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La ecoeficiencia en alojamientos turísticos

Guerrero Pachón, José

Abstract

El presente trabajo realiza una investigación en torno al concepto de ecoeficiencia y de su aplicación al turismo, concretamente dentro del segmento de los alojamientos turísticos. Ante la falta de efectividad en los esfuerzos por hacer compatibles el desarrollo económico con el ambiental, surge este concepto como solución para que las empresas maximicen la creación de valor económico, mientras minimizan su impacto en el entorno. Se desarrolla en primer lugar una revisión bibliográfica para conocer la extensión actual de la ecoeficiencia dentro del turismo. Adicionalmente, se realizan una serie de entrevistas para obtener más información sobre las posibilidades y limitaciones que plantea su incorporación a las empresas de alojamiento turístico. Por último, se presentan una serie de prácticas ecoeficientes a modo de decálogo, especialmente orientadas a aquellas pequeñas y medianas empresas de alojamiento.

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FACULTAD DE TURISMO Y FINANZAS GRADO EN TURISMO LA ECOEFICIENCIA EN ALOJAMIENTOS TURÍSTICOS Trabajo Fin de Grado presentado por José Guerrero Pachón, siendo el tutor del mismo el profesor Dr. Víctor Aguilar Escobar. Vº. Bº. del Tutor/a/es/as: Alumno/a: Dr. Víctor G. Aguilar Escobar D. José Guerrero Pachón Sevilla. Junio de 2021 GRADO EN TURISMO FACULTAD DE TURISMO Y FINANZAS TRABAJO FIN DE GRADO CURSO ACADÉMICO [2020-2021] TÍTULO: LA ECOEFICIENCIA EN ALOJAMIENTOS TURÍSTICOS AUTOR: JOSÉ GUERRERO PACHÓN TUTOR: Dr. VÍCTOR G. AGUILAR ESCOBAR DEPARTAMENTO: ECONOMÍA FINANCIERA Y DIRECCIÓN DE OPERACIONES ÁREA DE CONOCIMIENTO: ORGANIZACIÓN DE EMPRESAS RESUMEN: El presente trabajo realiza una investigación en torno al concepto de ecoeficiencia y de su aplicación al turismo, concretamente dentro del segmento de los alojamientos turísticos. Ante la falta de efectividad en los esfuerzos por hacer compatibles el desarrollo económico con el ambiental, surge este concepto como solución para que las empresas maximicen la creación de valor económico, mientras minimizan su impacto en el entorno. Se desarrolla en primer lugar una revisión bibliográfica para conocer la extensión actual de la ecoeficiencia dentro del turismo. Adicionalmente, se realizan una serie de entrevistas para obtener más información sobre las posibilidades y limitaciones que plantea su incorporación a las empresas de alojamiento turístico. Por último, se presentan una serie de prácticas ecoeficientes a modo de decálogo, especialmente orientadas a aquellas pequeñas y medianas empresas de alojamiento. PALABRAS CLAVE: Ecoeficiencia; Desarrollo Sostenible; Hoteles; Alojamientos Turísticos; Dirección de Operaciones TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - I - ÍNDICE CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN ................................................................................... 1 1.1 JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ELEGIDO ......................................................... 1 1.2 OBJETIVO DEL TRABAJO ............................................................................. 2 1.3 METODOLOGÍA ............................................................................................. 2 1.3.1 Revisión bibliográfica ............................................................................... 3 1.3.2 Elaboración de Entrevistas ...................................................................... 4 1.3.3 Obtención y Análisis de Resultados ......................................................... 4 1.4 ESTRUCTURA DEL TRABAJO ...................................................................... 4 2 CAPÍTULO 2. IMPORTANCIA DEL TURISMO, DEL MEDIO EN EL QUE SE DESARROLLA Y DE LA ECOEFICIENCIA EN EL SECTOR TURÍSTICO .................... 5 2.1 IMPORTANCIA DEL TURISMO ...................................................................... 5 2.2 IMPORTANCIA DEL MEDIO EN QUE SE DESARROLLA EL TURISMO ....... 6 2.3 IMPORTANCIA DE LA ECOEFICIENCIA EN EL SECTOR TURÍSTICO ........ 7 3 CAPÍTULO 3. LA ECOEFICIENCIA EN TURISMO: REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA . 9 3.1 CONTEXTO .................................................................................................... 9 3.2 LA ECOEFICIENCIA .................................................................................... 10 3.3 MEDICIÓN.................................................................................................... 11 3.4 PRINCIPALES LIMITACIONES Y APLICACIÓN AL TURISMO .................... 12 4 CAPÍTULO 4. RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS ....................................... 15 4.1 CARACTERÍSTICAS DE LAS ENTREVISTAS REALIZADAS ...................... 15 4.2 ENTREVISTA AL PROFESOR SÁNCHEZ-MONTAÑÉS MACÍAS ............... 15 4.3 ENTREVISTA A LOS PROPIETARIOS DE LA VILLA RURAL Y DEL HOTEL ALCOBA DEL REY ................................................................................................. 18 4.4 ENTREVISTA A EMPLEADOS DEL HOTEL ALCOBA DEL REY ................. 20 4.5 RESULTADOS RESUMIDOS DE LAS ENTREVISTAS ................................ 21 5 CAPÍTULO 5. DECÁLOGO DE PRÁCTICAS ECOEFICIENTES EN EL ALOJAMIENTO TURÍSTICO ...................................................................................... 23 5.1 INTRODUCCIÓN AL DECÁLOGO ............................................................... 23 5.2 AUTOEVALUACIÓN ..................................................................................... 23 5.3 ENERGÍA ..................................................................................................... 24 5.3.1 Iluminación ............................................................................................ 24 5.3.2 Acondicionamiento ................................................................................ 25 Guerrero Pachón, José - II - 5.4 AGUA ........................................................................................................... 25 5.5 AUTOSUFICIENCIA ..................................................................................... 26 6 CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES, LIMITACIONES Y FUTURAS INVESTIGACIONES ................................................................................................... 29 TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 1 - CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN 1.1 JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ELEGIDO El sector turístico ha crecido ininterrumpidamente desde hace décadas. Factores como la democratización de los precios, el crecimiento de la clase media y el avance tecnológico del transporte, dieron lugar a la masificación de ciertos destinos, principalmente del litoral, y progresivamente a la expansión de los flujos turísticos hacia el interior de los países. La llegada de turistas suponía una gran oportunidad para las economías nacionales, como por ejemplo la española, pues el turista, además de traer consigo nuevas culturas y formas de entender el mundo, era una fuente de ingresos prometedora, lo que atrajo a políticos y promotores. Y es por ello que se apostó por el desarrollo de un sector que ofrecía grandes oportunidades de negocio y creaba una gran cantidad de empleo. La sociedad ha experimentado un gran crecimiento económico gracias al turismo, que en 2019 llegó a suponer hasta un 10,3% del PIB global, creando 330 millones de empleos en todo el mundo (World Travel & Tourism Council [WTTC], 2020). Sin embargo, mientras la actividad turística crecía exponencialmente, el desarrollo ambiental y social estaban siendo olvidados. Durante años, el turismo se ha considerado como el destructor silencioso del medio ambiente (Hutchinson, 1996). Mientras se señalaban como principales culpables a actividades como la industria, con sus visibles efectos de contaminación, no se ponían límites al crecimiento turístico. La falta de planificación en el desarrollo de los destinos turísticos, junto con sus usos intensivos en recursos naturales como los combustibles fósiles o el agua, han causado daños ambientales, además de sociales y culturales, muchos de ellos irreparables. El crecimiento del sector, de seguir el mismo curso, pronto se vería abocado a su fin, al no contar con más recursos que explotar (Robaina y Madaleno, 2019). Por ello, en las últimas décadas, las fuerzas políticas y económicas se han visto obligadas a considerar los efectos de la actividad turística como una de las principales responsables del deterioro ambiental. Ya desde principios de los 90 el turismo sostenible es un concepto clave en el discurso de investigadores e instituciones como la Organización Mundial del Turismo. Se incorpora al debate de las distintas conferencias de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible, como por ejemplo la de Kioto de 1997, o la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo en 2002. Estas han dado lugar a distintos protocolos y actuaciones de los países miembros que por lo general se han visto inefectivos. El término de Turismo Sostenible supone una “paradoja” (Hall, 2011), pues, a pesar del éxito en su difusión e incorporación en el ámbito académico y gubernamental, no ha conseguido la efectiva reducción del impacto ambiental del turismo. Existe un consenso sobre la necesidad de que el desarrollo turístico ha de ser sostenible, pero el modo de conseguirlo aún sigue debatiéndose (Gössling et al., 2005). En general, no son suficientes las medidas por parte de los gobiernos para cambiar el curso de la actividad. Las acciones propuestas con el objeto de conseguir la sostenibilidad suponen costes que las empresas no están dispuestas a afrontar si no se ven obligadas legalmente o generan una contrapartida real. Lamentablemente, para muchas empresas, el “ser verde” se ha convertido en una estrategia de marketing más para atraer a un turista cada vez más concienciado y exigente en este ámbito. Ante la falta de efectividad en los esfuerzos políticos tras las sucesivas cumbres de la Tierra, en 1992, empresarios de todo el mundo se reúnen en la Cumbre de Río de Janeiro formando el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés) para aportar una solución que haga compatible el desarrollo económico con el ambiental. Como respuesta de las empresas al reto del desarrollo sostenible surge el concepto de ecoeficiencia, que se define como “el proceso continuo de maximizar la productividad de los recursos, minimizando desechos y Guerrero Pachón, José - 2 - emisiones, y generando valor para la empresa, sus clientes, sus accionistas y demás partes interesadas”. La teoría de la ecoeficiencia establece, por tanto, que la empresa puede ser responsable con el medio ambiente sin tener que sacrificar por ello parte de sus beneficios económicos. Gracias a este enfoque, la empresa turística genera una menor cantidad de residuos y emisiones, reduciendo el uso de recursos naturales en la producción del servicio y por tanto, los costes. Además, desarrollando prácticas ecoeficientes se genera un valor añadido para el cliente, pues este obtiene una mayor satisfacción al recibir un servicio responsable con el entorno (Pache Durán, 2017). Como se menciona en los párrafos anteriores, se cuestiona hasta qué punto las medidas llevadas a cabo por las empresas para reducir su impacto ambiental son del todo altruistas, o buscan en definitiva una ventaja estratégica. En cuanto a la voluntariedad o no de la responsabilidad ambiental de las empresas, se trata de un aspecto de mucha menor importancia que la crisis ambiental en la que nos encontramos actualmente. Es por ello que buscar una solución que no sólo beneficie al medioambiente, sino que también repercuta directamente en los beneficios empresariales, es la mejor forma de asegurar que las empresas desarrollen su actividad minimizando su impacto. Por ello, se ha de considerar la ecoeficiencia como uno de los enfoques más prácticos y atractivos para que las organizaciones contribuyan al desarrollo sostenible. Muchas de las prácticas consideradas ecoeficientes requieren de poca o ninguna inversión, por lo que están al alcance también de pequeñas y medianas empresas. Dado el peso que éstas tienen en la economía y dentro del sector turístico, el enfoque tratado por el presente trabajo supone además una oportunidad para que estas empresas en una posición menos ventajosa aumenten su competitividad y disminuyan la presión que ejercen sobre el entorno. 1.2 OBJETIVO DEL TRABAJO El objetivo principal del trabajo es realizar una investigación en torno al concepto de ecoeficiencia y su aplicación en el ámbito turístico, analizando su conveniencia como herramienta para que las empresas turísticas incorporen la sostenibilidad a su estrategia. Dentro de este objetivo, encontramos los siguientes sub-objetivos: -Realizar una revisión bibliográfica sobre la teoría de la ecoeficiencia para conocer la extensión actual del concepto dentro del sector turístico y sus posibilidades futuras. -Conocer la opinión de distintos expertos y personas pertenecientes al sector para obtener información relevante sobre qué posibilidades y limitaciones plantea incorporar la ecoeficiencia y la sostenibilidad al alojamiento turístico. -Aportar un listado de prácticas ecoeficientes en los alojamientos turísticos a modo de decálogo que permita a pequeñas y medianas empresas del sector plantearse su implantación y conseguir en definitiva una mayor sostenibilidad. 1.3 METODOLOGÍA La investigación en la que se basa el presente trabajo ha seguido una serie de fases que se describirán con mayor profundidad a lo largo de este apartado. La primera fase consiste en una revisión bibliográfica haciendo uso de distintas fuentes, para obtener un cuerpo teórico suficiente para continuar con las siguientes etapas. En segundo lugar, se han elaborado una serie de entrevistas para conocer los puntos de vista de expertos y personas vinculadas al sector sobre el tema central del trabajo. Por último, se describe la obtención de los resultados de las entrevistas. TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 3 - 1.3.1 Revisión bibliográfica En primer lugar, se ha desarrollado una revisión bibliográfica no exhaustiva de libros y artículos en revistas científicas sobre el campo de estudio del presente trabajo, la teoría de la ecoeficiencia, y más concretamente sobre su aplicación al turismo. No se ha restringido la búsqueda de información por zonas geográficas ni por fecha de publicación. Para la obtención de información se han realizado las siguientes búsquedas: -Una primera búsqueda de artículos científicos en inglés en la base de datos Web of Science (WoS), disponible en la Web de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Se trata de un recurso de gran prestigio en el que se encuentran las principales publicaciones científicas de una gran variedad de disciplinas. -Para la siguiente búsqueda se ha optado por el motor de búsqueda de Google Académico (Google Scholar) para encontrar artículos adicionales en inglés y en castellano, siempre asegurándonos de la fiabilidad de las revistas donde están publicados. -Por último, para el acceso a libros, se ha acudido al catálogo online de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, donde se han encontrado disponibles distintos ejemplares completos con información sobre la ecoeficiencia. Las demás bases de datos no ofrecen por lo general acceso completo a libros. Los criterios y la sintaxis de las búsquedas han sido: -En la colección principal de WoS se realizó una primera búsqueda el 18 de mayo con la siguiente sintaxis: TEMA (“eco-efficiency” AND “tourism”). Se aplicó el filtro de artículos y se obtuvieron 56 resultados ordenados por “veces citado”, de los que algunos se incluyeron en la bibliografía. El 20 de mayo se procede a una segunda búsqueda: TEMA (“eco-efficiency” AND “hotel”), esta vez filtrando además de artículos, actas (“proceedings papers”). Se obtuvieron 17 resultados que fueron ordenados por fecha. A pesar de obtener pocos resultados y de que algunos coincidían con la primera búsqueda, se han podido incorporar algunos de ellos a la bibliografía. -En el motor de búsqueda Google Scholar, el 21 de mayo se hace una primera búsqueda en castellano con los términos (“ecoeficiencia” AND (“turismo” OR “hotel”)). Muchos de los resultados revisados provenían de fuentes con pocas garantías por lo que se procede a una segunda búsqueda, esta vez en inglés: (“eco-efficiency” AND (“tourism” OR “hotel”)) y a una tercera con la sintaxis (“eco-efficiency” AND “hotel” AND (“practices” OR “measures” OR “examples”)). De las dos últimas se obtienen resultados que se han utilizado en el trabajo. -En el catálogo online de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla se han realizado entre el 22 y el 23 de mayo las siguientes búsquedas: primero, con la sintaxis (“ecoeficiencia”) y limitando los resultados a libros y capítulos de libros se obtuvieron 25 resultados y segundo, buscando (“eco-efficiency”) y limitando los resultados a libros los ejemplares obtenidos fueron 332. De ambas se han incorporado libros a la bibliografía. Las búsquedas se han realizado tanto en inglés como en castellano para abarcar un mayor número de resultados, y por tanto obtener mayores posibilidades de encontrar información relevante. Con una lectura manual de los resultados se ha obtenido información suficiente para los objetivos de esta investigación. Además, la bibliografía de los trabajos encontrados, junto con los resultados de una anterior búsqueda menos estructurada y más genérica, han sido empleados para complementar los recursos obtenidos. Todos los resultados de esta revisión de bibliografía se encuentran en el capítulo 3. Guerrero Pachón, José - 10 - políticos por cambiar hacia un modelo de producción y consumo que minimice el impacto ambiental, por medio de leyes, sanciones, tasas impositivas, entre otras herramientas. El desarrollo sostenible se convierte en la guía para la toma de decisiones. Se trata de un concepto clave pero, sin embargo, no muy preciso. Basándonos en su definición, es evidente que son insostenibles tanto el crecimiento de la población como las emisiones de CO2, por ejemplo, pues ponen en riesgo la capacidad de próximas generaciones para cubrir sus necesidades. Por el contrario, es muy difícil precisar qué tamaño de la población es sostenible o qué niveles exactos de emisiones y contaminación no comprometerían a generaciones actuales ni futuras. Además, no se concreta la forma de hacer compatibles la sostenibilidad con los objetivos de la empresa. Cualquier empresa que no sea social, persigue la maximización de sus beneficios (Vázquez Bermúdez et al., 2009). Si se persiguen únicamente valores ambientales, la competitividad de la empresa se verá dañada, en tanto que el aumento de inversiones o la disminución de la actividad para reducir el impacto ambiental disminuirán los beneficios de ésta. Por tanto, es necesario un enfoque que busque el equilibrio entre las dimensiones económica y ambiental (Schmidheiny y Zorraquin, 1996). 3.2 LA ECOEFICIENCIA Los investigadores Schaltegger y Burrit (2000) mencionan que la ecoeficiencia ya había sido propuesta en el ámbito académico en 1990 por el propio Schaltegger junto con Sturm (Schaltegger y Sturm, 1990). Afirman, sin embargo, que es con la publicación del libro Changing Course (Schmidheiny, 1992) del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) cuando el término es consolidado. El libro es publicado en el seno de la Cumbre de Río de 1992, en la cual, el WBCSD, es el encargado de aportar una perspectiva empresarial al debate. La palabra Ecoeficiencia se elige como la que mejor incorpora la sostenibilidad a la empresa, ya que fusiona los términos de eficiencia económica con la ecológica. Expresa una guía para que la toma de decisiones vaya orientada a la maximización del valor añadido mientras se minimiza el uso de recursos, la generación de residuos y la contaminación. El WBCSD adopta este término y lo define por primera vez como: “el suministro de bienes y servicios con precios competitivos, que satisfacen las necesidades humanas y dan calidad de vida, al tiempo que reducen progresivamente los impactos ecológicos y la intensidad de uso de los recursos a lo largo de su ciclo de vida, a un nivel por lo menos acorde con la capacidad de carga estimada de la Tierra”. Posteriormente, se han dado numerosas a lo largo de los años, pero la idea central permanece siendo la misma: “producir más con menos” (Côté et al., 2006; Olcese et al., 2008; Austermühle, 2012). Así, reducir el impacto ambiental ya no supone sacrificar los beneficios económicos de la organización, sino todo lo contrario. Habrá una mayor creación de valor por dos vías, en primer lugar, optimizando el uso de recursos naturales se reducirán costes económicos, y por otro lado, siendo responsables medioambientalmente se creará una imagen muy atractiva para el turista, cada vez más concienciado en este sentido. Además, según el propio WBCSD (Schmidheiny y Zorraquin, 1996), existen ciertas ventajas cualitativas que no deberían obviarse: -Ventajas relativas a la legislación y a la presión fiscal: cada vez existe un mayor protagonismo del tema ambiental en el debate político. Ello se traduce en un progresivo aumento en las restricciones y las cargas impositivas que aplican los gobiernos para limitar el impacto de la actividad económica. Si una empresa desarrolla estrategias proactivas en este sentido, ello jugará un gran papel en su gestión de riesgo, pues se adelantará a los cambios, evitando así posibles costes futuros por sanciones o mayores impuestos. -Ventajas relativas a la financiación: cualquier empresa que aún cuente con prácticas altamente contaminantes sufrirá la presión de consumidores, asociaciones civiles y TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 11 - prensa. Realmente supone una desventaja con respecto a sus competidores. Todo ello dificultará la posibilidad de conseguir financiación por parte de bancos o grandes inversores. De hecho, cada vez son más los fondos de inversión y los índices especializados en compañías sostenibles, como por ejemplo el Sustainability World Index desarrollado por Dow Jones (Olcese et al., 2008). -Ventajas relativas a los recursos humanos: aquellas empresas realmente responsables tendrán una mejor posición para atraer y mantener talento. El personal está cada vez más motivado por los temas ambientales, por lo que estará más dispuesto a trabajar con aquellas empresas más “limpias”. En un sector como el turístico, en el cual el factor humano es clave, este hecho adquiere una mayor relevancia. 3.3 MEDICIÓN Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la ecoeficiencia “expresa la eficiencia con la cual los recursos ecológicos son usados para satisfacer las necesidades humanas. Puede considerarse como el ratio de un output dividido por un input: siendo el output el valor de los productos o servicios producidos por una empresa, un sector o toda la economía, y siendo el input la suma de las presiones ambientales generadas por dicha empresa, sector o economía” (Schaltegger y Burritt, 2000). Por tanto, la ecoeficiencia en una empresa turística puede expresarse como la relación entre el valor añadido que se produce con el servicio turístico y el valor del impacto ambiental que supone la prestación de dicho servicio. Esta relación queda representada de la siguiente manera: 𝐸𝑐𝑜𝑒𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 = 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑎ñ𝑎𝑑𝑖𝑑𝑜 (𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑒𝑐𝑜𝑛ó𝑚𝑖𝑐𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑠𝑒𝑟𝑣𝑖𝑐𝑖𝑜 𝑡𝑢𝑟í𝑠𝑡𝑖𝑐𝑜) 𝐼𝑚𝑝𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑎𝑚𝑏𝑖𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 Se trata de una simple fracción, por lo que el resultado variará en función del aumento o disminución de los valores en el numerador o en el denominador. Por tanto, según esta fórmula, una empresa será más ecoeficiente cuando: -Aumente el valor añadido obtenido a un determinado nivel de impacto ambiental. -Disminuya el valor del impacto ambiental para un determinado nivel de valor añadido. -Simultáneamente, aumente el valor añadido y disminuya el impacto. Es interesante, para comprender la relación entre las dos magnitudes, introducir una distinción entre mejoras en la ecoeficiencia fuertes y débiles. Ello queda expresado gráficamente en la figura 3.1. Figura 3.1. Mejoras fuertes y débiles de la ecoeficiencia Guerrero Pachón, José - 12 - Fuente: Elaboración propia a partir de Hahn, Figge, Liesen y Barkemeyer, 2010 La gráfica relaciona el impacto ambiental añadido en el eje de ordenadas, con el valor añadido obtenido, en este caso beneficio económico en el eje de abscisas. Como podemos observar, el punto A representa una situación neutral de mejora de la ecoeficiencia, pues ni se reduce el impacto ni aumenta el beneficio. Por dicho punto pasa la “IE-line”, línea en la que las reducciones en el impacto ambiental son contrarrestadas por la disminución en el beneficio económico y viceversa, denotando por tanto una situación de mejoras nulas en la ecoeficiencia. Por debajo de esta línea la empresa empeora la ecoeficiencia, por tanto son las áreas a evitar. Sin embargo, por encima de la “IE-line” es donde se encuentran las mejoras, que pueden ser fuertes o débiles. La trayectoria C y el área que ocupa representan mejoras débiles, en las que una pobre actuación económica es compensada con una reducción del impacto ambiental. Del mismo modo que la trayectoria D y su área son débiles puesto que representan una pobre actuación ambiental compensada con un aumento del rendimiento económico. La situación óptima de mejora fuerte de la ecoeficiencia a la que deben aspirar las empresas se encuentra en el área que atraviesa la trayectoria B. En este caso la empresa aumenta los beneficios económicos al reducir su impacto ambiental. En cuanto a los valores que pueden atribuirse a numerador y denominador, se trata de una fórmula abierta y multidimensional, por tanto, se pueden emplear múltiples magnitudes distintas, en función de lo que se desee medir. El valor económico del servicio podrá medirse tanto en unidades de servicio, por ejemplo habitaciones vendidas o noches de hotel, como en unidades monetarias, como el precio de la habitación o los ingresos obtenidos durante un mes, por ejemplo. En cuanto al impacto ambiental, del mismo modo, se pueden elegir distintos valores relacionados al consumo de inputs en el proceso productivo, como el consumo energético en Kw, consumo en litros de agua, o a su contaminación, por ejemplo kg de residuos producidos o cantidad de gases emitidos a la atmósfera. El WBCSD desarrolla una lista de indicadores para medir tanto el valor económico del servicio como el impacto que genera su producción. La empresa los puede combinar para obtener resultados distintos en función de sus objetivos (Schaltegger y Burritt, 2000; Côté et al., 2006; Olcese et al., 2008). 3.4 PRINCIPALES LIMITACIONES Y APLICACIÓN AL TURISMO Podemos observar que existen infinidad de combinaciones que darán resultados distintos, cuyo análisis tendrá distintas finalidades. En este hecho observamos una de las principales limitaciones de la ecoeficiencia. En primer lugar, el ratio compara valores medidos en magnitudes distintas, hecho que dificulta su interpretación, sobre todo para aquellos empresarios que carezcan de formación en temas ambientales. En segundo lugar, la literatura desarrollada en torno a este concepto y su medición, carece de un consenso en la propuesta de un modelo unificado y estandarizado a seguir por las empresas, para que sea posible comparar los resultados entre éstas, con independencia de su tamaño o volumen de ingresos. Es necesario un marco metodológico común, que establezca qué datos utilizar, cómo obtenerlos y de qué manera elaborarlos, para asegurar que la información sea fiable y contrastable. De este modo el empresario podrá usar la ecoeficiencia como una herramienta adicional de apoyo en la toma de decisiones. Igualmente clientes, inversores y demás partes interesadas, dispondrán de información que les permita valorar el desempeño ambiental y financiero de las empresas de manera adecuada (Hahn et al., 2010; Nikolaou y Matrakoukas, 2016). La mayor parte de los estudios se desarrollan a un nivel más agregado, para obtener información sobre una industria completa o el conjunto de una economía, como por ejemplo Franceschini y Pansera (2015), que miden en su estudio la evolución de la ecoeficiencia en el sector de la iluminación artificial o Cha et al. (2008) que estudian la utilidad de este indicador para evaluar los avances del protocolo de Kyoto a la hora de TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 13 - contrarrestar el calentamiento global. Lo mismo ocurre entre aquellos estudios dentro del ámbito del turismo. The Eco-efficiency of Tourism es uno de los primeros trabajos que incorporan la ecoeficiencia a la actividad turística (Gössling et al., 2005). El estudio relaciona el impacto de la actividad, medido en kg de emisiones de CO2, con el valor económico añadido, medido en el gasto turístico en €. Para ello utiliza una serie de ejemplos con distintos niveles de agregación, que van desde un destino turístico como es el Parque Nacional Rocky Mountains de EEUU hasta el impacto en un país entero como es Francia. Se obtienen conclusiones de cómo determinados factores como la distancia del transporte hasta el destino o la duración de las estancias influyen en los valores de la ecoeficiencia. Los desplazamientos de menor distancia presentan mejores resultados, del mismo modo que las estancias de larga duración son más ecoeficientes. Esto último se debe a que la presión que genera el transporte se reparte en un periodo de tiempo más largo. También un mayor gasto del turista mejora los resultados, en tanto que aumenta el valor de los outputs obtenidos. Otros autores han estudiado las relaciones entre las emisiones de gases invernadero y el valor económico añadido que genera el turismo a un nivel macroeconómico, como son los trabajos de Perch-Nielsen et al. (2010), en el caso de Suiza y de Sun (2016), en el caso de Taiwán. Ejemplos del mismo análisis pero a un nivel menos agregado son los estudios del Parque Nacional Huangshan en China (Peng et al., 2017) y de Davos, un destino turístico situado en los Alpes suizos (Kytzia et al., 2011). Hadjikakou et al. (2015) y Kelly y Williams (2010) han utilizado también el indicador de ecoeficiencia pero cambiando la magnitud del impacto ambiental, para evaluar la intensidad del uso del agua en Chipre y en Whistler, un destino de montaña en Canadá. Sin embargo, el indicador, utilizado de esta manera, presenta también ciertas limitaciones. En los estudios mencionados anteriormente, la mayoría de los autores encuentran la misma dificultad a la hora de desarrollar sus investigaciones. La actividad turística se desarrolla de forma interrelacionada con otros sectores económicos. Por tanto, es muy difícil delimitar qué cantidad de impacto económico o ecológico corresponde únicamente a este sector. Los datos disponibles en las estadísticas nacionales no son del todo representativos, por lo que existen muchos factores que no se contabilizan al relacionar ambas magnitudes en el indicador de ecoeficiencia. Ello hace que sus resultados no sean del todo consistentes. Por ejemplo, Gössling et al. (2005), como ya hemos mencionado, relaciona las emisiones de gases con el gasto turístico en distintos escenarios. Mientras que pudo obtener datos sobre las emisiones del transporte en cada caso, la mayoría de las encuestas de gasto no incluían las partidas destinadas a los desplazamientos. Perch-Nielsen et al. (2010) de igual manera resaltan que medir el impacto económico en gasto turístico no es del todo representativo, pues es más adecuado el valor añadido total. En el caso de Hadjikakou et al. (2015) también se encuentran dificultades a la hora de medir la intensidad total en el uso de agua, pues se necesitan datos tanto de la demanda directa como de la indirecta, está última representando el uso en toda la cadena de suministro. En este sentido, existen trabajos que proponen un modelo de análisis de la ecoeficiencia que emplee magnitudes basadas en el análisis del ciclo de vida del producto, es decir, teniendo en cuenta los inputs y outputs del servicio turístico en cada una de las etapas desde que es producido hasta que se consume (Zambrana-Vasquez et al., 2015). Cadarso et al. (2016) defienden que los cálculos de la huella de carbono que se estima deja el turismo en el planeta, están muy por debajo del impacto real que este supone. Si a dichos cálculos se le añaden todos los impactos que implican las inversiones en la construcción de alojamientos, restaurantes, además de infraestructuras como carreteras o aeropuertos, las cifras revelarían un resultado hasta un 34% mayor. Por tanto, es necesario un enfoque más amplio, que no subestime los impactos indirectos de la actividad. De este modo, el indicador de la ecoeficiencia aplicado a un nivel macroeconómico podría dar información de gran utilidad sobre la relación entre la ecología y la economía dentro del turismo de un destino, una región o un país. Esta información puede servir de apoyo para la toma de decisiones en políticas energéticas y de transporte, compras públicas o la inversión en innovación (Olcese et al., 2008). Guerrero Pachón, José - 14 - Hasta ahora se han desarrollado las dimensiones económica y ecológica del desarrollo sostenible y de cómo la ecoeficiencia las relaciona. Sin embargo, es necesario mencionar el tercer pilar que compone la sostenibilidad, el desarrollo social sostenible. Descontando que cualquier impacto positivo en la economía o en el medioambiente repercutirá necesariamente en la sociedad de forma también positiva, la teoría de la ecoeficiencia no contempla la dimensión social. Tanto es así que, en el hipotético caso de que todas las empresas fueran ecoeficientes, maximizándose la creación de valor económico y minimizando efectivamente el impacto ambiental, el planeta aún seguiría en riesgo de colapsar, debido a aspectos como el aumento incontrolado de la población. Podemos afirmar por tanto que la ecoeficiencia es necesaria para conseguir sostenibilidad, pero no es suficiente. El objetivo del desarrollo sostenible es aún más ambicioso y abarca el de la ecoeficiencia (Schmidheiny y Zorraquin, 1996). Hay que añadir en este punto que no sólo se puede responsabilizar de los problemas ambientales a las actividades productivas, puesto que los patrones de consumo también han sido altamente insostenibles. Los esfuerzos por aumentar la ecoeficiencia de las empresas y destinos turísticos pueden resultar inútiles sin medidas que controlen la demanda. El efecto rebote, conocido también como la paradoja de Jevons, representa una situación en la que el aumento de eficiencia en el uso de recursos naturales puede verse disminuido o incluso neutralizado por un aumento de su consumo. Para ilustrar esta paradoja, Franceschini y Pansera (2015) utilizan el ejemplo de las bombillas LED. La tecnología de estas bombillas ha avanzado en los últimos años consiguiendo altos niveles de eficiencia en su consumo de energía. Su uso cada vez está más difundido en el mercado, debido al ahorro que suponen y a un precio cada vez más bajo. Esta tecnología tiende a avanzar en la eficiencia energética a un ritmo más lento, pues tarde o temprano se alcanzará un límite físico, en el que las bombillas no puedan ser más eficientes. Por el contrario, la demanda de estas bombillas y por tanto el consumo energético no disminuye, si no que cada vez es mayor, motivada por el ahorro que supone su instalación. De este modo observamos que a pesar de que gracias a la tecnología se consiga la mayor eficiencia posible, el consumo de energía no disminuye, sino que incluso aumenta. En un hotel, instalar duchas con aireadores que reduzcan el consumo de agua puede provocar que los huéspedes se despreocupen por el despilfarro de este recurso y se tomen duchas aún más largas (Zhang et al., 2014). Por tanto, también es necesario que se desarrollen actuaciones sobre la demanda para evitar mayores consumos y comportamientos poco conscientes. TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 15 - 4 CAPÍTULO 4. RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS 4.1 CARACTERÍSTICAS DE LAS ENTREVISTAS REALIZADAS Para la obtención de información adicional sobre el estado actual de la ecoeficiencia y de la sostenibilidad dentro del ámbito turístico, se han desarrollado una serie de entrevistas de carácter semi-estructurado, con preguntas abiertas que pueden consultarse en el Anexo I. La primera entrevista se realiza a Benito Sánchez-Montañés, profesor titular en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla y experto en arquitectura bioclimática y hábitats sostenibles. Su tesis doctoral (Sánchez-Montañés, 1999) y el libro Fundamentos Arquitectónicos Para Un Turismo Sostenible (Sánchez-Montañés, 2009), presentan un estudio sobre la aplicación de la arquitectura bioclimática en los hoteles para conseguir su sostenibilidad. Las siguientes entrevistas se realizan a los propietarios de la Villa Rural, un complejo de seis casas rurales de Castilblanco de los Arroyos, en la Sierra Norte de Sevilla, y del Hotel Alcoba del Rey de Sevilla, un hotel de 3 estrellas y 15 habitaciones situado en el centro de la ciudad, concretamente en el barrio de la Macarena. Por último, se entrevista a la jefa de recepción y a una de las camareras de pisos del hotel. En el caso de la Villa no han sido posibles realizar entrevistas a empleados puesto que el propietario lleva el negocio sin ningún empleado. Hay que dejar claro que el número de respuestas no es suficiente como para extraer conclusiones generales sobre la temática del trabajo, pero aportan información relevante tanto desde el punto de vista académico, como desde el punto de vista de profesionales relacionados directamente con el sector. Los alojamientos entrevistados son de especial relevancia para el objetivo del trabajo pues son pequeños establecimientos, y, además, en el caso de la Villa Rural, la empresa se ubica en el medio natural. Todas las entrevistas se realizaron presencialmente entre el 18 de mayo y el 9 de junio. 4.2 ENTREVISTA AL PROFESOR SÁNCHEZ-MONTAÑÉS MACÍAS En primer lugar, se le pregunta al profesor si tiene sentido seguir planteando, 12 años después de su última publicación, el mismo problema y las mismas soluciones que presentaban sus trabajos. Esta pregunta sirve para poner en contexto el estado actual de la sostenibilidad en el turismo, aspecto que se estudiaba en su trabajo desde el punto de vista de la arquitectura. La respuesta es un contundente no. Y no porque se haya logrado nada con las propuestas del libro, sino porque ha cambiado el paradigma. “Te pongo en crisis el concepto de ecoeficiencia”. Hoy en día ese concepto sólo lo manejan políticos y empresarios, pero ningún científico que sea independiente. La eficiencia, como concepto físico que consiste en aumentar el output manteniendo el input, es un pensamiento que era posible en un entorno en que la sostenibilidad tenía sentido. “Hoy en día la sostenibilidad no tiene sentido por desgracia, debido a que ya es tarde, no se llega a tiempo”. Debemos de cambiar el discurso de sostenibilidad por el de resiliencia. La cuestión ya no es buscar la solución para evitar el impacto, sino asimilar este impacto y tratar de superarlo de la mejor manera posible. En este paradigma la ecoeficiencia ya no sirve, pues es un enfoque linear, y necesitamos uno de ciclo cerrado. “Mi tesis buscaba la sostenibilidad con la eficiencia como herramienta. Hoy en día tenemos que buscar la autosuficiencia y para ello la eficiencia no es una herramienta válida”. Según el profesor, el turismo es quizás una de las actividades humanas que mayor daño causan, pero “ningún político o responsable económico quiere “ponerle el cascabel al gato” y proponer medidas que disminuyan el impacto del turismo de una manera suficiente”. Sus trabajos se centran en uno de los segmentos de mayor impacto, los hoteles, en concreto en el consumo energético durante sus vidas útiles. Afirma que los parámetros ahora han cambiado. Los contenedores han de ser resilientes, Guerrero Pachón, José - 16 - autosuficientes y elaborarse con el mínimo absoluto de recursos. No sólo deben consumir el mínimo de energía, sino que han de ser excedentarios: producir más energía de la que consumen. Además, hay que reconducir el turismo hacia lugares que realmente necesiten desarrollo económico, pero sobre las infraestructuras ya existentes y que los beneficios queden en la comunidad. “No construir ni un solo alojamiento nuevo”. Debemos actualizar la frase propuesta en los trabajos “para que el turismo sea sostenible, debe desarrollarse en edificios respetuosos con el medioambiente” por “para que el turismo sea autosuficiente/resiliente, debe desarrollarse en edificios autosuficientes” Ante el nuevo paradigma al que se refiere el profesor, en la tercera pregunta se cuestiona si la tendencia de los últimos años del turismo a crecer, es compatible con este nuevo modelo en el que ya no nos podemos permitir más inputs, más alojamientos. Sánchez-Montañés se refiere primero a que, si alguien menciona la sostenibilidad, es por ignorancia del problema real o por oportunismo. Responde con que no puede decir si el turismo puede o no crecer. “Sospecho que sí, podría crecer si apareciera en lugares sin explotar mientras que desaparece de lugares sobreexplotados”. España, por ejemplo, presenta un problema porque se basa en la turistificación, que tanto daño está haciendo a ciudades como Sevilla o Barcelona. “Ojalá se recondujesen los flujos y los turistas se fueran a Burkina Faso”. Pero eso un responsable político no puede aceptarlo. Hay que empezar a preguntarle, por ejemplo, al dueño de un pequeño hotel de la Sierra de Aracena, “¿cómo vas a vivir dentro de 40 años?, ¿Qué va a pasar cuando haya olas de calor, desequilibrios económicos por inmensas migraciones climáticas, cuando no llegue electricidad, o agua, ante futuras pandemias, provocado todo ello por nuestra presión por el medio? ¿Cómo vas a vivir de tu hotel en la Sierra de Aracena? Ésta es la pregunta pertinente ahora”. A continuación, se le pregunta si “¿sólo con adaptarnos al problema se soluciona? ¿No habría que revertirlo?” La respuesta es que la solución no ha de provenir únicamente de cómo se construyen los alojamientos, o del uso que éstos hacen de los recursos. La solución ha de provenir del modelo de negocio que presenta el turismo. “En el panorama que se nos plantea sería naif quedarse con una mira corta. No es que tu TFG deba resolver el problema del cambio climático, evidentemente no, pero puede plantearse un “big frame” en el que está encuadrado, incluso, cuestionar la viabilidad del turismo en sí mismo. Es como pensarse que la viabilidad del turismo depende de poner cartelitos del recambio de toallas. En el año 2000 plantee a la Red de Paradores de Turismo de España un plan general para mejorar la eficiencia de todos sus establecimientos, y respondieron que ya lo tenían resuelto, y resulta que su solución se basaba únicamente en poner esos cartelitos. Eso y utilizar gadgets verdes”. Ante esta respuesta, se plantea que sin obviar ese “big frame” o marco general, mi trabajo se basa en lo que un pequeño establecimiento, sin pretender cambiar el mundo, puede hacer para mantener su economía e intentar ser lo más respetuoso posible. Según Sánchez-Montañés, este establecimiento ha de ser, en primer lugar, autosuficiente, e incluso excedentario energéticamente. Todas las intervenciones y reformas deben ser revisadas a través de la herramienta de análisis del ciclo de vida, (LCA por sus siglas en inglés), para saber qué opción causa un menor impacto y supone la mejor forma de devolverle al medio el consumo de recursos. Para conseguir ser excedentario debe seguir dos estrategias: producir energía de forma autónoma y reducir drásticamente la demanda. Esta última quizás sea más importante que la primera. “Para ello, tiene que aplicar criterios bioclimáticos estrictos. Si es un establecimiento con espacios exteriores, necesita, de una forma radical, forestarlos. En latitudes como la nuestra es fundamental crear un entorno que evite por todos los medios la isla de calor: forestar cubiertas, tejados verdes, etc. Incluso se puede plantear hasta determinados ensayos pequeños de autonomía alimentaria, incluso utilizar los productos para incluirlos a la oferta, por ejemplo, traer clientes a ordeñar vacas, y así reducir su huella. Utilizar productos ecológicos y de proximidad absoluta”. A nivel destino, habría que TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 17 - diversificar, desarrollar otras ofertas que realmente compitiesen con el turismo de sol y playa o el urbano, lo que aún queda mucho para que ocurra con el turismo rural, por ejemplo. Las estrategias deben ir orientadas a visitantes de más proximidad, pues tiene más sentido ante el impacto que genera el transporte. Sin embargo, “Los nuevos hoteles de 500 plazas construidos en Sevilla no se centrarán en turistas de la provincia. La estrategia va en otro sentido y no puede ser. No sé hasta qué punto desde el ámbito académico tiene que seguir blanqueándose la estrategia y el modelo actual”. En las dos preguntas siguientes se plantean las posibilidades que tienen para incorporar este tipo de medidas aquellos establecimientos ya construidos, y en concreto aquellas pequeñas y medianas empresas de alojamiento. El profesor responde que es fundamental renunciar a la construcción de nuevos hoteles. Se deben adaptar aquellos ya existentes. Además, afirma que el “pequeño y mediano establecimiento tiene mucho más fácil encontrar un equilibrio autosuficiente que un gran establecimiento. Un hotel de 3000 plazas es difícil convertirlo en autosuficiente. Sin embargo, un pequeño establecimiento familiar y sobre todo en el medio rural lo tiene mucho más fácil”. Es aquí cuando se plantea que una de las empresas contactadas para el presente trabajo es la Villa Rural en Castilblanco. “La autosuficiencia tiene la virtud de ser “refundable”, se recupera la inversión. En ese sentido y si además tenemos en cuenta las medidas europeas para fomentar estas medidas, se puede afirmar que este tipo de negocios harían muy bien en planteárselas”. Se hace la pregunta 7 ante la complejidad y coste que parecen suponer medidas mencionadas como un sistema de depuración de agua por lagunaje, o un huerto solar. La respuesta es que suponen una inversión, pero, de nuevo, están bastante subvencionadas y producen un ahorro automático desde el primer día. En la pregunta 8, se habla de los conocimientos vernáculos de la arquitectura, de cómo el hombre ha ido adaptando sus construcciones a su entorno, para aprovechar las condiciones externas y conseguir el confort en el interior. Los trabajos de Sánchez- Montañés se basan en la arquitectura bioclimática, “la técnica que permite que, de forma pasiva, sin maquinaria, los edificios funcionen bien en el clima en el que se encuentran. Las arquitecturas vernáculas acumulan una enorme sabiduría en ese sentido.” Asegura que cuando su tesis fue publicada, la arquitectura tendía a negar absolutamente estos conocimientos vernáculos. “A medida que ha pasado el tiempo, y han aparecido más evidencias, se ha avanzado bastante. Lo cual no quiere decir que todo el mundo lo acepte. Están los que de verdad se preocupan, los que no se preocupan nada y un tercer tipo que es casi el más numeroso y quizás el más peligroso: los que no se preocupan nada y practican el “Green washing”. Hay muchísimos. Hablando con cualquier arquitecto nadie va a negar la importancia del problema ambiental”. Hoy en día hay que ser ecológico por definición, pero en el fondo en muchos casos es mentira. Cabe preguntar en este punto si es adecuado utilizar el término de sostenibilidad. El profesor responde que, en su sentido más estricto, como concepto económico, ésta consiste en no agotar los recursos para que una actividad pueda mantenerse en el futuro. “Así planteado, la sostenibilidad no tiene por qué ser buena. Por ejemplo, dosificar el número de balas para matar al mayor número de personas posible, es un término sostenible pero no es bueno”. Se puede utilizar el término parcialmente, pero en el marco global, “la actividad humana no es sostenible ni lo va a ser próximamente y desde luego mucho menos la actividad turística”. Las últimas preguntas se hacen para obtener más información de la aplicación de sus estudios a su trabajo como arquitecto. El profesor Sánchez-Montañés ha aplicado sus propuestas principalmente en casos de arquitectura residencial. En estos casos, ha sido muy importante llevar un control efectivo para comprobar si se han reducido los impactos de los edificios. “Se llama la monitorización del edificio. Es fundamental para verificar que se cumplen las previsiones”. En sus proyectos, no se han obtenido resultados que muestren que los edificios hayan llegado a ser excedentarios energéticamente, pero Guerrero Pachón, José - 18 - porque ese no era el objetivo que se perseguía. “Los proyectos que he desarrollado fueron anteriores a esa necesidad”, antes del paradigma en el que nos encontramos ahora. “Hoy en día sabemos que hacer un edificio con demanda energética nula, “Near Zero Building”, es relativamente sencillo. Ya es cuestión del número de placas solares que quieras ponerle. Podrías ser excedentario con relativa facilidad”. Menciona un estándar denominado “Passivhaus” que facilita esta tarea. Para finalizar, se debate si otros usos y actividades son más dañinos que el turismo, como por ejemplo el modelo de la segunda residencia de propietarios individuales. Según el profesor este último es mucho más agresivo. Construir un edificio tiene un impacto enorme. “Un bloque de apartamentos en la playa es horroroso para el medioambiente”. Sánchez-Montañés, sin embargo, hace hincapié en este punto sobre la necesidad de reconvertir la oferta turística, de modo que se evite la construcción de nuevos alojamientos. “La España vaciada es una oportunidad…” Además, logramos quitar presión a los destinos masificados y reducir la estacionalidad. “Por ejemplo, Castilblanco es una buena oportunidad”. 4.3 ENTREVISTA A LOS PROPIETARIOS DE LA VILLA RURAL Y DEL HOTEL ALCOBA DEL REY La primera pregunta que se les hace a los propietarios de los alojamientos es si se ha hecho algún cambio en el establecimiento o en el modo de hacer las cosas para reducir los consumos de energía o agua. Esta pregunta, ha ido seguida de otras en función de las respuestas de los entrevistados. Ambos propietarios citan el ejemplo del cambio de todas las lámparas por bombillas LED. Además, en el caso del hotel Alcoba del Rey, se instalaron difusores en todos los grifos y placas solares para la obtención de agua caliente. A continuación, cuando se le pregunta sobre el motivo de estos cambios, el propietario de las Villas Rurales responde que primordialmente se han implantado por el ahorro. Se cambiaron las lámparas “evidentemente mirando el ahorro del hotel y, si además suponía un beneficio para el medioambiente, mejor. Siempre se mira por el medioambiente, pero si no se tienen recursos, difícilmente vas a poder colaborar”. En el hotel, según afirma su propietario, los cambios se hacen tanto por el ahorro como por la reducción del impacto. “La preocupación ambiental siempre está ahí”. Sin embargo, en ninguno de los dos casos se ha llevado un control específico de estas nuevas medidas, para comprobar si efectivamente han supuesto ahorros. En el caso de la Villa “no tenemos los resultados del ahorro en cifras concretas porque no se ha llevado ningún seguimiento, pero es evidente por lo que muestran las facturas”. En la Alcoba del Rey, el seguimiento ha sido algo mayor, pero de un modo muy general. Del mismo modo se afirma haber experimentado ahorros. En el hotel, en cuanto a si se ha formado o comunicado a los empleados sobre los cambios introducidos, “más que formación, se ha tratado que cumplan con su cometido de no hacer un uso innecesario de la energía o el agua”. El empresario afirma que los trabajadores se implican porque forma parte de las responsabilidades de su puesto. El propietario del alojamiento de Castilblanco lleva el negocio sin ningún empleado. Según afirma, él siempre trata de hacer un uso responsable de los recursos en lo que puede, “no se puede llamar a la puerta de la habitación para decirle al cliente que apague la luz porque ya ha amanecido. En este caso en concreto, he puesto sensores crepusculares en la iluminación exterior, así la iluminación está en funcionamiento únicamente cuando es necesario”. Ambos plantean hacer más cambios. El alojamiento rural, como ejemplo, comenta que recibe muchas ofertas para incorporar energía solar, pero, aunque esté subvencionada, hay una gran parte de inversión propia y no han dispuesto aún de los medios. “El factor que más nos limita a implantar esas medidas es el económico”. En el mismo sentido, el TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 19 - propietario del hotel afirma que “se tomará la decisión de implantar algo que suponga un coste, siempre y cuando se produzca un beneficio, aunque sea a medio o largo plazo. En cuanto a la pregunta 3, en la Villa no han experimentado cambios en la ley. Nunca se han tenido problemas con el Ayuntamiento en estos aspectos. Otras medidas que han introducido como el reciclaje son por voluntad propia, no por ninguna exigencia legal. En el hotel, el empresario opina que “habrá cada vez una mayor exigencia legal en estos temas, y ahí estoy de acuerdo, pero siempre que unos mayores impuestos ambientales efectivamente ayuden a solucionar el problema”. Según este, aún hay mucho por mejorar por parte del sector público. Son los responsables de facilitar un entorno propicio para que tanto empresas como particulares cambien su comportamiento con respecto al entorno. Ante cambios que se prevén que surjan en el clima durante los próximos años, como el aumento de las temperaturas o la escasez de agua, es necesario preguntar si los empresarios han considerado las posibles repercusiones que estos cambios puedan provocar en sus negocios. En el caso del alojamiento rural, el propietario principalmente se preocupa por la escasez del agua. Su establecimiento depende del agua de un pozo para los exteriores. Ha experimentado episodios en los que se ha notado la escasez y realmente teme el problema que supondría si faltara totalmente. Vuelve a mencionar que tratan de conseguir el ahorro siempre que se puede, pero falta mucha mentalización. Algunos huéspedes actúan como si fuese un recurso inagotable y señala que “con ese tipo de mentalidad hay que acabar”. El propietario de la Alcoba del Rey coincide también con que los cambios pueden afectar gravemente a su hotel, pero se muestra más optimista al respecto. “Los cambios no serán tan drásticos como para no poder adaptarnos”. Opina que, gracias a la tecnología y a la concienciación, los problemas ambientales podrán revertirse. Sin embargo, también asegura que el cambio no ha de venir únicamente de la empresa. Menciona aspectos que necesariamente hay que mejorar por parte de la demanda: el ritmo al que crece la población y su consumo de recursos naturales o la falta de educación ambiental, especialmente en aquellos lugares más densamente poblados. Según el propietario del hotel, pedirle al cliente que sea responsable en el consumo de recursos por lo general no afecta a su satisfacción. El cliente, especialmente proveniente de países europeos, está concienciado ambientalmente. El propietario de la Villa opina lo contrario. Afirma que, incluso manteniendo un total respeto, algunos huéspedes pueden llegar hasta a ofenderse. Cita el ejemplo de que varios clientes se dejaban el grifo de las duchas de la piscina abierto mientras se bañaban. Si se les pedía que lo cerraran, algunos se molestaban. Del mismo modo, a los clientes que realmente están concienciados no hay que pedirle nada. Seguidamente menciona que el usuario por lo general tiende a hacer un uso más irresponsable en los alojamientos turísticos, “Se dejan luces encendidas, duchas más largas, se abre la ventana sin quitar la calefacción, …”. En este punto se introduce el concepto de “gratuidad percibida” del que habla Sánchez-Montañés (1999), que consiste en que, al reunirse los costes de recursos como la electricidad o el agua en un precio global, el cliente olvida en cierta manera el valor de dichos recursos y ello provoca despilfarros y comportamientos poco prudentes. Ante esto responde: “efectivamente, el cliente dice “es que lo he pagado”, pero lo que ha pagado es una estancia con un consumo normal, no un derroche. Usted no está pagando tirar la luz, agua,…”. Aquí habla de ejemplos como sensores crepusculares o sensores en las ventanas para controlar el acondicionamiento que ayudan al hotel a evitar esos derroches. Opina que “hay que recurrir a la tecnología, más que a la concienciación”, para conseguir un uso responsable de los recursos. A la pregunta 6, en el alojamiento rural se responde que todos son puntos a favor, excepto, nuevamente, el coste de adquirir la tecnología. A pesar de las subvenciones sigue siendo una inversión importante. Aun así, comenta que muchas veces no es necesario cambiar las instalaciones para conseguir ahorros. Menciona un ejemplo muy Guerrero Pachón, José - 26 - -Sistemas de ahorro de agua: los aireadores o difusores para grifos y cabezales de ducha, o las cisternas de doble descarga para los inodoros consiguen reducir notablemente la cantidad de agua empleada sin afectar al nivel de servicio. El trabajo de Barberán et al. (2013) mide los ahorros obtenidos tras la instalación de estos sistemas en un hotel urbano de 117 habitaciones. Los resultados mostraron que se consumió un 21.5% menos de agua. En dicho trabajo se citan ejemplos de estudios similares que incluso consiguieron ahorros superiores. Se trata de una inversión que genera un alto rendimiento, pues se reducen además las cantidades de electricidad y gas necesarias para el bombeo y calentamiento del agua. Los pulsadores automáticos en los grifos también son una medida efectiva para reducir los consumos innecesarios al evitar olvidos o comportamientos poco responsables del usuario o el empleado. -Reutilización de aguas grises: el agua proveniente de usos como el lavavajillas, los lavabos, la ducha o las bañeras, puede reutilizarse para otros usos no potables con un mínimo tratamiento que garantice su desinfección. Por ejemplo, en la misma unidad del baño de la habitación, el agua empleada para la ducha del huésped puede ser reutilizada para la cisterna del inodoro. En la mayoría de casos las aguas grises recicladas son aprovechadas para el riego de jardines exteriores (Kelly y Williams, 2010). -Aprovechamiento de aguas pluviales: existen sistemas que permiten captar el agua de la lluvia y distribuirla por el establecimiento. Este método emplea el agua en usos no potables como la lavandería o el lavavajillas. Al igual que con la reutilización de aguas grises, supone unas instalaciones más complejas, puesto que se requieren de redes totalmente independientes para agua potable y no potable. Sin embargo, se estima que se reduce en un 25% la necesidad de usar agua potable para estos usos que realmente no requieren dicha potabilidad (Kelly y Williams, 2010). -Reutilización de toallas: se trata de una de las medidas estrella de la ecoeficiencia en los hoteles y en la que muchos establecimientos prácticamente basan su estrategia ambiental. Obviamente, esta práctica no puede ser la única que se desarrolle, pero en coherencia con el resto presenta resultados muy positivos. Cambiar las toallas y sábanas de la habitación todos los días supone un uso intensivo de agua, energía y detergentes, además de una gran cantidad de horas de trabajo por parte del personal de limpieza. En muchas ocasiones los huéspedes están dispuestos a utilizar las mismas toallas y sábanas durante más de un día. Por ejemplo, consiguiendo que el cliente las utilice durante dos días en vez de uno, se reduce el uso de recursos en un 50%, con la respectiva reducción de costes económicos y de impacto en el ambiente. Es tan simple como colocar un cartel en la habitación indicando que, si el cliente desea el cambio de lencería, la deje en el suelo, de modo que el personal de limpieza, previamente informado sobre esta medida, recogerá únicamente lo que se desee limpiar. El huésped no siempre se involucra con esta medida, pero aun así se consigue reducir la presión ambiental y los costes de forma significativa (Goldstein et al., 2008; Gössling et al., 2019) -Jardinería: existe otra medida que permite al hotel reducir la cantidad de agua destinada al riego de jardines. La xerijardinería consiste en un diseño de exteriores basado en plantas autóctonas del entorno del edificio. Estas especies están totalmente adaptadas a las condiciones de lluvia y temperaturas donde se encuentra el hotel, por lo que requieren mucha menos agua, fertilizantes y pesticidas que otras especies foráneas (Kelly y Williams, 2010). 5.5 AUTOSUFICIENCIA Si además de conseguir la optimización de la energía a través de las medidas anteriores, el hotel incorpora tecnologías que consigan la autosuficiencia, pueden verse reducidos a cero los impactos ambientales. Se trata de instalaciones quizás de mayor complejidad y mayor coste, pero el establecimiento debe tenerlas en cuenta, pues además de que TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 27 - existan subvenciones que cubren gran parte de la inversión, ésta se recupera desde el momento en que se realiza. Por su amplia difusión en el mercado y por los rendimientos que ya presentan, se incorporan en este apartado tecnologías que aprovechan la energía solar. En primer lugar, los paneles solares de convección para obtención de agua caliente sanitaria. Según Sánchez-Montañés, con los días de sol al año en Andalucía, se puede calentar el agua sin depender de la energía eléctrica durante unos ocho meses. El resto del tiempo se reduce notablemente el uso de la electricidad. Incluso obteniendo resultados peores, como sistema de apoyo, permite ahorros significativos, que junto con unos precios cada vez más competitivos, convierten esta instalación en una inversión bastante oportuna para el hotel. En segundo lugar, y como siguiente paso hacia la autosuficiencia, debemos plantearnos la instalación de paneles fotovoltaicos. Estos, además de reducir la dependencia de la red eléctrica, permiten en determinados periodos ser excedentarios energéticamente, produciendo una mayor cantidad de energía de la necesaria. Además de que los paneles fotovoltaicos están ampliamente subvencionados, permiten vender a la red la energía sobrante, por lo que también es interesante plantearse su instalación (Sánchez-Montañés, 1999, 2009). TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 29 - 6 CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES, LIMITACIONES Y FUTURAS INVESTIGACIONES A un nivel agregado, el modelo turístico ha de cambiar. Como se ha observado, por la propia naturaleza del sector, conservar el medio en el que se desarrolla es una cuestión de supervivencia. Sin embargo, a pesar del aumento en los esfuerzos y las iniciativas por parte del sector público y privado, y de la mayor concienciación de la población, la situación no mejora. Ya se observan algunas consecuencias de la falta de planificación en los destinos turísticos. Problemas como el aumento de temperaturas y la escasez de agua son una realidad y no parece que vayan a desaparecer en el futuro. Ante la falta de efectividad de estos esfuerzos, se debate en el ámbito académico que ya la sostenibilidad ha de ser reemplazada por un nuevo paradigma, el de la resiliencia. La planificación del turismo debe limitar su expansión, y reconducirla hacia nuevas ofertas y destinos para conseguir acabar con el problema de la estacionalidad y la masificación. Además, son necesarias actuaciones sobre la demanda, para evitar el aumento del consumo turístico y aumentar la concienciación ambiental de todo el público. En este entorno, un enfoque como la ecoeficiencia, que se basa en obtener más outputs, aunque reduciendo el uso de recursos, tal vez ya no tenga cabida. Al nivel de un pequeño alojamiento turístico, ámbito en el que se centra especialmente este trabajo, la realidad es distinta. Observando casos concretos, algunos establecimientos se encuentran aún muy lejos de conseguir adaptarse a este nuevo paradigma, en tanto que aún si quiera han conseguido ser del todo sostenibles. En este punto cabe mencionar la principal conclusión de esta investigación: la ecoeficiencia, aunque no es suficiente, sigue siendo necesaria. Supone una oportunidad para que las empresas que aún no lo hayan hecho, por falta de recursos, formación o concienciación, den un primer paso hacia la solución del problema. En el decálogo del capítulo cinco se presentan una serie de medidas que están al alcance de cualquier organización, sea cual sea su tamaño. Estas son el inicio de un cambio hacia la autosuficiencia y el consumo cero. Al superar las principales limitaciones encontradas a lo largo de la revisión bibliográfica, la ecoeficiencia se convertirá en una herramienta aún más adecuada para que las empresas den este primer paso necesario: -Si se apuesta porque cada vez sea más sencillo y económico incorporar las prácticas ecoeficientes, y se consigue un modelo que facilite su medición y garantice un control adecuado, un mayor número de organizaciones dirigirán sus esfuerzos en este sentido. Las empresas no se harán resilientes y autosuficientes por puro altruismo pues no debemos perder de vista que su razón de ser es la obtención de beneficios económicos. Si estas siguen percibiendo que ser responsables con el medio ambiente supone sacrificar dichos beneficios, seguirán mostrando estrategias meramente reactivas. -Si los ahorros generados al incorporar estas medidas van destinados en parte a mejorar la comunidad más cercana del hotel, se supera esa falta de dimensión social de la ecoeficiencia mencionada anteriormente. Se podrían mejorar aspectos como el aumento de oportunidades de empleo, la mejora en la distribución de los ingresos o el apoyo del comercio de productos locales. En cuanto a las prácticas recopiladas en el decálogo, su éxito en el hotel depende de una correcta adaptación a las condiciones de su entorno y de una total coherencia en el proceso de introducción de las medidas. Para ello es necesario, en primer lugar, y como se ha mencionado, una autoevaluación para conocer qué debemos cambiar en el establecimiento. Del mismo modo, el proceso no será efectivo si no se desarrolla un control para garantizar que las medidas efectivamente mejoran los resultados del hotel. Guerrero Pachón, José - 30 - Adicionalmente, son necesarias tanto la adecuada formación de los empleados como la participación de los huéspedes. Ante esto último, mientras que no aumente la concienciación del público en general, el hotel sólo podrá tratar de involucrar al cliente y hacer uso de la tecnología para evitar usos abusivos de los recursos, pero nunca reduciendo el nivel de servicio. Por último, debemos nuevamente mencionar una de las principales limitaciones de la investigación realizada. Las entrevistas reflejan la realidad de dos establecimientos concretos únicamente. Por tanto, este es uno de los principales aspectos a mejorar en futuras investigaciones, haciendo más entrevistas para conocer la experiencia del mayor número de empresas posible y así poder extraer conclusiones más amplias. TFG-TUR. La ecoeficiencia en alojamientos turísticos - 31 - Bibliografía Aguado Moralejo, I., Echebarría Miguel, C. y Barrutia Legarreta, J.M. (2009). El desarrollo sostenible a lo largo de la historia del pensamiento económico. Revista de economía mundial, 21, 87-110. Austermühle, S. (2012). Sostenibilidad y ecoeficiencia en la empresa moderna. Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Barberán, R., Egea, P., García de Rentería, P. y Salvador, M. (2013). Evaluation of water saving measures in hotels: A Spanish case study. International Journal of Hospitality Management, 34, 181-191. https://doi.org/10.1016/j.ijhm.2013.02.005 Boada Ortiz, A., Rocchi, S. y Kuhndt, M. (2005). Negocios y sostenibilidad más allá de la gestión ambiental. Editorial Politécnico Grancolombiano. Cabeza, A. (2017). «Turismofobia». ABC. http://us.mynews.es.us.debiblio.com/hu/noticies/?dre=00001255-20170521- 001633&tipus=pdf Cadarso, M.A., Gómez, N., López, L.A. y Tobarra, M.A. (2016). 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Teniendo en cuenta el crecimiento de la población, con el consecuente incremento de la demanda de servicios turísticos, ¿se puede satisfacer esa demanda con lo que ya tenemos, sin más inputs, sin más alojamientos, sin más crecimiento? 4. El paradigma ha de cambiar, debemos asimilar el problema que se nos presenta y tratar de adaptarnos, pero, ¿sólo con adaptarnos al problema se soluciona? ¿No habría que revertirlo? 5. Entonces, ¿hay que aprovechar lo que está ya hecho y no buscar nuevos proyectos que impliquen construir más? 6. De momento se ha hablado más a nivel destino, pero a nivel empresa, ¿piensa que pequeñas y medianas empresas de alojamiento turístico (hoteles familiares), con su consecuente falta de recursos, tienen acceso a implantar este tipo de medidas? 7. ¿Esas medidas no requieren una inversion bastante importante? 8. En el libro se habla de una tendencia general de la arquitectura a dar la espalda a esos conocimientos vernáculos. ¿Sigue existiendo esa tendencia? 9. ¿El tema de la sostenibilidad se está convirtiendo entonces en un escaparate, en una herramienta de marketing? 10. Por lo tanto, ¿el término sostenibilidad hay que dejar de utilizarlo? 11. ¿Ha supervisado o ha dirigido algún proyecto de nuevo alojamiento en el que se hayan aplicado las prácticas que usted propone en su trabajo? 12. ¿En esos casos en los que sí se han aplicado, aunque no sean de alojamiento turístico, se ha llevado un control efectivo para ver que se han reducido los impactos? 13. En esos casos donde se han monitorizado los resultados de sus propuestas, ¿se ha llegado a ser excedentario energéticamente incluso? 14. ¿Un hotel, o una casa rural, es menos agresivo con el medioambiente que 100 segundas residencias individuales? GUIÓN DE LA ENTREVISTA REALIZADA A LOS PROPIETARIOS DE LOS ALOJAMIENTOS 1. ¿Ha cambiado o añadido alguna instalación o ha cambiado el modo de hacer las cosas para reducir el uso de energía o agua? a. Si la respuesta es sí: ¿lo ha hecho por ahorrar costes, por reducir el impacto ambiental, o por ambos? Si ha hecho algún cambio, ¿ha llevado