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27 LA SEMANA DE OBSERVACIÓN: UNA ACTIVIDAD INTERDISCIPLINAR THE OBSERVATION WEEK: AN INTERDISCIPLINARY ACTIVITY AULA DE ENCUENTRO • NÚM. 15 • pp. 27 - 41 • JULIO 2013 RESUMEN Este trabajo presenta una investigación longitudinal que iniciamos hace dos años con el comienzo de la implantación de los Grados de Maestro en la Universidad de Sevilla y que retomamos en este curso. En el curso 2010-11, los alumnos de primero realizaron una semana completa de observación participante en los centros educativos como trabajo interdisciplinar. Dicha actividad se diseñó desde el módulo “Sociedad, familia y escuela”, con el fin de tener un primer contacto con los centros escolares desde el rol de maestro, y realizar una observación sobre diferentes aspectos sociales, educativos y curriculares que afectan a los escolares. A esta iniciativa se han unido profesores de otros departamentos. Exponemos en qué ha consistido la actividad y la evaluación que de la misma realizaron en su momento docentes y alumnos, así como la valoración de dicha inmersión pasados dos años, después de haber realizado las Prácticas Externas que contempla el curriculum de tercer curso del Grado. La evaluación de la semana de observación, en los dos momentos, aporta resultados muy positivos y creemos que contribuye a evitar la parcelación disciplinar del curriculum de Magisterio, propicia la creación de un clima y cultura colaborativos, favorece el contacto directo con la diversidad social de los centros, favorece que el alumno novel se sitúe en el rol de maestro, conecta conocimientos teóricos con la práctica e incluso, ayuda a que los alumnos se planteen el sentido vocacional de los estudios y de su elección profesional. Mª Carmen Durá Garcés Mª Luisa Moreno Gutiérrez Mª Teresa Gómez del Castillo PALABRAS CLAVE EEES, interdisciplinariedad, trabajo colaborativo, prácticas de Magisterio, prácticas de Grado de Educación Primaria. 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
28 ABSTRACT This paper presents a longitudinal study that began two years ago with the beginning of the implementation of the Teacher Degrees in the University of Seville. During the course 2010/2011, first year students carried out a full week of participant observation in educational centres as interdisciplinary work. This activity was designed from the subject “Society, Family and School” with a double objective: to provide the students with a first contact with the school assuming the role of the teacher, and give them the opportunity to observe different social, educational and curricular aspects which affect the school students. Teachers from other departments joined this initiative. We show what the activity consisted of and the assessment carried out by students and teachers both immediately after and two years later after the external practices included in the curriculum in the third course of the degree. The assessment of the observation week in the two moments provides very positive results, and we believe that the experience contributes to avoid the disciplinary fragmentation in the curriculum, promotes a collaborative atmosphere and culture, favours the direct contact with the social diversity in the school centres, enables novel students to assume the role of the teacher, connects theoretical knowledge with practice, and even helps students to consider the vocational meaning of this career and their professional choice. In January 2011 the students carried out several workshops based on the travelling exhibition “Passages. Travels through hyperspace”, a selection of works belonging to the Thyssen- Bornemisza Art Contemporary collection (T-B A21) at LABoral centre (Centre of Art and Industrial Design in Gijón). The experience had a great acceptance among the participants involved. KEY WORDS EHEA, interdisciplinary, collaborative work, teaching practice, Primary Education Degree. 1.- INTRODUCCIÓN Queremos presentar en este trabajo los procesos y resultados de un estudio longitudinal, centrado en la experiencia que supone la “semana de observación” en el primer año de los estudios de Grado de Magisterio. En el año en que se establecían los Grados de Maestro en la Universidad de Sevilla (2010), desde el módulo “Sociedad, Familia y Escuela” el alumnado de primero realizó una semana de observación participante en los centros educativos. Se planteó como una experiencia interdisciplinar en la que tanto alumnos como profesores se vieron enriquecidos. De esa experiencia publicamos un artículo y ahora, durante el curso 2012/2013, volvemos a evaluarla. Pasados dos años intentamos conocer la incidencia de esta primera semana en los alumnos. Esta evaluación se ha realizado cuando los mismos alumnos están finalizando las 10 semanas de Prácticas Externas de tercer curso, que marcan los planes de estudio oficiales. Estos alumnos van a ser parte de la primera promoción de Maestros graduados por la Universidad de Sevilla en los nuevos planes de estudio, según las directrices del Espacio Europeo de Educación Superior. Consideramos importante la experiencia que en estas páginas vamos a describir basándonos, fundamentalmente, en tres argumentos que, desde nuestra perspectiva, justifican su implantación. Por un lado, supone para el alumno un contacto directo con la realidad educativa. Además, éstos tienen la posibilidad de contrastar la teoría con la práctica y les servirá no solo para los aprendizajes 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
29 de primero sino que condicionará positivamente los aprendizajes de toda la carrera. Por otro lado, entendemos que es un ejercicio que se realiza desde una perspectiva interdisciplinar y por tanto más contextualizada en la realidad educativa. Para apoyar estos argumentos, además de describir la experiencia tal y como la hemos llevado a la práctica en sus dos momentos, mostramos los resultados y conclusiones de la evaluación que realizamos sobre la misma. 2.- ALGUNAS REFLEXIONES TEÓRICAS Los cambios sociales a los que estamos asistiendo generan nuevas necesidades, tanto de formación como de actitudes personales y sociales a las que hemos de dar respuesta en la formación del maestro del siglo XXI (Durá y otros, 2008a). Esto nos lleva a que nosotros en nuestra profesión sintamos la necesidad de ir reinventando nuestra tarea diaria como formadores de los futuros docentes, en aras de conseguir ese profesorado que no solo enseña, sino que también aprende a ir abordando las nuevas exigencias sociales. Con esta intención y partiendo de la experiencia de años anteriores, diseñamos la actividad que os presentamos. Además de esta necesidad personal, actualizarnos los cambios universitarios que se han producido a raíz de la incorporación al Plan Bolonia, que han potenciado la reflexión y modificación de nuestra actuación docente (Durá y otros, 2008b). Sabemos que todo cambio trae consigo amenazas y oportunidades. Amenazas en cuanto a qué supone enfrentarse a algo nuevo; nuevas disciplinas, nuevas perspectivas, maestros del siglo XXI que tiene que saber formar a los que serán los ciudadanos de la segunda mitad del mismo, nuevas metodologías, recursos, formas de trabajar, etc., en definitiva, cambios que afectan a la identidad del docente. Pero también, oportunidades para formar nuevos docentes, para reformular las estructuras curriculares, organizativas y personales así como crear canales de comunicación escuela-universidad. Momento propicio para fortalecer el trabajo en equipo entre profesores y departamentos, conectar teoría y práctica, facilitar la reflexión sobre lo que hacemos, crear comunidades de aprendizaje, renovar el clima y la cultura, tanto escolar como universitaria hacia una cultura colaborativa y compartida: oportunidad de desaprender para construir comunidad. Nosotros lo afrontamos como un reto y una oportunidad de mejorar nuestra enseñanza. De aquí nace la propuesta que presentamos, en el empeño de lograr un beneficio para los futuros docentes. 3.- RAZONES PARA INICIAR LA INVESTIGACIÓN En nuestra preocupación por la calidad, en el curso 2010-11 con el comienzo de los grados de Magisterio en Sevilla, estuvimos organizando nuestras asignaturas, insertadas en un eje vertebrador que ayudase y facilitase al alumnado su integración en la profesión. Este eje vertebrador son las prácticas educativas. Así, desde el primer curso, pretendimos que se produjese un contacto directo con lo que sería su futura profesión. Para ello, vinculamos al módulo de formación básica “Sociedad, familia y escuela”, común a los grados de Primaria e Infantil, una semana de observación del alumnado en un aula de un centro educativo. Decidimos incluirla en el segundo cuatrimestre, de manera que nuestros alumnos tuviesen nociones básicas de Didáctica, Psicología, etc., para que su observación se encontrase más fundamentada. Asumir la semana de observación supuso un trabajo interdisciplinar entre los docentes que impartíamos asignaturas en primero de grado de Primaria e Infantil en dicho cuatrimestre, que, lógicamente, pertenecíamos a diferentes áreas de conocimiento. No olvidemos que la enseñanza universitaria es muy disciplinar en el diseño de los curriculum y que se encuentra bastante 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
30 compartimentada. El trabajo interdisciplinar supone una ruptura con esa mentalidad academicista y departamental del mundo universitario, dirigiéndose más hacia el “confluir de las disciplinas”, trabajando desde todas ellas, buscando la globalidad que es la que se va a dar posteriormente en las aulas. “La experiencia nos invita y nos exige actuar de manera que los conocimientos no queden como compartimentos estancos, aislados y separados. La propuesta de trabajar interdisciplinarmente tiene dos dimensiones. Por una parte, la colaboración entre profesores de distintas disciplinas contribuye a crear un conocimiento más enriquecedor. Y por otro lado, el alumno interioriza que todos los aprendizajes realizados están interconectados y tienen relación entre sí. Es decir, favorece un proceso de enseñanza y aprendizaje holístico, sobre otros más fragmentarios” (Durá y otros, 2008b), facilitando al estudiante la conexión entre lo impartido en la universidad con aquello que iba a observar en el colegio, así como una mayor comprensión de la naturaleza de su futura profesión. Esta forma de trabajo interdisciplinar fue muy motivadora para nosotras y para el desarrollo de nuestra labor diaria. Creemos que el trabajo interdisciplinar implica más calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje: es enriquecedor para los profesores que participamos, pues complementa nuestra visión parcial de los temas y además ayuda a mejorar el clima y la cultura de trabajo en el profesorado universitario, favoreciendo la realización de proyectos de investigación. Para el alumnado, la visión interdisciplinar que descubre también es ventajosa ya que percibe las realidades de manera más global, y facilita la conexión de contenidos de las diferentes materias adquiridas de forma aislada en la enseñanza tradicional (Gómez del Castillo y Durá, 2011). Creemos que esta primera inmersión en el mundo laboral de los futuros docentes fue importante ya que, como apunta Lortie (1975), el profesorado desarrolla patrones mentales y creencias sobre la enseñanza a partir de su larga etapa como estudiantes. Los alumnos que cursan el primer año en la universidad llevan muchos años siendo alumnos y ya son “expertos en profesores”, pero el cambio de actitud al pasar de una actitud pasiva como alumnos a una activa como enseñante les origina miedo e inseguridad ante lo desconocido (Peraile y Prada, 2008). Nuestra misión, entre otras, es plantearles experiencias diferentes que les faciliten el conocimiento de la profesión desde el punto de vista del docente. Por lo cual, una de nuestras misiones es proporcionarles un aprendizaje más significativo, desde lo que han vivido y experimentado, uniéndolo con la teoría impartida en la Universidad, intentando acercar dicha teoría a la práctica educativa. Utilizando el concepto de Heller (1987), al hablar del “proceso de apropiación”, en referencia a la historicidad de la vida cotidiana y a la relación dialéctica del sujeto con su mundo inmediato, podemos interpretar, a raíz de los comentarios expresados por los alumnos, que viven, a lo largo de esta y otras semanas de observación, experiencias contradictorias en las aulas que contribuyen a la construcción de su noción de cultura escolar. Esto nos lleva también a entender al alumno como sujeto activo, que no pasivo, de su propio aprendizaje, y de lo que podríamos considerar como el inicio de su socialización profesional. Este acercamiento al ámbito profesional contribuiría a la introducción del alumno en este proceso, que se prolongará durante toda su vida, y que le permitirá, a través de la reflexión y de la acción, ir elaborando su propia idea sobre el ejercicio de la docencia. A partir de la formación inicial, enriquecida con esta semana de observación, estamos convencidas de que tenemos la “oportunidad de crear nuevos docentes apasionados por la enseñanza” (Marcelo y Valliant, 2009) puesto que, una de las formas de entusiasmarlos y motivarlos, es el contacto directo con la realidad educativa así como proporcionarles una visión global de las diferentes disciplinas, tal y como se lleva a cabo en la escuela. 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
31 Labor nuestra es ayudarles a recoger estas experiencias y facilitarles espacios donde poder reflexionar sobre ellas, a la luz de las nuevas investigaciones. Reflexión guiada por los docentes y compartida por y con los compañeros, generándose una espiral de experiencias y reflexiones diversas, de las cuales se enriquecen tanto el profesorado como el alumnado. Esta forma de actuar, de la cual todos aprendimos, puede generar cambios en planteamientos futuros, ya que, una vez inmersos en esta forma de trabajar, hemos de seguir aprovechando oportunidades, pues la universidad debe educar en la vida y para la vida; porque se trata de una institución para crear profesionales, no sólo desde el punto de vista académico y pedagógico, sino que también crea un modo de entender el mundo, y por tanto de comportarse en él (Imbernón, 2000). Pérez Gómez (2007) “plantea la necesidad de cambiar la mirada hacia el quehacer docente para reinventar la escuela en el mundo contemporáneo”. En esta línea señala la importancia de las instituciones dedicadas a la formación del profesorado, como espacios de gran responsabilidad en esta tarea de transformación. Y por tanto, toda propuesta de apertura y de reflexión que impulse una mirada más crítica sobre nuestro universo educativo, contribuirá al cambio del mismo. Incidimos en esta idea, pues somos conscientes de que el profesorado es una de las piedras angulares ante cualquier intento de renovación del sistema educativo (Gimeno, 1982). 4.- EL PROCESO DE LA INVESTIGACIÓN Esta estrategia planteada desde el módulo “Sociedad, familia y escuela”, como semana de observación, surge con dos objetivos fundamentales. En primer lugar, que los alumnos tengan un primer contacto con la realidad, y en segundo lugar, como su propio nombre indica, la observación, entendiéndola como competencia fundamental para el estudiante, y también para el futuro maestro. La experiencia nos había demostrado lo importante que es para el alumno poder conocer de cerca la realidad del trabajo que aspira a desempeñar. Este primer contacto con el aula, los niños, y todo el centro escolar, desde un punto de vista profesional, les ofrecía a nuestros estudiantes la oportunidad de acercarse al mundo tangible de la educación, al de las rutinas diarias, las dificultades, las costumbres, las actitudes… Planteamos la observación no entendida como un procedimiento pasivo, sino todo lo contrario. Se trataba de observar activamente, siendo capaces de mirar la realidad educativa y reflexionar sobre ella. Por tanto, el objetivo principal de esa semana de trabajo que propusimos a nuestros alumnos fue: observar, lo que también incluiría preguntar, estar atentos y despiertos ante todo lo que pudiesen descubrir en la práctica escolar; y posteriormente analizar, con la ayuda del tutor, toda la información adquirida. No era el momento de hacer actividades como si fueran un profesor, sino empezar a aprender a pensar como los profesores y poder tomar conciencia de las decisiones y actuaciones que éstos deben tomar (Zabalza y Marcelo, 1993). A partir de este objetivo general pudimos ir especificando aspectos concretos a trabajar, que fueron marcados por las distintas asignaturas, pero que pretendimos que formasen parte de un trabajo global. La semana de observación estuvo planteada, como indicábamos anteriormente, desde el módulo de la asignatura “Sociedad, familia y escuela”, aunque adquirió carácter interdisciplinar cuando entraron a participar profesores de otras asignaturas: psicología, matemáticas, etc. Se realizó en el 2º cuatrimestre del primer curso de Grado y tuvo una semana de duración. Previamente, nuestros alumnos tuvieron que acudir a los colegios que ellos mismos seleccionaron para solicitar realizar esta experiencia. Acudieron a ellos con una guía elaborada desde las asignaturas del módulo, que debieron ir cumplimentando a lo largo de toda la semana, en ocasiones con ayuda de los maestros. En 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
32 ella incluimos tanto preguntas cerradas como abiertas, y de carácter reflexivo como descriptivo (Buendía, 1999): recogida de datos sobre aspectos básicos del ámbito educativo (ratio del centro, líneas…), recogida de datos en el ámbito organizativo y curricular del aula (rutinas, materiales, interacciones, espacios…) y recogida de datos del contexto socioeducativo (familias, uso de tecnologías, tiempo de ocio, relación del centro con otras instituciones del entorno…) logrando que tuviesen experiencia tanto en metodologías de observación participante como no participante. La actividad de observación no concluía con la mera entrega a las profesoras de la guía de trabajo. En un segundo momento, en la vuelta a clase, nuestro alumnado realizó una puesta en común de lo observado en pequeños grupos. El objetivo principal que perseguimos fue que tomaran conciencia de la diversidad existente en el mundo educativo, tanto por la variedad de situaciones sociales, idearios, maestros, como formas de actuación. Los alumnos también pudieron compartir las experiencias y emociones vividas durante aquella semana, que para la mayoría fueron muy positivas y han contribuido a reforzar su vocación. Desde otras asignaturas también se les planteó trabajo. En muchos casos la tarea continuó siendo la observación, esta vez centrada en otros aspectos: los alumnos y sus dificultades, algunas conductas destacadas y las intervenciones que realizaban sobre las mismas, tanto para reforzarlas como para corregirlas. En la misma línea también se les pidió que revisaran el plan de atención a la diversidad, y desde otra materia tuvieron ocasión de participar en un foro en el que comentar algunas cuestiones referentes al uso de las TIC en el aula y/o en el centro escolar. Trascurridos dos años de la puesta en marcha de esta experiencia desde el primer año de implantación de los Grados, y al comienzo del segundo cuatrimestre del curso 2012/13, después de que los alumnos de Educación Primaria estuviesen terminando su periodo de Prácticas Externas, nos propusimos volver a preguntar a un grupo de alumnos sobre su valoración de la semana de observación, realizada en el primer curso, y las repercusiones que ésta ha tenido en relación a su formación teórico-práctica posterior. Para ello hemos elaborado un cuestionario sencillo donde preguntamos sobre la conveniencia de las semanas de observación, realizadas en cursos anteriores, para su formación como maestros, y sobre las razones que tienen para dicha valoración. También les preguntamos sobre la conveniencia o no de mantener dicha actividad con los alumnos de años posteriores. 5.- PRIMEROS RESULTADOS Tras la realización de la semana de observación, efectuamos un análisis sobre la pertinencia de la misma. Nos basamos para ello en dos instrumentos: por un lado, en un pequeño cuestionario de evaluación enviado a los profesores de las asignaturas que se habían visto implicadas, (por desarrollar su docencia en el 2º cuatrimestre del primer curso de Grado,) y por otro, en un cuestionario a los alumnos de dos grupos de Educación Primaria y tres grupos de Educación Infantil: en total, unos 200 alumnos, aproximadamente 100 de cada titulación. VALORACIÓN DEL PROFESORADO Antes de comenzar a detallar los resultados, señalaremos que hemos recogido 12 cuestionarios de 17 de los profesores que han impartido su docencia en dicho periodo. En primer lugar pedimos a los compañeros que nos indicasen el valor que daban a esta actividad desde su asignatura. Sobre una escala de 1 a 10, la valoración media a esta pregunta fue de 8.66 puntos. Esto nos indica que, para la mayoría de ellos, la semana de observación ha sido un instrumento útil en sus asignaturas. 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
33 FIGURA 1 Puntuación de los profesores de diferentes asignaturas Fuente: Elaboración propia. La segunda cuestión consistía en que estimaran la importancia que podía tener esta semana de observación en la formación del maestro. En este sentido la respuesta fue muy positiva, puesto que la media se situó en 9.41 puntos. FIGURA 2 Puntuación de los profesores a la semana de observación Fuente: Elaboración propia. Ambas respuestas nos permitieron concluir que, para la mayoría de los profesores que contestaron el cuestionario, la semana de observación supuso una actividad provechosa para su alumnado, atribuyéndole un papel fundamental en su formación como maestros. Varios incidieron en valorar como algo especialmente positivo la posibilidad de conectar la teoría y la práctica, siendo muy útil para el alumno, de cara a ilustrar y comprender mejor muchos de los aprendizajes realizados antes y después a esta experiencia. Otro de los argumentos positivos 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
34 fue la incidencia de esta semana en la motivación del alumnado, notando que muchos regresaron a las clases con un interés renovado en la profesión (Bueno, 2004). Entre los aspectos negativos que se señalaron se encuentran: 1) La fecha en la que se desarrolló la actividad, sugiriendo que habría que pensar en posibilidades más adecuadas. 2) Que los centros fuesen seleccionados por los propios alumnos. 3) El hecho de que la semana de observación se situase en el segundo cuatrimestre, hizo que algunas asignaturas impartidas durante el primero no pudieran participar en la actividad. VALORACIÓN DEL ALUMNADO Al finalizar el primer curso, en el momento del examen final, se les pasó a los alumnos un cuestionario anónimo de valoración de la actividad de observación, realizada unas semanas antes. Elegir este momento supuso que cumplimentasen el cuestionario prácticamente el 100% de los alumnos seleccionados: 95 de Educación Primaria y 101 de Educación Infantil. El cuestionario se componía de 5 cuestiones sencillas, rápidas de contestar y claves para seguir o no con esta actividad interdisciplinar e interdepartamental en los cursos siguientes y, en su caso, para mejorar aquellos aspectos que viésemos necesarios. En primer lugar les pedimos una valoración global de la actividad, optando por una puntuación de 1 a 10. Las puntuaciones fueron realmente altas. Solo un alumno las puntuó de manera negativa con un 4 y la media fue de 9,47 sobre 10. Esto pone de relieve el entusiasmo con el que acudieron, pero sobre todo con el que regresaron, de su primera experiencia en el rol de maestros. FIGURA 3 Valoración de los alumnos de la semana de observación. Fuente: Elaboración propia. En la pregunta sobre la importancia que los alumnos han otorgado a la semana de observación, los estudiantes, tanto del Grado de Educación Infantil como del Grado de Educación Primaria, la han considerado imprescindible (80% en Infantil y un 77% en Primaria) y positiva ( un 20 % en Infantil y un 23% en Primaria) como podemos apreciar en la siguiente figura. 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41
35 FIGURA 4 Importancia que dan los alumnos a la semana de observación. Fuente: Elaboración propia. También se les pidió que describiesen dos aspectos positivos de la actividad. El tipo de comentario fue similar en la mayoría de los alumnos. Las respuestas las recogimos en torno a seis categorías, que agrupan las diferentes formulaciones de los alumnos y que aparecen en la siguiente tabla: TABLA 1 Aspectos positivos de la semana de observación según el alumnado. Fuente: Elaboración propia. Posteriormente se solicitaron dos aspectos negativos de la actividad. Las respuestas también fueron muy similares para la mayoría de los alumnos ya que el 27% de ellos no contestó, lo que valoramos positivamente. También queremos destacar que, a más de la mitad de los alumnos que sí contestó, les pareció poco tiempo su primera “experiencia docente”. Las respuestas se reflejan en la siguiente tabla: 2013 • Año XV • N.º 15: 27-41