dieg. Usted me quiere matar. Mon. Qué le ha enseñado de bueno hasta ahora ?diga usted? el no canta. Dieg. Qué edefesio! no canta ,yhasta ála mi llega con su voz. Mon. Qué neciol Después no bayla una pizca, ni entiende el Francés, ni el Griego: apenas sabe escribir. Dieg. Qué lengua! Mon, Es ua trapazero, un embrciion« ieg. Yes el hombre mas erudito del Reyno, como que es Abate, ytienen ciencia infusa los mas de ellos ahora signe la carrera diplomática. Veremos quien tiene razón. Dieg. En ñn, usted se vá? Mon. Por supuesto. Dieg. Quanto antes será mejor. Mon. Solo en este caso siento... (.dase, yen- Dieg. No me rompa usted ios cascos. Mon. Venga usted acá Don Diego. Siguiéndole. (ocíeos. Dieg. hgyyc. La da con lapuerta en las Mon. Siempre la verdad tuvo por premio el desprecio. En fin. ..pero el capataz liega áeste sitio ábuen tiempo, Sale Silverio con los mozos. Silv. Llevad ádentro las hubas. Man. Sabes que me voy, Silverío? Silv. Cómo pues? Mon. Qomo he reñido agriamente con Don Diego, yasi quisiera que el cofre me ayudaras hacer. Silv. Pero, el amo.... Mon, Nada dirá. D. Dieg. Silv. instante vuelvo. vaSt Sal. Man. Doña Monica? Mon. Quéquieres? Man. Venga usted por Dios corriendo# que no dexa cosa ávida la Señorita allá dentro. Sal. Tom. Despache usted. Mon. Voy áver si templar su furia puedo. vasé. Man. Pero áia hermana deleche d.e la Señorita veo. Dom. Aque vendrá ese animal? Man. Allevarse algún vaquero, que quando el ama reparta qaizá nos tocará menos. P4*
,divididas por el teatro *di injMii ,y‘“¡J con „na cantarilla de ^cantando lá sigmente :- ',Canción. . faiíst. Quando ;^stiana baxa al sotillo, por donde pasa ^ace un tomillo.; n. yal ver su flor los cupidillos 'con sus piquillos como abejitas chupan su humor; íiep. Orrio ?Orrio ?No me entienden ritaeá? Sí „al otro cerro; , que bestias son que no -entienden, lo que entienden loso.arneros; ya se-porque no responden, querrán que les llame aquello que acaba en olla»., no es olla que acaba en cebolla., .menos, . que acaba ,que acaba en oña: no es oña ;pero me acerco, le falta algo doña ,.doña, Doña Orrio? Ya se riyeron. Doña rit acá? Sin duda tendrán otro tratamiento, yo no se como llamarlas: ysupuesto que ño vengo ápedir ,sino es adar, me voy ázampar adentro» Hay tantas puertas... por esta... en estotra ruido siento, Al llegarse ala puerta ,habré Dona Rosa de pronto,yla da en las narices, ydetras de ella sale Doña Momea. Ros. Daxeme usted. Faust. Hay mis narices. Ros. Qué es esto ! Faust. El demonio de la Doña... Ros. La hice mal ,mucho me alegro. -Pobre de mí ,que es i.1 ama. Señora Ama ,dixe aquello de Doña... como la puerta.*, como nada me dixeron... luego usted ,su Señoría, gusta de madroños frescos, yyo los traigo..» Ros. La sorna ,. que gastáis las dos ,celebro; coa que¿estoy... T Faust. Su Señoría ' por gusto ,quiere usted verlos. Ros. Qué postema l Faust. De esa fruta _ dice mi tio Silverio, ..^. que hay mucha en Madrid. Se Qomp Ros. bexame en paz. ;.. Faust. Que mal genio, si la postema es tan agria, fuego en ella. Ros. Adecir vuelvo ,> que imi vista no os pongáis, sin que traigáis del Maestro .. noticias. -, Qué frenesí! Man. Si nosotras no sabemos..» Ros. Pues saber. Ese Señor, ,^ es un mozito ppqueño, que va vestido de viudo» , ; yque lleva en el pescuezo hn collar azul ,ámodo del que se pone álos perros. Ros. Puede ser. .Faust. Pues él me envía ádecir que ha dado un vnelco (to... muy grande el coche, yque en tan- Dime ,DPedroi Faust. Yo no sé ,tan sol© oi, que decían los cocheros, qoando la caxa del coche _ dio el batacazo en el suelo,; . maldito sea el Abate que el ganado nos ha muerto. Ha brivones 1Dónde está? Faust. En la baxaia del cerro, se queda para limpiarse... Ros. Qué ,la sangre que se ha hecho. Faust. No. .^ Ros. Ya me había asustauo. Faust. Sino el polvo del sombrero, yde los zapatos. Ros. Toma
qtie yd no se si los tengo. ' Diga usted ,quinientos reales son seis onzas ?se las da» Pedn. Ni por pienso. Ros. Quantas faltan? Pedr, Otras tres. Siendo asi lo dexaremos. Psdrk Por qué ? Ros. Porque no hay mas que una. Psdr. Ve^ga Señora el dinero. Soy yo acaso algún tacaño ? Yo le prestaré áusté el resto. Rost Pocos miran como usted ^ por el ínteres ageno. Pedr. Yo soy así. Salé Man. yPom. Señorita no detenga usted al Maestro.,- ' Ros. Tenéis razón. Tom. Vaya ,vamos. Pedr. No viene usted > Como espero áPadre. Pedr. Lo mismo tiene que ¡eespere usted adentro. jRor. Dice usted bíen.- Sale Mon. Señorita,? Ros, Don Fastidio. Que hay de nuevo? Mon. Que ya el coche de colleras de papá se ve en el cerro. Ros. Tiempo hay para recibirle. Pedr. Aqui .el temporal yeterno traigo áusted. iJífí?».. Leale usted, yaprenda sus docamSntos. Vaya vamos. Que cansada ! ,Venga usted también Don Pedro. Pedr. Yq no debo presentarme hasta su debido tiempo. vanse. Parece que en esta pieza corre un poco mas el fresco que en la otra. Man. Diferencia hay. ^iss. Pedr. Traedme aquí el almuerzo. vaH" Esta casa me promete considerables aumentos ; los novios son dos ctuchachos, i. tienen mnchíslmos pesos; el pan de la boda pronto se acaba ...luego el exemplo ..^ cada uno ira por su lado v. •_ de cada uno chuparemos. Sale Man. Almuerce usted. Tnnasdsaldrátambién cmelalmuerzo, Pedr. Que muchachas í lastima es que estéi,s sirviendo? - Tom. No me crié en estos trapos. Ni yo nací para ello. Pedr. Bien se conoce. Tom. Asi usted nos sacara de este infierno. Pedr. Quien sabe ;no faltan novios; pero son tan majaderos .... Quieres tu áun entretenido ?- quieres tu To.mata áun viejo ? No os' gustan? pues una niñano puede hacer casamiento mas ventajoso en el dia para vivir con sosiego. Uno por sobra de años, yotro por falta de pesos, son los novios mas buscados yl^llados en estos tiempos. Mon. Yo le quiero de oficina con mil ducados de sueldo. Tom. Yo le quiero mercader, (cho. que es hombre de honra ,yprove- Ped. tomad esta finecita; no diréis que no os obsequio. Man. Lo estimo. Tom,. Infinitas gracias. Man. Viene aquello? Ped. Qué es aquello? Tom. Viene el encargo? Ped. Qué encargo? Tas dos. Lo repetiré de nuevo. Dúo. Tom. Mire usted, por estas pecas, no me quieren muchos novios. Man. Ami por la dentadura, ' me' echan con dos rail demonios. Tas dos. Si usted oqestro bien procO' en su mano de usté está. v** Tom. De la poma la, como quaxada.
coloradita. podía daro®* eo candad» , Tí»». Par» usted tengo «tts TOeltaf. Yo este famoso alzacaelto. las dos. Ya se ha convenido áeUo, que favor tan singular ? éfrasquillos agradables ! 6frasquillos admirables ! quanta fea por bonita en Madrid hacéis pasar ! fedr. Si con quatro^mtl pcrsonaf pudiera tratar á. un tiempo» sabría álas quatrq mil co^levar aun tiempo el gcmo. 'Pero aqui con un Negrillo parece viene silverio ; Salen Silverio yJuan Josef, voy áver si ásu sobrina por estos patios encuentro. Qaando la hallé en el eañaino» que me enamoró confieso»^ Silv. Ese es su «^uarto Negrillo. Juan Pues la Arquita llevaremos. Fedr. Serán joyas; me acomoda. Silverio? Silv. Señor Maestro? Fedr. Toma estos quantos habano» que te traigo. Silv. Lo agradezco. Pí¿/r. Tu sobrina es muy hermosa. Silv. Pero es un bruto tremendo. Fedr. Me ha gustado. Hasta despees; en rezando nos veremos. v^se» Stlv, Con estas cosas átodos procura tener contento ; pero no tacaxa. Los Amo» áeste sitio van viniendo. Coro. Mkniras el coro ,salen Don Josef , Don Die^o ,Doña Rosa yDoña Monica. Jsian Ya la alquiya está en su quarto» Conforme osla lo ordena. Joseg. £stá bica. Ahora dispoa qjio descargoco í»» maleta»» ios baúles ycazones» en la pnerta ,de la Huerta» Mas grande es. Josep. Por eso mismo : ha hecho usted fimiosa pieza aqui ,Padre. No está mala» Ya ves que robusta »ybella te he criado la, muc^cha. La mano átd padre besa» Rosita. Üw. Papá la mano. Josep. ábesármela rnelTaf» té has de poner de rodillas;, lo entiendes íYporque sepa* que ni la edad ,ni el empleo de esta obligación dispensan álos hijos ,tu descuido corrijo de esta manera. {roatua. J?<7f.Demeusted so mano padre, se ar* Dieg. Dexate hombre de etiqueta, toma los brazos. Josep. Los padres asi álos hijos fcuseñws» ^ Dieg. Muchacha mejor criada que la tuya ,no se encuentrz en Madrid. Josep. Asi lo creoi baxo la custodia vuestra» yla de un Aya prudente» como la que tiene ,es foerzi que esté Rosita educada tan bien como la primera^ Mon. En su educación ,Señor, no he omitido diligencia; Josep. Se vnestra eficacia, yvuestras brillantes prenda» por vuestro tío. Dieg. Después tratareis de esas materias» Sabes Pepe lo que digo? Jbrep. Qoé padre? Dieg. Que representas veinte años más que tu padre. Josep. Las fatigas de la guerra, los cuidados de un gobierno:;"^ cDiss*
J)íí¿. Hombre qaantas canas pem«: tu estas mas'yiejp que yo. Al retic difá^ quaí^leVa^ que eres mi padíe. Pepho para los, dos '¿dón^e quedaá los tesoros ,las bapliaSj las alhajas ,ypreseas que adquiriste erf el gobierno . donde están ?' . jos. En im ct^cieiicia, en el Ubirór.' ' Dúg. Ya se yo de .la manera qne piensas} pero corno allá se ahorra...* Jos, Lo harán aquelloís -que puedan; peró yo vengo empéñadb. " X)i<’^.''Ko te me vengas con esas....- JorfNo lo dpdeis'; yaunque el Rey mis méritos recompensa _ con un gran sueldo ,no es dable que pueda pagar mis deudas, si la’ boda de mí hija no se efectúa tle peta el novio } Dieg. Por él se muere. Jos, YBenito gusta de ella? J)ieg¡ Lo propio. Pero la enfada por la cortedad que muestra. Jos. Donde está ?' Dieg. Estará eh sü quartb. Jos, Mucho estrano que'nbyengá árecibirme. No importa,* con él no gasto etiquetas, ; luego lo veré ,yla boda' dexaré con él compuesta.* Quien eí eSa pástórcita ? Silv. Una servidora ' ,» ymi sobrina. . ' Jcí. Ha crecido. ^^ Silv. Pero es cada vez íñás b^tia- Sale Faustina sin atender anadte llorando. ^ Chnta. ^ Faust. Mire usted Iírir tío aquí me le vio; ..^ mire usted, mi tío, np se que pensó que me le quito. ay pobre de yo ! Se queda dun lado soílozandoi Jos. La sobrina de Silverio es lo mismo que unas perlas. X>ieg. Esa es hermana de leche de Rosita. No te acuerdas? Jos. No me he de acordar ¿qué tienes? el sollozo no la dexa proferirlo. Que te han hecho que tanto llanto te cuesta f Faiist. Miré usted mi tio »que aquí me le vio; mire usted ,mi tío ,&C. Jos. Qne te ha quitado tu tio? J^íiWjí.Mé.ha quitado... sü excelencia^ usía ,usted que lo sabe, á‘ volver por mi hbrirá tenga. Jof. Quien te la quitó ? Fanst. Mi tió.' Jos. Tu tío? De que manera? Faust. Diciendome que yo soy que se yo .i. que áuna doneellíi no le es lícito tomar... que he perdido la vergüenza; yeomo yo no se donde, ni como pude perderla, ando de aquí para allí como loca ,en busca de ella. Jos. No regañes ála chica. J//b.‘Nbraniak para ella. En vuestra casa le han dado según dice aquesta muestra; ella es* linda , 'ya lo veis; ysi alguno lo supiera diría siendo mentira, qúe era* con siniestra idea. Faust. Ahora señorita es tiempo de que Usía me defienda. Kos. Yo le di ipadre ,el rélox^ Faust. Ya se ve que si ,por señal que fue por que yo le dixe, que un señor estaba c^rca. ^ - Jos'. Si' fue por Benito ,áplaodtt > infiaito su franqueza. <,, Faust. No es Benito ,un Señor viflp > qúe tiene uña capa negra;' * chiquitita ?-'/ Jos. Quien es eseí ’
Tsug El qae íUffiochacha «nseai. está tan bien edacada kfflochacha como cuentan, yme es sensible. Estas ayas son solo unas bachilleras. Oaando des alguna cosa la has de dar por grandeza, ni capricho ,sino solo porque resulte bien de ella. Lo has entendido? Una vez que aun no son las nueve ymedia, quiero descansar un rato. Este es tu quar to. Tój. Quisiera...» nada; donde esta Benito, padre? .^ X>íV?. Está en estotra pieza. Jos. Esta aya...el Maestro... en fin, esto requiere prudencia. Parece que e^tas confoso, -Pepe? - Jost El sueño me molesta. Di^g‘ Vámonos. íios. Que mala cara / tiene papá. J)ieg, No quisiera que despertase áPepe, hasta que las once dieran. jLos. Oigaselo usted al negro. Mon. Dónde está el negro? Dieg. Allá fuera, áDios. Jos. Yi se fueron todo*, bien me ha salido la idea; el descuido de Benito mis confusiones aumenta, entro áverle jque he mirado í Discursivo se pasea. Que es esto ,que ámi venida no das de alegría muestras? Tu tienes alguna cosa. Sah Ben. Me acordaba de mi tierra, ycnvevido en su memoria, se me pasó... Jos. Tú tristeza dimana de otros principios, no quiero nada por fuerza; si Rosa no te ka gustado tantc. dllo claro ,nada temas; ya sabes con la honradez, yel desinterés que piensa ' tu amigo ypadre ;habla claro; te parece Rosa fea? Ben. No Señor ,muy al reves. Toj. Discurres que es altanera? No por cierto. Jos. Tiene cosa ,», que se oponga ásu modestia? Trt rontrario. ^9 Jos. Te parece que seras feliz con ella? Ben. Como tan poco la he visto.... Jos. Quieres mas despacio verla? Lo apruevo... pero te gusta? Sin responderme me dexas? Ven áca que has visto en Rosa? Ben. Nada Señor ,que no sea propio de su lustre; pero que se yo... las Europeas... hay tanto luxó en España... pues Señor ,miridiferencia al amor, ha dipad^o de una refleMon.muy seria, ^^ que hice sobre,es^^,y el iuici« aprendi^.p^^r iqediqpe#Uá». que la molicie,, y, íí» v que en las Euro^as^j^yna, amortiguó los atectos. , que engendra naturaleza en las rougeres que fundan sn ambición en ser caseras; me hizo ver palpablemente qne muy pocas de ellas piensat^ que deben sus diversiones ser su familia ;la tierna complacencia del hijito, que con su sangre alimentan, su satisfacción ;el zelo _ de su casa ,yla obediencia al esposo ,sos placeres. Este descuido que muestran á. sus deberes ,yel ansia que en dexarse ver emplean, áque juntan el cuidado de engalanarse ,de ir sueltas por las calles ,ytener €amaes-
maestros qtie lat enseñan con pretexto de instruirlas, cosas que ignorar debieran; dá á: entender ,que vendrá día, que el decoro ,la modestia, Ja fe conyugal del sex6, tendrá que huir álas selvas,- áfundar en los hogares del pobre su residencia, si es que dexa la locuraque aun éntre ellas permanezca. Esta pintura infeliz, que con tintas tan horrendas hace el discurso ála vista dé la corrupción que reyna en las costumbres ,no tiene en vuestra hija trascendenciaj pero soy raro ;yen tanto que estos abusos no vea correjidos, al amor pienso cerrar las orejas, dedicando eJ tiempo ocioso álas delicias que «pendra la lectura de los Hl^os, yla amistad fer^dera. Arie$iHa. SI que el mar ayra^ y«j furos provoca, si en sus escollos choca, no se quejé del mar. Quejese dé su arrojo, quejese de su antojo, qne el que desprecia el riego, su efecto ha de provar. Jfós. Válgame Dios! Qué de dudas ha concebido la idea sobre Rosa ,infeliz hija! Infeliz padre ,si fuera de esta critica ella el blanco; pero averiguarlo es fuerza para ver... Sale Juan por el foro» Juan» Ya siol esta levantado. Jos, Di que venga mí padre ;marcha que tardas» Juan. Doña Monilga ,quisiera hablar áUsía. Montlga? Qué Monilga? Doña Montea se dexa ver por lapuer» ta delforo» Juan, Siol, aquella banca ,que el vestido neglo por las espaldas le cuelga. Jos. No te entiendo. Juan. Pues Siola, siol no entiende las señas. Jos. Con quien hablas? Juan. Con la banca que trae el vestida negla. Sale Doña Momeapor elforo, Mon. Conmigo. Jos. Yqué quiere attedf Mon. Hablar áiUia quisiera ásolas ,por un momento. Jos. Salte ^uan Josefallá hiera. Vaso si Negrillo. ¿viene áque la regale, ap, muy mal regalo la espera. Qué tiene usted que decirm^ Mon. Dos palabras, que son ésta*» Yo he resuelto irme ámi casa, si Usia me dá licencia. Jos. Estraño ,quepara hacerle esperara usted mi vuelta. Mon. Sino lo hubiera hecho asi, ni con Usia cumpliera ni conmigo ;quando áUsia mi tío le dio allá cuenta de Ja elección que en mi hicié* ron,* nombrándome por maestra yaya de la señorita; demostró su complacencia j yaprobación ,escribiendo que la niña subsistiera hasta su vuelta ,al cuidado de una muger de mis preudas. Jos. Es verdad quanto usted dice; pero fue en la inteligencia de que usted con sus deberes, como era justo cumpliera.- Mon. Por no poderlos Cumplir* tomo aquesta providencia, -« Jos. Pues quivn se lo estorva a^
«/«,.Se6or,h»yciert« materia „n daicadasno debo, ni puedo mezclarme en ellas. Usted con esas palabras, de confusiones me llena,.. Tenga osted aca ,no hay co^ que no aumente mis sospechas... usted dice ,^ue se va, = porque cumplir no la dexan con sus deberes? j^on. Es cierto. Jos. Quién no la dexa? JIfo» Sintiera.... ,,,^ Jos. Hable usted claro ,quedada? iion. De Üsia la trascendencia sin qoe nadie se lo diga, conocerá bien apriesa de la mala educación ' de su hija ,la primera cansa. Jos. El mhno de mi padre... Mon. Mejor fuera que dixera üsia la corrupción, que en la educación moderna se ha introducido. Los padres ni so vigilancia emplean, ni su conato en que una hija con ia educación adquiera una alma noble yconstante, una intención sana yrecta, un corazón qoe en si encierre la semilla de las buenas obras ,yde las virtudes que ha de practicar ;emplean su cotíato yvigilancia •n que aprenda vagatelas, que si no son perjuiciales, álo menos son superfinas. Señor ,quando el desarrollo de los sentidos empieza, ' quando la razón descubre aunque en sombras sus ideas, un maestro deld>olero, del instante se aprovecha, yaquel pequeño talento, que la niña manifiesta, hace que lo emplee todo cu mover los pies ,ypiersas. La educación de una niña» por este principio empieza, quáles son después los fines, áprincipio manifiesta. Jos. ymi hija está educada con máximas tan perversas? ^don. Si Señor. Jos. Luego mi padre... Jd on. La mucha condescendencia de Kt OKfCed ,dio motivo áqtsek fúña adquiriera álo primero resabios^ que tarde ónunca se dexafi. L>^pues su credulidad, le sugetó álas ideas de un Abate ,que ála niña tiene la cabeza vuelta. Jos. Dígame usted ,yese Abate abusó de su inocencia?... Jdon~ Estaba yo de por medm. Jar. Respiremos. Qué la enseña? Mon. Nada ,porque nada sabe. Jos. Por qué padre le tolera? Jdon. Su mucha credulidad... el mucho amor áso Nieta... Jos. Pero quien es ese Abate que tanto daño acarrea? . Jdon. Un tuno ,qoe habiendo sido inútil para las Letras^ ylas Artes ,se vistió de Abate ,ycon esta treta, se iotrpdüxo en los estrados, en ios cafés ,y; las tiendas de Madrid ,donde ha logrado porque canta ,representa, yhayla }que por el hombre mas erudito le tengan, ycivilizado ;ahora, según él dice ,se emplea yse fatiga en sacar del seno dela baxeza yla barbarie álas Damas Españolas ;ypues queda de todo Usía informado, _ yo me voy con su licencia. Jos. No abandone usted áun padre, en situación tati adversa: , qué arbitrio adoptar.poditi
para enmendar sns demencias? Bastará el de el matrimonio? Mon. Con él tomarán mas fuerza. Jíjf. Yencerrarla en un convento? Man. Adespecharse está expuesta. Jos. Ydando áusted facultades? Mon. No quiero que otra vez vuelva ácastigar mis avisos, con acciones muy groseras. Jos. No me dexe usté; apliquemos el remedio que convenga ásu enfermedad. ': ilfow. Bien pronto * los tristes efectos de ella, ;* para aplicarle el debido, ’ darán áUsia materia. Jos. Está bien ;pero mi padre... Afin de que no comprenda que caminamos -de acuerdo, váyase usté áesotra pieza. ^' Mon. Para complacer áüsia,' {se. no habrá cosa que no emprenda, va^ Jos. El exámen de este asunto, remitirlo ála experiencia es necesario ;deseaba Sale Don Diego. con afan que usted viniera, para hablar de Rosa ;tantos primores de ella me cuentan, que estoy absorto. Dieg. Por machos elogios que te hagan de ella, se quedan cortos. Con solo decir ,que antes que tuviera siete años ,ya redoblaba mucho mas las castañuelas que otra de quince ,verás si su mérito exágeran.^ Jos. Con qué tan bien toca? , Dieg. Sobre que arrebata las potencial» Tú querrás verla? Jos. Pues no? Dieg. Yo dispondré que la veas, sin ser visto ,que los padres tiempro álos bijos sujetan. Jos. Quándo la veretoos? ^ Laégq. -•' Pepe nuo ,en esta tierra, la mayor gloria de un padre, es tener la hija bolera. Jos. Ya lo se. Siglo ilustrado, edad en que todos píensao; si tu ilustración se funda solo en estas bagatelas, el tiempo de la ignorancia ál ilustrado suceda. ACTO TERCERO. Aparecen acabando de. comer dehaxo del emparrado ,Silverio f-Manuela^ Tomasa ,Juan Josef tantando^ el siguiente. Coro. Brindemos áBaco, brindemos áamor, con el dulce néctar, del suave licor, viva Baco ,viva amor. Sale Don Josef. Jos. Juan Josef, luego que acabes, vente conmigo áesta pieza. Juan. Está bien siol. Jos. Los criados, ya se sabe ,que en la mesa es donde contra los amos, desenfrenan mas la lengua, yasi quiero.,. Juan. Ya acabé; que es lo que-Usia me oidena? Jos. De qué asunto en la comida^ han tratado las doneeUas? Juan. Primero hablaron de cosa^ que -el Negiiyo no penetra. Después dixeron que Usía, trae átrompones talegas ' del Perú ,yme preguntaron, si sabia quantas eran. Luego dixeron que el novio mira con indiferencia ála novia ;que Don Diego, ' el amo mayor chochea, que Neglos no somos hombre!.»»^ Jos. Hombres son, aunque se emp^^* ciertos Europeos coitos.
co tratarlos como abestias. Juan. Qne las señorita tiene los cascos ála gineta... Jffs. La señorual Juan. El Negrillo; sino (joe maldita lengna... Jes. Te equivocastes. Finjamos. Del Abate que la enseña, qué dixeron? Juan. El Abate, es una aguadla negla, que en vez de ver por los ojos, ve por un vidrio que-lleva en la mano? Jos. El propio. Juan. Pues de ese hicieron las doncellas mil elogios. Jos. ySilverio, apoyaba sus ¡deasí Qué decia? Juan. Las miraba; hacía huí Yla botella empinaba. ' Jos. Es necesario que averigües con cautela, lo que dice del Abate, la familia ,lo que piensa ,de él^ en fin si.. .Nada mas, esto me basta que sepas, yme lo ¿iras después sin que ninguno lo entienda, estas? Juan. Ya comprendo áasía. Jos. Cuidado con qoe me vendas Juan. Soy Neglo leal ,yen él alma he sentido la advertencia: ya comieron ,por si vienen hacia aquí de sobremesa áhablar ;voy por la bandurria, para encubrir mis ideas. Sa/fn Manuela y1lornasala pnej ia detfofo. ’'* 'T'erceió^ ’.\ ías dos. Entre tanto que los am#^*^ gozan del jardín ameno,’ compañera, sará bueno, la ocasión aproYéchar.^ .’' Tom. Este qoarto, un espejo ha de tener... Man. En esotro, otro juzgo que ha de haber* . Las dos. Probaremos los efectos, de estos frascos tan selectos, que dan brillo ála muger. Antes de haberse acabado el dúoyX4- le Juan José/ con la bandurria en la manó), Juan. Si lo neglo enamoratno, ála banca que qucremo, al instantito la damo, todo aqueyo que podemo. Como el oro damo del Perá, nos hacen ias bancas el bú, lu lu la. pues no hacen caso, áabrir yo paso, siola doncella? Toí». Quién llama? desde dentro. Juan. Yo. Tom. Achí. . asoma la cabeza ,/eierrapronto. Juan. Pues me ha espantado, ' iré áeste lado, ¿lola doncella? Man. Quién llama? deMe dedtro. Juán^-^o. ^' Man. Achí. \/desde dentro. Juan. Oye chiquita. Tom. Achí. Juan. Oye mónita. Man. Achí- 4chi achí achí. J^uañ. ipáldíta ,maldita, lo -peléis dexar, ' . que tanto estornudo,- , ‘/ me hace estornudar. t. 'SaU Don Pedro. '' Ted. Qúé t^candaio-l Qué maldaíü con uíí'il&gró uil^ doneellaí?'; i Sabé1st<^^ es mnfí negro? ’í Un hombre -^ -^ como tú'i yc’omO’qualquiera.- - Ped{ fey~verdád ;pero se fonriatt del pos de ñaturalezav yasí ,áesclaYOS-de bíancoí,>
14 el destino tos condena* Juan. Sobre eso;;- Ped. Vete de ihí. Juan. Siol dice... Ped. Salte haliá fuera. JuíM. Ya nos vamos ;áescachar desde el cancel de la puerta, vate» Man.Qüé no nos dice usted nada? Tom. Usted de nada se acaerdaí ^ mírenos usted. ped. Lo veis? Man. Si este recurso no habíera^ pobres feas. ped. Qué las lindas no se valen de esta treta igualmenté,? oin el arte» qué sirve naturaleza? No nos cansemos ,sin él ’ no hay hermosura perfecta; ]La quebrada de color, la emborronada de pecas, la escurrida de cintura, la de estatura pequeña, iL la calva ,ia Juanetuda . áno ser por la manteca, los tacones ,él peynado, el fuf ,yel rus ,consiguieran hacer alardes d<í hermosas aunque mas hermosas fueran que la madre Venus ?Hijas, la belleza descompuesta de nada sirve ,es preciso con el arte componerla. Tom. Ylas gentes no conocen, que es contra hecha esa belleza? Ped. Como de ésas cosas yotras tragan en Madrid contrahechas. Man. Lo que sabe usted ,DPedro! Ped. No ves que he sido, Manuela, de aquellos que no hay. cotarro en la Corte que no sepan? Yo he sido puntal perenne del mostrador de las tildas déla Puerta dei Sol. Yo he sido el primer adieta; dei Prado ;yo he gorbernado el patio de la comedia, yolie ptMMido Int cbustroi de !a Soledad las siestas de verano ,donde el fresco ylas noticias encuentran los vergonzantes ilustres, que viven )Unto álas tejas. Yo he sido el primer hermano de la santa caldereta ^ de los Capuchinos ;yo he leido la Gazeta por un quarto ,yel Diario por un ochavo ;yen prueda de que sé de todo ,he sido chulo de ápie de una vieja; con que habiendo sido tanto, no es raro que tanto sepa. Tom. Yera por necesidad? Ped. No te imaginé tan bestia. Los hombres de mi carácter, se humillan por opulencia. Man. Como de esos yo conozcot ped. Qué la pastora no venga! Tom. Qué busca usted i Man. Asu sombra. Ped, Quién es mi sombra, Manoela? Man. Bagase usté el tonto. Tom. Váya, regálale las orejas, dile que es la Señorita. Ped. Qué locura !Aunque eso fuer*» ásu consorte futuro renuncio la pertenencia. Tom. 'V vaya... Ped. No seas tonta. Tom. No lo creo. Ped. No lo creas. Man. Qué le párece áusté el novio. Ped. Me parece... Pero él llega; idos, que átratar con él he venido una materia. Man. Si es la pastora. Ped. Idos digo, yno seáis mas bachilleras. Tom. No sé enfade usted por eso. Man. Vamos ádormir la siesta. Aunque soy el protectoC de esta ciase de bellezas| en todo tiempo antepongo, las stares álas compuestas.
25 Sale Fuastina distraída. Canta. Resuelvo que si, resuelvo quo no, yentre no ,yqae si; Ventre si ,que no; ni resuelvo si, ni resuelvo no. ^ Ped. Aquí no hay trampa: aun intacmirándola con el anteojo. las perfecciones conserva. Ven acá ,qué estas pensando ? Piensas sobre la materia que te dije? paust. Si señor. - Ped. Yqué resuelves sobre ella? paust. Resuelvo que si, resuelvo que no, yentre no ,yque si ,&c. Ped. Puesto que nada resuelves, quédate con tu indiscreta irresolución ;que ámi, nada me importa que vengas, óque ño vengas. Paiist. De modo, que yo bien me resolviera, si supiera que no erraba; pero coáno se queyerran las niñas que se resuelven, ysus yerros no se sueldan jamas ;vele usted ahí porque ánada estoy resuelta. Ped. Quédate áser montaraz una vez que lo deseas. Paiist. Pero en Madrid ,diga usted, para qué puedo ser buena? Ped. Para tanto... nadie sabe lo que vale una belleza en Madrid ,quando sus mares, con viento en popa navega. Faust. Pues ya no voy. Ped. Por qué causa? Faust. Porque decía mi abuela, que todo aquel que se embarca, de naufragar está cerca. Ped. No seas tonta ;en quatro dias tienes tu fortuna hecha. Faust. De qué suerte ? Ped. De la suerte que la han hecho otras diversas; casándote con un amo, que so arrime álos sesenta, ósiendo ama de gobierno, de un celibato que tertga muchos emplos, ypocos con quien consumir sus rentas; veras con estos arbitrios, como vas tan petimetra, en lugar de estos adornos, vestirás preciosas telas. Faust-. Pero quién me las dará? Ped. Las hermosas las encuentran. paust. Válgame Dios !Quién diria qne había en Madrid tan buenait almas. Ped. Como de esas almas se encuentran hallá ádocenas, ¿les, Paust. Con qué en lugar de estas pietendré vestidos de tela de zedazo? Ped. Qué zedazo? Faust. De aquello que se clarea. Ped. Aeso llaman musulina. paust. Mocholina ,ólo que sea. ytendré Don? Ped. En Madrid hay pocos que no le tengan. paust . Según eso ,pocas gentes conocerán la miseria. Ped. Por qué? paust. Porque con el Don la remediará qualquiera. ped. Cómo? Faust. Hechandole en la olla, quando que comer no tenga. Ped. Qué simple !el Don es honor. páust^Y el honor de qué aprovecha? Ped. De mucho. paust. Pero se come? Ped. Gomen con él ,ycomerciaii' con él :mira si el honor con justa causa sé aprecia. paust. Yo estoy lela. Ped.. Te acomoda? d, Faust,
la mano á«o Abuelo ,yvamos áMadrid. Qud te la llevas? Jos. Es.forzoso. la' agítfra detbfazo, Di/¿. Lo veremos. Mos. Abuelfto que me llevan. Aítra Pepe... Jas^ Conducidla. Jíost jSo me da la ganaj ea. Jos. Llevadla pues. Jíos. Voto áDios. da unapatada, ^os. Mirad la crianza vuestra. Dieg. Si la enfadan. Jos. Padre... Í)¡eg. Pepe... como el respeto me pierdas; mira que me olvidare de la paternal terneza. Juí. No soy ,padre ,de los hqos indignos ,que degeneran da ser hijos con sus padres. Señor ,se muy bien la deuda paternal álo qae obliga; asi Señor vos supierais .. Qué? Jos. Nada ,si vuestro eno)0 del castigo me contempla digno, pm-a recibirle _ me postro ávuestra ooediencia. Dieg. Yo solo quiero áRosita, los. No os puedo servir con ella. Dieg. Yes esa ,picaro infame 1?obediencia que aparentas? los. Yo me sugeto ámi padre, yella al suyo se sugeta. VíuuusRosa. ^ Di^g. No ha de ir. Jor. En vano... 'Dies:. Si te la llevas r» .„ ^t¿harto de palos, levanta albastón. Sale Juan. Sio\, / que la Algüaala aquí llega. Tor. Que AlguaciL? Juan. La Alguacila que traen los mozos presa Saba Silverhy los mozos aDon ¡ge dro que vendrá descalabrado. Jos. Yo no te entiendo. 'Ros. Don Pedro! Dieg. Maestro ,que sangre es esta? Ped. Estos picaros que áun hombre de mi clase ,ymi-carrera... Ros. Yo fallezco. se desmída. Dieg. Ay que le ha dado un accidente kmi Nietal Canalla mira á tu hija. No vienes ásocorrerL? Jos. No Señar. Dieg. Señor Don Pedro, que novedad es aquesta? Ped. Que ha de ser ,que la malicia no respeta la inocencia. Don Diego tan pronto acude aDon Pedro como d' Doña Rosa. Dieg. Vuelve Rosa? Mon. Cada vez la convulsión se le aumenta mas ,ymas. Dieg. Ylas criadas, no vienen ásocorrerla? Mon. Tomas.-? Sale Tom. Dexemé usted, que la cara se me quema. Mon. Manuela? Sale Man. Que mal de rabia! Tom. Si aquí al picaro cogiera! , Jos. Las maldades del Abate, ya ádescubrirse se empiezan. Man. Que agaa nos dió usted canalla? Ped. De esta vez voy ágaleras. Man. Diga usted Silv. Esto no es nada, respecto álo que me resta que decir; yhacer presente de ese hombre vil, sin vergüenza. Exámine usted los libros que trae en la faltriquera, ydespués ie daré áusted de lo sucedido cuenta. Jos. En estas cartas picadas, difine usted los sistemas de descartes ?en los dados tiene usted la Biblioteca
33 -QOe estniia >En los v.hetes áe Imantes correspondidas ha seguido otroi» u.ne ?2S anotaciones hechas sobre dar dirección n)a álas naves que navegan por el ayrer Esta muy bien. Con que usted no se comenta con ser taur de los mypes, sino que también se emplea en sello de amor ?Veis padre la conducta manifieita de este hombre? Dexame, yel estado considera de tu hija. J(?í. Todo el resto del suceso manifiesta. S¡lv. Habiendo ido ádetenerlo, por cumplir con la orden vuestra, hallé que añadir quería ásu vileza ,otra nueva vileza jpara estorvala, álos mozos de la huerta llame al instante ,ymirando su iniquidad descubierta, armó para detenernos osadamente su diestra, con esta pistola ;entonces apelando ála defensa, tal lluvia de garrotazos descargó sobre el ,que en tierra le dexójy?' por si ocultaba otra arma en las faltriqueras, pasamos áregistrarle, yle encontramos en ellas las cartas que os he entregado, las detestables esquelas; los dados ,yesta pistola que es la compañera de esta. Jof.Yáesto que decis? Dieg. Que nada de eso su maldad comprueba. Sobre que es bueno. Joí. Qué fatuo! Sílv, Sus maldades descubiertas ana no están del todo. Cómo? 'Silv. Como faltan las mas feas. Faustina?Sale Faustina. Faust. Señor ?Yo tio si me iba tan solo era porque me dixo el Señor, que me pondria ádoncella; que luego me casaría, que iría muy petimetra, yseria Doña. Sin>. El vil ^ abusó de su Inocencia, yla robó con engaños por triunfar de su modestia. Fos. Vil seductor, ya conozco se le vanta depronto tus engañosas cautelas; pero tarde: padre mió, de amargura ,yrubor llena ávuestras plantas confieso mis delirios ,mis demencias, los pocos años ,mi Ábuylo, yla ninguna experiencia, con el mal lado que tuve, me han perdido de manera, que tarde espero encentrar de la cordura la senda; perdone usted Don Benito: Doña Monica, quisiera... nada quiero ,smo que por medio de la aspereza me sugete usted de modo, que servir de exemplo pueda átodos quantos he dado para murmurar materia. _ los. Lo veis padre ?Qué aecis? X>íV?. Solo te doy por respuesta, que el hospicio no bastaba ácastigar mi flaqueza. los. El destino de este vago, ^corre desde hoj^ de mi cuenta. Ped. Asi usted me acomodar^ Dr. Un fusil tendrá usted en Ceuta. ^Mientras le dispongo el viaje, le podréis llevar álilescas. JJw. Antes de irse, padre mío.
quiero pagarle una deuda de una música italiana, que ha ajustado por mi cuenta en quinientos reales. Jos. Cómo? Ped. Nada que deber me queda. Pos. Como le di á usted seis onzas solamente... Jar. Qué insolencia! y3. no es digno del fusil. Dieg. Pues de qué? Jos. De una cadena. Ped. Los presidios no se hicieron para gentes' de mi esfera. Man. Desde tuno ápresidario, hay muy poca diferencia. pos. Para que mi desengaño todos se^n ,en la escuela de í'a cor^ccion ,desde hoy voy áprocurar mi enmienda. Pen. La mano de Doña Rosa, entonces me es lisongerá. Jos. Daselási te acomoda. Pjos. Dexad que se fortalezca' mi. razón ,yentonces digna sere ,Señor ,de obtenerla: llevadme donde gustéis. Jor. Yo hare aquello que convenga. Yios padres que ea sus hijos, vieren iguales flaquezas, Tod. Puede servirles de aviso ei exemplo de esta pieza.