Nuevas tendencias en el sistema de ciudades europeas
Abstract
A modo de recordatorio a Juan Jesús Trapero, catedrático de urbanismo recientemente fallecido, se publica esa conferencia que inauguró la 16ª Reunión de la INTA en Madrid, diciembre 1992, que todavía hoy mantiene su vigencia.
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124 NUEVAS TENDENCIAS EN EL SISTEMA DE CIUDADES EUROPEAS Juan Jesús Trapero A modo de recordatorio a Juan Jesús Trapero, catedrático de urbanismo recientemente fallecido, se publica esa conferencia que inauf?uró la 16ª Reunión de la INTA en Madrid, diciembre 1992, que todavía hoy mantiene su vigencia. Un análisis esquemático de las grandes tendencias que se detectan en la evolución de la ordenación del territorio y del sistema de ciudades en Europa, revela que se ha dado, en los años desarrollistas de las décadas 60 y 70, un modelo expansivo, poco escrupuloso cualitativamente y basado en el crecimiento ilimitado, para pasar, alrededor del año 1980, a un modelo marcado por la paralización del crecimiento y que tendía a la reconsideración de las políticas y las previsiones deducidas de un crecimiento ya inalcalzable. En los últimos años se asiste a un cambio del modelo demográfico y de la distribución de efectivos y al comienzo de una reestructuración del espacio de actividad, con prioridad a la competencia, el espacio, productivo, al empleo y a la recualificación. Los modelos de utilización del espacio tendían, hasta ahora, a configurar unos espacios equilibrados económica, social y políticamente que fuesen capaces de protagonizar e impulsar el desarrollo de los Estados respectivos. Se intuía que su porvenir se apoyaba en una cierta continuidad física y en la homogeneidad, conformando unos ejes de desarrollo que asumían el papel de liderazgo y de innovación con la misión de extender el progreso al resto del territorio. Así, para el conjunto europeo occidental, se ha presentado la imagen de una Europa integrada, con territorios cada vez más equilibrados, en la que una serie de grandes ejes de desarrollo protagonizaban las posibilidades de progreso. Pueden percibirse, en efecto, un gran eje Norte-Sur de Milán a Rotterdam, un gran eje Oeste-Este de Londres a Berlín, un gran eje mediterráneo y, bajo estos conceptos, puede plantearse un eje atlántico que, de Sevilla y Lisboa, pasando por Madrid, integra al País Vasco y la costa atlántica francesa. En el caso de España, resulta impor- -CXXIV - ASTRAGALO,14(2000) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Article, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2000.i14.12 Arquitecto-urbanista, profesor de la ETS de Arquitectura de Madrid.
tante el que sus principales ciudades estén preparadas para este nuevo reto de modernidad y progreso y que se apoyen conformando ejes potentes de desarrollo. Ahora bien, estos modelos basados en la homogeneidad tienen que ser puestos en tela de juicio en los últimos tiempos, ya que nos encontramos ante una crisis muy profunda que hace tambalear Jos grandes principios en que parecía discurrir el desarrollo. En efecto, el signo domínate de la competividad está rompiendo ahora el modelo vigente y las estructuras territoriales competitivas no se basan ya ni en la homogeneidad ni en la continuidad física ni en el protagonismo de Jos respectivos Estados. El espacio competitivo no es ya la Nación sino que pasa a ser o bien regional o bien transnacional. Ademá s, la obsesión por la competitividad y el avance de las telecomunicaciones está superando la necesidad de un enlace físico entre los diversos agentes y los territorios, modificándose así, de modo radical, los sistemas de funcionamiento y de gestión del proceso de producción, comercialización y consumo. Ya no es imprescindible aquella continuidad entre espacios con materias primas, espacios con mano de obra y espacios de consumo. Hoy, frente al modelo productivo fordista, muy integrado e internacionalmente igualitario, la tendencia actual cobra una dimensión internacional y regional con protagonismo de las grandes ciudades y en la que cada ciudad aspira a colocarse en las posiciones superiores del sistema productivo. En este nuevo modelo, la infraestructura productiva es el objeto fundamental del diseño de las políticas económicas y urbanísticas. Y es de descatar que esta tendencia presenta tres rasgos fundamentales: en primer Jugar, se da una alteración en el mismo tiempo del planeamiento al 125 pasarse de previsiones a largo plazo a decisiones tomadas día a día. Asímismo, en Jugar de una gestión equilibrada se aboga por operaciones estratégicas que son en sí mismas desequilibradoras. Y, finalmente, no se pretende ya lograr una sociedad estable, sino que se avanza sin miramientos hacia una sociedad dual y dura. Existe, en síntesis, una incertidumbre estructural en la que falla el modelo bajo la exigencia de competitividad, modernidad y eficacia. Es en las áreas metropolitanas en donde se puede percibir más dramáticamente la quiebra del modelo hasta ahora imperante, puesto que se abandona la preocupación por el equilibrio territorial, siendo el objetivo dominante el conseguir que el área en cuestión sea capaz de mantener la confrontación internacional entre áreas potentes y competitivas. Pero, nos llama la atención el que, para hacer frente a este reto, nos encontramos con la realidad actual de unas áreas metropolitanas conformadas por un espacio central fuertemente selectivo y unas periferias indiferenciadas que son consustanciales al modelo. En estas últimas se acumulan los problemas de paro, descualific ac ión y dualidad y el propio problema de la pe rif er ia ha cambiado de signo al no perseguirse ahora el logro de una sociedad igualitaria sino la redención por la recualificación. En estas circunstancias, las periferias resultan ser un fuerte lastre cuando todo el empeño parece cifrarse en salir airoso de la dura competencia desencadenada y, por ello, la contienda se libra en Jos nuevos espacios productivos. -cxxv -
126 Así, el tema de recualificar las áreas metropolitanas se centra en la necesidad de crear un espacio productivo eficaz y con una alta calidad de vida. Es de resaltar que nunca como ahora la producción y su espacio han alcanzado mayor protagonismo en el planeamiento, ya que, para lograr la máxima eficacia del espacio, los esfuerzos y los recursos se orientan en estos mome ntos a crear infraestructuras productivas aún con el riesgo de que, en esas circunstancias, difícilmente pueda lograrse un espacio ordenado. Una consecuencia preocupante es que este modelo productivo conduce a una acentuación del individuo, con alteración profunda del significado y el valor de la estructura familiar, lo que exige un espacio diferente, un espacio para la individualización y la dispersión y ello genera problemas de vivienda nuevos. Haciendo un inciso, resulta curioso observar al respecto que siga programándose la vivienda sobre previsiones basadas en los modelos ya caducos. Estamos, pues, ante un reto verdaderamente decisivo pues se trata de ir configurando un modelo estructuralmente nuevo a todos los niveles. Hasta ahora había que gestionar la construcción de una sociedad industrial avanzada sobre el patrón del bienestar, el cual, en fase de desarrollo se reducía a políticas de alojamiento, es decir, de vivienda y equipamiento, practicando una redistribución de la renta basada en el pleno empleo y en un repertorio de co nsumo creciente pero aún restringido. Ahora hay que gestionar la crisis de este modelo, marcada por la imposibilidad de mantener el bienestar, por el problema de un déficit creciente, un paro también creciente, una recualificación incompleta que entra en competición con economías más desarroladas y, sobre todo, con patrones de consumo y elementos a los que es difícil renunciar sin entrar en conflicto. En efecto, el pacto social exige, salarios sin restricciones que amenacen el poder adquisitivo y, de otra parte, el capital no renuncia a una alta rentabilidad. Esta crisis estructural del modelo exige articular políticas diversas: políticas sociales, culturales, de vivienda, de medio ambiente, de modernización del espacio productivo, de competitividad, de recualificación de la mano de obra, es decir, la creación de un espacio para la competencia en el sig lo XXI. El problema de la ordenación territorial, en tales circunstancias, es el tener co nciencia de la escala característica de los nuevos «objetos» urbanos que se diseñan. Por poner un ejemplo de lo que podría significar ese cambio, es de resaltar que ya no se trata de seguir con la vieja pretensión del bienestar que venía materializándose en la creación de las Nuevas Ciudades integradas y concebidas como los espacios de la gestión del equilibrio socia l. Ahora, aquella pretensión se ve sustituída por la de crear los nuevos espacios para la competencia productiva que representan los nuevos «tecnopolos» satélites metropolitanos, los cuales intentan ser las máquinas productivas más ef icaces y, para ello, necesitan reunir todas las pos ibilidades de la última tecnolog ía y, a la vez, ofrecer el atractivo y la ca lidad máximos y, todo ello, con independencia de la realidad del territorio circundante. -CXXVI - ASTRAGALO,14(2000)ISSN 1134-3672
Ante una situación como la actual, que nos llena de perplejidad y en momentos en los que cunde el escepticismo y el desaliento respecto de las posibilidades de desarrollo y del papel de la planificación, parece oportuno subrayar que se puede lanzar, a pasar de todo, un mensaje positivo. Estamos, en efecto, ante una nueva situación que exige un esfuerzo de comprensión de unas realidades progresivamente complejas y habrá que renunciar a muchos de los modelos de planificación que habían asumido tanto la academia como las instituciones y los poderes públicos. Pero se puede y es preciso trabajar en una reformulación de las políticas y de las formas de planeamiento guiados por el objetivo de reconstruir la justicia distributiva y la igualdad que garantizan las cartas constitucionales, y ello aún cuando los imperativos económicos del éxito parezcan contradecirlo. - CXXVII - 127
e remarque avec: ettonnement que le c:heval ... Max Ernst, 1938. - CXXV III - ASTRAGALO,14(2000)ISSN 1134-3672