Redes sociales y participación radiofónica: Análisis de caso de Twitter y Facebook en la Cadena SER
Abstract
La implantación de herramientas específicas de la Web 2.0 en el medio radiofónico ha supuesto un incremento de las vías de comunicación con los oyentes. El objetivo de este artículo es analizar la función que Twitter y Facebook han tenido en relación con la participación de la audiencia en la radio. La metodología elegida es el análisis de contenido aplicado a la actividad de la Cadena SER en los perfiles sociales de cuatro espacios informativos de su programación. Los resultados muestran cómo Twitter es la red que refleja un mayor flujo informativo por parte del medio, mientras Facebook presenta una participación más activa por parte de los usuarios.
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24/6/2014 Redes sociales y participación radiofónica: Análisis de caso de Twitter y Facebook en la Cadena SER institucional.us.es/ambitos/ Fátima Ramos del Cano Universitat Jaume I [email protected] Resumen La implantación de herramientas específicas de la Web 2.0 en el medio radiofónico ha supuesto un incremento de las vías de comunicación con los oyentes. El objetivo de este artículo es analizar la función que Twitter y Facebook han tenido en relación con la participación de la audiencia en la radio. La metodología elegida es el análisis de contenido aplicado a la actividad de la Cadena SER en los perfiles sociales de cuatro espacios informativos de su programación. Los resultados muestran cómo Twitter es la red que refleja un mayor flujo informativo por parte del medio, mientras Facebook presenta una participación más activa por parte de los usuarios. Palabras clave Radio, redes sociales, participación, periodismo, audiencia. Abstract The implementation of specific tools of Web 2.0 in the radio medium has led to an increase of the ways of communicating with listeners. The purpose of this paper is to analyze the role that both platforms have had in relation to radio audience participation. The chosen methodology is content analysis applied to the activity of Cadena SER in the social profiles of four of its programming information spaces. The results exhibit how Twitter is the network which reflects a greater flow of information from the radio medium. Facebook, however, is the platform with the most active participation of users. Keywords Radio, Social Networking Service, participation, journalism, audience. 1. EL NUEVO ESCENARIO DIGITAL RADIOFÓNICO En los últimos años, las radios españolas han tenido que asumir Internet como una nueva plataforma de comunicación que atraviesa transversalmente todos los medios y les ha hecho partícipes de sus especificidades (multimedia, hipertexto e interactividad). Esto supone todo un cambio no sólo en cuanto a la manera de elaboración y estructuración del mensaje periodístico, sino en los nuevos modos de producción requeridos por las nuevas formas de consumo e interacción de la audiencia. El medio radiofónico destaca desde sus orígenes por su carácter instantáneo y continuo. La radio proporciona información en el momento y conexión con las noticias en el lugar de los hechos. La llegada de Internet y la imposición de su modelo de accesibilidad como nuevo paradigma social ha hecho posible que “la radio de hoy está en Internet, en el móvil, en el transistor convencional, en la televisión digital y en los pequeños soportes de reproducción” (López, 2011:17). Ha supuesto, por tanto, un progreso en lo que al proceso de distribución o difusión de contenidos se refiere. Por contra, su vigente modelo de producción y consumo parece estancado en la hibridación que supone la coexistencia entre su incipiente interactividad y un modelo tradicional asentado en “un ecosistema interno propio que condiciona, frena o dinamiza los cambios” (Cebrián, 2008:15). Y es que la clave del futuro de la radio “no está en las tecnologías, sino en los enfoques comunicativos que quieran efectuarse” (Cebrián, 2007:13). En este sentido, la irrupción de las redes sociales ha supuesto para el medio radiofónico un nuevo espacio sobre el que cimentar y construir una renovada relación con su audiencia, así como una oportunidad para proveerla de espacios de comunicación y socialización (Lara, 2009) en función de sus necesidades y requerimientos actuales. Es importante, por tanto, que éstas no sean consideradas y tratadas como “meras herramientas, sino como nuevos ecosistemas periodísticos y metáfora de las nuevas relaciones” (Noguera, 2010:179). Una realidad que, por el momento, continúa velada por “el uso conservador” (Campos, 2008: 286) que las cadenas aún otorgan a la web social. En este contexto, el presente artículo pretende profundizar en el estudio del impacto que la incorporación de las redes sociales Facebook y Twitter han tenido en una de las principales emisoras radiofónicas españolas, Cadena SER, en relación con la participación de su audiencia. Con este propósito, se comienza haciendo un breve repaso de la literatura académica existente al respecto de los orígenes y evolución de la tradicional participación de la audiencia en el medio radio, así como de la 1/12
incorporación en el escenario comunicativo de las redes sociales. Tras ello, se muestran los resultados obtenidos en la investigación. Ésta descansa sobre una metodología basada en el análisis de contenido de la actividad que cuatro programas informativos de la emisora española ha generado durante una semana concreta de 2012 en sus perfiles sociales de Facebook y Twitter. Concluye con una exposición y discusión final de los resultados obtenidos. 2. LA PARTICIPACIÓN DE LA AUDIENCIA RADIOFÓNICA 2.1. La participación como constante histórica La participación de la audiencia radiofónica ha sido una constante tanto en la historia de la radio como en el estudio académico de la misma. Así, los patrones participativos de la audiencia ha sido catalogados de diversas maneras, destacando los presentados por Susana Herrera (2011), José María Legorburu, (2008), Julia González Conde (2001) y Palma Peña Jiménez junto con Manuel Adrián Ventero Velasco (2011), que a continuación desarrollaremos brevemente. Herrera (2011: 145-157), distingue entre más de setenta modalidades participativas posibles entre la audiencia y el medio radiofónico, estableciendo su catalogación en función de cinco variables: su finalidad, contenido o criterio temático, código lingüístico, realización técnica y planificación temática. – En función de la finalidad: atendiendo al propósito perseguido por el oyente, la autora distingue hasta nueve modalidades diferentes: expresar una opinión, rectificar una información, aportar información, relatar un caso propio o ajeno, consultar una información, denunciar un hecho o situación, desahogarse, pedir información u opinión o concursar. – En función del contenido: la temática entorno a la cual se desarrolla la intervención de los oyentes agrupa dos categorías de clasificación genéricas: temas estrictamente políticos (que a su vez contará con siete variables distintas: partidos políticos, líderes políticos, situación política, administración y servicios públicos, actuación del ejecutivo, actuación del parlamento, actuación de la justicia y elecciones) y sociedad (que alberga hasta veintiuna opciones: jóvenes, mujeres, ancianos, inmigrantes, educadores, familia, empleo, salud y bienestar, terrorismo, signos sociales institucionalizados, signos sociales no institucionalizados, ecología y medio ambiente, voluntariado y acción social, consumo, moda, medios de comunicación, cultura y manifestaciones culturales, deporte, historia reciente de España, ciencia y descubrimientos científicos y otros). – En función de los códigos lingüísticos utilizados: la autora distingue en este caso entre intervenciones expresadas mediante códigos escritos (a través de carta, fax, correo electrónico, chat, sms, un foro, un área de charla, una encuesta o un blog) u orales (de manera presencial, telefónica, a través del buzón de voz, el defensor del oyente, por vox pop o chat de voz). – En función de la realización técnica: en función de si el programa en el que el oyente interviene se produce en directo (en cuyo caso la participación puede darse de manera presencial o por teléfono) o en diferido (encontrando siete variables en torno a esta opción: carta, fax, buzón de voz, vox pop, defensor del oyente, correo electrónico, chat, chat voz, sms, foro, área de charla, encuesta y blog). – En función de la planificación temática: este criterio de valoración permite distinguir entre tres posibles grados de planificación: presencia de planificación, grado medio de planificación o ausencia de planificación. La catalogación establecida por Legorburu (2008: 128-139) contempla únicamente la finalidad como criterio base para clasificar (a través de cinco tipologías) las diversas modalidades participativas en el medio radiofónico. – Programas de consulta: germinados durante la época de la posguerra española a través de la correspondencia, su presencia es constante desde los años cuarenta atendiendo su estructura al esquema de oyente pregunta-especialista responde. – Programas de petición: considerada esta modalidad por el autor como “hito en la historia de la radio española, por los prolongados tiempos de emisión que le dedicaban todas y cada una de las emisoras, sin excepción” (Legorburu, 2008: 130), recoge aquellas intervenciones en las que los oyentes ven satisfechas sus demandas (sobre todo de tipo musical) a lo largo del programa. – Concursos: a pesar de que hoy en día su presencia en las parrillas radiofónicas responde a un orden prácticamente testimonial, “el concurso constituyó uno de los máximos exponentes de la narrativa radiofónica española durante los años cuarenta y cincuenta (…) y fue la imagen institucional que mejor definió la radiodifusión privada de los años cincuenta y sesenta” (Herrena, 2003a: 157). – Programas de desahogo: presentes casi de manera exclusiva en las franjas de madrugada de las programaciones radiofónicas, en este tipo de formato el oyente adquiere una mayor importancia dado que son ellos los que, “con sus testimonios, consumen la práctica totalidad del tiempo de emisión” (Legorburu, 2008: 133). – Participación complementaria: este modelo concentra todas aquellas intervenciones del oyente encaminadas a informar, 2/12
expresar su opinión, rectificar una información, relatar un caso propio o ajeno, denunciar un hecho o situación. Así, en el tipo de programas que se producen, “se hace uso complementario del género participación cuando, con una finalidad colateral, se abre el micrófono a los oyentes para que intervengan en el programa, de manera que la ausencia de participación no impide que éste siga su desarrollo. La participación complementaria es secundaria, accidental e ilustrativa” (Merayo, 2003: 221). Reflexionando al respecto, el locutor Carlos Herrera define su espacio “La hora de los oyentes” (emitido dentro de “Herrera en la Onda” en la emisora Onda Cero) como “la expresión llana, sencilla, brillante, surrealista y conmovedora de un buen puñado de oyentes (1)” (2002: 11). Por su parte, Peña Jiménez y Ventero Velasco (2011: 242) se decantan por el contenido desprendido de la participación del oyente para establecer una quíntuple catalogación: intervenciones anodinas, antiestéticas, inadecuadas e inoportunas, contrarias a la línea editorial del medio e injuriosas. Por último, González (2001: 199), decide simplificar aún más los criterios de valoración, encontrando que sólo existen programas de “participación esencial, como los de consulta, petición, concursos y desahogo y programas de participación complementaria”. 2.2. La nueva participación del oyente radiofónico Sin lugar a dudas, una de las mayores aportaciones de la convergencia entre el medio radiofónico e Internet es su potencial como promotor de una mayor interactividad de sus oyentes. Así, si en el modelo radiofónico tradicional la participación se integraba dentro de su programación quedando su presencia encubierta en un mismo todo, en la ciberradio, medio y audiencia pueden establecer un diálogo exclusivo entre cada oyente y la emisora (Cebrián, 2008: 46). De este modo, y tal como acabamos de ver, la hasta ahora tradicional “fórmula participativa” que permitía a los oyentes intervenir “en el contenido de las emisiones” (Herrera, 2005, 24) previa intermediación del profesional radiofónico se ha visto superada tras la llegada de las redes sociales. Éstas han posibilitado una participación directa y cercana entre emisores y destinatarios, albergando un espacio en el que, “la mediación se rompe [y] la distancia con las audiencias se reduce” (Noguera, 2012: 40). Esta nueva “cultura de la participación” planteada por Jenkins (2006) supone, por tanto, radicales modificaciones en los modos de interacción del oyente. Así, “el poder del productor y el consumidor mediáticos interaccionan de maneras impredecibles” (Jenkins, 2008: 14). De esta manera, resurge el empleo de un término, el de prosumidor (en referencia a la unión de los conceptos de productor y consumidor), anticipado por McLuhan y Barrington Nevitt (1972: 4): “la tecnología electrónica permitiría al consumidor asumir simultáneamente los roles de productor y consumidor de contenidos”. De acuerdo con Rost (2012: 20), la interactividad es definida como “la capacidad gradual que tiene un medio para darle a los usuarios un mayor poder tanto en la selección de contenidos (interactividad selectiva) como en las posibilidades de expresión y comunicación (interactividad comunicativa)”, siendo precisamente en esta última modalidad en la que nos encontramos a este renovado usuario capaz de participar, recibir y producir contenidos. Se trata pues, de un nuevo rol ejecutado por los usuarios a los que Rosen (2006) se refiere como “gente conocida anteriormente como audiencia”. Dan Guillmor (2004: 20) sostiene en este sentido que: “[tras el 11M] la noticia fue producida por gente normal que tenía algo que decir y mostrar, y no solo por las organizaciones “oficiales” de noticias, que tradicionalmente habían sido hasta ahora las que decidían cómo sería el primer borrador de cada historia. Esta vez, el primer borrador de la historia se estaba escribiendo, en parte, por la que antes era la audiencia. Estaba siendo posible (e inevitable) debido a la publicación con las nuevas herramientas disponibles en Internet”. Sin embargo, esta modelo comunicativo está lejos de implicar una horizontalidad total. “No todos los participantes son creadores iguales. Las corporaciones, e incluso los individuos dentro de los medios corporativos, ejercen todavía un poder superior al de cualquier consumidor individual o incluso al del conjunto de consumidores” (Jenkins, 2008:15). De ahí que el simple uso de las redes sociales no garantice una efectiva interacción del usuario con el medio radiofónico. Y es que, a pesar de que los medios “saben que pueden interactuar con [sus públicos], algunos incluso quieren, muchos no se deciden a habilitar las vías y formas de interacción que causen no sólo la participación por la participación, sino una mejora efectiva de su medio de comunicación” (Noguera, 2012: 82). 3. LA INCORPORACIÓN DE LAS REDES SOCIALES EN LA ESFERA PERIODÍSTICA Desde su aparición, las redes y medios sociales han ganado su lugar de una manera vertiginosa, al mismo tiempo que suscitaban cambios no sólo en la manera de hacer llegar los contenidos, sino también en el consumo de los mismos. Sin embargo, y tal y como apunta José Manuel Noguera (en Orihuela, 2012: 171) cuando se cumplen siete años de uno de sus mayores exponentes, Twitter, “aún no es un ecosistema donde los medios se sientan cómodos”. Los medios de comunicación han de asumir que, no solo va en aumento el número de usuarios que se informan a través de 3/12
Internet (Foster, 2012: 27), sino que también aumentan en número aquellos que informan a través de las redes sociales (Casero-Ripollés, 2012). Es por ello que no sólo han de “aceptarlo y aprender a utilizarlo” (Rodríguez, 2008), sino que, en ellas, han de encontrar una herramienta que facilite el acceso a los acontecimientos (Goedegebuure, 2009), para, eso sí, éstos sean analizados y procesados desde un punto de vista periodístico. Algo que, en realidad, no se escapa de la habitual tarea periodística de “buscar historias que protagonizan las conversaciones de la gente [y] estar atento al murmullo de la gente” (Noguera Vivo, 2012: 85). Las redes sociales “ni son mejores, ni peores. Simplemente están y hay que aprovecharlas. Como las demás. Una cerveza a tiempo también descubre información. Un comentario sin intención puede orientar nuestras pesquisas. Una llamada de teléfono, una carta o un mail, abren puertas y ventanas. Las redes sociales, Internet, la web 2.0, las interconexiones son para un periodista lo de siempre, pero diferente. Pero más rápido. Pero más incoloro. Y funciona” (Romance, 2008). Sin embargo, y a pesar de la pronta incorporación de los medios a este tipo de plataformas, empresas y profesionales aún se encuentran en el camino de establecer, por un lado, sus funciones y deberes para con su audiencia en relación a su presencia en los sitios sociales, y por el otro, de qué manera integrar lo publicado en sus perfiles sociales en sus rutinas profesionales (Carrera et al, 2012). Desde el punto de vista empresarial, cada vez son más los medios de comunicación que cuentan con publicaciones internas, a modo de libros de estilo tradicionales, que orienten (o directamente impongan) a sus empleados sobre sus obligaciones (o falta de ellas) para con las redes sociales. Así, encontramos cómo ya, a mediados de 2009, la agencia Associated Press (AP) difundió entre sus periodistas un documento que, bajo el nombre de “Preguntas y Respuestas sobre redes sociales” (Social Networking Questions&Answers) pretendía normativizar su presencia en las redes. Poco tiempo después, sería el propio The Washington Post, quien publicara su “Guía de la redacción para el uso de Twitter, Facebook y otras redes sociales online”, al que siguieron, tal y como presenta Herrera (2013), los códigos de conducta social de otros medios representativos a nivel internacional como The Guardian, BBC o The New York Times. Este tipo de regulación, sin embargo, está aún por desarrollar en nuestro país. Así, y centrándonos en el ámbito radiofónico, tan sólo Radio Nacional de España (RNE) posee un manual homólogo. Bajo el título de “Manual de Estilo de RTVE” (2011: 92-95) el texto considera que su uso busca “conseguir la máxima visibilidad de nuestros contenidos e informaciones, dado que los usuarios las utilizan cada vez más como el punto de inicio de su navegación. Es decir, se trata de aprovechar las redes sociales como plataforma para que sus usuarios vengan a nuestra propia página web y conozcan nuestros contenidos (…) [ya que] son cada vez más populares y se han convertido en un excelente soporte publicitario y de marketing viral”. A pesar del reducido número de estudios centrados en explorar el uso que desde la industria radiofónica se hace de este tipo de herramientas (Ramos del Cano, 2013b), y de acuerdo con los datos arrojados por el “Informe 2011: Medios de Comunicación en Redes Sociales” (GAD3, 2011), las emisoras de radio españolas, con 1.200.000 fans, ostentan el liderazgo de los medios en la red social Facebook, la más extendida del mundo, al resultar “especialmente adecuada para mantener la complicidad del medio radiofónico en Internet, creando verdaderas comunidades de miles de personas que comparten su afición al mismo programa de radio”. Una circunstancia que se repite (según el mismo informe) en Reino Unido (donde las emisoras de radio, con 1.500.000 fans, ostentan el liderazgo de los medios en la red social Facebook, tres veces más que en Twitter) y México (donde tanto las cadenas generalistas como radio fórmula, están presentes sobre todo en Facebook, con un total de 636.000 fans). 4. METODOLOGÍA El objetivo de este trabajo es averiguar la incidencia que la implantación de las redes sociales Facebook y Twitter han tenido en relación con la tradicional participación de la audiencia en la emisora Cadena SER. Asimismo, se busca conocer el tratamiento y uso que tanto la cadena como los usuarios le otorga a cada una de las plataformas sociales. Se parte de dos hipótesis principales: – La presencia en las redes sociales por parte de la Cadena SER no se ha enfocado hacia la consecución de una mayor interacción entre el medio y sus oyentes. – Las redes sociales Twitter y Facebook reciben un uso desigual tanto por parte de la audiencia como de la Cadena SER. Para comprobar ambas hipótesis, se ha optado por la aplicación de la técnica de análisis de contenido. Así, en primer lugar, se ha valorado el momento de incorporación a las redes sociales de cada uno de los programas, su número de seguidores y el número de publicaciones posteadas por la cadena. Además, y ya desde el punto de vista del comportamiento de los usuarios, también se ha tenido en cuenta el porcentaje de publicaciones que fueron compartidas, comentadas o marcadas como favoritas por la audiencia. 4/12
Por otro lado, a la hora de codificar cada publicación efectuada en los perfiles sociales de los programas, se han tenido en cuenta las siguientes variables: – Finalidad principal de mensaje: incluye como categorías difundir información del programa, promoción de la cadena, solicitar preguntas a los oyentes, solicitar testimonios a la audiencia, solicitar opiniones a los oyentes para una tertulia o sección, solicitar a la audiencia su participación en concursos, solicitar a la audiencia su participación en encuestas, contestar a los oyentes, difundir comentarios de los oyentes sobre el programa, otorgar premios a los oyentes y aportar valor añadido a lo comentado en el programa. – Destinatario de las menciones: incluye nombre del programa, nombre de presentadores o/y colaboradores, nombre de invitados, nombre de oyentes o nombre de otros medios. – Tipo de conversación generada: incluye como categorías conversaciones entabladas entre usuarios, con la cadena radiofónica o ausencia de conversación. – Papel que cumplen en la emisión en directo: incluye avance de la siguiente sección, avance de contenido del siguiente programa, bienvenida, despedida, acompañamiento del directo y comentarios. El período de estudio se centró en la semana del 16 al 22 de julio de 2012. Las redes sociales elegidas (Twitter y Facebook) son las de mayor audiencia en España (IAB, 2012) y más significativas a nivel internacional (iRedes, 2013). La emisora escogida, Cadena SER, es, de acuerdo con el Estudio General de Medios (2012), la radio generalista líder de audiencia, posición que ocupa de manera ininterrumpida durante las últimas 17 temporadas. Además, dada su relevancia en el mercado radiofónico español (Ramos, 2013: 147) sus resultados supondrán un buen indicador de tendencias en relación con el sector a nivel global. Los cuatro programas elegidos para analizar son: “A Vivir que Son Dos Días”, “Hora 25”, “Hoy por Hoy” y “La Ventana”. A la hora de determinar la muestra a analizar se han tenido en cuenta factores como el ciclo de programación, las franjas horarias y la tipología y contenido principal de los mismos. Así, aunque la mayor parte de la selección está compuesta por programas en emisión de lunes a viernes, no se ha querido abandonar el estudio de la parrilla del fin de semana. Igualmente, la selección responde a un intento por abarcar las franjas horarias de mañana, tarde y noche que articulan la radio generalista. Por último, y al considerar la radio como “un medio de información por excelencia” (Martínez, 2002: 17), la muestra se ha centrado en aquellos programas cuyo contenido responde a criterios informativos. En el periodo de estudio mencionado, las cuatro emisoras publicaron un total de 270 mensajes en sus perfiles (2). La distribución por plataformas responde a los siguientes porcentajes: 81% en Twitter y 19% en Facebook. 5. RESULTADOS 5.1. Presencia de las emisoras en Facebook y Twitter La estrategia de adaptación de la Cadena SER con respecto a su integración en las plataformas estudiadas refleja cómo la incorporación de los programas a los medios sociales no responde a una misma pauta corporativa (Tabla 1). Así, “A Vivir que son dos días” fue el primero en abrir un perfil personal en Facebook en octubre de 2009, adelantándose casi un año a “Hora 25” o “La Ventana”. En el caso de Twitter, fueron “Hora 25” y “La Ventana” los primeros en crear una cuenta, en mayo y junio de 2008 respectivamente. Por otro lado, y con respecto al distinto tratamiento que la emisora hace de sus perfiles en ambas redes sociales, podemos observar cómo el número de publicaciones posteadas por la Cadena SER es notablemente superior en Twitter que en Facebook. Así, de las 270 actualizaciones efectuadas en sus perfiles sociales, un 81% se realizaron en Twitter, mientras que sólo un 19% tuvieron lugar en Facebook. Esta diferencia en cuanto al flujo informativo es especialmente notable en el caso del programa “A Vivir que son dos días”, al estar el 90% de su actividad social concentrada en la red Twitter. En este sentido, cabe destacar el hecho de que esta red social sea la más nombrada, analizada y valorada por los expertos (Noguera, 2012; Hong, 2012; Lomborg, 2012; Orihuela, 2012; Doval y Martínez, 2012). Y es que, desde un punto de vista académico, Twitter ha adquirido una mayor consideración periodística, quedando el papel principal de otros medios sociales como Facebook relegado a una simple red de amistad, más apropiada para crear comunidades y, sobre todo, para captar la atención perdida por parte de la población más joven (Casero-Ripollés, 2012). 5/12
Tabla 1. Tabla comparativa sobre la presencia de las cadenas de radio españolas en las redes sociales (3). Fuente: elaboración propia 5.2. Finalidad de sus publicaciones sociales La variable de finalidad nos permite establecer cómo la difusión de información de la cadena radiofónica es, con un notable 54%, el objetivo principal de las publicaciones posteadas por la emisora. Tal y como muestra el Gráfico 1 son, en orden ascendente, la difusión de información (147 publicaciones de las 270 analizadas equivalentes al 54%), la solicitud de preguntas por parte de los oyentes (51 publicaciones equivalentes al 19%) y el requerimiento de sus opiniones (25 publicaciones equivalentes al 9%), las principales cuestiones para las que las emisoras de radio generalistas españolas están haciendo uso de Twitter y Facebook. Este dato viene a reforzar estudios precedentes sobre el mismo campo como los realizados por Ramos del Cano (2013b), Herrera y Requejo (2012) o García de Torres (2011). Gráfico 1. Finalidad de la publicación. Fuente: elaboración propia 5.3. Papel que cumplen en relación a la emisión en directo Otra de las cuestiones a analizar consiste en conocer el papel que cumplen las publicaciones sociales en referencia a la continuidad del programa en directo. En este caso, y tal como muestra el Gráfico 2, los programas emplean sus redes sociales mayoritariamente para informar sobre lo que está sucediendo en el directo. De este modo, un 48% de las publicaciones informan a sus oyentes sobre el contenido que se está tratando en ese momento a través de publicaciones a modo de titulares informativos (Imagen 1) o con declaraciones literales de su presentador o alguno de sus invitados o colaboradores (Imagen 2). 6/12
Imagen 1. Publicación posteada en el muro del Facebook de “Hoy por Hoy” Imagen 2. Publicación posteada en el Time Line de Twitter de “La Ventana” En segundo lugar (con un 17%), las cadenas se valen de las redes sociales para avanzar a sus oyentes los contenidos que abordarán en los próximos programas. El restante 26% de las publicaciones agrupan las otras opciones categorizadas en nuestro modelo de análisis, y hacen referencia a los mensajes relativos al anuncio del comienzo (3%) o la despedida (3%) del programa, aquellos que incluyen comentarios sobre el contenido (15%), los que avanzan el contenido de la siguiente sección (9%) y los que no cumplen ninguna de estas funciones (5%). Gráfico 2. Publicaciones de continuidad. Fuente: elaboración propia 5.4. Usos e interacción generada en las redes sociales Los resultados obtenidos en este punto nos permiten obtener conclusiones en una doble vertiente: el uso y tratamiento que tanto la cadena radiofónica como su audiencia han hecho de Twitter y Facebook. En lo que respecta al primero de los puntos caben destacar los siguientes aspectos: 7/12
– Desde el punto de vista de la emisora, la actividad que refleja el Time Line de sus perfiles en Twitter es mucho mayor al del observado en el muro de Facebook. Así, casi el 80% de la actividad en redes sociales de “Hoy por Hoy”, el 68% de “La Ventana”, el 87% de “Hora 25” y hasta el 90% de “A Vivir que son dos días” se realiza en Twitter (Tabla 1). Asimismo, y tal y como ampliaremos más adelante, han sido únicamente los mensajes publicados en esta plataforma los que han generado conversaciones entre el medio y el usuario. De este modo, podemos afirmar cómo la cadena radiofónica muestra una mayor disposición interactiva y participatoria en Twitter que en Facebook. – Por contra, los datos muestran cómo los oyentes encuentran en Facebook una plataforma más apropiada para entablar conversaciones entre ellos. Así, el 78,8% de los mensajes de la cadena en esta red social ha conseguido derivar en conversaciones usuario-usuario. Las publicaciones posteadas en Twitter, sin embargo, no han logrado ninguna actividad en este sentido (Tabla 2). Además, y como veremos a continuación, sólo han comentado el 6,4% de lo publicado en Twitter frente al 78,8% de lo hecho en Facebook. Podemos afirmar, por lo tanto, cómo en términos generales, Facebook es la red social en la que los usuarios desarrollan en mayor medida sus capacidades interactivas. En lo que al grado de participación se refiere, los usuarios presentan un alto grado de actividad. De este modo han compartido el 92,3% de las publicaciones posteadas en Facebook, retwitteado el 56,4% en Twitter, marcado como “Me Gusta” y “Favorito” un 94,2% y 78,8% respectivamente sobre lo publicado en Facebook y Twitter y comentado el 22,4% de los mensajes de Facebook frente al 6,4% de Twitter. Por otro lado, los resultados refuerzan la idea inicial de falta de bidireccionaldad en los procesos interactivos generados en los perfiles sociales de la emisora. Y es que, tal y como se ha avanzado, sólo las publicaciones posteadas en Twitter han derivado en un posterior diálogo entre el medio y el usuario. Además, éste representa un 6,4% del total y ni siquiera todos los programas son partícipes de este proceso. Así, “Hoy por Hoy” no establece ningún tipo de conversación con sus oyentes, “La Ventana” lo hará en un 15,7% de sus mensajes, “Hora 25” en un 7,1% y “A Vivir que son dos días” en un 3,6%. Tabla 2. Comparativa de mensajes publicados y recepción de la audiencia. Fuente: elaboración propia. 8/12
Tabla 3.Grado de interacción entre el medio y la audiencia. Fuente: elaboración propia 5.5. Menciones efectuadas a través de las redes sociales El grado de interacción de la cadena con sus oyentes también puede ser reflejado en el número de mensajes publicados en los que éstos mencionen a sus oyentes. Así, y tal y como vemos en el Gráfico 3, sólo un 7% del total hacen mención a la audiencia, mientras que hasta un 36% de los mismos no incluye ninguna referencia directa. El peso de las menciones cae sobre el propio nombre del programa (20%), el de alguno de los invitados (18%) o los presentadores o colaboradores de los espacios radiofónicos (17%). Gráfico 3. Tipo de menciones. Fuente: elaboración propia 6. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Los resultados obtenidos permiten verificar las dos hipótesis formuladas al inicio de este artículo. Los datos demuestran que la emisora Cadena SER no ha enfocado su presencia en las redes sociales con el propósito principal de conseguir una mayor interacción con sus oyentes. A pesar de que todos los programas analizados (“Hoy por Hoy”, “La Ventana”, “Hora 25” y “A Vivir 9/12