scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Estudios de hábitos de salud en el alumnado de 9-10 años del C.E.I.P. Santo Domingo de Silos en Bormujos

Aroca Cobos, María del Carmen

Abstract

El presente Trabajo Fin de Grado busca conocer la relación directa que existe entre los hábitos de vida inadecuados o poco saludables y la obesidad infantil. Para ello, se realizó un estudio de aquellos factores, como la alimentación inapropiada, la inactividad física y las insuficientes horas y calidad de sueño, considerados como unos de los “principales” en favorecer el desarrollo de obesidad infantil. Los sujetos estudiados han sido los alumnos de 4º de Primaria del C.E.I.P Santo Domingo de Silos, Bormujos (Sevilla). Como técnica de investigación cuantitativa, a cada uno de los alumnos se les pidió que cumplimentaran tres cuestionarios: uno sobre la alimentación en relación con la dieta mediterránea, otro sobre actividad física y otro sobre el sueño. El fin de esta investigación ha sido conocer los hábitos de salud del alumnado de 9-10 años del centro mencionado, para poder relacionar los resultados obtenidos con un mayor o menor índice de salud y con posibles riesgos de desarrollo de obesidad infantil. Tras un análisis exhaustivo y pormenorizado de los resultados obtenidos en esta investigación, concluimos lo siguiente. La sociedad está cada vez más concienciada de la importancia y relación directa que hay entre la alimentación, la actividad física y el descanso con la salud. No obstante, analizando un grupo poblacional de temprana edad, los datos recogidos se alejan en gran medida de los estándares de una vida saludable.

Full text

1 ESTUDIO DE HÁBITOS DE SALUD EN EL ALUMNADO DE 9-10 AÑOS DEL C.E.I.P SANTO DOMINGO DE SILOS EN BORMUJOS TRABAJO FIN DE GRADO Investigación en el ámbito de la educación Autora: María del Carmen Aroca Cobos Titulación: Grado de Educación Primaria, mención Educación Física Curso Académico: 2020/2021 Tutor: Antonio Jesús Sánchez Oliver 2 ÍNDICE RESUMEN 4 1. INTRODUCCIÓN 5 2. JUSTIFICACIÓN 7 3. MARCO TEÓRICO 9 3.1. ESTILO DE VIDA EN NIÑOS ESPAÑOLES 9 3.2. HÁBITOS SALUDABLES EN NIÑOS 9 3.3. ACTIVIDAD FÍSICA 9 3.3.1. Actividad Física y Salud 9 3.3.2. Actividad Física y Enfermedad 10 3.3.3. Situación actual de la actividad física en los niños españoles 12 3.4. DIETA MEDITERRÁNEA 13 3.4.1. Dieta Mediterránea y Salud 13 3.4.2. Dieta Mediterránea y Enfermedad 14 3.4.3. Situación actual de alimentación en los niños españoles 15 3.5. CALIDAD Y CANTIDAD DE SUEÑO 16 3.5.1. Horas de sueño y Salud 16 3.5.2. Horas de sueño y Enfermedad 16 3.5.3. Situación actual del sueño en los niños españoles 16 3.6. OBESIDAD INFANTIL 17 3.6.1. Hábitos 22 3.6.2. Situación especial 23 3.6.3. Situación actual 24 4. OBJETIVOS 25 4.1. OBJETIVO GENERAL 25 4.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS 25 5. METODOLOGÍA 26 3 5.1. Test de calidad de la Dieta Mediterránea KIDMED 26 5.2. Cuestionario Actividad Física para niños PAQ-C 27 5.3. Cuestionario sobre el índice de la calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) 27 6. RESULTADOS 28 6.1. Resultados del Test de calidad de la Dieta Mediterránea KIDMED 28 6.2. Resultados del cuestionario de Actividad Física para niños PAQ-C 32 6.3. Resultados del cuestionario sobre la calidad del sueño PSQI 36 7. DISCUSIÓN 43 7.1. Discusión sobre la calidad de alimentación calculado por KIDMED 43 7.2. Discusión sobre condición física calculada por PAQ-C 45 7.3. Discusión sobre la calidad y cantidad de sueño calculado por Pittsburgh 47 8. CONCLUSIONES 49 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 51 ANEXOS 60 Anexo I. Consentimiento familiar 60 Anexo II. Test de calidad de la Dieta Mediterránea KIDMED 61 Anexo III. Cuestionario Actividad Física para niños PAQ-C 62 Anexo IV. Cuestionario sobre el índice de la calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) 64 4 RESUMEN El presente Trabajo Fin de Grado busca conocer la relación directa que existe entre los hábitos de vida inadecuados o poco saludables y la obesidad infantil. Para ello, se realizó un estudio de aquellos factores, como la alimentación inapropiada, la inactividad física y las insuficientes horas y calidad de sueño, considerados como unos de los “principales” en favorecer el desarrollo de obesidad infantil. Los sujetos estudiados han sido los alumnos de 4º de Primaria del C.E.I.P Santo Domingo de Silos, Bormujos (Sevilla). Como técnica de investigación cuantitativa, a cada uno de los alumnos se les pidió que cumplimentaran tres cuestionarios: uno sobre la alimentación en relación con la dieta mediterránea, otro sobre actividad física y otro sobre el sueño. El fin de esta investigación ha sido conocer los hábitos de salud del alumnado de 9-10 años del centro mencionado, para poder relacionar los resultados obtenidos con un mayor o menor índice de salud y con posibles riesgos de desarrollo de obesidad infantil. Tras un análisis exhaustivo y pormenorizado de los resultados obtenidos en esta investigación, concluimos lo siguiente. La sociedad está cada vez más concienciada de la importancia y relación directa que hay entre la alimentación, la actividad física y el descanso con la salud. No obstante, analizando un grupo poblacional de temprana edad, los datos recogidos se alejan en gran medida de los estándares de una vida saludable. Palabras clave: obesidad, hábitos saludables, actividad física, dieta mediterránea, calidad y cantidad de sueño, niñez. ABSTRACT This Final Degree Project seeks to know the direct relationship that exists between inappropriate or unhealthy lifestyle and childhood obesity. For this, a study was carried out of those factors, such as inappropriate diet, physical inactivity and insufficient hours and quality of sleep, considered as one of the "main" factors in favoring the development of childhood obesity. The studied subjects were the 4th grade students of Santo Domingo de Silos school, Bormujos (Seville). As a quantitative research technique, each of the students was asked to fill out three questionnaires: one about diet in relation to the Mediterranean diet, another about physical activity, and another about sleep. The purpose of this research has been to know the health habits of 9-10 year-old students from the school, in order to be able to relate the results obtained with a higher or lower health index and with possible risks of developing childhood obesity. After an exhaustive and detailed analysis of the results obtained in this research, we conclude with the following main idea. Society is increasingly aware of the importance and direct relationship between diet, physical activity and rest with health. However, analyzing a population group of early age, the data collected is far from the standards of a healthy life. Keywords: obesity, healthy habits, physical activity, mediterranean diet, quality and quantity of sleep, childhood. 5 1. INTRODUCCIÓN La obesidad es una “enfermedad crónica”, producto de múltiples factores, que generalmente comienza en la niñez y adolescencia, como consecuencia de una “acumulación excesiva de tejido graso en todo el cuerpo de la persona, manifestándose en un exceso de peso como resultado de un desbalance entre el gasto energético y la cantidad de alimentos que se ingieren” (Aguilera et al., 2019). Dicho desequilibrio con el paso del tiempo lleva a desencadenar patologías graves, como enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes mellitus, problemas respiratorios y cáncer de mama, cáncer de colon, entre otros. En la actualidad las alarmantes cifras arrojadas por distintos estudios basados en la obesidad infantil, dejaron en evidencia que cada vez son más los casos de menores que padecen sobrepeso u obesidad, lo que lleva a considerar a dicha enfermedad como una “problemática” que afecta a nivel mundial (OMS, 2020). En un estudio que realizó la OMS (“Organización Mundial de la Salud”), en el año 2012, se obtuvo que en España, el “48,4% de los niños y adolescentes de entre los 8 y los 13 años presentaban sobrepeso u obesidad, mientras que en los adolescentes de entre 14 y 17 años se da en un 25,5%” (OMS, 2012). Los datos revelados por el estudio ALADINO 2013 fueron que la prevalencia de exceso de peso en menores de 7 y 8 años en España es del 43 % (“24,6 % con sobrepeso y 18,4 % con obesidad”) (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición [AESAN], 2013). En el último estudio, ALADINO 2019, se obtuvieron resultados similares a los de 2013, aunque con una leve tendencia a la baja. El 40,8% de entre 7 y 8 años presentaron exceso de peso (“22,8% con sobrepeso y 18,1% con obesidad”) (AESAN, 2019). Lo preocupante de todo esto, es que si esta situación no se logra revertir, los menores que sufran de obesidad, muy probablemente desarrollen alguna o varias de las enfermedades vinculadas a la misma, como marcadores inflamatorios, síndrome metabólico, hipertensión, colesterolemia, daños psicológicos, depresión, baja autoestima, entre otras (AESAN, 2013). Aquellos menores que padecen sobrepeso y/o 6 obesidad muy probablemente sufran sobrepeso y/o obesidad en la adultez (Majem et al., 2003; Martínez et al., 2009). Teniendo en cuenta los diversos estudios, como los mencionados anteriormente (estudios de la OMS, informes ALADINO), que han investigado y analizado esta preocupación actual, es de suma importancia que se lleven a cabo políticas que realmente logren frenar el avance de nuevos casos de obesidad infantil y revertir aquellos otros que ya padezcan la enfermedad. Para lograr políticas efectivas, éstas deberían centrarse en varios puntos específicos que afectan al desarrollo de la obesidad. Aunque se sabe que la genética tiene cierta influencia, no es el único factor que determina que un niño comience a aumentar de peso, es por ello que se debe estudiar en profundidad todos los aspectos que rodean y condicionan el estilo de vida de un individuo, sobre todo desde la infancia (OMS, 2016). El tratamiento en menores con obesidad debe ser siempre de manera integral, teniendo en cuenta tres conceptos fundamentales: alimentación, actividad física y modificaciones de la conducta. Es por eso, que en este estudio se trató de hacer hincapié puntualmente en 3 factores: la alimentación, la actividad física y las horas de sueño, pero bien sabemos que los factores podrían ser aún muchos más (Martínez et al., 2009). La alimentación es considerada unas de las principales causas de la obesidad, ya sea por la calidad nutricional de los alimentos, como por la cantidad que se ingiere, ambos conceptos “calidad y cantidad” van siempre de la mano (Rodrigo-Cano et al., 2017). Hoy en día existen en el mercado un sin fin de opciones de alimentos que son de fácil y rápida cocción, o bien el menú ya preparado, que hace que las familias tengan resuelto de manera rápida lo que van a comer, siendo estas opciones muy pocas veces saludables (Marti et al., 2021). En cuanto a la actividad física, se conoce que en los últimos años, son cada vez más los niños que prefieren quedarse en casa frente alguna pantalla, ya sea televisión, video juegos, ordenador, etc., en vez de practicar alguna actividad física, volviéndose así, individuos sedentarios (García-Matamoros, 2019; Philipson y Posner, 2003). Un 7 estudio realizado por Daradkeh et al. (2015), dejó demostrado que “tanto la AF como la visualización de la TV son variables independientes y están relacionadas de forma directa con el riesgo de sufrir problemas metabólicos como la obesidad”. Por último, pero no menos importante, el sueño, la cantidad de horas que un niño descansa son fundamentales para el desarrollo infantil. En la actualidad los niños y adolescentes pasan muchas más horas de las recomendadas frente a aparatos tecnológicos, provocando que se retrase el comienzo del período del sueño y como consecuencia se acorte la duración del mismo. Diversos estudios demostraron que la "cultura de la somnolencia", “socialmente aceptada”, va de la mano de un menor rendimiento cognitivo. Se ha demostrado que la pérdida o desorden de los patrones entre “sueño-vigilia” y “alimentación-ayuno”, podría “derivar en alteraciones metabólicas prematuras orientadas a desórdenes como la obesidad” (Escobar et al., 2013). 2. JUSTIFICACIÓN La obesidad infantil es producto de diversos factores, por lo que se la denomina “multifactorial”, debido a que se origina a causa de aspectos biológicos, sociales, económicos, culturales y de comportamiento que envuelven al niño (Álvarez-Mieres, 2019; Villagrán-Pérez et al., 2010). Lo que significa que los orígenes de la obesidad son productos de aquellos estilos de vida transferidos de padres a hijos, sumando los factores externos al entorno familiar, dentro de los que se encuentran los hábitos alimentarios inapropiados, la escasa o falta de actividad física y la elevada preferencia por aquellas actividades sedentarias. Todos estos estilos de vida son considerados modificables tanto de manera individual como sociocultural, pero para ellos es fundamental que las familias y el ámbito escolar tomen conciencia de la importancia que posee el llevar a cabo un estilo de vida saludable (Montesinos-Barrios, 2014). Ahora bien, cuando se habla de llevar una alimentación saludable, hace referencia a que una persona incorpore en su dieta diaria la mayor variedad de alimentos posibles, dependiendo de cuales sean sus requerimientos nutricionales y de realizar al menos las 4 comidas principales (“desayuno, almuerzo, merienda y cena”), de esa forma, el 8 individuo garantiza que le está brindando a su organismo todos aquellos nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento, y en el caso de los niños un adecuado crecimiento y desarrollo. Evidencias científicas (estudio PREDIMED, ensayos clínicos publicados en PubMed) han determinado que la denominada “dieta mediterránea” es un ejemplo claro de alimentación saludable (Serra-Majem y Ortiz-Andrellucchi, 2018). Estudios han demostrado la importancia de realizar el desayuno, debido a los grandes beneficios que brinda el consumo del mismo en relación con el apetito y por ende el control del peso, evitando así el desarrollo de la obesidad infantil, lo que lleva automáticamente a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles (López- Sobaler et al., 2020; Galiano-Segovia y Moreno-Villares, 2010). Para combatir a la obesidad primero es necesario que se reconozca la existencia de la problemática y se acepte a nivel mundial. No basta con solo mejorar los comportamientos de los individuos a modo personal, sino que también hace falta que los gobiernos adopten políticas de gran impacto, enfocadas en la educación para la salud. En la actualidad, es prácticamente imposible que las personas puedan modificar sus hábitos de manera sostenida en el tiempo, debido a los constantes estímulos externos que repercuten en su entorno, como por ejemplo las publicidades de alimentos (Bolaños-Ríos, 2009). Los niños y adolescentes no poseen la posibilidad de elegir el entorno en el cual vivir, ni los alimentos que consumir (sobre todo los niños), sumado a que presentar mayor dificultad, debido a su inmadurez intelectual, de comprender en su totalidad las consecuencias a largo plazo que conllevan sus estilos de vida. Por ello, se les considera como “grupo de riesgo”, por lo que la familia es la principal influencia que los menores reciben (Barrientos-Pérez y Flores-Huerta, 2008). Pese a saber todo lo anterior, aún no se han desarrollado programas que apoyen a los padres para que éstos puedan modificar sus hábitos considerados no saludables y de ese modo lograr prevenir la obesidad infantil. Para ello, es necesario diseñar e implementar intervenciones integrales que abarquen todos los factores ambientales (Bolaños-Ríos, 2009). 9 3. MARCO TEÓRICO 3.1. ESTILO DE VIDA EN NIÑOS ESPAÑOLES Según la definición de la OMS el estilo de vida es la "forma general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características personales" (Cerón-Souza, 2012). Se considera estilo de vida saludable al conjunto de hábitos, conductas y comportamientos que permiten a los individuos adquirir un grado de satisfacción y bienestar pleno a lo largo de sus vidas (Díaz, Belén y Torres, 2015). Todo estilo de vida se forja durante los primeros años de vida dentro del núcleo familiar y se consolida durante la niñez (etapa escolar), por lo que es muy importante llevar a cabo hábitos saludables dentro del entorno del menor, para que los mismos sean incorporados y perduren en el tiempo (Pérez-Villasante et al., 2008). A continuación nos centraremos en tres factores de gran relevancia en relación al estilo de vida de los niños españoles en general y a la obesidad infantil en particular, como son: la actividad física, la alimentación basada en la dieta mediterránea y la calidad y cantidad de sueño. 3.2. HÁBITOS SALUDABLES EN NIÑOS 3.3. ACTIVIDAD FÍSICA Según la OMS (2020) se considera actividad física a “todo aquel movimiento corporal generado por los músculos esqueléticos que requiere gasto de energía”. 3.3.1. Actividad Física y Salud Para la OMS (2006) "la salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad". No cabe duda que la actividad física es primordial para el desarrollo de una salud mental, física y 16 3.5. CALIDAD Y CANTIDAD DE SUEÑO Las horas en las que un individuo descansa en posición horizontal son esenciales para restaurar el cerebro y el cuerpo, los cuales están estresados por la actividad del día. Varios expertos recomiendan un descanso de entre 7 y 8 horas (Galan-Lopez et al., 2021). 3.5.1. Horas de sueño y Salud “El Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN”, declara que “un buen sueño es importante para un mejor rendimiento físico e intelectual”, lo que significa que “el descanso debe ser de calidad y con una duración adecuada” (Pérez- Menéndez, 2021). Varios estudios remarcan que la actividad física es un factor fundamental para luego lograr un sueño adecuado, evitando trastornos tales como el insomnio, parasomnias o somnolencia diurna, mejorando así notoriamente la cantidad y calidad del sueño (Galan-Lopez et al., 2021). 3.5.2. Horas de sueño y Enfermedad Varios estudios en los que se apoya la SEN han demostrado que la “privación crónica” del sueño es tan perjudicial para el ser humano como el dormir de manera prolongada. Dormir mal puede desembocar en complicaciones endocrinas, metabólicas, psicológicas y/o psicomotoras. En menores puede verse alterado su desarrollo emocional y/o cognitivo, acarrear problemas como obesidad, hiperactividad o bajo rendimiento (Galan-Lopez et al., 2021). 3.5.3. Situación actual del sueño en los niños españoles Según el Dr. Fernando Baixauli (2021), la pandemia del COVID-19 ha generado un quebrantamiento total de las rutinas familiares, en donde los niños no tienen un horario determinado para las distintas actividades del día, sumado a “la interrupción de sus actividades extraescolares deportivas, paseos con los amigos, ver a sus familiares, unido al miedo e incertidumbre hacia la enfermedad, los comentarios de los adultos, las noticias constantes sobre el número de fallecidos y el no recibir respuesta de cuándo acabará esta situación, aumentan los trastornos del sueño y está 17 ocasionando problemas de ansiedad, de obesidad y educativos”. El doctor, señala que las alteraciones más frecuentes en niños están siendo el insomnio, las parasomnias y las pesadillas. Por si fuera poco, los niños de menor edad han incrementado los casos de la negativa a irse a la cama y los despertares nocturnos. 3.6. OBESIDAD INFANTIL La obesidad es una “enfermedad que se caracteriza por la acumulación de grasa en el tejido adiposo superior al 20% del peso corporal de una persona en relación a la edad, la talla y el sexo con un balance energético positivo sostenido durante un tiempo prolongado”. “Es un trastorno multifactorial debido a que se puede desarrollar por factores genéticos, psicosociales, metabólicos, y ambientales. La obesidad infantil es uno de los factores de riesgo relacionados al incremento de enfermedad cardiovascular en la adultez”. “La obesidad infantil es una de las problemáticas de salud pública más graves que acarrea el siglo XXI. El problema se da a nivel mundial y está impactando progresivamente a varios países de bajos y medianos ingresos” (OMS, 2021). Los niños que padecen de obesidad generalmente registran una percepción negativa de su figura y su aspecto físico, tienen baja autoestima, un grado de confianza disminuido en las capacidades físicas propias y muy poco interés para involucrarse en actividades físicas; y pueden llegar a sufrir discriminación, exclusión social y depresión (Liria, 2012). Es por eso que es de suma importancia avanzar en su estudio y análisis, para de ese modo lograr determinar qué factores son fundamentales para el desarrollo de dicha enfermedad y así lograr luchar contra la obesidad infantil a nivel mundial. Se conoce que los hábitos de todo niño se ven influenciados por su entorno, el cual está integrado por tres sistemas: Microsistema: este sistema le corresponde a la familia del niño, que es la encargada de determinar las pautas de crianza (exposición a las distintas pantallas) y los hábitos alimentarios. Por este motivo, el entorno familiar es un factor muy importante al momento de establecer políticas para la prevención y control de la obesidad (Macias-M et al., 2012). 18 Mesosistema: compuesto principalmente por el barrio y el entorno educativo; estos emplean una importante influencia, determinada por la cultura y las normas locales a las que el menor busca adaptarse. El entorno que envuelve a los menores muchas veces puede influenciar en su estado nutricional, ya que les brinda de modo accesible todo tipo de alimento. Por otro lado, gracias a diversos estudios las escuelas han sido reconocidas como contextos importantes influyentes en los hábitos vinculados con la salud de los niños. Estudios científicos dejan en evidencia que aquellos alimentos que proveen las instituciones educativas son opciones poco saludables (Macias-M et al., 2012; Lake y Townshend, 2006). Macrosistema: conformado fundamentalmente por aquellos factores sociales, políticos y económicos que integran la sociedad. La obesidad infantil es un asunto prioritario a nivel mundial, y es prioridad para la agenda pública de los Gobiernos; es por eso, que para lograr combatir la obesidad se han propuesto políticas, planes, programas y proyectos que tienden a disminuir su incidencia (Mussini y Temporelli, 2013). Desde el año 2002 la OMS hizo pública su preocupación por la obesidad, y planteó una serie de recomendaciones para que sean incorporados en las políticas públicas de sus países miembros. Figura 1. “Modelo ecosocial para estudiar los factores asociados a la obesidad” 19 Fuente: “adaptado de Rivera Donmarco et al. Determinantes de la obesidad: marco conceptual y evidencia científica. Obesidad en México, recomendaciones para una política de Estado. México, D.F: UNAM, Dirección General de Publicaciones y Fomento; 2012. p. 432”. El factor principal que lleva a que una persona padezca sobrepeso u obesidad es un desorden energético entre calorías ingeridas y calorías gastadas (OMS, 2021). Esto ocurre cuando: ● existe un incremento en la ingesta de alimentos con alto contenido calórico (hipercalóricos) ricos en grasa (Villagrán-Pérez, 2010); y ● una disminución en la realización de la actividad física, ya sea por el tipo de trabajo a desempeñar, los medios de transportes, las distancias y la creciente urbanización (OMS, 2021). Por lo general aquellas modificaciones en los hábitos alimenticios y en la actividad física son producto de cambios ambientales y sociales vinculados al desarrollo y la escasez de políticas de apoyo en áreas como la salud, el medio ambiente, los medios de transporte, el procesamiento, la distribución y comercialización de los alimentos, y la educación (Villagrán-Pérez, 2010; OMS, 2021). Se considera que un “Índice de Masa Corporal (IMC) elevado es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades no transmisibles”. La obesidad infantil se vincula con una elevada probabilidad de provocar muerte temprana y discapacidad en la edad adulta. Así como sufrir dificultades respiratorias, mayor riesgo de padecer fracturas e hipertensión, enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos (OMS, 2021). A medida que aumenta el IMC de una persona, niño o adulto, mayor es el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles (Suárez-Carmona y Sánchez-Oliver, 2018). En el año 2006, según la última encuesta Nacional de Salud realizada, España se situaba en el tercer país, a nivel mundial, con más niños obesos, superado solo por EEUU y Reino Unido. Los datos que arrojó dicha encuesta dejaron entrever que la situación de la población infantil era realmente preocupante, un 18,7% de sobrepeso y un 8,9% de obesidad en los niños (Oliva et al., 2008). 20 Un año más tarde, en 2007, los estudios científicos anuncian que ya se había superado la cifra del 50% de la población española con sobrepeso y/o obesidad. Más de la mitad de los adultos y uno de cada cuatro niños están por encima de su peso saludable. En los años 2011-2012 y 2013, tanto la OMS como UNICEF, lanzaron al mundo que “combatir la obesidad es una prioridad sanitaria a nivel mundial” (Aguilera et al., 2019). Esta terrible situación en la que España estaba enmarcada, además de muchos otros países, llevó a que desde 2013, la AMA (Asociación Médica Americana), la Codificación Internacional de Enfermedades y la World Obesity Federation, considerasen la obesidad como enfermedad (Aguilera et al., 2019). En el Estudio THAO de 2015, sobre prevención de la obesidad infantil, se dejó en evidencia que “uno de cada tres niños de 3 a 12 años en España tiene exceso de peso, siendo la prevalencia más elevada en los niños que en las niñas” (SEN, 2015). En 2017 España era el segundo país europeo en obesidad infantil, con un 44% de sobrepeso. Los últimos estudios y análisis realizados por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en el año 2020 exponen cifras alarmantes, dejando ver que “el 34 % de la población española de entre 3 y 24 años tiene sobrepeso u obesidad, cifra que va en aumento hasta casi el 40% en el caso de los menores de entre 3 y 8 años, siendo el 39,2% de los varones de entre 3 y 24 años y el 28,4% de mujeres de esa misma edad” (SEC, 2020). Gracias a diversos estudios científicos se puede saber con certeza, que tanto la obesidad como las enfermedades no transmisibles son en su mayoría altamente prevenibles. Para ellos es necesario que los tres sistemas que rodean al niño/adolescente funcionen con el mismo objetivo, “brindar hábitos saludables” que permitan influir en las elecciones de las personas, siendo la opción más sencilla la más saludable, y así poder hacerle frente al sobrepeso y la obesidad (OMS, 2021). Si el niño crece en un entorno en donde se le enseña un estilo de vida saludable, él mismo será capaz con el tiempo de poder optar por aquellas elecciones que sean favorables a su salud, tales como: ● elegir alimentos que no sean ricos en grasas totales y en azúcares, evitando así alta ingesta de calorías. 21 ● aumentar el consumo de hortalizas, frutas, cereales integrales, legumbres y frutos secos. ● realizar al menos 60 minutos por día de actividad física (OMS, 2021). Lo detallado arriba solo es posible si al niño se le permite el acceso a un estilo de vida saludable. Es por ello que el plano social es fundamental en la vida de todo menor, a través de la “ejecución sostenida de políticas demográficas”, que faciliten la realización de actividad física diaria, la posibilidad y disposición de acceder a aquellos alimentos saludables (OMS, 2021). En cuanto a la industria alimentaria, la misma podría contribuir a que los individuos accedan a una alimentación saludable si: ● reduce el contenido de grasas (saturadas y trans), azúcares y sodio de los alimentos procesados. ● asegura que las opciones de alimentos saludables y nutritivos estén disponibles y sean accesibles para todos. ● promueve publicidades en donde se intente vender alimentos saludables y se apoye la práctica de actividad física (OMS, 2021). En la "Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2004, se detallan aquellas medidas necesarias para respaldar la alimentación saludable y la actividad física diaria, buscando incentivar, favorecer y apoyar la iniciativa de todos aquellos interesados, a que adopten medidas a nivel mundial, regional y local para mejorar los hábitos de vida de la población” (OMS, 2020). En la Declaración política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 2011, sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, se visibiliza la importancia de concienciar sobre una alimentación sana y la realización diaria de actividad física (ONU, 2011). En dicha Declaración se asume el compromiso de promover la aplicación de la "Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud", introduciendo políticas y medidas destinadas a la promoción de alimentos saludables y a aumentar e incentivar a la realización de actividades físicas (OMS, 2021). Para que dicha “Estrategia Mundial” alcance su objetivo, la OMS desarrolló el Plan de acción a nivel mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles (2013-2020), con el cual buscan alcanzar y cumplir los compromisos de la Declaración Política de las Naciones Unidas sobre 22 las Enfermedades No Transmisibles, recibiendo el apoyo de los Jefes de Estado y de Gobierno en el año 2011, con el objetivo de favorecer a los avances vinculados a las enfermedades no transmisibles que deben alcanzarse como meta inicial, en el año 2025, incluyendo una disminución del 25% en la mortalidad temprana a causa de dichas enfermedades para esa fecha y detención de los casos con obesidad infantil a nivel mundial para coincidir con las tasas de 2010 (OMS, 2021). 3.6.1. Hábitos Como se sabe, los niños son grandes receptores de todo lo que pasa a su alrededor, es por ellos que las publicidades que aparecen en los canales y programas infantiles, buscan la manera de llamar la atención de los menores, logrando que los niños quieran lo que ven. Dichas publicidades y programas orientados a los alimentos, no suelen ir de la mano de lo que se considera una alimentación o hábito saludable, sumado a que los niños quedan tan hipnóticos con los programas, que sin darse cuenta pasan varias horas frente a las pantallas, generando muchas veces que los menores prefieran quedarse sentados viendo la televisión, tablet o cualquier otra tecnología en vez de ir a jugar, provocando que se conviertan en niños sedentarios (Menéndez-García y Franco-Díez, 2009; Villagrán-Pérez, 2010). A continuación detallaremos el resultado que se obtuvo en un experimento que llevó a cabo un médico estadounidense. El motivo de realizar dicho experimento fue por la manera en la que los medios de comunicación influyen en los hábitos de niños y adolescentes. Para comprobar la veracidad de esta hipótesis, la propuesta de este médico se centró en Barrio Sésamo, un programa infantil muy visto por los menores en aquel momento. Su protagonista, llamado Triki, alias “el monstruo de las galletas”, pasó de comer galletas a todas horas a incorporar frutas y hortalizas en su día a día. El fin fue intentar concientizar a los niños que estos tipos de alimentos, como las galletas, no se pueden comer en todo momento, solo en ocasiones puntuales. La idea de esta campaña era incluir en cada episodio recomendaciones sobre hábitos alimenticios, higiene corporal y ejercicio físico. Un año después de esta iniciativa, se comprobó que 4 de cada 10 niños se habían aficionado a las frutas y hortalizas. Por tanto, se habla de una influencia positiva en un 40% de la población infantil estadounidense (BBC, 2005; HOLA, 2005). 23 3.6.2. Situación especial Gracias a diversos estudios y encuestas es de público conocimiento que tanto el sobrepeso como la obesidad infantil han ido en incremento a lo largo de los años, generando así una preocupación a nivel mundial, lo que llevó a la OMS a declarar a la obesidad como la “epidemia más importante del siglo XXI”. Estadísticas a nivel mundial arrojan que en 1975, 5 millones de niños tenían obesidad, y en 2016, la cifra aumentó a 50 millones de niños. Es decir, se ha multiplicado por 10 en 40 años (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2006; Ceballos-Macías et al., 2018). La evidencia científica determinó que aquellos estilos de vida, como la ingesta excesiva de alimentos hipercalóricos, la inactividad física o sedentarismo y las horas de sueños inapropiadas dadas durante un tiempo prolongado, conlleva al desarrollo del sobrepeso u obesidad. Esto suele darse porque las estrategias terapéuticas y preventivas orientadas a la problemática “obesidad” no llegan a abarcar a todo el problema en sí, debido a su pobre desarrollo en el procedimiento asistencial, causado por los desacuerdos entre los países interesados en la problemática y por dificultades que existen a la hora de intervenir, generando una falta de adhesión por parte del paciente y profesionales (Galan-Lopez et al., 2020). En 2017, un estudio realizado por el Imperial College de Londres y la OMS, concluyó que si se mantenía la tendencia del momento del brutal incremento de niños con obesidad, para 2022 habría más números de menores con obesidad que con un estado de desnutrición (OMS, 2017). Otros expertos que integran “The Copenhagen City Heart Study” dicen que la obesidad infantil junto con el sedentarismo deriva en discapacidad prematura, entre 8 y 12 años antes, y en una mortalidad precoz, entre 3 y 7 años hasta 10 años antes. Cabe hacer una mención especial a la brecha económica entre familias con mayor y menor renta, muy influyente también en esta situación. Según el estudio ALADINO, en 2019, la problemática de sobrepeso y obesidad afectan al 23% de las familias más pobres frente al 11% de las familias con renta más alta. Una de las posibles causas que se contemplan en este estudio es que, por ejemplo, la fruta puede costar 2-3 veces más que un dulce 24 ultraprocesado. No obstante, se puede comer sano y no demasiado caro, hay que saber elegir entre las diferentes opciones que tenemos en el mercado (AESAN, 2019). 3.6.3. Situación actual Actualmente, nos situamos en la triste cifra de que “4 de cada 10 niños de 6 a 9 años” presentan sobrepeso. Y el problema se agrava aún más cuando el 80% de los padres de los escolares con sobrepeso perciben esta situación como algo normal. Considerando los factores y datos expuestos anteriormente, si la situación continua así, estudios estadísticos científicos prevén que en 2050 habrá un 70% de sobrepeso infantil, lo cual traería unas consecuencias insostenibles para el actual sistema sanitario (AESAN, 2019; Liñán et al., 2016). Muchos son los profesionales educativos y sanitarios que desde años atrás han manifestado sus quejas al gobierno, el cual en vez de contribuir a buscar soluciones eficaces para combatir esta terrible enfermedad, piensa, y de hecho así ha sido, en acotar la carga horaria de educación física que se lleva a cabo dentro de los colegios (Beltrán-Carrillo, 2014). Sabemos todos que la alimentación está estrechamente relacionada con la obesidad. No obstante, hemos podido comprobar que esta enfermedad incluye otros factores, también muy determinantes, como la actividad física, las horas de sueño, el metabolismo, la genética, la familia, la cultura, etc. No todos guardan la misma relación con la obesidad, pero si forman parte de la solución o incluso del problema (García-Milian y Creus- García, 2016; Liñán et al., 2016). Si se tienen buenos hábitos alimenticios y se realiza actividad física con frecuencia, el factor genético no va a ser condicionante y el niño no tendrá problemas de sobrepeso y/o obesidad. Si por el contrario, acostumbramos a un niño desde los primeros años de vida a todos aquellos alimentos no saludables para el organismo, cuando se le intente dar un alimento saludable, su primera reacción va a ser rechazarlo, mostrándose reacio a ellos. Se sabe también que revertir los malos hábitos es muy complejo, además de no 25 ser genérico para todos los individuos (Bastos et al., 2005; García-Milian y Creus- García, 2016). Por ello, se está intentando promover su prevención. Centrándonos en la obesidad infantil, es muy importante comenzar esta lucha desde la educación, siguiendo una sintonía entre el colegio y la familia; llevar una alimentación sana y equilibrada, como nuestra famosa dieta mediterránea; fomentar un estilo de vida activo, acostumbrar a los más pequeños a la actividad física diaria, limitando las horas sentados frente a aparatos electrónicos. Frenar esta enfermedad no es labor de un médico o medicamento farmacéutico, sino de todos (Liñán et al., 2016). 4. OBJETIVOS 4.1. OBJETIVO GENERAL  Conocer los hábitos de salud (alimentación, actividad física y sueño) más determinantes en niños de 9-10 años del C.E.I.P. Santo Domingo de Silos de Bormujos. 4.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS  Comparar los hábitos alimenticios, de sueño y de actividad física por sexo.  Identificar el grado de sedentarismo e inactividad física en los alumnos de 2º ciclo del centro.  Averiguar la relación que tienen los hábitos alimenticios de los alumnos analizados con la Dieta Mediterránea, estableciendo diferencias entre sexos.  Conocer la situación actual del sueño en los niños del centro escolar evaluados, y buscar su posible relación con problemas de sobrepeso y/o obesidad.  Constatar la importancia de llevar un estilo de vida saludable desde la infancia como prevención a futuras patologías. 32 En el caso de la ingesta de golosinas y/o caramelos es elevado el porcentaje en ambos sexos de alumnos que no las toman varias veces al día. El 23,8% de chicos y el 20% de chicas han señalado que sí las toman varias veces al día. 6.2. Resultados del cuestionario de Actividad Física para niños PAQ-C 33 La actividad física y/o deporte más realizado por los alumnos de entre 9 y 10 años del centro escolar en cuestión, son los juegos como el pilla-pilla. Pues, un 88% de los alumnos, de sexo masculino, que fueron analizados han indicado que han realizado este tipo de actividad. Además, junto con el fútbol, es la que más número de chicos han realizado 7 o más veces en una semana. Actividades como hockey y aerobic no han sido realizadas por ninguno de los alumnos. Otras de las que han tenido escasa presencia en los alumnos han sido bádminton, musculación y equitación. Por parte del sexo femenino, las actividades que no han realizado ninguna de las chicas son bádminton, rugby, hockey, balonmano y musculación. 34 Al igual que en el caso de los chicos, la actividad física más realizada por las chicas son los juegos como pilla-pilla, junto con el baile. Un 76,6% de las chicas lo han llevado a la practica en algún/os momentos de su semana. Nuevamente, la actividad que mayor número de alumnas ha llevado a cabo con una mayor moderación son los juegos como el pilla-pilla. Otras de las actividades físicas también realizadas por un alto porcentaje de chicas son patinar, caminar (como ejercicio) y jugar al pádel. En el sexo masculino, observamos como el mayor porcentaje de alumnos, en su tiempo de descanso, optan por “estar sentado (leer, hablar, tarea de clase)”; y el menor porcentaje, un 4,8%, corresponde a “correr y jugar intensamente todo el tiempo”. En el caso de las chicas, el mayor porcentaje pertenece a “correr o jugar un poco”, aunque ninguna de ellas ha indicado la opción de “correr y jugar bastante”. La opción “estar sentado (leer, hablar, tarea de clase)” también ocupa una importante posición. En ambos sexos el mayor porcentaje de lo que realizan hasta la comida (además de comer) pertenece a “estar sentado (leer, hablar, tarea de clase)”. En el sexo masculino el 54,8% y en el femenino el 43,3%. Otra de las opciones que más marcaron los alumnos fue “correr o jugar un poco”, el 28,8% de los chicos y el 30% de las chicas. 35 El 40,5% de los alumnos y el 50% de las alumnas indicaron que están siempre muy activos durante las clases de Educación Física. Los siguientes porcentajes mayores son del 28,6% del sexo masculino y 23,3% del sexo femenino, pertenecientes a la opción “a menudo”. Los menores porcentajes corresponden a la opción “casi nunca”. Mayormente, tanto chicos como chicas, indicaron que el número de tardes que pasan haciendo deporte, baile o juegos activos es de 2-3 (38,1% de chicos y 46,7% de chicas). El 23,8% de chicos y el 16,7% de chicas realizan alguna actividad (que implique mantenerse activo) prácticamente todos los días de la semana, 6-7 tardes. Un 4,8% del sexo masculino no realiza alguna actividad ninguna tarde de la semana, a diferencia del sexo femenino, que ninguna señaló esa opción. En el sexo masculino, el porcentaje más elevado que se ha obtenido es del 35,7%, perteneciente a realizar 2-3 veces deporte, baile o juegos activos en el fin de semana. En el sexo femenino, este porcentaje es de 46,7% y pertenece a realizar actividad física 4-5 36 veces en el fin de semana. El 14,3% de chicos y el 10% de chicas realizan una única vez en el fin de semana algo de actividad física. Tanto en el sexo masculino como en el femenino, en general, el día que menos actividad física realizan es el domingo; y el que más, el viernes y el jueves respectivamente. 6.3. Resultados del cuestionario sobre el índice de la calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) La hora más frecuente de acostarse, en ambos sexos, es a las 22.00. En el sexo masculino también hay un alto porcentaje que indicaron las 21.00. Se obtuvo también que, de media, en el 6,94% de los alumnos la hora de acostarse es a las 24.00. De nuevos ambos sexos coinciden en que la hora más frecuente de levantarse por la mañana es a las 8.00. El 21,43% de alumnos del sexo masculino y el 16,67% del sexo femenino, se levantan a las 7.00. En las chicas, también hay un notable porcentaje cuya 37 hora de levantarse suele ser a las 7.30. El menor porcentaje, tanto en chicas como en chicos, es a las 8.30 horas. En los chicos, el 33,33% tarda 30 minutos en dormirse. El 14,29% entre 1 y 2 minutos, y el 21,43% unos 10 minutos. El 23,81% indicó que tarda más de 30 minutos, entre los que encontramos algunos que tardan hasta 3 horas. El 40% de las chicas indicaron que tardan unos 10 minutos en dormirse. Más de un 13% de ellas tardan más de media hora y el 26,67% entre 1 y 5 minutos. El 64,2% de los chicos indicaron que duermes entre 8 y 9 horas, frente al 63,34% de las chicas. En ambos casos, se obtuvo que aproximadamente el 20% duerme 7 horas. El 16,67% de chicas y el 11,9% de chicos duermen 10 horas. Un pequeño porcentaje de chicos no saben las horas que duermen. A nivel general, lo más frecuente que ocurre en los chicos es que en el último mes, en 3 o más veces a la semana, no han podido conciliar el sueño en la primera media hora. A las chicas les ha ocurrido esto más en 1 o 2 ocasiones a la semana. 38 El 28,57% de los chicos no se han despertado en ninguna ocasión durante la noche en el último mes; y al 30,95% les ha sucedido 3 o más veces a la semana. El 23,33% de las chicas ninguna vez se han despertado durante la noche, al 40% de ellas les ha ocurrido 1 o 2 veces a la semana, y al 20% en 3 o más ocasiones a la semana. El 45,24% de los chicos y el 36,67% de las chicas no han tenido que levantarse para ir al servicio en el último mes. El 7,14% de chicos y 30% de chicas lo han hecho en alguna ocasión puntual a lo largo del mes. El 14,29% de chicos y el 30% de chicas se han ido 3 o más veces al servicio durante la noche. El 28,57% de los chicos y el 53,33% de las chicas no han tenido ningún problema respiratorio a la hora de dormir en el último mes. El 35,71% de los chicos y el 10% de las chicas indicaron que en 3 o más ocasiones a la semana no han podido respirar bien durante el sueño. 39 El 61,9% de los chicos y el 80% de las chicas no tuvieron problemas de tos o ronquidos al dormir en el último mes. El 26,19% de los chicos tuvo algún problema así al menos una vez a lo largo del mes. Al 4,76% de chicos y al 13,33% de chicas les ocurrieron 3 o más veces a la semana. El 50% de los chicos y el 30% de las chicas indicaron que no han sentido frío en ninguna ocasión al dormir durante el último mes. El 19,05% de chicos y el 10% de chicas han sentido frío 3 o más veces por semana en el último mes. Destaca también que esto le sucedió al 43,33% de las chicas en 1 o 2 ocasiones a la semana. El 16,67% de los chicos y el 20% de las chicas en ninguna noche del último mes han sentido demasiado calor. El 40,48% de los chicos y el 10% de las chicas han sentido, en algún/os momento/s durante el último mes, demasiado calor al dormir. Esta sensación la han sentido el 28,57% de los chicos y el 26,67% de las chicas 3 o más veces a la semana durante el mes. 40 El 42,86% de los alumnos del sexo masculino y el 40% del sexo femenino no han tenido pesadillas ni malos sueños durante el último mes. El 26,19% de ellos y el 23,33% de ellas han tenido, menos de una vez por semana, pesadillas o malos sueños. El 11,90% de chicos y el 10% de chicas las han tenido en 3 o más ocasiones por semana. Gran número de alumnos, el 30,95% de los chicos y el 60% de las chicas no han sufrido ninguna noche algún dolor a la hora de dormir. El 11,9% de chicos y el 6,67% de chicas durante 3 o más ocasiones por semana. Del sexo masculino, un 28,57% ha sufrido dolores algún/os momento/s durante el último mes. Los alumnos de sexo masculino, entre otras razones que le hubiesen afectado al sueño, indicaron las siguientes: “levantarse temprano”, “alergia”, “caerse de la cama”, “paralizado durante un minuto”, “sueños ramdoms”, “darse con la pared”, “tener a su hermano pegado a él”. 41 Por parte del sexo femenino, las razones que algunas incluyeron fueron: “ser sonámbula”, “soñar que se cae a un volcán”, “levantarse a beber agua”, “llorar por pesadillas”, “que su hermana la despierte”. El 19,05% de los alumnos y el 53% de las alumnas se han sentido afectados por otros motivos, diferentes a los mencionados en las otras cuestiones, durante el sueño, mínimo alguna vez al mes. Un 35,71% de ellos y un 17% de ellas indicaron que esto les ocurre 3 o más veces a la semana. La mayoría de los alumnos, de ambos sexos, valoran su calidad del sueño en el último mes como buena. El 11,9% de los chicos y el 10% de las chicas la valoran como bastante buena. El 23,81% de chicos hacen una mala valoración de su sueño y el 6,67% de las chicas indicaron que su calidad del sueño es bastante mala. La mayoría de los niños no han tomado en ninguna ocasión algún medicamento para dormir en el último mes. El 7,14% de los chicos lo han tomado 1 o 2 veces por semana y el 11,9% en 3 o más ocasiones por semana. En el caso de las chicas, el 14,29% ha tomando algún medicamente en alguna ocasión durante el mes y el 16,67% 1 o 2 veces a la semana. 48 En ambos sexos, los resultados indican que son más los alumnos que, en el último mes, han sentido, en algún momento durante el sueño, demasiado calor que frío. Esto puede ser debido a que el aumento de las temperaturas no ha ido acompañado de ciertos cambios requeridos para una buena calidad del sueño (cambio de sábanas y mantas que usamos en invierno, insuficiente ventilación, inadecuada ropa para dormir…). Son más los alumnos que han tenido pesadillas o malos sueños en alguna ocasión en el último mes que los que no las han tenidos. Superando el sexo femenino en un 2,86% al masculino. Son más las chicas que han tenido este tipo de problema al dormir 1 o 2 veces por semana; aunque un 1,9% más de chicos les ha ocurrido 3 o más veces a la semana. Pese a desconocer el tipo de dolor al que cada alumno hace referencia, es increíble como niños de tan solo 9-10 años, casi el 70% de chicos y el 40% de chicas, han indicado que, mínimo una vez durante el mes, han sufrido dolores al dormir. Además, de esos porcentajes, el 10% del alumnado, ha sufrido estos dolores en 3 o más ocasiones a la semana. Se ve reflejada una clara tendencia por parte del sexo masculino a experimentar algún dolor al dormir. De nuevo, vuelve a destacar el sexo masculino como el que más razones tiene, diferentes a las anteriormente mencionadas, que hayan afectado al sueño en el último mes. En las chicas, la mayoría han indicado que en ninguna ocasión su sueño se ha visto afectado por otras razones diferentes, mientras que en los chicos son bastantes los que han señalado que esto les ha ocurrido 3 o más veces a la semana. Un 1,9% más de chicos que de chicas valoran su calidad del sueño como bastante buena. Ningún chico hizo una valoración bastante mala de su calidad del sueño, frente a un 6,67% de las chicas. La valoración con mayor porcentaje, en ambos casos, es de buena calidad del sueño en el último mes. Un elevado porcentaje de alumnos no han necesitado de alguna medicina para dormir. Aunque hay algunas que sí lo han requerido alguna/algunas vez/veces en el último mes. No obstante, algunos de ellos indicaron que tomaban pastillas por problemas de alergias. Son más los chicos que han sentido sueño, en 3 o más ocasiones a la semana, mientras realizaban alguna actividad que las chicas. Además, la mitad de las chicas indicaron que no han tenido sensación de sueño en ninguna ocasión en el último mes, frente a un 78,57% de chicos que en alguna ocasión han tenido esa sensación. Por tanto, son 49 muchos los chicos que durante la noche su sueño no ha sido de calidad y se ha visto reflejado en la realización de alguna actividad a lo largo del día. Aunque la mayoría del alumnado cuenta con cama y habitación propia para dormir, en general, el 17,15% comparte habitación con alguien y el 6,43% comparte cama con otra persona. Son más los chicos que comparten cama con alguien que las chicas, pudiendo afectar esto también a la calidad del sueño de la persona, viéndose en cierto modo condicionado por el acompañante. 8. CONCLUSIONES Tras obtener los resultados de los hábitos de alimentación, actividad física y sueño de los alumnos de 9-10 años del C.E.I.P Santo Domingo de Silos, ubicado en la localidad de Bormujos, se pueden deducir las siguientes conclusiones. Comenzando por la alimentación, se han obtenido en la mayoría de cuestiones, resultados muy similares entre chicos y chicas. No obstante, de forma general, la calidad de alimentación de estos alumnos, se aleja de las pautas saludables que la Dieta Mediterránea marca, motivado por las carencias en el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescados, frutos secos, pasta y arroz… En segundo lugar, respecto a la condición física, tanto en el “tiempo de descanso” como en el “tiempo hasta la comida”, son más los chicos que realizan actividades que implican escasa o nula actividad física que las chicas. Además, un 5,75% de los alumnos casi nunca están muy activos en las clases de Educación Física. Aunque se trata de un bajo porcentaje, sería conveniente hacerlo disminuir aún más, a través de, por ejemplo, sesiones más motivadoras, atractivas, que conecten con sus intereses, que les suponga un reto personal y grupal, que tengan en cuentas sus conocimientos y habilidades físicas previas, y que además intenten concienciar a todos de la importancia que tiene llevar a cabo un buen desarrollo de estas clases, aprovechando el máximo tiempo posible de implicación motriz. También se obtuvo que, son más los chicos los que realizan alguna actividad física cada tarde. Por último, en cuanto a la calidad y cantidad de sueño, en los chicos hay una notable peor calidad de sueño. Son muchos los que en repetidas ocasiones durante la semana han visto perjudicado su sueño por diferentes razones. Pese a ello, cuando se les 50 preguntó por la valoración personal de la calidad de su sueño, los chicos han tendido a dar una valoración más positiva que las chicas. 51 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS  Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (2013). Estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España (ALADINO). Recuperado de: https://www.seedo.es/images/site/Estudio_ALADINO_2013.pdf  Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (2019). Estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España (ALADINO). Recuperado de: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/observatorio/Informe_Ala dino_2019.pdf  Aguilera, C., Labbé, T., Busquets, J., Venegas, P., Neira, C. & Valenzuela, Á. (2019). Obesidad: ¿Factor de riesgo o enfermedad?. Revista médica chilena, 147(4), 470-474. Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034- 98872019000400470  Álvarez-Mieres, N. (2019). Alimentación y Salud: la obesidad como factor de riesgo. NPunto, 3(17). Recuperado de: https://www.npunto.es/revista/17/alimentacion-y-salud-la- obesidad-como-factor-de-riesgo  Aranceta-Bartrina, J., Gianzo-Citores, M., & Pérez-Rodrigo, C. (2019). Prevalencia de sobrepeso, obesidad y obesidad abdominal en población española entre 3 y 24 años. Estudio ENPE. Revista Española de Cardiología, 73(4), 290-299. Recuperado de: https://www.revespcardiol.org/es-prevalencia-sobrepeso-obesidad-obesidad-abdominal- articulo-S0300893219303306  Araneda, M. (15 de abril de 2015). Características de la dieta mediterránea tradicional. Educación en Alimentación y Nutrición. Recuperado de: https://www.edualimentaria.com/alimentacion-saludable-dieta-mediterranea/caracteristicas  Baixauli, F. (24 de febrero de 2021). La pandemia multiplica las consultas de niños y adolescentes por alteraciones del sueño, según expertos. 20Minutos. Recuperado de: https://www.20minutos.es/noticia/4597023/0/la-pandemia-multiplica-las-consultas-de-ninos- y-adolescentes-por-alteraciones-del-sueno-segun-expertos/  Barrientos-Pérez, M., & Flores-Huerta, S. (2008). ¿Es la obesidad un problema médico individual y social? Políticas públicas que se requieren para su prevención. Medigraphic, 65, 639-651. Recuperado de: https://www.medigraphic.com/pdfs/bmhim/hi-2008/hi086s.pdf  Bastos, A. A., González-Boto, R., Molinero-González, O., & Salguero del Valle, A. (2005). Obesidad, nutrición y Actividad Física. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 5(18), 140-153. Recuperado de: http://cdeporte.rediris.es/revista/revista18/artobesidad11.htm 52  Beltrán-Carrillo, V. J. (2014). La situación actual de la educación física según su profesorado: Un estudio cualitativo con profesores de la Región de Murcia. Cultura, Ciencia y Deporte, 9(27), 225-234. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/1630/163036902004.pdf  Bolaños-Ríos, P. (2009). La educación nutricional como factor de protección en los trastornos de la conducta alimentaria. Trastornos de la Conducta Alimentaria, 10, 1069- 1086. Recuperado de: Dialnet-LaEducacionNutricionalComoFactorDeProteccionEnLosT- 3214016.pdf  Calatayud-Sáez, F., Calatayud-Moscoso del Prado, B. & Gallego Fernández-Pacheco, J. G. (2011). Efectos de una dieta mediterránea tradicional en niños con sobrepeso y obesidad tras un año de intervención. Revista Pediatría de Atención Primaria, 13(52), 69-553. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/pdf/pap/v13n52/04_originales.pdf  Castellano-Barca, G., Pesquera- Cabezas, R., Valdés-Gutiérrez, R., Otero-Hermida, J. A., Arce-Díez, P., Gutiérrez-Fernández, J. N., & Álvarez-Granda, L. (s.f.). PROTOCOLO de PREVENCIÓN de la OBESIDAD INFANTO-JUVENIL. Confederación de adolescencia y juventud de Iberoamérica y el Caribe. Recuperado de: http://www.codajic.org/node/890  Ceballos-Macías, J. J., Pérez Negrón-Juárez, R., Vargas-Sánchez, J., Ortega-Gutiérrez, G., Madriz-Prado, R., & Hernández-Moreno, A. (2018). Obesidad. Pandemia del siglo XXI. Revista de sanidad militar, 72(5-6), 332-338. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-696X2018000400332  Cerón-Souza, C. (2012). Universidad y Salud, 14(2), 115. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124- 71072012000200001#:~:text=La%20Organizaci%C3%B3n%20Mundial%20de%20la,factor es%20socioculturales%20y%20caracter%C3%ADsticas%20personales%22  Cigarroa, I., Sarqui, C., & Zapata-Lamana, R. (2016). Efectos del sedentarismo y obesidad en el desarrollo psicomotor en niños y niñas: Una revisión de la actualidad latinoamericana. Revista Universidad y Salud, 18(1), 156-169. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/reus/v18n1/v18n1a15.pdf  Daradkeh, G., Almohannadi, A., Chandra, P., Al Hajr, M. & Al Muhannadi, H. (2015). Physical Activity Profile of Adolescence in the State of Qatar. International Journal of Nutrition and Growth, 1(1), 1-7. Recuperado de: file:///C:/Users/usuario/Downloads/physicalactivityprofileofadolescentsinqatar.pdf  Díaz, M., Belén, M. & Torres, A. (2015). Estilos de vida y autoimagen en estudiantes de colegios oficiales en Chía, Cundinamarca. Pediatría. 48(1), 15-20. Recuperado de: https://www.elsevier.es/es-revista-pediatria-213-articulo-estilos-vida-autoimagen- estudiantes-colegios-S012049121500004X 53  Dussaillant, C., Echeverría, G., Urquiaga, I., Velasco, N. & Rigotti, A. (2016). Evidencia actual sobre los beneficios de la dieta mediterránea en salud. Revista Médica Chile, 144, 1044-1052. Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v144n8/art12.pdf  El monstruo de las galletas aprende a comer frutas y verduras. (12 de abril de 2005). HOLA. Recuperado de: https://www.hola.com/ninos/2005041243380/ninos/monstruo/galletas/  El monstruo ya no come galletas. (2005). BBC. Recuperado de: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4434000/4434761.stm  Escobar, C., González-Guerra, E., Velasco-Ramos, M., Salgado-Delgado, R., & Angeles- Castellanos, M. (2013). La mala calidad de sueño es factor promotor de obesidad. Revista mexicana de trastornos alimentarios, 4(2), 133-142. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-15232013000200007&script=sci_arttext  Europa Press. (24 de febrero de 2021). La pandemia multiplica las consultas pediátricas por alteraciones del sueño en niños y adolescentes. Recuperado de: https://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-pandemia-multiplica-consultas- pediatricas-alteraciones-sueno-ninos-adolescentes-20210224102828.html  Fundación Iberoamericana de Nutrición. (2020). La alta adhesión a la dieta mediterránea a los 4 años reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y obesidad abdominal en niños de 8 años: resultados de la cohorte INMA. Recuperado de: https://www.finut.org/la-alta- adhesion-a-la-dieta-mediterranea-a-los-4-anos-reduce-el-riesgo-de-sobrepeso-obesidad-y- obesidad-abdominal-en-ninos-de-8-anos-resultados-de-la-cohorte-inma/  Galán-López, P., Domínguez, R., Gísladóttir, T., Sánchez-Oliver, A. J., Pihu, M., Ríes, F., & Klonizakis, M. (2021). Sleep Quality and Duration in European Adolescent (The AdolesHealth Study): A Cross-Sectional, Quantitative Study. Children, 8(3), 188.  Galán-López, P., Sánchez-Oliver, A. J., Pihu, M., Gísladóttir, T., Domínguez, R., & Ríes, F. (2020). Association between adherence to the mediterranean diet and physical fitness with body composition parameters in 1717 European adolescents: the adoleshealth study. Nutrients, 12(1), 77.  Galán-López, P., Sánchez-Oliver, A. J., Ríes, F., & González-Jurado, J. A. (2019). Mediterranean diet, physical fitness and body composition in sevillian adolescents: a healthy lifestyle. Nutrients, 11(9), 2009.  Galiano-Segovia, M., & Moreno-Villares, J. (2010) El desayuno en la infancia: más que una buena costumbre. Acta Pediatr Esp, 68(8), 403-408. Recuperado de: https://www.ecestaticos.com/file/28861385342ea2e02c14a3f50f25c5cf/1504525589-acta- pediatrica-el-desayuno-en-la-infancia-mas-que-una-buena-costumbre-2010.pdf 54  García-Matamoros, W. (2019). Sedentarismo en niños y adolescentes: Factor de riesgo en aumento. Revista Científica Mundo de la Investigación y el Conocimiento, 3(1), 1602-1624. Recuperado de: https://www.recimundo.com/index.php/es/article/view/449/628  García-Milian, A. J., & Creus-García, E. D. (2016). La obesidad como factor de riesgo, sus determinantes y tratamiento. Revista Cubana de Medicina General Integral, 32(3). Recuperado de: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864- 21252016000300011  Gasol Foundation. (2019). Estudio PASOS. Recuperado de: https://www.gasolfoundation.org/es/estudio-pasos/  Gualteros, J. A., Torres, J. A., Umbarila-Espinosa, L. M., Rodríguez-Valero, F. J., & Ramírez-Vélez, R. (2015). Una menor condición física aeróbica se asocia con alteraciones del estado de salud en niños y adolescentes de Bogotá, Colombia. Endocrinología y Nutrición, 62(9), 437-446. Recuperado de: https://www.elsevier.es/es-revista- endocrinologia-nutricion-12-pdf-S1575092215001722  La obesidad hace presa a niños y adolescentes, el problema se multiplicó por 10 en tan sólo cuatro decenios. (9 de enero de 2018). CódigoF. Recuperado de: https://codigof.mx/laobesidad-hace-presa-a-ninos-y-adolescentes-el-problema-se-multiplico-por-10-en-tan-solo- cuatro-decenios/  Lake, A., & Townshend, T. (2006). Obesogenic environments: exploring the built and food environments. J R Soc Promot Health, 126 (6), 7-262. Recuperado de: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17152319/  Liñán, Á. C., Sánchez-Oliver, A. J., Reina, I. G., Carmona, W. S., & González-Jurado, J. A. (2016). Ejercicio físico, obesidad e inflamación. EmásF: revista digital de educación física, (41), 65-82. Recuperado de: file:///C:/Users/usuario/Downloads/Dialnet- EjercicioFisicoObesidadEInflamacion-5558014.pdf  Liria, R. (2012). Consecuencias de la obesidad en el niño y el adolescente: un problema que requiere atención. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 29(3), 357- 360. Recuperado de: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S1726- 46342012000300010&script=sci_abstract  López-Sobaler, A. M., Cuadrado-Soto, E., Peral-Suárez, Á., Aparicio, A., & Ortega, R. M. (2018). Importancia del desayuno en la mejora nutricional y sanitaria de la población. Nutrición Hospitalaria, 35(spe6), 3-6. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112018001200002  Macias, A. I., Gordillo, L. G., & Camacho, E. J. (2012). Hábitos alimentarios de niños en edad escolar y el papel de la educación para la salud. Revista chilena de nutrición, 39(3), 40- 55 43. Recuperado de: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717- 75182012000300006  Marti, A., Calvo, C., & Martínez, A. (2021). Consumo de alimentos ultraprocesados y obesidad: una revisión sistemática. Nutrición Hospitalaria, 38(1), 177-185. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112021000100177  Martínez, M., Hernández, M. D., Ojeda, M., Mena, R., Alegre, A., & Alfonso, J. L. (2009). Desarrollo de un programa de educación nutricional y valoración del cambio de hábitos alimentarios saludables en una población de estudiantes de Enseñanza Secundaria Obligatoria. Nutrición Hospitalaria, 24(4), 504-510. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112009000400017  MedlinePlus. (13 de julio de 2020). Dieta mediterránea. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000110.htm  Menéndez-García, R. A., & Franco-Díez, F. J. (2009). Publicidad y alimentación: influencia de los anuncios gráficos en las pautas alimentarias de infancia y adolescencia. Nutrición Hospitalaria, 24(3), 318-325. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/pdf/nh/v24n3/original6.pdf  Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. (2006). Campañas 2007 – Prevención de la obesidad infantil. Recuperado de: https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas06/obesidadInfant3.htm  Ministerio de Sanidad y Consumo, Ministerio de Educación y Ciencia. Gobierno de España. (s.f). Actividad física y salud en la infancia y adolescencia. Guía para todas las personas que participan en su educación. Recuperado de: https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/proteccionSalud/adultos/actiFisica/docs/ActividadFisi caSaludEspanol.pdf  Montesinos-Barrios, R. (2014). Cómo promover hábitos saludables y el desarrollo socioeducativo en niños y niñas a través del ocio y el tiempo libre. Guía para las familias. Recuperado de: http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/Guia- HabitosSaludablesOcio-CEAPA.pdf  Mussini, M., & Temporelli, K. L. (2013). Obesidad: un desafío para las políticas públicas. Estudios Sociales (Hermosillo, Son.), 21(41), 165-184. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-45572013000100007  Notario-Barandiaran, L., Valera-Gran, D., González-Palacios, S., García de la Hera, M., Fernández-Barrés, S., Pereda-Pereda, E., Fernández-Somoano, A., Guxens, M., Iñiguez, C., Romaguera, D., Vrijheid, M., Tardón, A., Santa-Marina, L., Vioque, J., & Navarrete-Muñoz, E. M. (2020). La alta adherencia a una dieta mediterránea a los 4 años reduce la incidencia de sobrepeso, obesidad y obesidad abdominal en niños a los 8 años. Revista internacional de 56 obesidad 44, 1906-1917. Recuperado de: https://www.nature.com/articles/s41366-020-0557- z  Oliva, J., González, L., Labeaga, J. M. & Álvarez-Dardet, C. (2008). Salud pública, economía y obesidad: el bueno, el feo y el malo. Gaceta Sanitaria, 22(6), 507-510. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213- 91112008000600001  Ordovás, J. M. (2015). Mediterránea Económico. Nutrición y Salud, 27. Recuperado de: https://www.publicacionescajamar.es/publicacionescajamar/public/pdf/publicacionesperiodicas/mediterraneo-economico/27/mediterraneo-economico-27.pdf  Organización Mundial de la Salud (OMS). (2010). Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2010. Resumen de orientación. Recuperado de: https://www.who.int/nmh/publications/ncd_report_summary_es.pdf  Organización Mundial de la Salud (OMS). (2014). Cumplimiento de las nueve metas mundiales relativas a las enfermedades no transmisibles: una responsabilidad compartida. Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2014. Recuperado de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/149296/WHO_NMH_NVI_15.1_spa.pdf  Organización Mundial de la Salud (OMS). (2016). Informe de la comisión para acabar con la obesidad infantil. Recuperado de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/206450/9789243510064_spa.pdf?sequence= 1  Organización Mundial de la Salud (OMS). (11 de octubre de 2017). Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Recuperado de: https://www.who.int/dietphysicalactivity/es/  Organización Mundial de la Salud (OMS). (11 de octubre de 2017). La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios. Recuperado de: https://www.who.int/es/news/item/11-10-2017-tenfold-increase-in- childhood-and-adolescent-obesity-in-four-decades-new-study-by-imperial-college-london- and-who  Organización Mundial de la Salud (OMS). (1 de abril de 2020). Obesidad y Sobrepeso. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and- overweight  Organización Mundial de la Salud (OMS). (26 de noviembre de 2020). Actividad física. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity  Organización Mundial de la Salud (OMS). (13 de abril de 2021). Enfermedades no transmisibles. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/factsheets/detail/noncommunicable-diseases 57  Organización Mundial de la Salud (OMS). (s.f). Obesidad. Recuperado de: https://www.who.int/topics/obesity/es/  Organización Mundial de la Salud (OMS). (s.f.). La OMS mantiene su firme compromiso con los principios establecidos en el preámbulo de la Constitución. Recuperado de: https://www.who.int/es/about/who-we- are/constitution#:~:text=La%20salud%20es%20un%20estado,o%20condici%C3%B3n%20e con%C3%B3mica%20o%20social.  Pérez-Menéndez, A. (2019). Entre un 20 y un 48% de la población adulta española sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño. Sociedad Española de Neurología. Recuperado de: https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link182.pdf  Pérez-Menéndez, A. (19 de marzo de 2021). Los problemas del sueño amenazan la salud y la calidad de vida de hasta el 45% de la población mundial. Sociedad Española de Neurología. Recuperado de: https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link332.pdf  Pérez-Villasante, L., Raigada-Mares, J., Collins-Estrada, A., Mauricio-Alza, S., Felices- Parodi, A., Jiménez-Castro, S. & Casas-Castañeda, J. (2008). Efectividad de un programa educativo en estilos de vida saludables y obesidad en el Colegio Robert M. Smith; Huaraz, Ancash, Perú. Acta Médica Peruana, 25(4). Recuperado de: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1728-59172008000400004  Philipson, T. J., & Posner, R. (2003). The Long-Run Growth in Obesity as a Function of Technological Change. Perspectives in Biology and Medicine, 46(3). Recuperado de: https://www.nber.org/papers/w7423  ¿Qué es la Dieta Mediterránea?. (s.f.). Fundación Dieta Mediterránea. Recuperado de: https://dietamediterranea.com/nutricion-saludable-ejercicio-fisico/  Quiles-Granado, J. (2013). Beneficios de la dieta mediterránea. Estudio PREDIMED. Sociedad Española de Cardiología. Recuperado de: https://secardiologia.es/blog/4615- beneficios-dieta-mediterranea-estudio-predimed  Rodrigo-Cano, S., Soriano del Castillo, J. M. & Merino-Torres, J. F. (2017). Causas y tratamiento de la obesidad. Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria, 37(4), 87-92. Recuperado de: https://revista.nutricion.org/PDF/RCANO.pdf  Sedentary Behaviour Research Network (SBRN). (2017-2020). Definiciones finales, observaciones y ejemplos de los principales términos del Proyecto sobre Consenso Terminológico de la Red de Investigación en Comportamiento Sedentario (RICS). Recuperado de: Consensus Definitions (Spanish Translation) | The Sedentary Behaviour Research Network (SBRN)  Serra-Majem, L., & Aranceta-Bartrina, J. (2017). La nutrición comunitaria en el siglo XXI. Real academia Europea de Doctores. Recuperado de: https://raed.academy/wp- 64 Anexo IV. Cuestionario sobre el índice de la calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) 65