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La simplificación de los caracteres Chinos

Baños Navarro, Silvia

Abstract

Los caracteres chinos han constituido la escritura china desde sus inicios, hace más de 3000 años, y han quedado unidos íntegramente a la cultura china. A lo largo de su larga historia, han evolucionado con una tendencia natural a la simplificación y a abandonar sus formas pictográficas originales. Además, el Gobierno chino también ha afectado ocasionalmente en esa evolución, llevando a cabo reformas para unificar la escritura. Además, a mediados del siglo XX, la República Popular de China optó por simplificar los caracteres chinos y adoptar un sistema alfabético auxiliar con el objetivo de favorecer la alfabetización de la población china, problema que venía preocupando al país desde principios de siglo. Con este trabajo, mediante una revisión bibliográfica, hemos querido estudiar con mayor profundidad el origen, la evolución y la simplificación de los caracteres chinos, a modo de comprender mejor la escritura china. Por otro lado, con este trabajo hemos intentado, mediante un análisis crítico, dar respuesta al debate existente acerca de si sería conveniente o no eliminar los caracteres chinos y sustituirlos por un sistema de escritura alfabético. Siendo esta respuesta negativa, en el trabajo también hemos comparado las versiones simplificada y tradicional de los caracteres chinos, comprobando que ambas versiones son parecidas en cuanto a sus características. Finalmente, hemos analizado las ventajas que ha traído utilizar un sistema alfabético complementario a los caracteres chinos.

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FACULTAD DE FILOSOFÍA GRADO EN ESTUDIOS DE ASIA ORIENTAL La Simplificación de los Caracteres Chinos Trabajo Fin de Grado presentado por Silvia Baños Navarro, siendo la tutora del mismo la profesora Xu Yingying Vº Bº de la Tutora: Alumna: XuYingying Silvia Baños Navarro Sevilla, Diciembre de 2020 1 ÍNDICE 1. Resumen…………………………………………………………………………..….2 2. Introducción………………………………………………………………………….2 3. Objetivos……………………………………………………………………………..3 4. Metodología………………………………………………………………………….4 5. Origen y características de los caracteres chinos…………………………………4 5.1. Origen……………………………………………………………………...6 5.1.1. Origen Mítico…………………………………...………………..6 5.1.2. Hechos Reales……………………..……………………………..7 5.2. Tipos……………………………………………………………………….10 6. Contexto histórico, razones y formas de la simplificación de los caracteres chinos………………………………………………………………………………..…13 6.1. Desarrollo natural y los Estilos Caligráficos……………………….…....14 6.2. Programas de Simplificación por el Gobierno……………………..….…19 6.3. Formas de Simplificar Caracteres…………………………………….….21 7. Convenientes e inconvenientes de los distintos posibles sistemas de escritura china…………………………………………………………………………………....24 7.1. Caracteres: Comparación entre simplificados y tradicionales…………...24 7.2. Sistema Alfabético………………………………………………………....26 7.2.1. Sistema alfabético como alternativa a la escritura con caracteres…..……………………………………………………….…..27 7.2.2. Sistema alfabético como escritura auxiliar a los caracteres………………….…………………………………………...28 8. Conclusiones……………………………………………………………….…….....30 9. Referencias Bibliográficas…………………………………………………..….….33 2 1. Resumen Los caracteres chinos han constituido la escritura china desde sus inicios, hace más de 3000 años, y han quedado unidos íntegramente a la cultura china. A lo largo de su larga historia, han evolucionado con una tendencia natural a la simplificación y a abandonar sus formas pictográficas originales. Además, el Gobierno chino también ha afectado ocasionalmente en esa evolución, llevando a cabo reformas para unificar la escritura. Además, a mediados del siglo XX, la República Popular de China optó por simplificar los caracteres chinos y adoptar un sistema alfabético auxiliar con el objetivo de favorecer la alfabetización de la población china, problema que venía preocupando al país desde principios de siglo. Con este trabajo, mediante una revisión bibliográfica, hemos querido estudiar con mayor profundidad el origen, la evolución y la simplificación de los caracteres chinos, a modo de comprender mejor la escritura china. Por otro lado, con este trabajo hemos intentado, mediante un análisis crítico, dar respuesta al debate existente acerca de si sería conveniente o no eliminar los caracteres chinos y sustituirlos por un sistema de escritura alfabético. Siendo esta respuesta negativa, en el trabajo también hemos comparado las versiones simplificada y tradicional de los caracteres chinos, comprobando que ambas versiones son parecidas en cuanto a sus características. Finalmente, hemos analizado las ventajas que ha traído utilizar un sistema alfabético complementario a los caracteres chinos. Palabras Clave: caracteres chinos, simplificación de los caracteres chinos, sistemas de escritura, chino simplificado, China 2. Introducción La escritura china, que cuenta con más de 3000 años de historia y es una de las más antiguas del mundo, se ha caracterizado desde sus inicios por componerse de los caracteres chinos, los cuales han estado siempre muy unidos a la cultura y tradición chinas (Miranda Márquez, 2015). Los caracteres chinos han ido evolucionando a lo largo de su extensa historia, tendiendo siempre hacia formas más sencillas. Además, en el siglo XX el Gobierno chino se planteó la simplificación de los caracteres chinos, y en el año 1964 la República Popular de China adoptó de forma oficial la escritura con caracteres simplificados (Ibern Fernández, 2019). Esta versión simplificada de los caracteres es la que se utiliza hoy en día de forma general como escritura para el idioma chino, a excepción de en Hong Kong, Taiwan, Macao y en algunas comunidades de la diáspora china alrededor del mundo, donde se mantiene la escritura con los caracteres tradicionales anteriores a la simplificación de mediados del siglo XX (Huang, 2017). Así, para realizar este trabajo, primero investigaremos acerca de los orígenes de los caracteres chinos y, después, estableceremos los seis distintos tipos de caracteres chinos que existen. De este modo podremos comprender mejor las características de los 3 caracteres chinos y entender mejor su evolución y simplificación. Por eso, después estudiaremos la historia de los caracteres chinos: primero, su desarrollo y evolución natural, a través de los estilos caligráficos; y, después, los programas y reformas de simplificación que ha llevado a cabo el Gobierno chino, mencionando también las reformas que se han hecho en otros momentos históricos, pero centrándonos más en la reforma del siglo XX. Con esto tendremos una visión amplia acerca de la evolución y cambios que han sufrido los caracteres chinos, y podremos entender los motivos detrás de la simplificación de los caracteres, para posteriormente explicar los distintos métodos que se siguieron en el siglo XX para simplificar los caracteres chinos. Finalmente, pasaremos a tratar el debate de los sistemas de escritura china. Primero, compararemos las características de los caracteres simplificados y las de los tradicionales. En segundo lugar, plantearemos las razones por las que podría o no ser viable sustituir los caracteres chinos por un único sistema de escritura alfabético. En último lugar, estudiaremos las características derivadas de utilizar un sistema alfabético complementario a los caracteres, basándonos principalmente en el alfabeto complementario chino oficial, el Hànyǔ pīnyīn. De este modo, podremos por último dar pie a nuestras conclusiones y responder a nuestros objetivos y preguntas de investigación. 3. Objetivos El objetivo de este trabajo es, primero, estudiar y explicar la simplificación de los caracteres del siglo XX. Para ello, investigaremos acerca de los caracteres chinos en sí, desde sus orígenes hasta nuestros días, para comprender sus características y su evolución. Por otro lado, este trabajo tiene como segundo objetivo el intentar, de forma crítica, dar respuesta al debate que aún sigue abierto al respecto de si la lengua china debería abandonar los caracteres chinos por un sistema alfabético alternativo, y, en caso negativo, si son más convenientes para la escritura china los caracteres simplificados o los tradicionales. Para ello, analizaremos las características de estos distintos sistemas de escritura, comparando entre sí los convenientes e inconvenientes de cada uno de ellos y criticando y aportando argumentos al respecto, para después intentar llegar a una conclusión. En esta línea, también se plantea el papel de un sistema alfabético complementario a los caracteres. La importancia de este trabajo consiste en que, aunque existen algunas investigaciones previas sobre la evolución de los caracteres chinos o sobre la simplificación del siglo XX, éstas son más bien escasas en el ámbito académico español. Además, en concreto con respecto al debate sobre las distintas posibilidades en cuanto a los sistemas de escritura china, algunos autores han dado su punto de vista, pero parece que no existe previamente una investigación que intente ser más objetiva y crítica a la hora de dar una respuesta. 4 Dicho en pocas palabras, los objetivos de este trabajo son, por un lado, explicar el origen, la evolución y la simplificación de los caracteres chinos; y por otro lado, analizar las características, así como los convenientes e inconvenientes, de los diferentes sistemas de escritura que pueden usarse para el idioma chino. Los subobjetivos son:  Comparar entre sí las características de los diferentes sistemas de escritura  Criticar y aportar argumentos a favor o en contra de un sistema de escritura con respecto a los otros. 4. Metodología En cuanto a la metodología, el método que se ha empleado para realizar el estudio ha sido deductivo, ya que se ha partido de la investigación previa teórica y general sobre la escritura china y su evolución, para posteriormente explicar el caso concreto de la simplificación de los caracteres chinos y, finalmente, analizar y comparar las características de la escritura china con caracteres tradicionales, la escritura china con caracteres simplificados y la escritura china con un sistema alfabético. Por otro lado, los datos aportados son de naturaleza cualitativa, pues responden a una investigación interpretativa y a un análisis individual, sobre todo en cuanto a la respuesta al debate sobre la eficacia de los distintos sistemas de escritura chinos, y principalmente sobre la escritura con caracteres simplificados. Además, la investigación sería diacrónica, porque se estudia la evolución de los caracteres chinos desde su origen hasta nuestros días. Por otra parte, la dimensión cronológica del trabajo es principalmente histórica, centrándose en los datos históricos que rodean a la existencia de los caracteres chinos y sus características, en cuanto a su evolución y simplificación. Aunque, para comparar los distintos sistemas de escritura chinos también se utiliza una dimensión descriptiva, tratando las características y funciones actuales de los mismos. Finalmente, se han utilizado fuentes bibliográficas para realizar este trabajo, llevándose a cabo una revisión bibliográfica que ha permitido analizar la información sobre la evolución y simplificación de los caracteres, y criticar las utilidades de los caracteres tradicionales, los caracteres simplificados y el sistema alfabético chino. 5. Origen y características de los caracteres chinos Cuando hablamos de “caracteres chinos” nos estamos refiriendo a los signos que se utilizan para expresar de forma gráfica el idioma chino y, por tanto, que conforman el sistema de escritura chino. Estos signos reciben el nombre de “Hànzì 汉字”, término 5 que literalmente se traduciría como “letra de los Hàn”, haciendo referencia a la dinastía Hàn汉, durante la cual se estandarizó el estilo de escritura regular que sigue en uso hoy en día, como ya veremos más adelante. Los caracteres chinos conforman el sistema de escritura más antiguo del mundo que sigue actualmente en uso. De hecho, cuenta con más de 3000 años de antigüedad. Además, los caracteres chinos suponen no solo el soporte escrito de la lengua china, sino que han dejado registrada la identidad, la historia y el conocimiento del pueblo chino desde sus orígenes; e incluso han sido adoptados por otras culturas, como es el caso de la japonesa, la coreana o la vietnamita. De este modo, los caracteres chinos son muy importantes debido al vínculo inseparable que existe entre una cultura y su lengua (Miranda Márquez, 2015). En cuanto al número de caracteres que existen, el “Gran diccionario chino del Kangxi” (Kāngxī Dàcídiǎn 康熙大词典) recopila casi 50.000 caracteres distintos, siendo la mayoría apenas usados por ser arcaicos o muy especializados. De este modo, en la práctica de forma cotidiana en el chino moderno se utilizan menos de 4000 caracteres, necesitándose solo unos 3000 para leer un periódico chino. Mientras, los diccionarios universitarios modernos contienen entre 6000 y 13.000 caracteres diferentes, y las personas con un nivel bastante alto de estudios pueden reconocer cerca de 6000 caracteres (Pan, 2005). Por otro lado, los caracteres chinos son monosilábicos; es decir, cada carácter se leerá como una única sílaba del idioma hablado. Estos caracteres monosilábicos se unen y combinan de diferentes formas para crear un sinfín de palabras nuevas. Esto nos lleva a una de las características más importantes de este sistema de escritura, la cual es que, si bien cada carácter representa una sílaba, en realidad son independientes del sonido. Esto es porque los caracteres chinos no representan sonidos de forma escrita, como sí hacen otros sistemas de escritura; sino que representan ideas en sí. Es decir, un mismo carácter puede ser leído fonéticamente de diferentes formas, con una sílaba diferente, según los distintos dialectos de la extensa geografía china, pero transmitiendo el mismo significado y la misma idea. De esta forma, un único sistema de escritura estandarizado permite la comunicación escrita entre las distintas regiones de China, a pesar de existir dialectos tan diferentes entre sí que pueden ser considerados como lenguas propias, muy alejadas de la lengua oficial. Todo esto nos lo explica Miranda Márquez (2015), que destaca el amplio abanico comunicativo que permite este sistema de escritura tan particular por presentar esta característica. Además, a lo largo de la historia de China, la escritura con caracteres ha sido la única herramienta que se ha usado para comunicarse y gobernar de forma escrita en el vasto territorio chino, y ha supuesto uno de los símbolos más importantes de la unidad cultural de China, incluso en tiempos de tensión política (Wang, 2008). 6 5.1. Origen Aunque, como hemos comentado, se estima que los caracteres chinos tienen unos 3000 años de historia, en la actualidad aún no se conoce con exactitud su origen, pero sí se sabe que los primeros caracteres se trataban en gran parte de pictografías. Lo que sí está claro es que, como sucede también con el resto de sistemas de escritura, el origen de los caracteres es posterior a la lengua hablada, ya que existen para dar expresión gráfica a conceptos del lenguaje hablado (Miranda Márquez, 2015). No obstante, a pesar de no saberse el origen exacto, existen diversas teorías al respecto. Por un lado, tenemos las teorías populares que relacionan el origen de la escritura china con personajes mitológicos. Por otro lado, tenemos las teorías en base a hechos reales y, finalmente, los datos reales que se han estudiado y confirmado. 5.1.1. Origen mítico Los personajes mitológicos a los que se les ha atribuido popularmente la autoría de crear la escritura china son Fúxī 伏羲, ShénNóng 神农, Cāngjié 仓颉 y el Emperador Amarillo o Huángdì 黄帝. Rovira Esteva (como se citó en Miranda Márquez, 2015, p.106) explica estas leyendas sobre el origen de los caracteres chinos. Serían así: En el primer caso, Fúxī 伏羲 creó los ocho trigramas, los cuales serían los precursores de la escritura. Cada trigrama está compuesto por tres trazos, o bien continuos, o bien discontinuos. Fúxī los creó para expresar por escrito su concepción cosmológica, y, por ello, cada trigrama representa un elemento de la naturaleza: cielo, viento, agua, montaña, tierra, trueno, fuego y lago. En el segundo caso, según las creencias populares, ShénNóng 神农, cuyo nombre se traduciría como “Divino Granjero”, había creado un sistema de cuerdas anudadas para registrar acontecimientos. Este sistema de cuerdas, por tener las mismas funciones que un sistema de escritura, sería lo que derivaría en los caracteres chinos. En el tercer caso, la leyenda cuenta que el ministro del Emperador Amarillo, llamado Cāngjié 仓颉, se inspiró en las huellas de los animales para crear la escritura con caracteres. Se cree que Cāngjié habría tenido la idea de desarrollar grafías que se pudiesen relacionar con objetos reales tras observar las huellas y ser capaz de relacionarlas con los animales a los que pertenecían. Así habrían surgido las primeras pictografías y, con ello, los primeros caracteres. En último lugar, en el caso del Emperador Amarillo o Huángdì 黄帝, algunas creencias populares afirman que los caracteres chinos fueron creados por éste tras tener una inspiración divina. 7 Si bien se trata simplemente de creencias populares, todas estas teorías legendarias coinciden en afirmar que el origen de la escritura con caracteres es autóctono y no importado desde otro país o cultura, aunque en la práctica no existan pruebas arqueológicas de que esto sea así (Ibern Fernández, 2019). 5.1.2. Hechos reales Como ya hemos dicho, el origen exacto de los caracteres chinos aún es incierto y se sigue estudiando y debatiendo. Además, la mayoría de grabados han ido perdiéndose por el deterioro a lo largo de los siglos, de modo que hoy en día las evidencias arqueológicas y nuestro conocimiento sobre este tema son limitados. Es decir, hasta ahora hemos podido acceder solo a una pequeña parte de lo que realmente existió y, con ello, se dificulta aún más el poder hablar con exactitud del origen de la escritura china. No obstante, y aunque no se pueda considerar como el origen de la escritura china como tal, de entre las imágenes y símbolos inscritos que los arqueólogos han hallado, los más antiguos hasta la fecha parecen ser los encontrados en Banpo, datados entre 4770 y 4290 a.C. y los cuales parecen tratarse de ideogramas (Lu y Aiken, 2004). En concreto, estos símbolos están inscritos en un tipo de cerámicas rojas realizadas por la cultura Yangshao, la cual existió en la zona del valle del río Huanghe entre los años 7000 y 5000 a.C. (Ibern Fernández, 2019), o entre los años 4770 y 4082 a.C. (Lu y Aiken, 2004). De entre estas inscripciones, se han encontrado algunas que parecen asemejarse a los caracteres chinos posteriores que derivarían en los que conocemos hoy en día. Sin embargo, solo se trata de unas cuantas inscripciones, mientras otras tantas no se parecen en absoluto a dichos caracteres (Ibern Fernández, 2019). Es por esto que no hay consenso al respecto de considerar que estas inscripciones fuesen el origen en sí de la escritura china que sigue viva hoy en día. En esta línea, probablemente refiriéndose a estas inscripciones de las cerámicas halladas en Banpo, Miranda Márquez (2015) nos menciona también que, basándose en unos caracteres encontrados en descubrimientos arqueológicos, se podría considerar que la escritura china tendría unos cinco mil años de antigüedad desde su origen, pero que no se puede afirmar claramente que esos caracteres primigenios sean realmente los antecesores de los que se utilizan hoy en día. Es más, explica que hay investigadores que ni siquiera consideran que esos caracteres hallados conformen un sistema de escritura en sí, ya que no se combinaban entre ellos para crear textos. Folch Fornesa (como se citó en Miranda Márquez, 2015, p. 105-106), explicando también que más bien estos consistían en meros símbolos gráficos que se usaban como hoy en día utilizamos, por ejemplo, las señales de tráfico. Además explica que estos caracteres pictográficos no podrían considerarse un sistema de escritura en sí porque para ello necesitarían estar asociados a conceptos concretos de la lengua hablada y, por ello, deberían a su vez representar o estar asociados a sonidos concretos de dicha lengua hablada. Esta asociación entre la lengua hablada y las grafías se daría además por un 8 consenso de la sociedad que usa dicha lengua y escritura, lo cual no parecía existir en ese caso. Por otro lado, Lu y Aiken (2004) plantean dos teorías que existen acerca del origen de los caracteres chinos, no tanto en cuanto a la fecha, sino en cuanto al tipo de grafías que surgieron en un principio: Una primera teoría que defiende que los primeros caracteres chinos se trataban solo de pictografías; y una segunda teoría que afirma que desde el mismo origen de los caracteres chinos han existido y evolucionado a la vez tanto pictografías como ideogramas. En concreto, la primera teoría afirma que los primeros caracteres chinos fueron únicamente pictografías y que a partir de ellas, con el tiempo, fueron surgiendo otros tipos de caracteres, como son, por ejemplo, los ideogramas. Esta teoría es la más conocida entre los estudiosos occidentales, y defiende que los caracteres chinos tuvieron tres etapas de evolución:  La primera etapa sería pictográfica y, en ella, cada imagen representaría una palabra concreta.  La segunda etapa sería una etapa multivalente, en la que se habría empezado a dar más de un valor, o bien fonético o bien semántico, a los caracteres ya existentes. Es decir, un mismo carácter o grafía tendría varios significados a la vez, a veces representando palabras homófonas y otras veces representando palabras del mismo carácter semántico, convirtiéndose en ideogramas. De esta forma, se aprovechaba al máximo el potencial de los caracteres ya existentes, pero también se creaba la posibilidad de que hubiese ambigüedad. Como ejemplo, la pictografía de “elefante” se empezó a usar a veces para referirse a la palabra “imagen” por ser homófonas; y la pictografía de “ojo” se usaba para referirse a la acción “ver”.  La tercera y última etapa sería la etapa determinativa. En esta etapa se acabaría con la ambigüedad que habría surgido en la etapa anterior al añadir un elemento determinativo, normalmente semántico, a los caracteres para clasificar los significados de las palabras. Por ejemplo, al carácter “elefante” 象se le añade el elemento “persona” 人para crear un nuevo carácter que denomine la palabra “imagen” 像, homófona de “elefante”, como decíamos. En cuanto a la segunda teoría, fue propuesta durante la dinastía Han por un etimólogo chino llamado Xu Shen, y afirma que el origen de los caracteres chinos es dual, por lo que se habrían creado simultáneamente las pictografías y las ideografías. Esta teoría, además es respaldada por muchos arqueólogos chinos, basándose en los hallazgos en el yacimiento de Banpo, que hemos mencionado antes. Contrastan esos signos parecidos a ideografías que datan de 4770-4290 a.C. con que las imágenes halladas más antiguas, las cuales podrían asociarse a la creación de pictografías, están datadas entre 3600 y 3555 a.C., encontradas en Dawenkou. Es decir, aunque no se puede considerar que las inscripciones de Banpo sean caracteres de un sistema de escritura, según estos hallazgos 15 Zhōu occidental tardía, la escritura Jīnwén se fue simplificando y perdiendo algunas formas redondeadas, de modo que los caracteres adoptaron formas más regulares y angulosas, y con líneas más delgadas. Además, en cuanto al tipo de caracteres, entre las inscripciones Jīnwén de las piezas de bronce, muchos de los caracteres representan animales, pájaros, peces, y reptiles, además de otros símbolos propios de la tradición prehistórica. Estos caracteres se usaban también, aparte de formando textos, individualmente; de modo que representaban nombres personales, símbolos familiares o el nombre del jefe del clan (Lu y Aiken, 2004; Miranda Márquez, 2015). Después, tenemos el primer estilo caligráfico como tal, que es la escritura Zhuànwén 篆 文, que se traduce como “Escritura Sigilar” o “Escritura del Sello”. Esta escritura surge a finales de la dinastía Zhou, en tiempos del reinado de Zhōu Xuān Wáng 周宣王 (827- 782 a.C.) En cuanto a las formas, se trata de una escritura aún muy similar a la anterior usada en bronces, aunque ya presente cambios. Su nombre es debido a que se usaba en sellos, tanto de piedra como de madera, para firmas personales o institucionales. La evolución de esta escritura, además, se vio muy influida por las circunstancias políticas del momento: Por un lado, debido a que a finales de la dinastía Zhou el Estado se había fragmentado y el poder estaba dividido entre pequeños estados que estaban en guerra constante, surgieron muchísimos alógrafos de distintos caracteres; y por otro lado, al establecerse la dinastía Qín秦 en el año 221 a.C., Yíng Zhèng 赢政(259-210 a.C.), que se convierte en el nuevo emperador Qín Shǐ Huángdì 秦始皇帝, unifica el territorio y lleva a cabo una reforma de la escritura para estandarizar un estilo en particular y acabar con dichos alógrafos, dando lugar a que este estilo de escritura tenga dos subdivisiones. 1 La primera subdivisión es la llamada Dàzhuàn 大篆, que se traduce como “Escritura Sigilar Mayor” o “Escritura del Sello Grande”. Esta corresponde al período de la dinastía Zhou, y entre sus características tenemos que sus caracteres son menos estandarizados y menos refinados que la segunda subdivisión, con trazos más gruesos y definidos, pero a la vez son caracteres con trazos más gruesos y con formas menos redondeadas que los de la escritura anterior utilizada en los bronces. Además, en el estilo Dàzhuán ya se observa la pérdida del marcado carácter pictográfico que tenían los caracteres originalmente. Por otro lado, la segunda subdivisión del estilo Zhuànwén es la que se denomina Xiǎozhuàn小篆, “Escritura Sigilar Menor” o “Escritura del Sello Pequeño”, que corresponde con el estilo desarrollado tras la reforma de la escritura en la dinastía Qín y que se trata de una simplificación del estilo Dàzhuàn. En este estilo de escritura, los trazos de los caracteres son más alargados y estilizados, con formas más rectangulares, sinuosas, cuidadas y enérgicas (Ibern Fernández, 2019; Miranda Márquez, 2015; Pan, 2005). Un dato destacable es que el estilo sigilar menor se sigue utilizando hoy en día en algunas situaciones, como por ejemplo en pósteres o tarjetas de felicitación (Lu y Aiken, 2004). El siguiente estilo que tenemos es el Lìshū 隶书, “Escritura de los Escribas” o “Estilo Administrativo”. Este estilo fue desarrollado a partir del estilo de sello menor por Chéng Miăo 程邈 en la dinastía Qín, con el objetivo de aligerar la escritura, ya que los 1 Esta reforma la veremos más detalladamente en el siguiente apartado, ya que se trata de un cambio activo por parte del Gobierno y no de evolución natural. 16 escribas tenían que copiar grandes cantidades de texto y el estilo sigilar menor tenía trazos muy complicados (Miranda Márquez, 2015; Ibern Fernández, 2019; Pan, 2005). Este estilo es más simplificado que el anterior y se utilizaba en el ámbito privado. Sin embargo, al establecerse la dinastía Hàn 汉 (206 a.C. – 220 d.C), este estilo se populariza por ser práctico y, al final, termina siendo proclamado como escritura oficial del imperio Hàn. En cuanto a sus características, sus caracteres tienen una apariencia cuadrada, dejando atrás la redondez, y presentan trazos más regulares. Es importante además que es con este estilo con el que se empieza a usar por primera vez el sistema de trazos. De él, destacan las líneas sólidas en sentido horizontal y vertical. Todo esto hace que este tipo de escritura sea muy diferente al estilo anterior, y que guarde más semejanzas con la escritura que se utiliza actualmente. Un dato muy importante de este estilo es la simplificación que sufrió la escritura china: Se unificaron trazos, radicales o partes de radicales en un solo. También se combinaron radicales similares para sustituirlos por un nuevo radical con menos trazos, o incluso se omitieron partes de caracteres en algunos casos. Y, además, se establecieron formas distintas para los radicales según la posición en la que estuviesen dentro del carácter. Además, es destacable que se abandonó con este estilo el carácter pictográfico que tenía la escritura originalmente. Por último, este estilo de escritura tiene una variante denominada Xīnlì 新隶 o “nueva escritura de los escribas”, que se utilizaba de forma manual en ámbitos privados, distanciándose poco a poco del estilo lìshū debido a las exigentes normas de escritura que tenía (Miranda Márquez, 2015; Pan, 2005; Ibern Fernández, 2019). Otro estilo es el conocido como “escritura de hierba” o “escritura de borrador”, el Cǎoshū 草书. Este surgió en la dinastía Hàn y, por ello, es contemporáneo del estilo lìshū. Además, se trata de una variante de éste, y también se origina a partir de la escritura sigilar menor. El objetivo de crear este estilo era poder escribir lo más rápido y fluido que se pudiese, por lo que se trata de una escritura muy simplificada. Esto era porque se utilizaba para escribir cartas y borradores, de modo que es una escritura informal. Se caracteriza por trazos que se realizan rápidamente, sin apenas levantar el pincel, con diferentes grosores y quedando muchas veces varios trazos unidos entre sí, o incluso omitiéndose algunos trazos. Esto hace que los caracteres tengan una apariencia mucho más redondeada y que este estilo de escritura sea muy expresivo. Sin embargo, esto hace que este tipo de escritura se distancie demasiado de la escritura oficial y, además, sea muy difícil de leer. Por todo esto, este tipo de escritura ha sido relegado, como estilo caligráfico, exclusivamente al ámbito artístico. Además, este estilo tiene muchas variantes, que a veces pueden ser combinaciones con otros estilos (como el Zhāngcǎo 章草 o “estilo cǎo del sello”), y la variante más extrema es la que surgió en la dinastía Táng 唐 (618-907) y que recibe el nombre de Kuángcǎo 狂草 o “escritura de hierba loca”, el cual solo lo pueden leer expertos de este estilo (Pan, 2005; Miranda Márquez, 2015; Ibern Fernández, 2019). A continuación está el estilo Kǎishū 楷书, “escritura regular” o “escritura estándar”, que también se conoce como Zhēnshū 真书. Este estilo empezó a formarse a finales de la dinastía Hàn a partir del estilo de los escribas (Pan, 2005), y se fue conformando durante los períodos posteriores hasta que en la época de las Dinastías Meridionales y Septentrionales (南北朝 Nán Běi Cháo, 420-581 d. C.) se convirtió en la escritura estándar y la más utilizada, debido a su practicidad. En cuanto a sus características tenemos que no se diferencian demasiado de la escritura de los escribas en cuanto a la 17 estructura de los caracteres, aunque tiende más hacia las formas angulosas y los trazos son fáciles de diferenciar. Además, algo llamativo es que con este estilo los caracteres empiezan a escribirse ajustándose a un espacio imaginario y siguiendo unas reglas que especifican el orden en el que se realizan los trazos, regla que se establece por primera vez con este estilo de escritura. Así, este estilo resulta menos estilizado que el anterior, también debido a que se cambiaron los materiales que se usaban para escribir, y se dejan atrás definitivamente las formas redondeadas, ya que la mayoría de trazos se escriben con formas rectas. Estas características hacen que el estilo estándar sea muy claro y legible, ya que cada carácter tiene una forma concreta y no se permiten apenas variaciones. Este estilo caligráfico es muy importante, ya que se sigue utilizando hoy en día como escritura estándar en la impresión de libros y en los documentos públicos (Miranda Márquez, 2015; Ibern Fernández, 2019; Pan, 2005). Por último, tenemos el estilo Xíngshū 行书 o “escritura cursiva”. Este estilo, se cree que fue creado por el famoso calígrafo Liú Déshēng 刘德升, y surge también a finales de la dinastía Hàn como una variante del estilo kǎishū, aunque en realidad sus características están a medio paso entre el estilo regular y el estilo de hierba: Los trazos son naturales y fluidos, y se realizan levantando poco el pincel, quedando a veces algunos trazos unidos entre sí, como sucede con el estilo de hierba; pero, a su vez, se respetan las reglas de escritura del estilo regular. Esto hace que este tipo de escritura sea más rápido que el regular, lo cual la convierte en un estilo muy convenientes para la escritura a mano, principalmente para tomar notas o apuntes. De hecho, este estilo es el que se utiliza de forma general en la actualidad para escribir a mano (Miranda Márquez, 2015; Ibern Fernández, 2019). En conclusión, tras observar la evolución cronológica a través de los distintos estilos de escritura, podemos observar que con cada estilo se ha ido adoptando una simplificación de los caracteres. Es decir, la evolución de los caracteres chinos es en sí un proceso de simplificación, ya que la tendencia a la simplificación es una norma general en todos los idiomas (Paredes Duarte, 2008). 18 Figura 1. Ejemplos de la evolución de distintos caracteres en los distintos estilos caligráficos hasta llegar a la simplificación. Fuente: Fazzioli, E., (1986), Understanding Chineses Characters, London: William Collins Sons & Co., p.15. (Como se citó en Lu y Aiken, 2004: 36) En la Figura 1 tenemos varios caracteres en los distintos estilos caligráficos que hemos explicado, de modo que podemos observar más claramente su evolución. 19 6.2. Programas de Simplificación por el Gobierno Como mencionábamos, la evolución de la escritura china se ha dado de forma natural, pero también ha habido momentos concretos en la Historia en los que el Gobierno ha tomado medidas y realizado reformas que han afectado activamente a que la escritura china sea como la conocemos hoy en día. Sin embargo, aunque las reformas impuestas por el gobierno no forman parte del proceso natural de la evolución de los caracteres chinos, cabe destacar que no son caracteres de nueva invención, sino que siguen las reglas y características de los caracteres tradicionales. La primera reforma de la escritura que se llevó a cabo en la Historia de China fue en el año 800 a.C. La situación política convulsa de la dinastía Zhou, cuando el poder estaba dividido entre pequeños estados que estaban constantemente en guerra, había llevado a que existiesen numerosos alógrafos de un mismo carácter, de modo que a principios de la dinastía Zhou de media había cuatro alógrafos por cada carácter. Esta primera reforma de la escritura china tenía como objetivo indicar cuáles eran los alógrafos que debían utilizarse, a modo de reducir la ambigüedad. Así, se publicó el Shǐ Zhòu Piān 史 籀篇 o “Compendio de Shizhou”, en el cual quedaban recogidos los alógrafos seleccionados en la reforma, y los cuales corresponden con el estilo sigilar mayor, cuyas características hemos explicado en el apartado anterior (Ibern Fernández, 2019). La siguiente reforma de la escritura que se llevó a cabo es la que mencionamos anteriormente al hablar del estilo sigilar mayor, impuesta por el emperador Qín Shǐ Huángdì. Yíng Zhèng se hizo con el poder y, tras menos de una década mediante una fuerte acción militar, unificó el territorio en 221 a.C., acabando con los pequeños estados en guerra que existían durante la dinastía Zhou, estableciendo así la dinastía Qín y proclamándose a sí mismo como emperador Qín: Qín Shǐ Huángdì. En ese momento, se encontró con la existencia de los diferentes alógrafos que la anterior reforma ya había intentado solucionar. Esto suponía un problema para él, ya que necesitaba una escritura unificada para poder gobernar en todo el imperio. Es por ello que decidió llevar a cabo una nueva reforma de escritura con el objetivo de suprimir los alógrafos de los caracteres que aún se usaban, tarea que encomendó a su primer ministro: Lǐ Sī 李斯 (280 a.C. – 208 a.C.). De ese modo, Li Si elaboró una lista denominada Cāng Jié Piān 仓颉篇 o “Lista de Cang Jie”, en la que se establecieron un total de 3300 caracteres, los cuales corresponden al estilo sigilar menor, que se convirtió en la escritura oficial del imperio. Como parte de esta reforma, además de dicho listado, Yíng Zhèng ordenó en el año 231 a.C. que se quemasen todos aquellos libros que estuviesen escritos en estilos que no se amoldasen al sigilar menor; y en el año 212 a.C. mandó que se acabase con la vida de todo aquel que no se ajustase a la reforma, resultando esto en la muerte de 460 letrados que habían criticado la reforma. No obstante, aunque se perdió una gran parte de la Historia de China a raíz de esta reforma, hubo algunos eruditos que habían memorizado las obras clásicas y permitieron que se conservaran y, además, al acabar el imperio Qín y establecerse la nueva dinastía, la prohibición de esta reforma fue derogada. Aunque, por desgracia, se perdieron muchas más obras al caer la dinastía Qín, porque la capital fue saqueada e incendiada (Miranda Márquez, 2015: Ibern Fernández, 2019). Posteriormente, tras perder China la Primera Guerra del Opio (1839 - 1842) en un contexto en el que la dinastía Qing estaba ya en su decadencia, empezaron a surgir 20 discusiones en torno a una reforma de la escritura que parecía necesaria (Ibern Fernández, 2019). Esta necesidad de hacer una reforma venía provocada principalmente por el alto nivel de analfabetismo, unido a que, además, el sistema de escritura chino era muy difícil de aprender. Si se quería aumentar la tasa de alfabetismo en la población, había que hacer que la escritura fuese más fácil de aprender y, por tanto, más accesible. Con esto en mente, durante los años treinta y cuarenta del siglo XX, estando en el gobierno el Kuomingtang, se empezaron a plantear diferentes propuestas para reformar la escritura (Pan, 2005). Tal y como explica Ibern Fernández (2019), las propuestas que se plantearon iban en dos líneas: la primera opción era que la escritura china se transformase en un sistema fónico; y la segunda opción era que se simplificasen los caracteres chinos. En cuanto a la primera opción, desde finales del siglo XIX ya había habido unos primeros intentos de escribir el habla china con letras romanas. Esto había sido por parte de algunos misioneros protestantes con el objetivo de facilitar la conversión de la población analfabeta. Después, algunos chinos que habían estado en contacto con estos misioneros hicieron sus propias propuestas de crear sistemas alfabéticos para la lengua china. El primero fue Wang Zhao (1859 – 1933), que propuso en el año 1900 su “alfabeto del mandarín” o Guānhuà zìmǔ 官话字母, el cual consistía de unos símbolos propios diferenciados para las iniciales (49 símbolos) y para las finales (12 símbolos). Además, en 1913 en la Conferencia para la Unificación de la Pronunciación para la Lectura o Dúyīn tǒngyīhuì 读音统一会 se decidió adoptar de forma oficial un alfabeto de 39 símbolos fonéticos, conocido desde 1930 como zhùyīn fúhào 注音符号 o“símbolos de notación fonética” y que hoy en día sigue siendo utilizado en Taiwán. Hubo muchas más propuestas de alfabetizar o romanizar la escritura china, como son por ejemplo el Guóyǔ Luómǎzì 国语罗马字 o “romanización de la lengua nacional” y el Běifānghuà lādīnghuà xīn wénzì, 北方话拉丁化新文字 o “nueva escritura latinizada para el geolecto del norte” (Pan, 2011). Sin embargo, el más destacado es el Hànyǔ Pīnyīn 汉语拼音, el cual fue aceptado oficialmente por Mao en 1956 en el Comité para la Reforma de la Escritura China o Zhōngguó Wénzì Gǎigé Wěiyuánhuì 中国文字改革 委员会 (Ibern Fernández, 2019). No obstante, cabe mencionar que posteriormente se han seguido haciendo numerosas propuestas de alfabetización para el idioma chino y para distintos dialectos chinos, llegando a haber unas 1667 propuestas de alfabetos entre 1958 y 1980 (Peterson, 1991). El Hànyǔ Pīnyīn se trata de un sistema alfabético basado en el alfabeto latino y que sirve para transcribir los sonidos de las palabras del chino mandarín. Fue creado por Zhou Youguang 周有光 y hoy en día sigue siendo el sistema de transcripción fonética oficial de China. De hecho, aunque en un principio se usaba a nivel educativo como guía para la pronunciación del chino, a día de hoy se utiliza directamente para aprender la pronunciación de los caracteres, además de facilitar el sistema de Braille chino y de ser usado para el ámbito internacional (Pan, 2011). Por otro lado, volviendo a las propuestas de reforma del siglo XX, en cuanto a la opción de simplificar los caracteres chinos, el movimiento más importante fue el conocido como “Movimiento Baihua” o Báihuàwén yùndòng 白话文运动. Los líderes de este movimiento fueron Chen Duxiu (1879 – 1942), posterior fundador del Partido 21 Comunista Chino, y el filósofo Hu Shi (1891 – 1962), y proponían que, como paso previo a la reforma de la escritura, se sustituyese el “chino clásico”, conocido como Wén Yán 文言, por una “lengua vernácula” o Bái Huà 白话 (Ibern Fernández, 2019). Esto tiene su explicación en que el chino clásico tenía una gramática y un léxico literarios muy alejados de cómo se hablaba en la práctica el idioma chino, de modo que los impulsores de este movimientos creían necesario que se escribiese directamente lo que se decía, que se escribiese la “lengua vernácula” o Báihuà. Así, en 1922 se reconoció el Báihuà como idioma nacional (Pan, 2005). En cuanto a la simplificación de los caracteres chinos, hubo dos principales corrientes que tenían como objetivo principal que se redujese el número de trazos de los caracteres. Estas dos corrientes estaban respectivamente lideradas por Qian Xuantong (1887 – 1939) y por Chen Guangyao (1906 – 1972), y destaca de ellas principalmente que ambas defendían que los caracteres chinos simplificados tenían origen popular, de modo que formaban parte de la tradición china. Inspirándose en la corriente de Qian Xuantong, a principios de los años 50 el Comité para la Reforma de la Escritura China llevó a cabo un plan para simplificar los caracteres chinos, el cual fue ratificado en 1956 por el Consejo de Estado de la República Popular China. Este plan resultó en una serie de listas de caracteres simplificados, publicándose la lista definitiva en 1964 con un total de 2235 caracteres simplificados y en la que la media de trazos utilizados se había reducido de dieciséis a diez (Ibern Fernández, 2019). Es importante explicar que cuando se estableció la República Popular China en 1949, en un principio se planteó que la reforma de la escritura tenía como objetivo final que se utilizase un alfabeto latino y se eliminasen los caracteres, ya que Mao y los demás integrantes del Partido Comunista Chino consideraban que esto era lo mejor para la alfabetización del pueblo. De hecho, como explica Pan (2005), los tres objetivos fundamentales del programa para la reforma eran los siguientes: 1. Jiǎnhuà hànzì 简化汉字: Simplificar los caracteres chinos, reduciendo el número de trazos. 2. Tuīguǎng pǔtōnghuà推广普通话: Estandarizar el dialecto de Beijing como única forma de comunicación hablada, convirtiéndose este dialecto en la lengua estándar de China. 3. Tuīxíng hànyǔ pīnyīn推行汉语拼音: Introducir un sistema fonético para reemplazar gradualmente el uso de los caracteres chinos en el uso cotidiano. No obstante, más tarde adoptaron posiciones algo más conservadoras y se optó por simplificar los caracteres chinos y, a la vez, utilizar un sistema alfabético auxiliar (Ibern Fernández, 2019). Este es el modelo que se ha mantenido actualmente. 6.3. Formas de Simplificar Caracteres Hay diferentes formas de clasificar las formas de simplificar los caracteres chinos, según el autor. Por un lado, Pan (2005) clasifica las formas de simplificación en tres formas principales, a saber: 22 1. Reducir el número de trazos. Esto se consigue omitiendo distintas partes, según el carácter: a) Omitir la parte izquierda, como sería el caso de條 que en simplificado pasa a 条. b) Omitir la parte derecha, como 離 que se simplifica a 离. c) Omitir la parte de arriba, como por ejemplo 雲 que se simplifica a 云. d) Omitir la parte de abajo. Por ejemplo,業 pasa a 业. e) Omitir la parte exterior, como es el caso de 開 que en simplificado se escribe 开. f) Omitir la parte interior, como 寧 que deriva a 宁. g) Omitir gran parte del carácter. Como ejemplo, está 廣 que se escribe en simplificado como 广. 2. Sustituir la forma del carácter por una más sencilla, modificando sus trazos. Para ello, por ejemplo se utilizan algunas variantes antiguas de los caracteres, o se crean nuevos a partir de algunos de los Seis Principios Liùshū 六书: a) Sustituir un carácter una variante antigua ya existente y que era más simple. Como ejemplo, 氣 se sustituye por 气. b) Utilizar el principio pictográfico Xiàngxíng 象形 para crear nuevos caracteres. Por ejemplo, 馬 se transforma en 马. c) Crear nuevos caracteres a partir del principio semántico-fonético Xíngshēng 形声. Este es el caso de 憶, que se escribe como 忆 en simplificado. d) Formar caracteres nuevos basándose en el principio indicativo compuesto Huìyì 会意. Por ejemplo, 塵 que pasa a 尘. e) Crear caracteres nuevos utilizando el principio de préstamos fonéticos Jiǎjiè 假借. Como ejemplo, 義 en simplificado se sustituye por 义. f) Utilizar un carácter homófono más sencillo ya existente para sustituir un carácter más complejo. Este es el caso del carácter tradicional 後, que pasa a escribirse 后. g) Adoptar caracteres más sencillos en uso que todavía no estaban estandarizados. Por ejemplo, 會 se escribe 会 en simplificado. h) Crear nuevas formas para caracteres, sin necesidad de basarse en alguno de los principios Liùshū 六书. Como ejemplo, 长 se creó como forma simplificada de 長. i) Utilizar la escritura cursiva de un carácter, ya que es más sencilla, pero adaptándola al estilo estándar. Este es el caso, por ejemplo, de 为, que deriva de la forma cursiva de 為. 23 3. Sustituir los componentes complicados de los caracteres por un componente o símbolo simplificado, o incluso sustituir el carácter entero. Casos: a) Sustituciones regulares. En estos casos, un componente complicado concreto se ha simplificado y cada carácter que tenga ese componente, lo presentará en su versión simplificada. Por ejemplo, el componente complicado 侖 se simplifica a 仑 en todo carácter, de modo que los caracteres tradicionales 倫, 論 y 輪 se simplifican a 伦, 论 y 轮, respectivamente. b) Sustituciones irregulares. En estos casos, se utiliza un símbolo simplificado que sustituye varios componentes complicados que en un principio no tenían nada que ver. Este es el caso del símbolo 又, que por ejemplo está presente en la simplificación de 漢, 對 y 難, que pasan a ser 汉, 对 y 难, respectivamente. c) Sustitución de varios caracteres complicados diferentes por un mismo carácter simplificado. Por ejemplo, se utiliza 复 como forma simplificada para 複, 復 y 覆 simultáneamente. Por otro lado, Ibern Fernández (2019) clasifica las distintas formas de simplificar caracteres en 8 métodos distintos: 1. Omitir las partes pequeñas de un carácter, conservando su perfil. Por ejemplo, 伞 es la forma simplificada de 傘. 2. Omitir parte del carácter, dejando solo la parte más representativa. Por ejemplo, se mantiene solo 声 del carácter tradicional 聲. 3. Crear caracteres pictofonéticos nuevos, como pasaba con el principio Xíngshēng 形声, pero con componentes fonéticos o semánticos más simples. Este es el caso de 惊 que solo conserva el significado y pronunciación de 驚, pero es en sí un carácter nuevo. 4. Sustituir los componentes fonéticos complicados por componentes homófonos o gráficamente similares y que son más sencillos. Por ejemplo, 燈 se simplifica como 灯. 5. Sustituir el carácter en sí por uno que sea homófono pero con menos trazos. Como ejemplo, 幾 se simplifica como 几, que era un carácter ya existente con otro significado pero misma pronunciación. 6. Utilizar la forma cursiva de un carácter como forma simplificada. Como 书, que viene de la forma cursiva de 書. 7. Sustituir los componentes complicados de los caracteres por símbolos arbitrarios más sencillos. Por ejemplo, 學 pasa a escribirse学. 8. Utilizar variantes antiguas más sencillas, como 从 para sustituir a 從. 24 Pan (2005) e Ibern Fernández (2019) clasifican las formas de simplificación de caracteres de distinta manera y difieren en algunos detalles. Sin embargo, coinciden en aspectos como la omisión de partes del carácter, utilizar formas arcaicas más sencillas o cursivas, la sustitución de caracteres enteros o de sus componentes por homófonos, y la creación de nuevos caracteres, sea o no a partir de los Seis Principios Liùshū 六书. Por otro lado, aunque estos procesos de simplificación son los que se han hecho conscientemente por parte del Gobierno para crear la Lista General de Caracteres Simplificados de 1964, cabe mencionar que muchas de estas formas de simplificación se dan de forma más espontánea a nivel coloquial. En distintas zonas locales de China, las personas van simplificando la escritura de forma coloquial. Bösket (2006) explica este proceso y, al explicar cómo se simplifican a nivel coloquial los caracteres, coincide en muchos puntos con las clasificaciones mencionadas, pero incluye una forma más: sustituir caracteres por símbolos de otros sistemas de escritura distintos. Por ejemplo, los locales a veces pueden escribir la letra T del alfabeto latino para sustituir algún carácter que comience con ese sonido en su inicial. 7. Convenientes e inconvenientes de los distintos posibles sistemas de escritura china Una vez que ya se ha explicado de qué se tratan los caracteres chinos, así como su origen y evolución, y habiendo hablado de los programas políticos sobre las reformas de escritura en China y de las formas en las que se simplifican los caracteres, es cuando se puede entonces plantear cuestiones acerca del debate que a día de hoy sigue abierto: En cuanto a la lengua china, ¿se debe o no dejar de usar el sistema de escritura basado en caracteres y sustituirlo por un sistema alfabético? Y si se mantienen los caracteres, ¿es más apropiado utilizar de forma general los caracteres tradicionales o los simplificados? En los siguientes apartados se aportan y cuestionan diferentes puntos de vista y argumentos para intentar responder a estas preguntas. 7.1. Caracteres: Comparación entre simplificados y tradicionales Pan (2005) aporta en su artículo “La reforma de la escritura china: la simplificación” una serie de argumentos cuestionando la idoneidad de los caracteres simplificados y defendiendo, a su vez, que los caracteres tradicionales son mejores para la escritura china que la versión simplificada. Sin embargo, para tener una visión más amplia y poder decir con algo más de seguridad qué versión de la escritura china es más conveniente, es adecuado contrastar estos argumentos con los hechos que se han investigado previamente en el trabajo. El primer argumento que da Pan (2005) es que, en contraste con los caracteres tradicionales, los caracteres simplificados dificultan la transmisión de la cultura china, afectando principalmente a los estudios de historia, geografía y filología. Explica que 31 tomado activamente por parte del Gobierno chino y que han afectado también a la evolución de los caracteres chinos hasta llegar a ser como los conocemos hoy en día. En el primer caso, en cuanto al desarrollo natural y los estilos caligráficos, hemos estudiado que existen algunas teorías con respecto a algunos hallazgos arqueológicos, como en las cerámicas de la cultura Yangshao en el yacimiento de Banpo, que podrían ser el origen de los caracteres chinos. Sin embargo, hemos comprobado que los primeros caracteres de los que se sabe con exactitud que son los antecedentes directos de los caracteres actuales, son los caracteres conocidos como Jiǎgǔwén 甲骨文, datados de la dinastía Shang y que se tallaban en huesos oraculares. Seguidamente de los Jiǎgǔwén, están los caracteres Jīnwén 金文 pertenecientes a los bronces rituales de la dinastía Zhou. Después, se desarrollaron cronológicamente los distintos estilos caligráficos, derivando unos de otros y evolucionando así la escritura, en este orden: Zhuànwén 篆文 o “Escritura Sigilar” (dividida a su vez en “Escritura Sigilar Mayor” Dàzhuàn 大篆 y “Escritura Sigilar Menor” Xiǎozhuàn 小篆), Lìshū 隶书 o “Escritura de los escribas”, Cǎoshū 草书 o “Escritura de Hierba”, Kǎishū 楷书 o “Escritura regular”, y Xíngshū 行书 o “Escritura cursiva”. Hemos visto que a lo largo de esta evolución, los caracteres chinos han tendido siempre a simplificarse y adoptar formas cada vez más alejadas de los pictogramas e ideogramas originales. Además, hemos visto que, de estos, el estilo regular es el que se mantiene como el estilo oficial hoy en día, y el estilo cursivo es el que se sigue utilizando para los documentos escritos a manos. Ambos estilos datan de la dinastía Hàn. En el segundo caso, hemos descubierto que hubo ya en la dinastía Qín dos reformas de la escritura china para confrontar el problema de los alógrafos y para establecer una forma oficial de la escritura, simplificándola de algún modo. Estas reformas son las que dieron lugar al estilo Sigilar Menor que hemos mencionado antes. Después, hemos investigado la reforma de la escritura del siglo XX, y hemos comprobado que hubo numerosas propuestas para reformar la escritura, unas que apostaban por adoptar un sistema alfabético y otras que planteaban simplificar los caracteres, pero todas partiendo de considerar que los caracteres tradicionales dificultaban el aprendizaje de la escritura. En otras palabras, el principal motivo tras la simplificación del siglo XX era aumentar el nivel de alfabetización de la población china. No obstante, hemos visto que la República Popular de China en un principio perseguía la idea de abandonar los caracteres por un sistema alfabético, pero que al final optaron por adoptar caracteres simplificados junto a un nuevo sistema alfabético complementario. Así, se presentaron en distintos congresos las diferentes propuestas tanto de caracteres simplificados como de sistemas alfabéticos, resultando en la publicación en 1964 de una lista definitiva de caracteres simplificados y en la adopción en 1958 del nuevo hanyu pinyin como sistema alfabético complementario oficial. Posteriormente, hemos estudiado los distintos métodos de simplificación que se siguieron para crear la lista de caracteres simplificados de 1964. De entre las diversas formas de simplificación, hemos visto que muchas se basaban en la omisión de partes 32 de los caracteres, algunas otras partían de los principios de formación del Liùshū 六书 y otras respondían a creaciones nuevas o a adoptar la forma del estilo en cursiva de un carácter pero en estilo regular, entre otras. Con todo esto hemos cumplido el primer objetivo de nuestro trabajo, haciendo una revisión bibliográfica para explicar el origen, la evolución y la simplificación de los caracteres chinos, consiguiendo así tener una visión y comprensión amplia de nuestro tema de investigación. En cuanto a nuestro segundo objetivo, hemos primero analizado y comparado las características tanto de los caracteres tradicionales como de los simplificados, intentando responder a la pregunta de cuál de estas versiones es la más conveniente o eficaz para la escritura china. Al hacer esto, hemos comprobado que, a diferencia de lo que creen algunos autores, los caracteres simplificados, en comparación a los tradicionales, no parece que dificulten realmente el acceso directo a los textos clásicos chinos, y mucho menos que rompan la transmisión de la cultura china. Tampoco parece factible creer que los simplificados rompan la estructura de los caracteres, ni que sean más difíciles de leer que los tradicionales o que sean menos bonitos. Lo más destacable de esta comparación es en cuanto a la facilidad de aprendizaje de una versión de los caracteres con respecto a la otra, ya que este, como hemos mencionado, fue el principal motivo del Gobierno chino para la simplificación del siglo XX. Y es que hemos comprobado que parece que no existe gran diferencia entre una versión o la otra. Es decir, objetivamente no parece que utilizar caracteres simplificados facilite enormemente la alfabetización con respecto a utilizar caracteres tradicionales. Esto nos hace plantearnos que, aunque la alfabetización de China aumentase a finales del siglo pasado, no parece que simplificar los caracteres chinos fuese la principal causa de ello. Y, en cuanto a nuestra pregunta, hemos visto tras nuestro análisis que no existen grandes diferencias que puedan determinar que los caracteres simplificados sean más convenientes que los tradicionales. En otras palabras, en cuanto a eficacia, ambas versiones son prácticamente iguales, o es indiferente elegir una sobre otra. En segundo lugar, nos planteábamos si era conveniente sustituir por completo los caracteres chinos por un sistema alfabético chino. La respuesta que concluimos es que esto no sería factible por dos motivos principales: el idioma chino tiene unas características fonéticas y una gran cantidad de homófonos que dificultan enormemente suplantar los caracteres chinos, que tienen a la vez parte semántica y fonética, por un alfabeto meramente fonético; y abandonar los caracteres chinos sería asumir una gran pérdida cultural para China, así como perder la posibilidad de tener una única escritura para los diversos dialectos que existen en China. Por último, hemos observado las características de tener un sistema alfabético complementario a los caracteres chinos, basándonos en el Hanyu pinyin oficial. Con esto, hemos podido comprobar que, de hecho, tener un sistema alfabético complementario ha supuesto grandes beneficios a la hora de facilitar el aprendizaje y enseñanza del idioma chino, así como en el ámbito internacional, facilitando la 33 comunicación entre China y el resto del mundo. No obstante, parece importante que se siga trabajando en adaptar sistemas alfabéticos que permitan transcribir también los distintos dialectos de China, además del chino oficial, conocido como mandarín o putonghua. En conclusión, parece que de forma objetiva lo más conveniente por el momento para la escritura china es que se mantenga la escritura con caracteres, sean simplificados o tradicionales, y que se siga utilizando a la vez el sistema alfabético complementario. Finalmente, en vistas a posibles futuras investigaciones, parecería interesante indagar en las causas del aumento de la alfabetización de China a finales del siglo XX. De este modo, se podría comprobar cuál fue el peso real de la simplificación en la alfabetización, ya que este era su principal motivo de ser. 9. Referencias Bibliográficas Bösket, R. (2006). Long Story of Short Forms: The Evolution of Simplified Chinese Characters. Estocolmo: Universitetsservice US-AB. Huang, C.Y. (2017). The Graphabet and Bujian approach at acquiring hanzi (chinese character) writing skill.Universidad de Hong Kong, China. Ibern Fernández, S. (2019). Análisis comparativo de la simplificación de caracteres chinos en China y Japón. (Trabajo de Fin de Grado). Universitat Autónoma de Barcelona, Barcelona, España. Lu, W. y Aiken, M. (2004). Origins and evolution of Chinese writing systems and preliminary counting relationships. Accounting History, 9(3), 25-51. Miranda Márquez, G. (2015). La escritura china. Origen, evolución y estilos. Language Design, 17, 103-119. Pan, L. (2005). La reforma de la escritura china: la simplificación. Estudios de Asia y África, XL(2),445-464. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=586/58640208 [Accessed 19/07/ 2020] Pan, L. (2011). La Reforma de la Escritura China: Su Romanización: Serie de la lingüística china 2. Estudios de Asia y África, 46 (2), 407-435. 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