Contreras, Andrés F. (ed.). La vida como lugar del pensar: Desarrollo y significado de la “hermenéutica de la facticidad” de Martin Heidegger. Granada:Editorial Universidad de Granada, Colección Filosofía y Pensamiento, Serie Ensayos, 310 pp. [Reseña]
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388388 Thémata. Revista de Filosofía • nº 70 • julio-diciembre (2024) pp. 388-392 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2024.i70.22 Alejandra G. de Foronda1 Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), España La compilación de trabajos que aquí se recensiona reúne importantes contribuciones de los más destacados estudiosos de la obra de Martin Heidegger en el panorama internacional. Cada uno de los diez ensayos que integran este volumen aporta una perspectiva inédita y actualizada para iluminar desde diversos ángulos la importancia decisiva del curso que el joven Heidegger impartió en el semestre de verano de 1923 en Friburgo, bajo el título “Ontología (hermenéutica de la facticidad)”. Se encuentran ya en estas tempranas lecciones –de gran fama y repercusión entre sus contemporáneos– algunos de los temas y cuestiones que con mayor intensidad ocuparán al Heidegger de madurez, desde las preocupaciones ontológicas de Ser y tiempo (1927) hasta el más tardío diálogo De camino al habla (1959). Y aunque este primer planteamiento acabará siendo en buena medida abandonado, se puede decir que en la “hermenéutica de la facticidad” se hallan ya in nuce las bases conceptuales y metodológicas sobre las que se levantará y desarrollará el ulterior proyecto filosófico del pensador alemán. Animadas por una voluntad de comprender el fenómeno vital en su facticidad primera, por “despertar” 1 [email protected] Contreras, Andrés F. (ed.). La vida como lugar del pensar: Desarrollo y significado de la “hermenéutica de la facticidad” de Martin Heidegger. Granada: Editorial Universidad de Granada, Colección Filosofía y Pensamiento, Serie Ensayos, 310 pp. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
389389 Thémata. Revista de Filosofía • nº 70 • julio-diciembre (2024) pp. 388-392 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2024.i70.22 CONTRERAS, ANDRÉS F. (ED.). LA VIDA COMO LUGAR DEL PENSAR: DESARROLLO Y SIGNIFICADO DE LA «HERMENÉUTICA DE LA FACTICIDAD» DE MARTIN HEIDEGGER POR ALEJANDRA G. DE FORONDA al fenómeno existencial en su arraigo originario, las lecciones que conforman este “curso mítico” –en feliz expresión de Jean Grondin– poseen una riqueza óntico-vivencial de la que tal vez carecerán sus posteriores investigaciones, más acotadas formal y conceptualmente, pero por ello también más exiguas desde el punto de vista hermenéutico. La serie de contribuciones que a continuación pasamos a reseñar brevemente coinciden todas en otorgar una importancia seminal al curso de 1923 para comprender la evolución del pensamiento heideggeriano, al tiempo que resaltan la deuda e innegable herencia –a menudo eclipsada, y casi siempre pobremente estudiada– del pensador alemán para con personalidades de la talla de Lutero, Kierkegaard, Weber, Jaspers, Dilthey, Schleiermacher o Rickert. El ensayo que abre el volumen, “¿Cumple todas sus promesas la hermenéutica de la facticidad?”, a cargo de Jean Grondin, en traducción de Roberto Ballester Corres, plantea ya de entrada la polémica cuestión que será retomada en el último capítulo. Las promesas que hacen los filósofos suelen ser mayores –y por ello a menudo también más interesantes– que su capacidad para responderlas, y así parece ser el caso de estas tempranas lecciones. La hermenéutica de la facticidad, pese a su intento por sustraerse al adormecimiento propio de la vida fáctica, se revela en último término incapaz de ofrecer un contenido concreto, práctico, a ese llamado general –por ontológico– con el que Heidegger pretende superar la alienación típica de la facticidad: el llamamiento recogido en el lema “despertar del sí a sí mismo”. El segundo trabajo, de Ángel Xolocotzi Yáñez, arroja luz sobre la mutua relación e interdependencia de la “lógica”, la “ontología” y la “hermenéutica” en el marco de las lecciones de Friburgo. Si la lógica, comprendida desde el punto de vista de la facticidad, aparece como el lugar privilegiado de acceso a una ciencia originaria de la vida, ésta, por su parte, sólo puede ser captada en la “apertura” que proporciona la experiencia preteórica del mundo. La hermenéutica, desde el punto de vista de la facticidad, se revela como el método de averiguación privilegiado subyacente a toda lógica y aun a toda ontología. El ensayo de Luisa Paz Rodríguez, “Existir no huele a nada: los impulsos de Kierkegaard a la hermenéutica de la facticidad”, rastrea de manera inédita las huellas decisivas que el pensador danés Soren Kierkegaard –una de las “influencias históricas” declaradas más determinantes, junto
390390 Thémata. Revista de Filosofía • nº 70 • julio-diciembre (2024) pp. 388-392 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2024.i70.22 CONTRERAS, ANDRÉS F. (ED.). LA VIDA COMO LUGAR DEL PENSAR: DESARROLLO Y SIGNIFICADO DE LA «HERMENÉUTICA DE LA FACTICIDAD» DE MARTIN HEIDEGGER POR ALEJANDRA G. DE FORONDA a Lutero, Aristóteles y Husserl, en el pensamiento de M. Heidegger– imprimen sobre conceptos de semejante calado y ulterior recorrido filosófico como “existencia” (Dasein), o “facticidad”. Influencia, eso sí, nunca asumida acríticamente, sino apropiada como íntimo impulso que permitirá al joven Heidegger “llegar a sí mismo”. Este “pathos kierkegaardiano” que ya un asistente de excepción como Hans G. Gadamer percibe en las lecciones de 1923 es subrayado aquí sin escamotear la profunda deuda que el Heidegger posterior asume para con el gran teólogo danés, para quien la existencia, previa a toda visión teórica, únicamente puede ser aprehendida en su ejecutarse, en su puro acontecer, impidiendo la comprensión del existir en cuanto ente (así, la metafísica tradicional) susceptible de objetivación científica. Lo que Heidegger valora es la destrucción dirigida por Kierkegaard contra el idealismo hegeliano, capaz de poner al desnudo y reclamar para sí lo que aquel había olvidado no sin graves pérdidas: el existir bruto, la facticidad primera. Alfred Denker analiza en su contribución, traducida por Carlos Arturo Bedoya, los antecedentes a la “hermenéutica de la facticidad” que cabe hallar tempranamente en la recensión que Heidegger realiza a la Psicología de las visiones del mundo de Karl Jaspers (1919). El interés que despierta en un primer momento la obra de Jaspers obedece a su capacidad para apuntar en dirección al desvelamiento de la existencia fáctica; pero a juzgar por la crítica que contra el libro dirige Heidegger, el objetivismo del que adolece le impide en último término desarrollar un método de acceso óptimo al sentido de la vida. La importancia de esta reseña radica, además, en ser el primer lugar de aparición de las nociones de “existencia” y “Dasein” en tanto que “indicadores formales”; por no hablar de que en ella se anticipan cuestiones de importancia capital como la “historicidad” o la experiencia cristiana de la vida. El capítulo quinto, de Stefano Cazzanelli, emprende un análisis en profundidad de las discrepancias que cabe trazar entre la visión de Heidegger presentada en estas lecciones y la “filosofía de la vida” del neokantiano Heinrich Rickert. La crítica heideggeriana a la idea de la filosofía como visión de mundo o Weltanschauung se enfrenta a la postura asumida por Rickert, para quien hacer filosofía es algo muy diferente del propio vivir. Si para Rickert es competencia de la filosofía y de los valores dotar de sentido a un mundo de por sí caótico e indiferenciado, para Heidegger, por contra, la filosofía
391391 Thémata. Revista de Filosofía • nº 70 • julio-diciembre (2024) pp. 388-392 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2024.i70.22 CONTRERAS, ANDRÉS F. (ED.). LA VIDA COMO LUGAR DEL PENSAR: DESARROLLO Y SIGNIFICADO DE LA «HERMENÉUTICA DE LA FACTICIDAD» DE MARTIN HEIDEGGER POR ALEJANDRA G. DE FORONDA debe entenderse como un modo ínsito a la vida; no ajeno ni anterior a ella, sino inserto en un vivir fáctico previo a toda actitud objetivadora y teorética. El ensayo de Roberto Walton profundiza en la importancia que adquiere el historicismo radical de Dilthey para la tarea de deconstrucción de la “conciencia histórica” emprendida por el propio Heidegger. La relevancia del pensamiento de Dilthey apunta, según lo demuestra aquí Walton, en dirección a una revaloración y reasunción de la realidad histórica de la vida, hermenéuticamente interpretada, como única posible vía de acceso filosófica a la facticidad vital. La contribución de Andrés F. Contreras, a quien debemos además la cuidada y laboriosa edición del presente volumen, se propone demostrar el crítico punto de inflexión que supone el curso de 1923 para el devenir de las tradiciones hermenéutica y fenomenológica. Es aquí, en las lecciones de Friburgo, donde los conceptos de “hermenéutica” y “fenomenología” se llenan de contenido, condicionándose recíprocamente mediante la introducción de la óptica fenomenológica en la hermenéutica, y viceversa. Según analiza Contreras, dos sentidos complementarios pueden atribuirse al concepto de “hermenéutica de la facticidad”: en sentido ontológico, la “hermenéutica” remite al existir histórico-fáctico; en sentido metodológico, la “hermenéutica” alude al método característico del trabajo filosófico, que no es otro que el de la propia fenomenología. Carmen Segura Peralta analiza en su trabajo la radicalidad del “vuelco hermenéutico” que estas tempranas lecciones introducen en la comprensión heideggeriana de la ontología, cuya plena maduración, empero, no tendrá lugar hasta Ser y tiempo (1927). Con la “hermenéutica de la facticidad” se produce, según analiza la autora, una “reconducción” del problema del ser y de la lógica más allá de la metafísica tradicional hacia una filosofía del ser que privilegia la facticidad vital. Sólo desde la existencia concreta, finita y temporal del Dasein –y no desde la objetualidad del ente– cabe plantearse la pregunta ontológica por excelencia. La ontología –en estrecho vínculo entre ser, aparecer y verdad– es así radicalizada desde nuevas bases, lo cual no hace sino incrementar la urgencia de la pregunta e intensificar la renuncia a un responder definitivo. Adrián Bertorello invita a una relectura de la “hermenéutica de la facticidad” desde la óptica contemporánea a partir de una “ontología deíc-
392392 Thémata. Revista de Filosofía • nº 70 • julio-diciembre (2024) pp. 388-392 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2024.i70.22 CONTRERAS, ANDRÉS F. (ED.). LA VIDA COMO LUGAR DEL PENSAR: DESARROLLO Y SIGNIFICADO DE LA «HERMENÉUTICA DE LA FACTICIDAD» DE MARTIN HEIDEGGER POR ALEJANDRA G. DE FORONDA tica”. Siguiendo a Giorgio Agamben y Cornelius van Peursen, la noción de “signatura” demuestra ser un instrumento apto para pensar la facticidad y la propia fenomenología. Los indicadores formales son comprendidos al modo de “signaturas” o “marcas” capaces de orientar existencialmente la mirada, integrados en un sistema indexical general, tradicionalmente asumido, que se correspondería con el ahí (Da) del Dasein. La “teoría de la signatura” abre así la posibilidad de una ontología no sustantiva, capaz de pensar el ser demostrativamente, en tanto que manifestación y devenir procesual. Francisco de Lara cierra el volumen con un trabajo sobre la referencia (deíxis) en el que intenta dar una réplica alternativa a la pregunta incoada al inicio del libro. A juicio del autor, la “hermenéutica de la facticidad” no busca proporcionar respuestas sustantivas sobre el ser de ésta, sino a lo sumo señalar, apuntar, orientar tangencialmente en dirección a la facticidad vivida. Más que una teoría filosófica o ciencia rigurosa, lo que la “hermenéutica” pretende es una tarea destructiva y crítica, cuestionadora y demoledora de las interpretaciones tradicionales y heredadas en las que se vive inmerso; sólo así sería posible algo semejante a un “despertar”. Únicamente desde la propia vida fáctica, lugar de arraigo existencial al que el pensar retorna siempre, podrá la filosofía ser fiel a las promesas que un día se hizo a sí misma. Con motivo del centenario de las lecciones de “Ontología (hermenéutica de la facticidad)”, el presente libro ofrece al lector en lengua hispana un trabajo inédito de colaboración entre los más destacados investigadores de la obra del pensador alemán. Por vez primera se entrega al público general y especializado un conjunto de estudios sistemáticos donde queda patente el calado y la relevancia del “curso mítico” impartido por el joven Heidegger en el semestre de verano de 1923 en la Universidad de Friburgo. La importancia decisiva de estas lecciones no radica sólo en ser luz y guía que ilumina la comprensión del camino y evolución de uno de los pensadores de mayor envergadura de la pasada centuria, sino que se revelan imprescindibles y de plena vigencia para el ejercicio de un pensar que no puede sustraerse al lugar mismo del que emerge y al que inevitablemente habrá de retornar: el momento presente, la vida concreta, histórica, fáctica, y por ello mismo, inasible e insustituible en su radicalidad primera.