El Citador ante el tribunal de la razón o sea Examen crítico del catecismo de la impiedad. Tomo segundo
Full text
7
mor
A,
%
AQ
EL
CITADOR
ANTE
EL
TRIBUNAL
DE
LA
RAZON,
OsEx"
EXAMEN
CRITICO
Duc
O
PO
DRANAEDAD;
;
|
|
POR
TOMO
SEGUNDO,
CON
LICENCIA
EN
CADIZ!
PC
VII
II
RIMA
0
0
IAN
Imprenta
de
Roquero,
calle
de
la
Torre,
n.?
20:
año
de
1824.
BAMABAJURA
DA
RAMA
AAA
AAA.
M0,
Quecumque
ignorant
blas-
phemant,
quecumque
autem
naturaliter,
tamquam
muta
animalia
,
norunt
in
his
cor-
rumpuntur.
Jude.
10.
Blasfeman
de
todas
las
cosas
que
no
saben:
y
se
pervierten
como
bestias
irracionales
en
a-
quellas
cosas
que
saben
natural-
mente.
Epist.
de
S.
Judas
y.
10,
PODOUUUOS
OOO
AUS
EL
CITADOR
ANTE
EL
TRIBUNAL
DE
LA
RAZON
-
CONTINUA
EL
CAPILULO
IV.
4.
abia
en
Nazareth
un
pobre
car-
Pintero
llamado
Josef,
que
era
cierta=
mente
de
la
familia
de
David;
y
á
este
fué
á
quien
Dios
eligió
para
ser
su
padre.
¡
Ah!
¡y
si
nosotros
pudie-
semos
habernos
elegido
los
nuestros,
seriamos
todos
,
á
lo
menos
empera=
dores
!.....
(C.
p.
101.)
Conviene
nuestro
escrúpuloso
crítico
en
que
Josef,
padre
existimado
,
legal
Ó
putativo,
de
Jesus
era
ciertamente
de
la
familia
de
David
;
solo
encuen=
tra
estraño
que
fuese
pobre
y
carpinte=
ro,
siendo
de
aquella
raza
distinguida,
y
que
Dios
le
eligiese
síendo
pobre
y
carpintero
para
ser
su
padre....
se
en=
tiende
carnal
como
cualquiera
otro.
De-
cimos
á
lo
primero,
que
despues
de
rez
voluciones
y
trastornos
tales
como
los
que
(10)
falsedad
é
inconsecuencia.
de
sus
narra=
ciones
,
por
parte
de.
los
judíos
testigos
de
la
procedencia
y
relaciones
todas
de
esus
y
Maria!
Hai
mas.
En
tiempo
de
los
mismos
apóstoles
los
hereges
Cerinto
y
Carpocras,
una
parte
de
los
ebionitas
sostenian
que
Jesus
era
hijo
de
Josef
y
mo
concebido
por
milagro
;
la
Judea
era
el
teatro.
de
esta:
disputa
;
Cerinto
segun
los
antiguos
conferenció
en
ella
con
los
apóstoles
(a);
los
ebionitas
eran.
judíos
convertidos
que
querian
guardar
las
ce-
remonias
de
la
lei;
y
una
parte
de
ellos
admitia
la
virginidad
de
Maria
(b)+
Ni
unos
ni
otros
estaban
ganados
por
los
apóstoles
,
pues
que
no
admitieron
su
doc-
trina.
¿
A
qué
venia
esta
disputa,
si
hu-
biese
habido
sospechas
sobre
la
castidad
de
Maria
y
el
nacimiento
de
Jesus
?
Los
apóstoles
,
que
han,
referido
circunstan-
ciadamente
todos
los
alegatos
de
los
ene-
migos
de
Jesus,
no
hacen
mencion
algu-
na
de
nada
de
cuanto
dice
,
ni
de
lo
que
quiere
se
entienda
,
aunque
lo
calla,
el
Citador
(*).
UM
1?
»
e
<
(a)
Eusebio
lib.
3..c.
28.
S.
Epipñ.
H:eresi
28.
(b)
Origenes
contra
Celso
dibi
2.
p.
385».
Buseb:
lib.
3.
0.27.
Teodoret.
Heeret»
Fab.
lib.
2.0.
1.
o
(%)
Sobre
la.
historia
caluraniosa
DESAÓPUODÓN
A
ke
11)
La
opinion
general
y
constante
de
virginidad
de
Maria
estaba
tan
bien
establecida
en
el
primer
siglo,
que
Simon:
mago
que
queria
pasar
por
Mesias
pu-
blicó
que
habia
nacido
de
una
virgen
$0.
del
soldado
Panther,
Véase
Berg.
t.
8.
p.
391.
t.
9.
p.
54.
Diccion.
ant-fi-
dos.
t.
1.
artic.
Jesus
Fils
de
Pande=-
ra.
Esta
fábula
calumniosa
Y
sacrís
lega,
tomada
por
el
autor
de
la
His-
toria
crítica
de
Jesu-C.
cap.
1.2
y
por
el
de
las
Cartas
á
Sophia,
carta
a,
de
la
obgecion
de
Celso
contestada
y
de-
secha
por
Origenes
lib.
1.n.
28.
Y
32;
se
vé
repetida
en
la
supuesta
carta
de
Talleirand
á
Pio
VII
(p.
36),
y
en
dos
demas
folletillos
impíos
traducidos
al
español
en
estos
últimos
años.
El
sé-
bio
autor
del
Diccionario
anti-
Alosóf-
eo
(traducido
en
1793
),
en
el
lagar
citado,
se
estiende
haciendo
ver
las
inepcias,
absurdos
Y
ridículas
impos-
turas
en
que
abunda
el
miserable.
liz
brejo
titulado
Todelot
Jesu,
en
que
se
contiene
esta
calumnia
grosera.
y
esa
candalosa,
inventada
en
los
siglos
posa
teriores
,
y
sostenida
solamente
por
los
modernos
judíos.
Su
lectura
basta
paz
ra
escitar
la
risa
y
menosprecio
de
to.
do
hombre
sensato.
DR
:
(12)
Marcion
contemporáneo
«de
Celso
y
que,
segun
Tertuliano
,
habia
bebido.
todo
el
yeneno
de
los
judíos,
sostenia
como
o=
tros
muchos
hereges
que
era
indigno
del
bijo
de
Dios
nacer
de
una
muger,.
par=
ticipar
de
las
flaquezas
humanas
éec.-¿
con
cuanta
mas
razon
no
hubiera
alegado
las
sospechas
que
Lebrun.
pretende:
inspirar
contra
la
virtud
de
su
madre?
¿
Qué
ar=
gumento
mas
fuerte
en
favor
de
su:
opis
nion?.
No
se
halla'
el
menor
vestigio
de
élla
antes
de
los
.escritos
de
Celso
que es«
eribió
en
el
segundo
siglo;
luego
él-es
el
autor
único
de
estas,
calumnias
,
0
se
las
sugirió
“algun
judía)
que
no
temia
ser
con=-
fundido
por
la.
pública
notoriedad.
+
Terminemos
diciendo
con
Origenes
que,
creyendo
un
Dios
y
una
providens
cia
,
nadie
se
persuadirá
jamás
que
Dios
escogiese
un
hombre
sobre
quien
recave=
sen
tales
sospechas,
para.
hacerlo
:Jegisla=
dor
del
género
humano
y
fundador
de
la
religion
mas
santa.
Todas
las
pruebas
alegadas
en
favor
dé
la
mision
divina
de
Jesus
lo
anuncian.
como
tal;
luego
sola
esta
razon,
aun
cuando
no
hubiese
otras
innumerables
,
ponen
á
cubierto
su
ho=-
nor-y
el
de
su'
madre,
contra
todas
las
calumnias
blasfemas
de
los
incrédulos.
-
Es
falso
pues,
que
Josef
se
casó
con
Maria
en
segundas
nupcias
de
esta.
La
AIN
UA
NS.
f
MO
1)
mas
probable
,
por
Jo
que
hace
al
Santo
atriarca.,
y:
lo
universalmente
creido
en
la
iglesia,
es
que
tambien
se
conser»
vó
en:
perpétua
castidad
3
y
quien
quisic»
re
ver
estensamente
tratada
la
materia,
puede
consultar
la
erudita
disertacion
de
Mr.
1
Ab,
de
Vence
tom.
13
de
su
Biblia
traducida
al
frances
p.
170.
>
¿Quién
estrañará'
que
un
blasfemo
que:
ha
tratado
al
mismo
Dios
de
borra»
cho
,
impuro
éc.,
despues
de
haber
pues-
to
sus
labios
sacrílegos
en
el
honor
de
Jesus
y
en
la
pureza
de
su
madre
,
Quie-
Ta
divertir
ahora
á
sus
lectores
con
sus
sales
obscenas,
á
espensas
de
su
castísimo
esposo
el
Sr.
S.
José?
'Omitamos
la
co-
pia
de
este
cuadro
horroroso,
en
el
que
nada
aparece
racional.
Reflexione
el
que
ame
la
verdad
y
la
busque,
que
no
se
trata
de
personas
comunes.
se
trata
sí
de
dos
almas
escogidas
y
agraciadas
por
108
,
que
se
hicieron
dignas,
por
su
es-
pecial
amor
y
virtudes
perfectísimas,
del
grande
ministerio
á
que
se
las
destinaba,
Solo
destruyendo
las
pruebas
de
la
Diyi.
nidad
de
Jesus
y
la
veracidad
del
Evan.
gelio,
se
nos
podia
obligar
á
satisface
las
cabilaciones
rastreras
de
una
imagina»
cion
inmunda,
que
mide
por
sus
apetitos
torpes
la
agena
virtud.
,
El
Santo
Evangelio
nos
pinta
yiyan
Ci
mente
las
inquietudes
de
Josef
al
notar
el
embarazo
de
su
esposa
3
nos
dice
que
era
justo,
y
que
el
angel
del
Señor
le
confortó
,
le
reveló
el
misterio
y
le
res-
tituyó
la
tranquilidad.
¡Con
qué
cara
pues
se
atreve
á
mentirel
Citador,
dicien-
do
no
le
hizo
impresion
alguna
dolorosa
(que
esto
querrá
decir
aquello
del
mal
humor)
,
y
que
el
angel
no
se
le
apa-
reció
para
prevenirlo
!
Josef
tenia
toda
la
virtud
necesaria,
toda
la
asistencia
del
cielo,
toda
la
instruccion
en
las
san-
tas
escrituras
que
podian
robustecer
su
fé.
No
creyó
á
Maria
sobre
su
pala-
bra;
porque
esta
señora
ninguna
le
ha-
bló
acerca
de
tal
acaecimiento
,
segura
y
convencida
de
que
corria
por
cuenta
de
Dios
el
aclararlo,
como
lo
hizo.
Pero
veamos
si
el
angel
Gabriel
se
apareció
y
le
previno.
S.
Mateo
dice
que
Josef
su
esposo
,
pensando
en
lo
ocurrido
y
no
pudiendo
penetrar
el
misterio,
no
queriendo
por
otra
parte
infamar
á
su
esposa
,
porque
era
justo,
y
tratando
de
dejarla
secretamente
,
lo
que
no
hu-=
biera
podido
hacer
siendo
justo,
si
la
hubiese
tenido
por
adultera
é
infiel,
pues
la
lei
le
obligaba
á
delatarla,
se
le
apa-
rece
el
angel
y
le
dice:
“Josef,
hijo
de
»»David,
no
temas
recibir
ó
conservar
tu
7)
Muger
,
porque
lo
que
en
ella
adviertes
-
hechos
Cad.
>
»w8s
obra
del
Espíritu
Santo.
Parirá
un
»hijo,
á
quien
lamarás
Jesus,
porque
nél
salvará
á
su
pueblo
de
sus
pecados.
»
Todo
esto
se
ha
hecho
para
que
se
cum-
>»pla
lo
que
dijo
el
Señor
por
el
profeta
»que
dice:
he
aquí
que
una
virgen
con-
»cebirá
y
parirá
un
hijo
(adviértase
que
a»+dice
espresamente
que
la
vírgen
parirá)
»yY
llamarán
«su
nombre
Manuel,
que
»quiere
decir
Dios
con
nosotros.
Leván-
»tose
Josef
Ke.
(a).”
¿Le
previno
el
angel?
¿Le
anunció?
Creyó
Josef
á
Maria
sobre
su
labs
¡
Y
cristianos,
que
pueden
leer
y
consultar
la
Biblia,
han
creido
con
tanta
ligereza
á
un
im-
Postor
que
con
tanta
osadia
desmiente
los
auténticos
y
la
creencia
de
los
Si=
glos,
y
cíta
siempre
en
falso
y
lo
con-
trario
de
lo
que
se
lee
en
el
sagrado
testo
!
:
Son
invencibles
las
pruebas
que
he=
mos
alegado;
pero
aun
hai
otras
mas
fuer-=
tes.
Como
Orígenes
creemos
la
virginidad
de
Maria,
y
la
concepcion
milagrosa
de
esus
por
los
mismos
motivos
que
su
di-
Vinidad.
Las
profecías
que
anunciaban
Uno
y
otro,
el
candor
y
sinceridad
de
los
apóstoles
»
las
virtudes
de
Jesus,
sus
milagros
,
la
santidad
de
su
doctrina,
log
E
x
í
_
_
_
_>_>>c—.
(2)
Mat.
1,
9
20,
y
sig.
(16)
efectos
que
ella
ha
obrado
en
el
mundo,
la
perpetuidad
de-su.
iglesia,
el
plan
su=
*
blime
de
la
Providencia
que
nos
ha
ma-
nifestado
,
la
ceguedad
que
ha
cubierto.
en
todos
tiempos
á
los
enemigos
de
la
religion
:
he
aquí
lo
que
Mas
nos
persua-
de.
Jesu-C.
lo
anunció,
y
su
profecía
se
ha
cumplido
y
cumple
á
nuestra
vista,
“Yo
he
venido
al
mundo,
dice
,
á
ejer-
¿cer
un
juicio
,
tal
que
los
que
no
ven
,,vean
,
y
lo
que
creen
ver
quedarán
»
ciegos
(a).”
Su
ceguedad
es
voluntaria,
reflejada
,
obstinada:
aborrecen
la
ver=
dad:
he
aquí
su
mayor
desgracia
y
su
mas
terrible
castigo.
¡Ay
de
vosotros!
Sea
de
esto
lo.que
fuere,
sigue
Lebrun
,
los
primeros
cristianos
reco.
nocieron
á
Josef
por
padre
de
Jesus.
(C.
p.
104).
Si
se
entiende
padre
existimado
ó
putativo
,
legal,
adoptivo,
es
verdad;
peto
en
este
caso
¿qué
intenta
este
char-
latan
?
¿no
vé
que
esta
prueba
contra-
dice
sus
anteriores
imposturas
?
Quiere
pues
se
entienda,
como
lo
hace
ver
el
contesto
,
que
fué
padre
carnal
de
Jesus,
apesar
de
que
esto
no
puede
conciliarse
con
las
blasfemias
anteriores
contra
el
honor
de
su
Madre.
Pero
aun
esto
he-
—
(a)
1%
Joan.
C.
9.
0.
39.
Veas.
el
Berg.
Trait.
dogm,
t..7,
P.
422:
Ys
E
(17)
;
mos
demostrado
que
es
falsísimo.
Todo
el
cristianismo
estriba
en
la
creencia
con=
traria.
Sí
los
primeros
cristianos
hubie-
ran
tenido
á
Jesu-C.
por
un
puro
hom:
bre,
hijo
de
Josef,
¿por
qué
los
judíos)
los
filósofos
y
hereges
atacaban
su
divi-
nidad
?
porque
los
evangelistas
y
demas
apóstoles
la
sostubieron
con
su
pluma
y
la
atestiguaron,
como
millones
de
marti-
res,
con
su
sangre
?
¡Con
qué
los
cris-
.tianos
no
creian
que
Jesu-C.
fuese
Dios!
¿
Dónde
estan
las
pruebas
?
Zusebio
S.
Epifanio,
dice
el
Citador,
se
es-
tienden
con
grande
complacencia
so=
bre
el
resto
de
su
parentela.
Lo
misa
Mo
que
los
evangelistas,
y
en
el
mismo
Sentido
;
pero
no
en
el
concepto
falsísi-
mo
que
les
atribuye
Lebrun;
y
vamos
á
hacerlo
ver,
:
/
,
:
En
primer
lugar
ya
advertirán
nues-
tros
lectores
que,
en
materia
de
tanta
im-
¿Portancia,
el
que
se
llama
Citador
debió,
Para
conyencer
el
entendimiento
y
con=
fundirnos,
citar
exacta
y
puntualmente
el
libro
y
pasage
de
las
voluminosas
obras
de
Eusebio
y
S,
Epifanio,
en
que,
se-
gun
él,
desmintieron
la
doctrina
y
creen-
cia
constante
y
universal
de
la
iglesia,
Que
se
encuentra
espresa
en
los
escritos
de
todos
los
demas
padres
y
doctores,
y
£n
los
concilios
tenidos
espresamente
con
a
eo
o
o
ed
(18)
tra
los
enemigos
de
la
divinidad
de
Je=
sus
,
como
Ario,
Nestorio
S«c.
Mas
na-
da
de
eso;
se
cita
en
vago
Obras
que
pi-
den
años
para
ser
leidas
,con
el
fin
de
que
aburrida
la
paciencia
del
que
pre-
-
tenda
examinar
,
crea
sin
tomarse
este
trabajo.
Eusebio
y
S.
Epifanio
creyeron
y
enseñaron
lo
que
creyó
y
enseñó
siempre
la
iglesia;
y
solo
hablaron
de
la
paren-
tela
de
Jesus
,
siguiendo
á
los
evange-
litas,
para
probar
su
descendencia
de
David,
en
Maria
por
la
sangre,
y
en
Josef
por
la
adopcion
ó
paternidad
exis-
timada
y
legal.
En
lo
demas
y
en
esto
mismo
,
siempre
conocieron
y
defendie-
ron
su
divinidad
,
como
vamos
á
nos-
trarlo
por
sus
escritos.
Eusebio
,
en
su
demostracion
evan=
gelica,
prueba
prolijamente
la
vocacion
de
las
naciones
al
conocimiento
del
ver-
dadero
Dios,
y
las
señales
de
la
venida
del
Mesias.
Hace
ver
cuan
superior
es
á
Moises
Jesu-C.
(a),
y
se
detiene
en
pro-
bar
su
divinidad
contra
los
que
no
creian
en
las
Santas
Escrituras.
La
demuestra
por
la
pureza
de
su
moral,
sus
milagros
Sc.
:
hace
ver
que
no
se
pueden
atribuir
estos
á
la
mágia,
como
los
atribuian,
sia
;
(a)
Lib.
11%:
hn
2»
P»
91
M3
Y
A:
Ss
¡
hegarlos;
los
judíos
y
paganos.
En
el
liz
bro
4.2
trata
teológicamente
de
la
natu=
raleza
del
Verbo
encarnado
,
haciendo
ver
que
es
anterior
á
todas
las
criaturas,
hijo
único
de
Dios
Ec.
Esplica
nuestra
Creencia
en
cuanto
á
su
Encarnacion
,
y
le
aplica
las
profecías.
¿Es
esto,
Sr.
Le-
brun
,
tener
á
Jesu-C.
por
un
puro
hom=-
bre
hijo
de
Josef?
camos
si
cita
con
igual
exactitud
4
S.
Epifanio.
Disputando
con
el
obispo
Vital,
discípulo
y
defensor
de
Paulino
y
Apolinar,
que
no
querian
admitir
en
Je.
su-C.
,
aunque
le
reconocian
Dios
y
homa
bre,
entendimiento
humano,
fundados
en
ee
hacer
en
él
las
funciones
de
esta
potencia
del
alma,
di-
preguntó;
(es-
BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
SEVILLA
>»
Saban,
decia
que
Jesu-C.
no
era
hom=-
a»bre
perfecto?
Al
punto
respondió:
Con=
»
esamos
qne
Jesu-C.
unió
á
sí
el
hom-
a»bre
perfecto.
Los
circunstantes
se
ale.
»8graron
;
pero
yo
que
conocia
sus
pro=
»Posiciones
artificiosas
le
estreché
á
que
|
>dijese,
si
Jesu-C.
habia
tomado
una
cara
»m0
natural.
Dijo
que
sí.
Le
pregunté
»iDe
la
virgen
María,
sin
Participa-
|
cion
de
hombre
,
por
la
operacion
del
|
»Espiritu-santo?
Tambien
convino
en
—
ARA
(26
)
raleza
escelentísima
de
Dios,
¿quiés
lo
podrá
esplicar?
No
sé,
no
puedo,
no
alcanzo
á
distinguir
entre
aquella
generacion
y
esta
procesion
(a).
Esto
mismo
dicen
todos
los
padres
y
doctores.
He
aquí,
Sr.
Citador
,
lo
que
creen:
los
cristianos
y
lo
que
la
iglesia
enseña
á
sus
hijos,
que
saben
bien
no
pueden
ver
y
conocer
á
Dios
en
la
tierra
sino,
como
decia
S.
Pablo,
en
enigma
y
como
por
un
espejo.
¿Por
ventura
los.
mas
su-
blimes
y
agudos
filósofos
no
confesaron
su
insuficiencia,
al
hablar
de
la
impene-
trable
grandeza
y
perfeccion
del
Ser
di-
vino?
¿Se
parece
en
algo
la
doctrina
de
nuestros
misterios
santísimos
á
las
obsce-
nidades
que
la
idolatría
reverenciaba
en
el
adultero
Júpiter?
¿A
qué
pues
la
com-
paracion
sacrílega
del
Espíritu-santo
con
Jas
fábulas
asquerosas
de
esta
mentida
dei-
-
dad?
Cuando
faltan
razones
que
oponer
á
la
Religion,
solo
se
puede
echar
mano
de
blasfemias
é
ímposturas
;
Únicas
armas
que
sabe
manejar
la
desesperada
impo-
tencia
de
sus
enemigos.
Jesus
nació
como
los
demas
hon-
bres,
y
mucho
mas
miserablemente
que
la
mayor
parte
de
ellos,
porque
lloró
(a)
S.
Aug.
lib.
2.2
contra
Maxi-
.
minum.
C.
14»
a
(27)
|
Por
la
primera
vez
en
un
establo
»
en.
medio
de
un
burro
y
de
un
bueí.
4
grande
decadencia
habia
venido
la
fa-
milia
de
David
,
el
protegido
de
Dios,
Pues
la
morenita
no
tenía
mas
propio.
_
SuYyo
que
los
dolores
de
la
maternidad.
¡Qué
marido
tan
Pobre
es
el
Espíritu-
santo!
(C.
p.
106).
se
á
ella.
¡Qué
filosofía
tan
propia
de
¿Por
ventura.
tomar
la
na-
turaleza
humana,
y
cubrirse
de
sus
mise-
rias
para
remediarlas,
encontrará
mucha
diferencia
entre
el
trono
y
el
establo?
»
Que
el
infeliz
que
no
tiene
mas
abrigo
que
el
calor
Maternal
?
¡Cuan
distintas
fueron
las
ideas
de
95
antiguos
sabios
acerca
de
la
Pobreza!
“La
naturaleza
»
dice
Ciceron
,
está
tan
sléjos
de
inclinarnos
á
las
riquezas,
que
es
necesario
que
la
Opinion
que
produ-
»cen
los
ejemplos
nos
separe
de
la
ver.
»dadera
inclinacion
natural,
para
amar-
(28)
alas
(a).
¿Podía
Dios,
dice
Séneca,
has
s,cer.ver
mas
claramente
el
poco
caso
que
»»se
debe
hacer
de
las
riquezas,
que
,
con=
¿¿cediéndolas
á
los
nras
perversos
y
ne-
»gándolas
á
los
mas
homibres
de
bien?”
(b).
Sócrates,
disputando
contra
Anti-
phon
,
dice:
“Yo
sé
que
la”
esencia
di-
»»Vina
consiste
en
no
tener
necesidad
de
amada;
y
que
el
que
certena
y
aminora
sel
número
de
sus
necesidades
se
apro-
»xima
mas
á
la
divinidad
(e).
Plinio
ala-
¿ba
la
fragalidad
de
los
antiguos
roma--
nos
(d)..
Salustio
dice
que
“luego
que
sslas
riquezas
vinieron
á
mirarse
como
suma
cosa
lontosa
se
tuvo
por
vergol-
yyzosa
la
pobreza
y
se
apagó
el
ardor
por
asta
virend
y
y
la
inocencia
de
costumbres
pasó
por
una
censura
maligna
de
los,
Usos
agenos
fé).
Caton
el
antiguo
se
lamentaba
ya,
y
añnuticiaba
los
desórde-
nes
que
esta
midatiza
iba
d
imrodacir
en
la
república
(£).
Los
poetás
mismos
con-
fiesan
donto'
¡Horacio
(g)
que
los
héroes
se
formaron
en
la
escuela
de
la
pobreza;
que
es
un
dbu
de
los
dioses,
tuyo
pre-
—káÁ
(a)
Cicero
de
legib.
lib.
1.
(b)
Senec.
de
Provide.
cs
g.
(0)
Ximo
fants
me-
morubits
Soorét.
lib.
112
(4;
Plin.
lib.
18
0.03.
(e)
Sállust.
de
bello.
Jugur.
(£)
fo
Livio..lib.
34.
(8)
Od.
12.
11h.
1,2
a
)
>
elo
no
conócen
e
hambre:
“¡0
dichosa
»»Pobreza,
esclama
otro,
las
rene
he
a»Ven
tranquilas
al
abrigo
de
tu
saluda
e
»»Obscuridad
;
el
pudor
es
tu
compañero
>»inseparable
;
tu
sabes
del
mismo
modo
»»Poner
freno
á
las
pasiones
y
despreciar
»€el
imperio
de
la
fortuna
(a).
Querer
Lebrun
que
los
sentimientos
de
su
corazon
depravado,
sirvan
de
regla
á
los
demas
hombres,
pretender
que
por-
que
él
hubiera
nacido
de
buena
gana
hijo,
aunque
fuese
espurio
,
de
un
em-
perador
,
todos
los
hombres,
y
aun
Dios,
hayan
de
pensar
lo
MiSIO,
es
mas
que
re-
finada
locura.
Hemos
visto
que
los
sábios
de
la
antigiiedad
tonian
mui
distint1
idea
de
la
pobreza
;
acabemos
de
confundir
con
los
hechos
la
sórdida
avaricia
de
es-
tos
filósofos
modernos
,
Cuya
ciencia
y
e-
logios
siempre
estan
en
pública
subasta.
-
——Milciades
vencedor
de
los
persas,
el
justo
Aristides
»
Epaminondas
que
te-
nia
en
sus
manos
el
destino
de
Tebas
y
de
la
Grecia
toda,
fueron
tan
pobres
co-
e
Ñ
A
O
De
(a)
O
hona
paupertas,
ó
nondum
(.
cognita
divum
Munera
,
virtutum
custos,
Ec,
amica
pudori,
Luxurio
fran...
Marcel!
Paling.
Zodiac,
lib,
(30)
mo
ilustres.
Valerio
Publicola
no
dejé
con
que
lo
enterrasen.
Regulo,
en
oca-
sion
que
mandaba
el
ejército
romano
en
Africa,
escribió
al
Senado
pidiendo
re-
gresar
á
su
patria
,
porque
habiendo
muer-
to
el
arrendador
de
sus
tierras
que
tenian
por
junto
siete
aranzadas
,
un
criado
ha-
bia
robado
los
instrumentos
de
labor,
y
no
tenian
de
que
"subsistir
su
muger
ni
sus
hijos
(a).
Scipion
mandando
en
Es-
paña
,
recibió
el
dote
para
su
hija
del
Senado
;
porque
no
tenia
con
que
casar=
la
(a).
Curio
y
Fabricio
que
desprecia-
ron
el
oro
de
los
samnitas
y
las
ofertas
de
Pirro
,
aquellos
cónsules
,
aquellos
dic-
tadores
que
dejaban
el
arado
para
man-
dar
los
ejércitos,
y
le
volvian
á
tomar
despues
del
triunfo
,
Dejoces
á
quien
los
Medos
elevaron
desde
la
cabaña
al
tro-
no
,
los
héroes
y
filósofos,
tantos
sábiog
en
fin,
cuyas
máximas
quiere
Lebrun
sean
mas
perfectas
que
las
del
Evangelio,
no
creian
envilecerse
ni
abatirse
en
la
pobreza.
¿Qué
juzgarian
de
un
filósofo,
y
de
un
filósofo
republicano
del
siglo
XIX
,
que
la
mira
como
el
último
opro-
bio
,
que
quiere
nacer
hijo
de
emperado-
res
,
y
,
con
el
título
de
cónsul,
recibe
(a)
Tito
Liv.
lib
18.
(b)
Valer.
Max,
lib.
4.
C.
4
Ti
A
A
A
A
ACA
AA
A
ia
laa
ii
A
PTE,
Va
A
AAA
AA
O
TRA
Cl
cit
31)
:
las
tadenas
de
E
tirano
para
imponer-
las
á
su
patria,
y
ayudarle
á
robar
la
Europa
?
¿
Y
qué
diremos
los
cristianos
de
un
filósoto
jactancioso
,
de
un
estúpido
pla-
giario
que
encuentra
una
prueba
contra
la
divinidad
de
Jesus
en
su
voluntaria
umillacion
y
pobreza?
Pensadlo
bien,
discípulos
de
Lebrun,
contraponed
esta
soberbia
,
miserables
abatidos
por
la
for-
tuna
,
á
las
lecciones
de
un
Dios-hombre
que
os
dice
ha
venido
á
evangelizar,
en-
señar
á
los
pobres,
siendo
uno
de
ellos;
que
ha
querido
consolar
á
los
infelices,
que
forman
la
mayor
parte
del
género
humano
,
humillandóse
á
sí
mismo
para
divinizar
la
adversidad
y
pobreza.
¿Cree-
riais
en
una
religion,
cuyo
autor
abriese
los
cielos
solo
á
los
poderosos
del
mun-
do
,
é
hiciese
caer
el
peso
de
sus
precep-
TOS
y
amenazas
sobre
los
pobres?
MaS
no
;
la
sabiduría
de
Dios
que
viene
á
condenar
la
soberbia
mo
podia
Autorizar
sus
delirios.
Escoge
madre
po-
re
,
nace
como
pobre
,
llora
como
des.
Valido
,
vive
como
pobre,
escoge
discí.
Pulos
pobres
,
quiere
que
sus
hijos
todos
lo
sean
en
el
espíritu
por
el
despego
de
los
bienes
de
la
tierra
,
y
guarda
el
rigor
de
sus
leyes
y
amenazas
para
esos
sober=
103
que
tiranizan
la
humanidad
,
Creyén-
32
)
dola.un
vil
rebaño,
destinado
á
saciar
sus
brurales
placeres
y
su
insensato
orgullo:
Acaba
este
jnfameembustero
,
dicien-
do
que
la
madre
del
Salvador
no
tenta
amas
propio
suyo
que
los
dolores
de
la
maternidad
;
y
añade
otra
blasfemia
con-
ara
el
Espíritu
Santo,
Maria,
yírgea,
siem-
pre
virgen,
dió
á
luz
sin
dolor
alguno;
y
la
gracia
que
obró
tantas
maravillas
la
conservó
los
derechos
todus
de
una
¡noz
cencia
que
habiaperdido
va.
No
obstante,
el
nacimiento
de
Dios
hijo
valia
la
pena
de
que
Dios
padre
se
hubiese
dignado
de
manifes;
tarlo
por
algun
milagritos
cuando
has
cia
tantos
que
no
eran
necesarigs.
Si-
gue
haciendo
una
comparacion
entre
la
muerte
y
el
nacimiento
del
Salvador,
y
dice
que
en
este
nada
de
lo
que
existe
manifiesta
el
universal
júbilo
de
que
todos
los
seres
debian
estar
penetra-
dos
(C.
p.
196.)
.
;
La
enumeracion
de
todos
los
súbdi»
tos
del
imperio
romauo
orjenada
por
Au-
gusto,
y
que
tuvo
por
fa
de
la
Provi-
dencia
el
cumplimiento
de
las
profecías,
que
señalaban
en
Belen
el
lugar
del
na-
cimiento
del
Mesias,
y
dar
este
testimonio
claro
y
relevante
de
su
descendencia
de
David
;
el
embarazo
de
Isabel
en
una
edad
ayanzada
»
la
mudez
de
su
esposQ
:
47...
8
y
la
soltura
de
sus
lábios-en
el
nacimién»
to
del
Bautista,
anunciado
todo.
de
ántes
mano
por
los
angeles,
como
tambien
las
ideas
y
esperanzas
que:
reanimó
este
:su=
£eso
.en-
las
montañas
de
Judea
(a);
los
espíritus
celestiales
Co
mas
sublime
y
que:
Dios
se
dig.
26
manifestar
la
venida
desu
hijo
(£)2
aban
ciertamente
para
abrir
los
ojog
Y
despertar
de
su
letargo
á
la
sinagoga,
o,
na)
«Luc
1.65,
(5)
Luc.
2
v.
14,
(0)
£uc.
a,
(2)
ibid.
(e)
Math.
0.
2,
Y)
Math.
e,
2.
De
3
(34)
:
dla
que
unicamente
por
entonces
debia
manifestarse
esta
verdad
,
para
que
fuese
inescusable.
Si
en
la
muerte
de
Jesus
la
naturaleza
tomó
una
parte
mas
activa,
si
los
milagros
fueron
mas
ruidosos,
mas
universalmente
visibles
fué,
porque
no
solo
el
pueblo
judío
sino
las
naciones
to-
das
,
porque
de
todas
habia
individuos
en
Jerusalen
para
celebrar
la
pascua,
tu=
viesen
conocimiento
de
que
habia
llega=
do
el
plazo
fijo
de
su
vocacion,
y
esta=
ba
cumplido
el
plan
de
la
Providencia,
para!
hacer
de
todo
el
mundo
una
fami-
lia
de
hermanos
con
un
mismo
Dios
y
bajo
una
misma
lei.
Por
tanto
los
após-
toles
que
la
anuncian
son
adornados
á
su
tiempo
del
poder
de
hacer
milagros,
ha=
ciendo
que
la
naturaleza
hablase
en
fas
vor
de
su
Criador
el
idioma
mas
elo-
cuente
que
jamas
usó
Dios
con
los
mor-
tales:
He
aquí
pues
la
diferencia
que
hubo
entre
los
milagros
de
Belen
y
del
Calvario.
Las
cosas
,
continua
el
Citador
,
sí-
guen
su
rumbo
ordinario,
y
con
todo
tres
magos
ó
tres
Reyes,
lo
que
no
es
una
misma
C00S%d.....
á
quienes
nadie
les
advierte
cosa
alguna.
ni
oyen
sí-
quiera
un
cohete,
adivinan
sin
saber
como
que
ha
nacido
el
hijo
de
Dios,
parten
no
se
sabe
de
donde....
(C+p.
107)
)
El
brsi
Dado
dice
de
reyes
(a),
solo
dá
el
nombre
de
Magos
á
los
tres
personages
que,
guiados
por
la
estrella,
vinieron
á
adorar
al
Dios
reciennacido.
Con
este
nombre
mui
usado
en
la
Per-
sia,
y
que
despues
se
estendió
á
todos
sacerdotes,
profetas
ó
adivinos
de
aque-
llas
naciones
;
anunciar
lo
porvenir
por
la
inspeccio
Ó
de
otro
modo.
Log
Caldea,
Mesopotamia,
cia
no
eran
conocidos
bre
de
M.
iempo
de
Daniel.
S.
Maz
reyes,
los
autores
no
hablan
de
esto
de
un
modo
positivo;
pez
TO
prevaleció
por
el
nso
este
título
que
Puede
apoyarse
en
razones
que
no
es
del
Caso
examinar.
Pero
nadie
les
advierte
cosa
al.
guna...
adivinan
sin
saber
como
que
e
e
ID
e
A
|
(2)
Math.
co
2.
y.
1,9
lo
(42)
de
la
esfera
de
opiniones
respetables.
Mas
acerquémonos
á
ver
si,
aun
considerados
como
filósofos,
hai
tanto
motivo
para
iasultarlos
y
burlarse
de
su
sabiduría.
¿Pensaban
de
otro
modo
todos:
los
filó-
sofos
de
su
tiempo,
los
que
les
precedie-
ron
(a)
,ó
los
que
les
siguieron
hasta
mu-
chos
siglos
despues?
Acerquémonos:
mas
y
examinemos
las
autoridades
á
que
se
refiere
el
Citador.
-
sivom
-
S.
Agustin
,
dice
este
sin
presentar
el
pasage,
trata,
de
absurda
la
idea
de
los
antípodas.
Trata
el
santo
doctor
la
materia
en
el
cap.
y
del
libro
16
de
la
ciudad
de
Dios
y
dice;
no
hai.
razon
para
creer
los
haya.
Pero
la
principal
que
el
santo
tenia
ó
se
figuraba
para
ne-
garlos
no
eran
las
de
Lactancio
,
sino
por
no
admitir
hombres
que
no
descendiesen
(a)
Plinio
nos
dá
noticia
de
la
gra-
vísima
pugna
que
había
tanto
entre
los
literatos
como
en
el
vulgo
(lib.
2.
c.
65)
y
dice:
es
una
insensatez
creer
que
hai
hombres
cuyos
pies
están
mas
altos
que
la
cabeza
3
ó
que
allí
todas
las
cosas
están
al
reves,
de
modo
que
las
plantas
-
y
árboles
crecen
al
contrario
X«c,,
y
di-
ce:
cayeron
en
este
error
los'
filósofos
porque
pensaron
que
el
mundo
era
re-
dodo.
:;
avi
ii0ióo:
A
A
A
ds
Dita.
(43)
:
de
Adan,
pues
que
esto
se
opondria
á
la
ritura.
El
papa
Zacarias
tambien
en
su
epist.
10.
ad
Bonífacium
dada
en
748
llamó
perversa
é
inicua
la
doctri-
na
de
cierto
Virgilio,
mo
porque
afir-
maba
la
existenci
í
Porque
decia
que
habia
Lactancio
en
el
tituciones
que
titula
us»
usa
de
las
mismas
razones
y
aun
pa-
labras.
que
hemos
citado
arriba
(a).
Véas
tancio
en
lg
DP:
247,
_
Tenemos
para
admi-
Tarnos
de
que
sea
Posible
haya
gentes
del
natu=
_—————
:
e
la
citada
edicion
de
Lao
(44)
5
la
gran
diferencia
que
hai
de-esta
pro*
posicion
á
la
que
falsamente
le
atribuye
Lebrun
+
és
¿Mposible
que
el
cielo
dé
vuelta
á
la
tierra.
Y
á
la
verdad
¿qué
razon
nos
asiste
para
decir
tememos
de-=
bajo
al
cielo,
que
no
la
tengan
nuestros
antípodas?
¿Quién
dirá
que
el
cielo
es-
ta
mas
bajo
que
la
tierra?
Se
sigue
pues
que
esta
voz
bajo
es
respectiva,
y
en
es-
te
caso
$é
usa
por
lo
comun
impropia-
mente.
pot
E
La
cita
de
S.
Juan
Crisóstomo
es
falsa
en
todas
sus
partes.
El
Santo
espo-
ñe
en
sd
homilia
14
las
palabras
de
S.
Pablo.
Debitóres
sumus
non
carni
e.
y,
procurando
féámimar
la
piedad
de
los
fieles
con
las
esperanzas
de
la
iglesia
fu-
tura
,
sin
resolver
cuestiones
que
el
Es-
píritu-santo
abandonó
á
nuestra
curiosi=
dad
para
humillacion
de
esta,
solo
toma
en
boca
lós
cielos
en
un
sentido
metafó-
rico
y
con
palabras
de
la
Escritura.
(*)
(_-
-A>——
=(*)
La
Escritura
Santa
y
los
PP.
debian
acómodarse,
para
ser
entendi-
dos
,
á
las
opiñiones
y
modos
comunes
de
espresarse
en
la
astronomía,
físi-
ca
t3c.
De
otro
modo
sus
sentencias
ha-
brian
sido:
tan
discordes
,
tan
incons-
tantes
y
varias
como
las
opiniones
de
los
hombres.
4A'todas
estas
me
parece
Mas
C.
24
V»
1.2:
el
Cielo
y
la
tierra
se
inmutaron
£€3c.
los
cielos
han
de
pe-
n
de
la
homilia
dice;
si
tanta
es
la
her-
que
vemos
,
¿cuál
será
la
de
aquel
otro
mas
luminoso
£3c.?
Y
despues
con
las
Palabras
:de.S.
Mateo
*-
24:
Celorum
virtutes
conmovebuntur
y0ce
una
pintura
vivísima
de
la
venida
del
soberano
juez
»
diciendo
se.
abrirán
Ñ
Podemos
aplicar,
y
viene
|
[on
5
y
en
prueba
de
ello
UÉ.
4
nta
un
tal
Kauffman
>
Publicando
una
»Tefutacion
del
sistema
de
Newton,
ó
el
»
Edificio
del
mundo
en
el
siglo
x1x.
Fué
»Menester
valor
para
atacar
á
Descar.
vies
y
á
Leibnitz
en
tiempo
que
la
rancia
era
cartesiana,
y
cuando
lag
wideas
de
Leíbnitz
reinaban
en
tod
mía
Alemania
y
el
Vorte:
ahora
Mr.
»llaufman
solo
quiere
-
destronar
á
»Vewton”.
Con
efecto
cuanto
se
dice
Y
AA
AE
ETA
A
AS
SA
(46)
las
puertas
del
Cielo
«c.
(a)
;
lo
cual
sow
lo
un
ingenio
tan
topo
ó
maligno,
como
el
del
tal
Lebrun,
podria
entender
en
un
sentido
material.
Nuestros
lectores
nos
perdonarán
,
en
favor
de
un
desengaño
que
tanto
les
importa
,
la
prolijidad
con
que
cotejamos
con
los
originales
las
ci-
tas:
y
desafiamos
á
cualquiera
á
que,
usando
de
igual
derecho
con
nuestro
es»
crito
,
nos
haga
ver
en
él
una
cita
falsa,
euando
nosotros
convencemos
de
que
no
hai
una
verdadera
en
este
menguado
li-
brejo.
En
el
dia
pues
,
Sr.
falsario,
sin
ne-
residad
de
Cielos
sólidos,
la
gloria
se
co-
uede
decirse
ahora
contra
la
tentati-
va,
al
parecer
temeraria
de
Kouffman,
se
dijo
contra
Newton,
y
sin
embar-
go
su
sistema
echó
por
tierra
los
de
sus
predecesores.
No
tienen
pues
razon
alguna
los
filósofos
modernos
para
jac-
tarse
tanto
de
sus
triunfos
sobre
los
antiguos,
cuando
cada
día
vemos
que
en
las
ciencias
y
artes
se
resucitan
y
adoptan
con
entusiasmo
mil
ideas
que
se
habian
despreciado,
solo
por
ser
an-
tiguas.
ye
(a)
Nos
hemos
servido
de
la
edicion
de
Venecia
de
1574
pág.
55
y
58
del
toM.
14.
(47)
:
loca
donde
se
SS
siempre
,
á
saber,
en
la
presencia
y
vision
de
Dios
,
Que
tiene
espacios
infinitos
y
,
sin
necesidad
de
pavimentos
sólidos,
sabrá
donde
ha
de
colocar
sus
escogidos,
sin
que
se
hun-
dan,
ni
ellos
,
ni
la
celestial
Jerusalen.
rá
afirmar
sus
cimientos
el
que
sabe
mantener
el
mundo
todo
enel
vacio,
sin
darle
otro
apoyo
mi
base
que
su
sabidu-
Tía
y
omnipotencia.
Cuando
un
filósofo
que
promete
ilustrar
á
los
hombres
,
que
quiere
desarraigar
lo
que
él
llama
preo-
Cupaciones
y
errores,
4
saber,
las
ver.
dades
mas
santas
»
MaS
necesarias
y
evi.
dentes,
falta
de
este
modo
á
la
buena
fé,
finge
y
falsifica
pasages,
miente
con
tan-
to
descaro
¿qué
se
nos
hará
MAS
SOSpe-
choso
,-
su
ignorancia
,
Su
malicia,
ó
su
desmedido
atrevimiento?
Lo
que
mas
de-
be
llamar
la
atencion
de
todo
hombre
de
bien,
es
el
menosprecio
que
hace
de
Sus
lectores,
:
Desde
los
Cielos
se
deja
caer
de
re-
Pente,
y
vuelve
al
portal
de
Belen
con
misma
oportunidad
y
gracia
que
se
remontó
á
ellos,
para
azinar
imposturas.
Uestros
magos
no
llegan
á
Betleem,
ni
se
van
derechos
al
establo.
El
Cita-
dor
omite
aquí
su
entrada
en
Jerusalen,
Sus
preguntas
acerca
del
reciennacido
rei,
Consulta
y
el
sobresalto
do
Herodes;
(48)
circunstancias
notables
que
refieren
los
evangelistas
+
Y
esto
con
el
fin
de
que
se
haga
luego
increible
la
muerte
de
los
ino-
centes.
Se
sabe
que
adoraron
á
Jesus
,
y
que
le
ofrecieron
á
nombre
de
la
Genti-
lidad
sus
dones.
¿Qué
necesidad
habia
de
que
se
nos
dijese
el
¿dioma
en
que
hablaron
,
las
palabras
que
dijeron?
Uno
de
los
caracteres
mas
visibles
de
autenticidad
y
verdad
en
la
narracion
de
los
hechos
es,
segun
los
críticos
,
la
sen-
cillez.
¿Qué
hubieran
dicho
nuestros
fi-
lósofos,
que
se
burlan
hasta
de
los
nom-
bres
que
mucho
despues
se
han
apropia-
do
á
los
magos,
si
el
evangelista
se
hu-
biese
detenido
en
pormenores
inútiles
?
Sin
duda
nos
hubieran
arguido
con
lo
minucioso
de
tales
circunstancias,
impro-
pio
en
unos
escritores
inspirados.
«No
es
la
prueba
de
que
los
magos
vinieron
y
adoraron
á
Jesus,
el
que
se
sepan
sus
nombres.
Eran
todos
los
que
cita
el
Citador
desconocidos
antes
del
si-
glo
doce;
y
ni
el
Evangelio
,
ni
la-igle-
sia,
ni
sus
padres
,
son
responsables
de
una
costumbre
que
tampoco
es
general.
Importan
poco
los
nombres
que
se
dan
las
cosas
,
cuando
stas
evidentemente
existen.
El
empeño
grosero
é
irracional
de
ultrajar
á
Jesus
,
4
María
y
¿su
esposo»
49
)
hace
4
Lebrun
A
su
pobreza,
que
Mama
miserable
como
causa
para
queylos,
Magos
presentasen
dones
preciosísimos.
On
pobres
Jesus»,
María
y
Josef,
par
ra
enseñarnos
que
la.
Principal
riqueza
es
la
virtud;
Y
que
esta
puede
adquirirse,
y.
es
mas
fácil
de
Conservar
en
la
pobreza:
magos.
Estab;
¿ya
anun
i
leal
l
nda
la
ociosidad,
y
holgazaneria,
El
filósofo,
que
quisiera
mien
te
esta
grosera
imputación.
TeRuÍ-
aora;
,
Es
incontestable
finalmente,
que
tres
Magos
eran
tres
Feyes
y
poro
que
—Tertuliano,..S,
Ambrosio»
y
S.
Cesareo
>»
queno
los
habian.
visto
,
nos
lo
Aseguran
asíno.
(Cu:
Pw109)..
E
Yun:mo
es
incontestable
ques
ni
la
Esri
>
Mi
los
padres
antiguos
hablan
4
(30)
de
un
modo
decisivo;
y
han
dejado
4.ca-
da
uno
en
libertad
para
examinar
y
dis-
putar
sobre
las
pruebas
de
su
opinion
par-
ticular.
Justamente
el
Citador
presenta
tres
mentiras
averiguadas
,
para
probar
su
falsa
suposicion.
Cita
á
Tertuliano,
S.
Ambrosio
y
S.
Cesareo.
Es
verdad
que
los
que
creen
fueron
reyes
los
magos,
citan
en
su
favor
á
Tertuliano
,
(a)
co-
mo
si
él
los
hubiese
reconocido
tales
;
pe-
ro
este
autor
despues
de
haber
citado
a-
quellas
palabras
del
sal.
71:
los
reyes
de
Arábia
y
Sabá
le
ofrecerán
dones,
añade
simplemente:
porque
el
Oriente
r
lo
comun
tiene
Magos
por
reyest
nam
et
Magos
reges
fere
habet
Oriens.
El
sermon
de
S.
Ambrosio
(b)
á
que,
sin
citar
lugar
ni
palabras
para
no
ser
cogido
en
el
embuste
,
se
refiere
el
Citador
,
que
es
el
12.2,
publicado
en
otro
tiempo
en
su
nombre
,
noes
del
santo
doctor
;
eS
de
S.
Cesario
de
Arles
que
vivia
en
el
6.2
siglo.
El
S.
Cesario
á
quien
pone
en
tercer
lugar
como
un
autor
distinto
e5
este
mismo
,
siendo
de
advertir
que
la
voZ
reyes
que
usa,
tiene
un
sentido
oscurín
(a)
Tertul.
cont.
Judoos,
et
lib.
3*
“contra
Marcion.
yd
"")
Cesarius
ser.
139.
in.
apps
ts
$
S.
dug.
intera
Cusarión.
AR
51)
fimo
en
su
e
a
y
aun
parece
añas,
dida
Posteriormente.
Nosotros
pues
Ep
decidir
esta
cuestion
decimos
,
y
apelamos'
al
testimonio
de
todas
las
iglesias
del
us
be,
que
la
festa
tan
“celebrada
por
los
cristianos
en
este
dia,
que
se
llama
en
algunas
partes
de
reyes,
;
neralmente
de
Epifania,
ni
tiene
por
0b=
manifestacion
:
1
os
4
Eo
púlidad,
la
vocacion
de
esta
4
la
fé
este
misteric
4d
quietudes
y
cuidados
de
C.
p.
110).
CIA
'
5
3
44
Cómo
habia
de
faltar
quien
avisgo
ra
á
un
tirano,
intruso
,
receloso
hasta
de
los
Propios,
sostenido
rom:
Aga
co
Por
los
romaz
D08
contra
la
constitucion,
derechos
....a
Voluntad
del
pueblo
judío,
de
la
venida
Pública
y
ruidosa
de
unos
estrangery
que
preguntaban
en
su
córte
misma
po
Otro
rej
reciennacido
1
Sr.
Lebrun
,
vd.
Que
muchas
veces
file
testigo
de
las
in?
Vietudes
de
Napoleon
,
de
sus
temores,
¿Su
ódio
á
una
familia
destronada
,
e
sn
aborrecimiento
y
persecución
4
tox
Ñ
(58)
sef
y
María
le
entregasen
?
En
el
earác-
ter
de
aquel
tirano
esta
medida,
en
su
línea
prudente,
hubiera
sido
mas
mila-
grosa.
Su
astuta
malicia
no
estuvo
ociosa,
exigió
de
los
magos
volviesen
á
darle
no-
ticias
individuales
de
este
rei
recienna-
cido
,
fingiendo
queria
él
tambien
ado-
rarle
(a):
el
Cielo
burla
su
hipócrita
crueldad,
haciendo
que
los
magos
se
re-
tiren
por
camino
distinto:
y
entónces,
en
el
esceso
de
su
desesperacion,
su
rabia;
su
cegúedad,
y
su
estupidez,
le
hacen
adoptar
el
medio
mas
general
y
violen-
to.
En
él
esto
era
lo
mas
natural
;
y
no
conocerlo
así,
es
el
segundo
milagro
de
la
brutal
obcecacion
del
autor
del
Citador.
Jesus
se
escapu
de
esta
matanza:
tercer
milagro....
(ibi.)
Sí,
y
mui
visi-
ble,
y
mui
verdadero,
y
mui
auténtico.
De
antemano
avisa
el
ángel
del
Señor
É
Josef,
para
que
escape
del
peligro
á
Je-
sus.
Zoma
al
niño
y
su
madre,
le
dice,
y
huye
á
Egipto...
(b)
pero
no
escapa
sino
para
ser
crucificado
en
el
gobier-
no
de
Pilatos.
(C.
ibi.)
¿Y
para
qué
vi-
no
,
Sr.
teólogo
escriturario?
¡No
estaba
de
antemano
anunciado
este
voluntario
sacrificio,
con
su
tiempo
y
todas
sus
cir-
cunstancias?
Si
no
hubiera
muerto
del
——_—_——
(a)
Math.
Co
2,
De
8,
(b)
Matheí.
D.
13"
59)
42
modo
que
murió,
se
hubieran
SA
las
profecías?
¿Se
habria
llenado
el
plan
de
la
Providencia
?
!
¿Pero
ya
que
quería
morir
por
28
sotros,
por
qué
no
lo
hizo
en
este
día
€
aquí
otro
milagro
de
insensatez
el
Lebrun.
Muriendo
de
dos
años
ó
ménos,
era
imposible
que
llenase
el
objeto
de
su
mision
divina.
Porque
en
tal
edad
y
tiempo
¿cómo
habia
de
enseñar
á
los
hombres
su
moral
con
la
palabra
y
el
ejemplo?
¿Cómo
les
habia
de
convencer
de
su
mision
divi
scípulos
que
Propagasen
su
doctrina
?2
¿C
hombres,
cómo
da
dejarles
tan
admi
vida,
y
en
su
pasion
y
muerte?
¿Cómo
¡
j
;
la
iglesia
2
Cuarto
milagro
:
ningun
autor
ro-
mano
habla
de
este
acontecimiento
úni-
co
en
la
historia
del
mundo
;
ni
Josefo,
historiador
judío.
comtemporáneo
del,
dice
una
palabra...
(ibi.)
Si
los
ejemplos
de
la
desvergilenza
de
Lebrun
no
fuesen
tan
frecuentes
,
en
£ste
caso
la
llamariamos
milagrosa.
Vin.
gun
autor
romano
habla
de
este
acon.
tecimiento.
He
aqui
una
mentira
mila=
£rosa
en
cualquiera
otro
que
no
estuyie-
(60)
se
tan
acreditado
de
solemne
embustero.-
a
muerte
de
los
inocentes
mandada
por
Herodes
,
con
motivo
del
nacimiento
de
Jesus,
se
halla
referida
por
Macrobio
co-
mo
un
hecho
divulgado
en
Roma
en
aquel
tiempo.
“Habiendo
sabido
Augus-
ato,
dice,
que
entre
los
niños
de
edad
¿de
dos
años
para
abajo,
que
Herodes.
ayrei
de
los
judíos
habia
hecho
matar
en:
syla
Siria,
habia
sido
tambien
muerto
su
»»propio
hijo
con
los
demas,
dijo
,
Vale
aynas
ser
marrano
de
Herodes
que
su
w»hijo
(a).
Celso
,
que
habra
leido
este
»»pasage
en
S.
Mateo,
y
que
se
vale
de
él
»»poniéndolo
en
boca
de
un
judío
,
nada
ajdice
en
contra,
ni
aun
lo
pone
en
»
duda
(b).”
Luego
era
un
hecho
cono-
cido.
S.
Justino
nacido
en
Siria
alega
to-
dos
estos
acontecimientos
al
judío
Tri-
fon;
y
este
no
le
hace
la
mas
leve
ob=
jecion
(c).
Es
indiferente
que
Flavio
Josefo
,
hable
sobre
el
particular
ó
no:
el
silencio
de
este
autor,
segun
todas
las
reglas
de
crítica,
no
destruye
el
testimo-
nio
positivo
de
aquellos.
El
mismo
Jose-
fo
refiere
mil
otros
rasgos
de
la
cruel-
(a)
Saturnal,
lib.
12
c.
4.
(b)
Origen.
cont.
Celsum.
lib.
E
n.2
58.
(c)
Dial.
cum.
Trifon.
n.
78
Y
79»
se
(61)
«dad
de
Herodes
que
apoyan
la
muerte
de
los
inocentes.
E
Quinto
milagro:
Herodes
dr
Pastantes
verdugos
para
degollar
á
ca
torce
mil
niños...
(C.
p-
112).
Poco
ha-
Ce
se
admiraba
Lebrun
no
hubiese
en-
viado
tropas
y
gendarmes
para
prender
á
un
reciennacido
;
ya
tes.
Los
soldados
en
>
el
tiempo,
y
mas
1TOS'>
y
mir:
JAN
y
trataban
á
los
judíos
e
A
y
sé
te
.
tr:
y
Ha
-
Prestaron
sin
'7n;
des
ENCOnIró
para
tantas
otras?
3
Dónde
los
buscaron
Tos
tiranos
en
tantas
ocasiones
atestiguadas
por
las
historias?
En
las
almas
viles
que
les
ro-
eaban,
y
vendian
su
sang
á
sus
Caprichos,
pit
dicho
eran
catorce
al
los
niños?
¿de
15
ta?
(a)
Si
Lebrun
hablase
de
los
desgra-
(a)
Los
riegos
sola.
su
número
hasta
mil
y
cátorce,
Le.
Brun
lo
troca
y
hace
sean
catorce
mil
208
bro
da
la
pequeñez
de
Belén
y
sus
confi-
Bes;
Y?
dicen
debe
tenerse
por
una
de
JAP
near
Fábulas
griegas,
Maj.
t
A
AA
A
A
(62)
ciados
franceses
envenenados
en
Egipto,
de
los
muertos
ocultamente
,
de
los
se-
pultados
en
los
pozos
secretos
de
las
Tu-
llerias
merecería
mas
crédito,
;
Pero
su
dificultad
consiste
,
segun
dice,
en
que
,
no
habiendo
por
aquel
tiempo
en
Belen
católicos
romanos
bue-
nos
,
no
era
posible
hallar
verdugos.
$
hubiera
habido
filósofos
como
él,
hw-
bieran
sobrado
tigres,
como
á
su
tiem-
po
veremos;
y
el
que
conoció
tan
de
cerca
á
los
ministros
del
terrorismo,
v.
g.,
á
un
Fouquier,
á
un
Collot,
á
un
Lacomb,
á
un
Carrier,
á
un
Marat,
y
á
un
Robespierre
,
con
el
famoso
Direc-
torio
,
bien
podia
decirnos
de
qué
reli-
gion
fueron
estos
filantrópicos
héroes.
Lo
descabellado
de
la
comparacion
que
aquí
hace
con
la
cruel
é
injusta
ma-
tanza
,
ordenada
,
ó
cuando
menos
apro-
baba
por
Cárlos
IX
de
Francia
,
conoci-
da
comunmente
por
el
S.
Bartelemy,
ha-
ce
ver
que
á
nuestro
imparcial
crítico
no
se
le
cuece
el
pan
en
el
horno,
ni
aguar-
da
oportunidad
para
achacar
á
la
religion
católica
los
males
todos
del
Universo.
Cárlos
IX,
dice,
hizo
degollar
á
cal-
winistas
por
la
mano
de
católicos
ro”
manos.
No
se
ha
de
culpar
á
la
iglesia
de
los
excesos
de
aquellos,
que
quebran-
tan
sus
leyes
para
cometerlos.
De
“otra
“4
(63)
:
modo
no
habria
género
de
gobierno,
có-
digo
de
leyes
,
corporacion
,
ni
Be
cion
alguna
que
no
fuese
responsable
de
los
mas
horrórosos
atentados.
Por
tanto,
tan
necio
é
injusto
se
muestra
aquí
Le-
brun
,
culpando
al
catolicismo
por
la
ac-
cion
de
Cárlos
IX,
como
lo
sería
el
que
Pretendiese
justificarla.
La
falsa
política
y
la
ambicion,
son
responsables
de
este
atentado
,
que
produjo
no
la
religion
ca-
tólica,
sino
la
rivalidad
cortesana.
Esta
sedujo
á
un
pueblo
,
ya
enconado
y
fu-
rioso
por
una
guerra
asoladora
,
conti-
nuada
por
mas
de
trece
años
,
emprendi-
da
y
renovada
siempre
por
los
potenta-
dos
calvinistas,
con
motivo
de
sus
disen.
siones
con
la
casa
de
Guisa.
Poco
ha
lei-
do
de
historia
quien
no
conozca
y
sepa
esta
verdad.
El
espíritu
de
partido
pro-
dujo
por
una
parte
y
otra
males
incalcu-
les,
sin
que
sea
fácil
decidir
quien
in-
fluyó
mas
en
ellos.
El
Citador
quiere
que
los
católicos
fuesen
la
única
causa.
Si
lo
fueron
la
religion
los
condena
;
pero
no
olvidemos
estos
hechos
para
juzgar
im-
parcialmente.
El
baron
de
Adretz,
gefa
de
los
calvinistas,
despues
de
las
carni.
cerias
con
que
habia
inundado
en
sangra
católica
todo
el
Leonesado,
Forez,
el
«Vivarez,
la
Auvernia
,
la
Provenza
y
el
anguedoc
,
transportado
de
un
ciego
fu
O
a
ror
al
acabar
una
grande
matanza
de
cas
tólicos
,
obligó
á
sus
dos
hijos
á
bañarse
en
la
sanrge
de
las
inocentes
víctimas
de
su
barbarie,
para
acostumbrarlos
á
que
fuesen
tan
crueles
como
él
(a).
Se
di-
vertia
en
inventar
nuevos
suplicios
con
que
hacer
perecer
miserablemente
á
los
católicos
,
á
quienes
>
á
lo
mas
s
de-
bia
tratar
como
prisioneros
de
guerra,
si
se
mira
como
legítima
la
que
su
parti-
do
hacia
á
toda
la
Francia.
Hizo
arrojar
desde
la
torre
de
Montbrisson
y
de
'las
rocas
de
Mornas
sobre
el
Rodano
,
tres-
cientos
soldados
católicos
,
colocando
á
los
suyos
en
lo
bajo
,
para
que
con
mo-
fas
y
alaridos
los
recibiesen
en
las
pun-
tas
de
las
alabardas
y
picas.
El
almiran-
te
Coligni,
gefe
tambien
de
los
calvinis-
tas
,
en
sola
la
aldea
de
Sully
,
hizo
ma-
tar
treinta
y
seis
sacerdotes
católicos
,
y
ahogó
otros
muchos
en
el
Loira.
Tres
veces
sitiaron
los
Calvinistas
á
París,
y
una
atacaron
á
viva
fuerza
la
comitiva
del
rei
que
se
vió
obligado
á
huir
por
distintos
caminos
con
su
familia.
Por
seis
veces
se
les
ofreció
la
paz,
y
otrás
tan-
tas
quebrantaron
sus
juramentos
y
trata-
(a)
Allard,
vie
du
barón
des
Adréts.
Brantome,
en
el
elogío
de
Montluc.
Belcar
in
comm.
).
29.
ni:
43.
E
(
6%
dos,
habiendo
obligado
al'rei
en
uno
de
estos
,
4
pagar
las
tropas
estrangeras
que
bian
traido
ellos.
para
asolar
su
pa-
tria
(a).
En
sola
la
batalla
de
Dreux
hi-
Cieron
perecer
8
ellos
igual
número.
¿
tener
dinero
deros
Cansad
tos
pudo:
a
naid
Ñ
o
a
r
(a)
-
Recueil
pwr
le
Fevre
inma
22.
Histoir.
du
Calvinisme
par
Soulien
S
P.
127.
(0).
De
Thou..
sup.
1.
50.
p.
822,
£zeray
abregé
cromol.
in
1%,
bt.
Sp,
352,
Memoir.
de
Tavannes.
A
y]
j
(66)
aútor
mui
instruido
(a)
probó
á
fines
del
anterior
siglo
á
la
faz
de
todos
los.
filó-
sofos
que
enmudecieron,
que
el
clero
de
Francia
no
tuvo
parte
alguna
en
aquella
carnicería.
El
obispo
de
Lisieux,
fraile
domíníico
,
resistió
4
las
crueles
órdenes
de
la
corte
contra
los
calvinistas,
dicien=
do
al
gobernador
que
se
las
comunicaba:
no,
no
las
ejecutareis,
ni
yo
consenti=
y,
ré
en
ello
nunca
:
soi
el
pastor
de
la i-
nglesia
de
Lisieux
,
y
los
que
quereis
ha-
¿
cer
degollar
son
mis
ovejas:
es
verdad
s
que
se
han
estraviado
;
pero
yo
no
des-
¿confio
de
hacerlas
volver
á
entrar
algun
¿dia
en
el
rebañode
Jesu-C.
Yo
no
veo
en
el
Evangelio
que
el
pastor
deba
su-
sti
que
se
derrame
la
sangre
de
sus
ejas;
leo
en
él
por
el
contrario
que
sy
está
obligado
á
derramar
la
suya,
y
dar
¿ssu
vida
por
ellas.
Volveos
pues
con
¿vuestra
órden
que
no
se
ejecutará
ja-
syMmas,
en
tantoque
Dios
me
conserye
la
¿yvida,
que
solo
he
recibido
de
él
para
,emplearla
en
el
bien
espiritual
y
tem-
»»poral
de
mi
rebaño
(b).”
Hizo
el
go-
bernador
responsable
al
obispo
,
y
Dio%
favoreció
el
celo
de
este
,
dice
Fleurif
(a)
Anales
Polit,
t.3.n,
18.
p.
103"
<(b)
Fleur,
Contin.
Hist.
ecles.
lib"
173
.N.
39»
:
(
67
»Su
amado
rebaño
,
dócil
4
las
instruc=
»
iones
de
su
pastor,
se
conmovió
tan=-
to
con
este
ejemplo
de
amor
verdade-
tamente
católico
,
Que
casi
todo
volvió
a
su
redil
abrazando
la
verdadera
fé.”
tro
ejemplo
no
menos
generoso
fué
el
de
Vecins
venerado,
sin
vase
allí...
(0,
P.
112),
Sros
de
las
reliquias
de
estos
inocentés
en
Colonia,
de
lo
que
no
halla.
testimonio
alguno
'en
historiadores
eclesiásticos
mui
acreditados,
como
Flew
Y
y
otros,
y
de
lo
que
por
solo
decirlo
AA
ci,
(a)
Fleur,
e.
23:
L.
173.
n,
31,
(74)
co,
sin
embargo
de
los
considerables
regalos
que
le
habian
hecho
estando
en
la
cunas.
(C,
p.
113»)
Jesus
fué
á
bautizarse
para
autorizar
el
bautismo
de
la
penitencia,
que
predicaba
su
precur-
sor,
é
instituir
ó
preparar
el
suyo;
fué
porqúe
su
Padre-Eterno
y
el
Espíritu-San-
to
quisieron
darle
á
conocer
en
el
prin-
cipio
de
su
mision,
con
milagros
visi-
bles
y
notorios
,
anunciando
de
viva
voz
su
divinidad
todos
los
discípulos
del
precursor
que
fueron
testigos
de
ellos
se
le
incorporaron
luego:
Jesu-C.
le
pagó,
mo
en
parábolas
,
sino
en
realidad
con
fortaleza,
virtudes
,
gracia
y
gloria;
bie-
mes
en
que
era
tan
rico
como
Dios,
y
que
no
podian
agotarse
como
los
de
los
Magos
do
tab
Parece
que
Jesus
no.
quedó
mui
contento
con
el
bautismo
de
Juan
,
por=
que
no-sabemos
que
él
hubiese
jamas
bautizado
á
nadie;
y
estaes
la
razon
porque
todos
debemos
ser
bautizados
sopena
de
condenacioneternaíC
.p.
114)
«Una
cosa
es
que
Jesu-C.
instituyese
el
bautismo,
y
otra
que
por
sí
lo
admi”
nistrase
;
un
tiempo
aquel
en
qne
el
Sal-
vador
formando
su
iglesia
preparaba
suf
leyes,
y
otro
aquel
en
que
estas
debia?
tener
su
valor'
y
cumplimiento.
La
r8”
zon
porque
todos
debemos
ser:
bautizadoS
5
eo
no
es
la
que
dsd
S
nO
PSA
da
SEO
alega
aquí
este
bufon.
Es
porque
"dijo
*Spresamente,
que
el
que
no
se
bautizase
RO
entraria
en
el
reino
de
los
cielos
(a).
,
La
primera
juventud
de
Jesus
no
Ofrece
cosa
interesante...
(ibi)
Quien
Se
muestra
tan
poco
escrupuloso
en
pun-
10
de
contradicciones
y
citas
falsas
,
no
>
2
1a
serlo
mucho
en
anacronismos.
Así
cuando
consta
fué
al
principiar
su
pre.
dicacion
y
despues
de
E
años
de
nOS
otra
prueba
de
la
¡pz
stro
crítico.
Za
Primera
Juventud
de
Jesus
nada
ofrece
de
¡no
veresante,
¿8
que
é
,
QUe
asom-
é-
doctores
de
la
Sinagoga
que
le
escuchan
“en
una
edad
ró
la
sabiduría
se
en
Jesus,
los
>,
las
adquisiciós
udio?
¿Por
ven
desarrollo
de
los
Órganos
(a)
Joan.
3.
y,
Ao”?
(76)
corporales,
para
que
el
talento
de
un
ni-
ño
de
doce
años
confunda
los
conocimien-.
tos
de
la
aucianidad
adquiridos
á
fuerza
de
años,
lectura
y
meditacion?
La
sa-
biduría
existia
ya
en
Jesus;
pues
que
era
él
mismo
la
eterna,
oculta
bajo
el
velo
de
nuestra
naturaleza,
y
que
se
iba
dañ-
do
á
conocer
oportunamente.
Esta
sabiduría
prematura
y.
oa
ta
,
impropia
de
aquella
edad,
y.
en
un
niño,
que
sabian
los
sacerdotes
y
todo
el
pueblo
de
Israel,
que
no
¡estudió
,
como
se
lo
echaron
Juego
en
cara,
reunida
con
su
pureza
de
vida,
moral,
doctrina,
milagros
y
tantos
siguos
visibles
del
cie-
lo,
probaba
invenciblemente
á
favor
de
sus
dos
naturalezas
divina
y.
humana.
Nuestra
alma
espiritual
é
¿nmor-
tal
no
ejerce
sus
funciones
sino
cuan-
do
nuestro
cerebro
ha
tomado
consis-
tencia.
(ibi).
La
diferencia
del
alma
de
Jesus
á
la
muestra,
aunque
inmortales
una
y
otra,
es
infinita
por
su
union
Á
la
Divinidad.
Lebrun
quiere
enseñarnos»
como
buen
materialista,
que
el
alma
hombre
es
material
y
mortal.
Ni
uno
ni
otro
se
prueba
por
la
armonia
de
sus
07
peraciones
con:el
cuerpo,
ni
por
su
de-
pendencia
de
los
órganos
materiales.
2
la
diferencia
misma
de
funciones
que
dá
aquí
por
sentada
el
Citador,
y
qu*
(77)
e
Cualquiera
cónoce
entre
las
operaciones
Lalma
y
las
modificaciones
del
cuerpo,
Partimos
nosotros
para
establecer
la
es-
Piritualidad
é
inmortalidad
del
alma.
No-
Sotros
sentimos,
en
Nosotros
mismos
,
0-
Peraciants.
que
Tepugnan
á
la
naturaleza
y
Propiedades
de
la
nen
un
principio
4
po
ento
lor:
una
idea
alagieña
e
interior:
á
Ponde
una
Sensacion
de
placer
.en
mi
Cuerpos:
4
los
torm
Ponde
una
idea
de
ue
quiera
otra
pru
individual,
puede
le
Se
tomará
el
trabajo
de
refutarlo,
,
¿Y
qué
prueba
esta
comunicacion
Mútua
de
afecciones
entre
el
alma
y
el
“terpo?
La:
union:
Íntima,
y
en
est
(78)
misma
es
en
lo
que
consiste.
Oponer
á
este
hecho
los
fenómenos
que
lo
prue-
ban,
ó
servirse
de
la
union
de
las
dos
sustancias
para
atacar
su
distincion
de-
mostrada
y
conocida,
es
un
método
es-
celente
para
no
concluir
nada.
La
union
basta
para
concebir,
al
menos
hasta
cier-
to
punto,
la
dependencia
mútua;
pero
la
identidad,
que
quiere
inferir
Lebrun,
jamas
nos
hará
comprender
las
operacio-
nes
,
pues
que
estas
repugnan
á
la
na-
turaleza
de
una
sustancia
material.
Se
quiere
inferir
de
la
dependencia
la
identidad.
Mas
¿es
acaso
tan
cierto
que
de
tal
modo
depende
nuestra
alma
de
nuestro
cuerpo
,
que
sin
este
no
pue=
de
egercer
las
funciones
propias
y
pecu-
liares
del
espíritu
?
Aun
estando
unida
al
cuerpo
¡cuántas
veces
sumergida
en
una
melancolia
profunda,
abismada
en
la
contemplacion
ó
indagacion
de
una
verdad
,
no
siente
las
impresiones
este-
riores
,
ni
las
imágenes
materiales
pue-
den
seguirla!
¡
Cuántas
veces
forma
una
encadenacion
de
pensamientos
,
en
la
que
volviendo
unas
veces
sobre
sí
mismas
combinando
otras
aquellos
mismos
pen-
samientos,
deduciendo
por
actos
reflejos
otros
aun
mas
abstractos
,
se
halla
abso-
lutamente
independiente
de
los
órgan
¿En
cuántos
ancianos
no
adquiere
fuer”
9
2a
y
vigor
el
espíritu,
apesar
de
=
des
Cadencia
,
de
la
total
postracion
de
fos
Po?
Si
las
contradicciones,
palpables
,
ecuentes
,
no
quitasen
todo
su
valor
;
los
oráculos
filosóficos
,
yo
haria
ver
aquí
Lebrun,
que
el
mismo
autor
á
quien
mas
desuella
que
copia;
enseñó
lainmor-
talidad
del
alma
apesar
de
su
dependen-
cia
del
cuerpo
(a).
:
EN
—
Voltaire
decidido
4
favor
de
la
in-
mortalidad
del
alma
Por
la
razon
y
por
la
fé,
A
“lá
casi
decidida”.
Lettr.
“El
ortodoxo
puede
engañarse,
ase.
»gUrando
que
un
hombre
$0
siempre
;
pero
no
se
engaña
asegu-
»Pando
la
inmortalidad
a
fé
y
la
razon
demuestran
esta
ver.
adad”.
Quest.
sur
P
Enciclop.
Ame.
razon
del
mismo
Voltaire
no
al.
“Anza
á
convencerse
de
la
inmortalidad,
“Pesar
de
lo
dicho,
pero
la
cree,
(80)
..
La.primera
ocasion
en
que
Jesus
dió
á
conocer
sus
habilidades
fué
en
las
bodas
de
Canaa.
Allí
fué
donde:
dijo
á
su
Madre:
muger
¿qué
hai
de
comun
entre
tí
y
entre
mí?
Esto
no
prueba
mucho
respeto
á
su
madre;
y
“Dios
te
ha
dado,
ó
hombre,
la
»
facultad
de
pensar
como
te
ha
dado
aytodo
lo
demas
;
y
si
no
hubiera
veni-
»w
¡(Lo
ú
enseñarte,
en
el
tiempo
señalado
¿por
la
Providencia,
que
tienes
una
»
¡Alma
inmaterial
é
inmortal,
tu
no
tén-
»Jdrias
prueba
alguna”.
(Dicc.
filos.)
El
mismo
Voltaire
casi
decidido
con-
tra
el
dogma
de
la
inmortalidad.
-
“El
día
de
hoi
hai
bastante
con-
a
trariedad
de
opiniones
entre
la
inc
Mortalidad
y
la
muerte
del
alma;
pe-
»10
los
mas
convienen
en
que
es
mates
rial
,
y
así
se
debe
creer
que
es
des”
»tructible”.
(Pieces
detach.)
$
Voltaire
ni
aun
tiene
ya
esperanzas
de
la
inmortalidad.
-
o
“Para
que
yo
fuese
verdaderas
symente
inmortal
,
habria
de
conserval
Mis
Órganos
,
mi
memoria
y.
todas
Mis
facultades
:
abran
el
sepulcro,
Y
y
amontonen
todos
los
huesos
y
y
mad3-
yencontrarán
que
dé
la
menor
esperal”
za”,
(Met,
t.
5.
p.
38).
y
(81)
¿
Uunque
es
e
que
hubiera
podido
hablar
así
con
mucha
verdad
á
Josef,
RO
era
tampoco
decente,
porque
cuan=
o
PA
«.
Raynal
mui
contenta
ainino
talidad,
.
“10
hombre)
Un
padre
comun,
un
>
Y
Una
vida
futura,
vé
»AQuÍÉ
tu
ver
ra
gloria,”
Hist,
Polit.
y
filos.
e.
cd
|
'
Invisible,
)
»'educido
á
un
estado
mas
las
4
»qUe
aquel
de
donde
habia
salido,”
/)¿
P.
40,462,
463.
azon
fortísima
de]
marques
de
Ar.
Sens
sobre
la
inmortalidad.
“Desde
que
se
quiere
examinar
las
»“0sgs,
Y
raciocinar
con
consecuen
ÍA.
se
ye
claramente
/a
necesidad
de
slo
inmortalidad
«del
alma.
Deducese
6
a
¿maturalmente
de
las
pruebas
de
la
€”
(82)
|
do
se
saben
ciertas
cosas
que
tocan
ef.
do
vivo
al
que
es
marido
de
la
ma”
-
A
——
¿yxistencia
de
Dios;
y
seria
forzo5
,Mo.querer
hacer
uso
de
su
razon
,
pa
yereer
que
la
Divinidad,
siendo
ta
Justa
y
omnipotente
,
cría
á
los
hom*
w»bres
,
les
prohibe
obrar
el
mal
,
le
manda
que
hagan
el
bien,
y
los
ca%
ytiga
cuando
le
desobedecen...
la
may
,,prueba
de
la
inmortalidad
del
alma
d
»»¿be
buscarse
en
ella
misma.
Con
sol
examinar
su
magestad
y
nobleza
se
Y.
,noce
mejor
su
inmortalidad
,
que
%,
atodos
los
argumentos
de
los
filósofos”
Philos.
du
bon
sens
t.
2.
refl.
4.
n.
2"
Razon
mui
débil
del
marques
de
/
.
gens
sobre
la
inmortalidad.
y
“No
hai
prueba
alguna
filosófica
4,
pueda
hacer
evídente
esta
verd
»
¡inmortalidad
del
alma),
y
solo
la
avelacion
nos
la
aseguras...
Deber"
¿»confesar
de
buena
fé,
que
no
tent
potra
prueba
cierta
que
por
medi
';
¿yla
revelacion...
Que
si
la
fé
n9
0
jtára
nuestras
dudas,
seria
mui
e
¿cil
concebir
que
una
cosa
que
¿nido
principio
,
no
deba
tener
En
el
mismo
tomo
y
reflex.
sec.
18»
tas
Helvianas
carta
43
en
el
t.
3
|
83)
O
dre
de
uno,
no
>
cito
á
un
hijó
de
velarlas
(C.
p.
1
14).
e
Bá
ciertame
Que
obrá
Jesu-C.
de
Caná,
Para
calumniar
Maria
y
de
su
esa
POSO
,
como
15
hace
el
C¡
a
y
Costumbres
heb
Populares,
de
los
cu
plos
recuentes
hoi
y
Mos,
habria
ahorrado
á
Lebrun
emia,
á
algunos
de
sus
su
esposa
,
nada
ti
dias
(a)
Joa.
0.2...
4y5
(90)
en
que
los
priscilianistas
querian
hallar”
alguna
semejanza;
aunque
siempre
in-
sistian
en
que
el
tal
himno
habia
sido-
dicho
por
Jesu-C.
secretamente
á
los
após-
toles,
los
que,
segun
ellos
,
lo
habiarr-
trasmitido
de
boca
en
boca;
y
concluye
diciendo:
“Para
que
hemos
de
hablar
,ymas
de
charlatanerías
perdidas
ni
de
los-
¡que
seducen
primero
su
alma
,
y
luego
sj
las
agenas
que
logran
asociarse
para
su
eterna
perdicion»...
Haceis
mui
bien
en-
ahuyentar
con
vigilancia
estos
lobos;
spero
procurad
tambien
sanar
las
ove-
jas,
si
tal
vez
violaron
algunas,
ó
ya
las.
phan
herido;
trabajad
con
la
vigilan-
acia
Sc.”
y
:
Hemos
hecho
palpable
la
torpe
ma-.
licia
de
Lebrun
en
estas
citas
falsas
;
Y:
si
es
verdad
que
lo
que
no
vale
la
pend*
de
decirse
se
canta
,
no
lo
es
menos»
que
groserías
propias
de
una
taberna
,
Y”
que
cualquier
hombre
de
una
mediana
e-
ducacion
oiria
con
desagrado,
aun
cuaú”
do
se
pronunciasen
y
dirigiesen
en
un2'
concurrencia
y
á
personas
dignas
de
19”
les
ilustradores
,
se
imprimen,
se
oyer
con
gusto,
se
creen
sin
examen,
solo
pof”
que
se
dirigen
contra
los
objetos
mas
%%”
grados.
El
traductor
español
tuvo
á
vien
omitir
aquí
el
nombre
de
Beaumar
F
á
quien
el
original
frances
atribuye
citado
aforismo.
E
-
91
|
Vds,
conocen
bien
que
Jesus,
que
.
.
e
TU
habia
convertido
tan
fácilmente
EN
En
vÍRO
,
nO
se
contentaria
COms6Sto
lo.
En
efecto.
curó
á
un
paralítico...
esmer
picado
de
emulacion
quiso
ha-
ter
lo
mismo
Por
medio
del
magnetis-
mo
animal,
y
un
doctor
aleman
quiere
acer
lo
mismo
por
medio
del
galva-
MISMO...
(C.
p.
116).
=€.
no
hizo
mas
esperiencia,
no
usó
de
mas
aparato
,
no
que
decirle
Vista
Un
concurso
innumera.
le;
Levantate,
carga
con
tu
lecho
Y
vete.
Y
se
verificó
al
punto.
El
dia
el
doctor
aleman
ha-
gan
otro
tanto,
ó
el
mismo
Lebrun,
lo
que
Probari
poder
de
la
omnipotencia
del
Señor.
Pero
el
milag
que
hizo
Jesus
cuerpo
de
un
po
te
fué
un
verda
mayor.
La
mul
resurrección
Pia
suya,
lo
FO
Mas
fuerte,
es
e]
echando
el
diablo
del
seido
(ibi).
Aunque
es.
dero
milagro,
no
fué
el
tiplicacion
de
los
Panes,
de
los
muertos,
y
la
Prow
manifestaron
de
un
modo
|
Es
(92)
mas
público
y
patente.
Lo
haremos
ver,
cuando
el
desconcertado
plan
de
nuestro,
autor
vuelva
á
tocar
con
algun
mas
tino»
esta
materia.
Los
padres
de
la
iglesia,
sin
embargo
no
ven:
mas
que
un
mila-=
gro;
qué
pobres
Señores!
Al
ménos
niega
aquí
el
Citador
el
empeño,
que
en
otras
partes
atribuye
á
estos
y
á
los
demas
cristianos
,
diciendo
los
raultiplicaban
sin
necesidad,
y
que
en
todo
ven
un
mi-
lagro.
Primer
milagro:
Jesus
cura
ur:
poseído,
sín
que
jamas
haya
habido
tales
poseidos
(€.
p.
117).
¿Lo
ha
examinado
vd.
bien,
Sr.
crí-
tico?
Como
todo
lo
demas.
¿De
qué
mo-
do,
ó
con
qué
razones
,
se
niegan
unos
hechos
repetidos
en
presencia
de
innume-
rables
testigos
,
escritos
por
historiadores
de
acreditada
veracidad
que
los
refieren
en
los
lugares
mismos
que
han
sucedidos
en
medio
de
un
pueblo
lleno
de
enemi-
gos
de
Jesus,
y
que,
apesar
de
que
di-
cen
se
han
verificado
entre
ellos
y
á
su
vista
,
no
los
contradicen
,
sino
que
bus”
can
otra
cáusa,
diciendo
que
el
Salvador
hace
huir
á
los
demonios
en
nombre
de
Belcebú
,
su
principe?
¿No
cree
Lebtur
posible
que-el
demonio
pueda
obrar
de
tal
modo-en
los
hombres
?
“Desde
luego
que
se
admiite
un
Dios,
dice
un
sabio
Y.
AAA
eee
eee
A
(93)
"»
Moderno
apologista
(a)
de
la
Religion,
»»10
se
puede
negar
que
ha
habido
Po0se-
a»
Ssíones
verdaderas
;
porque
Dios
puede
»Permitírlas,
Y
aun
mandarlas
con
la
Mira,
ó
de
casti
"probar
al
justo
axdecer
su
pr
sensatez
decir
que
»este
Por
-su
Propia
virtud
,
autoridad
ó
poder
hatural;
puede
sol
|
s»ler
de
Dios
>
da.
Y
este
efecto
del
poder
d
amada
tiene
de
CStraordinario
mas
que
la
accion
de
nuestra
alma
sobre
el
cuerpo
>»humang.”
No
puede
pues
disputarse
la
Posibilidad
de
las
Posesiones
ú
obsesio-
nes
disbólicas
;
Y.
solo.
vamos,
á,
tratar
de
los
hechos
>
€5
decir,
á
probar
que
las
ha
habido
realmente
,
lo
cual
niega
el
Citador.
ES
,
Hemos
dicho
que
el
carácter
de
la
historia
evangélica
que
refiere
la
Cura-
Cion.hecha
por
Jesu-C.
,
no
en
uno
sino
e
——
+
(2).
Examen.
des
Faits,
qui
servent
de
fondement
á
la
Religion,
oratien,
Par
M.
1.
Abbé
Francois.
t.
3P.
31,
(94)
en
muchos
endemoniados,
tiene
todas
las
notas
de
veracidad
que
pide
la
mas
es-
-crupulosa
Crítica.
Véanse
los
capítulos
4,
8
y
17
de
S.
Mateo,
los
9
y
13
de
S.
Lu-
cas,
el
9
de
S.
Marcos.
Testigos
de
vis-
ta,
sinceros,
que
refieren
esto
en
pre-
sencia
de
enemigos
empeñados
en
des-
mentirlps
,
y
que
sin
embargo
callan.
Hombres
ilustrados
,
interesados
en
con-
servar
su
antigua
religion
y
resistir
á
una
austera
y
nueva,
que
por
consiguiente
debieron
examinar
los
hechos
y
compro-
bantes
,
y
convencerse
antes
de
abrazar-
la,
dan
la
vida
en
defensa
de
su
verdad.
Se
sigue
tuvieron
por
cierta
la
existencia
de
los
poseídos
y
su
curacion
por
Jesu-C.
Y
no
solo
el
Salvador,
sino
á
su
nombre
y
durante
su
misma
vida
se
les
hacia
huir;
los
apóstoles
le
avisan
haber
—
encontrado
un
demonio
que
les
resistia
(a);
en
otra
ocasion
le
dicen:
maestro,
hemos
encontrado
un
hombre
que
arro-
jaba
los
demonios
con
vuestro
nombre,
y
que
no
anda
con
nosotros
y
se
lo
he-
mos
impedido
(b).
S.
Pablo
,
predicando
-
en
la
ciudad
de
Philipo,
cura
con
sola
su
palabra
á
una
jóven
poseída
que
ga”
naba
mucho
á
sus
amos
descubriendo
co”
—
)
(a)
Marc,
9.
v.
27.
Lu,
10,
(b)
Marce
D-
37.
P
A
a
(95
.
Sas
ocultas
;
el
apóstol
acaba
con
su
Sa
cia
con
solo
hablarla.
Sus
dueños
y
los
magistrados
enfurecidos
hacen
azotar
con
Varas
á
S.
Pablo
y
sus
compañeros
(a)..
Esta
virtud
de
espeler
del
cuerpo
humano
los
demonios
se
conservó
entre
los
primeros
cristianos
,
de
que
se
infie-
re
habia
poseídos
,
y
se-multiplican
las
Pruebas
á
favor
de
los
hechos
que
los
e-
vangelistas
refieren,
Tertuliano
desañiaba
dolatras
con
estas
pa-
4
vuestros
tribunales
Cualquiera
que
conste
se
halla
Poscido
>»
del
demonio.
Mande
á
este
el
primer
legue
,
que
hable
;
le
ha.
que
no
es
Dios,
sino
demo-
i
así
diere
derramad
cristiano...
El
dá
este
imperio
os
dioses...
por
]
cuerpos
(b).”
l
mismo
autor
en
su
escrito
4
Scapula,
iendole
cese
en
la
persecución
,
reclama
ela
gradecimien-
to
de
los
idólatras
á
los
cristianos
que
los
libraban
de
los
demonios.
Ántes
que
Ter.
tuliano
S.
Justino
y
$.
Ireneo
,
testigos
mas
recientes
y
no
menos
fieles
del
po-
4er
de
los
cristianos
sobre
los
malos
es.
A
cae,
TA
(a)
4ct.
16,
16,
(DB)
Zert.
in
apolog,
sr
sd.
EL
ADA
As
dese
dd
RA
AE
cum
Tryfone
p.
247,
392,
3104
»
:
ES
píritus,
dicen:
el
1.2,
dirigiéndose
á
log
pagános
:
“podeis
juzgar
por
lo
que
vos
»»Sotros
mismos
veis.
En
todo
el
univer.
»»So
en
vuestra
ciudad
misma
muchas
per-
«¿sonas
agitadas
por
los
demonios,
que
¿»no
han
hallado
socorro
en
vuestros
exor-
a»cistas
,
encantadores
y
magos
,
han
sido
yyCuradas
por
muchos
cristianos,
y
las
¿¿Curan
todavia
en
el
nombre
de
Je-
¿ysu-C.”
(a)
S.
Ireneo:
“Entre
los
verdaderos
a
discípulos
de
Jesu-C.
,
segun
los
dones
a»yque
cada
uno
ha
recibido,
unos
arro-
syjan
los
demonios
de
un
modo
tan
indu-
»
¡dable
y
cierto,
que
los
poseidos
que
se
»»
ven
libres
se
convierten
y
entran
en
la
»yiglesia;z
otros
«ec.
(a).
«Octavio,
en
Minucio
Felix,
asegu-
ra
lo
mismo
que
Tertuliano.
“Los
demo-
¿yMios,
dice,
se
hacen
justicia
á
si
mis-
3)
Mos
siempre
que
nosotros
los
arrojamos-
»»Por
nuestras
oraciones
ó
palabraS....
no
pueden
permanecer
en
los
cuerpos
»»
cuando
los
conjuramos
por
el
único
Y
»
verdadero
Dios.”
Origenes
insiste
mu”
cho
en
su
obra
contra
Celso,
sobre
está.
clase
de
prueba,
palpable
á
los
pagános
—————
(a)
S.
Just.
apolog.
2.
n.
6.
Dialogr
di
(6).
Tren.
1.2.0.
32
y
31.
(197)
Pues
que
dice
que
muctios
de
los
curados
abrazaban
el
e
ristianismo
,
y
si
no
el
Se
monio
los
ocupaba
de
nuevo.
Si
se
q
27:
Lactancio
L.
2.
Co
18
L
21:
Julio
Firmico,
|
Prof.
relig.
pag,
29
y
30:
Euseb,
Demost.
Sang.
L,
3.
p.
1
32
cont.
Hierocl.
o,
4:
S.
reg.
Nac.,
Orat.
a
de
J
Sromimo
ep.
44
ad
rcell.:
S,
Cirilo
de
Das
contra
Julian,
Logra
lino.
la
vita
$,
Felicis
:
Seve,
«Pau
$
Eveto
Sulpicio,
Diajy
8.
y
otros
muchos.
pa
ay
-
¿Mas
por
qué
entonces
eran
tan
fro
Cuentes
los
Poscidos,
y
€spues
acá
no
se
han
visto
?
La
tierra
'CrTa
toda
era
un
abis.
mo
de
iBnorancia
Y
estupidez,
un
tem
plo
consagrado
á
la
Mentira
y
al
Crimen.
El
Criador
NO
era
ado,
i
¡on
que.
género
humano
acerca
de
que
fuese
conocido
y.
“»
y
con.
discípulos
>
€n
todas
par.
2
E
e
tes,
hacen
huir
á
los
demonios,
les
obli.
gan
á
dar
restimonio
á
la
verdad:
y
pó
qu
uno
de
los
milagros
que
esplican
lA
ápida
propagacion
del
cristianismo
051
tre
los
idólatras,
Aun
de
los
mismos
juz
díos
,
los
saduceos
negaban
en
vida
del
Salvador
la
existencia
de
los
espíritus)
como
ahora
los
incrédulos;
y
fué
conve-
niente
darles
estas
pruebas
evidentes
de
su
existencia
y
sugecion
'á
la
voluntad
di-
viná.
Ni
unos
ni
otros
,
ni
los
Pagános
ñi
judíos
negaron
estos
hechos
públicos:
éstos
decian
que
Jesus
espelia
los
demos
nios
en
nombre
de
Belcebú;
aquellos
qué
era
por
la
magia:
los
modernos
incrédu"
log
quieren
negar
la
existencia
de
tales
Hodeidos,
que
aquéllos
reconocian
com0.
cierta,
buscando
á
su
curacion
distintó
causa
¿
siendo
mag
fácil
negarlos
,
si
puf
diesen
,
que
Gighar
otra
due
la
yirtad.
HAL
|
DA
“¿Mas
es
tan
cierto
que,
desde
aque”.
llos
tiempos
álos
presentes,
no
se
han
viS.
to
hombres
poseidos
por
el
demonio»
que
no
se
ha
atrevido
á
negar
este
htc,
en
su
obra
¿obre
el
naturalismo
de
%
Convulsiones
turalmente
3
Y
Se
puede
conocer
bien
que
ntó
(a).
Es
del
caso
advertiz
que
Paré
e
Fla,
y
que
se
Puede
tratado
de
las
prác
ver
en
el
icas
supersti
ciosas
del
MOS
que
Lebrun,
6
escuela,
nos
€splicase
log
Prueba
ici
ulcio
de
Dios,
estubieron
en
uso
0'Se
Pueden
negar
es.
e
estan
llenas
las
bisto=
>
Y
muchos
de
1
Bayle(b),
no
es
poa
tro
modo
que
Por
la
sin
dar
razones,
,
Suficiente
tal
—
(2).
Letty
es
de
Dom
la
Taste,
Ler,
14.
4,
49.
(0)
Diction:
crit,
art,
Emma,
-
(106)
sus
enfermos».
y
en
esto
ocupó.
el
dia.
Por
la
tarde
dijo
á
sus
discípulos.
diesen
de
comer
4
aquella
gente.
No.
tenemos»
dijeron
,
Mas
que
cinco
panes
y
dos
pes
ces
¿pero
esto
que
es
para
cerca
de
cin*
co
mil
personas?
Jesus
mandó
que
el
pues
blo
se
sentase
,
tomó
los
panes
,
los
ben+
dijo
é.
hizo:
repartir.
Toda
la
multitud
—
comió
y
se
sació
;
los
apóstoles,
recogies
ron
las
sobras
que
llenaron
doce
canas
tas.
El
pueblo
pasmado
esclamó:
he
aq
verdaderamente
al
profeta
que
debe
venir
al
mundo;
y
quiso
aclamars
le
red
obumirn
ol
>
Lol
No
fué
pues
Jesu-C.
al
desierto
%
buscar
comodidad
y
auditorio;
uno
Y
otro,
respeto,
admiracion
y
séquito,
te
nia.no
solo.
en.
las
plazas,
sino
en
la
sit
nagoga
,
y
en
el
templo
de
Jerusalem
donde
siempre
predicó
publicamente,
Y.
no'en.
encrucijadas
y
plazuelas,
Tuv%
por
conveniente
entonces
huir
de
Her0*
des;
y
parte
del
pueblo
le
siguió.
Las
14%
zones
porque.
le,
seguian
:
están
espres*”
en
la
relacion
misma
del
hecho,
y.80%
palpables
,
apesar
de
la
astucia
con
ge
las
desfigura
el
Citador,
diciendo
no
4
vian
mas
interes
que
oírle
lo
que
veces
le
habian
oido;
porque
todos
SU%
sermones
acababan.
con
el
mismo
1%
fran.
Al
interes
que
tenia
el
puebla,
2%
107)
Ss
vir
la
verdad
O
de
un
hombre
á:
quien
miraba
como
el
profeta,
Mesias
y
Libertador
-Prometido
,
se
unia
tambiety
el
interes,
no
menos
activo,
de
la
cura=
cion.
milag
Hei
reirá
de
la
igno-.
saticia
qué
manifiesta
Lebrun
,
cuando
dice
q
...
cla:
mil.
veces
una.
Misma
cosa.
En
cada
u
080
Y
convincente
SC
rei:
Puede:
dejar
de
conocer
Y
Confesar
Jo
que
admiran
y
elogian,
has»
ros
de
impiedad.
El
montaña
Lactancio
que
“Dios,
»que
dió
al
hombre
eb
talento,
la
lengua
y.
s»Íla
v0z,
podia
hablar
seguramente
cón
elocuencia;
pero
que
quiso
dar
sus
divi,
»as-lecciones
en
términos-simples,
para
aque.
estubiese
al
alcance
de
todos
y
lo
z
A
e
a
e
AA
A
A
E
A
—
>
E
A
A
E
(108)
»que
á
todos
decia
(a).”
Ademas
3
quién
dijo
nunca
que
la
sencillez
es
incompati*
ble
con
la
elocuencia?
Si
entiende
ó
llama
un
mismo
refran,
el
compendio
que
for?
mó
Jesu-C.
de
toda
la
moral,
cuando
dir
jo
se
encerraban
la
lei
y
los
profetas
en
estos
dos
preceptos:
amar
á
Dios
sobre
todas
las
cosas,
y
al
prójimo
com0
|
d
sé
mismo
,
hace
ver
el
autor-del
Ci“
tador
no
tiene
¡pizca
de
sentido
comun+
Esta
regla
luminosa,
que
Jesu=-C.-aclar
raba
y
esplicaba
á
menudo,
es
suneriof
á
todas.
las
máximas
de
los
filósofos,
Y
de
ella
se
siguen
todas
nuestras
obliga”
ciones.
Si
Jesu«C..
mo
dijo
mas
que
un
misma
cosa
siempre
,
un
mismo
refraM
¿como
es
que,
con:
esta
repeticion
fasti”
diosa
y
este
refran,
ganó
el
corazon
SR
el
talento
de
tantos
filósofos
célebres
del
primero
y
segundo
siglo?
“Las
heregías
¿dice
Tertuliano,
son
la
obra
de
la
filo”
sysofía.
El
sistema
de;
Valentin:
venia
de
»Platon;
Marcion
tomó
de
los
estóicoS
su
Dios
ocioso
€
indolente
;
la
mortal”
»
dad
del
alma
es
ún
dogma
de
los
ep”
»Cureos
,
la
materia
eterna
de
H
mes
salió
de
la
escuela
de
Zenon.»*""
»,Aristótelesles
dió
su
lógica
versaril
que
destruye
y
edifica
á
un
tiempo
mismo--"
'
(a)
Divía,
instit.
l,
VI.
C.
Te
(ao)
»Ellos
han
formado
un
cristianismo
e
wtoico
,.
platónico
,
académico
%c.
(a).
>
UN
refran
que
baya
causa-
do
igua
revolucion
en
el
mundo.
48
Un
milagro
que
Herodes
no
se
9Perciba
de
3
803»...
2
eg
(b).
Cuando
llegó.
el
tiempo
de
¡
su
que
cinco
mil
hom.
bres
Siguiesen
á
Jesus
al
desierto
sin
ninguna
Pr0visión....La.
llevaban
en
la
confianza
lag
le
veian
hacer;
y
el
éxito
probó
que
no
€ra
Yana,
ed
Pero
si
llevaban
canastas,
no
las
llevarian
vacias.
Su
que
las
llevasen.,
y
que
no
fuesen
vacías.
En
do,
Ce
canastas
no
cabian
víveres
e
le
3.
in
Josue
:
cont.
Celsur
.
3.
Nn.
12,
S,
Justin,
Dial.
US
35.
(6
13.
0.
32
y
33»
(110)
A
mil
personas.
Doce
canastas
no
se
puedeX.
chas
al
paso,
se
hayan
hallado
entre
105
circunstantes
doce
canastas,
Ó
que
cinco
mil
hombres
se
creyesen
saciados
sin
pro”
bar
bocado
,
los
enfermos
se
creyesen
cu
rados.sin
estarlo
;
y
todos
arrebatados
de
una
locura
simultánea
y
general
esclama”
sen.:
este
es
el
profeta
que
esperab*
mos
,
vamos
úá
hacerle
rei?
Mas
el
mayor
de
todos
los
p
$
digios
,
sin
duda
,
es
que
los
judíos
t
pl
tigos
de
todos
ellos
no
se
hubiesen
con
vencido
de
la
divinidad
del
que
10%
obraba
(C.
ib.)
'
A
Tanto
los
gefes
de
la
nacion
judia
como
el
pueblo,
estaban
convencidos
d*
la
realidad
de
los
milagros
de
Jesu-6+
pues
que
jamas
la
negaron
,
no
alegaro”'
pruebas
en
contrario,
y
se
obstinaron
*.
atribuirlos
á
la
magia.
¿Mas
por
qué
1%
Judíos
testigos
todos
ellos
no
se
C0
Ej
vencieron-de
la
divinidad
de
Jesust
Y
convencieron
muchos
,
y
tantos
,
que
pas
taron
á
fundar
la
iglesia
de
Jerusalen»
A
el
cristianismo
en
todo
el
Universo.
L%
que
admitieron
la
divinidad
de
Jesu"
;
(rra
A
San
capaces
de
examinar
los
milagros
qué
la
comprobaban
»
Y
muchos
de
ellos
no
a
del
comun
del
pueblo.
Nicodemus,
discípulo
secreto
de
Jesus,
era
uno
de
los
Principales
doctores
de
la
sinagoga,
"inceps*
Judeorum.
“Josef
de
Arima-=
U
¿ECUFLO
y
y
Sus
amigos,
Ziaqueo'
gefe
de
los
Publica-
pos
el
Príncipe
de
Ca
arnaum,
á
cuyo
o
eurs
y
Tairo
Uno
de
los
pofes
de
la
sbagogas
cuya
hija
ree
6,
"todos
e
tos
Y
sus
familias
creyeron
en
Jesu=e,
Cansa
de
i
k
:
multi
>
Aunque
no
:
que
presenció
los
milarros
Sucedidos
en
Muerte
de
esus,
confesaron
que
era
hijo
de
Dios;
Ss
ocho:
mil
judíos
que
se
convirtieron
€n
las
primeras
predicaciones
de
S,
Pez
PO
S.
Pablo
el
mas
sabio
de
todos
ellos
y
Gamaliel
sy
Investro
,
acreditan
impresion
que
los
milagros
de
Jesus
a
ETE
Y
A
rr
o
(a)
Joan.
CAP»
11.
9.4510
15.0,
4%
(112)
habian
hecho
en
ellos
á
favor
de
su.
dí-
vinidad.
Mas
¿por
qué
no
se
convirtie-
ron
todos,
todos
los
Judíos?
Esto
equí-
vale
¿por
qué
los
hombres
todos
que
es-
tán
convencidos
de
la
verdad
de
sus
obli-
gaciones
,
ni
todos
,
ni
siempre
las
prac-
tican?
Díganos
Lebrun
¿por
qué
apesaf
de
los
milagros
de
Moises,
los
judíos
de
—
aquel
tiempo,
viéndolos
y
creyéndolosy
abandonaban
el
culto
del
verdadero
Dios
y
se
daban
á
la
idolatría?
Sin
la
gracia
y
disposicion
del
corazon,
no
triunfan
del
espíritu,
como
lo
haremos
ver
de
á
poco.
Los
judíos
sostenian
en
tiempo
d
Salvador
y
sostienen
hoi
dia,
que
los
mí“
lagros
no
bastaban
para
probar
que
Jesu$
era
el
Mesias:
he
aquí
porque
aunque
lo$
viesen
no
creyeron
su
divinidad.
Así
leS
reconviene
el
Salvador
espresamente
di”
ciendo:
“Si
no
creen
á
Moises
y
los
pro"
sw»
fetas,
tampoco
creeran
á
un
muerto
qué
»»Pesucite””.
Luc.
c.
10.
v.
31.
LlevadoS
de
aquel
espíritu
carnal,
dominados
pof
aquella
dureza
de
corazon,
de
que
taM”
tas
veces
fueron
reconvenidos
,
queri
que
el
Mesias
confirmase
la
lei
mosáicó
y
no
la
abrogase
,
cumpliese
las
p
cíis
en
un
sentido
terreno,
y
de
un
M0
do
brillante
en
lo
temporal
,
librando
4
su
pueblo
del
yugo
estrangero
,
sujetál
dole
las
naciones
Kc.
;
por
estas
ra
DN
2...
AA
is
A
A
O
NA
y
Eaton
y
niegan
Tosjudíosla
divinidad
de
d.-C.,
no
Porque
no
Creyesen
sus
milagros.
ar
con
tod
forme
;
un.
ilagro
Mentar
la
condenación
de
los
incrédulos
:
MO
“Creén,
no
Por
falta
de
Pruebas,
SINO
por
sa
ilagro?
Oigámos:
Morgan
nos
die
Jesu-C,
los
hizo,
no
pls
probar
vocddeS
|
esias
(b),
He
:
(a)
Morgan,
Moral.
vez
¿Po
35
Lettre
p,
5.
(5
on
A-
lós0f0
está
obligado
á
sep
Uiente;
ASÍ
est
e
mismo
Rousseau
enosu
arta
yA
*
la
montaña
dice
esto,
Y
enel
Emiz
Venga
un
hombre
Y
díganos
mor.
tales
,
ya
09
anuncio
la
voluntad
de)
Altísimo,
y
¿conoced
en
mios
al
qué
Pe
envia.
Yo
mando
al”s0l
que
deje
Xu
curso,
d
las
estrellas
que'sigaj
04
8
(114)
aquí
ya
sin
fuerza,
segun.
estos,
la
prue”.
ba
de
Lebrun;
ve
aquí
prevenidos
loS
efugios
para
huir
la
conviccion.
Pero
ha
mas.
Espinosa
dice
,
que
un
milagró
lejos
de
probarle
la
existencia
de
Dios
le
haria
dudar
de
ella
(a).
Rousseal
mismo,
que
el
cree
demasiado
en
DioS
para
creer
en
milagros
tan.
poco
digno
de
él
(b).
Voltaire;
si
yo
viese
al
sol
detenerse
,
todos
los
muertos
resucit
todas
las
montañas
ir
de.
mancomun
4
echarse
al
mar,
en
vez:
de
hacerme
es
to
creer
me
haria
maniqueo.
Roisseav?
tendria
miedo
de
volverme
loco
(c).
Otro
filósofo;
¿qué
prueba.
un
mue
to
resucitado,
ni
los
enfermos
cura”
dos
?
Nada;
porque
esto
puede
ser
fecto
de
alguna
superchería.
He
aquí
pue
que
los
milagros
,
léjos
de
convencer
á
ytra
colocacion,
á
las
montañas
qu
w
se
hundan
,
á
las
olas
que
se
lev
aten,
4.
la
tierra
que
tome
otro
aspt"
pto:
¿quién
no
conocerá
por
estas
Mé
»»"avillas,
al
punto,
al
arbitro
y
Se,
»
le
la
naturaleza?
Esta
no
obevt"
sw»
ú
los
impostores”.
Emilio
t.
3.
p.
13%
(a)
Spinosa
Traité
teolog.
polit.
0%"
Pp»
158,162.
(b)
Emil.
t.
3.
p
4
$
Volt.
Dicc.
filos.
Milagros.
Ro4*
tt,
3.
de
la
Mont.
p.
94
»
»
O
los
incrédulos,
AER
mas
obstinados,
temerarios
y
locos.
Desengáñese
Lebrun
Y
los
que
piensen
como
él
;
aun
cuando
en
un
hermoso.
dia
del
dia
>
dijese
uno
soi
Di
3,
algunos
de
ellos
tan
pú-
isi
te
,
y
todos
tan
Averiguados
y
notorios
:
sucederia'
repito,
lo
que
sucedió.
entonces
y
sucede
ahora,
his
p
ricn
>
Y
dejaría
á
los
incrédulos,
to
que
sin
8Uieron
á
su
Muerte,
que
la
dispersior
Y
conservación
del
pueblo
judáico,
anun:
Ciada
entonces,'y
que
todos
vemos?
Pueg
05
que
lo
viesen
dirian
lo
que
dicen
de
€Stos
:
que
los
sentidos
pueden
engañar=
$e,
que
fueron
efectos
naturales,
que
Conocemos
todas
las
fuerzas
y
loyeg
haturalezay
Céerrarian
los
ojos
anteg
(122)
»»¿que
lasboca
de
los
infantes
y
niños
a¿feccionará
la
alabanza?”
y,
separán:
dose
de
ellos
pacíficamente,
fué
á'
Bets
nia.
A
la
mañana
siguiente
volvió
templo
>
enseñó
de
nuevo,
y
confund
1
á
los
príncipes
y
fariseos
que
le
disputa
ban
su
autoridad.
Tratando-de
prenicóN
le,
dice
allí
mismo
el
Evangelio
,
temie-
ron
al
pueblo
que
lo
reyerenciaba
com
á
un
profeta
(a).
y
Siguió
por
espacio
de
otros
de
años
su-predicacion
pública
en
el
templo
y
fuera
de
él,
en
las
sinagogas
yen
plazas,
no
en
encrucijadas
ni
rincones
y
no
fué
preso
hasta
el
momento
que'
.
mismo
habja
decretado;
y
vino
espont
neamente
á
morir,
diciéndoselo
así
ante?
á
sus
discípulos:
Vamos
á
Jerusalen;
consumar
todo
lo
que
está
anunciad?
del
hijo
del
hombre
(b).-
.
o1
Sabia
pues
el
gobierno
que
hacia
MÍ
lagros
;
que
le
seguia
el
pueblo...
¿pu
cómo
le
hace
morir
como
á
un
hom?
ordinario?:
No
muere
como
un
homW?
ordinario
aquel
enya
muerte,
2
py.
sion,
cuyo
juicio
se
hallan
prof
e
hasta
en
las
mas
mínimas
cireunstan?
y
él
mismo
las
hace
notar.
La
mu
A
.
(a)
Lue..
-2l.
D,
46.
(b)
a.
20.
Y.
18.
Ma
hombre
o;
atencion
de
|
Mundo
todo
123)
aos
no
llama
tanto
la:
que
recibe
un
nuevo
impul-,
su
moral
y
creencia
muerte.
En
ella
tiem-
s
que
lo
acreditan,
Y
desmienten
la
mala
fé
de
quien
»
Silo
,
Por
malicia
>
y
siloj¡
nora,
es
un
charlatan
neci
a
OT
NO
repetir
lo
que
ya
hemos
dio
cho
tantas
vec
es,
no
insistiremos
en
el.
ico
,'
mas
visible
y,
tos
hechos,
que.
Agros
con
que
Jesus.
atestiguó
su
divinidad
asen
esta.
Que.
£sto
es
posible
nos
lo
hace
ver
la
i=.
ion
inconsecuente
de
los
judíos,
y
la.
“onducta
criminal
de
muchos
impíos
bay.
no
puede
ser
comun.
¡Y
Pablo
enemigo
de
Jesus
y
hecho,
ina
0S
SU
mas
celoso
or
a
A
Jus-
tino,
un
Átena
ras,
un
Tertu
iano
y:
bio
>
Minucio
Felix.
filósofos
Paga».
-
ayeste
tiempo
apareció
Jesus
,
hombre
sa-
asbio
,
si
puede
llamarse
hombre
el
que
a»
fué
tan
poderoso
en
milagros
,
y
maes“
wtro
de
los
que
amaban
la
virtud.
Atra-
»o
muchos
judíos
á
sus
doctrinas,
y
mus”
»»chos
mas
gentiles,
El
erael
Cristo.
Ape
.
Sar
del
suplicio
de
eruz
á
que
le
condenó
»»Pilatos
por
la
persecucion
de
los
getfes”
arde
su
nación,
sus
primeros
discípulos”
»»Permanecieron
constantemente
unid
»,4:ÓL.
Se
les
apareció
vivo
tres
dias
des”
¿»pues
de
su:muerte
,
como
lo
habian
47
»munciado
«los
profetas
con
los
demoS
»»prodigios
de
su
vida,
y
hasta
hoi
SUS
»»liscípulos
subsisten
con
el
«nombre
4
»»Cristianos
que
tomaron
de
él.”
No
p0
dia
dejar
de
incomodar
á
losincrédulo?
este
documento
de un
hombre
fanto
mM
imparcial
,
cuánto
mas
unido
por
nac”
miento
,
creencia
é
interes
á
“aquella
0
Cien
que
babia
crucificado::4
Jesus.
POP
125)
:
<ohsiguiente
se
e.
á
destruirlo;
Pero
sus
débiles
y
tardías
razones
han
si-
do
confundidas
y
despreciadas
por
la
sa=
na
crítica.
Josefo
murió
en
el
segundo
siglo,
y
Eusebio
cita
ya
este
pasage
en
£l
tercero.
Se
lee
en
S..
Gerónimo
,
So-
fronio,
Rufino,
Isido
Zomeno
.
Cedreno
»
Niceforo'
Calixto
y
Suidas,
€,
todos,
le
refieren
como
au-
téntico,
Estos
autores
>
Y
Merecen
el
mayor
las
cabilacio
Josef;
el
Bergier
Primitivas
actas
genuinas
,
enviadas
al
Senado
por
Pilatos
dándole
noticia
de
la
“Muerte
de
Jesu=C.-S.
Justino
en
su
pri-
Mera
apología,
dirigida
ájlos
emperadores
Y
al
Senado.romano,
les
dice
(n.
35):
Ue
Jesus
fué
erucificado
,
y
como
se
+
)
4
vestidos
;
podeis
saber
(126)
u
ss
lo',
añade,
por
las
actas
formadas
ba
»»J0
Poncio
Pilato.”
En
el
n.
48.
“Quo
syfué
anunciado
que
el
Cristo
curaria
tc
'
»»
das
las
enfermedades
y
resucitaria
10%
,ymuertos
;
podeís
convenceros
anpalabras
de
un
profeta
(
Isaias
c.
38
3»
V»
6.).
Que
obró
en
efecto
estos
mil:
a»gros
podeís
informaros
por
las
actas
formadas
bajo
Poncio
Pilato.”
Tertuliano
en
su
apologético,
c.
214
habla
de
estas
mismas
actas.
Despues
de
haber
referido
los
milagros
,
muertes,
ré
surreccion
y
ascension
del
Salvador
,
3%
fiade
:
“Pilatos
,
cristiano
en
su
concier
acia
,
lo
qué
quiere
decir,
obligado
p0
su
conciencia
á
dar
testimonio
á
Jesu-Ú*
aa),
envió
la
relacion
de
todos
estoÍ
a»hechos
de
Cristo
al
emperador
Tiberio
Antes
de
esto
habia
dicho
en
el
cap.
g.%
“Un
Dios
no
puede
ser
Dios
en
Roma,
Y
¿»no
es
del
gusto
del
Senado
;
Tiberio,
en
¡Cuyo
tiempo
comenzó
á
ser
conocido
»Mombre
de
cristiano
,
informado
por
P
»»misma
Palestina
de
los
hechos
que
CY
apTacterizaban
un
personage
divino,
*Y
3320
proposicion
al
Senado
apoyándols
con
su
voto.
El
Senado
no
la
aprod*
:
(a)
Esta
espresion
es
propia
”
4
Tertuliano
,
como
cuando
dice
que
*
Alma
humana
es
naturalmente
cristian
12y)
pr
POr
no
haber
E
consultado
primero,
El
emperador
insistió
en
su
dictámen;
»Y
amenazó
castigar
á
los
que
acusasen
>
los
cristianos.
Consultad
vuestros
so
a
m8lstros
,
allí
vereis
que
Neron
fué
el
>»Primero
que
se
enfureció
contra
esta
rex
»ligion,”
Eusebio
en
su
historia
eclesiás-
tica,
lib,
a, C.
Lo.
e
estos
documentos,
Y
Se
apoya
en
el
testimonio
de
Tertuliano.
amos
de
ci-
tar
Otros
muchos
Autores,
que
hablan
de
estas
Porque
son
Posteriores.
Los
áncrédulos
que
quieren
probar
la
auten-
ticidad
de
los
1
ibros
de
Sanconiarhon
Y
al
Senado,
en
los
citados
escritos
ue
Presentáron
en
defensa
del
cristianismo,
€
presumir
que
los
grandes
de
Ro-
Ma
apoyaron
la
apología
de
S.
Justino,
Fes
que
logró
su
efecto
haciendo
el
em-
Perador
cosase
»
Ó
calmase
la
persecucion
“omo
Consta
de
la
carta
del
EMperadoy
-nadores
de
las
provincias
escribian
ord!”
tull.
apolog.
c.
a.
Ademas
¿el
cree
tuvo
tambien
el
emperador
Ad
(128)
4
Antonino
á
los
estados
del
Asia.
S:
tino
tenia
representacion
en
Roma,
pues
que
al
frente
de
la
memoria
presentadas
pone
su
nombre
y
nacimiento,
y
hac?
mencion
de
sus
disputas
con
el
filósof0
Crescencio.
Presentó
despues
otra
segun”
da
apología
,
advirtiendo
á
los
emper3*
dores
que
no
se
cumplian
sus
ordenes
%
favor
de
los
cristianos.
En
una
palabrd
S.
Justino
consigue
lo
que
pide;
luegl
no
miente
alegando
un
hecho
,
tan
f£ácM
de
averiguar
en
el
Senado
,
como
era
BT
exístencia
y
autenticidad
de
las
aetas
4
Pilatos.
|
3
Ademas,
es
indudable
que
los
gob
nariamente
á
Roma
lo
mas
importan
que
ocurría
en
sus
gobiernos.
Plinio
e*
cribió
á
Trajano
lo
que
le
sucedia
col
los
cristianos
del
Asía
(a),
dl
Otro
documento
público
son
las
Y!
nieblas
que
sucedieron
á
la
muerte
d*
(a)
Plin.
lib.
10.
epíst.
102.
rr
yecto
de
Alejandro
Severo,
y
el
que
Y
no
de
edificar
un
templo
á
Jesu-C.s
”.
prueba
claramente
que
en
Roma
*+
pública
la
noticia
de
su
persona
Y
Y.
tagros?
Vida
de
Alej.
Seve.
c.
43
Y
9"
E
las
Olimpiadas
en
qi
“EeS
Orrivées
á
la
129)
x
Salvador,
y
ms
por
espacio
de
treg
Oras.
Este
hecho
se
vé
atestiguado
fue-
Ta
de
los
autores
cristianos
por
Phlegon,
liberto
de]
emperador
Adriano
(a).
Este
AUtOr
que
era
Pagano
escribió
la
historia
ez
y
seis
libros,
su
origen
hasta
el
año
140
de
Je-
Su-C.
Dice
que
en
el
año
4.2
de
la
Olim-
Plada
doscientas
dos,
que
venia
á
acabar
io
del
año
trej
TP,
Que
es
el
de
un
eclipse
tos
griegos,
que
hor
aque
Un
eclipse
de
sol
,
temblo
la
Bythinia
£e,
(b).:
Desde
Eusebio
y
S.
A
(a)
Micael
Síncell,
Jerosol.
1.
y,
Oper.
S.
Dionisii
P+
207,
et
apud
Sui.
dam
(b)
Phleg.
de
Olymp.
apud.
Euseb,
FORiC.
p.-188.
edit.
Scalig.
Véase
el
*
Vence
£,
1
3-
Dissert.
sur
les
tene.
3
mort.
de
Jesu-C,
9
(130)
>
Gerónimo
la
mayor
parte
de
los
antosé
griegos
y
latinos,
que
han
tenido
conoch
miento
de
este
pasage
de
Phlegon,
ba*
creido
que
miraba
verdaderamente
á
]
E
su-C.
El
que
haya
llamado
eclipse
?*
aquella
obscuridad
no
es
un
obstáculd
pues
al
fin
pudo
errar
teniéndolo
p%
tal,
pero
conviene
en
el
hecho.
-Jul%
“africano
cita,
ademas
de
Phlegon
;
*
Thallvs
(a),
historiador
griego,
que
1%
blaba
en
el
lib.
3.2
de
su
historia
de
Y
*
«tinieblas
ocurridas
en
la
muerte
de
4
sus
,
y
las
atribuye
á
un
eclipse.
Ju
africano
hace
ver
se
engañaba
en
la
plicacion
de
la
causa
,
pero
atestigua”
la
obscuridad
confirma
la
narracion
£,
los
evangelistas.
Tertuliano
y
el
má
S.
Luciano
de
Antiochia
,
que
remitel
*
los
paganos
á
sus
propios
anales
$
comprobar
la
existencia
de
estas
ti
«milagrosas,
se
referian
tal
vez
á
los
9%
des
de
Phlegon
y
á
la
historia
de
Thd%
¿Resulta
pues
que
el
hecho
de
esta
obscv%,
«dad
general,
está
atestiguado
por
aui%.,
cristianos
y
paganos.
Que
no
pudo
sef
Y,
tural,
se
evidencia
por
las
tablas
astro
«micas.
Omitimos
otros
varios
testimoW
como
el
de
Dionisio
areopagita
y
algW
(a)
Vide
ejus
fragmenta
in
De
0
Evang.
Eusebiil.8.c.2.
y
apud
SE"
"HN
(131
MAS
5
por
no
estar
tan
fuera
de
disputa,
Mas
lo
dicho
p
asta
para
que
el
lector
de-
Sida,
si
tiene
el
Citador
razon
para
decir,
que
no
habla
de
los
portentos
ocurridos
en
la
muerte
de
Jests
ningun
documen-
+0
público,
T
este
pueblo
que
deja
morir
al
t
que
tanto
habia
ad
vida
no
Raturaleza!....
No
cree
posi.
ble
Lebru
aq
an
favore.
cido
por
Jesus
,
pidiese
su
mu
demas
profetas
,
ha-
es
de
esta
mOns-
truosa.
ingratitud
(a).
El
Salvador
re-
COnviniéndole
¡
»sSinas
Jog
Profetas,
y
Apedreas
á
los
que
ate
dicen
la
verdad”.
i
"los
Uudíos
como
verdadero
profeta
del
Se-
Tor».
y
sus
escritos
reverenciados
como
Sanónicos
;
sin
embargo
su
MISMO
puen
Dlo,
sus
efes,
el
senado
de
los
Judíos
le
insule
rle
persiguió;
le
aprisionó
y
quitó
la
vida.
T.
an
malo
ó
peor
Cra
es.
te
mismo
Pueblo
0
Y
sus
gefes,
en
tiem»
Jesus
hubiera
hecho
si
los
Judíos
no
(138)
-
CAPITULO
Y.
7%
ien
quisiera
yo
saber
que
es
lo
q
hubiesen
crucificado...
he
aquí
un
m0
do
de
filosofar
propio
de
esta
destornill%
da
cabeza.
No
sabe
Lebran
que
hubiera
b*
cho
Jesu-C.
,
si
los
judíos
no
le
hubier2l
crucificado
:
de
lo
que
se
sigue
.
segun
*
quiere
pensemos
,
que
es
mentira
que
*
erucificaron.
No
sé
yo
que
hubiera
heci%
el
tal
Lebrun
en
este
mundo,
si
la
opo*
tunidad
de
copiar
agenos
disparates
,
Y
le
hubiera
hecho
escritor
;
luego
Lebr”
nada
escribió.
¡
Ojalá
fuese
así
para
WS
suyo,
de
su
siglo
y
de
las
generacio
venideras,
que
leerán
con
escándalo
*
abortos
de
esta
pluma
venal.
po
Mas
que
especie
de
utilidad
le
bria
traido
al
pueblo
querido,
el
cr%
en
la
divinidad
de
Jesu-C.?
(C.
p.
12%
La
que
lograron
los
individuos
todos
%,
mismo
pueblo
que
la
admitieron.
LA”:
bertad
del
yugo
opresor
de
aquella
%.
que
tan
dificil
era
para
ellos
y
sus
E,
dres,
la
perfeccion
de
la
virtud,
1
754
conciliacion
con
Dios,
la
union
gran
familia
de
los
escogidos
del
Se*”,
que
á
poco
llegó
á
llenar
el
mund0$
y
finalmente,
las
recompensas
eternas
P
—
BIE
A
(139)
9
á
una
alma
inmortal,
rle
eternamente.
y
5
la
mortandaq
horrible
dae
los
habitantes
de
Judea.
sl
lo
;
,e
O
es
de
la
ciudad
deicida
segun
Josefo,
Perdió
en
sy
inútil
defensa
Mas
de
un
millon
de
ho
ca
al
¿Que
su
crí
donado.
atestiguan:
Paso
que
su
crí.
Po
y
verdad
de
las
yel
PEra
Juicio
que
les
resultó
de
no
haber
7149
creer
la
divinidad
de
En
efecto
los
Judío
la
(140)
que
jamas
les
prometió
nada
que
18
fuese
temporal.
(C.
p.
122).
.
La
transicion
ni
es
propia,
ni
e
al
caso,
ni
ingeniosa;
pero
estas
soM
menudencias
en
que
no
debe
detenerse
un
escritor
tan
bien
acreditado.
Vamo
á
la
sustancia.
Los
judíos,
dice,
no
creial
la
inmortalidad
del
alma.
Los
judíoS
creen,
y
han
creido
siempre
en
este
dog”
ma.
Es
hoi
uno
de
los
artículos:
del
sím-*
bolo
formado
por
uno
de
sus
mas
sábio%
rabinos
(a);
está
adoptado
en
todas
la$
sinagogas
;
y
se
'mira
como
separado
de
ellas
ó
escomulgado
al
que
combate
est?
doctrina:ó
:no:la:cree.
Esta::misma:
fué
siempre
la
opinion
del
pueblo
hebreo?
lo
atestiguan
los
autores
griegos
y
TO”
manos
(b)y
y
Jesu-C.
y
sus
discípalos
A
confirman
(Cc).
Es
verdad
que
ya
por
este
tiempo
|
se
habia
levantado
entre
los
judíos
u»*
secta
que
negaba
estos
dogmas,
Estos
era
x—_aoo
o
e
_—
-
(a)
Se
lee
esta
profesion:
de
fé
P
el
tratado
de
Boxtorf
,
sóbre
la
ga;
la
formó
Maimonides.'
(b)
yéast
$
Tacito
y
Plinio
el
naturalista:
Lettre
quelg
7
Juifs.
Ye.
Wo:
2.
pp.
82
.
o
Véase
el
Evang.
de
S.
ateo
e:
22.
S.
Marcos.
c.
12
las
'episte
de
»*
Pablo
y
especialmente
la de
los
Ae
ii
ci
e
(141)
e
los
saduceos
4
quienes
combatió
O
veces
el
Salvador
>,
Y
cuyo
orígen
es
b
de
Conocido:
se
sabe
que
Antigono
y
Sa-
doc
fueron
sus
Primeros
autores
,
y
que
tomaron
su-nombre
de
este
último,
Así
esta
opinion
no
judíos
mas
que
de
la
era
eristiana
;
:
se
mue
de
otra
mejor
vida:
€
sus
padres
(b).
ns
e
las
razones
que
prueban
que
a
a
(a)
Los
filósofos
griegos
Democri.
t0,
Epicuro
e,
parece
fueron
los
Pri-
9s
que
dudaron
de
la
inmortalidad
l
alma,
creida
entonces
en
todos
los
Pueblos.
(Bb)
Machab.
l.
2.
y
Josefo,
discurso
sobre
los
macabeos.
,
igyver
lo
que
era
verdad.
Y
en
toda
(142)
los
persas,
babilonios,
fenicios
Lec.
creia
en
la
inmortalidad
del
alma,
prueban
del
mismo
modo
que
este
era
un
dogma
en-
tre
los
hebreos.
Antes
que
Voltaire
con”
fesase
que
todos
los
antíguos
pueblos
10
admitian,
habia
dicho
el
orador
romano»
que
esta
era
la
creencia
comun
de
toda
la
antigiedad
:
“autoridad
tanto
mas
respetable
,
dice,
cuanto
mas
se
acer”
¿ca
al
orígen
de
las
cosas,
y
á
la
fuenté
»»Pura
de
todas
las
verdades
(a).”
Diga”
nos
el
Citador,
que
quiere
hayan
co
do
miserablemente
los
judíos
las
doctri"
nas
de
los
antiguos
pueblos
¿como
co”
nocieron
estos
la
inmortalidad
del
al
ma?
Si
fue
por
la
luz
natural,
los
j
díos
la
tenian
como
los
demas
homb
;
y
si
hemos
de
juzgar
por
sus
libros
1%
IR
(a)
“Juzgamos
que
se
conservan
14%
syAÍmas
y
apoyados
en
el
conocimien”
sto
de
todas
las
naciones...
¿»nos
citar
los
mejores
autores
9%
westan
por
esta
opinion:
en
prime
»
lugar
toda
la
antigiiedad
,
que
,
cua”
ato
mas
cerca
se
hallaba
de
la
divin?
fuente
y
origen
de
todo,
mejor
pudo
mor
aytería
el
consentimiento
de
todas
”
»mgentes
se
ha
de
mirar
como
lei
Y
wla
naturaleza.”
(Tuscul.)
43
;
cultivaron
más
es
ellos.
Si
por
las
tra.
diciones
antiguas,
ningun
pueblo
las
con=
3ervó
con
mas
cmpeño;
y
mas
que
á
nin-
gun
otro
pueblo,
se
les
debe
el
conoci-
Miento
de
la
historia
y
dogmas
del
mun-
antiguo.
¿Por
qué
juzga
Voltaire
que
los
per-
y
demas
Pueblos
de
la
an-
tgiledad
creian
en
la
inmortalidad
del
cuidados
se
ven
en-
tre
los
hebreos,
célebres
sepulcros
David
Go,
¿
Acaso
Pueblos
miraban
la
SUS
Casas
como
habi
taci
1
05
sepulcros
como
moradas
eternas
(a)
?
Dr
BRO
(a)
Estas
€spresiones
Mune
s
especialmente
entre
los
egipcios.
Vises
criado
entre
ellos,
y,
isla.
á
los
hebreos
que
habian
morado
tanto
tiempo
en
Egipto
,
unia
sin
du-
á
estas
espresiones
de
viage,
Peregri-
nacion Kc.
las
mismas
ideas
que
los
e.
8lpcios.
Los
antiguos
hebreos
enten.
[AR
por
su
scheol
6
mansion
de
los
Muertos
no
solo
el
sepulcro
,
sino
un
lugar
destinado
á
los
malos
y
otro
Para
los
justos.
Se
ven
pa»
eran
mui
co.
(144
Los
judíos
decian
tambien
que
eran
es
trangeros
Y
viageros
en
la
tierra.
LoS
dias
de
Mi
peregrinacion
,
decia
un0
de
ellos
al
rei
de
Egipto,
son
cient0
treinta
años
,
días
cortos
y
desventW"
rados
que
no
se
acercan
á
los
de
mif
padres
(Gen.
47.
y.
9).
“Declarándost
¿así
dice
el
apostol
,
estrangeros
y
vió”
»»geros
en
la
tierra,
hacian
ver
estos
hom”
¿»Dres
santos,
por
estas
espresiones,
que
1
y
estaban
en
su
patria,
sino
que
la
bus"
»»caban.
Si
esta
patria
fuese
la
que
hs
»bian
dejado,
en
su
mano
estaba
volver”
a»Se
á
ella;
pero
no
,
eraotra,
era
la
patris
celestial,
que
Dios
les
habia
preparado»
——
sages
que
lo
comprueban,
hasta
en
10%
Dibros
sp
que
pi
ála
cal”
tividad.
Isaias
por
ejemplo,
en
u1
de
sus
cánticos
,
describiendo
poéticE
mente
la
muerte
del
rei
de
Babilonib
vencido
y
muerto
en
el
combate,
le
1%
presenta
descendiendo
al
scheol.
br
westa
nueva,
las
profundidades
'
Abismo
se
conmueven.
Los
repba
»»
los
muertos
en
otro
tiempo
po
yen
la
tierra,
príncipes
,
reyes,
cor
|
»»¿quistadores
se
levantan
de
sus
si
van
á
su
encuentro
y
recibiéndole
Y
yla
mansion
sombria:
héte
ya
agub
mle
dicen
con
un
tono
burlador
»
a
(145)
,
¿Era
finalmente
por
el
generoso
menosá
Precio
de
la
muerte
,
por
la
constancia
en
despreciarla
con
la
esperanza
de
una
mejor
vida?
¿
Cual
otra
podia
sostener
ú
los
profetas
en
medio
de
las
persecu=
ciones,
tormentos,
y
diversos
géneros
de
Muerte
que
padecieron?
¿Qué
motivo
Animaba
á
los
patriarcas
>
Errantes
sobre
la
tierra,
sin
habitacion
ni
morada
fija
sino
,.
como
dice
el
apostol,
la
en
de
la
re
sa
que
esperaban
,
de
aquella
ciuda
que
tiene
fundamentos,
»brillante,
hijo
de
la
mañana,
que
de.
»cias.
en
tu
corazon
;
yo
subiré
al
cie
»Colocaré
mi
trono
sobre
estrellas
y
Se=
mé
semejante
al
»ya
que
has
ba
breos,
si
no
tuviesen
de
su
wscheol
la
¿dea
Ll
de
los
muertos
»
y
de
un
sitio
destina»
en
esta
mansion
para
los
rephaim,
vaquellos
hombres
,
gigantes
por
su
»Uuerza
y
por
sus
crímenes
,
para
los
-
"eyes.
impios
y
conquistadores
¿njus-
m0,
tiranos
orgullosos
de
las
nacio»
res.”
Estas
reflexiones
estan
tomadas
la
obra:
Lett..
de
quelg.
Juifs.
t,
2.
Lets,
4
1a
|
A
0
e
y”
cuyo
arquitecto
y
constructor
eS
Dios
mismo
?
(ad:Hebr.
x1)..
24%
Tambien
se
tiené
por
una
pruebW
del
dogma
de
la
permanencia
de
las
á
más,
entre
los
pueblos
antiguos,
el
us
supersticioso
y
comun
de
evocar
y
com”
sultar
los
muertos.
Era
esto
tan
frecuen”
te
entre
los
judíos,
que
Moises
se
vió
0'
Bligado
á
prohibirlo
con una
lei
espresa
Su
primer
rei
lo
prohibió
con
pena
4%
muerte.
El
mismo
incurrió
en
el
deli
3
Y
hubiera
Saul
pensado
nunca
en
co
sultar
el
alma
de
Samuel
,
si
no
hubief
creido
que
las
almas
sobrevivian
?
Vo
%
junta
á
quien
no
se
cree
exista,
d
de
las
almas.
>
y
Y
+,
Moises
y
aunque
inspirado
por
Y
Señor
,
añade
el
Citador
probando
ul
mentíra
con
otra,
no
tenía
la
mas
'*
idea
de
este
dogma.
Abramos
sus
libro?
y
ademas
de
las
citadas
pruebas
de
*,
+3
(a)
Memoi.
de
la
Avademides
Y;
€ripcions.
'
$
cs
¡CET
hacer.
conocer
distintamente
las
dos:susá
tancias
de
que
se
compone
,
es
ebícias
Ser
que
hace,
por
decirlo
así
,
en.
dog
es
por
lo
que
se
le
parece,
sta
inteligencia
,
esta:
¡alma
sobretiñadia
da
al
cuerpo,
formado
ya.
este,
se
diga
tingue
allí
realmente
;
luego
Pp
tir
sin
él
:
conse
antiguos
ju
modernos.
Fjmis
Sp
$
¿Mas
adelanteel
Séñor
se
aparece
4
ps
en
la
zarza
encendida.
Se
dá
á
mismo
un
no
que
pueda
distinguir
e
de
la
mol
ano
que
los
otros:
Mas
mao
sois
¿que
marca
.susetera
hidad
y
-sa
inmutabilidad:
A
este
tí
otro
;
se
“dice:
cl'
Dios:
de.
ham
y
de
Isaac,
y
dé
ifacob.
Ma
dice
Jesu-C.,
noes
el.
[dios
de,
los
muera
tos.
a
o
jonictfte¡llósaptño
sim
piolob
Sisa
nl
9.
ideas
e:
Se
El
Sereterno,
inmutable,
es
el
Digg
A
y
He
dogac
y
de:
facity:mq
cuencias
claras
que
los
díos
podian
deducir
como-
log
(250)
bia
hecho;
y:quedó
demostrado
que
Jesus
tiene
dos
naturalezas
(C.
p.
137)-"
¿A
instancias
del
emperador
Marcia-
no
sucesor
de
Teodosio,
y
por
la
autori-
dad
del
papa
S.
Leon,
se
congregó
en:
451
el
verdadero
concilio
Calcedonense,
en
el
que
asistieron
636
obispos
,
que
condenaron
todo
la
actuado
en
Efeso
em:
449
por
las
violencias
de
Dioscoro
y
Eu-
tiches:
decian
estes
que
en
Cristo
no
ha=*
bia
mas
que
una
naturaleza,
porque-
el.
Verbo
al
encarnar,
de
tal
modo
habia:
confundido
la
divina
con
la
humana,
que:
solo
quedó
en
Cristo
la
primera.
El
con--
mo
(
C.
¡bis
)
El
Citador
apoyado:
en-1aS
imposturas
que
hemós
demostrado
y
y
er
las
que
de
nuevo
acumula
en
este-parta”.
fo,
sigue:
blasfemando
;
veamos
há
astu”
cia,
con-que
quiere
confundir
el
verdade”
ro
concilio
.constantinopolitano,
con
el
falso
Sinodo
de
Sergio.
1000
0%
-++
Definido
ya'en
el
concilio
-
Efesin0
contra
Nestorio
,
que
en
Cristo
no
habi2
mas
que uua
persona;
en
el
Cál
ABE
Sa
ta
Sa
(251),
1
contra
Eutiches,
que
habia
dos
naturas,
CZas
;
se
suscitó
una
nueva
heregia,
que
-
Megaba
á
Cristo
las
dos
voluntades
y
0-
Peraciones
,
propias
una
de
la
naturaleza
Vina
y
otra
de
la
humana
,
aunque
siem=.
acordes
por
su
union
íntima.
Llamá-.
]
Tonse
estos
hereges
Monothelitas.
Sergio
COustantinopolitano
reune
un
sinodo
de.
Ho
parciales,
sorprende.
al
emperador
-
leraclio
,
y
fija
en
la
puerta
de
la
igle--
Sia
principal
de
Constantinopla
el
decre--
to
de
heregia.
Para
condenarla
se
reune
,
en
680
el
concilio
constantinopolitano
,
3.2,
que
acaba
en
diciembre
de
681,
con,
la
unanime
decision
de
125
obispos
occi-.
dentales
,
que
,
juntos
en
Sinodo
en
Ro-
Ma
,
presididos
por
el
papa
Agathon,
en-,
Vian
sus
legados
con
los
de
este
al
Orien-
te;
y
con
otros
doscientos
ochenta
y
nue-.
Ye
protestan
la
fe
de
la
iglesia
universal.
esteconcilio
Trullanoó
in
Trullo.
dos
La
union
íntima
é
indivisible
de
las
98
naturalezas
,
la
perfeccion
que
de
a=:
Fe
resultaba
en
la
humana,
hace
imposi-.
-€n
Jesu-C.
la
discordancia
que
Le-
Fr
imagina
,
diciendo:
que
un
ser,
sin
Quiere
y
no
quiere
á
un
Foo
r
cil
de
comprender.
cd
otras
pa
La
voluntad
aimava
en
Cristo
nunca
se
separó
de
la”
a
Porque
iluminada
siempre
y
sans
(252)
tificada
aquella
por
esta,
no
podia
hallar
razones
de
variacion,
ni
inclinarse
al
mal»
Hemos
ya
visto
cómo,
cuándo,
de
qué
suerte,
y
con
qué
motivo
se
hizo
un
Dios
del
que
sus
apóstoles
habian
mirado
como
un
hombre,
....
(C.
p-
138)-
Lo
que
sí
ha
visto
el
talento
mas
ro-
mo
es
,
como
has
falsificado
unos
pasages
y
omitido
otros
;
cuando
has
puesto
en
boca
de
los
apóstoles
lo
que
nunca
dije-
ron
;
de
qué
suerte
has
finjido
concilios
que
no
hubo,
y
autoridades
y
testos
que
en
ninguna
parte
se
leen
;
y
á
la
verdad»
eres
tan
mentécato,
que
no
adviertes
que
tu
mismo
quitag
la
fuerza
á
los
sofismaS
de
que
te'
vales.
Veamoslo
de
nuevo
en
el
exámen
que
emprendes
del
cristianisimo-
Era,
dice,
una
secta
judía,
mas
,
nadita
mas;
nadita
mas;
y
10
probamos.
Bla
Ven
acá,
bestion
indómito,
¿no
1?
acuerdas
de
haber
argiiido
á
Dios
de
vo!
tario
é
inconsecuente
en
otras
partes
(8).
porque
destruyó
la
religion
judía
par?
sustituirla
el
cristianismo?
¿Qué
clase
yr
secta
religiosa
es
esta
que
acaba
con
el
Ñ
culto
,
las
ceremonias
,
las
leyes
y
ber
con
el
nombre
de
'la
madre
que
la
(a)
Vease
t.
1.2
cap.
42
p.:471
(253)
|
el
ser
2
Mas
examinemos
las
pruebas.
En
los
primeros
años
de
la
muer=
te
de
Jesus
,
estaban
los
Judíos
dividi-
Jos
en
diez
sectas,
porque
siempre
se
puta
sobre
lo
que
no
se,
entiende.
stas
sectas
eran
los
Fariseos,
las
$4-
eos,
los
Esenios
,
los
Judaitas,
los
Terapeutas
,
los
Recabitas
,
los
Hero-
nos
,
los
discípulos
de
Juan,
y
los
“discípulos
de
Cristo
(ib).
Válgate
Dios
¡y
cuán
falto
eres
de
'memoria
para
ser
tan
embustero!
Nos
dice
que
los
judíos
estaban
divididos
en
diez
sectas,
y
estirándolas
,
y
dando
dos
nombres
distintos
á
una
misma,
y
dividien=
do
las
que
formaban
sola
una,
y
forjando
las
que
nunca
existieron
,
despues
de
tan-
to
trabajo
,
no
alcanza
á
poner
mas
que
Mueye
:
y
si
no
cuéntense.
Solo
cuatro
fueron
en
realidad
las
Sectas
que
se
separaron
en
algunos
pun-
10s
de
la
creencia
comun
de
los
judíos,
Fariseos
,
los
Saduceos,
los
£senos
Y
Herodianos.
Si
los
fudaitas
se
en-
Cuentran
con
tal
nombre
en
alguna
par-
le,
no
es
porque
formasen
secta
religio-
SA,
sino
para
designarlos
con
el
nombro
su
gefe
que
fué
Judas
Gaulonita
;
eran
Brandes
defensores
de
la
libertad
«de
su
Pais,
y
en
lo
demas
adoptaban
los
prin-
los
de
los
Fariseos,
segun
Unos,
y
de
o
(034)
los
Saduceos,
segun
otrós.
Los
Zerd-
peutas
y
Recabitas
eran
una
especie
de
monges
que
se
ocupaban,
los
primeros
en
la
vida
contemplativa,
y
los
segundos
en
la
activa.
Los
discípulos
del
Bautista
Juan
eran
pocos
y
se
incorporaron
á
105
de
Jesu-C.
Si
el
ignorantísimo
Lebrun
supiera
lo
que
se
dice,
podia
con
algun
mas
viso
de
razon
haber
citado
á
los
Sa-
maritanos
separados
de
los
judíos
por
un
cisma.
Sigamos
examinando
sus
pruebas;
que
todas,
toditas
tienen
igual
valor.
De
tal
modo
eran
judíos
los
dis”
cípulos
de
Cristo
,
que
S.
Pablo
circun-
cidó
á
su
discípulo
Timoteo
en
la
ciur
dad
de
Listre.
(cap.
11
,
ep.
á
los
Ro-
manos)»....
(C.
p.
138).
,
No
todos
los
discípulos
de
Jesus
eral
judíos.
No
lo-era
el
Centurion,
cuyo
jo
ó
criado
curó
(a);
no
lo
era
tampoc0
el
otro
que
le
aclamó
Fijo
de
Dios
,
vien”
dole
morir.
En
seguida
fueron
millareS
de
millares
los
idólatras
que
oyendo
á
$U*
apóstoles,
se
convirtieron
en
todas
partes
de
la
tierra,
sin
imponérseles
*
yugo
de
la
lei
mosaica.
S.
Pablo
enseñ?”
ba
abiertamente
que
los
gentiles
conver”
tidos
no
estaban
obligados
á
abrazarló
que
de
nada
les
servia
para
la
salvacio0»
_—_—_——
(a)
Mat.
8.0.
8.
et.
seg.
!
—
hai
CO
>
Pues
que
se
justificaban
por
la
fe
en
Je-
5u-C,
Añadia
que
si
algunos
querian
prac-
ticar
la
cireuncision
camo
una
cosa
nece-
Saria
,
Jesu-C.
de
nada
les
serviria;
y
Que
aquellos
que
predicaban
esta
necesi-
d
eran
falsos
apóstoles.
Esta
doctrina
Tue
confirmada
en
el
primer
concilio
de
Jerusalen
en
el
año
51
de
Cristo.
La
doc-
Trina
del
apóstol
estubo
perfectamente
a-
“orde
con
su
conducta.
Mas
¿por
qué
tircuncidó
á
Timoteo
?
Porque
era
hijo
de
una
judía,
y
debia
trabajar
en
la
conversion
de
los
judíos;
estos
no
hu-
bieran
querido
oir
á
un
predicador
in-
circunciso.
En
Lístris
era
necesaria
esta
condescendencia
con
unos
judíos,
que
to-
davía
no
eran
cristianos,
ni
estaban
ins-
truidos;
no
así
en
otras
partes.
p
¿7
porqué
dice
el
mismo
S.
Pablo
(e.
11
ad
Romanos)
“La
circuncision
mes
útil
si
observais
la
lei.
Si
la
vio-
alais
vuestra
circuncision
viene
á
ser
»Prepucio.....
el
verdadero
judío
es
»aquel
que
es
judío
interiormente"?
te.
P.
139.)
:
-—
Siel
Citador
no
hubiera
omitido
por
Malicia
las
palabras
que
siguen
al
verso
25»
en
el
lugar
que
corta
con
puntos
sus-
Peusivos,
y
que
median
entre
él
y
el
29
y
luego
pone:
el
verdadero
Judío
es
Ve.
hubiera
él
mismo
visto,
Y
hecho
(256)
wer
á
sus
lectores,
todo
lo
contrario
4.
lo
que
aquí
pretende
3
Porque
el
Sto.
após-
tol
enseña
allí
mismo
que
la
cireuncision
mi
es
necesaria
ni
útil
á
los
gentiles,
Y
que
de
nada
aprovecha
tampoco
á
los
ju:
díos
si
no
guardan
la
lei.
Continua
pues
S.
Pablo
en
el
y.
28:
“Pues
si
el
incir-
»-cunciso
guardase
los
preceptos
de
la
lel
»¿no
es
cierto
que
su
prepucio
seria
es”
aytimado
como
circuncision?
Si
el
que
na:
»»turalmente
esincircunciso
cumple
con
la
alei,
te
juzgará
á
tí
que
por
letra
y
pof
»»-circuncision
eres
trasgresor
de
la
lej....
»»es
judío
el
que
lo
es
en
lo
interior:
14
ascircuncision
de
corazon
es
en
espíritU
»y
no
en
letra
(a).””
He
aquí
clara
Y
consiguiente
la
doctrina
del
apóstol.
L4
(a)
Los
apóstoles
juzgaban
que
14
lei
ceremonial
era
necesaria,
no
para
la
salud
;
pues
que
segun
ellos
tanto
105
Judíos
como
los
gentiles
se
justifico”
ban
por
la
fé
en
Jesucristo
,
sino
par?
la
policía
esterior,
porque
las
leyes
M0
rales
civiles
y
ceremoniales
estab
íntimamente
ligadas
entre
sí
en
la
1%
pública
judía.
Mas
los
apóstoles
bian
aprendido
de
Jesu-C.,
que
esta
Pp?
licía
sería
mui
pronto
aniquilada
p%
la
destruccion
del
templo,
de
Jerus?
den,
y
la
república,
:
(237)
“Tcuncision
útil
al
judío
si
observa
la
>
inutil
á
él,
lo
mismo
que
al
gentil
Jue
recibe
la
fe,
sino
la:
observa»
Esta
Otrina
confirmó
el
Sto.
apóstol
con
la
“áctica,
Cuando
trataba
con
judíos
con=
Vertidos
á
Jesu-C.,
pero
encaprichados
<N
sus
ceremonias
,
Y
empeñados
en
que
todo
el
mundo
se
sometiese
á
ellas,
no
údescendió
con
ellos
en
este
punto.
Cuando
llegó
el
caso
de
tratar
con
judíos
todabia
no
estaban
instruidos
,
se
Prestó
á
sus
ideas
en
cuanto
pudo,
sin
hacer
traicion
á
la
verdad:
y
en
este
Sentido
decia
:
se
había
hecho
todo
pa
"a
todos
(a).
:
-
Los
demas
apóstoles
pensaron
lo
mismo.
En
Jerusalen
era
preciso
contem-
Porizar
con
los
judíos
,
porque
domina-
y
eran
mas
quisquillosos
que
en
otras
Partes,
Acusaban
á
S.
Pablo
de
lo
con-
tario
que
aquí
le
achaca
Lebrun,
esto
*S>
de
que
enseñaba
á
los
judíos
disper-
595
en
las
demas
naciones
dejasen
la
lei
de
Moises
,
no
circuncidasen
sus
hijos,
y
E
unciasen
á
las
ceremonias
legales.
Pa-
on
fundir
estas
calumnias,
el
apóstol
Santiago
aconseja
á
S.
Pablo
se
purifique
bl
»
¿“Us
compañeros
,
y
lonno
A
Ep
en
el
templo.
El
tor
de
las
a
Pp
ma
Corint..c.
4.
0.
22.
17
(288)
:
gentes
viene
en
ello,
y
lo
hace
asi
(a)-
Cuando
dice
al
proconsul
Festo
laS
palabras
que
el
Citador
-
refiere:
yo
10
he
pecado
ni
contra
la
lei
judía,
nó
contra
el
templo,
dice
la
verdad
,
sil
afirmar
por
esto
sea
ya
necesaria
á
10$
demasaquella
(b).
*
'
Los
judíos
encarnizados
contra
él
le.
acusaban
de
muchos
y
graves
delitos
qué
no
podian
probar;
defendiéndose
hacé
ver
que
no
ha
pecado
contra
la
lei
los
judíos
,
pues
la
observa
;
ni
contra
templo,
pues
no
ha
blasfemado
;
ni
com”
tra
el
Cesar
enyas
leyes
obedece,
y
$
quien
apela
como
ciudadano
romano
com”
tra
la
injusticia
de
sus
compatricios.
NY
da
hai
aquí
que
pruebe
que
su
doctr.
era
la
de
Moises;
todo
lo
contrario.
que
se
vé
mas
claramente
por
la
deci
unanime
de
los
apóstoles
,
que
no
crey?%
ron
fuese
de
obligacion
observar
la
lei
ceremonial.
Todos
pensaron
que
era
p
mitido
á
los
judíos
continuar
observe
dola;
ninguno
decidió
que
estubieser
p
bligados
,
ni
que
fuese
necesaria
gentiles
,
antes
espresamente
todo
10
trario
(c).
,
Evidenciados
todos
los
enredo?
*
A
ta)
Act.
c.
210.
21.
(b)
Acto
APÁ”
€.
21.
(e)
Act.
0.
15
Y.
15
na
(259)
ll
Spercherias
del
Citador
¿qué
diremos
su
crítica?
¿Habra
ya
palabras
con
Ue
pintar
su
mala
fe
y
desverglienza?
Dice
que
los
teólogos
cristianos
son
Ju-
$5
y
que
en
España
se
persiguen
y
Meman
estos.
Que
Lebrun
lo
dijese,
Unque
sea
mentira,
puesto
que
no
los
hai,
pase;
pero
que
el
traductor
que,
de
ndo
en
cuando
ilustra
la
obra,
con
“Sres
de
su
cosecha,
lo
repita
y
apruebe
*n
el
año
veinte
del
siglo
diez
y
nueve,
NO
prueba
mucho
afecto
á
su
patria,
ni
Aquel
amor
á
la
verdad
que
hasta
ahora
Caracterizó
á
los
escritores
que
sin
jactar-
se
de
filósofos
lo
eran.
:
T
ya
que
los
quemais,
sigue,
¿por
qué
os
reunis
á
cantar
sus
salmos,
tus
profecías,
sus
cánticos
traducidos
tt
un
indecente
latin;
y
porque.
los
Traducis
en
mal
castellano
para
el
uso
$
que
no
entienden
la
lengua?
(a)
4.0).
¿No
conoce
este
charlatan
las
hermosas
traducciones
antiguas
y
mo-
>El
nas,
hechas
en
su
idioma?
¿No
ha
0
los
elogios,
que
forman
los
pri-
e
Y
mas
señalados
maestros
de
encia,
á
las
bellezas
poéticas
de
sudo
género
que
se
admiran
en
los
sal-
Que
e
Pobre
tonto
y
que
impotente
y
Fidícula
es
tu
rabia!
(266)
»»que
era
necesario
libertar
absolutamen-
ste
á
los
gentiles
de
las
ceremonias
le-
»
ales,
sin
poner
en
esto
la
menor
res”
»¡triccion.
No
puede
tampoco
entenderse
,»como,
ni
cuando
se
hallaron
juntos
en
¿»Antioquia
S.
Pedro
y
S.
Pablo.
No
fué
»»¡2ntes
del
concilio
de
Jerusalen,
pues
qué
syla
constestacion
que
S.
Pablo
tuvo
col
»Cephas
y
algunos
otros
fué
lo
que
-obli-
»2ó
al
Sto.
apóstol
á
venir
á.
verse
col
393.
Pedro
,
para
consultarle.
y
hacerl£
a/decidir.
Mucho
ménos
despues
del
con”
»cilio
,
habiéndose
quedado
S.
Pedro
€e1
»»
Jerusalen,
y
no
habiendo
estado
S,
Par
a»
blo
en
Antioquia
á
su
vuelta,
sino
m
»pocos
dias.”
Pero
aun
admitiendo
fue”
se
con
el
apóstol
la
disputa
¿se
seguitó
que
$.
Pedro
y
8.
Pablo
se
pelear
Este
hizo
ver
á
aquel
las
malas
const”
«cuencias,
que
podia
tener
la
separacio!
que
afectaba
de
los
gentiles
converiidos
«delante
de:
los
judíos.
Dejando
de
he"”
manarse
con
aquellos,
daba,
lugar
4
esto?
«para
inferir
que
los
nuevos
cristianos:
"”
“estando
circuncidados
eran
profanos»
el
Pedro,
si
lo
era
Cephas,
aprovecha
aviso
y
aquí
termina
el
negocio.
a
Poco
tiempo
despues
cátate
a%'
otra
pelea
en
Antioquia
entre
Pedo
«Santiago
y
Juan
por
una
partes
Y
:
Dlo
la
sobre
sí
se
podian
ó
(267)
á
Bo
comer
carnes
sofocadas
,
0
de
ani-
males
de
pesuña
hendida
y
que
Te
MiaR,....
(C.
p.
140)»
La
reunion
de
Pedro,
Santiag0»
Juan
y
Pablo,
no
fué
en
Antiochia
Si-'
nO
en
Jerusalen
:
despues
del
concilio
de
Que
acabamos
de
hablar
,
en
el
que
estos
Y
los
demas
apóstoles
decidieron
que
no
obligaba
á
los
gentiles
convertidos
la
lei
mosaica,
y
solo
debian
abstenerse
de
las
carnes
inmoladas
á
los
ídolos
,
de
las
so-
focadas,
de
la
sangre
y
fornicacion
;
o-
currió
lo
que
el
apóstol
refiere
con
Cephas,
y
áque
ya
hemos
contestado.
Léjos
de
haber
oposicion
alguna
entre
ellos,
dice
S.
Pablo
en
el
mismo
lugar
que,
habien-
do
conferenciado
con
Santiago,
Cephas
y
S.
Juan
en
Jerusalen,
convinieron
en
que
él
instruiria
á
los
gentiles
parti-
eularmente,
y
le
dieron
las
manos
en
señal
de
union
y
amistad:
dextras
de-
derunt
mihi
et
Barnabe
(a).
S.
Pablo
como
S,
Pedro,
y
como
todo
cristiano
Verdadero
aborrecia
las
divisiones
y
las
Muevas
doctrinas
que
las
promueven;
lo
Que
hizo
ver
claramente
cenando
las
re-
>>
o
en
los
corintios.
Ranes
uno
di-
*
yo
soi
discípulo
de
Pablo,
yo
de
>»Apolo-,-yo
de
ra
yo
de
Jasu-C,
Ti
Pe
(a)
4d
Galat,
2.
9.
(268)
3
Acaso
se
ha
dividido
Jesu-C.
?
¿Ha
»sido
Pablo
crucificado
por
yosotros,
ha-
»beis
sido
bautizados
en
su
nombre?
Yo
»»
doi
gracias
á
Dios
de
no
haber
bautiza-
¿y
do
á
nadie
entre
vosotros,
fuera
de
Cris-
»p0
Y
Cayo,
para
que
no
pretendais
ha-
asber
sido
bautizados
en
mi
nombre
(a).”
S.
Clemente
romano,
mas
de
treinta
a-
ños
despues,
citaba
á
los
corintios
esta
lec-
ción
de
S.
Pablo,
para
exortarlos
á
la
paz
(b).
Es
una
mentira
garrafal
y
solemne,
que
en
los
primeros
cuarenta
años
del
cristianismo
hubiese
ya
mas
de
cin-
cuenta
sectillas,
En
todo
el
primer
si-
glo
de
la
iglesia
,
como
puede
verse
en
cualquier
historiador
eclesiástico,
no
se
contaron
mas
de
cinco
heregías
,
á
saber,
la
de
Simon
mago
,
la
de
los
Nicolaitas,
la
de
los
Ebionitas
,
los
Cerintianos
,
Y
la
de
Menandro
que
fué
el
primer
dis-
eípulo
de
Simon.
Algun
otro
autor,
que
las
hace
subir
hasta
el
número
de
doce
€s
,
porque
cuenta
por
nuevas
sectas
la$
que
de
estas
nacieron
subdividiéndose
e
tre
sí.
Pero
ni
cada
una,
ni
todas
jun”
tas,
ni
entonces
ni
despues
han
podido
compararse
en
estension
,
en
número
de
EA
PP.
(a)
1%
ad
Corint.
€.
1.9,
12.
(5)
£Ebpist,
l.
Ma
47
(269)
a
individuos
,
ni
en
duracion
con
la
igle-
tia
católica.
Mas
¿qué
quiere
inferir
el
Citador,
contra
esto,
de
que
en
todos
tiem=
Pos
haya
habido
hereges
que
la
comba-
tan?
Lejos
de
debilitarla
la
robustecie-
rón
,
porque
con
su
division,
con
su
iM-
Subsistencia
,
con
sus
discordias
,
corta
duracion,
é
infinitas
variaciones
,
hicie-
ron
ver
que,
fuera
del
seno
del
catolicis-
mo
no
hai
mas
que
inconsecuencia
y
er-
Tor.
Jesu-C.
anunció
de
antemano
habria
heregías
(a):
S.
Pablo
dijo
convenia
las
hu-
biese
para
que
se
acrisolase
la
verdad
(b).
Con
efecto
esta
se
mantuvo
siempre
vírgen
en
medio
de
los
asaltos
de
tantos
enemigos,
y
se
ha
conservado
siempre
pura
y
la
misma,
por
espacio
de
mas
de
diez
y
ocho
siglos,
viendo
estrellarse
á
sus
pies
los
esfuerzos
todos
del
infierno.
Sin
una
particular
providencia
¿como
Puede
esplicarse
esto?
Las
sectas
for-
Mmadas
y
unidas
para
combatirla
,
suc-
cesivamente
han
variado
de
creencia,
al
Cabo
de
tiempo
dejaron
de
ser
lo
que
eran,
y
al
fin
desaparecieron
de
un
todo,
a
iglesia
católica
les
anunció
el
dia
de
SU
esterminio,
así
como
les
hacia
ver
el
su
separacion,
condenándolas
con
so-
——
(a)
S,
Mat.
24.
(b)
1-
al
Corint.
TW.
o.
19.
(270)
lo
presentarles
los
títulos
de
su
antigúes
dad
y
derechos
4
que
habian
renunciado»
¿
Quién
sois
les
decia?
Ayer
nacisteis
y
ni
vuestros
padres,
ni
vosotros
mismos
pensabais
antes
de
este
modo
,
enseñad-
nos
que
iglesia
recibió
de
los
apóstoles
vuestra
doctrina.
Ló
que
siempre
se
ha
creido
en
toda
la
iglesia,
es
verdad
;
to-
do
lo
nuevo
es
falso
y
adulterino.
De
año
en
año
,
es
verdad
,
de
sí-
glo
en
siglo,
el
error
ha
levantado
su
cabeza
culpable,
y
tremolado
el
estan-
darte
de
la
rebelion
contra
la
madre
co-
mun
,
la
ha
amenazado
con
el
estermi-
nio;
pero
ella
subsiste
y
sus
enemigos
desaparecen;
estos
se
despeduzan
entre
y
solo
se
unen
para
combatirla
;
mas
ella
unida
y
tranquila,
llenando
el
uni-
verso
con
su
doctrina
y
gloria
se
conserya
y
se
conservará
hasta
la
fin
de
los
siglos»
La
heregía
llamó
en
su
auxilio
y
dió
armas
áú
la
impiedad
;
mas,
léjos
de
acabar
con
e-
Ma,
la
han
acrisolado
Mas
y
mas.
Tal
vez
este
es
el
último
combate
que
la
queda
que
sufrir,
así
como
puede
ser,
sea
tam”
bien
la
última
leccion
de
desengaño
qué
ofrece
Dios
á
nuestros
hermanos
separa”
dos,
haciéndoles
palpar
en
la
irreligioD
las
necesarias
consecuencias
de
los
prin”
Cipios
que
«adoptaron,
substrayéndose
la
autoridad
de
esta
Madre
tierna
,
siem”
$
A
Pre
dispuesta
,
siempre
ansiosa,
siempre
Solícita
para
atraerlos
Á
su
Seno.
Véase
ahora
con
que
verdad
puede
decir
el
Ci-
tador,
que
los
miembros
de
la
iglesia
de
Dios
siempre
han
estado
dispuestos
4
sacarse
los
ojos
los
unos
á
los
otros.
Una
de
las
mas
antiguas
de
estas
sectas
es
la
de
los
cerintianos,
la
cual
Sostenia
que
Jesus
no
habia
muerto
,
Y
que
Simon
Cirineo
habia
sido
ahor-
cado
en
su
lugar
(Epifan.
Her.
cap.
18.)
Vean
uds.
como
habia
cristianos,
des-
de
el
principio
mismo
de
la
iglesia,
que
negaban
la
muerte
,
y
por
consi-
guiente
la
resurreccion
de
fesu-C.
En
cuanto
al
consiguiente,
yo
sol
tam-
bien
cerintiano.
(C.
p.
141.)
Separemos
los
errores,
de
que
hacs
aquí
una
confusa
mescolanza
el
Citador
Lebrun
,
para
decir
sola
una
verdad
que
Ya
nos
sabiamos
,
á
saber,
que
élno
es
Cristiano...
podia
añadir
,
ni
racional.
into
herege
enseñaba,
entre
otros
no-
tabilísimos
absurdos,
que
Jesus
habia
na-
Cido
de
Josef
y
de
Maria
3
pero
que
sien-
do
mas
perfecto
por
su
sabiduría
y
vir-
tud
que
todos
los
hombres
,
Cristo
Fijo
qe
Dios
soberano
,
descendió
en
figura
de
paloma,
y
se
unió
á
él
cuando
se
utizó
en
el
Jordan.
Que
este
Cristo,
Hijo
de
Dios,
se
voló
al
cielo
en
el
(272)
_
tiempo
de
la
pasion
,
dejando
$
Jesus
solo
,
que
fué
el
que
Padeció,
murió
y
FOsucitó....
MÓtese
$
resucitó;
pero
Cris-
to
siendo
espiritual
habia
quedado
inmor-
tal
éimpasible.
Esta
es
la
doctrina
de
los
cerintianos
en
este
Punto,
como
lo
ates-
tiguan
$.
Epifan.
enel
mismo
lugar
que
falsamente
cita
Lebrun,
hceresí
28,
San
Ireneo
lib.
1,
Cap.
26,
Tertuliano
de
prescriptionib.
c.
48.
y
S.
Agust.
de
hoeresi
e.
8,
Ni
Cerinto
»
Mi
nadie
has-
ta
ahora
dijo
que
el
Salvador
murió
ahor-
cado.
El
mentecato
Lebrun
mo
conocia
suplicio
mas
ignominioso
en
su
tiempo;
y
pareciéndole
lo
era
poco
el
de
Cruz;
quiere
que
Jesu-C.
muriese
en
una
horca»
¡A
tanto
llega
su
odio
ciego
é
impotente!
La
fábula
que
aquí
introduce
de
Si-
mon
Cirineo,
atribuyéndosela
á
Cerinth0
fue
invencion
del
herege
Basilides
que
decia
que
Cristo
no
habia
encarnado,
si”
no
solamente
tomado
la
apariencia
de
hombre
;
que
en
el
tiempo
de
su
pasion
tomó
la
figura
de
Simon
Cirineo
y
le
la
suya;
que
los
judíos
crucificarony
29
ahorcaron
á
Simon
3
que
Cristo
lo
Y
y
se
burlaba
Kc.
He
aquí
las
dos
here”
gias
que
confunde
el
Citador,
para
dar”
nos
la
singular
noticia
de
que
el
no
cref
en
la
resurrección
de
Jesu-C.
,
sin
como
él
mismo
dice,
moyido
por
la
PO”
273)
derosísima
a
de
Cerinto
á
quien
Sita,
y
de
Basilides
cuya
doctrina
con=
Íonde,
Y
eomabis.
om
-
Mas
mos
ver
á
este
necio,
que
estos
a
prueban
la
verdad
divina
de
la
religion
cristiana,
y
con
lo
mismo
que
Lebrun
pretende
destruirla.
.
di
N
órvese
1.0,
que
Cerinto
era
gran=
'Simo.
enemigo
de
los-
apóstoles,
y
com=
datia.
«vivamente
y
por
todos
medios
su
ina:
vivía
en
su
tiempo
y
le
era
Mui
fácil
convencerlos,
si
hubiesen
men=
tido;
sin
embargo
él
reconoce
que
Jesu-
Cristo
ha
hecho
milagros;
luego
estos
te-
hian
entonces
tal
grado
de
certeza
6
evidencia
,
que
no
era
posible
disputar
su
verdad.
2.2
Para
conciliar
con
el
estado
de
humillacion,
en
que
Jesu=C.
apareció,
tos
's
los
atributos
de
hijo
único
de
Dios,
Cerinto
suponía
en
él
dos
seres
diferen-
«>
Jesus
hijo
de
Maria.,,
y
Cristo
desa
vAdido
del
cielo;
así
es
evidente,
que
Jesu-c,
habia
enseñado
que
él
era
el
hi-
do
único
de
Dios
,
y
que
habia
confir-
do.
ta
doctrina
con
milagros
,
de
mo-
Que
Cerinto
no
pudo
atacar,
ni
la
aia
ai
dos
milagros
y
pues
que
se
li=
Majo
-£splicar
de
que
modo
era
Jesus
2
2
único
de
Dios...
.
60
i
402
apóstoles
echaron
fuera
de
(
(274)
la
iglesia
¿
Cerinto,
y
le
miraron
como
corruptor
de
la
doctrina
de
Jesu-C.:
€3
pues
evidente,
que
en
el
tiempo
de
lo$
apóstoles
se
tenia
la
divinidad
de
Jesu”
Cristo
por
un
dogma
fundamental
del
eristianismo
,
digar?t
lo
que
quieran
10%
Socinianos,
y
con
ellos
Bury
dec.
He
aquí
ya
en
carnes
vivas
á
nues”
tro
Citador,
que
tan
á
menudo
pont
en
nuestras
manos
el
azote
con
que
$
le
vapula
;
despreciémosle
,
y
vamoS
á
reirnos
de
otro
disparatadísimo
disp%”
rate.
Los
Socinianos
rehusaron
constan”
temente
reconocér
la
divinidad
de
Jesus
y
alegaban
sus
pruebas
para
ello,
que
no
hai
secta
que
no
se
apoye
pruebas
incontestables;
así
estos
el
taban
las
que
acabo
de
indicar
de
Pablo,
de
Eusebio,
de
Justino
Y
de
Tertuliano.
Como
era
mui
dificil
ponderles
de
un
modo
convincente,
serveraron
en
su
abominable
hereglon
pesar
de
la
decision
del
concilio
de
N%
cea.
(€.
p.:141).
o
Vaya
un
ligero
anacronismo
qué
ct
die
echará
dewver,
ni
estrañará
el
¿y
conocimientos:
histórico-cronolóxicos
so
este
erudito
á
la
violeta.
Coloca
Ar
cinianos
por
lo
ménos
en
eloseguné
p-
glo,
pues
que los
hace
anteriores
al
%
*
:
?
2
5)
tilio
de
Nicea
Ne
A:
verificó
en
el
año
lentos
veinte
y
cinco,
y
á
aquellos
Snosticos
,
de
quienes
dice
habla
S.
Cle-
Mente
de
Alejandria
que
vívia
en
el
de
1943
y
Lelio
Socino,
fundador
de
esta
Secta,
que
tomó
de
él
su
nombre,
no
se
ye
4
conocer
hasta
el
año
de
1546,
en
incencia,
ciudad
del
Estado
Venecia-
MO
de
la
cual
tuvo
que
huir,
y,
perse-
8uido
y
arrojado
de
Suiza
por
los
calvi=
Mstas
(a),
se
refugió
en
Polonia.
No
se.
a
EAT
)
(a)
Lutero
había
atacado
la
auto-
ridad
de
la
iglesia,
la
tradicion
y
los
Padres
;
solo
la
escritura
queria
fuese”
regla
única
de
fé,
y
la
razon
de
ca-
da
hombre
particular
su
intérprete.
Asi,
mui
pronto
se
vieron
los
patriar=
“as
de
la
reforma
sin
medio
alguno
pa.
4
Oponer
diques
al
torrente
de
los
es-
%00s
del
espíritu
humano.
Los
Ana=
listas,
los
Arríanos
modernos
,
los
ointanos
»
los
anti-trinitarios
,
los
“inglianos
les
atacaron
con
las
mis=
tr.
as,
que
ellos
habian
usado
con-
das
iglesia
católica,
destruyendo
2
los
dogmas
fundamentales
del
un
M0,
y
acabando
por
adoptar
do
ePticismo
irracional.
¿Qué
dere-
Quel
Calvino
para
quemar
4
Mi-
Es
ni
perseguir
á
Lelio
Sos
7
A
'
Minucio
Felix,
Eusebio
y
Origenes
(2):
S.
Agustin
acabó
con
ellos
en
Africa
(b)*
Con
8
dicho
se
desvanecen
las
infamias»
que
en
los
dos
siguientes
párrafos
amoú-
tona
el
Citador,
para'que
se
crea
fuerol
autorizadas
por
el
cristianismo.
S.
Epi"
fanio habla
de
estas
materias
con
una
pu”
reza,
que
no
es
capaz
de
conocer
el
bor”
rageador
Lebrun
,
que
nunca
leyó
sus
0*
bras.
Los
cochinos
huyen
del
agua
purl
y
cristalina!,
y
solo
buscan
lodazales.
Es
necesario
,
sigue
luego
,
optars
sin
embargo,
entre
el
testimonio
de
3*
Clemente
y
el
de
S.
Epifanio.
To
pW"
má
creo,
que
este
S.
Epifúnio
es
un
em”
bustero
,
y
no
será
el
único
santo
qu
lo
haya
sido
lus...
(€.
p.
143-)
el
S.
Epifanio
dice
la
verdad;
y.
testimonio
de
S.
Clemente
,
como
ya
Y“
mos
hecho
ver,
la
eonfirma.
El
púdico
Lebrun,
para
probar
su
temerario
¡nsU
'
añade
:
porque
no
es
posible
que
a
existido
jamas
una
secta
,
cuyo
pr
pio
mas
sagrado
y
esencial
sea
la
y
honestidad.
Sin
embargo,
él
ner
j
ha
pag.
142,
que
de
t0
dijo
poco
PABr
1404
GO
(a)
Minutio
Felix
Oct
ao.
te
cont.
Cels.
lib.
6.
Euseb.
lib.
4
e
:
(Mb)
Epist.
an
atias
64
ad
Anrelium:
Ep.
29.
ad.
Alip.
Ep.
29.16
2"
*
283
e
“ostumbres
de
la
primitiva
iglesia
es-
2
es
,
sin
duda,
la
que
se
ha
conser=
vado
mas
religiosamente...
que
en
$0=
lo
Paris
hai
todas
las
noches
dos
ó
tres
mil
jóvenes
Bo,
Para
que
S.
Epifanio
y
los
demas
Mtores
que
nos
pintan
la
disolucion
de
los
8hosticos,
digan
verdad
,
no
es
necesario
Que
la
deshonestidad
fuese
el
principio
Mas
sagrado
y
esencial
de
su
secta.
Bas-
taba
que
sus
infamias
,
averiguadas
é
in-
dudables,
fuesen
una
consecuencia
de
su
doctrina
;
y
lo
eran
en
efecto
,
pues
que
enseñaban
era
un
crímen
resistir
á
la
con-
cupiscencia.
Mas
permitamos
fuese
solo
un
aumento
progresivo
de
corrupcion
,
el
que
les
condujo
á
tales
impurezas.
¿Se
sigue
Sea
un
embustero
S.
Epifanio,
porque
“ebrun
juzgue
¿imposible
haya
existido
una
secta,
cuyo
principio
mas
Sagrado
y
esencial
sea
la
deshonesti-
dad?
¿Los
hombres
no
abusan
de
todo?
3
Los
fines
mas
santos,
los
principios
mas
Justos
han
aleanzado
á
imposibilitar
las
;
$,
que
á
su
sombra
se
han
come-
Le
en
todos
los
siglos?
¡El
ro
N
no
cree
posible
tanta
deshonesti-
dad
y
Ha
leido
Apio
sin
duda
por
ha
OF,
este
purísimo
escritor,
pues
no
a
Visto
atestiguado
por
otros
muchos
au-
lo
que
S.
Epifanio
dice,
y
mucho
(284)
mas
acerca
de
los
gnosticos
;
pues
no
s£=
be
que
los
Maniqueos
,
beguardos
y
otros:
muchos:
hereges
,
pero
especialmente
los:
,
Mamados
turlupines
en:
el
siglo
14
,
de-
jaron
atras
las
infamias
de
los
cínicos
mas:
impudentés
(a).
Otro
tanto
atestigua
la:
historia,
de
los
discípulos
del
egipcio
Ori“
genes
el
impuro
en
290
(b).
|
Oigamos
otra
de
sus
razones.
Zodos'
gustan
de
divertirse,
es
verdad;
pero
en
ninguna
parte
del
mundo
el
padre
prostituye
publicamente
á
su
hija,
marido
á
sumuger,
ni
el
amante
á
só
querida.
Aquí
este
pobre
filósofo
afecta
conocer
mui
poco
los
delirios,
á
que
ar”
rastra
á
los
hombres
el
fanatismo
del
vicio
y
de
las
opiniones.
Ñ
>
tamos
si
en
alguna
parte
del
mun”
do,
si
en
algun
tiempo
se:ha
verificado
esto,
y
,
si
hai
filósotos
que,
no
solo
atestigien,
sino
que
lo
recomienden.
4
cada
paso
nos
obliga
este
hombre
á
al
sol
los
trapos
mugrientos
de
su
negl%
filosofía,
y
ú
hacer
ver
que
no
hai
ni
infamia
que
ella
no
santifique.
pi
No
se
puede.
leer
sin
horrorizarsé»
en
los
autores
antiguos
lo
que
pasaba
7
——
(a)
Diocio.
des
Hares.
Dicc»
E
Moreri
art.
Turlapins.
(b)
Dicc.
;
Feres.
Origenes
l
impur.
-
(285)
los
juegos
bacanales,
en
los
de
Flora,
en
08
misterios
de
la
buena
diosa,
en
las
fiestas
de
Venus
y
de
Cibelles,
en
la
pro-
Cesion
del
Phallum,
y
el
culto
de
Otros
dioses
mas
infames
todavía.
Sin
embargo
€lan
hijas
,
eran
esposas
,
eran
quert-
das
las
que
allí
concurrian
(a).
¡Ls
po”
Sible
que
lo
permitiesen
los
padres
,
los
Maridos,
los
amantes?
En
las
desgra-
Clas
públicas,
los
romanos
ofrecian
á
Ve-
4us
cierto
número
de
prostitutas.
Hero-
o
atestigua,
que
en
Babilonia
estaban
las
mugeres
obligadas
á
prostituirse,
por
menos
una
vez
á
los
estrangeros
en
el
templo.
de
Mylitta
ó
de
Venus
(b).
Lucia-
no
dice
que
en
Biblos
en
Egipto,
todo
el
tiempo
que
duraba
la
fiesta
lúgubre
de
Adonis,
las
mugeres
que
no
querian
cor-
tarse
el
cabello,
estaban
obligadas
á
pros-
Uituirse
á
los
estrangeros
(c).
Justino
atri-
Ye
la
misma
infamia
á
las
mugeres
de
-YPros
en
honor
de
Venus
(d).
Valerio
imo
añade,
que
esta
costumbre
reina-
ba
en
Sicca
en
Africa
(e).
S.
Agustin
dice
nn
ES
a)
Veas.
el
Berg.
Traité
dogm.
90
3.art.s.
Idem.
1.2
0.
3»
Ort.
4.
qe
perador.
?
1,
5.
199
(c)
Lucian,
Mar
o
Syria.
(d)
Just.
l.
22.
(0)
Val,
Re
2.
€.
6.
E
(286)
la
tenian
tambien
las
mugeres
de
Phení-
cia
(a).
Los
viageros
modernos
han
ha-
llado
pueblos
reunidos
en
sociedad,
que:
ofrecen
á
los
estrangeros
sus
hermanas
Ó
hijas
(b).
¿Creeriamos
el
culto
infame
que
los
indios
dan
á
Lingam,
la
prueba
ver-
gonzosa
a
que
Se
someten
las
hijas
de
1o$
Bramines,
si
no
lo
acreditasen
autores
de
todas
naciones
que
ningun
interes
tie?
nen
en
engañarnos?
(e)
Y
bien,
Sr.
Citador,
¿cómo
es
que
hubo
y
hai
padres,
maridos
y
aman”
tes
que
autoricen
esto?
¿Les
pareceria
bien
á
todos?
Yo
no
lo
sé.
Pero
sí,
que
muchos
filósofos
antiguos
y
modernos
le”
varon
la
infamia
hasta
el
estremo
de
san”
tificar
estos
abusos,
contrarios
á
la
natu”
raleza,
léjos
de
creer
debian
reprimirse-
XA
(a)
S.
Ag.
de
civit.
Dei
l.
4.
0,
10*
(b)
Voyage
de
Bancks
€3
Solander
t.2*
C.
17,
p.
460.
(c)
Véase
E.
Eprit
des
Usages,
t.
2.
l.
10.
C.
1.
y
4,
ci
»
por
Bergier
traité
de
l.
vraie
reli£"
1.
2.
p.
204.
Añadase
á
lo
dicho,
9%
los
padres
y
madres
no
debian
hal
S
mas
dificultad
en
prostituir
a
sus
Jas,
Pel
en
derramar
su
sangre
nm
lándolas
á
los
ídolos,
y
así
lo
¿A
cian,
Nouvell.
Demonst.
Evang.
del
land
,
t.
1,
p.
329.
(287)
|
Diogenes,
Crates,
Hiparchias
y
otros
Cí-
Micos
son
acusados
por
los
antiguos
de
Autorizar
con
la
doctrina
y
el
ejemplo
-impudencias,
tanto
ó
mas
atroces
que
las
Que
S,
Epifanio
nos
refiere
de
los
Gnós-
ticos,
Díganos
por
caridad
el
Sr.
Lebrun.
¿Es
mui
diferente
de
los
principios
y
Prácticas
impuras
de
estos
hereges,
la
trina
de
aquellos
filósofos
modernos
que
deciden,
que
la
sensibilidad
fisica
es
el
principio
y
regla
de
todas
nuestras
ac-
ciones,
nuestra
lei,
nuestro
instinto
(a);
que
nuestras
pasiones
son
inocentes
(b),
que
son
el
alma
de
las
grandes
empresas;
que
proponerse
vencerlas
es
el
cúmulo
de
la
locura
(c)
;
que
no
dar
gusto
á
los
sentidos
es
ser
impío?
(d)
¿No
nos
dicen
los
cínicos
modernos
que
el
pudor
no
es
Mas
que
una
virtud
de
cumplimiento
,
6
“Que
solo
mira
á.
la
decencia
pública
(e)*
Que
la
castidad
y
continencia
no
se
sabo
E
NA
(a)
Hist.
nat.
de
'
Ame
p.
141
y
279.
La
Metrie
t.
2
disc,
sur
le
Bon-
Mécur
-p,
136.
(b)
Les
Moeurs
1.
par.
52
$.
41.3.
(c)
Penstes
filosof.
n.
y
sig.
Teolog.
portative.
Passions.
o,
Petit
Muitre
Philos.
P.
Ye
co:
2208.
port.
Mortifications
(e)
Les
Mocurs
2.
par.
C.
1.
art.
3
$.
2,
(288)
lo
que
son
(a);
que
los
deleites
sensua*
les
del
amor
impuro
debian
ser
la
recom*
pensa
de
los
hombres
virtuosos...
que
son
la
felicidad
de
los
dos
sexos,
el
úni-
co
bien
que
el
cielo
concede
entre
tantos
males
con
que
nos'aflige
(b);
que
la
conducta
de
las
mugeres
disolutas
es
m
útil
al
público
?
(c)
¿Ensgeñaron
ó
prac-
ticaron
los
Gnósticos
algo
mas
indecente
que
esto?.....
Pues
los
tales
maestros
1e*
nian
mugeres,
hijas,
hermanas
y
q
ridas
¿cómo
tiraban
piedras
al
tejado
del
vecino,
olvidando
que
era
el
suy0
de
vidrio?
No
obstante,
á
nuestro
pudi-
bundo
Citador,
le
parece
imposible
haya
habido
sectas,
que
adopten
por
principio
que
lleven
la
deshonestidad
á
tal
estre”
mo.
Si
Lebrun
no
fuese
un
seductor
C0”
nocido
,
cuya
inmoralidad
atestiguan
es"
ta
y
otras
producciones
inmundas
,
cret”
riamos
nacia
su
error
de-una
crasa
ig”
norancia;
pero
sabe
él
mismo
que
los
9”
tores,
á
quienes
copia,
fueron
los
maest
de
esta
infernal
doctrina.
Asi
los
templarios
fueron
acusad%
de
otro
género
de
disolución
,
que
se
probó
mejor
que
la
de
los
gnosti
pero
eran
ricos
y
tenian
enemigos;
e”
(a)
Lettres
Persannes
113-
e
l.
Esprit,
t.
1.
disc.
1.
€.
24»
(€.
C.
15.
(289)
débiles
y
fueron
quemados
(C.p.
144).
Hemos
dicho
ya
,:
que
es
costumbre.
de
nuestros-pseudo-filósofos
y.
protochar»
latanes,
hacer
recaer
sobre
la
religion.
todos
los
daños
y
males
que
cánsa
Una.
8lsa
política
,
abusando
de'ellá;
y
acu.
Sar
4
la
religion
misma
,
«de-rebelde,
si:
resiste
áestos
abusos;
de
tiránica
y
en-
trometida
y
si=los
condena,
Tan:
léjos
es=.
tubo
la:
iglesia
de
tener
parte:er:
el
cas--
tigo
ejecutado
por
Felipe:el:Hermoso
en'
-
Sin
tratarahora
de
la
diversidad
de
Opiniones
y
que,acerca.
de:
los
“supuestos.
delitos
de
los:
Templarios.
1108
ba
dejado.
en
la
historia:el.
espírita:de:pattido,
solo.
diremos,
que
son
suficientes
para
vindi=.
car
de
toda
sospecha
de
injusticia
la
re=.
n»
las
observaciones
que
hace
nues-.
tro
erúdito.Feijoo
en
su-carta:48,
n.
9
del
tomo,142,
A
saber
,
que:
“aunque
em:
vtodos
los'
reinos
de
la
cristiandad
se,
»Procedió--4-séria
inquisicion
y
sobre-los.
»delitos-
de
los
Templarios,
¿en
ninguno,
ȇ
escepción
«de
Francia,
fue.
conducido,
"alguno
“de
ellos
al
suplicio;
ren
a
»
Al
parecer
clara,
de
que
el
apa-
>ionado
jul
'
o
influjo
del
rei
Felipe
era
quien,
pos
hacia
delincuentes..::+
En
España
£Xaminó
el
caso
con
gran
madurezy:
19
A
|
¿Se
juntó
en
Salamanca
para
este
efecto
¿un
concilio
de:once-
obispos,
presidido
»por
el
arzobispo
de
Santiago;
y
despues
'
¿de
bien
mirada
la
causa;
todos,
unáni-
.,mes,
declararon
inocentes
á
los
Templa-
¿rios
(a).??'
Aun
el
mismo
pontífice
Cle-
mente
V.),
en'su
Bulla
de
extincion
que:
empieza
Ad
providimn,
leida
y
aprobada:
en
el
Concilio
general
Vienense
¿
confie-'
sa
que
en
todos
los
procesos
hechos
n0'
habia
fundamento
para”
condenarlos
se-
gun
derecho;
.:este:
mismo
“habia
sido
el”
dictámen.
de
los
padres
del
Concilio
(b)-
Luego
la
religion
no
tuvo
parte
alguna
en
su
castigo!
¿Mas
por
qué
fueron
es
tinguidos?
“Porque,
dice
el-mismo
Fei”
.sjoo
,
ya
infamada
de
talomodo
¿quella”
wreligion
(se
sabe
que
los
templarios
fo!"
,,maban:
una
órden
monástica
y
militar):
,¿no
podia
sermui
útil
á
la
cristianidad
(c)-.
cv
Sería
nunca.
acabar,
referir.
103
infamias
quese
echaban.
én'
cara
14%
diferentes
sectas
cristianas;
de
las
que:
:
A
(a)
Pro:
eorum
innocencia
pronul”:
tiatum
comuni
Patrum
sufragio.
Collect»:
P.
Labbé.
t.
7.
p.
1320.
(b)
Non
P%
modum
definitiv:e:sententise,
cuih
eam
SU”
per
hoc
secundum
inquisitiones
E
PY.
cessus
super
bis.
habitos,
non:
mue
terre
de
juress
(0)
Feijoo
¿bi
n.
2%"
|
tag1)
Ro
habia
una
sola
que
no
se
llamasé
ortodoxa
(C.
ibi).
207
“+
«Léjos
de
que
los
hereges
ni
paganos
echasen
en
cara
infamia
alguna
á
los
Cristianos
verdaderos,
consta
que
los
pri=
Meros
querian
afectar
la
observancia
de
2as
leyes
evangélicas,
para
cubrir
con
ella
sus
errores;
que
los
segundos
forma-
TOn
la
apología
de
sus
costumbres,
como
Vamos
á
hacerlo
ver.
Solo
la
verdadera
'Blesia
es
la
que,
con
verdad
y
derecho,
Teprendia
la
corrupcion
que
algunas
sec-
tas
pretendian
introducir,
y
las
flaque-
zas
de
sus
mismos
hijos
que
nunca
disi-
muló.
¿Mas
á
qué
se
reducian
estas?
S,
Pablo
reprende
á
los
corintios
por
sus
zelos,
por
ciertas
prevenciones
en
favor
de
este
Ó
de
aquel
predicador,
por
al-
gunas
injusticias
de
que
se
habian
origi-
ado
pleitos
,
por
un
incesto
que
escan-
Anlizó
la
iglesia
y
que
no
habia
sido
cas-
)»
Pero
díganos
el
Citador;
3o
años
Antes,*cuando
el
incienso
de
las
prosti”
tas
ardia
en
el
templo
de
Venus,
cuan-
O
ellas
se
presentaban
al
público
ente-
Tamente
desnudas
,
cuando
se
arrojaban
ú
la
calle
6
4
los
estercoleros,
Ó
se
aho=
Saba
de
propósito,
á
los
niños
mal
forma.
dos,
cuando
las
ciudades
griegas
eran
"esa
de
las
sediciones,
y
los
filósofos
el
derecho
de
gentes),
se
desa
o.
(298)
tra
la
divinidad
del
cristianismo,
auX
«cuando
sus
profesores
hubieran
sido
18”
«morántes
y
hombres
de
la
héz:del
pueblo-
A
los
ojos
del
Dueño
y
Señor
soberan0
del
universo
,
todos
los
hombres
son
igua”
“les;
para
convencerse
de
verdades
que
$
apoyan
en
hechos
públicos
y
averiguados»
¿ni
se
necesitan
estudios
ni
talento,
com0
hemos
dicho
mil
veces.
Mas
el
honor
del
cristianismo
y
4
la
verdad
exigen
confundamos
de
un
10”
«do
estas
calumnias
soeces,
contra
sus
pr”
meros
profesores
y
discípulos
de
los
a
toles.
Basta
para
esto
consultar
la
histo”
ria
y
los
monumentos
de
la
antigiledad
(4):
Hemos
hablado
ya
en
el
cap.
4
“1
los
judíos
distinguidos,
que
abrazaron
*
Evangelio.
Entre
los
paganos
tuyo
M'%”
chos
discípulos
,
á
quienes
no
se
puede
acusar
de
interes
,
ignorancia,
ni
estupÍ"
dez.
El
centurion
Cornelio
de
C
(a)
Como
un
filósofo
no
está
obli
gado
á.ser
consiguiente,
no
queremos
hacer
valer
la
contradicción
¡pable
del
original
que
sigue
el
Citador»
en
sus
cuestiones
sobre
la
Encyc%
105
dia,
artic.
Hermes,
dice
que
entre
1,
primeros
cristianos
había
no
como
e
de
“ra
sabios
,
sino
sociedades
enter?
sabios.
'
,
A
Dautizado
icon
toda
ad
por
S.
Pedro,
tra
un
militar
respetable.
El
Eunuco
de
la
reina
Candaces,
bautizado
por
S.
Fe-
Pe,
parece
debia
ser
un
hombre
instrui-
20.
El
procónsul
de
Cypro
Sergio
Paulo
Lué
uno
de
los
primeros
prosélitos
de
5.
Pablo,
El
apóstata Juliano,
que
opone
la
“Enorancia
de
los
primeros
eristianos,
es-
“eptua
á
Cornelio
y
Sergio
(a).
Los
prin-
Cipales
judíos
de
Berea
convertidos,
exa-
Minaban
con
cuidado
las
escrituras
para
Verificar
lo
que
S.
Pablo
les
habia
dicho,
Y
no
eran
mi
ignorantes
ni
pobres.
En
la
ciudad
de
Atenas,
Dionisio,
uno
de
los
jueces
del
Areopago,
y
muchos
otros
abrazaron
el
cristianismo.
En
Corinto,
Crispo
,
gefe
de
la
sinagoga,
Erasto,
te-
Sorero
de
la
ciudad,
fueron
bautizados
con
sus
familias.
S.
Pablo,
reconvinien-
99
4
los
corintios,
porque
se
envanecian
Por
su
condicion
,
ciencia
y
poder,
ha=
Ver
claramente
no
eran
dropes
de
la
Ñez
del
pueblo,
ni
pillos
(b).
Si
Apollo,
Tito,
Timoteo,
discípulos
de
S.
Pa-
»
hubiesen
sido
ignorantes
,
dropes,
Pillos
de
grillete,
despreciables
¿los
co-
SS
tan
pagados
de
su
filosofía
hubieran
E
en
recibirlos
por
maestros?
AR
En
'S.
Cirilo
1.
6.
p.
205.
)>
1.
ad
Corint.
€.
4+
0.
10.
(300)
En
Efeso
,
no
solo
los
ignorantes;
sino
aquellos
que
profesaban
las
ciencias
se
convirtieron;
y,
convencidos
de
10
frívolo
de
sus
estudios
precedentes
,
que-
maron
sus
libros
hasta
el
valor
de
cin-
cuenta
mil
dineros
(a).
Se
lee
que
103
principales
personages
del
Asia
eran
ami"
gos
de
S.
Pablo
(b).,
El
mismo
apóstol
llegado
á
Roms
reune
los
principales
judíos
;'
y:
mucho%
creyeron
en
Jesu-C.
Hubo
prosélitos
has"
ta
en
el
palacio
de
los
emperadores
(c)
Se
sabe
por
el
testimonio
de
los
autor?
profanos,
que
Flavio
Clemente
,
prim0
hermano
de
Domiciano,
Domitilla
su
€57
posa,
hermana
del
mismo
emperador»
'
cónsul
Acilio
Glabrio
,
Pomponia
Grec!*
na,
y
otras
personas
de
la
primera
ealí”
dad
entre
los
romanos,
seguian
á
Jesu-C*
(d).
Es
mui
probable
que
Epaph
secretario
y
confidente
de
Domiciano»
1
quien
¿Josefo
dirije
su-
historia,
era
*
misino
de
quien
habla:S.
Pablo,
y
á
quien
habia
convertido
(e).
de
Por
las
cartas
de
S.
Clemente
»
*
A
(a).
Act.
Ap.
19.
De
19»
(b)
a
19.9.
19.26,
31.
(0)
ad
Philtpens-
“*
v.
22.
(d)
Hist.
del
establecimiento
9?
cristianismo
por
M.
Bullet
p.
5
y
8.
le)
ud
Philip.
2,
25,4
1
a
S+
Ignacio,
de
S.
Policarpo,
Y:
por
el
or
de
Hermas
,
puede
cualquiera
con-
rse
de-que
los
discípulos:
de
los
a=
Póstoles
no
fueron
ignorantes.
Las
le
S.
£dro
,
S:,
Pablo
y
S.
Juan-1io:
se:escri-
Ton.
á
hombres
¡literatos
y!
que
nada
hubieran
«podido
entender:
«de
ellas.
En
este
punto,
Voltaire,
apoyándosestas
ver=
-se-ha-tomado
el
trabaja
de-contra=
decir
g:
su
copista
y
á
sí
mismos:
“El
so-
slo
S.
Pablo
cd
riel,
»Mente,
atraer
mil
omenajesá
Jesus,
aun.
»cuando.Jegus
no
hubiera
sido:
mas
que
»un
hombre
de:
bien
oprimido.
:S.
Pablo
nera
sábio,
elocuente,
vehemente,
:infa=
»tigable, instruido
en
la
lenguagriega...
99.
Lúcas-era:un'
griego:
de
Alejandria,
nhombre
de
letras
,.
pues
que
era
médi-
»e0.
El
primer:capítulo
de
S::
Juanes
de
»uva
sublimidad
platónica,
que:debió
»i8radar
4
los
platónicos
de
Aléjandrias.
»En
efecto
,
se
formó
mui
pronto
en
es-
ía
ciudad
una
escuela
fundada
+por
Lú-.
6
por
Mareos,
perpetuida'
por
Ate="
j
»
Pantheno
,
Origenes,
Clemen=
PI,
todos
sábios
,
todos
elocuentes;
es=
da
una
vez
esta
escuela
¿
era
im=
»POsib]e
que
el
cristianismo
no.
hiciese
>
rápidos
dto.
(a).
:
e
(2)
Quest.
sur
1.
Encyclop.
Cristia=
-
(302)
l»
+Cerintoy
Menandro,
Basilides,
Sa“
turnino,
Simon
el
mago
6
filósofo,
(
por-
que
estos
nombres
designaban
casi
una
mismacosa
)
no
se
desdeñaron
de
dispu=
tar
contra:
los
apóstoles
y'
sus
discípulos»
Creian
en
los
milagros
de:
Jesus
y;
pues
que
le
miraban
como
un
enviado
de
Dios;
querian:acomodar
su
doctrina
con
sus
0”
piniones:
pero
no
podian:
conciliar
suf
padecimientos
con
su
tualidad
de
Hijo
de
Dios.
Se
hicieron
gefes
de
secta
en
mismo
cristianismo.
Luego
esta
religioMl
no
les
parecia
despreciable
ni
en
su
aus
tor,
mi
en
sus
apóstolesy'
ni
en
sus
discÍ-
pulos
:
los
filósofos
sabemos
hubieran
creí”
do
ajado
su
orgullo
,
si
se:
hubiesen
hu”
millado
á'
doctrinar
ó.
instruir
la
part*
mas
baja:
del
pueblo..
+22».
+.
Tales!
fueron:
las
conquistas
del
cri$”
tianismo
en el
primer
siglo,
y
antes
de
muerte
dé
S.
Juan.
Si
tuviesemos
una
Fé”
lacion
tan
circunstanciada
de
los
trabi”
jos
de..los
demas
apóstoles
,
como
la
9%
tenemos
de
las
gloriosas
empresas
de
Ay
Pablo,
tambien
ballariamos
á11Í
prueba!
tan
fuertes,»
y
en
mucho
mayor
N
del
hecho
que
sostenemos;
Es:
de
PY".
mir
que
estos
nuevos
prosélitos
vieron
*
tianismo.--
Véase
el
Berg.
Trait.
dog"
buguica
si
art.
4
A
E
A
Milagros
de
los
apóstoles
pues
que
estosa--
Poyaban
con'ellos:
sus
doctrinas3
y
que:
fueron
instruidos
en
los
de
Jesu-C.
,
pues
Que
se'
citaban
«en
comprobacion:
de
sus:
ceptos::
Por
consiguiente,:
los
hechos
fueron
eximinados,
discutidos,
(verifica=:
dos
y.
pues
que
las
disputas:se'suscitaban
SA-la
Judéa
y
en'
otras:
partes»;
Cúando
Nos
dicen
los:
incrédulos
que:
nadie
se
ii1=:
(Srmó,
que
no:
fueron
creidos-
sino.
por.
A'
monton:
designorantes
y
hambrientos,
'
'0pes
de
la
hez
del
pueblo,
pillos
que-
orñisma
ridiculeza
o.
y
se
nos
dá
de=
Techo.
para
responder
que
losque
así
ha-:
blan.no
conocensel
pudor,
ni:les
hace:
impresion
alguna:
el
descrédito
en
que
su
ignorancia
y
«mala
fe
les
ponen:
'
+J£l
segundo
siglo
nos
presenta
ma-;
Yormúmero
de
pruebas,
:Cuadrato.
discí=,
bulo.
de
los
apóstoles
y-obispo
de
Atenas,
Y
uno
de
nuestros
primeros
apologistas,'
“lestigua
que
mpchas
personas:curadas
ó*
"eSucitadas
por
Jesu-C.
habiah:
vivido
has-
la
sus
dias
(a):
Meliton
obispo
de
Garda,
Compuesto.
un
gran
número:
de
'0=:
dras.
He
ypo.
escribió
larhisteniarile
las
2
a
hace
mueho'uso-dé
ella...
EN
'“filósafo
de
Atenas
hizo
la
a=
del
cristianismos
S.
Justino
filón,
o
(a),
Eusebio
Hist
lu
qi:00
3»
sofo
platónico)'y
Tatiano
su
discípulo
e--
ran;
sapientísimos
para
su
siglo:y.como
10
atestiguan-sus
obras.
Hermias
otro
filóso-*
fo
convertido
,:5.
Ireneo
obispo
de
Leon».
Peofilode:
Antiochia,
Apolinario
de
Hie-
raples
,
Dionisio
de
Corinto,
Policrates
de
Efesoy
Panteno
catechista:de
Alejan-
dria
,
hicieron
honor:
á
laIglesia
y
á
su
siglo
3
Clemente.
de
Alejandria!
les
esce-"
dió
en
erudicion:
Desafiamos
á:diez
mil
Citadores,:á
que
nos
citen
un
filósofo
de
aquel
tiémpo
qué
merezca
compararse
con
'Fatiano
;
Clemente
de
Alejándria
,
Am-
monio
y
sobre
todo
con
Origenes;
Porfirio
mismo
tributaba
omenágerdsu:mérito.
-
¿No:es
ocásion
oportuna
y:
aun
qué.
_—siempre
la'halle:el
Citador
de
insultarloS+
para
hablar-de
los:
Doctores:de
la
¡glesil
que
les
sucedieron
en
el
terceros.
cuarto
y
siguientes
siglos,
y.
que
indudablement?”
fueron
los
mas
grandes
talentos
y
los
me”
-
jores
escritores
de
su
tiempo...
Es
un
absurdo.
pensar
que
una
sec”
ta
despreciable,
nacida
en
el
fango
y
Lo.
mada
en
la
obscuridad
,:cuyosa
pa
no
tubieron
mas
discípulos:que.
dropt?
E
de
la
hez:del
pueblo,
de
esta
clase
“
pillos
que
su
misma
ridiculeza
despreciar
'cuando
la:
justicia
m
1
destina-á
un
grillete
,
tan
pronto
sale”
se
de
las
tinieblas,
y
sometiese
sin
PrU*
|
|
(304)
)
|
D
p.
p.m
com
jamos
Pp
Ñ
>,
>
Plinio
en
el
principio
del
segundo
siglo
escribiendo
Á
Trajano,
dicé,
que
si
£e
continuaba
en
castigar
á
los
cristianos,
Un
crecido
número
de
hombres
de
toda
dad,
sexo
y
condicion
se
hallaban
en
Peligro
;
que
antes
de
su
llegada
á
Biti-
0s-templos
estaban
desiertos,
sus-
]
idas
las
fiestas,
y
que
apenas
se
ha-
laba
quien
vendiese
víctimas
(a).
Claro
is
ño
sertan
sólos
108
hombres
válz
SS
€
ignorantes
los
que
frecuentaban
cemplos
del
paganismo
y
compraban
habi
o
para
ellos;
la
Bitinia
no
estaria
Ditada
esclusivamente
por
pobres
men-
AE)
Citado”
por
“Bérgier.
Histoir,
*o,
P.
441
y
488.
20
(306).
digos
,
vagos,
dropes,
pillos
de
grille=
te...
y
con
todo,
Citador
sapientísimos
abeis
de
saber
para
vuestra
confusioMy
»
un
Pedro
y
un
Pablo
fueron
los
que
convirtieron
á
la
fé
de
Jesu-C.
aquella
provincia
y
Sus
cercanías.
19
Habiendo
pintado
á
los
primeroS
cristianos
con
tan
honrosos
coloridos,
19
es
estraño
que
este
ralerillo
despreciable
añada,
que
tenian
un
doble
motivo
para
ocultarse.
El
de
los
crímenes
que
arbi-
trariamente
les
supone,
será
el
uno
:
¿pe*
ro
cuál
pueda
ser
el
otro
no
se
sabe,
1
él
lo
dice,
Antes
sí,
que
nadie
se
metiB
con,
ellos
,
que
su
misma
ridiculeza
10%
hacia
despreciar...
¿dónde
está
pue
el
doble
motivo
porque,
segun
Mi
Felix,
se
ocultaban
y
celebraban
su%
misterios
en
las
cuevas,
bodegas
6
c0
suchos
mas
estraviados
?
Asi
este
impostor,
semejante
á
un
25
no
resabiado
que
se
roza
,
tropieza
s
y
ahocica
á
cada
paso,
en
una
línea
abr-
ma
lo
que
niega
en
la
siguiente
;
da
por
cierto
lo
que
luego
desmiente»
Y?
por
sus
contradicciones
groseras),
po"
esvarios
palpables,
echa
por
tierF?
miserable
causa
de
la
impiedad,
qU€
tristemente
defiende,
o
Veamos
porque
los
cristianoS
.
Cultaban
para
celebrar
sus
misteri0ó
.
07)
]
les
habia
mandado,
por
conciencia,
la
obe=
iencia
absoluta
á
las
autoridades
en
to-
do
lo
que
no
contradijese
la
lei
de
Dios;
Y
en
lo
que
fuese
contrario
á
esta,
UNA
Tesistencia
pasiva,
es
decir
,
que
sufrie-
Sen
la
muerte.
Mas,
no
siendo
dueños
€
su
vida,
no
debian
sin
necesidad
a-
Venturarla
,
ni
provocar
los
crímenes
de
Sus
enemigos
:
he
aquí
porque,
luego
que
persecucion
estallaba,
celebraban
ocul-
tamente
sus
misterios
,
no
en
bodegas
ni
casuchos
,
sino,
ó
en
los
cementerios
de
mártires,
Ó
en
otros
lugares
que
reu-
nian
la
capacidad
á
la
decencia.
Mas
no
por
esto
se
entienda
que
ocultaban
su
religion,
que
faltaban
al
precepto
,
claro
y
formal,
de
confesar
á
Jesu-C,
á
costa
de
su
vida.
No,
jamas
dejaron
de
predicar
publicamente
su
doc-
“ina;
y
cuando
se
prohibió
bajo
pena
de
Muerte
abrazarla
y
profesarla
,
se
vió
Quel
combate
admirable
de
crueldad
y
Constancia
entre
los
perseguidores
y
sus
-
timas,
Cansados
los
primeros
de
una
Inhumanidad
la
mas
feroz,
de
unos
su=
licios,
que
solo
sirvieron
para
dar
mas
ce
al
cristianismo
con
tantos
millones
Loy
pártires
,
triunfó
al
fin
la
verdad.
nsatos
impíos
quieren
negar
es.
tos
,
no
ver
la
luz
del
mediodia;
Porque
“no
saben
que
responder
á
esta
"Eumento.
(314)
los
que
seguían
una
religion
corrompida
temian
mucho,
y
esperaban
ser
tratados
como
lo
habian
sido
en
tiempo
de
sus
predecesores
3
pero
que
Juliano
sabiendo
que
el
cristianismo
se
aumentaba
con
la
carnicería
que
se
hacia
en
sus
profeso-
res
no
quiso
emplear
contra
ellos
los
su-
plicios
(a).
Vea
ahora
el
Sr.
Lebrun
si
se
metió
alguien
con
los
cristianos
,
si
sus
per-
secuciones
son
fabulosas,
si
limitaron
los
partidarios
del
paganismo
su
vengan-
za
á
llamarlos
lucifugaces
y
finalmente,
si
los
cristianos
maqguinaron
jamas
10
ruina
del
imperio,
ni
fueron
perseguí-
dos
por
otra
causa
que
por
su
religion.
Mas
admiremos
una
salida
propia.
del
talento
de
Lebrun,
y
que
viene
muí
al
caso
por
la
connexion
íntima
que
tie-
ne
con
lo
dicho.
Entre
los
cristianos,
dice,
no
había
alguna
gerarquia;
pues
S.
Pablo
nos
dice
(en
su
primera
epís”
tola
á
los
corintios)
gue
estando
congre"
gados
los
hermanos
circuncisos
é
inctr-
cuncisos
,
cuando
querian
hablar
mu-
chos
profetas
era
necesario
que
no
ha-
blasen
mas
que
dos
ó
tres
de
ellos.
Jesu-C.:
mismo
habia
establecido
18
(a)
Fabricio,
Bibliot.
Grieg:
t.
T”
P.
483.
Bergier
ibid,
ón:
JE
y
LA
;
gerarquia
en
su
iglesia
,
declarando
á
sus
-
Apóstoles
y
á
los
succesores
de
estos
»
Pas-
tores
y
Doctores;
y
diciendo
que
los
que
les
oyesen
le
oirian
á
él
mismo
;
les
ha-
bia
anunciado
que
se
sentarian
sobre
do-
Ce
sillas
para
juzgar
las
doce
tribus
de
Israel.
Los
apóstoles
ejercieron
esta
po=
.testad
sobre
los
demas
fieles,
desde
la
Primera
junta
en
que
se
reunieron
para
dar
sucesor
en
el
apostolado
á
Judas,
e-
ligiendo
en
su
lugar
á
S.
Matias.
Si
to-
dos
eran
iguales
¿4
qué
esta
distincion
y'
eleccion
particular
?
Despues
,
en
el
pri=:
mer
concilio
de
Jerusalen
sobre
la
obser=
vancia
de
los
legales
,
ellos
solos
delibe-
raron
y
decidieron
,
y
los
demas
fieles
0-
yeron
y
obedecieron.
Los
sacerdotes
,
los
diáconos
se
dis-
tinguian
de
los
demas
fieles
por
su
carác=
ter
y
por
su
ministerio.
S.
Pablo
ordenó
Obispos
á
los
discípulos
Tito
y
Timoteo.
l
mismo
apóstol
pregunta
¿acaso
todos
erán
doctores
,
todos
serán
profetas
?
No,
'
Contesta,
Dios
hizo
á
unos
profetas,
4
Otros
doctores
Ó
pastores
,
á
otros
evan-
Belistas
gc.
(a).
E
.
En
el
Apocalipsis
se
vé
ya
el
origi-
nal
del
retrato
que
en
el
segundo
siglo
Orma
S,
Justino
,
pintando
las
reuniones
—
(8)
1.
ad
Corin.
c.
12
0
18
y
sig.
'
(316)
de
los
cristianos
para
la
celebracion
de
los
sagrados
misterios.
Se
yé
un
pontifi-
ce
acompañado
de
veinte
y
cuatro
ancia-
nos.
ó
sacerdotes,
que
preside
á
las
cere-
monias
(a).
Aquellos
angeles
de
quienes
habla
son
los
obispos
ú
pastores
de
siete
iglesias
5
Y
,
comparado
todo
con
lo
que
5.
Ignacio
dice
en
sus
cartas,
nos
hace.
ver
cd)
entonces
la
gerarquia,
y
las
o-
bligaciones
y
funciones
de
los
pastores.
S.
Clemente
habla
tambien
con
distincion
de
los
sacerdotes
y
diáconos
en
su
Gnos-
tico
(b).
-
Envel
citado
lugar
de
S.
Pablo
no
se
trata
de
gerarquia
,
porque
nada
se
habla
de
potestad.
de
órden
ó
sacerdotal,
ni
de
su
ejercicio;
hablase
si,
de
aquellos
dones
con
que
el
Señor
favorecia
á
los
primitivos
fieles,
de
profecía
,
interpre=.
tacion
,
lenguas
(c)
£c.;
y
para
evitar
la
confusion
que
resultaria,
si
todos
4
un
tiempo
bablasen,
indica
el
órden
que
han
de
seguir
y
observar.
¿Qué
tiene
esto
que
ver
con
la
gerarquia,
ya
establecida
tan
claramente
en
otros
mil
lugares?
A,
_—
(a)
Apocalip.
co
1.
S.
Justin.
Apo”
log.
1.
2.
657
66,67.
(b)
Lib.
6.
Stro-
mat.
p.
667.
B.
Fleuri.
(0)
1.
ad
Corin.
es
14.
DVD.
26.
|
a
A
qué
vienen
al
caso
los
delirios
convulsi-
-
Vos
de
los
Cuaqueros
?
La
misma
falsedad
é
importunidad
se
advierte,
en
la
aplicacion
que
hace
el
Citador
de
aquellas
palabras
de
el
Salva-
dor,
que
tambien
desfigura.
Ántes
de
S.
Pablo
,
dice,
había
dicha
Jesus:
no
ha-
Drá
entre
vosotros
primero
ni
último.
Basta
abrir
el
Evangelio
para
saber
que
en
este
caso
nada
se
hablaba
de
gerarquia.
Jesu-C.
Ntro.
Maestro
,
queriendo
ense
“far
la
humildad
como
base
de
todas
las
“virtudes
,
dice
á
sus
discípulos
que
dispu-
'tuban
entre
sí
la
primacia
,
no
las
pala-
“bras
que
falsamente
pone
en
su
boca
el
Citador
sino
estas
:
“el
que
fuere
mayor
ayentre
vosotros
hagase
como
el
menor,
¿y
el
que
es
superior
como
si
fuese
cria-
ado
8ic.
(a).?”
Esta
es
la
verdadera
razon
Porque
el
papa,
vicario
de
Jesu-C.
se
lla-
ma
Siervo.
Lo
que
sigue
es
una
invectiva
insulsa
contra
un
pontifice
anciano
,
perseguido,
despojado
y
encadenado
por
Bonaparte,
y
Un
insulto
hecho
á
las
demas
víctimas
de
la
Tapacidad
imperial.
Tal
es
la
grandeza
de
alma
de
este
filósofo.
Atropella
al
cai-
do
y
se
mofa
del
desgraciado
;
se
postra
Y
adula
siempre
al
que
mas
puede.
o
o
A
(a)
Marci.
c.
10.
A
(318)
Estos
primeros
cristianos
tan
po”
bres
miraban
con
horror
el
lujo
de
los
templos
paganos
y
porque
no
podian
acercarse
á
ellos,
ly
porque
siempre
de-
testaron
todo
lo
que
no
es
suyo.
¿NO
es
verdad?
(C.
p.
146).
¡Cómo
lo
ha
de
ser
en
boca
de
vd»
Sr.
Lebrun!
Es
mentira,
Sr.
filósofos
es
mucha
mentira
fuese
el
lujo
de
los
tem-
plos
paganos
lo
que
miraban
con
tanta
aversion
los
cristianos.
Era
el
culto
que
se
tributaba
en
ellos
al
demonio
bajo
dis"
tintas
formas
y
figuras;
era
la
disolucio!
que
en
ellos
reinaba
;
era
la
degradacion
mas
asquerosa
de
la
humanidad
postrada
ante
las
piedras,
los
leños,
los
animales»
los
vicios
divinizados.....
esto
es
lo
que
los
cristianos
de
los
primeros
siglos
y
de
todos
los
tiempos
detestaron
;
y
por
no
mezclarse
en
supersticion
tan
irracional
é
inmunda
,
aunque
autorizada
por
los
filósofos
,
preferian
la
muerte.
Esto
es
10
que
decian
Origenes
y
Minucio
Felix;
esto
habian
enseñado
los
apóstoles
y
doc-
tores
del
cristianismo
que
con
algunos
fi-
-
lósofos,
reprendian
,
ademas
de
lo
dicho»
el
error
de
creer
que
la
inmensidad
de
Dios
pudiese
circunscribirse
y
encerrar”
se
en
un
edificio
material.
Los
apóstoles
que
frecuentaban
€
templo
de
Jerusalen,
los
fieles
de
aquella
A
(319)
iglesia,
judíos
y
no
judíos,
que
les
imi>
taban,
ciertamente
no
tenian
aversion
al
templo
ni
á
sus
adornos.
Desde
los
tiem-
Pos
apostólicos,
los
fieles
se
reunian
para
celebrar
los
santos
misterios.
en
un
lugar
Consagrado
á
este
uso,
y
que
sirvió
de
Modelo
para
la
construccion
de
las
anti-
guas
basilicas
(a).
Decia
pues
bien
y
con
mucha
razon
Minucio
Felix,
que
los
cristianos
no
de-
jaban
de
adorar
al
verdadero
Dios,
ni
ocultaban
el
objeto
de
sus
adoraciones,
por
no
tener
altares
y
templos
Como
los
de
los
gentiles;
decia
bien
que
aquellos
simulacros
detestables
de
los
paganos
eran
indignos
igualmente
de
un
Dios
que
de
los
hombres;
decia
bien,
que
estos
eran
mas
dignos
simulacros
de
su
Criador
que
tanta
basura
inmunda
de
animales,
de
fi-
e
ridículas
y
hasta
obscenas
como
el
hallos,
ante
quienes
postraba:
sus
rodi-
Mas
el
Senador
romano
,
tal
vez
,
mejor
que
los
dioses
que
adoraba.
Decia
bien,
como
habia
dicho
Salomon,
que
el
mun-
do
que
es
obra
de
Dios
no
alcanza
á
con-
tenerle,
mucho
ménos
un
templo
mate-
e
para
condenar
el
error
de
los
gen-
es
que
limitaban
á
los
templos
la
pre-
o
ABBR
a)
Apoc.
c.
1,4,
6.
Peas.
Berg.
*raité
dogm.
t.
6.
c.
5.
4rt»
%
320)
sl
sencia
de
sus
dioses,
creyéndolos
encel-
rados
en
sus
estatuas
en
virtud
de
la
con”
sagracion
de
estas.
taa
Decia
bien,
que
era
mejor
que
tales
templos,
y
Un
santuario
mas
digno
de
la
Dividad
el
corazon
de
un
justo:
(a);
pe”
ro
no
condenaba
por
esto
,
como
quiere
el
Citador,
la
práctica
constante
de
105
eristianos
de
reunirse
en
un
lugar
deter-
minado
para
tributar
juntos
á
Dios
el
de-
bido
culto
,
celebrar
sus
misterios
y
edi-
ficarse
mutuamente.
Sabia
mui
bien
MÍ-
nutio
Felix
que
si
Jesu-C.
prometió
har
bitar
con
su
Padre
en
el
corazon
de
aquel
que
guarda
sus
mandamientos,
tambien
prometió
asistir
en
medio
de
dos
ó
tres
personas,
cuando
se
reuniesen
en
su
nom"
bre
(b).
¿Se
opone
lo
uno
á
lo
otro?
———
(a)
Contestaba
asi
Minucio
á
Cecl-
lio
gentil,
que
se
burlaba
de
la
pobre”
za
de
los
cristianos
y
de
que
no
tuvie”
sen
estatuas,
ídolos
$c.
La
misma
con-
testacion
dieron
Clemente
de
Alej-
Y
“Origenes.
Era
notorio
que
los
cristiW?
“nos
se
reunian
en
ciertos
lugares
par4
el
ejercicio
de
su
religion;
pero
part”
“eian
mas
bien
escuelas
que
templos,
pue?
“no
habia
ídolos
€3c.
Costumbres
de
10%
antig.
Crist.
n.
28
cit.
por
Fleu.
Jis+
ecl.
lib.
5.
m
41
(b)
Math.
18.
9.
29
321)
De
este
modo
manifestó
Minutio
Fe-
lix,
no
como
propias
privativas
suyas,
Sino
como
de
todos
los
cristianos
de
quie-
Mes
las
recibió,
que
tenía
ideas
grandes
Y
sublimes
de
Dios.
Mas
porque
las
tenia,
dice
Lebran,
Que
no
fué
canonizado.
Este
botarate
¡g-
Nora
que
en
aquellos
tiempos,
no
se
Conocia
el
nombre
de
canonización,
que
a
sido
mui
posterior
en
la
iglesia;
así
“omo
lo
que
significa,
en
cuanto
enuncia
el
acto
solemne
y
las
formalidades
del
Proceso
y
proclamacion
pública
en
Ro-
ma,
que
hoi
deben
preceder
al
culto
de
los
santos,
para'que
este
se
considere
le-
Jítimo
y
autorizado
por
la
iglesia
;
y
la
voz
misma
anuncia
fué
un
remedio
con-
tra
los
abusos
que
en
este
punto
se
ha=
bian
introducido
(a).
¿Mas
es
indispensable
,
como
pre-
tende
el
Citador,
para
ser
canonizado
er
sido
un
idiota,
ó
haber
hecho
rvicios
mui
señalados
á
la
iglesia,
Quiero
decir,
á
sus
ministros
Y:
¿Lo
que
es
indispensable
para
serca=
“onizado,
fuera
de
otras
circunstancias,
haber
poseido,
no
una
ú
otra,
sino
to=
(a)
Fleuri
señala
la
primera
cano-
po
ccion
por
el
Papa
enel
siglo
10%
%
el
Ferrari
Bibliots.
21
(322)
das
las
virtudes;
y
no
como
quiera
sine
en
un
grado
heróico
(a).
La
iglesia
ye”
nera
santos
que
no
conocieron
la
van2
ciencia
del
mundo;
pero
ninguno
fue
i-
diota
en
el
sentido
de
Lebrun:
muchoS
otros
que
fueron
los
primeros
talentos
de
su
siglo;
pero
en
unos
y
otros
lo
qu*
mas
busca
y
aprecia
son
las
virtudes.
Fi-
nalmente
la
iglesia
cononizó
muchos
v2”
rones
eminentes
que
,
si
prestaron
algul
servicio
á
sus
ministros,
fue
el
importan”
tísimo
para
ella
de
reformarlos,
edifica!”
los
y
cortarsus
abusos.
Lebrun
,
que
con”
curriria
á
lasapoteosis
de
Marat,
podi4
darnos
aquí
las
reglas
que
señaló
la
£
losofía
para
divinizar
los
monstruos
de
la
ignorancia
,
la
crueldad
y
el
liberti”
nage.
En
los
principios
del
reinado
de
Diocleciano
,
fué
cuando
los
cristid”
nos
empezaron
ú
dejar
de
gritar
com”
tra
los
templos
,
porque
entonces
fu*
cuando
ellos
empezaron
á
edificarlo*
(€.
p.
147).
Los
cristianos
nunca
dejaron
de
de”
testar
la
idolatria,
sus
templos
,
sus
A8”
res
y
vanas
supersticiones:
y
ante
la
conversion
de
los-emperadores»
Y
(a)
Bibliot.
Ferrar.
art.
Canouiz0*"
Fencrasio
Sanciciit.
sg
de
(323)
el
tiempo
mismo
de
las
persecuciones,
ha=
bian
consagrado
ya
edificios
para
tener
en
ellos
sus
reuniones,
y
celebrar
sus
miS-
terios.
Consta
de
lo
dicho
y
de
la
vida
de
Alejandro
Severo
,
donde
se
lee
que
adjudicó
á
los
cristianos
un
lugar
públi-
Co
convertido
en
iglesia,
que
querían
Quitarles
:
“escribió,
dice
su
historiador,
aque
valia
mas
que
Dios
fuese
honrado
en
aquel
lugar
de
un
modo
ó
de
otro,
que
no
que
se
abandonase
ác.
(a).”
IVo
por
esto
perseveraron
menos
en
su
ódio,
dice
el
Citador
hablando
de
los
primeros
cristianos,
contra
los
cirios,
el
¿neienso,
el
agua
lustral,
los
ornatos
pontificales
,
y
todo
lo
que
tenia
rela=
cion
con
el
paganismo...
Ciertamente
han
conservado
siempre
los
cristianos,
y
conservarán
en
tanto
que
lo
sean
,
su
oposicion
al
incienso
quema-
do
en
honor
del
demonio
ante
sus
ídolos,
al
agua
lustral
con
que
se
rociaban
los
altares
y
las
víctimas
que
en
ellos
se
la
Ofrecian
,
á
los
cirios
que
ardian
en
su
Obsequio,
á
los
ornátos
ridículos
de
sus
lerofantas....
en
una
palabra
,
como
di-
por
esta
vez
con
verdad
el
Citador,
á
todo
lo
que
tenia
relacion
con
el
Paganismo,
a
(2)
Vita
Severi,
por
Lampridio,
—
(330)
noche
buena,
con
la
diferencia
de
ha-
berse
suprimido
la
comida
de
caridad
Ó
Agapa
de
que
ya
hablamos
en
la
pág.
280*
Reunidos
los
fieles
se
preparaban
coll
salmos,
himnos,
lecciones
de
la
Escritu-
ra;
se
celebraba
y
repartia
el
pan
euca-
rístico.
Introdújose
el
nombre
de
Missas
que
S.
Avito;
obispo
de
Viena,
mi:
raba
ya
como
antiguo
en
el
año
de
go!
(a);
porque
se
despedia
4
los
fieles
al
acabar,
con
la
fórmula
que
conservamoS
1te
Missa-est
y
y
que.
se
usaba
tambien
en
el
palacio
del
príncipe
,
y
en
los
pre”
torios:ó
tribunales
de.
los
jueces,
pari
anunciar
á
los
concurrentes
estaba
aca”
bado
el
acto
y
debian
retirarse.
La
razon,
pues,
los
monumento*
de
la
antigiiedad,
la
disciplina
de
la
igle-
sia
hacen
ver
cuan
fundada
es
la
persua”
sion
de
los
cristianos
todos,
devotos
Y
mo
devotos
,
católicos
y
aun
protestan”
tes
,
de
que
el
sacrificio
de
la
Eucaristi2
que
llamamos
Missa
fué
instituido
por
£
mismo
Jesu-C.
¡Sr.
filósofo!
¿Es
posible
ignore
que,
siendo
las
palabras
signos
af”
bitrarios
,
no
siempre
tienen
connexiof
con
la
naturaleza
de
las
cosas
que
sign!”
fican;
se
toman
á
veces
de
una
leve
Cl”
a
e
E
la)
Fleuri.
Hist.
ecles.
t.
5
l.
30.
1.
51»
(331)
Cunstancia
;
varian
con
el
tiempo
y
aun
se
mudan
de
un
todo?
Jl
miserable
y
sofístico
raciocinio
de
Lebrun
equivale
al
de
cualquier
otro
insensato,
que
arguye-
Se
no
habia
habido
nunca
militares
en
Spaña,
porque
lo
que
hoi
llamamos
re-
8gimientos,
en
otro
tiempo,
fueron
tercios
de
infantería
ó
caballería.
Ademas
los
Católicos
han
distinguido
y
distinguen
mui
bien
el
acto
del
sacrificio,
del
nom-=
bre,
de
las
preces,
de
las
ceremonias
que
le
acompañaban;
y
saben
que
su
esencia
consiste
en
la
consagracion
y
sumpcion;
no
en
otra
Cosa.
Lebrun
,
con
la
sencillez
que
le
es
propia,
pide
se
le
cite
una
ceremonia
6
un
sacramento
que
haya
sido
conocido
de
los
apóstoles.
Como
si
entre
ceremo-
nía
y
sacramento
no
hubiese
diferencia,
Ó
como
si
los
sacramentos
fuesen
meras
Ceremonias.
A
su
tiempo
se
le
hará
ver,
Cuando
de
propósito
se
ponga
á
delirar
Y
blasfemar
sobre
cada
uno
de
ellos,
que
todos
siete
fueron
instituidos
por
el
mis-
Mo
Jesu-C.
,
conocidos
y
practicados
por
Os"
apóstoles
y
sus
sucesores
hasta
hoi,
cuanto
á
las
ceremonias
de
la
misa,
he-
Mos
hecho
ya
ver
que
las
principales
son
£
tradicion
apostólica:
y
en
todas
ellas
¡
Podido
y
puede
variar
la
iglesia
como
sue
mas
conveniente
y
Pues
no
som
€
Institucion
divina.
(332)
Me
diran
que
Juan
bautízaba,
Y
yo
lo
sé
mui
bien
(C.
p.
148.)
Sí,
di-
ran
los
cristianosque
Juan
bautizaba
;
pe-
ro
no
diran
que
su
bautismo
fuese
el
de
Jesu-C.,
ni
por
consiguiente
un
sacra-
mento.
Léjos
de
creerlo
así
los
cristianos
bautizaban
de
nuevo
á
aquellos
,
que
no
habian
recibido
mas
que
el
bautismo
de
Juan
(a).
Pregunte
en
hora
buena
el
Citador
¿que
era
este
bautismo
y
de
que
servia?
Le
contestará
el
mismo
Bautistas
que
servia
para
preparar
á
los
hombres
por:
la
penitencia,
para
recibir
el
-bavtis-
mo
de
aquel
que
bautizaria
en
el:
Espí-
ritu-santo
y
en
el
fuego
de
la
caridad:
Le
contestará
S.
Juan
Crisóstomo
(b),
que
era
como
un
puente
que
conducia
del
bautismo
de
los
judíos
al
de
Jesu-C.
3
por-
que
era
mas
elevado
que
el
primero
y
mas
bajo
que
el
segundo.
Es
falso
que
los
judíos
no
creyesen
en
mas
recompensa$
que
en
las
temporales:
lo
hemos
hecho
ver
en
este
tomo
pág.
140:
y
en
el
1+;
p-
146
y
siguientes
,
que
Dios
castiga
4
los
hijos
de
los
padres
culpables,
si
$0N
eulpables
como
ellos
,
y
que
esto
y
90
mas.es
lo
que
dice
Ezequiel.
En
ningún
lugar
de
la
Escritura
se
lee
que
Dios
cs”
tiga
la
desobediencia
del
primer
hom-
a
—_—_—_—_—————
(a)
4ct,
Ap.
C.
19.0.
5:
(b)
homilia
24:
(333)
:
bre
hasta
la
cuarta
generacion;
dicese
sí,
que
los
efectos
de
aquel
primer
deli-
to
alcanzan
no
solo
hasta
la
cuarta
gene-
racion
sino
á
toda
la
descendencia
de
Á=
dam:
y
en
el
tom.
1.2
p.
147
hicimos
ver,
que
por
esto
no
puede
argiirse
á
Dios
de
injusticia.
Allí
el
Citador,
para
burlarse
de
esta
verdad
y
pintar
á
Dios
Injusto
y
eruel,
la
reconoce
como
uno
de
los
dogmas
admitido
por
judíos
y
cristia-
Nos,
aquí
se le
olvida.
|
Es
constante,
dice,
que
el
peca
do
original
,
es
decir,
esta
mancha
que
todos
traemos
al
mundo
cuando
nacemos»
y
de
que
quedamos
limpios
por
medio
del
agua
salada
del
hautis-
mo,
no
está
indicado
ni
en
los
libros
Judíos,
ni
en
los
profetas
,
ni
en
los
evangelios
,
aun
en
los
que
se
han
des-
echado.
como
apócrifos,
.ni
en
los
pri-
Meros
padres
de
la
iglesia
(a).
Bien
vé
el
lector
que
aquí
no
se
trata
menos
que
de
echar
por
tierra
el
dogma
del
pecado
original
,
de
una
sola
Plumada
y
sin
alegar
razon
algunas
y
O
que
es,
si
cabe,
mas
absurdo,
se
ín-
tenta-
persuadir
que
no
fué
conocido
en
AI
E
(a)
Este
argumento
es
de
Voltaire,
Questions
sur
1.
Encyclop.
Chariué
pe
395.
Peché
original.
(334)
el
judaismo
ni
en
los
primeros
siglos
de
la
iglesia.
:
Antes
de
entrar
á
desmentir
estas
falsedades
erróneas,
será
oportuno
ob-
servemos
la
grosera
y
palpable
contra”
diccion
en
que
cae
nuestro
ilustrador.
EM
el
cap.
2.2
p.
41.
lin.
3-
y
siguientes»
burlándose
de
la
historia
de
la
Creacion
formada
por
Moíses,
tratando
á
Dio*
de
¿njusto
,
inconsiguiente
y
cruel
por
la
pena
impuesta
á
Adam,
nos
dice
que
condenó
á
toda
su
posteridad
por
har
'ber
gustado
del
fruto
prohibido...
se
la”
menta
en
su
tono
chocarrero
de
que
hu”
biese
desaparecido
el
árbol
de
la
ciencits
y
añade:
de
cuantos
trabajos
nos
ha”
bria
ahorrado
un
poco
de
su
fruto
$C*
Mas
ahora
asegura
que
los
libros
judios
nada
dicen
de
esto.
¿Por
qué
pues
se
burla
de
la
historia
en
que
se
lee
la
caí"
da
de
Adam
y
sus
tristes
efectos
?
¿
Por
ventura
el
Genesis
no
es
libro
judío
*
Notemos
otra
sabia
distincion
inventad2
por
este
gran
talento,
y
basta
ahora
19
conocida
por
los
intérpretes,
ni
adver”
tida
por
crítico
alguno.
Vi
en
los
1
bros
judíos,
dice
,
ni
en
los
profetas..."
con
que
segun
esto,
los
libros
de
los
pro”
fetas
no
son
libros
judíos
!.......
¿50%
chinos,
peruanos
ó
malabares
,
señor
Citador?
(335)
Sepa
vd.
,
pobre
hombre,
que
los
libros
judíos,
en
cuyo
canon
se
cuentan
los
profetas;
los
Evangelios
»
los
padres
de
la
iglesia,
los
filósofos,
la
sola
Fa-
zon
natural
nos
convencen
de
la
existen-
cia
y
transmision
del
pecado
original,
de
esta
mancha
que
todos
traemos
al
mun-
do
cuando
nacemos,
y
de
que
queda=
mos
limpios
por
medio
del
agua
del
bautismo.
20
Los
libros
judíos.
Dios,
nos
dicen,
habia
puesto
al
hombre
en
un
lugar
de-
licioso,
donde
estaban
reunidos
todos
los
frutos
capaces
de
agradar
á
la
vista
y
al
gusto
,
y
le
habia
impuesto
esta
lei:
“tu
—puedes
comer
de
todos
estos
frutos;
pe-
,,ro
no
toques
4
aquel
que
dá
la
ciencia
andel
bien
y
del
mal;
porque
si
comes
de
él
morirás.”
Eva,
tentada
por
la
ser-
Piente
,
quebranta
el
precepto
,
y
Arras-
tra
tambien
á
su
marido
á
la
desobedien-
cia.
Al
punto
se
abren
sus
ojos
y
se
co-:
nocen
culpables,
se
avergienzan
de
su
desnudez,
¡y
huyen
la
presencia
de
su:
Criador
á
quien
han
ofendido.
Dios
pro-
Muncia
contra
Adam
esta
sentencia
terri-
ble;
“porque
has
oido
la
voz
de
tu
espo-
»$A
y
has
comido
el
fruto
que
yo
!S
ha-=
abia
prohibido
comer,
tú
cultivarás
una
mtlerra
maldita
que
te
producirá
espinas
»yY
abrojos
;
comerás
el
pan
con
el
sudor
(336)
»
de
tu
frente,
hasta
tanto
que
vuelvas
ssá
la
tierra
de
que
fuiste
sacado:
no
eres
s)Mmas
que
polvo,
y
en
polvo
te
has
de
¿»convertir
(a).
La
miseria
del
hombre,
despues
de
esta
sentencia,
nos
hace
comprender
cua-
les
eran
las
ventajas
que
perdió
con
la
inocencia.
1.”
Perdió
esta
y
con
ella
el
derecho
á
la
bienaventuranza,
la
igno-
rancia
venturosa
del
bien
y
del
mal
ó
de
los
remordimientos
de
la
conciencia:
2.2
el
imperio
sobre
las
pasiones;
no
conoció
la
vergilenza
sino
despues
de
haber
pe-
cado:
3.2
la
escepcion
de
la
muerte
Y
del
dolor;
todo
esto
perdió
Adam
para
SÍ
y
para
su
posteridad.
Nacemos
herede-
ros
de
un
padre
culpable,
privados
del
derecho
á
la
bienaventuranza
,
sugetos
4
pasiones
rebeldes,
y
condenados
á
pade-
cer
y
morir.
La
creencia
de
esta
mancha
hereditaria
ha
perseverado
constantemen-
te
entre
los
descendierites
de
los
patriar-
cas
:-Moises
la
trasmitió
por
tradicion.
Job"
reconoce
que
el
hombre
mice
manchado
por
la
culpa.
¿
Quién
puede
hacer
pur?
al
hombre
formado
de
una
sangre
im-
pura
sino
solo
Dios
?
(b).
David
confie”
sa
esta
misma
verdad
cuando
dice
:
sido
concebido
en
la
iniquidad
y
for”
e
—
(a)
Genesis
2.
y
3»
(Djfob.
c.
14-
0
4
mado
en
pecado
a
el
seno
de
mi
maz
dre
(a).
Segun
el
libro
de
la
Sabiduría,
Dios
habia
criado
al
hombre
inmortal
y
su
imágen;
pero
la
muerte
entró
en
el
nundo,
por
la
envidia
del
demonio
(b)»
l
Eclesiástico
observa
que
el
pecado
co-
Menzó
por
una
muger,
y
que
ella
nos
dió
la
muerte
(c).
gear
La
esperanza
del
Mesias
Libertador
Que
habia
de
reparar
estos
males
conser=
vada
en
el
pueblo
judáico,
atestigua
su
Créencia
acerca
de
la
culpa
original.
1.2
Los
antiguos
judíos
entendieron
siempre
así
las
palabras
del
Genesis;
y
están
es-
plicadas
en
este
sentido
en
el
Targum
de
Jonatham
y
en
el
de
Jerusalen;
Galati-
no
ha
hecho
ver,
que
esta:ha
sido
la
opi-
nion
de
los
rabinos
mas
célebres
(d).
2.2.
Es
claro
que
Dios
castigando
á
Adam,
Quiso
darle
un
motivo
de
consuelo,
anun
Ciándole
al
mismo
tiempo
el
remedio,
en
*U
descendencia
misma.
Todos
los
pasa=
808,
que
se
leen
en
los
profetas
con
res=
Pecto
al
Mesias,
confirman
la
creencia
de
Sste
mal
existente,
y
la
esperanza
del
Lis
Or4
..
N
(a)
Psalm.
go.
v.
po
(b)
C.
2.
vs
3
(0)
C.
25.
o.
35.
(d)
De
arcanis
lice
veritatis,
l.
6.
C.
6.
y
sig
“Berg.
Trait.
dogmm.
t.
7.
Pp.
176.
22
(333)
Por
lo
que
hace
á
los
Evangelios,
eS
inútil
citar
este
ó
aquel
lugar
,.
cuando
todos
los
que
hablan
de
la
Redencion
recuerdan
la
ofensa
antigua,
la
enemis”
tad
de
Dios
con
los
hombres
por
ella,
14
reconciliación
por
medio
de
su
hijo
,
12
próxima
destruccion
del
poder
del
demo
nio Sc.
Los
apóstoles.
abundan
:en
est£
mismo
seutido.
S.
Pablo
habla:tan
claros
que
llama
á
Jesu-C.
el
nuevo
Adam,
dices
que
fijó
consigo
sobre
la
cruz,
para
revo”
carlo,
el
decreto
general
dado
contra
10%
descendientes
del
primer
prevaricadof
por
quien
entró
en
el
mundo
la
muertts
y
que
nos
reconcilió
con
su
padre
por
€2
sacrificio
de
su
vida;
que
hemos
sido
18*
conciliados
con
Dios
por
nuestro
Señof
Jesu-C.,
y
que,
asi
como
por
un
hom”
bre
entró
el
pecado
en
este
mundo,
Y
porel
pecado
la
muerte,
y
así
esta
alcad*
zó
4
todos
los
hombres.en
aquel
en
quieB
pecaron»...
así
abundó
mucho
mas
la
318"
cia-por
Jesu-C.:$cs'ad
Rom.
5
v«
15
Y
sig.
ad
Colo
2:
14»
Es
necesario
no
conott!
el
cristianismo,
para
dudar
que
el
dogma
del
pecado
original
es
la
base
de
toda
5%
creencia.
Destruido-este
dogma,
no
ht
motivo
para
que
.encarnase
el
Hijo
42
Dios,
y
su
muerte
ni
fué
útil
mimeces?
ria.
Pasemos
á
los
primeros
padres
2
:
iglesia.
o
€
E
is
j
(339)
Cualquiera
que
quisiese
tomarse
el
trabajo
de
leer
la
nota
de
los
editores
de
-
Origenes,
acerca
del
cuarto
libro
contra
Celso.
n.
40,
verá
allí
los
pasages
formaz
les
de
$.
Justino
y
S.!
Ireneo
que
viviez
Ton
ántes
de
S.
Clemente
de
Alejandria;
los
del
mismo
Origenes
y
de
Tertuliano
Sobre
el
pecado
original
,
y
se
sorpren=
derá
de
la
audácia
de
Voltaire
y
de
la
in=
Sensatez
de
Lebrun,
al
oponer
el
silen=
cio
de
los
primeros
padres.
02905
+
S.
Clemente
de
Alejandria,
disputan.
do
coutra
Taciano
y
otros'
hereyzes
que
condenaban
el
matrimonio
,
y
sostenian
que
la
procreacion
es
un
erímen
,
cita
este
pasage
de
Job
segun
la
version
de
los.
setenta
:
Nadie
está
esento
de
man-=
cha,
aun
cuando
no
haya
vivido
mas
que
un
solo
día
a)».
Digannos
,
contis
aMua
este
padre,
dónde
ha
pecado,
un
sMiño
que
acaba.
de
macer,
ó.cómo
ha
»“aido
bajo
la
maldicion
de
Adam-el
que
atodavía
no
ha
hecho
accion
alguna,
No
les
queda
otro
recurso,
tá:
mi
parecer,
que.
sostener.
consiguientemente
que:
la
»Beneracion
es
mala,
no
solo
en
cuanto
(a)
Nemo
mundas
d
sorde;
necia
Fans
,
cujus:
est
unius
diet
vita
super
Team,
Job.
c.
1412)
49
Yi)
/
1
1ede
1
VEs
LUN.
(346)
ptos
de
bajeza
pura
,
y
tampoco
es
esto
¿»el
estado
del
hombre.....
Ninguno
pue-
¿yde
ser
feliz,
ni
razonable
,
ni
virtuoso:
mi
amable
como
un
cristiano
verdade-
ro.
¡
Qué
poco
se
engrie
un
cristiano
¿cuando
se
cree
unido
á
Dios!
Cuan
po-
,,co.
se
envilece
,
cuando
se
iguala
á
103
»Bgusanos
de
la
tierra!
¿Quién
pues
po”:
¿drá
negarse
á
creer
y
adorar
estas
lu=
y
cos
celestiales?
¿No
es
mas
elaro
que:
sel
sol,
que
sentimos
en
nosotros
mismo*:
¡carácteres
de
escelencia
que
no
puedel:
»»borrarse?
¿y
noes
tambien
verdad,
que:
»»esperimentamos
á
cada paso
los
efectos:
»»¿de
nuestra
deplorable
condicion
?
¿Qué:
,,10s
dicen:
á
voces
este
cahos
y
esta
col”:
»»fusion
monstruosa,
sino
la
verdad
de:
aslos
dos
estados
,
con
un
acento
tam:
»¿poderoso
que
es
imposible
resistir
%
pel?
(a)”
Hemos
demostrado
hasta
la
eyiden”
cia
mas
completa,
que
es
constante,
que
el
dogma
del
pecado
original...
est*
mancha
que
todos
traemos
al
mundo
»
Y"
de
que
quedamos
limpios
por:
el
bauti5”
mo,
se
enseñó
claramente
en
los
libros
jos
diíos
,
inclusos
los
profetas
,
y.
.en
1os
1”:
vangelios;
que
lo
conocieron
y
esplica”
ron
los
primeros
padres
de
la
iglesia;
qUe
PA
-—
-(a)
Pensamientos
de
Pascal.
.
347)
y
algunos
filósofos
tuvieron
idea
de
él,
y
que
nuestra
misma
razon,
oida
imparcial-
“Mente,
nos
convence
de
su
existencia
y
transmision.
No
fué
pues
S.
Agustin
el
primero
que
creyó
y
enseñó
esta
verdad,
que
el
insensato
Lebrun
llama
absurdo
3
ni
$u3
compañeros,
esto
es,
los
demas
padres
y
doctores
de
la
iglesia
hicieron
mas
que
Sostener
y
defender
este
dogma
esencial
del
cristianismo
y
apoyado
en
la
razon.
La
necia
inculpacion
que
sigue,
miran-
do
como
un
efecto
del
interes
personal
de
los
ministros
de
la
religion
la
conser=,
vacion
de
esta
verdad,
queda-
rebatida
con
lo
dicho;
y
la
confundiremos
mas,
cuando
este
charlatan
,
dando
por
regla
de
las
acciones
agenas
los
propios
senti-
mientos,
trate
de
probar
que
la
sed
del
Oro,
que
tantas
veces
le
hizo
pérfido
y
raidor
á
Dios
,
fué
tambien
la
que
in-
trodujo
y
sostuvo
este
dogma.
Man
claro
como
está
que
el
bau:..
tismo
de
Juan
no
fué
sacramento
ni
se
tuvo
por
tal,
tan
evidente
es
que
Jesus
é
el
autor
único
del
bautismo
Y
los
de-
Sacramentos
;
y
que
los
apóstoles
y
Sus
sucesores
los
conocieron
y
Practicas
"OR,
aunque
por
entonces
no
Se
les
die=
le
este
nombre.
La
voz
sacramento
es
voz
genérica,
que
tiene
y
ha
tenido
(348)
riempre
distintas
aplicaciones,
y
que
£0=
lo
el
uso
ha
reducido
á
significar
los
sig-
nos
sensibles
,
prácticos
y
eficaces
de
las
gracias
con
que
Dios
nos
santifica,
y
que
por
antonomasia
ó
escelencia
se
designan
con
esta
palabra.
No
tardaremos
mucho
en
demostrarlo,
cuando
este
saltimbanqui
que
no
conoce
el
método,
yuelya
á
tocar:
la
materia,
Concluye
este
capítulo
con
el
siguien--
te
rasgo
,
que
es
de
una
esquisita
y
sin:
gular
erudicion.
Zal
vez
el
bautismo
erQ
un
uso
general
de
aseo,
así
como
lo
fueron
las
abluciones
de
los
mahome-
tanos.
Sr.
erudito
papagayo,
los
mahome”:
tanos
tomaron
este
uso
de
los
judíos
,
Y
le
conservan
como
una
observancia
legal».
Se
ven
impuestas
á
los
judíos
las
ablucio”
nes,
como
un
precepto,
en
innumerables
casos
como
consta
del
Exodo
cap.
XIX
v.
10.
C.
XXIX
v.
4
y
XL
v.
12.3
del
Levit.
c.
Xil
v.
6
y
34.
c.
XIV
y.
6,
7:
y
sig.
y
otros
varios
pasages
;
pero
esp?”
cialmente
en
la
consagracion
de
los
$2”
cerdotes
y
levitas:
Exod.
c.
XXIX
v.
21*
Numer.
Cc.
VII
y.
7,
en
la
espiacion
$0”
lemne
Lev.
XVi
v.
14,
15
y
1935
€
z
enracion
de
los
leprosos
Levit.
XIV
v.
75
16,
57+
Lo
mas
singular
en
la
materia
es
el
bautismo
dado
á
los
prosélitos
.
Justicia,
cuyo
uso
hace
subir
Maimonl
E
a
e
aa
O
349)
:
des
(a)
hasta
Moises;
y
Grocio
lo
crea
aun
mas
antiguo
(b).
Por
este
bautismo,
enseñan
los
rabinos
que
se
daba
al
pro-
Sélito
una
nueva
vida
y
un
nuevo
naci-
miento
(c).
A
esto
hacia
alusion
el
Sal-
Yador
segun
el
erudito
Vence
(d),
cuan-=
do
sorprendido
Nicodemus
al
oirle
decir
Cra
necesario
nacer
de
nuevo
para
Ser
su
discípulo
,
le
contesta
¿tu
eres
maes-
tro
en
Israel
é
ignoras
esto
(e)?
¿No
sabes
que
los
prosélitos
renacen
por
la
circuncision
y
el
bautismo
?
Todo
esto
es
nuevo
para
Lebrun,
porque
no
lo
halló
en
su
oráculo.
¡
Co-
mo
ha
de
ser!....
¡
Qué
gran
libro
se
po-
dia
formar
con
lo
que
ignoraron
uno
y
otro
!
Puede
que
fuese
poco
menor
el
de
Sus
disparates.
q
-
—_
—_m—
(a)
Vide
Ligfoot.
Hor.
Hebraic.
41»
(b)
CGrot.
in
Mat.3.
6.
le)
Vide
Selden.
de
Jure
naturalz
tl
Gentium.
l.
2.
c.
2.
y
3:
y
lib.
12
e
Synedr.
C.
3»
un
!
(d)
Dissert.
sur
les
trois
baptemes
UF.
9,
p.
202.
(e)
Juan.
3.
v.
10
N,
es
fácil
hallar
hombres
tan
escasos
de
pudor,
que
al
dirigirse
al
públicos
«ya
sea
de
viva
voz
ó
por
escrito
,
por
350)
j
|
vc
CAPITULO
VI,
mucho
que
le
desprecien,
por
depravar
«das
que
sean
sus
intenciones,
no
procu-
-ren
al
menos
cubrirse
con
cierto
aparar
to
de
interes
por
la
verdad
y
de
respeto
«4
sus
oyentes
ó
lectores
,
y
disfrazar
coM
un
colorido
siquiera
verisimil
los
absuf”..
«dos
con
que
se
pretende
alucinarlos.
É
dibelista
mas
infame
se
confundiria
,
*h
-evidenciadas
sus
imposturas
y
calumnias
no
pudiese
al
menos
contestar,
me
en
«gañaron
las
apariencias.
EE
Mas
el
Citador
nada
respeta;
y
coM
la
misma-impudencia
que
falsifica
una
autoridad
ó
un
hecho,
oye
los
argumen-
tos
que
reducen:á
polvo
sus
contradiccio”
mes
y
errores,
haciendo
ver
su
mala
té
y
desmedida
ignorancia.
Á
la
verdad,
$0*
lo
el
demonio
puede
dar
este
temple
¿alma
de
un'
impío:
Desnudo
absolutamen”
te
de
invencion,
falto
de
discurso
y
Mé
todo
,
inexacto
enclas
noticias,
falaz
e”
«
los
hechos
y
doctrinas,
sin
decoro
N!
3
tilo;
todo
el
obgeto
de
Lebrun
es
blas
ei
.
1v1
emar
contra
el
cristianismo
y
su
div
”
dyler
¿E
,
Autórseca
como
fuere.
¿Pero
no
2
ET
AD
o
q
>
».
e
Q
hS
e
(351)
cd
te
que
este
mismo
encono,
este
mentir
“tan
desaforado
,
estas
contradicciones
tan
Tepetidas
y
groseras
,
una
vez
observadas
“porel
lector
mas
estúpido
,
con
tal
que
sea
imparcial,
han
de
dar
en
tierra
de
Una
yez
con
su
infernal
proyecto,
y
Con
el
crédito
y
título
de
ilustrador
que
Usurpa?
ooh
al
Todas
las
dificultades
que
se
opusie-
"ron
contra
los
libros
santos
en
los
pri-
'Meros
tiempos
de
la
iglesia,
y
á
que
vic-
toriosamente
respondieron
Origenes,
3,
Gerónimo
y
S.
Agustin,
se
repitieron
su=
perficialmente
por
varios
autores
en
el
siglo
anterior.
Con
especialidad
Voltaire,
en
su
diccionario
filósofico
y
otras
obras
“que
solo
se
diferenciaron
de
esta
'en
el
título,
para
atraer
nuevos
compradores
Y
prosélitos,
como
fueron
las
Cijestiones
30bre
la
Encyclopedia,
las
del
Licencia-
do
Zapata,
Historia
crítica
de
Jesu-Cris-
10
Ke.
copió
en
S.
Agustin
todas
las
añe-
Jas
objeciones
de
los
maniqueos,
omitien-
do
sus
respuestas:
y
he
aquí
la
mina
que
ha
enriquecido
al
Citador,
y
el
gran
ar-
*
con
que
se
multiplican
los
libros
con-
la
religion,
sin
decirnos
nada
de
nue-
29
y
y
variando
solo
en
los
títulos.
ria
-¿Quién,
que
haya
leido
alguna
cosa,
e
preciará
el
charlstanismo
audaz
“que
Lebrun
repite.
fastidiosamente
(352)
contra
los
Evangelios
estas
obgeciones
eN
su
capítulo
sesto?
¿Merecerán
siempre
el
título
de
ilustradores,
los
copistas,
105
compiladores
,
los
abreviadores
de
10%
disparates
agenos?
¿A
fuerza
de
repe-
tirlos
se
logrará
nunca
quitar
sus
prue”
bas
al
cristianismo
,
ó
enmudecer
á
suf
apologistas
2
Si
el
establecimiento
de
nuestra
re”
ligion
fuese
un
acontecimiento
impreviS*
to,
no
advertido
por
el
Universo
hastá
el
momento
en
que
ya
se
habia
verifica”
do;
si
fuese
un
hecho
aislado,
sia
nin”
guna
ligazon
con
las
circunstancias
qué
le
precedieron
y
los
efectos
que
siguie”
ron;
si
para
verificarlo
se
hubiesen
pues”
to
en
práctica
los
medios
que
la
prudens
cia
humana
podia
sugerir,
nuestros
ener
migos
serian
escusables
buscando
su
orÍ"
gen
en
causas
puramente
naturales,
co”
-mo
la
supersticion
,
el
amor
de
la
nove”
Vlad
,
la
seduccion
ó
la
ceguedad
de
10%
pueblos,
aunque
nunca
en
las
falsedadeS
y
Ccalumamias
,
y
otros
medios
rastrero%
de
que
para
impugnarnos
se
sirven.
M
-una
revolucion
anunciada
muchos
siglo*
-Antes
,
cuyas
circunstancias
todas
han
SF
do
profetizadas
succesivamente”,
espero
da
por
toda
una
nacion,
cuyos
preparé
«tivos
llamaron
la
atencion
de
todo
el
Unt
verso,
que
sa
verificó
exactamente
en
€
3539
,
tiempo
señalado,
y
por
medios
contrarios
“todas
las
miras
de
la
sabiduría
huma-
Ma:
¿esta
revolucion
puede
ser
natural
efecto
de
la
casualidad?
Nuestros
con-
trarios
tan
preocupados
en
general
con-
tra
los
milagros
deberian
pesar
mucho
£Sto-,
antes
de
decidirse
4
admitir
un.
Prodigio:
mayor
que
todos
los
que
de-
Sechan
(a).
:
1,2
¿Como
la
opinion
de
una
nueva
Monarquía
,
de
un
nuevo
reino
fundado:
en
la
Judea
,
pudo
estenderse
por
to=
do
el
Oriente,
testigos
Tácito
y
Sueto=
nio
(b)?
¿Si
no
se
fundaba
en
las
profe=
cías
,
de
qué
modo
pudo
introducirse
esta
preocupacion
antigua,
constante
y
uni-
versal
?
-
2.2
¿Ha
sido
por
una
ciega
casualidad
Por
la
que
Jesu-C.
ha
aparecido,
precisa=
Mente,
en
el
tiempo
mismo
en
que
se
es-
Peraba:
ver
un
enviado
de
Dios
en
la
Ju-
dea;
cuando
la
autoridad
soberana
no.
bsistig:
ya
en
la
tribu
de
Judá,
segun:
la
Prediccion
de
Jacob;
490
años
despues
de
la
reedificacion'
de
Jerusalen
y
del:
Mplo
,
segun
la
profecía
de
Daniel
?'
o
PUN
4
:
a
(4)
Veanse
sus
autoridades
en
el
“0D.
17
p,
113.
(b)
Estas
reflexiones
nan
tomadas
de
la
apología
de
la
re-
Por
Bergier
t.
1.2
€.
3.
P.
122,
23
(354
:
¿antes
de
la
PP
co
de
este'nuevo
tem”
pio.como
Ageo
y
Malaquías
lo-habian
a-
nunciado
?
¿Ha
sido
por
un:
concurs0
fortuito-de
casualidades
por
lo
que
Jesu-
C.
ha
reunido
en
su
persona:
todos
los
carácteres
con
que
los
profetas
le
habian
designado
,
carácteres
que
parecian
con”
tradecirse
,
pero
que
se
han:
concilia”
do
perfectamente
en
las
diferentes
cir-
cunstancias
de
su.
nacimiento
,:yida
Y
muerte
?
3.9
¿Fué
un
capricho
de
la
fortun2
que
naciese
en
la
Judea
un
hombre
tal»
cual
el
universo
nunca
habia
visto
;
y
al
cual
ningun
otro
jamas
se
ha
parecido
En
medio
de
«una
nacionque
nos
pintal
los
incrédulos
como
la
mas
feroz,
insen*
sata
y
odiosa
de
todas,
aparece
un
sábi0
que
atrae
y
fija
mui
pronto
sobre
sí
la$
miradas
de
todos.
Se
admira
la:
dulzur2
y
pureza
de
sus-costumbres,
la
sencilleZ"
y
gravedad
de
sus
instrucciones,
«la
ele”
vacion
de
sus
máximas
,
la
sabiduría
42
sus
discursos,
la
exactitud
de
sus
respues”
-
tas,
y
los
milagros
que
obra.
No
conocé
la
ambicion
ni
el
interes
,
la
ostentacion
.
ni
la
debilidad;
no
tiene
hiel
ni
org
para
nadie,
es
inaccesible
á
Jas
pasion
humanas.
Declara
que
su
doctrina
10,
vie”
ni.
ne
de
él
mismo
,
sino
que
la
ha
rec
de
Dios
su
padre
:
habia
sin
emociol
%
0
vana
complacencia
de
los
misterios
-que
debe
revelar
,
de
las
contradicciones
que
ha
de
padecer,
de
la
muerte
que
le
es-
pera,
y
de
la
gloria
que
se
le
ha
promeé-
tido.
Hace
milagros
pero
sin
buscar
la
ocasion;
espera
á
que
se
le
pidan;
siem-
Pre
son
para
consuelo
de
los
miserables,
Y
nunca
para
humillar
ó
castigar
á
$us
enemigos.
Jesu-C.
quiere
hacerse
conocer
por
el
Mesias,
y
comienza
chocando
frente
á
feente
con
todas
las
ideas
y
preocupa-
ciones
de
su
nacion.
Esta
esperaba
un
Redentor
poderoso
y
glorioso
,
y
él
a-
nuncia
que
él
mismo
será
entregado
á
una
muerte
cruel
é
ignominiosa.
Ella
se
glo-
riaba
de
ser
el
pueblo
de
Dios
con
esclu-
sion
de
todos
los
demas;
y
él
la
decla-
ra
,
que
los
estrangeros
serán
preferidos
en
el
reino
de
Dios.
Ella
tenia
puesta
su
Confianza
en
los
fariseos
,
sacerdotes
y
doctores
de
la
Jei;
Jesu-C.
se
dedica
á
Quitarles
la
máscara
y
confundirlos.
¿Un
Aectarjo,
un
entusiasta,
un
seductor
se
brian
conducido
de
este
modo
?
Apesar
de
la
oposicion
que
los
gefes
la
nacion
hacen
al
éxito
de
su
Minis-
rio,
el
tiene
lo
seguridad
necesaria
pa-
Ta
anunciar
á
sus
apóstoles,
que
lograrán
“tablecer
el
Evangelio;
pero
les
decla=
que
él
mismo
no
será
conocido
por
lo
(362)
bres
fuesen
siempre
fieles:
4.
la
verdad;
si.
los
*hereges
y
filósofos
mo
hubjeral
-
querido
alterar
los
«dogmas
y
preceptos
que
el
Señor
enseñó;
y
sus
discípulos
105
propagaron
solo
de
viva
.voz,
hasta
qu*
las
distancias
de
los-
lugares
y
tiempo5
dieron
ocasion
á
que
la
malicia
-
human?
quisiese
desfigurar
los
hechos
y
las
dot”
trinas.
Para
oponerla
un
«muro
invenci”
ble,
consignaron
por
escrito
lo
que
ello$
mismos
habian.
visto
y
oido;
recomenda”
ron
este
depósito
sagrado
á
todas
las
igl*
sias
;
pero.sin
confabulacion
entre
sí,
1%
llándose
distantes
unos
de
otros,
y
*”
tiempos
distintos
y.
conformes-en
un
10
do.
á
laverdad
y/4
las:cireunstancias
qué
debian
caracterizar
estos
divinos
testim0”
nios.
S.
Mateo
escribió
el
año
36,
118%
despues
de
la
muerte
de
Jesu-C.
;
S,
Mat”
cos,
10
despues;
S.
Lucas
en
53.6
55
5.
Juan
ácia
el
año:97
Ó
100.
Los
pt
meros
discípulos
que
habian
oido
al
Mae?”
tro
de
la
vida,
los
fieles
que-
les.habi8P
vido
á
ellos,
no
tenian
necesidad
de
£5
critos
para
fundar-su
creencia.
$.
Ire
atestigua
que
en
su
tiempo
habia
18
que
creian
en
Jesu-C.,
sin
tener
al
Escritura
,
y
cuya
fé
se
sostenia
Por.
tradiccion
(a).
No
hubo
pues
en
los
€
la
(a).
Lib.
3.
0.
3.
Veas,
Berg:
*
€.
1.
qrt.
1,2
g.
A
ci
/
:
(363)
iia
tianos
manía
por
componer
libros.
Despues
que
se
dividieron
sobre
muchos
puntos
de
su'
creencia,
cada
uno
de
ellos
escribió
segun
su
opinion
y
aisladamente...
(C.
ibid).
Hasta
el
segundo
ó
tercer
siglo,
Na-
die
hubo
que
tratase
de
escribir
segun
su
opinion,
y
de
alterar
y
corromper
los
vangelios
;
los
hereges
por
acomodarlos
$us
errores,
fueron
los
que
lo
intenta-
-
Ton;
y
he
aquí
el
orígen
de
los
Evange-
lios
apócrifos
de
que
hablaremos
luego;
estos
no
eran
mas
que
una
compilacion
ó'
interpolacion
de
los
verdaderos.
Esto
es
lo
que
dice
Origenes
,
que
debia
saberlo
bien
,
pues
que
habia
leido
unos
y
otros
(a).
Pero
estas
mismas
alteraciones
fue-
ron
conocidas
y
detestadas
por
todas
las
iglesias,
que
habian
recibido,
leian,
guar-
daban
y
conservaban.
con
esquisita
di-
Mgencia,
los
originales,
como
hemos
Probado
en
el
cap.
V.
Basta
para
Convencerse
del
ningun
aprecio
que
me-
Tecieron,
el
que
hoi
apénas
se
hallará
un
ejemplar
de
algunos
de
ellos:
y
los
de-
Mas
se
perdieron
de
un
todo
(b)
¡que
los
a
PEE
—
(a)
Origenes
contra
Celso
1.2.
n.
27.
(DY
Vease
la
Disertación
del
erúdi-
to
Vence
sobre
los
Evangelios
apócrifos.
EA
Pp»
538.
,
"e
(364)
padres
que
pudierou,
compararlos:
los
des
testaron;
y
que
desde
el
primer
siglo
so-
lo
los
cuatro
Evangelios
que
hoi
tenemos
fueron
Mirados
como
originales,
y
au-
ténticos
por
toda
la
iglesia
universal...
A.
las
blasfemias
que
contra
ellos
y
el
Espíritu-santo
repite
aquí
Lebrun,
so-
lo
contestaremos
:
que
estas
ficciones
de
la
heregia
,
malicia
é
impiedad
confirman
la
divina
autenticidad
de
nuestros
libro$
santos.
Sí,
libros
tan
esenciales
como
lo
Evangelios,
que.
debian
decidir
de
la
creencia
y
suerte
de
una
multitud
de
na-
ciones,
que
obligaban
á
los
hombres
á
cor-
rer
al
martirio,
no
podian
aparecer
en
el
mundo
sin
producir
una
grande
fer-
mentacion
en
los
espíritus.
Debian
ser
alterados,
falsificados,
contrahechos,
con”
testados
por
todos
aquellos
que
tenian
in-
teres
en
combatir
la
doctrina
ó
huir
sus
leyes
3
debian
ser
en
todos
los
siglos
Un
obgeto
de
ódio
para
los
hereges
,
de
es”
cándalo
para
los
incrédulos,
de
disputa
para
los
cabilosos
obstinados.
Esta
es
la
espada
que
Jesu-C.
dice
vino
á
traer
á
tierra,
y
que
turbará
eternamente
la
fal-
sa
paz
de
que
quisieran
gozar
los
parti”
darios
del
crímen
y
el
error.
Los
judioS
se
levantaron
contra
estos
libros,
los
he”
reges
procuraron
aniquilarlos
,
los
fi1Ó89-
fos
paganos
los
despreciaron
y
los
incr
S
(365)
dulos
de
todas
las
edades
no
han
cesado
de
calumniarlos;
esto
es
consiguiente
y
debia
ser
así.
Mas
despues
de
diez
y
0-
cho
siglos
de
combates
subsisten
,
Y
nada
han
perdido
de
su
autoridad.
KReconoz-
camos
pues
por-este
signo
la
obra
de
a-
quel
que
dijo:
es
necesario
que
este
E-
vangelio
sea
predicado
en
todo
el
mun-
do,
para
dar
testimonio
ú
todas
las
na-
ciones
(a)..
SA
¡dir
ae
Al
principio
se
forjaron
«muchos
evangelios.
No
fué
al
principio;
hemos
dicho
cuando
y
como;
y
no
tardaremos
mucho
en
hacer
ver
seexagera
su
número.
Cade
uno
se
lisonjeaba
de
hacer
hablar
á
Jesus
segun
su
interes,
y
es
to
es
mui
sencillos...
(Co
p.
151)»
Sí,
en
esto
se
vé
una
prueba
evidente
,
que
distingue
los
verdaderos
de
los
falsos,
Los
evangelistas
lejos
de
hacer
hablar
á
Jesus
segun
sus
intereses,
le
hacen
hablar
Contra
sus
intereses
y
pasiones,
repren-
der
á
menudo
su
falta
de
fé,
su
ambi-
Cion
,
sus
flaquezas
(b).
¿Pues
por
qué
no
escribió
Jesus?
Si
se
le
considera
como
hijo
de
un
po=
e
carpintero
,
su
ignorancia
no
tie-
'
(a)
Mat.
C.
24.
%.
14»
(b)
Vease
lo
dicho
arriba
sobre
el
estilo
de
los
es-
ores
del
nuevo
Testamento.
(366)
ne
nada
de
estraño....
Sr.
filósofo,
cual
quier
racional
discurriria
mas
consiguien-
te.
Si
la
ignorancia
es
natural
y
necesa”
ria
en
un
hombre
que
no
ha
estudiados
y
por
€s0
no
Se
estraña
¿4
quién
no
a-
sombrará.
tanta
sabiduría-como
se
vió
en
Jesu-C.,
aun
en
la
infancia
,
no
habien-
do
saludado
las
letras?
¿Qué
principio
pu-
do
tener
esta
sabiduría
?
Esta
obgecion
que
ya
hizo
Lebrun
en
el
cap.
IV
p.
114»
y
que
se
funda
en
la
admiracion
de
sus
mismos
enemigos
que
preguntaban
¿
Có-
mo
es
que
sabe
sin
haber
estudiado
?
es
una
prueba
mas
de
la
Divinidad
de
Je-
su-C.
Así
queda
demostrado
en
el
cap»
1V
p.
75.
Pero
es
mui
diversa
cosa
si
se
le
considera
como
un
Dios
,
puesto
que
10
Jue
trescientos
veinte
y
cinco
años
des”
pues
de
su
muerte...
Repeticion
sobre
repeticion
;
y
blas-
femia
sobre
mentira.
Esta
última
esta
y3
rebatida
en
el
cap.
V.
p.
205
y
19”?
donde
demostramos
que
Jesu-C.
es
Dios;
que
se
dió
á
conocer
y
fue
conocido
siem-
pre
como
tal.
Mas
¿
por
qué
no
escribi
Ala
verdad,
ni
en
él,
ni
en
n
d
hai
obligacion
en
buena
crítica
de
satis”.
facer
esta
curiosidad.
Un
hecho
histórico
eomprobado
por
tantas
y
tan
poder
A
Tazones,
no
se
desmiente
porque
un
e
OS.
tio,
que
presume
de
sábio,
no
alcance
el
porque
de
todas
sus
circunstancias.
Mas
cualquier
discreto
podrá
dar
el
valor
gue
se
merezcan
á
las
siguientes
congeturas.
1
Jesu=-C.
vino
á
predicar
y
enseña!
de
Viva
voz
y
con
su
ejemplo,
como
esta-
anunciado
,
y
no
á
escribir
diser-
taciones
ni
formar
escuelas.
Enseñan-
do
así,
su-
predieacion
estaba
al
al-
cánce
de
todos;
todos
acudian
á
oir
sus
doctrinas;
y
hablaba
tanto
al
ignorante
como
al
sabio
,
y
al
rústico
como
al
sa-
cerdote
y
cortesano.
Todos
observaban
su
vida
y
veian
sus
milagros,
y
en
ellos
las
pruebas
de
su
mision
y
doctrina.
5us
escritos
no
hubieran
tenido
tales
y
tan-
tos
testigos,
ni
sancion
alguna
esterior....
tal
yez
hubieran
dicho
de
él
sus
enemi-
gos,
lo
que
los
modernos
impíos
dicen
de
Sus
apóstoles
que
escribieron:
que
el
Interes,
la
vanidad
habian
dictado
sus
lecciones,
Ademas,
Sr.
botarate
,
¿quién
Moveria
mas
el
corazon
humano?
¿quién
a
hecho
mas
hombres
virtuosos?
¿Sé-
MECA
amontonando
tesoros
y
predicando
Dor
escrito
la
pobreza
,
Sócrates
vicioso
Contra
naturaleza,
y
disertando
con
la
sobre'
la
continencia
,
ó
un
hom-=
Dios
que
suda
tras
de
la
oveja
des-
ada
que
al
paso
que
ilustra
su
al-
"MA
Cura
su-cuerpo+
que
del
mismo
IDo-
(368)
do
promete
Su
reino
eterno
al
poderoso
que
al
pobre»...
¿Sabe
el
Citador,
ha
me-
ditado
munca,
ni-es
capaz
de
compren-
der,
el
valor
de
aquellas
magestuosas
par
labras
del
Salvador
4.su
juez,
cuando
en
el
tribunal
le
preguntaba
acerca
de
sus
discípulos
y
doctrina?
4
Qué
me
pre”
»8guntas
á
mí?
yo
siempre
he
hablado
en
»Público
y
jamas.
en
secreto
:
he
enseña-
s»»
Jo
en
la
sinagoga
y
en
el
templo,
don-
sde
los
judíos
todos
acuden
:
en
secreto
»Mada
he
hablado.
Ellos
saben
(sus
ent.»
»Migos.
que
le
acusaban
)-
loque
yo
he
»enseñado
;
preguntales
(a).”
Hombres
todos,
que
teneissiquiera
un
resto
de
bue”
sentido
,
meditad,-si
esta
prueba
que
Je”
sus
alega
de
su
verdad
é
inocencia,
vale
mas
que
los
escritos
todos
de
todos
los
fi"
lósofos
del
universo.
Me
indigno
al
paso
que
me
admir0
de
tener
que
contestar
á
lo
que
sigue
*
¿No
valia
mas
que
hubiese
escrito
bue-
nas
verdades
,
bien
claras
,
bien
útb-
les,
bien
convincentes
,
QUE
OQ...
Si
no
nos
inspirase
lástima
la
seduce”
cion
de
tantos
infelices,
el
mas
alto
des”
precio
seria
la
contestacion
digna
de
12”
les
bestialidades.....
¡Bestia!
¿has
1eido
tu-lo
que
has
escrito?
y
aunque
lo
1ey2”
A
——
(a)
Joan,
18.
y.
ao
y
21»
(369)
-
Tas,
¿lo
entenderias
,
bobo?
tu
política,
ni
tu
razon,
son
capaces
de
apreciar
los
resultados
felices
de
la
doctrina
evangé=
lica
en
todo
el
mundo?
No
sabesi..
pe=
To
que
has
de
saber
tu
,
mentecato.
-
Oigamos,
no
santos
padres,
ni
ecle=
Slásticos
que
se
tendrian
por
parciales;
sino
filósofos,
y
filósofos
no
mui
cristia-
Nos.
“Cosa
admirable,
dice
Montesquieu;
la
religion
cristiana,
que
al
parecer
no
tiene
otro
objeto
que
la
felicidad
de
la
Otra
vida,
tambien
nos
hace
en
esta
di-
chosos....
al
cristianismo
debemos,
ya
en
el
gobierno
cierto
derecho
político
,
y
ya
en
la
guerra
cierto
derecho
de
gen-
tes,
que
la
naturaleza
humana
no
po=
dria-conocer
bien.”
Espr.
des
Lois.
l.
244
C»
Je
“Nuestros
gobiernos
modernos
,
di-
»ce
Rousseau,
deben
incontestablemen=
nte
al
cristianismo
la
solidez
de
su
au-
storídad,
y
que
sus
revoluciones
sean:
»enos
frecuentes
;
tambien
él
los
ha
he-
»ho
menos
senguinarios:
esto
se
prue=
Aa
Por
los
hechos
comparándolos
con
los
»B0biernos
antiguos...
Esta
mutación
no
MES
Obra
de
las
letras
¿
porque
por
todas
»Partes
donde
ellas
han
brillado,
no
por
»ESO
Se
ha
respetado
mas
la
humanidad:
As
crueldades
de
los
atenienses
y
egip-
's
las
de
los
emperadores
de
Roma
4%.
'
(370)
;
my
de
los
chinos
lo
atestiguar
(a)
El
autor
de
la
historia
filosófica
de
los
establecimientos
de
los
europeos
en
las
dos
Indias,
conviene
formalmentes
al
menos
por
lo
que
toca
á
los
pueblos
del
Norte
,
en
que
al
cristianismo
se
de-
be
esta
civilizacion
admirable
,
de
que
no
se
encuentra
modelo
en
la
antigiiedad-
Baste
lo
dicho,
y
no
hagamos
la
injuria
4
nuestros
lectores,
de
creer
dudan
de
la
misma
evidencia,
y
creen
mas
á
este
in”
fame
embustero
que
á
todos
los
sábios
Y
á
su
propia
razon:
.
Wo
habiendo
Dios
Jesus
escrito
una
palabra,
unos
hicieron
el
Evange-
tio
de
la
Natividad
,
otros
el
Evange-
lio
de
la
Infancia,
otros
el
Evangelio
de
la
Nicomedia,
y
otros,
cuarenta
Y
siete
Evangelios.
(C.
p.
151).
No
es
de
perder
la
admirable
prut-
ba
de
erudicion
y
estudio
que
nos
ofrece
aquí
el
Citador,
llamando
Evangelio
de
la
Nicomedia
al
que,
con
el
título
de
Nicodemus
apareció
por
primera
vez
des”
pues
del
año
573,
y
que
Fabricio
cres
*
inventado
por
los
ingleses,
cuando
quisit”
ron
fuese
aquel
tenido
por
su
apóstol
(D)»
Ha
(a)
Emile.
t.
3.
p.
198.
202»
(py
No
se
conocía
en
tiempo.
de
Paulo
orost9r
nivde
S.
Gregorio
de
Zours.
Fabric
de
Apocriph,
N.
T.
p,
215»
EN
AA
y
2
Nuestro
buen
traductor,
versadísimo
sine
duda
en
las
materias
eclesiásticas,
halló
escrito
en
frances
1
Xvangile
de
Nico=
eme;
y
sin
mas
examen
tradujo
el
£-
vangelio
de
la
Nicomedia.
¡
Qué
ene-
Migos
tan
sábios
tiene
el
cristianismo!
¡Y
Qué
maestros
y
defensores
la
impiedad!
amos
como
discurren.
e
Hubo
evangelios
apócrifos;
luego
hinguno
hai
verdadero.
Señores
pedan-
tes,
todo
lo
contrario
se
infiere.
Si
no
hubiera
verdad
no
habria
embusteros
;
y
si
no
hubiese
verdaderos
y
genuinos
es
vangelios
,
no
los
habria
apócrifos.
Desa
de
su
principio
se
han
conocido
estos
y
han
sido
despreciados;
aquellos
han
con=
servado
siempre
la
misma
veneración
y
aprecio,
que
en'un
principio
merecieron;
¿El
qué
haya
embusteros
probará
nunca
que
no
ha
habido,
y
hai
hombres
veraces?
,
.
Este
argumento
que
el
Citador
copia
del
Exámen
crítico
Cap.
1.
p.
15
y
18;
se
halla
repetido
en
el
Exámen
im=
|
tante
cap.
13,
y
en
el
prefacio
de
la
IStoria
crítica
de
Jesu-C.
pag.
XV
,
lo
bia
hecho
ya
el
judío
Orobio;
aunque
añadir
las
imposturas
acumuladas
por
ros
contrarios
(a).
Bastarian
para
—
Ke
q
Ámica
collatio,
p.
239.
Berga
E
dogm.
t.
8.
co
1.2
art.
12
(378)
porque
era
dificultoso,
entonces,
reunir
y
confrontar
el
testimonio
de
las
diferentes
iglesias
apostólicas
;
pero
á
esta
regla
lu-
minosa
Suplia
Otra,
que
era
la
voz
de
los
discípulos
y
sucesores
inmediatos
de
los
apóstoles.
Muertos
unos
y
otros,
fué
mas
fácil
á
los
hereges
dar
largas
á
su
mala
fé.
En
nuestros
dias,
cuando
los
impíos
han
publicado
libros
pseudoanónimos,
los:
ban
atribuido
á
autores
muertos
y
no
ví-
vos,
que
habrian
reclamado
contra
la
su“
perchería
é
impostura
:
los
impostores
de:
todos
los
siglos
se
parecen
unos
á
otros
y
se
cubren
con
la
misma
albarda.
De
esto
tenemos
un
ejemplo
en
este
mismo
librejo
que
desmenuzamos
,
cuya
traduc”
cion.se
publicó
con
el
nombre
de
un3
persona
muerta
y
bien
conocida.
Se
forjaron
cartas
de
Jesu-C.
á
un
supuesto
rei
de
Edeso,
cartas
de
Ma-
ria,
cartas
de
Séneca
á
Pablo,
cartas
dc
Pilatos
á
Tiberio.
Lactancio
supuso
oráculos
de
las
sílabas
en
favor
de
Dios
Jesus
Bc.
Ic.
Es
innumerable
la
can”
tidad
de
semejantes
libros
(C.
ibi)»
-+
Apuradillo
se
veria
este
pedante
C0”
pista,
si
hubiese
de
probar
todo
lo
que
47
quí
dice
;
mas
como
el
charlar
es
fácil
se
afirma
con
ligereza
cosas
que
ban
C0%
tado.
mucha
meditacion
y
estudio
4
1%
homb
res
mas
grandes,
y
al
fin
se
bam:
A
a
e
(37)
quedado
dudosos.
La
iglesia
nunca
tuvo:
Por
canónicos
tales
escritos;
la
religion.
no
necesita
de
estas
pruebas
:
así
impor-
ta
mui
poco
todo
lo
que
aquí
dice
Lebrun.
Sí,
le
adyertiremos,
que
entiende
nada
de
erítica
quien
confunde
las
actas
de
Pi=
latos
,
que
citaron
los
padres
,
con
las
que
despues
se
forjaron
;
y
que
solo
una
ma-
liciosa
ignorancia
puede
tener
por
una.
cosa
misma,
citar
escritos
recibidos
mal
6
bien
,
que
suponerlos
y
forjarlos.
So=
bre
las
verdaderas
actas
enviadas
á
Tibe-
vio,
hemos
hablado
en
el
cap.
IV
p.
1255:
y
que
valga
la
opinion
de
Lactancio,
en
este
y
otros
puntos
,
queda
dicho
en
el
cap.
IV
p.
484.
T.
1,2
«Vds.
saben,
ó
no
saben...
lo
que
vd.
quiera.......
pero
almenos
se
vá
vien=
do
que
no
se
nos
escapan
los
embustes
y-
Picardias
de
vd......
Vds.
saben,
Ó
no:
saben,
que
en
el
mismo
concilio
en
que.
Jesus
fue
proclamado
Dios
,
los
padres:
embrollados
en
la
eleccion
de
esta
mul=
titud
de
libros
estravagantes
ó
contrar.
Ctorios
,
creyeron
no
poder
hacer
otra
Cosa
mejor
que
referirse
al
mismo
que
Gcababan
de
divinizar.
Era
mui
natu-
"al
que
el
nuevo
Dios
se
dignase,
por:
agradecimiento,
poner
fin
á
tantos
em-
ismos
é
incertidumbres.
Se
coloca-
pues
todos
los
libros
sobre
el.
al»
(380)
tar,
y
se
pidió
á
Dios
Jesús
que
hiciez
se
caer
al
suelo
todos
los
que
eran
as
pócrifos
(C.
p.
152.)
Esta
obgecion
está
copiada
de
Vol=
taire
Questions
sur
J
Encyclop..
Atheis-.
me,
sect.
4.
Concil,
que
la
tomó
de
otros.
Lo
primerito
que
debieron
.
probar
estos
buenos
señores,
incluso
el
Citador,
es
que
en
tiempo
del
concilio
de
Nicea
existian
ya
los
Evangelios
que
dicen
;
luego
les
pediriamos,
que
buenamente
procurasen.
convenirse
entre
sí.
El
autor
de
la
histo-
ria
crítica
de
Jesu-C.
asegura,
sobre
la
palabra
de
un
tal
Dodwel,
que
el
canon,
ó
coleccion
de
los
escritos
del
nuevo
Tes-
tamento
no
se
formó
sino
en
el
reinado
de
Trajano
ó
de
Adriano
(a);
y
un
poco.
mas
abajo
que
fue
en
el
concilio
de
Ni-
cea,
ó
doscientos
años
despues
de
Adria”
no.
Bolingbroke
lo
atribuya
al
concilio.
de
Laodicea
;
otro
sostiene
que
fue
en
el
tercer
siglo:
finalmente'muchos
sábios
de.
la
misma
laya
han
decidido
doctamente
que
ha
sido
en
el
concilio
de
Trento.
MaS
fácil
seria
hacer
convenir
entre
sí
4
Una
aultitud
de
locos.
Segun
el
historiador
crítico
,
los
l-
bros
inspirados
por
el
Espíritu-santo,
Íue-
Ñ
AP
(a)
Historia
crítica
de
Jesu-C.
Pr
..
facio
p.
17,
20
y
22
ibid.
p.
15-
(381)
'
Yon
por
sí
mismos,
y
sin
que
nadie
los,
lleyase
,
á
colocarse
sobre
el
altar
5
Pe!
9
segun
otro
Doctor
fueron
los
libros
apó=
crifos
los
que
cayeron
bajo
del
altar
mien-
tras
que
los
auténticos
permanecieron
Co-
locados
encima
;
este
es
y
dice
,:
uno
de
los
hechos
mejor
averiguados
de
la
historia
eclesiástica
(a).
Otro.
enseña
que
aquel
altar
estaba
preparado
con
cier-
ta
artimaña»,
que
no
salió
bien»,
y
que
sin
embargo
los
hombres
respetaron
to-
davia
la
mentira
por
otros
dos
siglos
(b).
Este
pretendido
hecho
tan
averiguado
para
estos
¡ilustradores
está
tomado
de
un
libro
intitulado
Libellus
Synodicus
,
es-
erito
lo
mas
cerca
en
el
siglo
nueve
,
qui-
nientos
años
despues
del
concilio
de
Ni-
cea,
por
un
autor
desconocido
,
ignoran-
te
y
visionario;
es
una
obra
llena
de
er-
Tores
y
anacronismos
,
de
fábulas
,
des-
Preciadas
por
todos
los
críticos,
de
la
Cual
nadie
jamas
hizo
uso
alguno
(c).
Ta-
les
son
los
monumentos
respetables,
en
Que
los
enemigos
de
la
religion
fundan
“US
opiniones;
este
librejo
es
lo
que
el
itador
llama
luego
Historia
de
los
Con-
a
AA
(a)
Exámen
important.
0.
31
p.
181.
sur
1.
Enciot.
lococitato.
(b)
Car-
Ms."
á
Sophia,
p.
45:
(c)
Collect,
Oncil.
Harduini
t.
Y.
al
fin.
—
;
(382)
,
'cilios;
poca
algazara
armarian
estas
chi.
charras
,
si
nOSOtros
citaramos
algo
que
se
pareciese
á
esto!
Sr.
Lebrun
,
sepa
yd,
que
el
conci-
lio
de
Nicea
tuvo
una
regla
cierta
que
le
sirviese
de
guia
en
su
decision
;
esta
re-
gla
subsiste
todavia;
y
no
es
otra
que
la
tradicion
de
los
siglos
precedentes,
y
el
testimonio
de
las
iglesias
apostólicas.
En
los
cánones
de
los
apóstoles,
reunidos
ácia
el
fin
del
segundo
siglo
ó
al
princi"
pio
del
tercero,
y
seguidos
por
los
pa-
dres
de
Nicea
,
hai
un
catálogo
de
105
libros
santos
,
conforme
al
de
este
cor
cilio
(a).
No
se
podia
ignorar
el
¿modo
con
que
$.
Ireneo,
Origenes
,
Tertuliano
habian
probado
en
el
segundo
siglo
12
autenticidad
de
los
libros
santos
,
recibi-
dos
en
toda
la
iglesia.
Estaban
presente$
los
obispos
de
muchas
sillas
apostólicas;
estos
daban
fe
de
los
libros
dados
á
sué
iglesias
por
los
apóstoles
y
sus
discípulos,
y
de
que
habian
sido
leidos
en
todos
tiem”
pos
en
todas
las
reuniones
de
los
cristia-
mos.
¿Podrian
caer
en
error
estos
test.
monios
reunidos
de
diferentes
partes
mundo
,
y
que
se
hallaban
capot?
Si
jamas
hubo
una
cuestion
inter*
po
——
(a)
PP.
Apost.t:12
p.
453.
004%
de
Beveridge,
——
(383)
:
;
sante
para
los
fieles
,
fué
sin
duda
la
de
saber
cuáles
son
los
libros
que
se
deben
recibir
como
palabras
de
Dios:
no
pre-
tendemos
negar
por
loque
vamos
á
de-
Cir
al
concilio
de
Nicea
,
la
asistencia
$0-
brenatural
que
Jesu-C.
ha
prometido
4
SU
Iglesia
para
dirigir
su
enseñanza;
pero
decimos
que,
aun
cuando
la
autoridad
del
concilio
hubiese
sido
puramente
hu-
mana,
lo
que
es
falso
;
la
cabilacion
del
Citador
y
sus
maestros
seria
todavía
ab-
surda.
>
En
efecto
eayeron
yá
fémia,
se
cayeron
sin
que
nadie
les
tocase,
pues-
to
que
así
lo
dice
la
historia
de
los
concilios....
que
cite
una.
Hemos
hecho
ver
cual
es
el
orígen
de
esta
fábula,
pues-
ta
en
boga
por
los
incrédulos
para
desa-
creditar
á
un
tiempo
el
concilio,
los
li-
bros
santos
y
la
historia
eclesiástica:
-
Pero
lo
que
esta
historia
no
nos
dice
,
es
que
Jesus
hubiera
heclw
mul
en
en
hacer
que
se
hubiese
caido
tam-
bien
e]
Apocalipsis,
pues
yo
le
desafio
ú
que
siendo
Dios
le
meta
el
diente...
¿Qué
quiere
decir
esta
espresion
le
meta
él
diente?
¿Habla
de
la
autenticidad
del
Pocalipsis
,
del
contenido,
Ó
de
su
in-
Wligencia?
La
primera
se
prueba
con
los
ismos
argumentos,
presentados
á
favor
los
Evangelios
y
demas
libros
canóni-
(384)
PA:
€os.(a);
la
veracidad
de
su
contenidos
Por
las
mismas
razones
,
pues
la.
iglesia
lo
miró
siempre
como
inspirado
por
el
Espíritu-Santo.....
(*)
si
de
su
inteligen-
Cia...
¿QUe
Podria
entender
el
bruto
de
Lebrun
de
tan
profundos
misterios,
cuya
penetracion
y
estudio
ha
ocupado
las
plu-
mas
y
atencion.
delos
mas
sublimes
ta-
lentos?
¡Cómo
le
ha
de
meter
su
diente
asnal
este
zafio!.
Por
eso
hace
bien
con
disparar
su
coz
y
pasar
adelante.
Hubiera
tambien
hecho
bien
en
su
primir
ciertos
pasages
de
los
Actos
Y
epístolas
de
los
Apóstoles
,
que
dan
mu:
cho
márgen
á
la
crítica.....
otro
corco”
DO»...
vaya
¿por
qué
no
desplega
vd»
pues
que
hai
tanto
márgen,
toda
la
agu-
.
Jeza
de
su
crítica.
El
pobrete
no
podria
decir
mas
que
lo
que
dijo
en
el
cap»
Y»
P-
131:
y
no
sé
yo
como
deja
de
repe”
tirse
ahora,
como
lo
ha
hecho
varias
ve”
ces
en
lo
que
vá
de
este
capítulo,
y
lo
hará
doscientas
en
lo
que
le
queda
de
él.
Adelante
con
la
carga
(b).
Por
último
hubiera
hecho
perfec”
tisimamente
en
hacer
que
se
hubiese”
a
Dra
A
A
(a)
Véase
el
cap.
Y.
p,
179.
220.
9.
.
o
mos
(*)
Acerca
del
Apacalipsi
hablare
A
de
aquí
á
poeo.
(b)
Hemos
contest
detenidamente
en
el
cap,
Y...
o
oo
(385)
-
caido
tres
de
nuestros
cuatro
Evange-
lios,
porque
hai
entre
ellos
ciertas
diz
Ferencias
dignas
de
mucha
nota.
Vaz
mos
á
verlas.
pe"
'
Por
ejemplo
S.
Lucas
nos
enseña
-
que
Maria
hizo
circuncidar
á
su
ltz
Jo
al
octavo
dia,
y
que
fué
á
purifi-
carse
al
templo
al
tiempo
que
era
cos-
tumbre.
Aquí
no
se
trata
de
inquietu-
des,
de
sustos
,
ni
de
fuga,
y
todo
sigue
el
órden
corriente.
Añade
S.
Lucas
,
que
despues
que
Maria
se
hubo
purificado
en
el
tem-
plo,
se
volvió
con
Josef
y
fesus
dá
Na=
zareth,
su
pueblo,
y
que
venian
to-
dos
los
años
á
celebrar
la
pascua
á
Je-
rusalen.
Luego
nada
tenian
que
temer
del
furor
de
Herodes.
(€.
p.
153).
Morlés
de
morlés..
Estos
dos
parra=
sou
una
fastidiosísima
y
necia
ampli.
ficación
de
lo
que
ya
dijo
en
el
cap.
4
Pag.
112;
y
nosotros
contestamos
allí
tenidamente
,
haciendo
ver
que
el
Ci-
tador
de
intento
disloca_los
hechos,
con=
funde
y
trastorna
todas
las
circunstancias,
Para
hallar
una
contradiceion
que
solo
Cxiste
e
su
cabeza
y
no
en
el
Evange.
Ya).
—
la)
Véase
lo
que
dijimos
en
aquel
*mo
capítulo
pag.
51
y
68.
25
——
(386)
|
$,
Mateo
que
nos
cuenta
la
hísto-
ria
de
la
matanza,
añade,
que
Jost
y
Maria
se
llevaron
inmediatamente
á
Jesus
ú
Egipto,
de
miedo
que
no
fue-
“se
degollado
como
los
otros
niños.
Ma-
teo
querta
ser
consiguiente,
en
horú
buena;
pero
no
lo
es
macho
el
Espíri-
tu-Santo
dictando
á
Mateo
de
una
ma-
mera,
y
ú
Lucas
de
otra.
*-
>
Mas
vengamos
al
socorro
del
Es-
íritu-Santo,
y
saquemoslo
del
apu-
ro
como
teologo.
Es
constante
que
pa-
a
humillar
nuestra
débil
razon,
pa"
recen
opuestos
estos
dos
pasages
y
pero
es
evidente
que
los
dos
dicen
una
mis-
ma
cosa.
C.
(p.
154).
:
Todo
el
fundamento
del
embrollo
Y
blasfemias
que'
aquí
ensarta
el
Cítadors
no
es
otro
que
el
que
un
evangelista
re-
fere
hechos
ó
circunstancias,
de
que
el
otro
no
habla.
Si
esta
regla
fuese
ciert3
y
este
raciocinio
de
Lebrun'esacto,
nin”
guna
historía
habria,
como
la
hubieseb
escrito
dos
autores
diferentes,
que
no
e”
tubiese
llena
de
contradicciones.
Se
com”
tradecirian
si
úno
negase
hechos
que
otr9
refiere
;
pero
pasarles
en
silencio
no
€
negarlos
(a).
—=-
Y
==
*=
(a)
S.
Agust.
cont.
Faust.
ep"
33
ay
ya”
-
Ñ
s
(387)
+
S,
Mateo
refiere
seguidamente
Ó
có-
“mo
solemos
decir
de
un
tiro;
el
nacimien=
to
de
Jesus,
la
adoracion
de
los
magos,
la
huida
á
Egipto,
la
muerte
de
los
Ino-
“centes»,
la
vuelta
de
Egipto,
la
mansion
de
Jesus:en
Nazareth
,
la
predicacion
de
Juan
Bautista,
y
el
bautismo
de
Jesus;
sin
fijar
época
ni
intérvalo:
de
tiempo
«entre
estos
diversos
acontecimiensos.
San
Lucas
refiere
el
nacimiento
de
Jesus,
su
«cireuncision,
su
presentacion
en
el
tem-
“plo,
el
regreso
de
la
sagrada
familia
Á
Nazareth
,
los
tres
días
dé
ausencia
de
«Jesus
,
hallado
en
el
templo
á
la
edad
de
«doce
años
,
la
predicacion
del
Bautista
y
-el
bautismo
de
Jesus.
San
Márcos
y
San
¿Juan
comienzan
su
Evangelio
por
estos”
«dos:
últimos
hechos,
y
pasan
en
silencio
todo
lo
que
ha
precedido.
»
:
E
¿Hai
en
esto
alguna
contradiccion'
¿Ha
afirmado
uno.
cosa:que
niegue
el
“Stro
2
Tada
la
dificultad:que
hai
en
con-
Ciliar
4
S,
Mateo
con
$.
Lucas,
consis-
“te
en
saber
el
tiempo
que
«corrió
entre
¿dos
diversos
acaecimientos-
de
la
infan-
“Cia
de
Jesus
;
:el
Evangelio
no
lo
dico,
Mi
si
la
presentacion:
al
templo
y
la
pu-
Tificacion-
de
Maria-se-
han
de
colocar
Mntes
ó
despues
de
la
vuelta
de
Egipto.
Ninguna.
dificultad
hai
en
suponer
Se
verificó
despues.
Segun
la
1ci,
esa
(394)
ad
judíos
no'dividian
el
tiempo
con
tant%
precisiom,icomo
hoi
lo
hacemos
nosotros
desde
lainvencion
de
los
«relojes,
y
los
evangelistas
NO
estaban
tampoco
obliga=-
dos
á
una
exactitud
tan
minuciosa.
Segun
Marcos
y
Matheo,
las
mu-'
geres
que
fueron
al
sepulcro
vieron
ul.
ángel,
y
segun
Lucas
y
Juan
vieron
dos.
Aquí
el
traductor
tuvo
á
bien
¡lus="
trar
la
materia,
y
poner
algo
de
su
¡n=
vencion
en:
honor
de
la
lengua
castella”
na,
poco
ejercitada
en
este
estilo,
y
aña-
dió
la
siguiente
nota
:
¿2
quién
cree
en
putas?
dice
un
teólogo
,
respondiendo
al
argumento
que
resulta
de
esta
dis-
paridad.
Este
teólogo
parece
calza
lo9'
mismos
puntos
que
Lebrun,
y
es
digno»
de
traducirle.
|
de
Comparando
los
testos
se
vé
que
Jas
santas
mugeres
vieron,
lo
primero
al
án-
gel
que
se
habia
sentado
sobre
la
losa
del'
sepulcro,
y
habia
asombrado
á
los
que"
le
custodiaban
;
se
colocó
en
seguida
den”
tro
del
sepulcro
misimo
,
y
convidó
4
1as
mugeres
ñ
que
entrasen
en
él;
esto
es
l0-
que
dice
S.
Mateo.
Habiendo
entrado
vié”"
ron
tambien
otro
bajo
la
figura
de
un
j0*
ven,
vestido
de
blanco,
que
les
e
como
dice
S.
Marcos.
S.
Lucas
reuM
estos
dos
ángeles,
no
distinguió
mi
su
$”
tuacion
ni
sus
disqursos
3
he
aquí.toda
(395)
Wferencia.
Segun
S.
Juan,
cuando
Mag=-
dalena
los
vió,
un
momento
despues,
$e,
habian
situado
,
uno
donde
habia
estado
.
cabeza
,
otro
donde
habian
estado
los
pies
de
Jesu-C.
3
por
consiguiente
habian
mudado
de
situacion.
Uno
de
los
Evan=.
gelistas
ha
referido
una
parte
de
la
nar-
racion
de
las
santas
mugeres,
los
otros
han
escrito
cada
uno
una
parte
distintas
.
niuguno
de
ellos
ha
dicho
nada
falso,
aunque
no
lo
baya
dicho
todo.
Es
indis=
pensable
consultarlos
todos
,
comparar=
los,
para
ver
la
série
y
enlaze
de
todas
.
las
circunstancias.
Segun
los
unos
,
estos
ángeles
es-.
taban
fuera:
del
sepulcro;
segun
los.
otros
estaban
dentro.
Como
acabamos
de
ver,
los
que
di-
cen
que
estaban
fuera
hablan
de
un
tiem-
Po;
y
los
que
dentro
de
otro.
En
esto
MO
puede
haber
contradiccion.
+
—
Matheo
dice
que
Jeremias
predijo
que
el
Cristo
sería
entregado
por
treín-
14
piezas
de
plata,
y
Jeremias
no
di-
ce
una
sola
palabra
de
esto.
To
lo
sien-
to
mucho,
pero
lo
cierto
es
que
el.
gelio
miente
(C.
p.
155):
»
Es
verdad
que
el
testo
á
que
hace
Í
relacion
el
Evangelista
no
se
en-
Bo
tra
en
Jeremias
;
pero
se
halla
en
Za.
“Allas
cap.
XÍ.
y.
12
y
12:
¿Qué
se
sia
(396)
gue
de
aquí?
Que
algun
copista
puso
por
equivocacion
Jeremías
en
lugar
de
Za-
carías,
6
que
S.
Mateo
se
contentó
con
citar
el
profeta
sin:
nombrarlo
;
esto
se
comprueba)
0bservando:que
la
Version
Si-
riaca
y
Muchos
antiguos
manuscritos
la=
tinos
no
lo
nombran
(a).
Y
está
tan
averiguada
la
mentira,
que
S.
Gerónimo,
el
8'an
padre
de
uds.,
$.
Gerónimo
,
el
mas
elocuente
de
los
padres
del
desierto,
dice;
(de
Opt.
gen.
interpret.)
que
las
citas:
de
S.
Ma-
theo
no
están
conformes
con
la
version
griega.
“Quanta
sit
inter
Matheum
et
»Septuaginta:
verborum
ordinisque
dis-
a
tordia,
sic
admiraberis,
si
hebraicum
a»Videas
,
sensusque
contrarius
est.”
(Ce
p+
155)»
El
mas
pedante
de
todos
los
charla-
tanes
Lebrun
no
sabe
lo
que
se
dices
"porque
no
entiende
á
S,
Gerónimo.
Bas-
ta
observar
las
palabras
mismas
aquí
ci-
tadas,
para
convencerse
de
que
el
Sto.
Doctor
no
arguye
de
falsas
las
citas
de
5.
Matheo
,
sino
de
inesacta:
la
traduc-
cion
de
los
Setenta;
y
es
bien
sabido
que
lo
era,
y
que
él
mismo
trabajó
mucho
en
A
o
(a)
Véase
el
citado
Pence
t.
14»
P*
202.
Apologie
de
la
Relig.
por
Ber"
giert.
1.2
530,
(397)
|
la
correccion
de
la
eb
latina
6
Vul-
Bata
comun,
que
se
habia
hecho
por
el
griego
de
los
Setenta
,
para
hacerla
mas
Conforme
al
original
hebreo.
A
sus
tareas
infatigables
debe
la
iglesia
latina
la
Vul-
gata,
tal
cual
la
tenemos:hoi.
Dice.
pues
Que
las
citas.
de
:S.
Matheo,
conformes
al
testo
hebreo,
(se
supone
tomadas
del
an-
tiguo
testamento)
no
se
hallaban
siempre
Couformes
4
la
version
de
«los
Setenta,
“porque
esta
discordaba
¿4
veces
del
testo
TeO.
SUATE
2
CI
ADO
;
Que
el
Evangelista
citaba
este
y
no
el
griego
de
los
Seteuta,
aparece
claro,
porque,
como
dice
Vence
en
sm
prefacio
al
Evangelio
de
:S.
Mateo
t.
314
p.
13,
este
Evangelista
cita
ordinariamente
el
“tentido
ywno:las
palabras
de
los
profetas;
"Y
de
diez.
pasages
que
refiere
del
antiguo
estamento,
en
«siete
habla
de
un
modo
“Qle
se
acerca
mas
al
hebreo,
que
4
los
Setenta
(a);
y
en
los
tres
(b)
que
tradu-
“e
conforme
á
los
Setenta,
estos
están
“leramente conformes
al
hebreo.
Kl
mis-
“Mo.
$.
Gerónimo
advierte
espresamente,
“Nue
S.
Mateo
no
cita
la
Escritura
segun
ds
E
(a)
Véase
á
S.Math.
Cot.
P.
23€.
11
15,
18,
c0p.
4,
0»
10,
15)
C0p.
3.
"1Z.(0)
Alath.
0.3.1.3'C:
4:04
9
7.
98)
-
-los
Setenta
y
Ed
el
hebreo
(a)
Mui
duro
es
para
uds.
que
uno
46
sus
mayores
santos
desmienta
así
tan
Formalmente.
el
Evangelio;
y
eso
que
-S.
Gerónimo
no
lo
ha
descubierto
t0”
“do...
Hemos
visto
con
la
claridad
del
'mediodia
todo
lo
contrario...
S.
Lúcas,
despues
de
habernos
des-
<crito
el
pormenor
de
la
brillante
y
rul:
dosa
comitiva,
que
acompañará
á
Dios
cuando
venga
á
juzgar
ú:los
vivos
Y
muertos
ú
la
fin
del
mundo,
añade.
“En
verdad
os
digo
que
no
pasará
la
ageneracion
actual,
sin.que
se
cump
vsstodo¡esto»”
Muchas
generaciones
ha?
pasado
desde
este
tlempos
Luego
mee
brigas
(Co
ps1g6).
«Jesu=C.
acababa
<p
anunciar
'á
sus
"dto
la
ruina
del
templo;
le
pre”
«guntan
luego
en
secreto
cuándo
serán
€
“tas-cosas
yy
cuál
la
señalyde
la
consU”
macion
del
siglo
(b).
La
esplicacion
cireunstanciada
que
el
Salvador
hace,
£%
-tendiéndose
en
profetizar
todos
los
14”
les
de
Jerusalen
,
quiere
Voltaire
en
$
¿Questiones
sobre
la
Encyclopedia
»
Fin
du
Monde,
se
entienda
precisameb”
pei
(a)
Hieron.
in
Catálog
0
paa
y
in
Math.
(b)
Math.
c.
0
e
areié
“Luce
17
y
2l.
|
4.3
o
%e
de
la
fin
del
mundo,
é
inferir
de
aquí
"mentira
en
el
Evangelio
y
falsedad
en
la
"profecía.
El
Citador
lo.ha
copiado.
*
Se
reduce
pues
la
cuestion:
4
saber,
“si
en
este
pasage
la
consumación
«del
si-
de
significa
el
fin
del
mundo.
1.2
ll
érmino
siglo
no
significa
ofrá
cosa
que
volucion
,
duracion
de
tiempo
indeter-
minado.
En
los
escritos
del
Nuevo
Tes-
“tamento
designa
muchas
veces
la:
dura-
“cion
de
la
lei
judái
pci
ed
la
del
Evangelio.
S.
Pablo,
hablando
del
“misterio
de
la
Encarnacion,
dice
que
nin-
“guno
de
los
príncipes
de
este
siglo
ha
"tenido
conocimiento
de
él,
qué
si
le
hu-
“biesen
conocido
no
habrian
“crucificado
“al
Señor
(a).“Es
claro
que
pór'
los
prínci-
¿pes
de
este
siglo
emiende
los
gefes
de
la
nagoga.
Hablando
de
los:
iúdios
,
dice
“que
todo
lo
que
les
sncedia
era
una
ÑiBo-
Ja,
y
babia
sido“eserito
parainstralrnos,
“é
nosotros
que
hemos
venido
á
la
in
de
“dos
siglos,
es
decir,
al
fin
dela
lei
ju-
día
(b).
Finalmente,
dice
que
Jesu“C.
apa-
Tecig,
y
se
ofreció
en
la
consumación
de
Os
siglos
(c).
2:%
Jesu-C.
asegua
que-la
¿Beneración
presente
no
pasári
“sin
que
20do
esto
se
cumpla;
stpone
que
$us
dis-
A
2
ad
Corint.
0:29)
8:(0)
1D,
“19
9.
11
(0)
ad
Hebr+
00
90.
267
-
(400)
cípulos
serán
testigos
de
la:
revolucion
de
que
habla;
en
efecto
cerca
de
cuarenta
años
despues»
Jerusalen
fué
arruinadas
el
templo
destruido
y
abolida
la
religioM
judía.
Luego
la
consumacion
del
siglo
de
que
allí
se
habla
es
el
fin
de
la
lei
ju”
día.
No
negamos
por
esto
que,
en
otro%
pasages,
este
término
significa
la
fin
del
mundo.
:
S.
Pedro
dice:
“Esperamos
nut”
y3v0s
cielos
y
una
nueva
tierra,”
(£p-
cap.
4).
Embuste
tambien.
Que
le
echen
galgos
á
esta
cita.
S.
Pedro,
Sr.
embustero
,
escribió
dos
epi*”
tolas.
La
segunda
no
tiene
mas
que
tr
capítulos;
y
en
el
cuarto:
de
la
primer?
no
se
leen
tales
palabras
,
ni
cosa
que
les
parezca»
Es
en
el
tercero
de
la
segu”
da,
v.
13,
donde
hablando
del
dia
del
juicio
y
de
la
venida
terrible
del
Señot
“de
la
destruccion
del
mundo
por
el
fu?”
go,
sin
fijar
tiempo
alguno
,
antes
sí
4
ciendo
v.
8.
que
para
el
Señor
un
“
es
como
mil
años,
y
mil
años
como
E”
día
,
añade;
“segun
su
promesa
esper?
,,mos
para
entonces
nuevos
cielos
y
Y?
¿mueva
tierra,
en
los
que
la
justicia
Pe
afecta
habitará
eternamente.”
Ls
clazo
que
el
apóstol
no
dice
se
a
de
verilicar
esto
en
vida
de
aquellos
á
quienes
aja
ba,
pues
babia
dicho
que
antes
10
COS
de
consumir
todo
el
fuego,
V.
10
y
1£.
Su
esperanza,
pues,
miraba
á
la
vida
fu=
tura
que
ha
de
seguir
al
juicio
universal.
¡
Qué
táctica
la
del
Citador
!
Lo
que
los
libros
santos
dicen
de
presente
se
a-
Plica
á
lo
futuro;
y
lo
futuro
á
lo
pre=
sente.
¿no
han
de
resultar
contradiccio-
Des?
¿Pero
de
quien
seran?
¿Del
sagra-
do
testo,
ó
de
quien
tan
vil
y
sacrílega=
Mente
lo
desfigura
?
'
S.
Pablo
miente
con
los
demas,
y
como
los
demas.
Vamos
á
ver
las
pruebas.
Dice
á
los
habitantes
de
Tesalo=.
nica
(v.
16):
“porque
luego
que
se
»haya
dado
la
señal
por
el
arcangel
y.
por
la
trompeta
de
Dios,
el
mismo
Señor
bajará
del
cielo,
y
los
que
ha-
wan
muerto
en
Jesu-C.
resucitaran
los
primeros.”
S.
Pablo
escribió
dos
epís-
tolas
4
los
tesalonicenses.
La
primera:
tiene
cinco
capítulos,
la
segunda
tres.:
¿
De
cual
de
las
dos
nos
babla
wd.
?
¿De
Qué
capítulo
está
tomado
este
verso
16
?:
¿
Donde
aprendió
á
citar
el
Citador?.
émosle
de
apuros.
Es
enel
cap.
4.
ve:
16
>
donde
esto
se
dice.
Díganos
Lebrun:
He
dado
ya
la
señal
el
Arcangel
,
si:
Sonado
la
trompeta
;
y
,
si
esto
no
ha:
eedido
todavia,
no
puede
probar
que:
a
abustero
el
apostol,
porque
dice
que
y
r
bajará
entonces,
en
el
juicio.
26
(402)
£
final,
á
juzgar
á
los
vivos
y
4
los
muertos.
(o.
7)
“Despues
nosotros
que
estamos
vivos
y
que
viviremos
hast
¡entonces
»
Seremos
arrebatados
con
pellos
á
las
nubes,
para
ir
en
medio
¿del
aire
delante
del
Señor,
y
así
vi-
,yviremos
en
el
Señor
por
siempre
ja”
mas.”
(Co
po
157).
Prescindamos
de
la
cita
falsa
del
v+
7,
dela"
traduccion
en
medio
del
aire
por
in
nubibus,
y
otras
inexactitudes
que
aquí
se
notan.
Aclaremos
«el
sentido
de
testo,
y
se.
verá
que
el
apostol
no
dice
que
él
y
aquellos
4
quienes
habla:
vivi-
rán
,
serán
conservados
hasta
aquel
105
tante
,
no
padecerán
la
muerte;
que
€
-
lo
quequiere
el
Citador
se
entienda,
pa”
ra
dejar
por.embustero
al
apostol;
pues
que
es
positivo
que
él,
y
aquellos
á
quie”
“nes
se
dirigia
murieron.
Habla
4
nombre
de
los
justos
exis”
tentes
y
por
nacer,
nos
qué
vivimus»
qui
relinguimur;
y
dice,
de
los
que
so
hallarán
vivos
en
aquel
momento»
4
serán
arrebatados
dc.
La
cuestion
en
25”
te
pasage,
en
que
indudablemente
Sé
bla
de
la
resurreccion
que
inmedi
mente
ha.
de
preceder
al
juicio
versa
entre
los
intérpretes
sobre
si
M9”.
aún
los
justos
que
entonces.
se
hallen
Y"
final,
las
(403)
>
Yos,
para
resucitar
gloriosos
y
Ó
si
serán
revestidos
de
los
dotes
de
gloria
sin
pa=
Sar
por
la
muerte.
S.
Agustin
parece
re=
Conocer
que
estas
palabras
aseguran
que
aquellos
que
entonces
se
hallen
vivos
no'
Morirán,
sino
serán
repentinamente
tras-
ados
y
revestidos
de
la
inmortalidad,
Que
les
será
comun
con
todos
los
demas
Santos;
y
confiesa
que
siempre
que
ha
Querido
pensar
en
este
testo
,
ha
creido.
NO
ver
otra
cosa
en
él.
Nec
aliquid
aliud.
mihi
visum
est
,
quoties
de
his
verbis
volui
cogitare
(a).
Otros
intérpretes
sor
de
contrario
parecer
(b):
mas
sea
que
los
justos
vivos
entonces
no
mueran,
sea,
que
pasando
por
la
muerte
sean
luego,
revestidos
de
la
gloria,
no
cabe
duda,
por
los
antecedentes
y
consiguientes,
em
Que
el
apostol
no
dice
de
si
ni
de
aque=,
los
á
quienes
se
dirigia,
que
en
sus
dias,
$e
habia
de
verificar
le
que
anunciaba.
S.
Pablo
no
escribia
«solamente
para
la
lelesia
de
su
tiempo,
sino
para
la
de
tox
dos
los
siglos
basta
la
consumacion
de
08;
así
no
es
estraño
que
hable
de
lo,
E
a,
(a)
Aug.
de
octo
Dulcitii
quest.
3.
M2,
vel
epis.
193
C.
4.
1.9
(b)
Véa
e
la
Disert.
de
Vence
Sur
la
Resur-
"ection
des
morts
¿
comprendida
en
el
IS
DP.
gro,
(495)
“Creo
sin
dificultad
que
la
muestra
que
acabo
de
dar
de
la
ciencia
del
an-
gel
de
la
escuela
no
le
dará
á
ninguna
dama
la
tentacion
de
leer
sus
obras.
3
Por
qué
el
árbol
maldito
de
la
cien-
cia
del
bien
y
del
mal,
no
se
pare-
cia
á
las
obras
de
Santo
Tomas?
en-
tonces
hubiera
estado
bien
seguro
de
que
ninguna
de
aquellas
lo
tocase.
(C.
p.
173)
+
ay
4d
F
Si
la
costumbre
,
apoyada
tal
vez
'en
la
naturaleza,
ha
escluido
el
sexo
de
estos
estudios
profundos
,
no
ha
faltado
en
él
quien
ha
sabido
apreciar
y
aprove:
charse
de
las
producciones
de
este
fron-
doso
árbol
de
la
sabiduría
,
libre
de
los
malos
efectos
del
primero
,
y
cuyos
fru-
20s
curan
la
ponzoña
corrosiva
de
aquel
que
tanto
obra
en
Lebrun.
)
Sin
embargo,
veamos
si
delira
el
santo
padre
tanto
sobre
el
paraiso,
co-
mo
sobre
todo
lo
demas.
Veamos
quien,
delira.
El
olfato,
dice
Santo
Tomas
,
de
los
cuerpos
gloriosos
será
perfecto,
y
el
húmedo
no
lo
debilitará
(Sup.
part.
3,9,8,
4»)
Comprendo
mui
bien
que
un
alma
no
tendrá
pituita,
pero
no
entiendo
como
el
tener
el
cerebro
seco
sea
una
suprema
felicidad.
Se
supone
que
por
la
cita,
asi
se
(496)
empleasen
10
años
en
buscar
el
pasage,
como
no
se
hallaria.
Donde
el
Santo,
tra:
tando
del
estado
de
los
cuerpos
resucita-
dos,
toca
esta
Materia
es
en
la
distinc.
44
del
lib.
4.2
de
las
Sentencias,
Queste
1.*
artic.
2.
ad
3;
y
en
el
Suplem.
de
la
Part.
3»"
Quest.
80
art.
3.
En
uno
y
otro
lugar
examina
,
si
el
cuerpo
huma-
no
resucitara
con
sus
humores;
y,
dis-
tinguiendo
oportunamente
aquellos
que
contribuyen
ó
son
necesarios
á
su
perfec-
cion,
como
la
sangre,
de
los
que,
ó
eran
superfluos
ó
medios
para
la
nutricion
en
tanto
que
vivian,
dice
que
solo
quedarán
los
primeros.
Todo
lo
demas
que
Lebrun
añade
es
una
solemnísima
impostura,
dis-
frazada
tambien
con
la
malicia
de
atri-
buir
al
alma
lo
que
el
Santo
dice
del
cuerpo
resucitado.
Dice
tambien
que
hai
tres
paraí-
sos
(part.
l.
quest.
102:)
el
terrestre,
el
celeste
y
el
espiritual.
Mui
dificil
es
que
un
alma
ó
que
un
cuerpo
esté
á
un
mismo
tiempo
en
tres
paralisos
....
Se
conoce
que
el
número
tres
era
en-
tonces
de
moda.
Si
el
Sto.
dice
que
hai
tres
paraí-
sos
y
la
misma
distincion
que
forma
de
€-
llos
hace
ver
los
tres
sentidos
diferentes
que
dá
á
la
palabra
paraíso
entendién-
dola
literalmente
cuando
le
llama
ter7€57
(497)
tre,
por
aquel
lugar
en
que
Dios
colocó
al
primer
hombre
:
metafóricamente
por
la
bienaventuranza
de
la
otra
vida
y
glo-
ria
espíritual
de
los
justos
en
esta
,
en
los
guales
dos
casos,
se
dice
propiamente
de
aquella,
que
es
paraiso
celestial
y
de
es-
ta
espiritual.
Esto
se
vé
frecuentísima-
mente
en
la
Sta.
Escritura
y
en
los
in-
térpretes.
Jerusalen
es
la
ciudad
de
este
nombre;
Jerusalen
es
la
bienaventuran-
za
;
Jerusalen
es
la
iglesia
militante,
y
Jerusalen
es
el
alma
del
justo.
¿Se
dirá
por
esto,
que
un
cuerpo
óun
alma
está
á
un
tiempo
mismo
en
tres
lugares
distin-
tos
?
Advertimos
de
paso
que
no
hai
tal
cuestion
102
en
todos
los
escritos
de
Sto.
Tomas.
+
A
la
verdad
que
el
paraiso
de
los
padres
de
la
iglesia
no
tentaria
mu-
cho
á
una
andaluza,
morena
y
resa-
lada.
Viva,
diria
ella,
viva
el
de
"Mahoma
,
que
conoció
mejor
el
cora-
zon
humano
que
todos
aquellos
ma-
Jaderos.
o
7
+
Penemos
aquí
el
paraiso
de
Maho-
ma,
caya
felicidad
forman
los
deleites
venereos,
presentado
por
un
Caton
del
siglo
XIX
como
término
único
de
la
su-
Prema
dicha,
y
premio
competente
de
la
Virtud
;
y
á
su
autor
como
el
solo
hom-
que
conoció
el
corazon
humano,
per-
32
(498)
que
sus
promesas
lascivas
petan
mas
al
seco
cerebro
de
un
vegete
consumpto.
Pues
así
como
es
insípido
y
sin
énteres
el
tal
paraiso
de
los
cristia-
nos,
es
necesario
hacer
mucho
para
ganarlo;
Y
todo
bien
calculado
,
vale
mas
c.
(C,
p-
174.)
El
paraiso'
de
los
cristianos
Ánede
parecer
insípido
y
sin
interes
4
un
ma-
terialista
,
y
se
comprende
facilmente
el
por
qué;
mas
lo
que
él
no
esplicará.
ja-
mas
es
,
porque
,
si
el
destino
del
hom-
bre
y
su
único
interes
es
el
placer
sen-
sual,
dura
tan
poco
su
vida
;
porque
el
placer
se
le
huye
ó
se
deja
alcanzar
en-
tre
mil
sinsabores
y
peligros;
por
qué
el
mas
rico,
el
mas
sano
,
el
mas
venturo-
so
apenas
puede
emplear
un
tercio
de
-su
vida
agitada
en
buscar
el
deleite,
dis-
frutarle
y
fastidiarse?
por
qué
nuestra
alma
se
eleva
con
el
deseo
á
un
bien
in-
finito?
por
qué,
cuando
le
miramos,
nada
«nos
cuestan
los
sacrificios
mas
heróicos
ni
aun
el
de
la
vida?
Aun
prescindien-
do:
de
los
grandiosos
sentimientos,
que
hacen
al
cristiano
superior
á
todos
los
deleites
sensuales
,
si
fuera
de
estos
t0”
do
es
insípido:
y
sin
interés
¿
por
qué
se
sacrificaron
Bruto
y
Caton
que
no
cono”
cieron
el
paraiso
de
Mahoma,
que
Lebrun
-propone
capaz
de
estimular
y
satisface!
499)
el
corazon
humana?
¿Podremos
esperar
Jos
imiten
en
el
amor
de
la
patria
los
discípulos
del
Citador?
No,
ninguna
“alma
grande
pudo
formarse
en
la
escue-
la
de
Epicuro.
“2...
Mas
veamos
si
este
paraiso
insípido
y
sin
interes
de.
los
cristianos
,
para
euya
adquisicion
es
necesario
hacer
mu-
cho
,
vale
los
«sacrificios
que
impone,
«puede
inspirar
interes
,
y
ha
sido
prefe-
rido
á
Jos
placeres
sensuales,
á
los
bie-
nes
todos
de
la
tierra
,
único
Dios
de
los
falsos
filósofos.
.
La
“esperanza
“sola
de
este
paraiso
prometido
por
Jesu-C.
á
sus
discípulos
axalta
su
amor
,
su
celo,
su
valor
hasta
el
heroismo
5;
y
por
alcanzarle
se
ven
brillar
entre
los
fieles
virtudes,
cuyos
ejemplos
no
se
habian
visto
aun
sobre
la
tierra.
Caridad
tierna,
desinteres
absolu-
to
,
pureza
inviolable
en
las
costumbres,
paciencia
inveneible,
mortificacion
con-
tinua
,
deseos
ardientes
de
los
bienes
e-
ternos,
y
una
firme
y
alegre
constan-
:cia
en
el
martirio;
tales
han
sido
los
fru-
tos
de
las
promesas
de
Jesu-C.,
y
de
la
esperanza
que
habia
dado
de
la
felicidad
celestial.
,
e
Establecida
una
vez
esta
creencia
las.
máximas
de
moral
de
este
legislador
divino
no
parecen
ya
estrañas
ni
aun
|
(500)
costosas.
“Felices
los
pobres
de
espíritu,
»ylos
que
lloran,
los
que
se
hacen
vio-
¡lencia
,
los
que
reprimen
sus
deseos
des-
“arreglados,
padecen
persecucion
por
la
justicia
Sic.
Felicítense
y
llénense
de
¿»£020,
porque
su
recompensa
será
abun-
«¡dante
en
el
cielo
(a).”
No,
estas
no
son
paradojas,
no
son
teorías
brillantes,
sino
verdades
palpables.
Si
el
amor
de
la
gloria
,
el
deseo
de
ser
estimado
y
admirado
por
los
hom-
bres,
pudo
inspirar
grandes
acciones
á
los
héroes
de
la
antigijedad;
¿
este
moti-
vo
pudo
sostener
constantemente
al
hom-
bre
en
la
práctica
de
la
virtud?
Si
mue-
re
de
un
todo,
si
nada
queda
de
él,
ó
si
no
está
cierto
de
que
será
feliz
des-
pues
de
su
muerte,
¿de
qué
le
servirá
ser
honrado
y
alabado
,
cuando
ya
nada
sienta,
Ó
cuando
sea
infeliz
por
una
eter-
nidad?
Por
otra
parte,
esta
inmortalidad
quimérica
,
no
pueden
alcanzarla
sino
a-
quellos
que
ocupan
un
lugar
distinguido
en
el
mundo,
y
que
están
en
disposicion
de
hacer
notar
sus
acciones
brillantes;
¿pero
qué
gloria
humana
pueden
espe-
rar
aquellos,
cuya
condicion
y
virtudes
son
obscuras
é
ignoradas
de
sus
semejan-
(a)
Math.
c.
5.
0.
3.
Berg,
trait.
dogm.
$.
12.
0.
X7.
art.
9,2
AGO)
tes?
Si
todos
no
tienen
un
motivo
sóli-
do
para
ser
virtuosos,
no
tiene
base
es-
table
el
bien
de
la
sociedad.
Mas
he
aquí
la
perspectiva
que
la
fé
pone
á
los
ojos
de
un
cristiano,
de
cualquier
condicion,
en
este
paraiso
que
á
Lebrun
parece
sin
interes
é
insípido;
y
considerese
si
llegaremos
á
hacer
nun-
ca
mucho
para
ganarlo.
La
esperanza
de
un
cristiano
no
puede
ser
confindida
(a).
Desconózcanle
los
hombres
,
olvídenle
ó
calumnien
su
conducta
;
los
ojos
del
Se-
ñor
están
abiertos
sobre
él,
y
ven
hasta
el
fondo
de
su
corazon
(b);
Dios
juez
incorruptible
,
dará
á
cada
uno
segun
sus
obras
(c);
aun
cuando
no
se
haya
dado
mas
que
un
vaso
de
agua
por
su
amor,
esta
accion
no
quedará
sin
recompen-
sa
(d).
¿Y
qué
recompensa?
oigamos
á
S.
Pablo
que,
con
las
palabras
de
Isaías
(cap.
64.
v.
4),
nos
asegura
vió
cosas
reservadas
para
el
premio
de
los
justos
que
jamas
vió
el
ojo,
ni
oyó
el
oido,
ni
pudo
alcanzar
el
entendimiento
hu-
mano
,
acerca
de
los
bienes
que
el
Se-
ñor
tiene
preparados
en
su
gloria
para
(a)
Rom.
C.
5.
0»
5:
(b)
1.
Petri
e.
3.
w.
12.
(c)
Rom.
C.
2
0»
6.
(d)
Math.
€.
10.
Ue
42
-
)
+]
«£1
(302)
sus
escogidos
(a).
Mas
aun
en
este
mun=
do
¡cuantas
veces
no
les
ayuda,
favore-
ce
y
recrea!
Con
la
autoridad
misma
de
S.
Pablo,
y
con
los
ejemplos
y
doctri-
nas
de
todos
los
santos
podemos
decir
que,
aun
en
esta
vida
mortal
y
atribu-
lada,
sus
gozos
escedieron
con
mucho
á
sus
tribulaciones
(b).
El
apostol
nos
di-
ce
de
sí
mismo
que
en
su
corazon
sobre-
pujaban
estos
á
aquellos
grandes
y
mul-
tiplicados
trabajos
que
incesantemente
le
rodeaban
,
trabajos
tales
que
en
lo
hu-
mano
pareceria
imposible
tolerarlos.
O-
tros
muchos
santos
embriagados
en
estas
dulzuras
inesplicables
esclamaban
en
me-
dio
del
desamparo,
las
persecuciones,
la
pobreza
,
las
enfermedades,
los
tormen-
tos:
amplius
,
amplius
+
mas,
Señor,
mas
padecer
por
vos:
ó
padecer
ó
mo-
rir:
suspended
vuestros
consuelos
6
ellos
me
quitarán
la
vida:
no
sabia
fuese
tan
dulce
el
morir,
decia
el
pia-
doso
y
sapientísimo
Suarez
al
espirar.
Y
si
estos
consuelos
pasageros,
con
que
el
Señor
reanima
á
los
justos
ocupan
y
Me-
nan
tanto
su
corazon
y
espíritu,
aun
ens
tre
las
amarguras
de
la
vida
terrena
¿que
será
cuando
pongan
sus
ojos
en
aquella
AS
(a)
Ad
corint.
14
Cc:
2.w,
9,
2.
6
12.
0.4.
(5)
ad
Corint.
(303)
perfecta,
celestial,
eterna
y
divina?
¿Tie-
ne
alicientes
el
paraiso
de
los
cristia-
nos?
¿Es
ínsipido
y
sin
interes?
¿Se
perderá
nada
de
cuanto
se
haya
hecho
para
alcanzarle
Y
Examinemos
que
es
lo
que
hai
que
hacer
para
libertarse
de
la
tostadura
y
despues
volveremos
á
ocuparnos
de
la.
Santísima
Trinidad.
Dispongamo-
nos
para
oir
repeticiones
insulsas.
De
contado
conviene
observar
que,
segun
todos
los
clérigos,
doctores
Y
teologos
,
no
habia
verdadera
virtud
sobre
la
tierra
antes
que
Dios,
Jesus
nos
hubiese
traido
la
suyd».».
¡Cuán
estraño
es
en
boca
de
un
Le-
brun
el
nombre
de
virtud,
y
cuanto
le
profana
al
pronunciarle!
¿Despues
de
haber
socabado
sus
fundamentos,
quitádo-
la
sus
estímulos.
y
despojado
de
toda
sanr
eion
y
premio,
un
hombre
virtuoso
po-
drá
ser
mas
que
un
fanático
que
adora
una
fantasma
?
Si
la
virtud
es
tal,
cual
nos
la
hace
concebir
el
Citador
,
con
ra-
zon
esclamó
Bruto
>
despues
de
la
bata-
Ha
filipica.
“¡Infeliz
virtud!
Yo
me
he
¿engañado
sirviéndote
;
no:
eres
mas
que
¿una
fantasma;
me
dediqué
á
tí
como
si
sy
fueses
una
cosa
real
,
pero
no
eres
mas
»que
un
juguete
,
UN
esclavo
de
la
fortu-
¿ma.”?
He
aquí
lo
que
ex4
sobre
la
tier-
(510)
te
mico
voluptuoso.
Señores
discípulos
de
tan
digno
maestro,
sepan
yds.
que
este
precepto
es
de
Dios,
y
no
de
la
iglesia;
que
,
perfeccionado
en
la
lej
de
gracia,
forma
el
vínculo,
no
solo
de
la
sociedad
cristiana,
sino
de
todo
el
género
humano»
pues
como
le
esplicó
el
mismo
Salvador
á
los
Fariseos
,
que
no
tenian
por
próji-
mos
mas
que
á
los
de
su
nacion
,
alcan-
za
á
todos
los
hombrez
,
cualquiera
que
sea
su
patria
y
religion,
y
aun
á
los
mis-
mos
enemigos.
Se
nos
manda
ademas
h2-
cer
bien
á
los
que
nos
aborrecen,
oral
por
los
que
nos
persiguen
y
calumnian-
Kinalmente,
el
mismo
Jesu-C.
aclara
10
que
debe
entenderse
por
amar
al
pró-
Júno.
como
dá
nosotros
mismos:
“Ha-
s»ced
á
los
demas
lo
que
querrisis
que
ellos
os
hiciesen
(a).”
A
Mas
¿es
solo
el
cristianismo
á
quien
ofende
Ja.
doctrina
de
Lebrun
en
este
punto?
No,
tambien
se
opone
á
los
prin-
cipios
naturales,
al
bién
de
la
sociedad)
al
sentido
íntimo....
en
una
palabra,
se”
ñala
por
vínculo
único
entre
los
hombre%
el
placer
sensual.
Adios
amor
de
padres»
de
esposos,
de
hijos,
adios
familia
,
y
adios
sociedad;
no
hai
mas
obligacion
que
la
que
resulta
de
una
inclinacion
1M*
(a).
Math.
7.
v
12.
Luc.
6.9.
31"
(511)
pura:
¿y
satisfecha
esta?
Terminó
toda
obligacion.
No
nos
detengamos
Mas
en
este
delirio
irracional.
El
temor
de
el
Señor
es
el
principio
de
la
sabiduría,
dice
el
segundo
man-
damiento.
(€.
ibid).
¿Qué
1a!?
¿Sabe
bien
nuestro
pedagogo
el.
catecismo
?
¡Qué
bien
aprovechó
su
tiempo
el
maes-
tro
que
le
enseñó!
¿Dónde
ha
leido
Le-
brun
que
este
fuese
el
segundo
manda-
miento,
ni
en
la
antigua
lei
ni
en
la
de
gracia?
Cualquier
niño
de
escuela
sabe
que
el
segundo-mandamiento
dice
:
“No
jurar
el
santo
nombre
de
Dios
en
vano.”
Pero
sigamos.
5
01999
¿Y
cómo
podrá
conciliar
este
amor
estremado
de
Dios
con
el
terror,
pro-
fundo
de
que
debemos
estar
penetra-
dos
delante
de
él?
Séneca,
que
era
tan
doctor
como
uds.
los
teólogos.,
dice,
que
un
hombre
sensato.no
puede
temer
á
los
dioses
,
porque
no
se
puede
amar
lo
que
se
teme.
Deos
nemo
sanus
ti-
met
,
furor
enim
est
metuere
salutas
ria,
nec
quisquam
amat
quod
timet,
(De
benef.
4»)
(C.
p»
177).
110
eo
Ac
la
verdad
un
impío.
no
es
juez
competente
,
ni
maestro
mui
esperto,
pas
ra
conciliar
el
temor
saludable
que
se
nos
manda
tener
á
Dios
con
el
amor
que
le
debemos.
El
que
no
mira
á
este
como
(512)
Padre
no
puede
conciliar,
en
la
lucha
horrorosa
de
su
conciencia,
el
terror
que
le
inspira
su
justicia
inflexible,
con
el
amor
y
gratitud
que
le
imponen
los
be-
neficios
que
no
quiere
conocer.
¿Mas,
si
él
mismo
por
su
dureza
de
corazon
ha
cerrado
la
puerta
á
toda
esperanza,
de
guien
se
queja?
En
lo
humino
se
concilia
mui
bien
el
amor
que
tenemos
á
un
padre
ofendi-
do,
con
el
temor
de
su
rectitud....
dire-
mos
mas:
este
amor,
si
es
perfecto
,
eS
la
causa
única
del
temor
que
nos
acongo-
ja
por
haber
perdido
su
gracia.
Con
res-
pecto
á
Dios,
dominando
el
amor,
des-
aparece
el
temor
servil
ó
por
el
per-
don
de
la
ofensa
,
ó
por
una
satisfaccion
que
se
hace
dulce
á
quien
ama
de
veras.
Solo
queda
la
desconfianza
de
nosotro$
mismos.
La
idea
que
nos
dá
de
Dios
la
re-
ligion
cristiana
no
es
capaz
de
inspirar
ni
terror
profundo
ni
tristeza
desespera”
da
;
sino
mas
bien
reconocimiento,
amo",
confianza.
Esto
se
deja
ver
á
cada
pat0
en
los
libros
santos.”
Dios,
dice
Tertú”
y
liano,
no
amenaza
á
los
obstinados
sin0
,,para
perdonar
á
los
arrepentidos.”
$:
Pablo,
que
exorta
á
los
Philipenses
á
1147
bajar
en
su
salud
con
temor
y
temblo"»
les
aconseja
se
gocen
en
el
Señor,
dese”
(513)
ehen
toda
inquietud
,
le
pidan
confiada»
mente
y
con
accion
de
gracias,
y
Con-
serven
la
paz
de
Dios
en
su
corazon
y
espíritu.
Los
incrédulos
,
trabajando
en
el
proyecto
insensato
de
Epicuro
,
cantado
por
Lucrecio,
de
destronar
la
Divini-
dad
;
mirando
esto
como
un
triunfo
que
restituiria
¿
los
hombres
su
libertad
na-
-tural,
y
les
colocaria
en
el
trono
del
Dios
que
llaman
tirano
porque
es
justo
y
le
tiemblan
,
dicen
,
que
el
miedo
fué
el
primer
agente
que
dió
ser
á
los
dio-
ses
(a);
y
repiten
con
el
epicureo
Vele.
yo
:
¿“Quién
puede
soportar
el
yugo
de
,/Un
Dueño
eterno,
á
quien
se
debe.te-
¿»mer
de
día
y
de
noche,
que
en
todo
se
»»Mete
,
que
nada
se
le
escapa
y
que
en
wtodo
pone
mano;
de
un
Dios
curioso
y
(a)
Primus
in
orbe
deos
fecit
timor.
Lucrec.
l.
1.2
0.
152:
2<
5.
v.
83.
1182,
1217.
Spinosa,
Prefac.
du
Trait.
Teo-
log-polit.
Hobb.
Leviathan
1.
part.
c.
12.
Fab.
de
las
avejas
t..
4.
p.
20.
Car-
ta
de
Trasibulo
p.:161.
Emil.
t.
2.
p.
316.
Sist-
de
la
Nat.
2.
Part.
C.
1,
Dicc.
Philos,
art.
Idolatria
,
Religion.
Le
bon
sens
$.
10,
110,
113,
183.
En-
ciclop.
art.
Japonois
Kc.
Hist.
de
los
stab.
europeos
en
las
indias
t.
7
c.12
33
(514)
¿¡entremetido,
que
nada
pasa
poralto
(a)?”
-
¡Hermoso
proyecto
sin
duda
facili-
tar
el
camino
á
todos
los
malvados,
cal-
mar
los
remordimientos
que
los
devoran»,
y
quitarles
el
único
freno
que
podria
con-
tenerlos
ó
hacerles
volver
en
sí!
¡Qué
servicio
tan
importante
no
se
hace
á
los
hombres
de
bien,
enseñándoles
que
na-
da
tienen
que
esperar
por
sus
virtudes;
y
que
si
padecen
en
esta
vida,
nada
mejor
les
espera
en
muriendo
!
El
buen
resul-
tado
de
esta
empresa
no
dejaria
de
pro-
ducir
los
efectos
mas
felices
en
el
mun-
do.
Para
coronarlos
y
que
el
triunfo
fue-
se
completo,
no
quedaba
que
hacer
mas
que
destruir
tambien
las
leyes
civiles,
porque
coartan
la
libertad
del
hombre;
las
penas
aflictivas
,”
la
infamia,
porque
inspiran
temor
:
en
este
caso
los
malva-
dos
ningun
obstáculo
tendrian
que-
les
impidiese
hacer
cuanto:se
les
antojase,
+:
Porque
el
temor
saludable
que
ins-
pira
la
religion
sea
un
freno
,
ninguna
razón
hai
para
destruirle;
antes
sí
pa-
ra
conservarlo.
El
hombre
que
nace
cof
pasiones
fogosas,
seria
el
animal
mas
1-
donamable,
si.no
se
le
pusiesen
cadena55
(a)
Cicero
de:
Natur.
Denr.
-l.
Lo
n.
54.
Lucreci
1.2
0.
80.
Veas.
Berg"
Trait.
dogm.
t.
10.
C.
1.arta.o
Lis.
€515)
la
sociedad
ó
7
128
formado,
ó4
su
destruiria
,
la
tierra
seria
inhabitable,
si
no
hubiese
un
objeto
de
terror
que
re-
primiese
á
los
malhechores.
Nunca
pues
se
multiplicaran
en
demasia
los
medios
de
evitar
sus
atentados,
ni
estarán
de-
mas
las
mas
fuertes
barreras.
Es
preciso
que
el
hombre
tema,
si
ha
de
ser
virtuo-
so
y
razonable
:
cuando
lo
es,
ya
la
re-
ligion
no
le
inspira
temor
sino
consuelo,
**Si
hai
dioses,
decia
el
emperador
Mar-
,,co-Antonino
,
los
hombres
de
bien
no
s
deben
temer
la
muerte
;
y
si
no
los
hai
»»¿qué
hacen
en
la
tierra?”
it
-——
Podia
perdonarse
á
los
epicureos
mi-
rasen
los
dioses
del
paganismo
como.unos
tiranos,
á
quienes
no
podian
agradar
sino
con
crímenes,
y
proscribiesen
un
cul-
to
que
,
léjos
de
hacer
mejores
á
los
hom-
bres,
los
hacia
peores
las
mas
veces;
en
fin,
que
declamasen
contra
una
religion
absurda
y
corrompida.
Mas
el
Dios
que
la
naturaleza
nos
muestra,
y
que
la
re-
ligion
verdadera
nos
predica,
en
nada
se
parece
á
los
dioses
de
Atenas
ni
de
Roma.
No
es
un
amo
estravagante
,
in-
justo
,
vicioso
,
capaz
de
hacer
mal
á
los
hombres
para
gozarse
en
sus
lágrimas;
es
justo,
sabio
,
bienhechor,
misericor-
dioso
,
digno
de
nuestro
amor
y
Ccon=
fianza;
es
el
Dios
de
los
corazones
vir.
(516)
tuosos
;
solo
es
temible
á
los
perversos.
Cuando
un
Lebrun
y
otros
de
su
misma
escuela
manifiestan
tanta
aversion
á
todas
las
verdades
religiosas,
aun
las
primordiales
y
que
estriban
en
la
natu-
raleza
misma
,
como
son
el
amor
y
te-
mor
de
Dios
¿qué
quieren
que
pensemos
de
sus
corazones?
No
quieren
que
el
erí-
"men
tenga
que
temer
despues
de
esta
vi-
da:
¿qué
interes
tienen
en
protegerlo?
Quitan
toda
esperanza
á
la
virtud
afliji-
da;
¿puede
ser
esto
porque
la
aman?
Incesantemente
repiten
que
la
idea
de
Dios
inspira
terror
(a).
No
dudamos
que
esta
les
hace
temblar
frecuentemen-
te;
procuren
ser
virtuosos
,
sean
religio-
sos
y
no
temblarán.
En
este
mismo
sentido
habla
Séne-
ca
cuando
dice:
““que
ninguno
que
está
yysano
en
su
corazon,
teme
á
los
dioses”;
porque
el
temor
es
prueba
de
que
se
ha
pospuesto
su
amor
al
crímen.
El
mismo
Citador
nos
presenta
en
su
cap.
1.?
pág-
30
otra
sentencia
de
este
filósofo
qU*
aclara
mas
sus
ideas
sobre
este
punt0-
¿Quereis
tener
á
Dios
propicio
?
dice»
A
a
(a)
Le
bon
sens.
Pref.
p.
II,
63»
66,
120,
183,
188.
Zambien
corre
aa
ducida
ú
nuestro
idioma
en
estos
últi"
2M0$
AÑOS»
517)
pues
sed
justos.
Recomienda
ademas
es»
te
temor
saludable
,
como
un
medio
para
conservar
la
virtud.
¿De
qué
sirve
en-
gañar
á
los
hombres?
no
se
puede
en-
gañar
á
Dios:
penetra
nuestros
Cora-
zones
y
descubre
los
mas
secretos
pen»,
samientos
(a).
Por
otra
parte,
continua
el
Cen-
sor
de
la
moral
cristiana
,
se
dice,
que
vale
mas
obedecer
ú
Dios
que
á
los
hombres,
To
no
diré
si
fué
semejante
doctrina
la
que
formó
á
los
famosos
regicidas
Jacobo
Clemente,
Chatel
y
Ravaillac;
pero
sí
aseguraré
que
esta
máxima
ha
sido
la
que
ha
hecho
siem=
pre
á
los
clérigos
los
arbitros
del
de
s-
tino
y
suerte
de
los.
reyes;
y
rigoro=
samente
hablando
,
no
se
les
debe
ha-
cer
el
menor
cargo
por
ello,
pues
San-
to
Tomas
de
Aquino,
uno
de
sus
prin-
cipales
maestros,
y
guias
espirituales,
ha
enseñado
formalmente
el
regicidio.
(Golpes
de
estado
,
tom.
2.
P.
33»)
(C,
p.
177)»
Claro
es
que
todo
el
contenido
de
este
veraz
y
juiciosimo
párrafo
no
tiene
otro
objeto
que
achacar
á
la
religion
cris»
tiana,
y
especialmente
4
su
sacerdocio,
las
doctrinas
antisociales
é
inhumanas
del
Pe
———
(a)
Senec.
epis.
93»
(s18y
regicidio,
desentendiéndose
de
que,
por.
una
contradiccion
mui
frecuente
en
nues-
tros
enemigos
,
en
Otras
mil
partes
se
le
acusa
de
fautor
del
despotismo
y
tiranía.
Qué
vale
mas
y
se
debe
obedecer.
antes
á
Dios
que
ú
los
hombres
es
in=.
dudable;
pero,
que
á
nombre
de
aquel
prescriba
la
religion
cristiana
,
ni
ense-
fñien
sus
ministros
'se
asesine
4
los
reyes»'
6
á
estos
que
opriman
los
pueblos
,
es
una
impostura
atroz.
El
Evangelio
en-
seña
y
sus
discípulos
saben,
que
se
de-
be
dar
al
Cesar
lo
que
pertenece
al
Cesar
,
á
Dios
lo
que
es
de
Dios,
obe-
decer
y
amar
las
leyes
Sc.
Mas
¿en
el
easo
que
la
obediencia
á
Dios
estubiese
en
contradicción
con
lo
que
se
le
exige?
Los
santos
mártires
nos
han
enseñado
á
eonciliar
estos
deberes
con
su
ejemplo.
Murieron
,
y
á
nadie
desobedecieron.
Un
declamador,
que
rellenó
dos
volúmenes
de
invectivas
mordaces
con=
tra
el
cristianismo
(a).,
confiesa
que
sus
ministros
están
tan
sujetos
á
la
creencia
y
moral
del
Evangelio
,
como
los
demas
fieles
;
por
consiguiente
un
cristiano
que
cometa
un
crímen,
uno
ó
mas
eclesiás-
ticos
que,
desconociendo
y
violando
sus
deberes,
le
autorizasen
munca
formarial
e
(a)
Tableau
des
Saints.
(519)
argumento
contra
la
iglesia:
universal,
que
en
todos
tiempos
condenó
espresa-
mente
estos
atentados
contra
el
órden
público
y
la
tranquilidad
de
las
naciones.
Se
dice:
vale
mas
obedecer
á
Dios,
que
á
los
hombres:
es
verdad
;
pero
no
lo.es
lo
que
Lebrun
insinua
con
Su
Az
costumbrada
capciosidad,
á
saber,.
que
€S-
ta
máxima
ha
hecho
correr:
la
sangre
de
los
reyes.
Los
antiguos
filósofos,
cuya
moral
se
nos
quiere
pintar
como
mas
perfecta
que
la
del
cristianismo,
decian
otro
tanto
;
y
sin:
embargo
,
ni
ellos
ni
Jos
cristianos
fueron
los
que
con
esta
má-
xima
pusieron
el
puñal
en
las
manos
del
feroz
Catilina
contra
su
misma
patria;
armaron
el
brazo
de
Sila
para
inundar
á
Roma
con
la
sangre
de
sus
hijos
,
y
endurecieron
el
alma
de
Bruto
hasta
ha-
cerle
coser
á
puñaladas
á
su
bienhechor
Cesar;
finalmente,
no
fué
este
precepto
el
que
hizo
asesinar
en
menos
de-un
si-
glo
32
emperadores
romanos.
Luego
es
falso
que
semejante
doctrina
sea
la
que
inspira
y
forma
estos
grandes
criminales.
Toda
pasion
exaltada
es
capaz
de
los
de-
litos
mas
atroces,
y
la
religion
no
tie-
ne
parte
alguna
,
ni
aun
aparece
supers-
ticiosameute
como
un
pretesto,
sino
cCuan=
do
la
demencia
hace
las
veces
de
razon,
ó
el
fanatismo
que
es
otra
especio
de
lo»
.
(526)
las
contestaciones
entre
sus
conciudada-
-noS;
así
tampoco
puede
llegar
á
hallarse
tan
instruido
en
la
religion
que
sea
ca-
paz
de
enseñarla
á
los
otros,
y
llenar
dignamente
las
funciones
del
sacerdocio.
Aun
cuando
esto
fuese
posible
en
las
de-
mas
religiones,
no
lo
es
en
la
nuestra.
1.2
En
una
religion
revelada,
la
mi-
sion
es
esencial
á
sus
ministros,
y
en
es-
te
motivo
se
funda
la
certeza
de
la
fé
del
pueblo.
Esta
mision
es
una
gracia
sobrenatural
y
puramente
gratuita;
á
na-
die
es
lícito
aspirar
á
ella
sin
vocacion»
ni
arrogarse
este
honor
(a).
Los
apósto-
les
fueron
elegidos
por
Jesu-C,
y
$us
su-
cesores
lo
fueron
por
el.
colegio
apostó-
lico
;
esta
succesion
ni
puede
suplirse,
ni
reemplazarse
por
ningun
poder
huma-
no.
Si
el
cuerpo
de
los
enviados
de
Jer
su-Cristo
se
disolviese
>»
Y
su
succesion
Megase
á
interrumpirse
,
seria
indispen-
sable
una
nueva:
mision
estraordinaria
para
establecer
otras;
sino
el
simple
fiel
No
tendria
garante
alguno
de
la
divini-
dad
de
su
fé.
Bajo
este
aspecto
destruir
el
sacerdocio
seria
aniquilar
el
cristia-
nismo.
mb
-
2.”
Los
poderes
anexos
al
ministerio
de
la
religion
cristiana
son
sóbrenatura-
Ati
(a)
ad
Hebr,
Co
SD
4,
ñ
A
el
E
ti
et
o
E
ii
|
527)
Jes
;
consagrar
el
cuerpo
y
Sangre
de
Je-
su-Cristo
,
perdonar
los
pecados
por
los
sacramentos
,
dar
el
Espíritu-santo
,
50M
poderes
que
es
incapaz
el
hombre
de
co-
municar
3
no
pueden
conferirse
sino
por
los
que
los
recibieron.
En
las
sectas
en
que
las
funciones
dé
-los
ministros
se
han
reducido
á
predicar
el
Evangelio
y
presidir
las
oraciones
públicas
,
todo
hombre
suficientemente:
instruido
es
ca-
de
este
empleo
:
en
la
religion,
tal
como
Jesu-C.
la
estableció,
no
es
así;
los
conocimientos
,
los
talentos
»
las
virtudes
son
cosas
necesarias,
pero
no
suficientes:
ningun
poder
humano
puede
dar
las
l/a-
wes
del
reino
de
los
cielos.
O
Jesu-C.
engañó
á
sus
apóstoles
cuando
se
las
pro-
metió,
ó
el
sacerdocios
tal
cual
ellos
la
ejercieron
y
establecieron
es
un
carácter
que
él
solo
ha
podido
imprimir.
3.2
La
multitud
de
funciones
áela-
.nexas
pide
que
un
hombre
se
entregue,
«se
consagre
á
ellas
todo
entero
y
esclu-
eivamente.
Ellas
no
tienen
otros
límites
+
los
de
la
caridad
cristiana
;
y
la
ca-
xidad
formada
por
el
modelo
de
la
de
Je-
3u-C.
y
no
conoce
término.
S.
Pablo
mos-
tró
su
estension
diciendo
á
los
fieles
:
“yo
isssacrificaré
gustoso
todas
las
cosas,
Y
Me
“sssacrificaré
á4
mí
mismo
por
la
salud
de
>»
vuestras
almas
ad:
Corimts
2.
0.
12.
Yo
(528)
|
:
»15”.
Un
deista
lo
confesó,
cuando
dijo
que
un
pastor
es
un
ministro
de
caridad;
al
modo
que
un
magistrado
lo
es
de
jus-
ticia.
Presidir
á
las
prácticas
del
culto
divino
,
instruir
en
público
y
en
parti-
cular,
administrar
los
sacramentos,
aco-
ger
y
reconciliar
los
pecadores,
asistir
4
los
enfermos
y
mori-bundos,
socorrer
á
los
pobres,
consolar
á
los
afligidos,
acon-
sejar
á
los
que
Jo
ha
menester;
hé
aquí
mucho
mas
de
lo
que
se
necesita
,
para
ocupar
á
un
hombre
libre
de
cualquiera
otra
atencion.
4.2
Despues
de
diez
y
ocho
siglos
de
duracion
y
de
tradiciones,
de
disputas
y
combates
,
solamente
la
ciencia
histórica
de
la
Religion
basta
para
ejercitar
á
un
hombre
toda
su
vida.
Nose
trata
solo
de
predicar
el
dogma
y
la
moral,
es
necesa-
rio
tambien
defenderlos
de
una
multitud
de
contrarios
inquietos
é
infatigables.
Gracias
á
los
esfuerzos
de
los
incrédulos,
los
ministros
de
la
religion
tienen
mucho
en
que
ocuparse,
para
poder
aspirar
á
ser
árbitros
del
destino
y
suerte
de
los
re-
yes
;
y
el
Citador
sabe
bien,
y
aun
deja
traslucir
porque
desea
que
los
eclesiásti-
-cos
y
odiados
y
despreciados
,
se
vean
im-
posibilitados
de
dedicarse
al
estudio;
nO
sean
mas
instruidos
que
el
comun
de
108
“fieles,
y
merezcan
los
groseros
retratof
Y
:
(329)
que
ha
formado
de
su
literatura
y
costum=
bres.
Ninguna
autoridad
trabajó
con
mas
celo,
con
mas
tino
y
prudencia,
que
la
de
la
iglesia
misma,
en
conservar,
de
-a-
<cuerdo
con
los
legisladores
y
gobiernos
de
las
naciones
cristianas,
el
justo
medio
que
,
teniendo
siempre
á
sús
ministros
en
disposicion
de
ser
útiles,
les
pone
á
cu-
bierto
de
todo
abuso.
Los
motivos
es-
puestos
las
estimularon
para
honrar
á
los
ministros
de
la
religion,
fomentar
sus
ta-
lentos,
y
asegurarles
con
el
honor
y
una
decente
subsistencia
,
los
medios
de
de-
dicarse
esclusivamente
á
las
funciones
de
su
ministerio.
o.
Veamos
si
los
hechos
que
la
histo-
ria
recuerda
nos
presentan
otras
causas
de
este
singular
aprecio.
Busquémolos
en
aquellos
mismos
tiempos,
en
que
se
quíe-
re
suponer
que
abusaron
mas
de
su
cré-
dito.
Bajo
el
gobierno
Romano
y
poco
antes
de
Constantino
los
obispos
desem-
peñaban
ya,
con
respecto
al
pueblo,
el
cargo
de
ciertos
oficiales
llamados
De-
Ffensores
,
y
en
este
concepto
estaban
0-
bligados
á
presentar
al
Soberano
las
que-
jas,
y
esponerle
las
necesidades
del
pue-
blo.
Los
papas
habian
cumplido
este
de-
ber
por
los
pueblos
de
Roma
é
Italia
;,
y
este
fué
el
primer
orígen
de
la
autoridad
temporal
de
la
Santa
Sede,
y
de
la
de
al-
34
(330)
gunos
otros
obispos
(a);
orígen
que
á
la
verdad
no
los
deshonra.
“En
los
primeros
siglos,
dice
un
y»crítico
nada
sospechoso
(b)
,
los
empe-
,,»Tadores
dieron
á
los
obispos
bastante
¡autoridad
sobre
muchos
objetos
de
uti-
¿»lidad
pública,
como
la
visita
de
las
pri-
¿»siones
,
la
proteccion
de
los
esclavos»
ade
los
niños
espósitos,
y
otras
personaS
»»Miserables;
en
la
policía
contra
los
jue-
»208
de
suerte
y
lugares
de
prostitu-
»»cion
(c).”
La
razon
es
clara
3
Constan-
tino
presumia
que
los
obispos,
por
moti-
vo
de
religion,
velarian
para
el
desempe-
ño
de
estos
objetos.
Descendamos
á
los
siglos
medios»
época
que
se
señala
como
la
mas
célebre
por
la
elevacion
y
usurpacion
de
los
mi-
nistros
de
la
iglesia.
Busquemos
un
tes”
timonio
decisivo
para
el
Citador;
y
sea
de
su
mismo
maestro
y
original
Voltaire»
““In
nuestro
rincon
de
Europa,
dice
(d),
(a)
4.2
Discurs.
sob.
la
Historia
de
Francia
t.
4.
p.
90
y
139.6.
Disc.
€.
5.
p.
162.
(b)
Essai
polít.
sur
1
auto”
rit.
et
les
richesses
du
Clergé
c.
3»
P*
28.
(0)
Vease
el
código
Teodosiano
l-
16.
Berg.
Traité
dogm.
t.
11
p.
455
(Y
Quest.
sur
1.
Enciclop.
art,
Loix.
Ct:
por
Berg.
ibi
t.
12.
po
22,
(531)
,,como
se
eompusiese
el
menor
número
»»de
vencedores
arrojados
é
ignorautes,
¡armados
de
pies
á
cabeza,
y
el
mayor
sde
esclavos
ignorantes
desarmados
,
no
»»sabiendo
casi
ninguno
de
ellos
leer
ni
ayescribir,
ni
aun
el
mismo
Carlo-magno,
»»Sucedió
naturalísimamente
que
la
iglesia
»»
Romana
,
con
su
pluma
y
sus
ceremo-=
»»nias,
gobernó
á
aquellos
que
pasaban
,ysu
vida
á
caballo,
con
la
lanza
en
ris-
y
tre
y
el
morrion
en
la
cabeza.
Sus
des-
,,¿cendientes
conocieron
que
tenian
nece-
¡sidad
de
leyes;
los
obispos
de
Roma
sa-
,/bian
hacerlas
en
latin:
Jos
bárbaros
las
yrecibieron
con
tanto
mas
respeto
cuan-
,yto
menos
las
entendian””....
Búsquese
en
-este
pasage
la
verdad
desnuda
de
los
ador-
nos
con
que
el
autor
la
desfigura
,
y
se
leerá
la
confesion
de
que
sus
talentos
y
servicios
fueron
los
que
dieron
esta
im-
portancia
á
los
ministros
de
la
iglesia.
y
Omitiendo
otros
mil
testimonios
y
reflexiones,
en
que
seria
prolijo
y
fastidio=
-so
detenernos,
preguntamos
:
¿Se
llama-
-Yá
con
razon
disponer
del
destino
y
«suerte
de
los
reyes
y
pueblos,
el
qua.
-Unos
y
otros
hayan
oido
á
los
ministros
-de
la
religion
en
la
direccion
de
sus
con-
-Siencias,
cuando
han
querido
consultar=
los?
¿Seria
este
mayor
mal,
que
el
que
vada
rei
ó
particular
se
erigiese
en
¡n-
(532)
térprete
de
la
religion
y
de
las
leyes?
¿Seria
mejor
obedecer
á
sus
propias
par
siones
que
á
Dios
en
estos
casos?
¿Hu-
biera
sido
mas
acertado
eonsultar
á
los
filósofos?
A
la
verdad
estos
han
desacre-
ditado
por
sí
mismos
sus
oráeulos.
¿Pero
habrá
quién
niegue,
me
pa-
rece
vigo
decir
á
alguno
de
los
apasio-
nados
al
Citador,
que
algunos
minis-
tros
de
la
religion
cristiana
abusaron?
Ven
acá,
lector
cándido,
¿y
no
ad-
viertes
tu
mismo
la
distancia
infinita
que
hai
de
tu
prégunta
al
modo
con
que
el
Citador
denigra
las
costumbres
de
todos»
su
conducta,
sus
intenciones,
sus
doctri-
nas?
Obsérvalo.
Si
algunos
renunciaron
al
mundo
y
vivieron
en
el
retiro,
los
pin-
ta
como
caracteres
atrabiliarios
,
melan-
“cólicos
,
insoportables
á
los
demas
y
á
mismos.
Si
los
lugares
que
ocupaban
les
forzaron
á
tomar
parte
en
los
negocios)
eran
hombres
ambiciosos,
inquietos,
per-
turbadores.
Los
que
sucumbieron
á
las
persecuciones
de
los
idolatras,
hereges
Y
“malvados,
murieron,
segun
nuestro
crí-
“
“tico
y
sus
maestros,
víctimas
de
su
genio
“despótico
y
obstinado
;
los
que
triunfa-
ron
de
la
calumnia
y
cubrieron
de
con”
“fusion
á
sus
enemigos,
fueron
vengatl”
“vos
,
orgullosos
é
intolerantes
;
ellos
fue-
“rom
los
que
irritaron
á
sus
contrarios
(533)
¿Resistieron
á
los
príncipes
que
querian
tiranizar
los
pueblos
ó
introducir
el
er-
ror?
Se
les
califica
de
sediciosos
,
regici-
das.
¿Cedieron
á
las
circunstancias
por
no
aumentar
los
males?
Fueron
unos
vi-
les
aduladores
,
fautores
de
la
tiranía
y
el
despotismo.
De
todos
modos
es
preciso
sean
culpables
;
se
les
echan
en
cara
has-
ta
las
desgracias
que
no
pudieron
ni
pre-
veer
ni
evitar:
y.
lo
peor
es,
que
no
hai
acusacion
de
estas
en
que
Lebrun
no
pre-
sente
la
religion
cristiana
como
principio
y
causa
esencial
de
todos
los
males,
y
de
todos
los
vicios»...
ya
lo
has
visto
;
el
precepto
de
obedecer
4
Dios,
te
ha
di-
cho
que
apoya
el
regicidio.
.
Sirva
por
último
de
-desengaño-
la
impostura
con
que
este
infame
calumnia-
dor
acaba
su
párrafo
,
aparentando
dis-
eulpar
al
clero
católico
á
quien.ha
tacha-
do
de
sedicioso
y
regicida
,
porque
,
di-
ce,
Santo
Tomas
de
Aquino
uno
de.
sus
principales
maestros
y
guías
espiritua-
les
ha
enseñado
formalmente
el
regi-
seidio.
(Golpes
de
estado
£.
2.
Pp.
33)»
Pasemos
por
alto.el
que
Sto.
Tomas
no
escribió
tal
obra.
Nuestro
crítico
tie=
ne
bien
acreditados
sus
grandes
conoci-
mientos
biográficos.
Algunos
incrédulos,
no
tan:
descarados
como
este
,
se
conten-
taron
con
decir
que
se
seguía
de
su
dos-
(534)
e
trina
en
el
tratado
de
r¿gimine
Princi-
pum;
pero
tambien
esto
es
mentira,
por-
que
el
Sto.
Dr.
no
enseñó
jamas
ni
en
parte
alguna,
fuese
lícito
quitar
la
vida
á
un
rei
legítimo
,
aun
cuando
este
se
con-
wirtiese
en
tirano.
En
el
cap.
6
del
tra-
tado
de
regim.
Principum,
párrafo
4.9,
despues
de
pintar
los
gravísimos
daños
y
peligros
que
podia
traer
para
los
particu-
lares
y
para
la
misma
patria
el
tiranici-
dio,
dice
espresamente
que,
aun
cuando
Jegase
á
ser
intolerable
el
esceso
de
la
tiranía
,
es
contrario
aquel
á
la
doctrina
apostólica;
“porque
S.
Pedro
nos
enseña
yen
su
epist.
1.2
cap.
2.
que
debemos
es-
tar
sugetos
reverentemente,
no
solo
á
los
¿»Señores
buenos,
sino
tambien
á
los
dís-
a»ycolos”
;
y
lo
confirma
con
el
ejemplo
de
la
legion
tebea
compuesta
de
cristia-
“nos,
la
cual
,
armada
se
dejó
martirizar,
acabada
de
obtener
tina
victoria
contra
“los
bárbaros,
sin
hacer
armas
contra
el
tirano
é
ingrato
emperador.
Dice
se
de-
be
acudir
á
Dios,
que
es
nuestro
auxilio
oportuno
en
las
tribulaciones,
y
acaba
el
capítulo
con
estas
palabras:
“para
casti-
gar
las
culpas
de
-los
pueblos
permite
»»Dios
que
los
impíos
reciban
el
princi-
¿»pado;
quítese
la
culpa
y
cesará
la
pla-
s,2a.'”
¿Se
vé
aquí
alguna
idea
que
ense-
le,
que
recomiende
ó
apoye
el
regicidio?
(535)
En
todos
los
casos
que
presenta,
y
en
cualquier
clase
de
gobierno,
repite
que
el
remedio
se
ha
de
buscar
en
Dios.
¿Es
esto“ser
maestro
y
guia
del
regicidio,
enseñarlo
formalmente?
¿Queda
toda=
yia
alguna
nueva
calumnia
,
con
que
el
Citador
pueda
desacreditar
la
religion
de
paz
y
caridad
?
Sí,
todavia
su
boca
in-
fernal
no
ha
agotado
las
blasfemias.
Si-
Dice
el
Evangelio:
“dad
vuestra
,+tunica
cuando
os
quiten
vuestra
ba-
spas...
Cuando
os.
descarguen
una
bo-
a»fetada,
presentad
la
otra
mejilla,”
¡Que
fácil
es
decirlo!
Pero
si
yo
doi
mi
tunica
cuando
me
roben
mi
capa,
alentaré
á
que
me
roben
,
y
esto
no
se-
rá
bien
hecho.
Si
presento
la
otra
me-
jilla
cuando
me
den
una
bofetada,
re-
aunciaré
al
cuidado
de
mi
conservación,
que
es
de
derecho
natural,
y
mis
her-
manos
me
señalarán
con.el
dedo,
y
me
despreciarán
como
un
cobarde.
Tampo-
co
la
cosa
me
parece
buenú
(C.
p.
178).
Los
filósofos
de
los
primeros
siglos
no
se
desencadenaban
contra.
la
moral
eristiana.con
tanto
furor
como
los
moder-
nos;
los
emperadores
que
¿ultivaron
la
filósofia
apreciaban
muchas.
de,
nuestras
máximas.
Alejandro
Severo
quiso
que
se
grayase
sobre
los
edificios
públicos;
no
+
:
(542)
de
aquellos
es
indispensable
4
todos
pa=
ra
la
salvacion;
la
de
estos
á
los
que
quie-
ran
ser
perfectos.
Aclaremos
mas
estas
ideas,
y
quedará
desecho
el
sofisma
del
Citador.
Se
presentó
un
jóven
mui
rico
al
maestro
de
la
vida,
y
le
preguntó
que
debia
hacer
para
alcanzar
la
vida
eterna;
Jesu-C.
le
dijo
:
“guarda
los
manda-
s»Mientos.
Los
he
guardado
desde
mi
»»Juventud,
replicó
el
prosélito;
¿qué
,,»Mas
debó
hacer?
Sí
quieres
ser
per-
nfecto,
le
dijo
Jesus,
vé
vende
lo
que
tienes,
dalo
á
los
pobres
,
ten=
¿»¿drás
un
tesoro
en.
el
cielo;
ven
y
si-
¿,gueme
(a).””
Lo
que
el
Salvador
pues
le
aconsejaba
hiciese
,
no
era
necesario
pa-
ra
Obtener
la
vida
eterna
,
sino
para
prac-
ticar
la
perfeccion
y
ser
admitido
en
el
ministerio
de
los
apóstoles.
De
estos
y
de
los
demas
ministros
del
Evangelio
es
de
quien
se
exige
mas
ó
menos
este
des-
prendimiento....
Pero
este
precepto
fa-
vorece
la
holgazaneria.
Si
se
dirige
es-
ta
reconvencion
al
estado
eclesiástico,
de-
cimos
que,
sin
ocuparse
en
el
comercio»
en
las
artes
ni
en
la
agricultura,
Sobra
mucho
en
que
emplear
el
tiempo
á
un
mi-
(a)
Math.
c.
19.0.
16.
Marc.
c,
19
De
17.
Luc,
C.
18.
Y.
18.
nistro
evangélico
;
si
tratase
de
enrique-
cerse
por
cualquiera
de
estos
medios,
au11-
que
lícitos
al
resto
de
los
fieles,
se
le
a-
eriminaria
mucho
mas
y
con
mas
razon.
Los
holgazanes
que
no
cumplen
con
las
obligaciones
de
su
estado
son,
sin
duda,
culpables;
pero
los
apóstoles
fueron
la-
boriosísimos,
y
en
todas
profesiones
hai
vagos
con
mas
abundancia
que
entre
los
sacerdotes.
Si
quiere
decir
Lebrun
que
la
práctica
de
este
consejo
aumentaria
el
número
de
aquellos
que
se
dedican
á
vi-
vir
de
la
mendicidad
,
decimos
que
Jesu-
Cristo,
mi
mandó
ni
aconsejó
repartir
indiscretamente
al
caudal
en
toda
elase
de
pobres
y,
siendo
estos
verdaderamen-
te
tales,
no
hai
riesgo
de
fomentar
la
holgazanería.
Mas
la
reconvencion
del
Citador
nace,
á
mi
parecer
de
aquella
economía
filosófica
que
Mr.
de
la
Men-
nais
ataca
tan
vigorosamente
en
su
obra
sobre
la
indiferencia
en
materia
de
reli-
gion
(a),
con
estas
palabras:
“para
evi-
¿star
á
los
afortunados
del
siglo
la
vista
,yimportuna
de
los
miserables
,
se
les
des-
¿tierra
de
la
sociedad
,
se
levantan
es-
¿pesas
murallas
entre
los
suspiros
del
po-
sbre
y
los
oidos
del
rico,
se
quita
la
ERES
(a)
Tomo
2.
de
la
traduc.
española
8,
17.
p,
174»
(544)
»»
libertad
á
los
que
ya
habian
perdido
»»todos
los
demas
bienes
,
se
trata
como
»»¿Jelincuentes
4.
aquellos
euyo
único
de-
eslito
es
padecer;
y
todavia
habrá
quien
.,Se
atreva
á
celebrarnos
esta
inhumani-
»»dad
horrible,
como
la
obra
mas
perfec-
»
ta
de
la
administracion!
¡Ai!
ya
que
a»sois
indiferentes
,
al
menos
no
seais
¿bárbaros
tambien
::abrid
vuestros
cala»
wbozos
filantrópicos:
nada
temais,
los
a,
desventurados
que
encierran
no
os
pe-
¡dirán
ni
aun
las
migajas
de
pan
que
»»caen
de
vuestras
mesas
suntuosas
3
no
3,05
pedirán
ni
aun
la
vida
,
porque
esto
ajseria
pediros
demasiado
:
lo
único
que
505
piden
es,
que
los
dejeis
morir
dejan-
»»do
caer
sus
últimas
miradas
sobre
aque-
»»
llos
lugares
que
los
vieron
nacer,
sobre
»,»10s
campos
que
cultivaron
para
vosotros,
»»y
que
no
los
alimentaron
á
ellos:
lo
que
»
piden
solamente
es,
lo
que
la
naturaleza
»»concede
á
todas
las
criaturas,
y
vosotros
»»Mismos
no
negais
ni
aun
á
los
animales.
»Entre
tanto,
oidlo
de
boca
del
»»gran
maestro:
hagais
lo
que
hiciereís,
»habrá
siempre
pobres
entre
vosotros
»(
Math.
26.
11).
Habrá
siempre
po-
¿»bres
para
estorbar
que
el
hombre
se
»endurezca;
para
turbar
el
reposo
funes-
aw
to
de
la
opulencia,
para
despertar
en
mel
fondo
de
los
corazones
la
piedad
y
,»misericordia;
habrá
siempre
pobres,
pa-
¿yra
que
haya
siempre
virtudes.
lu
fia
»»habrá
siempre
pobres
,
Seres
que
pa-
»»dezcan
,
Para
representar
la
raza
hu-
,,»mana
tan
doliente
en
sí
misma,
tan
po-
,»bre
,
que
un
solo
movimiento
de
or-
»gullo
en
un
hijo
de
Adam
es
un
pro-
»»ligio
eternamente
inesplicable
para
la
,¿TAZOM
++»...
Mas
si
siempre
ha
de
haber
.,
pobres,
tambien
habrá
siempre
una
re-
»ligion
que
les
consuele.””
:
Mui
laudable
es
sin
duda
dar
lin
mosna
;
pero
aconsejo
al
que
lo
haga,
que
se.
guarde
de
los
pobres
del
carác-
ter
de
S.
Pedro,
que
gustaba
mucho
.
de
que
le
diesen,
como
cs
natural
ú
todo
aquel
que
no
tiene
nada,
pero
que
hizo
morir
á
Ananias
y
á
Saphi-
ra,
porque
y
cumpliendo
con
el
precep-
to,
vendieron
sus
bienes,
y
le
dieron
el
dinero
,
reservándose
una
pequeña
cantidad
(a)
(C.
p»
179)»
.
(a)
Este
embuste
se
halla
en
las
obras
+
Tableau
des
Saints.
p.
122.
-Exómen
importante:
y
mas
á
mano
en
la
Historia
crítica
de
Jesu-C.
traduci-
da.
C.
17.
p.
277»,
con
la
singularidad
de
que
su
traductor
que
debe
de
ser
hombre
versado
en
la
escritura
,
leyó
en
frances
Ananic
y
tradujo
Ananio.
35
(546)
S.
Pedro,
S.
Pablo
y
los
demas
a»
póstoles,
léjos
de
gustar
mucho
ni
poco
de
que
les
diesen»,
ni
aun
quisieron
en-
tender
en
Ja
“administracion
de
los
bie-
nes
de
los
fieles,
é
hicieron
se
eligiesen
siete
diíconos
para
desembarazarse
de
este
cuidado
(a).
Luego
es
falso
que
San
Pedro
gustaba
mucho
de
que
le
diesen.
5.
Pablo,
despues
de
haber-
alegado
to-
dos
sus
derechos
de
justicia
rigorosa,
pa-
ra
recibir
de
los
fieles
su
cóngrua
sus-
tentacion,
con
el
ejemplo
del
soidado,
del
que
planta
una
viña
,
del
que
apacien-
ta
un
ganado,
los
cuales
todos
viven
con
el
producto
de
sus
sudores
y
traba-
jo,
pregunta:
si
nosotros
sembramos,
es
decir,
os
instruimos
,
dirigimos
,
ayuda-
mos
y
consolamos
en
las
necesidades
es-
pirituales
y
temporales,
¿
por
ventura
eS
cosa
grande
el
que
nos
mantengais?
¿No
sabeis
que
los
que
trabajan
en
el
santua-
rio
deben
vivir
de
él,
y
que
los
que
sir-
ven
al
altar
participan
del
altar?
Sin
embargo,
pone
por
testigos
á
los
fieles
de
gue
ha
trabajado
con
sus
manos
para
sub=
sistir,
y
para
no
ser
gravoso
á
nadie,
co=
mo
tampoco
lo
eran
sus
colegas;
que
ha
sufrido
constantemente
la
hambre»,
la
desnudez,
los
malos
tratamientos
y
lA
a
(a)
Act.
c.
6.
(547)
.
fatiga
(a):
La
mejor
prueba
de
la
probi-
dad
y
desinteres
de
los
apóstoles,
es
la
confianza
y
veneración
constante
de
los
fieles
ácia
ellos.
Estaban
rodeados
de
enc-
-migos
'sospicaces,
envidiosos,
intratables,
que
nada
les
hubieran
perdonado.
Es
falso
que
S.
Pedro
hizo
morir
é
Ananias
y
Saphira,
porque
se
reserva.
sen
mi
pequeña
ni
grande
cantidad.
$.
Pedro:
dice
á
Ananias:
“¿No
poseidis
¿yvuestro
campo
y
erais
dueños
de
su
pre-
«cio
despues
de
haberle
vendido?
¿Por
¿¿qué:
mentis
al
Espíriru-sánto
reteniendo
Una
parte
de
este
dinero?”
Por
tanto
el
crímen
de
Ananias
no
era
haberse
re-
servado
una
parte
de
lo
que
era
suyo,
sino
haber
mentido
con
la
particular
ma-
licia,
de
aparentar
se
despojaba
de
todo
enteramente
con
el
fin
de
tener
parte
en
la
distribucion
de
las
limosnas;
conduc-
ta
fradulenta
y
digna
de
castigo.
Resul-
ta
ademas
de
este
hecho,
y
del
dicho
da
.
S.
Pedro
que
ninguna
lei
obligaba
á
log
fieles
á
poner
sus
bienes
en
comun;
y
aun
esta
práctica
no
parece
llegó
á
esta=
'
(a)
Act.
Apost.
C.
20.
0.
34.
1
ad
Cor.
C.
4.
0.
11.0.
9.
2.
ad
Cor.
C.
12.
v.
16.
12
ad
Tesalonc.
2.
v.
10.
2.*
ad
Tesalon,
€.
3.
v.
8.
10»
1*
ad
Tim.
rN
ó.
D.
8.
(548)
blecerse
en
ninguna
otra
parte
fuera
de
la
iglesia
de
Jerusalen»
+
Por
otra
parte
¿la-muerte
de
Ana-
nias
fué
natural
ó
sobrenatural?
En
el
rimer.
caso
,
es
mui..de
admirar
tal
ca-.
sualidad
,
porque
al
fin
una
palabra
de
S.
Pedro
no
tenia
naturalmente
fuerza
para
matar
á
nadie,
En
el
segundo,
Dios
solo
fué
el
autor;
y
contra
él,
contra
quien
declaman
los
incrédulos.
Los
maniqueos
hacian
lo
mismo,
y-S.
Agustin
-respon-
de
que
cuando
Dios
castiga
á.un'
peca-
dor
en
este
mundo.,
es
para
perdonarlo
enel
dio.
dk
arióo
Ale
s!
5
+
«Parece
increible,
pero-lo
cierto
es
que
en
todos
tiempos
ha
estado
en
la
mayor
recomendacion:
la.
¿gnorancia
mas
crasa
y
mas
profunda
entre
los
Cristianos...
(C.
p.
179).
¡
Válgate
Dios,
y
que
puesta
tiene
sobre
el
corazon
Lebrun
nuestra
igno-
rancia!....
¿Sí
será
compasion?
No;
por-
que
él
bien
sabe
que
miente,
y
sus
con-
tradicciones
lo
prueban.
¿Si
será
despre-
cio?
Tampoco,
porque
lo
que
se
desprecia
-
se
olvida,
y
con
esta
van
ya
muchas
ve-
ces
que
el
Citador
ha
lamentado
nuestrú
ignorancia
con
el
llamo
del
crocodilo»
¿Qué
será
pues?.....
Lector
mio,
no
€£
A
(a)
Cont.
Adím.
€.
17,
n.
5.
(549)
:
mas
que
rabia
,
desesperación
y
envidia:
Estos
sábios
filósofos,
desde
Celso
su
co-
rifeo,
y
Juliano
su
Aquiles,
hasta
el
dia,
no
han
podido
respirar
contra
la
religion
sin
verse
oprimidos
por
los
talentos
mas
grandes
,
las
plumas
mas
elocuentes
y
la
sabiduría
mas
profunda.
Los
modernos
repiten
las
argucias
de
los
antiguos
,
Se
copian
unos
á
otros,
y
en
este
círculo
vicioso,
sin:
adelantar
una
línea
en
sus
dificultades
,
viéndose
confundidos
echan
mano
del
insulto
y
de
la
groseria.
Lla-
man
ignorantes
á
los
que
combaten
y
des-
truyen
sus
errores.
:
“Vamos,
Sr.
Lebrun,
hemos
contes-
tado
á
vd.
mil
veces
sobre
este
punto;
pero
para
que
vea
nuestro
poco
miedo,
y
sus
discípulos
se
convenzan
de
su
falta
de
luces,
pondremos
ahora
en
su
boca
un
argumento
que
viene
aquí
como
de
molde
,
y
que
no
ha
sabido
aprovechar.
“Jesu-C.
en
el
Evangelio
ha
repro-
¡bado
la
sabiduría
de
este
mundo
;
dá
¿gracias
á
su
Padre
por
haber
ocultado
¿yla
verdad
los
sábios
,
y
por
haberla
revelado
á
los
niños
é
ignorantes;
Ila-
“
ma
bienaventurados
á
los
que
han
crei-
¿do
sin
ver
dec.
Esto
es,
dice
un
filóso-
»»£o
á
quien
no
leyó
Lebrun
,
(a)
cano-
—
(a)
De
T'
homme
par
Helvet
t.
2,
:
(530)
«¿mizar
la
ignorancia,
condenar
el
estu-
»»
dio
y
el
uso
de
la
razon.”
Consideremos
en
primer
lugar,
quie-
nes
eran
estos
sábios
tan
respetables
á
quienes
condenaba
Jesu-C
;
eran
doeto-
res
de
la
sinagoga:
¿quiéren
nuestros
fi-
lósofos
que
los
tengamos
por
hermanos
y
compañeros
suyos
?
Sea
en
buen
hora,
pero
sepan
que
nada
tenian
de
sábios;
querian
pasar
por
tales
;
y
su
orgullo
era
tan
incomodo
como
profunda
su
ignoran-
cia.
Deliraban
sobre
los
milagros
de
Je-
su=C.
,
sobre
su
doctrina
,
sobre
su
con-
ducta,
sobre
la
lei
de
Moises,
sobre
el
sen-
tido
de
las
profecías
y
los
carácteres
del
Mesías.
¿
Erraba
Jesu-C.
en
condenar
su
fanatismo
y
obstinacion
?
“Si
fueseis
cie-
228/08,
les
decia,
no
seriais
culpables;
pero
,,0S
obstinais
en
decir,
nosotros
vemos
»,claro;
este
es
vuestro
pecado
(a).”
Con-
sistia
pues
su
crímen
en
cerrar
voluntaria-
mente
los
ojos
á
la
luz,
cegarse
con
sofis-
mas,
y
rechazar
la
yerdad
que
á
su
pesar
los
ilustraba.
Ciertamente
la
docilidad
del
pueblo
era
mas
laudable
'bajo
todos
as-
pectos,
que
la
obstinacion
de
los
falsos
sábios.
:
sect.
7.
C.
3.
p.228.
Vease
Berg.
Trai-
té
dogm,
t..
t.
5.
(a)
foaí-
AS
51)
Jesu-C.
añade
:
“fai
de
vosotros!
doc»
a»tores
de
la
lei,
que
teneís
la
llave
de
la
.:ciencia
sin
querer
entrar
en
ella,
y
ha-
»»beis
cerrado
la
puerta
á:
los
que
querian
¿penetrar
en
ella”
(a).
No
reprende
por
tanto
el
estudio
ni
la
ciencia,
sino
el
abu-
so
que
hacian:
aquellos
que
se
habian
he-
cho
sus
depositarios
:
léjos
de
condenar
el
uso
de
la
razon
,
llama
incesantemen-
te
á
sus
contrarios
á
lo
que
la
razon
les
dictaba
y
ellos
no
querian
entender.
3
A
quién
dice
:
felices
los
que
no
vieron
y
creyeron?
A
un
discípulo
que
no
babia
querido
dar
fé
al
testimonio.rei-
terado
y
uniforme
de
sus
colegas,
que
se
-
obstinaba
en
no
creer
la
resurreccion
de
su
Maestro
,
hasta
tanto
que
le
viese,
0-
yese
y
tocase
por
sí
mismo.
Convenimos
en
que
poresta
sentencia
condena
Jesu-C.
á
todos
los
incrédulos,
que
tan
fielmente
imitan
á
este
discípulo:
pero
no
se
sigue
de
aquí
que
canonice
la
ignorancia,
ni
que
repruebe
el
uso
de
la
razon.
Continúa
el
Citador:
preguntará
alguno:
¿cómo
la
¿ignorancia
puede
ser
una
virtu
De
ningun
modo,
como
ni
la
so-
berbia.
Y
yo
responderé
,
que
la
ignoran»
ri
(a)
Luca
€.
11.
0
52
(558)
»
la.
medicina
es
la
ciencía
«de
curar
log
»hombres;
ó
preservarlos
de
sus
dolen-
¿scias.?”
Pregunto
¿hai
falsedad
en
estas
ideas?
¿Se
dice
que
aquellas
ciencias
y
su
estudio
mo
sean
útiles;
porque
no
son
la
medicina?
No;
solo
se
afirma.
que
la
Medicina
es
una
ciencia
aparte,
ciencia
que
puede
estar
unida-con
las
otras.
ó
separada
>
Y
que
ciertamente.
.es
mas
útil
á
los
hombres.
Póngase
piedad
donde
di:
ce
medicina,
y.aparece»el
discurso
con
la
misma
fuerza
que
le
formó
S.
Gerónimo.
¿Y
cómo
podia:
reprobar
el
estadio
de
las
ciencias,
el
que
las
poseyó
«todas,
el
que
sacrificó
su
vida,
su
comodidad,
sus
adelantos
á
un
estudio
continuo
;
el
que.no.cesa
de
recomendarlo
en
todos
sus
escritos
?
Encargando
á
Paulino:el
estu-
dio
de
las
escrituras;
y
estimulándole
con
toda
clase
de
ejemplos,
dice
:
“No
»»hablo.de
los
gramáticos,
retóricos
,
fin
»»lósofos
,
geómetras
,
dialécticos,
músi=
»)20S
,
astrónomos
,
astrólogos
,
médicos,
»»cuya
ciencia
es
utilísima
á
los
morta-
awles
,
y
se
divide
dec.
(a).”
Y
aquí
mis-
mo
profiere
esta
admirable
sentencia
que
por
sí
sola
confunde
cuanto
dice
el
Ci-
tador
sobre
la
ignorancia
de
los
eristia-
A
(a)
Epist.
53
ad
Paulinum
t.
1%
de
la
citada
edic.
ps
270.
5
nos.
“Una
A
santa
solo
es
pro.
wechosa
para
sí
misma;
y,
cuanto
edi.
fica
á
la
iglesia
de
Cristo
con
los
mé-=
ritos
de
su
vida,
tanto
la
daña
si
no
sabe
resistir
á
los
que
la
destruyen.
Sr.
Citador
;
ha
sido
indispensable
unir.
á
la
sencillez
de
la
paloma
la
astucia
de
Ja
serpiente
,
armarnos
con
todos
los
CO-
amocimientos
de
que
ha
abusado
la
filoso-
fía,
para
rebatirla.
Fria
¿Y
qué
diremos
de
las
otras
dos
ci-
tas
que
terminan
este
párrafo,
atestiguan-
do
con
S.
Ambrosio
(de
Oficciis
,
l.
1.2)
y
S.
Agustin
(de
Ordinis
disciplina)
la
recomendacion
en
que
en
todos
tiempos
ha
estado
la
ignorancia
mas
crasa
y
mas
profunda
entre
los
cristianos?
Pre-
sentemos
algunos
pasages
tomados
de
los
lugares
mismos
que
aquí
se
citan,
para
que
nada
quede
que
desear
á
nuestros
lec-
tores,
en
la
idea
que
ya
deben
tener
de
la
veracidad
y
esactitud
de
nuestro
Ci-
S.
Ambrosio
en
sus
libros
de
O/f¿-
ciis
,
que
compiten
no
solo
en
el
título
sino.en
la
profundidad
de
su
sabiduría
con
los
del
Orador
Romano
,
dando
ins-
trucciones
á
todas
las
clases
de
la
socie=
dad
y
sobre
todas
las
acciones
de
la
vida
dice
:
“Cuanto.
mas
escelsa
es
la
virtud
ade
la
sabiduría,
tanto
mas,
pienso,
de.
ty
(569)
»hemos
trabajar
por
conseguirla”
(a)»
Mas
adelante
,
encargando
se
dedique
ca=
da
uno
con
preferencia
al
estudio
pro-
pio
de
su
ministerio:
“conozca
cada
u-
,
nO
para
que
es
masapto
su
talento,
y
a-
»,pliquese
á
€llo.....
Observe
bien
esto
el
»,Sacerdote,
y
depute
á
cada
uno
á
lo
que
»»le
sea
mas
conveniente”
(b).
“La
sabidu-
y»
ría
es.mas
hermosa
que
el
sol,
y
compa-
»»"ada
con
las
estrellas
las
aventaja
en
luz”
(c).
3
Qué
tal?
¿Gustaba
mucho
S.
Am-
brosio
de
las
tinieblas
de
la
ignorancia
?
(:
De
$.
Agustin
solo
citaremos
el
pa-
sags
que
sigue
tomado
del
1.
de
sus
li-
bros
de
Ordine
,
omitiendo
los
inumera-
“bles
que
se
hallan
en
todas
las
obras
de
este
sábio
universal
que
nos
pinta
Lebrun
«como
apóstol
de
la
ignorancia.
“La
eru-
',¡dicion
y
disciplina
en
las
artes
libera-
“syles
y
con
tal
que
sea
modesta
y
esacta,
aphace
mas
perseverantes,
atentos
y
ale-
“sgres
á
los
que
aman
la
verdad
para
a-
»»brazarla;
y
que
con
mas
constancia
y
,y/ardor
la
busquen,
y
luego
mas
dulce-
,»Mmente
la
abrazen”
(d).
De
este
modo
(a)
De
Ofiiciis.
L.
1.2
c.
26.
Edie»
de
los
mong.
de
S.
Mauro
de
1751:
(5)
ibi.
cap.
44.
(0)
ibi.
Lib.
2.2
C.
13*
(d)
Lib.
1.
de
ordine.
En
la
citada
edic.
+.
12
p,
388.
(561)
han
recomendado
los
padres
de
la
iglesia
á
los
cristianos
la
ignorancia.
-
Antes
de
estos
S.
Pablo
se
habia
hecho
llevar
y
echado
al
fuego
todos
los
libros
que
no
convenian
ú
sus
iTAs.
Despues
S.
Gregorio,
papa,
hizo
lo
mismo
con
muchos
manuscritos
;
mejor
hubiera
sido
que
hubiese
prohibido
el
saber
leer
bajo
la
pena
de
escomunion
(C.
p.
180).
Rectifiquemos
el
hecho
,
refiriéndo=
lo
como
pasó
y
como
está
en
el
cap.
19
de
los
Act.
Apost.
,
y
aparecerá
la
false-.
dad.
“De
resultas
de
un
milagro
se
con-
,virtieron
en
Efeso
innumerables
judíos.
¿»y
gentiles,
y
atemorizados
glorificaban
,,el
nombre
de
Jesu-C.
No
contentos
con
,
esto
venian
y
confesaban
sus
culpas.
,»,
Muchos
de
aquellos
que
habian
cultivado
»
las
artes
vanas
(curiosa
sectati)
y
es-
,,|pontáneamente
trajeron
y
quemaron
sus
libros
,
cuyo
valor
vino:
á
ser
como
da
cincuenta
mil
dineros.”
Se
sabe
que
aquellas
artes
vanas
eran
la
astrología
y
la
inágia,
á
que
se
habian.
dado
los
efesinos;
y
es
creible
se
halla=
se
entonces
en
aquella
ciudad
el
famoso
impostor
Apollonio
Thyaneo
(a).
Por
(ay
Plutarc.
in
Sympos
L.
Fil.
Quest.
5
cit.
por
el
P.
$Scio.
36
|
(562)
tantó
no
solo
4
las
miras
de
S.
Pablo,
sino
á
las
de
todo
racional
y
á
las
de
la
divina
Providencia,
€Onvenia
se
echasen
al
fuego
tales
libros.
S.
Pablo:jamas
reprobó
la
verdade-
ra
ciencia,
y,
cuando
condena
la
sabí-
duría
del
mundo
y
de
los
filósofos,
es-
plica
tan
claramente
lo
que
quiere
decir,
que
nadie
puede
engañarse.
Los
pinta
como
hombres
que
retienen
ú
oeultan
in-
justamente
la
verdad
de
Dios.
“Porque,
gdice
,
lo
que
puede
conocerse
tocante
á
sila
Divinidad
se
les
ha
manifestado;
y
y,
Dios
mismo
es
quien
se
lo
ha
hecho
-co-
jjnocer.
En
efecto
desde
la
creacion
del
s)»mundo,
los
atributos
invisibles
de
Dios,
¿su
poder
eterno
,
su
providencia
se
han
»yhecho
sensibles
por
sus
obras;
de
tal
¿»modo
quebievda
tenerse
por
inescusa-
w»bles
todos
aquellos
que,
habiendo
.cono-
,,cido
á
Dios,
no
le
han
tributado
culto
pi
accion
de
gracias,
sino
que
se
han
¿entregado
á
pensamientos
vanoS
y
á
las
,,tinieblas
de
su
corazon
:
dándose
por
sá-
pybios,
se
han
hecho
insensatos;
han
trans-
».formado
la
magestad
de
un
Dios
incor-
,,»Toptible,
en
estátuas
é
imágenes
de
bois
¿»bres
mortales
y
de
animales
viles
8.
(a)”
-
ESTER
A
(a)
ad
Roman.
C.
1.
e.
18:
Berg.
Trait.
dogm.
t+
1%
P.
49
)
(563)
¿Reprende
S.
Pablo
á
los
filósofos
por
haber
estudiado
la
naturaleza
2
No;
al
contrario,
dice,
que
Dios
se
hace
co-
nocer
por
este
medio.
¿Reprueba
el
uso
de
la
razon?
No;
condena
á
los
filóso-
fos
porque
no
la
han
querido
oir.
¿Po-
dia
esto
llamarse
en
ellos
sabiduría?
No;
era
una
locura
completa,
voluntaria
é
inescusable.
Declara
que,
para
castigar
es-
ze
abuso,
Dios
ha
ejecutado
la
amenaza
que
habia
hecho
por
Isaias:
“Yo
des-
estruiré
la
sabiduría
de
los
sábios,
y
re-
¿probaré
su
prudencia
(a).”
En
efecto,
por
el
establecimiento
de
la
verdadera
re-
ligion
,
la
falsa
sabiduría
de
los
filósofos
cayó
en
un
profundo
desprecio.
“Así,
continua
el
apóstol,
como.
no
obstante
ay
la
sabiduría
de
Dios
,
el
mundo
no
la
¿»ha
conocido
por
su
propia
sabiduría,
ha
¿querido
Dios
salvar
á
los
fieles
por
la
¿»locura
de
la
predicacion
(b).”
¡Estraña
sabiduría
del
mundo,
no
conocer
á
Dios,
adorar
sus
obras,
y
no
adorarlo
á
él
mismo!
Los
filósofos
sin
embargo
se
creian
sapientísimos
;
trata=
ban
de
locura
el
Evangelio
y
la
doctri=
na
de
Jesu-C.
En
el
sentido
que
ellos
las
AA
AAN
A
(a)
lsai.
0.
29
%
14»
(b)
1.
ad
Con
Tint.
Ce 1.
Y
19.
(564)
daban,
y
no
en
el
suyo»
tomaba
S,
Pa-
blo
las
voces
sabiduría
y
locura.
Lo
ha-
ce
ver
claramente,
añadiendo
que
lo
que
parece
locura
en
las
Cosas
de
Dios,
es
mas
sábio
que
todas
las
miras
y
desig-
nios
de
los
hombres
(a).
No
errará
mu-
cho
el
que
piense
lo
mismo
de
la
pre-
tendida
sabiduría
de
los
filósofos,
á
quie-
nes
despluma
Lebrun
para
engalanarse,
y
que
nos
dan
el
ateismo
y
la
irreli-
gion
por
resultado
de
su
meditacion
é
indagaciones.
Los
libros
que
S.
Gregorio
papa
hi-
zo
quemar,
si
quemó
algunos,
eran
de
la
misma
clase
y
valia
que
los
de
los
efesi-
nos.
No
prohibió
el
saber
leer
bajo
la
pena
de
escomunion.
Los
filósofos
del
siglo
19
son
los
que
nos
han
presenta-
do
ya
rasgos
de
esta
singular
proteccion
dispensada
á
las
letras.
En
Paris
fue-
ron
quemadas
las
bibliotecas
públicas,
y
por
un
decreto
de
8
de
Marzo
de
1795
el
cuerpo
legislativo
suprimió
la
academia
francesa,
la
de
las
ciencias
y
la
de
bellas
artes.
Todas
las
asocia-
ciones
literarias
instituidas
en
las
pro-
vincias,
se
consideraron
como
disueltas
por
la
lei
que
destruia
las
de
Paris,
y
a
(a)
ibid.
as.
65)
Ulejaron
de
tener
sus
sesiones
(a).
Gregoi-
re
propuso
y
apoyó
se
estinguiesen
to=
das
las
corporaciones
literarias.
He
aquí
úna
especie
de
escomunion
contra
las
lo=
tras
fulminada
por
filósofos.
Mas
no
es
todo
ser
ignorante,
Fez
cibir
bofetones,
dar
todo
lo
que
uno
tiene,
hai
tambien
estados
y
profesio-
nes
que
se
deben
evitar
con
el
mayor
cuidado.
S.
Juan
Crisóstomo
dice
,
que
un
mercader
no
puede
agradar
á
Dios,
que
un
cristiano
n0
puede
ser
mercader
que
es
necesario
arrojarle
de
la
¿-
elesia.
Lo
funda
esto
en
el
pasage
del
Salmo
yo
:
“no
he
conocido
el
negocio.”
(C.
p.
180).
Lo
que
no
puede
ser
ningun
cristia-
no
es
tan
embustero.
Toda
profesion
que
mo
se
opone
á
la
virtud,
ni
por
consi
guiente
al
bien
público
y
privado
que
de
ella
depende,
y
sin
ella
no
puede
subsis-
tir,
es
permitida
á
los
profesores
del
E-
vangelio.
En
todas
ellas
tienen
los
cris
tianos
modelos
que
imitar,
y
en
todas'se
han
formado
santos.
El
cristianismo
pu-
rífica
,
no
condena
los
diversos
estados
de
la
sociedad
y
$us
deberes.
No
es
verdad
lo
que
aquí
se
dice
de
a
(a)
Histoir.
de
la
Revol.
par
De.
sodoards
t.
3.
p:
3"
'
(566)
_
S,
Juan
Crisóstomo
;
enseña
el
santo
co.
mo
los
demas
padres
de
la
iglesia
,
que
de
tal
modo
debemos
Ocuparnos
de
los
bienes
de
la
tierra,
que
no
nos
hagan
perder
de
vista.
los
del
cielo:
por
tanto
condena
la
avaricia
,
el
fraude,
la
men-
tira,
á
que
puede
dar
ocasion
esta
pro-
fesion:
mas
el
que
Ja
desempeñare
con
pureza
agradará
á
Dios
siendo
merca-
der
como
siendo
anacoreta
,
y
«podria
ser
que
mas,
guargada
proporcion.
El
B.
Sebastian
de.
Aparicio:
se
hizo
ri-
quísimo
en
Méjico
á
donde
llegó
pobre,
sin
que
de
esto
resultase
una
tacha
á
su
virtud.
Podrian
citarse
innumerables
e-
jemplos
en
toda
profesion
y.
estado.
43
El
pasage
del
Salmo.
7o
está.
aquí
tal
mal
traido
como
la
autoridad
de
S,
Juan
Crisóstomo.
Si
Lebrun
supiera
lo
que
trae
entre
manos,
mas
bien
lo
hy-
biera
alegado,
euando
quiso
probar
que
la
ignorancia
era
un
precepto
formal
del
cristianismo
,
aunque
tan
importunamen-
te,
y
con
tanta
falsedad
allí
como
aquí.
Solo
los
Setenta
traducen
:
porque
no
co-
nocí
los
negocios
,
entraré
en
la
forta-
deza
del
Señor.
Mas
la
Vulgata
lee
litte-
raturam
en
lugar
de
negocios,
y
el
he-
breo
números
;
y
todo
el
contesto
hace
ver
que
David
se
lamenta
de
no
tener
la
ciencia
suficiente,
para
cantar
las
MAzas
(367)
|
willas
que
el
Señor
obró
con
él,
ó
para,
referir
por
menor
cada
una,
ó
el
númera
de
todas
ellas
(a).
Dice
Lactancio
(tom.
1.2
p.
137),
que
un
cristiano
no
puede
ser
soldado,
ni
acusador;
y
por
eso
en
España
el
cargo
de
fiscal
es
llamado
oficio
del.
diablo
¡Qué
hermoso
sería
un
reino
sín
comercio,
sin
ejército
y
sin
tribuna-
les!
Felizmente
no
se
encuentran
mu=
chos
reinos
tan
devotos,
aunque
sea
mo-
daen
muchos
la
devocion
(b).
(C.p.
181):
Diga
lo
que
dijere
Lactancio
,
cuya
cita
es
imposible
evacuar
por
la
ignoran-
cia
ó
malicia
de
Lebrun,
es
falso
que
la
profesion
de
las
armas
esté
prohibi-
da
á
los
cristianos
;
uno
de
los
Evange=
listas
refiere
la
leccion
que
dió
S.
Juan
Bautista
á
los
soldados.
Les
dice:
“no
s»hagais
violencia
á
nadie,
á
nadie
acu=
oSeis
injustamente,
y
contentaos
con
vues-
as
(a)
Véanse
las
notas
del
Ab.
Ven.
ce
y
del
P.
Scio
sobre
el
v.
15
y
16
del
Psal.
70.
(b)
Si
esta
traduccion
es
libre;
lo
será
solo
porque
se
aparta
de
su
testo,
siempre
que
el
traductor
halla
ocasion
para:
insultar
á
su
paz
tria.
El
original
nada
dice
del
fiscal
español,
ni
si
es
tenido
su
oficio
por
cosa
del
diablo
entre
nosotros,
574)
¿Un
modo
y
otro
de
otro.
Yo
digo
á
a+
a»yquellos
que
estan
Celibes
$
viudos,
syque
les
es
bueno
permanecer
así
como
»»Y0;
si
no
pueden
guardar
la
continen-
»ycia,
cásense;
esto
vale
mas
que
abrasar-
pyse
en
un
fuego
impuro
(a).”
Condena
en
otras
partes
como
hipócritas
y
desor-
tores
de
la
fé,
á
aquellos
que
impiden
que
los
fieles
se
casen
(b);
dice
á
los
hebreos,
que
el
matrimonio
es
honroso
bajo
todos
aspectos,
y
el
lecho
nupcial
sin
mancha
(c).
Jesu-C.
,
lejos
de
reprobar
el
ma-
trimonio,
le
ha
restituido
su
santidad
primitiva,
condenando
el
divorcio,
el
adulterio
,
el
simple
deseo
de
infidelidad
en
los
esposos
,
el
comercio
impuro
en-
tre
personas
libres,
y
todo
lo
que
pueda
alimentar
pasiones
criminales
;
los
após-
toles
siguieron
y
predicaron
fielmente
su
doctrina.
Representan
el
celibato
guar-
dado
por
motivo
de
religion
como
un
estado
mas
perfecto,
cuando
Dios
nos
llama
á
él;
pero
en
el
cual
,
sin
embar-
go
nadie
debeempeñarse
temerariamente.
Vemos
por
tanto
que
el
Evangelio,
recomendando
la
virginidad
no
quiere
se
(a)
1%
ad
Corin-
c.
7.
v.
6.
(b)
1.
ad
Timot.
Cc.
4.
0.
3.
(c)
Hebr.
C.
13»
D.
4
Vease
Berg,
Trait.
dogm.t.11p.277»
75)
despueble
el
mundo.
Es
falso
tambien
que
esta
sea
el
término
de
la
perfeccion
cristiana
:
en
la
parabola
de
las
virgenes
necias
se
hace
yer
cuan
poco
vale
sin
las
demas
virtudes.
:
Con
que
si
á
todos
los
hombres
se
les
antoja,
dirá
alguno
,
ser
perfectos,
por
solo
el
espacio
de
cuarenta
años»
adios
con
mil
demonios
el
género
hu-=
MANO
+...»
No
haya
miedo
se
verifique
hipóte-
gis
tan
imposible
,
que
equivale
á
esta
y
tiene
la
misma
contestacion;
si
á
todos
los
hombres
se
les
antojase
no
Comer
¿quién
cultivaria
los
campos?
No
hemos
visto
que
este
temor
haya
obligado
á
for-
mar
leyes
para
evitar
la
estincion
del
gé-
nero
humano
,
mas
pronta
y
necesaria
en
este
caso.
Tranquilícese
el
Citador,
que
la
naturaleza
no
se
acomoda
siempre
á.
las
teorías
filosóficas
,
mi
hace
caso
la
Provi-
dencia
de
sus
ridículos
temores
(a).
A
(a)
Para
que
los
discípulos
y
de-
votos
del
Citador
se
tranquilizen
en
un
todo,
deponiendo
sus
vanos
temores
s0r
bre
el
atraso
que
la
continencia
cris.
tiana
puede
causar
en
los
estados
ca-
tólicos
,
y
especialmente
el
celibato
eclesiástico
,
único
blanco
de
tales
in-
pectivas,
les
presentaremos
las
siguiens
(576)
Un
Estado
engraudecido
,
fortifica-
do
,
enriquecido
por
el
comercio
y
las
artes,
que
tiene
grandes
relaciones
fuera
y
muchos
recursos
dentro,
donde
los
fo-
rasteros
pueden
gozar
de
una
suerte
igual
á
la
de
los
nacionales
,
deja
á
los
ciuda=
danos
una
libertad
mas
ámplia
para
se=
guir
sus
inclinaciones
;
y
abrazar
el
esta.
do
de
vida
que
les
parece
mas
conforme
á
su
interes
particular.
La
independen=
A
AHI
tes
reflexiones
estractadas
del
Almanak
enciclopedico
para
el
año
de
1824.
Cen-
so
de
la
poblacion
de
España
para
el
año
de
1824.
pág.
130.
Segun
el
censo
mandado
publicar
por
el
gobierno
en
1803,
el
clero
se-
cular
y
regular
de
ámbos
sexos
,
as
cendía
á
ciento
cuarenta
mil
,
de
que
resultaba
un
individuo
de
estos
por
ca-
da
setenta
y
cinco
habitantes,
y
un
celibe
eclesiástico
por
cada
veinte
del
estado
laical.
Pero,
en
el
dizy
apenas
pueden
computarse
en
la
mitad
el
nú-
mero
de
ámbos
cleros,:
que
no
llegaró
á
sesenta
mil,
por
lo
que,
siendo
la
poa
blación
de
España
casi
doce
millones,
habrá
solamente
una
persona
eclesiás.
tica
por
cada
doscientos
habitantes
;
y
siendo
el
estado
celibe,
como
he
dicho,
Mas
de
tres
millones,
resultaron
sit»
(577)
-
cia
de
familia
tan
necesaria
á
un
militar,
ua
gusto
decidido
por
el
estudio
,
el
co-
mercio.
estrangero
;
la
navegacion,
la
in-
clinacion:
á.
viajar
,
las:artes
no
sedenta-
rids,.
«determinan
un
erecido
número
de
hombres
á
renunciar:
al:
matrimovio,
ó
á
no
empeñarse
en
él,
sino
en
una
edad
avanzada.
y
cuando
ya
tienen
hecha
su
fortuna.
Un
necio
como
Lebrun,
sor=
preendido
de
este
fenómeno
,
puede
que
eche
la
culpa
á
la
religion,
porque
alaba
——
cuenta
de
estos
por
cada
uno
del
esta=
do
eclesiástico
secular
y.
regular,
ó
son
cincuenta
veces
mas
los
hombres
y
mugeres
mayores
de
veínte
años
sin
casar,
que
los
curas,
frailes
y
mon=
jas
de
toda
la
península:con
sus
-S
Canarias
y
Baleares.
4Avista
pues
de
estos:
Enidrade
¿quién
con,razon
y:
fundamento
podrá
reclamar
contra
el
estado
eclesiástico
como
rúinos0
y
contrario
á
la
pobla-
cion,
cuando
tanto
se
calla
y
tolera
el
de
los
celibes
laicales,
que
le
esce-
den
cincuenta
veces
mas
;
unos
porque
asi
lo
quieren
por
su
capricho
ó
liber.
tad
de
vivir
á
su
antojo,
y
otros
por
los
obstáculos
y
falta
de
medios
que
se
les
presenta?
¿La
inmoralidad
ha
legado
á
tal
37
(578),
la
virginidad
;
pero
mo
vé
que
el
daño
viene
de
otra
parte,
y
que
la
mayoria
de
los
celibatarios,
que
huyen
del
matrimo-
nio,
en
nada
piensan
Menos
que:
en
las
máximas
del
Evangelio.
¡
Cuántas
podria-
mos
citar
sostenidas
por
los
filósofos,
con-
trarias
en
«este
punto
á
la
multiplicacion
y
bienestar
de
las
familias
,
y
por
con-
siguiente
de
los
Estados
y
dela
sociedad.
,
Ñ
punto
en
muchos,
que
prefieren
al
ma-
trimonio
el
vivir
libremente
sin
suje-=
tarse
ú
las
leyes
honestas
de
tan
sa-
grado
estado,
atropellándolas
y
aban-
donando
la
virtud
y
el
pundonor,
cau-
sando
tambien
la
ruina
de
muchas
Jó-
wenes
incautas,
que
se
entregan
al
fin
-á
toda
clase
de
desórdenes
;
y
¡cuántas
veces
vienen
d
ser
unos
y
otros
vícti-
más
de
sus
pasiones,
como
á
cada
pa-
so
se
ven,
postrados
y
sumidos
entre
los
dolores
y
miseria
en
los
hospita-
les!
La
esperiencia
nos
enseña
que
ca-
si
la
tercera
párte,
ó
mas
de
la
cuar-
ta,
de
hospitalarios
resultan.
por
esta
clase.
de
dolencias.
Y
¡cuántos
jóvenes
se
casarian
si
no
encontraran,
á
cada
paso
y
en
todas
partes,
tantas
pros-
titutas
que
con
tanto
escándalo
y
des-
'caro
viven
de
tráfico
tan
infame.
(579)
A
proporcion
que
cunden
sus
doctrinas
se
hacen
palpables
los
efectos,
y
en
este
particular
la
esperiencia
habla
mas
que
el
discurso.
erica
S.
Justino
dice;
“que
Dios
ha
querido
nacer
de
una
virgen,
ú
Jin
de
abolir
la
generacion
ordinarias...”
(Ca
p-
182).
2
o
Es
falso
lo
que
aquí
se
atribuye
á
S.
Justino,
sin
citar
lugar
ninguno
para
engañar
con
mas
seguridad
;
mas
conoci.
da
esta
treta
,
es
inútil.
Jesu-C.
nació
de
una
Virgen,
y
abolió
por
su
Encarna-
cion:
y
muerte
los
efectos
de
la
culpa
original.
Solo
en
este
sentido
puede
de-
cirse
que
abolió
la
generacion
ordina-=
ría,
por
la
cual
se
trasmitia
esta
man=
cha
funesta.
Gradúa
á
S.
Justino
de
tonto,
que
para
él
es
sinónimo
de
santo;
y
hacees-
te
mismo
obsequio
á
S.
Eduardo
el
con-
fesor,
diciendo
fué
santo
por
haberse
abstenido
toda
su
vida
de
MUZCres....a
y
añade:
que
el
celibato
causó
succesin
vamente
la
estincion
de
todas
las
fam
milias
reales
sajonas
en
Inglaterra.
:
No
fué
canonizado
solamente
por
haberse
abstenido
toda
su
vida
de
muge-
res,
sino
porque
ademas
reunió
otras
mu-
chas
virtudes
en
grado
heróico.
Hizo
tam-
bien
muchos
milagros
€n
vida
y
muerto,
“a
$
.
'
(580)
que
pueden
verse
en
los
Bollandos
(a).
En
el
momento
de
morir
fué,
cuando
de-
claró
habia
vivido
con
su
muger
como
si
fuese
una
hermana.
Es
cierto
que
acabó
en
él
la
raza
de
los
reyes
ingleses,
que
por
espacio
de
620
años,
desde
el
de
446
ocupaba
el
trono
de
la
gran
Breta-
fia;
pero
no
lo
es
que
todos
sus
antece-
sores
guardaron
como
él
castidad,
y
que
por
esto
succesivamente
se
estinguiesen
todas
las
familias
reales.
¿Por
ventura
tantos
reyes,
que
le
precedieron
en
cerca
de
tres
siglos,
hicieron
todos
voto
de
cas-
tidad
?
Esta
patraña
esta
desmentida
por
los
hechos
históricos»
¿Se
podrá
creer
que
un
monge
llamado
Agustin
,
consultase
á
S.
Gre-
gorío
pupa,
para
saber
cuanto
tiempo
es
menester
que
pase
,
para
queun
hom-
bre que
há
tenido
que
ver
con
su
muger,
pueda
entrar
en
la
iglesia,
y
ser
ad-
mitido
á
la
comunion
de
los
fieles
?
Es-
te
monge
deberia
estar
en
el
almanak.
(C.
p.
183.)
Este
monge
llamado
Agustin
fué
o-
bispo
,
fué
Santo
,
y
fué
el
apóstol
á
quien
Inglaterra
debió
las
luces
de
la
fé.
Con-
sultaudo
con
el
supremo
gefe
de
la
igle-
sia
las
dificultades
que
le
ocurrian
,
no
a
PP
(a)
Cit.
por
Fleur.
t.y.
L.61..1.
18.
(581)
por
ignorancia,
no
precisa
y
solamente
por
respeto,
sino
para
dar
mas
solidez
á
sus
decisiones
entre
aquellos
nuevos
fie-
les,
y
enseñarles
practicamente
la
union
y
dependencia
en
que
debian
vivir
con
el
Vicario
de
Cristo,
hizo
varias
pregun-
tas
á
que
S.
Gregorio
el
grande,
1.2
de
este
nombre,
que
le
habia
enviado
á
pre-
dicar
allí
el
Evangelio
,
contestó
con
su
admirablesabiduría..
En
la
décima
pregunta
espone
S,
Agustin
que,
siendo
indispensable
quitar
toda
dificultad
y
ansiedad
á
los
nuevos
convertidos,
rudos
todavia
en
las
prácti-
cas
y
deberes
de
la
religion
,
quiere
sa-
ber,
no,
como
dice
el
Citador
,
cuanto
tiempo
ha
de
pasar
para
que
un
mari-
do
que
ha
tenido
que
ver
con
su
muger
entre
en
la
iglesia,
y
sea
admitido
á
la
comunion
de
los
fieles,
sino,
si
ha
de
pasar
algun
tiempo-entre
el
acto
y
su
entrada
en
el
templo,
y
la
recepcion
de
la
comunion
sacramental.
Se
vé
bien
la
diferencia»
El
Citador
supone
que
el
San»
to
daba
por
sentada
la
prohibicion
de
la
entrada
en
la
iglesia
y
la
escomunion,
que
esto
quiere
decir
20
admitirle
á
la
comunion
de
los
fieles.
No
es
así:
du-
da
si
deberá
retardar
la
entrada
y
la
par-
ticipacion
de
la
sagrada
Eucharistía.
¿
Y
por
ventura,
tratán
lose
de
unos
hombres
(582)
rudos,
recien
convertidos,
que
podian
pe-
car
por
los
dos
estremos
,
Ó
de
poca
re-
verencia
ó
de
suma
escrupulosidad
,
se
puede
tachar
4
un.
obispo
consulte
al
Vi-
cario
de
Jesu-C.,
para
con
su
autoridad
suprema
terminar
en
las
conciencias
to-
da
duda
?
is
-
¿Por
qué,
ya
que
tomó
en
boca
á
San
Gregorio,
no
celebra
su
decision,
tan-
tos
siglos
anterior
á
ese
cacareado:
orá-
culo
de
la
filosofía
,
sobre
la
lactación
de
los
hijos?
El
santo
pontífice
reprueba
la
conducta
de
las
madres,
que
los
dan
á
otras
á
criar,
en
la
contestacion
á
la
décima
pregunta
,
y
llama
deprabada
esta
costumbre
que
principiaba
á
intro-
ducirse
(a).
¡Qué
podrá
enseñar
la
filo=
sofía,
que
no
haya
antes
recomendado
la
religion
con
sus
preceptos
y
consejos
,
si
es
verdaderamente
útil
y
bueno!
Mas
hai
todavia
una
pequeñita
virtud
cristiana
,
de
que
no
creo
que
haya
hablado
hasta
ahora
ningun
pa-
dre
de
la
iglesia.
Hela
aquí.
Nada
podemos
hacer
mejor,
sin
duda,
que
imitar
en
un
todo
á
Jesu-C.;
es
así
que
-
(a)
S.
Greg.
Cart.
64.
lib.
vr.
In-
dic,
IV.
ad
August.
Episc.
Anglor-
ts
8.
de
la
edic.
de
los
mong.
de
S.
Mau:
FO.
Venet.
1771.
01044
(583)
Jesu-C.,
muriendo
por:su
gusto
y
san-
ta
voluntad
,
fué
necesariamente
sub-
cida;
luego
es
necesario
mutarnos
to-
dos
para
hacerlo
mejor
+...
(C.
p.
183).
Esta
blasfemia
está
copiada
del
Sis-
tema
de
la
naturaleza
(a),
que
tanto
ha
ayudado
para
que
Lebrun:
parezca
autor.
Tambien
nosotros
copiaremos
la
respues-
ta
que
él,
mo
ha
leido,
ni.muchos
de
sus
Prosélito8s
+05
0187
uimon
su
acilo
Jesu-C.
no
provocó
4
los
judíos
pa-
ra
que
le
hiciesen
morir»,
no
se
ofreció
á
la
muerte
por
disgusto
de
la
vida,
ó
por
impaciencia
en
el
dolor.
Se
entregó
para
rescatar
el
género
humano;
ofreció
su
sangre
por
la
salud
de
aquellos
que
le
erucificaron.
Murió
con una
plena
seguridad
de
resucitar
4-lostres
dias.
Socrates
y
estando
en
su
mano
el
salir
de
la
prision
y
prefirió.
sufrir
la
muerte
por
obedecer
las
leyes
de
su
patria,
y
80
han
dado
elogios
á
su
-frmeza-
(b)..
Jesu
-
-Cristo.con
un
pleno
«poder
de
dar
su
vida
y
recobrarla.
(£),
se
ofreció
por
“víctima
de
nuestra
redencion,:
y
se
le
acusa
de
suicidio...
En
una
ciudad
redu-
cida
á
perecer
bajo.
el
cuchillo
del
ven-
re
RT
NE
>
(a).
Tom.
1.2
C,
14.
Nof.
p.
397».
(b)
ibi
t.
1.2
Not.
p.
299»
>
(c)
Joan.
c.
1018:
Berg:
t.
4p.97+
590)
tal
literato
y
de
su
moral
filosófica
'
Concluyamos
nosotros
oponiendo
á
la
imp
tan
falsa
como
odiosa,
que
acaba
de
darnos
el
Citador»,
de
las
virtudes
cristianas
,
el
verdadero
retrato
de
es-
tas
formado-por
una
mano
maestra.
San
Agustin
nos
le
ofrece.en
su
libro
de
la
verdadera
religion,
delineando
en
pocas
palabras
el
compendio
de
la
moral
evan-.
gélica
deducida
delos
ejemplos
de
Jesu-
Cristo.
“Los
hombres
,
dice,
deseaban
riquezas
perniciosas,
Jesu-C.
ha
queri-
»»
do
ser
pobre
;
ambicionaban
honores
y
s»poder,
él
no
ha
querido
ser
reiz,
mira-
asban,
como
un
bien
grandísimo
una
fa-
,»Milia
numerosa,
él
ha
renunciado
al
,»Matrimonio
y
á
la
esperanza
de
una
»posteridad.
Su
orgullo.
temia
los
ultra-
»
ges,
él
los
ha
sufrido
de
toda
especie;
yy/ma
injuria
les
parecia
insoportable,
sé
bai
alguna
mas
sensible
que
ser
con-
s»¿denado
injustamente
?
Miraban
con
hor-
syror
los
padecimientos,
él
ha
soportado
sjlos
azotes
y
un
suplicio
ervel;
temian
ala
muerte
,
él
la
ha
padecido:
la
cruz
asles
parecia
una.
muerte
infame
,
él
ha
a
sido
crucificado.
Ha
hecho
despreciables
sslas
cosas
que
buscamos
con
mas
ardor,
,y»renunciando
á
ellas;
ha
dulcificado
to-
»»¡
do
aquello
que
nosotros
huiamos
injus-
ajtamente
y
por
error,
sufriéndolo.
No-
.
(ME
a
»»Sotros
no
podemos
ya
pecar
sino
desean-
¿do
lo
que
él
ha
despreciado
,
ó
huyen-
»»do
lo
que
él
ha
soportado:
su
vida
hu-
5yMana
y
terrena
ha
sido
la
regla
y
mo-
¿,delo
de
las
costumbres.
Su
resurrección
¿ydemuestra
que
nada
de
la
naturaleza
humana
perece,
desde
que
Dios
la
ha
«,»Salvado:5
que
toda
la
naturaleza
obede-
ce
á
su
Criador,
-ó
para
castigar
el
pe-
cado,
Ó
para
'libertar
al
hombre;
y
¿»con
cuanta
facilidad
el
cuerpo
está
so-
,,metido
al
alma
,
cuando
esta
está
some-
stida
á
Dios
(a).”
glande
Hablando
el
Sto.
Doctor
dela
en-
señanza
de
la
iglesia
católica,
dá
la
últi-
ma
mano
á
este
cuadro
grandioso
dela
moral
«cristiana.
“Vos:
sola”,
esposa
de
+
Jesu-C.
,
dice,
verdadera
madre
de
los
a
fieles
dais
á
vuestros
hijos
las
lecciones
»»que
convienen
á
su
estado,
edad
,
ca-
a»pacidad
y
carácter.
Enseñais
á
las
mu-
a»geros
á
estar
sometidas
y
ser
fieles
1
¿»Sus
maridos,
no
para
satisfacer
su
lu-
»»bricidad
,
sino
para
darles
hijos
y
par-
anticipar
con
ellos
de
los
cuidados
de
u-
¿»ma
familia
:
á
los
maridos,
que
su
auto-
sridad
no
es
un
imperio
tiránico:
sobre
¿sel
sexo
débil,
sino
un
vínculo
de
dul-
,»»Zura
y
terneza:
á
los
hijos,
que
su
obe-
(a)
De
vera
Religione
C.
16,
(592)
,,diencia
ha
de
salir
del
corazon:
á
los
,,
Padres,
que
el
amor
debe
templar
su
po-
,¿der.
Estableceis
entre
los
hermanos
un
,,»
Vínculo
religioso
mas
fuerte,
y
mas
sa-
grado,
que
el
de
la
sangre;
entre
los
,»»
parientes
y
aliados
una
caridad
mas
tier-
,
na
que
las
afecciones
mismas
de
la
na-
,,turaleza.
Dulcificais
á
los
que
sirven
la
,»Mecesidad
de
obedecer,
advirtiendo
á
¿los
amos
la
fraternidad
espiritual,
que
,»
Dios
ha
formado
entre
ellos
y
sus
cria-
sy
dos,
exortándolos
á
gobernar
mas
bien
por
la
razon
que
con
la
fuerza.
La
raiz
,,comun,
á
que
haceis
subir
nuestro
ori-
»»gen
,
establece
en
los
ciudadanos,
en-
¿ytre
ellos
y
con
los
estrangeros,
y
aun
¿phasta
entre
los
pueblos
que
no
se
cono-
cen
,
no
solamente
el
reposo
y
la
paz,
Sino
tambien
la
fraternidad
y
union,
»»Prescribis
á
los
reyes
la
justicia
y
vigi-
»lancia,
á
los
súbditos
el
amor
cordial
»y
la
sumision.
A
todos
.enseñais
á
dis-
»tinguir
aquellos
4
quienes
se
debe
ho-
,,»NOr
Ó
amor
,
respeto
d
temor,
consue-
»»los
Ó
consejo,
avisos
ó
correccion,
a-
,,»menazas
ó
suplicios
;
sentando
por
prin-
,,cipio
que
mo
se
debe
todo
á
todos
;
pero
¿que
con
todos
ha
de
haber
caridad
sin
»»hacer
á
nadie
injusticia
(a).”
(a)
S.
4ug,
lib.
de
moribus
Eccles-
Cathol.
c.
30.
9
Suplicamos
á
nuestros
lectores,
cote-
jen
con
estas
lecciones
lo
mas
sublime
que
conozcan
de
la
moral
filosófica
,
de-
sentendiéndonos
por
ahora
de
que,
aun
sin
contar
sus
errores,
es
incompleta;
pues
nada
nos
dice
de
la
santidad
del
ma-
trimonio
,
de
la
educacion
de
los
hijos,
de
la
venganza
,
derecho
de
gentes
ác.
Ningun
filósofo
ha
dejado
de
estraviarse
en
estos
puntos.
Si
en
vez
del
Evangelio
y
Catecismo,
se
pusiese
en
las
manos
del
pueblo
los
Diálogos
de
Platon
ó
el
libro
de
los
deberes
(
de
officiis
)
de
Ciceron,
seria
de
ver
los
prodijios
que
obraba
es-
ta
moral,
probada,
acrisolada,
alam-
bicada
y
reducida
á
quintas
essencias,
"por
la
razon
de
autores
tales
como
el
del
Citador.
Finalmente
la
moral
filosófica
,
por
perfecta
que
fuese,
como
hemos
dicho
muchas
veces,
no
tendria
otra
sancion
que
el
interes
propio
,
interpretado
por
las
pasiones
,
la
ignorancia
y
el
capricho.
Por
el
contrario,
la
moral
cristiana
des-
cansa
en
la
autoridad
soberana
de
un
Dios
Legislador,
que
no
solamente
ha
gravado
su
lei
en
el
corazon
de
los
hom-
bres,
sino
que
se
la
ha
intimado
de
viva
voz
en
el
principio
del.mundo,
y
que
ha
renovado
esta
revelacion
en
los
siglos
si-
guientes;
hecho
a
confirmado
“
594)
por
todas
las
pruebas
de
que
son
suscep-
tibles
Jos
hechos.
(
De
aquí
nacen
los
diversos
motivos,
para
evitar
el
crímen
Y
Practicar
la
vir-
tud.
La
esperanza
cierta
de
una
recom-
pensa
eterna
y
el
temor
de
los
castigos
de
la
otra
vida,
el
reposo
y
la
paz
de
la
“conciencia,
la
satisfaccion
de
correspon-
der
á
la
dignidad
de
muestra
naturaleza
y
á
la
grandeza
de
nuestro
destino
,
la
estimacion
y
amor
de
nuestros
semejan-
tes
,
el
respeto
que
basta
los
malvados
se
ven
forzados
muchas
veces
á
tributar
á
“la
virtud;
el
reconocimiento
para
con
un
Dios
que
se
há
hecho
víctima
por
noso-
tros,
que
revestido
de
nuestra
naturaleza
y
su
debilidad
,
nos
ha
trazado
el
mode-
lo
de
la
perfeccion
;
el
ejemplo
de
los
San-
tos,
que
se
han
formado
sobre
este
mode-
lo
divino,
y
cuyas
virtudes
nos
inspiran
una
tierna
veneracion:
todos
estos
motivos
se
sostienen
;
el
uno
no
debilita
al
otro,
cuando
estan
debidamente
subordinados.
.
Salgan
los
filósofos
de
su
decantado
interes
propio,
de
ese
sórdido
egoismo,
_que
dan
por
base
única
á
su
moral;
y
-Preséntennos
motivos
que,sean
dígnos
de
_nuestra
grandeza,
y
de
los
sacrificios
que
_á
cada
paso
exige
la
virtud
verdadera.
_
Presénténlos
ó
enmudezcan
con
el
char-
latan
y
copista
Lebrun.
——
A
ADVERTENCIA.
Al
llegar
á
la
impresion
del
pliego
14
del
2.2
tomo
de
esta
obra,
he
conocido
que
no
es
su
autor,
como
dije
equivocadamente
en
el
1.2,
el
Lebrun
que
fué
secretario
de
Maupou,
cónsul
con
Bonaparte
Sc.
Lo
es
otro
Lebrun,
de
quien
dice
el
Diccionario
des
homes
vivans,
(que
no
pude
haber
á
las
-
manos
hasta
ahora)
“que
no
pasa
mes
algu-
no
en
que
no
dé
á
luz
un
romance....
que
Q-
apenas
hai
tienda
de
librero
,
gabinete
de
a
lectura
,
en
que
la
juventud
disoluta
,
las
ycocineras
y
lacayos
no
encuentren
Les
»»Barons
de
Felsheim
,
mon
oncle
Thomas
,
P
,
enfant
du
Carnaval,
y
otras
del
mismo
gé-
mero.
Añade
que
ha
publicado
varias
obras
anónimas
contra
la
religion
,
entre
otras
,yel
Citador
que
fué
recogido
por
la
policía
imperial.”
Por
tanto,
sin
que
la
causa
de
la
im-
piedad
mejore
,
debo
y
quiero
desdecirme
de
las
inculpaciones
que
bajo
un
supuesto
falso,
hago
al
primero
acerca
de
la
defor-
midad
que
presentaria
un
magistrado,
apos-
tol
de
la
impiedad
y
corruptor
de
las
cos-
tumbres.
Hago
espontánea
y
gustosamente
la
confesion
de
mi
ignorancia
,
invencible
hasta
ahora
en
este
punto,
deseando
satis-
facer
y
reparar
con
ella
la
ofensa
que
hice
á
Lebrun
cónsul,
confundiéndole
con
el
Le-
brun
autor
del
Cicador.
Con
este
fin
inserto
esta
advertencia
en
los
ejemplares
del
to-
mo
1.2
que
aun
quedan
en
mi
poder,
y
en
todos
los
del
2,2
=U.
F.
F.
.
”
el
,
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243
317
325
356
378
399
453
463
476
506
514
528
533
537
539
3
20
25
ERRATAS.
Dice.
inmutaron
lo
que
dice
el
yuyo
temgorales
y
siguient.
muevemos
cuando
los
mas
sospe-
chosos
como
que
Dios
Cuaqueros
los
paganos
no
mudó
á
aquellos
po-
bres
silabas
iudios
sospecho
aflo
inflamado
Epitecto
indonamable
ha
menester
biograficos
doctrira
hicieso
Léase.
inmutarán
lo
que
no
dice
el
yugo
temporales
y
siguientes,
tom.
1,2
movemos
-
cuanto
los
mas,
sos-
pechosos
que
como
Dios
Quakeros
los
paganos,
no
mudó
á
aquellos,
pobres
sibilas
Judíos
sospechó
año
inflamados
Epicteto
indomable
han
menester
bibliograficos
doctrina
hiciese
£
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4
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