scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El Citador ante el tribunal de la razón o sea Examen crítico del catecismo de la impiedad. Tomo segundo

U.F.F.

Full text

7 mor A, % AQ EL CITADOR ANTE EL TRIBUNAL DE LA RAZON, OsEx" EXAMEN CRITICO Duc O PO DRANAEDAD; ; | | POR TOMO SEGUNDO, CON LICENCIA EN CADIZ! PC VII II RIMA 0 0 IAN Imprenta de Roquero, calle de la Torre, n.? 20: año de 1824. BAMABAJURA DA RAMA AAA AAA. M0, Quecumque ignorant blas- phemant, quecumque autem naturaliter, tamquam muta animalia , norunt in his cor- rumpuntur. Jude. 10. Blasfeman de todas las cosas que no saben: y se pervierten como bestias irracionales en a- quellas cosas que saben natural- mente. Epist. de S. Judas y. 10, PODOUUUOS OOO AUS EL CITADOR ANTE EL TRIBUNAL DE LA RAZON - CONTINUA EL CAPILULO IV. 4. abia en Nazareth un pobre car- Pintero llamado Josef, que era cierta= mente de la familia de David; y á este fué á quien Dios eligió para ser su padre. ¡ Ah! ¡y si nosotros pudie- semos habernos elegido los nuestros, seriamos todos , á lo menos empera= dores !..... (C. p. 101.) Conviene nuestro escrúpuloso crítico en que Josef, padre existimado , legal Ó putativo, de Jesus era ciertamente de la familia de David ; solo encuen= tra estraño que fuese pobre y carpinte= ro, siendo de aquella raza distinguida, y que Dios le eligiese síendo pobre y carpintero para ser su padre.... se en= tiende carnal como cualquiera otro. De- cimos á lo primero, que despues de rez voluciones y trastornos tales como los que (10) falsedad é inconsecuencia. de sus narra= ciones , por parte de. los judíos testigos de la procedencia y relaciones todas de esus y Maria! Hai mas. En tiempo de los mismos apóstoles los hereges Cerinto y Carpocras, una parte de los ebionitas sostenian que Jesus era hijo de Josef y mo concebido por milagro ; la Judea era el teatro. de esta: disputa ; Cerinto segun los antiguos conferenció en ella con los apóstoles (a); los ebionitas eran. judíos convertidos que querian guardar las ce- remonias de la lei; y una parte de ellos admitia la virginidad de Maria (b)+ Ni unos ni otros estaban ganados por los apóstoles , pues que no admitieron su doc- trina. ¿ A qué venia esta disputa, si hu- biese habido sospechas sobre la castidad de Maria y el nacimiento de Jesus ? Los apóstoles , que han, referido circunstan- ciadamente todos los alegatos de los ene- migos de Jesus, no hacen mencion algu- na de nada de cuanto dice , ni de lo que quiere se entienda , aunque lo calla, el Citador (*). UM 1? » e < (a) Eusebio lib. 3..c. 28. S. Epipñ. H:eresi 28. (b) Origenes contra Celso dibi 2. p. 385». Buseb: lib. 3. 0.27. Teodoret. Heeret» Fab. lib. 2.0. 1. o (%) Sobre la. historia caluraniosa DESAÓPUODÓN A ke 11) La opinion general y constante de virginidad de Maria estaba tan bien establecida en el primer siglo, que Simon: mago que queria pasar por Mesias pu- blicó que habia nacido de una virgen $0. del soldado Panther, Véase Berg. t. 8. p. 391. t. 9. p. 54. Diccion. ant-fi- dos. t. 1. artic. Jesus Fils de Pande=- ra. Esta fábula calumniosa Y sacrís lega, tomada por el autor de la His- toria crítica de Jesu-C. cap. 1.2 y por el de las Cartas á Sophia, carta a, de la obgecion de Celso contestada y de- secha por Origenes lib. 1.n. 28. Y 32; se vé repetida en la supuesta carta de Talleirand á Pio VII (p. 36), y en dos demas folletillos impíos traducidos al español en estos últimos años. El sé- bio autor del Diccionario anti- Alosóf- eo (traducido en 1793 ), en el lagar citado, se estiende haciendo ver las inepcias, absurdos Y ridículas impos- turas en que abunda el miserable. liz brejo titulado Todelot Jesu, en que se contiene esta calumnia grosera. y esa candalosa, inventada en los siglos posa teriores , y sostenida solamente por los modernos judíos. Su lectura basta paz ra escitar la risa y menosprecio de to. do hombre sensato. DR : (12) Marcion contemporáneo «de Celso y que, segun Tertuliano , habia bebido. todo el yeneno de los judíos, sostenia como o= tros muchos hereges que era indigno del bijo de Dios nacer de una muger,. par= ticipar de las flaquezas humanas éec.-¿ con cuanta mas razon no hubiera alegado las sospechas que Lebrun. pretende: inspirar contra la virtud de su madre? ¿ Qué ar= gumento mas fuerte en favor de su: opis nion?. No se halla' el menor vestigio de élla antes de los .escritos de Celso que es« eribió en el segundo siglo; luego él-es el autor único de estas, calumnias , 0 se las sugirió “algun judía) que no temia ser con=- fundido por la. pública notoriedad. + Terminemos diciendo con Origenes que, creyendo un Dios y una providens cia , nadie se persuadirá jamás que Dios escogiese un hombre sobre quien recave= sen tales sospechas, para. hacerlo :Jegisla= dor del género humano y fundador de la religion mas santa. Todas las pruebas alegadas en favor dé la mision divina de Jesus lo anuncian. como tal; luego sola esta razon, aun cuando no hubiese otras innumerables , ponen á cubierto su ho=- nor-y el de su' madre, contra todas las calumnias blasfemas de los incrédulos. - Es falso pues, que Josef se casó con Maria en segundas nupcias de esta. La AIN UA NS. f MO 1) mas probable , por Jo que hace al Santo atriarca., y: lo universalmente creido en la iglesia, es que tambien se conser» vó en: perpétua castidad 3 y quien quisic» re ver estensamente tratada la materia, puede consultar la erudita disertacion de Mr. 1 Ab, de Vence tom. 13 de su Biblia traducida al frances p. 170. > ¿Quién estrañará' que un blasfemo que: ha tratado al mismo Dios de borra» cho , impuro éc., despues de haber pues- to sus labios sacrílegos en el honor de Jesus y en la pureza de su madre , Quie- Ta divertir ahora á sus lectores con sus sales obscenas, á espensas de su castísimo esposo el Sr. S. José? 'Omitamos la co- pia de este cuadro horroroso, en el que nada aparece racional. Reflexione el que ame la verdad y la busque, que no se trata de personas comunes. se trata sí de dos almas escogidas y agraciadas por 108 , que se hicieron dignas, por su es- pecial amor y virtudes perfectísimas, del grande ministerio á que se las destinaba, Solo destruyendo las pruebas de la Diyi. nidad de Jesus y la veracidad del Evan. gelio, se nos podia obligar á satisface las cabilaciones rastreras de una imagina» cion inmunda, que mide por sus apetitos torpes la agena virtud. , El Santo Evangelio nos pinta yiyan Ci mente las inquietudes de Josef al notar el embarazo de su esposa 3 nos dice que era justo, y que el angel del Señor le confortó , le reveló el misterio y le res- tituyó la tranquilidad. ¡Con qué cara pues se atreve á mentirel Citador, dicien- do no le hizo impresion alguna dolorosa (que esto querrá decir aquello del mal humor) , y que el angel no se le apa- reció para prevenirlo ! Josef tenia toda la virtud necesaria, toda la asistencia del cielo, toda la instruccion en las san- tas escrituras que podian robustecer su fé. No creyó á Maria sobre su pala- bra; porque esta señora ninguna le ha- bló acerca de tal acaecimiento , segura y convencida de que corria por cuenta de Dios el aclararlo, como lo hizo. Pero veamos si el angel Gabriel se apareció y le previno. S. Mateo dice que Josef su esposo , pensando en lo ocurrido y no pudiendo penetrar el misterio, no queriendo por otra parte infamar á su esposa , porque era justo, y tratando de dejarla secretamente , lo que no hu-= biera podido hacer siendo justo, si la hubiese tenido por adultera é infiel, pues la lei le obligaba á delatarla, se le apa- rece el angel y le dice: “Josef, hijo de »»David, no temas recibir ó conservar tu 7) Muger , porque lo que en ella adviertes - hechos Cad. > »w8s obra del Espíritu Santo. Parirá un »hijo, á quien lamarás Jesus, porque nél salvará á su pueblo de sus pecados. » Todo esto se ha hecho para que se cum- >»pla lo que dijo el Señor por el profeta »que dice: he aquí que una virgen con- »cebirá y parirá un hijo (adviértase que a»+dice espresamente que la vírgen parirá) »yY llamarán «su nombre Manuel, que »quiere decir Dios con nosotros. Leván- »tose Josef Ke. (a).” ¿Le previno el angel? ¿Le anunció? Creyó Josef á Maria sobre su labs ¡ Y cristianos, que pueden leer y consultar la Biblia, han creido con tanta ligereza á un im- Postor que con tanta osadia desmiente los auténticos y la creencia de los Si= glos, y cíta siempre en falso y lo con- trario de lo que se lee en el sagrado testo ! : Son invencibles las pruebas que he= mos alegado; pero aun hai otras mas fuer-= tes. Como Orígenes creemos la virginidad de Maria, y la concepcion milagrosa de esus por los mismos motivos que su di- Vinidad. Las profecías que anunciaban Uno y otro, el candor y sinceridad de los apóstoles » las virtudes de Jesus, sus milagros , la santidad de su doctrina, log E x í _ _ _ _>_>>c—. (2) Mat. 1, 9 20, y sig. (16) efectos que ella ha obrado en el mundo, la perpetuidad de-su. iglesia, el plan su= * blime de la Providencia que nos ha ma- nifestado , la ceguedad que ha cubierto. en todos tiempos á los enemigos de la religion : he aquí lo que Mas nos persua- de. Jesu-C. lo anunció, y su profecía se ha cumplido y cumple á nuestra vista, “Yo he venido al mundo, dice , á ejer- ¿cer un juicio , tal que los que no ven ,,vean , y lo que creen ver quedarán » ciegos (a).” Su ceguedad es voluntaria, reflejada , obstinada: aborrecen la ver= dad: he aquí su mayor desgracia y su mas terrible castigo. ¡Ay de vosotros! Sea de esto lo.que fuere, sigue Lebrun , los primeros cristianos reco. nocieron á Josef por padre de Jesus. (C. p. 104). Si se entiende padre existimado ó putativo , legal, adoptivo, es verdad; peto en este caso ¿qué intenta este char- latan ? ¿no vé que esta prueba contra- dice sus anteriores imposturas ? Quiere pues se entienda, como lo hace ver el contesto , que fué padre carnal de Jesus, apesar de que esto no puede conciliarse con las blasfemias anteriores contra el honor de su Madre. Pero aun esto he- — (a) 1% Joan. C. 9. 0. 39. Veas. el Berg. Trait. dogm, t..7, P. 422: Ys E (17) ; mos demostrado que es falsísimo. Todo el cristianismo estriba en la creencia con= traria. Sí los primeros cristianos hubie- ran tenido á Jesu-C. por un puro hom: bre, hijo de Josef, ¿por qué los judíos) los filósofos y hereges atacaban su divi- nidad ? porque los evangelistas y demas apóstoles la sostubieron con su pluma y la atestiguaron, como millones de marti- res, con su sangre ? ¡Con qué los cris- .tianos no creian que Jesu-C. fuese Dios! ¿ Dónde estan las pruebas ? Zusebio S. Epifanio, dice el Citador, se es- tienden con grande complacencia so= bre el resto de su parentela. Lo misa Mo que los evangelistas, y en el mismo Sentido ; pero no en el concepto falsísi- mo que les atribuye Lebrun; y vamos á hacerlo ver, : / , : En primer lugar ya advertirán nues- tros lectores que, en materia de tanta im- ¿Portancia, el que se llama Citador debió, Para conyencer el entendimiento y con= fundirnos, citar exacta y puntualmente el libro y pasage de las voluminosas obras de Eusebio y S, Epifanio, en que, se- gun él, desmintieron la doctrina y creen- cia constante y universal de la iglesia, Que se encuentra espresa en los escritos de todos los demas padres y doctores, y £n los concilios tenidos espresamente con a eo o o ed (18) tra los enemigos de la divinidad de Je= sus , como Ario, Nestorio S«c. Mas na- da de eso; se cita en vago Obras que pi- den años para ser leidas ,con el fin de que aburrida la paciencia del que pre- - tenda examinar , crea sin tomarse este trabajo. Eusebio y S. Epifanio creyeron y enseñaron lo que creyó y enseñó siempre la iglesia; y solo hablaron de la paren- tela de Jesus , siguiendo á los evange- litas, para probar su descendencia de David, en Maria por la sangre, y en Josef por la adopcion ó paternidad exis- timada y legal. En lo demas y en esto mismo , siempre conocieron y defendie- ron su divinidad , como vamos á nos- trarlo por sus escritos. Eusebio , en su demostracion evan= gelica, prueba prolijamente la vocacion de las naciones al conocimiento del ver- dadero Dios, y las señales de la venida del Mesias. Hace ver cuan superior es á Moises Jesu-C. (a), y se detiene en pro- bar su divinidad contra los que no creian en las Santas Escrituras. La demuestra por la pureza de su moral, sus milagros Sc. : hace ver que no se pueden atribuir estos á la mágia, como los atribuian, sia ; (a) Lib. 11%: hn 2» P» 91 M3 Y A: Ss ¡ hegarlos; los judíos y paganos. En el liz bro 4.2 trata teológicamente de la natu= raleza del Verbo encarnado , haciendo ver que es anterior á todas las criaturas, hijo único de Dios Ec. Esplica nuestra Creencia en cuanto á su Encarnacion , y le aplica las profecías. ¿Es esto, Sr. Le- brun , tener á Jesu-C. por un puro hom=- bre hijo de Josef? camos si cita con igual exactitud 4 S. Epifanio. Disputando con el obispo Vital, discípulo y defensor de Paulino y Apolinar, que no querian admitir en Je. su-C. , aunque le reconocian Dios y homa bre, entendimiento humano, fundados en ee hacer en él las funciones de esta potencia del alma, di- preguntó; (es- BIBLIOTECA UNIVERSITARIA SEVILLA >» Saban, decia que Jesu-C. no era hom=- a»bre perfecto? Al punto respondió: Con= » esamos qne Jesu-C. unió á sí el hom- a»bre perfecto. Los circunstantes se ale. »8graron ; pero yo que conocia sus pro= »Posiciones artificiosas le estreché á que | >dijese, si Jesu-C. habia tomado una cara »m0 natural. Dijo que sí. Le pregunté »iDe la virgen María, sin Participa- | cion de hombre , por la operacion del | »Espiritu-santo? Tambien convino en — ARA (26 ) raleza escelentísima de Dios, ¿quiés lo podrá esplicar? No sé, no puedo, no alcanzo á distinguir entre aquella generacion y esta procesion (a). Esto mismo dicen todos los padres y doctores. He aquí, Sr. Citador , lo que creen: los cristianos y lo que la iglesia enseña á sus hijos, que saben bien no pueden ver y conocer á Dios en la tierra sino, como decia S. Pablo, en enigma y como por un espejo. ¿Por ventura los. mas su- blimes y agudos filósofos no confesaron su insuficiencia, al hablar de la impene- trable grandeza y perfeccion del Ser di- vino? ¿Se parece en algo la doctrina de nuestros misterios santísimos á las obsce- nidades que la idolatría reverenciaba en el adultero Júpiter? ¿A qué pues la com- paracion sacrílega del Espíritu-santo con Jas fábulas asquerosas de esta mentida dei- - dad? Cuando faltan razones que oponer á la Religion, solo se puede echar mano de blasfemias é ímposturas ; Únicas armas que sabe manejar la desesperada impo- tencia de sus enemigos. Jesus nació como los demas hon- bres, y mucho mas miserablemente que la mayor parte de ellos, porque lloró (a) S. Aug. lib. 2.2 contra Maxi- . minum. C. 14» a (27) | Por la primera vez en un establo » en. medio de un burro y de un bueí. 4 grande decadencia habia venido la fa- milia de David , el protegido de Dios, Pues la morenita no tenía mas propio. _ SuYyo que los dolores de la maternidad. ¡Qué marido tan Pobre es el Espíritu- santo! (C. p. 106). se á ella. ¡Qué filosofía tan propia de ¿Por ventura. tomar la na- turaleza humana, y cubrirse de sus mise- rias para remediarlas, encontrará mucha diferencia entre el trono y el establo? » Que el infeliz que no tiene mas abrigo que el calor Maternal ? ¡Cuan distintas fueron las ideas de 95 antiguos sabios acerca de la Pobreza! “La naturaleza » dice Ciceron , está tan sléjos de inclinarnos á las riquezas, que es necesario que la Opinion que produ- »cen los ejemplos nos separe de la ver. »dadera inclinacion natural, para amar- (28) alas (a). ¿Podía Dios, dice Séneca, has s,cer.ver mas claramente el poco caso que »»se debe hacer de las riquezas, que , con= ¿¿cediéndolas á los nras perversos y ne- »gándolas á los mas homibres de bien?” (b). Sócrates, disputando contra Anti- phon , dice: “Yo sé que la” esencia di- »»Vina consiste en no tener necesidad de amada; y que el que certena y aminora sel número de sus necesidades se apro- »xima mas á la divinidad (e). Plinio ala- ¿ba la fragalidad de los antiguos roma-- nos (d).. Salustio dice que “luego que sslas riquezas vinieron á mirarse como suma cosa lontosa se tuvo por vergol- yyzosa la pobreza y se apagó el ardor por asta virend y y la inocencia de costumbres pasó por una censura maligna de los, Usos agenos fé). Caton el antiguo se lamentaba ya, y añnuticiaba los desórde- nes que esta midatiza iba d imrodacir en la república (£). Los poetás mismos con- fiesan donto' ¡Horacio (g) que los héroes se formaron en la escuela de la pobreza; que es un dbu de los dioses, tuyo pre- —káÁ (a) Cicero de legib. lib. 1. (b) Senec. de Provide. cs g. (0) Ximo fants me- morubits Soorét. lib. 112 (4; Plin. lib. 18 0.03. (e) Sállust. de bello. Jugur. (£) fo Livio..lib. 34. (8) Od. 12. 11h. 1,2 a ) > elo no conócen e hambre: “¡0 dichosa »»Pobreza, esclama otro, las rene he a»Ven tranquilas al abrigo de tu saluda e »»Obscuridad ; el pudor es tu compañero >»inseparable ; tu sabes del mismo modo »»Poner freno á las pasiones y despreciar »€el imperio de la fortuna (a). Querer Lebrun que los sentimientos de su corazon depravado, sirvan de regla á los demas hombres, pretender que por- que él hubiera nacido de buena gana hijo, aunque fuese espurio , de un em- perador , todos los hombres, y aun Dios, hayan de pensar lo MiSIO, es mas que re- finada locura. Hemos visto que los sábios de la antigiiedad tonian mui distint1 idea de la pobreza ; acabemos de confundir con los hechos la sórdida avaricia de es- tos filósofos modernos , Cuya ciencia y e- logios siempre estan en pública subasta. - ——Milciades vencedor de los persas, el justo Aristides » Epaminondas que te- nia en sus manos el destino de Tebas y de la Grecia toda, fueron tan pobres co- e Ñ A O De (a) O hona paupertas, ó nondum (. cognita divum Munera , virtutum custos, Ec, amica pudori, Luxurio fran... Marcel! Paling. Zodiac, lib, (30) mo ilustres. Valerio Publicola no dejé con que lo enterrasen. Regulo, en oca- sion que mandaba el ejército romano en Africa, escribió al Senado pidiendo re- gresar á su patria , porque habiendo muer- to el arrendador de sus tierras que tenian por junto siete aranzadas , un criado ha- bia robado los instrumentos de labor, y no tenian de que "subsistir su muger ni sus hijos (a). Scipion mandando en Es- paña , recibió el dote para su hija del Senado ; porque no tenia con que casar= la (a). Curio y Fabricio que desprecia- ron el oro de los samnitas y las ofertas de Pirro , aquellos cónsules , aquellos dic- tadores que dejaban el arado para man- dar los ejércitos, y le volvian á tomar despues del triunfo , Dejoces á quien los Medos elevaron desde la cabaña al tro- no , los héroes y filósofos, tantos sábiog en fin, cuyas máximas quiere Lebrun sean mas perfectas que las del Evangelio, no creian envilecerse ni abatirse en la pobreza. ¿Qué juzgarian de un filósofo, y de un filósofo republicano del siglo XIX , que la mira como el último opro- bio , que quiere nacer hijo de emperado- res , y , con el título de cónsul, recibe (a) Tito Liv. lib 18. (b) Valer. Max, lib. 4. C. 4 Ti A A A A ACA AA A ia laa ii A PTE, Va A AAA AA O TRA Cl cit 31) : las tadenas de E tirano para imponer- las á su patria, y ayudarle á robar la Europa ? ¿ Y qué diremos los cristianos de un filósoto jactancioso , de un estúpido pla- giario que encuentra una prueba contra la divinidad de Jesus en su voluntaria umillacion y pobreza? Pensadlo bien, discípulos de Lebrun, contraponed esta soberbia , miserables abatidos por la for- tuna , á las lecciones de un Dios-hombre que os dice ha venido á evangelizar, en- señar á los pobres, siendo uno de ellos; que ha querido consolar á los infelices, que forman la mayor parte del género humano , humillandóse á sí mismo para divinizar la adversidad y pobreza. ¿Cree- riais en una religion, cuyo autor abriese los cielos solo á los poderosos del mun- do , é hiciese caer el peso de sus precep- TOS y amenazas sobre los pobres? MaS no ; la sabiduría de Dios que viene á condenar la soberbia mo podia Autorizar sus delirios. Escoge madre po- re , nace como pobre , llora como des. Valido , vive como pobre, escoge discí. Pulos pobres , quiere que sus hijos todos lo sean en el espíritu por el despego de los bienes de la tierra , y guarda el rigor de sus leyes y amenazas para esos sober= 103 que tiranizan la humanidad , Creyén- 32 ) dola.un vil rebaño, destinado á saciar sus brurales placeres y su insensato orgullo: Acaba este jnfameembustero , dicien- do que la madre del Salvador no tenta amas propio suyo que los dolores de la maternidad ; y añade otra blasfemia con- ara el Espíritu Santo, Maria, yírgea, siem- pre virgen, dió á luz sin dolor alguno; y la gracia que obró tantas maravillas la conservó los derechos todus de una ¡noz cencia que habiaperdido va. No obstante, el nacimiento de Dios hijo valia la pena de que Dios padre se hubiese dignado de manifes; tarlo por algun milagritos cuando has cia tantos que no eran necesarigs. Si- gue haciendo una comparacion entre la muerte y el nacimiento del Salvador, y dice que en este nada de lo que existe manifiesta el universal júbilo de que todos los seres debian estar penetra- dos (C. p. 196.) . ; La enumeracion de todos los súbdi» tos del imperio romauo orjenada por Au- gusto, y que tuvo por fa de la Provi- dencia el cumplimiento de las profecías, que señalaban en Belen el lugar del na- cimiento del Mesias, y dar este testimonio claro y relevante de su descendencia de David ; el embarazo de Isabel en una edad ayanzada » la mudez de su esposQ : 47... 8 y la soltura de sus lábios-en el nacimién» to del Bautista, anunciado todo. de ántes mano por los angeles, como tambien las ideas y esperanzas que: reanimó este :su= £eso .en- las montañas de Judea (a); los espíritus celestiales Co mas sublime y que: Dios se dig. 26 manifestar la venida desu hijo (£)2 aban ciertamente para abrir los ojog Y despertar de su letargo á la sinagoga, o, na) «Luc 1.65, (5) Luc. 2 v. 14, (0) £uc. a, (2) ibid. (e) Math. 0. 2, Y) Math. e, 2. De 3 (34) : dla que unicamente por entonces debia manifestarse esta verdad , para que fuese inescusable. Si en la muerte de Jesus la naturaleza tomó una parte mas activa, si los milagros fueron mas ruidosos, mas universalmente visibles fué, porque no solo el pueblo judío sino las naciones to- das , porque de todas habia individuos en Jerusalen para celebrar la pascua, tu= viesen conocimiento de que habia llega= do el plazo fijo de su vocacion, y esta= ba cumplido el plan de la Providencia, para! hacer de todo el mundo una fami- lia de hermanos con un mismo Dios y bajo una misma lei. Por tanto los após- toles que la anuncian son adornados á su tiempo del poder de hacer milagros, ha= ciendo que la naturaleza hablase en fas vor de su Criador el idioma mas elo- cuente que jamas usó Dios con los mor- tales: He aquí pues la diferencia que hubo entre los milagros de Belen y del Calvario. Las cosas , continua el Citador , sí- guen su rumbo ordinario, y con todo tres magos ó tres Reyes, lo que no es una misma C00S%d..... á quienes nadie les advierte cosa alguna. ni oyen sí- quiera un cohete, adivinan sin saber como que ha nacido el hijo de Dios, parten no se sabe de donde.... (C+p. 107) ) El brsi Dado dice de reyes (a), solo dá el nombre de Magos á los tres personages que, guiados por la estrella, vinieron á adorar al Dios reciennacido. Con este nombre mui usado en la Per- sia, y que despues se estendió á todos sacerdotes, profetas ó adivinos de aque- llas naciones ; anunciar lo porvenir por la inspeccio Ó de otro modo. Log Caldea, Mesopotamia, cia no eran conocidos bre de M. iempo de Daniel. S. Maz reyes, los autores no hablan de esto de un modo positivo; pez TO prevaleció por el nso este título que Puede apoyarse en razones que no es del Caso examinar. Pero nadie les advierte cosa al. guna... adivinan sin saber como que e e ID e A | (2) Math. co 2. y. 1,9 lo (42) de la esfera de opiniones respetables. Mas acerquémonos á ver si, aun considerados como filósofos, hai tanto motivo para iasultarlos y burlarse de su sabiduría. ¿Pensaban de otro modo todos: los filó- sofos de su tiempo, los que les precedie- ron (a) ,ó los que les siguieron hasta mu- chos siglos despues? Acerquémonos: mas y examinemos las autoridades á que se refiere el Citador. - sivom - S. Agustin , dice este sin presentar el pasage, trata, de absurda la idea de los antípodas. Trata el santo doctor la materia en el cap. y del libro 16 de la ciudad de Dios y dice; no hai. razon para creer los haya. Pero la principal que el santo tenia ó se figuraba para ne- garlos no eran las de Lactancio , sino por no admitir hombres que no descendiesen (a) Plinio nos dá noticia de la gra- vísima pugna que había tanto entre los literatos como en el vulgo (lib. 2. c. 65) y dice: es una insensatez creer que hai hombres cuyos pies están mas altos que la cabeza 3 ó que allí todas las cosas están al reves, de modo que las plantas - y árboles crecen al contrario X«c,, y di- ce: cayeron en este error los' filósofos porque pensaron que el mundo era re- dodo. :; avi ii0ióo: A A A ds Dita. (43) : de Adan, pues que esto se opondria á la ritura. El papa Zacarias tambien en su epist. 10. ad Bonífacium dada en 748 llamó perversa é inicua la doctri- na de cierto Virgilio, mo porque afir- maba la existenci í Porque decia que habia Lactancio en el tituciones que titula us» usa de las mismas razones y aun pa- labras. que hemos citado arriba (a). Véas tancio en lg DP: 247, _ Tenemos para admi- Tarnos de que sea Posible haya gentes del natu= _————— : e la citada edicion de Lao (44) 5 la gran diferencia que hai de-esta pro* posicion á la que falsamente le atribuye Lebrun + és ¿Mposible que el cielo dé vuelta á la tierra. Y á la verdad ¿qué razon nos asiste para decir tememos de-= bajo al cielo, que no la tengan nuestros antípodas? ¿Quién dirá que el cielo es- ta mas bajo que la tierra? Se sigue pues que esta voz bajo es respectiva, y en es- te caso $é usa por lo comun impropia- mente. pot E La cita de S. Juan Crisóstomo es falsa en todas sus partes. El Santo espo- ñe en sd homilia 14 las palabras de S. Pablo. Debitóres sumus non carni e. y, procurando féámimar la piedad de los fieles con las esperanzas de la iglesia fu- tura , sin resolver cuestiones que el Es- píritu-santo abandonó á nuestra curiosi= dad para humillacion de esta, solo toma en boca lós cielos en un sentido metafó- rico y con palabras de la Escritura. (*) (_- -A>—— =(*) La Escritura Santa y los PP. debian acómodarse, para ser entendi- dos , á las opiñiones y modos comunes de espresarse en la astronomía, físi- ca t3c. De otro modo sus sentencias ha- brian sido: tan discordes , tan incons- tantes y varias como las opiniones de los hombres. 4A'todas estas me parece Mas C. 24 V» 1.2: el Cielo y la tierra se inmutaron £€3c. los cielos han de pe- n de la homilia dice; si tanta es la her- que vemos , ¿cuál será la de aquel otro mas luminoso £3c.? Y despues con las Palabras :de.S. Mateo *- 24: Celorum virtutes conmovebuntur y0ce una pintura vivísima de la venida del soberano juez » diciendo se. abrirán Ñ Podemos aplicar, y viene | [on 5 y en prueba de ello UÉ. 4 nta un tal Kauffman > Publicando una »Tefutacion del sistema de Newton, ó el » Edificio del mundo en el siglo x1x. Fué »Menester valor para atacar á Descar. vies y á Leibnitz en tiempo que la rancia era cartesiana, y cuando lag wideas de Leíbnitz reinaban en tod mía Alemania y el Vorte: ahora Mr. »llaufman solo quiere - destronar á »Vewton”. Con efecto cuanto se dice Y AA AE ETA A AS SA (46) las puertas del Cielo «c. (a) ; lo cual sow lo un ingenio tan topo ó maligno, como el del tal Lebrun, podria entender en un sentido material. Nuestros lectores nos perdonarán , en favor de un desengaño que tanto les importa , la prolijidad con que cotejamos con los originales las ci- tas: y desafiamos á cualquiera á que, usando de igual derecho con nuestro es» crito , nos haga ver en él una cita falsa, euando nosotros convencemos de que no hai una verdadera en este menguado li- brejo. En el dia pues , Sr. falsario, sin ne- residad de Cielos sólidos, la gloria se co- uede decirse ahora contra la tentati- va, al parecer temeraria de Kouffman, se dijo contra Newton, y sin embar- go su sistema echó por tierra los de sus predecesores. No tienen pues razon alguna los filósofos modernos para jac- tarse tanto de sus triunfos sobre los antiguos, cuando cada día vemos que en las ciencias y artes se resucitan y adoptan con entusiasmo mil ideas que se habian despreciado, solo por ser an- tiguas. ye (a) Nos hemos servido de la edicion de Venecia de 1574 pág. 55 y 58 del toM. 14. (47) : loca donde se SS siempre , á saber, en la presencia y vision de Dios , Que tiene espacios infinitos y , sin necesidad de pavimentos sólidos, sabrá donde ha de colocar sus escogidos, sin que se hun- dan, ni ellos , ni la celestial Jerusalen. rá afirmar sus cimientos el que sabe mantener el mundo todo enel vacio, sin darle otro apoyo mi base que su sabidu- Tía y omnipotencia. Cuando un filósofo que promete ilustrar á los hombres , que quiere desarraigar lo que él llama preo- Cupaciones y errores, 4 saber, las ver. dades mas santas » MaS necesarias y evi. dentes, falta de este modo á la buena fé, finge y falsifica pasages, miente con tan- to descaro ¿qué se nos hará MAS SOSpe- choso ,- su ignorancia , Su malicia, ó su desmedido atrevimiento? Lo que mas de- be llamar la atencion de todo hombre de bien, es el menosprecio que hace de Sus lectores, : Desde los Cielos se deja caer de re- Pente, y vuelve al portal de Belen con misma oportunidad y gracia que se remontó á ellos, para azinar imposturas. Uestros magos no llegan á Betleem, ni se van derechos al establo. El Cita- dor omite aquí su entrada en Jerusalen, Sus preguntas acerca del reciennacido rei, Consulta y el sobresalto do Herodes; (48) circunstancias notables que refieren los evangelistas + Y esto con el fin de que se haga luego increible la muerte de los ino- centes. Se sabe que adoraron á Jesus , y que le ofrecieron á nombre de la Genti- lidad sus dones. ¿Qué necesidad habia de que se nos dijese el ¿dioma en que hablaron , las palabras que dijeron? Uno de los caracteres mas visibles de autenticidad y verdad en la narracion de los hechos es, segun los críticos , la sen- cillez. ¿Qué hubieran dicho nuestros fi- lósofos, que se burlan hasta de los nom- bres que mucho despues se han apropia- do á los magos, si el evangelista se hu- biese detenido en pormenores inútiles ? Sin duda nos hubieran arguido con lo minucioso de tales circunstancias, impro- pio en unos escritores inspirados. «No es la prueba de que los magos vinieron y adoraron á Jesus, el que se sepan sus nombres. Eran todos los que cita el Citador desconocidos antes del si- glo doce; y ni el Evangelio , ni la-igle- sia, ni sus padres , son responsables de una costumbre que tampoco es general. Importan poco los nombres que se dan las cosas , cuando stas evidentemente existen. El empeño grosero é irracional de ultrajar á Jesus , 4 María y ¿su esposo» 49 ) hace 4 Lebrun A su pobreza, que Mama miserable como causa para queylos, Magos presentasen dones preciosísimos. On pobres Jesus», María y Josef, par ra enseñarnos que la. Principal riqueza es la virtud; Y que esta puede adquirirse, y. es mas fácil de Conservar en la pobreza: magos. Estab; ¿ya anun i leal l nda la ociosidad, y holgazaneria, El filósofo, que quisiera mien te esta grosera imputación. TeRuÍ- aora; , Es incontestable finalmente, que tres Magos eran tres Feyes y poro que —Tertuliano,..S, Ambrosio» y S. Cesareo >» queno los habian. visto , nos lo Aseguran asíno. (Cu: Pw109).. E Yun:mo es incontestable ques ni la Esri > Mi los padres antiguos hablan 4 (30) de un modo decisivo; y han dejado 4.ca- da uno en libertad para examinar y dis- putar sobre las pruebas de su opinion par- ticular. Justamente el Citador presenta tres mentiras averiguadas , para probar su falsa suposicion. Cita á Tertuliano, S. Ambrosio y S. Cesareo. Es verdad que los que creen fueron reyes los magos, citan en su favor á Tertuliano , (a) co- mo si él los hubiese reconocido tales ; pe- ro este autor despues de haber citado a- quellas palabras del sal. 71: los reyes de Arábia y Sabá le ofrecerán dones, añade simplemente: porque el Oriente r lo comun tiene Magos por reyest nam et Magos reges fere habet Oriens. El sermon de S. Ambrosio (b) á que, sin citar lugar ni palabras para no ser cogido en el embuste , se refiere el Citador , que es el 12.2, publicado en otro tiempo en su nombre , noes del santo doctor ; eS de S. Cesario de Arles que vivia en el 6.2 siglo. El S. Cesario á quien pone en tercer lugar como un autor distinto e5 este mismo , siendo de advertir que la voZ reyes que usa, tiene un sentido oscurín (a) Tertul. cont. Judoos, et lib. 3* “contra Marcion. yd "") Cesarius ser. 139. in. apps ts $ S. dug. intera Cusarión. AR 51) fimo en su e a y aun parece añas, dida Posteriormente. Nosotros pues Ep decidir esta cuestion decimos , y apelamos' al testimonio de todas las iglesias del us be, que la festa tan “celebrada por los cristianos en este dia, que se llama en algunas partes de reyes, ; neralmente de Epifania, ni tiene por 0b= manifestacion : 1 os 4 Eo púlidad, la vocacion de esta 4 la fé este misteric 4d quietudes y cuidados de C. p. 110). CIA ' 5 3 44 Cómo habia de faltar quien avisgo ra á un tirano, intruso , receloso hasta de los Propios, sostenido rom: Aga co Por los romaz D08 contra la constitucion, derechos ....a Voluntad del pueblo judío, de la venida Pública y ruidosa de unos estrangery que preguntaban en su córte misma po Otro rej reciennacido 1 Sr. Lebrun , vd. Que muchas veces file testigo de las in? Vietudes de Napoleon , de sus temores, ¿Su ódio á una familia destronada , e sn aborrecimiento y persecución 4 tox Ñ (58) sef y María le entregasen ? En el earác- ter de aquel tirano esta medida, en su línea prudente, hubiera sido mas mila- grosa. Su astuta malicia no estuvo ociosa, exigió de los magos volviesen á darle no- ticias individuales de este rei recienna- cido , fingiendo queria él tambien ado- rarle (a): el Cielo burla su hipócrita crueldad, haciendo que los magos se re- tiren por camino distinto: y entónces, en el esceso de su desesperacion, su rabia; su cegúedad, y su estupidez, le hacen adoptar el medio mas general y violen- to. En él esto era lo mas natural ; y no conocerlo así, es el segundo milagro de la brutal obcecacion del autor del Citador. Jesus se escapu de esta matanza: tercer milagro.... (ibi.) Sí, y mui visi- ble, y mui verdadero, y mui auténtico. De antemano avisa el ángel del Señor É Josef, para que escape del peligro á Je- sus. Zoma al niño y su madre, le dice, y huye á Egipto... (b) pero no escapa sino para ser crucificado en el gobier- no de Pilatos. (C. ibi.) ¿Y para qué vi- no , Sr. teólogo escriturario? ¡No estaba de antemano anunciado este voluntario sacrificio, con su tiempo y todas sus cir- cunstancias? Si no hubiera muerto del ——_—_—— (a) Math. Co 2, De 8, (b) Matheí. D. 13" 59) 42 modo que murió, se hubieran SA las profecías? ¿Se habria llenado el plan de la Providencia ? ! ¿Pero ya que quería morir por 28 sotros, por qué no lo hizo en este día € aquí otro milagro de insensatez el Lebrun. Muriendo de dos años ó ménos, era imposible que llenase el objeto de su mision divina. Porque en tal edad y tiempo ¿cómo habia de enseñar á los hombres su moral con la palabra y el ejemplo? ¿Cómo les habia de convencer de su mision divi scípulos que Propagasen su doctrina ?2 ¿C hombres, cómo da dejarles tan admi vida, y en su pasion y muerte? ¿Cómo ¡ j ; la iglesia 2 Cuarto milagro : ningun autor ro- mano habla de este acontecimiento úni- co en la historia del mundo ; ni Josefo, historiador judío. comtemporáneo del, dice una palabra... (ibi.) Si los ejemplos de la desvergilenza de Lebrun no fuesen tan frecuentes , en £ste caso la llamariamos milagrosa. Vin. gun autor romano habla de este acon. tecimiento. He aqui una mentira mila= £rosa en cualquiera otro que no estuyie- (60) se tan acreditado de solemne embustero.- a muerte de los inocentes mandada por Herodes , con motivo del nacimiento de Jesus, se halla referida por Macrobio co- mo un hecho divulgado en Roma en aquel tiempo. “Habiendo sabido Augus- ato, dice, que entre los niños de edad ¿de dos años para abajo, que Herodes. ayrei de los judíos habia hecho matar en: syla Siria, habia sido tambien muerto su »»propio hijo con los demas, dijo , Vale aynas ser marrano de Herodes que su w»hijo (a). Celso , que habra leido este »»pasage en S. Mateo, y que se vale de él »»poniéndolo en boca de un judío , nada ajdice en contra, ni aun lo pone en » duda (b).” Luego era un hecho cono- cido. S. Justino nacido en Siria alega to- dos estos acontecimientos al judío Tri- fon; y este no le hace la mas leve ob= jecion (c). Es indiferente que Flavio Josefo , hable sobre el particular ó no: el silencio de este autor, segun todas las reglas de crítica, no destruye el testimo- nio positivo de aquellos. El mismo Jose- fo refiere mil otros rasgos de la cruel- (a) Saturnal, lib. 12 c. 4. (b) Origen. cont. Celsum. lib. E n.2 58. (c) Dial. cum. Trifon. n. 78 Y 79» se (61) «dad de Herodes que apoyan la muerte de los inocentes. E Quinto milagro: Herodes dr Pastantes verdugos para degollar á ca torce mil niños... (C. p- 112). Poco ha- Ce se admiraba Lebrun no hubiese en- viado tropas y gendarmes para prender á un reciennacido ; ya tes. Los soldados en > el tiempo, y mas 1TOS'> y mir: JAN y trataban á los judíos e A y sé te . tr: y Ha - Prestaron sin '7n; des ENCOnIró para tantas otras? 3 Dónde los buscaron Tos tiranos en tantas ocasiones atestiguadas por las historias? En las almas viles que les ro- eaban, y vendian su sang á sus Caprichos, pit dicho eran catorce al los niños? ¿de 15 ta? (a) Si Lebrun hablase de los desgra- (a) Los riegos sola. su número hasta mil y cátorce, Le. Brun lo troca y hace sean catorce mil 208 bro da la pequeñez de Belén y sus confi- Bes; Y? dicen debe tenerse por una de JAP near Fábulas griegas, Maj. t A AA A A (62) ciados franceses envenenados en Egipto, de los muertos ocultamente , de los se- pultados en los pozos secretos de las Tu- llerias merecería mas crédito, ; Pero su dificultad consiste , segun dice, en que , no habiendo por aquel tiempo en Belen católicos romanos bue- nos , no era posible hallar verdugos. $ hubiera habido filósofos como él, hw- bieran sobrado tigres, como á su tiem- po veremos; y el que conoció tan de cerca á los ministros del terrorismo, v. g., á un Fouquier, á un Collot, á un Lacomb, á un Carrier, á un Marat, y á un Robespierre , con el famoso Direc- torio , bien podia decirnos de qué reli- gion fueron estos filantrópicos héroes. Lo descabellado de la comparacion que aquí hace con la cruel é injusta ma- tanza , ordenada , ó cuando menos apro- baba por Cárlos IX de Francia , conoci- da comunmente por el S. Bartelemy, ha- ce ver que á nuestro imparcial crítico no se le cuece el pan en el horno, ni aguar- da oportunidad para achacar á la religion católica los males todos del Universo. Cárlos IX, dice, hizo degollar á cal- winistas por la mano de católicos ro” manos. No se ha de culpar á la iglesia de los excesos de aquellos, que quebran- tan sus leyes para cometerlos. De “otra “4 (63) : modo no habria género de gobierno, có- digo de leyes , corporacion , ni Be cion alguna que no fuese responsable de los mas horrórosos atentados. Por tanto, tan necio é injusto se muestra aquí Le- brun , culpando al catolicismo por la ac- cion de Cárlos IX, como lo sería el que Pretendiese justificarla. La falsa política y la ambicion, son responsables de este atentado , que produjo no la religion ca- tólica, sino la rivalidad cortesana. Esta sedujo á un pueblo , ya enconado y fu- rioso por una guerra asoladora , conti- nuada por mas de trece años , emprendi- da y renovada siempre por los potenta- dos calvinistas, con motivo de sus disen. siones con la casa de Guisa. Poco ha lei- do de historia quien no conozca y sepa esta verdad. El espíritu de partido pro- dujo por una parte y otra males incalcu- les, sin que sea fácil decidir quien in- fluyó mas en ellos. El Citador quiere que los católicos fuesen la única causa. Si lo fueron la religion los condena ; pero no olvidemos estos hechos para juzgar im- parcialmente. El baron de Adretz, gefa de los calvinistas, despues de las carni. cerias con que habia inundado en sangra católica todo el Leonesado, Forez, el «Vivarez, la Auvernia , la Provenza y el anguedoc , transportado de un ciego fu O a ror al acabar una grande matanza de cas tólicos , obligó á sus dos hijos á bañarse en la sanrge de las inocentes víctimas de su barbarie, para acostumbrarlos á que fuesen tan crueles como él (a). Se di- vertia en inventar nuevos suplicios con que hacer perecer miserablemente á los católicos , á quienes > á lo mas s de- bia tratar como prisioneros de guerra, si se mira como legítima la que su parti- do hacia á toda la Francia. Hizo arrojar desde la torre de Montbrisson y de 'las rocas de Mornas sobre el Rodano , tres- cientos soldados católicos , colocando á los suyos en lo bajo , para que con mo- fas y alaridos los recibiesen en las pun- tas de las alabardas y picas. El almiran- te Coligni, gefe tambien de los calvinis- tas , en sola la aldea de Sully , hizo ma- tar treinta y seis sacerdotes católicos , y ahogó otros muchos en el Loira. Tres veces sitiaron los Calvinistas á París, y una atacaron á viva fuerza la comitiva del rei que se vió obligado á huir por distintos caminos con su familia. Por seis veces se les ofreció la paz, y otrás tan- tas quebrantaron sus juramentos y trata- (a) Allard, vie du barón des Adréts. Brantome, en el elogío de Montluc. Belcar in comm. ). 29. ni: 43. E ( 6% dos, habiendo obligado al'rei en uno de estos , 4 pagar las tropas estrangeras que bian traido ellos. para asolar su pa- tria (a). En sola la batalla de Dreux hi- Cieron perecer 8 ellos igual número. ¿ tener dinero deros Cansad tos pudo: a naid Ñ o a r (a) - Recueil pwr le Fevre inma 22. Histoir. du Calvinisme par Soulien S P. 127. (0). De Thou.. sup. 1. 50. p. 822, £zeray abregé cromol. in 1%, bt. Sp, 352, Memoir. de Tavannes. A y] j (66) aútor mui instruido (a) probó á fines del anterior siglo á la faz de todos los. filó- sofos que enmudecieron, que el clero de Francia no tuvo parte alguna en aquella carnicería. El obispo de Lisieux, fraile domíníico , resistió 4 las crueles órdenes de la corte contra los calvinistas, dicien= do al gobernador que se las comunicaba: no, no las ejecutareis, ni yo consenti= y, ré en ello nunca : soi el pastor de la i- nglesia de Lisieux , y los que quereis ha- ¿ cer degollar son mis ovejas: es verdad s que se han estraviado ; pero yo no des- ¿confio de hacerlas volver á entrar algun ¿dia en el rebañode Jesu-C. Yo no veo en el Evangelio que el pastor deba su- sti que se derrame la sangre de sus ejas; leo en él por el contrario que sy está obligado á derramar la suya, y dar ¿ssu vida por ellas. Volveos pues con ¿vuestra órden que no se ejecutará ja- syMmas, en tantoque Dios me conserye la ¿yvida, que solo he recibido de él para ,emplearla en el bien espiritual y tem- »»poral de mi rebaño (b).” Hizo el go- bernador responsable al obispo , y Dio% favoreció el celo de este , dice Fleurif (a) Anales Polit, t.3.n, 18. p. 103" <(b) Fleur, Contin. Hist. ecles. lib" 173 .N. 39» : ( 67 »Su amado rebaño , dócil 4 las instruc= » iones de su pastor, se conmovió tan=- to con este ejemplo de amor verdade- tamente católico , Que casi todo volvió a su redil abrazando la verdadera fé.” tro ejemplo no menos generoso fué el de Vecins venerado, sin vase allí... (0, P. 112), Sros de las reliquias de estos inocentés en Colonia, de lo que no halla. testimonio alguno 'en historiadores eclesiásticos mui acreditados, como Flew Y y otros, y de lo que por solo decirlo AA ci, (a) Fleur, e. 23: L. 173. n, 31, (74) co, sin embargo de los considerables regalos que le habian hecho estando en la cunas. (C, p. 113») Jesus fué á bautizarse para autorizar el bautismo de la penitencia, que predicaba su precur- sor, é instituir ó preparar el suyo; fué porqúe su Padre-Eterno y el Espíritu-San- to quisieron darle á conocer en el prin- cipio de su mision, con milagros visi- bles y notorios , anunciando de viva voz su divinidad todos los discípulos del precursor que fueron testigos de ellos se le incorporaron luego: Jesu-C. le pagó, mo en parábolas , sino en realidad con fortaleza, virtudes , gracia y gloria; bie- mes en que era tan rico como Dios, y que no podian agotarse como los de los Magos do tab Parece que Jesus no. quedó mui contento con el bautismo de Juan , por= que no-sabemos que él hubiese jamas bautizado á nadie; y estaes la razon porque todos debemos ser bautizados sopena de condenacioneternaíC .p. 114) «Una cosa es que Jesu-C. instituyese el bautismo, y otra que por sí lo admi” nistrase ; un tiempo aquel en qne el Sal- vador formando su iglesia preparaba suf leyes, y otro aquel en que estas debia? tener su valor' y cumplimiento. La r8” zon porque todos debemos ser: bautizadoS 5 eo no es la que dsd S nO PSA da SEO alega aquí este bufon. Es porque "dijo *Spresamente, que el que no se bautizase RO entraria en el reino de los cielos (a). , La primera juventud de Jesus no Ofrece cosa interesante... (ibi) Quien Se muestra tan poco escrupuloso en pun- 10 de contradicciones y citas falsas , no > 2 1a serlo mucho en anacronismos. Así cuando consta fué al principiar su pre. dicacion y despues de E años de nOS otra prueba de la ¡pz stro crítico. Za Primera Juventud de Jesus nada ofrece de ¡no veresante, ¿8 que é , QUe asom- é- doctores de la Sinagoga que le escuchan “en una edad ró la sabiduría se en Jesus, los >, las adquisiciós udio? ¿Por ven desarrollo de los Órganos (a) Joan. 3. y, Ao”? (76) corporales, para que el talento de un ni- ño de doce años confunda los conocimien-. tos de la aucianidad adquiridos á fuerza de años, lectura y meditacion? La sa- biduría existia ya en Jesus; pues que era él mismo la eterna, oculta bajo el velo de nuestra naturaleza, y que se iba dañ- do á conocer oportunamente. Esta sabiduría prematura y. oa ta , impropia de aquella edad, y. en un niño, que sabian los sacerdotes y todo el pueblo de Israel, que no ¡estudió , como se lo echaron Juego en cara, reunida con su pureza de vida, moral, doctrina, milagros y tantos siguos visibles del cie- lo, probaba invenciblemente á favor de sus dos naturalezas divina y. humana. Nuestra alma espiritual é ¿nmor- tal no ejerce sus funciones sino cuan- do nuestro cerebro ha tomado consis- tencia. (ibi). La diferencia del alma de Jesus á la muestra, aunque inmortales una y otra, es infinita por su union Á la Divinidad. Lebrun quiere enseñarnos» como buen materialista, que el alma hombre es material y mortal. Ni uno ni otro se prueba por la armonia de sus 07 peraciones con:el cuerpo, ni por su de- pendencia de los órganos materiales. 2 la diferencia misma de funciones que dá aquí por sentada el Citador, y qu* (77) e Cualquiera cónoce entre las operaciones Lalma y las modificaciones del cuerpo, Partimos nosotros para establecer la es- Piritualidad é inmortalidad del alma. No- Sotros sentimos, en Nosotros mismos , 0- Peraciants. que Tepugnan á la naturaleza y Propiedades de la nen un principio 4 po ento lor: una idea alagieña e interior: á Ponde una Sensacion de placer .en mi Cuerpos: 4 los torm Ponde una idea de ue quiera otra pru individual, puede le Se tomará el trabajo de refutarlo, , ¿Y qué prueba esta comunicacion Mútua de afecciones entre el alma y el “terpo? La: union: Íntima, y en est (78) misma es en lo que consiste. Oponer á este hecho los fenómenos que lo prue- ban, ó servirse de la union de las dos sustancias para atacar su distincion de- mostrada y conocida, es un método es- celente para no concluir nada. La union basta para concebir, al menos hasta cier- to punto, la dependencia mútua; pero la identidad, que quiere inferir Lebrun, jamas nos hará comprender las operacio- nes , pues que estas repugnan á la na- turaleza de una sustancia material. Se quiere inferir de la dependencia la identidad. Mas ¿es acaso tan cierto que de tal modo depende nuestra alma de nuestro cuerpo , que sin este no pue= de egercer las funciones propias y pecu- liares del espíritu ? Aun estando unida al cuerpo ¡cuántas veces sumergida en una melancolia profunda, abismada en la contemplacion ó indagacion de una verdad , no siente las impresiones este- riores , ni las imágenes materiales pue- den seguirla! ¡ Cuántas veces forma una encadenacion de pensamientos , en la que volviendo unas veces sobre sí mismas combinando otras aquellos mismos pen- samientos, deduciendo por actos reflejos otros aun mas abstractos , se halla abso- lutamente independiente de los órgan ¿En cuántos ancianos no adquiere fuer” 9 2a y vigor el espíritu, apesar de = des Cadencia , de la total postracion de fos Po? Si las contradicciones, palpables , ecuentes , no quitasen todo su valor ; los oráculos filosóficos , yo haria ver aquí Lebrun, que el mismo autor á quien mas desuella que copia; enseñó lainmor- talidad del alma apesar de su dependen- cia del cuerpo (a). : EN — Voltaire decidido 4 favor de la in- mortalidad del alma Por la razon y por la fé, A “lá casi decidida”. Lettr. “El ortodoxo puede engañarse, ase. »gUrando que un hombre $0 siempre ; pero no se engaña asegu- »Pando la inmortalidad a fé y la razon demuestran esta ver. adad”. Quest. sur P Enciclop. Ame. razon del mismo Voltaire no al. “Anza á convencerse de la inmortalidad, “Pesar de lo dicho, pero la cree, (80) .. La.primera ocasion en que Jesus dió á conocer sus habilidades fué en las bodas de Canaa. Allí fué donde: dijo á su Madre: muger ¿qué hai de comun entre tí y entre mí? Esto no prueba mucho respeto á su madre; y “Dios te ha dado, ó hombre, la » facultad de pensar como te ha dado aytodo lo demas ; y si no hubiera veni- »w ¡(Lo ú enseñarte, en el tiempo señalado ¿por la Providencia, que tienes una » ¡Alma inmaterial é inmortal, tu no tén- »Jdrias prueba alguna”. (Dicc. filos.) El mismo Voltaire casi decidido con- tra el dogma de la inmortalidad. - “El día de hoi hai bastante con- a trariedad de opiniones entre la inc Mortalidad y la muerte del alma; pe- »10 los mas convienen en que es mates rial , y así se debe creer que es des” »tructible”. (Pieces detach.) $ Voltaire ni aun tiene ya esperanzas de la inmortalidad. - o “Para que yo fuese verdaderas symente inmortal , habria de conserval Mis Órganos , mi memoria y. todas Mis facultades : abran el sepulcro, Y y amontonen todos los huesos y y mad3- yencontrarán que dé la menor esperal” za”, (Met, t. 5. p. 38). y (81) ¿ Uunque es e que hubiera podido hablar así con mucha verdad á Josef, RO era tampoco decente, porque cuan= o PA «. Raynal mui contenta ainino talidad, . “10 hombre) Un padre comun, un > Y Una vida futura, vé »AQuÍÉ tu ver ra gloria,” Hist, Polit. y filos. e. cd | ' Invisible, ) »'educido á un estado mas las 4 »qUe aquel de donde habia salido,” /)¿ P. 40,462, 463. azon fortísima de] marques de Ar. Sens sobre la inmortalidad. “Desde que se quiere examinar las »“0sgs, Y raciocinar con consecuen ÍA. se ye claramente /a necesidad de slo inmortalidad «del alma. Deducese 6 a ¿maturalmente de las pruebas de la €” (82) | do se saben ciertas cosas que tocan ef. do vivo al que es marido de la ma” - A —— ¿yxistencia de Dios; y seria forzo5 ,Mo.querer hacer uso de su razon , pa yereer que la Divinidad, siendo ta Justa y omnipotente , cría á los hom* w»bres , les prohibe obrar el mal , le manda que hagan el bien, y los ca% ytiga cuando le desobedecen... la may ,,prueba de la inmortalidad del alma d »»¿be buscarse en ella misma. Con sol examinar su magestad y nobleza se Y. ,noce mejor su inmortalidad , que %, atodos los argumentos de los filósofos” Philos. du bon sens t. 2. refl. 4. n. 2" Razon mui débil del marques de / . gens sobre la inmortalidad. y “No hai prueba alguna filosófica 4, pueda hacer evídente esta verd » ¡inmortalidad del alma), y solo la avelacion nos la aseguras... Deber" ¿»confesar de buena fé, que no tent potra prueba cierta que por medi '; ¿yla revelacion... Que si la fé n9 0 jtára nuestras dudas, seria mui e ¿cil concebir que una cosa que ¿nido principio , no deba tener En el mismo tomo y reflex. sec. 18» tas Helvianas carta 43 en el t. 3 | 83) O dre de uno, no > cito á un hijó de velarlas (C. p. 1 14). e Bá ciertame Que obrá Jesu-C. de Caná, Para calumniar Maria y de su esa POSO , como 15 hace el C¡ a y Costumbres heb Populares, de los cu plos recuentes hoi y Mos, habria ahorrado á Lebrun emia, á algunos de sus su esposa , nada ti dias (a) Joa. 0.2... 4y5 (90) en que los priscilianistas querian hallar” alguna semejanza; aunque siempre in- sistian en que el tal himno habia sido- dicho por Jesu-C. secretamente á los após- toles, los que, segun ellos , lo habiarr- trasmitido de boca en boca; y concluye diciendo: “Para que hemos de hablar ,ymas de charlatanerías perdidas ni de los- ¡que seducen primero su alma , y luego sj las agenas que logran asociarse para su eterna perdicion»... Haceis mui bien en- ahuyentar con vigilancia estos lobos; spero procurad tambien sanar las ove- jas, si tal vez violaron algunas, ó ya las. phan herido; trabajad con la vigilan- acia Sc.” y : Hemos hecho palpable la torpe ma-. licia de Lebrun en estas citas falsas ; Y: si es verdad que lo que no vale la pend* de decirse se canta , no lo es menos» que groserías propias de una taberna , Y” que cualquier hombre de una mediana e- ducacion oiria con desagrado, aun cuaú” do se pronunciasen y dirigiesen en un2' concurrencia y á personas dignas de 19” les ilustradores , se imprimen, se oyer con gusto, se creen sin examen, solo pof” que se dirigen contra los objetos mas %%” grados. El traductor español tuvo á vien omitir aquí el nombre de Beaumar F á quien el original frances atribuye citado aforismo. E - 91 | Vds, conocen bien que Jesus, que . . e TU habia convertido tan fácilmente EN En vÍRO , nO se contentaria COms6Sto lo. En efecto. curó á un paralítico... esmer picado de emulacion quiso ha- ter lo mismo Por medio del magnetis- mo animal, y un doctor aleman quiere acer lo mismo por medio del galva- MISMO... (C. p. 116). =€. no hizo mas esperiencia, no usó de mas aparato , no que decirle Vista Un concurso innumera. le; Levantate, carga con tu lecho Y vete. Y se verificó al punto. El dia el doctor aleman ha- gan otro tanto, ó el mismo Lebrun, lo que Probari poder de la omnipotencia del Señor. Pero el milag que hizo Jesus cuerpo de un po te fué un verda mayor. La mul resurrección Pia suya, lo FO Mas fuerte, es e] echando el diablo del seido (ibi). Aunque es. dero milagro, no fué el tiplicacion de los Panes, de los muertos, y la Prow manifestaron de un modo | Es (92) mas público y patente. Lo haremos ver, cuando el desconcertado plan de nuestro, autor vuelva á tocar con algun mas tino» esta materia. Los padres de la iglesia, sin embargo no ven: mas que un mila-= gro; qué pobres Señores! Al ménos niega aquí el Citador el empeño, que en otras partes atribuye á estos y á los demas cristianos , diciendo los raultiplicaban sin necesidad, y que en todo ven un mi- lagro. Primer milagro: Jesus cura ur: poseído, sín que jamas haya habido tales poseidos (€. p. 117). ¿Lo ha examinado vd. bien, Sr. crí- tico? Como todo lo demas. ¿De qué mo- do, ó con qué razones , se niegan unos hechos repetidos en presencia de innume- rables testigos , escritos por historiadores de acreditada veracidad que los refieren en los lugares mismos que han sucedidos en medio de un pueblo lleno de enemi- gos de Jesus, y que, apesar de que di- cen se han verificado entre ellos y á su vista , no los contradicen , sino que bus” can otra cáusa, diciendo que el Salvador hace huir á los demonios en nombre de Belcebú , su principe? ¿No cree Lebtur posible que-el demonio pueda obrar de tal modo-en los hombres ? “Desde luego que se admiite un Dios, dice un sabio Y. AAA eee eee A (93) "» Moderno apologista (a) de la Religion, »»10 se puede negar que ha habido Po0se- a» Ssíones verdaderas ; porque Dios puede »Permitírlas, Y aun mandarlas con la Mira, ó de casti "probar al justo axdecer su pr sensatez decir que »este Por -su Propia virtud , autoridad ó poder hatural; puede sol | s»ler de Dios > da. Y este efecto del poder d amada tiene de CStraordinario mas que la accion de nuestra alma sobre el cuerpo >»humang.” No puede pues disputarse la Posibilidad de las Posesiones ú obsesio- nes disbólicas ; Y. solo. vamos, á, tratar de los hechos > €5 decir, á probar que las ha habido realmente , lo cual niega el Citador. ES , Hemos dicho que el carácter de la historia evangélica que refiere la Cura- Cion.hecha por Jesu-C. , no en uno sino e —— + (2). Examen. des Faits, qui servent de fondement á la Religion, oratien, Par M. 1. Abbé Francois. t. 3P. 31, (94) en muchos endemoniados, tiene todas las notas de veracidad que pide la mas es- -crupulosa Crítica. Véanse los capítulos 4, 8 y 17 de S. Mateo, los 9 y 13 de S. Lu- cas, el 9 de S. Marcos. Testigos de vis- ta, sinceros, que refieren esto en pre- sencia de enemigos empeñados en des- mentirlps , y que sin embargo callan. Hombres ilustrados , interesados en con- servar su antigua religion y resistir á una austera y nueva, que por consiguiente debieron examinar los hechos y compro- bantes , y convencerse antes de abrazar- la, dan la vida en defensa de su verdad. Se sigue tuvieron por cierta la existencia de los poseídos y su curacion por Jesu-C. Y no solo el Salvador, sino á su nombre y durante su misma vida se les hacia huir; los apóstoles le avisan haber — encontrado un demonio que les resistia (a); en otra ocasion le dicen: maestro, hemos encontrado un hombre que arro- jaba los demonios con vuestro nombre, y que no anda con nosotros y se lo he- mos impedido (b). S. Pablo , predicando - en la ciudad de Philipo, cura con sola su palabra á una jóven poseída que ga” naba mucho á sus amos descubriendo co” — ) (a) Marc, 9. v. 27. Lu, 10, (b) Marce D- 37. P A a (95 . Sas ocultas ; el apóstol acaba con su Sa cia con solo hablarla. Sus dueños y los magistrados enfurecidos hacen azotar con Varas á S. Pablo y sus compañeros (a).. Esta virtud de espeler del cuerpo humano los demonios se conservó entre los primeros cristianos , de que se infie- re habia poseídos , y se-multiplican las Pruebas á favor de los hechos que los e- vangelistas refieren, Tertuliano desañiaba dolatras con estas pa- 4 vuestros tribunales Cualquiera que conste se halla Poscido >» del demonio. Mande á este el primer legue , que hable ; le ha. que no es Dios, sino demo- i así diere derramad cristiano... El dá este imperio os dioses... por ] cuerpos (b).” l mismo autor en su escrito 4 Scapula, iendole cese en la persecución , reclama ela gradecimien- to de los idólatras á los cristianos que los libraban de los demonios. Ántes que Ter. tuliano S. Justino y $. Ireneo , testigos mas recientes y no menos fieles del po- 4er de los cristianos sobre los malos es. A cae, TA (a) 4ct. 16, 16, (DB) Zert. in apolog, sr sd. EL ADA As dese dd RA AE cum Tryfone p. 247, 392, 3104 » : ES píritus, dicen: el 1.2, dirigiéndose á log pagános : “podeis juzgar por lo que vos »»Sotros mismos veis. En todo el univer. »»So en vuestra ciudad misma muchas per- «¿sonas agitadas por los demonios, que ¿»no han hallado socorro en vuestros exor- a»cistas , encantadores y magos , han sido yyCuradas por muchos cristianos, y las ¿¿Curan todavia en el nombre de Je- ¿ysu-C.” (a) S. Ireneo: “Entre los verdaderos a discípulos de Jesu-C. , segun los dones a»yque cada uno ha recibido, unos arro- syjan los demonios de un modo tan indu- » ¡dable y cierto, que los poseidos que se »» ven libres se convierten y entran en la »yiglesia;z otros «ec. (a). «Octavio, en Minucio Felix, asegu- ra lo mismo que Tertuliano. “Los demo- ¿yMios, dice, se hacen justicia á si mis- 3) Mos siempre que nosotros los arrojamos- »»Por nuestras oraciones ó palabraS.... no pueden permanecer en los cuerpos »» cuando los conjuramos por el único Y » verdadero Dios.” Origenes insiste mu” cho en su obra contra Celso, sobre está. clase de prueba, palpable á los pagános ————— (a) S. Just. apolog. 2. n. 6. Dialogr di (6). Tren. 1.2.0. 32 y 31. (197) Pues que dice que muctios de los curados abrazaban el e ristianismo , y si no el Se monio los ocupaba de nuevo. Si se q 27: Lactancio L. 2. Co 18 L 21: Julio Firmico, | Prof. relig. pag, 29 y 30: Euseb, Demost. Sang. L, 3. p. 1 32 cont. Hierocl. o, 4: S. reg. Nac., Orat. a de J Sromimo ep. 44 ad rcell.: S, Cirilo de Das contra Julian, Logra lino. la vita $, Felicis : Seve, «Pau $ Eveto Sulpicio, Diajy 8. y otros muchos. pa ay - ¿Mas por qué entonces eran tan fro Cuentes los Poscidos, y €spues acá no se han visto ? La tierra 'CrTa toda era un abis. mo de iBnorancia Y estupidez, un tem plo consagrado á la Mentira y al Crimen. El Criador NO era ado, i ¡on que. género humano acerca de que fuese conocido y. “» y con. discípulos > €n todas par. 2 E e tes, hacen huir á los demonios, les obli. gan á dar restimonio á la verdad: y pó qu uno de los milagros que esplican lA ápida propagacion del cristianismo 051 tre los idólatras, Aun de los mismos juz díos , los saduceos negaban en vida del Salvador la existencia de los espíritus) como ahora los incrédulos; y fué conve- niente darles estas pruebas evidentes de su existencia y sugecion 'á la voluntad di- viná. Ni unos ni otros , ni los Pagános ñi judíos negaron estos hechos públicos: éstos decian que Jesus espelia los demos nios en nombre de Belcebú; aquellos qué era por la magia: los modernos incrédu" log quieren negar la existencia de tales Hodeidos, que aquéllos reconocian com0. cierta, buscando á su curacion distintó causa ¿ siendo mag fácil negarlos , si puf diesen , que Gighar otra due la yirtad. HAL | DA “¿Mas es tan cierto que, desde aque”. llos tiempos álos presentes, no se han viS. to hombres poseidos por el demonio» que no se ha atrevido á negar este htc, en su obra ¿obre el naturalismo de % Convulsiones turalmente 3 Y Se puede conocer bien que ntó (a). Es del caso advertiz que Paré e Fla, y que se Puede tratado de las prác ver en el icas supersti ciosas del MOS que Lebrun, 6 escuela, nos €splicase log Prueba ici ulcio de Dios, estubieron en uso 0'Se Pueden negar es. e estan llenas las bisto= > Y muchos de 1 Bayle(b), no es poa tro modo que Por la sin dar razones, , Suficiente tal — (2). Letty es de Dom la Taste, Ler, 14. 4, 49. (0) Diction: crit, art, Emma, - (106) sus enfermos». y en esto ocupó. el dia. Por la tarde dijo á sus discípulos. diesen de comer 4 aquella gente. No. tenemos» dijeron , Mas que cinco panes y dos pes ces ¿pero esto que es para cerca de cin* co mil personas? Jesus mandó que el pues blo se sentase , tomó los panes , los ben+ dijo é. hizo: repartir. Toda la multitud — comió y se sació ; los apóstoles, recogies ron las sobras que llenaron doce canas tas. El pueblo pasmado esclamó: he aq verdaderamente al profeta que debe venir al mundo; y quiso aclamars le red obumirn ol > Lol No fué pues Jesu-C. al desierto % buscar comodidad y auditorio; uno Y otro, respeto, admiracion y séquito, te nia.no solo. en. las plazas, sino en la sit nagoga , y en el templo de Jerusalem donde siempre predicó publicamente, Y. no'en. encrucijadas y plazuelas, Tuv% por conveniente entonces huir de Her0* des; y parte del pueblo le siguió. Las 14% zones porque. le, seguian : están espres*” en la relacion misma del hecho, y.80% palpables , apesar de la astucia con ge las desfigura el Citador, diciendo no 4 vian mas interes que oírle lo que veces le habian oido; porque todos SU% sermones acababan. con el mismo 1% fran. Al interes que tenia el puebla, 2% 107) Ss vir la verdad O de un hombre á: quien miraba como el profeta, Mesias y Libertador -Prometido , se unia tambiety el interes, no menos activo, de la cura= cion. milag Hei reirá de la igno-. saticia qué manifiesta Lebrun , cuando dice q ... cla: mil. veces una. Misma cosa. En cada u 080 Y convincente SC rei: Puede: dejar de conocer Y Confesar Jo que admiran y elogian, has» ros de impiedad. El montaña Lactancio que “Dios, »que dió al hombre eb talento, la lengua y. s»Íla v0z, podia hablar seguramente cón elocuencia; pero que quiso dar sus divi, »as-lecciones en términos-simples, para aque. estubiese al alcance de todos y lo z A e a e AA A A E A — > E A A E (108) »que á todos decia (a).” Ademas 3 quién dijo nunca que la sencillez es incompati* ble con la elocuencia? Si entiende ó llama un mismo refran, el compendio que for? mó Jesu-C. de toda la moral, cuando dir jo se encerraban la lei y los profetas en estos dos preceptos: amar á Dios sobre todas las cosas, y al prójimo com0 | d sé mismo , hace ver el autor-del Ci“ tador no tiene ¡pizca de sentido comun+ Esta regla luminosa, que Jesu=-C.-aclar raba y esplicaba á menudo, es suneriof á todas. las máximas de los filósofos, Y de ella se siguen todas nuestras obliga” ciones. Si Jesu«C.. mo dijo mas que un misma cosa siempre , un mismo refraM ¿como es que, con: esta repeticion fasti” diosa y este refran, ganó el corazon SR el talento de tantos filósofos célebres del primero y segundo siglo? “Las heregías ¿dice Tertuliano, son la obra de la filo” sysofía. El sistema de; Valentin: venia de »Platon; Marcion tomó de los estóicoS su Dios ocioso € indolente ; la mortal” » dad del alma es ún dogma de los ep” »Cureos , la materia eterna de H mes salió de la escuela de Zenon.»*"" »,Aristótelesles dió su lógica versaril que destruye y edifica á un tiempo mismo--" ' (a) Divía, instit. l, VI. C. Te (ao) »Ellos han formado un cristianismo e wtoico ,. platónico , académico %c. (a). > UN refran que baya causa- do igua revolucion en el mundo. 48 Un milagro que Herodes no se 9Perciba de 3 803»... 2 eg (b). Cuando llegó. el tiempo de ¡ su que cinco mil hom. bres Siguiesen á Jesus al desierto sin ninguna Pr0visión....La. llevaban en la confianza lag le veian hacer; y el éxito probó que no €ra Yana, ed Pero si llevaban canastas, no las llevarian vacias. Su que las llevasen., y que no fuesen vacías. En do, Ce canastas no cabian víveres e le 3. in Josue : cont. Celsur . 3. Nn. 12, S, Justin, Dial. US 35. (6 13. 0. 32 y 33» (110) A mil personas. Doce canastas no se puedeX. chas al paso, se hayan hallado entre 105 circunstantes doce canastas, Ó que cinco mil hombres se creyesen saciados sin pro” bar bocado , los enfermos se creyesen cu rados.sin estarlo ; y todos arrebatados de una locura simultánea y general esclama” sen.: este es el profeta que esperab* mos , vamos úá hacerle rei? Mas el mayor de todos los p $ digios , sin duda , es que los judíos t pl tigos de todos ellos no se hubiesen con vencido de la divinidad del que 10% obraba (C. ib.) ' A Tanto los gefes de la nacion judia como el pueblo, estaban convencidos d* la realidad de los milagros de Jesu-6+ pues que jamas la negaron , no alegaro”' pruebas en contrario, y se obstinaron *. atribuirlos á la magia. ¿Mas por qué 1% Judíos testigos todos ellos no se C0 Ej vencieron-de la divinidad de Jesust Y convencieron muchos , y tantos , que pas taron á fundar la iglesia de Jerusalen» A el cristianismo en todo el Universo. L% que admitieron la divinidad de Jesu" ; (rra A San capaces de examinar los milagros qué la comprobaban » Y muchos de ellos no a del comun del pueblo. Nicodemus, discípulo secreto de Jesus, era uno de los Principales doctores de la sinagoga, "inceps* Judeorum. “Josef de Arima-= U ¿ECUFLO y y Sus amigos, Ziaqueo' gefe de los Publica- pos el Príncipe de Ca arnaum, á cuyo o eurs y Tairo Uno de los pofes de la sbagogas cuya hija ree 6, "todos e tos Y sus familias creyeron en Jesu=e, Cansa de i k : multi > Aunque no : que presenció los milarros Sucedidos en Muerte de esus, confesaron que era hijo de Dios; Ss ocho: mil judíos que se convirtieron €n las primeras predicaciones de S, Pez PO S. Pablo el mas sabio de todos ellos y Gamaliel sy Investro , acreditan impresion que los milagros de Jesus a ETE Y A rr o (a) Joan. CAP» 11. 9.4510 15.0, 4% (112) habian hecho en ellos á favor de su. dí- vinidad. Mas ¿por qué no se convirtie- ron todos, todos los Judíos? Esto equí- vale ¿por qué los hombres todos que es- tán convencidos de la verdad de sus obli- gaciones , ni todos , ni siempre las prac- tican? Díganos Lebrun ¿por qué apesaf de los milagros de Moises, los judíos de — aquel tiempo, viéndolos y creyéndolosy abandonaban el culto del verdadero Dios y se daban á la idolatría? Sin la gracia y disposicion del corazon, no triunfan del espíritu, como lo haremos ver de á poco. Los judíos sostenian en tiempo d Salvador y sostienen hoi dia, que los mí“ lagros no bastaban para probar que Jesu$ era el Mesias: he aquí porque aunque lo$ viesen no creyeron su divinidad. Así leS reconviene el Salvador espresamente di” ciendo: “Si no creen á Moises y los pro" sw» fetas, tampoco creeran á un muerto qué »»Pesucite””. Luc. c. 10. v. 31. LlevadoS de aquel espíritu carnal, dominados pof aquella dureza de corazon, de que taM” tas veces fueron reconvenidos , queri que el Mesias confirmase la lei mosáicó y no la abrogase , cumpliese las p cíis en un sentido terreno, y de un M0 do brillante en lo temporal , librando 4 su pueblo del yugo estrangero , sujetál dole las naciones Kc. ; por estas ra DN 2... AA is A A O NA y Eaton y niegan Tosjudíosla divinidad de d.-C., no Porque no Creyesen sus milagros. ar con tod forme ; un. ilagro Mentar la condenación de los incrédulos : MO “Creén, no Por falta de Pruebas, SINO por sa ilagro? Oigámos: Morgan nos die Jesu-C, los hizo, no pls probar vocddeS | esias (b), He : (a) Morgan, Moral. vez ¿Po 35 Lettre p, 5. (5 on A- lós0f0 está obligado á sep Uiente; ASÍ est e mismo Rousseau enosu arta yA * la montaña dice esto, Y enel Emiz Venga un hombre Y díganos mor. tales , ya 09 anuncio la voluntad de) Altísimo, y ¿conoced en mios al qué Pe envia. Yo mando al”s0l que deje Xu curso, d las estrellas que'sigaj 04 8 (114) aquí ya sin fuerza, segun. estos, la prue”. ba de Lebrun; ve aquí prevenidos loS efugios para huir la conviccion. Pero ha mas. Espinosa dice , que un milagró lejos de probarle la existencia de Dios le haria dudar de ella (a). Rousseal mismo, que el cree demasiado en DioS para creer en milagros tan. poco digno de él (b). Voltaire; si yo viese al sol detenerse , todos los muertos resucit todas las montañas ir de. mancomun 4 echarse al mar, en vez: de hacerme es to creer me haria maniqueo. Roisseav? tendria miedo de volverme loco (c). Otro filósofo; ¿qué prueba. un mue to resucitado, ni los enfermos cura” dos ? Nada; porque esto puede ser fecto de alguna superchería. He aquí pue que los milagros , léjos de convencer á ytra colocacion, á las montañas qu w se hundan , á las olas que se lev aten, 4. la tierra que tome otro aspt" pto: ¿quién no conocerá por estas Mé »»"avillas, al punto, al arbitro y Se, » le la naturaleza? Esta no obevt" sw» ú los impostores”. Emilio t. 3. p. 13% (a) Spinosa Traité teolog. polit. 0%" Pp» 158,162. (b) Emil. t. 3. p 4 $ Volt. Dicc. filos. Milagros. Ro4* tt, 3. de la Mont. p. 94 » » O los incrédulos, AER mas obstinados, temerarios y locos. Desengáñese Lebrun Y los que piensen como él ; aun cuando en un hermoso. dia del dia > dijese uno soi Di 3, algunos de ellos tan pú- isi te , y todos tan Averiguados y notorios : sucederia' repito, lo que sucedió. entonces y sucede ahora, his p ricn > Y dejaría á los incrédulos, to que sin 8Uieron á su Muerte, que la dispersior Y conservación del pueblo judáico, anun: Ciada entonces,'y que todos vemos? Pueg 05 que lo viesen dirian lo que dicen de €Stos : que los sentidos pueden engañar= $e, que fueron efectos naturales, que Conocemos todas las fuerzas y loyeg haturalezay Céerrarian los ojos anteg (122) »»¿que lasboca de los infantes y niños a¿feccionará la alabanza?” y, separán: dose de ellos pacíficamente, fué á' Bets nia. A la mañana siguiente volvió templo > enseñó de nuevo, y confund 1 á los príncipes y fariseos que le disputa ban su autoridad. Tratando-de prenicóN le, dice allí mismo el Evangelio , temie- ron al pueblo que lo reyerenciaba com á un profeta (a). y Siguió por espacio de otros de años su-predicacion pública en el templo y fuera de él, en las sinagogas yen plazas, no en encrucijadas ni rincones y no fué preso hasta el momento que' . mismo habja decretado; y vino espont neamente á morir, diciéndoselo así ante? á sus discípulos: Vamos á Jerusalen; consumar todo lo que está anunciad? del hijo del hombre (b).- . o1 Sabia pues el gobierno que hacia MÍ lagros ; que le seguia el pueblo... ¿pu cómo le hace morir como á un hom? ordinario?: No muere como un homW? ordinario aquel enya muerte, 2 py. sion, cuyo juicio se hallan prof e hasta en las mas mínimas cireunstan? y él mismo las hace notar. La mu A . (a) Lue.. -2l. D, 46. (b) a. 20. Y. 18. Ma hombre o; atencion de | Mundo todo 123) aos no llama tanto la: que recibe un nuevo impul-, su moral y creencia muerte. En ella tiem- s que lo acreditan, Y desmienten la mala fé de quien » Silo , Por malicia > y siloj¡ nora, es un charlatan neci a OT NO repetir lo que ya hemos dio cho tantas vec es, no insistiremos en el. ico ,' mas visible y, tos hechos, que. Agros con que Jesus. atestiguó su divinidad asen esta. Que. £sto es posible nos lo hace ver la i=. ion inconsecuente de los judíos, y la. “onducta criminal de muchos impíos bay. no puede ser comun. ¡Y Pablo enemigo de Jesus y hecho, ina 0S SU mas celoso or a A Jus- tino, un Átena ras, un Tertu iano y: bio > Minucio Felix. filósofos Paga». - ayeste tiempo apareció Jesus , hombre sa- asbio , si puede llamarse hombre el que a» fué tan poderoso en milagros , y maes“ wtro de los que amaban la virtud. Atra- »o muchos judíos á sus doctrinas, y mus” »»chos mas gentiles, El erael Cristo. Ape . Sar del suplicio de eruz á que le condenó »»Pilatos por la persecucion de los getfes” arde su nación, sus primeros discípulos” »»Permanecieron constantemente unid »,4:ÓL. Se les apareció vivo tres dias des” ¿»pues de su:muerte , como lo habian 47 »munciado «los profetas con los demoS »»prodigios de su vida, y hasta hoi SUS »»liscípulos subsisten con el «nombre 4 »»Cristianos que tomaron de él.” No p0 dia dejar de incomodar á losincrédulo? este documento de un hombre fanto mM imparcial , cuánto mas unido por nac” miento , creencia é interes á “aquella 0 Cien que babia crucificado::4 Jesus. POP 125) : <ohsiguiente se e. á destruirlo; Pero sus débiles y tardías razones han si- do confundidas y despreciadas por la sa= na crítica. Josefo murió en el segundo siglo, y Eusebio cita ya este pasage en £l tercero. Se lee en S.. Gerónimo , So- fronio, Rufino, Isido Zomeno . Cedreno » Niceforo' Calixto y Suidas, €, todos, le refieren como au- téntico, Estos autores > Y Merecen el mayor las cabilacio Josef; el Bergier Primitivas actas genuinas , enviadas al Senado por Pilatos dándole noticia de la “Muerte de Jesu=C.-S. Justino en su pri- Mera apología, dirigida ájlos emperadores Y al Senado.romano, les dice (n. 35): Ue Jesus fué erucificado , y como se + ) 4 vestidos ; podeis saber (126) u ss lo', añade, por las actas formadas ba »»J0 Poncio Pilato.” En el n. 48. “Quo syfué anunciado que el Cristo curaria tc ' »» das las enfermedades y resucitaria 10% ,ymuertos ; podeís convenceros anpalabras de un profeta ( Isaias c. 38 3» V» 6.). Que obró en efecto estos mil: a»gros podeís informaros por las actas formadas bajo Poncio Pilato.” Tertuliano en su apologético, c. 214 habla de estas mismas actas. Despues de haber referido los milagros , muertes, ré surreccion y ascension del Salvador , 3% fiade : “Pilatos , cristiano en su concier acia , lo qué quiere decir, obligado p0 su conciencia á dar testimonio á Jesu-Ú* aa), envió la relacion de todos estoÍ a»hechos de Cristo al emperador Tiberio Antes de esto habia dicho en el cap. g.% “Un Dios no puede ser Dios en Roma, Y ¿»no es del gusto del Senado ; Tiberio, en ¡Cuyo tiempo comenzó á ser conocido »Mombre de cristiano , informado por P »»misma Palestina de los hechos que CY apTacterizaban un personage divino, *Y 3320 proposicion al Senado apoyándols con su voto. El Senado no la aprod* : (a) Esta espresion es propia ” 4 Tertuliano , como cuando dice que * Alma humana es naturalmente cristian 12y) pr POr no haber E consultado primero, El emperador insistió en su dictámen; »Y amenazó castigar á los que acusasen > los cristianos. Consultad vuestros so a m8lstros , allí vereis que Neron fué el >»Primero que se enfureció contra esta rex »ligion,” Eusebio en su historia eclesiás- tica, lib, a, C. Lo. e estos documentos, Y Se apoya en el testimonio de Tertuliano. amos de ci- tar Otros muchos Autores, que hablan de estas Porque son Posteriores. Los áncrédulos que quieren probar la auten- ticidad de los 1 ibros de Sanconiarhon Y al Senado, en los citados escritos ue Presentáron en defensa del cristianismo, € presumir que los grandes de Ro- Ma apoyaron la apología de S. Justino, Fes que logró su efecto haciendo el em- Perador cosase » Ó calmase la persecucion “omo Consta de la carta del EMperadoy -nadores de las provincias escribian ord!” tull. apolog. c. a. Ademas ¿el cree tuvo tambien el emperador Ad (128) 4 Antonino á los estados del Asia. S: tino tenia representacion en Roma, pues que al frente de la memoria presentadas pone su nombre y nacimiento, y hac? mencion de sus disputas con el filósof0 Crescencio. Presentó despues otra segun” da apología , advirtiendo á los emper3* dores que no se cumplian sus ordenes % favor de los cristianos. En una palabrd S. Justino consigue lo que pide; luegl no miente alegando un hecho , tan f£ácM de averiguar en el Senado , como era BT exístencia y autenticidad de las aetas 4 Pilatos. | 3 Ademas, es indudable que los gob nariamente á Roma lo mas importan que ocurría en sus gobiernos. Plinio e* cribió á Trajano lo que le sucedia col los cristianos del Asía (a), dl Otro documento público son las Y! nieblas que sucedieron á la muerte d* (a) Plin. lib. 10. epíst. 102. rr yecto de Alejandro Severo, y el que Y no de edificar un templo á Jesu-C.s ”. prueba claramente que en Roma *+ pública la noticia de su persona Y Y. tagros? Vida de Alej. Seve. c. 43 Y 9" E las Olimpiadas en qi “EeS Orrivées á la 129) x Salvador, y ms por espacio de treg Oras. Este hecho se vé atestiguado fue- Ta de los autores cristianos por Phlegon, liberto de] emperador Adriano (a). Este AUtOr que era Pagano escribió la historia ez y seis libros, su origen hasta el año 140 de Je- Su-C. Dice que en el año 4.2 de la Olim- Plada doscientas dos, que venia á acabar io del año trej TP, Que es el de un eclipse tos griegos, que hor aque Un eclipse de sol , temblo la Bythinia £e, (b).: Desde Eusebio y S. A (a) Micael Síncell, Jerosol. 1. y, Oper. S. Dionisii P+ 207, et apud Sui. dam (b) Phleg. de Olymp. apud. Euseb, FORiC. p.-188. edit. Scalig. Véase el * Vence £, 1 3- Dissert. sur les tene. 3 mort. de Jesu-C, 9 (130) > Gerónimo la mayor parte de los antosé griegos y latinos, que han tenido conoch miento de este pasage de Phlegon, ba* creido que miraba verdaderamente á ] E su-C. El que haya llamado eclipse ?* aquella obscuridad no es un obstáculd pues al fin pudo errar teniéndolo p% tal, pero conviene en el hecho. -Jul% “africano cita, ademas de Phlegon ; * Thallvs (a), historiador griego, que 1% blaba en el lib. 3.2 de su historia de Y * «tinieblas ocurridas en la muerte de 4 sus , y las atribuye á un eclipse. Ju africano hace ver se engañaba en la plicacion de la causa , pero atestigua” la obscuridad confirma la narracion £, los evangelistas. Tertuliano y el má S. Luciano de Antiochia , que remitel * los paganos á sus propios anales $ comprobar la existencia de estas ti «milagrosas, se referian tal vez á los 9% des de Phlegon y á la historia de Thd% ¿Resulta pues que el hecho de esta obscv%, «dad general, está atestiguado por aui%., cristianos y paganos. Que no pudo sef Y, tural, se evidencia por las tablas astro «micas. Omitimos otros varios testimoW como el de Dionisio areopagita y algW (a) Vide ejus fragmenta in De 0 Evang. Eusebiil.8.c.2. y apud SE" "HN (131 MAS 5 por no estar tan fuera de disputa, Mas lo dicho p asta para que el lector de- Sida, si tiene el Citador razon para decir, que no habla de los portentos ocurridos en la muerte de Jests ningun documen- +0 público, T este pueblo que deja morir al t que tanto habia ad vida no Raturaleza!.... No cree posi. ble Lebru aq an favore. cido por Jesus , pidiese su mu demas profetas , ha- es de esta mOns- truosa. ingratitud (a). El Salvador re- COnviniéndole ¡ »sSinas Jog Profetas, y Apedreas á los que ate dicen la verdad”. i "los Uudíos como verdadero profeta del Se- Tor». y sus escritos reverenciados como Sanónicos ; sin embargo su MISMO puen Dlo, sus efes, el senado de los Judíos le insule rle persiguió; le aprisionó y quitó la vida. T. an malo ó peor Cra es. te mismo Pueblo 0 Y sus gefes, en tiem» Jesus hubiera hecho si los Judíos no (138) - CAPITULO Y. 7% ien quisiera yo saber que es lo q hubiesen crucificado... he aquí un m0 do de filosofar propio de esta destornill% da cabeza. No sabe Lebran que hubiera b* cho Jesu-C. , si los judíos no le hubier2l crucificado : de lo que se sigue . segun * quiere pensemos , que es mentira que * erucificaron. No sé yo que hubiera heci% el tal Lebrun en este mundo, si la opo* tunidad de copiar agenos disparates , Y le hubiera hecho escritor ; luego Lebr” nada escribió. ¡ Ojalá fuese así para WS suyo, de su siglo y de las generacio venideras, que leerán con escándalo * abortos de esta pluma venal. po Mas que especie de utilidad le bria traido al pueblo querido, el cr% en la divinidad de Jesu-C.? (C. p. 12% La que lograron los individuos todos %, mismo pueblo que la admitieron. LA”: bertad del yugo opresor de aquella %. que tan dificil era para ellos y sus E, dres, la perfeccion de la virtud, 1 754 conciliacion con Dios, la union gran familia de los escogidos del Se*”, que á poco llegó á llenar el mund0$ y finalmente, las recompensas eternas P — BIE A (139) 9 á una alma inmortal, rle eternamente. y 5 la mortandaq horrible dae los habitantes de Judea. sl lo ; ,e O es de la ciudad deicida segun Josefo, Perdió en sy inútil defensa Mas de un millon de ho ca al ¿Que su crí donado. atestiguan: Paso que su crí. Po y verdad de las yel PEra Juicio que les resultó de no haber 7149 creer la divinidad de En efecto los Judío la (140) que jamas les prometió nada que 18 fuese temporal. (C. p. 122). . La transicion ni es propia, ni e al caso, ni ingeniosa; pero estas soM menudencias en que no debe detenerse un escritor tan bien acreditado. Vamo á la sustancia. Los judíos, dice, no creial la inmortalidad del alma. Los judíoS creen, y han creido siempre en este dog” ma. Es hoi uno de los artículos: del sím-* bolo formado por uno de sus mas sábio% rabinos (a); está adoptado en todas la$ sinagogas ; y se 'mira como separado de ellas ó escomulgado al que combate est? doctrina:ó :no:la:cree. Esta::misma: fué siempre la opinion del pueblo hebreo? lo atestiguan los autores griegos y TO” manos (b)y y Jesu-C. y sus discípalos A confirman (Cc). Es verdad que ya por este tiempo | se habia levantado entre los judíos u»* secta que negaba estos dogmas, Estos era x—_aoo o e _— - (a) Se lee esta profesion: de fé P el tratado de Boxtorf , sóbre la ga; la formó Maimonides.' (b) yéast $ Tacito y Plinio el naturalista: Lettre quelg 7 Juifs. Ye. Wo: 2. pp. 82 . o Véase el Evang. de S. ateo e: 22. S. Marcos. c. 12 las 'episte de »* Pablo y especialmente la de los Ae ii ci e (141) e los saduceos 4 quienes combatió O veces el Salvador >, Y cuyo orígen es b de Conocido: se sabe que Antigono y Sa- doc fueron sus Primeros autores , y que tomaron su-nombre de este último, Así esta opinion no judíos mas que de la era eristiana ; : se mue de otra mejor vida: € sus padres (b). ns e las razones que prueban que a a (a) Los filósofos griegos Democri. t0, Epicuro e, parece fueron los Pri- 9s que dudaron de la inmortalidad l alma, creida entonces en todos los Pueblos. (Bb) Machab. l. 2. y Josefo, discurso sobre los macabeos. , igyver lo que era verdad. Y en toda (142) los persas, babilonios, fenicios Lec. creia en la inmortalidad del alma, prueban del mismo modo que este era un dogma en- tre los hebreos. Antes que Voltaire con” fesase que todos los antíguos pueblos 10 admitian, habia dicho el orador romano» que esta era la creencia comun de toda la antigiedad : “autoridad tanto mas respetable , dice, cuanto mas se acer” ¿ca al orígen de las cosas, y á la fuenté »»Pura de todas las verdades (a).” Diga” nos el Citador, que quiere hayan co do miserablemente los judíos las doctri" nas de los antiguos pueblos ¿como co” nocieron estos la inmortalidad del al ma? Si fue por la luz natural, los j díos la tenian como los demas homb ; y si hemos de juzgar por sus libros 1% IR (a) “Juzgamos que se conservan 14% syAÍmas y apoyados en el conocimien” sto de todas las naciones... ¿»nos citar los mejores autores 9% westan por esta opinion: en prime » lugar toda la antigiiedad , que , cua” ato mas cerca se hallaba de la divin? fuente y origen de todo, mejor pudo mor aytería el consentimiento de todas ” »mgentes se ha de mirar como lei Y wla naturaleza.” (Tuscul.) 43 ; cultivaron más es ellos. Si por las tra. diciones antiguas, ningun pueblo las con= 3ervó con mas cmpeño; y mas que á nin- gun otro pueblo, se les debe el conoci- Miento de la historia y dogmas del mun- antiguo. ¿Por qué juzga Voltaire que los per- y demas Pueblos de la an- tgiledad creian en la inmortalidad del cuidados se ven en- tre los hebreos, célebres sepulcros David Go, ¿ Acaso Pueblos miraban la SUS Casas como habi taci 1 05 sepulcros como moradas eternas (a) ? Dr BRO (a) Estas €spresiones Mune s especialmente entre los egipcios. Vises criado entre ellos, y, isla. á los hebreos que habian morado tanto tiempo en Egipto , unia sin du- á estas espresiones de viage, Peregri- nacion Kc. las mismas ideas que los e. 8lpcios. Los antiguos hebreos enten. [AR por su scheol 6 mansion de los Muertos no solo el sepulcro , sino un lugar destinado á los malos y otro Para los justos. Se ven pa» eran mui co. (144 Los judíos decian tambien que eran es trangeros Y viageros en la tierra. LoS dias de Mi peregrinacion , decia un0 de ellos al rei de Egipto, son cient0 treinta años , días cortos y desventW" rados que no se acercan á los de mif padres (Gen. 47. y. 9). “Declarándost ¿así dice el apostol , estrangeros y vió” »»geros en la tierra, hacian ver estos hom” ¿»Dres santos, por estas espresiones, que 1 y estaban en su patria, sino que la bus" »»caban. Si esta patria fuese la que hs »bian dejado, en su mano estaba volver” a»Se á ella; pero no , eraotra, era la patris celestial, que Dios les habia preparado» —— sages que lo comprueban, hasta en 10% Dibros sp que pi ála cal” tividad. Isaias por ejemplo, en u1 de sus cánticos , describiendo poéticE mente la muerte del rei de Babilonib vencido y muerto en el combate, le 1% presenta descendiendo al scheol. br westa nueva, las profundidades ' Abismo se conmueven. Los repba »» los muertos en otro tiempo po yen la tierra, príncipes , reyes, cor | »»¿quistadores se levantan de sus si van á su encuentro y recibiéndole Y yla mansion sombria: héte ya agub mle dicen con un tono burlador » a (145) , ¿Era finalmente por el generoso menosá Precio de la muerte , por la constancia en despreciarla con la esperanza de una mejor vida? ¿ Cual otra podia sostener ú los profetas en medio de las persecu= ciones, tormentos, y diversos géneros de Muerte que padecieron? ¿Qué motivo Animaba á los patriarcas > Errantes sobre la tierra, sin habitacion ni morada fija sino ,. como dice el apostol, la en de la re sa que esperaban , de aquella ciuda que tiene fundamentos, »brillante, hijo de la mañana, que de. »cias. en tu corazon ; yo subiré al cie »Colocaré mi trono sobre estrellas y Se= mé semejante al »ya que has ba breos, si no tuviesen de su wscheol la ¿dea Ll de los muertos » y de un sitio destina» en esta mansion para los rephaim, vaquellos hombres , gigantes por su »Uuerza y por sus crímenes , para los - "eyes. impios y conquistadores ¿njus- m0, tiranos orgullosos de las nacio» res.” Estas reflexiones estan tomadas la obra: Lett.. de quelg. Juifs. t, 2. Lets, 4 1a | A 0 e y” cuyo arquitecto y constructor eS Dios mismo ? (ad:Hebr. x1).. 24% Tambien se tiené por una pruebW del dogma de la permanencia de las á más, entre los pueblos antiguos, el us supersticioso y comun de evocar y com” sultar los muertos. Era esto tan frecuen” te entre los judíos, que Moises se vió 0' Bligado á prohibirlo con una lei espresa Su primer rei lo prohibió con pena 4% muerte. El mismo incurrió en el deli 3 Y hubiera Saul pensado nunca en co sultar el alma de Samuel , si no hubief creido que las almas sobrevivian ? Vo % junta á quien no se cree exista, d de las almas. > y Y +, Moises y aunque inspirado por Y Señor , añade el Citador probando ul mentíra con otra, no tenía la mas '* idea de este dogma. Abramos sus libro? y ademas de las citadas pruebas de *, +3 (a) Memoi. de la Avademides Y; €ripcions. ' $ cs ¡CET hacer. conocer distintamente las dos:susá tancias de que se compone , es ebícias Ser que hace, por decirlo así , en. dog es por lo que se le parece, sta inteligencia , esta: ¡alma sobretiñadia da al cuerpo, formado ya. este, se diga tingue allí realmente ; luego Pp tir sin él : conse antiguos ju modernos. Fjmis Sp $ ¿Mas adelanteel Séñor se aparece 4 ps en la zarza encendida. Se dá á mismo un no que pueda distinguir e de la mol ano que los otros: Mas mao sois ¿que marca .susetera hidad y -sa inmutabilidad: A este tí otro ; se “dice: cl' Dios: de. ham y de Isaac, y dé ifacob. Ma dice Jesu-C., noes el. [dios de, los muera tos. a o jonictfte¡llósaptño sim piolob Sisa nl 9. ideas e: Se El Sereterno, inmutable, es el Digg A y He dogac y de: facity:mq cuencias claras que los díos podian deducir como- log (250) bia hecho; y:quedó demostrado que Jesus tiene dos naturalezas (C. p. 137)-" ¿A instancias del emperador Marcia- no sucesor de Teodosio, y por la autori- dad del papa S. Leon, se congregó en: 451 el verdadero concilio Calcedonense, en el que asistieron 636 obispos , que condenaron todo la actuado en Efeso em: 449 por las violencias de Dioscoro y Eu- tiches: decian estes que en Cristo no ha=* bia mas que una naturaleza, porque- el. Verbo al encarnar, de tal modo habia: confundido la divina con la humana, que: solo quedó en Cristo la primera. El con-- mo ( C. ¡bis ) El Citador apoyado: en-1aS imposturas que hemós demostrado y y er las que de nuevo acumula en este-parta”. fo, sigue: blasfemando ; veamos há astu” cia, con-que quiere confundir el verdade” ro concilio .constantinopolitano, con el falso Sinodo de Sergio. 1000 0% -++ Definido ya'en el concilio - Efesin0 contra Nestorio , que en Cristo no habi2 mas que uua persona; en el Cál ABE Sa ta Sa (251), 1 contra Eutiches, que habia dos naturas, CZas ; se suscitó una nueva heregia, que - Megaba á Cristo las dos voluntades y 0- Peraciones , propias una de la naturaleza Vina y otra de la humana , aunque siem=. acordes por su union íntima. Llamá-. ] Tonse estos hereges Monothelitas. Sergio COustantinopolitano reune un sinodo de. Ho parciales, sorprende. al emperador - leraclio , y fija en la puerta de la igle-- Sia principal de Constantinopla el decre-- to de heregia. Para condenarla se reune , en 680 el concilio constantinopolitano , 3.2, que acaba en diciembre de 681, con, la unanime decision de 125 obispos occi-. dentales , que , juntos en Sinodo en Ro- Ma , presididos por el papa Agathon, en-, Vian sus legados con los de este al Orien- te; y con otros doscientos ochenta y nue-. Ye protestan la fe de la iglesia universal. esteconcilio Trullanoó in Trullo. dos La union íntima é indivisible de las 98 naturalezas , la perfeccion que de a=: Fe resultaba en la humana, hace imposi-. -€n Jesu-C. la discordancia que Le- Fr imagina , diciendo: que un ser, sin Quiere y no quiere á un Foo r cil de comprender. cd otras pa La voluntad aimava en Cristo nunca se separó de la” a Porque iluminada siempre y sans (252) tificada aquella por esta, no podia hallar razones de variacion, ni inclinarse al mal» Hemos ya visto cómo, cuándo, de qué suerte, y con qué motivo se hizo un Dios del que sus apóstoles habian mirado como un hombre, .... (C. p- 138)- Lo que sí ha visto el talento mas ro- mo es , como has falsificado unos pasages y omitido otros ; cuando has puesto en boca de los apóstoles lo que nunca dije- ron ; de qué suerte has finjido concilios que no hubo, y autoridades y testos que en ninguna parte se leen ; y á la verdad» eres tan mentécato, que no adviertes que tu mismo quitag la fuerza á los sofismaS de que te' vales. Veamoslo de nuevo en el exámen que emprendes del cristianisimo- Era, dice, una secta judía, mas , nadita mas; nadita mas; y 10 probamos. Bla Ven acá, bestion indómito, ¿no 1? acuerdas de haber argiiido á Dios de vo! tario é inconsecuente en otras partes (8). porque destruyó la religion judía par? sustituirla el cristianismo? ¿Qué clase yr secta religiosa es esta que acaba con el Ñ culto , las ceremonias , las leyes y ber con el nombre de 'la madre que la (a) Vease t. 1.2 cap. 42 p.:471 (253) | el ser 2 Mas examinemos las pruebas. En los primeros años de la muer= te de Jesus , estaban los Judíos dividi- Jos en diez sectas, porque siempre se puta sobre lo que no se, entiende. stas sectas eran los Fariseos, las $4- eos, los Esenios , los Judaitas, los Terapeutas , los Recabitas , los Hero- nos , los discípulos de Juan, y los “discípulos de Cristo (ib). Válgate Dios ¡y cuán falto eres de 'memoria para ser tan embustero! Nos dice que los judíos estaban divididos en diez sectas, y estirándolas , y dando dos nombres distintos á una misma, y dividien= do las que formaban sola una, y forjando las que nunca existieron , despues de tan- to trabajo , no alcanza á poner mas que Mueye : y si no cuéntense. Solo cuatro fueron en realidad las Sectas que se separaron en algunos pun- 10s de la creencia comun de los judíos, Fariseos , los Saduceos, los £senos Y Herodianos. Si los fudaitas se en- Cuentran con tal nombre en alguna par- le, no es porque formasen secta religio- SA, sino para designarlos con el nombro su gefe que fué Judas Gaulonita ; eran Brandes defensores de la libertad «de su Pais, y en lo demas adoptaban los prin- los de los Fariseos, segun Unos, y de o (034) los Saduceos, segun otrós. Los Zerd- peutas y Recabitas eran una especie de monges que se ocupaban, los primeros en la vida contemplativa, y los segundos en la activa. Los discípulos del Bautista Juan eran pocos y se incorporaron á 105 de Jesu-C. Si el ignorantísimo Lebrun supiera lo que se dice, podia con algun mas viso de razon haber citado á los Sa- maritanos separados de los judíos por un cisma. Sigamos examinando sus pruebas; que todas, toditas tienen igual valor. De tal modo eran judíos los dis” cípulos de Cristo , que S. Pablo circun- cidó á su discípulo Timoteo en la ciur dad de Listre. (cap. 11 , ep. á los Ro- manos)».... (C. p. 138). , No todos los discípulos de Jesus eral judíos. No lo-era el Centurion, cuyo jo ó criado curó (a); no lo era tampoc0 el otro que le aclamó Fijo de Dios , vien” dole morir. En seguida fueron millareS de millares los idólatras que oyendo á $U* apóstoles, se convirtieron en todas partes de la tierra, sin imponérseles * yugo de la lei mosaica. S. Pablo enseñ?” ba abiertamente que los gentiles conver” tidos no estaban obligados á abrazarló que de nada les servia para la salvacio0» _—_—_—— (a) Mat. 8.0. 8. et. seg. ! — hai CO > Pues que se justificaban por la fe en Je- 5u-C, Añadia que si algunos querian prac- ticar la cireuncision camo una cosa nece- Saria , Jesu-C. de nada les serviria; y Que aquellos que predicaban esta necesi- d eran falsos apóstoles. Esta doctrina Tue confirmada en el primer concilio de Jerusalen en el año 51 de Cristo. La doc- Trina del apóstol estubo perfectamente a- “orde con su conducta. Mas ¿por qué tircuncidó á Timoteo ? Porque era hijo de una judía, y debia trabajar en la conversion de los judíos; estos no hu- bieran querido oir á un predicador in- circunciso. En Lístris era necesaria esta condescendencia con unos judíos, que to- davía no eran cristianos, ni estaban ins- truidos; no así en otras partes. p ¿7 porqué dice el mismo S. Pablo (e. 11 ad Romanos) “La circuncision mes útil si observais la lei. Si la vio- alais vuestra circuncision viene á ser »Prepucio..... el verdadero judío es »aquel que es judío interiormente"? te. P. 139.) : -— Siel Citador no hubiera omitido por Malicia las palabras que siguen al verso 25» en el lugar que corta con puntos sus- Peusivos, y que median entre él y el 29 y luego pone: el verdadero Judío es Ve. hubiera él mismo visto, Y hecho (256) wer á sus lectores, todo lo contrario 4. lo que aquí pretende 3 Porque el Sto. após- tol enseña allí mismo que la cireuncision mi es necesaria ni útil á los gentiles, Y que de nada aprovecha tampoco á los ju: díos si no guardan la lei. Continua pues S. Pablo en el y. 28: “Pues si el incir- »-cunciso guardase los preceptos de la lel »¿no es cierto que su prepucio seria es” aytimado como circuncision? Si el que na: »»turalmente esincircunciso cumple con la alei, te juzgará á tí que por letra y pof »»-circuncision eres trasgresor de la lej.... »»es judío el que lo es en lo interior: 14 ascircuncision de corazon es en espíritU »y no en letra (a).”” He aquí clara Y consiguiente la doctrina del apóstol. L4 (a) Los apóstoles juzgaban que 14 lei ceremonial era necesaria, no para la salud ; pues que segun ellos tanto 105 Judíos como los gentiles se justifico” ban por la fé en Jesucristo , sino par? la policía esterior, porque las leyes M0 rales civiles y ceremoniales estab íntimamente ligadas entre sí en la 1% pública judía. Mas los apóstoles bian aprendido de Jesu-C., que esta Pp? licía sería mui pronto aniquilada p% la destruccion del templo, de Jerus? den, y la república, : (237) “Tcuncision útil al judío si observa la > inutil á él, lo mismo que al gentil Jue recibe la fe, sino la: observa» Esta Otrina confirmó el Sto. apóstol con la “áctica, Cuando trataba con judíos con= Vertidos á Jesu-C., pero encaprichados <N sus ceremonias , Y empeñados en que todo el mundo se sometiese á ellas, no údescendió con ellos en este punto. Cuando llegó el caso de tratar con judíos todabia no estaban instruidos , se Prestó á sus ideas en cuanto pudo, sin hacer traicion á la verdad: y en este Sentido decia : se había hecho todo pa "a todos (a). : - Los demas apóstoles pensaron lo mismo. En Jerusalen era preciso contem- Porizar con los judíos , porque domina- y eran mas quisquillosos que en otras Partes, Acusaban á S. Pablo de lo con- tario que aquí le achaca Lebrun, esto *S> de que enseñaba á los judíos disper- 595 en las demas naciones dejasen la lei de Moises , no circuncidasen sus hijos, y E unciasen á las ceremonias legales. Pa- on fundir estas calumnias, el apóstol Santiago aconseja á S. Pablo se purifique bl » ¿“Us compañeros , y lonno A Ep en el templo. El tor de las a Pp ma Corint..c. 4. 0. 22. 17 (288) : gentes viene en ello, y lo hace asi (a)- Cuando dice al proconsul Festo laS palabras que el Citador - refiere: yo 10 he pecado ni contra la lei judía, nó contra el templo, dice la verdad , sil afirmar por esto sea ya necesaria á 10$ demasaquella (b). * ' Los judíos encarnizados contra él le. acusaban de muchos y graves delitos qué no podian probar; defendiéndose hacé ver que no ha pecado contra la lei los judíos , pues la observa ; ni contra templo, pues no ha blasfemado ; ni com” tra el Cesar enyas leyes obedece, y $ quien apela como ciudadano romano com” tra la injusticia de sus compatricios. NY da hai aquí que pruebe que su doctr. era la de Moises; todo lo contrario. que se vé mas claramente por la deci unanime de los apóstoles , que no crey?% ron fuese de obligacion observar la lei ceremonial. Todos pensaron que era p mitido á los judíos continuar observe dola; ninguno decidió que estubieser p bligados , ni que fuese necesaria gentiles , antes espresamente todo 10 trario (c). , Evidenciados todos los enredo? * A ta) Act. c. 210. 21. (b) Acto APÁ” €. 21. (e) Act. 0. 15 Y. 15 na (259) ll Spercherias del Citador ¿qué diremos su crítica? ¿Habra ya palabras con Ue pintar su mala fe y desverglienza? Dice que los teólogos cristianos son Ju- $5 y que en España se persiguen y Meman estos. Que Lebrun lo dijese, Unque sea mentira, puesto que no los hai, pase; pero que el traductor que, de ndo en cuando ilustra la obra, con “Sres de su cosecha, lo repita y apruebe *n el año veinte del siglo diez y nueve, NO prueba mucho afecto á su patria, ni Aquel amor á la verdad que hasta ahora Caracterizó á los escritores que sin jactar- se de filósofos lo eran. : T ya que los quemais, sigue, ¿por qué os reunis á cantar sus salmos, tus profecías, sus cánticos traducidos tt un indecente latin; y porque. los Traducis en mal castellano para el uso $ que no entienden la lengua? (a) 4.0). ¿No conoce este charlatan las hermosas traducciones antiguas y mo- >El nas, hechas en su idioma? ¿No ha 0 los elogios, que forman los pri- e Y mas señalados maestros de encia, á las bellezas poéticas de sudo género que se admiran en los sal- Que e Pobre tonto y que impotente y Fidícula es tu rabia! (266) »»que era necesario libertar absolutamen- ste á los gentiles de las ceremonias le- » ales, sin poner en esto la menor res” »¡triccion. No puede tampoco entenderse ,»como, ni cuando se hallaron juntos en ¿»Antioquia S. Pedro y S. Pablo. No fué »»¡2ntes del concilio de Jerusalen, pues qué syla constestacion que S. Pablo tuvo col »Cephas y algunos otros fué lo que -obli- »2ó al Sto. apóstol á venir á. verse col 393. Pedro , para consultarle. y hacerl£ a/decidir. Mucho ménos despues del con” »cilio , habiéndose quedado S. Pedro €e1 »» Jerusalen, y no habiendo estado S, Par a» blo en Antioquia á su vuelta, sino m »pocos dias.” Pero aun admitiendo fue” se con el apóstol la disputa ¿se seguitó que $. Pedro y 8. Pablo se pelear Este hizo ver á aquel las malas const” «cuencias, que podia tener la separacio! que afectaba de los gentiles converiidos «delante de: los judíos. Dejando de he"” manarse con aquellos, daba, lugar 4 esto? «para inferir que los nuevos cristianos: "” “estando circuncidados eran profanos» el Pedro, si lo era Cephas, aprovecha aviso y aquí termina el negocio. a Poco tiempo despues cátate a%' otra pelea en Antioquia entre Pedo «Santiago y Juan por una partes Y : Dlo la sobre sí se podian ó (267) á Bo comer carnes sofocadas , 0 de ani- males de pesuña hendida y que Te MiaR,.... (C. p. 140)» La reunion de Pedro, Santiag0» Juan y Pablo, no fué en Antiochia Si-' nO en Jerusalen : despues del concilio de Que acabamos de hablar , en el que estos Y los demas apóstoles decidieron que no obligaba á los gentiles convertidos la lei mosaica, y solo debian abstenerse de las carnes inmoladas á los ídolos , de las so- focadas, de la sangre y fornicacion ; o- currió lo que el apóstol refiere con Cephas, y áque ya hemos contestado. Léjos de haber oposicion alguna entre ellos, dice S. Pablo en el mismo lugar que, habien- do conferenciado con Santiago, Cephas y S. Juan en Jerusalen, convinieron en que él instruiria á los gentiles parti- eularmente, y le dieron las manos en señal de union y amistad: dextras de- derunt mihi et Barnabe (a). S. Pablo como S, Pedro, y como todo cristiano Verdadero aborrecia las divisiones y las Muevas doctrinas que las promueven; lo Que hizo ver claramente cenando las re- >> o en los corintios. Ranes uno di- * yo soi discípulo de Pablo, yo de >»Apolo-,-yo de ra yo de Jasu-C, Ti Pe (a) 4d Galat, 2. 9. (268) 3 Acaso se ha dividido Jesu-C. ? ¿Ha »sido Pablo crucificado por yosotros, ha- »beis sido bautizados en su nombre? Yo »» doi gracias á Dios de no haber bautiza- ¿y do á nadie entre vosotros, fuera de Cris- »p0 Y Cayo, para que no pretendais ha- asber sido bautizados en mi nombre (a).” S. Clemente romano, mas de treinta a- ños despues, citaba á los corintios esta lec- ción de S. Pablo, para exortarlos á la paz (b). Es una mentira garrafal y solemne, que en los primeros cuarenta años del cristianismo hubiese ya mas de cin- cuenta sectillas, En todo el primer si- glo de la iglesia , como puede verse en cualquier historiador eclesiástico, no se contaron mas de cinco heregías , á saber, la de Simon mago , la de los Nicolaitas, la de los Ebionitas , los Cerintianos , Y la de Menandro que fué el primer dis- eípulo de Simon. Algun otro autor, que las hace subir hasta el número de doce €s , porque cuenta por nuevas sectas la$ que de estas nacieron subdividiéndose e tre sí. Pero ni cada una, ni todas jun” tas, ni entonces ni despues han podido compararse en estension , en número de EA PP. (a) 1% ad Corint. €. 1.9, 12. (5) £Ebpist, l. Ma 47 (269) a individuos , ni en duracion con la igle- tia católica. Mas ¿qué quiere inferir el Citador, contra esto, de que en todos tiem= Pos haya habido hereges que la comba- tan? Lejos de debilitarla la robustecie- rón , porque con su division, con su iM- Subsistencia , con sus discordias , corta duracion, é infinitas variaciones , hicie- ron ver que, fuera del seno del catolicis- mo no hai mas que inconsecuencia y er- Tor. Jesu-C. anunció de antemano habria heregías (a): S. Pablo dijo convenia las hu- biese para que se acrisolase la verdad (b). Con efecto esta se mantuvo siempre vírgen en medio de los asaltos de tantos enemigos, y se ha conservado siempre pura y la misma, por espacio de mas de diez y ocho siglos, viendo estrellarse á sus pies los esfuerzos todos del infierno. Sin una particular providencia ¿como Puede esplicarse esto? Las sectas for- Mmadas y unidas para combatirla , suc- cesivamente han variado de creencia, al Cabo de tiempo dejaron de ser lo que eran, y al fin desaparecieron de un todo, a iglesia católica les anunció el dia de SU esterminio, así como les hacia ver el su separacion, condenándolas con so- —— (a) S, Mat. 24. (b) 1- al Corint. TW. o. 19. (270) lo presentarles los títulos de su antigúes dad y derechos 4 que habian renunciado» ¿ Quién sois les decia? Ayer nacisteis y ni vuestros padres, ni vosotros mismos pensabais antes de este modo , enseñad- nos que iglesia recibió de los apóstoles vuestra doctrina. Ló que siempre se ha creido en toda la iglesia, es verdad ; to- do lo nuevo es falso y adulterino. De año en año , es verdad , de sí- glo en siglo, el error ha levantado su cabeza culpable, y tremolado el estan- darte de la rebelion contra la madre co- mun , la ha amenazado con el estermi- nio; pero ella subsiste y sus enemigos desaparecen; estos se despeduzan entre y solo se unen para combatirla ; mas ella unida y tranquila, llenando el uni- verso con su doctrina y gloria se conserya y se conservará hasta la fin de los siglos» La heregía llamó en su auxilio y dió armas áú la impiedad ; mas, léjos de acabar con e- Ma, la han acrisolado Mas y mas. Tal vez este es el último combate que la queda que sufrir, así como puede ser, sea tam” bien la última leccion de desengaño qué ofrece Dios á nuestros hermanos separa” dos, haciéndoles palpar en la irreligioD las necesarias consecuencias de los prin” Cipios que «adoptaron, substrayéndose la autoridad de esta Madre tierna , siem” $ A Pre dispuesta , siempre ansiosa, siempre Solícita para atraerlos Á su Seno. Véase ahora con que verdad puede decir el Ci- tador, que los miembros de la iglesia de Dios siempre han estado dispuestos 4 sacarse los ojos los unos á los otros. Una de las mas antiguas de estas sectas es la de los cerintianos, la cual Sostenia que Jesus no habia muerto , Y que Simon Cirineo habia sido ahor- cado en su lugar (Epifan. Her. cap. 18.) Vean uds. como habia cristianos, des- de el principio mismo de la iglesia, que negaban la muerte , y por consi- guiente la resurreccion de fesu-C. En cuanto al consiguiente, yo sol tam- bien cerintiano. (C. p. 141.) Separemos los errores, de que hacs aquí una confusa mescolanza el Citador Lebrun , para decir sola una verdad que Ya nos sabiamos , á saber, que élno es Cristiano... podia añadir , ni racional. into herege enseñaba, entre otros no- tabilísimos absurdos, que Jesus habia na- Cido de Josef y de Maria 3 pero que sien- do mas perfecto por su sabiduría y vir- tud que todos los hombres , Cristo Fijo qe Dios soberano , descendió en figura de paloma, y se unió á él cuando se utizó en el Jordan. Que este Cristo, Hijo de Dios, se voló al cielo en el (272) _ tiempo de la pasion , dejando $ Jesus solo , que fué el que Padeció, murió y FOsucitó.... MÓtese $ resucitó; pero Cris- to siendo espiritual habia quedado inmor- tal éimpasible. Esta es la doctrina de los cerintianos en este Punto, como lo ates- tiguan $. Epifan. enel mismo lugar que falsamente cita Lebrun, hceresí 28, San Ireneo lib. 1, Cap. 26, Tertuliano de prescriptionib. c. 48. y S. Agust. de hoeresi e. 8, Ni Cerinto » Mi nadie has- ta ahora dijo que el Salvador murió ahor- cado. El mentecato Lebrun mo conocia suplicio mas ignominioso en su tiempo; y pareciéndole lo era poco el de Cruz; quiere que Jesu-C. muriese en una horca» ¡A tanto llega su odio ciego é impotente! La fábula que aquí introduce de Si- mon Cirineo, atribuyéndosela á Cerinth0 fue invencion del herege Basilides que decia que Cristo no habia encarnado, si” no solamente tomado la apariencia de hombre ; que en el tiempo de su pasion tomó la figura de Simon Cirineo y le la suya; que los judíos crucificarony 29 ahorcaron á Simon 3 que Cristo lo Y y se burlaba Kc. He aquí las dos here” gias que confunde el Citador, para dar” nos la singular noticia de que el no cref en la resurrección de Jesu-C. , sin como él mismo dice, moyido por la PO” 273) derosísima a de Cerinto á quien Sita, y de Basilides cuya doctrina con= Íonde, Y eomabis. om - Mas mos ver á este necio, que estos a prueban la verdad divina de la religion cristiana, y con lo mismo que Lebrun pretende destruirla. . di N órvese 1.0, que Cerinto era gran= 'Simo. enemigo de los- apóstoles, y com= datia. «vivamente y por todos medios su ina: vivía en su tiempo y le era Mui fácil convencerlos, si hubiesen men= tido; sin embargo él reconoce que Jesu- Cristo ha hecho milagros; luego estos te- hian entonces tal grado de certeza 6 evidencia , que no era posible disputar su verdad. 2.2 Para conciliar con el estado de humillacion, en que Jesu=C. apareció, tos 's los atributos de hijo único de Dios, Cerinto suponía en él dos seres diferen- «> Jesus hijo de Maria.,, y Cristo desa vAdido del cielo; así es evidente, que Jesu-c, habia enseñado que él era el hi- do único de Dios , y que habia confir- do. ta doctrina con milagros , de mo- Que Cerinto no pudo atacar, ni la aia ai dos milagros y pues que se li= Majo -£splicar de que modo era Jesus 2 2 único de Dios... . 60 i 402 apóstoles echaron fuera de ( (274) la iglesia ¿ Cerinto, y le miraron como corruptor de la doctrina de Jesu-C.: €3 pues evidente, que en el tiempo de lo$ apóstoles se tenia la divinidad de Jesu” Cristo por un dogma fundamental del eristianismo , digar?t lo que quieran 10% Socinianos, y con ellos Bury dec. He aquí ya en carnes vivas á nues” tro Citador, que tan á menudo pont en nuestras manos el azote con que $ le vapula ; despreciémosle , y vamoS á reirnos de otro disparatadísimo disp%” rate. Los Socinianos rehusaron constan” temente reconocér la divinidad de Jesus y alegaban sus pruebas para ello, que no hai secta que no se apoye pruebas incontestables; así estos el taban las que acabo de indicar de Pablo, de Eusebio, de Justino Y de Tertuliano. Como era mui dificil ponderles de un modo convincente, serveraron en su abominable hereglon pesar de la decision del concilio de N% cea. (€. p.:141). o Vaya un ligero anacronismo qué ct die echará dewver, ni estrañará el ¿y conocimientos: histórico-cronolóxicos so este erudito á la violeta. Coloca Ar cinianos por lo ménos en eloseguné p- glo, pues que los hace anteriores al % * : ? 2 5) tilio de Nicea Ne A: verificó en el año lentos veinte y cinco, y á aquellos Snosticos , de quienes dice habla S. Cle- Mente de Alejandria que vívia en el de 1943 y Lelio Socino, fundador de esta Secta, que tomó de él su nombre, no se ye 4 conocer hasta el año de 1546, en incencia, ciudad del Estado Venecia- MO de la cual tuvo que huir, y, perse- 8uido y arrojado de Suiza por los calvi= Mstas (a), se refugió en Polonia. No se. a EAT ) (a) Lutero había atacado la auto- ridad de la iglesia, la tradicion y los Padres ; solo la escritura queria fuese” regla única de fé, y la razon de ca- da hombre particular su intérprete. Asi, mui pronto se vieron los patriar= “as de la reforma sin medio alguno pa. 4 Oponer diques al torrente de los es- %00s del espíritu humano. Los Ana= listas, los Arríanos modernos , los ointanos » los anti-trinitarios , los “inglianos les atacaron con las mis= tr. as, que ellos habian usado con- das iglesia católica, destruyendo 2 los dogmas fundamentales del un M0, y acabando por adoptar do ePticismo irracional. ¿Qué dere- Quel Calvino para quemar 4 Mi- Es ni perseguir á Lelio Sos 7 A ' Minucio Felix, Eusebio y Origenes (2): S. Agustin acabó con ellos en Africa (b)* Con 8 dicho se desvanecen las infamias» que en los dos siguientes párrafos amoú- tona el Citador, para'que se crea fuerol autorizadas por el cristianismo. S. Epi" fanio habla de estas materias con una pu” reza, que no es capaz de conocer el bor” rageador Lebrun , que nunca leyó sus 0* bras. Los cochinos huyen del agua purl y cristalina!, y solo buscan lodazales. Es necesario , sigue luego , optars sin embargo, entre el testimonio de 3* Clemente y el de S. Epifanio. To pW" má creo, que este S. Epifúnio es un em” bustero , y no será el único santo qu lo haya sido lus... (€. p. 143-) el S. Epifanio dice la verdad; y. testimonio de S. Clemente , como ya Y“ mos hecho ver, la eonfirma. El púdico Lebrun, para probar su temerario ¡nsU ' añade : porque no es posible que a existido jamas una secta , cuyo pr pio mas sagrado y esencial sea la y honestidad. Sin embargo, él ner j ha pag. 142, que de t0 dijo poco PABr 1404 GO (a) Minutio Felix Oct ao. te cont. Cels. lib. 6. Euseb. lib. 4 e : (Mb) Epist. an atias 64 ad Anrelium: Ep. 29. ad. Alip. Ep. 29.16 2" * 283 e “ostumbres de la primitiva iglesia es- 2 es , sin duda, la que se ha conser= vado mas religiosamente... que en $0= lo Paris hai todas las noches dos ó tres mil jóvenes Bo, Para que S. Epifanio y los demas Mtores que nos pintan la disolucion de los 8hosticos, digan verdad , no es necesario Que la deshonestidad fuese el principio Mas sagrado y esencial de su secta. Bas- taba que sus infamias , averiguadas é in- dudables, fuesen una consecuencia de su doctrina ; y lo eran en efecto , pues que enseñaban era un crímen resistir á la con- cupiscencia. Mas permitamos fuese solo un aumento progresivo de corrupcion , el que les condujo á tales impurezas. ¿Se sigue Sea un embustero S. Epifanio, porque “ebrun juzgue ¿imposible haya existido una secta, cuyo principio mas Sagrado y esencial sea la deshonesti- dad? ¿Los hombres no abusan de todo? 3 Los fines mas santos, los principios mas Justos han aleanzado á imposibilitar las ; $, que á su sombra se han come- Le en todos los siglos? ¡El ro N no cree posible tanta deshonesti- dad y Ha leido Apio sin duda por ha OF, este purísimo escritor, pues no a Visto atestiguado por otros muchos au- lo que S. Epifanio dice, y mucho (284) mas acerca de los gnosticos ; pues no s£= be que los Maniqueos , beguardos y otros: muchos: hereges , pero especialmente los: , Mamados turlupines en: el siglo 14 , de- jaron atras las infamias de los cínicos mas: impudentés (a). Otro tanto atestigua la: historia, de los discípulos del egipcio Ori“ genes el impuro en 290 (b). | Oigamos otra de sus razones. Zodos' gustan de divertirse, es verdad; pero en ninguna parte del mundo el padre prostituye publicamente á su hija, marido á sumuger, ni el amante á só querida. Aquí este pobre filósofo afecta conocer mui poco los delirios, á que ar” rastra á los hombres el fanatismo del vicio y de las opiniones. Ñ > tamos si en alguna parte del mun” do, si en algun tiempo se:ha verificado esto, y , si hai filósotos que, no solo atestigien, sino que lo recomienden. 4 cada paso nos obliga este hombre á al sol los trapos mugrientos de su negl% filosofía, y ú hacer ver que no hai ni infamia que ella no santifique. pi No se puede. leer sin horrorizarsé» en los autores antiguos lo que pasaba 7 —— (a) Diocio. des Hares. Dicc» E Moreri art. Turlapins. (b) Dicc. ; Feres. Origenes l impur. - (285) los juegos bacanales, en los de Flora, en 08 misterios de la buena diosa, en las fiestas de Venus y de Cibelles, en la pro- Cesion del Phallum, y el culto de Otros dioses mas infames todavía. Sin embargo €lan hijas , eran esposas , eran quert- das las que allí concurrian (a). ¡Ls po” Sible que lo permitiesen los padres , los Maridos, los amantes? En las desgra- Clas públicas, los romanos ofrecian á Ve- 4us cierto número de prostitutas. Hero- o atestigua, que en Babilonia estaban las mugeres obligadas á prostituirse, por menos una vez á los estrangeros en el templo. de Mylitta ó de Venus (b). Lucia- no dice que en Biblos en Egipto, todo el tiempo que duraba la fiesta lúgubre de Adonis, las mugeres que no querian cor- tarse el cabello, estaban obligadas á pros- Uituirse á los estrangeros (c). Justino atri- Ye la misma infamia á las mugeres de -YPros en honor de Venus (d). Valerio imo añade, que esta costumbre reina- ba en Sicca en Africa (e). S. Agustin dice nn ES a) Veas. el Berg. Traité dogm. 90 3.art.s. Idem. 1.2 0. 3» Ort. 4. qe perador. ? 1, 5. 199 (c) Lucian, Mar o Syria. (d) Just. l. 22. (0) Val, Re 2. €. 6. E (286) la tenian tambien las mugeres de Phení- cia (a). Los viageros modernos han ha- llado pueblos reunidos en sociedad, que: ofrecen á los estrangeros sus hermanas Ó hijas (b). ¿Creeriamos el culto infame que los indios dan á Lingam, la prueba ver- gonzosa a que Se someten las hijas de 1o$ Bramines, si no lo acreditasen autores de todas naciones que ningun interes tie? nen en engañarnos? (e) Y bien, Sr. Citador, ¿cómo es que hubo y hai padres, maridos y aman” tes que autoricen esto? ¿Les pareceria bien á todos? Yo no lo sé. Pero sí, que muchos filósofos antiguos y modernos le” varon la infamia hasta el estremo de san” tificar estos abusos, contrarios á la natu” raleza, léjos de creer debian reprimirse- XA (a) S. Ag. de civit. Dei l. 4. 0, 10* (b) Voyage de Bancks €3 Solander t.2* C. 17, p. 460. (c) Véase E. Eprit des Usages, t. 2. l. 10. C. 1. y 4, ci » por Bergier traité de l. vraie reli£" 1. 2. p. 204. Añadase á lo dicho, 9% los padres y madres no debian hal S mas dificultad en prostituir a sus Jas, Pel en derramar su sangre nm lándolas á los ídolos, y así lo ¿A cian, Nouvell. Demonst. Evang. del land , t. 1, p. 329. (287) | Diogenes, Crates, Hiparchias y otros Cí- Micos son acusados por los antiguos de Autorizar con la doctrina y el ejemplo -impudencias, tanto ó mas atroces que las Que S, Epifanio nos refiere de los Gnós- ticos, Díganos por caridad el Sr. Lebrun. ¿Es mui diferente de los principios y Prácticas impuras de estos hereges, la trina de aquellos filósofos modernos que deciden, que la sensibilidad fisica es el principio y regla de todas nuestras ac- ciones, nuestra lei, nuestro instinto (a); que nuestras pasiones son inocentes (b), que son el alma de las grandes empresas; que proponerse vencerlas es el cúmulo de la locura (c) ; que no dar gusto á los sentidos es ser impío? (d) ¿No nos dicen los cínicos modernos que el pudor no es Mas que una virtud de cumplimiento , 6 “Que solo mira á. la decencia pública (e)* Que la castidad y continencia no se sabo E NA (a) Hist. nat. de ' Ame p. 141 y 279. La Metrie t. 2 disc, sur le Bon- Mécur -p, 136. (b) Les Moeurs 1. par. 52 $. 41.3. (c) Penstes filosof. n. y sig. Teolog. portative. Passions. o, Petit Muitre Philos. P. Ye co: 2208. port. Mortifications (e) Les Mocurs 2. par. C. 1. art. 3 $. 2, (288) lo que son (a); que los deleites sensua* les del amor impuro debian ser la recom* pensa de los hombres virtuosos... que son la felicidad de los dos sexos, el úni- co bien que el cielo concede entre tantos males con que nos'aflige (b); que la conducta de las mugeres disolutas es m útil al público ? (c) ¿Ensgeñaron ó prac- ticaron los Gnósticos algo mas indecente que esto?..... Pues los tales maestros 1e* nian mugeres, hijas, hermanas y q ridas ¿cómo tiraban piedras al tejado del vecino, olvidando que era el suy0 de vidrio? No obstante, á nuestro pudi- bundo Citador, le parece imposible haya habido sectas, que adopten por principio que lleven la deshonestidad á tal estre” mo. Si Lebrun no fuese un seductor C0” nocido , cuya inmoralidad atestiguan es" ta y otras producciones inmundas , cret” riamos nacia su error de-una crasa ig” norancia; pero sabe él mismo que los 9” tores, á quienes copia, fueron los maest de esta infernal doctrina. Asi los templarios fueron acusad% de otro género de disolución , que se probó mejor que la de los gnosti pero eran ricos y tenian enemigos; e” (a) Lettres Persannes 113- e l. Esprit, t. 1. disc. 1. €. 24» (€. C. 15. (289) débiles y fueron quemados (C.p. 144). Hemos dicho ya ,: que es costumbre. de nuestros-pseudo-filósofos y. protochar» latanes, hacer recaer sobre la religion. todos los daños y males que cánsa Una. 8lsa política , abusando de'ellá; y acu. Sar 4 la religion misma , «de-rebelde, si: resiste áestos abusos; de tiránica y en- trometida y si=los condena, Tan: léjos es=. tubo la: iglesia de tener parte:er: el cas-- tigo ejecutado por Felipe:el:Hermoso en' - Sin tratarahora de la diversidad de Opiniones y que,acerca. de: los “supuestos. delitos de los: Templarios. 1108 ba dejado. en la historia:el. espírita:de:pattido, solo. diremos, que son suficientes para vindi=. car de toda sospecha de injusticia la re=. n» las observaciones que hace nues-. tro erúdito.Feijoo en su-carta:48, n. 9 del tomo,142, A saber , que: “aunque em: vtodos los' reinos de la cristiandad se, »Procedió--4-séria inquisicion y sobre-los. »delitos- de los Templarios, ¿en ninguno, »á escepción «de Francia, fue. conducido, "alguno “de ellos al suplicio; ren a » Al parecer clara, de que el apa- >ionado jul ' o influjo del rei Felipe era quien, pos hacia delincuentes..::+ En España £Xaminó el caso con gran madurezy: 19 A | ¿Se juntó en Salamanca para este efecto ¿un concilio de:once- obispos, presidido »por el arzobispo de Santiago; y despues ' ¿de bien mirada la causa; todos, unáni- .,mes, declararon inocentes á los Templa- ¿rios (a).??' Aun el mismo pontífice Cle- mente V.), en'su Bulla de extincion que: empieza Ad providimn, leida y aprobada: en el Concilio general Vienense ¿ confie-' sa que en todos los procesos hechos n0' habia fundamento para” condenarlos se- gun derecho; .:este: mismo “habia sido el” dictámen. de los padres del Concilio (b)- Luego la religion no tuvo parte alguna en su castigo! ¿Mas por qué fueron es tinguidos? “Porque, dice el-mismo Fei” .sjoo , ya infamada de talomodo ¿quella” wreligion (se sabe que los templarios fo!" ,,maban: una órden monástica y militar): ,¿no podia sermui útil á la cristianidad (c)-. cv Sería nunca. acabar, referir. 103 infamias quese echaban. én' cara 14% diferentes sectas cristianas; de las que: : A (a) Pro: eorum innocencia pronul”: tiatum comuni Patrum sufragio. Collect»: P. Labbé. t. 7. p. 1320. (b) Non P% modum definitiv:e:sententise, cuih eam SU” per hoc secundum inquisitiones E PY. cessus super bis. habitos, non: mue terre de juress (0) Feijoo ¿bi n. 2%" | tag1) Ro habia una sola que no se llamasé ortodoxa (C. ibi). 207 “+ «Léjos de que los hereges ni paganos echasen en cara infamia alguna á los Cristianos verdaderos, consta que los pri= Meros querian afectar la observancia de 2as leyes evangélicas, para cubrir con ella sus errores; que los segundos forma- TOn la apología de sus costumbres, como Vamos á hacerlo ver. Solo la verdadera 'Blesia es la que, con verdad y derecho, Teprendia la corrupcion que algunas sec- tas pretendian introducir, y las flaque- zas de sus mismos hijos que nunca disi- muló. ¿Mas á qué se reducian estas? S, Pablo reprende á los corintios por sus zelos, por ciertas prevenciones en favor de este Ó de aquel predicador, por al- gunas injusticias de que se habian origi- ado pleitos , por un incesto que escan- Anlizó la iglesia y que no habia sido cas- )» Pero díganos el Citador; 3o años Antes,*cuando el incienso de las prosti” tas ardia en el templo de Venus, cuan- O ellas se presentaban al público ente- Tamente desnudas , cuando se arrojaban ú la calle 6 4 los estercoleros, Ó se aho= Saba de propósito, á los niños mal forma. dos, cuando las ciudades griegas eran "esa de las sediciones, y los filósofos el derecho de gentes), se desa o. (298) tra la divinidad del cristianismo, auX «cuando sus profesores hubieran sido 18” «morántes y hombres de la héz:del pueblo- A los ojos del Dueño y Señor soberan0 del universo , todos los hombres son igua” “les; para convencerse de verdades que $ apoyan en hechos públicos y averiguados» ¿ni se necesitan estudios ni talento, com0 hemos dicho mil veces. Mas el honor del cristianismo y 4 la verdad exigen confundamos de un 10” «do estas calumnias soeces, contra sus pr” meros profesores y discípulos de los a toles. Basta para esto consultar la histo” ria y los monumentos de la antigiledad (4): Hemos hablado ya en el cap. 4 “1 los judíos distinguidos, que abrazaron * Evangelio. Entre los paganos tuyo M'%” chos discípulos , á quienes no se puede acusar de interes , ignorancia, ni estupÍ" dez. El centurion Cornelio de C (a) Como un filósofo no está obli gado á.ser consiguiente, no queremos hacer valer la contradicción ¡pable del original que sigue el Citador» en sus cuestiones sobre la Encyc% 105 dia, artic. Hermes, dice que entre 1, primeros cristianos había no como e de “ra sabios , sino sociedades enter? sabios. ' , A Dautizado icon toda ad por S. Pedro, tra un militar respetable. El Eunuco de la reina Candaces, bautizado por S. Fe- Pe, parece debia ser un hombre instrui- 20. El procónsul de Cypro Sergio Paulo Lué uno de los primeros prosélitos de 5. Pablo, El apóstata Juliano, que opone la “Enorancia de los primeros eristianos, es- “eptua á Cornelio y Sergio (a). Los prin- Cipales judíos de Berea convertidos, exa- Minaban con cuidado las escrituras para Verificar lo que S. Pablo les habia dicho, Y no eran mi ignorantes ni pobres. En la ciudad de Atenas, Dionisio, uno de los jueces del Areopago, y muchos otros abrazaron el cristianismo. En Corinto, Crispo , gefe de la sinagoga, Erasto, te- Sorero de la ciudad, fueron bautizados con sus familias. S. Pablo, reconvinien- 99 4 los corintios, porque se envanecian Por su condicion , ciencia y poder, ha= Ver claramente no eran dropes de la Ñez del pueblo, ni pillos (b). Si Apollo, Tito, Timoteo, discípulos de S. Pa- » hubiesen sido ignorantes , dropes, Pillos de grillete, despreciables ¿los co- SS tan pagados de su filosofía hubieran E en recibirlos por maestros? AR En 'S. Cirilo 1. 6. p. 205. )> 1. ad Corint. €. 4+ 0. 10. (300) En Efeso , no solo los ignorantes; sino aquellos que profesaban las ciencias se convirtieron; y, convencidos de 10 frívolo de sus estudios precedentes , que- maron sus libros hasta el valor de cin- cuenta mil dineros (a). Se lee que 103 principales personages del Asia eran ami" gos de S. Pablo (b)., El mismo apóstol llegado á Roms reune los principales judíos ;' y: mucho% creyeron en Jesu-C. Hubo prosélitos has" ta en el palacio de los emperadores (c) Se sabe por el testimonio de los autor? profanos, que Flavio Clemente , prim0 hermano de Domiciano, Domitilla su €57 posa, hermana del mismo emperador» ' cónsul Acilio Glabrio , Pomponia Grec!* na, y otras personas de la primera ealí” dad entre los romanos, seguian á Jesu-C* (d). Es mui probable que Epaph secretario y confidente de Domiciano» 1 quien ¿Josefo dirije su- historia, era * misino de quien habla:S. Pablo, y á quien habia convertido (e). de Por las cartas de S. Clemente » * A (a). Act. Ap. 19. De 19» (b) a 19.9. 19.26, 31. (0) ad Philtpens- “* v. 22. (d) Hist. del establecimiento 9? cristianismo por M. Bullet p. 5 y 8. le) ud Philip. 2, 25,4 1 a S+ Ignacio, de S. Policarpo, Y: por el or de Hermas , puede cualquiera con- rse de-que los discípulos: de los a= Póstoles no fueron ignorantes. Las le S. £dro , S:, Pablo y S. Juan-1io: se:escri- Ton. á hombres ¡literatos y! que nada hubieran «podido entender: «de ellas. En este punto, Voltaire, apoyándosestas ver= -se-ha-tomado el trabaja de-contra= decir g: su copista y á sí mismos: “El so- slo S. Pablo cd riel, »Mente, atraer mil omenajesá Jesus, aun. »cuando.Jegus no hubiera sido: mas que »un hombre de: bien oprimido. :S. Pablo nera sábio, elocuente, vehemente, :infa= »tigable, instruido en la lenguagriega... 99. Lúcas-era:un' griego: de Alejandria, nhombre de letras ,. pues que era médi- »e0. El primer:capítulo de S:: Juanes de »uva sublimidad platónica, que:debió »i8radar 4 los platónicos de Aléjandrias. »En efecto , se formó mui pronto en es- ía ciudad una escuela fundada +por Lú-. 6 por Mareos, perpetuida' por Ate=" j » Pantheno , Origenes, Clemen= PI, todos sábios , todos elocuentes; es= da una vez esta escuela ¿ era im= »POsib]e que el cristianismo no. hiciese > rápidos dto. (a). : e (2) Quest. sur 1. Encyclop. Cristia= - (302) l» +Cerintoy Menandro, Basilides, Sa“ turnino, Simon el mago 6 filósofo, ( por- que estos nombres designaban casi una mismacosa ) no se desdeñaron de dispu= tar contra: los apóstoles y' sus discípulos» Creian en los milagros de: Jesus y; pues que le miraban como un enviado de Dios; querian:acomodar su doctrina con sus 0” piniones: pero no podian: conciliar suf padecimientos con su tualidad de Hijo de Dios. Se hicieron gefes de secta en mismo cristianismo. Luego esta religioMl no les parecia despreciable ni en su aus tor, mi en sus apóstolesy' ni en sus discÍ- pulos : los filósofos sabemos hubieran creí” do ajado su orgullo , si se: hubiesen hu” millado á' doctrinar ó. instruir la part* mas baja: del pueblo.. +22». +. Tales! fueron: las conquistas del cri$” tianismo en el primer siglo, y antes de muerte dé S. Juan. Si tuviesemos una Fé” lacion tan circunstanciada de los trabi” jos de..los demas apóstoles , como la 9% tenemos de las gloriosas empresas de Ay Pablo, tambien ballariamos á11Í prueba! tan fuertes,» y en mucho mayor N del hecho que sostenemos; Es: de PY". mir que estos nuevos prosélitos vieron * tianismo.-- Véase el Berg. Trait. dog" buguica si art. 4 A E A Milagros de los apóstoles pues que estosa-- Poyaban con'ellos: sus doctrinas3 y que: fueron instruidos en los de Jesu-C. , pues Que se' citaban «en comprobacion: de sus: ceptos:: Por consiguiente,: los hechos fueron eximinados, discutidos, (verifica=: dos y. pues que las disputas:se'suscitaban SA-la Judéa y en' otras: partes»; Cúando Nos dicen los: incrédulos que: nadie se ii1=: (Srmó, que no: fueron creidos- sino. por. A' monton: designorantes y hambrientos, ' '0pes de la hez del pueblo, pillos que- orñisma ridiculeza o. y se nos dá de= Techo. para responder que losque así ha-: blan.no conocensel pudor, ni:les hace: impresion alguna: el descrédito en que su ignorancia y «mala fe les ponen: ' +J£l segundo siglo nos presenta ma-; Yormúmero de pruebas, :Cuadrato. discí=, bulo. de los apóstoles y-obispo de Atenas, Y uno de nuestros primeros apologistas,' “lestigua que mpchas personas:curadas ó* "eSucitadas por Jesu-C. habiah: vivido has- la sus dias (a): Meliton obispo de Garda, Compuesto. un gran número: de '0=: dras. He ypo. escribió larhisteniarile las 2 a hace mueho'uso-dé ella... EN '“filósafo de Atenas hizo la a= del cristianismos S. Justino filón, o (a), Eusebio Hist lu qi:00 3» sofo platónico)'y Tatiano su discípulo e-- ran; sapientísimos para su siglo:y.como 10 atestiguan-sus obras. Hermias otro filóso-* fo convertido ,:5. Ireneo obispo de Leon». Peofilode: Antiochia, Apolinario de Hie- raples , Dionisio de Corinto, Policrates de Efesoy Panteno catechista:de Alejan- dria , hicieron honor: á laIglesia y á su siglo 3 Clemente. de Alejandria! les esce-" dió en erudicion: Desafiamos á:diez mil Citadores,:á que nos citen un filósofo de aquel tiémpo qué merezca compararse con 'Fatiano ; Clemente de Alejándria , Am- monio y sobre todo con Origenes; Porfirio mismo tributaba omenágerdsu:mérito. - ¿No:es ocásion oportuna y: aun qué. _—siempre la'halle:el Citador de insultarloS+ para hablar-de los: Doctores:de la ¡glesil que les sucedieron en el terceros. cuarto y siguientes siglos, y. que indudablement?” fueron los mas grandes talentos y los me” - jores escritores de su tiempo... Es un absurdo. pensar que una sec” ta despreciable, nacida en el fango y Lo. mada en la obscuridad ,:cuyosa pa no tubieron mas discípulos:que. dropt? E de la hez:del pueblo, de esta clase “ pillos que su misma ridiculeza despreciar 'cuando la: justicia m 1 destina-á un grillete , tan pronto sale” se de las tinieblas, y sometiese sin PrU* | | (304) ) | D p. p.m com jamos Pp Ñ >, > Plinio en el principio del segundo siglo escribiendo Á Trajano, dicé, que si £e continuaba en castigar á los cristianos, Un crecido número de hombres de toda dad, sexo y condicion se hallaban en Peligro ; que antes de su llegada á Biti- 0s-templos estaban desiertos, sus- ] idas las fiestas, y que apenas se ha- laba quien vendiese víctimas (a). Claro is ño sertan sólos 108 hombres válz SS € ignorantes los que frecuentaban cemplos del paganismo y compraban habi o para ellos; la Bitinia no estaria Ditada esclusivamente por pobres men- AE) Citado” por “Bérgier. Histoir, *o, P. 441 y 488. 20 (306). digos , vagos, dropes, pillos de grille= te... y con todo, Citador sapientísimos abeis de saber para vuestra confusioMy » un Pedro y un Pablo fueron los que convirtieron á la fé de Jesu-C. aquella provincia y Sus cercanías. 19 Habiendo pintado á los primeroS cristianos con tan honrosos coloridos, 19 es estraño que este ralerillo despreciable añada, que tenian un doble motivo para ocultarse. El de los crímenes que arbi- trariamente les supone, será el uno : ¿pe* ro cuál pueda ser el otro no se sabe, 1 él lo dice, Antes sí, que nadie se metiB con, ellos , que su misma ridiculeza 10% hacia despreciar... ¿dónde está pue el doble motivo porque, segun Mi Felix, se ocultaban y celebraban su% misterios en las cuevas, bodegas 6 c0 suchos mas estraviados ? Asi este impostor, semejante á un 25 no resabiado que se roza , tropieza s y ahocica á cada paso, en una línea abr- ma lo que niega en la siguiente ; da por cierto lo que luego desmiente» Y? por sus contradicciones groseras), po" esvarios palpables, echa por tierF? miserable causa de la impiedad, qU€ tristemente defiende, o Veamos porque los cristianoS . Cultaban para celebrar sus misteri0ó . 07) ] les habia mandado, por conciencia, la obe= iencia absoluta á las autoridades en to- do lo que no contradijese la lei de Dios; Y en lo que fuese contrario á esta, UNA Tesistencia pasiva, es decir , que sufrie- Sen la muerte. Mas, no siendo dueños € su vida, no debian sin necesidad a- Venturarla , ni provocar los crímenes de Sus enemigos : he aquí porque, luego que persecucion estallaba, celebraban ocul- tamente sus misterios , no en bodegas ni casuchos , sino, ó en los cementerios de mártires, Ó en otros lugares que reu- nian la capacidad á la decencia. Mas no por esto se entienda que ocultaban su religion, que faltaban al precepto , claro y formal, de confesar á Jesu-C, á costa de su vida. No, jamas dejaron de predicar publicamente su doc- “ina; y cuando se prohibió bajo pena de Muerte abrazarla y profesarla , se vió Quel combate admirable de crueldad y Constancia entre los perseguidores y sus - timas, Cansados los primeros de una Inhumanidad la mas feroz, de unos su= licios, que solo sirvieron para dar mas ce al cristianismo con tantos millones Loy pártires , triunfó al fin la verdad. nsatos impíos quieren negar es. tos , no ver la luz del mediodia; Porque “no saben que responder á esta "Eumento. (314) los que seguían una religion corrompida temian mucho, y esperaban ser tratados como lo habian sido en tiempo de sus predecesores 3 pero que Juliano sabiendo que el cristianismo se aumentaba con la carnicería que se hacia en sus profeso- res no quiso emplear contra ellos los su- plicios (a). Vea ahora el Sr. Lebrun si se metió alguien con los cristianos , si sus per- secuciones son fabulosas, si limitaron los partidarios del paganismo su vengan- za á llamarlos lucifugaces y finalmente, si los cristianos maqguinaron jamas 10 ruina del imperio, ni fueron perseguí- dos por otra causa que por su religion. Mas admiremos una salida propia. del talento de Lebrun, y que viene muí al caso por la connexion íntima que tie- ne con lo dicho. Entre los cristianos, dice, no había alguna gerarquia; pues S. Pablo nos dice (en su primera epís” tola á los corintios) gue estando congre" gados los hermanos circuncisos é inctr- cuncisos , cuando querian hablar mu- chos profetas era necesario que no ha- blasen mas que dos ó tres de ellos. Jesu-C.: mismo habia establecido 18 (a) Fabricio, Bibliot. Grieg: t. T” P. 483. Bergier ibid, ón: JE y LA ; gerarquia en su iglesia , declarando á sus - Apóstoles y á los succesores de estos » Pas- tores y Doctores; y diciendo que los que les oyesen le oirian á él mismo ; les ha- bia anunciado que se sentarian sobre do- Ce sillas para juzgar las doce tribus de Israel. Los apóstoles ejercieron esta po= .testad sobre los demas fieles, desde la Primera junta en que se reunieron para dar sucesor en el apostolado á Judas, e- ligiendo en su lugar á S. Matias. Si to- dos eran iguales ¿4 qué esta distincion y' eleccion particular ? Despues , en el pri=: mer concilio de Jerusalen sobre la obser= vancia de los legales , ellos solos delibe- raron y decidieron , y los demas fieles 0- yeron y obedecieron. Los sacerdotes , los diáconos se dis- tinguian de los demas fieles por su carác= ter y por su ministerio. S. Pablo ordenó Obispos á los discípulos Tito y Timoteo. l mismo apóstol pregunta ¿acaso todos erán doctores , todos serán profetas ? No, ' Contesta, Dios hizo á unos profetas, 4 Otros doctores Ó pastores , á otros evan- Belistas gc. (a). E . En el Apocalipsis se vé ya el origi- nal del retrato que en el segundo siglo Orma S, Justino , pintando las reuniones — (8) 1. ad Corin. c. 12 0 18 y sig. ' (316) de los cristianos para la celebracion de los sagrados misterios. Se yé un pontifi- ce acompañado de veinte y cuatro ancia- nos. ó sacerdotes, que preside á las cere- monias (a). Aquellos angeles de quienes habla son los obispos ú pastores de siete iglesias 5 Y , comparado todo con lo que 5. Ignacio dice en sus cartas, nos hace. ver cd) entonces la gerarquia, y las o- bligaciones y funciones de los pastores. S. Clemente habla tambien con distincion de los sacerdotes y diáconos en su Gnos- tico (b). - Envel citado lugar de S. Pablo no se trata de gerarquia , porque nada se habla de potestad. de órden ó sacerdotal, ni de su ejercicio; hablase si, de aquellos dones con que el Señor favorecia á los primitivos fieles, de profecía , interpre=. tacion , lenguas (c) £c.; y para evitar la confusion que resultaria, si todos 4 un tiempo bablasen, indica el órden que han de seguir y observar. ¿Qué tiene esto que ver con la gerarquia, ya establecida tan claramente en otros mil lugares? A, _— (a) Apocalip. co 1. S. Justin. Apo” log. 1. 2. 657 66,67. (b) Lib. 6. Stro- mat. p. 667. B. Fleuri. (0) 1. ad Corin. es 14. DVD. 26. | a A qué vienen al caso los delirios convulsi- - Vos de los Cuaqueros ? La misma falsedad é importunidad se advierte, en la aplicacion que hace el Citador de aquellas palabras de el Salva- dor, que tambien desfigura. Ántes de S. Pablo , dice, había dicha Jesus: no ha- Drá entre vosotros primero ni último. Basta abrir el Evangelio para saber que en este caso nada se hablaba de gerarquia. Jesu-C. Ntro. Maestro , queriendo ense “far la humildad como base de todas las “virtudes , dice á sus discípulos que dispu- 'tuban entre sí la primacia , no las pala- “bras que falsamente pone en su boca el Citador sino estas : “el que fuere mayor ayentre vosotros hagase como el menor, ¿y el que es superior como si fuese cria- ado 8ic. (a).?” Esta es la verdadera razon Porque el papa, vicario de Jesu-C. se lla- ma Siervo. Lo que sigue es una invectiva insulsa contra un pontifice anciano , perseguido, despojado y encadenado por Bonaparte, y Un insulto hecho á las demas víctimas de la Tapacidad imperial. Tal es la grandeza de alma de este filósofo. Atropella al cai- do y se mofa del desgraciado ; se postra Y adula siempre al que mas puede. o o A (a) Marci. c. 10. A (318) Estos primeros cristianos tan po” bres miraban con horror el lujo de los templos paganos y porque no podian acercarse á ellos, ly porque siempre de- testaron todo lo que no es suyo. ¿NO es verdad? (C. p. 146). ¡Cómo lo ha de ser en boca de vd» Sr. Lebrun! Es mentira, Sr. filósofos es mucha mentira fuese el lujo de los tem- plos paganos lo que miraban con tanta aversion los cristianos. Era el culto que se tributaba en ellos al demonio bajo dis" tintas formas y figuras; era la disolucio! que en ellos reinaba ; era la degradacion mas asquerosa de la humanidad postrada ante las piedras, los leños, los animales» los vicios divinizados..... esto es lo que los cristianos de los primeros siglos y de todos los tiempos detestaron ; y por no mezclarse en supersticion tan irracional é inmunda , aunque autorizada por los filósofos , preferian la muerte. Esto es 10 que decian Origenes y Minucio Felix; esto habian enseñado los apóstoles y doc- tores del cristianismo que con algunos fi- - lósofos, reprendian , ademas de lo dicho» el error de creer que la inmensidad de Dios pudiese circunscribirse y encerrar” se en un edificio material. Los apóstoles que frecuentaban € templo de Jerusalen, los fieles de aquella A (319) iglesia, judíos y no judíos, que les imi> taban, ciertamente no tenian aversion al templo ni á sus adornos. Desde los tiem- Pos apostólicos, los fieles se reunian para celebrar los santos misterios. en un lugar Consagrado á este uso, y que sirvió de Modelo para la construccion de las anti- guas basilicas (a). Decia pues bien y con mucha razon Minucio Felix, que los cristianos no de- jaban de adorar al verdadero Dios, ni ocultaban el objeto de sus adoraciones, por no tener altares y templos Como los de los gentiles; decia bien que aquellos simulacros detestables de los paganos eran indignos igualmente de un Dios que de los hombres; decia bien, que estos eran mas dignos simulacros de su Criador que tanta basura inmunda de animales, de fi- e ridículas y hasta obscenas como el hallos, ante quienes postraba: sus rodi- Mas el Senador romano , tal vez , mejor que los dioses que adoraba. Decia bien, como habia dicho Salomon, que el mun- do que es obra de Dios no alcanza á con- tenerle, mucho ménos un templo mate- e para condenar el error de los gen- es que limitaban á los templos la pre- o ABBR a) Apoc. c. 1,4, 6. Peas. Berg. *raité dogm. t. 6. c. 5. 4rt» % 320) sl sencia de sus dioses, creyéndolos encel- rados en sus estatuas en virtud de la con” sagracion de estas. taa Decia bien, que era mejor que tales templos, y Un santuario mas digno de la Dividad el corazon de un justo: (a); pe” ro no condenaba por esto , como quiere el Citador, la práctica constante de 105 eristianos de reunirse en un lugar deter- minado para tributar juntos á Dios el de- bido culto , celebrar sus misterios y edi- ficarse mutuamente. Sabia mui bien MÍ- nutio Felix que si Jesu-C. prometió har bitar con su Padre en el corazon de aquel que guarda sus mandamientos, tambien prometió asistir en medio de dos ó tres personas, cuando se reuniesen en su nom" bre (b). ¿Se opone lo uno á lo otro? ——— (a) Contestaba asi Minucio á Cecl- lio gentil, que se burlaba de la pobre” za de los cristianos y de que no tuvie” sen estatuas, ídolos $c. La misma con- testacion dieron Clemente de Alej- Y “Origenes. Era notorio que los cristiW? “nos se reunian en ciertos lugares par4 el ejercicio de su religion; pero part” “eian mas bien escuelas que templos, pue? “no habia ídolos €3c. Costumbres de 10% antig. Crist. n. 28 cit. por Fleu. Jis+ ecl. lib. 5. m 41 (b) Math. 18. 9. 29 321) De este modo manifestó Minutio Fe- lix, no como propias privativas suyas, Sino como de todos los cristianos de quie- Mes las recibió, que tenía ideas grandes Y sublimes de Dios. Mas porque las tenia, dice Lebran, Que no fué canonizado. Este botarate ¡g- Nora que en aquellos tiempos, no se Conocia el nombre de canonización, que a sido mui posterior en la iglesia; así “omo lo que significa, en cuanto enuncia el acto solemne y las formalidades del Proceso y proclamacion pública en Ro- ma, que hoi deben preceder al culto de los santos, para'que este se considere le- Jítimo y autorizado por la iglesia ; y la voz misma anuncia fué un remedio con- tra los abusos que en este punto se ha= bian introducido (a). ¿Mas es indispensable , como pre- tende el Citador, para ser canonizado er sido un idiota, ó haber hecho rvicios mui señalados á la iglesia, Quiero decir, á sus ministros Y: ¿Lo que es indispensable para serca= “onizado, fuera de otras circunstancias, haber poseido, no una ú otra, sino to= (a) Fleuri señala la primera cano- po ccion por el Papa enel siglo 10% % el Ferrari Bibliots. 21 (322) das las virtudes; y no como quiera sine en un grado heróico (a). La iglesia ye” nera santos que no conocieron la van2 ciencia del mundo; pero ninguno fue i- diota en el sentido de Lebrun: muchoS otros que fueron los primeros talentos de su siglo; pero en unos y otros lo qu* mas busca y aprecia son las virtudes. Fi- nalmente la iglesia cononizó muchos v2” rones eminentes que , si prestaron algul servicio á sus ministros, fue el importan” tísimo para ella de reformarlos, edifica!” los y cortarsus abusos. Lebrun , que con” curriria á lasapoteosis de Marat, podi4 darnos aquí las reglas que señaló la £ losofía para divinizar los monstruos de la ignorancia , la crueldad y el liberti” nage. En los principios del reinado de Diocleciano , fué cuando los cristid” nos empezaron ú dejar de gritar com” tra los templos , porque entonces fu* cuando ellos empezaron á edificarlo* (€. p. 147). Los cristianos nunca dejaron de de” testar la idolatria, sus templos , sus A8” res y vanas supersticiones: y ante la conversion de los-emperadores» Y (a) Bibliot. Ferrar. art. Canouiz0*" Fencrasio Sanciciit. sg de (323) el tiempo mismo de las persecuciones, ha= bian consagrado ya edificios para tener en ellos sus reuniones, y celebrar sus miS- terios. Consta de lo dicho y de la vida de Alejandro Severo , donde se lee que adjudicó á los cristianos un lugar públi- Co convertido en iglesia, que querían Quitarles : “escribió, dice su historiador, aque valia mas que Dios fuese honrado en aquel lugar de un modo ó de otro, que no que se abandonase ác. (a).” IVo por esto perseveraron menos en su ódio, dice el Citador hablando de los primeros cristianos, contra los cirios, el ¿neienso, el agua lustral, los ornatos pontificales , y todo lo que tenia rela= cion con el paganismo... Ciertamente han conservado siempre los cristianos, y conservarán en tanto que lo sean , su oposicion al incienso quema- do en honor del demonio ante sus ídolos, al agua lustral con que se rociaban los altares y las víctimas que en ellos se la Ofrecian , á los cirios que ardian en su Obsequio, á los ornátos ridículos de sus lerofantas.... en una palabra , como di- por esta vez con verdad el Citador, á todo lo que tenia relacion con el Paganismo, a (2) Vita Severi, por Lampridio, — (330) noche buena, con la diferencia de ha- berse suprimido la comida de caridad Ó Agapa de que ya hablamos en la pág. 280* Reunidos los fieles se preparaban coll salmos, himnos, lecciones de la Escritu- ra; se celebraba y repartia el pan euca- rístico. Introdújose el nombre de Missas que S. Avito; obispo de Viena, mi: raba ya como antiguo en el año de go! (a); porque se despedia 4 los fieles al acabar, con la fórmula que conservamoS 1te Missa-est y y que. se usaba tambien en el palacio del príncipe , y en los pre” torios:ó tribunales de. los jueces, pari anunciar á los concurrentes estaba aca” bado el acto y debian retirarse. La razon, pues, los monumento* de la antigiiedad, la disciplina de la igle- sia hacen ver cuan fundada es la persua” sion de los cristianos todos, devotos Y mo devotos , católicos y aun protestan” tes , de que el sacrificio de la Eucaristi2 que llamamos Missa fué instituido por £ mismo Jesu-C. ¡Sr. filósofo! ¿Es posible ignore que, siendo las palabras signos af” bitrarios , no siempre tienen connexiof con la naturaleza de las cosas que sign!” fican; se toman á veces de una leve Cl” a e E la) Fleuri. Hist. ecles. t. 5 l. 30. 1. 51» (331) Cunstancia ; varian con el tiempo y aun se mudan de un todo? Jl miserable y sofístico raciocinio de Lebrun equivale al de cualquier otro insensato, que arguye- Se no habia habido nunca militares en Spaña, porque lo que hoi llamamos re- 8gimientos, en otro tiempo, fueron tercios de infantería ó caballería. Ademas los Católicos han distinguido y distinguen mui bien el acto del sacrificio, del nom-= bre, de las preces, de las ceremonias que le acompañaban; y saben que su esencia consiste en la consagracion y sumpcion; no en otra Cosa. Lebrun , con la sencillez que le es propia, pide se le cite una ceremonia 6 un sacramento que haya sido conocido de los apóstoles. Como si entre ceremo- nía y sacramento no hubiese diferencia, Ó como si los sacramentos fuesen meras Ceremonias. A su tiempo se le hará ver, Cuando de propósito se ponga á delirar Y blasfemar sobre cada uno de ellos, que todos siete fueron instituidos por el mis- Mo Jesu-C. , conocidos y practicados por Os" apóstoles y sus sucesores hasta hoi, cuanto á las ceremonias de la misa, he- Mos hecho ya ver que las principales son £ tradicion apostólica: y en todas ellas ¡ Podido y puede variar la iglesia como sue mas conveniente y Pues no som € Institucion divina. (332) Me diran que Juan bautízaba, Y yo lo sé mui bien (C. p. 148.) Sí, di- ran los cristianosque Juan bautizaba ; pe- ro no diran que su bautismo fuese el de Jesu-C., ni por consiguiente un sacra- mento. Léjos de creerlo así los cristianos bautizaban de nuevo á aquellos , que no habian recibido mas que el bautismo de Juan (a). Pregunte en hora buena el Citador ¿que era este bautismo y de que servia? Le contestará el mismo Bautistas que servia para preparar á los hombres por: la penitencia, para recibir el -bavtis- mo de aquel que bautizaria en el: Espí- ritu-santo y en el fuego de la caridad: Le contestará S. Juan Crisóstomo (b), que era como un puente que conducia del bautismo de los judíos al de Jesu-C. 3 por- que era mas elevado que el primero y mas bajo que el segundo. Es falso que los judíos no creyesen en mas recompensa$ que en las temporales: lo hemos hecho ver en este tomo pág. 140: y en el 1+; p- 146 y siguientes , que Dios castiga 4 los hijos de los padres culpables, si $0N eulpables como ellos , y que esto y 90 mas.es lo que dice Ezequiel. En ningún lugar de la Escritura se lee que Dios cs” tiga la desobediencia del primer hom- a —_—_—_—_————— (a) 4ct, Ap. C. 19.0. 5: (b) homilia 24: (333) : bre hasta la cuarta generacion; dicese sí, que los efectos de aquel primer deli- to alcanzan no solo hasta la cuarta gene- racion sino á toda la descendencia de Á= dam: y en el tom. 1.2 p. 147 hicimos ver, que por esto no puede argiirse á Dios de injusticia. Allí el Citador, para burlarse de esta verdad y pintar á Dios Injusto y eruel, la reconoce como uno de los dogmas admitido por judíos y cristia- Nos, aquí se le olvida. | Es constante, dice, que el peca do original , es decir, esta mancha que todos traemos al mundo cuando nacemos» y de que quedamos limpios por medio del agua salada del hautis- mo, no está indicado ni en los libros Judíos, ni en los profetas , ni en los evangelios , aun en los que se han des- echado. como apócrifos, .ni en los pri- Meros padres de la iglesia (a). Bien vé el lector que aquí no se trata menos que de echar por tierra el dogma del pecado original , de una sola Plumada y sin alegar razon algunas y O que es, si cabe, mas absurdo, se ín- tenta- persuadir que no fué conocido en AI E (a) Este argumento es de Voltaire, Questions sur 1. Encyclop. Chariué pe 395. Peché original. (334) el judaismo ni en los primeros siglos de la iglesia. : Antes de entrar á desmentir estas falsedades erróneas, será oportuno ob- servemos la grosera y palpable contra” diccion en que cae nuestro ilustrador. EM el cap. 2.2 p. 41. lin. 3- y siguientes» burlándose de la historia de la Creacion formada por Moíses, tratando á Dio* de ¿njusto , inconsiguiente y cruel por la pena impuesta á Adam, nos dice que condenó á toda su posteridad por har 'ber gustado del fruto prohibido... se la” menta en su tono chocarrero de que hu” biese desaparecido el árbol de la ciencits y añade: de cuantos trabajos nos ha” bria ahorrado un poco de su fruto $C* Mas ahora asegura que los libros judios nada dicen de esto. ¿Por qué pues se burla de la historia en que se lee la caí" da de Adam y sus tristes efectos ? ¿ Por ventura el Genesis no es libro judío * Notemos otra sabia distincion inventad2 por este gran talento, y basta ahora 19 conocida por los intérpretes, ni adver” tida por crítico alguno. Vi en los 1 bros judíos, dice , ni en los profetas..." con que segun esto, los libros de los pro” fetas no son libros judíos !....... ¿50% chinos, peruanos ó malabares , señor Citador? (335) Sepa vd. , pobre hombre, que los libros judíos, en cuyo canon se cuentan los profetas; los Evangelios » los padres de la iglesia, los filósofos, la sola Fa- zon natural nos convencen de la existen- cia y transmision del pecado original, de esta mancha que todos traemos al mun- do cuando nacemos, y de que queda= mos limpios por medio del agua del bautismo. 20 Los libros judíos. Dios, nos dicen, habia puesto al hombre en un lugar de- licioso, donde estaban reunidos todos los frutos capaces de agradar á la vista y al gusto , y le habia impuesto esta lei: “tu —puedes comer de todos estos frutos; pe- ,,ro no toques 4 aquel que dá la ciencia andel bien y del mal; porque si comes de él morirás.” Eva, tentada por la ser- Piente , quebranta el precepto , y Arras- tra tambien á su marido á la desobedien- cia. Al punto se abren sus ojos y se co-: nocen culpables, se avergienzan de su desnudez, ¡y huyen la presencia de su: Criador á quien han ofendido. Dios pro- Muncia contra Adam esta sentencia terri- ble; “porque has oido la voz de tu espo- »$A y has comido el fruto que yo !S ha-= abia prohibido comer, tú cultivarás una mtlerra maldita que te producirá espinas »yY abrojos ; comerás el pan con el sudor (336) » de tu frente, hasta tanto que vuelvas ssá la tierra de que fuiste sacado: no eres s)Mmas que polvo, y en polvo te has de ¿»convertir (a). La miseria del hombre, despues de esta sentencia, nos hace comprender cua- les eran las ventajas que perdió con la inocencia. 1.” Perdió esta y con ella el derecho á la bienaventuranza, la igno- rancia venturosa del bien y del mal ó de los remordimientos de la conciencia: 2.2 el imperio sobre las pasiones; no conoció la vergilenza sino despues de haber pe- cado: 3.2 la escepcion de la muerte Y del dolor; todo esto perdió Adam para SÍ y para su posteridad. Nacemos herede- ros de un padre culpable, privados del derecho á la bienaventuranza , sugetos 4 pasiones rebeldes, y condenados á pade- cer y morir. La creencia de esta mancha hereditaria ha perseverado constantemen- te entre los descendierites de los patriar- cas :-Moises la trasmitió por tradicion. Job" reconoce que el hombre mice manchado por la culpa. ¿ Quién puede hacer pur? al hombre formado de una sangre im- pura sino solo Dios ? (b). David confie” sa esta misma verdad cuando dice : sido concebido en la iniquidad y for” e — (a) Genesis 2. y 3» (Djfob. c. 14- 0 4 mado en pecado a el seno de mi maz dre (a). Segun el libro de la Sabiduría, Dios habia criado al hombre inmortal y su imágen; pero la muerte entró en el nundo, por la envidia del demonio (b)» l Eclesiástico observa que el pecado co- Menzó por una muger, y que ella nos dió la muerte (c). gear La esperanza del Mesias Libertador Que habia de reparar estos males conser= vada en el pueblo judáico, atestigua su Créencia acerca de la culpa original. 1.2 Los antiguos judíos entendieron siempre así las palabras del Genesis; y están es- plicadas en este sentido en el Targum de Jonatham y en el de Jerusalen; Galati- no ha hecho ver, que esta:ha sido la opi- nion de los rabinos mas célebres (d). 2.2. Es claro que Dios castigando á Adam, Quiso darle un motivo de consuelo, anun Ciándole al mismo tiempo el remedio, en *U descendencia misma. Todos los pasa= 808, que se leen en los profetas con res= Pecto al Mesias, confirman la creencia de Sste mal existente, y la esperanza del Lis Or4 .. N (a) Psalm. go. v. po (b) C. 2. vs 3 (0) C. 25. o. 35. (d) De arcanis lice veritatis, l. 6. C. 6. y sig “Berg. Trait. dogmm. t. 7. Pp. 176. 22 (333) Por lo que hace á los Evangelios, eS inútil citar este ó aquel lugar ,. cuando todos los que hablan de la Redencion recuerdan la ofensa antigua, la enemis” tad de Dios con los hombres por ella, 14 reconciliación por medio de su hijo , 12 próxima destruccion del poder del demo nio Sc. Los apóstoles. abundan :en est£ mismo seutido. S. Pablo habla:tan claros que llama á Jesu-C. el nuevo Adam, dices que fijó consigo sobre la cruz, para revo” carlo, el decreto general dado contra 10% descendientes del primer prevaricadof por quien entró en el mundo la muertts y que nos reconcilió con su padre por €2 sacrificio de su vida; que hemos sido 18* conciliados con Dios por nuestro Señof Jesu-C., y que, asi como por un hom” bre entró el pecado en este mundo, Y porel pecado la muerte, y así esta alcad* zó 4 todos los hombres.en aquel en quieB pecaron»... así abundó mucho mas la 318" cia-por Jesu-C.:$cs'ad Rom. 5 v« 15 Y sig. ad Colo 2: 14» Es necesario no conott! el cristianismo, para dudar que el dogma del pecado original es la base de toda 5% creencia. Destruido-este dogma, no ht motivo para que .encarnase el Hijo 42 Dios, y su muerte ni fué útil mimeces? ria. Pasemos á los primeros padres 2 : iglesia. o € E is j (339) Cualquiera que quisiese tomarse el trabajo de leer la nota de los editores de - Origenes, acerca del cuarto libro contra Celso. n. 40, verá allí los pasages formaz les de $. Justino y S.! Ireneo que viviez Ton ántes de S. Clemente de Alejandria; los del mismo Origenes y de Tertuliano Sobre el pecado original , y se sorpren= derá de la audácia de Voltaire y de la in= Sensatez de Lebrun, al oponer el silen= cio de los primeros padres. 02905 + S. Clemente de Alejandria, disputan. do coutra Taciano y otros' hereyzes que condenaban el matrimonio , y sostenian que la procreacion es un erímen , cita este pasage de Job segun la version de los. setenta : Nadie está esento de man-= cha, aun cuando no haya vivido mas que un solo día a)». Digannos , contis aMua este padre, dónde ha pecado, un sMiño que acaba. de macer, ó.cómo ha »“aido bajo la maldicion de Adam-el que atodavía no ha hecho accion alguna, No les queda otro recurso, tá: mi parecer, que. sostener. consiguientemente que: la »Beneracion es mala, no solo en cuanto (a) Nemo mundas d sorde; necia Fans , cujus: est unius diet vita super Team, Job. c. 1412) 49 Yi) / 1 1ede 1 VEs LUN. (346) ptos de bajeza pura , y tampoco es esto ¿»el estado del hombre..... Ninguno pue- ¿yde ser feliz, ni razonable , ni virtuoso: mi amable como un cristiano verdade- ro. ¡ Qué poco se engrie un cristiano ¿cuando se cree unido á Dios! Cuan po- ,,co. se envilece , cuando se iguala á 103 »Bgusanos de la tierra! ¿Quién pues po”: ¿drá negarse á creer y adorar estas lu= y cos celestiales? ¿No es mas elaro que: sel sol, que sentimos en nosotros mismo*: ¡carácteres de escelencia que no puedel: »»borrarse? ¿y noes tambien verdad, que: »»esperimentamos á cada paso los efectos: »»¿de nuestra deplorable condicion ? ¿Qué: ,,10s dicen: á voces este cahos y esta col”: »»fusion monstruosa, sino la verdad de: aslos dos estados , con un acento tam: »¿poderoso que es imposible resistir % pel? (a)” Hemos demostrado hasta la eyiden” cia mas completa, que es constante, que el dogma del pecado original... est* mancha que todos traemos al mundo » Y" de que quedamos limpios por: el bauti5” mo, se enseñó claramente en los libros jos diíos , inclusos los profetas , y. .en 1os 1”: vangelios; que lo conocieron y esplica” ron los primeros padres de la iglesia; qUe PA -— -(a) Pensamientos de Pascal. . 347) y algunos filósofos tuvieron idea de él, y que nuestra misma razon, oida imparcial- “Mente, nos convence de su existencia y transmision. No fué pues S. Agustin el primero que creyó y enseñó esta verdad, que el insensato Lebrun llama absurdo 3 ni $u3 compañeros, esto es, los demas padres y doctores de la iglesia hicieron mas que Sostener y defender este dogma esencial del cristianismo y apoyado en la razon. La necia inculpacion que sigue, miran- do como un efecto del interes personal de los ministros de la religion la conser=, vacion de esta verdad, queda- rebatida con lo dicho; y la confundiremos mas, cuando este charlatan , dando por regla de las acciones agenas los propios senti- mientos, trate de probar que la sed del Oro, que tantas veces le hizo pérfido y raidor á Dios , fué tambien la que in- trodujo y sostuvo este dogma. Man claro como está que el bau:.. tismo de Juan no fué sacramento ni se tuvo por tal, tan evidente es que Jesus é el autor único del bautismo Y los de- Sacramentos ; y que los apóstoles y Sus sucesores los conocieron y Practicas "OR, aunque por entonces no Se les die= le este nombre. La voz sacramento es voz genérica, que tiene y ha tenido (348) riempre distintas aplicaciones, y que £0= lo el uso ha reducido á significar los sig- nos sensibles , prácticos y eficaces de las gracias con que Dios nos santifica, y que por antonomasia ó escelencia se designan con esta palabra. No tardaremos mucho en demostrarlo, cuando este saltimbanqui que no conoce el método, yuelya á tocar: la materia, Concluye este capítulo con el siguien-- te rasgo , que es de una esquisita y sin: gular erudicion. Zal vez el bautismo erQ un uso general de aseo, así como lo fueron las abluciones de los mahome- tanos. Sr. erudito papagayo, los mahome”: tanos tomaron este uso de los judíos , Y le conservan como una observancia legal». Se ven impuestas á los judíos las ablucio” nes, como un precepto, en innumerables casos como consta del Exodo cap. XIX v. 10. C. XXIX v. 4 y XL v. 12.3 del Levit. c. Xil v. 6 y 34. c. XIV y. 6, 7: y sig. y otros varios pasages ; pero esp?” cialmente en la consagracion de los $2” cerdotes y levitas: Exod. c. XXIX v. 21* Numer. Cc. VII y. 7, en la espiacion $0” lemne Lev. XVi v. 14, 15 y 1935 € z enracion de los leprosos Levit. XIV v. 75 16, 57+ Lo mas singular en la materia es el bautismo dado á los prosélitos . Justicia, cuyo uso hace subir Maimonl E a e aa O 349) : des (a) hasta Moises; y Grocio lo crea aun mas antiguo (b). Por este bautismo, enseñan los rabinos que se daba al pro- Sélito una nueva vida y un nuevo naci- miento (c). A esto hacia alusion el Sal- Yador segun el erudito Vence (d), cuan-= do sorprendido Nicodemus al oirle decir Cra necesario nacer de nuevo para Ser su discípulo , le contesta ¿tu eres maes- tro en Israel é ignoras esto (e)? ¿No sabes que los prosélitos renacen por la circuncision y el bautismo ? Todo esto es nuevo para Lebrun, porque no lo halló en su oráculo. ¡ Co- mo ha de ser!.... ¡ Qué gran libro se po- dia formar con lo que ignoraron uno y otro ! Puede que fuese poco menor el de Sus disparates. q - —_ —_m— (a) Vide Ligfoot. Hor. Hebraic. 41» (b) CGrot. in Mat.3. 6. le) Vide Selden. de Jure naturalz tl Gentium. l. 2. c. 2. y 3: y lib. 12 e Synedr. C. 3» un ! (d) Dissert. sur les trois baptemes UF. 9, p. 202. (e) Juan. 3. v. 10 N, es fácil hallar hombres tan escasos de pudor, que al dirigirse al públicos «ya sea de viva voz ó por escrito , por 350) j | vc CAPITULO VI, mucho que le desprecien, por depravar «das que sean sus intenciones, no procu- -ren al menos cubrirse con cierto aparar to de interes por la verdad y de respeto «4 sus oyentes ó lectores , y disfrazar coM un colorido siquiera verisimil los absuf”.. «dos con que se pretende alucinarlos. É dibelista mas infame se confundiria , *h -evidenciadas sus imposturas y calumnias no pudiese al menos contestar, me en «gañaron las apariencias. EE Mas el Citador nada respeta; y coM la misma-impudencia que falsifica una autoridad ó un hecho, oye los argumen- tos que reducen:á polvo sus contradiccio” mes y errores, haciendo ver su mala té y desmedida ignorancia. Á la verdad, $0* lo el demonio puede dar este temple ¿alma de un' impío: Desnudo absolutamen” te de invencion, falto de discurso y Mé todo , inexacto enclas noticias, falaz e” « los hechos y doctrinas, sin decoro N! 3 tilo; todo el obgeto de Lebrun es blas ei . 1v1 emar contra el cristianismo y su div ” dyler ¿E , Autórseca como fuere. ¿Pero no 2 ET AD o q > ». e Q hS e (351) cd te que este mismo encono, este mentir “tan desaforado , estas contradicciones tan Tepetidas y groseras , una vez observadas “porel lector mas estúpido , con tal que sea imparcial, han de dar en tierra de Una yez con su infernal proyecto, y Con el crédito y título de ilustrador que Usurpa? ooh al Todas las dificultades que se opusie- "ron contra los libros santos en los pri- 'Meros tiempos de la iglesia, y á que vic- toriosamente respondieron Origenes, 3, Gerónimo y S. Agustin, se repitieron su= perficialmente por varios autores en el siglo anterior. Con especialidad Voltaire, en su diccionario filósofico y otras obras “que solo se diferenciaron de esta 'en el título, para atraer nuevos compradores Y prosélitos, como fueron las Cijestiones 30bre la Encyclopedia, las del Licencia- do Zapata, Historia crítica de Jesu-Cris- 10 Ke. copió en S. Agustin todas las añe- Jas objeciones de los maniqueos, omitien- do sus respuestas: y he aquí la mina que ha enriquecido al Citador, y el gran ar- * con que se multiplican los libros con- la religion, sin decirnos nada de nue- 29 y y variando solo en los títulos. ria -¿Quién, que haya leido alguna cosa, e preciará el charlstanismo audaz “que Lebrun repite. fastidiosamente (352) contra los Evangelios estas obgeciones eN su capítulo sesto? ¿Merecerán siempre el título de ilustradores, los copistas, 105 compiladores , los abreviadores de 10% disparates agenos? ¿A fuerza de repe- tirlos se logrará nunca quitar sus prue” bas al cristianismo , ó enmudecer á suf apologistas 2 Si el establecimiento de nuestra re” ligion fuese un acontecimiento impreviS* to, no advertido por el Universo hastá el momento en que ya se habia verifica” do; si fuese un hecho aislado, sia nin” guna ligazon con las circunstancias qué le precedieron y los efectos que siguie” ron; si para verificarlo se hubiesen pues” to en práctica los medios que la prudens cia humana podia sugerir, nuestros ener migos serian escusables buscando su orÍ" gen en causas puramente naturales, co” -mo la supersticion , el amor de la nove” Vlad , la seduccion ó la ceguedad de 10% pueblos, aunque nunca en las falsedadeS y Ccalumamias , y otros medios rastrero% de que para impugnarnos se sirven. M -una revolucion anunciada muchos siglo* -Antes , cuyas circunstancias todas han SF do profetizadas succesivamente”, espero da por toda una nacion, cuyos preparé «tivos llamaron la atencion de todo el Unt verso, que sa verificó exactamente en € 3539 , tiempo señalado, y por medios contrarios “todas las miras de la sabiduría huma- Ma: ¿esta revolucion puede ser natural efecto de la casualidad? Nuestros con- trarios tan preocupados en general con- tra los milagros deberian pesar mucho £Sto-, antes de decidirse 4 admitir un. Prodigio: mayor que todos los que de- Sechan (a). : 1,2 ¿Como la opinion de una nueva Monarquía , de un nuevo reino fundado: en la Judea , pudo estenderse por to= do el Oriente, testigos Tácito y Sueto= nio (b)? ¿Si no se fundaba en las profe= cías , de qué modo pudo introducirse esta preocupacion antigua, constante y uni- versal ? - 2.2 ¿Ha sido por una ciega casualidad Por la que Jesu-C. ha aparecido, precisa= Mente, en el tiempo mismo en que se es- Peraba: ver un enviado de Dios en la Ju- dea; cuando la autoridad soberana no. bsistig: ya en la tribu de Judá, segun: la Prediccion de Jacob; 490 años despues de la reedificacion' de Jerusalen y del: Mplo , segun la profecía de Daniel ?' o PUN 4 : a (4) Veanse sus autoridades en el “0D. 17 p, 113. (b) Estas reflexiones nan tomadas de la apología de la re- Por Bergier t. 1.2 €. 3. P. 122, 23 (354 : ¿antes de la PP co de este'nuevo tem” pio.como Ageo y Malaquías lo-habian a- nunciado ? ¿Ha sido por un: concurs0 fortuito-de casualidades por lo que Jesu- C. ha reunido en su persona: todos los carácteres con que los profetas le habian designado , carácteres que parecian con” tradecirse , pero que se han: concilia” do perfectamente en las diferentes cir- cunstancias de su. nacimiento ,:yida Y muerte ? 3.9 ¿Fué un capricho de la fortun2 que naciese en la Judea un hombre tal» cual el universo nunca habia visto ; y al cual ningun otro jamas se ha parecido En medio de «una nacionque nos pintal los incrédulos como la mas feroz, insen* sata y odiosa de todas, aparece un sábi0 que atrae y fija mui pronto sobre sí la$ miradas de todos. Se admira la: dulzur2 y pureza de sus-costumbres, la sencilleZ" y gravedad de sus instrucciones, «la ele” vacion de sus máximas , la sabiduría 42 sus discursos, la exactitud de sus respues” - tas, y los milagros que obra. No conocé la ambicion ni el interes , la ostentacion . ni la debilidad; no tiene hiel ni org para nadie, es inaccesible á Jas pasion humanas. Declara que su doctrina 10, vie” ni. ne de él mismo , sino que la ha rec de Dios su padre : habia sin emociol % 0 vana complacencia de los misterios -que debe revelar , de las contradicciones que ha de padecer, de la muerte que le es- pera, y de la gloria que se le ha promeé- tido. Hace milagros pero sin buscar la ocasion; espera á que se le pidan; siem- Pre son para consuelo de los miserables, Y nunca para humillar ó castigar á $us enemigos. Jesu-C. quiere hacerse conocer por el Mesias, y comienza chocando frente á feente con todas las ideas y preocupa- ciones de su nacion. Esta esperaba un Redentor poderoso y glorioso , y él a- nuncia que él mismo será entregado á una muerte cruel é ignominiosa. Ella se glo- riaba de ser el pueblo de Dios con esclu- sion de todos los demas; y él la decla- ra , que los estrangeros serán preferidos en el reino de Dios. Ella tenia puesta su Confianza en los fariseos , sacerdotes y doctores de la Jei; Jesu-C. se dedica á Quitarles la máscara y confundirlos. ¿Un Aectarjo, un entusiasta, un seductor se brian conducido de este modo ? Apesar de la oposicion que los gefes la nacion hacen al éxito de su Minis- rio, el tiene lo seguridad necesaria pa- Ta anunciar á sus apóstoles, que lograrán “tablecer el Evangelio; pero les decla= que él mismo no será conocido por lo (362) bres fuesen siempre fieles: 4. la verdad; si. los *hereges y filósofos mo hubjeral - querido alterar los «dogmas y preceptos que el Señor enseñó; y sus discípulos 105 propagaron solo de viva .voz, hasta qu* las distancias de los- lugares y tiempo5 dieron ocasion á que la malicia - human? quisiese desfigurar los hechos y las dot” trinas. Para oponerla un «muro invenci” ble, consignaron por escrito lo que ello$ mismos habian. visto y oido; recomenda” ron este depósito sagrado á todas las igl* sias ; pero.sin confabulacion entre sí, 1% llándose distantes unos de otros, y *” tiempos distintos y. conformes-en un 10 do. á laverdad y/4 las:cireunstancias qué debian caracterizar estos divinos testim0” nios. S. Mateo escribió el año 36, 118% despues de la muerte de Jesu-C. ; S, Mat” cos, 10 despues; S. Lucas en 53.6 55 5. Juan ácia el año:97 Ó 100. Los pt meros discípulos que habian oido al Mae?” tro de la vida, los fieles que- les.habi8P vido á ellos, no tenian necesidad de £5 critos para fundar-su creencia. $. Ire atestigua que en su tiempo habia 18 que creian en Jesu-C., sin tener al Escritura , y cuya fé se sostenia Por. tradiccion (a). No hubo pues en los € la (a). Lib. 3. 0. 3. Veas, Berg: * €. 1. qrt. 1,2 g. A ci / : (363) iia tianos manía por componer libros. Despues que se dividieron sobre muchos puntos de su' creencia, cada uno de ellos escribió segun su opinion y aisladamente... (C. ibid). Hasta el segundo ó tercer siglo, Na- die hubo que tratase de escribir segun su opinion, y de alterar y corromper los vangelios ; los hereges por acomodarlos $us errores, fueron los que lo intenta- - Ton; y he aquí el orígen de los Evange- lios apócrifos de que hablaremos luego; estos no eran mas que una compilacion ó' interpolacion de los verdaderos. Esto es lo que dice Origenes , que debia saberlo bien , pues que habia leido unos y otros (a). Pero estas mismas alteraciones fue- ron conocidas y detestadas por todas las iglesias, que habian recibido, leian, guar- daban y conservaban. con esquisita di- Mgencia, los originales, como hemos Probado en el cap. V. Basta para Convencerse del ningun aprecio que me- Tecieron, el que hoi apénas se hallará un ejemplar de algunos de ellos: y los de- Mas se perdieron de un todo (b) ¡que los a PEE — (a) Origenes contra Celso 1.2. n. 27. (DY Vease la Disertación del erúdi- to Vence sobre los Evangelios apócrifos. EA Pp» 538. , "e (364) padres que pudierou, compararlos: los des testaron; y que desde el primer siglo so- lo los cuatro Evangelios que hoi tenemos fueron Mirados como originales, y au- ténticos por toda la iglesia universal... A. las blasfemias que contra ellos y el Espíritu-santo repite aquí Lebrun, so- lo contestaremos : que estas ficciones de la heregia , malicia é impiedad confirman la divina autenticidad de nuestros libro$ santos. Sí, libros tan esenciales como lo Evangelios, que. debian decidir de la creencia y suerte de una multitud de na- ciones, que obligaban á los hombres á cor- rer al martirio, no podian aparecer en el mundo sin producir una grande fer- mentacion en los espíritus. Debian ser alterados, falsificados, contrahechos, con” testados por todos aquellos que tenian in- teres en combatir la doctrina ó huir sus leyes 3 debian ser en todos los siglos Un obgeto de ódio para los hereges , de es” cándalo para los incrédulos, de disputa para los cabilosos obstinados. Esta es la espada que Jesu-C. dice vino á traer á tierra, y que turbará eternamente la fal- sa paz de que quisieran gozar los parti” darios del crímen y el error. Los judioS se levantaron contra estos libros, los he” reges procuraron aniquilarlos , los fi1Ó89- fos paganos los despreciaron y los incr S (365) dulos de todas las edades no han cesado de calumniarlos; esto es consiguiente y debia ser así. Mas despues de diez y 0- cho siglos de combates subsisten , Y nada han perdido de su autoridad. KReconoz- camos pues por-este signo la obra de a- quel que dijo: es necesario que este E- vangelio sea predicado en todo el mun- do, para dar testimonio ú todas las na- ciones (a).. SA ¡dir ae Al principio se forjaron «muchos evangelios. No fué al principio; hemos dicho cuando y como; y no tardaremos mucho en hacer ver seexagera su número. Cade uno se lisonjeaba de hacer hablar á Jesus segun su interes, y es to es mui sencillos... (Co p. 151)» Sí, en esto se vé una prueba evidente , que distingue los verdaderos de los falsos, Los evangelistas lejos de hacer hablar á Jesus segun sus intereses, le hacen hablar Contra sus intereses y pasiones, repren- der á menudo su falta de fé, su ambi- Cion , sus flaquezas (b). ¿Pues por qué no escribió Jesus? Si se le considera como hijo de un po= e carpintero , su ignorancia no tie- ' (a) Mat. C. 24. %. 14» (b) Vease lo dicho arriba sobre el estilo de los es- ores del nuevo Testamento. (366) ne nada de estraño.... Sr. filósofo, cual quier racional discurriria mas consiguien- te. Si la ignorancia es natural y necesa” ria en un hombre que no ha estudiados y por €s0 no Se estraña ¿4 quién no a- sombrará. tanta sabiduría-como se vió en Jesu-C., aun en la infancia , no habien- do saludado las letras? ¿Qué principio pu- do tener esta sabiduría ? Esta obgecion que ya hizo Lebrun en el cap. IV p. 114» y que se funda en la admiracion de sus mismos enemigos que preguntaban ¿ Có- mo es que sabe sin haber estudiado ? es una prueba mas de la Divinidad de Je- su-C. Así queda demostrado en el cap» 1V p. 75. Pero es mui diversa cosa si se le considera como un Dios , puesto que 10 Jue trescientos veinte y cinco años des” pues de su muerte... Repeticion sobre repeticion ; y blas- femia sobre mentira. Esta última esta y3 rebatida en el cap. V. p. 205 y 19”? donde demostramos que Jesu-C. es Dios; que se dió á conocer y fue conocido siem- pre como tal. Mas ¿ por qué no escribi Ala verdad, ni en él, ni en n d hai obligacion en buena crítica de satis”. facer esta curiosidad. Un hecho histórico eomprobado por tantas y tan poder A Tazones, no se desmiente porque un e OS. tio, que presume de sábio, no alcance el porque de todas sus circunstancias. Mas cualquier discreto podrá dar el valor gue se merezcan á las siguientes congeturas. 1 Jesu=-C. vino á predicar y enseña! de Viva voz y con su ejemplo, como esta- anunciado , y no á escribir diser- taciones ni formar escuelas. Enseñan- do así, su- predieacion estaba al al- cánce de todos; todos acudian á oir sus doctrinas; y hablaba tanto al ignorante como al sabio , y al rústico como al sa- cerdote y cortesano. Todos observaban su vida y veian sus milagros, y en ellos las pruebas de su mision y doctrina. 5us escritos no hubieran tenido tales y tan- tos testigos, ni sancion alguna esterior.... tal yez hubieran dicho de él sus enemi- gos, lo que los modernos impíos dicen de Sus apóstoles que escribieron: que el Interes, la vanidad habian dictado sus lecciones, Ademas, Sr. botarate , ¿quién Moveria mas el corazon humano? ¿quién a hecho mas hombres virtuosos? ¿Sé- MECA amontonando tesoros y predicando Dor escrito la pobreza , Sócrates vicioso Contra naturaleza, y disertando con la sobre' la continencia , ó un hom-= Dios que suda tras de la oveja des- ada que al paso que ilustra su al- "MA Cura su-cuerpo+ que del mismo IDo- (368) do promete Su reino eterno al poderoso que al pobre»... ¿Sabe el Citador, ha me- ditado munca, ni-es capaz de compren- der, el valor de aquellas magestuosas par labras del Salvador 4.su juez, cuando en el tribunal le preguntaba acerca de sus discípulos y doctrina? 4 Qué me pre” »8guntas á mí? yo siempre he hablado en »Público y jamas. en secreto : he enseña- s»» Jo en la sinagoga y en el templo, don- sde los judíos todos acuden : en secreto »Mada he hablado. Ellos saben (sus ent.» »Migos. que le acusaban )- loque yo he »enseñado ; preguntales (a).” Hombres todos, que teneissiquiera un resto de bue” sentido , meditad,-si esta prueba que Je” sus alega de su verdad é inocencia, vale mas que los escritos todos de todos los fi" lósofos del universo. Me indigno al paso que me admir0 de tener que contestar á lo que sigue * ¿No valia mas que hubiese escrito bue- nas verdades , bien claras , bien útb- les, bien convincentes , QUE OQ... Si no nos inspirase lástima la seduce” cion de tantos infelices, el mas alto des” precio seria la contestacion digna de 12” les bestialidades..... ¡Bestia! ¿has 1eido tu-lo que has escrito? y aunque lo 1ey2” A —— (a) Joan, 18. y. ao y 21» (369) - Tas, ¿lo entenderias , bobo? tu política, ni tu razon, son capaces de apreciar los resultados felices de la doctrina evangé= lica en todo el mundo? No sabesi.. pe= To que has de saber tu , mentecato. - Oigamos, no santos padres, ni ecle= Slásticos que se tendrian por parciales; sino filósofos, y filósofos no mui cristia- Nos. “Cosa admirable, dice Montesquieu; la religion cristiana, que al parecer no tiene otro objeto que la felicidad de la Otra vida, tambien nos hace en esta di- chosos.... al cristianismo debemos, ya en el gobierno cierto derecho político , y ya en la guerra cierto derecho de gen- tes, que la naturaleza humana no po= dria-conocer bien.” Espr. des Lois. l. 244 C» Je “Nuestros gobiernos modernos , di- »ce Rousseau, deben incontestablemen= nte al cristianismo la solidez de su au- storídad, y que sus revoluciones sean: »enos frecuentes ; tambien él los ha he- »ho menos senguinarios: esto se prue= Aa Por los hechos comparándolos con los »B0biernos antiguos... Esta mutación no MES Obra de las letras ¿ porque por todas »Partes donde ellas han brillado, no por »ESO Se ha respetado mas la humanidad: As crueldades de los atenienses y egip- 's las de los emperadores de Roma 4%. ' (370) ; my de los chinos lo atestiguar (a) El autor de la historia filosófica de los establecimientos de los europeos en las dos Indias, conviene formalmentes al menos por lo que toca á los pueblos del Norte , en que al cristianismo se de- be esta civilizacion admirable , de que no se encuentra modelo en la antigiiedad- Baste lo dicho, y no hagamos la injuria 4 nuestros lectores, de creer dudan de la misma evidencia, y creen mas á este in” fame embustero que á todos los sábios Y á su propia razon: . Wo habiendo Dios Jesus escrito una palabra, unos hicieron el Evange- tio de la Natividad , otros el Evange- lio de la Infancia, otros el Evangelio de la Nicomedia, y otros, cuarenta Y siete Evangelios. (C. p. 151). No es de perder la admirable prut- ba de erudicion y estudio que nos ofrece aquí el Citador, llamando Evangelio de la Nicomedia al que, con el título de Nicodemus apareció por primera vez des” pues del año 573, y que Fabricio cres * inventado por los ingleses, cuando quisit” ron fuese aquel tenido por su apóstol (D)» Ha (a) Emile. t. 3. p. 198. 202» (py No se conocía en tiempo. de Paulo orost9r nivde S. Gregorio de Zours. Fabric de Apocriph, N. T. p, 215» EN AA y 2 Nuestro buen traductor, versadísimo sine duda en las materias eclesiásticas, halló escrito en frances 1 Xvangile de Nico= eme; y sin mas examen tradujo el £- vangelio de la Nicomedia. ¡ Qué ene- Migos tan sábios tiene el cristianismo! ¡Y Qué maestros y defensores la impiedad! amos como discurren. e Hubo evangelios apócrifos; luego hinguno hai verdadero. Señores pedan- tes, todo lo contrario se infiere. Si no hubiera verdad no habria embusteros ; y si no hubiese verdaderos y genuinos es vangelios , no los habria apócrifos. Desa de su principio se han conocido estos y han sido despreciados; aquellos han con= servado siempre la misma veneración y aprecio, que en'un principio merecieron; ¿El qué haya embusteros probará nunca que no ha habido, y hai hombres veraces? , . Este argumento que el Citador copia del Exámen crítico Cap. 1. p. 15 y 18; se halla repetido en el Exámen im= | tante cap. 13, y en el prefacio de la IStoria crítica de Jesu-C. pag. XV , lo bia hecho ya el judío Orobio; aunque añadir las imposturas acumuladas por ros contrarios (a). Bastarian para — Ke q Ámica collatio, p. 239. Berga E dogm. t. 8. co 1.2 art. 12 (378) porque era dificultoso, entonces, reunir y confrontar el testimonio de las diferentes iglesias apostólicas ; pero á esta regla lu- minosa Suplia Otra, que era la voz de los discípulos y sucesores inmediatos de los apóstoles. Muertos unos y otros, fué mas fácil á los hereges dar largas á su mala fé. En nuestros dias, cuando los impíos han publicado libros pseudoanónimos, los: ban atribuido á autores muertos y no ví- vos, que habrian reclamado contra la su“ perchería é impostura : los impostores de: todos los siglos se parecen unos á otros y se cubren con la misma albarda. De esto tenemos un ejemplo en este mismo librejo que desmenuzamos , cuya traduc” cion.se publicó con el nombre de un3 persona muerta y bien conocida. Se forjaron cartas de Jesu-C. á un supuesto rei de Edeso, cartas de Ma- ria, cartas de Séneca á Pablo, cartas dc Pilatos á Tiberio. Lactancio supuso oráculos de las sílabas en favor de Dios Jesus Bc. Ic. Es innumerable la can” tidad de semejantes libros (C. ibi)» -+ Apuradillo se veria este pedante C0” pista, si hubiese de probar todo lo que 47 quí dice ; mas como el charlar es fácil se afirma con ligereza cosas que ban C0% tado. mucha meditacion y estudio 4 1% homb res mas grandes, y al fin se bam: A a e (37) quedado dudosos. La iglesia nunca tuvo: Por canónicos tales escritos; la religion. no necesita de estas pruebas : así impor- ta mui poco todo lo que aquí dice Lebrun. Sí, le adyertiremos, que entiende nada de erítica quien confunde las actas de Pi= latos , que citaron los padres , con las que despues se forjaron ; y que solo una ma- liciosa ignorancia puede tener por una. cosa misma, citar escritos recibidos mal 6 bien , que suponerlos y forjarlos. So= bre las verdaderas actas enviadas á Tibe- vio, hemos hablado en el cap. IV p. 1255: y que valga la opinion de Lactancio, en este y otros puntos , queda dicho en el cap. IV p. 484. T. 1,2 «Vds. saben, ó no saben... lo que vd. quiera....... pero almenos se vá vien= do que no se nos escapan los embustes y- Picardias de vd...... Vds. saben, Ó no: saben, que en el mismo concilio en que. Jesus fue proclamado Dios , los padres: embrollados en la eleccion de esta mul= titud de libros estravagantes ó contrar. Ctorios , creyeron no poder hacer otra Cosa mejor que referirse al mismo que Gcababan de divinizar. Era mui natu- "al que el nuevo Dios se dignase, por: agradecimiento, poner fin á tantos em- ismos é incertidumbres. Se coloca- pues todos los libros sobre el. al» (380) tar, y se pidió á Dios Jesús que hiciez se caer al suelo todos los que eran as pócrifos (C. p. 152.) Esta obgecion está copiada de Vol= taire Questions sur J Encyclop.. Atheis-. me, sect. 4. Concil, que la tomó de otros. Lo primerito que debieron . probar estos buenos señores, incluso el Citador, es que en tiempo del concilio de Nicea existian ya los Evangelios que dicen ; luego les pediriamos, que buenamente procurasen. convenirse entre sí. El autor de la histo- ria crítica de Jesu-C. asegura, sobre la palabra de un tal Dodwel, que el canon, ó coleccion de los escritos del nuevo Tes- tamento no se formó sino en el reinado de Trajano ó de Adriano (a); y un poco. mas abajo que fue en el concilio de Ni- cea, ó doscientos años despues de Adria” no. Bolingbroke lo atribuya al concilio. de Laodicea ; otro sostiene que fue en el tercer siglo: finalmente'muchos sábios de. la misma laya han decidido doctamente que ha sido en el concilio de Trento. MaS fácil seria hacer convenir entre sí 4 Una aultitud de locos. Segun el historiador crítico , los l- bros inspirados por el Espíritu-santo, Íue- Ñ AP (a) Historia crítica de Jesu-C. Pr .. facio p. 17, 20 y 22 ibid. p. 15- (381) ' Yon por sí mismos, y sin que nadie los, lleyase , á colocarse sobre el altar 5 Pe! 9 segun otro Doctor fueron los libros apó= crifos los que cayeron bajo del altar mien- tras que los auténticos permanecieron Co- locados encima ; este es y dice ,: uno de los hechos mejor averiguados de la historia eclesiástica (a). Otro. enseña que aquel altar estaba preparado con cier- ta artimaña», que no salió bien», y que sin embargo los hombres respetaron to- davia la mentira por otros dos siglos (b). Este pretendido hecho tan averiguado para estos ¡ilustradores está tomado de un libro intitulado Libellus Synodicus , es- erito lo mas cerca en el siglo nueve , qui- nientos años despues del concilio de Ni- cea, por un autor desconocido , ignoran- te y visionario; es una obra llena de er- Tores y anacronismos , de fábulas , des- Preciadas por todos los críticos, de la Cual nadie jamas hizo uso alguno (c). Ta- les son los monumentos respetables, en Que los enemigos de la religion fundan “US opiniones; este librejo es lo que el itador llama luego Historia de los Con- a AA (a) Exámen important. 0. 31 p. 181. sur 1. Enciot. lococitato. (b) Car- Ms." á Sophia, p. 45: (c) Collect, Oncil. Harduini t. Y. al fin. — ; (382) , 'cilios; poca algazara armarian estas chi. charras , si nOSOtros citaramos algo que se pareciese á esto! Sr. Lebrun , sepa yd, que el conci- lio de Nicea tuvo una regla cierta que le sirviese de guia en su decision ; esta re- gla subsiste todavia; y no es otra que la tradicion de los siglos precedentes, y el testimonio de las iglesias apostólicas. En los cánones de los apóstoles, reunidos ácia el fin del segundo siglo ó al princi" pio del tercero, y seguidos por los pa- dres de Nicea , hai un catálogo de 105 libros santos , conforme al de este cor cilio (a). No se podia ignorar el ¿modo con que $. Ireneo, Origenes , Tertuliano habian probado en el segundo siglo 12 autenticidad de los libros santos , recibi- dos en toda la iglesia. Estaban presente$ los obispos de muchas sillas apostólicas; estos daban fe de los libros dados á sué iglesias por los apóstoles y sus discípulos, y de que habian sido leidos en todos tiem” pos en todas las reuniones de los cristia- mos. ¿Podrian caer en error estos test. monios reunidos de diferentes partes mundo , y que se hallaban capot? Si jamas hubo una cuestion inter* po —— (a) PP. Apost.t:12 p. 453. 004% de Beveridge, —— (383) : ; sante para los fieles , fué sin duda la de saber cuáles son los libros que se deben recibir como palabras de Dios: no pre- tendemos negar por loque vamos á de- Cir al concilio de Nicea , la asistencia $0- brenatural que Jesu-C. ha prometido 4 SU Iglesia para dirigir su enseñanza; pero decimos que, aun cuando la autoridad del concilio hubiese sido puramente hu- mana, lo que es falso ; la cabilacion del Citador y sus maestros seria todavía ab- surda. > En efecto eayeron yá fémia, se cayeron sin que nadie les tocase, pues- to que así lo dice la historia de los concilios.... que cite una. Hemos hecho ver cual es el orígen de esta fábula, pues- ta en boga por los incrédulos para desa- creditar á un tiempo el concilio, los li- bros santos y la historia eclesiástica: - Pero lo que esta historia no nos dice , es que Jesus hubiera heclw mul en en hacer que se hubiese caido tam- bien e] Apocalipsis, pues yo le desafio ú que siendo Dios le meta el diente... ¿Qué quiere decir esta espresion le meta él diente? ¿Habla de la autenticidad del Pocalipsis , del contenido, Ó de su in- Wligencia? La primera se prueba con los ismos argumentos, presentados á favor los Evangelios y demas libros canóni- (384) PA: €os.(a); la veracidad de su contenidos Por las mismas razones , pues la. iglesia lo miró siempre como inspirado por el Espíritu-Santo..... (*) si de su inteligen- Cia... ¿QUe Podria entender el bruto de Lebrun de tan profundos misterios, cuya penetracion y estudio ha ocupado las plu- mas y atencion. delos mas sublimes ta- lentos? ¡Cómo le ha de meter su diente asnal este zafio!. Por eso hace bien con disparar su coz y pasar adelante. Hubiera tambien hecho bien en su primir ciertos pasages de los Actos Y epístolas de los Apóstoles , que dan mu: cho márgen á la crítica..... otro corco” DO»... vaya ¿por qué no desplega vd» pues que hai tanto márgen, toda la agu- . Jeza de su crítica. El pobrete no podria decir mas que lo que dijo en el cap» Y» P- 131: y no sé yo como deja de repe” tirse ahora, como lo ha hecho varias ve” ces en lo que vá de este capítulo, y lo hará doscientas en lo que le queda de él. Adelante con la carga (b). Por último hubiera hecho perfec” tisimamente en hacer que se hubiese” a Dra A A (a) Véase el cap. Y. p, 179. 220. 9. . o mos (*) Acerca del Apacalipsi hablare A de aquí á poeo. (b) Hemos contest detenidamente en el cap, Y... o oo (385) - caido tres de nuestros cuatro Evange- lios, porque hai entre ellos ciertas diz Ferencias dignas de mucha nota. Vaz mos á verlas. pe" ' Por ejemplo S. Lucas nos enseña - que Maria hizo circuncidar á su ltz Jo al octavo dia, y que fué á purifi- carse al templo al tiempo que era cos- tumbre. Aquí no se trata de inquietu- des, de sustos , ni de fuga, y todo sigue el órden corriente. Añade S. Lucas , que despues que Maria se hubo purificado en el tem- plo, se volvió con Josef y fesus dá Na= zareth, su pueblo, y que venian to- dos los años á celebrar la pascua á Je- rusalen. Luego nada tenian que temer del furor de Herodes. (€. p. 153). Morlés de morlés.. Estos dos parra= sou una fastidiosísima y necia ampli. ficación de lo que ya dijo en el cap. 4 Pag. 112; y nosotros contestamos allí tenidamente , haciendo ver que el Ci- tador de intento disloca_los hechos, con= funde y trastorna todas las circunstancias, Para hallar una contradiceion que solo Cxiste e su cabeza y no en el Evange. Ya). — la) Véase lo que dijimos en aquel *mo capítulo pag. 51 y 68. 25 —— (386) | $, Mateo que nos cuenta la hísto- ria de la matanza, añade, que Jost y Maria se llevaron inmediatamente á Jesus ú Egipto, de miedo que no fue- “se degollado como los otros niños. Ma- teo querta ser consiguiente, en horú buena; pero no lo es macho el Espíri- tu-Santo dictando á Mateo de una ma- mera, y ú Lucas de otra. *- > Mas vengamos al socorro del Es- íritu-Santo, y saquemoslo del apu- ro como teologo. Es constante que pa- a humillar nuestra débil razon, pa" recen opuestos estos dos pasages y pero es evidente que los dos dicen una mis- ma cosa. C. (p. 154). : Todo el fundamento del embrollo Y blasfemias que' aquí ensarta el Cítadors no es otro que el que un evangelista re- fere hechos ó circunstancias, de que el otro no habla. Si esta regla fuese ciert3 y este raciocinio de Lebrun'esacto, nin” guna historía habria, como la hubieseb escrito dos autores diferentes, que no e” tubiese llena de contradicciones. Se com” tradecirian si úno negase hechos que otr9 refiere ; pero pasarles en silencio no € negarlos (a). —=- Y == *= (a) S. Agust. cont. Faust. ep" 33 ay ya” - Ñ s (387) + S, Mateo refiere seguidamente Ó có- “mo solemos decir de un tiro; el nacimien= to de Jesus, la adoracion de los magos, la huida á Egipto, la muerte de los Ino- “centes», la vuelta de Egipto, la mansion de Jesus:en Nazareth , la predicacion de Juan Bautista, y el bautismo de Jesus; sin fijar época ni intérvalo: de tiempo «entre estos diversos acontecimiensos. San Lucas refiere el nacimiento de Jesus, su «cireuncision, su presentacion en el tem- “plo, el regreso de la sagrada familia Á Nazareth , los tres días dé ausencia de «Jesus , hallado en el templo á la edad de «doce años , la predicacion del Bautista y -el bautismo de Jesus. San Márcos y San ¿Juan comienzan su Evangelio por estos” «dos: últimos hechos, y pasan en silencio todo lo que ha precedido. » : E ¿Hai en esto alguna contradiccion' ¿Ha afirmado uno. cosa:que niegue el “Stro 2 Tada la dificultad:que hai en con- Ciliar 4 S, Mateo con $. Lucas, consis- “te en saber el tiempo que «corrió entre ¿dos diversos acaecimientos- de la infan- “Cia de Jesus ; :el Evangelio no lo dico, Mi si la presentacion: al templo y la pu- Tificacion- de Maria-se- han de colocar Mntes ó despues de la vuelta de Egipto. Ninguna. dificultad hai en suponer Se verificó despues. Segun la 1ci, esa (394) ad judíos no'dividian el tiempo con tant% precisiom,icomo hoi lo hacemos nosotros desde lainvencion de los «relojes, y los evangelistas NO estaban tampoco obliga=- dos á una exactitud tan minuciosa. Segun Marcos y Matheo, las mu-' geres que fueron al sepulcro vieron ul. ángel, y segun Lucas y Juan vieron dos. Aquí el traductor tuvo á bien ¡lus=" trar la materia, y poner algo de su ¡n= vencion en: honor de la lengua castella” na, poco ejercitada en este estilo, y aña- dió la siguiente nota : ¿2 quién cree en putas? dice un teólogo , respondiendo al argumento que resulta de esta dis- paridad. Este teólogo parece calza lo9' mismos puntos que Lebrun, y es digno» de traducirle. | de Comparando los testos se vé que Jas santas mugeres vieron, lo primero al án- gel que se habia sentado sobre la losa del' sepulcro, y habia asombrado á los que" le custodiaban ; se colocó en seguida den” tro del sepulcro misimo , y convidó 4 1as mugeres ñ que entrasen en él; esto es l0- que dice S. Mateo. Habiendo entrado vié”" ron tambien otro bajo la figura de un j0* ven, vestido de blanco, que les e como dice S. Marcos. S. Lucas reuM estos dos ángeles, no distinguió mi su $” tuacion ni sus disqursos 3 he aquí.toda (395) Wferencia. Segun S. Juan, cuando Mag=- dalena los vió, un momento despues, $e, habian situado , uno donde habia estado . cabeza , otro donde habian estado los pies de Jesu-C. 3 por consiguiente habian mudado de situacion. Uno de los Evan=. gelistas ha referido una parte de la nar- racion de las santas mugeres, los otros han escrito cada uno una parte distintas . niuguno de ellos ha dicho nada falso, aunque no lo baya dicho todo. Es indis= pensable consultarlos todos , comparar= los, para ver la série y enlaze de todas . las circunstancias. Segun los unos , estos ángeles es-. taban fuera: del sepulcro; segun los. otros estaban dentro. Como acabamos de ver, los que di- cen que estaban fuera hablan de un tiem- Po; y los que dentro de otro. En esto MO puede haber contradiccion. + — Matheo dice que Jeremias predijo que el Cristo sería entregado por treín- 14 piezas de plata, y Jeremias no di- ce una sola palabra de esto. To lo sien- to mucho, pero lo cierto es que el. gelio miente (C. p. 155): » Es verdad que el testo á que hace Í relacion el Evangelista no se en- Bo tra en Jeremias ; pero se halla en Za. “Allas cap. XÍ. y. 12 y 12: ¿Qué se sia (396) gue de aquí? Que algun copista puso por equivocacion Jeremías en lugar de Za- carías, 6 que S. Mateo se contentó con citar el profeta sin: nombrarlo ; esto se comprueba) 0bservando:que la Version Si- riaca y Muchos antiguos manuscritos la= tinos no lo nombran (a). Y está tan averiguada la mentira, que S. Gerónimo, el 8'an padre de uds., $. Gerónimo , el mas elocuente de los padres del desierto, dice; (de Opt. gen. interpret.) que las citas: de S. Ma- theo no están conformes con la version griega. “Quanta sit inter Matheum et »Septuaginta: verborum ordinisque dis- a tordia, sic admiraberis, si hebraicum a»Videas , sensusque contrarius est.” (Ce p+ 155)» El mas pedante de todos los charla- tanes Lebrun no sabe lo que se dices "porque no entiende á S, Gerónimo. Bas- ta observar las palabras mismas aquí ci- tadas, para convencerse de que el Sto. Doctor no arguye de falsas las citas de 5. Matheo , sino de inesacta: la traduc- cion de los Setenta; y es bien sabido que lo era, y que él mismo trabajó mucho en A o (a) Véase el citado Pence t. 14» P* 202. Apologie de la Relig. por Ber" giert. 1.2 530, (397) | la correccion de la eb latina 6 Vul- Bata comun, que se habia hecho por el griego de los Setenta , para hacerla mas Conforme al original hebreo. A sus tareas infatigables debe la iglesia latina la Vul- gata, tal cual la tenemos:hoi. Dice. pues Que las citas. de :S. Matheo, conformes al testo hebreo, (se supone tomadas del an- tiguo testamento) no se hallaban siempre Couformes 4 la version de «los Setenta, “porque esta discordaba ¿4 veces del testo TeO. SUATE 2 CI ADO ; Que el Evangelista citaba este y no el griego de los Seteuta, aparece claro, porque, como dice Vence en sm prefacio al Evangelio de :S. Mateo t. 314 p. 13, este Evangelista cita ordinariamente el “tentido ywno:las palabras de los profetas; "Y de diez. pasages que refiere del antiguo estamento, en «siete habla de un modo “Qle se acerca mas al hebreo, que 4 los Setenta (a); y en los tres (b) que tradu- “e conforme á los Setenta, estos están “leramente conformes al hebreo. Kl mis- “Mo. $. Gerónimo advierte espresamente, “Nue S. Mateo no cita la Escritura segun ds E (a) Véase á S.Math. Cot. P. 23€. 11 15, 18, c0p. 4, 0» 10, 15) C0p. 3. "1Z.(0) Alath. 0.3.1.3'C: 4:04 9 7. 98) - -los Setenta y Ed el hebreo (a) Mui duro es para uds. que uno 46 sus mayores santos desmienta así tan Formalmente. el Evangelio; y eso que -S. Gerónimo no lo ha descubierto t0” “do... Hemos visto con la claridad del 'mediodia todo lo contrario... S. Lúcas, despues de habernos des- <crito el pormenor de la brillante y rul: dosa comitiva, que acompañará á Dios cuando venga á juzgar ú:los vivos Y muertos ú la fin del mundo, añade. “En verdad os digo que no pasará la ageneracion actual, sin.que se cump vsstodo¡esto»” Muchas generaciones ha? pasado desde este tlempos Luego mee brigas (Co ps1g6). «Jesu=C. acababa <p anunciar 'á sus "dto la ruina del templo; le pre” «guntan luego en secreto cuándo serán € “tas-cosas yy cuál la señalyde la consU” macion del siglo (b). La esplicacion cireunstanciada que el Salvador hace, £% -tendiéndose en profetizar todos los 14” les de Jerusalen , quiere Voltaire en $ ¿Questiones sobre la Encyclopedia » Fin du Monde, se entienda precisameb” pei (a) Hieron. in Catálog 0 paa y in Math. (b) Math. c. 0 e areié “Luce 17 y 2l. | 4.3 o %e de la fin del mundo, é inferir de aquí "mentira en el Evangelio y falsedad en la "profecía. El Citador lo.ha copiado. * Se reduce pues la cuestion: 4 saber, “si en este pasage la consumación «del si- de significa el fin del mundo. 1.2 ll érmino siglo no significa ofrá cosa que volucion , duracion de tiempo indeter- minado. En los escritos del Nuevo Tes- “tamento designa muchas veces la: dura- “cion de la lei judái pci ed la del Evangelio. S. Pablo, hablando del “misterio de la Encarnacion, dice que nin- “guno de los príncipes de este siglo ha "tenido conocimiento de él, qué si le hu- “biesen conocido no habrian “crucificado “al Señor (a).“Es claro que pór' los prínci- ¿pes de este siglo emiende los gefes de la nagoga. Hablando de los: iúdios , dice “que todo lo que les sncedia era una ÑiBo- Ja, y babia sido“eserito parainstralrnos, “é nosotros que hemos venido á la in de “dos siglos, es decir, al fin dela lei ju- día (b). Finalmente, dice que Jesu“C. apa- Tecig, y se ofreció en la consumación de Os siglos (c). 2:% Jesu-C. asegua que-la ¿Beneración presente no pasári “sin que 20do esto se cumpla; stpone que $us dis- A 2 ad Corint. 0:29) 8:(0) 1D, “19 9. 11 (0) ad Hebr+ 00 90. 267 - (400) cípulos serán testigos de la: revolucion de que habla; en efecto cerca de cuarenta años despues» Jerusalen fué arruinadas el templo destruido y abolida la religioM judía. Luego la consumacion del siglo de que allí se habla es el fin de la lei ju” día. No negamos por esto que, en otro% pasages, este término significa la fin del mundo. : S. Pedro dice: “Esperamos nut” y3v0s cielos y una nueva tierra,” (£p- cap. 4). Embuste tambien. Que le echen galgos á esta cita. S. Pedro, Sr. embustero , escribió dos epi*” tolas. La segunda no tiene mas que tr capítulos; y en el cuarto: de la primer? no se leen tales palabras , ni cosa que les parezca» Es en el tercero de la segu” da, v. 13, donde hablando del dia del juicio y de la venida terrible del Señot “de la destruccion del mundo por el fu?” go, sin fijar tiempo alguno , antes sí 4 ciendo v. 8. que para el Señor un “ es como mil años, y mil años como E” día , añade; “segun su promesa esper? ,,mos para entonces nuevos cielos y Y? ¿mueva tierra, en los que la justicia Pe afecta habitará eternamente.” Ls clazo que el apóstol no dice se a de verilicar esto en vida de aquellos á quienes aja ba, pues babia dicho que antes 10 COS de consumir todo el fuego, V. 10 y 1£. Su esperanza, pues, miraba á la vida fu= tura que ha de seguir al juicio universal. ¡ Qué táctica la del Citador ! Lo que los libros santos dicen de presente se a- Plica á lo futuro; y lo futuro á lo pre= sente. ¿no han de resultar contradiccio- Des? ¿Pero de quien seran? ¿Del sagra- do testo, ó de quien tan vil y sacrílega= Mente lo desfigura ? ' S. Pablo miente con los demas, y como los demas. Vamos á ver las pruebas. Dice á los habitantes de Tesalo=. nica (v. 16): “porque luego que se »haya dado la señal por el arcangel y. por la trompeta de Dios, el mismo Señor bajará del cielo, y los que ha- wan muerto en Jesu-C. resucitaran los primeros.” S. Pablo escribió dos epís- tolas 4 los tesalonicenses. La primera: tiene cinco capítulos, la segunda tres.: ¿ De cual de las dos nos babla wd. ? ¿De Qué capítulo está tomado este verso 16 ?: ¿ Donde aprendió á citar el Citador?. émosle de apuros. Es enel cap. 4. ve: 16 > donde esto se dice. Díganos Lebrun: He dado ya la señal el Arcangel , si: Sonado la trompeta ; y , si esto no ha: eedido todavia, no puede probar que: a abustero el apostol, porque dice que y r bajará entonces, en el juicio. 26 (402) £ final, á juzgar á los vivos y 4 los muertos. (o. 7) “Despues nosotros que estamos vivos y que viviremos hast ¡entonces » Seremos arrebatados con pellos á las nubes, para ir en medio ¿del aire delante del Señor, y así vi- ,yviremos en el Señor por siempre ja” mas.” (Co po 157). Prescindamos de la cita falsa del v+ 7, dela" traduccion en medio del aire por in nubibus, y otras inexactitudes que aquí se notan. Aclaremos «el sentido de testo, y se. verá que el apostol no dice que él y aquellos 4 quienes habla: vivi- rán , serán conservados hasta aquel 105 tante , no padecerán la muerte; que € - lo quequiere el Citador se entienda, pa” ra dejar por.embustero al apostol; pues que es positivo que él, y aquellos á quie” “nes se dirigia murieron. Habla 4 nombre de los justos exis” tentes y por nacer, nos qué vivimus» qui relinguimur; y dice, de los que so hallarán vivos en aquel momento» 4 serán arrebatados dc. La cuestion en 25” te pasage, en que indudablemente Sé bla de la resurreccion que inmedi mente ha. de preceder al juicio versa entre los intérpretes sobre si M9”. aún los justos que entonces. se hallen Y" final, las (403) > Yos, para resucitar gloriosos y Ó si serán revestidos de los dotes de gloria sin pa= Sar por la muerte. S. Agustin parece re= Conocer que estas palabras aseguran que aquellos que entonces se hallen vivos no' Morirán, sino serán repentinamente tras- ados y revestidos de la inmortalidad, Que les será comun con todos los demas Santos; y confiesa que siempre que ha Querido pensar en este testo , ha creido. NO ver otra cosa en él. Nec aliquid aliud. mihi visum est , quoties de his verbis volui cogitare (a). Otros intérpretes sor de contrario parecer (b): mas sea que los justos vivos entonces no mueran, sea, que pasando por la muerte sean luego, revestidos de la gloria, no cabe duda, por los antecedentes y consiguientes, em Que el apostol no dice de si ni de aque=, los á quienes se dirigia, que en sus dias, $e habia de verificar le que anunciaba. S. Pablo no escribia «solamente para la lelesia de su tiempo, sino para la de tox dos los siglos basta la consumacion de 08; así no es estraño que hable de lo, E a, (a) Aug. de octo Dulcitii quest. 3. M2, vel epis. 193 C. 4. 1.9 (b) Véa e la Disert. de Vence Sur la Resur- "ection des morts ¿ comprendida en el IS DP. gro, (495) “Creo sin dificultad que la muestra que acabo de dar de la ciencia del an- gel de la escuela no le dará á ninguna dama la tentacion de leer sus obras. 3 Por qué el árbol maldito de la cien- cia del bien y del mal, no se pare- cia á las obras de Santo Tomas? en- tonces hubiera estado bien seguro de que ninguna de aquellas lo tocase. (C. p. 173) + ay 4d F Si la costumbre , apoyada tal vez 'en la naturaleza, ha escluido el sexo de estos estudios profundos , no ha faltado en él quien ha sabido apreciar y aprove: charse de las producciones de este fron- doso árbol de la sabiduría , libre de los malos efectos del primero , y cuyos fru- 20s curan la ponzoña corrosiva de aquel que tanto obra en Lebrun. ) Sin embargo, veamos si delira el santo padre tanto sobre el paraiso, co- mo sobre todo lo demas. Veamos quien, delira. El olfato, dice Santo Tomas , de los cuerpos gloriosos será perfecto, y el húmedo no lo debilitará (Sup. part. 3,9,8, 4») Comprendo mui bien que un alma no tendrá pituita, pero no entiendo como el tener el cerebro seco sea una suprema felicidad. Se supone que por la cita, asi se (496) empleasen 10 años en buscar el pasage, como no se hallaria. Donde el Santo, tra: tando del estado de los cuerpos resucita- dos, toca esta Materia es en la distinc. 44 del lib. 4.2 de las Sentencias, Queste 1.* artic. 2. ad 3; y en el Suplem. de la Part. 3»" Quest. 80 art. 3. En uno y otro lugar examina , si el cuerpo huma- no resucitara con sus humores; y, dis- tinguiendo oportunamente aquellos que contribuyen ó son necesarios á su perfec- cion, como la sangre, de los que, ó eran superfluos ó medios para la nutricion en tanto que vivian, dice que solo quedarán los primeros. Todo lo demas que Lebrun añade es una solemnísima impostura, dis- frazada tambien con la malicia de atri- buir al alma lo que el Santo dice del cuerpo resucitado. Dice tambien que hai tres paraí- sos (part. l. quest. 102:) el terrestre, el celeste y el espiritual. Mui dificil es que un alma ó que un cuerpo esté á un mismo tiempo en tres paralisos .... Se conoce que el número tres era en- tonces de moda. Si el Sto. dice que hai tres paraí- sos y la misma distincion que forma de €- llos hace ver los tres sentidos diferentes que dá á la palabra paraíso entendién- dola literalmente cuando le llama ter7€57 (497) tre, por aquel lugar en que Dios colocó al primer hombre : metafóricamente por la bienaventuranza de la otra vida y glo- ria espíritual de los justos en esta , en los guales dos casos, se dice propiamente de aquella, que es paraiso celestial y de es- ta espiritual. Esto se vé frecuentísima- mente en la Sta. Escritura y en los in- térpretes. Jerusalen es la ciudad de este nombre; Jerusalen es la bienaventuran- za ; Jerusalen es la iglesia militante, y Jerusalen es el alma del justo. ¿Se dirá por esto, que un cuerpo óun alma está á un tiempo mismo en tres lugares distin- tos ? Advertimos de paso que no hai tal cuestion 102 en todos los escritos de Sto. Tomas. + A la verdad que el paraiso de los padres de la iglesia no tentaria mu- cho á una andaluza, morena y resa- lada. Viva, diria ella, viva el de "Mahoma , que conoció mejor el cora- zon humano que todos aquellos ma- Jaderos. o 7 + Penemos aquí el paraiso de Maho- ma, caya felicidad forman los deleites venereos, presentado por un Caton del siglo XIX como término único de la su- Prema dicha, y premio competente de la Virtud ; y á su autor como el solo hom- que conoció el corazon humano, per- 32 (498) que sus promesas lascivas petan mas al seco cerebro de un vegete consumpto. Pues así como es insípido y sin énteres el tal paraiso de los cristia- nos, es necesario hacer mucho para ganarlo; Y todo bien calculado , vale mas c. (C, p- 174.) El paraiso' de los cristianos Ánede parecer insípido y sin interes 4 un ma- terialista , y se comprende facilmente el por qué; mas lo que él no esplicará. ja- mas es , porque , si el destino del hom- bre y su único interes es el placer sen- sual, dura tan poco su vida ; porque el placer se le huye ó se deja alcanzar en- tre mil sinsabores y peligros; por qué el mas rico, el mas sano , el mas venturo- so apenas puede emplear un tercio de -su vida agitada en buscar el deleite, dis- frutarle y fastidiarse? por qué nuestra alma se eleva con el deseo á un bien in- finito? por qué, cuando le miramos, nada «nos cuestan los sacrificios mas heróicos ni aun el de la vida? Aun prescindien- do: de los grandiosos sentimientos, que hacen al cristiano superior á todos los deleites sensuales , si fuera de estos t0” do es insípido: y sin interés ¿ por qué se sacrificaron Bruto y Caton que no cono” cieron el paraiso de Mahoma, que Lebrun -propone capaz de estimular y satisface! 499) el corazon humana? ¿Podremos esperar Jos imiten en el amor de la patria los discípulos del Citador? No, ninguna “alma grande pudo formarse en la escue- la de Epicuro. “2... Mas veamos si este paraiso insípido y sin interes de. los cristianos , para euya adquisicion es necesario hacer mu- cho , vale los «sacrificios que impone, «puede inspirar interes , y ha sido prefe- rido á Jos placeres sensuales, á los bie- nes todos de la tierra , único Dios de los falsos filósofos. . La “esperanza “sola de este paraiso prometido por Jesu-C. á sus discípulos axalta su amor , su celo, su valor hasta el heroismo 5; y por alcanzarle se ven brillar entre los fieles virtudes, cuyos ejemplos no se habian visto aun sobre la tierra. Caridad tierna, desinteres absolu- to , pureza inviolable en las costumbres, paciencia inveneible, mortificacion con- tinua , deseos ardientes de los bienes e- ternos, y una firme y alegre constan- :cia en el martirio; tales han sido los fru- tos de las promesas de Jesu-C., y de la esperanza que habia dado de la felicidad celestial. , e Establecida una vez esta creencia las. máximas de moral de este legislador divino no parecen ya estrañas ni aun | (500) costosas. “Felices los pobres de espíritu, »ylos que lloran, los que se hacen vio- ¡lencia , los que reprimen sus deseos des- “arreglados, padecen persecucion por la justicia Sic. Felicítense y llénense de ¿»£020, porque su recompensa será abun- «¡dante en el cielo (a).” No, estas no son paradojas, no son teorías brillantes, sino verdades palpables. Si el amor de la gloria , el deseo de ser estimado y admirado por los hom- bres, pudo inspirar grandes acciones á los héroes de la antigijedad; ¿ este moti- vo pudo sostener constantemente al hom- bre en la práctica de la virtud? Si mue- re de un todo, si nada queda de él, ó si no está cierto de que será feliz des- pues de su muerte, ¿de qué le servirá ser honrado y alabado , cuando ya nada sienta, Ó cuando sea infeliz por una eter- nidad? Por otra parte, esta inmortalidad quimérica , no pueden alcanzarla sino a- quellos que ocupan un lugar distinguido en el mundo, y que están en disposicion de hacer notar sus acciones brillantes; ¿pero qué gloria humana pueden espe- rar aquellos, cuya condicion y virtudes son obscuras é ignoradas de sus semejan- (a) Math. c. 5. 0. 3. Berg, trait. dogm. $. 12. 0. X7. art. 9,2 AGO) tes? Si todos no tienen un motivo sóli- do para ser virtuosos, no tiene base es- table el bien de la sociedad. Mas he aquí la perspectiva que la fé pone á los ojos de un cristiano, de cualquier condicion, en este paraiso que á Lebrun parece sin interes é insípido; y considerese si llegaremos á hacer nun- ca mucho para ganarlo. La esperanza de un cristiano no puede ser confindida (a). Desconózcanle los hombres , olvídenle ó calumnien su conducta ; los ojos del Se- ñor están abiertos sobre él, y ven hasta el fondo de su corazon (b); Dios juez incorruptible , dará á cada uno segun sus obras (c); aun cuando no se haya dado mas que un vaso de agua por su amor, esta accion no quedará sin recompen- sa (d). ¿Y qué recompensa? oigamos á S. Pablo que, con las palabras de Isaías (cap. 64. v. 4), nos asegura vió cosas reservadas para el premio de los justos que jamas vió el ojo, ni oyó el oido, ni pudo alcanzar el entendimiento hu- mano , acerca de los bienes que el Se- ñor tiene preparados en su gloria para (a) Rom. C. 5. 0» 5: (b) 1. Petri e. 3. w. 12. (c) Rom. C. 2 0» 6. (d) Math. €. 10. Ue 42 - ) +] «£1 (302) sus escogidos (a). Mas aun en este mun= do ¡cuantas veces no les ayuda, favore- ce y recrea! Con la autoridad misma de S. Pablo, y con los ejemplos y doctri- nas de todos los santos podemos decir que, aun en esta vida mortal y atribu- lada, sus gozos escedieron con mucho á sus tribulaciones (b). El apostol nos di- ce de sí mismo que en su corazon sobre- pujaban estos á aquellos grandes y mul- tiplicados trabajos que incesantemente le rodeaban , trabajos tales que en lo hu- mano pareceria imposible tolerarlos. O- tros muchos santos embriagados en estas dulzuras inesplicables esclamaban en me- dio del desamparo, las persecuciones, la pobreza , las enfermedades, los tormen- tos: amplius , amplius + mas, Señor, mas padecer por vos: ó padecer ó mo- rir: suspended vuestros consuelos 6 ellos me quitarán la vida: no sabia fuese tan dulce el morir, decia el pia- doso y sapientísimo Suarez al espirar. Y si estos consuelos pasageros, con que el Señor reanima á los justos ocupan y Me- nan tanto su corazon y espíritu, aun ens tre las amarguras de la vida terrena ¿que será cuando pongan sus ojos en aquella AS (a) Ad corint. 14 Cc: 2.w, 9, 2. 6 12. 0.4. (5) ad Corint. (303) perfecta, celestial, eterna y divina? ¿Tie- ne alicientes el paraiso de los cristia- nos? ¿Es ínsipido y sin interes? ¿Se perderá nada de cuanto se haya hecho para alcanzarle Y Examinemos que es lo que hai que hacer para libertarse de la tostadura y despues volveremos á ocuparnos de la. Santísima Trinidad. Dispongamo- nos para oir repeticiones insulsas. De contado conviene observar que, segun todos los clérigos, doctores Y teologos , no habia verdadera virtud sobre la tierra antes que Dios, Jesus nos hubiese traido la suyd».». ¡Cuán estraño es en boca de un Le- brun el nombre de virtud, y cuanto le profana al pronunciarle! ¿Despues de haber socabado sus fundamentos, quitádo- la sus estímulos. y despojado de toda sanr eion y premio, un hombre virtuoso po- drá ser mas que un fanático que adora una fantasma ? Si la virtud es tal, cual nos la hace concebir el Citador , con ra- zon esclamó Bruto > despues de la bata- Ha filipica. “¡Infeliz virtud! Yo me he ¿engañado sirviéndote ; no: eres mas que ¿una fantasma; me dediqué á tí como si sy fueses una cosa real , pero no eres mas »que un juguete , UN esclavo de la fortu- ¿ma.”? He aquí lo que ex4 sobre la tier- (510) te mico voluptuoso. Señores discípulos de tan digno maestro, sepan yds. que este precepto es de Dios, y no de la iglesia; que , perfeccionado en la lej de gracia, forma el vínculo, no solo de la sociedad cristiana, sino de todo el género humano» pues como le esplicó el mismo Salvador á los Fariseos , que no tenian por próji- mos mas que á los de su nacion , alcan- za á todos los hombrez , cualquiera que sea su patria y religion, y aun á los mis- mos enemigos. Se nos manda ademas h2- cer bien á los que nos aborrecen, oral por los que nos persiguen y calumnian- Kinalmente, el mismo Jesu-C. aclara 10 que debe entenderse por amar al pró- Júno. como dá nosotros mismos: “Ha- s»ced á los demas lo que querrisis que ellos os hiciesen (a).” A Mas ¿es solo el cristianismo á quien ofende Ja. doctrina de Lebrun en este punto? No, tambien se opone á los prin- cipios naturales, al bién de la sociedad) al sentido íntimo.... en una palabra, se” ñala por vínculo único entre los hombre% el placer sensual. Adios amor de padres» de esposos, de hijos, adios familia , y adios sociedad; no hai mas obligacion que la que resulta de una inclinacion 1M* (a). Math. 7. v 12. Luc. 6.9. 31" (511) pura: ¿y satisfecha esta? Terminó toda obligacion. No nos detengamos Mas en este delirio irracional. El temor de el Señor es el principio de la sabiduría, dice el segundo man- damiento. (€. ibid). ¿Qué 1a!? ¿Sabe bien nuestro pedagogo el. catecismo ? ¡Qué bien aprovechó su tiempo el maes- tro que le enseñó! ¿Dónde ha leido Le- brun que este fuese el segundo manda- miento, ni en la antigua lei ni en la de gracia? Cualquier niño de escuela sabe que el segundo-mandamiento dice : “No jurar el santo nombre de Dios en vano.” Pero sigamos. 5 01999 ¿Y cómo podrá conciliar este amor estremado de Dios con el terror, pro- fundo de que debemos estar penetra- dos delante de él? Séneca, que era tan doctor como uds. los teólogos., dice, que un hombre sensato.no puede temer á los dioses , porque no se puede amar lo que se teme. Deos nemo sanus ti- met , furor enim est metuere salutas ria, nec quisquam amat quod timet, (De benef. 4») (C. p» 177). 110 eo Ac la verdad un impío. no es juez competente , ni maestro mui esperto, pas ra conciliar el temor saludable que se nos manda tener á Dios con el amor que le debemos. El que no mira á este como (512) Padre no puede conciliar, en la lucha horrorosa de su conciencia, el terror que le inspira su justicia inflexible, con el amor y gratitud que le imponen los be- neficios que no quiere conocer. ¿Mas, si él mismo por su dureza de corazon ha cerrado la puerta á toda esperanza, de guien se queja? En lo humino se concilia mui bien el amor que tenemos á un padre ofendi- do, con el temor de su rectitud.... dire- mos mas: este amor, si es perfecto , eS la causa única del temor que nos acongo- ja por haber perdido su gracia. Con res- pecto á Dios, dominando el amor, des- aparece el temor servil ó por el per- don de la ofensa , ó por una satisfaccion que se hace dulce á quien ama de veras. Solo queda la desconfianza de nosotro$ mismos. La idea que nos dá de Dios la re- ligion cristiana no es capaz de inspirar ni terror profundo ni tristeza desespera” da ; sino mas bien reconocimiento, amo", confianza. Esto se deja ver á cada pat0 en los libros santos.” Dios, dice Tertú” y liano, no amenaza á los obstinados sin0 ,,para perdonar á los arrepentidos.” $: Pablo, que exorta á los Philipenses á 1147 bajar en su salud con temor y temblo"» les aconseja se gocen en el Señor, dese” (513) ehen toda inquietud , le pidan confiada» mente y con accion de gracias, y Con- serven la paz de Dios en su corazon y espíritu. Los incrédulos , trabajando en el proyecto insensato de Epicuro , cantado por Lucrecio, de destronar la Divini- dad ; mirando esto como un triunfo que restituiria ¿ los hombres su libertad na- -tural, y les colocaria en el trono del Dios que llaman tirano porque es justo y le tiemblan , dicen , que el miedo fué el primer agente que dió ser á los dio- ses (a); y repiten con el epicureo Vele. yo : ¿“Quién puede soportar el yugo de ,/Un Dueño eterno, á quien se debe.te- ¿»mer de día y de noche, que en todo se »»Mete , que nada se le escapa y que en wtodo pone mano; de un Dios curioso y (a) Primus in orbe deos fecit timor. Lucrec. l. 1.2 0. 152: 2< 5. v. 83. 1182, 1217. Spinosa, Prefac. du Trait. Teo- log-polit. Hobb. Leviathan 1. part. c. 12. Fab. de las avejas t.. 4. p. 20. Car- ta de Trasibulo p.:161. Emil. t. 2. p. 316. Sist- de la Nat. 2. Part. C. 1, Dicc. Philos, art. Idolatria , Religion. Le bon sens $. 10, 110, 113, 183. En- ciclop. art. Japonois Kc. Hist. de los stab. europeos en las indias t. 7 c.12 33 (514) ¿¡entremetido, que nada pasa poralto (a)?” - ¡Hermoso proyecto sin duda facili- tar el camino á todos los malvados, cal- mar los remordimientos que los devoran», y quitarles el único freno que podria con- tenerlos ó hacerles volver en sí! ¡Qué servicio tan importante no se hace á los hombres de bien, enseñándoles que na- da tienen que esperar por sus virtudes; y que si padecen en esta vida, nada mejor les espera en muriendo ! El buen resul- tado de esta empresa no dejaria de pro- ducir los efectos mas felices en el mun- do. Para coronarlos y que el triunfo fue- se completo, no quedaba que hacer mas que destruir tambien las leyes civiles, porque coartan la libertad del hombre; las penas aflictivas ,” la infamia, porque inspiran temor : en este caso los malva- dos ningun obstáculo tendrian que- les impidiese hacer cuanto:se les antojase, +: Porque el temor saludable que ins- pira la religion sea un freno , ninguna razón hai para destruirle; antes sí pa- ra conservarlo. El hombre que nace cof pasiones fogosas, seria el animal mas 1- donamable, si.no se le pusiesen cadena55 (a) Cicero de: Natur. Denr. -l. Lo n. 54. Lucreci 1.2 0. 80. Veas. Berg" Trait. dogm. t. 10. C. 1.arta.o Lis. €515) la sociedad ó 7 128 formado, ó4 su destruiria , la tierra seria inhabitable, si no hubiese un objeto de terror que re- primiese á los malhechores. Nunca pues se multiplicaran en demasia los medios de evitar sus atentados, ni estarán de- mas las mas fuertes barreras. Es preciso que el hombre tema, si ha de ser virtuo- so y razonable : cuando lo es, ya la re- ligion no le inspira temor sino consuelo, **Si hai dioses, decia el emperador Mar- ,,co-Antonino , los hombres de bien no s deben temer la muerte ; y si no los hai »»¿qué hacen en la tierra?” it -—— Podia perdonarse á los epicureos mi- rasen los dioses del paganismo como.unos tiranos, á quienes no podian agradar sino con crímenes, y proscribiesen un cul- to que , léjos de hacer mejores á los hom- bres, los hacia peores las mas veces; en fin, que declamasen contra una religion absurda y corrompida. Mas el Dios que la naturaleza nos muestra, y que la re- ligion verdadera nos predica, en nada se parece á los dioses de Atenas ni de Roma. No es un amo estravagante , in- justo , vicioso , capaz de hacer mal á los hombres para gozarse en sus lágrimas; es justo, sabio , bienhechor, misericor- dioso , digno de nuestro amor y Ccon= fianza; es el Dios de los corazones vir. (516) tuosos ; solo es temible á los perversos. Cuando un Lebrun y otros de su misma escuela manifiestan tanta aversion á todas las verdades religiosas, aun las primordiales y que estriban en la natu- raleza misma , como son el amor y te- mor de Dios ¿qué quieren que pensemos de sus corazones? No quieren que el erí- "men tenga que temer despues de esta vi- da: ¿qué interes tienen en protegerlo? Quitan toda esperanza á la virtud afliji- da; ¿puede ser esto porque la aman? Incesantemente repiten que la idea de Dios inspira terror (a). No dudamos que esta les hace temblar frecuentemen- te; procuren ser virtuosos , sean religio- sos y no temblarán. En este mismo sentido habla Séne- ca cuando dice: ““que ninguno que está yysano en su corazon, teme á los dioses”; porque el temor es prueba de que se ha pospuesto su amor al crímen. El mismo Citador nos presenta en su cap. 1.? pág- 30 otra sentencia de este filósofo qU* aclara mas sus ideas sobre este punt0- ¿Quereis tener á Dios propicio ? dice» A a (a) Le bon sens. Pref. p. II, 63» 66, 120, 183, 188. Zambien corre aa ducida ú nuestro idioma en estos últi" 2M0$ AÑOS» 517) pues sed justos. Recomienda ademas es» te temor saludable , como un medio para conservar la virtud. ¿De qué sirve en- gañar á los hombres? no se puede en- gañar á Dios: penetra nuestros Cora- zones y descubre los mas secretos pen», samientos (a). Por otra parte, continua el Cen- sor de la moral cristiana , se dice, que vale mas obedecer ú Dios que á los hombres, To no diré si fué semejante doctrina la que formó á los famosos regicidas Jacobo Clemente, Chatel y Ravaillac; pero sí aseguraré que esta máxima ha sido la que ha hecho siem= pre á los clérigos los arbitros del de s- tino y suerte de los. reyes; y rigoro= samente hablando , no se les debe ha- cer el menor cargo por ello, pues San- to Tomas de Aquino, uno de sus prin- cipales maestros, y guias espirituales, ha enseñado formalmente el regicidio. (Golpes de estado , tom. 2. P. 33») (C, p. 177)» Claro es que todo el contenido de este veraz y juiciosimo párrafo no tiene otro objeto que achacar á la religion cris» tiana, y especialmente 4 su sacerdocio, las doctrinas antisociales é inhumanas del Pe ——— (a) Senec. epis. 93» (s18y regicidio, desentendiéndose de que, por. una contradiccion mui frecuente en nues- tros enemigos , en Otras mil partes se le acusa de fautor del despotismo y tiranía. Qué vale mas y se debe obedecer. antes á Dios que ú los hombres es in=. dudable; pero, que á nombre de aquel prescriba la religion cristiana , ni ense- fñien sus ministros 'se asesine 4 los reyes»' 6 á estos que opriman los pueblos , es una impostura atroz. El Evangelio en- seña y sus discípulos saben, que se de- be dar al Cesar lo que pertenece al Cesar , á Dios lo que es de Dios, obe- decer y amar las leyes Sc. Mas ¿en el easo que la obediencia á Dios estubiese en contradicción con lo que se le exige? Los santos mártires nos han enseñado á eonciliar estos deberes con su ejemplo. Murieron , y á nadie desobedecieron. Un declamador, que rellenó dos volúmenes de invectivas mordaces con= tra el cristianismo (a)., confiesa que sus ministros están tan sujetos á la creencia y moral del Evangelio , como los demas fieles ; por consiguiente un cristiano que cometa un crímen, uno ó mas eclesiás- ticos que, desconociendo y violando sus deberes, le autorizasen munca formarial e (a) Tableau des Saints. (519) argumento contra la iglesia: universal, que en todos tiempos condenó espresa- mente estos atentados contra el órden público y la tranquilidad de las naciones. Se dice: vale mas obedecer á Dios, que á los hombres: es verdad ; pero no lo.es lo que Lebrun insinua con Su Az costumbrada capciosidad, á saber,. que €S- ta máxima ha hecho correr: la sangre de los reyes. Los antiguos filósofos, cuya moral se nos quiere pintar como mas perfecta que la del cristianismo, decian otro tanto ; y sin: embargo , ni ellos ni Jos cristianos fueron los que con esta má- xima pusieron el puñal en las manos del feroz Catilina contra su misma patria; armaron el brazo de Sila para inundar á Roma con la sangre de sus hijos , y endurecieron el alma de Bruto hasta ha- cerle coser á puñaladas á su bienhechor Cesar; finalmente, no fué este precepto el que hizo asesinar en menos de-un si- glo 32 emperadores romanos. Luego es falso que semejante doctrina sea la que inspira y forma estos grandes criminales. Toda pasion exaltada es capaz de los de- litos mas atroces, y la religion no tie- ne parte alguna , ni aun aparece supers- ticiosameute como un pretesto, sino cCuan= do la demencia hace las veces de razon, ó el fanatismo que es otra especio de lo» . (526) las contestaciones entre sus conciudada- -noS; así tampoco puede llegar á hallarse tan instruido en la religion que sea ca- paz de enseñarla á los otros, y llenar dignamente las funciones del sacerdocio. Aun cuando esto fuese posible en las de- mas religiones, no lo es en la nuestra. 1.2 En una religion revelada, la mi- sion es esencial á sus ministros, y en es- te motivo se funda la certeza de la fé del pueblo. Esta mision es una gracia sobrenatural y puramente gratuita; á na- die es lícito aspirar á ella sin vocacion» ni arrogarse este honor (a). Los apósto- les fueron elegidos por Jesu-C, y $us su- cesores lo fueron por el. colegio apostó- lico ; esta succesion ni puede suplirse, ni reemplazarse por ningun poder huma- no. Si el cuerpo de los enviados de Jer su-Cristo se disolviese >» Y su succesion Megase á interrumpirse , seria indispen- sable una nueva: mision estraordinaria para establecer otras; sino el simple fiel No tendria garante alguno de la divini- dad de su fé. Bajo este aspecto destruir el sacerdocio seria aniquilar el cristia- nismo. mb - 2.” Los poderes anexos al ministerio de la religion cristiana son sóbrenatura- Ati (a) ad Hebr, Co SD 4, ñ A el E ti et o E ii | 527) Jes ; consagrar el cuerpo y Sangre de Je- su-Cristo , perdonar los pecados por los sacramentos , dar el Espíritu-santo , 50M poderes que es incapaz el hombre de co- municar 3 no pueden conferirse sino por los que los recibieron. En las sectas en que las funciones dé -los ministros se han reducido á predicar el Evangelio y presidir las oraciones públicas , todo hombre suficientemente: instruido es ca- de este empleo : en la religion, tal como Jesu-C. la estableció, no es así; los conocimientos , los talentos » las virtudes son cosas necesarias, pero no suficientes: ningun poder humano puede dar las l/a- wes del reino de los cielos. O Jesu-C. engañó á sus apóstoles cuando se las pro- metió, ó el sacerdocios tal cual ellos la ejercieron y establecieron es un carácter que él solo ha podido imprimir. 3.2 La multitud de funciones áela- .nexas pide que un hombre se entregue, «se consagre á ellas todo entero y esclu- eivamente. Ellas no tienen otros límites + los de la caridad cristiana ; y la ca- xidad formada por el modelo de la de Je- 3u-C. y no conoce término. S. Pablo mos- tró su estension diciendo á los fieles : “yo isssacrificaré gustoso todas las cosas, Y Me “sssacrificaré á4 mí mismo por la salud de >» vuestras almas ad: Corimts 2. 0. 12. Yo (528) | : »15”. Un deista lo confesó, cuando dijo que un pastor es un ministro de caridad; al modo que un magistrado lo es de jus- ticia. Presidir á las prácticas del culto divino , instruir en público y en parti- cular, administrar los sacramentos, aco- ger y reconciliar los pecadores, asistir 4 los enfermos y mori-bundos, socorrer á los pobres, consolar á los afligidos, acon- sejar á los que Jo ha menester; hé aquí mucho mas de lo que se necesita , para ocupar á un hombre libre de cualquiera otra atencion. 4.2 Despues de diez y ocho siglos de duracion y de tradiciones, de disputas y combates , solamente la ciencia histórica de la Religion basta para ejercitar á un hombre toda su vida. Nose trata solo de predicar el dogma y la moral, es necesa- rio tambien defenderlos de una multitud de contrarios inquietos é infatigables. Gracias á los esfuerzos de los incrédulos, los ministros de la religion tienen mucho en que ocuparse, para poder aspirar á ser árbitros del destino y suerte de los re- yes ; y el Citador sabe bien, y aun deja traslucir porque desea que los eclesiásti- -cos y odiados y despreciados , se vean im- posibilitados de dedicarse al estudio; nO sean mas instruidos que el comun de 108 “fieles, y merezcan los groseros retratof Y : (329) que ha formado de su literatura y costum= bres. Ninguna autoridad trabajó con mas celo, con mas tino y prudencia, que la de la iglesia misma, en conservar, de -a- <cuerdo con los legisladores y gobiernos de las naciones cristianas, el justo medio que , teniendo siempre á sús ministros en disposicion de ser útiles, les pone á cu- bierto de todo abuso. Los motivos es- puestos las estimularon para honrar á los ministros de la religion, fomentar sus ta- lentos, y asegurarles con el honor y una decente subsistencia , los medios de de- dicarse esclusivamente á las funciones de su ministerio. o. Veamos si los hechos que la histo- ria recuerda nos presentan otras causas de este singular aprecio. Busquémolos en aquellos mismos tiempos, en que se quíe- re suponer que abusaron mas de su cré- dito. Bajo el gobierno Romano y poco antes de Constantino los obispos desem- peñaban ya, con respecto al pueblo, el cargo de ciertos oficiales llamados De- Ffensores , y en este concepto estaban 0- bligados á presentar al Soberano las que- jas, y esponerle las necesidades del pue- blo. Los papas habian cumplido este de- ber por los pueblos de Roma é Italia ;, y este fué el primer orígen de la autoridad temporal de la Santa Sede, y de la de al- 34 (330) gunos otros obispos (a); orígen que á la verdad no los deshonra. “En los primeros siglos, dice un y»crítico nada sospechoso (b) , los empe- ,,»Tadores dieron á los obispos bastante ¡autoridad sobre muchos objetos de uti- ¿»lidad pública, como la visita de las pri- ¿»siones , la proteccion de los esclavos» ade los niños espósitos, y otras personaS »»Miserables; en la policía contra los jue- »208 de suerte y lugares de prostitu- »»cion (c).” La razon es clara 3 Constan- tino presumia que los obispos, por moti- vo de religion, velarian para el desempe- ño de estos objetos. Descendamos á los siglos medios» época que se señala como la mas célebre por la elevacion y usurpacion de los mi- nistros de la iglesia. Busquemos un tes” timonio decisivo para el Citador; y sea de su mismo maestro y original Voltaire» ““In nuestro rincon de Europa, dice (d), (a) 4.2 Discurs. sob. la Historia de Francia t. 4. p. 90 y 139.6. Disc. €. 5. p. 162. (b) Essai polít. sur 1 auto” rit. et les richesses du Clergé c. 3» P* 28. (0) Vease el código Teodosiano l- 16. Berg. Traité dogm. t. 11 p. 455 (Y Quest. sur 1. Enciclop. art, Loix. Ct: por Berg. ibi t. 12. po 22, (531) ,,como se eompusiese el menor número »»de vencedores arrojados é ignorautes, ¡armados de pies á cabeza, y el mayor sde esclavos ignorantes desarmados , no »»sabiendo casi ninguno de ellos leer ni ayescribir, ni aun el mismo Carlo-magno, »»Sucedió naturalísimamente que la iglesia »» Romana , con su pluma y sus ceremo-= »»nias, gobernó á aquellos que pasaban ,ysu vida á caballo, con la lanza en ris- y tre y el morrion en la cabeza. Sus des- ,,¿cendientes conocieron que tenian nece- ¡sidad de leyes; los obispos de Roma sa- ,/bian hacerlas en latin: Jos bárbaros las yrecibieron con tanto mas respeto cuan- ,yto menos las entendian””.... Búsquese en -este pasage la verdad desnuda de los ador- nos con que el autor la desfigura , y se leerá la confesion de que sus talentos y servicios fueron los que dieron esta im- portancia á los ministros de la iglesia. y Omitiendo otros mil testimonios y reflexiones, en que seria prolijo y fastidio= -so detenernos, preguntamos : ¿Se llama- -Yá con razon disponer del destino y «suerte de los reyes y pueblos, el qua. -Unos y otros hayan oido á los ministros -de la religion en la direccion de sus con- -Siencias, cuando han querido consultar= los? ¿Seria este mayor mal, que el que vada rei ó particular se erigiese en ¡n- (532) térprete de la religion y de las leyes? ¿Seria mejor obedecer á sus propias par siones que á Dios en estos casos? ¿Hu- biera sido mas acertado eonsultar á los filósofos? A la verdad estos han desacre- ditado por sí mismos sus oráeulos. ¿Pero habrá quién niegue, me pa- rece vigo decir á alguno de los apasio- nados al Citador, que algunos minis- tros de la religion cristiana abusaron? Ven acá, lector cándido, ¿y no ad- viertes tu mismo la distancia infinita que hai de tu prégunta al modo con que el Citador denigra las costumbres de todos» su conducta, sus intenciones, sus doctri- nas? Obsérvalo. Si algunos renunciaron al mundo y vivieron en el retiro, los pin- ta como caracteres atrabiliarios , melan- “cólicos , insoportables á los demas y á mismos. Si los lugares que ocupaban les forzaron á tomar parte en los negocios) eran hombres ambiciosos, inquietos, per- turbadores. Los que sucumbieron á las persecuciones de los idolatras, hereges Y “malvados, murieron, segun nuestro crí- “ “tico y sus maestros, víctimas de su genio “despótico y obstinado ; los que triunfa- ron de la calumnia y cubrieron de con” “fusion á sus enemigos, fueron vengatl” “vos , orgullosos é intolerantes ; ellos fue- “rom los que irritaron á sus contrarios (533) ¿Resistieron á los príncipes que querian tiranizar los pueblos ó introducir el er- ror? Se les califica de sediciosos , regici- das. ¿Cedieron á las circunstancias por no aumentar los males? Fueron unos vi- les aduladores , fautores de la tiranía y el despotismo. De todos modos es preciso sean culpables ; se les echan en cara has- ta las desgracias que no pudieron ni pre- veer ni evitar: y. lo peor es, que no hai acusacion de estas en que Lebrun no pre- sente la religion cristiana como principio y causa esencial de todos los males, y de todos los vicios»... ya lo has visto ; el precepto de obedecer 4 Dios, te ha di- cho que apoya el regicidio. . Sirva por último de -desengaño- la impostura con que este infame calumnia- dor acaba su párrafo , aparentando dis- eulpar al clero católico á quien.ha tacha- do de sedicioso y regicida , porque , di- ce, Santo Tomas de Aquino uno de. sus principales maestros y guías espiritua- les ha enseñado formalmente el regi- seidio. (Golpes de estado £. 2. Pp. 33)» Pasemos por alto.el que Sto. Tomas no escribió tal obra. Nuestro crítico tie= ne bien acreditados sus grandes conoci- mientos biográficos. Algunos incrédulos, no tan: descarados como este , se conten- taron con decir que se seguía de su dos- (534) e trina en el tratado de r¿gimine Princi- pum; pero tambien esto es mentira, por- que el Sto. Dr. no enseñó jamas ni en parte alguna, fuese lícito quitar la vida á un rei legítimo , aun cuando este se con- wirtiese en tirano. En el cap. 6 del tra- tado de regim. Principum, párrafo 4.9, despues de pintar los gravísimos daños y peligros que podia traer para los particu- lares y para la misma patria el tiranici- dio, dice espresamente que, aun cuando Jegase á ser intolerable el esceso de la tiranía , es contrario aquel á la doctrina apostólica; “porque S. Pedro nos enseña yen su epist. 1.2 cap. 2. que debemos es- tar sugetos reverentemente, no solo á los ¿»Señores buenos, sino tambien á los dís- a»ycolos” ; y lo confirma con el ejemplo de la legion tebea compuesta de cristia- “nos, la cual , armada se dejó martirizar, acabada de obtener tina victoria contra “los bárbaros, sin hacer armas contra el tirano é ingrato emperador. Dice se de- be acudir á Dios, que es nuestro auxilio oportuno en las tribulaciones, y acaba el capítulo con estas palabras: “para casti- gar las culpas de -los pueblos permite »»Dios que los impíos reciban el princi- ¿»pado; quítese la culpa y cesará la pla- s,2a.'” ¿Se vé aquí alguna idea que ense- le, que recomiende ó apoye el regicidio? (535) En todos los casos que presenta, y en cualquier clase de gobierno, repite que el remedio se ha de buscar en Dios. ¿Es esto“ser maestro y guia del regicidio, enseñarlo formalmente? ¿Queda toda= yia alguna nueva calumnia , con que el Citador pueda desacreditar la religion de paz y caridad ? Sí, todavia su boca in- fernal no ha agotado las blasfemias. Si- Dice el Evangelio: “dad vuestra ,+tunica cuando os quiten vuestra ba- spas... Cuando os. descarguen una bo- a»fetada, presentad la otra mejilla,” ¡Que fácil es decirlo! Pero si yo doi mi tunica cuando me roben mi capa, alentaré á que me roben , y esto no se- rá bien hecho. Si presento la otra me- jilla cuando me den una bofetada, re- aunciaré al cuidado de mi conservación, que es de derecho natural, y mis her- manos me señalarán con.el dedo, y me despreciarán como un cobarde. Tampo- co la cosa me parece buenú (C. p. 178). Los filósofos de los primeros siglos no se desencadenaban contra. la moral eristiana.con tanto furor como los moder- nos; los emperadores que ¿ultivaron la filósofia apreciaban muchas. de, nuestras máximas. Alejandro Severo quiso que se grayase sobre los edificios públicos; no + : (542) de aquellos es indispensable 4 todos pa= ra la salvacion; la de estos á los que quie- ran ser perfectos. Aclaremos mas estas ideas, y quedará desecho el sofisma del Citador. Se presentó un jóven mui rico al maestro de la vida, y le preguntó que debia hacer para alcanzar la vida eterna; Jesu-C. le dijo : “guarda los manda- s»Mientos. Los he guardado desde mi »»Juventud, replicó el prosélito; ¿qué ,,»Mas debó hacer? Sí quieres ser per- nfecto, le dijo Jesus, vé vende lo que tienes, dalo á los pobres , ten= ¿»¿drás un tesoro en. el cielo; ven y si- ¿,gueme (a).”” Lo que el Salvador pues le aconsejaba hiciese , no era necesario pa- ra Obtener la vida eterna , sino para prac- ticar la perfeccion y ser admitido en el ministerio de los apóstoles. De estos y de los demas ministros del Evangelio es de quien se exige mas ó menos este des- prendimiento.... Pero este precepto fa- vorece la holgazaneria. Si se dirige es- ta reconvencion al estado eclesiástico, de- cimos que, sin ocuparse en el comercio» en las artes ni en la agricultura, Sobra mucho en que emplear el tiempo á un mi- (a) Math. c. 19.0. 16. Marc. c, 19 De 17. Luc, C. 18. Y. 18. nistro evangélico ; si tratase de enrique- cerse por cualquiera de estos medios, au11- que lícitos al resto de los fieles, se le a- eriminaria mucho mas y con mas razon. Los holgazanes que no cumplen con las obligaciones de su estado son, sin duda, culpables; pero los apóstoles fueron la- boriosísimos, y en todas profesiones hai vagos con mas abundancia que entre los sacerdotes. Si quiere decir Lebrun que la práctica de este consejo aumentaria el número de aquellos que se dedican á vi- vir de la mendicidad , decimos que Jesu- Cristo, mi mandó ni aconsejó repartir indiscretamente al caudal en toda elase de pobres y, siendo estos verdaderamen- te tales, no hai riesgo de fomentar la holgazanería. Mas la reconvencion del Citador nace, á mi parecer de aquella economía filosófica que Mr. de la Men- nais ataca tan vigorosamente en su obra sobre la indiferencia en materia de reli- gion (a), con estas palabras: “para evi- ¿star á los afortunados del siglo la vista ,yimportuna de los miserables , se les des- ¿tierra de la sociedad , se levantan es- ¿pesas murallas entre los suspiros del po- sbre y los oidos del rico, se quita la ERES (a) Tomo 2. de la traduc. española 8, 17. p, 174» (544) »» libertad á los que ya habian perdido »»todos los demas bienes , se trata como »»¿Jelincuentes 4. aquellos euyo único de- eslito es padecer; y todavia habrá quien .,Se atreva á celebrarnos esta inhumani- »»dad horrible, como la obra mas perfec- » ta de la administracion! ¡Ai! ya que a»sois indiferentes , al menos no seais ¿bárbaros tambien ::abrid vuestros cala» wbozos filantrópicos: nada temais, los a, desventurados que encierran no os pe- ¡dirán ni aun las migajas de pan que »»caen de vuestras mesas suntuosas 3 no 3,05 pedirán ni aun la vida , porque esto ajseria pediros demasiado : lo único que 505 piden es, que los dejeis morir dejan- »»do caer sus últimas miradas sobre aque- »» llos lugares que los vieron nacer, sobre »,»10s campos que cultivaron para vosotros, »»y que no los alimentaron á ellos: lo que » piden solamente es, lo que la naturaleza »»concede á todas las criaturas, y vosotros »»Mismos no negais ni aun á los animales. »Entre tanto, oidlo de boca del »»gran maestro: hagais lo que hiciereís, »habrá siempre pobres entre vosotros »( Math. 26. 11). Habrá siempre po- ¿»bres para estorbar que el hombre se »endurezca; para turbar el reposo funes- aw to de la opulencia, para despertar en mel fondo de los corazones la piedad y ,»misericordia; habrá siempre pobres, pa- ¿yra que haya siempre virtudes. lu fia »»habrá siempre pobres , Seres que pa- »»dezcan , Para representar la raza hu- ,,»mana tan doliente en sí misma, tan po- ,»bre , que un solo movimiento de or- »gullo en un hijo de Adam es un pro- »»ligio eternamente inesplicable para la ,¿TAZOM ++»... Mas si siempre ha de haber ., pobres, tambien habrá siempre una re- »ligion que les consuele.”” : Mui laudable es sin duda dar lin mosna ; pero aconsejo al que lo haga, que se. guarde de los pobres del carác- ter de S. Pedro, que gustaba mucho . de que le diesen, como cs natural ú todo aquel que no tiene nada, pero que hizo morir á Ananias y á Saphi- ra, porque y cumpliendo con el precep- to, vendieron sus bienes, y le dieron el dinero , reservándose una pequeña cantidad (a) (C. p» 179)» . (a) Este embuste se halla en las obras + Tableau des Saints. p. 122. -Exómen importante: y mas á mano en la Historia crítica de Jesu-C. traduci- da. C. 17. p. 277», con la singularidad de que su traductor que debe de ser hombre versado en la escritura , leyó en frances Ananic y tradujo Ananio. 35 (546) S. Pedro, S. Pablo y los demas a» póstoles, léjos de gustar mucho ni poco de que les diesen», ni aun quisieron en- tender en Ja “administracion de los bie- nes de los fieles, é hicieron se eligiesen siete diíconos para desembarazarse de este cuidado (a). Luego es falso que San Pedro gustaba mucho de que le diesen. 5. Pablo, despues de haber- alegado to- dos sus derechos de justicia rigorosa, pa- ra recibir de los fieles su cóngrua sus- tentacion, con el ejemplo del soidado, del que planta una viña , del que apacien- ta un ganado, los cuales todos viven con el producto de sus sudores y traba- jo, pregunta: si nosotros sembramos, es decir, os instruimos , dirigimos , ayuda- mos y consolamos en las necesidades es- pirituales y temporales, ¿ por ventura eS cosa grande el que nos mantengais? ¿No sabeis que los que trabajan en el santua- rio deben vivir de él, y que los que sir- ven al altar participan del altar? Sin embargo, pone por testigos á los fieles de gue ha trabajado con sus manos para sub= sistir, y para no ser gravoso á nadie, co= mo tampoco lo eran sus colegas; que ha sufrido constantemente la hambre», la desnudez, los malos tratamientos y lA a (a) Act. c. 6. (547) . fatiga (a): La mejor prueba de la probi- dad y desinteres de los apóstoles, es la confianza y veneración constante de los fieles ácia ellos. Estaban rodeados de enc- -migos 'sospicaces, envidiosos, intratables, que nada les hubieran perdonado. Es falso que S. Pedro hizo morir é Ananias y Saphira, porque se reserva. sen mi pequeña ni grande cantidad. $. Pedro: dice á Ananias: “¿No poseidis ¿yvuestro campo y erais dueños de su pre- «cio despues de haberle vendido? ¿Por ¿¿qué: mentis al Espíriru-sánto reteniendo Una parte de este dinero?” Por tanto el crímen de Ananias no era haberse re- servado una parte de lo que era suyo, sino haber mentido con la particular ma- licia, de aparentar se despojaba de todo enteramente con el fin de tener parte en la distribucion de las limosnas; conduc- ta fradulenta y digna de castigo. Resul- ta ademas de este hecho, y del dicho da . S. Pedro que ninguna lei obligaba á log fieles á poner sus bienes en comun; y aun esta práctica no parece llegó á esta= ' (a) Act. Apost. C. 20. 0. 34. 1 ad Cor. C. 4. 0. 11.0. 9. 2. ad Cor. C. 12. v. 16. 12 ad Tesalonc. 2. v. 10. 2.* ad Tesalon, €. 3. v. 8. 10» 1* ad Tim. rN ó. D. 8. (548) blecerse en ninguna otra parte fuera de la iglesia de Jerusalen» + Por otra parte ¿la-muerte de Ana- nias fué natural ó sobrenatural? En el rimer. caso , es mui..de admirar tal ca-. sualidad , porque al fin una palabra de S. Pedro no tenia naturalmente fuerza para matar á nadie, En el segundo, Dios solo fué el autor; y contra él, contra quien declaman los incrédulos. Los maniqueos hacian lo mismo, y-S. Agustin -respon- de que cuando Dios castiga á.un' peca- dor en este mundo., es para perdonarlo enel dio. dk arióo Ale s! 5 + «Parece increible, pero-lo cierto es que en todos tiempos ha estado en la mayor recomendacion: la. ¿gnorancia mas crasa y mas profunda entre los Cristianos... (C. p. 179). ¡ Válgate Dios, y que puesta tiene sobre el corazon Lebrun nuestra igno- rancia!.... ¿Sí será compasion? No; por- que él bien sabe que miente, y sus con- tradicciones lo prueban. ¿Si será despre- cio? Tampoco, porque lo que se desprecia - se olvida, y con esta van ya muchas ve- ces que el Citador ha lamentado nuestrú ignorancia con el llamo del crocodilo» ¿Qué será pues?..... Lector mio, no €£ A (a) Cont. Adím. €. 17, n. 5. (549) : mas que rabia , desesperación y envidia: Estos sábios filósofos, desde Celso su co- rifeo, y Juliano su Aquiles, hasta el dia, no han podido respirar contra la religion sin verse oprimidos por los talentos mas grandes , las plumas mas elocuentes y la sabiduría mas profunda. Los modernos repiten las argucias de los antiguos , Se copian unos á otros, y en este círculo vicioso, sin: adelantar una línea en sus dificultades , viéndose confundidos echan mano del insulto y de la groseria. Lla- man ignorantes á los que combaten y des- truyen sus errores. : “Vamos, Sr. Lebrun, hemos contes- tado á vd. mil veces sobre este punto; pero para que vea nuestro poco miedo, y sus discípulos se convenzan de su falta de luces, pondremos ahora en su boca un argumento que viene aquí como de molde , y que no ha sabido aprovechar. “Jesu-C. en el Evangelio ha repro- ¡bado la sabiduría de este mundo ; dá ¿gracias á su Padre por haber ocultado ¿yla verdad los sábios , y por haberla revelado á los niños é ignorantes; Ila- “ ma bienaventurados á los que han crei- ¿do sin ver dec. Esto es, dice un filóso- »»£o á quien no leyó Lebrun , (a) cano- — (a) De T' homme par Helvet t. 2, : (530) «¿mizar la ignorancia, condenar el estu- »» dio y el uso de la razon.” Consideremos en primer lugar, quie- nes eran estos sábios tan respetables á quienes condenaba Jesu-C ; eran doeto- res de la sinagoga: ¿quiéren nuestros fi- lósofos que los tengamos por hermanos y compañeros suyos ? Sea en buen hora, pero sepan que nada tenian de sábios; querian pasar por tales ; y su orgullo era tan incomodo como profunda su ignoran- cia. Deliraban sobre los milagros de Je- su=C. , sobre su doctrina , sobre su con- ducta, sobre la lei de Moises, sobre el sen- tido de las profecías y los carácteres del Mesías. ¿ Erraba Jesu-C. en condenar su fanatismo y obstinacion ? “Si fueseis cie- 228/08, les decia, no seriais culpables; pero ,,0S obstinais en decir, nosotros vemos »,claro; este es vuestro pecado (a).” Con- sistia pues su crímen en cerrar voluntaria- mente los ojos á la luz, cegarse con sofis- mas, y rechazar la yerdad que á su pesar los ilustraba. Ciertamente la docilidad del pueblo era mas laudable 'bajo todos as- pectos, que la obstinacion de los falsos sábios. : sect. 7. C. 3. p.228. Vease Berg. Trai- té dogm, t.. t. 5. (a) foaí- AS 51) Jesu-C. añade : “fai de vosotros! doc» a»tores de la lei, que teneís la llave de la .:ciencia sin querer entrar en ella, y ha- »»beis cerrado la puerta á: los que querian ¿penetrar en ella” (a). No reprende por tanto el estudio ni la ciencia, sino el abu- so que hacian: aquellos que se habian he- cho sus depositarios : léjos de condenar el uso de la razon , llama incesantemen- te á sus contrarios á lo que la razon les dictaba y ellos no querian entender. 3 A quién dice : felices los que no vieron y creyeron? A un discípulo que no babia querido dar fé al testimonio.rei- terado y uniforme de sus colegas, que se - obstinaba en no creer la resurreccion de su Maestro , hasta tanto que le viese, 0- yese y tocase por sí mismo. Convenimos en que poresta sentencia condena Jesu-C. á todos los incrédulos, que tan fielmente imitan á este discípulo: pero no se sigue de aquí que canonice la ignorancia, ni que repruebe el uso de la razon. Continúa el Citador: preguntará alguno: ¿cómo la ¿ignorancia puede ser una virtu De ningun modo, como ni la so- berbia. Y yo responderé , que la ignoran» ri (a) Luca €. 11. 0 52 (558) » la. medicina es la ciencía «de curar log »hombres; ó preservarlos de sus dolen- ¿scias.?” Pregunto ¿hai falsedad en estas ideas? ¿Se dice que aquellas ciencias y su estudio mo sean útiles; porque no son la medicina? No; solo se afirma. que la Medicina es una ciencia aparte, ciencia que puede estar unida-con las otras. ó separada > Y que ciertamente. .es mas útil á los hombres. Póngase piedad donde di: ce medicina, y.aparece»el discurso con la misma fuerza que le formó S. Gerónimo. ¿Y cómo podia: reprobar el estadio de las ciencias, el que las poseyó «todas, el que sacrificó su vida, su comodidad, sus adelantos á un estudio continuo ; el que.no.cesa de recomendarlo en todos sus escritos ? Encargando á Paulino:el estu- dio de las escrituras; y estimulándole con toda clase de ejemplos, dice : “No »»hablo.de los gramáticos, retóricos , fin »»lósofos , geómetras , dialécticos, músi= »)20S , astrónomos , astrólogos , médicos, »»cuya ciencia es utilísima á los morta- awles , y se divide dec. (a).” Y aquí mis- mo profiere esta admirable sentencia que por sí sola confunde cuanto dice el Ci- tador sobre la ignorancia de los eristia- A (a) Epist. 53 ad Paulinum t. 1% de la citada edic. ps 270. 5 nos. “Una A santa solo es pro. wechosa para sí misma; y, cuanto edi. fica á la iglesia de Cristo con los mé-= ritos de su vida, tanto la daña si no sabe resistir á los que la destruyen. Sr. Citador ; ha sido indispensable unir. á la sencillez de la paloma la astucia de Ja serpiente , armarnos con todos los CO- amocimientos de que ha abusado la filoso- fía, para rebatirla. Fria ¿Y qué diremos de las otras dos ci- tas que terminan este párrafo, atestiguan- do con S. Ambrosio (de Oficciis , l. 1.2) y S. Agustin (de Ordinis disciplina) la recomendacion en que en todos tiempos ha estado la ignorancia mas crasa y mas profunda entre los cristianos? Pre- sentemos algunos pasages tomados de los lugares mismos que aquí se citan, para que nada quede que desear á nuestros lec- tores, en la idea que ya deben tener de la veracidad y esactitud de nuestro Ci- S. Ambrosio en sus libros de O/f¿- ciis , que compiten no solo en el título sino.en la profundidad de su sabiduría con los del Orador Romano , dando ins- trucciones á todas las clases de la socie= dad y sobre todas las acciones de la vida dice : “Cuanto. mas escelsa es la virtud ade la sabiduría, tanto mas, pienso, de. ty (569) »hemos trabajar por conseguirla” (a)» Mas adelante , encargando se dedique ca= da uno con preferencia al estudio pro- pio de su ministerio: “conozca cada u- , nO para que es masapto su talento, y a- »,pliquese á €llo..... Observe bien esto el »,Sacerdote, y depute á cada uno á lo que »»le sea mas conveniente” (b). “La sabidu- y» ría es.mas hermosa que el sol, y compa- »»"ada con las estrellas las aventaja en luz” (c). 3 Qué tal? ¿Gustaba mucho S. Am- brosio de las tinieblas de la ignorancia ? (: De $. Agustin solo citaremos el pa- sags que sigue tomado del 1. de sus li- bros de Ordine , omitiendo los inumera- “bles que se hallan en todas las obras de este sábio universal que nos pinta Lebrun «como apóstol de la ignorancia. “La eru- ',¡dicion y disciplina en las artes libera- “syles y con tal que sea modesta y esacta, aphace mas perseverantes, atentos y ale- “sgres á los que aman la verdad para a- »»brazarla; y que con mas constancia y ,y/ardor la busquen, y luego mas dulce- ,»Mmente la abrazen” (d). De este modo (a) De Ofiiciis. L. 1.2 c. 26. Edie» de los mong. de S. Mauro de 1751: (5) ibi. cap. 44. (0) ibi. Lib. 2.2 C. 13* (d) Lib. 1. de ordine. En la citada edic. +. 12 p, 388. (561) han recomendado los padres de la iglesia á los cristianos la ignorancia. - Antes de estos S. Pablo se habia hecho llevar y echado al fuego todos los libros que no convenian ú sus iTAs. Despues S. Gregorio, papa, hizo lo mismo con muchos manuscritos ; mejor hubiera sido que hubiese prohibido el saber leer bajo la pena de escomunion (C. p. 180). Rectifiquemos el hecho , refiriéndo= lo como pasó y como está en el cap. 19 de los Act. Apost. , y aparecerá la false-. dad. “De resultas de un milagro se con- ,virtieron en Efeso innumerables judíos. ¿»y gentiles, y atemorizados glorificaban ,,el nombre de Jesu-C. No contentos con , esto venian y confesaban sus culpas. ,», Muchos de aquellos que habian cultivado » las artes vanas (curiosa sectati) y es- ,,|pontáneamente trajeron y quemaron sus libros , cuyo valor vino: á ser como da cincuenta mil dineros.” Se sabe que aquellas artes vanas eran la astrología y la inágia, á que se habian. dado los efesinos; y es creible se halla= se entonces en aquella ciudad el famoso impostor Apollonio Thyaneo (a). Por (ay Plutarc. in Sympos L. Fil. Quest. 5 cit. por el P. $Scio. 36 | (562) tantó no solo 4 las miras de S. Pablo, sino á las de todo racional y á las de la divina Providencia, €Onvenia se echasen al fuego tales libros. S. Pablo:jamas reprobó la verdade- ra ciencia, y, cuando condena la sabí- duría del mundo y de los filósofos, es- plica tan claramente lo que quiere decir, que nadie puede engañarse. Los pinta como hombres que retienen ú oeultan in- justamente la verdad de Dios. “Porque, gdice , lo que puede conocerse tocante á sila Divinidad se les ha manifestado; y y, Dios mismo es quien se lo ha hecho -co- jjnocer. En efecto desde la creacion del s)»mundo, los atributos invisibles de Dios, ¿su poder eterno , su providencia se han »yhecho sensibles por sus obras; de tal ¿»modo quebievda tenerse por inescusa- w»bles todos aquellos que, habiendo .cono- ,,cido á Dios, no le han tributado culto pi accion de gracias, sino que se han ¿entregado á pensamientos vanoS y á las ,,tinieblas de su corazon : dándose por sá- pybios, se han hecho insensatos; han trans- ».formado la magestad de un Dios incor- ,,»Toptible, en estátuas é imágenes de bois ¿»bres mortales y de animales viles 8. (a)” - ESTER A (a) ad Roman. C. 1. e. 18: Berg. Trait. dogm. t+ 1% P. 49 ) (563) ¿Reprende S. Pablo á los filósofos por haber estudiado la naturaleza 2 No; al contrario, dice, que Dios se hace co- nocer por este medio. ¿Reprueba el uso de la razon? No; condena á los filóso- fos porque no la han querido oir. ¿Po- dia esto llamarse en ellos sabiduría? No; era una locura completa, voluntaria é inescusable. Declara que, para castigar es- ze abuso, Dios ha ejecutado la amenaza que habia hecho por Isaias: “Yo des- estruiré la sabiduría de los sábios, y re- ¿probaré su prudencia (a).” En efecto, por el establecimiento de la verdadera re- ligion , la falsa sabiduría de los filósofos cayó en un profundo desprecio. “Así, continua el apóstol, como. no obstante ay la sabiduría de Dios , el mundo no la ¿»ha conocido por su propia sabiduría, ha ¿querido Dios salvar á los fieles por la ¿»locura de la predicacion (b).” ¡Estraña sabiduría del mundo, no conocer á Dios, adorar sus obras, y no adorarlo á él mismo! Los filósofos sin embargo se creian sapientísimos ; trata= ban de locura el Evangelio y la doctri= na de Jesu-C. En el sentido que ellos las AA AAN A (a) lsai. 0. 29 % 14» (b) 1. ad Con Tint. Ce 1. Y 19. (564) daban, y no en el suyo» tomaba S, Pa- blo las voces sabiduría y locura. Lo ha- ce ver claramente, añadiendo que lo que parece locura en las Cosas de Dios, es mas sábio que todas las miras y desig- nios de los hombres (a). No errará mu- cho el que piense lo mismo de la pre- tendida sabiduría de los filósofos, á quie- nes despluma Lebrun para engalanarse, y que nos dan el ateismo y la irreli- gion por resultado de su meditacion é indagaciones. Los libros que S. Gregorio papa hi- zo quemar, si quemó algunos, eran de la misma clase y valia que los de los efesi- nos. No prohibió el saber leer bajo la pena de escomunion. Los filósofos del siglo 19 son los que nos han presenta- do ya rasgos de esta singular proteccion dispensada á las letras. En Paris fue- ron quemadas las bibliotecas públicas, y por un decreto de 8 de Marzo de 1795 el cuerpo legislativo suprimió la academia francesa, la de las ciencias y la de bellas artes. Todas las asocia- ciones literarias instituidas en las pro- vincias, se consideraron como disueltas por la lei que destruia las de Paris, y a (a) ibid. as. 65) Ulejaron de tener sus sesiones (a). Gregoi- re propuso y apoyó se estinguiesen to= das las corporaciones literarias. He aquí úna especie de escomunion contra las lo= tras fulminada por filósofos. Mas no es todo ser ignorante, Fez cibir bofetones, dar todo lo que uno tiene, hai tambien estados y profesio- nes que se deben evitar con el mayor cuidado. S. Juan Crisóstomo dice , que un mercader no puede agradar á Dios, que un cristiano n0 puede ser mercader que es necesario arrojarle de la ¿- elesia. Lo funda esto en el pasage del Salmo yo : “no he conocido el negocio.” (C. p. 180). Lo que no puede ser ningun cristia- no es tan embustero. Toda profesion que mo se opone á la virtud, ni por consi guiente al bien público y privado que de ella depende, y sin ella no puede subsis- tir, es permitida á los profesores del E- vangelio. En todas ellas tienen los cris tianos modelos que imitar, y en todas'se han formado santos. El cristianismo pu- rífica , no condena los diversos estados de la sociedad y $us deberes. No es verdad lo que aquí se dice de a (a) Histoir. de la Revol. par De. sodoards t. 3. p: 3" ' (566) _ S, Juan Crisóstomo ; enseña el santo co. mo los demas padres de la iglesia , que de tal modo debemos Ocuparnos de los bienes de la tierra, que no nos hagan perder de vista. los del cielo: por tanto condena la avaricia , el fraude, la men- tira, á que puede dar ocasion esta pro- fesion: mas el que Ja desempeñare con pureza agradará á Dios siendo merca- der como siendo anacoreta , y «podria ser que mas, guargada proporcion. El B. Sebastian de. Aparicio: se hizo ri- quísimo en Méjico á donde llegó pobre, sin que de esto resultase una tacha á su virtud. Podrian citarse innumerables e- jemplos en toda profesion y. estado. 43 El pasage del Salmo. 7o está. aquí tal mal traido como la autoridad de S, Juan Crisóstomo. Si Lebrun supiera lo que trae entre manos, mas bien lo hy- biera alegado, euando quiso probar que la ignorancia era un precepto formal del cristianismo , aunque tan importunamen- te, y con tanta falsedad allí como aquí. Solo los Setenta traducen : porque no co- nocí los negocios , entraré en la forta- deza del Señor. Mas la Vulgata lee litte- raturam en lugar de negocios, y el he- breo números ; y todo el contesto hace ver que David se lamenta de no tener la ciencia suficiente, para cantar las MAzas (367) | willas que el Señor obró con él, ó para, referir por menor cada una, ó el númera de todas ellas (a). Dice Lactancio (tom. 1.2 p. 137), que un cristiano no puede ser soldado, ni acusador; y por eso en España el cargo de fiscal es llamado oficio del. diablo ¡Qué hermoso sería un reino sín comercio, sin ejército y sin tribuna- les! Felizmente no se encuentran mu= chos reinos tan devotos, aunque sea mo- daen muchos la devocion (b). (C.p. 181): Diga lo que dijere Lactancio , cuya cita es imposible evacuar por la ignoran- cia ó malicia de Lebrun, es falso que la profesion de las armas esté prohibi- da á los cristianos ; uno de los Evange= listas refiere la leccion que dió S. Juan Bautista á los soldados. Les dice: “no s»hagais violencia á nadie, á nadie acu= oSeis injustamente, y contentaos con vues- as (a) Véanse las notas del Ab. Ven. ce y del P. Scio sobre el v. 15 y 16 del Psal. 70. (b) Si esta traduccion es libre; lo será solo porque se aparta de su testo, siempre que el traductor halla ocasion para: insultar á su paz tria. El original nada dice del fiscal español, ni si es tenido su oficio por cosa del diablo entre nosotros, 574) ¿Un modo y otro de otro. Yo digo á a+ a»yquellos que estan Celibes $ viudos, syque les es bueno permanecer así como »»Y0; si no pueden guardar la continen- »ycia, cásense; esto vale mas que abrasar- pyse en un fuego impuro (a).” Condena en otras partes como hipócritas y desor- tores de la fé, á aquellos que impiden que los fieles se casen (b); dice á los hebreos, que el matrimonio es honroso bajo todos aspectos, y el lecho nupcial sin mancha (c). Jesu-C. , lejos de reprobar el ma- trimonio, le ha restituido su santidad primitiva, condenando el divorcio, el adulterio , el simple deseo de infidelidad en los esposos , el comercio impuro en- tre personas libres, y todo lo que pueda alimentar pasiones criminales ; los após- toles siguieron y predicaron fielmente su doctrina. Representan el celibato guar- dado por motivo de religion como un estado mas perfecto, cuando Dios nos llama á él; pero en el cual , sin embar- go nadie debeempeñarse temerariamente. Vemos por tanto que el Evangelio, recomendando la virginidad no quiere se (a) 1% ad Corin- c. 7. v. 6. (b) 1. ad Timot. Cc. 4. 0. 3. (c) Hebr. C. 13» D. 4 Vease Berg, Trait. dogm.t.11p.277» 75) despueble el mundo. Es falso tambien que esta sea el término de la perfeccion cristiana : en la parabola de las virgenes necias se hace yer cuan poco vale sin las demas virtudes. : Con que si á todos los hombres se les antoja, dirá alguno , ser perfectos, por solo el espacio de cuarenta años» adios con mil demonios el género hu-= MANO +...» No haya miedo se verifique hipóte- gis tan imposible , que equivale á esta y tiene la misma contestacion; si á todos los hombres se les antojase no Comer ¿quién cultivaria los campos? No hemos visto que este temor haya obligado á for- mar leyes para evitar la estincion del gé- nero humano , mas pronta y necesaria en este caso. Tranquilícese el Citador, que la naturaleza no se acomoda siempre á. las teorías filosóficas , mi hace caso la Provi- dencia de sus ridículos temores (a). A (a) Para que los discípulos y de- votos del Citador se tranquilizen en un todo, deponiendo sus vanos temores s0r bre el atraso que la continencia cris. tiana puede causar en los estados ca- tólicos , y especialmente el celibato eclesiástico , único blanco de tales in- pectivas, les presentaremos las siguiens (576) Un Estado engraudecido , fortifica- do , enriquecido por el comercio y las artes, que tiene grandes relaciones fuera y muchos recursos dentro, donde los fo- rasteros pueden gozar de una suerte igual á la de los nacionales , deja á los ciuda= danos una libertad mas ámplia para se= guir sus inclinaciones ; y abrazar el esta. do de vida que les parece mas conforme á su interes particular. La independen= A AHI tes reflexiones estractadas del Almanak enciclopedico para el año de 1824. Cen- so de la poblacion de España para el año de 1824. pág. 130. Segun el censo mandado publicar por el gobierno en 1803, el clero se- cular y regular de ámbos sexos , as cendía á ciento cuarenta mil , de que resultaba un individuo de estos por ca- da setenta y cinco habitantes, y un celibe eclesiástico por cada veinte del estado laical. Pero, en el dizy apenas pueden computarse en la mitad el nú- mero de ámbos cleros,: que no llegaró á sesenta mil, por lo que, siendo la poa blación de España casi doce millones, habrá solamente una persona eclesiás. tica por cada doscientos habitantes ; y siendo el estado celibe, como he dicho, Mas de tres millones, resultaron sit» (577) - cia de familia tan necesaria á un militar, ua gusto decidido por el estudio , el co- mercio. estrangero ; la navegacion, la in- clinacion: á. viajar , las:artes no sedenta- rids,. «determinan un erecido número de hombres á renunciar: al: matrimovio, ó á no empeñarse en él, sino en una edad avanzada. y cuando ya tienen hecha su fortuna. Un necio como Lebrun, sor= preendido de este fenómeno , puede que eche la culpa á la religion, porque alaba —— cuenta de estos por cada uno del esta= do eclesiástico secular y. regular, ó son cincuenta veces mas los hombres y mugeres mayores de veínte años sin casar, que los curas, frailes y mon= jas de toda la península:con sus -S Canarias y Baleares. 4Avista pues de estos: Enidrade ¿quién con,razon y: fundamento podrá reclamar contra el estado eclesiástico como rúinos0 y contrario á la pobla- cion, cuando tanto se calla y tolera el de los celibes laicales, que le esce- den cincuenta veces mas ; unos porque asi lo quieren por su capricho ó liber. tad de vivir á su antojo, y otros por los obstáculos y falta de medios que se les presenta? ¿La inmoralidad ha legado á tal 37 (578), la virginidad ; pero mo vé que el daño viene de otra parte, y que la mayoria de los celibatarios, que huyen del matrimo- nio, en nada piensan Menos que: en las máximas del Evangelio. ¡ Cuántas podria- mos citar sostenidas por los filósofos, con- trarias en «este punto á la multiplicacion y bienestar de las familias , y por con- siguiente de los Estados y dela sociedad. , Ñ punto en muchos, que prefieren al ma- trimonio el vivir libremente sin suje-= tarse ú las leyes honestas de tan sa- grado estado, atropellándolas y aban- donando la virtud y el pundonor, cau- sando tambien la ruina de muchas Jó- wenes incautas, que se entregan al fin -á toda clase de desórdenes ; y ¡cuántas veces vienen d ser unos y otros vícti- más de sus pasiones, como á cada pa- so se ven, postrados y sumidos entre los dolores y miseria en los hospita- les! La esperiencia nos enseña que ca- si la tercera párte, ó mas de la cuar- ta, de hospitalarios resultan. por esta clase. de dolencias. Y ¡cuántos jóvenes se casarian si no encontraran, á cada paso y en todas partes, tantas pros- titutas que con tanto escándalo y des- 'caro viven de tráfico tan infame. (579) A proporcion que cunden sus doctrinas se hacen palpables los efectos, y en este particular la esperiencia habla mas que el discurso. erica S. Justino dice; “que Dios ha querido nacer de una virgen, ú Jin de abolir la generacion ordinarias...” (Ca p- 182). 2 o Es falso lo que aquí se atribuye á S. Justino, sin citar lugar ninguno para engañar con mas seguridad ; mas conoci. da esta treta , es inútil. Jesu-C. nació de una Virgen, y abolió por su Encarna- cion: y muerte los efectos de la culpa original. Solo en este sentido puede de- cirse que abolió la generacion ordina-= ría, por la cual se trasmitia esta man= cha funesta. Gradúa á S. Justino de tonto, que para él es sinónimo de santo; y hacees- te mismo obsequio á S. Eduardo el con- fesor, diciendo fué santo por haberse abstenido toda su vida de MUZCres....a y añade: que el celibato causó succesin vamente la estincion de todas las fam milias reales sajonas en Inglaterra. : No fué canonizado solamente por haberse abstenido toda su vida de muge- res, sino porque ademas reunió otras mu- chas virtudes en grado heróico. Hizo tam- bien muchos milagros €n vida y muerto, “a $ . ' (580) que pueden verse en los Bollandos (a). En el momento de morir fué, cuando de- claró habia vivido con su muger como si fuese una hermana. Es cierto que acabó en él la raza de los reyes ingleses, que por espacio de 620 años, desde el de 446 ocupaba el trono de la gran Breta- fia; pero no lo es que todos sus antece- sores guardaron como él castidad, y que por esto succesivamente se estinguiesen todas las familias reales. ¿Por ventura tantos reyes, que le precedieron en cerca de tres siglos, hicieron todos voto de cas- tidad ? Esta patraña esta desmentida por los hechos históricos» ¿Se podrá creer que un monge llamado Agustin , consultase á S. Gre- gorío pupa, para saber cuanto tiempo es menester que pase , para queun hom- bre que há tenido que ver con su muger, pueda entrar en la iglesia, y ser ad- mitido á la comunion de los fieles ? Es- te monge deberia estar en el almanak. (C. p. 183.) Este monge llamado Agustin fué o- bispo , fué Santo , y fué el apóstol á quien Inglaterra debió las luces de la fé. Con- sultaudo con el supremo gefe de la igle- sia las dificultades que le ocurrian , no a PP (a) Cit. por Fleur. t.y. L.61..1. 18. (581) por ignorancia, no precisa y solamente por respeto, sino para dar mas solidez á sus decisiones entre aquellos nuevos fie- les, y enseñarles practicamente la union y dependencia en que debian vivir con el Vicario de Cristo, hizo varias pregun- tas á que S. Gregorio el grande, 1.2 de este nombre, que le habia enviado á pre- dicar allí el Evangelio , contestó con su admirablesabiduría.. En la décima pregunta espone S, Agustin que, siendo indispensable quitar toda dificultad y ansiedad á los nuevos convertidos, rudos todavia en las prácti- cas y deberes de la religion , quiere sa- ber, no, como dice el Citador , cuanto tiempo ha de pasar para que un mari- do que ha tenido que ver con su muger entre en la iglesia, y sea admitido á la comunion de los fieles, sino, si ha de pasar algun tiempo-entre el acto y su entrada en el templo, y la recepcion de la comunion sacramental. Se vé bien la diferencia» El Citador supone que el San» to daba por sentada la prohibicion de la entrada en la iglesia y la escomunion, que esto quiere decir 20 admitirle á la comunion de los fieles. No es así: du- da si deberá retardar la entrada y la par- ticipacion de la sagrada Eucharistía. ¿ Y por ventura, tratán lose de unos hombres (582) rudos, recien convertidos, que podian pe- car por los dos estremos , Ó de poca re- verencia ó de suma escrupulosidad , se puede tachar 4 un. obispo consulte al Vi- cario de Jesu-C., para con su autoridad suprema terminar en las conciencias to- da duda ? is - ¿Por qué, ya que tomó en boca á San Gregorio, no celebra su decision, tan- tos siglos anterior á ese cacareado: orá- culo de la filosofía , sobre la lactación de los hijos? El santo pontífice reprueba la conducta de las madres, que los dan á otras á criar, en la contestacion á la décima pregunta , y llama deprabada esta costumbre que principiaba á intro- ducirse (a). ¡Qué podrá enseñar la filo= sofía, que no haya antes recomendado la religion con sus preceptos y consejos , si es verdaderamente útil y bueno! Mas hai todavia una pequeñita virtud cristiana , de que no creo que haya hablado hasta ahora ningun pa- dre de la iglesia. Hela aquí. Nada podemos hacer mejor, sin duda, que imitar en un todo á Jesu-C.; es así que - (a) S. Greg. Cart. 64. lib. vr. In- dic, IV. ad August. Episc. Anglor- ts 8. de la edic. de los mong. de S. Mau: FO. Venet. 1771. 01044 (583) Jesu-C., muriendo por:su gusto y san- ta voluntad , fué necesariamente sub- cida; luego es necesario mutarnos to- dos para hacerlo mejor +... (C. p. 183). Esta blasfemia está copiada del Sis- tema de la naturaleza (a), que tanto ha ayudado para que Lebrun: parezca autor. Tambien nosotros copiaremos la respues- ta que él, mo ha leido, ni.muchos de sus Prosélito8s +05 0187 uimon su acilo Jesu-C. no provocó 4 los judíos pa- ra que le hiciesen morir», no se ofreció á la muerte por disgusto de la vida, ó por impaciencia en el dolor. Se entregó para rescatar el género humano; ofreció su sangre por la salud de aquellos que le erucificaron. Murió con una plena seguridad de resucitar 4-lostres dias. Socrates y estando en su mano el salir de la prision y prefirió. sufrir la muerte por obedecer las leyes de su patria, y 80 han dado elogios á su -frmeza- (b).. Jesu - -Cristo.con un pleno «poder de dar su vida y recobrarla. (£), se ofreció por “víctima de nuestra redencion,: y se le acusa de suicidio... En una ciudad redu- cida á perecer bajo. el cuchillo del ven- re RT NE > (a). Tom. 1.2 C, 14. Nof. p. 397». (b) ibi t. 1.2 Not. p. 299» > (c) Joan. c. 1018: Berg: t. 4p.97+ 590) tal literato y de su moral filosófica ' Concluyamos nosotros oponiendo á la imp tan falsa como odiosa, que acaba de darnos el Citador», de las virtudes cristianas , el verdadero retrato de es- tas formado-por una mano maestra. San Agustin nos le ofrece.en su libro de la verdadera religion, delineando en pocas palabras el compendio de la moral evan-. gélica deducida delos ejemplos de Jesu- Cristo. “Los hombres , dice, deseaban riquezas perniciosas, Jesu-C. ha queri- »» do ser pobre ; ambicionaban honores y s»poder, él no ha querido ser reiz, mira- asban, como un bien grandísimo una fa- ,»Milia numerosa, él ha renunciado al ,»Matrimonio y á la esperanza de una »posteridad. Su orgullo. temia los ultra- » ges, él los ha sufrido de toda especie; yy/ma injuria les parecia insoportable, sé bai alguna mas sensible que ser con- s»¿denado injustamente ? Miraban con hor- syror los padecimientos, él ha soportado sjlos azotes y un suplicio ervel; temian ala muerte , él la ha padecido: la cruz asles parecia una. muerte infame , él ha a sido crucificado. Ha hecho despreciables sslas cosas que buscamos con mas ardor, ,y»renunciando á ellas; ha dulcificado to- »»¡ do aquello que nosotros huiamos injus- ajtamente y por error, sufriéndolo. No- . (ME a »»Sotros no podemos ya pecar sino desean- ¿do lo que él ha despreciado , ó huyen- »»do lo que él ha soportado: su vida hu- 5yMana y terrena ha sido la regla y mo- ¿,delo de las costumbres. Su resurrección ¿ydemuestra que nada de la naturaleza humana perece, desde que Dios la ha «,»Salvado:5 que toda la naturaleza obede- ce á su Criador, -ó para castigar el pe- cado, Ó para 'libertar al hombre; y ¿»con cuanta facilidad el cuerpo está so- ,,metido al alma , cuando esta está some- stida á Dios (a).” glande Hablando el Sto. Doctor dela en- señanza de la iglesia católica, dá la últi- ma mano á este cuadro grandioso dela moral «cristiana. “Vos: sola”, esposa de + Jesu-C. , dice, verdadera madre de los a fieles dais á vuestros hijos las lecciones »»que convienen á su estado, edad , ca- a»pacidad y carácter. Enseñais á las mu- a»geros á estar sometidas y ser fieles 1 ¿»Sus maridos, no para satisfacer su lu- »»bricidad , sino para darles hijos y par- anticipar con ellos de los cuidados de u- ¿»ma familia : á los maridos, que su auto- sridad no es un imperio tiránico: sobre ¿sel sexo débil, sino un vínculo de dul- ,»»Zura y terneza: á los hijos, que su obe- (a) De vera Religione C. 16, (592) ,,diencia ha de salir del corazon: á los ,, Padres, que el amor debe templar su po- ,¿der. Estableceis entre los hermanos un ,,» Vínculo religioso mas fuerte, y mas sa- grado, que el de la sangre; entre los ,»» parientes y aliados una caridad mas tier- , na que las afecciones mismas de la na- ,,turaleza. Dulcificais á los que sirven la ,»Mecesidad de obedecer, advirtiendo á ¿los amos la fraternidad espiritual, que ,» Dios ha formado entre ellos y sus cria- sy dos, exortándolos á gobernar mas bien por la razon que con la fuerza. La raiz ,,comun, á que haceis subir nuestro ori- »»gen , establece en los ciudadanos, en- ¿ytre ellos y con los estrangeros, y aun ¿phasta entre los pueblos que no se cono- cen , no solamente el reposo y la paz, Sino tambien la fraternidad y union, »»Prescribis á los reyes la justicia y vigi- »lancia, á los súbditos el amor cordial »y la sumision. A todos .enseñais á dis- »tinguir aquellos 4 quienes se debe ho- ,,»NOr Ó amor , respeto d temor, consue- »»los Ó consejo, avisos ó correccion, a- ,,»menazas ó suplicios ; sentando por prin- ,,cipio que mo se debe todo á todos ; pero ¿que con todos ha de haber caridad sin »»hacer á nadie injusticia (a).” (a) S. 4ug, lib. de moribus Eccles- Cathol. c. 30. 9 Suplicamos á nuestros lectores, cote- jen con estas lecciones lo mas sublime que conozcan de la moral filosófica , de- sentendiéndonos por ahora de que, aun sin contar sus errores, es incompleta; pues nada nos dice de la santidad del ma- trimonio , de la educacion de los hijos, de la venganza , derecho de gentes ác. Ningun filósofo ha dejado de estraviarse en estos puntos. Si en vez del Evangelio y Catecismo, se pusiese en las manos del pueblo los Diálogos de Platon ó el libro de los deberes ( de officiis ) de Ciceron, seria de ver los prodijios que obraba es- ta moral, probada, acrisolada, alam- bicada y reducida á quintas essencias, "por la razon de autores tales como el del Citador. Finalmente la moral filosófica , por perfecta que fuese, como hemos dicho muchas veces, no tendria otra sancion que el interes propio , interpretado por las pasiones , la ignorancia y el capricho. Por el contrario, la moral cristiana des- cansa en la autoridad soberana de un Dios Legislador, que no solamente ha gravado su lei en el corazon de los hom- bres, sino que se la ha intimado de viva voz en el principio del.mundo, y que ha renovado esta revelacion en los siglos si- guientes; hecho a confirmado “ 594) por todas las pruebas de que son suscep- tibles Jos hechos. ( De aquí nacen los diversos motivos, para evitar el crímen Y Practicar la vir- tud. La esperanza cierta de una recom- pensa eterna y el temor de los castigos de la otra vida, el reposo y la paz de la “conciencia, la satisfaccion de correspon- der á la dignidad de muestra naturaleza y á la grandeza de nuestro destino , la estimacion y amor de nuestros semejan- tes , el respeto que basta los malvados se ven forzados muchas veces á tributar á “la virtud; el reconocimiento para con un Dios que se há hecho víctima por noso- tros, que revestido de nuestra naturaleza y su debilidad , nos ha trazado el mode- lo de la perfeccion ; el ejemplo de los San- tos, que se han formado sobre este mode- lo divino, y cuyas virtudes nos inspiran una tierna veneracion: todos estos motivos se sostienen ; el uno no debilita al otro, cuando estan debidamente subordinados. . Salgan los filósofos de su decantado interes propio, de ese sórdido egoismo, _que dan por base única á su moral; y -Preséntennos motivos que,sean dígnos de _nuestra grandeza, y de los sacrificios que _á cada paso exige la virtud verdadera. _ Presénténlos ó enmudezcan con el char- latan y copista Lebrun. —— A ADVERTENCIA. Al llegar á la impresion del pliego 14 del 2.2 tomo de esta obra, he conocido que no es su autor, como dije equivocadamente en el 1.2, el Lebrun que fué secretario de Maupou, cónsul con Bonaparte Sc. Lo es otro Lebrun, de quien dice el Diccionario des homes vivans, (que no pude haber á las - manos hasta ahora) “que no pasa mes algu- no en que no dé á luz un romance.... que Q- apenas hai tienda de librero , gabinete de a lectura , en que la juventud disoluta , las ycocineras y lacayos no encuentren Les »»Barons de Felsheim , mon oncle Thomas , P , enfant du Carnaval, y otras del mismo gé- mero. Añade que ha publicado varias obras anónimas contra la religion , entre otras ,yel Citador que fué recogido por la policía imperial.” Por tanto, sin que la causa de la im- piedad mejore , debo y quiero desdecirme de las inculpaciones que bajo un supuesto falso, hago al primero acerca de la defor- midad que presentaria un magistrado, apos- tol de la impiedad y corruptor de las cos- tumbres. Hago espontánea y gustosamente la confesion de mi ignorancia , invencible hasta ahora en este punto, deseando satis- facer y reparar con ella la ofensa que hice á Lebrun cónsul, confundiéndole con el Le- brun autor del Cicador. Con este fin inserto esta advertencia en los ejemplares del to- mo 1.2 que aun quedan en mi poder, y en todos los del 2,2 =U. F. F. . ” el , a e pa A .) ly Pd ES e 5 " “por de E ye pi yuo.ob pra y Le ar ¿e WD 2 ' un Ny loci id eb e e DO ridad AN A $ “L 0í 1p US Fo E TAS ¿e Sa ASA TENSA A A ¿Y Abe A A SS : od y3 Aya 3 qe on Tuphos A LRISn ASOd,e | ML, uo rn in por” En ¡eb 2107) a EE A añicos * 150 14115 Xx Ar A : db Hirdry: ? A dla e a FIS FA eS : putos EN DEIA TS 4 MAYO 1 o 9.9 E AS eos pan $ pia TE rs A scioghis! y Mid e LSD. A! Ly a pen je e A o YE "> > ¡A 8 e A ha? A Só Witrio docs, oc E pera ¿0 y Wien 1 rán ba e A. Ticos «NY A * bis Qu DLE Tos - e Sl iroiA E OS at o A A ie aná A da ose Edo EA “e o E sus AA Ly PO a e ppm. a Ta e O. Ae: us AN! 5 OS ASUS ME ngiar sd La e e Y A 500 +? ES ES e tb ez in 57 a E k ed * A AS ib o! dee => Ad me 2 de res de > S Pág. Lín. 45 38 158 159 162 192 232 242 243 317 325 356 378 399 453 463 476 506 514 528 533 537 539 3 20 25 ERRATAS. Dice. inmutaron lo que dice el yuyo temgorales y siguient. muevemos cuando los mas sospe- chosos como que Dios Cuaqueros los paganos no mudó á aquellos po- bres silabas iudios sospecho aflo inflamado Epitecto indonamable ha menester biograficos doctrira hicieso Léase. inmutarán lo que no dice el yugo temporales y siguientes, tom. 1,2 movemos - cuanto los mas, sos- pechosos que como Dios Quakeros los paganos, no mudó á aquellos, pobres sibilas Judíos sospechó año inflamados Epicteto indomable han menester bibliograficos doctrina hiciese £ > a E Ps 4 > E ”o